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Todas las mañanas, a las 6 para ser exactos, María Eugenia Bedoya, habitante del sector de la Bocaná, vereda Media Luna del corregimiento de Santa Elena, cuya familia ha estado por más de 200 años viviendo en las laderas, ve salir el sol detrás de las montañas que hoy, afirma, “están siendo vulneradas, […] están siendo dañadas, […] están haciendo llorar, el concesionario que está al frente del Túnel de Oriente”.

Lo que se dilucidaba como un megaproyecto es ahora el talón de Aquiles de la Gobernación de Antioquia, la Concesión Túnel Aburrá-Oriente, y el Ministerio del Medio Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, debido a temas de tipo técnico y ambiental que todavía hoy no han sido debidamente explicados ni resueltos para la realización del Proyecto Vial Aburrá-Oriente, que se encuentra en su primera fase a la espera de la autorización para la segunda y cuyo propósito principal es el de unir el Valle de Aburrá (Medellín) con el Valle de San Nicolás (Santa Elena). El propósito no es necesario ni prioritario por el momento, afirman los pobladores de la zona y defensores ambientalistas, ya que estos dos valles actualmente se comunican; sólo que con el túnel se tardarían menos tiempo. Pero, ¿a qué precio?

Antecedentes


Iniciado en 1966, época en que doña María Eugenia era tan solo una de las niñas y niños que, recalca, “jugamos y corrimos por ahí, y olíamos a las esencias que los indios tenían allí”, el Túnel de Oriente se contempló como un proyecto de comunicación vial para suplir las necesidades de un problema de movilidad vehicular en aumento entre los dos mencionados valles, por lo cual se contrató por intermedio del IDEA, y este a través de Integral, un estudio de prefactibilidad cuyos resultados se evidenciaron 11 años después.

Luego, en marzo de 1977, con los resultados de los estudios realizados por Integral, se mostraron nuevas opciones para la comunicación vial, que incluían el túnel vehicular, teleférico y férreo; así que, en mayo de 1981 se contrata el estudio de tal comunicación con la firma Consultoría Colombiana. Basado en este informe, el gobierno nacional toma la decisión de hacer oficial la oferta a través de licitación pública para la construcción del túnel vehicular Medellín-Rionegro.

En junio de 1996 se le informa al Ministerio del Medio Ambiente el interés en la realización de un estudio sobre impacto ambiental en la zona. Y en noviembre de ese mismo año, mediante Resolución 1184, designan a Cornare para la ejecución de tal estudio. Y en diciembre del año siguiente se firma contrato número 97CO-20-1811 con la Concesión Túnel Aburrá Oriente S.A.

En el año 2000, mediante Auto 475, Cornare admite la licencia ambiental y en 2002 finalmente la otorga mediante Decreto 1753 de 1994, que el Ministerio del Medio Ambiente ratifica en la Resolución 0928. Siete años más tarde, el 18 de febrero de 2009, la licencia es declarada nula en el recurso de apelación presentado por ambientalistas ante el Tribunal Administrativo de Antioquia Sala Séptima. En la decisión se plantean razones como la afectación en la calidad del agua de las quebradas Salazar y Santa Elena, “además del alto riesgo de sequía que correrían algunos humedales de la región debido a la construcción del túnel” (Comunicado de Prensa, mayo 26 de 2009 en www.corpenca.org); afectación en el abastecimiento de agua a las comunidades y de no pedirle Cornare al interesado unos “estudios más detallados que le permitan tener un inventario de los acueductos y abastecimientos comunitarios, y una mayor certeza sobre la magnitud del impacto en las aguas” (Comunicado de Prensa, mayo 26 de 2009 en www.corpenca.org). Adicionalmente, se dice que en el proyecto no se presenta un plan de mitigación para que los usuarios no sufran las consecuencias de respirar un aire totalmente contaminado, como consecuencia de la saturación de gases que en el futuro se pudiera presentar.

Sin embargo, en julio de 2009, la Concesión Túnel de Aburrá Oriente S.A. e Integral presentan nuevo documento, titulado “Conexión Vial Aburrá Oriente, Ajuste del Estudio Impacto Ambiental”, insuficiente aún para obtener una licencia.

Según explicó Jorge Suaza Barrera, ingeniero forestal, en representación del diputado de la Asamblea Departamental de Antioquia Edinson Muñoz, ante Audiencia Pública Ambiental Popular Túnel de Oriente de febrero 23 del presente año, el proyecto propuesto por Álvaro Uribe Vélez difiere en muchos aspectos del que piensa el también ex gobernador Luis Alfredo Ramos.

En este sentido, ni los túneles son los mismos ni las licencias son válidas. Entonces, ¿por qué se firmó un contrato?, ¿por qué se inició la primera fase del túnel? Dada la antigüedad del primer estudio y el cambio en las condiciones ambientales que la zona por trabajar pueda sufrir, ¿no era esa precisamente la labor de la Concesión y la Gobernación de Antioquia actualizar los estudios de impacto ambiental? Por otro lado, si el Tribunal Administrativo de Antioquia no hubiese declarado la nulidad de la primera licencia, ¿no realiza entonces la Concesión y la Gobernación un ajuste al estudio anterior? ¿Por qué un ajuste y no uno nuevo?

“Manos arriba, esto es un contrato”


El Contrato 97CO-20-1811, afirmó Juan Carlos Restrepo, representante de la Dirección de Concesiones Gobernación de Antioquia, en Audiencia Pública Ambiental Popular Túnel de Oriente de febrero 23 del presente año, “está en marcha”, y apenas en el momento de la audiencia obtuvo “la información de manera verbal que se dio a conocer por los medios sobre la suspensión de las obras”, pero que hasta ese momento “ni el Ministerio ni la Agencia Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) han elaborado un documento que nos solicite o nos ordene hacer la suspensión de la remoción de las obras”.

El contrato, según afirmó Jorge Gómez, diputado de la Asamblea Departamental de Antioquia en Audiencia Pública Ambiental Popular Túnel de Oriente, de febrero 23 del presente año, “se acaba el día en que se logre recaudar el ingreso esperado, y el ingreso esperado eran 341.000 millones de pesos, y las cuentas que hicimos en mi oficina es que en 2017 se acaba de recaudar el billete, se acaba el negocio. Entonces inventaron una ampliación del negocio casi que hasta el infinito porque lo ampliaron a dos billones de pesos […], eso es lo que dice la última acta de modificación bilateral. Entonces, si eran 341 mil millones los pactados, más 800 del túnel, eso me da máximo un billón 200 mil, y si usted indexa esa plata, un billón 500 mil. ¿Por qué tienen que subirla a precios de hoy, a dos billones?”.

Por su parte, para Javier Márquez, vocero de Penca de Sábila, se trata de “un negocio puro y duro. No encuentro otra explicación y hemos demandado al Ministerio Público y a la Superintendencia de Industria y Comercio que revise muy bien esta empresa y el contrato”.

El túnel de Álvaro Uribe y el de Luis Alfredo Ramos


En 1996, Álvaro Uribe Vélez, ex presidente de Colombia, ocupaba el cargo de Gobernador de Antioquia y fue el encargado de inscribir esa obra. Informó en aquel entonces que había cinco opciones posibles y que era un contrato de concesión que constaba de tres fases, “la primera –señala Jorge Suaza– fue la construcción de un túnel vehicular […] cuyo portal oriental entraría por Los Salados y llegaría a Llanogrande […] pero en ese mismo contrato está establecido que el túnel por ese corredor tendría la posibilidad de un segundo túnel paralelo al inicial (Fase 2) […] y la fase tres contempla […] estudiar la construcción del túnel o segunda calzada en el corredor de Santa Elena”, y que todo esto era del conocimiento de Cornare.

“El proyecto –señaló el ingeniero en la misma audiencia– que se inició por parte de la administración de Luis Alfredo Ramos es un proyecto distinto del que licenció Cornare en 2002”. Además –prosiguió– “los actos administrativos mediante los cuales le da viabilidad a ese túnel de Luis Alfredo Ramos no reúne los requisitos para ser considerados como una licencia ambiental. De otro lado, el Ministerio [del Medio Ambiente], apoyado en informes técnicos de funcionarios serios de la ANLA, señala que este túnel [el de Ramos] no tiene una información ni unos estudios suficientes para determinar los daños que sufriría la Reserva Forestal del Nare pero dice que está en juego el suministro de agua de los municipios influenciados por esta reserva”.

Del dicho al hecho…


Jorge Gómez cree que la espera de los 90 días dada al proyecto del túnel para saber si continúa o no, “desde el principio me sonó más bien a un procedimiento para echarle la bendición al túnel […] para darle pase […], pero tengo la percepción de que es tan rudimentaria la crítica que hace el Ministerio al proyecto, que los concesionarios y Cornare fácilmente pueden llenar los vacíos que ellos pueden tener, inventándose cosas de acciones ambientales […] pero eso el papel puede con todo […], lo ambiental seguramente lo van a resolver pero en el papel, que esa es la peor manera de resolverla”.

Para este diputado, el proyecto presenta dos problemas fundamentales que son el ambiental y el económico. En primer lugar, porque no se ha podido demostrar técnicamente la necesidad de construcción de una obra de esta magnitud, aunque cualquier plan para satisfacer la comunicación vial entre los dos valles así lo demuestren; en segundo lugar, no se ha demostrado si es la mejor opción; y, finalmente, si realmente es prioritaria. A este concepto, señala el diputado, “lo único que responden […] es que esa obra la van a pagar es el concesionario, eso no lo va a pagar la gente y eso no es cierto. Esa obra la vamos a pagar todos y cada uno de los ciudadanos antioqueños […] por varias vías: primero, porque el departamento va a invertir de manera directa, y de sus recursos, 60 mil millones de pesos; segundo, porque quienes pasen por esos peajes, […] esa plata, el que tenga manera de recobrar esa plata, la recobra, entonces el que viene con viaje de verduras pues le va a cargar a sus verduras el sobreprecio del peaje”.

El aspecto económico, indicó Gómez, quedaría resumido así: “Los 60 mil millones del departamento estoy seguro que se caen […] si se cayeron los planes departamentales de agua porque se fundamentaron en vigencias futuras extraordinarias, ¿por qué no se va a caer el túnel que está fundamentado, por lo menos en esa porción de 60 mil millones de pesos, que son vigencias futuras extraordinarias? [...] hay que mirar a ver qué más acciones se nos ocurren […] desde el punto jurídico se puede hacer”.

Pero más allá de cualquier propósito, asegura Javier Márquez, “es defender la montaña. El plan alto de Santa Elena se ha hecho un emblemático referente de lucha en nuestra región. Es una lucha ambiental en defensa de los bienes comunes: decir Santa Elena es decir montaña y decir montaña es decir agua y decir agua es decir vida y biodiversidad, entendidas allí las culturas, las de la ancestral población y la de las gentes que llegan buscando refugio, un retorno a la ruralidad, a la tranquilidad de un territorio que brinda la alegría de un paisaje de bosques, jardines, sembradíos, que llama a la tranquilidad y a la celebración de la vida”. Además –prosigue–, “nosotros reivindicamos la sencilla complejidad de concebir que el aire, el agua, el suelo, la tierra, los paisajes y culturas, son simplemente ámbitos comunes y deben permanecer como inalienables, incosteables, pues son tan valiosos que no tiene precio”.

El veredicto, que, según estudios técnicos realizados en marzo por diferentes autoridades ambientales, le pondrá fin a la incertidumbre de pobladores como María Eugenia Bedoya, que ahora se preguntan: ¿Qué va a pasar con sus cuencas de agua?, ¿qué va a pasar si se encuentran hallazgos arqueológicos?, ¿Qué va a pasar con la fauna y la flora con la que crecieron y disfrutan día a día? ¿Y qué va a pasar con las cuencas hidrográficas que poseen? Sobre si la obra sigue o se suspende, ya no está en manos de Cornare sino de la ANLA, institución creada recientemente, mediante el Decreto 3573 de 2011, por el Departamento Administrativo de la Función Pública, quien deberá emitir juicio el próximo mes.

 

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  • Autor Karen Arroyo
  • Edición 179
  • Sección Región
  • Fecha abril 20-mayo 20
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Publicado en Edición 179
Miércoles, 15 de Febrero de 2012 15:52

Desalojados los manifestantes de El Quimbo

El martes 14 de febrero, tras múltiples dilaciones y artimañas oficiales para ganar tiempo a favor de las empresas contratistas, la comunidad huilense opuesta al proyecto del embalse El Quimbo, que implica el desvío del río Magdalena, fue desalojada violentamente por el Esmad. La arremetida policial se llevó a cabo en la playa del río Magdalena (vereda Domingo Arías) entre los municipios de Paicol y Gigante, a cinco minutos de Puente Paso el Colegio (Vía a la Plata).
 
El desalojo, que dejó tres heridos, uno de ellos el obrero de construcción Luis Carlos Trujillo Obregón, quien según reporte del Hospital Universitarios de Neiva perdió su ojo derecho, se lleva a cabo tras mes y medio de protesta de la comunidad huilense afectada de manera directa por el proyecto El Quimbo, y tras una frustrada acta de acuerdos y compromisos firmada el pasado 17 enero, dilatada de manera perversa por parte del Ministerio del Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible. 
 
Guardando ciertas formalidades, el acto para el desalojo fue precedido por la lectura de un documento a cargo de la personera del municipio de Paicol, quien llegó al lugar gracias a una lancha facilitada por la empresa Endesa Emgesa, responsables de la obra. El sitio autorizado para el acto policial, al cual se hacia referencia en el documento, no correspondía al lugar donde se encontraban ubicados los manifestantes. Pese a ello, con gases lacrimógenos y bombas de ruido fueron expulsados del lugar, sin recato ni miramientos con niños y mujeres embarazadas, cerca de 400 personas, muchas de las cuales son grupos familiares que viven de la pesca. Las personas fueron sacadas del lugar y metidas en chivas contratadas y facilitadas por la empresa contratista de la obra. La orden era llevarlos y no parar en sitios cercanos.
 
Mientras sucedía el desalojo, se encontraba afuera de la misma concentración de protesta otro grupo de manifestantes, integrado por cerca de 250 personas, las cuales no habían podido ingresar porque desde la noche anterior el ejercito impedia la circulación y concentración de manifestantes, excepto para la empresa Endesa Emgesa, quien sí tenía libre movilidad para sus empleados y sus vehículos. La inconformidad de los manifestantes, entre ellos los representantes de Asoquimbo, los medios de comunicación que empezaron a transmitir desde allí y las gestiones del Observatorio Internacional de Paz que acompaña a la comunidad, hizo que aceptaran la entrada de algunos medios de comunciación, excepto los independientes.
 

¿Amparo para quién?
 

Puntual y formalmente, la orden de desalojo correspondía a un amparo policial presentado por la empresa bajo el argumento que los manifestantes ubicados a la orilla del río invadian su territorio, ante lo cual los manifestantes apoyados en la legislación nacional –que indica que treinta metros de ronda del río son zona de interés público y libres para el desarrollo de la pesca-, instauraron otro amparo policivo que no tuvo la misma suerte del primero.
Según el investigador y miembro de Asoquimbo, Miller Dussan: “desde el Ministerio del Interior se llevó a cabo una estrategia política y militar entre el Estado y la empresa, denunciamos esta estrategia que se evidenció en este desalojo violento, en el cual utilizaron como títere al alcalde de Paicol”. 
 
Recordemos que en los primeros días de la protesta el gobierno guardó silencio, posteriormente, el 17 de enero se dio un diálogo que terminó con unos acuerdos y compromisos (hacer audiencia ambiental, instalar mesas sectoriales, protección de derechos y parar la desviación del río Magdalena), los cuales fueron abandonados una semana después por el Ministerio del Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible. El silencio posterior fue interrumpido por el Ministerio del Interior, que en su papel de “garante”, convocó a los líderes a Bogotá para hacer un preacuerdo con el viceministro y presentárselo al Ministerio del Medio Ambiente, la firma de este preacuerdo fue evadida por el Ministerio del Interior, argumentando que parecía que para el lunes 13 de febrero el ministerio del Medio Ambiente se iba a pronunciar sobre la audiencia ambiental, cuando en realidad éste ya había emitido una carta de negativa a la realización de dicha audiencia. Finalmente el gobierno ganó tiempo mientras llegaba la fecha del desalojo.
 

El hermano del Ministro del Interior es el presidente de CODENSA
 

José Antonio Vargas Lleras, es el actual presidente de la empresa de energía CODENSA, que también presta servicios en Bogotá. Esta empresa, y Emgesa, son las encargadas de la comercialización y distribución de energía, a su vez estas empresas tienen como una de sus principales capitalizadoras a la empresa Endesa Enel, propietarias del proyecto El Quimbo. Hay que aclarar que Emgesa es la filial de la empresa española Endesa y que Enel es una empresa de capital italiano. Como ministro del Interior funge Germán Vargas Lleras, quien se declaró “impotente” ante los reclamos que hicieron los afectados en su integridad física, derechos políticos y humanos, al reclamar sus derechos ante la obra de El Quimbo.
 
Para el profesor Miller Dussan, llama la atención esta casualidad con la declaración como “impotente” que tomó el Ministro del Interior ante decisiones y actuaciones de otras instancias oficiales que afectaban la comunidad. Pasividad que se permitió el desenlace parcial que el 14 de febrero ha tenido este conflicto.
 

La comunidad se prepara
 

Durante el desalojo, los manifestantes que permanecían afuera del sitio, acordaron realizar asambleas para el 17 y 18 de frebero, para evaluar y proyectas las nuevas acciones de protesta. Este acuerdo fue alimentado en la tarde del día 14 con la llegada al sitio de protesta del Arzobispo de La Plata, quien se comprometió a trabajar para que la gente apoye esta protesta. Por el momento, Asoquimbo anuncia la realización de una marcha regional contra el criminal desalojo del Estado y Emgesa y por la defensa del territorio, el río Magdalena y la dignidad de los agredidos.
 
Pese a esto, queda la preocupación con respecto a la desviación del río, pues la misma no se ha ejecutado por la presencia masiva de la comunidad. Luego de haber logrado dos aplazamiento del desvío del río, ahora la empresa lo ha progrado para el próximo lunes 20 de febrero. La víspera es ceracana pero la comundiad se afana para recuperar su espacio e impdir el crimen ecológioco.
 

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  • Autor Carlos Valbuena
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Luego de un paro que empezó el día 3 de enero y sobre el cual la administración Santos se había mantenido indiferente, la lucha persistente logró acordar la primera reunión con el Gobierno para el próximo martes 17 de enero a las 11 de la mañana en el Ministerio del Medio Ambiente. A esa reunión están citados los representantes de la protesta, algunos senadores, la Contraloría, la Procuraduría y los Ministerios del Medio Ambiente, Interior, Agricultura, Trabajo y Minas. Miller Dussán, unos de los representantes de la protesta, comento: “Están listas las comisiones que viajarán a dialogar en Bogotá, pero este primer diálogo no significa que el paro se detenga”. Además, denunció que la empresa Endesa Engesa está poniendo a los trabajadores en peligro al obligarlos a que busquen otras entradas por el río y se suban por barrancos y piedras para burlar el bloqueo que los manifestantes tienen sobre la entrada a la Represa El Quimbo.

Lucha por el territorio


Recordemos que esta protesta se ha denominado “Paro Regional por la Defensa del Territorio” y se fundamenta en tres puntos principales: primero, que se realice una audiencia pública ambiental que demuestre la inviabilidad del megaproyecto; segundo, que la transnacional Endesa Engesa construya el puente de El Paso del Colegio, que por efecto de las obras se averió desde agosto; y tercero, que se arreglen las vías. Estas vías son afectadas por El Quimbo, las fallas geológicas, el invierno, el abandono y la petrolera Emerald Energy, empresa que obtuvo nuevas licencias para extraer hidrocarburos en el Páramo de Miraflores.

Este paro involucra principalmente a la región centro y occidente del Huila. Su epicentro ha sido el Puente Paso del Colegio, sobre el río Magdalena, en el municipio de Garzón y a la entrada de El Quimbo. Se ha desarrollado con bloqueos complementarios en diferentes puntos y momentos. El tipo de problemática ha hecho que los promotores del paro sean diferentes actores territoriales, como Asoquimbo, el Movimiento Colombiano por la Defensa de los Territorios Afectados, Ríos Vivos, el Consejo Regional del Huila (CRIHU), las Comunidades de Puerto Seco, la Asociación de Aserradores, la Asociación de Pescadores de El Hobo, la Junta de Acción Comunal Matambo, los Municipios del Macizo Colombiano adscritos a Asomac, la Comunidad de La Plata, la Asociación intersectorial de Gigante, Garzón Páramo de Miraflores, la Asociación de Cafeteros, la Asociación de Tabacaleros de Garzón (Asotagar), el Gremio de Transportadores de La Plata, el Comité Cívico por la Defensa del Occidente del Huila, la Asociación de Trabajadores Campesinos del Huila, entre otros.

La inundación se comerá un valle con su gente


Si logran imponer el megaproyecto, será un éxito para la locomotora minero-energética de Santos y para las multinacionales que se lleven las ganancias, mientras que para el pueblo del Huila significará la inundación: desaparecerá un valle con toda su riqueza geográfica, de flora y fauna, arqueológica, agrícola, ganadera, pesquera, de infraestructura, social, cultural y poblacional; desaparecerá un pueblo con su territorio. Será inevitable la destrucción de la estructura económica y social, y el desplazamiento de la población configurará un nuevo mapa del territorio que habrá de caracterizarse por la marginación, como les sucedió a los municipios vecinos cuando se impuso el plan de Betania. Este megaproyecto está ubicado sobre el río Magdalena y al sur de la Represa de Betania, tendrá 55 kilómetros de extensión y un área de embalse de 8.250 hectáreas que afectará directamente a los siguientes municipios: Gigante, 43,91 por ciento; Garzón, 16,76; Altamira, 0,21; Agrado, 37,83; Paicol, 0,04; y Tesalia, 1,25.

Además del gran daño que implica este megaproyecto, la tramitación de su licencia fue propiciada por el ex presidente Álvaro Uribe, violando la legislación de una manera muy descarada. La Defensoría del Pueblo tiene reparos sobre la licencia ambiental, la Contraloría está iniciando investigaciones preliminares y cursa una demanda ante el Consejo de Estado, además de otras iniciativas. Miller Dussán ha dicho que la gente no cree mucho en la palabra del Gobierno y que, si éste no cumple, podrán venir nuevos momentos de la protesta, como marchas hacia y Bogotá.

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Sábado, 03 de Abril de 2010 07:45

Campesinos, crisis y megaproyectos

La gran depresión de los años 30 del siglo XX forma parte de la historia del capitalismo. Quienes mejor captaron el drama humano de la crisis fueron reporteros, literatos y cineastas. Un buen ejemplo lo constituye Las uvas de la ira, novela escrita en 1939 por John Steinbeck y adaptada al cine en 1940 por John Ford. Sus personajes son el testimonio vivo de la tragedia que afectará a familias enteras. Steinbeck supo tomar el pulso de una época, cuya moneda de cambio para empresarios y banqueros fue la especulación y la usura. A río revuelto, ganancia de pescadores.
 
Más allá de los protagonistas, la trama reconstruye la historia no sólo de Estados Unidos, sino del capitalismo mundial. Centrada básicamente en el ámbito rural, narra la manera por la cual miles de campesinos se vieron obligados a malvender sus propiedades para hacer frente a las deudas e hipotecas bancarias. Sus acreedores se frotaron las manos. En una operación especulativa se quedaron con las tierras y cuanto apero de labranza estuviese en las granjas. Pero eso no fue todo. Introdujeron el monocultivo del algodón cambiando el ciclo vital del uso de las tierras. Las cosechas y el clima no acompañaron. Los frutos de la operación especulativa menguaron y ante la perspectiva de perder dinero los banqueros optaron por revender las tierras a los emigrantes que huían de las grandes ciudades por falta de trabajo y los cierres patronales. El negocio fue redondo. Los únicos que no perdieron fueron los especuladores.
 
En el mundo rural, la crisis del siglo XXI muestra extrañas semejanzas. Son muchos los campesinos de Asia, África y América Latina que se ven en la ruina. El control monopólico de los granos genéticamente modificados, el precio de fertilizantes y el escaso acceso a los créditos son obstáculos insalvables para salir adelante. Familias al completo emigran o se transforman en jornaleros temporales, trabajando para las trasnacionales agroindustriales en monocultivos y con sueldos de miseria.
 
Otros ni siquiera se plantean dichas opciones. Su elección es más descarnada. Ante un futuro sin perspectivas, arruinados y llenos de deudas, el suicidio se convierte en alternativa y forma de protesta. En Cancún, en 2003, mientras se celebraba la Cumbre de la OMC, un campesino de Corea del Sur, Lee Kyung Hae, optó por ese camino. Con una navaja se traspasó el corazón. Una forma de liberarse definitivamente del círculo de la pobreza. Pero no es un caso aislado. Las cifras son alarmantes. Pero hubiesen pasado desapercibidas si el heredero de la corona británica, príncipe Carlos, no las hubiese hecho visibles, responsabilizando, además, a las grandes compañías de transgénicos de tales suicidios. Sus palabras son elocuentes: la tasa verdaderamente atroz y trágica de suicidios de los pequeños campesinos en India es producto del fracaso de muchas variedades de cultivo de transgénicos.
 
Sólo en India se detectaron por la organización Global Research, entre 1993 y 2003, unos 100 mil suicidios y la cifra aumentó llegando a 150 mil más en el trienio 2003-2006. Es decir, un promedio de 30 suicidios diarios de campesinos durante 13 años. Para ocultar la verdad, compañías como Bayer o Monsanto pagan a universidades, investigadores, científicos de distintas disciplinas, sociólogos, antropólogos y sicólogos sociales, para redactar informes que nieguen la relación existente entre siembras de transgénicos y el aumento de los suicidios. Para este conglomerado de expertos las causas se encuentran en el alcoholismo, las sequías, el cambio climático o la pobreza rural. Por consiguiente, sus elaborados dosieres no prestan atención a los medios que utilizan los campesinos para quitarse la vida. Éstos ingieren grandes dosis de insecticidas, prolongando el dolor y la agonía. En América Latina no hay estadísticas registradas, pero el panorama no es del todo diferente.
 
A lo anterior debemos agregar las muertes por intoxicación de miles de campesinos al utilizarse agrotóxicos en la producción. Según la FAO, los plaguicidas son causantes de 20 mil muertes accidentales al año y de 200 mil suicidios. En esta línea se manifiesta también la OIT, llegando a subrayar que sólo en el año 1994 hubo entre dos y cinco millones de envenenamientos por plaguicidas en sólo 40 mil propiedades examinadas. Los datos son concluyentes. Vía Campesina lleva denunciando esas atrocidades más de una década. Lo que encuentra como respuesta es la represión, el silencio o la indiferencia. No hay interés por parte de gobiernos u organismos internacionales en revertir la situación.
 
Si los pequeños y medianos campesinos sufren las amenazas de las trasnacionales de los transgénicos, en todas sus variantes, maíz, trigo, soya, etcétera, hoy les ha surgido un potente enemigo con tentáculos más largos y objetivos más ambiciosos. En sus tripas se entremezclan intereses especulativos de empresas hidroeléctricas, farmacéuticas, de la construcción, los seguros, los bancos, la alimentación, la prospección de materias primas, petróleo, gas natural, agua, minerales, etcétera. Un conglomerado devastador. Su objetivo es múltiple. No se trata de un mero ejercicio de extracción, explotación, distribución y comercialización de materias primas o riquezas naturales. Se busca controlar el proceso, desde el proyecto de inversiones, prospectiva, investigación, diseño y actividades complementarias. Es el nacimiento de los megaproyectos.
 
Su puesta en práctica trae consigo efectos perniciosos e irreversibles en la naturaleza, la flora y la fauna autóctona, y el medio físico, urbano o rural. Donde se establecen, destruyen el entorno sin importarles las consecuencias de mediano y largo plazos. Sus propuestas cuentan con la complicidad y beneplácito de los gobiernos. Presas hidroeléctricas, autopistas, aeropuertos diseñados por arquitectos de renombre, complejos donde se une la construcción de urbanizaciones de lujo, centros de ocio, campos de golf y lagos artificiales. En definitiva, un atentado ecológico. En esta línea encontramos el plan Mesoamérica, la extracción de oro en Pascua Lame Chile-Argentina, la represa de Ralco y las proyectadas por Endesa en La Patagonia. Iniciativas especulativas de corto recorrido pero con pingües beneficios. En su desarrollo y expansión podemos observar la síntesis actual entre las empresas trasnacionales y el poder político.

Por Marcos Roitman Rosenmann
 
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Cabe mencionar que gran parte de los conflictos que existen en el presente ya sea por exigencias  de restitución de tierras ancestrales o de resistencia ante la imposición de proyectos de inversiones privadas como forestales, celulosas, hidroeléctricas, salmoneras, mineras, entre otras, las que afectarían a numerosas  vidas, se enfrentan, justamente, de manera directa y frontal, sin más caretas concertacionistas, de manera directa y frontal,  con quienes  asumirán la representatividad del nuevo Gobierno..
 
El Gabinete que tendrá el Presidente electo Sebastián  Piñera  son hasta el día de hoy, representantes de los principales sectores empresariales y de gremios de latifundistas de origen colonial,  donde numerosas comunidades mantienen reclamaciones, por lo tanto, también, está en sus manos la opción de agudizar las tensiones e intensificar la senda de violaciones;  O bien, el de dar una solución plena a los actuales conflictos, con el respeto de los Derechos Humanos y de cumplir cabalmente con las normas y estándares internacionales sobre Derechos Indígenas y Medio Ambiente.
 
El escenario que se ha venido viviendo en Chile en los últimos años con respecto a los Pueblos Originarios ha sido complejo y difícil. En los gobiernos de la Concertación no ha existido la capacidad de los diferentes sectores políticos y empresariales, incluyendo en primer orden a quienes asumirán ahora el rol de gobernar,  para dar la debida  atención y urgente solución a las demandas y conflictos que enfrentan los pueblos y sus comunidades.
 
En efecto, ha habido estancamiento con respecto a los reconocimientos de derechos, mínimas reparaciones y restituciones, represión a la protesta social, falta de canales de participación efectivas y se ha dado prioridad a los asistencialismos para evadir temas de fondo, los que para más estuvieron mal manejados por el oficialismo y su escalafón burocrático.
 
Todo esto sin lugar a dudas ha causado desazón e indignación en Comunidades y organizaciones, síntomas que seguramente se trasladarán de distintas formas desde la diversidad de expresiones de los Movimientos ante el nuevo Gobierno de Piñera.
 
Cabe mencionar que gran parte de los conflictos que existen en el presente ya sea por restitución de tierras ancestrales o de resistencia ante la imposición de proyectos de inversiones privadas como forestales, celulosas, hidroeléctricas, salmoneras, mineras, entre otras, las que afectarían a numerosas vidas, se enfrentan, sin más caretas concertacionistas, de manera directa y frontal con quienes  asumirán la representatividad del nuevo Gobierno.
 
El Gabinete que tendrá el Presidente electo Sebastián Piñera son hasta el día de hoy, representantes de los principales sectores empresariales y de gremios de latifundistas de origen colonial, donde numerosas comunidades mantienen reclamaciones, por lo tanto, también, está en sus manos, la opción  de agudizar las tensiones e intensificar la senda de violaciones; O bien, el de dar una solución plena a los actuales conflictos, con el respeto de los Derechos Humanos y de cumplir cabalmente con las normas y estándares internacionales sobre Derechos Indígenas y Medio Ambiente.  
 
Ejemplo de esto en el Gabinete es Ena Von Baer,  la vocera que tendrá el ejecutivo, de origen latifundista colonial en la Región de la Araucanía, doctora en Ciencias Políticas en Alemania, “analista experta” de la cuestión Mapuche,  y quien ha demostrado gran habilidad y disciplina en su carrera política. El otro,  es el economista y Chicago, Cristián Larroulet quien reemplazará a Viera Gallo y deberá asumir las temáticas indígenas. Ambos cumplieron funciones en el ala doctrinaria de los Partidos de la Derecha, el Thin Tank de la Alianza: El Instituto Libertad y Desarrollo (LYD). Von Baer como directora del Programa Político y Larroulet como Director Ejecutivo.
 
Cabe mencionar que uno de los principales motores del LYD y de quien estribaron estos dos ejemplos,  es Patricia Matte, socióloga, integrante del directorio del canal de TV Universidad Católica, junto a sus dos hermanos (Bernardo y Eliodoro) es Empresaria forestal y de papelería CMPC – Forestal Mininco, Empresa Colbún, Banco Bice, entre otras, cuyo grupo económico es uno de los principales que mantiene conflictos sociales y territoriales en Chile y cuyo padre, ya fallecido, fue sindicado como uno de los gestores del Golpe de estado en 1973 junto a Agustín Edwards.  
 
Las tareas Pendientes
 
Luego que en el País se ha dado absoluta prioridad a la liberalización del mercado y del comercio a favor de ciertos grupos, se hace fundamental ahora, más allá del Gobierno que asoma, de dar prioridad a los Derechos Humanos y al Medio Ambiente donde habitan las Comunidades. No hacerlo, es seguir profundizando las crisis y a la vez, contrariar una serie de obligaciones internacionales que el estado chileno tiene pendiente y que a la postre, podrían dañar la imagen internacional y en los propios mercados de inserción donde cada vez más van importando los estándares e indicadores en estas materias.
 
El Gobierno, deberá entender que los planes operativos y conspirativos, la represión a la protesta social, los montajes comunicacionales, la intolerancia y el racismo como sucede en la  imposición a la fuerza de proyectos atentatorios, como métodos frente a legítimas reclamaciones y como se ha venido haciendo en el Co Gobierno que ha sostenido en estos últimos veinte años la Concertación y la Derecha económica en Chile, son siempre un fracaso y que trae repercusiones serias.
 
Es de esperar que los sectores políticos de la concertación como del Nuevo Gobierno y los de la oposición verdadera, afronten de manera responsable los temas pendientes y más que acuerdos decorativos y superficiales, se permita el debate real sobre temas de fondo como es el de asumir de una vez por todas la reparación de derechos a los Pueblos originarios y cumplir así con las diversas medidas que se exigen. Entre otras materias pendientes están:
 
-           La implementación plena y efectiva, de buena fe, de las Normativas Internacionales de Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas y conexiones, como los diversos pactos y tratados, el Convenio 169 de la OIT, la declaración ONU sobre Pueblos Indígenas, que son obligatorias y de primer orden jerárquico dentro del ordenamiento jurídico, político y administrativo de Chile.
-           Adecuación de la legislación local y sectorial de conformidad a esos criterios sobre estándares internacionales.
-           Utilización de los mecanismos pacíficos de resolución de conflictos que establecen las normas internacionales de Derecho, principalmente frente a los hechos que son de carácter político e histórico como los conflictos por tierras ancestrales y de imposición de proyectos de inversión en tierras indígenas.
-           Dar implementación eficiente para los procesos de demarcación y restitución de Tierras ancestrales a comunidades, como parte del conflicto histórico y actual del estado chileno y que han sido conminados a cumplir por órganos como el Comité de eliminación de la discriminación racial y de los Derechos Civiles y Políticos de la ONU, como asimismo, la atención a la rica jurisprudencia que existe en ese sentido, atendiendo la importancia de un territorio suficiente para el desarrollo y Bienestar de un Pueblo.
-           La implementación efectiva, plena y de buena fe de los procedimientos de consulta a los Pueblos Indígenas, sus comunidades y organizaciones frente a iniciativas de políticas públicas, legislativas y administrativas; y reconocer, debidamente el Derecho a la participación atendiendo aspectos políticos y socio culturales.
-           Atender la situación de racismo y discriminación de que son objeto los Pueblos Indígenas en Chile, entre otros, ante las políticas de asimilación y homogenización y exclusión en aspectos educativos, de salud, medio ambiente, como es la contaminación, el deterioro de las actividades económicas locales que se deben revitalizar y asumir, niveles de reconocimiento y valoración.
-           Poner fin a la violencia estructural del estado hacia la protesta social de los Pueblos Indígenas, particularmente en hechos que tienen que ver con legítimas reclamaciones en materia de demandas de tierras y/o defensa de territorios. Escandalosa es la aplicación de Leyes represivas como la Ley antiterrorista que diversos organismos internacionales de Derechos Humanos han conminado a poner fin, ya que son prácticas de facto. 
-           Terminar con la existencia de instituciones fácticas como la competencia de los tribunales militares en causas civiles, tal como ordena la Corte Interamericana de Derechos Humanos de la OEA por la resolución del caso Palamara. Cabe mencionar que lo único que han generado son impunidades a abusos, atropellos y asesinatos ejecutados por agentes uniformados del estado en contra de numerosos civiles, hechos que han quedado en medio de verdaderos planes conspirativos.
-           Reconocimiento de las instituciones tradicionales, como son sus autoridades; Y  Potenciar las economías locales, las tradicionales y la vida rural.
 
Estos son temas que el Gobierno y el estado chileno en su conjunto deben asumir. Es una obligación hacerlo.  Insistir en que no hacerlo, es retroceder y violar. Es ponerse al margen del Derecho que a la postre, pesarán en las instancias calificadoras de Derechos Humanos, medio ambiente y del mercado comercial internacional.  
 
La despedida del Gobierno de Bachelet
 
Bachelet así como sus antecesores, son  Gobiernos que se sometieron y actuaron de acuerdo a los intereses del poder del capital, que co gobernaron con ellos y que administraron algunos aspectos sociales. Así, se van los “administradores” de este modelo neocapitalista e ingresan de una vez los “patrones” de este modelo para asumir de manera totalitarista el control absoluto  del poder de las instituciones del estado.
 
Bachelet se va con dos jóvenes Mapuches asesinados por miembros del GOPE de Carabineros en el marco de conflictos por tierras ancestrales (Matías Catrileo y Jaime Mendoza Collío). Se va con decenas de imputados judicialmente por la misma situación, con persecuciones, militarización y violencia extrema en Comunidades y no haber dado eficacia a procesos de restitución de tierras, posibilitando la especulación de mercenarios. Igualmente,   se va con una serie de luces verdes que dio a diversos y nefastos  proyectos de inversión para que se impongan, incluso, varios de ellos controlados por socios de Piñera,  que llevan  enormes impactos a numerosas comunidades en sus territorios.
 
Se termina así, un ciclo del maquillaje concertacionista, para que ingresen los verdaderos controladores del estado chileno. Por su parte,  la Sociedad Civil y los Movimientos sociales frente a este escenario, deberá tener la capacidad de seguir creciendo y construir propuestas de vida, de alternativa frente al actual modelo y sistemas que están en crisis y que ahora lo administrarán sus sostenedores e ideólogos, quienes deberán asumir en su momento, que el saqueo y acumulación ya es suficiente, que es insostenible mantener el ritmo que han impuesto y que ya no es posible corregir sus fracasos. 
 
Se debe seguir avanzando entonces en materias de autonomía y construcción de fuerzas sociales eficientes fuera del poder estatal y a su vez, intervenir instancias del estado para la conquista y reparación de derechos y logros de justicia.
 
Los Derechos Humanos y de la naturaleza en todas las esferas deben ser lo primero y se debe profundizar al respecto y hacerla sentir siempre ya que es urgente forjar un debate sobre esto,  ya que no es posible tolerar más daño y destrucciones y que por causa o culpa de unos pocos, que quieren lucro insaciable y que obedecen a ideologías fascistas,  lleven a las grandes mayorías a abismos y caos en medio de cercos “des-informativos” e ignorancia.
 
Por Alfredo Seguel, integrante del Grupo de Trabajo por Derechos Colectivos y del Colectivo Informativo  Mapuexpress. www.mapuexpress.net
 
http://alainet.org/active/36202
 
Publicado en Internacional
Viernes, 15 de Enero de 2010 06:19

Iirsa. Integración a golpe de megaproyectos

Surgida en el año 2000 como propuesta del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) a la reunión de presidentes de América del Sur celebrada en Brasilia a finales de agosto de ese año, la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional de Sudamérica (IIRSA) no sólo ha sobrevivido a la supuesta defunción del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) en la Cumbre del Mar de Plata en 2005 –a la que inicialmente iba vinculada–, sino también a los cambios políticos que se han sucedido en los gobiernos de algunos de los países de la región. Desde entonces, la IIRSA ha pasado a convertirse en el eje esencial del proceso de integración regional de los países pertenecientes no sólo al Mercosur o a la Unasur, sino también de la ALBA.

¿Qué es la IIRSA? 
La IIRSA es un conjunto de más de 500 proyectos organizados en diez Ejes de Integración y Desarrollo (EID) que, con un costo cercano a los 75.000 millones de dólares, busca eliminar las “barreras” naturales que impiden la libre circulación de las mercancías entre las diferentes “islas” que compondrían la región.

Los EID, además, se estructuran en siete “procesos sectoriales” que buscan organizar el espacio geográfico en base al desarrollo de una infraestructura física de transporte terrestre, aéreo y fluvial –proyectos que representan el 87% de la IIRSA–; de oleoductos, gasoductos, puertos marítimos y fluviales y tendidos eléctricos y de fibra óptica, entre otros. Según datos proporcionados en la XI reunión del CDT, de diciembre de 2009, el 74% de los proyectos presentan avances concretos, con un 10% concluido, un 36% en ejecución y un 28% en preparación. Respecto a los avances en la Agenda de Implementación Consensuada (AIC) 2005- 2010 –que incluye 31 proyectos prioritarios– dos estarían concluidos, 19 en ejecución y 10 en preparación.

Tras la creación de la Unasur, el CDE planteó la necesidad de que la IIRSA se vinculara a la misma, para lo que, en agosto de 2008, se creó el Consejo Sudamericano de Infraestructura y Planeamiento (CIP) de la Unasur, del que se prevé que IIRSA sea “el foro técnico de la planificación y desarrollo de la infraestructura de integración de América del Sur”. Uno de los objetivos de la IIRSA es la de vincularse al Proyecto Mesoamérica –antiguo Plan Puebla Panamá– para lo cual Colombia entró a formar parte del mismo en julio de 2006. Además, las últimas reuniones del CDE han contado con la presencia de representantes del proyecto lo que ha permitido avanzar en la conexión de ambas iniciativas en temas eléctricos y de telecomunicaciones, a través de empresas creadas a tal efecto.

“Una dinámica capitalista” 
A pesar de que la IIRSA se presenta como un proyecto de “infraestructura sostenible”, las denuncias contra sus impactos medioambientales, políticos, económicos, sociales y culturales se han sucedido desde sus inicios. Así, mientras para la Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas (CAOI), la iniciativa constituye un “ecocidio y un genocidio”, para el analista Raúl Zibechi, la IIRSA supone “una integración doblemente subordinada: a Brasil, por parte de los países sudamericanos, y del conjunto de la región al mercado y al empresariado mundiales”, en tanto refleja un modelo de “integración exógena” dirigida a los mercados externos.

Según Jairo Estrada, profesor de ciencias políticas de la UNAL y director del Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos, la IIRSA implica, además, “una dinámica capitalista muy similar a las lógicas de acumulación originaria de capital, es decir, a las lógicas de acumulación por desposesión”. Un expolio que se estaría desarrollando sin consultar a los afectados y sin la realización de estudios de impacto ambiental fiables y que, según la analista Ana Ester Ceceña, iría parejo a la firma de tratados de libre comercio y la militarización creciente de la región.

Decisiones
La IIRSA está coordinada por los gobiernos de los 12 países que la integran a través del Comité de Dirección Ejecutiva (CDE), formado por los ministros de planificación e infraestructura de los estados miembros. A ella se le suman los Grupos Técnicos Ejecutivos (GTE) y el Comité de Coordinación Técnica (CCT), integrado por el BID, la Corporación Andina de Fomento (CAF) y el Fondo Financiero para el Desarrollo de la Cuenca del Plata (FONPLATA), principales financiadores de la iniciativa junto al Banco Brasileño de Desarrollo Económico (BNDES).

Colombia, La incorporación de los negocios


La pérdida de confianza y los acuerdos con sus vecinos más cercanos no ha sido obstáculo para que el Gobierno colombiano impulse la IIRSA. Así lo hacía ver cuando declaraba ante la Asamblea Mundial del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que esta iniciativa busca “desarrollar una infraestructura puntera, acorde con las necesidades de desarrollo del país y los retos comerciales que se avecinan, que cuente con mayor participación del sector privado y que funcione bajo esquemas empresariales modernos, dinámicos y eficientes”.

De los diez ejes y 162 grupos de proyectos de la IIRSA, Colombia participa en dos ejes y diez grupos que se han incorporado en los planes de desarrollo y en los planes a largo plazo. Se han priorizado los proyectos Hidrovía Río Meta, Carretera Pasto-Mocoa y paso de frontera Cúcuta-San Antonio, considerados cuellos de botella para el desarrollo y la integración. Estos proyectos coinciden estratégicamente con los corredores de recursos minero-energéticos, de biodiversidad y producción de agrocombustibles, entre otras materias primas que Colombia privilegia en las relaciones con EE UU y Europa.

Esta integración no se basa sólo en la construcción de carreteras, puertos, puentes y dragado de ríos, sino sobre todo en la extracción sistemática e intencionada de los recursos de los territorios colectivos de las comunidades negras y de los pueblos indígenas y en los cambios en el uso del suelo que permitan el tráfico de mercancías, energía y comunicaciones. Asimismo, potencia los fines especulativos sobre la tierra, que benefician a los políticos asociados a los grupos armados legales e ilegales.

La IIRSA tampoco es una vía para la integración de los pueblos, y menos una manera de aliviar las difíciles condiciones de las regiones de Putumayo y Nariño, donde se adelanta la carretera Pasto-Mocoa. Por contra, constituye un elemento adicional a la delicada crisis del país y es un riesgo que afecta la vida y la integridad de las comunidades indígenas, negras y campesinas, las cuales están sometidas a presiones no sólo de actores armados legales e ilegales, sino a poderosos intereses económicos. La implantación de más de 20.000 hectáreas de coca, dos masacres en el último año sobre el pueblo awá con un saldo de 18 indígenas asesinados, más de 60.000 desplazados en los dos últimos años, la permanencia de varios frentes de las FARC y del ELN y de nuevos grupos de paramilitares, el minado de varias zonas, la militarización de la vida de las comunidades y la irrupción de prácticas que desestructuran los tejidos social, económico, político y cultural de pueblos y procesos organizativos, constituyen situaciones que impiden una real participación de las comunidades y la toma de decisiones de manera libre y consentida.

Por FERNANDO CASTRILLÓN, Colectivo de trabajo Jenzerá, Bogotá
Publicado en Internacional