Viernes, 19 Febrero 2016 06:44

El patriarca en problemas



En un clima crispado y violento, en ciudades paralizadas por las protestas, se realiza el próximo domingo un referendo que definirá si Evo Morales puede presentarse a una nueva reelección. Aunque los medios denuncian corrupción en el gobierno y éste los acusa de imperialistas, queda pendiente un debate de fondo sobre los problemas del modelo extractivo.

 

“Aquí la gente no tiene miedo”, sonríe el taxista mientras se abre paso, con lentitud exasperante, por las imposibles calles de El Alto, rumbo al centro de La Paz. “No tienen miedo”, repite encogiendo los hombros. Casi un mantra con el que parece explicarlo todo, desde el caos del tránsito hasta la increíble fuerza interior de las mujeres –omnipresentes en la ciudad aymara– trabajando como hormigas, cargando bultos, haciéndose cargo de la vida.


La ciudad luce cambiada, sobre todo por el asfalto impecable de sus calles y los edificios de cuatro y cinco pisos, los “cholets”, estilo arquitectónico mestizo nacido en El Alto de la mano de una pujante burguesía comercial aymara. Nadie parece alarmarse por el confuso episodio de la ocupación y quema del municipio alteño por padres de familia que se saldó con seis muertos, en el mismo momento en que el taxista repetía su mantra.


La alcaldesa Soledad Chapetón, que venció en las elecciones municipales con el 55 por ciento de los votos en un bastión oficialista, acusa a ex ediles del Movimiento al Socialismo (Mas), liderado por Morales, por el asalto e incendio de la alcaldía. El gobierno, por su parte, asegura que se trató de un “autoatentado” de la alcaldía alineada con la oposición. Los hechos de El Alto cobran especial relevancia en la recta final de la campaña electoral para el referendo del domingo, en el que los bolivianos deben decidir si se reforma la Constitución para permitir una segunda reelección de Evo Morales.


La avenida principal de La Paz, en el centro de la hoyada, medio quilómetro debajo de El Alto, lleva varios días cortada por manifestantes. Hileras de cholas con sus polleras y sombreros, sentadas serenamente, cortan las calles, mientras los varones disparan cohetes. La mayoría pertenecen a asociaciones de jubilados, pero detrás de ellos llegan los mineros, los petroleros y diversos sectores que aprovechan la coyuntura electoral para arrancar una demanda adicional al gobierno.
“Reclamamos por el segundo aguinaldo”, explica una mujer cuando se le pregunta el motivo de la protesta. La semana previa al referendo es testigo de la multiplicación de manifestaciones populares, una confluencia espontánea de los más diversos sectores que creen que es el momento oportuno para exigir.


Resultados inciertos


“¿Usted está de acuerdo con la reforma del artículo 168 de la Constitución Política del Estado para que la presidenta o presidente y la vicepresidenta o vicepresidente del Estado puedan ser reelectas o reelectos por dos veces de manera continua?” Esta es la pregunta que deberán responder 6 millones de bolivianos este domingo.


La iniciativa partió de la presidencia y muchos creen ver la mano del vicepresidente Álvaro García Linera, el cerebro del gobierno. Morales llegó a la presidencia en 2006 con el 54 por ciento de los votos. Fue reelegido en 2010 con un abrumador 64 por ciento y en 2015 con 61 por ciento obtuvo un tercer mandato que concluirá en 2020. Ahora pugna por presentarse nuevamente, lo que podría llevarlo a ejercer el poder hasta 2025, o sea 20 años consecutivos.


La pregunta que se hacen muchos bolivianos es por qué se promueve un referendo con tanta anticipación, ya que las elecciones nacionales se realizarán dentro de cuatro años. Lo cierto es que el referendo partió al país en dos mitades. Con el Sí están alineados el Mas y los movimientos sociales que apoyan al gobierno, entre ellos la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (Csutcb), la más importante organización social del país. Pero también algunas figuras locales de relieve, como los ex futbolistas Marco Etcheverry y Erwin Sánchez.


El No a la reelección es mucho más heterogéneo. Entre sus filas destacan el ex presidente Carlos Mesa, el gobernador de Santa Cruz, Rubén Costas, ambos de la derecha, pero también el gobernador de La Paz, Félix Patzi, y la ex ministra de Defensa Cecilia Chacón, que pueden ser considerados de izquierda.


Las encuestas son una lotería. Las difundidas en febrero apuntan a un empate en torno al 40 por ciento para cada opción, correspondiendo la definición a los indecisos. En el cierre de la campaña oficialista, el miércoles 17, miles de personas aclamaron a Morales en la avenida Costanera de la zona sur de la capital.


“Nos hemos liberado e impulsamos desde los movimientos sociales un instrumento político de liberación y en diez años hemos cambiado la imagen de Bolivia”, aseguró Morales, quien destacó que su proclamación fue producto del “pedido de los movimientos sociales y del pueblo organizado”.


A la misma hora estudiantes de la Universidad Pública de El Alto protestaron cerca de la plaza Murillo, aludiendo al último escándalo que vincula a Morales con la empresaria Gabriela Zapata Montaño, quien se habría beneficiado de su relación privilegiada con el presidente. “Evo, Zapata, devuelvan la plata”, coreaban los estudiantes que junto a organizaciones de jubilados colapsaron el centro de la ciudad.


Según la prensa opositora, las personas que participan en los actos oficialistas son funcionarios que asisten de modo obligatorio. Apenas finalizó el discurso del presidente, “funcionarios públicos y miembros de organizaciones sociales se afanaban en estampar su nombre y firma en las listas de asistencia del cierre de campaña del Sí que organizó el Mas en la ciudad de La Paz” (Página Siete de ayer jueves).


Una de las movilizaciones más concurridas fue la realizada también en la noche del miércoles 17 en la céntrica plaza San Francisco por los partidarios del No, en la que participaron organizaciones sociales importantes (como Conamaq) que antes estaban a favor del gobierno y que le dieron la espalda en 2011 cuando la marcha en defensa de un territorio indígena y parque natural que iba a ser atravesada por una carretera fue reprimida por las autoridades. “Fue la manifestación más numerosa y ruidosa realizada por la oposición boliviana en una década en La Paz” (Agencia de Noticias Fides, jueves 18).


Un golpe demoledor


Una semana antes del referendo estallaron dos bombas que afectan la credibilidad del gobierno. La de menor potencia se relaciona con el vicepresidente, en cuya libreta militar figura como “licenciado en matemáticas” si bien nunca finalizó sus estudios. En sus numerosos libros también aparece como titulado. En la solapa de Sociología de los movimientos sociales en Bolivia, García Linera dice que es matemático y sociólogo, lo mismo que en otras de sus publicaciones. El sábado 13 se presentó ante los medios y declaró, con una soberbia que le ha granjeado numerosas antipatías: “Álvaro García Linera estudió matemáticas en México, no concluyó su licenciatura porque se vino a Bolivia a organizar una guerrilla para luchar contra los neoliberales, lo dije hace dos años, hace tiempo atrás”.


La agencia Fides informó que una biografía que estaba publicada en la página web de la Vicepresidencia había sido retirada. En ella se señalaba que García Linera “obtuvo su pregrado y posgrado” en la Unam. Ahora figura otro texto, que señala solamente que “estudió matemáticas” (Página Siete, lunes 15).


Pero el petardo mayor estalló en las narices de Morales. El periodista Carlos Valverde denunció que el presidente realizó tráfico de influencias para beneficiar a Gabriela Zapata Montaño, representante de una empresa china en Bolivia. El presidente reconoció que mantuvo una relación con la joven empresaria y que en 2007 tuvieron un hijo que falleció, aunque no dio detalles, pero negó que su empresa se hubiera visto beneficiada por la relación sentimental.


Según la denuncia, Morales conoció a Zapata en 2005 cuando ésta tenía 19 años y el presidente 45. Ella es una asidua en las páginas sociales de la ciudad de Santa Cruz, trabaja para la empresa China Camc Engineering, que mantiene millonarios contratos con el Estado boliviano. La acusación sostiene que el gobierno la favoreció en contratos que superan 500 millones de dólares. Fue el primer golpe directo al mentón de Evo.


El gobierno contraatacó con fuerza, señalando que el periodista fue jefe de la inteligencia boliviana entre 1989 y 1993, en pleno período neoliberal, y que actualmente tiene relaciones estrechas con la embajada de Estados Unidos. Según el argumento oficialista, Washington está intentando frenar el avance chino en la región sudamericana, lo que explicaría el hecho de que los contratos con la empresa que representa Zapata estén en el ojo del escándalo.


Ambas cosas pueden ser ciertas: que el periodista trabaje en función de los intereses estadounidenses y que la empresa china se haya visto favorecida por la especial relación entre el presidente y la empresaria.


Modelo


Lejos del ruido mediático, el debate más de fondo coloca en el centro la cuestión del modelo productivo impulsado por el Mas, centrado en la explotación y exportación de hidrocarburos, minería y monocultivos de soja. En suma, el mismo modelo que caracterizó al país a lo largo de toda su historia, desde la colonización española.


El Movimiento al Socialismo había prometido un “salto industrial”, que no sólo no se produjo sino que se asiste a la profundización del extractivismo. Ahora el vicepresidente habla de un “extractivismo temporal”, que permitiría la acumulación de recursos para invertir en la industrialización. Sin embargo, fuera de una reactivación de la industria textil en manos de pequeños y medianos productores, los cambios no llegan.


El investigador Pablo Villegas, del Centro de Documentación e Información Bolivia (Cedib), sostiene que la caída de los precios de los commodities en el mundo está provocando una aguda crisis en el país. “Esta crisis tiene dos aspectos –dijo a Brecha–. Por un lado tenemos un endeudamiento externo creciente y un importante aumento de impuestos, y por otro una incapacidad institucional para afrontar la crisis. De ese modo vamos a tener un gobierno con recursos en un país sin recursos y con una población estrangulada por altos impuestos.”


Meses atrás el Cedib, cuya sede está en Cochabamba, fue una de las Ong amenazadas de expulsión por sus permanentes críticas al oficialismo. Los gobiernos de Venezuela, Ecuador y Bolivia se han caracterizado por no aceptar críticas cuando provienen de las izquierdas. Villegas no es optimista respecto al futuro inmediato, y sospecha que de agravarse la crisis el gobierno puede optar por una salida represiva contra los movimientos sociales y las inevitables movilizaciones callejeras que forman parte de la cultura política del pueblo boliviano.


“Todo su plan es mantenerse en el poder”, sostiene Villegas con respecto al Mas y a Evo Morales. “La alternativa es recuperar la democracia”, dice, y considera que una característica común de los progresismos es “la corrupción, como lo muestran los gobiernos de Brasil, Chile y Bolivia”.


El sociólogo Luis Tapia, por su parte, asegura que “el excedente de las exportaciones de commodities no se ha utilizado en la transformación productiva, sino en lubricar redes clientelares para aumentar el control político de las sociedades y facilitar el ascenso de una nueva burguesía”.


Tapia fue miembro del grupo de intelectuales Comuna, y trabajó años junto a García Linera, del que está distanciado tanto personal como intelectualmente. Reflexiona sobre lo que denomina “presidencialismo colonial”, que consiste en “procesos electorales permanentes para legitimar decisiones tomadas fuera de los ámbitos institucionales e incluso fuera del país, usando los procesos plebiscitarios como fachada para evitar cambios de gobierno”.


Pero la crítica más demoledora la realiza la socióloga aymara Silvia Rivera Cusicanqui, un mito tanto para los intelectuales como para los movimientos. Rivera es autora del más importante libro sobre la historia social boliviana, Oprimidos pero no vencidos, que relata y analiza la historia del campesinado aymara y quechua desde 1900. Es tanto intelectual como activista, y es la pensadora boliviana más reconocida dentro y fuera del país.


En una carta difundida el martes 16, en que defiende el voto contra la reelección, acusa a García Linera de haber pergeñado una alianza con los terratenientes de Santa Cruz a quienes habría ofrecido “cambiar cualquier ley o decreto para favorecerlos”. Va más lejos al destacar que “reconozco en él a uno más de los arribistas que han llenado nuestro trayecto de oprobios, indignidades y derrotas”. Convoca a las “energías de nuestra conciencia rebelde y la luz de las enseñanzas indias y plebeyas de nuestra historia” para evitar que gane la reelección.


Llama la atención la mutua desconfianza, y hasta el odio, que se prodigan mutuamente los miembros del gobierno y quienes fueron parte del mismo proyecto hasta que comenzaron a transitar caminos opuestos. Hasta 2005 unos y otros pelearon juntos en las guerras del agua (2000) y del gas (2003 y 2005), participaron en decenas de marchas y acciones colectivas a lo largo y ancho del país. Para los oficialistas, los críticos “hacen el juego al imperialismo”. Para los opositores de izquierda, los nuevos gobernantes “han traicionado la agenda de octubre”, una lista de demandas que se rubricó con sangre en las jornadas de octubre de 2004, donde murieron 67 manifestantes y 500 fueron gravemente heridos.
Un diálogo imposible que muestra los límites de los procesos de cambio y de las propias alternativas por izquierda.

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Los resultados de la más reciente encuesta de la empresa Equipos Mori reflejan hoy una ventaja para la opción Sí del 41 por ciento sobre el No, que archiva un 37% hacia el referendo del próximo 21 de febrero.


De acuerdo con el informe la diferencia más notable a favor de la modificación parcial de la Constitución Política del Estado (CPE) que permita al presidente Evo Morales y al vicejefe de Estado Álvaro García Linera a postularse en los comicios de 2019 se observa en el occidental departamento de Oruro, donde el Sí gana con el 64 por ciento al No que alcanza 23%.
Agrega el resumen del sondeo que en la oriental ciudad de Santa Cruz, el Sí aventaja por estrecho margen al No, 36 por ciento por 35, en tanto en el amazónico departamento de Beni, el 47 por ciento de las personas aseguró que votará afirmativamente.


En la ciudad capital, La Paz, el 44 por ciento de los encuestados votó por el Sí, mientras en el central departamento de Cochabamba lo hizo 46%.


Añade el boletín que en el sureño departamento de Tarija se impuso el No con el 54 por ciento de aceptación, mientras el Sí apenas sumó el 22%.


La encuesta de Equipos Mori muestra también la victoria del No en Chuquisaca y en Pando, sin embargo en la llamada "Villa Imperial, el departamento de Potosí, la mayor aprobación se lo llevó el Sí con un 43 por ciento de la intención de los sufragios por el 40% del No.


De manera general en todo el país, refleja la nota, el 11 por ciento de los encuestados se abstuvo y el ocho por ciento respondió que aún está indeciso sobre su voto.


El venidero 21 de febrero el pueblo boliviano irá a las urnas para definir si se modifica o no la CPE para permitir a Morales y a García Linera respostularse en los comicios de 2019.


(Con información de Prensa Latina)

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Domingo, 03 Enero 2016 08:56

Arrancó la campaña por la re-re de Evo

Las recientes victorias electorales de la derecha en Argentina y Venezuela envalentonaron también a la escuálida oposición boliviana, que se fortaleció para decir "No" a la propuesta de re-reelección. Paridad en las encuestas.


El próximo 21 de febrero Bolivia celebrará un referéndum re-reeleccionista que aún no tiene un ganador claro. En las encuestas ambas opciones van muy parejas. En las próximas semanas, oficialismo y oposición recorrerán calles y comunidades para apalabrar cada voto. Será la culminación de un proceso que arrancó apenas finalizaron las eleccaiones de octubre de 2014, cuando Evo Morales se relegitimó por tercera vez en la presidencia. Dentro del Movimiento Al Socialismo (MAS) en ese momento empezaron a pensar cuál era el camino más conveniente para que el líder aymara pudiera postularse otra vez en 2019. Querían aprovechar que Morales estaba en el pico de su popularidad, antes de que la gestión del gobierno inevitablemente desgastara su imagen. Un año después, el contexto había cambiado en América latina. Las recientes victorias electorales de la derecha en Argentina y Venezuela envalentonaron también a la escuálida oposición boliviana, que se fortaleció para decir "No" a la propuesta de re-reelección.


Hace pocos años, en cada cumbre y encuentro de gobiernos había una foto recurrente: los presidentes Morales, Hugo Chávez, Lula da Silva, Néstor Kirchner, Rafael Correa y tantos líderes progresistas de la región estrechaban las manos. Hoy, el boliviano es el único que persiste en esta imagen. Quizás aparecen Nicolás Maduro y el presidente de Ecuador, pero bastante desvanecidos por las coyunturas con las que deben lidiar en sus territorios. La novedosa soledad de Morales en la región preocupa al MAS, que en el avance continental de la derecha ve también su inevitable avance puertas adentro de Bolivia.


El presidente Morales, de 56 años, llegó a la presidencia en 2006 con el 54 por ciento de los votos. Fue reelegido en 2009 con el 64 por ciento y también en 2014, con el 60 por ciento de los sufragios. En 2009, Bolivia dejó de ser República para convertirse en Estado Plurinacional. Además puso en vigencia la actual Constitución. Por ello, el presidente y también la Justicia local consideraron que esta debía computarse como su primera presidencia en el nuevo modelo de Estado.


En estos días, las encuestas indican que el Sí a su re-reelección ronda el 45-50 por ciento, la misma cifra en que se mueve el No. Por eso, apenas pasado el brindis de fin de año, oficialismo y oposición se metieron de lleno en la campaña por cada voto. Para convencer, el MAS hace mención a sus logros de gestión, fundamentalmente al crecimiento económico de los últimos años.


Este repunte en las cifras macroeconómicas viene atado a la venta de hidrocarburos. Este año, por la caída del precio del barril de petróleo, Bolivia recibió un 32 por ciento menos de lo esperado de ganancias. Si la cosa sigue así, Morales ya avisó que habrá que "ajustarse".


Por su parte, la oposición trata de convencer recordando que hay una decena de personas detenidas por corrupción, todos vinculados al partido de gobierno. El caso insignia es el desfalco millonario al Fondo de Desarrollo Indígena (Fondioc), que involucra a líderes campesinos e indígenas identificados con el MAS.


El presidente Morales empezó el 2016 en la ciudad de Yacuiba, que colinda con Salvador Mazza, en la provincia de Salta. Allí, en un acto de entrega de obras transmitido por la TV pública boliviana, dijo: "Quiero decirles mi gran deseo en lo político. Vamos a ganar con el Sí el 21 de febrero de este año, vamos a ganar ampliamente, eso no está en debate. Mi gran deseo es batir nuestro récord. En los referendos hemos ganado con 67 por ciento. ¿Cómo llegar al 70 por ciento? Por eso estamos haciendo campaña, compañeros. Ya lo tenemos ganado, pero llegar al 70 por ciento sería otro récord histórico".


Por ley, está prohibido hacer uso de bienes públicos para hacer campaña política. Por ello en el MAS creen que pueden sancionarlos. Pero en definitiva, prefieren pagar la multa y ganar más votos. "Hay que ser sincero. Aunque el Tribunal Supremo Electoral me castigue, no importa. Hasta ahora hemos ganado seis elecciones", aseguró Morales. Si el No triunfara, el efecto sería devastador para el MAS, que ya no podría mantener la cohesión interna urdida por Morales en 10 años de presidencia.


De todos modos, públicamente se lo toma con calma. "Aunque no aprueben finalmente nuestra reelección, no importa. Hemos hecho, hicimos historia gracias al pueblo boliviano", aseguró el presidente.


"El 21 de febrero yo también quiero saber si me quiere o no me quiere el pueblo boliviano. Es lo más democrático. Acompañaré a los movimientos sociales en esta campaña por el Sí, respetando su decisión", dijo.


Mucho más explícito y apasionado se mostró el vicepresidente Alvaro García Linera en un acto público en la comunidad paceña de Viliroco. "Papá, mamá: no lo abandones al presidente Evo. No lo dejes solo, no lo abandonen. El presidente Evo, si tiene apoyo, construye colegios. Si no tiene apoyo, regresarán los gringos, regresarán los vendepatrias, regresarán los asesinos y a las wawas (bebés) les van a quitar todo y no habrá destino y va a haber llanto. Y el sol se va a esconder y la luna se va a escapar. Y todo va a ser tristeza para nosotros. No se olviden".

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Viernes, 01 Enero 2016 08:24

Un cumpleaños sobre aguas turbulentas

Las malas noticias socavaron la credibilidad de la mandataria hasta índices inéditos: fue cuando el país comenzó a despertar del furor de la "década de oro", iniciada con el primer gobierno de Lula.

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, completa el 1° de enero el primer año de un turbulento segundo mandato, durante el cual el país se hundió económicamente y que puede no llegar a su fin. Tal vez la primera señal de que el nuevo gobierno de la primera mujer en acceder a la Presidencia de Brasil no sería fácil la dieron las urnas de octubre de 2014, cuando un país dividido le dio una ventaja de poco más de tres puntos porcentuales sobre su oponente en la segunda ronda electoral, Aécio Neves.

En diciembre de 2014, dos meses después del triunfo más reñido de la historia reciente del país y antes aún de asumir su segundo Gobierno, la política del Partido de los Trabajadores (PT) ostentaba una aprobación popular de entre el 40 y el 42 por ciento. Menos del 53 por ciento de los electores que le dieron su voto.

Pero ya en ese final de 2014 comenzaron a salir a la luz las malas noticias que socavaron la credibilidad de la mandataria hasta índices inéditos: fue cuando el país comenzó a despertar del furor de la "década de oro", iniciada con el primer Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010), y se empezó a vislumbrar la magnitud de la corrupción organizada, que con el aval de políticos oficialistas saqueó al ente estatal Petrobras. Que la situación económica del país era peor de lo admitido en el año electoral quedó demostrado ese mismo diciembre, cuando el Congreso autorizó a Rousseff a incumplir la meta fiscal prevista por su propio gobierno para 2014.

Un mes después, ya iniciado el segundo mandato, se supo que la inflación en 2014 fue de 6,41 por ciento, golpeando el techo de la meta oficial, de 6,5 por ciento; las cuentas públicas cerraron ese año con el primer déficit en 18 años; y la deuda pública bruta aumentó por primera vez desde 2010 y llegó al 63,4 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). Paralelamente, las denuncias de corrupción en Petrobras acertaron de lleno al PT y sus principales aliados; a ministros y ex ministros de Lula y Rousseff, y a la propia mandataria, quien presidió el Consejo de Administración de la estatal durante la mayor parte del período en el que operó la colosal red ilegal, entre 2004 y 2012.

La mezcla de corrupción explícita y deterioro económico fue el cóctel explosivo que arrasó con la popularidad de la presidenta: en febrero, una encuesta del instituto Datafolha reveló que su aprobación cayó de 42 (en diciembre) a 23 por ciento. Desde entonces, la séptima mayor economía del mundo inició un proceso acelerado de deterioro, cuyo corolario fue la pérdida de la credibilidad por parte de dos agencias de calificación de riesgo, que le quitaron el grado de inversión.

A su vez, la presidenta elegida en comicios libres hace poco más de un año enfrenta un proceso en el Congreso destinado a despojarla del poder. Los últimos indicadores ratifican el ocaso de un boom económico que sacó a decenas de millones de personas de la pobreza en los últimos 10 años: para este año se proyecta una contracción de 3,6 por ciento del PIB la mayor retracción en 25 años; la inflación ronda el 10 por ciento, más del doble del centro de la meta oficial, de 4,5 por ciento; y el desempleo ronda el ocho por ciento y afecta a casi nueve millones de personas.

En lo político, la crisis no es menos grave que en lo económico: dos de las tres primeras autoridades del país están bajo amenaza de caer. Rousseff está acusada por quienes presentaron el pedido de destitución que acogió el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, de violar la Ley de Responsabilidad Fiscal por practicar maniobras contables destinadas a maquillar la situación de las cuentas públicas en 2014, año electoral. El proceso tramita en el Congreso y es largo. Más allá de su desenlace, el desgaste que conlleva no ayuda a estabilizar a un Gobierno que transcurrió su primer año maniatado, y por momentos chantajeado, por una coalición oficialista crítica e infiel, que no acompañó las principales iniciativas del Ejecutivo, en especial en materia económica.

El presidente de Diputados, tercero en la línea sucesoria del país, detrás de Rousseff y su vice, Michel Temer, está denunciado por la Fiscalía General por su presunta participación en los desmanes en Petrobras, y enfrenta un proceso en la propia Cámara Baja, para impugnarle el mandato, por haber ocultado cuentas bancarias en Suiza que habrían recibido dinero desviado de la principal empresa pública del país.

Así, con la economía en andrajos y el futuro incierto, Rousseff cumple un primer año de gobierno nefasto, en el que se adjudicó el triste record de ser el presidente con peor índice de popularidad de la historia del país, y que hoy se ubica en torno del diez porciento. Todo esto en un 2015 en el que el gigante sudamericano celebró tres décadas de democracia, tras 21 años de cruenta dictadura militar (1964-1985).

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La Asamblea Nacional de Ecuador ha comenzado el proceso para cambiar en las próximas semanas, sin referéndum, la Constitución de 2008. El lunes se reactivó la comisión creada para tramitar las 16 enmiendas constitucionales planteadas en 2014 por el bloque legislativo de Alianza País, el movimiento político del presidente Rafael Correa, que tiene mayoría absoluta en el Legislativo. La medida más polémica es la que pretende permitir la reelección indefinida en el cargo de presidente.


La comisión presentará el informe para el segundo y definitivo debate a finales de noviembre, para que las enmiendas se aprueben antes de que termine 2015. Los asambleístas del oficialismo están cumpliendo con los plazos previstos para que la enmienda más polémica, la que permitirá la reelección indefinida de las autoridades de elección popular, surta efecto en las elecciones de 2017 y desbloquee la posible postulación de Rafael Correa, que ya ha tenido dos periodos presidenciales —una situación similar a la que se vive en Bolivia con el mandato de Evo Morales—. El Código de la Democracia es claro en esto y señala que cualquier reforma que afecte a un proceso electoral debe hacerse como mínimo un año antes.


Correa, sin embargo, ha negado tener interés en buscar nuevamente la presidencia, pero también ha dicho que estará donde su movimiento político lo requiera. A esta ambigüedad se ha sumado la sugerencia que ha hecho el mandatario a sus asambleístas en la última semana: incluir una disposición transitoria que impida que los posibles beneficiarios de la reelección indefinida se postulen en las elecciones generales de 2017. Si su petición es tomada en cuenta, él y muchos asambleístas que ahora mismo tramitan la enmienda constitucional no podrían optar a la reelección en los siguientes comicios.


Para muchos analistas la declaración del presidente es una maniobra de distracción y no tiene lugar en esta etapa del proceso. El legislador de la oposición Luis Fernando Torres califica la iniciativa del presidente de "un globo de ensayo" y argumenta que no se puede incluir algo que no fue parte del primer debate legislativo. Para el jurista y académico Farith Simon, "es una buena manera de bajar la presión política en vísperas del segundo debate". Queda entonces por ver el tratamiento que dará el bloque oficialista a la petición del líder de su movimiento político.


Consulta popular


Las otras enmiendas polémicas tienen que ver con el cambio del rol de las Fuerzas Armadas, que pasarían a ocuparse de la seguridad interna; la disminución de las competencias de la Contraloría, que dejaría de ver cómo se gasta el dinero público; y la declaración de la comunicación como un servicio público, que es leído como una estrategia para aumentar el control del Estado sobre los medios de comunicación privados.


Una parte de la ciudadanía se ha manifestado en contra de los cambios constitucionales y hay un consenso entre la oposición, que exige una consulta popular. La semana pasada hubo una marcha de rechazo a las enmiendas y habrá otra el próximo 24 de noviembre. En las redes sociales, además, circulan vídeos de personalidades que piden el archivo de las enmiendas.


En su defensa, los asambleístas del oficialismo insisten en que han socializado las enmiendas en las 24 provincias, que han hecho casi 170 reuniones y diálogos con varios sectores sociales, y que el país ha aprobado que la Constitución cambie. El aparato de comunicación del Estado se ha aplicado a fondo para difundir esto a través de una página web (enmiendas.ec) que explica, entre otras cosas, por qué no se hace una consulta popular y cuáles son los beneficios de cada uno de los cambios.

 

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Viernes, 06 Noviembre 2015 09:15

Evo Morales: "Es el pueblo quien decide"

El 21 de febrero los bolivianos deberán votar si están o no de acuerdo con modificar la Constitución para ampliar de dos a tres la cantidad de mandatos consecutivos permitidos. La oposición presentará recursos ante la CIDH y la ONU.

El presidente de Bolivia en ejercicio, José Alberto Gonzales, promulgó la ley para convocar al referéndum en que se consultará a los ciudadanos si aprueban o no la reforma constitucional que permitirá al mandatario Evo Morales volver a postularse a la presidencia en 2019. La norma que habilita la consulta fue aprobada ayer en el Parlamento, de mayoría oficialista, después de casi 17 horas de debate y ratificó la fecha para la votación, que será el 21 de febrero.


Gonzales, quien es senador y ejerce la Jefatura de Estado interina por unas horas por los viajes de Morales a Europa y del vicepresidente Alvaro García Linera a Perú, promulgó la norma en el Palacio de Gobierno ante los sindicatos que promueven la reelección del líder boliviano. "Ahora se viene lo más complicado. Tenemos una gran responsabilidad el 21 de febrero, nos jugamos poco menos que nuestras vidas", dijo el presidente interino tras promulgar la norma.
La ley 757 de Convocatoria a Referendo Constitucional Aprobatorio consta de siete artículos, una disposición final única y una disposición derogatoria. También se incluye la participación de los bolivianos residentes en el exterior. La modificación de la Carta Magna fue planteada por los sindicatos afines al gobierno, mediante un proyecto de ley presentado al Parlamento.


Gonzales aseguró que los congresistas del oficialismo cuidaron minuciosamente todos los aspectos para la aprobación de esta ley. "(En ese proceso) también hemos tomado en cuenta este elemento: lo bien que le va a hacer a la población boliviana la posibilidad de que podamos asegurarnos que quienes vayan a conducir la nave de 2020 a 2025 sigan siendo nuestros hermano Evo y Alvaro", sostuvo. Añadió que quienes promoverán el Sí a la reforma constitucional estarán ante un "enorme desafío" porque, según dijo, lo que está en juego en el referendo es "la posibilidad de profundizar" el modelo económico implantado por el gobierno de Morales en casi diez años. "El 21 de febrero nos jugamos el futuro de nuestros nietos y de nuestros hijos", afirmó el senador.


Por su parte, la presidenta de la Cámara de Diputados, Gabriela Montaño, agradeció a los legisladores que aprobaron esa norma, que aplicará en Bolivia el mayor instrumento de la democracia directa. "Es una ley que me siento orgullosa de promulgar al lado de todos ustedes, seguramente es una de las cosas más importantes que he hecho en mi vida como asambleísta", dijo. "Me siento orgullosa de haber encabezado esa Asamblea que tomó el mandato del pueblo y lo convirtió en ley", manifestó la líder parlamentaria. Montaño criticó la actitud de algunos legisladores opositores que, según sus palabras, amedrentaron y amenazaron a sus colegas para manifestar rechazo a esa norma, e iniciaron una campaña para evitar que Morales y García Linera asuman un nuevo mandato en el período 2020-2025.


El 21 de febrero los bolivianos deberán votar si están o no de acuerdo con modificar el artículo 168 de la Constitución para ampliar de dos a tres la cantidad de mandatos presidenciales consecutivos permitidos, al sustituir el término "una sola vez" por "dos veces", en referencia al número de reelecciones. Si gana el Sí, Morales y García Linera podrán presentarse a los comicios de 2019 en busca de un cuarto mandato.


Ambos iniciaron en enero pasado su tercer mandato tras ganar en 2014 los comicios generales, a los que pudieron presentarse gracias a un fallo del Tribunal Constitucional (TC) que avaló la tesis oficialista de que la primera gestión, desde el año 2006 al 2010, no es válida para el cómputo porque el país se refundó como Estado plurinacional en 2009.


Previo a la aprobación de la ley, la oposición anticipó que iba a acudir a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y a las Naciones Unidas para denunciar que el oficialismo vulneró la Constitución y otras normas para apurar la aprobación de estas leyes.


El opositor Partido Demócrata Cristiano (PDC) dijo, mediante una declaración de la diputada Norma Piérola, que presentará recursos contra la iniciativa ante la CIDH y la ONU y agregó que invitarán a Unidad Democrática (UD) y al Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), otras dos fuerzas con representación en el Parlamento, a unirse a esta iniciativa. "Nos preocupa que una Constitución que ha sido moldeada y modificada por el MAS a su gusto y hoy tengan que violar de manera reiterada y solo por responder a la angurria de poder de Evo Morales", sostuvo la diputada, y agregó que también promoverá un juicio contra los magistrados del Tribunal Constitucional que avalaron la ley de reforma de la carta magna y la pregunta para el referendo porque, según dijo, vulneraron normas.


Desde Alemania, donde inició una gira de nueve días, Morales habló ayer sobre sus aspiraciones a ser reelegido y comparó esa posibilidad con la práctica de democracias consolidadas europeas, como la alemana, donde no hay límite a esa opción. "Los alemanes no pueden preguntarme eso", bromeó el líder boliviano durante su participación en un evento en la Universidad Técnica de Berlín. Argumentó que en Alemania la elección indefinida está ligada a la estabilidad política y económica y recordó que la actual potencia europea optó por ese camino. "No es Evo quien decide, es el pueblo."

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Viernes, 02 Enero 2015 11:12

Brasil y su muy difícil año nuevo

Hay una imagen que es muy significativa de lo que pasa en Brasil. Ayer, al asumir formalmente un nuevo período de cuatro años en la presidencia de la mayor economía latinoamericana y todavía una de las mayores del mundo, Dilma Rousseff fue protocolarmente nombrada por el presidente del Senado y del Congreso, Renan Calheiros. También tenía a su lado a Henrique Alves, presidente de la Cámara de Diputados. Ambos del PMDB, principal aliado del PT. Y ambos denunciados por corrupción en el escándalo de Petrobras.

Nada más significativo que una presidenta asumiendo un nuevo mandato cercada por políticos que, en lugar de mostrar una hoja de buenos servicios prestados al país, parecen ostentar un prontuario criminal como currículum. Porque vale recordar que los dos tienen vastos antecedentes, y no precisamente honrosos, a lo largo de sus nefastas carreras políticas.

Al último minuto del penúltimo día de 2014 Dilma por fin anunció los catorce nombres que faltaban para completar su ministerio de exuberantes 39 carteras. Nombró a un experimentado y respetado embajador, Mauro Vieira, para Relaciones Exteriores, y confirmó (o hizo cambios de lugar, todos irrelevantes) a otros trece que ya integraban su gobierno. A excepción de Mauro Vieira y de dos o tres integrantes del equipo económico, el ministerio de Dilma es un desfile de mediocridades. Y además de mediocres, hay algunos nombramientos que desafían cualquier análisis.

Por ejemplo: para la cartera de Deportes, fue nombrado George Hilton, que sería absolutamente desconocido de no haber sido atrapado hace algunos años cargando, en efectivo, alrededor de 200 mil dólares. La explicación: Hilton, autonombrado "pastor" de una de esas sectas evangélicas electrónicas que se multiplican como conejos en Brasil, aseguró que se trataba de "donaciones de fieles". El dinero fue confiscado, él fue liberado y ahora se hizo ministro de la cartera vinculada a la realización de las olimpíadas del año que viene.

Otro desafío: Aldo Rabelo, un comunista católico (vaya contradicción, pero así las cosas) que defiende, entre otras iniciativas sumamente inútiles, que se prohíba el uso de palabras extranjeras en el país (para él, decir shopping center es considerado pecado capital), ocupará el Ministerio de Ciencia y Tecnología. Aparte del manejo de un teléfono celular, no se conoce ningún otro vínculo de Rabelo con la tecnología. Y de ciencia, mejor no preguntar.

En el Ministerio de la Pesca, que nadie sabe exactamente para qué sirve, fue nombrado Helder Barbalho. De él se sabe que perdió la disputa para el gobierno del estado de Pará, y que es hijo de Jader Barbalho, uno de los símbolos más cristalinos de la corrupción en el Brasil. Quizá la corrupción no sea necesariamente un elemento genético hereditario, pero tener a ese apellido en un gobierno que se dice popular y preocupado con lo social es una aberración.

Se puede honestamente asegurar que ése no es, desde luego, el ministerio soñado por Dilma Rousseff, sino lo que resultó posible, gracias a una plaga letal llamada "presidencialismo de coalición", el sistema que impera en Brasil. Son 32 –¡32!– partidos con representación parlamentaria. En su inmensa mayoría, siglas de alquiler, que en época de campaña venden su tiempo de propaganda en la televisión para luego ser recompensadas por algún cargo o puesto.

Dilma, como todos los presidentes desde el retorno de la democracia, se ve obligada a navegar por aguas turbias y nada limpias. Pero, a diferencia de sus dos antecesores, Fernando Henrique Cardoso (1995-2002) y Lula da Silva (2003-2010), ella carece de habilidad y, principalmente, de paciencia para tratar con cosas menores como ese burdo y aburrido negocio llamado política.

Ahora, al montar un gobierno que empieza viejo y mediocre, logró una hazaña: desagradó a su socio principal, el PMDB, a los sectores mayoritarios de su propio partido, el PT, y a su mentor y principal líder político brasileño, Lula da Silva, que visiblemente perdió espacio y área de influencia en el gobierno.

En su segundo mandato ella enfrentará un Congreso desafiante, mucho más conservador que el anterior, en el cual armó una alianza que no merece ninguna confianza. La oposición, todavía sin rumbo claro pero fortalecida por los resultados electorales, reitera su disposición de transformar en un infierno cada día del gobierno.

La interlocución con el PT, con la izquierda en general y principalmente con los movimientos sociales, algunos todavía muy fuertes (como la Central Unica de los Trabajadores o el MST, Movimiento de los Sin Tierra), fue muy mal articulada en su primera presidencia, y no hay señales visibles de que mejore ahora.

Dilma bien que trató de poner contrapuntos a algunos de sus nombramientos, pero para sus electores es difícil aceptar que Katia Abreu, líder radical del agronegocio, de los venenos utilizados en la fertilización y de toda una gama que el mundo lúcido combate, ocupe la cartera de Agricultura.

Las medidas económicas ya anunciadas son exactamente el reverso de lo que ella defendió en su campaña electoral. Los analistas más serenos y objetivos aseguran que no le quedaba otra. La oposición habla de "estafa electoral". El PT y toda la izquierda hacen un visible esfuerzo para tragar esa medicina amarga.

Si a todo eso se suma el nefasto cuadro económico que, más que previsible, es una certeza para 2015, se hace muy difícil esperar por buenos vientos. A menos, claro, que se crea en los milagros. Pero la verdad es que últimamente los milagros de ese porte parecen cada vez más raros por estas comarcas.

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Domingo, 02 Noviembre 2014 11:31

El retorno (adelantado) de Lula

No es la primera, ni será la última. Desencantados, electores que no creen en quienes eligieron votar, lo hacen para evitar el triunfo de quien vislumbran como peor. Pragmatismo, signo de los tiempos, síntoma del desentusiasmo. A continuación, Brasil tras la victoria de Dilma.

Con británica puntualidad, el Tribunal Supremo Electoral difundió los datos exactamente a las 20 horas, cuando cerraban los últimos circuitos en el amazónico estado de Acre. De una, largaron el 94 por ciento de los votos escrutados hasta ese momento, casi cien millones de sufragios, milagro posible gracias a las urnas electrónicas que funcionan desde las elecciones de 1996. Dilma Rousseff fue reelecta con poco más del 51 por ciento de los votos. Poco, pero suficiente. No hubo festejos en las calles, como sucedió en 2003 cuando el primer triunfo del PT.


Las izquierdas (dentro y fuera del PT), los movimientos sociales, intelectuales como Leonardo Boff y Emir Sader, medios como Carta Maior, que se jugaron por Dilma, mostraron su esperanza de que, agora sim, se produzca la ansiada virada hacia la izquierda. La candidata lo prometió durante la campaña, en lo que fue interpretado como un compromiso a cumplir.


Fue el propio Lula quien echó por tierra esas esperanzas, al día siguiente del triunfo. Dio tres nombres para el cargo clave en la dirección de la política económica, el flanco más débil del actual gobierno. "Luiz Carlos Trabuco, presidente de Bradesco, es uno de los indicados por el ex presidente Lula para ocupar el cargo de ministro de Hacienda en el segundo mandato de Dilma Rousseff" (Valor, martes 28).
Marina Silva debe estar revolcándose de risa. Fue acusada de neoliberal porque su principal asesora, Neca Setúbal, es parte de la familia propietaria del banco Itaú, que junto a Bradesco es uno de los más importantes bancos privados de Brasil. ¿No era que Dilma y Aécio representaban dos modelos de país "antagónicos", como enfatizó la propaganda reeleccionista?


La propuesta de Lula y los primeros pasos en el área económica de la reelegida Dilma parecen dar la razón al economista Reinaldo Gonçalves: "Es impostura ideológica afirmar que hay dos modelos en disputa. Es ignorancia, ilusión o mala fe argumentar que hay un 'neodesarrollismo' que se contrapone a un 'neoliberalismo'; lo que hay, de hecho, es un desarrollismo al revés que viene desde 1995" (IHU Online, 20-X-14).


En su opinión, estamos ante un "modelo liberal periférico" que es una síntesis entre el liberalismo y los "vicios propios de la periferia", un sistema político "clientelista y corrupto, dominación financiera y sociedad civil desvertebrada", que provoca lo que denomina desarrollo al revés, en el que "se moderniza pero persiste el subdesarrollo". Aumentos del 2 por ciento anuales del salario mínimo real o millones de dólares en políticas asistenciales, así como cambios marginales en la distribución de la renta dentro de la clase trabajadora –razona– no implican cambios en el modelo.


Otro economista, el ex ministro del régimen militar Antonio Delfim Netto, ahora admirador de los gobiernos del PT, hace un análisis diferente pero complementario. Considera que la derecha perdió las elecciones por cuatro motivos. Porque centró la discusión en temas económicos alejados de la gente común; porque le faltó "convicción y credibilidad al afirmar que continuaría apoyando las políticas de inclusión social"; porque no tuvo en cuenta que el bajo crecimiento económico de los últimos años "fue sentido apenas por el 40 por ciento de los electores con renta familiar superior a tres salarios mínimos, cuando 60 por ciento se beneficiaron de una formidable política de transferencia de renta" y, lo fundamental, porque Aécio fue apoyado por el contingente social que "prejuiciosamente considera inmoral la política de inclusión social" (Valor, martes 28).


Esto lo afirma un político conservador, pero realista, que conoce la realidad de su país y no se mueve con estereotipos. Lo que dice Delfim Netto es algo que la derecha política y social paulista no parece comprender: las políticas sociales son necesarias si quieren evitar un estallido social, ya que Brasil es el país más de-sigual del mundo. Dicho de otro modo, es el tipo de políticas posibles sin tocar la riqueza y la de-sigualdad estructural. Al parecer, el mal humor de ese 40 por ciento (dos terceras partes paulistas) por tener que pagar horas extra a la empleada (negra) y compartir salas de espera de aeropuertos con pardos, les impide comprender que sus intereses a largo plazo están mejor defendidos por el PT que por la propia derecha.

 


UN PAÍS FRACTURADO

 

El gobierno que asume el 1 de enero hereda un país fracturado, luego de una virulenta campaña en la que el PT estuvo cerca de perder y, sobre todo, por la fractura norte-sur que atraviesa al país. Una fractura racial y clasista, por cierto. El norte pobre y negro votó masivamente a Dilma, que además tuvo mayorías suficientes en dos estados importantes como Minas Gerais y Rio de Janeiro. En los 150 municipios que más se han beneficiado por el programa Bolsa Familia, el PT orilló el 80 por ciento de los votos.
El 70 por ciento que cosechó Dilma en Bahía contrasta con el 65 por ciento de Aécio en San Pablo y en los demás estados del sur, los más ricos, blancos y prósperos del país. En los días posteriores a las elecciones varios medios publicaron un mapa donde aparece un muro en la mitad del país, separando norte y sur, mostrando que entre la población se manifiestan claros síntomas de división racial en un país donde el 51 por ciento se considera afrodescendiente.


Lula es el único que puede ayudar a zurcir esta realidad, por provenir del norte y vivir en el sur; por haber nacido en cuna pobre pero frecuentar empresarios y millonarios; por su carisma; porque aspira a volver a Planalto en 2019. Por todo eso será el tutor del gobierno de Dilma, ya que un tropiezo serio de su gestión puede desbaratar (como estuvo cerca de suceder ahora) los planes del líder petista.
Lula se puso a Dilma sobre los hombros cuando la cosa pintaba fea, luego de la muerte del candidato socialista Eduardo Campos, y también en la segunda vuelta, cuando los primeros sondeos daban vencedor a Aécio por estrecho margen. Es que Lula tiene la actitud que le falta a Dilma, una tecnócrata que se siente más cómoda hurgando entre números y estadísticas que rodeada de multitudes.


Pero hay algo más, que sólo los datos finales permiten intuir. Dilma venció en 47 de las 51 ciudades donde había ganado Marina Silva en la primera vuelta. Eso quiere decir que el impulso hacia los cambios lo captó finalmente el PT, porque debió aceptar la necesidad de una reforma política que, dijo Dilma, será la primera medida que pondrá en marcha. Si no la concreta, debido a la relación de fuerzas en el parlamento, tendrá un alto costo político.


Además, los tres millones de votos que separaron a Dilma de Aécio fueron conseguidos entre los votantes del Psol y los que votaron nulo y blanco en la primera vuelta. Son, pues, votos prestados para evitar que ganara la derecha, pero son votos por un cambio que no van a esperar.


MÁS CONTINUIDADES

 

Frei Betto, ex coordinador del programa Bolsa Familia bajo el primer gobierno Lula y actual crítico del gobierno, recordó que el PT ya no tiene "aquella aguerrida militancia voluntaria de las décadas de 1980 y 1990". Por el contrario, "ahora todo depende del marketing y de mucho dinero invertido por personas jurídicas que, a partir de ahora, comienzan a cobrar factura" (O Globo, lunes 27).


Se refiere a los millones de dólares "donados" por las empresas brasileñas, desde las constructoras que recuperan las inversiones electorales con jugosas concesiones de obras, hasta bancos como Bradesco que pueden tener a uno de sus ejecutivos al timón de mando de la economía. Pero la reflexión de Betto tiene otra vuelta: en la medida que el PT no tiene militancia y está enfrentado a los movimientos sociales, su apoyo más sólido y constante desde que ocupa el gobierno son los grandes empresarios.


En suma, por lo menos en política interna, se esperan más continuidades que cambios. El sector empresarial reclama una sustancial reducción del gasto público que les permita cerrar las cuentas. Ellos tenían, en realidad, poco que temer a una victoria del PT. Según una investigación del Instituto de Economía Aplicada, la distribución de renta bajo los gobiernos petistas "no hay evidencia de que los ingresos de los más ricos estén cayendo". Entre 2006 y 2012, analizando las declaraciones del impuesto a la renta, el investigador Marcelo Medeiros concluye que "nada menos que el 62 por ciento del crecimiento da la renta quedó en manos del 10 por ciento más rico de la población" (Valor, lunes 27).


Quizá sea el peso del sector empresarial, sumado a un Congreso más conservador en el marco del estrecho margen de la victoria de Dilma, lo que lleva al director del Instituto de Análisis Sociales y Económicos, Cândido Grzybowski, a considerar que la presidenta necesitará ser más osada si quiere hacer un buen gobierno. "En caso contrario, estaremos caminando hacia un empate y tendremos una democracia incapaz de generar los cambios que demanda la calle" (Rede Brasil Atual, lunes 27).
Si se concluye que los movimientos fueron decisivos para la reelección de Dilma, es casi evidente que volverán a las calles durante su mandato. En 2016 se celebran los Juegos Olímpicos en Rio, una vitrina inmejorable en una ciudad donde el PT es marginal y los movimientos fuertes.


Pero la oposición y los movimientos no son los únicos problemas. El otro es la propia Dilma. Un exhaustivo informe de la revista Piauí muestra las dificultades de gestión de la presidenta, por su carácter amargo y punzante, las malas relaciones con el PT y la familia Lula (Piauí, octubre de 2014). No pocos de los 26 entrevistados por Daniela Pinheiro para su reportaje "La afiliada rebelde", destacan la arrogancia como el rasgo más ostensible de su personalidad, capaz de pedir un informe semanal a la Secretaría de Comunicación de la Presidencia sobre las "burradas" (y sólo sobre eso) de sus ministros para pasarles factura.


Por eso Lula será su tutor, su cercano protector y vigilante. Si en 2011 dio los nombres de 15 de sus 37 ministros, ahora la marcación será mucho más cercana y, a diferencia de lo sucedido en estos cuatro años, no le dejará tomar decisiones estratégicas sin su consentimiento. Como dijo un entrevistado de Piauí, "desde el 1 de enero el gobierno pasa a funcionar en Ipiranga", el barrio que cobija al Instituto Lula.


EMERGENCIA ESTRATÉGICA

 

Los grandes temas de estrategia y geopolítica parecen estar fuera de discusión. Es cierto que Aécio había propuesto saltarse el Mercosur para establecer alianzas con otros países, desde Estados Unidos hasta la Alianza del Pacífico. No le hubiera sido sencillo, cuando sólidos intereses empresariales están afincados en las alianzas regionales, con fuertes inversiones privadas en Argentina y Venezuela.


Las publicaciones especializadas en asuntos militares sostienen que los proyectos militares de carácter estratégico no corren peligro con ningún presidente. Prueba de ello fue lo sucedido días antes de la segunda vuelta con dos proyectos claves de la fuerza aérea: el carguero KC-390 y los cazas Gripen de la sueca Saab.


El martes 21 fue presentado en público el primer prototipo de avión destinado a sustituir al mítico Hércules C-130 estadounidense, del que se han vendido 2.400 unidades en 70 países durante seis décadas. El KC-390 es el mayor y más sofisticado avión fabricado por Embraer, capaz de cargar más tonelaje que su par estadounidense, volar a mayor velocidad y prestar más funciones, entre ellas transportar helicópteros, tanques, paracaidistas y reabastecer otras naves en vuelo.


El desarrollo del aparato demandó cinco años y más de 2.000 millones de dólares. Lo más interesante para la industria militar regional es la participación, en la construcción de partes, de empresas estatales de Chile, Colombia y Argentina a través de la Empresa Nacional Aeronáutica de Chile, la Corporación de la Industria Aeronáutica Colombiana y la Fábrica Argentina de Aviones respectivamente. Entre los tres países comprometieron la compra de 24 unidades, a las que deben sumarse las que comprará la fuerza aérea brasileña y las de Portugal y República Checa, lo que les permite salir al mercado con 60 aviones ya vendidos.


Además de este impresionante logro de la industria brasileña, la misma Embraer firmó horas antes de la segunda vuelta el contrato para la compra de 36 cazas Gripen con la sueca Saab por 5.500 millones de dólares. Habrá amplia transferencia de tecnología y, lo que más interesa a la fuerza aérea, desarrollo conjunto de una aeronave totalmente nueva. Cientos de ingenieros se trasladarán a Linköping, donde está la planta sueca de Saab, para formarse en la construcción de las primeras 21 aeronaves, previendo que las 15 finales serán enteramente construidas en Brasil.


El proceso de construcción de los 36 cazas de última generación, entre los más avanzados del mundo, comenzará en 2019. Los ministros de Defensa de Brasil, Celso Amorim, y de Argentina, Agustín Rossi, tras la ceremonia de presentación del Embraer KC-390, firmaron un acuerdo, denominado Alianza Estratégica para la Industria Aeronáutica, por el que se comenzará a negociar la compra de hasta 24 cazas Gripen, una vez que estos sean efectivamente producidos en Brasil (Defensa.com, 23-X-14).


Si la integración en el programa KC-390 significó revitalizar la semiparalizada Fábrica Argentina de Aviones, la participación en la producción de partes de los cazas puede relanzar la industria militar argentina hacia los niveles que tuvo medio siglo atrás. Algo similar puede suceder con las demás industrias regionales, que comenzaron una tibia cooperación a través del Consejo de Defensa Suramericano, como parte de la Unasur. En los cuatro próximos años, este proceso tal vez alcance un punto de no retorno, como ya lo alcanzó la industria militar brasileña.

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Domingo, 02 Noviembre 2014 11:23

Bolivia está cambiando

Para el viajero que vuelve a Bolivia varios años después y camina despacito por las empinadas calles de La Paz, ciudad encaramada entre barrancos escarpados a casi cuatro mil metros de altitud, los cambios saltan a la vista: ya no se ven personas mendigando ni vendedores informales pululando por las aceras. Se percibe que hay pleno empleo. La gente va mejor vestida, luce más sana. Y el aspecto general de la capital se ve más esmerado, más limpio, más verde y ajardinado. Se nota el auge de la construcción. Han surgido decenas de altos edificios llamativos y se han multiplicado los modernos centros comerciales, uno de los cuales posee el mayor complejo de cines (18 salas) de Sudamérica.


Pero lo más espectacular son los sensacionales teleféricos urbanos de tecnología (1) futurista que mantienen sobre la ciudad un permanente ballet de coloridas cabinas, elegantes y etéreas como pompas de jabón. Silenciosas y no contaminantes. Dos líneas funcionan ya, la roja y la amarilla; la tercera, la verde, se inaugurará en las próximas semanas, creando así una red interconectada de transporte por cable de once kilómetros, la más larga del mundo, que permitirá a decenas de miles de paceños ahorrarse un promedio de dos horas diarias de tiempo de transporte.


"Bolivia cambia. Evo cumple" afirman unos carteles en la calle. Y cada cual lo constata. El país es efectivamente otro. Muy distinto al de hace apenas un decenio, cuando estaba considerado "el más pobre de América Latina después de Haití". En su mayoría corruptos y autoritarios, sus gobernantes se pasaban la vida implorando préstamos a los organismos financieros internacionales, a las principales potencias occidentales o a las organizaciones humanitarias mundiales. Mientras las grandes empresas mineras extranjeras saqueaban el subsuelo, pagándole al Estado regalías de miseria y prolongando el expolio colonial.


País relativamente poco poblado (unos diez millones de habitantes), Bolivia posee una superficie de más de un millón de kilómetros cuadrados (dos veces Francia). Sus entrañas rebosan de riquezas: plata (piénsese en Potosí...), oro, estaño, hierro, cobre, zinc, tungsteno, manganeso, etc. El Salar de Uyuni tiene la mayor reserva de potasio y litio del mundo, este último considerado la energía del futuro. Pero la principal fuente de ingresos hoy la constituye el sector de los hidrocarburos, con las segundas mayores reservas de gas natural de América del Sur, y petróleo, aunque en menor cantidad (unos 16 millones de barriles anuales).


El crecimiento económico de Bolivia en estos últimos nueve años, desde que gobierna Evo Morales, ha sido sensacional, con una tasa promedio del 5% anual... En 2013, el PIB llegó a crecer hasta el 6,8% (2), y en 2014 y 2015, según las previsiones del FMI, también será superior al 5%... El porcentaje más elevado de América Latina (3). Y todo ello con una inflación moderada y controlada, inferior al 6%.
El nivel de vida general se ha duplicado (4). El gasto público, a pesar de las importantes inversiones sociales, también está controlado; hasta el punto de que el saldo en cuenta corriente ofrece un resultado positivo con un superávit fiscal de 2,6% (en 2014) (5). Y aunque las exportaciones, principalmente de hidrocarburos y de productos de la minería, representan un papel importante en esta bonanza económica, es la demanda interna (+5,4%) la que constituye el principal motor del crecimiento.


En fin, otro éxito inaudito de la gestión del ministro de Economía, Luis Arce: las reservas internacionales en divisas de Bolivia, con respecto al PIB, alcanzaron el 47% (6), situando a este país, por primera vez, a la cabeza de América Latina, muy por delante de Brasil, México o Argentina. Evo Morales ha señalado que, de país estructuralemente endeudado, Bolivia podría pasar a ser prestamista, y ha revelado que ya "cuatro Estados de la región", sin precisar cuáles, se han dirigido a su Gobierno pidiéndole créditos...


En un país en el que más de la mitad de la población es originaria, Evo Morales es el primer indígena, en los últimos cinco siglos, que alcanzó, en enero de 2006, la presidencia del Estado. Y desde que asumió el poder, este presidente diferente desechó el "modelo neoliberal" y lo cambió por un nuevo "modelo económico social comunitario productivo". Nacionalizó, a partir de mayo de 2006, los sectores estratégicos (hidrocarburos, minería, electricidad, recursos ambientales) generadores de excedentes e invirtió una parte de estos excedentes en los sectores generadores de empleo (industria, manufactura, artesanía, transporte, desarrollo agropecuario, vivienda, comercio, etc.). Y consagró otra parte de esos excedentes a la reducción de la pobreza mediante políticas sociales (enseñanza, sanidad), incrementos salariales (a los funcionarios y trabajadores del sector público), estímulos a la inclusión [bono Juancito Pinto (7), renta dignidad (8), bono Juana Azurduy (9)] y políticas de subvenciones.


Los resultados de la aplicación de este modelo se reflejan no solo en las cifras expuestas aquí arriba, sino en un dato bien explícito: más de un millón de bolivianos (o sea, el 10% de la población) han salido de la pobreza. La deuda pública, que representaba el 80% del PIB, se redujo a apenas el 33% del PIB. La tasa de desempleo (3,2%) es la más baja de América Latina, hasta tal punto que miles de bolivianos emigrados en España, Argentina o Chile empiezan a regresar, atraídos por la facilidad de empleo y el notable incremento del nivel de vida.


Además, Evo Morales ha emprendido la construcción de un verdadero Estado, hasta ahora más bien virtual. Hay que reconocer que la inmensa y torturada geografía boliviana (un tercio, altas montañas andinas, dos tercios, tierras bajas tropicales y amazónicas) así como la fractura cultural (36 naciones etno-lingüísticas) nunca facilitaron la integración y la unificación. Pero, lo que no se hizo en casi dos siglos, el presidente Morales está decidido a llevarlo a cabo acabando con la dislocación. Primero, promulgando una nueva Constitución, adoptada por referéndum, que establece por vez primera un "Estado plurinacional" y reconoce los derechos de las diferentes naciones que conviven en el territorio boliviano. Y luego lanzando una serie de ambiciosas obras públicas (carreteras, puentes, túneles) con el objetivo de conectar, articular, comunicar regiones dispersas para que todas ellas y sus habitantes se sientan parte de un todo común: Bolivia. Nunca se había hecho. Y por eso hubo tantas tentativas de secesión, separatismo y de fraccionamiento.


Hoy, con todos estos éxitos, los bolivianos se sienten –quizás por vez primera– orgullosos de serlo. Orgullosos de su cultura originaria y de sus lenguas vernáculas. Orgullosos de su moneda que cada día se valoriza más con respecto al dólar. Orgullosos de tener el crecimiento económico más alto y las reservas de divisas más importantes de América Latina. Orgullosos de sus realizaciones tecnológicas como esa red de teleféricos de última generación, o su satélite de telecomunicaciones Túpac Katari, o su canal de televisión pública Bolivia TV (10).


Este canal, que dirige Gustavo Portocarrero, realizó, el 12 de octubre pasado, día de las elecciones presidenciales, una impactante demostración de su maestría tecnológica conectándose en directo –a lo largo de más de 24h ininterrumpidas– con sus enviados especiales en unas 40 ciudades en todo el mundo (Japón, China, Rusia, la India, Irán, Egipto, España, etc.) en las que votaban, por primera vez, los bolivianos residentes en el extranjero. Una proeza técnica y humana que pocos canales de televisión en el mundo serían capaces de realizar.


Todas estas hazañas –económicas, sociales, tecnológicas– explican en parte la rotunda victoria de Evo Morales y de su partido (Movimiento al Socialismo, MAS) en las elecciones del pasado 12 de octubre (11). Icono de la lucha de los pueblos indígenas y originarios de todo el mundo, Evo ha consiguido romper, con este nuevo triunfo, varios graves prejuicios. Demuestra que la gestión de gobierno no desgasta, y que después de nueve años en el poder, cuando se gobierna bien, se puede volver a ganar holgadamente. Demuestra, contrariamente a lo que afirman racistas y colonialistas, que "los indios" saben gobernar, y hasta pueden ser los mejores gobernantes que jamás haya tenido el país. Demuestra que, sin corrupción, con honestidad y eficiencia, el Estado puede ser un excelente administrador, y no –como lo pretenden los neoliberales– una calamidad sistemática. En fin, demuestra que la izquierda en el poder puede ser eficiente, que puede llevar a cabo políticas de inclusión y de redistribución de la riqueza sin poner en riesgo la estabilidad de la economía.


Pero esta gran victoria electoral también se explica por razones políticas. El presidente Evo Morales consiguió derrotar, ideológicamente, a sus principales adversarios reagrupados en el seno de la casta empresarial de la provincia de Santa Cruz, principal motor económico del país. Este grupo conservador que lo intentó todo contra el presidente, desde la tentativa de secesión hasta el golpe de Estado, ha acabado por rendirse y por sumarse en definitiva al proyecto presidencial, reconociendo que el país ha puesto rumbo hacia el desarrollo.


Es una victoria considerable que el vicepresidente Álvaro García Linera explica en estos términos: "Se logró integrar al oriente boliviano y unificar el país, gracias a la derrota política e ideológica de un núcleo político empresarial ultraconservador, racista y fascista, que conspiró por un golpe de Estado y trajo a gente armada para organizar una secesión del territorio oriental. En segundo lugar, estos nueve años han mostrado a las clases medias urbanas y sectores populares cruceños que tenían desconfianza, que hemos mejorado sus condiciones de vida, que respetamos lo construido en Santa Cruz y sus particularidades. Por supuesto, somos un Gobierno socialista, de izquierdas y dirigido por indígenas. Pero tenemos la voluntad de mejorar la vida de todos. Nos hemos enfrentado a las empresas petroleras extranjeras, igualmente a las de energía eléctrica, y las hemos golpeado para luego, con esos recursos, potenciar al país, fundamentalmente a los más pobres, pero sin afectar lo que poseen las clases medias o el sector empresarial. Por eso pudo realizarse un encuentro entre Gobierno y Santa Cruz muy fructífero. Nosotros no cambiamos de actitud, seguimos diciendo y haciendo lo mismo que hace nueve años. Los que han cambiado de actitud frente a nosotros son ellos. A partir de ahí empieza esta nueva etapa del proceso revolucionario boliviano, que es el de la irradiación territorial y la hegemonía ideológica y política. Ellos empiezan a entender que no somos sus enemigos, que si hacen economía sin meterse en política les va a ir bien. Pero si, como corporaciones, tratan de ocupar las estructuras del Estado y quieren combinar política con economía, les va a ir mal. Así como no puede haber militares que también tengan el control civil, político, porque ya tienen el control de las armas".


En su despacho del Palacio Quemado, el ministro de Presidencia, Juan Ramón Quintana, me lo explica con una consigna: "Derrotar e integrar". "No se trata –me dice– de vencer al adversario y de abandonarlo a su suerte, corriendo el riesgo de que se ponga a conspirar con su resentimiento de vencido y se lance a nuevas intentonas golpistas. Una vez derrotado, hay que incorporarlo, darle la oportunidad de sumarse al proyecto nacional en el que caben todos, a condición de que cada cual admita y acate que la dirección política, por decisión democrática de las urnas, la llevan Evo y el MAS".


¿Y ahora? ¿Qué hacer con una victoria tan aplastante? "Tenemos un programa (12) –afirma tranquilo Juan Ramón Quintana– queremos erradicar la pobreza extrema, dar acceso universal a los servicios básicos, garantizar salud y educación de calidad para todos, desarrollar la ciencia, la tecnología y la economía del conocimiento, establecer una administración económica responsable, tener una gestión pública transparente y eficaz, diversificar nuestra producción, industrializar, alcanzar la soberanía alimentaria y agropecuaria, respetar a la Madre Tierra, avanzar hacia una mayor integración latinoamericana y con nuestros socios del Sur, integrar el Mercosur, y alcanzar nuestro objetivo histórico, cerrar nuestra herida abierta: recuperar nuestra soberanía marítima y la salida al mar" (13).


Por su parte, el presidente Morales ha expresado su deseo de que Bolivia se convierta en el "corazón energético de América del Sur" gracias a sus enormes potencialidades en energías renovables (hidroeléctrica, eólica, solar, geotérmica, biomasa) además de los hidrocarburos (petróleo y gas), lo que se completaría con la energía atómica civil producida por una central nuclear de próxima adquisición.


Bolivia cambia. Va para arriba. Y su prodigiosa metamorfosis aún no ha terminado de sorprender al mundo.


Notas


(1) La empresa constructora es la sociedad austríaca Doppelmayr-Garaventa.
(2) Léase Economía Plural, La Paz, abril de 2014.
(3) Léase Página Siete, La Paz, 12 de octubre de 2014.
(4) Entre 2005 y 2013, el PIB per capita creció más de dos veces (de 1.182 dólares a 2.757 dólares). Bolivia dejó de ser un "país de bajos ingresos" y fue declarado "país de ingresos medios". Léase "Bolivia, una mirada a los logros más importantes del nuevo modelo económico", en Economía Plural, La Paz, junio de 2014.
(5) El buen manejo de las finanzas públicas ha permitido a Bolivia situarse como el segundo país con mayor superávit fiscal de América Latina en los últimos ocho años.
(6) En cifras absolutas, las reservas internacionales de Bolivia son de unos 16.000 millones de dólares. El PIB, en 2013, fue de unos 31.000 millones de dólares.
(7) De una suma de 200 bolivianos anuales (23 euros), se entrega por cada alumno/a de primaria y secundaria, de la enseñanza pública, que haya seguido con asiduidad todos sus cursos. Su objetivo es luchar contra el abandono escolar.
(8) Una pensión que cobran todos los bolivianos a partir de los 60 años, incluso aquellos que nunca pudieron cotizar a una caja de pensiones.
(9) Una asistencia económica de 1.820 bolivianos (unos 215 euros) que se entrega a las mujeres embarazadas y por cada niño y niña de menos de 2 años, con la intención de disminuir los índices de mortalidad infantil y materna.
(10) http://www.mixbolivia.com/2013/08/ver-en-vivo-canal-bolivia-tv.html
(11) Léase Atilio Borón, "¿Por qué ganó Evo?", América Latina en movimiento, ALAI, Quito, 13 de octubre de 2014.
(12) Agenda patriótica 2025: la ruta boliviana del vivir bien, En 2025 se cumple el bicentenario de la independencia y fundación de Bolivia.
(13) Bolivia ha recurrido al Tribunal Internacional de Justicia de La Haya. Léase El libro del mar, Ministerio de Relaciones Exteriores, La Paz, 2014.

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Domingo, 02 Noviembre 2014 11:16

"Dilma emerge con una enorme legitimidad"

El gaúcho Rossetto, cuadro del PT, integrante de la mesa chica de Dilma e interlocutor del gobierno, con el Movimiento de los Sin Tierra, califica el triunfo electoral de Rousseff como histórico mientras trabaja en el plan del nuevo gobierno.

 

Desde Brasilia

Dilma Rousseff reservó pocas sillas en la mesa chica donde se decidieron los ejes de la campaña concluida el domingo pasado con su reelección. Uno de los cuadros petistas que forma parte de ese círculo es el ministro Miguel Rossetto, quien desde el lunes está trabajando en el diseño del próximo gobierno al que le esperan "batallas duras y tendrá el sello de Dilma, ella salió muy fuerte de esta elección histórica".

"La derecha mediática y la partidaria están rabiosas, alimentan el odio contra la presidenta y contra el PT", pondera munido de mate y termo.

El gaúcho Rossetto, ministro de Desarrollo Agrario e interlocutor del gobierno con el MST, dialogó con Página/12 en su despacho del comité de campaña en el centro de Brasilia, mientras los empleados quitaban los afiches y ordenaban los muebles.

–Usted coordinó esta campaña y participó en otras. ¿Es exagerado decir que fue la elección más reñida de la historia reciente?
–Sin ninguna duda, por eso digo que fue una victoria histórica y heroica de Dilma, por la forma como se comprometió en la pelea. Ella emerge con una enorme legitimidad de un proceso donde hubo un intenso debate programático... La presidenta se pronunció sobre todos los temas trascendentes de la agenda nacional. Se discutió desde el rol del Banco Central, donde los conservadores proponían la independendencia y Dilma la cuestionó con argumentos sólidos. Pero ella también asumió una posición clara sobre la función de los bancos públicos, la política industrial, el empleo, el derecho a la educación, a la salud, derechos civiles de las mujeres, de los jóvenes, los negros. Ella habló de la homofobia hasta de la política externa que raramente se toca en una campaña.
Es una campaña que dejó una herencia de politización de la sociedad porque el debate entró en la casa de los ciudadanos... y este proceso creó una dinámica favorable que va a perdurar durante el segundo mandato.


–¿El PT se reencontró con los movimientos sociales luego de cierto distanciamiento?
–Esta campaña rescató la participación de los jóvenes, recuperó el protagonismo de la calle, vimos cómo el PT se reencontró con la calle, tuvimos actos masivos de 100 mil, 50 mil personas. Viajé mucho con la presidenta y pude ver la alegría del pueblo, de los movimientos sociales, de una sociedad organizada que fue capaz de derrotar el grito de las elites. La sociedad dijo que después de tres gobiernos del PT quiere que en el próximo haya más cambios, pero dejó muy claro que las críticas no significan dar un giro a la derecha ni desmontar las conquistas. Nosotros llegamos a estas elecciones con conquistas extraordinarias logradas a través de una revolución silenciosa: hoy tenemos un país que salió del mapa del hambre publicado por la ONU, con casi pleno empleo, la renta del salario mínimo tuvo un aumento del 72 por ciento en 12 años, creamos 21 millones de empleos.


–¿Esa movilización será encauzada para respaldar la reforma política?
–Vamos a trabajar para que haya una reforma política en serio, es la gran prioridad de la presidenta. Esa reforma se realizará a través del diálogo con la sociedad movilizada, para mejorar unas estructuras políticas que están superadas. Un tema central será suprimir el financiamiento empresarial de las campañas electorales porque esa es la vía que alimenta la corrupción política, son sumas altísimas de dinero que secuestran a la democracia. La reforma política también nos permitirá cambiar la estructura institucional, queremos acortar la distancia entre el Estado y la sociedad, la presidenta ha dicho que quiere un gobierno que se abra a la sociedad porque esto nos asegura transparencia y eficiencia. Es positivo que haya una presión social permanente sobre la estructura gerencial del Estado. Este segundo mandato trabajará para profundizar la república. Desde el domingo a la noche, en su discurso de la victoria, ella está llamando al diálogo a partir de esta agenda de transformaciones.


–¿Lula tendrá más participación en el próximo gobierno de Dilma?
–El presidente Lula siempre es bienvenido, él tiene un liderazgo extraordinario, el compañero Lula sigue siendo un personaje extraordinario, es el mayor líder de nuestro partido y tuvo un papel fundamental en el proceso electoral que desembocó en la reelección de Dilma. Sin dudas que su participación fue fundamental. El presidente Lula es un gran líder político que está en contacto permanente con la presidenta Dilma, entre ellos hay una relación de enorme confianza, lealtad y compañerismo político.
–Dilma habla de diálogo pero la oposición lo rechaza. ¿Teme un gobierno sacudido por crisis políticas?


–En estas elecciones hubo una polarización dura, es importante tomar en cuenta que esta campaña fue la cuarta derrota consecutiva del PSDB (Partido de la Socialdemocracia Brasileña) ante el PT. Ambos representan dos proyectos de país claramente opuestos. La memoria política de la sociedad brasileña ya identifica muy bien a estos dos grandes bloques, el del PT democrático y popular y el PSDB liderando el campo conservador.
La radicalización que se ve en éstos nos señala que la disputa política va a seguir durante el gobierno de la presidenta Dilma, pero no creo que ellos puedan instalar un clima de desestabilización o de "tercer turno".
La oposición partidaria hace mucha espuma, pero la verdad es que está muy frágil, su agenda neoliberal fue la gran derrotada de estas elecciones.


Fíjese en un dato: durante la campaña, Aécio Neves (candidato del PSDB) nunca hablaba directamente de privatizar, ni de afectar los derechos sociales, porque la derecha es incapaz de presentar claramente cuál es su proyecto. La derecha tiene un programa clandestino porque si lo muestra sería defenestrada.

–Hay sectores que evocan a la derecha venezolana por su extremismo.
–Una buena parte de los medios y de los partidos del polo conservador quisieron venezolanizar la campaña, pero se equivocaron porque Brasil no es Venezuela, acá no hay un Hugo Chávez, ésa es una diferencia importante. Esa polarización a la venezolana, con llamamientos a desestabilizar, con gente que habla de impeachment, está liderada por los medios, que son los que organizan el discurso conservador. Los medios son el principal partido de la derecha. Pero aun así yo no digo que hay medios golpistas en Brasil, diría que son medios con un discurso radical de deconstrucción del gobierno, y esto se asocia a las elites económicas, a parte de las clases medias y los partidos conservadores, y todo esto compone un bloque político realmente fuerte. Pero este bloque no llega a ser la derecha venezolana porque la sociedad brasileña no se amolda a esa forma tan radicalizada, las estructuras políticas y las instituciones brasileñas son distintas de las de Venezuela. Los conflictos de clases, los conflictos regionales brasileños son diferentes, acá hay un Estado más legitimado, hay una república más organizada.


–Un bloque conservador envalentonado porque perdió por sólo el 3,3 por ciento.
–Sí, ellos se apoyan en ese argumento de que la derrota que sufrieron fue ajustada, y es cierto que perdieron por poco, pero perdieron.


–¿Cuánto influyó el escándalo de la revista Veja en el crecimiento de Aécio en los dos últimos días?
–El jueves 23 (octubre) Dilma estaba en una fase de crecimiento, todas las encuestadoras decían que se estaba despegando entre 7 y 10 puntos de Aécio y anticipaban que iba a ganar con tranquilidad el domingo (26 octubre). En ese momento, con Aécio casi derrotado, sucede esta maniobra delictiva de la revista Veja que indudablemente influyó en contra de nosotros.


Publican un artículo sin ninguna base real con acusaciones contra Dilma y Lula, un montaje que se orquestó con el PSDB para impedir el triunfo de Dilma de forma fraudulenta. No olvidemos que esa revista sale los sábados y esta vez comenzó a circular el jueves en Internet, fue algo atentatorio contra la democracia, porque simultáneamente se distribuían miles y miles de tapas de la revistas que, de hecho, eran panfletos a favor de Aécio, cuando ya no se podía hacer campaña porque había comenzado la veda que ordena la ley electoral. Entonces tenemos que la noticia falsa contra Dilma seguía amplificándose con el apoyo de la mayoría de los medios, y después se sumó el apoyo fundamental de la TV Globo y el Jornal Nacional (noticiero de ese canal). Después de este atentado a la República creo que tenemos que realizar un debate nacional sobre los medios, una reflexión que articule el derecho a la información y la defensa intransigente de la libertad de prensa, así como evitar todo tipo de censura. Creo que tiene que haber una discusión amplia con la participación de la sociedad, y el punto de partida será esta manipulación criminal de Veja.

Publicado en Internacional
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