Lunes, 02 Marzo 2015 13:49

Pagar por ahorrar

El gobierno alemán colocó en el mercado financiero bonos de deuda a una tasa de interés negativa. Esto significa que los compradores en efecto pagan más de lo que vale el bono y los intereses que genera, lo que significa aceptar una pérdida garantizada si mantienen los títulos hasta su vencimiento. Se emitió una cantidad de 3 mil millones de euros, con vencimiento a cinco años a una tasa de menos 0.08 por ciento.

 

No es la primera vez en que ocurre esta situación, que parecía algo insólito en las transacciones financieras. Expresa las condiciones que se han ido impuesto en la gestión de dinero como consecuencia de la crisis de 2008 y que no se han superado.


La necesidad de poner el ahorro en títulos con tasa negativa se ha reforzado recientemente con la decisión del Banco Central Europeo de expandir la oferta monetaria para confrontar las presiones recesivas y la deflación en esa zona.


El asunto está vinculado con lo que ocurre en Estados Unidos, y se puede advertir en la reciente presentación de la presidenta de la Reserva Federal del Informe semestral sobre la política monetaria. Lo que dijo fue que se decidirá sobre los niveles de las tasas de interés en función de las evidencias del comportamiento de la economía y sin anuncios sobre los tiempos para actuar al respecto. Entre los significados de esta declaración está el hecho de que no hay certeza acerca de un reforzamiento decisivo de las condiciones del crecimiento de esa economía. Las tasas siguen siendo muy reducidas para no cortar los signos de recuperación.


Un primer aspecto práctico de las tasas negativas de la emisión de la deuda, como es el caso alemán, es que esto no necesariamente significa una pérdida para los que la adquieren. No se trata como se ha sugerido de que constituya un privilegio para un ahorrador colocar su dinero en un lugar tan seguro como el gobierno alemán.


Las transacciones financieras no entrañan más privilegio que el de obtener alguna ganancia. Y en este caso se trata de la relación entre el rendimiento negativo y la expectativa del comportamiento del nivel general de los precios. Si los precios caen más que las tasas aumenta el poder de compra y de ahí se deriva una ventaja. Otro aspecto tiene que ver con el precio de los bonos que se compran y que varían en relación inversa con la tasa que devengan, si la tasa baja más habrá una ganancia al vender el bono.


Pero la cuestión relevante en este asunto está asociada con la necesidad de poner el dinero en títulos con rendimiento negativo. No hay que olvidar que los mayores ahorradores, o visto del modo más convencional, los principales inversionistas en el mercado son los fondos de pensiones que administran el ahorro de los trabajadores.


La situación económica está diciendo que no hay dónde poner el dinero según los criterios de rentabilidad prevalecientes y que no están asociados con proyectos de inversión productiva y con rentabilidad de largo plazo y que creen empleo. El dinero se pone en la deuda de los gobiernos, porque se supone que tiene mayor garantía.


Esto es muy relativo. Para apreciarlo puede verse el caso del Sistema de Ahorro para el Retiro, que invierte primordialmente en la deuda que emite el gobierno federal. La garantía de los rendimientos sobre el ahorro forzoso de los trabajadores, es decir, que se pueda ganar algo, no proviene de decreto alguno, sino que tiene que ver con cuestiones tales como el aumento del nivel de los precios o con la depreciación del valor del peso frente al dólar. En la medida en que aumenta la deuda pública, como ha venido ocurriendo en los años recientes y, con ello, la carga por concepto del pago de intereses, la calidad de la deuda tiende a deteriorarse.


Si a eso se añade el eventual aumento de las tasas de interés que ocasionará la llamada normalización de la política monetaria en Estados Unidos, se ve que el problema de la alta deuda se podría materializar. Así que el recorte preventivo que se ha hecho ya del gasto público podrá repetirse y con ello mayor restricción de la economía.


La tensión que esto impone a la política monetaria del banco central es fuerte. La inflación se mantiene aún en términos generales en los niveles previstos, pero para esto contribuye que el gasto de consumo de las familias y de inversión de las empresas son reducidos. Ya ha ocurrido una significativa depreciación del peso y las tasas de interés que aún son bajas hacen que el costo de la deuda pública no se eleve sensiblemente.
La situación va a cambiar, sobre eso no hay dudas, y cuando ocurra, el trabajo del banco central va a salir de la especie de zona de confort en el que ha operado. La relación con la política fiscal y la eficiencia del gasto será clave para ir definiendo el desenvolvimiento de la economía.


Finalmente, las tasas negativas de la deuda pública como la alemana ha crecido de 20 mil millones de dólares a 2 billones en menos de un año. En este proceso participan gobiernos como el de Alemania, Finlandia u Holanda, pero ocurre también con empresas privadas como Nestlé y Shell, que se financian gratis. En este caso el asunto es cómo se reasignan los recursos disponibles entre deudores y acreedores y sus repercusiones en el mediano plazo y esto no es inocuo.

Publicado en Economía

La caída de los precios del petróleo y la crisis del sector dan para todo: 'explican' la reducción de la inversión social, el giro en las políticas oficiales de mediano y largo plazo, la reducción de la planta de personal en diversidad de empresas, pero también ocultan las erráticas decisiones tomadas en el alto gobierno, como las de exonerar en impuestos a las multinacionales en general y en particular a las de este sector, producto de lo cual el país ha dejado de recaudar en los últimos años más de 30 billones de pesos.

Del hueco al agujero fiscal

La crisis del petróleo da para todo, a tal punto que el presente y el futuro de la economía nacional el actual Gobierno la amarra a esta realidad. Pero no puede ser así. La crisis del sector petrolero es inocultable, pero más allá de los precios de los hidrocarburos la situación fiscal en Colombia, desde hace meses dejo de ser holgada. Baste recordar que el año anterior el Gobierno tuvo que recurrir a una ley de financiamiento para conseguir los recursos faltantes en el presupuesto nacional, que rondaban los $12,5 billones. Con los actuales precios de las materias primas, es evidente que el hueco tomará forma de agujero, toda vez aque la reforma aprobada no será suficiente para recaudar los recursos requeridos.

Para comprender la situación, es necesario mirar en el retrovisor el manejo tributario durante el boom. La Red Justicia Tributaria1 calcula que entre 2008 y 2012, fueron concedidos beneficios tributarios al sector minero que suman al menos $14,9 billones, discriminados en ingresos no constitutivos de renta ($8 billones); rentas exentas ($5,7 billones); y descuentos tributarios ($1,1 billones). Estos beneficios tuvieron un costo fiscal de $1,4 billones2. Sumados todos los renglones de la economía entre 2008 y 2012 el costo fiscal fue de $33,3 billones, y el sector financiero fue el más beneficiado de tales descuentos y exenciones.

Además de este beneficio, hay que recordar que en el 2005 la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian), tomó la polémica decisión de autorizar que las empresas mineras descontaran del pago de impuestos los recursos de las regalías, ampliando a las empresas privadas un beneficio que solo cobijaba a Ecopetrol. Esta decisión tuvo un costo fiscal de $13,3 billones para el periodo 2005-2011, el 33 por ciento de lo recaudado por regalías3.

También habría que agregar la deducción por activos fijos, disposición según la cual podía descontarse el 30 por ciento de las inversiones realizadas en compras de activos, que especialmente benefició al sector minero por sus altas inversiones en maquinaria y equipo.

En resumen, un estudio de la Contraloría General de la República4 afirma que entre 2005 y 2010 las empresas mineras pagaron $878 mil millones de impuestos en promedio anual, mientras los gastos tributarios asociados ascendieron a $1.780 miles de millones. Es decir, por cada $100 que pagaban las empresas recibieron más de $200. En el sector de hidrocarburos los beneficios obtenidos fueron un 18 por ciento mayor a los impuestos pagados, para el mismo periodo.

A estos beneficios específicos, habría que agregarle otros más generales que el Estado ha concedido al empresariado. Tal es el caso de la reforma tributaria de 2012, que eliminó los pagos parafiscales a la nómina, destinados al Sena y al Icbf y además redujo la tarifa nominal del impuesto de renta del 33 al 25 por ciento, lo que intentó compensar apenas parcialmente con el nuevo impuesto a las utilidades –Cree. Les descontaron a los empresarios dos impuestos y apenas fue creado uno. Este canje tuvo un costo fiscal cercano a los $9,8 billones, según las propias cifras con las que el gobierno defendía la reforma en su momento, que debió compensarse con más cargas a los trabajadores y las clases medias.

 

 

Más reformas tributarias

En conclusión, lo sucedido, la forma de gobernar en Colombia permite comprender que la llamada confianza inversionista condujo a que durante el boom, las empresas mineras, petroleras, y otras, obtuvieran una serie de importantes beneficios e incentivos tributarios, no aportaran lo que correspondía y por tanto, el Estado requiere hoy los recursos que ayer dejó de cobrar.

Lo sucedido también permite comprender con total claridad para quién se gobierna en Colombia, permitiendo visualizar con toda claridad el sector de la sociedad que controla el poder del ejecutivo y del legislativo en nuestro país. Sin duda, poder de minorías.

Gobernar en beneficio de unos pocos tiene su costo. Pasado el boom deben buscarse nuevas fuentes de recursos. El Ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas señaló que la caída de las rentas petroleras abre un hueco fiscal de cerca de $9 billones, de los cuales $4,5 serán cubiertos con la reforma tributaria aprobada el año anterior y lo demás será cubierto con déficit5. Allí el gobierno se encontrará con los límites que le impone la regla fiscal –de su propia invención– de manera que no podrá aumentar el déficit de manera indefinida. Por ello Cárdenas afirma que "la idea es seguir presentando reformas tributarias".

Este anuncio coincide con el proceso de ingreso a Colombia de la Ocde, que incluye una serie de "recomendaciones" en materia tributaria, como el aumento en las tarifas del IVA y disminuir (de nuevo) la tarifa del impuesto a la renta a las empresas, a lo que suman el reclamo de los gremios económicos el año anterior por una "reforma estructural", acorde a sus intereses. De este corte serán las subsiguientes reformas tributarias que anuncia el gobierno.

Otra alternativa para enfrentar la crisis es exprimir los recursos petroleros restantes, sin importar las consecuencias ambientales. Las bases del Plan de Desarrollo contemplan entre otras, dos estrategias para el sector de hidrocarburos para los próximos cuatro años, además de plenas garantías para la inversión y celeridad en los procesos de licenciamiento: la exploración y producción costa afuera y la exploración y producción de yacimientos no convencionales, el tan cuestionado fracking. Coincide con el contradictorio anuncio del Ministro de Minas según el cual los recursos del fracking son "necesarios para la paz"6, enunciado repetido de manera reiterada en las bases del Plan.

El nubarrón impositivo que toma forma sobre Colombia es inocultable. La ciudadanía empezará a sufrir las consecuencias del fin del boom, mediante diferentes vías: más reformas tributarias regresivas, que incluyen aumento del IVA; ajuste fiscal, que implica reducción del gasto social; despidos masivos de trabajadores del sector minero, a quienes nunca se formalizó ni se protegió durante el boom, y mayores afectaciones al ambiente, por vía del fracking y la explotación irracional de los recursos que quedan, todo lo cual se podría haber evitado si hubieran llevado a cabo un manejo racional y democrático de la bonanza, en vez de favorecer de tal forma a ciertas minorías, entre ellas a los sectores empresariales, en particular las multinacionales mineras.

Gobierno de y para pocos. El manejo de la crisis pinta semejante a la brindada al boom. Las empresas mineras piden más garantías, reducción de impuestos y la potestad de despedir trabajadores a discreción, pedidos que, con los precedentes citados, el gobierno Santos estará presto a atender. ¿Tendrá fuerza la sociedad para evitar lo que ya se anuncia?

Una breve revisión de las cifras del último periodo evidencia el auge del sector minero-energético en Colombio. Como porcentaje del PIB, y de acuerdo a la información del Dane, el sector pasó de representar el 4,8 por ciento en el 2002 al 11 en el 2012. El aumento de la participación en el PIB no se compadece con la creación de empleo, puesto que apenas genera cerca del 1 por ciento de los puestos de trabajo. En cambio, las consecuencias negativas de este fenómeno destacan en lo ambiental, en las comunidades y el territorio, así como en el plano económico.

Dirigir la economía hacia un sector de alta volatilidad, como el minero-energético, resulta altamente riesgoso. El auge desproporcionado de este sector puede jugar en contra de otros debido al fenómeno conocido como Enfermedad Holandesa, que conduce a un ingreso masivo de divisas al país generando revaluación de su moneda, en contra de la productividad de otros sectores que sí crean empleo y agregan valor, como la agricultura. La gráfica 1 evidencia cómo se vivió este fenómeno en el último periodo.

 

 

Del mismo modo, en el periodo comentado se presentó una creciente dependencia de los recursos de la renta petrolera en el total de ingresos del Gobierno Nacional Central (GNC), pasando del 7,4 por ciento en 2003 al 19,5 en 2014. De allí que cualquier variación internacional en los precios del crudo resulta determinante para las finanzas públicas. Sin embargo, no puede pensarse que los tributos del sector fueron suficientes, como quedará claro más adelante.

El boom minero y petrolero parece llegar a su fin. Ya lo advertía el propio gobierno en el Marco Fiscal de Mediano Plazo7, entre 2013 y 2024 se presentaría una reducción de los ingresos tributarios provenientes de este sector. De tal suerte que el gobierno no puede aducir que la caída de la renta petrolera lo toma por sorpresa, estaba advertida en los propios documentos oficiales.

A la prevista caída en la producción debe sumársele el desplome de los precios internacionales de los commodities. El precio cayó de US$82 barril en octubre de 2014 a US$42 en enero de 2015, luego de haber estado por encima de los US$100 meses atrás. Las explicaciones de este fenómeno son diversas. De un lado están la desaceleración de la economía mundial y la creciente autosuficiencia energética de los Estados Unidos. Pero también se habla de una sobreproducción deliberada de crudo por parte de Arabia Saudita con el objetivo de reventar, entre otros, al fracking de Estados Unidos8.

Lo cierto es que en las bases del Plan Nacional de Desarrollo, el gobierno asume que el precio del barril rondará los US$81 este año9, mientras que la Administración de Información de Energía de los Estados Unidos (EIA, por sus siglas en inglés) advierte precios para el 2015 de US$67 referencia BRENT y US$55 para el WTI10, casi 20 por ciento menor a los presupuestado por el gobierno colombiano. En las bases del Plan se advierte que una disminución de US$1 en el precio del petróleo reduce los ingresos del Gobierno Nacional Central en $433 mil millones. De manera que el hueco fiscal generado es considerable, pretender minimizar su impacto sería una necedad de parte del gobierno.

Ahora bien, la caída de estos precios tiene una consecuencia positiva para la economía nacional por la vía de la devaluación del peso, una especie de reversión de la enfermedad holandesa que podría favorecer sus exportaciones. Sin embargo, el gobierno reconoce que el efecto neto es negativo11 Difícil que luego de la oleada de libre comercio y la consecuente destrucción del aparato productivo, la economía local se reponga y genere una mejora considerable en las exportaciones.

Cabe destacar que la devaluación tiene otros efectos colaterales. De un lado, aumentan los precios de los bienes importados, que cada vez ocupan un mayor porcentaje del consumo de los hogares, encareciendo el costo de vida. De otro lado, crece el monto de la deuda externa, tasada en dólares, lo que significa mayores presiones fiscales por vía de pagos de amortizaciones e intereses.

* Economista de la Universidad Nacional de Colombia, candidato a Magister en Investigación social interdisciplinaria de la Universidad Distrital. Integrante del equipo de trabajo del Senador Alberto Castilla.


1 Justicia Tributaria, "Los beneficios tributarios en el impuesto de renta: análisis de sus determinantes técnicos y su impacto fiscal", 2014
2 La diferencia está en que no todo beneficio tributario se convierte en costo fiscal, puesto que muchos de los beneficios no son reclamados por los contribuyentes.
3 Pardo, A. "Minería, renta minera y tributación", 2012.
4 Rudas, G. y Espitia J. "Participación del Estado y la sociedad en la renta minera", en Minería en Colombia. Fundamentos para superar el modelo extractivista. Contraloría General de la República, 2013.
5 "La idea es seguir presentando reformas tributarias", El Espectador, 24 de enero de 2015. http://www.elespectador.com/noticias/economia/idea-seguir-presentando-reformas-tributarias-articulo-539859.
6 "El fracking es necesario para la paz: Ministerio de Minas" Noticias Uno, edición 27 de septiembre de 2014 http://noticiasunolaredindependiente.com/2014/09/27/noticias/el-fracking-es-necesario-para-la-paz-ministerio-de-minas/
7 "En lo que respecta a los ingresos tributarios y recursos de capital asociados a minería y petróleo, se proyecta una reducción de estos entre 2013 y 2024 [...] La caída se explica principalmente por la disminución en el pago del impuesto de renta de empresas en el sector petróleo, así como los dividendos de Ecopetrol, los cuales pasan de representar 2,9% del PIB en 2013 a 2,1% en 2024. Esta disminución se debe al decrecimiento proyectado en la producción de petróleo en Colombia a partir del año 2019. A lo anterior es necesario añadir una reducción de los ingresos asociados a la actividad minera en renglones como carbón, oro y níquel, los cuales pasan de representar 0,2% del PIB en 2013 a 0% en 2024". Ministerio de Hacienda y Crédito Público, "Marco Fiscal de Mediano Plazo", 2013.
8 Nadal, A. "Guerra de precios: Arabia Saudita y el 'fracking'". Disponible en http://www.lahaine.org/guerra-de-precios-arabia-saudita.
9 Departamento Nacional de Planeación. "Bases del Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018, Paz, Equidad y Educación".
10 U.S. Energy Information Administration, "Short-term energy outlook". Disponible en http://www.eia.gov/forecasts/steo/report/global_oil.cfm
11 "Aunque el efecto tasa de cambio incrementaría el crecimiento de las exportaciones totales en cerca de 0,3 pp., suavizando el impacto total, el efecto neto sobre el crecimiento del PIB total, debido a la importancia del efecto directo sobre el sector minero, sería negativo y equivalente a una reducción en 0,1 pp. de la tasa de crecimiento promedio de la economía". Departamento Nacional de Planeación.

Publicado en Edición 210
Jueves, 19 Febrero 2015 06:52

Grecia pedirá prorrogar el crédito

La anticipada intención de Atenas de pedir una extensión de su financiamiento es uno de los puntos de mayor fricción en las negociaciones entre el nuevo gobierno izquierdista griego y el resto de los 19 países de la Eurozona.

 

El gobierno griego confirmó ayer que hoy pedirá una prórroga del crédito de su rescate financiero, que será aceptable tanto para Grecia como para los países de la Eurozona, de la cual Atenas es deudora. La solicitud se realiza en medio de advertencias de Europa y de Estados Unidos de que no pierda tiempo con propuestas inviables.


La anticipada intención de Atenas de pedir una extensión de su financiamiento es uno de los puntos de mayor fricción en las oscilantes negociaciones entre el nuevo gobierno izquierdista griego y el resto de los 19 países de la Eurozona, de los cuales podría depender la permanencia de Grecia en la moneda común.


El Ejecutivo del primer ministro Alexis Tsipras adelantó el martes que su solicitud versará sólo sobre el dinero que recibe como préstamo para no quedarse sin recursos en el corto plazo, pero no sobre las medidas de ajuste que anteriores gobiernos conservadores acordaron con los acreedores europeos y del FMI como contrapartida. Sin embargo, la Comisión Europea (CE) y Alemania, principal acreedor de Grecia, insisten en que el país heleno debe pedir una prórroga de todo el programa, con sus condiciones, si Atenas quiere recibir la financiación pendiente, que debería totalizar unos 240.000 millones de euros.


El vocero del gobierno griego dijo inicialmente que la carta sería enviada ayer, pero el Ejecutivo señaló luego que esto ocurrirá recién hoy, en una decisión que puede ser interpretada como parte de los esfuerzos de Atenas de recalibrar cada palabra de la solicitud.


El ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, ayer dijo que el gobierno de Tsipras pedirá una extensión que resulte satisfactoria para los socios europeos y para Atenas. "El pedido estará redactado de forma que deje conforme tanto a Grecia como al presidente del Eurogrupo", dijo Varoufakis, refiriéndose a su par holandés Jeroen Dijsselbloem, quien preside las reuniones de los ministros de Finanzas de la Eurozona. El ministro de Finanzas griego agregó que espera un resultado positivo entre hoy y mañana.


Por su parte, el secretario del Tesoro estadounidense, Jacob Law, llamó a Varoufakis para urgirlo a que trabaje en pos de un acuerdo que se base en el existente programa de rescate acordado entre Atenas y sus prestamistas exteriores desde 2010. "La falta de acuerdo conduciría a Grecia a dificultades inmediatas, la incertidumbre no es buena para Europa y el tiempo es esencial. Es necesario construir sobre los fundamentos que existen para avanzar en el crecimiento y las reformas", señaló Law en un comunicado.


Por otro lado, el vicepresidente de la CE para el Euro, Vladis Dombrovskis, reiteró ayer que el Eurogrupo ya subrayó esta semana que la única manera de que Grecia obtenga la ayuda pendiente es solicitar una prórroga del programa y finalizarlo con éxito, al tiempo que pidió esperar la redacción final de la petición.


El premier griego, por el contrario, afirmó que los ajustes neoliberales estaban hambreando al pueblo, y que se debe cumplir con el mandato de quienes lo votaron en las elecciones del mes pasado y poner fin a las reformas exigidas por la troika (Banco Central Europeo, FMI y Comisión Europea). En una medida calculada para reforzar la posición del gobierno griego en las negociaciones, el Parlamento eligió ayer, con amplio respaldo, al político conservador Propkis Pavlópulos como presidente del país. El respetado ex ministro, de 64 años, contó con el apoyo de los diputados del gobierno –de la coalición izquierdista Syriza y sus socios nacionalistas de Griegos Independientes–, así como con el de su partido, el conservador Nueva Democracia. Pavlópulos fue propuesto por Tsipras para cubrir el cargo, en un intento de garantizar un respaldo multipartidario al gobierno, en momentos en que el país negocia importantes acuerdos con sus acreedores internacionales. El flamante presidente ofreció su trabajo para luchar por Grecia y Europa. "Nuestro objetivo no es esforzarnos sólo por nuestro país y nuestra gente, sino también por Europa, tal y como fue concebida por sus creadores", dijo Pavlópulos.

Publicado en Internacional
Martes, 17 Febrero 2015 07:02

Grecia rechazó el ultimátum de Europa

El gobierno griego rechazó ayer el virtual ultimátum financiero con que lo emplazó el Eurogrupo desde una postura de cerrada intransigencia monetarista y no respondió a la posterior exigencia de aceptar la continuidad del ajuste y el control de la Troika antes del viernes. Esos planes de austeridad, según el Ejecutivo presidido por el izquierdista Alexis Tsipras, son el origen del dramático deterioro de la economía helena y no su solución.


Los ministros de Economía y Finanzas de los otros 18 países con los que Grecia conforma la Zona Euro, el Eurogrupo, confirmaron que después de que Atenas rechazara su propuesta de mantener sin cambios la austeridad monetarista se levantó la reunión. La propuesta que recibió el gobierno griego fue la de solicitar una ampliación de seis meses del actual programa de rescate hasta lograr un consenso sobre una nueva ayuda financiera.


A su llegada a la reunión de los ministros de Finanzas de los diecinueve países que comparten el euro, el ministro alemán, Wolfgang Schäuble, dijo que "el Ejecutivo heleno aparentemente no se ha movido ni un ápice" de su postura en los últimos días y agregó que "como el gobierno griego no quiere ningún programa, no tengo que pensar sobre ninguna opción".


Pero la coalición encabezada por el izquierdista Syriza ya había reiterado en todos los foros que esa aceptación implicaría traicionar el mandato del electorado, y que no cruzaría esa línea roja. Desde Atenas, el primer ministro griego, Alexis Tsipras, informó en un comunicado de prensa que el Eurogrupo "discutió un borrador inaceptable e inadmisible sobre una extensión del rescate", por lo que "bajo esas circunstancias no puede haber hoy un acuerdo".


La televisión pública griega había adelantado poco antes la falta de acuerdo durante la reunión mantenida en Bruselas por los ministros de Finanzas de la Zona Euro, el Eurogrupo, poco después del encuentro que discurrió en un ambiente de pesimismo. Pero en entrevistas previas a la reunión del Eurogrupo, Tsipras reiteró lo que solicita su gobierno.


"Lo que necesitamos es tiempo para poner en práctica nuestros planes de reforma. Y Grecia será otro país en seis meses", dijo el mandatario griego en declaraciones al semanario alemán Stern.


Para poder pagar sus deudas, Atenas exige reducir el superávit primario requerido por el plan, punto que el cónclave financiero rechaza aunque el país, desde el momento en que inició la aplicación del plan de rescate, viene incrementando su desocupación y reduciendo su PIB. En un borrador que presentó al encuentro, Grecia había condicionado la exitosa finalización del programa de rescate a la ejecución de los planes del nuevo gobierno. En el texto final, esta condición aparecía tachada.


La fórmula presentada para su aceptación imponía a sus representantes convalidar que Grecia reiteraba su "compromiso inequívoco de honrar sus obligaciones financieras con todos sus acreedores". El Eurogrupo abría las puertas, después de una "extensión técnica de seis meses del actual programa", a "trabajar en una solución posterior" en la que, insistía, el Fondo Monetario Internacional (FMI) seguiría "desempeñando su papel".


El gobierno de Tsipras pide a sus socios un acuerdo "puente" que sustituya de manera temporal al actual programa, hasta que logre cerrar con sus acreedores un compromiso permanente de cara al verano.


Tras mostrar su intransigencia en los puntos que son explícitamente inaceptables para Atenas, el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, declaró en rueda de prensa que "depende de las autoridades griegas decidir si quieren una extensión, si quieren aceptar la oferta de flexibilidad existente en el programa, pero también de dar todos los compromisos" solicitados por los socios. "Creo que tenemos esta semana, pero eso es todo", resaltó Dijsselbloem en referencia a que la parte europea del rescate vence el 28 de febrero y a los plazos para que algunos parlamentos nacionales puedan aprobar una eventual prórroga. "Si la solicitud llegara, podría convocarse un Eurogrupo extraordinario el viernes" próximo, aunque eso dependerá de la respuesta de los griegos, afirmó. El ministro Wolfgang Schäuble mostró un grado de dureza inusual al calificar de "irresponsable" al Ejecutivo griego.


La Eurozona pide a Grecia el "compromiso inequívoco de honrar sus obligaciones financieras con sus acreedores y de garantizar la estabilidad del sector financiero", comentó Dijsselbloem. El gobierno heleno también reclama sustituir parte de las reformas a las que se comprometió el anterior Ejecutivo por otras medidas como modernizar la administración para hacerla más eficiente o reforzar la lucha contra la evasión y el fraude fiscal.


El ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, se declaró confiado de alcanzar un acuerdo con sus socios de la Zona Euro dentro de los próximos dos días, a pesar del fracaso de la reunión de ayer. "No tengo dudas de que en las próximas 48 horas encontraremos las palabras" para un acuerdo, dijo Varoufakis en una conferencia de prensa luego de que sus 18 socios de la Zona Euro pidieran a Grecia que continuara con el programa actual de préstamos y reformas que Atenas rechaza.


La deuda griega está estimada en unos 317.000 millones de euros, el 185 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB). Los analistas creen que Atenas podría tener problemas de financiación si no se amplían las ayudas. Muchos griegos ya han sacado su dinero de los bancos del país ante la incertidumbre por la situación financiera.

Publicado en Internacional

"Un espectro se cierne sobre Europa". Así titulaba su portada hace unos días el diario italiano Il Manifesto, comentando las visitas de Tsipras y Varoufakis a los gobiernos europeos. Una verdadera pesadilla para los ordoliberales alemanes, un Geisterfahrer en toda regla, el conductor suicida que quiere estamparse contra el autobús europeo, como planteaba en su primera página Der Spiegel. Imaginemos lo que podría ocurrir con la victoria de Podemos en España: ¡qué enorme espectro se verá entonces al acecho, un verdadero monstruo generado por los explotados y por las fuerzas productivas de la cuarta economía europea! En pocas semanas comenzarán las citas electorales en España y se repetirá, con fuerza redoblada, la cantinela de los gobiernos europeos destinada a meter miedo a las y los ciudadanos españoles. Preparémonos. Con la seguridad de que la prepotencia de los malos augurios de esta propaganda será derrotada. Pero entretanto, estemos alerta: ¿Qué podrá replicar Podemos sobre Europa?


Consciente de la aceleración temporal y política que la victoria de Syriza ha impuesto, el discurso de Podemos sobre Europa es, por un lado, de solidaridad sincera y de alta consideración hacia la victoria de los demócratas griegos, mientras que, por otro lado, es un juicio de prudencia —la línea marcada por Tsipras puede fracasar en el breve intervalo que la separa de las citas españolas—. Pero la prudencia no es ambigüedad. En efecto, a nadie se le escapa que nada sería más peligroso que una postura ambigua no solo respecto a la negociación que se ha abierto entre Grecia y Europa, sino sobre todo respecto a las políticas que la Europa de la troika ha desarrollado hasta ahora. Cualquier ambigüedad en este terreno debe ser eliminada —y así ha sido en los hechos si juzgamos a partir de lo que hemos visto en los últimos meses—, pues existen dos europas y hay que situarse en una u otra. La ciudadanía sensata sabe que no se podrá ganar en España si no es a la luz de un frente ya abierto por Syriza y que ha de ampliarse en Europa. Las políticas de la deuda, los temas vinculados a la soberanía y a la cuestión atlántica sólo pueden entrar en consideración en el espacio europeo.


Cabía esperar una gran atención —y así empezamos a comprobarlo— a las propuestas tácticas y a las políticas del equipo económico-financiero de Syriza. Con independencia de los juicios sobre el valor de las propuestas, éstas se decantan por la cooperación transnacional y el abandono de la demagogia antieuropea de las "viejas" izquierdas, una demagogia que en cualquier caso nunca ha sido fuerte en Podemos. No cabe duda de que la apuesta de Syriza se formula en términos de defensa de la soberanía nacional —contra la troika, contra Merkel, etc.—, pero en la práctica implica la aceptación bastante evidente de una intervención política dentro y contra la Unión tal y como esta es dirigida. En esta línea, la principal opción hoy es la de una coalición de los PIIGS y de las fuerzas de una nueva izquierda para dar un vuelco al statu quo de la Unión. Asimismo, esta parece ser la única opción al alcance de Podemos para ganar las elecciones.


Tratemos de considerar la cosas con mayor profundidad. Hasta ahora el enfrentamiento en Europa se ha producido entre una Europa neobismarkiana, neoliberal y eminentemente conservadora y una Europa democrática, constituyente y atenta a las exigencias de las y los trabajadores, de las clases medias empobrecidas y de los jóvenes precarios o en paro, de las mujeres, de los inmigrantes y refugiados, de los viejos y nuevos excluidos. Una alternativa por así decirlo, porque a partir de la crisis de 2008 la Europa bismarkiana se ha impuesto con contundencia, dejando a la otra Europa un espacio marginal, de protesta y a veces incluso de lamento desesperado. Sin embargo, cuando la situación parecía quedar terminantemente cerrada para las reivindicaciones de justicia y para las revueltas contra la miseria, se ha presentado una alternativa encabezada por Grecia. Ahora se trata de afirmarla y de organizarla precisamente en los terrenos en los que se había impuesto la iniciativa reaccionaria.


La primera cuestión, la primera dificultad, es la de la deuda. La Europa de la troika quiere hacer pagar la deuda a las multitudes europeas, de tal forma que la capacidad de pagarla se convierte en el rasero de la democracia así como del grado de europeísmo. Pero todos aquellos que se mueven en un frente democrático piensan, por el contrario, que ese rasero es infame porque las deudas que hoy se imputan a los pueblos han sido contraídas por quienes han gobernado durante estos años. Estas deudas han engordado a las clases dirigentes, no solo mediante la corrupción, la evasión o los favores fiscales, el gasto demencial en armamento, las políticas industriales en provecho no del trabajo, sino para someter a éste a la renta financiera e imponer a los modos de vida la precariedad y una incertidumbre asfixiante. Cada hombre, cada mujer, cada trabajador ha tenido que reconocerse culpable de una deuda, de un gravamen financiero del que no era responsable. Ha llegado el momento de decir en voz alta que no han sido los ciudadanos sino los dueños del poder, los hombres del proyecto neoliberal, los políticos de "centro", de las "grandes coaliciones" cada vez más extremistas y exclusivas los que han creado una deuda de la que se han apropiado exigiendo, además, un reembolso indebido. Contra esa condición servil para los pueblos (no solo para los pueblos del sur de Europa, sino también para los de Centroeuropa y sobre todo de Europa del Este) la nueva izquierda, a través de Syriza, pide un rescate –una conferencia europea sobre la deuda, esto es, una sede constituyente para un nuevo sistema de solidaridad, para establecer nuevos criterios de medida y cooperación fiscal y para las políticas del trabajo. Podemos puede aportar a este proyecto un respaldo enorme.


Todos sabemos que detrás de estos temas se abre un proyecto de transformación profunda de las relaciones sociales. Una vez más, nace desde Europa y en Europa un proyecto de libertad, de igualdad, de solidaridad, un proyecto que podemos llamar antifascista, porque repite la pasión y la fuerza de las luchas de la Resistencia. La alianza entre Podemos y Syriza, y el apremio a confluir en esa alianza dirigido a todas las nuevas izquierdas europeas, puede construir el modelo de una Unión democrática, construida a partir de la solidaridad más allá y contra el mercado. A partir de esta base, solo se puede hacer una política fiscal reduciendo o aboliendo la deuda consolidada hasta ahora e instaurando y homogeneizando, para el futuro, criterios progresivos de fiscalidad en toda la zona euro. Los temas centrales del Estado de bienestar –educación, asistencia médica, sistema de pensiones y políticas de vivienda, pero también el trabajo doméstico y el trabajo de cuidados– deben desarrollarse de manera homogénea en el plano europeo, acompañando la gran innovación de una "renta básica de ciudadanía" decente, generalizada y homogénea. Todo esto abre una batalla constituyente allí donde estos nuevos derechos de solidaridad pueden ser reconocidos, donde el común se torna en elemento central de organización económico-social.


Pero para conquistar estos objetivos se ha de indicar el terreno en el que luchar, y este solo puede ser el espacio europeo en su totalidad. Se abre así el tema central alrededor del cual se han acumulado muchos equívocos: el terreno de la cesión de soberanía. Ya ha habido traspasos de soberanía y estos se han hecho siempre a favor de los poderes neobismarckianos del capitalismo financiero. En este terreno, atacando demagógicamente estas cesiones de soberanía, nacen y se desarrollan peligrosamente en Europa las derechas nacionalistas. Sin embargo, resulta extraño ver cómo esas posiciones asoman a veces —o son miradas con buenos ojos— también entre los miembros de Syriza, de Podemos y de otras fuerzas de la "nueva Europa" que están formándose. Hay que ser claros a este respecto; cada uno de los países que han entrado en la Unión, y con mayor motivo los que han entrado en el euro, ya no poseen una soberanía plena. Y esto es bueno. Detrás de la soberanía nacional se han desarrollado todas y cada una de las tragedias de la modernidad. Y si queremos seguir hablando de soberanía en un sentido moderno —y clásico—, es decir, de un poder "en última instancia", tiene que quedar claro que este se identifica cada vez más con Fráncfort, o para ser más precisos, con la torre del BCE. Nos encontramos en una situación en la que reina una peligrosa duplicidad que es preciso reconocer. Necesitamos a Fráncfort, necesitamos una moneda europea, si no queremos ser presa de los poderes financieros-globales, de las políticas de EEUU así como de los demás colosos continentales que están afirmándose frente a Europa. Pero, por otra parte, tenemos que recuperar a Fráncfort para la democracia e imponerle las razones de los pueblos. Dicho de otro modo, Fráncfort debe ser asaltada por Europa; primero por los movimientos y luego, gradualmente, por la mayoría de las democracias europeas y de un Parlamento europeo transformado en asamblea constituyente. Con la globalización se ha impuesto en todas partes la centralidad de un gobierno monetario de zonas continentales, siendo Europa una de estas zonas continentales. No cabe imaginar una batalla política más esencial que la que lleva al control democrático del gobierno de la moneda europea. Esta batalla simboliza hoy la toma de la Bastilla.


Por otra parte, es evidente que solo planteando el problema del control sobre el vértice monetario y político de Europa, e insistiendo por ende en la disolución de las viejas soberanías monocráticas puede abrirse, de manera productiva, el tema del federalismo, que es otro paso esencial en la construcción de una nueva Europa. Un federalismo que no solo quiere que las naciones europeas se recompongan en un diálogo constitucional, sino también y sobre todo una articulación de todas las naciones, de todas las poblaciones y lenguas que quieren sentirse cultural y políticamente autónomas, dentro de un cuadro unitario, esto es, federal. No son tanto los PIIGS los que desean esto; son Escocia, Cataluña, el País Vasco y todas las demás regiones que exigen autonomía y una capacidad efectiva de decidir sobre su constitución política y social. El federalismo pasa a ser clave en la construcción de Europa. La cuestión de la soberanía solo puede plantearse y utilizarse en términos de pluralidad, accediendo a las dinámicas que articulan un franco federalismo para los años venideros.


Aquí se entiende una vez más que sólo la izquierda —la nueva izquierda que parte de la radicalidad democrática de los movimientos emergentes de lucha y se organiza con arreglo a líneas de emancipación (Syriza y Podemos)— puede imponer la Unión Europea no como instrumento de dominio sino como objetivo democrático. Izquierda-Europa-

radicalidad democrática: este dispositivo cobra cada vez más importancia para la definición de la defensa de los intereses de las clases trabajadores y para la emancipación frente a la pobreza de las y los ciudadanos. Hay una larga y sucia tradición de izquierdas soberanistas a la que hay que poner fin, al igual que hay que derrotar a las experiencias populistas que utilizan los sentimientos nacionales y los transforman en pulsiones fascistas (nacionalistas, identitarias, aislacionistas). Solo una izquierda europeísta, profundamente transformada por la radicalidad democrática de los movimientos emergentes contra la austeridad, puede construir una Europa democrática.


Aquí se abre otro problema, que podemos denominar la "cuestión atlántica". Se trata de un problema a menudo eludido o excluido del debate, como si resultara obvio que el proceso de unificación europea tuviera que desarrollarse bajo la atenta protección de Estados Unidos. Europa fue auspiciada dentro de la Resistencia antifascista para superar las guerras que hasta mediados del siglo pasado la habían destrozado a la par que empobrecieron y humillaron a sus pueblos.

Contra esa condición se construyeron en la postguerra europea y en la Transición española los primeros fermentos de un discurso europeo, sabiendo que la paz significaba la posibilidad de democracia, mientras que la guerra ha significado siempre fascismo y militarismo. Tras la caída del Muro de Berlín, la unidad europea ha perdido también las características del último frente contra el mundo soviético y el expansionismo ruso. Así las cosas, el objetivo de una Unión Europea se ha autocentrado y reorganizado en torno a un marco de civilización, de estructuras jurídicas propias y de autonomía en el ámbito global.


Pero ahora Europa está rodeada de guerras. Todo el Mediterráneo, tan profundamente vinculado no solo al sur, sino a toda Europa debido a los movimientos migratorios y por relaciones esenciales de política energética e intercambios comerciales, está atravesado por una única línea de guerra, de fascismos y dictaduras. Es una línea que se extiende hacia Oriente Próximo y hace de Europa un actor peligrosamente expuesto a movimientos bélicos que tienen una importancia y una conducción globales. Además, en la frontera Este de Europa se está desarrollando una guerra entre pueblos rusófonos, con responsabilidades que hay que remitir a cuestiones de control global que se contraponen al interés de los pueblos europeos. Desde esta perspectiva, la soberanía de Europa —no ya la soberanía imaginaria de cada país, sino la real de una Unión que está construyéndose— se proyecta sobre la OTAN y es usurpada por esta. ¡Esta es la verdadera cesión de soberanía que han padecido las naciones europeas! Cuando Tsipras propone, de manera simbólica, la necesidad de abordar este problema, toca una fibra fundamental de las estructuras europeas. Introduce a un problema al que todos debemos responder, sin hacernos la ilusión de que pueda resolverse de inmediato pero sin negar su existencia y su impacto central. De lo que hablamos aquí es de la relación de la Unión con la paz o la guerra, con una paz no solo dentro de Europa, sino también en sus fronteras. Por otra parte, es evidente que la "cuestión atlántica" no es un problema que atañe solo a la paz y a la guerra, sino que es una cuestión que se remonta al sistema de control y/o de poder de mando sobre las estructuras productivas y financieras de la propia Europa.


Así pues, para no ser hipócritas, para hablar claro, para dar un empujón adicional a los procesos de construcción de una fuerza política de la izquierda europea, pongamos de nuevo sobre la mesa algunos problemas que no pueden dejar de plantearse. ¿Qué dice o hace Podemos sobre la inmigración, sobre los refugiados? Pero también —repitiendo y precisando la pregunta— sobre la OTAN, sobre los conflictos regionales en curso en los limes de la Unión? Si estos temas son considerados "perdedores" en el plano electoral, ¿hay que intentar evitarlos y/o responder con ejercicios retóricos para salir del paso? No, de ninguna manera. En este ámbito, es muy difícil adoptar como eslogan el "primero se toma el poder, y luego se discute el programa". Los temas de la paz y de la guerra no pueden ser considerados secundarios.

Tomar posiciones sobre ellos significa esclarecer sin ambages cuál es la orientación fundamental del grupo dirigente de Podemos no solo sobre la cuestión de la paz y de la guerra, sino también sobre las cuestiones que remiten a la reforma y a un proyecto constituyente que afecta a toda Europa. El valor y la seriedad con la que Tsipras ha planteado todo el contexto de las temáticas que hoy son importantes para la construcción de una Europa fuera de la troika son los mismos que nos permiten plantear también un dispositivo "fuera de la OTAN". Los movimientos y los gobiernos de una nueva izquierda saben que tienen que asumir estos problemas como centrales. Sin ambigüedades y siendo conscientes de que la coyuntura global misma puede contribuir hoy a su solución. De hecho, lo que a estas alturas piden los ciudadanos del mundo es una Europa democrática en el conjunto de la nueva realidad global, porque Europa es vista como una realidad que puede renovar una tradición democrática de larga trayectoria, aprovechando la luz que Syriza y Podemos han encendido, como esperanza de reforma y superación del capitalismo.


Los movimientos europeos quieren ser incluidos en la iniciativa política continental que el eje Podemos-Syriza puede crear/está creando en el ámbito europeo. Esa iniciativa constituye en particular un punto de atracción para las nuevas izquierdas y la nueva radicalidad democrática en formación en el sur de la Unión. Tanto el ritmo como el grado de articulación de este proceso dependerán de la marcha actual del gobierno de Syriza y del próximo éxito electoral de Podemos. Todos juntos podemos organizar una ruptura constituyente en el ámbito europeo

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Viernes, 13 Febrero 2015 07:03

Señales de alerta para América latina

El panorama laboral de América latina en 2015 estará fuertemente influenciado por la desaceleración del crecimiento económico, lo cual podría reflejarse en mayor desempleo e informalidad. Este escenario surge después de una década de logros importantes en la región. Uno de los avances más destacables fue la reducción de la tasa de desempleo en las zonas urbanas. A comienzos de este siglo ese indicador estaba en 11 por ciento y bajó hasta un mínimo histórico de 6,1 por ciento a fines del año pasado. También se registraron un moderado descenso de la informalidad y mejoras salariales.
Pero esta tendencia positiva se ha detenido. Al finalizar 2014 habían dejado de crearse un millón de puestos de trabajo. No es que se haya despedido gente a la calle, sino que se ha moderado la velocidad de creación de nuevos puestos de trabajo para atender las demandas de la población activa. La única vez que se había dejado de generar empleo en la última década fue en 2009, el año de la crisis financiera internacional, y la región se recuperó rápidamente de este episodio. Ahora la situación es diferente porque los pronósticos de la economía indican que el crecimiento lento podría durar algunos años.


Por otra parte, la evidencia recopilada revela que, a diferencia de lo ocurrido en años anteriores, en 2014 creció más el empleo por cuenta propia que el empleo asalariado, lo cual indica que la informalidad puede volver a subir.


Después de años de dinamismo en el mercado de trabajo ahora predominan la incertidumbre y el temor de que se reviertan algunos logros alcanzados. No hay que olvidar que el empleo es clave para la reducción de la pobreza y la de-sigualdad.


Pese a esta baja en la generación de empleos, el desempleo se mantuvo bajo en 2014 porque también se redujo la participación en la fuerza laboral. Un importante número de personas dejó de trabajar, en su mayoría mujeres y jóvenes, a veces por motivos positivos, como ir a la escuela, pero en otros casos por desaliento y frustración.
Este año muchos de aquellos que salieron temporalmente del mercado de trabajo en 2014 intentarán volver pues necesitan esos ingresos para mantener a sus familias, sumándose a los jóvenes que recién entran a la vida laboral. La región necesitará crear casi 50 millones de plazas en los próximos 10 años solamente para compensar el crecimiento demográfico vegetativo.


En un mercado laboral afectado por la desaceleración también será difícil avanzar en el cierre de las brechas de empleo. Aunque las mujeres se han incorporado al trabajo, su tasa de participación es 30 por ciento inferior a la de los hombres y cuando buscan colocarse enfrentan una desocupación más alta. Los jóvenes también están en desventaja, ya que 40 por ciento de los desempleados tiene entre 15 y 24 años y tasas de desocupación de 2 a 4 veces mayores que los adultos.


Asimismo hay problemas de calidad del empleo que podrían agudizarse. Existen 130 millones de ocupados informales, habitualmente en malas condiciones laborales, desprotección, inestabilidad y falta de derechos.
Las estimaciones de crecimiento económico en 2015 son de apenas por encima del 2 por ciento para la región, lo que no resulta suficiente para evitar que el desempleo urbano aumente.


En estas condiciones la tasa de de-sempleo urbano subirá de 6,1 a 6,3 por ciento con crecientes dificultades para avanzar en la formalización de la informalidad. En un contexto de desaceleración económica prolongada, será urgente que América latina se enfoque en el objetivo de producir más empleos y de mejor calidad. Esta situación coloca a los países frente al desafío de repensar las estrategias para impulsar el crecimiento económico y la transformación productiva. Esta es una tarea de grandes dimensiones.

 

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Jueves, 12 Febrero 2015 05:57

Dura negociación por la deuda de Grecia

El enfrentamiento entre el nuevo gobierno griego antiausteridad y sus acreedores de la Unión Europea (EU) tuvo un inicio combativo anoche cuando el ministro de Finanzas de Grecia, Yanis Varoufakis, llegó a Bruselas ante un coro de demandas de que el país cumpla su programa de rescate.


Desde la victoria del partido de extrema izquierda Syriza en las elecciones del mes pasado, ambas partes examinaron exhaustivamente la renegociación del plan de rescate de Grecia, por 240 mil millones de euros, que Atenas quiere desmantelar. Alemania en particular –principal vocero de las medidas de austeridad de Europa– rechazó las sugerencias de que Grecia puede renegar alguna parte de su deuda.


Varoufakis presentó ayer pedidos del país a los otros 18 ministros de Finanzas de la Eurozona, antes de la fecha límite del 28 de febrero, cuando expira el actual programa de rescate de Grecia. Se cree que los pedidos incluyen créditos puente y un período de gracia de unos seis meses para que Grecia pueda seguir teniendo acceso a los mercados, ya que negocia un nuevo acuerdo con sus acreedores.


Quiere que se eliminen algunas de las medidas de austeridad vinculadas a su rescate, mientras que ayer, en una entrevista con la revista alemana Stern, Varoufakis también sugirió una cancelación como que "si la deuda no se puede pagar, entonces eso lleva a un corte de pelo (una quita)". Estaba con los labios apretados cuando llegó a Bruselas ayer por la noche para mantener conversaciones con los otros ministros de la Eurozona y los directores del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Central Europeo (BCE), y sólo dijo que confiaba de "en una reunión productiva" y que quería que Grecia permaneciera en la eurozona.


Otros ministros de Finanzas de la Eurozona y los funcionarios dejaron en claro que el único punto para el comienzo de las conversaciones era que se cumpliera el programa de rescate existente acordado con el FMI, el BCE y la Comisión Europea, conocido colectivamente como la troika. "Necesitamos que el gobierno griego entienda que los compromisos tienen que ser respetados", dijo Pierre Moscovici, comisionado de la economía de la UE. "Este programa es la referencia, el ancla, la base sobre la que trabajamos."


El ministro de Finanzas de Alemania, Wolfgang Schäuble, dijo que el programa existente "tiene que ser completado, o no hay un programa". Sin embargo, Grecia dice que no se puede extender un acuerdo con el que no está de acuerdo fundamentalmente, y pidió el fin de la troika en su formato actual.


En Atenas, miles de griegos salieron ayer a las calles para apoyar a su nuevo gobierno antiausteridad. De pie frente al Parlamento, los manifestantes desplegaron pancartas que decían "En quiebra pero libres" y "Basta de austeridad, apoye a Grecia, cambien a Europa". También hubo manifestaciones en las plazas principales de Creta, Patras, Lamía, Volos Kastoria, Klymnos, Lesbos y la isla de Syros, entre otras.


El primer ministro griego, Alexis Tsipras, tuiteó una foto de la protesta de Atenas, diciendo: "En las ciudades de Grecia y Europa, el pueblo está luchando la batalla de la negociación. Ellos son nuestra fuerza". El reloj no se detiene: el programa de rescate actual de Grecia termina a fines de febrero. Si no se logra un nuevo acuerdo para entonces, el último tramo de su dinero del rescate será retenido, el acceso a los mercados cortado y el país no podrá pagar sus deudas: el primer paso hacia una salida del euro.


Todas las partes insistieron en que Grecia debe permanecer en la Eurozona, en lo que que parece ser la única área de terreno común. Dada la brecha existente, se esperaba que la discusión de anoche fuera un punto de partida, un acuerdo hasta otra reunión de ministros de Finanzas de la eurozona, el lunes. "Esta noche se trata de la política. El sentido noble del arte de la política es entenderse entre sí y entrar en un proceso de trabajo", dijo ayer Moscovici.


Traducción: Celita Doyhambéhère.

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Sábado, 07 Febrero 2015 07:19

Rebeldía

La gestión económica se nutre de los instrumentos que ofrecen las políticas monetarias y fiscales. Con la primera puede subir o bajar la tasa de interés, absorber o imprimir dinero, intervenir en el mercado de deuda, entre las medidas más básicas. Respecto de la segunda, tiene la posibilidad de expandir el gasto o aplicar austeridad sobre las cuentas públicas, elevar o reducir las alícuotas impositivas, como crear nuevos tributos, achicar la estructura estatal o ampliar la participación del sector público en el fomento de la actividad, entre las iniciativas más habituales. Puede haber diferentes combinaciones de esas opciones y de otras más específicas, aplicadas según la orientación ideológica del hacedor de la política. La historia económica moderna ha brindado un valioso aprendizaje sobre la utilización de esas políticas en crisis que comienzan en recesión y luego mutan a depresión, y también sobre cómo sirven para impulsar largos períodos de bonanza.


Existe cierto consenso entre economistas en que el denominado ciclo de oro del capitalismo desde el fin de la Segunda Guerra Mundial hasta el shock petrolero de comienzos de los '70 estuvo motorizado por políticas expansivas, planes como el Marshall de reconstrucción europea que demandó recursos millonarios públicos y privados, y un pacto de anulación y quita de la deuda externa alemana (Acuerdo de Londres de 1953), que permitió el resurgimiento de Alemania como potencia mundial. En ese período, América latina registró también un importante crecimiento con un Estado activo en la economía, y Asia, a partir de los '70 hasta la actualidad.


En sentido opuesto, las estrategias monetarias y fiscales restrictivas del presidente estadounidense Herbert Hoover derivaron en el crac bursátil y posterior depresión de los años '30 del siglo pasado. También las condiciones financieras humillantes impuestas en Versailles por los aliados triunfadores de la Primera Guerra Mundial a la Alemania derrotada la hundieron en la miseria, desempleo y la hiperinflación, abriendo las puertas a la irrupción del nazismo. Más cerca, las políticas de ajustes fiscal y monetario desplegados en América latina durante las décadas del '80 y '90 fueron ruinosas para sus economías, con crecimiento de la pobreza, desocupación y de la deuda, hasta extremos que desembocaron en caos social y default, como el caso argentino.


Pese a esos valiosos antecedentes históricos, que deberían servir de referencia para abordar situaciones críticas similares, en Europa se sigue sosteniendo la estrategia del austericidio. Como se demostró en Estados Unidos de los '30, en Alemania de entreguerras o en Argentina 2001, y ahora en Grecia con el triunfo de Syriza, esos procesos de ajuste con inmensos costos para la mayoría de la población pueden seguir su curso hasta que quiebran el umbral de tolerancia social.


Las elecciones griegas que le han dado el poder al líder de izquierda Alexis Tsipras han sido el resultado de esa instancia social de rebeldía por el ajuste. Pero esa situación de agobio puede también derivar en el crecimiento de fuerzas políticas xenófobas y nazis, como en la Alemania del '30. La troika (Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el FMI) defiende su estrategia de la austeridad asegurando que está funcionando. El saldo de esa política es lamentable en términos económicos y sociales. Siete años de ajuste y austeridad han hundido a los países periféricos europeos en depresión. El Producto Interno Bruto de Grecia se derrumbó 25 por ciento en cinco años, la tasa de desempleo subió al 25 por ciento y entre los jóvenes supera el 60 por ciento, los salarios bajaron en promedio casi 40 por ciento, la pobreza se ha duplicado, el 30 por ciento de las empresas que existía hace seis años ha quebrado, y la deuda pasó a representar el equivalente al 175 por ciento del Producto.


La troika europea, Estados Unidos y Japón definieron que para enfrentar la crisis que estalló en 2008 deben aplicar una política monetaria expansiva e insistir con una política fiscal contractiva (austeridad). Sin embargo, el resultado no ha sido muy alentador. Estados Unidos contabiliza espasmos de recuperación sin poder retomar un sendero de crecimiento sostenido, además de registrar una mayor concentración de la riqueza. Japón regresó a la recesión con deflación, y Europa va del estancamiento a la recesión y hasta la depresión, según los países.


A comienzos de este año el Banco Central Europeo se ha unido a la estrategia que tuvo durante años la Reserva Federal y que ha imitado el Banco de Japón el año pasado: expandir la cantidad de dinero mediante la compra de títulos de deuda con el objetivo de impulsar la economía. Después de bajar la tasa de interés a casi cero, y con escasa respuesta de las empresas para invertir debido a la debilidad de la demanda por el recorte del gasto público (austeridad) que deprime el gasto privado, las autoridades monetarias de esas potencias decidieron expandir la cantidad de dinero. La Reserva Federal lo hizo por un total de casi 4 billones de dólares y el Banco de Japón, por el equivalente al 60 por ciento de su PIB. El BCE anunció que comprará títulos de deuda por 50 mil millones de euros por mes durante un año, para totalizar 600 mil millones en el año.


La base de esa estrategia es la siguiente: las bancas centrales al no poder reducir más el precio del crédito (la tasa de interés) para fomentar el crecimiento, deciden ampliar la cantidad de dinero con el objetivo de seguir exprimiendo a la política monetaria como palanca para la recuperación. Los mercados financieros, antes en Estados Unidos y ahora en Europa, festejan porque esa política alimenta la creación de burbujas en activos bursátiles (acciones y bonos). Por caso, el índice S&P de Wall Street ha aumentado más del triple desde su mínimo en marzo de 2009. Lo que esperaba la Reserva Federal era que ese efecto riqueza impulsara una explosión del gasto por parte de un sector privado más próspero. Pero poco sirvió a ese propósito, y sí a una mayor concentración de la riqueza. "El crecimiento del consumo real anualizado ha sido en promedio 1,3 por ciento desde el comienzo de 2008", explica Stephen Roach en un artículo publicado en Proyect Syndicate. Este investigador del Jackson Institute of Global Affairs de la Universidad de Yale concluye que "con la recuperación actual del PIB real del 2,3 por ciento anual, dos puntos porcentuales menos (del consumo), resulta difícil de justificar el elogio generalizado" hacia la expansión monetaria dispuesta por la FED.


Estos resultados están demostrando que es nula la posibilidad de que ese tipo de política monetaria expansiva pueda restaurar la prosperidad en esas potencias. Esta política combinada con austeridad fiscal y reducción salarial está asfixiando la demanda interna. Por ese motivo, la economía de Estados Unidos no recupera dinamismo, la de Japón sigue entre la recesión y la deflación (la proyección oficial de inflación bajó de 1,7 a 1,0 por ciento) y las de Europa están sumergidas en un atolladero.


Después de estos años de prolongada crisis, la política monetaria flexible (denominada "relajación cuantitativa") sólo ha servido para salvar bancos y banqueros, alimentar otra burbuja especulativa y aumentar las desigualdades. Los promotores del ajuste en Europa, que tienen al sector financiero como principal soporte, están mostrando que su política monetaria expansiva es un fiasco. Puede ser que, con el triunfo de Syriza y el avance de Podemos en España, se abra una pequeña ventana para que en Europa sea el turno de enfrentar la crisis con una política fiscal expansiva, de recuperación de derechos laborales y sociales, de mejoras salariales y de un plan de inversión pública que permita a la demanda conducir a la economía a un sendero de recuperación y crecimiento. Esta es la disputa que se abrió en la Unión Europea con el triunfo de Syriza en Grecia, que además de la legitimidad popular posee en su haber para la negociación con la troika dominada por Alemania la fortaleza que en su momento mencionó John Maynard Keynes: "Si debo una libra, tengo un problema; si debo un millón, el problema es tuyo".


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Viernes, 06 Febrero 2015 06:50

Mirar la realidad de frente para cambiarla

Aunque resulta indudable que vivimos un periodo turbulento y, por tanto, opaco y confuso, la diversificación de los puntos de observación y análisis necesarios para comprenderlo no debería dejar de lado principios éticos sin los cuales la actividad para cambiar el mundo pierde sentido. Las modas intelectuales, así como las ilusiones en la evolución gradual del sistema, poco ayudan para guiarnos en la turbulencia.


Una de esas modas es la geopolítica. No son pocos los que buscan atajos que nos evitarían los inevitables dolores de esta etapa. Los BRICS forman parte de la nueva realidad multipolar y caótica, llamados como están a desplazar a las potencias del Norte (Estados Unidos, Unión Europea y Japón) como centros excluyentes del sistema-mundo. Sin embargo, los países llamados emergentes encarnan formas y modos de gestión del capitalismo diferentes al modelo anglosajón, pero tan capitalistas como éste.


Si nos congratulamos de la transición en curso hacia un mundo multipolar, es en la convicción de que el caos sistémico y la multiplicidad de poderes son caldo de cultivo para la lucha antisistémica. Ni más ni menos.


Las miradas gradualistas no toman en serio que vivimos bajo varias guerras. Los 70 años transcurridos desde el fin de la Segunda Guerra Mundial parecen haber convencido a muchos analistas de que las guerras se han extinguido, cuando son el modo habitual del capitalismo en su fase extractiva y de acumulación por despojo/robo.


El análisis zapatista sobre la cuarta guerra mundial del capital contra los pueblos ayuda a comprender las agresiones que sufren los de abajo en todo el mundo, desde las guerras de aniquilación abiertas, como en Medio Oriente, hasta las guerras silenciosas, que el modelo extractivo descarga sobre los pueblos para instalar minas a cielo abierto, monocultivos y represas hidroeléctricas, por mencionar los casos más frecuentes.


Hay guerras económicas, monetarias, por el control de las fuentes de agua; guerras contra las mujeres y los niños y niñas, en fin, el más diverso tipo de agresiones sistemáticas y sistémicas contra los más diversos pueblos y sectores sociales.


José Luis Fiori, profesor de política económica en la Universidad Federal de Río de Janeiro y coordinador del grupo de investigación Poder Global y geopolítica del capitalismo, esboza una mirada distinta de la economía actual. Debemos comenzar por el análisis y comprensión de cómo funcionan los mercados internacionales, que se parecen más a una guerra de movimientos entre fuerzas desiguales que a un intercambio entre unidades iguales y bien informadas (página13.org.br, 30/1/15).


Inspirado en el historiador Fernand Braudel, Fiori considera que estados y capitales actúan en esa guerra asimétrica como grandes predadores en la lucha por el control monopólico de posiciones de mercado, innovaciones tecnológicas y lucros extraordinarios.


Las consideraciones anteriores (mercados como guerras de posiciones, estados/capitales como predadores) son más consistentes que considerarlos herramientas casi neutrales que pueden ser utilizadas por clases, razas, géneros y etnias en su beneficio. Posiciones de este tipo tienden a desarmar a los de abajo en este periodo en el que no pueden ni deben confiar en otra cosa que no sean sus propias fuerzas y capacidades.


Quisiera agregar tres ideas que Fiori viene esbozando en sus artículos periodísticos y en las que se explaya en su último libro História, estratégias e desenvolvimento: para uma geopolítica do capitalismo (Boitempo, São Paulo, 2014). La primera se relaciona con China, pero puede aplicarse a todos los BRICS. "El poder es siempre expansivo (....) Fue así en cualquier tiempo y lugar, durante toda la historia de la humanidad, independiente de la existencia de economías de mercado, y mucho antes de la existencia del capitalismo" (Outraspalavras, 25 /4/13). Nos alerta sobre la creencia de que Rusia, o China, puedan ser y hacer algo muy distinto de lo que ya conocemos. No son fuerzas anticapitalistas.


La segunda se relaciona con la economía; dice que ésta se subordina a los objetivos de larga duración de los estados. Las políticas económicas de los países varían en el espacio y en el tiempo, y su éxito o fracaso depende de factores externos a la propia política económica, y no a la verdad o falsedad de sus premisas teóricas (Carta Maior, 27/11/14).
Afirma que es inútil buscar políticas económicas de izquierda. Se trata de tener en cuenta los objetivos en función de los cuales los estados adoptan diversos lineamientos económicos. Tiene la virtud que nos aleja del economicismo dominante en las izquierdas, los progresismos y muchos movimientos sociales. En todo caso, esa premisa no debería ser adoptada al pie de la letra por los movimientos antisistémicos, porque es la ética la que preside su accionar.


Por último, tiene una mirada muy clara de la política de Estados Unidos. Recuerda que fue Nicholas Spykman el teórico geopolítico que tuvo mayor influencia en la política exterior estadunidense en el siglo XX. Dividía el subcontinente latinoamericano en dos partes. La parte norte incluye hasta Centroamérica, el Caribe, Venezuela y Colombia, que deben permanecer en absoluta dependencia de Estados Unidos.


El resto de Sudamérica cuenta con tres estados, como Brasil, Argentina y Chile, que pueden amenazar la hegemonía imperial si actúan en común, amenaza que debe ser respondida a través de la guerra. Fiori considera que el problema no es el imperio, sino en este caso la región y, muy en concreto, su propio país: Brasil. Estos son los términos de la ecuación y la posición estadunidense fue siempre muy clara. Lo mismo no se puede decir de la política exterior brasileña (Sin Permiso, 30/03/14).


Nada ganamos culpando al imperio de nuestras debilidades. Es imposible cambiar al enemigo. La pelota está en nuestro campo y sólo nos sirve mirar la realidad de frente.

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Viernes, 06 Febrero 2015 06:40

Dilma en su laberinto

El segundo mandato presidencial de Dilma Rousseff cumple hoy exactos y redondos 37 días. Y no hubo uno solo de ellos sin que surgiese algún tipo de problema. Hay otra característica inquietante en este cuadro: además de sumarse a problemas ya existentes, cada nuevo parece más grave que los anteriores.


Mientras tanto, el gobierno muestra que no sabe cómo reaccionar. Y cuando reacciona, lo hace mal, o además de mal, tarde.


A esta altura, en esos escasos 37 días sobran razones para pensar que el equipo armado por Dilma para hacer la articulación política de su segundo mandato merece plenamente ser estudiado y analizado, como ejemplo olímpico de lo que no se debe hacer. Los resultados hasta ahora son una secuencia de derrotas y torpezas que conforman un enmarañado paralizante. Lento, atónito y sin rumbo, claro, es como si el gobierno de Dilma hubiese encontrado un escenario lleno de trampas, de cables sueltos, de temas ocultos, todo eso heredado del presidente anterior. Pero siquiera esa excusa puede ser esgrimida: al fin y al cabo, el presidente anterior era la misma Dilma, que ahora parece perdida en un laberinto oscuro.


Ayer, ella recibió en su despacho en el Palacio de Planalto al nuevo presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha. El presidente reelecto del Senado, Renan Calheiros, participó del encuentro que duró hora y media y juntó alrededor de la mesa al vicepresidente Miguel Temer, al jefe de Gabinete, Aloisio Mercadante, y al ministro de Relaciones Institucionales, Pepe Vargas. Todo transcurrió en un clima formal, frío. A la salida no hubo declaraciones, pero las habituales fuentes, cuya misión es filtrar algo a los medios, dijeron que el encuentro sirvió para establecer "un diálogo permanente" entre el Ejecutivo y el Legislativo, para asegurar que haya armonía entre los poderes.


Es decir: palabras al viento. Cunha propició el pasado domingo una derrota humillante a Dilma, a su gobierno y al PT, al elegirse para un puesto en el cual podrá crear océanos de dificultades para luego cobrar el precio que quiera para vender facilidades. Y sus primeras acciones fueron ejemplares de lo que podrá –o no– venir de ahora en adelante. Para empezar, dio luz verde para que fuese aprobado el pedido presentado por la oposición, creando una nueva Comisión Parlamentaria de Investigaciones sobre los escándalos de corrupción en la Petrobras. En Brasil, las CPI tienen tanto poder como un Tribunal de Justicia, con la ventaja de actuar de manera mucho más ágil y veloz.


En el mandato anterior hubo una comisión de esas, pero el gobierno de Dilma logró neutralizarla. Ahora, nadie sabe qué podrá pasar. El presidente de la Cámara, pese a pertenecer a un partido aliado, es claro adversario del gobierno. Además, las denuncias se intensificaron de manera formidable y cada día las investigaciones avanzan más, acercándose peligrosamente a la cúpula del PT. Hay otros partidos involucrados, inclusive el PSDB de la oposición. Pero todo lo que la Justicia y la Policía Federal filtran a la prensa tiene como foco central el partido de Lula y Dilma.


Si el avance de las investigaciones y el goteo cotidiano de nuevas revelaciones (por ahora, nadie pudo probar nada, pero queda evidente que hubo un esquema de corrupción amplio y que funcionó a lo largo de al menos diez años) preocupan cada vez más al PT y al gobierno, una CPI tendrá, bajo muchos aspectos, la capacidad de ser una usina generadora de problemas.


Es muy difícil saber si todo ese cuadro podría haber sido evitado, si Dilma fuese una negociadora hábil y si no hubiese elegido un equipo articulador tan incompetente. Pero el cuadro está claro: además de una Cámara presidida por un diputado rebelde y capaz de cualquier cosa para luego lucir sus talentos de chantajista, el país enfrenta un cuadro económico de alta complejidad que, por lo que será la nueva política económica de Dilma, seguramente creará tropiezos serios, que irán de la recesión a la incertidumbre sobre programas sociales y logros alcanzados (Brasil tiene hoy la más baja tasa de desempleo de los últimos 80 años). Al mismo tiempo, la mayor empresa brasileña, la Petrobras, es bombardeada incesantemente por denuncias, llegando a la insólita situación de quedarse acéfala: la presidenta y cuatro de los seis directores renunciaron, contrariando lo que había sido acordado con Dilma.


Lo que se ve, mientras tanto, es un gobierno catatónico, un vacío de poder desconcertante, una presidenta absolutamente decidida a no ceder (resultado: como es inevitable, cede a la realidad). Una presidenta que lleva un tiempo enorme para tomar decisiones, mientras las circunstancias las van ahogando.


El año apenas comenzó, el gobierno recién estrenado no camina, tropieza, y hay una cordillera de problemas en su camino. La dificultad en adoptar decisiones surge como una nueva característica de una mandataria que nunca pareció lo que ahora parece: confusa, sin norte. Ningún gobierno resiste el vacío de poder. Ningún gobierno llega a buen puerto cuando no tiene capacidad de decisión.


Dilma parece sumergida en un laberinto. El país parece perplejo.


JOAO VACCARI NETO DIO TESTIMONIO EN CALIDAD DE "DETENIDO TEMPORAL" ANTE LA JUSTICIA BRASILEñA


El ex tesorero del PT debió declarar


A horas de que se anuncie la nueva cúpula de la estatal Petrobras tras la renuncia de sus directivos, la Cámara de Diputados abrió una nueva comisión especial para investigar a la empresa, señalada en un esquema de corrupción.

 

El tesorero del Partido de los Trabajadores (PT), Joao Vaccari Neto, declaró ayer en calidad de "detenido temporal" ante la Justicia brasileña en medio del caso de corrupción que envuelve a la estatal Petrobras. Además, la Cámara de Diputados abrió una nueva comisión especial para investigar a la empresa, con facultades especiales y compuesta por partidos afines al gobierno y por la oposición.


A horas de que se anuncie la nueva cúpula de la compañía tras la renuncia de sus directivos, el caso de corrupción en la estatal se reavivó ayer cuando la Policía Federal llevó a declarar a Vaccari Neto. El tesorero del PT se negó a abrir la puerta de su residencia en San Pablo y la policía tuvo que trepar los muros del inmueble para lograr la detención. El operativo incluyó, además, otras 21 órdenes de arresto temporal y allanamientos, producto de las informaciones recabadas mediante acuerdos de delación premiada (información de arrestados a la Fiscalía a cambio de una reducción en la pena) alcanzados con ex directores de Petrobras y con empresarios ya detenidos en el marco de las investigaciones.


El fiscal Carlos Fernando Lima expresó ayer los motivos por los que el Ministerio Público lo llamó a Vaccari Neto a declarar. "Hay sospechas de que tiene informaciones sobre donaciones que él pidió –legales o ilegales– a personas que mantenían contratos con Petrobras", dijo el fiscal.


Una vez finalizada la declaración –que duró tres horas–, el funcionario fue puesto en libertad, dado que no fue imputado por ningún delito.


El tesorero del PT fue señalado como uno de los operadores de la trama de corrupción por al menos dos de los detenidos, entre ellos el ex gerente ejecutivo de Ingeniería de Petrobras Pedro Barusco Filho. En un testimonio a la Justicia realizado en noviembre pasado y divulgado ayer, Barusco Filho afirmó que el gobernante PT recibió entre 150 y 200 millones de dólares en donaciones ilegales desviadas de los 90 más importantes contratos firmados por Petrobras. El ex gerente agregó que los pagos irregulares se prolongaron hasta febrero de 2014, y sostuvo que Vaccari Neto participó en un acuerdo para la firma de contratos por 22.000 millones de dólares con astilleros brasileños e internacionales, para la construcción de buques equipados con sondas de prospección de petróleo.


En informes internos de la empresa estatal, Barusco Filho es responsabilizado por irregularidades en obras, como el incremento de los costes de la Refinería de Abreu y Lima, en el estado de Pernambuco, cuyo presupuesto se incrementó y alimentó numerosas cuentas privadas ilegalmente. Además, como parte del operativo denominado Lava Jato, la Justicia brasileña emitió 40 órdenes de búsqueda de pruebas en las residencias de los sospechosos y en la sede de 26 empresas, la mayoría ficticias, en los estados de San Pablo, Río de Janeiro, Bahía y Santa Catarina. Las investigaciones se extendieron a BR Distribuidora, una subsidiaria de la petrolera que administra cerca de 7500 estaciones de servicio en todo Brasil. Según el fiscal, el pago de sobornos de las empresas investigadas a los ejecutivos de BR Distribuidora se produjo hasta fechas "muy recientes", a finales de 2014.


En este marco, ayer la Cámara de Diputados abrió una nueva comisión para investigar a Petrobras, que contará con la facultad de citar a declarar y suprimir el secreto bancario, fiscal y telefónico de los imputados.

Publicado en Internacional
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