La actividad en la industria cae un 7,3% arrastrada por la fabricación de automóviles


Con una tasa de desempleo que alcanza ya el 10%, y el aumento constante de los precios, los últimos datos del Producto Interior Bruto (PIB) de Brasil confirman lo que el brasileño de a pie siente en su bolsillo cada día: que el país va para atrás. El PIB retrocedió un 5,4% en el primer trimestre, comparado con el mismo periodo de 2015. Es la octava caída trimestral consecutiva. Brasil, envuelto también en una crisis política que sacude el país desde hace meses, sufre la mayor recesión en al menos 25 años.


En relación con el último trimestre de 2015, el retroceso de la economía brasileña fue de un 0,3% en el arranque del año. Todas las actividades económicas retroceden, incluida la agropecuaria, que en trimestres anteriores contribuía para aliviar el torrente de cifras negativas. Durante el primer trimestre, el campo brasileño, con una cosecha mala de maíz, reculó un 3,7%, comparado con el mismo trimestre del año anterior.


Pero es la industria la que experimenta un retroceso más fuerte, con una caída del 7,3%, arrastrada por una caída en la elaboración de maquinaria y de automóviles. Las inversiones se despeñaron hasta alcanzar un significativo 17%, en lo que constituye la octava caída seguida. La construcción también reculó un 6,2%, los servicios un 3,7%, el comercio un 10,7% y el consumo de las familias un 6,3%. Solo las exportaciones al extranjero reflejaron un buen resultado en este primer trimestre negro.


Perspectivas de mejora


Con todo, los mercados, a juzgar por varios especialistas, esperaban una caída todavía peor. Para el economista brasileño Juan Jensen, esto último es una tímida señal de que la situación brasileña, dentro de su anemia, mejora. De hecho, los especialistas daban por hecho que el PIB brasileño se iba a desplomar este año un 3,8%. Ahora, son muchos los que pronostican que caerá solo un 3%. Según Jensen una de las causas de esto ha sido el comercio exterior.


“Las cifras hechas públicas hoy [por ayer] reflejan la situación del pasado, Lo que importa es que se detectan perspectivas de mejora en el escenario que viene”, asegura Heron do Carmo, profesor de economía de la Universidad de São Paulo (USP).


La recuperación del mercado de trabajo y de las inversiones será, a pesar de esto, lenta: “Las empresas no están trabajando al máximo de sus capacidades, es decir, hay empleados que hacen aún jornadas reducidas”, pronostica Jensen. El desempleo, para este especialista, seguirá alto a lo largo del año y solo empezará a caer en 2017.

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Miércoles, 27 Abril 2016 06:40

Keynes, el subversivo

El primer día de 1935 encontró a John Maynard Keynes escribiendo una carta para George Bernard Shaw. En la misiva señaló: Creo estar escribiendo un libro sobre teoría económica que revolucionará en gran medida la manera en que el mundo piensa sobre los problemas económicos. Mostrando cierta cautela agregaba en un paréntesis que ese resultado no se dejaría sentir inmediatamente, pero sí en los próximos 10 años. Quién le iba a decir que pasado el decenio, él estaría a punto de morir de manera prematura (a los 62 años) y que ya se habría iniciado un proceso contrarrevolucionario para distorsionar y aniquilar los principales descubrimientos de su obra.


Keynes tenía razón. Su obra fue revolucionaria. Y el mensaje central fue juzgado subversivo por la clase política y por la mayoría de sus colegas en el mundo académico. Ese mensaje puede sintetizarse en una frase: las economías capitalistas son intrínsecamente inestables y pueden mantener niveles de desempleo socialmente inaceptables durante largos periodos de tiempo.


La teoría de Keynes no se hizo en un día. La evolución puede resumirse en una de sus frases más célebres: el problema no está en las nuevas ideas, sino en escapar de las viejas formas de pensar que se ramifican, para nosotros que hemos sido educados en sus tradiciones, hasta ocupar todos los rincones de nuestra mente.


El mundo anterior a Keynes rechazaba la posibilidad de una crisis económica generalizada. Dominaba la idea según la cual la venta de mercancías sirve para financiar la compra de otras mercancías. Es decir, cuando una persona vende una mercancía lo hace para inmediatamente comprar otra mercancía con el ingreso obtenido. Esta idea recibe el nombre de ley de Say (por el economista francés del siglo XIX), y de aquí se desprende que todo el ingreso se gasta y lo que no se gasta se ahorra. De ahí que Keynes la redujo a la frase la oferta crea su propia demanda. Podría haber un problema de desequilibrio en un mercado particular, pero, a nivel de toda la sociedad, lo que deja de gastarse en un mercado se gastará en otro y siempre habrá, en el agregado, un equilibrio.


La obra de Keynes se basa en el principio de la demanda efectiva: la producción de mercancías se ajusta o depende de la demanda de mercancías. Esta idea implica una transformación radical: la actividad económica está determinada por la demanda, no por las limitaciones que pudieran encontrarse por el lado de la oferta (dotaciones de recursos o por la tecnología). La idea choca radicalmente con la ley de Say y el establishment no tardó en darse cuenta del peligro de este mensaje subversivo.


Keynes identificó los dos componentes de la demanda agregada, el consumo y la inversión. El consumo es más o menos estable, pero es insuficiente porque la propensión a consumir (cuando aumenta el ingreso) crece menos que proporcionalmente. La inversión, por su lado, puede colmar la brecha para alcanzar el pleno empleo (los inversionistas también demandan bienes y servicios para sus proyectos). Sin embargo, la inversión es inestable porque depende de las expectativas de los inversionistas y está condicionada por la incertidumbre, otro personaje clave en la obra de Keynes.


En 1932 Keynes pudo reconocer la relación de identidad entre los agregados macroeconómicos inversión y ahorro. Es uno de los más importantes descubrimientos de Keynes y hoy el análisis monetario permite identificar no sólo la naturaleza, sino el mecanismo a través del cual se explica esta identidad. Por la creación monetaria de los bancos privados, ya no se necesita una reducción en el consumo para tener un ahorro que pueda invertirse. El crédito bancario genera los depósitos y un incremento en la inversión provoca crecimiento del ingreso. Aquí se invierte la relación de causalidad. Hoy sabemos que el ahorro no precede a la inversión. El alto nivel de consumo, no del ahorro, es lo que lleva a mayor inversión y al crecimiento del ingreso.


Keynes mostró que aún con plena flexibilidad de precios en todos los mercados el desempleo puede mantenerse durante largos periodos de tiempo. Aun así, hoy se puede decir que el mundo de la macroeconomía se divide entre aquéllos que acompañan el análisis de Keynes y los que siguen insistiendo en que el problema del desempleo está provocado por algún tipo de rigidez. Típicamente se buscan las fuentes de rigidez en el mercado laboral (serían los sindicatos los villanos) o en las intervenciones del gobierno (que vendrían a distorsionar la bella obra de los mercados con precios flexibles). Frente a esta tontería se yergue la obra de Keynes: los precios flexibles en el mercado no sólo no resuelven el problema del desempleo, sino que pueden agravarlo.


Varios mensajes de Keynes irritan a los economistas convencionales e ignorantes. Pero hay uno que les parece intolerable porque atenta contra su creencia sacrosanta de que la esfera de lo económico es autónoma y no debe ser perturbada por nadie porque tiene la capacidad de autoregulación. Keynes demostró, por el contrario, que se necesita la intervención externa para poder estabilizar el funcionamiento de una economía capitalista.


Twitter: @anadaloficial

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Lunes, 28 Marzo 2016 17:57

El desempleo golpea una vez más

Los efectos inmediatos y medibles de la crisis económica en que se adentra el país, son cada vez más evidentes. El desempleo es uno de ellos. El ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, reconoció que “Hay que estar preparados para que el desempleo sea más alto” en 2016**. Desacreditado quedó el vaticinio de la administración Santos (2010-2018) de mantener la tasa de desempleo en un dígito y con tendencia descendente, como ocurrió durante los años 2014-2015. En enero de 2016 la tasa de desempleo nacional escaló a 11,9 por ciento, y en las 13 ciudades y áreas metropolitanas su guarismo alcanzó 14,1 por ciento, según los datos oficiales reportados por el Dane.

 

Población, pobreza y (des)empleo

 

Realidad cambiante. La tasa de crecimiento de la población colombiana en 2016 respecto a 2015 es de 1,1 por ciento; llegando a los 48,2 millones de personas. La tendencia creciente de la generación de puestos de trabajo durante la última década comenzó a invertirse hace dos años: había alcanzado una cifra cercana a 700.000 personas por año, bajó a un promedio de 500.000 y durante el último año el empleo aumentó en sólo 265 mil trabajadores, para una tasa anual de 1,3 por ciento, similar al crecimiento poblacional. En contraste, el número de desempleados creció en 13,2 por ciento, esto es, 337 mil nuevos desempleados durante el último año para sumar un total de 2,9 millones de parados (cuadro y gráfico 1).

 

 

Entre los meses de enero de 2015 y 2016 aumentó la presión de la población en edad de trabajar sobre el mercado laboral. En efecto, la tasa global de participación (TGP) que relaciona la población económicamente activa y aquella en edad de trabajar fue de 64,5 por ciento en 2016; un año atrás era 63,8.

Por la mala situación económica que atraviesan los hogares colombianos (efecto del mayor desempleo, la precarización e inestabilidad de los puestos de trabajo y la caída en los ingresos) más personas de la familia se ven obligadas a salir al mercado laboral. Durante 2015-2016 el número de inactivos (las personas en edad de trabajar que no participan en el mercado laboral porque no necesitan, no pueden o no están interesadas en tener actividad remunerada; a este grupo pertenecen estudiantes, amas de casa, pensionados, jubilados, rentistas e inválidos) se redujo en 0,7 por ciento, equivalente a 89 mil personas (el total de inactivos en 2016 es de 13,3 millones de personas).

En Colombia, según la Encuesta de Calidad de Vida 2015, aplicada por el Dane, es significativo el número de hogares que vive bajo condiciones de pobreza o en riesgo inminente de caer en ella. De acuerdo con la percepción sobre la capacidad de los ingresos del hogar para satisfacer de manera adecuada las necesidades, 61,7 por ciento de los jefes o cónyuges considera que sus ingresos sólo alcanzan para cubrir los gastos mínimos y 23,1 por ciento afirma que no le alcanzan para cubrir el valor de la canasta básica familiar.

Durante el último año no sólo el desempleo refleja la precarización del mercado laboral. Durante los meses de enero de 2015 a enero de 2016, el subempleo objetivo (comprende a quienes tienen el deseo de mejorar sus ingresos, el número de horas trabajadas o tener una labor más propia de sus competencias personales; pero además han hecho una gestión para materializar su aspiración) aumentó en 9,2 por ciento, en cifras absolutas creció en 229 mil personas; el total de subempleados objetivos es de 2,7 millones de personas.

 

Un mundo inestable e incierto

 

La causa del deterioro en el mercado laboral se explica por la tendencia recesiva de la economía; en 2013 el PIB colombiano aumentó en 4,9 por ciento, en 2015 cayó el ritmo a 3,1 y para 2016 se pronostica que no crecerá en más de 2,5 por ciento. Este descenso es ocasionado por factores externos e internos. En lo externo, la economía mundial no ha podido recuperarse de la recesión más amplia y profunda desde la posguerra, producto de la crisis financiera de 2008 (lo más evidente es el menor crecimiento de China); las secuelas de la crisis se manifiestan en: caída de precios de las materias primas, sobreendeudamiento generado por el rápido crecimiento del crédito y las turbulencias políticas, tasas de inflación más altas, bajo crecimiento de la productividad en todos los factores de producción causada por una inversión persistentemente baja, y, por último y no menos importante, baja demanda agregada. En lo interno, la caída en los precios del petróleo ha provocado una grave repercusión en las cuentas fiscales de la Nación; las exportaciones no despegan y el déficit comercial no detiene su crecimiento; el dólar se eleva y el peso decae; la producción del sector minero-energético se reduce; hay síntomas de deterioro en los sectores industrial y agro; la inflación se aviva y las familias populares y la clase media reducen su consumo; la inversión extranjera languidece; el crédito externo se encarece; y, además, los antagonismos agudizan el conflicto social y la corrupción no deja ninguna institución indemne (gráfico 2).

 

 

La parálisis del desarrollo

 

Durante la última década Colombia era la envidia del vecindario. Su economía crecía a un ritmo promedio anual superior al 4 por ciento (período 2004-2014), el desempleo se reducía a un dígito y la incidencia de la pobreza por ingresos caía de 55,2 por ciento en 2001 a 27,8 en 2015 (gráfico 3). Como no hay nada eterno en el mundo, la realidad demostró que en una economía fundamentada en la especulación financiera e inmobiliaria, el rentismo y el extractivismo de los recursos naturales y energéticos, el desarrollo es insostenible.

La insuficiente generación de empleos necesarios para absorber el aumento en la Población en Edad de Trabajar (PEA) y la elevación de la tasa global de participación ha dado origen a un incremento del desempleo abierto, sumado a cambios en la composición sectorial del empleo y a un aumento relativo del trabajo precario.

 

La tragedia del mercado laboral

 

Entre el sistema educativo, las actividades de ciencia, tecnología e innovación, el mercado laboral y la matriz económica se registran desencuentros, fisuras múltiples y poca pertinencia. A nivel nacional, en enero de 2016 hubo 21,4 millones de personas ocupadas, 265 mil ocupados más comparado con el mismo mes del año anterior. Hay que recordar que los sectores de mayor participación en la ocupación en Colombia son aquellos de baja ocupación de empleo cualificado, poco intensivos en ciencia, tecnología e innovación, informales y de baja productividad que se reflejan, a la vez, en puestos de trabajo inestables y de escasos ingresos: Comercio, hoteles y restaurantes con 28,2 por ciento; servicios comunales, sociales y personales con 19,0 por ciento; y agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca con 16,1 por ciento. Estas tres ramas captaron el 63,3 por ciento de la población ocupada. La industria manufacturera sólo genera el 11,3 por ciento de los puestos de trabajo (gráfico 4).

Estas cifras no permiten olvidar que el modelo económico hegemónico en Colombia, producto de las reformas económicas que empezaron a aplicarse desde finales de la década de 1980, tendió a reducir la intensidad laboral del crecimiento económico, induciendo un desempeño negativo en este ámbito. En general, la participación del empleo asalariado en el total poco aumenta reflejando la debilidad de la demanda laboral; el empleo público no crece debido a los procesos de privatización-desnacionalización y a las políticas fiscales restrictivas; el trabajo asalariado privado se incrementa más rápidamente en las microempresas. En promedio, dos tercios de los puestos de trabajo se generan en el sector informal. No es casual, por tanto, que durante el trimestre noviembre de 2015-enero de 2016, la mayor variación porcentual de la población ocupada según rama de actividad se registre en: actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler (11,2%); minería, servicios públicos e intermediación financiera (8,4%); y comercio, hoteles, restaurantes (4,4%). En contraste, tres ramas vienen destruyendo puestos de trabajo: transporte, almacenamiento y comunicaciones (-5,6%); industria manufacturera (-4,9%); y construcción (-3,9%) (gráfico 5).

 

 

En cuanto a la distribución porcentual de la población ocupada según posición ocupacional, en el total nacional, el trabajador por cuenta propia y el obrero-empleado particular, fueron las posiciones ocupacionales que tuvieron mayor participación en la población ocupada con 81,3 por ciento en conjunto (gráfico 6).

Durante el trimestre noviembre de 2015-enero de 2016, la posición ocupacional jornalero o peón presentó una variación de 8,1 por ciento y el trabajador por cuenta propia creció 3,2 por ciento en el total nacional (gráfico 7).

Al mismo tiempo y por efectos del ajuste a la baja en los gastos de los hogares, el empleo doméstico registra una pronunciada caída (-5,4 por ciento); de igual manera, los trabajadores sin remuneración (incluye a los trabajadores familiares sin remuneración y a los trabajadores sin remuneración en empresas de otros hogares) están sufriendo mayor cantidad de despedidos o han tenido que salir a buscar ingresos para compensar la precariedad económica que enfrenta a sus familias (-4,2 por ciento).

En conclusión, en Colombia se observa tanto un grado creciente de informalidad laboral como una tendencia ascendente del desempleo, de manera particular a partir de 2015. Este conjunto de fenómenos socio-laborales repercuten negativamente en la pobreza y generan desalientos entre los jóvenes y los adultos que, queriendo ocuparse, no pueden hacerlo por falta de oportunidades. Las tasas de desempleo e informalidad son más elevadas entre los grupos de menores ingresos, en comparación con los estratos más pudientes. Las tasas de desempleo e informalidad de los hogares más pobres duplican la tasa promedio, lo que acusa una sostenida y creciente desigualdad socio-económica.

Además, con la decisión tomada por el Gobierno (decreto 378 de marzo de 2016) de recortar en seis billones de pesos del presupuesto nacional aprobado por el Congreso para el año fiscal de 2016, por cuenta del déficit fiscal que asciende a $30 billones, la situación que afrontará el país será de mayor caída en la producción y el empleo. El ajuste afectó principalmente la inversión con consecuencias contractivas para la actividad económica ($3 billones salieron de inversión, $2,5 billones de funcionamiento y $0,5 billones del servicio de la deuda nacional). Según el Ministro de Hacienda, este recorte era necesario para cumplir con la meta de déficit de 3,6 por ciento del Producto Interno Bruto en 2016, impuesta por la regla fiscal.


Dado que es a través del empleo que las personas generan la mayor proporción de sus ingresos, la coyuntura laboral tiene repercusiones fundamentales sobre la pobreza y sobre la distribución del ingreso. Existe una estrecha vinculación entre las condiciones de trabajo y el bienestar de los hogares.

Colombia requiere transformar el modelo de desarrollo dominante, por su insostenibilidad, hacia uno centrado en el ser humano, el trabajo digno, la inclusión de la ciencia, la tecnología y la innovación adecuadas a las necesidades del país, la promoción de la solidaridad y la protección integral del ambiente.

* Economista y filósofo. Integrante de los comités editoriales de los periódicos Desde abajo y Le Monde diplomatique, edición Colombia.
** El Espectador, 5 de marzo de 2016.

Publicado en Edición Nº222

El último informe del organismo advierte de la desaceleración económica de países emergentes por la caída del precio de materias primas como el petróleo. En países desarrollados, pese al aumento del empleo, alerta sobre el trabajo temporal o a tiempo parcial forzoso y del estancamiento de la clase media.

 


El año 2015 se acabó con la cifra de 197,1 millones de desempleados en todo el mundo. Esto supone un millón más de personas sin trabajo que en 2014, pero 27 millones más que en los años anteriores a la crisis económica mundial que se dejó sentir con fuerza en 2008.

Son los alarmantes datos del último informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre las perspectivas laborales y sociales en el mundo. Y, precisamente, lo más alarmante son las perspectivas, porque el desempleo a nivel mundial seguirá creciendo según sus previsiones hasta alcanzar los 199,4 millones en 2016 y sobrepasando los 200 millones en 2017; y lo sufrirán sobre todo los países en desarrollo.


El motivo de esta tendencia está, según el organismo internacional, es la desaceleración económica de los países emergentes y en desarrollo, lastrados por las continuadas caídas de los precios de materias primas como el petróleo, cuyo valor cayó en 2015 a niveles de 2004 y que actualmente se sitúa por debajo de los 25 dólares por barril de brent. Para países exportadores, como Brasil, Rusia o los países del Golfo la situación es más que delicada. Y, en un mundo globalizado, repercute también en los países ricos. En conjunto, la economía mundial creció en 2015 un 3,1% ─un 0,5% menos de los esperado─ y se seguirá estancando en niveles "considerablemente menores" a los años previos a la gran recesión, apunta la OIT.


El empleo crece en los países desarrollados, aunque compensará sólo "marginalmente" el crecimiento del paro global. España sería uno de los ejemplos, pero sobre todo destacan Estados Unidos y otros países del centro y el norte de Europa. Ahora bien, según este estudio, pese a las mejoras, los países del sur europeo siguen presentando tasas altas de desempleo. Y lo que es más preocupante, bajas tasas de actividad. "Cuando el empleo decente escasea, más trabajadores pueden dejar de buscar empleo", afirma el informe. Y eso es precisamente lo que está ocurriendo. No sólo en EE.UU y en Europa, donde "se espera que el subempleo se mantenga o crezca" dando lugar a trabajo temporal o a tiempo parcial involuntario, sino en todo el mundo.


Trabajo de mala calidad, el problema acuciante


El empleo vulnerable, es decir, la proporción del trabajo por cuenta propia y el familiar no remunerado, los más precarios, ha alcanzado a 1.500 millones de personas en todo el mundo, más del 46% del empleo total. Su reducción es mucho más lenta e irá a peor especialmente en economías emergentes, donde el número de trabajadores vulnerables aumentará en 25 millones.

Ante este panorama, los expertos advierten de un crecimiento muy lento, incluso un parón total, de las clases medias (personas que con un consumo diario equivalente a entre cinco y 13 dólares) en países emergentes, elevando el riesgo de alimentar el malestar social.

En economías avanzadas, las mejoras en el mercado laboral son "limitadas y desiguales", afectando seriamente al crecimiento de la clase media. La OIT destaca que la desigualdad de ingresos ha aumentado "de manera significativa en los países más avanzados del G-20" al tiempo que los ingresos más altos siguen creciendo.
Pobreza laboral


Al nivel global, la OIT asegura que el número de empleados en situación de extrema pobreza (que viven con menos de 1,9 dólares diarios) se ha reducido "considerablemente" desde el año 2000, situándose en 2015 en 327 millones. No obstante, advierte de que hay 967 millones de trabajadores en situación de pobreza moderada o casi moderada (viven con entre 1,9 y cinco dólares al día), una cifra que no ha dejado de crecer desde el comienzo del nuevo milenio. Y no es algo circunscrito a países en desarrollo o emergentes, sino que la pobreza laboral también está creciendo en Europa, apunta el organismo.

 

La OIT insta, para paliar estas cifras, a aplicar políticas que aumenten la cantidad y calidad del empleo y que hagan frente a la desigualdad de ingresos. La mejora de los sistemas de protección social, diseñarlos para reducir el paro de larga duración, el subempleo y la pobreza laboral. Pero, sobre todo, insta a llevar a cabo una reforma financiera que obligue a los bancos a inyectar recursos en "la economía real" y en inversión para el "crecimiento empresarial sostenible". En ningún caso recomienda el organismo "recortes de gasto a gran escala" en los países afectados por el descenso de los precios del petróleo, ya que "tendrían repercusiones negativas a nivel mundial" y empeorarían estas perspectivas en todos los países.

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Buenos Aires

A menos de un mes de asumir Mauricio Macri el gobierno derechista de la Alianza Cambiemos, no sólo ha emitido más de 50 decretos sino que ya despidió a miles de empleados en esta capital y en la provincia de Buenos Aires y otras intendencias que gobierna, mientras amenazan con más despidos con argumentos de persecución política y avanzan hacia un régimen autoritario advirtiendo que seguirán dictándose decretos, ignorando la convocatoria al Congreso.

Los diputados del Frente para la Victoria (FPV) acompañados por miles de personas realizaron un abrazo simbólico al Congreso de la Nación respondiendo a una convocatoria de la Organización Resistiendo con Aguante que en las redes sociales exigen sesiones extraordinarias ante el abuso de poder, para defender la Instituciones democráticas" y ante el silencio mediático sobre todo lo que está sucediendo en el país.

El diario Tiempo Argentino reveló un instructivo denominado Hoja de Rutas Empleo Público enviado a los ministerios por la cartera de Modernización a cargo de Andrés Ibarra, en donde se detalla un plan para relevar la totalidad de cargos estatales en un plan de control de todos los empleados estatales, con el fin de identificarlos, pero especialmente para conocer: cuántos son, cómo fueron contratados y a qué gremios y partidos político pertenecen y Tiempo Argentino confirma que, sólo en el comienzo el ejecutivo se prepara para suspender, rescindir o impugnar más de 13 mil empleos públicos.

Los diputados del FVP-PJ comunicaron que están respondiendo al reclamo generado a través de las redes sociales para que Macri convoque al Congreso Nacional a sesiones extraordinarias y sostuvieron que hace más de 20 días están solicitando esto, entendiendo que la decisión tomada por Macri, es abiertamente inconstitucional cuando nombró a dos jueces de la Corte Suprema de Justicia por decreto, sin el insoslayable aval del Senado de la Nación.

A este decreto le siguieron otros ilegales y violatorios de la Constitución Nacional y las instituciones de la República, que incluyen la reforma y hasta la derogación de leyes sancionadas democráticamente por este Congreso, la remoción de funcionarios también designados democráticamente por el Parlamento, y el intento de legislar por decreto en cuestiones penales, lo que está expresamente prohibido por la Constitución en su artículo 99.

En tanto la ola de despidos bajo el argumento de que se trata de militantes supuestamente kirchneristas nunca se había visto desde el retorno de la democracia en 1983 y los manifestantes de hoy denunciaron persecución política y falsos argumentos para un ajuste brutal.

A los despidos de más de 2 mil trabajadores decretados por la vicepresidenta Gabriela Michetti hace tres días se suman ahora los 600 del Centro Cultural Kirchner, una extraordinaria obra de recuperación de un sitio histórico, donde había exposiciones, conciertos, y obras de todo tipo gratuitamente para el público dan cuenta de la gravedad de la situación.

Como representante de los trabajadores, no vamos a permitir este atropello, aseguró el secretario general de Asociación de Trabajadores del Estado (ATE-Congreso), Claudio Britos, quien aclaró que el gremio no recibió ninguna notificación oficial respecto al despido de 2025 empleados de la Cámara alta.

Estamos en alerta y movilización. La vicepresidenta tomó una decisión errónea, agregó.

En Quilmes, el jefe comunal Martiniano Molina, de la derechista Propuesta Republicana despidió a mil empleados, muchos de ellos trabajadores con varios años de antigüedad, mientras en Mar del Plata se habla de unos 3 mil y en La Plata, la situación es tensa en estos momentos porque el intendente Julio Garro decidió el despido de unos 4 mil 500 trabajadores y un grupo de estos tomó parte del edificio de la Comuna.

En este caso se están afectando a cooperativas en la que trabajan unos 12 mil cooperativistas y de acuerdo a los ajustes ahora quedarían en la calle unos 7 mil de estos trabajadores. A su vez, Hernán Lombardi titular del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos, anunció que fueron dados de baja contratos de asistencia técnica que se había firmado con universidades nacionales, lo que significa el despido de unos 600 empleados y más de 150 de la Jefatura de Gabinete nacional.

 

Derechos humanos

 

Asimismo los organismos de derechos humanos reclamaron la decisión del Secretario de Derechos Humanos Claudio Avruj, quien sigue avanzando en el tema de los despidos y cambios, y ahora amenaza con intervenir el Museo Nacional de la Memoria del Centro Clandestino de Detención de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA). De hecho comunicó su decisión de despedir a Horacio Pietragalla integrante de Abuelas de Plaza de Mayo, hijo de desaparecidos y ex diputado nacional, nombrado director del Archivo durante cuatro años, lo que vence en 2020.

Avruj lo despide por cuestiones políticas, ya que como dijo al derechista diario La Nación su propósito es deskirchnerizar a la ESMA , donde ya se han producido cambios ante lo cual los organismos manifestaron su preocupación por el futuro del Archivo Nacional de la Memoria y advierten que Horacio Pietragalla Corti es una garantía para proteger una documentación tan importante y que llevó tantos años y sacirficios recolectar.

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El desempleo en el G20, que agrupa a las mayores 20 economías del mundo, afecta a 50 millones de personas más respecto del comienzo de la crisis en 2008, reportó la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

El crecimiento de los salarios ha experimentado una desaceleración significativa que, unida al déficit de empleos, ha provocado una disminución de la participación del trabajo en la renta nacional y un incremento de las desigualdades en la mayoría de las economías del G20, indica el reporte preparado para la reunión en Ankara.


La debilidad de la recuperación económica sigue agobiando los mercados laborales del G20, mientras que la persistencia del déficit de empleos decentes perjudica la recuperación, declaró Guy Ryder, director general de la OIT, quien participó en la reunión conjunta de los ministros de Trabajo y Empleo con los ministros de Finanzas del G20.


El informe del organismo dependiente de la Organización de Naciones Unidas en conjunto con la Organización para la Cooperación y del Desarrollo Económicos (OCDE) y el Banco Mundial titulado Los mercados laborales del G20: estrechar los vínculos entre el crecimiento y el empleo muestra que las economías del G20 registraron un crecimiento promedio de 3.2 por ciento a lo largo de los tres últimos años, frente a 4.1 por ciento entre 2000 y 2007.


La tasa de desempleo del G20 –que aumentó de 5.1 a 6.0 por ciento entre 2007 y 2009– permaneció elevada, en 5.8 por ciento durante 2014. Esto ha dado lugar a un déficit aproximado de 50 millones de empleos en todo el G20 en relación con el comienzo de la crisis, señala el documento. En términos comparativos, esa cantidad supera a la población económicamente activa de México (PEA), que es de 43 millones de personas.


Según el informe, la causa principal de la lenta creación de empleo y desalentadora no es la disminución en la intensidad del empleo en el crecimiento económico, sino más bien que el crecimiento económico en sí mismo es demasiado débil para crear empleos suficientes.


Señaló que el desafío no está relacionado solamente con la cantidad, sino también con la calidad de los empleos. Explicó que en numerosos países del G20 la mayoría de los empleos creados entre 2009 y 2014 fueron trabajos a tiempo parcial. Debido a que generalmente ofrece salarios medios inferiores, niveles más bajos de seguridad del empleo y una cobertura más débil de la protección social, este tipo de empleos proporciona menos apoyo al consumo de los hogares y a la demanda agregada que el trabajo a tiempo completo.


En 2014, en las economías emergentes del G20, 51 por ciento de los trabajadores estaban en empleo vulnerable (considerado como trabajadores por cuenta propia y trabajadores familiares no remunerados). Esto representa una reducción de 3.9 puntos porcentuales en comparación con 2009. El documento señala que si bien estas tendencias avanzan en la dirección correcta, la gran proporción de trabajadores que siguen en empleo vulnerable muestra que la informalidad, los salarios bajos y la escasa productividad siguen siendo desafíos constantes y persistentes.


Debemos adoptar un enfoque global y multisectorial para revertir el actual círculo vicioso que asocia el lento crecimiento, la débil creación de empleo, el crecimiento deficiente de los salarios y de los ingresos y las inversiones insuficientes, dijo Ryder y agregó que sólo con políticas que reviertan estas tendencias alarmantes hacia el incremento de las desigualdades pueden acelerar la recuperación económica y hacer que el crecimiento sea más inclusivo.

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Sábado, 29 Agosto 2015 11:45

Medellín, ¿Un hogar para la vida?

La que alguna vez fue cuna de buenos escritores como Manuel Mejía Vallejo y León de Greiff, es ahora la ciudad del consumo, el narcotráfico y demás facetas de la delincuencia. Esa es la actual capital del departamento de Antioquia, la que en otra época resaltaba su potencial cultural e industrial.

 

Con una población de 2.499.080 habitantes, en un informe de la ONU fue catalogada como la ciudad más inequitativa de Colombia: En 1991 si un habitante pobre ganaba $1, un rico ganaba 21 veces más que él; para el año 2010 un habitante rico ganaba 56 veces más que un habitante pobre, lo que significa que antes de reducir el margen de puntos, este se ha ampliado en 35 puntos.

 

Las grandes industrias y multi-latinas son ahora los nuevos patrimonios privados de la ciudad: Solo el 1.32% del sector empresarial concentra el 94.41% de los activos. Como estrategia comercial y organizativa, alrededor de 125 marcas nacionales e internacionales están integradas en el Grupo Empresarial Antioqueño –antes conocido como Sindicato Antioqueño–; marcas que cubren la banca, alimentos, recreación, construcción, salud y fondos de pensiones. Su poder local y departamental es omnímodo, incrustando en sus redes todo el consumo de quienes habitan esta parte del país, poder que extiende raíces por todo el país. Se ha mejorado mucho la reputación de Medellín como una ciudad para el mercado y la innovación, dejando a un lado la calidad de vida de su población.

 

"En enero de 2013 el sistema financiero reportó utilidades por $6,09 billones, 21,1% más que en enero del 2012. Un 86.3% correspondió a la mayor parte de las ganancias, arrojadas por los ahorros que manejan los fondos de pensiones y cesantías, así como las sociedades fiduciarias, que en conjunto reportaron una utilidad cercana a 5,3 billones de pesos". Según el informe de la superfinanciera "se destacaron los recursos que las personas depositaron en los fondos de pensiones obligatorias, situándose en $129,5 billones". Pese a sus crecientes ganancias, los Fondos dan otra impresión, esgrimiendo ante los usuarios que quieran retirar sus cesantías o sus pensiones, supuestas dificultades económicas. Es el caso de Bancolombia, que según la revista "América Economía" reportó una de las mayores utilidades del 2011.

 

"El Grupo Sura, dueño del principal banco de Colombia –Bancolombia, con activos por US$4.775 millones a septiembre de 2011–, agregó a sus haberes un gigante. Pasó de tener una incipiente participación en su país de origen, en el negocio de fondos de pensiones con AFP Protección, a ser el mayor administrador en América Latina con el 23% de los fondos de pensiones de los países en que participa, y el segundo jugador en seguros, con cerca del 7% de las primas emitidas. Tiene casi 16 millones de clientes y 9.200 empleados. Su patrimonio administrado, sin contar su AFP en Colombia y El Salvador, suma US$84.100 millones. BBVA, su más cercano competidor, tiene cerca de US$80.000 millones y Citigroup, unos US$18.000 millones en pensiones".

 

Con la urgente necesidad de lograr que más empresarios e inversionistas extranjeros se fijen en lo que es ahora Medellín y las nuevas oportunidades para el consumo y los distintos mercados que ofrece, a la mona la visten de seda cada vez que es necesario; pero lo que parecen ignorar el empresariado así como el Gobierno es que "mona se queda", dado que no logran dar solución a las precarias condiciones bajo las cuales vive más de la mitad de la población de esta parte del país. Es "una ciudad que puede cambiar", algunos ya lo han dicho, pero es evidente que lo de ahora no es ningún proceder pensado para la transformación social, sino más bien la creación de un buen disfraz para mostrarle al mundo lo que éste quiere ver. Mientras tanto, sus habitantes padecen el desempleo abierto o disfrazado, la constante violencia, intimidación y control social-territorial, la precariedad en su sistema de salud, el no superado déficit en vivienda, a más de otras dolencias que evidencian el muro que separa a la Medellín opulenta de la pobre y popular, la de los cerros que parecen querer sepultar el llamado Valle de Aburrá.
Medellín, ¿la más violenta?

 

La ciudad de los campesinos, arrieros y "personas de bien", cada día se ve más contaminada por la cultura traqueta de los Urabeños, los Pesebreros, la Oficina y los Rastrojo, herederos y continuadores de un modelo de control social a través del cual dominan y determinan la vida cotidiana en los territorios más empobrecidas de esta parte del país.

 

Más allá de mantener entre ellos un conflicto permanente, tras los territorios que los demás controlan, el tráfico de drogas ya no es suficiente para cumplir sus propósitos y llenar sus arcas, optando ahora por traficar en infinidad de barrios populares con electrodomésticos y alimentos fundamentales para la canasta familiar.

 

Su dominio es creciente. El centro de la ciudad, aunque aparece presa de la delincuencia, está bajo su total control; el miedo que esta situación pueda propiciar no es casual pues cumple con una labor fundamental –atemoriza, divide, expulsa, somete–; mientras tanto las "autoridades" nada hacen por rescatar un espacio público fundamental para el encuentro y la misma reconstrucción de imaginarios y construcción de sueños colectivos.

 

Es así como los vendedores ambulantes, aunque bajo el control de la Secretaría de Espacio Público, están en realidad en manos de lo que cada combo defina hacer con ellos. Los atracos, paseos millonarios y desapariciones son sucesos normales para los paisas que con la expresión "¿para qué da papaya?", asume la problemática como un asunto individual y no como algo colectivo que debe ser solucionado por la comunidad afectada. En el "sálvese quien pueda", cada uno procede por la "libre", permitiendo en no pocas ocasiones que los menores de edad de cada hogar terminen involucrados en el tráfico drogas en las crecientes "fronteras invisibles" que dividen a los barrios y atomizan la resistencia popular.

 

Como lo verifican cada día sus pobladores, la delincuencia no tiene control ni deja de crecer, pese a los informes cotidianos que dan cuenta de la supuesta captura de cabecillas de bandas. Mientras tanto, propios y extraños sueñan con poder regresar a la Medellín donde en los barrios populares podía jugarse al fútbol en cualquier calle de cualquier barrio, o en cualquiera de sus placas deportivas, así como compartir sueños y resistencias, las cuales se materializaban en acciones conjuntas y solidarias a través de marchas y otras expresiones de disposición al cambio.

 

Elecciones y falsas promesas

 

Entramos en año electoral, cuando los gobiernos locales quedan en el centro de la disputa. En la llamada hace décadas "Bella villa", miles de personas esperan que se presente un cambio significativo en el nivel de violencia e inseguridad, así lo prometen unos y otros, pero tal deseo y oferta se difumina cuando verificamos que los candidatos a la alcaldía 2016–2019, hacen sus campañas convocando a los combos como "La 38", "Los Triana", "Los Bananeros", "Los Gomelos" y muchos otros, buscando con ello ganar todos los votos que pueden garantizar en los territorios que controlan. No hay duda, dicen unos y otros, "En Medellín, llegue quien llegue a la alcaldía, todo seguirá igual".

 

Este es un indicador, pero el otro es el de las desapariciones, ahora de moda por el reconocimiento de la existencia de la Escombrera, problemática que no encuentra soluciones efectivas:

 

"Durante los últimos 3 años, son 527 (2014) las personas que continúan sin aparecer, teniendo en cuenta el trabajo conjunto de depuración hecho por el Sistema de Información para la Seguridad y la Convivencia (Sisc) de la Alcaldía, el Instituto Colombiano de Medicina Legal y Ciencias Forenses (Icmlcf) y la Personería de Medellín, durante el 2014, trabajo en el que se reclasificaron las 270 personas del año 2013, y las 388 del 2012. Sin embargo, y pese a la depuración, son miles los familiares que buscan a sus desaparecidos".

 

Y no es erróneo pensar que Medellín sea una ciudad donde también hay creación e innovación, ¡claro que lo es!, pero de manera preponderante es un territorio donde la violencia y la desigualdad se incrementan cada día, a pesar de lo cual la mayoría de sus pobladores ni levantan la voz ni salen a protestar. ¿Conformismo? ¿Temor? ¿Ausencia de alternativas para canalizar el descontento?

 

...Hablemos de empleo

 

Una de las principales razones para justificar el por qué menores de edad y adultos toman la alternativa de vincularse a grupos armados y fleteros, es la falta de oportunidades laborales, la falta de ingresos dignos, para poder gozar una vida con las condiciones mínimas de bienestar.

 

"Según informes de la Policía Nacional, el grueso de los integrantes de los grupos armados ilegales corresponde a hombres jóvenes que se encuentran entre las edades más vulnerables. Esta información se refleja cuando se da cuenta de que de los 653 homicidios ocurridos en Medellín entre enero y diciembre del 2014, 398 de los acaecidos eran hombres entre los 18 a 35 años de edad (Inmlcf, 2014)".

 

Unos y otros, en el mejor de los casos encuentran un empleo informal –según cifras de la CUT Medellín y de la Escuela Nacional Sindical, más del 50 por ciento de la población trabaja en la informalidad y por tercerización– donde ganan de acuerdo a lo que produzcan o vendan, sin contar con prestaciones; con estos ingresos deben, además, pagar impuestos y cumplir con las "vacunas" que les permita trabajar tranquilos.

 

Y ahora, con el acuerdo 300 que toma forma en el Decreto 0883, también entran en zozobra las empresas que constituyen parte del patrimonio público de la ciudad. La idea de Anibal Gaviria es cambiar la razón legal de empresas como Metrosalud –actual prestadora del servicio de salud por medio del Sisben– en riesgo de privatización, empresa que además realiza los procesos de contratación a través de la cooperativa Fedsalud, de la que muchos tienen dudas sobre su legalidad como entidad.

 

De hacerse efectiva esta pretensión del Alcalde, no solo se entregarán en bandeja de plata las mejores empresas sociales de la ciudad, sino que quienes trabajan allí pasarán a condiciones laborales críticas e incluso al desempleo. Lo que supuestamente mejoraría la estructura administrativa del municipio, empeorará la sobrevivencia de todos.

 

Pretensión privatizadora que le da continuidad al Plan de desarrollo "Medellín, un hogar para la vida", excluyente y parco con las minorías:

 

"Según el DANE, aunque la tendencia nacional de la tasa de desempleo es a la baja ubicándose en 9,8% en el trimestre evaluado, menos que el mismo período anterior, en Medellín y el Área Metropolitana el desempleo tuvo un aumento pasando de 11,3% presentado en el informe de enero, a 11,9% en el informe del mes de abril. Es decir que estamos por encima de la tasa nacional, y muy arriba de ciudades como Montería con 7,0%, Barranquilla Área Metropolitana con 7,5%, Cartagena con 8,4% y de Bogotá que está en 8,9% en el mismo período".

 

Juventud, ¿divino tesoro?

 

El caso de los jóvenes no es mejor. Para la mayoría, al terminar el bachillerato, la primera alternativa es buscar un trabajo aunque sea temporal, pues la economía familiar no da para realizar estudios superiores. Incluso quienes logran acceder a una carrera profesional, deben buscar un trabajo de medio tiempo que les ayude para su sostenimiento; en este caso las alternativas más accesibles son los Call Center o Contac Center, donde las jornadas laborales de medio tiempo son de 8 horas diarias y el contrato depende de la cantidad de ventas hechas en la semana, de resto solo queda la total informalidad.

 

Ahí están los semáforos, cada vez más llenos de jóvenes que con actos teatrales y artísticos buscan una moneda que los ayude para pasajes y fotocopias. Los buses hacen más paradas para recoger a jóvenes estudiantes, personas desplazadas y madres de familia que suben a vender sus dulces, que para recoger los mismos pasajeros.

 

"Según el Informe de Calidad de Vida de Medellín Cómo Vamos del 2013, el desempleo juvenil fue de 17,6%, y según últimas cifras de la Secretaría de Desarrollo Económico presentadas al concejo en el mes de marzo, la tasa ya está en 15,4%. Sin embargo sigue siendo superior al de la ciudad presentado por el Dane".

 

Ahora hablemos de la más educada

 

La nueva generación de jóvenes de Medellín ni trabaja ni estudia porque no tienen la oportunidad de desempeñarse en ninguno de los campos, es común escucharles decir, "Si trabajo no tengo tiempo para estudiar, pero si no trabajo no tengo cómo estudiar".

 

Lo que es un derecho, la Universidad, está convertida en un premio más esquivo que el Baloto; por más propaganda que haga el gobierno a la "educación de calidad para todos", la ciudad está en la dinámica de construir Uvas o mega colegios donde lo importante es la infraestructura, mientras que la calidad formativa y las condiciones de vida de los estudiantes parecen ajenas a las administraciones.

 

¿Crisis juvenil y de la educación? Sin duda. Cada vez son menos los jóvenes y niños que aspiran a una carrera universitaria; unos y otros ven con desagrado tener que dedicar 5 años de estudio a una profesión. De otro lado, el Sena gana la batalla vendiendo ilusiones de hacer personas exitosas y emprendedoras, ofreciendo opciones en técnicas y tecnologías en logística y mercados internacionales a los estudiantes de décimo grado de las comunas; mientras tanto, y como clara expresión de la otra cara del espejo, en los colegios de la comuna de El Poblado las ofertas son diferentes: diseño gráfico, medios audiovisuales, gastronomía y contabilidad.

 

Finalmente...

 

¡Esta no es una ciudad para todos! ¡Esta es una ciudad para ellos!, ¡para los de arriba!, que la piensan y moldean de acuerdo a sus intereses, donde la democracia es la vasalla de cada juego de poder que pone en marcha el niño mimado de una de la tantas familias conservadoras dueñas del más del 50 por ciento de la ciudad.

 

Esta ciudad, gran parte de sus pobladores, no olvida el legado de Pablo Escobar y de la oficina de Envigado, y por infinidad de sus calles toma forma el modelo de violencia, aupado por políticas oficiales que se sirven de bandas distinto calibre para evitar que la rabia y rebeldía social tome forma.

 

De esta manera, sometidos a las lógicas del más fuerte, los pobres permanecen en su estadio, divididos entre sí, mientras las distintas empresas del Grupo Empresarial Antioqueño hacen su agosto dominando toda la economía de la ciudad y de la región.

 

Su modelo urbano, político y económico, diseñado por ProAntioquia, con sus agendas y juego de escenarios a varias décadas, les ha permitido, a pesar de ser minorías, controlar y dominar a millones de personas, ¿hasta cuándo seguirá siendo así? ¿Existirá espacio en Medellín para otra democracia?

Publicado en Edición Nº 216

Recientemente la OIT presentó un informe sobre el trabajo juvenil en América Latina, en el que muestra la penosa situación de informalidad laboral y desempleo que padecen los jóvenes de esta región (13% en promedio), muy superior al desempleo de los adultos; y analiza las políticas que han aplicado los diferentes países para contrarrestar este flagelo.

El estudio, titulado Juventud e informalidad: formalizando la informalidad juvenil. Experiencias innovadoras en América Latina y el Caribe, revela que en América Latina hay 108 millones de jóvenes entre los 15 y 24 años de edad, y de ellos apenas un poco más de la mitad están empleados.

Destaca que la economía latinoamericana ha mejorado, y con ello también las oportunidades para sus habitantes. Pero esta mejoría no es evidente para los jóvenes. "Estamos ante la generación más educada que hayamos tenido, en países donde la pobreza se ha reducido, pero estas mejorías no son evidentes para los jóvenes que salen en busca de un empleo digno, dice Elizabeth Tinoco, directora regional de la OIT para América Latina y el Caribe.

Los empleos que consiguen los jóvenes son mal remunerados, inestables y con malas condiciones laborales. Unos 27 millones de jóvenes tienen que conformarse con estos empleos precarios, los únicos que se les ofrece. Además, una vez los asumen tienen dificultad para salir de ellos.

Lo preocupante, anota Tinoco, es que la falta de empleos y la condición precaria de estos puede tener repercusiones sociales, económicas y políticas, y alterar la gobernabilidad de los países. Los jóvenes en Latinoamérica no están siendo bien aprovechados por la economía y cerca de 20 millones de ellos prefieren quedarse en sus casas sin ocupación ni estudio. Los llamados Ni-ni.

El estudio revela la tasa general de informalidad en la región es del 47%, teniendo en cuenta todos los trabajadores, cifra que aumenta en los trabajadores de menores ingresos, donde esta tasa puede llegar al 75%.La tasa de informalidad específica para jóvenes supera el 55%. Para 2013 la mayor informalidad en el trabajo juvenil se presentó en Perú, Guatemala, Paraguay y Honduras, donde 8 de cada 10 trabajadores jóvenes se empleaban en la informalidad. Y el que menor informalidad tuvo fue Uruguay: 33%.

Los jóvenes que trabajan en la informalidad tienen menos beneficios que los empleados de otros grupos de edad que realizan los mismos trabajos. En promedio los jóvenes trabajadores informales son menores un año en edad que los formales, tienen dos años menos de educación, viven menos en zonas urbanas y se ubican en los hogares más pobres. El 9,3% de los trabajadores jóvenes que están en la informalidad reciben menos de 2,5 dólares al día.

En cuanto a la permanencia de los jóvenes en sus empleos informales, el estudio analizó 4 países: Brasil, Méjico, Argentina y Chile, en los que durante un año se midió el porcentaje de los trabajadores jóvenes en la informalidad. En México el 57% de ellos permaneció al año siguiente, en Argentina el 50%, en Brasil el porcentaje que se mantuvo en la informalidad fue más bajo: 35%, y en Chile 19%.

 

Qué están haciendo los gobiernos

 

El estudio de la OIT visibiliza los esfuerzos y las intervenciones de los gobiernos para reducir las tasas de precariedad y desempleo juvenil; esfuerzos que son muy recientes y no han sido aún objeto de evaluaciones para analizar su efectividad. Asimismo afirma que la efectividad de las intervenciones es más robusta cuando se combinan varias políticas públicas.

Según este estudio, en materia de políticas de formalización laboral de los jóvenes, las intervenciones de los gobiernos son de tres categorías. Una primera corresponde al fomento de incentivos a las empresas que creen puestos de trabajo formales, como son los subsidios para el desarrollo o expansión de negocios y del empleo, y los programas dirigidos a aumentar las calificaciones de la fuerza de trabajo.

La segunda categoría tiene que ver con iniciativas dirigidas específicamente a formalizar trabajos y unidades informales, como son los regímenes de "blanqueo", los esquemas de inspección laboral y el apoyo a la formalización de micro-negocios de baja productividad.

Y una tercera categoría agrupa las iniciativas de extensión de coberturas sociales a trabajadores informales, aún sin la formalización de su puesto de trabajo, como son los programas de protección social del tipo prestaciones por desempleo, cobertura de servicios de salud y protección a la maternidad.

En algunos casos, bajo una misma iniciativa, se pueden identificar componentes que abarcan más de una de las anteriores categorías, es decir, pluralidad de instrumentos detrás del mismo objetivo de formalización. La mayoría de esas iniciativas las han aprobado los congresos de los distintos países, pero hay otras que son producto de decretos de gobiernos locales.

 

Cómo está Colombia

 

Nuestro país no es la excepción en relación con la problemática de desempleo e informalidad laboral juvenil en América Latina. Según las cifras más recientes del DANE, la tasa de desempleo juvenil es del 16%, es decir 7,1 puntos porcentuales arriba de la tasa de desempleo global del país, que en el pasado mes de marzo fue de 8,9%.

En cuanto a informalidad, mientras la tasa de informalidad para las 13 áreas es del 48,3%, la tasa de informalidad para los jóvenes es mucho mayor. El estudio de la OIT la calcula en 64%, lo cual va en detrimento de sus condiciones de vida, pues muchos de ellos no tienen seguridad social ni prestaciones. El 30,5% de los jóvenes colombianos trabajan como cuentapropistas, que en su mayoría son trabajos informales.

En lo relativo a salarios, los jóvenes colombianos que tienen un empleo formal aproximadamente duplican en salario a los que trabajan en la informalidad. Y en el tema de seguridad social en salud, el porcentaje de los jóvenes informales que están asegurados es mínimo: entre el 12% y 16%.

En Colombia hay 5 sectores de actividades priorizados por el gobierno nacional, a través de la estrategia Colombia Formaliza, para mejorar la generación de empleos: comercio, construcción, transporte, restaurantes y hoteles, y servicios.

Veamos:

 

 

El estudio resalta que el gobierno colombiano ha emprendido acciones para disminuir el desempleo en todos los grupos etarios. Para el grupo de los jóvenes específicamente menciona la "Ley de formalización y generación del empleo" (Ley 1429 de 2010), los programas de emprendimiento y los de formalización de empresas.

También resalta la importancia del diálogo social, como herramienta para aportar a la construcción de mejores relaciones entre las políticas nacionales y los programas locales para mejorar la situación de los jóvenes.

Plantea que debe haber una mejor sistematización de los programas y políticas, a fin de que los beneficiarios tengan mejor acceso a la información y de esta manera las políticas públicas tengan un mayor impacto.

Finalmente, resalta que las políticas públicas para abordar el tema de desempleo e informalidad juvenil deben ser pertinentes, y para ello deben estar respaldadas con investigaciones y conocimientos previos.

 

El informe completo se puede ver en:
http://www.ilo.org/americas/sala-de-prensa/WCMS_362579/lang--es/index.htm

Publicado 16 de mayo de 2015.

Publicado en Sociedad

Pobreza y desigualdad:

El crecimiento económico del país beneficia más a personas de altos ingresos. La desigualdad no disminuye. En 2014 el índice Gini (que mide la concentración de la riqueza) fue 0,538. Bajó sólo 0,001 puntos con respecto a 2013.
La tasa de pobreza fue 28,5% (13´210.000 personas pobres). En las zonas rurales la pobreza es más alarmante: 41,4%. La tasa de pobreza extrema, o indigencia, fue de 8,1% (3´742.000 personas).

Generación de empleo e ingresos:


En 2014 el total de ocupados fue 21´503.000, o sea 2´290.000 nuevos ocupados con respecto a 2010. Más allá de este incremento, se debe analizar la calidad del empleo generado, que en mayor porcentaje ha sido en la informalidad.
Desempleo en 2013 fue de 9.6%, en 2014 de 9.10%. Cúcuta fue la ciudad con mayor desempleo (15,0%) y San Andrés la de menor (7,0%); para un total de 2'151.000 desocupados.

La mayoría de los ocupados, 51,8%, se caracteriza por ser no asalariados, esto es 11´130.000 personas, en su mayoría con empleos de baja calidad.
En materia de ingresos, el 48,7% de los ocupados tuvo ingresos de 0 a 1 salario mínimo legal (el 23,2% devengó de 0 a 0,5 smlmv; y el 25,4% de más de 0,5 a 1 smlmv). Esto como producto de la informalidad y subcontratación laboral.

 

Formalización laboral:


En el primer semestre de 2014 la tasa de informalidad laboral nacional, según acceso a la seguridad social, fue de 63,0%; en las 13 áreas metropolitanas fue 48,4%, o sea 5´076.000 personas. Esta es por lo general una población con deficiente calidad de empleo en cuanto a ingresos, estabilidad, negociación colectiva, jornada laboral y acceso a seguridad social. Cúcuta fue la ciudad con la mayor tasa de informalidad (70,7%) y Bogotá con la menor (43,7%).
El 46,6% de la población ocupada no tiene contrato de trabajo, 29,5% tiene contrato escrito, y 18,8% uno verbal.
La tasa de afiliación al sistema de pensiones fue 35,6%, cifra inferior en 6,4 puntos a la meta del gobierno.
Solo uno de cada 4 adultos mayores recibe pensión.

 

Enfermedad y muerte en el trabajo:

Sólo el 41,6% del total de ocupados (8´935.748) está afiliado al sistema de riesgos laborales. O sea que de 100 ocupados, 58 están por fuera del sistema. Además del total de afiliados solo 4,7% son trabajadores independientes.


En 2014 los accidentes se incrementaron 15,7% respecto a 2013, y esa misma tendencia se observó en las enfermedades laborales y las muertes en el trabajo. Se produjeron 580 muertes calificadas, mayoritariamente en sectores inmobiliario y construcción.

 

Las brechas de género:

En cuanto a la participación en el mercado laboral, la brecha entre hombres y mujeres no presentó cambios significativos: en 2014 fue de 22 puntos.

En el tema del desempleo, la brecha permaneció en 4,9 puntos a nivel nacional y en 7,0 puntos en zonas rurales.

En materia salarial, el 53,4% de las mujeres se concentró en el rango salarial de entre 0,0 y 1 smmlv, mientras que en ese rango está el 45,3% de los hombres. De las personas que recibieron más de 1,5 smmlv, solo el 36% eran mujeres.

 

Los jóvenes continúan en desventaja:


A pesar de los esfuerzos planteados por la Ley 1429 de primer empleo, la calidad de los empleos de los jóvenes no mejora. Colombia continúa con una de las tasas de desempleo juvenil más alta del promedio de América Latina.

En 2014 la tasa de desempleo juvenil fue 15,8%. Los jóvenes desempleados representaron el 51,1% del total de desempleados. Y a las mujeres jóvenes les va peor: tienen tasa de desempleo de más de 8 puntos por encima de los hombre jóvenes: 20,7% contra 12,2%, respectivamente.

 

Trabajo infantil sigue en altos niveles:

- La tasa de trabajo infantil fue de 9,3%, rebajó 0,4 puntos con respecto a 2013. La tasa ampliada, que tiene en cuenta a los niños, niñas y adolescentes que trabajaron en el hogar más de 15 horas a la semana, fue de 13,9%.


- 1´039.000 niños, niñas y adolescentes trabajan en Colombia. Los sectores en los que más lo hacen son: comercio, hoteles y restaurantes (38,2%); agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca (34,0%), e industria manufacturera (11,4%).


- El 53,1% de los niños, niñas y adolescentes trabajan sin remuneración; 22,9% reciben hasta 1/4 smmlv; 12,8% más de 1/2 smmlv; y 9,3% entre 1/4 y 1/2 smmlv.

 

Negociación colectiva sigue marginal

- En los dos últimos años se firmaron 432 acuerdos colectivos en el sector público, que beneficiaron aproximadamente 728.517 funcionarios.

- En 2014 se instauraron ante el Ministerio del Trabajo 50 querellas por uso ilegal de pactos colectivos, que es una estrategia de los empleadores para impedir la organización de los trabajadores, o evitar que los sindicatos se fortalezcan.

- Crecieron también los contratos sindicales, usados para mantener la intermediación ilegal y vulnerar derechos de libertad sindical. En 2013 se firmaron 964 contratos sindicales, y a julio de 2014 ya eran 819, la mayoría en el sector salud.

 

Crece la protesta sindical y laboral:

- En 2014 hubo 370 acciones de protesta, con predominio de las agrupadas como jornadas o manifestaciones, con 80,81%. Los ceses de actividades (paros y huelgas) representaron el 17,5% de las acciones.

 

La violencia antisindical persiste:

En 2014 se registraron 341 casos de violencia contra sindicalistas, discriminados así: 20 homicidios, 210 amenazas, 73 hechos de hostigamientos, 12 detenciones arbitrarias y 23 atentados de muerte, entre otras.

 

Los datos hasta aquí presentados dan cuenta, pues, del déficit que en el tema laboral y sindical tiene el Plan Nacional de Desarrollo "Prosperidad para Todos".

 

* A marzo de 2014

 

29 de abril de 2015.

Publicado en Colombia

En Colombia hay 4.600.000 carros y por las calles transitan 4.750.000 motocicletas, 420 de estas en Bogotá. El acceso a estos vehículo es tan fácil que ahora Colombia es el segundo país de la región, antecedido por Brasil, donde se venden más motos. Las motos son una alternativa y una oportunidad para que miles de desempleados rebusquen (mototaxismo) los pesos necesarios para vivir cada día, y como alternativa para evitar la incomodidad y altas tarifas del transporte público. Dos medidas recientes para controlarlas: prohibir su circulación por el centro de Valledupar y no poder transportarse en ellas el 5 de febrero, día sin caro y sin moto en Bogotá, tienen inconformes a los motorizados de todas las ciudades del país.

 

Desde hace 10 años se venden más motocicletas que carros en el país. Año tras año la compra de este tipo de vehículos aumenta con tal rapidez que ahora son parte del problema de movilidad de las principales capitales del país.

 

Para contrarrestar ese crecimiento, la alcaldía de Bogotá tomó recientemente la decisión de incluir a las motocicletas en el día sin carro, lo que ha provocado protestas por parte de los motorizados que por primera vez tendrán que ser regulados por esta clase de medidas en el país.

 

Por su parte, los conductores de estos vehículos afirman aceptar el día sin moto solo si se realiza en un día diferente al del carro. La medida, sin embargo, sigue vigente y este jueves cinco de febrero será por primera vez un día sin carro y sin moto en Bogotá.

 

En la capital de Colombia, son realizados a diario 411.095 viajes en motocicleta, de los cuales cerca de 50.000 se concentran en la hora pico entre las 5:30 am y las 6:30 am, por lo que la no utilización de este vehículo, por un día, reduciría una parte importante del tráfico que ahoga a esta ciudad.

 

Según el alcalde Petro los medios de trasporte alternativos, como la bicicleta, dispondrán para este jueves de 459,5 kilómetros de vías exclusivas para su circulación y se garantizará 67,5 kilómetros de ciclovía y 392 kilómetros de la red de ciclorrutas.

 

Además de esto, las motos vinculadas a empresas, las de organismos de seguridad del estado, las utilizadas para la atención de salud y todas aquellas que estén debidamente autorizadas e identificadas con logos o distintivos, no se incluirán en la medida. Lo que alivia a más del 40 por ciento de dueños de motos que la utilizan como su principal herramienta laboral.

 

"Es bueno que el propietario de moto también se suba a un bus, porque al final, la moto y el carro hacen el mismo efecto colateral dañino en la movilidad", aseguró el alcalde Gustavo Petro en Caracol Radio. Y no es para menos pues, según cifras reveladas en Rcn, hay más de una moto por cada carro en el país; "en Colombia hay 4.600.000 carros y por las calles transitan 4.750.000 motocicletas".

 

¿En qué momento las motos empezaron a hacer parte del problema ?

 

Según la revista Motor, Colombia ocupa el segundo lugar en América Latina, después de Brasil, en producción y venta de motocicletas.

 

Y la situación tiende a empeorar: se estima que en poco tiempo las motos triplicarán el número de autos particulares, y que en 2020 el número de esos aparatos de dos ruedas puede superar los 10 millones en las calles.

 

Este tipo de vehículos se ha vuelto el preferido para la clase baja y media colombiana, al ser de bajo costo y tener diversos beneficios de crédito. Sin embargo, su precio asequible está condicionado por su alto índice de accidentalidad ya que el 42 por ciento de accidentes de tránsito en Colombia son causados por una moto, según cifras del Fondo de Prevención Vial.

 

La moto como herramienta de rebusque

 

El crecimiento exponencial de las motocicletas en el país ha generado que empleos informales, como el mototaxismo, sean cada vez más comunes en diferentes ciudades colombianas.

 

Su uso es tal que algunas fuentes aseguran que en Valledupar más de la mitad de las motocicletas que circulan por sus calles están dedicadas a esta actividad. "De las 80.000 motocicletas que circulan en la ciudad, 45.000 se dedican a la actividad", aseguró el secretario de Tránsito, Óscar Tom, en el periódico 5to poder, del Cesar. Lo que evidencia, además, el alto índice de informalidad laboral que presenta esta ciudad.

 

El problema de esta actividad, según el alcalde de Valledupar, Fredys Socarrás, "es que el mototaxismo represente el 35 por ciento de muertes". Por lo que planteó el drástico decreto que prohíbe la circulación de motocicletas con parrilleros hombres mayores de 14 años y establece la restricción de motorizados en días hábiles de la semana, entre las 6 am y 7 pm, dentro de la zona delimitada por algunos corredores viales de sectores comerciales de Valledupar.

 

La medida, pretende acabar con el mototaxismo y regular la circulación de motocicletas, para incentivar el uso de transporte público en la ciudad. Lo que, evidentemente, tiene descontentos a el alto porcentaje de pobladores que viven de esta actividad.

 

Para Luis Pedraza, presidente de la Central Unitaria de Trabajadores de Colombia CUT, la implementación de este decreto le parece una contradicción por la falta de alternativas laborales que tiene la población. "Es la ironía de la vida, porque mientras a los mototaxistas los consideran trabajadores permanentes y hacen parte de los análisis que hace el Dane para mostrar las cifras de empleo, por otra parte los persiguen, los consideran ilegales y les aplican medidas represivas para que no puedan ejercer un oficio que les está dando mínimas condiciones de subsistencia".

 

Estos dos casos, el de Valledupar y el de Bogotá, centran la atención en el hasta ahora ignorado crecimiento de las motocicletas en Colombia ¿Traerán estas medidas una ola de regulaciones para las motos en el resto del país? Lo cierto es que este jueves, en Bogotá se empezarán a ver los resultados de las nuevas iniciativas y podrá evidenciarse si realmente el transporte público está listo para transportar de manera adecuada, pronta y digna a este sector poblacional que andará por sus calles sin su tradicional moto.

Publicado en Colombia
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