Miércoles, 27 Julio 2016 08:24

Hayek versus Keynes: el debate del siglo


Al comenzar la década de 1930 la economía mundial se encontraba sumida en la crisis más profunda de su historia. La gran obra de John Maynard Keynes sobre la inestabilidad de las economías capitalistas estaba en gestación. La trayectoria intelectual que seguiría este economista se vería atravesada por una controversia que muchos han calificado como "el debate del siglo". La relevancia de esta polémica en el contexto actual no puede ser ignorada.

 

Las líneas divisorias que hoy cruzan el pensamiento económico le deben mucho a ese debate. Por ejemplo, el análisis sobre el papel del Estado y la política en la gestión económica depende de manera esencial de aquella polémica.

 

En esencia, el paisaje del campo de batalla quedó claramente definido desde las primeras escaramuzas entre Hayek y Keynes. Por un lado, encontramos la creencia en la existencia de fuerzas estabilizadoras en los mercados. Por el otro, nos topamos con un esfuerzo analítico centrado en la inestabilidad intrínseca de las economías capitalistas. Pero nos estamos adelantando. Vamos por partes.

 

En 1928 un joven economista austriaco de nombre Friedrich Hayek fue invitado a dar tres conferencias en la célebre London School of Economics (LSE). Sus anfitriones quedaron encantados. Una de las estrellas ascendentes de la LSE, Lionel Robbins, invitó a Hayek a pasar una temporada en la LSE: su plan era convertirlo en el ariete central para atacar las tesis que comenzaban a surgir del grupo cercano a Keynes en la Universidad de Cambridge.

 

Keynes había saltado a la fama en 1919 por su pequeño gran libro Las consecuencias económicas de la paz, en el que presentó una dura crítica al revanchista Tratado de Versalles. Keynes mostró que Alemania no soportaría las reparaciones de guerra impuestas por los vencedores y que la inestabilidad política sería uno de los resultados. En el contexto actual de la imposición de medidas de austeridad fiscal sobre los países de Europa, el libro de Keynes sigue siendo un poderoso llamado a la reflexión.

 

El 1923 Keynes publicó su Ensayo sobre la reforma monetaria, en el que sostuvo que los cambios en la cantidad de moneda podían inducir una expansión o una contracción de la actividad económica al generar incertidumbre sobre los precios futuros. La conclusión era clara: se necesitaba una política monetaria activa para estabilizar el nivel general de precios. Pero Hayek concluyó que una política monetaria podía disfrazar tendencias inflacionarias y aquí comienza la larga e importante controversia entre Keynes y Hayek.

 

La polémica se agudizó en 1931, cuando salieron publicados dos de los más importantes libros de estos economistas: Precios y producción, de Hayek, y el Tratado sobre la moneda, de Keynes. Poco a poco se iba perfilando el duro contraste entre las posturas de los dos autores. Hayek sostenía que el incremento en el ahorro traería consigo una mayor inversión en bienes de producción. En cambio, Keynes argumentaba que un incremento en el ahorro podía traer aparejado una contracción económica si no iba acompañado de expectativas favorables a la inversión.

 

Para Hayek, el análisis de Keynes conducía a una de las peores herejías: el desequilibrio entre ahorro e inversión no podía ser corregido por las fuerzas del mercado. Esto significaba que no existía un mecanismo corrector capaz de rectificar las posibles disparidades en una dimensión tan importante de la economía. Para Hayek lo peor era que esa conclusión podía generalizarse a toda la economía: no habría ningún mecanismo endógeno capaz de mantener el equilibrio entre oferta y demanda.

 

El contenido teórico de la discusión se hizo cada vez más complejo y, al transcurrir los años, sólo un pequeño grupo de especialistas podía seguir de cerca los argumentos de cada grupo. En 1932 otro economista del círculo cercano a Keynes, Piero Sraffa, dio a conocer una durísima crítica a la obra de Hayek. El ataque se centró en el papel que jugaba la llamada "tasa natural de interés" en la obra del austriaco. La crítica de Sraffa sería decisiva: Hayek nunca volvió a escribir un libro de teoría económica y tampoco abrió un debate con Keynes sobre la Teoría general. Desde 1937, cuando terminó la polémica con Sraffa, Hayek se fue dedicando a un género que le sentaba muy bien, el del panegírico ideológico. El libro que lo consagró, el Camino de servidumbre, es una obra de opinión en la que todo lo que huele a intervención gubernamental es considerado un embrión de socialismo totalitario o de fascismo. Pero Keynes señaló que el fascismo no había sido el resultado de una excesiva injerencia del gobierno en la economía, sino del desempleo y la inestabilidad del capitalismo.

 

Hayek tuvo la ventaja de haber sobrevivido por varias décadas a Keynes. Así pudo atacar a un contrincante que no podía responderle. Durante su larga vida, Hayek mantuvo su fe en las virtudes del libre mercado y su capacidad de autorregulación. Pero la fe y la ciencia no son buenas compañeras.

 

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Publicado en Economía



La Universidad es una conquista social de singular importancia para la democratización del saber y su relación con la transformación social. Sin embargo, no es osado señalar que en el presente, presta un limitado aporte a los cambios sociales en su conjunto y mucho menos a los proyectos emancipatorios en América Latina y el Caribe. Más allá de destacadas, honorables y admirables figuras que trabajan desde sus espacios, la universidad comienza a ser percibida socialmente como una institución de titulación para acceder al campo laboral, distante del imaginario que había construido décadas atrás de espacio para soñar y pensar lo social, lo humano y el contrapoder.


Este no es un fenómeno atribuible sólo a las instituciones universitarias. En muchos lugares de la región, los Estados nacionales y sus instituciones parecieran mirar en sentido opuesto al horizonte que están dibujando sus pueblos. Este desencuentro es dramático y puede traer en el mediano plazo severos problemas de gobernabilidad en la región. Las dinámicas del pasado, los discursos de ayer, las respuestas que fueron efectivas cada día tienen mayores dificultades para empalmar con la agenda mínima ciudadana del presente. Es hora de pensar políticamente (con P mayúscula) sobre estos fenómenos, desde una perspectiva descolonial.


Y es que el proceso de colonización logró apropiarse del firmamento de espacios ciudadanos ocupando hasta las rutas de emancipación. La colonización cultural –la peor de todas porque domina las ideas y con ellas el mundo- pretendió y en muchos casos lo lograron, enseñarnos cómo es que era permitido y posible ser libres; es decir, han pretendido enseñarnos los límites y fronteras de la propia libertad. Lo académico no fue ajeno a ello, por el contrario fue y es aún hoy en día, epicentro de ese sostenimiento del orden colonial en las estructuras de pensamiento.


Cuando el esclavo libre, ahora colonizado –neo esclavitud- se atreve a pensar por sí mismo, atreviéndose a explorar, conocer, indagar, construir nuevos caminos para concretar su libertad, suele encontrarse en el peor de los mundos. Por un lado la más feroz rabia del colonizador y por el otro la burla/temor/incredulidad de los iguales, quienes colonizados culturalmente, quieren que otro les muestre como cambiar los cosas, pero no creen posible ser protagonistas del cambio, es decir de la nueva historia.


La universidad latinoamericana debe construir una nueva historia, que le permita romper con el velo cultural del colonizado atreviéndose colectivamente a repensarse en todos los planos, desde la forma de crearse y actuar en ella misma, pero también atreviéndose a cuestionar sus orígenes y pensar una nueva forma de parir y nacer. Revisar sus prácticas y procesos desde ese ejerció descolonizador, puede contribuir con el surgimiento de ese otro mundo no colonizado, alterno, donde pensar el mundo patas arriba sea sinónimo de cordura libertaria.


Al respeto Quijano, A. (2014) afirma que “al formular sus cuestiones en un espacio social abstracto, históricamente indeterminado, quienes así proceden no pueden evitar identificar a piori a esta cultura (o a esta sociedad y a este Estado) con la cultura (o la sociedad o el Estado). El contexto histórico social concreto se asume, pues, como dado, no cómo algo a cuestionar en el punto mismo de partida” (p.667).


Desde ese lugar de enunciación, me atrevo a plantear respecto a las universidades que los problemas que se evidencian y nos hacen siempre pedirle una y otra vez a ella: transformación ... transformación ... transformación universitaria tienen como punto de partida una falla de origen. Esta falla de origen, desde mi punto de vista, tiene que ver con el código genético con el cual se edifica la vida y el que hacer universitario. Falla de origen que se inicia en el propio momento de la fundación de las universidades. Falla de origen que se expresa en su concepción práctica, más allá de la definiciones teoréticas, al auto asumirse y ser aceptada por la mayoría de la gente, como una institución fundamentalmente para la docencia. El gen problemático de la estructura de vida universitaria se desarrolla por una perspectiva colonial de su existencia.


De hecho, las universidades en América Latina y el Caribe tienen sus orígenes en procesos coloniales, asignándosele desde sus comienzos la tarea de formar a la burocracia y los funcionarios que demandaba el orden imperial de dominación. Para Tünnermann (1996) la universidad colonial en América Latina y el Caribe procura resolver:

 

a) La necesidad de proveer localmente de instrucción a los novicios de las órdenes religiosas que acompañaron al conquistador español, a fin de satisfacer la creciente demanda de personal eclesiástico creada por la ampliación de las tareas de evangelización;


b) La conveniencia de proporcionar oportunidades de educación, más o menos similares a las que se ofrecían en la metrópoli, a los hijos de los peninsulares y criollos, a fin de vincularlos culturalmente al imperio y, a la vez, preparar el personal necesario para llenar los puestos secundarios de la burocracia colonial, civil y eclesiástica. Por otro lado, las dificultades de las comunicaciones, arriesgadas y costosas, aconsejaban impartir esa instrucción en las mismas colonias;

 

c) La presencia, en los primeros años del periodo colonial, en los colegios y seminarios del Nuevo Mundo, de religiosos formados en las aulas de las universidades españolas, principalmente Salamanca, deseosos de elevar el nivel de los estudios y de obtener autorización para conferir grados mayores. De ahí que las gestiones para conseguir los privilegios universitarios fueron con frecuencia iniciadas por estos religiosos de alta preparación académica (p.122)


Es decir, las Universidades en la región no fueron pensadas para el desarrollo de las naciones dominadas, ni para la formación de sus ciudadanos, mucho menos para el desarrollo de un conocimiento, ciencia y tecnología que les permitiera ser independientes. Las universidades en América Latina y el Caribe fueron arietes conceptuales de un conocimiento que reproducía el orden de dominación. No fueron universidades desarrolladas a partir de las necesidades de la gente y los requerimientos de sus sociedades, sino implantadas desde las naciones que se asumían conquistadoras y por lo tanto dueñas de los nuevos territorios.


El propio Tünnermann (1996) distingue dos modelos en las universidades implantadas: la de Salamanca y la de Alcalá de Henares, ambas de origen español. El modelo de Salamanca respondió a “la idea de una universidad al servicio de un “estado-nación”, concepto que recién surgía en España (siglo XIV)... Todo el edificio de la transmisión del conocimiento descansaba sobre la cátedra” (pp-124-125). Por su parte, la preocupación central de la universidad alcalaína fue la teología, material que sólo en épocas posteriores ocupó un lugar relevante entre los estudios salamantinos. Su organización correspondió más bien a la de un convento-universidad” (pp-124-125). Los modelos de Salamanca y Alcalá se desarrollaron sobre la base de la docencia, es decir como instituciones para impartir conocimiento.


Para Morles, Medina Rubio y Álvarez Bedoya (2002) en el proceso de construcción de la República, luego de alcanzar independencia nacional, la llamada universidad Republicana reemplazaría el modelo elitesco y eclesiástico imperante por uno más “dinámico, tolerante y científico (...) incorporando nuevas cátedras y laboratorios” (p.20), haciendo que las estructuras académicas se asemejarán bastante al modelo Napoleónico. Continúan estos autores señalando que “con el modelo napoleónico de universidad se afirma en Venezuela, desde el último cuarto del siglo XIX, el pensamiento positivista y evolucionista. El modelo napoleónico se basa también en la docencia, con un carácter más científico contribuyendo a la ruptura con el dogmatismo religioso.

 

Autores Galo Gómez, citado por D’Andrea, R. E, Zubiría, A y Sastre Vázquez, (2012) precisan respecto a la concepción Napoleónica de la universidad:


La Universidad Imperial creada en 1808 y organizada dos años más tarde, es algo muy distinto de lo que tradicionalmente se había entendido como Universidad. Es un organismo estatal, al servicio del Estado que la financia y organiza y que fija no sólo sus planes de estudios, su administración y el nombramiento de profesores, sino hasta la moral pública que ha de inculcar a sus discípulos: "Mi fin principal - declara el mismo Napoleón- al establecer un cuerpo docente es tener un medio de dirigir las opiniones políticas y morales". Una Universidad centralizada, burocrática y jerárquica. Es difícil encontrar algo más opuesto a lo que había sido la Universidad desde su origen" (Galo Gómez O., 1976, p.7)

 

Esta implantación no pasa desapercibida por parte de quienes se resisten a la dominación. Propuestas y modelos alternativos comienzan a surgir en todo el continente en el siglo XX, los cuales tienen una expresión clara y firme en El Manifiesto Liminar (1918) que fundamentó la reforma de Córdoba, en el cual se plantea:


Las universidades han llegado a ser así el fiel reflejo de estas sociedades decadentes que se empeñan en ofrecer el triste espectáculo de una inmovilidad senil. Por eso es que la Ciencia, frente a estas casas mudas y cerradas, pasa silenciosa o entra mutilada y grotesca al servicio burocrático. Cuando en un rapto fugaz abre sus puertas a los altos espíritus es para arrepentirse luego y hacerles imposible la vida en su recinto. Por eso es que, dentro de semejante régimen, las fuerzas naturales llevan a mediocrizar la enseñanza, y el ensanchamiento vital de los organismos universitarios no es el fruto del desarrollo orgánico, sino el aliento de la periodicidad revolucionaria.


Agregando:


Nuestro régimen universitario -aún el más reciente- es anacrónico. Está fundado sobre una especie del derecho divino: el derecho divino del profesorado universitario. Se crea a sí mismo. En él nace y en él muere. Mantiene un alejamiento olímpico. La Federación Universitaria de Córdoba se alza para luchar contra este régimen y entiende que en ello le va la vida. Reclama un gobierno estrictamente democrático y sostiene que el demos universitario, la soberanía, el derecho a darse el gobierno propio radica principalmente en los estudiantes. El concepto de Autoridad que corresponde y acompaña a un director o a un maestro en un hogar de estudiantes universitarios, no solo puede apoyarse en la fuerza de disciplinas extrañas a la substancia misma de los estudios. La autoridad en un hogar de estudiantes, no se ejercita mandando, sino sugiriendo y amando: Enseñando. Si no existe una vinculación espiritual entre el que enseña y el que aprende, toda enseñanza es hostil y de consiguiente infecunda. Toda la educación es una larga obra de amor a los que aprenden. Fundar la garantía de una paz fecunda en el artículo conminatorio de un reglamento o de un estatuto es, en todo caso, amparar un régimen cuartelario, pero no a una labor de Ciencia. Mantener la actual relación de gobernantes a gobernados es agitar el fermento de futuros trastornos. Las almas de los jóvenes deben ser movidas por fuerzas espirituales. Los gastados resortes de la autoridad que emana de la fuerza no se avienen con lo que reclama el sentimiento y el concepto moderno de las universidades. El chasquido del látigo sólo puede rubricar el silencio de los inconscientes o de los cobardes. La única actitud silenciosa, que cabe en un instituto de Ciencia es la del que escucha una verdad o la del que experimenta para crearla o comprobarla.

Por eso queremos arrancar de raíz en el organismo universitario el arcaico y bárbaro concepto de Autoridad que en estas Casas es un baluarte de absurda tiranía y sólo sirve para proteger criminalmente la falsa-dignidad y la falsa-competencia.

 

El grito de Córdoba es el más importante cuestionamiento hecho a la universidad desde la perspectiva de sus estudiantes. Los reclamos centrales se refieren a la forma y mecanismos de gobierno interno y de una u otra manera a la desconexión de la universidad con su entorno. En buena medida, el Manifiesto Liminar impulsa un modelo de universidad para un nuevo ciclo de proyectos de independencia nacional.


En el siglo XX la idea de investigación universitaria se fue deslizando progresivamente hacia los posgrados. Para Lucas Luchilo (2010), “en América Latina, el fomento de la formación de posgrado fue y es una de las funciones básicas asignadas a los Consejos de Ciencia y Tecnología, que se crearon a partir de la década de 1950. Desde esta perspectiva, se trata de instrumentos de política con alta legitimidad y en los que los países de la región han acumulado experiencia, tanto en el nivel de promoción como en el de ejecución” (p.14). Este auge se produce en medio del creciente influencia de las ideas de desarrollo nacional y regional, así como de la planificación auspiciadas, entre otras por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Sus resultados en términos de crecimiento sectorial (posgrados) y de impacto se mostraron limitados. Posteriormente el neoliberalismo, en los ochenta y noventa del siglo XX, se encargaría de generar un proceso de vaciamiento de la investigación y los investigadores universitarios promoviendo su migración hacia centros independientes de investigación con fuerte financiamiento privado y ubicados en los países del centro capitalista.

 

El Mayo francés con sus críticas iniciales al Libro Blanco del Ministro Francés de Juventud y deporte François Missoffe, abren un capítulo especial que lleva a la juventud mundial a repensar el compromiso de la universidad con los más altos ideales de la humanidad. Pero la universidad siguió siendo una institución centrada en la docencia. Los movimientos de profesores universitarios planteando la urgente necesidad de una reforma de la educación superior se multiplicaron en el mundo en las décadas de los setenta y los ochenta del siglo XX.

 

Es importante detenernos brevemente sobre los resultados alcanzados en materia de investigación en la región. Lemasson&Chiapee (1999) señalan respecto a la investigación universitaria que “los resultados obtenidos no permiten hoy, con los desafíos contemporáneos que conocemos, concluir que están listos para enfrentar el porvenir de manera constructiva. Si el camino pasado, aunque con muchas diferencias nacionales, fue positivo, la necesidad de continuar con el cambio es imperativa y va a exigir una visión y una voluntad resueltas” (p.315). Más adelante, estos mismos autores afirman:


“Es fácil concluir que la única vía para asegurar la independencia a largo plazo, el desarrollo económico endógeno en nuevas esferas con un alto valor agregado y sistemas sociales más justos, es promover con urgencia las actividades de ciencia y tecnología como prioridades nacionales. Responder a esta urgencia significa que el momento de decisiones radicales ha llegado, particularmente respecto del papel de las universidades, las que constituyen en términos de recursos humanos actuales y futuros las instituciones claves del porvenir colectivo” (p.317).

 

Autores como Didriksson (2000) siguen apostando por el binomio clásico docencia-investigación. Seguramente Axel argumentará en defensa de esta direccionalidad –que no es una cuestión menor- que “la parte más dinámica del proceso [producción y transferencia de conocimientos ] se ubica en la relación entre la docencia y la investigación, y el curriculum desde la perspectiva de la creación de un valor económico: el conocimiento, y de un valor social: los trabajadores del conocimiento“ (pp. 32-33). En consecuencia, la universidad latinoamericana sigue pensándose desde la docencia como epicentro sobre el cual gravita el grueso de su actividad general, pero también particular de cada profesor(a). Es el círculo propio de una universidad pensada para aportar al papel asignado por el centro a la periferia, en el campo de la producción y transferencia de conocimientos. En este sentido, la llamada producción del conocimiento universitaria, no es otra cosa que la adaptación de premisas generales al contexto de países dependientes y neocoloniales.

 

El emerger del neoliberalismo en el mundo, en el marco de la globalización económica y la mundialización cultural, retan el pensamiento respecto a qué modelo de universidad demandan las nuevas formas de acumulación y producción capitalista puestas en marcha. Desde los discursos de resistencia y alternativos se concentraron fuerzas contra la privatización de la educación y fue precario el debate a nivel del público en general. Las polémicas respecto al presente y futuro de las universidades, sin neutralidad pero mucho más allá de la diatriba ideológica, fueron impulsadas en buena medida por instancias internacionales como la CRESALC, hoy convertido en IESALC UNESCO.

 

En los noventa del siglo XX la UNESCO plantea la necesidad de convocar a una Conferencia Mundial sobre la Educación Superior que repensara la universidad a escala planetaria, pero también como un espacio de reencuentro con la academia de la recién desmantelada URSS. Los documentos que circularon con carácter previo y las propias conclusiones de la I Conferencia señalaron preocupaciones muy especiales respecto a la eficacia de la universidad existente, la calidad de sus dinámicas y procesos de aprendizajes, el impacto de las NTIC y la cultura global en las dinámicas universitarias. Esta conferencia, al igual que la segunda (2008) fueron precedidas por sendas Conferencias Regionales (CRES). En cada uno de estos espacios se evidenció la urgencia de repensar a la propia universidad y los límites de los procesos de reforma interna.

 

El año 2018 se cumplen 20 años de la primera Conferencia Mundial de educación Superior y coincide con los cien años del grito de Córdoba. Pensamos que es un excelente momento para reanimar, retomar y reimpulsar el debate sobre la educación universitaria. En esta dirección recibimos con alegría el anuncio hecho este 15 de Junio de 2016, en la propia ciudad y universidad de Córdoba, respecto al lanzamiento de la Tercera Conferencia regional de educación Superior (CRES) en la ruta –aún no anunciada por UNESCO- de la III Conferencia Mundial del sector. En hora buena celebramos este anuncio como oportunidad de oro para reabrir y relanzar los debates por esa otra universidad posible.

 

La Universidad para los proyectos de desarrollo nacional, de independencia y para la construcción de sociedades libres, democráticas, justas, igualitarias y, en permanente cambio tiene que ser una universidad pensada desde una perspectiva del Sur. Boaventura de Sousa Santos (2008) nos habla de pensar lo nuevo con lo nuevo, porque

 

“no puede enfrentarse lo nuevo contraponiendo lo que existía antes. En primer lugar, porque los cambios son irreversibles y en segundo lugar, porque lo que existió antes no fue una edad de oro, o si lo fue, lo fue solamente para la universidad y no para el resto de la sociedad, y en el seno de la propia universidad, lo fue solamente para algunos y no para otros. La resistencia debe involucrar la promoción de alternativas de investigación, de formación, de extensión y de organización que apunten hacia la democratización del bien público universitario, es decir, para la contribución específica de la universidad en la definición y solución colectiva de los problemas sociales, nacionales y globales” (p.30)

 

Para Aboites. H. (2011) “este cambio requiere una transformación de la mentalidad universitaria, las estructuras de gobierno, los mecanismos de acceso, la reglamentación y la organización académica, que deben ajustarse a las nuevas demandas y necesidades de acceso, formación y profesionalización que tiene la actual población joven y estructuralmente excluida, pero también a las necesidades de un momento de tránsito al posneoliberalismo como es el actual”. (p.273, en Bonilla, L y Segrera, F. [2011]. Educación universitaria para el siglo XXI. Ediciones CIM/OPSU, Caracas. Venezuela)

 

En la perspectiva que invitan Boaventura y Aboites, nos atrevemos a pensar la universidad del siglo XXI, el presente y el futuro inmediato, en tres momentos: el primero las universidades que se están creando o se van a crear, segundo las universidades que inician procesos de transformación y tercero, las universidades que permanecen inamovibles. En este artículo me referiré sólo a las primeras, esperando poder abordar los otros dos casos en próximos trabajos.

 

Estoy convencido que crear universidades sobre la lógica estructurante de la docencia con complementos de investigación y extensión –independientemente que se digan vinculadas- es un ejercicio colonial, que reproduce el modelo de conocimiento, formación, indagación y acción en lo social, propio, desde y para la dominación. Trataremos pedagógicamente de ir explicando paso por paso esta afirmación.

 

La universidad fundada en cátedras, escuelas, facultades está pensada en buena medida para reproducir el llamado “conocimiento de punta” en las distintas áreas. En esa orientación, por ejemplo, en la sociología, la medicina o la química surgen textos, contenidos curriculares, paradigmas, discursos, resultados que pasan a ser de uso común en los países de la periferia capitalista. A estos se les suele asociar al llamado “conocimiento de punta”; cuando lo cierto es que estas producciones son sólo el “conocimiento liberado para consumo académico masivo” por parte del modo de producción . Desarrollos de ello, lo constituye el tan cotidiano internet de hoy, que pasó décadas siendo utilizado por el llamado complejo industrial-militar antes de que fuera conocido por todos nosotros; evidentemente la tecnología comunicacional “de punta” que debe estar usando ese mismo complejo hoy en día debe ser revolucionariamente distinta a la que usamos cotidianamente. Muchos otros ejemplos surgen en el campo de la genética, la medicina o la neurociencia. De hecho, la mayoría de las investigaciones más importantes realizadas en el 2015 –como en años anteriores- se refieren al cerebro humano, sus usos y potencialidades las cuales aún no forman parte de ese “conocimiento liberado para consumo académico masivo”. Entonces lo que se enseña en el modelo basado en la docencia es solo el cascarón del conocimiento de vanguardia.

 

Argumentaran los defensores de este modelo que la investigación autóctona esta llamada a reducir esta brecha. Esto tal vez sea cierto en términos teórico-conceptuales pero la realidad o la empírea nos dice a diario que la inmensa mayoría de la investigación que se realiza en las universidades está asociada a trabajos de ascenso en el escalafón universitario o de interés muy particular. Con ello no pretende solapar o desconocer la meritoria labor que realizan algunos investigadores en casi todos los campos de las ciencias, pero a decir verdad esta es por lo general una labor muy particular y excepcional y no característica del sistema.

 

Los neoliberales usan esta verdad y realidad para asignarle la mayor cuota de responsabilidad al respecto, al personal docente universitario, eximiendo de culpas al sistema, los gobiernos nacionales, los mecanismos de conducción de la educación superior y mucho más a la propia concepción universitaria. El neoliberalismo educativo, interesado en la privatización educativa a inventado ranking, modelos de evaluación de eficiencia docente, sistemas de clasificación de la investigación, protocolos de reconocimiento de resultados de pesquisas, etc. que sólo terminan certificando los procesos de adaptación del conocimiento liberado por los centros de investigación que sustentan el modelo de producción del capitalismo del siglo XXI.

 

Pero lo que ya resulta inocultable, es que la universidad basada en la docencia con sus complementos de “investigación” y “extensión”, no le resultan útil ni al capitalismo, ni al socialismo en el siglo XXI -desde una perspectiva “neutra” de carácter nacionalista- pero si al modelo de globalización económica y mundialización cultural que impulsa a escala planetaria el neoliberalismo que implica una nueva ruina de las naciones de la periferia en beneficio de las del centro. Es decir, el modelo de universidad, basada en la docencia se ha convertido en un mecanismo de perpetuación de la dominación.

 

No es la primera vez que este debate se abre y las propuestas de solución han sido variadas, desde cacarear una reforma universitaria que se elabore por todos democráticamente –lo cual no ha sido garantía alguna de romper el círculo de la dominación- pasando por modelos organizacionales que terminan queriendo convertir a las universidades en Ministerios, altamente burocratizadas antes que en centros de generación de conocimiento. Pero nadie se atreve a cuestionar los paradigmas, conceptos y procesos sobre los cuales se crean nuevas universidades; por el contrario todos los dispositivos legales y de trámites están montados para repetir una y otra vez el modelo. Área de conocimiento de la nueva universidad a crear, facultades, carreras, programas de formación, cátedras y/o unidades curriculares con variados diseños funcionales terminan pareciéndose cada vez más las unas a las otras.

 

Esto se debe a que la genética epistémica de uno u otro intento tiene una misma raíz: la universidad basada en la docencia. Más allá de cualquier meta discurso innovador, en la mayoría de los casos cualquier iniciativa fenece cuando se concreta en carga de docencia en el aula, de actividades administrativas, de planeación de clases, de asesoría de tesis, etc. del profesor universitario; allí mueren las ilusiones.

 

El desafío doble entonces reside en desarrollar investigaciones nacionales, regionales y locales que permitan ir rompiendo el círculo de la dependencia mediante conocimiento necesario para el desarrollo nacional a la par de ir disminuyendo la brecha de varias décadas existente entre conocimiento de vanguardia y conocimiento reproductor que se suele trasmitir en las universidades de los países de la periferia. Todo ello a la par que se forman los ciudadanos calificados para los proyectos nacionales de independencia económica, tecnológica y cultural.

 

Las universidades son parte integral de un país de una región geopolítica, no son islas a la deriva en un mar abierto, ni un Estado dentro del Estado. La necesaria autonomía universitaria en ningún momento puede significar una desconexión orgánica de las casas de estudios superiores con los proyectos nacionales de país. Por ello considero que el primer pensamiento proto universitario es el de identificar cuáles son los problemas centrales de un país; una vez identificado los 10 o 20 problemas prioritarios para el desarrollo nacional, verificar si alguna universidad de las existentes tiene el perfil para abordar su estudio, análisis y propuestas de solución.

 

De no existir, por ejemplo, en el área del petróleo, pensar primero en el diseño de un Centro Nacional de Investigaciones Petroleras –siguiendo con el ejemplo- que se dedique a estudiar los temas vinculados a esta campo, desde una perspectiva transdiciplinaria, es decir desde los procesos técnicos de producción hasta los operativos de comercialización, pasando por la geopolítica del petróleo hasta la arquitectura financiera para la estabilización de los ingresos producto de las fluctuaciones de precios. Y aquí el pragmatismo de gestión puede no siempre coincidir con las premisas ontológicas, epistemológicas o conceptuales del debate académico, porque se van a requerir estudios disciplinares, multidisciplinares y transdiciplinares en cada caso.

 

Centros de Investigaciones de este tipo, con una plantilla de investigadores con salarios equivalentes al promedio internacional mínimo estándar o más, pueden ser acusados por los conservadores o por los radicales del igualitarismo a ultranza, de elitescos. Pero en ciertas etapas de la historia de las naciones libres y de avanzada se ha requerido y requiere conformar una élite generadora de conocimiento, cuya teleología de constitución es la democratización del mismo y el mejor uso con fines sociales.

 

Centros de investigación de este corte, produciendo resultados concretos luego de cinco, diez o quince años de investigación según sea el caso y la complejidad de los estudios que abordan debieran abrir estudios de postgrado, Doctorados, post doctorados, maestrías, especializaciones y cursos de alto nivel donde se socialice los procesos y resultados de investigación a la par de ir formando, mediante la lógica de equipos de investigación abiertos, el personal docente que trabajaría en el pregrado. Se trataría de invertir la ruta de los procesos de docencia desde el posgrado hacia el pregrado, entendiendo los posgrados no como profesionalizantes, sino como dinámicas de investigación y construcción / validación de discurso científico alternativo. En consecuencia, las nuevas universidades deberían ser paridas por centros de investigación y desde ellos.

 

En consecuencia, serían investigadores con treinta horas mínimas de trabajo semanal investigativo quienes darían un máximo de 8 horas de docencia en la futura universidad. Esta integración investigación-docencia asociada a la validación del impacto social del conocimiento emergente haría posible dar un salto en tecnología, ciencias, conocimientos, técnicas y procedimientos que posibilitarían avanzar en desarrollos nacionales que fundamenten económica, tecnológica y políticamente procesos de autentica independencia nacional.

 

Esto crearía otra serie de problemas, propios de lo nuevo que se crea a los cuales no hay que temerles, sino por el contrario abordarlos dado el impacto de lo nuevo que se construye. Algunos de ellos, como el reconfigurar el concepto de la carrera docente universitaria, el tamaño de la universidad, su vinculación con contextos, el financiamiento, la cobertura, entre otros. En los próximos artículos intentaremos abordar nuestra perspectiva sobre cada uno de ellos, además de plantearnos la reflexión y el debate respecto a cómo alinear las universidades existentes en un esfuerzo tan dialécticamente distinto a la génesis de las mismas, como el que estamos planteando.


A cualquier colega que diga que es posible hacer lo mismo con la universidad fundada sobre la docencia, tendríamos que pedirle que -no como excepción sino como generalidad- muestre donde se está dando esta haciendo lo mismo con el modo colonial viejo, basado en la docencia como epicentro. A los innovadores que han logrado muy buenas definiciones en reglamentos y estatutos universitarios sobre el papel de la investigación deberíamos pedirles que después de por lo menos una década, necesario seria tener resultados de gran impacto para mostrar.


La única forma de eliminar la falla de origen de la universidad es generando una nueva forma de creación del mundo universitario, ya no desde el conocimiento reproductor sino del creador, no desde la dominación sino de la liberación. Se trata de atrevernos a romper con el molde colonial respecto a cómo se construye una universidad. Eso implica dejar de pensar como los dominados que tienen temor de explorar una nueva ruta que no sea la que el amo les enseñó. Creemos pues una universidad a partir de los procesos de investigación, sepultemos la vieja universidad atrapada en la camisa de fuerza de la docencia, construyamos una pedagogía desde el aprendizaje por descubrimiento.

 

 

Lista de referencias:


Bonilla-Molina, L (2001). Gerencia, investigación y Universidad. Ediciones Iesalc. Caracas Venezuela

Bonilla-Molina, L (2015). Calidad de la educación: ideas para seguir transformando el sistema educativo. Ediciones Fonacit MPPE. Venezuela

Bonilla, L y Segrera, F. [2011]. Educación universitaria para el siglo XXI. Ediciones CIM/OPSU, Caracas. Venezuela

D’Andrea, R. E, Zubiría, A y Sastre Vázquez, (2012). Reseña histórica de la extensión universitaria. Mimeografiado

Dridiksson, A. (2000). La universidad de la innovación: una estrategia de transformación para la construcción de universidades de futuro. Ediciones IESALC UNESCO. Caracas Venezuela

Lemasson, J.P y Chiapee, M. (1999). La investigación universitarias en América Latina. Colección respuestas. Ediciones IESALC UNESCO. Caracas. Venezuela.

Lucilo, L. (2019) Formación de posgrado en América Latina: políticas de apoyo, resultados e impactos. Ediciones EUDEBA, Buenos Aires, Argentina.

Manifiesto Liminar: disponible en http://www.unc.edu.ar/sobre-la-unc/historia/reforma/manifiesto
Morles, V., Medina R., E. y Alvarez B., N. (2002). La Educación Superior en Venezuela. Ediciones IESALC. Caracas, Venezuela.

Quijano, A. (2014). Cuestiones y Horizontes: Antología esencial de la dependencia histórico-estructural a la colonialidad/descolonialidad del poder. Colección Antologías. Clacso. Buenos Aires. Argentina

Sousa Santos, Boaventura (2008). La universidad del siglo XXI. Ediciones CIM. Caracas. Venezuela.
Tünnermann Bernheim, C. (1996) Breve historia del desarrollo de la universidad en América Latina, publicado en La Educación superior en el umbral del siglo XXI, Caracas: Ed. CRESALC, 1996, pp-11-38

 


[i] Especialmente en casas de estudios superiores como la Universidad Central de Venezuela a mediados del siglo XIX.

[ii] Contenido de los corchetes es mío para contextuar adecuadamente la cita

[iii] En este trabajo partimos del principio que todo conocimiento es primero usado, probado, implementado o desechado por las diferentes expresiones del modelo capitalista globalizado, previamente a su liberación en el mercado de consumo académico.

Publicado en Ciencia y tecnología

 

El Calafate, provincia de Santa Cruz, Arg.

 

Ante los retrocesos experimentados por los gobiernos nacionales de América Latina y el avance de la derecha conservadora, la solución para mejorar la crisis económica, política y social de la región es la cooperación internacional "en serio", plantea Cristina Fernández de Kirchner, ex presidenta de Argentina, en la primera entrevista colectiva que concede a medios de comunicacíon internacionaes.

 

El diálogo tuvo lugar en casa de Cristina, ubicada en esta pequeña ciudad patagónica situada a 3 mil kilómetros de Buenos Aires, y umbral de los imponentes y fantásticos glaciares de la cordillera andina. Una plática que en lugar de buscar la "primicia exclusiva" fue también un modo de reconocer a los pocos medios que en el mundo dieron cuenta de su gestión con seriedad y objetividad: Telesur y Al Jazeera (televisoras de Venezuela y Qatar), Sputnik y Reuters (agencias noticiosas de Rusia y Reino Unido), Nodal (portal de la web), así como los invaluables despachos de Stella Calloni, corresponsal de La Jornada en Argentina.

 

Sin un papelito de consulta, Cristina respondió a las preguntas formuladas y, con sintaxis perfecta, habló dos horas bordando temas, conceptos y comentarios de fina ironía, que días después se "viralizaron" exponencialmente en las redes de la web.

 

Con énfasis latinoamericanista, habló de integración y modelos económicos, y de las elecciones en Estados Unidos; de los posibles trastornos sicológicos de Mauricio Macri con su papá y de la partidización del Poder Judicial; de terrorismo y de los increíbles aumentos en los servicios básicos; de consumo, salarios y paritarias por debajo de la inflación para estimular el mercado interno, y de los extraños convenios del sector público y privado; de la producción, transporte y distribución de las empresas de energía; del default de 2001 y su política de desendeudamiento; de inflación y de los excedentes de producción en el mundo; del precio del queso dietético que le gusta y el de los alimentos en general; de los españoles que pierden sus casas por ejecuciones hipotecarias y de la persecución judicial en los tribunales; de la precarización laboral y de "mi amigo, (Hugo) Chávez, Chávez, Chávez"; del injusto encarcelamiento de la dirigente social Milagro Sala, de la Segunda Guerra Mundial y del heroísmo del pueblo ruso; del contrabando ideológico y cultural de Hollywood, y de la frustrada ley de medios; de la imperiosa necesidad de democratizar el Poder Judicial, y de los acuerdos estratégicos con China, Rusia y los Brics; de sus pláticas con Dilma Rousseff y los chinos para crear un órgano alternativo al Fondo Momentario Internacional, de la evolución de los liderazgos políticos en el mundo...

 

Dijo que "el partido financiero, el partido judicial y el partido mediático se expanden como una mancha de aceite sobre el mundo". Que "la política no es corrupta. Puede haber políticos corruptos. Identifiquémoslos". Y en alusión a Macri, chicaneó: "¿Imaginan que me encuentren una cuenta en el exterior y yo diga que no me había dado cuenta? ¿Alguien hubiera aceptado que yo dijera esto?"

 

Con emoción, Cristina recordó el bicentenario del 25 de mayo de 2010, día patrio de los argentinos, cuando los presidentes Sebastián Piñera, Lula da Silva, Fernando Lugo, Evo Morales, Pepe Mujica, Rafael Correa y Hugo Chávez se miraron, diciéndole: "¿vamos a caminar así, entre la gente por la calle?".Y ella respondió: “Tranqui..., que no pasa nada”.

 

 

Despedida

 

“Yo no recuerdo, y, por favor, si ustedes lo recuerdan, díganme, que en Argentina a un gobierno lo despida masivamente el pueblo en su último día, luego de estar 12 años y medio. Nunca tuvimos tanta gente en la plaza. Y no gente organizada partidariamente. A mí me emocionó profundamente la plaza el 9 de diciembre, lo heterogéneo de la plaza, lo policlasista de la plaza... Prácticamente no había banderas ni pancartas, y mucha gente suelta que tardó muchísimo tiempo en desconcentrarse. ¿Y saben por qué? Porque era gente que no estaba acostumbrada a ir a actos masivos, y no había concurrido en forma orgánica.

 

"Entonces, si después de 12 años y medio, en un hecho que me atrevo a calificar de inédito, un pueblo (o por lo menos una parte importante de ese pueblo heterogéneo) va a despedir al gobierno que se va, convengamos que aunque haya cometido errores y cosas malas, es un fenómeno que nunca se había visto. Y ojalá que todos los gobiernos, cuando terminen, puedan despedirse con una plaza llena de gente."

 

 

América Latina

 

“Me parece que hay un retroceso de los gobiernos nacionales y populares en la región. Hay un avance de lo que podríamos denominar la derecha conservadora o restauradora en cuanto a exclusión social, en cuanto a nuevos realineamientos y en cuanto a abandonar la idea de unidad regional... luego comienza una mirada nuevamente hacia la región, que siempre fue vista como el reservorio de alimentos, energético, agua, minerales.”

 

 

Fondos de pensión

 

"Logramos recuperar la gestión de las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones. Esto nos permitió también las tareas de inclusión, las moratorias jubilatorias que por ahí enojaban a algunos, porque decían que no habían hecho los aportes, pero no se daban cuenta de que así lográbamos mayor poder de consumo, mayor poder adquisitivo de la gente que retroalimentaba el país en un mundo que a partir de la crisis de 2008 se había tornado sumamente difícil y complejo."

 

 

Crisis capitalista

 

"Todo este fenómeno, además, se produce en un mundo con la crisis de 2008 que aún no se superó, cuando cae (el banco) Lehman Brothers y después van (no sé por qué rescate van ya), y quieren más rescates que los piratas del siglo XVIII. Siguen rescatando bancos mientras la gente se sigue hundiendo."

 

 

Poder adquisitivo

 

"Nunca cerramos ninguna paritaria durante los 12 años y medio de gestión con un porcentaje por abajo de la inflación. Nunca. Siempre se cerraron los salarios por arriba de la inflación. Por esto había poder adquisitivo."

 

 
Fondos buitres

 

“(Los ataques) durante toda nuestra gestión fueron por no querer pagar mil 600 por ciento de intereses en dólares. Algo que excedía cualquier concepto de usura, convirtiéndose en despojo. Una cosa es la usura y otra el despojo. Y creo que el hecho de que había división entre los partidos que podían acceder al gobierno alentó a los buitres para seguir exigiendo. Porque había gente que les decía que si ellos llegaban al gobierno se arreglarían con ellos, pagándoles cualquier cosa.

 

“Esto le dio una fuerza inusitada para que los buitres se plantaran, diciendo: ‘esto o nada’. Y yo me pregunto: ¿cuál hubiera sido la solución para los argentinos si los partidos políticos que tanto hablaban de unidad nacional hubieran llegado a un gran acuerdo entre todos para decir: ‘cualquiera sea el que gane, lo que vamos a pagar va a ser esto’. Estoy absolutamente convencida de que las fuerzas políticas no necesariamente debían tener un tinte progresista o de izquierda. Bastaba con que amasen a su país y concibieran la deuda externa como uno de los principales problemas que durante décadas atravesó nuestro país y la región.”

 

 

Subsidios

 

“Acá había la idea de que los subsidios eran para los morochos, para la gente pobre, para los villeros, para los negros, qué sé yo, como quieran llamarlos... para los cabezas, como despectivamente decían. Y no, los subsidios eran para toda la economía, para las pequeñas y medianas industrias, y también para las grandes. Los subsidios eran salario indirecto para los trabajadores, para la clase media que podía consumir, que podía viajar, que podía comprarse un auto o cambiarlo o comprarse una casa.”

 

 

Cultura

 

"La subordinación cultural tiene que ver con la historia y por eso la historia es tan importante. No como cuestión épica o de cultivo del héroe, sino simplemente porque es importante. No por nada las principales potencias del mundo (si querés te digo: Estados Unidos) hacen películas con su historia. La industria cinematográfica hollywodense es una máquina de transferir cultura y la historia contada por ellos. Ves la Segunda Guerra Mundial y parece que la hubieran ganado los yanquis. Y resulta que cuando vas a los números murieron 400 mil soldados norteamericanos y 26 millones de rusos entre población civil y soldados. Murieron muchísimos más soldados rusos (creo que 8 millones de soldados), y el resto población civil. Sin embargo, preguntás a cualquier persona en el mundo: ¿quién ganó la guerra?, y te dicen: los yanquis. Y es porque la contaron ellos, los norteamericanos. Hicieron una contribución, nadie lo niega. Una contribución importante. Por eso es tan importante contar la historia y los que mejor la han contado han sido los que hoy dominan el mundo: Estados Unidos. Entonces es importante saber quién cuenta la historia y cómo se cuenta. No es una cuestión de relato o de épica. Es una cuestión también de cómo es la relación de fuerzas en el mundo."

 

 

Del partido mediático y el partido judicial

 

“En determinadas regiones se ve claramente la aparición de un partido mediático que juzga públicamente, y un partido judicial que es como el espejo del partido mediático. Con estas dos patas fundamentales intervienen en la región. En el caso de Brasil se vio claramente la intervención del partido judicial. Acá también. Nuestra gestión fue fuertemente intervenida por el partido judicial. La ley de medios, que fue un modelo contra la monopolización o la hegemonía mediática, fue suspendida por el partido judicial. Intentamos democratizar el Poder Judicial, el último poder corporativizado que resta en Argentina, y que básicamente consistía no en que los jueces, sino los académicos y abogados que integran el Consejo de la Magistratura, fueran también elegidos por el voto popular, como son elegidos los diputados y senadores que conforman ese organismo. No los jueces que juzgan, porque evidentemente eso no es conveniente.

 

"Fue un intento y un proyecto de democratización muy amplio, y permitía que la democracia entrara en un poder que naturalmente es corporativo. Porque el hecho de que un poder sea vitalicio es una rémora, si se quiere, bastante antigua. Es el único poder en el mundo de carácter vitalicio. Todos los demás poderes están sometidos a las instituciones del Estado, a elecciones, a revalidaciones. Pretendíamos que ese Consejo de la Magistratura tuviera una representación estrictamente popular, que además se pudiera ingresar al Poder Judicial por mérito, por exámenes y no porque seas pariente o amigo del juez, del secretario, del fiscal de turno. Y bueno, la ley fue volteada cuando había sido enviada con un proyecto del Poder Ejecutivo."

 

 
Hillary, Trump, China, Rusia

 

“En el sistema norteamericano es lo mismo que gane uno o el otro. No estoy criticando que se piense de esa manera. Toda potencia piensa su desarrollo no con base en la próxima elección presidencial o parlamentaria, sino en su sobrevivencia como tal en los próximos 50 o 60 años. El Partido Comunista Chino también opera así. Las grandes potencias planifican estratégicamente, a largo plazo. Obviamente, yo creo que Estados Unidos puede haber visto que en nuestra región estaban ingresando la República Popular China, la Federación Rusa, y esto podía ser objeto de disputa en una región que guarda uno de los acuíferos más importantes del mundo, reserva de minerales y de energía de las más importantes del mundo, reserva energética.

 

“Los liderazgos de la modernidad eran individuales: Mandela, Fidel Castro, Charles de Gaulle, Kennedy, Perón, Yasser Arafat. El único atisbo de liderazgo muy parecido a la modernidad es el de Vladimir Putin. Pero después los liderazgos se basan en forma sistémica en lo que es Estados Unidos. Fijate en lo que allá está pasando: dentro de poco, el primer martes de noviembre, habrá elecciones en Estados Unidos y dos candidatos que pueden llegar: Donald Trump o Hillary Clinton. Según dicen, Trump tiene 57, 58 por ciento de rechazo, e Hillary 52, 53 por ciento de rechazo. O sea que a más de la mitad de los estadunidenses no les gustan los dos candidatos de su país. Con lo cual no van a votar por el candidato que más les gusta, sino por el que les parezca menos malo. Esto es muy malo para la política, porque da a las corporaciones un poder brutal.

 

"Creo entonces que una elección donde Hillary o Trump salgan electos llevará a tener un presidente bastante débil frente al poder corporativo. Después tenés el liderazgo chino, que por sus características es el del Partido Comunista Chino. Los chinos eligen a sus líderes temporalmente, pero el que lidera es el Partido Comunista. Y después los liderazgos que surgen de la posmodernidad, de orden religioso: un liderazgo muy fuerte es el del papa Francisco, y por otro lado el del mundo islámico, que no reconoce ninguna figura puntual, pero son liderazgos de carácter religioso-espirituales. Lo cual no es bueno ni malo en sí mismo, pero plantea desafíos diferentes."

 

 
Corrupción

 

“Si uno lee las crónicas periodísticas durante mi último mandato, casi todos los periodistas, columnistas y editorialistas decían que yo, cuando abandonara el poder, iba a tener serios problemas con la justicia. Está escrito en letras de molde. O eran clarividentes o forman parte de la articulación mediática judicial que ahora están desplegando. Denuncias ya tuve siendo presidenta. Fui denunciada cuatro veces por no ser abogada. Cuatro veces me denunciaron diciendo que mi título de abogada era falso. Y no ahora, durante mi gestión.

 

“He sido sobreseída en tres casos de enriquecimiento ilícito. Me investigaron desde 1995 hasta casi el año 2012. Siempre con datos vinculados a declaraciones juradas. A mí no me encontraron ninguna cuenta en Panamá ni tampoco en el exterior. No tengo sociedades secretas que me hayan descubierto. Todo lo que dicen está en mis propias declaraciones juradas, firmadas y presentadas por mí, y no solamente frente a la Oficina Anticorrupción, sino ante la Administración Federal de Ingresos Públicos (hacienda).

 

“¿Puede ser alguien tan tonto de firmar una declaración jurada para que después, con base en los números que están en su declaración, digan: ‘no, cometió un ilícito?’ Y resulta que todos los días encuentran gente que cuando no tiene cuentas en el (banco) HSBC, sacaron dinero del país. Cuando aparecieron los Panamá papers (dicho por los propios comunicadores alemanes), los periodistas argentinos estaban excitados porque pensaban que iban a encontrar a un Kirchner en ellos.”

 

Y a tambor batiente, Cristina Fernández de Kirchner siguió disparando flechas y dando en el blanco:

 

“Cuando vos decidís que los responsables del genocidio deben ser enjuiciados por los jueces de la Constitución y recibir las penas por lo que hicieron...

 

“Cuando vos recuperás edificios como los de la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada) para entregarlos a la memoria, no solamente del pueblo, sino del mundo...

 

“Cuando vos decidís recuperar la administración de los recursos de los trabajadores...

 

“Cuando vos decidís que los trabajadores tienen que tener un salario que les permita vivir dignamente...

 

“Cuando vos decidís recuperar Yacimientos Petrolíferos Fiscales, la empresa más importante de Argentina y una de las 2 mil más importantes del mundo...

 

“Cuando vos decidís recuperar Aerolíneas Argentinas y transformarla en una compañía aérea competitiva...

 

“Cuando vos decidís recuperar AYSA (empresa de agua) para hacer las obras de infraestructura que se necesitan...

 

“Cuando vos decidís esas cosas...bueno... está claro que uno de los riesgos es la cárcel y que te persigan políticamente.”

 

Finalmente, un colega preguntó si le preocupa la posibilidad de que se dicte una orden de detención en su contra.

 

La respuesta fue:

 

“Si hubiese tenido temor no habría hecho las cosas que hice como gobierno. Posiblemente tampoco hubiese militado desde muy joven. Ser peronista nunca fue fácil en este país. Y nunca fue gratis. Peronista, con la orientación que siempre hemos tenido quienes compartimos este espacio político.

 

“Por eso digo que es un mundo muy complejo, y requiere de mucha inteligencia. Fundamentalmente hay que entender que el camino es la cooperación internacional en serio. El mundo de la dominación, donde uno decía ‘así son las cosas’ y todos acataban con un ‘sí, bwana’, se terminó. Por lo menos para una parte del mundo se terminó.”

 

 

 

Publicado en Internacional
Dice que le duele que su libro Las estructuras elementales de la violencia, una obra fundamental para desentrañar la violencia machista en América latina, siga teniendo vigencia plena trece años después. Aquí, su mirada sobre un fenómeno que crece a pesar de la mayor visibilización y denuncia.

 

 

 
Es una de las voces más lúcidas de la región a la hora de pensar la violencia machista y sus consecuencias más extremas. Su libro, Las estructuras elementales de la violencia, publicado en 2003, es material ineludible para entender el fenómeno que desangra Latinoamérica. Lo más triste y doloroso, dice ella, es que no ha perdido vigencia con el paso de los años porque la violencia contra las mujeres no solo no se detiene –a pesar de que cada vez se visibiliza y denuncia más–, sino que se expresa con una crueldad inusitada, por ejemplo, al descartar los cuerpos de las mujeres asesinadas por ser mujeres como basura, en territorios deteriorados del ambiente. En una entrevista de Página/12, la antropóloga Rita Segato, reflexiona sobre las violaciones colectivas que conmocionaron a Brasil semanas atrás, y los femicidios, que no cesan en el país.

 


“Cuando comencé a trabajar primero con los presos condenados por violación en la penitenciaria de Brasilia, pensé que sería una situación excepcional y pronto abandonaría el tema. Cuando fui invitada, luego del libro Las estructuras... para aplicar mi modelo de la fatria masculina, del club de hombres, al caso de las mafias de Ciudad Juárez, pensé también que estaba ante un caso excepcional, raro, que rápidamente ese tema iba a desaparecer de la historia. Y siento una tremenda frustración porque no consigo abandonarlo. Es de una fatiga y de una amargura extraordinaria saber que desde entonces solamente el tema crece”, dice Segato.

 


Piensa la relación de género como una relación de poder fundante, la primera elección de todas las otras formas de poder, todas, en la larga historia de la Humanidad, y también en la vida de cada persona. Es profesora de la Universidad de Brasilia, de los programa de posgrado en Bioética y en Derechos Humanos. Cuando puede, se escapa a Tilcara, Jujuy, de donde es su compañero de vida, aunque transita por toda América Latina, invitada a dar conferencias, entre otras actividades. Este año fue perita en el histórico juicio de Guatemala, en el que se juzgó y condenó por primera vez a miembros del Ejército por los delito de esclavitud sexual y doméstica contra mujeres mayas de la etnia q’eqchi de una aldea en Senur Zaco, en el conflicto armado ocurridos en los años ‘80. Hubo 14 peritajes; Segato hizo el antropológico y de género.

 


La entrevista transcurre vía Skype. Conversa desde su casa en Brasil, donde vive gran parte del año. Por detrás la abraza una biblioteca repleta de libros. “Fuera de Brasil es muy difícil de creer. Pero el momento político que está viviendo este país está vinculado profundamente a un retroceso moral del país”, empieza Segato, cuando se le pregunta cómo entender las violaciones colectivas que sacudieron a ese país y han desencadenado nutridas movilizaciones de repudio en diversas ciudades y un gran activismo virtual. El primero de los casos se conoció el 25 de mayo, a través de un video difundido en las redes sociales en el que aparece una joven desnuda e inconsciente mientras el autor de la grabación comenta que “unos 30 chicos han pasado por ella”. La víctima tiene 16 años y es de Río de Janeiro. Pero no fue el único hecho que se conoció. Otro tuvo lugar en el municipio de Bom Jesús, del estado de Piauí, en el norte del país. Allí, una chica de 17 años denunció haber sido violada por cinco jóvenes pocos días antes que el episodio de Río. En Piauí, destaca Segato, hubo un caso similar un año antes.

 


Como ejemplo de ese “retroceso moral”, instalado –según su visión– tras la apertura del proceso de impeachment contra la presidenta Dilma Rousseff, Segato menciona que el ministro de Educación del nuevo gobierno, en la primera semana de gestión, a una de las primeras personas que recibió en su despacho fue a un actor porno y de televisión, Alexandre Frota, quien se había jactado en una entrevista en un programa de audiencia masiva, “Agora é tarde”, de cómo redujo y le apretó el cuello hasta dormirla para violarla a una “mãe de santo”, una sacerdotisa, de una religión local. “El ahí está expresando de forma perfecta la dominación sexual y racial que, evidentemente, después de que el ministro nada menos que de Educación lo recibe, cuenta con la aprobación de las nuevas autoridades. Esta sintonía explícita y, yo diría, exhibicionista, entre la toma de las instituciones por parte de un grupo en que la mayoría de sus miembros están involucrados en hechos de corrupción y son empresarios o pastores evangélicos, y el proyecto misógino y racista queda de esta forma demostrada. Es un grupo que pretende substituir la ley por la moral. Y no nos olvidemos que no hay sujeto más moralista que el sujeto violador. Eso lo demuestro en mi libro Las estructuras..., pero muchas estudiosas de la violación lo dicen también”, argumenta Segato.

 


Para la antropóloga, hay “una enorme convergencia” entre la reacción política y las violaciones colectivas. “La Nación golpista es también la Nación violadora. Estamos frente a un proceso político, de derecha, donde la riqueza entró a gobernar directamente, sin intermediarios, para apropiarse del Estado, como se está viendo en otros países de la región, pero aquí en Brasil con un ingrediente más que es el de la violencia sexual, que está dentro de este proyecto”. Da otro ejemplo, para abonar su hipótesis: cuenta que se presentó una catarata de proyectos en el Congreso, en las cámaras estaduales, en los municipios, para criminalizar a todos aquellos profesores que hablen de género en sus clases. Se llaman “Escuelas sin partido”. “Pero “escuelas sin partido” quiere decir que cualquier persona que lleve a las escuelas y a las universidades lo que ese grupo llama la ideología de género, será punido y puede terminar en la cárcel. Hay una golpiza enorme a la mujer, una golpiza patriarcal. El patriarcado golpea y pretende instalarse en la máquina estatal, al mismo tiempo que se instala este nuevo empresariado. Es un momento realmente increíble. Es una barbarie sin ley. Está en la calle. Está en la política también”, afirma Segato.

 


–Entonces...¿cómo hay que leer esas violaciones colectivas?

 


–Siempre sostuve que lo que pasa con las mujeres es un síntoma de los tiempos. No se trata de crímenes de la intimidad. Se trata de crímenes que expresan el estado de arbitrio, que es el estado del presente. Deben ser leídos como un termómetro de la época histórica en la sociedad. Son crímenes que desafían a la autoridad legítima, y el legítimo control de la violencia por parte del Estado. Pero también son crímenes en los que el comportamiento de las agencias estatales –policiales y jurídicas– son cómplices. Son crímenes en los que el poder se confirma y se espectaculariza, en tiempos en que la espectacularización y el exhibicionismo son las formas en que el poder se impone como tal.

 


–No es la primera vez que ocurren violaciones colectivas... ¿por qué pensarlas de una forma distinta?

 


–Han sucedido en secuencia, varias. En relación comunicativa. Se ha iniciado el proceso en Piauí que es un estado del norte, considerado y visto en el Brasil como uno de los más atrasados de la Nación, campesino. No es que lo sea, no creo que lo sea, porque al mismo tiempo es el primer estado en el que hubo un prefecto transexual, y que personas trans alcanzaron puestos con representación política y tienen respeto en sus comunidades. Estos avancen contradicen los preconceptos que tenemos también sobre la modernidad en las grandes urbes. En el estado de San Pablo, que es considerado el más adelantado del país, ha habido asesinato de concejales por ser gay. Entonces tenemos prejuicios positivos y equivocados sobre San Pablo y prejuicios negativos y equivocados sobre Piauí, que serían los dos extremos de Brasil.

 


–¿Estas violaciones, las dos ocurridas en Piauí y la de Río, tienen una estructura semejante?

 


–Sí, las tres son viralizadas en Internet y dan origen primero a una confraternización masculina, en el poder dominador, violador, de los hombres que materialmente realizaron el acto y luego se agrega a través de la viralización digital una cantidad de otros hombres que se cofraternizan también. Es un festín masculino sobre la víctima sacrificial: infelizmente, realiza mi modelo de interpretación del libro Las estructuras..., donde enfatizo que hay un eje fundamental en la violencia contra las mujeres, que es el eje de comunicación entre los hombres mediante el cuerpo de la mujer. El cuerpo de la mujer es un resto de un festín donde el poder se constituye y se consolida mediante esa rapiña compartida.

 


–En uno de sus textos más recientes, Frente al espejo de la reina mala, dice que a Brasil le falta espejo de reina mala...

 


–Países que sufren tremenda violencia como México, Colombia, e incluso, Argentina –donde hay menos eventos de tanta violencia, la mafialización ha ingresado hace poco tiempo y se mantiene en bolsones, en Rosario, en la provincia de Buenos Aires–, tienen un espejo, saben que tienen dentro de sí esa plaga, esa peste, que es el control paraestatal mafioso de sectores vulnerables de la población. De las 50 ciudades más violentas del mundo, 21 son brasileñas, pero Brasil no lo ve, no consigue verse a sí mismo como teniendo este problema. Yo veo una analogía y una sincronicidad significativa entre este brote de violaciones colectivas y confraternización de hombres que se sienten empoderados, frente a lo que les es posible sentirse empoderados: una víctima dormida, niña, joven, sola. Esa escena de la espectacularización va en paralelo con la escena del Presidente en ejercicio, Temer, con su gabinete integrado totalmente por hombres y las figuras que fueron centrales en el proceso de impeachment, planteando en el Congreso y en los medios masivos de comunicación, su posición antifemenina, diciendo cómo la mujer no debe empoderarse, como la mujer tiene que permanecer en su lugar de mujer, como es imposible aceptar el aborto. Hay una sincronicidad de varias escenas que son conspicuas.

 


–En paralelo, se conoció en el país el caso de una niña wichi violada por ocho criollos, en una población rural del norte de Salta, donde la Justicia actuó para darles impunidad a los perpetradores...

 


–Las niñas wichis han sido violadas a lo largo de toda la historia. Es una costumbre de los criollos salteños y jujeños con las niñas indígenas. Este caso trascendió pero hay otros que no se llegan a conocer. La conquista nunca terminó en nuestro continente, es un proceso abierto y en expansión, que ya tiene 500 años. Cuando un hombre indígena tiene acceso carnal con una niña wichi, aun cuando no haya denuncia, el Estado se apropia del caso y condena al hombre indígena. Pero cuando es al revés, cuando la joven wichi es violada, aunque sea menor de edad, por un grupo de blancos, cuando la niña va por justicia, el Estado dice que se ofreció por prostituta. Es terrible el doble estándar, particularmente en las provincias del norte. La mayoría de los jueces pertenecen a la elite violadora, que ven al indio como un residuo de la sociedad. El racismo no se ha tocado en la Argentina. No hemos hablado nunca. La masculinidad para constituirse, para titularse, necesita de esas víctimas. Son prácticas repetidas.

 


–En el imaginario persiste la idea de que quienes perpetran las violaciones colectivas son varones monstruosos. Así los suelen retratar los medios de comunicación. ¿Cómo los define usted?

 


–Los que perpetran este tipo de hechos son varones normales. Si fuera como a veces la prensa los retrata, como seres solitarios, psicópatas, animales, monstruos solitarios, no podrían actuar en grupo. Es un crimen hecho en sociedad. Estas son las imágenes del subdesarrollo. Y quienes producen esas imágenes del subdesarrollo son los criollos.

 


–Me impactó mucho una frase de la adolescente violada en Río: en una entrevista dijo “no me duele el útero, me duele el alma”.

 


–Las personas que trabajan con estadísticas están absolutamente seguras de que hay una subnotificación de gran magnitud de este tipo de hechos, porque la niña no lo había denunciado. Y recién lo hace cuando se viraliza el video y personas que lo ven van a su casa con un abogado, la acompañan y la invitan a denunciar. El daño es un asesinato moral. Es una persona muerta para el ejercicio de su sexualidad: ha muerto algo en ella. Lo importante es que a través de esa víctima se viola a toda la sociedad.

 


–Las organizaciones feministas en Brasil denuncian una cultura de la violación. ¿Usted qué piensa de esa postura?

 


–Siempre tengo una gran desconfianza de los clichés, de las fórmulas fáciles. El culturalismo siempre es extremamente peligroso, porque estabiliza, lo costumbriza, lo transforma en un hábito prácticamente. Más interesante es hablar de manuales de poder: yo les llamo pedagogías de la crueldad, contra las cuales tenemos que construir estrategias eficaces. Son crímenes, eventos que representan un momento que es excepcional, que van a ser próximamente controlados, dominados por la legalidad, por las normas que permiten a hombres y mujeres vivir todas juntas. Porque en el fondo lo que está habiendo es un proceso de división, igual que en Argentina, con ese proyecto de la diputada (Graciela Ocaña) para crear vagones exclusivos para mujeres en el subte. En México ya es así, en Brasil en algunos lugares. Pero eso es una barbarie. Es aceptar lo que ellos están proponiendo como sociedad.

 


–En Argentina la sociedad está muy movilizada frente a la sucesión de femicidios. El 60 por ciento ocurre a manos de la pareja o ex pareja de la víctima.

 

¿Qué aspectos en común encuentra con las violaciones colectivas? ¿En que se unen y en qué se distancian estas otras formas de violencias machistas?
–La proporción es de uno a uno. No estamos frente a estos actos colectivos como el de la violación. Todos tienen por detrás la estructura de género como la primera y fundacional estructura de poder. Pero necesitamos ver la diferencia. Lo que vemos en Argentina en los últimos casos, es bastante interesante: crímenes domésticos que se perpetran con características de crueldad de un ambiente bélico.

 


–¿A qué se refiere?

 


–Aunque la víctima ya está muerta, hay más crueldad en la manera en que se arrojan esos cuerpos, haciendo una equivalencia entre el deterioro del cuerpo y los lugares deteriorados del ambiente, zanjas, basurales, que se eligen para depositarlos. Eso es también parte de la crueldad. Ese cuerpo está absolutamente desprovisto de valor: es un mensaje a todas las mujeres y a la sociedad entera, y al propio Estado y a la legalidad, a todas las personas que todavía tienen una fe cívica, alguna esperanza en la ley, todo ese conjunto de personas son agredidas por esos actos. Hay un lenguaje de poder y una dimensión de lo relacional entre el agresor y la víctima, la venganza, la afirmación de propiedad sobre su persona, hay variantes, pero por detrás se encuentra siempre una estructura donde el hombre tiene que actuar, espectacularizar su poder. En esa relación él está disciplinando a todas las mujeres de la sociedad.

 


–¿Cómo seguimos hacia adelante?

 


–Cerrar filas en el ambiento comunitario, colectivista. Salir del individualismo, a entregar tiempo y energía a consolidar la amistad, que no es la fraternidad, que es muy abstracta. Salir del universo de la ciudadanía como masa, y entrar en el universo de las relaciones cuerpo a cuerpo, cara a cara. Entre conocidos. Esa atmósfera comunitaria, localizada, arraigada, es lo único capaz de proteger a las personas.

Publicado en Sociedad

El Gobierno fijará ahora la fecha de la consulta, al menos un mes después de que se firme la paz



La Corte Constitucional de Colombia ha dado el visto bueno al plebiscito con el que el Gobierno pretende refrendar el acuerdo de paz con la guerrilla de las FARC. Con una votación de 7-2, los magistrados han aprobado el mecanismo, que meses atrás pasó sin mayores trabas en el Congreso de la República. Nada más conocerse el fallo, todos los sectores políticos salieron en tromba a celebrar la decisión. La única excepción, como era previsible, fueron los partidarios del expresidente y senador Álvaro Uribe.


Según la ley, este mecanismo es la voz popular para apoyar o rechazar una decisión del Ejecutivo. En este caso, los colombianos tendrán que decir sí o no a una sola pregunta, que se conocerá después de que se firmen los acuerdos. El presidente, Juan Manuel Santos, confirmó que solo entonces convocará la consulta. Desde que el Congreso aprobó esta figura, la polémica se había centrado en el umbral de participación. La propuesta terminó siendo respaldada por la Corte, por lo que para ser aprobado en las urnas bastaría contar con el 13% del censo electoral. Con esto, 4,5 millones de votos serían necesarios para aprobar o rechazar lo que se ha logrado en casi cuatro años de negociaciones en La Habana.


En clara referencia a la posibilidad de que el uribismo inicie una campaña por la abstención, el presidente, Juan Manuel Santos, en una alocución tras conocerse la decisión de la Corte señaló: "En nuestro país el voto es un derecho, así como lo es no participar. Respeto profundamente ese derecho, pero hay momentos en la vida y en las democracias en los que la indiferencia no puede ser la opción. Este es uno de ellos".


El constitucional tenía de plazo hasta el 22 de septiembre para pronunciarse sobre la consulta, pero los magistrados decidieron celebrar este lunes una sesión extraordinaria para sacar adelante el tema. La cuenta regresiva para que se anuncie la firma de la paz y la instalación de la nueva legislatura parecía ser la mayor presión para la Corte, que tras casi seis meses de estudio reconoció al plebiscito como la figura que asegure la legitimidad de lo que se acuerde a La Habana, a través del respaldo popular de los colombianos.


El presidente Santos deberá, según lo decidió la Corte, publicar la totalidad de los acuerdos 30 días antes de la fecha en la que los colombianos irán a las urnas para decir sí o no al texto final que se alcance en La Habana. A este respecto, Santos indicó: "Lo que nos falta es terminar de discutir y acordar, a la mayor brevedad, los temas que están pendientes, y entonces podremos afirmar que todo está acordado. Y cuando todo esté acordado, convocaré al plebiscito en los términos señalados por la ley".


A partir de ahora, el Gobierno y diversos sectores que respaldan el proceso de paz se volcarán en una ingente campaña para que el sí logre un amplio respaldo. De hecho, desde que el pasado 23 de junio se anunciase el cese al fuego bilateral y definitivo ya se ha intensificado esa campaña.


Los detractores del proceso con las FARC, es decir, los partidarios del líder del Centro Democrático, el expresidente y senador Álvaro Uribe, y el procurador, Alejandro Ordóñez, han cuestionado de dónde saldrá el dinero para financiar las campañas por el sí, que terminen dándole el respaldo que necesita el plebiscito para pasar. Sobre esto, la Corte Constitucional señaló que no podrán contar con recursos del Estado, pero dejó abierta la posibilidad de que los empleados públicos puedan hacer campaña. Eso sí, sin que se involucre a ningún partido político en particular.


Sin embargo, los miembros del Gabinete, que fue renovado recientemente por Santos con miras al posconflicto, sí se volcarán en lograr que el sí logre el mayor respaldo posible. El presidente también contará con el apoyo de todos los grupos políticos, a excepción del Centro Democrático, que deberá concretar si hace campaña por el no o a favor de la abstención, lo que ha empezado a generar una crisis dentro del uribismo.


Además, el mandatario colombiano confía en que surta efecto la fundación a favor de la paz que ha creado y dirige Fabio Villegas, expresidente de Avianca, y uno de los empresarios mejor valorados de Colombia. En torno a su figura y a la fundación se pretende aglutinar a empresarios, intelectuales y aquellos sectores que no tengan una implicación directa en la vida política.

 

 

Publicado en Colombia

 

Investigadores de la Universidad Técnica de Delft, en Holanda, crearon un dispositivo de almacenamiento de datos 500 veces más potente que el mejor de los disponibles en la actualidad, gracias a los átomos de cloro, según un estudio publicado en la revista Nature Nanotechnology.

 

"Teóricamente, permitirían una capacidad de almacenamiento equivalente a la de todos los libros jamás escritos en el tamaño de un solo sello postal", explica el director del estudio, Sander Otte. En los espacios de una rejilla de átomos de cloro sobre una superficie de cobre se almacenan bits y bytes.

 

En homenaje a uno de los padres decisivos de esta tecnología, el físico estadunidense Richard Feynman (1918-1988), los investigadores escribieron en una casilla de sólo 100 nanómetros (una milmillonésima parte de un metro) una parte de su famoso discurso de 1959 There’s Plenty of Room at the Bottom (Hay muchísimo espacio en el fondo), en el cual sentó las bases de la nanotecnología.

 

 

Proceso automatizado

 

Los investigadores se sirvieron de la capacidad de los átomos de cloro para ordenarse de forma autónoma en una cuadrícula bidimensional. Como había menos átomos de cloro de los necesarios para la cobertura completa, se crearon en la rejilla unos espacios, llamados vacantes. Con una de ellas y un átomo de cloro formaron un bit, la unidad más pequeña de almacenamiento de datos. En una proyección horizontal, "vacante arriba, átomo abajo" significa cero, mientras "átomo arriba, vacante abajo" significa uno.

 

Para almacenar datos, los investigadores tuvieron que mover los átomos mediante un microscopio de efecto túnel. Este instrumento permite explicar la estructura atómica de una superficie a través de una punta conductora (un único átomo) y la corriente de polarización aplicada entre ambas. Si se aplica a la punta conductora una corriente de un microamperio, ésta hace que un átomo de cloro se desplace a una vacante.

 

El equipo de expertos ha logrado automatizar el proceso, de manera que el microscopio de efecto túnel traslada los átomos de vacante a vacante hasta que se crean las casillas de bits. Para mantener estable la cuadrícula, cada bit está limitado por átomos de cloro, de manera que no haya un bit al lado de otro.

 

Actualmente, para leer un bloque de 64 bits se necesita un minuto, mientras para escribirlo hacen falta dos. Además, el proceso sólo funciona a una temperatura de 196 grados Celsius. "El almacenamiento diario de datos a escala atómica aún está muy lejos", señala Otte. "Pero gracias a este éxito hemos dado un gran paso adelante".

 

Eso mismo opina Steven Erwin, del Laboratorio de Investigación Naval de Washington. En un comentario al artículo, el experto escribe que independientemente de las complicaciones que traerá la aceleración del proceso de escritura y lectura, se trata de un logro a tener en cuenta, que "estimulará nuestra imaginación hacia el próximo hito".

 

 

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Miles de experimentos tuvo que hacer el japonés Hiroshi Amano para conseguir el hito tecnológico que ha cambiado la iluminación y la comunicación digital.

 


MADRID.- Los ledes, esos puntitos de luz, están ya en todas partes, en las pantallas, grandes y pequeñas, y en la nuevas bombillas. Pero no salieron de la nada, sino del esfuerzo durante décadas de investigadores como Hiroshi Amano, premio Nobel de Física desde 2014 por conseguir hacer realidad el esquivo led azul, un hito tecnológico tan reciente que todavía no se ha explotado todo su potencial. Además, la historia de cómo se obtuvo el led azul tiene mucho que ver con la investigación dirigida, la que se propone lograr un objetivo concreto más que aumentar el conocimiento, pero acaba teniendo una gran relevancia general. También tiene que ver con la incapacidad de las empresas por sí solas para hacer avanzar la ciencia.

 

Amano, ingeniero japonés, es uno de los premios Nobel más jóvenes en la actualidad. Tiene 55 años y obtuvo el galardón junto a su mentor Isamu Akasaki hace solo dos años, pero el trabajo premiado lo realizó cuando estaba en la veintena. Compartieron ambos el Nobel con otro investigador japonés, Shuji Nakamura, “por la invención de diodos emisores de luz azul eficientes, lo que ha permitido que existan fuentes de luz blanca brillantes que ahorran energía”. Del trabajo de Amano vienen las nuevas bombillas que han sustituido a las incandescentes de toda la vida.


Amano contribuyó a hacer realidad a finales de los años ochenta lo que tantos científicos habían dejado por imposible en los años setenta, un diodo luminoso azul, que abrió la puerta a la luz blanca que está reduciendo el coste de la iluminación en todo el planeta y al mismo tiempo inició la segunda revolución digital, la de los teléfonos inteligentes y las grandes pantallas planas.


Los ledes son dispositivos electrónicos semiconductores como lo es el transistor, y su composición (galio, fósforo e indio entre otros elementos) determina el color de la luz que emiten. El primer led que se desarrolló fue el rojo, en 1962, en 1974 llegó el verde, y la tecnología se plasmó en los grandes monitores de aeropuertos y estaciones, pero el azul se resistió a los esfuerzos de numerosos científicos. El fracaso llevó al abandono general de esta línea de investigación, con la excepción de Akasaki, dice Amano. Sin embargo, la empresa en la que trabajaba también la dejó y Akasaki se pasó a la Universidad de Nagoya, donde Amano se convirtió en uno de sus estudiantes.


Si algo tienen en común Akasaki y Amano es su perseverancia, desde luego. Amano, que acudió por primera vez este año al foro de premios Nobel de Lindau (Alemania) dice que decidió conscientemente dedicarse íntegramente a esta línea de investigación porque encajaba en su vocación por la ingeniería, a la que veía como la forma de conectar a la gente entre sí. Hizo una elección que muchos científicos no se atreven a hacer, seguir una línea de investigación minoritaria, que no está de moda y no atrae tantos fondos como otras más populares, y le salió bien, aunque le costara miles de experimentos llegar a su objetivo. Sin embargo, Amano reconoce que no apreció la importancia de su trabajo, lo que resulta llamativo en un premio Nobel: “Pensé que el uso del led azul iba limitarse a las pantallas de todo tipo, que era lo que interesaba a las empresas”. Pero posteriores trabajos de investigación llevaron a conseguir la luz blanca, el aspecto más llamativo de este salto tecnológico, mediante la combinación de los tres colores o el añadido de fósforo a un led azul. “Una nueva tecnología lleva a nuevas aplicaciones”, es la explicación de Amano, que recuerda que la luz led blanca para iluminación general es ocho veces más eficiente que las bombillas incandescentes.

 

A Amano, como japonés, le interesa especialmente saber que la luz led facilitará la reducción del consumo eléctrico que se ha fijado Japón para 2020 como medida para depender menos de la energía nuclear, tras la catástrofe de Fukushima. Los ledes pueden, además, funcionar como lámparas alimentadas con energía solar en lugares donde no hay red eléctrica, y se utilizan también, en su versión ultravioleta, para el tratamiento de agua y la desinfección en hospitales, además de en conversores de corriente eléctrica continua, procedente de energía solar, a corriente alterna.


A los científicos menores de 35 años que por centenares asistieron este año, como todos los años, al foro de Lindau, Amano contó cómo, al no disponer de dinero para comprar un carísimo sistema de hacer crecer cristales lo desarrollaron a su medida en el laboratorio, a pesar de que nadie allí conocía el tema. “Los profesores se equivocaron tanto como los estudiantes”, aseguró. Pasaron tres años y no lograban mejorar su producto, pero al final lo consiguieron y en 1989 nació el primer led azul. Sobre la base de otro método distinto, Nakamura, que sí trabajaba en una empresa, pidió posteriormente otra patente de led azul, y comparte ahora el premio Nobel con maestro y discípulo.

 

Amano, que ni siquiera era doctor todavía, estuvo realizando tres experimentos diarios para llegar a su objetivo y dejó de lado vacaciones y diversiones hasta conseguirlo. Ahora sigue trabajando en su universidad de siempre, sigue siendo modesto, a pesar del galardón, y es un jefe motivador, en palabras de uno de sus estudiantes, que acudió a Lindau. Su trabajo se centra en nanoestructuras que se espera mejoren los ledes y las células solares.

 

Como recordó a los asistentes Jürgen Kluge, el nuevo presidente del consejo directivo de la fundación que organiza el foro de Lindau, nada es gratis en esta vida: “Solo podéis venir una vez, no queremos volver a veros hasta que seáis premios Nobel!”, aseguró, medio en broma medio en serio.

 

 

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Viernes, 15 Julio 2016 08:07

Francia: el fascismo y la lucha de clases

 

 

Históricamente hay varias maneras de "tapar" la lucha de clases. Una, a la que el capitalismo recurre sobre todo en tiempos de crisis, es el fascismo. En su meollo, el fascismo es una "revolución conservadora". Las pancartas de esta revolución gritan: "¡El capitalismo, sí!"; "¡La lucha de clases, no!"

 

Con esto los fascistas manifiestan que quieren una sociedad moderna, altamente industrializada, con empleo abundante, pero que es "tradicional" y respeta las viejas jerarquías; una sociedad capitalista libre de los antagonismos de clase.

 

He aquí donde está el problema.

 

La lucha de clases es inherente al capitalismo. La modernización y la industrialización erosionan las relaciones sociales. El avance del capital genera inestabilidad y acentúa los conflictos clasistas. Para ocultarlo los fascistas crean una narrativa que explica la desintegración y las tensiones, pero sin mencionar que son un resultado del desarrollo interno de la sociedad capitalista. La culpa –dicen– la tiene la "invasión de un agente externo": "¡Todo estaba bien hasta que los judíos/los musulmanes penetraron nuestro cuerpo social!" ¿La manera de sanarlo? Deshacerse de los judíos/los musulmanes.

 

Zeev Sternhell tiene una particular –y un poco problemática– teoría sobre los orígenes del fascismo.

 

Según él, el fascismo nace en Francia a finales del siglo XIX como una fusión entre la "derecha populista" y la "izquierda nacionalista", ambas opuestas a la democracia política, al liberalismo y a la Ilustración.

 

Su mirada –aparte de pecar de "galocentrismo"– parece ignorar el contexto histórico (Primera Guerra Mundial) y político (anticomunismo) en que se forja el fascismo y, exagerando su genealogía intelectual se centra más en el "prefascismo" y/o borra la frontera entre "prefascismo" y fascismo (E. Traverso, La historia como campo de batalla, p. 125-131).

 

Pero Croix-de-Feu, un movimiento de extrema derecha, católico y ultranacionalista del periodo de entreguerras, que Sternhell no califica de "fascista" y que otros "revolucionarios fascistas" franceses que querían construir una "nueva orden" veían como "defensor de lo viejo" (Z. Sternhell, Neither right nor left: fascist ideology in France, p. 225), es un buen ejemplo de varias tendencias "protofascistas" –conservadoras, legitimistas, autoritarias– que permean hasta hoy en la derecha y la izquierda (sic) francesa.

 

Junto con otras "ligas antiparlamentarias" –un "invento" francés sui géneris–, Croix-de-Feu acabó deslegalizado por el gobierno del Frente Popular (1936), pero antes, en tiempos de la gran depresión y desempleo rampante, gozó de gran popularidad.

 

Haciéndose de un lenguaje "social" y prometiendo "parar el avance del comunismo", pregonaba el "corporativismo" y una "alianza entre el capital y el trabajo" (¡sic!), algo que apuntaba directamente al silenciamiento de la lucha de clases.

 

Sus ideas desembocaron luego en el régimen "semifascista" de Vichy y en el "pétainismo" –"una particular alianza entre guerra y miedo" (A. Badiou dixit)–, cuyo espíritu está presente hoy en el "estado de emergencia" propuesto por los "socialistas" tras los ataques terroristas en París-Bataclan (13/11/15), pero votado y renovado ya tres veces por todas las fuerzas desde la derecha hasta los "comunistas" (sic), y en cuyo marco se llevaba a cabo la brutal represión contra los opositores a la "reforma" de la Ley de Trabajo.

 

Otra manera de "tapar" la lucha de clases es recurrir a la ideología: negar su existencia o asegurar que "es cosa del pasado". Desde hace décadas venimos escuchándolo de la boca de los voceros del neoliberalismo y del pensée unique.

 

Esta maniobra es tan exitosa que hasta la propia izquierda se lo cree, como en el caso de messieurs Hollande, Valls y su Partido Socialista (PS), e incluso de Jean-Luc Mélenchon y su "radical" Partido de Izquierda (PG).

 

Favoreciendo las categorías como "el pueblo" o "la nación", la PG ha ido abandonando la idea de la lucha de clases y la "política de los oprimidos". Desviándose a los pantanos del nacionalismo y "soberanismo", se quedaba ciega frente a los verdaderos conflictos y relaciones de poder en Francia. Sin un buen aparato político y cognitivo, se quedaba impotente frente al feroz ataque de la patronal (Medef) contra el trabajo y los restos del Estado de bienestar (C. Petitjean, "What happened to the french left?", The Jacobin, 6/11/15).

 

He aquí donde entra el argumento de Stathis Kouvelakis: si bien la amenaza de extrema derecha o la "posibilidad de fascismo" son reales, la debilidad de la misma izquierda es aún más preocupante.

 

El avance del "populismo reaccionario" –7 millones de votos para el Frente Nacional (FN) en las elecciones regionales– es mala noticia, pero igualmente lo es la incapacidad de izquierda de construir un proyecto contra-hegemónico al temple autoritario de la democracia liberal.

 

Y si bien el panorama se parece al periodo de entreguerras –y más con "estado de emergencia"–, la Francia de hoy no es Italia de los 20 ni la Alemania de Weimar: la derecha es una máquina electoral y no "grupos de choque", la burguesía no siente el aliento de los trabajadores en su espalda e incluso si el FN llegase al poder no impondría una "dictadura fascista clásica", sino iría fortaleciendo mecanismos ya usados por los "socialistas" (sic).

 

Reforzaría el "Estado neoliberal autoritario", desarrollaría más los mecanismos raciales de exclusión de elementos indeseados en el "cuerpo social" y, presentándose como un "movimiento antisistémico" –algo que comparte con los fascismos "clásicos"–, dirigiría la rabia generada por el capitalismo contra un "enemigo interno", pero sin romper con el régimen político actual ("The french disaster", Verso blog, 16/12/15).

 

En este sentido y contra las “advertencias mainstream”, la puerta a la extrema derecha y al fascismo no la abren las manifestaciones contra las políticas neoliberales de Hollande y el "caos ocasionado por los sindicatos" (sic), sino:

 

• Los intentos de tapar la lucha de clases "desde arriba" (el poder) y fallas de articularla desde abajo (la izquierda "radical").

• Las políticas autoritarias y antidemocráticas del mismo gobierno, que pretende "sobrepasar al FN por la derecha".

• La incapacidad de articular la rabia popular que deja al FN en la posición de "única alternativa al orden dominante".

 

*Periodista polaco

Twitter: @periodistapl

 

 

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Miércoles, 13 Julio 2016 07:23

El perfecto negocio de la educación

Las grandes corporaciones han tomado el mando de una “reforma” educativa, que acompañan con campañas de desprestigio de los docentes. Bill Gates encabeza la operación en Estados Unidos, en pos del apetecible mercado de la educación. Gates apoyó el documental “Waiting for Superman”, dirigido por David Guggenheim, que apunta al sentido común del sujeto parido por los medios corporativos. Fue duramente impugnado por los gremios docentes estadounidenses y tiene versiones para países latinoamericanos, como “De panzazo” (ver youtube).

 

En Estados Unidos, como ha denunciado el periodista David Brooks, la educación alcanzó el segundo lugar en el mercado con cerca de dos billones de dólares en juego, siendo pioneras las empresas dedicadas a vender exámenes estandartizados para docentes, alumnos y establecimientos educativos; son las que más rédito sacan del negocio, alcanzando una tasa de crecimiento de dos dígitos.


Rápidos para los negocios, el magnate Rupert Murdoch y bancos como Goldman Sachs y JPMorgan Chase, han incrementado poderosos fondos de inversión en educación. El mexicano Luis Hernández explica que la campaña de satanización en su país está motorizada por los monopolios informáticos, como Televisa y TV Azteca. Evaluar ahora resulta un negocio redondo: inscripto en el discurso pedagógico neoliberal, el término se torna medir para tasar, poner precio a cada trozo del proceso educativo. De eso se trata. La “reforma” consiste en habilitar el sistema público para que la modernización tecnológica quede en manos de las empresas de informática, se establezcan aranceles para favorecer los préstamos usurarios de los bancos a las familias, se privatice la administración de contrataciones de docentes y personal administrativo. Como corresponde a la lógica empresarial, hay que bajar costos. Dado que el rubro salarial docente es más del 80 por ciento del presupuesto educativo, hay que eliminar docentes.


Pero la mayor parte de la sociedad todavía sabe que la educación requiere de la maestra/o, los alumnos se alegran cuando un humano los atiende en persona (y no solamente por Skype) y la educación sigue siendo un vínculo social, aunque algunos seres poderosos se escondan detrás de los robots y de los paquetes de contenidos que venden en el mercado.


Que el sistema escolar siempre necesita mejoras es una verdad de Perogrullo, por lo cual no es difícil deducir que denostar a los docentes es uno de los más fáciles programas publicitarios de la “reformas” que tienen como meta flexibilizar las formas de contratación. No obstante, se les interpone una de las más caras conquistas de los trabajadores de la educación: la convención colectiva de trabajo. Nuestros trabajadores, entre ellos los docentes, tienen esa conciencia de clase que pudo palparse en la multitudinaria manifestación del pasado 29 de abril y en el encomiable esfuerzo que están realizando en pos de la unidad de las centrales gremiales. Hay la resistencia en varios países, como en México donde los docentes están en pie de lucha y en Chile donde no ceden las demandas masivas por la estatización y gratuidad de la enseñanza. Frente a esos obstáculos, los técnicos de las corporaciones desarrollaron un discurso que justifica poner precio a los educadores y hacerlos competir en el mercado.


La historiadora de la educación Diane Ravitch -quien ocupó importantes cargos en el área durante los gobiernos de George H.W.Bush y Bill Clinton- renunció en 2010 a sus lugares públicos, denunciando el carácter destructivo de la evaluación que se aplica. En su best seller La muerte y la vida del gran sistema escolar estadounidense: como evaluar y socavar la educación, Ravitch criticó los usos punitivos del “accountability” para echar a educadores y cerrar escuelas. La autora relaciona fuertemente el sostenimiento de la educación pública con el derecho de los docentes a la negociación colectiva. En cambio el principal argumento (falaz) que usa la campaña es que los maestros y profesores no quieren que se los evalúe porque no saben nada; son burócratas que aprovechan los puestos estatales para trabajar lo menos posible. Ninguno de los tres argumentos contiene verdad.


Los gremios han expresado repetidamente que no rechazan la evaluación que integre el proceso de enseñar-aprender, sino su uso para justificar los despidos, la estratificación del sector, la baja de los salarios y la entrega de las contrataciones a las leyes del mercado. Los docentes reclaman que se mejore la organización de su trabajo, concentrar sus horas en una o dos escuelas, tener una cantidad razonable de alumnos para trabajar en profundidad con ellos. Resienten la escasa capacitación que (en la Argentina como en la época de Menem) vuelve a ser un negocio. El instrumento para llevar a cabo la discriminación ha sido probado en Chile e instalado en numerosos países y consiste en un Instituto estatal con autonomía, dedicado a la evaluación de la “calidad”. Esa es la palabra que esconde el secreto: ¿quién y con qué objetivos se define la “calidad” de la educación? La acepción neoliberal sirve para legitimar las regulaciones de la educación de acuerdo a los requerimientos del mercado. Es un negocio perfecto: una clientela infinita y regulable, más un Estado tonto que financie lo que no rinde dividendos.


Afortunadamente, organizaciones de la importancia de la Internacional de la Educación (que representa a los sindicatos del mundo), el Movimiento Pedagógico Latinoamericano, la Ctera y las demás organizaciones de trabajadores de la educación de nuestro país, trabajan intensamente para evitar el derrumbe cultural y luchan por una educación cuya “calidad” se defina desde concepciones democráticas de la cultura, de la historia y del futuro.


Por Adriana Puiggrós pedagoga. Ex diputada nacional por el Frente para la Victoria.

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El dinero de un blanco vale lo mismo que el dinero de un negro, el de un traficante de drogas vale lo mismo que el de una viuda que se prostituye para criar a sus hijos. Sólo esa lógica podría probar que el capital es amoral y no se le podría atribuir la promoción de, por ejemplo, el racismo. ¿Por qué, entonces, las sociedades capitalistas más avanzadas han sido, a lo largo de los siglos, brutalmente racistas?

Desde mucho antes de la fundación de Estados Unidos, los colonos ingleses en América del Norte administraban las relaciones sexuales entre los negros esclavos. Por lo general, no les convenía una esclava embarazada como hoy no le conviene a las empresas la misma ocurrencia entre sus empleadas mujeres. Cuando los esclavos tenían hijos, con frecuencia eran separados de sus familias. Las emociones humanas nunca fueron productivas hasta la Era de la propaganda y el consumo en el siglo XX.

Para la gente de bien de la época (los propietarios, gente con responsabilidades, las únicas que luego podrán votar y ser elegidas) la promiscuidad de la gente bruta era un pecado inaceptable: los nativos americanos no estaban obsesionados con la virginidad femenina y el sexo no sólo era un acontecimiento frecuente entre los negros sino también entre los negros y los blancos pobres, entre los blancos y los negros y los indígenas que recibían a los fugados del otro lado de los Apalaches. Entre los pobres de la época y entre parte de la clase media, el racismo no era un principio fundamental ni era todavía una recomendación patriótica de Dios.

Para solucionar el problema se establecieron leyes prohibiendo el matrimonio y hasta el ocasional contacto interracial entre los pobres. Pero como las leyes nunca son suficientes, se implementaron políticas que terminaron por reforzar una cultura que, con el tiempo, se convirtió en parte de “la naturaleza humana”.

A principios del siglo XVIII, los gobernantes de las colonias promovieron el odio entre los colores (las diferencias más superficiales pero más visibles) para evitar que el descontento del abuso de clases uniera a blancos pobres, negros esclavos e indios despojados en una revuelta mayor a las que se habían producido con anterioridad, exitosamente abortadas por la fuerza de las armas. En 1758, el gobernador de Carolina del Sur, James Glen, reconoció (o más bien se vanaglorió) que siempre había sido una de sus políticas “crear en los indios una fuerte aversión hacia los negros”. Una de esas formas fue enviando milicias de esclavos para combatir a los indios. Algunos negros desertaron y se refugiaron en entre los indios, se casaron y tuvieron hijos. Pero los astutos gobernantes encontraron la forma de amenazar o corromper a algunos indios ofreciéndoles beneficios a cambio de la entrega de los fugados. Como en América latina, la corrupción fue por siglos una expresión del poder desequilibrado: los poderosos se corrompían por ambición y los despojados se corrompían por necesidad. Esa dinámica persiste hoy atrapada en la simplificación estratégica del lenguaje que pone, en una eterna relación de simbiosis a abusadores y a abusados bajo una misma etiqueta: corruptos.

El sexo entre una blanca y un negro era un pecado mayor (por la misma razón y dinámica entre lo deseado y lo prohibido, entre el poder que domina y se rompe simbólicamente para renovarse, actualmente es un negocio de la pornografía). Cuando un blanco tenía un hijo con una negra, el castigo consistía en enviar al vástago híbrido con el resto de los negros, de forma que la pureza blanca siempre se mantuvo en grados deseables, razón por la cual actualmente cualquier estudio genético revela que los negros estadounidenses tienen una gran proporción de genes europeos, en algunos casos un treinta o cuarenta por ciento, mientras que los blancos prácticamente no muestran trazas de genes africanos. Menos comunes fueron casos como el de los hijos que Thomas Jefferson tuvo con su joven esclava, una mulata de nombre Sally (“tres cuartas partes europea”, hija de otra escava con John Wayles, el suegro de Jefferson), que recibieron la libertad siendo cada uno “siete de ocho partes blancos”. Conceptos similares de fracciones humanas habían sido recogidos por la constitución, cuando se reconoció que un negro valía tres quintos de un blanco en términos electorales; aunque, obviamente, no votaban, más esclavos conferían más poder democrático a sus amos por la lógica de la propiedad privada.

Un siglo antes de que Estados Unidos lograra la independencia, en muchas colonias los indios y los negros superaban en número a los blancos, por lo cual los gobernantes debieron aprobar leyes para controlar esta peligrosa desproporción. Inglaterra no sólo enviaba sus reos a Australia sino a América también, los cuales en muchos casos participaron en revueltas junto con los negros y con la misma frecuencia fueron indultados por el color de su piel. Algunos se convirtieron en supervisores de esclavos, cuando se les exigió a las plantaciones tener al menos un blanco por cada seis trabajadores negros para evitar más desórdenes que amenazaran la paz y el progreso de aquella sociedad tan próspera.

En las colonias del sur, los blancos representaban un quinto de la población y entre ellos la mayoría eran pobres o esclavos que la pobreza en Europa había obligado a venderse por cinco o nueve años, aunque la mayoría no alcanzaba a pagar por su libertad porque morían enfermos o se suicidaban antes. El actual presidente de Estados Unidos, Barack Hussein Obama es descendientes de esclavos, no por su padre negro (que conoció a la madre de Obama cuando en Estados Unidos la unión interracial era ilegal en la mayoría de los estados y se consideraba cosa de comunistas), sino por parte de su madre blanca. Obama es considerado el primer presidente negro de este país, consecuente con una historia de siglos, a pesar que a juzgar por sus familias es tan blanco como negro.

Si miramos a nuestro alrededor nos daremos cuenta que estamos hechos de siglos de historia, nos guste o no, lo sepamos o no. Pero siempre es mejor saberlo. Como es tradición, desde las guerras religiosas de la Edad Media hasta las guerras del último siglo, los pueblos viven las pasiones y otros muchos menos viven los beneficios. Como en el fútbol, pero menos divertido y mucho más trágico.

El dinero es una abstracción sin moral, pero deja de ser neutral apenas representa al poder de turno. El odio tiene sus beneficios económicos, porque es un instrumento infalible de una de las necesidades básicas del poder: la división de otro, la fragmentación. El poder sabe que en una democracia decente será dividido y dividido, razón por la cual, para evitar su propia división, se encarga a su vez de dividir, de deshumanizar.

Cuando los problemas provocados por las brutales desigualdades sociales (hoy en Estados Unidos 0,2 por ciento de la población posee lo mismo que el 90 por ciento) se llevan a todos sus extremos, nada mejor como ocultarlas y fortalecerlas recurriendo al racismo, una vieja y siempre latente tradición. Cuando los de debajo se pelean por un pedazo de pan, los de arriba festejan con caviar y se prearan para sus caritativas donaciones.

Cada tanto esta lógica se expresa en todas sus formas en personajes caricaturescos como Donald Trump.

/- Jorge Majfud es escritor uruguayo/

Publicado en Internacional
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