Martes, 08 Julio 2014 06:34

El control de los cuerpos y los saberes

"La universidad ha sido y sigue siendo una instancia fundamental de la colonialidad del saber", define Walter Mignolo, profesor de Duke University (EE.UU.), donde dirige el Centro de Estudios Globales y Humanidades. Mignolo es uno de los referentes de la corriente de pensamiento decolonial, una red de intelectuales constituida hace unos quince años. La idea fundamental del grupo es que la colonialidad es la cara oscura de la modernidad, y que esa díada modernidad/colonialidad opera desde una matriz de poder con pretensiones universalistas, la matriz totalitaria de la razón moderna, instituida sobre la dominación y la explotación de seres humanos definidos como inferiores desde la invención de la noción de raza. El pensamiento decolonial considera parte de esa lógica/retórica tanto al capitalismo como al socialismo, y toma distancia de otros pensamientos que cuestionan la modernidad (Nietzsche, teoría crítica, Foucault, posestructuralismo, posmodernismo), a los que considera eurocentrados, incapaces de dar cuenta del silenciamiento de otras culturas inherentes a la colonialidad. La red modernidad/colonialidad promueve un horizonte de inclusión de lo diverso, la pluriversalidad, de ahí su cercanía a las poblaciones víctimas de la "herida colonial", comunidades indígenas y movimientos sociales de Africa, Asia y, especialmente, Latinoamérica. Desde esa perspectiva, Mignolo analiza el rol que han desempeñado las universidades.


–¿Cuál ha sido la función de la universidad en el proceso de la modernidad/colonialidad?


–La universidad ha sido y sigue siendo una instancia fundamental de la colonialidad del saber. La transformación en Europa de las universidades medievales (Bolonia, Salamanca, Coimbra) en universidades renacentistas se extendió en el siglo XVI a las colonias hispánicas: la Universidad de Santo Domingo en México, San Marcos de Lima en Perú, la Universidad de Córdoba en la Argentina. Y Harvard, en EE.UU., en el siglo XVII. Mientras Portugal no incentivó la creación de universidades, España se autoasignó una misión teopolítica: el control de los cuerpos mediante el control de las almas, es decir, de las subjetividades. En el siglo XVIII, la universidad renacentista mutó, en Europa, en la universidad kantiana-humboldtiana. Ese modelo de universidad desplaza a la universidad teológico-humanista de los Estados monárquicos y nace la universidad de los Estados seculares: la idea de ciudadanía y democracia conecta el control del conocimiento con el control de la autoridad. En América, las universidades coloniales teológico-monárquicas mutan en universidades seculares estatales. Y se fundan otras universidades, como la de Chile en 1862 y la UBA en 1821. Todo esto antes de que Francia e Inglaterra colonizaran Africa y Asia, y comenzara ahí la instalación de universidades kantianas-humboldtianas. En fin, la universidad y el museo son dos instituciones clave en las que se fundó y se mantiene la colonialidad del saber y de la subjetividad.


–¿Cómo siguió ese proceso en el siglo XX?


–En la segunda mitad del siglo XX, bajo el liderazgo de Estados Unidos, las universidades se transformaron –y aún se están transformando– en universidades corporativas. Es decir, las universidades son administradas como corporaciones y adoptan valores de las corporaciones: eficiencia, excelencia en el sentido corporativo, investigaciones que serán aprovechadas por las corporaciones para mercantilizar desde la farmacología hasta la alimentación. A la vez, desde principios del siglo XX comenzó un nuevo ciclo que remeda al del siglo XVI: la instalación de universidades de EE.UU. en los Estados del Golfo Pérsico (Qatar, Kuwait) y en el este y el sudeste asiático (China, Singapur). Sin embargo, las cosas han cambiado. No es seguro hasta qué punto las universidades estadounidenses transmiten valores occidentales y hasta qué punto el saber occidental es apropiado para beneficio de proyectos de desoccidentalización. Esto no fue posible en el siglo XVI puesto que las poblaciones indígena y africana fueron marginadas de las esferas del saber. En la América luso-hispana, después de las independencias, las elites criollas locales que gestionaron las universidades se convirtieron en servidores imperiales para mantener la colonialidad del saber en las ex colonias.

.–¿Qué papel podrían cumplir las universidades en un proceso de decolonización?


–Es difícil pensar hoy que la dirigencia universitaria en cualquier parte del mundo se proponga descolonizar el saber. Estos proyectos provienen del cuerpo profesoral y estudiantil, no de la administración. Sería semejante a esperar que el Estado inicie proyectos de descolonización. A pesar de que en Bolivia el Estado emplea este vocabulario, la descolonización no es una cuestión de políticas estatales. Los Estados están enganchados con las corporaciones y los bancos. La dirigencia universitaria puede apoyar, en ciertos momentos, algunas iniciativas, pero no le es posible iniciar estos proyectos. El día que las universidades públicas o privadas gestionen la descolonización pedagógica, será porque ya los procesos de descolonización que percibimos en la sociedad política contribuyeron a un vuelco radical y a la disolución de la matriz colonial de poder. Por el momento, la descolonialidad es una visión y una orientación que coexiste y coexistirá en tensión con otras visiones y sistemas de ideas (el liberalismo, el neoliberalismo, el marxismo, el cristianismo, el confucionismo, el islamismo), así como con orientaciones y visiones disciplinarias (ciencias humanas y naturales, escuelas profesionales, etcétera). La decolonialidad es una opción entre otras.


–¿Conoce alguna experiencia académica que vaya en ese sentido? ¿El caso de Amawtay Wasi en Ecuador?


–El caso de la Universidad Intercultural de las Nacionalidades y los Pueblos Indígenas Amawtay Wasi es un ejemplo. Esta sí fue una universidad liderada por la dirigencia indígena. Pero Rafael Correa se las arregló para descalificarla, basado en formas corporativas de evaluación de "excelencia"... La educación en Amawtay Wasi se organizó en cuatro centros curriculares: Ushay-Yachay o de la Interculturalidad, Ruray-Ushay o de las Tecnociencias para la vida; Munay-Ruray o del Mundo vivo; y Yachay-Munay o de las Cosmovisiones. El centro de los cuatro centros es Kawsay, "Vida" y también "Conocimiento". Se entiende así el significado de Sumak Kawsay, que malamente se traduce como "Buen vivir": Sumak Kawsay sería la plenitud del vivir alcanzada a través del conocimiento. Este es un modelo de pedagogía decolonial y por lo tanto de universidad decolonial. Esta universidad no fue una iniciativa del Estado. Al contrario, el Estado la clausuró. Correa podría haber apoyado Amawtay Wasi al mismo tiempo que creaba universidades corporativas. Pero no le quedaba otra, para decirlo mal y pronto. Hoy, los Estados necesitan de las universidades no tanto para formar subjetividades ciudadanas, como era el caso de la universidad kantiana-humboldtiana, sino para preparar expertos que les permitan a los Estados "estar a la altura" de los tiempos, y los tiempos marcan otro tipo de educación: la reproducción de la colonialidad del saber adaptada a tecnologías para acrecentar la producción y las ganancias, administración de empresas para incrementar el lucro, ingeniería y geología para expandir el extractivismo, investigaciones para aumentar los agronegocios. En fin, se trata de impulsar investigaciones que promuevan el "desarrollo" y de desautorizar investigaciones que muestren la colonialidad del saber agazapada debajo de la retórica desarrollista. En la Argentina, el caso de Andrés Carrasco habla por sí mismo.


–¿Cuál ha sido su propia experiencia? ¿Ha encontrado dificultades para el pensamiento decolonial en las instituciones donde se ha desempeñado?


–Las "dificultades" las encuentro no tanto en las universidades sino en Facebook... (risas) En Duke University nadie se opone abiertamente. Es una política general en los EE.UU., una vez que estás dentro, te dejan hacer. Por otra parte, el apoyo depende de las universidades. Quienes llevamos adelante esta forma de hacer y pensar lo hacemos al margen de la orientación general de las universidades. Se trata pues de "las tretas del débil", como aprendimos de Josefina Ludmer, estrategia que tiene validez en varias esferas. El doctorado creado por Catherine Walsh en la Universidad Andina de Quito es un caso ejemplar de pedagogía decolonial sin que haya sido una iniciativa de las autoridades. El título es de "Estudios culturales latinoamericanos", pero la orientación es netamente decolonial. Aunque no lo decolonial como un "método" para los "estudios culturales", puesto que lo decolonial es una manera de pensar y de estar en el mundo, y no un método para estudiar. Pensar descolonialmente significa desengancharse de los presupuestos de la epistemología moderna basados en la distinción entre sujeto cognoscente y objeto a conocer. Cuando en las propuestas de tesis uno lee "mi objeto de estudio es X" y "mi método es Z", sabemos que estamos en plena colonialidad del saber. Pero sin duda es más que esto. La decolonialidad son los procesos a la búsqueda de un estar en el mundo y hacer en ese estar (kuscheanamente dicho), desobedeciendo a lo que la retórica de la modernidad y el desarrollo quiere que seamos y hagamos.

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"En el cine de ficción el director es Dios y en el cine documental Dios es el director". Es una frase muy conocida de Alfred Hitchcock, que el legendario montador Walter Murch (Apocalypse Now) envió a Mark Levinson cuando éste iba a comenzar el rodaje de Locos por las partículas. Nunca pensó este director y guionista (antes doctorado en Física de Partículas en la Universidad de Berkeley) que lo que comenzaba como una película sobre el experimento del Gran Colisionador de Hadrones terminaría siendo la gran historia del descubrimiento del Bosson de Higgs, 'la partícula de Dios'. Apasionante, esta historia -que confirma la sentencia de Hitchcock- contiene emoción y suspense en altísimas dosis, a pesar de que todos conozcamos el final. Locos por las partículas es el estreno de 'El documental del mes'.


Con la presencia del propio Murch, un fanático de la ciencia, como responsable del montaje, la película comenzó gracias al encuentro de Levinson con David Kaplan, un destacado físico teórico, miembro del equipo del experimento del Gran Colisionador de Hadrones (un gigantesco acelerador de partículas). "¿Por qué lo estamos haciendo?" se pregunta Kaplan en la presentación del proyecto ante decenas de científicos. "Tenemos dos respuestas. Una es la que explicamos a la gente y la otra es la verdad. La respuesta número uno, que no es mentira, es que estamos reproduciendo las condiciones físicas de los momentos posteriores al Big Bang para ver cómo era el Universo en su inicio. La respuesta número dos es que estamos intentando entender las leyes básicas de la naturaleza".

"Lo más importante que ha pasado en mi vida"


Poco a poco, a medida que una serie de científicos va explicando nuevos aspectos del experimento y del acelerador de partículas, el espectador va comprendiendo que del resultado de esta prueba depende ni más ni menos que la verdad sobre la esencia del Universo. Y es bastante conmovedor escuchar a un gran físico teórico, un tipo sosegado, con melena y cara de listo, asegurar que esto "es lo más importante que ha pasado en mi vida. El descubrimiento de nuevas partículas fundamentales".
Junto a él se encuentran Fabiola Gianotti, una física experimental, jefa del proyecto

ATLAS, una mujer que llegó a lo más alto de la Ciencia desde la Filosofía y la Literatura; Nima Arkani-Hamed, un físico teórico en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, hijo de científicos iraníes que tuvieron que huir a las montañas de Turquía durante la revolución; Savas Dimopoulos, un físico teórico en la Universidad de Stanford, que nació en Estambul, de donde debió huir cuando se agravaron los conflictos con los griegos, y Mónica, una física experimental, estudiante de postdoctorado en el experimento Atlas. Son parte de la élite de los miles de científicos que participaron en este experimento fundamental y los protagonistas de esta historia.


La Supersimetría o el caos


El 29 de marzo de 2010 se realizó el primer intento de colisiones de alta tecnología. La gigantesca máquina envió un haz en una dirección y otro, en la opuesta. Durante un rato circularon en paralelo y en un momento se anuló esa separación y se intentó provocar la colisión. De ésta debían surgir nuevas partículas. El experimento falló. Pero el equipo volvió a intentarlo meses después y funcionó. Y en agosto de 2011 se hizo un gran anuncio: los datos obtenidos de estas colisiones (ahora sí conseguidas) permitirían detectar el Bosson de Higgs. Ahora bien, si la masa de Higgs era de 140 Gev (gigaelectronvoltios), el asunto se ponía muy serio. La teoría de la Supersimetría (que calcula una masa de 115 Gev) se desmoronaría y habría que aceptar la teoría del caos, el Multiverso (múltiples Universos como el nuestro).


Mark Levinson exprime al máximo la situación. La tensión es altísima, casi insoportable, el trabajo de decenios podría irse al traste, algunos de los físicos teóricos más importantes del planeta se juegan aquí el esfuerzo de toda su vida. Y mucho más, esto podría demostrar lo aleatorio del Universo o la existencia de unas leyes que lo expliquen. Dios o las leyes de la física.

El 3 de julio, ante un grupo de relevantes científicos y con la presencia de Peter Higgs en el auditorio, se anunciaron los resultados. La masa del Bosson de Higgs es de 125,3 Gev. Peter Higgs llora de emoción. "Para mí, es increíble que haya ocurrido en mi vida". "¡Hemos encontrado el Higgs!" grita entusiasmado Nima Arkani-Hamed. "Me parece que lo tenemos", bromea otro, evidentemente emocionado. "La física funciona", sentencia rotundo y aliviado otro científico.


"Las cosas que nos hacen humanos"


"Sentí orgullo cuando se anunció el Higgs. Pero sentí orgullo por la humanidad. Que unos seres en un pequeño planeta, con nuestros minúsculos cerebritos, podamos entender tan profundamente qué pasa... ¡Es el poder de la mente humana!" dice Savas Dimopoulos, que unos segundos después se pregunta: "¿Por qué los humanos se dedican a la ciencia? ¿por qué se dedican al arte?", para contestarse inmediatamente: "Las cosas que menos importan para nuestra supervivencia son precisamente las que nos hacen humanos".


"La ciencia y el conocimiento son muy importantes. Igual que la cultura es muy importante. Son necesidades del ser humano", añade Fabiola Gianotti poco antes de que aparezcan los créditos de esta película, una historia que se ha quedado con un final abierto, al fin y al cabo, "la masa de Higgs está en un punto muy incierto para el destino de nuestro Universo".

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Ante el panorama, los ejércitos se alistan de lado y lado. Los nombres en cada caso giran en torno al candidato–presidente Santos, y al candidato uribista Zuluaga. Las huestes reúnen a los mejores hombres y mujeres que pueden de cada lado, y las trompetas de guerra suenan con vehemencia, a lo que los grandes medios de comunicación les hacen eco a la vez que las avivan.


A comienzos del siglo XX surgió un debate de gran calado y de consecuencias imprevistas. Hasta la fecha ese debate no ha sido dirimido, pero las bases han quedado suficientemente establecidas. El resultado más significativo del mismo fue el descubrimiento del llamado "principio de incertidumbre", y su padre, el físico alemán W. Heisenberg. El debate y el contexto tiene que ver con la física cuántica y la naturaleza de la realidad. El tema de partida es el comportamiento de la materia y de la energía.


Seguidamente, la física cuántica dio lugar en el campo de las matemáticas y de los sistemas computacionales al descubrimiento y estudio de la aleatoriedad. Como consecuencia, se produjo un cisma magnífico en la ciencia y la cultura.


Las ciencias de la complejidad —un conjunto de diferentes ciencias, teorías, aproximaciones, métodos y lenguajes—, encuentra como uno de sus pilares la teoría cuántica y definitivamente hacen de la aleatoriedad un tema propio. Como consecuencia, la complejidad consiste en el estudio de fenómenos, sistemas y comportamientos caracterizados por no–linealidad, emergencia, caos, autoorganización, impredecibilidad, turbulencias y fluctuaciones, entre otros atributos. Y claro, por aleatoriedad e incertidumbre.

Ambos conceptos tienen la dificultad de que, gracias a los desarrollos científicos que desde comienzos del siglo XX conducen hasta el presente, la incertidumbre deja de ser un problema meramente cognitivo, epistemológico, o emocional. Más exactamente, la incertidumbre no tiene absolutamente nada de psicológico en cualquier sentido de la palabra. La realidad misma está marcada por incertidumbre. Y como resultado, la naturaleza y el universo, como de hecho la sociedad misma, son específicamente probabilísticos.


Pues bien, la realidad colombiana se caracteriza, en toda su historia, y muy particularmente en el presente y en este momento, por una altísima complejidad y por incertidumbre. Sin lugar a dudas, el rasgo más sobresaliente de la realidad colombiana gira en torno a la posibilidades del proceso de paz que se adelanta en La Habana.


La paz es un fenómeno esencialmente aleatorio e incierto. Desde luego que hay los militaristas y los guerreristas; están también los pacifistas y diplomáticos. Están las víctimas y los victimarios. Están quienes dudan y sospechan de los diálogos y quienes le han apostado literalmente todo a los mismos.


Pero los resultados electorales en Colombia ponen de manifiesto que la paz y la guerra en el país no son simplemente cuestión de apuestas, de voluntades de un lado o de otro, de acuerdos, pactos y entramados; la cosa no se agota en las guerras sucias y en los problemas de marketing político, comunicación estratégica. Todo ello conduce a interpretar:


1. Los procesos de construcción de la paz a raíz de los diálogos entre las FARC y el Estado colombiano, y
2. Los resultados de las elecciones presidenciales del 26 de mayo pasado,
como fenómenos esencialmente marcados por incertidumbre.


Nada es tan incierto, hoy por hoy, como los resultados de la paz y los diálogos que tienen lugar con la mediación activa de la comunidad internacional. Más allá de las alianzas y los acuerdos, de las maquinarias y las voluntades, los odios y enfermedades de un lado, y las buenas voluntades del otro.


Ha dicho públicamente el candidato Zuluaga que el primer acto que hará si llega a triunfar es romper la mesa de diálogos de La Habana. Y hay que creerle, desde luego

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Ante el panorama, los ejércitos se alistan de lado y lado. Los nombres en cada caso giran en torno al candidato–presidente Santos, y al candidato uribista Zuluaga. Las huestes reúnen a los mejores hombres y mujeres que pueden de cada lado, y las trompetas de guerra suenan con vehemencia, a lo que los grandes medios de comunicación les hacen eco a la vez que las avivan.


Colombia, un país sempiternamente dividido, polarizado. Hoy la polarización toma los nombres de Santos y de Zuluaga, pero en perspectiva histórica eso será sólo un asunto de semántica. La verdad es que lo que observamos en la actualidad es una constante histórica.
Nada garantiza que la paz está lograda. Nada garantiza tampoco que los diálogos tendrán buen fin. Desde luego que caben las apuestas y las estrategias de toda índole. Son comprensibles, y hasta necesarias y deseables, según cada caso.


Pero la verdad es que la suerte de la paz en Colombia, como la de la guerra misma es esencialmente aleatoria, cargada de incertidumbre. Es un asunto de la realidad misma, más allá de las interpretaciones.


En el debate de Copenhaguen, Einstein se rebelaba contra Bohr y Heisenberg y sostenía que la realidad sí era auto–consistente y todo se podía y debía explicar racionalmente y según leyes. Son numerosos los analistas políticos, comentaristas y académicos que son, a la sazón, reencarnaciones de Einstein. Que es cuando se termina pensando en términos de deseos. Wishful thinking, se dice en inglés.


La dificultad teórica y cultural —en toda la acepción de la palabra— de la teoría cuántica estriba en el hecho de que la gente no puede aceptar la aleatoriedad, y reducen la incertidumbre a ausencia de información (confiable). Como sostenía Nietzsche: "La gente prefiere tener una mala explicación a no tener ninguna". Y ese es justamente el reto de la aleatoriedad y la incertidumbre.


La complejidad de la paz consiste exactamente en la incertidumbre. Y eso no depende de nadie en particular. Si no, no podremos entender a cabalidad lo que significaron los resultados de las elecciones que le dieron medio millón de votos por delante al enemigo de la paz, y más del 65% entre abstencionismo y voto en blanco.


La incertidumbre de la paz exige ideas mejores, y consiguientemente, acciones determinadas. Pues lo que sigue a la incertidumbre de la paz es la seguridad de la guerra y la muerte, las persecuciones, las chuzadas y los asesinatos de todo tipo, y la destrucción de la biodiversidad del país.


La complejidad de la política consiste, para Colombia, en lo incierto de la paz. Pues bien, una condición para la vida es buena ciencia. Y la ciencia de punta pasa por el reconocimiento de las turbulencias y las fluctuaciones. Debemos aprender mejor lo que significa, para el caso, el estudio de los fenómenos de complejidad creciente.

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Tres científicos británicos de la Escuela Imperial de Londres lograron probar una teoría de 80 años de antigüedad, que determinaba que la luz podría ser convertida en materia, se informó.


En un primer momento, los expertos investigaban los problemas vinculados a la energía de fusión, cuando se dieron cuenta de que aquello en lo que trabajaban podría aplicarse a la teoría sobre la materialización de la luz, propuesta en 1934.


En ese año los científicos estadunidenses Gregory Breit y John Wheeler admitieron que debería ser posible convertir la luz en materia rompiendo a la vez sólo dos partículas de luz (fotones), para crear un electrón y un positrón.

Uno de los especialistas británicos aseguró que pese a que todos los físicos aceptan la teoría como verdadera, pocos esperaban que se pudiera lograr en un laboratorio.


Proponen método de dos etapas


En la investigación, publicada en la revista especializada Nature Photonics, los científicos proponen un método de dos etapas, cuya idea principal se basa en el uso de un láser de alta intensidad extremadamente potente.


Por medio de él sería posible acelerar los electrones hasta la velocidad de la luz y dirigirlos a una superficie de oro, de esa forma aparecería un haz de fotones que sería mil millones de veces más potente que la luz visible.


Al mismo tiempo, los expertos proponen enfocar un láser de alta energía en la superficie interna de otra placa de oro para crear un campo de radiación térmica.


Si la luz de la primera fase se proyecta dentro de ese campo, según presumen los físicos británicos, los fotones empezarán a chocar y a formar electrones y positrones.

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"Informarse cansa y es un trabajo" en el mundo globalizado actual, afirmó el escritor y periodista español Ignacio Ramonet, quien destacó la importancia cultural de la integración latinoamericana a través de la televisión pública.


Experto en geopolítica y autor de varios libros, entre ellos "Televisión y Poder", el director de Le Monde Diplomatique en español dialogó con ANSA al margen del primer Encuentro de Medio Públicos que cierra hoy en Mar del Plata y que reúne a 32 canales de televisión y radios de 12 países de Sudamérica, México y Cuba.


"Informarse cansa, es un trabajo. En la información está lo que te llega y lo que tu añades, en términos de análisis de capacidad", aseguró Ramonet en cuanto a la vorágine del flujo informativo en distintos medios de comunicación y la web, que no siempre es confiable porque replica datos incorrectos.


"Internet también te da la posibilidad de leer periódicos de otros países; si lo que te dicen de Venezuela no te convence vas a los diarios directamente de la prensa venezolana, tanto de la oposición como la favorable al gobierno y puedes hacerte una idea. También a diarios europeos si hablas otras lenguas", destacó el analista.


Para el ciudadano que quiere acceder a la noticia, "la información es algo complicado, no es una cosa maniquea y antes de llegar a una conclusión hay que tener muchos parámetros", remarcó Ramonet.


En un mercado de la televisión privada tan comercial y pendiente del rating, el periodista dijo que la televisión publica debe tener en cuenta a ese "barómetro pero no ser esclavo de él", porque el rol es también estimular la "educación en el público sobre cierta música o el teatro para que empiece a apreciarlo".


"La idea de que las televisiones públicas se asocien para intercambiar programas y proyectos forma parte de la integración latinoamericana en el sentido amplio, no solo debe ser económico sino integración cultural e informacional", opinó acerca del encuentro que se realiza en Mar del Plata con los medios estatales.


Para el autor de "La tiranía de la comunicación" y "Que es la globalización", es algo "nuevo" que los gobiernos "neoprogresistas" de la región alienten el "desarrollo de la televisión pública presentándola como una alternativa a los programas tradicionales del sector privado".


"La cultura es una dimensión fundamental de la identidad y la mayoría de estos gobiernos están tratando de reidentificar a sus sociedades" sin desatar "una persecución sobre lo que sea extranjero sino que apuestan a que cada vez más los ciudadanos van a apreciar su propia cultura, a la que ahora tienen acceso", aseguró.


El Encuentro de Medios Públicos de América Latina finalizara hoy con una declaración y el acuerdo de desarrollar una plataforma común que permite el intercambio de contenidos y programas producidos por las televisiones públicas de los 12 países.


El marco de esta cita es el Mercado de Industrias Culturales del Sur (MICSur) que, con 2.600 acreditados de 10 países (gestores y productores culturales y artistas), continuara su desarrollo hasta el domingo en Mar del Plata, una balnearia ciudad atlántica argentina, 400 kilómetros al sur de Buenos Aires.


(Con información de ANSA)

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Jueves, 15 Mayo 2014 06:10

El maestro: su misión

En los años recientes hemos sido testigos de cómo la violencia, la corrupción, la discriminación, la injusticia, la intolerancia, el cinismo, la deshonestidad o la envidia se han ido apoderando de la sociedad y de los espacios que compartimos; cada día hombres y mujeres atentamos contra nuestra dignidad humana, contra los valores y principios que deberíamos defender.


Sin embargo, aunque nos asombramos ante lo que observamos en los noticiarios o leemos en los periódicos y revistas, no somos capaces de ahondar, analizar y debatir sobre las razones que han propiciado la pérdida de valores en la sociedad.


Únicamente nos preguntamos atónitos: ¿acaso los padres, los docentes, las condiciones económicas, la ruptura del tejido social, las adicciones, la falta de oportunidades o la pobreza son los culpables de esta situación?


Y es que no reparamos en que ningún otro profesional impacta como el maestro en la sociedad ya que él es el encargado de moldear el recurso más valioso de un país: sus niños y sus jóvenes. El maestro tiene la labor de inculcar valores, principios, espíritu de lucha y carácter en las nuevas generaciones; ellos son quienes cimientan a la persona del mañana, quienes inculcan la base sobre la que se erigirá el destino del país; por eso, resulta trascendental formar buenos maestros, que independientemente de transmitir conocimientos, prediquen con el ejemplo.
Por ello, la educación continúa siendo el pilar del sistema social, político y económico de una nación, ya que los maestros son los guías y la clave de un mejor futuro para todos, dado que al transmitir los valores universales contribuyen a que los alumnos lleguen a ser ciudadanos del mundo en el siglo XXI.


En la antigua Grecia la figura del maestro representaba la formación espiritual y moral de la niñez y de la juventud; para ellos, el maestro era quien formaba el carácter del discípulo y velaba por el desarrollo de su integridad moral, orientada a la formación del alma y al cultivo de los valores éticos y patrióticos.


Aristóteles afirmaba que las virtudes morales se desarrollaban con el hábito, ya que no las poseemos por naturaleza, las adquirimos ejercitándolas.


La labor del maestro no pude limitarse a la enseñanza de la lectura, la escritura, las matemáticas o las ciencias, sino que debe fomentar aptitudes como la empatía, la comunicación interpersonal, la curiosidad y la confianza, mismas que facilitan la comprensión, la tolerancia y la solidaridad.


Educar en valores es una misión irrenunciable; en consecuencia –como lo señala el académico colombiano Fernando Vázquez Rodríguez en su obra Oficio de maestro–, es necesario reflexionar sobre la labor educativa que realizan los docentes, quienes en virtud de su misión cultivan con asiduo cuidado las facultades intelectuales de sus alumnos, desarrollan la capacidad del juicio, promueven el sentido de los valores, preparan para la vida profesional y contribuyen a la comprensión mutua.


El liderazgo de los maestros debe caracterizarse por el amor y el respeto a la vida, eje del crecimiento espiritual, así como por la lucha contra la codicia, el odio, la mentira, la traición, la manipulación, el abuso, la deshonestidad y el fraude, esto con miras a incrementar la capacidad de servicio y el pensamiento crítico de los estudiantes.


Jacques Delors, presidente de la Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI de la Unesco, explica que el educador debe estimular el aprender a conocer, con la finalidad de que los jóvenes comprendan el mundo que los rodea para vivir con dignidad y desarrolle las habilidades para comunicarse; aprender a hacer, para mostrarles cómo poner en práctica sus conocimientos; aprender a vivir juntos, por medio del entendimiento del otro, respetando la diversidad; y aprender a ser, para contribuir al desarrollo integral de cada persona: cuerpo y mente, inteligencia, sensibilidad, responsabilidad y espiritualidad.


Pero vale la pena preguntarnos si todos los maestros de México educan con el ejemplo y no sólo mediante los discursos y las palabras, que conllevan engaños y manipulación, porque ante la violenta realidad que vivimos urge que contemos con maestros que se erijan sobre un modelo de virtudes universales.


Es tiempo de que nos demos cuenta de que nada puede remplazar a un buen maestro, por ello es necesaria una sólida capacitación y un apoyo permanente, a fin de mejorar su desempeño y los resultados del aprendizaje en los alumnos, así como emprender acciones dirigidas hacia la reconstrucción del tejido social, ya que los maestros son mediadores entre la sociedad y el individuo.
Hoy la principal asignatura de los docentes debe ser brindar los conocimientos necesarios para que el educando descubra las herramientas y los principios que le permitan construir un mundo más justo, equitativo y tolerante.


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Se ha confirmado el elemento de la tabla periódica número 117: ununseptio (Uus). Este elemento fue descubierto en 2010 físicos rusos y estadounidenses, en conjunto con el Instituto de Investigación Nuclear.


El ununseptio era el elemento químico con más protones que quedaba por confirmar, pero no es el más pesado de la tabla periódica, que es el Ununoctio, con 118 protones. El último elemento agregado a la tabla periódica oficialmente había sido el Flerovio (114) y Livermorio (116) en el 2011.


El nombre de este elemento va en relación a su número atómico en latín (uno uno siete). Es un elemento radiactivo y transactínido que no existe en la naturaleza: es de producción sintética y de carácter superpesado. Se cree que es sólido, aunque su clasificación auténtica aún se desconoce. Además, pertenece al grupo de los halógeno.


Al límite de las posibilidades

 

"Hacer este elemento está en el límite absoluto de lo que es posible en este momento", afirmó el profesor David Hinde, profesor de la Universidad Nacional de Australia. Explicó a su vez que los elementos de la Tabla Periódica más allá de número atómico 104 se conocen como elementos super pesados. Los científicos llaman la "isla de estabilidad", en donde los científicos esperan encontrar núcleos con muy larga vida media, y no inestables. "Aunque los elementos super pesados no se han encontrado en la naturaleza, se pueden producir mediante la aceleración de haces de núcleos", explica el profesor.


La confirmación del elemento se realizó por el equipo del Centro GSI Helmholtz, y apareció hoy en la revista científica Physical Review Letters. El experimento fue realizado por un equipo internacional de químicos y físicos dirigido por el Profesor Christoph Düllmann, que forma parte de la Universidad Johannes Gutenberg de Mainzy del Instituto Helmholtz de Mainz (HIM). El equipo estaba integrado por 72 científicos e ingenieros de 16 instituciones en Australia, Finlandia, Alemania, India, Japón, Noruega, Polonia, Suecia, Suiza, el Reino Unido y Estados Unidos.


(Tomado de Gadgetos)

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Domingo, 06 Abril 2014 10:23

Ecuador inaugura su 'Silicon Valley'

Ecuador quiere entrar a la sociedad mundial de conocimiento y ha escogido la palabra quechua Yachay para hacerlo. Esta palabra, que significa saber o conocimiento, es el nombre con el que se ha bautizado al valle tecnológico ecuatoriano, que en un plazo de 35 años aspira ser como la ciudad estadounidense de Palo Alto (que es parte del Silicon Valley) o como la Innopolis surcoreana de Daedeok.

 

La ciudad de Yachay está ubicada en la provincia de Imbabura (norte de Ecuador) y el centro de esta urbe será una universidad que formará a los cerebros que el país requiere para cambiar la matriz productiva del país y pasar de la economía dependiente de los hidrocarburos a la del conocimiento. Alrededor del centro de estudios se levantará un parque tecnológico industrial, impulsado por el sector privado y el Estado, para que se aprovechen esos cerebros. Pero esto todavía es parte de la utopía.


De momento, lo que se puede ver son las aulas de la nueva universidad, que se han adecuado en lo que fue una hacienda colonial y un ingenio azucarero que cerró hace unos treinta años. El pasado lunes estos espacios se llenaron con los aspirantes seleccionados, un total de 187 jóvenes ecuatorianos que están decididos a estudiar ciencias puras como Alex Maldonado, que se graduó en un colegio del sur de Quito y quiere licenciarse en nanociencia. O Emilia Calderón, que terminó la secundaria en Cuenca y quiere estudiar energías renovables. Todos superaron la nota de 800 sobre 1000 en el Examen Nacional de Educación Superior y ahora tienen una beca del Estado para estudiar en Yachay. Además, recibirán la mitad de un sueldo básico durante los meses de nivelación (unos 170 dólares) y un sueldo completo cuando empiecen las carreras (340 dólares).


René Ramírez, Secretario de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación, en su discurso de inauguración, resaltó el momento histórico al que asistían los primeros estudiantes de Yachay. También estaban presentes los funcionarios del Estado, incluido el presidente Rafael Correa, y los representantes de las empresas interesadas en sumarse al proyecto. "Si un lunes 26 de julio de 1972 se llenó el primer barril de petróleo para la exportación y nació el boom del petróleo en el país, simbólicamente y de manera análoga, podría señalar que hoy lunes 31 de marzo de 2014 arranca la primera generación de Yachay. Y con ello inicia un ciclo que esperamos genere un nuevo boom, el boom del conocimiento", expresó.


La ciudad se asentará sobre 4.600 hectáreas, aunque lo que se inauguró corresponde apenas al 5% de este megaproyecto, según Héctor Rodríguez, gerente de la Empresa Pública Yachay. Un tanto alejado del campus se pueden avistar los bloques de vivienda que todavía están en construcción y que estarán listos en septiembre para acoger a los trabajadores de la universidad que llegarán cuando arranque el primer año universitario. Por ahora, los estudiantes son los únicos habitantes del campus y vivirán en las casas que otrora ocuparon los trabajadores del ingenio y que fueron rehabilitadas. Sus vecinos más próximos son unas 500 personas de las comunidades de Tapiapamba, San Vicente, El Puente, Hoja Blanca y Armastola, que se quedaron dentro del perímetro de la ciudad. Estas personas antes se ocupaban de labores agropecuarias en las haciendas del lugar, pero ahora fuerza laboral está siendo empleada para levantar la ciudad del conocimiento y su entusiasmo es evidente. Una de las lugareñas de Tapiapamba contratada para arreglar el césped del campus habló de los beneficios del trabajo, aunque se negó a dar su nombre porque a otros trabajadores les han regañado por hablar con la prensa. "La universidad es buena porque ahora podemos salir a hacer lo que sea, antes se sabía sembrar caña, morocho... pero ahora como están las haciendas ya no se siembra nada", dijo.


Los primeros invitados que llegaron a la inauguración del valle tecnológico sorprendieron a esos hombres y mujeres - que llevaban prendas húmedas sobre sus cabezas para resistir el sol - cuando colocaban los últimos adoquines en el acceso principal, barrían el polvo y asentaban el césped. Todo en el campus olía a nuevo, tanto que las antorchas que estaban al borde de los senderos tenían la etiqueta puesta. El presidente Rafael Correa llegó poco antes de empezar el acto, pero llamó la atención a los responsables porque encontró algunos cables de electricidad sueltos por el suelo.


Correa en su discurso, sin embargo, recalcó que no se están inaugurando edificios. "Aquí está naciendo la patria nueva, aquí estamos superando la economía extractivista", mencionó e hizo hincapié en que la ciencia, la tecnología y la innovación son fundamentales para el desarrollo y para el "Buen Vivir", que ya es una marca de su Gobierno.


Y, para apuntalar esa nueva patria, se han importado profesores del extranjero, todos con doctorado (PhD). De los cursos de nivelación se ocuparán 18 docentes que proceden de España, México, Guatemala, Venezuela, Colombia y Chile, a más de los ocho profesores estadounidenses de la Universidad del Estado de Kansas que se ocuparán de la enseñanza intensiva de inglés. Solo dos de este grupo inicial son ecuatorianos. Uno de ellos es el profesor de Biología Hugo Romero, que obtuvo su PhD en la Universidad de Miami y era uno de los investigadores de la Universidad Católica del Ecuador. "Estoy sorprendido. Pensé que iba a haber más ecuatorianos, pero solo estamos dos. Y también solo hay dos mujeres, hubiera sido bueno tener PhD mujeres", dijo.


La comisión gestora, que será la máxima autoridad de la Universidad de Yachay por los siguientes cinco años, también la integran profesores foráneos: tres del Instituto de Tecnología de California y uno de la Universidad de Barcelona, que será el rector. Fernado Albericio, en unas breves declaraciones para El PAÍS, dijo: "Yo llevo muchos años trabajando con universidades ecuatorianas y hace unos meses Ecuador tuvo la generosidad de llamarme y no lo pensé ni un momento. Soy profesor de química orgánica en Barcelona y soy el único de la comisión que voy a quedarme a vivir aquí".


Los primeros retos de esta comisión serán diseñar la malla curricular de las primeras carreras que ofrecerá Yachay (ciencias de la vida, nanociencia, energías renovables y cambio climático, petroquímica y TIC's) y crear el estatuto de la universidad. Para septiembre todas estas tareas tienen que estar listas.
Las primeras críticas a la universidad del conocimiento han salido de académicos ecuatorianos como Arturo Villavicencio, que ha estado relacionado con el Gobierno como director del Instituto de Altos Estudios Nacionales y titular de la Comisión Evaluadora de Universidades. En una entrevista al portal ecuadorinmediato.com señala que, al ver las imágenes televisadas de la inauguración de Yachay, parecía que se trataba de una hostería. "Estaba confundido y decía dónde están los laboratorios, las bibliotecas, las salas de computación", dijo.


También cuestionó que no se haya priorizado en el talento nacional. "Hay un comité gestor, con académicos traídos desde el exterior, pero yo digo dónde están los expectores de las politécnicas, exdecanos, gente que tiene mucha experiencia, que conoce el medio, con un alto nivel académico y, sobre todo, conocedora de la problemática de la universidad ecuatoriana".

 


El Secretario de Educación Superior Ciencia, Tecnología e Innovación, René Ramírez, se anticipó a las críticas de este tipo en su discurso: "Frente a aquellos que nos seguirán diciendo neocoloniales por nuestra política de buscar estar conectados a los circuitos mundiales del conocimiento, coherentemente defenderemos, sin contradicciones, la ciudadanía universal. Y también las ciencias sin fronteras, porque el conocimiento es un bien público, pero eso sí, en el marco de las necesidades del país y la patria grande".


Los estudiantes que formarán la primera generación Yachay parecen estar contentos con los profesores. Daniel Perugachi, que quiere especializarse en biofármacos, contó animado como fue su primera clase. "Mi primer profesor fue un venezolano que dijo que tenía otra manera de explicar las cosas y que iba a mezclar la matemática con la música, me pareció chévere".


El costo del conocimiento


El gerente de la empresa pública creada para administrar Yachay, Héctor Rodríguez, confirmó que hasta ahora se ha gastado 100 millones de dólares de los 1.043 millones que se han presupuestado hasta el 2017. El mayor peso está en el pago por la tierra a los expropietarios. "Estos procesos judiciales llevan tiempo y seguimos devengando ese presupuesto asignado", dijo Rodríguez. Hasta ahora se ha gastado 35 millones de dólares a través de la empresa estatal Inmobiliar que se ocupa de las expropiaciones. "Hubo 105 propietarios cuyas tierras fueron declaradas como utilidad pública, pero el 90% de los terrenos prácticamente estaba en manos de diez, y el resto fueron propiedades no mayores a 10 hectáreas", explicó.


Las haciendas más grandes y que han sido tratadas como bienes patrimoniales era la San José, que perteneció a Jacinto Jijón y Caamaño, Tercer Conde de Casa Jijón. Y la hacienda San Vicente Flor, donde nació otro de los próceres de la Independencia, Antonio Ante López de la Flor.


Rodríguez aclaró también que no se expropió a las comunidades insertas en el polígono de intervención y que se está aprovechando su capacidad laboral. "En eso debemos mantenernos como una política de inclusión y trabajo conjunto con las cinco comunidades que han sido absorbidas laboralmente tanto en los servicios relacionados con la construcción y en los servicios de la ciudad". Los vecinos de Yachay han encontrado empleo directo a través de la empresa pública y empleo asociado a través de los constructores y servicios colaborativos como los espacios de comida o la empresa comunitaria de lavandería.

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1. Tiempo de sentar cabeza


Aún sigo disfrutando cada una de las piezas de Pink Floyd (1964 – 1996), pero sería injusto atribuirle toda su performance a Roger Waters (1943). El éxito y versatilidad de la banda fue el resultado de la convergencia de múltiples perspectivas y su capacidad interpretativa de la filosofía underground de varias generaciones. Recuerdo las discusiones sobre el rol del docente en un proyecto de educación libertaria, a partir de su crítica a la educación autoritaria, la disciplina basada en el castigo y el adoctrinamiento escolar expresada en "We don't need no education" del álbum Another Brick in the Wall (Part 2). Todas nuestras reflexiones culminaban en la disyuntiva entre transformar la escuela pública o desaparecerla. Siempre he apostado a la primera de ellas, pero cuando hoy leo opiniones, en el marco del debate mundial sobre la calidad de la educación, evidencio que algunas de ellas son atractivamente psicodélicas pues apuntan a romper con la responsabilidad del Estado, respecto al sistema escolar y la educación.


La escuela/universidad constituye la expresión y concreción real de la educación como un derecho humano fundamental y mecanismo privilegiado para la igualdad social. Su desaparición sería también el final de un derecho conquistado por los más humildes y los sectores progresistas de la sociedad en millones de combates y luchas. Muchas de las críticas a la educación formuladas por la banda inglesa siguen vigentes, pero como ayer, hoy requieren ser refrescadas, actualizadas y estudiadas en el marco de la sociedad actual y sus contradicciones.
Es urgente emular en todos los campos, el esfuerzo realizado por Miguel Ángel Díaz para colocar en las manos de las nuevas generaciones una versión gráficamente actualizada del cuento de León Tolstoi (1828-1910) "cuanta tierra necesita un hombre" (2010), a la par que nos atrevemos a pensar lo nuevo, lo no resuelto en el pasado. Mucho de los debates y encrucijadas de la educación de hoy, fueron abordadas en otros momentos históricos, otros son debates nuevos, la diferencia es que hoy se requieren propuestas de transformación que no sólo garanticen sino que amplíen el derecho a la educación de todos y todas.


Desde ese lugar de enunciación, los sistemas educativos y la educación emergen en su enorme potencial liberador y el sistema escolar es susceptible de cambios estructurales. Transformar la educación para garantizar acceso a todos(as) por igual, pasa definitivamente por la ruptura con cualquier modelo pedagógico basado en la sumisión, el adoctrinamiento y la castración de la libertad. Esta direccionalidad estratégica está asociada a nuestra visión de calidad de la educación. En ese marco entendemos y apoyamos de manera contundente el llamado del Presidente Nicolás Maduro a un debate nacional sobre la calidad de la educación venezolana.

 

2. Las modas de la calidad educativa


Cuando uno observa las colas en los cines de niñas(os) para ver Frozen (2013) y se entera que los estudios Pixar y Walt Disney ganaron con ella un Oscar a la mejor película animada, sin tener dotes de pitonisa, es previsible acertar al afirmar que se verá en los anaqueles de las tiendas de juguetes a Anna y los demás personajes del film. Las modas infantiles son fabricadas por la industria cultural norteamericana, como objetos de consumo pero también como ideología. El secreto de esta alienación se fundamenta en transformar los elementos de la fantasía humana en necesidad de consumo.


Algo similar ocurre con la calidad de la educación. Todos los padres, representantes, maestros/profesores y alumnos/estudiantes, en todos los lugares del mundo, cuando van a la escuela/universidad esperan que ella le devele lo desconocido y útil de tal manera que le permita comprender la realidad, desarrollar su personalidad y tener posibilidades de crecer en todos los ámbitos, en medio de una sociedad cada vez más hostil: la sociedad capitalista del siglo XXI.


Esta aspiración social es convertida en "discursos", "ideas", "expectativas" inducidas, en las cuales subyacen o se plantean críticas abiertas a la educación. Señalamientos dispersos, fragmentados que desde distintos flancos atacan a la educación pública. La mayoría de los señalamientos suelen ser "ciertos", pero como en la dualidad del personaje de Robert Louis Stevenson (1850-1894) en el "extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde" pueden ayudar o dañar esta importante conquista humana.


Al no ser valorada la necesidad de la transformación de la educación y los sistemas escolares desde una perspectiva de totalidad dialéctica expresada en la pedagogía transformadora, cualquier cambio aparece como cosmético, generándose una espiral de permanente insatisfacción social, que presiona para cambios sucesivos, aparentemente no conectados, que desde la perspectiva capitalista se orientan al desgaste y el sucesivo debilitamiento de la educación y los sistemas escolares ante la ciudadanía. Su propósito es cada vez más claro: eliminar la educación pública y hacer de la escuela un lugar para élites económicamente privilegiadas.


No pretendo decir con ello que la educación y los sistemas escolares no deben transformarse u ocultar su "desorden planificado". Lo que subrayo es que lo sustantivo de una estrategia de cambio real está en la visión de totalidad sistémica, con centralidad pedagógica y desde la perspectiva del trabajo. Solo así podríamos romper con la moda liquidacionista en las contrarreformas educativas del Banco Mundial y trabajar en función de la legítima aspiración social de contar con una educación pública, gratuita, de calidad y con pertinencia.


Por ello hay que estar atentos y alertas respecto a las modas de transformación educativa. Ante el éxito industrial de las llamadas normas ISO, desde hace décadas se ha intentado trasladar su uso a la educación y los sistemas escolares mediante propuestas de estándares y pruebas de calidad internacionalmente diseñadas, destinadas a medir la adaptación de la escuela/universidad a los requerimientos del mercado. Basta revisar los documentos de la COPRE para ello.


Estas estrategias de cambio son presentadas en distintos momentos focalizadas en aspectos distintos, con estrategias intencionalmente fragmentadas bajo denominaciones como la "calidad depende del maestro", "la calidad educativa está determinada por la incorporación de las TIC al aula", "la educación debe estar a la altura de los niños índigo", "la dotación escolar determina la calidad educativa", entre otros.
Romper con las modas no significa no cambiar. Romper con la lógica impuesta de manera "exógena" de las modas, pasa necesariamente por cambiar a partir de las necesidades, requerimientos y expectativas del país nacional –y en el caso de Venezuela- planteadas en su marco jurídico constitucional y el proyecto político delineado en el Plan de la Patria. Desde ese ángulo, el debate de la calidad educativa, su evaluación y la transformación de la educación y su sistema escolar, adquieren dimensiones de planteamiento revolucionario. El debate de la calidad educativa, con una metodología de constituyente educativa, puede abrir paso a la revolución educativa más importante no sólo en la historia nacional, sino continental. Avancemos en esa dirección.

 

3. ¿La calidad educativa la determina el maestro/profesor?


Quiero detenerme brevemente en ésta, a mi juicio, la peor de todas las "modas". La calidad educativa la determina el maestro es un "péndulo con doble punzón", pues centra toda la expectativa social del cambio educativo en el maestro/profesor y no en las políticas de Estado. Si bien cualquier cambio de la educación y el sistema escolar sólo es posible con el maestro/profesor, es necesario valorar su rol en un marco sistémico de transformaciones, sino esta bonita máxima, es sólo un eufemismo para colocar sobre el educador toda la carga de la responsabilidad respecto a los que -a escala planetaria- han resultado ser nefastos resultados de las llamadas políticas públicas para el cambio.


El maestro/profesor, su formación docente y práctica profesional constituyen elementos de lo que hay que transformar en un contexto de interrelaciones en los cinco niveles de la calidad educativa que trabaje en los seis primeros artículos. Sólo en el marco de una perspectiva sistémica abierta y de totalidad, para el diseño y aplicación de las estrategias de transformación de la educación y los sistemas escolares, el docente vuelve a adquirir un rol protagónico junto al sujeto central del hecho pedagógico: el alumno/estudiante.


Además el capitalismo globalizado sólo reivindica a los trabajadores de la educación cuando necesita pasar una contrarreforma evadiendo responsabilidades por sus "daños colaterales". A la par que sectores de la derecha educativa internacional levantan una "hermosa" campaña en la cual dicen que un buen maestro es el kid del asunto de la calidad educativa –evadiendo el debate sobre el porcentaje de PIB nacional a la educación pública- financian estudios como el realizado recientemente por la Fundación Varkey Gems titulado "2013 Global Teacher Status Index" (2013). Este informe de amplia divulgación entre los "decisores" gubernamentales en materia educativa en todo el mundo fue el resultado de un estudio realizado en 21 países en el cuál se compara el status de sus docentes. Señala PREAL (Inter American Dialogue) que "los países cubiertos han participado en el examen PISA , pero sólo uno de ellos – Brasil– era de América Latina. El estudio encontró grandes diferencias en la forma en que los docentes son percibidos por el público. En China se le otorga a los maestros el estatus más alto, y en Israel el más bajo. El estatus de los docentes en Brasil es el segundo más bajo entre los 21 países. Vale la pena notar que no hay una correlación aparente entre el estatus de los docentes y los resultados de los estudiantes. En promedio, un 75 por ciento de los encuestados dijo que los maestros deben ser pagados de acuerdo con el desempeño de sus alumnos. Las opiniones fueron mixtas en cuanto a si los sindicatos docentes tienen demasiada o muy poca influencia sobre los salarios y condiciones de trabajo". (2014, subrayado mío). Este estudio muestra la autentica intención de la moda que seleccionamos trabajar. En un artículo por separado de esta serie trabajaremos este informe.

 

4. Seguimiento, acompañamiento y evaluación de la calidad de la educación


En "El gobierno de las palabras" (2009) de Juan Carlos Monedero señala que "uno de los factores de crisis en la vida social y política está en que los vasos en donde se contenía la vida social, los grandes recipientes en donde nos hemos entendido y dibujado colectivamente se han desbordado" (p.103). Parafraseando a Monedero es válido afirmar que la escuela/universidad que tenemos ha sido desbordada por las cambiantes realidades sociales del siglo XXI, lo cual demanda urgentes transformaciones. En la Revolución Bolivariana que durante el período 1999-2013 se concentró en la ampliación de la cobertura y la derrota de la exclusión educativa, incluyendo a millones de venezolanos en la educación y el sistema escolar, derrotando el analfabetismo y trabajando la relación entre educación y mundo del trabajo, la transformación educativa pasa hoy por el debate de la calidad.


Pero nuestras aspiraciones no pueden dormitar, anclada la visión, el verbo y la expresión por lianas sujetas al piso, como en el trabajo de Salvador Dalí (1904-1989) conocido con el nombre del "sueño" (1937). Es urgente y necesario entender que el discurso que desde el campo revolucionario niega el seguimiento, el acompañamiento pedagógico, la supervisión educativa y la evaluación de la calidad por lo menos es paralizante. El concepto de Estado Docente asumido por nuestra Constitución le otorga a ese mismo Estado el papel rector en la tarea de garantizar una educación pública de calidad. Pero esa misma Constitución obliga a que tomemos nuestras decisiones de manera soberana, sin la injerencia de ningún centro de poder extranjero.


Los criterios de calidad, indicadores, sistemas de evaluación de la calidad deben corresponderse a nuestro proyecto de país soberano y construirse con el más amplio consenso derivado de procesos constituyentes como la consulta nacional sobre la calidad de la educación. Ese es el autentico desafío revolucionario en materia educativa en la coyuntura.

 

5. Cada loco con su tema


Por supuesto que una posición como la señalada anteriormente, es propia de un gobierno soberano que apuesta por una educación de calidad para avanzar de la soberanía política a la soberanía económica, tecnológica y del conocimiento que haga posible un nuevo modelo productivo y la autentica justicia social redistributiva. Desde mi perspectiva, este esfuerzo es complementario con el que viene realizando la izquierda anticapitalista internacional contra las pruebas en el marco de PISA o el proceso de convergencia de Bolonia. Un autentico sistema de evaluación de la calidad educativa que responda a los intereses nacionales sólo puede ser desarrollado por gobiernos que decidan enfrentar al capitalismo globalizado, jamás por gobiernos lacayos. Sin este marco, se requerirían grandes luchas del pueblo, como viene ocurriendo en distintas latitudes, para que el tema de la calidad no sea la bisagra que abra paso a las contrarreformas. Desde Venezuela a la par que denunciamos y tomamos distancia respecto a la nefasta teleología de PISA y Bolonia, tratamos de construir colectivamente un camino soberano para mejorar la calidad de la educación.

 

6. Consejo Nacional de Educación


Ahora bien, para implementar con criterio de Estado revolucionario las tareas asociadas a la transformación educativa en el marco del debate nacional sobre la calidad educativa es urgente la creación de instancias que expresen las características de la tarea pero que no se dejen atrapar por la lógica burocrática. En este sentido considero urgente la conformación del Consejo Nacional de Educación, como órgano de Estado, por encima de los Ministerios de Educación y al cuál pertenezcan y estén supeditados éstos. Este Consejo Nacional de Educación debiera estar adscrito al propio despacho de la Presidencia de la República y en el estar representado el país nacional.
A esta instancia le correspondería, entre otras tareas (a) dar los pasos necesarios para la creación de la academia de las Educación; (b) la elaboración y presentación para su aprobación del Plan Decenal de Educación; (c) la puesta en marcha y conducción del Sistema Nacional de la Calidad Educativa, entre otras tareas estratégicas.


Esto eliminaría el riesgo de las convulsiones propias de los cambios de equipos de gestión en los ministerios de educación, que pasarían a ser los conductores de las orientaciones de ese Consejo Nacional de Educación por el período que les corresponda estar al frente de los despachos. Así se garantizaría la continuidad y la coherencia sistémica a través del tiempo de las políticas públicas en materia educativa.

 

7. Sistema Nacional de la Calidad Educativa


Cuando se habla de evaluación de la calidad de la educación es necesario tomar distancia de la seudo polémica entre objetivación versus subjetivación de los sistemas educativos. Toda realidad, incluida la educativa tiene procesos, dinámicas, elementos y resultados que se expresan objetiva y/o subjetivamente. Este maniqueísmo propio de la ruptura con la aproximación a la realidad como totalidad debe ser derrotada con la fuerza y contundencia expresada en la pintura del "San Jorge y el Dragón" (1465) de Leonardo Da Vinci (1452-1519).
La educación venezolana requiere de un Sistema Integral de la Calidad Educativa más allá de la simple puesta en escena de mediciones. Este sistema valoraría a la educación en su conjunto, con tareas de formación, impulso, acompañamiento, medición, intervención, realimentación y transformación continua.


Esto rompería con la lógica neoliberal de concentrar las estrategias de reforma educativa en las pruebas, que por ser aisladas casi siempre generaran resultados que conllevan a la permanente mutación de los sistemas educativos, que lo desestructuran y desnaturalizan, para estar dócilmente a la altura de las exigencias de los mercados.


Por ello se propone la creación de un Sistema Nacional Integral de la Calidad Educativa, adscrito al Consejo Nacional de Educación con los siguientes componentes:


a) Centro Nacional de Formación Pedagógica
b) Centro Nacional de Supervisión y Acompañamiento Pedagógico de la calidad educativa.
c) Centro Nacional de Estudios Comparados en Educación que nos permita valorar las transformaciones educativos en un contexto mundial
d) Centro Nacional de medición de la calidad educativa.
e) Unidad de seguimiento de reformas y transformaciones

 

8. Medición de la calidad educativa


El sujeto central de la acción pedagógica es el niño/joven/adulto que adquiere la significación de alumno-estudiante. En consecuencia debemos definir claramente que entendemos por ello. Es decir, un esfuerzo renovado para entender al niño(a), joven y adulto de hoy. Ello pasa por derrotar las seudo percepciones y concepciones que nos hablan de que "nadie enseña a nadie, ni nadie aprende de nadie" (empirismo falsamente atribuido a Paulo Freire), ó del alumno/estudiante ya sea como el "infante" angelical de Miguel Ángel (1745-1564) ó como un ser atormentado y atrapado en una pesadilla de David Small (1945- ) en Stitches (2010).


El segundo reto es definir los requerimientos de entrada y las aspiraciones tanto mínimas como máximas de aprendizaje, por grado, tramo, etapa, nivel o modalidad en la educación y cada uno de los subsistemas escolares. Tarea que en las últimas décadas hemos dejado en manos de los curricólogos. Ello pasa por la valoración de la llamada prosecución automática.


El tercer desafío es político cultural e implica romper con el desafortunado dilema entre lo cualitativo y lo cuantitativo. Hay información que se debe valorar en números como matrícula, egresados, etc. y otra que debe ser ponderada a partir de variables cualitativas como percepción estudiantil de logro. Las interpretaciones de estos datos requieren miradas multidisciplinarias que son en definitiva cuali-cuantitativas. Se dice fácil, pero es necesario un esfuerzo comunicacional y de formación preliminar en esta dirección para aclarar dudas y romper estereotipos paradigmáticos.


Un cuarto reto estriba en la evaluación centrada el proceso. Cuando junto a mi amigo y camarada Carlos Carcione nos acercamos a la obra de Vicent Van Gogh (1853-1890) para tratar de entenderla en su dinámica creativa quedamos asombrados por el desarrollo de su trabajo en 1897, que no era otra cosa que el producto de alcances parciales previos que a veces no se valoran con la suficiente claridad. La obra de Vicent tenía su sello pero su evolución resultaba lo más significativo. Los seres humanos somos así, personalidades, espíritus, inteligencias, caracteres, preferencias en permanente transformación, nunca un producto estático e inamovible. El desafío de los sistemas de evaluación es poder captar esta realidad.


Antes de avanzar en una instrumentación, sería conveniente realizar dos o tres recolecciones de informaciones anuales, de carácter privado, diseñando estrategias de intervención de corto, mediano y largo plazo y valorar su implementación antes de hacer público resultados y generar generalizaciones. Las primeras evaluaciones de la calidad educativa desde una perspectiva transformadora, tal vez arrojen resultados controversiales, los cuales deberían ser asumidos como punto de partida para las estrategias de mejoramiento permanente. Ello tiene costes políticos que deben ser analizados, no ocultados, por los decisores de cara a una estrategia comunicacional que incorpore a toda la población en el logro de la direccionalidad estratégica de las transformaciones que de los resultados se desprenden. Las evaluaciones deben estar estructuradas conforme a los niveles, e indicadores de proceso que se acuerden previamente.


Las evaluaciones deben ser formativas y nunca punitivas, en consecuencia los padres, representantes y la familia deberían ser parte integral de estos procesos. Como en la novela gráfica de Khaled Hosseini (1965- ) "cometas en el cielo" (2011, en español) la familia está llamada a constituirse en un espacio de convergencia para la transformación con criterios de solidaridad, donde la alegría derrote la adversidad y el cambio se convierta en un canto de amistad.

 

9. El alcance de las primeras evaluaciones de la calidad educativa


A casi nadie le gusta saber que está haciendo algo mal o que aquellos en los cuales depositó su confianza no lo están haciendo lo bien que se esperaba. Ese es el drama del anti héroe Oliver Queen de Starling City en la serie Arrows (2012) al descubrir que su entorno estaba comprometido contra todos los valores que él defendía. Drama que colectivamente viven las sociedades cuando evidencian que su educación y/o su sistema escolar no cumplen a cabalidad las tareas que se le han asignado. Por ello la importancia de evaluar y comunicar de manera adecuada los resultados que de ello se deriven.


Una vez definido los cinco niveles de intervención en la calidad educativa es importante precisar los alcances que tendrían las evaluaciones en su fase de implementación. Al no existir institucionalmente una cultura de evaluación de la calidad educativa y dado que los resultados que se obtengan requieren ser socialmente digeridos de manera progresiva se sugiere:


a) Año escolar 2013-2014: Toma de decisión, pública y privada de medir la calidad educativa. Esto implica el despliegue de todo el dispositivo tecno político para ello.


b) Año escolar 2014 – 2015: primer y segundo trimestre realización de evaluaciones pilotos. Procesarlas y analizarlas de manera tecno política. Tercer trimestre aplicación de la primera evaluación nacional de calidad de la educación circunscrita a los tres primeros grados de primaria. Agosto de 2015 presentación nacional de los primeros resultados. Instaurar un mes al año para la realización de las evaluaciones de calidad educativa y dos meses después de presentación de resultados. (Se sugiere meses de Mayo y Agosto para ello) Los resultados sirven de punto de partida para las discusiones y toma de decisiones del Consejo Nacional de Educación, los Ministerios del área y la implementación de estrategias de intervención por parte del Centro Nacional de Formación Pedagógica , el Centro Nacional de Seguimiento y Acompañamiento Pedagógico de la Calidad Educativa y el Centro Nacional de Estudios Comparados en Educación.


c) Año Escolar 2015 – 2016: ampliar el alcance de la evaluación a toda la primaria o básica y los tres primeros años del bachillerato. Igualmente los dos primeros trimestres ensayos y el tercer trimestre su aplicación con presentación de resultados en agosto.
d) Año Escolar 2016-2017: Año implementación definitiva de las evaluaciones de calidad de la educación.

 

10. Cuidado con los milagros de PISA y las convergencias con el proceso de Bolonia


Debido a que en los últimos años se hizo una relación casi automática con un paradigma de la calidad educativa y las pruebas de PISA y los procesos de Bolonia, a las cuales rechazamos antes y ahora, es importante destacar que nuestra evaluación de la calidad educativa tendría un lugar de enunciación nacional, estaría asociada a un proyecto emancipatorio y no de mercado y se vincularía a una perspectiva internacional que entiende a la educación de los pueblos como un derecho soberano. Es necesario dejar claro que no queremos entrar a PISA, que además de contraria a nuestros principios educativos es resistida por la izquierda juvenil, estudiantil y magisterial de casi todos los continentes.


El capitalismo necesitaba la unificación de criterios de aplicación de las contrarreformas que ataran la educación al carro de la solución de su crisis, por ello se generaron procesos de uniformidad en sus contenidos, criterios y parámetros. Allí surgen PISA (2009 - ) cuyo nombre en español es Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes estandariza los indicadores orientándolos hacia las competencias de los estudiantes conforme a los requerimientos del mercado, la innovación tecnológica y las capacidades adaptativas. La formación en historia o artística, vitales en la construcción de cosmovisión del niño y el joven no son valoradas, lo cual ha llevado a administraciones educativas como la española, la chilena (Piñera) o la de la ciudad de Buenos Aires (Macri) a plantearse la eliminación o disminución a su mínima expresión de las materias y contenidos geo históricos y artísticos, por ejemplo.


En la educación universitaria la Estrategia de Lisboa (1998/1999) conocida como Proceso de Bolonia procura desarrollar las contrarreformas en la educación superior en la Unión Europea. Sin embargo países como Estados Unidos no sólo trabajan en esa dirección (PISA/Bolonia) sino que la profundizan. Por ejemplo, en Chicago se cierran un centenar de escuelas ubicadas en sectores populares con el argumento que no son útiles las "escuelas para repitientes", se crean escuelas "chárter" allí y en Nueva Orleans, a la par que se despide a profesores como Carole Vance y Kim Hopper, de la universidad Mailman de Salud Pública de la Universidad de Columbia, porque no habían atraído suficientes fondos de subvención". Todo ello, aunado al desarrollo de infraestructuras universitarias que son emulaciones de centros comerciales con comedores estéticamente macdonalizados.


Las contrarreformas educativas no han logrado pasar sin amplias protestas del magisterio en España (2012-2014), en México (2013) dirigidos por la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Enseñanza (CNTE), en Puerto Rico (2013) contra la Ley 160 o más recientemente en Ciudad Capital de Buenos Aires contra los "contenedores" de Macri y por aumentos salariales. Son solo algunos ejemplos de la punta del iceberg que comienza emerger.


En Venezuela al levantar las propuesta de cambios educativos desde una perspectiva comprometida con los más humildes, le estamos diciendo al mundo que si es posible hablar de otra calidad de la educación. Por ello y para ello, cuenten con nuestro decidido esfuerzo.
Eso sí, tengamos sumo cuidado que no nos ocurra como a Kovaliov que un día al despertar y mirarnos al espejo nos demos cuenta que hemos perdido la nariz, por meterla apresuradamente y sin medir consecuencias, en un asunto que tiene profundas implicaciones en la disputa internacional entre el capital y el trabajo.

Caracas, Abril de 2014.

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Miércoles, 02 Abril 2014 06:20

Nullius in verba

Atreverse a saber —como le gustaba decir a Kant—, significa un acto de valor, de valentía y osadía. Saber por sí mismos, sin el peso de cualesquiera autoridades. Pensar por sí mismo, en fin: orientarse en el pensar, decía el mismo filósofo alemán.


La expresión proviene de Horacio —Quinto Horacio Flaco—. El más importante poeta lírico y satírico de la Roma antigua. El mismo autor de Sátiras, y Odas y Epístolas.


Literalmente, nullius in verba quiere decir "en la palabra de nadie", o "de nadie en su palabra". "No soy dado a reverenciar la palabra de ningún maestro, donde quiera que la tormenta me arrastre, me tenderé como un huésped", se lee en el verso que contiene la expresión citada.
Fundada en 1660, la Royal Society de Londres —la primera sociedad científica del mundo moderno y durante mucho tiempo la más prestigiosa— convierte la expresión de Horacio en su lema, hasta la fecha.


Pues bien, el sentido de la expresión, en rigor, la invitación del poeta es la siguiente: no creer en la palabra de nadie, por mayor autoridad que sea, si no ha sido objeto de examen propio. Estrictamente, se trata de una anticipación, con muchos siglos, del ideal de la Ilustración: sapere aude! —atrévete a saber—, y que Kant convertirá en un motivo de su filosofía en un opúsculo menor, pero de inmenso valor filosófico y político, por no mencionar ético y educativo.


Todo parece indicar que el mundo contemporáneo está articulado en torno a tres ejes: intereses, planes y estrategias. Un mundo sujeto a la planeación, a los flujogramas y cronogramas. Un mundo manejado por el costo–beneficio. En este mundo, consiguientemente, velada o implícita, el peso de la autoridad se yergue señera. Se identifican leyes y patr

ones, se elaboran y se controlan algoritmos de diversa índole. Pues bien, en un mundo semejante bien cabe traer a colación a Horacio. O a Kant.


No confiar en la palabra de nadie no significa, en absoluto, el escepticismo, y ciertamente no una especie de escepticismo metafísico. Por el contrario, es el más directo, el más generoso, el más amplio de los regalos e invitaciones a la libertad y la autonomía. Y la autarquía, si se quiere.


No aceptar criterios pre–establecidos, algoritmos pre–fabricados, normas interesadas y restrictivas. Por el contrario, someter al propio juicio las palabras escuchadas o leídas. O someterlas, acaso, también, a la experiencia.

¿Por cuántos estaríamos verdaderamente dispuestos a meter las manos en el caldero? ¿Por cuántos podríamos hipotecar nuestra propia vida y entregarlo todo? En fin, ¿por cuántos podríamos cerrar los ojos y hacer tantos ejercicios de confianza libre, pura, desprevenida? ¿Por militares y policías? Ya sabemos que en todo el mundo los sistemas policivos y militares son brutales, a pesar de las apariencias. ¿Por políticos,

economistas y financistas? ¿Ellos, que han generado la crisis financiera actual de la cual ni ellos mismos logran encontrar la salida? Entonces, acaso, ¿por sacerdotes, padres y pastores, por ejemplo? ¿Ellos, los de la doble moralidad y la falsa promesa de pobreza, los quemadores de hombres en nombre de un dios mal–vendido?


Nullius in verba. El lema de una de las instituciones científicas más prestigiosas en la historia de la humanidad. Esto es, uno de los —si cabe— templos cuidadores de "verdad" y de "criterio". Y a cualquiera podría acusarse de "anarquista" menos a los miembros de la Royal Society. O a Horacio, ni siquiera.


A nadie en su palabra —hasta que esta no haya sido suficiente y largamente sopesada—. ¿Y mientras tanto? La abstención del juicio. Eso que una escuela filosófica llama la epojé o la puesta entre paréntesis. Y si el mundo no nos da tiempo y nos impele a pronunciar alguna verdad, pues tanto peor para ese mundo. Porque ningún hombre o mujer libres pueden aceptar la palabra de nadie hasta que no la ponderen. En su propia conciencia, o en el debate público.


Ninguna autoridad merece ser acreedora, y ciertamente no a priori, de verdad alguna. Por una sencilla razón: por ser autoridad. Sólo la búsqueda paciente de "verdad" puede ser garantía, y la verdad es que es al cabo, en el tiempo, a largo plazo, que las verdades se revelan como tales. O bien las falsedades.


El tiempo de la vida es, al fin y al cabo, como el tiempo de la investigación. No sabemos lo que estamos buscando hasta que lo encontramos. Y la investigación como la vida son esencialmente eso: un proceso, nunca un estado. La investigación es un fenómeno esencialmente abierto. Sólo aprendemos de los errores y los aciertos son momentos de regocijo pasajero. Sin quedarnos en aquellos ni tampoco abandonarnos a éstos.
De palabras, pudiera decirse, está hecho el camino al infierno. Específicamente de esas palabras engañosas y de verdades a medias. O de "mentiras blancas".


El rey va desnudo, como recuerda el cuento infantil, y nadie se atreve a decirlo o a gritarlo de viva voz. Porque impera el miedo o la conveniencia que dobla a las cervices. "El rey va desnudo": eso sólo lo puede ver un niño. El mismo que justamente se encuentra, finalmente, si se lo lee con los ojos del presente, en las sátiras de Horacio.
Atreverse a saber —como le gustaba decir a Kant—, significa

un acto de valor, de valentía y osadía. Saber por sí mismos, sin el peso de cualesquiera autoridades. Pensar por sí mismo, en fin: orientarse en el pensar, decía el mismo filósofo alemán.


A nadie por sus promesas, o por sus gritos e improperios. A nadie por sus discursos, o por su retórica y dialéctica. A nadie tampoco por sus argumentos, sino por la experiencia misma de la certeza y la evidencia.


Muy pocas, demasiadas pocas veces encontramos en la historia una invitación a la libertad más plena. Horacio o Kant, y alguno que otro más. Pero sobran la mayoría de los dedos de las dos manos.


La libertad, la independencia, la autonomía: eso que el sistema mismo jamás perdona, y sin embargo, lo único que vale como la vida misma.

Publicado en Colombia
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