Miércoles, 10 Diciembre 2014 08:53

Estancamiento con deflación redoux

ALAI AMLATINA, 09/12/2014.- En febrero del 2014 escribí que se había ingresado en el décimo momento de la crisis. Que con el fin de las políticas monetarias expansivas los rendimientos de las tasas de interés iban a subir y con ello se iba a producir una reversión del triple arbitraje en curso. (http://alainet.org/active/71191) El efecto sería el contrario de lo visto en el periodo 2003 a 2012 que generó un mundo de dos velocidades: las economía ricas altamente endeudadas no crecen y están en deflación mientras las economías emergentes crecían aceleradamente empujados por los precios en auge de las materias primas, los diferenciales de tasas de interés y el alza en los índices de capitalización de las bolsas de valores emergentes. La inyección de flujos de los ricos a los emergentes llevaba a una acumulación de reservas internacionales y una sobre valuación de las monedas con el efecto consecuente de empujar al sector importador y el consumo en el exterior.

 

En esta etapa, que duró más o menos una década, los analistas miraron a la China, principal consumidor de materias primas buscando la explicación. Cuando el crecimiento chino comenzó a descender en el 2007 y los precios siguieron al alza, siguieron diciendo lo mismo. Era más fácil que decir que estábamos viviendo el efecto de la política monetaria expansiva de Estados Unidos, Gran Bretaña, Europa y Japón. Mucho más sencillo que explicar que los bancos de inversión no estaban prestando dinero para producir sino que estaban guardándolo en reservas en la forma de inversiones en commodities, e inversiones en los mercados emergentes.

 

Ahora, que culminó el programa de expansión del QE3 (1), se puede apreciar que los flujos estaban revirtiendo, los tipos de cambio estaban ajustándose a la baja y dejando de estar sobrevaluados, y los ingresos por exportaciones primarias bajaron aceleradamente. Combinando el proceso de recuperación lentísimo e incierto de la economía de Estados Unidos con el estancamiento con deflación de Europa y Japón, la demanda global de materias primas ha bajado. El precio del cobre bajó 25% en dos años, el oro bajó alrededor de 37% de su pico y la plata ha bajado 61% de 42.96 el 12 de abril del 2011 a 16.46 el 7 de diciembre del 2014. El petróleo, utilizando el Brent como referencia, bajó 41% de 116.73 a 68.33 el barril en el mismo periodo. El descenso continúa. Contrario a la predica del equilibrio general, si hay ciclos de materias primas, nomás, y no basta tener a China creciendo para eliminar el ciclo.

 

En la América Latina de la Alianza del Pacífico esto es un problema porque exportamos mano de obra barata o materias primas. Una baja del tipo de cambio significa menos importaciones y menos consumo, ergo, menos crecimiento económico. Para los países del MERCOSUR podría significar un alza de sus exportaciones industriales fuera del MERCOSUR.

 

Los periodos de alza de la tasa de interés con baja en los precios de las materias primas siempre son los que anteceden a las crisis de balanza de pagos y de endeudamiento externo, por razones evidentes. Solo que esta vez no son los estados los endeudados sino las empresas grandes que resultarán, como es habitual, garantizadas por los estados cuando los pagos no puedan ser cubiertos por ellos. Las grandes empresas nacionales y trasnacionales toman crédito internacional por ser más barato que el crédito en América Latina. Al proceso de nacionalización de la deuda se le conoce como la sucretización de la deuda, por haber sido Ecuador el primero en hacerlo en 1982, seguido de México y de todos los demás en los años sucesivos.

 

Lo que estamos viendo podría ser, entonces, el inicio de la crisis global como tal. Hasta ahora había crisis en los países ricos altamente endeudados y bonanza en el resto del mundo. Ahora, los países primario-exportadores entran en recesión y los PRAE (países ricos altamente endeudados) no salen del sopor de su estancamiento. Los países asiáticos, mientras tanto, seguirán creciendo sin lograr compensar la caída de los precios de las materias primas, como en los últimos tres años.

 

El Financial Times del 8 de diciembre del 2014 se interroga sobre el futuro de Chile que parece estar cambiando de rumbo luego de casi 40 años de liberalismo radical en su versión más cercana al mercado perfecto – ya alejada del monetarismo. Ninguna economía en América Latina, salvo Colombia, ha logrado mantener su ritmo de crecimiento. Al igual que en los años 80 cuando ocurrió lo mismo, cabe preguntarse qué están haciendo de bien que el resto no hizo. De otro lado, las economías que estaban creciendo por el mercado interno como Brasil y Argentina igualmente están resintiendo la baja en sus ingresos exportadores que les ha restado el oxígeno para crecer aumentando la demanda interna vía salarios o transferencias sociales. Las tasas de inversión se han visto estancadas tanto del sector privado extranjero con nuevas inversiones verdes como las inversiones públicas y las privadas para comprar empresas nacionales en dificultades.

 

Lo que es distinto esta vez, en relación a 1979, su antecedente critico gemelo más inmediato, es que las cuentas de capitales están perfectamente abiertas y que los mercados cambiarios en la era del dinero de crecimiento endógeno son gigantescos para las economías emergentes. Según el Banco de Pagos Internacionales (http://www.economonitor.com/blog/2013/09/bis-daily-fx-turnover-averages-5-3-trillion/) el peso mexicano y el yuan chino están entre las diez monedas más transadas al día, estando el peso mexicano en el rango sobre los 130,000 millones de dólares en pesos transados al día entre los mercados spot, forward, swaps cambiarios y derivados. A diferencia de China, México tiene la quinta economía con menor crecimiento en América tras veinte años de reformas económicas y el tratado de libre comercio con Estados Unidos. Esto hace al peso un commodity particularmente frágil cuyo precio se mantendrá mientras los operadores cambiarios sigan haciendo negocios. Sin duda, una parte de esto proviene del narcotráfico. El problema con esta apertura perfecta es que podría dar lugar a estampidas cambiarias ante cualquier situación incómoda. La economía internacional está entrando en un periodo delicado.

 

Por Oscar Ugarteche, economista peruano, es Coordinador del Observatorio Económico de América Latina (OBELA), Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, México - www.obela.org. Miembro del SNI/Conacyt y presidente de ALAI www.alainet.org

 

Nota:

 

(1) Según Wikipedia, "La expansión cuantitativa (EC) —en menor medida, flexibilización cuantitativa (FC)— (en inglés Quantitative easing, cuyo acrónimo es QE) es una herramienta no convencional de política monetaria utilizada por algunos bancos centrales para aumentar la oferta de dinero, aumentando el exceso de reservas del sistema bancario, por lo general mediante la compra de bonos del propio Gobierno central para estabilizar o aumentar sus precios y con ello reducir las tasas de interés a largo plazo".

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Miércoles, 10 Diciembre 2014 08:19

¿Se arrepiente Chile del pinochetismo neoliberal?

Varios mercados emergentes de Latinoamérica –Chile, en particular– se preparan para los efectos deletéreos de la exagerada alza del dólar que afectará a sus empresas domésticas y domesticadas por la globalización financierista que han recurrido a pantagruélicos empréstitos, como alerta Bank for International Settlements (http://goo.gl/iUjHXg yhttp://goo.gl/BzDptx).

 

Financial Times, portavoz de la globalización financierista –controlado por Black Rock, máximo banco de inversiones del mundo (http://goo.gl/BQ6Umm), que posee 10 por ciento de las acciones de Televisa–, vocifera que Chile repiensa su experimento librecambista (http://goo.gl/QcMLdQ).


Michelle Bachelet ha impulsado 70 reformas, incluyendo un aumento de impuestos por 8 mil millones de dólares para financiar la reforma educativa que busca borrar los incentivos del mercado de las escuelas públicas y eventualmente también de la salud y las pensiones.
Financial Times cita al chileno Fernando Atria, autor del libro Otro modelo, quien considera que su objetivo es crear el primer Estado de bienestar postneoliberal cuando reconoce los problemas del añejo Estado de bienestar, pero también el precio que se paga para corregirlo con soluciones neoliberales, específicamente la desigualdad.


El pernicioso pinochetismo neoliberal había sido propalado viciosamente por sus propagandistas como el modelo a seguir (¡un año antes de la debacle financierista global!), en especial por una revista de Televisa (http://goo.gl/565HWq ), sin tomar en cuenta la coerción golpista del general Pinochet –dictadura que incitó a emular en el "México neoliberal itamita", para imponer la reforma energética, el presunto evasor multimillonario de impuestos, Valentín Diez Morodo, desde su hilarante reducto IMCO (http://goo.gl/a9ve1K).


Aunque Chile constituye una pequeña economía –su PIB (poder adquisitivo) ocupa un mediocre lugar 43 global (335 mil millones de dólares) en un territorio de un poco más de la mitad de México y una población siete veces menor–, Financial Times se alarma de su inminente viraje a una política más estatista y de corte social, dejando atrás el nefario monetarismo centralbanquista de los vilipendiados Chicago boys: "durante 30 años Chile ha sido el laboratorio (¡supersic!) para las economías de libre mercado, con pensiones privatizadas y un sistema de vouchers escolares diseñados por Milton Friedman, padrino de las economías de Chicago, quien una vez describió el éxito (¡supersic!) de Chile como un 'milagro'".


¿Podrá abandonar Chile el cinturón de castración, más que de castidad, del monetarismo centralbanquista del fallecido israelí-estadunidense Milton Friedman? ¿Lo permitirá la omnipotente banca israelí-anglosajona controladora desde hace 27 años de la Reserva Federal –Alan Greenspan, Ben Shalom Bernankey, ahora, la dupla Janet Yellen/Stanley Fischer– y de sus banksters de Wall Street y la City en Londres?
¿Temen los banksters de la City en Londres el efecto contagio de abandono del éxito neoliberal pinochetista de Chile en toda Latinoamérica? ¿En qué parámetros teológicos se habrá basado Financial Times para alucinar que Chile es el país más próspero de Latinoamérica, que ni lo es en el PIB –absoluto y per cápita– ni en el coeficiente Gini (medición de la desigualdad de los ingresos), donde ocupa un lastimoso lugar 14 de la clasificación global?


Cunde ya en Latinoamérica la moda del economista galo Thomas Piketty y su libro seminal El capital en el siglo XXI –a mi juicio, el coeficiente Gini plasmado en libro– que exhibe la malignidad de la desigualdad global (http://goo.gl/uiQhX1).


Mas allá de mi simpatía por su pueblo, pero no por su exógeno pinochetismo neoliberal, Chile no es tan exitoso como inventan sus mendaces publicistas librecambistas. No pertenece al G-20, donde sólo se encuentran tres países de Latinoamérica: Brasil, México y Argentina. Y, en términos absolutos del PIB, ocupa un insulso 43 sitio global (¡séptimo en el área!): detrás de Brasil (8), México (11), Argentina (23), Colombia (29), Venezuela (34) y Perú (40).


Con todo y que Argentina y Venezuela padecen sanciones y boicots sicalípticos de la banca israelí-anglosajona que favorece flagrantemente al pinochetismo neoliberal. Que conste que Colombia, Venezuela y Perú superan al pinochetismo neoliberal.


En PIB per cápita, en Latinoamérica y el Caribe, Trinidad y Tobago rebasa a Chile (con una diminuta población de 17.7 millones) que prácticamente se encuentra empatada con Argentina (con una población 2.4 veces mayor), que sufre un feroz ostracismo encabezado por los fondos buitre israelí-anglosajones en Wall Street y la City (http://goo.gl/s3nbuz).


La prosperidad abultada del Financial Times se parece más a la del ASPAN de Fox –que ni aportó seguridad ni prosperidad a México, pero sí a Canadá y a EU–, ya que en la medición del coeficiente Gini, de 2011 (que ha de estar mucho peor tres años después), el mismo rotativo coloca a Chile en un patético penúltimo lugar de Latinoamérica (al costo de una distribución de ingresos desigual, de las peores de la región), donde México y Argentina ostentan de lejos un mejor desempeño, lo cual es mucho decir.


Cuando el coeficiente Gini de Chile es de los peores del planeta, el supuesto país más próspero (¡supersic!) de Latinoamérica podría estar revirtiendo su experimento, en consternación (¡supersic!) de los librecambistas por doquier, lo cual perturba al historiador británico e ídolo de la derecha política Niall Ferguson –panegirista de los banqueros esclavistas Rothschild (http://goo.gl/Sas1Js )–, quien expectoró que Chile solía ser el país más inteligente (¡supersic!), pero que ahora podría empezar a ejercer su derecho a ser estúpido (¡supersic!) ¡Vaya profundidad de análisis neoliberal!


Financial Times promueve al lacrimógeno exilado cubano Carlos Alberto Montaner, colaborador del Miami Herald, quien en tono lúgubre sollozó que la falta del faro guía (nota: ¡Chile!) era una pérdida que golpeará a todos (¡supersic!). ¿A todos? Ja ja ja.


Bank for International Settlements señala que los acreedores de los mercados emergentes han emitido deuda internacional por 2.6 millones de millones de dólares (trillones en anglosajón) –equivalente a 1.4 veces al PIB del "México neoliberal itamita"– cuyas 3/4 partes son en revaluados dólares, lo cual empeorará más cuando la Reserva Federal inicie el alza inevitable de las tasas de interés que provocará estragos globales y arrastrará a toda Latinoamérica.


Hasta la mitad de 2004, los empréstitos transfronterizos de los bancos internacionales a los mercados emergentes habían alcanzado la cifra estratosférica de 3.1 trillones de dólares.


Según Financial Times, la incertidumbre se ha complicado debido a que las reformas de Bachelet coinciden con el fin del auge de las materias primas, que ha afectado en 12 por ciento el precio del cobre, que representa la mitad de las exportaciones de Chile, cuando su crecimiento económico se colapsó a 0.8 por ciento, con una contracción de 10 por ciento en inversiones.


Resuena (déjà entendu) al presente ajuste recesivo/deflacionario del "México neoliberal itamita" que –a diferencia notable del arrepentimiento tardío de Chile y en similitud a los catatónicos músicos del Titanic– se empecina en tocar hasta el final del naufragio porque ni sabe nadar ni hacer otra cosa.


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Martes, 09 Diciembre 2014 09:24

Mucho más que el clima

Movimientos sociales, campesinos e indígenas se dan cita en Lima en la Cumbre de los Pueblos paralela a la conferencia sobre Cambio Climático de la ONU. Concentración de la tierra, hostigamiento a los pobladores y soberanía alimentaria en la agenda para un desarrollo sustentable.


Arrancó en Lima la XX Conferencia de las Partes (COP20) sobre cambio climático promocionada por las Naciones Unidas para poder acordar nuevos patrones globales para la reducción de los efectos de la actividad humana sobre el clima. Más de 10.000 delegados de 195 países están discutiendo los cambios que deberán hacerse a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, adoptada en 1994 (y legalmente vinculante desde 1997, con la incorporación del Protocolo de Kyoto), pero jamás respetada por las grandes potencias industriales. Se espera que sea la COP21, que se realizará en París en 2015 la que marque una nueva etapa mundial con respecto al tema.

 

Sin embargo, y en paralelo a la cumbre oficial, organizaciones sociales, movimientos populares de todo el planeta darán vida a partir del 9 de diciembre a la Cumbre de los Pueblos, espacio de discusión y acción que pretende hacer valer sus reivindicaciones en la discusión de delegados a la COP20 en Lima, para la cual se esperan unos 8.000 participantes y más de 200 organizaciones de todo el mundo. Y efectivamente, los intereses de estados y empresas, y aquellos de campesinos, indígenas y movimientos populares, parecen correr por rieles separados hace varios años. Salvo algunas excepciones, como la de Venezuela, sede de la PreCop Social donde los movimientos acordaron un documento que será llevado por los delegados venezolanos a la cumbre, los modelos de desarrollo en disputa parecen ser irremediablemente distantes.

 

Mientras las delegaciones oficiales parecen querer profundizar los enfoques de "capitalismo verde", o la "agricultura climáticamente inteligente", reediciones modernizadas de la Revolución Verde desarrollista de la segunda mitad del siglo XX, los movimientos sociales apuntan al fortalecimiento de la agricultura familiar y la protección de los derechos de los campesinos para plasmar un nuevo modelo de desarrollo humano.


El enfoque está puesto en la producción alimentaria. Según datos de la FAO, la industria agrícola es responsable de entre el 70 y el 90% de la deforestación mundial, lo cual la convierte en la fuente de entre 15 y 18% de las emisiones de gas de efecto invernadero. Si a eso se le suma el uso de agrotóxicos, los procesos de manifactura, transporte y conservación, resulta que entre 44% y 57% de todas las emisiones de gases de efecto de invernadero provienen del sistema alimentario global. Éste está a su vez basado en un sistema social, económica y políticamente injusto. Las mismas Naciones Unidas, aseguran que más del 60% de los alimentos a nivel mundial son producidos por campesinos en pequeñas propiedades. El 90% de todas las fincas del mundo tienen en promedio 2,2 hectáreas, y sin embargo ocupan menos de un cuarto de la tierra cultivable a nivel global. El fenómeno de la concentración de la tierra se hace aún más visible en América Latina y en la zona del Asia-Pacífico. En nuestro continente, la agricultura familiar, campesina o indígena representa más del 80% de las fincas existentes, pero detiene sólo el 17% de la tierra agrícola. Uno de los casos más graves es el de Paraguay, donde el 2,6% de la población detiene más del 80% de la tierra cultivable, o Colombia, donde los pequeños agricultores han perdido alrededor de la mitad de sus tierras en los últimos 30 años. Un proceso que avanza en todo el continente y que tiene repercusiones directas en la forma de producción de alimentos. El avance de la extranjerización y el monocultivo, que en nuestro continente se ha duplicado en los últimos 20 años, el modelo de producción extensivo y biotecnológico, van generando cada vez más repercusiones en la relación entre el hombre y la naturaleza, relegando los sectores sociales más humildes. Según un estudio del The Munden Project, el 93% de los emprendimientos agrícolas, mineros y madereros involucran terrenos habitados por pueblos indígenas y comunidades locales. Esto ha generado, especialmente en la última década, una gran cantidad de conflictos sociales, resueltos en muchos casos con la desaparición, amenaza o asesinato de los líderes campesinos y indígenas. Si bien los relevamientos oficiales al respecto escasean, se puede afirmar, sobre la base de datos de organizaciones sociales a nivel mundial, que más de 900 activistas han sido asesinados entre 2002 y 2013 por conflictos relacionados con la propiedad de la tierra o proyectos mineros. La mitad de ellos en Brasil. Perú, Paraguay, México, Colombia y Honduras siguen en la macabra lista dominada por países latinoamericanos.

 

Concentración de la tierra y hostigamiento a las comunidades campesinas son entonces dos de los ejes fundamentales que los movimientos sociales de América Latina pondrán arriba de la mesa en Lima durante la Cumbre de los Pueblos. Ambos fenómenos han crecido exponencialmente en los últimos 10 años en nuestro continente, y la razón, según indican, es la imposición en la mayoría de nuestros países de un modelo agro-minero-exportador, basado en la obtención de commodities con el menor nivel de inversión posible y preferentemente de capitales extranjeros. Así, las legislaciones locales deben adecuarse. En todo el continente se han aprobado -o están a punto de aprobarse, como sucede en Argentina en estas semanas- nuevas "leyes de semillas". Sus repercusiones sobre la pequeña producción ha sido, según denuncian diferentes organizaciones sociales, nefasta. En nuestro continente el 87% de las semillas del mercado están patentadas. El 77% corresponde a diez empresas, y la mitad de ellas a tres: Monsanto, Dupont y Syngenta, que a su vez monopolizan el mercado de pesticidas, agrotóxicos e inoculantes. Es por ello que en Lima los movimientos populares también llevarán la bandera de la soberanía alimentaria, como contraparte del modelo agroexportador que se ha instalado en el continente.

 

Queda claro entonces, que la discusión acerca del cambio climático que se desarrolla en la COP20 debe ahondar sus raíces en las formas de producción inicuas que han establecido los diferentes modelos de desarrollo en el mundo, y en especial en nuestro continente. Como reza uno de los lemas de la Cumbre de los Pueblos, debemos cambiar el sistema, no el clima.

 

Por Federico Larsen, periodista y docente, conductor de L'Ombelico del Mondo, en Radionauta FM de La Plata y periodista internacional de Miradas al Sur y Notas, y medios internacionales.

 

9 diciembre, 2014 Columnistas de NODAL

Publicado en Medio Ambiente
Martes, 02 Diciembre 2014 17:20

El cambio climático llegó a la cumbre

Con la participación de más de 12 mil delegados de 195 países, y un moderado optimismo, se abrió ayer en Lima la Vigésima Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático-COP 20. Esta cumbre es preparatoria para la COP 21 de París de diciembre de 2015, en la que se debe adoptar un nuevo acuerdo global para la reducción de emisiones de gases invernadero que reemplace al Protocolo de Kioto a partir de 2020. Las negociaciones que se iniciaron ayer en la capital peruana buscan llegar a un acuerdo para elaborar un documento que sirva como base para la decisiva cumbre del próximo año en París.


El objetivo es tener un compromiso global de reducción de emisiones de gases invernadero para que el calentamiento global tenga como tope para fin de siglo un máximo de 2 grados centígrados en relación con la época preindustrial. Al ritmo actual de emisiones, el calentamiento global para fin de siglo sería de 4 grados centígrados, nivel que los científicos consideran devastador.


Se espera tener un nuevo acuerdo ambiental que involucre no solamente a los países desarrollados en la reducción de las emisiones de gases invernadero, sino también a los países en vías de desarrollo. Para alcanzar un acuerdo en ese sentido, las naciones desarrolladas ofrecerían a los países no desarrollados compensaciones financieras y asistencia técnica. Lograr un acuerdo global con metas vinculantes para todos los países en la reducción de estas emisiones es el gran desafío. Ese acuerdo final debe lograrse dentro de un año en París, pero la cumbre de Lima es considerada fundamental para abrir el camino a ese acuerdo.


Los recientes compromisos de Estados Unidos, China y la Unión Europea sobre la reducción de las emisiones que producen el calentamiento global han inyectado un moderado optimismo a esta cumbre. Estas tres economías concentran más del 50 por ciento de estas emisiones a nivel mundial. Estados Unidos se ha comprometido a reducir entre 26 y 28 por ciento sus emisiones para el año 2025 respecto de los niveles de 2005; la Unión Europea a reducirlas en 40 por ciento para 2030 en relación con el año 1990; y aunque China se ha negado a comenzar a reducir ahora sus emisiones, ha asumido el compromiso de hacerlo a partir de 2030, año en el cual alcanzaría su pico más alto de emisiones. Este compromiso de Beijing se estima insuficiente, pero es considerado un avance.

De acuerdo con fuentes vinculadas con el proceso de negociación de la COP 20, estos compromisos de los tres mayores emisores de gases invernadero les da "un impulso político" a las negociaciones de Lima y son "un factor de presión" para que otros países establezcan metas de reducción de sus emisiones. "Este es un buen momento para negociar y llegamos con optimismo a esta cumbre, pero conscientes de que las negociaciones implicarán importantes desafíos políticos", señala una fuente de la delegación de la Unión Europea.

El ministro de Ambiente peruano, Manuel Pulgar Vidal, fue el encargado de inaugurar oficialmente la COP 20. Lo hizo con un discurso de un tono ambientalista como para la ocasión, pero alejado de las políticas del gobierno peruano. Pulgar Vidal habló de la gravedad del calentamiento global y la urgencia de actuar para detener la actual situación. El presidente Ollanta Humala, que se hizo presente con un breve mensaje en video de no más de cinco minutos, hizo un llamado a "terminar con la ambición y el consumismo desenfrenado" y a "retomar el curso correcto" de la protección del medio ambiente.


Sin embargo, la política ambiental del gobierno peruano va en la dirección opuesta a esos discursos para las galerías. Este año, el gobierno de Humala ha tomado una serie de medidas que implican un preocupante retroceso de la política ambiental: se han recortado facultades al Ministerio de Ambiente, flexibilizado las normas ambientales, debilitado los controles de esas normas y recortado drásticamente las sanciones a las empresas que no las cumplan. Todo ello bajo el argumento de facilitar las inversiones privadas. La mayor parte de los conflictos sociales en el país son por causas ambientales y la desprotección de las comunidades campesinas e indígenas frente a las explotaciones mineras y petroleras en sus territorios. El gobierno también ha recortado áreas naturales protegidas.

"El año de la COP ha sido para el Perú el peor año en términos ambientales en la última década. Si se esperaba que la COP sirva para el Perú, como país anfitrión, para promover y fortalecer los temas ambientales, ha ocurrido todo lo contrario. En los hechos, en el Perú la economía se piensa como si el cambio climático fuera un problema de otro planeta. El discurso ambiental del gobierno es un discurso vacío", dijo a Página/12 José de Echave, ex viceministro de Ambiente,

cargo que desempeñó al inicio del actual gobierno, y miembro de la ONG CooperAcción. Más de 40 mil policías y unidades militares custodian la seguridad de la COP 20, que se desarrolla en el cuartel general del ejército, conocido como El Pentagonito. Este bunker militar tiene una siniestra historia de detenciones ilegales y ejecuciones extrajudiciales ocurridas en sus sótanos durante los años de la guerra interna, entre 1980 y 2000. Sobre esos sótanos se negocia en estos días el nuevo acuerdo ambiental mundial. Paralelamente a la oficial COP 20, se llevará a cabo la Cumbre de los Pueblos que reúne a las ONG, organizaciones sociales, grupos indígenas y ambientalistas. Se espera la llegada del presidente boliviano Evo Morales a esta cumbre alternativa. A la cumbre oficial solamente han confirmado, hasta ahora, su presencia los presidentes de Colombia, Chile y México, que con Perú forman la Alianza del Pacífico, bloque de las economías neoliberales de la región. Llegarán para la parte final de la cumbre, en la que participarán las altas autoridades, que se inicia el martes 9. Para estar en esa parte final de la COP 20, viajaría a Lima el vicepresidente argentino Amado Boudou.

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Los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) no han llegado a un acuerdo para recortar su producción de petróleo, que se mantiene en 30 millones de barriles diarios, según ha anunciado hoy tras la reunión en Viena del cártel de doce miembros Ali Al-Naimi, el ministro de Petróleo saudí, informa Bloomberg.

En la cita, Venezuela no ha logrado imponer su pretensión de recortar el bombeo de crudo (que permanece sin cambios desde principios de 2012) para detener el desplome de los precios. Por su parte, Arabia Saudí, el mayor productor del bloque, (un tercio del total) había que el mercado "se estabilizará por sí mismo".


El barril de Brent, de referencia para Europa, ha caído hoy por debajo de los 75 dólares por primera vez desde septiembre de 2010 tras conocerse la decisión. En lo que va de año, se ha depreciado un 32%, su mayor declive anual desde el año 2008.


La reunión de este jueves era la más importante de los últimos años, con la organización dividida sobre la conveniencia de recortar su producción para frenar una caída de los precios que ha dejado el petróleo por debajo de los 80 dólares, casi un tercio menos que en junio.
Un exceso de oferta, en gran parte por el auge en EEUU del petróleo de esquisto, unido a una desaceleración económica en Europa, China y Japón, ha dejado en un segundo plano los temores del mercado por la complicada situación interna en varios países petroleros, como Iraq y Libia.


La situación dentro del grupo respecto a la caída de los precios es muy variada. Si Arabia Saudí puede soportar precios de hasta 70 dólares por barril gracias a sus reservas de divisas, países como Venezuela e Irán requieren de un barril de al menos 100 dólares para financiar su presupuesto.


En cualquier caso, los actuales precios están muy alejados de las necesidades presupuestarias de la mayoría de los miembros de la OPEP y de otros productores rivales, como Rusia.


El ministro de Finanzas ruso, Antón Siluánov, reconoció el pasado lunes que su país pierde entre 90.000 y 100.000 millones anuales por el actual derrumbe de los precios.


Desde la última vez que recortó su cuota de producción en diciembre de 2011, la OPEP se ha beneficiado de un precio promedio del crudo hasta el pasado junio de unos 107 dólares por barril. Hace diez años, en 2004, el precio medio anual del crudo de la OPEP era de 36 dólares.
Después de la abrupta bajada de los últimos meses (el Brent se ha depreciado un tercio desde junio), Arabia Saudí considera que el mercado ha comenzado a estabilizarse en las últimas fechas en torno a los 80 dólares y que, por tanto, quizá no sea necesario tomar medidas drásticas.


(Con información de EFE)

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Miércoles, 26 Noviembre 2014 19:27

Putin: un discurso histórico

ALAI AMLATINA, 26/11/2014.- Hay discursos que sintetizan una época. El que pronunciara Winston Churchill en el Westminster College, en Missouri, en marzo de 1946 es uno de ellos. Allí popularizó la expresión "cortina de hierro" para caracterizar a la política de la Unión Soviética en Europa y, según algunos historiadores, marcó con esa frase el inicio de la Guerra Fría. Antes, en abril de 1917, un breve discurso de Lenin al llegar de su exilio suizo a la Estación Finlandia de San Petersburgo anunciaba, ante la sorpresa de su entusiasta audiencia animada por los acordes de La Marsellesa, que la humanidad estaba pariendo una nueva etapa histórica, pronóstico que habría de confirmarse en Octubre con el triunfo de la Revolución Rusa. En Nuestra América, un papel semejante cumplió "La historia me absolverá", el célebre alegato con el que, en 1953, el joven Fidel Castro Ruz se defendió de las acusaciones del dictador cubano Fulgencio Batista por el asalto al Cuartel Moncada.

En esta línea habría que agregar el discurso pronunciado por Vladimir Putin el 24 de octubre de este año en el marco del XIº Encuentro Internacional de Valdai, una asociación de políticos, intelectuales y gobernantes que anualmente se reúnen para discutir sobre la problemática rusa y, en esta ocasión, la preocupante situación mundial. [1] Las tres horas insumidas por el discurso de Putin y su amplio intercambio de opiniones con algunas personalidades de la política europea -entre ellos el ex primer ministro de Francia, Dominique de Villepin y el ex canciller de Austria Wolfgang Schuessel- o con académicos de primer nivel, como el gran biógrafo de Keynes, Robert Skidelsky, fue convenientemente ignorado por la prensa dominante. El líder ruso habló claro, sin medias tintas y abandonando de partida el lenguaje diplomático. Es más, al inicio de su discurso recordó la frase de uno de ellos que decía que "los diplomáticos tienen lenguas para no decir la verdad" y que él estaba allí para expresar sus opiniones de manera franca y dura para, como ocurriera después, confrontarlas con las de sus incisivos interlocutores a quienes también les hizo unas cuantas preguntas. Discurso ignorado, decíamos, porque en él se traza un diagnóstico realista y privado de cualquier eufemismo para denunciar el aparentemente incontenible deterioro del orden mundial y los diferentes grados de responsabilidad que les cabe a los principales actores del sistema. Como de eso no se debe hablar, y como el mundo tiene un líder confiable y eficaz en los Estados Unidos piezas oratorias como las de Putin merecen ser silenciadas sin más trámites. Un breve comentario en el New York Times al día siguiente, con énfasis en algunos pasajes escogidos con escandalosa subjetividad; algunas notas más con las mismas características en el Washington Post y eso fue todo. El eco de ese discurso en América Latina, donde la prensa en todas sus variantes está fuertemente controlada por intereses norteamericanos, fue inaudible. Por contraposición, cualquier discurso de un ocupante de la Casa Blanca que asegure que su país es una nación "excepcional" o "indispensable", o que difame a líderes o gobiernos que no caen de rodillas ante el mandato estadounidense corre mucha mejor suerte y encuentra amplísima difusión en los medios del "mundo libre".

¿Qué dijo Putin en su intervención? Imposible reseñar en pocas páginas su discurso y las respuestas a los cuestionamientos hechos por los participantes. Pero, con el ánimo de estimular una lectura de ese documento resumiríamos algunas de sus tesis como sigue a continuación. Primero, ratificó sin pelos en la lengua que el sistema internacional atraviesa una profunda crisis y que contrariamente a relatos autocomplacientes -que en Occidente minimizan los desafíos del momento- la seguridad colectiva está en muy serio peligro y que el mundo se encamina hacia un caos global. Opositores políticos quemados vivos en el sótano del Partido de las Regiones por las hordas neonazis que se apoderaron del gobierno en Ucrania, el derribo del vuelo MH17 de Malasya Airlines por parte de la aviación ucraniana y el Estado Islámico decapitando prisioneros y blandiendo sus cabezas por la Internet son algunos de los síntomas más aberrantes de lo que según un internacionalista norteamericano, Richard N. Haass, es la descomposición del sistema internacional que otros, situados en una postura teórica y política alternativa, como Samir Amin, Immanuel Wallerstein, Chalmers Johnson y Pepe Escobar, prefieren denominar "imperio del caos." Esta ominosa realidad no se puede ocultar con bellos discursos y con los trucos publicitarios a los cuales son tan afectos Washington y sus aliados. El desafío es gravísimo y sólo podrá ser exitosamente enfrentado mediante la cooperación internacional, sin hegemonismos de ningún tipo.

Segundo, en su exposición Putin aportó un detallado análisis del decadente itinerario transitado desde la posguerra hasta el fin de la Guerra Fría, el surgimiento del fugaz unipolarismo norteamericano y, en su curva descendente después del 11-S, las tentativas de mantener al actual (des)orden internacional por la fuerza o el chantaje de las sanciones económicas como las aplicadas en contra de Cuba por más de medio siglo, Irak, Irán, Corea del Norte, Siria, Costa de Marfil y ahora Rusia. Un orden que se cae a pedazos y, como lo anunciaba el título del Encuentro, que se debate entre la creación de nuevas reglas o la suicida aceptación de la fuerza bruta como único principio organizador del sistema internacional. De hecho nos hallamos ante un mundo sin reglas o con reglas que existen pero que son pisoteadas por los actores más poderosos del sistema, comenzando por Estados Unidos y sus aliados, que dan por desahuciada a las Naciones Unidas sin proponer nada a cambio. La Carta de las Naciones Unidas y las decisiones del Consejo de Seguridad son violadas, según Putin, por el autoproclamado líder del mundo libre con la complicidad de sus amigos creando así una peligrosa "anomia legal" que se convierte en campo fértil para el terrorismo, la piratería y las actividades de mercenarios que ora sirven a uno y luego acuden a prestar sus servicios a quien le ofrece la mejor paga. Lo ocurrido con el Estado Islámico es paradigmático en este sentido.

Tercero, Putin recordó que las transiciones en el orden mundial "por regla general fueron acompañadas si no por una guerra global por una cadena de intensos conflictos de carácter local." Si hay algo que se puede rescatar del período de la posguerra fue la voluntad de llegar a acuerdos y de evitar hasta donde fuese posible las confrontaciones armadas. Hubo, por cierto, muchas, pero la temida guerra termonuclear pudo ser evitada en las dos mayores crisis de la Guerra Fría: Berlín en 1961 y la de los misiles soviéticos instalados en Cuba en 1962. Posteriormente hubo importantes acuerdos para limitar el armamento nuclear. Pero esa voluntad negociadora ha desaparecido. Lo que hoy prevalece es una política de acoso, de bullying, favorecida por un hipertrofiado orgullo nacional con el cual se manipula a la opinión pública que así justifica que el más fuerte –Estados Unidos- atropelle y someta a los más débiles. Si bien no menciona el dato, en el trasfondo de su discurso se perfila con claridad la preocupación por la desorbitada expansión del gasto militar estadounidense que, según los cálculos más rigurosos, supera el billón de dólares (o sea, un millón de millones de dólares) cuando al desintegrarse la Unión Soviética los publicistas del imperio aseguraron urbi et orbi que el gasto militar se reduciría y que los así llamados "dividendos de la paz" se derramarían en programas de ayuda al desarrollo y combate a la pobreza. Nada de eso tuvo lugar.

Cuarto, al declararse a sí mismos como vencedores de la Guerra Fría la dirigencia norteamericana pensó que todo el viejo sistema construido a la salida de la Segunda Guerra Mundial era un oneroso anacronismo. No propuso un "tratado de paz", en donde se establecieran acuerdos y compromisos entre vencedores y vencidos, sino que Washington se comportó como un "nuevo rico" que, embriagado por la desintegración de la Unión Soviética y su acceso a una incontestada primacía mundial, actuó con prepotencia e imprudencia y cometió un sinfín de disparates. Ejemplo rotundo: su continuo apoyo a numerosos "combatientes de la libertad" reclutados como arietes para producir el "cambio de régimen" en gobiernos desafectos y que a poco andar se convirtieron en "terroristas" como los que el 11-S sembraron el horror en Estados Unidos o los que hoy devastan a Siria e Irak. Para invisibilizar tan gigantescos errores la Casa Blanca contó con "el control total de los medios de comunicación globales (que) ha permitido hacer pasar lo blanco por negro y lo negro por blanco." Y, en un pasaje de su discurso Putin se pregunta: "¿Puede ser que la excepcionalidad de los Estados Unidos y la forma como ejerce su liderazgo sean realmente una bendición para todos nosotros, y que su continua injerencia en los asuntos de todo el mundo esté trayendo paz, prosperidad, progreso, crecimiento, democracia y simplemente tengamos que relajarnos y gozar? Me permito decir que no."

Quinto, en diversos tramos de su alocución y del intercambio de preguntas y respuestas con los participantes Putin dejó sentado muy claramente que Rusia no se cruzará de brazos ante las amenazas que se ciernen sobre su seguridad nacional. Utilizó para transmitir ese mensaje una elocuente metáfora para referirse, indirectamente, a los planes de la NATO de rodear a Rusia con bases militares y para responder a las inquietudes manifestadas por algunos de los presentes acerca de una eventual expansión imperialista rusa. Dijo que en su país se le tiene gran respeto al oso "amo y señor de la inmensidad de la taiga siberiana, y que para actuar en su territorio ni se molesta en pedirle permiso a nadie. Puedo asegurar que no tiene intenciones de trasladarse hacia otras zonas climáticas porque no se sentiría cómodo en ellas. Pero jamás permitiría que alguien se apropie de su taiga. Creo que esto está claro." Esta observación fue también una respuesta a una caracterización muy extendida en Estados Unidos y Europa que menosprecia a Rusia -y antes a la Unión Soviética- como "un Alto Volta (uno de los países más pobres y atrasados de África) con misiles". Sin dudas que el mensaje fue muy claro y despojado de eufemismos diplomáticos, en línea con su confianza en la fortaleza de Rusia y su capacidad para sobrellevar con patriotismo los mayores sacrificios, como quedó demostrado en la Segunda Guerra Mundial. Dijo textualmente: "Rusia no se doblegará antes las sanciones, ni será lastimada por ellas, ni la verán llegar a la puerta de alguien para mendigar ayuda. Rusia es un país autosuficiente."

En síntesis: se trata de uno de los discursos más importantes sobre el tema pronunciado por un jefe de estado en mucho tiempo y esto por muchas razones. Por su documentado y descarnado realismo en el análisis de la crisis del orden mundial, en donde se nota un exhaustivo conocimiento de la literatura más importante sobre el tema producida en Estados Unidos y Europa, refutando en los hechos las reiteradas acusaciones acerca del "provincianismo" del líder ruso y su falta de contacto con el pensamiento occidental. Por su valentía al llamar las cosas por su nombre e identificar a los principales responsables de la situación actual. Ejemplo: ¿quién arma, financia y recluta a los mercenarios del EI? ¿Quién compra su petróleo robado de Irak y Siria, y así contribuye a financiar al terrorismo que dicen combatir? Preguntas estas que ni el saber convencional de las ciencias sociales ni los administradores imperiales jamás se las formulan, al menos en público. Y que son fundamentales para entender la naturaleza de la crisis actual y los posibles caminos de salida. Y por las claras advertencias que hizo llegar a quienes piensan que podrán doblegar a Rusia con sanciones o cercos militares, como nos referíamos más arriba. Pero, a diferencia del célebre discurso de Churchill, al no contar con el favor del imperio y su inmenso aparato propagandístico camuflado bajo los ropajes del periodismo el notable discurso de Putin ha pasado desapercibido, por ahora. A cien años del estallido de la Primera Guerra Mundial y a veinticinco de la caída del Muro de Berlín Putin arrojó el guante y propuso un debate y esbozó los lineamientos de lo que podría ser una salida de la crisis. Ha pasado algo más de un mes y la respuesta de los centros dominantes del imperio y su mandarinato ha sido un silencio total. Es que no tienen palabras ni razones, sólo armas. Y van a continuar tensando las cuerdas del sistema internacional hasta que el caos que están sembrando revierta sobre sus propios países. Nuestra América deberá estar preparada para esa contingencia.

Nota:
[1] Desgraciadamente ese discurso está sólo disponible en ruso y en inglés en el sitio web de la presidencia de Rusia. Una traducción al castellano fue realizada por Iñaki para el blog http://salsarusa.blogspot.com.ar/2014/11/discurso-de-putin-en-valdai.html
La versión revisada y corregida de ese primer esfuerzo de traducción del discurso de Putin se encuentra disponible en www.atilioboron.com.ar

Publicado en Internacional
Domingo, 23 Noviembre 2014 06:18

La ola Podemos

Los países del sur europeo son social y políticamente muy diferentes, pero están sufriendo el impacto de la misma política equivocada impuesta por Europa central y del norte a través de la Unión Europea (UE), con resultados desiguales pero convergentes. Se trata, en general, de perpetuar la posición periférica de estos países en el continente, sometiéndolos a un endeudamiento injusto en su desproporción, provocando la incapacidad del Estado y los servicios públicos, causando el empobrecimiento abrupto de las clases medias, obligando a los jóvenes a emigrar, reduciendo la inversión en educación e investigación, sin la cual no es posible salir del estatuto periférico. España, Grecia y Portugal son tragedias paradigmáticas.


Pese a que todos los sondeos muestran un alto nivel de insatisfacción e incluso rebelión frente a este estado de cosas, la respuesta política ha sido difícil de formular. Los partidos tradicionales de izquierda no ofrecen soluciones: los comunistas proponen salir de la UE, pero los riesgos que eso implica alejan a las mayorías; los socialistas se han desacreditado, en mayor o menor grado, por ser ejecutores de la política "austeritaria". Se creó un vacío que lentamente se va llenando. En Grecia, Syriza, nacido como frente en 2004, se reinventó como partido en 2012 para responder a la crisis. Puede ganar las próximas elecciones. En Portugal, el Bloque de Izquierda (BE) nació cuatro años antes que Syriza, pero no supo reinventarse para responder a la crisis; y el vacío permanece. En España, el nuevo partido Podemos constituye la mayor innovación política en Europa desde el final de la Guerra Fría y, a diferencia de Syriza y el BE, no son visibles en él trazos de la Guerra Fría.


Para entender Podemos debemos remontarnos al Foro Social Mundial, a los gobiernos progresistas que emergieron en América latina en la década del 2000, a los movimientos sociales que llevaron a dichos gobiernos al poder, a las experiencias de democracia participativa –sobre todo a nivel local– en muchas ciudades latinoamericanas y, finalmente, a la Primavera Arabe. En suma, Podemos es el resultado de un aprendizaje a partir del sur que permitió canalizar creativamente la indignación en las calles de España. Es un partido de nuevo tipo, un partido movimiento, basado en estas ideas: las personas no están hartas de la política, sino de esta política; la abrumadora mayoría de los ciudadanos no se moviliza políticamente ni sale a las calles a manifestarse, pero está llena de rabia en casa y simpatiza con quienes se manifiestan; el activismo político es importante, pero la política tiene que hacerse con la participación de los ciudadanos; ser miembro de la clase política es algo siempre transitorio y esa cualidad no permite ganar más que el salario medio del país; Internet permite formas de interacción que antes no existían; los miembros elegidos para los Parlamentos no inventan temas o posiciones, vehiculizan los que provienen de las discusiones en las estructuras de base; la política partidaria tiene que tener rostros, pero no está hecha de rostros; la transparencia y la rendición de cuentas deben ser totales; el partido es un servicio de los ciudadanos para los ciudadanos y debe ser financiado por ellos y no por empresas interesadas en capturar al Estado y vaciar a la democracia; ser de izquierda es un punto de llegada y no un punto de partida y, por tanto, se demuestra en los hechos.

El código genético de Podemos consiste en aplicar a la vida interna de los partidos la misma complementariedad entre democracia participativa y democracia representativa que debe orientar la gestión del sistema político en general. Podemos es una versión particularmente feliz y potencialmente más eficaz de innovaciones políticas surgidas en diferentes partes del mundo, teniendo como telón de fondo el inconformismo ante el vaciamiento de la democracia representativa provocado por la corrupción y la captura de los partidos de gobierno por el capital. En Italia surgió en 2009 el Movimiento Cinco Estrellas, liderado por Beppe Grillo, con fuertes críticas a los partidos políticos y defendiendo prácticas de democracia participativa. Tuvo un éxito electoral fulgurante, pero sus posiciones radicales contra la política crean perplejidad respecto del tipo de renovación política que propone. En 2012 se creó en India el Partido del Hombre Común; de inspiración gandhiana y centrado en la lucha contra la corrupción, a favor de la democracia participativa. Un año después de su fundación llegó a ser el segundo partido más votado para la asamblea legislativa de Delhi.


¿Es posible que la ola Podemos se extienda a otros países? Las condiciones varían mucho de un país a otro. Por otro lado, Podemos no es una receta, es una orientación política general dirigida a acercar la política a los ciudadanos y a mostrar que esta aproximación nunca será posible si la actividad política se circunscribe a votar cada cuatro años a políticos que se apropian de los mandatos y los utilizan para sus propios fines.

Curiosamente, en Inglaterra acaba de crearse un partido, Left Unity, directamente inspirado por las ideas que subyacen a Syriza y Podemos. En Portugal, la ola Podemos es muy necesaria, pero no existe la misma tradición de activismo que en España. En Portugal, Podemos sería un partido diferente y hoy tendría poca repercusión. Portugal vive el momento Costa. A la luz de los pobres resultados del Partido Socialista (PS) en las últimas elecciones al Parlamento europeo, António Costa, alcalde de Lisboa, disputó con éxito por el liderazgo del partido, en elecciones primarias abiertas a militantes y simpatizantes: hubo mucha participación y se demostró que la distancia de los ciudadanos es sólo respecto de la política tradicional, sin horizonte de cambio ante una situación socioeconómica intolerable e injusta. El momento Costa hace que la ola Podemos en Portugal se dirija sobre todo a preparar el futuro: para colaborar con el PS, en caso de que éste tenga interés en una política de izquierda; o para ser una alternativa, en caso de que el PS pierda credibilidad, lo que fatalmente ocurrirá si se alía con la derecha. Por ahora, la segunda alternativa es la más probable.

¿Será posible que la ola Podemos llegue a América latina, devolviéndole la inspiración que recibió de su brillante primera década del siglo XXI? Sería importante que eso ocurriese en los dos grandes países gobernados por fuerzas conservadoras: México y Colombia. Allí, los esfuerzos para formular una nueva política de izquierda no consiguieron hasta ahora perforar el bloqueo de la política oligárquica tradicional. En el caso de México, hay que referir tentativas tan diversas como La Otra Campaña, por iniciativa del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, o el movimiento político aglutinado alrededor de López Obrador; y en el caso de Colombia, el Polo Democrático y todas las vicisitudes por las que pasó hasta hoy.


En los países donde las fuerzas progresistas consiguieron grandes victorias en la primera década del siglo XXI y donde los partidos de gobierno fueron emanación de recientes luchas populares, podría pensarse que la ola Podemos tuvo allí su fuente y, por eso, nada nuevo puede suceder. Me refiero al Partido de los Trabajadores (PT) en Brasil, al Movimiento al Socialismo (MAS) en Bolivia, a la Alianza País en Ecuador y al Partido Socialista Unido en Venezuela. Son realidades políticas muy distintas pero parecen tener dos características comunes: buscan dar voz política a las clases populares en gran medida oprimidas por las clases dominantes; tuvieron éxito político y el ejercicio del poder puede estar desgastando la marca de origen (sea por vía del caudillismo, la corrupción, la rendición ante los imperativos del desarrollismo neoliberal, etcétera). En estos países, tal como en los otros dos países con gobiernos de centroizquierda basados en partidos más antiguos, Argentina y Chile, la ola Podemos, si llegara a tener alguna relevancia, tenderá a asumir dos formas: cambios profundos en el interior de estos partidos; y creación de nuevos partidos-movimiento o movimientos-partido impulsados por la misma dinámica interna de democracia participativa en la formulación de políticas y en la selección de dirigentes.
Como muestra el caso del AAP en la India, el impulso político que subyace a Podemos no es sólo un fenómeno de Europa del sur o América latina. Puede aparecer bajo otras formas en otros continentes y contextos. Un poco por todas partes, 25 años después de la caída del Muro de Berlín, los ciudadanos y las ciudadanas que creyeron en la promesa de la democracia, anunciada al mundo como el fin de la historia, están llegando a la conclusión de que la democracia representativa liberal alcanzó su grado cero, minada desde dentro por fuerzas antidemocráticas, viejas y nuevas oligarquías con poder económico para capturar el sistema político y el Estado, poniéndolos al servicio de sus intereses. Nunca como hoy se volvió tan evidente que vivimos en sociedades políticamente democráticas, pero socialmente fascistas. La ola Podemos es una metáfora para todas las iniciativas que buscan una salida política progresista al pantano en el que nos encontramos, una salida que no pase por rupturas políticas abruptas y potencialmente violentas.
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Publicado en Política

La economía mundial está en riesgo de una depresión prolongada marcada por el alto nivel de desempleo y peores condiciones económicas en las próximas décadas, debido al retraso económico de Asia y el estancamiento de Europa.
Japón declaró recientemente que había entrado en su cuarta recesión en seis años pese a los esfuerzos del primer ministro Shinzo Abe por impulsar el crecimiento económico.


Mientras tanto, el primer ministro británico David Cameron advirtió que la economía mundial podría estar dirigiéndose hacia un nuevo desastre.


"Seis años después de la crisis financiera que llevó al mundo al borde del desastre, las luces rojas de advertencia parpadean una vez más en el salpicadero de la economía mundial", escribió Cameron.


Dos de las potencias económicas más fuertes del mundo, Europa y Japón, están intentando reforzar el crecimiento económico mundial, pero sus economías parecen empeorar.


Con una tasa de desempleo del 11.5 por ciento, la zona euro está experimentando unas condiciones económicas a las que algunos expertos se refieren como 'el eco de la Gran Depresión'.


Los mercados emergentes, que ayudaron a levantar la economía después de la crisis financiera de 2008, también están reduciendo su crecimiento.

La economía de Estados Unidos está creciendo a un ritmo de un 3 por ciento anual. Sin embargo los expertos dicen que las exportaciones, que representan en 13 por ciento de la economía de EE.UU., se han reducido.

La debilidad económica de sus compradores empeorará la situación de EE.UU., mantienen algunos economistas.
Christine Lagarde, directora del Fondo Monetario Internacional, ha advertido de la depresión económica en Europa, que acarreará una baja inflación, altas tasas de desempleo y deudas.

El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, declaró: "2015 debe ser el año en el que todos los actores de la zona euro (los Gobiernos y las instituciones europeas) desplieguen una estrategia común coherente para poner a nuestras economías de nuevo en marcha".


Los líderes de Europa y EE.UU. han instado a las autoridades alemanas a impulsar la economía, ya que es la mayor potencia económica europea, pero en Alemania siguen insistiendo en que otros países de la eurozona necesitan primero reestructurar sus propias economías.


(Con información de Russia Today)

Publicado en Economía

La subida del IVA del pasado abril está pasando factura a la economía japonesa más de lo esperado. La tercera economía mundial entró este lunes técnicamente en recesión al conocerse que el PIB nipón cayó un 0,4% en el tercer trimestre (lo que equivale a una tasa anualizada de caída del 1,6%), una bajada que se añade al descenso del 1,9% (7,3% anualizado) registrado entre abril y junio. Estas circunstancias complican enormemente los objetivos del primer ministro del país, Shinzo Abe, que desde que llegó al poder ha puesto en marcha medidas contundentes para que el país abandone más de 15 años de estancamiento económico y deflación. En tasa interanual, la economía japonesa desciende un 1,2%.


La caída del tercer trimestre se ha atribuido principalmente al incremento del IVA en abril, que pasó del 5% al 8%. El ministro de Economía japonés, Akira Amari, aseguró el lunes que el efecto por la subida impositiva "ha sido mayor de lo esperado", según recoge la agencia de noticias Kyodo. El consumo interno, que supone un 60% del PIB del país, creció solamente un 0,4% durante el tercer trimestre mientras que la inversión de las empresas y del sector inmobiliario bajó un 0,2% y un 6,7% respectivamente. Los números publicados hoy divergen mucho de lo esperado por los analistas, que auguraban un repunte de hasta el 2%. La Bolsa de Tokio respondió hoy al anuncio con fuertes pérdidas y cerró la jornada con un descenso del 2,96%.


Con la economía en recesión, las posibilidades de que Abe convoque elecciones anticipadas aumentan exponencialmente. Los periódicos locales Sankei Shimbun y Mainichi Shimbun publicaron antes de que se conocieran los datos que el primer ministro "tenía decidida" la convocatoria electoral para finales de año. El Partido Liberal Demócrata (PLD) de Abe se presentaría a los comicios con la máxima de no llevar a cabo una nueva subida del IVA, que aprobó el anterior ejecutivo para octubre de 2015. Aunque con mucha controversia, el parlamento nipón dio luz verde a la medida en 2012 a iniciativa del entonces primer ministro Yoshihiko Noda, del Partido Democrático de Japón (PDJ), que la defendió como el remedio para hacer frente a la ingente cantidad de deuda pública y a la financiación de la seguridad social.


"El Gobierno analizará cuidadosamente si se debe proceder o no con la segunda subida de impuestos", aseguró Amari. Abe podría disolver la Cámara de Representantes esta misma semana y el país celebraría los comicios a finales de año, por lo que el nuevo parlamento tendría prácticamente todo el 2015 para discutir si pospone o cancela el nuevo incremento. En principio, el primer ministro no necesita elecciones para derogar el plan del anterior gobierno, ya que su partido cuenta con una amplia mayoría en ambas cámaras. Sin embargo, Abe querría dar un golpe de efecto y conseguir el respaldo de los electores al tratarse de un cambio sustancial en la política económica del país. De ser elegido nuevamente, también le permitiría encarar otros cuatro años de mandato —la legislatura actual termina oficialmente en 2016—.


Ante el flaqueo de la economía, el Banco de Japón acordó a finales de octubre ampliar su programa de estímulos con más dinero en los mercados financieros y mayores compras de deuda pública. Con esta medida, el organismo regulador espera lograr una tasa de inflación cercana al 2% a mediados de 2015 y reavivar la tercera economía mundial. Algunos analistas defienden, sin embargo, que la actuación del banco central podría no surtir efecto si no se lleva a cabo una política fiscal acorde a las circunstancias.

Publicado en Economía

En Venezuela, la enorme renta petrolera del país que ostenta las mayores reservas del mundo se dirige a mejorar la calidad de vida de los sectores populares. Pero la persistencia del modelo rentista y la parálisis del gobierno de Nicolás Maduro, pueden conducir el proceso bolivariano a una nueva crisis.


En los años del gobierno bolivariano en Venezuela se han producido significativas transformaciones en cultura política, en el tejido social y organizativo, así como en las condiciones materiales de vida de los sectores populares anteriormente excluidos. Mediante múltiples políticas sociales (las misiones) dirigidas a diferentes sectores de la población, se han reducido muy significativamente los niveles de pobreza y pobreza crítica. De acuerdo con la Cepal, ese país ha pasado a ser, junto con Uruguay, uno de los dos menos desiguales de toda América Latina.

En los años del gobierno bolivariano en Venezuela se han producido significativas transformaciones en cultura política, en el tejido social y organizativo, así como en las condiciones materiales de vida de los sectores populares anteriormente excluidos. Mediante múltiples políticas sociales (las misiones) dirigidas a diferentes sectores de la población, se han reducido muy significativamente los niveles de pobreza y pobreza crítica. De acuerdo con la Cepal, ese país ha pasado a ser, junto con Uruguay, uno de los dos menos desiguales de toda América Latina.

La población está mejor alimentada. Se realizaron efectivos programas de alfabetización. Con apoyo cubano, la misión Barrio Adentro llevó asistencia médica primaria a los sectores populares rurales y urbanos en todo el país. Se produjo una ampliación masiva del régimen de pensiones públicas que incorporó a millones de personas de la tercera edad. Se llevó a cabo igualmente una extraordinaria expansión de la matrícula universitaria. En los últimos años se ha impulsado un programa de viviendas populares. Se han mantenido bajos los niveles de desempleo y se ha reducido el empleo informal de 51 por ciento en el primer semestre del año 1999 a 41 por ciento en el primer semestre del año 2014. Se estima que el monto dedicado a la inversión social entre los años 1999 y 2013 fue de un total de 650.000 millones de dólares. De acuerdo al Pnud, el índice de desarrollo humano del país se elevó de 0,662 en el año 2000 a 0,748 en el año 2012, pasando de un desarrollo humano "medio", a un desarrollo humano "alto".

ESTANCAMIENTO PRODUCTIVO. Sin embargo, las transformaciones sociales que se han dado no han sido el resultado de modificaciones en la estructura productiva del país. Por el contrario, lo que ha ocurrido en estos tres lustros ha sido una profundización del modelo rentista, incrementándose la dependencia de los ingresos provenientes de las exportaciones petroleras. El petróleo, en el valor total de las exportaciones, pasó de representar un 68,7 por ciento en el año 1998 a 96 por ciento en los últimos años. En términos absolutos se ha dado durante este tiempo una reducción del valor de las exportaciones no petroleras y de las exportaciones privadas. La contribución de la industria al Pib bajó de 17 por ciento en 2000 a 13 por ciento en el año 2013.

Los avances importantes que han ocurrido en el área social son consecuencia de un muy importante redireccionamiento en el reparto de la renta petrolera, en el cual se le ha dado una clara prioridad a responder a carencias y demandas de los sectores populares. Esto hace que estas políticas no sólo sean extraordinariamente vulnerables a las variaciones del ingreso petrolero, sino que igualmente generan crecientes expectativas que sólo sería posible satisfacer sobre la base de ingresos petroleros en sostenido ascenso.

En ausencia de reflexiones y búsquedas más sistemáticas o estratégicas sobre las alternativas poscapitalistas, en estos años, desde el gobierno venezolano han predominado dos tipos de propuestas. La primera consiste en el automatismo que identifica socialismo con estatismo (propiedad estatal y/o control estatal). En el momento en que alguna empresa es estatizada, pasa inmediatamente a ser denominada "empresa socialista". La segunda es la que identifica al poscapitalismo con el "Estado comunal".

Buena parte de las empresas industriales y agrícolas que han pasado a control estatal pasan a ser gestionadas con menor eficiencia y menores niveles de producción. Esto ha sido el resultado de la expansión de la fuerza laboral, burocratismo, continuos conflictos laborales, precios de venta de sus productos que no corresponden a los costos de producción, y falta de inversión, no sólo para mantenimiento, sino igualmente para actualización tecnológica de plantas que –como en la producción de acero y aluminio– presentan extraordinarios niveles de deterioro y obsolescencia. A todo esto se agrega la corrupción. En consecuencia, una elevada proporción de estas empresas está produciendo pérdidas y sólo sobrevive gracias a la inyección de recursos provenientes de la renta petrolera.


A pesar de estos obstáculos, existen muchas experiencias de base que, si bien son minoritarias, han logrado hacer propios estos impulsos organizativos y financieros, pero sobre todo se han nutrido de la politización y activismo que ha atravesado a la sociedad venezolana en estos años, para llevar a cabo procesos comunitarios de extraordinarias riqueza y autonomía. Son, en este sentido, ejemplos vivientes de lo posible en el campo popular.

En el ámbito petrolero, contando el país con las mayores reservas en hidrocarburos del planeta, durante estos años se han anunciado una y otra vez grandes planes de expansión de la actividad, especialmente en la Faja del Orinoco. Para ello se ha promovido una muy amplia participación de corporaciones internacionales públicas y privadas, con un gran peso de empresas chinas. Igualmente se han negociado créditos en gran escala (especialmente de China), tanto para sostener el gasto corriente como para proyectos de infraestructura y de expansión de la actividad petrolera. El "Plan de la patria", presentado originalmente por Hugo Chávez en las elecciones del año 2012 y que ha sido aprobado formalmente por la Asamblea Nacional como programa de gestión del presente gobierno, contempla como una de sus metas la transformación de Venezuela en una gran potencia energética y la duplicación de la producción petrolera hasta llevarla a 6 millones de barriles diarios en el año 2019. Sin embargo, y afortunadamente para el planeta, hoy, a pesar de esas extraordinarias inversiones realizadas, la producción petrolera es algo menor que la del año 1998.

Uno de los problemas más severos que confronta la economía venezolana es la continuidad de la sobrevaluación histórica de la moneda. El componente importado de la economía es tan elevado que devaluar la moneda hasta llevarla a una paridad más razonable inevitablemente produciría un aumento aun mayor de la inflación. En consecuencia, en Venezuela prácticamente todo, menos el petróleo, es más barato importarlo que producirlo en el país.

 

MALESTAR EN LA POBLACIÓN

 

La inflación ha deteriorado la capacidad adquisitiva e incluso ha revertido parte de los avances en la capacidad de consumo logrados en estos años. La escasez generalizada de productos de uso cotidiano exige dedicarle muchas horas (y muchas colas) a la búsqueda de estos bienes. A esto se agrega la permanente preocupación por el tema de la inseguridad. De acuerdo a la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, en el año 2012 la tasa de homicidios en Venezuela fue de 53,7 cada 100 mil habitantes, la segunda más elevada del mundo después de Honduras.

Esta situación económica coincide en el tiempo con un conjunto de nuevas condiciones en el terreno político.

El chavismo no ha sido capaz en estos largos años de extender su base de apoyo electoral, por el contrario la ha ido perdiendo poco a poco con políticas y discursos que han le han dado prioridad a la confrontación y la exclusión político-ideológica sobre el diálogo y la inclusión. Con frecuencia desde el gobierno se ha denunciado a la totalidad de la oposición como fascista y golpista. Esta lógica de amigo-enemigo fue muy útil al chavismo en los primeros años, ya que le permitió movilizar a los sectores populares y crear y consolidar una base de apoyo sólida, comprometida. Una identidad popular chavista.

Sin embargo, ha contribuido igualmente a conformar y consolidar un denso bloque de oposición, no sólo al gobierno, sino a la idea misma de socialismo. El proyecto de cambio no ha sido capaz de tender puentes hacia otros sectores de la sociedad que de modo alguno pueden ser considerados como oligarcas o fascistas. Difícilmente puede avanzar y consolidarse en el tiempo un proceso de transformación profunda de la sociedad si la mitad de ésta (tal como se comprueba electoralmente) no sólo no comparte sino que tiene con relación a este proyecto de cambio fuertes desacuerdos y, por las razones que sea, profundos temores.

La muerte de Hugo Chávez dejó un gobierno debilitado y sin el carisma y capacidad de liderazgo que lo caracterizaron. El presidente Maduro fue electo por una diferencia de menos de 2 por ciento. En las elecciones municipales del año 2013 el gobierno ganó la mayoría de las alcaldías y ganó en la votación popular, pero perdió en las principales ciudades del país, incluida el área metropolitana de Caracas, ámbitos privilegiados de la política en el país.

DESPUÉS DE "LA SALIDA"

Las confrontaciones violentas de febrero y marzo de 2014 terminaron debilitando tanto a la oposición como al gobierno. El fracaso de "la salida", el intento de derrocar al gobierno, condujo a un quiebre profundo del bloque político de la oposición. Todas las encuestas de opinión, aun las que registraban altos niveles de apoyo a las protestas callejeras, encontraron un muy mayoritario rechazo a las acciones violentas. Dejando a un lado la ambigüedad con la cual habían reaccionado durante las semanas de las confrontaciones más violentas, los sectores mayoritarios de la alianza opositora, especialmente Acción Democrática, Primero Justicia y Copei, se distanciaron pública y reiteradamente de estas políticas, afirmando que la alternativa al gobierno de Nicolás Maduro tenía que ser pacífica, electoral y constitucional.

Ante la imposibilidad de acordar posturas políticas compartidas, la Mesa de la Unidad Democrática entró en crisis y su secretario general, Ramón Guillermo Aveledo, renunció. En este momento continúan las negociaciones para reestructurar la alianza opositora.
Tanto las encuestas de opinión como la limitada respuesta de la población a algunas iniciativas y convocatorias de la oposición en estos meses sugieren que, a pesar de que las razones del malestar, especialmente la escasez, la inflación y la inseguridad, siguen presentes, esta nueva derrota política de la oposición le ha restado mucha credibilidad entre quienes la apoyaban, y es poca la capacidad que tiene en el presente para darle cauce a las extendidas insatisfacciones de la población con la situación del país.


El gobierno, a pesar de haber derrotado a la llamada "salida", también salió debilitado. Quizás su principal fortaleza en la actual coyuntura resida en la debilidad y el fraccionamiento de la oposición.

Un sistema electoral confiable, con múltiples mecanismos de auditoría, y las sucesivas victorias electorales, contribuyeron a que, en años anteriores, el gobierno venezolano contase con suficiente legitimidad internacional que lo protegiera de las agresivas políticas desestabilizadoras del gobierno de Estados Unidos. Sin embargo, producto del frecuente uso arbitrario del poder y de la interpretación elástica de la Constitución, y con un poder judicial que carece de un mínimo de autonomía, ha perdido parte de esa legitimidad internacional y le ha dado armas a quienes argumentan que la actual institucionalidad no permite cambios por la vía electoral. En estas condiciones, la ofensiva de los medios corporativos globales se ha acentuado.

El gobierno carece tanto de los recursos políticos como económicos que hicieron posible en el pasado responder a coyunturas críticas con nuevos programas o misiones de alto impacto social. La ausencia de Hugo Chávez dejó al gobierno y a su partido con fuertes tensiones internas, sin un liderazgo suficientemente fuerte como para articular las diferentes fracciones en una dirección común.

 

UN GOBIERNO PARALIZADO

 

Existe mucho descontento en las bases chavistas. La crisis económica se ha profundizado. Durante los años 2013-2014 la lógica expansiva del gasto público con base rentista ha entrado en crisis. Hay un déficit fiscal difícil de estimar sobre la base de las cifras oficiales, pero según algunos analistas está próximo al 15 por ciento del producto. Se ha dado una baja sostenida de las reservas internacionales, que para el primer semestre del año 2014 habían descendido a 21.604 millones de dólares, menos de la mitad de las existentes en el primer semestre de 2008.

Entre los años 2008 y 2013 la deuda externa prácticamente se duplicó. Sólo de China se han obtenido créditos por un monto total de 50.600 millones de dólares, a ser pagados con petróleo. Para la obtención de créditos externos el país encuentra condiciones crecientemente desfavorables, con tasas de interés cada vez mayores. Dado el elevado y sostenido ingreso de divisas provenientes de la exportación petrolera, es poco probable que el país llegue a una situación de suspensión de pagos, pero todo apunta a que las dificultades del sector externo tiendan a acentuarse.

El incremento sostenido de la masa monetaria sin un aumento correspondiente de la oferta de bienes y servicios contribuye a acentuar las presiones inflacionarias. La muy elevada inflación del año 2013 (56,2 por ciento) no sólo no se ha frenado en 2014, sino que se ha acelerado. La variación interanual de precios entre agosto 2013 y agosto 2014 fue de 63,4 por ciento. Esta ha sido mayor en el caso de los alimentos.

La escasez de divisas y las trabas y retardos burocráticos para su tramitación, el retraso en el pago a los proveedores externos, el contrabando de extracción, la venta en la economía informal –a precios muy superiores– de los productos regulados que no se encuentran en los supermercados, el acaparamiento y la especulación, se han combinado para crear un estado de falta sostenida de alimentos y demás productos básicos, de higiene personal, del hogar, y medicamentos. De acuerdo al Banco Central de Venezuela, la escasez promedio de productos básicos en el país fue de 29,4 por ciento en marzo de 2014. En ese mes, particularmente crítico como consecuencia de la violencia callejera, en algunos rubros, como el aceite comestible, el azúcar, el café molido, la leche en polvo entera, el papel higiénico y la harina de maíz precocida, la escasez fue de más de 85 por ciento. La falta de medicamentos y de instrumental médico amenaza con generar una crisis en la salud pública.

Ante esta situación el gobierno responde como si estuviera frente a una "guerra económica" (especulación, acaparamiento, contrabando de extracción) e impone nuevas normas para la tramitación de divisas, más controles –como la inspección en los depósitos y en el transporte de mercancías–, el cierre de la frontera con Colombia y la introducción de un mecanismo de registro de huellas dactilares para impedir que cada individuo compre más de un volumen determinado de productos subsidiados a la semana y evitar así su reventa especulativa y el contrabando de extracción. No aparecen en el horizonte, sin embargo, políticas concretas destinadas al aumento de la producción y a limitar los múltiples cuellos de botella que la afectan.


En el calendario político nacional, después de las tensiones de los meses de febrero y marzo, el año 2014 aparecía como un año particularmente propicio para tomar algunas medidas consideradas como necesarias, aunque pudiesen tener un costo político-electoral. En un país donde ha habido elecciones o referendos prácticamente todos los años, monopolizando en muchos sentidos la agenda política, hay un período inusualmente largo (dos años) entre las elecciones municipales de 2013 y las parlamentarias de 2015 sin la presión electoral. Sin embargo, el gobierno parece paralizado.

* Sociólogo venezolano, profesor de la Universidad Central de Venezuela y uno de los principales organizadores del Foro Social Mundial 2006.

Publicado en Internacional
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