• El primer ministro griego, Alexis Tsipras, ha comenzado ya a contactar con dirigentes europeos, entre ellos el presidente francés, François Hollande, según informa la televisión griega.


• Tsipras, ha pedido la formación de un "frente nacional fuerte" para negociar una solución con los acreedores tras el triunfo del 'no' en el referéndum de este domingo. "Debemos avanzar de inmediato con las negociaciones (...). Se debe construir un frente nacional fuerte para lograr una solución inmediata", ha afirmado Tsipras durante un encuentro con el presidente griego, Prokopis Pavlopoulos. En la reunión, Tsipras ha trasladado a Pavlopoulos una petición para que convoque a los líderes de los principales partidos políticos del país.


• El ministro de Finanzas griego Yanis Varufakis ha presentado su dimisión después de que se conociera el aplastante triunfo del 'no' en el referéndum griego. Después de la rotunda victoria del 'no' en el referéndum griego celebrado el 5 de julio, el ministro de Finanzas griego, Yanis Varufakis, ha presentado su dimisión, argumentando que esto ayudaría al primer ministro Alexis Tsipras a negociar un mejor acuerdo con los acreedores extranjeros.


• El líder de la oposición griega, Antonis Samaras, ha presentado su dimisión como máximo dirigente del partido conservador Nueva Democracia tras el 'no' rotundo de los griegos en el referéndum sobre la propuesta de los acreedores, según informa el diario griego 'Kathimerini' en su edición digital.


• La primera ministra polaca, Ewa Kopacz, consideró que si el resultado final del referéndum griego confirma los primeros datos "a Grecia le queda probablemente solo un camino: salir de la eurozona".


• La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, François Hollande, acordaron, tras el referéndum griego, pedir a sus socios la celebración de una cumbre extraordinaria de jefes de Estado y de Gobierno de la eurozona.


• El vicecanciller alemán, Signar Gabriel, ha considerado este domingo que el 'no' dado por los griegos en el referéndum a la propuesta de las instituciones para Grecia ha acabado con el "último puente" para un acuerdo con el país que gobierna Alexis Tsipras. "Tsipras y su Gobierno llevan a los griegos a un camino de resignación amarga y sin esperanza", ha valorado el también ministro de Economía y líder de los socialdemócratas alemanes en declaraciones al diario 'Tagesspiegel' tras conocer que el 'no' se impondría con más del 60 por ciento en Grecia.


• El ministro de Exteriores italiano, Paolo Gentiloni, ha considerado este domingo "justo" tratar de buscar un acuerdo con Grecia después de que el 'no' a la propuesta planteada por las instituciones se haya impuesto con más de un 60 por ciento en el referéndum convocado por el Gobierno de Alexis Tsipras.


• Habrá un "Eurogrupo adicional el martes para preparar la cumbre del euro sobre Grecia", ha informado un portavoz del presidente del Eurogrupo, el holandés Jeroen Dijsselbloem. El llamado 'grupo de trabajo del Eurogrupo', del que forman parte los 'número dos' de Economía de los países del euro, ya tenía previsto celebrar este mismo lunes una conferencia telefónica para analizar los resultados del referéndum.


• El euro ha caído de forma brusca tras el referéndum, en el cual ha triunfado el 'no' a las medidas de austeridad planteadas por la troika. El euro ha caído un 1,4 por ciento con respecto a la moneda estadounidense hasta los 1,0955 dólares y un 2,1 por ciento con respecto a la divisa japonesa, hasta los 133,5 yenes. El dólar se ha elevado un 0,6 por ciento hasta los 122,05 yenes, mientras que el dólar neozelandés y el australiano han caído un 0,8 por ciento.


(Con información de agencias)


Varufakis dimite como ministro para facilitar a Grecia negociaciones con acreedores

Prensa Latina

El ministro de Finanzas de Grecia, Yanis Varufakis, anunció a primera hora de la mañana de hoy la decisión de abandonar su cargo, motivado por las presiones que al parecer habrían realizado en ese sentido algunos gobiernos de la eurozona.
Tras una victoría en las urnas, que Varufakis consideró histórica "cuando una pequeña nación europea se levantó contra la esclavitud por deudas", algunos miembros del Eurogrupo habrían mostrado su deseo de que la continuación de las negociaciones con Grecia no contara con la figura del carismático ministro.


El dimisionario explicó desde su paǵina web que pese al alto precio exigido, él no sería un obstáculo para la consecución de un acuerdo y mostró su pleno apoyo al Primer Ministro, Alexis Tsipras, al nuevo ministro de Finanzas y al gobierno.


"Las personas de izquierda sabemos cómo actuar colectivamente sin atención a privilegios burocráticos", añadió en su mensaje.
Varufakis confió en que la rotunda victoria del 'No' en el día de ayer, rechazando la propuesta de los acreedores de más austeridad, se convertirá en un "Sí a la debida solución, un acuerdo que implique la reestructuración de la deuda, menos austeridad, redistribución a favor de los más necesitados y reformas reales".


Mi dimisión


Yanis Varufakis. 6 de julio 2015

El referéndum del 5 de julio será conocido en la Historia como un día singular: una pequeña nación europea se levantó contra la esclavitud por deudas.


Como todas las luchas por los derechos democráticos, también este rechazo histórico al ultimátum del 25 de junio del Eurogrupo tiene anexo una etiqueta con un enorme precio. Es, por tanto, esencial que la gran confianza otorgada a nuestro gobierno por el espléndido voto NO se transfome inmediatamente en un SI para una solución correcta, para un acuerdo que implique la reestructuración de la deuda, menos austeridad, una redistribución a favor de las personas más necesitadas y reformas reales.


Poco después del anuncio de los resultados del referéndum, tomé consciencia de la preferencia de algunos miembros del Eurogrupo y en torno a mi "ausencia" de sus reuniones; una idea que el primer ministro de nuestro país consideró potencialmente útil para llegar a un acuerdo. Por esta razón dimito del Ministerio de Hacienda.


Considero que es mi deber ayudar a Alexis Tsipras a explotar, de la mejor forma que considere, la confianza que el pueblo griego nos ha otorgado mediante referéndum de ayer. Me enfrentaré al odio de los acreedores con orgullo.


Las personas de izquierda sabemos cómo actuar colectivamente sin atención a privilegios burocráticos. Voy a apoyar completamente al primer ministro Tsipras, al nuevo ministro de Finanzas, y a nuestro gobierno.


El esfuerzo sobrehumano para honrar a la valiente ciudadanía de Grecia y al famoso OXI (NO) por los demócratas de todo el mundo acaba de empezar.


Blog de Yanis Varufakis: http://yanisvaroufakis.eu/2015/07/06/minister-no-more/

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Han ocurrido en estas últimas semanas unos hechos cuya cobertura mediática merece especial atención. Uno ha sido las declaraciones de la Presidenta del Fondo Monetario Internacional (FMI), la Sra. Christine Lagarde, subrayando que un fenómeno muy negativo y preocupante que ha estado ocurriendo en el mundo, incluyendo en los países a los dos lados del Atlántico Norte, es el enorme crecimiento de las desigualdades que está interfiriendo, no solo en la eficiencia de las economías, sino también en el bienestar de las poblaciones. Estas declaraciones han sido transmitidas y comentadas positivamente por los mayores medios de información en España, presentándolas como indicador de la sensibilidad social del FMI e incluso como muestra de una preocupación de tal institución por la calidad de vida de la mayoría de las poblaciones afectadas negativamente por tal incremento de las desigualdades.


En ninguna parte de estos mayores medios se ha publicado, sin embargo, que el FMI ha sido y continúa siendo una de las instituciones más responsables de dicho crecimiento de las desigualdades. Veamos, por ejemplo, lo que ha pasado y continua pasando en Grecia. La falta de protección que el Banco Central Europeo, BCE,, (que ha sido más bien un lobby de la banca en vez de un Banco Central) ha ofrecido a los Estados de la Eurozona, incluyendo al Estado griego, frente a la especulación de los mercados financieros explica que los bancos privados alemanes, franceses, españoles y griegos, entre otros, se forraran de dinero comprando deuda pública al Estado griego a unos intereses abusivamente altos. Estos bancos privados conseguían dinero a unos intereses bajísimos del BCE y con este dinero compraban deuda pública griega a unos intereses altísimos. Sin duda era el chollo del año para el capital financiero. (Ver mi artículo "El escándalo y latrocinio de la deuda griega", Público, 3 de febrero de 2015).


Pero, como sanguijuelas que son, tales bancos privados chuparon tanto del cuerpo (en este caso, el Estado griego) que éste estuvo a punto de morir. Y si hubiera muerto, los bancos habrían sufrido unas enormes pérdidas. De ahí que el FMI, el BCE y los Estados de la Eurozona les compraran enseguida a los bancos privados la deuda pública que tenían, evitando por tanto que éstos colapsaran. Es lo que se llamó "rescate bancario". Tanto los Estados como el FMI y el BCE son organismos públicos, es decir, financiados públicamente, lo cual quiere decir que la ciudadanía de esos Estados –gente como usted y yo, lector- pagó millones y millones de euros a los bancos privados para su rescate. Y ahora la Sra. Lagarde le está exigiendo al Estado griego que le pague a la institución que dirige, el dinero que se gastó salvando a los bancos.


¿Y quién se benefició de este rescate? ¿Quiénes dentro de los bancos? Pues les aseguro que no fue la gente normal y corriente. Los que se beneficiaron enormemente fueron los banqueros y los accionistas de tales bancos, además de los depositarios de grandes fondos de depósitos. En contra de la teoría neoliberal del capitalismo popular (en el que supuestamente la gente común es la que posee acciones en las instituciones financieras) la concentración de la propiedad del capital financiero es enorme. Un porcentaje muy reducido de la población –los ricos y los súper-ricos- son los que tienen la gran mayoría de los depósitos y acciones en los bancos. Este rescate a los bancos benefició, pues, a estos ricos y súper-ricos, a costa del dinero de los ciudadanos que, además de ver cómo sus servicios públicos iban siendo recortados (para que el Estado pudiera pagar el rescate) eran los que tenían que pagar los impuestos, para pagar los rescates. Sería difícil diseñar un proceso más perverso, en beneficio de una minoría privilegiada y a costa de la mayoría. Y uno de los diseñadores del sistema fue y continúa siendo el FMI, que la Sra. Lagarde preside, la misma señora que ahora lamenta que las desigualdades estén creciendo tanto. Mientras, los mayores medios de información (endeudados hasta la médula), todos ellos serviles al capital financiero, no dicen ni pío, alabando a la Sr. Lagarde por su supuesta sensibilidad social.


Por cierto, acabo de leer en El País las declaraciones del Sr. Blanchard, Director del mismísimo FMI, y del Sr. Draghi, Presidente del BCE, lamentándose de que España tenga un desempleo tan elevado, proponiendo, una vez más, que el gobierno Rajoy desregule todavía más el mercado de trabajo que, como toda la evidencia ha mostrado, empeorará todavía más la situación, aumentando el desempleo. Es impresionante ver el grado de dogmatismo que tales personajes tienen, impermeables a la evidencia científica tan abundante y convincente que existe de que las reformas laborales propuestas por tales personajes y llevadas a cabo por los gobiernos españoles, han sido en gran parte responsables del incremento del desempleo.


El otro gran caso de la hipocresía de esta semana


El otro hecho remarcable estos días ha sido la cobertura mediática en los grandes medios de la muerte de Eduardo Galeano, uno de los escritores más coherentes que ha producido Latinoamérica, cuya pluma estaba al servicio de la población súper explotada que vive en aquel continente. Conocí a Eduardo cuando los dos servimos en el Tribunal de los Pueblos, un tribunal popular establecido para juzgar las enormes violaciones de derechos humanos que estaban ocurriendo en aquel continente. El Tribunal se reunió en varios Estados en Latinoamérica, no siempre en condiciones fáciles ni normales, donde estaban teniendo lugar tales violaciones. Era una persona que irradiaba sencillez, camaradería, bien hacer y compromiso con aquellos que no tienen voz. No hay duda que es el autor más conocido y estimado a nivel de calle en Latinoamérica. Ignorado y marginado por los grandes centros del establishment latinoamericano y europeo, sus escritos han sido leídos y han impactado a millones y millones de lectores que siempre terminaban la lectura agradeciéndole, como amigo, que hablara y escribiera en nombre de todos ellos. Era la voz de los sin voz, que son la mayoría.


Es, pues, notorio, que su muerte haya tenido tanta resonancia en los mayores medios del establishment. Todos ellos –los cinco rotativos más importantes del país y los seis canales de mayor audiencia de televisión-, que durante todos estos años han marginado su trabajo (mientras promovían al escritor Mario Vargas Llosa, la voz del Capital en América Latina, defensor a ultranza del neoliberalismo que ha causado tanto dolor y sufrimiento en aquel continente) le han dedicado grandes elogios. Sin embargo no es sorprendente, era predecible: siempre hacen igual. Estos medios celebran las voces críticas cuando se mueren, no tanto para celebrarlo, sino para aparentar, con sus alabanzas, que son equilibrados y que reflejan una diversidad en sus páginas que en su vida diaria niegan y carecen de ella. Sus páginas laudatorias post mortem a Eduardo Galeano son la hoja de parra que oculta su desnudez. Son otro ejemplo de su enorme hipocresía.

Publicado en Sociedad

En el mundo impera, rampante, la banalidad y la trivialidad. En ciencia es exactamente aquello que en su momento Th. Kuhn designara como ciencia normal; esto es, ciencia para gente promedio y estándar.



Existen serias dificultades cuando se hace ciencia en general, o también en la vida y la convivencia con otros, o la comprensión y las posiciones de cada quien ante las cosas, por ejemplo. Con seguridad, la más sensible de esas dificultades consiste en distinguir aquello que los filósofos llaman "el ser", de "la apariencia". Así, por ejemplo, quién es el verdadero amigo, y quién semeja serlo; quién nos quiere de vedad y quién pretende; en quién podemos confiar y quién nos quiere engañar. Numerosos otros casos pueden mencionarse sin la menor dificultad.


Aquí, quisiera considerar el que posiblemente puede ser el más difícil de los problemas en la vida como en ciencia. Que es distinguir lo trivial de lo no–trivial.


Lo que impera en general en la vida cotidiana, en la política, la comunicación social, la academia y en ciencia son afirmaciones triviales. Esto es, lugares comunes, saberes circulantes, investigaciones epidemiológicas, y demás. En la base de ello se encuentra una ley postulada y demostrada por la psicología: a medida que aumenta el auditorio disminuyen los niveles de comprensión.


Para no mencionar que la cultura en general es, por definición, conservadora. De suyo, la cultura y todos los mecanismos, dispositivos, aparatos, prácticas y saberes constitutivos de la misma no están para cambiar el mundo, sino para mantenerlo, para conservarlo.


Ya algún autor francés ha dedicado prácticamente toda su obra al estudio de la banalidad. Sin olvidar, jamás, justamente ese ícono histórico que es el estudio de H. Arendt sobre la banalidad del mal: aquellos funcionarios medios y grises en el Estado y en todas las organizaciones e instituciones que por eficientes y eficaces son capaces de cometer las peores atrocidades, sin inmutarse: pues están actuando conforme a las normas.


En el mundo impera, rampante, la banalidad y la trivialidad. En ciencia es exactamente aquello que en su momento Th. Kuhn designara como ciencia normal; esto es, ciencia para gente promedio y estándar. El hombre mediocre, dirá con lucidez y tino, ese ensayista argentino eximio que es José Ingenieros.


La banalidad y la trivialidad anclan en el sentido común —aquel que un filósofo francés denominara el más universal y común de todos los sentidos.


Ejemplos de trivialidades son el empleo, el trabajo y la existencia con afirmaciones universales, implicaciones directas, uso de herramientas y enfoques conocidos. Esto es, el empleo de cuantificadores universales del tipo "todos", "ningún", "siempre", "nunca", y demás. El uso de inferencias directas e inmediatas que lo que hacen es afirmar preconcepciones, argumentos de autoridad, ausencia de crítica y de reflexión. Y el recurso a herramientas de diverso tipo que son conocidas y empleadas por todos o la mayoría.


Por su parte, en contraste, son ejemplos de no–trivialidades: afirmaciones particulares o singulares, implicaciones paralelas, indirectas y otras semejantes, y creación de nuevas herramientas y aproximaciones. Esto quiere decir, el trabajo con especificidades, particularidades determinadas, casos singulares que van en contravía de los cuantificadores universales. Es entonces el trabajo con las significaciones y los alcances de las particularidades. Asimismo, se trata del trabajo con inferencias o consecuencias bastante más sutiles y elegantes, tales como las homologías, los contrastes y otras que constituyen, notablemente, el trabajo de las lógicas no–clásicas. Y finalmente, sin ser prolijos, el trabajo de creación de nuevas explicaciones, distintos puntos de vista, herramientas menos conocidas o en boga, y demás.
La distinción entre lo trivial y lo no trivial constituye exactamente la tarea de una educación crítica, reflexiva, independiente y no–doctrinal. Esta distinción puede ser igualmente vista como el distanciamiento con respecto a cualquier ciencia y disciplina normal. ¿Qué es ciencia normal? Kuhn mismo lo resuelve de una manera simple y elegante: todo aquello que funciona. Punto.


En las esferas de la cultura y las artes, pero también y ante todo en la vida misma, la distinción entre lo trivial y lo no trivial radica en el distanciamiento con respecto a toda esa ingeniería social consistente en objetivos, estrategias, medios, fines, recursos, cronogramas y demás. Esto es, un pensamiento normativo y algorítmico. En otras palabras, se trata de destacar la capacidad del juicio propio, el rechazo de argumentos de autoridad sin importar su origen o "dignidad". Históricamente, podemos recordar el argumento ilustrado de Kant: "atreverse a saber por sí mismo", en fin, "atreverse a pensar por sí mismo", por ejemplo. Otros ejemplos y traducciones en la historia son posibles y necesarios.
El progreso en el conocimiento —como en la vida misma— estriba en el esfuerzo y la capacidad de reconocer los ámbitos, dimensiones y tiempos de la trivialidad y la banalidad para alejarse rápida y radicalmente de ellos. Algo que se dice fácilmente, pero que es difícil llevarlo a cabo.


Al fin y al cabo la fuerza de la masa (Elías Canetti), de la Iglesia, del Partido, de la Institución y demás consiste exactamente en eso: en ser una fuerza. Una fuerza unificadora y generalizadora, excluyente y exclusivista.
Hacer ciencia —en el sentido al mismo tiempo más amplio, fuerte, incluyente y radical— es una tarea extremadamente difícil. Y existen disciplinas en donde ello es aún enconadamente más dificultoso. En contraste, hay campos en donde la organización social del conocimiento facilita el cambio y la innovación. Pero de todas, el mayor de los obstáculos consiste en el imperio de lo común y generalizado, que es lo trivial y lo banal mismos.


Por lo demás: ¿sentido común? No hay que olvidar que en la historia todos los regímenes más excluyentes y violentos, más verticales y agresivos han sido partidarios siempre del sentido común. Y que es contra ellos que se han levantado figuras que han significado una bisagra, una inflexión, en la historia del avance del conocimiento; o de la vida.

Publicado en Ciencia y tecnología

Decenas de afganos se manifestaron ayer en la ciudad de Kabul contra la publicación de caricaturas sobre el profeta Mahoma en la revista francesa Charlie HebdoFoto Xinhua


Tras escuchar mi punto de vista sobre Medio Oriente y mi habitual discurso indignado sobre Internet, los alumnos de la universidad St. Brendan, en Killarney, Irlanda, me dieron un regalo por demás apropiado: un trozo de cable, de casi ocho centímetros de grueso, para transmitir telegramas que el Islamabad del Gran Brunel Este tendió hace 147 años desde la costa del Atlántico, a las orillas de la isla Valentia –que entonces era británica–, hasta Heart's Content, en la bahía Trinity, en Newfoundland.


El interior de mi trozo de cable muestra su centro dorado hecho de cobre que servía de trasmisor, y que está forrado con gutta-percha –la resina de látex producida por árboles malasios y que se usaba como aislante–, cubierta a su vez de yute. Todo lo anterior está sujeto con alambre de acero. La labor de tender este cable a lo largo del fondo del mar recayó sobre un capitán de barco de la compañía Wicklow llamado Robert Halpin. Mi regalo está hoy montado sobre una placa hecha de la pizarra típica de la isla de Valentia.


El primer mensaje que se transmitió a través de este cable fue un editorial telegrafiado por The Times: Es un gran trabajo, decía la rimbombante nota con imperial convicción. Es una gloria para nuestra era y nación, y para los hombres que han logrado merecer un lugar de honor entre los benefactores de nuestra raza. Firman tratado de paz Prusia y Austria.


Dejo a los lectores la tarea de averiguar qué paz particular fue la que construyó la fantasmal infraestructura de la futura Alemania. El telégrafo por cable también se utilizó para dar noticias sobre la Gran Hambruna Irlandesa, el levantamiento de Pascua de 1916, y, desde luego, el tratado angloirlandés que separó 26 de los 32 condados de Irlanda de un reino y un imperio.


Pero volvamos al editorial del Times por un momento. Para estándares actuales es un exceso de grandilocuencia, pero en todo caso se trata de una entrada informativa llena de seguridad: cuatro verbos y los sustantivos trabajo, gloria, era, nación y honor. Ya no se encuentra algo así en el ciberespacio; aun cuando la frase sobre Prusia y Austria parece un encabezado contemporáneo, al dejar fuera la construcción fue firmado.


Al consultar mis archivos la semana pasada encontré una columna de opinión de 1973 de la revista Observer escrita por John Grigg, cuyo padre fue corresponsal del Times antes de convertirse en miembro del gobierno de Churchill. Conocí a Grigg hijo cuando escribía el volumen sexto de la historia oficial del Times. Él falleció hace 13 años, pero en esos días previos al correo electrónico Grigg despotricaba contra el efecto negativo de la televisión contra la corrección indiomática* y la aún más mortal influencia del teléfono. Grigg hijo aseveró que tendíamos a convertir todo en una perorata al hablar por teléfono, mientras por escrito teníamos más tacto y éramos más profesionales.


Escuchen, escuchen, digo yo. Grigg promovía la antigua y verdadera carta en papel que, sostenía, alentaba a la gente a escribir correctamente. Pero el efecto del teléfono se apropia de nuestros nervios y procesos de pensamiento. Esto es, ciertamente, muy extendido y negativo, afirmaba. Sospecho que esto mismo es lo que diría ahora sobre el correo electrónico, los mensajes de texto, Facebook o Twitter.


En cierto sentido el ciberespacio es una extensión del teléfono, no de la carta. El temor de Grigg a la televisión sería parte de la misma preocupación, pues la pantalla es el elemento constante y, por tanto, contribuye a un cierto grado de trastorno de déficit de atención. Yo estoy en contra de esas frases, pero el regalo de Navidad del escritor canadiense Michael Harris, que es el excelente libro El final de la ausencia, me convenció de que dichas frases tienen su utilidad. Harris sospecha, acertadamente, que la tecnología nos usa tanto como nosotros a ella. Sobre La guerra y la paz, de Tolstoi, señala: Leo dos páginas y luego reviso mi correo electrónico... y caigo en el abismo de la memoria.
Y el abismo de la memoria no tiene restricciones. El correo electrónico también es correo de odio; lo que solíamos llamar cartas con veneno, cuando se escribían en papel.


El cotidiano Alain de Botton's Philospher's Mail, sitio web que emplea los principios de la escritura a la antigua, señala: "La habilidad de publicar comentarios al final de una noticia online ha revelado algo inesperado de nuestros conciudadanos: la mayoría de ellos parecen ser bastante agradables y educados, pero luego los conocemos cuando hacen comentarios en línea y son muy diferentes: envidiosos, furiosos, vengativos, despiadados, sin capacidad para el perdón y muy cercanos a la locura".


Aún soy de la opinión de que el problema con esta locura proviene de la capacidad, que luego se vuelve necesidad, de expresarse en los extremos. Esto lleva de manera natural al reflejo irracional que atrae a un alma demente. Observen el efecto del ciberespacio en los combatientes islamitas (o asesinos); o bien, en dos ejecutivos de Hollywood que hicieron comentarios racistas sobre Obama el mes pasado. Uno de ellos dijo más tarde que se suponía que los comentarios fueran cómicos, pero que a la fría luz del día resultaron desconsiderados e insensibles, escritos con prisa, sin pensarlo mucho y olvidando toda sensatez.


Exactamente. Sin darse tiempo para pensar. Sin tiempo para reflexionar. Demasiada prisa. Y miren cómo se excusó el ingeniero Jordi Mir después de publicar en la red el video del asesinato a sangre fría, en París, del policía Ahmet Merabat, cerca de las oficinas de Charlie Hebdo. Aseguró que difundió el video en Facebook por miedo y debido a un reflejo estúpido –aquí vamos de nuevo– desarrollado tras varios años de estar en redes sociales. Estaba en un estado de pánico total, yo solo en mi departamento. Publiqué el video en Facebook. Ese fue mi error.


Esa fue su mejor explicación. Aseguró que lamentaba mucho haber ofendido a la familia de Merabat, pero el daño estaba hecho. El reflejo ya había hecho lo suyo. Desconsiderado e insensible, como dijo el ejecutivo de Hollywood. Muy cercano a la locura. Jordi Mir cayó al abismo de la memoria. La tecnología tuvo un efecto en su proceso de pensamiento, como hubiera dicho Grigg.


Esa es la alegría que se desprende del obsequio que me dieron los alumnos de la Universidad St. Brendan, porque a través de ese pedazo de cable las noticias y opiniones podrían transmitirse a una velocidad de sólo ocho palabras por minuto. Le daba a uno tiempo para reflexionar sobre palabras como gloria y honor. Le daba a uno tiempo para pensar.


Un mejor pronunciamiento para la actitud desafiante de Hebdo


En lugar de publicar más caricaturas pueriles del profeta, ¿no podía la edición de Charlie Hebdo, posterior a la matanza, llevar en su portada esta canción de alegría de Medio Oriente que hubiera confundido a más de una conciencia islamita?


Si crees que voy a dejar de beber en la estación de las flores, me niego. ¿Dónde está el músico?


Para que así todos los resultados de mis obras pías y de mi aprendizaje se apliquen al sonido del arpa y la flauta.
Me aburren las peroratas de las escuelas religiosas.


Sólo por un momento, quisiera hacerle un servicio a mi amada y al vino.


No temo ser juzgado, porque el Día del Juicio, con la gracia y la bondad de Dios, seré perdonado de 100 pecados.


La traducción la hizo un amigo. El autor es nada menos que el poeta persa del siglo XIV Hafez de Shiraz, quien, desde luego, era musulmán.



Traducción: Gabriela Fonseca

Publicado en Internacional
Martes, 13 Enero 2015 05:58

Los muertos que nos duelen


La violencia dificulta los procesos de pensamiento, porque nos lleva a responder desde la emoción, en función de la mayor o menor empatía con las víctimas, lo cual no deja de ser una respuesta humana.


Es por eso que no resulta sorprendente el tono general de las reacciones ante los atentados en París. Dos tipos de respuesta han predominado en artículos periodísticos o posteos en blogs o redes sociales, según la empatía predominante.


Una tiende a una identificación irrestricta con las víctimas (por ejemplo, en la consigna "Je suis Charlie"), pero tendiendo a articularla con una reacción islamofóbica que homogeneiza a todo un pueblo o a una religión con los ejecutores de acciones criminales puntuales.


La otra (pese a una tibia condena) prefiere transferir la responsabilidad a las víctimas del atentado, enfatizando la irrespetuosidad de la publicación, los males colonialistas generados por Francia o la relatividad de estas muertes cuando tanta otra gente inocente es asesinada en el mundo árabe. Algo así como que "por algo será" que los mataron.


Quizá convenga detenerse a pensar en las consecuencias de lo que se está sugiriendo. La primera perspectiva fue suficientemente analizada, aunque cabría agregar que el fundamentalismo no sólo es minoritario en las comunidades islámicas sino que la mayor parte de sus cuadros fueron creados, financiados y/o entrenados por servicios de inteligencia occidentales.


Pero hoy quisiera centrarme en la crítica a la segunda respuesta: las modalidades de minimización.


Antes quisiera hacer una apreciación personal: me resulta desagradable el humor de la revista Charlie Hebdo. No soy musulmán ni católico, pero me resulta igualmente insultante. El verdadero humor consiste en la capacidad de reírse de uno mismo. Cuando se toma al otro como objeto de burla (mucho más cuando ese otro es el oprimido en las sociedades en que se difunde el chiste) es un triste modo de estigmatización que nada tiene de cómico. Algún día se debiera abrir un debate sincero sobre la libertad de expresión y sus límites, sobre los modos de violencia simbólica y el rol de las instituciones estatales en su regulación.


Pero ello jamás puede llevar a justificar el asesinato. Ni tampoco es posible observar en qué sentido la matanza de caricaturistas franceses podría constituir acto de resistencia alguno a la ocupación estadounidense de Irak. Ni se comprende en qué sentido disminuiría el horror por estas muertes el que haya otras igualmente injustas en Afganistán o Gaza. Implica esencializaciones lógicamente absurdas y moralmente inaceptables ("LOS franceses, LOS musulmanes").


Resulta llamativo que hasta el momento estas respuestas minimizadoras de la masacre no han surgido de organizaciones árabes o islámicas (las cuales han condenado sin ambages los atentados, con la sola excepción de los grupos creados por Occidente como Estado Islámico o Al Qaida) sino de intelectuales "occidentales".


En las últimas décadas al mundo árabe le ha tocado sufrir una parte importante de las injusticias que reinan en nuestro planeta, tanto en sus propios territorios como en la estigmatización creciente de la población islámica en Europa y los EE.UU., capitalizada por el crecimiento de los movimientos neonazis en Francia, Alemania, el Reino Unido, Grecia, Rusia o Europa oriental, que además suelen articular en la misma construcción ideológica islamofobia y antisemitismo, en una compleja y peligrosa reedición del espíritu de las Cruzadas.


Es nuestra obligación moral denunciar estos modos de violencia y bregar por su finalización, así como por la condena de sus responsables, sea donde fuere que se desarrollen los hechos.


Pero ello no debe hacernos olvidar que es también nuestra obligación moral denunciar y condenar el ejercicio inaceptable de la violencia contra población civil en Europa, sin aceptar justificación alguna ni morigerar su gravedad ni otorgar excusas ni apelar a otros muertos para minimizarlos.


La lucha contra la injusticia no amerita cualquier respuesta. Y la violencia indiscriminada, ejercida contra civiles, jamás aportó beneficio alguna en la lucha contra la opresión.


En momentos en que decenas de europeos desencantados, supuestamente críticos de "Occidente", se suman mensualmente a organizaciones como el Estado Islámico, será quizás hora de cuestionar el uso de nuestras palabras y cómo inciden en la compleja realidad política contemporánea.


Hoy toca acompañar el luto de los familiares de las víctimas de París, como hace un par de meses con las de México y, un poco más atrás, con las de Gaza. Y en todos estos años, permanentemente, con las de Burma, Colombia, Congo, Irak, Siria, Sri Lanka, Sudán, entre tantos lugares. Es bueno recordar que no sólo las víctimas francesas nos deben doler. Pero siempre que no sea un modo de minimizar o negar la gravedad de dichos asesinatos.

 

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Martes, 02 Diciembre 2014 06:58

Los riesgos de la Gran Regresión

¿Siguen vigentes las antiguas denominaciones de izquierdas y derechas? ¿Permanecen las clases sociales que imperaron en el mundo moderno clásico? ¿Son conflictos más importantes los que nos legaron los tiempos ya antiguos, los de la máquina de vapor y el telégrafo? ¿O los que se insinúan ahora, contemporáneos a los tiempos del 4G y el "triple play"? Si en un caso se mantenía perfectamente discernible una estructura social de propietarios y de "los que sólo poseen su fuerza de trabajo", en el otro los usos culturales se califican creando categorías que aluden menos a la producción de mercancías que al consumo de símbolos. Y se llamará incluidos o excluidos a los que se incorporan o se desafilian o aún no han conseguido ser contemplados por los artefactos tecnológicos de conexión social. Palabras como "los pobres de la tierra" de José Martí, son sustituidas en la misma y noble intención reparadora por expresiones como conectividad e inclusión, o conectar igualdad, que cuando se pronuncian juntas ejercen una respetable percepción que relaciona un concepto central de la revolución técnica (la globalización informática) con otro del pensamiento político clásico (la igualdad).


Dándole un giro inopinadamente existencialista, muchos utilizan la expresión "precarización" para señalar las condiciones habitacionales, laborales y educacionales negativas, pero, según los casos, acentuándose más o menos el sostenimiento o "achicamiento" de la denominada "brecha digital". En esos casos, se habla de la disparidad entre precarizados en la esfera laboral o en modestas meritocracias del proletariado white collar de las corporaciones, que sin embargo están titulados y participan del mundo de la "conectividad", aunque con el carácter agrietado de los que ven a diario cerradas sus oportunidades. Muchos de ellos son los que producen los actuales movimientos de insatisfacción urbana, combinándose un macizo de temas que adjuntan muchas reivindicaciones progresistas (sobre el transporte, por ejemplo), con soterradas epistemologías del miedo (la inseguridad, la corrupción, la inflación).


En tiempos en que las guerras y las tecnologías hacen aparecer como lejanos, los pensamientos sobre las necesarias gratificaciones de los productores sociales solían calificarse con la cuestión kantiana pero también marxista de la satisfacción de "intereses". Pero la satisfacción surgía no sólo de superar la precariedad social, sino de modificar las estructuras de la historia. Parecía claro que la construcción del mundo histórico real debía regirse por los "intereses del sujeto laboral", los proletarios, que condensaban en su existencia el haber sido producidos por las necesidades del capitalismo y al mismo tiempo estar destinados a superarlo como herederos sociales de sus fuerzas productivas ya liberadas. ¿Pero qué era el "interés"? Se presentaba el complejo dilema de la "conciencia de clase". No podía presuponerse, como los acontecimientos históricos relevantes del siglo XIX lo demostrarían, que la noción de proletariado ya nacía con la conciencia de una situación opresiva totalmente simultánea con su comprensión transparente y completa de su condición de oprimido. De ahí que, de a poco, en estos grandes panoramas reivindicativos, se iban imponiendo observaciones en relación con que la condición de proletario no correspondía exactamente a intereses explícitos de comprensión y acción que saturaban por completo una conciencia revolucionaria ya dada.


Durante un buen tramo del siglo XX, Georg Lukács consiguió establecer los alcances y dificultades del problema. Había una posición que presuponía en el proletariado una conciencia "autoatribuida" que lo dirigía sin intermediarios hacia la revolución, cuando en verdad la conciencia proletaria estaba sumergida en un mundo opaco de prácticas y sofismas, e incluso sus propias representaciones partidarias no eran capaces de investigar sus implícitas lógicas de poder, que permanecían en las penumbras. Era necesario volver a pensar la manera de reunir esa fuerza práctica con la realidad efectiva de sus sujetos proletarios, que ignoraban que a esa fuerza, sin saberlo, la tenían. Todo el siglo XX puede resumirse, en cuanto al tema de la conciencia obrera, en los numerosos intentos de interpretar esos "intereses de clase" en los más diversos cuadros históricos y culturales. Así, la socialdemocracia alemana –los herederos de Engels– crearon el más grande partido socialista de la época reconociendo en la conciencia obrera intereses tanto democráticos, como nacionales, comunitarios, acuerdistas, destinales, desarrollistas y profesionales (Bernstein, Kautsky, Otto Bauer) sin por ello resignar la creación de un gran partido obrero teóricamente separado de las representaciones burguesas. La clase obrera perdía su gran papel de actor y testigo del gran derrumbe del capitalismo –tema en que había insistido la tan sugestiva Rosa Luxemburgo–, pero podía moderarlo desde sus numerosas bancas legislativas, obteniendo asimismo algo más concreto que lo que Marx había ofrecido como "la herencia de la filosofía alemana". Ahora iban a recibir como legado el formidable andamiaje técnico del capital, quizás, ilusoriamente, sin las relaciones sociales coercitivas que éste había tejido en varios siglos.

La guerra permitió en cambio que hubiera otros destinatarios o sentidos de la técnica. Esta había intentado su versión social proletaria con Lenin (socialismo y electricidad, otra conjunción entre ideas políticas y razón técnica) y su versión estetizadora de la guerra con el nazismo. Y así como este movimiento albergaba en sus comienzos una franja de "izquierda", también ciertas fracciones de la izquierda soviética, ante la gran convulsión, originaron el amplio gesto político conocido como "nacional-bolcheviquismo". Ya para las poderosas socialdemocracias, la herencia de la filosofía iba pareciéndose a un republicanismo social de leyes y garantías –muy distinto de lo que nuestros pobres socialismos llaman republicanismo como recurso para desnutrir todo atisbo de reflexión y escritura novedosa–, mientras que las tecnologías usualmente llamadas industrias culturales surgían como productoras de un ideal de hombre moderno que parecía cargar la convincente síntesis entre el goce artístico de masas y un modelo productivo capitalista de bienes de mercado. Y así, heredaban el arquetipo cultural clásico a través de readaptaciones de grandes textos, con batallones de divulgadores y expertos en detectar gustos proliferantes de públicos, a los que previamente extirpaban de su vínculo con los grandes mitos, los que forman el modo agonal y colectivo del existir.

Si la idea de clase media surge con la de la "industria cultural y profesional", la del proletariado había surgido fáusticamente del primitivo goce pedagógico de la naturaleza, para asignarle la tarea de desplazar la ilusión fetichista, tanto aldeana como religiosa. Y por cierto, emancipado de la "mercancía" que amenazaba homologar, sustituir y capturar su conciencia. Hoy, la industria cultural ha "creado" o "inventado", como gran acontecimiento conceptual de la segunda mitad del siglo XX, nuevos tipos colectivos de segmentos poblacionales, habitacionales y simbólicos. Son grupos humanos fraccionados por la "crítica del gusto" a cargo de "gerentes empresariales de contenido", que forjan y pululan dentro de las maquinarias visuales, comunicacionales y lingüísticas más notables que hayan aparecido desde la invención de los tipos móviles de imprenta, la máquina de calcular de Leibniz, la locomotora y el motor de explosión, en los siglos XVI, XVII, XVIII y XIX. El progresivo ascenso de la industria editorial, que comienza redefiniendo el espacio público con los periódicos y la radio, favorecía entonces la adquisición de una "conciencia social", pero en ciertos casos hacía que la noción de proletariado perdiese su resonancia insurgente. Walter Benjamin había señalado esa pérdida incluso desde 1871, coincidente con el fin de la Comuna y la muerte de Auguste Blanqui. El bolchevismo descubre el cine, dándole una eminencia luego difícil de igualar, y Trotsky llega a alegrarse de que los viejos templos se conviertan en salas de exhibición de imágenes (lo que un siglo después se ha invertido totalmente, aunque ya es lo religioso con rebordes de industria cultural).

No podía sorprender que Marcuse afirmara, en 1968, que ya asistíamos a la culminación de "la inclusión del trabajador al sistema, como propietario de su autito Renault" y que la nueva insurgencia contaba con un sustituto espectral, con el proletariado estudiantil, utópico, adverso a las máquinas de aire acondicionado y el devenir progresista del "hombre unidimensional". Simultáneamente, el mejor Habermas señalaba que la ciencia y la técnica "eran ideologías", más cerca del Heidegger que luego condenaría. El ascenso de las teorías políticas de fines del siglo XX consagró el examen del "trabajo inmaterial" (el proletariado juvenil de la industria cultural) y el republicanismo desvitalizado (cuyo tema central es la crítica a la impostura y la corrupción). Estos últimos temas en Maquiavelo significan una meditación amarga y atrevida sobre el ser político clásico, y ahora son un conjunto de arietes judiciales que mantienen a la política con un ritmo folletinesco, no como Balzac o Eugenio Sue, sino como parte de una completa maquinaria narrativa sobre el poder, que deja nuevamente a la industria cultural como juez en última instancia de "casos" que pueden ir desde la grave cuestión de los fondos buitre (nombre esencialmente folletinesco), hasta los diversos movimientos estudiantiles latinoamericanos reclamando "seguridad en el campus", arrastrados tanto por la realidad de un problema como por la designación contundente que las derechas renovadas le han conferido. Por el momento, suele resumirse todo en la investigación de Bonadio, parte de un genérico uso de la Justicia como cañonazos semiológicos, lo que equivale más a la noción de "escándalo" en el folletín romántico francés del siglo XIX que a una reposición del papel de las artes jurídicas como parte de la reproducción social de la verdad.


Las clases obreras del realismo social del siglo XX –el peronismo, por ejemplo, pese a su vocación teatral, espectacular, entre la felicidad social y la tragedia política– han sido totalmente astilladas por el corporativismo sindical, las mutaciones técnicas en la producción, su absorción como productores pasivos de "industria cultural" y las teorías sociológicas que igualan "ascenso social" a una adquisición de las gnoseologías del miedo urbano. Las clases medias son entes portadores de signos de lenguaje (conversación, consumo publicitario, simulacros de "personality") y son creadas por estratificaciones de expendios industrializados por grandes maquinarias inductoras de "habladurías". Término que no significa mentira o lenguaje despreciable, sino la forma en que se constituye el arraigo ficticio de los remanentes de las viejas clases sociales a los nuevos poderes regimentados del "sea usted libre", reclamados por personas seducidas por los propios signos que las consumen y creen que así definen "su identidad". Son los síntomas de la Gran Regresión. No sólo en una escala civilizatoria, sino que es también la que afecta a los gobiernos populares –en Venezuela, Brasil, Argentina–, que en nombre de sus efectivas transformaciones, han pasado por alto muchos de los problemas que aquí comentamos, y que no siempre suelen explicarse con mayor hondura. Porque emerge –aflojados ciertos soportes económicos que parecían dados por un mundo proveedor de mayores facilidades– una nueva gran derecha social que sustancialmente les es exterior a ellos. Pero a la que no pocas veces la incorporan silenciosamente entre sus temas. Así, son obligados los gobiernos populares a tentarse para hurtar las contraseñas más exitosas de esas mismas derechas, alimentándose a último momento con el plato caliente del conservadorismo cultural en vez de reexaminar lo que son sus propias zonas indecisas o indefinidas. De ese nuevo examen puede surgir su propia crítica ante la Gran Regresión.

Por Horacio González, sociólogo, director de la Biblioteca Nacional.

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Miércoles, 22 Octubre 2014 05:53

El discurso periodístico

La importancia que tiene el discurso periodístico en la sociedad moderna no requiere mayor explicación, sin embargo es necesario reparar en la particular tipicidad de esta categoría discursiva, principalmente, porque con ella aparece un componente retórico no siempre explícito. Porque este discurso llega a sus destinatarios con una carga persuasiva que irrumpe como una garantía de certeza y de verdad sobre todo aquello que el periodista cuenta. De tal modo que a los hechos narrados, acontecimientos construidos, publicados o emitidos, tanto como a las ideas y argumentaciones sostenidas en sus textos, se les adjudica validez de verdad. Y es justo en este punto donde se plantea el debate. En primer lugar, porque gravita una razón de tipo cultural en tanto el receptor está condicionado a confiar en el discurso recibido, es como si se proyectase en la sentencia pronunciada en 1921 por Charles Prestwich Scott, editor del diario británico The Manchester Guardian, "el comentario es libre, los hechos son sagrados", con la diferencia de que esa pretendida sacralidad de los hechos entró en crisis cuando esos hechos fueron manipulados o, más aún, considerados inexistentes. Téngase en cuenta que el destino del discurso periodístico es el de ser interpretado al tiempo que el lector o el espectador audiovisual lo percibe. Es decir, nace en el mismo momento en que se lo enuncia, que es también el mismo en el que adquiere su carácter persuasivo. Pero además se incorpora un nuevo factor a estas secuencias discursivas, porque pueden multiplicarse muchas veces por la velocidad de circulación que permiten las nuevas tecnologías de la información. Así es que el discurso de un periódico potencia su condición persuasiva mediante la reiteración de su relato instalado en los medios audiovisuales e Internet, prácticas habituales, que incluyen en su menú, de rutinas de difusión mediática, el pasaje simultáneo por las redes sociales. Por otra parte, se ve además facilitada su difusión por la alta concentración mediática.


Para comprender este escenario, tal vez haya que entender la razón de la pregunta que se hizo el filósofo del lenguaje británico John Austin sobre "¿por qué alguien dice lo que dice?". En rigor, la respuesta está en la misma forma de conexión que establece el lenguaje con la realidad. Porque el funcionamiento del lenguaje señala el punto de conexión de los estados de cosas que ocurren en el mundo real con el relato que de ellos se hace. El problema se presenta cuando la verdad, que es el insumo discursivo estratégico, desaparece de la escena periodística porque ha sido desconectada de la realidad, falsificados los hechos o reemplazados por sustitutos ficcionales. Este dispositivo permite entonces que su autor lo adapte al blanco que persiguen sus propios fines.

La novedad, en el escenario mediático actual, está en la incorporación de las técnicas del rumor profusamente estudiadas por Alport y Postman, en la Universidad de Harvard, en 1942, Psicología del rumor, durante la Segunda Guerra Mundial. Pero lo notable es que las técnicas del rumor, entonces estudiadas y practicadas por las potencias del Eje (Alemania, Italia y Japón), se ejercitaban en las calles con la finalidad de desmovilizar y asustar a la población de los Estados Unidos. Sus condiciones esenciales eran dos: que esté revestido de cierta importancia y que los hechos reales invocados estén envueltos en cierta ambigüedad.

En cambio, su práctica actual adaptada a nuestro ámbito procede no sólo desde sectores de la población mediante el uso de las redes sociales, sino que preferentemente es al revés, con lo cual el rumor suele ser instalado por los grandes grupos mediáticos y sus columnistas estrellas, para después ser replicados. Una de las formas más novedosas de generar un rumor en este tiempo es la de crear un acontecimiento inexistente y convertirlo en noticia o reemplazar fuentes citadas por menciones no citadas. De tal manera, lo que entró en discusión es el modo en que este nuevo escenario gravita sobre el sentido común de las audiencias.

Esa, tal vez, es una de las controversias más importantes en estas circunstancias aunque no siempre se manifiesten claramente sus propósitos. Además, esta cuestión es más sensible cuando los medios hegemónicos proyectan políticamente sus intereses. Por eso, un punto de fractura en esta controversia lo marcó la sanción y aplicación de la ley de medios 26522 al promover la multiplicidad y pluralidad de discursos frente a la alta concentración mediática señalada.

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Jueves, 02 Enero 2014 07:25

Chile vota por las reformas

Partió de a poco hasta que logró conformar una poderosa red que logró que la sigla AC fuera marcada en el 10 por ciento de los votos emitidos en las últimas elecciones presidenciales. Esto ha dado más fuerza a la iniciativa ciudadana Marca Tu Voto, que ya anunció que este año seguirá llamando a participar en la promoción de una Asamblea Constituyente.


A partir de enero, se realizarán jornadas de reflexión en diversas regiones del país reiterando que las decisiones relativas al proceso constituyente deben ser consultadas a la ciudadanía. Esto en base al éxito de la campaña que llamó a marcar el sufragio con la sigla AC, "lo que refleja la convicción de que una nueva Constitución debe ser resultado de una Asamblea Constituyente, pues es este procedimiento el que asegura el ejercicio pleno de la soberanía popular", dicen desde Marca tu Voto.


"La ciudadanía envió el día 15 de diciembre una clara señal política en favor de la Asamblea Constituyente como método participativo para obtener una nueva Constitución; éste es el principal logro de la Campaña Marca Tu Voto; cerca de un 10 por ciento de los votantes se expresó en la última elección presidencial marcando la papeleta con las letras AC", destacan.


Una vez realizada la evaluación, la iniciativa ciudadana seguirá llamando a participar e informará sobre las futuras estrategias de comunicación pública, la definición de ejes de acción y articulaciones sociales, culturales y políticas para el período que viene. Además abrió una campaña destinada a que un millón de chilenos pida a la actual presidenta electa, Michelle Bachelet, que la nueva Constitución política que está proponiendo sea elaborada por una Asamblea Constituyente.


El tema tampoco ha escapado a la política. Si bien Bachelet no tendría los votos suficientes en el Congreso para modificar la Constitución sin tener que negociar con algunos parlamentarios de la derecha menos radical, su programa de campaña tuvo como eje principal el cambio de la carta magna. Oponerse a ello podría significar un duro revés, pues la actual Constitución es considerada una herencia de Pinochet, cuyas últimas reformas importantes sólo son "parches" que no han logrado modificar su esencia dictatorial.


En este sentido, el próximo 5 de enero, la Comisión de Constitución del Senado analizará el proyecto que busca instalar una cuarta urna en las elecciones, en la cual se pueda decidir si es que el país necesita una nueva carta fundamental y si debe ser hecha a través de una Asamblea Constituyente.


Esta moción legislativa fue impulsada en septiembre del año pasado por los senadores José Antonio Gómez, Jaime Quintana y Guido Girardi, quienes junto a varias organizaciones sociales ingresaron en el Parlamento el proyecto que promueve la instalación de una votación paralela en los comicios.
Según señaló el diario La Tercera, tras diversas gestiones de los legisladores –que incluyeron cartas dirigidas a los principales candidatos a la presidencia–, solicitaron el apoyo a su documento. Finalmente, el presidente de la Comisión de Constitución de la Cámara alta, Patricio Walker, decidió poner en discusión el texto.


La instancia legislativa verá y analizará el proyecto, lo cual es una de las alternativas que el bloque progresista tiene para poder modificar la Constitución y que choca con la postura de algunos parlamentarios de la Democracia Cristiana, quienes están postulando una reforma dentro de los marcos de la institucionalidad. En dicha sesión se espera que se fijen los criterios para su tramitación, como también los invitados y los plazos para su votación.
Sin embargo, el tema de la Asamblea Constituyente ha estado en el centro de la discusión durante la semana, luego de que el senador DC Andrés Zaldívar afirmara que es imposible realizar una constituyente para cambiar la Carta Magna.


En conversación con el diario electrónico El Mostrador, Zaldívar aseguró no tener dudas acerca de que la Constitución debe ser reformada y coloca sobre la mesa un proyecto que dio a conocer hace algunos años y que sería, según él, la mejor forma para cambiar la carta fundamental.
El proyecto planteado por el ex ministro del Interior busca que una comisión integrada por 10 senadores y 10 diputados estudie la reforma.
Zaldívar también se manifestó contrario a darles voto a las Asambleas Constituyentes, afirmando que la única posibilidad de que exista una es "si el propio Parlamento delegara sus facultades constituyentes a una asamblea y determinara esa delegación, quiénes compondrían esa asamblea, cómo funcionaría, con qué facultades podría hacerlo".


Sin embargo, explicó que no se debe ignorar el crecimiento que ha tenido el movimiento social con el tema, pero que el porcentaje que obtuvo la opción AC en las últimas votaciones no es suficiente, aunque "lo importante es ver cómo se hace y mientras no haya en el Parlamento una decisión en que sea el propio Parlamento el que delegue sus facultades, tú no puedes hacer una reforma constitucional puertas afuera".


Agrega que al interior de su partido existen diversas opiniones al respecto, pero que todos tienen claro que cualquier forma que se busque debe ser hecha por la vía institucional, lo cual es similar a la postura del jefe del equipo constitucional de Michelle Bachelet, Francisco Zúñiga, quien también comparte la idea de que la discusión de una nueva Carta Magna sea en el Poder Legislativo.


Sin embargo, la postura de Zaldívar es refutada por la vocera del movimiento Marca Tu Voto, Javiera Parada, quien asegura que la posición del senador DC está alejada de la realidad que ha vivido el país desde el 2011 y lo invita a que apoye la idea de un plebiscito en donde se pregunte a la ciudadanía si se quiere una nueva Constitución a través de una Asamblea Constituyente.


Parada sostiene que la propuesta del senador es un mecanismo que no tiene cómo asegurar los dos primeros principios, que son la participación y democracia, ya que una comisión bicameral con 10 representantes de cada cámara, con consultas ciudadanas que no son vinculantes, no asegura ni participación ni democracia.

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Domingo, 17 Marzo 2013 06:20

La derecha le apunta a la alcaldesa

Susana Villarán, que en enero de 2011 se convirtió, al frente de una coalición de izquierda, en la primera mujer electa por el voto popular a la alcaldía de Lima, puede convertirse también en la primera máxima autoridad de la capital peruana en ser destituida de su cargo por ese mismo voto popular. Villarán se enfrenta hoy a un referéndum revocatorio –el primero de este tipo que se realiza en Lima– para sacarla de la alcaldía. Seis millones trescientos mil limeños elegirán entre el Sí, para que la alcaldesa sea destituida, o el No, para que no lo sea y se mantenga en su cargo hasta el final de su mandato, en diciembre de 2014.

 

Las encuestas pronostican un resultado muy ajustado. Según dos encuestas, que no se pueden publicar en el país porque la ley prohíbe su difusión en la última semana de campaña y a las que Página/12 tuvo acceso, el Sí mantiene una ventaja mínima, que en los hechos es un empate técnico: 50,5 por ciento para el Sí y 49,5 por ciento para el No, en un caso, y 50,2 por ciento para el Sí y 49,8 por ciento para el No, en el otro sondeo. Hace una semana la ventaja del Sí llegaba hasta los diez puntos.

 

La gestión municipal de Villarán ha logrado impulsar una fuerte inversión privada en obras de infraestructura, especialmente vial, ha desarrollado una serie de programas sociales y ha puesto en marcha una reforma del caótico transporte público para formalizarlo, reforma que ha chocado con muchos intereses económicos, pero, a solo dos años de gestión, todavía no se ven los resultados de la mayor parte de esas obras ni los beneficios de la reforma del transporte público. Y en su contra ha tenido, desde que inició su gestión, una dura oposición y una sostenida campaña de desprestigio. “Ningún alcalde antes ha tenido desde un inicio una oposición tan enconada como la que ha tenido Susana Villarán”, dice Fernando Tuesta, analista político y profesor de la Universidad Católica. La lentitud inicial en los primeros meses de la gestión de Villarán para poner en marcha la pesada maquinaria burocrática de la Municipalidad de Lima y la poca acción del equipo de la alcaldesa para informar sobre sus acciones y promover sus obras han contribuido a que la campaña en su contra gane espacio entre la población. Hace unos días, Susana Villarán dio un mensaje por televisión en el que dijo que reconocía haber cometido errores, ofreció corregirlos y pidió “una segunda oportunidad”.

 

Con Susana Villarán, de 63 años, la izquierda ha llegado por segunda vez al gobierno de la capital. La anterior oportunidad fue con el fallecido Alfonso Barrantes, que al frente de la desaparecida coalición Izquierda Unida fue alcalde de Lima entre enero de 1983 y diciembre de 1985. De una familia limeña tradicional de clase media alta –lo que sus críticos han utilizado en esta campaña para buscar alejarla de los sectores populares–, desde joven Susana Villarán se vinculó a la izquierda católica. Se define como de izquierda moderada y dice tener como referentes políticos en la región a Michelle Bachelet, Lula y la experiencia del Frente Amplio en Uruguay. Fue secretaria ejecutiva de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos entre 1995 y 1997, durante la dictadura de Alberto Fujimori, y a la caída del régimen fujimorista fue nombrada ministra de la Mujer y Desarrollo Social por el gobierno de transición democrática de Valentín Paniagua (2000-2001). En 2006, se postuló, sin éxito, a la presidencia. Obtuvo menos del uno por ciento. Divorciada y con tres hijos, se ha declarado partidaria del derecho de la mujer al aborto y el matrimonio gay.

 

El referéndum para sacarla de la alcaldía de Lima es impulsado por la derecha más conservadora. Se han unido en este intento, el ex presidente Alan García, el partido del encarcelado ex dictador Alberto Fujimori y el anterior alcalde de Lima, Luis Castañeda, denunciado por corrupción por la administración de Villarán. A ellos se han sumado grupos religiosos conservadores, como sectores evangelistas, y un sector de los transportistas públicos, que se benefician con la informalidad del sistema y se oponen a la reforma para formalizarlo. “Un triunfo de la opción que busca revocar a la alcaldesa fortalecería al sector más conservador de la derecha”, dice el analista Fernando Tuesta.

 

Frente a esa coalición de intereses políticos y económicos para sacarla del cargo, la alcaldesa de Lima tiene el respaldo no solamente de las diversas agrupaciones de izquierda y de los sindicatos, sino también de gremios empresariales y algunos partidos de centro y de derecha, como los partidos del ex presidente Alejandro Toledo y de la lideresa socialcristiana Lourdes Flores, que fuera la principal rival de Villarán en las últimas elecciones municipales. El presidente Ollanta Humala no ha tomado posición ante este referéndum y ha dicho que su gobierno se mantiene neutral.

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ALAI AMLATINA, 05/03/2013.- La comunicación alternativa y contra-hegemónica en red se refiere a un proceso participativo en internet que involucra a grupos, colectivos, organizaciones y movimientos con una visión politizadora del periodismo, a partir del reconocimiento del sector informativo como un espacio de disputas de sentidos por la hegemonía política y cultural. El hecho de que la red planetaria no esté sometida al dominio de los imperios mediáticos proporciona un margen acentuado de libertad de expresión, además de favorecer la convergencia en torno a ideas y valores y movilizaciones por afinidades específicas.

 

El ecosistema virtual, descentralizado e interactivo, favorece prácticas comunicacionales que cuestionan las formas de dominación impuestas por las clases e instituciones hegemónicas, sustentadas ideológicamente por los medios corporativos.

 

La comunicación es alternativa porque se estructura para el trabajo político-ideológico, privilegia  contenidos críticos y se rige por métodos colaborativos de gestión y formas no mercantiles de actuación. Significa asumir la opción por la difusión de informaciones y análisis que contemplen temas de interés colectivo, en una perspectiva favorable a la divulgación de reivindicaciones sociales y comunitarias generalmente ausentes o despreciadas en las agendas y coberturas de los medios tradicionales.

 

Cinco características distinguen la comunicación alternativa en red: a) compromiso con la universalización de los derechos humanos; b) no se imponen ópticas interpretativas únicas en la apreciación de los acontecimientos, rompiendo así con la subordinación a las valores particulares de las corporaciones mediáticas; c) la dinámica virtual estimula cambios e interacciones; d) se sigue el principio inclusivo del copyleft (permiso para reproducir informaciones, mencionando la fuente y sin fines lucrativos, evitando las barreras impuestas por la propiedad intelectual).

 

Una variedad imprevista de modos de creación y de relacionamiento se manifiesta en internet, permitiendo transmisiones autónomas de contenidos en diferentes formatos y lenguajes. Se incluyen ahí proyectos, experiencias y medios  relacionados a movimientos sociales, populares y comunitarios, organizaciones políticas y grupos militantes que se enfrentan  al  sistema capitalista y la construcción de modelos de desarrollo inclusivos y socializantes.

 

Los medios alternativos en red se utilizan cada vez más en redes sociales, blogs, listas de discusión y correo electrónico para la difusión de ideas, convocatorias de eventos y campañas, intercambios de datos, imágenes y archivos sonoros. Todo eso facilitado por las conexiones infoelectrónicas y tecnologías móviles que eliminan barreras geográficas e instituyen formas más ágiles de contacto y articulación.

 

Los  proyectos comunicacionales no se agotan en el plano informativo, en sentido estricto, y establecen vínculos con el activismo contrahegemónico. Ese tipo de elaboración informativa tiene afinidades programáticas con el conjunto más amplio de los organismos reivindicantes de la sociedad civil. Se trata de asociar las actividades informativas a proyectos de transformación de la sociedad, lo que dependerá siempre de una aplicación coherente de los compromisos editoriales.

 

De manera general, las acciones contra-hegemónicas actúan como herramientas para la comunicación en el campo popular, sin dejar de lado la militancia social, quedando implícito que periodistas y/o comunicadores deben ser solidarios, en la batalla de las ideas, con las fuerzas sociales empeñadas en las luchas por la democratización de la palabra y de la información.

 

La amplia variedad de iniciativas de comunicación alternativa en red expresa la heterogeneidad de movimientos, grupos y colectivos provenientes de lugares y contextos diferentes, con singulares acumulaciones de experiencias y propósitos. Pero los participantes integran, con ritmos y énfasis peculiares, el mismo campo: la oposición a los grupos monopólicos privados que mercantilizan  la información en función de sus ambiciones lucrativas. Aunque con una penetración social muy inferior a los medios masivos, la mayoría de las experiencias contra-hegemónicas en red estimulan la circulación social de interpretaciones críticas sobre relevantes temas políticos, económicos, culturales y ambientales.

 

A despecho de estas potencialidades, debemos  problematizar algunas cuestiones. La profundización de la comunicación contra-hegemónica en red depende de plataformas tecnológicas más avanzadas, de más acciones convergentes y principalmente de condiciones adecuadas de sustentabilidad económica. Son exigencias básicas para diversificar e intensificar la distribución de contenidos en múltiples y simultáneos puntos de la red.

 

Aún es relativamente reducida la repercusión de la comunicación alternativa en red en el conjunto de la sociedad. Vale la pena preguntar: ¿cómo competir con las infernales máquinas de producción simbólica que se fundamentan en la concentración monopólica de los medios masivos? Por lo general, los medios contra-hegemónicos  que están presentes en Internet llegan más a sectores organizados y politizados, además de los formadores de opinión, los periodistas, los estudiantes y los activistas gremiales. Probables motivos de estas limitaciones: lenguajes y formatos inadecuados, discursos excesivamente ideológicos, inconsistencia en las orientaciones editoriales y  en los esquemas de divulgación, baja penetración de internet en zonas poblacionales pobres,  etc.

 

Es necesario debatir, definir e intentar desarrollar políticas de comunicación electrónica más eficientes, aprovechando todos los medios y metodologías de divulgación disponibles, como por ejemplo, boletines electrónicos, eventos que atraigan la atención de nuevas audiencias, estrategias específicas para redes sociales y mayor integración de las experiencias en plataformas comunes de difusión. Otro problema a superar es la infoexclusión de poblaciones de baja renta. El universo de usuarios, por más que esté aumentando exponencialmente, no corresponde a la totalidad social, que es contradictoria y desigual. Hay una grave asimetría entre las innovaciones tecnológicas y la capacidad de inclusión de la base de la sociedad en los nuevos escenarios. La universalización de los accesos depende de políticas públicas que expandan los usos sociales, culturales, educativos y políticos de las tecnologías; del desarrollo de infraestructuras de red en banda ancha; de inversiones y fomentos públicos permanentes; de formación educativa y cultural, entre otros puntos.

 

Internet es una herramienta más en la intrincada batalla de las ideas en la arena de la comunicación, y sería iluso creer que, con las limitaciones actuales, pueda suplantar al poder  mediático. Pero estamos hablando, sin duda, de una herramienta estratégica, pues permite  el desarrollo de más espacios independientes para la producción y diseminación de informaciones fiables y no mercantilizadas, sin vínculos con las estructuras y las presiones del poder mediático.

 

Finalmente,  es necesario enfatizar que la valorización de la comunicación alternativa en red no significa, en absoluto, sustituir el mundo real por la realidad virtual. Imaginar lo contrario es subestimar mediaciones sociales y mecanismos fundamentales de representación política. Las movilizaciones presenciales siguen siendo insustituibles, sin embargo pueden ser reforzadas por las acciones virtuales, como parte de la larga lucha por derechos sociales, políticos y culturales de la ciudadanía.

 

Por Dênis de Moraes, doctor en Comunicación y Cultura por la Universidad Federal de Río de Janeiro y profesor e investigador de la Universidad Federal Fluminense, en Brasil. Autor, entre otros libros, de La cruzada de los medios en América Latina (Paidóis, 2011),  Mutaciones de lo visible: comunicación y procesos culturales en la era digital (Paidós, 2010), Sociedad mediatizada (Gedisa, 2007) y Por otra comunicación (Icaria/Intermón, 2005).

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