EL ATENTADO EN FRANCIA DEJO UN SALDO DE 84 MUERTOS Y 54 PERSONAS QUE PELEAN ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE

 

Desde París

La aberrante trivialidad del horror volvió a golpear el corazón de una sociedad. ¿Hasta cuándo? Un demente solitario fichado como violento y aficionado al juego o un obediente soldado del Estado islámico cometió el 14 de julio el atentado más sangriento que se haya producido en Europa desde los atentados del 13 de noviembre de 2015 en París que dejaron un saldo de 130 muertos. En Marzo de 2016 hubo el atentado en el aeropuerto de Bruselas (32 muertos) cometido por el mismo grupo perteneciente a la red del Estado Islámico. El de Niza, dejó un saldo 84 muertos, entre ellos 10 niños y adolescentes, y 54 personas en estado de “urgencia absoluta”, o sea, entre la vida y la muerte.

 

Sin embargo, nadie sabe aún si el autor del atentado, el tunecino Mohamed Lahouaiej Bouhlel, de 31 años, es un enfermo mental o un yihadista profeso.

 

Nada hay en su vida nada que lo ligue de una u otra manera al Estado Islámico. Hasta este 14 de julio, era sólo un tunecino, chofer de camiones, establecido en Niza, conocido por un par de delitos comunes y un comportamiento violento. Había alquilado el camión de 19 toneladas que lanzó contra la multitud y debía devolverlo el 13 de julio. Contrariamente a la costumbre, ni el Estado Islámico ni Al Qaeda en la península islámica han reivindicado el atentado hasta el momento. Las autoridades policiales mantienen un perfil tanto más prudente sobre su posible filiación con la galaxia radical sunita cuanto que recuerdan el precedente de diciembre de 2014, cuando un automovilista hirió en Dijon a 13 personas atropellándolas con su auto mientras gritaba “Allah Akbar”. El hombre había estado más de 150 veces en un hospital psiquiátrico.


Lo que si es cierto es que la forma de actuar responde a los dictados del Estado Islámico. En septiembre de 2014, casi tres meses después de la proclamación del Califato, el portavoz del Estado Islámico, Abu Mohamed Al-Adnani, había llamado a sus simpatizantes a eliminar a los “cruzados” incluso “aplastándolos con los autos”. Mohamed Lahouaiej Bouhlel estaba en instancias de divorcio y sólo había sido condenado una vez debido a una pelea durante un accidente de tránsito. En su casa, la policía no encontró ni literatura, ni videos islamistas. El Ministro francés de Interior, Jean-Jacques Urvoas, confirmó que el terrorista “carecía” de relaciones con cualquier actividad islamista radical.


El Fiscal de París y juez antiterrorista François Molins también precisó que el hombre era “un desconocido” para los servicios de inteligencia y que nunca había sido objeto de una investigación por “radicalización”. Dentro del camión se encontraron fusiles falsos Kalachnikov M16, una granada ficticia y una pistola. Demente o afiliado secreto al terrorismo islamista radical, Mohamed Lahouaiej Bouhlel eligió un día lleno de símbolos para cometer su asesinato de masa :el 14 de julio es el día de la fiesta nacional francesa, un momento de convergencia y unidad entre los ciudadanos, el poder político y el Ejército.

 

La tesis más plausible gira en torno a los ya conocidos lobos solitarios capaces de cometer actos de barbarie motivados por la profusa propaganda islamista que el Estado Islámico difunde a través de internet.

 


Mohamed Lahouaiej Bouhlel logró circular dos kilómetros con su camión atropellando todo lo que encontraba a su paso. Algunas personas salvaron su vida arrojándose al mar a lo largo del Paseo de los Ingleses. Sólo cuando pudo ser abatido por la policía su cacería sangrienta llegó a su fin.


El atentado coincidió, con alguna horas de diferencia, con la decisión tomada por el presidente francés, François Hollande, de levantar el próximo 26 de julio el estado de excepción que estaba vigente en Francia desde los atentados del 13 de noviembre de 2015 en París. “No se puede estar de manera permanente en estado de excepción”, había dicho el mandatario durante la tradicional intervención televisiva del 14 de julio. En ese espacio, Hollande había reiterado también la necesidad de incrementar los ataques de la alianza contra el Estado Islámico en sus feudos de Irak y Siria, donde ha perdido terreno: “debemos golpear cada vez más fuerte”, había dicho el mandatario cuando reveló que enviaría más armas y asesores militares para respaldar al ejército Iraquí.


Antes de la matanza de Niza, Francia había desplegado a 10. 000 militares en todo el país para garantizar la seguridad durante la Eurocopa de Fútbol que terminó el domingo pasado. Sólo faltaba que el próximo 26 de julio acabase la vuelta ciclista a Francia, el Tour, para que el dispositivo pasara a 7000 hombres y se levantara el estado de excepción. Todo ha cambiado. François Hollande anunció ayer que esa medida sería prolongada por un plazo de tres meses más. En todo momento, Francia se había preparado para ser objeto de uno o varios atentados de masa con un nuevo tipo de “arma”.


En mayo de 2015, Patrick Calvar, el responsable de los servicios de inteligencia interior, había adelantado la posibilidad de que el Estado Islámico lanzara en Francia “un nuevo tipo de ataque” en lugares públicos con el propósito de “propiciar un clima de pánico”. Mohamed Lahouaiej Bouhlel le dio la razón en Niza: alquiló un camión de 19 toneladas y lo lanzó contra la multitud según la metodología empleada por los terroristas suicidas en Siria e Irak.


Occidente exportó sus bombas, sus errores garrafales y su cruzada democrática en Medio Oriente y aquellos hijos de la cruzada occidental exportan hoy su odio y su locura sembrando el horror sin límites. Aeropuertos, estadios de fútbol, bares y teatros, medios de comunicación, supermercados judíos, y, ahora, una multitud. La venganza macabra contra un país que no participó en la Guerra de Irak de 2003 montada con mentiras por el ex presidente norteamericano Georges Bush y su aliado de Gran Bretaña, el ex Primer Ministro Británico Tony Blair. Aquella aventura militar fundadora de los desastres de hoy encontró un férreo e irrenunciable adversario en la posición del ex presidente francés Jacques Chirac, quien lideró el brazo no armado que se se negaba a incluirse en ese conflicto demencial contra un dictador como Saddam Hussein que, durante décadas, había sido un permanente aliado de los intereses occidentales en la región, sobre todo de cara a la confrontación con Irán.


Francia está hoy comprometida en tres frentes militares exteriores contra el yihadismo, y uno interior :Malí, Irak y Siria. En su territorio, París hizo aprobar una ola de leyes antiterroristas mediante las cuales legalizó el empleo de las nuevas tecnologías para espiar a cualquier ciudadano sin control judicial alguno. Hasta ahora Francia, ha sido el país que sufrió con más frecuencia y víctimas los atentados más terribles cometidos en Occidente por los yihadistas radicales. Dos el año pasado, otro fallido, varios intentos menores y un nuevo atentado de masa este 14 de julio. “Estamos enfrentados una guerra”, dijo ayer el Primer Ministro francés, Manuel Valls. Sólo que no se sabe muy bien quién la protagoniza. 84 muertos, decenas de personas entre la vida y la muerte y ningún grupo asumió por ahora la responsabilidad de tantas y tantas muertes.


efebbro@página12.com.ar

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El atentado se produjo el día en que Francia celebra el aniversario de la Revolución Francesa y a un horario en que decenas de miles de personas salen a la calle para presenciar los espectaculares fuegos de artificio con que se cierra este día festivo.

 


Desde París


La fiesta nacional francesa del 14 de julio terminó en un baño de sangre luego de que un camión atropellara a la multitud a lo largo del famoso “Paseo de los Ingleses”, en la localidad de Niza, el corazón de la Costa azul francesa. Las informaciones llegan con mucha confusión pero las autoridades de Niza, a través de diversas fuentes, confirmaron dos cosas: uno, que se trata de un atentado: dos, según el presidente del Consejo Regional y e intendente de Niza, Christian Estrosi, “hay decenas de muertos”. El Fiscal antiterrorista, François Molins, también declaró que “todo tiende a probar que se trata de un atentado terrorista”. Hasta ahora, varias fuentes hablan de unos 80 muertos y cientos de heridos.


El atentado se produjo el día en que Francia celebra el aniversario de la Revolución francesa y a una hora en que decenas de miles de personas salen a la calle para presenciar los espectaculares fuegos de artificios con que se cierra este día festivo. El conductor del camión que atropelló a la multitud eligió la hora en la que más gente se encontraba reunida en El Paseo de los Ingleses, un largo recorrido a lo largo del Mediterráneo.


Fuentes policiales adelantaron que el conductor del camión fue abatido por las autoridades. Niza es, junto a Canes y Mónaco, uno de los destinos más visitados durante los meses de vacaciones de julio y agosto. Esta vez la información ha circulado con mucha dificultad. Varias horas después del atentado no se conocía ni siquiera una aproximación oficial de la cantidad de muertos ni heridos. Primero se habló de 30, después de 60, hasta que fuentes de la la Fiscalía adelantaron un complemento escalofriante: habría unos 80 muertos.


La justicia reveló además que el camión recorrió unos dos kilómetros arrastrando a centenas de personas a su paso. Decenas de testimonios de los sobrevivientes convergen en la descripción de los hechos: un camión enorme que desvía su trayectoria de forma intencional y arrasa con todo lo que encuentra a su paso.


Ninguna reivindicación ha llegado hasta el momento a las autoridades o a los medios. Si bien varias autoridades insistieron en señalar que se trataba “de un atentado”, el o los movimientos que están detrás de esta acto sangriento no han asumido la responsabilidad. Es lícito recordar que tanto el Estado Islámico o los grupos ligados a Al Qaeda tardan varias horas en enviar sus reivindicaciones.


Francia evitó que se produjeran actos terroristas en su territorio durante la Copa Europea de Futbol que terminó hace cerca de una semana. Este atentado en plena fiesta nacional confirma las reiteradas advertencias de los responsables políticos, aquellos ligados a la seguridad o a los servicios secretos: “lo peor no ha pasado”.


El modo operatorio de este acto terrorista perpetrado en Niza pone también en evidencia la peor pesadilla de los organismos consagrados a la lucha antiterrorista: se trata de actos asumidos por los llamados “lobos solitarios” que, aunque ligados a las corrientes islamistas radicales, actúan solos, cuando y cómo quieren.


Francia es hoy el país occidental más amenazado por el Estado Islámico y todo apunta a probar que París sigue en la mira de este grupo radical sunita. El debilitamiento militar del Estado Islámico en Siria e Irak lo llevó a modificar su estrategia y incrementar la exportación de la violencia como cortina de humo frente al retroceso de sus fuerzas en la región.


El Estado Islámico golpeó dos veces a Francia en 2015: en enero con el atentado contra el semanario Charlie Hebdo y el supermercado judío del Este de París y el 13 de noviembre con la sangrienta cabalgata de varios miembros del EI que sembraron la muerte en los barrios más de moda de París disparando contra bares, restaurantes y el teatro Bataclan.


El presidente francés, François Hollande, regresó de urgencia desde Avignonconvocó a una reunión de una célula especial de crisis en el Ministerio de Interior. A la hora del atentado muchos ministros del gobierno se encontraban en el Trocadero, lugar más que emblemático desde el cual, en Paris, se lanzan los fuegos artificiales del 14 de julio. Horas antes, en el tradicional discurso que el presidente francés ofrece cada 14 de julio, Hollande anunció el levantamiento, el próximo 26 de julio, del estado de excepción que entró en vigor desde los atentados de noviembre de 2015. “No se puede estar de forma permanente en estado de excepción”, dijo Hollande en la televisión.


Tal vez esta sangrienta jornada cambie la decisión presidencial. Un portavoz del Ministerio de Interior recalcó anoche que “nunca negamos la amenaza. El riesgo cero no existe”.

 


 

Desgarradores testimonios de los sobrevivientes del atentado en Niza

 


“Caen como palos de bowling”


Al describir el atentado terrorista en el Paseo de los Ingleses durante el festejo por el feriado patrio en Niza, los testigos de la tragedia pintaron un panorama dantesco. Dicen que el chofer se bajó del camión y empezó a disparar.

 

Un terrorista armado hasta los dientes y un camión descontrolado que embiste una y otra vez en contra de una multitud que entra en pánico al escuchar disparos. Al describir el atentado los testigos de la tragedia de Niza pintaron un panorama dantesco.


“Oímos ruidos. Como había fuegos artificiales, no nos preocupamos. Fue después que comprendimos lo que pasaba”, cuenta Auriane. Esta habitante de los altos de Boulevard Gambetta se quedó encerrada en su casa, siguiendo las indicaciones de la prefectura.


Damien Allemand, periodista del Nice Matin, había salido a buscar su moto, estacionada cerca de la playa. Le cuenta a un medio local: “El paseo estaba lleno de gente (...) Oigo a lo lejos un ruido, gritos. Lo primero que pensé fue: ‘Un tarado quiso tirar sus propios fuegos artificiales y no pudo controlarlos’. Pero no. Una fracción de segundo más tarde, un enorme camión blanco atropellaba, a una velocidad enloquecida, a la gente, dando volantazos para atinarle al máximo de personas (...) Vi cuerpos volando como palos de bowling a medida que el camión pasaba. Jamás olvidaré los ruidos, los aullidos”.


Mélina Macri, de 40 años, estaba en la playa, hacia el sur del Paseo de los ingleses. Se refugió en la entrada de un hotel y le contó a Le Monde: “De repente vimos a mucha gente correr por la playa en dirección al hotel Vieux Nice gritando: ‘¡Están disparando! ¡Corran!’. Entonces empezamos a correr sin saber por qué. Un ataque colectivo de pánico increíble (...) Tratamos de entrar en el Hotel Mercurio, pero habían cerrado las puertas, con gente refugiada adentro, entonces seguimos corriendo hasta la entrada del Vieux Nice, donde un hombre nos abrió las rejas de un depósito. Eramos más o menos 150. Nos quedamos una hora y media”.


Emilie Blain, de 27 años, estaba a la altura de la oficina de turismo. “Tengo un esguince en la rodilla –le cuenta a un diario local– pero en esas condiciones predomina el instinto de supervivencia y corrés a pesar del dolor”. Buscó refugio en un retaurante: “Había una mujer embarazada de casi 9 meses. Tuvo contracciones y se descompuso. Llamamos a los bomberos. Tardaron en contestarnos pero al final aparecieron”.


Un testigo dijo que cuando el camión embistió a la multitud “se llevó por delante todo lo que esta en su camino”. Otro testigo aseguró que un atacante salió del camión y empezó a disparar a la multitud. La policía llegó al lugar y se produjo un tiroteo. “El individuo que manejaba el camión ha sido neutralizado” tuiteó Pierre Henry Brandet, vocero del Ministerio de Interior.


El camión, que mató a decenas de personas el jueves por la noche en Niza (sureste de Francia), transportaba “armas pesadas’’, declaró el presidente regional, Christian Estrosi. “Había armas en este vehículo y armas pesadas. No puedo decir mucho más, ya que es responsabilidad del prefecto y del fiscal’’, declaró a la prensa Estrosi, quien indicó además en Twitter que el último balance “ascendió a 77 muertos’’. El camión “estaba lleno de armas y granadas”, agregó el vicealcalde de Niza por televisión.


Wassim Bouhlel, oriundo de Niza, dijo que después de embestir a la multitud, el chofer del camión salió del vehículo con un arma y empezó a disparar. “El Paseo de los Ingleses se conviritió en una carnicería, cadáveres por todas partes”, dijo Bouhlel. Otro testigo dijo que “vio sillas de rueda y cochecitos de bebé entre la fila de cuerpos que fue dejando el camión en su derrotero mortal. Había gupos de personas con familiares que esperaban la llegada de las autoridades sin saber qué hacer.”

 

 

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Sábado, 09 Julio 2016 09:44

Un sistema que ya no funciona


Un país aparentemente incapaz de avanzar en el tema de la reforma de armas tiene la muy urgente necesidad de reformar un sistema de justicia criminal que es profundamente erróneo y discrimina a las personas de color.

 


Es muy pronto. Apenas estamos sabiendo el nombre de un sospechoso. La ciudad de Dallas –y el país todo– todavía está aturdido. Los seres queridos de los cinco policías muertos están sufriendo lo que el presidente Barack Obama describió como un “ataque vicioso, calculado y despreciable”. Es demasiado pronto para hablar con claridad, o con conocimiento, sobre causa y efecto. Sin embargo, ya está claro que Estados Unidos alcanzó otro hito en su larga y frustrante lucha con la violencia armada. Al igual que el ataque del mes pasado en la discoteca Pulse de Orlando, que fue el tiroteo más mortífero en la historia moderna de Estados Unidos, el ataque del jueves por la noche dio lugar a la mayor pérdida de vidas de los agentes de policía desde los ataques del 9/11.

 

Una ciudad todavía está tratando de deshacerse de su asociación como el lugar donde el presidente de Estados Unidos John F. Kennedy fue asesinado hace más de 50 años ahora tendrá que hacer frente a este nuevo horror. El único sospechoso cuyo nombre surgió –después de los disparos no era preciso cuántos estaban implicados– es Miqueas Xavier Johnson. La policía dijo que estaba enojado por la oleada de homicidios de negros y minorías sospechadas. Es una ironía que, al parecer, calmó su furia atacando a los agentes que estaban de servicio en una gran manifestación pacífica contra esas mismas matanzas.

 

El jefe de policía de Dallas David Brown le dijo a la prensa ayer que durante un largo enfrentamiento con la policía, el sospechoso –a quién no nombró– dijo que “quería matar a los blancos, especialmente los oficiales blancos”. La matanza de los oficiales, y las heridas a otras siete personas, se produjeron apenas días después de dos incidentes de alto perfil en el que hombres negros fueron asesinados por agentes de policía en diferentes partes del país, sus muertes grabadas en un video. Alton Sterling murió el martes por agentes mientras yacía boca abajo en el suelo, en Baton Rouge, Louisiana. Philando Castilla murió el miércoles a manos de agentes en Minneapolis. El gobernador de Minnesota Mark Dayton pidió que el Departamento de Justicia que investigara la muerte de Castilla, ocurrida en un control de tránsito.

 

“¿Esto hubiera ocurrido si el conductor era blanco, si los pasajeros eran blancos? Creo que no”. dijo Dayton. Tal vez quienes llevaron a cabo los asesinatos en Dallas creían que estaban actuando en nombre de las muchas personas negras y de minorías que han muerto a manos de la policía. Sin embargo, la familia de Sterling le dijo a la prensa que rechazaban “reprobables actos de violencia” contra los agentes. Cuando se le preguntó a la madre de Castilla sobre el ataque, le dijo a CNN que recién se enteraba de lo que había pasado.

 

A medida que las familias de los cinco agentes muertos en Dallas - hasta el momento se han identificado a Brent Thompson y Patrick Zamarripa - lloran a sus seres queridos, muchos van a tratar de utilizar los ataques para apoyar su argumento de que existe una “guerra contra el policía”. Algunos líderes sindicales de la policía han afirmado que la administración Obama y el movimiento Black Lives Matter –la marcha del jueves por la noche no fue organizada por el movimiento– hacen que la policía se sienta como si estuviera “en estado de sitio”. Sin embargo, los datos sugieren lo contrario. Las cifras determinan que el 2015 fue uno de los años más seguros para la aplicación de la ley en un cuarto de siglo. El número total de oficiales muertos, 37, fue alrededor del 20 por ciento menos que en 2014.

 

“Para aquellos que parecen creer que los agentes de policía están siendo asesinados a tasas más altas, y que tiene algo que ver con las protestas contra abusos de la policía, esto realmente muestra que no hay nada de eso,” dijo el profesor de Derecho de la Universidad de Pittsburgh Derecho y experto en vigilancia David Harris el año pasado. Debería ser innecesario decir, que un solo agente de policía herido o muerto, es demasiado. Se debe llorar a los oficiales que fueron muertos, una investigación deben descubrir si había otros involucrados en el ataque o si Johnson estaba actuando solo. Los responsables deben ser castigados.

 

Al mismo tiempo, la tragedia de la noche del jueves no debe distraer a Estados Unidos, un país aparentemente incapaz de avanzar en el tema de la reforma de armas, de la muy urgente necesidad de reformar un sistema de justicia criminal que es profundamente erróneo y discrimina a las personas de color. Las fuerzas policiales de todo el país, incluidos los responsables de la muerte esta semana de Castile y Sterling, son parte de ese sistema. Los agentes que fueron asesinados el jueves murieron en acto de servicio, proporcionando honorable seguridad para los manifestantes que exigen la reforma de un sistema que es institucionalmente defectuoso. Por el bien de todos, ese cambio no debe moderarse, no puede esperar más.

 

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Páginal12.

Traducción: Celita Doyhambéhère.

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Martes, 01 Marzo 2016 06:15

La ‘normalidad’ de Israel

En 1982, tras la invasión del Líbano y las matanzas de Sabra y Chatila, el escritor israelí Amos Oz entrevistó al general Ariel Sharon, luego primer ministro, pendiente entonces de una investigación oficial como ex responsable del Ministerio de Defensa. A lo largo de esa entrevista, un iracundo y sincerísimo Sharon asume sin complejos su condición de “judeo-nazi” y declara su disposición a hacer “el trabajo sucio” a fin de que Israel sea un país “normal”, con su pequeño “certificado de penales”, como Francia o Alemania, a los que sus pasados coloniales y genocidas no impiden ser ahora paladines de los derechos humanos, o como EEUU, que exterminó a todos los indígenas y hoy es campeón de la democracia.


No le importaría, dice, matar un millón de árabes o poner bombas en sinagogas para abriles el paso a “ustedes, los cantarines, los puros, los vegetarianos”. Él asumirá, dice, “ese certificado de penales y luego ustedes escribirán libros de arrepentimiento sobre mis crímenes”. Para que haya judíos normales, buenos, idealistas, judíos que escriben, que cantan, que dan ejemplos de moral, es necesario que antes “mi cañón y mi napalm hayan quitado a los indios las ganas de arrancar las cabelleras de vuestros hijos y de los míos, y que millones de yids hayan encontrado aquí una casa lo bastante grande como para acogerlos”. En cuanto hayamos acabado este capítulo, añade, “el de la violencia, entonces será vuestro turno, el turno de declamar vuestro texto. Produzcan para nosotros una hermosa cultura, unos valores, el humanismo.

Hagan la amistad entre los pueblos, la luz de las naciones, todo lo que quieran, la moral de los profetas. Hágannos un Estado judío humanista por el que todo el mundo se felicitará, y por el que ustedes se felicitarán los primeros”. Sharon, aclaremos, llama yids, lejos de su uso lingüístico estricto, a “los pequeños judíos pacifistas y antisionistas” a los que hay que amenazar cuanto haga falta para que entiendan que no tienen más casa que Israel: “yo haré lo que sea necesario para echar a los árabes lo más lejos posible de aquí, lo que sea para suscitar el antisemitismo, y ustedes escribirán poemas sobre la triste suerte de los árabes y acogerán a los yids que yo habré hecho que se refugien aquí”.


Planteado en los términos meridianos de Sharon, podemos decir que los sucesivos gobiernos sionistas no han expulsado, matado o encerrado suficientes palestinos como para que Israel sea ya un ‘país normal’. Están en ello; están aún dedicados a hacer “el trabajo sucio” que el ex-primer ministro, muerto hace dos años, hubiese querido hacer más deprisa. Pero el “esquema” es siempre el mismo.


En el plano de la acción, conquistar territorio, levantar muros, matar gente, ahogar Gaza, abortar cualquier atisbo de paz. En el plano de la hasbara, identificar antisionismo y antisemitismo a fin de desacreditar toda resistencia y toda crítica, incluidas las de los judíos e israelíes “cantarines y vegetarianos”, y apuntalar como una necesidad defensiva la empresa colonial en Palestina. Estamos —seguimos desde 1947— en pleno “trabajo sucio” y por lo tanto todos los judíos del mundo y, desde luego, todos los israelíes, deben ser de un modo u otro “soldados de Israel”, pequeños sharones dispuestos a colaborar en esta obra magna de construir, como hicieron los europeos, un “Estado humanista” sobre las ruinas humeantes del asesinato, el saqueo y la injusticia.


Israel, en efecto, no es un país normal. Y no porque pretenda ser un Estado judío —anomalía religiosa incompatible con la democracia— sino porque se sostiene cotidianamente sobre la negación colonial del pueblo palestino. Casi todos los Estados, dirá con razón Sharon, se han construido así. Es verdad. También las pirámides se construyeron con esclavos. Pero a lo que obliga eso es a preguntarse si queremos construir otra pirámide y, en caso de responder afirmativamente, si debemos restablecer la esclavitud para construirla. Ningún país es del todo normal y sus pequeños certificados de penales, leídos en voz alta, deberían servirnos sobre todo para no repetir los mismos crímenes.


Pero digamos que, desde la cúspide de millones de cráneos, desde la frágil conciencia democrática adquirida en el siglo XX a tan alto precio, hoy sabemos que hay dos formas de forjar un país normal. Una, clásica, la de matar o esclavizar a todos los que “nos sobran” confiando en hacer olvidar luego a nuestras víctimas. La otra, nunca del todo justa pero sí más razonable y pacífica, mediante el respeto de las leyes internacionales, el reconocimiento del otro y la negociación.


Digamos la verdad sin escandalizarnos demasiado: Israel no debía haber existido nunca y no fue la presencia legítima de inmigrantes de religión judía en Palestina la que reclamaba su existencia; Israel es la obra del antisemitismo europeo, de la limpieza étnica del 47-48 y del doble colonialismo europeo y sionista. Pero Israel existe y algunos millones de seres humanos se sienten no sólo judíos sino también israelíes, lo que complica mucho, sin duda, la des-sionización imprescindible, condición de cualquier solución.


Cualquiera que sea, en todo caso, esa solución —dos Estados, uno binacional o uno ciudadano, laico y democrático— su viabilidad pasa por normalizar Israel en sentido no-sharoniano; presupone, es decir, obligar a su gobierno a levantar el asedio a Gaza, derribar los muros, devolver las tierras y las casas, permitir el retorno de los refugiados; es decir, terminar con la ocupación de Palestina y reconocer a su pueblo y a sus representantes. Esta condición justifica el creciente pesimismo de los defensores del Derecho, pero nos exige —puesto que los palestinos no se rinden— un mayor compromiso y determinación.


Escribía el admirable juez antimafia Roberto Scarpinato que “Italia es el país más moral del mundo” porque la existencia capilar, totalitaria, de la mafia obliga a cada uno de sus habitantes a tomar en cada instante “la decisión moral de decir no” -o claudicar. Ocurre en todos los países en mayor o menor medida y no deberíamos olvidarlo cuando votamos, trabajamos o hacemos la compra: es la necesidad misma de la política como elección cotidiana.


De ahí que haya que admitir, en este sentido, y más en un mundo globalizado, que ningún país está completamente normalizado. Tampoco España. Italia menos. Y menos aún Israel. En los países no normalizados todos los ciudadanos, por el solo hecho de serlo, deben decidir moralmente su existencia; mucho más los intelectuales, los académicos o los artistas, cuya responsabilidad, proporcional a su poder e influencia, es también mayor. En Israel todos los israelíes están obligados a escoger todos los días —cuando encienden la luz, van a un restaurante o, claro, hacen la mili— entre la normalidad sharoniana o la normalidad humana; en cada gesto aceptan o no la ocupación de Palestina y se unen o no, de esa manera, al trabajo sucio en curso. Los intelectuales y artistas de forma muy particular. Es posible decir “no”, como lo demuestran los casos de muchos judíos y muchos israelíes que lo hacen sin parar: pienso, por ejemplo, en Yuri Avneri, en Amira Hass, en Gideon Levy, en Norman Finkelstein, en Shlomo Sand o en Ilan Pappé.


Muchos, por desgracia, dicen sí a Sharon y a su proyecto de normalidad destructiva. Digo todo esto —y es a donde quería llegarx0— por el caso del cantante Idan Raichel, que actuará el próximo jueves 3 de marzo en la sala Caracol de Madrid. Tengo la suerte de no haber oído sus canciones. No voy a oírlas. Se puede ser un canalla y hacer una música excelente; y, si hubiese oído ya sus canciones y me gustase su música, me resultaría difícil, al mismo tiempo, no reconocer su calidad y seguir disfrutándola con alegría. ¿Por qué no quiero que me guste? Porque Idan Raichel, que se presenta a sí mismo como “embajador cultural de Israel” y se enorgullece de la historia reciente de Israel, como si fuese ya un país normal, defiende sin pudor y en tono desafiante la tortura de los palestinos.


Su concierto, por lo demás, forma parte de la iniciativa Marca Israel lanzada en 2006 por el gobierno de Tel Aviv y cuenta con el apoyo y colaboración de la propia embajada de Israel en España, y ello en el marco de la campaña cultural de normalización de la ocupación y criminalización de sus críticos. Desde aquí quiero unirme a la petición de la RESCOP y pedir a mi vez a la sala Caracol la suspensión del concierto o, en su defecto, el boycot de los madrileños.


Decir “no” a los israelíes que dicen “sí” a “la normalidad de Sharon” es el mínimo de ética y compromiso que debemos a los palestinos y, más importante, un pequeño paso hacia la viabilidad de la otra normalidad, la decente, la humana, la que no quiere construir pirámides y menos restableciendo la esclavitud; la que exige, como presupuesto de toda solución, el fin de la ocupación de Palestina y de los medios concretos que la prolongan: bloqueos, bombardeos, colonias, expulsiones, voladura de casas, asesinatos, encarcelamiento, torturas. No basta con que los palestinos digan no; no basta con que digan no algunos israelíes valerosos; tenemos que decir “no” todos los ciudadanos normales en todos los países seminormales del mundo, porque solo presionando a Israel, deslegitimando su propaganda y entorpeciendo sus relaciones ‘normales’ con gobiernos, universidades e instituciones y organizaciones culturales lograremos quizás un poco de normalidad verdadera en Oriente Próximo y, por eso mismo, en el mundo entero.

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Sábado, 14 Noviembre 2015 06:50

También las guerras tienen reglas

Nadie discute que fue el ejército estadounidense el que en la madrugada del sábado 3 de octubre llevó a cabo el ataque aéreo contra un hospital de la ciudad de Kunduz, en Afganistán. El ataque contra el centro asistencial de Médicos Sin Fronteras, el Centro de Trauma de Kunduz, fue devastador y provocó la muerte de al menos 30 personas. Los pacientes de la única unidad de cuidados intensivos de la región murieron incinerados en sus camas. Integrantes del equipo médico perdieron la vida a causa de bombas de metralla que les arrancaron las extremidades. Al menos una persona fue decapitada por el impacto.

Mientras la gente huía del edificio en llamas, el helicóptero de combate aéreo AC-130 de Estados Unidos los masacraba desde el aire con armas automáticas. Médicos y otros integrantes del personal hospitalario recibieron disparos cuando corrían hacia otro sector del complejo intentando ponerse a salvo.


El Centro de Trauma de Kunduz estaba en el mismo lugar, practicando miles de cirugías y brindando tratamiento a decenas de miles de personas en la sala de emergencias, desde hacía cuatro años. Médicos Sin Fronteras, conocida internacionalmente por su nombre en francés Medecins Sans Frontieres o MSF, le había proporcionado en repetidas oportunidades las coordenadas de GPS exactas del hospital a funcionarios de gobierno de Estados Unidos y de Afganistán. Jason Cone, director ejecutivo de Médicos Sin Fronteras Estados Unidos dijo en el noticiero "Democracy Now!": "Como condición previa a la apertura del hospital, negociamos con Estados Unidos, con Afganistán y con la OTAN, así como con las fuerzas de la oposición, con el Talibán. Recibimos el apoyo de todos esos grupos para operar este hospital". Cone continuó: "Como parte de las negociaciones se acordó que proporcionaríamos nuestras coordenadas de GPS a las distintas partes. Se las proporcionamos incluso recientemente, el 29 de septiembre. Eso fue para reforzar el hecho de que sabíamos que estaban pasando cosas. Empezaban a llevarse a cabo más bombardeos y se nos dijo que esa era la forma de garantizar la protección de nuestras instalaciones".


El 29 de septiembre fue un día de gran importancia en Kunduz, donde se venían librando batallas por el control de la ciudad entre el Talibán y las fuerzas afganas desde el mes de abril. El 28 de septiembre, una unidad del Talibán de tan solo 500 hombres, según se informó, logró derrotar a los 7.000 soldados del Ejército Nacional Afgano allí apostados, tomando así el control de Kunduz. Fue la primera ciudad importante que el Talibán reconquistó desde el inicio de la invasión y posterior ocupación por parte de Estados Unidos en octubre de 2001, cuando los talibanes fueron expulsados del poder. Médicos Sin Fronteras sabía que la primera línea del conflicto les golpeaba la puerta y que el hospital se vería inundado por muchas víctimas más. Cone afirmó: "Este hospital estaba abierto desde hacía cuatro años. De hecho, esa noche se trataba probablemente del edificio más iluminado de toda la ciudad de Kunduz, que tiene una población de unas 300.000 personas, porque teníamos generadores funcionando esa noche. Por lo que estaba bien iluminado y resultaba fácilmente visible desde el cielo. Además, se trataba de uno de los edificios más conocidos de la zona".


Cuando le preguntamos si el ataque constituía un crímen de guerra, Jason Cone empleó las palabras precisas de un trabajador de ayuda humanitaria: "Se ha discutido mucho si se trató o no de un error. La intencionalidad o no no es necesariamente el umbral que hay que atravesar para que constituya una grave violación del derecho humanitario internacional. Si el ejército no logra distinguir entre blancos militares y civiles, como en este caso, desde nuestro punto de vista y en función de todo aquello que sabemos, consideramos que son culpables de violar el derecho humanitario internacional".


MSF llevó a cabo una exhaustiva investigación interna y compartió sus conclusiones con el gobierno de Estados Unidos, la OTAN y el gobierno afgano. Al día siguiente, la dieron a conocer públicamente. Cone sostuvo: "Es parte de nuestros esfuerzos para cooperar con la investigación. Pero aún así, sentimos que es necesario que se lleve a cabo una investigación independiente e imparcial del bombardeo". MSF solicitó al gobierno estadounidense que acepte la intervención de la Comisión Humanitaria Internacional, un organismo con sede en Suiza fundado hace casi un cuarto de siglo en el marco de la Convención de Ginebra con el cometido específico de investigar posibles crímenes de guerra. Hasta la fecha, nunca se le encomendó a la mencionada comisión que realice ninguna investigación. Paralelamente, quienes perpetraron el ataque, es decir el gobierno de Estados Unidos, la OTAN y el gobierno afgano, llevan a cabo sus propias investigaciones. El pedido público de Médicos Sin Fronteras de que se lleve a cabo una investigación independiente cuenta con el apoyo de una petición mundial que hasta el momento ha sido suscrita por 500.000 personas.


Tres semanas después del ataque registrado en Kunduz, otro hospital de Médicos Sin Fronteras sufrió un ataque; esta vez en Yemen. El hospital recibió varios ataques en el transcurso de dos horas, aún cuando en el techo figuraba el logo de MSF y las coordenadas de GPS habían sido proporcionadas en múltiples oportunidades a la coalición que encabeza Arabia Saudita. Todo indica que el Ejército de Arabia Saudita lanzó el ataque, haciendo uso de los bombarderos y las armas proporcionadas por Estados Unidos.


Cone afirmó en relación con el ataque en Yemen: "Definitivamente constituye una violación al derecho humanitario y hemos estado en contacto directo con autoridades saudíes en relación a ello. Desafortunadamente, han modificado su versión en varias oportunidades. Para nosotros, se trata simplemente de reforzar el hecho de que existe la Convención de Ginebra, de que esa Convención rige las leyes de guerra. No somos ingenuos. Somos conscientes de los riesgos de trabajar en zonas de guerra.

Venimos trabajando en ellas desde hace más de 40 años. Sin embargo, es necesario saber que los gobiernos continúan respetando esas reglas, porque son las reglas que nos permiten seguir enviando gente a las regiones en guerra para tratar a las víctimas".


El horror vivido durante el ataque al hospital de Kunduz nunca abandonará a la enfermera de MSF Lajos Zoltan Jecs, que dormía en un lugar seguro dentro del hospital cuando impactaron las bombas. "Intentamos entrar a uno de los edificios en llamas. No puedo describir lo que se vivía en el interior. No hay palabras para transmitir lo terrible que era. En la Unidad de Cuidados Intensivos había seis pacientes que se estaban quemando vivos en sus camas. Vimos morir a nuestros compañeros. A nuestro farmacéutico... La noche anterior había estado hablando con él y planificando el stock y después murió ahí en nuestra oficina", relató.


Por el momento, ninguno de los ataques contra los hospitales ha sido mencionado en los debates o foros presidenciales de Estados Unidos. Es necesario que se lleve a cabo una completa investigación de estos crímenes para hacer que los responsables rindan cuentas. Y es necesario que se lleve a cabo un profundo debate en este año de elecciones presidenciales para determinar si se permitirá que continúen perpetrándose ataques como estos que únicamente perpetúan el terror.


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Traducción al español del texto en inglés: Fernanda Gerpe. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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Jueves, 08 Octubre 2015 07:54

EE.UU. lo arregla todo con un "I'm sorry"

La organización humanitaria considera el ataque, donde murieron 22 personas entre médicos de MSF y pacientes, como un crimen de guerra. Y reclama una investigación internacional en lugar de la pesquisa militar interna que piensa hacer Estados Unidos.

 

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se disculpó con Médicos Sin Fronteras (MSF) por el ataque que Estados Unidos lanzó contra un centro de salud en Afganistán, donde murieron 22 personas. El mandatario llamó a Joanne Liu, presidenta de la organización humanitaria, para disculparse y expresarle sus condolencias por los trabajadores de MSF y los pacientes asesinados o que resultaron heridos cuando un bombardeo estadounidense atacó por error un hospital de campaña en Kunduz, afirmó el vocero de la Casa Blanca, Josh Earnest. Por el momento, tres son las investigaciones diligenciadas que buscan determinar qué pasó en el nosocomio: una estadounidense, otra afgana y una de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). MSF, que señaló ayer que el ataque puede considerarse un crimen de guerra, dijo que no confía en una pesquisa militar interna y exigió que se lleve adelante una investigación internacional sobre el bombardeo estadounidense contra el sanatorio afgano.


En su descargo, las fuerzas armadas de Estados Unidos ofrecieron un abanico de argumentos sobre el ataque aéreo: inicialmente, lo consideraron un daño colateral y, ahora, admiten que fue un error, tal como Obama aclaró durante una llamada telefónica que le hizo a la titular de MSF. El mandatario estadounidense le aseguró a Liu que la investigación del Pentágono daría "un recuento transparente, exhaustivo y objetivo de los hechos y circunstancias del incidente", dijo Earnest. Obama también llamó al presidente afgano, Ashraf Ghani, para expresar sus condolencias y felicitó a las valientes tropas afganas que se enfrentan a los talibán en Kunduz.


En un intento por instaurar una investigación independiente, Liu reclamó la presencia de una comisión internacional humanitaria que restablezca los hechos del sábado que condujeron a la muerte de 12 empleados de la ONG y 10 pacientes, y a la destrucción del edificio principal de su hospital en Kunduz, un servicio esencial para los civiles que se encuentran atrapados entre el fuego de los combates. La organización humanitaria dijo que trabaja sobre la presunción de que el bombardeo se trató en realidad de un crimen de guerra. "No se trató únicamente de un ataque contra nuestro hospital, sino de un ataque contra las Convenciones de Ginebra. No lo toleraremos", disparó Liu, invocando las reglas del derecho humanitario en tiempos de guerra. La presidenta de MSF confirmó que esa es la hipótesis que maneja su organización, afirmó que le corresponde a Estados Unidos y Afganistán demostrar que no fue así y que hay otras razones que explican el ataque.


Las Convenciones de Ginebra, firmadas en 1949, codifican, sobre todo, el comportamiento que los países beligerantes deben adoptar para proteger a los heridos y enfermos en cualquier circunstancia. Puntualmente, MSF reclama que se active una comisión de investigación que existe desde 1991, pero que nunca fue utilizada y requiere del impulso de uno de sus 76 Estados signatarios, para que se incluya en esas convenciones. Jason Cone, cabeza de MSF en Estados Unidos, pidió a Obama que consienta esa comisión, y consideró que en caso de tomarse esa iniciativa, se enviaría "una poderosa señal del compromiso y el respeto del gobierno de Estados Unidos por el derecho humanitario internacional y las reglas en tiempos de guerra".


El general estadounidense John Campbell, comandante de los 13.000 soldados extranjeros desplegados en Afganistán, dijo el martes ante el Senado que el bombardeo había sido un error, versión que MSF rechaza. Ante la comisión de fuerzas armadas del Senado, Campbell dijo que la incursión militar fue solicitada por los afganos, pero que había sido decidida por la cadena de mando estadounidense. Para el presidente de la filial francesa del grupo humanitario, Mego Terzian, el ataque "lastimosamente no fue un error". Bruno Jochum, responsable del centro operacional de MSF en Ginebra, sostuvo que no se trató de un ataque aleatorio en el que se dañan instalaciones. "Fue un ataque metódico y preciso, no hay duda de esto. El edificio del hospital era el blanco", dijo.


Según el diario The New York Times, que cita a una fuente cercana al entorno del militar, el general Campbell estima que las fuerzas especiales estadounidenses no siguieron las reglas que preceden a un ataque de esas dimensiones. "Un bombardeo es legítimo sólo en caso de eliminación de terroristas, protección de soldados estadounidenses en dificultad y en apoyo a las tropas afganas", consignó el diario. "Muy probablemente, el ataque de Kunduz no entra en ninguna de estas categorías", afirmó el general Campbell, en declaraciones privadas divulgadas por su entorno al rotativo.
"Incluso, las fuerzas estadounidenses que realizaron este ataque no visualizaban el blanco que sus homólogos afganos les pedían atacar", aseguró la misma fuente, cuya identidad se mantuvo en reserva. En la justificación del bombardeo, el ejército afgano afirmó que había talibán dentro del establecimiento sanitario. Sobre esa línea, MSF no descartó la posibilidad de que hubiese milicianos dentro del centro de salud en el momento del bombardeo, pero indicó que tampoco esa hipótesis justificaba el ataque. "Es muy posible que estuviésemos atendiendo a combatientes, pero ellos ya no son combatientes cuando están heridos", afirmó Jason Cone, en Nueva York, y aseguró que no tuvieron acceso a información sobre ningún tipo de combate dentro del establecimiento antes del bombardeo.


Kunduz es una ciudad estratégica del norte de Afganistán, ubicada cerca de la frontera con Tayikistán, que hace unos días cayó en manos de los talibán, antes de ser arrebatada por las fuerzas afganas. Actualmente, la mayor parte de Kunduz se encuentra bajo control de las tropas afganas, aseguró Campbell. Pero el hecho de que los talibán hayan logrado apoderarse de esta ciudad, aunque sea brevemente, muestra las dificultades que tienen las fuerzas afganas para contener el avance de los combatientes islamistas.


El general Campbell, que reconoce esta situación, propuso reforzar el dispositivo militar estadounidense después de 2016. Pero, por ahora, Estados Unidos prevé mantener en Afganistán únicamente a 1000 soldados, frente a 9800 actualmente. Esta fuerza se centraría preferentemente en la embajada estadounidense en Kabul.

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Miércoles, 07 Octubre 2015 06:18

Esas partículas que llueven del Cosmos

Un científico japonés y otro canadiense recibieron el galardón por descubrir que los neutrinos tienen masa y, con ello, revolucionan la física de las partículas subatómicas. Su hallazgo cambió lo que se sabía del comportamiento más íntimo de la materia.

 

¿Puede algo atravesar el cuerpo humano sin que la persona se dé cuenta? ¿Puede incluso ser atravesado billones y billones de veces, a toda hora y en todo momento? La respuesta la tiene la física y es sí: los neutrinos, esas partículas más pequeñas que el átomo, que de manera permanente llueven sobre la Tierra y traspasan todo lo que se les cruza. No sólo a las personas, sino también todo lo que los rodea, hasta el planeta mismo. Son las partículas más misteriosas del Universo, porque después de atravesarlo todo no dejan rastros. Y son tan livianas y veloces que siempre se creyó que no tenían masa. Error. Dos científicos demostraron que sí la tienen y eso cambió el modo de entender y explicar el mundo subatómico. Esos dos investigadores, uno japonés y el otro canadiense, ganaron ayer el Premio Nobel de Física.


Takaaki Kajita, el japonés, y Arthur B. McDonald, el canadiense, descubrieron en realidad que los neutrinos tienen oscilaciones, lo que demuestra que estas partículas elementales de la materia tienen masa, contra lo que se supuso durante décadas.


La Real Academia de las Ciencias Sueca dijo al presentar su fallo que esos estudios "cambiaron nuestro conocimiento del comportamiento más íntimo de la materia y pueden ser cruciales para entender el Universo". El Nobel distinguió a ambos por sus "contribuciones clave a los experimentos que demostraron que los neutrinos cambian su identidad", lo que exige que estas partículas tengan masa.


Primero lo primero. ¿De dónde salen los neutrinos? Una parte de ellos se forma en la atmósfera terrestre por la radiación cósmica. Otra se produce en las reacciones nucleares dentro del Sol. Justamente, el equipo japonés se dedicó a capturar neutrinos creados en las reacciones entre rayos cósmicos y la atmósfera de la Tierra; el otro, atrapando los procedentes del Sol.


La existencia de los neutrinos, las partículas más numerosas en el Universo, fue sugerida por el austriaco Wolfgang Pauli en 1930, aunque fue el italiano Enrico Fermi quien ocho años después elaboró una teoría y bautizó el nuevo término. Pero no fueron descubiertos hasta un cuarto de siglo después por dos físicos estadounidenses, Frederick Reines y Clyde Cowan. Desde la década de 1960 la ciencia había calculado de forma teórica el número de neutrinos, pero al realizar mediciones en la Tierra descubrieron que dos tercios habían desaparecido.


A la Tierra llegan unos 60.000 millones de neutrinos por centímetro cuadrado cada segundo. Durante décadas, el "modelo estándar" de la física de las partículas entendía que al llegar a la Tierra los neutrinos desaparecían sin explicación posible. Eso porque no se los podía detectar.


Lo que Kajita y McDonald descubrieron es que no desaparecen, sino que cambian, sufren una metamorfosis. Y el hecho de que sufran esa mutación implica que tengan masa.


Kajita descubrió que los neutrinos de la atmósfera pasaban de una identidad a otra en su camino hacia el detector Super-Kamiokande, un impresionante observatorio de neutrinos japonés. Al mismo tiempo, un grupo de investigadores canadienses liderado por McDonald demostraba que los neutrinos del Sol no desaparecían en su camino hacia la Tierra y que podían ser captados con una identidad diferente al llegar al Observatorio de Neutrinos de Sudbury, localizado en Ontario.


Situado en una mina de zinc a 250 kilómetros de Tokio, el gigantesco detector Super-Kamiokande comenzó a operar en 1996, y tres años más tarde lo hizo el Sudbury Neutrino Observatory (SNO) de Ontario (Canadá) en el interior de un yacimiento de níquel.


En el Super-Kamiokande, construido a mil metros de profundidad y que consiste en un tanque con 50.000 toneladas de agua, el equipo de Kajita observó que aunque la mayoría de los neutrinos atravesaba el tanque, algunos chocaban con un núcleo atómico o un electrón. En esas colisiones se creaban partículas con carga y, alrededor de ellas, se generaban destellos débiles de luz azul, la denominada radiación de Cherenkov, que se produce cuando una partícula viaja más rápido que la velocidad de la luz y cuya forma e intensidad revela la procedencia y el tipo de neutrino que la causa.


El detector japonés atrapaba neutrinos muónicos de la atmósfera y los que lo golpeaban por debajo tras atravesar el globo terráqueo, y dado que la Tierra no supone un obstáculo considerable para ellos, debería haber igual número de neutrinos en ambas direcciones.


Las observaciones revelaron, sin embargo, que los primeros eran más numerosos, lo que apuntaba a que los otros deberían sufrir un cambio de identidad para convertirse en neutrinos tauónicos, aunque su paso no podía ser registrado por el detector.


La pieza decisiva del enigma llegó del SNO, que en un tanque con mil toneladas de agua pesada realizaba mediciones de neutrinos procedentes del Sol, donde los procesos nucleares sólo dan lugar al tercer tipo de estas partículas, los neutrinos electrónicos.


De esos 60.000 millones de neutrinos por centímetro cuadrado que cada segundo bombardean la Tierra, el SNO capturó tres millones por día en sus dos primeros años operativo, un tercio del número esperado: los otros dos habían debido cambiar de identidad en el camino. Esas oscilaciones son las que prueban que los neutrinos tienen masa, aunque no se sabe cuál es.


¿Y qué cambia que los neutrinos tengan masa? Probablemente para el lector, nada. Para los científicos dedicados al tema, todo. El modelo estándar que hasta ese momento describía a la perfeccción el mundo subatómico de la física de las partículas dejó de explicarlo todo.


Pero antes de poder desarrollar por completo teorías que superen ese modelo hará falta averiguar más detalles sobre la naturaleza de los neutrinos, como cuál es su masa o por qué son tan diferentes de otras partículas elementales.


Lo único seguro por ahora son los indicios de que hay una nueva física para el Universo que aún debe descubrirse. He ahí lo fascinante para los investigadores. Tan fascinante que mereció el Premio Nobel.


Neutrinos, los camaleones del universo


Por Ignacio Mártil

Catedrático de Electrónica. Universidad Complutense de Madrid, miembro de econoNuestra


El Premio Nobel de Física de este año ha sido concedido al científico japonés Takaaki Kajita y al canadiense Arthur McDonald por sus estudios fundamentales sobre las propiedades de los neutrinos. A continuación describiré muy resumidamente las razones por las que la Real Academia de Ciencias de Suecia se lo ha concedido a ambos. El lector interesado en conocer con más detalle los argumentos, lo puede consultar en este enlace, donde encontrará -en inglés- un artículo publicado por la Academia sueca en el que se hace una descripción más detallada del trabajo realizado por ambos científicos.


1. ¿Qué son los neutrinos y cuáles son sus propiedades?

Los neutrinos son unas partículas elementales cuyas propiedades los hacen realmente singulares. Nuestro mundo está literalmente repleto de neutrinos. Miles de millones de neutrinos atraviesan nuestros cuerpos cada instante, aunque no podemos verlos ni sentirlos dado que tienen una masa extraordinariamente pequeña y no tienen carga eléctrica, por lo que apenas interaccionan con la materia ordinaria de la que estamos hechos los seres vivos. Algunos fueron creados en el comienzo del universo, en el Big Bang, otros se crean continuamente en diversos procesos que tienen lugar en el interior de la Tierra, en la explosión de supernovas, en la muerte de estrellas supermasivas, etc. La mayoría de los que llegan a la Tierra se originan en las reacciones nucleares que ocurren en el interior del Sol.


El neutrino es la segunda partícula más abundante en el Universo, sólo superado por el fotón, la partícula responsable de la luz. Sin embargo, durante mucho tiempo no se supo de su existencia. Fue predicha teóricamente en 1930 por Wolfang Pauli, pero llegó incluso a dudar de su existencia; se dice que a propósito de su teoría llegó a comentar: "he hecho una cosa terrible, he postulado la existencia de una partícula que no puede ser detectada". Poco tiempo después, el físico italiano Enrico Fermi desarrolló una teoría que contemplaba la existencia de esa partícula, a la que se denominó desde entonces neutrino.


Hizo falta un cuarto de siglo para que el neutrino fuera descubierto experimentalmente. Esto sucedió en la década de los años 50 del siglo pasado, cuando los neutrinos empezaron a producirse en grandes cantidades en los reactores nucleares que habían comenzado a funcionar en aquellos tiempos. En junio de 1956, dos físicos estadounidenses, Frederick Reines y Clyde Cowan enviaron un telegrama a Wolfgang Pauli indicándole que los neutrinos habían dejado huellas en sus detectores. Este hallazgo mostró que el fantasmal neutrino (se le llegó a conocer como la partícula Poltergeist) era una partícula real.


2. ¿Cuáles son las razones para la concesión del Premio Nobel?


El premio Nobel reconoce un descubrimiento que resuelve un rompecabezas originado por los neutrinos que ha tenido desconcertada a la comunidad científica durante mucho tiempo. En efecto, desde la década de 1960, los científicos habían calculado teóricamente el número de neutrinos que se crean en las reacciones nucleares que ocurren en el interior del Sol, pero al realizar mediciones en la Tierra, cerca del 60% de la cantidad calculada no aparecía en los detectores. Tras innumerables suposiciones, se llegó a postular que los neutrinos cambian de identidad durante su movimiento (en la terminología científica, sufren una oscilación). Queda fuera del alcance de este artículo detallar las razones de esta mutación, que sólo puede explicarse acudiendo a conceptos fundamentales de la Mecánica Cuántica.


Una explicación muy simplificada del fenómeno es la siguiente: de acuerdo con el Modelo Estándar de física de partículas, hay tres tipos de neutrinos: el neutrino electrónico, el neutrino muónico y el neutrino tauónico. En el Sol únicamente se producen neutrinos electrónicos; estos, en su viaje a la Tierra, sufren la mutación a neutrinos muónicos y tauónicos, de manera que en los detectores instalados en la Tierra sólo se detecta un tercio de los neutrinos electrónicos "fabricados" por el Sol, correspondiendo el resto a los neutrinos de los otros dos tipos. Análogamente sucede con los neutrinos producidos por otras fuentes, como las reacciones que ocurren por la interacción de la radiación cósmica con la atmósfera, en las que se crean neutrinos que también experimentan ese cambio.


Las especulaciones sobre el cambio de identidad de los neutrinos trajeron de cabeza a la comunidad científica hasta que se pudieron construir grandes detectores donde poder realizar medidas muy precisas de las propiedades de estas partículas. En efecto, dos grandes instalaciones científicas han perseguido a los neutrinos durante años. Por una parte, el detector "Super-Kamiokande", instalado en el interior de en una mina subterránea de zinc a 250 kilómetros al noroeste de Tokio, detector que comenzó a funcionar en 1996. Un par de años después, en 1998, Takaaki Kajita presentó un descubrimiento mediante el que demostraba que los neutrinos provenientes de la radiación cósmica parecen someterse al cambio indicado.

Por otra parte y de manera totalmente independiente, el detector "Sudbury Neutrino Observatory" fue construido en el interior de una mina de níquel en Ontario, comenzando sus observaciones en 1999. En 2001, el grupo de investigación dirigido por Arthur B. McDonald demostró a su vez que los neutrinos provenientes del Sol también cambian de identidad.


De este modo y por separado, ambos equipos científicos pudieron esclarecer la naturaleza camaleónica del neutrino, el descubrimiento que ha merecido ahora el Premio Nobel de Física de este año. Una conclusión trascendental de ambos experimentos es que para que los neutrinos puedan realizar esa transmutación de un tipo en alguno de los otros dos, deben tener masa, al contrario de lo que se creyó durante muchos años. Tal y como dice la Academia sueca en la justificación de la concesión del premio, este hallazgo "Es de importancia revolucionaria para la física de partículas y para nuestra comprensión del universo"


Ambos detectores son instalaciones científicas enormes, cuyo funcionamiento sólo es posible gracias a la colaboración de multitud de científicos, ingenieros, informáticos, técnicos de diversas profesiones, etc. Como con muchos otros descubrimientos que afectan a la comprensión de las propiedades esenciales de la materia, de que esta hecho el universo y de que estamos hechos nosotros, la utilidad de este descubrimiento no es directa, evidente ni inmediata. Pero no cabe la menor duda de que encontrará infinidad de campos de utilidad. No hay más que recordar que la WWW nació en otro detector de partículas, el "Large Hadron Collider", acerca de lo que escribí recientemente en este mismo blog.

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Nueve miembros de Médicos Sin Fronteras (MSF) murieron este sábado al ser bombardeado un hospital en la ciudad de Kunduz (Afganistán) y otras 30 personas permanecen desaparecidas, informó la ONG en un comunicado.


El hospital resultó "muy dañado" en un bombardeo "prolongado" lanzado a las 02.10 de la mañana del sábado hora local (21.40 GMT del viernes).


La organización humanitaria cifra en 37 el total de heridos. Muchos pacientes y personal de MSF -unos 30- se encuentran en "paradero desconocido", por lo que el número de víctimas podría aumentar a medida que se vaya aclarando lo sucedido en el "horrible" bombardeo.


Medios estadounidenses reconocen oficialmente que podría tratarse de "daños colaterales" en un ataque de la aviación estadounidense.

Las fuerzas de seguridad afganas recuperaron este viernes el control total de la norteña ciudad de Kunduz con apoyo aéreo de Estados Unidos, después de que ésta hubiese sido tomada por los talibanes el pasado lunes.


"Estamos consternados por el ataque, la muerte de nuestro personal y el gran daño que ello supone para la sanidad en Kunduz. Todavía no tenemos cifras finales de bajas. Nuestro equipo médico está ofreciendo primeros auxilios y tratando a los heridos", indicó el director de operaciones de MSF, Bart Janssens.


"Urgimos a todas las partes a respetar la seguridad de nuestras instalaciones y personal de sanidad", añadió Janssens.
Desde el lunes, Médicos Sin Fronteras ha tratado en Kunduz a 394 heridos, y cuando se produjo el ataque aéreo sobre el hospital a primera hora del sábado había en el centro 105 pacientes, sus cuidadores y más de 80 miembros nacionales e internacionales de MSF.


Este hospital era la única estructura sanitaria en toda la región noreste de Afganistán con atención vital de traumatología, ya que el hospital provincial de gobierno en Kunduz no está en funcionamiento.


"Daño colateral" al único hospital de la zona


El portavoz de las tropas estadounidenses en Afganistán, el coronel Brian Tribus, reconoce que el bombardeo al hospital puede ser un daño colateral causado por sus aviones. Hubo un "ataque aéreo en Kunduz a las 2.15 hora local (21.45 GMT del viernes) contra individuos amenazando al contingente".


"El ataque puede haber producido daño colateral a una instalación médica cercana. El incidente está bajo investigación", indicó Tribus.


Kunduz es una ciudad estratégica para las comunicaciones del norte del país. Desde el lunes es escenario de combates entre los talibanes y las tropas afganas, que cuentan con apoyo aéreo estadounidense.


El hospital, el único que funcionaba en esa ciudad, resultó "muy dañado" en un bombardeo "prolongado" lanzado a las 02.10 hora local del sábado (21.40 GMT del viernes), según dijo MSF en un comunicado.


El lunes pasado, los talibanes tomaron Kunduz, en la victoria más importante de los insurgentes desde que fueron sacados del poder en 2001.


Las tropas afganas declararon haber retomado la ciudad el pasado miércoles en un contraataque que contó con apoyo aéreo de Estados Unidos, pero desde entonces continúa la batalla en la ciudad, donde aún los dos bandos se disputan los distintos sectores.


La OTAN, que como parte de la misión Apoyo Decidido cuenta con alrededor de 4.000 militares en tareas de asistencia y capacitación, también ha participado en la campaña en apoyo sobre el terreno a las tropas afganas.
Estados Unidos mantiene una misión de combate en el país con una dotación de 9.800 soldados que tiene previsto permanecer en Afganistán hasta final del año.


(Tomado de Público)


ONU: El bombardeo del hospital en Kunduz puede ser un crimen de guerra

 

El ataque aéreo al hospital de Médicos Sin Fronteras en la ciudad afgana de Kunduz, en el que murieron al menos 19 personas, es "absolutamente trágico, inexcusable y posiblemente incluso criminal", declaró este sábado el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Raad al Hussein, que exige una investigación transparente.


"Este evento profundamente turbador debe ser investigado rápidamente de manera exhaustiva e independiente. Los resultados deben hacerse públicos", afirmó Zeid Raad al Hussein citado por AFP.


"La gravedad del incidente se subraya por el hecho de que el ataque aéreo de un hospital puede ser declarado un crimen de guerra, si así lo establece un tribunal de justicia", apuntó.


"Los planificadores militares internacionales y afganos tienen la obligación de respetar y proteger a los civiles en todo momento, y los servicios médicos y el personal son objeto de una protección especial. Estas obligaciones se aplican independientemente de qué Fuerza Aérea está involucrada en el conflicto e independientemente de la ubicación", aseveró.


El jefe de la Misión Apoyo Decidido de la OTAN en Afganistán, el general norteamericano John Campbell, este sábado ha pedido disculpas al presidente afgano, Ashraf Ghani, por el trágico incidente, según un comunicado de la Administración de Ghani citado por Reuters. Sin embargo, la agencia precisa que esta información no fue confirmada por un portavoz de la coalición internacional.


Un bombardeo en Kunduz destruyó un hospital de la ONG Médicos Sin Fronteras (MSF). El ataque dejó 19 muertos y 34 heridos. Decenas de personas han desaparecido. Las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos podrían ser las responsables del bombardeo, declaró un representante de las tropas de la OTAN en Afganistán.


MSF confirmó que la organización había compartido con la OTAN y el Ejército estadounidense las coordenadas GPS de sus instalaciones médicas en Kunduz. La ONG también dijo que el ataque a su hospital continuó durante 30 minutos después de que los funcionarios estadounidenses y afganos hubieran sido informados de que lo que estaban bombardeando era un centro médico, informa 'The Guardian'.


(Con información de agencias)

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Los ecos de la tragedia de Iguala han llegado a la ONU. El Comité de Desapariciones Forzadas de Naciones Unidas, en su último informe sobre México, lanza un varapalo a las investigaciones "tardías y deficientes" emprendidas por la desaparición de los 43 normalistas en septiembre de 2014. En una inesperada vuelta de tuerca, la ONU pide un "replanteamiento general" de las pesquisas en consonancia con el análisis de un grupo internacional de expertos que ha puesto en duda las tesis oficiales. Como remate, el informe solicita que se permita a dichos especialistas interrogar a los militares presentes esa noche en Iguala, un punto rechazado por el Ejecutivo de Enrique Peña Nieto y que es visto como una agresión por el intocable estamento militar mexicano.


México es una tierra poblada de espectros. Más de 23.000 desaparecidos desde 2006 han convertido al país en una enorme tumba sin nombre. Y los intentos de cerrarla no han funcionado. "La impunidad generalizada perdura como un patrón crónico y favorece la perpetración de desapariciones forzadas", sostiene Naciones Unidas.


A lo largo de 300 páginas, el comité revisa los trabajos iniciados y prometidos por el Estado mexicano desde que en 2011 giró visita al país. El resultado es desolador. Aunque advierten algunos avances, los expertos de Naciones Unidas sostienen que prevalece la misma "situación deteriorada" que hace cuatro años. No hay, a su juicio, un diagnóstico ni una admisión del problema al más alto nivel. "Esta falta de reconocimiento cabal se evidenció de manera cruda con la desaparición de forzada de 43 estudiantes normalistas de Iguala en septiembre de 2014 y las investigaciones tardías y deficientes que le siguieron", destaca la ONU, antes de entrar de lleno en la última y feroz polémica en torno a este caso y que tiene como protagonista al Grupo de Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), adscrito a la Comisión Internacional de Derechos Humanos.


Estos especialistas, tras una revisión de seis meses, no solo han solicitado la apertura de nuevas líneas de investigación, haciendo tambalear el cierre del caso, sino que han detonado una bomba de relojería al asumir el trabajo de un perito internacional, el peruano José Torero, que niega que en el basurero de Cocula se hubiese incinerado a los normalistas, tal y como sostiene la Procuraduría General de la República. Esta conclusión tiene efectos sísmicos. La hoguera de Cocula es el punto conclusivo de las confesiones de los sicarios detenidos. Pero si no hubo tal fuego, sus declaraciones tampoco serían ciertas, por lo que, como en un árbol contaminado, colapsaría el núcleo de la versión oficial.


Ante esta andanada, los investigadores de la Procuraduría se han mantenido firmes. Aunque sin hacerlo público por la orden presidencial de evitar cualquier crispación en un caso de alta volatilidad emocional, en privado sostienen que sus conclusiones vienen avaladas por 487 informes periciales, 386 declaraciones, 114 detenidos, 95 líneas telefónicas intervenidas y un sinfin de registros. Es más, consideran que el dictamen del perito internacional parte de un supuesto, la necesidad de 800 kilos de madera para quemar un solo cuerpo, rechazado por colegas de más prestigio y fácilmente refutable.


Ante la polémica, el grupo de trabajo de la ONU, sin dejar de aplaudir la política de mano tendida de Peña Nieto, se ha alineado con sus colegas del GIEI y pide un "replanteamiento general" de la investigación de Iguala. En este contexto, también respalda que se permita interrogar al personal militar presente aquella noche en la ciudad, un punto de extrema sensibilidad y cuya sola mención levanta ampollas en un generalato poco acostumbrado a rendir cuentas al poder civil.
Con esta doble petición, la pelota se sitúa en la pista de Peña Nieto en un momento altamente delicado. La semana próxima se cumplirá un año de la matanza y las heridas abiertas por aquella tragedia aún no se han cerrado. Los padres rechazan la investigación oficial y las encuestas muestran que una mayoría de la población sigue escéptica. En un entorno de fuerte erosión, el Gobierno se enfrenta a su mayor enemigo: la desconfianza. Y a la constatación de que en Iguala, para muchos mexicanos, aún es noche.

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La noche del 26 de septiembre, Ernesto Guerrero, de 23 años, vio como el cañón de un Colt AR-15 le apuntaba.

- Vete o te mato.


En aquel momento no lo supo, pero el agente le había librado de una muerte segura. No fue por azar ni por piedad, sino por pura y simple saturación. Como Ernesto recordaría semanas después, los policías municipales tenían a decenas de compañeros de la Escuela Rural Normal de Ayotzinapa tumbados boca abajo en el asfalto y se los estaban llevando en camionetas a la comisaría. Iban hasta los topes. Tan ocupados estaban, que habían pedido ayuda a los agentes de la vecina localidad de Cocula, y cuando Ernesto, armado de valor, se acercó a preguntar por la suerte de sus amigos, ya no disponían de tiempo ni espacio para uno más. Directamente le apuntaron con el fusil y le conminaron a irse. "Vi alejarse por la avenida a mis compañeros", rememora. Esa fue la última vez que supo de ellos.


Aquel 26 de septiembre, Ernesto había llegado a Iguala, junto con casi un centenar de alumnos de magisterio, en dos autobuses procedentes de Ayotzinapa. Radicales y revoltosos, los estudiantes iban a recaudar, como otras veces, fondos para sus actividades. Esto significaba pasar el bote por sus calles más céntricas, entrar en unos pocos comercios e incluso cortar alguna avenida.


Su desembarco no había pasado inadvertido. Los halcones del narco, según la reconstrucción de la fiscalía mexicana, habían seguidos sus pasos y alertado a la central de la Policía Municipal. Los normalistas no eran bienvenidos. En junio del año anterior, tras el asesinato y tortura del líder campesino Arturo Hernández Cardona, los estudiantes habían culpado del crimen al alcalde de Iguala, José Luis Abarca Velázquez, y atacado el ayuntamiento.
Los sicarios y los policías, que en Iguala vivían en perfecta simbiosis, creyeron que iban a repetir al algarada, pero esta vez no contra el regidor, sino contra alguien aún más poderoso: su esposa, María de los Ángeles Pineda Villa.


Ella, como apuntan las investigaciones policiales, dirigía las finanzas del cartel de Guerreros Unidos en la ciudad. El vínculo con el narco le venía de lejos. Era hija de una antigua operaria de Arturo Beltrán Leyva, el Jefe de Jefes, y sus propios hermanos habían creado por orden de este capo el embrión de la organización criminal con el objetivo de enfrentarse a Los Zetas y a La Familia Michoacana. Cuando ambos fueron ejecutados y arrojados a una cuneta de la carretera de Cuernavaca, ella tomó las riendas en Iguala, protagonizando junto con su marido un fulgurante ascenso social que ahora quería completar con su última ambición: ser elegida regidora en 2015. Para ello, ese 26 de septiembre había preparado un gran acto en el zócalo de la villa. Era el inicio de su carrera electoral.


La irrupción en la ciudad de los normalistas, encapuchados, rebeldes, con ganas de protesta, les hizo temer que fuesen a reventar el discurso. El alcalde exigió a sus esbirros que lo impidiesen a toda costa y, según algunas versiones, que los entregasen a Guerreros Unidos. La orden fue acatada ciegamente. Las fauces del horror se abrieron de par en par. Posiblemente nunca se llegue a saber cómo la barbarie llegó a tal extremo, pero lo que las pesquisas policiales han logrado sacar a la luz es que a los normalistas, que seguramente no sabían cuál era la naturaleza del poder municipal en Iguala, se les dio trato de sicarios, se les persiguió con la saña con que se mata a los cárteles rivales. En sucesivas oleadas, la policía atacó a sangre y fuego a los estudiantes. De nada les valieron sus desesperados intentos de huir en autobuses tomados a la fuerza. Dos murieron a tiros, otro fue desollado vivo, tres personas ajenas a los hechos perdieron la vida a balazos al ser confundidas con normalistas. En la cacería, decenas de estudiantes fueron detenidos y conducidos a la comandancia policial de Iguala. Nadie dio orden de parar. El reloj siguió adelante.


El jefe de los sicarios, Gildardo López Astudillo, avisó al líder supremo de Guerreros Unidos, Sidronio Casarrubias Salgado. En sus mensajes le informó de que los responsables de los desórdenes de Iguala pertenecían a Los Rojos, la organización criminal contra la que libraban una salvaje guerra. Sidronio dio orden de "defender el territorio".


En una operación de exterminio bien diseñada, fruto posiblemente de experiencias anteriores, los estudiantes fueron recogidos de la comandancia de Iguala por agentes de Cocula, quienes, cambiando las placas de sus matrículas, les entregaron a los liquidadores del cartel en la brecha de Loma de Coyote. Todo estaba preparado para no dejar huellas.


En una noche sin apenas luna, hacinados como ganado en un camión y una camioneta, los normalistas fueron conducidos hacia el basurero de Cocula. Fue un viaje al infierno. Muchos estudiantes, posiblemente una quincena, malheridos y golpeados, murieron de asfixia en ese recorrido. Al llegar al paraje, los supervivientes fueron bajando uno a uno. Con las manos en la cabeza, les obligaban a caminar un trecho, tumbarse en el suelo y contestar a sus preguntas. Querían saber por qué habían acudido a Iguala y si pertenecían al cartel rival. Los normalistas, según las confesiones de los detenidos, respondían aterrorizados que ellos eran estudiantes y que no tenían nada que ver con el narco. De poco les sirvió. Acabado el interrogatorio, recibían un tiro en la cabeza. El núcleo del comando ejecutor, aunque contó con la ayuda de más sicarios, lo formaban Patricio Reyes Landa, El Pato; Jonathan Osorio Gómez, El Jona, y Agustín García Reyes, El Chereje. Con bestialidad metódica, mataron a todos los normalistas y, a lo que ya venían muertos, los arrastraron, cogidos de las piernas y los brazos, fuera de los vehículos.


Como en un ritual bárbaro, prepararon una inmensa pira en aquel basurero. Sobre una cama de piedras circular, apiñaron primero una capa de neumáticos y luego otra de leña. Ahí encima colocaron los cadáveres. Los rociaron de gasolina y diésel.


La hoguera prendió la noche más oscura de México. Las llamas fueron alimentadas durante horas. Los sicarios, en su impunidad, incluso se marcharon a la espera de que el fuego se consumiese solo. Pasadas las cinco de la tarde, tras arrojar tierra encima, se acercaron a los restos. Los desmenuzaron y los metieron en ocho grandes bolsas de basura negras. Al atardecer, los asesinos abandonaron el paraje. En su viaje de vuelta, arrojaron las bolsas a la corriente del río San Juan. México aún tardaría algunos días en despertar al horror.

Publicado en Internacional
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