Miércoles, 20 Enero 2016 19:41

Logros, descalabros y retos*

 

Ha terminado un ciclo de 12 años de gobiernos de izquierda democrática en Bogotá. Esta experiencia inédita en Colombia se dio en simultánea con un ciclo ocurrido en varios países de Latinoamérica, en los que se desarrollaron gobiernos nacionales de este corte político, como una reacción al conjunto de políticas neoliberales que desde los años 80 ahondaron las inequidades sociales y sanitarias en la región.

Este ejercicio de gobierno en Bogotá se constituyó en una muy rica y valiosa experiencia que permitió el diseño y puesta en escena de un conjunto de políticas públicas que, en su mayoría, se orientaron a enfrentar los grandes problemas sociales presentes en la ciudad, en la búsqueda de garantizar los derechos sociales, superar las inequidades, exclusiones, segregaciones y discriminaciones, enfrentar la pobreza y defender y potenciar lo público.

En el campo específico de la salud, la experiencia desde su inicio buscó marcar una distancia y cuestionamiento a la política nacional de salud, por lo cual se diseñó y puso en operación un conjunto de políticas públicas con el fin de avanzar en la garantía del derecho a la salud de la población bogotana, en un contexto de violación sistemática de este derecho expresada en la inequidad, en las barreras de acceso a los servicios y en las múltiples tutelas, teniendo como referente las necesidades de salud de las poblaciones en sus territorios sociales.

Con este artículo pretendemos aportar en la identificación de los logros, los límites, los descalabros y los retos en salud que deja este conjunto de experiencias de gobierno, como un aporte al necesario análisis que requiere la construcción de alternativas de poder social y de gobierno, tanto en los escenarios locales como en el ámbito nacional.

 

Las pretensiones comunes

 

Teniendo en cuenta que la Bogotá con la que se encuentran estos gobiernos de izquierda es una ciudad con enormes grados de inequidad, exclusión, pobreza, discriminación y segregación, desde el gobierno de Lucho Garzón se planteó un conjunto de objetivos y apuestas que tuvieron continuidad durante estas tres administraciones.

Entre ellos están la consolidación de la aspiración constitucional de 1991 de configurar el Estado Social de Derecho, la prioridad de las necesidades de las poblaciones marginadas, excluidas y segregadas, y la estructuración de un conjunto de políticas públicas desde el enfoque de los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales.


En consecuencia, y con sus particularidades, los tres gobiernos enfatizaron en las políticas sociales, especialmente de educación, salud y alimentación, en el reconocimiento de las diversidades poblacionales y de género, y en una gestión pública que fortaleciera la institucionalidad estatal y el papel de lo público en la transformación social, manteniendo una coherencia con los postulados que identifican a los sectores políticos democráticos y de izquierda.

 

Enfoques que caracterizaron las intervenciones en salud

 

Bogotá impulsaba, antes del año 2004, la política nacional de salud centrada en el modelo de aseguramiento implantado por la Ley 100 de 1993. El énfasis era ampliar la cobertura de aseguramiento de su población, a través del régimen contributivo para trabajadores formales e independientes con capacidad de pago y del régimen subsidiado para pobres, siguiendo el postulado de que la afiliación garantizaría el acceso a los servicios de salud establecidos en los planes de beneficios. Se suponía que éstos serían contratados por las Empresas Promotoras de Salud (EPS) y las Administradoras del Régimen Subsidiado (ARS) con los prestadores, fueran Empresas Sociales del Estado (ESE) o Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud (IPS) privadas.

Para ese momento, desde la Secretaría de Salud de Bogotá se vivían experiencias interesantes en el terreno de la salud pública desde un enfoque de la salud colectiva y de determinantes sociales de la salud, pero en la práctica, estas iniciativas se veían limitadas por las restricciones de la política de aseguramiento individual y por la concepción de la salud pública como un paquete de servicios, inicialmente llamado Plan de Atención Básica (PAB) y más adelante Plan de Intervenciones Colectivas (PIC).

Es claro, entonces, que la experiencia de gobierno en salud en Bogotá después de 2004 se adelantó en el marco de una política nacional que hacía énfasis en el aseguramiento individual de la enfermedad, atado a la demostración de la capacidad de pago de los individuos, y constituía una camisa de fuerza para las pretensiones de avanzar por un camino de garantía y goce efectivo del derecho a la salud para toda la población.

Los aspectos que caracterizaron las propuestas de salud en este ciclo analizado, se relacionaron con políticas e intervenciones diseñadas desde un enfoque de derechos humanos, de promoción de la calidad de vida, territorial y poblacional, de inclusión social y de participación ciudadana y comunitaria.
Se asumía que el Estado es el garante del derecho a la salud en el territorio, a través de políticas y acciones positivas para todas y todos, independientemente de su condición económica, y que el contenido de este derecho va más allá de la atención a la enfermedad, lo cual implicaba afectar el conjunto de determinantes que definen los procesos de salud y enfermedad de las poblaciones.

La perspectiva poblacional, territorial y de calidad de vida permitió identificar el conjunto de necesidades de salud de la población como el eje de las intervenciones de las instituciones del Estado. Se concebía que la manera como vive y trabaja la gente determina su proceso de salud o enfermedad. De allí la intención de propiciar una acción institucional articulada en los territorios con base en lo que en un momento se denominó "la estrategia de gestión social integral" en las localidades de la ciudad, con lo cual se busco superar la acción institucional aislada propia de la gestión pública tradicional.

La recuperación de los territorios permitiría un mejor ejercicio de la salud pública, en contraste con la Ley 100 que venía desterritorializando las intervenciones en salud. Con la intención de aproximar las necesidades de la población en sus territorios a los prestadores de servicios, comenzando con la red hospitalaria pública, se recuperó la estrategia de Atención Primaria en Salud (APS), como un ordenador del modelo de prestación de servicios a partir de la conformación de equipos de salud y de la intervención social para identificar y atender las necesidades concretas de las poblaciones en sus ámbitos de vida cotidiana, como el hogar, la escuela, el trabajo o el especio público.

El abordaje de inclusión social en los territorios permitiría, a su vez, un reconocimiento de las diversidades poblacionales, como en los casos de las comunidades indígenas, afrodescendientes y Lgtbi, entre otras, para diseñar y desarrollar intervenciones para la garantía de su derecho a la salud con enfoque diferencial, recociendo que ésta no puede ser producto de una homogenización de las acciones como lo ha impulsado la Ley 100.

Por último, el enfoque de participación ciudadana y comunitaria buscaba la configuración política de una ciudadanía en salud, con la pretensión de que las comunidades lograran elevar el nivel de comprensión de su realidad en salud para participar decididamente en ella y transformarla a su favor. Para ello se potenciarían los espacios institucionales de participación en salud y se generarían nuevas instancias de participación en el ámbito territorial.

 

Logros innegables

 

A pesar de los cuestionamientos y descalificaciones efectuados contra estas experiencias de gobierno, es imposible desconocer un conjunto de logros en el terreno de lo social, evidenciados a través de diversos estudios académicos y de entidades que tienen como tarea el seguimiento al impacto de la acción gubernamental.

Entre los logros pueden destacarse la sostenida reducción de la pobreza y de las tasas de mortalidad materna e infantil y de desnutrición, y el aumento de la cobertura de educación básica. Estos logros se evidenciaron en la medición del Índice de Desarrollo Humano (IDH) para Bogotá, que mostró sin lugar a dudas un incremento en este ciclo analizado. En 2004 fue de 0.830, en 2008 de 0.850, 0.862 en 2009 y 0.877 en 2010, lo que según Naciones Unidas colocó a la ciudad en la categoría de desarrollo humano alto.

Otro logro fue la instalación del discurso del derecho a la salud. Los funcionarios y las comunidades empezaron a hablar en clave de derecho, lo que significó que no se demandaba su garantía como parte de una dadiva o de un favor sino como una responsabilidad central del Estado.

Igualmente, la instauración de la APS como estrategia central permitió conocer de manera más directa las necesidades de las poblaciones y abrir un espacio de formación a los profesionales de la salud quienes, sesgados por su educación especializada y centrada en los hospitales, desconocen las potencialidades de la labor comunitaria y la efectividad de la acción en los niveles primarios de atención.

El esfuerzo por llevar los equipos de respuesta a los ámbitos de vida cotidiana, y después a los territorios, es hoy reconocido por usuarios y trabajadores en el Distrito, como un camino hacia la humanización de las intervenciones en salud que no solo permitió una mejor caracterización de las necesidades, sino que además presionó de manera importante al sistema para lograr una mayor y mejor atención de los ciudadanos.

Los programas como Salud a su Hogar, Salud a su Casa, y posteriormente el Programa de Territorios Saludables para el Buen Vivir, no solo se consideran puertas de entrada para las acciones locales de todos los sectores institucionales, sino que, además, son ejemplos reconocidos a nivel internacional.

Incluso, más allá del campo de la salud, hubo los aportes en términos de la construcción democrática. Se logró restablecer una relación tradicionalmente debilitada entre el ciudadano y el Estado, gracias a la dinámica misma del enfoque de derechos, al menos, en el ámbito del Distrito.

La insistencia en la defensa de la institucionalidad pública permitió sostener y mejorar la red hospitalaria pública, en medio de las enormes deudas de las EPS con todos los prestadores, y mejoró la presencia intersectorial del Estado en los territorios, disminuyendo en la práctica las barreras de acceso y los impactos negativos de la falta de oportunidad y calidad en la atención evidenciadas en el sistema de aseguramiento.

 

Límites y descalabros

 

Sin lugar a dudas esta experiencia tuvo límites, errores, vacíos y desaciertos que deben ser reconocidos en el análisis, como aprendizajes necesarios.

Un primer limite resaltó en la escasa experiencia y formación para la gestión pública de los operadores del proyecto político, en medio de una institucionalidad adversa. En los tres gobiernos se contó con poca presencia de cuadros técnico-políticos de la izquierda, razón por la cual en muchas instancias de dirección de la gestión estuvieron los cuadros de los partidos políticos tradicionales.

Otra limitación estuvo dada por el contexto político, dado que eran gobiernos locales que ejercían bajo la fuerte presencia de gobiernos nacionales que imponían políticas de corte neoliberal, como la misma Ley 100, la cual actuó como una camisa de fuerza que impidió un despliegue más amplio y contundente de la acción territorial en salud.

Por otra parte, el distanciamiento o las rupturas del gobernante con su partido, impidió un mayor respaldo político a la gestión. En el mismo sentido operó la falta de un diálogo permanente y fluido con los sectores y movimientos sociales que respaldaban el proyecto.

Los principales errores, que fueron comunes en las tres administraciones y que se pueden considerar como tales en tanto estos aspectos debieron avanzar como sello propio de gestiones públicas de la izquierda, estuvieron en la falta de mejoramiento de las condiciones de vinculación laboral de las y los trabajadores del sector salud de la ciudad. En ocasiones se dio un trato vertical y despectivo a los trabajadores, que evidenció rasgos de gestión autoritaria, asunto que no debería ser propio de gobiernos de corte democrático.

El tema de participación también fue un lunar en la gestión, en tanto no se avanzó con suficiencia, a pesar de los esfuerzos para configurar una política pública específica de participación social en salud. No se fortalecieron los procesos sociales organizativos en salud, no se establecieron procesos de presupuestación participativa para este sector y no se gestó ninguna instancia donde las comunidades pudieran incidir realmente en las decisiones duras de salud de la ciudad, y para cerrar, la cooptación de cuadros de los movimientos sociales para la gestión debilitó de alguna manera su accionar, que tampoco encontró espacios para fortalecerse en los desarrollos de estos gobiernos.


No haber tenido una lectura política más adecuada de las correlaciones políticas, tanto hacia adentro como hacia fuera de la institución, pudo ser determinante en las limitaciones que tuvo la política. Sumado a lo anterior, gestiones marcadas por la corrupción –como la de Samuel Moreno Rojas–, mellaron la estabilidad, incluso, en sectores tan estructurados como el de salud.

A pesar de haber profundizado en las necesidades sociales, la apuesta política no tuvo efectos con la profundidad suficiente como para gestar cambios estructurales en el sistema de salud existente. Mantener la gobernabilidad, y al mismo tiempo propiciar cambios profundos, parecen dos estrategias incompatibles. La ruta de transformación desde lo local requiere una mirada estratégica de alcance nacional con la que no se contó, en medio de las diferencias y tensiones internas entre quienes impulsaron el proyecto político de izquierda.


A pesar de los custionamientos y descalificaciones efectuadas contra esas experiencias de gobierno, es imposible desconocer un conjunto de logros en el terreno de lo social.

Este último aspecto, hay que decirlo, no fue homogéneo. Al inicio Luis Eduardo Garzón fue políticamente correcto y cauto; después, Samuel Moreno avivó las brasas de la corrupción; y al final Gustavo Petro se atrevió a confrontar el statu quo, lo que casi le cuesta el cargo. Esto evidencia las asimetrías de poder presentes en la ciudad, y que los ejercicios de gobierno no necesariamente son instancias de poder, en tanto los sectores reales de poder en la ciudad se mantienen y, vale decirlo, ahora recuperaron las cuerdas del poder político.

 

Retos para profundizar

 

La experiencia deja un conjunto de retos planteados, tanto para los que buscan gobernar de forma distinta como para la propia ciudad.

Para los sectores de izquierda emergen varios retos. Uno está en la necesidad de construir, con la gente y desde abajo, un proyecto de ciudad que esté a la altura de los principios y valores de la democracia, la igualdad y la solidaridad, para superar el modelo excluyente y mercantil que favorece a los sectores con poder económico. Esto implica construir una real alternativa de poder social, más que una alternativa de gobierno.

Otro reto para los sectores de izquierda es el de formar líderes y cuadros técnico-políticos que, en efecto, viabilicen los procesos de poder y de gobierno en la perspectiva de un nuevo proyecto de ciudad. Esto pasa por la superación del carácter electoral en que han caído las coaliciones de izquierda, para ir por la senda del trabajo directo con las comunidades y los sectores sociales en los diversos territorios. Implica también enfrentar los liderazgos que se construyen sobre los egos, lo que fortalece el culto a la personalidad, configurando líderes déspotas, que no escuchan y no tienen capacidad de construir y sumar colectivamente. Enfrentar esto permitirá generar procesos democráticos dentro de un partido político que se proyecte hacia toda la sociedad.

Igualmente, demanda organizar una escuela de formación de cuadros técnicos – políticos para la gestión pública de la izquierda, que a su vez, contribuiría en la configuración de grupos de pensamiento y acción en la gestión pública que superen el protagonismo de individuos y favorezcan la construcción de colectivos para la gestión pública.

La pérdida de la alcaldía de Bogotá por un amplio porcentaje de votación, que se explica por diversos factores, debe llevar a reflexionar a los sectores de izquierda sobre los retos que deja la experiencia de gobierno. De no ser así, se replicarán los errores y no se podrá avanzar en un real proyecto alternativo, con ejercicios distintos de gobierno y poder que efectivamente lleven a transformaciones profundas.

El reto que deja la experiencia acumulada para un verdadero gobierno alternativo de la ciudad, es la profundización de la perspectiva poblacional, territorial y de calidad de vida, enfoque que demostró su validez y efectividad en los resultados positivos que generó para la salud de la población. Su sostenimiento se verá reflejado en qué tanto los técnicos y las mismas comunidades se apropiaron y llegaron a valorar los logros en estos 12 años.

Este ejercicio de gobierno en Bogotá, de mediana duración, se constituye en una muy rica y valiosa experiencia que debe ser estudiada, sistematizada y difundida por las organizaciones sociales y los partidos democráticos y de izquierda, así como por los sectores académicos interesados en comprender los procesos políticos que se dan en el país, para que éstos sirvan a la construcción de una sociedad en paz, con justicia social y sanitaria.

 

* Este artículo fue realizado sobre la base de dos ejercicios. Primero, el balance de los 12 años del sector salud en Bogotá, durante los tres últimos gobiernos de izquierda, propuesto por la Corporación Grupo Guillermo Fergusson. Segundo, el balance de los 12 años de los gobiernos de izquierda en Bogotá realizado por el periódico desdeabajo.
** Respectivamente: (A) Profesores Universidad Nacional de Colombia e Integrantes Asociación Latinoamericana de Medicina Social – Alames; (B) Investigadora independiente, (C) Profesor Universidad Externado de Colombia; (D) Integrante Asociación Latinoamericana de Medicina Social – Alames y (E) Integrante Corporación Grupo Guillermo Fergusson y Asociación Latinoamericana de Medicina Social – Alames.

Publicado en Edición Nº220
Viernes, 08 Enero 2016 07:46

Una alianza con la izquierda

El líder del PSOE, Pedro Sánchez, se reunió ayer con el primer ministro de Portugal, Antonio Costa, que también perdió las elecciones, pero gracias a su habilidad para negociar gobierna tras un acuerdo entre todos los partidos de izquierda.

El secretario general del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Pedro Sánchez, afirmó que intentará emular a su colega de Portugal y liderar en España una gran coalición de fuerzas progresistas. Luego de que Sánchez mostrara sus intenciones en caso de que el gobernante Partido Popular (PP) no lograra formar gobierno, desde la formación conservadora respondieron que si el PSOE intenta pactar con el partido de izquierda Podemos –la tercera fuerza política– para desplazar a los conservadores estaría cometiendo un "fraude electoral clarísimo" porque iría contra lo que votaron los españoles en las urnas.

Sánchez se reunió ayer con el primer ministro de Portugal, Antonio Costa, que también perdió las elecciones pero, gracias a su habilidad para negociar, gobierna tras un acuerdo entre todos los partidos de izquierda, que suman mayoría absoluta en el Parlamento. "El PSOE tenderá la mano a todas las fuerzas progresistas para liderar el cambio político que necesita España", declaró. "Las fuerzas del cambio deben entenderse para que un país pueda progresar. Y reitero, le digo no a la gran coalición que propone el PP."

En caso de que el presidente en funciones, Mariano Rajoy, no aglutine los apoyos necesarios para formar Ejecutivo, el líder de los socialistas españoles se sentará a la mesa con las fuerzas progresistas del Parlamento español, aunque no especificó cuáles. Sánchez fue cuestionado sobre la postura de Podemos, partido clave para un futuro Ejecutivo socialista que pone como condición para negociar que se celebre un referéndum en Cataluña. "El partido de Pablo Iglesias (Podemos) sabe que el referéndum en Cataluña es inconstitucional", recordó Sánchez, al aludir a la "línea roja" negociadora de su partido. En cuanto a los partidos nacionalistas catalanes, favorables a la independencia y claves para propiciar una eventual coalición mayoritaria, el dirigente socialista dio a entender que, si fuese necesario, se sentaría a negociar con ellos. Será en las políticas y no en las siglas donde nos entenderemos", dijo el dirigente español, que eludió profundizar más.

Respecto de la posibilidad de un gobierno de izquierda, uno de los barones del PSOE, el presidente Guillermo Fernández Vara, se mostró ayer más optimista que hace unas semanas al afirmar que no lo descarta. "En el PSOE hay muchas voces, muchas almas", dijo, al referirse a la división que existe en su partido en torno a un eventual acuerdo con Podemos.

En su comparecencia, Sánchez alabó la capacidad negociadora de Costa, quien a pesar de perder los comicios del 4 de octubre, fue investido primer ministro gracias a un inédito pacto con marxistas y comunistas que desbancó a los conservadores de Pedro Passos Cohelo, ganadores de las elecciones pero sin mayoría absoluta. El líder del PSOE explicó que estudió con Costa la hoja de ruta suscrita en Portugal para la revalorización de las pensiones, la subida del salario mínimo, una mejor fiscalidad para las clases medias y mejores ayudas a las familias. Sánchez añadió que en los 90 minutos que duró el encuentro, hablaron de la necesidad de imprimirle un nuevo impulso la Unión Europea (UE). "Los vientos de cambio de Europa han llegado para quedarse." Al igual que Portugal en su momento, dijo, España necesita un cambio. "Queremos un gobierno fuerte, progresista y con capacidad de diálogo, y en la actual situación postelectoral, los pactos pasan también por el PSOE."

El Ejecutivo minoritario de Costa está apoyado en el Parlamento luso por la izquierda radical del Bloque de Izquierda (aliada en la UE a Podemos y a la formación griega Syriza) y el ortodoxo Partido Comunista de Portugal (PCP), históricamente beligerantes con los socialistas. La suma de los tres partidos alcanza la mayoría absoluta, situación que el PSOE no conseguiría solamente con Podemos e Izquierda Unida, sino que necesitaría además el respaldo de nacionalistas catalanes.

Al ser consultado sobre el debate interno en su partido, en el que se alzaron voces contra un pacto gubernamental con fuerzas que pondrían en riesgo la unidad territorial española, Sánchez aseguró que el PSOE será la el garante de esa unidad.

Las declaraciones del secretario general socialista no tardaron en hacerse eco dentro de los cuarteles del PP. El portavoz de la formación derechista en el Congreso, Rafael Hernando, abogó por imitar un pacto como el que tuvo lugar en Alemania, entre democristianos y socialdemócratas. "Miremos lo que es normal en países de Europa serios como Alemania", dijo. "Mejor mirar a los países líderes que a otros que son respetables pero que tienen modelos que en estos momentos se están proyectando por primera vez." Hernando remarcó que su partido le está ofreciendo a los socialistas y los liberales de Ciudadanos un "acuerdo de estabilidad porque lo que está en juego es la recuperación de la economía y la consolidación de la creación de empleo". En tanto, la secretaria general y diputada del PP, María Dolores de Cospedal apostó por un mensaje de calma y recordó que es imposible extrapolar el modelo portugués a España porque el PSOE tendría que pactar no sólo con la izquierda radical, sino también con los independentistas.

Publicado en Política
Viernes, 13 Noviembre 2015 06:35

¿Hemos interiorizado el fin de la historia?

"El naufragio siempre es el momento más significativo", escribió Fernand Braudel en Historia y ciencias sociales (Escritos sobre la historia, FCE, 1991). En opinión del historiador, mucho más significativos aún que las estructuras profundas son sus puntos de ruptura, su brusco y lento deterioro bajo el efecto de presiones contradictorias.


En los debates de las izquierdas globales, parece haberse esfumado una tensión básica del pensamiento crítico, presente desde los primeros tiempos: la mirada larga en el tiempo, la negativa a jugar todo el movimiento en maniobras tácticas, tener siempre presente el legado a las generaciones futuras.


Durante más de un siglo el movimiento revolucionario en el mundo estuvo enfrentado en dos tendencias que, de forma un poco simplificada, se podían dividir entre revolucionarios y reformistas. Buena parte de la producción teórica de Marx y de Lenin estuvo dedicada a zanjar diferencias con aquellos que llevaban al movimiento hacia su adaptación en el sistema y rechazaban la necesidad de rupturas. Rosa Luxemburgo llegó a escribir, en Reforma o revolución, que la teoría del colapso capitalista es la médula del socialismo científico.


En su polémica con Eduard Bernstein argumentaba que sin el colapso del capitalismo no se puede expropiar a la clase capitalista. Toda la vida y la organización de los revolucionarios estaban dedicadas a prepararse para el momento del colapso, aunque no lo llegaran a vivir. Todo lo que hacían en los grises años de calma social consistía en esa preparación anímica y organizativa, espiritual y teórica. Esa larga preparación es lo que le permitió a hombres como el Che o Lenin estar a la altura de las situaciones cuando era necesario actuar de forma decidida.


En las últimas décadas estas tensiones se han perdido. Predomina ahora una mirada de corto plazo, demasiado ligada a la coyuntura y, en particular, a lo electoral. Las diferencias, incluso teóricas, entre reforma y revolución, parecen haberse esfumado. Rosa no rechazaba las reformas, pero decía que eran un medio, no un fin. Los argumentos que dan algunos intelectuales para defender el voto por un candidato progresista hablan por sí solos sobre este enorme retroceso. Hay, por cierto, políticas sociales positivas y necesarias. Pero ese no puede ser el eje de una argumentación que apueste por la transformación revolucionaria de la sociedad.


A mi modo de ver, hay dos razones de fondo que pueden contribuir a explicar el enorme retroceso de las izquierdas, del pensamiento crítico y de las consecuencias de haber desaprendido lo mismo el odio que la voluntad de sacrificio (Benjamin, en Tesis sobre la historia).


La primera es que la caída del socialismo real, la derrota de las revoluciones centroamericanas y de los grandes movimientos (obrero, feminista y de las minorías étnicas) ha provocado un doble y simultáneo fenómeno: crecimiento del pragmatismo y del posibilismo, y pérdida del horizonte del tiempo largo.


El pragmatismo desmadeja la ética del compromiso, a favor de la adaptación a lo que existe. No hay compromiso que contenga garantías de ventajas personales concretas. El compromiso con una causa siempre fue un salto al vacío, incierto, en el que cada quien pone el cuerpo sin esperar recompensas ni reconocimiento. Perseguir lo posible supone caer en el oportunismo y renunciar a cambiar las cosas; porque lo posible es, apenas, administrar lo existente.


La segunda se relaciona con los cambios en la cultura, tanto en la hegemónica como en la popular, e incluso en la contracultura. La necesidad de obtener resultados inmediatos, la falta de fibra para nadar contra la corriente, la dificultad para decir las cosas por su nombre por temor al rechazo y la soledad, forman parte del sentido común actual, incluso entre muchos que dicen ser de izquierda.


Un maravilloso relato de Pasolini sobre los melenudos, en Escritos corsarios, es una buena muestra de lo que pretendo explicar. La melena fue símbolo de rebeldía o de inconformismo en los años 60, pero terminó siendo adaptada por la moda, al punto que ya no es defendible porque ya no es libertad. Rechazaba con vigor, y desesperación, el afán de amoldarse al orden degradante de la horda, usando símbolos de rebeldías, absorbidos por la cultura del poder.


Por alguna razón, nada difícil de adivinar, volvemos a redescubrir a Pasolini. Como escribe Franco Berardi, Bifo, había entendido de antemano que el poder del cambio tecnológico estaba destinado a prevalecer sobre las culturas libertarias e igualitarias, abriendo un tiempo de barbarie (La mirada larga, en comune-info.net).


Estamos inmersos en una cultura en la que desaparecieron las distinciones de clase, en la que derecha e izquierda se han fundido físicamente, como apuntaba el italiano. Esa indistinción tiene su correlato en la política. Es posible que hayamos interiorizado el fin de la historia de modo involuntario e inconsciente. Si no hay diferencias culturales, tampoco habrá diferentes opciones políticas y todo se reduce a optar por lo menos malo o lo más atractivo, como en el supermercado.


Es la degradación de la política emancipatoria. El momento del naufragio. Pero hay más. Todavía debe recordarse que el mundo nuevo, el socialismo o como se llame, es fruto del trabajo, del esfuerzo cotidiano, no del reparto de lo que existe. Pero el trabajo tiene sus reglas que la cultura rentista no comprende, ni está dispuesta a aceptar.


En este recodo de la historia, cuando las derechas imperiales y financieras avanzan sin cesar, en el sur y en el norte, aprender del naufragio puede ser el mejor modo de recuperar los horizontes perdidos. El hundimiento del socialismo real no puede llevarnos al lodazal del posibilismo ni de la rendición a la cultura hegemónica. Si el riesgo es la soledad y la intemperie, habrá que afrontarlas. Lo único que no podemos hacer es dejarle a las generaciones futuras un legado de sumisión y pragmatismo sin ética.

Publicado en Política

A lo largo de su ilustre carrera, Noam Chomsky ha mostrado especial interés en cuestionarse (y en animarnos a cuestionar) las premisas y normas que dictan sobre nuestra sociedad.

Después de una conferencia sobre poder, ideología y la política exterior de los EE. UU. celebrada en la New School de Nueva York, el periodista italiano independiente Tommaso Segantini se sentó con el profesor de 86 años para debatir alguno de estos temas y su relación con los procesos de cambio social.

Desde una postura radical, el progreso implica pinchar la burbuja de la inevitabilidad. Aplicar la austeridad, por ejemplo, "es una decisión política tomada por sus diseñadores a favor de sus propios intereses". No se toma, según Chomsky, "en razón de ley económica alguna". El capitalismo americano también se beneficia de la enajenación ideológica, ya que a pesar de su vínculo con el libre mercado, se expande gracias a subvenciones de las cuales se benefician algunos de los actores privados más importantes. Esa burbuja también debe ser pinchada.

Además de debatir la contingencia de un cambio social, Chomsky habló sobre la crisis de la eurozona, de si Syriza podría haber evitado someterse a los acreedores de la deuda griega y de la relevancia de los papeles que tomarán el recién elegido líder laborista Jeremy Corbyn y el candidato en las primarias del Partido Demócrata Bernie Sanders. Se muestra sobriamente optimista: "a lo largo de la historia, se da una especie de trayectoria general hacia una sociedad más justa, con retrocesos y alteraciones en su curso".

En una entrevista, hace un par de años, afirmó que el movimiento Occupy Wall Street (OWS) había creado un sentimiento extraño de solidaridad en los EE. UU. El 17 de septiembre fue el cuarto aniversario de este movimiento. ¿Cómo valoras los movimientos sociales como OWS nacidos durante los últimos 20 años? ¿Han podido provocar algún cambio real? ¿Cómo pueden mejorar?

Sí han tenido impacto, aunque no se han materializado en movimientos estables y constantes. Se trata de una sociedad muy atomizada; son pocas las organizaciones que persisten y tienen memoria institucional, que saben cómo dar el siguiente paso y ese tipo de cosas.

Esto se debe, en parte, a la destrucción del movimiento obrero, que solía servir como una base firme para muchas otras actividades. Ahora, prácticamente, se podría decir que las únicas instituciones estables son las iglesias. Hay muchos fenómenos de base parroquial.

Es difícil que los movimientos se consoliden. A menudo surgen movimientos de jóvenes, los cuales tienden a ser transitorios. Por otra parte, existe un efecto acumulativo y nunca se sabe cuándo algún fenómeno se transformará en un movimiento mayor. Ya lo hemos visto a lo largo de la historia, como pasó con los movimientos por los derechos civiles o con los movimientos feministas. Por tanto, lo mejor es seguir intentándolo hasta que alguno termine por despegar.

La crisis del 2008 mostró claramente las fallas de la doctrina económica neoliberal. No obstante, parece que las recetas neoliberales se mantienen y todavía se aplican en muchos países. ¿Por qué, incluso tras los trágicos efectos de la crisis de 2008, la doctrina neoliberal parece ser tan resistente? ¿Por qué no ha habido todavía una respuesta fuerte como la que hubo posteriormente a la Gran Depresión?

En primer lugar, las respuestas europeas han sido mucho peores que las respuestas en EE. UU., lo cual es bastante sorprendente. En los EE. UU. hubo tímidos esfuerzos de estímulo, expansión cuantitativa, etcétera, lo que permitió que la economía se recuperase progresivamente.

De hecho, la recuperación tras la Gran Depresión fue más rápida en muchos países de lo que lo es hoy, por muchos motivos. En el caso de Europa, una de las principales razones es que el establecimiento de una moneda única resultó ser un desastre, tal como muchos han señalado. Los mecanismos necesarios para dar respuesta a la crisis no existen en la UE. Por ejemplo, Grecia no puede devaluar su moneda.

La integración europea tuvo efectos muy positivos en algunos aspectos y muy dañinos en otros. Especialmente, al encontrarse bajo la dirección de poderes económicos extremadamente reaccionarios, que imponen políticas que son económicamente destructivas y que, básicamente, son una expresión de la lucha de clases.

¿Por qué no ha habido reacción? Bueno, los países débiles no cuentan con el apoyo de los otros. Si Grecia tuviese el apoyo de España, Portugal, Italia y otros países, quizás hubiera podido resistir a los poderes eurocráticos. Estos son casos especiales que tienen que ver con los fenómenos actuales. Recuerda que, en la década de 1930, las respuestas no fueron especialmente atractivas. Una de ellas fue el Nazismo.

Hace varios meses, Alexis Tsipras, el líder de Syriza, fue nombrado Primer ministro de Grecia. Al final, sin embargo, tuvo que hacer muchas concesiones dada la presión que sufrió por parte de los poderes financieros y se vio obligado a ejecutar duras medidas de austeridad.

¿Crees que, en general, un cambio auténtico puede llegar si un líder de izquierda radical consigue gobernar? ¿O los Estados han perdido demasiada soberanía, de modo que son demasiado dependientes de las instituciones financieras, capaces de castigarlos si no siguen las normas del libre mercado?

Como he dicho, en el caso de Grecia, si hubiese habido un apoyo popular a su favor, de otros partes de Europa, Grecia podría haber sido capaz de afrontar el ataque de la alianza bancaria eurócrata. Pero Grecia estaba sola, no tenía muchas opciones.

Hay muy buenos economistas, como Joseph Stiglitz, que creen que Grecia debería haberse ido de la zona euro. Ese es un paso muy arriesgado. Grecia tiene una economía muy pequeña, no tiene un alto nivel de exportaciones y sería demasiado débil para soportar las presiones del exterior.

Hay gente que critica las tácticas de Syriza y la postura que tomó, pero creo que es difícil ver las opciones que tenían, dada la falta de apoyo externo.

Imaginemos, por ejemplo, que Bernie Sanders gana las elecciones presidenciales de 2016. ¿Qué crees que pasaría? ¿Podría llevar a cabo cambios radicales en las estructuras de poder del sistema capitalista?

Supongamos que Sanders gana, lo cual es muy poco probable en un sistema de elecciones compradas. Estaría solo. No cuenta con representantes en el Congreso, ni con gobernadores afines, ni con legisladores en los Estados, ni con apoyo en la burocracia. Estando solo en este sistema, no se puede hacer mucho. Una alternativa política real necesitaría un carácter generalizado, no solo un inquilino en la Casa Blanca.

Tendría que ser un movimiento político amplio. De hecho, creo que la campaña de Sanders es muy valiosa, ya que saca a debate temas nuevos, presiona a los demócratas de las corrientes prevalecientes para que tomen posturas un poco más progresistas y moviliza a un gran sector de las fuerzas populares. El resultado más positivo sería que esta movilización permaneciese tras las elecciones.

Es un grave error acudir movilizados a la batalla electoral y después irse a casa. No es así cómo se dan los cambios. La movilización podría llevar a una organización popular constante que quizás dé efectos en el largo plazo.

¿Qué opinas de la emergencia de figuras como Jeremy Corbyn en el Reino Unido, Pablo Iglesias en España o Bernie Sanders en EE. UU? ¿Hay un nuevo movimiento izquierdista en alza o tan solo son respuestas puntuales a la crisis económica?

Depende de la reacción popular. Pongamos el caso de Corbyn en Inglaterra: son duros los ataques que sufre, y no solo de parte de las élites conservadoras, sino también de los cuadros laboristas. Con suerte, Corbyn será capaz de defenderse ante ese tipo de ataques, pero depende de la reacción del pueblo. Si este está dispuesto a apoyarle, ante las difamaciones y las tácticas destructivas, entonces, veremos los cambios. Lo mismo sucede con Podemos en España.

¿Cómo se puede concienciar a un número tan grande de personas sobre temas tan complejos?

No es tan difícil. La tarea de las coordinadoras y activistas es ayudar a que la gente comprenda y reconozca que son los poseedores del poder, que no están indefensos. La gente siente impotencia, y eso tenemos que superarlo. De eso se trata la coordinación y el activismo.

A veces funciona, a veces falla, pero no hay secreto alguno. Es un proceso que lleva tiempo, como siempre lo ha sido. A lo largo de la historia, se da una especie de trayectoria general hacia una sociedad más justa, con retrocesos y alteraciones en su curso.

¿Dirías, por lo tanto, que durante tu vida, la humanidad ha progresado en la construcción de una sociedad que de algún modo sea más justa?

Se han dado enormes cambios. Date un paseo por aquí, en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, y echa un vistazo al cuerpo estudiantil. La mitad son mujeres, un tercio son minorías, vestidos de modo informal, y se relacionan entre ellos, etc. Cuando vine aquí, en 1955, solo se veían hombres blancos, con chaquetas y corbatas, muy educados, obedientes, sin hacer muchas preguntas. Eso es un cambio enorme.

Y no solo aquí, sino en todos lados. Ni tú ni yo seríamos así, y de hecho, probablemente tú no estarías aquí. Esos son algunos de los cambios culturales y sociales que se han dado gracias al compromiso y la dedicación del activismo.

Otras cosas no han cambiado, como el movimiento obrero, que ha sufrido reiteradamente graves ataques durante la historia americana y especialmente durante los primeros años de la década de 1950. Hoy se encuentra seriamente debilitado, dado que su presencia es marginal en el sector privado, y ahora se enfrenta a ataques en el sector público. Esto es un retroceso.

Las políticas neoliberales son, definitivamente, un retroceso. Para la mayor parte de la población estadounidense, la última década está marcada por el estancamiento y el declive, y no por causa de ninguna ley económica. Se trata de políticas. Del mismo modo, la austeridad no es una necesidad económica en Europa (de hecho, es un sinsentido económico). Pero es una decisión política tomada por sus diseñadores a favor de sus propios intereses. Básicamente, creo que es una dimensión de la lucha de clases, a la que podemos responder, aunque no sea fácil. La historia no se desarrolla en línea recta.

¿Cómo crees que sobrevivirá el sistema capitalista, teniendo en cuenta su dependencia de los combustibles fósiles y su impacto sobre el medio ambiente?

Lo que llamamos sistema capitalista no tiene mucho que ver con ningún modelo de capitalismo o de mercado. Tomemos el ejemplo de las industrias de los combustibles fósiles: un estudio reciente del FMI ofrece un cálculo de las ayudas públicas que las empresas energéticas reciben de los gobiernos. La cifra total es colosal. Creo que se situaba en torno a los 5 billones anuales. Eso no tiene nada que ver con los mercados o con el capitalismo.

Y lo mismo sucede con otras componentes del llamado sistema capitalista. Hasta ahora, en los EE. UU. y otros países occidentales, ha habido durante el periodo neoliberal un aumento marcado de la financiarización de la economía. Las instituciones financieras en los EE. UU. gozaron de alrededor de un 40% de beneficio en la víspera del desplome de 2008, del cual son responsables en gran medida.

Hay otro estudio del FMI que investigó los beneficios de la banca estadounidense y mostró que esta dependía casi enteramente de las ayudas públicas tácitas. Existe un tipo de garantía (no está escrita, pero es una garantía implícita) de rescate de la cual gozarán si empiezan a padecer problemas. A ello se le llama ser demasiado importante para fallar.

Y por supuesto que las agencias de calificación de riesgos lo saben y lo tienen en cuenta. Con calificaciones de crédito altas, las instituciones financieras consiguen tener un acceso privilegiado al crédito barato, ayudas públicas si las cosas salen mal y muchos otros incentivos, lo cual efectivamente se suma al total del beneficio obtenido. La prensa económica intentó calcular esta cantidad y dio una cifra de 80.000 millones USD al año. Eso no tiene nada que ver con el capitalismo.

Lo mismo sucede con muchos otros sectores económicos. Por tanto, la pregunta real es: ¿sobrevivirá el capitalismo de Estado, que eso es lo que es, al uso continuado de combustibles fósiles? Y la respuesta es, por supuesto, no.

Por ahora, existe un consenso considerablemente fuerte entre los científicos que dicen que la gran mayoría de los combustibles fósiles restantes, quizás el 80 por ciento, debieran permanecer en la tierra si queremos evitar un aumento de las temperaturas que sería letal. Y eso no está sucediendo. Es posible que los humanos estemos destrozando las posibilidades de sobrevivir decentemente. No todo el mundo moriría, pero traería cambios dramáticos para el mundo.

 

Noam Chomsky

Profesor emérito de lingüística y filosofía en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, en Cambridge, Mass.

 

Fuente:

https://www.jacobinmag.com/2015/09/noam-chomsky-bernie-sanders-greece-tsipras-grexit-austerity-neoliberalism-protest/


Traducción: José Manuel Sío Docampo

Publicado en Internacional
Martes, 04 Agosto 2015 07:03

La prisión de un símbolo de una era

La imagen más esperada por la oposición y por una derecha furibunda que crece sin parar en Brasil se materializó ayer: poco después de las seis de la mañana, un equipo de la Policía Federal, cumpliendo determinaciones del juez de primera instancia Moro, llegó a la casa de José Dirceu en Brasilia y lo detuvo. Ha sido la tercera vez en la vida que lo detuvieron. La primera, en época de la dictadura, cuando era líder estudiantil. Las otras dos, bajo una acusación propicia para destruir su imagen: corrupción.


El problema es que, a esta altura, ya no se trata solamente de la imagen de José Dirceu, quien fue uno de los responsables –quizás el más determinante– para la primera victoria electoral de Lula da Silva, en 2002. Ahora, su prisión alcanza de pleno a la imagen del Partido de los Trabajadores, de Lula y del gobierno de Dilma Rousseff.


En 2003, al asumir la presidencia, Lula da Silva instaló su principal articulador y estratega en el poderoso puesto de ministro-jefe de la Casa Civil, que corresponde, en Brasil, a las funciones del jefe de Gabinete en Argentina. En los dos primeros años, Dirceu se consolidó como su principal heredero con vistas a las elecciones del 2010 (ya se daba por seguro, como luego se confirmó, que Lula sería reelecto en 2006).


Sin embargo, lo fulminaron en 2005. En un juicio mediático, que se desarrolló como en un tribunal de excepción, sin que sus argumentos fuesen considerados por el arbitrario presidente de la Corte Suprema, Joaquim Barbosa, que en una innovación esdrújula lo condenó sin pruebas (acorde con el magistrado, le correspondía al imputado comprobar su inocencia), fue sentenciado a siete años y once meses de cárcel. A fines del año pasado, Dirceu logró, junto a la misma Corte Suprema, cumplir la sentencia en prisión domiciliaria.


Pese al desgaste sufrido, el ex hombre fuerte de Lula mantuvo una parcela considerable de poder junto al PT. Al fin y al cabo, seguía siendo el mejor cuadro del partido, el de más experiencia y mayor capacidad de articulación. Desde que fue defenestrado primero de la Jefatura de Gabinete, y luego de su escaño de diputado nacional, José Dirceu se dedicó a prestar servicios como consultor para empresas brasileñas y extranjeras con presencia en Brasil. Y justamente a raíz de esas actividades está ahora involucrado en denuncias de corrupción.


Acorde con "delatores premiados" que, a cambio de reducción de sus sentencias, aceptan un pacto con la Justicia admitiendo contar todo lo que saben, Dirceu no prestó ningún servicio a sus contratantes. Y más: el dinero recibido tuvo sus orígenes en propinas cobradas junto a Petrobras y otras estatales. El acusado rechazó siempre las acusaciones, ofreciendo documentos para comprobar las actividades prestadas y el pago recibido.


La nueva prisión, además de significar la liquidación de su antiguo poder y de su capacidad de influencia, llega en el peor momento posible para el partido que él ayudó a construir, el PT, y para la ya debilitada Dilma Rousseff en su segundo mandato presidencial.


También abre una brecha para que las acusaciones y presiones se acerquen al gran objeto de deseo de una oposición desbocada y del conglomerado de medios de comunicación, Lula da Silva.


En relación con Dilma y su gobierno, la difícil situación enfrentada en el Congreso se agudizará. Ahora el foco de las denuncias está puesto en el núcleo duro de la primera presidencia de Lula (2003-2006), ya que se dice que fue en esa etapa que Dirceu armó el esquema de corrupción y fraudes en licitaciones y contratos de Petrobras.


Al fin y al cabo, Lula era presidente, Dilma era ministra de Minas y Energía, responsable por el sector, y luego jefa de Gabinete. El esquema ahora denunciado se mantuvo, acorde con los delatores, a lo largo de todos los años de gobierno del PT.


Por más frágiles que sean algunas denuncias de los delatores, es innegable que servirán de fuerte munición para la oposición y para los detractores del gobierno.


Servirán, además, para animar aún más a los impulsores de la campaña que tiene por objetivo la salida de Rousseff de la presidencia, donde llegó gracias a 54 millones de votos obtenidos el pasado octubre.


Símbolo de la llegada de Lula y del PT al poder, José Dirceu, veterano y consecuente militante de la izquierda desde sus años jóvenes, puede ahora transformarse en símbolo del fin de una larga etapa que empezó en su juventud. Por más que compruebe su inocencia, el mal ya está hecho. Vivió para acercarse a los sueños de toda una generación. Ahora vive una pesadilla.


De ser culpable, Dirceu habrá contribuido para el triste fin de un sueño. De ser inocente, difícilmente podrá contribuir para que ese sueño sobreviva a la marea de furia derechista que sacude el mapa brasileño.


EL EX MINISTRO DE LULA FUE DETENIDO AYER EN BRASILIA MIENTRAS CUMPLIA ARRESTO DOMICILIARIO


Acusan a Dirceu por el caso Petrobras


En medio de la ofensiva política contra el gobierno de Dilma, la Justicia sostiene que el dirigente del PT fue uno de los arquitectos de la trama de corrupción establecida en torno de la petrolera estatal.

 

Por Darío Pignotti
Desde Brasilia


Timing político. Ministros, dirigentes del PT, jefes del opositor PSDB, periodistas, todos estaban avisados de que ayer iba a sonar el campanazo de largada de la ofensiva contra el gobierno para desgastarlo tanto como fuera posible antes del 16 de agosto, fecha de la movilización convocada para exigir el impeachment contra Dilma Rousseff.


Lo que nadie (o prácticamente nadie) supuso era que esta fase de la escalada política sería iniciada por la Justicia en las primeras horas de ayer cuando agentes de la Policía Federal detuvieron en su domicilio de Brasilia a José Dirceu, quien fuera entre 2003 y 2005 ministro jefe de la Casa Civil (Gabinete) y pieza central del gabinete del entonces presidente Luiz Inácio Lula da Silva.


La Procuraduría Federal sostiene que Dirceu fue uno de los arquitectos de la trama de corrupción establecida en torno de Petrobras integrada por ex directivos de la estatal y empresas privadas como Odebrecht, Camargo Correa y otras contratistas cuyos ejecutivos están detenidos en una prisión de Curitiba, capital del sureño estado de Paraná.


"La corrupción siempre existió pero esta vez hubo una sistematización" y Dirceu sería el responsable de haber ubicado en puestos claves de Petrobras a operadores que facilitaron maniobras dolosas, planteó el procurador Carlos Fernando dos Santos Lima. "El (Dirceu) inició todo un trabajo de cooptación de empresas constructoras dando inicio a un esquema de corrupción en la estatal" en el que se repite, opinó Santos Lima, el "ADN" del escándalo del mensalao, de 2005, por el cual Dirceu fue condenado y preso.


"Toda empresa tiene una estructura piramidal donde sus cabezas son los que toman las decisiones, ellos no son los operadores de las acciones, ellos dicen 'haga'", planteó el procurador cuando refirió al alto cargo que Dirceu ocupaba hasta 2005 y luego habría preservado su influencia a través de su consultora DJ. Santos Lima aseguró contar con documentos –que no exhibió–, además de las "delaciones premiadas" de empresarios arrepentidos como base de su arsenal acusatorio contra el ex ministro.
Alberto Zacharias Toro y otros académicos han cuestionado el abuso de las "delaciones premiadas" convertidas en "delaciones forzadas" obtenidas de modo casi coercitivo con prisiones preventivas abusivas para quebrar a los presos.


Los responsables de la causa Lava Jato (Lavado Rápido) realizaron "una relectura del modelo medieval en el que se capturaba a las personas para torturar y así se obtenía la confesión", criticó el jurista Aury Lopes Junior.


La prisión preventiva de Dirceu fue objetada por sus abogados para quienes ésta es injustificada, ya que el acusado se encontraba hasta ayer cumpliendo una prisión domiciliaria, para terminar de purgar su pena en el Mensalao de 2005. Al cierre de esta crónica el referente petista continuaba detenido en la Superintendencia de la Policía Federal de Brasilia aguardando una decisión del Supremo Tribunal Federal sobre su traslado a Paraná.


Los medios dedicaron una cobertura exhaustiva de la detención y las repercusiones del caso festejado por la oposición. El senador Aloísio Nunes Ferreria, del Partido de la Socialdemocracia Brasileña, propuso que el grupo de tareas judicial de Paraná abra una investigación sobre Dilma Rousseff y Lula. Mientras su colega Ronaldo Caiado del conservador Demócratas vaticinó que "falta poco para que caiga Lula". Los dos senadores, que en junio viajaron a Venezuela para respaldar a la oposición, participaron en las marchas realizadas en marzo y abril por el impeachment y seguramente lo harán nuevamente en la anunciada para el 16 de agosto.


El proceso Lava Jato sustanciado por el juez Sergio Moro llevó a cabo 17 operativos desde 2014, el último de ellos realizado ayer y denominado Pixuleco, alusivo al nombre con que los imputados se referían a las coimas. Al de la semana pasada lo habían bautizado "radiactividad", porque reveló supuestos manejos ilegales en la estatal Eletronuclear y ordenó la prisión del vicealmirante Othon Pinheiro da Silva, el padre del proyecto atómico nacional.


No hay dudas de que más allá de la evolución de esta causa respecto de la culpa o inocencia de José Dirceu el efecto sobre la imagen del PT y el gobierno se equipara al de un arma atómica. Está prevista una reunión de la mesa ejecutiva del PT para hoy, según publicaron algunos medios mientras el partido divulgó una nota oficial afirmando que las campañas electorales fueron financiadas con fondos declarados, en implícita respuesta a las tesis de Moro y los procuradores. El comunicado no hizo referencia explícita a la prisión de Dirceu sobre la que habló Siba Machado, jefe de la bancada petista en Diputados. "La Policía Federal se está metiendo en asuntos políticos deteniendo por mera sospecha, valiéndose de indicios y arrastrando a Brasil hacia una situación peligrosa, si seguimos así en poco tiempo no habrá más estado de derecho", alertó Machado.

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Problemas en Atenas y problemas en Washington; no es el fin del mundo, pero nada va a ser fácil para Grecia, ni con los acreedores externos ni en las procelosas aguas de la política interna. El primer ministro griego, Alexis Tsipras, ha convocado un congreso extraordinario en septiembre para acallar a las voces más críticas dentro de su partido, Syriza, acerca de su liderazgo y del rescate europeo. Tsipras ha logrado dejar para el otoño ese congreso pese a los deseos de los rebeldes, y tras amenazar con un referéndum interno, para este domingo, sobre si existe la posibilidad de poner en marcha un plan alternativo al pacto con los acreedores alcanzado hace unos días; sobre "si había una alternativa en la madrugada del 13 de julio", la del acuerdo.

 

Paralelamente al debate interno en torno al rescate y la figura de Tsipras, el FMI ha reiterado que no participará en el tercer programa hasta que Atenas demuestre que puede superar con éxito el primer examen, previsto para otoño. El FMI deja en el aire su aportación hasta que Grecia dé muestras de su compromiso con el programa (esto es, hasta que apruebe las primeras medidas) y, sobre todo, vincula la financiación a que la eurozona "haya acordado un alivio de la deuda".


"Hay que respetar las decisiones colectivas". Alexis Tsiprasha cargado, durante la reunión del comité central de Syriza, contra la oposición interna en su propio partido, liderada por el ministro Panaiotis Lafazanis. Lafazanis apostaba fuerte por un congreso del partido antes de la firma del tercer rescate, prevista para mediados de agosto. Tsipras se ha cerrado en banda a esa posibilidad, y ha ofrecido celebrar un cónclave extraordinario en septiembre, una vez esté listo el rescate, para decidir entonces si conviene o no ir a unas elecciones anticipadas. Además, ha advertido de que si Syriza no aceptaba esperar hasta septiembre, se celebraría un referéndum interno el próximo domingo.


Una clara mayoría de los dos centenares de miembros del comité central ha apoyado finalmente la propuesta de Tsipras de dejar el congreso para otoño. El acalorado debate, de más de 12 horas, ha puesto de manifiesto la profunda división en Syriza (una decena de integrantes del comité central anunciaron su dimisión, informó France Presse).


El primer ministro ha insistido en que cualquier otra alternativa al tercer rescate no hubiera sido viable. Pero Lafazanis lidera una plataforma cada vez más activa, que clama contra "la humillación" asociada a ese paquete de ayuda y abre incluso la puerta a una posible salida del euro. Además, el exministro Yanis Varoufakis ha sugerido en los últimos días que sí había alternativa al rescate: activar una moneda paralela, dentro del euro, cuando se cerraron los bancos, el fin de semana previo al referéndum sobre la propuesta europea.


Tsipras ha reclamado a Syriza que cierre filas y acabe con las voces discordantes de los rebeldes. "Algunos creen que la alternativa es salir del euro", dijo ante la cúpula de su partido, en un cine ateniense. "Si alguien cree que puede conseguir algo mejor con otro primer ministro y otro Gobierno que lo diga", arengó el primer ministro a sus correligionarios. El primer ministro incluso se ha planteado acallar al ala crítica con un referéndum sobre su figura –que sigue cotizando al alza en las encuestas— y sobre la controvertida decisión de aceptar un duro rescate apenas días después de que el pueblo griego rechazara una propuesta europea anterior en un controvertido referéndum. Una cuarta parte de Syriza ha votado en el Parlamento contra el rescate y deja al Gobierno en una posición delicada, pero no está nada claro que Lafazanis y los suyos puedan aglutinar una mayoría suficiente como para propinar un revés a los planes de Tsipras.


Tras calificar de "surrealistas" las propuestas de los críticos, ha explicado que las opciones de Grecia pasan por "un compromiso difícil o una quiebra incontrolada". Y deja la puerta abierta a la convocatoria de elecciones anticipadas, si no consigue la estabilidad política necesaria después de la guerra de guerrillas interna dentro de Syriza.


No ha sido el único sobresalto del día. El FMI ha reiterado que no pondrá un solo euro más en Grecia hasta que Atenas y lo socios acuerden definitivamente el tercer programa –a mediados de agosto—y el Ejecutivo griego supere con éxito el primer examen de la antigua troika, hoy cuadriga (FMI, BCE; Comisión Europea y Mede, el mecanismo de rescate). En otras palabras: el Fondo quiere ver dinero europeo contante y sonante. Y quiere también la reestructuración prometida de la deuda griega, para que salgan los números: el FMI no puede participar en ningún programa si los análisis de sostenibilidad de la deuda no salen impolutos. Y en Grecia, de nuevo en recesión y con los bancos hechos trizas, todo son impurezas. Alemania propuso también un plan que incluye quitar poder a la Comisión Europea y dárselo al Eurogrupo (la reunión de ministros de Finanzas) para endurecer las reglas fiscales de la eurozona. El Eurogrupo podría también sustituir a la Comisión en la cuadriga de instituciones que supervisa el rescate en Atenas. Berlín quiere, cómo no, mayor dureza. Una vez más.

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Jueves, 23 Julio 2015 05:58

Tests fatales

Europa se ha convertido en un laboratorio del futuro. Lo que en él se experimenta debe causar preocupación a cualquier demócrata y, más aún, a cualquier persona de izquierda. Dos experiencias se están desarrollando en ambiente de laboratorio, es decir, supuestamente controlado. La primera es un test de estrés a la democracia. La hipótesis que orienta el test es la siguiente: la deliberación democrática de un país fuerte puede superponerse antidemocráticamente a la deliberación democrática de un país débil sin alterar la normalidad de la vida política europea. Las condiciones para el éxito de esta experiencia son tres: controlar la opinión pública de modo que los intereses nacionales del país más fuerte se conviertan en el interés común de la zona del euro; disponer de un conjunto de instituciones no electas (Eurogrupo, BCE, FMI, Comisión Europea) capaces de neutralizar y castigar cualquier deliberación democrática que desobedezca el diktat del país dominante; y demonizar al país más débil de manera que no suscite ninguna simpatía entre los electores del resto de países europeos, sobre todo entre los votantes de los países candidatos a desobedecer.


Grecia es el conejillo de Indias de esta tenebrosa experiencia. Se trata del segundo ejercicio de ocupación colonial del siglo XXI (el primero fue la Misión de Estabilización de la ONU en Haití desde 2004), un nuevo tipo de colonialismo, ejecutado con el consentimiento del país ocupado, aunque bajo chantaje inaudito. Y, tal como el viejo colonialismo, justificado como "servicio" a los mejores intereses del país ocupado. La experiencia está en curso y los resultados del test de estrés son inciertos. A diferencia de los laboratorios, las sociedades no son ambientes no controlados, por mayor que sea la presión por controlarlas. Una cosa es cierta: después de esta experiencia, cualquiera sea su resultado, Europa no será más la Europa de la paz, la cohesión social y la democracia. Será el epicentro de un nuevo despotismo occidental, rivalizando en crueldad con el despotismo oriental estudiado por Karl Marx, Max Weber y Karl Wittfogel.


La segunda experiencia en curso es un ejercicio sobre la solución final para la izquierda europea. La hipótesis que guía esta experiencia es la siguiente: en Europa no hay lugar para la izquierda en la medida en que reivindique la existencia de una alternativa a las políticas de austeridad impuestas por el país dominante. Las condiciones para el éxito de esta experiencia son tres. La primera es provocar la derrota preventiva de los partidos de izquierda castigando brutalmente al primero que intente desobedecer. La segunda consiste en inocular en los electores la idea de que los partidos de izquierda no los representan. Hasta ahora, la idea de que "los representantes no nos representan" era una bandera del movimiento de los indignados y de Occupy contra los partidos de derecha y sus aliados. Después de que Syriza se vio obligada a beber del cáliz de la cicuta austeritaria, pese al "no" del referéndum griego apoyado por el propio partido, se inducirá a los votantes a concluir que, al fin y al cabo, los partidos de izquierda tampoco los representan. La tercera condición consiste en atrapar a la izquierda en falsas opciones entre falsos planes A y planes B. En los últimos años, la izquierda se ha dividido entre los que piensan que es mejor permanecer en el euro y quienes piensan que es mejor abandonarlo. Ilusión: ningún país puede optar por salir ordenadamente del euro, pero si desobedece será expulsado y el caos se cernirá implacablemente sobre él. Lo mismo ocurre con la reestructuración de la deuda que hasta ahora ha dividido tanto a la izquierda. Ilusión: la reestructuración se producirá cuando sirva a los intereses de los acreedores, por eso esta bandera de alguna izquierda se convierte ahora en una política del FMI.


Los resultados de esta experiencia también son inciertos por las mismas razones mencionadas. Una cosa es cierta: para sobrevivir a esta experiencia, la izquierda tendrá que refundarse más allá de lo que hoy es imaginable. Esto implicará mucho coraje, mucha audacia y mucha creatividad.

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Lo sucedido el domingo 23 de mayo de 2015 en la plaza El Divino Salvador de la capital de la república de El Salvador no fue, como dijeron los apologistas del poder religioso católico, un acto de magnanimidad del gobierno de la iglesia de Roma. Me refiero al acto de beatificación del arzobispo Óscar Arnulfo Romero, asesinado el 24 de marzo de 1980 mientras celebraba la misa, por orden del mayor Roberto D'Aubuisson, posterior fundador del partido ultraderechista Alianza Republicana Nacionalista.

 

La beatificación de Romero obedeció –indudablemente– a la política adoptada silenciosa y sigilosamente por el cardenal Argentino Bergoglio desde el momento mismo en el que, elegido Papa, empezó a llamarse Francisco. Para Jorge Mario Bergoglio, cuando ejercía como arzobispo primado de Buenos Aires, la teología de la liberación era un asunto de muchas sospechas y sus seguidores, sujetos del máximo cuidado. Al entonces Cardenal siempre le preocuparon los pobres pero no desde el proyecto de liberación del cual eran y son llamados a ser sujetos, sino desde la pasión porque no le sean seducidos y sustraídos del rebaño sumiso por los proyectos políticos de izquierda. Él siempre miró con malos ojos los proyectos revolucionarios en cocción en el continente latinoamericano. Hoy, al frente del Vaticano, no le preocupa menos que los pobres latinoamericanos, engañados por los papas; polaco y alemán, y por la imposibilidad de hacer históricas liberaciones desde la militancia en credos religiosos, abandonen continuamente su iglesia, para agruparse bajo las toldas políticas de movimientos políticos de tinte revolucionario. El suyo –del papa Francisco– no es el proyecto histórico de la liberación sino el proyecto de recuperación masiva de efectivos católicos. Para lograrlo utiliza, y no sin maestría, la semiótica de las gestualidades y la demagogia de la simplicidad, cosa que en él, desgarbado natural y hombre de pocas vanidades, es asunto que fluye elementalmente y con apariencia de virtud.

 

Las mayorías empobrecidas de El Salvador llevan décadas esperando justicia. Fueron y son muchos sus muertos por obra y gracia de la acumulación de riquezas y tierras en pocas manos, y de los ejércitos oficiales y paramilitares. En tiempos de Romero, lo afirman los analistas del momento, eran 12 las familias poseedoras de todas las riquezas de la nación. Con la bendición del silencio de Roma, las tiranías asesinaron a los líderes e intelectuales católicos que acompañaban las luchas del pueblo. Con permiso del papa Wojtyla, que entendía el asunto como una defensa católica contra el monstruo del comunismo, los pobres, católicos, indígenas y campesinos, cayeron por decenas de miles, sin piedad alguna. La Iglesia que los acompañaba fue silenciada, sus pastores sobrevivientes fueron removidos de sus cargos, contra el derecho mismo de la Iglesia, prematuramente. En su lugar pusieron jerarcas probadamente proclives a los intereses de la ultraderecha criminal. Ese pueblo, con todo, y aunque a las puertas de la desbandada, continúa siendo mayoritariamente católico. La estrategia de número tenía que hacerles una mínima concesión; ésa debía ser, a todas luces, la beatificación de su santo Romero.

 

El pueblo siempre llega primero

 

Los relatos bíblicos aseguran que en momentos cruciales en los que la opresión de los egipcios arreciaba, y ciertas normas religiosas no operaban para encarar al enemigo, el pueblo conversaba, deliberaba y producía cambios. Moisés que era la personificación de la autoridad en nombre de Dios, luchaba contra esas transformaciones y las combatía con pasión hasta cuando se convencía de que el pueblo no volvería atrás lo decidido y puesto en marcha. Era esa el momento en el que el legislador se subía a lo alto para ser visto y oído por todos y con hierático porte de autoridad, decía "a partir de hoy manda Dios..." y le daba estatuto de legalidad a lo ya transformado por el soberano querer de la gente. El pueblo debía reírse del "mandato" legitimador a posteriori; y se reía porque sabía que no eran ni Dios, ni el legislador quienes mandaban, era el pueblo el que hacía los cambios según su talente y las urgencias históricas.

 

Esta ha sido una constante de la humanidad. Hoy y entre nosotros también es así. El lunes 24 de marzo de 1980, por ejemplo, no había caído el sol y ya todo el pueblo salvadoreño tenía declarado santo a Oscar Arnulfo Romero. Y al martes siguiente toda América Latina le rezaba letanías de esperanza "San Romero de América, ruega por nuestras luchas". Sin piruetas burocráticas, sin permiso de poder alguno, sin las manipulaciones mediáticas de milagros inventados, sin pagar un centavo a las curias, sin pudor, sin dudas, el pueblo estaba convencido de que Romero era santo. Santo suyo. Y le rezaba.

 

Los centros de poder siempre llegan tarde y mal

 

El Vaticano llegó con 35 años de tardanza. Y llegó muy mal. Cuando empezó la romanísima misa de beatificación, una coral de estilo español o italiano cantó, y bastante en su versión original, el canto de entrada de la "Misa salvadoreña", la misma que acompañó las luchas en los momentos considerados como el comienzo de la liberación. El mundo escuchó al pueblo entero unido en una sola voz emocionada "Vamos todos al banquete, a la mesa de la creación; cada cual con su taburete, tiene un puesto y una misión". Pero, ¡qué va!, fue un engaño para atraer espectadores y cautivar audiencia. La misa siguió al más puro estilo romano, sin moverse ni un tris de los ritos preestablecidos, romanos, curiales, hieráticos, verticales, incontaminados de emoción. En un primer plano, como un centenar de obispos; en un segundo plano, un millar de sacerdotes. Todos, machos y con ornamentos romanos. Eso no era la beatificación de un hombre del pueblo sino un desfile de machos ensotanados. El pueblo, el de Romero, por el que dio la vida, aquel cuyo lenguaje aprendió a hablar tardíamente, el pueblo cuyas luchas asumió como propias y hasta la sangre, ese pueblo, cuidadamente, calculadamente, estaba bien lejos; ni las mejores cámaras pudieron o quisieron enfocar por un solo momento a las gentes del pueblo que, según se oía, como un grito lejano y silenciado, gritaban consignas de liberación y de justicia. Y ni una sola mujer. Ni una monja, a pesar de que monjas hubo que dieran su sangre por la liberación del pueblo; ni una indígena, ni una campesina, y ellas fueron siempre guardaespaldas del pastor en riesgo y cuidadoras de la revolución.

 

La santidad que vivió y anunció Jesús

 

Jesús, el maestro que ha inspirado la entrega y la lucha de muchas mujeres y hombres en América Latina, moviéndolos a una articulación necesaria entre fe y revolución, vivió y predicó la santidad de otra manera muy diferente a como la conciben los centros de poderes religiosos. Dos testigos cercanos a Jesús traigo a la memoria: Juan y Santiago. Ambos escribieron evangelio y cartas para las comunidades que crecían en memoria del mártir Jesús. La santidad de éste, según el apóstol Santiago, es –y esto nos evoca mucho el principio del "amor eficiente" de nuestro Camilo Torres Restrepo– la entrega eficiente a la causa de los pobres1: "Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de ustedes les dice: Vayan en paz, caliéntense y sáciense, pero no les dan las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha?". Juan, por su parte, entiende la santidad predicada por Jesús como una manera de abordar la existencia terrena y las relaciones de amor entre los humanos2: "Si alguien dice: "Yo amo a Dios," pero aborrece a su hermano, es un mentiroso. Porque el que no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve".

 

Contra las equivocadas lógicas de las iglesias bien montadas y económicamente financiadas y aseguradas, lógicas que concuerdan solamente con las de los centros de poder económico, militar y político excluyentes, tienen los y las creyentes la tarea de desarrollar la liberadora dimensión de la fe que no es otra que su articulación con lo político. Y lo político no puede ser para el creyente honrado, cualquier tipo de políticas sino la del bien común, la que hermane pueblos y naciones, culturas, lenguas, fenotipos, edades, la que afirme los plenos derechos de todos y todo lo existente, incluidos humanos, animales, plantas, tierra, suelo y subsuelo, aire y agua, la que garantice justicia y equidad, cuidado del mundo y racionalidad en el uso de los bienes. Por esa santidad, sobre todo en los dos últimos años de su vida, Óscar Arnulfo Romero se jugó entero en el altar de los pobres y humillados de su patria, y en todos los altares de los empobrecidos de América Latina. Este hombre fue un santo que no necesita ser canonizado.

 

* Animador de comunión sin fronteras Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
1 Santiago 2, 14-17
2 1 Juan 4, 20

 


 

Recuadro

 

San Romero de América, pastor y mártir nuestro

 

Obispo Pedro Casaldáliga
Sao Felix do Araguaia, Brasil

 

El ángel del Señor anunció en la víspera...

 

El corazón de El Salvador marcaba
24 de marzo y de agonía.
Tú ofrecías el Pan,
el Cuerpo Vivo
-el triturado cuerpo de tu Pueblo;
Su derramada Sangre victoriosa
-¡la sangre campesina de tu Pueblo en masacre
que ha de teñir en vinos de alegría
la aurora conjurada!

 

El ángel del Señor anunció en la víspera,
y el Verbo se hizo muerte, otra vez,
en tu muerte; como se hace muerte,
cada día, en la carne desnuda de tu Pueblo.

 

¡Y se hizo vida nueva
en nuestra vieja Iglesia!

 

Estamos otra vez en pie de testimonio,
¡San Romero de América, pastor y mártir nuestro!
Romero de la paz casi imposible en esta tierra en guerra.
Romero en flor morada de la esperanza incólume de todo el Continente.
Romero de la Pascua latinoamericana.
Pobre pastor glorioso, asesinado a sueldo, a dólar, a divisa.

 

Como Jesús, por orden del Imperio.
¡Pobre pastor glorioso,
abandonado
por tus propios hermanos de báculo y de Mesa...!
(Las curias no podían entenderte:
ninguna sinagoga bien montada puede entender a Cristo).

 

Tu pobrería sí te acompañaba,
en desespero fiel,
pasto y rebaño, a un tiempo, de tu misión profética.
El Pueblo te hizo santo.
La hora de tu Pueblo te consagró en el kairós.
Los pobres te enseñaron a leer el Evangelio.

 

Como un hermano herido por tanta muerte hermana,
tú sabías llorar, solo, en el Huerto.
Sabías tener miedo, como un hombre en combate.
¡Pero sabías dar a tu palabra, libre, su timbre de campana!

 

Y supiste beber el doble cáliz del Altar y del Pueblo,
con una sola mano consagrada al servicio.
América Latina ya te ha puesto en su gloria de Bernini
en la espuma-aureola de sus mares,
en el retablo antiguo de los Andes alertos,
en el dosel airado de todas sus florestas,
en la canción de todos sus caminos,
en el calvario nuevo de todas sus prisiones,
de todas sus trincheras,
de todos sus altares...
¡En el ara segura del corazón insomne de sus hijos!

 

San Romero de América, pastor y mártir nuestro:
¡nadie hará callar tu última homilía!

Publicado en Edición Nº 214

Las polémicas y los posicionamientos en torno a las elecciones intermedias, salvo excepciones, versaron sobre votar, abstenerse, anular o boicotear, dejando a un lado el tema cardinal de las perspectivas estratégicas que respaldan cada una de estas acciones tácticas. En última estancia, la discusión sobre las vías para efectuar transformaciones sistémicas, o alternancias entre élites corporativo-partidarias, puede ser limitada a cuestiones formales o coyunturales impuestas por la entelequia (especialmente en un Estado criminal) de la democracia representativa, la legalidad de las instituciones y los derechos ciudadanos, en este caso secuestrados supuestamente por gremios y comunidades que atentan, particularmente, contra el sacrosanto derecho a votar.

 

Marcos Roitman señala que la democracia de partidos, finalmente definida por el Estado burgués, se desvincula de la práctica y los sujetos sociales y termina siendo un acotado procedimiento de elección de élites, una técnica en la que puede haber alternancia pero no alternativas de cambio social. De esta manera, los partidos se convierten tarde o temprano en ofertas de gestión técnica del orden establecido ( El pensamiento sistémico, los orígenes del social-conformismo, México, Siglo XXI-UNAM, 2003). Asimismo, Roberto Regalado considera que la trasnacionalización neoliberal impone un nuevo concepto de democracia: "la democracia neoliberal, capaz de 'tolerar' a gobiernos de izquierda, siempre que se comprometan a gobernar con políticas de derecha". En el marco de la crisis de las formas de representación de la democracia tutelada, de baja intensidad o contrainsurgente que propicia la burguesía trasnacional en la actual fase de mundialización, estos partidos pierden toda capacidad contestataria y revolucionaria; son incapaces de sustraerse a la lógica del poder, dada la efectividad de éste para cooptar a sus dirigentes, quienes asumen en definitiva un papel de legitimación del sistema político burgués basado en la desigualdad y la explotación capitalistas. El ejemplo mexicano es el Partido de la Revolución Democrática (PRD), pero también observamos las mutaciones en ese sentido del Partido de los Trabajadores brasileño, sectores gobernantes del Frente Amplio de Uruguay, el partido de Daniel Ortega en Nicaragua y muchas otras organizaciones partidarias que una vez en el gobierno, su preocupación central no es el desarrollo de diversas formas de poder popular, conformación y fortalecimiento de sujetos autonómicos y creación de las condiciones para una ruptura con el sistema capitalista, sino, más bien, la permanencia de sus cuadros en el gobierno y en las instancias de representación popular, la reproducción de sus burocracias, su ingreso a una élite política y económica y su aislamiento de los movimientos sociales contestatarios.

 

Regalado reitera: "No se trata de negar o subestimar la importancia de los espacios institucionalizados conquistados por la izquierda, sino comprender que estos triunfos no son en sí mismos la 'alternativa'. De ello se desprende que la prioridad de la izquierda no puede ser el ejercicio del gobierno y la búsqueda de un espacio permanente dentro de la alternabilidad neoliberal burguesa, sino acumular políticamente con vistas a la futura transformación revolucionaria de la sociedad" (Reforma o revolución, en Rebelión, 9/1/06).

 

Los sistemas electorales han sido considerados por la propia teoría liberal como los mecanismos a través de los cuales se pueden dirimir toda clase de conflictos económicos, sociales, políticos y culturales. La teoría marxista clásica, convenientemente olvidada por las izquierdas institucionalizadas, afirma que las sociedades capitalistas tienen una dicotómica formación: por un lado, una realidad conflictiva y contradictoria resultado de la explotación y dominación de clase y, por otro, una ilusoria equidad y armonía resultado del aparato ideológico-mediático que pretende equiparar jurídica, política y culturalmente a todos los individuos como ciudadanos.

 

Para el capitalismo y su sistema de partidos de Estado, la democracia se limita a lo formal, a los aspectos electorales y al juego de los partidos políticos dentro de ese sistema. No obstante, en la historia de América Latina destacan ejemplos que muestran que aun este tipo de democracia es instrumental para las clases dominantes; esto es, funcional en tanto responde a sus intereses. Por ello, cuando a través de ésta una izquierda anti-sistémica, o fuerzas realmente democratizadoras, logran un quiebre institucional, tomar el gobierno y cuestionar su dominio, las clases dominantes y el imperialismo no dudan en aniquilar la legalidad democrática. Muestra de ello son los múltiples golpes de Estado en América Latina en el pasado reciente, y los actuales métodos de hostigamiento y violencia golpistas, ataque mediático y conspiración paramilitar que aplican para desestabilizar y derribar el gobierno constitucional de Nicolás Maduro en la República Bolivariana de Venezuela.

En suma, los procesos electorales en países cuyos grupos gobernantes y oligárquicos asumen una posición de acatamiento subalterno a la mundialización capitalista neoliberal, representan mecanismos heterónomos a través de los cuales las clases dominantes, los aparatos coercitivos e ideológicos del Estado y los poderes fácticos imponen a los candidatos que garanticen la reproducción del sistema, y esto se lleva a cabo con la acción legitimadora de oposiciones que reclamándose de izquierda se han desarmado ideológicamente al renunciar a la lucha contra el capitalismo y el imperialismo (¡no, qué horror!), convirtiéndose en estratos privilegiados que hacen del medio electoral la forma de su permanencia en los aparatos estatales, su ascenso social y, sobre todo, el propósito primario y único de sus luchas y movimientos.

Publicado en Internacional

Pasado mañana, 9 de mayo, se conmemorará el 70 aniversario de la Gran Guerra Patria. Dada la diferencia de hora, cuando elaboro estas líneas, los soldados y oficiales del Ejército de la Federación de Rusia llenos de orgullo, estarán ejercitando en la Plaza Roja de Moscú con los rápidos y marciales pasos que los caracterizan.

Lenin fue un genial estratega revolucionario que no vaciló en asumir las ideas de Marx y llevarlas a cabo en un país inmenso y solo en parte industrializado, cuyo partido proletario se convirtió en el más radical y audaz del planeta tras la mayor matanza que el capitalismo había promovido en el mundo, donde por primera vez los tanques, las armas automáticas, la aviación y los gases asfixiantes hicieron su aparición en las guerras, y hasta un famoso cañón capaz de lanzar un pesado proyectil a más de cien kilómetros hizo constar su participación en la sangrienta contienda.

De aquella matanza surgió la Liga de las Naciones, una institución que debía preservar la paz y no logró siquiera impedir el avance acelerado del colonialismo en África, gran parte de Asia, Oceanía, el Caribe, Canadá, y un grosero neocolonialismo en América Latina.

Apenas 20 años después, otra espantosa guerra mundial se desató en Europa, cuyo preámbulo fue la Guerra Civil en España, iniciada en 1936. Tras la aplastante derrota nazi, las naciones cifraron sus esperanzas en la Organización de las Naciones Unidas, que se esfuerza por crear la cooperación que ponga fin a las agresiones y las guerras, donde los países puedan preservar la paz, el desarrollo y la cooperación pacífica de los Estados grandes y pequeños, ricos o pobres del planeta.

Millones de científicos podrían, entre otras tareas, incrementar las posibilidades de supervivencia de la especie humana, ya amenazada con la escasez de agua y alimentos para miles de millones de personas en un breve lapso de tiempo.

Somos ya 7 300 millones los habitantes en el planeta. En el año 1800 solo había 978 millones; esta cifra se elevó a 6 070 millones en el año 2000; y en el 2050, según cálculos conservadores, habrá 10 mil millones.

Desde luego, apenas se menciona que a Europa Occidental arriban embarcaciones repletas de emigrantes que se transportan en cualquier objeto que flote, un río de emigrantes africanos, del continente colonizado por los europeos durante cientos de años.

Hace 23 años, en una Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo expresé: "Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre". No sabía entonces sin embargo cuan cerca estábamos de ello.

Al conmemorarse el 70 aniversario de la Gran Guerra Patria, deseo hacer constar nuestra profunda admiración por el heroico pueblo soviético que prestó a la humanidad un colosal servicio.

Hoy es posible la sólida alianza entre los pueblos de la Federación Rusa y el Estado de más rápido avance económico del mundo: la República Popular China; ambos países con su estrecha cooperación, su avanzada ciencia y sus poderosos ejércitos y valientes soldados constituyen un escudo poderoso de la paz y la seguridad mundial, a fin de que la vida de nuestra especie pueda preservarse.

La salud física y mental, y el espíritu de solidaridad son normas que deben prevalecer, o el destino del ser humano, este que conocemos, se perderá para siempre.

Los 27 millones de soviéticos que murieron en la Gran Guerra Patria, lo hicieron también por la humanidad y por el derecho a pensar y a ser socialistas, ser marxistas-leninistas, ser comunistas, y a salir de la prehistoria.

Firma-Fidel-8-mayo2015

Fidel Castro Ruz
Mayo 7 de 2015
10 y 14 p.m.

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