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El movimiento que demanda que las instituciones de interés público desinviertan en combustibles fósiles está en plena actividad. La última vez que las contaron había campañas activas de desinversión en 305 campus en más de 100 ciudades estadunidenses. La demanda también llegó a Canadá, Australia, Holanda y Gran Bretaña.

 

Y a pesar de que oficialmente se lanzó hace seis meses, el movimiento ya cuenta con algunas victorias: cuatro colegios estadunidenses anunciaron su intención de desinvertir lo que poseen en acciones y bonos en combustibles fósiles, y a finales de abril 10 ciudades estadunidenses hicieron promesas parecidas, incluyendo a San Francisco (Seattle se unió hace meses).

 

Aún hay muchos detalles que tienen que ser trabajados para afianzar estos compromisos, pero la velocidad con la cual esta idea se ha esparcido deja claro que había mucha demanda contenida. Cito la declaración de la misión del movimiento Libre de Fósiles: "Si está mal arruinar el clima, entonces está mal lucrar con esos destrozos. Creemos que las instituciones religiosas y educativas, los gobiernos locales y estatales, y otras instituciones que sirven al interés público, deberían desinvertir de los combustibles fósiles". Estoy orgullosa de haber sido parte del grupo 350.org (http://350.org/) que trabajó con estudiantes y otros compañeros para desarrollar la campaña Libre de Fósiles. Pero ahora me doy cuenta de que falta una meta importante en la lista: las propias organizaciones defensoras del medio ambiente.

 

La omisión es comprensible. Los grupos verdes recaudan montones de dinero cada año, bajo el compromiso de que los fondos se destinarán a intentar prevenir un calentamiento global catastrófico. En cambio, las compañías de combustibles fósiles hacen todo lo posible para que sea inevitable la catástrofe. Uno pensaría que los grupos verdes querrían estar seguros de que el dinero que recaudan para salvar el planeta no es invertido en las compañías cuyo modelo de negocios requiere cocinar dicho planeta y que han saboteado todos los intentos por realizar una seria acción climática durante más de dos décadas.

 

Pero al menos en algunos casos esa es una suposición falsa. Quizá no debería ser una completa sorpresa, ya que algunas de las más poderosas y ricas organizaciones ambientalistas se han comportado durante mucho tiempo como si tuvieran intereses en la industria petrolera y del gas. Llevaron al movimiento climático a varios callejones sin salida: mercado del carbono, mecanismos de compensación de carbono, el gas natural como "combustible que sirva de puente". Lo que todas estas políticas tenían en común es que creaban la ilusión de progreso mientras permitían que las compañías de combustibles fósiles siguieran minando, taladrando y fracking sin control. Siempre supimos que los grupos que más promovían estas soluciones falsas recibían donaciones de y formaban sociedades empresariales con los grandes emisores. Pero argumentaban que era un intento, un compromiso constructivo, por usar el poder del mercado para corregir las fallas del mercado.

 

Ahora resulta que algunos de estos grupos hacen más que sólo tomar dinero de los combustibles fósiles. Son, literalmente, dueños parciales de la industria que provoca la crisis que supuestamente intentan resolver. Y el dinero que los grupos verdes tienen es cosa seria. The Nature Conservancy, por ejemplo, tiene 1.4 mil millones de dólares en títulos que cotizan en la bolsa y presume que su cochinito contiene "uno de los 100 mayores fondos de donaciones en el país". The Wildlife Conservation Society tiene un fondo por 377 millones de dólares, y el del World Wildlife Fund-US (WWF-US) vale 195 millones de dólares.

 

Permítanme dejar algo claro: muchos de los grupos verdes han logrado evitar este desastre. Greenpeace, 350.org, Friends of the Earth, Rainforest Action Network y muchas otras organizaciones más pequeñas, como Oil Change International y Climate Reality Project, no invierten en el mercado bursátil. Además, no reciben donaciones de empresas o imponen tantas restricciones que las industrias de la extracción fácilmente quedan fuera. Algunos de estos grupos tienen unas cuantas acciones en combustibles fósiles, pero sólo para poder causar problemas en las reuniones de los accionistas.

 

El National Resources Defense Council está a la mitad del camino. Tiene un fondo por 118 millones de dólares y, según su equipo de contabilidad, para inversiones directas "sacamos a las industrias de la extracción, los combustibles fósiles y otras áreas del sector energético". Sin embargo, el NRDC continúa teniendo acciones en fondos de inversión que no revisan que no haya combustibles fósiles.

 

Los puristas dirán que ningún grupo verde está limpio, debido a que prácticamente todos aceptan dinero de fundaciones construidas sobre imperios de combustibles fósiles. Buen punto. Piensen en la mayor fundación de todas: la de Bill y Melinda Gates. En diciembre de 2012 tenía al menos 958.6 millones de dólares –casi mil millones de dólares– invertidos en sólo dos petroleras gigantes: ExxonMobil y BP. La hipocresía es impresionante: una importante prioridad de la Fundación Gates ha sido apoyar la investigación sobre la malaria, enfermedad íntimamente ligada al clima. Los mosquitos y los parásitos de la malaria pueden prosperar en un clima más cálido, y cada vez hay más. ¿Tiene sentido luchar contra la malaria mientras alimentas una de las razones por las cuales puede estarse propagando con mayor ferocidad en algunas zonas?

 

Por supuesto que no. Y tiene aún menos sentido recaudar dinero en nombre de la lucha contra el cambio climático sólo para luego invertirlo en, digamos, acciones de ExxonMobil. Sin embargo, eso es lo que parece que algunos grupos están haciendo.

 

Conservation International, tristemente célebre por sus sociedades con compañías petroleras y otros malos actores, tiene cerca de 22 millones de dólares invertidos en títulos que cotizan en la bolsa y, según un portavoz, "no tenemos una política explícita que prohíba invertir en compañías energéticas". Lo mismo sucede con Ocean Conservancy, que tiene 14.4 millones de dólares invertidos en títulos que cotizan en la bolsa, incluyendo cientos de miles en holdings de "energía", "materiales" y "empresas de servicios públicos". Un portavoz confirmó por escrito que la organización "no tiene una política de inversión que pase por un filtro ambiental o social".

 

Ninguna de las organizaciones quiso informar cuánto de lo que poseen está en compañías de combustibles fósiles. Tampoco quisieron dar a conocer una lista de sus inversiones. Pero según Dan Apfel, director ejecutivo de Responsible Endowments Coalition, a menos de que una institución diga a sus directores de inversión que no inviertan en combustibles fósiles, es casi seguro que tendrán algunas acciones, simplemente porque éstas representan cerca de 13 por ciento del mercado estadunidense, según un índice estándar. "Todos los inversionistas invierten fundamentalmente en combustibles fósiles", afirma Apfel.

 

Otro grupo que parece estar lejos de desinvertir es el Wildlife Conservation Society. Su declaración financiera para el año fiscal 2012 describe una subcategoría de inversiones que incluye "energía, minería, perforación petrolera y negocios agrícolas". ¿Cuánto del fondo por 377 millones de dólares del WCS está en las compañías energéticas y de perforación? No dio esa información, a pesar de que se le pidió en reiteradas ocasiones.

 

El WWF-US me dijo que no invierte directamente en corporaciones, pero se rehusó a responder preguntas acerca de si aplica filtros ambientales a sus cuantiosos fondos. El National Wildlife Federation Endowment antes aplicaba filtros ambientales a sus 25.7 millones de dólares invertidos en títulos que cotizan en la bolsa, pero ahora, según una vocera, le dice a sus directores de inversiones que "busque las compañías mejores en su-clase que lleven a cabo prácticas ambientalistas, de conservación y sustentables". En otras palabras, no hay una política de desinversión de combustibles fósiles.

 

Mientras tanto, The Nature Conservancy –el más rico de todos los grupos verdes– tiene al menos 22.8 millones de dólares invertidos en el sector energético, según sus declaraciones financieras de 2012. Al igual que WCS, TNC también rehusó responder mis preguntas u ofrecer más detalles sobre lo que posee o sus políticas.

 

Será un poco sorprendente que TNC no invirtiera en combustibles fósiles, dados sus otros enredos en el sector. Un pequeño ejemplo: en 2010, The Washington Post reportó que TNC "aceptó casi 10 millones de dólares en efectivo y en contribuciones de terrenos de BP y empresas afiliadas"; tiene a BP, Chevron, ExxonMobil y Shell entre los miembros de su consejo de negocios.

 

El asunto sobre la desinversión toma por sorpresa a estos grupos, porque durante décadas pudieron hacer este tipo de negocios con empresas contaminantes sin bronca alguna. Pero ahora, al parecer, las personas se hartaron de que les digan que la mejor manera de luchar contra el cambio climático es cambiando sus focos y participando en el mercado de carbono, mientras nadie molesta a los grandes contaminantes. Y están ansiosos por llevar la batalla directamente contra la industria más responsable de la crisis climática.

 

No parece que sea demasiado pedir. Si la ciudad de Seattle desinvierte, ¿no lo debería de hacer también WWF? ¿Las organizaciones ambientales no deberían estar más preocupadas acerca de los riesgos humanos y ecológicos que plantean las compañías de combustibles fósiles en vez de por algún imaginario riesgo en su portafolio de inversiones? Lo cual lleva a otra pregunta: estos grupos, ¿para qué están acumulando tanto dinero en primer lugar? Si le creen a sus propios científicos, ésta es la década crucial para revertir la tendencia, en lo que respecta al clima. ¿Acaso TNC planea construir un arca de mil millones de dólares?

 

Algunos grupos, afortunadamente, están tomando el reto. Un pequeño pero creciente movimiento dentro del mundo de los fondos empuja a las grandes fundaciones liberales a que sus inversiones sean congruentes con sus misiones, lo cual implica no más combustibles fósiles. Es hora de que las fundaciones "se responsabilicen de lo que son dueñas", dice Ellen Dorsey, directora ejecutiva de Wallace Global Fund. Según ella, su fundación, ahora está "99 por ciento libre de fósiles y habrá desinvertido por completo en 2014".

 

Pero convencer a las más grandes fundaciones de desinvertir es un proceso lento y los grupos verdes –que al menos en teoría rinden cuentas a sus integrantes– deberían ser los primeros. Algunos ya comenzaron. Sierra Club, por ejemplo, tiene ahora una clara política contra invertir en o tomar dinero de las empresas de combustibles fósiles (antes no, lo cual causó mucha controversia). Esta es una buena noticia para los 15 millones de dólares en inversión en títulos que cotizan en la bolsa, de Sierra Club. Sin embargo, su organización afiliada, la Fundación Sierra Club, tiene un portafolio mucho mayor –61.7 millones de dólares invertidos– y aún está en el proceso de redactar una política de desinversión completa, según el director ejecutivo de Sierra Club, Michael Brune.

 

Durante mucho tiempo, formar sociedades con contaminadores fue como los grupos verdes demostraban que la cosa iba en serio. Pero los jóvenes que demandan desinversión –así como los grupos de base que luchan contra los combustibles fósiles en el lugar donde se minan, taladran, sacan mediante fracturación hidráulica, queman, entuban o embarcan– tienen una diferente definición de lo serio. Para ellos, va en serio ganar. El mensaje para los Grandes Verdes está claro: corta tus vínculos con los fósiles o conviértete en uno de ellos.

 

Traducción: Tania Molina Ramírez

Naomi Klein, es autora de La doctrina del shock y No logo.

www.naomiklein.org

Copyright Naomi Klein 2013. Fue publicado en The Nation.

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Lunes, 29 de Abril de 2013 06:52

Siria y el gas sarín

¿Hay forma de escapar del teatro de las armas químicas? Primero, la “inteligencia militar” israelí dice que las fuerzas de Bashar Assad han usado/probablemente han usado/pudieran haber usado/podrían usar armas químicas. Luego Chuck Hagel, secretario estadunidense de Defensa, se aparece en Israel para prometer aún más poder de fuego para el excesivamente armado ejército de Israel –sin mencionar en absoluto las más de 200 cabezas nucleares israelíes– y luego se imbuye de toda la “inteligencia israelí” sobre el uso probable/posible de armas químicas por Siria.


Y luego el buenazo de Chuck regresa a Washington para decir al mundo que esto es “asunto serio. Necesitamos todos los hechos”. La Casa Blanca dice al Congreso que las agencias de inteligencia estadunidenses, probablemente las mismas de la inteligencia israelí porque por regla general dicen disparates en tándem, tienen “grados variantes de confianza” en esa evaluación. Pero la senadora Dianne Feinstein, presidenta del comité de inteligencia del Senado –la misma que defendió las acciones de Israel en 1996, cuando masacró a 105 civiles, la mayoría niños, en Qana, Líbano–, anuncia que “está claro que en Siria se han cruzado líneas rojas y deben tomarse medidas para prevenir su uso en mayor escala”. Y a continuación sale a relucir el más antiguo de los lugares comunes vigentes en la Casa Blanca, hasta ahora usado exclusivamente con respecto al probable/posible desarrollo de armas nucleares iraníes: “Todas las opciones están sobre la mesa”.


En cualquier sociedad normal se encenderían las luces rojas, en especial en las salas de noticias del mundo. Pero no: nosotros los escribas recordamos al mundo que Obama dijo que el uso de armas químicas en Siria sería un “cambio en el juego” –al menos los estadunidenses admiten que es un juego– y nuestros informes confirman que en realidad nadie ha confirmado.


“Se usaron armas químicas”. En dos estudios canadienses de televisión se me acercan productores mostrando ese mismo encabezado. Yo les digo al aire que haré pedazos la “evidencia” y de pronto la nota es retirada de los dos programas. No porque no quieran usarla –lo harán más tarde–, sino porque no quieren que nadie dé a entender que son pamplinas.


CNN no tiene esas inhibiciones. Cuando a su reportero en Ammán le preguntan por el uso de armas químicas, responde: “No tanto como el mundo quisiera saber… la sique del régimen de Assad…” Pero, ¿alguien lo ha intentado? ¿O simplemente ha hecho una pregunta obvia que un agente de inteligencia sirio me planteó la semana pasada: si Siria puede causar un daño infinitamente más grave con sus bombarderos MiG (cosa que sí hace), para qué querría usar armas químicas? Y ya que tanto el régimen como sus enemigos se han acusado mutuamente de usarlas, ¿por qué Chuck no tiene tanto miedo de los rebeldes como de la dictadura de Assad?


Todo vuelve al más infantil de todos los lugares comunes: que Estados Unidos e Israel temen que las armas químicas “caigan en manos peligrosas”. Tienen miedo, en otras palabras, de que esas armas vayan a dar al arsenal de esos mismos rebeldes, en especial islámicos, a los que Washington, Londres, París, Qatar y Arabia Saudita dan respaldo. Y si esas son las “manos peligrosas”, es de suponerse que las armas del arsenal de Assad están en “buenas manos”. Así ocurrió con las armas químicas de Saddam Hussein… hasta que se le ocurrió usarlas contra los kurdos.


Ahora sabemos que ha habido tres incidentes específicos en los que supuestamente se ha usado gas sarín en Siria: en Alepo, cuando ambos bandos se acusaron (de hecho los videos provenían de la televisión estatal siria); en Homs, al parecer en muy pequeña escala, y en las afueras de Damasco. Y, si bien la Casa Blanca parece haberlo pasado por alto, tres niños refugiados sirios fueron llevados a un hospital en la ciudad de Trípoli, en el norte de Líbano, con quemaduras profundas y dolorosas.


Pero hay algunos problemas. Los proyectiles de fósforo pueden infligir quemaduras profundas, y tal vez causar defectos de nacimiento. Pero los estadunidenses no sugieren que el ejército sirio haya usado fósforo (que de hecho es un químico); después de todo, soldados estadunidenses usaron esa misma arma en la ciudad iraquí de Faluya, donde de hecho hay ahora una explosión de defectos congénitos.


Supongo que nuestro odio al régimen de Assad se vería mejor reflejado por el horror a los informes de torturas cometidas por la policía secreta siria contra los detenidos. Pero también en eso hay un problema: hace apenas 10 años, Estados Unidos “sometía” hombres inocentes, incluso un ciudadano de Canadá, a Damasco para ser interrogado o torturado por esos mismos policías secretos. Y si mencionamos las armas químicas de Saddam, hay otro inconveniente: los componentes de esas viles armas fueron producidos por una fábrica de Nueva Jersey y enviados a Bagdad por Estados Unidos.


Desde luego, no es esa la nota en nuestras salas de prensa. Entremos a un estudio de televisión y todos están leyendo periódicos. Entremos en la redacción de un periódico y todos están viendo la televisión. Es ósmosis. Y los encabezados son todos los mismos: “Siria usa armas químicas”.


Así funciona el teatro.


Traducción: Jorge Anaya

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  • Autor Robert Fisk
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Miércoles, 24 de Abril de 2013 06:41

“Vamos a militarizar el sistema eléctrico”

El gobierno venezolano concretó ayer la anunciada militarización del sistema eléctrico y declaró en emergencia al sector durante 90 días, con el fin de estabilizar la red de energía del país. El decreto estableció que las instalaciones pasan a ser zonas de seguridad con el objetivo de garantizar que el servicio no tenga interrupciones. “Vamos a militarizar, es la palabra, todas estas instalaciones eléctricas que, además, ahora pasan a ser zonas de seguridad para allí resguardar y evitar cualquier tipo de acción de sabotaje”, indicó el vicepresidente venezolano, Jorge Arreaza, en una conferencia de prensa.

 

Arreaza sostuvo una reunión con el llamado Estado Mayor Eléctrico, a cargo de las máximas autoridades, y dijo que se tomaron medidas para resolver el problema de los apagones y el racionamiento, que es una queja permanente de los usuarios en distintas localidades. Señaló también que ayer fue publicado el decreto que pone en vigor el estado de emergencia del sistema y servicio eléctrico durante 90 días. “Esto es de gran importancia porque éste es el marco que nos permite tomar las medidas indispensables para estabilizar el sistema eléctrico en Venezuela”, aseguró. Arreaza indicó también que en los últimos días hubo detenidos: trabajadores, algunos gerentes que fueron sustituidos y otros que fueron investigados por actos de sabotaje a la red eléctrica.

 

De hecho, el presidente Nicolás Maduro había denunciado durante la campaña para las elecciones del pasado 14 de abril que había sabotajes del sistema eléctrico, de los que responsabilizó a la oposición, y anunció la militarización que ayer entró en vigor. Tras las investigaciones habían sido detenidos bajo sospecha unos 50 trabajadores.

 

“El gobierno evitará todo tipo de sabotaje y se dedicará a resolver el problema eléctrico estructuralmente. Tenemos que ver en pocos meses los efectos positivos de lo que hoy el presidente Maduro está cumpliendo”, señaló Arreaza, al asegurar que serán implacables contra los saboteadores, pero también en el cumplimiento minucioso de los protocolos de mantenimiento y de inversiones en la red eléctrica.

 

Por su parte, el nuevo ministro de Energía Eléctrica, Jesse Chacón, adelantó que en los próximos días arrancará un nueva Gran Misión Eléctrica que contempla siete vértices con el fin de fortalecer la red. Entre ellos, citó el fortalecimiento del sistema, que implica la adopción de las acciones necesarias para estabilizar la generación, transmisión y distribución de la empresa pública Corpoelec.

Asimismo, Chacón llamó a los consumidores a hacer uso de la energía de una manera racional. Agregó que el gobierno rechaza importar de Colombia transformadores para la distribución de la energía si pueden ser fabricados en el país. “Me niego a importar un transformador de Colombia cuando lo podemos hacer en Venezuela”, dijo.

 

También mencionó el aspecto del ahorro, la generación de fuentes de energía alternativa, la sustitución de importaciones para nutrir al sistema con productos venezolanos y un plan de inversiones que permita proyectar el crecimiento para los próximos 10 o 20 años. “Todas las áreas que van a entrar en la zona de seguridad serán definidas y se acometerá una transformación del sistema eléctrico” indicó.

 

Chacón también mencionó que buena parte de las pérdidas vienen de los grandes consumidores, afirmando que hay contratos leoninos con algunos centros comerciales que son grandes consumidores y tienen acuerdos como clientes residenciales. Por eso explicó que se reunirá con los grandes consumidores de energía para discutir las tarifas que deben pagar según la legislación. “No queremos perseguir a nadie. Sólo les queremos pedir que nos sentamos, que actualicemos la realidad de su consumo y que paguen lo que de acuerdo a la ley deben pagar, porque los transformadores cuestan plata, los cables cuestan plata y no hay forma de mantener el sistema si los usuarios no pagan lo que están consumiendo” añadió.

 

En tanto, el jefe del Comando Estratégico de la Fuerza Armada (CEO), Wilmer Barrientos, indicó que los militares participarán activamente en el control y funcionamiento del sistema y servicio eléctrico. “Pero no nos vean como si vamos a militarizar para ir a hacer una fuerza arbitraria, no. Somos y estaremos cumpliendo lo que establece la Constitución, allí estaremos cumpliendo nuestra misión de colaborar y contribuir como una fuerza nacional”, dijo. El problema de la electricidad es uno de los temas de constante controversia en Venezuela, que en febrero de 2010 sufrió una fuerte crisis eléctrica que el gobierno atribuyó a una sequía calificada como la peor en 45 años.

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  • Antetítulo VENEZUELA DECLARO EN EMERGENCIA EL SECTOR ENERGETICO Y PUSO EN MARCHA UN PLAN DE SEGURIDAD
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  • País Venezuela
  • Región Sur América
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En similitud con la polémica entre geólogos y banqueros sobre el pico del petróleo” en la década de los 90 –que obviamente ganaron los primeros–, se han vuelto a dividir los mismos actores sobre el controvertido “gas esquisto” ( shale gas), con una aplastante mayoría –que controla a los multimedia “occidentales” bajo la férula neoliberal financierista– que exulta la “revolución tecnológica” del fracking (fractura hidráulica) que le otorgará a Estados Unidos su “independencia energética” susceptible de sepultar a la OPEP y a Rusia (ver Bajo la Lupa, 29/4/12; 19 y 26/12/12; 6 y 10/2/13), frente a una ínfima minoría que desnuda la “burbuja” bursátil de la insuflación bancaria de Wall Street (ver Bajo la Lupa, 13/2/13; 6 y 17/3/13).

 

En referencia a la “geopolítica revolucionaria del gas esquisto, según BND” (espionaje alemán), concluí que “llama la atención que no exista réplica científica ni geopolítica del lado ruso a los enajenados soliloquios anglosajones carentes de la imperativa antítesis de la dilecta dialéctica hegeliana” (Bajo la Lupa, 10/2/13).

 

Pues parece que los rusos escucharon nuestra plegaria dialéctica 50 días más tarde, mediante una entrevista al canal estatal Rossiya 24TV de Alexey Miller, mandamás de Gazprom, quien considera que la extracción del gas esquisto en Estados Unidos es “infructuosa” (sic) y “no es competencia” (sic) para la empresa de energía rusa ( The Voice of Russia, 30/3/13).

 

La crítica de Gazprom no es menor: posee 50.01 por ciento de propiedad estatal rusa y, pese a su abrupto desplome bursátil (30 por ciento), ostenta las mayores ganancias del mundo (44 mil 460 millones de dólares) en el ranking de las 500 primeras trasnacionales de Fortune/CNN (2012).

 

Sin tapujos, Alexey Miller devela y desvela que la “industria del gas esquisto de Estados Unidos es una burbuja” (¡supersic!). No es extraño cuando la dupla anglosajona Wall Street/la City se ha consagrado a la bursatilización de sus múltiples burbujas bajo el modelo de la desregulada globalización financierista.

 

Alexey Miller exhibe perturbadoramente que “en la actualidad no existe proyecto alguno (¡supersic!) que conozcamos donde la producción del gas esquisto sea redituable” (sic), y señala puntualmente que Estados Unidos permanece con un “déficit de gas” (nota: se ha de referir a todo tipo de gas, desde el natural, pasando por el licuado LNG, hasta el esquisto), cuando el “aumento en el volumen de la producción del gas esquisto corresponde a la caída convencional en la extracción de gas natural en el territorio de Estados Unidos”.

Lo más interesante radica en que para Gazprom “el desarrollo de la producción de gas esquisto en Estados Unidos no le origina ningún

riesgo” (¡supersic!) a Rusia y que detrás del aumento de la producción de gas esquisto de Estados Unidos está “su deseo para su seguridad (¡supersic!) energética”.

 

Para The Voice of Russia “se infiere (sic) que las consideraciones financieras y económicas del gobierno de Estados Unidos son secundarias al objetivo de tener una fuente confiable (sic) de energía” en el propio suelo estadunidense.

 

A mi juicio, se puede “inferir” también grosso modo que la seguridad energética de Estados Unidos está relacionada con sus dos socios en el TLCAN: Canadá y México, verdaderas potencias geoenergéticas, como “se deduce” tanto en el infame documento Nuevos horizontes del CSIS/ITAM como de la reunión “secreta” de la ASPAN/“TLCAN plus” en el Hotel Banff Spring/Canadá (del 12 al 14 de septiembre de 2006; véase mi libro La desnacionalización de Pemex, Editorial Orfila, 2009).

 

The Voice of Russia expone que la “extracción del gas esquisto puede ayudar a Estados Unidos a quitarse la dependencia del abastecimiento de energía de Medio Oriente, pero no puede ayudar a sus trasnacionales a competir (¡supersic!) con Gazprom en el mercado europeo”.


Suena interesante cómo, a mi juicio, se perfila la “regionalización energética” en los cinco continentes. Con razón en Estados Unidos sus palafreneros hablan ahora de “seguridad energética de Norteamérica” (¡supersic!); léase: la captura mediante la ASPAN de los recursos energéticos de sus dos vecinos asociados: Canadá y México.

 

La radio estatal rusa cita a “numerosos expertos” (sic), quienes “creen que el mercado de la revolución del gas esquisto es una burbuja (¡supersic!) creada en Wall Street para engañar a los inversionistas ingenuos” (¡supersic!).

 

¿No es, acaso, la creación de multiburbujas bursátiles –desde la inmobiliaria hasta la gasera– un engaño deliberado para atraer a cándidos/ neófitos/ masoquistas en el modelo de la desregulada globalización financierista?

 

Hoy el gobernador en turno de la Reserva Federal es el “nuevo Hamelin”, quien con su flauta entonada por los multimedia/calificadoras/trasnacionales contables desinforma en los cuatro rincones del planeta.

 

Al unísono de DeDefensa.org (ver Bajo la Lupa, 10/2/13 y 17/3/13), think thank europeo con sede en Bruselas, Alexey Miller expresa que “somos escépticos del gas esquisto… esta burbuja de jabón (¡supersic!) estallará pronto”. DeDefensa no le concede más de dos años.

 

El oligarca azerí-ruso Vagit Alekperov, presidente de Lukoil, considera que la producción de gas y petróleo a partir del esquisto es “un gran logro de los ingenieros de Estados Unidos”, mediante el fracking y la perforación de pozos profundos, pero “no se trata de ninguna revolución”.

 

Por cierto, Lukoil, la muy calladita segunda petrolera rusa, es todavía propiedad mayoritaria de los oligarcas rusos, donde insólitamente la privada ConocoPhillips (EU), cuarta en el ranking Fortune/CNN, posee el 20 por ciento accionario a cambio de gasolineras rusas privadas en suelo estadunidense.

 

Resaltan otra vez las promiscuas relaciones “híbridas” entre las petroleras de Rusia y Estados Unidos, estatales y privadas (ver Bajo la Lupa, 7/4/13).

 

Llama la atención que Vagit Alekperov se pase por el arco del triunfo la evidencia de todo el daño ambiental del fracking que la revista Geology, después de Scientific American (15/6/12), ha señalado como causal de terremotos, ya no se diga la contaminación de mantos freáticos y de la naturaleza (Documental GASLAND).

 

Después de mofarse de una equivalente “revolución del gas esquisto” en Gran Bretaña, The Voice of Russia aduce que “a pesar de los éxitos (¡supersic!) de la industria del gas esquisto en Estados Unidos, el futuro del mercado energético europeo es todavía dependiente de los productores de gas convencional, como Gazprom”.

 

A The Voice of Russia le faltó señalar las fuertes reticencias que provoca el fracking en Europa.

 

Sea lo que fuere, nada ni nadie detiene la fogosidad tecnológica que se ha apoderado de los círculos estratégicos de Estados Unidos, como Robert Bryce, del Instituto Manhattan (NCPA, 9/4/13), quien asegura que la “innovación garantiza un futuro más que brillante (¡supersic!) en la producción de energía”–del petróleo (en la profundidad de los océanos con submarinos y robots) y el gas (natural, licuado LNG y esquisto)–, lo cual desembocará en “un abasto confiable (sic), abundante y barato”.

 

Entre el Instituto Manhattan y Gazprom, uno de los dos se equivocará irremediablemente.

 

alfredojalife.com

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  • Antetítulo Bajo la Lupa
  • Autor Alfredo Jalife-Rahme
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Mediante una adquisición financiera muy compleja, la estatal rusa Rosneft compró el consorcio privado petrolero TNK-BP, integrado por British Petroleum (BP) y un cuarteto de oligarcas” ruso-israelíes aglutinados en Alfa Access-Renova (AAR).

 

El mayor acuerdo en la historia empresarial de Rusia –por 55 mil millones de dólares– catapulta a la estatal Rosneft como la primera (¡supersic!) productora global, desplazando a la estadunidense privada ExxonMobil.

 

Según la agencia británica Reuters (26/3/13), la operación “refuerza el control del gobierno en el sector energético y representa una victoria para su director, Igor Sechin, confidente cercano del presidente Vladimir Putin”.

 

La depredadora británica BP –con serios problemas legales/financieros debido a la catástrofe ambiental del Golfo de México– es obligada a vender la mitad de su suculento negocio por urgencia de liquidez.

 

Reuters reconoce que BP “realizó enormes ganancias en sus 20 años en Rusia”, lo cual confirma Guy Chazan ( Financial Times, 21/3/13): “la inversión inicial de BP en 2003 fue de 8 mil millones de dólares, con ganancias por 19 mil millones de dólares en dividendos” a 2013, “la cuarta parte de su producción y la quinta parte de sus reservas”.

 

Así, la participación del Estado (¡supersic!) en el sector petrolero en Rusia viene de la nada (con la privatización) y hoy rebasa 50 por ciento.

 

Fue muy interesante la participación de la banca de inversión de Estados Unidos –Bank of América/Merrill Lynch y CitiGroup, que otorgaron un colosal empréstito por 40 mil millones de dólares–, cuyo acuerdo fue sellado simbólicamente en la casa oficial del presidente Putin, además signado por el director de BP (Robert Dudley) e Igor Sechin, de Rosneft.

 

Todos los comensales del zar energético global Vlady Putin tenían en la mira las pletóricas reservas de hidrocarburos en el Ártico, en donde también la estatal Rosneft ha realizado una interesante “asociación estratégica” ( joint venture) con la estadunidense privada ExxonMobil en el mar de Kara (35 mil 800 millones de barriles de reserva), en detrimento de BP.

 

En forma impactante, Estados Unidos otorgó una importante participación a la estatal rusa Rosneft en los yacimientos de Texas (¡supersic!) y del Golfo de México (AP, 30/8/11). El monto de la inversión entre ExxonMobil y Rosneft puede alcanzar la escalofriante cifra de 500 mil millones de dólares: ¡2.3 veces el PIB de México!

 

No hay que subestimar el acuerdo entre ExxonMobil, la mayor petrolera de Estados Unidos, con la estatal rusa Rosneft, la mayor productora del mundo, tanto en el Ártico como en el Golfo de México (la parte de Estados Unidos), que lleva consigo un enorme significado geopolítico que obliga a moderar las veleidades bélicas de Rusia y Estados Unidos, lo cual demuestra la hipercomplejidad no lineal de la incipiente multipolaridad.

 

Según Voice of Russia (7/3/13), la estatal rusa compró a Exxon Mobil una participación de 30 por ciento en la prospección geológica en el Golfo de México, lo cual “le otorga a Rosneft acceso al mayor depósito de petróleo y gas del mundo (¡supersic!)”. La idea, según su director, Igor Sechin, es “obtener el conocimiento” para ayudar a “desarrollar las profundas secciones en Rusia”. Se asienta la tesis de Bajo la Lupa: nadie en el mundo compra hoy sin “transferencia de tecnología”.

 

A Rosneft no se le pasa el conocido “vector asiático”: su abasto de petróleo y gas a la región con el fin de disminuir la dependencia de Europa, por lo que Igor Sechin discutió la participación de China en la exploración conjunta de los mares Barents y Pechora, en forma similar a lo realizado con las petroleras “occidentales”.

 


Además del imponente empréstito por 40 mil millones de dólares de la banca de inversión de Estados Unidos, Rosneft consiguió otros 10 mil millones de dólares de las empresas Vitol (alemana) y Glencore (anglo-suiza) a cambio de entrega de petróleo.

 

Con profunda mentalidad euroasiática, Rosneft consiguió unos 30 mil millones de dólares de China, mientras el cuarteto de “oligarcas” ruso-israelíes de AAR recibía cerca de 30 mil millones de dólares por sus acciones en TNK-BP (la mitad de esos valores), que tiene curiosamente una de sus filiales en Chipre. ¡Uf!

 

El cuarteto de “oligarcas” ruso-israelíes fueron inventados en la etapa aciaga del “capitalismo criminal” de Boris Yeltsin: Mikhail Fridman, German Khan, Viktor Vekselberg y Len Blavatnik. ¡Pura fichita!

 

La complejidad de la operación lleva a una participación de la privada/depravada BP en 20 por ciento del total accionario que controla la estatal Rosneft (con dos asientos en el consejo de administración).

 

El zar energético global Vlady Putin no nacionaliza, sino que restatiza y desprivatiza por la vía del mercado a un costo de 55 mil millones de dólares y el otorgamiento de 20 por ciento de las acciones de Rosneft con la bendición de la banca de inversiones de Estados Unidos. Seguro Vlady sabe algo que ignoramos.

 

Como no alcanzaba el dinero para la compra, la estatal Rosneft pidió prestados 6 mil millones de dólares de Gazprombank (uno de sus mayores accionistas es Gazprom, la principal gasera rusa, que se da el lujo de tener hasta su canal de televisión).

 

Lo impresionante radica en que después de la privatización salvaje de los hidrocarburos en Rusia en la etapa aciaga de Yeltsin –mediante la eclosión de un “capitalismo criminal” enarbolado por la plutocracia gansteril de los “oligarcas”–, 20 años más tarde Vlady Putin comienza a recuperar en forma gradual el control del Estado sobre los hidrocarburos sin necesidad de nacionalizar y jugando con las reglas del mercado anglosajón, al que ha comprado su parte (como en el caso de BP en TNK), o aliado en “asociaciones creativas”: ya sea con la estadunidense ExxonMobil (reciprocidad de exploración en el Ártico a cambio de la prospección en Texas y el Golfo de México, The Voice of Russia, 8/3/13), ya sea con las petroleras chinas (CNPS, Sinopec y CNOOC) a cambio de capitales frescos.

 

A mi juicio, la doble derrota militar de Estados Unidos tanto en Irak como en Afganistán marca el punto de inflexión hacia la desprivatización/restatización, cuando no renacionalización, de los hidrocarburos con la resurrección de Rusia del cementerio geopolítico.

 

Nadie entrega algo a cambio de nada: tal es el momento coyuntural multipolar que vive la industria petrolera/gasera global.

 

La década de los 70 del siglo pasado marcó el auge de la privatización (en el sentido bursátil anglosajón) y la desnacionalización de los hidrocarburos. Hoy se vive una interesante etapa híbrida de desprivatización/restatización, al menos entre las grandes potencias petroleras del planeta, que han entendido que las magnas reservas las poseen los estados (las “nuevas siete hermanas estatales”: Financial Times, 12/3/07), en detrimento de las “viejas siete hermanas anglosajonas”.

 

Mediante su inminente Estrategia Nacional de Energía (de 14 años), pareciera que el “México neoliberal itamita” no desea aprender de los errores trágicos de la privatización de los hidrocarburos en Rusia: ¿quiere repetir los mismos errores suicidas de Yeltsin y su “capitalismo criminal”?

 

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Domingo, 31 de Marzo de 2013 07:49

Evanescente "banco BRICS": proyecto sin concretar

Antecedentes: En la cuar­ta cumbre de Nue­va Delhi se debió haber formalizado el "banco BRICS" (Bajo la Lupa, 28/3/12) que echó reversa de manera intempestiva.

 

Hechos: La quinta cumbre en Durban, Sudáfrica, anunció la creación del evanescente "banco BRICS", mientras la prensa británica arremete furibundamente contra el grupo ( FT, 25/3/13) –Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica)– y los multimedia de Estados Unidos (EU) los desprecia, con la huérfana excepción de The Washington Post (26/3/13).

 

No hay que echar las campanas al vuelo: el proyecto de un "banco BRICS" (idea de India) no se concreta aún por falta de un acuerdo sobre las cuotas de participación (que Rusia desea sean de 10 mil millones de dólares por miembro), la divisa prevaleciente (¿el yuan?) y su sede (China desea Shanghai). La doble fuerza tanto geoeconómica (segunda superpotencia a punto de desbancar a EU en dos años) como geofinanciera (primeras reservas: 28.45 por ciento del total global) de China son apabullantes: lo cual se refleja en las reñidas negociaciones tras bambalinas.

 

De los 4.3 millones de millones de dólares (trillones en anglosajón) de reservas foráneas del bloque pentapartito, sólo China dispone de 3.5 millones de millones: ¡81.4 por ciento! El "banco BRICS" avanzó como proyecto, pero no se concretó y será hasta la sexta cumbre de Brasil, quizá, cuando se implemente una idea genial del incipiente orden multipolar.

 

La capitalización del "banco BRICS" sería del orden de 50 mil millones de dólares para financiar proyectos de infraestructura con una reserva colectiva de divisas por 100 mil millones (idea de Guido Mantega, ministro de Finanzas de Brasil, para paliar la "guerra de divisas"), lo cual colisiona de facto con el FMI y el BM, que favorecen aberrantemente a EU y Europa por encima de los BRICS y los derelictos países en vías de desarrollo.

 

China y Brasil acordaron usar sus divisas (yuan y real) mediante 30 mil millones de dólares en swaps para su ca­da vez más relevante intercambio comercial (75 mil millones de dólares en 2012). Esta parece ser la tónica que operará en el seno del "banco BRICS" con las cinco divisas respectivas en lugar de una sola para sus acuerdos comerciales bilaterales/multilaterales, donde el yuan se hubiera llevado de calle a las demás, en espera también de su convertibilidad global, sin contar la presión de la OTAN encabezada por EU, para la revaluación de la divisa china.

 

Lo ideal sería crear una "divisa BRICS" apuntalada a pro rata por las cinco divisas de sus miembros para no crear molestas inequidades. El ministro de Finanzas de Sudáfrica, Pravin Gordhan, exultó que los BRICS "habían realizado un muy buen progreso para la instalación del banco". Una cosa es "progresar" y otra es concretar cuando el lanzamiento del "banco BRICS" puede tomar varios años para el inicio de sus operaciones.

 

El mediocre comercio interno –menos de 1 por ciento del comercio global– en el seno del bloque pentapartito no refleja aún su enorme potencialidad cuando se compara a su participación con 26.4 por ciento del PIB global.

 

De 27 mil millones de dólares de su comercio interno en 2000 (antes de su creación), casi se multiplicó por 10 el año pasado y puede duplicarse a más de 500 mil millones en 2015. Se ventilan las abruptas discrepancias entre comercio, economía y finanzas de los BRICS cuando las "inversiones foráneas directas" (FDI, por sus siglas en inglés) alcanzaron 263 mil millones el año pasado, 20 por ciento de los flujos globales de FDI: más de 3.3 veces el monto de hace 13 años ( Bloomberg, 26/3/13).

 

En medio de la decadencia financierista a ambos lados del Atlántico Norte, el bloque pentapartito se ha percatado de su potencial geopolítico –no sólo geoeconómico/geofinanciero–, por lo que cuenta con crear su propio consejo de negocios y su centro de pensamiento ( Global Times, 26/3/13).

 

Las necesidades de financiamiento interno de los BRICS son colosales y se calcula que requieran 4.5 millones de millones de dólares en los próximos cinco años y 15 millones de millones para las próximas dos décadas. Su Hao, director del Centro de Investigación Asia-Pacífico de la Universidad de Relaciones Exteriores de China, comentó que el objetivo del quinteto es "construir un nuevo orden mundial multipolar", aunque aún no asume su papel en forma decisiva, ya que su método es "empujar por cambios de manera lenta e incremental", en un proceso de "largo plazo".

 

El ministro de Finanzas chino, Lou Jiwei, diluyó el vino de los comensales al especificar que sólo se pusieron de acuerdo sobre el "establecimiento (sic) del Banco de Desarrollo" –debido a "la gran demanda para financiar la infraestructura"–, pero sin discutir la inversión inicial de cada país para su participación bancaria, idea que quizá prospere en 2014 en Brasil. Adujo que el "banco BRICS" sería "complementario (¡supersic!)" al BM y al Banco de Desarrollo Asiático; exageradamente precavido, insinuó que "el ambiente externo era desfavorable (¡supersic!) a los BRICS" con "la presente situación económica global muy complicada (¡supersic!)": crisis de la deuda en Europa y la impresión hiperinflacionaria de dólares por la Reserva Federal ( People’s Daily, 27/3/13).

 

A juicio de Yu Jianhua, profesor de Relaciones Internacionales de la Academia Social de Ciencias de Shanghai, en la óptica china los BRICS "deben servir de suplemento (sic) en lugar de sustitución" del G-20. Los académicos chinos van más allá del "banco BRICS" y sugieren instaurar un acuerdo interno de libre comercio entre los miembros del quinteto ("BRICS como fuerza global", China Daily, 27/3/13). China no desea confrontación con la OTAN en el ámbito geofinanciero y adopta una postura de prudente gradualismo en espera de ver pasar el cadáver de su enemigo frente al pórtico de su casa.

 

Pese a su notable convergencia geoestratégica (Bajo la Lupa, 24/3/13), la cosmogonía y el cronograma de China y Rusia (con su mira puesta en la próxima cumbre del G-20 en Moscú) están desfasados y desincronizados ante la dinámica del quinteto. Rusia opera más en su ambiente geopolítico –el zar Putin visualiza los BRICS como "elemento clave del mundo multipolar emergente" y "un mecanismo pleno de cooperación estratégica" (ITAR-TASS, 22/3/13)– que China, que se mueve como pez en el agua en la geoeconomía. Rusia desea profundizar las relaciones del grupo, sin la incrustación de nuevos miembros en los próximos cinco años, mientras China busca su acelerada expansión llegando hasta un tratado de libre comercio.

 

Conclusión: No son cosas sencillas de resolver en tan pocos años y un paso en falso de cualquiera de los miembros puede ser muy costoso. Pero tampoco se puede perder mucho tiempo cuando EU libra simultáneamente una "guerra de divisas" y promueve la "guerra de los capitales" para refinanciar desde la periferia desahuaciada a Wall Street (Bajo la Lupa, 27/3/13). Los BRICS ostentan un persuasivo paraguas nuclear (Rusia) y un notable poderío geoeconómico (China), pero exhiben su vulnerabilidad geofinanciera todavía dominada por la dupla anglosajona.

 

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A diferencia del siglo XI, cuando la China imperial poseía toda la panoplia y logística para conquistar al mundo y no lo hizo –cuatro siglos antes que los navegantes españoles y portugueses, no se diga los piratas británicos quienes resultaron en última instancia los grandes vencedores del orden mundial occidental” de entonces–, ahora, 10 siglos más tarde, la nueva generación de mandatarios chinos, en la etapa del recién entronizado mandarín Xi Jinping, sale a romper en forma espectacular el cerco que le pretende tender Obama con su doctrina del “pivote” en la región Asia-Pacífico (ver Bajo la Lupa, 20/3/13).

 

El mismo presidente ruso, Vlady Putin, zar energético global –todavía: a reserva de la incógnita del gas esquisto (shale gas) cuya polémica tecnología del fracking controla unilateralmente Estados Unidos (EU), lo cual puede cambiar las coordenadas de la geopolítica global en caso de no ser una vulgar “burbuja”–, en su entrevista a ITAR-TASS (21/3/13), en vísperas del arribo del mandarín Xi, aceptó que la visita tenía el indeleble sello “histórico” por su carácter “estratégico” y por constituir su primera escala al exterior.

 

Al concluir su ronda de negociaciones con Putin, donde se firmaron una quincena de acuerdos que acentúan su notoria complementariedad geoeconómica, Xi exultó que las “las expectativas habían sido superadas” (RIA Novosti, 23/3/13).

 

Según mi parecer, sobresalen los acuerdos energéticos, fundamentalmente en materia petrolera, que eran más que esperados cuando la exportación del oro negro ruso a China alcanzarán 50 millones de toneladas anuales en 2018. El acuerdo incremental entre las dos estatales petroleras, la rusa Rosneft y la china CNPC, está prácticamente amarrado con mínimos detalles por finiquitar e incluye la construcción de una refinería en China, exploración conjunta en el Ártico y financiamiento del Banco de Desarrollo chino (que posee más capital que el disfuncional Banco Mundial).

 

Por cierto, Rosneft, con la adquisición de la tajada de la británica BP en Rusia (curioso: con sumas fabulosas de dinero triangulado tanto de China como de la banca de inversión de EU), se convirtió en la primera productora de petróleo del mundo (¡100 veces más que Pemex!): 200 millones de barriles al día y reservas por 28 mil millones de barriles ( Financial Times, 21/3/13).

 

No pasa desapercibido el acercamiento energético entre Rusia y Gran Bretaña (la adquisición de TNK-BP por Rosneft) cuando hasta el premier David Cameron (muy cercano a Israel) diluye su vino bélico en referencia al contencioso sirio (RIA Novosti, 23/3/13), mientras en extraña coincidencia “se suicida” un día después el controvertido “oligarca” Boris Abramovich Berezovsky ( The Voice of Russia, 23/3/13) cuya extradición había sido solicitada por el Kremlin por sus presuntos crímenes financieros en la fase de privatizaciones salvajes de Boris Yeltsin. ¡Qué suertudo es Vlady Putin!

 

A mi juicio, lo más relevante de la cumbre de Xi con Putin radica en la reactivación de las estancadas negociaciones desde 2006 (por presunto desacuerdo por el precio) para la exportación del gas ruso de Siberia occidental a China que padece hambruna energética.

 

Según RIA Novosti (23/3/13), “Ru­sia y China se acercan a un acuerdo sobre el gas natural” con una duración de 30 años (¡supersic!) entre Gazprom y CNPC para abastecer 30 mil millones de metros cúbicos de gas natural al año, a partir de 2018, susceptibles de duplicarse: se firmó un memorando que debe ser finiquitado a finales de este año que contempla construir la ruta “oriental” del gasoducto Poder de Siberia.
En mi perspectiva, la razón por la cual se detuvo durante siete años la firma del acuerdo gasero geoestratégico entre Rusia y China es mucho más profundo que la vulgar cotización mercantilista del gas: carta geopolítica mayúscula en manos del Kremlin que en la fase de Putin no se cuece al primer hervor y que comporta consideraciones multidimensionales de las relaciones entre los dos gigantes que van acompasadas por el diapasón global/regional en el que obligadamente se tiene que tomar en cuenta el poder de EU, aunque en franco declive, así como los equilibrios con la Unión Europea (UE), también en franco retroceso en todo su flanco sureño del mar Mediterráneo.

 

No son momentos para sacar a relucir las heridas del pasado entre Moscú y Pekín (“Lazos de Rusia y China: asoleados con chance de nieve”, RIA Novosti, 23/3/13), que naturalmente azuza la dupla anglosajona para sacar ventaja, cuando ambos gigantes se acercan en forma precavida sin las fogosidades de los novatos.

 

Tampoco pasó inadvertido que cinco días antes de la visita del mandarín Xi a Moscú, el Pentágono haya desplazado la instalación de su polémico escudo misilístico antibalístico de las fronteras rusas hasta Alaska para defenderse de la “amenaza” de Norcorea, que en realidad forma parte de la “contención a China”. En probable reciprocidad, “Rusia extendió hasta 2020 su cooperación en el espacio con EU” (RIA Novosti, 23/3/13).

 

Las relaciones entre los tres gigantes geoestratégicos (EU, Rusia y China) son hipercomplejas, de varios niveles ( multilayered) y no lineales/maniqueas.

 

El premier Dimitri Medvediev se asombraba que el día que Rusia firmaba “un mapa energético de ruta con la UE” negociaba un acuerdo petrolero con China (RIA Novosti, 23/3/13): “nunca imaginé (¡supersic!) que nuestras relaciones con Europa y China alcanzaran niveles tan altos”. Habría que agregar: y en forma simultánea… en relación inversamente proporcional con la decadencia de EU y al ascenso geopolítico del binomio petróleo/gas.

 

En espera de elucidar el enigma del fracking del gas esquisto de EU como “burbuja”, ¿se posiciona Rusia como el nuevo centro energético global?

 

Rusia y China han sido muy cuidadosos de no indisponer a EU (Editorial de Global Times, 23/3/13), como había previsto Bajo la Lupa, ya que a ninguno le conviene una confrontación cuando la paz les otorga lo que les quitaría la guerra: “las relaciones sino-rusas no son en detrimento de un país o grupo, ya que el poder conjunto de ambos no es suficiente para desafiar a Occidente”.

 

Agrega el editorial citado: “Sin embargo, su asociación estratégica puede ayudar a descongelar cualquier intento de aislar o contener a China o a Rusia”.

 

No se trata de una “alianza” en el sentido clásico, sino de una asociación por necesidad para confrontar el irredentismo de la OTAN/UE que encabeza EU.

 

El editorial chino compara la belicosa “alianza entre EU y Japón” que ha dañado las relaciones con China, a diferencia de la asociación estratégica “flexible”, más defensiva que ofensiva de China con Rusia que ha adoptado un giro histórico mediante su nueva política en el Lejano Oriente.

 

Lo más relevante: quedan atrás las heridas del pasado durante la guerra fría y hoy “la nueva era de las relaciones sino-rusas tiene el gran potencial de establecer un orden político internacional”, el cual, a mi juicio, por necesidad ontológica/teleológica será multipolar o no lo será.

 

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Martes, 19 de Marzo de 2013 06:51

Oro negro, pronóstico gris

Demanda

 

Economist Intelligence Unit prevé que el consumo global de petróleo crecerá 1.6% en promedio en 2013-14, deprimido por la persistente recesión en la UE y una recuperación apenas modesta en EU y mercados emergentes, en particular en 2013. Los datos de 2012 fueron débiles, sobre todo en la UE. Dentro de la OCDE, esperamos una divergencia ente el consumo en la UE y en EU –en este último será positivo, aunque modesto–, y en Japón se mantendrá positivo en 2013, impulsado por políticas más expansivas y por la necesidad de llenar el hueco dejado por el cierre de instalaciones nucleares. Fuera de la OCDE el consumo crecerá, aunque a ritmo más lento.

 

En EU el consumo crecerá marginalmente en 2013, 0.1%, al mostrar la economía algunos signos de fortalecimiento. Al parecer el consumo comenzó a aumentar en el último trimestre de 2012, y el acuerdo temporal sobre el “abismo fiscal” a principios de enero dio cierto apoyo a la confianza de consumidores y empresas. Persiste el riesgo de turbulencias en torno a la falta de resolución al techo de deuda, pero los indicadores macroeconómicos, en particular en los mercados de vivienda y automotriz, muestran mejoría en la confianza de los consumidores. Mantenemos la cautela, pues si bien en las negociaciones sobre el abismo fiscal las autoridades aprobaron aumentos de impuestos para quienes más ganan, también prevén un alza de 6.2% en los impuestos sobre el salario, lo cual será un factor negativo para el consumo. Sin embargo, un ambiente de precios a la baja causado por mayores volúmenes de producción doméstica ayudará a moderar el impacto de las decisiones fiscales en 2013. Prevemos que el consumo en 2014 se elevará sólo ligeramente, pues la mejoría económica se verá compensada por cambios en la demanda, sobre todo la tendencia a un menor consumo de gasolina y aumentos en el uso de medios destilados (diesel y combustóleo).

 

Se estima que el consumo en Canadá se elevó a 2.33 millones de barriles por día (b/d) en 2012 (1.7% anual), sobre todo por la inversión actual y la expansión de sus instalaciones de arenas bituminosas. En México el aumento fue apenas modesto. En toda Norteamérica, que ahora incluye a Chile como miembro de la OCDE, el consumo será tentativo, con un alza anual promedio de 0.3% en 2013-14.

 

Un riesgo adicional para el consumo en EU es que los aumentos en la producción doméstica deben contribuir a reducir los precios de los combustibles de referencia, la cual contrarresta una tendencia que alienta la eficiencia de combustible y conduce a modestos repuntes en el uso. Una restricción más permanente al consumo de petróleo será la reciente abundancia de gas relativamente barato, que desplaza al petróleo para calefacción.

 

El consumo en la UE, al menos en términos anuales, mostró cierto fortalecimiento en el último trimestre de 2012. Sin embargo, esto se debió en parte a una temperatura más fría que el año anterior, y las indicaciones de apoyo del Banco Central Europeo a los gobiernos en problemas harán alguna contribución al repunte. En 2013 esperamos que continúe la contracción en la economía de la eurozona, a una tasa promedio anual de 0.2%, con descensos de 1.4% y 0.2% en el consumo del petróleo en 2013 y 2014, respectivamente.

 

En China la demanda de petróleo crudo se elevará 4.5% en 2013, contra 3.8 en 2012, impulsada por una modesta aceleración del crecimiento económico. El consumo había empezado a recuperarse en el trimestre final de 2012 con importaciones por 5.58 millones de b/d. Para apoyar un repunte económico, el gobierno comenzó a relajar la política monetaria, y en septiembre se anunció un paquete de inversiones por 158 mil mdd en infraestructura. Sin embargo, el gasto se efectuará en el curso de los próximos dos años y no se prevé que tenga un impacto súbito o significativo en el consumo de petróleo. En 2014 el aumento del consumo se ubica tentativamente en 4%, cuando el crecimiento se consolide en una tasa anual de 8%, más moderada. Un apoyo al consumo será la política del gobierno de acumular reservas estratégicas.

 

El débil crecimiento económico de Brasil, que estimamos en apenas 1% en 2012, habrá deprimido el consumo de petróleo y subraya una baja estimación del crecimiento del consumo regional, que estimamos en 3.3%. Sin embargo, hay signos de recuperación en la economía brasileña, ayudados por un relajamiento de la política monetaria y otras medidas de estímulo, por lo que esperamos un crecimiento brasileño y regional más fuerte en 2013-14 y, por tanto, mayor consumo de petróleo, el cual crecerá a un promedio anual de 3.5% en 2013-14.


Oferta

 

La oferta global creció 1.8% (cifra provisional) en 2012, impulsada por fuertes repuntes en la producción de la OPEP y Norteamérica. En 2013-14 el impacto de la expansión de la producción en EU y Canadá y de la aún fuerte producción de Irak elevará la oferta global en 2% en promedio. Prevemos que la producción de la OPEP se reducirá a 2.6% en 2013-14, contra 4.2% en 2012, por descensos en la producción iraní, entre otros factores. La producción iraquí crecerá con firmeza en 2013-14, y habrá incrementos marginales en la de EAU, Kuwait, Angola y Nigeria. Fuera de la OPEP, el crecimiento será más lento, a un promedio de 1.6% en 2013-14, pues el aumento en la producción no convencional en Norteamérica –arenas bituminosas en Canadá y gas esquisto en EU– se verá contrarrestado por la débil producción del Mar del Norte y los descensos en Yemen y Siria.

 

La producción iraní tuvo una fuerte caída en 2012 porque los compradores redujeron sus volúmenes o dejaron de comprar. La producción promedió 3 millones de b/d de enero a octubre, pero cayó a un promedio de 2.7 en los dos meses finales, según la AIE. Aunque los principales compradores iraníes –China, Japón, Corea del Sur e India– se han exceptuado de aplicar las sanciones de EU, todos han indicado que reducirán los volúmenes este año. EU propone nuevas medidas para penalizar a los países que transfieren dólares al banco central iraní en pago por el petróleo. Prevemos que la producción continuará declinando en 2013, aunque a menor ritmo.

 

Irán representa apenas uno de los riesgos geopolíticos del mercado petrolero. El panorama para Venezuela, miembro de la OPEP, también es incierto, luego que la muerte del presidente Hugo Chávez conducirá a nuevas elecciones y a una lucha por el poder potencialmente desestabilizadora. En África del Norte, el ataque de enero a la instalación gasera de In Amenas hace temer nuevos ataques a instalaciones de petróleo y gas en la región. La estabilidad política no está asegurada en Libia ni en Egipto, y el conflicto interno en Siria ya ha llevado a reducir su producción.

 


En Arabia Saudita la producción se redujo en el cuarto trimestre de 2013; la AIE reporta 9.5 millones de b/d en noviembre y 9.36 en diciembre, en comparación con más de 10 millones en los primeros meses del año. La explicación oficial habla de “factores de temporada”, es decir, un descenso en la demanda interna demanda por el crudo pesado que se usa para alimentar las estaciones de energía del país. En verano la demanda sube por el uso más intensivo del aire acondicionado. Un factor adicional puede ser el descenso en las importaciones de EU. Según datos de Platts, éstas promediaron 1.083 millones de b/d en enero pasado, contra 1.55 millones un año antes.

 

Aramco, la petrolera estatal saudita, ha acelerado el desarrollo de los campos de Manifa y Dammam; el más avanzado es el primero. Los planes más recientes mencionan que la producción arrancará en 500 mil b/d a mediados de 2013 y se elevará a la capacidad total de 900 mil en los nueve años siguientes. Sin embargo, gran parte de esto remplazará el petróleo de campos envejecidos.

 

Irak será el productor de mayor crecimiento en la OPEP durante el periodo de pronóstico. En 2012 la producción se elevó 10.5%, a un promedio de 2.96 millones de b/d. La meta del gobierno de elevar la producción a 12 millones de b/d hacia 2020 se ha revisado a 9 millones, que aún nos parece optimista. Prevemos incrementos constantes en la producción hasta unos 3.3 millones de b/d en 2013 y 3.8 en 2014. Persisten restricciones en la producción potencial iraquí dada la constante presencia de riesgos en seguridad y cuellos de botella infraestructurales.

 

La producción de Rusia creció 1.2% en 2012 (cifra provisional), por nuevos aumentos en campos recientes en Siberia oriental, gas natural licuado (GNL) y el incentivo de los precios internacionales. Esperamos que la producción rusa se mantenga estable a un promedio de 10.75 millones de b/d en 2103-14. El potencial ruso de agregar producción es significativo, pues Siberia oriental y la isla Sajalin aún están en etapas tempranas de desarrollo. También hay la posibilidad de reservas árticas cuantiosas.

 

En Canadá la producción se elevará, sobre todo en las arenas petrolíferas de Alberta. El embarque de petróleo en ferrocarril del oeste de Canadá a terminales ubicadas en varios puntos de Norteamérica parece haber resuelto algunos cuellos de botella. Se espera que en la primera mitad de 2013 se dé la decisión sobre el oleoducto Keystone XL, que al parecer será positiva. Los gobernadores de varios estados de EU y de varias provincias canadienses han pedido al presidente estadunidense, Barack Obama, aprobar el oleoducto, y es posible que él intente una solución intermedia, como sería aprobar el oleoducto para elevar la oferta doméstica, introduciendo a la vez controles de emisiones más estrictos. Pero si volviera a rechazarlo, Canadá probablemente se enfocaría en aprobar el oleoducto Northern Gateway, que enviaría petróleo a la costa del Pacífico y de allí a los mercados asiáticos. En general, esperamos que la producción canadiense se expandirá 4.3% en el periodo para alcanzar 4.1 millones de b/d en 2014.

 

La producción de EU, sobre todo de petróleo ligero, también crecerá con fuerza en el periodo y se espera que promedie 9.6 millones de b/d en 2013-14. La producción de la formación Bakken, en Dakota del Norte, y de la formación Eagle Ford en Texas crecerá en 2013. Las perspectivas de desarrollo en el Ártico son menos ciertas, luego de problemas técnicos en dos sitios de perforación operados por Shell (GB/Holanda) en aguas de esa zona, además de que una legislación más estricta ante posibles riesgos ambientales podría volver incosteable operar en los mares frente a las costas de Alaska.

 

Se espera que la producción de México caiga en 2013-14, como resultado de la maduración de campos y la falta de nuevas inversiones. El potencial de liberalización del sector de hidrocarburos podría abrir México a inversión y producción adicionales, pero no es probable que eso ocurra dentro del periodo de pronóstico. Se esperan aumentos importantes en la oferta fuera de la OPEP, sobre todo en China, Brasil y posiblemente Kazajistán, pero no antes de 2014.

 

En años recientes la producción de GNL, sobre todo en países de la OPEP, se ha elevado. En ésta el incremento se ha dado a una tasa de más de 4% en 2005-11 (y a un promedio anual de 9% en 2010-11). Esperamos aumentos constantes en la producción de GNL a una tasa anual de 2.5% en 2013-14.

 


El WTI pierde relevancia

 

Los inventarios globales fueron relativamente bajos a finales de 2011, y en el primer semestre de 2012 algunos países tanto dentro como fuera de la OCDE reconstruyeron existencias. Algo de esto fue sin duda para tener un mayor colchón en caso de interrupción de la oferta iraní por el endurecimiento de sanciones. Dentro de la OCDE, las existencias eran bajas en Europa, pero amplias en Norteamérica, así como en Asia. Estimamos que las existencias se elevaron en general en 2013, dado el bajo crecimiento del consumo y la amplia oferta. Si bien la demanda repuntará ligeramente en 2013-14, la oferta será mayor que la demanda y las existencias se mantendrán a precios cómodos.

 

Los precios del petróleo (mezcla Brent con fecha) terminaron 2012 a 111.97 dólares por barril (d/b), repuntando en el segundo semestre luego de un promedio mensual de 95.59 en junio. Ante el miniacuerdo sobre el abismo fiscal en 2013, comenzaron fuertes, pero esperamos que el mercado sea jalado en distintas direcciones. Las preocupaciones por la débil economía en la zona euro y la amenaza de un nuevo estancamiento por la política fiscal en EU se añadirán a un mercado donde hay exceso de oferta, lo cual presionará a los precios a la baja, hacia un promedio de 104.5 d/b (contra 103.75 el año anterior). También comenzaremos a ver cierta reducción de la diferencia entre el Brent y el WTI, que se había ensanchado fuera de lo normal por problemas de infraestructura. Se prevé que el referente estadunidense cerrará 2013 a un promedio de 88.3 d/b y 2014 a 92.7. De todos modos el WTI pierde relevancia como referente mundial. En 2012, por primera vez en la historia de los dos referentes, las transacciones de futuros ICE Brent rebasaron las de futuros NYMEX WTI.

 

Fuente: EIU

Traducción: Jorge Anaya

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Arrecia la polémica sobre el fracking del gas esquisto ( shale gas) entre sus panegiristas a ultranza y sus feroces críticos, quienes ya en Estados Unidos lo catalogan como una vulgar burbuja especulativa, de lo que hemos hecho eco en Bajo la Lupa (29/4/12, 26/12/12, 10 y 13/2/13).

 

El modelo financierista anglosajón ha prolongado su dolorosa agonía mediante múltiples burbujas especulativas y ahora parece tocar el turno al fracking del gas esquisto, al que la Estrategia Nacional de Energía (ENE) del gobierno peñista se ha adherido sin tapujos.

 

A mi juicio, nos encontramos en un momento similar al del “pico del petróleo” con los multimedia de Estados Unidos a favor, frente a los geólogos científicos en contra (a quienes se sumó Bajo la Lupa).

 

La literatura anglosajona en favor del milagro del gas de esquisto es apabullante, pero llama poderosamente la atención que alguien de la talla de Deborah Rogers se atreva a enfrentar en algunos medios de la minúscula prensa progresista de Estados Unidos a la gran burbuja del fracking, en el mismo tenor de mi amigo banquero que cité y del centro de pensamiento estratégico europeo DeDefensa.org.

 

Un reporte de The New York Times (25/6/11) cita a varios expertos, entre ellos a Deborah Rogers, que “suenan la alarma en medio del vuelco al gas natural”.

 

Deborah Rogers, fundadora de Energy Policy Forum –consagrado a temas financieros y políticos del gas esquisto y la energía renovable– tiene una importante carrera financiera en la banca londinense de inversión y ha sido nombrada miembro prominente de la Iniciativa de Transparencia de las Industrias Extractivas de Estados Unidos (USEITI, por sus siglas en inglés), y en forma interesante ha formado parte del consejo consultivo de la Reserva Federal de Dallas (2008-2011).

 

En paralelo, Jeff Goodell, de la revista Rolling Stone (1/3/12), fustiga “La gran burbuja del fracking: el engaño detrás del auge del gas”, con el subtítulo aterrador: “No solamente es tóxico, sino que es empujada por un multimillonario de extrema derecha (¡supersic!) quien obtiene más ganancias especulando con los terrenos que perforando gas”.

 

Deborah Rogers, quien sabe demasiado de finanzas, delata la precariedad de la controvertida gasera Chesapeake que defenestró a su polémico director.

 

Denise Grolimus (19/11/12) fustiga la depredación ambiental del fracking que rememora el célebre documental Gasland (http://www.youtube.com/watch?v=__p9WG-AVmE).

 

En el resumen ejecutivo de su extenso análisis, Deborah Rogers expone que en 2011 las megafusiones (M&A) del gas esquisto fueron de 46 mil 500 millones de dólares: “uno de los mayores centros de ganancias de algunos de los bancos de inversiones de Wall Street” y que al momento del escrutinio financiero carecía de sustento alguno.

 

Pese a ello, “los analistas financieros y los banqueros de inversiones emergieron como los impulsores más retóricos de la explotación del gas esquisto”, lo cual ha resultado en una “inundación de mercado del gas natural” con el desplome anómalo de precios. En 2011, “la demanda de gas natural en Estados Unidos fue excedida por la oferta en cuatro veces”.

 

A su juicio, la estratagema tenía como objetivo “proporcionar el flujo de efectivo necesario para sostener las imprudentes posiciones de apalancamiento de los operadores”.

 

Como de costumbre, los bancos instrumentaron nuevos productos financieros exóticos ex profeso: pagos de producción volumétrica (VPP, por sus siglas en inglés) que fueron vendidos a inversionistas ingenuos como los fondos de pensiones. Sin querer, Deborah Rogers abre la extensa llaga a punto de gangrenar de los fondos de pensiones de Estados Unidos, donde los banqueros explotan en forma cautiva los ahorros de los empleados.

 


Así la burbuja financiera creada para el fracking del gas esquisto, a juicio de Deborah Rogers, es similar al de la burbuja inmobiliaria que estalló en 2008.

 

La valiente y muy capaz analista documenta la información independiente sobre el papel que juega el gas esquisto en Estados Unidos (nota: y, por extensión, a México, atrapado en sus redes financieristas).

 

Documenta siete puntos nodales:

 

1) “Wall Street promovió el frenesí de la exploración del gas esquisto que resultó en precios menores a los costos de producción y, por ende, obtuvo enormes ganancias de las megafusiones y comisiones por las transacciones”.

 

2) “Las reservas de gas/petróleo esquisto han sido sobrevaluadas a un mínimo de 100 por ciento (¡supersic!) y hasta 400-500 por ciento por los operadores de acuerdo a los actuales datos de producción de los pozos que han sido recopilados en varios estados de Estados Unidos”.

 

3) “Los pozos de petróleo esquisto siguen la misma tasa abrupta de declive y de pobre eficiencia de recuperación observada en los pozos del gas esquisto”.

 

4) “El precio del gas natural ha sido arrastrado a la baja debido en gran medida a la severa sobreproducción para alcanzar los objetivos de los analistas financieros de crecimiento de producción para la apreciación de las acciones acopladas y exacerbadas por un apalancamiento imprudente, con la necesidad concomitante de producir para alcanzar el servicio de la deuda”.

 

5) “Debido a los extremos (¡supersic!) niveles de deuda, las reservas sin desarrollar probadas (PUD) pueden no haber estado en obediencia con las reglas de la reguladora bursátil (SEC) por algunas de las empresas de gas esquisto debido a la amenaza de quiebra colateral por estos operadores”.

 

6) “La industria exhibe reticencia para comprometerse a mayores inversiones de gas esquisto, abandonando proyectos de gasoductos, ofertas iniciales públicas (IPO), y proyectos de asociaciones estratégicas ( joint ventures) pese a la retórica pública que proclama que el gas/petróleo esquisto es la panacea (¡supersic!) de la política energética de Estados Unidos”.

 

7) “Se alienta la exportación debido al diferencial entre los precios internacional y doméstico en un esfuerzo para remediar el balance de pagos desfalleciente invertido en los activos de gas/petróleo esquisto”.

 

Concluye que “las proyecciones de gas esquisto son particularmente optimistas y, por consecuente, irreales”, cuando “los pozos se desempeñan significativamente en forma menor a su proyección original”.

 

Por cierto, a Deborah Rogers no se le pasa que “entidades foráneas” están comprando los espejitos del shale gas. La sed energética de varios países los llevó a caer en su trampa, como la china CNOOC, Korea National Oil Corporation, la minera australiana BHP Billiton y otras empresas niponas y francesas.

 

De acuerdo con la tesis de Bajo la Lupa (6/3/12), Deborah Rogers expone la “codependencia financiera con el gas esquisto”. En forma magistral exhibe como muestra de botón las tratativas de la venta de activos de la siempre polémica Chesapeake Energy con la misma fauna de la elite de los banksters globales: Bank of America/Merrill Lynch, Morgan Stanley, Deutsche Bank, Goldman Sachs, Royal Bank of Scotland y la muy calladita Jefferies&Co.

 

¿Habrá tomado en cuenta el ENE peñista todas estas aberrantes anomalías antes de lanzarse al vacío sin red de protección de inversiones masivas foráneas en el sector energético, mediante las cuales México se convertiría en la prolongación de la burbuja del fracking del gas esquisto de Estados Unidos?

 

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  • Antetítulo Bajo la Lupa
  • Autor Alfredo Jalife-Rahme
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Publicado en Internacional

Ya hay quien lo ha bautizado como el “oro submarino”. Los lechos marinos albergan grandes cantidades de hidratos de metano que los investigadores llevan años tratando de extraer de manera segura para conseguir una fuente de energía alternativa al petróleo y otros combustibles fósiles. A simple vista, son como trozos de hielo —con la particularidad de que si se les acerca una llama, arden—. Están formados por una mezcla de gas y agua que es estable a baja temperatura y alta presión, justamente las condiciones que se dan en el fondo marino, a un mínimo de 500 metros de profundidad. Se estima que hay reservas que duplican las de petróleo, gas natural y carbón. De ahí las enormes expectativas que generan estas investigaciones.
 tecnología,


Japón acaba de situarse en cabeza de estos experimentos al anunciar que ha conseguido extraer gas metano frente a su costa, en la zona de las penínsulas de Atsumi y Shima, en la costa este del país. No es la primera vez, señala Carlos Rossi, profesor del Departamento de Petrología y Geoquímica de la Universidad Complutense de Madrid, quien recuerda campañas exitosas recientes en Canadá. Sí es la primera ocasión, tal y como destacó ayer la compañía estatal Japan Oil en una nota de prensa, que se hace offshore, es decir, en un pozo marino. El barco de perforación llamado Chikyu empezó ayer mismo el ensayo de caudal y la producción de gas, que se quema en un quemador instalado en la popa.

 


Los hidratos de metano son “muy abundantes y se conocen desde siempre”, explica Rossi. “Abundan en la zona ártica, pero por ejemplo también hay en España, en el golfo de Cádiz”. Lo que está haciendo Japón “es un test”, añade. “Aún no ha empezado la producción; se trata de la fase de pruebas. Dejarán fluir el pozo para ver cómo va el caudal y harán estimaciones para determinar si puede explotarse comercialmente”. El flujo, explica, “tiene que ser estable, es decir, el pozo tiene que liberar hidratos a un ritmo que se mantenga en el tiempo”.
 


Japón está especialmente interesado en extraer metano. No tiene petróleo y tras el accidente nuclear de Fukushima (marzo de 2011) el Gobierno decidió cambiar radicalmente su política energética. Prácticamente todas las plantas nucleares fueron desconectadas. “Japón es totalmente dependiente energéticamente y tiene millones de toneladas de hidratos de metano en el fondo del mar por extraer”, afirma Daniel Closa, investigador del CSIC. Si lo consigue, no será de forma inmediata. El Ministerio de Economía japonés, que financia el proyecto, asegura que los hidratos de metano que hay en la zona equivalen al gas natural que importa el país en 11 años. “Aunque no se trata de producción comercial”, reconoce la nota de prensa oficial, “supondrá un gran progreso en la investigación y el desarrollo de los hidratos de metano como recurso”. Si pasa la prueba actual, el proyecto pasará a una segunda fase y de allí a una “producción comercial futura” que se prevé para el periodo 2016-2018.


 
La extracción del hidrato de metano, además de cara por la dificultad de habilitar pozos en el mar, tiene peligros medioambientales. “Es un gas con efecto invernadero mucho más potente que el CO2”, explica Rossi. “Varias decenas de veces más”, insiste. El efecto que podría tener en el calentamiento global no se debería minusvalorar, señala también Closa. Es complicado que no se libere metano a la atmósfera durante su extracción puesto que se trata de un compuesto “relativamente inestable”, añade, y afirma: “Si nos ponemos a extraerlo no es para asustarse pero sí para estar atentos”.

 

Por Elena G. Sevillano Madrid 13 MAR 2013 - 00:01 CET

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  • País Japón
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