Jueves, 23 Octubre 2014 05:59

"Gane quien gane, se viene el ajuste"

En vísperas de la definición de las elecciones en Brasil, dialogamos con Marcelo Dias Carcanholo, presidente de la Sociedad de Economía Política Latinoamericana (SEPLA) acerca de la situación en el país vecino.


De paso por la Argentina para participar de las VII Jornadas de Economía Crítica que se realizaron en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) el pasado fin de semana, el economista marxista brasilero Marcelo Dias Carcanholo, actual presidente de la Sociedad de Economía Política Latinoamericana (SEPLA), analizó el desarrollo económico alcanzado por su país en la última década y los desafíos por venir. "El PT no ha cambiado el neoliberalismo. Pero no es lo mismo que gane Dilma o Aecio", aseguró.


-¿Cómo era la política económica antes de la llegada del PT al poder y que cambió luego?


-En los años clásicamente llamados del neoliberalismo, lo que ocurre es que, en un nivel de abstracción mayor, se manejó una estrategia de desarrollo neoliberal. Esto es, reformas liberalizantes, apertura comercial y financiera, privatizaciones. O sea el paquete que en general se implementó en América Latina. En un nivel de abstracción menor, es decir en el manejo de la política monetaria, cambiaria y fiscal, hubo fases.


Desde 1999 hasta el final del segundo gobierno de Fernando Enrique Cardoso se cambió un poco la cara de la política económica. La política monetaria que antes era de combate a la inflación, entra en un régimen de metas inflacionarias. El tipo de cambio, que no era fijo como en Argentina, sino de bandas cambiarias, donde hay un techo y un piso dentro del cual el mercado resuelve, se manejaba conforme a la coyuntura. Lo que pasa después de la crisis cambiaria de Brasil entre 1999 y 2001, es que se cambia el manejo de esa política.


Es decir que el tipo de cambio que se dice flotante en verdad no lo es, porque el Banco Central interviene para regular. Siguió siendo lo mismo que antes, la diferencia es que no se preanuncia cuál es el techo y el piso, pero los hay y el mercado sabe cuáles son. La política monetaria pasó a ser seguida de un régimen de metas inflacionarias, o sea que el Banco Central utilizaba todos los instrumentos de política monetaria para obtener esa meta prefijada.

-¿Qué cambió con el gobierno del PT?

-Luego el gobierno Lula mantuvo la misma política. Una política fiscal de superávit primario para pagar la deuda pública, o el pago de intereses para la amortización de la deuda. Incluso incrementa el superávit primario. Lula siguió el régimen de metas inflacionarias que se mantiene hasta hoy. Lo mismo con el tipo de cambio. En la estrategia de desarrollo, es decir el marco estructural neoliberal, se profundizó la apertura de los mercados. Se privatizaron más cosas. Es decir que no cambió nada.


Pero si uno compara los periodos macroeconómicos, es evidente que el periodo 2002-2007 fue mucho mejor. Y además le sobró plata al Estado para que pudiera hacer políticas sociales compensatorias que en los años 90 no se hicieron. ¿Entonces que pasó? No se cambió la política económica, no se cambió la estrategia de desarrollo, pero lo que cambió fue el escenario externo. Lula tuvo una suerte tremenda. La economía mundial volvió a crecer, impulsada por economías como India o China, que requieren para su crecimiento cosas que Brasil desde la década anterior se especializó en producir y exportar.


Con esta reprimarización de las exportaciones subió el saldo en la balanza comercial y además, cuando había plata en los mercados de crédito internacional llegaban prestamos directos para el sector público y privado e inversiones directas extranjeras con costos bajos. Por lo tanto se tenía un alivio coyuntural en la balanza comercial, en la cuenta corriente y en la cuenta de capitales. Brasil pudo crecer sin problemas de restricción externa, sin presión cambiaria y con inflación controlada. Nunca antes en la historia de América Latina el escenario externo fue más favorable. A partir de 2007 se acabó eso.

-Entonces no cambiaría nada si gana Dilma o Aecio Neves..

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-No, eso no es verdad. Lo que cambiaría sería la relación de Brasil con el exterior. Aecio Neves ya dijo que hay que cambiar la relación de Brasil con los socios comerciales en América Latina, principalmente en el Cono Sur. Por otro lado el apoyo que hubo por parte de Brasil a los procesos de Ecuador, Bolivia o Venezuela se terminaría. Pero no dejaría de mirar hacia esos países.

Aecio puede entrar fácilmente en acuerdo con los EEUU y transformarse geopolíticamente en otra Colombia, con el peso de Brasil. Sin embargo, también hay que fijarse en la relación del gobierno actual con esos países. Porque si desde el punto de vista político hay un apoyo a los procesos revolucionarios, desde el punto de vista de la infraestructura económica Brasil apoya los capitales que actúan desde su territorio en toda América Latina. Con subsidios comerciales y con apoyo del financiamento del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES). O sea, el subimperialismo brasilero viene actuando ya en la región. Y el gobierno del PT apoyando.


Siempre se dice que para llamarlo subimperialismo faltaría la pata militar. Pero alcanza con ver lo que pasa en Haití con la Minustah, donde Brasil está dirigiendo eso. Pero no es lo mismo que gane Dilma o Aecio. Si gana Aecio va a empeorar mucho el contexto, porque el carácter subimperialista brasileño va actuar sin freno. Hoy hay aún algunos en términos geopolíticos. Pero Brasil empezó a hacer con América Latina, en menor escala, como si fuera un país imperialista central. Vendía productos con algún contenido tecnológico e importaba materias primas. Reprlicando para abajo lo que sufría para arriba. Pero hoy en día con la crisis el de Brasil es mucho más sub que imperialismo.

-¿Cuáles son las repercusiones sobre la vida cotidiana de los brasileros?


-Lo primero que hay que considerar es que las políticas sociales de los gobiernos del PT desde 2002 hasta ahora lograron disminuir los efectos de la pobreza y la desigualdad estructural de Brasil. Pero el escenario externo que permitió eso cambió. Se acabó lo coyuntural favorable y volvió lo estructural problemático. La desigualdad y el grado de concentración del ingreso y también de propiedad volvieron a crecer.

Desde un punto de vista menos crítico, concentración y desigualdad van a seguir creciendo. Desde un punto de vista más crítico, gane quien gane se viene un proceso de ajuste. Y va a ser a la europea, es decir que si los trabajadores no tienen un poder de reivindicar algunas cosas lo van a pagar ellos. Esto significa mayor explotación del trabajo, reducciones salariales, aunque sean disfrazadas. En la agenda están, aunque no se diga, la reforma tributaria, pro capital, y reforma laboral. Que es la tendencia a nivel internacional. El que va a ser ministro de Hacienda de Neves, si gana, Herminio Fraga, ya dijo que va a hacer un ajuste estructural. Lo dice de manera técnica, para que la gente no entienda, pero lo está diciendo. Pero Aecio no lo va a decir nunca.


-En la previa de la primera vuelta hubo un debate mucho más amplio. ¿Se vieron allí alternativas a todo esto?


-Si uno se fija en las tres candidaturas con más robustez política, que son los dos que fueron a segunda vuelta y Marina Silva, no hay nada distinto. El discurso del PT es que si no ganan se van a caer todas las conquistas logradas. Y los otros dos decían que iban a mantener esas conquistas pero mejorandolas. Había candidaturas de izquierda con muchas propuestas, pero no suenan.


La candidata de la izquierda, Luciana Genro del PSOL, tuvo poco más del 2% de los votos. Hay un problema. La izquierda está perdiendo la batalla de las ideas hace ya un rato. No porque no nos escuchan. No es un problema de la derecha o del capitalismo que no nos deja aparecer. Es un problema nuestro. De no saber cómo decir nuestras propuestas. Tenemos un proyecto a mediano largo plazo, que puede ser el socialismo o el nombre que se quiera, pero hay que hacer cosas ahora. ¿Con qué base, instrumento y qué haríamos ya? En eso estamos mal parados.

Los 90 han sido mucho peor. Algo mejoró. Pero aún es insuficiente para generar un proyecto de izquierda que tenga la posibilidad de ganar elecciones. Y ganar elecciones no garantiza nada. Si algo nos enseñaron Venezuela, Bolivia o Ecuador, es que ganar elecciones es sólo el comienzo de algo que puede ser, nada más.

Publicado en Economía

Por estos días, en Estados Unidos, las noticias alternan hora a hora entre el virus del Ébola y el Estado Islámico. Con frecuencia se repite la pregunta acerca de si deberíamos desplegar tropas en el territorio. La respuesta es sí, pero no en Medio Oriente. Necesitamos contar con decenas de miles de efectivos presentes en el terreno para hacer frente al Ébola. Tropas de médicos, de enfermeras, de profesionales de la salud que luchen contra este desastre sanitario mundial totalmente prevenible.

El Ébola es un pequeño virus que está poniendo de manifiesto los grandes problemas presentes en los sistemas de salud pública del mundo. Los pocos casos conocidos aquí en Estados Unidos han provocado un clima de temor y creciente conciencia de lo vulnerables que somos ante el brote de una enfermedad viral en nuestra sociedad. Imaginemos cómo se siente la población de países empobrecidos de África Occidental como Guinea, Sierra Leona y Liberia, donde la cifra de casos asciende a miles y la infraestructura simplemente no puede hacer frente a la cada vez mayor cantidad de personas infectadas.


Lawrence Gostin, director del Instituto O'Neill de la Universidad de Georgetown, especializado en investigaciones sobre salud, dijo sobre la situación actual: "Debemos recordar que esta es la segunda vez en la historia de Naciones Unidas que el Consejo de Seguridad de la ONU declara que estamos frente a una amenaza sanitaria, una amenaza a la paz y la seguridad en el mundo. La primera fue el SIDA, la segunda es el Ébola". En declaraciones efectuadas durante el programa de noticias de "Democracy Now!, Gostin continuó: "Por eso, el Consejo de Seguridad de la ONU ha hecho un llamado a todos los países del mundo. Junto a Estados Unidos deberían estar la Unión Europea, Australia, Canadá y todos nuestros aliados. Se trata de una crisis humanitaria y de salud de carácter internacional. Se trata de una amenaza a la estabilidad política y económica de la región y, obviamente, lo que es más importante, a la salud de los seres humanos. Deberíamos estar movilizando muchísimos más recursos. Deberíamos haberlo hecho antes. Debemos hacerlo ahora".


La Organización Mundial de la Salud anunció el más reciente de los brotes de Ébola, en Guinea, el 23 de marzo de este año. El brote creció, se extendió a países vecinos y pasó sobre varios otros hasta llegar al país más poblado de África, Nigeria. Causó primero la muerte a decenas de personas y luego a cientos y a miles, pero permaneció en buena medida al margen del mundo hasta que dos personas blancas, dos trabajadores de la salud estadounidenses, contrajeron la enfermedad. El Dr. Kent Brantly y la misionera Nancy Writebol fueron trasladados por avión de regreso a Estados Unidos tras ser diagnosticados con el virus del Ébola. Cuando los primeros pacientes estadounidenses de Ébola llegaron al país y fueron ubicados en unidades de aislamiento, la enfermedad se convirtió en noticia de primera plana a lo largo y ancho del país.


Increíblemente, al mismo tiempo que la gente moría masivamente a causa del Ébola en África Occidental, estos dos estadounidenses sobrevivieron, luego de ser tratados con algunas de las pocas dosis existentes de un fármaco experimental conocido como ZMapp. Se trata de resultados positivos que son posibles de concretar si se tiene acceso a un buen sistema de salud, que cuente con el presupuesto necesario.
Luego llegó Thomas Eric Duncan. Él también había contraído el virus del Ébola. El progreso de su enfermedad fue bastante distinto. Su sobrino, Josephus Weeks, lo resumió con elocuencia en un artículo publicado por el periódico The Dallas Morning News.


Weeks redactó: "El viernes 25 de septiembre, mi tío Thomas Eric Duncan concurrió al Hospital Presbiteriano de Texas, en Dallas. Tenía fiebre alta y dolores de estómago. Le dijo a la enfermera que había estado en Liberia recientemente. Pero era un hombre de color sin seguro de salud ni recursos para pagar su tratamiento, así que después de unas horas le dieron de alta con la prescripción de algunos antibióticos y analgésicos".


Duncan regresó a su hogar para ser atendido por su familia, pero progresivamente su estado fue empeorando. Dos días después regresó al hospital y fue ingresado bajo sospechas de que se trataba de Ébola. Rápidamente empeoró y murió el 8 de octubre, tal como lo relató su sobrino, "solo en la habitación de un hospital". Unos días después, nos enteramos de que una de las trabajadoras de la salud que le brindaron asistencia, la enfermera de cuidados intensivos Nina Pham, había contraído el Ébola. Posteriormente aparecieron síntomas en otra enfermera, Amber Vinson. Horas antes de que se le diagnosticara la enfermedad, viajó en avión desde Cleveland a Dallas junto a más de 130 personas. ¿Qué habría sucedido si nuestro sistema de salud garantizara tratamiento a todos, sin importar si los pacientes tienen o no cobertura de salud privada?


El Congresista republicano Pete Sessions, que representa a una parte de Dallas, dijo a la CNN que se debería impedir que vuelos provenientes de África Occidental ingresaran a Estados Unidos a pesar de que, según dijo, admitiría a los ciudadanos estadounidenses. Consulté a Lawrence Gostin al respecto: "Es una muy mala idea. Y, por varios motivos, es muy egoísta. En primer lugar, no va a hacer que Estados Unidos esté más seguro. De hecho, va a hacer que esté menos seguro. Primero, el hecho de suspender los vuelos significa que los trabajadores de la salud enfrentarían mayores dificultades para ir y venir de la zona afectada. Y esos países enfrentarían dificultades económicas y comerciales. Aumentarían los precios de los alimentos. Y en definitiva, en mi opinión, la epidemia se saldría aún más de control y pondría a esos países en mayor riesgo. Y cuanto mayor sea la cantidad de personas que contraigan la enfermedad en África Occidental, mayor será el riesgo que corramos aquí en Estados Unidos, en Canadá, en la Unión Europea. Es matemática básica, pura y simple. Si hay una gran cantidad de personas infectadas en una parte del mundo y vivimos en un mundo moderno y globalizado, no se puede envolver a toda una región con celofán y pretender que los gérmenes permanezcan afuera. No funciona de esa manera. Al hacerlo, creemos que es el modo de salvarnos, pero en realidad estamos corriendo más riesgos. Y además estaríamos haciendo algo que atenta profundamente contra el espíritu de nuestro país".


La pequeña isla de Cuba ha enviado a más de 160 médicos a África Occidental para brindar tratamiento a los pacientes y contribuir a contener el avance de esta epidemia. Deberíamos aprender de Cuba. En cambio, el Presidente Barack Obama envió infantes de marina. En breve estarán construyendo hospitales de campaña. Ahora, la pregunta es: ¿quiénes brindarán asistencia en estas nuevas instalaciones? El Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, ha conformado un comando especial de emergencia para hacer frente a la crisis provocada por el Ébola. El mundo debe unirse para salvar vidas y detener esta catástrofe evitable que nos amenaza a todos.


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© 2014 Amy Goodman
Traducción al español del texto en inglés: Fernanda Gerpe. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado en Internacional

Desde que se la actual crisis financiera, el uno por ciento de la población más rica del mundo se ha enriquecido todavía más, con lo que estas personas poseen el 48.2 por ciento del patrimonio global, revela un estudio realizado por expertos del banco Credit Suisse.

 

En 2014, a nivel mundial la riqueza de los hogares ha sido un 20 por ciento superior a los niveles previos a la llegada de la crisis, revela el informe sobre la distribución de la riqueza en el mundo citado por el periódico The Guardian.


En Estados Unidos dicho índice se ha incrementado un 11.4 por ciento, en Europa un 10.6, en África un 6.0 y un 3.4 en Asia Pacífico.
A largo plazo el patrimonio depende del crecimiento económico, pero en la retrospectiva de los años transcurridos influyeron ante todo factores como la evolución de los activos en el mercado bursátil y los tipos de cambio de las divisas nacionales, reza el estudio presentado en Londres.


En particular, en España la recuperación de los mercados financieros desde comienzos de 2013 ha hecho aumentar en un 25 por ciento el número de millonarios.

El director de inversiones en el sector de banca privada Michael O'Sullivan explicó la tendencia por la subida del valor de la bolsa y de la deuda pública en ese periodo, junto a la apreciación del euro.


Según los cálculos de los analistas de Credit Suisse, para poder formar parte de la mitad más rica de la humanidad una persona debe tener un patrimonio neto equivalente a 3 650 dólares estadounidenses.

Las personas que pertenecen a la mitad inferior poseen entre todas menos del uno por ciento de la riqueza total del planeta.


Para integrar el 10 por ciento de la clase acomodada, el umbral es mucho más alto: 77 000 dólares.

 

Finalmente, hace falta contar con un patrimonio evaluado en casi 800 000 dólares para pertenecer al uno por ciento de los más ricos, que controlan el 48.2 por ciento de toda la riqueza acumulada en el mundo.


Todos los bienes que se encuentran en la propiedad privada se estiman en 263 billones de dólares, más del doble en comparación con el año 2000 (117 billones de dólares).


Esta cifra nueva marca un récord global más alentador, mientras que el fenómeno más triste es el creciente ensanchamiento de la brecha que divide a los más ricos de los más pobres.

El Reino Unido es el único país del grupo de los siete países más desarrollados económicamente donde el nivel de igualdad social ha mermado en lo que va de siglo XXI. Pero la creciente desigualdad sigue siendo una tendencia muy propia de los países en desarrollo.


(Con información de las agencias)

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Hace ya tiempo que los expertos y organismos como el Fondo Monetario Internacional avisan de lo que ayer confirmó el Gobierno alemán: la primera economía del euro está peor de lo esperado. El ministro de Economía, el socialdemócrata Sigmar Gabriel, anunció que este año el PIB crecerá un 1,2% (en lugar del 1,8% pronosticado hasta ahora); la previsión para 2015 asciende al 1,3% (frente al 2% anterior). Esos recortes en los pronósticos provocaron el castigo en los mercados a la deuda española, italiana o griega, ante la constatación de que Europa está ante un largo estancamiento; ya ni siquiera es descartable una tercera recesión. Los datos, tozudos, van de mal en peor. Pero la UE sigue sin cambiar el paso de su política económica, enzarzada en luchas intestinas sobre si es más urgente reformar, estimular o dar margen fiscal a los países con problemas.


Alemania quiere reformas antes de abrir la mano a todo lo demás. Y sigue en sus trece, poco amiga de dar volantazos en la gestión de la eurozona. Gabriel no se limitó a ofrecer un discurso técnico plagado de cifras: aprovechó la presentación del nuevo panorama económico en Berlín para lanzar un mensaje político de primera magnitud. "No hay ningún motivo para cambiar nuestra política económica y fiscal", subrayó. Horas más tarde, su jefa en el Gobierno de gran coalición, la canciller Angela Merkel, insistió en ese discurso de ahorro y de rechazo de nuevas deudas. También el ministro Wolfgang Schäuble marcó esa línea roja ante sus colegas europeos en el Ecofin. La presión internacional —FMI, G-20, OCDE y BCE— no hace mella en Alemania: el mundo entero le pide que invierta, pero Schäuble se agarra al guion de la ortodoxia: "Vamos a invertir, pero sin histerias, sin volver a caer en el déficit público".

 

La inversión es la variable macroeconómica que más ha caído en el conjunto de Europa en lo que va de crisis, casi un 20%. Pero los datos de Alemania son especialmente sonrojantes, con cifras inferiores a las de España y solo ligeramente superiores a las de Portugal, dos países sumergidos en una crisis oceánica. "Que nadie espere grandes planes inversores en Alemania", decía ayer una alta fuente europea. Ante ese panorama en Berlín, los ministros de Economía de la UE reclamaron a la nueva Comisión que acelere sus planes de inversión, un paquete de 300.000 millones de euros para los tres próximos años del que se sabe poco y del que nadie termina de fiarse. "El riesgo es que ese plan no sea efectivo hasta 2017, y necesitamos un impacto significativo en 2015 y 2016 ante los nuevos riesgos que se ciernen sobre la recuperación", resumió el francés Michel Sapin.


Francia, que pide flexibilidad fiscal y a quien todo el mundo señala por su incapacidad para aprobar reformas, chocó abiertamente con Alemania en las reuniones de Luxemburgo. Y ese conflicto amenaza con llegar hasta Bruselas, que presiona para que París recorte algo más su presupuesto. A pesar del riesgo de que la crisis económica se transforme en una crisis política de incierto final, está claro que Berlín se resiste a los virajes: ni siquiera el ala izquierda de la coalición que dirige Merkel está por la labor. El número dos del Gobierno y líder de los socialdemócratas echó un jarro de agua fría sobre aquellos que le reclaman desde su propio partido un giro en la política de austeridad. "Endeudar más a Alemania no va a generar más crecimiento en Italia, Francia, España o Grecia", respondió Gabriel a los que recomiendan que el Gobierno reaccione al empeoramiento de la coyuntura.


Berlín considera que los problemas no son suyos. "Sobre todo Europa", fue la respuesta de Gabriel a la pregunta sobre los factores que explican la desaceleración de la economía alemana. "La crisis geopolítica, fundamentalmente Ucrania, ha aumentado la incertidumbre y el lento crecimiento mundial está pesando sobre la economía", añadió.


Frente a los desafíos externos, el Gobierno ve en casa factores para la esperanza. La demanda interna y el mercado laboral dan señales de fortaleza. Y decisiones adoptadas por la gran coalición, como la instauración de un salario mínimo, contribuirán a aumentar la renta disponible. "Los ciudadanos tendrán más dinero en su bolsillo", se enorgulleció.


El ministro se vio obligado a hacer encaje de bolillos al ofrecer un mensaje positivo cuando las malas noticias se acumulan. El mismo día en que anunciaba una drástica revisión de sus previsiones, otros indicadores como la producción industrial o los índices de confianza mostraban signos de flaqueza. Después de que el PIB retrocediera en el segundo trimestre del año, aumentan los temores de que el país vuelva a entrar en recesión. "No vemos cercana la recesión, pero la economía alemana depende del exterior. Y ahí es donde están los riesgos", explica Jens Ulbrich, el economista jefe del Bundesbank.


El PIB del euro se estancó en el segundo trimestre; tras el revés alemán, no hay un solo dato que haga pensar que el tercero va a ser mucho mejor. El riesgo es ya una tercera recesión: tres socavones en el PIB que en realidad son tres muescas de la misma crisis. "La recesión más grave de la posguerra requiere un amplio acuerdo político", apuntó el ministro italiano Pier Carlo Padoan al cierre del Ecofin. Ese acuerdo, a día de hoy, brilla por su ausencia.

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Jueves, 09 Octubre 2014 07:51

Ganadores y perdedores

¿Dónde está la bonanza?

 

Frente al avance permanente de las innovaciones tecnológicas altamente positivas para el género humano, y ante el deslumbramiento con las grandes fortunas, se corre el riesgo de perder de vista lo que realmente sucede con la economía mundial.


Un estudio reciente de la OIT, la OCDE y el Banco Mundial muestra que el objetivo más importante de una economía –producir trabajos, y trabajos de buena calidad, "trabajos decentes", como los llama la OIT– no se está dando. La economía mundial está creando pocos trabajos y aún muchos menos de calidad. Por otra parte, los salarios están estancados, su porcentaje en el producto bruto mundial cae y aumentan las ganancias de las corporaciones que se llevan una parte cada vez mayor de los beneficios del incremento de la productividad.


En ese marco crecen sin pausa alguna las desigualdades, factor central de las crisis.


Desde el 2010 el producto bruto mundial ha bajado su crecimiento, de cinco por ciento anual, a sólo tres por ciento anual. Hasta la economía china, motor universal, retrocedió de una expansión de dos dígitos en el 2010 a un apretado siete por ciento este año. El comercio mundial, que aumentó un 12,8 por ciento en el 2010, después de la recesión del 2008/9, sólo creció 6,2 por ciento en el 2011, 3,08 por ciento en el 2013 y 3,1 por ciento en el 2014.


La Eurozona, que aporta 13 por ciento del producto mundial, está nuevamente al borde de la recesión. En el segundo trimestre de ese año, la zona integrada por 18 países no registró crecimiento alguno, bajando del mínimo 0,2 por ciento alcanzado en el primer trimestre. Las economías de Alemania e Italia se contrajeron un 0,2 por ciento, mientras que la de Francia no creció en ninguno de los dos primeros trimestres. La deflación con sus consecuencias recesivas es una amenaza grave. En julio, la tasa de inflación cayó a 0,4 por ciento. Un año antes había sido 1,6 por ciento. La tasa de desocupación está en 11,5 por ciento. Más de 25 millones de parados. Se multiplican los contratos basura sin futuro ni protecciones para los jóvenes. La economía de Estados Unidos, con mejor desempeño, crecerá dos por ciento este año. La de Japón, tercera potencia económica mundial, sólo 1,3 por ciento.


En ese marco de estancamiento económico, los precios de las materias primas clave vienen cayendo, perjudicando directamente al mundo en desarrollo.


La receta no funciona


Los hechos desmintieron terminantemente a las recetas económicas ortodoxas. Llevaron al frenesí desregulatorio y a la explosión de las burbujas especulativas que desataron la gran crisis económica del 2008/9. Actualmente se hallan tras la recesión europea y la explosión de las desigualdades. Más allá de cualquier calificativo, son simplemente "mala economía". Donde se instalan, destruyen empleo, inclusión y protección social.


El New York Times resumió editorialmente (20/9/14) el proceso de los últimos años: "Cuando las economías avanzadas rescataron a los bancos globales, apostaban erróneamente a que un sistema financiero restaurado impulsaría una amplia prosperidad". Agrega: "Cuando tornaron su foco de políticas hacia las medidas de austeridad, la reducción del déficit y fuera de toda forma de estímulos fiscales doblaron esa mala apuesta".


Concluye: "El resultado ha sido prosperidad para unos pocos a expensas de la mayoría".


En eso sí ha sido excepcionalmente eficiente la receta ortodoxa, en aumentar aceleradamente las desigualdades. No hay paragón.


Una investigación de la OCDE y de la Universidad de Utrecht (2014) informa que la situación en términos de desigualdad es peor que en 1820, la época del zar Nicolás y de la Compañía Británica de las Indias Orientales. En esa época el coeficiente Gini que mide la desigualdad en la distribución del ingreso era muy malo: 49. En el 2000 había subido a 66. En 1820 el país más rico, Gran Bretaña, era cinco veces más rico que la nación promedio pobre. Ahora el más rico es más de 25 veces más rico que el promedio de los pobres.


Según los estimados del Premio Nobel Krugman, en los '60 los CEO ganaban 30 veces lo que recibía la línea en Estados Unidos, ahora son 300 veces. Evoluciones similares se han dado en otros países avanzados. El 53 por ciento de la riqueza generada en el mundo en los últimos veinte años ha ido al uno por ciento más rico de la población mundial. El coeficiente Gini es actualmente el más elevado de los últimos treinta años.


Trabajos recientes del FMI muestran que niveles bajos de desigualdad están asociados con crecimiento más alto y más durable. Al contrario de lo que supone la ortodoxia, una progresividad fiscal que busca equidad tasando más a los sectores de altos ingresos y redistribuyendo hacia los de menores recursos, crea en la base de la pirámide incentivos y oportunidades que dinamizan la economía toda.


Los costos para la gente


¿Quiénes son los ganadores y perdedores de seguir insistiendo en una receta económica que falla una y otra vez, no crea empleos y deja multitudes de excluidos?


Por un lado están los ganadores, el uno por ciento. Las 300 fortunas mayores recibieron en el 2013, según un estudio de bancos suizos, una ganancia promedio de 2000 millones de dólares. Frente a ellos, incluso el actor mejor pagado de Hollywood, Roberto Downey Jr., no tiene comparación alguna. Sus ganancias fueron 75 millones de dólares.
Están los perdedores. En silencio se desarrolla un drama de exclusión que envuelve a vastos sectores del género humano que son impactados directa o indirectamente por las consecuencias de la receta. Ente sus expresiones actuales:

 

  • 1200 millones de personas están en la pobreza extrema, sobreviviendo penosamente con menos de 1,25 dólar diario.
  • 2800 millones de personas están por debajo de la línea de pobreza.
  • 2400 millones carecen de una instalación sanitaria.
  • 900 millones no tienen agua potable.
  • 448 millones de niños tienen bajo peso y su crecimiento está comprometido.


Todos los días mueren 18.000 niños por causas prevenibles derivadas de la pobreza.


El 60 por ciento de los niños del mundo de 2 a 14 años sufren violencia.


Más de 600 millones de mujeres viven en países donde la violencia contra la mujer no tiene ninguna punición legal.
Crecen los refugiados climáticos. Entre 1970 y el 2000 los gases contaminantes aumentaron un 1,3 por ciento por año, del 2000 al 2010, el incremento se elevó a 2,2 por ciento por año.


Se puede hacer distinto. En América latina queda mucho por hacer, pero la pobreza se redujo del 2000 al 2013 del 40 al 25 por ciento. Los principales organismos internacionales han recomendado muchos de los programas públicos que fueron decisivos en estos resultados. Ante la insensibilidad frente al sufrimiento de tantos, el papa Francisco reflejó una vez más el sentimiento colectivo cuando, disertando ante el Consejo de Paz y Justicia, pidió (2/10/14) "profundas reformas que provean la redistribución de la riqueza producida", señaló que "el crecimiento de la pobreza y la desigualdad ponen en riesgo la misma democracia" y advirtió que "el derecho al trabajo no puede ser considerado una variable dependiente de los mercados financieros y monetarios".


• Presidente de la Red Latinoamericana de Universidades por el Emprendedurismo Social.

Publicado en Economía
Viernes, 03 Octubre 2014 06:54

Cómo piensa la clase dominante

La crisis sigue develando todo aquello que permanecía oculto en los periodos de normalidad. Esto incluye los proyectos estratégicos de la clase dominante, su forma de ver el mundo, la apuesta principal que hacen para seguir siendo clase dominante. Este es, a grandes rasgos, su objetivo central, al que subordinan todo lo demás, incluyendo los modos capitalistas de reproducción de la economía.


Puede pensarse que la crisis es apenas un paréntesis luego del cual todo seguiría, más o menos, como funcionaba antes. No es así. La crisis no es sólo un revelador, sino el modo en que los de arriba están remodelando el mundo. Porque la crisis es, en gran medida, provocada por ellos para mover de lugar o hacer desaparecer lo que limita sus poderes. Básicamente, los sectores populares, indígenas, negros y mestizos en nuestro continente.

Por otro lado, una crisis de esta envergadura (se trata de un conjunto de crisis que incluyen crisis/caos climático, ambiental, sanitario y, lo que atraviesa todo, crisis de la civilización occidental) significa mutaciones más o menos profundas de las sociedades, de las relaciones de fuerzas y de los polos de poder en el mundo, en cada una de las regiones y países. Me parece necesario abordar tres aspectos, que no agotan todas las novedades que aporta la crisis pero son, a mi modo de ver, los que más pueden influir en las estrategias de los movimientos antisistémicos.


En primer lugar, lo que llamamos economía ha sufrido cambios de fondo. Un cuadro elaborado por la economista Pavlina Tcherneva, con base en los estudios sobre la desigualdad de Thomas Piketty, revela cómo está funcionando el sistema desde la década de 1970, agravado por la crisis de 2008 (www.vox.com/xpress/2014/9/25/6843509/income-distribution-recoveries-pavlina-tcherneva).


El cuadro abarca 60 años de la economía estadunidense, desde 1949 hasta la actualidad. Describe qué parte del crecimiento de los ingresos es apropiada por el 10 por ciento más rico, y cuánto le corresponde al 90 por ciento restante. En la década de 1950, por ejemplo, el 10 por ciento rico se apropiaba de entre el 20 y el 25 por ciento de los nuevos ingresos anuales. Así funciona una economía capitalista normal, que consiste en una apropiación mayor por los empresarios del fruto del trabajo humano, que Marx denominó plusvalor. Es la acumulación de capital por reproducción ampliada.

A partir de 1970 se produce un cambio importante que es bien visible en la década de 1980: el 10 por ciento rico empieza a apropiarse del 80 por ciento de la riqueza y el 90 por ciento se queda apenas con 20 por ciento de lo que se genera cada año. Este periodo corresponde a la hegemonía del capital financiero, lo que David Harvey ha llamado acumulación por desposesión o despojo.


Pero algo extraordinario se produce desde 2001. Los ricos se quedan con todos los nuevos ingresos y, desde 2008, arrebañan además una parte de lo que tenía el 90 por ciento, como ahorros o bienes. ¿Cómo denominamos a este modo de acumulación? Es un sistema que ya no es capaz de reproducir las relaciones capitalistas porque consiste en el robo. El capitalismo extrae plusvalor y acumula riqueza (aún por desposesión), pero expandiendo las relaciones capitalistas, por eso se asienta en el trabajo asalariado y no en el trabajo esclavo (debo estas reflexiones a Gustavo Esteva, quien las formuló en los días de la escuelita zapatista y en posteriores intercambios).


Es probable que estemos ingresando en un sistema peor aún que el capitalismo, una suerte de economía de robo, más parecida a la forma como funcionan las mafias del narcotráfico que a los modos empresariales que conocimos en la mayor parte del siglo XX. Es probable, también, que esto no haya sido planificado por la clase dominante, sino sea el fruto de la búsqueda desmesurada de lucros en el periodo financiero y de acumulación por desposesión, que ha engendrado una generación de buitres/lobos incapaces de producir otra cosa que no sea destrucción y muerte a su alrededor.
En segundo lugar, que el sistema funcione de este modo implica que los de arriba han decidido salvarse a costa de la entera humanidad. En algún momento hicieron una ruptura afectiva con los demás seres humanos y están dispuestos a producir una hecatombe demográfica, como sugiere el cuadro mencionado. Lo quieren todo.

Por lo mismo, el modo en que está funcionando el sistema es más apropiado denominarlo cuarta guerra mundial (como el subcomandante insurgente Marcos) que acumulación por desposesión, porque el objetivo es la humanidad entera. Parece que la clase dominante decidió que con el actual grado de desarrollo tecnológico puede prescindir del trabajo asalariado que genera riquezas, y ya no depende de consumidores pobres para sus productos. Más allá de que esto sea un delirio inducido por la soberbia, parece evidente que los de arriba no pretenden ordenar el mundo según sus viejos intereses, sino generar regiones enteras (y a veces continentes) donde reine el caos absoluto (como tiende a suceder en Medio Oriente) y otras de seguridad absoluta (como partes de Estados Unidos y Europa, y los barrios ricos de cada país).


En suma, han renunciado a la idea de una sociedad, idea que es sustituida por la imagen del campo de concentración.
En tercer lugar, esto tiene enormes repercusiones para la política de los de abajo. La democracia es apenas un arma arrojadiza contra los enemigos geopolíticos (empezando por Rusia y China), que no se aplica a los regímenes amigos (Arabia Saudita), pero ya no es aquel sistema al que alguna vez otorgaron alguna credibilidad. Lo mismo debe decirse del Estado-nación, apenas un obstáculo a superar como lo demuestran los ataques en Siria violando la soberanía nacional.
No nos cabe otro camino que organizar nuestro mundo, en nuestros espacios/territorios, con nuestra salud, nuestra educación y nuestra autonomía alimentaria. Con nuestros poderes para tomar decisiones y hacerlas cumplir. O sea, con nuestras propias instituciones de autodefensa. Sin depender de las instituciones estatales.

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Viernes, 03 Octubre 2014 06:43

"Dilma deberá optar por cambios profundos"

João Pedro Stédile, dirigente histórico del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra, plantea que los gobiernos de Dilma Rousseff, candidata a la reelección, y Luiz Inácio Lula da Silva "fueron importantes para contener al neoliberalismo" a fuerza de redistribuir un Estado jibarizado en la década del '90. Para el referente del mayor movimiento social brasileño, la opositora Marina Silva, que irrumpió en la campaña como favorita hace dos meses, dilapidó sus chances de imponerse en los comicios presidenciales en los que Dilma se perfila como favorita.


Una encuesta de Datafolha publicada ayer por la noche indica que la mandataria tiene el 40 por ciento de las intenciones de voto contra el 24 de la ambientalista Silva y el 21 de Aécio Neves, del Partido de la Socialdemocracia Brasileña. Si la candidata del Partido de los Trabajadores venciera este domingo, o en el ballottage del 26 de octubre, se verá obligada a revisar la alianza en la que se apoyó para gobernar y aplicar un modelo "neodesarrollista", observó el economista Stédile en diálogo con Página/12.


–¿En estas elecciones se somete a votación la gestión de Dilma o lo hecho en los tres gobiernos petistas?

–Los gobiernos de Lula y Dilma fueron el resultado de una amplia coalición de fuerzas sociales y políticas, con todas las clases, las burguesías financiera e industrial, el agronegocio, la clase media, los trabajadores, los campesinos y los brasileños más pobres. Fueron gobiernos importantes para contener al neoliberalismo, permitieron llevar adelante un programa neodesarrollista, basado en el trípode compuesto por la revalorización del papel del Estado, del crecimiento de la economía basado en la actividad industrial y la redistribución de la renta. Esos gobiernos de composición de clases llevaron adelante un programa que ya no es viable, aquel pacto se rompió y parte de la burguesía apoya a la oposición. Luego de doce años de gobiernos petistas no existen condiciones objetivas, internas y externas, para renovar ese pacto. Los gobiernos de Lula y Dilma transcurrieron en un período de retroceso del movimiento de masas y reflujo de las organizaciones de la clase trabajadora.


Si se ganaron las últimas tres elecciones esto fue porque parte de la burguesía se dividió y el PT, el mayor partido de la izquierda electoral, no tuvo la voluntad política de realizar un trabajo de formación política e ideológica. No hubo un proceso de ampliación de la participación popular en los gobiernos del PT, y es por esto que enfrentamos una crisis ideológica y la crisis del modelo de representación que generó las manifestaciones de junio del año pasado.
–En caso de ballottage, ¿cuál será el rol de Lula en la campaña?


–Considero que Lula es importante para fortalecer la identidad del voto por Dilma, en los trabajadores y los más pobres. Lula sigue siendo el mayor líder popular del país, por toda su trayectoria, y por tanto su peso es decisivo. Esto quedó demostrado en las iniciativas, como el acto reciente en Río de Janeiro de defensa de Petrobras como empresa pública, en defensa de que el petróleo sea explotado en beneficio del pueblo.

–¿Cómo imagina un segundo mandato de Dilma?

–Creo que lo que ocurra en el segundo mandato no depende sólo de la voluntad de Dilma, todo presidente depende de la correlación de fuerzas en la que se inscribe su gobierno y la capacidad de movilización social. Como ya dijimos antes, ella deberá cambiar alianzas porque el programa neodesarrollista dejó de ser viable y por eso parte de la burguesía que la apoyó ahora está con Aécio o Marina. Dilma deberá dar respuesta a la demanda de cambios profundos, estructurales en el sistema tributario, en el actual modelo económico de superávit primario que deberá ser cambiado por otro que destine ese dinero a las políticas de educación, salud, vivienda, transporte público de calidad, la reforma agraria.


–Las protestas de 2013 fueron un punto de inflexión, ¿considera que habrá otras?

–Uno puede esperar que se retomen las movilizaciones de masa a favor de los cambios y que la burguesía se oponga a éstos, endureciendo su tono opositor aferrándose a los privilegios que todavía detenta y exigiendo un realineamiento económico con Estados Unidos. El próximo gobierno será un período de disputas y si Dilma no opta por una inflexión clara hacia el cambio tendremos cuatro años de crisis políticas e inestabilidad.


–El MST, los sindicatos y otros movimientos recogieron casi 8 millones de firmas por la reforma política. ¿Cuál es su balance?


–El plebiscito popular fue un acontecimiento de pedagogía política de masas para provocar el debate sobre la reforma política, para superar la crisis de representación que enfrentamos. Luego de esta fase vamos a trabajar por la realización de un plebiscito legal para la concreción de una reforma política a través de una asamblea constituyente. Por suerte, los principales líderes populares como Lula comparten la idea de que sin una constituyente no es posible lograr una reforma política, y sin ella el próximo gobierno va a quedar de manos atadas y el pueblo volverá a salir a la calle, pero más indignado que en 2013.


–Marina Silva emergió como la representante de los disconformes de 2013, pero esa imagen parece haberse derretido. ¿Es así?


–Marina no puede ser considerada una líder popular, con raíces en la lucha de masas, hay que recordar que su trayectoria política fue construida en la vida institucional, ella fue concejal, senadora y ministra. Marina no tiene una formación política lo suficientemente sólida para encabezar un proceso de cambios profundos y por eso su discurso cambia según las circunstancias. Esta inconsistencia hizo que la juventud que la vio como una alternativa ya cambió de voto.


–¿Marina y Aécio Neves son los candidatos de los banqueros?


–Con un capitalismo cada vez más internacionalizado y hegemonizado por el sector financiero y las corporaciones transnacionales, las elecciones están cada vez más influenciadas por representantes del capital internacional. La candidatura de Aécio Neves representa a fuerzas sociales que quieren el retorno puro y simple del neoliberalismo y de la política sumisa con Estados Unidos. Marina representa a fuerzas dispersas con bajo nivel de organización política, y con el clima emocional causado por la muerte del candidato Eduardo Campos (el 13 agosto de 2014) aumentó sus posibilidades pero esto atrajo hacia ella oportunistas de todo tipo, venidos de la derecha, de centro y algunos ambientalistas. No creo en la posibilidad, de una victoria de Marina, porque estimo que no logrará reunir tras de sí a fuerzas sociales y populares suficientes.

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El perturbador decimosexto Reporte Ginebra anual sobre la economía global – ¿Desapalancamiento? ¿Cuál desapalancamiento? (Deleveraging? What Deleveraging?) (http://goo.gl/x4XMBM)–, sentencia que la perniciosa crisis financiera de 2008 no se ha resuelto después de seis años y, al contrario, ha empeorado debido a la cada vez más creciente deuda global récord de casi 59 millones de millones (trillones, en anglosajón) de dólares, al unísono de un bajo crecimiento económico, lo cual en su conjunto constituye una seria amenaza para una nueva crisis financiera en ciernes.
Sin considerar al sector financiero –que abultaría descomunalmente la impagable deuda debido a la especulación de los derivados financieros que representan 21 veces el PIB global (http://goo.gl/ErlDEL)–, la deuda total global ascendió dramáticamente de 180 por ciento de 2008 a 212 por ciento de 2013, de acuerdo con las apremiantes conclusiones de un panel de connotados economistas que incluye a tres anteriores altos funcionarios de los bancos centrales que redactaron el Reporte Ginebra.


La medición de la proporción de la deuda global con el PIB es clave para entender que el mundo se encuentra otra vez al borde de una crisis global, agudizada por las intensas tensiones geopolíticas en la furiosa contraofensiva planetaria que libra Estados Unidos (EU) contra Rusia (asunto Ucrania), China (financiamiento del NED, del Partido Demócrata, a la protesta estudiantil en Hong Kong con medio millón de dólares: http://goo.gl/bldNX7 ), Brasil (presunto asesinato del accidentado candidato sacrificado Eduardo Campos para impulsar la candidatura de Marina Silva, íntima de los intereses bancarios de la City en Londres de George Soros / Rothschild, en conjunción con los Rockefeller y Kissinger http://goo.gl/LFq10J ), Argentina (asfixia del magistrado buitre de Wall Street, Thomas Griesa, con un artificial desacato judicial http://goo.gl/COHSAK ) y el montaje hollywoodense de los yihadistas del Estado Islámico que China acusa a EU de haber creado para derrocar al régimen de Bashar Assad en Siria (http://goo.gl/dRVR2h).


Las crisis financierista neoliberal y geopolítica del mundo pos-Crimea convergen seis años después a la quiebra de Lehman Brothers.


El Reporte Ginebra juzga que después de la quiebra de Lehman Brothers, el mundo entró en la peor crisis financiera desde la Gran Depresión de la década de 1930 que afectó principalmente a las economías desarrolladas y "al contrario de las creencias (¡supersic!) ampliamente sostenidas, el mundo aún no ha empezado a desampalancarse ( deleveraging)" –desendeudarse– cuando la proporción de la deuda global con el PIB sigue creciendo, rompiendo récords" cuando la capacidad de deuda en los próximos años dependerá de la futura dinámica del crecimiento de la producción, la inflación y las tasas reales de interés.

Aduce que "el equilibrio real de las tasas de interés –es decir, la tasa de interés compatible con el pleno empleo– está encaminada a permanecer en niveles históricos bajos y la capacidad de deuda se encontrará bajo presión".
Más allá de los tecnicismos apantallabobos, que desde hace mucho suelen ser grotescamente fallidos y falaces, lo cierto es que un alza de las tasas de interés aniquilaría toda la pirámide de deuda y acribillaría al sistema financiero monetarista global que sigue predominando y perjudicando, en especial, a los mercados emergentes cuando los tres principales motores de la economía occidental se encuentran averiados: EU, la Unión Europea y Japón –tomando en consideración que el artificial crecimiento de EU se basa en dos burbujas especulativas mayúsculas: la explotación del gas shale vía el nefario fracking y su unilateral facilitación monetarista cuantitativa (quantitative easing: vulgar impresión masiva de billetes verdes)

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El Reporte Ginebra señala que en "las principales economías anglosajonas –EU y Gran Bretaña (GB)–, el desapalancamiento del sector financiero y el sector de gasto ha tenido un progreso significativo (sic) debido al creciente endeudamiento del consolidado sector gubernamental".


Lo de siempre: los pusilánimes gobiernos anglosajones de EU y GB financian el parasitismo financierista de sus bancos privados en detrimento del bien común.

Llama la atención la muy baja deuda de Rusia y el pésimo desempeño del "México neoliberal itamita" de la dupla Peña/Videgaray y resulta interesante la gráfica (4.1) que expone la atroz deuda total en proporción al PIB de EU: casi 350 por ciento superior al 300 por ciento de la década de 1930, cuando la deuda financiera fagocita al restante (publica, hogares, empresas, GSE (Government Sponsored Enterprises: empresas patrocinadas por el gobierno), situación diferente a la década de 1930, cuando la deuda de las empresas era infinitamente superior, lo cual expone el cáncer financierista anglosajón.

Lo grave radica en que la presente capacidad de deuda de EU es mucho menor a la de 2007, cuando la hoja de balance de la Reserva Federal en proporción al PIB (Figura 4.4) se disparó en forma antigravitatoria de 2008 a 2014 en una línea exponencial que ha alcanzado 24 por ciento, en comparación al casi 16 por ciento del PIB de la década de 1930".
Según el Banco Mundial, el PIB global de 2013 fue casi de 75 millones de millones (trillones en anglosajón) de dólares –en el que el "México neoliberal itamita" de la dupla Peña/Videgaray se desplomó de 11 a 15 lugar con todo y sus reformas mágicas (http://goo.gl/2texHy).


A juicio del Reporte Ginebra, hasta 2008, el apalancamiento ( leverage: excesivo endeudamiento financierista) había sido conducido por los mercados emergentes – en particular, por China– que consideran serán las más vulnerables en la próxima (sic) crisis.


Con todo y las bendiciones de Ben Shalom Bernanke y de Henry Kissinger a la dupla Peña/Videgaray, el entreguista "México neoliberal itamita" no se escapa a su triste condición de pertenecer a los mercados emergentes, como lo ha demostrado la acelerada devaluación del peso.

La deuda total de la eurozona en proporción al PIB es dramática y opera en 390 por ciento, pero resalta que se encuentra menos endeudado el Banco Central Europeo (14 por ciento) que la Reserva Federal (casi 25 por ciento del PIB), aunque el PIB de EU ha mejorado en comparación de la zona euro.


El Reporte Ginebra es tramposo porque exime el cáncer verdadero del sistema financierista anglosajón que ha desquiciado al planeta entero y que es una forma de conquista subrepticia de los recursos primarios de los países en vías de desarrollo.

Ya en 2008, el BIP (el banco central de los bancos centrales), admitió que los derivados financieros (una bomba que ronda los 1.5 cuatrillones de dólares (mil trillones en anglosajón), representaban 802 por ciento del PIB mundial y 75 por ciento de la liquidez global (http://goo.gl/B2s99a).


Lo notable del Reporte Ginebra es su pronóstico de la próxima crisis en los mercados emergentes, a diferencia de 2008, de los que forma parte intrínseca el disfuncional "México neoliberal itamita" de la dupla Peña/Videgaray.


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El toro de Wall Street fue ahogado hoy por una inundación de miles de activistas en demanda de justicia climática, que acusaron al poder financiero de llevar al mundo al borde de la catástrofe ambiental.


Unos dos mil manifestantes rodearon la famosa escultura del toro –símbolo del poder financiero– y avanzaron unas cuadras al norte para llegar hasta el cruce de Wall Street y Broadway, a una cuadra de la Bolsa de Valores, donde decenas de policías mantuvieron cerrado el ingreso. Durante unas ocho horas los manifestantes obligaron a las autoridades a cerrar el tránsito en esta arteria principal en el distrito financiero de Nueva York.


Inundamos Wall Street para frenar su financiamiento de la destrucción planetaria, y abrir paso a economías sustentables que benefician a los pueblos y al planeta, afirmó Michael Lean Guerrero, de Climate Justice Alliance, agrupación que ayudó a organizar esta movilización un día después de que ellos y otros 300 mil participaron en la marcha más grande sobre cambio climático en la historia. La idea es: si Wall Street está provocando la inundación del mundo, hoy Wall Street fue inundado.

Con mantas, bandas de música, dos enormes burbujas de carbón y un oso polar (bueno, alguien con un disfraz), y consignas de a, anti, anticapitalismo, esta fue una acción mucho más filosa en mensaje que la marcha plural de ayer. Con ésta se responsabiliza directamente al 1 por ciento y el sistema actual de la crisis ambiental. Unos 100 manifestantes cargaron una manta de 100 metros de largo en que se leía: "Capitalismo=Caos climático –Inunda Wall Street".

Participaron una amplia gama de activistas: Veteranos de Guerra por la Paz, veteranos de la gran movilización altermundista de Seattle y veteranos de Ocupa Wall Street. Al rodear la escultura del toro –el cual estaba protegido por barreras y policías–, un cura usó el ya famoso micrófono popular para anunciar que ya se necesitaba domar a ese toro, mientras un reverendo sacó una reata para intentar lazar la enorme bestia de bronce.

Somos imparables. Otro mundo es posible, se coreó cuando, después de varias horas de sentarse alrededor del toro, los manifestantes se levantaron para avanzar por la avenida ya cerrada hacia Wall Street. Todos los accesos a la Bolsa habían sido cerrados con barreras custodiadas por policías. Y por las dudas, la famosa plaza de Zucotti Park, sede de Ocupa Wall Street durante unos meses, estaba completamente rodeada con barreras y policías, para evitar una nueva invasión. ¿A quiénes protegen?, repetía el coro ante la defensa policiaca del toro, así como de la Calle Wall. Arresten a los ricos, gritaba un grupo.

"Estos hijos de puta están matando al mundo con su fracking, su petróleo y contaminación", gritó un manifestante apuntando hacia la Bolsa, al responder por qué estaba en la protesta.


Esto fue el reclamo del espacio público: tomar una calle principal en este país en una acción donde cualquiera puede expresarse es algo que casi nunca se permite, afirmó Bill Dobbs, activista veterano de varias luchas sociales.


Después de ocho horas de inundación que congeló el paso por Broadway, esta noche la policía –que hoy actuó de manera mucho menos agresiva y amenazante que durante el gobierno del alcalde anterior en la represión a Ocupa, y sólo hubo un par de arrestos durante el día– ordenó la dispersión de los manifestantes y empezó a arrestar a los que rehusaban despejar la avenida. Entre los arrestados: el oso polar.


Con los ecos de la marcha de cientos de miles por el planeta el domingo y la acción en Wall Street hoy como transfondo, el martes se realizará una cumbre sobre el cambio climático en la sede de la Organización de Naciones Unidas, con más de 120 mandatarios detrás de un inmenso aparato de seguridad y muy lejos de las calles. Ahí se verá lo que la proclamada comunidad internacional propone hacer ante lo que los expertos advierten como daños severos e irreversibles si no se logra frenar el cambio climático.

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De repente, decenas de miles de participantes en lo que los organizadores declararon la marcha sobre cambio climático más grande de la historia cesaron sus consignas, dejaron de golpear sus tambores, levantaron los brazos y guardaron dos minutos de silencio, dedicados a las décadas de inacción de las cúpulas políticas y económicas, silencio que fue seguido de una ola de dos minutos de ruido que inundó el centro de esta ciudad, enviando así una señal de alarma y un grito para exigir "justicia climática".

 

La marcha y acciones paralelas –2 mil 700 actos en 161 países, según organizadores– fueron convocadas justo para enviar un mensaje desde la calles a los gobiernos que están citados para realizar una cumbre sobre el cambio climático en la Organizaciones de Naciones Unidas este martes, cuyo propósito es establecer un marco para un acuerdo global sobre emisiones el año entrante. La movilización exigió compromisos inmediatos para contrarrestar una crisis que afecta a todos y ante la advertencia de los científicos de que el cambio climático ya afecta a todos los continentes y mares del planeta y que está al borde de causar "daños irreversibles" si no se dan pasos audaces para frenar el calentamiento del planeta (junio, julio y agosto fueron los meses más calientes jamás registrados).
Diversidad de sectores se movilizaron en NY


La marcha en Nueva York –a diferencia de muchas otras acciones ambientalistas– reflejó el hecho de que la crisis climática afecta a todos, al manifestarse una diversidad sin precedente de participantes; unos 300 mil, según los organizadores. Marcharon juntos ambientalistas y agrupaciones de inmigrantes de América Latina, el Caribe, Asia y África –muchos de los cuales libran luchas ambientales en sus países– al lado de indígenas estadunidenses, estudiantes y académicos, científicos, cocineros y granjeros. Una amplia representación de sindicalistas (de servicios, transportistas, sector automotriz, salud) marcharon a la par que una coalición de trabajadoras domésticas, de maestros y médicos todos a un mismo coro: "la crisis climática es una crisis de salud", monjas y bailarinas en bikini y organizaciones comunitarias de todo tipo, además de delegaciones internacionales de representantes de movimientos indígenas y ambientalistas en México y otras partes de América Latina.


"No estés jodiendo a la Madre (tierra)". "Pon fin al capitalismo antes de que nos ponga fin a nosotros". "No al fracking". "Deja de chingar a tu Madre". "El agua vale más que el oro". "Más futuro, menos capitalismo". "1%, quita tus manos de nuestro futuro", expresaban las mantas y pancartas tan variados como los participantes, incluso una de un contingente de Nueva Orleáns que decía: "el mar se está levantando, y también nosotros" y otra con una imagen de un oso panda que pedía: "salven a los humanos", mientras recorrían las avenidas del centro, acompañadas de consignas como "Exxon, Mobil, Goldman Sachs/Quítenme su crisis de la espalda".


Una joven llevaba un cartel en que se leía: "somos la primera generación que siente los impactos del cambio climático y somos la última generación que puede hacer algo al respecto".


Un arca de Noe avanzó entre representaciones del mundo en mantas y globos, decenas de gaviotas, títeres, que pasaban desde la punta de Central Park para bajar por la Sexta Avenida a Times Square, y finalmente a una fiesta callejera en la Avenida 11. Más de 500 autobuses transportaron participantes de varias partes del país, junto con unos 200 que llegaron por el "tren del cambio climático" desde California.
A la vez, varias figuras reconocidas, entre ellos el secretario general de la Organización de Naciones Unidas, Ban Ki-moon; el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio; el ex vicepresidente, Al Gore, y los actores Leonardo DiCaprio y Mark Ruffalo figuraron entre los manifestantes.
La Rude Mechanical Orchestra, entre otras bandas, ayudó a marcar el paso con su magnífica sección de metales y percusión, mezclando canciones populares con himnos rebeldes y provocando brotes de baile en la calle.


Muchos expresaban que ahora se verá si esta ola de ruido colectivo se escucha en los pasillos del poder, o si éstos tendrán que ser inundados por los pueblos antes de que se logre salvar al planeta.

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