Viernes, 29 Julio 2016 08:29

Los cubanos ilegales de La Habana

 

Desde 1997 el asentamiento de habitantes provenientes de otras regiones de Cuba en la capital está regulado. Hoy, buena parte de los alrededor de 600 mil inmigrantes internos vive prácticamente en la ilegalidad.

 

Por experiencia propia, Caridad sabe que el Centro Histórico y el Malecón son las zonas más “peligrosas” de La Habana. Allí la presencia policial es constante y las redadas pueden producirse incluso varias veces al día. “Casi siempre es porque buscan jineteras (prostitutas) o se preparan para una visita importante, pero una no puede confiarse. Yo misma ya tengo dos cartas de advertencia, y una vez hasta me deportaron. Si me detuvieran de nuevo posiblemente no pararía hasta (la cárcel de) Puerto Boniato.”


Como una salvaguardia, Caridad lleva siempre dos billetes de 20 Cuc en su seno. Equivalen a cerca de 40 dólares, o lo que es igual, casi dos meses de salario para la mayoría de los funcionarios estatales. Con ellos ha pagado durante las ocasionales redadas policiales en las que se ha visto envuelta: “un billete primero, y si no funciona, entonces el segundo...”.


Así ha ido capeando temporales y escribiendo su historia “capitalina”. Todo comenzó hace alrededor de cinco años, cuando decidió que no quería seguir pasando trabajo en un pueblo perdido de la provincia de Santiago de Cuba, casi mil quilómetros al este de La Habana. “Si iba a comer tierra, por lo menos quería hacerlo en la Poma”, dice aludiendo al sobrenombre de la capital cubana. “Todo lo que te digan es verdad: aquí dan más cosas en la libreta de racionamiento, hay más posibilidades de ganar dinero y hasta los hospitales están mejor.”


El primer paso fue convencer a su abuela de vender la casita en la que ambas vivían con los dos hijos de Caridad. Luego, con aquellos 60 mil pesos, se lanzaron a la odisea de encontrar techo en la gran ciudad. Con ese presupuesto, su punto de destino no podía ser otro que alguno de los extensos barrios de “llega y pon” que cercan la urbe. En su caso se trató de la “parte buena” del reparto Los Pocitos, en el municipio citadino de Marianao. Allí lograron comprar una pequeña casa de tablas y ladrillos sin repellar, con techo de tejas de cartón y un único cuarto. Todo sin papeles, como el resto de las viviendas de esa extensa barriada que pueblan fundamentalmente inmigrantes de la parte más oriental de la isla.

 


LOS PALESTINOS.


Precisamente de las provincias del oriente, las más pobres, parte el flujo migratorio que condiciona la realidad demográfica del país. Los nacidos en esa zona tienen un título propio: “palestinos”, y son objeto de una discriminación tan habitual que parece formar parte de la identidad nacional. “El término ‘palestino’ es doblemente ignominioso: porque etiqueta a una parte de sus ciudadanos (y) porque toma como objeto de mofa a una nacionalidad que por su lucha es digna de admiración”, se lamentaba hace algunas semanas el escritor Reinaldo Cedeño en un artículo que suscitó discusiones en Internet. A su juicio, ni el Estado ni los medios de difusión masiva han hecho lo suficiente para cambiar el actual escenario, favoreciendo con su “apatía” la victimización de ese segmento poblacional.


La problemática trasciende, con mucho, el escenario de las políticas culturales o para la igualdad social. Las diferencias en cuanto a desarrollo y oportunidades signaron desde siempre las distintas regiones geográficas de la isla, generando corrientes migratorias que se extendían por su eje central, por lo regular con dirección al oeste. Luego del triunfo de la revolución ese proceso se moduló parcialmente gracias a los planes de desarrollo aplicados por el nuevo gobierno, que pretendían una evolución más armoniosa de todos los territorios. La crisis de los noventa echó por tierra la inmensa mayoría de aquellos proyectos. Sólo entre 1991 y 1996 la emigración promedio hacia La Habana pasó de unas 10 mil personas anuales a casi 30 mil.


Ese fue el contexto en que se aprobó una de las legislaciones más polémicas: el decreto-ley 217, de 1997. En él se establecen limitaciones para el asentamiento en la capital de los cubanos llegados desde otras provincias, quienes pueden ser multados y deportados hacia sus localidades de origen si son sorprendidos residiendo en la ciudad sin todos los permisos de rigor. Además, aunque la disposición no lo especifica, las autoridades tienen la prerrogativa de recluir en establecimientos penitenciarios a los reincidentes, bajo el pretexto de la llamada “peligrosidad social”.


En sus cinco años como “capitalina” Caridad ha sido de todo un poco, “menos ladrona y puta”. Cuenta que ha limpiado casas, trabajado en cafeterías y otros negocios del floreciente sector privado, vendido los más disímiles artículos... Precisamente el último de esos oficios es el que ahora le permite ganar el sustento para ella y sus familiares. Adonde va, Caridad lleva siempre varias cajas de tabaco, que consigue entre tabaqueros particulares, ilegales como ella, y que más tarde vende en las cercanías de los hoteles u otras zonas con gran afluencia de extranjeros. De ahí el riesgo de que puedan detenerla y deportarla, un desenlace que dejaría sin protección a sus dos hijos, de 11 y 16 años, y a su abuela, que ronda los 70.


De acuerdo con los censos realizados en 2002 y 2012, un tercio de los más de 2 millones de habitantes de La Habana son nacidos en otras provincias; buena parte de ellos (algunos estudios aseguran que hasta un 25 o 30 por ciento) se encuentran en una situación migratoria irregular. “Sólo cuantificar la magnitud del fenómeno ya resulta un reto, pues en muchas de esas barriadas las personas tienden a esconderse y se niegan a colaborar con cualquier estudio por miedo a salir perjudicados”, asegura Richard Esteban, profesor de sociología en la Universidad de La Habana. “Es un asunto con el que convivimos de forma habitual, que afecta a miles de cubanos, pero que se mantiene a la sombra y con muy pocas posibilidades de solución.”

 


CONDICIONES.


Para regularizar su estatus en La Habana, un inmigrante del interior del país debe contar con una vivienda propia o el consentimiento del propietario de una que le permita inscribirse en su dirección particular. El proceso incluye trámites en varias dependencias de alguno de los 15 gobiernos en que se divide administrativamente la urbe, comprobaciones y numerosos documentos, además de la siempre difícil firma del presidente (alcalde) de la demarcación donde se aspira a residir.


Sin esas formalidades no es posible obtener el carné de identidad que acredite la condición de “legal”, y sin éste serán infructuosos los esfuerzos para acceder a algún empleo estatal, a los productos que se distribuyen de forma subsidiada a través de la libreta de abastecimiento, y –al menos en teoría– a los servicios gratuitos de salud y educación.


“Los niños asisten a la escuela hasta que se gradúan de algún técnico medio o de obrero calificado –porque el preuniversitario también se otorga según la dirección del estudiante–; y más tarde, a la hora de ejercer, no pueden hacerlo en La Habana porque no residen oficialmente en ningún lugar de la ciudad, aunque muchos nacieron allí”, comenta la periodista Lisandra de la Paz en un artículo publicado por la revista científica Juventud Técnica. Es una realidad compleja, en la que “todos tienen derecho la atención médica, sobre todo las mujeres embarazadas, pero al nacer el niño o la niña se les obliga a inscribirlos en su provincia de origen, donde su carné dice que residen”.


Pero por adversa que sea la realidad en la que viven, ni Caridad ni los suyos, ni otros miles que cada año arriban a la ciudad, piensan en el retorno. En Baire, su poblado natal, “no hay nada que buscar. A las mujeres sólo nos queda trabajar en la agricultura, en algún negocito que aparezca por ‘la izquierda’, o dedicarnos a atender a un hombre. ¿Acaso eso es vida?”.


“¿Volver a dónde?”, repiten casi todos. Para ellos La Habana sigue siendo la “tierra prometida”.

 

 


 

Brecha

 

 

El fantasma del período especial

 

 A un año del reestablecimiento de las relaciones diplomáticas, EEUU mantiene el embargo económico a la isla / Foto: AFP, Yamil Lage

 

 

Por: Patricia Grogg

 

Las medidas aplicadas por el gobierno cubano para enfrentar la crisis incluyen la disminución del suministro de electricidad en organismos y empresas de Estado, y la reducción de gastos en divisas.

 

Los cubanos temen volver a soportar las penurias del llamado “período especial económico”, por la nueva crisis que afecta al país y ha obligado al gobierno a tomar un programa de medidas de austeridad. El fantasma del período especial, como se denominó a la aguda depresión de los noventa, recorre otra vez los hogares, aunque gobierno y especialistas coinciden en que la nueva crisis es diferente y existen recursos para afrontarla.


El presidente, Raúl Castro, reconoció este mes la crisis y alertó que vienen tiempos duros, mientras tomó medidas a favor del ahorro energético y la contención del gasto de divisas, además de sustituir al ministro de Economía y Planificación, Marino Murillo, por Ricardo Cabrisas, un veterano y eficaz negociador en las áreas de comercio exterior y las relaciones financieras.


A principios de julio, Castro y el entonces aún ministro Murillo insistieron en que el programa de ajustes diseñado para enfrentar la falta de liquidez financiera y el desabastecimiento petrolero afectaría “lo menos posible” a los 11,2 millones de habitantes del país. Pero ya son numerosas las quejas por imprevistos cortes de energía eléctrica.


La empresa estatal Unión Eléctrica insistió este mes en que las interrupciones en el sector residencial se deben a imprevistas roturas y a la poda de árboles, usual en el inicio de la temporada ciclónica, de junio a noviembre.


Las medidas aplicadas por el gobierno incluyen disminución del suministro de electricidad en organismos y empresas del Estado, y reducción de gastos en divisas. Además se da prioridad, en el uso de la reducida disponibilidad de divisas y de oferta energética, a aquellos sectores que aseguren ingresos externos, como el turismo, y que sustituyan importaciones.


Durante la grave recesión que siguió a la extinción de la Unión Soviética y la desaparición del campo socialista, a inicios de la década del 90, Cuba perdió el suministro petrolero proveniente de Moscú y sus principales mercados. Los apagones pasaron a llamarse popularmente “alumbrones”, por su frecuencia. Entre 1989 y 1993, lo más crítico del período especial, el país registró una caída de 34,8 por ciento de su Pbi. Según los analistas, la contracción en el suministro de combustible desde Venezuela, el principal socio comercial de Cuba durante este siglo, es el origen de los problemas que han desacelerado la economía en el primer semestre de 2016, cuando apenas creció 1 por ciento, la mitad de lo previsto.


De acuerdo a un convenio vigente desde 2000, Caracas abastece a La Habana de unos 90 mil barriles diarios de petróleo, a cambio de profesores, médicos y otros servicios. El corte abrupto de este intercambio generaría un gasto de 1.300 millones de dólares anuales, según expertos internacionales. “La analogía es evidente, aunque Caracas representa hoy menos de lo que Moscú significó, hace más de dos decenios, para el comercio, el desarrollo y las finanzas de Cuba”, comentó en un artículo sobre el tema el periodista especializado en temas económicos Ariel Terrero.


Pese a su baja calidad, el crudo extrapesado y el gas de producción cubana satisfacen 40 por ciento del consumo energético del país, entre ellos la generación de electricidad, aunque es preciso aligerarlo con petróleo de importación. Existen planes para elevar hasta un 24 por ciento en 2030 la matriz energética utilizando fuentes renovables.


Pávor Vidal, otro economista, alertó que “se sabía” que la crisis de Venezuela tendría un efecto negativo sobre Cuba, pero aun así se mantuvo alta la dependencia comercial y financiera con ese país, en tanto la renegociación con acreedores y la apertura de nuevos espacios de integración internacional no se han traducido en mayores flujos comerciales y de inversiones. Antes de llegar a un nuevo período especial, “la primera fase por la que transitaremos es una fuerte contracción de la disponibilidad de divisas, que pondrá en riesgo la acertada política de estos años de renegociar y poner al día las finanzas internacionales”, opinó este profesor de la colombiana Universidad Javeriana, de Cali.


Por tanto, el primer desafío será evitar un “corralito financiero” como el de los años 2008 y 2009. Vidal reiteró que en la actualidad las opciones para amortiguar el impacto incluyen dar luz verde a los proyectos de inversión extranjera en proceso de aprobación y eliminar el monopolio estatal sobre el comercio externo, lo que implica abrir un “mercado competitivo de insumos y bienes de capital físico”. También propone expandir el espacio de la pequeña y mediana empresa privada y las cooperativas, con posibilidad de que participen los profesionales. “Es decir, la respuesta a la crisis tiene que ser una combinación de ajuste (que es lo que ya tiene planeado el gobierno) y de liberalización de los mercados”, dijo.


El recambio en el Ministerio de Economía y Planificación colocó desde el 14 de este mes al frente de esa crucial cartera a Cabrisas, de 79 años, una de cuyas últimas gestiones fue la renegociación de la deuda con el Club de París. En su nuevo cargo, Cabrisas va a tener que hacer uso de esa experiencia para tratar de preservar la credibilidad de Cuba ante sus deudores y hacer manejable el endeudamiento externo. Murillo, de 55 años, se mantiene como jefe de la Comisión Permanente para la Implementación y Desarrollo, responsable del proceso de actualización del modelo económico del país.


La difícil coyuntura económica coincide con el primer aniversario del restablecimiento oficial de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, el 20 de este mes. Desde entonces, ambos países han mantenido un fluido diálogo, aunque la total normalización de los vínculos bilaterales continúa entorpecida por el mantenimiento del embargo económico estadounidense a la isla. El presidente Barack Obama anunció en marzo en La Habana que se eliminaría la prohibición de que Cuba use dólares en sus transacciones internacionales, pero “lo cierto es que no se ha logrado todavía efectuar pagos ni depósitos en efectivo en esa moneda”, se quejó Castro.

 


Por Patricia Grogg, periodista de la agencia Ips.

 

 

 

 

Publicado en Internacional

 

De tanto suceder ya formó callo. Así sucede en nuestra piel cuando algo nos roza o aprieta en la misma parte y de manera repetitiva. Tanto roza, tanto aprieta, tanto duele, que nuestro mismo cuerpo termina por aislar la zona afectada, por insensibilizarla.

 

Así ha terminado por suceder con el sistema de salud. El dolor, transformado en denuncias diarias por su pésima prestación, ha terminado por volverse un lugar común, hasta el punto de sacar callo, en este caso hasta volverse algo natural. Es así como las largas colas ya no conmueven, tampoco los procedimientos quirúrgicos no realizados, ni la negación para entregar medicamentos, como la no autorizaciones para exámenes especializados; con el calló que por años ha sacado la sociedad todo esto parece “normal”.

 

Pero todos sabemos que esta situación no es normal, que esta realidad es la expresión palpable de un sistema de salud que no actúa con la oportunidad, celeridad y calidad que demandan las necesidades de los pacientes. En últimas, un sistema deshumanizado que solo mira las cifras económicas como indicador fundamental.

 

El riesgo de esta realidad es que terminemos por volvernos insensibles ante tal realidad e, incluso, que lleguemos a volvernos cínicos, así como lo son los poderosos y los gobiernos de turno. O cómo calificar la respuesta que ante esta realidad brindan, año tras año, los gobernantes de turno: “no estamos frente a una crisis de salud”, y “la mejor salida para solucionar el problema que tenemos en el sector es liquidar las instituciones públicas de salud y seguridad social”.

 

 

¿Liquidar es la opción?

 

Los procesos de liquidación de los hospitales públicos consisten en cerrarlos un día, liquidar a toda su planta de personal, entregarle la planta física a un privado para que abra la misma institución al otro día, con otro nombre y con unas reglas de contratación del personal de salud totalmente flexibilizadas. ¿Esto realmente es una medida adecuada para enfrentar la grave problemática que vive el sector de la salud en el país?

 

¿Será que liquidando el Hospital Departamental San Francisco de Asís ubicado en Quibdó se van a resolver –de la noche a la mañana– sus problemas acumulados históricamente? ¿Igual con la situación del Hospital Departamental de Cartago, Valle del Cauca?

 

¿Qué ventajas ha traído para el país el cierre de muchos de sus hospitales públicos? Incluso, ¿cuál ha sido las ventajas arrojadas al país por la liquidación de EPS como Cajanal o Salucoop?

 

Como dicen por ahí de ciertos matrimonios, estas medidas encuentran la fiebre en la sabana, pero no abordan de fondo los problemas que los producen.


Las muertes de cientos de pacientes por falta de atención oportuna, como la recientemente sucedida en Cali con un niño de 8 años con diagnóstico de leucemia –que requería un transponte de medula como opción terapéutica pero que la EPS autorizó tardíamente–, son la evidencia que con liquidación o sin liquidación de instituciones públicas o privadas, la tendencia de enfermedad y muerte sigue el mismo cauce institucional.

 

Estamos ante una constante que debe romperse. Un sistema de salud público que vele en verdad por la vida de quienes acuden al mismo, está en la obligación de establecer los mecanismos pertinentes para posibilitar que cuando una persona requiere una intervención terapéutica ésta se haga en los tiempos indicados, porque de lo contrario los efectos que se producen son significativos, desde secuelas leves a graves, y hasta la muerte.

 

 

A problemas estructurales, salidas estructurales

 

La pregunta que surge ante esta realidad es, ¿hasta cuándo será posible aguantar esta situación indolente e indigna por la que está atravesando la mayoría de la gente en el país? ¿Habrá callo para cubrir tal herida, tal dolor, tal desangre? ¿Existirán medidas de fondo para evitar la prolongación y profundización de esta tragedia?

 

La experiencia de otros países, y el conocimiento del sector, indican que sí. Se requieren diversos cambios estructurales, no solamente con relación al tema de la estabilidad financiera de las instituciones, la cual es posible lograr eliminando la intermediación financiera que el sistema de salud colombiano estableció con las EPS. Como es conocido, este modelo hoy genera enorme déficits a las instituciones prestadoras de servicio de salud, tanto públicas como privadas, al no reconocer los montos de pago pertinentes, al no pagarles a tiempos los servicios prestado y al glosarles otro montón.

 

También es necesario poner en marcha un modelo de atención en salud que privilegie la promoción y la prevención por encima de la curación. La saturación en las salas de urgencias no se resolverá con más salas de urgencias, ¡no!, se resuelve con un modelo que atienda a la población directamente en sus territorios, que contribuya a mejorar las condiciones de vida y trabajo de la gente, y que detecte las enfermedades en sus primeros estadios para resolverlas en los niveles primarios de atención.

 

Esta realidad, terrible por sus consecuencias para millones de personas, se resuelve dignificando a los y las trabajadoras del sector salud, con empleos estables y con condiciones laborales justas, sin sobreexplotarlos, para que atienda con calidad y humanidad.

 

Pero también contribuye a su resolución, que la gente retome el control de su propia salud, desmedicalizando la vida y volviendo a ejercer la autonomía y soberanía sobre sus cuerpos, utilizando los múltiples saberes y prácticas sobre el cuidado de la salud, que va más allá del uso extendido de medicamentos, y haciendo uso del sistema de salud alopático solo en ciertas circunstancias y para ciertas patologías.

 

Se resuelve, no sobra reiterar en ello, transformando la política pública que instauró la salud como una mercancía, por otra que la conciba y la haga realidad como un derecho humano fundamental.

 

Hay que obrar. No es aceptable ni soportable, que más niños, mujeres de toda edad, hombres viejos, adultos, jóvenes o niños, continúen esperando tras largas colas, la desatención, el desaire, la dejadez, el agotamiento de sus vidas, y la llegada de la muerte, ante situaciones que en muchas situaciones son tratables y/o evitables. Que el callo no llegue a nuestros cerebros.

 

 

Publicado en Edición Nº226
Jueves, 28 Julio 2016 10:53

Hoja de ruta para el paro nacional

 

El segundo semestre de 2016 estará colmado de manifestaciones y jornadas de protesta por todo el país. Movilizaciones que serán la antesala del paro nacional previsto para el mes de octubre, con el cual las organizaciones sociales pretenden enfrentar la inminencia de la reforma tributaria. Sumado a esto las intenciones del alcalde Peñalosa en vender la ETB y el listado de empresas estatales para enajenar que presentó el Ministro de Hacienda, Ecopetrol entre ellas.

 

 

En Bogotá, la sede sur de la Asociación Distrital de Educadores –ADE– abrió sus puertas, durante el 8 y 9 de julio, a los centenares de delegados y activistas sindicales, sociales y políticos* que respondieron al llamado para realizar un nuevo Encuentro nacional de organizaciones sindicales, sociales y políticas.

 

El motivo de esta nueva cita: la crisis política, social, ambiental y económica que agudiza la problemática de los sectores populares en Colombia, así como una agenda legislativa impositiva que anuncia para los próximos meses el trámite y aprobación de las reformas tributaria, laboral, pensional, educativa y de salud entre otras, para ahondar la agenda del gobierno Santos a favor de empresarios nacionales e internacionales, políticas que incrementarán la exclusión y la pobreza.


Como su filosofía lo sustenta, el Encuentro surge de la necesidad de avanzar en un espacio para la articulación de la protesta popular en todo el territorio nacional, así como en espacios regionales o locales, todo ello en la perspectiva de ambientar y crear condiciones para el paro nacional. El plan de acción aprobado, resume el proceso y la meta.

 

 

Sí a la paz con justicia Social

 

Articulado al proceso adelantado desde la movilización nacional del 17 de marzo de este año, los delegados –distribuidos en comisiones de trabajo– socializaron y discutieron el pliego nacional de peticiones presentado al presidente Santos en tal fecha. El resultado fue la modificación de algunos puntos y la profundización de otros para que incluyeran a los sectores que, inconformes con el documento, demandaban ampliar los 15 puntos de tal pliego.

 

Así, en la sesión plenaria del sábado 9, los comités de sindicatos, pensionados, agrario –incluyendo minería–, ambientalistas, estudiantes, comunales y problemática urbana, servicios públicos –transporte, sistema general de participaciones (educación, salud, agua potable y saneamiento básico) y planes de acción nacional y regionales, desarrollaron un panel sobre paz y coyuntura política.

 

La discusión, desarrollada sin mucha profundidad, permitió visualizar identidades y diferencias en el análisis que del país realizaron las diferentes organizaciones sociales que llegaron a este Encuentro.

 

Así, por ejemplo, la paz es un propósito afín a todos los sectores y organizaciones participantes, lo que también afloró en las relatorías entregadas por las comisiones, de ahí que la premisa más popular fuera “Sí a la paz con justicia social”. En torno a esta premisa se formularon inquietudes relacionadas con las movilizaciones en lo que va del año, que hacen más que evidentes los problemas de fondo en lo que respecta a la distribución de la tierra, de la riqueza y el acceso por parte de la población más pobre a los derechos básicos constitucionales.

 

La reforma tributaria que se avecina, la ley Zidres, la reforma laboral, de educación, salud y el nuevo Código Nacional de Policía, auguran un contexto de pos-acuerdo plagado de inequidades e injusticias sociales, mucho más profundas. En un país sin el enemigo tradicional que representaron las Farc por más de 50 años, saldrá a la luz la verdadera causa del hambre, de la pobreza, de la ignorancia, de la injusticia, de la concentración de la riqueza, etcétera, todos ellos, y otros más, flagelos protuberantes de nuestra sociedad.
La maquinaria política de la actual administración, que se acomoda perfectamente a los requerimientos del capital gringo, europeo, chino, entre otros, incrementará el número de pobres en el país, sin importar que el Presidente manipule los límites de la línea de pobreza. Colombia será, por fin, una dictadura civil concertada por todos y todas a cambio de subsistir, pagando con silencio el derecho a vivir.

 

 

Pobreza democrática y precariedad para todos
 

 

Una de las problemáticas centrales que caracterizó las discusiones del Encuentro fue la cuestión del campo, abordada desde la tenencia de la tierra, la reparación y restitución a las víctimas de desplazamiento y los TLC. Este último tema concentra todas las preocupaciones de las y los campesinos y trabajadores/as agropecuarios, pues los tratados de libre comercio propician la importación de alimentos libres de aranceles, al tiempo que permiten la apropiación de la tierra por parte de las empresas multinacionales, lo que terminará por sumir en la total pobreza y marginalidad a quienes habitan el campo.

 

“La profundización del modelo de TLC, el aumento de las importaciones de alimentos, el alza constante de los insumos necesarios para la producción agropecuaria, la negativa del Gobierno Nacional a quitar las deudas de los productores, la insistencia en privilegiar la mega minería, sobre la producción agrícola, la aprobación de la ley de ZIDRES que niega el acceso a la tierra a los trabajadores agrarios y campesinos que no la poseen, para entregársela a grandes monopolios del agro-negocio, tanto nacionales como extranjeros, y la negación de cumplir lo acordado con las diferentes organizaciones Dignidad Agropecuaria de Colombia y Cumbre Agraria, nos lleva a expresarle al país nuestra disposición de participar en la preparación y realización de un Paro Cívico Nacional que enfrente las políticas económicas y sociales del gobierno de Santos”1.

 

Como si fuera poco, los mineros continúan, sin tregua, perseguidos por el Gobierno y las multinacionales mineras. Para ello, para legitimar su proceder, no cesan las campañas mediáticas de criminalización y desprestigio de su tradicional actividad económica, y de arrasamiento y desplazamiento de los territorios donde ancestralmente han tenido presencia y han contribuido al desarrollo económico y social de las regiones.

 

El acceso digno a trabajo, salud, vivienda, alimentación, así como educación, también ocupan un espacio fundamental en el actual devenir social y político. El aumento de la informalidad laboral, y el desempleo sin solución real, el sistema de salud cada día más precario, la persistencia de la pobreza extrema, la deficiente calidad de la educación, así como los problemas que afectan a este gremio, desencadenan múltiples movilizaciones en el territorio nacional.


“El magisterio, liderado por FECODE, realizó un paro nacional el primero de junio con ostentosas movilizaciones en todo el país; la fuerza del Magisterio logró sentar al gobierno modificando determinaciones unilaterales que el Ministerio de Educación había expedido en contravía a lo acordado en el paro de mayo del año pasado. Los camioneros en paro, que quieren soluciones concretas y rechazan las acostumbradas e incumplidas promesas del gobierno nacional. Esas son las reivindicaciones y luchas que animan y motivan nuestras justas peticiones”2.

 

Los resultados de la resistencia están por verse. Pese a las jornadas de lucha desatadas, las problemáticas sociales persisten, e incluso se agudizan. La lección es clara: falta fuerza, hay que profundizar la presencia y la coordinación social. Solo así, luchas como las del pasado 17 de marzo, rendirán frutos inmediatos. Al no ser de tal tamaño, el Gobierno siente que cuenta con espacio para profundizar su política antisocial. Pero no sólo esto, también valora que cuenta con espacio para privatizar los pocos bienes públicos que conserva el país, así como mantener la salud como un servicio a cargo de particulares; la educación pública –entre ella la universitaria– sin recibir los dineros que requiere para funcionar sin contratiempos y con calidad, transformadas en muchos casos en un simple negocio, permitiendo que grandes segmentos de la juventud pasen sus mejores años sumidos en la ignorancia y el conformismo.

 

El Encuentro, como parte de esta realidad, retomó la grave situación en que entró la capital del país:

 

“En Bogotá, capital de la república y centro urbano de mayor concentración, la aplicación del modelo neoliberal con Enrique Peñalosa tiene los rasgos de un arrasamiento total contra el patrimonio público, el empleo y los derechos sociales de la población. Es un modelo de ciudad para los ricos y el negocio y contra los derechos ambientales; modelo que cada día recala más rechazo e indignación de la ciudadanía”3.

 

Denunció, de igual manera, que el gobierno nacional no tiene voluntad política para negociar las exigencias de los sectores sociales, y mucho menos para solucionar sus necesidades.

 

“En consecuencia hace un llamado a la población a preparar el paro nacional para el mes de octubre; seguro que alrededor del pliego de peticiones de 15 puntos se concretarán todos los sectores económicos y sociales que buscamos la conjunción de una nación con plena soberanía económica y política que permita el desarrollo de nuestra producción nacional y el goce de un bienestar que cobije a la inmensa mayoría de los colombianos [...]. Desde las veredas, pueblos, municipios y capitales de Colombia se adelantará toda la elaboración del Paro Cívico Nacional, empezando por difundir en todos los rincones el contenido del Pliego Nacional, conformando comités de paro a todo nivel y preparar las grandes movilizaciones que, abanderadas por las razones expuestas, derroten las pretensiones antinacionales y antipopulares del gobierno”4.

 

 

Plan de acción

 

Terminada la sesión del 9 de julio, los delegados y demás presentes acordaron la convocatoria para el paro nacional. Para lo cual decidieron reactivar, reorganizar y operar los comandos regionales y los comités locales, para así conocer el estado de ánimo de los colombianos. Coordinar jornadas de movilización y de propaganda y mantener un enlace continuo con las iniciativas locales, regionales y nacionales para lograr la inclusión de sus exigencias en los puntos por negociar con el Gobierno.

 

La búsqueda de nuevas organizaciones para que se vinculen a la preparación e impulso de esta jornada, y la más amplia convocatoria de la ciudadanía, para lo cual la difusión del pliego de los 15 puntos, base de la protesta del pasado 17 de marzo, se torna en fundamental. El pliego debe extender raíces locales y regionales, particularizándose de acuerdo a tales realidades.

 

Por último, dieron luz verde para que los distintos sectores convoquen jornadas previas de movilización que sirvan como preparación del paro nacional, según acuerdo de los comandos regionales y de comités locales, para así acumular fuerzas.

 

 

* El encuentro contó con la participación de 600 representantes de las centrales obreras; Central Unitaria de Trabajadores CUT, la Confederación General de Trabajadores CGT, la Confederación de Trabajadores de Colombia CTC, la Confederación de Pensionados de Colombia CPC y la Confederación Democrática de Pensionados CDP, representantes del agro; Dignidad Agropecuaria Colombiana y la Cumbre Agraria Campesina, Étnica y Popular, la Cruzada Nacional por la Dignidad Camionera, el sindicato de Juntas de Acción Comunal y E24 y las representaciones del movimiento estudiantil.

 

1 Declaración Política del Encuentro Nacional de Organizaciones Sociales y Sindicales
2 Ibídem.
3 Ibídem.
4 Ibídem.

 


 

 

El sindicalismo no ve como pares a los jóvenes

 

desdaebajo (da) conversó con Brian Rojas (BR), integrante del Movimiento por la Defensa de los Derechos del Pueblo (Modep), y asistente a este Encuentro. En la conversación se tocaron temas referentes a las disidencias que dejó el Encuentro y a la labor pendiente de las organizaciones asistentes al mismo, de cara a la realización del paro. Aquí apartes de algunas de sus opiniones:

 

da. Luego de la socialización de la declaración política del Encuentro, algunos asistentes, usted entre ellos, expresaron su inconformidad con las conclusiones y con la forma en la que se aprobó la declaración. ¿Por qué está inconformidad? ¿Cuáles pueden ser algunas de las razones que expliquen por qué los movimientos sociales, y las organizaciones políticas de izquierda, no logran sus propósitos?

 

BR. Las formas en las que la izquierda tradicional desarrolla la política, la manera como burocratizó la participación en la toma de decisiones, todo esto es grave. Tenemos personas que llevan 20 o 30 años viviendo del sindicalismo, lo que permite que el clientelismo tome forma dentro de los sindicatos y, en consecuencia, provoca que este sector social no sea la fuerza que represente, efectivamente, a los trabajadores.

En general, las organizaciones que se oponen, no sólo a un gobierno en particular sino a un modelo de fondo que propicia la desigualdad y la inequidad, carecen, hoy por hoy, de un ejercicio horizontal en las relaciones de poder. Poco difieren del sistema –democrático– de las mayorías, y permanecen alejadas de un proyecto incluyente que no difiera sesgos políticos, sino que concuerde en un propósito común: un país en paz con justicia social.

Estas burocracias se han anquilosado en ciertas direcciones; hay compañeros que llevan muchísimos años en esto y no ven como pares a los jóvenes que venimos en diferentes procesos de resistencia.

 

da. Más allá de las contradicciones, este evento era necesario, ¿se logró un acuerdo entre las organizaciones?


BR. El Encuentro obedece a la oleada de movilizaciones y paros en los diferentes territorios y sectores populares, razón más que suficiente para generalizar el sentimiento de malestar en las clases medias y bajas del país.

 

da. ¿Por qué se dilató la discusión de la fecha del paro?, ¿por qué alegaban que aún no había certeza para la acogida de un paro nacional?


BR. Si usted tiene 8 paros en un semestre, no me venga a decir que no hay la condición para un paro nacional; la gente está ahí y ya no se aguanta. Esto es claro, pero también lo debe ser que este debe ser un paro para la gente, no para las organizaciones [...]. Así las organizaciones sociales y políticas no nos pongamos de acuerdo, la gente va a seguir peleando [...] y va a salir a pelear por sus derechos. Llegará el momento en que el Gobierno no pueda responderle a todo el mundo; le va a prometer plata a los camioneros, a los indígenas, hasta que llegue el momento en que la crisis económica no le permita ni siquiera esos paños de agua tibia.

Todos esos factores configuran un nuevo momento político [...] por lo que el paro debe servir para potenciar la confluencia de todas las luchas en un solo escenario, para así detener el modelo, intentar de alguna manera frenarlo.

 

da. ¿Por qué se desgasta la figura del paro, y de paso el discurso de la izquierda?


BR. Es preciso optar por nuevas alternativas para pensarnos este país. El modelo que está no sirve, no funciona. No hay reformas que modifiquen la situación por la que atravesamos, no sólo en Colombia [...]. Creemos que hay que resolver los problemas históricos que tiene el país: el modelo educativo, el sistema de salud –que prevenga y no corrija–, el sistema laboral que entienda el trabajo como un derecho...

¿Quién hace la revolución en un país?, es importante pensar en las personas que padecen el modelo, para la articulación de una movilización y, sobre todo, para la organización de un paro nacional. Muchos coincidimos en que hay que hacer una revolución en este país, el problema es que las organizaciones creen que son ellas las que la van a hacer, cuando la realidad es que la revolución la hacen los pueblos.

 

 

Publicado en Edición Nº226
Martes, 26 Julio 2016 14:42

Superficie y vitalidad

La impresión que invade la atmósfera de la gran base de la sociedad es la de una crisis al mismo tiempo sistemática y sistémica, tanto como mucha incertidumbre y desconocimiento sobre los procesos o tendencias de fondo.

En la superficie, el mundo y la realidad aparecen como desasosiego y desesperanza. Crisis en todas partes y problemas ubicuos, universales y cambiantes a la vez. Como la Hidra de Lorna. Es lo que se deja ver, prácticamente, en cualquier país y para el gran público en los grandes medios de comunicación de masas.


Corrupción y crisis social, contaminación y polución, epidemias y pandemias, violencia e impunidad jurídica, desconfianza en las clases políticas e inutilidad del Estado, robo del erario público y complicidad del sector privado. Incluso el miedo a meteoritos o a movimientos geológicos con efectos devastadores, por ejemplo. La impresión que invade la atmósfera de la gran base de la sociedad es la de una crisis al mismo tiempo sistemática y sistémica, tanto como mucha incertidumbre y desconocimiento sobre los procesos o tendencias de fondo.


Ya un sociólogo como Z. Bauman ha mostrado suficientemente que la política y el poder consisten en el mundo de hoy en una producción de incertidumbre, y de temores estratégicamente manejados para hacer que los individuos y las sociedades siempre vayan a la zaga de los acontecimientos, con una sensación de que la vida se escapa, que el destino del mundo no avizora horizontes de optimismo y que, en fin, a escala personal, cada quien haga lo mejor que pueda para vivir el momento.


Mientras que este es el mundo y la realidad en la superficie, la verdad es que en las profundidades —esas que en el sentir de los periodistas y editores “no son noticia” y “no producen noticias”—, existe, por el contrario, una enorme vitalidad.


Vivimos, literalmente, una época de luz. Nunca había habido tantos científicos, académicos, artistas e ingenieros como en nuestros días. Y jamás habíamos sabido tanto del universo, del mundo y de nosotros mismos como en el mundo actual. El mundo de la literatura, por ejemplo, es boyante, ancho, amplio y profundo. En la música se hace mucha experimentación y hay nuevos lenguajes que se esculpen en muchos lugares alrededor del mundo.


En ciencia, en el sentido amplio y generoso de la palabra, existen progresos y avances —no siempre lineales— que se plasman en revistas especializadas de todos los géneros, a la vez que se realizan seminarios, simposios y congresos donde se presentan avances o resultados que asombrarían a los legos, puesto que ya sorprenden a los expertos y conocedores (insiders).


La investigación y el conocimiento son expresiones de optimismo y de esperanzas en las posibilidades de la vida. Nadie que no crea que los problemas y las dificultades se pueden resolver no investiga. Por más que existan presiones administrativas y de poder sobre pensadores, descubridores e inventores.


Ha quedado ya en evidencia hace años que la vida y el conocimiento son una sola y misma cosa. Vivir y conocer son un solo proceso, sostenían Maturana y Varela hacia finales del siglo XX. Esto es, lo más grandioso que puede hacer un sistema vivo es al mismo tiempo lo más peligroso que puede llevar a cabo: explorar, cuestionar, conocer.


En las profundidades existen numerosos vasos comunicantes entre grupos, individuos, comunidades dedicadas al conocimiento y al pensamiento. Hay aprendizajes recíprocos e intercambios físicos y virtuales, y son numerosos los documentos de toda clase que se intercambian: artículos, libros, power points, videos cortos o más largos, direcciones físicas y virtuales y mucho trabajo a través de Internet y de las diferentes redes sociales. Pues también hay notables redes sociales eminentemente académicas y científicas.


Pero nada de esto es noticia para la gran prensa. Por el contrario, lo que domina al imaginario social es la banalidad, la trivialidad, la noticia inmediata de impacto, en fin, la grosería y la ordinariez. Por regla general.


Opinión, mucha opinión, y demasiado poco concepto. Por más que se vinculen, aquí y allá a algunos académicos a algunos medios de comunicación. De forma permanente o episódicamente. Y siempre el primado del sentido común.


Como lo ha dejado hace ya tiempo tanto la filosofía como la política, los tenedores del poder y los tomadores de decisiones exaltan y cultivan permanentemente el sentido común; y la opinión. Pues el sentido común es esencialmente acrítico, y redunda en los lugares comunes. Al fin y al cabo los gobiernos más verticales en el mundo siempre han hecho del sentido común una de sus banderas más preciadas.


H. Arendt lo dejó suficientemente en claro: la banalidad del mal se funda exactamente en todos aquellos que siguen órdenes y son acríticos. Quienes no cuestionan y trabajan en términos de eficiencia y eficacia. O como también se dice: la lealtad y la fidelidad ante todo, dos rasgos manifiestamente mafiosos. El mal se banaliza gracias a todos aquellos que viven en la superficie como en la falta de criterio propio, sentido de independencia, autonomía y libertad. Pues lo que salió a la luz en el juicio a A. Eichmann era, ante todo, el sentido de pertenencia y el cumplimiento de las normas, las estructuras, las organizaciones y las instituciones. La esencia misma del fascismo/nazismo.


La ciencia, en el sentido amplio y generoso de la palabra, no es noticia, y el espacio para la misma es extremadamente limitado de cara al gran público, porque la ciencia permite y exige a la vez argumentos, pruebas, demostraciones. Y todo lo contrario del mundo de los negocios, la administración y la política: consensos y acuerdos. La ciencia se funda, por el contrario, en mucha reflexión, mucha crítica y amplio debate. Y esto no es conveniente que salga a la superficie.


Los personajes más mediáticos cumplen, literalmente, una función religiosa: religan a grandes masas, en grandes espectáculos, y uniformizan gustos y comportamientos. Y entonces se vive el mundo como espectáculo. Con grandes y pequeñas alegrías: con grandes y pequeñas tragedias. Pues así resulta fácil controlar a la gente.


En las profundidades, en la antípoda al mundo laboral con su ingeniería social aceitada, existe una vitalidad insospechada, que es el producto de mucha creatividad, mucha innovación, mucha experimentación y juego. En las artes y las letras, en ciencia y en investigación, en las humanidades y en las disciplinas existe un mundo boyante, con efervescencia, altamente dinámico y lleno de ganas de no dejarse vencer por el pesimismo. En la superficie se conserva el mundo. Es desde las profundidades desde donde se lo transforma.

Publicado en Ciencia y tecnología

La vida de Manuel Castells (Hellín, Albacete, 1942) es un laboratorio. Analiza y concluye. Catedrático de Sociología en la Universidad de California y en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), honoris causa por un sinfín de universidades, en el 2012 el Parlamento noruego le concedió el premio Holberg, considerado el Nobel de las Ciencias Sociales. Su último libro De la crisis económica a la crisis política. Una mirada crítica (librosdevanguardia) analiza todo lo que está pasando, que no es poco. Tenía previsto que el Reino Unido abandonara la Unión Europea, pero asegura que seguirá unido. La Unión Europea, sin embargo, no sobrevivirá tal y como está. Así lo explica en esta entrevista.

 

23 de junio de 2016. Los británicos acuden a las urnas para pronunciarse sobre su permanencia o no en la Unión Europea. Europa se acuesta con los sondeos que dan una ligera ventaja al ‘Remain’ y se levanta con el triunfo del Brexit. Es la noche de San Juan, de hogueras y fuego. Fuego purificador. ¿Tenía que pasar?

 

Absolutamente. Estaba tan previsto que desde hace tres años he estado coordinando una investigación sobre las crisis europeas, incluyendo la crisis de legitimidad con un grupo de investigadores europeos con John Thompson de Cambridge y Michel Wieviorka de Paris. Una de mis previsiones era que si se hacían referéndums, en particular en el Reino Unido, habría una crisis institucional. El Brexit es la expresión concreta del hartazgo de los sectores populares con una eurocracia cada vez más arrogante y autoritaria. Es la hora del fuego, aunque está por ver si purificador o destructor.

 

Hace años que usted ha escrito que el proyecto europeo puede ser reversible, que puede saltar por los aires. El sentimiento anti Unión Europea se está extendiendo como un reguero de pólvora. Francia e Italia, por citar sólo dos países, pueden seguir la senda británica convocando también sus propios referéndums.... ¿Qué se ha hecho mal? ¿Se va hacia la desintegración del proyecto europeo?

 

Lo único cierto en estos momentos es la incertidumbre, pero eso ya es mucho en cuestiones que ya se consideraban resueltas, como es la integración europea. El proyecto europeo tiene un defecto de origen: el déficit democrático. Es un proyecto de las élites políticas y económicas en el que no se ha integrado ni las necesidades específicas de sectores populares, ni fórmulas de representación política efectiva, ni la construcción de una identidad europea reconocida como común. Y también hay problemas de diseño increíbles, como el de un euro insostenible. ¿Cómo puede hacerse una moneda común sin una política fiscal común, un régimen bancario común y enormes diferencias de productividad entre los países? Cuando todo va más o menos bien, no molesta ser europeo, pero cuando hay crisis económica y hay que ayudar o repartir, o cuando hay crisis de refugiados de guerra, cada país se atrinchera en lo suyo. Los ciudadanos del mundo con una posición dominante son los que se lo pueden permitir. Los que se encuentran superados por la globalización y la supranacionalidad buscan recuperar los pocos mecanismos de control político que tienen en el marco del Estado nacional.

 

¿Podrá reinventarse? ¿Qué ha de hacerse para corregir esta situación?

 

Europa sólo sobrevivirá con un proceso de relegitimación democrática y construcción institucional de abajo a arriba. El Parlamento europeo tiene que ser central y mucho más representativo. Los grandes países como Alemania y Francia tienen que ser limitados en su hegemonía. Las políticas de solidaridad tienen que complementar las políticas de crecimiento. Y hay que decidir si se trata de una federación europea o simplemente de un mercado común y una alianza estratégica de estados que conservan sus prerrogativas. Lo primero, que sería deseable en mi opinión, sólo puede hacerse mediante un proceso lento de construcción de una identidad europea que, sin eliminar las identidades nacionales, sustente mecanismos de solidaridad sobre bases de consenso. Y los referéndums, tan denostados ahora, deben utilizarse como consultas no vinculantes para tomar el pulso de la opinión ciudadana.

 

¿Quién cree que puede liderarlo?

 

Tienen que ser líderes políticos nacionales con fuerte consenso en sus países y que puedan tener una visión europeísta que concilie sus intereses nacionales con los de un federalismo europeo. No pueden ser estadistas burócratas dispuestos a sacrificar a los ciudadanos en aras de sus proyectos históricos. Merkel podría haber sido, pero se equivocó al imponer austeridad a países que no podían soportar la fórmula alemana. Y se equivocó en su política de imposición a la Europa del sur, saltándose la soberanía nacional. Los nuevos líderes tienen que surgir de nuevas fuerzas políticas que pongan por delante los intereses de la gente y construyan Europa desde ese prisma.

 

¿Cómo imagina esa Unión Europea que puede renacer de las cenizas de Sant Joan?

 

Un Estado-red que no sea supranacional, sino co-nacional y asentado en políticas de solidaridad social y entre países, así como en procesos de construcción de una identidad europea que complemente sin subordinar las identidades nacionales. Mediante políticas como el programa Erasmus, integración de medios de comunicación, enseñanza de las lenguas europeas, un Schengen reforzado completado con un sistema de seguridad inteligente, una cultura digital compartida, redes culturales europeas, música pan-europea, torneos deportivos pan-europeos, vacaciones infantiles y turismo tercera edad por toda Europa. Asimismo, redes de ciudades con poderes de deliberación más allá de las instituciones nacionales. Sistemas de participación ciudadana por Internet, incluidas consultas y voto por Internet.

 

Como usted dice, la política son emociones y el miedo se ha instalado en la conciencia de los ciudadanos, y no sólo en Europa...

 

Efectivamente, el miedo es la más potente y la más negativa de las emociones humanas. A lo que añadiré que son los europeístas y las élites quienes más practican la política del miedo. De hecho, impusieron la política de hechos consumados, como el euro, y luego amenazaron con toda clase de posibles catástrofes si los países o los ciudadanos querían invertir el proceso. A los partidarios del Brexit se les amenazó con una catástrofe económica, como se hizo con Syriza cuando los griegos desafiaron a Merkel. Esa política del miedo funciona a corto plazo, como ha ocurrido en las elecciones españolas. Pero someter a la gente en contra de su voluntad genera explosiones, como ocurrió con el Brexit en la noche de San Juan. Sobre todo cuando llega el Brexit y no pasa nada en la vida cotidiana de la gente.

 

Es un fenómeno que no sólo afecta a Europa. En el mundo occidental hay creciente sentimiento antiestablishment. En Estados Unidos, la candidatura de Donald Trump y el pulso que ha mantenido hasta el final Bernie Sanders con Hillary Clinton por la nominación es un claro exponente de ello...

 

Tiene toda la razón. El anti Unión Europea es una modalidad de un fenómeno más amplio y más profundo: la rebelión de las masas contra el establishment porque ya no se reconoce su legitimidad política. Sanders le disputó la nominación a Clinton con el apoyo de los veteranos de Occupy Wall Street. Y Trump puede llegar a presidente con el apoyo de la ola de indignación de los sectores populares, marginados por un capitalismo global que es cada vez menos productivo y más basado en la especulación financiera, con niveles de desigualdad social nunca conocidos hasta ahora, como demostro Piketty. Un ejemplo paradigmático es la resolución del juez europeo contra la querella de los afectados por las hipotecas leoninas de España, dándoles la razón como estafados por los bancos, pero absolviendo a la banca de la obligación de pagar lo que estafaron porque la estafa es de tal magnitud que, según la justicia europea, crearía graves desequilibrios macroeconómicos. Macroeconomía europea contra las necesidades de la gente: ese es el fundamento del antieuropeísmo popular.

 

La globalización, ¿cómo ha podido influir?

 

La Unión Europea es, para los pueblos de Europa, la expresión concreta de la globalización y la supranacionalidad. Por tanto, la resistencia a una globalización injusta toma la forma de una movilización contra esta Europa injusta, no contra una Europa de solidaridad.

 

Para finalizar, ¿continuará unido el Reino Unido?

 

Sí, porque los antieuropeos, ahora en el poder, son nacionalistas ingleses y no aceptarán disminuir el imperio. Y, además, las naciones centralistas europeas, como España y Francia, se opondrán a la independencia de Escocia para no alentar el separatismo de sus naciones subyugadas. Lo que sí es cierto es que el Brexit alimenta la tensión entre Inglaterra y Escocia, que probablemente conducirá a una negociación con mayor autonomía fiscal para Escocia, Gales y el Ulster.

Publicado en Política

En las últimas décadas el sector bancario y financiero consolidó su dominio sobre la economía mundial. Las transacciones e inversiones se hicieron cada vez más a imagen y semejanza de la circulación del capital financiero. El ciclo del capital industrial se fue deformando y subordinando cada vez más a los dictados de la racionalidad financiera. Y las prioridades de la política macroeconómica se convirtieron en simple reflejo de las necesidades de bancos y demás agencias del mundo financiero.

 

No ha faltado quien busque justificar este estado de cosas desde la perspectiva de la teoría económica. El intento apologético más conocido es el de Eugene Fama, autor de la hipótesis de mercados eficientes. Según esta idea, los precios de los activos financieros incorporan toda la información relevante disponible. Por lo tanto, es casi imposible que un inversionista compre activos subvaluados o que pueda venderlos a precios inflados. En otras palabras, los activos financieros siempre son vendidos a su valor real y los especuladores no pueden "ganarle al mercado". La única forma de obtener ganancias a través de la especulación es a través de la adquisición de activos cada vez más riesgosos.

 

Fama recibió el (llamado) premio Nobel de Economía en 2013. No es que el comité encargado de escoger el ganador del premio se hubiera equivocado al seleccionar a un autor cuyas ideas estaban chocando de manera tan espectacular con la realidad. Al contrario. Precisamente porque el mundo de las finanzas y la desregulación estaban siendo tan cuestionados en el momento más álgido de la crisis, el comité Nobel decidió cerrar filas alrededor de uno de los hijos predilectos del neoliberalismo financiero.

 

La credibilidad de los apologistas del sector financiero siempre ha enfrentado serios problemas. Una de las razones es que la teoría económica nunca fue capaz de desarrollar un discurso teórico sólido sobre la naturaleza y orígenes de la moneda. Desde los escritos de Adam Smith y algunos precursores, hasta los últimos desarrollos de la disciplina, la moneda siempre apareció como un objeto accesorio de lo principal, es decir, del mundo de las mercancías.

 

En el relato de la teoría económica los seres humanos existen de manera independiente y sólo entran en relaciones de intercambio a través de operaciones de trueque. Pero la permuta es una operación complicada en la que es indispensable el encuentro entre personas con necesidades recíprocas. Es decir, en una economía no monetaria el intercambio es un proceso arduo, que consume mucho tiempo. De acuerdo con la narrativa de los economistas, se inventó el dinero como una ingeniosa tecnología de transacciones que facilita los intercambios.

 

El corolario de esta narrativa es que el dinero se presenta por los economistas como una creación del mercado. O sea que para poder salir del torpe mecanismo del trueque, los economistas nos dicen con una cara dura digna de la Isla de Pascua que fue el "sector privado" el que inventó la solución, el dinero.

 

El libro de David Graeber, Deuda: los primeros 5 mil años, y una gran cantidad de trabajos de historia y arqueología se han encargado de colocar las cosas en su lugar. Hoy sabemos que el dinero está más ligado al desarrollo del complejo monetario-imperial-militar que al bucólico mundo del trueque que sólo existe en la mente de los economistas. Es decir, el dinero es más una institución creada por el poder público que por los actores privados que intervienen en el mercado. Sin embargo, la propaganda es más eficaz cuando se trata de contrastar 900 páginas de texto con un par de lemas de fácil digestión en el gran público.

 

Por supuesto que el corolario de la mitología de los economistas es que es indispensable evitar que el Estado controle de alguna manera este "instrumento de la civilización" que es el dinero. La historieta que cuentan los economistas está llena de ejemplos de reyes y emperadores malévolos que provocaron todo tipo de males e infortunios por haber tenido algún tipo de potestad sobre el dinero. Este es el mito fundamental sobre la creación del sistema económico. De ahí a las ideas sobre la necesidad de la independencia del banco central no hay más que un paso.

 

Lo que no se puede perder de vista es que la crisis global estalló en un momento en el que la función de creación monetaria está fuertemente controlada por el sector privado y sus bancos comerciales. Todos los mitos sobre el mercado de fondos prestables y sobre el sistema bancario fraccionario sólo sirven para distraer la atención. Los bancos no necesitan contar con depósitos para realizar operaciones de crédito. Al revés, la creación monetaria se realiza a través del crédito y este dinero-deuda tiene una clara función pro-cíclica: se desarrolla vertiginosamente en la fase ascendente del ciclo económico y se desploma cuando el ciclo entra en la fase declinante. La actividad de los bancos comerciales privados y el exceso de endeudamiento que provocan está en la raíz de la crisis. La solución pasa por una regulación estricta de la actividad bancaria.

 

Twitter: @anadaloficial

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El recurso previsto en la Constitución busca hacer frente a la grave crisis socioeconómica y de gobernabilidad que atraviesa el país

 

Un grupo de exfuncionarios del Gobierno de Hugo Chávez, incluyendo exministros, junto a representantes de una facción disidente del oficialismo, ofrecieron este lunes una rueda de prensa para exigir que se convoque este año a un Referendo Revocatorio contra el presidente Nicolás Maduro, algo que el régimen revolucionario busca evitar a toda costa.


“El referendo revocatorio, aparte de ser un derecho constitucional, es también una salida pacífica a la crisis política del país”, subrayó Ana Elisa Osorio, ministra de Ambiente en el Gabinete de Hugo Chávez durante cinco años, y ex diputada del Parlamento Latinoamericano por el gubernamental Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv). “Obviar esto podría conducir a salidas no deseadas”.


Además de Osorio, figuraron en la convocatoria, entre otros, el exministro de Educación y compañero de ruta de Chávez desde la primera hora insurgente, Héctor Navarro; Gustavo Márquez, ex ministro de Comercio; el mayor general retirado Oliver Alcalá Cordones, ex Jefe de la Zona de Defensa Integral de Guayana; el ex representante de Venezuela ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Freddy Gutiérrez; y el politólogo Nicmer Evans, dirigente de Marea Socialista, un desprendimiento crítico del chavismo.


Minutos antes del evento, el mayor general Alcalá Cordones –hermano del ex comandante del Ejército y actual alcalde de La Guaira (estado de Vargas, litoral central de Venezuela), Carlos Alcalá Cordones-, había consignado ante el Consejo Supremo Electoral (CNE), en su sede del centro de Caracas, un documento que contenía del mismo requerimiento. El petitorio incluye además la firma del exministro de Planificación y mentor intelectual de Chávez, Jorge Giordani.


“Nos calificamos como defensores de la Constitución, estamos a favor de que el pueblo decida”, fijó posición Alcalá Cordones, quien acompañó en 1992 al entonces comandante Hugo Chávez en su intentona golpista contra el segundo Gobierno de Carlos Andrés Pérez (1989-93), y a quien diversas versiones de prensa vincularon con carteles del tráfico de drogas durante su servicio activo.


En vista de la grave crisis socioeconómica y de gobernabilidad que atraviesa Venezuela, sectores de oposición han venido impulsando la realización de un referendo revocatorio contra el presidente Nicolás Maduro, un recurso disponible en la Constitución vigente de 1999, y que ya se puso en funcionamiento en 2004 frente al entonces presidente Hugo Chávez, quien ganó el desafío.


La oposición solo ha conseguido completar ante las autoridades electorales una primera fase del proceso de activación del Referendo, y acusa al CNE –dominado por el Gobierno- de ralentizarlo de manera deliberada para evitar la convocatoria de los comicios.


En efecto, el Gobierno de Nicolás Maduro intenta sortear el año 2016 sin enfrentar el reto revocatorio. Este mismo lunes se dieron a conocer en Caracas los resultados de la encuesta de opinión Venebarómetro, que constató que 88% de los entrevistados apoyan la pronta remoción de Maduro del poder, y que 58% se dijeron dispuestos a firmar las planillas de solicitud del revocatorio a pesar de los riesgos que ello pudiera comportar para cada uno de ellos. En este marco, no resulta de extrañar que el mismo Maduro, así como otros jerarcas del oficialismo como el número dos de Psuv, Diosdado Cabello, y el Gobernador del estado de Aragua, Tarek El Aissami, hayan manifestado de manera rotunda que este año no se realizará el referendo, aduciendo que la oposición inició tarde las gestiones o que el proceso es fraudulento.


Si el Gobierno no puede esquivar la realización del referendo, al menos busca diferirlo para el año próximo, cuando, según las disposiciones constitucionales, de resultar derrotado, el periodo presidencial hasta enero de 2019 deberá ser completado por el vicepresidente de la República, ahora Aristóbulo Istúriz, ficha del Psuv. En cambio, si ello ocurriera en 2016, se tendría que convocar a elecciones en un mes luego del evento refrendario.


De allí la importancia de la declaración de este lunes, en la que voces destacadas del campo revolucionario –pero que vienen mostrando distancia con Maduro desde hace tiempo- piden la celebración inmediata del referendo. El profesor universitario Esteban Emilio Mosonyi aclaró, a nombre del grupo, que su iniciativa no apunta necesariamente a sacar a Maduro del poder, sino a poner en ejercicio “un derecho ciudadano” consagrado en la Constitución que el propio Chávez apadrinó en 1999.


Así mismo, los disidentes condenaron el despido de funcionarios públicos que firmaron a favor del llamado a referendo, así como a los “funcionarios a quienes no les está atribuida ninguna competencia electoral, (pero) manifiestan a diestra y siniestra la procedencia o no del acto evaluatorio".


Manifestaciones de este calibre vienen repitiéndose en diversos medios de comunicación en los últimos días procedentes de figuras de los albores del régimen bolivariano. Juan Barreto, exalcalde de Caracas y dirigente del partido Redes (uno de los integrantes de la coalición progubernamental Gran Polo Patriótico) aconsejó este lunes al oficialismo que deje de sospechar “cada vez que se le haga una crítica” y que Maduro “debe respetar el revocatorio”. “Si sigue amenazando a los que discrepan, esa no es la manera”, sentenció.


Hace dos semanas Barreto admitió en un programa de entrevistas en televisión que se viene negociando “la salida de Maduro”, infidencia que generó airadas respuestas desde el Psuv. Militantes oficialistas también fustigaron al ex alcalde capitalino tras aparecer en una imagen intercambiando saludos con Lilian Tintori, esposa de Leopoldo López, el dirigente opositor preso desde febrero de 2014 en una cárcel militar cerca de Caracas y verdadera bestia negra para el chavismo.

 

 

 

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Domingo, 17 Julio 2016 08:03

La economía cubana, crisis pero no tanta

 

Cuba entra en un plan de ahorro forzada por la reducción del petróleo venezolano pero difícilmente se repetirá una crisis como las de los 90. La situación de la economía es mucho mejor que la de aquellos años, mayor número de socios comerciales, nuevos sectores económicos y más ingresos de divisas. De todas formas habrá afectaciones para la población y los empresarios.

 


LA HABANA.- La economía cubana se contrae producto de los bajos precios del petróleo, aunque parezca una contradicción dado que la isla es importadora de crudo. El problema es que Venezuela, su principal aliado, no puede aportar tanto combustible a Petrocaribe, una organización regional en la que se vende con mejores precios y mayores facilidades de pago. Los envíos de crudo y productos refinados de Caracas se redujeron en un 20% en el primer semestre de este año, según Reuters.

 

Los efectos de la crisis energética ya se sienten en el país, el crecimiento económico se redujo al 1%, la mitad de lo planeado. Se debe a una caída en las compras de insumos, "teníamos previsto una importación (...) de U$D 14.416 millones. Con los ajustes nos quedaríamos en 11.973 millones", dijo el ministro de economía, Marino Murillo, quien anunció además que se suspenderá un 17% de las inversiones previstas para este año y no se hará uso de los créditos otorgados a Cuba por bancos, gobiernos y proveedores privados.


El gobierno ya está aplicando un plan para lograr un ahorro de combustible del 28%, con drásticos recortes en las empresas estatales. En las menos productivas se termina la jornada laboral al mediodía y los aires acondicionados del sector comercial, bancario e institucional deben ser apagados varias horas al día. El Presidente Raúl Castro aseguró que no afectará a la población, sin embargo, lo cierto es que en los barrios están ya ocurriendo apagones esporádicos, aunque muy lejanos aun de lo ocurrido en los años 90.

 


Un año duro


De todas formas el 2016 será un año duro porque las finanzas cubanas sufren por la adquisición de petróleo a precios de mercado, a la vez que deben pagar la deuda atrasada con el Club de París y otros importantes acreedores internacionales. Los negociadores cubanos lograron que se eliminaran la mayor parte de los intereses pero bajo el compromiso de que se pagaría en los tiempos acordados. Para Cuba es esencial cumplir porque esto le permite acceder a créditos blandos que a la larga pueden implicar hasta un 30% de ahorro en las importaciones.


Los que tal vez no cobren este año y seguramente tampoco en el primer semestre del 2017 son algunos de los actuales proveedores de Cuba, en su mayoría pequeñas empresas de Europa, Canadá o América Latina. El propio Presidente Raúl Castro dijo en el parlamento: “Debo reconocer que se han presentado algunos atrasos en los pagos corrientes a los proveedores. En este sentido, deseo (...) ratificar la firme voluntad del Gobierno de recuperar los vencimientos pendientes”.

 

La reducción de importaciones, las deudas con los proveedores y el ahorro de combustible afectará de todas formas la vida de la gente común. Habrá menos productos en las tiendas de alimentos, menos materiales de construcción y el transporte privado se encarecerá porque la mayor parte del combustible que usan proviene del mercado negro, el cual se contraerá como consecuencia de los recortes en las empresas estatales.

 


Las diferencias con el pasado


El Presidente Raúl Castro dijo en el parlamento que vienen tiempos duros pero aseguró también que no se volverá a la crisis de los 90: “No negamos que pueden presentarse afectaciones, incluso mayores que las actuales, pero estamos preparados y en mejores condiciones que entonces para revertirlas”.


La situación actual es totalmente diferente, Cuba tiene hoy un comercio diversificado mientras que en los años 90 el 75% del intercambio era con los soviéticos, de donde además llegaba el 100% del combustible. En la actualidad se producen 50 mil barriles diarios de petróleo pesado cubano, el cual se utiliza en las centrales eléctricas. Aunque Venezuela enviaba 80 mil barriles, también se importa de otros países.

 

Hoy existe una pujante industria turística que era inexistente en los 90 y que traerá al país este año unos 4 millones de visitantes de todo el mundo, cifra que se disparará apenas EEUU elimine la prohibición de hacer turismo en Cuba. Las remesas familiares se han triplicado, alcanzado un monto cercano a los U$D 2500 millones al año. La industria de habanos ganó tal espacio y prestigio en el mundo que ya se alcanzó el tope de producción.

 

Pero “La Joya de la Corona” de la economía cubana es la venta de servicios profesionales, con alrededor de U$D 8000 millones de ingresos. Una buena parte provienen de Venezuela pero aunque esta cooperación cesara, Cuba tiene 11000 galenos trabajando en Brasil, en el proyecto Mais Médicos. En diferentes países de África, la isla cuenta miles de trabajadores de la salud, profesores, ingenieros, entrenadores deportivos o arquitectos, que aportan cientos de millones de dólares más. Sin lugar a dudas, la inversión económica más rentable que realizó la Revolución Cubana fue la de la educación, formando a más de 1 millón de profesionales universitarios.

 

 

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Sábado, 16 Julio 2016 05:59

País chico, alternativa grande

La economía de Islandia ha crecido por una vía bien diferente a la propuesta por la ortodoxia económica para afrontar la crisis.

 

El Pbi islandés aumentó el año pasado 4 por ciento, más de dos veces que el de la UE y la zona euro, y dos veces más rápido que en 2014. En la Unión Europea, sólo Irlanda presenta un crecimiento superior. En mayo la tasa de paro era de 4,1 por ciento, el nivel más bajo en 11 años, mientras que la tasa de actividad fue de 86,1 por ciento. En la zona euro el desempleo está en 10,1 por ciento, con una tasa de actividad del 70.


Islandia tiene una economía pequeña, con un Pbi de 15.000 millones de euros, pero es uno de los países más ricos de Europa. En 2015 era el octavo en términos de Pbi por habitante en paridad con el poder adquisitivo, un nivel 17 por ciento superior al de Francia y 24 por ciento por encima de la media de la UE.


Sin embargo, la isla nórdica vuelve desde muy lejos. Ha atravesado, desde octubre de 2008, una de las peores crisis financieras de la historia. La gestión de esa crisis no entró en los cánones de la teoría económica y se resolvió con éxito. En eso el equipo de fútbol islandés se parece un poco a la economía nacional: surgió del infierno y sorprendió a todo el mundo.


LOS AÑOS “LOCOS”

 

Independiente de Dinamarca desde 1944, Islandia sufrió mucho la crisis de la pesca, entonces su principal recurso, en los ochenta y noventa. En 1991 se formó un nuevo gobierno, dirigido por Davíð Oddsson, jefe del Partido de la Independencia, que lanzó al país a una ola de liberalización con el modelo irlandés en mente. Diez años más tarde las finanzas islandesas estaban ampliamente desreguladas. La meta de esta política era atraer a los inversores extranjeros. Islandia se convirtió entonces en un polo financiero mundial que se utilizaba para el carry trade, consistente, grosso modo, en tomar dinero prestado en países con intereses bajos (como la zona euro) para colocarlo en países con intereses elevados (como Islandia). El dinero abundaba, la Bolsa despegaba, los créditos se multiplicaban, el crecimiento alcanzaba ritmos astronómicos. En 2007 los activos del sector bancario representaban 1.035 por ciento del Pbi de la isla y la actividad del sector bancario era un 10,3 por ciento del Pbi, tres veces más que en 1997.


Cuando la crisis financiera mundial estalló, en setiembre de 2008, Islandia estaba en primera línea. Los tres grandes bancos, Kaupthing, Glitnir y Landsbankinn, estaban virtualmente en bancarrota. En todas partes el Estado inyectaba capital en los bancos. En Irlanda el gobierno decidió garantizar la integralidad de las deudas bancarias, es decir 235 por ciento de su Pbi (440.000 millones de euros). Pero Reykjavik fue por otra vía: se contentó con garantizar los depósitos de los islandeses en los bancos islandeses. El resto fue abandonado a su suerte. Los tres bancos fueron nacionalizados y escindidos en una parte sana y otra tóxica. Los “bad banks” no se beneficiaban de la garantía del Estado, mientras que los bancos “sanos” fueron recapitalizados en un nivel del 30 por ciento del Pbi y gestionaron a menudo directamente el incalculable número de empresas en impago.


Contrariamente a lo que escuchamos a menudo, Islandia no ha rechazado salvar a los bancos: eligió qué quería salvar y decidió preservar su demanda interior antes que sus acreedores internacionales. El elemento destacable es que el gobierno y la población mantuvieron esa política. Cuando fue cuestión de reembolsar a los depositantes británicos y neerlandeses, clientes de la estructura islandesa Icesave, los islandeses rechazaron hasta dos veces en referéndum la opción de un reembolso.


AUSTERIDAD, A PESAR DE TODO

 

Esta elección entre acreedores no permitió evitar la austeridad. Para capitalizar la parte “sana” de los bancos y del Banco Central, el Estado tuvo que pedir prestados 3.200 millones de euros al Fmi y a sus vecinos escandinavos. La deuda pública pasó del 28,5 por ciento del Pbi en 2007 al 96,4 en 2015. El gasto público también se vio reducido. Hubo socialización de riesgos y transferencia de la deuda privada a la deuda pública, pero de manera limitada, y eso permitió que la economía rebotara más rápido.


El otro elemento clave fue la depreciación de la corona. Para comprar un euro hacían falta 82 coronas islandesas a principios de 2007. Dos años más tarde hacían falta 182. Esta caída condujo a una inflación que alcanzó el 17 por ciento y mermó el poder adquisitivo de los hogares. Sin embargo, permitió recobrar rápidamente la competitividad externa y circunscribir los efectos de la crisis.


A pesar de su vía original y su moneda propia, Islandia en 2009-2010 no era un paraíso ni mucho menos. En el tercer trimestre de 2010, tras nueve trimestres de contracción en ritmo anual, el país volvía al crecimiento. Habría que esperar, sin embargo, a 2014 para que el Pbi superase su nivel de 2008.


¿La “vía islandesa” era más eficaz que la elegida en la zona euro en 2010? No para Irlanda, que ha salido más rápido de la crisis, pero menos por la política llevada a cabo que por elementos externos. En cambio, Islandia parece haber salido mucho más rápido que España, Italia, Grecia o Portugal. Sobre todo, parece mucho menos amenazada que la mayoría de estos países por el riesgo deflacionista y por el crecimiento blando. Las comparaciones son, sin embargo, delicadas.


Conviene no sobreinterpretar la “vía islandesa”. El crecimiento islandés de después de la crisis se debe a las exportaciones: de bienes, pero sobre todo de servicios. Son por lo tanto las ganancias en competitividad externa por la compresión de la demanda interior las que han hecho rebotar a Islandia. Los dos motores del crecimiento del país han sido principalmente la pesca, que se ha beneficiado del alza de los precios y de la demanda de pescado, y los turistas, cuyo número creció 27 por ciento en 2015. Esto es fruto de una política activa con, especialmente, un desarrollo de las infraestructuras y del marketing público y privado. Pero hoy asistimos a un reequilibrio rápido: en el primer trimestre el consumo ha aumentado 7,1 por ciento. En 2015 el país conoció un déficit comercial y fue la demanda interna la que empujó el crecimiento.


Islandia ha querido adherirse a la UE para beneficiarse de una cierta “protección”. Este procedimiento, iniciado por la centroizquierda, ha fracasado rápidamente por las diferencias en cuanto a las políticas de pesca. Después de la vuelta de la derecha al poder, en 2013, la demanda de adhesión fue retirada sin el referéndum prometido al respecto. Esto irritó mucho al sentir democrático de los islandeses, pero los sondeos dan en realidad una mayoría de casi 59 por ciento en contra de la adhesión a la UE. Miembro del espacio económico europeo, Islandia se beneficia del acceso al mercado único y de la libertad de circulación, lo que es crucial para el turismo y la voluntad de hacer de la isla una escala entre Europa y América del Norte. Y la isla también puede beneficiarse de una protección de sus zonas de pesca. La adhesión a la UE no parece entonces muy atractiva.


Una de las principales originalidades islandesas reside, sobre todo, en el trato “moral” de la crisis. Islandia ha sido uno de los pocos países –junto con Irlanda– en “judicializar” la crisis. Los jefes de los tres principales bancos han sido condenados a 18 meses de cárcel, y muchas más condenas han sido establecidas. Hasta el primer ministro en funciones en 2008, Geir Haarde, fue condenado sin prisión por un tribunal, en 2012. A partir de entonces, la sociedad islandesa es muy sensible a los asuntos financieros. Cuando la mujer del actual primer ministro, Davíð Gunnlaugsson, fue citada por el asunto de los Papeles de Panamá, el gobernante se vio obligado a dimitir por las manifestaciones gigantes que se dieron en Reykjavik. Nuevas elecciones van a tener lugar y el partido del primer ministro saliente, el Progresista, está amenazado por una nueva formación, el Partido Pirata, que prospera gracias al rechazo de los partidos tradicionales y del mundo político en general, un elemento común a muchos países que han conocido la crisis.


¿Qué lecciones retener de la crisis islandesa? Primero, permite advertir los peligros de la financiación externa de la economía. Este modo de desarrollo tiene un revés inevitable: el de la explosión violenta de la burbuja, con consecuencias raramente positivas para la población, incluso cuando, como en el caso islandés, se haga todo lo posible por circunscribirla al máximo. También Islandia prueba que los intereses bancarios no coinciden necesariamente con el interés general. Y que es posible liberarse de los primeros en nombre de los segundos sin provocar las catástrofes que los banqueros vaticinan. La vía islandesa prueba que un gobierno siempre puede elegir las medidas a tomar en caso de crisis. Y que un pueblo pequeño puede enseñarle mucho a los grandes.


* Encargado de la sección económica de La Tribune, de París. Tomado de Público.es.

Publicado en Economía

Doctor en Economía y economista fundador y primer presidente del Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo, creado para poder ayudar en la transición a la economía de mercado de las ex repúblicas socialistas. Escritor y pensador, aunque también consejero de Estado francés honorario, e iniciador del proceso que homogeneizó los diplomas universitarios europeos, de la oenegé Acción Internacional contra el Hambre en 1980 y colaborador del Nobel Muhammad Yunus en PlaNet finance para el uso del microcrédito como vía para el desarrollo en la era digital.

También cronista del semanario L’Express.


Y un europeísta convencido de su bondad.


Jacques Attali (Argel, 1943) es un autor prolífico que, sin embargo, será recordado como el asesor especial –y el hombre fuerte en la sombra– del presidente de la República francés, el socialista François Mitterrand, entre 1981 y 1991 (a quien conocía desde 1968). Y también, décadas después, por asumir la presidencia de la comisión para la liberalización económica en Francia bajo los auspicios del gaullista Nicolás Sarkozy.


Ayer como hoy, piensa que la solución siempre pasa por mirar adelante.


¿El Brexit es tan peligroso para Europa como se denuncia?

 


La UE va a encarar riesgos en su futuro cercano. El primero y principal es el del contagio, por ejemplo por la salida de más países de la UE. Los Países Bajos son una fuente de preocupación, y otras demandas de referéndum se han lanzado por parte de partidos populistas en Francia, Italia o Suecia. El Brexit ha probado que el proceso de integración europea no es irreversible, y la vuelta a actitudes introspectivas puede tener dramáticas consecuencias en Europa. El segundo riesgo es que el Brexit puede dificultar una mayor integración europea, y el euroescepticismo puede dar un empuje al conservadurismo en un momento en el que la integración europea necesita ir más allá, en particular para completar la unión económica y monetaria. No hay ningún ejemplo en la historia de una moneda común que haya sobrevivido sin una entidad política común. Las consecuencias de estos dos riesgos puede consistir en un reto para la eurozona, desde el momento en que su coherencia y fuerza serán puestas a prueba de forma creciente.


¿Tras el Brexit volvemos a los primeros días de la integración europea con un eje franco-alemán liderando de manera autónoma a Europa?

 


No lo creo. El Brexit forzará a los líderes a repensar el liderazgo europeo. El eje franco-alemán puede reforzarse, o no. Es importante destacar que, en ausencia de una coordinación presupuestaria en la eurozona, los intereses de Francia y Alemania son totalmente divergentes: Alemania necesita un euro fuerte y tasas altas de interés; Francia lo opuesto. Con el Reino Unido fuera de la UE, la eurozona representará más del 85% del PIB de la Unión. Y por eso mimo, la UE será comandada crecientemente por las economías líderes de la eurozona. Y en este contexto, España e Italia asumirán un rol creciente en paralelo al de Francia y Alemania.


¿La UE puede ser reformada? Y, en tal caso, ¿qué es lo más urgente?

 


Construir una Europa más democrática e inclusiva. El próximo reto de importancia es el hecho de que Europa tendrá que tomar crecientemente las riendas de su propio destino, toda vez Estados Unidos –más allá de quién sea su próximo presidente– continuará centrando su foco en el Pacífico. En este contexto, tenemos que ser conscientes de que proteger a la UE es un bien público y que debe lograrse con significados compartidos, y ello incluye recursos financieros comunes en la forma de eurobonos dedicados a defensa y seguridad. Sólo entonces Europa será capaz de gestionar la inestabilidad en sus fronteras y fortalecer su capacidad para gestionar la cuestión migratoria de una forma que sea respetuosa con los valores europeos.


El libre comercio es de interés básico para países como Reino Unido y otros muchos del este, pero no la integración política. En cierta forma, ¿la única vía de oxígeno posible para Europa es una vuelta a la Comunidad Económica y/o a la EFTA?

 


Nunca habrá un mercado global sostenible sin un imperio de la ley global, y esto también es cierto para Europa, la región más avanzada en ambos campos pero en donde la integración política todavía va detrás de la económica. O Europa se mueve para lograr una mayor integración económica, fiscal y de las políticas sociales y camina hacia un federalismo genuino, o toda la construcción europea se disolverá en el caos desde el momento en que la dictadura del populismo y del egoísmo nacional se desarrollará como reacción al egoísmo individual y del dinero.


¿Existe un pueblo europeo que haga posible ir más allá en esta integración europea? ¿O la desconfianza entre nuestros países y pueblos todavía es un gran problema para la integración política?

 


Europa no es un pueblo, sino una construcción voluntaria de pueblos que han aprendido –por su historia común de violencia– que la apertura y la unidad son condiciones para una vida feliz y próspera. Como tales, los ciudadanos europeos deben tener cuidado de aquellos que abogan por volverse fronteras adentro diciendo hablar en nombre de ellos. Al contrario, deben de darse cuenta de que tienen un interés en reforzar las formas democráticas de cooperación y en mejorar la felicidad de sus vecinos. Para los líderes políticos europeos, esto implica reforzar el rol de la democracia representativa y promover el altruismo o podría dar pie, por ejemplo, a ampliar los objetivos del programa Erasmus o una iniciativa de Seguridad y Defensa europea, como ya mencioné.

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