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Compañer@s:


Hace casi 20 años, nos despertamos con la noticia de que los indígenas mayas del estado de Chiapas se habían levantado en armas en contra del mal gobierno del inefable Carlos Salinas de Gortari. A partir de ahí, grandes movilizaciones y un diálogo no siempre fácil se desarrolló con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

De manera fundamental, una nueva generación salió entonces a las calles y se identificó con la rebeldía zapatista. Fueron ell@s los que marcaron una buena parte de las movilizaciones que se desarrollaron en esa primera fase de la lucha zapatista.


La insurrección zapatista del 1 de enero había cimbrado la conciencia nacional. Efectivamente, como dijo José Emilio Pacheco: "Cerramos los ojos para suponer que el otro México desaparecería al no verlo. El primero de enero de 1994 despertamos en otro país. El día que íbamos a celebrar nuestra entrada en el primer mundo retrocedimos un siglo hasta encontrarnos de nuevo con una rebelión como la de Tomochic. Creímos y quisimos ser norteamericanos y nos salió al paso nuestro destino centroamericano. La sangre derramada clama poner fin a la matanza. No se puede acabar con la violencia de los sublevados si no se acaba con la violencia de los opresores" (José Emilio Pacheco, La jornada, 5 de enero).


La izquierda mexicana y mundial se encontraba en ese momento en un aparente callejón sin salida. El 11 de noviembre de 1989, comenzaron a caer, como pinos de boliche, las llamadas "democracias populares" (República Democrática de Alemania, Checoeslovaquia, Hungría, Bulgaria, Polonia, Rumania, Albania). En 1991, la Unión de República Socialistas Soviéticas se "desmerengó" y, más allá de lo que cada quien pensábamos de ese proceso, lo que no se puede negar es que, en la práctica, su derrumbe abrió paso a la llegada de un capitalismo salvaje dirigido por una mafia criminal.


En América Latina, el 25 de febrero de 1990, los sandinistas pierden las elecciones y se inicia no sólo el proceso de despojo en contra de los campesinos nicaragüenses, lo mismo que el final del cooperativismo, sino que también se desarrolla una dinámica de corrupción entre los dirigentes sandinistas. Todavía pesaba que uno de los fundadores del sandinismo y figura emblemática de la revolución, Tomás Borge, hubiera realizado un libro-alabanza-libelo —disfrazado de entrevista a Carlos Salinas de Gortari— titulado "Dilemas de la modernidad".


El 16 de enero de 1992, se firman los acuerdos de Chapultepec que ponen fin a la guerra en El Salvador, sin que una serie de demandas centrales del pueblo pobre se hayan conquistado, en especial, el derecho a la tierra. En medio de ese proceso, el señor Joaquín Villalobos ("dirigente" del FMLN), quien ya cargaba sobre sus hombros la terrible decisión de matar al gran poeta Roque Dalton, le entrega su AK-47 a Carlos Salinas de Gortari.


Después de esto, se buscó ubicar todo en el marco institucional, de la democracia representativa.Todos abogaban por una izquierda que se limitara a ser cliente respondón del Estado capitalista.


En medio de la euforia anticomunista y de los coloquios en los que se pregonaba el fin de la historia y la llegada de un nuevo orden mundial, alguien describió bien la época que vivíamos e hizo una afirmación que le dio sentido a nuestra necedad: Eduardo Galeano, quien escribió un texto memorable: "En Bucarest, una grúa se lleva la estatua de Lenin. En Moscú, una multitud ávida hace cola a las puertas de McDonald's. El abominable muro de Berlín se vende en pedacitos, y Berlín Este confirma que está ubicado a la derecha de Berlín Oeste. En Varsovia y en Budapest, los ministros de Economía hablan igualito que Margaret Thatcher. En Pekín también, mientras los carros de combate aplastan a los estudiantes. El Partido Comunista Italiano, el más numeroso de Occidente, anuncia su próximo suicidio. Se reduce la ayuda soviética a Etiopía y el coronel Mengistu descubre súbitamente que el capitalismo es bueno. Los sandinistas, protagonistas de la revolución más linda del mundo, pierden las elecciones: Cae la revolución en Nicaragua, titulan los diarios.Parece que ya no hay sitio para las revoluciones, como no sea en las vitrinas del Museo Arqueológico, ni hay lugar para la izquierda, salvo para la izquierda arrepentida que acepta sentarse a la diestra de los banqueros. Estamos todos invitados al entierro mundial del socialismo. El cortejo fúnebre abarca, según dicen, a la humanidad entera.


Yo confieso que no me lo creo. Estos funerales se han equivocado de muerto". (Eduardo Galeano: El niño perdido a la intemperie).


La insurrección zapatista del 1 de enero abrió un nuevo ciclo de confrontaciones sociales. La capacidad de trasmitir su mensaje, que era y es el de los condenados de la tierra, abrió una brecha para poder re-andar el camino en la búsqueda de una práctica emancipadora.


El pensamiento libertario zapatista abrió un gran hoyo en el aparentemente sólido edificio ideológico del poder del capital, y permitió que por ahí se expresaran viejas buenas ideas y nuevas buenas ideas.


En medio de la mayor euforia de la clase dominante; cuando se levantaban las copas de champagne para brindar por nuestro ingreso al primer mundo (el 1 de enero entraría en vigor el Tratado de Libre Comercio); cuando el priísmo estaba más seguro, en tanto había logrado "destapar" a su candidato sin que se dieran grandes fisuras en su interior; cuando las 15 familias más ricas del país festejaban la capacidad que habían tenido los mecanismos de control para dominar a los "jodidos" (como le gusta decir de los pobres, al zar de la televisión privada: Emilio Azcárraga Milmo); se dio el levantamiento de los pueblos zapatistas. Escogieron esa fecha como para demostrar que la memoria no había sido derrotada por una modernidad excluyente.


Ni el gobierno y los partidos de derecha, ni la izquierda o los sectores democráticos, teníamos la menor idea de que algo semejante iba a suceder. Sabíamos del rencor que se venía agolpando en el pecho de una manera soterrada, pero no pensábamos que se podría expresar de esta manera.


Empezamos a tratar de comprender. Por supuesto, no sólo no siempre entendíamos a cabalidad el conjunto de la nueva gramática de la rebeldía zapatista, sino que muchas ideas nos eran ajenas y, muchas veces, las malinterpretamos.


Lo más importante es que el 1 de enero fue una bocanada de aire fresco. Salimos a las calles no sólo para exigirle al gobierno parar la guerra, sino para evidenciar que todos los cantos al fin de la historia eran, antes que nada, vacíos discursos ideológicos.


La idea de que NO todo estaba perdido fue clave para comprender que, al final, esa rebelión no era sino una grieta por donde podíamos ver que todavía había muchas luchas por delante. Que la historia no sólo no había terminado, sino que era, todavía, una-muchas páginas en blanco.
Ahora podemos agregar que, para nosotros, la insurrección zapatista no es una efeméride, un evento que corre el peligro de ser deglutido por el carácter omnívoro del capitalismo. Que, a pesar de los intentos llevados a cabo por los medios de comunicación, el zapatismo no forma parte de la sociedad del espectáculo.


El zapatismo ha sido un proceso, efectivamente, lleno de varios momentos luminosos pero, antes que nada, ha sido un proceso ininterrumpido de luchas, acciones, experiencias que, encadenadas entre sí, han constituido una nueva práctica de la izquierda de abajo.


Entonces, a pesar de las veces que los comentaristas y analistas —que confunden su ilusión con la realidad— han dado por muerto al zapatismo, éste no sólo ha continuado sino que ha ido generando nuevos procesos sociales.


A lo interno, con el desarrollo de la autonomía (auténtico proceso de auto-organización sin paralelo en la historia, por lo menos de manera tan profunda y prolongada) y la construcción de nuevas relaciones sociales, es decir, de nuevas formas de vida. Y hacia afuera, al no buscar hegemonizar u homogeneizar ni dirigir a otros movimientos sociales.


Ubicándose siempre al lado de los perseguidos, humillados y ofendidos, en especial, de los más perseguidos, más humillados y más ofendidos.
No en función de la defensa en abstracto de la patria o de la nación, sino en función de los seres humanos que,viviendo abajo y más abajo, son considerados como prescindibles o como simple carne de cañón que no merece ninguna otra cosa que ir atrás de sus dirigentes siempre tan dispuestos a decirles cuándo levantar la mano. Esos seres humanos que son la esencia fundamental de la patria o de la nación.


Si alguien le preguntara a un zapatista: ¿Cuáles han sido tus mejores años? Éste contestaría: "los que vendrán". Porque algunas de las cosas más importantes que nos ha mostrado el zapatismo es su permanente voluntad de lucha, su capacidad organizativa y su convicción —a prueba de todo, incluso de la incomprensión de much@s— de que vamos a ganar.


Si la rebeldía zapatista —de la cual queremos ser cómplices— no es una fecha, ni un cumpleaños, ni un acontecimiento, ni algo petrificado, dogmático o terminado, entonces, es algo que se arma, se construye, se cimienta todos los días.


Si otros quieren darse por derrotados porque consideran que ya se perdió "la madre de todas las batallas", ése es su derecho. Nosotr@s preferimos la visión de que, como decían los estudiantes franceses del mayo de 1968: "esto no es más que el inicio, el combate continúa".
Mucha agua ha corrido bajo el puente desde el 1 de enero de 1994. Y muchos los ataques de los señores del dinero, la clase política y sus palafreneros, "intelectuales" de pacotilla que desde el primer día fueron contratados para una misión imposible: denigrar con cierta credibilidad a los pueblos zapatistas y a su ejército. Las plumas verde olivo se ofrecieron al mejor postor, desde el líbelo Nexos hasta lo que hoy es su espejo: el diario La Razón. Todos ellos han acogido a varios tinterillos proclives a exhibirse como lo que son: mercenarios que escriben con la mano derecha y cobran con la izquierda

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El impulso vital que venía de abajo fue escuchado y entendido sólo por una parte de toda la izquierda mexicana. La que no sufre de esa enfermedad del cuello que es la tortícolis, producto de tener la cabeza y la mirada siempre volteando hacia arriba, suspirando por un poder que —aunque nadie de ellos se ha dado cuenta— ya no existe, que es un holograma.


Por nuestro lado, los que mantuvimos el planteamiento rebelde de la Otra Izquierda decidimos, con la ayuda del ejemplo de los pueblos zapatistas, mantenernos abajo y a la izquierda. Empeñados en construir otra realidad, donde los mecanismos comunitarios de auto-organización sean el motor de las transformaciones prácticas y teóricas. Al lado de quienes viven en los sótanos y la planta baja del edificio capitalista.
Para lograr esa construcción fue necesario estar dispuest@s a reaprender muchas cosas, como lo veremos más adelante.

 

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En ese proceso en el que "el educador debe ser educado" reaprender ha sido fundamental.
Desde luego, el camino no ha sido fácil. Varios paradigmas teóricos del pensamiento de izquierda fueron puestos en cuestión:
La idea de una vanguardia que dirige desde el exterior al movimiento social.
La idea de que la teoría es algo exclusivo de los pensadores universitarios.
La idea de que la clase obrera es la única clase revolucionaria.
La idea de que lo que importa en el concepto lucha de clases, es el segundo elemento y no el primero.
La idea de que la diversidad y la diferencia es un estorbo para luchar juntos.
La idea de que el Estado es el único instrumento que se puede utilizar para cambiar de manera duradera las condiciones de vida y la organización social del pueblo

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La idea de que luchamos por una revolución socialista a la que se le debe firmar un cheque en blanco, dejando de lado las mal llamadas luchas minoritarias (indígenas, mujeres, homosexuales, lesbianas, otros amores, punks, etcétera).


La idea de la izquierda —que también tiene un pensamiento único— de que quien no cuadre en su visión es un enemigo.


Frente a esa crisis de paradigmas hemos comenzado a construir un pensamiento muy Otro. Lo primero ha sido romper con esa visión de que la política es una tarea que únicamente pueden acometer los especialistas. Que se trata de un discurso lleno de secretos arcanos no apto para la población en general.


Descubrimos poco a poco que existe otra teoría: la que nace del seno de los movimientos de verdad, aquéllos que no son golondrinas que no hacen verano. Que es ahí en las comunidades, los barrios, los ejidos, los pueblos, donde la gente comienza a reflexionar sobre el significado de tomar en sus manos el control de sus destinos y, a partir de ahí, a elaborar una teoría producida por ella misma.


Esa irrupción de los "peatones de la historia", como dicen los compañeros zapatistas, ha puesto en crisis a más de uno de los que se piensan a sí mismos como los poseedores del pensamiento político, de los que tienen "respuestas" para todo lo que pasa en el mundo, producto de una lectura profunda... de los periódicos. Desde luego, como siempre sucede, ningún pueblo les hace caso.

Las y los indocumentados de la política, los que no tienen papeles ni títulos universitarios son los que, desde hace ya varios años, están haciendo la verdadera teoría política.


La gran pregunta para los que se reivindican como organizaciones de vanguardia y para los que se consideran "formadores de opinión" es saber si van a tener la modestia de escuchar esas voces. Si van a ser capaces de bajar el volumen del estruendo que producen sus teorías, casi siempre producto de diseños analógicos, que son válidas para cualquier momento de la historia, es decir, para ninguno.


Aprender a escuchar solamente se logra cuando uno se calla. ¿Será posible que después de tantos años de hablar, la izquierda tenga la capacidad para callarse y escuchar? Las voces que vienen de abajo, aunque de pocos decibeles, son claras y nítidas. Solamente es indispensable inclinarse un poco y prestar atención.


Y, entonces, nos daremos cuenta que desde lo más profundo de la sociedad mexicana, cual torrente, están brotando tal nivel de ideas y pensamientos como los que hoy vemos en la Escuelita Zapatista. Si aguzamos el oído para mirar tendremos que reconocer que sí, es cierto, las nuevas generaciones de zapatistas son mucho más lúcidas y capaces que aquéllas que hicieron la insurrección. Las múltiples voces de las bases de apoyo zapatistas nos confirman que, a pesar del importante esfuerzo de su jefe militar y vocero, sólo logró trasmitirnos un pálido reflejo de lo que estaba pasando en territorio zapatista.


La riqueza de esa experiencia nos ha dado nuevas herramientas prácticas y teóricas. Es responsabilidad nuestra que su uso sea fructífero. Sabemos que no ha sido fácil, y estamos lejos de haberlo logrado, pero lo estamos intentando, realmente intentándolo. Y hoy podemos decir que aquí estamos.


Que no nos rendimos, que no nos vendemos, que no renegamos. Que, sin duda, nos hemos equivocado, pero hemos logrado preservar el fuego y separar la ceniza. Que ese fuego es hoy apenas un llama, a lo mejor una llamita, pero que todos los días es alimentado con dos cosas: las acciones destructivas de un poder neoliberal excluyente y rapaz que nos obliga a mantenernos en el imperativo categórico de eliminarlo, y la voluntad inquebrantable de lo que somos.


Todos los días con nuestra práctica y pensamiento velamos esa llama o llamita, que representa nuestra voluntad de luchar en contra de la explotación, el despojo, la represión y el desprecio, es decir, en contra de la esencia del capitalismo.


Que hacemos nuestras las siguientes palabras, que ustedes pronunciaron en el festival de la Digna Rabia:


"Permítanos contarles: El EZLN tuvo la tentación de la hegemonía y la homogeneidad. No sólo después del alzamiento, también antes. Hubo la tentación de imponer modos e identidades. De que el zapatismo fuera la única verdad. Y fueron los pueblos los que lo impidieron primero, y luego nos enseñaron que no es así, que no es por ahí. Que no podíamos suplir un dominio con otro y que debíamos convencer y no vencer a quienes eran y son como nosotros pero no son nosotros. Nos enseñaron que hay muchos mundos y que es posible y necesario el respeto mutuo...


"Y entonces lo que queremos decirles es que esta pluralidad tan la misma en la rabia, y tan diferente en sentirla, es el rumbo y el destino que nosotros queremos y les proponemos...


"No todos somos zapatistas (cosa que en algunos casos celebramos). Tampoco somos todos comunistas, socialistas, anarquistas, libertarios, punks, skatos, darks, y como cada quien nombre su diferencia..."
(Fragmentos del discurso del Subcomandante Insurgente Marcos: "Siete vientos en los calendarios y geografías de abajo").
Esa concepción nos interpela para ir formulando una respuesta. A continuación daremos unas ideas, que desde luego solamente son una reflexión inicial.

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"En la Sexta no decimos que todos los pueblos indios se entren al EZLN, ni decimos que vamos a dirigir obreros, estudiantes, campesinos, jóvenes, mujeres, otros, otras, otroas. Decimos que cada quien tiene su espacio, su historia, su lucha, su sueño, su proporcionalidad. Y decimos que entonces echemos trato para luchar juntos por el todo y por lo de cada quien y cada cual. Por echar trato entre nuestras respectivas proporcionalidades y el país que resulte, el mundo que se logre esté formado por los sueños de todos y cada uno de los desposeídos.


"Que ese mundo sea tan abigarrado, que no quepan las pesadillas que vivimos ninguno, ninguna, ningunoa, de abajo.


"Nos preocupa que en ese mundo parido por tanta lucha y tanta rabia se siga viendo a la mujer con todas las variantes de desprecio que la sociedad patriarcal ha impuesto; que se siga viendo como raros o enfermos o enfermoas y raroas a las diversas preferencias sexuales; que se siga asumiendo que la juventud debe ser domesticada, es decir, obligada a "madurar"; que los indígenas sigamos siendo despreciados y humillados o, en el mejor de los casos, enfrentados como los buenos salvajes a los que hay que civilizar.


"Vaya, nos preocupa que ese nuevo mundo no vaya a ser un clon del actual, o un transgénico o una fotocopia del que hoy nos horroriza y repudiamos. Nos preocupa, pues, que en ese mundo no haya democracia, ni justicia, ni libertad".

"Entonces les queremos decir, pedir, que no hagamos de nuestra fuerza una debilidad. El ser tantos y tan diferentes nos permitirá sobrevivir a la catástrofe que se avecina, y nos permitirá levantar algo nuevo. Les queremos decir, pedir, que eso nuevo sea también diferente".


(Fragmentos del discurso del Subcomandante Insurgente Marcos: "Siete vientos en los calendarios y geografías de abajo")

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¿Qué escribiríamos si hoy tuviéramos la pretensión de decir qué es lo que nos muestra la experiencia zapatista?


Cada vez que un hombre, una mujer, un niño o un anciano base de apoyo zapatista habla de su lucha, de su autonomía, de su resistencia hay una palabra que se repite con insistencia: organización. Pero ¿Cómo llegar a ella? El problema no se resuelve utilizando la palabra como una especie de "ábrete sésamo", buena para todo.


Tampoco se puede simplemente elevar a modelo lo que ellos mismos nos dicen que no es un modelo. Que ellos lo han hecho así, pero que otros modos habrá.


Si rechazamos el pensamiento único de la derecha, es imposible pensar que ahora vamos a implantar una especie de pensamiento único de la izquierda de abajo.


No, de lo que se trata es de aprender de las experiencias diarias que vamos trabajando. Y esas experiencias aunque semejantes no serán iguales. Pero, ¿habría algo que nos permitiera orientarnos en ese sinuoso camino?


Sí, hay varias cosas, por lo menos eso creemos nosotr@s.


Ubicarnos siempre al lado de los condenados de la tierra.


No mirar para arriba, pero tampoco para abajo. Buscar siempre echar miradas de complicidad a los lados, es decir adonde pertenecemos, a abajo.


Privilegiar la escucha al discurso. Dar oportunidad a que el abajo hable y nos diga lo que él sabe.


Entender que es inevitable que desde el poder y sus medios se van a realizar labores de linchamiento en contra de aquellos otr@s que desentonan, que no se cuadran ni cuadran: en contra de los rebeldes.


Rehuir la tentación de dirigir los movimientos. Esto siempre provoca vértigo. Siempre surge la pregunta de cómo se van a expresar los que luchan, la población que abajo habita, si no hay quien les dirija. Pues la respuesta siendo sencilla tiene una gran complejidad aceptarla: por ellos mismos.


Respetar las formas organizativas que cada quien se dé, aunque nos parezcan tortuosas y desesperadamente lentas. Cada quien su modo.
No perseguir las coyunturas que de arriba nos imponen, sino trabajar para crear nuestras propias coyunturas. Mover el tablero de la política quiere decir no respetar las reglas de lo "políticamente correcto". Aspiramos a ser "políticamente incorrectos".


Trabajar y construir en la diferencia. Generando espacios habitables donde las mujeres no sean hostigadas por el simple hecho de ser mujeres. Donde se acepte las diversas preferencias sexuales. Donde no se imponga una religión pero tampoco el ateísmo. Donde se promueva el encuentro de los diversos, de los otr@s.


Donde no nos auto limitemos porque la polis es mucho más complicada que la selva. Muchos han dicho que los zapatistas pueden hacer lo que hacen porque su sociedad no es compleja. Pero que en las grandes urbes vivimos una sociedad compleja que impide la posibilidad de que la gente tome el control de su destino. Eso ha sido teorizado, tanto desde la derecha como en la izquierda. Este "argumento" contiene dos estupideces: pensar que los pueblos zapatistas conforman una sociedad simple. Quien dice eso nunca ha pisado territorio zapatista, donde casi cada compañer@ es un municipio autónomo. Simplemente hay que recordar que en una Junta de Buen Gobierno conviven compañer@s que hablan hasta cuatro idiomas diferentes. La otra estupidez es achicar a los pueblos de las grandes ciudades y expropiarles su capacidad de decisión, por un problema técnico: la dificultad en la comunicación. Digo, esos mismos son los que cantan las glorias del Internet y las redes sociales.


En fin, éstas son solamente algunas ideas. Ni son todas y muy probablemente no sean las mejores.


La cuestión es que si como dicen algunos: la historia nos muerde la nuca, debemos voltearnos y comerle la nuca a la historia. Claro, todo esto hecho con gran serenidad y paciencia.


En ese proceso surgirán muchas experiencias de las cuales aprender. Aquí sí que "florecerán cien flores", que representen cien o más formas de organización diversa. No hay límites más que los que nos pongamos nosotros mismos.


En las palabras que recordamos de l@s compañer@s del EZLN durante el festival de la Digna Rabia, se ubica lo fundamental de lo que sería la nueva buena nueva: Sí, es verdad que el pueblo unido jamás será vencido, pero siempre y cuando se entienda que será en la diversidad que se construya el gran Nosotr@s que este país y el mundo necesita.


Por nuestro lado, finalmente, queremos decir que desde el 1 de enero de 1994 decidimos que nuestro futuro estaba al lado de nuestr@s herman@s y compañer@s zapatistas. Que no fuimos de los que buscaron simplemente tomarse la foto en el momento en que los medios de comunicación, y los que siempre persiguen la moda, acechaban a los dirigentes zapatistas, en especial al Subcomandante Insurgente Marcos.
Y hoy, casi 20 años después de su gran insurrección y 20 años después de que supimos que su rebelión era también la de nosotr@s, les decimos compañer@s zapatistas: aquí estamos, aquí seguiremos, buscando caminar con ustedes, hombro con hombro, como parte de la Sexta.

Les decimos que, efectivamente, nosotr@s también tenemos un objetivo muy modesto: cambiar la vida, cambiar el mundo.


Por todo lo anterior y por muchas otras razones y sinrazones, un grupo de hombres, mujeres, niñ@s, ancian@s, otr@s, hemos decidido organizarnos, porque hemos entendido que la rebeldía organizada es uno de los caminos, para nosotr@s el más importante, que sí nos llevan a donde queremos ir.


No a construir un camino único y sin obstáculos, sino uno donde nos encontremos a much@s otr@s y podamos trabajar junt@s sin que eso quiera decir que les digamos: "vengan a éste, el bueno es éste". Porque después de veinte años estamos aprendiendo que los caminos se hacen andando, en la acción y no en debates teóricos sin raíces prácticas.


Desde las visiones zapatistas del mundo, de México y de la vida, buscamos generar un marco común, un refugio habitable a nuestra rebeldía, una casamata que sea un punto de apoyo para poder continuar con nuestra labor del viejo topo (o mejor: de un escarabajo llamado Don Durito de la Lacandona) que corroe los cimientos del capital.


Por eso, nosotr@s, rebeldes e insumis@s, manifestamos nuestra voluntad de caminar junto a l@s zapatistas y nuestro deseo de ser sus compañer@s. Les decimos que vamos a poner todo el empeño en ello y que, efectivamente, en la larga noche que ha sido lo que algunos llaman día, tarde que temprano "noche será el día que será el día".


Afuera ya no es medianoche... ya se mira el horizonte.


México, diciembre de 2013.

Informacion adicional

  • Antetítulo Carta al Ejército Zapatista de Liberación Nacional
  • Autor Sergio Rodríguez Lascano
  • País México
  • Región Norte América
  • Fuente Rebelión
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Publicado en Internacional

Quizás el imperio creyó que nuestro pueblo no haría honor a su palabra cuando, en días inciertos del pasado siglo, afirmamos que si incluso la URSS desaparecía Cuba seguiría luchando.


La Segunda Guerra Mundial estalló cuando, el 1ro. de septiembre de 1939, el nazi-fascismo invadió Polonia y cayó como un rayo sobre el pueblo heroico de la URSS, que aportó 27 millones de vidas para preservar a la humanidad de aquella brutal matanza que puso fin a la vida de más de 50 millones de personas.


La guerra es, por otro lado, la única actividad a lo largo de la historia que el género humano nunca ha sido capaz de evitar; lo que llevó a Einstein a responder que no sabía cómo sería la Tercera Guerra Mundial, pero la Cuarta sería con palos y piedras.


Sumados los medios disponibles por las dos más poderosas potencias, Estados Unidos y Rusia, disponen de más de 20 000 —veinte mil— ojivas nucleares. La humanidad debiera conocer bien que, tres días después de la asunción de John F. Kennedy a la presidencia de su país, el 20 de enero de 1961, un bombardero B-52 de Estados Unidos, en vuelo de rutina, que transportaba dos bombas atómicas con una capacidad destructiva 260 veces superior a la utilizada en Hiroshima, sufrió un accidente que precipitó el aparato hacia tierra. En tales casos, equipos automáticos sofisticados aplican medidas que impiden el estallido de las bombas. La primera cayó a tierra sin riesgo alguno; la segunda, de los 4 mecanismos, tres fallaron, y el cuarto, en estado crítico, apenas funcionó; la bomba por puro azar no estalló.


Ningún acontecimiento presente o pasado que yo recuerde o haya oído mencionar, como la muerte de Mandela, impactó tanto a la opinión pública mundial; y no por sus riquezas, sino por la calidad humana y la nobleza de sus sentimientos e ideas.


A lo largo de la historia, hasta hace apenas un siglo y medio y antes de que las máquinas y robots, a un costo mínimo de energías, se ocuparan de nuestras modestas tareas, no existían ninguno de los fenómenos que hoy conmueven a la humanidad y rigen inexorablemente a cada una de las personas: hombres o mujeres, niños y ancianos, jóvenes y adultos, agricultores y obreros fabriles, manuales o intelectuales. La tendencia dominante es la de instalarse en las ciudades, donde la creación de empleos, transporte y condiciones elementales de vida, demandan enormes inversiones en detrimento de la producción alimentaria y otras formas de vida más razonables.


Tres potencias han hecho descender artefactos en la Luna de nuestro planeta. El mismo día en que Nelson Mandela, envuelto en la bandera de su patria, fue inhumado en el patio de la humilde casa donde nació hace 95 años, un módulo sofisticado de la República Popular China descendía en un espacio iluminado de nuestra Luna. La coincidencia de ambos hechos fue absolutamente casual.
Millones de científicos investigan materias y radiaciones en la Tierra y el espacio; por ellos se conoce que Titán,

una de las lunas de Saturno, acumuló 40 —cuarenta— veces más petróleo que el existente en nuestro planeta cuando comenzó la explotación de este hace apenas 125 años, y al ritmo actual de consumo durará apenas un siglo más.


Los fraternales sentimientos de hermandad profunda entre el pueblo cubano y la patria de Nelson Mandela nacieron de un hecho que ni siquiera ha sido mencionado, y de lo cual no habíamos dicho una palabra a lo largo de muchos años; Mandela, porque era un apóstol de la paz y no deseaba lastimar a nadie. Cuba, porque jamás realizó acción alguna en busca de gloria o prestigio.


Cuando la Revolución triunfó en Cuba fuimos solidarios con las colonias portuguesas en África, desde los primeros años; los Movimientos de Liberación en ese continente ponían en jaque al colonialismo y el imperialismo, luego de la Segunda Guerra Mundial y la liberación de la República Popular China —el país más poblado del mundo—, tras el triunfo glorioso de la Revolución Socialista Rusa.


Las revoluciones sociales conmovían los cimientos del viejo orden. Los pobladores del planeta, en 1960, alcanzaban ya los 3 mil millones de habitantes. Parejamente creció el poder de las grandes empresas transnacionales, casi todas en manos de Estados Unidos, cuya moneda, apoyada en el monopolio del oro y la industria intacta por la lejanía de los frentes de batalla, se hizo dueña de la economía mundial. Richard Nixon derogó unilateralmente el respaldo de su moneda en oro, y las empresas de su país se apoderaron de los principales recursos y materias primas del planeta, que adquirieron con papeles.


Hasta aquí no hay nada que no se conozca.


Pero, ¿por qué se pretende ocultar que el régimen del Apartheid, que tanto hizo sufrir al África e indignó a la inmensa mayoría de las naciones del mundo, era fruto de la Europa colonial y fue convertido en potencia nuclear por Estados Unidos e Israel, lo cual Cuba, un país que apoyaba las colonias portuguesas en África que luchaban por su independencia, condenó abiertamente?


Nuestro pueblo, que había sido cedido por España a Estados Unidos tras la heroica lucha durante más de 30 años, nunca se resignó al régimen esclavista que le impusieron durante casi 500 años.


De Namibia, ocupada por Sudáfrica, partieron en 1975 las tropas racistas apoyadas por tanques ligeros con cañones de 90 milímetros que penetraron más de mil kilómetros hasta las proximidades de Luanda, donde un Batallón de Tropas Especiales cubanas —enviadas por aire— y varias tripulaciones también cubanas de tanques soviéticos que estaban allí sin personal, las pudo contener. Eso ocurrió en noviembre de 1975, 13 años antes de la Batalla de Cuito Cuanavale.


Ya dije que nada hacíamos en busca de prestigio o beneficio alguno. Pero constituye un hecho muy real que Mandela fue un hombre íntegro, revolucionario profundo y radicalmente socialista, que con gran estoicismo soportó 27 años de encarcelamiento solitario. Yo no dejaba de admirar su honradez, su modestia y su enorme mérito.


Cuba cumplía sus deberes internacionalistas rigurosamente. Defendía puntos claves y entrenaba cada año a miles de combatientes angolanos en el manejo de las armas. La URSS suministraba el armamento. Sin embargo, en aquella época la idea del asesor principal por parte de los suministradores del equipo militar no la compartíamos. Miles de angolanos jóvenes y saludables ingresaban constantemente en las unidades de su incipiente ejército. El asesor principal no era, sin embargo, un Zhúkov, Rokossovski, Malinovsky u otros muchos que llenaron de gloria la estrategia militar soviética. Su idea obsesiva era enviar brigadas angolanas con las mejores armas al territorio donde supuestamente residía el gobierno tribal de Savimbi, un mercenario al servicio de Estados Unidos y Sudáfrica, que era como enviar las fuerzas que combatían en Stalingrado a la frontera de la España falangista que había enviado más de cien mil soldados a luchar contra la URSS. Ese año se estaba produciendo una operación de ese tipo.


El enemigo avanzaba tras las fuerzas de varias brigadas angolanas, golpeadas en las proximidades del objetivo adonde eran enviadas, a 1 500 kilómetros aproximadamente de Luanda. De allí venían perseguidas por las fuerzas sudafricanas en dirección a Cuito Cuanavale, antigua base militar de la OTAN, a unos 100 kilómetros de la primera Brigada de Tanques cubana.


En ese instante crítico el Presidente de Angola solicitó el apoyo de las tropas cubanas. El Jefe de nuestras fuerzas en el Sur, General Leopoldo Cintra Frías, nos comunicó la solicitud, algo que solía ser habitual. Nuestra respuesta firme fue que prestaríamos ese apoyo si todas las fuerzas y equipos angolanos de ese frente se subordinaban al mando cubano en el Sur de Angola. Todo el mundo comprendía que nuestra solicitud era un requisito para convertir la antigua base en el campo ideal para golpear a las fuerzas racistas de Sudáfrica.


En menos de 24 horas llegó de Angola la respuesta positiva.


Se decidió el envío inmediato de una Brigada de Tanques cubana hacia ese punto. Varias más estaban en la misma línea hacia el Oeste. El obstáculo principal era el fango y la humedad de la tierra en época de lluvia, que había que revisar metro a metro contra minas antipersonales. A Cuito, fue enviado igualmente el personal para operar los tanques sin tripulación y los cañones que carecían de ellas.


La base estaba separada del territorio que se ubica al Este por el caudaloso y rápido río Cuito, sobre el que se sostenía un sólido puente. El ejército racista lo atacaba desesperadamente; un avión teleguiado repleto de explosivos lograron impactarlo sobre el puente e inutilizarlo. A los tanques angolanos en retirada que podían moverse se les cruzó por un punto más al Norte. Los que no estaban en condiciones adecuadas fueron enterrados, con sus armas apuntando hacia el Este; una densa faja de minas antipersonales y antitanques convirtieron la línea en una mortal trampa al otro lado del río. Cuando las fuerzas racistas reiniciaron el avance y chocaron contra aquella muralla, todas las piezas de artillería y los tanques de las brigadas revolucionarias disparaban desde sus puntos de ubicación en la zona de Cuito.


Un papel especial se reservó para los cazas Mig-23 que, a velocidad cercana a mil kilómetros por hora y a 100 —cien— metros de altura, eran capaces de distinguir si el personal artillero era negro o blanco, y disparaban incesantemente contra ellos.


Cuando el enemigo desgastado e inmovilizado inició la retirada, las fuerzas revolucionarias se prepararon para los combates finales.
Numerosas brigadas angolanas y cubanas se movieron a ritmo rápido y a distancia adecuada hacia el Oeste, donde estaban las únicas vías amplias por donde siempre los sudafricanos iniciaban sus acciones contra Angola. El aeropuerto sin embargo estaba aproximadamente a 300 —trescientos— kilómetros de la frontera con Namibia, ocupada totalmente por el ejército del Apartheid.


Mientras las tropas se reorganizaban y reequipaban se decidió con toda urgencia construir una pista de aterrizaje para los Mig-23. Nuestros pilotos estaban utilizando los equipos aéreos entregados por la URSS a Angola, cuyos pilotos no habían dispuesto del tiempo necesario para su adecuada instrucción. Varios equipos aéreos estaban descontados por bajas que a veces eran ocasionadas por nuestros propios artilleros u operadores de medios antiaéreos. Los sudafricanos ocupaban todavía una parte de la carretera principal que conduce desde el borde de la meseta angolana a Namibia. En los puentes sobre el caudaloso río Cunene, entre el Sur de Angola y el Norte de Namibia, comenzaron en ese lapso con el jueguito de sus disparos con cañones de 140 milímetros que le daba a sus proyectiles un alcance cercano a los 40 kilómetros. El problema principal radicaba en el hecho de que los racistas sudafricanos poseían, según nuestros cálculos, entre 10 y 12 armas nucleares. Habían realizado pruebas incluso en los mares o en las áreas congeladas del Sur. El presidente Ronald Reagan lo había autorizado, y entre los equipos entregados por Israel estaba el dispositivo necesario para hacer estallar la carga nuclear. Nuestra respuesta fue organizar el personal en grupos de combate de no más de 1 000 —mil— hombres, que debían marchar de noche en una amplia extensión de terreno y dotados de carros de combate antiaéreos.


Las armas nucleares de Sudáfrica, según informes fidedignos, no podían ser cargadas por aviones Mirage, necesitaban bombarderos pesados tipo Canberra. Pero en cualquier caso la defensa antiaérea de nuestras fuerzas disponía de numerosos tipos de cohetes que podían golpear y destruir objetivos aéreos hasta decenas de kilómetros de nuestras tropas. Adicionalmente, una presa de 80 millones de metros cúbicos de agua situada en territorio angolano había sido ocupada y minada por combatientes cubanos y angolanos. El estallido de aquella presa hubiese sido equivalente a varias armas nucleares.


No obstante, una hidroeléctrica que usaba las fuertes corrientes del río Cunene, antes de llegar a la frontera con Namibia, estaba siendo utilizada por un destacamento del ejército sudafricano.


Cuando en el nuevo teatro de operaciones los racistas comenzaron a disparar los cañones de 140 milímetros, los Mig-23 golpearon fuertemente aquel destacamento de soldados blancos, y los sobrevivientes abandonaron el lugar dejando incluso algunos carteles críticos contra su propio mando. Tal era la situación cuando las fuerzas cubanas y angolanas avanzaban hacia las líneas enemigas.


Supe que Katiuska Blanco, autora de varios relatos históricos, junto a otros periodistas y reporteros gráficos, estaban allí. La situación era tensa pero nadie perdió la calma.


Fue entonces que llegaron noticias de que el enemigo estaba dispuesto a negociar. Se había logrado poner fin a la aventura imperialista y racista; en un continente que en 30 años tendrá una población superior a la de China e India juntas.


El papel de la delegación de Cuba, con motivo del fallecimiento de nuestro hermano y amigo Nelson Mandela, será inolvidable.


Felicito al compañero Raúl por su brillante desempeño y, en especial, por la firmeza y dignidad cuando con gesto amable pero firme saludó al jefe del gobierno de Estados Unidos y le dijo en inglés: "Señor presidente, yo soy Castro".


Cuando mi propia salud puso límite a mi capacidad física, no vacilé un minuto en expresar mi criterio sobre quien a mi juicio podía asumir la responsabilidad. Una vida es un minuto en la historia de los pueblos, y pienso que quien asuma hoy tal responsabilidad requiere la experiencia y autoridad necesaria para optar ante un número creciente, casi infinito, de variantes.


El imperialismo siempre reservará varias cartas para doblegar a nuestra isla aunque tenga que despoblarla, privándola de hombres y mujeres jóvenes, ofreciéndole migajas de los bienes y recursos naturales que saquea al mundo.


Que hablen ahora los voceros del imperio sobre cómo y por qué surgió el Apartheid.

Fidel Castro Ruz
Diciembre 18 de 2013
8 y 35 p.m.

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Sábado, 07 de Diciembre de 2013 08:30

El subversivo

El viejito que sonríe en la foto fue un duro guerrillero que soportó torturas y 27 años de cárcel. Ese hombre negro apacible y encanecido fue de los duros que rechazó la libertad cuando le pusieron como condición que se declarara en contra de la lucha armada del Congreso Nacional Africano. Nelson Mandela creció como líder de las luchas de su pueblo en Sudáfrica desplazando a los dirigentes más conciliadores con el régimen brutal del apartheid.

 

Eran los años '50 y '60 y en los Estados Unidos la segregación racial estaba instalada por ley. Sin embargo, era considerado el emblema de la democracia en el mundo. Si Estados Unidos era mostrado como el país más democrático del mundo a pesar de la segregación en la educación, los trabajos, el transporte y hasta en los baños, ¿por qué no habría de serlo también Su-dáfrica con su apartheid? Para los cánones de esos años, Estados Unidos y Sudáfrica eran países democráticos, igual que los raquíticos gobiernos latinoamericanos acogotados por sus fuerzas armadas.


Se repiten los discursos de Mandela sobre el sueño de una gran nación sudafricana donde todos los hombres fueran iguales sin importar el color de su piel. Pero cuando Mandela decía esa frase en aquellos años, no estaba pensando en la democracia real de esa época, en la supuesta democracia norteamericana o en la sudafricana. Estaba pensando en otras formas políticas que se relacionaban con procesos similares al argelino o al cubano u otros procesos emancipadores de la época, ya fueran "democracias populares", "repúblicas democráticas" o socialismo africano.


Nadie pensaba que la democracia de los países escandinavos podía ser operativa en países que arrastraban una larga historia de colonialismo, marginación y explotación. Sin embargo, había una diferencia entre el proceso sudafricano y otros que se desarrollaban en Africa, donde la mayoría trataba de liberarse del yugo colonial. Allí, en cambio, se luchaba contra la dominación blanca. Pero todos pensaban que los cambios solamente vendrían con procesos revolucionarios.


Eran las ideas y las herramientas de ese momento histórico, las que surgían de esa circunstancia. No se podía confiar en la democracia de los blancos o de los militares o en que los poderosos entregaran mansamente sus privilegios. Mandela, Oliver Tambo, Walter Sisulu y otros jóvenes de la Liga Juvenil del Congreso Nacional Africano desplazaron a principios de los '60 a los dirigentes que proponían formas pacíficas de lucha, en las que ellos también habían participado, y fundaron Lanza de la Nación, que era la formación guerrillera del CNA.


Sudáfrica también era diferente a los demás procesos africanos en otros aspectos. La lucha armada no fue centralmente de guerrilla en la selva. El CNA era un movimiento popular de masas con mucha concentración urbana. La lucha armada consistió centralmente en atentados explosivos en las ciudades o en infraestructura, articulados con huelgas e insurrecciones. Mandela y Sisulu estuvieron presos la mayor parte del tiempo y Oliver Tambo exiliado.


El CNA no era africanista, por eso se repite mucho la frase de Mandela cuando dijo que "siempre luché contra la dominación blanca y siempre luché también contra la dominación negra". No era africanista porque, a pesar de que centralmente la lucha era contra el apartheid, tenía un fuerte componente ideológico. El CNA tenía influencias marxistas soviéticas y chinas, al igual que todos los líderes anticolonialistas africanos de esa época, desde Patrice Lumumba en el Congo hasta Samora Machel en Mozambique.


Machel era un marxista ortodoxo, dirigente del Frente de Liberación de Mozambique (Frelimo) y llegó al poder aliado a los soviéticos en 1974 después de la Revolución de los Claveles en Portugal. Fue asesinado en un atentado y su viuda, Graca Machel, se convirtió varios años después, en 1998, en la última esposa de Mandela. Otro aspecto particular del CNA era que Mandela había integrado también a blancos y a indios. Paradójicamente, mientras el gobierno de Israel apoyaba al gobierno racista blanco y le vendía armas, varios judíos sudafricanos, entre ellos Denis Goldberg, Lionel Berstein y Harold Wolpe, lucharon junto a Mandela en Lanza de la Nación.


Los poderes y las fuerzas que representan los principales líderes del mundo que el jueves hicieron conocer sus condolencias por la muerte de Mandela y lo elevaron al rango de ejemplo para la humanidad, durante su lucha lo consideraron subversivo y terrorista. No era para nada políticamente correcto. Muchas de esas fuerzas y poderes fueron cómplices de su encarcelamiento y tortura.


Mandela es el duro luchador y al mismo tiempo es el gran pacifista que advirtió la prioridad de la integración enun país dominado salvajemente por una minoría blanca. Una cosa no se puede separar de la otra. Para hacer lo que hizo en el poder, antes tuvo que luchar como lo hizo. Es difícil unir esas dos facetas que se muestran como polos que se contradicen. Si en la primera etapa de su vida hubiera actuado como lo hizo en la segunda, hubiera sido cómplice de la explotación blanca. Si al salir de la cárcel hubiera mantenido la intransigencia que lo caracterizó en la lucha, hubiera llevado a Sudáfrica a una catástrofe.

 

Pero el cambio no se produjo porque llegó al poder, sino porque su llegada al poder fue parte de un reacomodo que se estaba produciendo en todo el mundo al finalizar la Guerra Fría y asentarse el proceso de globalización donde el mundo se convirtió en un solo mercado.


Uno de los grandes problemas de las revoluciones en Angola o en Mozambique había sido que provocaron el éxodo masivo de la población blanca, con lo cual se quedaron sin profesionales ni empresas. En Sudáfrica la economía estaba en manos de los blancos, que a su vez eran la inmensa mayoría de los profesionales. La población blanca y la población negra estaban condenadas a vivir en paz. Mandela fue concesivo en muchos aspectos, sobre todo con los juicios de la verdad, porque la emigración masiva de los blancos hubiera significado la bancarrota y el fracaso de la lucha contra el apartheid. En 1974 Mozambique fue rescatada por la URSS. En los años '90, cuando Mandela llegó al poder, la URSS ya no existía y los términos del comercio mundial estaban más o menos regidos por la OMC.


Robert Mugabe, otro gran líder africano, fue más rígido y en la actualidad Zimbabwe (ex Rodhesia del Sur, vecina a Sudáfrica) está aislada y con fuertes problemas económicos.


Mandela era un hombre mayor. Sabía que le quedaban pocos años útiles de vida y los usó para consolidar la salida del apartheid en una Sudáfrica multirracial. Sabía que dejaba un país con profundas desi-gualdades, pero se dio cuenta de que su tiempo estaba acotado a consolidar la monumental victoria que había logrado. Fue su legado a las nuevas generaciones, las que deberán ocupar su puesto en la lucha contra la miseria y las injusticias que aún subsisten. Así el antiguo terrorista y subversivo que no merecía más que una visita cada seis meses durante 27 años se convirtió en el héroe moral de la nueva era.


Mandela fue una expresión muy particular, difícil de equiparar por su dimensión humana, pero en general hay ciertos rasgos similares con los procesos que se generaron en América latina al comenzar el siglo. Miguel Brascó cuenta una anécdota de su visita a Johannesburgo en los '60. "El problema –le dijo a un sudafricano blanco– es que aquí no votan los negros." "Tengo entendido que en su país tampoco", le respondió el hombre un poco molesto. Se refería a que el peronismo estuvo proscripto durante 18 años.


Expresiones, reflejos, continuidades o rescoldos de lo que en determinado momento histórico fue condenado por subversivo y terrorista llegaron a los gobiernos por medios democráticos. Expresiones de los trabajadores combativos en Brasil o en Venezuela, de los pueblos originarios en Bolivia, de los tupamaros en Uruguay, de la Juventud Peronista en Argentina, de los curas tercermundistas en Paraguay o de los allendistas chilenos aparecieron con mayor o menor fuerza, con mayor o menor eficacia, como una opción de poder concreto para amplios sectores populares que habían sido marginados por la aplicación de las ideas hegemónicas del neoliberalismo. Cada una de esas experiencias históricas había dejado un reservorio de valores de lucha y resistencia que sirvieron para la construcción de nuevas opciones. Había restos vivos de lo que parecía perdido y arrasado por las represiones, las cárceles y los exilios.

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  • Autor Luis Bruschtein
  • País Sudáfrica
  • Región África
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Jueves, 31 de Octubre de 2013 08:21

Robert Redford y la ética del activismo

Robert Redford mira hacia atrás, hacia los años del activismo estudiantil contra el Gobierno de EE.UU. y su política en la Guerra de Vietnam, para retratar la situación ahora, o mejor dicho, para hacer la radiografía de la generación de los jóvenes del mundo occidental, buscar sus motivaciones, calcular su fuerza y, sobre todo, preguntarse si son un posible relevo hoy. Lo hace en su película Pacto de silencio (The Company you Keep), un thriller que dirige y protagoniza y con el que recupera la memoria de los Weatherman, conocidos también como The Weather Underground, una organización radical de izquierdas de los setenta que llegó a poner bombas en edificios públicos, asegurándose de que no moriría nadie en esas acciones.

 

El actor y director, que ha reunido un reparto de auténtico lujo para esta película -Susan Sarandon, Julie Christie, Nick Nolte, Brendan Gleeson, Shia LaBeouf, Richard Jenkins...- propone al espectador una reflexión acerca del uso de la violencia, la necesidad de buscar la verdad y la importancia de mantener la esperanza en la posibilidad del cambio. Son cuestiones que surgen de la historia de Jim Grant, un abogado especializado en derechos civiles, que tiene que abandonar a su hija y su vida de los últimos treinta años, cuando un periodista desvela su auténtica identidad, la de un antiguo radical antibelicista de los setenta, fugitivo buscado por asesinato (en esta ficción hay un muerto en una de las acciones de los Weatherman).


Movimientos estudiantiles

 

"Tengo la sensación de que América siempre quiere resolver las cosas muy deprisa, sin pensar en los costes o las consecuencias, o en cómo eso afecta a las vidas de las personas. Y yo cada vez estoy más y más interesado en las zonas grises, donde las cosas no son nada fáciles de cuantificar", dijo recientemente el veterano actor y director refiriéndose a esta película y a aquel grupo estudiantil. Son declaraciones de una entrevista donde reconocía que, aunque no participó en aquellos movimientos en su juventud, siempre simpatizó con ellos.
La postura de Redford en Pacto de silencio es clarísima. Hay que pelear, hay que luchar por lo que creemos, hay que involucrarse en la creación de un mundo mejor y son los jóvenes los que deben liderar esa batalla. Pero el mensaje se tropieza con algunos enemigos a lo largo del camino y uno de los peores es el que él mismo crea al enfrentar su personaje con el que interpreta Shia LaBeoauf, el de Ben Shepard, uno de los periodistas más aborrecibles del cine de los últimos años.


Pensado para ser el hombre que toma el relevo del personaje principal, Redford presenta a Shepard como un reportero de periódico local, muy ambicioso y absolutamente carente de ninguna ética del periodismo. Compra información con total naturalidad, miente, hace promesas falsas... "Ahora me explicó por qué el periodismo ha muerto", es una de las frases que al comienzo de la historia le dedica el personaje de Jim Grant. La intención es llevar a este joven periodista por un recorrido de reconocimiento de la verdad hasta convertirle en el 'relevo' y en el símbolo de la nueva generación de luchadores democráticos. El problema es que cuando el proceso ha terminado, ya no hay tiempo para empatizar con el personaje.


La posibilidad de cambiar el mundo


El discurso de Redford es ineficaz justamente por esa pérdida de pulso cinematográfico, sin embargo, sí funciona desde otros ángulos. Pacto de silencio es una reivindicación de la solidaridad, el trabajo en equipo y, sobre todo, la lealtad. Los miembros de aquel grupo radical jamás se han delatado unos a otros, siempre se han respetado y han sido capaces de discutir civilizadamente las estrategias de acción. Algunos han desistido de sus sueños, pero otros aún creen en ellos.


"Yo sigo creyendo en la posibilidad de cambiar el mundo", sentencia Mimi Lurie, la activista a la que da vida Julie Christie, una actriz que, por cierto, siempre ha dejado constancia de su postura progresista. En la película, es el personaje determinante, el que finalmente debe decidir. Es una mujer que ha apostado por mantenerse en la lucha a pesar del paso de los años. "Es también una fugitiva, pero cree que entregarse sería como colaborar con las fuerzas contra las que luchaba; sería como aceptar sus convenciones -dice-. Mucha gente podría pensar que es estrecha de miras, cuando lo cierto es que ve mucho más allá. Ha elegido lo que cree que va a ser la manera más efectiva de operar, mientas que la mayoría de las personas siguen lo que les mandan. Esa es la verdadera estrechez de miras. Al final lo que tiene es una integridad descomunal. Diría que es una integridad 'dolorosa' porque la integridad es un asunto doloroso".

 

"Comerciar honradamente con marihuana es un delito, pero lo de las preferentes es legal". Así define este personaje el mundo que desprecia y que quiere cambiar, un mundo al que también se enfrenta Redford desde su postura de cineasta, desde la que formula -con más o menos efectividad- preguntas necesarias. "Pensé que ésta era una buena historia y que ofrecía la oportunidad de ver el interior de un acontecimiento que es parte de la historia americana", afirma y añade: "Por otro lado, tenía a muchos amigos que estuvieron involucrados en aquellos movimientos. Vi lo que estaba ocurriendo, podía ver lo bueno de todo ello. La razón por la que la gente era tan apasionada era porque había una corriente entonces..."


Aquí, Redford recupera la memoria de aquellos estudiantes que lucharon para terminar con la guerra de Vietnam, los presenta como alternativa posible hoy, y, con ellos, además rememora los versos de la canción de Dylan que dieron nombre a ese grupo radical: "You don't need a weather man / to know which way the wind blows" ("No necesitas al hombre del tiempo para saber de qué lado sopla el viento").

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  • Autor BEGOÑA PIÑA
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Jueves, 24 de Octubre de 2013 11:11

Pasado y vigencia de las luchas sociales

Entre los territorios más nombrados de Bogotá, con eco sobre todo el país, está el de Ciudad Bolívar. En éste, como en otras periferias urbanas, persiste la ausencia de trabajo digno –lo que transforma al rebusque, de solución temporal a regla para sobrevivir–, la minería destruye sus montañas y reduce el paisaje a un triste espectáculo de arenas movidas y cimas peladas, cuencas y microcuencas viven un lento pero persistente proceso destructivo y de muerte, y las miles de familias desplazadas que sin tregua continúan asentándose en él experimentan en carne propia que entre la democracia de palabra y la de hecho existe un gran trecho.

 

En esta parte de la ciudad, como en otras localidades donde se concentran los negados de siempre, a pesar de todo lo que ofrecen quienes detentan el poder desde siempre, se percibe con facilidad que la ciudad ha sido planeada desde hace décadas por unos pocos, de acuerdo a sus intereses y su modelo de control y dominio.

 

        

La localidad, algunas organizaciones...

 

El caso de Ciudad Bolívar es resultado de la injusticia hecha modelo territorial. Millares de historias de vida entrecruzadas por el conflicto social y armado, que a pesar de sus pesares se han tejido en forma de organización comunitaria, resistencia al miedo y a la exclusión. Senda de memoria y presente que tiene como resonancia el Paro Cívico local de 1993, donde la creatividad popular y la dignidad de sus habitantes desencadenaron logros y aire renovado tras las esperanzas de una vida mejor, sellando nuevas agendas de lucha las que incluso hoy se retoman y marcan un horizonte en el devenir del activismo local.

 

Horizonte hoy señalado y marcado por en procesos de articulación barrial, donde las comunidades parten de la dura realidad que viven para pronunciarse, organizarse y emplazar a los gobiernos de turno, amplificadora condición que toma cuerpo, por ejemplo, en la Mesa Técnica del barrio La Estancia y en el Comité de Vida Digna. El primero, proceso organizativo comunal que desde hace varios años encamina la lucha por mejores condiciones de vida de un importante sector de la Localidad 19 de Bogotá, con temas como vivienda, cultura, deporte, y la inversión prioritaria para la población que vive en zonas de alto riesgo. El segundo, Comité con agendas como recuperación integral de quebradas, soberanía alimentaria, movilidad, vías, espacios públicos, titulación de predios, educación y cultura.

 

Esfuerzo organizativo y reivindicativo que se vio fortalecido en los pasados meses de agosto y septiembre, en el marco del paro nacional agrario, al concretarse la coordinación de las nueve veredas que son parte de esta Localidad, coordinación que fortaleció los lasos de unidad, defensa del territorio rural, de la producción campesina y oposición férrea a la expansión del basurero Doña Juana, este último aspecto ratificado en la encuesta aplicada por el colectivo Vida Digna a los pobladores de Mochuelo Bajo.

 

Encuesta en la cual, de los 472 preguntados(as) por el principal problema de la localidad, 209 de estos que el mismo es el basurero Doña Juana; para enfatizar que las comunidades de Ciudad Bolívar desconocen cualquier actor que pretenda imponer la continuidad de megaproyectos de muerte.

 

La esperanza

 

Escenarios comunitarios valiosos que defienden el territorio, la vida, el agua, el alimento, lo público, al campesinado, al joven y las comunidades, abriendo camino entre los obstáculos del formalismo institucional, la cooptación, la paquidermia en la inversión estatal y la acción de las llamadas "fuerzas oscuras".

 

Como diría Antonio García respecto a los comuneros "no conocían a Rousseau, ni a Montesquieu... pero lo cierto es que dieron una batalla decisiva contra el absolutismo que obligaron al soberano a pactar y compartir con ellos su soberanía". De igual manera, las organizaciones comunitarias de esta parte del territorio distrital pueden allanar la unidad social y de acción, así como la unidad de gobierno y la unidad política en contravía del sectarismo y grupismo que debilita los logros del movimiento social, ganando la iniciativa por medio de la cual se puede emplazar al gobierno local y distrital para que escuchen y apliquen las agendas comunitarias, soporte de un gobierno de verdad participativo y democrático.

 

Proceso de liderazgo comunitario inaplazable, que requiere de su expansión geográfica y social, donde las agendas conjuntas se articulen con procesos distritales y nacionales que redunden en el emplazamiento de las fuerzas de dominación que mantienen la injusticia y la desigualdad en el territorio nacional.

 


 

 

Recuadro


Los impactos que genera la industria extractiva dentro del Parque Industrial y Minero*

 

Aire. La explotación minera produce sustancias tales como material particulado, gases de combustión (monóxidos y dióxidos de carbono, producto del tipo de material empleado, además los diferentes tipos de hornos (Hoffman, fuego dormido, Colmena y Árabe) generan contaminantes que se mezclan con el aire creando un factor de riesgo para la salud de trabajadores y habitantes de la zona.

Los productos contaminantes que generan este tipo de industrias son: oxido de carbono, de azufre, vapores, material particulado y olores desagradables.

Agua. Debido a que la mayoría de las industrias se encuentran fuera del perímetro de servicio público de alcantarillado, las aguas residuales provenientes de las unidades sanitarias, cocinas , etc., son dispuestas en pozos sépticos o a las quebradas cercanas: quebrada Trompeta, Caño Grande, etcétera.

Tan solo 8 de las industrias visitadas cuentan con pozo séptico, el resto realizan vertimiento directo a las quebradas.
Suelo. Las actividades industriales como tal siempre ocasionan un impacto en la medida en que se le da un cambio al uso del suelo. En esta clase de industria –debido al uso de aceites y combustibles para el funcionamiento y lubricación de la maquinaria– se presentan derrames.

En la actividad de descapote y extracción del material las características del suelo tienen un proceso de cambio.
Existe deterioro de vías de acceso por circulación de vehículos pesados afectando el aire por la presencia de partículas y de ruido para los trabajadores y personas que habitan en esta zona

Población. Existe una población expuesta determinada por los trabajadores, y algunas familias que habitan como celadores o como habitantes vecinos expuestos 24 horas continuas.

Los terrenos prácticamente son de uso industrial, de transformación de arcilla (ladrilleras); se observa cercas naturales (quebradas y bosques), zonas de invasión en las partes altas, algunos de los habitantes no aceptan la presencia de las ladrilleras y lo viven como una amenaza a la salud.

Fauna y flora. Se observa la presencia de bosques de eucaliptos que según refieren los industriales fueron sembrados por ellos hace más o menos 20 años; hay alteraciones generales en detrimento del ecosistema principalmente de las especies nativas de la zona. Existe un área demarcada por cada una de estas, sin algunas tienen cercas vivas. Presencia de perros en las diferentes industriales los cuales actúan como celadores del predio.

Salud. Se desconoce qué tipo de enfermedades prevalentes se presenta en los trabajadores expuestos; refieren que los trabajadores están inscritos a una ARS y algunos al régimen contributivo y cada uno es libre de elegir su EPS. El Hospital Vista Hermosa genera un programa de seguimiento en programas de bioseguridad, seguridad industrial e higiene.

*Tomado de (Evaluación de los impactos generados por el Parque Industrial Minero) Hospital Vista Hermosa.

 


 

 

Recuadro 2


Clasificación por tipo de unidades extractivas y transformadoras de arcilla en las localidades 4, 5, 18 y 19 del Distrito Capital

 

Tipo Horno Producción Empleo por horno
Zonas donde se presenta
Costo en millones de pesos
Chircal artesanal Fuego dormido < 600 tamaño 4 - 5 Molinos del sur < 10
Chircal mecanizado Árabe

600 - 2.500 Ton / año

7 - 15 Mochuelo < 25
Pequeña industria Colmena - baúl 600 - 2.500
Ton / año 
16 - 25 San Cristóbal 100 - 150
Mediana industria Hoffman 5.000 - 10.000 26 - 40 Usme, Mochuelo, Soacha 250 - 350
Gran industria Túnel 60.000- 120.000 > 40 Usme, Soacha 2.000 - 4.000

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  • Antetítulo EN CIUDAD BOLÍVAR
  • Autor CHRISTIAN ROBAYO
  • Edición 196
  • Sección Bogotá
  • Fecha Octubre 20 - noviembre 20 de 2013
  • Bajante
Publicado en Edición N°196

Una característica del tiempo que vivimos es la creencia, ampliamente extendida en los mayores fórums políticos y mediáticos del país, de que las clases sociales han dejado de existir. Aunque se acepta que en periodos anteriores las clases sociales hubieran existido, hoy se cree que han dejado de existir (o han dejado de ser relevantes en el estudio del comportamiento social) debido a los dramáticos cambios que ha sufrido la estructura social. En consecuencia, términos y conceptos como burguesía, pequeña burguesía y clase trabajadora han dejado de utilizarse para definir los distintos colectivos en los que la ciudadanía se ubica. En lugar de estos términos, la sabiduría convencional ha redefinido la estructura social catalogando a la población en tres categorías: los ricos, las clases medias y los pobres.

 

En esta categorización, a la mayoría de la población se la cataloga como perteneciente a las clases medias, tomando como característica definitoria el nivel de renta del individuo, independientemente del origen de tal renta o de la relación que tenga con los medios que producen esas rentas. Se incluyen así en estas clases medias un amplio abanico de rentas, que van desde los que son casi ricos a los que son casi pobres, abarcando de esta manera a la gran mayoría de la población. Para probar la veracidad y certeza de este análisis, los que presentan esta redefinición de la estructura social presentan encuestas que muestran que la mayoría de la ciudadanía se define como perteneciente a la clase media. Estas encuestas, sin embargo, son poco creíbles por la manera como se hace la pregunta en dichas encuestas: "¿Pertenece usted a la clase alta, a las clases medias, o a la clase baja?". Puesto que se asume que la llamada clase alta son los ricos y la clase baja son los pobres, la identificación de la población con la clase media quiere decir (y solo quiere decir esto) que la mayoría de la población no se consideran ni ricos ni pobres, con lo cual tal identificación carece de relevancia y valor explicativo de comportamiento social.

 

Ahora bien, la definición de la mayoría de la población como clase media no es inocente. Por extraño que parezca, responde a un proyecto político profundamente conservador que intenta, por todos los medios, la desaparición de las categorías de clase social de los análisis sociales científicos (que derivan de todas las tradiciones sociológicas, desde Marx a Weber) y sobre todo de la categoría de lucha de clases, categorías definidas como "anticuadas" por la sabiduría convencional que se reproduce también entre las izquierdas. Se quiere hacer olvidar cómo el poder se genera y reproduce, que continúa basándose primordialmente, aunque no exclusivamente, en la relación que la población tiene con los medios que generan y distribuyen riqueza y rentas, así como en el tipo y condiciones de su trabajo. Las categorías de raza y género continúan siendo categorías de poder que nos ayudan a entender también cómo se genera y reproduce el poder en nuestras sociedades. Pero la categoría clase social continúa jugando un papel fundamental para entender a nuestras sociedades, así como a sus instituciones. (En un artículo reciente he mostrado cómo el conflicto Capital-Trabajo ha jugado un papel determinante en la crisis financiera y económica actual -"Capital-Trabajo, el origen de la crisis actual". Monde Diplomatique. Julio 2013-).

 

La realización de este hecho está reapareciendo muy rápidamente en estos momentos de profunda crisis financiera, económica y política. Y un caso claro es lo que está ocurriendo en EEUU, donde la percepción conservadora de la estructura social se inició, extendiéndose a otros países. La revista Truthout acaba de publicar una recopilación de datos sobre cambios en la pobreza en EEUU, Gary Lapon "Poor Prospects in a 'Middle Class' Society" (18.08.13), en que muestra la validez de las categorías de clases sociales para entender la situación de EEUU. En realidad, la mayoría de las clases medias son clase trabajadora cuya situación está deteriorándose muy rápidamente. Y los pobres son, también, en su gran mayoría, miembros de la clase trabajadora.

 

Según el censo de EEUU, en el año 2011 había 46,2 millones de estadounidenses considerados pobres, representando el 15% de la población (308 millones). El nivel de pobreza es de 11.900 dólares al año para un individuo y de 23.550 dólares al año para una familia de cuatro personas. El Economic Policy Institute, EPI, uno de los centros de análisis económicos de mayor credibilidad en EEUU, indica que esta cifra es muy inferior a la que debería considerarse como mínima para llevar una vida modesta pero digna (que se calcula, es el doble de estas cantidades). Algo menos de la mitad (40%) de la población estaría en esta condición.

 

Y este porcentaje ha ido aumentando, resultado, sobre todo, del deterioro del mercado laboral, y muy en especial del descenso salarial. Mientras que el 60% de la población trabajadora tiene salarios que van de los 14 a los 21 dólares por hora, en la gran mayoría (el 58%) de nuevos puestos de trabajo pagan mucho menos. Solo el 22% pertenecen a los primeros niveles. Esto ha forzado el pluriempleo, una condición común que incluso no es suficiente para salir del nivel de pobreza de la población. En realidad, la mayoría de pobres son trabajadores de baja cualificación, cuyo salario no les permite salir de la pobreza.

 

¿Existe lucha de clases?

 

Este empobrecimiento de los diferentes componentes de la clase trabajadora y de sectores importantes de las clases medias que derivan sus ingresos de la renta del trabajo, junto con el enorme enriquecimiento de las rentas superiores que derivan sus rentas de la propiedad del capital, ha llevado a una polarización de la estructura social con un claro resurgimiento de la conciencia de clase.

 

Varias encuestas (véase la Pew Survey. 01.11.2013) han mostrado el gran crecimiento de la conciencia de clase y de la percepción de conflicto existente en tales clases, percepción que se ha dado en todos los sectores de la población. Así, el porcentaje de la población que indica que hay una lucha de clases (class conflict) ha subido de un 43% en 2009 a un 65% en 2012, porcentaje que alcanza incluso cifras mayores (un 74%) entre los afroamericanos. Entre los latinos es un 61%. Es también interesante indicar que entre la población joven (18-34 años) esta percepción (71%) era mayor que en los otros grupos etarios.

 

Ni que decir tiene que la composición de las clases sociales ha ido variando (siempre ha estado variando), así como la manera como se produce y expresa dicho conflicto. Por regla general, las clases más pudientes rechazan el concepto de conflicto de clases, y solo lo utilizan cuando ven que las otras clases toman acciones en defensa de sus intereses que afectan negativamente los intereses de las clases más pudientes. Así, el Partido Republicano, hegemonizado por la ultraderecha, acusa al movimiento sindical de incentivar la lucha de clases cuando propone aumentar los impuestos sobre los beneficios del capital. Pero en cambio, no utiliza tal expresión cuando se han bajado esos impuestos a costa de aumentar los impuestos sobre el trabajo.

 

Hoy la polarización social, con la enorme concentración del poder financiero y económico, ha redefinido la lucha de clases, creándose una alianza de clases (la clase trabajadora con componentes de la clase media, que constituyen las clases populares) frente a una minoría que incluye los miembros de las élites económicas y financieras, aliadas a las élites de los partidos dominantes y mayores medios de información, que hoy dominan la vida política y económica de nuestros países.

 

El eslogan utilizado por el movimiento Occupy Wall Street, el 1% en contra del 99%, intenta reflejar esta realidad, aun cuando supone una simplificación que tiene costes políticos, pues el 1% (en realidad es un porcentaje incluso menor el sector de la población que posee los medios de producción de bienes y servicios. En Catalunya son, como reconocía uno de ellos, el Sr. Millet, ex Presidente del Palau de la Música, persona conocedora como nadie de cómo funciona la burguesía catalana, solo 400 familias) tiene como aliados otro 9% ó 15% de la población (los sectores de las clases medias de rentas altas encargadas de la gestión y gobernanza del sistema, que incluye sectores importantes como los propietarios y gestores de los mayores medios de información) que juega un papel clave en la reproducción de su poder.

 

De ahí que el eslogan del conflicto entre los de abajo contra los de arriba, aunque exitoso desde el punto de vista mediático, sea insuficiente, pues no tiene la suficiente característica definitoria de señalar por qué unos están arriba y otros están abajo. Las categorías científicas de clases trabajadoras y medias (o clases populares) frente a las clases dominantes, llámense burguesía, clase capitalista o Corporate Class como en EEUU, describe mejor lo que está ocurriendo, que es un conflicto entre las clases populares, que son la mayoría de la población en cualquier país, y la minoría, que deriva su poder de clase de la propiedad de los medios de producción y distribución, así como de los medios de legitimación y persuasión, y sus aliados en las distintas ramas del estado encargadas de reproducir su dominio sobre la mayoría de la población. Así de claro.

 

[Aconsejo la lectura del libro The Democratic Class Struggle, por desgracia nunca traducido y publicado en España, de mi amigo Walter Korpi, el analista más interesante e influyente entre las fuerzas progresistas del norte de Europa y de gran influencia en el mundo académicoanglosajón. En España aconsejo el excelente libro de Marina Subirats, Barcelona: de la necesidad a la libertad. Les clases sociales en los albores del siglo XXI].

 

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  • Autor Vicenç Navarro
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Sábado, 27 de Julio de 2013 06:47

Esta Revolución ha sido la de la dignidad

El presidente uruguayo, José Mujica, señaló que la Revolución Cubana ha sido la de la dignidad, de la autoestima de los latinos, durante su discurso en Santiago de Cuba por el acto por el aniversario 60 del asalto al Moncada.


 
Nos sembró sueños y nos llenamos de Quijotes. Hombres y mujeres intentamos encontrar caminos, aprendiendo de los fracasos, levantándonos otra vez, porque los cambios sociales no están a la vuelta de la esquina, comentó.


 
Sobre las transformaciones sociales opinó que son una larga construcción colectiva de errores, aciertos, compromisos y sacrificios. “Siempre ha sido así. Lo imposible parece que cuesta un poco más”.


 
En su intervención en el acto central organizado en Santiago de Cuba y encabezado por el presidente cubano, Raúl Castro, Mujica habló sobre la complejidad de los cambios e instó a respetar la diversidad.


 
Solo es posible el porvenir si nos acostumbramos a la tolerancia. Nadie tiene le derecho por grande y fuerte a aplastar a los pequeños. El mundo rico tendrá que entender que no hay derecho a sacrificar la vida, agregó el mandatario.


 
La palabra revolución adquiere una dimensión de carácter universal en estos tiempos. En un mundo globalizado es una necesidad histórica luchar por mantener la vida en un mundo de respeto y de igualdad básica sin que lo aplasten a uno los aviones y los portaaviones, destacó.


 
En las celebraciones participan también los presidentes de Venezuela, Nicolás Maduro, de Nicaragua, Daniel Ortega, y de Bolivia, Evo Morales.


 
Además, los primeros ministros de Dominica, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas y Antigua y Barbuda, Roosevelt Skerrit, Kenny Anthony, Ralph Gonsalves y Baldwin Spencer, respectivamente, y el canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño.


 
Para la jornada está previsto también que el mandatario cubano acompañe a los estadistas visitantes a un recorrido por el museo que recuerda aquella gesta, así como al cementerio de Santa Efigenia, donde reposan los restos del Héroe Nacional, José Martí.


 
Los jefes de Estado y de gobiernos sostendrán además un encuentro en el céntrico hotel Santiago.


 
(Con información de PL)

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  • Autor José Mujica
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Mientras el mundo celebra esta semana los 95 años de Nelson Mandela, resulta oportuno reflexionar sobre su vida, dedicada a luchar por la igualdad de la población negra de Sudáfrica, que sufrió durante largos años la segregación racial impuesta por el régimen del apartheid. Mandela fue arrestado en 1962, un año antes de que Martin Luther King Jr. pronunciara su famoso discurso “Tengo un sueño” en Washington D.C. Tras haber pasado 27 años en prisión, Mandela fue liberado en 1990. Cuatro años más tarde se convertiría en el primer presidente de Sudáfrica elegido democráticamente.


 
La increíble vida de Mandela debería servirnos para arrojar luz sobre las injusticias que ocurren a diario en Estados Unidos, en especial esta semana, tras la absolución de George Zimmerman por el asesinato del adolescente afroestadounidense Trayvon Martin, y mientras en la prisión militar estadounidense de Bahía de Guantánamo cientos de hombres continúan en huelga de hambre, tras permanecer detenidos allí sin acusación en su contra durante más de diez años.


 
Durante su reciente visita a Sudáfrica, el Presidente Barack Obama llevó a su familia a la Isla Robben, la tristemente célebre prisión de los tiempos del apartheid, cerca de la costa de Ciudad del Cabo. La primera dama Michelle Obama dijo acerca de la experiencia: “Fue increíble ver la celda de Mandela, una pequeña habitación de alrededor de dos metros de ancho donde pasó 18 de los 27 años que estuvo en prisión. Dormía en el piso en un colchón muy delgado, y cuando se estiraba para dormir por la noche los dedos de los pies tocaban una pared y la cabeza rozaba la otra. Sin embargo, a pesar de las terribles condiciones, Mandela y sus compañeros de prisión nunca perdieron la esperanza. Como Mandela dijo una vez: ’La prisión, lejos de quebrantar nuestra moral, nos hizo más fuertes para seguir en esta batalla hasta lograr la victoria`”.
 


El Presidente Obama firmó el libro de visitas de la Isla Robben, donde escribió lo siguiente: “En nombre de nuestra familia, es un gran honor para nosotros estar aquí donde hombres tan valientes sufrieron la injusticia y no se dieron por vencidos. El mundo agradece a los héroes de la Isla Robben, que nos recuerdan que no hay cadenas ni celdas que puedan más que la fuerza del espíritu humano”.


 
“Lamentablemente, no necesitamos que el Presidente nos aleccione, necesitamos un líder”, me dijo el Coronel Morris Davis. Davis es un Coronel retirado de la Fuerza Aérea que fue el principal fiscal militar en Bahía de Guantánamo hasta que renunció en 2007 por negarse a obtener declaraciones mediante la tortura. Davis agregó: “Cuando el Presidente Obama visitó Sudáfrica junto a su familia, llevó a Sasha y a Malia a visitar la celda. celda. Salió en todos los medios que el Presidente y sus hijas habían visitado la prisión en la isla donde Mandela pasó 18 años preso. Y, al mismo tiempo, administra una prisión en una isla, en la Bahía de Guantánamo, Cuba, donde personas como Shaker Aamer y otros están detenidos. Y la mayoría de ellos tienen autorización para ser liberados o transferidos de allí. Y si bien no han llegado a pasar 18 años en prisión como Mandela, hay gente que ha estado allí durante once años y medio, y se les ha dicho que tienen autorización para regresar a sus hogares y, sin embargo, permanecen en prisión”.


 
Si bien las dos elecciones de Obama como Presidente hicieron que muchos declararan que estamos ante una era post-racial en Estados Unidos, el veredicto del juicio contra Zimmerman de la semana pasada demuestra que se trata de una falacia. Phillip Agnew es el director ejecutivo de Dream Defenders, una red de jóvenes negros y mestizos de Florida que lucha por la igualdad de derechos y el acceso igualitario a la educación. Tras el veredicto del juicio contra Zimmerman, Agnew me dijo: “Como país no queremos reconocer que en Estados Unidos aún existe un problema racial que genera las condiciones para que un hombre como George Zimmerman ande suelto, como está ahora, con una pistola, esperando matar a jóvenes de raza negra”.


 
Al enterarse de la absolución de Zimmerman, el grupo Dream Defenders se movilizó de inmediato. Se trasladaron a Tallahassee, la capital del estado de Florida, donde ocuparon la oficina del gobernador republicano Rick Scott. Quieren que Scott convoque una sesión legislativa extraordinaria para derogar la ley de legítima defensa denominada “Stand Your Ground” en Florida, que amplía el derecho de una personas de aplicar una fuerza mortal contra otra, en caso de un enfrentamiento. Prometieron continuar ocupando la oficina hasta que el gobernador responda a sus reclamos.


 
La abogada por los derechos civiles y escritora Michelle Alexander dijo en Democracy Now!: “Creo que está claro que George Zimmerman no solo mató a un joven inocente, sino que además Trayvon Martin estaría hoy con vida si hubiera sido blanco. Si hubiera sido blanco, Zimmeran nunca lo hubiera perseguido, no hubiera habido pelea, ni juicio ni veredicto, ni cadáver. Y mientras reflexionamos sobre lo que significa el fallo para nuestra democracia y para nuestro presente en términos raciales, creo que debemos tomar distancia y pensar en la mentalidad de Zimmerman, la mentalidad de un tipo que considera que un adolescente que camina por su barrio llevando un paquete de dulces y té helado representa una amenaza. Es una mentalidad que considera que los hombres y adolescentes de raza negra son un problema eterno con el que debemos lidiar. Esta mentalidad ha contaminado a nuestro sistema judicial, a nuestras escuelas, a nuestros políticos de modos que han tenido consecuencias desastrosas, como la creación de un sistema penitenciario sin precedentes en la historia del mundo, que despoja a millones de personas de sus derechos humanos y civiles fundamentales una vez que han sido etiquetados como delincuentes o criminales. Es la mentalidad que considera que algunas personas, que están definidas en gran medida por su raza y clase, no merecen gozar de las protecciones básicas y que merecen un trato hostil impune”.


 
Mientras tanto, en California, miles de prisioneros están realizando la mayor huelga de hambre en la historia del estado. Sus demandas: poner fin al confinamiento solitario. Actualmente, en California hay más de 3.000 prisioneros detenidos en aislamiento total en unidades en las que no mantienen ningún tipo de contacto humano y donde no hay ventanas. Algunos de ellos permanecen detenidos en esas condiciones desde hace más de diez años.


 
Nelson Mandela dijo en una entrevista en 1993: “Nelson Mandela dijo en una entrevista en 1993: “Nadie quiere ir a prisión, nadie quiere que lo arresten. Pero, al estar en prisión uno se libera del miedo al opresor. Cuando te has liberado del miedo al opresor, no pueden hacer nada. Una vez que has alcanzado ese estado, no te interesa realmente lo que te hagan. Eres libre”. De Sudáfrica a Florida, de la prisión de la Bahía de Pelícanos, en California, a la de Bahía de Guantánamo, hay personas valientes que están defendiendo sus ideales, luchando por la justicia. Es un homenaje muy adecuado al Presidente Mandela en su cumpleaños.
 
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Publicado el 19 de julio de 2013

 

Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
 
 
Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

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  • Autor Amy Goodman
  • País Estados Unidos
  • Región Norte América
  • Fuente Democracy Now!
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El Foro Social Mundial (FSM) cerró su novena edición centralizada este sábado 30 de marzo en la capital tunecina con un balance cuantificable significativo. Más de 50 mil participantes; casi mil actividades de todo tipo; una manifestación de apertura el martes 26 que reunió a 25 mil personas y una concurrida marcha de clausura en solidaridad con el pueblo palestino. “Un foro muy positivo” según el análisis del historiador y militante social belga Eric Toussaint, coordinador del Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM), una de las organizaciones que integran el Consejo Internacional del FSM desde sus inicios.

 

Pregunta: ¿Cuáles han sido los aspectos más importantes de esta nueva edición del FSM?

 

Eric Toussaint: Se dio una fuerte participación tunecina en muchas de las actividades. Lo vimos, por ejemplo, en los talleres y actividades que analizaron el tema de la deuda. También en la Asamblea de los Movimientos Sociales del viernes 29. Fue evidente el gran interés de la juventud y de los movimientos sociales a favor de esta iniciativa. Esto constituye un aspecto muy positivo de nuestro balance.

 

P: ¿Significa que el FSM en tanto espacio sale fortalecido de esta convocatoria en el Magreb?

 

R: Sin duda alguna. El FSM vive una cierta crisis desde hace algunos años. En particular el Consejo Internacional, en tanto instancia facilitadora, enfrenta dificultades enormes para encontrar una nueva dinámica…Y al mismo tiempo, el Foro Social, de manera incontestable, se mantiene como el único lugar y marco mundial donde se encuentran los movimientos sociales. Y en ese sentido, en la ausencia de otra alternativa, el FSM sigue siendo muy importante. Dado que la sociedad tunecina y de la región estén activamente movilizadas, aportó una bocanada de aire fresco y renovación a este espacio internacional. El Foro Social al entrar en contacto con una sociedad en movimiento, en ebullición, produce una reacción química, una interacción sumamente interesante y lo hemos comprobado en esta edición.

 

P: Según su balance, el hecho de convocar al FSM en un país y en una región en ebullición, podría servir también de cara al futuro como un antídoto contra todo riesgo de institucionalización de este espacio mundial…

 

R: En efecto. Podríamos imaginar una próxima edición del FSM en Egipto si un grupo de organizaciones de ese país desearían recibirlo. Ya que Egipto vive una situación totalmente eléctrica con un movimiento sindical proporcionalmente más fuerte en el sector industrial que en Túnez y con un campesinado muy golpeado por las políticas neoliberales del Banco Mundial y la privatización de las tierras. Pero podrían darse explosiones sociales en otras partes del mundo y serían imaginables escenarios diversos.

 

P: ¿Cómo desbloquear las dificultades y la cierta parálisis que confronta el Consejo Internacional del FSM?

 

R: No tengo soluciones. Constato que una serie de fuerzas que integran el Consejo desean continuar jugando ese rol. Lo que Túnez nos enseña es que en un cierto momento hay que liberar el terreno y dejar espacio a nuevas fuerzas. Nosotros en tanto CADTM continuamos siendo miembros del Consejo Internacional y sabemos que hay actores dentro muy interesantes y dinámicos con quienes colaboramos estrechamente. Pero vemos también que hay una serie de fuerzas muy institucionalizadas que gestionan la *marca* del Foro Social Mundial según sus intereses

 

P: A pesar de todo, su idea es que hay que seguir fortaleciéndolo…

 

R: Sin duda. El FSM es un espacio útil. Se ve que, como sucedió aquí, hay una dinámica muy positiva que se desarrolla independientemente de los problemas funcionales.

 

P: ¿En el marco de este balance optimista, cuáles ha sido los elementos negativos que resultan de esta edición?

 

R: Entre las organizaciones que instalaron sus stands estaba la USAID que es el organismo de cooperación de los Estados Unidos presente en todas las operaciones de desestabilización en el planeta entero. Es un instrumento de prolongación de la política internacional norteamericana. Por lo tanto esta organización no tiene nada que hacer en el Foro. Es un elemento preocupante ya que implica incluso una violación de la Carta de Principios del 2001. Comprendo por lo tanto a aquellos participantes que fueron a exigir a esta organización de salir del perímetro del campus universitario El Manar donde se realizó el Foro.

 

Vimos también -de igual manera a lo que sucedió en la edición anterior del 2011 de Dakar-, que la monarquía marroquí envió un centenar de personas pagadas bajo la cobertura de pertenecer a organizaciones no gubernamentales sociales. Una parte de ellos son policías que vinieron a impedir que se exprese en este espacio el derecho a un Estado independiente saharaui… Lo vimos en Dakar, se lo vio el viernes 29 en la asamblea de los movimientos sociales… Elementos provocadores ligados al régimen marroquí que vienieron a tomar por asalto la tribuna, y trataron de impedir que en la declaración de los Movimientos Sociales se haga referencia a esa solidaridad necesaria. Ese también ha sido un aspecto negativo, aunque no es responsabilidad del FSM. Hay que encontrar los medios para proteger en particular a los militantes sociales marroquíes que tienen el coraje de defender el derecho democrático a la soberanía nacional.

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  • Antetítulo Balance de la edición de Túnez 2013 por el activista belga Eric Toussaint, coordinador del Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo
  • Autor Sergio Ferrari
  • País Túnez
  • Región África
  • Fuente Rebelión
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Hoy 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de los Derechos de la Mujer, fecha propicia para debatir acerca de los logros en materia de estos derechos, y demandar los cambios que siguen siendo necesarios para alcanzar la igualdad de género, que parece seguir esquiva aún en los países más modernos, en particular en lo relativo al acceso a un trabajo decente, o sea a un trabajo que les permita tener buena remuneración y el disfrute de los derechos laborales.

 

Por tal motivo, este viernes en la mañana en el Club de Ingenieros de Bogotá (calle 39 con carrera 15), se realiza un foro académico con las participación de dirigentes y dirigentas de las tres centrales sindicales: CUT, CGT y CTC, y en el que se espera la presencia del Ministro de Trabajo, Rafael Pardo, de una funcionaria de la Alta Consejería para la Mujer, y de Alexandra Arguedas,  representante de la Confederación Sindical de las Américas, CSA. La idea es proyectar propuestas en el marco de la campaña por el Trabajo Decente y plantear la agenda de un plan nacional que comprometa al Gobierno con el trabajo decente para las mujeres.

 

Cifras del mercado laboral para las mujeres

 

Las cifras del mercado laboral colombiano señalan desigualdades en las oportunidades y condiciones de trabajo para hombres y mujeres. Es dramática la tasa de desempleo femenino, que sigue siendo superior a la masculina. Mientras la tasa de desempleo de los hombres en 2012 fue 7.8%, la de las mujeres fue 13.4%, lo que indica lo difícil que es para ellas insertarse en el mercado laboral, lo cual se ve agravado por los altos índices de informalidad.  

 

Las mujeres representan el 50.6% de la población colombiana. De 18 millones de mujeres que hay en edad de trabajar, sólo 8.5 millones tienen una ocupación. Pero más del 50% de éstas se ocupan en la economía informal, es decir sin plenos derechos laborales.

 

En 2012 se reportaron 12´690.000 personas en condición de inactivos por razones de estudio, trabajo, discapacidad y otras, y de este total el 66% son mujeres. De ellas la mayoría se dedica a los oficios del hogar, pues solo el 30% se encuentra estudiando, mientras que el 60% de hombres que no están empleados sí estudian.

 

En cuanto a su ubicación en el mercado laboral, tenemos que el 42.2% son trabajadoras por cuenta propia (3´608.000 mujeres), seguidas por las obreras o empleadas particulares: 33.1%. Llama la atención que el 8.1% sean trabajadoras familiares sin remuneración, contra el 3.7% de hombres en la misma situación.

 

Y por rama de la actividad económica, el 79% de las mujeres ocupadas se concentran en solo 3 ramas, así: 33% en el comercio, hoteles y restaurantes; 31% en servicios comunales, sociales y personales; 14% en la industria manufacturera; 7% en agricultura, pesca, ganadería, caza y silvicultura. Mientras que los hombres muestran una distribución más dispersa.

 

Es de anotar que las ramas de servicios y comercio, que aglutinan el 64% de las mujeres ocupadas, son de alta inestabilidad, proclives al empleo de tiempo parcial o de temporada, con bajos salarios, restricciones a la afiliación sindical, todos factores que constituyen a la precariedad laboral.

Informacion adicional

  • Antetítulo 8 de marzo, Día Internacional de los Derechos de las Mujeres
  • Autor Escuela Nacional Sindical
  • País Colombia
  • Región Sur América
  • Fuente Escuela Nacional Sindical
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