El Informe Mundial de Ciudades 2016 dibuja un panorama crecientemente desigual y propone las líneas para las próximas décadas


 

Las ciudades bien planeadas pueden ser la solución a algunas de las grandes crisis que afronta la humanidad. Inequidad, cambio climático, informalidad o inseguridad son problemas que no podrán ser superados sin un planeamiento urbano adecuado, según el Informe Mundial de Ciudades 2016 (WCR2016, por sus siglas en inglés), que se presentó el pasado miércoles en Nueva York. Entre sus conclusiones, una es clara: “El modelo de urbanización actual es insostenible”.

 

El documento de 260 páginas es el resultado de 20 años de estudio, los que van desde la segunda a la tercera edición de la conferencia de ONU Hábitat sobre desarrollo urbano sostenible: Hábitat III, que se celebrará el próximo octubre en Quito (Ecuador) con el fin de marcar la agenda del crecimiento en las urbes para las próximas décadas.

 

La inexorable urbanización del planeta —más de la mitad de la población mundial vive en ciudades y se estima que en 2030 sean dos tercios— es a la vez una oportunidad de corregir inequidades y un riesgo, ya que también puede agravarlas. Todo dependerá de cómo se afronte este crecimiento: si es como hasta ahora, probablemente la situación de millones de personas empeorará. Pero si se hacen cambios, es posible atajar muchos problemas. Una urbanización bien dirigida “propicia el avance económico y mejora la calidad de vida de todos”, según el texto.

 

El reto es enorme, especialmente en las ciudades más grandes. En las 600 mayores urbes del mundo vive una quinta parte de la población del planeta y se genera el 60% del Producto Interior Bruto (PIB) global. En 1995 había 22 grandes ciudades y 14 megaciudades en el mundo; hoy ambas categorías se han multiplicado por dos. Convertir especialmente a estas —pero también a otros asentamientos menores— en lugares sostenibles medioambientalmente, resilientes, socialmente inclusivos, seguros y económicamente productivos debe ser el objetivo para los próximos años.

 

Conseguirlo dependerá, según el informe de ONU Hábitat, de la importancia que le otorguen las autoridades locales y nacionales al planeamiento urbano. “Esto requiere un cambio de paradigma: de la construcción básica de hogares a un acercamiento más holístico que integre marcos regulatorios, planeamiento urbano y financiero, reconocimiento de los derechos humanos y la necesidad de poner a las personas en el centro del crecimiento sostenible”, reza el WCR2106. A nivel práctico, esto se traducirá en una mayor densificación urbana y periurbana, ya que el crecimiento poblacional no puede ser directamente proporcional al de ocupación de suelo: los recursos y las infraestructuras son mucho más eficientes en las zonas compactas y pobladas que en las dispersas.

 

Para ello, según Joan Clos, director ejecutivo de ONU Hábitat, hará falta un doble acercamiento que mejore las zonas ya existentes y propicie que las nuevas cumplan estándares mínimos de calidad. El informe señala que es necesario construir 1.000 millones de viviendas de aquí a 2025 para quienes no tienen una con los requisitos mínimos de habitabilidad. Esto, calcula, costará entre 9 y 11 billones de dólares (entre 8 y 10 billones de euros).

 

El documento acusa a los gobiernos de haber sido ineficientes en los últimos 20 años, en los que los asentamientos informales se han disparado sin un marco regulatorio adecuado para controlarlos. El crecimiento ha sido “caótico y disfuncional” y se ha ampliado el abismo entre la demanda y el abastecimiento de servicios básicos. En el lado positivo —aunque han crecido en términos absolutos— la proporción de chabolas se ha reducido en estas dos décadas.

 

Es sin embargo una victoria pírrica en unas urbes cada vez más desiguales. El 75% ha incrementado su inequidad y son “demasiadas” las que han fracasado a la hora de proveer a sus habitantes de un espacio sostenible para todos. “El fiasco de las políticas urbanísticas ha sido espectacular y devastador en su impacto a hombres, mujeres y niños de muchas ciudades. La urbanización pasiva (o espontánea) se ha probado como insostenible”, añade el informe.

 

La agenda que se tendrá que perfilar de aquí a octubre debe “mirar hacia adelante y estar enfocada a resolver problemas con medios claros de implementación”, según el documento, que recoge las líneas generales sobre las que se asentará:

 

• Ha de adoptar una aproximación general de las ciudades con estrategias y acciones concretas, introduciendo mecanismos de financiación claros y formas de monitorización efectivas.

 

• La implantación de las políticas tiene que estar recogida en planes bien definidos, y no puede variar en función de agendas partidistas ni oportunismos.


• Tendrá que reforzar la relación entre urbanización y desarrollo, con el objetivo de que se conviertan en instrumentos paralelos de crecimiento sostenible.


• Debería establecer enlaces a otros acuerdos globales y agendas y estar claramente conectada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.


• Debe introducir cambios transformadores y promover un nuevo modelo de urbanización que sea universal y adaptable a las distintas realidades nacionales.

 

Además de esto, el WCR2016 incluye cinco principios irrenunciables: asegurar un nuevo modelo que proteja los derechos humanos y el cumplimiento de la ley; garantizar un crecimiento inclusivo; empoderar a la sociedad civil; promover la sostenibilidad medioambiental y las innovaciones que faciliten el aprendizaje y compartir el conocimiento.

 

 

 

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La coyuntura popular en la Capital de Colombia se caracteriza por una fuerte reactivación y reagrupamiento de los movimientos sociales con el fin de rechazar la brutal política neoliberal del Actual Alcalde de la ciudad, Enrique Peñalosa.

Trabajadores de las empresas de telecomunicaciones, educadores, estudiantes, jóvenes, usuarios, funcionarios del gobierno distrital y redes ambientalistas avanzan en la constitución de un sujeto y una subjetividad empeñada en hacer retroceder el paquete neoliberal consignado en el Proyecto de Plan de Desarrollo (2016-2019) de la actual administración derechista de los grandes grupos económicos, urbanísticos y financieros de Bogotá (http://bit.ly/1TViNKj).


Una subjetividad que salta a la condición de movimiento social con su correspondiente repertorio de herramientas para la protesta implica la determinación de sus marcos de análisis convocantes, la determinación de sus recursos organizacionales, la identificación de sus oportunidades políticas y la determinación de una identidad, pues al decir de Revilla Blanco el movimiento social “es el proceso de (re)constitución de una identidad colectiva, fuera del ámbito de la política institucional. Este proceso dota de sentido a la acción individual y colectiva. El sentido de la acción es lo que permite distinguir al movimiento social del comportamiento colectivo, por cuanto éste es tan solo la agregación de intereses individuales en una coyuntura específica, mientras que en el movimiento social la identidad colectiva constituye en sí un incentivo selectivo para la acción”.


Raschke, en una aproximación ecléctica de tal materia dese nuestro lado, nos propone que “movimiento social es un actor colectivo que interviene en el proceso de cambio social. Lo que supone el desarrollo de determinadas conductas llevadas a cabo por individuos ligados entre sí. Pero esta articulación no implica forzosamente homogeneidad, por el contrario, se puede observar en el seno de un movimiento social una multiplicidad de tendencias, organizaciones y principios para la acción. Por otra parte las metas y objetivos de estos movimientos tienden a ser bastante amplios y, en este contexto, apuntan a cambiar estructuras importantes de la sociedad. En este caso la heterogeneidad del componente social se convierte en el rasgo propio del movimiento, mientras que los objetivos comunes operan como las premisas articuladoras del mismo”.


Todo movimiento posee al menos tres grandes componentes:


a) Una estructura de movilización o sistema de toma de decisiones, de deliberación, de participación, de tareas, procedimientos, de jerarquías y mandos que le permiten llevar adelante sus acciones públicas. Acá se incluyen las palestras de la acción colectiva que son el sistema de procedimientos e instituciones mediante las cuales las fuerzas sociales emplean sus recursos para obtener respuestas a sus demandas.


b) Una identidad colectiva y registros culturales que le permitan diferenciarse colectivamente, articular experiencias pre-existentes, cohesionar a sus miembros, legitimar sus acciones, identificar a sus oponentes y definir sus demandas.


c) Unos repertorios de movilización, o métodos de lucha, mediante los cuales despliega públicamente su escenografía de acción colectiva para hacerse oír, lograr adherentes y lograr sus metas.


Los movimientos sociales pueden tener como oponente y destinatario de su protesta a algún grupo particular de la sociedad (p.e. el empresariado, los terratenientes), o un valor o comportamiento general (el “machismo”). Pero cuando los movimientos sociales tienen como objeto de sus peticiones a las autoridades políticas del Estado para promover en él cambios en determinadas políticas públicas, estamos ante movimientos con dimensión política, y en ese sentido es posible diferenciar movimientos socio-políticos reivindicativos, que pretenden modificar sólo unos aspectos puntuales de la normativa estatal, y movimientos socio-políticos estructurales, en tanto buscan tomar el control del Estado y promover un nuevo orden estatal


Como quiera que se presente en la realidad concreta de la ciudad, la constitución de un movimiento social urbano, como el que observamos actualmente conlleva una articulación de agravios equivalenciales hasta que logre dotarse de un “significante maestro” que lo potencie en sus objetivos principales, que es la derrota del neoliberalismo rampante de Peñalosa.


En tal sentido, el análisis de marcos es clave para dotar adecuadamente de un plan de trabajo y consignas, al movimiento social Bogotano en curso.
Esa subjetividad debe avanzar en varios círculos, según la propuesta de Zemelman, para que se consolide desde los círculos familiar, comunal, urbano, gremial, religioso, partidista, político e institucional.


En tal sentido, este sábado 21 de mayo se realizara una importante Asamblea popular, sindical y social en la sede de la ADE sur, Carrera 8C No. 1 A-35 sur, para coordinar y determinar los aspectos centrales de una movilización que debe llevar hasta un paro cívico distrital para impedir la privatización de la Empresa de Teléfonos, la venta de colegios públicos, la destrucción de reservas ambientales estratégicas de la Sabana y demandar la construcción del Metro ya planteado y no un simple alimentador de Transmilenio.

Publicado en Colombia

De los paros agrarios de 2013 y 2014 surgió la Cumbre Agraria, campesina, étnica y popular; de la Cumbre sale ahora el Paro de 2016. La Cumbre ha sido una confluencia de diferentes procesos organizativos sociales y políticos tan diversa como su nombre lo indica - múltiples organizaciones, de amplitud y fortaleza bastante desigual - y al mismo tiempo una Mesa institucionalizada de interlocución con el Gobierno. La Cumbre va a probar ahora su capacidad de convocatoria. Se han acercado otros sectores de fuera de la Cumbre. Los transportadores de carga, por ejemplo. Y el Comando Unitario, formado por las Centrales Sindicales y otros movimientos urbanos, incluyendo sectores estudiantiles, que impulsaron la movilización del pasado 17 de febrero.El momento que atraviesa el país pareciera propiciarlo.

 

 
En la coyuntura de las negociaciones del fin del conflicto armado

 

Es cierto que se avecina el acuerdo definitivo entre el gobierno y las FARC y se viene anunciando, aunque otras tantas veces aplazado, el inicio de las conversaciones con el ELN. En ese sentido el futuro luce promisorio. Sin embargo – y esa es una contradicción fundamental – mientras que el gobierno, con la aquiescencia de los negociadores de las FARC, anuncia que el “modelo económico y social no se toca”, los movimientos sociales exigen que, si se está decidiendo el país del futuro, como se proclama en forma reiterada, ellos mismos y en general la población trabajadora deberían estar participando, justamente en ese cambio. Pero, adicionalmente, el modelo está ahora en crisis y sus consecuencias afectan principalmente a los sectores populares. Y, como si fuera poco, las medidas emprendidas o anunciadas por el gobierno para conjurarla, “ajuste inteligente” las llama, apuntan a descargar sobre esos mismos sectores el costo de la recuperación económica. No es de extrañar entonces que los objetivos de las organizaciones se orienten ahora a presionar al gobierno para arrancarle al menos algunas reivindicaciones fundamentales.

 

De todas maneras, las incertidumbres y las urgencias de los procesos de negociación, pesan demasiado sobre cualquier iniciativa que se pretenda tomar, sobre todo teniendo en cuenta la heterogeneidad de la actual confluencia. Es de considerar seriamente la reacción amenazante del Uribismo frente al último acuerdo tomado en la Habana respecto al llamado blindaje jurídico de los Acuerdos con las FARC. Para algunos esto puede hacer retroceder a Santos y en ese sentido no se debe contribuir a debilitar su gobierno que ya se encuentra en un porcentaje muy bajo de aceptación, por lo menos en las encuestas de opinión. Es por eso que algunas corrientes políticas, con presencia en las organizaciones sociales de la Cumbre, aún se muestran indecisas, considerando que una confrontación, que además podría ser utilizada por el Uribismo, sería inoportuna. Desde luego, existe la posición opuesta. Es justamente la presencia en las calles, poniendo de presente la necesidad de una transformación social y por lo tanto política, la única que podría asegurar un rumbo seguro al desenlace de las negociaciones del conflicto militar. Sólo bajo presión, el gobierno y, en general las clases dominantes, admitirían una redefinición de las condiciones en las cuales se desarrolla la vida del país. Es necesario un mensaje claro, una notificación. Quienes así piensan, calculan además que es el único marco que posibilitaría una negociación con el ELN en vista de que éste viene poniéndole mucho más énfasis a las reformas, por la vía de un amplio diálogo social, que a las garantías para una eventual “reinserción” en la forma de movimiento político.

 

Hay que decir que hasta el momento las vacilaciones y la indefinición no se han resuelto.

 
 
Entre las promesas y los incumplimientos

 

Una fuerza social, sin embargo, se ha mostrado absolutamente segura desde el principio. Se trata del movimiento indígena, encabezado por la ONIC. En particular, las organizaciones del pueblo Nasa en el suroccidente del país. Se trata, para ellos, de la continuidad de un levantamiento que viene, para mencionar sólo la última etapa histórica, desde, por lo menos, la famosa “Minga” de 2008. En la búsqueda de consolidar una autonomía política con ejercicio completo de gobierno propio, se ha venido avanzando en la recuperación de tierras, la ampliación de los territorios indígenas y en el reconocimiento de los territorios ancestrales. De hecho, a su movilización, anunciada para finales del mes de mayo, eje de lo que la Cumbre en general viene considerando como un Paro Nacional, la han considerado un hito más en su lucha por la “liberación de la madre tierra”.

 

Es por todo esto que el énfasis de lo que podría llamarse su “pliego de peticiones” está en el reclamo sobre los incumplimientos del gobierno de los acuerdos logrados en movilizaciones pasadas. Han quedado pendientes varias exigencias en materia de titulación y desarrollos normativos y administrativos en cuanto a territorios ancestrales. Se incluyela implementación del Parágrafo 3 del artículo 5 de la ley 1753 de 2015 (Plan nacional de Desarrollo), especialmente en lo relacionado con la asignación de un presupuesto. No se trata, por lo tanto,de una impugnación del modelo de desarrollo en su conjunto, o de una reforma estructural de carácter nacional, sino de un respeto por la autonomía de los pueblos para decidir en sus territorios si rechazan los elementos de tal modelo o lo aceptan parcialmente.

 

La posición frente a los procesos de negociación es por ello diferente de la de otros movimientos sociales y coherente en un todo con su enfoque de autonomía. No sólo no se plantean disyuntiva alguna en relación con la oportunidad política de la movilización sino que reivindican frente al gobierno, la insurgencia y la sociedad, en cualquier caso, una participación efectiva de la Comisión Étnica para la Paz y la defensa de los derechos territoriales en los Diálogos de la Habana, con el fin de garantizar, en los acuerdos que se adopten,las debidas salvaguardas para los derechos étnicos territoriales. Lo mismo se aplicaría para las eventuales negociaciones con el ELN.

 

En este orden de ideas, para el movimiento indígena, la decisión que se ha tomado en la Cumbre Agraria, y las similares que se puedan adoptar por parte de otros movimientos, incluso urbanos, es ante todo una forma de acompañamiento a su propia minga. Un acompañamiento en el que, naturalmente, cada quien puede plantear sus propias reivindicaciones. Así, la fuerza conjunta, multiplicada, representará un beneficio para todos simultáneamente. Semejante enfoque político, pese a su respetabilidad, plantea numerosas inquietudes. Dado que en la Cumbre Agraria se encuentran otros procesos sociales organizados, de naturaleza étnica como el afrodescendiente, o como el movimiento campesino que viene exigiendo, precisamente, su diferenciación como sujeto social y político, con jurisdicción territorial, se configura una tendencia a transformar esta propuesta de confluencia, en una “coalición de pueblos”, en el sentido étnico del término.¿Es esto lo que frente al modelo y su crisis, o mejor, frente al capitalismo, está requiriendo el pueblo colombiano?

 

 
De los objetivos y el contenido de la acción

 

Fácil es entender, en consecuencia, por qué el asunto del Pliego de Peticiones tiende a convertirse en algo confuso. Pliego se le llamó también al extenso conjunto de reivindicaciones que desde el 2014 caracterizó la existencia de la Cumbre Agraria (recuérdese que siempre se debe agregar: campesina, étnica y popular) y comenzó a desarrollarse a través de mesas temáticas de negociación (o interlocución) con el Gobierno. Proceso largo, tedioso e indefinido que justamente ha llevado en este momento a hablar de incumplimiento por parte del gobierno. Pero si aquí llueve en otros lados no escampa. El movimiento sindical de febrero pasado que intentó llamarse paro, levantó igualmente un extenso “pliego” en donde se combinaban exigencias de diferente naturaleza y alcances. Por supuesto, si nadie se sorprendió de semejante producto fue porque nunca se pensó en serio que aquello iba a negociarse. Al fin y al cabo se reducía a una jornada de protesta limitada en el tiempo; de un día para ser redundantes.

 

Al momento de escribir estas líneas hay ya, para este paro o minga nacional, un borrador de lo que se podría llamar un pliego. Se han seleccionado, siguiendo los modelos anteriores ya mencionados, siete ejes temáticos: ordenamiento territorial; modelo minero energético; economía propia; derechos humanos; reforma tributaria y costo de vida; incumplimiento de acuerdos; comunicaciones y derecho a la información. Se recomendó distinguir puntos de largo plazo y puntos inmediatos, pero luego de una consulta, que se elogió por lo amplia, ya van más de noventa puntos. Como de costumbre, todo el mundo insiste en sintetizar seleccionar, priorizar, pero en las intervenciones lo que aparecen son nuevos puntos, “esos sí imprescindibles”. Todos quedan contentos, esa es la idea, pero puede, de inmediato, asaltarnos una inquietud: ¿En realidad guardan coherencia? ¿Son verdaderamente compatibles entre sí? Basta examinar un caso elemental, el del primer eje temático. ¿Existe una propuesta de ordenamiento territorial para el país? ¿O, más bien, se trata de la constatación de que cada fuerza social, étnica o no, exige territorio propio?

 

Desde un punto de vista práctico podría decirse que se está confundiendo “Plataforma de Lucha” con “Pliego de peticiones”. La primera podría ser extensa y vendría bien como base de acuerdo y existencia de una confluencia como la Cumbre Agraria, campesina, étnica, y popular que ahora trata de extenderse a otros movimientos sociales. Pero el segundo corresponde a los objetivos de una acción concreta. Eso, aparentemente, es lo que se está planteando para el 29 de mayo. Y debe ser muy preciso. Sobre todo si se tiene en cuenta que la acción se está pensando con carácter indefinido, es decir hasta obligar al gobierno a una negociación. Y sobre todo si, como se ha dicho, se pretende lograr una serie de reivindicaciones inmediatas que abran el camino para ulteriores transformaciones y contribuyan a la acumulación de fuerzas.

 

No obstante, la anterior observación, pese a su sensatez, peca de ingenua; lo que está en juego es otra cosa. Al parecer no se trata de un objetivo unificado, político, de carácter nacional, que interpele el gobierno y lo obligue a satisfacer ciertamente reivindicaciones individuales pero a través de un cambio de su política global. Evidentemente, no. Para el movimiento indígena encarnado en la ONIC, el conjunto de sus reivindicaciones es limitado y muy preciso; como se dijo tienen un enfoque de autonomía; frente a los demás lo único que recomiendan es hacer otro tanto. Para una corriente como el Congreso de los Pueblos, aunque seguramente es el pensamiento de otros más, se trata de garantizar la fuerza y la amplitud de la movilización mediante la “inclusión” de las reivindicaciones de todos y cada uno. Es así como aspiran al transcrecimiento; al paso de una cumbre “agraria” a una cumbre que sea también popular y urbana. Nuevamente la vieja idea del “Paro Cívico Nacional”. Y el pliego como agregación de las aspiraciones inmediatas de todos los sectores.

 

Es evidente, entonces, que carece de sentido nuestra inquietud acerca de la operatividad. En realidad lo que se busca es una movilización nacional de protesta; una demostración de fuerza popular. Pero, ¿estamos en capacidad de movilizar al conjunto de la población rural y urbana?¿O por lo menos una fracción significativa? La respuesta parece ser negativa. Importa entonces el mensaje que desde los sectores activos se lleva al conjunto de la opinión popular. En este sentido el razonamiento que se está manejando es profundamente despolitizador. (y no es un vicio nuevo sino muy viejo en Colombia) Refuerza la idea de que los grupos sociales sólo se mueven por intereses inmediatos y egoístas. Lo único que vale es lo que toca la barriga. No es posible plantear reivindicaciones políticas y menos si son de carácter general o global. Es por eso que, a pesar de los desastres innegables de la funesta ley 100 de salud, este es el momento en que no hemos podido consolidar un verdadero movimiento nacional que lleve a su derogación.

 

En la línea en que estamos avanzando va a ser, en consecuencia, una acción política muy importante en el contexto de las negociaciones de paz, pero poco significativa en materia de resquebrajamiento del modelo que nos aplasta. Ni siquiera será una minga en el verdadero sentido del término porque no se trata de una obra de beneficio común. Marchamos todos en el mismo sentido pero cada uno por sus propios objetivos.

 

 

Publicado en Colombia

¿Qué trae de nuevo para Bogotá la segunda administración de Peñalosa? Triste decirlo: el pasado proyectado al presente. El objetivo de su Plan de Desarrollo “Bogotá mejor para todos”, dialoga con su apuesta de 1998, solo leámoslo para así confirmarlo: “Propiciar el desarrollo de los habitantes de la ciudad, reorientando el desarrollo de ésta y buscando recuperar la autoestima ciudadana con la finalidad de incrementar el bienestar de los y las ciudadanas, ‘felicidad para todos’”.

Felicidad como concepto que no se desarrolla, solo se enuncia en dos sentidos: uno, como el acceso al espacio público y otro como una ciudad que brinda oportunidades para que las personas “tengan la vida que desean”, sin embargo, el desarrollo del plan sólo se enfoca en el primero, lo que quiere decir que no se habla de felicidad en términos de igualdad, acceso y garantía de derechos.

Y como objeto fundamental del Plan de Desarrollo: una ciudad-aglomeración de consumidores que propicia de modo adecuado la economía de mercado. Es decir, la ciudad está a la venta, y qué mejor para ello que la inversión de la empresa privada (capitales nacionales e internacionales). Esta idea de ciudad marketing resalta en el propósito de recuperar el espacio como un bien de consumo para turistas, para el tránsito, para el mercado, entre otros usos que generen rentas. Con este modelo, los problemas sociales de Bogotá se resuelven a través de la construcción de infraestructura mediante la contratación de nuevas vías, nuevos corredores para Transmilenio, parques regionales y lineales, construcción de hospitales y Caps, colegios en concesión, entre otros y no como garantía y acceso pleno a los derechos. Los problemas de exclusión y segregación no se diagnostican, no se tienen en cuenta, ni se abordan en el borrador del Plan de Desarrollo.

Esta visión de ciudad de mercado resalta cuando los ciudadanos son vistos, exclusivamente, como consumidores de mercancías, de ahí que solo pueden permanecer en ella los que estén en condiciones de pagar estos valores, los demás deberán abandonarla.

En esta visión de ciudad se sobreponen los intereses particulares a partir de las alianzas público privadas –APP–, desconociendo los intereses de la mayoría. Y se fortalece que las lógicas de ejecución de las tareas públicas proceda a través del fortalecimiento de la recentralización administrativa, la gerencia de proyectos.

Las acciones del PDD se desarrollan, de modo primordial, alrededor de la llamada industria del cemento, las industrias contaminantes y el sistema financiero, dejando explicito que para Peñalosa los problemas de la ciudad no van más allá de la infraestructura y la garantía de derechos para el mercado y el sector privado. Así queda claro que la magnitud de los problemas sociales, no son la preocupación del PDD ni del modelo de ciudad predominante.

En el nuevo cuatrienio de la administración Peñalosa (2016-2019) son varios los aspectos que incorporara el ahora alcalde, en relación al Modelo de Ciudad (MC) propuesto en el 2000, el cual no se modificará sino que se afinará, rectificando los errores detectados en estos 16 años de implementación e incorporando nuevos elementos que lo profundicen.

En relación a los elementos por afinar, retomando la idea central del Modelo de Ciudad colombiana impulsada desde los años 90, en torno al impulso de cuatro ejes:

Movilidad. Para ello desarrollará 8 troncales nuevas de Transmilenio. Modificación del trazado del Metro dejándolo mayoritariamente elevado y como alimentador de Transmilenio, con la consecuente generación de impactos urbanos por su desarrollo sobre la superficie, profundizando la segregación (norte subterráneo, sur elevado). Impulso a las concesiones viales al interior de la ciudad (Calle 13 a la Cámara Colombiana de Infraestructura, tramo Avenida 68 a través de un tranvía ligero operado por privados), alza de tarifas y eliminación de subsidios. Cable aéreo de Usaquén al embalse de San Rafael como copia del modelo Medellín de Parque Arvi. Túnel a la Calera por la calle 153 o 170 como vías expresas concesionadas. Retorno a la ALO en su trazado original afectando ambientalmente la Conejera, la reserva Thomas Van der Hammen y habilitación de suelo en el POZ Norte para proyectos de altas rentas. Prolongación de vías hasta el rio Bogotá a fin de proyectar la conexión de Bogotá con municipios de la sabana a través de nuevos puntos que expandiría la urbanización al otro lado del rio Bogotá.

Servicios públicos. Profundizar el modelo privatizador, impulsando de nuevo la venta de los activos públicos, en este caso la ETB, entre otros. No hay alternativas nuevas. Desmonte Basura Cero. Desmonte Aguas Bogotá. Alli también el impulso a la Agencia Distrital de Asociaciones Público - Privadas (Adapp) para el desarrollo de proyectos de movilidad, acceso a la ciudad, integración regional, educación, cultura y salud.

Vivienda. Recuperar el rumbo de Metrovivienda y la ERU impulsando la construcción y gestión de vivienda nueva y el mejoramiento integral de los barrios como proyectos liderados directamente por el Alcalde Mayor, a través de micro intervenciones puntuales en la ciudad. Para ello se retoma Metrovivienda y la ERU como las entidades líderes de la producción de suelo para VIS y VIP y la ERU con planes de renovación urbana. Retoma de la Operación estrategia Nuevo Usme (150.000 viviendas multifamiliares) y propicia la articulación ERU con ERU Virgilio Barco. También la construcción viviendas en Ciudad Paz en el área de la Reserva Thomas Van de Hammen (1.400 has), que según Peñalosa serán para los 3.000.000 de habitantes que tendrá Bogotá en los próximos 40 años.

Infraestructura. Será adelantada con prioridad en las concesiones. En materia de salud se plantea su “mejoramiento” a partir de la creación de obras (20 Centros de Atención Prioritaria en Salud (Caps), Central de Urgencias del Sur (Ceuss). Minimización o eliminación del programa de salud “Territorios Saludables” de atención preventiva en los hogares y reducción a su mínima expresión de los programas sociales cuando no su eliminación. En materia de educación, se apunta al “Mejoramiento” basado en la construcción de obras, jardines infantiles y colegios y mega centros de recreación, entretenimiento, arte y cultura. Retoma el impulso al fortalecimiento del esquema de colegios en alianzas público privadas profundizando la privatización de la educación básica y secundaria. E impulso al modelo de privatización con 25.000 cupos para universidades privadas bajo la lógica del programa presidencial Ser pilo paga. En materia de espacio público –recreación– se plantea realizar el corredor de los Cerros Orientales como un Sendero Panorámico que copia del proyecto de despojo de Medellín Jardín Circunvalar que habilita suelo para el mercado inmobiliario de altas rentas.

Tampoco aparece la atención a las demandas de la población en condición de desplazamiento forzado que ha llegado a la ciudad.

En relación a los nuevos elementos incorporados están la mirada expansionista sobre el territorio de la sabana de Bogotá y la Región. Allí apuesta por proyectos como Ciudad Río a lo largo del río Bogotá, con la urbanización de sus dos costados. La creación de Parques Regionales en los embalses de Tominé y Parque del Embalse San Rafael. Urbanizar la sabana (250.000 viviendas Mosquera), Vivienda en Soacha y Madrid (500.000 viviendas) y expansión de la vivienda de altas rentas, liberar POZ Norte, Tren de cercanías sur y occidente como alimentadores de Transmilenio, ampliación aeropuerto El Dorado e impulso al Dorado II, profundización del modelo extractivista a partir de las concesiones minero energéticas.

Es decir, durante este periodo Peñalosa profundizará un MC y Región basado en proyectos altamente rentables al servicio del capital nacional e internacional, garantizando la continuidad y profundización de la política urbana agenciada por el Banco Mundial, el BID y Naciones Unidas (ONU).

 

* Profesor Asociado Universidad Nacional de Colombia. Escuela de Arquitectura y Urbanismo. Arquitecto, Magíster y Doctor en Arquitectura y Ciudad y en Urbanismo. Investigador Senior (IS) Colciencias. Líder del Grupo de Investigación “Procesos Urbanos en Hábitat, Vivienda e Informalidad”. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 


 

Cuatro años para la especulación y el capital privado

 

Enrique Peñalosa gobernó por primera vez Bogotá durante el periodo 1998-2000 a nombre del movimiento cívico “Por la Bogotá que soñamos”. Su apuesta, discursiva, enfatizaba en el desarrollo urbano sostenible basado en la infraestructura urbana y el espacio público como bases para lograr la equidad social. Postulados plasmados durante los años de gobierno dejando las bases sentadas de un Modelo de Ciudad (MC) al servicio del capital.

Recordemos que su apuesta de “recuperar el espacio público”, e incrementar la cantidad y la calidad del mismo para los bogotanos, pretendía “[…] la integración de la comunidad, mejorar la calidad de vida y ver la ciudad como espacio social”. Pero sus grandes realizaciones, además de las obras de cemento, fueron la expulsión del mismo de los vendedores informales y la instalación de 2.000.000 de bolardos. “Recuperó” el área del Cartucho sin resolver el problema social y de salud pública de 5.000 ‘habitantes de calle’, los cuales se trasladaron a toda la ciudad, principalmente a la denominada zona del Bronx. Con ello impuso su visión de “renovación urbana”, construyendo el Parque el Tercer Milenio y afectando la población del sector de San Bernardo, así como los comerciantes de San Victorino.

La base del desarrollo a través de la construcción de infraestructura, con lo cual construyó 3 bibliotecas públicas y 47 colegios. Deshizo la Empresa Metro que ya tenía diseñadas tres líneas e instaló Transmilenio con el propósito señalado de “Establecer sistemas de transporte que aseguren una disminución en los tiempos de viaje y proporcionen un servicio digno, confortable y eficiente con respeto por el entorno y el ambiente”. Sin embargo éste termina favoreciendo a los operadores privados del sistema sin que esa perversión aún se corrija. Aparejado con ello las losas de Transmilenio en la Fase I con el llamado “concreto Fluido” que no ha garantizado la operación adecuada del sistema y Cemex no pagó la deuda causada y cada día la ciudad empeora su movilidad y asume los costos de esta decisión errónea.

 

Instaló, de igual manera, el Pico y Placa y el día sin carro. Implementó la modalidad de colegios públicos en concesión. Y como parte de los intentos privatizadores avanzó sobre la ETB sin lograr su propósito.


La gran apuesta de Peñalosa quedó plasmada en el Plan de Ordenamiento Territorial –POT–-, en el cual visiona la ciudad futura, que en el Plan de Desarrollo 1998-2001 señalaba como objetivo “[…] generar un cambio profundo en la manera de vivir de los ciudadanos, devolviendo la confianza a todos los bogotanos en su capacidad para construir un futuro mejor y dinamizar el progreso social, cultural y económico. Se trata de proyectar y hacer viable a Bogotá para enfrentar los retos y aprovechar las posibilidades que impone una nueva era, trabajando con miras a mejorar significativamente la calidad de vida para las presentes y futuras generaciones”.

Allí su apuesta por Metrovivenda como generador de suelo para vivienda de bajos ingresos en áreas periféricas de la ciudad no logró producir los resultados esperados, al igual que la Empresa de Renovación Urbana –ERU–, así como el Programa de Desmarginalización, todo ello basado en la idea de “Elevar la calidad de vida de la población residente en barrios con deficiencias en infraestructura y servicios sociales, a través de la intervención sobre aquellos aspectos que permitan superar dichas deficiencias y dinamizar en la comunidad la apropiación de la construcción de su destino”.

Pero no olvidemos que para entender el MC debemos tener claras dos consideraciones. La primera, que estamos regidos bajo un modelo de desarrollo basado en las lógicas que establece el modo de producción capitalista en su fase actual de mercado o neoliberal, por tanto cualquier modificación al modelo está enmarcada dentro de los limites admisibles que permite la denominada democracia capitalista. Lo que significa que no es posible efectuar transformaciones estructurales al MC y que solo son factibles ajustes menores que no lastimen los interés del capital. Y esta no ha sido ni será la opción que adopte Peñalosa.

La segunda, el MC está pensado desde esta lógica solo como el modelo de ordenamiento del territorio, por lo que colocan todos los acentos en las modificaciones al POT. Sin embargo, el MC está asociado al de sociedad que deseamos y que queremos, por tanto sus elementos no son solamente los relativos a los componentes físico espaciales sino que demandan la materialización y realización de todos los derechos. Por ello el Modelo debe estar plasmado en el goce efectivo del derecho a la ciudad y el territorio que incluye, entre otros: el derecho al territorio (y la tierra), a los medios de subsistencia, al trabajo, a la salud, a la educación, a la cultura, a la vivienda, a la protección social, a la seguridad social, al medio ambiente sano, al saneamiento (y a servicios públicos), al transporte público (y a la movilidad), al ocio y a la información, a la libertad de reunión y organización, al respeto a las minorías y la pluralidad étnica, racial, sexual y cultural, al respeto a los inmigrantes y la garantía de la preservación de la herencia histórica y cultural, al desarrollo de zonas dotacionales, bienes y servicios urbanos y centralidades, a una relación asertiva con la institucionalidad, y a la garantía de los derechos humanos, con seguridad y convivencia, entre otros.

Han transcurrido 16 años de la ciudad que nos prometió Peñalosa y Bogotá ha cambiado significativamente. Metrovivienda no generó el suelo para la Vivienda de Interés Social –VIS– y para la Vivienda de Interés Prioritario –VIP– que requería. La ciudad sigue creciendo de modo informal (pasamos de contar con 1.365 barrios de origen informal en el 2000 a 1.737 en 2015 (Sdht), el mercado no produce la vivienda requerida para la población de bajos ingresos y continúa privilegiando el uso del suelo urbano disponible en su poder para el desarrollo de proyectos de altas rentas.

A esto se suma, la ampliación de la segregación socioeconómica y espacial de la ciudad, con nuevas recetas bajo la lógica de los procesos de gentrificación y con la profundización del desarrollo predio a predio, ahora, bajo el ropaje de los llamados planes parciales. Asimismo, el suelo urbanizable disponible está acaparado por promotores inmobiliarios y constructores, dispuesto este para atender, además de los proyectos comerciales y de vivienda de altas rentas los llamados proyectos u operaciones estratégicas para el mercado y los capitales transnacionales (Aeropuerto El Dorado, Innovo, Ciudad Salud, Nuevo Usme).

Con la herencia del POT aún vigente, la ciudad se expande indefinidamente. Segrega la vivienda para la población de menos ingresos, que ocupa las áreas periféricas con problemas de riesgo y vulnerabilidad indistintamente de su condición ambiental, propende por la apropiación del suelo en favor del interés particular, y protege que la renovación urbana ha de ser agenciada por grandes capitales, entre otros aspectos.


Para 2016, el POT y su modelo de ciudad evade los grandes conflictos territoriales presentes y futuros, entre ellos el agotamiento del área del basurero de Doña Juana, la imposibilidad de eliminar las explotaciones mineras dentro de la ciudad, la no disposición de suelo urbanizable para la VIS y VIP, los problemas de movilidad derivados de la imposición de Trasmilenio como única alternativa, los efectos ambientales, sociales y económicos derivados de la profundización del modelo de ciudad basada en el mercado, y los proyectos con respecto a la ampliación de Bogotá sobre los municipios próximos a la ciudad, la expulsión de población de territorios consolidados en los cerros orientales y barrios próximos al centro de la ciudad, la crisis del modelo de agrupación y propiedad horizontal, entre otros.

Continuamos con una mirada de ciudad que considera la región como su patio trasero y establece su deber ser, no entendiendo la complementariedad entre la ciudad y la región sino como su competencia. Debemos sumarle a los “logros” del MC vigente el fracaso de los denominados instrumentos de gestión urbana y del suelo (plusvalías, curadurías urbanas, etcétera) establecidos por la ley 388/97, sin que logren cumplir los propósitos redistributivos de equidad y solidaridad planteados, así como la prevalencia del interés general sobre el particular.

 

Bogotá, 13 de abril de 2016

 

 

Publicado en Edición Nº223

Ahora es habitual evaluar los primeros cien días de un nuevo mandatario, como forma de valorar las capacidades que perfila el gobernante, su estilo, su carácter y su relación con los gobernados; aunque todos los analistas coinciden en señalar que es poco tiempo para medir las calidades de un alcalde y menos valorar si su gestión ha sido buena o mala.

En el caso de Bogotá el alcalde Enrique Peñalosa ha presentado un primer balance, mirando la gestión de su antecesor con un fantasmal Libro Blanco anunciado en los medios e inaccesible a la ciudadanía y presentando un conjunto de acciones puntuales en materia de seguridad, movilidad, salud, espacio público y recreación.
Iniciado lo que corresponde a su segunda administración y delineados los elementos de política pública para poner en marcha su programa y la anunciada recuperación de la ciudad para todos, empezando por poner la casa en orden, resulta pertinente realizar un balance de los fundamentos esbozados en este nuevo gobierno de Enrique Peñalosa, en la intuición que más que una propuesta de transformación y cambio de la ciudad, pareciera que nos encontramos con una apuesta de continuidad y restauración vinculada a una visión urbanística del Siglo XX muy cercana a la gestión de su primera administración.

En efecto, estos primeros cien días de gestión permiten ya un análisis de la visión técnico gerencial de los asuntos públicos, de su relación con el mercado, al igual que una mirada al modelo de ciudad y sus propuestas en los temas más complejos y urgentes de Bogotá. Este gobierno se enmarca en un proceso de alternancia democrática, que debía hablar de la madurez de nuestra ciudad y sus instituciones, pero no se puede olvidar que después de doce años y tres mandatos de movimientos de izquierda, la derecha ganó la alcaldía de Bogotá y se observa un clima de euforia en los medios y en otros sectores, que quieren hacer creer a la opinión que pueden volver a ser protagonistas de la historia contemporánea de la ciudad, sin abandonar las prácticas que los han acompañado en años de vida republicana, generando exclusión, violencia, pobreza y carruseles.

 

¿Bogotá mejor para todos?

 

El 25 de octubre de 2015, Enrique Peñalosa, con un 48,5 por ciento de abstención, obtuvo el respaldo de solo el 33.1 por ciento de los electores, casi la misma proporción de Gustavo Petro en octubre 30 de 2011 (32.1%), además, como lo anotó Mario Noriega “[…] la ciudad claramente está dividida en dos. Enrique Peñalosa ganó en el norte (7 localidades) y Pardo ganó en el sur (11 localidades).

Clara López solo ganó en dos localidades. La ciudad conquistada corresponde solo al 35 por ciento del territorio urbano donde habita el 44 por ciento de la población. El resto todavía hay que ganarlo” (1). Señalaban la necesidad de una convocatoria amplia y pluralista a la ciudadanía para construir una gran mayoría para gobernar la ciudad.


Así lo advirtió Juan Lozano, quien indicó que “El reto de Peñalosa, a punta de buena gestión y resultados, consiste en aumentar progresivamente sus niveles de apoyo. Peñalosa es capaz, disciplinado y laborioso. Conoce a Bogotá mejor que nadie y debe tener claro que el éxito de algunos megaproyectos dependerá en buena medida del respaldo ciudadano mientras se ejecutan, por lo cual debería procurar, con humildad y diálogo popular, mejorar su nivel de aceptación” (2).

A pesar de un lema aparentemente atractivo y sencillo “Bogotá mejor para todos”, Peñalosa y su equipo no convocan a la participación pluralista, a la edificación de consensos incluyentes y a la concertación para que efectivamente sea una ciudad de todos y todas. Por el contrario, cualquier manifestación de conflictividad social o protesta ciudadana es tratada como asunto de orden público, acudiendo al Esmad y no al diálogo y la mediación. La recurrente inconformidad por el mal funcionamiento de Transmilenio o el desalojo de los vendedores ambulantes son expresión de problemáticas sociales que deberían ser atendidas, escuchadas y no inmediatamente reprimidas a bolillo.

La consulta y deliberación del Proyecto de Plan de Desarrollo 2016-2020³ es una clara muestra del desprecio por la participación y su consideración como un requerimiento solamente formal y limitado a la exposición de “ideas” y no un instrumento democrático de discusión y examen del futuro de la ciudad. La “Estrategia de Participación Ciudadana en la Formulación del Plan de Desarrollo Distrital 2016-2020” ha privilegiado la consulta en un sitio virtual que tiene como característica la impersonalidad, la ausencia de diálogo y la carencia de respuestas a la ciudadanía (4), contemplando solamente la realización de trece eventos, siete Foros Temáticos y seis Sesiones Interlocales, para debatir la principal política pública de Bogotá, desconociendo la riqueza, la diversidad, la pluralidad y los territorios de Bogotá (5).

Así que la pregunta es ¿si es posible construir una Bogotá para todos sin la existencia de diálogo, sin procesos de concertación y con la más absoluta indiferencia y desdén por la participación ciudadana?

 

Modelo de ciudad: expansión y segregación social

 

La visión urbanística de Peñalosa en el 2016 no dista nada de la puesta en marcha en su primera administración en 1997. Así como en ella tuvo la oportunidad de incidir en el POT capitalino, en el presente su gobierno establecerá las normas de ordenamiento territorial que estarán vigentes por lo menos hasta el 2030, con el riesgo de consolidar una ciudad segregada, conurbana con los municipios vecinos y con serios problemas de movilidad y sostenibilidad ambiental.

En materia de vivienda el Alcalde lanzó el ambicioso programa “Ciudad Paz” que “busca habilitar 15.000 hectáreas en el norte y oriente de Bogotá y urbanizar zonas de los municipios de Mosquera y Soacha para suplir la creciente demanda de vivienda de la capital. La Alcaldía estima que, antes de terminar su cuatrienio, se podrían construir más de 300.000 viviendas con transporte masivo […]6 “También y acaba de lanzar junto al gobierno nacional un programa de vivienda de 80.000 mil soluciones.7 ¿Qué significan estos ambiciosos proyectos urbanos y de vivienda?

Por lo menos tres grandes desafíos para la ciudad. Primero, ahondar la segregación socio espacial vigente en la ciudad desde hace muchos años, condenando a los sectores de medianos y bajos ingresos a vivir en la periferia, o en los municipios cercanos, alejados de sus sitios de trabajo, en ocasiones en zonas de riesgo por inundaciones o por deslizamientos en barrios homogéneos donde se concentran problemáticas sociales (carencia de empleo, de espacios educativos, de atención en salud y de transporte digno y oportuno), de seguridad y convivencia. Bogotá va camino a repetir lo ocurrido en la mayoría de ciudades del país con los programas de vivienda gratis, que hoy son una de las preocupaciones más grandes para los mandatarios locales.

Segundo, abandonar la intervención del Distrito en la revitalización del centro ampliado de la ciudad, propiciando su deterioro y conminando a los habitantes tradicionales de estos sectores al paulatino menoscabo de sus condiciones de vida y a la constitución de oportunidades de negocio para grandes operaciones inmobiliarias que solo benefician al gran capital.

Tercero, un alto impacto ambiental porque estos proyectos afectan de manera importante la sostenibilidad de la ciudad, su capacidad de adaptación y mitigación al impacto del cambio climático, al intervenir zonas de conservación o ecosistemas frágiles. Se hace referencia a los cerros orientales, al Río Bogotá,al Páramo de Sumapaz y a la ReservaNatural Productora Thomas Van Der Hammen.

El caso de la Reserva es sintomático de la visión ambiental de Peñalosa y su desprecio por las normas y la ciencia. La Reserva, un espacio de 1.396 hectáreas, fue creada en el 2000 por resolución 0475 del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, en el 2011 la CAR hizo la delimitación (acuerdo 011). Luego, en el 2014, definió el plan de manejo ambiental (acuerdo 021), un pedido que le hizo el ministerio en el 2000 y que debió aplazarse hasta que el Consejo de Estado resolvió una demanda del propio Peñalosa. En materia científica, este espacio natural es uno de los más estudiados en Colombia, como lo certifica reiteradamente la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, quien reseña más de 55 investigaciones en diversas disciplinas, que confirman la importancia de mantener este espacio.

En tanto la prioridad para la ciudad debería ser apostarle al Plan de Manejo de la Reserva con recursos y programas que permitan su renaturalización, su restauración ecológica y constituir este espacio como un gran parque, el Alcalde Mayor afirma desde el 16 de enero de 2015 que “La reserva es la única del mundo que no tiene árboles, son potreros” y que “No hay estudio que la sustente”. Por el contrario insiste en anunciar que solicitará al Consejo Directivo de la CAR la sustracción del 93 por ciento de la Reserva, para destinar estos predios a sus proyectos de vivienda. Acompaña este anuncio con una propuesta que ha sido presentada desde hace unos años por una entidad denominada Asodessco, que reúne a algunos de los propietarios con intereses inmobiliarios que quiere aprovechar la plusvalía que se generaría con la reversión de esta área que además tiene la condición de zona rural, en predios urbanos.

Por lo demás, está documentado que en el POZ Norte8,existen predios equivalentes a dos veces Ciudad Salitre, que como proyecto urbanístico tardó 35 años en desarrollarse, para urbanizar de manera inmediata que podrían ser utilizados por la Administración en sus proyectos de vivienda, sin intervenir la Reserva, pero despierta suspicacias la insistencia de Peñalosa en acabarla, agravadas ahora por la evidencia de que altos funcionarios de su gobierno poseen predios allí, aunque él lo considere irrelevante, como lo son también algunos de los constructores, los más importantes financiadores de su campaña.

 

Plutocracia y gobierno: la visión técnico gerencial de la administración pública de Peñalosa

 

Peñalosa se promociona desde años atráscomo un técnico y un mejor gerente, con decisiones políticas impolutas. Sin embargo, en el corto tiempo transcurrido de su segunda administración ha dejado entrever la frecuente ausencia de criterio técnico y decisiones gerenciales inexplicables, con altísimos costos para la ciudad y que realmente significan proyectar intereses de grupos de poder de la ciudad.

En el caso del Metro, empezó por descalificarlo declarando que “El diseño del metro lo hizo un funcionario del IDU lavándose los dientes”. Luego ignoró ocho años de estudios técnicos y ciento treinta mil millones de pesos invertidos, que definieron el trazado y la ingeniería básica. Ahora, sin ningún fundamento técnico y solo argumentando el costo, ha decidido que el Metro debe ser elevado. Peñalosa afirmó recientemente “Para que comencemos a hacer la línea del metro, sin que nos guíe la emoción sino la razón, tenemos que entender y aceptar que la inmensa mayoría del transporte público en Bogotá, de los próximos 100 años, seguirá basado en buses, y que TransMilenio además hace lo mismo que un metro”9.

Hoy se desconocen los estudios del Metro elevado, nadie sabe el costo estimado de su construcción y lo único que podremos esperar es que el presidente hasta hace poco de la Junta Directiva del ITDP (Instituto para el Transporte y el Desarrollo) de Nueva York, uno de los mayores promotores en el mundo del BRT (Bus Rapid Transit, en castellano Transmilenio) y financiado entre otras empresa por Volvo, el Doctor Enrique Peñalosa, este ganando tiempo y recursos para completar su red de buses en desmedro de una modalidad de transporte rápido, de alta capacidad, no contaminante y que no lacera la ciudad, como es el Metro Subterráneo.

La eventual privatización de la ETB, es otro ejemplo de la visión del patrimonio público que tiene Peñalosa y el gerente por el designado el señor Jorge Castellanos. Haciendo honor a su enunciado de que “las decisiones bajo mi alcaldía no serán emocionales ni políticas”, por lo cual uno se pregunta ¿entonces atienden a que intereses? En efecto, desde el inicio de la administración tanto el Alcalde Mayor como el Gerente de la empresa de telecomunicaciones se han dedicado a desprestigiarla, lo cual para una sociedad que cotiza en la bolsa es catastrófico. Esto resulta inexplicable por dos razones. Una, por la evidente recuperación de la ETB en los últimos años, que hoy es un competidor calificado en el mercado de mayor potencial en las telecomunicaciones, con la instalación de la red de fibra óptica, la venta de servicios de alto valor agregado vinculados con la internet como la televisión, la transmisión de datos y su potencial en el mercado de la telefonía celular.

Otra razón, es de carácter estratégico para la ciudad. La ETB es patrimonio de los bogotanos, garantiza la cobertura de sus servicios a los sectores populares a costos razonables, con alta calidad y posibilita entrar en el desarrollo de industrias del conocimiento que constituyen un factor de competitividad para el futuro económico del Distrito. Entonces, ¿por qué, para qué y para quién privatizarla?

Empieza a verse en la ciudad un modelo de gestión que privilegia la intervención del mercado en los procesos de contratación y ejecución; que en nombre de la eficiencia y eficacia transfiere a privados la prestación de servicios, aprovechándose de la facilidad que representa contar con una mayoría aplastante y complaciente en el Concejo capitalino, integrada por algunas personas, partidos y movimientos viudos de poder y que en el pasado auparon modalidades de corrupción y clientelismo, facilitados por el autismo de los entes de control que olvidaron el activismo que tuvieron en los años recientes. Corresponde a la ciudadanía defender el interés general y hacer uso de los mecanismos de control contemplados en la constitución nacional para que el patrimonio y presupuesto público no culmine atrapado en la voracidad de los intereses privados.

* Sociólogo, DEA en Estudios Políticos, Candidato a Doctor, Universidad Pierre Mendes France, Grenoble II. Ex Subsecretario de Planeación de la Inversión del Distrito entre 2012 y 2014. @katzmauricio


1 Mario Noriega T. “El reto es grande y el tiempo es corto”, El Tiempo, 03/01/2016.
2 Juan Lozano, “Cinco retos de Peñalosa”, 03/01/2016.
3 http://www.sdp.gov.co/portal/page/portal/PortalSDP/PlanDistritalDesarrollo/Participacion/Estrategia_Participacion%20PDD.pdf
4 https://bogotaabierta.co/ El 9 de abril de 2016, a la hora de la consulta 5:00 pm, la página llevaba 11.883 aportes, los cuales pueden ser de naturaleza muy específica, hasta consultas y sugerencias de orden general, sin ningún vínculo con el Proyecto de Plan de Desarrollo de Bogotá D.C.
5 En el Plan de desarrollo Distrital 2012-2016 Bogotá Humana el balance de participación fue: “En este sentido, 268.487 ciudadanas y ciudadanos debatieron y propusieron 64.338 aportes, de los cuales, el 80,5% fueron el insumo fundamental para la construcción de programas entre los que se destacan movilidad humana, territorios saludables, gestión del riesgo, construcción de saberes, primera infancia”, Página 1, Logros SDP Bogotá Humana planeación con participación ciudadana, 2013.
6 http://www.elespectador.com/noticias/bogota/listo-gerente-urbanizaria-van-der-hammen-articulo-614064
7 http://www.elespectador.com/noticias/bogota/bogota-se-construiran-80-mil-viviendas-dos-anos-articulo-612856
8 El POZ Norte es la estrategia de planeación urbana y medio ambiental para 2,014 hectáreas del Norte de la ciudad, de las cuales 466 hectáreas, cerca de dos veces Ciudad Salitre, son suelo desarrollable. El proyecto busca asegurar la sostenibilidad de humedales y bosques nativos de la zona así como conectar los cerros orientales con la sabana del río Bogotá. http://www.sdp.gov.co/portal/page/portal/PortalSDP/OrdenamientoTerritorial/OperacionesEstrategicas/PLANES%20%20ZONALES/PLAN%20DE%20ORDENAMIENTO%20ZONAL%20NORTE%20-%20POZ%20NORTE/QueEs
9 http://www.eltiempo.com/bogota/entrevista-de-maria-isabel-rueda-a-enrique-penalosa-alcalde-electo-de-bogota/16457119

Publicado en Edición Nº223

David Harvey, uno de los pensadores marxistas más prominentes de nuestro tiempo, se sentó con el activista colectivo AK Malabocas a discutir las transformaciones en el modo de acumulación capitalista, la centralidad del terreno urbano en las luchas de clase contemporáneas, y las implicancias de todo esto para la organización anti-capitalista.

 

AK Malabocas: En los últimos 40 años, el modo de acumulación capitalista ha cambiado globalmente. ¿Qué significan estos cambios para la lucha contra el capitalismo?


DH: Desde una perspectiva macro, cualquier modo de producción tiende a generar un tipo distintivo de oposición, la cual es un espejo curioso de sí mismo. Si miras atrás, en los ’60 o ’70, cuando el capital estaba organizado en grandes formas corporativas, jerárquicas, tenías estructuras de oposición que eran corporativas, tipos sindicalistas de aparatos políticos. En otras palabras, un sistema fordista generaba una oposición de tipo fordista.


Con el quiebre de esta forma de organización industrial, particularmente en los países capitalistas avanzados, se terminaba con una configuración del capital mucho más descentralizada: más fluida sobre el espacio y el tiempo que lo pensado previamente. Al mismo tiempo veíamos el surgimiento de una oposición que está ligada a las redes, a la descentralización y a la que no le gusta la jerarquía y las formas previas de oposición de tipo fordista.
Así, que de una manera curiosa, las y los militantes de izquierda se reorganizan a sí mismos en el mismo modo en el que la acumulación del capital se reorganiza. Si entendemos que la izquierda es una imagen en espejo de lo que estamos criticando, entonces tal vez lo que debamos hacer es romper el espejo y salir de esta relación simbiótica con aquello que estamos criticando.

MK: ¿En la era fordista, la fábrica era el principal sitio de resistencia. Dónde podemos encontrarla ahora que el capital se ha movido lejos del piso fabril hacia el terreno urbano?


DH: Antes que nada, la forma fabril no ha desaparecido. Todavía encuentras fábricas en Bangladesh o en China. Lo que es interesante es cómo el modo de producción en las ciudades centrales cambió. Por ejemplo, el sector logístico se ha expandido: UPS, DHL y todos sus trabajadores y trabajadoras están produciendo valores enormes hoy en día.


En las últimas décadas, un gran cambio tuvo lugar en el sector servicios también: los más grandes empleadores de mano de obra en la década de 1970 en los Estados Unidos eran General Motors, Ford y US Steel. Los más grandes empleadores de mano de obra hoy son Mc Donalds, Kentucky Fried Chicken y Walmart. Antes, la fábrica era el centro de la clase obrera, pero hoy encontramos a la clase obrera más que nada en el sector servicios. ¿Por qué diríamos que producir autos es más importante que producir hamburguesas?


Desafortunadamente la izquierda no se siente cómoda con la idea de organizar a los trabajadores y trabajadoras de la comida rápida. Su imagen de la tradicional clase obrera no encaja con la producción de valor de los trabajadores y trabajadoras de servicios, los de distribución, de restaurants, de los supermercados.


El proletariado no desapareció, pero hay un nuevo proletariado que tiene características diferentes del que tradicionalmente la izquierda solía identificar como la vanguardia de la clase trabajadora. En este sentido, las y los trabajadores de Mc Donalds se convirtieron en las y los trabajadores metalúrgicos del siglo XX.


MK: ¿Si esto es lo que es el nuevo proletariado, cuáles son los lugares desde organizar la resistencia hoy?


DH: Es muy difícil de organizar en los lugares de trabajo. Por ejemplo, las y los trabajadorss de la distribución se mueven de un lado a otro. Así que esta población tal vez podría organizarse mejor fuera del lugar de trabajo, quiero decir, en sus estructuras barriales.


Hay una frase interesante en el trabajo de Gramsci de 1919 que dice que organizarse en el lugar de trabajo y tener concejos fabriles está muy bien, pero que deberíamos tener también concejos en los barrios también. Y los concejos de los barrios, dijo, tienen un mejor entendimiento de lo que son las condiciones de toda la clase trabajadora, comparado con el entendimiento sectorial de la organización en el lugar de trabajo.


Las organizadoras y organizadores fabriles solían saber muy bien lo que un trabajador metalúrgico era, pero no entendían lo que el proletariado era como un todo. La organización barrial habría incluido, por ejemplo, a los trabajadores y trabajadoras de la limpieza urbana, de la distribución y las trabajadoras doméstica. Gramsci nunca tomó esto y dijo: “Vamos! el Partido Comunista debería organizar asambleas barriales”


No obstante, hay algunas excepciones en el contexto europeo donde los partidos comunistas organizaron, de hecho, concejos barriales, porque no podían organizarlos en las fábricas, por ejemplo en España. En la década de 1960 esta era una forma de organización muy poderosa. Por ello, como he discutido por un largo tiempo, deberíamos ver la organización barrial como una forma de organización de la clase. Gramsci sólo lo mencionó una vez en sus escritos y nunca lo desarrolló más en profundidad.


En Gran Bretaña en los ’80, hacía formas de organización laboral en plataformas a lo largo de la ciudad, sobre la base de concejos de oficios, que estaban haciendo lo que Gramsci sugirió. Pero dentro del movimiento sindical, estos concejos siempre fueron mirados como formas inferiores de organización laboral. Nunca se los trató como un componente fundacional de cómo el movimiento sindical debería operar.


De hecho, ocurrió que los concejos de oficios fueron a menudo mucho más radicales que los gremios tradicionales y eso era porque estaban basados en las condiciones de toda la clase trabajadora, no sólo de los sectores más privilegiados de la clase. Así, al punto de que estos tenían una definición mucho más amplia de la clase, los concejos tendieron a darse políticas mucho más radicales. Pero esto nunca fue valorado por el movimiento sindical en general, siempre fue mirado como un espacio en el que lxs radicales podían actuar.


Las ventajas de esta forma de organización son obvias: supera la brecha entre organizarse de manera sectorial, incluye todas las formas de trabajo “desterritorializado” y es muy adaptable a nuevas formas de organizaciones comunitarias y de base asamblearia, como Murray Boockchin planteó, por ejemplo.


MK: En las recientes oleadas de protesta -en España y Grecia, por ejemplo, o el movimiento Occupy- puedes encontrar esta idea de “localizar la resistencia”. Pareciera que estos movimientos tienden a organizarse alrededor de cuestiones de la vida cotidiana, más que en torno a grandes cuestiones ideológicas en las que la izquierda tradicional solía enfocarse.


DH: Por qué dirías que organizarse alrededor de la vida cotidiana no es una de las grandes cuestiones. Yo creo que es una de las grandes cuestiones. Más de la mitad de la población mundial vive en ciudades, y la vida cotidiana urbana es a lo que la gente está expuesta y en lo que encuentra dificultades. Estas dificultades residen tanto en la esfera de realización del valor como en la esfera de la producción del valor.


Este es uno de mis más importantes argumentos teóricos: todo el mundo lee el Volumen I del Capital y nadie lee el Volumen II. El Vol I es acerca de la producción del valor, el II es sobre la realización del valor. Al enfocarse en el Vol II, puedes ver claramente que las condiciones de realización son tan importantes como las de producción.


Marx a menudo hablaba de la necesidad de ver al capital como la unidad contradictoria entre la producción y la realización. Donde el valor es producido y donde es realizado son dos cosas diferentes. Por ejemplo, mucho valor es producido en China y, de hecho, es realizado por Apple o por Walmart en los Estados Unidos. Y, por supuesto, la realización del valor trata de la realización del valor por medio de costoso consumo de la clase obrera.


El capital puede conceder salarios más altos en el punto de la producción, pero luego los recupera en el punto de la realización por el hecho de que los trabajadores y trabajadoras tienen que pagar alquileres y gastos de vivienda más elevados, costos de teléfono, tarjetas de crédito y así sucesivamente. Así que las luchas de clase en torno a la realización, alrededor de viviendas más baratas por ejemplo, son tan significativas para la clase trabajadora como las luchas acerca de salarios y condiciones de trabajo. Cuál es el punto de tener un salario más alto si te es inmediatamente extraído en términos de gastos más elevados para tener un techo?


En su relación con la clase trabajadora, los capitalistas han aprendido hace mucho que pueden hacer un montón de dinero recuperando lo que antes habían entregado. Y, al punto que -particularmente en los 60 y 70- lxs trabajadorxs se empoderaron de manera creciente en la esfera del consumo, así que el capital comienza a concentrar mucho más en extraer valor a través del consumo.


Así que las luchas en la esfera de la realización, que no eran tan fuertes en los tiempos de Marx, y el hecho de que nadie lea el maldito libro (Vol II), es un problema para la izquierda convencional. Cuando vos me decís: “¿cuál es el problema macro aquí?”- bueno, ¡esto es un problema macro! La concepción del capital y la relación entre producción y realización. Si no ves la unidad contradictoria entre ambos entonces no vas a tener la imagen completa. Tiene lucha de clases escrita todo alrededor y no puedo entender por qué un montón de marxistas no logran ver cuán importante es esto.


El problema es cómo entendemos a Marx en el 2015. En los tiempos de Marx, la extensión de la urbanización era relativamente conveniente y el consumo de la clase trabajadora era casi inexistente, así que de lo único que Marx tenía que hablar era acerca de la clase trabajadora arreglándoselas para sobrevivir con un salario magro y cómo eran bastante sofisticados para hacerlo. El capital los dejaba hacer con sus propios dispositivos lo que les gustaba.


Pero hoy en día, vivimos en un mundo en el que el consumo es responsable de casi el 30% de la dinámica de la economía global; en EE UU llega al 70%. Así que ¿por qué estamos aquí sentados y diciendo que el consumo es casi irrelevante, pegándonos al Volúmen I y hablando acerca de la producción en lugar del consumo?


Lo que hace la urbanización es forzarnos a cierto tipo de consumo, por ejemplo: tienes que tener un auto. Y tu estilo de vida está dictado en muchos sentidos por la forma que toma la urbanización. Y de nuevo, en los tiempos de Marx esto no era significativo, pero en nuestros días es crucial. Tenemos que amigarnos con formas de organización que de hecho reconozcan este cambio en la dinámica de la lucha de clases.


Los grupos que marcaron los recientes movimientos con su estilo, viniendo de tradiciones anarquistas y autonomistas, están mucho más metidos en la política de la vida cotidiana, mucho más que las y los marxistas tradicionales.


Les tengo mucha simpatía a las y los anarquistas, tienen una mucha mejor línea en este tema, precisamente al lidiar con la política del consumo y su crítica acerca de lo que el consumo es. Parte de su objetivo es cambiar y reorganizar la vida cotidiana alrededor de nuevos y diferentes principios. Así que creo que esto es un punto crucial hacia el cual mucha de la acción política debería ser dirigida en estos días. Pero desacuerdo con vos cuando decís que esta no es una “gran cuestión”.


MK: Así que, mirando ejemplos de Europa del Sur -redes de solidaridad en Grecia, auto-organización en España o Turquía- parece ser muy crucial para construir movimientos sociales alrededor de la vida cotidiana y las necesidades básicas en estos días. ¿Ves esto como un acercamiento promisorio?


DH: Creo que es muy promisorio, pero hay una clara limitación ahí, lo que es un problema para mí. La propia limitación es la reticencia para tomar el poder en algún punto. Bookchin, en su último libro, dice que el problema con las y los anarquistas es su negación del significado del poder y su inhabilidad para tomarlo. Bookchin no va tan lejos, pero yo creo que es su rechazo a ver al Estado como un posible aliado hacia la transformación radical.


Hay una tendencia a considerar al Estado como enemigo, el enemigo al 100 %. Y hay muchos ejemplos de estados represivos fuera del control público en el que este es el caso. No hay duda: el estado capitalista debe ser combatido, pero sin dominar el poder del estado y sin tomarlo, pronto vuelves a la historia de lo que pasó por ejemplo en 1936 y 1937 en Barcelona y luego en toda España. Al rechazar tomar el Estado en un momento en el que tenían el poder para hacerlo, los revolucionarios y revolucionarias de España permitieron que el estado volviera a caer en las manos de la burguesía y del ala estalinista del movimiento comunista. Y el estado se reorganizó y aplastó la resistencia.

MK: Eso puede ser cierto para el estado español en la década de 1930, pero si miramos al estado neoliberal contemporáneo y el retroceso del estado de bienestar, ¿que queda de estado para conquistar, para aprovechar?

DH: Para empezar, la izquierda no es muy buena para responder la pregunta de cómo construimos infraestructura masiva. ¿Como construirá la izquierda el puente de Brooklyn, por ejemplo? Toda sociedad reposa sobre grandes infraestructuras, infraestructuras para toda una ciudad, como el suministro de agua, electricidad, etc. Yo creo que hay una gran reticencia dentro de la izquierda para reconocer que necesitamos diferentes formas de organización.


Hay áreas del aparato de estado, aún del aparato de estado neoliberal, que son terriblemente importantes; el centro de control de enfermedades, por ejemplo. ¿Cómo respondemos a epidemias globales como el Ébola o similares? No puedes hacerlo al modo anarquista del “hazlo tu mismo o tú misma”. Hay muchas instancias en las que necesitas alguna forma de infraestructura de tipo estatal. No podemos confrontar el problema del calentamiento global a través de formas descentralizadas de confrontación y actividades solamente.


Un ejemplo que es frecuentemente mencionado, a pesar de sus muchos inconvenientes, es el Protocolo de Montreal para enfrentar el uso de clorofuorocarbono en heladeras para limitar la afectación de la capa de ozono. Fue reforzada de manera exitosa en los ’90 pero necesitó de un tipo de organización que es muy diferente a aquella que proviene de una política basada en asambleas.


MK: Desde una perspectiva anarquista, yo diría que es posible reemplazar aún instituciones supranacionales como la OMS con organizaciones confederales que serían construidas de abajo hacia arriba y que eventualmente arribarían a una toma de decisiones global.


DH: Quizás a un cierto grado, pero tenemos que ser conscientes de que siempre habrá algún tipo de jerarquías y de que siempre enfrentaremos problemas como la responsabilidad o el recurso correcto. Siempre habrá relaciones complicadas entre, por ejemplo, gente lidiando con el problema del calentamiento global desde el punto de vista del mundo como un todo y desde el punto de vista de un grupo que está en el territorio, digamos, en Hanover o similar, y que se pregunta, por qué debería escuchar lo que ellxs están diciendo?


MK: Entonces, ¿crees que esto requeriría alguna forma de autoridad?


DH: No, va a haber estructuras de autoridad de cualquier modo, siempre las habrá. Nunca he estado en una reunión anarquista en la que no hubiera una estructura de autoridad secreta. Está siempre esa fantasía de todo siendo horizontal, pero me siento, miro y pienso, “oh dios, hay toda una estructura jerárquica acá pero está encubierta”


MK: Volviendo a las protestas recientes alrededor del Mediterráneo, muchos movimientos se han concentrado en luchas locales. ¿Cuál es el siguiente paso hacia la transformación social?


DH: En algún punto tenemos que crear organizaciones que sean capaces de ensamblar y reforzar el cambio social en una escala más amplia. Por ejemplo, será ¿Podemos en España capaz de hacer eso? En una situación caótica como la crisis económicas de los últimos años, es importante que la izquierda actúe. Si la izquierda no lo hace, entonces la derecha será la siguiente opción. Yo pienso -y odio decirlo- que la izquierda tiene que ser más pragmática en relación a las dinámicas que están ocurriendo ahora.


MK: ¿Más pragmática en qué sentido?


DH: Bueno, ¿por qué apoyé a SYRIZA aunque este no fuera un partido revolucionario? Porque abría un espacio en el que algo diferente podía pasar y eso era una movida progresiva para mí.


Es un poco como Marx diciendo: el primer paso hacia la libertad es la limitación de la duración de la jornada de trabajo. Demandas muy estrechas abren un espacio para resultados más revolucionarios, y aún cuando no hay ninguna posibilidad para ningún resultado revolucionario, tenemos que buscar soluciones de compromiso que sin embargo se apartan del sinsentido de la austeridad neoliberal y abren el espacio en el que nuevas formas de organización pueden tener lugar.


Por ejemplo, sería interesante si Podemos buscara organizar formas de confederalismo democrático, porque en cierto modo Podemos surgió de un montón de reuniones de tipo asambleario teniendo lugar a lo largo de España, así que tienen mucha experiencia con ese tipo de estructura.


La cuestión es cómo conectarán la forma asamblearia a formas más permanentes de organización, en relación a su creciente posición como un partido fuerte en el parlamento. Esto también vuelve a la pregunta de la consolidación del poder: tienes que encontrar maneras de hacerlo, porque si no la burguesía y el capitalismo corporativo van a encontrar modos de reafirmarse y tomar nuevamente el poder.

MK: ¿Qué piensas acerca del dilema de las redes de solidaridad llenando el vacío que dejó la retirada del estado de bienestar e indirectamente convirtiéndose en un aliado del neoliberalismo en ese sentido?

DH: Hay dos formas de organizarse. Una es el vasto crecimiento del sector ONG, pero mucho de eso está financiado de manera externa, no son organizaciones de base, y eso no se acerca a la cuestión de los grandes donantes que marcan la agenda, la cual no será una agenda radical. Aquí nos acercamos a la privatización del Estado de bienestar. Esto me parece que es muy diferente políticamente a las organizaciones de base en las que la gente dice “Ok, el estado no se ocupa de nada, así que vamos a tener que hacernos cargo de nosotros y nosotras mismas” Esto me parece que tiende a formas de organizaciones de base con un status político muy diferente.

MK: Pero ¿cómo evitar llenar esa brecha al ayudar, por ejemplo, a gente desempleada para que no sean exprimidos por el estado neoliberal?

DH: Bueno, tiene que haber una agenda anti-capitalista, para que cuando el grupo trabaje con gente todo el mundo sepa que no se trata sólo de ayudarla a arreglárselas sino que hay todo un intento organizado de tratar de cambiar políticamente el sistema en su integralidad. Esto quiere decir tener un proyecto político muy claro, lo cual es problemático con tipos de movimientos no centralizados, no homogéneos, donde alguna gente trabaja de un modo, otra trabajan de manera diferente y no hay ningún proyecto colectivo en común.


Y esto se conecta con la primera pregunta que hiciste: no hay coordinación acerca de lo que son los objetivos políticos. Y el peligro es que sólo estes ayudando a la gente a arreglárselas y que no haya política saliendo de ahí. Por ejemplo, Occupy Sandy ayudó a la gente a volver a sus casa e hizo un maravilloso trabajo, pero en última instancia, hicieron lo que la Cruz Roja y los servicios de emergencia federales deberían haber hecho.

MK: El fin de la historia parece haber pasado de largo. Mirando las condiciones actuales y los ejemplos concretos de lucha anti capitalista, ¿piensas que “ganar” es todavía una opción?

DH: Definitivamente; y más aún, tienes fábricas ocupadas en Grecia, economías solidarias a través de cadenas productivas siendo forjadas, instituciones de democracia radical en España y muchas cosas hermosas ocurriendo en muchos otros lugares. Hay un crecimiento saludable del reconocimiento de que necesitamos ser mucho más amplios y amplias en lo que concierne a la política en todas esas iniciativas.


La izquierda marxista tiende a desdeñar un poco estas cosas y creo que está equivocada. Pero al mismo tiempo no creo que ninguna de estas cuestiones sea lo suficientemente grande en sí misma como para lidiar con las estructuras fundamentales de poder que necesitan ser desafiadas. Aquí hablamos de nada menos que del Estado. Así que la izquierda debe repensar su aparato teórico y táctico.


Fuente: https://roarmag.org/magazine/david-harvey-consolidating-power/
Traducción: de Gabriela Mitidieri para Democracia Socialista, editado por VIENTO SUR

Publicado en Internacional
Martes, 02 Febrero 2016 09:19

¿En qué va el movimiento ciudadano?

Tal y como fue acordado en Bogotá el pasado domingo 24 de enero, al finalizar la concentración de los inconformes con la actual situación nacional, y bogotana en particular, tres días después, el miércoles 27 fue realizado un encuentro que tenía como propósito presentar un balance de lo recogido en las discusiones del domingo.

El domingo 24 de enero, tal y como fue concitada por redes sociales, unas siete mil personas se dieron cita en la Plaza de Bolívar de Bogotá (http://www.desdeabajo.info/colombia/item/28059-un-movimiento-por-hacer.html). La indignación ante la cotidianidad económica, social y política que caracteriza al país, era el factor de coincidencia que les permitía hablar lenguajes similares.


Un primer acuerdo de esta cita dominical fue la citación para reunirse de nuevo, en esta ocasión el miércoles 27 de enero a las 5 pm en el Parque Nacional. El tema: discutir más a fondo sobre lo recogido el domingo y precisar los próximos pasos a seguir en pos de estimular la indignación nacional.


A la nueva citación llegaron algunas decenas de estudiantes, activistas, representantes de algunos sindicatos y entusiastas. Al comenzar el intercambio de ideas en esta nueva cita, se dispusieron unas pautas con las que se desarrollaría la agenda para tratar los temas más importantes expuestos en la primera cita. Se propuso un cronograma que contempló el siguiente itinerario: 1) resumen y evaluación de lo acontecido en la reunión dominical; 2) temas tratados en las discusiones; 3) propuestas para la movilización y, 4) conclusiones.


Dentro de los aportes más importantes presentados destaca la incorporación activa del movimiento sindical a esta dinámica que, a través de un integrante del gremio docente, anunció una pronta reunión con los líderes del sector para exponer la trascendencia de esta dinámica y la posibilidad de adherirse a la misma. No obstante, recalcó que es importante que el movimiento tenga una postura autónoma, manteniéndose al margen de los objetivos particulares de las organizaciones sindicales. "Seamos conscientes de que hay organizaciones sindicales que tienen sus propias reivindicaciones, que tienen sus propias agendas y es muy importante ir a un proceso de unidad, de unificación de agenda y de perspectiva de paro nacional. Por ejemplo, la Central Unitaria de Trabajadores acaba de anunciar que su comité ejecutivo aprobó impulsar el paro nacional y van a convocar a las otras centrales obreras a una reunión para ponerse de acuerdo. Sin embargo, cuando los sectores organizados entran al proceso, hay dos posibilidades: una, que el movimiento se organice, que se fortalezca, que ponga las organizaciones al servicio del proceso de movilización o, dos, que lo controle" señaló.


También hubo quórum en lo referido con perfilar a Bogotá como eje nacional de las actividades en pro del impulso de un paro nacional. Demandaron, además, compilar un pliego de peticiones que unifique las postulaciones en todo el país y así, llevar a un término benéfico para el pueblo este proceso de reunión amplia, ciudadana, que está empezando a caminar. También se enfatizó en la importancia de no prorrogar la preparación del paro, pues aplazarlo desembocaría en la disolución del movimiento. Se habló de lo favorable que sería conectar el movimiento con la opinión de la ciudadanía para lo que se propuso realizar comités barriales o por localidades, y convocar a los padres de familia y personas mayores, muchos de ellos sin acceso a las redes sociales. Un representante de los pueblos indígenas intervino y comunicó la inmediata adhesión de la Organización Nacional de Indígenas de Colombia.


A las tres exigencias iníciales: 1) un salario justo que cubra la canasta familiar, 2) disminución del costo de la gasolina y 3) no al aumento de los impuestos contemplados en la reforma tributaria, que sentó las bases de estos encuentros, se incluyeron tres más: 4) defensa de lo público (rechazo a la venta de Isagen y de las EEB Y ETB), 5) la defensa del medio ambiente, el agua y el territorio en pro de la protección y uso adecuado de los recursos naturales de las y los colombianos y 6) denuncia de la corrupción como una pandemia en el modelo de gobierno nacional, reflejada en el excesivo salario de los congresistas –comparado con el pírrico salario mínimo-.


También ganó referencia la necesidad de incluir al campesinado a esta dinámica, quienes víctimas de las importaciones y de los intermediarios son en últimas los que más sufren el rigor de la inestabilidad económica que en la actualidad acusa el país.
Para algunos de quienes expusieron sus ideas, también preocupa la destrucción de la reserva forestal humedal Thomas Van der Hamenn en Suba, en la cual el alcalde Peñalosa, a través del proyecto urbanístico Ciudad Paz, pretende construir una urbanización para viviendas de interés prioritario, sin tener en cuenta los esfuerzos de la comunidad por preservar este ecosistema y resguardo animal, que cumple la función de pulmón para Bogotá.


De igual manera, se dijo que la organización y las direcciones que adquiera deben tomar posición frente al proceso de paz, lo que implica que el movimiento acoja, sin excepción, a todo individuo que se quiera manifestar y comparta los lineamientos pactados, que se exija el acceso a la salud como un derecho básico y que el Estado asuma la prestación de un servicio que sea digno y humano. En lo que respecta al transporte público, lo que pretendido es que sea eficiente, económico, sostenible y ecológico; y con respecto a la educación, se busca que la pública tenga más cobertura, totalmente gratuita y de calidad. Sin olvidar el cuidado del medio ambiente y los recursos naturales del país, el problema alimentario y de la economía nacional así como el denuncio de la corrupción de la burocracia colombiana.


En resumen, el encuentro dejó claro las firmes intenciones de que este proceso de reuniones e intercambio de opiniones sobre el país que tenemos y el que soñamos asuma el objetivo de un paro nacional como uno de sus ejes articuladores.

 

Ocho razones para rechazar el alza de las tarifas del SITP:


1. Mientras el salario mínimo aumentó 7% y el subsidio de transporte 5%, Transmilenio sube 11% y SITP 13%.
2. El 95% de Transmilenio pertenece a 12 familias, mientras el 5% es del Distrito. La plata es realmente para esas familias. En este enlace podrá encontrar la ampliación de esta información http://lasillavacia.com/historia/19513 (Estos son los dueños del transporte en Bogotá)
3. Es un negocio redondo para los dueños privados: con lo que la ciudadanía paga de impuestos se cubren los gastos de seguridad, mantenimiento de vehículos y vías, mientras las familias sólo reciben las ganancias.
4. Pérdidas injustas para Bogotá. El Distrito invierte más de lo que recibe en el Transmilenio.
5. El transporte público en Bogotá es de los más caros en América Latina. Representa entre el 15 y el 17 por ciento del salario mínimo, suponiendo que solo se tengan que pagar dos pasajes por día.
6. El alza no se ve reflejado en un mejor servicio, mayores frecuencias de la circulación de las rutas, ni ofrece dignidad a todas las personas que habitan la ciudad.
7. Retirarán los subsidios a más de 500 mil beneficiados del Sisben con puntaje inferior a 40 puntos.
8. Los aumentos seguirán, iniciando con el cobro de las rutas alimentadoras para seguir enriqueciendo a unas pocas familias.

 

Lo que exige la ciudadanía


1. Garantía del derecho a la movilidad: que el dinero no sea una barrera para ello.
2. ¡Transmilenio 100 por ciento estatal!
3. No al alza de precios.Exigimos disminución de la tarifa de Transmilenio y SITP.
4. Uso de tecnologías eco-sustentables.
5. Calidad en el servicio: ampliación de rutas alimentadoras, aumento de frecuencias de circulación en todo el sistema de transporte.
6. Tarifa preferencial para estudiantes y población vulnerable.
7. Metro para Bogotá ya!

 

Para convocar a quienes habitan Bogotá:


El propósito es publicar en las redes sociales algunos diseños dónde se muestren las razones y las exigencias de la manifestación; también se convocará una reuniónel martes2 de febrero a las 11am en la plazoleta de las Nieves.


La convocatoria a una Jornada permanente contra el Alza del Transmilenio el día miércoles 3 de febrero, que contempla las siguientes actividades:


1. Uso de medios de transporte alternos (bicicleta, carros colectivos, caminata u otros)
2. Jornadas pedagógicas sobre el funcionamiento de Transmilenio, para con ello vincular a más personas a este proceso de protesta colectiva.
3. Pega masiva de calcomanías por la ciudad

Publicado en Colombia
Lunes, 18 Enero 2016 15:53

Bogotá. Una resistencia social

Se convirtió en una obsesión de Peñalosa la destrucción de la obra social y urbana de la Bogotá Humana.

No estamos ante el comienzo de una obra administrativa, estamos ante una destrucción. El cambio del cuadro del Libertador por el del conquistador Quesada en la sala de juntas, es un grito contra todo lo que signifique progresismo, ideas democráticas, expresión libre y diversidad.

Con sectarismo y con odio, bajo el silencio aturdidor de la Prensa, se suspende el Metro para los bogotanos, después de 130.000 millones de pesos de inversión en estudios de la máxima calidad, y de acuerdos históricos con la Nación para financiarlo y cuando se empezaban a comprar los predios de las estaciones y se iniciaba la segunda fase y última de estructuración de la licitación para su construcción.

Han decidido suspender la adjudicación de la construcción del Tranvía, que va del centro a Puente Aranda, Fontibón y Faca, la primera línea de transporte masivo regional, cuando solo faltaba la realización del Conpes con el gobierno nacional para sus aportes y cuando a Bogotá no le costaba un solo peso de su presupuesto; han decidido la suspensión de la licitación de la fase I de Transmilenio, que buscaba democratizar la propiedad de las concesiones privadas y saltar a buses no contaminantes; han decidido suspender la licitación de la construcción de la troncal de buses de la Boyacá.

Han decidido no abrir el Hospital San Juan de Dios, después que lo compramos por 150.000 millones y ya están listas las obras de la central de urgencias, cuidados intensivos y hospitalización, con toda su dotación tecnológica; han decidido acabar con los Camad: con ¿cuál política reemplazarán el tratamiento de los adictos?; han decidido no construir la sede la Orquesta Filarmónica de Bogotá, para ellos no es prioridad.

Han decidido establecer una censura al grafiti, y cerrar una fase de enorme libertad de expresión artística que ha hecho de Bogotá, con Berlín, los centros del arte contemporáneo urbano en las calles.

Han suspendido el proceso de investigación científica del Jardín Botánico, no siembran más arboles en la reserva forestal del Norte, amenazan con derogarla en el próximo POT y los anuncios indican que se aprestan a cortar decenas de miles en los cerros orientales para senderos pavimentados. Para ellos los árboles son adornos, y los humedales charcos y potreros a los que hay que convertir en albercas o terrenos de urbanización

Se anuncia un recorte del 20% de los gastos en las entidades, con un impacto gravísimo de llegar a hacerse en los programas de educación pública, atención a la primera infancia, salud, integración social y cultura, se dice que para llevar los recursos a las prioridades de la nueva administración

Para financiar esas prioridades hablan de privatizar las empresas públicas, comenzarán por la poco conocida TGI, que es el corazón de las utilidades de EEB, y que si la llega a comprar Luis Carlos Sarmiento consolidará el monopolio privado del transporte del gas natural en Colombia. Seguirán con la ETB y Aguas de Bogotá.


Amenazan con acabar el programa basura cero, el del incremento progresivo del reciclaje en la Ciudad.

Pero ¿cuáles son esas prioridades de la nueva administración?: Hacer más troncales de transmilenio, y expandir la ciudad hacia la Sabana. Los dos grandes errores de la Bogotá contemporánea.

De manera reiterativa la prensa, verdadero partido de oposición a la Bogotá Humana, calificó nuestras políticas públicas de improvisación, tuvimos el cuidado de planificarlas de acuerdo a los nuevos objetivos del milenio de las Naciones Unidas: Ciudades incluyentes con acciones inmediatas para combatir el cambio climático y lograr su resiliencia.

El metro y los tranvías no estaban pensados solamente para darle más comodidad al pueblo que trabaja y estudia, sino, además, porque son ejes de movilidad no contaminante, no emiten gases efecto invernadero.

Nuestras políticas de ordenar el territorio alrededor del agua, liberando sus espacios, a sí no les gustase a los especuladores inmobiliarios, no permitía la expansión de la ciudad, pero garantizaba al revitalizar las áreas centrales de la ciudad, una mejor adaptación al cambio climático y al cuidado del agua.

Cuando decidimos ordenar el territorio alrededor del agua y liberar sus espacios, estábamos priorizando la vida como el eje central de la planificación y la política pública

Al incitar a la sociedad a concebir su progreso sobre la base de la cultura y de la educación y no de la cantidad de cemento arrojado sobre su territorio, estábamos precisamente construyendo las bases de una ciudad incluyente, respetuosa de su entorno natural.

Una parte de la clase media bogotana decidió otorgarle una mayoría electoral a una nueva hegemonía de sectores sociales poderosos profundamente depredadores. Quizás pensando que el pavimento solucionaría un problema de congestión que solo se solucionará disminuyendo el uso del auto, quizás por egoísmo social pensando quitar las escaleras que a ellos mismos les sirvieron para salir de la pobreza, quizás por que el afán invisibilizador de la prensa no permitió valorar el enorme éxito social y cultural de la Bogotá Humana. Quizás por nuestra falta de capacidad de comunicar esos logros, lo cierto es que el gobierno de Bogotá elegido, tiene otra lógica y otros intereses.

Ante esta nueva realidad, y ante los peligros que para la vida entraña el retroceso hacia el mundo de los grandes negocios con lo público de la ciudad, que era la verdadera agenda de los propietarios y directores de los medios, y es la agenda de círculos empresariales ligados a la especulación inmobiliaria y a la privatización de los servicios públicos, y ante el peligro de la destrucción de los frágiles ecosistemas sobre los que se ha levantado la ciudad, hay que actuar de manera inmediata

Solo un fuerte movimiento social pacífico pero contundente podrá salvar el metro de Bogotá, detener las privatizaciones, y mantener las políticas sociales de inclusión social, y la prioridad de la educación pública

Hay que encontrar un camino de unidad en la acción del movimiento sindical y el movimiento social y juvenil

El movimiento popular se acostumbró al avance constante en materia social y creyó al final que se trataba de un proceso normal, automático y sin retroceso. Hoy la ciudad es devuelta al neoliberalismo que tuvo como logro social, condenar a la mitad de su población a la pobreza.

Por tanto es hora de despertar y de actuar.

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Sábado, 19 Diciembre 2015 06:36

Bogotá Humana

La alcaldía humana se despide anunciando la futura inauguración de la nueva Cinemateca distrital.

 

La administración del alcalde Gustavo Petro al frente de la capital de Colombia terminará cuando acabe este 2015. Se acaba la etapa de la Bogotá Humana. Habrán sido cuatro años de peleas y luchas por mantenerse al frente de uno de los consistorios más complicados en una de las ciudades más difíciles de gobernar en un siempre dificultoso país.


Un alcalde que ha intentado cumplir el lema de su mandato, "Bogotá Humana", y que ha tenido que lidiar con gigantes y con molinos para lograrlo. Su tarea no ha sido nada fácil (ver "No se va, le echan"). Los poderes, empezando por los medios masivos tradicionales, tanto la prensa, como la radio y la televisión, excepción hecha de Canal Capital, le han puesto todas las zancadillas posibles. Y gran parte de la ciudadanía, increíblemente también en los sectores populares por los que más ha trabajado, no ha terminado de entender el enfoque progresista del burgomaestre.


A ello también ha contribuido, creo yo, una mala política de comunicación distrital.


Tal vez el tiempo, o la historia, como decía Fidel Castro, le absolverá y le reconocerá su labor. Una labor que destaca, sobre todo, en la cultura, en la recuperación del espacio público y en la inclusión social de todas y todos los habitantes de esta macro urbe de casi nueve millones de personas (censo oficioso que nadie sabe a ciencia cierta en qué cifra se encuentra).


En estos últimos días del año, Petro está aprovechando para inaugurar o promover las últimas de sus acciones como alcalde. Hoy, viernes 18 de diciembre, ha presentado la futura nueva Cinemateca distrital "un centro cultural que fomentará la defensa del patrimonio cultural y la evolución integral de la cultura audiovisual, a través del desarrollo de programas de formación, creación, exhibición, investigación y publicaciones y de acciones de preservación, restauración y circulación del acervo audiovisual consignado en su Filmoteca y en su Mediateca."


Este espacio cultural, que será ambientalmente "amigable", al aprovechar la luz solar y canalizar el agua de lluvia, estará ubicado en los terrenos que iba a ocupar el centro cultural de España y que, gracias a la crisis que se vive en Europa, han retornado al consistorio bogotano. Más de veinte mil metros cuadrados en pleno centro de la capital, en la esquina de la carrera Tercera con la calle 19. Ese centro al que esta administración municipal le ha invertido ganas, esfuerzo y plata para revitalizarla.


La cinemateca será el espacio, en palabras de Santiago Trujillo, director del Instituto Distrital de las Artes, "donde se guardará la memoria audiovisual de la sociedad". Una sociedad que necesita tener memoria, que, en estos tiempos de negociaciones de paz, tiene que seguir perdonando sin olvidar.


En el transcurso del acto, en el que también han intervenido la secretaria distrital de Cultura, Clarisa Ruiz, y la responsable de la Empresa de Renovación Urbana, se ha presentado, y entregado un ejemplar a cada una de las personas asistentes, Bogotá Arte Urbano – 80 grafitis 2012 – 2015, una obra recopilatoria de ochenta de los grafitis con los que se ha decorado la ciudad a lo largo de estos cuatro años. En lo que ha sido "la mayor intervención de arte urbano" en una capital que le ha apostado a llenar de color el espacio público, permitiendo que la gente se exprese, haciendo que las paredes comuniquen (ver "paredes que comunican") y narren realidades de una sociedad viva, activa y abierta.


Esperemos que el nuevo gobierno distrital, que entrará en 2016 a la cabeza del yuppie (aunque no tan joven) de Peñalosa, no tire por tierra lo bueno que han hecho las personas del equipo saliente. Los planteamientos de este nuevo alcalde, que ya lo fue en el período 1997-2000 con su "Bogotá, 2.600 metros más cerca de las estrellas", no parecen ir por el camino de la ciudadanía, lo público y la cultura.


Ya ha planteado la paralización de un metro nunca iniciado y también ha avisado de la posible privatización de ETB (la empresa distrital pública de comunicaciones). Malos indicios para la otra Bogotá. Seguramente que se centrará en la que va de la calle 45 hacia el norte, que promoverá la política del concreto (cemento), los bolardos y el carro privado.


La obra para la construcción de la sede del cine se adjudicará el próximo día veinticuatro, pero no se sabe si la iniciativa llegará a buen fin y podrá llenar un espacio público que, en palabras del alcalde, sufrió hace años una tragedia social al desplazar a sus habitantes de entonces, entre ellos el escritor Jairo Aníbal Niño, por intereses mercantiles.


Tanto Trujillo como Petro han manifestado, durante su intervención en la carpa situada en el espacio que ocupará la cinemateca, su preocupación y el riesgo existente de que la siguiente administración no respete los compromisos y este proyecto, tan necesario para una capital como Bogotá y para un país como Colombia que por primera vez ha situado una de sus producciones en la antesala de los premios Oscar del cine, se quede en el aire, en la imaginación de quienes defienden y aman el séptimo arte y todo lo relacionado con la cultura y las artes audiovisuales.


Para Gustavo Petro, la nueva cinemateca contribuirá a "construir una ciudad democrática", lo que supone "evitar discriminaciones". Ha señalado que en sus años de gobierno distrital ha intentado plantear un progreso distinto al del siglo xx, al margen de los bienes materiales. Ha querido explorar lo nuevo, hacer una especie de revolución en la ciudad sin tomar más armas que las de la cultura. Y ha afirmado que el progreso hoy es "acumular sentires". Porque lo que importa es "sentir y ser, el saber y la cultura", promoviendo la producción cultural para "cambiar actitudes", haciendo "arte en la calle para buscar un nuevo equilibrio entre naturaleza y ser humano".


Más pronto que tarde podremos evaluar y comparar esas actitudes frente a la administración entrante. Quizá echemos de menos la humanidad bogotana del equipo municipal saliente. Tal vez, cinematográficamente hablando, haya que terminar haciendo como los vecinos de aquella maravillosa cinta de Sergio Cabrera, "La estrategia del caracol", y dejarles a los próximos gobernantes, parafraseando el final de la película, un grafiti que rece "Ahí tienen su hijueputa ciudad, a ver qué hacen con ella".

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Jueves, 26 Noviembre 2015 11:52

Entre el que sale y el que entra

El 25 de octubre en horas de la noche, Enrique Peñalosa y sus asesores, radiaban de alegría. Igual semblante cubría el día 26 el rostro del vicepresidente Vargas Lleras, así como el de varios ministros del gobierno nacional. No era para menos: con el triunfo del candidato del cemento para la alcaldía de Bogotá, los negocios y las ganancias hacían cosquillas en los bolsillos y las chequeras de estos empresarios devenidos en políticos. Business, dicen quienes los formaron, así como muchos de los que están detrás o junto a ellos, sin duda, todos aquellos que integran ProBogotá, la fundación "sin ánimo de lucro" constituida un año atrás por grandes firmas nacionales e internacionales, para quienes era fundamental ganar –recuperar– las riendas directas del gobierno capitalino (ver desdeabajo edición No. 216. Business es lo que interesa, lo demás –el ambiente, la calidad de vida de los habitantes más populares de la urbe bogotana, la extensión sin límites del territorio capitalino–, que esperen.

 

Veinticuatro horas después, tras un día lleno de reuniones del recién elegido alcalde para el periodo 2016-2019 con funcionarios del gobierno nacional, entre ellos con los ministros de transporte y vivienda, el director de la Agencia Nacional de Infraestructura (Ani), y el vicepresidente (las que recuerdan una vez más que para poder hacer marchar un proyecto local de cambio –como pretendió Petro, o uno de continuidad como lo hará Peñalosa– debe contarse con el músculo nacional), reuniones extendidas a los empresarios de diferente matiz proponentes de Alianzas Público Privadas (App), en las cuales les debieron confirmar, sin duda alguna, que podrán contar con la alcaldía distrital para llevar a cabo la multiplicación de sus capitales. Peñalosa explicaba así las obras con las cuales él –y ellos– consideran que los habitantes de la capital del país ganarán en movilidad y calidad de vida:

 

(haremos las) "[...] autopistas para las entradas y salidas de Bogotá; la ampliación de la carrera 7 al norte; la ampliación de la autopista norte; la gran vía Cota, 170 y desde aquí hasta la carrera 7; autopista longitudinal de occidente (avenida Cundinamarca), que será la vía de mayor tráfico en Colombia en los próximos cien años, una vía tan ancha como la avenida El Dorado, que va desde la autopista norte, pasa por Suba, va a Engativá, Fontibón, Kenedy, Bosa, Mosquera, Soacha; ampliación de la calle 13 (entrada a Bogotá); prolongación de la avenida de las Américas al occidente y luego, no sólo llegará a la Alo sino que saldrá de Bogotá e irá hacia el occidente; autopista elevada que vaya desde Soacha hasta Bogotá; calle 63 –con la que sueño– una vía subterránea que va desde la Circunvalar, sale en la NQS, sale en la 68, sale en la Boyacá, sale en la Ciudad de Cali, sale en la Alo y sale de Bogotá por el costado norte del aeropuerto El Dorado [...].

 

Y ampliaba el ahora titulado por los creadores de opinión como "uno de los personajes que más conoce sobre ciudades en el mundo": "Estas son algunos de los proyectos que vamos a destrabar [...] para que mejore la movilidad en la ciudad de Bogotá" (Enrique Peñalosa entrevistado por Yamit Amat, 26 de octubre, 9 pm).

 

Cemento y más cemento, para continuar pavimentando uno de los territorios más bellos y fértiles con que cuenta el país, donde la mayoría de sus humedales ya fueron desecados, sus ríos entubados, y sus principales aguas llevadas hasta la muerte por falta de oxigeno y exceso de químicos y desechos de todo tipo, depositados sobre sus corrientes por una industria que no depara en las consecuencias de su falta de control a sus procedimientos, y una población que estima a la naturaleza como algo ajeno, externo a la misma, algo para "usar y tirar".

 

Proyectos para destrabar, según el recién elegido burgomaestre capitalino, es decir, para retomar la vía obstaculizada por la administración de la denominada "Bogotá humana", que pretendió todo lo contrario, es decir, impedir el crecimiento sin límite de la ciudad, no patrocinar ni estimular el poblamiento de la periferia de la urbe, conservando la misma como reserva ambiental, a la vez que evitando que los más pobres de sus pobladores lleguen a habitar terrenos que se inundan con facilidad; desestimular el uso del carro privado haciendo innecesario por ese conducto la construcción de nuevas vías; densificar el centro de la ciudad como espacio para que los sectores populares de esta ciudad accedan a mejores terrenos para vivir, etcétera.

 

Pero como "al que no quiere caldo le dan dos tasas", las obras serán muchas más, incluyendo entre ellas el metro, con un nuevo trazado –elevado– que dará al traste con más de miles de mil millones de pesos invertidos por la alcaldía de Gustavo Petro en estudios; al tiempo que la construcción del Centro Administrativo Nacional (Can), reubicando el mismo en el centro de la ciudad. Es decir, miles de metros cuadrados para el negocio.

 

¡Felicidad total! No es de extrañar que el mismo Presidente se apresurará a reafirmar que el nuevo alcalde cuenta con el apoyo suficiente para concretar el metro, y su segundo aborda le confirmara que cuenta con todos los recursos para ejecutar los planes ya descritos.

 

Disposición y amabilidad –total– oficial que desentona con el tratamiento dado a Gustavo Petro para quien, a pesar de los aciertos en muchos de sus proyectos, o la verificación empírica que la vía a seguir por el desarrollo es aquella que coloca en el centro al ser humano, de la mano de la naturaleza, no solo le sabotearon durante los años que estuvo al frente del Palacio Liévano su plan de gestión, sino que incluso hasta último momento maniobraron en su contra para que no quede su registro en la historia como el alcalde que logró darle inicio al metro que requiere esta urbe.

 

Una disputa de modelos de ciudad y de poderes. La puja se amplía a otros ámbitos, como quedó claro días después cuando Enrique Peñalosa confirmó –luego de reunirse con los mandos de la Policía– que con él todo el que infrinja las normas deberá ser encarcelado, tomando distancia del alcalde que termina funciones el 31 de diciembre de 2015, para quien el tema de los delitos menores debe ser tratado con prevención y tratamiento extramural. La lógica reclamada por Peñalosa, tras decenas de años de implementación, tanto en Colombia como en otros países, no deja duda sobre sus nefastas consecuencias y fracaso total.

 

Populismo punitivo, negocios a manos llenas, persistencia tras un modelo de ciudad fracasado –el impuesto por la Ford desde los años 20 del siglo XX– y llamado a ser superado en el menor tiempo posible aquí como en todo el mundo, cobertura total para el nuevo gobierno en ciernes y propaganda desbordada a su favor por cuenta de los grandes medios de comunicación y sus conductores –los llamados creadores de opinión–, son parte de los elementos que entran en el escenario nacional para favorecer, al mismo tiempo, la campaña electoral del 2018 que desde ya encabeza, con todos los recurso del Estado colocados a su favor, Germán Vargas Lleras, en la cual enfrentará, entre otros posibles contrincantes, a Gustavo Petro.

 

¿Servirá Bogotá para catapultar al delfín llerista hacia la Casa de Nariño? O, ¿una vez medida por la ciudadanía capitalina, y por extensión mediática, por el conjunto nacional, las bondades de muchas de las propuestas, ejecutadas o no, por la administración Petro, le darán su aval para que encabece un gobierno nacional? De ser así. ¿tendrá el exalcalde la capacidad autocrítica para superar los errores que impidieron que de su mano bastos sectores sociales de Bogotá se transformaran en pueblo movilizado, tomando en sus propias manos el destino de sus vidas?

Publicado en Edición Nº219
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