Domingo, 02 Agosto 2015 05:48

Brasil: agosto, un mes para temer

En agosto termina el breve receso de dos semanas que sus excelencias, los parlamentares, se conceden, y el Congreso brasileño vuelve a funcionar. Eso significa, en primer lugar, más tensión en un ambiente político ya muy cargado de turbulencias, más presión sobre la presidenta Dilma Rousseff y una crisis generalizada que parece no hacer otra cosa que crecer y fortalecerse.


Uno de los focos de tensión está en la Cámara de Diputados, cuyo presidente, Eduardo Cunha, denunciado en el escándalo de corrupción en la estatal Petrobras, promete no dar un solo instante de sosiego al gobierno.


A esta altura empieza a hacerse cada vez más claro que la situación económica que pasa el país es seria, pero mucho más grave es la política. Con el gobierno paralizado por el Congreso, principalmente en la Cámara de Diputados, los datos de la economía –todos negativos–, difícilmente experimentarán alguna mejora. El Plan de Ajuste anunciado por el gobierno no avanza, y crece la desconfianza generalizada.


Al mismo tiempo se expanden las acciones de la Justicia, de la Policía Federal y de la procuraduría general de la República, en un trabajo de investigación sobre desvío de recursos públicos y pago de coimas sin precedente en el país. Las denuncias se suceden, los campos de alcance de las investigaciones se amplían y muchos de los políticos de más visibilidad (y poder) corren el riesgo palpable de ver sus nombres involucrados. Mientras la clase media sonríe complacida frente a lo que considera un avance contra la impunidad, varios juristas se preguntan sobre la legitimidad de la actuación de las autoridades judiciales.


Hasta ahora, las mayores constructoras de Brasil –una de ellas, Norberto Odebrecht, la mayor de América Latina– están involucradas hasta el cuello en delitos que van de la formación ilegal de cárteles para fijar precios en licitaciones públicas al pago de coimas para obtener ventajas en contratos con estatales y gobierno federal.


Los efectos de los operativos policiales siguiendo órdenes de la Justicia son inéditos en Brasil. Presidentes y propietarios de gigantes de la construcción, con gordísimos contratos de obras públicas, están en la cárcel. En los últimos días de julio las investigaciones y sus consecuentes prisiones se extendieron al sector de energía, empezando por la Eletronuclebras, la estatal que controla las usinas nucleares.


Uno de los presos es el vicealmirante Othon Pinheiro da Silva, considerado el padre de la tecnología nuclear brasileña. Dicen los fiscales que recibió poco más de 2 millones de dólares en coimas.


Varios altos ejecutivos de constructoras, bien como ex directores y gerentes de Petrobras e intermediarios en los negociados (en general se presentan como 'consultores'), aceptaron colaborar con la Justicia. Existe en la legislación brasileña, por una ley aprobada por Dilma Rousseff en su primer mandato presidencial, la figura de la delación premiada.


La cosa funciona así: a cambio de drástica reducción en las condenas, el investigado acepta colaborar, contando lo que hizo y lo que sabe. El delator tiene que aportar pruebas o indicios que lleven a la investigación producirlas; no puede omitir nada ni mentir.


Ya hay 23 delatores, lo que significa preocupación y temor en los medios políticos del país: la corrupción vinculada al sector de la construcción de grandes obras públicas es endémica.


Por detrás de las acciones de la Justicia, en todo caso, hay métodos e iniciativas que generan polémica.


Para empezar, el juez de primera instancia que conduce el proceso adoptó la técnica de primero prender y luego interrogar. Además, esas detenciones se prolongan hasta que el preso, destrozado anímica y sicológicamente, decide colaborar, transformándose en delator.


Existe una clarísima intención a cada paso de las investigaciones: a la prensa, tanto fiscales como policiales federales filtran, día sí y el otro también, datos e informaciones que comprometen directamente al PT, a ministros y ex ministros, intentando de todas formas acercarse al ex presidente Lula da Silva.


Con amplio y fiel respaldo de los grandes medios hegemónicos de comunicación, las acciones de esos funcionarios terminan por crear un clima de denuncia y claro hostigamiento al PT y al gobierno de Dilma Rousseff, que sigue desgastándose a cada día de permanente aislamiento. Al mismo tiempo que desangra a una mandataria acosada, esa campaña trata de liquidar con el peso político de Lula da Silva, abriendo de esa manera espacio para que la oposición neoliberal reúna fuerzas suficientes para, en las elecciones de 2018, volver al poder.


Algunas de sus principales figuras, como el actual senador José Serra, dos veces derrotado en sus aspiraciones presidenciales, aprovechan la campaña contra Petrobras para defender un cambio radical en la legislación de petróleo, permitiendo que se privaticen los gigantescos campos del llamado presal, en aguas marítimas ultra profundas.


Mientras tanto, su partido se suma a los convocantes de marchas callejeras que pedirán, el domingo 16 de agosto, la deposición de Dilma Rousseff. Estimulados por la derecha más furiosa y, otra vez, por los medios de comunicación, millones de integrantes de las clases medias son esperados, principalmente en São Paulo, centro del antipetismo más feroz.


Agosto es llamado por los brasileños el mes del espanto. Y sobran indicios de que en 2015 se confirmará y justificará esa mala fama.

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"El despotismo sádico de la ideología dominante". "La lectura moral de esta crisis". "El abrazo mortal de la deuda". Yanis Varoufakis (Atenas, 1961) recibe a EL PAÍS en su céntrica casa de la capital griega, con su famosa moto aparcada en la esquina. En las distancias cortas, el ya exministro se muestra amable y desenvuelto. Acerca al periodista una taza de café, se sirve otra y al asomar la grabadora demuestra por qué se le considera una de las lenguas más afiladas de la izquierda europea. 45 minutos después, duele dejar fuera de este texto un puñado de frases como las que sirven para arrancar el párrafo.


De su cabeza perfectamente rasurada no dejan de brotar ideas y alguna que otra contradicción. El tercer rescate a Grecia, vaticina, no va a funcionar; "está diseñado para fracasar" y es el punto final a una especie de "golpe de Estado" de los acreedores. Berlín tiene un plan para llevar a la troika hasta París, "el premio gordo". Y la Europa que atemoriza con la salida de Grecia del euro, sostiene, va camino de convertirse en una idea siniestra, con fuertes dosis de prejuicios morales y un pésimo diagnóstico de la crisis que ha llevado a recetar políticas profundamente equivocadas una y otra vez.


Pregunta. Dejó el ministerio hace poco. ¿Cómo es su día a día?


Respuesta. Los periodistas sospechan que estoy desanimado, pero no entré en política para hacer carrera. Entré para intentar cambiar las cosas. Y hay que pagar un precio por tratar de hacerlo.


P. ¿Cuál es ese precio?


R. El desdén, el profundo odio del establishment. Si uno llega a la política sin querer hacer carrera acaba metiéndose en problemas.


P. ¿Tiene la sensación de haber logrado cambiar las cosas?


R. Por supuesto. ¿Por qué si no ha venido usted a verme? El Gobierno griego fue elegido para negociar duro, con argumentos que no eran aceptables para la eurozona. El mandato de Syriza era claro: conseguir un pacto con Europa con la idea de decirles a los socios que no podían seguir ahogando a Grecia de esa forma inhumana. Los griegos nos lanzamos con una fuerza imparable contra un Eurogrupo con una lógica inamovible e irracional. El resultado ha sido un montón de ruido. Y espero que también algo de luz.


España y el riesgo de ser como Grecia




Preguntado por las declaraciones en las que Mariano Rajoy sugiere que otros países pueden tomar la misma deriva que Grecia si ganan peso opciones similares a Syriza, Varoufakis apunta que el país heleno "se ha convertido en una especie de pelota de fútbol para los políticos de derechas, que insisten en asustar con Grecia a la población".


"Los españoles tienen que mirar su situación económica y social y sobre eso valorar qué es lo que su país necesita independientemente de lo que pase en Grecia o donde sea.


El peligro de convertirse en Grecia siempre sigue ahí y se hará real si siguen repitiéndolos mismos errores que se impusieron en Grecia", dice el exministro. "Castigar el orgullo de un país para atemorizar a otros no es la idea de Europa por la que lucharon Felipe González, Valéry Giscard d'Estaing o Helmut Schmidt. Tenenos que recuperar el significado de ser europeo, encontrar maneras para recrear el sueño de combinar prosperidad con democracia".


Varoufakis no cree que Podemos haya perjudicado a su Gobierno: "Nunca diría que Podemos ha sido un problema para nosotros. Puede haber intensificado el proceso. Pero sin Podemos, Europa habría usado la misma estrategia del miedo".


P. En su último libro, Economía sin corbata, le explica la crisis a su hija. Con el tercer rescate, Grecia seguirá bajo tutela de la extroika hasta mediados de siglo; hasta que su hija tenga más o menos su edad. ¿Cómo lleva eso?


R. Se equivoca. No es la antigua troika: la troika ha vuelto.


P. ¿Y qué le parece que los hombres de negro vayan a seguir en Atenas hasta que sus nietos sean adultos?


R. No lo harán. El acuerdo no tiene futuro. Se basa en proseguir con la farsa de la patada hacia adelante: prorrogar la crisis con nuevos préstamos insostenibles, y fingir que eso resuelve el problema.


P. ¿Qué espera entonces de los próximos meses? ¿Nada bueno?


R. El tercer rescate está diseñado para fracasar. Seamos sinceros: el ministro alemán, Wolfgang Schäuble, nunca estuvo interesado en pactar nada que pueda funcionar. Su plan es rediseñar la eurozona: parte de ese rediseño es echar a Grecia. Creo que está completamente equivocado, pero tiene mucho poder. Una de las falacias de estos días es presentar el pacto entre Atenas y los acreedores como una alternativa al plan de Schäuble. No es así: el acuerdo es parte del plan de Schäuble.


P. ¿Da por seguro el Grexit?


R. Ojalá no sea así. Pero habrá mucho ruido, retrasos, incumplimiento de objetivos, más recesión, problemas políticos. Cuando llegue el momento se verá si Europa quiere o no seguir adelante con el programa de Schäuble.


P. Berlín acaba de sugerir un plan para aplicar las reglas del euro aún con más dureza.


R. Schäuble quiere dejar de lado a la Comisión y crear una especie de autoridad fiscal con capacidad para echar abajo los presupuestos nacionales, incluso en países que no estén bajo programa. Es como poner a todos los socios bajo programa. El plan Schäuble es imponer la troika en todas partes. En Madrid y en Roma. Pero especialmente en París.


P. ¿París?


R. París es el premio gordo, el destino final de la troika. El Grexit se usará para crear el miedo necesario en Madrid, Roma y París.


P. ¿Sacrificar Grecia para cambiar la fisonomía de Europa?


"El 'plan Schäuble' es imponer la troika en todas partes. Sobre todo, en París"


R. Es una demostración: esto es lo que pasa si no os sometéis a la troika. Lo ocurrido en Grecia es un golpe de Estado: la asfixia de un país a través de restricciones de liquidez. En Bruselas nunca hubo interés por ofrecer un pacto mutuamente beneficioso. Las ayudas no llegaban; había que hacer frente a continuos pagos al FMI y al BCE, y al final nos quedamos sin dinero. Luego nos dieron un ultimátum y nos vimos obligados a cerrar los bancos. El resultado es el mismo que haber derrocado a un Gobierno o haberle forzado a derrocarse a sí mismo.


P. ¿En qué lugar queda Europa en ese relato?


R. Nadie puede ser libre si una sola persona está esclavizada: esa es la paradoja de Hegel. España y los demás socios no pueden prosperar, ser libres o cuidar de su soberanía y sus democracias si se impide a otro socio la prosperidad, la soberanía o la democracia.


P. Nadie discute que la austeridad era excesiva ni la necesidad de reestructurar la deuda: se discute su estrategia negociadora.


R. Nada de lo relacionado con la austeridad y el alivio de la deuda era indiscutible en enero: es indiscutible ahora, porque pusimos ese debate sobre la mesa. A todos los que me dicen que hemos fracasado, les diría que hemos logrado abrir un debate no solo sobre Grecia, sino sobre Europa, que vale su peso en oro.


P. ¿Le satisface el resultado?


R. El euro estaba mal diseñado, como se vio tras el colapso de Lehman. Desde entonces, Europa vive en estado de negación y ha hecho lo contrario de lo que debía. Un país como Grecia, con apenas el 2% del PIB europeo, eligió a un Gobierno que ha puesto sobre la mesa asuntos cruciales; tras seis meses de lucha hemos perdido la batalla. Pero ganamos la guerra: hemos cambiado el debate.


P. ¿Entonces le basta con eso?


"En Bruselas nunca hubo interés en un pacto mutuamente beneficioso"


R. Por supuesto. No puedo cuantificar ese resultado; no puedo decirle cuántos miles de millones vale transformar el debate. Pero hay cosas que se miden por su valor, no solo por su precio.


P. Usted tenía un plan B: una moneda paralela dentro del euro. ¿Aún puede activarse?


R. Vamos a separar dos cosas. Había un esquema, denominado plan X, un plan de contingencia para responder a los actos de agresión por parte del BCE, el Eurogrupo y demás instituciones. Y un diseño para un nuevo sistema de pagos a través de la oficina de impuestos. Este sistema se debería haber aplicado de todos modos; debería aplicarse mañana. Pero el plan X ya es historia.


P. Según Tsipras, no había alternativa al pacto. ¿Con el plan B está usted diciendo lo contrario?


R. Desde joven he rechazado esa idea thatcheriana de que no hay alternativa. Siempre la hay.


P. Ha hablado de terrorismo monetario y de tortura fiscal. ¿Esa retórica no fue muy nociva?


R. Esa idea de la tortura fiscal es una descripción exacta de lo sucedido. La idea es que al torturado se le mete la cabeza en el agua; antes de que se asfixie, se le permite respirar para después volver a sumergírsela, y así hasta que confiese. A Grecia se le asfixia con la falta de liquidez. Incluso tras el rescate, los socios han dado solo 7.000 millones, lo justo para pagar al FMI y al BCE: de esa manera el Gobierno sigue bajo absoluto control. En cuanto al terrorismo, el 25 de junio los acreedores nos obsequiaron con una propuesta para cinco meses, a sabiendas de que era imposible cumplir las condiciones. Decidimos someterla a referéndum, y pedimos una extensión del rescate de dos semanas para votar en paz. El Eurogrupo nos negó esa ampliación; nos obligó a cerrar los bancos. En una economía moderna, cerrar los bancos es la peor forma de terrorismo monetario. ¿Qué es el terrorismo, sino perseguir una agenda política mediante el miedo? Eso hicieron: aterrorizar a la gente sobre los efectos de votar no. Si en Bruselas se hubieran abstenido de asustar a los griegos, yo no habría usado esa palabra.


P. ¿Llamar criminal al FMI, como hizo Tsipras, favoreció en algo las condiciones del acuerdo?


"Lo ocurrido es un golpe de Estado: la asfixia de un país a través de restricciones de liquidez"


R. Seamos precisos: Tsipras habló de un programa de negligencia criminal que impuso a los griegos una crisis monumental, incluida una crisis humanitaria. No subimos el nivel de nuestra retórica hasta final de junio. Hasta ahí fuimos extremadamente corteses, pese a la increíble hostilidad del Eurogrupo. Para entonces, Tsipras había acordado el 90% del programa. ¿Qué hicieron los acreedores? Dar marcha atrás y volver a plantear medidas inaceptables, por ejemplo en el IVA. Ese fue un acto de agresión: ahí hablamos de negligencia criminal.


P. Si el acuerdo es tan malo, ¿por qué lo aceptó Tsipras?


R. Eso debe preguntárselo a él.


P. ¿Por qué no consiguió un solo aliado en el Eurogrupo?


R. Esa idea de que el Eurogrupo son 18 contra uno es ilusoria. Hay una pequeña minoría que cree en la austeridad. Hay un grupo mayor de Gobiernos que no creen en la austeridad, pero están obligados a defenderla porque la impusieron. Y todavía un tercer grupo, con Francia, que ni cree en la austeridad ni la practica.


P. ¿Los griegos que votaron a un partido de izquierdas entienden las fotos en Paris Match?


R. Dese un paseo conmigo por las calles y verá. Aun así, me arrepiento de esa sesión fotográfica, por lo demás estéticamente terrible. Puede que no me crea, pero cuando acepté no conocía Paris Match. Cometí el error de aceptar la sesión de fotos. Pido disculpas.


P. Una vez dijo que el legado de Thatcher fue la peligrosa financiarización de la economía y, sobre todo, Tony Blair. ¿Qué legado dejará Angela Merkel?


R. Europa corre el riesgo de convertirse en una jaula de hierro: espero que la canciller Merkel no quiera dejar esa herencia.

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El auge y caída de un municipio pobre del interior de Colombia ilustra la crisis provocada por el descenso en los precios del crudo

Las toninas son unos delfines rosados que, se supone, uno puede avistar en el río Meta. Hasta 2007, una réplica de estos cetáceos sobre una fuente saludaba a la entrada de Puerto Gaitán. Todo terminó cuando el petróleo empezó a permear la vida del último núcleo urbano previo a Campo Rubiales, el mayor complejo petrolero de Colombia. Hoy, un inmenso arco por el que se pagó más de un millón y medio de euros y decorado con coloridas flores inexistentes en la zona da la bienvenida al visitante con un pequeño letrero en el que se lee: Puerta al paraíso.


Hace 10 años Puerto Gaitán contaba con 18.000 habitantes y era el municipio más pobre del departamento del Meta, en el interior del país. Con la bonanza petrolera, las tornas se invirtieron y la localidad alcanzó los 45.000 vecinos en 2014. Pasó a ser la más rica y su gente disfrutaba de una de las mejores rentas per cápita del país. Campo Rubiales, a poco más de 160 kilómetros, tuvo la culpa. En 2007 apenas producía 25.000 barriles de crudo diario. Bajo la gestión de Pacific Rubiales, dirigida por el venezolano Ronald Pantin, trabajador durante más de 20 años de PDVSA, la producción superó los 230.000 barriles diarios, el 25% de la producción de Colombia.


La repercusión en la vida de Puerto Gaitán fue inmediata. De apenas dos calles pavimentadas se ha pasado a calzadas asfaltadas y a partir de las dos pequeñas plazas han crecido negocios de telefonía, ferreterías, restaurantes... En siete años se crearon 120 hospedajes. La entrada de millones de pesos en las arcas públicas permitió celebrar un festival de música en enero. Durante tres días, más de 65.000 personas mueven la economía local de tres o cuatro meses. Por su escenario han desfilado artistas internacionales como Marc Anthony, Juan Luis Guerra o Daddy Yankee. El patrocinio del sector petrolero, en algunos casos de hasta mil millones de pesos (300.000 euros), cubría las actuaciones.

El tiempo verbal, sin embargo, debería ser ya el pretérito. Desde el pasado verano, muchos establecimientos han tenido que cerrar y en otros cuelga el cartel de "se alquila" o "se vende". Donde hace años se pagaban 450.000 pesos (143 euros) por una habitación hoy son 150.000 (50 dólares). Entre 2009 y 2013, las licencias de construcción oscilaban entre las 180 y las 200 al año; en 2014, eran de 132. En estos siete meses, se han firmado 32.


Industria en horas bajas


La crisis mundial del crudo ha golpeado de lleno Colombia. Según la Asociación Colombiana del Petróleo, para este año estaban programadas las perforaciones de 47 pozos. En mayo solo se habían iniciado nueve. El Estado colombiano dejará de recibir en 2016 entre 15 y 20 billones de pesos por ingresos del petróleo. Entre directos e indirectos, el sector generaba 120.000 empleos, de los que 20.000 se podrían ver afectados.


Wilson Romero, propietario de una droguería y de una clínica por la que solían pasar 50 o 60 personas al día, se da con un canto en los dientes cuando atiende a cinco personas. "Casi tenemos que hacer fiesta, lo normal es recibir a dos o tres al día", se resigna Romero, un hombre de 60 años que se desenvuelve por el pueblo como si fuese el alcalde. En dos años tuvo que despedir a cuatro de sus 14 empleados y no descarta prescindir de dos más en los próximos meses.


La mayoría de sus clientes eran trabajadores de Campo Rubiales. Como los que acudían a Juan Pablo Posso, director del Instituto Petróleo HSEQ, uno de los encargados de capacitarlos en labores de altura y primeros auxilios. De una media de 200 personas se ha pasado en menos de un año a 80, la mayoría de ellas dedicadas a la construcción.


Con la caída de sol, los camiones cisterna pernoctan a las afueras de Puerto Gaitán. Los aparcamientos, desiertos, se asemejan a un cementerio de vehículos. Hace solo un día que Natalia Leyva, hoy aspirante a alcaldesa, ha decidido cerrar el suyo. En sus terrenos llegó a alojar a 330 camiones cada noche. Los últimos meses, no pasaba de tres. Los lugareños viven inmersos en la añoranza. Los hay quienes, como Wilson Romero, apuran alguna cerveza en la terraza de un bar antes de moda. Es viernes por la noche y apenas hay sillas ocupadas en el local donde aún cuelgan carteles promocionando el Mundial del año pasado. Enfrente, el delirante arco sigue dando la bienvenida a un paraíso que ha resultado efímero.

 

El crecimiento económico se frena en América Latina


El horizonte económico no es halagüeño para Colombia, como tampoco para el resto de la región latinoamericana. Si la última revisión del Fondo Monetario Internacional (FMI) recortaba la previsión de crecimiento en América Latina para 2015 en cuatro décimas, hasta el 0,5% (1,7% para 2016), sólo en Colombia, el retroceso es de medio punto, hasta el 3%. La caída de precios de las materias primas es uno de los principales lastres de las economías, sumado a la falta de inversión y la pérdida de confianza.


De la revisión del FMI solo saca la cabeza Argentina, con un pronóstico del 0,1% para el presente año, cuatro décimas por encima de lo esperado. Junto a Colombia, el Fondo redujo la estimación de crecimiento de Perú, hasta el 3,2%, y Chile, al 2,5%. Brasil caerá un 1,5% y México avanzará un 2,4%, por debajo de lo previsto.


Las exportaciones de hidrocarburos en Colombia representan el 54% del total del país, el 40% de la inversión extranjera proviene de la industria petrolera y la quinta parte de los ingresos fiscales del país los genera este sector. Pese a ello, las previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI) mantienen una estela de crecimiento sostenible para el país en un momento en que, si algo necesita, son unas boyantes arcas para afrontar, llegado el caso, el posconflicto tras más de cinco décadas de guerra.

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Viernes, 31 Julio 2015 17:32

Fantasmas y fantasías

Brasil vive un fin de ciclo que anticipa un largo período conservador. Confusión y cansancio son algunas de las características de una izquierda que no encuentra fuerza moral ni material para frenar y revertir el avance de las derechas sociales y mediáticas.

 

Cuando faltaba un año para finalizar el segundo mandato de Lula, en octubre de 2009, el sociólogo Francisco de Oliveira, fundador del PT y luego del Psol y uno de los intelectuales más respetados de Brasil, escribió un artículo titulado "El revés del revés" (Piauí, octubre de 2009). Era la continuación de otro, igualmente provocador, "Hegemonía al revés" (Piauí, enero de 2007), en el que utilizaba el concepto gramsciano de hegemonía para explicar cómo los capitalistas consentían ser políticamente conducidos por los dominados, con la condición de que no cuestionaran la explotación capitalista.


El sociólogo concluía su artículo de 2009 con una afirmación valiente pero cuyo significado pocos comprendieron entonces: "El lulismo es una regresión política". Pasados seis años, en medio de un ajuste neoliberal que vulnera derechos sociales y con un escándalo de corrupción alucinante (Dilma Rousseff reconoció que los dineros sustraídos equivalen a un punto del Pbi), aquella afirmación puede servir de interpretación de la debacle en curso.


Sostiene que Lula fue elegido en 2002 con el mandato de "revertir el desastre de Fernando Henrique Cardoso", quien en sus dos gobiernos "privatizó prácticamente todas las empresas estatales", en una transferencia de riqueza, renta y patrimonio como pocas veces se conoció en el mundo. Ese mandato estuvo lejos de ser cumplido por los tres gobiernos del PT: las exportaciones volvieron a ser lideradas por los bienes primarios, "lo que no sucedía desde 1978"; la desigualdad siguió creciendo; y, quizá lo más grave, la política fue sustituida por la administración. "Se cooptaron centrales sindicales y movimientos sindicales, entre ellos el Movimiento de los Sin Tierra, que aún resiste".


UN LARGO CICLO CONSERVADOR

Cada semana aporta noticias peores para el gobierno, cuyos defensores no dejan de agitarque se está cocinando un golpe de Estado que se ejecutaría a través del impeachment de la presidenta. Suena extraño porque el mismo PT jugó un papel importante hace poco más de dos décadas en la destitución de Fernando Collor, por sonados casos de corrupción.


Esta semana hubo por lo menos tres noticias negativas. Cardoso desistió de reunirse con Lula y Dilma con el argumento de que "cualquier diálogo no público con el gobierno parecería una maniobra para intentar salvar lo que no debe ser salvado". En un alarde inequívoco de apoyo a la destitución de la presidenta, Cardoso agregó: "El momento no es apropiado para buscar un acercamiento con el gobierno, sino con el pueblo". En efecto, el domingo 16 de agosto están convocadas manifestaciones en todo el país exigiendo la destitución de Dilma. Para una presidenta cuya popularidad es el 7,7 por ciento, la situación no puede ser peor.


El martes 28 la justicia aceptó la denuncia contra Marcelo Odebrecht, presidente de la principal constructora del país, por los delitos de organización criminal, corrupción y lavado de dinero. Además fueron encauzados otros doce altos cargos de la constructora y de Petrobras. Según la justicia, las grandes constructoras formaron un cártel para manipular licitaciones de Petrobras con sobornos a directivos de la estatal vinculados a partidos políticos. Según el juez de la causa, Sergio Moro, hubo un aporte significativo de documentos por las autoridades suizas que confirman flujos de dinero de cuentas controladas por Odebrecht a dirigentes de Petrobras.


El miércoles 28 fue lanzada la décimosexta fase de la operación Lava-Jato por la Policía Federal con la detención, entre otros del ex director de Eletronuclear, subsidiaria de la estatal Eletrobras, vicealmirante retirado Othon Luiz Pinheiro da Silva. La nueva operación se denomina "Radioactividad" y afecta los contratos de la empresa creada en 1997 para operar y construir usinas termonucleares.


Othon Pinheiro y Eletronuclear son dos piezas clave del programa nuclear brasileño, un sector muy sensible en las fuerzas armadas. En ésa área está prevista la construcción del primer submarino nuclear y completar el dominio del ciclo de enriquecimiento de uranio. No es extraño, entonces, que las páginas militares hayan reaccionado con dureza a las detenciones.


En un intento por frenar la oleada de denuncias, muchas de ellas falsas y manipuladas por los medios, Lula denunció a los autores de la última portada de la revista Veja, por "daños morales". La revista utiliza datos falsos para acusar al ex presidente de corrupción. "El reportaje repite prácticas comunes de Veja: miente, hace acusaciones infundadas y sin pruebas, presenta conclusiones como si fuesen hecho, atribuye hechos, no tiene fuentes y busca atacar, de todas las formas, el honor y la imagen del ex presidente Lula", critica una nota del Instituto Lula.


DETERIORO SOCIAL

La hegemonía lulista no será reemplazada por ninguna otra hegemonía, ni del Psdb de Cardoso ni, menos aún, del Pmdb o de otros partidos. Lo que se viene es un período más o menos prolongado de inestabilidad política. Porque lo que predomina es una mezcla de confusión y cansancio, en la sociedad, pero también en las elites políticas.


La primera es bien visible en los pronunciamientos de dos fuerzas que deberían ser antagónicas, como los comunistas y los militares. El periódico comunista Vermelho (Rojo) asegura que "si perdemos Odebrecht, perdemos buena parte de lo que invertimos en África". Va más lejos: "Si recordamos que Odebrecht es la principal poseedora nacional de tecnologías militares, a través de su participación en proyectos como el submarino nuclear, satélites, proyectos tecnológicos y balística, se puede entender mejor quienes están interesados en su destrucción". (Vermelho, 26 de julio de 2015).


Esta izquierda, entre la que debe contarse una buena parte del PT, considera que la operación Lava-Jato es una conspiración inducida por servicios secretos extranjeros. Señalan que los grandes medios "quieren destruir Odebrecht para derribar al gobierno" y para impedir la candidatura de Lula en 2018.


Un editorial de Defesanet, una de las principales páginas militares, titulado "La geopolítica en el Lava-Jato", defiende vigorosamente al vicealmirante Othon, asegura que se trata de atacar el proyecto Angra 3 (la tercera central nuclear con tecnología completamente brasileña). Recuerda que Othon, que también es ingeniero nuclear licenciado en el Mit, impulsó el programa secreto de la Marina para desarrollar centrifugadoras para enriquecimiento de uranio, y decidió enviar técnicos a Alemania Oriental y la Unión Soviética en los años ochenta y noventa "en busca de conocimientos bloqueados por Occidente". (Defesanet, 28-VII-15).

Comunistas y militares coin-ciden en la defensa de un proyecto de defensa nacional, que incluye tanto a Odebrecht como a Petrobras. Ambos rechazan a la socialdemocracia (Psdb) y se quejan de la reciente propuesta parlamentaria de José Serra de retirar el control exclusivo que la petrolera estatal tiene de los yacimientos pre-sal en la plataforma marítima. Defesanet se lamenta de que "algunas embajadas en Brasilia" estén festejando y espera que estos hechos no incentiven "el ataque al único proyecto estratégico brasileño que realmente eleva al país varios escalones". Sería la segunda vez que esto sucede: la primera fue en dictadura, ahora en democracia, pero siempre por parte de la misma superpotencia.


"Exaustão" (agotamiento) es la expresión que utiliza el filósofo Paulo Arantes para describir el fin de ciclo. Pero, ¿qué ciclo es el que se termina? En este punto, se puede trazar una línea común con Francisco de Oliveira. "Agotamos por depredación extractivista el inmenso reservorio de energía política y social almacenada a lo largo de todo el proceso de salida de la dictadura", dice Arantes (Correio da Cidadania, 15-VII-15). Una energía que permitió la creación del PT, la Cut, el Mst. Una energía evaporada por confundir política con gestión, por "un deterioro social jamás visto que exigía resultados rápidos", que resume en "el derecho de los pobres al dinero"; donde siempre se había priorizado la dignidad. El lulismo degradó la ciudadanía al confundirla con derecho al consumo. Ahora que eso también falla, todo se viene abajo.

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Problemas en Atenas y problemas en Washington; no es el fin del mundo, pero nada va a ser fácil para Grecia, ni con los acreedores externos ni en las procelosas aguas de la política interna. El primer ministro griego, Alexis Tsipras, ha convocado un congreso extraordinario en septiembre para acallar a las voces más críticas dentro de su partido, Syriza, acerca de su liderazgo y del rescate europeo. Tsipras ha logrado dejar para el otoño ese congreso pese a los deseos de los rebeldes, y tras amenazar con un referéndum interno, para este domingo, sobre si existe la posibilidad de poner en marcha un plan alternativo al pacto con los acreedores alcanzado hace unos días; sobre "si había una alternativa en la madrugada del 13 de julio", la del acuerdo.

 

Paralelamente al debate interno en torno al rescate y la figura de Tsipras, el FMI ha reiterado que no participará en el tercer programa hasta que Atenas demuestre que puede superar con éxito el primer examen, previsto para otoño. El FMI deja en el aire su aportación hasta que Grecia dé muestras de su compromiso con el programa (esto es, hasta que apruebe las primeras medidas) y, sobre todo, vincula la financiación a que la eurozona "haya acordado un alivio de la deuda".


"Hay que respetar las decisiones colectivas". Alexis Tsiprasha cargado, durante la reunión del comité central de Syriza, contra la oposición interna en su propio partido, liderada por el ministro Panaiotis Lafazanis. Lafazanis apostaba fuerte por un congreso del partido antes de la firma del tercer rescate, prevista para mediados de agosto. Tsipras se ha cerrado en banda a esa posibilidad, y ha ofrecido celebrar un cónclave extraordinario en septiembre, una vez esté listo el rescate, para decidir entonces si conviene o no ir a unas elecciones anticipadas. Además, ha advertido de que si Syriza no aceptaba esperar hasta septiembre, se celebraría un referéndum interno el próximo domingo.


Una clara mayoría de los dos centenares de miembros del comité central ha apoyado finalmente la propuesta de Tsipras de dejar el congreso para otoño. El acalorado debate, de más de 12 horas, ha puesto de manifiesto la profunda división en Syriza (una decena de integrantes del comité central anunciaron su dimisión, informó France Presse).


El primer ministro ha insistido en que cualquier otra alternativa al tercer rescate no hubiera sido viable. Pero Lafazanis lidera una plataforma cada vez más activa, que clama contra "la humillación" asociada a ese paquete de ayuda y abre incluso la puerta a una posible salida del euro. Además, el exministro Yanis Varoufakis ha sugerido en los últimos días que sí había alternativa al rescate: activar una moneda paralela, dentro del euro, cuando se cerraron los bancos, el fin de semana previo al referéndum sobre la propuesta europea.


Tsipras ha reclamado a Syriza que cierre filas y acabe con las voces discordantes de los rebeldes. "Algunos creen que la alternativa es salir del euro", dijo ante la cúpula de su partido, en un cine ateniense. "Si alguien cree que puede conseguir algo mejor con otro primer ministro y otro Gobierno que lo diga", arengó el primer ministro a sus correligionarios. El primer ministro incluso se ha planteado acallar al ala crítica con un referéndum sobre su figura –que sigue cotizando al alza en las encuestas— y sobre la controvertida decisión de aceptar un duro rescate apenas días después de que el pueblo griego rechazara una propuesta europea anterior en un controvertido referéndum. Una cuarta parte de Syriza ha votado en el Parlamento contra el rescate y deja al Gobierno en una posición delicada, pero no está nada claro que Lafazanis y los suyos puedan aglutinar una mayoría suficiente como para propinar un revés a los planes de Tsipras.


Tras calificar de "surrealistas" las propuestas de los críticos, ha explicado que las opciones de Grecia pasan por "un compromiso difícil o una quiebra incontrolada". Y deja la puerta abierta a la convocatoria de elecciones anticipadas, si no consigue la estabilidad política necesaria después de la guerra de guerrillas interna dentro de Syriza.


No ha sido el único sobresalto del día. El FMI ha reiterado que no pondrá un solo euro más en Grecia hasta que Atenas y lo socios acuerden definitivamente el tercer programa –a mediados de agosto—y el Ejecutivo griego supere con éxito el primer examen de la antigua troika, hoy cuadriga (FMI, BCE; Comisión Europea y Mede, el mecanismo de rescate). En otras palabras: el Fondo quiere ver dinero europeo contante y sonante. Y quiere también la reestructuración prometida de la deuda griega, para que salgan los números: el FMI no puede participar en ningún programa si los análisis de sostenibilidad de la deuda no salen impolutos. Y en Grecia, de nuevo en recesión y con los bancos hechos trizas, todo son impurezas. Alemania propuso también un plan que incluye quitar poder a la Comisión Europea y dárselo al Eurogrupo (la reunión de ministros de Finanzas) para endurecer las reglas fiscales de la eurozona. El Eurogrupo podría también sustituir a la Comisión en la cuadriga de instituciones que supervisa el rescate en Atenas. Berlín quiere, cómo no, mayor dureza. Una vez más.

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El exministro griego de Finanzas dice en una entrevista que Grecia "no fue derrotada con vehículos blindados, sino con bancos". Confiesa también que durante la crisis se planteó introducir una moneda paralela al euro para mejorar la posición negociadora de Atenas

BERLÍN.- El exministro griego de Finanzas Yanis Varoufakis calificó las negociaciones de Grecia con el eurogrupo como una "guerra financiera" en la que su país fue derrotado no con vehículos blindados, sino con los bancos.

"Se trataba de una guerra financiera. Hoy ustedes no necesitan vehículos blindados para derrotar a alguien. Tienen sus bancos", dijo Varoufakis en una entrevista que publica mañana la revista alemana Stern.

La aceptación de Grecia de las condiciones del eurogrupo para negociar un nuevo paquete de rescate fue calificado por Varoufakis como el ataque más grave que ha sufrido la democracia en Europa desde el final de la II Guerra Mundial.

Según Varoufakis, desde enero, cuando Alexis Tsipras llegó al poder, hubo una especie de "gabinete de guerra" en Atenas. "Tuvimos un gabinete de guerra, cinco o seis personas que se ocupan de un posible grexit. Juntos consideramos todas los escenarios posibles en ese contexto para luego desecharlos", explicó.

En medio de la crisis, Varoufakis se planteó introducir en Grecia una moneda paralela al euro como una herramienta para mejorar la posición negociadora de Atenas. "Ese es un tema al que le he dedicado toda mi carrera académica", dijo Varoufakis, considerado un experto en la llamada teoría del juego. La idea de introducir un medio de pago alternativo no era fácil en la situación en que estaba Grecia. "Para eso se necesitan todo tipo de recursos", explicó el ministro.

Varoufakis admitió haber procedido en las reuniones del eurogrupo con una táctica de guerra psicológica, permaneciendo siempre tranquilo en medio de un ambiente que a veces es bastante rudo. Según el ex ministro griego, el titular alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, es alguien que puede "explotar" en ciertas circunstancias. "Schäuble puede ponerse muy agresivo, yo vi como una vez puso de vuelta y media al jefe del eurogrupo (Jerome) Dijsselbloem", explicó.

"Conmigo nunca hizo algo así, siempre fue amable. Lo aprecio, me gusta Wolfgang y creo que él aprecia mis conocimientos. Schäuble sabe lo que quiere y lo dice claramente, una Europa autoritaria con menos estado de bienestar", agregó.

Su confrontación con Schäuble dentro del eurogrupo es vista retrospectivamente por Varoufakis como una batalla perdida de antemano. "En ese juego yo estaba desnudo y él era un gladiador protegido por una armadura. Usted puede ser todo lo inteligente que quiera, pero cuando su antagonista está en una fortaleza y usted sentado en la boca del cañón no se le sirven ni los mejores argumentos", dijo.

Con respecto al vicecanciller y ministro alemán de Economía, Sigmar Gabriel, Varoufakis se declaró decepcionado después de que al comienzo había sentido que eran "como hermanos". "No había nada que apuntara a una diferencia de opiniones. Era fantástico, como si hablara con un compañero de Syriza. Un compañero. Y poco después veo como arremete contra nosotros. Inconcebible", sostuvo.

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Miércoles, 29 Julio 2015 06:07

China y su primera crisis capitalista

Las tasas de crecimiento de la economía en China han sido objeto de admiración en todo el mundo. Parecía que el capitalismo había llegado a China para mostrar todas sus virtudes y cuando se señalaban los defectos, la mayoría de la gente prefería ignorarlos. Hoy la economía china camina por el sendero de la crisis, su primera crisis capitalista de índole macroeconómica.


Datos oficiales en China revelan que la tasa de crecimiento promedio para el periodo 1991-2014 fue de 10 por ciento. Aunque se sabe que las estadísticas del gobierno chino son objeto de manipulaciones significativas, aún las cifras corregidas arrojan lo que se antoja como un desempeño espectacular. Pero desde 2010 la economía china ha sufrido una desaceleración de 35 por ciento y en 2014 se registró la tasa de crecimiento más baja desde 1991.


Cuando una economía crece a tasas de dos dígitos no es extraño observar el surgimiento de severas distorsiones. No me refiero aquí a las distorsiones que los economistas neoclásicos quieren ver en el sistema de precios debido a la intervención del gobierno en la vida económica. Esos economistas han querido ver una mayor liberalización del mercado porque argumentan que la economía socialista en China acarrea una seria deformación de precios e incentivos. De esta manera los problemas de la economía china se cargan a la cuenta de la intervención del gobierno, no a la inestabilidad intrínseca de las economías capitalistas. Olvidan que el Partido comunista chino es hoy el administrador de una de las economías capitalistas más salvajes de la historia.


Nos referimos a las distorsiones estructurales que hoy marcan a la economía china. En especial, destacan las distorsiones sobre los sectores de bienes raíces y financiero.


El sector de bienes raíces ha sido clave en el proceso de acumulación capitalista y en las transformaciones estructurales en China. Uno de estos cambios ha sido la transición urbana: desde 1949 cuando se consolidó la victoria del Partido comunista chino han surgido más de 600 nuevas ciudades.


En 2004 se introdujo una reforma constitucional sobre propiedad privada residencial y se aceleró la inversión en bienes raíces. Las expectativas sobre la evolución del mercado impulsaron la demanda y el aumento de precios de casas y departamentos hasta el año pasado. Pero entre enero y diciembre de 2014 el mercado se contrajo y los precios de casas se desplomaron.


Algunos datos indican que la burbuja en los precios de bienes raíces se está desinflando en lugar de reventar. Pero nada garantiza que lo peor haya pasado y otros indicadores son menos optimistas. El exceso de espacio residencial y de oficinas sin vender es enorme (hay más de 60 millones de departamentos que no se han podido vender) y con la desaceleración no será fácil identificar compradores.


El freno en la expansión del sector bienes raíces es un poderoso lastre sobre la economía china: tomando en cuenta los eslabonamientos hacia atrás con las industrias de acero, cemento, vidrio, muebles y aparatos eléctricos el sector bienes raíces representa 30 por ciento del PIB. Sin la recuperación del sector bienes raíces la economía china seguirá mostrando menores tasas de crecimiento y se agravará la difícil situación por la que atraviesan esas industrias que ya acusan altísimos niveles de sobre-inversión.


Sin nuevas inyecciones de crédito el sector de bienes raíces no podrá crecer. Pero una buena parte de la abultada cartera vencida de los bancos chinos está vinculada al sector de bienes raíces. La única manera de enderezar el sector de la construcción es mediante una corrección mayor en los precios de casas y departamentos para atraer un número creciente de compradores. Pero ese ajuste de precios afectará la posición de los agentes de bienes raíces que se han sobre-endeudado y no podrán pagar sus créditos.


El gobierno chino ha hecho hasta lo imposible para mantener a flote su sistema financiero. Pero una de las características del mercado accionario y de las operaciones financieras en China es el excesivo apalancamiento. Como se sabe, eso no ayuda nada cuando el pánico se apodera del rebaño de inversionistas y especuladores.


El colapso en el mercado de valores en China ha sido espectacular: del 15 de junio a la fecha el valor de mercado sufrió una caída de 30 por ciento, con más de 4 billones (castellanos) de dólares de pérdidas en capitalización.


Para apoyar el mercado el gobierno ha tratado todo: desde iniciar un programa de compra de títulos y reducir las tasas de interés, hasta suspender las transacciones del 54 por ciento de las acciones que se cotizan en China.


Y cuando por fin nada parecía detener el colapso el gobierno tuvo que interrumpir las transacciones. Pero el apalancamiento ha sido desorbitado y la caída apenas ha comenzado.


Si alguien pensó alguna vez que el capitalismo en China no mostraría su verdadera cara, debe pensarlo dos veces y revisar los números e indicadores sobre el sector financiero y la economía real. Es posible que la crisis en China apenas esté arrancando.
Twitter: @anadaloficial

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La bolsa de China se desplomó 8.5 por ciento, su mayor pérdida diaria en más de ocho años, con lo cual se agota la recuperación propiciada por el gobierno en medio de una toma de ganancias, las preocupaciones sobre la salud de la economía y los temores a que Pekín ponga fin a la postura de políticas monetarias más laxas.


El pasado 7 de julio los tres principales indices de China retrocedieron más de 7 por ciento, a pesar de las medidas que el gobierno anunció para estabilizar el mercado. En esa fecha la autoridad bursátil local comunicó que había una sensación de pánico en el ambiente financiero.


El desplome de hoy ocurrió pese a que el primer ministro chino Li Keqiang expresó que su país tenía confianza y capacidad para lidiar para los riesgos y desafíos de su economía.


El índice CSI300, que recoge las mayores compañías cotizadas en Shanghai y Shenzhen, cayó 8.6 por ciento, hasta 3 mil 818.73 puntos, mientras el Shanghai Composite se contrajo 8.5 por ciento, hasta 3 mil 725.56. Las caídas fueron las mayores desde el 27 de febrero de 2007.


No quedó claro de inmediato qué causó el severo golpe de la sesión vespertina. Al mediodía, los dos índices registraban pérdidas en torno a 2.5 por ciento.


La reciente recuperación ha sido rápida y fuerte, así que es necesario una corrección técnica, declaró Yang Hai, estratega de Kaiiyuan Securities.


El analista dijo que el detonante fue un mercado estadunidense lento, en medio de mayores expectativas de un aumento de las tasas de interés de la Fed. Lo anterior, junto con el aumento de los precios del porcino en China, extiende las preocupaciones de que ese país se abstendría de flexibilizar más sus políticas monetarias. Las caídas afectaron a casi todos los valores.


Los mercados globales se vieron arrastrados por China y su desempeño económico; el chino cayó a su mayor ritmo desde 2007, debido a especulaciones de que el gobierno retiró su apoyo al sector financiero con el fin de evaluar la estabilidad de los mercados accionarios a corto plazo.


Por otro lado, en Estados Unidos se dieron a conocer datos económicos como las órdenes de bienes durables de junio, las cuales crecieron 3.4 por ciento respecto a mayo desde la contracción 2.1 por ciento del periodo anterior; el dato resultó mejor al esperado. En Nueva York las acciones cerraron con pérdidas: el Dow Jones cedió 0.73 por ciento, el Nasdaq, 0.96 y el Standard and Poor's 500, 0.58 por ciento.

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Lunes, 27 Julio 2015 06:52

Momentos cada vez más difíciles

No ha sido una buena noticia para el ex presidente Lula da Silva ni para la actual presidenta Dilma Rousseff. Pero, principalmente, no ha sido una buena noticia para el país: luego de intentos de intermediarios con tránsito libre entre todos, el ex presidente Fernando Henrique Cardoso (1995-2002) rehusó, al menos por ahora, establecer un diálogo con sus dos sucesores para tratar el complejo y preocupante cuadro político brasileño.


El tono en que Cardoso contestó los intentos de acercamiento y diálogo lanzados de manera no tan discreta por Lula y Dilma sorprendió.


Frente a la noticia de que tanto el ex como la actual mandataria buscaron, a través de interlocutores de confianza de las partes involucradas, una apertura de diálogo, Cardoso afirmó, de manera contundente, que "cualquier diálogo no-público con el gobierno parecería una maniobra para intentar salvar lo que no debe ser salvado". Y agregó: "El momento no es apropiado para buscar un acercamiento con el gobierno, sino con el pueblo".


Vale recordar que para el domingo 16 de agosto se convocan marchas populares pidiendo el derrocamiento de Dilma Rou- sseff, y que el sector del PSDB, partido de Cardoso, que obedece al candidato derrotado el pasado octubre, Aécio Neves, defiende abiertamente esa línea.


Capitaneadas por las clases medias de los grandes centros urbanos, con el apoyo masivo de los grandes conglomerados de comunicaciones, esas marchas podrán ser de gran importancia para alimentar aún más la clara e intensa campaña destinada a liquidar con el mandato de Dilma. ¿Sería ésa la "hora de buscar un acercamiento con el pueblo" a la que se refiere Fernando Henrique Cardoso?


Quienes lo conocen saben que se trata de un hombre cordial, educado, elegante y que no suele buscar confrontaciones: siempre trató de mostrarse abierto al diálogo y a la negociación. Saben, además, que tiene una trayectoria personal de integridad absoluta. Y que, claro, es un político hábil y de gran experiencia.


Vale recordar que la trayectoria de Cardoso con Lula es una, y con Dilma, otra. En los estertores de la dictadura, cuando el sindicalista emergía como uno de los baluartes de resistencia al régimen, Cardoso, intelectual de prestigio, perseguido y exiliado por los militares y sus socios civiles, supo apoyarlo. Ambos se enfrentaron en dos elecciones presidenciales, ambas ganadas por Cardoso en la primera vuelta. Adversarios duros en las contiendas electorales, protagonizaron escenas de gran respeto a la democracia cuando, en 2002, Lula, luego de haber derrotado al candidato de Cardoso, José Serra, alcanzó la presidencia.


La ceremonia de transmisión de investidura de Lula, el primer día de 2003, cuando recibió la banda verde-amarilla de las manos de Cardoso, fue un ejemplo de transición respetuosa. Y luego empezaron los encontronazos.


La dureza con que Lula se refirió siempre a la "herencia maldita" que le había legado el antecesor provocó malestar en Cardoso. Pero, discreto, el ex presidente jamás contestó al bombardeo de su sucesor.


Con Dilma fue distinto. Como ella no tenía ninguna trayectoria política anterior –ocupó, eso sí, puestos administrativos, pero nunca antes se había lanzado a una disputa por votos–, tampoco hubo encontronazos significativos con el ex presidente.
Claro que ella siguió, en su primer mandato y luego en la campaña electoral que la llevó al segundo –exactamente ese que ahora se ve acosado por todos los lados– criticando duramente las políticas económicas de Cardoso. Pero sin atacarlo personalmente, como hizo Lula.


Los postulantes del PSDB de Cardoso que disputaron –y perdieron– cuatro elecciones con el PT (dos con Lula, dos con Dilma) no tienen el mismo peso moral y político del ex presidente. El más reciente de ellos, Aécio Neves, derrotado por Dilma el pasado octubre, controla parte sustancial del partido. El y sus seguidores inmediatos rechazan cualquier posibilidad de diálogo, pese a la gravedad de la crisis, con Dilma y con cualquier dirigente del PT, a empezar por Lula. Esa ala del PSDB parece dispuesta a cualquier cosa con tal de acosar a la presidenta y desangrar su partido. Como si la situación ya no fuese complicada y preocupante en niveles serios, son adeptos de la vieja línea que preconiza que cuanto peor, mejor.


Los otros dos postulantes derrotados por Lula el PT en 2002 y 2006, el actual senador José Serra y el actual gobernador de San Pablo, la más rica, poblada y antipetista provincia brasileña, Geraldo Alckmin, se muestran más cautos. Puede que por auténtica preocupación frente al preocupante cuadro político brasileño, puede que para prepararse para la disputa por la postulación del PSDB en 20018, lo que importa es que actúan de manera más apaciguadora que Neves.


Al rechazar –vale repetir: al menos de momento– el diálogo con sus sucesores, Cardoso sorprende. Y con ese gesto, contribuye para que aumenten aún más las tensiones y preocupaciones.


Allegados al ex presidente recuerdan que hace poco menos de dos años –más exactamente en diciembre de 2013– el mismo Cardoso insinuó a Lula que sería interesante abrir un diálogo.


Esa propuesta surgió durante un vuelo entre Sudáfrica y Brasil, y más precisamente en el avión presidencial. Dilma había invitado a los ex presidentes brasileños para el funeral de Nelson Mandela. Cuando regresaban, Lula y Cardoso conversaban de manera amistosa. Al oír de su antecesor la propuesta, Lula contestó que, en aquel momento, no le interesaba dialogar sobre el país sino ganar las elecciones del año siguiente.


Bueno: en 2014, Dilma fue reelecta. A los pocos días de su victoria empezaron los problemas. Y a partir de la elección de los presidentes de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, y del Senado, Renan Calheiros, empezó el infierno.
Ahora, en una situación de extrema dificultad, Dilma y Lula quisieron retomar la idea de dialogar con Cardoso. Y le tocó a Cardoso el turno de decir "no, gracias".


Es casi imposible decir hasta qué punto esa negativa contribuirá para agravar aún más una situación ya bastante grave.
Pero resulta muy claro que tal rechazo no hace más que reiterar que sobran razones para preocuparse por el futuro del país.

 

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Sábado, 25 Julio 2015 17:45

La lógica del campo de concentración

Con la aprobación parlamentaria de la segunda tanda de medidas impuestas por el eurogrupo, el gobierno griego puede comenzar a negociar el tercer rescate. En tanto, comienzan los análisis respecto del futuro europeo, enfocados en el intento de comprender de qué se trata esta nueva forma de dominación de los débiles por los poderosos.

 

Con germana puntualidad, el parlamento griego aprobó la noche del miércoles 22 las medidas previstas en el acuerdo con el eurogrupo, siguiendo paso por paso la liturgia puesta en escena una semana antes.


Se trata de los proyectos de ley remitidos por el gobierno sobre la reforma del código civil y la directiva europea de saneamiento de bancos, que forman parte del segundo paquete de reformas. De ese modo se incorpora a la legislación nacional la Directiva Europea de Resolución Bancaria (Brrd, por sus siglas en inglés), que garantiza los depósitos bancarios hasta 100 mil euros en caso de quita, que ya fue aplicada en Chipre y que en España entró en vigor el pasado 20 de junio.
La medida supone que los depósitos están garantizados hasta esa cifra, pero que si son superiores pueden sufrir quitas de hasta el 50 por ciento –como sucedió en Chipre–, en tanto los afectados, como contraprestación, recibirán acciones del banco rescatado. En 2014 el Parlamento Europeo decidió establecer un índice jerárquico de acreedores para evitar que el peso de las crisis bancarias recayera en los sectores de menores ingresos. "En primer lugar asumirán una quita los accionistas, los tenedores de deuda junior y senior y los depositantes con importes superiores a 100 mil euros. En segundo lugar, serán los depósitos de particulares y pymes por encima de 100 mil euros los que tendrán que absorber pérdidas, si los accionistas y acreedores del primer grupo han sufrido pérdidas del 100 por ciento" (Cinco Días, miércoles 22).


Una directiva similar entrará en vigor el 1 de enero de 2016 en toda la eurozona. De esta manera la UE consigue que los gobiernos no se hagan cargo de las facturas provocadas por quiebras bancarias.


La reforma del código civil, la otra medida impuesta por el eurogrupo, es mucho más opaca y ha sido criticada por abogados y jueces por la carencia de información sobre los cambios previstos. El punto más polémico y controvertido por las asociaciones de abogados es la eliminación de los testigos en los juicios civiles.


Para evitar que se profundizaran las disidencias en su propio partido, Syriza, Tsipras decidió posponer hasta agosto el trámite parlamentario de otras reformas, como el incremento de los impuestos a los agricultores en un 26 por ciento y la restricción de las jubilaciones anticipadas.
En esta ocasión, 36 diputados decidieron no respaldar las medidas, tres menos que en la votación de la semana anterior. Entre los votos negativos estuvo el de la presidenta del parlamento, Zoe Konstandopulu, quien además declinó presidir la sesión para mostrar su desacuerdo con las medidas. La sorpresa la dio el ex ministro de Finanzas Yanis Varoufakis, que votó en contra de las reformas presentadas el miércoles pasado pero decidió apoyarlas en esta ocasión. El proyecto de ley contó con amplia mayoría gracias a los votos de la oposición: 230 votos a favor, 63 en contra y cinco abstenciones. Ahora comenzará la negociación con el eurogrupo para definir las condiciones del tercer rescate.


OBEDIENCIA DEBIDA.


Diez puntos subió el Iva esta semana, del 13 al 23 por ciento. Quizá sea uno de los efectos que más inmediatamente sienta la población, entre las medidas aprobadas el fatídico miércoles 15. Sobre todo porque se trata de un aumento aplicado a productos de gran consumo, como los alimentos envasados, y a servicios como restaurantes y taxis.


Con estos cambios el gobierno proyecta tener un ingreso extra de 795 millones de euros este año y de 2.400 millones en 2016. En paralelo, el lunes 20 Grecia realizó los pagos pendientes por 7.160 millones de euros al Banco Central Europeo (Bce) y al Fondo Monetario Internacional (Fmi), cumpliendo con otra de las exigencias de los acreedores para comenzar la negociación de la deuda. Esos pagos fueron hechos gracias al crédito puente por el mismo monto que el viernes pasado concedió al país la Unión Europea –son las "alternativas realistas y viables"–, con lo que Grecia no ingresó efectivo pero siguió aumentando su deuda.


En el frente interno Tsipras sustituyó a seis ministros y viceministros que habían votado en contra del acuerdo, por miembros de Syriza que están alineados con su nueva orientación. También se especula con la posibilidad de que se sustituya a la presidenta del parlamento, algo que la derecha viene demandando, ya que fue una de las voces más duras contra el acuerdo pese a ser una destacada dirigente de Syriza.


El primer ministro lanzó una suerte de desafío a sus opositores en el seno de su coalición, enfilando en particular sus dardos contra su ex ministro de Finanzas. "Si algunos creen que un plan alternativo de izquierdas es tomar la reserva de billetes del Bce o pagar a los pensionistas con papeles 'Iou' en lugar de con sus pensiones, que lo expliquen al pueblo griego y que dejen de ocultarse detrás de mi propia firma", dijo en respuesta a la propuesta de Varufakis de imprimir una moneda paralela a modo de pagarés, conocida como Iou (I owe you, "te debo", en inglés), para pagar a funcionarios y jubilados (Publico, miércoles 22).


Tsipras increpa a quienes sostienen que debió aceptar un golpe de Estado. Varios ministros estiman que es casi inevitable una escisión en Syriza. La portavoz del gobierno cree que habrá elecciones anticipadas y ya se barajan fechas que, en todo caso, serían posteriores al congreso partidario que consagraría la división. Es probable que la ofensiva de Tsipras haya influido en el debilitamiento parlamentario de la oposición interna, en la que se registraron tres fugas de diputados en una semana. Si esto fuera así, el presidente tiene el campo algo más despejado para enfrentar los nuevos desafíos.


Pese a todo, las últimas encuestas siguen colocando a Syriza al frente, con un 42 por ciento, el doble que el conservador Nueva Democracia, que gobernó hasta enero pasado, que cosecharía un 21 por ciento. De alcanzar ese nivel, la coalición de Tsipras llegaría a los 164 escaños, frente a los 149 actuales, obteniendo así la mayoría absoluta. Respecto a si salir o no del euro, 73 por ciento de los griegos siguen apostando a la moneda europea, frente al 20 por ciento que quiere el retorno al dracma. Pero se trata de cifras que pueden variar en días o en horas, según se desarrollen los hechos.


Para tener una idea del estado de precariedad de la economía griega, estos días trascendió que el gobierno se ha visto obligado a poner en venta más de 1.200 islas para conseguir 54.139 millones de dólares. Según Hispan TV, la isla Omfori fue tasada en 61,9 millones de dólares, Dulichium en 49,5 millones de dólares, mientras que a Aegean la venden por 43,3 millones de dólares. Todas ellas en el Mar Jónico.


CRISIS DE CREDIBILIDAD EUROPEA.


Consumado el expolio, el debate comenzó a centrarse en las repercusiones que tendrá el chantaje del eurogrupo a Grecia sobre la continuidad de la Unión Europea y del euro. Según el economista James Galbraith, asesor de Varoufakis, el Banco Central Europeo se comportó como "sicario de los acreedores", cometiendo un "acto de notable brutalidad" contra Atenas. La consecuencia de este manejo de la deuda griega es, en su opinión, la crisis inevitable de la eurozona, porque "la gente no reaccionará bien ante una Unión Europea basada en la coacción y el chantaje" (Sinpermiso, 17-VII-15).


Para otros, como el Nobel Paul Krugman, se trata de una victoria pírrica de la hegemonía alemana que terminará hundiendo al euro y al proyecto europeo. Un sentimiento que puede fortalecer a las opciones antieuropeas, los denominados "euroescépticos", en general situados en la extrema derecha. Es el caso de Marine Le Pen, líder del francés Frente Nacional, así como la italiana Liga del Norte, que ven crecer sus posibilidades electorales, además de los griegos de Amanecer Dorado. En Finlandia, donde la ultraderecha de Auténticos Finlandeses creció hasta el 18 por ciento del electorado e ingresó al gobierno, se recogen firmas para convocar un referendo para la salida del euro.


La impresión es que la unidad europea está atada con alambre. Es precaria, cada día tiene menos apoyos y más amagues de fugas. El sociólogo portugués Boaventura de Sousa Santos sostiene que "después de esta experiencia, cualquiera que sea su resultado, Europa no será más la Europa de la paz, la cohesión social y la democracia. Será el epicentro de un nuevo despotismo occidental, rivalizando en crueldad con el despotismo oriental estudiado por Karl Marx" (véase columna adjunta).


UNA IZQUIERDA DE NUEVO TIPO.


De Sousa, referente de los movimientos altermundialistas, cree que es necesaria una nueva izquierda para afrontar los nuevos tiempos. "Esto implicará mucho coraje, mucha audacia y mucha creatividad", advierte. Sin embargo, los caminos que están transitando esas nuevas izquierdas, en particular la española y la griega, parecen reproducir los mismos moldes de las viejas izquierdas socialdemócrata y comunista. Con matices, no parecen haber comprendido la magnitud del viraje que viven Europa y el mundo. De algún modo, los cambios remiten al período de entreguerras, cuando colapsaron las democracias liberales ante el ascenso de los autoritarismos.


Una pregunta se impone. Si la deuda griega es impagable, porque con menores ingresos de la población trabajadora no habrá recuperación, ¿qué busca la troika cuando impone sus medidas de austeridad sin límite? Todo indica que está diciéndoles, a españoles, portugueses, franceses e italianos (pero también a los alemanes) que la soberanía nacional es cosa del pasado. Que los acreedores van por los bienes públicos, que es lo que hasta ahora diferenciaba a Europa de Estados Unidos y del resto del mundo.


El historiador catalán Josep Fontana, uno de los más sólidos intelectuales de la península, publicó un breve artículo sobre la actualidad titulado, contra cierto sentido común, "La lógica del campo de concentración" (Sinpermiso, 19-VII-15).


Fontana sostiene que las últimas investigaciones sobre el Holocausto le permitieron comprender que los campos no eran sólo, y tal vez no principalmente, lugares de exterminio, sino "organizaciones industriales gestionadas con criterios económicos peculiares pero muy racionales para obtener los máximos beneficios". Repasa someramente cómo "hasta la aniquilación de los judíos se pensó con criterios de rentabilidad". Antes de su eliminación final se los hacía trabajar hasta la extenuación en minas de carbón, granjas, canteras, industrias de armamento, entre otras. El centro de su argumentación, que por cierto mueve a espanto, consiste en resaltar "las semejanzas que hay entre la lógica de los campos de concentración y las políticas de austeridad que nos imponen". Argumenta que la lógica es la misma: "minimizar los costes del trabajo y eliminar el derroche de recursos que significa mantener a quienes no están en condiciones de producir". Es lo que se persigue en la UE, dice, por ejemplo con la flexibilidad del empleo.
Fontana da un paso más al advertir que "eliminar a los que ya no son productivos se realiza discretamente con la rebaja de las pensiones". Vale recordar que la mitad de los jubilados griegos están hoy bajo el umbral de pobreza, dato que permite aquilatar la veracidad del argumento. La eliminación de los jubilados (incluso acelerada con el copago de los medicamentos) es un mecanismo lento, "pero mucho más limpio que quemar en un horno".


¿Qué pasaría "en el campo de concentración en que se ha convertido Grecia" si, como se propone la Reserva Federal, en los próximos meses suben los tipos de interés que ahora están próximos a cero? Las deudas de España, Portugal, Francia e Italia serían impagables. Además de las deudas de medio mundo, incluso de quien posee la máquina de imprimir dólares.


La conclusión de Fontana está cantada: "No es todavía exactamente como el campo de concentración, pero a medida que aprenden se parece cada vez más". Es la servidumbre por deudas, que al economista Michael Hudson, ex asesor de Wall Street, le recuerda al sistema feudal. En su codicia, la elite "no pretende compartir poder sino reafirmar valores preindustriales y feudales y retroceder a la servidumbre por deudas de la población trabajadora" (Sinpermiso, 3-IX-08).


Tal vez esta sea una pista para comprender el tipo de izquierda necesaria, en un período en el que los países-campos de concentración no serán la excepción, sino la norma, hasta que no sea derribada la oligarquía financiera dominante.

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