El hijo de Susan Sontag advierte que "a la pobreza se la vence con medidas políticas, no con filantropía"

 

Producimos alimentos suficientes para los cerca de 7.000 millones de habitantes del planeta, pero hay casi 1.000 millones que pasan hambre, recuerda el analista político estadounidense David Rieff (Boston, 1952) en su último libro, El oprobio del hambre (Taurus). A contracorriente del discurso optimista imperante en Naciones Unidas y en otros actores de la ayuda al desarrollo, el hijo de la escritora Susan Sontag describe en Buenos Aires las limitaciones del sistema actual para acabar con la desnutrición.


Pregunta. ¿En qué punto nos encontramos hoy en la historia del hambre?


Respuesta. En las últimas décadas han desaparecido las hambrunas en todo el mundo, excepto en muy pocos países, como Somalia y Corea del Norte. Es un gran éxito si se compara con 1970, por ejemplo, pero no hay una ley que diga que el fin de la hambruna sea permanente, es posible que con guerras o si las cosas van mal con el cambio climático reaparezca. También hay menos pobreza en términos de porcentaje, pero hay 1.000 millones de personas que sufren desnutrición, que toma formas diferentes: hay la desnutrición del hambre y la desnutrición de calorías vacías, la obesidad. No sé si los métodos usados para combatir la hambruna van a servir para luchar contra la desnutrición. No lo creo.


P. ¿Hay alimentos suficientes para todos?


R. Sí. En este momento, el problema no es la cantidad sino la distribución. Por ahora (Thomas) Malthus está equivocado, pero quién sabe, tiene únicamente que ser correcto una vez.


P. ¿Por qué falla la distribución?


R. Porque hay un gran interés en la vida de los pobres, sino no habría villas miserias. Aquí por ejemplo son más pintorescas porque está Patio Bullrich (un lujoso centro comercial), el tren y después la villa. En Nueva York no se ven, pero también existen. Soy bastante cínico cuando pienso en políticos de ambos lados. Por ejemplo, en mi país, prefiero a Hillary Clinton que a Trump, pero no es mucho decir. Tienes que oponerte a Trump porque es un loco bastante peligroso, pero ella va a seguir en la política del consenso actual y este consenso, si hablamos de los pobres es bastante cruel y, si hablamos de los ricos, bastante generoso.


P. ¿A qué responde ese consenso?


R. En este momento, esa visión del capitalismo, la contrarrevolución de (Ronald) Reagan y (Margaret) Tatcher, ha triunfado y no existe un modelo alternativo capaz de tener éxito. Por eso tomo distancia del movimiento antiglobalización, que tiene buenas ideas, pero es un proyecto a largo plazo. Mientras tanto, ¿qué hacemos con los problemas urgentes de la gente, con la desnutrición, con la desigualdad?


P. ¿Qué hacemos? ¿Cuál debería ser la estrategia para luchar contra el hambre?


R. Creo que el Estado debería recuperar su posición central en el desarrollo. En este momento el actor principal es el sector privado, que se ha hecho con el control. Filántropos como (Bill) Gates no pueden estar al frente de la batalla contra la pobreza y la desnutrición porque no se trata de un problema técnico, sino que debajo de esas situaciones hay un problema de desigualdad e injusticia, que son cuestiones políticas. Gates en sus discursos dice que aún no hay una buena respuesta científica, pero que vamos a descubrirla con la ciencia. Hablar en esos términos me parece una declaración religiosa y no racional. A la pobreza se la vence con medidas políticas, no con filantropía. Tenemos que restituir el poder a los estados, sabiendo que muchos gobiernos no van a hacer nada, pero sabiendo que al menos hay una posibilidad.


P. ¿Qué poder tiene Gates para marcar la agenda del desarrollo mundial?


R. El programa de la OMS para polio depende de una contribución del 17% de Gates, más que el Gobierno norteamericano, eso es el poder. Gates puede hacer lo que quiere. No hay votantes, no tiene responsabilidad ante un público. Por ejemplo, si Gates mañana quiere cerrar su fundación, puede hacerlo.


P. ¿Hay estados que puedan servir como ejemplo?


R. Brasil. Durante la Presidencia de Lula y menos con la de Dilma tuvo un progreso importante en cuanto a la desnutrición. México también. Tiene muchos problemas, pero la desnutrición está mejor ahora que en el pasado gracias a programas estatales, que no tienen vínculos específicos con un partido.


P. Si hay un compromiso estatal, ¿se puede llegar a la pobreza cero, tal y como figura en las prioridades de Gobierno de Macri?


R. No, cero no, es un sueño. Pero hay que verlo como un objetivo, como el horizonte, que no existe pero es necesario. Hablar de eliminar la pobreza no me parece equivocado, pero a cada gobierno del mundo hay que preguntarle entre la diferencia que hay entre sus declaraciones y las intenciones y aquí usted podría decir más que yo sobre Macri.
P. La declaración de Macri está en línea con los Objetivos de Desarrollo Sustentable de Naciones Unidas, que confían en llegar a 2030 con un mundo sin pobreza.


R. Creo que el optimismo actual es equivocado y la fe -insisto en la palabra- en la tecnología y las ciencias no es una conclusión racional. Nos hablan de un cuento del progreso inevitable y yo soy griego, creo en la historia cíclica y no en el progreso. John Gray dice que hace 50 años la utopía dominante fue el marxismo, pero ahora hay una migración del pensamiento utópico de la izquierda a la derecha. Ahora la utopía más importante es el neoliberalismo. ¿Cómo es el eslogan de Macri? Revolución de la alegría. Es la utopía neoliberal perfectamente definida.


P. ¿Cómo se imagina el mundo en 2030?


R. Más o menos igual o peor. Mucho va a depender de lo que ocurra con el cambio climático. Si llegamos a frenar el cambio climático quizás podamos lograr algunas cosas, pero si no lo logramos frenar volverán las hambrunas.


P. ¿Vamos a poder llegar a un acuerdo contra el cambio climático?


R. Es muy complejo porque los chinos, los indios, no van a ponerse de acuerdo con los europeos. Lograr un cambio de cultura, un gran acuerdo general lo veo muy difícil. Por eso no hablo de solucionar, frenar el problema sería para mí una victoría.

Publicado en Medio Ambiente

Las sospechas de un abogado árabe de derechos humanos han conducido a la identificación de un programa preparado por una empresa israelí que convierte el iPhone 6 en un aparato capaz de activarse remotamente para espiar a su propietario.



JERUSALÉN.– Es bastante habitual en Israel que cuando una persona quiere hacer una confidencia a otra en cualquier lugar, por ejemplo en una cafetería, extraiga la batería de su teléfono antes de realizar la comunicación. El confidente, que generalmente ha pasado por el ejército, está al tanto de que los teléfonos pueden haberse intervenido sin dificultad por los servicios de inteligencia locales, lo que explica esa medida de precaución.

En Israel existe un número considerable de compañías especializadas en espionaje. Muchas de ellas están dirigidas por especialistas que previamente han dedicado años de trabajo a empresas militares consagradas a estos menesteres. Una de ellas es NSO Group, que el año pasado tuvo unos ingresos declarados de 75 millones de dólares y fue fundada en 2009 en Herzliya, un suburbio de Tel Aviv, por exmilitares que realizaron el servicio de armas en la controvertida Unidad 8.200.
NSO Group, una compañía extremadamente discreta, ha saltado esta semana a los medios de comunicación después de que dos empresas canadienses —Citizen Lab y Lookout— hayan hecho público que una de las actividades de NSO Group consiste en crear un programa espía denominado Pegasus que es capaz de activar a distancia el micrófono y la cámara del iPhone 6 y transmitir lo que ocurre cerca del punto donde se encuentra el aparato. Este fin de semana Apple ha anunciado que después de diez días de investigación ha conseguido subsanar los “defectos” del iPhone 6 y bloquear el programa Pegasus, y ha sido ahora cuando han trascendido las actividades de la compañía israelí.

El descubrimiento de esos “defectos” de fabricación de Apple se debe a un activista de derechos humanos de los Emiratos Árabes Unidos que el 10 y el 11 de agosto recibió varios mensajes de texto en los que se le informaba de que si accedía a los vínculos de los mensajes tendría acceso a una lista de activistas de derechos humanos que han sido torturados por las fuerzas de seguridad de ese país del Golfo.

El abogado Ahmed Mansoor sospechó de los mensajes, no los abrió, y puso el asunto de manos de especialistas canadienses, lo que ha conducido a bloquear el programa. “Si se hubiera infectado, el teléfono de Mansoor se habría convertido en un espía digital en su bolsillo, capaz de emplear la cámara y el micrófono del iPhone 6 para acceder a la actividad del entorno del aparato, registrar sus llamadas de WhatsApp y Viver, registrar los mensajes del móvil y detectar sus movimientos”, ha dicho Citizen Lab.

La compañía canadiense ha añadido que hasta ahora no se había observado ningún caso en que un iPhone fuera controlado a distancia, y que el descubrimiento es “raro”. Lookout considera que se trata del descubrimiento “más sofisticado” realizado hasta la fecha. La empresa israelí evitó al principio hacer comentarios aunque luego se ha defendido señalando escuetamente que todas sus acciones son legales.


No está claro si la fallida intervención del iPhone 6 de Mansoor se ha hecho desde los Emiratos Árabes Unidos o desde Israel. Podría haber sido de cualquiera de las dos maneras puesto que Israel mantiene unas excelentes relaciones, y no muy discretas, con el mencionado país árabe desde hace muchos años, relaciones que cada día son más intensas.

Algunos investigadores sostienen que NSO Group, cuyo mayor accionista es en la actualidad una empresa americana de capital de riesgo, es en realidad un contratista de ciber-armas que se define a sí misma como una compañía capaz de convertirse en “fantasma” en los aparatos de las víctimas y reunir una enorme cantidad de información sin ser detectada, según la BBC.

NSO Group cuenta con clientes en todo el mundo. Muchos de ellos son estados pero también figuran en la lista empresas que se dedican a actividades relacionadas con el espionaje. La empresa asegura que cuando firma contratos en el extranjero requiere que la otra parte se comprometa a utilizar su tecnología “de manera legal”, y que NSO Group no tiene nada que ver con el uso que se hace de su tecnología.

La primera víctima de Pegasus de la que se tiene noticia es uno de los activistas de derechos humanos más conocidos en Oriente Próximo, y en 2015 fue galardonado con el premio Martin Ennals, considerado el Nobel entre los galardones internacionales de derechos humanos. Ahmed Mansoor ha sido detenido y torturado en varias ocasiones en su país y se le ha prohibido viajar al extranjero.

La Unidad 8.200 del ejército israelí, de donde proceden los creadores de Pegasus, es una de las unidades de espionaje cibernético más importantes del mundo. Su base se encuentra en el desierto del Neguev pero tiene destacamentos en las embajadas de Israel en numerosos países occidentales desde donde realizan actividades de espionaje. En 2014 casi medio centenar de veteranos israelíes denunciaron que la Unidad 8.200 reúne información sobre la salud o las actividades sexuales de los palestinos para chantajearlos.


La información publicitaria que facilita NSO Group dice que su programa espía Pegasus también está disponible para teléfonos Android y para aparatos BlackBerry.

Publicado en Ciencia y tecnología

Dentro de dos o tres días, y a menos que ocurra algo inesperado e improbable, Dilma Rousseff, relecta en octubre de 2014 con 54 millones de votos, tendrá su mandato popular liquidado por decisión de al menos 54 de los 81 senadores brasileños. El golpe institucional abierto por el entonces presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, apartado de su puesto por orden de la Corte Suprema gracias a sus reiteradas travesuras en su única verdadera especialidad, la corrupción más deslavada, se habrá consumado. Cunha, a propósito, sigue libre: será juzgado por sus pares cuando la farsa haya terminado. Mientras, esgrime su arma favorita: amenaza con decir todo lo que sabe, y lo que sabe tiene fuerza para destrozar a la mitad de los integrantes del Congreso brasileño.


Para completar el cuadro y determinar el ambiente, el pasado viernes la Policía Federal anunció, con pompa y circunstancia, que había denunciado por corrupción pasiva, lavado de dinero y ocultamiento de patrimonio al ex presidente Lula da Silva, su esposa, Marisa Leticia, y otras tres personas.


La misma Policía Federal, que en Brasil tiene funciones similares a las del FBI estadunidense, había divulgado, hace pocas semanas, el informe preliminar sobre las investigaciones relacionadas a un departamento que supuestamente sería del ex mandatario. En el informe no aparecía el nombre de Lula ni de su esposa.


Es una historia conocida: la acusación indica que Lula sería el verdadero propietario del inmueble que fue refaccionado por una de las constructoras involucradas en escándalos de coimas y desvío de recursos públicos. Lula admitió haber adquirido el departamento en la etapa de construcción, y que luego desistió del negocio. Sus abogados requieren, en la justicia, la devolución de lo que fue pagado. El inmueble devuelto ha sido puesto en venta por los constructores.


Nada de eso importa: ahora le tocará a la justicia decidir si transforma a Lula y doña Marisa Leticia en reos. El estrago político, sin embargo, está hecho.


Sobra decir que los medios brasileños, pilares esenciales del golpe, abrieron ahora el inmenso espacio que no dieron cuando se conoció el informe preliminar, que no mencionaba a Lula. También se olvidaron de levantar sospechas sobre las razones para esa súbita alteración que, no por casualidad, coincide con la etapa final del golpe institucional en curso.


Desde el pasado jueves desfilaron por el pleno del Senado los testigos de acusación y defensa. Al fin y al cabo, es esencial preservar las apariencias, insinuando que todo trascurre dentro de los preceptos constitucionales y democráticos.
Sometidos a pesadas preguntas de los senadores, los testigos de defensa no hicieron más que confirmar, con argumentos sólidos, lo ya sabido: Dilma Rousseff no cometió crimen de responsabilidad. La Constitución brasileña determina que un mandatario electo por voto popular sólo puede ser destituido por este delito. Pero para los senadores brasileños, sobran razones para librarse de Dilma Rousseff y hacerse con el poder que las urnas les negaron en las cuatro últimas elecciones presidenciales.


Entre los senadores, más de uno, para asombro de los lúcidos, pidió que se apresurasen las preguntas y respuestas, una vez que todos tenían consolidada su convicción. O sea: no importaba lo que se demostrase, la presidenta estaba destituida, y las formalidades no eran necesarias.


Tanta prisa tiene claras razones: cada día surgen nuevos indicios robustos de que a menos que se suspendan las investigaciones, el todavía interino Michel Temer y las principales estrellas de su constelación tumbarán por el viento las denuncias.


Todo eso pasa frente a la indiferencia de la opinión pública, anestesiada por los medios de comunicación, en especial los controlados por Globo (revistas, diarios, emisoras de radio y televisión).


Ocurre ante la pasividad bovina de las instancias superiores de justicia. El presidente del Supremo Tribunal Federal preside, por determinación constitucional, el juicio en el Senado. Sigue rigurosamente el guión de la farsa, mientras discute con los senadores el aumento de los sueldos de los funcionarios de la justicia.


Los efectos de las políticas anunciadas por el gobierno que está a punto de tornarse efectivo se harán sentir a corto plazo, y serán especialmente duros para las clases que supieron beneficiarse de los programas implantados a lo largo de los últimos trece años, a partir de la llegada de Lula da Silva a la presidencia en 2003.


Nada de eso, importante, es llevado a debate con la opinión pública.


Liquidado el mandato de Dilma Rousseff se abre la temporada para que se alcance el verdadero objetivo del golpe: eliminar a Lula da Silva del escenario político brasileño, y asegurar, a las oligarquías de siempre, el retorno al poder.
Que la Policía Federal lo haya indiciado sin pruebas ha sido el primer paso. El próximo podrá ser entregarlo en bandeja de plata a la saña persecutoria de un juez provinciano de primera instancia.


Más que de brumas, los tiempos que se abren sobre mi país son de vergüenza. La historia sabrá juzgar a los farsantes, a los traidores, a los indecentes. Pero será demasiado tarde para corregir sus ruindades.

Publicado en Internacional

En una entrevista concedida en La Plata antes del asesinato del viceministro del Interior de Bolivia, el vice de Evo Morales habló de Bolivia, las oleadas, los ciclos y de cómo combatir la corrupción.

 


Son las nueve de la noche. Alvaro García Linera se levantó a las cuatro y media de la mañana porque Evo Morales convocó una reunión de gabinete. Sigue en pie y en movimiento en el estudio de la Facultad de Periodismo de La Plata donde acaba de recibir el Premio Rodolfo Walsh de manos de la decana Florencia Saintout. Y dice: “No es un buen momento para América Latina”.


Acompañado siempre por Carlos Girotti de la Central de Trabajadores Argentinos, el vicepresidente de Bolivia tuvo su tarde y su noche en La Plata el miércoles 24. El jueves cerró en Santiago del Estero el Foro Internacional Horizontes de la Educación en Nuestra América impulsado por la universidad nacional y por el Parlasur a través de la parlamentaria Ana María Corradi, del Frente para la Victoria.


La entrevista de 45 minutos, que puede verse completa en el canal web del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, www.clacso.tv, permite recorrer con García Linera los temas principales de la discusión sudamericana de hoy.


–No es un buen momento en América Latina porque hay una retoma temporal de la derecha –dice el vicepresidente–. La derecha asume el gobierno justamente para recortar costos, para recortar derechos, para reducir la intervención del Estado y para permitir que todos esos recursos fluyan hacía al sector privado nacional o extranjero. La sociedad, de estar consiguiendo condiciones de vida más o menos dignas, ahora retrocede a situaciones de abuso, desempleo y explotación. Pero, a la vez, es un momento exigente porque obliga a que la sociedad, los sectores subalternos, las clases plebeyas, retomen nuevamente la capacidad de organización. Nadie se moviliza perpetuamente. No hay revolución perpetua.


–¿Cómo terminan los períodos de repliegue?


–Básicamente, eso es organización. También, horizonte. Una combinación de idea movilizadora con fuerza que convierta esa idea en hecho político, en hecho que influye en el escenario estatal y que puede modificar la correlación de fuerzas a corto y mediano plazo. Lo importante es que esta generación que hoy está de pie vivió los tiempos de la derrota del neoliberalismo, vivió la victoria temporal de los gobiernos progresistas y revolucionarios, y ahora está en este periodo intermedio. Por lo tanto, tiene el conocimiento y tiene la experiencia para retomar la iniciativa. Si no hacemos eso, este periodo de retoma parcial de iniciativa de la derecha puede extenderse y ampliarse a otros países de América Latina. Sin duda, esto significaría una catástrofe. Donde triunfa, la derecha recorta el bienestar. Los gobiernos progresistas fueron gobiernos sociales y, por lo tanto, el retroceso es un retroceso de las conquistas sociales de la población. Pero además hay una ralentización, un congelamiento y en algunos casos un retroceso en términos de la perspectiva de la acción continental. Junto con lo social, el continente ha experimentado en los 10 años que van desde el 2004 al 2014, 2015, el momento más avanzado de integración y de mirada autónoma continental. Esto tiene una importancia extraordinaria. Si no tenemos la capacidad de mirarnos continentalmente, cada país por sí solo en este contexto mundial va ser presa de las intervenciones, de las influencias y de las manipulaciones de los más poderosos del mundo. Es un tema de correlación de fuerzas, no es un tema moral.


–Tomo una frase del mensaje tras la recepción del premio: “La revolución es por oleadas, no por ciclos”. ¿Cuál es la diferencia?


–Cuando tú hablas de ciclo, significa que todo tiene un inicio, una estabilización y un fin. Es algo natural como la ley de la gravedad. Hagas lo que hagas, protestes o te movilices, así será de aquí a 50 años, cuando venga otro ciclo. Esta es una mirada que le arrebata el protagonismo al ser humano, que olvida el papel de la subjetividad colectiva en la construcción de los hechos sociales. Es falsa. Es la misma lógica que el fin de la historia de Fukuyama. Habían desaparecido las clases, todos éramos emprendedores y había que alinearse detrás de lo que ya era la culminación del desarrollo humano. Resulta que no fue así. Aparecieron por todos lados clases sociales, luchas, organizaciones, jóvenes, gente que tomaba las plazas por asalto y después los palacios por asalto. Frente a eso, lo que reivindicamos es la lógica de los flujos, las oleadas, que es un poco la experiencia que uno adquiere en la vida. Las transformaciones se dan por oleadas. La gente se articula, se unifica, crea sentido común, tiene ideas fuerza, se convierte en ser universal, es decir, ser que pelea por todos. Logra derechos, acuerdos, Estado, política. Pero luego pasa a la vida cotidiana. No puede estar en asamblea todos los días. Tienes que ir a ver qué va a pasar con tu hijo, con el crédito de la casa. Viene el reflujo. Pero luego, más pronto que tarde, puede venir otro flujo. ¿Cuándo será ese flujo? No lo sabemos. No está definido por una ley sociológica.


–No está predestinado.


–Entre otras cosas depende de lo que tú puedes hacer hoy en tu barrio, en tu universidad, en tu medio de comunicación, en tu poema o en tu teatro para articular sentido común, para impulsar ideas de lo colectivo o de lo comunitario. Si en algún momento eso, por algo no calculado, se articula con otras iniciativas comunitarias, puede dar lugar a otro flujo. En una semana, en un año, en 10 años. Lo importante es que tú luches y te organices. Si no te alcanza la vida, vendrá el siguiente que se sumará a lo que hiciste, para que él sí pueda ver que viene un flujo. Las revoluciones son así. Entonces, cuando tú miras la historia por flujos y no por ciclos, reivindicas otra vez el papel del sujeto, de la persona, de la subjetividad, que no inventa el mundo como le da la gana, pero que ayuda a construir el mundo. Me gusta la frase de Sartre: “Uno hace al mundo en la misma medida en que el mundo lo hace a uno”.


–¿Cuáles son las claves más importantes de la oleada boliviana, primero fuera del Estado y luego, desde 2006 con Evo Morales como presidente, dentro del Estado?


–La primera clave es que toda victoria política es precedida por una victoria cultural que se trabajó y se labró en los distintos espacios de la opinión pública: medios de comunicación, periódicos, universidades, sindicatos, gremios, barrios. Hubo un sentido común que se fue apoderando de las personas, basado en la idea de soberanía, de igualdad entre pueblos. La gente no se mueve solo porque sufre. Se moviliza cuando sufre y cree que movilizando puede cambiar su sufrimiento. Sin horizonte no hay capacidad de articulación. No es simplemente, como decían algunos compañeros trotskistas, que a condiciones de vida más deplorables la gente se va a rebelar. Eso no es cierto. Muchas veces uno se acostumbra a su dominación y a su pobreza.


–Ésa es la primera lección.


–La segunda es que todo proceso revolucionario tiene que sostenerse y reinventarse en ámbitos de participación democrática de la gente. No es fácil eso, porque la gente se moviliza y luego se repliega. Es fácil que los gobernantes, en ese repliegue, nos asumamos como los demiurgos históricos. Si tú no has incorporado por métodos innovativos en la decisión y en la participación te vas a ver en problemas y te vas a quedar solo en el gobierno. Claro, porque tú los dejaste solo anteriormente. No es una venganza, es el resultado de tu acción. Sin una red corpuscular de participaciones democráticas, el gobierno revolucionario queda sin base y a la deriva.


–¿Tercera clave?


–Gestión económica. Últimamente he pensado mucho sobre Lenin y la NEP, la Nueva Política Económica. Si los bolcheviques no tenían la capacidad de satisfacer la necesidad de hambre y estabilidad de su revolución, todas las demás experiencias como el comunismo de guerra, la abolición del dinero y la toma de fábricas ultra radical, no significaban nada. El mismo Lenin lo decía: lo único socialista que tenemos es solamente la voluntad de ser socialistas. Es muy fuerte la preocupación que le dedicó Lenin al tema de estabilidad económica, a la relación entre el campesino y el obrero en función de avances en la economía. Cuando uno está afuera del gobierno, valora la organización y el discurso. En el gobierno, si fallas en la gestión económica todo se derrumba, porque va a aparecer la derecha diciéndote: yo sí puedo administrar mejor la economía, yo siempre he administrado, yo tengo empresas para mostrarte de lo que soy capaz. Creo que parte de los problemas que estamos enfrentando los gobiernos progresistas en América Latina es el no haber colocado en el puesto de mando a la economía y haber mantenido en el puesto de mando el discurso y la organización. Si no, se genera el caldo de cultivo de un regreso de fuerzas conservadoras, que sí te van a hablar de que ellos pueden resolver todo. ¡No lo van hacer!


–¿Cómo gestionar la economía cuando hay crisis mundial y bajan los precios de las materias primas?


–Cada país tiene su propia dinámica, pero algo que hemos aprendido nosotros es no confiar plenamente en el mercado externo sino trabajar también tu mercado interno. Hoy la exportación de petróleo, minerales y gas es negativa. Entonces, ¿cómo crece la economía? Porque en paralelo hemos apostado a otras canastas, fundamentalmente al mercado interno.

La superación de la extrema pobreza y de la pobreza no solamente es un tema de justicia –tiene que serlo, porque si no para qué estás en el gobierno– sino de dinámica económica. Estás expandiendo la capacidad de gasto de la sociedad y en el caso boliviano -por eso digo que depende de cada país- como la gente gasta entre el 50 y el 55 por ciento de su salario en alimento, lo que estás haciendo es promover la economía campesina, la economía intermedia de servicios del mercado interno. Fue una decisión muy sabia de Evo. En el año 2008 tuvimos precios del petróleo de 130 dólares y en el mismo año precio del petróleo de 30 dólares el barril. De 130 a 30. Fue un golpe muy duro para nosotros, pero Evo viene de una cultura campesina muy previsora. En el campo o el Altiplano, como vienen la sequía o la granizada, no cultivas en extensión. Dejas aquí, cultivas acá, dejas aquí, cultivas acá. Esta lógica muy campesina andina de moverte en varios pisos ecológicos es la que Evo ha aplicado en la gestión de gobierno. Vamos a meterle al gas. Sí, produzcamos más gas, perfecto. ¿Y si falla? Entonces, metámosles a la electricidad, a la agricultura, al litio. Vas diversificando. Eso es lo que ha permitido que ahora nosotros en gestión de gobierno tengamos un crecimiento del 4,2 por ciento hasta el 5 por ciento.

Estamos compitiendo con Perú, que tiene una economía de libre mercado absoluta, es un país que está bajo el control del empresariado chileno y extranjero y tiene mar. Nosotros si tuviéramos mar creceríamos un 2 por ciento más. Es decir, nuestro crecimiento podría ser del 6,4 por ciento, según el Banco Mundial. Por los “pisos ecológicos”, una vez que superemos esta etapa de ampliación del consumo de las clases más pobres, ya tienes en funcionamiento otros motores: energía eléctrica, litio e industrialización de la agricultura. Entonces, de este modo, ya puedes pensar en los siguientes 10 o 15 años de un crecimiento que va a estar fluctuando entre el 4 y el 6 por ciento. Con petróleo 100 o con petróleo 25, vas a moverte ahí. Esto ha tenido que ver con la capacidad planificadora y con que sepas manejar la economía al estilo campesino. El Presidente es muy ahorrador, muy previsor. Tiene siempre una reserva, no se arriesga. Somos el país de América Latina que tiene más reservas internacionales en función del su producto interno bruto, el 50 por ciento.

–En todos los países de América Latina se discute el tema de la corrupción. ¿Qué hizo el gobierno boliviano no ya con el discurso ajeno sino con la realidad de la corrupción propia?

–Toda democratización real del Estado siempre va a tener riesgo de procesos de patrimonialización de ese Estado. El Estado siempre funciona como patrimonio de las clases dominantes. Como una prolongación de la familia. Lo consideran como normal: parte de la meritocracia. En Bolivia, cuando uno estudia sociológicamente cómo se distribuían los accesos a los méritos, está claro que estaban definidos en función de tu condición de clase y de tu apellido, pero le llaman meritocracia. La gente se rebela contra eso, se subleva, dice que es indigna esa forma de utilizar lo público en beneficio de lo privado. El neoliberalismo es el paradigma de la patrimonialización del Estado, porque es agarrar lo que es de todos y utilizarlo para tus amigotes. Mejor si es tu cuñado, mejor si es tu esposa que tiene algunos amigos accionistas en el extranjero. Cuando viene la sociedad e irrumpe en el ejercicio del Estado, lo hace en función de proyectos universales, pero luego se vuelve funcionario público. Es el dirigente sindical que se vuelve funcionario, es el compañero militante que luego aparece como ministro o parlamentario. En ese momento sale de su control social y entra en el ámbito estatal. No es normal, pero es altamente probable que busque repetir en ese espacio, al que por primera vez en 20 generaciones alguien de su familia logra llegar, y al estar separado de su control social diga: “nunca más alguien de mi familia va estar donde está y si jalo un poquito, aprovecharé alguito”. Este tipo de razonamiento no es raro que se dé, por eso nosotros sociológicamente lo hemos analizado. Políticamente es catastrófico, porque puede dar lugar a una especie de democratización de la corrupción. Parece ser que es un proceso que acompaña a todas las revoluciones, no me he fijado bien qué pasó en Rusia, no me he fijado bien qué pasó en China o qué pasó en Cuba. Por la experiencia que yo veo en Bolivia y el proceder de la gente, es el campesino, es el dirigente obrero peleador que, acostumbrado a los sacrificios más extremos, de un día para otro se vuelve ministro y de él dependen 500 funcionarios y la definición de 500 millones de dólares en programas. Entonces piensa: “¿Y qué tal si contrato aquí a mi cuñado?”. Así comienza esta micro corrupción. La pregunta es, ¿qué haces tú ahí?


–Atribuírselo a la condición humana.


–Sí, de la condición humana y del resarcimiento histórico. Pero no puedes. ¿Por qué? No solamente porque es un hecho delictivo por ley, sino porque te corroe la moral. Y la única fuerza que uno tiene cuando viene de abajo es su fuerza moral. Evo y los sindicatos no tienen dinero, no tienen patrocinio extranjero. Su moral los ha convertido en el núcleo que simboliza una época y una voluntad colectiva de cambio. Entonces, si te vuelves tolerante pierdes tu fuerza moral. Hemos tenido que tomar decisiones muy fuertes que no se han dado en ningún gobierno de América Latina, y mucho menos en gobiernos de derecha. Hemos tenido que meter en la cárcel al jefe del partido, Santos Ramírez. Él era el segundo después de Evo.


–Y presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales de Bolivia.


–Sí. También hemos tenido que meter a dos ex ministras a la cárcel, dos ex ministras compañeras nuestras de lucha maravillosas, de las cuales estamos seguros que no han tocado un solo centavo, pero fueron permisivas a un mal manejo del dinero. Ellas son incorruptibles, pero permitieron. ¿En qué país de América Latina, durante la gestión de gobierno, ex ministros están en la cárcel? Tenemos un ex alcalde de la segunda ciudad más importante de Bolivia, del Alto, en la cárcel.Si no hacemos eso, corremos el riesgo de perder lo único que tiene un proceso revolucionario, que es su fuerza moral. Ha sido muy doloroso y ha sido un aprendizaje. Hemos encontrado que estaba sucediendo que de parte de los compañeros no había el suficiente control y había esta especie de permisividad basada en que son compañeros nuestros, lo requieren, es poquito dinero, no hago el informe, pero en ese descuido se pone en riesgo tu propia moral. Y si tú no actúas de una manera fuerte, golpeándote a ti mismo, porque es tu propia gente, lo socialmente pierdes la fuerza moral que te mantiene en pie. Ayer ha salido la última encuesta, Evo –con todo lo que lo han atacado del tema del fondo indígena, de la corrupción con dirigentes indígenas, del tema del supuesto hijo– en ciudades capitales tiene un 54 por ciento de popularidad.

El aprendizaje es que, por muy doloroso que sea, debes tener la valentía y la fuerza de poder cortarte tú el dedo infectado o la mano infectada. Si otros te la cortan te van a meter el cuchillo al corazón y de eso no te vas a poder reponer ni en una generación. Si tú por cuidar lo que te pertenece, parte de tu cuerpo, eres permisivo con lo que se está pudriendo en tu cuerpo, otros van a venir a acabarte o la putrefacción va a alcanzar hasta tu propio cuerpo, y ahí estás perdido. Nuestra fuerza nace del hecho moral. Tienes que saberlo cultivar y si no lo cultivas, no lo refrendas y no lo muestras continuamente, la derecha se va a venir con toda esa política moralista que te echa en cara: “Han robado 5 mil dólares, terribles estos indígenas, son unos incapaces, unos ladrones”. Ellos robaban 20, 40 o 100 millones de dólares y nadie decía nada, pero desaparecieron 5 o 100 mil y se desgarran las vestiduras. No importa, es parte de la guerra. Aquí nadie puede levantarte el dedo y decirte te has levantado un dólar, no pueden decir que te has levantado ni medio dólar, ni medio boliviano, ni medio peso argentino. Si eso sucede vas a perder, porque va a venir toda la jauría moralizante de la sociedad para descalificarte. Y si pierdes moralmente, pierdes generacionalmente. La peor derrota de un revolucionario es la derrota moral. Puedes perder elecciones, puedes militarmente, puedes perder la vida, pero sigue en pie tu principio y tu credibilidad.

Cuando pierdes la moral, ya no te levantas, va a ser otra generación, va a ser otro líder el que va a poder levantarse. Hay que protegerse, Así como en la gestión estatal la economía es lo fundamental, en preservación de tu liderazgo lo fundamental es tu fuerza moral. Nunca permitas que te debiliten tu fuerza moral porque de eso tampoco te recuperas.


Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado en Política
Domingo, 28 Agosto 2016 05:55

“Las ideas importan menos ahora”

La autora bielorrusa, cronista del declive de la Unión Soviética, reflexiona sobre el futuro de la nueva Rusia y la naturaleza del amor y la vejez

Opina Svetlana Alexiévich que la banalidad enmascara la vida real con mayor frecuencia de la deseada. Y la avalancha actual de información no ha mejorado las cosas. Por eso, para acercarse lo más posible a la verdad, la escritora bielorrusa de 68 años construye su relato desde hace décadas a partir de los testimonios de personas anónimas. Ganadora del último Nobel de Literatura, su obra está considerada como clave para entender la nueva Rusia con libros como El fin del ‘Homo sovieticus’ (Acantilado) o Voces de Chernóbil (Debate). En una visita a Madrid charla sobre el valor de las ideas, el amor y la vejez.


Pregunta. ¿Cómo ve Rusia en un futuro cercano?


Respuesta. Es imposible predecirlo. No sabemos qué se está cociendo en la caldera rusa. Puede que salga algo parecido al fascismo o puede haber un estancamiento. A menudo no se tiene en cuenta el factor paciencia. En Rusia la gente lleva tantos años sufriendo, tiene tanto aguante, que podemos estar así años. Pero estamos reviviendo la filosofía de una fortaleza asediada, rodeada de enemigos, de histeria militarista de tiempos pasados. Todos los días nos enseñan en televisión las adquisiciones de material militar: un nuevo buque de guerra, un nuevo avión, un nuevo tanque... Hay una propaganda muy agresiva en contra de EE UU, de Europa, de Ucrania. Hay una espiomanía que resurge. Es una locura. Se persigue a los homosexuales, y la Iglesia ortodoxa se ha vuelto más agresiva y no para de prohibir obras de teatro, libros... Ni la propaganda soviética era tan descarada como la de ahora.


P. Los rusos son más libres que antes, al menos desde el punto de vista material, según insiste el Gobierno de Putin. Usted habla de esa libertad como una cierta forma de espejismo.


R. Es que es muy relativa. Por ejemplo, se sabe que el 7% de la población acapara la riqueza del país. La gran mayoría vive con lo mínimo. ¿De qué libertad podemos hablar, por otro lado, con casos como el de Mijaíl Jodorkovski, que de la noche a la mañana pasó de ser millonario a preso? Después de 10 años en la cárcel, todavía no saben qué delitos imputarle.


P. Ha dicho que las ideas comunistas van a volver a Rusia. ¿Qué significa eso?


R. Muchos jóvenes rusos leen a Trotski, Marx y Engels. Ven a Stalin como una figura a imitar y se abren museos en su recuerdo. Está de moda. Detrás de esto subyace el hecho de que hay mucha gente que se siente derrotada e idealiza el pasado. Quieren que se mantenga la libertad de poder viajar por el mundo y que las tiendas estén llenas de productos. Pero, al mismo tiempo, quieren que haya un socialismo igualitario.


P. Todos los intentos de comunismo han fracasado.


R. Es cierto. China, Camboya..., en todos hubo derramamiento de sangre. Creo que es porque fueron muy prematuros.


P. Entonces, ¿cree que es posible intentar acercarse a un socialismo utópico si la sociedad está preparada?


R. Lo creo. Pero sería un socialismo más cercano al que ya disfrutan sociedades próximas como Francia, Alemania y Suecia. Creo que será un desarrollo paulatino, cuando se perfeccione la idea de una sociedad civil. Estoy convencida de que el futuro en Rusia pasa por la idea socialista, pero no podemos saber exactamente cuándo llegará.


P. ¿Qué hay que olvidar para salir adelante?


R. En Rusia se echa en falta una reflexión sobre el estalinismo, como sucedió en Alemania con el fascismo. Esto solo lo han hecho un pequeño grupo de intelectuales rusos. Mira lo que ha sucedido en Perm, una ciudad del norte del país. Existía allí un museo a las víctimas de las represiones estalinistas. Cuando Putin llegó al poder, echaron a la dirección del museo y pusieron a otras personas. Ahora es un museo en memoria de los trabajadores del gulag. Ya no es un museo de los que estuvieron encarcelados, sino de los carceleros. Otro ejemplo: han aprobado una ley que autoriza la persecución penal de personas que cuestionen la victoria de la Unión Soviética en la II Guerra Mundial. Estoy convencida de que las mujeres que hablaron conmigo para el libro La guerra tiene rostro de mujer se habrían negado a hacerlo ahora.


P. Usted suele referirse a los tiempos turbulentos que atravesamos no solo en Rusia, sino en todo el mundo, por el terrorismo, las guerras, el problema de la inmigración, la economía y los desastres ecológicos. ¿Qué papel deberían tener los intelectuales?


R. Desgraciadamente las ideas juegan ahora un papel menos importante en nuestras sociedades. Lo que se impone es la parte material, y lo lamento mucho. Necesitamos personalidades capaces de ofrecer al mundo una nueva visión, sistema, filosofía, valores que el mundo sigue necesitando. Vivimos una época llena de información, donde todo va más rápido, pero la información no tiene nada que ver con el misterio de la vida humana. Solo ofrece una mirada superficial. La vida es mucho más compleja. O las redes sociales, por cierto, en las que casi todo son banalidades. Lo que a mí me interesa, e intento hacer con mi literatura documental, es hablar del espíritu de los sentimientos del ser humano. Y estos giran, en mi opinión, en torno al amor y la muerte.


P. Ahora escribe dos libros, uno sobre el amor y otro sobre el envejecimiento.


R. Sí. He acabado con los libros sobre las personas que vivían con grandes ideas. Ahora me interesa el ser metafísico, el ser humano en su vida privada.


P. ¿Qué se ha encontrado?


R. Historias de hombres y mujeres que intentan ser felices y explican por qué no logran serlo. Está siendo muy complicado, porque a la gente le cuesta hablar más de sus sentimientos que de los hechos. En Rusia, las personas no consideran que su vida tenga interés. Aún estamos aprendiendo a construir la privacidad. El amor y la muerte son dos grandes misterios de la vida. Por ejemplo, respecto al envejecimiento, resulta que gozamos de 20 a 30 años más de esperanza de vida que antes y todavía no existe una filosofía que dé soporte a este extra, a este nuevo tiempo. Faltan ideas que cubran este nuevo periodo.


P. Han pasado 30 años de Chernóbil. ¿Qué significa aquella catástrofe ahora?


R. La gente sigue enfermándose y muriendo. Y lo peor: no hemos aprendido nada de aquello.

Publicado en Cultura

El desempleo juvenil mundial alcanzará un 13,1% este año y se mantendrá a ese nivel en 2017, según proyecciones que acaba de presentar en Ginebra la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Eso significa que 500.000 jóvenes más van al desempleo.

En su informe global de tendencias y perspectivas de empleo, divulgado esta semana, la OIT precisó que el incremento de apenas dos décimas porcentuales con relación al índice de 2015 (12,9%) constituye el primero en tres años. Pero significa que medio millón de jóvenes entrarán a las filas de los desocupados para sumar 71 millones a fin de año.

En los denominados “países emergentes” ese aumento será significativo: del 13,3%, en 2015, al 13.7% en 2017. Para América Latina y el Caribe la previsión es preocupante: se pasará del 15,7% en el 2015 al 17,1% en 2017.
La organización onusiana señaló, además, que es alarmante la cantidad de jóvenes que viven en condiciones de pobreza extrema o moderada en los países en desarrollo, incluso teniendo trabajo. 156 millones, es decir el 37,7% de la fuerza laboral joven, se encuentra en la pobreza extrema. Esa cifra se reduce al 26% en el caso de los adultos que trabajan.

El economista Steven Tobin, uno de los responsables del informe de la OIT, advirtió que este panorama complica la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.


La combinación del alza de la tasa de desempleo, por un lado, y la persistencia de las altas tasas de pobreza entre los trabajadores, por el otro, hará muy difícil llegar a la meta de poner fin a la pobreza para 2030 “a menos que redoblemos los esfuerzos para alcanzar el crecimiento económico sostenible y el trabajo decente para todos, incluida la juventud”, dijo Tobin durante la presentación del estudio a la prensa en Ginebra.

El documento también destaca una brecha de género preocupante entre los jóvenes trabajadores y llama a los países a resolverla con urgencia. Mientras en 2016 el nivel de actividad de los hombres jóvenes era del 53,9% el de las mujeres jóvenes apenas alcanzaba el 37,3 %. Problema esencialmente significativo en el sud-este asiático, en África del Norte y algunos países árabes.


En cuanto a las denominadas “economías desarrolladas”, se percibe de más en más una evolución de la pobreza según la edad. Los jóvenes reemplazan a los ancianos en cuanto a categoría de edad más golpeada por la pobreza (definida ésta según el criterio de contar con salarios inferiores al 60% del ingreso medio). Por ejemplo en la Unión Europea, en 2014, la proporción de jóvenes trabajadores expuestos al riesgo de pobreza se elevaba al 12,9% de la población en tanto que el porcentaje de los trabajadores adultos -de entre 25 y 54 años- se situaba en un 9,6%.

Publicado en Internacional

El presidente Santos anuncia que el plebiscito para refrendar los acuerdos será el 2 de octubre

 

Colombia ha logrado pasar una de las páginas más trágicas de su historia reciente. El Gobierno y las FARC culminaron las negociaciones de paz tras casi cuatro años de conversaciones en La Habana, poco más del 7% del tiempo que ha durado el conflicto entre la guerrilla y el Estado. Una guerra camino ya del olvido después de 52 años, cerca de ocho millones de víctimas, 220.000 muertos, 45.000 desaparecido, desplazados... Con el anuncio oficial del acuerdo final solo quedará la firma definitiva y la refrendación de lo pactado en un plebiscito que se celebrará el próximo 2 de octubre.


"Hoy hemos llegado a la meta. La firma de un acuerdo final con la guerrilla de las FARC es el fin del conflicto armado. La mejor forma de ganarle a la guerra fue sentándonos a hablar de la paz". De esta forma se expresaba el jefe negociador del Gobierno, Humberto de la Calle, nada más anunciarse el pacto definitivo con la guerrilla (texto íntegro). Pese al rostro cansado, después de las jornadas maratonianas de los últimos días, De la Calle dio, sin duda, el discurso más pedagógico y esperanzador de los cuatro años de negociaciones: "Probablemente todos hubiéramos querido algo más. Nosotros mismos en la mesa hubiéramos querido algo más. Pero el acuerdo logrado es el acuerdo viable, el mejor acuerdo logrado posible". "Termina la guerra con las armas y comienza el debate con las ideas", prosiguió su contraparte en las FARC, Iván Márquez.


El fin de las negociaciones de la última confrontación de la Guerra Fría del mundo se comenzó a conocer por Twitter. “El día se acerca”, se leía en un mensaje difundido la noche del martes desde sendas cuentas del Alto Comisionado para la Paz y las FARC. El texto acompañaba una foto en la que se mostraba a los negociadores sonrientes. Ya está, fue la sensación.

El optimismo se propagó y acto seguido fue sacudido por un halo de prudencia. Extraoficialmente, fuentes de ambos lados aseguraban que las negociaciones habían concluido. Sin embargo, quedaban algunos detalles técnicos, relativos sobre todo a la redacción del texto, por concretarse. En ningún caso, aseguraban estas fuentes, los flecos pendientes ponían en peligro el acuerdo. Solo pedían esperar para hacerlo oficial. El anuncio se produjo pasadas las seis de la tarde de Colombia. Acto seguido, en una alocución al país, el presidente anunció que el plebiscito se celebrará el 2 de octubre. "Hoy comienza el fin del sufrimiento, el dolor y la tragedia de la guerra", recalcó el mandatario.


Este viernes se cumplirán cuatro años desde que el Gobierno y las FARC firmaron el acuerdo que establecía las bases de las negociaciones que se han desarrollado desde entonces en La Habana. Solventado el apartado de justicia y acordado el cese bilateral del fuego, el final de la guerra, faltaba por negociar las condiciones de la amnistía de los guerrilleros, su futura participación en política y cómo se abordaría su reincorporación a la vida civil. La pasada semana, el presidente colombiano apremió a su equipo negociador para que destrabase estos puntos y lograr un acuerdo definitivo lo más pronto posible. Después de jornadas maratonianas como no se recuerdan en todo el proceso, con reuniones de hasta 18 horas, todos los aspectos sustanciales quedaron finiquitados.


La consulta a la que se comprometió Santos ha marcado los últimos días de las negociaciones. La urgencia del mandatario no era baladí. El presidente necesitaba tener el acuerdo definitivo para llevarlo al Congreso y poder convocar el referéndum de los acuerdos. Finalmente, se producirá el 2 de octubre. Santos quería que la consulta no se demorase más allá de la primera quincena de octubre para evitar que se solape con la reforma tributaria prevista. Las primeras encuestas no garantizan una victoria para el sí y el mandatario teme que una subida de impuestos sea contraproducente a la hora de votar.


Las FARC, por su parte, llevarán el acuerdo final a un congreso interno, lo que se conoce como Décima Conferencia, en la que las bases guerrilleras darán el visto bueno a lo negociado en La Habana desde 2012. Este acto, cuya logística ya se está preparando entre las filas guerrilleras, se celebraría en las próximas semanas y contará con la presencia de un millar de miembros de las FARC entre jefes y mandos medios. Será entonces cuando la guerrilla más antigua de América Latina proclamará que renuncia al alzamiento armado y que iniciará la transición a un movimiento político.


Hace cuatro años se pensó que el proceso de paz duraría unos pocos meses. Las negociaciones fueron más complejas de lo previstas. Nunca han logrado despojarse de un manto de incertidumbre, en buena parte por el hermetismo con el que se han llevado. La popularidad hacia las conversaciones entre los colombianos ha sido siempre baja si se compara con el objetivo que se buscaba. La guerra entre el Gobierno y las FARC ha durado 52 años. En cuatro, solo cuatro para muchos, más de cuatro para tantos otros, ambas partes han logrado sentar las bases acabar con la violencia de la guerrilla, iniciar su tránsito a la vida política e iniciar el camino para reducir la abismal distancia entre el campo y la ciudad.


Para cerrar este capitulo de la historia, sin embargo, aún quedan varias páginas. El anuncio de que se hayan concluido las negociaciones, de que, en definitiva, hay un acuerdo de paz, no significa que este se vaya a firmar aún. La rúbrica final –que el presidente anuncio que se haría en Colombia- se prevé realizar antes del plebiscito, en un acto multitudinario, con la presencia de la mayoría de jefes de Estado posibles. El objetivo es dar un impulso al sí en la consulta a los colombianos.

Nadie atina a aclarar qué ocurrirá si el país decide no apoyar la paz o los partidarios no logran los votos necesarios: el 13% del electorado. Tampoco es descartable que la firma se produzca una vez refrendados los acuerdos. Si por algo se ha caracterizado este proceso también es por la cantidad de veces que los plazos se han incumplido. Cuando se consigan dar estos pasos se pondrá poner punto final. Colombia comenzará entonces a escribir el epílogo de esta historia. A partir de un título de solo tres letras: paz.

Publicado en Colombia
Jueves, 25 Agosto 2016 07:00

La última semana de Dilma Rousseff

La presidenta de Brasil afronta desde este jueves el juicio político que divide al país y que determinará su futuro. Unas conversaciones telefónicas que hablan de un posible complot para acabar con ella y una sentencia del Ministerio Público que no considera que haya crimen en las acusaciones, sólo generan más dudas sobre el polémico


Este jueves comienza el juicio definitivo contra la presidenta Dilma Rousseff. La mandataria apartada de sus funciones desde el pasado 12 de mayo, cuando 55 senadores votaron a favor de continuar con el proceso de impeachment, ahora se sienta formalmente como acusada. Los 81 senadores junto con el presidente del Tribunal Supremo Federal, Ricardo Lewandowski, serán los jueces del proceso.

Se necesita el voto de al menos 54 senadores (dos tercios del Senado) para que la presidenta sea apartada definitivamente. El sistema presidencialista de Brasil y la Constitución del país contemplan el proceso jurídico del impeachment (destitución del presidente) siempre que el jefe del Ejecutivo haya cometido un crimen de responsabilidad.
Desde que el pasado mes de diciembre el presidente de la Cámara de los Diputados, Eduardo Cunha, diera entrada a este proceso la izquierda brasileña habla de "golpe de Estado" y la derecha de un "proceso democrático" amparado en la Constitución.

Pero el hecho es que desde que Dilma Rousseff ganara las elecciones de 2015 por un ajustado 51,3% de los votos, la oposición amenazó a la presidenta con llevar a cabo un impeachment sin ofrecer argumentos sólidos, sino más bien como un chantaje político. Lo que tiene dividido al país y a sus magistrados no es la figura jurídica de este juicio político sino su contenido. La pregunta es si los motivos por los que se acusa a la presidenta pueden entrar dentro de la definición de crimen de responsabilidad.

Dilma Rousseff no es acusada de corrupción, malversación de fondos, o algún tipo de crimen penal, como sí lo fue Fernando Collor, quien sufrió otro impeachment en 1992. La mandataria es acusada de haber firmado tres decretos presupuestarios donde maquilló las cuentas del Gobierno para poder solicitar nuevos créditos a los bancos sin haber devuelto los préstamos anteriores. Estas serían lo que aquí llaman como "pedaleadas fiscales", un maquillaje de cuentas. Un delito económico, relativamente común, y que ya cometieron ex presidentes como Fernando Henrique Cardoso, Lula da Silva y varios gobernadores de diversos estados del país, sin haber sido nunca castigados por ello.

Estas serían las acusaciones concretas y por las que se debería juzgar a la presidenta. Pero el contexto político ha sido clave en el asunto. Dilma Rousseff vio como su popularidad caía por los suelos con el paso de los meses, debido a la crisis económica que empezaba a golpear al país, y a los numeros escándalos de corrupción que rodeaban a su partido (Partido de los Trabajadores) y al de sus aliados (PMDB y PP). El Congreso se apartaba de ella y la mandataria se movía entre dos aguas: aceptaba las condiciones de la oposición, o dejaba de negociar con ella. No había término medio. Las bases populares de su partido la abandonaron después de que transigiera con políticas de corte cada vez más neoliberal. Sus aliados en el Gobierno se encargaron de cavar su tumba cuando vieron que el Congreso también la dejaba de lado y que los escándalos de corrupción cada vez hacían más mella en sus respectivos partidos.


Complots silenciados


A la semana de que Dilma Rousseff fuera apartada de sus funciones y que el vicepresidente Michel Temer tomara pose como presidente interino, se dieron a conocer nuevos motivos en relación al impeachment que aparentemente darían más fuerza a la defensa de la presidenta, pero que tanto los medios oficiales como los senadores parecen haber ignorado.

El primero lo dio a conocer el diario Folha de São Paulo al publicar unas conversaciones entre Sérgio Machado, ex presidente de Transpetro (empresa vinculada con escándalos de corrupción de Petrobrás), y Romero Jucá, vicepresidente del PMDB y ministro de Temer en aquel momento. En las grabaciones ambos hablaban de la "necesidad de acabar con Dilma para evitar la sangría" de las investigaciones de la operación Lava Jato.

Las conversaciones se produjeron en marzo, antes de la primera votación en la Cámara de los Diputados: "La única salida es el impeachment porque si ella continúa vamos a caer todos", decía Jucá. Pero las declaraciones de la mano derecha de Temer fueron todavía más graves cuando aseguraba que "ya estaba todo pronto para llevar a cabo un Gobierno de salvación", y que él mismo habría hablado con las fuerzas armadas y con los jueces del Tribunal Supremo de Justicia: "Están todos de acuerdo que hay que poner a Temer en el Gobierno".

Estas conversaciones provocaron que Jucá pidiera su dimisión y creara la primera crisis del recién estrenado gobierno en funciones. Pero el contenido de las grabaciones donde se deja claro un complot contra la presidenta en el que además estarían implicados miembros del Tribunal Supremo (quien tiene ahora la última palabra contra Rousseff) no se ha vuelto a poner en cuestión.

En junio se produjo el segundo acontecimiento que daría alas a los argumentos de la defensa de la mandataria. El Ministerio Público de Brasil "no consideraba crimen" las pedaleadas fiscales. Según el procurador de la República, Ivan Marx "no hubo préstamos sin el aval del Congreso", y las maniobras "no se encuadrarían en el concepto legal de operación de crédito". La noticia apenas se dio en los periódicos a pesar de que los senadores del Partido de los Trabajadores (PT) se aferraran a este argumento para intentar frenar el juicio político que hoy empieza y que probablemente termine el próximo 31 de agosto con la salida definitiva de la presidenta.

Este jueves la sesión comandada por el presidente del Tribunal Supremo, Ricardo Lewandowski, comenzará a escuchar a los primeros testigos del juicio. Serán dos que vendrán de la acusación y seis de la defensa. Este es el principal argumento de aquellos que afirman que no se trata de un golpe, puesto que la presidenta se puede defender. A lo que los defensores de Dilma, como la senadora del PT Gleisi Hoffmann, responden: "Sí es un golpe, porque no existe crimen de responsabilidad" para que Rousseff se siente en el banquillo.

Sobre eso tratará el discurso de la presidenta el próximo lunes 29 de agosto, donde presentará su propia defensa y responderá a las preguntas de los senadores. Se desconocen cuántos senadores la interrogarán, y de ello dependerá la duración del juicio, ya que después de las preguntas y respuestas a la presidenta, se procederá a la votación final.

Se calcula que el 30 de agosto se pueda tener el resultado definitivo, y que al día siguiente Michel Temer podría tomar posesión como presidente oficial de Brasil. Así lo espera el todavía interino, que pidió a los senadores que evitaran largos discursos para acortar los tiempos y asegurarse de que ser nombrado presidente antes del 4 de septiembre, ya que su objetivo es acudir a la reunión del G-20 en China como nuevo jefe del Ejecutivo de Brasil.

Publicado en Internacional
Lunes, 22 Agosto 2016 06:45

El medallero del coronel

La sobrerrepresentación de atletas vinculados a las fuerzas armadas en el medallero olímpico de Brasil encarna una de las tendencias de fondo de las sociedades actuales. Que algunos militares hagan la venia en el podio es harina de otro costal: una muestra del creciente conservadurismo de una sociedad en crisis.

 

Las cuatro primeras medallas que conquistó Brasil en los Juegos Olímpicos tienen algo en común que al principio no fue destacado por los medios: los cuatro atletas son sargentos que revisten en las fuerzas armadas. La judoca Rafaela Silva se llevó la medalla de oro y los medios destacaron que vivía en la favela Ciudad de Dios y que había sido víctima de racismo al ser eliminada en Londres 2012. El sargento Rafael Silva ganó la plata y la sargento Mayra Aguiar el bronce, también en judo. El sargento Felipe Wu se llevó la plata en tiro deportivo. De las primeras diez medallas, ocho las ganaron atletas vinculados a las fuerzas armadas.


Recién cuando el gimnasta Arthur Nory, la sexta medalla para Brasil, hizo el saludo militar sobre el podio, la polémica se disparó en los medios, que hasta ese momento no habían reflejado el fuerte papel en el medallero de los atletas formados en cuarteles. En realidad la polémica se remonta a los Panamericanos de Toronto, en 2015, ya que algunos atletas dijeron que los militares les sugirieron hacer la venia. Rafaela Silva dijo que evitó hacer el saludo militar, a diferencia de lo que hizo el año pasado, por temor a perder su medalla.


“Soy miembro de la Fuerza Aérea brasileña y es un momento de felicidad, de alegría para todo el país”, se excusó Arthur Zanetti, bronce en gimnasia, al ser abordado por los medios (O Globo, lunes 15). Marcos Goto, su entrenador, se sintió molesto y no ahorró críticas a los militares. “Me gustaría que los militares hicieran un trabajo de base, me sacaría el sombrero. Pero apoyar a un atleta de alto nivel es muy fácil. Quiero ver el apoyo a los niños hasta que lleguen al podio. Contratar un atleta que ya está formado es muy fácil”, dijo a los medios.


Muchos piensan, por el contrario, que la mayoría de estos competidores no hubieran conseguido subir al podio de no haberse incorporado al Programa Atletas de Alto Rendimiento (Paar) de las fuerzas armadas. Al hacerlo consiguieron los mismos beneficios que los militares de carrera: salario, plan de salud, vacaciones pagas y acceso a instalaciones deportivas de alto nivel donde son entrenados por especialistas. Pero otros, como Goto, creen que hay algo de oportunismo en los militares, que quizá utilicen el éxito de los deportistas como forma de mejorar su imagen ante la sociedad, ya que por ejemplo Zanetti se incorporó a la Fuerza Aérea apenas dos meses antes de los Juegos. En todo caso, el programa Paar fue una iniciativa del gobierno de Lula.


Creado en 2008, este programa supuso una inversión de unos 6,2 millones de dólares por año, divididos entre dos ministerios (Defensa y Deportes). Rápidamente se convirtió en un éxito, ya que Brasil obtuvo el primer puesto en los Juegos Mundiales Militares de 2011, también en Rio, con 114 medallas, seguido de China, Italia, Polonia y Francia. En Londres 2012 los atletas militares consiguieron cinco de las 17 medallas de Brasil, pero aspiran a encabezar el medallero brasileño en los Juegos actuales.


En total, integran las fuerzas armadas 145 de los 465 atletas que componen el equipo olímpico nacional, más del 30 por ciento. Se trata de soldados, sargentos y coroneles de la Armada, el Ejército y la Aeronáutica que participan en casi todas las modalidades olímpicas, desde taek-wondo y tiro hasta ciclismo y nado sincronizado. Toda la delegación de judo y la mitad de los nadadores son militares, que casi triplican los 51 efectivos que participaron en Londres 2012.


Pese a tener menos de 11 años, el Paar cuenta con 670 atletas, de los cuales 76 son militares de carrera y 594 son temporarios, como la mayoría de los medallistas. El salario que cobran puede alcanzar los 3.200 reales (mil dólares).


JUEGOS MILITARES.


Pese a todo, Brasil quedó lejos de los diez primeros puestos en Rio 2016. Un desempeño que contrasta con el importante desarrollo que ha tenido el deporte en algunos países de los llamados emergentes, con destaque de Rusia, China, Corea del Sur y Japón, y con Cuba como la excepción latinoamericana. En Estados Unidos, la principal potencia deportiva desde la caída de la Unión Soviética, son las universidades (estrechamente ligadas a la financiación empresarial) las encargadas de formar a los atletas, aunque este modelo no es el que ha seguido buena parte de los países europeos.


En todo caso, el apoyo estatal parece necesario para superar una situación de desventaja. Desde la década de 1950 los dos primeros lugares del medallero pertenecieron, con raras excepciones, a soviéticos y estadounidenses. Entre los diez primeros se colocaban los países de Europa occidental, con destaque de las dos Alemanias, y poco a poco empezaron a terciar europeos orientales y asiáticos. Los Juegos Olímpicos fueron un retrato vivo de la Guerra Fría.


China comenzó a participar recién en Los Ángeles 1984, porque no era reconocida por el Comité Olímpico Internacional, y a partir de ese momento sacudió el medallero con un imparable ascenso que coronó alcanzando el primer lugar en Beijing 2008. Esta notable performance no hubiera sido posible sin el concurso del Ejército Popular de Liberación (nombre oficial de las fuerzas armadas chinas). El papel de las fuerzas armadas en la formación de atletas es notable también en Rusia, las dos Coreas, Ucrania, Polonia y entre algunos países europeos, como Italia y Alemania.


La breve historia de los Juegos Mundiales Militares revela esta situación. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial se creó el Consejo Internacional de Deporte Militar (Cism, por sus siglas en francés), con sede en Bruselas. En paralelo, los países del Pacto de Varsovia crearon otro consejo de deporte militar que se disolvió al finalizar la Guerra Fría, concentrándose todos los países en el Cism, que pasó a ser reconocido por el Comité Olímpico Internacional.


En 1995 se organizaron los Primeros Juegos Mundiales Militares en Roma. El medallero lo suelen encabezar Rusia y China, seguidos de cerca por Italia, Croacia, Corea del Sur, Ucrania y Alemania. Desde los Juegos de Rio en 2011, los primeros en que participó desde la creación del Paar, Brasil ocupó el primer lugar en esa edición y el segundo en la siguiente, realizada en 2015 en Corea del Sur.


En los Juegos Militares participan casi 9 mil atletas (frente a poco más de 10 mil en los Olímpicos), participan más de 100 países y se compite en las mismas especialidades olímpicas, aunque hay categorías típicamente castrenses (penta-tlón naval, aeronáutico, militar y paracaidismo). La principal diferencia de esos Juegos es la escasa participación de atletas estadounidenses (país que ocupa el lugar doceavo en el medallero de los cinco juegos realizados), británicos, australianos y de algunos países de Europa occidental.


Brasil comenzó a jugar un papel de primer nivel en estos Juegos desde que sus fuerzas armadas comenzaron a contratar atletas. “En 2011, en la edición de Rio, el país fue líder en dos métricas: el número de oros y el total de medallas. En 2015, en la ciudad surcoreana de Mungyeong, salió segundo por la cantidad de oros. Un año antes de empezar el programa la delegación brasileña no había obtenido ninguna medalla dorada en Hyderabad, India, en 2007” (Folha de São Paulo, 22-II-16).


Los demás países latinoamericanos tienen un desempeño tan pobre en los Juegos Militares como en los Olímpicos, con la excepción de Chile, que llegó a ostentar el puesto 14 en 2011 por las medallas obtenidas. En general se colocan bastante por debajo de los países africanos y árabes.


UN LEGADO IMPRESENTABLE.


Según las encuestas del Instituto Datafolha, 63 por ciento de los brasileños considera que el evento olímpico traerá más perjuicios que beneficios al país, y la mitad desaprueba la realización de los Juegos, porque quedarán en evidencia los problemas de transporte y seguridad de la ciudad (El País, 19-VII-16). Sin embargo, en junio de 2013 el 64 por ciento apoyaba los juegos y sólo uno de cada cuatro los rechazaba.


Era, por cierto, otro Brasil, donde la población todavía creía en las promesas de las autoridades. Uno de los principales escenarios deportivos es la Bahía de Guanabara, donde se realizan las competiciones de remo y vela, que presenta elevados niveles de contaminación ya que recibe toda la descarga fecal de la ciudad. El gobierno incumplió su promesa de descontaminar el 80 por ciento de sus aguas, mientras las lagunas que bordean el Parque Olímpico presentan también altos niveles de polución.


El famoso y proclamado “legado” de los Juegos a la ciudad no es visualizado por sus habitantes. Al parecer no es una excepción, ya que ciudades que han albergado competencias olímpicas han sufrido similares niveles de decepción. “El apoyo de la población a los megaeventos deportivos está en caída libre” en todas partes, como en la ciudad alemana de Hamburgo, donde el ayuntamiento “decidió retirar su candidatura para los Juegos de 2024 tras un referéndum que reveló que 51,6 por ciento de la población se oponía al evento” (El País, 19-VII-16). Algo similar sucedió en Boston.


Todo indica que el principal legado será una doble militarización. Por un lado, la masiva presencia de policías y militares en las calles. Por otro, el protagonismo de las fuerzas armadas en el medallero olímpico.


El presidente interino Michel Temer libró un decreto, el 8 de agosto, ampliando el área de actuación de las fuerzas armadas en Rio durante los Juegos Olímpicos y Paralímpicos que miembros de la Suprema Corte piden se extienda hasta las elecciones de octubre. Los uniformados vigilan no sólo aeropuertos, vías de transporte e instalaciones deportivas, sino barrios enteros, como Copacabana y la ciudad de Manaos.


Pero la intervención de los militares trasciende con mucho los espacios deportivos. Durante los Juegos, 1.200 soldados fueron llevados a Natal (Río Grande del Norte) para enfrentar al narcotráfico, otros para garantizar la distribución de agua en Acre, y hasta en casos de vacunaciones y atención social. Un general confesó al diario Estado de São Paulo (7-VIII-16): “El ejército debe ser el último recurso, pero no es bueno que el último recurso sea usado a toda hora”. Aunque Brasil tuvo tiempo de sobra para planificar la seguridad de los Juegos, hay problemas estructurales que no se pueden maquillar con la presencia militar masiva. Un soldado fue muerto en La Maré, un complejo de 16 favelas junto a la vía que conduce del aeropuerto a la Villa Olímpica, cuando tropas ingresaron en el lugar el miércoles 10, en los primeros días de la competencia.

Publicado en Sociedad

El paro cívico preparado por organizaciones sociales en el Chocó  arrancó en la madrugada de este 17 de agosto. Miles de chocoanos emprenden de esta manera una ejemplar jornada de movilización contra las pésimas condiciones a que han sido expuestos durante años. Con una tasa de pobreza extrema que triplica la del país, un porcentaje de informalidad laboral del 84 por ciento,una tasa de desempleo que duplica a la nacional y uno de cada dos habitantes como víctima del Conflicto Armado, el departamento permanece como el de peores condiciones sociales y económicas en Colombia. Sin amilanarse ante la adversidad, el Chocó decidió movilizarse y emprender una vez más la lucha por su dignidad.

 

Día 1. En horas de la madrugada del miércoles 17 de agosto inició el Paro Cívico (PC) en el departamento del Chocó, anunciado el pasado 20 de julio desde la multitudinaria marcha que tuvo lugar en las calles de su capital, Quibdó (Consultar: http://bit.ly/2b1LOjE). En entrevista telefónica con Jorge Salgado, director del periódico Choco 7 días y coordinador general del Comité Cívico por la Salvación y la Dignidad del Chocó, nos entregó la primicia: “[...] En realidad la fecha fue algo simbólico, pero tal vez secundario, porque en el fondo lo que se pensaba era empezar a preparar un Paro Cívico Departamental que vamos a iniciar el 17 de agosto de este año. Esta marcha era preparatoria, era una marcha organizativa, agitacional, que buscaba mirar si realmente la comunidad chocoana estaba con deseos de luchar por estos propósitos”.

Se incuba la movilización que comienza a llamar la atención del país por lo masiva, así como por el consenso que parece existir entre sectores de la sociedad que confluyen frente a un ramillete de exigencias al Gobierno. El Chocó no aguanta más después de soportar décadas de abandono estatal y de discriminación que han hecho de sí una de las entidades administrativo- territoriales con peores condiciones socioeconómicas en Colombia y en la región.

Movilización social in crescendo. Un primer episodio de esta historia tuvo lugar en la marcha que, durante la conmemoración de la independencia nacional, dejó guardada la bandera nacional en las casas de quienes habitan esta parte del país. En aquella oportunidad los chocoanos se preguntaron si acaso tenían que celebrar la efeméride junto al país cuando habían sido abandonados por el Estado a los azares del tiempo, del olvido y a la voracidad de la corrupción. Hoy el paro que florece entre sus calles húmedas y cálidas, es otra expresión del descontento de este municipio afrocolombiano e indígena donde la magnitud de las problemáticas hacen del Estado Social de Derecho irrisorio, siguen recreando dramas individuales y colectivos capaces de superar toda ficción.

 

¿Por qué está en paro el Chocó?

 

El PC indefinido decretado por organizaciones de ciudadanos es ambicioso. Está logrando paralizar las actividades del departamento. Uno de los líderes de la jornada se pronunció al respecto: “El comercio va a cerrar, no va a haber clases, toda la actividad fluvial va a estar suspendida y el tránsito lo estará en algunas vías”, dice Leonardo Montoya, vocero del paro”1 . Alrededor de 40.000 personas se congregaron en la marcha del pasado 20 de julio por lo que es de esperar que en esta oportunidad la confluencia de personas sea al menos el doble y vincule la participación de un mayor número de municipios en todo el departamento.

Tal como lo documenta Pacifista.co, es la sexta protesta de esta magnitud que tiene lugar en el Chocó. Las anteriores tuvieron lugar en los años 1954, 1967, 19872 , 20003 y 20094 , oportunidades en que los habitantes salieron a sus calles por los mismos motivos que hoy los obligan a este paro. Más de diez presidentes se han sucedido desde las primeras señales colectivas de descontento en el departamento, sin embargo hoy los problemas siguen intactos, o peores. Abandono e inoperancia estatal estructural en este terruño del Pacífico colombiano.

 

Diez literales5 resumen la deuda histórica que los gobiernos han sido reacios a saldar con el Chocó:

 

1. Déficit hospitalario. Hace décadas que la salud en el Chocó se encuentra en cuidados intensivos. No existe un hospital de tercer nivel en todo el departamento, el mejor es el Hospital San Francisco de Asís, ubicado en Quibdó, actualmente en proceso de liquidación6 . Las 209 camas hospitalarias y 98 IPS no dan abasto para atender al más de medio millón de habitantes que allí habitan.

2. Ausencia de vías. Verdaderas trochas son las carreteras que unen al Chocó con los departamentos de Antioquia y Risaralda. Hecho sin precedentes, que continué sin vías de acceso pavimentadas cuando desde el año 1957 ha sido una petición frecuente en todas las protestas y movilizaciones. El departamento tampoco cuenta con salida al mar, pues la vía Animas-Nuquí comenzó a construirse a paso de tortuga desde el año de 1967 y quedó estancada en el año de 1992.

3. Disputas territoriales. El caso emblemático es Belén de Bajirá, municipio usurpado por el departamento de Antioquía al Chocó. En la actualidad la pugna se encuentra en el Congreso de la República, ente que debe dirimir la controversia en los próximos meses. Este municipio cuenta importantes recursos naturales que los chocoanos reclaman para sí.

4. Problemas educativos. La tasa de analfabetismo del Chocó duplica la de Colombia, la calidad de la educación básica y media impartida para los grupos étnicos, la mayoría de la población del departamento, adolece de mínimas condiciones de calidad. Más del 90 por ciento de los colegios registran pobres desempeños en las pruebas del ICFES. Hay que trabajar seriamente para incrementar la cobertura y calidad de la educación superior pública y privada en el Chocó.

5. Baja cobertura de servicios públicos. La capital del departamento, Quibdó, cuenta con una cobertura de acueducto y de alcantarillado inferior al 50 por ciento. Existen 11 municipios en este departamento que no están interconectados al sistema de electricidad y, en general, el departamento presenta una cobertura por debajo del 70 por ciento en este servicio fundamental. Hacía el tercer semestre del 2014 solo contaban con 16.840 líneas telefónicas..

6. Desempleo. El departamento registra la tasa de desempleo más alta del país, y una tasa de informalidad laboral cercana al 84 por ciento. El chocó se alimenta y sobrevive del rebusque, de actividades informales y precarias vinculadas con la agricultura y la minería.

7. Desarrollo territorial. Los chocoanos exigen la implementación de un régimen económico especial de frontera, orientado al cierre de brechas en la región. Además, exigen la independencia administrativa respecto a departamentos contiguos en la región.

8. Conectividad. Ésta es una de las exigencias adicionadas recientemente al pliego de peticiones. Responde a la necesidad de que la cobertura de Internet incremente desde el irrisorio porcentaje del 2.55 por ciento departamental, siendo el octavo departamento con menor penetración. En Quibdó, su capital, la cobertura del servicio es de apenas el 10.3 por ciento.

9. Infraestructura deportiva. Los chocoanos reclaman la implementación de una política de financiación del deporte, de construcción y adecuación de escenarios deportivos eficiente. Además, piden esclarecer el asunto de la infraestructura de los Juegos Nacionales del 2015 que quedó sin construir, y el eventual detrimento patrimonial a la Nación por 9.000 millones de pesos vinculados a este caso.

10. Agenda étnica y de derechos. Las comunidades étnicas constituyen la mayoría de la población (97,2), sin embargo no existen políticas públicas orientadas a éstas en términos de paz, fronteras, víctimas, derechos humanos, género, mujer, discapacidad, infancia, juventud, adultos diversidad sexual, seguridad, educación, salud, deporte, vivienda y agua potable.

 

Difíciles condiciones no quebrantan el deseo de lucha y movilización.

 

Tal y como se mencionaba en una anterior nota7 , el Plan de Desarrollo Departamental del Chocó 2016 – 2019 “Oportunidad para todas las subregiones”, precisa: “El Departamento presenta bajos indicadores de condiciones básicas de vida con relación al país, con un índice de pobreza extrema de 39.1% y de 65.9 % de pobreza, frente a los índices nacionales que son de 8.1 % y 28.5%; sobre las Necesidades Básicas Insatisfechas NBI en el Chocó es de 79.2%, mientras en el país es de 27.7%. La esperanza de vida en el Chocó es 70.64 años, mientras que el promedio nacional es 76.15. El 79% de los habitantes de Chocó presenta al menos una necesidad básica insatisfecha, mientras que a nivel nacional este indicador es del 27.6%. El indicador de calidad de vida es el más bajo del país (58 puntos frente a un promedio nacional de 79)”. Pésimos indicadores sociodemográficos para la población.

 

14037646 1169098229830411 2117517247 o

 

Gráfica #1. Tomada de http://www.dinero.com/economia/articulo/economia-del-choco-2015/213835

 

Cunde el desempleo. Hace un año la revista Dinero sostuvo8 : “De acuerdo a los resultados de la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) del Dane, Quibdó, para el trimestre móvil abril-junio (2015), tenía un desempleo del 14%. Además de estar por encima del promedio nacional (9%) lo más impactante es que en los últimos 3 años se ha mantenido relativamente estable variando irregularmente entre 18% y 12%”. Tal como evidencia la Gráfica #1 la tasa de desempleo en el departamento siempre ha oscilado muy por encima de la tasa de ocupación, situación que se traduce en un permanente número de desocupados efectivos y en un incremento desbordado de la informalidad laboral.

La violencia es otro de los grandes flagelos que ha experimentado el departamento. Según el Sistema Único de Víctimas en esta parte del país han sido declaradas 240.538 víctimas, esto significa que aproximadamente la mitad del departamento ha sido victimizada a través de actos como despojo de tierras, actos terroristas, atentados, combates, hostigamientos, amenazas, delitos contra la libertad, desapariciones forzadas y desplazamientos, entre otros. Para ser exactos, uno de cada dos habitantes en el departamento es víctima del Conflicto Armado en Colombia.

Los datos más recientes del Dane9 indican que en el año 2014 la pobreza extrema en el Chocó tuvo una incidencia del 39.1 por ciento mientras en el 2013 fue equivalente a 35.6 por ciento. Vale la pena resaltar que a nivel nacional, durante el mismo lapso, la pobreza extrema equivalía a 9.1 por ciento en 2013 y 8.1 por ciento para el 2014. El Chocó continúa registrando más de tres veces el número de pobres extremos que tienen en promedio los otros departamentos; si usted vive en este departamento tiene tres veces más probabilidades de ser pobre extremo que en cualquier otro.

Los indicadores en cobertura de servicios públicos no son los mejores, y en cuanto a educación tampoco. El 73 por ciento de las localidades en este departamento no están dotadas de sistemas de tratamiento de agua potable, la cobertura del sistema de alcantarillado es bastante baja pues el 53 por ciento de los municipios tienen coberturas por debajo de la mitad de lo requerido. Las cifras no son muy esperanzadoras en cuanto a educación: hacía el 2014 se estimaba una cobertura de educación media neta equivalente al 18.4 por ciento, una tasa de analfabetismo –en mayores de quince años– equivalente a 16.5 por ciento.

A pesar del lúgubre panorama que ilustran las cifras, el Chocó no se rinde. Hoy constituye un ejemplo contundente de unidad y movilización popular en búsqueda de reivindicaciones colectivas. El departamento aprendió que la única alternativa consiste en levantar la voz, en fundamentar la unidad entre todos los sectores de la sociedady en apelar al simbolismo de las acciones de protesta para traducir el descontento que siente este pueblo víctima de la pobreza, la violencia y el abandono del Estado.

En la memoria de muchos quedarán las campanas de las iglesias de Quibdó repicando al compás de los marchantes, las miles de personas desfilando por las calles, los comercios, bancos, instituciones públicas con sus puertas cerradas frente al llamado a la movilización. Difícil tarea para quienes siembran la división. Allá no hay detractores, no hay quien se encuentre en desacuerdo con la lucha porque no hay quien no haya sufrido el rigor de las condiciones contra las que se protesta. Lo resume un líder del Comité Cívico: “Lo poco que tenemos en el Chocó lo hemos logrado con paros cívicos. Reiteramos el llamado a todos los sectores a que iniciemos con decisión esta nueva protesta pacífica chocoana el 17 de agosto. No aceptamos más engaños del gobierno y exigimos los mismos derechos que tiene el resto de la población colombiana, y la materialización de los más elementales derechos de cualquier sociedad”10 .

 

Referencias:

El Chocó le dice “no más” al Gobierno: Hay paro indefinido
  http://pacifista.co/el-choco-paro-civico-departamental-gobierno-cumpla-sus-peticiones/ .

 La rebelión chocoana. http://www.choco7dias.com/862/REBELION.html

Chocó iniciará paro cívico indefinido. http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-1276620. 14 de junio del 2000

Se logró acuerdo para levantar paro en el Chocó. http://caracol.com.co/radio/2009/02/19/nacional/1235074980_766110.html. 20 de febrero de 2009

5  Marcha por la dignidad. Las 10 razones por las que el Chocó no se siente parte de  Colombia. http://otramerica.com/temas/las-10-razones-choco-siente-parte-colombia/3404. 19 de julio del 2016.

Supersalud ordena liquidar el Hospital San Francisco de Asís de Quibdó. http://www.eltiempo.com/estilo-de-vida/salud/supersalud-ordena-liquidar-hospital-san-francisco-de-asis-de-quibdo/16639093. 7 de julio del 2016 

Sin precedentes la marcha del 20 de julio en el Chocó. https://www.desdeabajo.info/colombia/item/29312-sin-precedentes-la-marcha-del-20-de-julio-en-el-choco.html).22 de julio del 2016.

Los no tan felices secretos de la economía del Chocó. http://www.dinero.com/economia/articulo/economia-del-choco-2015/213835. 23 de agosto del 2015

Dane. Chocó: pobreza monetaria 2014. 9 de junio de 2015. Boletín Técnico. 

10 En firme el Paro Cívico del 17 de agosto.http://www.choco7dias.com/PARO.html

Publicado en Colombia
Página 1 de 121