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Atenas, 8 de mayo. Alexis Tsipras, líder de la izquierda radical griega, quien hoy recibió el mandato de formar gobierno, excluyó la particpación de su partido, Syriza, en una coalición que apoye los ajustes de austeridad impuestos por la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).
 

En todo caso, Grecia se hundió en una crisis más aguda cuando el líder del partido conservador Nueva Democracia (ND), Antonis Samaras, declaró que Tsipras, llevaría al país fuera de la zona euro con su propuesta de rechazar el rescate internacional.
 

De acuerdo con la Constitución, Tsipras, ingeniero de 37 años, tiene tres días para realizar la formación de un nuevo gobienro luego que Samaras fracasó el lunes en formar una mayoría.
 

“Es un momento histórico para la izquierda”, dijo Tsipras durante un encuentro con el presidente Karolos Paupulias. “El pueblo votó en masa en contra de las brutales políticas de la UE”.
 

Anunció que en el caso de asumir el gobierno, aprobará una moratoria en el pago de la deuda del país y señaló que habrá que dar marcha atrás a todas las leyes “hostiles con los trabajadores”.
 

Asesores de Tispras indicaron que el líder izquierdista usará todo el tiempo para reunir un grupo más amplio de entidades sociales y de otros partidos.
 

En teoría, Tsipras simplemente no tiene los números para formar gobierno con sólo 71 escaños de los 300 del Parlamento, o para cualquier posible alianza de izquierda. Los comunistas ya rechazaron unirse.
 

La única opción con una leve oportunidad de éxito podría ser que el socialista Pasok, que cuenta con 41 escaños, se una a una coalición con Tsipras. Si Nueva Democracia permanece fuera del Parlamento para un voto de confianza, en vez de oponerse, Tsipras podría ganar una mayoría.


Sin embargo, los analistas sostienen que si forma un gobierno sería demasiado frágil y duraría sólo unos meses.
 

Conservadores y socialistas consideran que Grecia necesita urgentemente dinero fresco, en concreto 30 mil millones de euros antes de finales de junio, si no quiere enfrentarse a la bancarrota.
 

La incertidumbre sobre el futuro del país europeo aumentó luego que Samaras dijo que Tsipras le solicitó la destrucción de Grecia al imponer el rechazo del rescate de la UE y del FMI como condición para un gobierno de coalición.
 

“Él me pide que firme la destrucción de Grecia. Eso no lo haré”, dijo, aunque más adelante sostuvo que apoyaría un gobierno de minoría pero no bajo esas condiciones. Afirmó que el líder de la coalición de izquierda tiene pocas oportunidades de formar gobierno, lo que hace cada vez más posible repetir elecciones.
 

El miembro del directorio ejecutivo del Banco Central Europeo, Joerg Asmussen, dijo que el rescate no puede ser renegociado y que no hay alternativa si Grecia quiere permanecer en la zona euro.
 

Alemania sigue con “gran preocupación” la situación que impera en Grecia, señaló el ministro de Exteriores, Guido Westerwelle.
 

“Pedimos a los reponsables que trabajen por generar en breve condiciones estables y formar un gobierno sensato”, añadió.
 

Westerwelle volvió a ofrecer a Atenas la “solidaridad” de Berlín, pero insistió en que el nuevo gobierno debe profundizar las reformas acordadas.


Reuters, Afp, Dpa y The Independent

 

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Lunes, 07 de Mayo de 2012 17:42

Las mujeres, la crisis y la poscrisis

Entre el 19 y el 23 de abril participé en Estambul en el Congreso Internacional de la Asociación para los Derechos de la Mujer y el Desarrollo. Más de 2.500 mujeres activistas de diferentes países se dieron cita durante cuatro días para discutir y desafiar los obstáculos económicos, políticos, culturales y religiosos que, un poco por todas partes, siguen bloqueando la plena ciudadanía de las mujeres. Estábamos reunidos en Turquía, donde las mujeres no representan más del 25% de la fuerza de trabajo, la violencia contra las mujeres aumenta, el partido gobernante muestra muy poco entusiasmo por la igualdad de derechos de las mujeres y el primer ministro exhorta a las mujeres a tener por lo menos tres hijos. Además, el desagrado que este congreso causó a las autoridades hizo que muchas mujeres (por ejemplo, mozambiqueñas) vieran denegados sus visados.
 
El impacto de la crisis europea fue uno de los temas del congreso, pero se analizó en el marco más amplio de otras crisis que el mundo atraviesa. Las trayectorias de vida de las mujeres son muy diferentes en distintas partes del mundo, pero tienen algo en común (aunque los grados de intensidad varíen mucho). Incluso en tiempos de relativo desahogo social, siguen siendo víctimas de discriminaciones sociales, salariales, de discriminación en el acceso a la tierra o la propiedad, víctimas de acosos sexuales y de la violencia en el espacio doméstico y en el trabajo, del bloqueo del acceso a la esfera pública y a la actividad política. En tiempos de crisis, este sufrimiento injusto no sólo se mantiene, sino que se agrava. En los países del sur global, la crisis ecológica, del extractivismo de materias primas, alimentaria, por ejemplo, tiene especial incidencia en las mujeres africanas, asiáticas y latinoamericanas que tienen a su cargo la responsabilidad de buscar agua (cada vez más lejos, más escasa y contaminada), buena parte de las tareas agrícolas y la preparación de los alimentos. Siempre que hay guerra, mujeres, niños y niñas son las principales víctimas inocentes. Siempre que surgen movimientos de resistencia, ellas están en el frente de lucha.
 
En los países del norte global, la reciente crisis financiera está afectando a las mujeres de múltiples maneras, algunas poco visibles. A menudo, sin darse cuenta, los impactos de la crisis aproximan sus experiencias de vida a las de las mujeres del sur global. Incluso cuando no son las primeras despedidas, las mujeres tienen que redoblar esfuerzos trabajando en otras actividades remuneradas, infrarremuneradas o no pagadas para mantener el presupuesto familiar por encima de la asfixia: limpieza, costura, impartición de clases, cocina y alimentación de terceros, cuidado de niños, actividades de artesanía, agricultura de terraza, etc.
 
Por otro lado, los costes sociales y psicológicos de la crisis en el bienestar y la salud de las familias recaen principalmente sobre las mujeres. Exigen de ellas un esfuerzo adicional en un área de la economía que los economistas convencionales nunca han reconocido y sin la cual las sociedades no pueden subsistir: la economía del cuidado. Se trata de un vasto conjunto de trabajo no remunerado que atiende a los niños y a las personas mayores de la familia; que lidia con la depresión o agresividad (o ambas) del compañero estresado por el empleo o la falta del mismo; que atiende las necesidades de los hijos casados, ahora necesitados de algunas comidas decentes por semana o del apoyo de la familia (casi siempre eufemismo de madre) durante el tiempo libre que los hijos antes pasaban en las actividades extraescolares, el ballet, el tenis, etc. Pero no olvidemos que la economía del cuidado puede circular en dos sentidos, de padres a hijos y de hijos a padres y que el verdadero colapso social se produce cuando ya no es posible en ninguno de los sentidos. A esta economía del cuidado también la llamamos sociedad del bienestar, porque, por ejemplo, en Portugal siempre tuvo que llenar las importantes lagunas del Estado de bienestar que, contrariamente a lo que proclama la derecha, siempre ha sido débil y se ha apoyado en la protección social a cargo de las familias. Uno de los efectos perversos de la crisis es atrapar a las mujeres en el trabajo no remunerado, apelando a las virtudes tradicionales del rol de “ama de casa”.
 
Las mujeres, que soportan un fardo desigual cuando la austeridad impuesta por el neoliberalismo recae sobre las familias, saben bien que la solución es luchar por otro modelo económico que elimine las causas del fardo: reducción drástica de los presupuestos militares; reconocimiento público de las “otras economías” orientadas por las lógicas del don, la reciprocidad y la solidaridad, así como de las economías consideradas informales (a pesar de que ocupan la mayor parte de la actividad económica en muchos países), donde las mujeres tienen un protagonismo indiscutible; servicios públicos eficientes; fiscalidad progresiva; derechos de ciudadanía eficaces, incluyendo los derechos sexuales y reproductivos, que liberen a las mujeres del yugo del sexismo y del fundamentalismo religioso (católico o musulmán).


*Boaventura de Sousa Santos es sociólogo y profesor catedrático de la Facultad de Economía de la Universidad de Coímbra (Portugal).

Por Boaventura de Sousa Santos. Visão <www.visao.sapo.pt>
 
Traducido por Antoni Jesús Aguiló
3 de mayo 2012
Fuente: http://visao.sapo.pt/gen.pl?sid=vs.sections/23424&mid1=vs.menus/255

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Lunes, 30 de Abril de 2012 07:30

Primero el Tercer Mundo

Un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) determinó que en 2012 habrá seis millones más de desempleados que en 2011. Mientras en Europa la tendencia se vuelve especialmente preocupante –la tasa de personas sin actividad laboral aumentó en casi dos tercios desde 2010–, en América latina el organismo constató una mejora del mercado laboral y prevé un menor riesgo de problemas sociales. El texto destacó que son principalmente las políticas de austeridad aplicadas por los países en crisis las que ensombrecen las perspectivas del trabajo para este año.
 

El estudio es poco alentador a nivel mundial. “Nuestra estimación provisional es que el desempleo total habría sido de 196 millones de personas en 2011, y que pasaremos en 2012 a 202 millones, un aumento de 6 millones, y en 2013 a 207 millones. Esto significa que se alcanzaría una tasa de desempleo de alrededor de 6,1 por ciento en 2012”, declaró el director del Instituto Internacional de Estudios Sociales de la OIT, Raymond Torres.
 

Según la OIT, hay un déficit de unos 50 millones de empleos con respecto a la situación previa a la crisis financiera de 2008 y, afirma el organismo, es poco probable que la economía crezca a un ritmo suficiente en los dos próximos años para colmar el actual déficit de empleos y al mismo tiempo dar trabajo a las más de 80 millones de personas que llegarán al mercado laboral en el mismo período.
 

Los especialistas señalaron que Europa será la más afectada por esa tendencia, ya que la tasa de desempleo aumentó en casi dos tercios desde 2010. La recuperación del mercado laboral tampoco avanza en el resto de los países desarrollados. Los expertos señalaron que el aumento de puestos de trabajo está en “punto muerto” en Japón y Estados Unidos, por ejemplo. En otros puntos del globo, la oferta de trabajo no está a la altura de las necesidades de una población activa cada vez más abundante y cualificada, como en China. De hecho, el déficit de empleo es crítico en la mayor parte del mundo árabe y en Africa, marcó la OIT.
 

El informe deduce que este deterioro del mercado laboral se traduce en un mayor riesgo de problemas sociales, en especial en Europa, Oriente Medio, el norte de Africa y el Africa subsahariana. Sin embargo, la OIT observa un menor riesgo de problemas sociales en América latina, donde constata una mejora del mercado laboral.
 

Para la OIT, la degradación de la situación laboral se debe a las dificultades de acceso al crédito, sobre todo para las pequeñas y medianas empresas en las economías avanzadas, y a las medidas de austeridad aplicadas para “tranquilizar a los mercados financieros”. Torres definió esas políticas como “contraproducentes”, ya que han dado lugar a un débil crecimiento económico y han destruido empleo, sin ni siquiera reducir de forma considerable los déficit presupuestarios.
 

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Lunes, 30 de Abril de 2012 07:15

Una receta de austeridad arrasa Europa

La austeridad está en crisis. Las elecciones en Francia y Grecia, la caída del gobierno holandés y el rumano, la recesión del Reino Unido, España y Bélgica son señales de un modelo económico contra las cuerdas. Hasta el ultraortodoxo presidente del Banco Central Europeo, Mario Dra-ghi, señaló que el ajuste necesita un plan para el crecimiento. En un intento de parar una bola de nieve política antes de que sea incontrolable, la canciller alemana, Angela Merkel, principal impulsora paneuropea del ajuste, acaba de anunciar que se está preparando una “agenda de crecimiento” para la cumbre de jefes de Estado y de gobierno europeos que se celebra este junio.
 

La agenda puede ser más un ejercicio de relaciones públicas que un cambio significativo del rumbo adoptado desde que estalló la crisis griega en 2010. En la última semana de la campaña presidencial francesa, Angela Merkel se ha convertido en la mejor aliada del candidato socialista François Hollande. La canciller alemana rechazó enérgicamente la propuesta de Hollande de renegociar el pacto fiscal firmado a fines del año pasado por 25 de los 27 miembros de la Unión Europea (UE). En un país con fuerte orgullo nacional, la declaración de Merkel fue como maná celestial para el candidato socialista. “Alemania no decide el destino de Europa”, dijo Hollande a la televisión francesa.
 

Con este resquebrajamiento del eje franco-alemán, pilar de la Eurozona, gobiernos conservadores pero con la soga al cuello –como Mariano Rajoy en España o el tecnócrata Mario Monti en Italia– empiezan a inclinarse más hacia Hollande que hacia la intransigencia de Merkel. Con un desempleo record de 24,4 por ciento (más de 5 millones y medio de personas) y una nueva crisis bancaria en ciernes, el respaldo electoral que obtuvo Rajoy en las elecciones de noviembre está evaporándose a velocidad supersónica (ver aparte). El continuo mensaje austero de la UE, que no esperó a que terminaran las celebraciones de su victoria, es contraproducente. Además de poner en duda la voluntad política de llevar adelante el ajuste, evapora la posibilidad de hablar de crecimiento.
 

En el último trimestre del año pasado, la Eurozona entró técnicamente en recesión y la proyección es que 2012 será un año de crecimiento económico negativo. El chaleco de fuerza del euro no ayuda, pero estar fuera de la Eurozona tampoco es una garantía. El caso británico es un ejemplo. La economía empezaba a emerger de la crisis de 2008 gracias al programa de estímulo económico laborista que la coalición revirtió al tomar el poder en mayo de 2010. El pulmotor keynesiano sostuvo la frágil recuperación hasta principios del año pasado, pero a partir de entonces los despidos, el aumento de impuestos y los congelamientos salariales empezaron a erosionar toda posibilidad de crecimiento. El miércoles, los datos oficiales confirmaron que técnicamente el Reino Unido había entrado en recesión. El déficit fiscal bajó del 11 por ciento en 2010 a un 8,3 por ciento el año pasado, pero en marzo se empezó a perfilar la tendencia contraria: con la caída de la recaudación fiscal, el gobierno está empezando a pedir prestado más de lo que había planeado.
 

Mientras tanto, Europa empieza a hacer agua políticamente por todas partes. En Rumania, el gobierno cayó el viernes pasado cuando la oposición capitalizó una ola de protestas populares contra el ajuste. En la República Checa, el gobierno de centroderecha de Petr Necas está en la cuerda floja por el mismo motivo. En Grecia hay cada vez más indicadores de que las elecciones de este próximo fin de semana dejarán un Parlamento fragmentado con creciente presencia de un partido de ultraderecha que propone minar las fronteras para evitar una invasión e importante presencia de agrupaciones de izquierda: el rechazo a la austeridad será muy amplio. La elección griega debía allanar el camino para los fondos de la Unión Europea: si el Parlamento griego no lo aprueba, sería como desconectar el respirador artificial que mantiene a Grecia en el euro.
 

En todos los países se ve esta tendencia política a favorecer a políticos ajenos al establishment a derecha e izquierda. La importante cosecha de votos de Marine Le Pen (17,9%) y del ex trotskista Jean-Luic Mélenchon (11%) en la primera ronda electoral francesa es un ejemplo. En las elecciones municipales de Italia de este 6 y 7 de mayo, una reciente encuesta da al cómico Giuseppe “Beppe” Grillo un 7,5 por ciento. En el Reino Unido, la última encuesta muestra la peor pérdida de apoyo del primer ministro David Cameron en ocho años y un importante aumento del apoyo al antieuropeísmo del Partido del Reino Unido. En Austria, el partido de extrema derecha Libertad se encuentra en la cresta de la ola de popularidad gracias a su política antiinmigratoria. Otro partido de derecha que se autodenomina Libertad provocó la caída del gobierno en Holanda. Con las nubes económicas que dominan el horizonte, se puede decir que apenas ha comenzado el baile.
 

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  • Antetítulo El continente entró en recesión y se evidencian las consecuencias políticas y económicas de los recortes
  • Autor Marcelo Justo
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Sábado, 28 de Abril de 2012 17:30

La crisis del siglo

La apocalipsis financiero que afecta particularmente a la Unión Europea y Estados Unidos dio paso a La crisis del diglo, la misma que representa un momento histórico de gran significación para toda la humanidad. Se derrumba no sólo un modelo de economía sino también un estilo de gobierno. Eso altera el liderzgo de Estados Unidos en el mundo, en particular su hegemonía economía, debilidad por la crisis. Este declive de la economía anuncia en general la decadencia de los imperios y un momento crítico para el modelo de capitalismo diseñado por los Estados del Norte para mayor provecho de los países ricos.

La crisis del siglo

Ignacio Ramonet

Formato: 13,5 x 20,5 cm
132 páginas - P.V.P.: $. 15.000
Peso: 150 gr.
Edición 2012


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Publicado en Le Monde Diplomatique

Washington DC, 19 de abril. La recuperación de la economía mundial después de la mayor recesión en varias décadas es “tímida y frágil”, consideró el Fondo Monetario Internacional (FMI). “Vemos un ligero avance en estos vientos de primavera, pero al mismo tiempo observamos nubes muy oscuras en el horizonte”, expresó este jueves Christine Lagarde, directora gerente del organismo.
 

Los puntos frágiles están relacionados con el alto desempleo, no sólo en los países avanzados, sino también en los menos desarrollados; el lento crecimiento económico; la potencial reducción del financiamiento de los bancos europeos de mayor tamaño, así como el rebrote de presiones financieras en algunos países de la zona del euro y los elevados precios del petróleo, detalló.
 

“Así que tenemos varias nubes allí, en un entorno donde la situación es de una tímida recuperación”, mencionó.
 

Para hacer frente a los “nubarrones”, la directora gerente del FMI consideró que es necesaria una “acción colectiva”, que describió como “un momento Washington”, para que en el marco de esta reunión de primavera de los dos principales organismos financieros multilaterales, el Fondo y el Banco Mundial, se sienten bases para acometer los retos que enfrenta la recuperación de la economía internacional.


“Una acción colectiva es necesaria porque todos los países necesitan actuar ahora para hacer frente a sus propios asuntos”, sostuvo.
 

La zona del euro es ahora el “epicentro de los riesgos potenciales” que enfrenta la economía internacional, dijo. Sin embargo, apuntó que no es la única en la que se requiere adoptar acciones. Los países en desarrollo –clasificación en la que se incluye a México– deben buscar fuentes para reforzar su crecimiento interno para que no sólo dependa de flujos de inversión. Mientras, las naciones de menor ingreso se encuentran en posición frágil, porque la caída del crecimiento en el mundo desarrollado puede significar la reducción de los flujos de remesas que reciben.
 

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  • Autor Roberto González Amador
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Miércoles, 18 de Abril de 2012 07:04

Rajoy da clases de corte y confección

El gobernante Partido Popular propuso incrementar el número de alumnos por aula en los colegios y elevar la carga horaria docente. El objetivo de esta decisión no es otro que ahorrar 3000 millones de euros en Educación. Según los sindicatos, esas medidas dejarán hasta 100.000 maestros sin trabajo. Asimismo, el gobierno dijo que ya no será obligatorio contratar a docentes suplentes para reemplazar a aquellos que falten menos de diez días por año ni será indispensable ofrecer las dos orientaciones del Bachillerato –Ciencia y Artes–, como hasta ahora. Como si fuera poco, además se congelarán o eliminarán complementos salariales especiales para los docentes. Durante una reunión en Madrid convocada la semana pasada, el ministro de Educación, José Ignacio Wert, adelantó ante los responsables de esa área que en las comunidades autónomas del país el gobierno espera sacar las medidas por decreto y que no descarta hacerlo el viernes, durante la reunión de gabinete.
 

Tras detallar las iniciativas impulsadas desde el Ejecutivo que conduce Mariano Rajoy, el ministro Wert afirmó que las medidas son realistas, ponderadas y no suponen una merma sustancial ni de la calidad del sistema educativo ni tampoco de la equidad. El titular de la cartera de Educación justificó la batería de acciones apoyándose en la situación excepcional que atraviesa España, para contener el déficit, y aseguró, haciendo gala de un estilo provocador –enviándoles un claro mensaje a los sectores que resisten las políticas educativas del Partido Popular (PP)–, que si las comunidades autónomas no están de acuerdo, “ya conocen el camino para resolver conflictos de competencias, que es el de acudir a los tribunales”.
 

Más allá de las brabuconadas, el ministro no detalló el impacto que el paquete ocasionará sobre los docentes interinos. No obstante, admitió que se destruirá el empleo al asegurar que “ésta no es una cuestión que se pueda plantear en términos de despidos sino, en todo caso, de no renovación de contratos”. Los sindicatos Unión General de Trabajadores (UGT) y Confederación Sindical de Comisiones Obreras (CCOO), que le declararon la guerra al gobierno por su política de ajuste, manifestaron que, según sus estimaciones, las medidas supondrán la pérdida de entre 80.000 y 100.000 puestos de trabajo interinos. “Es un golpe de muerte a la calidad y equidad del sistema educativo, lo que va a suponer el cierre de las escuelas de magisterio en España”, dijo Luis Castillejo, de la Federación de Enseñanza de CCOO, ante la radio Cadena Ser. “Sin interinos y sin oposiciones, la función docente va a dejar de ser una salida profesional en España”, agregó. Por su parte, Carlos López Cortiñas, de UGT, aseguró: “Nunca un ministro de Educación como Wert marginó así a la comunidad educativa en la adopción de medidas unilaterales y no comunicadas ni a los profesores ni a los sindicatos”. Y anunció que se llevarán a cabo reuniones “inmediatas” para establecer un próximo calendario de movilizaciones.
 

La semana pasada el gobierno español aprobó un presupuesto con un recorte de 37.000 millones de euros. Según Rajoy, esa medida fue indispensable para sanear las finanzas españolas y evitar de ese modo un agravamiento de su crisis de deuda y un mayor contagio europeo. El ajuste, sin embargo, no calmó las presiones de los mercados, a favor de un rescate para España, similar a los dos otorgados a la castigada economía de Grecia. Por eso, Rajoy anunció más tarde un nuevo recorte por otros 10.000 millones de euros, incluyendo 3000 más en Educación. Para ahorrar estos 3000 millones adicionales, Wert dijo que será necesario elevar de un 10 a un 20 por ciento el número de alumnos por aula en las escuelas primarias y secundarias e imponer a los maestros un mínimo de 25 horas lectivas en primaria y 20 en secundaria (hasta ahora era un máximo de 25 en primaria y 21 en secundaria). Estas normas tendrán mayor impacto en la reducción del personal docente, aunque el ministro sostuvo que la pérdida de 100.000 puestos, mencionada por los sindicatos, representan una exageración.
 

Las comunidades gobernadas por el PP respaldaron las medidas y negaron que vayan a suponer un impacto sobre el empleo. Distinta fue la opinión de comunidades como Andalucía o el País Vasco. “No conozco ningún sistema del mundo que funcione mejor con más alumnos en las clases y despidiendo profesores”, dijo el consejero andaluz Francisco Alvarez de la Chica.
 

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  • Antetítulo En España planean ahorrar 3.000 millones de euros en educación
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Domingo, 15 de Abril de 2012 11:09

La crisis española arrastra a Europa

Alentados por los temores expresados públicamente por los líderes de Francia, Nicolas Sarkozy, y de Italia, Mario Monti, rumores procedentes de Madrid y de Bruselas indican que crecen las posibilidades de que se esté pergeñando un rescate.

La crisis económica y financiera de España se acelera de manera peligrosa para la Eurozona y la Unión Europea (UE) porque, como ha afirmado el ex presidente Felipe González, el fin del euro será un hecho en el caso de que su país deba ser rescatado al estilo de Grecia o Portugal. “No habrá rescate a España, y si lo hay se acaba el euro y hay que rescatar a toda Europa. Y punto”, afirmó González el miércoles pasado en Madrid. Bien mirado, González no ha hecho más que hacer suyo un punto de vista largamente anticipado por economistas de la talla del Nobel Paul Krugman o Nouriel Roubini, quienes vienen señalando que una caída española constituiría la antesala del colapso del euro.

Que esta tendencia está presente lo atestiguan el derrumbe bursátil y el aumento del riesgo-país que sufre España en las últimas dos semanas, algo que es atizado por los temores expresados públicamente por los líderes de Francia, Nicolas Sarkozy, y de Italia, Mario Monti, en los agitados días que corren. En la semana que acaba de terminar, el riesgo-país español se ha disparado hasta los 425 puntos básicos, el índice IBEX35 de la Bolsa de Madrid perdió un 5,2 por ciento y la situación se agravará aún más en el futuro inmediato, ya que el Banco Central Europeo (BCE) ha revelado que la deuda de la banca española con esa entidad creció un 50 por ciento durante marzo.

Esto significa que los bancos españoles recurren cada vez más a las facilidades de liquidez que puso en marcha el BCE en diciembre pasado, un mecanismo que evitó la quiebra del sistema financiero europeo y que se basa en una asistencia de un billón de euros, en los próximos tres años, a los bancos que lo demanden. Desde el comienzo de este sistema de pases (canje de dinero por títulos de deuda que los bancos entregan al BCE en garantía por el préstamo), las entidades españolas han captado 315.306 millones de euros, la mitad exactamente de lo demandado por toda la banca europea.

En marzo, la deuda de los banqueros españoles al BCE trepó a 227.600 millones de euros frente a los 152.400 millones de un mes antes, con una Italia que tampoco le va a la zaga y, que junto con España, se llevan la parte del león de los fondos de asistencia de la autoridad monetaria europea. No puede extrañar, en este contexto, la creciente desconfianza de los mercados en ambos países. Esto se refleja directamente en el auge del rendimiento de los títulos de deuda españoles a 10 años que ayer superaron el 6 por ciento tras conocerse los datos del sistema financiero español.

Las últimas informaciones y rumores procedentes de Madrid y de Bruselas indican que crecen las posibilidades de que se esté pergeñando una recapitalización de la banca española, procediendo a una concentración más rápida y profunda. Para esto hay quienes plantean la utilización del fondo de rescate europeo, pero nadie sabe a cuánto podría ascender la factura de las pérdidas de un sistema financiero poblado de carteras hipotecarias incobrables y que se deteriora día a día con la baja de los precios de la propiedad y una recesión económica imparable que incrementa la morosidad.

Por otra parte, si bien el fondo de la Eurozona puede ser utilizado para una operación de recapitalización bancaria de los países miembros, lo cierto es que todo el mundo tiene en mente que así comenzó la ayuda a Irlanda que culminó en la insolvencia del Estado y en un rescate en toda regla. Y es justamente esto lo que se quiere evitar, dado que el tamaño de la economía española, su deuda pública y privada y su dimensión política, en Europa, no admiten comparaciones con Irlanda.

Para situar la dimensión del problema, o mejor del drama español-europeo de nuestros días, algunas cifras comparativas de la catástrofe argentina de 2001 con las actuales de España podrían servir. Diez años y medio después del inicio de la convertibilidad, Argentina tenía una deuda pública y privada de 214.000 millones de dólares, equivalente al 72,8 por ciento del PBI nacional. Al finalizar el tercer trimestre de 2011, el Banco de España cifró el total de la deuda pública y privada en el 394 por ciento del PBI, que asciende a un billón de euros. Pero lo más importante, y trágico, de este dato es que el 321 por ciento de esa deuda le corresponde a los bancos, las empresas y los hogares.

A la luz de estos datos, se comprende que Felipe González traslade el problema español a Europa en su conjunto y que el actual gobierno del presidente Mariano Rajoy presione a los bancos para que adelanten ya 13.000 millones de euros para poner en marcha la reestructuración financiera. Pero los planes de austeridad extremos que está aplicando Rajoy con su recorte de casi 40.000 millones de euros en el presupuesto de este año, la aprobación de una reforma laboral que reduce sueldos y facilita el despido, y una tasa de desempleo del 23 por ciento, acercan a España hacia una bancarrota.

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Madrid, 9 de abril. Sin precisar y a través de un escueto comunicado, el Ejecutivo español, a cargo del conservador Mariano Rajoy, anunció un nuevo plan de ajuste de 10 mil millones de euros que afectará dos servicios públicos básicos: la sanidad y la educación.
 

Desde que asumió el cargo en diciembre pasado, el derechista Partido Popular ha subido los impuestos, ha reformado el mercado laboral en detrimento de los trabajadores y ha mutilado sensiblemente el Estado de bienestar.
 

Con una frase genérica de que intenta “conseguir una mayor racionalización, eliminar duplicidades y eficiencia en la gestión de los grandes servicios públicos”, el gobierno anunció este nuevo recorte a las finanzas públicas, con el objetivo puesto en cumplir con el déficit impuesto por la Unión Europea (UE) de 5.3 por ciento. Esa cifra supone en la práctica la reducción de más de 41 mil millones de euros, que afectará a todas las administraciones y niveles de gobierno.
 

La situación económica y financiera de España se encuentra al borde del abismo desde el estallido de la crisis, en 2008, cuando la burbuja inmobiliaria dejó de ser el eje del crecimiento económico y los servicios también entraron en recesión.
 

Cuatro años después el resultado es la tasa de desempleo más alta de Europa, con 23 por ciento de la población activa en la desocupación, lo que supone más de 5 millones 400 mil personas, y uno de los principales focos rojos de preocupación de una nueva crisis mundial.
 

Lo que se conoció en la década de los noventa como el “milagro español” se ha transformado en una nueva realidad, con índices de desempleo alarmantes y aumento sistemático de la pobreza, al alcanzar, según las últimas encuestas públicas, 25 por ciento de la población.


La mayoría absoluta que logró el Partido Popular en los comicios del pasado noviembre, en los que fue elegido Rajoy como mandatario, dio total libertad a la derecha española para acometer las anunciadas reformas “estructurales”, entre las que destaca la del mercado laboral.
 

La nueva legislación laboral, que abarata el despido y condena a la desaparición de los sindicatos en la negociación de los contratos colectivos, fue el motivo de la huelga general del 29 de marzo, que según los sindicatos se podría convertir en el comienzo de una ola de movilización “creciente” para combatir las políticas neoliberales del gobierno.
 

“Programa oculto” del PP

El ministro de Economía, Luis de Guindos, desveló en parte el “programa oculto” del PP en materia de sanidad y educación, al hablar de “progresividad” en el cobro por partida doble de estos servicios básicos, siempre en función del nivel de renta.
 

En todo caso, el partido en el poder reiteró su compromiso con la “gratuidad” de la sanidad, al situar la declaración del ministro en una “apreciación personal”.
 

En los próximos días se darán a conocer más detalles de los nuevos recortes en servicios básicos, que irán de la mano de un proyecto de remodelación del Estado autonómico, al limitar competencias en favor del poder central.
 

Este asunto se abordará en las próximas semanas y se podría convertir en foco de tensiones y conflictos políticos y sociales.
 

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Lunes, 09 de Abril de 2012 06:29

Los fundamentalistas del ajuste

La crisis económica internacional comenzó como un problema vinculado al crecimiento insostenible del endeudamiento privado conducido por un sector financiero fuera de control que fue impulsado por la desregulación realizada por los gobiernos. Esa crisis se convirtió en una crisis de deuda soberana. A medida que colapsaron los niveles de gasto privado en 2007-2008, los déficit presupuestarios crecieron para limitar el incremento en el desempleo. Los paquetes de estímulo fiscal impulsaron una recuperación del crecimiento y la crisis perdió fuerza.
 

Mientras que el desempleo representa una falla del sistema para crear puestos de trabajo suficientes, los neoliberales consideran que es un problema individual, exacerbado por sistemas de bienestar demasiado generosos. Antes de la crisis, los promovieron el mito de los mercados que se autorregulan y presionaron a los gobiernos para que avancen en su desregulación. Ellos argumentaban que los gobiernos no deberían intentar reducir el desempleo promoviendo déficit fiscales. Los neoliberales sostienen que si los gobiernos intentan reducir el desempleo empeoran las cosas al causar inflación y aumento de las tasas de interés.
 

Los estímulos fiscales de 2008 salvaron a la economía mundial de una depresión y ninguna de estas predicciones se cumplió. Las tasas de interés se mantienen en niveles cercanos a cero y la inflación está controlada. No obstante, millones de personas continúan desocupadas y los niveles de pobreza están en aumento, muchos países están volviendo a caer en recesión porque los gobiernos se agacharon frente a las presiones impuestas por los fundamentalistas de la austeridad.
 

El argumento de la austeridad está construido sobre mentiras. Los neoliberales sostienen que los gobiernos, como los hogares, deben vivir con sus propios medios. Esta analogía resuena fuerte entre los ciudadanos porque comprenden el funcionamiento de las finanzas en sus hogares. Nosotros sabemos que no podemos endeudarnos para siempre. Pero los países emiten sus propias monedas y pueden gastar más de lo que ganan en forma consistente. Mientras que las familias deben ahorrar para poder gastar más en el futuro, los gobiernos pueden comprar los bienes y servicios que quieran siempre y cuando existan bienes y servicios a la venta en la moneda que ellos emiten. Los gobiernos nunca se pueden quedar sin dinero.
 

Los neoliberales hablan de una “contracción fiscal expansiva”, eso quiere decir que al ajustar el consumo público, el gasto privado será mayor. Supuestamente los consumidores y las empresas anticipan que en el futuro las cargas tributarias serán mayores y, por lo tanto, aumentan su nivel de ahorro presente. La austeridad le indica al sector privado la inminencia de esas obligaciones fiscales y los libera para consumir en el presente. Sin embargo, la evidencia empírica muestra que los consumidores no gastarán si existe elevado desempleo y las empresas no contratarán trabajadores ni producirán bienes si las ventas están estancadas. En ese escenario, recortar el gasto profundiza el pesimismo.
 

Los neoliberales sostienen que la permanencia de déficit fiscales genera hiperinflación, como sucede en Zimbabwe. Pero el aumento del gasto público no puede generar aumentos de precios si la economía está funcionando por debajo de su capacidad total. ¡Los neoliberales sostienen que los déficit hacen subir las tasas de interés! Los déficit subieron fuerte en los últimos años pero las tasas se mantienen en niveles cercanos a cero. Japón mantiene grandes déficit desde comienzos de 1990 y mantuvo sus tasas de interés alrededor de cero y bajos niveles de inflación desde entonces. La mentira neoliberal se olvida de mencionar que son los bancos centrales quienes fijan las tasas de interés, no los mercados.
 

La situación en la Eurozona es diferente porque los países miembro usan una moneda extranjera (el euro) y deben endeudarse para cubrir sus déficit. Por lo tanto, esos países dependen del mercado de bonos. No se lograrán progresos en Europa hasta que los países recuperen sus propias monedas y recurran a los déficit para impulsar el crecimiento económico. La única lección que se puede sacar de la experiencia de la Eurozona es que los gobiernos deben conservar sus propias monedas y utilizar el gasto público, aunque se incurra en déficit fiscales, para lograr el pleno empleo. La austeridad niega la historia. La Gran Depresión de 1930 nos enseñó que, sin el gasto público y los déficit, el capitalismo tiende a ofrecer largos períodos de desempleo generalizado. El asalto neoliberal de la política fiscal comenzó en los años ’70 con el apogeo del monetarismo. Desde entonces, la mayoría de los países fracasaron en crear la suficiente cantidad de empleos que reclamaban sus fuerzas de trabajo. Los economistas neoliberales y sus defensores fracasaron en predecir la crisis y la solución que proponen, la austeridad, está empeorando las cosas.
 

La regla macroeconómica básica sostiene que el gasto es equivalente al ingreso y esto es lo que conduce el crecimiento del empleo. La austeridad erosiona las posibilidades de realizar el gasto necesario. Las economías más grandes están sufriendo deficientes niveles de gasto privado y la acumulación masiva de endeudamiento privado. La persistencia de niveles elevados de desempleo significa que nuestras economías están renunciando a oportunidades masivas de producción y creación de ingresos. El desempleo también genera muchos problemas sociales. Mientras que el gasto privado se encuentre contenido, los gobiernos deberían expandir sus déficit fiscales. Esa es la única forma para que las economías avanzadas generen los niveles de crecimiento necesarios para reducir el desempleo. El mejor punto de partida para enfrentar la crisis es lanzar un programa a gran escala de creación directa de puestos de trabajo. Ese programa ofrecería un trabajo de ingreso mínimo a cualquier persona que quiera trabajar pero no encuentra un empleo. Los trabajadores en el programa gozarán de un ingreso estable y el aumento en el gasto impulsará la confianza y apuntalará la recuperación del gasto privado.
 

El crecimiento sostenible requiere niveles de endeudamiento del sector privado considerablemente más bajos. Necesitamos acostumbrarnos a que, para salir de la crisis, se necesitan déficit fiscales.
 

Por William Mitchell, director del Centre of Full Employment and Equity - Universidad de Newcastle, Australia.
 

Informacion adicional

  • Antetítulo Debate: Los mitos detrás de las políticas neoliberales que se aplican en Europa
  • Autor William Mitchell
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