En los campos más ricos de las provincias argentinas de Buenos Aires y Santa Fe no solo están preocupados por las excesivas lluvias actuales que pueden arruinar los cultivos de trigo. También se inquietan por lo que sucede a 18.000 kilómetros: en China. Allí la devaluación del yuan en los últimos tres días ha hecho bajar aún más las cotizaciones de las materias primas, incluidas las agrícolas.


Los expertos advierten de que la depreciación de la moneda china puede afectar a los productos básicos exportados por Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela hacia el gigante asiático. Si bien abarata las manufacturas chinas que avanzan por la región, las monedas latinoamericanas se han devaluado mucho más que la asiática en los últimos meses. El mayor temor de los especialistas radica en que la pérdida de valor del yuan refleja y profundiza la desacelaración de la actividad china, con el consiguiente impacto en Latinoamérica.


"La devaluación en sí del yuan no ha sido significativa en comparación con las que tuvieron las monedas latinoamericanas este año", compara el economista Mauricio Mesquita Moreira, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). El dólar subió en dos días el 3,5% frente al yuan, mientras que se elevó en lo que va del año el 30,8% frente al real brasileño, el 23,7% ante el peso colombiano, el 12,4% frente al chileno, el 10,6% ante el mexicano y el 9% frente al argentino.


Por eso que Mesquita no teme una invasión de los abaratados productos industriales chinos, pese que el objetivo de Pekín ha sido justamente el impulso de sus exportaciones ante la ralentización económica. En cambio, Daniel Titelman, economista de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), baraja una ampliación del déficit comercial de la región con China, que alcanza los 8.000 millones de dólares, lo que supone el 1% de la economía latinoamericana.


Otras inquietudes incuba Mesquita, del BID: "Lo que más me preocupa es la solidez de la economía china. Haber cuánto crecerá. Por eso la devaluación del yuan provoca pánico en la economía mundial". Durante décadas China solía expandirse al 9% anual, pero en los últimos años ha bajado su ritmo al 7%, lo que se ha constituido en uno de los factores que explican la desaceleración del crecimiento latinoamericano. Por la situación de China y otros factores externos e internos, la CEPAL acaba de rebajar la previsión de crecimiento latinoamericano a solo 0,5% en 2015 y ha pronosticado que el paro subirá del 6% al 6,5%.


"Si China crece menos del 7%, la región será afectada, especialmente la exportación de materias primas", observa Mesquita. "Las exportaciones brasileñas a China ya cayeron 15% en el primer semestre. Por cada punto porcentual de crecimiento del PIB chino, el latinoamericano crece 0,7 puntos. Es una relación bastante alta. México puede ser afectado por el petróleo, pero más van a sufrir los países sudamericanos. Más me preocupan Brasil, Venezuela y Argentina, que de por sí no están creciendo, que Colombia, Chile y Perú, que tienen economías más sólidas. Ecuador también me genera dudas. Pero si la devaluación del yuan hace que a mediano plazo China crezca, beneficiará a Latinoamérica", completa el economista del BID.


El 80% de las exportaciones latinoamericanas a China consiste en productos básicos. Los que más le venden son Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Perú y Venezuela, sobre todo petróleo, minerales y soja. "Costa Rica también podría verse afectada porque le vende a China insumos electrónicos que ahora se encarecerán en el mercado chino", advierte Titelman, de CEPAL.


Titelman le teme además a los efectos indirectos de la devaluación del yuan en Latinoamérica: "La depreciación trae más volatilidad financiera en el mundo, que a su vez lleva a que los inversores se refugien en el dólar. En dos días se cayeron las bolsas en todas partes. La devaluación de China, la más grande de los últimos años de este país, trae volatilidad cambiaria".


En cambio, Juan Pablo Ronderos, de la consultora Abeceb, llama a la calma: "No veo un impacto grande en las reservas internacionales de países como Argentina, que tienen yuanes en sus bancos centrales. Lo que veo es que la transición que quería hacer China de su modelo basado en la inversión y la exportación a uno de consumo no está siendo tan exitoso. Si hay problemas, nuestra proyección de buenos precios de las materias primas para los próximos diez años se modificará".


En Argentina, en el equipo económico del candidato presidencial kirchnerista, Daniel Scioli, también analizan la devaluación china. "Sorprendió por lo rápida, pero tampoco asusta por su magnitud ni afectará las reservas. Sí tendrá un impacto en los precios de las materias primas, aunque no mucho en los granos, que son nuestras principales exportaciones. A nosotros nos ayuda que se abarate el petróleo porque importamos combustible, pero nos perjudica al desarrollo del yacimiento Vaca Muerta o los proyectos mineros que necesitan buena rentabilidad para que entren inversores", admite uno de los integrantes de la plantilla de Scioli, que el próximo 25 de octubre peleará por la presidencia argentina contra el centroderechista Mauricio Macri.

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Los tiempos de bonanza económica llegaron a su fin. Y al presidente Ollanta Humala le está tocando pagar la factura al final de la fiesta. Una factura que los adversarios políticos del presidente peruano, y los grupos económicos que han gobernado de la mano con él pero ahora le dan la espalda, se están encargando de que sea lo más costosa posible. Después de estar creciendo entre 6 y 10 por ciento durante la última década, el incremento del PBI en el año 2014 bajó a 2,3 por ciento. Para este año se espera un nivel similar.


Olvidando que en este gobierno la economía ha seguido siendo manejada por la tecnocracia neoliberal, la oposición de derecha, que domina el escenario político, y el establishment económico y mediático, carga a Humala con todas las culpas por la caída de la economía, al mismo tiempo que defienden el modelo neoliberal. "El crecimiento se ha frenado por la ineficacia del gobierno en promover la inversión privada y por su incapacidad para llevar a cabo la inversión pública", ha escrito en su columna del diario El Comercio, el más importante del país, Roberto Abusada, economista del neoliberal Instituto Peruano de Economía y asesor económico de la dictadura de Alberto Fujimori. Opinión que, con algunos matices, es la dominante en los medios.


"Culpar a Humala por la caída de la economía es una crítica que parte de una lógica autista que se desconecta del contexto internacional. Siempre se puede decir que el gobierno pudo implementar políticas anticíclicas, pero la desaceleración económica se debe fundamentalmente a factores externos, como la importante caída de los precios internacionales de los minerales, que para la economía peruana son fundamentales. El nivel de crecimiento de la economía peruana depende del nivel de los precios de los minerales", señaló a Página/12 José de Echave, economista de la ONG CooperAcción, especializada en temas mineros.


Humberto Campodónico, economista y catedrático de la Universidad de San Marcos, también fue consultado por este diario sobre el tema: "El fin del súper ciclo de los precios altos de las materias primas, como los minerales, es un tema central para explicar la caída de la economía peruana. Todos los países dependientes de exportaciones de recursos naturales se han caído. Eso no es responsabilidad de Humala".


La vulnerabilidad de la economía peruana y su alta dependencia de la minería se reflejan en que cerca del 60 por ciento de los ingresos por exportaciones vienen de la minería.


En diálogo con Página/12, Salomón Lerner, quien fue jefe de la campaña electoral de Humala y su primer ministro en los primeros cinco meses de gobierno, aseguró que "el gran error de Humala es haber continuado con el modelo económico neoliberal excluyente, incluso lo ha profundizado, haciendo todo lo contrario al proyecto de cambio que se ofreció en la campaña". "Creo que este cambio de Humala –precisa el ex primer ministro– se da por su temor a una reacción en contra de los empresarios."


Humberto Campodónico y José de Echave coinciden en que "el gran error" de Humala es su apuesta por la continuidad del modelo neoliberal. Una diferencia de Humala con los gobiernos anteriores es la fuerza que le ha dado a los programas sociales. "En esto se ha avanzado, pero no lo que se esperaba", apunta el ex primer ministro Lerner.


Los tres expertos consultados para esta nota concuerdan en que en lo económico el Perú se enfrenta no a problemas coyunturales del actual gobierno, sino a una crisis del modelo neoliberal que ha marcado los últimos 25 años del país. "Sin duda estamos ante una crisis del modelo que trasciende a Humala", asegura De Echave. "La economía peruana es, de lejos, la más neoliberal de Sudamérica. Eso viene desde hace años y ha continuado con Humala. Ahora estamos ante una crisis del modelo neoliberal que no se quiere reconocer. Le están echando toda la culpa a Humala para negar la evidente crisis del modelo", dice, por su parte, Campodónico. Y Lerner apunta: "La derecha está acusando a Humala de ser el causante de la caída económica del país cuando son los neoliberales los que han gobernado, eso es inentendible. Humala está cargando con las culpas de la derecha".


Se cuestiona que en los años del boom del crecimiento no se haya iniciado una diversificación productiva que haga a la economía peruana menos dependiente de la minería. "En diversificación económica no se ha hecho nada, ni en gobiernos anteriores ni en este", indica De Echave. También se crítica que el país no haya aprovechado mejor los altos precios de los minerales para obtener más rentas. "Uno de los problemas del Perú es no haber gravado adecuadamente las sobreganancias de las mineras por los altos precios de los minerales. En países como Bolivia y Ecuador entre el 70 y 80 por cuenta de la renta de los recursos naturales queda en el Estado, en el Perú solamente un tercio de esta renta ha ido al Estado", señala Campodónico. Sobre las medidas tomadas para reactivar la economía, Lerner y Campodónico cuestionan que se haya apostado solamente por la oferta, con medidas para favorecer a los empresarios, como la flexibilización de los controles ambientales, la rebaja de impuestos a las empresas o el canje de obras por impuestos, y se haya olvidado la reactivación de la demanda. El sueldo mínimo se mantiene en solamente 220 dólares, uno de los más bajos de la región. En los cuatro años del actual gobierno, la pobreza disminuyó de 28 a 23 por ciento. En las zonas rurales se eleva a 46 por ciento. Salomón Lerner advierte que con la caída de la economía "se va a retroceder en lo poco avanzado en reducir la pobreza".

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La autoestima del Gobierno boliviano sigue al alza, pese a las noticias adversas que comienzan a amenazar la prosperidad ininterrumpida de la cual Bolivia ha gozado los últimos nueve años. La caída de los precios internacionales del gas y los minerales, los principales productos de exportación nacionales, y la devaluación del peso argentino y del real brasileño, que vuelven más baratos los bienes importados de estos países, no afectan el sueño de las autoridades económicas, que han ratificado que este año el PIB crecerá un 5% y que el boliviano no se devaluará.


Luis Arce, ministro de Economía, principal autor de lo que ciertos economistas estadounidenses llaman el "milagro boliviano" (pasar de ser un país pobre a uno de ingresos medios), considera que las previsiones de bajas en el crecimiento latinoamericano hechas hace poco por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) no son correctas para Bolivia, y mantiene su confianza en sus propios indicadores. Según este ministro, el crecimiento boliviano no se explica principalmente por las exportaciones, sino por el dinamismo de la actividad interna. Actualmente, la principal fuente de ocupación y "locomotora" económica es la construcción de casas e infraestructura pública.


El pronóstico oficial de crecimiento implica que el Estado y los empresarios -con gran pesar de estos últimos- tendrán que pagar dos bonos navideños a fin de año, pues el Gobierno aprobó en 2013 una disposición que duplica los aguinaldos de los empleados públicos y a los trabajadores formales (que solo son un 20% de la fuerza laboral) cada año que la economía crece más del 4.5%.


En su discurso sobre el estado del país, el pasado 6 de agosto, el presidente Evo Morales denunció que Bolivia recibiría 2.500 millones de dólares menos por la caída de los precios de las materias primas, que se encuentran en unos mínimos que no se veían en más de un lustro. Acusó del hecho a las potencias desarrolladas, que tendrían una "estrategia para detener la competencia" de los países en crecimiento.


El gas que vende Bolivia a Brasil y a Argentina, cuyo valor depende del precio del barril de crudo, genera por distintas vías la mitad de los ingresos del Estado. Morales también reconoció en su informe a la Asamblea Legislativa que los alimentos argentinos y brasileños, abaratados por el nuevo tipo de cambio de estos países vecinos, entran de contrabando a Bolivia, amenazando importantes industrias locales como la industria avícola, la del arroz, etc. Sin embargo, las autoridades consideran que la solución no es adoptar un tipo de cambio más competitivo, como solicitan las asociaciones agropecuarias, sino controlar mejor las fronteras, algo que hasta ahora ha resultado muy difícil por el tamaño de estas.


El sistema cambiario fijo que estableció Arce, no mucho después de que comenzara su periodo como el ministro de Economía de más larga duración de la historia boliviana, es uno de los pilares de la popularidad del Gobierno de Morales, porque aumenta la confianza del público en el boliviano y asegura el control de la inflación. Tiene un costo, sin embargo, ya que un dólar barato estimula la importación de bienes y eso puede afectar la cantidad de empleos que sostiene la producción interna.

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Jueves, 06 Agosto 2015 06:42

Esclavos de la tecnología

Es difícil imaginar la coexistencia de una edad de piedra y una edad digital en nuestros tiempos, pero en algunas partes de la República Democrática del Congo (RDC) ni siquiera se conoce el papel, como si ahí el mundo siguiera siendo de piedra, mientras que en Estonia el papel es parte de la historia del siglo XX. Piensa en un niño que sobrevive cavando la tierra con sus manos para sacar piedras y después compáralo con una niña que ya no utiliza el papel porque su vida se lleva a cabo en línea. La segunda parece más cercana a nuestra realidad, ¿o no? Pues no.


La RDC es uno de los países más necesitados, pero con uno de los subsuelos más ricos del planeta. Sus minerales, en especial el coltan, son vitales para el progreso y la maduración de la edad digital. Analistas de seguridad ya advierten que el coltan es un mineral estratégico. Y 80 por ciento de las reservas mundiales se encuentran en la RDC.


Para extraer el coltan en la RDC se emplean hombres, mujeres y niños. Un ser humano tiene que abrir los ojos con el alba y, sin desayunar, subir un monte fangoso para llegar a una mina abierta y con sus manos desenterrar ese mineral.


Al anochecer estos mineros, que son en realidad lugareños, regresan a su aldea con las manos y bolsas llenas de coltan. Reciben su recompensa de casi 10 pesos, que apenas les alcanzan para alimentarse con cerveza, arroz y sakasaka. Este es su único alimento del día, todos los días de la vida.


Las propiedades del coltan, la piedrita negra que a diario se extrae en la RDC, han mejorado la superconductividad, el efecto ultrarrefractario (soporta temperaturas muy elevadas), la capacidad de almacenar y liberar energía eléctrica y resistir la corrosión y la alteración en general de los aparatos electrónicos: celulares, GPS, satélites, pantallas de plasma, armas teledirigidas, consolas, drones, laptops, etcétera. En pocas palabras, el coltan está en todos los aparatos que nos conectan con el mundo y también en los robots, satélites y naves espaciales que nos pretenden conectar a otros. Pero en la RDC desconocen estos avances.


En contraste, Estonia, un país que se independizó en 1992 y con contados recursos naturales, decidió invertir tanto en las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) que para 1996 todas las escuelas tenían computadoras; para 2000, los impuestos se pagaban en línea; en 2002, el gobierno introdujo la tarjeta de identidad electrónica (e-ID), versión digital de cada ciudadano; en 2007, todas las e-ID estaban vinculadas a celulares, y para 2014 los estonios votaron vía celular o computadora por los miembros del Parlamento Europeo.


Hoy Estonia es considerada la primera sociedad digital. La única en el universo. En este país, las personas tienen una identidad virtual gracias a dos ingredientes cruciales en su infraestructura digital: la llamada X-Road y la e-ID. La X-Road es un sistema cerrado que conecta todos los componentes descentralizados de Internet. O sea, es el conducto que permite a las bases de datos de los sectores público y privado interactuar y operar en armonía. La e-ID contiene toda la información del ciudadano que instituciones de gobierno y privadas (hospitales, bancos, gimnasios, escuelas, etcétera) hayan acumulado. Es un sistema nacional para verificar la identidad de una persona en línea.


En la RDC la existencia rudimentaria destina al minero a una vida desconectada del resto del mundo al esclavizarlo a la necesidad del progreso y, en el mismo huso horario, en Estonia la gente no puede vivir fuera de la tecnología, como si estuviera esclavizada a los beneficios del progreso.


Esta brecha digital cada vez se extiende más, distanciando de tal manera a sociedades y comunidades que sus propios fundamentos se vuelven ajenos e irreconocibles. Europa ya determinó que Internet es un derecho humano, mientras en algunos lugares de África ver a niños trabajar en minas es normal. ¿Cómo conciliar esto? Es imposible. Ni siquiera hemos resuelto eso de la lucha de clases sociales y ya se nos viene otra lucha encima, la de las clases digitales.

 

Por Alexander Naime Sánchez-Henke, sociólogo

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Las reformas acometidas en los últimos años y la presión de la sociedad latinoamericana por avanzar contra la pobreza o lograr mejores servicios públicos son, en opinión del mexicano Jorge Familiar, las mejoras salvaguardas ante un horizonte económico que vuelve a nublarse. El vicepresidente del Banco Mundial para América Latina y el Caribe participa este miércoles en Madrid en El Perú, en futuro, foro organizado por EL PAÍS que se centra precisamente en las perspectivas del país que en otoño acogerá la asamblea anual del organismo internacional.


Pregunta. Las condiciones financieras se complican, el crecimiento económico de la región se estanca. ¿Es ahora América Latina más vulnerable que en 2008?


"La diversificación no fue bien, hay aún dependencia de las materias primas"


Respuesta. Latinoamérica vivió un periodo de mucho crecimiento y de una profunda transformación social, impulsado en buena medida por condiciones externas favorables, por altos precios de las materias primas, por la demanda de mercados emergentes... Esas condiciones, a día de hoy, no están. Pero América Latina tiene ahora un buen manejo macroeconómico, un manejo fiscal prudente, los países no están entrando en una crisis generalizada. Y lo que también es diferente es una población que exige seguir con la transformación social, con la creación de oportunidades. Eso requiere crecimiento.


P. El comercio de materias primas impulsó ese crecimiento en la década pasada. ¿Se intensificó la dependencia?

R. Un estudio reciente del Banco Mundial nos dice que, si bien las commodities [materias primas] tuvieron un impacto importante, no es el único factor, las reformas que hicieron los países explican una parte de ese crecimiento. Lo que también es cierto es que hay muchos países de la región muy concentrados en commodities y la diversificación no fue bien, no tuvo mucho éxito.

P. ¿Será posible ahora?
"La región tienen ahora un manejo fiscal y macroeconómico prudente"

R. Hay una agenda muy ambiciosa de reformas e inversiones enfocada precisamente en reactivar el crecimiento y seguir en esta transformación social. ¿En qué consiste? Primero que nada, en un manejo fiscal prudente. Los países que tienen ahorros están siendo cuidadosos y el resto está revisando su gasto público para enfocarlo en actividades con mayor impacto en el crecimiento. Otro elemento esencial es el déficit de infraestructuras: la región debería invertir el 5% de su producto interior bruto al año en infraestructuras, y apenas gasta un 2%. Son 180.000 millones de dólares más que invertir al año, en un entorno de recursos fiscales escasos. Va a ser necesario crear condiciones para atraer capital del sector privado.

P. Brasil logra atraer mucha inversión extranjera, otros países de la región, no. ¿Por qué esas diferencias?

R. La mayor parte de la inversión en infraestructuras, alrededor del 70%, es pública, atraer inversión privada es más complicado de lo que parece: hay que generar condiciones de confianza, lograr proyectos que pueda financiar la banca y sean atractivos para los inversionistas, con marcos normativos e instituciones que generen esas condiciones. Y hay que trabajar en logística, procesos, aduanas, regulaciones... A mí me impresiona que la velocidad promedio de un transporte de carga en Centroamérica sea de 11 kilómetros por hora. Y no solo es por la carencia de carreteras.

P. Hay procesos de integración comercial de países de la región con Estados Unidos, con Asia o con Europea, ¿por qué encallan este tipo de procesos dentro de América Latina?
"Se debería invertir el 5% del PIB en infraestructuras, pero apenas se gasta el 2%"

R. En parte, se debe a malentendidos relacionados con el proteccionismo. Y en algunos casos el problema ha sido que el proyecto se ha planteado como algo demasiado ambicioso, como grandes procesos de integración regional o subregional, en lugar de atacarlo desde un aspecto más parcial, fijarnos en casos exitosos que puedan replicarse en otros países.

P. La década pasada fue la del avance en la lucha contra la pobreza. ¿Hay riesgo de que el estancamiento económico eche por tierra lo logrado?

R. Ha sido una transformación social, la pobreza extrema se ha reducido a la mitad. Por primera vez en la historia, los latinoamericanos que forman parte de la clase media son más que los que viven en condiciones de pobreza. Y el grupo más numeroso de la región es el grupo de personas vulnerables, que viven con entre 4 y 10 dólares al día, todavía no son clase media. Este grupo claramente está en riesgo de regresar a la pobreza, si hay shocks económicos. Pero lo que cambió es que hay una presión muy fuerte de esta sociedad, que vive mejor, por tener más y mejores servicios públicos, por tener mayores oportunidades. La región debe encontrar su propia fórmula para el crecimiento.

P. Buscando esa fórmula, se aumentó el gasto en educación, pero el impacto en mejora de la productividad fue muy limitado.
"Hay riesgo para el grupo de personas vulnerables de volver a la pobreza"

R. El avance en materia de acceso a la educación ha sido impresionante, prácticamente tenemos un 100% de acceso a nivel primario y secundario. Lo que no tenemos es la calidad suficiente del sistema educativo. Uno de los temas que creemos muy importante es la calidad de los maestros. Hicimos un estudio de largo plazo, en el que estuvimos presentes en 3.000 aulas observando cuáles eran los factores que llevaban a más calidad de la educación. Y el peso que tienen los buenos maestros es determinante. Son necesarias políticas para facilitar que estos buenos maestros sean una norma y no una excepción, políticas que tengan que ver con la forma en que se les selecciona, se les evalúa, se les compensa... Hay países, como Finlandia, donde los mejores estudiantes se convierten en maestros, es la profesión de preferencia de los mejores estudiantes. Y hay países donde no se les reconoce. Eso hay que cambiarlo en nuestra región.

P. Hay países, como Argentina, o sobre todo, Venezuela, con unas perspectivas económicas muy negativas este año, ¿teme que alguno quede descolgado de esa transformación social a la que alude?

R. La transformación social ha sido bastante generalizada. Argentina, por ejemplo, ha estado entre los que han tenido mayor éxito en reducción de pobreza y mejora de la prosperidad compartida en los últimos años. La presión social y el deseo de la población de seguir progresando, de tener más oportunidades, mejores empleos, está presente en toda la región. Lo que sí es cierto es que el crecimiento no se nos ha dado bien históricamente. Mi economista jefe siempre me recuerda que al área de Latinoamérica del Banco Mundial nos invitan en muchas ocasiones para compartir experiencias en Asia. Nos invitan a hablar de protección social, de buenos manejos macroeconómicos, pero todavía no nos invitaron a hablar de crecimiento.


P. ¿Hasta qué punto ha cambiado la irrupción de China el modelo de desarrollo latinoamericano?


"El deseo de la gente de seguir progresando está presente en toda la región"


R. China y otras economías emergentes fueron el motor de la economía global durante un periodo largo y eso tuvo un impacto muy importante en América Latina, porque se creó un nuevo mercado de destino para sus producto. También es un importante inversor y una fuente de financiación, lo que vemos como algo positivo. La necesidad de recursos para el desarrollo, lo que hay que invertir en infraestructuras en la región es de tal dimensión, que hay espacio para muchas iniciativas.


P. París acoge este año una cita clave en la lucha contra el cambio climático, ¿percibe una posición común de los países de la región?


R. La lucha contra el cambio climático está muy alto en la agenda latinoamericana, por muchas cuestiones: cinco de los diez países más expuestos a desastres naturales están en América Latina. Un grupo importante de los países que se consideran más afectados por cambio climático está en América Latina. Y esto tiene implicaciones muy amplias en la agenda de desarrollo de la región: el diseño de las infraestructuras tiene que tener en cuenta la posibilidad de desastres naturales, al aumento de la demanda de energía debe responderse pensando en los impactos ambientales hacia adelante. Y la región está consciente de esto, hay esfuerzos importantes de conservación de recursos naturales y de fauna. Yo sí veo un aumento de la conciencia medioambiental en los gobiernos y en las mismas empresas.

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Martes, 23 Junio 2015 16:32

¡A empujar las locomotoras!

Una frecuente confusión es observable en los comentarios y en las recientes consideraciones realizadas en el país sobre el Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2014-2018, referidas, en general, al proyecto de Ley de expedición del Plan, hoy ya Ley aprobada por el Congreso. Vale la pena reiterarlo: se trata de dos documentos distintos. El Plan propiamente dicho, de casi 800 páginas, denominado "Todos por un nuevo país: paz, equidad y educación" trata de organizar alrededor de esos "tres pilares" los propósitos enunciados por los diferentes sectores institucionales. De suerte que si quisiéramos analizar la sustentación y las argumentaciones de lo que el presente Gobierno está entendiendo por planeación y sus objetivos para estos cuatro años es éste el documento que habría que consultar. En cambio, la ley "por la cual se expide el PND" y que lo incluye como anexo, es un documento ambicioso de reformas legislativas que con ese pretexto va más allá de su propósito explícito, la simple expedición.

 

Hay una razón, desde luego, que podría explicar la confusión. En realidad, si algo puede deducirse de este Plan es que en él renuncian a la planeación económica. En sus palabras, se trata de avanzar en la consolidación del buen curso que trae la economía colombiana, consolidación que, supuestamente, ya habrían logrado en la primera administración Santos, por lo cual ahora se trataría principalmente de adelantar las reformas necesarias. No es sorprendente. En el enfoque neoliberal basta con adecuar las instituciones para garantizar el buen funcionamiento de las reglas del mercado, es decir, en nuestro caso, a favor del modelo de desarrollo –extractivista- ya impuesto y aceptado.

 

Pero hay algo más: es un hecho que en la situación actual, el modelo, también conocido como el de las "locomotoras", enfrenta enormes dificultades, dado el desplome de los precios internacionales de las commodities, La solución que han encontrado es bastante simple: flexibilizar todas las normas y requisitos que sea posible, especialmente en materia social y ambiental, con el fin de atraer la inversión extranjera a la cual ofrecen, además, toda clase de garantías y estímulos. Es decir, un nuevo tratamiento de choque de "desregulación y seguridad jurídica", acorde, por lo demás, con las recomendaciones de la Ocde. No es extraño, por tanto, que la mayoría de los críticos y personas interesadas aludan a las reformas institucionales contenidas en la Ley ya que es aquí donde se encuentra la médula del famoso Plan.

 

El proyecto de Ley facilitaba esta aproximación. Después de la breve y obvia alusión a las generalidades, se concentra, bajo el título de "Mecanismos para la ejecución del Plan", en lo que verdaderamente le interesa, una enorme y múltiple reforma legislativa que para muchos es un grotesco artilugio para conseguir por una vía expedita lo que debiera haber sido presentado como particulares proyectos de Ley. Son 267 artículos que tocan numerosas leyes, en algunas de ellas significativas reformas. En esas condiciones es comprensible que, después de haber sentado una oposición frontal y global al Plan, en su concepción y en sus propósitos, la verdadera oposición social y política haya orientado su acción a impugnar los artículos de reforma más lesivos, para eliminarlos o modificarlos.

 

Para los movimientos sociales, sin embargo, involucra un riesgo. Las reclamaciones particulares pueden dar la idea de que se está buscando simplemente una satisfacción de intereses corporativos (o regionales), sin atender al conjunto. No son pocas las ocasiones en que se ha escuchado el habitual reclamo: "no aparecemos en el plan". Y como en la Ley incluyen el plan de inversiones públicas (presupuesto plurianual 2015-2018), es difícil deshacerse de la imagen de que todo se reduce a exigir una parte de la torta. Así las cosas, el esfuerzo termina convertido en una forma de legitimación "democrática" del Plan, como resultado de una pantomima de negociaciones que más parece un regateo. No hay que olvidar que, conforme a la ley que determina el procedimiento de aprobación (152 de 1994), el Congreso sólo puede introducir modificaciones con impactos presupuestales cuando éstas cuentan con el aval (escrito) del Ministerio de Hacienda. Lo peor de todo es que, frente a un Congreso controlado de manera absoluta por los partidos afines al Gobierno, las posibilidades de incidencia son exiguas. La forma más fácil de eludir la discusión sobre una modificación de cualquier artículo es forzar la votación en bloque de varios de ellos (a veces capítulos enteros) en la forma propuesta por el Gobierno. Sólo algunos pocos artículos, como resultado de una combinación feliz de intereses de grupos de parlamentarios, merecieron discusión, pero esto –lo único que trasciende a la opinión pública– no hace más que reforzar la idea falsa de deliberación democrática.

 

La locomotora minero-energética

 

La continuidad respecto del anterior Plan de las locomotoras (2010-2014) no es un secreto sino más bien, como ya fue anotado, un propósito explícito. Los temas son los mismos y las "locomotoras", aunque ya no se usa el término, están distribuidas en todo el texto, farragoso y repetitivo. Insisten en más de lo mismo, así le haya costado ignorar, en su sustentación, la radical modificación de las condiciones del mercado mundial con sus impactos negativos, ya evidentes, en el crecimiento económico, en la balanza de pagos y en los ingresos públicos, tal como lo están señalando al Gobierno numerosos analistas, incluidos sus partidarios. Es por eso que, más allá de los retóricos "pilares" del título, el Plan se basa realmente en las llamadas cinco "estrategias transversales" entre las que destaca la primera, "infraestructura y competitividad estratégicas". Aluden en ellas a tres de las viejas locomotoras. Aparte de la innovación y las TIC, aparecen con igual importancia la infraestructura (con el transporte) y el sector minero-energético, como adelantándose a cualquier objeción que será respondida con la previsible aclaración de que en las condiciones actuales el verdadero motor es la infraestructura.

 

De cualquier manera, es claro que el sector minero-energético sigue soñándose como el motor predilecto del "desarrollo económico". Con un argumento adicional que conviene al tono demagógico del actual Plan, esto es, su capacidad para generar recursos: "la ejecución oportuna de crecientes inversiones en el sector hará posible la financiación de los programas de gobierno orientados a la construcción de un país en paz, con mayor equidad y mejor educado" (PND, p. 175).

 

Como era de suponerse, la presentación del tema fluye a través del lenguaje de lo "políticamente correcto". No hay mención que no vaya acompañada de la aclaración sobre "la responsabilidad social y ambiental". Y repiten, una y otra vez, como un mantra, las expresiones "desarrollo sostenible" e "inclusión social". La insistencia, como suele suceder, oculta una voluntad absolutamente opuesta, tal como puede verse en los ajustes institucionales. Pero incluso en la lógica que se maneja. Los proyectos de explotación o aprovechamiento de los recursos naturales no renovables (y renovables) no solamente constituyen el objetivo (PND, p. 176) sino que son buenos en sí mismos y no admiten impugnación. Recuérdese que, por ejemplo, ya en el Código de Minas (2001) se consagraba que la minería era de "utilidad pública e interés social". La cuestión se limita entonces a reducir técnicamente los posibles impactos negativos, a mitigarlos y a buscar formas de adaptación. Para ello aluden a unos míticos "estándares internacionales" de sostenibilidad. Y cuando hablan de "riesgos socioambientales" de la minería, todo conduce, curiosamente, al problema de la minería ilegal, ilícita o informal (PND, p. 192). De ahí que la solución sea la institucionalización y la fiscalización. En cambio, dentro del propósito de creación de condiciones favorables para la inversión privada, son múltiples las referencias a los requisitos ambientales (licencias) y de consulta previa como los mayores obstáculos que habría que eliminar mediante ajustes de simplificación, aceleración y flexibilización.

 

La minería en las reformas de la Ley

 

Nos vamos a concentrar aquí en el tema de la minería que es nuestro objetivo. El punto de partida se encuentra en el propio Plan: "[...] la inexequibilidad de la ley 1382 de 2010, modificando el Código Minero, por parte de la Corte Constitucional, generó vacíos jurídicos que se intentaron solventar con la expedición de decretos cuyo objetivo era dotar de herramientas al Estado para la administración del recurso minero y para regular su relación con los titulares mineros y solicitantes de nuevos títulos; sin embargo, el Consejo de Estado decidió suspender provisionalmente dichos Decretos. Es por tal razón, que resultará prioritario la expedición de la normatividad requerida con el propósito de enviar señales inequívocas a los inversionistas privados con reglas de juego claras y estables para su actividad" (PND, p. 175).

 

Queda claro, y contrariamente a lo planteado a principios de la primera administración Santos, que no se considera problema alguno en relación con la titulación adelantada desde el 2002. Como quien dice que lo que ahora pretenden no es otra cosa que legitimar el status quo de una buena parte del territorio nacional ya titulado, otorgando nuevas y mejores garantías a los beneficiarios. A ello se dedican varios de los artículos aprobados en la Ley.

 

En efecto, bajo el argumento de que la política debe ser diferenciada, establecen (artículo 21) una clasificación. Así: "de subsistencia, pequeña, mediana y grande." La preocupación, que no es social, por los primeros dos tipos se limita a la cuestión de la formalización. Tienen en cuenta –y probablemente es así– que la mayoría se encuentran en áreas tituladas. Desde luego, no existe la menor consideración sobre el hecho de que estas explotaciones seguramente existían antes del otorgamiento del título (a personas o empresas que hicieron uso de su poder). De ahí las soluciones propuestas.

 

En el artículo 19 con el título, de aparente sensibilidad social, "Mecanismos para el trabajo bajo el amparo de un título en la pequeña minería", plantean dos soluciones: La primera es el "subcontrato de formalización minera" (con el titular, naturalmente) y la segunda, la "devolución de áreas para la formalización minera", como una contribución graciosa del titular. Es decir, el amarre de los pequeños a los grandes, en muchos casos, seguramente como etapa de transición, antes de ser desplazados, o la entrega de áreas de poco interés. Téngase en cuenta que en esta segunda modalidad las áreas cedidas pueden ser diferentes a la ocupada (reubicación). Sobra decir que en todos los casos los pequeños deberán obtener la licencia ambiental y quedar sometidos a la estricta fiscalización. En cambio, en otra parte (artículo 23) le otorgan nuevas ventajas a los grandes. Se permite la "integración de áreas, así estas no sean vecinas o colindantes, pero que pertenezcan al mismo yacimiento". Adicionalmente, en el artículo 53, facilitan las prórrogas de los contratos de concesión, hasta por treinta años, incluso en etapas de exploración la cual podrá prorrogarse por periodos sucesivos de dos años hasta completar once.

 

En el tema ambiental es clara la voluntad de agilizar y flexibilizar. En general y en particular para la minería. Hubo algunas confrontaciones en el curso de las discusiones en el Congreso, pero al final se impuso la voluntad del Gobierno. Llama la atención la consagración definitiva, de las llamadas licencias ambientales "exprés" en el artículo 179, uno de los que el PDA proponía eliminar y a pesar de las observaciones simplemente razonables de quienes argumentaban que los estudios de impacto ambiental tenían diferentes grados de complejidad y por tanto los términos debían también ser diferentes.

 

Sin embargo, una de las disposiciones más nocivas, que originó la mayor controversia y por ello fue la única que mereció alguna atención de la opinión pública, fue la referida a la minería en los páramos. En el artículo 173, paradójicamente denominado "protección y delimitación de los páramos" se admite, en el primer parágrafo, que los contratos que hayan sido otorgados antes del 9 de febrero de 2010, "podrán seguir ejecutándose hasta su terminación". Había sido rechazado por el Senado en plenaria, pero en la conciliación (doce congresistas) revivió. Curioso procedimiento democrático., evadiendo con ello, incluso, el pronunciamiento en sentido contrario del Consejo de Estado (Sala de Consulta) en marzo de este año.

 

Para hacer avanzar la locomotora

 

No cabe duda que la intención de promover la minería a como de lugar, sin tener en cuenta ni los impactos sociales y ambientales y ni siquiera su conveniencia económica, para no mencionar la soberanía sobre los recursos naturales, se mantiene intacta. Se abre, literalmente, una feria, ofreciendo lo que queda sin titular. Una muestra de ello son los artículos referentes a la delimitación de áreas de reserva para el desarrollo minero (artículo 20). Así:

 

Áreas de reserva estratégica mineras. -La autoridad minera, sobre la base de la información geocientífica (sic), "podrá delimitar indefinidamente áreas que se encuentren libres". Si cuentan con potencial minero se "otorgarán mediante proceso de selección objetiva" Una forma de subasta. El Estado (y su capacidad de investigación científica) al servicio de los inversionistas privados.

Áreas de reserva para la formalización. -En este caso la delimitación procede sobre áreas libres o devueltas para formalizar pequeños mineros.

Áreas de reserva para el desarrollo minero energético. –Con éstas delimitarán zonas por dos años, prorrogables por el mismo término, para el aprovechamiento de recursos naturales no renovables (carbón) y serán otorgadas también mediante "selección objetiva".

 

Como es lógico, delimitar áreas significa excluirlas de otros usos. Es decir, un verdadero ordenamiento territorial que ignora, entre otros, el ordenamiento ambiental pues lo único excluido, con las salvedades antes indicadas, son los páramos y los humedales sometidos hoy, como si fuera poco, a una intensa disputa alrededor de su delimitación. Ignora también el ordenamiento político administrativo. Aunque ya está claro que debería concertarse con las autoridades territoriales (y las comunidades) el Gobierno viene eludiendo esta orden (judicial) a través de decretos y, por si no fuera suficiente, lo plantea en esta Ley del Plan. Lo mismo aplican en el tratamiento de los territorios indígenas y los colectivos de la población afrodescendiente. Este ejercicio de delimitación toca también con lo dispuesto para infraestructura y en la política agraria o rural. Una de las disposiciones más peligrosas se encuentra en la definición de los llamados Proyectos de Interés Nacional y Estratégicos, PINE (artículos 49, 50 y 51) que serían declarados, discrecionalmente por el gobierno por razones de "utilidad pública e interés social". Esta disposición facilita, en las áreas involucradas (y los predios), todo tipo de operaciones de compra –forzada–, redefine las regulaciones en materia de servidumbres, agiliza el procedimiento de las licencias y permisos ambientales, y, como si fuera poco, las excluye de la Restitución de tierras despojadas.

 

En pocas palabras, si pretendiéramos una definición sintética de esta Ley de expedición del Plan de Desarrollo (y del mismo Plan) podríamos decir que es una propuesta colosal y agresiva de reordenamiento territorial, en beneficio del capital extranjero y nacional.

 

1 Es decir en los artículos del proyecto. No se tiene en cuenta que en el documento del Plan no hay sector que deje de estar involucrado. Salvo para sus beneficiarios (los grupos de capital extranjero y nacional) de modo generalmente negativo.
2 El Representante a la Cámara por el PDA, Alirio Uribe refiere que ninguno de los 34 nuevos artículos propuestos ninguno fue siquiera considerado por no contar con el aval del Ministerio.
3 Las otras estrategias son: Movilidad social; Transformación del campo y crecimiento verde; Consolidación del Estado Social de derecho, y Buen gobierno. En realidad, como se ve en la Ley aprobatoria, están al servicio de la primera. Aquí la noción de "competitividad" es fundamental. Se entiende por ella el conjunto de beneficios normativos que se otorgan a la inversión, o mejor, a los inversionistas. Es por eso que, por ejemplo, en la parte "verde" lo que se hace es una burla: una flexibilización de las normas ambientales. Lo mismo en la "transformación del campo" donde se esconde, entre otras linduras, el ajuste en la política de tierras y ordenamiento territorial para la creación de Zonas de interés de desarrollo rural, económico y social, afortunadamente contempladas en otro proyecto de Ley, es decir, para la agroindustria, que es otra de las locomotoras de tiempo atrás promocionadas. Qué no decir del buen gobierno donde el objetivo es un Estado "transparente, eficiente y eficaz" como quien dice la apoteosis del ajuste institucional neoliberal.
4 Tan evidente era el problema que el Ministro decidió a mediados de 2011 "cerrar la ventanilla" de atención a la solicitud de títulos, sin embargo, dos años después volvió a abrirse con lo cual se siguieron otorgando de manera irresponsable y presumiblemente ilegal. Fue por eso que un grupo de organizaciones presentó una acción popular ante el tribunal administrativo de Cundinamarca exigiendo su cierre porque no se habían cumplido los requisitos en ese entonces esgrimidos, especialmente los referidos a la delimitación territorial ambiental.

El año pasado, el presidente Santos, en su discurso pronunciado en la sede de la Cepal en Chile, manifestó, a propósito de la enfermedad holandesa, que los síntomas empezaban a manifestarse: "estoy tratando de que lleguen inversionistas diferentes al petróleo y a la minería, porque ya estamos en el preámbulo". Sin embargo, los economistas oficiales y oficiosos siguen empeñados en negarlo.

 

"Lo que nos indigna actualmente es que la tierra va mal y no hacemos
lo que deberíamos,
nos mostramos pasivos".

Stéphane Hessel

 

El extractivismo es una modalidad de acumulación que se inició hace 500 años, y que permite explicar el saqueo, la acumulación, la concentración, la destrucción y la devastación colonial y neocolonial, así como la evolución del capitalismo hasta nuestros días. Desarrollo y subdesarrollo, como dos caras de un mismo proceso, son elementos que hay que ubicarlos en este contexto. Así empezó a estructurarse la economía-mundo: el sistema capitalista. Unas regiones se especializaron en la extracción y producción de materias primas, de bienes primarios, mientras que otras asumieron el papel de productoras de manufacturas, utilizando los recursos naturales de los países pobres o empobrecidos.

 

El término de extractivismo se refiere a aquellas actividades que remueven grandes volúmenes de recursos naturales que no son procesados (o que lo son limitadamente), sobre todo para la exportación en función de la demanda de los países centrales1. La apropiación de recursos naturales, donde éstos son extraídos por medio de una serie de violencias, atropellando Derechos Humanos y Derechos de la Naturaleza, "no es una consecuencia de un tipo de extracción sino que es una condición necesaria para poder llevar a cabo la apropiación de recursos naturales", señala Gudynas.

 

La abundancia de recursos naturales de que ha dispuesto nuestro país a lo largo de la historia, ha tendido, entre muchos otros procesos endógenos de carácter patológico que la acompañan, a distorsionar la estructura y la asignación de los recursos económicos del país. Casi siempre ha redistribuido regresivamente el ingreso nacional y ha concentrado la riqueza en pocas manos, mientras se generaliza la pobreza. Ha dado paso a crisis económicas recurrentes, al tiempo que consolida mentalidades "rentistas", profundiza la débil y escasa institucionalidad, alienta la corrupción y deteriora el medio ambiente.

 

La experiencia histórica colombiana nos ilustra, y el presente nos confirma que la actividad extractivista no genera encadenamientos productivos dinámicos, tan necesarios para lograr un desarrollo coherente de la economía, asegurando los tan esenciales enlaces integradores y sinérgicos hacia adelante, hacia atrás y de la demanda final (en el consumo y fiscales). De la anterior se deriva una clásica característica adicional de estas economías primario-exportadoras, incluso desde la Colonia, que es su carácter de enclave: el sector exportador, está aislado del resto de la economía, y por regla general las regiones donde se desarrolla esta actividad presentan los indicadores sociales y económicos básicos más bajos.

 

Existe una variada gama de mecanismos y efectos que, paradójicamente, mantienen el subdesarrollo, en tanto se apuesta prioritariamente por la extracción y exportación de recursos naturales. El más nombrado y conocido maleficio de la abundancia primario-exportadora deriva de la enfermedad holandesa, virus que infecta al país exportador de la materia prima, cuando su elevado precio o el descubrimiento de una nueva fuente o yacimiento desata un boom de exportación primaria y provoca una serie de distorsiones en la estructura de precios, con los consiguientes impactos económicos sobre productos transables y no transables; facilita la importación de los primeros y encarece los segundos, entre otras cosas2.

 

La enfermedad holandesa

 

El término nació a finales de 1960, cuando grandes descubrimientos de pozos de gas natural en Holanda indujeron una gran entrada de capitales que a su vez provocó revaluación de la moneda holandesa, el florín3, la apreciación de la moneda neerlandesa desplazó la industria y la agricultura. Ese enriquecimiento del país terminó siendo un empobrecimiento porque la revaluación se llevó por delante la industria y la agricultura.

 

En Colombia, los síntomas no son nuevos. Durante la década de 2000 a 2010, las exportaciones minero-petroleras colombianas se elevaron de US$4.500 millones a US$23.500 millones, aumentando su participación del 44% al 70%. Así mismo, la inversión extranjera directa (IED) se multiplicó por cinco en ese período. El 85%, de petróleo y minería. Dichos síntomas ocasionaron debilitamiento de la industria y la agricultura, período en el que hubo un incremento del 1.089,5% de las tierras concesionadas para la exploración de minerales.

 

Las cifras del Banco Mundial muestran que la participación de la agricultura en el PIB de la economía colombiana entre 1970 y 2010 cayó de 26% a 7%. En América Latina, del 13% al 5% y en el mundo, del 10 al 3%. Hace tres décadas la industria representaba el 24% del PIB, esta relación bajó al 15% hace 10 años y actualmente está por debajo del 12%, ocasionando consecuencias funestas para la generación de empleo, ya que la industria aportaba el 23% del empleo total hace una década, y actualmente solo contribuye con el 13%.

 

Según Eduardo Sarmiento, la primera etapa de la enfermedad consiste en los grandes descubrimientos de minería y petróleo, originándose el enriquecimiento del país por la venta de estos recursos al exterior, acompañado de estímulos especiales a la minería, que dan como resultado la entrada de capitales, y por ende, la apreciación de la moneda.

 

La segunda etapa de la enfermedad la provoca tanto la apreciación como la concentración de recursos en el sector minero energético a cambio del deterioro de la industria y la agricultura, tercera etapa del también llamado mal holandés. Al final, se tiene una estructura productiva dependiente de la minería y el petróleo, sector que no genera empleo.

 

La enfermedad causa la desindustrialización, quedando nuestro país atrapado en este esquema de marchitamiento temprano de su industria por cuenta del auge de commodities y apreciación cambiaria, en momentos en que no contamos con un salto tecnológico hacia el sector servicios.

 

Según Eduardo Sarmiento, "el país está abocado a la adopción de un nuevo modelo de prioridades sectoriales, regulación macroeconómica, intervención cambiaria, limitación de la inversión extranjera y desbalance fiscal"4.

 

Las recomendaciones

 

Una forma eficaz de frenar esta problemática es establecer nuevas reglas para las compañías mineras transnacionales, incrementándoles las tasas de regalías a los privados, ya que Colombia es el quinto país a nivel global que otorga las más altas exenciones en materia tributaria, y exigirles que la inversión de las ganancias captadas por efectos de la minería sean invertidas en nuestro país.

 

Además se debe combatir la corrupción por parte de quienes pertenecen al aparato estatal y son los encargados de efectuar la vigilancia y control a la minería, y que exista una mayor coordinación entre ellos, porque no es posible que las caravanas de retroexcavadoras transiten por toda la panamericana desde Buenaventura hasta los departamentos del Cauca y Nariño y no haya autoridad que establezca control alguno.

 

No es posible que los funcionarios de la Dian por ejemplo en el aeropuerto de Quibdó y otros más del país, sean tan permisivos en no ver como salen en valijas los lingotes de oro producto de la minería ilegal y que viajan al aeropuerto de Medellín para ser vendidos a compañías mineras con títulos, y permitirle a Antioquia cobrar las tasas de regalías y el Chocó solo heredar los costos ambientales y sociales.

 

Si existiera voluntad política del gobierno nacional para promover el desarrollo agrícola de forma diversa, mejoraría la infraestructura vial de los departamentos y municipios, fundamentalmente la terciaria que es la más deteriorada, con el fin de que los campesinos saquen sus productos y estimular la agricultura, puesto que el influjo de la minería legal e ilegal es tan significativa, que una gran cantidad de pobladores que además de ser cooptados por la minería no desean saber de procesos agrícolas, sacrificándose aún más la soberanía alimentaria.

 

Que haya una mayor presencia del Estado en los territorios en cuanto al equipamiento social, lo cual haría posible que las comunidades se enamoraran de su entorno y sintieran sentido de pertenencia y lo defendiesen ante quienes pretendan invadirlo y destruirlo.

 

Fortalecer las organizaciones sociales existentes en los territorios, tales como Consejos comunitarios, Resguardos y Cabildos indígenas.

 

De lo contrario, nuestro país continuará siendo un Estado fallido, puesto que tenemos presentes varios de los indicadores tenidos en cuenta para este tipo de análisis: el movimiento masivo de refugiados y desplazados producido por la violencia; la pérdida del control del territorio; el aumento de élites, la criminalización y deslegitimación del Estado; el desarrollo económico desigual y las violaciones extendidas de derechos humanos5.

 

La maldición originada por el extractivismo continuará mientras sigan aumentando cotidianamente los precios internacionales del oro, y no haya voluntad política por parte del gobierno nacional, o de lo contrario, nuestros campesinos tendrán que inventarse otra forma de ganarse la subsistencia, puesto que la extractiva lo único que ha dejado son impactos negativos.

 

* Historiador Universidad del Valle. Magister en Derecho Constitucional Universidad Santiago de Cali. Activista social y sindical Contraloría General de la República.
1 Gudynas, Eduardo (2013); "Extracciones, extractivismos y extrahecciones un marco conceptual sobre la apropiación de recursos naturales", en Observatorio del Desarrollo, Nº. 18, Montevideo. Disponible en: http://www.extractivismo.com/documentos/GudynasApropiacionExtractivismoExtrahec cionesOdeD2013.pdf
2 Gudynas, Eduardo, Ibíd.
3 Eduardo Sarmiento, Director Centro de estudios económicos de la Escuela Colombiana Julio Garavito. El Espectador, 21 de marzo de 2015
4 Eduardo Sarmiento, Ibíd.
5 Fernán E. González y Silvia Otero Bahamón, "la Presencia diferenciada del Estado: un desafío a los conceptos de gobernabilidad y gobernanza". En: Gobernanza y Conflicto en Colombia, Cinep–Irg

Publicado en Edición Nº 214

El economista jefe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) avisa de que en América Latina se abre una brecha: mientras unos países echan el freno, otros pisan el acelerador

 

Las últimas previsiones del FMI empeoran las perspectivas de crecimiento para América Latina. La expansión regional será solo del 0,9%, lastrada sobre todo por la debilidad del mercado de las materias primas y tres de sus principales economías (Brasil, Argentina y Venezuela) entrarán en recesión. Sin embargo, José Juan Ruiz, economista jefe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), advirtió en la 31ª Reunión del Círculo de Economía, celebrada recientemente en Sitges (Barcelona), de que mientras unos países echan el freno, otros pisan el acelerador.


Pregunta. ¿Hay dos velocidades distintas de crecimiento en América Latina?


Respuesta. Siempre pensamos en las siete grandes economías, pero hay 26 países, con diferentes niveles de desarrollo y de exposición a los cuatro grandes shocks que condicionan a las economías emergentes. La brocha gorda no sirve para ver lo que ocurre en el continente. Hay dos grandes grupos de países: los que crecen y los que están en recesión. Venezuela, Argentina y Brasil, que suponen el 51% de la economía de la región, están en crisis. El 49% restante crece a una tasa media del 3,4%.


P. ¿Cuáles son esos cuatro impactos?


R. El primero es el lento crecimiento de la economía mundial, que es asimétrico: EE UU crece más y Europa y Japón menos, mientras que China ya no se expande al 10%, sino al 6,5%. Segundo, la caída del precio del petróleo, los alimentos y los minerales; tercero, las expectativas de una subida de tipos en Estados Unidos, y cuarto, un dólar más fuerte.


P. ¿Y por qué el impacto es desigual?


R. El sur [Chile, Colombia, Perú, Argentina y Brasil] lo forman países exportadores de commodities [materias primas], mientras que el norte es importador neto de energía y alimentos. Unos cierran el superciclo de las commodities y otros ahora ven cómo eso les ayuda. El crecimiento se está desplazando del sur al norte del continente. Por otro lado, China es el gran mercado de los países del sur, mientras que para el norte lo es Estados Unidos. Una gran parte del PIB de Centroamérica se genera por el turismo y las remesas de inmigrantes. Que EE UU vuelva a crecer a tasas elevadas significa que los que viven allí tienen mejores puestos de trabajo y envían más dinero. En El Salvador, por ejemplo, las remesas suponen el 18% del PIB.


P. ¿Va a ser esta crisis diferente de las anteriores que han sufrido esos Estados?


R. Hay países que han creado instituciones y reglas para ser más predecibles —como Chile, Colombia, México o Perú—, mientras que en otros el ciclo tiene más volatilidad porque sus instituciones son más débiles o porque tienen menor credibilidad ante los mercados. En una crisis de los años ochenta o noventa la prima de riesgo saltaba 600 puntos. En esta ocasión, Brasil, con todos sus problemas de crecimiento e inflación, ha sufrido un crecimiento de su prima de riesgo de nueve puntos básicos en el conjunto de los emergentes.


P. ¿Eso es todo mérito de las reformas?


R. Al producirse la desaceleración económica, el Gobierno permitió que el banco central actuara de forma independiente y el Ministerio de Hacienda anunció un programa de ajuste fiscal para volver al superávit primario del 2% en dos años. Hay capacidad de respuesta institucional, y ese es el gran cambio de América Latina con respecto al pasado.


P. ¿Van a necesitar ajustes presupuestarios drásticos?


R. No, porque están en mejor posición y el tipo de cambio absorbe parte de los ajustes. Y aunque tengan un gran impacto, la rapidez de la respuesta los hace más digeribles. La última década, la de la modernización social, ha puesto de manifiesto que no hay oposición entre eficiencia y equidad. El Lula de la Bolsa Familia, pero también del superávit primario y por cuenta corriente, es el modelo que hoy América Latina considera como suyo.


P. ¿El crecimiento implicó una reducción de la desigualdad?


R. Sí, en diez puntos [medidos por el coeficiente de Gini]. La pobreza cayó del 30% al 21% y la población que vive con entre cuatro y diez dólares diarios supone el 45%. Es gente que no es de clase media, pero tampoco es pobre. Y eso condiciona la forma como se harán los ajustes. Serán menos intensos porque los desequilibrios son menores, las instituciones son más fuertes y porque no se podrán hacer a costa de revertir los avances sociales de una década. En América Latina no hay la posibilidad de otra década perdida.

Publicado en Economía

El Banco Mundial retrasa un año el repunte de la región, tras proyectar un crecimiento del 0,4% en 2015. Rebaja la expansión global al 2,8% y al 4,4% para los países en desarrollo

 

La proyección que hace el Banco Mundial para las economías de América Latina es preocupante. Ahora rebaja de manera drástica su previsión de crecimiento hasta ponerla a solo cuatro décimas de la línea roja este 2015, lo que significa que la actividad se estancará prácticamente antes de repuntar al 2% en 2016 y al 2,7% en 2017. Es, además, un ritmo de expansión cuatro puntos porcentuales menor de lo que se proyecta para las economías en desarrollo.


El pesimismo domina. Hace solo seis meses, el organismo que apoya a los países más retrasados proyectaba un repunte del crecimiento del 1,7% para Latinoamérica este año. Sin embargo, ahora dice que quedará a la mitad de camino del 0,9% con el que se cerró 2014, lo que significa que el repunte se aplaza y será más lento. La previsión que se dio en enero para 2016 era del 2,9%, casi un punto más alto. Lo elevaba al 2,8% para el siguiente ejercicio, medio punto menos.


El problema lo resume el Banco Mundial de la siguiente manera. Los países de América del Sur están teniendo dificultades del lado de la demanda interna, por la débil confianza de los inversores, las sequías generalizadas y el abaratamiento de las materias primas. En el caso de Brasil se añade como agravante el daño que está haciendo el escándalo en Petrobras, explicó Kaushik Basu, su economista jefe.


La mayor economía de la región se contraerá un 1,3% este año, frente a la previsión de crecer un 1%, y eso arrastra al resto en la región. La moderación del crecimiento en China explica también este fuerte retroceso. La contracción será más profunda en Venezuela, del 5,1% este año, frente al 4% de 2014 y al 2% que se dijo en enero. La previsión es que la recesión se modere al 1% en 2016.


En las proyecciones para Argentina, los técnicos del organismo proyectan un crecimiento del 1,1% en el ejercicio en curso, el doble que hace un año. La previsión que se hizo hace seis meses fue de una contracción del 0,3%, por lo que se mejora en su caso. Los relatores explican que este cálculo es ahora más completo porque cuentan con datos que no tenían a manos en el último informe.


La situación en México la califica de "frágil" al referirse al clima de negocio. Estados Unidos hace, sin embargo, de sustento y eso le permitirá crecer un 2,6% este año, una proyección que está en línea con lo que anticipó en enero. La esperanza es que la contracción vivida en la economía estadounidense a comienzos de año sea transitoria y eso tire del crecimiento también en el vecino del sur hasta el 3,2% en 2016.


La economía mexicana es de las que hace de motor de la región, en su caso por ser también de las tres más grandes. En términos relativos, los países que más crecen son Panamá, donde espera se mantenga a un ritmo del 6,2% este 2015, y Perú, con el 3,9% antes de retomar el 5% en 2016. En el grupo de las economías que más rinden están también Bolivia, con el 4,8%, y Guatemala, con el 4%.


Colombia crecerá un 3,5% este año, según la nueva estimación del Banco Mundial, aunque en este caso es casi un punto inferior a la que se anticipó en enero y eso explica también que, junto a Brasil, se haya tenido que rebajar el conjunto de la proyección para América Latina. Es el país, de hecho, que se pone como ejemplo para reflejar esta "compleja transición" que afronta todo el subcontinente.


Expansión decepcionante


El Banco Mundial señala que esta adaptación a la nueva era de bajos precios en el petróleo y las materias primas plantea una dificultad importante para el conjunto de las economías en desarrollo, combinado con el alza en los costes de la financiación. "Este 2015 será el cuatro año consecutivo de crecimiento decepcionante", afirman los relatores del organismo, que proyectan una expansión del 4,4%.


"Abróchense el cinturón porque habrá baches por delante", advierte el economista jefe, aunque vea una mejoría gradual en el horizonte. Para el año próximo la actividad económica de los emergentes repuntaría al 5,2%. De ahí subiría dos décimas porcentuales en 2017. El temor del organismo es que el alza de tipos en EE UU dañe a los países que están mostrando más vulnerabilidades.


Para el conjunto de la economía global, la proyección se rebaja al 2,8%, dos décimas menos de la que anticipó en enero. De ahí repuntaría medio punto en 2016 gracias al impulso del bajo coste de la energía. Esto se explica también por un análisis más optimista de Europa, gracias a los estímulos, junto a una expansión del 2,7% en EE UU. Las economías avanzadas crecerán un 2% este año y un 2,4% en 2016.


Aplazar el alza de tipos


Pero el Banco Mundial advierte que una "apreciación excesiva" del dólar por un "alza prematura" de los tipos de interés en EE UU podría trastocar estas proyecciones si acaba afectando a la recuperación de la mayor economía del mundo. "Los efectos serán adversos para sus socios comerciales", anticipa. Es uno de los argumentos del Fondo Monetario Internacional para pedir que se aplace el alza de tipos.


Como dijo la semana pasada Christine Lagarde desde el FMI, el economista Kaushik Basu aconseja a la Reserva Federal que se "espere mejor" a comienzos de 2016 para marcar el inicio del proceso de normalización de la política monetaria en EE UU. "Las señalas que llegan de la economía son mixtas", precisó. Aún así, admite que la Fed empezará a elevar el precio del dinero este año.


Las dos instituciones coinciden al insistir por todo esto en que el crecimiento de las economías en desarrollo no puede depender solo de EE UU como motor y tampoco pueden ser tan vulnerables ante ella. La recuperación en la zona euro es aún insuficiente. La proyección que hace el Banco Mundial es del 1,5%, más optimista que el 1,1% que anticipó hace seis meses. De ahí repuntará al 1,8% en 2016.

Publicado en Economía

Durante la década pasada, Latinoamérica ganó un buen número de partidas en el gran juego de vasos comunicantes de la economía global. La región creció con fuerza a lomos del boom de las materias primas. La lluvia de capitales extranjeros sirvió para taponar las viejas grietas en las cuentas públicas. Florecían nuevos puestos de trabajo y el ensanchamiento de una incipiente clase media encarnaba la promesa del fin de la pobreza para más de 150 millones de personas. Pero los vasos han ido cambiado de posición. En 2015 el crecimiento volverá a menguar por quinto año consecutivo hasta quedar por debajo del 1%, según los pronósticos del Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional (FMI). El argot económico, tan dado a colocar etiquetas con cada cambio de ciclo, ya tiene un nombre para estos tiempos: la Gran Desaceleración.


Ha desaparecido del tablero el maná de las materias primas a precios altos. La gran culpable es China, una de las fichas más potentes del juego. Ha bajado el ritmo de bombeo para su industria y su próxima misión es engordar su mercado interno. La locomotora asiática ya no será la palanca para las exportaciones épicas de años pasados. Mientras, Japón y Europa aún están encontrando el pulso en sus muñecas y parece que la onda expansiva de la revitalización de la economía estadounidense, cada vez más autosuficiente, alcanzará solo a los vecinos más cercanos.


Tres de las primeras potencias de la región –Brasil, Argentina y Venezuela– cerrarán el año en negativo


El vaso latinoamericano está ahora medio vacío. Las previsiones en el horizonte cercano apenas superan el 2%, una coyuntura que también ha sido bautizada con otra etiqueta: la Nueva Normalidad. Recuperar la senda del crecimiento vigoroso es un camino incierto y lleno de obstáculos. Las fórmulas aplicadas en el pasado dan síntomas de agotamiento. Ya no basta con ser el granero y el pozo petrolífero del mundo. Los analistas coinciden en que será necesario un paso adelante. Complementar sus motores exportadores con nuevos nichos de crecimiento basados en un dinamismo mayor de sus economías domésticas. Una tarea complicada si por el camino no se logra incluir dentro del sistema a los 130 millones de trabajadores –casi la mitad fuerza laboral de la región– que están en la sombra de la informalidad y reducir la enorme brecha de pobreza y desigualdad. Para cerrar el nuevo círculo de malabares no habrá que perder tampoco de vista el equilibrio de las cuentas públicas y elevar la productividad en el mercado de trabajo. Mejorar y extender el sistema educativo y apostar por la innovación y la tecnología para competir con más habilidad en este mundo de vasos comunicantes.


La nueva brecha Norte/Sur


En el nuevo paisaje, esa nueva normalidad, aparece marcada una línea divisora que atraviesa los 22 millones de kilómetros cuadrados –el 10% del PIB mundial repartido en una treintena de países– de la región. La brecha separa a las economías exportadoras de materias primas de las demás. Las commodities llevan deslizándose por una pendiente desde mediados del año pasado. El petróleo se ha desplomado casi 50%. Los metales han caído otro 20% y los cereales, un 17%. Esta división coincide además con una distribución geopolítica de Norte/Sur. "Se ve una dualidad entre productores, conectados a China, que en su mayoría están en Sudamérica y crecen a tasas más bajas; y no productores, con más peso de las importaciones y conectados con EE UU", apunta Samuel Pienknagura, economista investigador del Banco Mundial.


Tres de las primeras potencias de la región –Brasil, Argentina y Venezuela– cerrarán el año en negativo. Brasil atraviesa la peor recesión en más de dos décadas, con aumentos de su deuda pública y el crédito atascado. Venezuela caerá un 7% ahogado por su alta dependencia del petróleo, severos problemas de abastecimiento y la inflación más alta del mundo. Y Argentina, el tercer exportador de soja del mundo, vive enfangado en una disputa con sus antiguos acreedores.


En la parte alta de la balanza se coloca México, que pese a su condición de potencia petrolera, superar la media de crecimiento de la región espoleado por el tirón de la demanda de EE UU. Esta misma inercia favorecerá a los países de América Central y Caribe, que aprovecharán también la rebaja en la factura de sus importaciones de crudo (entre tres y cuatro puntos del PIB solo este año, según el FMI), además de recibir a los turistas estadounidenses con los bolsillos cargados de dólares fuertes dispuestos a dejarlos en las playas del Caribe.


Amortiguadores


La recuperación estadounidense y la anunciada subida de tipos por parte de la Reserva Federal –prevista para junio– se traducen también en serios contratiempos. Los seis años de dieta blanda en la política monetaria de EE UU sirvieron de incentivo para el viaje de importantes flujos de capital rumbo a los puertos latinoamericanos con jugosas rentabilidades. Pero el dinero ha empezado a tomar el camino de vuelta y la proverbial susceptibilidad de los inversores se ha traducido en una fuerte volatilidad en gran parte de los mercados de deuda, divisas y renta variable. Especialmente en las plazas más globalizadas como Brasil y México. "La mejor protección es actuar con mucha anticipación. Los bancos centrales de la región tienen que empezar a subir tipos ellos también para no perder competitividad en sus mercados de bonos y, con ello, reducir la sangría de divisas. Por supuesto, el ajuste tiene que ser mayor en aquellos países que más las bajaron, como México o Chile", aconseja Alfredo Coutiño, economista-jefe de Moody's Analytics para América Latina.


La fortaleza del dólar ha provocado además que en el baile cambiario la mayoría de las monedas hayan caído unos cuantos escalones –una depreciación de en torno a un 20% de media– en lo que va de año. Este abaratamiento puede servir como revulsivo para las exportaciones, pero tiene su reverso tenebroso en la presión al alza de la inflación, uno de los viejos fantasmas del continente.


Cuidar la salud de las cuentas públicas


Pese a las turbulencias que se avecinan, en términos generales, la región presenta unos cimientos robustos. "Con respecto a 1990, las economías latinoamericanas están más protegidas frente a los choques externos. Han aprovechado los años de bonanza para recomponer sus pasivos, pagar desdolarizar su deuda externa, financiar su déficit con flujos de inversión extranjera y acumular reservas", explica el analista del FMI Hamid Faruqee. Las sacudidas de la crisis financiera de 2008 agitaron las columnas, pero los termómetros más fiables, como la deuda pública y el déficit, se mantienen en niveles contenidos. Solo se acerca al rojo la balanza por cuenta corriente –el equilibrio entre entradas y salidas– de algunos exportadores de materias primas como Colombia (-5%) y Brasil (-3,9%)–.


La región ensanchó la manguera del gasto como medicina ante la última crisis. Pero esa bala parece difícil que puedan volver a utilizarse. "América Latina va a tener que afrontar el inicio del final de la era del dinero barato y abundante", resume el analista de Moody's. El peso el gasto público en la región es reducido, en gran medida por los agujeros en los sistemas de recaudación fiscal de la mayoría de los países. La media en Latinoamérica es del 30%, por el 41% de la OCDE.


Inversión en infraestructuras y educación


"Hay que invocar más que a la austeridad, a la selectividad. Se trata de que el Estado haga un gasto productivo en capital humano y establecer un entorno para la actividad privada más efectiva, con más incentivos para la innovación. Cada país debe encontrar sus nichos, sus motores domésticos para crecer", dice Samuel Pienknagura, investigador del Banco Mundial. El apartado de las infraestructuras es una de las vetas. La inversión en este campo ha sido una de las grandes olvidadas –apenas un 3%– durante la época de bonaza. Industrias pujantes, como la automotriz en México o la textil en Colombia, también marcan el camino. "La clave para salir de la mediocridad está en acelerar reformas que produzcan cambios estructurales profundos para que se conviertan en polos de atracción para la inversión. Entre las reformas de mayor impacto económico están: energética, financiera, fiscal, educativa, y laboral", apunta Moody's.


La Comisión Económica para América Latina de las Naciones Unidas (CEPAL) lleva tiempo alertando de que es la región del mundo con un mayor desajuste entre la oferta y la demanda de competencias en el mercado laboral, lo que desencadena a su vez una elevada informalidad. Apostar por mejorar los sistemas educativos significa, por tanto, avanzar hacia un crecimiento más inclusivo, capaz de reducir los niveles de pobreza y desigualdad. Pese al aumento significativo en los últimos años tanto en inversión como en acceso, el gasto público por un estudiante de secundaria representa el 18% del PIB per cápita, mientras que la media de la OCDE es del 26%. América Latina es la segunda región más desigual del planeta solo superada por África Subsahariana. La batalla contra la pobreza ha registrado estos años un estancamiento tras una tímida mejora en última décadas de los 90 y los 2000 según el CEPAL. El porcentaje de personas con ingresos inferiores al umbral de la pobreza supera el 28% desde hace tres años.

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