Jueves, 23 Julio 2015 05:58

Tests fatales

Europa se ha convertido en un laboratorio del futuro. Lo que en él se experimenta debe causar preocupación a cualquier demócrata y, más aún, a cualquier persona de izquierda. Dos experiencias se están desarrollando en ambiente de laboratorio, es decir, supuestamente controlado. La primera es un test de estrés a la democracia. La hipótesis que orienta el test es la siguiente: la deliberación democrática de un país fuerte puede superponerse antidemocráticamente a la deliberación democrática de un país débil sin alterar la normalidad de la vida política europea. Las condiciones para el éxito de esta experiencia son tres: controlar la opinión pública de modo que los intereses nacionales del país más fuerte se conviertan en el interés común de la zona del euro; disponer de un conjunto de instituciones no electas (Eurogrupo, BCE, FMI, Comisión Europea) capaces de neutralizar y castigar cualquier deliberación democrática que desobedezca el diktat del país dominante; y demonizar al país más débil de manera que no suscite ninguna simpatía entre los electores del resto de países europeos, sobre todo entre los votantes de los países candidatos a desobedecer.


Grecia es el conejillo de Indias de esta tenebrosa experiencia. Se trata del segundo ejercicio de ocupación colonial del siglo XXI (el primero fue la Misión de Estabilización de la ONU en Haití desde 2004), un nuevo tipo de colonialismo, ejecutado con el consentimiento del país ocupado, aunque bajo chantaje inaudito. Y, tal como el viejo colonialismo, justificado como "servicio" a los mejores intereses del país ocupado. La experiencia está en curso y los resultados del test de estrés son inciertos. A diferencia de los laboratorios, las sociedades no son ambientes no controlados, por mayor que sea la presión por controlarlas. Una cosa es cierta: después de esta experiencia, cualquiera sea su resultado, Europa no será más la Europa de la paz, la cohesión social y la democracia. Será el epicentro de un nuevo despotismo occidental, rivalizando en crueldad con el despotismo oriental estudiado por Karl Marx, Max Weber y Karl Wittfogel.


La segunda experiencia en curso es un ejercicio sobre la solución final para la izquierda europea. La hipótesis que guía esta experiencia es la siguiente: en Europa no hay lugar para la izquierda en la medida en que reivindique la existencia de una alternativa a las políticas de austeridad impuestas por el país dominante. Las condiciones para el éxito de esta experiencia son tres. La primera es provocar la derrota preventiva de los partidos de izquierda castigando brutalmente al primero que intente desobedecer. La segunda consiste en inocular en los electores la idea de que los partidos de izquierda no los representan. Hasta ahora, la idea de que "los representantes no nos representan" era una bandera del movimiento de los indignados y de Occupy contra los partidos de derecha y sus aliados. Después de que Syriza se vio obligada a beber del cáliz de la cicuta austeritaria, pese al "no" del referéndum griego apoyado por el propio partido, se inducirá a los votantes a concluir que, al fin y al cabo, los partidos de izquierda tampoco los representan. La tercera condición consiste en atrapar a la izquierda en falsas opciones entre falsos planes A y planes B. En los últimos años, la izquierda se ha dividido entre los que piensan que es mejor permanecer en el euro y quienes piensan que es mejor abandonarlo. Ilusión: ningún país puede optar por salir ordenadamente del euro, pero si desobedece será expulsado y el caos se cernirá implacablemente sobre él. Lo mismo ocurre con la reestructuración de la deuda que hasta ahora ha dividido tanto a la izquierda. Ilusión: la reestructuración se producirá cuando sirva a los intereses de los acreedores, por eso esta bandera de alguna izquierda se convierte ahora en una política del FMI.


Los resultados de esta experiencia también son inciertos por las mismas razones mencionadas. Una cosa es cierta: para sobrevivir a esta experiencia, la izquierda tendrá que refundarse más allá de lo que hoy es imaginable. Esto implicará mucho coraje, mucha audacia y mucha creatividad.

Publicado en Internacional

Lo sucedido el domingo 23 de mayo de 2015 en la plaza El Divino Salvador de la capital de la república de El Salvador no fue, como dijeron los apologistas del poder religioso católico, un acto de magnanimidad del gobierno de la iglesia de Roma. Me refiero al acto de beatificación del arzobispo Óscar Arnulfo Romero, asesinado el 24 de marzo de 1980 mientras celebraba la misa, por orden del mayor Roberto D'Aubuisson, posterior fundador del partido ultraderechista Alianza Republicana Nacionalista.

 

La beatificación de Romero obedeció –indudablemente– a la política adoptada silenciosa y sigilosamente por el cardenal Argentino Bergoglio desde el momento mismo en el que, elegido Papa, empezó a llamarse Francisco. Para Jorge Mario Bergoglio, cuando ejercía como arzobispo primado de Buenos Aires, la teología de la liberación era un asunto de muchas sospechas y sus seguidores, sujetos del máximo cuidado. Al entonces Cardenal siempre le preocuparon los pobres pero no desde el proyecto de liberación del cual eran y son llamados a ser sujetos, sino desde la pasión porque no le sean seducidos y sustraídos del rebaño sumiso por los proyectos políticos de izquierda. Él siempre miró con malos ojos los proyectos revolucionarios en cocción en el continente latinoamericano. Hoy, al frente del Vaticano, no le preocupa menos que los pobres latinoamericanos, engañados por los papas; polaco y alemán, y por la imposibilidad de hacer históricas liberaciones desde la militancia en credos religiosos, abandonen continuamente su iglesia, para agruparse bajo las toldas políticas de movimientos políticos de tinte revolucionario. El suyo –del papa Francisco– no es el proyecto histórico de la liberación sino el proyecto de recuperación masiva de efectivos católicos. Para lograrlo utiliza, y no sin maestría, la semiótica de las gestualidades y la demagogia de la simplicidad, cosa que en él, desgarbado natural y hombre de pocas vanidades, es asunto que fluye elementalmente y con apariencia de virtud.

 

Las mayorías empobrecidas de El Salvador llevan décadas esperando justicia. Fueron y son muchos sus muertos por obra y gracia de la acumulación de riquezas y tierras en pocas manos, y de los ejércitos oficiales y paramilitares. En tiempos de Romero, lo afirman los analistas del momento, eran 12 las familias poseedoras de todas las riquezas de la nación. Con la bendición del silencio de Roma, las tiranías asesinaron a los líderes e intelectuales católicos que acompañaban las luchas del pueblo. Con permiso del papa Wojtyla, que entendía el asunto como una defensa católica contra el monstruo del comunismo, los pobres, católicos, indígenas y campesinos, cayeron por decenas de miles, sin piedad alguna. La Iglesia que los acompañaba fue silenciada, sus pastores sobrevivientes fueron removidos de sus cargos, contra el derecho mismo de la Iglesia, prematuramente. En su lugar pusieron jerarcas probadamente proclives a los intereses de la ultraderecha criminal. Ese pueblo, con todo, y aunque a las puertas de la desbandada, continúa siendo mayoritariamente católico. La estrategia de número tenía que hacerles una mínima concesión; ésa debía ser, a todas luces, la beatificación de su santo Romero.

 

El pueblo siempre llega primero

 

Los relatos bíblicos aseguran que en momentos cruciales en los que la opresión de los egipcios arreciaba, y ciertas normas religiosas no operaban para encarar al enemigo, el pueblo conversaba, deliberaba y producía cambios. Moisés que era la personificación de la autoridad en nombre de Dios, luchaba contra esas transformaciones y las combatía con pasión hasta cuando se convencía de que el pueblo no volvería atrás lo decidido y puesto en marcha. Era esa el momento en el que el legislador se subía a lo alto para ser visto y oído por todos y con hierático porte de autoridad, decía "a partir de hoy manda Dios..." y le daba estatuto de legalidad a lo ya transformado por el soberano querer de la gente. El pueblo debía reírse del "mandato" legitimador a posteriori; y se reía porque sabía que no eran ni Dios, ni el legislador quienes mandaban, era el pueblo el que hacía los cambios según su talente y las urgencias históricas.

 

Esta ha sido una constante de la humanidad. Hoy y entre nosotros también es así. El lunes 24 de marzo de 1980, por ejemplo, no había caído el sol y ya todo el pueblo salvadoreño tenía declarado santo a Oscar Arnulfo Romero. Y al martes siguiente toda América Latina le rezaba letanías de esperanza "San Romero de América, ruega por nuestras luchas". Sin piruetas burocráticas, sin permiso de poder alguno, sin las manipulaciones mediáticas de milagros inventados, sin pagar un centavo a las curias, sin pudor, sin dudas, el pueblo estaba convencido de que Romero era santo. Santo suyo. Y le rezaba.

 

Los centros de poder siempre llegan tarde y mal

 

El Vaticano llegó con 35 años de tardanza. Y llegó muy mal. Cuando empezó la romanísima misa de beatificación, una coral de estilo español o italiano cantó, y bastante en su versión original, el canto de entrada de la "Misa salvadoreña", la misma que acompañó las luchas en los momentos considerados como el comienzo de la liberación. El mundo escuchó al pueblo entero unido en una sola voz emocionada "Vamos todos al banquete, a la mesa de la creación; cada cual con su taburete, tiene un puesto y una misión". Pero, ¡qué va!, fue un engaño para atraer espectadores y cautivar audiencia. La misa siguió al más puro estilo romano, sin moverse ni un tris de los ritos preestablecidos, romanos, curiales, hieráticos, verticales, incontaminados de emoción. En un primer plano, como un centenar de obispos; en un segundo plano, un millar de sacerdotes. Todos, machos y con ornamentos romanos. Eso no era la beatificación de un hombre del pueblo sino un desfile de machos ensotanados. El pueblo, el de Romero, por el que dio la vida, aquel cuyo lenguaje aprendió a hablar tardíamente, el pueblo cuyas luchas asumió como propias y hasta la sangre, ese pueblo, cuidadamente, calculadamente, estaba bien lejos; ni las mejores cámaras pudieron o quisieron enfocar por un solo momento a las gentes del pueblo que, según se oía, como un grito lejano y silenciado, gritaban consignas de liberación y de justicia. Y ni una sola mujer. Ni una monja, a pesar de que monjas hubo que dieran su sangre por la liberación del pueblo; ni una indígena, ni una campesina, y ellas fueron siempre guardaespaldas del pastor en riesgo y cuidadoras de la revolución.

 

La santidad que vivió y anunció Jesús

 

Jesús, el maestro que ha inspirado la entrega y la lucha de muchas mujeres y hombres en América Latina, moviéndolos a una articulación necesaria entre fe y revolución, vivió y predicó la santidad de otra manera muy diferente a como la conciben los centros de poderes religiosos. Dos testigos cercanos a Jesús traigo a la memoria: Juan y Santiago. Ambos escribieron evangelio y cartas para las comunidades que crecían en memoria del mártir Jesús. La santidad de éste, según el apóstol Santiago, es –y esto nos evoca mucho el principio del "amor eficiente" de nuestro Camilo Torres Restrepo– la entrega eficiente a la causa de los pobres1: "Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de ustedes les dice: Vayan en paz, caliéntense y sáciense, pero no les dan las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha?". Juan, por su parte, entiende la santidad predicada por Jesús como una manera de abordar la existencia terrena y las relaciones de amor entre los humanos2: "Si alguien dice: "Yo amo a Dios," pero aborrece a su hermano, es un mentiroso. Porque el que no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve".

 

Contra las equivocadas lógicas de las iglesias bien montadas y económicamente financiadas y aseguradas, lógicas que concuerdan solamente con las de los centros de poder económico, militar y político excluyentes, tienen los y las creyentes la tarea de desarrollar la liberadora dimensión de la fe que no es otra que su articulación con lo político. Y lo político no puede ser para el creyente honrado, cualquier tipo de políticas sino la del bien común, la que hermane pueblos y naciones, culturas, lenguas, fenotipos, edades, la que afirme los plenos derechos de todos y todo lo existente, incluidos humanos, animales, plantas, tierra, suelo y subsuelo, aire y agua, la que garantice justicia y equidad, cuidado del mundo y racionalidad en el uso de los bienes. Por esa santidad, sobre todo en los dos últimos años de su vida, Óscar Arnulfo Romero se jugó entero en el altar de los pobres y humillados de su patria, y en todos los altares de los empobrecidos de América Latina. Este hombre fue un santo que no necesita ser canonizado.

 

* Animador de comunión sin fronteras Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
1 Santiago 2, 14-17
2 1 Juan 4, 20

 


 

Recuadro

 

San Romero de América, pastor y mártir nuestro

 

Obispo Pedro Casaldáliga
Sao Felix do Araguaia, Brasil

 

El ángel del Señor anunció en la víspera...

 

El corazón de El Salvador marcaba
24 de marzo y de agonía.
Tú ofrecías el Pan,
el Cuerpo Vivo
-el triturado cuerpo de tu Pueblo;
Su derramada Sangre victoriosa
-¡la sangre campesina de tu Pueblo en masacre
que ha de teñir en vinos de alegría
la aurora conjurada!

 

El ángel del Señor anunció en la víspera,
y el Verbo se hizo muerte, otra vez,
en tu muerte; como se hace muerte,
cada día, en la carne desnuda de tu Pueblo.

 

¡Y se hizo vida nueva
en nuestra vieja Iglesia!

 

Estamos otra vez en pie de testimonio,
¡San Romero de América, pastor y mártir nuestro!
Romero de la paz casi imposible en esta tierra en guerra.
Romero en flor morada de la esperanza incólume de todo el Continente.
Romero de la Pascua latinoamericana.
Pobre pastor glorioso, asesinado a sueldo, a dólar, a divisa.

 

Como Jesús, por orden del Imperio.
¡Pobre pastor glorioso,
abandonado
por tus propios hermanos de báculo y de Mesa...!
(Las curias no podían entenderte:
ninguna sinagoga bien montada puede entender a Cristo).

 

Tu pobrería sí te acompañaba,
en desespero fiel,
pasto y rebaño, a un tiempo, de tu misión profética.
El Pueblo te hizo santo.
La hora de tu Pueblo te consagró en el kairós.
Los pobres te enseñaron a leer el Evangelio.

 

Como un hermano herido por tanta muerte hermana,
tú sabías llorar, solo, en el Huerto.
Sabías tener miedo, como un hombre en combate.
¡Pero sabías dar a tu palabra, libre, su timbre de campana!

 

Y supiste beber el doble cáliz del Altar y del Pueblo,
con una sola mano consagrada al servicio.
América Latina ya te ha puesto en su gloria de Bernini
en la espuma-aureola de sus mares,
en el retablo antiguo de los Andes alertos,
en el dosel airado de todas sus florestas,
en la canción de todos sus caminos,
en el calvario nuevo de todas sus prisiones,
de todas sus trincheras,
de todos sus altares...
¡En el ara segura del corazón insomne de sus hijos!

 

San Romero de América, pastor y mártir nuestro:
¡nadie hará callar tu última homilía!

Publicado en Edición Nº 214

Las polémicas y los posicionamientos en torno a las elecciones intermedias, salvo excepciones, versaron sobre votar, abstenerse, anular o boicotear, dejando a un lado el tema cardinal de las perspectivas estratégicas que respaldan cada una de estas acciones tácticas. En última estancia, la discusión sobre las vías para efectuar transformaciones sistémicas, o alternancias entre élites corporativo-partidarias, puede ser limitada a cuestiones formales o coyunturales impuestas por la entelequia (especialmente en un Estado criminal) de la democracia representativa, la legalidad de las instituciones y los derechos ciudadanos, en este caso secuestrados supuestamente por gremios y comunidades que atentan, particularmente, contra el sacrosanto derecho a votar.

 

Marcos Roitman señala que la democracia de partidos, finalmente definida por el Estado burgués, se desvincula de la práctica y los sujetos sociales y termina siendo un acotado procedimiento de elección de élites, una técnica en la que puede haber alternancia pero no alternativas de cambio social. De esta manera, los partidos se convierten tarde o temprano en ofertas de gestión técnica del orden establecido ( El pensamiento sistémico, los orígenes del social-conformismo, México, Siglo XXI-UNAM, 2003). Asimismo, Roberto Regalado considera que la trasnacionalización neoliberal impone un nuevo concepto de democracia: "la democracia neoliberal, capaz de 'tolerar' a gobiernos de izquierda, siempre que se comprometan a gobernar con políticas de derecha". En el marco de la crisis de las formas de representación de la democracia tutelada, de baja intensidad o contrainsurgente que propicia la burguesía trasnacional en la actual fase de mundialización, estos partidos pierden toda capacidad contestataria y revolucionaria; son incapaces de sustraerse a la lógica del poder, dada la efectividad de éste para cooptar a sus dirigentes, quienes asumen en definitiva un papel de legitimación del sistema político burgués basado en la desigualdad y la explotación capitalistas. El ejemplo mexicano es el Partido de la Revolución Democrática (PRD), pero también observamos las mutaciones en ese sentido del Partido de los Trabajadores brasileño, sectores gobernantes del Frente Amplio de Uruguay, el partido de Daniel Ortega en Nicaragua y muchas otras organizaciones partidarias que una vez en el gobierno, su preocupación central no es el desarrollo de diversas formas de poder popular, conformación y fortalecimiento de sujetos autonómicos y creación de las condiciones para una ruptura con el sistema capitalista, sino, más bien, la permanencia de sus cuadros en el gobierno y en las instancias de representación popular, la reproducción de sus burocracias, su ingreso a una élite política y económica y su aislamiento de los movimientos sociales contestatarios.

 

Regalado reitera: "No se trata de negar o subestimar la importancia de los espacios institucionalizados conquistados por la izquierda, sino comprender que estos triunfos no son en sí mismos la 'alternativa'. De ello se desprende que la prioridad de la izquierda no puede ser el ejercicio del gobierno y la búsqueda de un espacio permanente dentro de la alternabilidad neoliberal burguesa, sino acumular políticamente con vistas a la futura transformación revolucionaria de la sociedad" (Reforma o revolución, en Rebelión, 9/1/06).

 

Los sistemas electorales han sido considerados por la propia teoría liberal como los mecanismos a través de los cuales se pueden dirimir toda clase de conflictos económicos, sociales, políticos y culturales. La teoría marxista clásica, convenientemente olvidada por las izquierdas institucionalizadas, afirma que las sociedades capitalistas tienen una dicotómica formación: por un lado, una realidad conflictiva y contradictoria resultado de la explotación y dominación de clase y, por otro, una ilusoria equidad y armonía resultado del aparato ideológico-mediático que pretende equiparar jurídica, política y culturalmente a todos los individuos como ciudadanos.

 

Para el capitalismo y su sistema de partidos de Estado, la democracia se limita a lo formal, a los aspectos electorales y al juego de los partidos políticos dentro de ese sistema. No obstante, en la historia de América Latina destacan ejemplos que muestran que aun este tipo de democracia es instrumental para las clases dominantes; esto es, funcional en tanto responde a sus intereses. Por ello, cuando a través de ésta una izquierda anti-sistémica, o fuerzas realmente democratizadoras, logran un quiebre institucional, tomar el gobierno y cuestionar su dominio, las clases dominantes y el imperialismo no dudan en aniquilar la legalidad democrática. Muestra de ello son los múltiples golpes de Estado en América Latina en el pasado reciente, y los actuales métodos de hostigamiento y violencia golpistas, ataque mediático y conspiración paramilitar que aplican para desestabilizar y derribar el gobierno constitucional de Nicolás Maduro en la República Bolivariana de Venezuela.

En suma, los procesos electorales en países cuyos grupos gobernantes y oligárquicos asumen una posición de acatamiento subalterno a la mundialización capitalista neoliberal, representan mecanismos heterónomos a través de los cuales las clases dominantes, los aparatos coercitivos e ideológicos del Estado y los poderes fácticos imponen a los candidatos que garanticen la reproducción del sistema, y esto se lleva a cabo con la acción legitimadora de oposiciones que reclamándose de izquierda se han desarmado ideológicamente al renunciar a la lucha contra el capitalismo y el imperialismo (¡no, qué horror!), convirtiéndose en estratos privilegiados que hacen del medio electoral la forma de su permanencia en los aparatos estatales, su ascenso social y, sobre todo, el propósito primario y único de sus luchas y movimientos.

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Pasado mañana, 9 de mayo, se conmemorará el 70 aniversario de la Gran Guerra Patria. Dada la diferencia de hora, cuando elaboro estas líneas, los soldados y oficiales del Ejército de la Federación de Rusia llenos de orgullo, estarán ejercitando en la Plaza Roja de Moscú con los rápidos y marciales pasos que los caracterizan.

Lenin fue un genial estratega revolucionario que no vaciló en asumir las ideas de Marx y llevarlas a cabo en un país inmenso y solo en parte industrializado, cuyo partido proletario se convirtió en el más radical y audaz del planeta tras la mayor matanza que el capitalismo había promovido en el mundo, donde por primera vez los tanques, las armas automáticas, la aviación y los gases asfixiantes hicieron su aparición en las guerras, y hasta un famoso cañón capaz de lanzar un pesado proyectil a más de cien kilómetros hizo constar su participación en la sangrienta contienda.

De aquella matanza surgió la Liga de las Naciones, una institución que debía preservar la paz y no logró siquiera impedir el avance acelerado del colonialismo en África, gran parte de Asia, Oceanía, el Caribe, Canadá, y un grosero neocolonialismo en América Latina.

Apenas 20 años después, otra espantosa guerra mundial se desató en Europa, cuyo preámbulo fue la Guerra Civil en España, iniciada en 1936. Tras la aplastante derrota nazi, las naciones cifraron sus esperanzas en la Organización de las Naciones Unidas, que se esfuerza por crear la cooperación que ponga fin a las agresiones y las guerras, donde los países puedan preservar la paz, el desarrollo y la cooperación pacífica de los Estados grandes y pequeños, ricos o pobres del planeta.

Millones de científicos podrían, entre otras tareas, incrementar las posibilidades de supervivencia de la especie humana, ya amenazada con la escasez de agua y alimentos para miles de millones de personas en un breve lapso de tiempo.

Somos ya 7 300 millones los habitantes en el planeta. En el año 1800 solo había 978 millones; esta cifra se elevó a 6 070 millones en el año 2000; y en el 2050, según cálculos conservadores, habrá 10 mil millones.

Desde luego, apenas se menciona que a Europa Occidental arriban embarcaciones repletas de emigrantes que se transportan en cualquier objeto que flote, un río de emigrantes africanos, del continente colonizado por los europeos durante cientos de años.

Hace 23 años, en una Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo expresé: "Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre". No sabía entonces sin embargo cuan cerca estábamos de ello.

Al conmemorarse el 70 aniversario de la Gran Guerra Patria, deseo hacer constar nuestra profunda admiración por el heroico pueblo soviético que prestó a la humanidad un colosal servicio.

Hoy es posible la sólida alianza entre los pueblos de la Federación Rusa y el Estado de más rápido avance económico del mundo: la República Popular China; ambos países con su estrecha cooperación, su avanzada ciencia y sus poderosos ejércitos y valientes soldados constituyen un escudo poderoso de la paz y la seguridad mundial, a fin de que la vida de nuestra especie pueda preservarse.

La salud física y mental, y el espíritu de solidaridad son normas que deben prevalecer, o el destino del ser humano, este que conocemos, se perderá para siempre.

Los 27 millones de soviéticos que murieron en la Gran Guerra Patria, lo hicieron también por la humanidad y por el derecho a pensar y a ser socialistas, ser marxistas-leninistas, ser comunistas, y a salir de la prehistoria.

Firma-Fidel-8-mayo2015

Fidel Castro Ruz
Mayo 7 de 2015
10 y 14 p.m.

Publicado en Política

Fue guerrillero la mitad de su vida, pasó 15 años en la cárcel, vivió en el monte, en la clandestinidad, y ahora dice que está viejo y no sabe cómo estará dentro de cinco años para volver a presentarse a presidente de Uruguay. Pero nadie diría escuchando a José Mujica que está en el final de su carrera. Pletórico, influyente como pocos en la región, pendiente de todo y de todos, Mujica viajó a Buenos Aires a presentar el libro sobre su presidencia, Una oveja negra al poder, de Andrés Danza y Ernesto Tulbovitz, que en breve saldrá en España (Random House Mondadori).


Pregunta. Viaja ahora a España, a reencontrarse con sus orígenes vascos ¿Cierra el círculo?
Respuesta. Sí, voy a Muxica, por un recuerdo a la familia de mi padre. Y después a un pueblito de Italia, cerca de Génova, donde está la familia de mi madre. Voy porque estoy entrando en una edad que si no voy ahora no voy más.

P. Dicen que usted va a volver a ser presidente de Uruguay, que sigue siendo el referente.
R. Sigo siendo referente pero ¡yo que sé cómo voy a estar dentro de cinco años! Tengo 80, pensar en los 85 es bravo, ¿no?

P. Usted se interesa por España. Podemos reivindica su inspiración en la izquierda latinoamericana. ¿Ve similitudes?
R. Me parece que cuando los pueblos tienen una crisis honda como España lo mejor es que las tensiones se puedan encauzar políticamente. Que la crisis española haya producido una cosa como Podemos me parece de lo más saludable. Es un fenómeno más maduro. Y como tal manejable. Imaginemos una Francia que se cierra, que no quiere saber nada con la Unión Europea, con los negros. ¿Adónde vamos? Por eso apuesto siempre a la política.


P. ¿Está volviendo la política?
R. La crisis de la política solo acentúa el individualismo. Prefiero que la gente no esté con la izquierda pero que esté con la política. Pagaría ese precio. Lo antipolítico es aventurerismo o fascismo. Prefiero la política conservadora, pero política.


P. ¿Le da miedo el populismo?
R. Me da miedo los sin partido, los que no responden a ninguna disciplina. Los partidos son el primer elemento de control que tienen los individuos. Se llame PP, socialismo, Podemos. Pero es algo colectivo. Pero ojo, si populismo es la lucha por elevar el nivel de vida de la gente o las políticas de igualdad, ese pecado lo pueden tener muchos. La frontera de eso es cuando las medidas que se toman paralizan a la economía, porque querés repartir tanto que al final quebrás el interés en el trabajo y la inversión. Si matás eso no tenés para repartir. Yo llamaría populismo a eso.


P. ¿Está pensando en Venezuela?
R. Venezuela tiene la desgracia del petróleo. El país más robado de América Latina. ¿Cómo va a andar una sociedad en la que cuesta más una botella de agua que un litro de nafta [carburante]?


P. ¿Recomendó a Maduro que no detenga a opositores?
R. Creo que hay un interés en ir preso en Venezuela. Es una técnica, es la forma de luchar de la oposición. Inducen al Gobierno a pasarse de la raya. Le crean una contradicción internacional notable y estos bobos entran. Se lo he dicho a ellos. Es un error.


P. La gente protesta y se aleja de la política en Brasil, en Chile, por la corrupción. ¿Las nuevas generaciones son más exigentes?
R. Tenemos un flagelo adentro de carácter ético. Cuando el afán de hacer plata se mete adentro de la política nos mata a la izquierda. ¿Por qué prolifera tanto la corrupción? ¿Parece sensato que gente de 60, 70 años se emporque en unos pesos inmundos? ¡Si sabe que tiene poca vida por delante! El tema de tener plata para ser alguien puede ser una herramienta de progreso en el mundo del comercio, donde se corren riesgos empresariales, pero cuando se mete en la política estamos fritos. Pasó en Italia, en parte en España. Es inexplicable lo de Brasil. Y aquí en Argentina el vicepresidente está procesado.


P. En el libro dice que en Brasil parece imposible hacer política sin ceder a la corrupción.
R. La democracia moderna es muy cara. Brasil es muy grande, tiene Estados que son como países. Allí hay partidos locales, y el que gana el Gobierno nacional tiene que transar con ellos. Ahí empieza todo.


P. ¿Viene una época difícil para la izquierda latinoamericana?
R. No sabemos. La derecha tampoco está dando muchas respuestas, no creo que pueda hacer maravillas. Yo creo que estamos en un momento de retroceso de la izquierda en Europa y cierto grado de estancamiento en América Latina.


P. ¿Cómo vive alguien que fue guerrillero el acercamiento de EE UU y Cuba?
R. Era un remanente de la guerra fría, hay que terminar con eso. En EE UU mucha gente cree que esto va a llevar a cambios en la sociedad cubana y los cubanos piensan que van a resistir. La historia va a decidir. Los cubanos tienen un punto fuerte: mandan miles de médicos afuera y el grado de deserción es mínimo. ¿Lo podrán resistir? No lo sé, porque habrá que ver el efecto de la entrada en Cuba de "la magia de la mercadería", en palabras de Trotsky.


P. ¿Está mediando en el conflicto de Colombia?
R. No estoy mediando nada. Pero tengo que tener una conversación con la gente de las FARC por dificultades de la negociación. No le puedo decir nada porque si no estoy quemando todo. Pero tengo que hablar.


P. ¿Es optimista?
R. Nunca se ha estado tan cerca. Vale la pena pelearla. Mantener un conflicto in eternum no es estrategia de nada. La geografía colombiana es de terror. Perseguir a las FARC en esas montañas es infinito. La guerrilla podrá no triunfar pero terminar con ellos es imposible. Es la guerra ucrónica, permanente. El presidente Santos tiene buena fe pero tiene resistencia dentro y quisiera ver si lo que está representando a las FARC en Cuba en las negociaciones es obedecido en todo el campo de las FARC. Cuando uno está con las armas en la mano la política pasa por la mira. Es un problema que tenemos siempre los hombres armados. Tendemos a ver la estrategia política a través de las armas, desconfiamos de lo demás.


P. Usted es la prueba de que se puede llegar al poder después de dejar las armas.
R. Yo sí, pero conozco las enfermedades. A las organizaciones armadas les cuesta mucho tener capacidad política para negociar. Pero hemos entrado en otra época. Con el adelanto tecnológico, la guerra es una ilusión óptica que dirime la tecnología. Nada tiene que ver con el heroísmo. Someterse a que te maten por control remoto... Hoy es posible hacérselas pasar bastante mal a los Gobiernos sin tirar un tiro. No hay que irse a la sierra.

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Nada reconcilia al peuple de gauche con el socialismo que gobierna. En Francia, las izquierdas retroceden ante el imparable avance de la derecha y, sobre todo, de la extrema derecha del Frente Nacional.


La derrota trae una resaca costosa. Para el Partido Socialista francés, la bofetada recibida en las elecciones departamentales de finales de marzo significó un nuevo retroceso electoral después de los ya estrepitosos de 2014: elecciones municipales y europeas. Nada reconcilia al peuple de gauche con el socialismo gestonario y neoconservador que está en el poder desde 2012. En la última cita electoral, los socialistas y sus aliados ecologistas pasaron de tener 1600 consejeros departamentales a menos de 1000. En esa pérdida entran departamentos históricos de la izquierda y otros arrancados antaño a la derecha después de duros combates. Pero la izquierda socialista se deshace elección tras elección como un castillo de arena roído por el viento y las olas. La izquierda francesa es, de hecho, fantasmagórica. Como lo resume en un artículo de análisis publicado en el diario Libération por el profesor en ciencias políticas Philippe Corcuff, "las izquierdas no encarnan más un proyecto de sociedad atento a las frustraciones colectivas y a los imaginarios individuales".


La autodestrucción del socialismo francés, su asimilación a una mezcolanza autoritaria y neoconservadora no sólo le ha hecho perder electores y poderes, sino también dinero. Los adherentes al PS dejan el barco cada semana. A su vez, las rupturas internas y la confrontación entre el ala izquierda del PS y el Ejecutivo del primer ministro Manuel Valls se amplifican con el correr de los meses. Como lo expresa muy bien la diputada ecologista Cécile Duflot en una entrevista publicada por el vespertino Le Monde, "el software de Manuel Valls ha perimido". La crisis de la izquierda parece con todo más seria que la propia al PS. En Francia, las izquierdas retroceden ante el imparable avance de la derecha y, sobre todo, de la extrema derecha del Frente Nacional. Hace unos meses, Valls había dicho "la izquierda puede morir".


Los hechos le dan la razón, pero no porque la izquierda no se reforme, no se modernice, porque no sea "pragmática" y "gestionaria" (Valls), sino porque se aleja de lo que es para tornarse un espejito portátil de la derecha. Uno de los pocos emblemas que quedan de la izquierda histórica, la actual ministra de Justicia, Christiane Taubira, lo expresa muy bien en una entrevista aparecida en el semanario Le Nouvel Observateur: "El ideal de la izquierda, es decir, la lucha contra las injusticias, las desigualdades, la preocupación por la justicia social, no puede desaparecer. Pero si las clases populares se alejaron de nosotros es porque tienen la impresión de que ese ideal ya no inspira más la acción pública". Taubira reconoce incluso que la izquierda viene conociendo "derrotas semánticas y culturales terribles" desde hace unos quince años, a tal punto que "adopta las palabras de la derecha" en temas como la economía y la seguridad.


Quedan pocos espacios donde la izquierda sea aún izquierda. Colmo del oprobio para el socialismo gobernante, la pavorosa ley sobre la información y los servicios secretos que se discutirá en la asamblea a mediados de abril no sólo encendió una bomba en el corazón de los militantes progresistas sino que, también, concentró las críticas del mismísimo The New York Times. Toda una hazaña. Entre sus muchas y perversas maravillas, la ley amplifica el perímetro de la vigilancia de los ciudadanos y le pone candados a la prensa, hecho que conduce al diario norteamericano a escribir: "El Parlamento francés deberá proteger los derechos democráticos de los ciudadanos de la vigilancia expansiva e intrusiva del gobierno".


El PS francés es un divorcio con las ventanas y las puertas abiertas. Desacreditado, sin fuerza ni aliento, el Partido Socialista corre hacia un futuro amenazante. A finales de año hay elecciones regionales y en 2017 llega la gran cita de las presidenciales. En su estado actual, no es capaz ni siquiera de ganar un amistoso de tercera zona. Las encuestas predicen incluso que si las elecciones presidenciales tuviesen lugar ahora, la líder de la extrema derecha, Marine Le Pen, pasaría a la segunda vuelta. Benoít Hamon, ex ministro socialista y figura del ala más progresista, advierte: "Nos abandonaron las clases populares, los empleados, los jubilados humildes". En suma, el PS se queda huérfano de las clases sociales que estaba llamado a proteger.

Las decenas de diputados socialistas que conforman la corriente crítica Vive la Gauche le exigen al Ejecutivo otro camino político. Vive la Gauche hace responsable al gobierno de las sucesivas derrotas y argumenta que "no cambiar nada equivale a subestimar la amplitud del golpe político". Pero la línea social liberal continua imperturbable mientras el país se refugia en los brazos de la ultraderecha y vuelve a confiar en el ex presidente Nicolas Sarkozy y en los escombros que quedan de su partido, la UMP. El presidente francés, François Hollande, y su primer ministro se apuran ahora a intentar una vaga reconfiguración de la izquierda para evitar el muro. La confianza y el entendimiento, sin embargo, parecen igualmente bienes embargados. La izquierda de gobierno se encuentra en estado vegetativo. Las llamadas "izquierda progresista" y la "izquierda modernista" se miran de lejos, separadas por un territorio de fracturas, renuncias, disparidades ideológicas y promesas jamás cumplidas. En el libro publicado en 2008, Para terminar con el socialismo... y ser al fin de izquierda, su autor, el actual premier Manuel Valls, escribía: "Partido Socialista está marcado por el tiempo, no significa más nada". Sólo que, una vez el PS en el poder, ser de izquierda dejó de tener sentido para decenas de miles de electores. La socialdemocracia francesa se desvanece. Su clon con parámetros liberales no convence a nadie. Ha dilapidado sus conquistas electorales y su identidad en un vano y vacuo intento por modernizarse con los ropajes de su adversario.
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Sábado, 10 Enero 2015 07:21

Voto a voto en Grecia

El voto de los indecisos puede ser el factor determinante de las elecciones generales del próximo 25 en Grecia, pues la distancia entre los dos principales partidos, los conservadores de Nueva Democracia y la izquierda de Syriza, se acortó a unos tres puntos, con ventaja para este último. El número de los indecisos a 17 días de las elecciones se sitúa, según las encuestas, entre el 9,5 y el 15,5 por ciento.

Los griegos no querían estos comicios, que debían haberse celebrado regularmente en 2016 y fueron convocados forzosamente tras el fracaso de la elección del presidente de la República en diciembre pasado. Según una encuesta realizada poco antes de la tercera y última votación en el Parlamento para elegir al presidente, un 58 por ciento de los griegos hubieran preferido no acudir a las urnas.

"Por primera vez en mi vida voy a votar en blanco. Considero el voto un deber de todo ciudadano, pero estoy harta. Tanto Andonis Samaras (primer ministro) como Alexis Tsipras (líder de Syriza) forzaron estas elecciones sólo para favorecer sus intereses partidistas, sin tener en cuenta la situación económica", dice la asesora fiscal Eleni.

Sus palabras coinciden con las de Kostas, propietario de una tienda de alimentación en la costa, que cuenta que sus clientes tienen miedo a que las urnas puedan arrojar un resultado similar al de mayo de 2012, cuando no fue posible la formación de un gobierno y hubo que celebrar elecciones al mes siguiente. Jristoforos Vernardakis, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Salónica y responsable científico del instituto demoscópico VPRC, estima que el voto en blanco se situará al mismo nivel que en las elecciones generales pasadas.

Las encuestas realizadas por diversos institutos demoscópicos en las últimas semanas sitúan la intención de voto nulo o en blanco entre el 3 y el 6 por ciento. Las encuestas tampoco reflejan que vaya a haber una tendencia de incremento en la abstención, en general más baja que en el resto de Europa, pues en Grecia el voto es, en principio, obligatorio, aunque existen excepciones.

"La abstención tradicionalmente se limita a los jóvenes entre 18 y 24 años y a las personas mayores", precisa Vernardakis. El catedrático añade que tampoco los indecisos son más numerosos respecto de las diversas elecciones que se celebraron desde el estallido de la crisis y que la mayoría de ellos proviene de las clases sociales más pobres, que más padecen la crisis económica. "Los indecisos en su mayoría no decidieron si vale la pena votar a favor de Syriza o si optan por la abstención. Si a lo largo de la campaña creen que la situación puede cambiar, votarán por Syriza", explica el politólogo.

Según una encuesta publicada el miércoles por el instituto demoscópico ALCO, el 22 por ciento de los indecisos en las elecciones generales de 2012 acabaron votando a favor de Nueva Democracia, el 18 por ciento se abstuvo, mientras que el 10 por ciento respaldó a partidos que no consiguieron entrar en el Parlamento. El 9 por ciento de los indecisos votó por Syriza, otro 9 por ciento por el partido nacionalista Griegos Independientes, un 9 por ciento por la izquierda moderada de Dimar, el 7 por ciento por el socialdemócrata Pasok y el 5 por ciento por el partido neonazi Amanecer Dorado. El 11 por ciento restante no contestó.

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Miércoles, 07 Enero 2015 09:06

Arranque de campaña picante

Desde Londres

 

El laborismo británico comenzó el año a la carrera. En el lanzamiento de la campaña para las elecciones de mayo, el líder laborista Ed Miliband advirtió que los conservadores terminarían de privatizar y destruir el Servicio Nacional de Salud si ganaban los comicios y que el Reino Unido era un país de "food banks and bank bonuses" (bancos de alimentos para pobres y bonos para los banqueros).

El gobierno del primer ministro David Cameron contraatacó asegurando que los laboristas tenían el equivalente a unos 40 mil millones de dólares de promesas no financiables que dejarían al Reino Unido en un estado similar a Grecia si los votantes se inclinaban por ellos en mayo.

En resumen, los partidos no esperaron a los Reyes Magos para, no bien comenzado el año, lanzarse de lleno a la campaña electoral.

En un claro giro retórico a la izquierda, que los analistas calificaron como el "más radical en décadas", Ed Miliband señaló en un mitin político en Manchester que las grandes corporaciones no seguirían dominando la agenda si el laborismo es elegido el próximo 7 de mayo. El giro fue tal que el líder laborista se atrevió a abrir un signo de interrogación sobre el potencial nuclear británico, señalando que podía desprenderse de las armas nucleares a largo plazo y, mientras tanto, encontrar un reemplazo más barato para el sistema de submarinos que transportan los misiles Trident. Pero el eje de su discurso fue la situación económico-social del Reino Unido tras casi cinco años de coalición conservadora-liberal demócrata. "El fracaso del experimento económico de los conservadores se ve en los hogares, en la falta de perspectivas para nuestros hijos, en los servicios públicos y la deuda estatal", señaló Miliband.

La película no podía ser más diferentes desde el lado conservador. El poster de campaña develado el 2 de enero declamaba "Let's stay on the road to a stronger economy" (Sigamos por el sendero de una economía que crece) y aseguraba que en sus cinco años de gobierno se han creado casi dos millones de empleos, 760 mil nuevas compañías y se cortó el déficit fiscal a la mitad. Este lunes, el ministro de Finanzas, George Osborne, señaló que un gobierno laborista echaría por la borda todos estos logros y no permitiría completar con el enderezamiento de la economía nacional "desquiciada por el Nuevo Laborismo". Es la misma estrategia que adoptó Barack Obama para ser reelecto en 2012: la recuperación está a mitad de camino, déjennos completar el trabajo.

En 2014 los sondeos les dieron a los laboristas una ventaja promedio de entre dos y cuatro puntos, pero los comentaristas prevén las elecciones más reñidas en décadas. El consenso es que ningún partido conseguirá ganar una mayoría por sí mismo: todos dependerán de alianzas para poder gobernar. Dependerán también de las cambiantes preferencias de un electorado extremadamente volátil. Una investigación de Kings College y la encuestadora Ipsos Mori muestra un drástico descenso en la lealtad partidaria de los votantes. Mientras que en 1985 más de la mitad del electorado se identificaba con un partido, en los próximos años se calcula que sólo un 24 por ciento tendrá alguna afiliación partidaria.

Hoy el voto se define más en torno de temas puntuales que dan como resultado inclinaciones contradictorias. El nacionalista UKIP, un partido de derecha que concentra el 15 por ciento de las preferencias, tiene seguidores de clase trabajadora que sólo coinciden con su diagnóstico respecto de la inmigración. Ese mismo votante confía más en el laborismo a la hora de defender el Servicio Nacional de Salud y hasta puede en algunos casos pensar que los conservadores son marginalmente más competentes en el manejo de la economía: imposible predecir por quién va a votar.

El Reino Unido se encuentra igualmente dividido a nivel regional. En septiembre, Escocia votó a favor de permanecer en el Reino Unido, pero desde entonces el nacionalismo escocés, el SNP, ha crecido tanto que se calcula que podría duplicar el número de escaños respecto del obtenido en las elecciones de 2010, convirtiéndose de lejos en el principal partido de Escocia a expensas de los laboristas. Las declaraciones de Miliband sobre armas nucleares deben verse en este contexto: los submarinos transportadores del Trident, única arma nuclear británica, se encuentran en Escocia, que quiere por amplia mayoría un cambio de política.

Una de las coaliciones posibles, con un claro sello de centroizquierda, sería precisamente entre laboristas y SNP, hoy encarnizados rivales por el voto en Escocia. Pero no la única. El escritor de los discursos de David Cameron en la campaña electoral de 2010, Ian Birrel, escribió este sábado en The Guardian que "sólo un gobierno de unidad nacional conservador- laborista puede evitar una crisis". Según Birrell, las diferencias entre ambos partidos no son en el fondo tan grandes. "Es una época muy volátil. Muchas cosas pueden ocurrir antes de los comicios de mayo, sobre todo con la posibilidad que la elección en Grecia dispare un crisis en la Eurozona. En el referendo en Escocia hace cuatro meses, los partidos dejaron de lado sus diferencias en pos de la unidad nacional. Es posible que lo vuelvan a hacer para salvar al país de una nueva crisis constitucional", señaló Birrell.

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Los sondeos dan al partido de Alexis Tsipras el 30,4% de los votos frente al 27,3% que obtendría Nueva Democracia. La distancia se mantiene respecto a estudios demoscópicos anteriores.

La Coalición de Izquierda (SYRIZA) aventaja en 3,1 puntos a los conservadores en una encuesta publicada este domingo sobre las elecciones anticipadas que anunció esta semana el primer ministro Antonis Samaras.

La encuesta da a SYRIZA un apoyo del 30,4% frente al 27,3% de los conservadores de Nueva Democracia, la formación de Samaras, lo que supone una ligera reducción desde los 3,4 puntos de ventaja de una encuesta realizada por Rass el mes pasado de acuerdo con la encuesta de Rass elaborada para el diario Eleftheros Typos.

El sondeo tuvo lugar entre el 29 y 30 de diciembre, es decir, tras conocerse que el candidato a la Presidencia elegido por Samaras no había obtenido la aprobación del Parlamento, lo que desencadenó la anticipación de las elecciones al 25 de enero.

La campaña electoral en Grecia comenzó ayer con un duelo a distancia entre el primer ministro conservador, Andonis Samáras, y el líder de la oposición izquierdista Syriza, Alexis Tsipras, con clara ventaja en las encuestas.

Con pocos minutos de diferencia entre sus intervenciones, Samarás, desde la agrícola región de Tesalia, y el líder de Syriza, desde un centro deportivo en Atenas, se reprocharon mutuamente basar sus respectivas campañas en mentiras.

Mientras el primer ministro aseguró que en la "agenda oculta" de Syriza continúa estando la salida del euro, el líder de la izquierda auguró que, de ganar los conservadores, el Gobierno no solo no abandonará el plan de austeridad, como preconiza, sino retomará las medidas de ajuste acordadas con los acreedores.


Lejos de ello Samarás anunció una "hoja de ruta" para bajar los impuestos y aseguró que, de ganar Syriza, los agricultores -a los que se dirigía mayoritariamente en ese momento-, perderán buena parte de los subsidios europeos.

Además, advirtió que con un Gobierno de Syriza no habrá acuerdo con los acreedores y los bancos griegos perderán, a partir de marzo, 15.000 millones de euros de liquidez, pues "quedará interrumpida la prestación de liquidez por el Banco Central Europeo (BCE)".

Samarás y los conservadores de Nueva Democracia han centrado su estrategia en lo que Syriza ha denominado "la campaña del miedo", es decir, vaticinar una Grecia en bancarrota, fuera del euro y en conflicto con sus socios europeos.

Syriza y Tsipras, por su parte, no se cansan de repetir que es el Gobierno el que ha llevado a la población a la miseria y en no dejar lugar a dudas que la izquierda negociará con sus acreedores.

En su discurso de hoy, Tsipras volvió a asegurar que un Gobierno de izquierdas buscará la negociación con los acreedores, pero que lo hará sobre "una base realista".
Syriza buscará una "quita de la mayor parte del valor nominal de la deuda"
Un Gobierno de Syriza buscará una "quita de la mayor parte del valor nominal de la deuda, para hacerla sostenible, pero mediante la técnica de no perjudicar a los ciudadanos de Europa, sino a través de mecanismos colectivos europeos", recalcó Tsipras, para añadir que lo que se hizo con Alemania en 1953 (Conferencia de la Deuda) puede hacerse en Grecia en 2015.

Precisó que en el servicio de la deuda debe haber una "cláusula de crecimiento", a fin de contribuir al relanzamiento económico y no para servir a superávit presupuestarios.

Mientras, en el Museo Benaki de Atenas, el cogubernametnal Partido Socialista Panhelénico (Pasok) tenía que presenciar cómo el ex primer ministro y antiguo dirigente del partido, Yorgos Papandreu, hijo de su fundador, el histórico Andreas Papandreu, anunciaba el divorcio y la creación de una nueva formación de centroizquierda.

El nuevo partido, bautizado como "Movimiento de los Socialistas Democráticos", no solo puede asestar el golpe letal a un Pasok que desde que entró en el Gobierno de Samarás vive una crisis de popularidad sin precedentes, sino que amplía el ya de por sí amplio abanico del centroizquierda.

Uno de estos partidos, la izquierda moderada de Dimar, comenzó también un congreso en el que decidirá su futuro comportamiento en las elecciones. De ser socio del Gobierno tripartito hasta mediados de 2013, Dimar apenas tiene posibilidades de superar la barrera mínima del 3 % para entrar en el Parlamento.

Ahora, Dimar sondea la posibilidad de hacer una alianza electoral con los ecologistas, un partido con una existencia marginal en este país.

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Sábado, 20 Diciembre 2014 07:34

Sorpresa y armas

Desde Bonn, Alemania

 

En esta Alemania acaba de triunfar en la provincia (aquí se llama estado) de Turingia el partido político llamado Die Linke (La Izquierda). Son los antiguos comunistas que actuaban en la República Democrática Alemana, la parte comunista, hasta que cayó el Muro y Alemania volvió a unirse. Años después de que la Alemania Occidental se hiciese cargo de la Alemania Oriental, se formó en la Alemania unida el partido Die Linke, que sostiene los principios del marxismo-leninismo. Al comienzo no tenía demasiada repercusión, pero con el tiempo se ha ido fortaleciendo. Y en Turingia ha demostrado que es un peligro para el partido mayoritario alemán, la Democracia Cristiana (de centroderecha).

El nuevo primer ministro de Turingia, Bodo Rammelow, tuvo un gesto de autocrítica en su discurso inaugural y pidió disculpas a todos aquellos alemanes que sufrieron cárcel o persecución durante los años en que el comunismo reinó en el Este alemán.

Pero más sorpresa que el triunfo comunista lo produjo el hecho de que el Partido Verde (ecologista) y la socialdemocracia le dieran sus votos al comunista Ramelow para que formara el gobierno provincial. En especial sorprendió que lo hiciera la socialdemocracia, que forma parte del gobierno de Alemania, aliado a la Democracia Cristiana.

Por ese hecho, la primera ministra Merkel hizo una aguda crítica a la socialdemocracia que está unida a la Democracia Cristiana en el poder nacional y a los comunistas en lo provincial.

Sí, algo raro. Pero claro, hay que explicarse que todavía no ha logrado unirse del todo la nación que estaba antes separada por el Muro, dividida en dos, con dos distintas políticas. Por lo menos, en calidad de vida. La población del Este, cuando llegó la unidad se trasladó en gran parte al Oeste. Y todavía continúan los problemas. Lo ocurrido en Turingia, con el triunfo del comunismo, es una señal para Occidente.

Esas poblaciones han demostrado lo que buscan. Al apoyar a los comunistas le han querido decir a Occidente: si ustedes no se preocupan por estas poblaciones seguiremos votando a los comunistas.

La primera ministra Merkel ha registrado este peligro. Esa nueva coalición de socialdemócratas, verdes y comunistas podrían vencer en las próximas elecciones nacionales. Por eso, y a pesar de que ahora los demócratas cristianos de la Merkel y los socialdemócratas forman juntos el gobierno federal, en las próximas elecciones puede formarse ese frente de izquierda y ganarle al conservadorismo de Merkel. Esta, en su última intervención, ha criticado severamente a la socialdemocracia por haber dado sus votos a los comunistas. De manera que, para los conservadores, tan aliados a los Estados Unidos, el futuro se ha enrarecido. En el congreso nacional de la Democracia Cristiana, Merkel ha sostenido: "Sólo una Democracia Cristiana bien fuerte para las elecciones de 2017 hará imposible el triunfo de los socialdemócratas unidos a los comunistas y a los verdes ecológicos. En eso debemos empezar a trabajar ya mismo".

Otra de las noticias que trajo inquietud en Alemania fue que la CIA norteamericana emplea repugnantes métodos de tortura a quienes se sospecha de algo. En su brutalidad superan todas las versiones que fueron creciendo con el correr del tiempo. La investigación que hizo el Senado estadounidense lo dice todo. El diario conservador alemán General Anzeiger escribe así: "Por fin salió la verdad a la luz. El país que quiere ser ejemplo de democracia ha quebrado en forma sistemática la realidad y además encubriendo la tortura de detenidos. Quien comete contra el ser humano pecados recibe confesiones que le convienen, pero raras veces la verdad. Que hayan pisoteado los valores éticos le ha costado a Estados Unidos un alto precio". Fue el presidente George W. Bush quien dio el permiso para llevar a cabo las torturas a los sospechosos de ser los autores de los acontecimientos del 11 de septiembre del 2001. Las torturas estaban encubiertas bajo el título de "mejores métodos de interrogatorios". Pero el escándalo fue muy comentado y la verdad, por fin, salió a la luz. Tortura policial, no. La peor falta de una democracia.

Pero ahora vayamos a una acción noble: las iglesias alemanas se unieron en un valioso documento donde se denuncia al gobierno de este país por la venta de armas a estados del tercer mundo. El documento se titula "No lo aceptamos" y en su valentía comienza diciendo: "En el primer semestre de este año la exportación de armas a países fuera de la NATO se elevó un 63 por ciento más que el año pasado". Así se expresó en el sínodo del Congreso de las Iglesias. El obispo católico Karl Jüsten exclamó: "Esto es intolerable". Una especial preocupación se instaló cuando se debatió la venta de submarinos a Israel y la entrega de naves patrulleras a Arabia Saudí.

El año pasado el gobierno alemán permitió ventas de armas por un valor de 5846 millones de euros. Es el valor más alto desde 1996. Los principales países en la compra de armas alemanas fueron Brasil, Malasia y Arabia Saudí. Alemania pasó a ser el quinto país en la lista de vendedores de armas.

La humanidad no aprende nada. Lo vemos por la crisis que sufren varios países de Europa y la creencia de que el problema se resuelve vendiendo cada vez más armas.

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