Lunes, 27 Julio 2015 06:52

Momentos cada vez más difíciles

No ha sido una buena noticia para el ex presidente Lula da Silva ni para la actual presidenta Dilma Rousseff. Pero, principalmente, no ha sido una buena noticia para el país: luego de intentos de intermediarios con tránsito libre entre todos, el ex presidente Fernando Henrique Cardoso (1995-2002) rehusó, al menos por ahora, establecer un diálogo con sus dos sucesores para tratar el complejo y preocupante cuadro político brasileño.


El tono en que Cardoso contestó los intentos de acercamiento y diálogo lanzados de manera no tan discreta por Lula y Dilma sorprendió.


Frente a la noticia de que tanto el ex como la actual mandataria buscaron, a través de interlocutores de confianza de las partes involucradas, una apertura de diálogo, Cardoso afirmó, de manera contundente, que "cualquier diálogo no-público con el gobierno parecería una maniobra para intentar salvar lo que no debe ser salvado". Y agregó: "El momento no es apropiado para buscar un acercamiento con el gobierno, sino con el pueblo".


Vale recordar que para el domingo 16 de agosto se convocan marchas populares pidiendo el derrocamiento de Dilma Rou- sseff, y que el sector del PSDB, partido de Cardoso, que obedece al candidato derrotado el pasado octubre, Aécio Neves, defiende abiertamente esa línea.


Capitaneadas por las clases medias de los grandes centros urbanos, con el apoyo masivo de los grandes conglomerados de comunicaciones, esas marchas podrán ser de gran importancia para alimentar aún más la clara e intensa campaña destinada a liquidar con el mandato de Dilma. ¿Sería ésa la "hora de buscar un acercamiento con el pueblo" a la que se refiere Fernando Henrique Cardoso?


Quienes lo conocen saben que se trata de un hombre cordial, educado, elegante y que no suele buscar confrontaciones: siempre trató de mostrarse abierto al diálogo y a la negociación. Saben, además, que tiene una trayectoria personal de integridad absoluta. Y que, claro, es un político hábil y de gran experiencia.


Vale recordar que la trayectoria de Cardoso con Lula es una, y con Dilma, otra. En los estertores de la dictadura, cuando el sindicalista emergía como uno de los baluartes de resistencia al régimen, Cardoso, intelectual de prestigio, perseguido y exiliado por los militares y sus socios civiles, supo apoyarlo. Ambos se enfrentaron en dos elecciones presidenciales, ambas ganadas por Cardoso en la primera vuelta. Adversarios duros en las contiendas electorales, protagonizaron escenas de gran respeto a la democracia cuando, en 2002, Lula, luego de haber derrotado al candidato de Cardoso, José Serra, alcanzó la presidencia.


La ceremonia de transmisión de investidura de Lula, el primer día de 2003, cuando recibió la banda verde-amarilla de las manos de Cardoso, fue un ejemplo de transición respetuosa. Y luego empezaron los encontronazos.


La dureza con que Lula se refirió siempre a la "herencia maldita" que le había legado el antecesor provocó malestar en Cardoso. Pero, discreto, el ex presidente jamás contestó al bombardeo de su sucesor.


Con Dilma fue distinto. Como ella no tenía ninguna trayectoria política anterior –ocupó, eso sí, puestos administrativos, pero nunca antes se había lanzado a una disputa por votos–, tampoco hubo encontronazos significativos con el ex presidente.
Claro que ella siguió, en su primer mandato y luego en la campaña electoral que la llevó al segundo –exactamente ese que ahora se ve acosado por todos los lados– criticando duramente las políticas económicas de Cardoso. Pero sin atacarlo personalmente, como hizo Lula.


Los postulantes del PSDB de Cardoso que disputaron –y perdieron– cuatro elecciones con el PT (dos con Lula, dos con Dilma) no tienen el mismo peso moral y político del ex presidente. El más reciente de ellos, Aécio Neves, derrotado por Dilma el pasado octubre, controla parte sustancial del partido. El y sus seguidores inmediatos rechazan cualquier posibilidad de diálogo, pese a la gravedad de la crisis, con Dilma y con cualquier dirigente del PT, a empezar por Lula. Esa ala del PSDB parece dispuesta a cualquier cosa con tal de acosar a la presidenta y desangrar su partido. Como si la situación ya no fuese complicada y preocupante en niveles serios, son adeptos de la vieja línea que preconiza que cuanto peor, mejor.


Los otros dos postulantes derrotados por Lula el PT en 2002 y 2006, el actual senador José Serra y el actual gobernador de San Pablo, la más rica, poblada y antipetista provincia brasileña, Geraldo Alckmin, se muestran más cautos. Puede que por auténtica preocupación frente al preocupante cuadro político brasileño, puede que para prepararse para la disputa por la postulación del PSDB en 20018, lo que importa es que actúan de manera más apaciguadora que Neves.


Al rechazar –vale repetir: al menos de momento– el diálogo con sus sucesores, Cardoso sorprende. Y con ese gesto, contribuye para que aumenten aún más las tensiones y preocupaciones.


Allegados al ex presidente recuerdan que hace poco menos de dos años –más exactamente en diciembre de 2013– el mismo Cardoso insinuó a Lula que sería interesante abrir un diálogo.


Esa propuesta surgió durante un vuelo entre Sudáfrica y Brasil, y más precisamente en el avión presidencial. Dilma había invitado a los ex presidentes brasileños para el funeral de Nelson Mandela. Cuando regresaban, Lula y Cardoso conversaban de manera amistosa. Al oír de su antecesor la propuesta, Lula contestó que, en aquel momento, no le interesaba dialogar sobre el país sino ganar las elecciones del año siguiente.


Bueno: en 2014, Dilma fue reelecta. A los pocos días de su victoria empezaron los problemas. Y a partir de la elección de los presidentes de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, y del Senado, Renan Calheiros, empezó el infierno.
Ahora, en una situación de extrema dificultad, Dilma y Lula quisieron retomar la idea de dialogar con Cardoso. Y le tocó a Cardoso el turno de decir "no, gracias".


Es casi imposible decir hasta qué punto esa negativa contribuirá para agravar aún más una situación ya bastante grave.
Pero resulta muy claro que tal rechazo no hace más que reiterar que sobran razones para preocuparse por el futuro del país.

 

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Sábado, 18 Julio 2015 09:04

La rebelión de un acusado poderoso

Desde que fue elegido por sus pares para presidir la Cámara baja en febrero pasado, Cunha no hizo otra cosa que imponer una seguidilla de derrotas al gobierno del cual su partido se dice aliado. Ahora dijo que es un perseguido político.


Desde Río de Janeiro


La conferencia de prensa convocada por el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, al principio de la tarde de ayer en Brasilia, marcó la ruptura personal del segundo hombre en la línea sucesoria con el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff (reza la Constitución que el primero es el vicepresidente; y en caso de su propio impedimento, el presidente de la Cámara). Ya su partido, el PMDB, principal socio del gobernante PT en la alianza de base, optó por reaccionar de manera un tanto meliflua: una nota oficial dice que la actitud de Cunha es "personal", y que, "por ahora", el partido se mantiene en el gobierno.


Fue su primera y contundente reacción luego de que uno de los presos a raíz del escándalo de corrupción en la Petrobras lo acusara de haber recibido cinco millones de dólares de propina. Cunha dice estar seguro de que se trata de una maniobra del palacio de gobierno, luego de haber presionado al procurador general de la República para inculparlo. El procurador general, a su vez, habría presionado al preso: o denunciaba a Cunha, o pasaría largos años en prisión. Que se arme semejante enredo en un momento en que el PT y varios integrantes del gobierno están enfrentando graves acusaciones del mismo procurador general, del mismo juez que conduce las investigaciones y, en última instancia, de la Corte Suprema no le pareció, a Cunha, nada significativo. El poderoso y vengativo diputado está seguro de ser blanco de una conspiración cósmica, controlada por Dilma, por sus ministros y por el PT. De todas formas, la reacción tempestuosa no representó ninguna sorpresa: al fin y al cabo, desde que fue elegido por sus pares para presidir la Cámara baja, el pasado febrero, Cunha –que controla con mano de hierro a unos 150 diputados, casi un 30 por ciento de la Cámara– no hizo otra cosa que imponer una seguidilla de derrotas al gobierno del cual su partido se dice aliado. Lo de ayer significó oficializar lo ya sabido y constatado.


La ruptura, sin embargo, tiene peso e importancia. El poder en manos del presidente de la Cámara de Diputados es inmenso. De él depende, por ejemplo, la instalación de Comisiones Parlamentarias de Investigaciones, las CPI, que tienen capacidad de casi paralizar los trabajos legislativos y exponer cualquier gobierno a situaciones complicadas y comprometedoras. Además, le toca al presidente de la Cámara imponer y controlar la agenda de debates y votaciones. Desde el pasado febrero, cuando logró elegirse derrotando por amplio margen al candidato del PT, Eduardo Cunha ejerció ese inmenso poder, y siempre contra el gobierno. Sus adversarios dicen que lo hizo de manera arbitraria, atropellando aliados, dejando claro a todos quién manda. Su conducción de los trabajos legislativos rozó, seguidamente, principios y determinaciones constitucionales.


Desde que fue formalmente incluido por la Justicia entre los investigados por el escándalo de corrupción en la Petrobras, Cunha venía rebelándose cada vez más, demostrando un gobierno fragilizado, acosado por una crisis económica seria y por una crisis política más grave aún, las dimensiones de su poder. Su reacción de ahora –intempestiva, furiosa– refuerza la ira de un político acostumbrado a imponer su autoritarismo. Poco después del anuncio de ruptura con el gobierno, y cumpliendo su poder, anunció la instalación de una nueva CPI que el gobierno trató de evitar. Esta vez, se trata de revisar las actuaciones del Bndes, el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social, principal banco estatal de fomento del continente, en el exterior.


Concretamente, Cunha, un hombre ultraconservador, quiere denunciar la financiación concedida por el Bndes a constructoras brasileñas con obras en Cuba, Angola y Venezuela. No hay indicio alguno de irregularidad en la concesión de esos financiamientos. Pero se trata de países que la derecha brasileña, altísimamente inflada por los medios hegemónicos de comunicación, clasifica de "dictaduras". El todavía presidente de la Cámara de Diputados parece decidido a disparar contra todo y contra todos. En su brote de ira, hizo blanco en la Policía Federal, la Justicia de primera instancia, el procuradorgeneral de la República, el PT, Dilma, el gobierno como un todo, la Corte Suprema y quien más se arriesgue a aparecer delante de él. Dice que el preso que denunció, con hartos detalles, cada movimiento destinado a recibir cinco millones de dólares lo hizo presionado por el gobierno, por Dilma y por el PT. Curioso: no solo el tesorero del PT está preso, sino varias estrellas del partido –inclusive ministros– están bajo investigación de la Justicia.


Si hasta ahora Dilma tenía un enemigo velado, ahora tiene un enemigo con sed de sangre, que le declaró guerra abierta. Falta saber, ahora, cuáles serán los rumbos de la Justicia. Y hasta cuándo Eduardo Cunha seguirá presidiendo la Cámara de Diputados de un país que se pretende serio.

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Viernes, 03 Julio 2015 07:16

Lula, de mago a francotirador

Lula busca despegarse de "su" Partido de los Trabajadores y del gobierno que contribuyó a elegir, para erigirse en líder de los indignados con la corrupción y la crisis. Si el fin del PT como alternativa de poder parece inminente, el fantasma mayor para el progresismo es la eventualidad de que el propio Lula sea detenido.

 

Cuando Marcelo Odebrecht, presidente de la principal constructora de Brasil y una de las 25 más grandes del mundo, fue arrestado el 19 de junio en el marco de las investigaciones sobre corrupción en Petrobras, se encendieron todas las alarmas en el gobierno de Dilma Rousseff, en el paralizado Partido de los Trabajadores (PT) y en el conjunto de la izquierda brasileña. El mensaje era claro: el próximo podía ser Lula. El ex presidente fue el primero en advertirlo y en reconocer que su cercanía con Odebrecht, cuya empresa le financió campañas electorales y viajes, lo colocaba inevitablemente en la línea de mira de los investigadores.


Una semana antes, el 13 de junio, en el marco del quinto congreso del partido, Lula formuló una dura crítica al PT. Contrastó el espíritu militante del período fundacional, hace apenas tres décadas, con el estilo imperante ahora. "Hoy sólo se piensa en el cargo, en el empleo, en ser electo, y nadie trabaja de forma militante." Agregó que sería necesaria "una revolución interna" para atraer a la juventud.


Tres días después de que Odebrecht fuera detenido, la consultora Datafolha reveló que en una eventual disputa electoral el senador Aécio Neves, de la socialdemocracia y principal adversario del PT, le lleva diez puntos de ventaja a Lula (35 a 25 por ciento). Algo así nunca había sucedido ni entraba en los cálculos más pesimistas de los dirigentes petistas.


Lo que está ocurriendo en Brasil es mucho más que una crisis económica aprovechada por la derecha para sacar a la izquierda del gobierno. Es la desarticulación del proyecto de poder elaborado por Lula y su entorno, que le rindió cuatro triunfos electorales. Ese proyecto se apoyaba en la alianza con un sector del gran empresariado, en cuadros de la administración federal (incluyendo la cúpula de las fuerzas armadas), de los sindicatos y del PT. Para hacerlo posible era necesaria la expansión permanente de la economía, o sea de las exportaciones de productos primarios y, muy en particular, la integración de la mitad pobre del país a través del aumento de su capacidad de consumo (la llamada "reducción de la pobreza").


Tanto las bases materiales como las alianzas sobre las que descansó el lulismo se han deteriorado, al punto que el colapso está cercano. Se registra una suerte de estrangulamiento gradual del gobierno, una desarticulación de la cadena productiva de Petrobras y un cerco judicial al PT en medio de una situación económica delicada que llevó al gobierno a imponer un severo ajuste fiscal que no hace más que aumentar su falta de legitimidad. La popularidad de Dilma, que no para de caer desde que asumió el gobierno por segunda vez, el 1 de enero, se derrumbó hasta el 10 por ciento en las últimas mediciones.


Los problemas que enfrenta el cuarto gobierno del PT no pueden atribuirse a los ataques que recibe de los grandes medios y de la derecha. Eso sucedió siempre y nunca había calado tan hondo en la población, incluyendo a su propia base social. Joaquim Palhares, director de la publicación digital Carta Maior, asegura en un editorial que en Brasil se está "ante un proceso de derribo del gobierno democráticamente electo". El director del medio que se define como "un espacio de reflexión de la intelectualidad brasileña" explica la situación actual como fruto del "golpismo", en el que militan la extrema derecha estadounidense y regional, los medios y la derecha local, y de lo que considera el principal error del PT: haber dejado intocada "la hegemonía del aparato de comunicación en las manos de la derecha" (Carta Maior, domingo 28).


Llama de todas maneras la atención que en el largo editorial no haya ninguna referencia a las manifestaciones de junio de 2013, que fueron el inicio de este proceso, al suponer un viraje radical en la política brasileña y segar la base del lulismo. El principal intelectual del PT, Emir Sader, insiste en los mismos tópicos, al responsabilizar de la crisis a "las ofensivas combinadas de los medios de comunicación, sectores del poder judicial y partidos opositores" (Alai, 15-VI-15).
IMPLOSIÓN.


Además de ser una de las mayores empresas de América Latina, la constructora Odebrecht mantiene estrechos lazos con el PT y con Lula. No sólo es la encargada de muchas obras en América del Sur que forman parte del plan Iniciativa para la Integración de la Región Sudamericana (Iirsa), sino que es la principal responsable de la mayoría de las obras de infraestructura para los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro en 2016, como la Villa, el Parque Olímpico y el Puerto Maravilla, en la bahía de Guanabara, entre las más emblemáticas.


Cuando Lula firmó la Estrategia Nacional de Defensa, en 2007, que proponía la creación de un potente complejo industrial-militar, Odebrecht decidió participar en el negocio a través de Odebrecht Defensa y Seguridad, creada dos años después. La "translatina" juega un papel clave en el área de defensa, a la par de la aeronáutica Embraer. En 2011 Odebrecht compró la empresa Mectron, líder en la fabricación de misiles y productos de alta tecnología para el mercado aeroespacial.


Pero el paso clave fue la firma, en mayo de 2010, de un acuerdo con la European Aeronautic Defence and Space Company (Eads), empresa de la UE hoy parte de Airbus, para la fabricación de submarinos. Se trata de la segunda corporación del mundo en el campo de la defensa, con la que Odebrecht creó la sociedad Itaguaí Construcciones Navales, que levantó un astillero y una base para submarinos. En este momento se están construyendo tres submarinos convencionales, de los cuatro previstos, y el primer submarino nuclear.


El acuerdo con Eads contempla una amplia transferencia de tecnología, con lo que Odebrecht se sitúa en el corazón del mayor programa de defensa de Brasil. En efecto, al Programa de Desarrollo de Submarinos (Prosub) le corresponde la defensa de la plataforma marítima brasileña, donde se albergan las principales reservas de petróleo descubiertas en el mundo en la última década. Si alguien quisiera dinamitar la estrategia de defensa de una de las principales potencias emergentes, debería colocar a Odebrecht en la mira. Tal vez algo de eso esté sucediendo.


Odebrecht es la principal empresa privada integrada al proyecto del PT, pero no la única. La mayor parte de las constructoras (Camargo Correa, Andrade Gutierres, Oas, entre otras) juegan un papel destacado en el proyecto encabezado por Lula. Las cuatro citadas emplean a 523 mil personas en el mundo, y sólo Odebrecht factura el doble que el Pbi de Uruguay.


Dicho de otro modo: sin el concurso de las constructoras (a las que deben sumarse la propia Petrobras, la minera Vale, las cárnicas y siderúrgicas), un proyecto de desarrollo de Brasil como nación independiente no tiene viabilidad. O dicho de un tercer modo: si para frenar el ascenso de China la Casa Blanca pergeñó el "pivote hacia Asia", desplazando hacia esa región importantes fuerzas armadas, y ante el ascenso de Rusia generó situaciones de inestabilidad como el golpe en Ucrania, ante Brasil parece haber optado por la estrategia de la implosión, habida cuenta de la calidad y variedad de aliados que la superpotencia tiene en ese país.


Sin embargo, de ahí a considerar que cualquier movilización social le hace el juego a la derecha, como sostiene buena parte de los dirigentes del PT, media un abismo. Precisamente el gran problema del oficialismo consiste en su incapacidad para leer correctamente las demandas de junio de 2013, que pueden ser sintetizadas en mejor calidad de vida (y de servicios), o sea, la necesidad de ir más allá de la inclusión vía mercado y consumo, para obtener derechos plenos. Algo que no se consigue sin tocar privilegios, cosa que nunca entró en los cálculos de Lula y su partido.


CRISIS DEL LULISMO.


Una contradicción fundamental atraviesa al proyecto lulista. Luego de una década virtuosa, signada por el crecimiento económico mundial, altos precios de los commodities, fuerte crecimiento de los países emergentes, factores que constituyeron un modelo de desarrollo basado en el consenso entre capital y trabajo, se suceden grandes manifestaciones protagonizadas por jóvenes que piden más. Superadas las facetas más dramáticas de la miseria y el hambre, surgen nuevas demandas "por izquierda". Pero apenas inauguró su segundo gobierno, Dilma se propuso calmar al capital a través de un duro ajuste fiscal que ataca buena parte de las conquistas de la década anterior.


Esa contradicción le está permitiendo a la derecha (desde la mediática hasta la evangélica) capitalizar el descontento contra el gobierno. Con el ajuste fiscal el PT arriesga perder una base social laboriosamente construida, que se había mantenido fiel al partido durante las dos décadas anteriores de derrotas y represiones. Ni los tres fracasos electorales de Lula como candidato a la presidencia, ni la represión del período neoliberal, consiguieron dispersar a ese sector de la sociedad como lo está haciendo el ajuste de Dilma. "No es un fracaso, es un agotamiento, pues el lulismo proporcionó ganancias reales a la mayoría de los brasileños durante más de una década", destaca Felipe Amin Filomeno, economista y sociólogo por la Universidad Johns Hopkins (IHUOnline, 25-VI-15).


El problema de fondo es que cuando algo se agota, nada menos que un modelo de desarrollo, no se puede seguir adelante poniendo parches. Es todo un período el que toca a su fin. Según Filomeno, lo que podría salvar las cosas sería un nuevo ciclo de reformas (tributaria y agraria, entre las más destacadas) y una onda de crecimiento global. Ninguna de las dos parece que vayan a suceder en el corto plazo.


A escala doméstica, se suma un hecho que no hace más que agravar las cosas. La gobernabilidad lulista se basaba en un amplio acuerdo entre partidos que se denominó "presidencialismo de coalición", que sumaba más de una decena de partidos, la mayoría de ellos de centroderecha, como el Pmdb. Pero esa coalición está hecha añicos y es poco probable que iniciativas importantes del gobierno pasen por el parlamento más derechista de las últimas décadas.


Si el idilio con los partidos que formaron la base de apoyo del gobierno está roto, la sintonía con los empresarios está fracturada, más allá de los escándalos de corrupción. Paul Singer, secretario de Economía Solidaria en el Ministerio de Trabajo, destaca: "Hay una parte importantísima de la clase dominante, que nunca fue del PT ni de izquierda, con la que tenemos intereses en común. Para nosotros, del Partido de los Trabajadores, tener una industria creciendo sería importante. Por el contrario, esa industria está en proceso de contracción" (Carta Maior, 26-VI-15).


En efecto, la competencia china está encogiendo la que fuera la quinta industria del mundo. Ese solo hecho le crea al PT problemas con los trabajadores, un sector clave de su base social, y además con su aliado industrial. Pero los sucesivos gobiernos brasileños no han sabido reaccionar frente a la competencia china, ante la cual deberían gravar las importaciones provenientes de ese país, aun corriendo el riesgo de debilitar una de sus principales alianzas en el escenario geopolítico.
En síntesis: problemas con los partidos aliados, con su base social popular y empresarial, y demandas insatisfechas de la nueva clase media que no sabe cómo canalizar, generaron las condiciones para una ofensiva de la derecha y los medios que encuentra a Lula (como símbolo de un proyecto de poder) sin capacidad de respuesta.


CON LA MAGIA NO ALCANZA.


La esperanza de quienes sueñan con un tercer mandato de Lula gira en torno a la construcción de una fórmula del tipo "unidad popular", como la que plantea el español Podemos, que por lo menos no arrastre con el desprestigio que tienen los partidos políticos. En opinión de Singer, "debería crearse un frente en el que lo fundamental no serían los parlamentarios sino los movimientos sociales. Sería una forma para que el PT y sus aliados hicieran las políticas que la población está pidiendo".
El despegue de Lula respecto del PT y del gobierno parece indicar que ese es el camino elegido. El analista de la edición brasileña de El País, Juan Arias, señala que "está naciendo una oposición nueva que no es la oposición institucional de los partidos, sino de la sociedad y de las calles" (El País, 25-VI-15). Parece evidente que la experiencia social que llevó a la creación de Podemos y del griego Syriza es una clave de lectura incluso en los grandes medios. Según esta interpretación, Lula podría volver a la oposición para encabezar el malestar social, para "ponerse al frente de la nueva protesta social para metabolizarla, presentándose como su líder".


Pero las cosas no son tan sencillas. Los millones de brasileños que ganaron las calles en junio de 2013 en 355 ciudades del país sufrieron la brutalidad policial en carne propia, y con su presencia en la calle desnudaron la realidad del poder. En una palabra, se politizaron. Esa politización puede ser canalizada de diversas formas y, en efecto, una parte de la llamada "nueva clase media" puede seguir los pasos de los pastores evangelistas más reaccionarios. Otra parte, como ya quedó en evidencia, sigue en las calles o aprovecha la menor oportunidad para retomar las manifestaciones. Saben que la corrupción atraviesa a todos los partidos, que se robaron entre 2.000 y 3.000 millones de dólares de las arcas de la estatal Petrobras.


Esas multitudes, aun aquellos que volvieron a sus casas y nunca más salieron a las calles, no son arcilla blanda en manos de ilusionistas o de políticos habilidosos. Ni siquiera la magia de Lula puede hacerlos olvidar lo que aprendieron en junio de 2013: que para mejorar su situación necesitan pelear para reducir la desigualdad, en uno de los países más desiguales del mundo.

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Odebrecht y Otávio Marques de Azevedo, titular de la constructora Andrade Gutierrez, son acusados de haber pagado sobornos por 35 millones de dólares, que podrían ascender a 240 millones de dólares, a altos ejecutivos de Petrobras.


Desde Brasilia

El presidente de la empresa Odebrecht, la mayor constructora de Brasila, fue detenido ayer junto a otro empresario del mismo ramo acusados de participar en el esquema de corrupción en la petrolera estatal Petrobras, conocido como Lava Jato (lavado rápido), por el que ya hay varios ejecutivos y políticos detenidos. Marcelo Odebrecht y Otávio Marques de Azevedo, titular de la constructora Andrade Gutierrez, son acusados de haber pagado sobornos por 106 millones de reales (35 millones de dólares) que podrían ascender a 720 millones de reales (240 millones de dólares) a altos ejecutivos de Petrobras.

 

Esas coimas se depositaron en empresas off shore con cuentas en bancos de Panamá, Suiza y Mónaco y corresponden a contratos obtenidos de forma fraudulenta por unos 17.000 millones de reales (5660 millones de dólares) por Odebrecht y 9000 millones de reales (3000 millones dólares) en el caso de Andrade Gutierrez. Unos 200 agentes de la Policía Federal fueron desplegados en el operativo Erga Omnes (expresión latina cuya traducción libre significa "nadie se salva") realizado en las ciudades de Río de Janeiro, Belo Horizonte, Porto Alegre y San Pablo, donde fueron allanadas las oficinas de las dos empresas.

 

"Considerando la duración de este esquema criminal, que funciona por lo menos desde 2004, los contratos multimillonarios y propinas millonarias, parece improbable que fuera desconocido para los presidentes" de las compañías, dijo ayer el juez federal Sergio Moro, a cargo de la causa "Lava Jato", en el que están envueltas unas 20 empresas privadas que realizaron contratos con Petrobras. "Aparecieron indicios concretos, no sólo en las declaraciones de testigos sino también documentos que prueban de algún modo que ellos participaron de las negociaciones y el direccionamiento de las licitaciones", aseguró Igor Romario de Paula, comisario de la Policía Federal.

 

El Ministerio Público también los acusa de la formación de cárteles para el reparto de las licitaciones abiertas, que crecieron bastante después de 2007 cuando fueron descubiertas gigantescas reservas de crudo en aguas ultraprofundas de Río de Janeiro y San Pablo. Hasta el momento la trama de corrupción del "Lava Jaro" causó un perjuicio de unos 2000 millones de dólares a la petrolera estatal.

 

La noticia de las detenciones ocurridas en la mañana de ayer se transformó inmediatamente en el tema del día, y posiblemente será el del mes. Por la tarde el ministro jefe de la Casa Civil, Aloísio Mercadante, ofreció una conferencia de prensa junto a empresarios norteamericanos en el Palacio Itamaraty, Ministerio de Relaciones Exteriores, en la que participó este diario. Con gesto contrariado, Mercadante explicó que los periodistas habían sido citados para tratar sobre la relación con Estados Unidos y el próximo viaje a Washington de la presidenta Dilma Rousseff, por lo que se limitó a decir que en Brasil impera el Estado de Derecho, la división de poderes y que desconocía en detalle las prisiones ocurridas por la mañana. Por cierto el asunto más comentado informalmente por reporteros y algunos funcionarios reunidos en Itamaraty no era el encuentro con empresarios norteamericanos sino las detenciones.

 

El senador Lindenberg Farias, del gobernante Partido de los Trabajadores de Río de Janeiro, afirmó que la "corrupción de gerentes de Petrobras no implica a toda la empresa, esto no puede ser una excusa para punir a Petrobras", retirándole sus competencias en la explotación de los megacampos de aguas profundas. Una ley de 2010, elaborada por Rousseff, establece que la estatal participe en todos los pozos y el Estado sea propietario del petróleo, al contrario de lo que sucedía con otra norma sancionada por el ex presidente Fernando Henrique Cardoso, del Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB). Lindenberg Farias habló el jueves en el recinto del Senado cuando Vanessa Grazziotin, del Partido Comunista, dijo que el PSDB, principal adversario del gobierno, "está promoviendo" una ley orientada hacia la "privatización" de Petrobras con el "pretexto" del escándalo.

 

En San Pablo el vicepresidente Michel Temer dijo ayer que está sorprendido por las detenciones y sostuvo que éstas no impedirán que esas empresas participen de futuras licitaciones de grandes obras de infraestructura, en las que el gobierno apuesta para retomar el crecimiento. Frente al retroceso de la economía, estimado en el uno por ciento en 2015, Dilma lanzó recientemente un programa obras por 66.000 millones de dólares en el que se espera contar con las grandes constructoras nacionales.

 

Mientras el gobierno defiende la tesis de que las grandes firmas brasileñas pueden participar en estas obras a pesar de los escándalos, se advierte un lobby en el Congreso y medios de comunicación para que se las excluya y favorezca a constructoras extranjeras. Se trata de un asunto crucial para el Palacio del Planalto que instruyó a la Abogacía General de la Unión para que formule un parecer que respalde a las constructoras locales.

 

Otro dato de importancia es que hasta ayer el juez Moro había ordenado la prisión de altos ejecutivos pero no de propietarios como es el caso de Marcelo Odebrecht. Es sabido que durante sus ocho años de gobierno Luiz Inácio Lula da Silva estimuló las inversiones de multinacionales brasileñas en el exterior, y que la nave insignia fue Odebrecht. Por esta razón en los mentideros del PT se sostiene que al mandar preso precisamente al titular de esa firma hay una señal velada del juez Moro, insospechado de petista, contra Lula.

 

Durante el V Congreso del PT concluido el sábado pasado algunos dirigentes acusaron a sectores de la Justicia de estar implicados en una campaña para desprestigiar a Lula y "construir pruebas" sobre bases falsas para procesarlo y dejarlo fuera de la carrera presidencial de 2018. En ese sentido se mencionó la forma "abusiva" con que el magistrado Moro echa mano de las delaciones premiadas de ex gerentes de Petrobras, que acceden a ese instituto para reducir sus penas.

 

Precisamente los detenidos ayer, Marcelo Odebrecht y Octavio Márques de Azevedo, fueron acusados por un ex director de Petrobras, Costa, que gracias a esa confesión ahora vive en libertad vigilada en su lujoso departamento de Río de Janeiro. Los dos citados y cinco ejecutivos fueron trasladados ayer por la tarde de San Pablo hacia Curitiba, capital del estado sureño de Paraná, donde serán indagados por el juez Moro que ordenó que el bloqueo de 20 millones de reales (6,6 millones de dólares) de las cuentas bancarias de cada uno de los imputados. Esta semana Marcelo Odebrecht había manifestado su rechazo a las acusaciones de la oposición contra las obras de la empresa en el exterior y que contaron con el financiamiento del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (Bndes). Esa firma realizó varios proyectos en varios países desde hace décadas y durante los gobiernos de Lula se celebraron nuevos acuerdos, como los que permitieron la ampliación del metro de Caracas y del Puerto de Mariel en Cuba. Junto con el endurecimiento de la campaña por el impeachment contra Dilma y la radicalización conservadora, la oposición impulsa la creación de una Comisión Parlamentaria de Investigaciones sobre los préstamos del Bndes, con la mira en el puerto cubano. "Se colocó este tema en la línea de fuego del embate político, en este tema no hay nada ilegal ni inmoral, por el contrario... el gobierno brasileño tiene que apoyar a las empresas extranjeras en el exterior", se quejó Odebrecht el lunes último. "Creo que en este embate, como la apertura de los archivos de Itamaraty (para conocer las negociaciones con Cuba), hay una gran movilización en contra. Permitirá quebrar esas falacias de que se hacen obras en el exterior (mientras no se hacen en el país), espero que se esclarezca todo", sostuvo el empresario que desde ayer está preso.

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Viernes, 05 Junio 2015 07:34

El Mundial de Brasil ahora en la mira

Además de poner el ojo en las elecciones de Rusia 2018 y Qatar 2022 y de investigar los sobornos denunciados por el ex FIFA Chuck Blazer en torno de Francia 1998 y Sudáfrica 2010, ahora se examina la legalidad de la última Copa del Mundo.

 

Los contratos firmados en el marco de la organización del Mundial de Brasil 2014 serán investigados por la Justicia estadounidense según afirma el Estado de San Pablo. La investigación se basa en el estrecho vínculo entre el ex presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) Ricardo Teixeira y el secretario general de la FIFA, Jérôme Valcke, el dirigente más cercano a Joseph Blatter. La relación comercial entre ambos será "examinada" con "peine fino". El objetivo es saber si existió algún tipo de intercambio de "favores" u otras irregularidades en los más de 1000 contratos que fueron firmados en torno de la organización del Mundial en Brasil. FIFA gastó en Brasil 2014 unos 2200 millones de dólares y los investigadores norteamericanos quieren saber si Teixeira y Valcke se beneficiaron o se valieron del pago y cobro de sobornos para concretar todos o algunos de esos acuerdos.


En tanto, las autoridades suizas consideran improbable la excarcelación de los siete directivos del fútbol internacional detenidos en Zurich hace una semana, en la víspera del Congreso de la FIFA. Mientras la sede de la Federación Venezolana de Fútbol fue allanada –Rafael Esquivel, su presidente, es uno de los detenidos–, Blatter aseguró que ya está "trabajando en reformas".
"Creemos que existe peligro de fuga", afirmó Folco Galli, portavoz del Ministerio de Justicia suizo, quien señaló que una medida de ese tipo podría entorpecer las acciones judiciales. Según el portavoz, la Justicia de Estados Unidos tiene tiempo hasta el 3 de julio para presentar un pedido formal de extradición. Hasta entonces, los imputados pueden exigir ante un tribunal su eximición de prisión. Galli explicó que la decisión depende de los jueces, pero aseguró que la prisión preventiva hasta que se resuelva la extradición está "en regla" con las leyes suizas. Todo el proceso de extradición, con sus posibles apelaciones, puede demorar hasta seis meses.


Los siete detenidos duermen todavía en prisión, donde están sometidos al régimen penitenciario habitual de este cantón, que se gasta 14 euros al día en alimentarlos y les permite una hora de paseo al día. Se encuentran repartidos por diferentes prisiones del cantón de Zurich cuyos nombres no se han difundido. Según los medios suizos, están en Dielsdorf, Limmattal, Meilen, Pfäffikon, Winterthur y Zurich. No pueden utilizar su computadora y tampoco tienen acceso a Internet o a su teléfono móvil. Los abogados pueden verlos durante las horas de visita. Las celdas tienen 12 metros cuadrados y están equipadas con radio, un inodoro, un lavatorio, una mesa y una silla. Pueden alquilar una televisión. En cambio, en Asunción, el paraguayo Nicolás Leoz goza desde ayer de permisos especiales para abandonar la prisión domiciliaria que le dictó por la Justicia de su país.


El presidente venezolano Nicolás Maduro dijo en su programa televisivo que era necesario convocar "un proceso constituyente" en la FVF e hizo un llamado a los futbolistas para que "tomen el poder" y busquen "democratizar todas las instancias". Incluso propuso a Diego Maradona para suceder a Blatter en la FIFA.


Blatter anunció que ya está trabajando con el objetivo de "poner en marcha reformas significativas de la administración y la estructura de la FIFA". Añadió en un comunicado: "Quiero un programa completo de reformas y soy muy consciente de que únicamente el Congreso de la FIFA puede votar esas reformas. En cuanto al Comité Ejecutivo, su papel es el de compartir la responsabilidad de llevar bien ese proceso".

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Se parece a la elección del Papa. Los 123 músicos de la orquesta Filarmónica de Berlín, quizás la mejor del mundo, se reúnen en lugar aislado y secreto, entregan sus teléfonos móviles y votan para elegir a su director, sucesor de Herbert von Karajan, Claudio Abbado y las otras luminarias que han llevado la batuta en esa institución. En este cónclave secreto los músicos votan tantas veces como sea necesario hasta que uno de los candidatos alcance una mayoría significativa. Hace unas semanas, y por primera vez desde 1882, los músicos no lograron ponerse de acuerdo. Su fragmentación hizo imposible la elección del sustituto del director saliente, sir Simon Rattle, y así, imitando una costumbre del Congreso de EE UU, decidieron posponer la decisión para el año próximo. "Los músicos de Berlín orquestan el fin de la autocracia" escribió la crítica Shirley Apthorp, y continuó: "La era del autócrata ha terminado; hasta orquestas menos democráticas que la de Berlín quieren tener más influencia sobre su destino. El estilo absolutista de Herbert von Karajan ya no tiene cabida en una sociedad igualitaria".

 

Esta afirmación es perfectamente aplicable a muchos ámbitos del quehacer humano. Incluso a la FIFA, por ejemplo. ¿Alguien duda de que estamos viendo el final de la manera corrupta, opaca y autoritaria en la que hasta ahora ha funcionado la organización que maneja el futbol en el mundo? Por más que Sepp Blatter, el hábil dictador "democráticamente electo" de la FIFA, continúe actuando como siempre lo ha hecho (¡y hasta logre ser reelegido!) el fin de su liderazgo es tanto obvio como inevitable.


Esto no solo está pasando en la música o el fútbol. En las últimas semanas, los resultados de las elecciones en el Reino Unido, España y Polonia han reconfigurado el orden político de esos países. En el Reino Unido, el Partido Nacionalista Escocés, y en España Podemos y Ciudadanos irrumpieron en el escenario, quitándole poder a los partidos tradicionales. En Polonia, Andrzej Duda, un candidato relativamente desconocido hasta hace poco, derrotó al presidente Bronislaw Komorowski. En todos estos casos, los expertos y las empresas encuestadoras se vieron sorprendidos por los resultados.


Algo parecido ocurre en el mundo del dinero y los negocios. La revista Fortune está por publicar su famosa lista de las 500 empresas más grandes de Estados Unidos. El 57% de las compañías que están este año en la lista no aparecían en 1995. La rotación es aún mayor en las clasificaciones de las mayores empresas del mundo. Hay cada vez más empresas de países emergentes —especialmente China— así como de sectores de negocios que no existían hace tan sólo unos años. Mientras que Alibaba, la empresa china de comercio electrónico fundada en 1999, tiene un valor de 224.000 millones de dólares (203.000 millones de euros), muchas de las compañías europeas o norteamericanas que antes dominaban sus mercados han desaparecido de la lista. Kodak, por ejemplo.


Lo mismo está pasando con la lista de las personas más ricas. Solo el 10% de los estadounidenses que en 1982 estaban en la lista de la revista Forbes seguían en ella en 2012. Es interesante destacar que, con solo haber obtenido un rendimiento del 4% al año sobre su capital, la gran mayoría de los ricos de 1982 hubiese podido seguir estando en la lista 30 años después. Pero no lo lograron. ¿Quién los reemplazó? Los asiáticos.


El Reporte de los Milmillonarios del 2015 recién publicado por UBS/PwC encontró que un creciente número de personas con una fortuna de más de mil millones de dólares reside y trabaja en Asia. De los 1.300 superricos incluidos en el informe, el 66% no heredó su fortuna, sino que la creó. Hace dos décadas esto era al revés. El 57% de los ricos del mundo lo eran gracias a que habían heredado un gran capital. Y hasta 1980, indica el informe, la abrumadora mayoría de los milmillonarios se concentraba en Estados Unidos y Europa. Ya no. En 2015, el 36% de los superricos que no heredaron su riqueza son asiáticos y tan sólo el 17% europeos. El 47% reside en EE UU.


La gran sorpresa no es que todas estas cosas estén pasando. Lo más sorprendente es la frecuencia con la cual los líderes tradicionales de la política, la economía o los deportes y las artes creen que pueden seguir comportándose como siempre lo han hecho. Blatter, el jefe de la FIFA, es un buen ejemplo de esto. Después de su reelección, una bofetada a la gente decente del mundo, Blatter dijo: "No necesitamos revoluciones, necesitamos evoluciones. Y yo arreglaré la FIFA". Pues no. Él no la arreglará. La arreglarán los fiscales y jueces estadounidenses que mandarán a la cárcel a los corruptos de ese organismo. Y esa es la revolución de la cual Blatter intenta salvarse.


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Jueves, 28 Mayo 2015 08:48

La pelota sí se mancha

La investigación que promueve el Departamento de Justicia estadounidense por corrupción acabó con siete dirigentes presos y entre los catorce imputados figuran tres empresarios argentinos. Grondona aparece varias veces en la acusación.

 


El Departamento de Justicia de los Estados Unidos involucró al fallecido presidente de la AFA, Julio Humberto Grondona, en el mayor escándalo de la historia de la FIFA, al asegurar, en la acusación que acabó con siete dirigentes del fútbol mundial detenidos en Suiza, que el ex vice de la FIFA cobró sobornos millonarios en dólares por la venta de los derechos televisivos de la Copa América. En la causa, abierta tras una investigación del FBI y el organismo impositivo estadounidense, aparecen procesados el CEO de Torneos, Alejandro Burzaco, y los empresarios argentinos Hugo Jinkis y su hijo Mariano. Anoche, la Embajada de los Estados Unidos envió los pedidos de detención de los tres a la Cancillería argentina, que puso en marcha el proceso de extradición.


La prolija acusación del Departamento de Justicia –que no alcanza al presidente de la FIFA Joseph Blatter– individualiza no menos de una decena de esquemas de pagos de sobornos y comisiones por la cesión de derechos de TV en torneos organizados por la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) y su similar de Centro y Norteamérica (Concacaf); en el caso de la Copa América, la involucrada es la empresa Datisa, formada por Torneos, la compañía Full Play (de los Jinkis) y la brasileña Traffic. En la página 105 de la acusación se lee: "Datisa acordó pagar 100 millones de dólares en sobornos a dirigentes de la Conmebol –quienes todos eran dirigentes de la FIFA– a cambio del contrato 2013 de la Copa América: 20 millones por la firma del contrato y 20 millones por cada una de las cuatro ediciones (2015, 2016, 2019 y 2023). Cada pago sería dividido entre los receptores de la siguiente manera: tres millones para cada uno de los tres máximos dirigentes de la FIFA (el presidente de la Conmebol y los presidentes de las federaciones brasileña y argentina)". Grondona presidió la AFA hasta julio de 2014, cuando falleció; los dos otros dos dirigentes aludidos son el uruguayo Eugenio Figueredo y el brasileño José María Marín, dos de los dirigentes imputados, quienes estuvieron presentes en el sepelio del veterano caudillo del fútbol argentino.


Se estableció que las coimas relacionadas con la próxima Copa América y la edición Centenaria del año próximo, en Estados Unidos, fueron pagadas en abril de 2014 desde bancos en Suiza. Además, el documento indica que "el cómplice número 10 ('un alto dirigente de FIA, Conmebol y la AFA', un rol que sólo podía encarnar Grondona) quiso un soborno de siete cifras porque Argentina organizaba la Copa América 2011". El intermediario era Burzaco, "cercano y a veces vocero del cómplice Nº 10", según la acusación.
"En ocasiones, los ejecutivos de Torneos le pidieron al cómplice Nº 2 (que sería José Hawilla, propietario y fundador de Traffic) que no mandara los pagos a la AFA sino a la agencia de viajes utilizada para facilitar pagos al Cómplice Nº 10 personalmente", se agrega. Otros pagos se efectuaron descontando de la deuda que Torneos mantenía con Traffic, antes que transfiriendo el dinero.


Los siete detenidos en Zurich –donde se habían reunido para participar de las elecciones generales de la FIFA, mañana– son Jeffrey Webb, Eduardo Li, Julio Rocha, Costas Takkas, Eugenio Figueredo, Rafael Esquivel y José María Marín. Seis de los siete comunicaron ya su negativa a ser extraditados a Estados Unidos, según indicó el Ministerio suizo de Justicia. Washington tendría un plazo de cuarenta días para hacer un pedido formal de extradición. Además fueron imputados Leoz, internado en Asunción y sobre quien el Ministerio de Relaciones Exteriores de Paraguay recibió un pedido de captura con intención de extraditarlo; y el triniteño Jack Warner, que se entregó en su país y quedó en libertad tras depositar una fianza de dos millones de dólares. Fue el antiguo ladero de Warner en la Concacaf, el neoyorquino Chuck Blazer, quien comenzó a colaborar con el FBI dos años atrás; también los hijos de Warner, Daryll y Daryan. La sede de la Concacaf, en Miami, fue también allanada ayer por el FBI.


Burzaco y los Jinkis tienen orden de captura, que la Embajada de Estados Unidos cursó a la Cancillería para iniciar el proceso de extradición. El pedido de arresto fue entregado en el Juzgado Federal Nº 8 a cargo del doctor Marcelo Martínez de Giorgi. También fueron imputados los empresarios estadounidense Aaron Davidson y brasileño José Margulies. Algunos de los responsables de estos delitos pueden afrontar penas de hasta veinte años de cárcel.


"La oficina del fiscal del distrito este de Nueva York está investigando a estas personas por la sospecha de haber aceptado sobornos desde comienzos de los años '90 y hasta el día de hoy", dijo el Ministerio de Justicia suizo en un comunicado a raíz de las detenciones. "Los sospechosos –representantes de medios deportivos y de empresas de marketing deportivo– supuestamente están involucrados en un plan para pagar a funcionarios del fútbol más de 100 millones de dólares", agregó. "A cambio, se cree que recibieron derechos de medios, marketing y patrocinio en relación con torneos de fútbol en Latinoamérica. Según el reclamo de Estados Unidos, esos crímenes fueron acordados y preparados en Estados Unidos y los pagos hechos a través de bancos de Estados Unidos", afirmó la autoridad judicial suiza. Esa conexión con la Unión le permite al Departamento de Justicia esgrimir autoridad para presentar casos contra extranjeros. "Esto es apenas el inicio de nuestro esfuerzo, no es el final", dijo en Nueva York la fiscal federal del distrito de Brooklyn.


"Las investigaciones revelaron que lo que debería ser una expresión del deporte, fue usado como un vehículo para una red mayor de llenar los bolsillos de ejecutivos con sobornos que totalizan 110 millones de dólares", afirmó la fiscal general estadounidense, Loretta Lynch. "Corrupción rampante, sistemática y profundamente enraizada que se ha extendido en las dos últimas generaciones de dirigentes que abusaron de sus puestos de confianza para conseguir millones de dólares en coimas y sobornos."


A su vez, después de años de tolerancia con el accionar de la FIFA y de ignorar las repetidas acusaciones de corrupción, la Justicia suiza decidió abrir, en paralelo con el ministerio estadounidense, una investigación penal por sospechas de "blanqueo de dinero y gestión desleal" en relación con el proceso de adjudicación de las sedes de los mundiales de fútbol de 2018 y 2022, asignados a Rusia y Qatar, respectivamente, e incautó documentos electrónicos en la sede de la FIFA en Zurich. "Los enriquecimientos ilegítimos se habrían realizado al menos en parte en Suiza", precisaron funcionarios, asegurando que la investigación se abrió el 10 de marzo de 2015 y que no hay relación con la pesquisa que se ventila en Nueva York. La auditoría interna de la FIFA se había cerrado en diciembre pasado sin resultados.


En diciembre de 2010, la candidatura de Estados Unidos para organizar el Mundial de 2022 perdió 14-8 en la votación final frente a la de Qatar; ese mismo día, Rusia obtuvo la Copa del Mundo de 2018.

 

 


 

DIEGO MARADONA SE COBRA VIEJAS CUENTAS CONTRA LA ENTIDAD

 


"La FIFA odia al fútbol y la transparencia"

 


Históricamente enfrentado al poder de Zurich, el astro, que apoya la candidatura del príncipe jordano Al Hussein, no ocultó su alegría por lo acontecido. "Basta de mentirle a la gente, hoy se dijo la verdad", reclamó desde Dubai.


"Estoy disfrutando algo que yo vengo diciendo hace mucho", dijo ayer con deleite Diego Armando Maradona. "Hoy se dijo la verdad, hoy ganó el fútbol", subrayó el astro, siempre crítico de los máximos poderes del deporte de la pelota. "Basta de mentirle a la gente y de hacer una cena show para reelegir a Joseph Blatter" al frente de la FIFA, pidió el ex jugador, desde Dubai. "La FIFA odia al fútbol y la transparencia", insistió.


"A mí me trataban de loco, pero yo no tiro tiros al aire. Una vez le pedí a Grondona que no sigan 'choreando' (robando)", recordó Maradona, que subrayó que "la FIFA no tiene problema de sacarle la plata a la gente, de cobrarle el estacionamiento más caro, de cobrarle más caro el abono, de si se toma alcohol o no en las canchas, depende de lo que les convenga".


El ex astro aprovechó para renovar su apoyo al príncipe Ali bin al Hussein, el único oponente de Blatter en las elecciones en la FIFA. "Cuando nosotros lleguemos a FIFA no se van a ir todos. Los buenos van a quedar. Pero a los malos me voy a encargar personalmente de pegarles una patada en el culo." Maradona alertó en ese sentido que "hay que ver si gana Blatter después de esto". "Cuidado con que Blatter tenga que ir a Estados Unidos a dar explicaciones" porque "los norteamericanos lo vienen persiguiendo desde hace diez años" y en esta ocasión "les cayeron por sorpresa", dijo el ex entrenador de la Selección Argentina. "Yo tengo 54 años y vengo peleando a muerte desde hace mucho tiempo y te lo puede decir toda la gente de mi época. Hoy tenemos una FIFA de billones de dólares y hay jugadores por el mundo que no ganan más de 150 dólares."


Otro futbolista crítico de la dirigencia, el paraguayo José Luis Chilavert, afirmó que "es el momento ideal para sanear el mundo del fútbol. Hace más de dos años, con Maradona, Oscar Ruggeri y Antonio Careca dijimos que queríamos tomar por asalto la Conmebol para denunciar el despilfarro económico. El despilfarro viene de Havelange, de Blatter. El jefe de la mafia ya no está, que era Julio Grondona", acusó. "Se convirtieron en millonarios gracias al fútbol mientras los jugadores quedaban cada vez más empobrecidos", coincidió con Maradona.


El ex arquero no se privó de reflotar viejos rencores. "Me parece bien que los investiguen y los lleven presos. Nosotros dimos nuestra vida por el fútbol y los dirigentes son multimillonarios y nunca han jugado al fútbol. Los detuvieron porque la corrupción es terrible". "Hace muchos años venimos denunciando la malversación de fondos de Conmebol y FIFA. La FIFA siempre se maneja con total impunidad, me encanta que se empiece a limpiar el fútbol", valoró el paraguayo. "Blatter debe renunciar por ética y que se presenten candidatos nuevos por el bien del fútbol".

  


 EL BRASILEñO MARIN, UNO DE LOS IMPUTADOS

 

Herencia dictatorial

 

Simpatizante y colaborador de la dictadura militar, había dejado la presidencia de la CBF en abril en medio en grandes desavenencias con la presidenta Dilma Rousseff. El papel del senador Romario.

 

Por Darío Pignotti

 

Desde Brasilia

 

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, prometió prestar su apoyo a las investigaciones por corrupción contra el ex titular de la Confederación Brasileña de Fútbol José María Marín, un activo colaborador de la dictadura militar. "Yo creo que toda investigación sobre este tema es muy importante, si hay que investigar que se investiguen todas las copas del mundo", sostuvo la mandataria, quien fue presa política durante el régimen militar, al respaldar el trabajo de la Justicia norteamericana que derivó en la prisión de Marín, ocurrida en Suiza junto a otros dirigentes de la FIFA.
Al ex jefe de la CBF y del comité organizador local de la Copa del Mundo se lo imputa de haber cobrado millones de dólares de sobornos, parte de los cuales habrían sido abonados por la empresa de marketing Traffic.

Rousseff expresó su certeza de que no hay nada irregular en "todo nuestro dinero (gobierno) gastado" en la Copa, pero eludió poner las manos en el fuego sobre los gastos de la FIFA y la CBF.

Fueron públicas las desavenencias entre Dilma y Marín, que sucedió a Ricardo Teixeira en marzo de 2012, cuando ambos encabezaron la organización del Mundial disputado el año pasado en Brasil. Dilma evitó cuanto pudo recibirlo en el Palacio del Planalto, sede presidencial, y cada vez que se encontraron fue porque lo imponía el protocolo.

Ella hizo saber, a través de colaboradores, que el desprecio hacia el dirigente se debía a su participación en el gobierno de facto, durante el cual ocupó la gobernación de San Pablo, el estado más rico y poblado del país.

No sólo eso: Dilma nunca olvidó la complicidad política de Marín con el asesinato del periodista Vladimir Herzog, ligado al Partido Comunista, ocurrido en 1975, en un presidio paulista. Días antes de la ejecución de Herzog, Marín pronunció un discurso incitando a los órganos represivos a que eliminen a los opositores y meses más tarde manifestó las "mejores felicitaciones" al comisario a cargo de la policía política paulista.

Debido a este precedente en 2013 la familia de Herzog impulsó, junto al ex futbolista Romario, un petitorio para que Marín fuera despedido del Comité Organizador de la Copa. El petitorio recogió más de 60.000 firmas, incluyendo las de intelectuales y artistas, como Chico Buarque, pero no logró derribar a Marín.

Para Dilma esa prisión es un espaldarazo en su duelo con los "cartolas" (viejos dirigentes) del fútbol abroquelados contra cualquier reforma que amenace sus pactos gracias a los cuales permanecen enquistados en la CBF desde hace décadas.

El actual titular de la CBF, Marco Polo del Nero, integra esa cofradía mafiosa de la que eran parte José María Marín y Ricardo Teixeira, actualmente "exiliado" en Miami. "Espero que esta investigación (en Estados Unidos)" tenga impacto en Brasil y contribuya a "una mayor profesionalización del fútbol, esto va a beneficiar al fútbol brasileño", aseguró Dilma, impulsora de una reforma apoyada por la agrupación Sentido Común, integrada por jugadores profesionales.

Las noticias procedentes de Zurich conmocionaron al mundo futbolístico y parlamentario, donde el senador Romario recogió 43 firmas (se necesitan 27) para la formación de una comisión investigadora sobre los manejos de la CBF. Luego de denostar al "corrupto" Marín el ex campeón del mundo en 1994 se despachó contra el actual rector de la CBF, "el ladrón y ordinario Marco Polo del Nero".

Los investigadores norteamericanos contaron con el apoyo de José Hawilla, titular de la empresa de marketing deportivo Traffic, que gracias a la delación premiada permanece en libertad. En Brasilia hay quienes consideran que Marín es el primero de una lista de procesados que podría engrosarse con Teixeira y Del Nero. "Yo voy a estar más feliz cuando Ricardo quede preso, lo que debe acontecer en breve. Ellos, los de la CBF, se creían intocables", pero al final están cayendo, afirmó ayer Romario.

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Las autoridades suizas han lanzado una operación a primera hora de este miércoles para detener a varios altos cargos de la FIFA y extraditarlos a EE UU para que sean juzgados por corrupción, según informa el periódico efraude, blanqueo de dinero, bancosstadounidense The New York Times. Están acusados de fraude, asociación delictiva y blanqueo de capitales. Por otro lado, la Fiscalía suiza ha abierto investigaciones sobre la concesión de los Mundiales de Rusia 2018 y Qatar 2022.


Agentes suizos los han arrestado en sus habitaciones del hotel de cinco estrellas Baur aur Lac, un lujoso edificio con vistas a los Alpes y al lago Zúrich donde los dirigentes se reúnen para su encuentro anual, que arranca el próximo viernes y donde habrá elecciones a la presidencia de la FIFA: hay dos candidatos, el actual presidente, Joseph Blatter, que aspira a su quinto mandato, y el príncipe jordano Ali Bin-AlHussein. "Esun día triste para el fútbol", ha declarado Bin-AlHussein. Tras pedir las llaves en conserjería, los agentes han ido a las habitaciones para proceder a las detenciones. El diario explica que un alto cargo de la FIFA (a quien no identifica) ha sido conducido por las autoridades desde su habitación a una puerta trasera para abandonar el hotel, permitiéndole llevar consigo su equipaje.


Los cargos que la Justicia de EE UU presenta contra los dirigentes del fútbol mundial giran en torno a la "corrupción generalizada durante las dos últimas décadas", en relación con las adjudicaciones de sedes para la Copa Mundial y a los acuerdos de mercadotecnia y derechos de explotación televisiva.


Según el periódico, que cita fuentes cercanas a la investigación, las acusaciones incluyen fraude, asociación delictiva y blanqueo de capitales, y van dirigidas contra "miembros del poderoso comité ejecutivo de la FIFA, que amasa un enorme poder y lleva a cabo sus negocios en gran medida en secreto".


Más de 10 dirigentes implicados


La operación del Departamento de Justicia de EE UU implica a más de 10 dirigentes del fútbol mundial, aunque no todos ellos se encuentran en Zúrich para asistir a la reunión. Entre ellos, siempre según The New York Times, están Jeffrey Webb, de las islas Caimán, un vicepresidente del comité ejecutivo; Eugenio Figueredo, de Uruguay, también vicepresidente y hasta 2014 presidente de la Conmebol; y Jack Warner, de Trinidad y Tobago, exmiembro del comité y presidente de la Concacaf entre 1990 y 2011.


La operación, por tanto, tendría graves implicaciones para el fútbol en el continente americano ya que, según la información publicada, dos de los detenidos son un expresidente de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) y otro de la Confederación de Fútbol de Norte, Centroamérica y el Caribe (Concacaf).


La Justicia estadounidense no presenta cargos contra el presidente de la FIFA desde 1998, el suizo Joseph Blatter, aunque las detenciones pueden suponer un escollo ante su reelección en las elecciones que se celebrarán el viernes y en las que opta a un quinto mandato al frente del fútbol mundial. Ayer mismo Blatter se reunió a puerta cerrada con los representantes de la Concacaf, que representan 35 de los 209 votos de la organización.


"Nos sorprende el tiempo durante el que esto se ha prolongado y cómo ha alcanzado a casi cada parte de lo que ha hecho la FIFA", indica un agente de la ley a The New York Times sobre la presunta corrupción. "Parece que llegase a cada elemento de la federación y que fuese su manera de hacer negocios. Es como si esto fuese corrupción institucionalizada", añade.


De momento ni el FBI ni la FIFA han hecho ningún comentario. Se espera que la fiscal general de EE UU, Loretta Lynch, y el director del FBI, James Comey, den una rueda de prensa este miércoles en Nueva York para explicar los detalles de la acusación.


El asunto es el más significativo desde que Lynch asumiera el cargo el pasado mes. Con más de 1.500 millones de dólares en reservas, la FIFA es tanto un conglomerado financiero global como una organización deportiva. Tanto Blatter como la FIFA habían sido acusados de corrupción en el pasado, pero nunca de delitos federales en los tribunales de Estados Unidos.

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En la tercera marcha masiva en contra de la corrupción que ha sido la impronta del Partido Patriota, en el poder desde enero de 2012 y a ocho meses del término de su mandato el 14 de enero de 2016, unas 30.000 personas abarrotaron este sábado la Plaza Mayor de la capital guatemalteca, para pedir la renuncia de Otto Pérez Molina como presidente del país.


Poco antes del mediodía, grupos de manifestantes empezaron a confluir al punto de reunión desde los cuatro puntos cardinales, la que fue convocada por medio de las redes sociales y sin más hilo conductor que el clamor por la decencia. La movilización también provocó atascos importantes de tránsito.


Este sábado la consigna era exigir el fin de la corrupción y a ella se sumaron las universidades del país, campesinos indígenas, sindicalistas, colectivos homosexuales, el sector productivo y hasta un grupo de frailes franciscanos. Aunque convocada para las 15.00 locales, desde las 07.00 de la mañana unas 1.000 personas se reunieron frente a la Catedral Primada en una 'jornada de oración' para pedir por los manifestantes y para que la petición fuera escuchada. Ni las fuertes lluvias que azotaron varios barrios capitalinos restaron fuerza a la reunión. Los paraguas y chubasqueros improvisados sustituyeron a las gorras y sombreros de las jornadas anteriores.


La protesta, que tuvo réplicas en capitales de provincia y poblaciones importantes del país, se realizó una semana después de que la vicepresidente de Guatemala, Roxana Baldetti, agobiada por denuncias de corrupción, se viera obligada a dimitir de su investidura, y 48 horas después de que el Congreso eligiera como su sucesor al exmagistrado del Tribunal Constitucional, Alejando Maldonado Aguirre.


Existe entre la ciudadanía una sensación creciente de que el presidente Pérez Molina está involucrado en algunas de las redes de corrupción. Su enriquecimiento escandaloso, visible en sus lujosas mansiones en sitios turísticos de Guatemala, dan pie a la sospecha.


En declaraciones a la televisión y la radio, que transmitieron en directo, decenas de ciudadanos coincidieron en señalar al 'hartazgo ante el expolio al que los políticos, , han sometido al Estado' como el catalizador que ha provocado que los guatemaltecos dejaran de lado su tradicional indiferencia, para salir a las calles y clamar porque se llegue al fin de esta situación.


"Ya no se protesta en contra de una figura en particular. El clamor es en contra de una pseudo institucionalidad que la corrupción ha asolado. Hay que cambiar el sistema", dijo a una cadena de televisión la exministra de Educación, Carmen Aceña.


Jorge Briz, presidente de la patronal, al reiterar su condena a la corrupción, pidió también que se juzgue y, en su caso, se condene a los empresarios que se han beneficiado de la corrupción en las aduanas.


La manifestación concluyó sin incidentes al filo de las 19.00, aunque sí se dieron algunos momentos de tensión como cuando un grupo de manifestantes quiso derribar un poste donde el Ministerio del Interior había colocado cámaras de televisión, con la excusa de "garantizar la seguridad" de los manifestantes. La cordura se impuso y todo terminó en paz.

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Fue guerrillero la mitad de su vida, pasó 15 años en la cárcel, vivió en el monte, en la clandestinidad, y ahora dice que está viejo y no sabe cómo estará dentro de cinco años para volver a presentarse a presidente de Uruguay. Pero nadie diría escuchando a José Mujica que está en el final de su carrera. Pletórico, influyente como pocos en la región, pendiente de todo y de todos, Mujica viajó a Buenos Aires a presentar el libro sobre su presidencia, Una oveja negra al poder, de Andrés Danza y Ernesto Tulbovitz, que en breve saldrá en España (Random House Mondadori).


Pregunta. Viaja ahora a España, a reencontrarse con sus orígenes vascos ¿Cierra el círculo?
Respuesta. Sí, voy a Muxica, por un recuerdo a la familia de mi padre. Y después a un pueblito de Italia, cerca de Génova, donde está la familia de mi madre. Voy porque estoy entrando en una edad que si no voy ahora no voy más.

P. Dicen que usted va a volver a ser presidente de Uruguay, que sigue siendo el referente.
R. Sigo siendo referente pero ¡yo que sé cómo voy a estar dentro de cinco años! Tengo 80, pensar en los 85 es bravo, ¿no?

P. Usted se interesa por España. Podemos reivindica su inspiración en la izquierda latinoamericana. ¿Ve similitudes?
R. Me parece que cuando los pueblos tienen una crisis honda como España lo mejor es que las tensiones se puedan encauzar políticamente. Que la crisis española haya producido una cosa como Podemos me parece de lo más saludable. Es un fenómeno más maduro. Y como tal manejable. Imaginemos una Francia que se cierra, que no quiere saber nada con la Unión Europea, con los negros. ¿Adónde vamos? Por eso apuesto siempre a la política.


P. ¿Está volviendo la política?
R. La crisis de la política solo acentúa el individualismo. Prefiero que la gente no esté con la izquierda pero que esté con la política. Pagaría ese precio. Lo antipolítico es aventurerismo o fascismo. Prefiero la política conservadora, pero política.


P. ¿Le da miedo el populismo?
R. Me da miedo los sin partido, los que no responden a ninguna disciplina. Los partidos son el primer elemento de control que tienen los individuos. Se llame PP, socialismo, Podemos. Pero es algo colectivo. Pero ojo, si populismo es la lucha por elevar el nivel de vida de la gente o las políticas de igualdad, ese pecado lo pueden tener muchos. La frontera de eso es cuando las medidas que se toman paralizan a la economía, porque querés repartir tanto que al final quebrás el interés en el trabajo y la inversión. Si matás eso no tenés para repartir. Yo llamaría populismo a eso.


P. ¿Está pensando en Venezuela?
R. Venezuela tiene la desgracia del petróleo. El país más robado de América Latina. ¿Cómo va a andar una sociedad en la que cuesta más una botella de agua que un litro de nafta [carburante]?


P. ¿Recomendó a Maduro que no detenga a opositores?
R. Creo que hay un interés en ir preso en Venezuela. Es una técnica, es la forma de luchar de la oposición. Inducen al Gobierno a pasarse de la raya. Le crean una contradicción internacional notable y estos bobos entran. Se lo he dicho a ellos. Es un error.


P. La gente protesta y se aleja de la política en Brasil, en Chile, por la corrupción. ¿Las nuevas generaciones son más exigentes?
R. Tenemos un flagelo adentro de carácter ético. Cuando el afán de hacer plata se mete adentro de la política nos mata a la izquierda. ¿Por qué prolifera tanto la corrupción? ¿Parece sensato que gente de 60, 70 años se emporque en unos pesos inmundos? ¡Si sabe que tiene poca vida por delante! El tema de tener plata para ser alguien puede ser una herramienta de progreso en el mundo del comercio, donde se corren riesgos empresariales, pero cuando se mete en la política estamos fritos. Pasó en Italia, en parte en España. Es inexplicable lo de Brasil. Y aquí en Argentina el vicepresidente está procesado.


P. En el libro dice que en Brasil parece imposible hacer política sin ceder a la corrupción.
R. La democracia moderna es muy cara. Brasil es muy grande, tiene Estados que son como países. Allí hay partidos locales, y el que gana el Gobierno nacional tiene que transar con ellos. Ahí empieza todo.


P. ¿Viene una época difícil para la izquierda latinoamericana?
R. No sabemos. La derecha tampoco está dando muchas respuestas, no creo que pueda hacer maravillas. Yo creo que estamos en un momento de retroceso de la izquierda en Europa y cierto grado de estancamiento en América Latina.


P. ¿Cómo vive alguien que fue guerrillero el acercamiento de EE UU y Cuba?
R. Era un remanente de la guerra fría, hay que terminar con eso. En EE UU mucha gente cree que esto va a llevar a cambios en la sociedad cubana y los cubanos piensan que van a resistir. La historia va a decidir. Los cubanos tienen un punto fuerte: mandan miles de médicos afuera y el grado de deserción es mínimo. ¿Lo podrán resistir? No lo sé, porque habrá que ver el efecto de la entrada en Cuba de "la magia de la mercadería", en palabras de Trotsky.


P. ¿Está mediando en el conflicto de Colombia?
R. No estoy mediando nada. Pero tengo que tener una conversación con la gente de las FARC por dificultades de la negociación. No le puedo decir nada porque si no estoy quemando todo. Pero tengo que hablar.


P. ¿Es optimista?
R. Nunca se ha estado tan cerca. Vale la pena pelearla. Mantener un conflicto in eternum no es estrategia de nada. La geografía colombiana es de terror. Perseguir a las FARC en esas montañas es infinito. La guerrilla podrá no triunfar pero terminar con ellos es imposible. Es la guerra ucrónica, permanente. El presidente Santos tiene buena fe pero tiene resistencia dentro y quisiera ver si lo que está representando a las FARC en Cuba en las negociaciones es obedecido en todo el campo de las FARC. Cuando uno está con las armas en la mano la política pasa por la mira. Es un problema que tenemos siempre los hombres armados. Tendemos a ver la estrategia política a través de las armas, desconfiamos de lo demás.


P. Usted es la prueba de que se puede llegar al poder después de dejar las armas.
R. Yo sí, pero conozco las enfermedades. A las organizaciones armadas les cuesta mucho tener capacidad política para negociar. Pero hemos entrado en otra época. Con el adelanto tecnológico, la guerra es una ilusión óptica que dirime la tecnología. Nada tiene que ver con el heroísmo. Someterse a que te maten por control remoto... Hoy es posible hacérselas pasar bastante mal a los Gobiernos sin tirar un tiro. No hay que irse a la sierra.

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