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¿De qué forma podríamos caracterizar a las ciudades como patriarcales? ¿Cómo se transformarían las ciudades en una modernidad alternativa, es decir una modernidad no capitalista, pero también no patriarcal?


En México venimos desarrollando un seminario titulado "Modernidades alternativas y nuevo sentido común: anclajes prefigurativos de una modernidad no capitalista". Este seminario se guía por algunas claves que nos presenta Bolívar Echeverría, intelectual ecuatoriano, en su crítica a la modernidad. Pensamos que la modernidad existente es hegemónica, pero no es la única posible; más aún, no es la única existente. Queremos pensar las formas existentes no capitalistas de la modernidad. Esto conlleva a suponer que puede haber una modernidad alternativa, no capitalista, y a preguntar por la consistencia y posibilidades de una modernidad así, liberada de la impronta de la acumulación de capital y de la valorización del valor como horizonte de sentido.


Considero, junto con Echeverría, que la modernidad es una forma de totalización civilizatoria y que, como tal, se encuentra en curso: no es un proyecto único ni terminado o final. Pensada así, la modernidad pone en juego los elementos civilizatorios en su conjunto. La modernidad capitalista aparece, entonces, como una conjunción histórica que, por un tiempo determinado, totaliza la forma posible (la potencia) de la modernidad.


El patriarcado, entendido como sistema de dominación de lo masculino versus lo femenino, ha estado presente en la reflexión de este seminario sobre modernidades alternativas, pensado como un vínculo entre la disociación entre el valor y el valor de uso. Ahora bien, si pensamos la ciudad moderna, en el contexto de una modernidad alternativa, cabe preguntarse cómo ha sido la ciudad moderna capitalista y patriarcal. Revisemos algunos ejes de discusión, al respecto.


Primero, es posible constatar que la ciudad es una forma de organización de la vida cotidiana que segrega las diferencias de género, raza, clase. La ciudad segrega y organiza. En ese sentido, resulta oportuno preguntarse sobre el origen de la forma ciudad y qué significa su surgimiento.


Podríamos pensar que existe una articulación entre patriarcado y capitalismo en la forma ciudad. La forma ciudad da cuenta de una división que hoy nos marca; una tensión que se manifiesta de muy diversas maneras, como la separación entre la civilización material, algo que ocurre en el campo, y la civilización económica, algo que ocurre en la ciudad.


Es decir, la tensión ciudad-campo no solo implica la tensión entre lo urbano y lo campesino, sino también entre dos tipos de civilizaciones distintas: una, que ha estado más vinculada a la reproducción cualitativa de lo material, al cultivo; y otra, la urbe, que emerge como el centro de una civilización que, poco a poco, va a ser contraria a la primera.


La distinción entre campo-ciudad se materializa cuando la ciudad capitalista se come al campo. La ciudad contemporánea, en el capitalismo actual, es una forma ciudad que no quiere armonizar con el campo; al contrario, quiere incorporar urbanamente a todo su entorno.


Revisemos la diferencia entre las ciudades burguesas, que establecen una continuidad entre el campo y la ciudad, y las megalópolis de América Latina, donde la urbanización es infinita. Aquí, metafóricamente, podríamos pensar que el no balance entre la civilización económica y la material se traduce en esta forma ciudad que solamente quiere ampliarse.


Un historiador como Braudel plantearía: la forma ciudad es, en sí, parasitaria. ¿En qué sentido es parasitaria? La forma ciudad aparece junto al Estado y la escritura, y muy pronto subordina a las aldeas. Algunos historiadores dicen que en las aldeas hay una forma matriarcal de organización y de socialización, en contraposición con la ciudad que ya es, con el Estado, la escritura y el orden abstracto de la economía, un entorno más patriarcalizado.


En la forma aldea, amplia y disgregada, sustentada en la civilización material, hay cierta autosustentabilidad, que se pierde en la forma ciudad porque ésta, muy pronto, empieza a ser dependiente de conexiones que le son muy lejanas.


La forma ciudad es heterónoma, en ese sentido. ¿Y qué es lo que podría ser más interesante de plantear aquí? Cómo, en la forma ciudad, la Naturaleza se va convirtiendo en una externalidad. Y esa externalidad también nos separa de algo que subsiste en nuestras culturas: esta idea de la subjetividad de la Naturaleza, es decir, de la Naturaleza como sujeto; por ejemplo, las montañas como seres cuidadores y nuestra relación intersubjetiva con las montañas. Todo esto se va perdiendo en la ciudad y se vuelve externo.


A veces pensamos mucho en relación con el desarrollo y la modernidad, pero en medio de todo esto está la forma ciudad, como productora de subjetividades. La ciudad es un proyecto heteropoiético; es decir, interdependiente: depende del comercio lejano, de las colonias, de la materia prima, de los alimentos que se fabrican en otros lugares. Y se trata de la ruptura entre quien produce y quien consume. Esta ruptura se basa en la diferenciación entre una ciudad que podía controlar, hasta cierto punto, todo su proceso de reproducción, y una ciudad que es totalmente interdependiente de procesos que están más allá de ella. La ciudad es, entonces, la forma del proceso de globalización. Produce no solo la segregación interna, sino que es ahí donde aparecen y habitan "los pobres", la gente desposeída de todo.


La pérdida de la autosuficiencia va a la par de la división social del trabajo y la separación del trabajo manual e intelectual. También produce la separación, cada vez más radical, entre vida urbana y vida campesina o aldeana, y la sobrevaloración de la primera respecto de la segunda. La ciudad se relaciona de manera extractivista sobre su propio sustrato y el entorno natural (tierra, agua, aire, plantas y animales), y subordina la vida al productivismo y mercantilismo.


Javier Medina2 asevera que con las ciudades "el extractivismo da sus primeros pasos... talar los bosques son los primeros pasos del extractivismo". Y plantea que la forma ciudad da a luz un nuevo ser, abstracto y virtual, que no está arraigado y que tiene el sentido de crecimiento. Es en el entorno citadino donde se desarrolla ese deseo de solo crecer, en tanto modelo.


La ciudad también es el espacio del orden que se desordena, cuando es tomada por los movimientos, las mujeres, las masas, los jóvenes o los plebeyos; el espacio del orden capitalista y patriarcal, que quiere avasallar con todo sin conseguir todo.


Las ciudades están hechas para la circulación no de las personas, sino del capital, las mercancías, los objetos y los carros, es decir, la máquina. Las megaciudades latinoamericanas destrozan el entorno, sin ninguna planificación. En ese proceso no solo se está evacuando el campo, sino el horizonte de vida y los saberes. Sin embargo, en esas megalópolis desaforadas también ocurre la resistencia y la negativa a ser meros objetos circulando, cuerpos que transitan a los lugares de trabajo y regresan en la velocidad del tiempo citadino, a reponerse como mera fuerza de trabajo.


La simbiosis patriarcado –dominación masculina– y capitalismo ocurre en las ciudades como centros de poder. Se trata de una dominación espacial y funcional. En la ciudad se refleja la división sexual del trabajo, así como la valoración del ámbito de la producción –espacio público– sobre el de la reproducción –espacio privado–. Si bien es cierto que el espacio público es presentado como un espacio para todos, el imaginario social y la violencia de género impiden hablar de prácticas igualitarias ni de libertad en esos espacios de las ciudades. Ha sido muy estudiado cómo las ciudades para las mujeres son símbolo de inseguridad, y cómo se les propone cuidarse de no salir solas por las calles, a riesgo de ser vistas como trasgresoras. Habrá que reconocer, asimismo, que el dominio masculino privilegia un cierto tipo de masculinidad, una hegemónica que también es impuesta a muchos de los varones.


Ahora voy a hablar sobre cómo pensar una ciudad distinta, o cómo reconocer ejercicios para habitar y transformar las ciudades contemporáneas: pensar la ciudad como espacios en disputa, conglomerado de lugares simbólicos, trazos de historias múltiples; ciudades intervenidas por las pintas nocturnas, los grafitis, los monumentos alterados por constructores nocturnos, invisibles. Hacer pintas, manchar la ciudad, desordenarla e intervenirla es una manera de apropiarse de los espacios, darles la vuelta.


Por otra parte, tenemos el retorno al saber agrícola en la urbe, sobre todo en las generaciones jóvenes. Hay una intención de construir una ciudad en transición, donde se lucha por recuperar espacios, darles nueva vida colectiva, ampliar lo público, defender los parques, los árboles, ir en contra de los centros comerciales, refundar el derecho al ocio, al tiempo libre y los espacios que tenemos para ello en las ciudades; es decir, los espacios de disfrute, siendo esto una especie de recuperación de la vida cualitativa en medio de la urbe. Detener al sujeto del consumismo generado por la ciudad del capital.


Las mujeres somos objetivos centrales en las políticas consumistas del capital, sujetos del blanqueamiento implicado en esas políticas, para quienes no hay vida si no hay un mall, un gran centro comercial donde todo se puede satisfacer. Uno va al centro comercial, porque es súper eficiente, todo lo tiene ahí. El centro comercial como perspectiva de vida, con su homogenización del gusto. Actualmente, la gente se organiza en oposición a estas acciones de los monopolios privados o de los Estados.

En México hemos tenido batallas campales porque no se ponga una tienda ahí o porque, en lugar de la tienda, sea un parque. ¿Cómo pensar una ciudad en transición? Habrá que pensarla desde la producción de espacios más vinculados con el cuidado, el cuidado recíproco de todos con todos y con la integración del medioambiente. Una ciudad que, en lugar de pensar en la movilidad y la circulación del capital, a través de la ampliación de sus vialidades que restringen a los peatones, piense en hacer lo que las personas necesitan: escuelas, guarderías, que los barrios estén llenos de parques, vialidades para bicicletas, calles peatonales; acciones que ponen un alto a la velocidad de la máquina y a la circulación de la mercancía.

 

Ciudades verdes, donde proliferen las plantas desde los segundos pisos de las vialidades; los huertos urbanos en los edificios recuperados, en las colonias marginales; los jardines urbanos, los cultivos en las azoteas. Podemos imaginarnos una reapropiación de los conocimientos y las prácticas de la civilización material en el centro mismo de la civilización económica, que la vaya trastocando ahí, en el corazón de las ciudades con ningún diseño reconocible; hacer surgir el barrio, lo colectivo, lo vivo.

 

Por: Márgara Millán (1)
1 Ponencia en el conversatorio interno realizado en el marco del Encuentro Regional Feminismos y Mujeres populares, realizado del 4 al 6 de junio de 2013 en Quito Ecuador.

2 http://www.circuloachocalla.org/aldeas-matriarcalesciudades-patriarcales-redes-chacha-warmi-de-pueblos-en-transicion/

Informacion adicional

  • Antetítulo 7º Foro Urbano Mundial/Foro social urbano alternativo y popular
  • Autor Márgara Millán
  • País México
  • Región Norteamérica
  • Fuente Las ciudades, espacios en disputa y transformación, Fundación Rosa Luxemburgo
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Publicado en Internacional
Sábado, 05 de Abril de 2014 09:00

Un Brasil sin torniquetes

El pasaje gratuito, propuesto por el Movimiento Pasaje Gratis (MPL, por su sigla en portugués) es posible, pero implica grandes cambios en el modelo de financiación y gestión del transporte colectivo. Hubo un momento, a principios de los años noventa, durante el gobierno de la alcaldesa Luiza Erundina, en el que el pasaje gratuito fue lanzado como una alternativa en la ciudad de São Paulo.


El proyecto se denominó Tarifa Cero en aquella época. La propuesta consistía en que los recursos para implementar el proyecto provendrían de la introducción de un Impuesto Predial y Territorial Urbano (IPTU) gradual. Los inmuebles de hasta 50 metros cuadrados seguirían exentos de impuestos, mientras que los inmuebles más grandes y localizados en zonas más acomodadas de la ciudad pagarían más. El proyecto tropezó con la objeción de la mayoría de los concejales de la Cámara Municipal, que hicieron eco a la resistencia de nuestras élites ante políticas redistributivas. Otras iniciativas sí prosperaron. Agudos, municipio del interior del estado de São Paulo, practica el "torniquete gratis" hace diez años. También adoptaron la misma política otras dos ciudades del estado de Paraná: Ivaiporã y Pitanga. En todos estos casos, la financiación del transporte público utiliza los recursos de los impuestos de todos los contribuyentes.


Otra iniciativa de principios de los años noventa fue la creación del Impuesto al Transporte, semejante a un tributo introducido en la región metropolitana de París, y que se aplica a las grandes empresas que demandan del servicio público la movilización de recursos adicionales para atender, en gran número y en determinados horarios, la llegada y la salida de sus empleados. Este impuesto fue aprobado como ley en Campinas, y se acordó con los empresarios de buses que se destinaría exclusivamente a mejorar la infraestructura del transporte público, a saber: la construcción de corredores viales y de señalización. Sin embargo, la Federación de Industrias del Estado de São Paulo (FIESP) se movilizó e interpuso un recurso alegando la inconstitucionalidad del impuesto. Logró una orden suspensiva y el asunto acabó ahí.


Su argumento fue que los empresarios no aceptaban pagar más impuestos. A partir de los años noventa, con el predominio de las políticas neoliberales, las empresas públicas de transporte, como la Compañía Municipal de Transportes Colectivos (CMTC) de São Paulo, fueron desactivadas, y esto abrió espacio para que empresas privadas ingresaran y explotaran comercialmente esos servicios. Los gobiernos municipales perdieron la capacidad de intervenir las empresas que no cumplieran sus contratos de concesión, y también desistieron de controlar los costos operacionales.


En cuanto a su capacidad para ejercer la fiscalización del servicio, el peso mismo y la importancia de los empresarios del sector inhiben una actuación pública republicana. La concentración del capital también afectó a ese sector, y, hoy en día, de los 14 mil buses que circulan por la ciudad, prácticamente la mitad pertenece solo a dos empresarios.


En Brasil, es el usuario quien paga, a través de la tarifa, los costos del transporte colectivo. El gobierno de São Paulo subsidia el 20 por ciento de ese valor, el 70 por ciento es pagado por quienes toman el bus, y el 10 por ciento restante es pagado por los empresarios, mediante el vale de transporte que conceden a sus empleados. La ecuación de "el que usa es únicamente el que paga" es perversa, pues excluye a un tercio de los ciudadanos de las áreas metropolitanas que carecen de recursos para costear el precio de la tarifa. Estos andan a pie y, unos pocos, en bicicleta. Tal modelo consagra la idea de que el transporte público es una mercancía, no un derecho. Solo quienes pagan tienen acceso al mismo.


Y las empresas que lo operan deben ser lucrativas. Incluso en el caso de las tarifas preferenciales (tercera edad, personas con necesidades especiales, media tarifa para estudiantes), que son una conquista social que debe mantenerse, sus costos costos, en lugar de ser pagados por todos los contribuyentes, son trasladados a la tarifa. Así, es el más pobre, el usuario del transporte colectivo, quien paga las tarifas preferenciales, no todos los ciudadanos.


Si tomamos como referencia a Estados Unidos y los países europeos, otra es la ecuación: más del 70 por ciento del costo del transporte colectivo es pagado por el contribuyente, y la tarifa cubre, como máximo, el 30 por ciento. Existen otros modelos de financiación del transporte público, y estos tienen que ser considerados en la formulación de una nueva política para el mejoramiento de la movilidad. Hay una creciente comprensión de que tenemos que evitar que nuestras ciudades terminen contaminadas y congestionadas por automóviles. La ecuación es mejorar el transporte público y frenar la circulación de automóviles. A partir de esa lógica, surge la propuesta de una inversión masiva de recursos en el mejoramiento del transporte colectivo, en combinación con el gravamen aplicado a la circulación de los automóviles.


Existen posibles iniciativas con impactos a corto plazo. En São Paulo, por ejemplo, la creación de 180 kilómetros de nuevos corredores viales de bus, con dos carriles en cada sentido, sustituiría 3,7 millones de viajes diarios en automóvil. Dichos corredores contribuirían significativamente a aligerar el tráfico, aumentar la velocidad de desplazamiento y reducir la contaminación. La discusión sobre las posibilidades de financiación de un cambio radical en las políticas de movilidad urbana, que pasa por priorizar el transporte colectivo con miras a transformarlo en un bien común, explora diversas alternativas.


Empieza por cuestionar la distribución de los recursos públicos en el pacto federativo. Hoy, el 60 por ciento de los impuestos queda en manos del gobierno federal, el 18 por ciento va a los municipios y el 22 por ciento, a los gobiernos de los estados. En Suecia, por ejemplo, la relación es la inversa: el 70 por ciento va a los municipios y el 30 por ciento va al gobierno central. Los gobiernos locales demandan una mayor cuota de recursos.


Otra propuesta para hacer viable esa política es la creación de una Contribución de Intervención en el Campo Económico (CIDE, por su sigla en portugués) municipal; tributo que incidiría sobre la comercialización de gasolina, diésel y alcohol etílico combustible. Esta puede ser una fuente de recursos complementaria para operar esos cambios en las políticas de movilidad. Otras exenciones de impuestos también pueden contribuir a eso, así como a los combustibles consumidos por los buses, que hoy corresponden al 20 por ciento del costo de la tarifa.


Pero lo más asombroso es cómo se desprecian ciertas fuentes de recursos garantizados, que podrían orientarse a la financiación de nuevas políticas de movilidad. Se estima que un tercio de los automóviles que circulan en São Paulo está en mora con el Impuesto sobre la Propiedad de Vehículos Automotores (IPVA), lo cual lleva también a la acumulación de multas sin pagar. El IPVA es un tributo que se reparte por mitades entre el gobierno del estado y el del municipio.


El Estado lo recauda y traslada su cuota al municipio. Esos impuestos atrasados, sumados a la cifra de multas por pagar, pueden llegar a más de 7 millardos de reales. ¿Por qué el Estado y el municipio no se ponen de acuerdo para intensificar el cobro de esos impuestos y los vinculan a un proyecto común de inversiones en el transporte público?


El pasaje gratuito, o tarifa cero, es posible. Se trata de trasladar el costo de los servicios públicos de transporte al bolsillo de la sociedad como un todo, y no al usuario; de quitarle el carácter mercantil a ese servicio público; de transformarlo en un bien público a disposición de todos. Entre esto y decir que va a ser introducido, hay camino que andar. Hay muchas fuerzas que se oponen. Sin embargo, las últimas semanas me hicieron cambiar de opinión, me hicieron dudar. Ya no me parece imposible que los movimientos de masas impongan el torniquete gratis.


Como sabemos, la construcción del Estado de bienestar solo fue posible por la presión de las masas, y eso es lo que estamos viendo en las calles de las principales ciudades.

 

por Silvio Caccia Bava*

* Director de Le Monde Diplomatique Brasil. El artículo original se encuentra en http://tarifazero.org/2013/07/08/um-brasil-sem-catracas/
(Traducción de Beatriz Peña Trujillo)

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  • Autor Silvio Caccia Bava
  • País Brasil
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La construcción de la ciudad y, en particular, la de los espacios públicos es un elemento fundamental en la configuración de la vida urbana. La manera cómo la población se apropia de esos espacios y los habita o recrea desde sus propias prácticas culturales, determina la dinámica de la vida urbana.

 

El modelo e imaginario de "ciudad moderna" construido desde occidente aparece con mayor fuerza en el discurso de las personas, cuando se refieren a su visión y concepción de ciudad. Sin embargo, al adentramos en el marco de una investigación sobre las particularidades de la configuración práctica de la ciudad de El Alto, las maneras de habitarla, sus formas y su estilo propio, identificamos un discurso mucho más abigarrado.


Uno de los principales criterios del modelo de "ciudad moderna" –el antagonismo entre el campo y la ciudad–, se quiebra cuando los habitantes de El Alto miran la configuración de su propia ciudad estrechamente vinculada con lo rural, con la vida del campo: El Alto surgió a partir de los asentamientos de la gente que migraba del campo a la ciudad de La Paz. Es una ciudad constituida a partir de lo rural, que contiene, en su propia configuración urbana, mucho de la vida del campo.


El Alto es una ciudad autoconstruida; sus propios habitantes la edificaron y esa idea es expresada con un fuerte sentimiento de orgullo. No obstante, también se escucha que El Alto es una ciudad desordenada y caótica, sobre todo la zona de "La Ceja". La autoconstrucción y el desorden de la ciudad entran en tensión con la noción –también muy ligada con el modelo de "ciudad moderna"– de que toda ciudad requiere un "Plan de desarrollo urbano" que permita ordenarla y organizarla de acuerdo con un modelo de ciudad preconcebido.


En el caso de la ciudad de El Alto, se arguye que el desorden, el caos y la desorganización se deben a la falta de planificación, pero también a la falta de una "cultura urbana" de sus habitantes. Sin embargo, al analizar la estructura y dinámica de la ciudad, es posible advertir, dentro de ese caos, una convivencia que consigue un extraño equilibrio entre la conflictividad y la armonía.


Otra noción cargada de este enfoque de ciudad moderna es la de "espacio público": El espacio público debe ser cuidado y respetado por todos, debe tener un orden que permita a todos los actores convivir armónicamente en él... En la ciudad de El Alto, la estructuración del espacio público y las formas de habitarlo responden a otros criterios y concepciones.

 

Por ejemplo, no es extraño encontrar jardines enrejados con un gran letrero que dice: "Respete, no pise el pasto", y a toda una familia haciendo día de campo dentro ese jardín urbano. O ver a una mujer con su manta extendida haciendo secar sus "chuños" (papas deshidratadas) al sol, mientras el tráfico vehicular y peatonal circula a su alrededor. Otro ejemplo curioso del entrecruzamiento y convivencialidad entre prácticas urbanas y rurales en el espacio público es el que nos ofrece la escena protagonizada por aquellos personajes llamados "Cebras" y "Burritos", que encarnan el papel del educador cultural urbano2. Esta escena es protagonizada por jóvenes contratados, que se disfrazan de cebras o de burros, y se dedican a controlar el tránsito y a enseñar a los habitantes a vivir ordenadamente en la ciudad: cruzar por los pasos de cebra, respetar los semáforos. En el Alto podemos encontrar a estos personajes disputando el espacio con una recua de llamas que también circula por las calles y avenidas de la ciudad, compartiendo el espacio con el tráfico de personas, vehículos, policías, vendedores, artistas, etc.

 

La confluencia de dos lógicas distintas, la moderna occidental con la andina, también se puede constatar en el vínculo con la Naturaleza. En el discurso aparece la noción de Naturaleza como elemento ornamental y estético del espacio urbano; un adorno al que hay que cuidar y proteger. Pero, en la práctica, se puede apreciar un modo de relacionamiento distinto. Si bien la configuración urbana nos exige mantener cierta distancia con la Naturaleza, de "respeto" y cuidado, muchos habitantes de El Alto se vinculan con ella de la misma manera que lo hacen en el campo, en sus comunidades.
Las llamadas áreas verdes son un espacio para ser habitado, ocupado y usado. Allí se comparte y convive entre todos los seres y elementos que coexisten en ese espacio urbano. La mayoría de personas con quienes conversamos dice que es más importante tener más canchas, plazas y parques, que mercados y ferias. No obstante, esta supuesta preferencia responde a esa construcción imaginaria del modelo de ciudad moderna que a una necesidad real. En efecto, cuando se consulta sobre los espacios de mayor encuentro e intercambio, la gente coincide plenamente en que éstos son el mercado y la feria; lo que es fácil de corroborar con la simple observación de la dinámica urbana.


La ciudad de El Alto se caracteriza por su intensa actividad comercial y por lo diverso y creativo de las formas de vivir el comercio. Por ejemplo, en El Alto existe una de las ferias más grandes de Latinoamérica, la feria de la 16 de Julio, un destino infalible para todos lo que llegan a La Paz o El Alto.
En el Alto, la manera de vivir y relacionarse con el mercado está muy imbricada en todos los espacios públicos de la ciudad: en cualquier plaza, parque o cancha, o en sus alrededores, se instalan puestos de venta, ya sea de comida, verduras, ropa, etc. Estos espacios, que en los parámetros de urbanismo moderno deben ser claramente diferenciados en su infraestructura y en el uso que se le da –la plaza para pasear, el mercado para vender–, en la ciudad de El Alto aparecen entrelazados o yuxtapuestos.


En síntesis, el Alto, con más de medio siglo de vida urbana, se ha autoconstruido como una ciudad basada en lógicas que escapan a la visión dominante de la ciudad moderna. Sin duda, contiene mucho de este modelo, pero aún resiste orgullosa y creativa a la imposición de esos márgenes estrechos que moldean a las urbes en un mismo formato. Las diversas maneras de habitar la ciudad logran crear líneas de fuga a la normatividad y disciplinamiento urbano que se intenta imponer.

 

Autora: Paloma Gutiérrez (1)


1 Psicóloga boliviana, forma parte de la Red de Diversidad-Wayna Tambo, un colectivo de El Alto. Este artículo fue extraído de la investigación denominada "Vivir Bien, espacio público en El Alto" realizado en 2011
2 Una iniciativa emulada de la gestión municipal de Antanas Mockus, en Bogotá.

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  • Antetítulo 7º Foro Urbano Mundial/Foro social urbano alternativo y popular
  • Autor Paloma Gutiérrez
  • País Bolivia
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  • Fuente Las ciudades, espacios en disputa y transformación, Fundación Rosa Luxemburgo
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Jueves, 03 de Abril de 2014 09:58

Centro de Medellín, inframundo de neón

Cualquier barrio o sector de cualquier ciudad tiene sus peculiaridades y elementos que lo hacen único y diferente a los demás. El centro de Medellín no es la excepción. Es especialmente único cuando se le transita en horas de la noche, en el momento que el comercio formal cierra sus puertas, cuando los ejecutivos y trabajadores vuelven a sus hogares, cuando las apariencias que a plena luz del día se guardan,pierden sus ataduras. Todo es distinto cuando la luz única del astro rey se cambia por la de un millar de pequeñas luces de neón, de centelleos de patrulla de policía, de llamas de encendedores que consumen cigarrillos, porros, papeletas y vidas.

 

Son muchos los transeúntes que caminan por la parte central de la ciudad cuando el sol se ha ocultado tras la barrera de montañas que cercan el Valle de Aburrá: desde vendedores informales del mercado de las pulgas hasta ladrones de celulares. Desde jóvenes en busca de diversión hasta ejecutivos que buscan desahogarse de la larga jornada laboral. Desde habitantes de la calle que buscan sus últimas —o sus primeras— monedas para pagar la pieza o consumir droga, hasta prostitutas que inician su diario ofrecimiento de compañía y calor.

 

 

Es evidente que un recorrido de noche por las transitadas y desgastadas aceras del centro puede hacerse desde muchos puntos de vista:este será desde el punto de vista de una persona cualquieraque, como narrador omnisciente, camina sus calles, sin conocerlas, sin miedo a ellas. Camina con el único objetivo de ver, al menos por unas horas, cómo es la vida más allá de donde transcurre la suya, tan tranquila y tan ajena, casi con seguridad, a la realidad de muchos de los seresque atestigüeen esta caminata.


No está acostumbrado a este sector, su vida se desarrolla en lugares muy distintos a los que ve ahora. Mientras camina, sus ojos se mueven como en un partido de tenis. De lado a lado escudriña cada esquina, mira con disimulo a las personas que pasan muy cerca de él; no quiere meterse en problemas. Está convencido de que allí, en esas escaleras de la estación Prado, empujar o mirar mal a alguien no tendría un desenlace como el que tendría la misma situación en los pasillos de un centro comercial de El Poblado.

 

 

Un hombre en andrajos se le acerca y le ofrece unas películas piratas que están guardadas en desgastados empaques de plástico. Al recibir una negativa el hombre le ofrece un bolígrafo viejo y sin tapa. Su inesperado interlocutor dice que le faltan $500 para pagar la pieza, en lo que él se pregunta si será la típica frase de cajón de los que piden o si en realidad le faltará el dinero para dormir bajo un techo en la noche calurosa. No hay más tiempo para divagar y el hombre se marcha, casi que a regañadientes, mientras se tambalea en un extraño caminar. La noche, sofocante y pegajosa,apenas empieza.


El penetrante hedor de la orina vieja mezclada con la nueva se percibe al entrar a un improvisado mercado de las pulgas situado bajo las vías del metro por la carrera 50. En una suerte de surrealismo los árboles aún tienen decorado navideño a pesar de que corre el mes de marzo, en el piso se ven puestos de ventas en las que una sola persona ofrece más de 80 pares de jeans y 50 pares de zapatos. No solo hay ropa, hay de todo: películas piratas, stickers holográficos de tigres de bengala, muñecos de Mortal Combat, celulares viejos, máquinas de coser, camisas, mp3, cadenas y collares.

 

 

Dos travestis cruzan la avenida Maracaibo como si se tratara de una pasarela de Milán; lo hacen mientras cada uno sostiene una cerveza Redd's en una mano y un cigarrillo en la otra. Equilibrados en tacones de más o menos quince centímetros, pasan por el frente de una venta de verduras ambulante que se halla estacionada junto a una sala triple X, a la que ingresan con elegancia. Todo lo que observa el cronista parece sacado de una película de Buñuel, en la que cada escena da la sensación de carecer del menor sentido. Mira el reloj que señala las 8:45 de la noche. Otro paso más reanuda su recorrido.


No sólo la luz brillante incomoda la vista, también lo hace la oscuridad pesada que se ve a la entrada de la Heladería Ritz: sus luces rojas y opacas son incómodas para la mirada; se debe hacer un gran esfuerzo para distinguir las siluetas que caminan en su interior y se difuminan entre el humo de cigarrillo y las luces intermitentes. Sus ojos voltean sobresaltados después de escuchar un estruendo con el que no asocia nada en el instante; el aceite hirviendo rebota y chispea mientras las papas criollas caen y se retuercen en el líquido rebosante y fogoso. Varios transeúntes se acercan al puesto de chunchurria y los pedidos comienzan. Aquel bullicio lo saca de trance, como si un sacudón lo expulsara del letargo al observar la melancolía de quienes departen en el oscuro ambiente de la heladería.


Todo parece la puesta en escena del algún artista postmoderno; de la nada sale un joven de piel negra y cresta amarilla, en cada una de sus manos sostiene una correa que desemboca en dos enormes perros blancos peludos y que parecen recién bañados. Cruza la calle y una vez se pierde de vista entre la gente, aparece, en medio de este teatro improvisado, un joven extranjero que camina a toda marcha volteando su cabeza con frecuenciacomo si algo lo persiguiera. El gringo atraviesa Junín y sigue su frenético recorrido mientras un Mazdaallegroengallado, con la música a todo volumen pasa y, como si se tratara de la transacción más habitual, su conductor compra, sin bajarse del auto o por lo menos detenerlo, lo último que queda de un bareto que fuman dos hombres en la calle. La cara de Jorge Eliecer Gaitán impresa en el billete que completa la operación parece estupefacta ante esta escena tan atípica y a la vez tan cotidiana.

 

Una gota de sudor recorre su espalda debido al calor y la humedad, decide quitarse su saco y continuar. Se da cuenta de que la oscuridad, lo sórdido, la decadencia y lo surreal no son los comunes denominadores del centro de Medellín, también lo son la algarabía, la amistad, la conquista y la camaradería. En pleno Maracaibo pasando la Oriental el bar Amor y amistad recibe a los peatones con música alegre y románticade los años 60 y 70. Decenas de personas corean Tu cariño se me va del cantante chileno Buddy Richards y mientras el sonido se hace cada vez más débil, con el seguir de sus pasos que lo alejan, divisa el Parque del Periodista, donde más de cien jóvenes, metaleros y rockeros comparten una cerveza o un trago de vino en los andenes y muros que sirven como bancas improvisadas de este bar al aire libre. Dos hombres calvos, de manga sisa y jeans apretados pasan por su lado mientras se sostienen entre sí susurrándose al oído. Parecen embriagados, pero no es una embriaguez causada sólo por el alcohol, tal vez también estén ebrios de amor, romance o simple fraternidad.


Al llegar al Parque Bolívar lo recibe una algarabía. No es el bullicio de una pelea o de un arresto en flagrancia, sino la emoción que sólo puede producir el deporte rey: el fútbol. Ese deporte que se juega en una cancha de césped, en la mitad de un estadio para 70.000 espectadores y con un balón profesional, pero que también se juega entre las calles Perú, Ecuador, Caracas y Bolivia junto a la Iglesia Metropolitana del centro de la capital antioqueña. Que se juega con un balón viejo y sobre cemento y adoquín. Que se juega por diversión sin más límites para la salida de la bola que los de las bancas del parque. Que sirve de distracción a la dura vida a estos niños entre seis y 16 años que comienzan esta noche pateando la esférica en su improvisado terreno de juego, pero que casi de forma segura culminaránla cita ejerciendo la prostitución infantil o consumiendo drogas.


El panorama se vuelve sombrío de nuevo. Regresa la melancolía que esta vez se transforma en aguardiente, ese que bebe un hombre solo sentado junto a un altar del Sagrado Corazón de Jesús. La misma melancolía que acompaña al personaje que fuma, toma un trago de Pilsen, revisa los números de un billete de lotería, vuelve a tomar otro sorbo y luego mira las pajareras del parque tal vez con la añoranza de salir de allí igual que un ave lo haría. Es el inicio del viaje hacía un inframundo llamado Barbacoas.El descenso comienza con una foto gigante del Papa Juan Pablo II que vigila desde arriba la discoteca La Bolivia.

 

 

Todo se vuelve miseria ante sus ojos. Lo reciben burlas y gritos de los travestis parados afuera de la discoteca La Raza que así no sean contra él lo intimidan. Los habitantes de la calle lo observan con ojos brillantes y atentos. Siente un centenar de miradas clavadas en su espalda y en su rostro, el nerviosismo intenta brotar de su interior pero es contenido. A lo lejos, en la mitad de la calle, ve un automóvil negro, nuevo y brillante, que choca con su entorno de indigencia, prostitución y decadencia. Parece como si este carrofuera una especie de embarcación del único balsero que sin sudar frío puede cruzar este Estigia moderno,un río de 120 metros que se sienten como un kilómetro. Kilómetro que culmina con un fuerte olor a pescado emitido por las tiendas y puestos ambulantes de la calle Tejelo.


Este inframundo no ha terminado, y, como en la Comedia (lo de Divina fue un agregado de la Iglesia) de Dante, se pasa de un círculo al siguiente. Llega a la calle de la prostitución, donde lo recibe un letrero brillante de rojo intenso en el que se lee Taberna Skarlaty. Es un esplendoroso anuncio de neón igual al de los buses que pasan por la calle. Todo resplandece por las luces de los bares y de patrulla de policía que se reflejan en la botella inclinada de un hombre que baja por su garganta el último trago de cerveza, mientras llora al son de una canción de despecho. La luz se clava en los ojos, pero es una iluminación que no llega muy lejos de su foco, a pesar del brillo todo tiene un ambiente lúgubre, como de un infierno oscuro que por momentos destella por las llamas y brasas que lo rodean.


Con un refrescante aroma a sahumerio termina el dantesco paso por la calle de las prostitutas; pareciera ser que las hierbas utilizadas en prácticas de sanación ancestrales de dichataberna exorcizaran los demonios de los que abandonan esta vía. Unas cuadras más adelante la vista se ilumina una vez más. Por primera vez en la noche no es un alumbrado rojoni opaco, esta vez es blanco e inmaculado; la Iglesia de la Veracruz resplandece a su paso y actúa como un oasis en el que se refugian los agobiados transeúntes del sector.


Sentado, con los ojos clavados en un punto fijo de la pared que se atraviesa entre él y las alucinaciones de su mente, un joven aspira de forma frenética una bolsa negra que con seguridad contiene algún tipo de pegante. Termina de esta forma el pequeño respiro de la Iglesia y el sahumerio. La bolsa negra se infla y se desinfla con cada segundo que transcurre y a pocos metros del joven, que sopla y aspira, yace un hombre que duerme a su lado sobre el suelo y lo hace a la intemperie, sin almohada ni cobija. Ambos personajes podrían ser hermanos, amigos o completos desconocidos; puede que nunca hayan hablado o que ya no se recuerden entre sí. Dos piedras minúsculas se raspan una contra otra generando la chispa que enciende el gas que brota del encendedor. El fuego prende otro cigarrillo y la noche continúa, igual de calurosa, igual de sofocante.

 

 

Una sonrisa se esboza en su rostro al ver aquél simpático borracho que baila al son de una música que parece ser escuchada sólo por esos oídos desequilibrados. Trastabilla, baila por unos segundos y vuelve a trastabillar. De pronto se queda inmóvil y parece ser, por un instante, una más de las estatuas que rodean al parque San Antonio. Dos muchachos le ofrecen marihuana y ruedas (pepas) gritando a los cuatro vientos por las escaleras del Parque. Se niega y sigue su camino. Camino que termina unas pocas cuadras después, sin olor a orina ni decadencia, sin mendicidad ni prostitución, sin ebrios ni drogados.


Las altas y resplandecientes lámparas del Parque de las Luces situado al frente de La Alpujarra lo reciben mientras iluminan un sector cada vez más limpio y ordenado. Donde el Gobierno sí llega, con sus imponentes edificios y esculturas brillantes que parecen salir de un mundo completamente opuesto al que se encuentra a tan sólo unos pocos metros. Donde las estrellas se confunden con las luces de neón, con las luces de patrulla, con las llamas de encendedor. Son las luces de un inframundo que está más cerca de lo que aparenta. Que en realidad se funde con el otro mundo. Aunque pocos se inquieten o casi nadie lo advierta.


*Estudiante de Comunicación Social y Periodismo en la Universidad Pontificia Bolivariana, de Medellín. Hincha incondicional del Nacional, del Barcelona, de mis queridos padres y de mi bella hermana. E hincha total de Djokovic y nadal de Nadal. E-mail: Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

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  • Antetítulo 7º Foro Urbano Mundial/Foro social urbano alternativo y popular
  • Autor Santiago Muñoz Calvo
  • País Colombia
  • Región Suramérica
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Publicado en Colombia

El Foro Urbano Mundial es una iniciativa de Naciones Unidas y UN-Hábitat para promover el debate acerca de los temas apremiantes a los que se enfrentan hoy las ciudades y plantear alternativas para un desarrollo urbano sostenible. Esta reunión que se realiza cada 2 años cuenta con la asistencia de diversos entes y actores desde gobiernos y autoridades locales y nacionales, organizaciones no gubernamentales y sociales, organismos multilaterales hasta sectores académicos, profesionales y gremiales dedicados al estudio y la práctica en entornos urbanos. Según el Programa de AsentamientosHumanos de NacionesUnidas (ONU-Hábitat), setrata de un Forotécnico no-legislativoquese convoca para examinar los retosqueenfrenta el mundo en relación a los asentamientoshumanos, como la rápidaurbanización y suimpacto en lasciudades, las comunidades, las economías, en el cambioclimático y las políticas.Por tanto, la secuencia de foros ha retomado los contenidos de varios debates contemporáneos y ha influido en la definición de políticas urbanas alrededor del mundo en diferentes escalas.

 

La primera sesión del Foro se realizó en 2002 en Nairobi (Kenya) y tuvo un carácter más local, sin un gran despliegue mediático y sin un tema específico de debate de alta sensibilidad para el público. La segunda edición realizada en Barcelona (España) en 2004 se organizó alrededor la Globalización y la Cultura Urbana, esta versióntuvo una amplia cobertura por parte de diversos medios y se originó el Reporte del Estado de las Ciudades 2004-5.La tercera sesión realizada en Vancouver (Canadá) en 2006 se enfocó en el debate sobre Urbanización Sostenible y Ciudades Inclusivas enfatizando el problema del crecimiento urbano y la necesidad de respuesta por parte de los gobiernos para asegurar la planificación, el financiamiento y la gestión de las ciudades y las crecientes demandas de su población. La cuarta sesión celebrada en Nanjing (China) en 2008,se centró en la Innovación y Tecnología para una Urbanización Armoniosaqueimplica la sincronización e integración de diversas dimensiones en el desarrollo urbano: física, ambiental, cultural, histórica, social y económica. La quinta sesión realizada en Río de Janeiro (Brasil) en 2010, se centró en el debate acerca del Derecho a la Ciudad, los diversos enfoques y perspectivas acerca de la relevancia de este concepto y las alternativas para lograr una ciudad más inclusiva. En su sexta sesión, el Foro Urbano Mundial, realizado en Nápoles en 2012, debatió sobre el tema del Futuro Urbano, dividiendo el debate en 4 líneas temáticas: a) la forma urbana, b) equidad y prosperidad, c) la productividad en las ciudades y d) movilidad, energía y medio ambiente urbano. La revisión de estos cuatro capítulos se orientó a buscar iniciativas y prácticas exitosas que puedan ser compartidas para construir ciudades más democráticas, justas, sostenibles y humanas.

 

El Foro Urbano Mundial se ha promovido como un evento clave en el calendariointernacional para generar un debate de alto nivel sobre los retos urbanos contemporáneos, en cada edición de este encuentro, se aumenta el despliegue mediático y la visibilidad de actoresespecíficos relacionados con el tema de turno. Este evento supone también la revisión de los lineamientos sobre desarrollo urbano que UN-Hábitat y otros organismos multilaterales dan a las naciones del mundo y que hoy por hoy se centran en los alcances sobre mejoramiento de la calidad de vida urbana, un desarrollo urbano sostenible, la implementación de estrategias que contribuyan a superar las actuales condiciones de inequidad y que promuevan la prosperidad urbana.

 

El 7º Foro Urbano Mundial se realizará en la ciudad de Medellín entre los días 5 y 11 de abril del 2014 ytendrá como tema central la Equidad Urbana en el Desarrollo y Ciudades para la vida. Este evento se considera una antesala a dos discusiones muy importantes en la agenda de Naciones Unidas: por un lado, la discusión dela llamada Agenda de Desarrollo Post-2015, que definirá lo que viene después de las Metas del Milenio; y en segundo lugar, la agenda de la Conferencia Hábitat III que se llevará a cabo en 2016.

 

Este escenario recoge por lo menos a 160 países, cuya agenda esta mediada por Naciones Unidas y la ciudad anfitriona. La ONU centra su atención en laEquidad Urbana en el Desarrollo, en tanto que la ciudad de Medellín, desde su administración, avanza en posicionarla a través del City Marketing, con el slogan Ciudades para la vida.

 

En este contexto, no quedan recogidas todas las discusiones urbanas que merecen serconsideradas temas centrales de una agenda de trabajo mundial, por lo que continúan teniendo vigencia los temas vinculados con la profundización de un mundo de mercado bajo la egida del capital.

 

No siendo éste un Foro ajeno al mundo académico y social, esta convocatoria, síha suscitado grandes inquietudes entre investigadores y miembros de organizaciones locales, nacionales e internacionales. Surgieron preguntas sobre el sentido de participar en los espacios oficiales y propuestas como propiciar espacios alternativos, no participar o, incluso, promover la oposición. En sí, algunas de las posturas expresadas no eran descartables de tajo, oscilando éstas entre el escepticismo frente al impacto alcanzable por la participación desde la academia y la sociedad civil; resistencia y oposición ante las tendencias sociales globales del desarrollo y las instituciones que las representan; y dudas frente a la posible cooptación, contención o control institucional de los movimientos, expresiones y propuestas sociales y académicas.

 

Por ello se han ido organizando otras voces, procesos y dinámicas que de modo simultáneo se darán encuentro en la ciudad de Medellín y que han construido agendas alternas de discusión y trabajo. Las más significativas son dos: la organizada por la Universidad Nacional de Colombia en asocio con otros actores académicos y sociales denominada "Conocimiento y acción, por la vida la equidad y los derechos territoriales"; y la promovida por un conjunto de organizaciones y procesos sociales denominada Foro Social Urbano Alternativo y Popular.

 

La organizada por la Universidad Nacional de Colombia está prevista entre los días 5 al 11 de abril y contempla, además del desarrollo de un Seminario Nacional previo que se adelantó los días 20 y 21 de febrero en la sede de la Universidad de la ciudad de Manizales, la realización de los Debates A La Luz De La Luna los días 7 y 9 de abril, los Encuentros en el territorio, el 6 de abril, un Encuentro en RED de investigadores el día 8 de abril, y un Stand permanente de la Universidad durante todo el Foro. Estas dos últimas actividades están inscritas en el marco oficial del evento. Toda esta iniciativa se realiza en alianza con la Coalición Internacional del Hábitat (HIC), CLACSO, ACIUR, el INER de la Universidad de Antioquia, la Universidad Javeriana, la Corporación REGION, Fundación Social, entre otros. Las discusiones centrales se han estructurado en torno a cuatro grandes asuntos, referidos a situaciones y tendencias apremiantes que competen al campo del hábitat, la ciudad y el territorio. Dichos asuntos, que suelen producirse y darse simultáneamente en un mismo espacio, y reproducirse o exacerbarse mutuamente, concentran en sí, muchos de los temas polémicos concernientes a los procesos de exclusión, desestabilización, vulneración, despojo y expulsión territorial y del hábitat, reclamando nuevos debates, conocimientos y políticas. Los temas son:

 

  • • Hábitats y territorios en condición de olvido, invisibilizados o estigmatizados, en fronteras nacionales y periferias urbanas y rurales.
  • • Hábitats y territorios proclives al despojo por elitización (gentrificación territorial).
  • • Hábitats y territorios sometidos al desarraigo y a la desestructuración socio-espacial por conflictos urbanos y rurales.
  • • Hábitats y territorios impactados por los modelos de desarrollo urbano y acciones inmobiliarias.


Por su parte el Foro Social Urbano Alternativo y Popular, sesionara entre el 5 y el 9 de abril. Los convocantes son múltiples organizaciones locales, nacionales e internacionales vinculadas a redes internacionales, organizaciones, movimientos sociales, colectivos urbanos y populares, procesos sociales, barriales, territoriales, políticos entre otros . El punto de partida es reconocer que "Medellín es una de las ciudades más inequitativas de América Latina. Es excluyente, insegura, expulsa y desaloja de sus casas a quienes estorban o se oponen a la planeación urbanística que impone un modelo de ciudad innovadora y en función de los mercados. (...), donde las comunidades sufren la represión de las fuerzas del Estado, el control territorial de los "combos" y las bandas delincuenciales, o que son desplazadas mediante los mecanismos de la valorización y los planes de renovación urbana".

El 7º Foro Urbano Mundial vende el modelo de ciudad actual de Medellín como el camino a seguir, "bajo la retórica de la innovación, la competitividad y el empresarismo, que consolida el capital inmobiliario, el cual termina asumiendo en provecho propio, las grandes decisiones de la vida urbana, expresadas en los planes de ordenamiento territorial, los planes estratégicos de desarrollo, los planes parciales urbanísticos y el grueso de las políticas públicas que están referidas a lo urbano". Por ello estos "Planes de modernización que se llevan a cabo en el mundo están orientados por la globalización neoliberal, que convierte a las ciudades y al territorio en preciados botines para las inversiones de grandes capitales: un verdadero festín para las empresas constructoras, promotoras inmobiliarias y los bancos".

El Foro Alternativo busca aportar en la construcción de propuestas de ciudades incluyentes donde los derechos no sean mera retórica. Por ello se anuncia que se trabajará en denunciar "el espíritu del 7º Foro Urbano Mundial y en la renuncia de ONU-Hábitat al objetivo del milenio No.7-11 sobre la progresión de barrios marginales y a los desalojos de inquilinos, deudores hipotecarios y habitantes urbanos desprotegidos. Ello se hará a partir de la realización de una acción nacional e internacional de debate y movilización, que muestre "... la inconformidad y el rechazo a la forma como el capitalismo global viene construyendo-destruyendo las ciudades, posicionando nuestras problemáticas en la perspectiva de articularnos como movimiento social urbano global-local capaz de resistir y construir alterativas".


Este escenario trabajará en torno a tres PANELES: Crisis Urbana, Contextos y alternativas urbano-populares en América Latina y Democracia y Paz en la Ciudad, dos grupos de MESAS DE TRABAJO, las primeras entorno al Derecho a la Ciudad (Hábitat, Vivienda y Servicios Públicos Domiciliarios, Relación entre Territorios Urbanos y Rurales, Modelo Económico, Trabajo y Desempleo, Transporte Público y Movilidad, Ciudades Sustentables, Bienes Comunes y Justicia Ambiental, Planes de Vida y Ordenamiento Territorial, Militarización de la Vida y los Territorios, Diversidad Étnica, Resistencia Artística y Cultural, Habitando y resistiendo. Mujeres en contextos urbanos, y Diversidades y Disidencias Sexuales), y Agenda de Ciudad (¿Qué sujeto para la transformación de los territorios urbanos?, Lo organizativo: hacia un amplio y articulado movimiento social urbano, Agenda social y política: avanzar en elementos de un pliego de demandas de la ciudad, Estrategia de incidencia política).


Así mismo es fundamental construir análisis y propuestas frente a tres asuntos: Mega eventos y grandes proyectos urbanos, Impactos socio espaciales de los grandes proyectos urbanosy Agendas supranacionales de desarrollo urbano. Estasreflexiones, discusiones y debates buscancuestionar resultados y estudiar los aportesque este tipo de eventos produce en los escenarios locales.

Mega eventos y grandes proyectos urbanos: Este eje temático se centra en las exigencias de transformación urbana por cuenta de los mega eventos y busca problematizar las premisas sobre las que las ciudades plantean para insertarse en la agenda global de eventos paradigmáticos. En las últimas décadas las ciudades han planteado diversas estrategias de internacionalización en las que, asociadas al marketing urbano,subyacen los requerimientos de legitimación de actuaciones de los gobiernos locales. Las administraciones nacionales y locales fundamentan sus apuestas en ser anfitriones de eventos de gran escala por considerarlos catalizadores de cambios urbanos a partir de su legado infraestructural y su promoción como destino turístico de la ciudad sede del evento. Sin embargo, en varias localidades que han tenido experiencias, auspiciando principalmente eventos deportivos de gran magnitud, se ha evidenciado la resistencia de movimientos sociales basados en cuestionamientos a las prioridades del gasto público y el nivel de participación ciudadana en estas agendas de transformación urbana.

Impactos socio espaciales de los grandes proyectos urbanos: Este eje temático apunta a debatir las implicaciones territoriales que acarrean las intervenciones urbanas de gran escala y develar sus contradicciones internas. La tendencia dominante de guiar la restructuración urbana basada en la re-valorización inmobiliaria reconfigura las condiciones socio espaciales y provoca una disputa por el espacio urbano. En el contexto Latinoamericano ha emergido recientemente un interés por explicar y contextualizar las teorías sobre la elitización urbana - gentrification – en un contraste empírico los procesos de movilidad poblacional y los cambios en las rentas del suelo producidos por cuenta de grandes proyectos urbanos de diversa índole. A la vez, el estudio de los impactos socio espaciales da cuenta de los actores e intereses políticos que le dan forma a la agenda de transformación urbana y los cambios en las estructuras de poder que gobiernan este tipo de intervenciones, posicionando las alianzas público privadas y regímenes de excepcionalidad como las estrategias de gestión preferidas para llevar a cabo dichas operaciones urbanísticas.

Agendas supranacionales de desarrollo urbano: Este eje temático busca interrogar los modelos de intervención urbana propuestos desde las instituciones supranacionales y develar los procesos de movilización de políticas urbanas en ciertos círculos de experticia. Por tanto, se propone indagar en las dinámicas de Gobernanza multiescalar como un escenario de negociación de enfoques y agendas de las políticas urbanas. En este sentido, se propone un espacio para la visibilización de prácticas, proyectos e iniciativas que aportan a los intereses de un desarrollo urbano sostenible y que, por diversos motivos, no tienen un espacio para su presentación dentro de esta clase de eventos de visibilidad global. Así como un espacio para discutir las limitaciones de este tipo de agendas promovidas por UN-Hábitat, consideradas como universales, frente a la totalidad de los problemas y retos urbanos actuales.

De este modo, la coyuntura que propicia el 7º Foro Urbano Mundial y los procesos y actividades alternas que convergirán en la ciudad de Medellín, son un espacio fundamental de encuentro y trabajo en torno a lo urbano y la configuración de alternativas a las problemáticas presentes y futuras.

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  • Antetítulo 7º Foro Urbano Mundial/Foro social urbano alternativo y popular
  • Autor Carlos Alberto Torres Tovar
  • País Colombia
  • Región Suramérica
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Publicado en Colombia
Martes, 01 de Abril de 2014 15:42

Foros urbanos, Medellín, 2014

Medellín, 2014

VII Foro Urbano Mundial/5-11/abril

Foro Social Urbano, Alternativo y popular/6-9/abril

 

Carta Medellín 

 

Sobre el porvenir humano

 

de las urbes del mundo

 

Declaración final 

 

 Programación    Llamamiento

Programación

Cronograma Alianza Internacional de Habitantes, 4-5 de abril

VII Encuentro de víctimas inmobiliarias

   

 

Panel Foro Social Urbano, Alternativo y popular

 

 

Videos: Foro Social Urbano, Alternativo y Popular

 

 

Artículos relacionados:

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México: Ciudades patriarcales y modernidades alternativas

Brasil: Un Brasil sin torniquete

Bolivia: El Alto y su resistencia a la visión uniforme de ciudad moderana

Colombia: Equidad urbana en el desarrollo - Ciudades para la vida

 

 

Derecho a la Ciudad

Carta Mundial Derecho Ciudad

David Harvey – El Derecho a la ciudad

David Harvey – Ciudades rebeldes. Del derecho de la ciudad a la revolución urbana

Henri Lefebvre – Tesis sobre la ciudad, lo urbano y el urbanismo

Henri Lefebvre – El Derecho a la ciudad

Hic-al – El derecho a la ciudad en el mundo. Compilación de documentos relevantes para el debate

Victor Manuel Delgadillo – El derecho a la ciudad en la Ciudad de México

CIUDADES:

INTERdisciplina – Revista del Centro de Investigaciones Interdsciplinarias en Ciencias y Humanidades, Universidad Nacional Autónoma de México. Vol. 2, número 2, enero-abril de 2014

Jordi Borja – Nota sobre ciudad y ciudadania

Jordi Borja – Revolucion urbana y derechos ciudadanos

Jordi Borja- La Ciudad Conquistada

Manuel Castells – Redes de indignación y esperanza

James Scott – Los Dominados Y El Arte De La Resistencia

Edesio Fernandes – La construccion del derecho a la ciudad en Brasil

Miguel Amoros – Luchas urbanas y lucha de clases

Saskia Sassen – El reposicionamiento de las ciudades y regiones urbanas en una economia global

Marie France y Prevot Schapira – Fragmentacion espacial y social. conceptos y realidades

Javier Auyero – La geografia de la protesta

Rodrigo Salcedo – La lucha por el espacio urbano

Sidey Tarrow – El poder en movimiento. Los movimientos sociales la accion colectiva y la politica

Teolinda Bolivar y Jaime Erazo Espinosa (Coordinadores) – Los lugares del habitat y la inclusion

Jean-Pierre Garnier – Contra los territorios del poder

Jean-Pierre Garnier – La lucha para apropiarse de la ciudad

Entrevista a Boaventura de Sousa Santos – Democratizar el territorio democratizar el espacio

Artículos publicados:

 

Periódico desdeabajo

 
Edición N°197
Edición 192
 
 
 
 

Le Monde diplomatique, edición Colombia

 

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Sábado, 22 de Marzo de 2014 11:51

El grito y el eco

 

Porque a veces pareciera que el asunto
de la paz o de la guerra es solo
de los poderosos o de quienes los confrontan, porque a veces parecemos dormidos,
con pesadillas, pero dormidos o sordos
o abstraídos, porque a veces el demonio
del tedio, de lo inevitable, como el sino
de la tragedia griega nos arrastra,
nace este canto para que lo visible se nos
enrostre y como un mosquito nos zumbe
y nos obligue a buscar un remedio...
o una excusa.

 

No estoy allá y sin embargo...

 

¿El grito?
¡Nadie lo oye!
Solo se presiente

 

Un ejército de fríos cuchillos
recorre la piel
Y luego se evapora tras
Un irascible movimiento de la testa
coronada por indecibles pensamientos

 

Pero el grito no cesa
No del todo
El eco avanza entre farallones cotidianos

 

Y a veces
Nos mira de frente
Con la dignidad de quien ha sobrevivido
A un cataclismo

 

Hay eco en las húmedas y recónditas pupilas
En las espaldas corvas
En los temblores del cuerpo
En los pies descalzos
En los colores de fiesta
Que suavizan los raídos vestidos
De quienes deambulan
Como minúsculos espíritus chocarreros

 

Por una ciudad gris que desconocen
Desolados, solos
Borrados de los ojos y los oídos
Sacados de la piel
Y a veces maldecidos.

 

El grito del mortero feroz
Se repite, se repite, se transporta
En buses somnolientos
Que recorren las calles de esta
Mi ciudad, fecunda y terrible.

 

El grito se repite
En la voz desdentada
De quien vende un dulce
A cualquier precio
-voluntario-

 

El eco se ensancha
En la palabra temblorosa
De la mujer encinta
Que narra historias
-"a cambio de una moneda"-
Que le contaban sus abuelos
A la luz de acrisolados leños
Cuando ella aún soñaba
Con la grupa de un caballo al galope.

 

El grito se repite
En el jadeo de quien intenta
Convencerse que la ciudad
"no deja morir a nadie de hambre",

 

El eco estalla
En el canto-ruego
Que antes acompañó a manadas
De vacunos en los llanos prodigiosos
Y que se aleja cada tanto
Del arpa que le acompaña
Para rozar el corazón de quien le escucha,

 

El grito cálido y casi acariciante
Se aposenta
En el dulce roce de las manos
Y la voz de aquel muchacho
Que intenta
Sacar chispas de rap o de hip hop
En un acento de "vos" y "eh avemaría"
Que lo delatan

 

El eco horada
En el remolino de indignación
Que revuelve mi pecho
En cada encuentro

 

Pero el grito del mortero
Ese que tiende cada tanto
Cuerpos en el campo de cosecha
que ahora es camposanto

 

Ese grito
Nadie lo escucha
Solo lo presienten

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  • Autor JULIA PACHECO
  • Edición 200
  • Sección
  • Fecha 20 de marzo - 20 de abril 2014
  • Bajante
Publicado en Edición Nº200
Viernes, 06 de Diciembre de 2013 08:09

Marshall Berman y el urbicidio capitalista

La ciudad y la modernidad fueron sus dos grandes temas. Marshall Berman (1940-2013), teórico político e intelectual público, luchaba por el derecho a la ciudad para todos y ayudaba a entender las consecuencias de la modernización. A contrapelo de teorías posmodernas, la veía como una condición de desasosiego y desintegración. En su clásico Todo lo sólido se desvanece en el aire (1982), a base de experiencia de vivir en un cambiante espacio de su natal Nueva York (las carreteras y obras públicas de Robert Moses, etcétera), y con amplias referencias a literatura y filosofía –sobre todo a Marx: el principal motivo fue tomado del Manifiesto comunista–, pintó un ambiguo retrato de modernidad capitalista y su destrucción creativa (Sombart/Schumpeter), un tormentoso proceso de acumulación y aniquilación de riqueza. Bien apuntó Corey Robin que este es uno de los pocos textos, frutos de la íntima revelación del autor, como, por ejemplo, Orientalismo, de Said. Su marxismo era un poco light y su enfoque hacia la modernidad a veces poco riguroso, pero él mismo se decía marxista-humanista, e, igual que Marx, aunque admiraba la modernidad se preocupaba más por sus víctimas, buscando su mejor variedad, más allá del capital. Junto con otros teóricos hablaba de urbicidio –asesinato de una ciudad–, señalando que la destrucción de edificios también es una forma de violencia. Aunque el término se popularizó en contextos bélicos (Martin Coward, Urbicide, 2009), él lo usaba en un sentido amplio para criticar las malas políticas de planeación, que destruían los espacios públicos y el tejido social urbano.


Cuando el año pasado estuvo en Polonia, en una entrevista (Krytyka Polityczna, 13/4/12), habitualmente buscando en literatura las imágenes de la destrucción capitalista, recordaba la novela Los hermanos Ashkenazi (1935), escrita en yidish, de Israel Joshua Singer (1883-1944), el hermano mayor del premio Nobel de Literatura Isaac Bashevis, sobre el nacimiento y decadencia de Lodz, centro textil –el Manchester polaco–, una de las más grandes ciudades industriales europeas. El libro –comparado con otra novela sobre Lodz: La tierra prometida (1899), del otro premio Nobel, Wladyslaw Reymont (1867-1925), filmada por Andrzej Wajda– retrata el capitalismo salvaje del siglo XIX, que moldeó una ciudad enferma y polarizada entre extrema pobreza y gran opulencia, que degeneraba los lazos humanos, incluso entre los hermanos, de los cuales uno fue modelado en Izrael Poznanski (1833-1900), un industrial que edificó su imperio en precarias condiciones laborales. Habla de cómo el joven comunismo ganaba terreno entre los obreros y de agudos conflictos entre judíos, polacos, rusos y alemanes. La fábrica de Poznanski, que a principios del siglo XX perdió su esplendor, fue nacionalizada en la época del socialismo real y cerrada después de la transición post 1989. Lodz se sumergió en la desindustrialización neoliberal y el desempleo. Cuando Berman preguntó a un periodista por las razones de esta implosión, éste contestó con un perfecto cuento laissez-faire: Los obreros se volvieron perezosos. Querían ir a surfear (¡sic!). La única razón por la que el negocio fracasa son los trabajadores (¡sic!), ( Dissent, 17/6/12).


Desde el principio, quizás como ninguna otra ciudad polaca, Lodz fue expuesta a los vientos del progreso y la destrucción (otra noveladedicada a ella de Zygmunt Bartkiewicz se titula Mala ciudad, 1911). Mientras Varsovia siempre ha sido más víctima de los vientos de la historia, la anatomía urbana de Lodz es fruto del cambio de patrones de acumulación a escala global y modalidades del capitalismo. El más reciente cambio que quedó grabado en ella es el paso de la producción al consumo (un proceso en marcha desde los años 60, que en Polonia tuvo su pique en 1989): la vieja y monumental fábrica de Poznanski fue convertida en el más grande centro comercial y parque de diversión en Europa del este (Manufaktura). Ya no alberga máquinas, sino tiendas, restaurantes, cines, museos y un hotel, mientras sus viejos obreros, pauperizados y relegados al desempleo estructural, no pueden permitirse ni siquiera un capuchino y gozar de la nueva cultura capitalista (documental Mi calle, 2012). Otras fábricas son centros culturales (Lodz trata de venderse como ciudad de cuatro culturas, invocando la supuesta convivencia pacífica entre diferentes nacionalidades durante el boom), o lujosos departamentos ( lofts). Avanza la gentrificación, elitización de barrios pobres que provoca el aumento de rentas y desposesión –para Neil Smith no es un proceso cultural, sino netamente económico, impulsado por especulación y ganancia– y que no combate la pobreza, sino la desplaza ( The Guardian, 10/10/13). Según Berman, la gentrificación es un cáncer de la ciudad, que hace que los que más la aman, menos se la pueden permitir.


Aunque para él el urbicidio era un fenómeno presente en todas las épocas, con el capitalismo cobró rasgos particulares. Se hizo inseparable de la modernización urbana, que a su vez es un proceso contradictorio (sus fuerzas se alimentan de la destrucción y son muy frágiles), devastador (los escombros sepultan también las historias humanas) y paradójico (aniquila la misma vida urbana que promete liberar). La falta de regulación en el mercado inmobiliario y de transparencia en la asociación público-privada empeora aún más las cosas en las ciudades producidas según las necesidades del capital. La alternativa sería la democratización del espacio urbano y la incorporación de habitantes en planeación. Si bien esta crítica podría sonar a pura nostalgia, más bien era una voz por otra modernidad y por otra ciudad que no sean capitalistas. Curiosamente, la ciudad socialista con que soñaba Berman significaría no menos, sino más de todo: más edificios, más neones y más producción, pero orientados a satisfacer las verdaderas necesidades (The Guardian, 17/9/13). Un espacio común para todos, no para unos pocos.
*Periodista polaco

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  • Autor MACIEK WISNIEWSKI
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Movilizar a las comunidades para conocer haciendo pedagogía, debatir y participar en la revisión del Plan de Ordenamiento Territorial y construir un pacto de ciudad.

 

En el marco de la revisión del contenido estructural de largo plazo del Plan de Ordenamiento Territorial de la ciudad de Medellín, y conforme a lo señalado por los artículos 22, 24 y 25 de la Ley 388 de 1997, que consagran los lineamientos para la participación ciudadana en el ordenamiento del territorio, y de acuerdo a los principios y enfoques del Plan de Desarrollo Municipal 2012 – 2015 Medellín un Hogar para la Vida, el Departamento Administrativo de Planeación, Subdirección de Planeación Social y Económica, llevó a cabo en asocio con diversas organizaciones sociales e instituciones universitarias, la "Estrategia de Participación, Pedagogía y Comunicación Pública para la revisión del Plan de Ordenamiento Territorial". A partir del reconocimiento que ha tenido para la ciudad, la vinculación de los Planes de Desarrollo Local al Plan de Desarrollo Municipal y siguiendo lo establecido en el Acuerdo 07 de 2012, se construye una propuesta para la participación de los líderes y lideresas vinculados a los procesos de la planeación participativa y para la ciudadanía en general, en los tres momentos estipulados: diagnóstico, formulación y aprobación del POT, para que conozcan, discutan y construyan propuestas para su revisión.

 

Esta estrategia de participación ha sido concebida como un proceso mediante el cual se dejan capacidades instaladas y empoderamiento en las comunidades organizadas para que participen e incidan en las decisiones del desarrollo territorial. En este sentido y atendiendo a la pretensión de consolidar la democracia participativa en la ciudad, la Administración Municipal debe propiciar escenarios de debate y discusión donde se refleje una interlocución efectiva entre el gobierno y las comunidades, garantizando mecanismos de comunicación y flujo de información a través de los cuales, la ciudadanía reciba respuesta oportuna a sus consultas y propuestas, y que dichas respuestas se realicen en un lenguaje adecuado y comprensible para lograr coherencia entre el aspecto técnico del POT y los problemas existentes en el territorio.

 

Para llevar a cabo la estrategia el DAP contó con el apoyo de instituciones, organizaciones y universidades que se han caracterizado por su alto compromiso con la planeación participativa de la ciudad y han generado, con creatividad e innovación, diversos escenarios de formación ciudadana. Estas entidades son: la Corporación para la Paz y el Desarrollo CORPADES, la Corporación Grupo de Asesoría e investigaciones Ambientales GAIA, la Corporación Universitaria Lasallista, la Institución Universitaria ESUMER, la Universidad CES y la Corporación Jóvenes Nuevo Amanecer CORPOJONA.

 

Cómo uno de los resultados de la Estrategia participativa, se presenta el siguiente infograma con los aportes realizados por comunidad en las diferentes comunas y corregimientos de la ciudad de Medellín.

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  • Antetítulo Medellín
  • Autor Equipo desde abajo
  • Edición 197
  • Sección
  • Fecha Nov 20 - Dic 20 / 2013
  • Bajante
Publicado en Edición N°197
Jueves, 28 de Noviembre de 2013 16:04

¿Para qué sirven los museos?

En el siglo XIX solo existieron tres museos en Colombia: el Museo Nacional (Bogotá), el Museo de Antioquia (Medellín), y la Quinta de San Pedro Alejandrino (Santa Marta). En realidad no fueron visibilizados. En el siglo XX, desde la década 30, a partir de la fundación del Museo Natural del colegio de los hermanos de La Salle, se difundió la necesidad de los museos a partir de la discusión sobre la identidad nacional.

 

A lo largo del siglo pasado se fundaron museos. Según datos aproximados, en el país existen 393 museos en servicio, 173 de ellos en las ciudades capitales, y 220 en otros municipios; se cuentan 30 en proceso de creación, y algunos cerrados por falta de financiación.

 

De los 32 departamentos que tiene el país, en 25 hay museos; en las ciudades capitales se localiza el 44 por ciento de los museos y el 56 restante en las otras ciudades.

 

De los museos actuales el 52 por ciento son públicos, y el 48 restante privado o de particulares. Las universidades poseen 39 museos, 28 públicos y 11 privados; de comunidades religiosas son 44 museos, los museos "particulares" suman 109.

 

Quince museos son del Banco de la República, 12 están auspiciados por las gobernaciones, 70 por las alcaldías, y 17 por las casas de la cultura.

 

Por departamento los museos están distribuidos así: Cundinamarca, incluyendo Bogotá, 73, Antioquia 67, región Caribe 47, zona cafetera con 35, santanderes con 34, Valle con 33, Cauca y Nariño 29, Boyacá 27, Tolima y Huila 26, Amazonia 8 y Orinoquia 5.

 

Por ciudades grandes: Bogotá 57 museos, Medellín 23, Cali 12 y Barranquilla 6.

 

En Colombia existe una proporción de por lo menos 130.000 personas por museo, en Asia y África es del orden de 200.000, y en los países llamados desarrollados es de 20.000 personas por museo, siendo la media de 40.000 personas por museo, es decir en Colombia hay déficit de museos.

 

Desde el punto de vista de su tamaño tal vez el Museo Nacional de Colombia clasificaría como mediano, con sus 13.000 metros cuadrados (el Museo de Louvre en París tiene 160.000 metros cuadrados, la comparación resulta algo ociosa). Los demás son pequeños museos. Esto se calcula teniendo en cuenta los museos del mundo que oscilan entre 40.000 a 60.000 de superficie.

 

Entonces, 7.400 millones de pesos de presupuesto del ministerio de Cultura para los museos públicos es algo pírrico, que no se compadece con las necesidades de cultura de la población, por eso fue desproporcionada la propuesta del senador Lozano de proponer un proyecto de ley que el Senado aprobó para conseguir recursos oficiales de "hasta" 40.000 millones de pesos para el Museo de Arte Moderno de Bogotá cuando los demás museos de este país languidecen en la tristeza, inercia y abandono. La conclusión de la controversia fue buscar un Compes para museos.

 

Es válida entonces la pregunta ¿para qué sirven los museos? Dada toda la situación descrita, y en la poca estima que los tiene el poder establecido. Los museos están vinculados directamente con la memoria histórica y social de un pueblo y país, pues por ellas se construye la memoria colectiva, entendiendo grosso modo por memoria la capacidad de conservar y actualizar informaciones pasadas, que pueden volverse objeto comunicativo a través del lenguaje escrito o hablado.

 

La memoria se construye según el grupo social determinado, y le dan sentido propio al pasado, al presente y proponen el futuro, y como otros han dicho la memoria es campo de disputa en cuanto a las relaciones de poder.

 

En un país como Colombia, en donde gran parte de su historia y de su memoria se ha hecho en la guerra, pues ella es destructiva y también constructiva, aparece el museo como parte de la conservación.

 

El museo o los museos deben contener, como depositarios de la memoria nacional, los elementos básicos de su identidad: la memoria prehispánica u originaria; la memoria colonial ya como subyugación ya como construcción; la memoria patriótica; la memoria republicana o memoria-nación y la memoria de los tiempos que corren, digamos democrática, ciudadana y popular. El Museo Nacional de Colombia tiene más o menos este esquema y el Museo del Caribe de Barranquilla lo tiene en el sentido de la identidad regional.

 

Los museos están conformados por dos elementos: monumentos y documentos, sin embargo en la actualidad se habla de monumento/documento, o el gran texto de cultura de un pueblo.

 

Los museos pueden ser de arte, científicos, antropológicos, de tecnología, y también se consideran museos a los centros científicos, planetarios, jardines botánicos, zoológicos, acuarios, viveros, sitios arqueológicos e históricos, archivos, bibliotecas y los institutos de conservación. Sin duda alguna, en la actualidad los museos se conciben como lugares dinámicos, centros culturales vivos, interactivos, de encuentros, menos elitistas y "acartonados". Entonces, los museos sirven para mantener vivía la memoria de un pueblo, de un país, región o ciudad, y están hechos –o debe estarlo– para ser vistos y disfrutados por todos, Los museos en el país sean grandes o pequeños, de arte o etnográfico o de colecciones entremezclan lo pedagógico, patriótico y cívico. Si esto es válido, entonces debería de existir una política pública para estos espacios y una concepción de todos los involucrados en los museos para hacer de ellos memoria viva para todas y todos.

 

Notas de referencia:
Informe Sistema Nacional de cultura, OEI, 2010
Los museos en Colombia: siglo XX, una aproximación, Betancur/Muñoz/Ruiz, 2010.
Ministerio de Cultura, Diccionario de museos de Colombia.
Museo, memoria y nación, Gonzalo Sánchez y María Emma Wills, compiladores, museo Nacional de Colombia, 2000.

 

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  • Antetítulo
  • Autor Pedro Miguel tapia
  • Edición 197
  • Sección
  • Fecha Nov 20 - Dic 20 2013
  • Bajante
Publicado en Edición N°197
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