Jueves, 03 Septiembre 2015 17:05

Renuncia un genocida pero por corrupto.

Incoherencia de los clase media urbana, manifestar por corrupción pero pretenden ir a votar por la misma escoria que hoy rechazan.

 

Quiero comenzar este texto con esta especie de introducción: en infinidad de ocasiones me han dicho que yo odio Guatemala, que lo único que escribo referente al país es para criticar y que mi opinión no aporta en nada, que además estoy fuera del país y que eso me quita toda autoridad moral para hacerlo. Lastimosamente no escribo para quedar bien con nadie, ni para complacer caprichos de lectores que quieren que piense como ellos. Tengo mi propia visión de vida, inexacta o no es la mía. Y la expongo porque es mi derecho y es mi obligación humana hacer uso de la libre emisión del pensamiento aunque esto discrepe con la intelectualidad y doble moral de muchos. Lo lamento no soy escritora de escaparate. Mis letras no son cerebrales ni de pasarela, son de corazón y en esencia y el "ser" ofende a muchos que viven de apariencias. Usted dirá que esto no viene al caso, pero sí, por ser migrante y atreverme a analizar (con los elementos a mi alcance) la situación de mi país desde fuera soy señalada y discriminada. ¿Por estar fuera no debo involucrarme? ¿Por estar fuera debo olvidar? ¿Por estar fuera no tengo el derecho de cuestionar? ¿Por estar fuera no tengo derecho a indignarme? ¿Por estar fuera debo callar y no decir las cosas claras, que muchos confunden con odio, complejo de inferioridad y resentimiento? ¿Estar fuera entonces me hace menos humana?


Bueno pues desde el extranjero escribo estas letras como lo he hecho habitualmente. Las manifestaciones ciudadanas de las últimas semanas han colocado a Guatemala inevitablemente en los ojos del mundo, yo que estoy fuera lo puedo afirmar con contundencia, y eso es bueno porque así sea por corrupción Guatemala sale del olvido de los medios de comunicación internacionales que solo utilizan a los Pueblos Indígenas para el folclore como referencia. Eso lo sabemos todos.


No estoy en desacuerdo con las manifestaciones, porque es bueno que esa clase urbana a la que le ha sido más cómodo vivir dentro de su burbuja de tranquilidad, salgo del letargo y manifieste, aunque se debe ser bien claro que lo hizo porque se sintió tocada en los bolsillos no así en el alma. Por esa razón estoy en desacuerdo en que urbanos apáticos con la realidad de la raíz del país, se agencien el concepto "Pueblo" porque han pasado décadas discriminando al pueblo real, al pueblo raso, y no es que no tengan el derecho a llamarse pueblo, pero las cosas se ganan a pulso, esta clase urbana clasemediera tendrá el derecho a ser pueblo cuando acepte que sí hubo Genocidio en el país y busque que paguen los culpables, por ejemplo el hoy ex presidente de la República. Que le pierda el miedo a la palabra Revolución que repite con amor el pueblo raso.


Porque el Genocidio fue precisamente contra el pueblo real, el marginado, el indígena, el campesino. Aquí no es que la gimnasia y la magnesia, aquí todo va de la mano. Ese mismo pueblo al que la semana pasada marginaron nuevamente, y que muchos acusaron de haragán cuando vieron a los campesinos haciendo bloqueos en todo el país, campesinos que exigían lo mismo por lo que pelean los urbanos en la capital guatemalteca y que son más consecuentes como lo han sido desde siempre. Esas manifestaciones campesinas que no salen en los medios de comunicación internacionales por eso mismo, por ser consecuentes. Los urbanos esos miles que se ven en las manifestaciones de los sábados (de parranda) los dejaron solos, a sus hermanos campesinos, a los sobrevivientes del Genocidio, a los mancillados de la historia que ellos mismos niegan. Con ese actuar estoy en desacuerdo porque si son pueblo pues que se unan al pueblo y que pongan el pecho como lo hacen los campesinos, no solo de batucadas y de carteles de colores y activismo en redes sociales y carentes de acción.


Al presidente de Guatemala no lo sacó el pueblo, ya sé que sueno a amargada pero es mi opinión, lo sacó la CICIG que presentó pruebas contundentes que confirmaban que Otto Pérez Molina está involucrado en la red criminal y de saqueo económico denominada "La Línea." A Otto Pérez Molina lo entregó el CACIF con el respectivo aval del Embajador de Estados Unidos.


¿Por qué? Porque ya estaba quemado, porque ya no les servía para nada, porque en su lugar ya estaba ahí otro títere lambiscón que recibiría las órdenes puntuales, hablo del vicepresidente que tomó el lugar de la encalada Roxana Baldetti que hoy amaneció en la cárcel para mujeres Santa Teresa. Porque las elecciones presidenciales están a la vuelta de la esquina y lo que necesitan es calmar la fiesta ciudadana en la que anda Guatemala.


Necesitan que ese pueblo urbano (porque pregúntenle al campesino organizado y sabrán lo que siente el pueblo herido) se sienta protagonista, que celebre, que se sienta digno, poderoso, honesto, que sienta que cumplió con su deber moral y que vaya feliz a votar. Que se olvide que con su voto escogerá a igual o peor escoria corrupta que Otto Pérez Molina. Y es triste pero ese pueblo que llamó la atención del mundo irá a votar, ya escogió a sus presidenciables de los cuales no hay uno solo que tenga la capacidad moral, política ni humana para tomar las riendas del país. Ni uno solo, es que hoy no existe la opción de votar por el menos peor.


¿Se puede ser más inconsecuente en esta vida? ¿Manifestar por corrupción pero ir a votaciones a votar por los mismo clan de corruptos? Entonces ni un solo esfuerzo sirvió para nada si van a votar el 6 de septiembre. Adulan que es el despertar de la primavera guatemalteca, no apenas van por la deshierbada, preparando la tierra. Dicen que hicieron historia, tienen el descaro de comparar las manifestaciones de hoy en día con las de 1944, no ni a los zapatos. Es que así son los urbanos fanfarrones a morir.


Que el mundo sepa que Otto Pérez no renuncia por Genocida, lo hicieron renunciar por ladrón y corrupto, otros ladrones y corruptos que tienen el sartén por el mango y son quienes ponen y quitan presidentes en el país: hablo del sector empresarial que ya esta listo para poner otro títere de presidente con el voto del "pueblo." Que el mundo sepa que esa masa amorfa que se cree digna aún sigue negando el Genocidio. Que esos campesinos maltratados siguen peleando por sus Derechos Humanos en soledad, sin acompañamiento más que de ellos mismos. Al final solo el pueblo defiende al pueblo.


¿Qué sigue después de la renuncia de Otto Pérez Molina? Ir como los coches al matadero a dar el voto. Guatemala tiene en sus manos la opción de hacer que se cancelen esas votaciones, así como alardean los urbanos de ser ellos los que hicieron que renunciara el Genocida, pues que se vea que también tienen el poder para cancelar las elecciones, de hecho lo tienen si se arman de arrestos y van un paso más allá, si quieren cambiar realmente la historia del país. Por algo será que quienes sostenían carteles en las manifestaciones, donde se leía que pedían una Asamblea Nacional Constituyente eran campesinos no urbanos.


Yo le creeré la dignidad a ese movimiento urbano de la clase media y las universidades (incluida la universidad de mis amores, la Universidad de San Carlos de Guatemala) si se niega a votar, si se atreve a abrir la herida supurante de la Memoria Histórica y lleva frente al juez a Otto Pérez Molina, pero no por corrupto, sino por Genocida y también a todos los perpetradores de Derechos Humanos que están pululando en el sistema, y que lo sabemos por que se pasean campantes frente a nuestras narices. Yo le creeré a ese movimiento urbano cuando demuestre que ha dignificado la educación superior acuerpando la lucha campesina, obrera y proletaria.


Por el momento aunque celebre sigue siendo racista, discriminador, oportunista y tan pero tan inconsecuente que irá a votar por la misma escoria que hoy rechaza.


Disculpen flores si les lastimé un pétalo pero el pueblo, que es pueblo real merece respeto y ante todo justicia.


Si me piden una opinión adulterada pues es muy cómodo para mí ganar adeptos diciendo que alabo al movimiento urbano, que es la dignidad andante, que son el orgullo de la patria, que ninguna generación ha tenido la valentía de los de hoy, y que esos "indios patas rajadas" que salen a hacer bloqueos solo ensucian la lucha de los educados y bien perfumados clase media urbanos. Diría que no hubo Genodicio en el país. Que no hay que revolver las cosas. Que hay que ir a votar. Le tendría pavor a la palabra Revolución. Pero soy real, lo siento por los que son de escaparate. Que si se tienen dignos y que han hecho historia por salir a manifestar los fines de semana, que se imaginen lo que sienten los campesinos que han puesto el pellejo y la sangre durante siglos, y ellos no alardean de nada. Pues por ellos, por los marginados busquemos el cambio real, no terminemos votando con patadas de ahogados.


Nota: sobra decir que no generalizo porque en este movimiento clasemediero urbano hay gente muy comprometida y consciente, que no alardea, que acuerpa.


Ilka Oliva Corado. @ilkalivacorado
Septiembre 03 de 2015.
Estados Unidos.

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Jueves, 03 Septiembre 2015 06:04

Refugiados: ¿perdimos la compasión?

La Gran Muralla China, las murallas de Roma y de toda ciudad medieval, la Línea Sigfrido, la Línea Maginot, el Muro Atlántico: las naciones –imperios, dictaduras, democracias– han usado toda cadena montañosa, todo río, para rechazar a ejércitos extranjeros. Y ahora los europeos tratamos a las masas de pobres y hacinados, a los verdaderos inocentes de Siria e Irak, de Afganistán y Etiopía, como si fueran invasores extranjeros decididos a saquear y subyugar nuestra soberanía, nuestra identidad, nuestra tierra verde y placentera.


Alambrada de púas en la frontera húngara. Alambrada de púas en Calais. ¿Acaso hemos perdido la única victoria que obtuvimos en la Segunda Guerra Mundial: la compasión?


Puesto que nuestra frase hecha más reciente es decir al mundo que la crisis de refugiados es la más grande desde esa guerra, recordé cómo respondió Winston Churchill ante las columnas de refugiados alemanes que huían a través de las nieves de Europa oriental en 1945, frente al avance del vengador Ejército Rojo. Eran, tomémoslo en cuenta, los civiles del Tercer Reich, los que habían llevado a Hitler al poder y se habían regocijado con los bárbaros genocidios y las victorias militares de la Alemania nazi sobre naciones pacíficas. Eran el pueblo de una nación culpable que avanzaba con ánimo desfallecido hacia un destino incierto.


Habían pasado años desde que leí la carta que Churchill escribió a su esposa, Clementine, en el camino a la conferencia de Yalta, en febrero de 1945. Pero volví a leerla este fin de semana, y he aquí la sección clave: Me siento libre de confesarte que mi corazón se entristece por los relatos sobre las masas de mujeres y niños alemanes que huyen sobre los caminos por todas partes, en columnas de 60 kilómetros de largo hacia Occidente, delante de los ejércitos que avanzan. Estoy del todo convencido de que se lo merecen, pero eso no se lo quita a uno de la vista. La miseria de todo el mundo me abruma y temo cada vez más que puedan surgir nuevas luchas de aquellos a quienes hoy estamos acabando.


Churchill habría llamado magnanimidad a ese sentimiento. Era compasión.


De manera increíble, es Alemania –la nación de la que decenas de miles de refugiados huyeron antes de la Segunda Guerra Mundial, y de cuyos ejércitos escapaban por millones una vez que empezó el conflicto– el destino que hoy eligen los cientos de miles de personas que se arraciman en el viaje a Europa. La generosidad de Alemania refulge como un faro junto a la respuesta de Dave Cameron y sus amigos. ¿Será que nuestro primer ministro nunca leyó a Churchill? ¿O leyó demasiado a Tennyson? Le gusta citar una línea del Ulises de Tennyson –Luchar, buscar, encontrar y no ceder– que se inscribió en un muro de la villa de los atletas en los Juegos Olímpicos de Londres en 2012. ¿Pero tal vez, me pregunto, también disfrutó el soneto favorito de Tennyson, Montenegro, en el que nuestro laureado poeta victoriano se regocija con los guerreros (montenegrinos) que golpean al enjambre/de islamitas turcos? Buena palabra, enjambre. Buena como principio, pero mala como etiqueta, como el propio Churchill advirtió en un mensaje a Hitler anterior a la guerra, con respecto al desprecio que el Fuhrer mostraba hacia otro pueblo inculto.


Hace más de 30 años, en Jerusalén, conocí a ese príncipe de los periodistas, James Cameron. Él había defendido mis notas sobre Irlanda del Norte –y por ello, claro, era mi héroe–, pero él, como Churchill, era un hombre de gran compasión. Pensé en él hace no mucho tiempo, cuando me quejaba de otro grupo de jóvenes refugiados ferales sirios que me habían seguido por una calle de Beirut. Hace casi 40 años Cameron informaba para la BBC sobre otra flota de refugiados que buscaba la salvación en embarcaciones precarias.


"Fue una convención periodística deshonesta llamar 'gente en botes' a los refugiados vietnamitas", escribió en su guión, que tenía un sonido casi confortable, como de personas en un viaje de placer. Los refugiados... son fugitivos, gente que huye, víctimas, los perdidos y abandonados... refugiados judíos, árabes, indios, paquistaníes, rusos, coreanos, de Bangladesh. Cameron evocó a los hugonotes que huyeron de Gran Bretaña en el siglo XVII, y a los perseguidos judíos que escaparon de Europa oriental a Estados Unidos en la década de 1900.


Y entonces Cameron se acercó a un momento como los de nuestro primer ministro. En aquellos días el mundo era un lugar más o menos vacío; había espacio casi en todas partes para el forastero sin hogar. Todos los lugares donde un extraño podría querer refugiarse están ahora sobrepoblados y ya tienen sus propios problemas. Y algunos refugiados son ambiciosos, algunos están salvando el pellejo, otros siguen al rebaño. Pero aún no encuentro a un bebé refugiado que haya salido de su casa por otra razón que porque tenía que hacerlo. No hay un mandato divino, sostenía Cameron, que diga que uno debe permanecer donde nació.


¿Acaso los seguidores de Moisés no fueron refugiados, como siguieron siéndolo durante dos mil años, hasta que remplazaron su éxodo con el de alguien más? Una ironía única de nuestra tragedia actual es que un navío irlandés ha estado salvado la vida a miles de refugiados náufragos a unas cuantas millas de la costa libia. Hace siglo y medio el éxodo irlandés por la hambruna arrojaba a sus refugiados en las costas de Canadá, con barcos atestados de hombres, mujeres y niños que morían o habían muerto de tifus, y fueron recibidos con compasión... pero también con miedo de que la peste contaminara a la población de las Provincias Marítimas canadienses.


Correspondió a Pól Ó Muirí, el editor en lengua inglesa de The Irish Times, cuyo padre fue un trabajador migrante de la construcción en Gran Bretaña, resaltar la semana pasada cuántos irlandeses ayudaron a construir el túnel del Canal de la Mancha, y cómo hoy día los migrantes están del otro lado, intentando pasar.


Sí, algo se tiene que hacer acerca de los refugiados, concedió retóricamente Ó Muirí. Pero entonces –y, puesto que me encanta la gran escritura, tienen que aguantarse conmigo– añadió: "Todo este asunto infunde un poco de temor, toda esa gente que se arroja a las vallas en la boca del túnel que los de Donegal ayudaron a construir... Pero cuando la cámara hizo un paneo hacia atrás para mostrar hombres de pie que observaban, con toda la dignidad de la que podían hacer acopio, de pronto me di cuenta de que veía... a mi padre en Inglaterra... ¿También ustedes vieron a su familia en esos rostros? Miren un poco más de cerca. No tengan miedo".


Como dicen, la necesidad no conoce ley. La compasión tampoco.



Traducción: Jorge Anaya


Estremece a Europa imagen de niño sirio ahogado en Turquía

Afp, The independent, Reuters, Ap y Dpa

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La foto de un niño sirio de tres años ahogado en una playa de Turquía tras el naufragio de dos embarcaciones de refugiados provocó conmoción en Europa, en momentos en que continúa el caos en la estación de trenes de Budapest, donde las autoridades no permiten abordar a cientos de migrantes sin documentos. Además, el túnel del Canal de la Mancha, que une a Francia con Gran Bretaña, fue bloqueado por por una multitud deseosa de llegar a Inglaterra.


Dos barcos de migrantes salieron este miércoles de la localidad turca de Bodrum hacia la isla griega de Kos. Los guardacostas escucharon gritos de los pasajeros cuando los barcos se hundían; sin embargo, no lograron salvar a 12 personas, entre ellos una mujer y cinco niños, cuyos cuerpos fueron fotografiados en la playa por un periodista turco.
El de menor de edad era Aylan Kurdi. La imagen, que se hizo viral en medios y redes sociales, evidenció el horror de los refugiados que huyen de la guerra civil, iniciada hace tres años, y del avance del Estado Islámico en Siria. También murieron su hermano Galip, de cinco años, y su madre, Rihan.


En su corta vida, Aylan Kurdi sólo conoció el miedo, comentó el diario británico The Independent. Si imágenes tan poderosas como la de un niño muerto arrastrado por las olas no cambian la actitud de Europa frente a los refugiados, nada lo hará, agregó el rotativo.


Cientos de frustrados migrantes que exigían pasajes a Alemania se enfrentaron este miércoles con la policía antimotines a las afueras de la principal estación ferroviaria de Budapest. Hungría, que ha erigido vallas de púas en su frontera con Serbia, intentó por segundo día consecutivo evitar que los solicitantes de asilo llegaran a otros países de la Unión Europa (UE).


En Calais, donde está el ingreso francés al Eurotúnel, cientos de inmigrantes ocuparon las vías ferroviarias que unen París con Londres, dejando a miles de pasajeros del Eurostar varados a oscuras y sin ventilación en los trenes durante horas.
Al continuar el flujo de refugiados en otros puntos del continente europeo, más de 4 mil personas llegaron al puerto de El Pireo, en Atenas, al tiempo que los gobiernos de Italia, Francia y Alenania llamaron a revisar la actual normativa de la UE para garantizar el asilo y una justa distribución de los migrantes en el bloque.

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Un juez de Guatemala pidió anoche la detención del presidente del país, Otto Pérez Molina, para evitar una posible fuga. Ayer, el mandatario perdió la inmunidad del cargo y está acusado de liderar una red de corrupción aduanera.


La fiscalía, que solicitó la medida, informó en su cuenta oficial de Twitter de esta decisión horas después de que el Congreso retirara los privilegios al presidente, involucrado según investigaciones oficiales con la red de corrupción aduanera conocida como "La Línea". La medida, otorgada por el magistrado Miguel Ángel Gálvez, impide al presidente de salir del país.


La Fiscal General y jefa del Misterio Público (MP), Thelma Aldana, explicó a periodistas que "existe el riesgo" de que el presidente pueda salir del país y que, por ello, tuvo que tomar la decisión de pedir esa orden.


"Creo que es una medida precautoria necesaria", explicó Aldana a periodistas minutos antes de que el MP confirmara que el juez había otorgado el arraigo, cuyo objetivo es asegurar la presencia del mandatario durante el proceso penal que enfrenta.


Cuestionada por si la decisión del presidente de aferrarse al cargo interfiere en el proceso, Aldana dijo que no, que en este momento Pérez Molina tiene las mismas condiciones de un "ciudadano común" aunque esté en el ejercicio de la Presidencia.


La fiscal dijo que, "a corto plazo", también analizan pedir la prisión preventiva del presidente. Los fiscales están estudiando el caso, y aunque no descartan imputarle más delitos a Pérez Molina, por ahora lo acusarán de "asociación ilícita, cohecho pasivo y caso especial de defraudación aduanera".


Aldana reconoció que la situación actual le provoca una "mezcla de sentimientos", ya que aunque Guatemala está evidenciando que "nadie es superior a la ley", es una "pena" que un presidente en el ejercicio del cargo "sea sometido" a un proceso.


No obstante, agregó que el caso "La Línea", del que supuestamente Pérez Molina y su ex vicepresidenta Roxana Baldetti (ya en prisión) eran los líderes, es "muy grande" y aún queda mucho material por investigar.


(Con información de agencias)


¿Qué enfrenta el presidente de Guatemala tras perder su inmunidad?


Apenas se supo que al presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, le habían retirado su inmunidad, fuera del Congreso los manifestantes comenzaron a corear: "El pueblo, presente, no tiene presidente".


Se ha convertido en uno de los lemas, pero la realidad es que el mandatario, en la cuerda floja por un escándalo de corrupción que ha generado movilizaciones históricas en el país, por ahora sigue al frente del Poder Ejecutivo.


Con el voto de 132 diputados, de los 105 necesarios, Pérez Molina, de 64 años, se quedó este martes sin inmunidad —la primera vez que un presidente guatemalteco sufre esta situación— y ahora podrá enfrentar a la justicia.


Apenas dos horas después de haber sido desaforado, el juez Miguel Ángel Gálvez otorgó medida de arraigo solicitada por el Ministerio Público (MP) para evitar su salida del país, con lo que queda abierta la posibilidad de que se le dicte una orden de arresto.


La fiscal general, Thelma Aldana, indicó que luego de haberse retirado la inmunidad "el presidente será sometido a los tribunales del país, como un ciudadano ordinario".


"Nunca imaginé y nunca hubiera querido iniciar un antejuicio contra el presidente, sin embargo, la evidencia hizo imperativa hacer esta solicitud", aseveró.


El presidente fue acusado el 21 de agosto por la fiscalía y por la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (Cicig), un organismo avalado por Naciones Unidas, de liderar una mafia de corrupción aduanera que defraudó a la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT).


El comisionado Iván Velásquez aseguró que en las más de 80.000 escuchas telefónicas realizadas en el marco de la investigación y en los más de 5.000 mensajes de correo electrónico revisados existían referencias a "el uno" y "la dos", que corresponderían a la participación de Pérez Molina y de su exvicepresidenta, Roxana Baldetti.


Baldetti se vio forzada a renunciar en mayo y se encuentra en prisión.


Pérez Molina, acusado por la fiscalía y la Cicig de los delitos de asociación lícita y cohecho pasivo, ha defendido su inocencia desde que estalló el escándalo en abril y en numerosas ocasiones rechazó estar involucrado.


"Es una situación delicada y compleja, como nunca se había visto en el país. Yo tengo dos opciones: una es renunciar y la otra someterme a la justicia, y es lo que voy a hacer", aseguró el lunes en sus últimas declaraciones públicas.


¿Cómo sigue el proceso para el presidente?


En resumidas cuentas, la fiscalía podría ahora pedir la comparecencia de Pérez Molina ante un juez, quien de encontrar indicios para imputarlo, deberá determinar si el presidente puede esperar el juicio en libertad o si debe hacerlo en prisión preventiva.


De acuerdo con el artículo 7 de la Ley de Antejuicio, un dignatario o funcionario público solo podrá cesar en el ejercicio del cargo cuando un juez ordene su prisión preventiva.


De hacerlo, en ese momento Pérez Molina dejará de ser presidente y asumirá el cargo el vicepresidente Alejandro Maldonado, quien a su vez deberá proponer una terna de reemplazantes al Congreso y se convertirá en presidente hasta el fin del mandato, previsto para el 14 de enero.


Pero para que todo ello ocurra se debe cumplir en primer lugar con el formalismo de que el Congreso emita una resolución en la que se declara con lugar el antejuicio.


De esa forma el presidente pierde formalmente su inmunidad y el expediente retorna a la Corte Suprema de Justicia (CSJ).
El máximo organismo judicial deberá enviarlo al tribunal ordinario que corresponda, y mientras tanto el presidente seguirá en su cargo pendiente de la investigación del MP.


Otras opciones


La justicia podría:


- Solicitar una orden de captura contra el presidente y la revisión de sus cuentas bancarias y propiedades. En este caso, Pérez Molina estaría obligado a dejar el cargo.


- Una posibilidad más es que el presidente sea sometido a arresto domiciliario.


- Y una alternativa adicional es que el MP solamente lo cite para que presente su primera declaración.


En todo caso, el juez es quien deberá decidir si el presidente enfrentará o no su proceso en libertad.


El mandatario había solicitado un amparo ante la Corte de Constitucionalidad, que pretendía evitar la votación ocurrida este martes.


La petición no ha sido resuelta por el órgano de justicia, que tiene entre 24 y 48 horas para tomar una decisión, pero de acuerdo con medios locales es previsible que los ministros acuerden no amparar al mandatario.


El retiro de inmunidad llega en un momento delicado en la vida del país, a días de las elecciones generales del próximo domingo en las que no se espera que ningún candidato obtenga los votos suficientes para evitar una segunda vuelta prevista para el 25 de octubre.


(Con información de BBC)

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Martes, 01 Septiembre 2015 06:09

Otto Pérez aferrado al sillón

El general retirado está siendo acusado por un caso de corrupción que involucra a la primera plana de su gobierno. El Congreso tiene que decidir si levanta su inmunidad. Otto Pérez cuestiona las pruebas en su contra.

 

La jornada de hoy en Guatemala promete ser clave para la crisis política que atraviesa el país centroamericano, atravesado por acusaciones contra la primera plana del gobierno. El Congreso convocó al plenario del cuerpo a la sesión ordinaria en la que decidirá si levanta la inmunidad del presidente Otto Pérez Molina, que ayer cuestionó la seriedad de las supuestas pruebas en su contra y presentó un recurso de amparo contra la eventual quita de fueros. El general retirado es señalado como líder de una estructura de defraudación aduanera conocida como La Línea, caso por el que ya está presa la renunciada ex vicepresidenta Roxana Baldetti.


La decisión de debatir la quita de fueros fue adoptada por mayoría por la Junta Directiva en una reunión con los jefes de bloque de los partidos con representación parlamentaria. En el encuentro, convocado para las 11 hora de la Argentina, se analizará el informe de la comisión investigadora que –por decisión unánime de sus cinco integrantes, tres opositores y dos oficialistas– decidió el sábado recomendar a los 158 miembros del Congreso levantar la inmunidad al presidente para ser puesto a disposición de la Justicia.


Para que esa medida pueda implementarse se necesitan 105 votos y los números con los que algunos medios especulaban parecen favorecer a Otto Pérez Molina, porque se estaría lejos de esa cifra. El abogado del mandatario, César Calderón, presentó un recurso de amparo en base a que la Comisión Pesquisidora no pidió a la Corte Suprema de Justicia (CSJ) los informes correspondientes de otros antejuicios. Según la defensa, ya corre un proceso de antejuicio contra Pérez Molina señalado por el mismo caso, que aún no fue resuelto, por lo que podría haber "una doble persecución". En caso de que ese recurso prospere, el Congreso no podrá conocer el informe de la comisión y, consecuentemente, la votación se postergará.


En una conferencia ofrecida ayer en la Casa Presidencial, Pérez Molina apeló a la presunción de inocencia para defenderse de las acusaciones y consideró que las pruebas en su contra no son suficientes para demostrar su vinculación con la estructura criminal.


Aunque reconoció que es su voz la que aparece en algunas conversaciones grabadas y aportadas por la fiscalía, explicó que en esa charla trataba de cambiar a un empleado en la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT) por su preocupación ante la falta de recaudación. "No recibí ni un centavo", proclamó el jefe de Estado guatemalteco, aunque admitió que, como seres humanos, durante su mandato se cometieron errores, pero que, en el momento, creía que las decisiones adoptadas eran las mejores para el país.


Durante una hora, el funcionario cuestionó la seriedad y el fundamento no sólo de las evidencias en su contra, sino también de la actuación del Ministerio Público y de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (Cicig), dos cuerpos que pidieron que se lo deje sin fueros para ser sometido a juicio. Sin hablar ante la prensa desde el 21 de agosto, Pérez Molina se declaró consciente de que la situación es delicada, complicada y compleja como nunca antes se había visto en el país, pero apeló a la unidad y a la tranquilidad para garantizar los comicios del domingo, cuando unos 7,5 millones de guatemaltecos elegirán presidente y vice, 158 diputados, 20 miembros del Parlamento Centroamericano y 338 corporaciones municipales para el período 2016-2020.


El mandatario además justificó su ausencia ante la comisión parlamentaria que evaluaba su inmunidad, dijo en que se trata de un show político y opinó que la forma en que se conformó el cuerpo le pareció incorrecta y apresurada. "Quería estar presente para darle a la comisión mis argumentos sobre los temas. Y contestarles cualquier pregunta que quisieran hacer", sostuvo. En ese sentido, el mandatario agregó que su postura sobre las acusaciones sigue siendo la misma y se siente completamente tranquilo porque pretenden dar un contexto equivocado. "Niego que eso sea así", insistió, sobre su presunta participación en La Línea.


Sobre el recurso de amparo presentado por su abogado, indicó que esa petición se hizo bajo consideración del letrado y no por una petición suya. Explicó que hasta hace unos días no tenía siquiera abogado, pero que los últimos hechos lo obligaron a su contratación, porque muchas personas se suman sin argumentos a las acusaciones en su contra.


Aunque no está claro qué hará en la sesión de hoy la bancada de Libertad Democrática Renovada (Líder), fuerza principal de la oposición, su candidato a presidente, Manuel Baldizón, se pronunció a favor de dejar sin inmunidad a Pérez Molina. En un acto de campaña Baldizón remarcó que "hoy Guatemala tiene derecho a cambiar" y pidió a los ciudadanos que "no dejemos que nos roben los sueños".

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Lunes, 31 Agosto 2015 06:34

¿Construir o sembrar?

La mayoría de los seres humanos creen que pueden construir su propia vida; cuando la verdad es que cada quien cultiva hoy, pero cosecha mañana, y no siempre cosecha lo que ha sembrado.



La modernidad le adscribe al ser humano la capacidad de agencia; así, los seres humanos se asumen como sujetos, frente a lo cual todo lo demás, por definición, es comprendido en términos de objeto. Esta historia, que va del siglo XVI hasta la fecha, no es en realidad sino la reafirmación del mito según el cual la naturaleza fue creada para beneficio de los seres humanos.


En los principales idiomas occidentales —en español, en inglés: to build; en francés, construire; en alemán, aufbauen, por ejemplo—, construir se asume como un verbo y una acción normal, que va de suyo. "La construcción de la Unión Europea", "la construcción de la paz", "construir confianza" y tantas otras expresiones, desde los estamentos del poder, la gran prensa y la literatura en boga circulante.


La noción de construir asume abierta o tácitamente la noción de agencia, de subjetividad actuante, plan, idea, proyecto o metas. Y siempre un tiempo que depende, por definición, absolutamente del sujeto que construye. O de la interacción entre quienes construyen. Una idea que se remonta a fabricar o edificar, y por extensión a la vida en la ciudad. Ya sea en términos de los constructores de los acueductos en la Roma antigua, o bien, en los comienzos de la modernidad y hasta la fecha. Es siempre el sujeto el que dispone —todo en acomodo a sus deseos, necesidades, tiempos e intereses.


En contraste, la idea de sembrar, que remite inmediatamente a la idea de semilla, semen y sazón, supone una relación perfectamente distinta con el mundo y la naturaleza, y entre los seres humanos mismos. Quien siembra esparce las semillas en la tierra, las riega y cuida, pero espera a que la naturaleza lleve a cabo los tiempos propicios y los desarrollos convenientes. La tierra es preparada para esparcir los granos y el sol y las lluvias, los vientos y la tierra misma hacen el resto: que es exactamente lo suyo. Sembrar es lo que se hace en un seminario, notablemente académico o científico.


De esta suerte, la idea de sujeto y de objeto desaparece en la idea de sembrar, y ésta implica una relación horizontal con la naturaleza, y de espera y paciencia. Algunos pueblos nativos le presentan disculpas a la tierra cuando la van a sembrar, porque ello implica abrir la tierra, ararla, introducirle objetos nuevos y extraños, y luego cerrarla para regarla y cuidarla, en cada paso. Pero con las disculpas vienen también los ruegos y los agradecimientos a la tierra porque los frutos se desarrollen y puedan alimentar a los humanos. Nada, absolutamente nada semejante sucede en las construcciones.


Los seres humanos occidentales construyen cualquier cosa. Construyen una familia o una empresa, construyen un buen gobierno o una política determinada. Y por derivación, la adornan con términos como "constitución", "establecimiento" y demás. Los seres humanos se creen los dueños de su propio destino, al margen y por encima de la tierra y de la naturaleza misma. En esa creencia va lo mejor de los destinos y las apuestas, los sueños y las empresas de esos seres humanos. Para ellos existe la planificación y la gestión, la administración y la estrategia.


Sembrar se usa en contextos poéticos o metafóricos, pero los asuntos serios del mundo y las ciudades no son, en manera alguna, objeto de siembra. Son objeto de construcción y sus estrategias: consensos y acuerdos, convenios y pactos.


El buen vivir —esto es, el vivir bien— no construye; no construye propiamente nada. Siembra. Sabe que es el conocimiento y la relación con la naturaleza misma lo que es verdaderamente determinante. El ser humano que siembra sabe que las cosas no están enteramente en sus manos, que lo mejor que puede hacer es cuidarlas y estar siempre dispuesto a las peripecias del medioambiente. Sembrar supone sabiduría, en tanto que la construcción sólo inteligencia y astucia. Dos dimensiones perfectamente diferentes.


La mayoría de los seres humanos creen que pueden construir su propia vida; cuando la verdad es que cada quien cultiva hoy, pero cosecha mañana, y no siempre cosecha lo que ha sembrado. No sin planes ni sueños, no sin metas ni propósitos, lo cierto es que la vida humana es un amasijo de contingencias que hay que saber aprovechar.


No se puede sembrar en cualquier momento del año ni cualquier producto en cualquier lugar que se desee. Cada cultivo tiene su tiempo y su momento, su lugar y sus propios procedimientos. Quien se obstina en sembrar de cualquier manera en cualquier momento nada cosecha. Una sabiduría de la observación y de las eventualidades se combina para la siembra.
La vida, como la naturaleza misma, según parece, es una amalgama de contingencias y oportunidades, de excepciones y de patrones. El diálogo con la naturaleza no es la construcción; es la siembra, y con ella, el momento propicio.


El tema, así, no es simple cuestión de palabras. Por el contrario, es un asunto acerca de las relaciones que tenemos con la naturaleza, y con la naturaleza como con nosotros mismos. Vivir bien es un asunto de semillas, siembra y cosecha. Y esos tiempos no dependen siempre, absolutamente, de nosotros. Dependen, además, de los vientos y las aguas, del sol y de la noche, de elementos invasivos o no sobre la tierra cultivada. Y ello implica una permanente mirada atenta.


Occidente no sabe de vivir bien. Y por eso construye. En contraste, las comunidades e individuos que saben del buen vivir, siembran. Y ello se traduce en una relación distinta con la naturaleza y consigo mismos.

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Domingo, 30 Agosto 2015 06:14

Lula confirma su regreso a la política

El expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT) está de vuelta a la arena política. Y, para anunciar este regreso, nada más simbólico que reunirse este sábado en São Bernardo do Campo, su cuna política, con el expresidente de Uruguay José Mujica, uno de los líderes más populares en América Latina y del mundo, y hablar a un público compuesto por ministros, diputados, alcaldes, concejales, líderes sindicales y simpatizantes. "Me quedé callado durante mucho tiempo porque tenía que cumplir con mi papel de expresidente. (...) Pero no me dejan en paz. Solo matan a un pájaro si se queda parado. Y yo he vuelto a volar".


El anuncio se produjo un día después de señalar en una entrevista que podría volver a ser candidato en 2018. Durante el discurso de este sábado, que cerró el seminario Participación Ciudadana, Gestión Democrática y Ciudades en el siglo XXI, Lula no llegó a mencionar una posible candidatura. Sin embargo, parece que, al menos, se posiciona como el portavoz de un Gobierno que tiene dificultades para comunicarse y de un partido desgastado después de 12 años en el poder. La presidenta Dilma Rousseff tiene menos de un 8% de popularidad, según las encuestas, y su Gobierno está bloqueado en una crisis económica que ha derribado un 1,9% del PIB este segundo trimestre. Además, afronta un escándalo de corrupción en Petrobras, investigado por la operación Lava Jato, y la presión de las calles y de la oposición, que exigen un proceso de destitución.


Pero las imágenes recientes de un expresidente Lula desanimado, pidiendo que el Partido de los Trabajadores hiciese una autocrítica, parecen haberse quedado en el pasado. Ese papel le correspondió a Pepe Mujica, el carismático expresidente de Uruguay, venerado en todo el mundo. Mujica hizo una defensa contundente de la democracia ("es la mejor porquería que encontramos") y de la necesidad de los partidos políticos para que esta exista. "Son la voluntad colectiva de grupos humanos de volver las cosas mejores. Pero también enferman. Tenemos que luchar por partidos republicanos, donde los líderes aprendan a vivir como la mayor parte del país y no como la minoría", afirmó. "No se debe confundir a un presidente con un monarca. El cargo no es nada más que un voto de confianza de los ciudadanos. No hay hombres imprescindibles, hay causas imprescindibles".


Su discurso fue toda una introducción para el expresidente Lula. Si Mujica defendió la necesidad de partidos políticos, Lula salió en defensa del PT (de su partido) como no lo había hecho en los últimos tiempos. "La ciudadanía es un tema que nuestro partido tiene que enseñar. (...) El PT pasa por un momento de criminalización y este es el momento de levantar la cabeza y volver a la calle como antes", les pidió a los presentes, entre fuertes aplausos y gritos que pedían su regreso.


La vuelta de Lula al centro de atención ocurre justo después de que las encuestas de opinión revelasen que, si la elección fuera hoy, el senador Aécio Neves (PSDB) ganaría con 19 puntos de ventaja sobre Lula; el senador José Serra, con 7 puntos más que él; y el gobernador de São Paulo, Geraldo Alckmin, con 4 puntos, según cálculos del IBOPE. Pero Lula no se da por vencido y parece querer superar la situación y salir del "volumen muerto", término ya usado por él hace unos meses y que se refiere a las últimas reservas de agua usadas por la ciudad de São Paulo durante la actual sequía en esa zona de Brasil. La campaña para las próximas elecciones presidenciales, cuando sea que ocurran, parece haber comenzado ya.


"A la derecha reaccionaria de este país le gusta decir que Lula forma parte del pasado. Como tengo la espalda fuerte, voy a ver si dejan a la querida Dilma en paz y les vuelvo a molestar", dijo. Una vez más, mencionó la educación como punto de partida. "Tenemos que poner en la agenda el tema de la educación en este país. Quien puede hacer eso es el PT.

Tenemos que volver a revolucionar la política. El PT es la voz del pueblo de este país, tenemos que hacer esa revolución".
Durante su discurso, Lula volvió a ser Lula. Se saltó lo que estaba escrito en el papel, improvisó durante cerca de una hora y arrancó carcajadas y gritos que pedían que se presentase de nuevo. Se jactó de su Gobierno y defendió firmemente a su partido por "liderar los últimos 35 años de lucha popular en Brasil". Además, argumentó que el PT hizo una "revolución silenciosa en el país" a partir de los ayuntamientos, al organizar el presupuesto participativo, el primero de ellos en la Administración de Diadema, en 1982. "Por primera vez el pueblo humilde era llamado a discutir cada prioridad de su barrio. Este partido ha cambiado la cultura administrativa de las ciudades de este país. Y eso le molesta a mucha gente", explicó.
De su Gobierno, dijo que su principal legado fue la relación que estableció con la sociedad y con los movimientos sociales. "Si juntásemos a todos los presidentes del país, antes de mí, no hicieron ni un 10% de las reuniones que hicimos. Esas reuniones definieron las políticas públicas de este país. No eran políticas del Gobierno, eran de la sociedad. Aquel palacio continuó recibiendo a empresarios y príncipes, pero también pasó a recibir a la sociedad".


Lula citó también algunas de las conquistas sociales de las últimas décadas, como el aumento continuo del salario mínimo y el hecho de que hoy en día más personas puedan viajar en avión. Y dijo que pasará a la historia como el presidente que creó más universidades. "Puede ser que algunos tengan razón en sus críticas, pero ¿por qué todo este odio? ¿Será porque las empleadas domésticas han conquistado más derechos? Estas personas salen a las calles para deshacer las mejoras que hemos hecho".


Lula promete hablar y viajar más por el país. Está en campaña de nuevo.

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Domingo, 30 Agosto 2015 05:58

Estados Unidos es el obstáculo

Recientemente se ha celebrado la Tercera Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo en la capital de Etiopía, Addis Abeba. La reunión se llevó a cabo en un momento en que los países en desarrollo y los mercados emergentes han demostrado su capacidad de absorber grandes cantidades de dinero de manera productiva. De hecho, las tareas que estos países están emprendiendo —como inversiones en infraestructura (carreteras, electricidad, puertos, y mucho más), la construcción de ciudades que un día van a llegar a ser el hogar de miles de millones de personas y el cambio hacia una economía verde— son realmente enormes.


Al mismo tiempo, no falta dinero a la espera de que se le dé un uso productivo. Hace apenas unos años, Ben Bernanke, el entonces presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, habló de un exceso de ahorro mundial. Y, no obstante, los proyectos de inversión con alta rentabilidad social no salían adelante por falta de fondos. Eso sigue siendo cierto hoy en día. El problema, tanto entonces como ahora, fue y es que los mercados financieros globales, en vez de cumplir con su objetivo de realizar una intermediación eficiente entre el ahorro y las oportunidades de inversión, asignan mal el capital y crean riesgo.


Hay otra ironía más. La mayoría de los proyectos de inversión que necesita el mundo emergente son a largo plazo, al igual que lo son gran parte de los ahorros disponibles —es decir, los billones de dólares y euros que se encuentran en cuentas de jubilación, fondos de pensiones y fondos soberanos— Pero nuestros mercados financieros, cada vez más miopes, se interponen.


Muchas cosas han cambiado en los 13 años transcurridos desde la Primera Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo Internacional que se celebró en Monterrey (México) en 2002. En aquel entonces, el G-7 dominaba la formulación de políticas económicas a nivel mundial; hoy en día, China es la economía más grande del mundo (en términos de paridad del poder adquisitivo), con una tasa de ahorro que supera en alrededor de un 50% al nivel de EE UU. En el año 2002, se pensaba que las instituciones financieras occidentales eran magos de la gestión del riesgo y la asignación de capital; hoy en día, vemos que son brujos en manipular los mercados y otras prácticas engañosas.


Atrás han quedado los llamamientos que instaron a los países desarrollados a cumplir con su compromiso de dar al menos un 0,7% de su producto nacional bruto (PNB) en ayuda al desarrollo. Unos cuantos países del norte de Europa –Dinamarca, Luxemburgo, Noruega, Suecia y, sorprendente, el Reino Unido —en medio de su austeridad autoinfligida— cumplieron sus promesas en 2014. Sin embargo, Estados Unidos (con un 0,19% de su PNB ese mismo año) se queda muy, muy lejos.


Hoy en día, los países en desarrollo y los mercados emergentes dicen a EE UU y a los otros países: si no van a cumplir sus promesas, al menos no estorben y permítannos construir una arquitectura internacional para una economía mundial que también sirva a los pobres. No es sorprendente que las potencias hegemónicas existentes, con EE UU a la cabeza, estén haciendo todo lo posible por frustrar tales esfuerzos. Cuando China propuso la creación del Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras para ayudar a redirigir algunos de los excesos de ahorro mundial hacia lugares donde la financiación es muy necesaria, Washington trató de torpedear el esfuerzo. Cuando finalmente el proyecto salió adelante, el Gobierno del presidente Barack Obama sufrió una dolorosa (y muy vergonzosa) derrota.


EE UU también está bloqueando el camino hacia un derecho internacional para la deuda y las finanzas. Para que funcionen bien los mercados de bonos, por poner un ejemplo, se debe encontrar una forma ordenada para resolver los casos de insolvencia soberana. Sin embargo, hoy en día, no existe tal manera. Ucrania, Grecia y Argentina son ejemplos del fracaso de los acuerdos internacionales existentes. La gran mayoría de países ha pedido la creación de un marco para la reestructuración de la deuda soberana. EE UU sigue constituyéndose como el principal obstáculo.


También es importante la inversión privada. Pero las nuevas disposiciones incluidas en los acuerdos comerciales que el gobierno de Obama está negociando en ambos océanos implican que cualquier inversión extranjera directa viene acompañada por una marcada reducción en la capacidad de los Gobiernos para regular el medio ambiente, la salud, las condiciones de trabajo e incluso la economía.


La posición de Estados Unidos en relación con el tema más debatido en la conferencia de Addis Abeba fue particularmente decepcionante. A medida que los países en desarrollo y los mercados emergentes abren sus puertas a las multinacionales, se hace cada vez más importante que puedan imponer impuestos a estos gigantes, gravando las ganancias generadas mediante la actividad empresarial que se produce dentro de sus fronteras. Apple, Google y General Electric han demostrado que a la hora de encontrar maneras de evadir impuestos son aún más geniales que cuando desarrollan productos innovadores.


Todos los países —tanto los desarrollados como los en desarrollo— han estado perdiendo miles de millones de dólares en ingresos fiscales. El año pasado, el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, en sus siglas en inglés) dio a conocer información sobre las decisiones fiscales de Luxemburgo que expusieron la magnitud y la diversidad de las formas de evasión fiscal. Aunque un país rico como EE.UU. pudiese soportar el comportamiento descrito en el denominado caso Luxleaks, un país pobre no puede hacerlo.


He sido miembro de una comisión internacional, la Comisión Independiente para la Reforma de la Fiscalidad Internacional de Sociedades, cuya labor es examinar maneras de reformar el sistema tributario actual. En un informe que presentamos a la Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo, acordamos por unanimidad que el sistema actual está roto, y que no basta con un par de arreglos aquí y allá. Hemos propuesto una alternativa —similar a la manera en la que las empresas son gravadas en EE UU— asignando la recaudación que corresponde a cada Estado sobre la base de la actividad económica que ocurre dentro de las fronteras estatales.


EE UU y otros países desarrollados han presionado a favor de una serie de cambios mucho menores recomendados por la OCDE, que es el club de los países desarrollados. En otras palabras, los países de los que provienen los políticamente poderosos evasores de impuestos son los países que, se supone, tienen que diseñar un sistema para reducir la evasión fiscal. Nuestra Comisión explica por qué las reformas de la OCDE han sido, en el mejor de los casos, pequeños ajustes a un sistema fundamentalmente defectuoso. Son, simplemente, inadecuadas.


Los países en desarrollo y los mercados emergentes, encabezados por India, han argumentado que el foro adecuado para debatir estos temas es un grupo ya establecido en Naciones Unidas, el Comité de Expertos sobre Cooperación Internacional en Asuntos Fiscales, del que es necesario mejorar su situación jurídica e incrementar su financiación. EE UU se ha opuesto de manera tenaz: quería mantener las cosas como en el pasado, de forma que la gobernanza mundial sea llevada a cabo por y para los países desarrollados.


Las nuevas realidades geopolíticas exigen nuevas formas de gobernanza mundial, en las que la voz de los países emergentes y en desarrollo resuene más alto y con mayor peso. EE UU impuso su parecer en Addis Abeba; sin embargo, también mostró que se encuentra en el lado equivocado, una postura que será juzgada por la historia.

Joseph E. Stiglitz, premio Nobel de Economía, es profesor universitario en la Universidad de Columbia. Su libro más reciente es La Gran Brecha: las sociedades desiguales y qué podemos hacer al respecto.
Traducido del inglés por Rocío L. Barrientos.

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La Procuraduría General de la Nación y la Contraloría General de Cuentas de Guatemala se sumaron, por separado, a los llamados de los distintos sectores de la población para que renuncie el presidente Otto Pérez Molina, acusado de dirigir presuntamente una organización de defraudación aduanera, a fin de mantener la paz en este país centroamericano.


Al cierre de esta edición, Pérez Molina reiteró que no renunciará porque no ha cometido ningún delito. Quiero decirle a todos los guatemaltecos que estoy aquí, que voy a dar la cara. Seguiré al frente del país, no voy a huir, declaró a la emisora local Radio Sonora, pese a manifestaciones masivas y un paro parcial iniciado el martes pasado en demanda de su salida del poder.


Decenas de miles de personas se volcaron de nuevo a las calles de esta capital para exigir la salida de Pérez Molina, en momentos en que se integró en el Congreso una comisión especial de diputados que analizará el retiro de la inmunidad al mandatario para que sea investigado por su presunta vinculación con una organización conocida como La línea, integrada por funcionarios y particulares que recibían sobornos de empresarios con el fin de ayudarles a evadir impuestos.
El presidente del Congreso, Luis Rabbé, comentó que los cinco diputados que integran la comisión fueron seleccionados mediante un sorteo realizado durante una sesión ordinaria del pleno, y tienen hasta 60 días para analizar el expediente y presentar un informe con su recomendación.


Al grito de ¡renuncia ya!, miles de personas, encabezadas por universitarios, marcharon este jueves en la capital guatemalteca para exigir la salida de Pérez Molina y que sean suspendidas las elecciones generales, previstas para el 6 de septiembre, hasta que se convoquen sin candidatos corruptos.


Otto, la cárcel te espera, la corrupción nos está quitando la vida, Otto ladrón, se leía en algunas de las pancartas que portaban los manifestantes durante la marcha que salió de la sede central de la Universidad de San Carlos, en la periferia sur de la capital, hacia el centro histórico.


En un giro sorprendente, la Procuraduría General, que representa jurídicamente al Estado, solicitó al gobernante que presente su renuncia al cargo con el fin de evitar la ingobernabilidad que traiga como consecuencia la inestabilidad de la nación.


A la petición se sumó la Contraloría General de Cuentas, ente auditor del Estado, que exhortó en un comunicado a que en aras de mantener la paz social y ante las demandas de distintos sectores de la población, presente de manera inmediata su renuncia... para evitar mayores incidentes sociales.


Pérez fue involucrado el pasado viernes con La línea. El fraude fue revelado en abril por la fiscalía y la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (Cicig, ente adscrito a la Organización de Naciones Unidas, ONU).
Según la fiscalía, Pérez es uno de los líderes de la banda de defraudación aduanera junto a la ex vicepresidenta Roxana Baldetti, quien renunció y se encuentra en prisión preventiva.


Desde el viernes pasado y tras las denuncias de corrupción, 13 altos funcionarios, entre ellos siete ministros, renunciaron a sus puestos, incluido el embajador ante la ONU, Fernando Carrera. Los fiscales dijeron que en el caso hay 100 personas investigadas, al menos la mitad en prisión desde el 16 de abril, cuando se destapó el escándalo. La Cicig se encontró que Pérez Molina y Baldetti habrían recibido unos 262 mil dólares por cohecho en sólo una semana.


Además, el gobierno enfrenta acusaciones por otro caso de fraude en el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social por un monto aproximado de 14.5 millones de dólares, así como un desvío de 6.7 millones de dólares del Ministerio de Gobernación.


El Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras, el máximo órgano del sector empresarial, renovó su pedido al presidente para que dimita. Hacemos un llamado a Otto Pérez Molina para que no se aferre al cargo y escuche el clamor de todo un país que rechaza de forma categórica los actos de corrupción cometidos en su gobierno, dijo en un comunicado.


Consideramos que el presidente debería reflexionar en su conciencia la decisión de no renunciar, dijo a su vez la Conferencia Episcopal católica en una declaración en la cual externó su temor de que su postura cause más polarización en el país y genere mayor conflictividad.

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Miércoles, 26 Agosto 2015 18:58

Cuba es humanidad

ALAI AMLATINA, 26/08/2015.- Entre los muchos problemas que enfrentamos a nivel mundial se encuentra el fin del cruel bloqueo de Cuba por Estados Unidos –un bloqueo que duró más de cincuenta años-. La reanudación de relaciones diplomáticas, familiares, turísticas, comerciales, culturales y financieras entre ambos países nos provoca una mezcla de júbilo por el cese de la agresiva medida y una natural preocupación sobre la mejor forma de seguir construyendo y luchando por la libertad, el socialismo y la emancipación.

Los avances de Cuba durante estos cincuenta años son por todo el mundo reconocidos. En medio del cerco y los incesantes asedios del imperio, la pequeña Isla del Caribe logró uno de los primeros lugares en la lucha contra la desigualdad y por la seguridad social; alcanzó los más altos índices de alfabetización y escolaridad, realizó la más profunda reforma agraria y dio uno de los más fuertes apoyos económicos y técnicos a los agricultores y trabajadores del campo; consiguió una reducción óptima del desempleo; redujo la criminalidad de delitos del orden común y dio un grado de seguridad interna a sus habitantes, poco común en otros países; alcanzó altos niveles en la educación universitaria así como en la preparación de técnicos, ingenieros, médicos y otros profesionales; impulsó las artes y las ciencias y realizó numerosos descubrimientos científicos reconocidos a nivel internacional, sobre todo en el terreno biológico y en la medicina. Música, ballet, teatro, cine y otras bellas artes, así como innumerables deportes, merecieron un fuerte impulso del Estado.

Pero si todos esos logros son innegables y realmente impresionantes, desde el punto de vista de la emancipación humana, para muchos no son de creer.

Hoy, en Cuba vive un pueblo cuya conciencia se ha convertido en voluntad, su voluntad en inteligencia y su inteligencia en organización. Y si semejante afirmación parece exagerada piénsese por qué Cuba, no sólo ha logrado resistir durante más de medio siglo el bloqueo y las numerosas agresiones de que ha sido objeto, sino en este año de 2015 en que todos los países del mundo son capitalistas, y en que ya todos los que fueron o se dijeron socialistas han restaurado abierta y hasta agresivamente el capitalismo, Cuba es el único que sobrevive en medio de esa tragedia humana. Y es que la Revolución Cubana, lejos de ser la última marxista-leninista (ya debemos acostumbrarnos) es la primera de un nuevo tipo de revoluciones que inició el "26 de Julio". En ella, no fue sólo un decir que José Martí es el autor intelectual de la Revolución Cubana; es el impulsor histórico de la actual moral de lucha y cooperación, y de coherencia impresionante entre lo que se dice y se hace.

La moral fuerza es, además, una fuente motriz que a partir del pensar de los actores, en lucha por su propio país, los lleva a seguir aquel otro precepto de inmenso valor: el de "Patria es Humanidad". Al postularlo enriquece el enlace del internacionalismo proletario y la inmensa cultura en que destacan Marx, Lenin, el Che y, a la cabeza ayer y hoy, el propio Fidel.

De la junta de humanismos surge una manifestación Latinoamericana del socialismo, que entre sus variadas fuentes cuenta con el liberalismo radical y otros humanismos que incluyen al Padre Varela y al humanismo cristiano que más tarde, y por su parte, se expresa en la teología de la liberación. Esa es la realidad, si nos dejamos de mitos y de dogmas; esa es la esperanza, si ahora repensamos lo que pasó y por lo que se luchó y consideramos lo que puede pasar, y por lo que se debe luchar.

Los hechos son ciertos y las propuestas vienen de un futuro que ya llegó. El futuro que entrevemos nos permite explorar el qué hacer y el cómo hacerlo. Primero nos lleva a fijarnos en el momento que vivimos y a reparar en la política que sigue el complejo empresarial-militar-político y mediático de Estados Unidos de Norteamérica. De inmediato advertimos que en este mismo momento Estados Unidos está pasando más y más a la ofensiva en su proyecto globalizador neoliberal. Sus triunfos son innegables en la Unión Europea, donde ya es el jefe militar de la OTAN y en que con la lógica de "la eficiencia" hace que los Jefes de Estado impulsen por sentido común las empresas de la paz y la guerra, e impongan más y más la política neoliberal de la "acumulación por desposesión" o saqueo, que Estados Unidos encabeza.

Día a día más obsecuentes y sujetos a Estados Unidos. Los países dominantes en la Unión Europea no sólo se pliegan a su creciente fuerza financiera, militar, política y mediática, sino que destruyen su propio proyecto de una Europa Unida con sus presiones sobre Italia y España y su cruel maltrato de Grecia.

Desconocimiento y descalificación de la democracia en Grecia, acaban de convalidar su inexorable imperio financiero sobre los países endeudados a quienes habían ya impuesto una política fiscal, financiera y monetaria que los llevaba al abismo de la deuda pública y a romper el compromiso de mantener un equilibrio presupuestal. Su creciente asedio a los partidos que proponen una política socialdemócrata está desprestigiando a éstos de tal manera que al "fin de las ideologías" se añade cada vez más el fin de los partidos que luchan por resolver los problemas sociales y nacionales y no cumplen en nada. Que esa responsabilidad es atribuible a la propia Europa y a sus clases dominantes, desde la tristemente famosa Thatcher mal llamada dama de hierro, no cabe duda, pero que seguir esa política primero impulsada por Estados Unidos con Pinochet en Chile, nos presenta un panorama en que el predominio de Estados Unidos es cada vez mayor, y en que ante el desprestigio de los partidos con membrete de izquierda tiende a suceder --entre los desheredados, los pequeños propietarios y el "Lumpen"--el predominio de nuevos lideres y clientelas neofascistas, como ya ocurre en Francia y se manifiesta cada vez más en Estados Unidos.

En medio de una crisis a la vez financiera, económica, ideológica y política –en que no deja de tener un peso inmenso la restauración del capitalismo en Rusia y China, los demás países gran "campo socialista" y los gobiernos de la Trilateral y de Bandung-, los proyectos globalizadores adquieren un carácter particularmente violento con la resistencia que muestra Rusia a ser tratada como si fuera una república bananera y hace alarde para ello de su inmenso poderío nuclear.

Lejos de detenerse, la política de la globalización continúa y juega con el individualismo y con la lucha de clases para su cosecha. El "individualismo", el clientelismo, el particularismo, el sectarismo constituyen un arma de muchos filos capaz de destruir las luchas de liberación y las de la clase obrera y los pueblos despojados y oprimidos o, las más amplias de los pueblos por sus soberanía y las de los trabajadores que se limitan a la defensa de sus derechos, o las de las de las comunidades por sus territorios y su autonomía, o las más antiguas por la Patria Chica, la Patria Grande y la Humanidad, a las que dividen y enfrentan para vencerlas.

Parecida fuerza a la del individualismo tiene otra arma que en términos genéricos es la corrupción. En ella destacan la colusión, la cooptación, el soborno, el cohecho, el mercado negro y sus mercaderes de mayoreo, y hasta llega a quienes usan la economía informal para resolver problemas apremiantes que los llevan a ceder y comprar artículos de primera necesidad y que no por ello dejan de desmoralizar a una parte de la población que tiene parecidas carencias y menos o ningún recurso. La profusa y seductora publicidad que al mismo tiempo hace la sociedad de consumo –sin aclarar que del mismo sólo goza una mínima parte de la población- llega a despertar sueños ilusos sobre todo entre los jóvenes que no vieron ni vivieron la inmensa miseria en que estaba Cuba antes de la Revolución, y la que vive la inmensa mayoría de la humanidad. La publicidad -con el individualismo y la corrupción-, es la mejor arma del Complejo empresarial militar.

Allí no queda todo. La globalización neoliberal está extendiendo y acentuando el uso de otra de sus armas principales: la privatización.

La privatización es −como el individualismo y la corrupción− un arma de muchos filos que se utiliza en formas abiertas y encubiertas, legales e ilegales, y en este momento hegemónicas entre los dirigentes de los complejos y corporaciones dominantes, y en los asociados a ellos y sus subalternos, o que dependen de ellos y dominan en todos los continentes del mundo.

Los promotores y protectores de la privatización, en este mismo momento, están proyectando −con los gobiernos de cincuenta países− aumentar todavía más el poder y la propiedad de los señores y dueños que tienen como móvil la maximización de utilidades y riquezas. Según la prensa, los gobiernos de cincuenta países se están reuniendo en secreto para elaborar un plan de privatización de todas las actividades económicas a su alcance. Quieren llevar al máximo y a la organización global un proyecto de por sí ya muy avanzado: que las corporaciones tengan a su cargo toda la producción, la distribución, el intercambio, los servicios y el consumo que en el mundo existe.

Imaginar cómo sería un mundo así sería pensar en un inmenso quiebre histórico en que sobre la contradicción entre las fuerzas y las relaciones de producción se montaría la contradicción entre las fuerzas de represión y las relaciones de represión, fenómeno que de por sí ya se está dando con la construcción de soldados que son robots y que tienen capacidad de distinguir (eso piensan sus productores) a quienes deben eliminar y a quienes deben respetar e incluso defender.

Pero no es necesario imaginar semejantes peligros para reconocer aquéllos a que ya nos enfrentamos y de que hay amplias y repetidas pruebas. No me refiero sólo al cambio climático y sus consecuencias para la vida en la Tierra, ni sólo me refiero a la gran cantidad de bombas nucleares y sistemas de lanzamiento que numerosos países tienen con muchos de sus gobernantes y ayudantes que rezuman una creciente cultura del odio, del sectarismo racial, religioso, machista, sádico, xenófobo, por lo demás bien armado y bien provisto de municiones y sustancias letales cuyos productores y proveedores gozan de buena salud y bella vida.

Todo ocurre en medio de supuestas religiones que ni sus rituales cumplen ni sus sagrarios dejan a salvo. Se da con un terrorismo natural y comercial que al amparo de las corporaciones y gobiernos rinde beneficios billonarios de que las huestes no gozan, empeñadas como están en destruirse unas a otras y en destruir sobre todo pueblos, presas, calles, casas, ciudades y zonas arqueológicas de sus propios antepasados.

Esos horrores acostumbrados, y muchos más, que hasta los científicos y especialistas de las comisiones intergubernamentales convalidan, son mirados e incluso negados, de la manera más irresponsable que quepa imaginar, por los ideólogos y apologistas del sistema y por sus víctimas subalternas en quienes también domina una especie de patología cognitiva, que hasta los lleva a perseguir, con todos los descalificativos, y por todos los medios a su alcance a quienes no ven como inevitable el ecocidio antropogénico que amenaza la vida en la Tierra.

Crisis ecológica y crisis social plantean la inminente necesidad de otra organización del trabajo y de la vida en el mundo, en que no predomine la lógica y la cultura de la maximización de utilidades y riquezas sino la que en busca de la libertad humana se desarrolló desde los inicios del capitalismo mercantil y usurario, y en la cultura, desde el Renacimiento y la Ilustración hasta el nuevo pensamiento revolucionario, que con Cuba y los Zapatistas, encabeza hoy en Roma el Papa Francisco, y que es cultivada cada vez más por esa juventud que empezó a andar en l968 y a la que hereda la que hoy no sólo va a prever el futuro sino va a vivir el futuro.

Es en estas condiciones como se advierte que Cuba no debe limitarse a una cultura de la resistencia, sino desempeñar como Estado Nación, un doble papel mundial que ningún otro país puede realizar, y es, en primer lugar, el de ser la sede de encuentros entre las fuerzas que luchan en su tierra por un mundo mejor y que no por haber recurrido a las formas violentas porque les niegan el derecho de luchar en formas pacíficas, dejan de estar dispuestas a negociar y a defender en formas pacíficas el interés general de comunidades, ciudadanos, pueblos y trabajadores. La experiencia cubana en ese terreno –así como en la resistencia y construcción del socialismo y sobre todo la verdadera democracia y soberanía de esa nación- hace de ella la Isla de la Tierra más adecuada para dar hospitalidad a semejantes tareas.

A la enorme capacidad que tiene Cuba para contribuir a resolver ese proyecto se añade otro no menos sino igual o más importante. En Cuba puede darse la última tabla de salvación para la vida humana y emprender la creación de un organismo autónomo mundial en que los expertos más destacados y responsables de las variadas posiciones críticas y científicas que existen en el mundo diseñen los modelos de una transición pacífica a un modelo de organización de la vida y el trabajo que asegure la vida en la tierra y aleje los actuales peligros de destrucción de la biósfera y del ecocidio.

Que semejantes proyectos suenen a pura ilusión, ingenuidad y utopía es un juicio digno de reconsiderar ahora que se acaba un cruel bloqueo que duró más de medio siglo y más de veinte años de la restauración mundial de países que se decían socialistas y cuyos dirigentes han llevado a cabo la acumulación primitiva más cuantiosa de toda la historia.

Que la revolución cubana es del todo diferente es algo que no se necesita probar porque ya se probó. Sus nuevas relaciones con Estados Unidos se dan sin que la doblaran ni la quebraran.

Es hora de la utopía, del proyecto que no parece realista y que es el único que puede salvar --con la libertad-- la vida en nuestro planeta. Toda la historia de la emancipación y de la humanidad ha empezado con utopías. Esta no será la excepción.

Las utopías abrieron metas sin saber cómo seguir. Por eso y para pensar qué hacer y cómo hacer es necesario por lo pronto luchar por la paz y prepararse para la guerra defensiva, por si acaso. Y hacerlo sin esas divisiones de intereses que hicieron perder a Espartaco.

 

-Por Pablo González Casanova, exrector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

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Lunes, 24 Agosto 2015 06:31

Ese mal que es el estado–nación

El estado–nación es un mal, y sin espacio a la teología, no es un mal necesario. Ha implicado ontológicamente guerra y destrucción, chauvinismo y sentido de "patria".



En la antigüedad, ciertamente a partir de los antecedentes de la Grecia antigua, una de las madres de Occidente —conjuntamente con Roma y Jerusalén, para decirlo de forma abreviada—, existían las ciudades—estados. Después vinieron los feudos y los shogunatos, antecedidos y sucedidos siempre por la emergencia de imperios diversos: el español y el portugués, el holandés y el británico, hasta la fecha, por ejemplo.


Desde el punto de vista evolutivo, la bondad de un órgano se funda exactamente en su función. En otras palabras, la racionalidad y justificación de un órgano estriban en lo que hacen; esto es, exactamente, en su función evolutiva.
Al estado–nación, ese engendro que nace en el siglo XIX —grosso modo—, no hay que comprenderlo por lo que dice de sí mismo, sino por lo que hace. Los mitos fundacionales siempre tienen algo de mágico y narrativo. En contraste, la bondad o maldad, la necesidad o no de un organismo estriba en lo que hace, y cómo lo hace. Ello le brinda ventajas selectivas, o bien revela adaptaciones indeseables, patológicas al cabo. Tal es el caso de las enfermedades, por ejemplo.


El estado–nación tan pronto nace revela sus patologías: la guerras de unificación, en Alemania, Italia o esa forma particular que fueron las guerras de independencia, por ejemplo, en América Latina. Y los hubo de todos los tipos: estados artificiales, como el Benelux (Bélgica, Luxemburgo y Holanda), o centrados en un imaginario centenario, como fue el caso de Alemania o Francia. Hubo numerosos estados en los que la lengua nacional no se habló propiamente hasta bien entrado el siglo XIX, pues, en ocasiones, la lengua oficial era extranjera: el francés en las cortes españolas, los numerosos dialectos, en el caso francés, y así sucesivamente.


Decir que el estado nacional es concomitante con las burguesías nacionales resulta ya, a estas horas de la vida, un truismo. El triunfo social y político, cultural y militar de las burguesías nacionales fue la constitución de su estado. A semejanza del medioevo, el estado–nación es la continuación de los territorios feudales por otros medios. Para ello, las distintas burguesías crearon o adecuaron modelos foráneos del derecho. Así, dicho de forma genérica, el derecho se convirtió en la gramática de la política. Y la política, sencillamente en la legitimación de la economía, esto es, de un sistema de propiedad. Nacía y se consolidaba así, filosóficamente, el liberalismo: derecho a la propiedad y la dignidad de la persona. Sobre las bases del estado–nación.


Como bien lo vio en su momento U. Beck, el estado–nación no es otra cosa que el estado como un contenedor (exactamente a la manera de los contenedores de los puertos marítimos alrededor del mundo, por ejemplo): todo es posible al interior del estado, y nada es posible por fuera del mismo.


Pero tan pronto nace, el estado–nación revela su verdadera esencia: la violencia en todas sus formas: las guerras justas e injustas (horribile dictum).


En perspectiva histórica —esto es, notablemente a largo plazo (longue durée)—, tan pronto nace el estado–nación divide y guerrea. Los mejores productos de la historia del estado–nación son, entre otros, sin lugar a dudas:


• La primera guerra mundial (1914–1918)
• La segunda guerra mundial (1939–1945)
• La guerra de Corea (1950–1953)
• La guerra de Vietnam (Vietnam, Laos y Cambodia) (1955–1975)
• Todos los sistemas de neocolonialismo (en África y regiones de Asia) (años 1960)
• Las dictaduras de América Latina (años 1970)
• Las diferentes guerras de los Balcanes (Eslovenia [1991], Croacia [1991–1995], Bosnia [1992–1995] Kosovo [1998–1999])
• Las guerras de Irak (2003 hasta la fecha)
• La guerra de las Malvinas (o islas Falkland)
• Las guerras de Afganistán (2001 hasta la fecha)
• La guerra en Ucrania (2013 a la fecha)


Y ello para no mencionar el conflicto árabe–judío y palestino–judío, la guerra de y entorno al Estado Islámico, las guerras religiosas entre católicos y protestantes en Irlanda, y muchas más.


No sin ironía, la Unión Europea se vanagloria del período de paz más extenso en la historia en territorio europeo. Cuando la verdad es que han exportado guerras y han mantenido los conflictos tan lejos como han podido. Sin mencionar esa guerra inhumana que es la tragedia de los africanos por entrar a Europa buscando condiciones para sobrevivir, una situación producto de la propia Unión Europea, y Estados Unidos.


Digámoslo directamente y sin ambages: el estado–nación es un mal, y sin espacio a la teología, no es un mal necesario. Ha implicado ontológicamente guerra y destrucción, chauvinismo y sentido de "patria" (sic). Desde luego que existen los albaceas y testaferros del estado–nación: su mito fundacional y su historia, sus signos y símbolos. La geografía nacional y el derecho administrativo, y siempre la tensión entre centro y periferia (la capital y la provincia). Con todo y los consabidos gastos y presupuestos militares y de seguridad onerosos, que tan sólo benefician a los grande fabricantes mundiales de armamento.


Cuando se escriba la historia de la infamia mundial, un capítulo central será ese engendro que es el estado–nación. Ese pequeño ego nacional y patriótico, esa identidad nacional y cultural, al cabo.


En contraste, la naturaleza no conoce de aduanas ni fronteras, de sistemas de seguridad y administración nacionales y regionales. Existe un concepto preciso que, desde la ecología, cabe perfectamente para la geopolítica mundial —con todos y sus flambeantes organismos multilaterales (sic)—. Se trata de la pathocenosis. La pathocenosis (un concepto que debemos originariamente a M. D. Grmek) designa la idea de que también los biomas y los nichos, los ecosistemas y los paisajes naturales enferman, como es efectivamente el caso. Pues bien, el estado–nación expresa, en el plano de la política, la geografía y los pequeños sentimientos nacionales, la sensación de pathocenosis. Enfermedad ecológica a gran escala. Y entonces, sí: el estado–nación se revela como una auténtica patología —en este caso, cultural y jurídica, administrativa y policial.


Digámoslo en categorías históricas: el estado–nación es una enfermedad producida por las burguesías nacionales, que es, en buena medicina, el lugar donde se incuba la pathocenosis.

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