Sábado, 28 Noviembre 2015 16:43

Odiosas comparaciones

La rotura de un embalse de relaves de la Mina do Germano, en el municipio de Mariana, estado de Minas Gerais, el 5 de noviembre, es la mayor catástrofe ambiental de la minería en Brasil.

 

Germano pertenece a la empresa Samarco, formada por una asociación en partes iguales entre Vale y Bhp Billiton, dos de las tres mayores productoras de mineral hierro del mundo.


El derrame de Samarco provocó la muerte de unas 25 personas, algunas aún desaparecidas, y sepultó a Bentos Rodrigues, un poblado de 600 personas a 2,8 quilómetros del dique, que el barro recorrió en 40 minutos. El lodo mató flora y fauna en 83 mil quilómetros cuadrados, equivalente a medio Uruguay.


A los 15 días del derrame el lodo había recorrido 650 quilómetros de los ríos Piracicaba y Doce, hasta llegar al Atlántico, destruyendo la vida en su camino y causando la suspensión del suministro de agua potable en decenas de poblados, afectando a unas 250 mil personas.


Por tener una serie de características similares con Aratirí, a continuación presentamos unas comparaciones básicas entre el embalse de Samarco y el propuesto para extraer hierro en Uruguay.


Samarco explotaba un yacimiento de itabirito con hematita (óxido de hierro) con un tenor de 53 por ciento de hierro. Las reservas estimadas eran de 400 millones de toneladas de mineral, de las cuales pensaba producir entre diez y quince millones de toneladas anuales de pellets, pelotitas de concentrado de hierro con un tenor de 67,5 por ciento de dicho material. La extracción en la Mina do Germano comenzó en 2007 y tenía previsto terminar en 2022, un ciclo de vida de 15 años.


El dique de la represa que se rompió (Barragem do Fundão) comenzó con una altura de 40 metros y llegaría a una altura de 140 metros. Al final de la operación se preveía que el lago de la represa almacenara unos 250 millones de metros cúbicos y cubriera 292 hectáreas. En 2015 tenía una altura de 100 metros y la superficie cubierta era de unas 177 hectáreas.


Por cada tonelada de mineral se generaba media tonelada de desechos con arsénico, cadmio, plomo, cromo, níquel, cobre y mercurio, según el Instituto Minero de Gestión de Aguas. La rotura del Barragem do Fundão derramó unos 62 millones de metros cúbicos.


Aratirí propuso explotar el yacimiento de Valentines (magnetita con 28 por ciento de hierro), calculando una reserva de 600 millones de toneladas de mineral, a partir del cual produciría 18 millones de toneladas anuales de concentrado de hierro con un tenor cercano a 65 por ciento de ese material. El plan era comenzar en 2011 un ciclo de vida de 15 años, contando tres para las obras iniciales.


El embalse de relaves era un depósito con un área de captación de 3.700 hectáreas sobre la cuenca del arroyo Las Conchas, que de­semboca en el lago de la represa de Rincón del Bonete, en el Río Negro. Cuando alcanzara sus dimensiones finales el dique de la represa tendría una altura de 51 metros, una cresta de 110 y el área de depósito de los relaves cubriría 2.420 hectáreas.


Para producir 18 millones de toneladas anuales de hierro, Aratirí debía procesar 55 millones de toneladas de mineral. Cada tonelada de mineral generaría unos dos tercios de tonelada de relaves, por lo que se preveía una capacidad final de almacenamiento del embalse de 470 millones de metros cúbicos.


Germano es un yacimiento de hierro con bajo tenor, pero casi el doble más rico que Valentines. El embalse de Aratirí cubriría un área diez veces mayor que el de Samarco, con el doble de capacidad, porque en Valentines no hay elevaciones montañosas que le den mayor profundidad al embalse, y la cantidad de relaves de Aratirí sería mayor por ser un yacimiento más pobre.


Una investigación reciente mostró que las fallas graves de los embalses de relaves han aumentado por las actuales prácticas de construir embalses mayores a 5 millones de metros cúbicos, como forma de asegurar la rentabilidad de la inversión en la explotación de yacimientos pobres, y también que las mineras no pueden pagar, ni garantizan, el seguro para cubrir los costos de las catástrofes.

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Los acuíferos de California fueron contaminados ilegalmente con unos 11 millones de litros de aguas residuales envenenadas tras ser utilizadas en el proceso llamado fracking, o fractura hidráulica del subsuelo para extraer petróleo y gas, según documentos del Estado de California difundidos a fines de 2014 por el Centro para la Diversidad Biológica. De acuerdo a esta fuente, la fuga de contaminantes se produjo en por lo menos nueve pozos de eliminación de inyección utilizados por la industria petrolera para deshacerse de residuos de aguas contaminadas, práctica que probablemente se repite en otras latitudes donde también utilizan fractura hidráulica para extraer petróleo y gas.


Mientras la industria petrolera aparece en los hechos protegida por la clase política, cuyas postulaciones al poder legislativo de California contribuye a financiar, los acuíferos afectados abastecen el consumo humano y el riego de cultivos para la alimentación. Los documentos también revelan que pruebas realizadas en los pozos de abastecimiento de agua ubicados cerca de los sitios de inyección de aguas residuales muestran altos niveles de arsénico, talio y nitratos, todos productos químicos tóxicos vinculados a las aguas residuales del fracking la industria petrolera.


Según los documentos obtenidos por el Centro para la Diversidad Biológica la Junta de Control de Recursos Hídricos del Estado de California admitió que en otros 19 pozos adicionales también pudo haber fugas de aguas residuales a los acuíferos protegidos. Un funcionario de la agencia estatal afirmó que en múltiples lugares pudieron ocurrir errores en el proceso de otorgar permisos para la inyección de aguas residuales. A la magnitud del peligro se añade que productos químicos tóxicos como el benceno pueden tardar años en migrar a las fuentes de agua, dificultando así la evaluación precisa del riesgo.


Un estudio previo realizado por el Centro para la Diversidad Biológica mostró que "el 54 por ciento de los 1.553 pozos de inyección de aguas residuales activos y nuevos de California están a 16 kilómetros de un falla geológica recientemente activa (activa en los últimos 200 años)". Para los autores del informe, estos hallazgos "plantean preocupaciones significativas, debido a que la distancia así de cercana entre una inyección de aguas residuales y una falla geológica podría constituir un influyente factor clave de riesgo que bien podría inducir un terremoto". Actividad microsísmica como resultado de pozos de inyección subterránea ya ha sido bien documentada en otros estados, por ejemplo en Oklahoma y Texas.


Las revelaciones sobre la contaminación del agua del informe del Centro para la Diversidad Biológica aparecieron en medio de la deliberación legislativa para regular el fracking en California. Tanto Donny Shaw, deMapLight, y Dan Bacher, de Indybay, informaron en mayo de 2014 que en los últimos cinco años la industria petrolera ha presionado con fuerza en la legislatura del estado de California, gastando más de 63 millones de dólares en esfuerzos por persuadir a los legisladores estatales para que permitan la continuación y expansión de fracking.


En mayo de 2014, los senadores estatales rechazaron un proyecto de ley que imponía una moratoria al fracking. Los legisladores que votaron contra la moratoria recibieron 14 veces más dinero en contribuciones de campaña de la industria del petróleo que quienes votaron por imponerla. Shaw citó la cifras en MapLight: los senadores que votaron "No" al proyecto de ley de moratoria recibieron en promedio 24.981 dólares de la industria del petróleo y gas, mientras quienes votaron "Sí" a la moratoria recibieron apenas 1.772 dólares en promedio. "Si los cinco senadores activos que se abstuvieron de votar –todos demócratas– hubieran votado a favor, la moratoria se habría aprobado". Los demócratas que se abstuvieron recibieron en promedio 4,5 veces más dinero que quienes votaron "Sí".


Aunque los medios de información corporativos cubrieron el debate sobre regulaciones al fracking, en un primer momento ignoraron el estudio del Centro para la Diversidad Biológica respecto al vertido de aguas residuales en los acuíferos de California. Hubo un retraso de más de tres meses entre la cobertura inicial de los medios independientes de noticias a las revelaciones del Centro de Diversidad Biológica y la atención que le prestaron a este asunto las grandes corporaciones informativas. El diario Los Angeles Timespublicó en mayo de 2015 un artículo de primera plana sobre los cultivos del Valle Central regados con aguas del yacimiento petrolero tratado confracking. Sin embargo, el informe de Los Angeles Times no mencionó el hallazgo del Centro para la Diversidad Biológica respecto a la contaminación de aguas residuales por fracking.


En junio de 2015, la Agencia de Protección Ambiental (EPA, su sigla en inglés) publicó su estudio de los impactos del fracking en el suministro de agua potable. Aunque la evaluación de la EPA identificó "importantes vulnerabilidades en las fuentes de agua potable", concluyó que "las actividades de fracturación hidráulica no han conducido a impactos sistémicos generalizados en los recursos de agua potable". En respuesta, Food & Water Watch emitió un comunicado de prensa del Director Ejecutivo Wenonah Hunter, quien escribió: "Lamentablemente, el estudio de la EPA publicado hoy está muy por debajo del nivel de escrutinio y supervisión del gobierno necesarios para proteger la salud y seguridad de los millones de estadounidenses afectados por la perforación y fracturación hidráulica para obtener petróleo y gas". Tomando nota de que la industria del petróleo y gas se negó a cooperar con la EPA en un único "caso de estudio prospectivo" de los impactos del fracking, Hunter concluyó: "Esto revela la influencia indebida que tiene la industria sobre el gobierno y muestra que la industria tiene miedo a permitir el monitoreo cuidadoso de sus operaciones".

 

Fuentes:
Dan Bacher, "Massive Dumping of Wastewater into Aquifers Shows Big Oil's Power in California," IndyBay, October 11, 2014, http://www.indybay.org/newsitems/2014/10/11/18762739.php .
"California Aquifers Contaminated with Billions of Gallons of Fracking Wastewater," Russia Today, October 11, 2014, http://rt.com/usa/194620-california-aquifers-fracking-contamination/ .
Donny Shaw, "CA Senators Voting NO on Fracking Moratorium Received 14x More from Oil & Gas Industry," MapLight, June 3, 2014, http://maplight.org/content/ca-senators-voting-no-on-fracking-moratorium-received-14x-more-from-oil-and-gas-industry .
Dan Bacher, "Senators Opposing Fracking Moratorium Received 14x More Money from Big Oil," IndyBay, June 7, 2014, http://www.indybay.org/newsitems/2014/06/07/18757051.php .
Estudiantes investigadores : Carolina de Mello (College of Marin) and Steven Feher (San Francisco State University)
Evaluadores académicos: Susan Rahman (College of Marin) and Kenn Burrows (San Francisco State University)

 

Por  Ernesto Carmona, periodista y escritor chileno, jurado internacional de Proyecto Censurado

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Por cuarto año consecutivo, el valor de las exportaciones latinoamericanas está a la baja. Los envíos al exterior se contraerán un 14% este 2015, de acuerdo a las proyecciones recientes de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Debido a las fuertes caídas de los precios de las materias primas y a la menor demanda internacional por los productos de la región, desde 2012 hasta hoy se han registrado las peores cifras para las exportaciones regionales de los últimos 80 años.


"No es un buen pronóstico para 2016", señala el argentino Mario Cimoli, oficial a cargo de la División de Comercio Internacional e Integración de CEPAL, sobre la coyuntura actual. El escenario global afecta a América Latina y a los países emergentes. La región depende de la caída de los precios internacionales, porque China no crece al mismo ritmo, pero también de otros factores externos, como la baja demanda europea, que tiene el 30% del comercio global. "Si Europa y China no absorben, Estados Unidos puede, pero no por mucho, y los emergentes se contraen, todo esto vuelve a afectar a los emergentes. Y en la segunda vuelta, vuelve a afectar a los europeos y a los demás. Por eso se habla de un sesgo recesivo mundial", explica Cimoli.


Esta situación externa se une a un hecho clave: los países latinoamericanos no hicieron suficientemente los deberes y desaprovecharon aquellos tiempos marcados por la bonanza de los precios de los productos primarios gracias al crecimiento de China. La industrialización en América Latina está poco diversificada: la región no ha hecho un cambio en su estructura productiva, basada sobre todo en la explotación de los recursos naturales. El gasto es insuficiente en investigación y desarrollo, falta inversión en infraestructura y nuevas tecnologías, la región tiene un modelo de incentivo débil hacia las carreras técnicas y una política de pymes que avanza lentamente.


"Efectivamente, los latinoamericanos no hicieron la tarea de la diversificación, pero también los europeos no hicieron la tarea de absorber lo que la demanda global necesitaba". El experto da un ejemplo: "Alemania quiere exportar mucho hacia Europa y absorbe poco y Europa quiere exportar mucho hacia el mundo y absorbe poco, porque está en recesión. Es decir, Europa es al mundo lo que Alemania es a Europa".


En un escenario en que la demanda efectiva global no crece, en que existe exceso de capacidad productiva y stocks financieros acumulados que no van a la producción, y un aumento de la deuda, "la subida de la tasa de interés de Estados Unidos va a hacer que el flujo de los capitales de los países emergentes vayan a ese país". "En ese contexto, los superavitarios no absorberán y los que están ajustando van a tener que ajustar más", explica Cimoli. De acuerdo a la CEPAL y según ha señalado su Secretaria Ejecutiva, Alicia Bárcena, es urgente implementar una gobernanza internacional para activar la demanda efectiva de todas las regiones del planeta. "Y esto pasa por una política fiscal global y coordinada. Si no se hace esto, cada país y cada bloque va a querer sacar tajadas, pero la tajada de cada uno en el contexto global va a ser negativa", indica Cimoli.


Para el investigador, América Latina se encuentra entonces en una encrucijada: "El comercio es un actor fundamental pero, junto con ello, se necesitan implementar políticas tecnológicas y de diversificación, entre otras. Un aspecto importante es que el comercio dentro de la región debe instalarse como un factor clave para que América Latina pueda tener un peso. Todos juntos pueden llegar a algo, pero cada uno por su cuenta, va a ser más difícil".


La caída en el valor de las exportaciones y el deterioro de los términos de intercambio se presentará con mayor profundidad en los países y subregiones exportadoras de petróleo y sus derivados y de materias primas. Venezuela tendrá una contracción en sus envíos del 41%, Bolivia del 30%, Colombia del 29%, Ecuador del 25%, el Caribe del 22%, Perú del 16%, Argentina y Chile del 17%, Brasil del 15, Paraguay del 14% y Uruguay del 12%.


En México y América Central, sin embargo, se espera una disminución de un 4%, lo que se explica sobre todo por su patrón exportador. La demanda de Estados Unidos, su principal destino, ha sido más dinámica que la de otras regiones. Por otra parte, las exportaciones mexicanas y centroamericanas tienen un alto componente de manufacturas que no han sufrido caídas de precios tan abruptas como las de las materias primas.

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América Latina y el Caribe acumula tres años de caída en sus exportaciones, con desplomes cada vez de mayor magnitud. Se trata ya del peor periodo en ocho décadas. Nada similar había ocurrido desde la Gran Depresión de los años 30 del siglo pasado, en una región marcada por largos periodos de crisis económicas.


El auge que experimentó la región hasta antes de 2008, derivado del alza en el precio de las materias primas y las exportaciones a China no se materializó en más inversiones que mejoraran la productividad de los países, advirtió este martes Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).


La apertura al libre comercio, incluido el Acuerdo Transpacífico (ATP, del que forman parte, en la región, México, Chile y Perú) hay que balancearla muy bien para que no sean solamente las grandes empresas las ganadoras de este proceso, consideró.


Entre 2013 y 2015 la región acumulará una caída de 5.8 por ciento en sus exportaciones, expuso Bárcena, en la presentación del Panorama de la inserción internacional de América Latina y el Caribe, este martes en la ciudad de México. Es el peor desempeño para un periodo comparable desde el comprendido entre 1931 y 1934, cuando la contracción fue de 23.4 por ciento.


La tendencia se ha acentuado cada vez más. Bárcena expuso que las exportaciones latinoamericanas tendrán este año una contracción anual de 14 por ciento, después de descensos de 2 por ciento en 2014 y de 0.4 por ciento en 2013. Según el reporte, es probable que las ventas latinoamericanas al exterior también retrocedan en 2016.


El descenso de los precios de la canasta exportadora regional en 2015 será probablemente más fuerte que el experimentado durante la última crisis económica mundial en 2009 y solo lo superarán los registrados en 1931 y 1933. Dado que las perspectivas de precios para 2016 son poco auspiciosas, la probabilidad de que las exportaciones de la región se reduzcan nuevamente es alta, de acuerdo con el reporte.


La caída del precio de las materias primas exportadas por la región, como el petróleo en el caso de México, Venezuela, Ecuador y Brasil, o el de metales y alimentos en otras naciones es una de las causas de la disminución en el valor de las exportaciones latinoamericanas. Pero hay otros factores que hacen de la tendencia más que una coyuntura para volverla un asunto estructural, explicó Bárcena.


Las políticas monetarias expansivas adoptadas por los países industrializados después de la crisis de 2008-2009 crearon un exceso de liquidez, que se ha combinado con poca demanda efectiva por parte de empresas y personas. Después de la crisis, dijo Bárcena, se observa menor dinamismo de la inversión y el consumo, tanto del sector público como del privado. Además hay una transición en la economía china, uno de los destinos de exportaciones de bienes básicos, especialmente desde Sudamérica en los años recientes: ese país demanda ahora menos bienes producidos en otros países porque está inmerso en un proceso de sustitución de importaciones.


La estrategia de desarrollo de China incluye cambiar el motor del crecimiento desde la inversión y las exportaciones al consumo privado, mediante una ampliación del ingreso disponible. Además, ese país tiene el objetivo de aumentar la diversificación productiva hacia industrias intensivas en conocimiento, desarrollar los servicios, avanzar hacia una producción más limpia e incrementar la innovación.


El patrón de desarrollo menos intensivo en inversiones ya afecta a América Latina, con una menor demanda de materias primas como el cobre y el hierro por parte del sector de la construcción, lo que ha tenido un impacto significativo en países exportadores de estos metales, como Brasil, Chile y Perú. Los exportadores de otros productos básicos demandados por sectores de China que no se han desacelerado tanto, como por ejemplo los productos agrícolas, se han visto menos afectados.
América Latina tuvo avances sociales que fueron resultado, entre otros, del auge de los precios de productos básicos que exporta la región, dijo Bárcena, al contestar sobre el efecto de la contracción de las exportaciones latinoamericanas en el terreno social.


Entre 2003 y 2008 hubo una bonanza económica en la región por los precios de las materias primas. Pero esas ganancias de productividad y rentas muy importantes que obtuvo la región no las reinvirtió suficientemente en capacidad productiva, no subió la productividad real ni se impulsaron avances en tecnología, sostuvo.


El progreso social estuvo más vinculado a transferencias públicas, como Progresa en México. También el salario y el empleo mejoraron entre 2003 y 2008, y subió la capacidad de compra, añadió.


Esos dos factores fueron muy importantes en la reducción de la pobreza, pero no así en la reducción de la desigualdad. Ha habido menos progreso en la disminución de la desigualdad y de hecho hubo concentración del ingreso en pocas manos. Por eso, la apertura al libre comercio hay que balancearla muy bien para que no sean solamente las grandes empresas las ganadoras, consideró.

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El título con el que el Fondo Monetario Internacional (FMI) encabeza su último informe sobre la economía mundial lo dice casi todo: "Ajustándose a precios más bajos en las materias primas". China, la economía que marca el paso en la demanda de productos básicos, no crece como antes. Los países exportadores de metales, petróleo o alimentos, en buena parte emergentes o en vías de desarrollo, sufren. Y la recuperación de las economías avanzadas marcha a "un ritmo persistentemente modesto". Así que lo que se ajusta, a la baja, es el pronóstico de crecimiento. Los expertos del FMI liman otras dos décimas a lo que creen que avanzará el PIB mundial en 2015 para dejarlo en un 3,1%, la tasa más baja en seis años.


"Para los mercados emergentes y los países en vías de desarrollo, nuestra predicción es que 2015 será el quinto año consecutivo de crecimiento declinante", subraya el nuevo economista jefe del FMI, Maurice Obstfeld, en la introducción del informe, presentado este martes en Lima (Perú), que acoge esta semana la asamblea anual del organismo. Un lustro de avance debilitado se traducirá en un aumento del 4% del PIB de este amplio y heterogéneo grupo de países, encabezado por China, India, Brasil o Rusia. Una tasa muy baja para el que ha sido el motor del crecimiento mundial: en las dos últimas décadas, solo en 2009 (3,1%), tras la Gran Recesión en las economías avanzadas y en 2001 (3,8%), cuando estalló la burbuja de las puntocom, avanzaron a un ritmo más bajo. En la antesala de la Gran Recesión, en 2007, los emergentes y países en vías de desarrollo crecían al 9%. Y China, al 14%.


Lo llamativo del nuevo pronóstico es que, si bien "la ralentización del crecimiento de China" es la razón esencial del empeoramiento de las previsiones para el resto de economías emergentes (y algunas avanzadas), el gigante asiático escapa de esas revisiones a la baja. Ni las acentuadas caídas en la Bolsa de Shanghái este verano, ni los crecientes indicios de que la inversión inmobiliaria o la producción industrial han dejado de marchar a buen ritmo, hacen variar la estimación de los expertos del FMI, que destacan el nuevo soporte del consumo privado. Como a principio de año, el Fondo estima que el PIB chino crecerá un 6,8% en 2015 y un 6,3% en 2016.


"Las repercusiones de la ralentización china más allá de sus fronteras son mayores de lo estimado inicialmente", justifica el Fondo. "Eso se refleja en una caída de los precios de las materias primas y en las exportaciones, más débiles, a China", añade.


La cotización del petróleo ha bajado un 46% en el último año, según los datos del FMI, mientras que el precio de los principales metales ha caído un 22% y en el de los alimentos, un 17%. El Fondo anticipa que este periodo de bajos precios en productos básicos se extenderá, al menos, dos años más, y detraerá entre 1 y 2,25 puntos porcentuales al crecimiento anual de los países exportadores entre 2015 y 2017.


Revisión a la baja en América Latina


América Latina es la región que sale peor parada de este nuevo escenario, protagonizado también por el endurecimiento de las condiciones financieras para los países emergentes -la inminente subida de los tipos de interés en EE UU marca el fin de la abundancia de liquidez-, o la salida de capitales hacia los refugios tradicionales (Estados Unidos, Japón o la zona euro). La nueva previsión es que el PIB conjunto de las economías latinoamericanas y del Caribe retroceda este año un 0,3%, frente al aumento del 0,5% que se anticipaba en julio.


Venezuela (-10%), Brasil (-3%) y Ecuador (-0,6%) son los que muestran una peor evolución, tras un sustancial recorte respecto a la última predicción, pero también se ralentiza el crecimiento de los países integrantes de la Alianza del Pacífico (Chile, México, Colombia o Perú), más boyante, con avances en el entorno del 2,5%. Argentina se apunta una ligera mejora este año, aunque solo para postergar la recesión (-0,7%) a 2016, mientras Bolivia mantiene aún una tasa del 4,1%, beneficiada en parte porque los contratos de gas natural se renegocian en plazos largos.


Rusia, tan afectada por la bajada del precio del petróleo como por el conflicto con Ucrania y las sanciones económicas, también encara un pronóstico peor, con un retroceso previsto del 3,8%, frente al 3,4% que el FMI le auguraba en julio. La predicción sobre la economía de India también sufre una mínima corrección, pero aún así su crecimiento (7,3% en 2015) será esta vez mayor que el de China.


La lenta recuperación de los países avanzados


El impacto de la bajada de las materias primas y el enfriamiento de las exportaciones a China también se deja notar en la evolución de los países avanzados, que en todo caso sí registrarán un crecimiento mayor (2%) que el de 2014 (1,8%). El FMI subraya que "los legados de la crisis financiera en varias economías desarrolladas", como "los altos niveles de deuda pública y privada, la debilidad del sector financiero, la baja inversión" se unen a otros problemas de medio plazo (envejecimiento, productividad estancada), de modo que lo que ahora es un escenario ventajoso para muchos de ellos –se abarata la importación de petróleo, condiciones financieras favorables por la intervención de bancos centrales-, no se traduce en una recuperación más vigorosa.


El pronóstico empeora levemente para Alemania (un crecimiento del 1,5% en 2015) y Japón (0,6%), países exportadores a los que afecta que China compre menos. Y también en algunas economías avanzadas que venden materias primas, como Canadá, Noruega o Australia. Por el contrario, el vaticinio mejora ligeramente para Estados Unidos (2,6%) y Reino Unido (2,5%). En el caso de EE UU, el FMI anticipa que la mejora de las condiciones laborales, con la tasa de paro en el 5,1%, puede llevar a la Reserva Federal a subir tipos a finales de este año, aunque matiza que ni la inflación ni los salarios han dado señales claras de reactivación.


La previsión para España no cambia (una avance del 3,1%, dos décimas por debajo de la predicción del Gobierno de Rajoy), pero el Fondo vuelve a destacar que el crecimiento previsto "es especialmente intenso", hasta doblar la tasa que se adjudica a la zona euro (1,5%).


El Fondo cree que la economía mundial cogerá algo de fuelle en 2016, pese a haber retocado aquí también a la baja su previsión, hasta el 3,6%. Los expertos del organismo internacional apuestan a que la recesión en Brasil y Rusia, o el frenazo en otros exportadores de materias primas, son pasajeros. Eso, y otro paso más en la lenta recuperación de las economías avanzadas, permitirían compensar el menor empuje de China. Ahora solo falta comprobar si el vaticinio se mantiene, o sufre otra rebaja dentro de unos meses.


Debacle en Venezuela con inflación del 200% y caída del PIB del 10%


Miguel Jiménez Madrid 6 OCT 2015 - 16:00 CEST

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha puesto cifras al desastre económico de Venezuela. El Gobierno de Nicolás Maduro oculta a sus ciudadanos las estadísticas y ha dejado de publicar datos básicos. Pero el panorama que dibuja el informe publicado este martes por el FMI es el de una economía en descomposición, con la inflación desbocada y la actividad hundiéndose a un ritmo comparable al de países en guerra, una crisis que elevará el desempleo a niveles nunca vistos en el país en décadas.


La caída del PIB prevista para este año es del 10%, a la que se uniría otro descenso del 6% en 2016, según los cálculos del FMI. Es la peor evolución de toda Latinoamérica y una de las peores del mundo, solo por delante de Yemen, en pleno conflicto bélico; Sierra Leona, golpeada por el ébola, y Guinea Ecuatorial. La caída es mayor incluso a la de Ucrania, también sacudida por la guerra.


La caída de los precios del petróleo ha golpeado duramente la economía, pero lo ha hecho mucho más que a cualquier otro país petrolero por la desastrosa gestión económica del Gobierno de Maduro. Tomando en cuenta que el PIB ya cayó el 4% en 2014, la economía venezolana va camino de perder una quinta parte en tres años. Eso supone retroceder en 2016 al nivel de actividad de 2006, una década pérdida. Pero, además, el FMI proyecta que el país seguirá en recesión otros tres años más, de 2017 a 2019.


La caída de actividad pasará una elevada factura al mercado laboral. El FMI calcula que la tasa de paro pasará del 8% de 2014 al 14% en 2015 y el 18,1% en 2016, más del doble que la del siguiente país latinoamericano, Colombia, con un 8,9%. Ese nivel es el más alto desde 2003, pero el FMI cree que el paro seguirá subiendo en los siguientes años hasta alcanzar niveles no vistos en décadas, superiores al 28% en 2020.


Inflación descontrolada


Donde Venezuela no tiene comparación es en la subida desbocada de los precios. El Banco Central de Venezuela ha dejado de publicar los datos de inflación este año. El Gobierno de Maduro creyó que podía bajar la inflación estableciendo controles de precios, pero lo único que ha logrado es provocar un desabastecimiento generalizado de productos básicos, colas enormes en los supermercados que los venden y un mercado negro que hace más rentable en muchas ocasiones la reventa o contrabando de productos intervenidos que los sueldos de trabajos cualificados de la economía formal.


El FMI prevé que la inflación se sitúe en el 158,1% este año y que suba al 204,1% en 2016. Con ello, los precios se habrán multiplicado casi por ocho en un plazo de solo dos años. El bolívar venezolano ha perdido casi todo su valor desde que llegó al poder Nicolás Maduro. Frente al tipo de cambio oficial de 6,3 bolívares por cada dólar, en el mercado negro el billete verde se intercambia por cerca de 800 bolívares (cerca de 900 euros). Es decir, menos de una centésima parte de su valor declarado. Los pocos que logran que el Gobierno les venda dólares al tipo de cambio oficial, normalmente cercanos al régimen, se hacen ricos al momento simplemente por la diferencia de tipos de cambio.


Un bolívar hundido

Con ese tipo de cambio paralelo, el billete de mayor denominación, el de 100 bolívares, tiene un valor de solo 12 céntimos de euro. Y hay billetes desde los 2 bolívares, es decir, el equivalente a 0,2 céntimos. No da para casi nada, salvo en la gasolinera. Con esos 2 bolívares se pueden repostar más de 20 litros de gasolina, pues el precio del combustible ha permanecido congelado durante años en medio de la hiperinflación, con lo que en la práctica se ha convertido en gratuito.
En algunos comercios se rechazan los billetes de baja denominación y los de más valor, los de 100 bolívares, con frecuencia escasean y no es posible conseguirlos ni siquiera en los bancos. El pago con tarjeta se hace imprescindible para no cargar con enormes fajos. El problema es que los sueldos no han subido ni de lejos lo mismo que los precios (o de lo que se ha depreciado el bolívar), de modo que un profesional cualificado puede tener un salario que, al tipo de cambio paralelo, equivalga a 20 o 30 dólares mensuales.


Venezuela se ha convertido a la vez en el país más caro y más barato del mundo. Es el más barato según el índice Big Mac que elabora The Economist si se calculan los precios no ya con el bolívar paralelo, sino incluso con otro tipo de cambio oficial que fija el valor del dólar en unos 200 bolívares, el llamado Simadi, que se dijo que sería un tipo de mercado, pero que se ha quedado también desfasado. Pero es el país más caro si lo que se usa es el tipo de cambio de 6,3 bolívares por dólar. Y todavía hay otros dos tipos de cambio más que poder usar. Un estudio reciente del banco de inversión UBS sobre precios y salarios en diversos países incluía a Caracas entre las 72 ciudades a estudio, pero finalmente la eliminó ante las dificultades para hacer un cálculo coherente.


El problema es que en la práctica Venezuela se ha convertido en el país más caro para la inmensa mayoría de los locales, cuyos sueldos están en bolívares y apenas han mantenido su poder adquisitivo al no haber datos de inflación y el más barato para quienes ahorraron dólares, los logran por vías ilegales o llegan al país con ellos.

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Viernes, 02 Octubre 2015 05:39

Hacia un nuevo ciclo de luchas

La estrepitosa caída en los precios de las materias primas cierra un ciclo económico, pero también político. La ilusión de que se tratara de un declive momentáneo va cediendo ante la convicción de que los bajos precios pueden arrastrarse durante un buen tiempo, hasta 20 años según especialistas citados por Bloomberg ( http://goo.gl/fAFktC ).


Las razones de tal declive son discutibles. Hay quienes atribuyen la caída del precio del petróleo a una maniobra de Estados Unidos para afectar a Rusia, Venezuela e Irán, mientras otros sostienen que es impulsada por la monarquía saudita para inviabilizar la extracción por fracking en aquel país, que amenaza desplazarla como primer productor global. La menor demanda de China es la explicación más plausible sobre la caída de otras mercancías, sin descartar la impronta de la especulación financiera con todas las commodities.


Lo cierto es que el índice del precio de las commodities elaborado por Bloomberg, que incluye oro, petróleo y soya, ha caído a la mitad desde su máximo histórico del primer semestre de 2011. La multinacional Glencore-Xstrata, que controla la mayor parte de la producción de minerales y de granos en el mundo, registra pérdidas en la bolsa de Londres superiores a 30 por ciento en las últimas semanas, totalizando una caída de 74 por ciento en lo que va de este año ( http://goo.gl/HTi1Wu ). Otras multinacionales del sector enfrentan situaciones similares.


En América Latina este cambio de ciclo anticipa graves problemas y algunas oportunidades. Todos los países enfrentan dificultades fiscales y comerciales que los llevan a reducir los presupuestos del Estado y el gasto público. En algunos países, como Ecuador, se contempla una reducción de 5 por ciento del gasto, y el presupuesto del próximo año se calculará con una base de 40 dólares en el precio del petróleo.


Como señala el economista ecuatoriano Carlos Larrea en reciente entrevista, todo esto está bien, pero el problema es que es insuficiente. Esto sería una muy buena estrategia si es que tenemos una recuperación de los precios del petróleo pronto, pero si eso no se da, como es bastante probable, entonces esta estrategia no funciona ( http://goo.gl/LFzxYV ).


El nuevo ciclo económico ya está afectando las políticas sociales que fueron posibles gracias a los superávit por los altos precios de las exportaciones. En varios países, como el propio Ecuador, ya hubo reducción de funcionarios estatales. En Brasil se aplica un ajuste fiscal que, en opinión del economista Eduardo Fagnani en la revista IHUOnline de septiembre, está provocando una grave regresión social ( http://goo.gl/D9D4oq ).


En opinión de muchos economistas la mejor política social es el empleo. En Brasil el salario mínimo creció 70 por ciento por encima de la inflación en la última década y el desempleo llegó a mínimos de 4.8 por ciento en diciembre de 2014. Pero hoy ya se sitúa en 7.5 por ciento (8.6 millones de desocupados) y se estima que finalizará el año en 9 o 10 por ciento. En los demás países comienzan a erosionarse los índices sociales, aún de forma lenta, con aumentos en los niveles de desocupación y pobreza.


Estos son, muy someramente, algunos de los problemas derivados del cambio en el ciclo económico que se agudizarán si, como todo indica, la Reserva Federal de Estados Unidos eleva las tasas de interés en los próximos meses. Estamos ante una crisis que puede tomar dos direcciones: ajustes fiscales o cuestionamiento del modelo extractivo.


En el primer caso, los gobiernos sufrirán una fuerte erosión de sus bases de apoyo, ya que buena parte de los sectores populares que los llevaron al gobierno comenzarán a desertar. Unos pueden intentar retomar la movilización para presionar por sus demandas, pero otros pueden apostar por partidos conservadores y de derecha. Algo así parece estar sucediendo en Brasil, donde el ajuste que impone el gobierno de Dilma Rousseff ha provocado un agudo descenso de su popularidad, que cayó hasta 7 por ciento del electorado.


Una situación semejante no puede saldarse, en el mediano plazo, sino con un triunfo electoral de las derechas, que también pueden conseguir el desplazamiento de la presidenta por la vía parlamentaria.


Estamos ante una oportunidad para salir del modelo actual, o sea un crecimiento basado en la exportación de commodities. Para ello es imprescindible romper con la política de inclusión a través del consumo, para encarar reformas estructurales que hasta ahora no se han realizado o han sido demasiado tímidas: reformas tributaria, agraria, urbana, de la salud y del sistema político, esta última pendiente aún en Brasil.


Pero la salida del modelo extractivo presenta, en esta coyuntura, dos grandes desafíos.


El primero es que el escenario mundial camina en una dirección opuesta. Por un lado, las clases dominantes parecen estar empujando a las sociedades de retorno hacia el siglo XIX, a través de la desmodernización y la desdemocratización, como apunta Aníbal Quijano, de la mano del capital financiero que está promoviendo una fuerte reconcentración del poder global. Por otro, las potencias emergentes como China apuestan al mismo modelo extractivo que el imperio.


El segundo desafío se desprende del primero: no hay salida del modelo sin crisis política. Salir del modelo supone derrotar al capital financiero que lo sostiene y a las élites locales que lo implementan. Será un conjunto de duras batallas, como lo demuestra el caso de Perú, donde se produjo estos días una nueva masacre contra comunidades que resisten la minería, en la región andina de Apurímac.


Los sujetos de la derrota del extractivismo serán los pueblos y comunidades organizados en movimientos. Los gobiernos y los partidos están más preocupados por mantener sus privilegios que por encarar la batalla contra el modelo. Los hechos dicen que el nuevo ciclo de luchas que derribará el modelo está siendo protagonizado por los campesinos y las comunidades indígenas, seguidos por los pobres de las periferias urbanas, los jóvenes y las mujeres de los sectores populares.

Publicado en Sociedad

Las organizaciones civiles de dos provincias de la región Apurímac, en la sierra sur de Perú, empezaron el viernes 25 de septiembre un paro indefinido contra la empresa china MMG a cargo del proyecto minero Las Bambas, en rechazo a una modificación de estándares ambientales del mayor emprendimiento de extracción de cobre del país. Las movilizaciones de este lunes fueron repelidas por la policía con disparos que han causado por lo menos tres muertos y 15 heridos de bala, además de 30 detenidos.


Henry Chávez, trabajador en Apurímac de la ONG Observatorio de Conflictos Mineros, dijo a EL PAÍS que "como ya está oscuro y el enfrentamiento fue en el campo en una zona agreste, es posible que haya más muertos y heridos, incluso de la policía". El trabajador estaba acompañando a algunos de los heridos en el puesto de salud del distrito de Challhuahuacho.
Chávez refiere que cuando la empresa MMG compró Las Bambas a la compañía suiza Xtrata, modificó el estudio de impacto ambiental anterior "y eliminó la construcción de un mineroducto desde la planta de molibdeno en la provincia de Espinar. La zona del proyecto minero es una cabecera de cuenca, la modificación fue sin consulta, amparados en decretos de promoción de la inversión dados por este Gobierno".
Cuando la empresa MMG compró Las Bambas a la compañía suiza Xtrata, modificó el estudio de impacto ambiental
El 5 de septiembre, en una asamblea de las organizaciones civiles y campesinas agrupadas en el Comité Central de Lucha de las provincias de Grau y Cotabambas, las más afectadas por el proyecto Las Bambas –que representa una inversión de 5.800 millones de dólares– decidieron convocar al paro, alegando que la empresa modificó ese instrumento ambiental "sin respetar los procedimientos de participación ciudadana y el derecho a la información". Los líderes indicaron en el acta de la cita que invitaron cinco veces a los representantes de MMG y del Ministerio de Energía y Minas a que les expliquen el cambio en el estudio de impacto ambiental, pero no tuvieron eco.
Al no existir un mineroducto, el material tendrá que ser transportado en camiones, y la población local ve riesgos de contaminación de sus recursos.
Chávez indicó que las organizaciones de Grau y Cotabambas han dirigido cartas al Gobierno, pidiendo que intervenga en la cuestión, pero no han recibido respuesta. "Por ello estaban en el cuarto día de paro, en una manifestación pacífica. Hubo una reunión de unas 10.000 personas en el puente Chalhuahuacho, pero los hechos han sido en el paraje de Fuerabamba. El Estado no ha tenido presencia, los han dejado solos con unos 2.000 o 2.500 policías", agregó. El 24 de septiembre, el Gobierno aprobó una norma para que el Ejército ingrese a la zona en apoyo de las operaciones policiales debido a la convocatoria del paro, y los militares permanecen allí.
Pocas horas después de conocerse de las muertes por este conflicto minero, la Defensoría del Pueblo invocó al cese inmediato de la violencia y a que se concrete un espacio de diálogo solicitado en el pasado por las autoridades locales. "Hacemos un llamado a la Policía Nacional a hacer un uso racional de la fuerza e invocamos a los dirigentes y ciudadanos a no hacer uso de medios violentos durante la protesta. Las autoridades municipales y la empresa minera MMG vienen solicitando un espacio de diálogo para atender los pedidos planteados en la plataforma de lucha de las organizaciones sociales y comunales de Cotabambas y Grau, se hace un llamado a que se acoja este pedido", solicitó la institución estatal.

Publicado en Medio Ambiente

En los campos más ricos de las provincias argentinas de Buenos Aires y Santa Fe no solo están preocupados por las excesivas lluvias actuales que pueden arruinar los cultivos de trigo. También se inquietan por lo que sucede a 18.000 kilómetros: en China. Allí la devaluación del yuan en los últimos tres días ha hecho bajar aún más las cotizaciones de las materias primas, incluidas las agrícolas.


Los expertos advierten de que la depreciación de la moneda china puede afectar a los productos básicos exportados por Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela hacia el gigante asiático. Si bien abarata las manufacturas chinas que avanzan por la región, las monedas latinoamericanas se han devaluado mucho más que la asiática en los últimos meses. El mayor temor de los especialistas radica en que la pérdida de valor del yuan refleja y profundiza la desacelaración de la actividad china, con el consiguiente impacto en Latinoamérica.


"La devaluación en sí del yuan no ha sido significativa en comparación con las que tuvieron las monedas latinoamericanas este año", compara el economista Mauricio Mesquita Moreira, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). El dólar subió en dos días el 3,5% frente al yuan, mientras que se elevó en lo que va del año el 30,8% frente al real brasileño, el 23,7% ante el peso colombiano, el 12,4% frente al chileno, el 10,6% ante el mexicano y el 9% frente al argentino.


Por eso que Mesquita no teme una invasión de los abaratados productos industriales chinos, pese que el objetivo de Pekín ha sido justamente el impulso de sus exportaciones ante la ralentización económica. En cambio, Daniel Titelman, economista de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), baraja una ampliación del déficit comercial de la región con China, que alcanza los 8.000 millones de dólares, lo que supone el 1% de la economía latinoamericana.


Otras inquietudes incuba Mesquita, del BID: "Lo que más me preocupa es la solidez de la economía china. Haber cuánto crecerá. Por eso la devaluación del yuan provoca pánico en la economía mundial". Durante décadas China solía expandirse al 9% anual, pero en los últimos años ha bajado su ritmo al 7%, lo que se ha constituido en uno de los factores que explican la desaceleración del crecimiento latinoamericano. Por la situación de China y otros factores externos e internos, la CEPAL acaba de rebajar la previsión de crecimiento latinoamericano a solo 0,5% en 2015 y ha pronosticado que el paro subirá del 6% al 6,5%.


"Si China crece menos del 7%, la región será afectada, especialmente la exportación de materias primas", observa Mesquita. "Las exportaciones brasileñas a China ya cayeron 15% en el primer semestre. Por cada punto porcentual de crecimiento del PIB chino, el latinoamericano crece 0,7 puntos. Es una relación bastante alta. México puede ser afectado por el petróleo, pero más van a sufrir los países sudamericanos. Más me preocupan Brasil, Venezuela y Argentina, que de por sí no están creciendo, que Colombia, Chile y Perú, que tienen economías más sólidas. Ecuador también me genera dudas. Pero si la devaluación del yuan hace que a mediano plazo China crezca, beneficiará a Latinoamérica", completa el economista del BID.


El 80% de las exportaciones latinoamericanas a China consiste en productos básicos. Los que más le venden son Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Perú y Venezuela, sobre todo petróleo, minerales y soja. "Costa Rica también podría verse afectada porque le vende a China insumos electrónicos que ahora se encarecerán en el mercado chino", advierte Titelman, de CEPAL.


Titelman le teme además a los efectos indirectos de la devaluación del yuan en Latinoamérica: "La depreciación trae más volatilidad financiera en el mundo, que a su vez lleva a que los inversores se refugien en el dólar. En dos días se cayeron las bolsas en todas partes. La devaluación de China, la más grande de los últimos años de este país, trae volatilidad cambiaria".


En cambio, Juan Pablo Ronderos, de la consultora Abeceb, llama a la calma: "No veo un impacto grande en las reservas internacionales de países como Argentina, que tienen yuanes en sus bancos centrales. Lo que veo es que la transición que quería hacer China de su modelo basado en la inversión y la exportación a uno de consumo no está siendo tan exitoso. Si hay problemas, nuestra proyección de buenos precios de las materias primas para los próximos diez años se modificará".


En Argentina, en el equipo económico del candidato presidencial kirchnerista, Daniel Scioli, también analizan la devaluación china. "Sorprendió por lo rápida, pero tampoco asusta por su magnitud ni afectará las reservas. Sí tendrá un impacto en los precios de las materias primas, aunque no mucho en los granos, que son nuestras principales exportaciones. A nosotros nos ayuda que se abarate el petróleo porque importamos combustible, pero nos perjudica al desarrollo del yacimiento Vaca Muerta o los proyectos mineros que necesitan buena rentabilidad para que entren inversores", admite uno de los integrantes de la plantilla de Scioli, que el próximo 25 de octubre peleará por la presidencia argentina contra el centroderechista Mauricio Macri.

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Los tiempos de bonanza económica llegaron a su fin. Y al presidente Ollanta Humala le está tocando pagar la factura al final de la fiesta. Una factura que los adversarios políticos del presidente peruano, y los grupos económicos que han gobernado de la mano con él pero ahora le dan la espalda, se están encargando de que sea lo más costosa posible. Después de estar creciendo entre 6 y 10 por ciento durante la última década, el incremento del PBI en el año 2014 bajó a 2,3 por ciento. Para este año se espera un nivel similar.


Olvidando que en este gobierno la economía ha seguido siendo manejada por la tecnocracia neoliberal, la oposición de derecha, que domina el escenario político, y el establishment económico y mediático, carga a Humala con todas las culpas por la caída de la economía, al mismo tiempo que defienden el modelo neoliberal. "El crecimiento se ha frenado por la ineficacia del gobierno en promover la inversión privada y por su incapacidad para llevar a cabo la inversión pública", ha escrito en su columna del diario El Comercio, el más importante del país, Roberto Abusada, economista del neoliberal Instituto Peruano de Economía y asesor económico de la dictadura de Alberto Fujimori. Opinión que, con algunos matices, es la dominante en los medios.


"Culpar a Humala por la caída de la economía es una crítica que parte de una lógica autista que se desconecta del contexto internacional. Siempre se puede decir que el gobierno pudo implementar políticas anticíclicas, pero la desaceleración económica se debe fundamentalmente a factores externos, como la importante caída de los precios internacionales de los minerales, que para la economía peruana son fundamentales. El nivel de crecimiento de la economía peruana depende del nivel de los precios de los minerales", señaló a Página/12 José de Echave, economista de la ONG CooperAcción, especializada en temas mineros.


Humberto Campodónico, economista y catedrático de la Universidad de San Marcos, también fue consultado por este diario sobre el tema: "El fin del súper ciclo de los precios altos de las materias primas, como los minerales, es un tema central para explicar la caída de la economía peruana. Todos los países dependientes de exportaciones de recursos naturales se han caído. Eso no es responsabilidad de Humala".


La vulnerabilidad de la economía peruana y su alta dependencia de la minería se reflejan en que cerca del 60 por ciento de los ingresos por exportaciones vienen de la minería.


En diálogo con Página/12, Salomón Lerner, quien fue jefe de la campaña electoral de Humala y su primer ministro en los primeros cinco meses de gobierno, aseguró que "el gran error de Humala es haber continuado con el modelo económico neoliberal excluyente, incluso lo ha profundizado, haciendo todo lo contrario al proyecto de cambio que se ofreció en la campaña". "Creo que este cambio de Humala –precisa el ex primer ministro– se da por su temor a una reacción en contra de los empresarios."


Humberto Campodónico y José de Echave coinciden en que "el gran error" de Humala es su apuesta por la continuidad del modelo neoliberal. Una diferencia de Humala con los gobiernos anteriores es la fuerza que le ha dado a los programas sociales. "En esto se ha avanzado, pero no lo que se esperaba", apunta el ex primer ministro Lerner.


Los tres expertos consultados para esta nota concuerdan en que en lo económico el Perú se enfrenta no a problemas coyunturales del actual gobierno, sino a una crisis del modelo neoliberal que ha marcado los últimos 25 años del país. "Sin duda estamos ante una crisis del modelo que trasciende a Humala", asegura De Echave. "La economía peruana es, de lejos, la más neoliberal de Sudamérica. Eso viene desde hace años y ha continuado con Humala. Ahora estamos ante una crisis del modelo neoliberal que no se quiere reconocer. Le están echando toda la culpa a Humala para negar la evidente crisis del modelo", dice, por su parte, Campodónico. Y Lerner apunta: "La derecha está acusando a Humala de ser el causante de la caída económica del país cuando son los neoliberales los que han gobernado, eso es inentendible. Humala está cargando con las culpas de la derecha".


Se cuestiona que en los años del boom del crecimiento no se haya iniciado una diversificación productiva que haga a la economía peruana menos dependiente de la minería. "En diversificación económica no se ha hecho nada, ni en gobiernos anteriores ni en este", indica De Echave. También se crítica que el país no haya aprovechado mejor los altos precios de los minerales para obtener más rentas. "Uno de los problemas del Perú es no haber gravado adecuadamente las sobreganancias de las mineras por los altos precios de los minerales. En países como Bolivia y Ecuador entre el 70 y 80 por cuenta de la renta de los recursos naturales queda en el Estado, en el Perú solamente un tercio de esta renta ha ido al Estado", señala Campodónico. Sobre las medidas tomadas para reactivar la economía, Lerner y Campodónico cuestionan que se haya apostado solamente por la oferta, con medidas para favorecer a los empresarios, como la flexibilización de los controles ambientales, la rebaja de impuestos a las empresas o el canje de obras por impuestos, y se haya olvidado la reactivación de la demanda. El sueldo mínimo se mantiene en solamente 220 dólares, uno de los más bajos de la región. En los cuatro años del actual gobierno, la pobreza disminuyó de 28 a 23 por ciento. En las zonas rurales se eleva a 46 por ciento. Salomón Lerner advierte que con la caída de la economía "se va a retroceder en lo poco avanzado en reducir la pobreza".

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La autoestima del Gobierno boliviano sigue al alza, pese a las noticias adversas que comienzan a amenazar la prosperidad ininterrumpida de la cual Bolivia ha gozado los últimos nueve años. La caída de los precios internacionales del gas y los minerales, los principales productos de exportación nacionales, y la devaluación del peso argentino y del real brasileño, que vuelven más baratos los bienes importados de estos países, no afectan el sueño de las autoridades económicas, que han ratificado que este año el PIB crecerá un 5% y que el boliviano no se devaluará.


Luis Arce, ministro de Economía, principal autor de lo que ciertos economistas estadounidenses llaman el "milagro boliviano" (pasar de ser un país pobre a uno de ingresos medios), considera que las previsiones de bajas en el crecimiento latinoamericano hechas hace poco por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) no son correctas para Bolivia, y mantiene su confianza en sus propios indicadores. Según este ministro, el crecimiento boliviano no se explica principalmente por las exportaciones, sino por el dinamismo de la actividad interna. Actualmente, la principal fuente de ocupación y "locomotora" económica es la construcción de casas e infraestructura pública.


El pronóstico oficial de crecimiento implica que el Estado y los empresarios -con gran pesar de estos últimos- tendrán que pagar dos bonos navideños a fin de año, pues el Gobierno aprobó en 2013 una disposición que duplica los aguinaldos de los empleados públicos y a los trabajadores formales (que solo son un 20% de la fuerza laboral) cada año que la economía crece más del 4.5%.


En su discurso sobre el estado del país, el pasado 6 de agosto, el presidente Evo Morales denunció que Bolivia recibiría 2.500 millones de dólares menos por la caída de los precios de las materias primas, que se encuentran en unos mínimos que no se veían en más de un lustro. Acusó del hecho a las potencias desarrolladas, que tendrían una "estrategia para detener la competencia" de los países en crecimiento.


El gas que vende Bolivia a Brasil y a Argentina, cuyo valor depende del precio del barril de crudo, genera por distintas vías la mitad de los ingresos del Estado. Morales también reconoció en su informe a la Asamblea Legislativa que los alimentos argentinos y brasileños, abaratados por el nuevo tipo de cambio de estos países vecinos, entran de contrabando a Bolivia, amenazando importantes industrias locales como la industria avícola, la del arroz, etc. Sin embargo, las autoridades consideran que la solución no es adoptar un tipo de cambio más competitivo, como solicitan las asociaciones agropecuarias, sino controlar mejor las fronteras, algo que hasta ahora ha resultado muy difícil por el tamaño de estas.


El sistema cambiario fijo que estableció Arce, no mucho después de que comenzara su periodo como el ministro de Economía de más larga duración de la historia boliviana, es uno de los pilares de la popularidad del Gobierno de Morales, porque aumenta la confianza del público en el boliviano y asegura el control de la inflación. Tiene un costo, sin embargo, ya que un dólar barato estimula la importación de bienes y eso puede afectar la cantidad de empleos que sostiene la producción interna.

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