Son tiempos de catarsis literarias en medio del declive relativo de Estados Unidos (EU) y de su orfandad de pensadores geoestratégicos. Quizá su desfalleciente política exterior unipolar sea reflejo de ello, al no saber ajustarse a la realidad tripolar jerárquicamente cupular del siglo XXI, acompañado por Rusia y China.

 

EU –país teleológica y ontológicamente unipolar– no sabe operar en la multipolaridad y ello provoca la inestabilidad global.


La mediocridad de la asesora de Seguridad Nacional de Obama, Susan Rice, de 49 años, es inagotable con su patético teorema del R2P(responsabilidad para proteger) en medio de atrocidades planetarias no pocas veces inducidas por las exacciones de Wa-shington que sirven de coartada para intervencionismos selectivos bajo el axioma de losderechos humanos asimétricos y correlacionados a los intereses geopolíticos de la Casa Blanca.


La excepcionalidad mesiá¬ni¬ca de EU, la nación indispensable, fue proferida por la clintoniana Madeleine Albright, de 77 años, más atenta a los negocios de Albright Stonebridge Group (http://goo.gl/FxUdnU), con Samuel Berger (ex asesor de seguridad nacional de Clinton) como puentepecuniario con el mayor banco de inversiones del planeta BlackRock/Blackstone y su asociado Evercore Partnership (http://goo.gl/nB3ag4 ).


Antes, otra Rice, Condy, asesora en seguridad nacional de Baby Bush, había expuesto su tropismo petrolero en representación de Chevron.


Zbigniew Brzezinski, asesor de Seguridad Nacional de Carter (86 años), después de haber aceptado que la unipolaridad de EU cesó de ser eterna ante el derrumbe de susociedad tecnotrónica y trilateral, sepultada por las derrotas militares en Irak y Afganistán –que versa en su reciente libro (http://goo.gl/DQcsWa)–, sigue aferrado a su obsesiva rusopatía y su caduco esquema de despedazar a Rusia carcomiendo a Ucrania ( El gran tablero de ajedrez mundial, de hace 17 años).


Antes de la novata Susan Rice, Obama tuvo como asesores de Seguridad Nacional al general de Marina James Jones (70 años), que pasó desapercibido, y luego al abogado Thomas Donilon (59), quien fue miembro del comité directivo del Grupo Bilderberg (http://goo.gl/vkxCI), a mi juicio, muy abultado y en caída libre desde el desplome de la Comisión Trilateral (EU/Europa/Japón).


El kissingeriano Brent Scowcroft (89 años) –con fuertes lazos con Lockheed Martin y la Iglesia de los mormones– es una mala copia del original: operador burocrático de ideas ajenas cuya figura fue aplastada por dos gigantes hoy anacrónicos: por Kissinger y Brzezinski.


Hoy Scowcroft navega en la irrelevancia en el Aspen Strategy Group que copreside con Joseph Nye (http://goo.gl/WqPBMP ).


Kisssinger (91 años) –del grupo financierista israelí-estadunidense Rockefeller–, uno de sus últimos mohicanos enmohecidos, se suelta con voluminosos cuan repetitivos libros y hoy en el ocaso de su vida anda en búsqueda del Orden mundial (obra que sale el 9 de septiembre) perdido en los escombros del Tratado de Westfalia de hace 366 años.


Quedan pocos pensadores lúcidos en EU de la talla del académico John Mearsheimer (67 años), profesor de ciencias políticas en la Universidad de Chicago y uno de los grandes teóricos de las relaciones internacionales de la escuela del neorrealismo, quien tiene en su haber el best seller El lobby israelí y la política exterior de EU. Su más reciente libro expone por qué los líderes mienten: la verdad sobre las mentiras en política internacional.


En un extenso ensayo para la revista bimensual Foreign Affairs, del muy influyente Consejo de Relaciones Exteriores, Mearsheimer inculpa a Occidente de la crisis de Ucrania: "las alucinaciones liberales que provocaron a Putin (http://goo.gl/EFe6Ir )".


Cita la entrevista premonitoria del genial diplomático estadunidense George Kennan de hace 16 años (http://goo.gl/jUusSJ) –quien implosionó conceptualmente a la URSS mediante su célebre política de contención (containment policy)–, donde fustigó la ratificación de la expansión de la OTAN por el Senado de EU: "Es el principio de una nuevaguerra fría; los rusos reaccionarán gradualmente y en forma adversa. (...) Es un error trágico (¡supersic!). No existe razón para ello. Nadie estaba amenazando a nadie".


Mearsheimer diagnostica que EU y los líderes europeos cometieron un error al tratar de convertir a Ucrania en un bastión occidental en las fronteras de Rusia. Expone la afrenta occidental del equipo de Clinton, refrendada por Baby Bush", y el financiamiento de 5 mil millones de dólares desde 1991 por EU para convertir a Ucrania en un satélite estadunidense mediante la ingeniería social occidental, como confesó Victoria Nuland (http://goo.gl/KdxiM2) –esposa del neoconservador straussiano israelí-estadunidense Robert Kagan–, asistente en el Departamento de Estado para asuntos europeos y euroasiáticos.


A juicio de Mearsheimer, Occidente creó la crisis y no era difícil vislumbrar la reacción de Rusia después de su clara advertencia en Georgia en 2008: basta imaginar el ultraje estadunidense si China construye una alianza militar impresionante que intente incluir a Canadá y México (sic) en sus dos fronteras.
Después de todos los agravios perpetrados contra Rusia –desde el golpe contra el presidente Yanukovych, pasando por la participación de Victoria Nuland y el senador John McCain en las manifestaciones contra el gobierno depuesto, hasta el injerencismo flagrante del embajador estadunidense Geoffrey Pyatt, ya no se diga la intromisión del vicepresidente Joseph Biden y el director de la CIA John Brennan–, la imposición del fondomonetarista Arseniy Yatsenyuk como primer ministro, no le quedó más remedio a Putin que reaccionar:Putin juega rudo.


Mearsheimer respeta a Putin y, al contrario de su satanización por los multimedia anglosajones, es un estratega de primera clase que debe ser temido y respetado por cualquiera que lo desafíe en política exterior. Considera que hasta ahora la respuesta de Putin a los eventos ha sido defensiva, no ofensiva.
Para Mearsheimer lo ocurrido esgeopolítica elemental: las grandes potencias siempre son sensibles a amenazas posibles cerca de su hogary sugiere que EU y sus aliados europeos deben abandonar su plan para occidentalizar Ucrania y en su lugar tener como objetivo convertirlo en un amortiguamiento neutral.
Concluye que EU algún día necesitará la ayuda de Rusia para contener el ascenso de China. La presente política de EU solamente empuja más cerca a Moscú y a Pekín. La presente política de EU y sus aliados europeos exacerbará las hostilidades con Rusia y devastará a Ucrania en el proceso en el que todos saldrán perdedores.


Otra opción es crear una Ucrania próspera, pero neutral que no amenace a Rusia y que permita a Occidente reparar sus relaciones con Moscú y así todos ganan.


Mientras en Occidente "se consagran a discutir bizantinamente qué hacer con Rusia, el zar Putin en forma imperturbable acaba de recordar a la OTAN que Rusia es una superpotencia nuclear con la que no se juega (http://goo.gl/uaOaq9).


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Sábado, 30 Agosto 2014 00:00

Europa no sabe cómo salir del ajuste

El continente sigue con cifras cada vez más alarmantes de recesión, deterioro de servicios sociales y pobreza, pero el dogma conservador sigue instalado como la única verdad para la economía.

 

Desde París

 

La "izquierda realista", el "social liberalismo", la "izquierda reformista y de futuro", los muchos nombres con los que se designa a los gobiernos socialistas europeos –pasados o presentes– se traducen en una misma política, cuya pertinencia se incrustó en el corazón de la crisis política. Esto es, austeridad, recortes y ahorros drásticos a todos los niveles como ingredientes del cóctel liberal que le UE sigue proponiendo a las sociedades. La aberración económica continúa como espina dorsal de la política europea. La sanción a esta política queda plasmada con cada publicación de los índices de crecimiento sin que los dirigentes contemplen modificar el rumbo. El fin del verano europeo y la consiguiente avalancha de realidades no inmutan a los dirigentes. El primer ministro francés Manuel Valls reiteró que estaba "excluido cualquier cambio de política". Las estadísticas, una vez más, vinieron a refutar la pertinencia de esa línea. El organismo Eurostat publicó a mediados de agosto los índices catastróficos de crecimiento para los 18 países de la zona Euro. Durante los tres primeros meses del año, el crecimiento del PBI se limitó a un 0,2 por ciento, muy lejos de las estimaciones de los analistas. Bruno Cavalier, economista en Oddo Securities, comentó al vespertino Le Monde que "incluso si la UE salió de la recesión desde hace cinco trimestres, el reequilibrio del PBI no es suficiente como para disipar el riesgo de una recaída".


Allí donde se mire hay una laguna estancada. Las tres primeras economías de la zona Euro, Alemania, Francia e Italia, se encuentran en estado durmiente: el PBI de Alemania retrocedió en 0,2 por ciento, el de Francia quedó en cero mientras que Italia, con un 0,2 por ciento negativo, cayó en recesión. El extenso ciclo de una política monetaria muy restrictiva, sumado a la austeridad presupuestaria, desembocó en un nuevo camino sin salida. La ortodoxia y el dogmatismo de las finanzas prevalecieron sobre los intereses de los pueblos. El euro y el ideal de las elites comunitarias de un déficit no superior al tres por ciento del PBI aplastaron el desarrollo. Como lo señaló el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz en una columna publicada por el portal Mediapart, "es evidente que, bajo su forma actual, el euro conduce al fracaso del continente".


Otro Premio Nobel de Economía, Paul Krugman, también puso en tela de juicio la política de austeridad impuesta por la clase dirigente europea. Según Krugman, "mucha gente seria se hizo embrujar por el culto a la austeridad, por esa creencia según la cual los déficit presupuestarios constituyen el peligro inmediato más identificado y no el desempleo en masa. Muchos creen que la reducción de los déficit resolverá en cierta forma un problema provocado en primer lugar por los excesos del sector privado". Hasta los liberales norteamericanos reaccionan con hostilidad. The New York Times atacó de forma frontal ese rasgo continuo de los europeos: el diario escribió que son "políticas erróneas de los dirigentes europeos que se obstinan en aplicar en desmedro de todas las pruebas de que se trata de un mal remedio".


Tras varios años sin otro horizonte que el de la austeridad, el único cambio significativo ha sido el giro liberal de los socialdemócratas europeos. Los males que la austeridad debían combatir siguen presentes: desempleo, déficit, crecimiento, reactivación económica, desendeudamiento de los Estados. Una vez más, Francia es un magnífico ejemplo de la mudanza ideológica y pragmática de los socialistas europeos. Hace unos días, el premier Valls calificó de "irresponsables" a los dirigentes socialistas que ponen en tela de juicio la política del gobierno. Luego, en una extensa entrevista-programa del presidente francés publicada por el vespertino Le Monde, François Hollande dijo que no había "escapatoria". El golpe de gracia vino con el cambio de gobierno y el consiguiente apartamiento de los líderes más a la izquierda que formaban parte del Ejecutivo y el nombramiento de un banquero de la banca Rothschild, Emmanuel Macron, como ministro de Economía.


Las promesas de antaño fueron reemplazadas por expresiones como "la verdad", "la lucidez", "la sinceridad", o sea, más austeridad, más reformas, más concesiones a las patronales. Sin embargo, a escala continental ya nadie cree en que austeridad conduzca a alguna forma de bienestar posterior. La empresa Gallup realizó un sondeo de opinión cuyos resultados muestran que los europeos no tienen confianza en esa panacea. Ante la pregunta "¿La austeridad consigue resultados en Europa?", el 51 por ciento respondió negativamente.


El sacrificio impuesto a las sociedades no hizo mover las agujas. Las del desempleo, en primer lugar. La tasa de desempleo se eleva al 10,5 por ciento en los 28 países de la Unión Europea. En Francia, el paro afecta al 10,4 por ciento de la población activa; en Portugal (con cinco planes de austeridad), al 15,2; en España (cuatro planes de austeridad), al 25,3; en Italia, al 12,7; en Grecia (diez planes de austeridad), al 26,7; y en Alemania, al 5,1. Las disparidades entre los países son enormes. En cuanto a la deuda pública global, la camisa de fuerza de las políticas de rigor presupuestario ha sido un fracaso: a finales de 2011, la deuda estatal de los países de la zona Euro había subido en 2,3 puntos del PBI. A principios del año pasado, la deuda se incrementó en 4,9 puntos.


El impacto social de esta política tiene también consecuencias en otros sectores. Un informe elaborado por el comisario europeo para los Derechos Humanos en el Consejo de Europa, Nils Muiznieks, revela los estragos paralelos de esta casi dictadura de la austeridad: educación, salud, alimentos, acceso al agua, trabajo o vivienda, la lista de los sectores dañados es enorme. El informe, titulado "Preservar los derechos humanos en tiempos de crisis", revela también que el ochenta por ciento de la población mundial está afectada por la disminución de los gastos públicos (5,8 mil millones de personas). El famoso proyecto de construcción europea se quedó sin relato colectivo, sin discurso político. Su único mensaje consiste en pedirle a la sociedad más y más esfuerzos en nombre de un futuro que ningún dirigente del Viejo Continente ha sido capaz de diseñar. La continuidad grisácea de la austeridad predomina sobre cualquier invención política o económica.


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Las economías de Francia y Alemania, las más potentes de Europa, sufrieron serios reveses en el segundo trimestre del año, lo que pone en duda la recuperación de económica europea. Según han anunciado sus organismos estadisticos, el PIB alemán sufrió una contracción del 0,2% en el segundo trimestre. El frenazo de la locomotora europea es especialmente grave, ya que es la primera contracción de su economía desde el primer trimestre de 2012 y contrasta con el crecimiento de un 0,7% que registró el primer cuarto del año.


El PIB francés, por su parte, se ha quedado completamente estancado y su Gobierno ya advierte de que no alcanzará el objetivo de déficit para este año y tiene complicado el de 2015. La mala evolución del PIB de ambos países, sumada a la recesión técnica en la que está Italia, han llevado a la zona euro este trimestre al estancamiento.


El frenazo económico alemán, que pasa de un robusto crecimiento del 0,7% (corrige la cifra del 0,8% ofrecida en su día) a una contracción del 0,2% —peor del 0% previsto—, y pone en peligro el objetivo de crecimiento del 1,5% a final de año. La contribución negativa del comercio exterior y la inversión de las empresas explican la cifra del Instituto Federal de Estadísticas (Destatis), que aún es provisional. Los expertos y el propio Gobierno alemán ya habían avanzado el frenazo, achacándolo a la incierta recuperación de la eurozona y la crisis de Ucrania. Es la primera caída del PIB en Alemania en más de un año. "Una de las razones probablemente fue el clima extremadamente cálido que provocó mayores tasas de crecimiento en el principio del año", indicó Destatis en su comunicado trimestral.


Tampoco Francia será el motor que tire de la economía europea. El ministro francés de Finanzas, Michel Sapin, ha anunciado que su país no alcanzará el objetivo de déficit para este año y que peligra el cumplimiento del de 2015, cuando Francia debe volver al límite europeo del 3%. La economía francesa mantuvo un crecimiento nulo en el segundo trimestre de 2014, al igual que el anterior, según el Instituto Francés de Estadística (INSEE), lo que llevará la cifra de crecimiento del PIB a un 0,5%, la mitad de lo previsto. Ante los malos datos macroeconómicos, Sapin apela a las instituciones europeas a adaptar su política económica a la "excepcional situación de débil crecimiento y baja inflación a lo largo de la Eurozona".


El ministro preparaba en Le Monde el terrenopara los datos oficiales del INSEE, publicados esta mañana. Según esos datos, el PIB francés no creció entre abril y junio, como tampoco lo había hecho en los tres primeros meses del año. La baja inversión de las empresas, así como la contribución negativa del comercio exterior, han contribuido al crecimiento cero de la economía francesa. Los datos echan por tierra las previsiones del Gobierno de François Hollande, que preveía un crecimiento del 1% en 2014.


El ministro admite ya en su columna que no pasará del 0,5% este año y "no muy superior al 1% en 2015". La necesidad de "una respuesta global a nivel europeo", ya que los problemas de una baja inflación y un débil crecimiento, que dificultan la reducción del déficit, no son solo cuestiones que afecten a Francia. "Europa debe actuar con firmeza, con claridad, adaptando sus decisiones a la profundamente especial y excepcional situación de nuestro continente", cree el ministro francés de Finanzas.


Por tanto, el ministro advierte que el déficit público francés estará por encima del 4% a final de año, en lugar del 3,8% previsto. También está en peligro el cumplimiento del objetivo para 2015, plazo que las instituciones europeas daban a Francia para volver al redil del 3%.

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Stanley Fischer, el nuevo vicepresidente de la Reserva Federal, considera que es pronto para decir que la Gran Recesión dañó de forma permanente la economía de Estados Unidos. Pero sí admite que la recuperación está dejando mucho que desear, al calificarla de decepcionante. Es su manera de anticipar que la autoridad monetaria seguirá dando a la economía el sustento que necesite.

 

Fischer ha eligido una conferencia en Estocolmo (Suecia) para hacer su primer discurso público como número dos del banco central más poderoso del mundo. El exgobernador del Banco Central de Israel tomó el pasado junio el puesto que dejó vacante Janet Yellen, la presidenta de la Fed. La misma palabra decepción la utiliza para referirse al resto de las economías avanzadas.


Hace cinco años que EE UU tocó fondo. El perfil del crecimiento está siendo muy desigual. La afirmación de Fischer no es nueva pero sí refleja la preocupación de que este anémico rebote afectará al potencial a largo plazo del motor de crecimiento. De hecho, explica, solo hay que fijarse en las continuas revisiones que se hacen a la baja de las proyecciones económicas.


EE UU crece por debajo del 2% anual, un punto menos de lo que la Fed anticipaba para esta fecha en 2009. La contracción del mercado laboral, el freno en la productividad y la débil inversión explican, junto a otros factores temporales como la actividad en el sector inmobiliario, por qué la mayor economía del mundo no generar el crecimiento que se espera o desea.


Stanley Fischer, que también sonó para presidir la Fed, se muestra en todo caso más optimista que, por ejemplo, Larry Summers, que hablan un frenazo "secular" o permanente. En este sentido, el vicepresidente de la Reserva Federal admite que el bajo rendimiento de la economía de EE UU y la global puede reflejar cambios más estructurales y a largo plazo.

La Reserva Federal decidió a final de julio proceder a un nuevo recorte en la compra de deuda, hasta los 25.000 millones de dólares mensuales. La intención es tener desmantelado el mecanismo para octubre y mantener los tipos de interés al 0% hasta mediados de 2015. Pero hay varios miembros que ven posible que se anticipe el proceso, con una primera subida en primavera

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ALAI AMLATINA, 11/08/2014.- La economía es política. Y siempre se conduce con falacias, engaños o mentiras para convencer a los pueblos. Es el caso de la última de las reformas "estructurales" llevadas a cabo en México que ha culminado recién en el congreso legislativo. Este lunes 11 es la coronación "liberal" desde el poder presidencial, tras poner en charola de plata a una de las empresas energéticas más codiciadas en el mundo, Petróleos Mexicanos, por el poder trasnacional de los oligopolios gringos del petróleo, particularmente empresas texanas.

 

La paraestatal mexicana Pemex era la joya de la corona para los presidentes reformadores alumnos de universidades estadounidenses, estudiosos de Friedman mejor conocidos como Chicago boys, y empleados al servicio de Washington y su tríada: la Reserva Federal, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, particularmente desde el gobierno de Carlos Salinas de Gortari a la fecha.

 

Desde ese presidente reformador ---más bien deformador--- del Estado mexicano que mejor aplicó la estrategia neoliberal de vender un gran número de empresas otrora paraestatales (el destripamiento de una economía de Estado bajo la otra tesis de que el estado obeso no funciona); bajo los preceptos neoliberales, pues, todos los demás le habían traído ganas a Pemex porque simplemente esa era la consigna de presidentes e instituciones financieras cuya sede está en el país vecino.


Sí. Entre muchas de las falacias con las cuales se manoseó siempre la intentona de modificar la Constitución Política mexicana estaba aquella que Pemex era una empresa obsoleta. Que no era capaz de enfrentar la necesaria "modernización"; que cada vez operaba con números rojos, y carece del capital necesario para invertir en una industria que exige cada vez mayores recursos para la extracción y exportación del crudo, verbigracia, de aguas profundas.


No se ha valorado suficientemente, eso sí, que a Pemex se le retira un elevado porcentaje de su presupuesto. Que no se invierte en "modernizar" a dicha industria. Que Pemex se ha manejado con un elevadísimo índice de corrupción e impunidad y que nunca gobierno alguno se ha sobrepuesto a las presiones de Washington (ninguno: Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y ahora Peña Nieto), para la construcción siquiera de una refinería para procesar el barril de crudo en los cientos de derivados, entre los cuales están las gasolinas, ese auténtico negocio del cual ni se habla en México pero representa el negocio para las trasnacionales petroleras gringas.


Entre los engaños y las mentiras está que las gasolinas se abaratarán para los consumidores mexicanos, y que la empresa se modernizará ahora sí como ha sucedido con otras industrias energéticas como Petrobras.


Pero las secuelas serán a la inversa. Se ha retrocedido en materia de control de los recursos energéticos del país, poniendo al descubierto y abriendo de par en par las puertas a la violación de la seguridad nacional de México. Se ha modificado la Constitución como último reducto protector del nacionalismo mexicano, ese que ha aspirado siempre a la búsqueda de un sendero propio en materia no sólo energética sino nacional como lo tienen otros de Latinoamérica. Y porque sólo con un mínimo de desarrollo autónomo se está lejos de la órbita imperial de los Estados Unidos que tiende a apoderarse de todas las reservas de México con las menores retribuciones para los mexicanos y sí los mayores beneficios para sus empresas.


¿Hacia dónde se encamina México? Hacia el peor de los escenarios; ese trazado por las tesis neoliberales que tienen a México en la postración. Hacia la infiltración de su seguridad nacional. Alguien tiene que responder al juicio de la historia. El Congreso de la Unión, en primerísimo lugar de la lista.


Por Salvador González Briceño, Director de El Día en 2009. Director de Reporte México. Correo: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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Existe bastante confusión, resultado de una sorprendente falta de conocimiento histórico en la enseñanza española, de las diferencias existentes entre las escuelas económicas basadas en la interpretación del capitalismo de Karl Marx y las que se originan con John Maynard Keynes. Cuando, por ejemplo, se habla de que la crisis actual se debe a la falta de demanda, inmediatamente se atribuye esta observación a una visión keynesiana de la economía, cuando en realidad fue Karl Marx el que habló de la crisis del capitalismo como resultado de la descendente demanda, consecuencia de la bajada de los salarios de la mayoría de la población, perteneciente a la clase trabajadora. Fue Karl Marx el que claramente vio lo que ahora ha descrito y documentado Thomas Piketty en su libro sobre la evolución del capital en el siglo XVIII, Capital in the Twenty-First Century. En El Capital, Karl Marx indicaba que la lógica del sistema capitalista lleva a una concentración del capital a costa de una "inmiseración" de la clase trabajadora, lo cual, añadía Karl Marx, creaba un enorme problema de demanda. Esta postura queda resumida en su frase de que "La causa final de toda crisis es siempre la pobreza y el limitado consumo de las masas". Uno de los economistas que mejor predijo la crisis actual, Nouriel Roubini, así lo indicó en su entrevista en el Wall Street Journal: "Karl Marx llevaba razón. El capitalismo puede destruirse a sí mismo, pues no puedes tener una constante absorción de las rentas del trabajo por parte de las del capital, sin crear un exceso de capacidad y una falta de demanda. Y esto es lo que está ocurriendo... el salario del trabajador es el motor del consumo". No es pues, John Maynard Keynes, sino Karl Marx, el que indicó que el empobrecimiento de la población supone un grave problema para el capitalismo: la escasa demanda. John Maynard Keynes habló también, más tarde, de la escasez de la demanda, pero poco de la concentración del capital. Y todavía menos de la relación entre esta concentración y el empobrecimiento de la población trabajadora. Esta era una de las grandes diferencias entre Karl Marx y John Maynard Keynes.


Otra gran diferencia entre Karl Marx y John Maynard Keynes, además del entendimiento de la crisis bajo el capitalismo (siendo el análisis de Karl Marx más completo que el de John Maynard Keynes), es en la solución a la crisis. Karl Marx creía que la solución a la crisis era una solución sistémica, que requería el cambio de la propiedad del capital, pasando de ser propiedad del capitalista a ser propiedad de los trabajadores (definidos como un colectivo que crea y produce el capital). Este cambio de propiedad era descrito esquemáticamente en el Manifiesto Comunista (el libro más vendido en la historia de la humanidad), que establecía una serie de principios, excesivamente simplificados, aunque presentados con una narrativa movilizadora. Pero (y es un enorme "pero"), Karl Marx no detalló cómo realizar dicha transición en el sistema de propiedad. Ni tampoco mostró qué políticas debían realizarse para trascender el capitalismo.


John Maynard Keynes, por el contrario, nunca se planteó la sustitución del capitalismo por otro sistema. Creía que el problema de la demanda podía resolverse con el intervencionismo del Estado, con un aumento, por ejemplo, del gasto y la financiación públicos, es decir –tal como indicó- "el gobierno y los bancos centrales pueden resolver el problema de la escasa demanda, bien directamente, con un aumento del gasto público, bien indirectamente, a través de la financiación de inversiones en programas de infraestructura". Y la experiencia ha mostrado que el problema de la demanda podría resolverse, como se vio en la manera como se salió de la Gran Depresión (y también en la manera como no se está saliendo de la Gran Recesión actual, con sus absurdas políticas de austeridad). Ahora bien, aun cuando Karl Marx subestimó la capacidad de resistencia del capitalismo, el hecho es que todos los casos de salidas de las crisis han requerido una redistribución del capital hacia el mundo del trabajo, revirtiendo la redistribución (que Karl Marx llamó, con razón, "explotación") del mundo del trabajo por parte del capital, que creó esas crisis. (Ver mi artículo "La explotación social como principal causa del crecimiento de las desigualdades". Público. 01.05.14)
La mejor y más eficaz forma de estímulo de la demanda es precisamente el enriquecimiento (en lugar del empobrecimiento) de las masas (como diría Karl Marx) a costa de los intereses del capital, excesivamente concentrado hoy en día. Y el que mejor ha analizado este hecho ha sido Michal Kalecki, un economista polaco que claramente se merecía el Premio Nobel de Economía pero que ni siquiera fue considerado para ello por vérsele demasiado "rojo". Pero hoy, y tal como ha reconocido Paul Krugman (el keynesiano más conocido hoy en el mundo) fue Michal Kalecki y no John Maynard Keynes el que mejor explicó las crisis del capitalismo, detrás de las cuales el conflicto Capital-Trabajo juega un papel fundamental. (Ver mi artículo "Capital-Trabajo: el origen de la crisis actual", Le Monde Diplomatique, Julio 2013.


Estas diferencias son claves para entender lo que está ocurriendo en el capitalismo y por qué. Karl Marx explicó claramente los orígenes de la crisis, causada por el enorme declive de las rentas del trabajo a causa del enorme crecimiento de las rentas del capital y su concentración, subestimó, en cambio, la capacidad de respuesta, como bien ilustró John Maynard Keynes. Este, sin embargo, no fue consciente del contexto político, desarrollado por Michal Kalecki , el mayor y mejor analista del capitalismo.

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La economía de EE UU es mucho más vulnerable de lo esperado. La última lectura del indicador de crecimiento confirma que en el primer trimestre se contrajo a una tasa anualizada del 2,9% del producto interior bruto, mucho más del 1% anticipado hace solo un mes y del 1,8% que esperaba Wall Street. Este paso atrás, que equivale a un recorte del 1% en tasa trimestral, es tan fuerte que va a trastocar las previsiones para el resto de 2014, hasta el punto de que se teme que el balance del conjunto del ejercicio se quede en un 2%.


El vuelco es aún mayor frente al 2,6% de crecimiento a final de 2013. En todo caso, el dato se publica con el segundo trimestre terminando, por lo que es viejo y no va a afectar a la estrategia monetaria de la Reserva Federal, que hace justo una semana decidió recortar por quinta vez el ritmo con el que compra de deuda. Es más, hay miembros del banco central que señalan que las reglas de política monetaria coinciden en que el alza de tipos debería suceder ya en el tercer trimestre.


Janet Yellen, presidenta del banco central de EE UU, considera sin embargo que lo deseable es que el encarecimiento del dinero llegue en un año. Antes debe desmantelar el mecanismo de compra de deuda, lo que se espera para octubre. Lo que sí podría pasar ya tras el verano es que se produzca un cambio en el lenguaje que se utiliza en la guía que se da al mercado tras la reunión.


La contracción del primer trimestre, en cualquier caso, es la peor vista desde inicios de 2009, en la recta final de la recesión. La Fed ya dijo la semana pasada que se debió a efectos transitorios, por la crudeza del pasado invierno. En su comunicado final, dijo que la actividad económica repuntó en los últimos meses. Lo que está por ver es si será lo suficientemente fuerte como para compensar el pésimo arranque de 2014.
El detalle muestra que el sector inmobiliario hizo de lastre durante el invierno, con un desplome de la actividad del 4,2%. Además, sufrió la inversión empresarial, que se contrajo un 1,2%. Y para completar el círculo, también hubo problemas fuera de EE UU. La balanza comercial refleja ahora una caída del 8,9% de las exportaciones, al tiempo que las importaciones crecieron un 1,8%.


El consumo, del que dependen dos tercios de la economía, creció solo un 1%, frente al 3,1% que se dijo hace un mes. Wall Street ya no compró entonces el dato por la distorsión creada por el incremento del gasto en salud derivado de la reforma del seguro médico y porque buena parte de los ingresos se destinaron a calefacción. Esta mezcla de indicadores es la que tendrá en cuenta la Fed.


Sin embargo, es la inflación lo que tiene más vigilante a Wall Street y lo que está llevando a anticipar que el alza de tipos llegará antes de tiempo. Yellen restó importancia al repunte de los últimos meses diciendo que se estabilizará en el nivel del 2% y que se mantendrá ahí durante un tiempo. Sugirió así que será tolerante si se rebasa el límite mientras el paro siga en el 6%.

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Domingo, 01 Junio 2014 05:55

"No hay para todos"

Eso decía el eslogan de campaña del PP en Catalunya en las últimas elecciones. Malthusianamente, está claro que se quedan afuera los más frágiles, los más necesitados.


Es la versión siglo XXI de la temática neoliberal de la "gobernabilidad": los derechos afirmados legalmente vuelven ingobernables los Estados. Hay desequilibrio entre cabezas y sombreros. En lugar de producirse más sombreros, se cortan cabezas.


A eso se está reducido el capitalismo en su era liberal de mercado. Triunfan los más competentes, los más listos, los que han acumulado fuerza y riqueza para competir en mejores condiciones. Los otros quedan condenados a su incompetencia. O, como decía un ex-ministro de Brasil: "El problema de los pobres es que tienen amigos pobres".


Cuando reina el mercado, la vida de las personas depende del juego de la competencia. No un "libre" juego, sino un juego con cartas marcadas, donde el fuerte se vuelve más fuerte y hace que el débil pierda siempre. Si se trata de un capitalismo de ruleta – como dicen algunos – la ruleta está viciada y hace ganar siempre al que ya está que ganando.


La crisis actual lo ha confirmado. Al inicio, había que salvar a los bancos, sino el tejado caería sobre nuestras cabezas. Se ha salvado a los bancos. Pero los bancos se han salvado a sí mismos y cuando la crisis arreció, los que han quebrado son los países, mientras los bancos y los altos ejecutivos de las grandes empresas se han vuelto aún más ricos.

"No hay para todos" fue la confesión sincera de quien sabe que la crisis es un filtro, que excluye los derechos de los mas débiles y concentra todavía más la renta y el poder. Hay economías que empiezan a recuperarse, pero sin reflejo en el nivel de empleo – índice más directo de las necesidades de la gran mayoría, que vive de su trabajo.


La Ministra de Desarrollo Social de México afirma que "no se darán más ayudas a las madres que tienen más de 3 hijos, porque sólo procrean para recibir ayudas." El criterio no es la necesidad, sino la selección de recursos que impone el ajuste fiscal.


Por eso la crisis no es una anomalía en el capitalismo, es un momento esencial para su reproducción y revela la verdadera cara del sistema. Un análisis de la crisis actual – iniciada en 2008 y sin fecha para terminar – es una clase de formación política.


Queda claro que el capitalismo no es un sistema hecho para producir, sino para acumular. Si no existen incentivos, no hay inversión. Si la mejor manera de acumular es la producción, se canalizan hacia ella los capitales. Si no, los concentra en la especulación financiera.


Es lo que caracteriza el capitalismo en su fase actual. Del Estado de Bienestar, de Estados que reconocían el derecho a tener derechos, a Estados que promueven el abandono y el sálvese quien pueda, el "No hay para todos".

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Crece la lista de países con duraderas contiendas civiles que se agravan. Hace muy poco tiempo, los medios masivos mundiales ponían sus reflectores sobre Siria. Ahora iluminan a Ucrania. ¿Será Tailandia mañana? Quién lo sabe. Sorprende mucho la variedad de explicaciones para las contiendas y para la pasión con que son promovidas.


Se supone que nuestro moderno sistema-mundo permite que las élites que sostienen las riendas del poder del establishment debatan unas con otras y luego lleguen a algún arreglo que puedan garantizar. Normalmente estas élites se colocan en dos campos básicos –centro/derecha y centro/izquierda. Hay, de hecho, diferencias entre ellas, pero como resultado de los arreglos el monto del cambio a lo largo del tiempo ha sido mínimo.

 

Esto opera cual estructura política de arriba hacia abajo, dentro de cada país y geopolíticamente entre los países. El resultado es un equilibrio que lentamente se mueve hacia arriba. La mayoría de los analistas de las actuales contiendas tienden a asumir que los hilos los siguen jalando las élites del establishment. Cada bando asegura que los actores de los niveles bajos de cada bando están siendo manipulados por las élites del nivel alto. Todo mundo parece asumir que, si su lado ejerce la presión suficiente sobre las élites del otro lado, estas otras élites accederán a un arreglo más cercano a lo que quiere su propio bando.


Esto me parece una fantástica lectura fallida de las realidades de nuestra actual situación –una de extenso caos–, como resultado de la crisis estructural de nuestro moderno sistema-mundo. No pienso que las élites puedan ya lograr manipular a sus seguidores del nivel bajo. Pienso que los seguidores del nivel bajo desafían a las élites, hacen sus propias cosas e intentan manipular a las élites. Esto, de hecho, es algo nuevo. Es una política desde abajo en vez de una política desde arriba.

 

Se alude a una política surgida de abajo cuando los medios hablan de extremistas que se vuelven actores importantes, pero el término extremistas también yerra el punto. Estamos enmedio de una política surgida de abajo, donde hay versiones de cualquier tinte –desde la extrema derecha a la extrema izquierda, pero incluyen también las del centro. Uno podría lamentar esto, como hizo Yeats en una de las líneas del poema El segundo advenimiento, frecuentemente citadas:


"Los mejores carecen de toda convicción, mientras los peores

Rebosan apasionada intensidad"


Pero noten que Yeats está atribuyendo la categoría de mejores a las viejas élites. ¿Son realmente los mejores? Lo que de hecho es cierto, por mencionar una de las líneas menos citadas de Yeats, es que ya no puede el halcón oír al halconero.


¿Cómo entonces podemos navegar políticamente en tal ambiente? Es muy confuso de analizar. Pienso, sin embargo, que el paso uno es dejar de atribuir lo que está sucediendo a las malévolas maquinaciones de algunas élites del establishment. No son ya ellas las que controlan. Pueden, por supuesto, hacer muchísimo daño físico por sus acciones imprudentes. No son, para nada, parangones de virtud. Pero aquellos de nosotros que intentamos lograr que emerja un mundo mejor de esta caótica situación tenemos que confiar en nosotros mismos, en nuestras múltiples propias maneras de organizar la lucha. Necesitamos, en suma, menos denuncias y más acciones locales constructivas. Las líneas más sabias de Yeats son las dos últimas del poema:


¿Y qué áspera bestia, llegada su hora al fin,

Encorva el paso hacia Belén para nacer?


Conforme nuestro sistema histórico está en el proceso de morir, hay una fiera lucha en torno a qué nuevo sistema histórico le sucederá. Pronto podríamos, de hecho, ya no estar viviendo en un sistema capitalista, sino comenzar a vivir bajo un sistema aún peor –¿una áspera bestia que busca nacer? La opción alternativa es un sistema relativamente democrático, relativamente igualitario, que también está buscando nacer. Cuál es el que veremos al final de la lucha depende de nosotros, desde abajo.


Traducción: Ramón Vera Herrera

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El tráfico en la hora pico era tan caótico como siempre. La única diferencia del jueves por la noche en Bangkok era que la música que se reproduce desde las radios al mundo provenía de bandas militares. Esa tarde, el jefe del ejército de Tailandia lanzó un golpe de Estado, tomando el control del gobierno, deteniendo a los líderes políticos rivales y bloqueando las emisoras nacionales e internacionales. El Consejo Nacional de Paz y el Orden también impuso un toque de queda durante la noche y prohibió reuniones de más de cinco personas.


Dos días después de que el ejército interviniera e impusiera la ley marcial, el general Prayuth Chan-ocha anunció ayer en la televisión que por 12ª vez desde que el país dejó de ser una monarquía absoluta, en 1932, las fuerzas armadas se apoderaron del gobierno. Pero salvo por un puñado de elementos, la Constitución, dictada bajo un régimen golpista anterior, en 2007, había sido suspendida, dijo.


"El ejército intervino para que la situación volviera rápidamente a la normalidad, para que el pueblo tuviera amor y unidad como en el pasado, para reformar los sistemas políticos y económicos, y para otorgar igualdad a todos", expresó. Ayer por la noche agregó que iba a asumir el papel de actual premier.


El ejército dijo que había impuesto el golpe de Estado con el fin de preservar la ley y el orden, pero dada la situación ahí parece que va a hacer lo contrario. Miles de partidarios del derrocado gobierno han dicho que van a marchar y protestar para preservar la democracia. Hace cuatro años, más de 90 personas murieron en la violencia política que se desató en Bangkok. Estados Unidos, que es un aliado de Tailandia y tiene vínculos muy estrechos con el Ejército Real de Tailandia, denunció los acontecimientos de ayer diciendo que revisaría la ayuda militar al país. "No hay justificativo para este golpe militar", dijo el secretario de Estado, John Kerry.


El golpe se llevó a cabo después de que el ejército convocara a los líderes de las facciones rivales, enfrentados políticamente desde hace mucho en el país, al segundo día de conversaciones en un complejo deportivo militar en Bangkok. En las conversaciones participan el gobierno, el partido gobernante Phua tailandés, el partido Demócrata opositor, el movimiento de Camisa Roja y los manifestantes antigubernamentales conocidos como el Comité de Reforma Democrática del Pueblo (PDRC). Habían comenzado el miércoles, pero no habían podido llegar a un acuerdo.

El portavoz del ejército, Werachon Sukondhapatipak, dijo que el golpe se había declarado porque el ejército había sido incapaz de lograr que los diferentes grupos llegaran a un compromiso. "No estuvieron de acuerdo en la reunión y en ese momento se llevó a cabo el golpe", dijo a The Independent. "Estamos tratando de llegar a un acuerdo."

Pero muchos vieron la organización del Gen Prayuth de la reunión como una hábil estratagema. Hasta anoche, los altos dirigentes de las facciones rivales quedaron en custodia del ejército y no pudieron responder sus teléfonos. "Fue una treta. No se detiene a la gente porque no se llega a un acuerdo", dijo Sean Boonpracong, asesor del gobierno derrocado. "Han ocultado cosas a través de la ley marcial. Nadie creyó que serían tan descarados."


La acción del ejército se produjo después de meses de protestas del PRCD que socavaron al gobierno respaldado por el ex primer ministro Thaksin Shinawatra. Thaksin fue derrocado en un golpe de Estado de 2006, pero siguió moviendo los hilos desde el exilio en Dubai. Su hermana, Yingluck Shinawatra, fue elegida en 2011, pero fue destituida de su cargo hace dos meses.

 

El PDCR hizo campaña para destituir a la familia de Thaksin de la política de Tailandia, insistiendo en que son corruptos y venales. Ellos rechazaron la perspectiva de más elecciones hasta que se lleven a cabo una serie de "reformas no especificadas", alegando que el sistema está arreglado.


Sin embargo, hay otros factores implicados. Tailandia es un país que está cambiando rápidamente y los partidarios de Thaksin lo recuerdan como alguien que ayudó a introducir los préstamos de asistencia sanitaria y pequeños préstamos, la patada inicial para su viaje hacia la clase media. El movimiento de la Camisa Roja, que en gran parte lo apoya, cree que los manifestantes contra el gobierno quieren reducir la democracia electoral y limitar el poder político y el derecho de voto a los ricos y poderosos.


Varios analistas creen que un factor vinculado de forma paralela e inextricable es la lucha por el poder detrás de las escenas sobre qué miembro de la familia real será el sucesor del monarca enfermo, el rey Bhumibol Adulyadej, de 86 años, que controla activos por valor de más de 306 mil millones de dólares.


De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12

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Traducción: Celita Doyhambéhère.

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