Lunes, 25 Mayo 2015 19:25

Cuando las putas son las nuestras

Recuerdo patente un medio día que regresaba a la casa después del colegio cuando estaba estudiando la primaria, en el camino me agarré a trompadas con unos patojos y llegué a la casa toda despeltrada y con el ruedo del uniforme deshilado. Mi pobre madre a la que le resulté la hija indomable, me preguntó desahuciada: ¿y ahora con quién te peleaste? Con unos patojos del colegio que me dijeron hija de la gran puta, y yo no voy a permitir que nadie te insulte. Me agarró y me dijo: metéte en la cabeza que todas las mujeres somos putas y no es para nada un insulto. Desde ese día dejé de ver lo de puta como una ofensa.

 

Hace unos años fuimos con unas amigas a un bar y mientras disfrutábamos de unas bebidas se acercó un don Juan y conversamos muy amenamente resultó ser gitano y que leía las manos, pues a aquellas les dijo que llegarían a abuelitas y que morirían asomando a los noventa años, en cambio a mí me vio la palma de la mano y me dijo con toda la seriedad del caso: usted es una puta. Mis amigas por poco se ahogan con la bebida al escuchar semejante afirmación. Yo muy tranquila le contesté, eso ya lo sabía lo que quiero es que me diga algo que no sepa. Todos llorábamos de la risa. Me dijo entonces que moriría de un infarto al corazón antes de los 45 años. Me quedan diez para seguir jodiendo la pita.

 

La otra vez conversando con unos pintores que recién me acaban de presentar salió a colación el asunto de la marihuana y yo les dije que quería probarla, uno de ellos me dijo que con mucho gusto un día nos reuníamos y nos pegábamos la de nuestras vidas, otro no muy me creyó que yo jamás había probado a motearme, me dijo: no me lo tome a mal pero no le creo que no se drogue, ¿por qué? Porque se le nota... ¿Qué se me nota, lo puta me va a decir? Comenzó a reír a carcajadas y me dijo sí, no se lo quería decir así pero es cierto se le nota lo sexual. ¿Y eso qué tiene que ver con la droga? -Le dije-. Todas las mujeres somos putas, que unas se hagan las santas es otra cosa.

 

Me regresé a la casa pensando en el contexto social que tiene esta palabra. El otro día vi en las noticias que violaron y asesinaron a una niña de 13 años "porque era puta". Los adolescentes que lo hicieron tenían entre 16 y 17 años, fueron 4, la violaron varias veces vaginal y anal y la asfixiaron, la dejaron tirada en un barranco, cuando la policía logró dar con ellos en las declaraciones dijeron que la violaron por puta, porque se vestía con minifaldas.

 

Leía un artículo que hablaba de la II Guerra Mundial, ahí se explicaba que los soldados aliados violaron a más de un millón de mujeres y niñas alemanas y que nacieron miles de niños a consecuencia.

 

En el documental La Guerra Contra las Mujeres, están los testimonios de 20 mujeres de diferentes edades y nacionalidades, son desgarradores, en éste se denuncia las constantes violaciones que viven las mujeres en el ámbito social del Conflicto Armado. Bosnia, Uganda, Ruanda y Serbia, son las nacionalidades de once mujeres que relatan la tragedia que vivieron. El tiempo y las circunstancias de estas guerras no cambian el abuso que vivieron ellas como mujeres.

 

En las estaciones de tren de Estados Unidos, todos los días abusan sexualmente de niñas, adolescentes y mujeres, la policía ya lo toma como cosa normal y de igual manera los medios de comunicación, la noticia la dan sin la menor importancia, casi por llenar el espacio de tiempo al aire nada más.

 

La estudiante de la Universidad Columbia, que fue abusada sexualmente dentro del campus, que denunció y que las autoridades de la universidad desestimaron su denuncia y de igual manera las autoridades del Estado, optó por arrastrar un colchón durante meses y fue su forma de manifestar la injusticia que había vivido, pues hace unos días llevó también el mismo colchón a su acto de graduación. Varias amigas la ayudaron. Las autoridades de la universidad y el público la tacharon de loca.

 

Como un escándalo de santurrones y feministas fue referida la denuncia que hicieron varios sectores en pro de la niñez y de los Derechos Humanos contra el concurso "Miss Tanguita" en Colombia. Ahí murió la flor. Seguramente seguirá realizándose año con año si la sociedad no se pronuncia y las niñas serán expuestas como carne fresca a la lasciva de los machos alfa hijos legítimos del patriarcado abusador y que no nos sorprenda de saber de violaciones sexuales y feminicidios en torno a este concurso.

 

Un informe del Gobierno de Colombia y de las FARC afirma soldados de Estados Unidos violaron 54 niñas colombianas entre 2003 y 2007 y que vendieron los videos a la industria de la pornografía. En el programa periodístico de Univisión Aquí y Ahora, hace unas semanas presentaron un especial con la denuncia de las fiestas sexuales que tenía la DEA con "prostitutas de narcotraficantes" en Colombia. En un contexto absolutamente sexista denigrando a las trabajadoras sexuales y colocando de víctimas a los agentes de la DEA. Para nada vino una denuncia de la trata de niñas, adolescentes y mujeres para explotación sexual.

 

Para noviembre del año pasado recibí un correo electrónico de un docente de una universidad, tenía el título, "felicidades en su día." Tenía destinatarios masivos. Y solo fue enviado a mujeres. Cuando leí de qué se trataba el texto vi que era referente al Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. ¿Felicidades en su día? ¿Acaso hay que sentir felicidad al hablar de la violencia de género? ¿Por qué enviarlo solo a mujeres? Así sucede con el Día Internacional de la Mujer, a los eventos que he asistido por lo general solo van mujeres, porque los hombres dicen que ese día las mujeres se lo deben celebrar a ellas mismas, que ahí ellos no tienen nada que ver.

 

En Colombia el 25 de mayo es el Día por la Dignidad de las Víctimas de Violencia Sexual. El Decreto fue una medida de reparación para la periodista Jineth Bedoya y también para las víctimas de violencia sexual.

 

La periodista en el año 2000 mientras realizaba una investigación fue secuestrada y violada por tres paramilitares. Nueve años después ella decidió dar su testimonio públicamente y lideró la campaña "No es Hora de Callar."

 

En Argentina está en auge la campaña "Ni Una Menos." Se espera que las plazas del país se llenen en manifestaciones masivas este 03 de junio exigiendo un alto a los feminicidios. En la campaña participan, artistas, políticos, defensores de Derechos Humanos y la propia presidenta Cristina.

 

En México los feminicidos triplican a diario la cantidad de los 43 estudiantes desparecidos de Ayotnizinapa, sin embargo no hay campaña ni nacional ni a nivel internacional que les de luz. Los medios no cubren estas noticias que son ya notas rojas que no tienen importancia. Ahí van las locas, les dicen a las mujeres aguerridas que salen a manifestar el repudio a esta violencia que va en auge y sin miras de desaparecer. Como puta ha sido tachada la periodista Lydia Cacho que también sufrió tortura y violencia sexual por parte del gobierno de México. Hace unos días la adolescente Yakuri Rubio fue declarada no culpable del homicidio de su
violador. Sin embargo la clase conservadora y religiosa en México la señalan como culpable de su violación y del asesinato. Le dicen puta.

 

En Guatemala manifestaciones masivas por el alto a la corrupción pero ni una sola por el alto a los feminicidios que ya tiene un número galán de víctimas que terminan siendo casos guardados en los archivos muertos del Ministerio Público.

 

Las niñas, adolescentes y mujeres migrantes que viajan sin documentos, en todas las fronteras del mundo son la carnada, las abusan una y otra vez y no hay forma de denunciarlo porque de las categorías en las que se etiquetan los seres humanos, los Derechos Humanos y las vidas de ellas no
cuentan.

 

¿Cuántos de nosotros hemos escuchado la expresión, "eso le pasó por puta"? ¿Cuántos la hemos repetido?

 

Y mi pregunta es, ¿qué sucedería si las putas fueran nuestras? Es decir si las víctimas de violencia sexual fueran nuestras hermanas, amigas, hijas, cuñadas, compañeras de trabajo, madres. ¿Seguiríamos descalificándolas y con esto restarle culpabilidad al agresor? ¿Y si el agresor fuera nuestro hermano, papá, amigo, cuñado, abuelo, compañero de trabajo? ¿Solaparíamos la agresión? ¿Por qué no actuamos ya? ¿Por qué tiene que haber un lazo de sangre o afectivo para enterarnos de que la violación es un delito y tiene que ser castigado? ¿Por qué lo que hacen desconocidos, lo que les sucede a desconocidas no nos indigna igual?

 

Anoche me acosté pensando en el contexto sociopolítico y cultural que tiene la palabra puta. Más allá del contexto sexual que es el obvio. Por ahí leía una frase que decía: "las mujeres decidimos cuándo, dónde y por dónde." ¿Por qué los hombres no son capaces de respetarlo?

 

@ilkaolivacorado.

Mayo 25 de 2015.

Estados Unidos.

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Asistimos, manifiestamente, a una época de una magnifica vitalidad en el conocimiento. Y entre las expresiones más recientes y sólidas se encuentra la neurobiología de las plantas. Un capítulo refrescante de la complejidad misma de la vida.

 

Parte de la vitalidad del conocimiento que tiene lugar actualmente en la ciencia de punta es el permanente nacimiento de nuevas ciencias y disciplinas. Pues bien, lo que ayer se llamaba botánica hoy se denomina biología molecular. Y más exactamente, en relación con el estudio de las plantas, ha surgido no hace más de dos décadas, la neurobiología de las plantas. La punta de esta área del conocimiento se sitúa en Italia.


Los estudios sobre neurobiología han sido determinantes para comprender el funcionamiento del cerebro y, más allá aún, las relaciones entre mente y cerebro, y entre mente y cuerpo. Sin embargo, hasta la fecha, el foco principal se había concentrado en los seres humanos y en algunas especies animales.


Las plantas son seres vivos que piensan, huelen, sienten, comen, digieren, se reproducen, ven y recuerdan, a pesar de carecer de esqueleto, cerebro, estómago, aparato digestivo, ojos o nariz, por ejemplo. La organización de las plantas es modular; a la manera de múltiples centros de control, distribuidos desde las puntas de las raíces, pasando por las raíces mismas, el tallo, las ramas y las hojas. Si se prefiere, las plantas son humanos con la cabeza metida en la tierra y los pies y manos hacia el aire.
Estudios recientes coinciden en señalar, sin ambigüedades, que las plantas tienen más de cinco sentidos —por lo menos más de quince—, que sienten, son inteligentes y piensan. Exactamente como los seres humanos, o mejor aún. La única "dificultad" que tienen las plantas, en general, es que son lentas. Específicamente, comparadas con los humanos y los animales, son demasiado lentas. Y, sin embargo, se mueven, actúan, entienden el entorno, lo modifican en provecho propio.


La anatomía y la fisiología de las plantas son fascinantes, tanto que, en numerosas ocasiones, algunos de los descubrimientos biológicos más importantes han tenido lugar a raíz del trabajo e investigación con plantas, antes que con animales. Desde Mendel hasta B. McClintock o R. Jorgensen, por ejemplo. Solo que la comunidad científica se ha demorado —siempre— en reconocer la valía de los estudios sobre botánica y ocasionalmente sólo lo ha hecho cuando las mismas investigaciones se han llevado a cabo sobre la célula animal y procesos con animales.


Las plantas procesan información, pero lo hacen de forma distribuida, paralela y no–local, a diferencia de los animales, incluidos los humanos. La organización modular de las plantas permite un descubrimiento fantástico, a saber: una planta no es un individuo; mejor aún, es una colonia, y su inteligencia es exactamente inteligencia de enjambre (a la manera de los insectos sociales, las bandadas de aves o las escuelas de peces, por ejemplo). Para la comprensión de la complejidad de la vida, el procesamiento de información y la trama de los sistemas vivos, estos descubrimientos marcan una verdadera inflexión.
En verdad, las plantas poseen procesos fisiológicos que arrojan nuevas y refrescantes luces sobre el conjunto de los seres vivos en el planeta. Así, por ejemplo, la célula de las plantas y de los animales son exactamente iguales con una salvedad puntual: las plantas poseen, además, cloroplasto, y es ese factor el que hace posible la vida en el planeta.


En efecto, las plantas producen componentes biológicos orgánicos volátiles (BVOCs, en inglés), encargados de destruir y producir moléculas permanentemente en la atmósfera. De manera puntual, controlan y regulan el balance de oxígeno en la atmósfera, de suerte que nunca baje del 18% o suba del 22%, pues, en un caso, el planeta se congelaría y, en el otro, el oxígeno se haría combustible. La fotosíntesis es la expresión epidérmica de la importancia de las plantas para el sostenimiento de la vida en el plantea.


El fenómeno es apasionante. De la pregunta clásica originada en los griegos acerca de lo específica y distintivamente humano, hemos pasado al descubrimiento, gradual, de que algunos atributos que se creyeron siempre propios de los humanos son compartidos con las diferentes escalas de los animales. Hasta llegar, ahora, a las plantas. El punto crucial, sin duda, lo constituye el problema de la mente y la conciencia. Pues bien, también las plantas saben, aprenden, recuerdan, son conscientes y son inteligentes. La diferencia estriba en los tiempos, ritmos y pasos lentos del "reino" vegetal.


De manera atávica, se ha considerado que las cucarachas constituyen un ejemplo conspicuo de resiliencia de la vida. Los ejemplos típicos son su capacidad de supervivencia ante explosiones o bombas atómicas (Hroshima, Nagasiaki, Chernobil). Pues bien, lo cierto es que al lado de las cucarachas, las plantas constituyen otro ejemplo de robustez y resiliencia de la vida. O como lo sostiene algún autor, de antifragilidad de la vida. Es decir, la capacidad para aprovechar circunstancias negativas y convertirlas en oportunidades de desarrollo y adaptación.


Asistimos, manifiestamente, a una época de una magnifica vitalidad en el conocimiento. Y entre las expresiones más recientes y sólidas se encuentra la neurobiología de las plantas. Un capítulo refrescante de la complejidad misma de la vida. Hasta el punto de que toda la cadena de la vida depende absolutamente de las plantas, esto es, de su inteligencia, aprendizajes y adaptación. Lo demás es la imagen inflada de los humanos sobre sí mismos y, con ellos, en un nivel inferior de los animales.


Dos estudios puntuales sobre neurobiología de las plantas son: What a Plant Knows. A Field Guide to the Senses of Your Garden and Beyond, de D. Chamowitz (2013), y Brilliant Green. The Surprising History and Scienc of Plants Intelligence, de S. Mancuso y A. Viola (2015). Sin embargo, son cada vez crecientes los trabajos en esta dirección, para no mencionar la Society for Plant Neurobiology, creada en el 2005 (www.plantbehavior.org). Sí, la lingua franca de la ciencia es el inglés.

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Domingo, 24 Mayo 2015 06:39

"A mí no me atemorizan"

Ni un paso atrás. Dilma Rousseff aseguró que, a pesar de las presiones de las derechas económica, mediática y partidaria (ésta llegó a desvariar con un impeachment), mantendrá en vigor la actual legislación petrolera, promulgada en 2010 y conocida como "de participación", con Petrobras como principal empresa en la explotación de los megacampos tan codiciados por las compañías norteamericanas.


Dilma descartó, en esta entrevista exclusiva a Página/12, retroceder al modelo de concesiones instituido en los '90, durante el gobierno de Fernando Henrique Cardoso, actual jefe de la oposición. Desde el 27 de octubre de 2014, un día después de haber sido electa para un segundo mandato, Rousseff soporta presiones para derogar el régimen de participación y anular la norma que obliga a Petrobras a comprar plataformas, buques y equipamientos fabricados en Brasil.


Es posible que los participantes en el complot para derretir a Dilma y allanar el camino hacia una privatización blanca de Petrobras tengan influencia sobre el juez de provincia a cargo del proceso por corrupción conocido como "petrolão" por el que fueron presos varios ex ejecutivos de la petrolera, de empresas constructores y políticos.


–Presidenta, ¿se puede decir que es cero el riesgo de que Brasil vuelva al modelo de concesión?


(Mira fijo al cronista, hace una pausa y dice) –Yo creo que el riesgo no es cero. Yo le digo que mientras yo esté en la presidencia (el riesgo) es de menos mil de que se vuelva a la concesión. El modelo de participación se basa en las mejores prácticas internacionales, en todos los países donde se sabía que había mucho petróleo y de buena calidad, como en Noruega, rige ese modelo. Y en Brasil sabíamos que había mucho petróleo en el pre-sal (aguas profundas). Aquel que suponga que este modelo de participación es ideológico (argumento citado por la oposición) está equivocado. El modelo de participación es la mejor forma de defender los intereses económicos de la población de este país, es ella la dueña de sus riquezas naturales, en especial del petróleo, que con esta ley es del Estado. En cambio en el modelo de concesión (de los '90), el dueño del petróleo es quien lo descubre, y si lo descubre una compañía privada, ella es la titular.


Tempestad que no fue


Anochece en Brasilia. La presidenta nos invita a recorrer el Palacio Alvorada, de columnas blancas y largas como cuello de garzas, desde donde se ve la piscina de agua tan quieta que parece un vidrio celeste. "Casi nunca me puedo dar un baño porque tengo demasiadas obligaciones", comenta al pasar Rousseff el viernes, cerrando una semana relativamente calma si se toma como barómetro los remezones de los últimos meses en que el grupo de medios privado Globo puso toda su capacidad de persuasión a favor del impeachment, teniendo como aliado al senador socialdemócrata Aécio Neves, candidato derrotado en las presidenciales del año pasado.


La conjura creció hasta abril pasado con dos movilizaciones de cientos de miles de personas, pero, a partir de allí, los inconformes comenzaron a dividirse. Y Neves sufrió varias derrotas en su partido, la peor de todas ocurrida la semana pasada cuando un asesor letrado recomendó archivar, por ahora, el pedido de juicio político. "A mí no me atemorizan, yo puedo responder por mis actos, tengo claro cuáles son mis actos", sostiene Dilma, mientras pasamos por la hermosa biblioteca dominada por un tapiz con mujeres y guitarras del pintor modernista Emiliano Di Cavalcanti.


Deshielo con Obama


En septiembre de 2013, al saber que la NSA había robado informaciones de su gobierno y de Petrobras, Dilma se plantó ante Barack Obama: le exigió explicaciones sobre las operaciones de la agencia y rechazó un convite para realizar una visita de Estado a Washington. El hielo entre Brasilia y Washington sólo se rompería en abril de este año, durante la Cumbre de las Américas de Panamá, cuando los mandatarios dejaron atrás sus divergencias y acordaron volver a encontrarse dentro de un mes en la Casa Blanca.


–¿Usted quedó conforme con las explicaciones de Obama sobre las maniobras de la NSA?


–La NSA investigó de forma ilegal sobre Petrobras y sobre el gobierno brasileño... con el pretexto de que lo hacía debido a la amenaza terrorista después de los ataques del 11 de septiembre 2001. Luego se supo que también ocurrió algo parecido con el gobierno de Alemania, gobierno junto al cual hicimos una presentación en la ONU. Frente a esas circunstancias el presidente Obama adoptó varias resoluciones, entre ellas la que determinó que no corresponde espiar países amigos. Ellos (Estados Unidos) nos dijeron que a partir de entonces nunca más ocurrió aquello (rastrillaje ilegal contra Brasil).


–Entonces ese asunto está concluido.


–Para nosotros está concluido... creo que el gobierno de Obama tomó las medidas pertinentes dentro de sus atribuciones. Es esa nuestra convicción.


–¿Es constructivo el acercamiento entre Washington y La Habana iniciado en Panamá hace un mes?


–Para mí fue una de las grandes iniciativas tomadas en los últimos años, primero porque cierra la Guerra Fría en nuestro continente. Queremos que esto se profundice y se termine el embargo contra Cuba, algo que no depende del Poder Ejecutivo norteamericano, sino del Congreso norteamericano. Brasil financió el mayor puerto de aguas profundas de Cuba, el de Mariel (inaugurado por Dilma y Raúl Castro en 2014). La oposición brasileña era completamente cáustica a ese financiamiento del Bndes (Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social) .


–Por tanto la política del Bndes fue correcta pese a las críticas de la derecha.


–Esa política no fue del Bndes, fue del gobierno brasileño; el Bndes es un banco controlado 100 por ciento por el gobierno. Nosotros consideramos que el proceso de relaciones democráticas en Cuba pasa por apostar por la apertura, pasa por apostar por la inversión. Y pasa por apostar por la apertura de la relación comercial entre EE.UU. y Cuba. El embargo no lleva a nada, después de más de medio siglo no llevó a nada.


Creo que Estados Unidos dio un paso extremadamente feliz, estratégico, para América latina. Y digo más, creo que el presidente Obama dio ese paso con mucho coraje y creo que esto no vuelve atrás, la rueda de la historia no retrocede, creo que ahora van a haber inversiones en Cuba.


Cuba es un país especial para nosotros, latinoamericanos, y sé que para los mexicanos más aún. Ahora bien todo esto que pasó entre Estados Unidos y Cuba no fue sólo por mérito de ellos, en este sentido me gustaría hablar un poco del papa Francisco, ¿puedo hacerlo?


–Por supuesto.


–Quiero decir que el papa Francisco tuvo un papel fundamental, porque además de ser el jefe de la Iglesia Católica Apostólica Romana, él fue alguien con el discernimiento necesario para percibir que si había algo importante para los pueblos de este hemisferio, para el de Cuba en especial, era esa reanudación de las relaciones.


China y México


La semana pasada el gobierno chino anunció un respaldo de entre 7000 y 10.000 millones de dólares para que la petrolera estatal cuente con recursos con los que financiar sus proyectos de infraestructura, especialmente los destinados a las cuencas del pre-sal, de donde ya se extraen 800 mil barriles diarios, algo que sorprendió hasta a los optimistas, pues no es sencillo succionar crudo alojado a más de 5000 metros de profundidad.


"Nosotros le asignamos un papel estratégico a Petrobras, ella tiene algo que nadie tiene, que es conocer como pocos la cuenca sedimentada continental brasileña. Eso es algo que nadie podrá quitarle a Petrobras, puede venir quien quiera a competir con ella", puntualiza Dilma.


"Petrobras es una gran empresa... recientemente pasó por un proceso de investigación judicial, pero hay que tener en cuenta que Petrobras cuenta con 90.000 empleados... y sólo cuatro funcionarios están en estos momentos bajo acusación de una probable caso corrupción. Pero este proceso no impidió que Petrobras haya ganado en Houston un premio que es una especie de Oscar a las empresas de gas y petróleo", refuerza la mandataria que mañana inicia su primera visita de Estado a México.
Desde la Cumbre de las Américas de 2005, en Mar del Plata, creció el distanciamiento entre México y parte de Sudamérica debido al apoyo dado por Vicente Fox al ALCA, proyecto rechazado de plano por la troika que formaban Hugo Chávez, Néstor Kirchner y Lula.


–¿Su viaje es el reencuentro entre Brasil y México?


–Creo que mi viaje abre un nuevo capítulo en nuestras relaciones. Cuando recibí al presidente Enrique Peña Nieto, él vino poco después de ser electo, coincidimos en que para Brasil era fundamental aproximarse a México y para México era fundamental aproximarse a Brasil. Y que era fundamental para toda nuestra región que esto ocurriera. Estoy convencida de que los dos países se beneficiarán en lo económico y comercial, y creo que el acuerdo automotor en vigor ha sido un paso importante. Ese acuerdo muestra cuál es el camino a seguir, y que es posible firmar otros acuerdos. Tengo la convicción de que esta conveniencia es mutua y creo que el presidente Peña Nieto opina lo mismo.


Hay personas que consideran que las economías de Brasil y México compiten entre sí, yo creo que ésa es una visión equivocada, nuestras economías son complementarias. Nuestros países representan los dos mayores mercados de América latina, y es importante que México puede hacer más inversiones en Brasil, y viceversa. Nosotros somos el segundo destino de inversiones directas mexicanas, sólo nos supera Estados Unidos, esto quiere decir que ya hay una rueda que está girando y esto favorece la integración.


Me alegró saber de que la empresa brasileña Braskem formará una sociedad con la mexicana Idesa para crear un polo petroquímico. Considero que nuestros países están en condiciones de hacer acuerdos a partir de la complementariedad de la cadena productiva, producir una parte acá y otra allá. Esto puede ocurir en la industria naval, en la cadena de gas y petróleo, donde México tiene Pemex y Brasil tiene a Petrobras, que son empresas que tienen modelos regulatorios similares.


–¿Podemos hablar entonces de un vínculo sólido?, ¿surge el eje mariachi-bossa nova?

 


–No, mejor vamos a llamarlo eje tequila y caipirinha (riendo).


–¿Es posible un acuerdo Pemex-Petrobras?


–Yo siempre considero que es posible, y ya hubo un acuerdo en 2005 que está en vigor, que es el Convenio General de Colaboración Científica, Técnica y de Entrenamiento. Petrobras es una empresa con acciones cotizadas en las bolsas de valores (Nueva York y San Pablo) y Pemex está adoptando un marco regulatorio similar. Podemos actuar en el plano de las inversiones, en la cadena de proveedores, donde nosotros podemos participar porque en Brasil tenemos astilleros.

–¿Pemex podría explotar petróleo en Brasil?


–Claro que puede. Puede Pemex al igual que cualquier otra empresa extranjera.
–¿Brasil está interesado en ello?


–Lógico, no tenga dudas de que es así. Creo que esto también será conveniente para Petrobras porque Petrobras cuenta con tecnología de exploración en aguas ultraprofundas.

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Irlanda se ha convertido en el primer país del mundo que aprueba por votación popular el matrimonio entre personas del mismo sexo. Pasadas las ocho de la tarde (hora peninsular española) concluyó el recuento: el sí ha obtenido un 62% de los votos en el referéndum celebrado el viernes, frente a un 37% del no. El número de papeletas con el sí (1.2 millones) casi duplica a las del no. la participación ha sido de un 60,5%.


Los primeros datos del recuento de votos, iniciado a las diez de la mañana del sábado (hora peninsular española), apuntaban ya a una victoria del sí en el referéndum sobre la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo en Irlanda. El ministro de Igualdad, Aodhán O'Ríordáin, ha avanzado ha declarado esta mañana: "Creo que está ganado. He visto urnas abiertas, de áreas medias que no tienen por qué ser necesariamente liberales, y están rotundamente votando sí".


O'Ríordáin ha sido el primero de una serie de diputados que, desde sus correspondientes circunscripciones electorales, han repetido el mismo mensaje: que todo indica que el sí, tal como estaba previsto, va a ganar. Incluso uno de los principales actores de la campaña por el no ha admitido que es muy probable que suceda. "Todo el mundo parece estar prediciendo un sí, y ese parece ser el caso por el momento. Es decepcionante", ha declarado John Murray, del católico Instituto Iona.
Se trata de todo un acontecimiento histórico para un país, fuertemente católico, en el que la homosexualidad era ilegal y se pagaba con penas de cárcel hasta 1993.


Todos los partidos políticos han pedido el voto por el sí, igual que los principales periódicos. Todas las encuestas publicadas antes del viernes, día de la votación, indicaban una victoria del sí por un cómodo margen. Pero nadie descartaba un estrechamiento del margen debido al voto del llamado "no tímido", el de aquellos ciudadanos que, en el contexto de una campaña mucho más visible del sí, podrían ocultar su voluntad de que se mantenga el statu quo.


La participación parece haber sido alta, mucho mas que en otros referendos celebrados en el país. Al cierre de los colegios electorales a las once de la noche (hora peninsular española), la cadena pública RTE estimó que la participación podría situarse entre el 50 y el 60%. La alta afluencia a las urnas da una idea del interés que ha suscitado en este país, aún mayoritariamente católico, la propuesta de legalización del matrimonio homosexual planteada por el Gobierno de Dublín, de coalición entre conservadores y laboristas.


Algo más de 3,2 millones de irlandeses mayores de edad se habían registrado para votar. Debían responder, marcando la casilla del sí o la del no, si la Constitución irlandesa debe cambiarse para incluir la siguiente frase: "Pueden contraer matrimonio de acuerdo con la ley dos personas sin distinción de su sexo". Había otra cuestión que se sometía al voto popular: si se reduce o no el límite de edad legal (de 35 a 21 años) para poder ser candidato a presidente. El recuento ha empezado por las papeletas del matrimonio entre personas del mismo sexo.


La movilización de los jóvenes urbanos habría sido un factor clave en la victoria del sí. En Dublín, en cuya área metropolitana vive casi un tercio de los 4,5 habitantes del país, se calcula que la participación puede haber llegado al 65%. Y en Cork, la segunda mayor ciudad, al 60%. Hasta 60.000 personas se registraron para votar en los últimos meses, muchas de ellas irlandeses residentes por todo el mundo que no querían perderse un momento histórico. No era posible el voto por correo, y podían votar a todos los irlandeses que hubieran emigrado de su país hace menos de 18 meses.


En la capital, el triunfo del sí puede ser rotundo. En el distrito oeste, con un 13% de votos escrutados, un 73% de los ciudadanos se han mostrado a favor. Este porcentaje es del 70% en el centro oeste y de entre el 60 y el 65%. En el centro-norte, el sí alcanzaría un 70%, según las mejores perspectivas. "Parece que esta cuestión ha tocado un nervio en los irlandeses y me siento orgulloso de ser un ciudadano de este país", ha aseverado el ministro.


Irlanda se suma finalmente a la tendencia global de extender el derecho a contraer matrimonio a las personas gais. Las bodas entre personas del mismo sexo son legales en 19 países de todo el mundo, en todo su territorio. Además, dicho derecho se reconoce en parte del territorio de Estados Unidos, México y Reino Unido (el matrimonio gay sigue siendo ilegal en Irlanda del Norte, una de las cuatro naciones que lo componen).


Dos motivos convierten el caso irlandés en especial. El primero es que aquí son los ciudadanos con sus votos quienes deciden sobre el tema, dado que la Constitución del país solo se puede modificar por referéndum.


El segundo motivo es de carácter histórico: el país, en el que hasta hace poco la Iglesia Católica tenía un importante peso en la política, fue uno de los últimos del mundo occidental en que la homosexualidad constituía un delito castigado con penas de cárcel. No fue hasta 1993 que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos declaró ilegal la legislación hasta entonces vigente, heredada de la vecina Inglaterra. El divorcio se legalizó en 1995, los anticonceptivos en 1985, y el aborto sigue siendo ilegal incluso en el caso de violación.

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Viernes, 22 Mayo 2015 17:40

Educación para todo el mundo

Clausurado en Incheon (Corea del Sur) el Foro Mundial sobre Educación

Del 19 al 22 de mayo ha tenido lugar en la ciudad surcoreana el Foro Mundial sobre Educación. Su propuesta de "transformar vidas mediante la educación" está pasando desapercibida para los grandes medios; lo que conlleva que el evento pase desapercibido para la mayoría de la población.

A pesar de la relevancia mundial y del supuesto respaldo de todos los países al tema de la educación como estrategia para una sociedad global más justa y equitativa, el FME (WEF por sus siglas en inglés) no parece haber recibido la atención mediática necesaria.

Público y El País en España o El Espectador y El Tiempo en Colombia, entre otros muchos en el mundo, han ignorado el evento como noticia (El País sí publicó, el jueves 21 de mayo, una columna de opinión de la responsable en España de la Campaña Mundial por la Educación). Parece que hay temas más importantes como la despedida de Xavi, la continuidad de Ancelotti o el estreno de alguna nueva película (producción de Hollywood, por supuesto).

Recuerden que el 22 de mayo es el Día Mundial de la Biodiversidad, y así lo plantearan los medios. Pero para cuidar el planeta hace falta la educación de los seres vivos que más lo perjudican. Por eso es llamativo que el Foro no esté ocupando las portadas de los periódicos y las televisiones de todo el mundo.

Que la educación es un valor fundamental para la transformación social no se le escapa a nadie. Pero parece ser que para los medios su importancia es secundaria frente a otras realidades más mediáticas.

Este año se deberían cumplir dos grandes retos: los Objetivos de Desarrollo del Milenio y las seis metas de la Educación para Todos. Si en la Asamblea General de Naciones Unidas de Nueva York en 2000 se fijaban los retos del Milenio, ese año, en el Foro Mundial sobre la Educación de Dakar, se adquiría el compromiso de lograr las seis metas de la Educación para Todos.

Pese a que sobre el papel el compromiso es innegable, a la hora de llevarlo a la práctica su eficacia se diluye y pierden fuerza muchas de las iniciativas. A veces por falta de medios y en otras ocasiones por los obstáculos, sobre todo económicos y mercantiles, que hay por el camino. Ninguno de los objetivos se ha cumplido plenamente, y la dilación en su puesta en marcha obliga a retomar nuevas propuestas para el futuro cercano.

Educación básica de calidad para la infancia, la juventud y la edad adulta en 2015 fueron la base de las seis metas acordadas en la capital senegalesa por ciento sesenta y cuatro gobiernos de otros tantos países con el respaldo de la sociedad civil, el sector privado y los organismos internacionales de desarrollo como Unesco y Unicef.

Este objetivo surgió diez años antes, en 1990, en Jomtien (Tailandia) a partir de la creación del movimiento Educación para Todos. Entonces, delegadas y delegados del mundo firmaron la Declaración sobre Educación para Todos. Suponía un compromiso de relevancia histórica al pretender "satisfacer las necesidades básicas de aprendizaje de todos", a través de lograr la universalización de la enseñanza primaria, lo que conllevaría la drástica reducción del analfabetismo.

Al haber fracasado en el intento, se proponen ahora una serie de tareas para una educación global más allá de 2015. Lo que se pretende es alcanzar "la educación que queremos" en 2030 planteando nuevas-viejas metas que alcancen lo no conseguido hasta hoy.

Los cinco temas principales del WEF en esta edición han sido el derecho a la educación, la equidad, la integración, la calidad y el aprendizaje a lo largo de toda la vida. Porque, según reconoce la propia Unicef, el programa de la Educación para Todos sigue siendo una quimera, aunque irrenunciable. Tal como recoge el informe de seguimiento de la Unesco de 2015, todavía hay 57 millones de niños de primaria y 63 millones de adolescentes que están fuera de la escuela, y el número de analfabetos adultos alcanza los 781 millones. El propio documento estima que serían necesarios 22.000 millones de dólares adicionales al año para garantizar la educación preescolar, primaria y secundaria inferior en 2030.

Los esfuerzos de la Unesco, promotora del foro con el auspicio de Unicef, el Pnud, la Unhcr, ONU Mujeres, Unfpa y el Banco Mundial, irán encaminados a que "los programas educativos posteriores a 2015 deberían basarse en una perspectiva de aprendizaje a lo largo de toda la vida que abarque a todo el sector y aborde las cuestiones de acceso, resultados, equidad y calidad de la enseñanza para todos –niños, jóvenes y adultos- desde la atención y educación de la primera infancia hasta la enseñanza superior y el aprendizaje de adultos, en contextos educativos formales, no formales e informales."

Como resultado del encuentro se ha aprobado la Declaración de Incheon, en la que se reconoce "el papel central de las y los docentes y de la participación de la sociedad civil, y además asume compromisos con el financiamiento público del derecho a humano a la educación."

Alguna de las declaraciones hechas por personas responsables de las organizaciones convocantes son tan rimbombantes como siempre, pero no por ello resultan menos ciertas y pertinentes:


"La educación se ocupa de empoderar a las personas para que puedan decidir acerca de su propio destino. Por eso la posibilidad de recibir educación es decisiva para el desarrollo humano, porque de lo que se trata es de ampliar las opciones y las libertades de la gente".

Helen Clark, administradora del Pnud.

"La educación no es únicamente una cuestión de aprendizaje; también tiene que ver con el empoderamiento de todas las personas, la construcción de sociedades pacíficas y la protección de nuestro planeta. Los programas de desarrollo futuros comienzan por la educación: es el primer paso en el sendero de la dignidad, de aquí a 2030".

Amina J. Mohammed, consejera especial del secretario general sobre la planificación del desarrollo después de 2015.
"Este foro constituye un símbolo de la determinación de la comunidad internacional de colocar firmemente a la educación en el eje de los programas futuros de desarrollo sostenible, porque la educación es un derecho humano fundamental y es el vector más poderoso de paz, integración e innovación. Tenemos una enorme responsabilidad con las nuevas generaciones, debemos cerrar las brechas intolerables en materia de acceso a la escolaridad, debemos convertir la educación en una vía hacia el empoderamiento y crear oportunidades para que todos puedan aprender a lo largo de toda la vida, porque esa es la única manera de permanecer en el lado correcto del cambio".

Irina Bokova, directora general de la Unesco.

"Desde la infancia hasta la edad adulta, todas las niñas y todas las mujeres tienen derecho a recibir una educación pertinente y de calidad, así como al aprendizaje a lo largo de toda la vida".


Phumzile Mlambo-Ngcuka, subsecretaria general y directora ejecutiva de ONU Mujeres.

Por su parte, los países de América Latina y el Caribe han manifestado su compromiso de realizar un "esfuerzo sin precedentes" para lograr los acuerdos surgidos del Foro Mundial sobre la Educación, puesto que la declaración final recoge las demandas de los grupos de la sociedad civil que conforman la Campaña Mundial por la Educación (CME) y la Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación (Clade), y también los contenidos más destacados de la declaración surgida del Foro de ONG realizado con anterioridad como preparación de la cumbre.

Esos compromisos incluyen defender una educación pública y gratuita de calidad, promover la formación y valorización docente, resaltar la importancia de la equidad y la inclusión, reconocer el valor de la de la sociedad civil y su participación en los procesos educativos y la realización del derecho humano a la educación.

¿Educación para todo el mundo?

Lo que hace falta es que se cumplan y apliquen los acuerdos. A ver si es verdad que se aborda el tema educativo como corresponde y que no se llega a 2030 pensando en preparar nuevos documentos y declaraciones para diez, quince o veinte años después.

Porque el momento es ahora.

Publicado en Cultura

Al final de su gestión al frente de la administración de la capital del país, el alcalde, Gustavo Petro, reflexiona y ve con satisfacción y confianza lo alcanzado hasta ahora. "Con seguridad en el futuro valorarán mucho más lo hecho por la Bogotá Humana", comenta. La oposición a su alcaldía la desató el intento por recuperar para la ciudad sectores fundamentales en una gestión en pro de los más necesitados, pese a lo cual, está seguro, sí es posible desprivatizar. El intento de sectores del poder, por sacarlo de escena, continuará, pretensión que será más evidente una vez deje el Palacio Liévano.

 

desde abajo –da–. Queda un poco más de seis meses de administración y podemos suponer que comienzan los balances; si usted quisiera destacar algo en particular de lo realizado bajo su administración, ¿qué le gustaría subrayar?
Gustavo Petro –GP–. Indudablemente que el balance hasta la fecha arroja una reducción de la pobreza a la mitad de lo recibido en 2011, y ese es uno de los grandes hechos y logros de la Bogotá Humana. Reducción en tres años, en términos no porcentuales, de medio millón de personas que abandonaron su condición de pobreza.

da. ¿En cuál indicador se basan para medir la pobreza?
GP. No la medimos por ingresos monetários, como procederia la política nacional, sino a través de necessidades básicas insatisfechas (NBI), como denomina las Naciones Unidas (ONU) la pobreza multidimensional, lo que valora mucho más lo realizado en Bogotá, ya que toma en cuenta variables como: la atención a la primera infancia, la salud, los niveles de educación, el hábitat, todas las políticas que tienen que ver con el Distrito.

da. ¿Cómo lograron desarrollar estas variables?
GP. En primer lugar, a través de una enorme inversión de recursos públicos con destinación prioritaria para la inclusión social que, recuerde, era el primer eje del Plan de Desarrollo tal cual fue explicado a la ciudadanía en la campaña electoral. Varios aspectos por resaltar: la política de atención a la primera infancia, la política educativa, que literalmente duplicó el presupuesto de los recursos propios del Distrito (enmarcada hacia la jornada única con el cumplimiento de la meta) y el fortalecimiento de la educación superior, que en cierta forma es la deuda que queda; la construcción del modelo preventivo de salud –casi seis mil profesionales del área pagos por el Distrito han recorrido permanentemente los barrios populares atendiendo de manera recurrente, no episódica, ochocientas mil familias–, logrando como resultado la reducción de la tasa de mortalidad infantil en un dígito, cosa que no había sucedido en la ciudad nunca antes, y el número de niños que mueren por causas derivadas del hambre en cero, logro que contrasta radicalmente con estadísticas como las de la Guajira; y como un elemento también fundamental la inclusión de nuestros vulnerados: poblaciones LGTBI –que tuvieron poder real en la ciudad–, los habitantes de la calle –que lograron un tratamiento específico y muy diferencial al que la historia de Bogotá les había dado–, poblaciones con extrema vulnerabilidad como trabajadoras sexuales o, incluso, grupos de mujeres víctimas de la violencia.

 

Comunicación y neoliberalismo; transporte y movilidad

 

da. Pero de su gestión los grandes medios de comunicación repiten sin descanso que es un fracaso...
GP. Estos logros no son valorados por la agenda oficial de los medios de comunicación dado que, en primer lugar, no quieren irradiar al resto del país lo que significa que una administración local logre reducir en tres años la mitad de la pobreza, cuando el resto de las regiones en Colombia tienen niveles muchísimos más grandes que los que se encuentran en la ciudad de Bogotá y, por otro lado, porque las políticas concretas que nos ayudaron a lograr este resultado chocan con el modelo neoliberal imperante en el país: desprivatizar el servicio del agua, mirarla como un derecho, desprivatizar el servicio de aseo, reducir los precios reales de las tarifas del transporte, crear el subsidio al transporte para personas de bajos recursos –que ya llega a 300.000 beneficiarios–, hacer un énfasis en la educación pública, son todas políticas antineoliberales.

da. Existe una reiteración por parte de esos mismos medios de que la ciudad cayó en el caos total, que el transporte cada día es peor.
GP. Paradoja y manipulación pues es allí, en el transporte y la movilidad, es donde podemos destacar otro gran logro de esta administración.

En el terreno de la movilidad la ciudad experimenta un cambio de paradigma, no acorde con la visión tradicional de la movilidad del siglo XX, que desde la visión impuesta por los Estados Unidos pretende resolver este problema a través de garantizar vías para que los carros logren mayor velocidad. Un error evidente y estruendoso. (ver recuadro, El espejismo)

da. Pero es evidente el problema de movilidad que persiste pese a todo lo que han realizado, ¿cómo resolver este problema?
GP. Sí, somos conscientes de tal realidad, y para ello nos planteamos algo que nos parece fundamental: dejar el bus como supuesta solución para el transporte público masivo –que es necesario y seguirá existiendo por mucho tiempo, pero el bus siempre subsidiario y complementario de formas más poderosas de movilidad– y priorizar el transporte férreo, impulsado con energía eléctrica, no contaminante, y supremamente más barata que el petróleo.
Bogotá es una ciudad de tradición férrea, que siguiendo el modelo de los Estados Unidos, y a los importadores de vehículos, decidió destruir sus tranvías en la época del fascismo en el 52, quedando sometida al diesel y el petróleo que, como todos sabemos, es la principal causa del calentamiento global y por tanto del cambio climático, principal problema de la humanidad hoy por hoy.

da. Una ciudad como Bogotá requiere más que trenes, necesita una intervención múltiple.
GP. Sí, de acuerdo. Hemos dejado el heredado sistema unimodal de buses para pasar a un sistema multimodal.

da. ¿Qué podemos entender por éste y cómo lo están operando?
GP. Estamos invirtiendo la pirámide de las prioridades: colocamos en primer lugar al peatón, y lo primero que hicimos fue peatonalizar la calle con más peatones que teníamos, la séptima, más otras peatonalizaciones en proceso de extensión; en segundo lugar la bicicleta, que es el medio sostenible de mayor fama en el mundo y que en el caso de Bogotá ha duplicado su uso en los tres años que llevamos de gobierno –y aun aspiramos en este semestre a darle un mayor impulso cuando acabemos la construcción de 108 kilómetros de bicicarriles adicionales; dejamos, además, la competencia que existía entre el ciclista y el peatón por el derecho al anden, y ahora las ciclorutas están diseñadas quitándole espacio al carro pues el auge de la bicicleta es absolutamente fundamental dentro de una movilidad humana. Bogotá es hoy la ciudad de mayor uso de la bicicleta y de viajes cotidianos de bicicleta de América Latina.

En tercer lugar o prioridad, darle una intermodalidad al transporte público de buses, logramos, ya es un hecho, nos costó mucho trabajo, un esfuerzo financiero enorme de casi un billón y medio de pesos, la integración del transporte público: el SITP que abaratará aún más las condiciones de transporte en la ciudad.

da. En este panorama y proyección mucha gente se pregunta si algún día el metro será realidad, ¿qué nos puede indicar sobre este aspecto?
GP. En el tema de saltar la intermodalidad con el modo férreo, la ciudad, a pesar de la oposición del Concejo y de la inercia de mantenernos bajo el modo único de bus, logró completar todos los estudios de la primera línea del Metro y de cuatro líneas férreas de tranvía, tres de ellas de escala regional que son más poderosas que las troncales de buses de Transmilenio y que en conjunto representan una red férrea de transporte público urbano de carácter masivo que le daría la capacidad y el poder suficiente, ya no solamente para tener buses de alta velocidad como es el BRT (o el bus rojo), sino comodidad, es decir, podrá pasar al estándar de 4 pasajeros por metro cuadrado que no se logra si no montamos el modo férreo.

da. Ese es un cambio sustancial para la ciudad, ¿por qué no lo difunden con suficiencia desde el Palacio Liévano?
GP. Porque esto depende de decisiones nacionales. No hay nada en el Distrito adicional que haya que hacer, todo se hizo, incluso sacrificamos una parte de la inversión para ahorrar, para aportar en la construcción de la primera línea del metro, pero en la nación se están moviendo tendencias diferentes, algunas contrarias a la aprobación del inicio de un modelo férreo en el gobierno de Petro, otras que, sobre todo con la primera línea del metro, hacen un cálculo financiero, errado en mi opinión, por la caída del precio del petróleo y la caída de la capacidad de inversión del gobierno nacional, opiniones que tienden a sacrificar el proyecto metro, y otras voces que, como la del Vicepresidente, que no dice ni pío por el metro, pero sí quiere autopistas de segundo nivel, las mismas que están destruyendo en todo el mundo porque son absolutamente ineficaces. Falta la voz del Presidente, para que empiece la construcción del modo férreo urbano en la ciudad.

Estos son los dos grandes balances, dos grandes frentes: el social y de infraestructura que también es social en la medida en que priorizamos peatones, bicicletas y transporte público masivo de alta capacidad.

da. En relación al transporte férreo, se habló al comienzo de su alcaldía del tren de cercanías para la conexión Bogotá-Faca, ¿avanzó en este propósito?
GP. Esos son los tranvías que mencioné. Están todos los estudios terminados, la financiación, que es de iniciativa privada, está lista. Esta línea férrea tendrá estaciones cada 500 metros, desde la estación de la Sabana hasta Facatativá, como la que va hasta Soacha. Requerimos algún recurso nacional en el área cundinamarquesa, pero llevamos ya desde el mes de octubre con los proyectos presentados esperando que el gobierno nacional se decida, y cada semana que pasa es lamentable porque esto es como decir troncales de Transmilenio, de la capacidad casi de la Caracas, y hay cuatro planteados, con financiación privada, es decir, sin mayor utilización del recurso público, con tarifas técnicas que permiten una tarifa-pasajero similar a la que hoy tenemos, dándole mayor capacidad al transporte al interior de la ciudad, y con articulación hacia la región, que nunca ha tenido un mismo modo de transporte, que podría llevarnos a las principales ciudades de la sabana. La verdad es que la demora del gobierno nacional en este tema es lamentable.

da. El precio de la vivienda sigue creciendo en Bogotá, a un ritmo exorbitante, hasta el punto que algunos hablan de un poder inmobiliario más allá de la norma que permitió el proceso de redensificación, ¿es posible hacer algo desde la administración para intentar incidir en el precio del suelo?
GP. Hay quienes piensan el suelo en dos dimensiones: ancho y largo, es la manera de ver el suelo en el siglo XIX, y es la que está en el Ministerio de Vivienda. Cuando miden el suelo así, los que piensan que la única manera de construir más viviendas es expandiendo y, por tanto, depredando el territorio, con una consecuencia y es que segrega social y territorialmente de una manera absurda: la prueba de esto está en Soacha.

Cuando uno mira el suelo en tres dimensiones, es decir, que puede crearse suelo en altura, que es como una ciudad del siglo XXI debe plantearse el tema de la tierra, entonces da paso a una palabra: aumentar la edificabilidad en el mismo terreno.

El Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de la Bogotá Humana planteó aumentar la edificabilidad en el centro ampliado –que son once mil hectáreas, la tercera parte de la ciudad y la más central–, lo que traía como consecuencia, conjuntamente con las cargas en el proceso productivo, que no afectaban al constructor, en la medida en que compensaba en altura lo que tuviera que entregar en espacio público, produciendo una baja en los precios de la tierra. Durante los pocos días que tuvo vigencia el POT bajaron los precios de la tierra, como lo anunciaba la teoría de Ricardo en el siglo XIX. La suspensión del POT, contrario a lo que la prensa decía de las tesis del Ministro de Vivienda, produjo de nuevo la escala de crecimiento del precio del suelo y en varias áreas de la ciudad, no toda ella, en el estrato seis es donde se podría hablar ya de un exceso de construcción que empieza a gravitar en reducir precios, porque hay un exceso de oferta sobre demanda, en el resto de la ciudad eso no ocurre y la falta de normatividad para permitir altura provoca precisamente el alza del precio del suelo. La ausencia de cargas al constructor en espacio público lo que hace es elevarle al propietario del suelo el precio de la tierra, las rentas se van al propietario del suelo no al constructor y ese es un proceso dañino para Bogotá.

La realidad es que la ciudad tiene que modificar su POT, no solamente para conseguir la forma de financiación del metro, que allí estaban descritas, no solamente para adaptar la ciudad al cambio climático, que es fundamental, y varios de los pilares que incluso fueron estudiados en las mejores universidades del mundo estaban en ese POT, sino porque el incremento de edificabilidad en miles de hectáreas dentro de la ciudad permite bajar el precio del suelo de la tierra.

 

El reto universitario

 

da. Dijo usted al comienzo que uno de los grandes déficits en el Distrito es el de la educación superior. Todas las grandes ciudades tienen grandes universidades. En Bogotá, al mirar la Universidad Distrital, resalta que solo aparece cada vez que se presenta cierto tipo de escándalo: la contratación en Bosa, la violación de unas chicas en la sede la Macarena, etcétera, y a veces da la impresión que la Universidad ha sido como una hija huérfana de la administración central. Usted participó el año anterior en el proceso de levantamiento del paro decretado a propósito de una reforma inconsulta al interior de este centro de estudios, ¿cómo ve usted el problema de la Universidad Distrital y cómo considera que podría potenciarse la misma para que realmente sea un apoyo para el desarrollo nacional?
GP. Cuando usted suma las matrículas de las universidades públicas en la ciudad: la Pedagógica, la Nacional, la Distrital, Colegio de Cundinamarca y el Instituto Técnico Central, que es poco conocida pero que tiene la doble condición de colegio y universidad –y es el mejor colegio púbico de la ciudad, y uno entre los mejores del país–, cuando usted suma esto en los años, obtiene un mensaje alarmante: la matrícula en la universidad pública está disminuyendo. Y cuando compara eso con la pirámide demográfica de la ciudad, que envejece, pues pasamos de tener una mayoría de niños a tener ahora una mayoría de personas entre la juventud y la madurez, cambio demográfico que propicia que la demanda por educación superior sea mayor que nunca, pero la oferta para satisfacerla, en lugar de aumentar, disminuye.

da. ¿Cuál es el resultado de esta realidad para la ciudad?
GP. Pues que tenemos un poco de gente en universidades de garaje, de mentiras, y muchísimos miles de estudiantes que salen de onceavo grado a la calle. De más o menos 50.000 estudiantes graduados en un año, 35.000 se quedan sin Universidad. Un desafío inmenso para la ciudad, porque estas son las nuevas claves de la violencia o de la paz. Usted tiene toda la razón: si hago un cálculo a mano alzada: 35.000 estudiantes que se quedan sin estudio, y lo multiplico por 10 semestres, pues tenemos una universidad del tamaño de 350.000 que deberíamos tener dentro de 5 años.

No existe en Colombia una Universidad de 350.000 estudiantes, pero sí existe en el mundo. Este planteamiento debería ser ya un propósito del gobierno nacional, con ayuda del gobierno distrital, y hay unos elementos que nos podrían permitir entrar en ese camino, incluso lo he planteado yo mismo como presidente del Consejo Superior de la Universidad Distrital, que podría ser varias universidades públicas a la vez.

da. ¿Encuentra eco esa propuesta en la Distrital?
GP. No.

da. ¿Por qué?
GP. Porque la Distrital está cooptada por un grupo político oscuro, que la ha encapsulado, transformándola en un instrumento de capturas de rentas y de votos, un grupo que no ve los desarrollos que podría tener una universidad financiada por el Distrito en la ciudad de Bogotá. El paro que usted mencionó nos permitió tratar de hacer un cambio, hay una reforma, una discusión que avanzan entre los estamentos de la Universidad y que puede provocar un cambio de la rectoría con la ayuda del Ministerio de Educación y del Gobierno Nacional, que abrió un pequeño paréntesis del que no puede esperarse necesariamente la salida de ese marasmo, pero por lo menos nos permite la ampliación de la infraestructura como no lo habíamos podido hacer antes. Su resultado parcial: está a punto de terminar la sede de Bosa, comenzó la ampliación de la sede de Ciudad Bolívar, y avanzamos hacia otras localidades, de manera muy dificultosa y un poco traumática para mí, porque escuchar a profesores gritar: no a la universidad en Kennedy, cuando tratamos de llevar sedes a las localidades más importantes desde el punto de vista del número de jóvenes –con necesidades insatisfechas en la educación–, podrían ser estos los elementos e instrumentos para, a partir de allí, plantear algo que en mi opinión tiene que ser: en Bogotá tenemos que tener una universidad pública con la capacidad de 350.000 estudiantes.

da. Un poco después de darse la apertura del Hospital San Juan de Dios (HSJD), empezaron a aparecer titulares en la prensa de que la negociación no podía darse, ¿en qué va eso?
GP. Es un bloqueo sistemático a cualquier tipo de política planteada desde la Bogotá Humana; no es sino plantear el día sin carro y ya tiene las demandas, la oposición, como si le estuviéramos haciendo un daño a la ciudad; así fue con el POT, Camacol logró suspenderlo por sus intereses particulares y en contravía del interés general. No podría ser diferente en el caso del HSJD, símbolo de poder popular. Todo se mueve para evitar su reapertura. No les gusta que nosotros reabramos el San Juan; llegó a tal punto la reacción de estas personas en la Oficina de Registro que borraron todos los registros de propiedad hasta el año 1924. Uno podría preguntarse, ¿por qué no lo hicieron en la última década?, ¿por qué solamente cuando íbamos a comprar el Hospital San Juan de Dios? Es indudable que hay una acción política buscando destruir la posibilidad de abrir ese símbolo de poder popular.

da. Algunos mal creyentes dicen que usted es mejor parlamentario que ejecutivo, ¿usted se ve en un futuro próximo regresando al Senado?
GP. No, para nada, y esos mal creyentes no creen que una cosa es echar el discurso de la oposición en el Congreso pidiendo que se acabe la pobreza en Colombia, y otra cosa es hacerlo como gobernante. Lo hemos logrado parcialmente y de una manera muy importante.

da. ¿Dónde se ve en dos años cuando se inicie la campaña presidencial para 2018-2022?
GP. Ante el fracaso que tuvieron para inhabilitarme en medio del gobierno y acabar el gobierno elegido, van a intentarlo el año entrante, una vez esté fuera de la tribuna que da la Alcaldía, producir una inhabilidad para que no pueda participar en el 2018 en ninguna clase de elecciones.

 

 

Ciudad Región

 

da. Se afirma que municipios como Chía y Mosquera están creciendo a tasas de dos dígitos. Esto es, mientras la ciudad se contiene los municipios se acercan a Bogotá. ¿No obliga esto a replantear la estructura administrativa de la ciudad-región?
GP. Dimos un paso fundamental con la constitución de la primera región, tal como lo establece la Constitución nacional, la rápida Región Central, logrando para ello la aprobación en concejos, asambleas, gobernaciones, y con un paulatino reconocimiento de la Nación. Está cero kilómetros pero, indudablemente, ya es la institucionalidad de lo que pueden ser unas formas muchísimo más poderosas de descentralización en Colombia. Este es un logro de esta administración, y de las administraciones locales territoriales de Boyacá, Tolima, Cundinamarca y Meta, que configuran esa región.

Debimos haber pasado a un área metropolitana, esencial para Bogotá y propiamente para la Sabana de Bogotá, pero los celos entre lo que puede significar un área metropolitana y el departamento, lo impidió, en lo cual también aportó la especie de 'detente' colocado por el entonces Ministro de Gobierno que no permitió que en la ley de áreas metropolitanas se permitiese la configuración del Área Metropolitana de Bogotá.

da. ¿Qué consecuencia tiene esto?
GP. Carga un enorme daño, en lo fundamental para Soacha, donde pueden verse con claridad los problemas de la falta de un área metropolitana, pues se está condenando absurdamente a decenas de miles de personas a vivir en condiciones de necesidades básicas insatisfechas, cuando la ciudad podría recurrir y resolverlas. La oposición fue básicamente política. Lo consiguieron porque, finalmente, la sentencias judiciales remitieron a que tenía que hacerse una nueva ley y ésta no ha sido presentada, es una tarea pendiente dentro de una nueva institucionalidad.

da. ¿Y la expansión urbanística?
GP. Esta expansión en la Sabana no es producto del cemento, éste es una consecuencia, la expansión es producto del agua, y en esto hay también una deuda pendiente. La empresa de Acueducto, bajo la dirección de la Bogotá Humana, puso una férrea posición de no expandir las cantidades de agua potable que se venden en la Sabana de Bogotá, que son las que permiten la urbanización y, por tanto, encementar la Sabana. Ante nuestra postura, la oposición de Camacol fue voraz, llevándose por delante incluso el POT de la ciudad; pero no hubieran podido detener las políticas ambientalistas de la ciudad, y del reordenamiento del territorio de manera sostenible, de no haber contado con fuerza política, que básicamente es la fuerza de Cambio Radical, hoy con vicepresidencia. Desde el principio ellos se dedicaron a bloquear cualquier posibilidad de un desarrollo orientado al agua, no a la simple lógica codiciosa de la construcción, y cuando vieron que imponíamos cargas, en el sentido que cada proceso constructivo generara espacio público, vías y financiación del sistema masivo de transporte, pues se alistaron al sabotaje de lo que considero el mayor vacío que deja la Bogotá Humana: el reordenamiento territorial.

 

 

El espejismo

“En el siglo XX, bajo el influjo del modelo de ciudad norteamericana, se pensó que la movilidad se construía a partir de lograr mayores velocidades para el carro particular, un espejismo verdadero, incluso en los Estados Unidos, donde una de sus principales ciudades, Los Ángeles, a pesar de su poderío económico, tiene peor movilidad que Bogotá. El modelo de movilidad alrededor del carro es insostenible, no solamente desde el punto de vista energético sino urbanístico, ya que implica la autodestrucción permanentemente de la ciudad, para darle espacio, no al agua, como hemos propuesto en la Bogotá Humana, sino al carro y a sus infraestructuras”. (GP) 

 

Publicado en Edición Nº 213
Viernes, 22 Mayo 2015 15:51

Claro oscuro de un sistema de transporte

Tras 15 años de operaciones, Transmilenio no da la talla. A pesar de los bombos y platillos con que fue puesto en operación, a pesar de la supuesta novedad del sistema, desde su arranque ya era evidente que no era la solución de transporte masivo para una ciudad del tamaño y población que concentra Bogotá, aunque sí podría funcionar de manera adecuada como parte complementaria de un Sistema Integrado, como sucede en otros países: metro, trenes suburbanos, buses, todos como parte de una sola y única oferta de movilidad.

Estos quince años de operaciones, con su rítmica ampliación, con el sistema de buses complementarios que acercan a los usuarios a sus hogares o lugares de trabajo, han permitido constatar las debilidades de un modelo de transporte que por distintos motivos terminó por ser poco querido por sus usuarios: tarifa costosa, de propiedad privada, con poca oferta de buses, incomodo para abordarlo, hacinamiento y lentitud en su desplazamiento.

Todas estas debilidades, al no haberlas neutralizado, terminaron por producir una ruptura entre ciudadanía y sistema de transporte, hasta el punto hoy dominante, en el cual miles de personas deciden, día a día, negarse a pagar el servicio, colocando en riesgo su vida, o simplemente evidenciando con su resistencia al pago la necesidad que tiene Bogotá de encarar un debate descarnado sobre el sistema de transporte: ¿bien público? ¿negocio privado sobre los hombros de los ahorros colectivos?

La administración de la ciudad insiste en que el sistema está mejorando, pero hay que usarlo para comprender el acumulado de malestar, insatisfacción y odio que despierta este sistema de transporte. Hay que padecer el abordaje de los buses en horas pico, la violencia con que hay que actuar para poder subirse a los mismos, los atropellos de los "vecinos" que también están urgidos por llegar a su lugar de trabajo o de regresar a su hogar, los largos minutos que corren entre la oferta de uno y otro bus; hay que vivir todo esto día a día, mañana y tarde, para saber y comprender por qué la ciudadanía no siente como suyo un sistema de transporte que sabe y comprende que, a pesar de ser un servicio público, rueda como negocio privado.

Hay que saber y sentir lo que significa cancelar cada día, por cada trayecto, $ 1.700, cuando el salario mínimo solamente es de 644.000. Hay que pensar, y multiplicar esos $ 1.700 por varios miembros de una misma familia y varios trayectos por día, para poder comprender por qué miles de miles deciden y buscan la forma de evadir el pago.

Contrario a esta realidad económica y social, la alcaldía, a pesar de socializar una parte de los ingresos de la ciudad vía subsidios en transporte para estratos 1, 2 y 3, y de realizar ofertas para que la ciudadanía opte por viajar en hora no pico, la verdad es que evade el tema central en debate: ¿servicio público o privado? ¿servicio subsidiado o negocio? ¿Control social sobre el transporte público o administración "gerencial"?

Lo decidido hasta ahora está a la vista: no se convoca al debate ciudadano y, contrario a ello, la opción es criminalizar, denunciar, señalar, perseguir, ensayar vías de control (automatización de puertas, encerramiento de vías, más policía) y, como si no fuera peligroso, patrocinar la disputa entre pueblo: que los unos –los que cumplen la norma y cancelan el pasaje– señalen, denuncien y aíslen a los "antisociales", a los que no tienen "cultura ciudadana" (los evadidos, los que no cancelan el pasaje). El empresariado, y con ellos los grandes medios de comunicación, le hacen el juego a esta medida, la cual es impredecible en su desenlace.

Nada más fácil y riesgoso para la convivencia ciudadana.

Ahora, lo que tiene que empezar a entenderse es que existe una relación entre la condición social y el tiempo consumido al interior de un vehículo de servicio público. Son los más pobres los que viven más alejados de sus sitios de trabajo, y los que menos opciones de medios de transporte, diferentes al público, tienen. Comenzando éste año, la prensa daba a conocer un estudio contratado por Planeación Nacional estimaba que los bogotanos pasan 7 millones de horas más al año al interior de un bus (20 días al año), cifra que, aunque subestimada no deja de impresionar por la muestra de irracionalidad que representa el sistema actual de estructuración socio-espacial.

La velocidad de desplazamiento que se estima ha disminuido un 15 por ciento en los últimos siete años, es un efecto del llamado "problema del suelo", pues la ciudad se ha redensificado con el predominio de la construcción en altura (vivienda multifamiliar) sin que la red vial tenga un desarrollo paralelo, dando lugar a una disminución de la dotación vial por persona. Si sumamos a esto el crecimiento más que proporcional del parque automotor privado, completamos un cuadro nada alentador acerca de la movilidad.

El problema que se enfrenta, entonces, es crucial, no sólo visto desde la mira estrecha de la "eficiencia", que nos señala una significativa pérdida de productividad de una sociedad que obliga a sus trabajadores a malgastar su tiempo en largos recorridos, sino porque los efectos colaterales de ese hecho, que tienen su marca de origen en el estrés que provoca, está asociado con manifestaciones de violencia que completan el cuadro negativo de una ciudad que no vive su entorno sino que lo sufre.

Algunas soluciones "ecológicas" como el desplazamiento en bicicleta, por más loables que sean, se limitan a capas muy particulares de la población, como las de los jóvenes estudiantes de clase media que no tienen que cubrir distancias muy grandes entre sus hogares y sus sitios de estudio, pero no lo son para los grupos de trabajadores que tendrían que hacer enormes recorridos (en no pocos casos con topografías de pendientes imposibles), que impiden que esa forma de desplazamiento sea compatible con las necesidades de conservar la fuerza física para el desempeño de trabajos, donde el desgaste muscular es lo más significativo. Un transporte digno se vuelve, entonces, una consigna central de los movimientos sociales de la ciudad que deben decir ¡basta! al abuso a sus derechos en que está convertido el sistema de movilidad.

Así las cosas, el reto que tiene ante sí la actual alcaldía de Bogotá, y que heredará la que le suceda, si de verdad existe interés por solucionar de raíz un problema que afecta a la mayoría de sus pobladores, es la de citar cabildos populares por localidad, para llegar a un gran y masivo debate de ciudad, donde sus habitantes describan, expresen y propongan lo que piensan sobre este sistema de transporte.

Es claro que así hay que proceder porque este no es un problema de especialistas en movilidad urbana, y sí lo es de implementar en sus nuevos ribetes lo que cimenta y da vida a una democracia de nuevo tipo, una donde quienes son los sujetos de la ciudad también son los artífices de la democracia, para que deje de ser delegativa y participativa en asuntos formales, y pase a ser radical y decisoria en asuntos estratégicos. Y éste sí que lo es.

Un debate estimulado, brindando información por parte de quienes la concentran, donde lo evidente y lo que no lo es, donde lo tradicional –lo siempre hecho– y lo no ensayado, pueda y deba pensarse y discutirse. Discutir para resolver.

Las preguntas que animarían un debate de estos podrían interrogar por:

- ¿El transporte masivo en una urbe moderna debe tener como propósito su rentabilidad?
- ¿El transporte masivo de una ciudad como Bogotá debe ser privado o debería ser público?
- Si fuera privado, ¿en qué condiciones debería firmar la ciudad un contrato de estos (porcentajes, compromisos en el mantenimiento de la red vial y del resto de la infraestructura que integra el sistema)?
- ¿Debe tener costo el uso de este transporte?
- Si la respuesta es que lo tenga, ¿la tarifa debe ser menor? ¿cuánto? ¿Debería subsidiarse a menores de edad, estudiantes, ancianos, discapacitados? ¿Otros sectores de la población?
- En relación al salario mínimo y a la realidad de pobreza y bajos ingresos que domina en la ciudad, ¿la tarifa del transporte público deber ser de cuánto?
- ¿Qué hacer para que el sistema de transporte masivo sea cada vez más amable, cómodo, fluido y eficiente?
- Si el transporte masivo fuera de propiedad pública, ¿cómo debería funcionar su administración? ¿Deberían, y podrían, implementarse para ello juntas cívicas por localidad, integradas a un sistema administrativo central colectivo?

Hasta ahora, la presencia de la policía dentro de este sistema de transporte tiene como función controlar el pago del pasaje, ¿tiene sentido que la ciudad pague con sus rentas este servicio, con claro beneficio privado?

Si ha de estar la policía dentro del sistema de transporte, ¿cuáles deberían ser sus funciones?

Acá el trompo. ¿Quién lo coloca sobre la uña?

Publicado en Edición Nº 213
Viernes, 22 Mayo 2015 15:37

El cura, de parrillero

En casa del pastor Joel

 

Joel y Sandra hacen una linda pareja. Él, costeño de convencida raigambre, pastor evangélico, teólogo, lingüista, hijo de un luchador de la vieja Anuc. Ella, delicada e inteligente campesina del nordeste antioqueño, teóloga también, licenciada en educación y especialista en animación de grupos. Fue muy rico estar en su casa hace unos días. Debate, proyectos conjuntos y mesa. Sandra me recibió con un lozano "ya era hora de que almorzara en mi casa un cura católico, por aquí han pasado cargas de pastores evangélicos". Cuatro hijos, cientos de feligreses y la convicción de que un día "el reino de Dios" se instalará en la tierra. "¡Cura!, me dijo Joel al son de un tinto, yo sé que vos trabajás con diversidades sexuales y eso a mí no me llega..., no, no me llega a la cabeza". Yo le animé con una figura del mismo talante, "dejá que primero te llegue al corazón" como hacía Jesús de Nazaret con toda la gente y serás capaz de derribar los mitos de la cultura. Conversamos horas, o mejor, yo conversaba, él sólo me escuchaba con el cuerpo, con los ojos, los oídos y con el alma abierta, y me hacía preguntas de todos los tamaños y calados...

 

La historia del cura parrillero

 

Con Joel se conversa sabroso porque, siendo, como es, un hombre muy espiritual, es al mismo tiempo un hombre de alta racionalidad, de buen humor y afinado sentido crítico y convencido de que tiene que darse en todo momento una articulación comprometida entre fe y política desde los empobrecidos. Y porque cuando habla deja que la vida le fluya entre anécdotas y experiencias. Discurre despacio pero sin titubeos y celebra con entusiastas carcajadas de costeño lo que va relatando. Me contó, por ejemplo, que cuando hacía una especialización en Estudios Bíblicos en la Universidad de Antioquia, desarrolló una buena y académica amistad con curas católicos. Pero ninguna como la amistad que entabló con el cura Andrés, joven, extrovertido y pobre todavía pues aún no le habían dado parroquia. Un día el cura católico se le acercó resuelto y le soltó "hombre Joel, llevame en tu moto, yo también trabajo en Bello". Por dos años, el padre Andrés fue el parrillero del pastor Joel. ¡Y nada raro pasó!, ningún templo se deplomó, no chirriaron los techos de sinagoga alguna. Lo triste, remata Joel, fue cuando a Andrés lo nombraron párroco de un santuario grande y emblemático de la ciudad, y a partir de ese momento nunca más quiso abrir a Joel las puertas de su casa parroquial. Tampocó volvió a contestarle al teléfono. Ahí murió lo que el pastor pensaba que era una linda, sincera y "ecuménica" amistad nacida sobre el lomo de una moto.

 

El síndrome del Padre Andrés

 

Joel está convencido de que lo de Andrés no es su culpa. Asegura que su amigo de antaño es víctima, como la mayoría de pastores y curas, de dos factores eminentemente políticos y geopolíticos que tienen muchas manifestaciones enfermizas en los comportamientos de las personas de iglesia y en las iglesias mismas, sobre todo en nuestra América Latina, el factor "extra ecclessiam" y el "factor Rockefeller". La iglesia romana, para justificar sus políticas colonialistas y expansionistas, se fabricó un postulado pseudoteológico que le operó muy bien y favorablemente por siglos –y Joel lo evoca en latín–, "extra ecclesiam catholicam non erit salus –fuera de la iglesia católica no habrá salvación". Por más que pasaron fenómenos como el concilio Vaticano II de los años sesenta del siglo veinte, la iglesia de Roma no quiso bajarse de ese carro ideológico que le ha dado tantas aparentes victorias y que ha puesto en tanta desventaja a las iglesias no romanas.

El segundo factor es el que empezó a suceder en el continente después de 1969, cuando Nelson Rockefeller vino en "visita de amistad" a Centro y Suramérica. "Y nosotros sabemos bien los muchos males que desatan las visitas de amistad de los gringos por todo el mundo", anotó Joel con picardía. Como consecuencia de las recomendaciones del gringo al finalizar la "visita", tomó forma una oleada imparable de multiplicción de iglesias y movimientos contrarios al pacto de las jerarquías católicas a favor de la liberación socio-política de los empobrecidos en el continente, firmado en la asamblea general de obispos en agosto de 1968 en Medellín. Iglesias de todos los pelambres y de todas las alienaciones imaginables, ninguna a favor de la liberación de nuestros pueblos, todas "made in USA" en laboratorios creados para tal fin. Sólo por graficar un poco el problema, lo denominamos "síndrome del padre Andrés", denominación que no parece muy técnica pero que sí retrata muy bien el fenómeno que se resume en "pastor no junta con cura y cura no junta con pastor".

 

Pero es la realidad la que nos junta

 

Discurriendo, discurriendo, fuimos encontrando la salida que habíamos ido a buscar para precavernos ante las muchas y muy activas amenazas del "síndrome del padre Andrés": es fatalmente absurdo que, ante los enormes desafíos políticos que vive el pueblo colombiano en la hora actual, nosotros, cristianas y cristianos, sigamos llevando al cuello, inconcientemente, las pesadas cadenas de la división que nos impusieron; por lo demás, haciendo historia de los comienzos de la que llamamos "fe cristiana", tenemos que reconocer que no fue otro que un campesino pobre de Nazaret el que nos habló de Dios y de sus proyectos para con la humanidad. Ese campesino pobre, Jesús, enseñó básicamente un asunto que se convierte en base y soporte de las luchas libertarias de los pueblos cristianos: que sin hacer justicia a los pobres es imposible conocer a Dios. Y en esa búsqueda de lectura y comprensión de realidades, en la pregunta por el pobre y por quién lo ha vuelto tal, quién lo ha conducido a esa condición de empobrecido, encontramos nuestros caminos comunes, caminos que nos hemos dejado cortar por el "extra ecclesiam" y por el gringo Rockefeller. Quedamos en el compromiso de leer a Jon Sobrino y su tesis de que no es "fuera de la Iglesia" sino "fuera de los pobres" donde "no hay salvación"**. Con ese nuevo equipaje de argumentos volveremos a vernos. Tal vez en mi casa.

 

Noviembre, oportunidad para saldar deudas

 

Justamente lo de noviembre era nuestro tema central. Porque en noviembre nos vamos a juntar en Medellín, y por tres días, en el II Encuentro nacional de la "MEP –Mesa Ecuménica Nacional por la Paz"–, unas mil personas provenientes de todas las formas posibles de vivencia religiosa que hoy en día conviven en Colombia. Nos vamos a reunir en ambiente celebrativo, animados por la presencia mística de los muchos hombres y mujeres mártires de la liberación de nuestro pueblo, con vocación de convocatoria amplia y de articulación política plural de todos los sectores, movimientos y fuerzas de base social del país, con varias preguntas obligatorias y urgentes en el corazón y en los debates: 1) ¿Cuál es la praxis política coherente con la fe cristiana que nos demanda a cristianas y cristianos la insostenible ausencia de democracia en Colombia desde hace varios siglos? 2) ¿De qué manera inteligente y dinámica nos vamos a articular por todo el país, en una gran red de veedurías populares al proceso y posibles acuerdos de paz, las organizaciones de creyentes de base? 3) ¿Cuál es la práctica celebrativa que vamos a adoptar para mantener activa la vigilancia crítica a otras trampas divisionistas que podrían pretender contra nuestra fuerza de unidad? 4) ¿Cuál va a ser nuestro papel y compromisos organizados en la propuesta "otra democracia es posible" que ya suena por todos los rincones y luchas de la geografía nacional?

Lo de noviembre 2015 va a necesitar muchos cerebros pensando en sintonía, y muchas manos trabajando en coordinación, y una radical vocación de unidad popular o, si se quiere leer así, de vital e invencible reedición de la camilista propuesta de un "frente unido".

Tal vez el cura quiera acomodarse de nuevo en la moto del pastor o, sencillamente, asumir un papel y un lugar en la lucha organizada de nuestro pueblo, con vocación de poder popular.

 

* Animador de "Comunión sin fronteras", Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
** Sobrino, Jon, "Fuera de los pobres no hay salvación". En: www.envio

Publicado en Edición Nº 213
Viernes, 22 Mayo 2015 15:32

Cuando la comunidad gestiona el agua

Bogotá tiene aproximadamente 33 sistemas de acueductos comunitarios, que han apostado de forma autogestionada e independiente a otras soluciones que propenden por el bien de la comunidad. Este es el caso de la localidad de Usme y su red de acueductos comunitarios.

Más allá de la calle 135 sur, la Bogotá agreste, gris y congestionada, toma otro color. El verde reluce en el paisaje y el paso del transeúnte se desacelera. Las direcciones urbanas dejan de tener sentido para empezar a emplear el carácter veredal.

En el suroriente de la capital del país, está ubicada la localidad de Usme y a 15 minutos del centro de la localidad, queda la vereda Olarte. Un colectivo pequeño y casi siempre desvencijado que pasa cada 20 minutos, es el único que llega a la vereda. Olarte cuenta con una pequeña escuelita a la que van niños de todas las edades, sin embargo, hoy, en vez de estudiantes la habitan campesinos de las 14 veredas de la localidad que cuentan con un sistema de acueductos comunitarios.

El panorama es estimulante, hombres y mujeres con ruana, botas y sombrero hablando del agua y de lo que les hace falta para mejorar su calidad. Hablan de que el nivel de cloro está un punto más arriba de lo permitido o que la turbiedad debe tenerse más en cuenta. Hablan en términos técnicos, pero también hablan de cómo va el proceso de aceptación con la comunidad.

Entre los asistentes se encuentran tres funcionarios del sector público y Libardo López, representante legal del acueducto de la vereda Olarte y de la Red Territorial de Acueductos Comunitarios de Bogotá y Cundinamarca (Retaco). Libardo tiene las mejillas coloradas, la voz de un hombre de 60 años pero la apariencia de uno de 30, conoce al derecho y al revés el Permiso de Concesión de Aguas Superficiales y lleva 12 años trabajando para el acueducto comunitario de su vereda.

La localidad de Usme ha sido considerada históricamente como la despensa de Bogotá, proveyéndola de papa, arveja y carne, debido a que el 84 por ciento de su territorio es rural. Sus habitantes tienen una vocación agrícola y conservan gran parte de las tradiciones campesinas. Sin embargo, tal y como ha sucedido con las demás zonas rurales del distrito, sufre la marginación del desarrollo urbano, lo que ha generado que en la actualidad cuente con 10 sistemas de acueductos comunitarios, proyectos que autogestionados y consensuados por los mismos habitantes y que llevan más de 30 años de funcionamiento.

Quienes conforman el comité organizativo del acueducto de su vereda se consideran gestores sociales y públicos del agua. "Nos hemos distinguido a lo largo de la historia por nuestra incidencia en el desarrollo local e integral en los territorios. Somos un legado que ha pasado de generación en generación, consolidando y defendiendo la identidad de nuestras comunidades", comenta uno de los representantes a Penca de Sábila, una de las organizaciones que ha promovido el fortalecimiento de estos sistemas organizativos.

El último lunes de cada mes, los representantes legales y los fontaneros de cada acueducto se reúnen junto con representantes de la Secretaría de Salud y de Hábitat a hablar de sus procesos comunitarios. Pues si bien la idea nació de la necesidad de la comunidad fue por medio de peticiones al Fondo de Desarrollo de la localidad que lo llevaron a cabo.
"El construir y reunir los acueductos comunitarios de la localidad fue algo que hicieron años atrás, antes de nosotros. Había una necesidad y eso lo tramitaron a través de las juntas de acción comunal. Cada vereda creó el sistema de acueducto de forma distinta, algunas se crearon desde la iniciativa de una familia, otras se conformaron con vecinos, pero finalmente todos llegamos al mismo lado que es el Fondo de Desarrollo Local", dice Libardo López quien ha representado con gallardía la voz de los acueductos comunitarios en la ciudad.

Quiba, Pasquillita, Mochuelo Bajo, Los Soches, El Destino y Curubital, son algunas de las veredas que cuentan con el sistema de acueducto comunitario. La mayoría de ellas se alimentan de microcuencas del Río Tunjuelo. Ellos la cuidan, la tratan y la "miman", tal y como dice Libardo, para que llegue de la mejor calidad a su comunidad.

En su largo proceso la Red de Acueductos Comunitarios ha tenido avances y retrocesos, algunos de sus miembros se han cansado y retirado en la marcha pero cuando ellos salen llegan otros."Siempre la ayuda ha existido desde la Universidad Javeriana, La Universidad Distrital, La Nacional, ellos siempre han estado trabajando con nosotros", comenta López

También, organizaciones como Enda América Latina, apoyan el proceso con financiamiento y capacitaciones. Andreiev Pinzón es uno de los miembros de esta organización y ha acompañado de cerca el sistema de acueductos comunitarios en Bogotá. "Para los campesinos los acueductos no son los tubos o las redes de distribución, es el entorno: la cuenca, el nacimiento, la fuente y el bienestar sobre todo de los usuarios", dice Pinzón.

"Sabemos que el agua es un sinónimo de campesino, no hay campesino que se reconozca sin agua y el Estado, en vez de solventar esos pasivos que tiene con la ruralidad, da la espalda e impone una normatividad que va en contra de las formas culturales e históricas que se han desarrollado", agrega al referirse a los casos que a nivel nacional han desmotivado la creación de estos sistemas organizativos por su rigurosa regulación.

 

El fontanero

 

Los acueductos de las diferentes veredas se organizan como cualquier empresa, tienen además del representante legal y fontanero, un tesorero y un contador. Luis Guillermo Villalba es fontanero, vive en la vereda Los Soches. Todos los días se levanta a las 6 de la mañana y camina 40 minutos de su casa al acueducto de la vereda para cerciorarse que todo esté bien en la bocatoma, analiza el nivel de cloro y de turbiedad y está al tanto de cualquier imprevisto "que si se dañó la tubería o llovió, de todo eso hay que estar pendiente".

Una vez al mes, Villalba recorre cada una de las casas de su vereda y reparte el recibo con la tarifa fija que se debe pagar: 6.500 pesos mensuales en donde se incluyen gastos de operaciones, compra de químicos, gastos administrativos e imprevistos. A cambio, la comunidad recibe 20 m3 de agua, en donde está incluido el mínimo vital -una resolución adoptada en el 2012 por el alcalde Gustavo Petro para que bogotanos de estratos uno y dos tengan derecho a 12 mil litros de agua potable mensualmente sin costo alguno-.

El acueducto de Los Soches surgió de la idea de Villalba y sus dos hermanos hace cinco años. "Nosotros ya teníamos las tomas, en cada una de ellas se ponía una manguera para que llegara el agua a la casa. Hasta que a mis hermanos y a mí se nos metió la idea de que debíamos crear el acueducto para empezar a tomar el agua menos contaminada y así fue".

De esa forma el que hoy es fontanero del acueducto también fue su fundador. Generó desde su interés particular una solución para toda la comunidad. Con poco conocimiento del tema Villalba se arriesgo a organizar un acueducto y ahora, con ayuda de las capacitaciones otorgadas por el Sena, puede solucionar con libertad los problemas que presente el sistema.

"Los 33 acueductos comunitarios con los que cuenta el distrito generamos el decreto 552, que es con el que nos estamos rigiendo y es un poco más flexible con los requisitos para ser considerados como acueductos. Estamos en la lucha de ser autosuficientes y a pesar de la ayuda que nos brinda el distrito la comunidad sigue y seguirá liderando el proceso".

Mientras tanto, en la vereda Curubital, se encuentra Asocristalinas y su fontanero José Anselmo Cortés. Un hombre alto y fornido que lleva siete años manejando la parte operativa del acueducto.

Para él, el problema vital que tiene el acueducto de su vereda es la falta de conciencia de su comunidad "Yo soy franco hay gente de la comunidad que solo le interesa que le llegue el agua a la llave y no se preocupa de nada más, no tiene conciencia de todo lo que toca hacer para que le llegue una gota de agua a la casa, necesitamos más lugares de encuentro".

Tal y como lo dice la Organización Penca de Sábila, cuando se habla de acueductos comunitarios no se habla de una unidad armoniosa "pues existen diferencias entre sus miembros (...) pero por medio del diálogo y la participación se genera también el respeto por la diferencia, se practica la tolerancia y sobre todo la toma de decisiones por conceso cuando está en juego el interés general".

 

La diferencia entre lo comunitario y lo privado

 

Solo hasta el 2012, la alcaldía de Bogotá se empezó a poner al frente de los acueductos comunitarios. El decreto 552 de 2011, propuesto por la entonces alcaldesa Clara López, estipuló que sería el distrito quien debería gestionar una serie de capacitaciones y acompañamientos desde la Secretaría de Hábitat, de Ambiente y la Secretaría Distrital de Salud, para garantizar el mejoramiento de la calidad del agua en las zonas rurales de la ciudad.

Solo hasta esa fecha el Distrito definió la diferencia entre un acueducto comunitario y uno privado, pues en el sector de agua potable la discusión ha estado centrada en que estos sistemas organizativos son de participación privada, lo cual, que desconoce la posibilidad que brinda el manejo comunitario para la construcción de un espacio público de interés colectivo.

De esta forma Los acueductos recibieron capacitaciones sobre contabilidad, atención al cliente, adopción de tarifas, formalización laboral, normatividad de servicios públicos y asesorías sobre cómo elaborar diagnósticos, potabilización y proyectar mejoras para su acueducto.

Este acompañamiento del distrito ha creado desafíos para las comunidades que gestionan los acueductos. La terminología académica y el sistema de organización tarifario, del que muy poco conocían, ha dificultado el proceso. Sin embargo, ellos siguen dando su mejor esfuerzo.

"Nosotros venimos de una cultura diferente, los términos que utilizan son complicados y nos ha parecido muy engorroso pero a pesar de eso nos hemos permanecido ahí. No sabíamos ni qué era una tarifa, ni para qué se manejaba, porque hacemos unas cuentas más simples: los gastos son tantos y las personas trabajando son tantas entonces nos vamos a pagar de a tanto. Eso tiene algunas implicaciones, por lo que hemos tenido que cambiar el sistema", dice Libardo.

Además de Usme, Ciudad Bolivar y Sumapaz, que cuentan con acueductos comunitarios, a nivel nacional están registrados más de 12.300 acueductos de este tipo, según el último censo del Dane. Aunque podrían ser muchos más pues, según Pinzón, desde hace 40 años no se hace un censo rural en el país, por lo que se desconoce la cifra exacta.

Aún así, ciudades como Medellín y Bogotá han generado un proceso importante en el sistema de acueductos comunitarios, enmarcándose como organizaciones fundamentales para el mejoramiento de la calidad de vida del campesinado, que seguirán considerándose como gestores sociales y públicos del agua.

Publicado en Edición Nº 213

Si fuera por las breves miradas de quienes transitamos por la carrera décima o la Caracas, este sector, comprendido entre las calles primera y sexta (Avenida de Los Comuneros), provocaría temor, miedo, o por lo menos incertidumbre, mucho más por la estigmatización de que son objeto ciertos lugares urbanos. Pero recorrerlo nos dice más que la rápida visión que podemos captar desde el bus o el Transmilenio.

 

Por el barrio

 

Este recorrido inicia en la esquina de la Calle Primera con Carrera Décima. Bajamos hacia la Caracas y al frente vemos el abandonado Hospital San Juan de Dios. Entrando al barrio se levanta imponente colegio San Bernardo, el cual toma su nombre del Arzobispo de Bogotá durante el año 1916, Bernardo Herrera Restrepo; contrastando con el paisaje circundante se observan las palmeras de hojas amplias, entejados y ladrillos pulidos. Pocos saben que es la sede de un colegio privado, cuya fachada no concuerda con las casas de los años treinta y cuarenta que lo circundan. El nombre del barrio se cambió gracias a la presencia de la institución educativa, un actor relevante que hoy juega fuerte en la modernización y renovación urbana, ocupando más del 70 por ciento de una manzana, al tiempo que pretende comprar la totalidad de inmuebles de la misma.

En la esquina de la Calle Segunda con Carrera Trece, tiene sede una famosa lechonería, de concurrencia asidua por los bogotanos. Por esta carrera avanzamos hacia el norte en donde las fachadas de casas modernas, algunas cuidadas por sus dueños, otras descascaradas por el tiempo y la falta de mantenimiento, parecen indicar la formación de inquilinatos y marcan los lugares de resistencia, en donde sus dueños, muchos de ellos ancianos, luchan por su barrio.

En la esquina de la Calle Tercera con Carrera Trece vemos el parque del barrio, remodelado recientemente, con máquinas para ejercicios y una cancha de baloncesto. Alrededor están las casas típicas de la arquitectura del San Bernardo y la parroquia de Nuestra Señora de Los Dolores. Es punto de encuentro tanto para sus habitantes como para las entidades del Distrito, que como la Secretaría de Salud, coordina la llegada de sus equipos a los hogares. El parque asemeja al barrio a los pequeños poblados: todo pasa por ahí.

Seguimos sumergiéndonos en ésta socavada partecita de la ciudad. Es evidente un gran deterioro físico y social y parece que las políticas públicas no llegan hasta aquí. Hay un valor poco tenido en cuenta y es la altura predominante de las casas, 3 a 5 pisos, que permiten mantener un punto de referencia importante para la ciudad como son los Cerros Orientales. Valor que puede perderse en la densificación propuesta por la Alcaldía de Bogotá. De repente llegamos al conjunto residencial Campo David. La arquitectura cambia totalmente, de casas a conjunto residencial. Nos cuentan que hace mucho tiempo aquí estuvo un asilo para mujeres. Este predio fue de la Beneficencia de Cundinamarca que, ante su crisis, ha vendido sus predios o genera alianzas con inmobiliarias para realizar este tipo de construcciones. Surge la pregunta: ¿dónde queda la misión de beneficencia? ¿quién se ocupa de los más pobres de la ciudad? Al llegar a la esquina de la Calle Cuarta con Trece un grupo de muchachos baja de la denominada "olla", vienen en su "viaje", pasan sin advertirnos. No es casual el estado socio-espacial del barrio, pues pretende el Gobierno renovar el territorio con fines mercantilista, pero antes se aplica la consabida política de abandono y deterioro, lo cual queda reflejado en su total ausencia en cuanto a políticas públicas de vivienda, salud, seguridad, educación, entre otras.

Subimos por la Calle Cuarta. La imagen de un barrio tranquilo empieza a contrastar con el indigente durmiendo. Bajo las lonas sale el humo de las "pipas". Los locales, algunos con mesas y música a todo volumen, muestran lugares oscuros, puede percibirse el consumo de sustancias alucinógenas, el olor y humo del bazuco y marihuana empiezan a sentirse en el ambiente.

Llegando a la Once vemos a la policía, apostados en una esquina hablando mientras la venta y consumo se lleva a cabo en la mitad de la calle. Un escenario para la realidad pura y dura: "las ollas", una calle de lado a lado en donde se vive intensa y desmedidamente el efecto de casi cualquier droga y se obtiene placer a bajo costo, ¿patrocinado por quienes?. El Estado permite que prospere este deterioro generando en algunos casos desplazamiento de quienes no toleran la situación.

Giramos hacia el sur por la carrera once y el ambiente es de un mercado al aire libre. Puertas abiertas de las residencias, vendedores de la tradicional "picada", un garaje con música a todo volumen y una mujer bailando en medio de la calle. Hacia la mitad de la cuadra todo empieza a cambiar, las carpinterías y almacenes de muebles, los call center aparecen. En una sola cuadra pasamos de un ambiente totalmente deteriorado a uno de comercio de muebles.

Caminamos hacia el sur. Una mujer anciana asomada en la puerta viendo como ese mundo que tiene a una cuadra se acerca cada vez más. Esta reflexión nos lleva a pensar, ¿cuáles son las dinámicas que hoy en día configuran la ciudad? Y, ¿cómo establecen estas nuevas lógicas de relacionamiento en los territorios?, razón que hace necesario el inicio de ejercicios de reconocimiento en la práctica de éstas, para establecer cómo configuran un nuevo sujeto en la ciudad

Al recorrer las calles de este barrio es común encontrar como las lógicas de los consumos, fuera de la legalidad, ganan espacio, no solo en términos físicos sino también en la configuración de un nuevo tejido social basado en principios individualistas, de oferta y demanda. Son los mismos comportamientos de ese modelo de ciudad neoliberal que todos creemos conocer, pero que nos cuesta relacionar con el sistema o modelo ante el cual buscamos alternativas. Sin embargo, también es reconocible ese gran número de trabajadores que conviven con estas lógicas de consumos fuera de la legalidad y que a su vez son la materia fundamental que sigue dando soporte al modelo económico de la ciudad neoliberal, desde los consumos legales y la venta de fuerza de trabajo. Estas dos dinámicas tienen en común la configuración de sujetos sin sentido de pertenencia.

Pero en ese mismo escenario también se encuentra a ese sujeto que cree y defiende, desde su condición, la posibilidad de hacer parte de ese sector económico de la ciudad al que tiene derecho, de gozar en las mismas condiciones de los grandes comerciantes e inversionistas: el pequeño comerciante o cuentapropista; su sentido de pertenencia con el territorio, mediado por la dinámica económica. Para terminar con un último actor que es el habitante nativo, para el que es fundamental la permanencia en el territorio, pues éste ha sido su espacio de encuentro, relacionamiento y construcción como sujeto, reconociendo esa permanencia como un derecho propio producto de las luchas históricas que hoy lo ubican aquí.

Esta reflexión podría llevarnos a pensar que la realidad nos enfrenta en lo concreto a un sujeto con múltiples y diversos intereses, que aparentemente no es posible armonizar; y, por otro lado, nos muestra como esas dinámicas de acumulación del capital tienen impactos concretos en la actualidad que van más allá de la consolidación de un modelo de ciudad excluyente y segregador, pues estas vienen configurando distintas formas de estar y ser en la ciudad.

Ante estas miradas y reflexiones, cabe preguntarse: ¿qué valor le atribuyen sus residentes y visitantes al barrio San Bernardo? Y ¿cómo hacer para que ese valor pueda prevalecer ante los intereses del capital?

 

* Corporación para la Educación y la Investigación Popular-Instituto Nacional Sindical. Agradecemos a Edgar Montenegro haber compartido su conocimiento y visión de barrio para la elaboración de este artículo.

Publicado en Edición Nº 213
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