Más de 170.000 correos electrónicos y 30.000 documentos internos filtrados por Wikileaks revelan, entre otros asuntos, las relaciones de Washington con la compañía para librar una "guerra mediática" contra el Estado Islámico (EI) y Rusia.

 

La plataforma de filtraciones Wikileaks colgó ayer en Internet una serie de documentos robados por hackers a la productora y distribuidora estadounidense Hollywood Sony Pictures. Se trata de más de 170.000 correos electrónicos y más de 30.000 documentos internos, que revelan, entre otros asuntos, las relaciones de Washington con la compañía para librar una "guerra mediática" contra el Estado Islámico (EI) y Rusia y las conexiones directas con políticos del Partido Demócrata.


El fundador de Wikileaks, Julian Assange, explicó los motivos por los cuales decidió filtrar los documentos y correos de la productora. "La información pertenece al dominio público ya que muestra el centro de un conflicto geopolítico. Este archivo muestra el funcionamiento interno de un grupo multinacional influyente", escribió Assange como argumento para decidir colgar la información, que consideró como de "importancia histórica" y que debe ser hecha pública. Los documentos pueden ser revisados en base a palabras determinadas o por autor o receptor de los mensajes.


El archivo de Wikileaks dejó al descubierto las estrechas relaciones entre el CEO de la compañía, Michael Lynton, y el presidente norteamericano, Barack Obama. Uno de los mensajes es una invitación a una cena con los Obama en la Casa Blanca enviada por Kristen Jarvis, jefe del personal de Michelle Obama en aquel momento. En total, en el archivo hay unas cien direcciones de correo de personal vinculado con el gobierno.


Los mensajes filtrados revelan también el objetivo de las conexiones con Washington. El archivo reveló un correo de Richard Stengel, subsecretario del Departamento de Estado norteamericano para Relaciones Públicas, en el que invitó a Lynton a movilizar sus recursos para protagonizar la "guerra informativa". Al hablar de los objetivos de la misma, Stengel cita al EI y a Rusia sin hacer distinciones entre los dos. "Tenemos un montón de desafíos en la lucha contra la narrativa de EI en Medio Oriente y la narrativa de Rusia en Europa central y Europa del Este. En ambos casos, hay millones de personas en estas regiones que están recibiendo una versión sesgada de la realidad. Y no es algo que el Departamento de Estado puede tratar por su cuenta. Me encantaría convocar a un grupo de ejecutivos mediáticos que puedan ayudar a pensar en una mejor forma de responder a estos dos grandes desafíos", escribió Stengel. La respuesta de Lynton incluyó una lista de nombres integrada por el presidente de Walt Disney International, Andy Bird; el director de operaciones de 21th Century Fox, y el ex ejecutivo de Turner Broadcasting James Murdoch, entre otros.


Las filtraciones de Wikileaks revelaron, además, que Lynton se encuentra en la junta directiva de RAND Corporation, una organización especializada en la investigación y el desarrollo para el sector militar y de Inteligencia de Estados Unidos. "Los archivos de Sony muestran el flujo de contactos e información entre estas dos importantes industrias. RAND asesoró a Sony en relación con su película The Interview en Corea del Norte", expresó el comunicado publicado en el sitio creado por Assange.
Por su parte, el gobierno norteamericano respondió ayer a las publicaciones de Wikileaks. La portavoz del Departamento de Estado, Marie Harf, afirmó que nunca hubieran comparado a Rusia y a EI, ya que son consideradas como "desafíos muy diferentes". Sin embargo, Harf afirmó que sí está teniendo lugar una colaboración con "personas que tienen plataformas" en la esfera de la política exterior de Estados Unidos. "Contactamos con personas de esos países ajenas al gobierno para hablar con ellas sobre nuestras prioridades. A veces son ellas quienes se ponen en contacto con nosotros. Pero son ellas las que deciden qué van a producir y cuál va a ser el contenido", afirmó Harf.


Por otro lado, los correos electrónicos revelaron el "ida y vuelta" en las negociaciones realizadas directamente con los políticos. Una de las conexiones reveladas ayer por Wikileaks es la que mantienen Sony Pictures Entertainment y el Partido Demócrata de los Estados Unidos. Algunos de los cables dan cuenta de presencia de la cúpula empresarial en varias cenas de recaudación de fondos para el partido. Asimismo, fueron publicados correos electrónicos que exponen las cuantiosas contribuciones de la compañía al gobernador del estado de Nueva York, Andrew Cuomo. "Gracias al gobernador Cuomo, que creó un ambiente de incentivo a la producción en Nueva York y defender firmemente la lucha contra la piratería, haciendo algo más que hablar de nuestros problemas", reveló un cable publicado.


La empresa lamentó la filtración y acusó a Wikileaks de haber realizado un "acto criminal" contra la empresa. "Los atacantes diseminaron esta información con el objetivo de dañar a Sony Pictures y a sus empleados, y ahora Wikileaks está ayudándoles a cumplir ese objetivo, lo que es muy reprochable. No estamos de acuerdo con la afirmación de Wikileaks de que el material es de dominio público, y continuaremos luchando por la seguridad y la privacidad de la empresa y sus más de 6000 empleados", expresó la compañía.


Sony Pictures, filial de la empresa electrónica japonesa Sony, fue víctima en noviembre de un ataque de hackers, quienes accedieron a documentos internos y correos electrónicos y pasaron semanas hasta que los estudios pudieron volver a utilizar sus sistemas informáticos. El gobierno estadounidense dijo que los piratas eran afines al régimen norcoreano, quienes actuaron en respuesta al estreno de la película The Interview, que se mofa del líder de Corea del Norte, Kim Joung-um.
Assange se encuentra desde hace casi tres años en la Embajada de Ecuador en Londres para evitar ser extraditado a Suecia, donde es acusado de abuso sexual. El periodista y activista australiano teme ser extraditado a Estados Unidos, donde podría ser procesado por las publicaciones de su plataforma.

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Viernes, 17 Abril 2015 17:42

México: La inestabilidad social

ALAI AMLATINA, 17/04/2015.- Otra tomadura de pelo, como tantas para los mexicanos. Por la banca internacional, los que responden a los intereses de Washington e imponen las condiciones cuando de reformas estructurales se trata, como el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Ahora resulta que la prospectiva de crecimiento de la economía en México para el presente año y hasta el 2020, elaborada por el FMI será de ¡3.5% del PIB!; eso sí, presunto respiro, muy superior al promedio del ¡2.3% de las últimas tres décadas!

Engaño total. México tiene años y felices días que no da una. Son los gobernantes que desde Miguel de la Madrid a la fecha solo copian las recetas dictadas primero por los Chicago Boy y luego la banca internacional. Quien controla la economía lo domina todo. Todavía peor, "El que controla los alimentos controla el mundo", como diría uno de los mayores operadores del Departamento de Estado y las estrategias de la CIA en Latinoamérica, el exsecretario Henry Kissinger.

Pero con Carlos Salinas arreció la cosa. Si tuviésemos que responder solo con el nombre a la cuestión de quién ha sido, o han sido, los peores presidentes de México por el daño causado en las últimas tres décadas, dos se llevan el premio: Salinas y Calderón. Pésimos. El primero porque destruyó una economía que costó años articular y que desde la década de los 40 creció a tasas muy por arriba de los 2, 3 y 4%. El segundo, porque destruyó lo más preciado para la vida social de un país: su seguridad. Ambas acciones responden a la estrategia de Washington, de desestabilización de México.

Estados Unidos quiere a un país sometido al sur de su frontera. No a un país boyante. Quiere disponer en cuando lo requiera, de todos los recursos que el territorio todavía posee. Quiere el petróleo del golfo, el gas de los estados del norte, el uranio de Chiapas, el oro y la plata y todos los demás recursos del resto del país. Quiere intervenir cada que quiera, como la nueva ley de aguas acá para que las empresas del fraking dispongan de la materia prima de dicha técnica destructiva del medio ambiente. Todavía hace falta denunciar lo suficiente para la contención de este problema.

Incluso la amenaza de EUA hacia México es de alcance militar. Pero no saben cómo y busca pretextos. Por eso están arguyendo las peores ficciones, como lo han intentado tantas veces y por muchas vías. Lo último es, dizque por la presencia del estado islámico (¡que ni es Estado ni es islámico!) en la frontera norte de México listos para invadir territorio gringo (¡re contra sic!). Antes no faltó quien dijera que los terroristas se habían "asociado" a los carteles de la droga mexicanos, para amenazar a EU. Chapuzas de a dólar.

Con estas breves referencias solo quiero ejemplificar que la principal arma de un país (como EU) para controlar a otro (en el caso México), es imponiéndole los artilugios económicos que se filtran desde el gobierno hasta la población mediante las "políticas públicas". Pero hay muchos métodos más. Y todo lo ha aplicado México como alumno ejemplar incluso más estricto que Chile, país en dónde los pupilos de Friedman aplicaron su estrategia de contención, mejor dicho, de choque militar.

Contención de todo, pero principalmente de los salarios, de la inflación, del trabajo, de los niveles de bienestar alcanzados en décadas atrás. México se distinguió por décadas porque su modelo de desarrollo "hacia adentro" le funcionó. Luego vino el modelo de desarrollo "hacia afuera" que todo se llevó con la globalización para el desarrollo. Dicho modelo se llevó la riqueza, el crecimiento, la salud, la educación (Chile también anda por las mismas, los estudiantes luchando por el rescate del sistema educativo; como acá los politécnicos, del IPN), se esfumó todo. Las cifras lo comprueban. Porque en cuanto dejó de funcionar el modelito llamado neoliberal, dejó de aplicarse en los propios países madre: EUA (Ronald Reagan) y la Gran Bretaña (Margaret Thatcher).

México sigue mal desde entonces a la fecha. Nada crece. Al contrario, todo se contrae. O aumenta pero al revés, como la pobreza y la pobreza extrema. La desaparición de la clase media, la educación, el empleo, los derechos históricos de los trabajadores, el abandono del campo, la caída de los salarios con su correspondiente pérdida de poder adquisitivo, etcétera. Por eso tenemos ahora un país con una tremenda inestabilidad social. Porque la estratagema del imperio apunta, insisto, hacia la desestabilización del país. Eso conlleva muchas aristas. Apunta directamente a las últimas políticas aplicadas en México, pero dictadas desde EUA.

Y de las últimas "reformas estructurales", simple entreguismo del sector energético a las empresas extranjeras; con todo y algunos cuates también participen, como al magnate Carlos Slim que ya lo hace desde 2013 con Cicsa y ahora con la nueva empresa Carso Oil & Gas. Enrique Peña Nieto ha cerrado la pinza de las reformas iniciadas por Salinas; la mejor muestra de ello es que en el gabinete económico los funcionarios tienen línea salinista; en Hacienda, en Economía, en el Banco de México. Un Banxico totalmente al servicio no del peso frente al dólar sino de los especuladores monetarios extranjeros. Por todo Peña es felicitado en el extranjero, particularmente por el presidente Barack Obama.

En fin. El caso es que conforme a las propias estimaciones de Hacienda de que la economía mexicana tendría una mayor expansión "debido a la aprobación de las reformas estructurales", entre 2013 y 2018, eso está por verse. No hay solidez para el crecimiento de México que también pregona el FMI. Por la contracción generalizada en todas las ramas y sectores, los únicos son aquellos como el automotriz que maquila a las matrices. México apunta hacia eso, a convertirse de plano en simple país maquilador.

Inestabilidad, desestabilización, injerencia extranjera y atentados permanentes contra la seguridad nacional de México son líneas del norte. Y los gobernantes mexicanos, diciendo que sí a todo. Estrategias van, estrategias vienen, y el deterioro se acelera. Ni con la barita mágica del FMI saldremos adelante, sin cambio de rumbo. Mucho menos cuando el país se está militarizando, comprando armas al norte.

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Jueves, 16 Abril 2015 05:53

"El PT, blanco de una campaña"

La presidenta de Brasil señaló en entrevista con periodistas de portales y blogs que los enemigos políticos y mediáticos de su gobierno pretenden destruir el Partido de los Trabajadores antes de intentar un golpe blando.


Ante un grupo de periodistas independientes de los grandes medios, Dilma Rousseff habló sobre la avanzada golpista, desgastada por desinteligencias internas luego de la pobre convocatoria a la marcha del domingo pasado a la que habían imaginado como la antesala del impeachment presidencial. Ese error de cálculo –pensaban movilizar un millón de personas en San Pablo y fueron 100 mil según el diario Folha– perjudicó a la oposición, pero no la neutralizó. Conducidas por un grupo de extremistas sin otra brújula que el odio al PT y a los pobres, las derechas (desde la partidaria liderada por Aécio Neves hasta los jóvenes antipolíticos) cedieron terreno ante un gobierno que comienza a recuperar la iniciativa desmintiendo a quienes lo daban por muerto y con él a la presidenta.


Durante el reportaje realizado en Brasilia poco después de su regreso de la Cumbre de las Américas de Panamá, Dilma denunció una "campaña" contra el PT, cuyo tesorero fue preso ayer por un juez adicto a los golpes de efecto mediáticos, mientras un diputado opositor proponía la extinción del partido fundado por Lula. Desde San Pablo, el jefe petista anuda acuerdos con sindicatos y movimientos sociales, mientras elabora la estrategia para contener a los sediciosos.


"Yo creo que hay mucha gente que todavía apuesta a la tercera vuelta de las elecciones", comentó Dilma apuntando, sin citarlo, al socialdemócrata Aécio Neves, el candidato derrotado en la segunda vuelta del 26 octubre del año pasado. "Tuvimos una elección muy disputada... y enseguida empezaron estas maniobras (desestabilizadoras). Ustedes recordarán que poco después de la votación quisieron pedir el recuento de los votos en un país como Brasil, que puede estar orgulloso de su sistema de urnas electrónicas", recordó Rousseff.


La oposición "sufrió un gran estrés político (con la derrota por estrecho margen) y ahora sigue el tema con esta tercera vuelta, pero no creo que todo esto lleve a una crisis institucional... Vamos a cumplir trece años en el gobierno (el PT), y aquellos que hoy no están en el gobierno reaccionan de esa manera".


Neves anunció ayer que los abogados del Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB) examinan la factibilidad del impeachment durante una rueda de prensa previa al encuentro con los cabecillas del Movimiento Brasil Libre y Venite a la Calle. En el PSDB no todos coinciden sobre la conveniencia de relacionarse con facciones declaradamente golpistas, que comienzan a espantar a sectores de la clase media como se hizo patente durante los actos realizados en San Pablo, Brasilia, Río de Janeiro y otras capitales.


Dilma entiende que los enemigos políticos y mediáticos de su gobierno pretenden acabar con el PT antes de intentar un golpe blando. "Creo que el PT está siendo objeto de una campaña, el gobierno no es solamente del PT, es una coalición. Y es obvio que si hay un gran desgaste del PT, eso me afectará... pero no es mi función resolver los problemas del PT", declaró la mandataria en línea con lo afirmado por Lula.


"Desde hace diez años que hay una política premeditada de criminalizar al PT por sus defectos, pero más que nada por sus virtudes... No permitiremos que la infamia y el macartismo de algunas personas destruyan el proyecto político que comenzamos a construir", dijo el ex gobernante (2003-2011).


Equiparó a los golpistas de hoy con los de 2005, cuando el ex presidente Fernando Henrique Cardoso (1995-2003), del PSDB, y la cadena Globo azuzaban el fantasma del impeachment.


"Dilma, contá con nosotros para lo que sea... si hay gente que va a salir a la calle para defenderte y ayudarte, esa gente está aquí", se comprometió al hablar en el noveno Congreso Nacional de Metalúrgicos, realizado Guarulhos, en la periferia paulista.
Fue el martes por la noche, horas antes de la detención del tesorero petista Joao Vacari Neto, acusado de desviar dinero de Petrobras para financiar campañas electorales (ver recuadro).


Vistiendo una campera de la Central Unica de los Trabajadores, Lula desafió a los jueces, generalmente indiferentes a la corrupción de la oposición, a que se llegue a fondo: "Vamos a investigar la verdad, o acaso alguien cree que el dinero de los tucanes (apodo del PSDB) viene de las kermesses".


Petrobras y "Veja"


Dilma no eludió ningún tema durante la hora y media de diálogo con periodistas de Carta Maior, Forum, Vermelho, Jornal GGN, Diario del Centro del Mundo y Socialista Morena, portales y blogs que libran un combate cotidiano contra la desinformación de las empresas dominantes.


Se manifestó a favor de la "regulación" económica de los medios y aseguró que jamás le concedería una entrevista a la revista Veja, expresión más acabada del periodismo chatarra y portavoz de los grupos destituyentes.


Defendió a Petrobras, diferenciando a la petrolera de los ejecutivos procesados por corrupción. "Lo que ocurrió en Petrobras no fue causado por el engranaje de la empresa, los responsables fueron algunos individuos. No hay denuncias ni investigaciones contra ninguno de los presidentes de Petrobras, como Graça Foster (renunció en febrero) ni José Gabrielli (nombrado por Lula)."


"La gestión de Petrobras está funcionando. Tanto es así que hoy producimos casi 2,1 millones de barriles por día... con 660 mil barriles de la zona de presal (pozos ultraprofundos descubiertos en 2007). Ese volumen del presal es muy significativo porque comenzó a explotarse hace poco tiempo."


Para la mandataria, los ataques a la mayor empresa energética de América latina solapan un plan contra el desarrollo industrial autónomo.


"Hay algunos sectores que hablan contra el contenido local de los equipamientos de Petrobras, contra la producción local de bienes, equipamientos y hasta de servicios que son ofertaedos en Brasil." "Lo que quiero decir es que la industria brasileña tiene que existir, hay que darle un alto grado de tecnología. Nosotros no vamos a hacer políticas antiindustriales", concluyó.

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Siempre he estado segura que los seres extraordinarios se marchan en días aciagos, de cielos encapotados llorando cántaros de lluvia. Don Eduardo Galeano se ha ido en un día así, hoy amaneció sollozando la niebla de la primavera estadounidense, despidiéndolo desde las primeras horas de la madrugada.

Nosotros los parias, los impronunciables, los de los lomos partidos durante siglos de explotación, nosotros los iletrados, los jornaleros. Nosotros obreros, campesinos y eternos proletarios nos hemos quedado huérfanos con la partida de don Eduardo.

En un total desamparo, sumidos en la densa oscuridad del desconsuelo, se fue el hombre que se atrevió a vernos a los ojos, que se atrevió a darnos un nombre, a caminar con nosotros y a cargar sobre sus hombros nuestra tribulación de clase social explotada por los tiranos.

Se ha ido un intelectual que siempre se sintió un peón de a pie y esa grandeza humana es la que lo hace inmortal, él transcendió los linderos de las clases sociales y de los cartones de universidad.

A don Eduardo lo lloran en estos momentos los intelectuales, los luchadores sociales, los seres justos y consecuentes, lo llora el exclusivo mundo de las editoriales, lo llora la poesía y la buena literatura.

Pero también lo lloramos los invisibles, los calvarios anclados en los pies de los jornaleros, lo lloran las manos de las niñas que piscan granos de café en las fincas ajenas, lo llora el vientre materno que lleva en sus entrañas el fruto de una violación, lo llora el adolescente encarcelado por el único delito de ser de arrabal. Lo llora la chusma de periferia, lo lloramos los indocumentados, nosotros los del desarraigo. Las putas, los homosexuales, los drogadictos, los fétidos revolucionarios de todos los tiempos.

Nosotros los necesitados de su luz, de su consecuencia y de su lealtad. De su pulso certero, de su palabra justa y de su dignidad. Nosotros los de la piocha y el machete, los de la mazorca y el costal. Nosotros los apaleados, los engañados, los braceros, los que vivimos en los basureros, los que no tenemos permitido soñar. Nosotros los nadies.

Nosotros los de las venas rojas y fecundas, los del buen lomo para cargar. Nosotros los del agobio, los de la servidumbre. Los apátridas, los pestilentes a sencillez. La masa labradora, los agrestes y su caudal. Nos hemos quedado sin El Bastión, sin el ser que nos dignificó.

¿Cómo llenar ese enorme vacío? ¿Cómo sobrevivir a tanta soledad? ¿Al infortunio a la esterilidad?

En la quimera nos queda el paradigma de un ser inmortal, la grata escuela, su fecundidad. Nos deja su semilla, su poesía y su libertad. Nos deja las ilusiones para continuar, nos deja su prosperidad.

Nos deja el elixir de la locura, y la alegría de soñar. Nos deja la consecuencia de un ser cabal. Una vereda para continuar. Nos deja la flor de cordillera, el canto de las chicharras, la trova y la oda, nos deja a las musas de los acantilados, nos lo deja sin punto y final. Nos deja la vena abierta para no presagiar. Nos deja la puerta abierta y su claridad.

Nos deja el amor profundo de la hermandad, el sentido de la solidaridad, nos deja en la eterna lucha de la equidad. Nos deja su sinceridad, su hermosura su fidelidad.

Se va y lo despedidos desde los cerros, las barriadas, las grandes urbes, desde las maquilas, los campos de cultivos, desde las casitas de adobe, desde la calle de tierra. Desde los salones de universidad.

Buen viaje maestro, se le va a extrañar.

 

Ilka Oliva Corado. @ilkaolivacorado.

Abril 13 de 2015.

Estados Unidos.

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Fuera Dilma, fuera el PT (Partido de los Trabajadores) y gobierno de corruptos, fueron algunas de las consignas más gritadas por más de 580 mil brasileños que se manifestaron este domingo en las calles de Sao Paulo, Brasilia, Río de Janeiro y decenas de ciudades más, para exigir la destitución y juicio política contra la mandataria Dilma Rousseff.


Según la policía y algunos organizadores, unos 580 mil ciudadanos marcharon en más de 100 ciudades en 18 de los 27 estados de Brasil, en repudio a la corrupción en la estatal Petroleo Brasileiro (Petrobras) y contra la política de ajuste fiscal y recortes presupuestarios del gobierno con miras a reactivar la industria y otros servicios, que ha generado malestar en la población.


En Sao Paulo, donde ocurrió la mayor movilización el pasado 15 de marzo, había este domingo por la tarde unas 275 mil personas, de acuerdo con la policía. Los organizadores no habían dado estimaciones al cierre de esta edición, pero hablaban informalmente de entre 600 mil y 1.2 millones de manifestantes. En Brasilia se mencionó que habría unos 25 mil y en Río de Janeiro la cifra rondaba los 15 mil.


El mes pasado, en todo el país, la policía calculó más de 1.7 millones de manifestantes (de los cuales un millón salieron sólo en Sao Paulo), cifra bastante superior a la de este domingo.


"Queremos abrir un lugar a la indignación del pueblo brasileño. Nuestro objetivo es que Dilma salga del poder mediante un proceso dentro de la ley. Puede ser su renuncia o un impeachment (juicio político), pero que se vaya. Fue elegida en octubre, pero ahora el pueblo quiere su salida", sostuvo Janaina Lima, portavoz del movimiento Vem Pra Rua (Ven a la calle), en la protesta paulista.


Lucimar Penteado, sicóloga de 57 años, explicó que protesta contra la corrupción, contra el caso de Petrobras. Yo no voté por ella (Dilma Rousseff), tampoco quiero que sea destituida, pero sí protesto para que el gobierno mejore, indicó
Por el caso de corrupción en Petrobras son investigados 13 senadores, 22 diputados, dos gobernadores, el tesorero del PT y ex funcionarios. Fueron malversados unos 4 mil millones de dólares en la última década. Rousseff, del PT, tiene la popularidad casi por el piso y enfrenta dificultades en los frentes político y económico, con una inflación del 8.13 por ciento.


Como en la anterior protesta, muchos manifestantes de todo el país vistieron la camiseta amarilla y verde de la selección brasileña y reclaman el juicio político a la presidenta que comenzó su segundo mandato hace poco más de tres meses. La segunda jornada de protestas presentó una original mezcla de política, carnaval y coreografías propias de fanáticos de futbol.
Hay grupos de extrema derecha que exigen una intervención militar, tal como ocurrió en las protestas del 15 de marzo. Se trata de una marcada minoría, pero presente en muchos de los actos, que reivindicó una vez más el regreso de las fuerzas armadas al poder, con frases como SOS Fuerzas Armadas o intervención militar ya.


Un sondeo de Datafolha mostró el sábado que 63 por ciento de los más de 2 mil 800 consultados está a favor de abrir un juicio político contra la presidenta por el caso Petrobras, aunque también 64 por ciento cree que Rousseff no sería apartada de su cargo por ese caso.


Los expertos jurídicos aseguran que no hay elementos que permitan la destitución de Rousseff y ningún partido político ha impulsado esa vía.


La insatisfacción con el gobierno de Rousseff también quedó en evidencia en el sondeo del sábado, que reveló que el índice de aprobación de su gestión se mantiene desde marzo pasado en un ínfimo 13 por ciento, mientras los que la reprueban llegan a 63 por ciento.


Los actos fueron convocados por los mismos grupos que lo hicieron el mes pasado, los cuales se definen como apartidarios: el Movimiento Brasil Libre (MBL), Revoltados Online (Indignados OnlineO y Vem Pra Rua (VPR, Ven a la Calle).


Los tres grupos defienden la renuncia o destitución inmediata de la presidenta, a la que tildan de haber estafado durante la campaña electoral al no haber admitido que promovería el ajuste fiscal que, de hecho, está implementando su equipo, y de tener vínculos estrechos, al igual que el PT, con el millonario caso de corrupción en Petrobras.


Las protestas son apoyadas además por los partidos opositores como el Partido de la Social Democracia Brasileña, cuyo presidente, el senador Aécio Neves, disputó con Rousseff la segunda vuelta de la elección presidencial y perdió por estrecho margen.

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Jueves, 09 Abril 2015 11:45

Vidas paralelas

Paradojas


Las vidas de los seres humanos pueden ser muy diferentes en el mundo actual, sumido en las más elevadas desigualdades de la historia reciente. En América latina, según una encuesta de Gallup, el 55 por ciento de los hogares están preocupados por no poder pagar la educación de sus hijos. A pesar de los progresos, en la Unasur hay 167 millones de pobres, entre ellos 74 millones de indigentes, y el PNUD estima que hay 200 millones adicionales que son vulnerables. Emergieron recientemente de la condición de pobres, pero no son clase media todavía. Si sufren contingencias como una enfermedad o hay crisis económica, pueden volver a la pobreza.


Podemos agregar otro riesgo significativo: muchos de los vulnerables caerán debajo de la pobreza, si sus gobiernos cambian de políticas, y dejan de lado las políticas contracíclicas en la actual contracción del Producto Bruto Mundial y el de la región, y regresan a la ortodoxia económica.


La preocupación extrema por la educación (como por otros temas prioritarios, como la salud, tener trabajo, la vivienda) tiene bases muy concretas. Según las cifras recientes, con avances, el 20 por ciento de los niños abandonan la escuela despues de terminar la primaria. En la secundaria hay alta deserción. La universidad sigue muy distante de los hijos de los pobres. Menos del 10 por ciento del 20 por ciento más pobre de la población ingresa en la universidad. En el 20 por ciento más rico es del 50 por ciento. Si se toman los jóvenes de 25 a 29 años, en el 20 por ciento más pobre sólo termina la universidad el 1 por ciento; en el 20 por ciento más rico, el 27 por ciento.


Hay otros sectores que tienen preocupaciones muy distintas de las de los 367 millones de pobres y vulnerables (59 por ciento de la población). Están atentos a las ofertas de un nuevo mercado en ebullición, las "industrias de lujo". Se está realizando en México un nuevo congreso sobre luxury para "individuos de alta riqueza". Lo organizan consultoras especializadas en este mercado, hoteles de lujo, empresas aéreas, marcas de whisky y otras. En la agenda figuran temas como: "Globalizando las marcas de lujo", "El crecimiento de la riqueza global y del consumo de lujo en mercados emergentes y en desarrollo", "Las relaciones crecientes entre lujo, tecnología y socialmedia", "Cómo incrementar las ventas en escenarios adversos". La pregunta central planteada es si "algunos se preguntan si el luxury es una manera de vivir o una tendencia efímera".


La industria del "luxury" próspera


No es una anécdota más. Los organizadores refieren que el mercado de lujo en América latina vende 50 mil millones de dólares anuales. Señalan que tiene grandes ventajas. Así los márgenes son del 23 por ciento, mucho más elevados que en otros mercados. La demanda se mantiene muy alta, porque los compradores "no dependen de la situación económica para seguir consumiendo". Estiman que para 2020, con las ventas digitales y accediendo a un nuevo nicho, los que ganan mucho, pero no son muy ricos todavía, se pueden agregar 40.000 millones de dólares, casi duplicándolo. Es una tendencia internacional que acompaña a la superconcentración del ingreso actual. De acuerdo con un estudio del Boston Consulting Group, las ventas de mercaderías de lujo superan ya los 1,8 millones de millones de dólares. Con una cifra mucho menor se podría salvar la vida de los seis millones de niños que mueren anualmente por desnutrición, falta de agua potable e instalaciones sanitarias y por no tener las vacunas necesarias, entre las razones principales.


Según el informe 2014 de Wealthex and UBS World Ultra Wealth cuyos clientes son "los ultrarricos", los que tienen más de 30 millones de dólares son sólo el 0,004 por ciento de la población mundial, y sus bienes son más de dos veces el PBI de EE.UU, la principal economía mundial. Sólo en propiedades tienen más que el PBI de la India.


En América latina, según dicho reporte, hay 14.805 y tienen 2,2 millones de millones de dólares.


Las desigualdades latinoamericanas


El ascenso de la industria del lujo está ligado a lo que sucede con la desigualdad y al eficiente marketing que hay en derredor suyo. Su impactante expansión en América latina tiene que ver con la magnitud de las desigualdades. De acuerdo con el Banco Mundial, el coeficiente Gini de distribución de los ingresos era, en las más recientes mediciones, el 52,0 frente al 44,7 de Asia, y el 34,7 de Europa del Este y Asia Central. Doblaba los de Noruega, 26,6; Dinamarca, 26,9; y Finlandia, 27,8. El más alto en la región lo tiene Honduras, 57,4, seguido por Guatemala, 52,4. La pobreza en Honduras es de 64,5 por ciento y en Guatemala de 53,7 por ciento y se eleva a 80 por ciento en sus municipios rurales.


Se puede cambiar con reformas sociales profundas. Argentina, que en los '90 había casi superado los 50 puntos en el índice de Gini, tenía según la Encuesta Permanente de Hogares del tercer trimestre de 2013, 39,6, el más bajo de la región, seguido de Uruguay con 41,3. Ecuador pasó, de 2010 al 2012, de 49,3 a 46,6.


De un lado, 50.000 millones de dólares anuales en la región en luxury, cuyo motor principal, dicen quienes lo marketean, es actualmente la venta de "experiencias personales". Del otro lado, el recrudecimiento, frente a la crisis económica internacional y sus efectos sobre la región, de las propuestas de volver a las políticas ortodoxas, y hacer más miserable aun la vida de los pobres, y empujar hacia abajo a la pobreza a muchos de los recién emergidos.


Urge restablecer igualdad para que no se reproduzcan paradojas como la que significa la magnitud y el ascenso del luxury. El abanico de políticas posibles es muy amplio, y la región ha mostrado mucha capacidad para montar con eficiencia gerencial programas sociales en escala inédita, como entre otros la Asignación Universal por Hijo en la Argentina, conducido por la Anses (3.600.000 niños protegidos), y Bolsa Familia (11 millones de familias beneficiadas) y Hambre Cero en el Brasil, que son referencia internacional. Junto a la profundización de las políticas contracíclicas se requerirá avanzar en la reforma fiscal, en donde temas como seguir reduciendo la evasión y gravar como corresponde la industria del lujo, entre otros, parecen ineludibles.


De lo contrario, mientras unos buscan "experiencias personales únicas" de viaje y diversión y hacen culto de la ostentación, otros están atrapados en la "trampa de la pobreza" que describe la Cepal en su reciente informe sobre las perspectivas económicas 2015: "En tan sólo 20 minutos de diferencia en el metro de Lima, mientras que en San Borja Sur el 70 por ciento de los estudiantes de segundo grado de primaria son capaces de comprender lo que leen, en Parque Industrial sólo menos del 30 por ciento lo consigue. Resultados similares se observan para el metro de Santiago, confirmando una alta transmisión intergeneracional de la pobreza y la desigualdad".


* Acaba de aparecer en portugués Cómo combatir la pobreza y la desigualdad, prologada por el ex presidente Lula, y en inglés la obra que escribió con el Nobel Amartya Sen Primero la gente (Eudeba).

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Martes, 07 Abril 2015 19:03

La vida cotidiana de Palestina

Desde una mujer recogiendo aceitunas de sus olivos en Cisjordania hasta una familia refugiándose de la lluvia en la ciudad de Gaza, los fotógrafos de la agencia AP capturan a diario las más diversas escenas de la vida cotidiana de Palestina.

 

Cubadebate les ofrece una selección de las imágenes más recientes publicadas por la agencia.

 

Un palestino reza en una mezquita en Beit Lahiya, norte de la Franja de Gaza. (Foto AP / Lefteris Pitarakis)

 

 

Naeema Abu Shaweesh, derrama agua sobre sus hijos fuera de su casa en la ciudad de Gaza. (Foto AP / Hatem Moussa)

Niños palestinos salen de la escuela. (Foto AP / Bernat Armangue)

 

Un trabajador agrícola trepa a un árbol de palma. (Foto AP / Hatem Moussa)

 

Una mujer palestina ordena aceitunas durante la recogida de la aceituna en la aldea cisjordana de Kabatyeh, cerca de Jenin, 08 de octubre de 2012. (Foto AP / Mohammed Ballas)

 


Una mujer palestina recoge aceitunas de sus olivos en la aldea cisjordana de Qariout, cerca de Naplusa el 13 de noviembre de 2009. (Foto AP / Muhammed Muheisen)

 

 

Palestino Eyad Umm, 45, vierte las aceitunas de un cubo cogió antes de la clasificación de las hojas, durante la cosecha en las afueras de la ciudad cisjordana de Ramallah, el 27 de septiembre de 2010. (Foto AP / Muhammed Muheisen)

 

 

Imanes para la venta se muestran en el coche de un hombre palestino en el puesto de control de Kalandia, entre Jerusalén y la ciudad cisjordana de Ramallah, el 13 de agosto de 2010. (Foto AP / Bernat Armangue)

 

Una niña palestina lee el Corán en la primera de Shaban mes en la ciudad cisjordana de Nablus, Palestina el 1 de junio de 2014. (Foto AP / Nasser Ishtayeh)

 

Una familia palestina cubre a sí mismos de la lluvia en el puerto de Gaza, en la ciudad de Gaza, 15 de febrero de 2014. (Foto AP / Hatem Moussa)

 


Un gato duerme junto a un arma Kalashnikov en un puesto de control de seguridad de Hamas en Ciudad de Gaza, 30 de octubre de 2012. (Foto AP / Bernat Armangue)

 

Los palestinos se reúnen en la azotea de un edificio en el que se detuvo la construcción y que fue bombardeado en enero de 2009 durante la ofensiva militar israelí en Beit Lahiya, norte de la Franja de Gaza el 16 de septiembre de 2011. (Foto AP / Bernat Armangue)

Un agricultor palestino se toma un descanso para fumar un cigarrillo mientras cosecha de maíz en Jabaliya, norte de la Franja de Gaza, 12 de mayo de 2010. (Foto AP / Tara Todras-Whitehill)

 

Las mujeres palestinas llevan montones de paja después de la cosecha de trigo en su campo en las afueras de la ciudad cisjordana de Ramallah, 10 de junio de 2009. (Foto AP / Muhammed Muheisen)

Publicado en Fotorreportajes

En el teatro Jorge Eliécer Gaitán de Bogotá ha dado comienzo un evento que le apuesta sin ambages a la paz. Aunque la paz como tal, absoluta e impoluta, no exista es necesario buscar la convivencia pacífica.

 

Con un vídeo promocional de Idartes en el que artistas y público reconocen su labor cultural se ha presentado la Cumbre Mundial de Arte y Cultura para la Paz de Colombia, un lugar para dialogar, desde y con el arte y la cultura, por el entendimiento a partir del respeto y el reconocimiento de las diferencias.

En una semana que envuelve en su centro una de las fechas que cambiaron el sino de la historia colombiana. Aquel nueve de abril de 1948 en que el asesinato del líder político liberal Gaitán prende la mecha de la violencia que acompaña a esta región, con sus altibajos, desde la independencia.

Siempre es interesante e importante apostarle a la vida en paz, a un evento en pos de ella, esa palabra que lleva camino de convertirse en un flatus vocis por su excesivo uso que casi la vacía de contenido.

En un país de múltiples artes y variadas culturas, con identidades criollas, africanas, indígenas y, sobre todo, mestizas. Una tierra que, como dice la canción, quiere ver y abrazar el viento, aunque éste no se deje; que quiere ver y abrazar la paz, aunque ésta se resista.

Totó la momposina se reconoce como tejedora de vida a través de su arte. Y en Colombia hay tantas artistas, tantos creadores, tantos saberes que lo mismo escriben los azules del mar y del cielo que pintan los verdes del mundo

¿Qué tanto estamos dispuestos a apostarle a la paz? Necesitamos tomar conciencia de clase, entender la capacidad ciudadana para construir y empezar por nosotros mismos y por nuestros amigos, compañeras y vecinos; por reconocer al otro (a), tener memoria, conocer el contexto y, con ética y con criterio, movilizar el alma y ponerle el cuerpo a la construcción de esa sociedad incluyente, respetuosa, diversa y plural.

Dos intervenciones musicales, con un discurso denunciador, un indígena de la sierra Nevada de santa Marta y una mujer y un hombre del Chocó, para mostrar dos de las realidades muchas veces relegadas e ignoradas, dos de las situaciones de desplazamiento o exclusión.

Mientras el ciudadano mamo reclamaba la dualidad de pensamiento hombre-mujer, y el valor de ellas como agua sagrada, para una nueva tierra, la pareja afrocolombiana afirmaba la memoria que está en sus cuerpos y que, pese a haberles robado el tambor y el palo de chontaduro, de cargar a sus muertos y de verse desplazados desde África y en Colombia, nadie les quitará lo bailao. Terminando con un grito para animar la cumbre y a la concurrencia: "Queremos vivir en paz con todos los demás".

En esta apuesta para construir una cultura de paz, tomaron el escenario y los micrófonos las y los representantes de algunos de los organismos convocantes o que respaldan la cumbre.

Primeramente, la ministra de Cultura, Mariana Garcés, quien planteó algunas reflexiones para la discusión a partir del maestro Estanislao Zuleta y su pensamiento para debatir con el otro desde el respeto y sin querer eliminarlo. Abogando por crear diferentes canales para la convivencia con la cultura como marco de referencia en un país plural y diverso pero desde el respeto, transformando la educación y construyendo un nosotros. Como ejemplo ha mostrado un vídeo con experiencias de cultura incluyente (en la alcaldía de calamar, mejor un instrumento musical que un arma, una emisora de Tumaco, o las historias bordadas en sábanas de tiritas).

Para la secretaria de Cultura de la alcaldía de Bogotá, Clarisa Ruiz, hay nuevas narrativas que expresan nuevas formas de vivir y de visibilizar al otro, que es parte de la cultura de paz. Ha pedido encontrar, recordando a Teresa Hincapié, los hilos de hierba en las placas de cemento. También ha recordado al maestro Zuleta y la importancia de reconocer el conflicto armado y los múltiples conflictos sociales, entender las nuevas ciudadanías y que lo cultural tiene que estar en la base de toda actividad del Estado.

El embajador de Francia en Colombia, Jean-Marc Laforêt, ha recordado a Einstein y su frase sobre la culpa de quienes miran y no hacen nada para animar al pueblo colombiano a trabajar por y para la paz.

La fundadora y directora de la Corporación Colombiana de Teatro, Patricia Ariza, ha tenido palabras para la gente que trabaja al pie de la guerra y del olvido; ha pedido transformar la poesía en resistencia, y que actuemos como sujetos políticos para hablar de política. Ha mencionado como en Colombia se indaga igual en la fiesta y en el dolor, y cómo reírnos de las pompas del poder como hacía Jaime Garzón. Ha pedido convertir el dolor en fuerza y la palabra para exigir que se escuchen nuestras propuestas desde la cultura con un relato polifónico, nombrando lo innombrable y narrando lo inenarrable, y ha sugerido que nos pongamos en los zapatos del otro (a), como hacían y hacen Doris Salcedo, Alfredo Molano y Jesús Abad Colorado. Para terminar ha demandado una constituyente para una nueva ruta de navegación y el cese de todos los fuegos.

Marta Lucía Zamora, secretaria general de la alcaldía de Bogotá, ha valorado la importancia de ver la realidad de la calle y de reflexionar para mostrar que sí se pueden superar los conflictos.


Para Ana Teresa Bernal, alta comisionada para la paz de la alcaldía de la capital, las estrellas se alinean en Bogotá con personas de todo el mundo. En un país con siete millones de víctimas por el conflicto interno colombiano, conmemorar y marchar en el día nacional de la memoria y solidaridad con las víctimas, en honor de quien levantó la bandera del pueblo, es un esfuerzo más por la paz, que se construye desde dentro y día a día para recuperar el tejido social. Porque la oportunidad es la de la paz.

Según el músico colombiano César López, esta es una reunión para aprender, para mejorar. Cree que el arte da cuenta de un proceso íntimo que se debe mejorar y que el tiempo dirá, a partir del encuentro con los demás y en sus miradas, si lo hemos hecho bien o mal. Ha pedido difundir por todos los canales lo que se diga en esta cumbre por si no lo hacen los medios.


Las intervenciones institucionales han terminado con las palabras del director general del Instituto Distrital de las Artes, Santiago Trujillo, quien ha agradecido la presencia de las víctimas del conflicto armado, de las personas inscritas, lo que muestra la avidez de estar y de ser, de quienes se movilizarán el 9 de abril, de las participantes, de las invitadas, de los movimientos artísticos, el respaldo del alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, por construir cultura y arte para la ciudadanía, a todos los colectivos y a Patricia Ariza, a los organismos públicos y a todo el equipo de Idartes. Ha recordado a García Márquez, a Jaime Garzón y a Carlos Gaviria y ha finalizado con una rima de raperos que dice, entre otras cosas, que "somos los que escuchan y esperan, que somos el himno que cantará un mundo sin fronteras".

A continuación se ha presentado en el escenario el poeta y escritor Juan Manuel Roca, para presentar un poema por la paz escrito para la ocasión "Pequeña cosas que trae la paz". Tras recordar a Carlos Gaviria, nos ha hablado del grafitero, del que llamamos el otro, del pobre diablo de la escuela, del usurpado y del desplazado para cuando llegue la paz, y que podamos verla, aunque sea entre la niebla, y sentir el aire y evocar las cosas olvidadas y lo bueno que traerá y que será tenerla. Que no habrá paz con usura, la lepra del alma y que ama el perdón pero desconfía del olvido.

Tras la poesía, la filosofía de Sergio de Zubiria, miembro de la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas, quien ha destacado que sea Bogotá el inicio del camino hacia la cumbre en la busca de la paz por tres motivos: porque el conflicto y el desplazamiento la convirtieron en lugar de víctimas; porque los territorios invisibles han llegado acá con sus héroes de un país de regiones, y porque su administración tiene seres humanos que sienten empatía con el prójimo. Para este doctor en filosofía que la cultura es paz es una fórmula demasiado repetida. Ha recordado a Ana María Ochoa cuando se preguntaba qué se invoca cuando se nombra la paz; a García Márquez cuando se interrogaba si no sería la Tierra el infierno de los otros planetas, y que seguimos sin paz pese a tener todas las herramientas para lograrla. Como decía Eric Hobsbawm, el siglo XX ha dejado 122 millones de víctimas y una ardua tarea para el XXI. También ha mencionado las complejas relaciones entre conflicto y cultura y la vinculación de ésta con la violencia, tal como planteaban de una u otra manera Walter Benjamin y Sigmund Freud; y que, como postulaba Ernst Bloch, "cuando se acerca la salvación aumenta el peligro".

Zubiria cree que la paz no es muchas de las cosas que se dicen de ella, que debe ser justicia social y resolución en la mirada y en la conversación. Ha rememorado los peligros y las virtudes de la cultura y el arte. Entre los primeros: la domesticación, su relación con la realidad, la endogamia y que su lugar está más allá de los derechos. De las segundas: el cuestionamiento permanente sobre los imaginarios, que tiene la máxima apertura para producir, que posee el valor emocional de la vida, que los movimientos culturales transforman la política y que promueve la participación.

El segundo panel del día, después del protagonizado por mujeres víctimas y sus resistencias, ha puesto en escena al escritor y sociólogo Alfredo Molano, al columnista León Valencia, a la dramaturga sudafricana Jane Taylor y al cineasta y escritor Fernando Vallejo, con la moderación del politólogo José Antequera, para hablar de memorias, relatos y comunicación.
Molano ha narrado como recurrió al periodismo para ampliar los relatos, para intentar romper el monopolio transmitiendo lo que la gente le contaba. Una historia más amplia aunque no académica. Ha pretendido romper la historia oficial, que juzgaba y condenaba a la gente sin que se pudiera defender.

El analista político Valencia ha llamado la atención sobre quienes le disparan a la democracia, que no son sólo las guerrillas, que lo hacen desde fuera del sistema, sino también las élites políticas, que lo hacen desde dentro. Para él, Colombia es un estado híbrido con funcionarios que respetan los mecanismos democráticos y otros que no lo hacen. Ha pedido un pacto con las guerrillas y un compromiso de las élites que fueron quienes buscaron a los ilegales, porque ese es el gran reto para la reconciliación en el país. Como anécdota contó de la existencia de gobernadores que tienen dificultades para hacer una frase de sujeto, verbo y predicado. Se ha declarado optimista de que se mire en conjunto el conflicto colombiano.

La estudiosa de la reconciliación en Sudáfrica, Taylor, se ha preguntado sobre quiénes son los responsables en los conflictos. Entiende que es necesario que los estados reconozcan sus violencias y cree que el arte y la cultura, pese a las dificultades, le aportan al diálogo, tal como plantea en su afamada obra de teatro "Ubú y la comisión de la verdad". La gente tiene que creer que son parte de la historia y que con sus aportes pueden contribuir al cambio.

Para cerrar el panel intervino el escritor colombiano residente en México Fernando Vallejo leyendo un texto suyo sobre el marco de la impunidad. Ha hablado de lo inconmensurable de la ruina de Colombia con un Congreso y un Poder Judicial corruptos y una prensa arrodillada y un Estado desaparecido. Pero su disertación, para mí, ha estado llena de incongruencias. Está muy bien que El Espectador publique íntegro su discurso, esperemos que no lo haya hecho porque en su incendiaria proclama culpa de toda la situación de hoy a las FARC, a las que señala como delincuentes asesinos ocho veces sin mencionar ni una sola a los paras, al ejército o a la policía.

Pese a que dice algunas verdades, se queda más en lo negativo, criticando, que es fácil, sin aportarle argumentos a la paz. No vale con decir que él no es culpable de lo que pasa, cada quien tiene que asumir la parte de responsabilidad que le corresponde porque todas y todos formamos la sociedad. Además, su verborrea se acerca cada vez más a la del anterior presidente. Creo que ha perdido un poco el norte y que en su discurso mezcla las churras con las merinas.

Ha afirmado que la cumbre es una farsa, pues tal vez sí o tal vez no. De momento es una realidad para darle la palabra a la gente, a la de la academia y a la de la calle, a la de la oficialidad y a la de lo alternatividad, a la de las instituciones y a la de las organizaciones sociales.

Aún así, es un lujo contar con su presencia, y escucharle para luego poder rebatirle.

Pero yo me quedo con la fe en el hombre declarada por Alfredo Molano, con el diálogo sosegado de León Valencia, con las palabras profundas de Zubiria o con la poesía de Juan Manuel Roca.

(...)
Se habla de grandes sucesos
cuando venga la paz

La verdad,
me bastaría verla
apacentando pequeñas cosas,
encontrando en la niebla
de un país que ya no existe
un balón, un trompo
o el caballo blanco
que se esconde
en paisajes prohibidos

Me bastaría con saber
que las mujeres lloran
al momento del ritual
de las cebollas
y no al de las viudeces

Que el río
no es una parcela
de tumbas
(...)
La única guerra
que anhelo, madre,
es contra el tedio,
una guerra sin cuartel
contra la servidumbre
para tener el brazo
dispuesto al abrazo
y salir a la calle cuando
estallen la noche
y el verano.
(...)
¿Sería mucho pedir
que la patria no sea
una pérfida madrastra,
una tirana,
o tan solo una palabra
en labios de sus dueños?

¿Que los muertos
en las falsas batallas
no sean parias
que disfrazan de enemigos
en un guiñol siniestro?

¿Que la palabra libertad
deje de ser
acariciada por gendarmes
y el telón del respeto
cobije también
la sombra erguida
del insumiso,
del desobediente?
(...)
Podremos ser ilusos,
pero ¿cómo no soñar
con un país donde nadie
esté en la lista de espera
de los grandes señores
de todas las orillas
de la guerra?
(...)
Pero si la paz
no es también
una cosecha de ocio,
una vendimia de luz
y una conquista de sueños,
habrá que volver a tejer
las 3 letras de su palabra
(...)
Parte de su poema "Pequeñas cosas que trae la paz", estrenado y leído en la cumbre.

Durante toda esta semana se presentarán propuestas, ideas, cantes, escenas, músicas, fotografías, documentales, experiencias y vivencias en torno a las realidades de un país que busca la paz. Una tarea ardua y difícil que, como señalaba León Valencia, está siendo torpedeada desde fuera y desde dentro.

Que cada quien aporte lo que pueda para alcanzarla, por poquito que sea será bienvenido. Porque lo peor es no hacer nada y mirar a otros hacer, acierten o yerren.


Hay muchos caminos por recorrer, lo importante es converger en el destino.


Cultura y arte para la paz, arte y cultura en el conflicto, pero sin guerras, sin muertes violentas y sin actores armados. Porque, como dice el dramaturgo colombiano Santiago García, "El artista no puede ser indiferente hacia la sociedad y la época en que vive; al contrario, debe ser agente activo para la toma de conciencia social y política."


Porque todas y todos somos arte, cultura y paz, y como recomienda la organización del evento hemos de respetar las palabras, los silencios y las opiniones de los (as) otros (as).


En la convivencia, con sus anomias pero sin violencias.

Publicado en Cultura
Martes, 07 Abril 2015 06:21

Dilma afirma que el ajuste es necesario

La presidenta de Brasil se siente obligada a renunciar a su programa de crecimiento con distribución del ingreso y aumento de la demanda interna con el que llegó al gobierno en 2011. Pero la austeridad no afectará a Petrobras.


En manos del sepulturero. Para limar las asperezas surgidas en las últimas semanas, Dilma Rousseff convidó a su ministro de Hacienda, Joaquim Levy, a dialogar durante un viaje de Brasilia a San Pablo, el estado más rico e industrializado del país, donde ambos asistieron a un velorio.


Dilma ratificó ayer en el Palacio del Planalto, sede presidencial, la "necesidad imperiosa de promover una reducción de gastos", lo cual implica un ajuste estimado entre 60.000 millones y 80.000 millones de reales (20.000 a 27.000 millones de dólares). Con esas palabras respaldó a Joaquim Levy, con quien habría conversado sobre sus declaraciones inoportunas y repetidos bloopers durante el viaje a San Pablo para asistir al entierro del hijo del gobernador de esa provincia.


Es la segunda vez que la presidenta procura encuadrar a su (in)subordinado ministro. Hace dos semanas, durante un encuentro con sus ex jefes de la banca privada, Levy deslizó críticas sobre la supuesta torpeza de Rousseff y días más tarde participó en un almuerzo cuyo anfitrión acababa de publicar un artículo a favor del impeachment presidencial.


En la Explanada de los Ministerios, la ancha avenida brasiliense que va de la Presidencia al Congreso, dicen que Dilma ya habría despedido a cualquier otro ministro que hubiera desafiado su autoridad como lo hizo Levy. Pero lo mantiene en su puesto porque sólo él, con sus ínfulas de primer ministro de facto, garantiza el aval del mercado hacia un gobierno con la popularidad en caída libre.


Desarrollista convicta, la presidenta se siente obligada a renunciar a su programa de crecimiento con distribución de renta y aumento de la demanda interna con el que llegó al gobierno en 2011 y aceptar los consejos ortodoxos de Levy, ex funcionario del FMI y el Banco Bradesco.


Según el cientista político André Singer, las medidas propuestas por Levy suponen enterrar el pacto social gestado durante los tres primeros gobiernos del PT (dos de Lula y uno de Dilma), cuyo punto culminante fue el virtual pleno empleo alcanzado en 2014.


Para Singer, ex portavoz de Lula, "estamos asistiendo a una política deliberada que busca destruir el pleno empleo porque el capital lo considera incompatible con las inversiones competitivas". Esa tesis es similar a la de las dos líneas internas más importantes del PT, que formalizarán sus críticas a Levy en el congreso partidario de junio.


Entre tanto, fuentes del gobierno dejaron trascender que hay consenso en el gabinete sobre la necesidad de alcanzar un superávit primario que bordee el uno por ciento, pero mientras algunos ministros defienden un corte de 80.000 millones de reales, otros prefieren que sea de 60.000 millones.


Los más moderados argumentan que se debe evitar una austeridad muy radical para evitar el riesgo de una recesión profunda y una disparada de los índices de desempleo.


Por lo pronto, las proyecciones anticipan un año pésimo. El Boletín Focus, divulgado cada lunes por el Banco Central, proyectó que el PBI sufrirá una retracción del 1,01 por ciento en 2015 y la inflación trepará al 8,2 por ciento, pese a que las tasas de interés ya están en el 12,75 por ciento anual y podría seguir creciendo.


El diseño del paquete económico aún está inconcluso pero además de limitar el gasto público también prevé aumentar impuestos y quitar recursos destinados para el seguro de desempleo. El filo de la guadaña no se detiene ahí: habrá menos créditos del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social destinados, por ejemplo, a grandes empresas constructoras.
Esto menguará los fondos para continuar la ampliación y construcción de carreteras, como la BR 163 en la región amazónica o la BR 101, en el nordeste. A lo que se suma la amenaza de parar algunas obras indispensables para los Juegos Olímpicos del año próximo en Río de Janeiro.


Como consecuencia de este enfriamiento de la industria de la construcción ya fueron despedidos 25.000 trabajadores según Miguel Torres, presidente de Fuerza Sindical, la segunda central laboral del país. Paulo Skaf, titular de la Federación de Industrias de San Pablo, dijo que no tiene cifras definitivas, pero arriesgó una "pérdida de 50.000 puestos de trabajo" en ese estado, que representa casi el 40 por ciento del PBI nacional. El vocero patronal Skaf reiteró su apoyo a una "solución" ortodoxa consistente en reglamentar la tercerización del empleo, iniciativa respaldada por un amplio espectro de partidos en el Congreso.


Petrobras


Durante su discurso de ayer en el Planalto y en las declaraciones de la semana pasada a la agencia Bloomberg, Dilma despejó cualquier duda sobre su decisión de ir a fondo con el plan de austeridad. Sin embargo, dio a entender que las reformas (o contrarreformas) no llegarán hasta la petrolera Petrobras, envuelta en un escándalo de corrupción por el cual debió renunciar su antigua dirección en febrero. "La lucha por la recuperación de Petrobras es una lucha mía y de mi gobierno, y tengo la certeza de que es algo que interesa al pueblo brasileño... lo que está en juego es la soberanía", aseguró, antes de recibir un aplauso cerrado.


Con esa afirmación pareció abortar cualquier especulación sobre cambios de la legislación petrolera que limiten las atribuciones de Petrobras sobre los campos de aguas ultraprondas, o de "pre sal", donde yacen unos 60.000 millones de barriles.
El opositor Partido de la Socialdemocracia Brasileña impulsa un proyecto de ley, en el que Petrobras pierde atribuciones y las petroleras extranjeras recuperan derechos similares a los que tenían durante la gestión del ex presidente Fernando Henrique Cardoso (1995-2003). La iniciativa socialdemócrata cuenta con la venia del mercado y, acaso, del propio Levy. Pero seguramente el ministro de Hacienda evitará reconocerlo públicamente

Publicado en Internacional
Lunes, 06 Abril 2015 07:23

La "revolución pasiva" de Santos

Truncha habrá de quedar la "revolución pasiva" de Santos con la que quiere remediar la crisis orgánica del sistema de dominación oligárquica que él encarna.

 

Ya se conoce el informe de la Comisión Historia encargada por la Mesa de conversaciones de La Habana que conforman el gobierno y las Farc del análisis del conflicto colombiano y sus víctimas, en el que se presentan las visiones de las raíces del conflicto, tanto en la realidad nacional, como en aspectos de orden internacional, las explicaciones de su extensión temporal y las graves consecuencias que ha tenido. Se trata de importantes estudios en los que, desde enfoques diversos, se presenta una visión global de la prolongada guerra nacional colombiana (http://bit.ly/1Ah17QJ).

El reto de hoy, para el pensamiento crítico, se refiere a la necesidad de caracterizar el actual proceso, su posible evolución, así como los desenlaces que pueda tener en el mediano y largo plazo. El funcionamiento de la Mesa de conversaciones ha creado un momento abierto e indefinido que, desde el lado revolucionario, debe permitir conquistar profundos cambios en la sociedad y el Estado, en el sentido de la superación de la crisis orgánica del sistema de dominación oligárquica.

Es evidente que en Colombia hay un enorme desprestigio de las instituciones actuales.

No hace falta acopiar muchos hechos, pues la percepción de crisis institucional es absoluta. Tal crisis institucional, al producirse paralelamente a una grave crisis económica como la que está en curso, deviene en lo que Gramsci llamaba crisis orgánica, como lo hemos planteado en otros análisis. Y que nosotros, desde hace años, llamamos crisis del régimen. Lo que es simplemente constatar un amplio sentimiento de repudio ante el sistema político vigente y los perversos daños que produce sobre la vida de millones de colombianos.

Sabemos por Gramsci que la irrupción de una crisis orgánica sólo es posible cuando el bloque dominante, que en nuestro país está conformado por la élite política, militar y empresarial, no puede resolver una grave crisis económica.

La reciente crisis en el sistema judicial a raíz de los escándalos por corrupción en la Corte Constitucional y el desorden masivo en otros ámbito del poder político, nos indican las dimensiones del desbarajuste del régimen tradicional. De igual manera lo muestra la crisis económica y fiscal del Estado.

Es en tal momento que se pone en cuestión absolutamente todo lo político, y se abre una oportunidad para la transformación real.

Santos, como representante del actual bloque oligárquico de poder, adelanta una "revolución pasiva" para desactivar y erradicar los factores de inestabilidad y colapso. Ese plan lo inició con su Ley de Víctimas y restitución de tierras y el reconocimiento de la existencia de una prolongada guerra civil que el gobierno de Uribe Vélez se empeñó en desconocer durante sus dos periodos gubernamentales.

El movimiento popular, social y las fuerzas revolucionarias plantean y proyectan una estrategia enderezada a concretar las más genuinas banderas de cambio democrático en la perspectiva del socialismo. Si los más desprotegidos, el pueblo, se organizan, pueden aprovechar el momento para disputarle el poder al débil bloque dominante y convertirse ellos mismos en la nueva clase dirigente. Entrar por la grieta del sistema.

Pero también puede suceder, por supuesto, que ese bloque dominante logre restaurarse y recuperar el control de la política.

Precisamente Gramsci llamó "revolución pasiva" a esta segunda opción, es decir, al proceso político cuyo objetivo es la reforma del sistema desde arriba. Esto es, donde el bloque dominante es el que dirige el inevitable cambio surgido con la crisis total.

 

La "revolución pasiva" del santismo

 

De todas las posibles respuestas a las crisis de hegemonía, una de ellas es la que normalmente va más asociada a los procesos de transición política marcados por la "revolución pasiva".

Señalemos de manera preliminar que, la "revolución pasiva" es una construcción categorial de gran amplitud, se trata de un criterio o canon de interpretación y no un programa/instrumento político como lo es para la burguesía que encarna el señor Santos. En ese sentido permite esbozar un ejercicio de aplicación analítico-interpretativa buscando dar cuenta de una combinación-desigual y dialéctica-de dos tensiones, tendencias o momentos: restauración y renovación, preservación y transformación o, como indica Gramsci, "conservación-innovación".

La "revolución pasiva" emerge como expresión de la "crisis orgánica" de la sociedad burguesa así como antítesis o fracaso de la revolución activa de las clases populares

Una revolución pasiva es un proceso de modernización impulsado desde arriba que recoge sólo parcialmente las demandas de los de abajo y con ello logra garantizar su pasividad, su silencio más que su complicidad. Se produce porque comparte el diagnóstico de que hace falta un cambio. Es posible cuando el bloque dominante acepta también que las viejas instituciones ya no son suficientes ni adecuadas para mantenerles en el poder, y cuando entiende que han de actuar antes de que otro sujeto tome el control de la situación. Es decir, la característica crucial de la revolución pasiva es que surge para disputarle la dirección del cambio a las organizaciones populares.

Constituye una especie de salida intermedia entre la dictadura y el cambio revolucionario. Para que pueda realizarse, tiene que existir una amenaza lo bastante fuerte para poder derribar un régimen y lo suficientemente débil para instaurar un nuevo sistema. En esta situación, mezclada de debilidad y fortaleza, algunos representantes de las clases políticamente débiles y económicamente fuertes logran integrar y hacer suya parte del programa de demandas de los grupos adversarios y consiguen, de este modo, realizar una revolución pasiva.

Posteriormente, si hay lucidez en el poder político asediado o en algunos de sus sectores, se inicia una segunda etapa, en la cual se asumen parte de las demandas de la oposición -salvo las más radicales, que serían las que llevarían a la superación total del viejo orden – así, se logra dirigir desde arriba el cambio y la transición.

Gramsci caracteriza estas maniobras políticas como un conjunto de procesos de "innovación-conservación" "revolución-restauración", o "revolución sin revolución". Se trata de una transformación desde arriba por la cual los poderosos modifican lentamente las relaciones de fuerza para neutralizar a sus enemigos de abajo.

Toda revolución pasiva es la expresión histórica de determinadas correlaciones de fuerza y, al mismo tiempo, un factor de modificación de las mismas. Por ello, en relación con su génesis, Gramsci anota que se trata de reacciones de las clases dominantes al "subversivismo esporádico, elemental e inorgánico de las masas populares" que "acogen cierta parte de las exigencias populares". O sea no caracterizada por un movimiento subversivo de las clases subalternas sino como conjunto de transformaciones objetivas que marcan una discontinuidad significativa y una estrategia de cambio orientada a garantizar la estabilidad de las relaciones fundamentales de dominación.

En el inicio del proceso está entonces una acción desde abajo –aunque sea, esporádica, elemental, inorgánica y no "unitaria"- la derrota de un intento revolucionario o, en un sentido más preciso, de un acto fallido, de la incapacidad de las clases subalternas de impulsar o sostener un proyecto revolucionario pero capaces de esbozar o amagar un movimiento que resulta amenazante o que aparentemente pone en discusión el orden jerárquico. En efecto, si bien el empuje desde abajo no es suficiente para una ruptura revolucionaria sin embargo alcanza a imponer –por vía indirecta- ciertos cambios en la medida en que algunas de las demandas son incorporadas y satisfechas desde arriba.

La singularidad de esos momentos es que determinados proyectos antagónicos se disputan entre sí la victoria, pero coincidiendo todos ellos en el descrédito de las instituciones previas o, dicho de otra forma, en la necesidad de superarlas. En la necesidad del cambio. Esto es importante, porque significa que proyectos políticos antagónicos pueden compartir un espacio común: el de la necesidad de un cambio. El corolario sale rápido: si esos proyectos políticos no perfilan y distinguen sus propias propuestas ideológicas, y si se mantienen en el llano discurso de deseo de superación de instituciones preexistentes, entonces tales proyectos políticos pueden ser en gran medida intercambiables.

La revolución pasiva implica por lo tanto la capacidad de las clases dominantes, frente a la explosión de las contradicciones sociales y políticas, de gobernar, integrar destruyendo las contradicciones fundamentales evitando que devengan protagónicas en la crisis orgánica.

Mediante la revolución pasiva los segmentos políticamente más lúcidos de la clase dominante y dirigente intentan meterse "en el bolsillo" a sus adversarios y opositores políticos incorporando parte de sus reclamos, pero despojados de toda radicalidad y todo peligro revolucionario. Las demandas populares se resignifican y terminan esfumándose en la maquinaria de la dominación.

La revolución pasiva consiste, pues, en lograr el retorno a la "normalidad" del capitalismo. Se trata de resolver la crisis orgánica reconstruyendo el consenso y la credibilidad de las instituciones burguesas para mantener el orden oligárquico. Es decir: la continuidad del capitalismo. Lo que está en juego es la crisis de la hegemonía burguesa, amenazada por las rebeliones populares y la resistencia campesina revolucionaria armada.

Se pretende volver a legitimar las instituciones del sistema capitalista, fuertemente devaluadas y desprestigiadas por una crisis de representación política que hacía años no vivía nuestra sociedad.

Se plantean por tanto las siguientes cuestiones, ¿En qué medida los cambios reproducen o restauran el orden existente o lo modifican para preservarlo? ¿En qué medida "acogen cierta parte de las exigencias populares"? ¿Cuánta y qué parte? Las variaciones posibles son diversas pero acotadas por dos puntos límites: la revolución pasiva no es una revolución radical –al estilo jacobino o bolchevique- y la restauración progresiva no es una restauración total, un restablecimiento pleno del estatus quo anterior.

En relación a su dinámica, la modernización conservadora implícita en toda revolución pasiva, es conducida desde arriba. Ese arriba se refiere tanto al nivel de la iniciativa de las clases dominantes como a la cúpula estatal, ya que el lugar o el momento estatal aparece crucial a nivel estratégico para compensar la debilidad relativa de las clases dominantes, las cuales recurren, por lo tanto, a una serie de medidas "defensivas" que incluyen coerción y consenso.

Se conforma de tal manera un modelo de dominación basada en la capacidad de promover reformas conservadoras maquilladas de transformaciones "revolucionarias" y de promover un consenso pasivo de las clases dominadas.

 

Cesarismo y transformismo

 

La revolución pasiva se ve acompañada del cesarismo y el transformismo. Se apoya en un cesarismo progresivo (la presencia de una figura carismática que cataliza y canaliza las tensiones y encarna el paternalismo asistencialista) y el transformismo (el desplazamiento de grupos dirigentes progresistas del movimiento popular hacia posiciones conservadoras en puestos en las instituciones estatales).

En otros términos, hay dos momentos en el proceso de revolución pasiva.

El primero, la restauración. En ese primer momento el bloque dominante trata de bloquear (con el Cesarismo populista de derecha encarnado en Uribe Vélez) la organización popular que crece al calor de las demandas políticas, evitando de esa forma una transformación radical del sistema desde abajo.

El segundo, el transformismo (santista, en este caso). En este momento el bloque dominante recoge algunas de las demandas populares y las hace suyas, adaptándolas previamente a sus propias necesidades y confundiendo así a las masas populares en revuelta.

En nuestro caso, lo que resalta es el transformismo promovido por Santos. Por medio del transformismo Gramsci designa un proceso de deslizamiento molecular que lleva al fortalecimiento del campo de las clases dominantes, a través de un paulatino drenaje (absorción) por medio de la cooptación de fuerzas del campo de las clases subalternas o, si se quiere, viceversa, un debilitamiento del campo subalterno por medio del abandono o traición de sectores que transforman oportunistamente sus convicciones políticas y cambian de bando.

Con el transformismo, Gramsci quiere referirse a dos realidades: a) el proceso de absorción de las demandas menos radicales y la articulación de éstas en un programa más moderado; y b) la captación e integración de dirigentes de los grupos políticos rivales. A través del transformismo se logra quebrar la relación de fuerzas anterior que había obligado a adoptar la estrategia de reformismo político preventivo.

El transformismo aparece entonces como un dispositivo vinculado a la revolución pasiva en la medida en que modifica la correlación de fuerzas en forma molecular en función de drenar –por medio de la cooptación– fuerzas y poder hacia un proyecto de dominación en aras de garantizar la pasividad y de promover la desmovilización de las clases subalternas.

Aunque el concepto de revolución pasiva remite al ámbito superestructural es evidente que, más allá de la dimensión socio-política, es clara la referencia a una consolidación capitalista por medio de la intervención estatal en la vida económica en función anti-cíclica, como lo demanda la coyuntura creada con la caída de los precios del petróleo y sus efectos en los ingresos fiscales del gobierno. En este sentido cabe toda la extensión bicéfala de la expresión "formas de gobierno de las masas y gobierno de la economía" usada por Gramsci para referirse al estatalismo propio de una época de revolución pasiva.

Estamos en la situación del Estado ampliado, que incluye a la sociedad civil y pretende controlar las relaciones de producción y el desarrollo de las fuerzas productivas mediante la planificación.

En el tiempo de la revolución pasiva la concepción del Estado ampliado, vinculada con los procesos inéditos de difusión de la hegemonía no comporta la puesta en mora o la disminución de la concepción del Estado «según la función productiva de las clase sociales», sino significa una complejización radical de la relación entre política y economía, una intensificación molecular de una primacía de la política entendida como poder de producción y de gobierno de los procesos de pasivización, estandardización y fragmentación.

 

Consecuencias de la revolución pasiva

 

Las principales consecuencias de las transiciones políticas guiadas por el modelo de la revolución pasiva son las siguientes:

a) La ausencia de una verdadera participación popular, dado que son las cúpulas de las organizaciones políticas las que pactan y consensuan "por arriba" los contenidos y los plazos del proceso de transición.

b) La modificación, en parte, de la realidad política anterior. Especialmente, la oposición intenta enmascarar su debilidad presentando dichas modificaciones como cambios políticos profundos.

c) El debilitamiento de las fuerzas radicales opositoras y la integración de muchos miembros de dichas fuerzas en los antiguos grupos rivales a través de diversos mecanismos de aplicación de la estrategia del transformismo.

d) La inexistencia de una hegemonía alternativa. Hay que tener en cuenta que la revolución pasiva no siempre resuelve la crisis de hegemonía que la provoca, entendida como escisión entre sociedad política y sociedad civil con mayores o menores grados de intensidad, que son los que marcan el nivel orgánico o coyuntural de cada crisis de hegemonía. Conviene tener presente que Gramsci contempla diversas posibilidades de respuesta a dicha crisis:

a) Guerra civil entre los grupos que luchan por la hegemonía.

b) Reacción de la clase dominante a través de un nuevo tipo de dictadura o de una reestructuración de sus posiciones en la sociedad política mediante mecanismos diversos de reforma interna.

c) Insurrección revolucionaria de masas con dirección política que logra imponer un nuevo sistema.

d) Subversivismo de masas sin dirección política.

e) Solución cesarista de la crisis a través de un caudillismo.

f) Prolongación de la crisis y extensión del caos político y social por la incapacidad de respuesta de los grupos dominantes y la existencia de una sociedad civil débil e inerte.

g) Pacto y consenso entre las fuerzas antagónicas ante la imposibilidad de la victoria de una de ellas y, por lo tanto, construcción de un nuevo régimen en el que se integran parte de las demandas de cada una de las fuerzas intervinientes. Este pacto y consenso sirve para crear un nuevo dominio político, pero no resuelve el tema de la dirección social, cultural y económica. Y sólo la suma de dominio y dirección crea una nueva hegemonía.

Cerremos, esta parte señalando que ese el programa político de la burguesía con su intento de revolución pasiva impulsada desde las alturas seudo reformistas del santismo neoliberal. Lo que queda de ese experimento de Tercera vía es un mecanismo de expropiación de las demandas populares por la vía de "renovaciones", "modernizaciones" y "recomposiciones" parciales, que preparan el camino a restauraciones más de derecha en su totalidad. Es un detalle que no debemos ignorar.

Está en marcha una suerte de transición liberal, dirigida por el mismo bloque dominante. Ese gran poder privado y salvaje que teme un cambio desde abajo y desde la izquierda y que quiere retocar el sistema desde arriba y por derecha neoliberal.

Pretenden logra transformaciones importantes en la organización social, pero reduciendo al mínimo la "iniciativa popular" en la producción de esos cambios. Por eso aquello de que el modelo no se negocia, al decir de Humberto De La Calle.

La operación del bloque dominante es la misma: la restauración del sistema por medio del transformismo.

 

El programa de cambios democráticos

 

Por supuesto, lo visto es un lado de la cuestión política en el momento. Y la política es un arte cuyo principal instrumento es la estrategia. El desafío para los revolucionarios es identificar las rutas convenientes de acción. Por eso nos preguntamos ¿qué sucede cuando la iniciativa la toman nuestros enemigos? ¿Qué hacer cuando los segmentos más lúcidos de la burguesía intentan resolver la crisis orgánica de hegemonía, legitimidad política y gobernabilidad apelando a discursos y simbología "progresistas", poniéndose a la cabeza de los cambios para desarmar, dividir, neutralizar y finalmente cooptar o demonizar a los sectores populares más intransigentes y radicales?

¿Cómo enfrentar esa iniciativa? ¿De qué manera podemos deconstruir esa estrategia burguesa?

Gran parte de las reflexiones de los marxistas sobre la lucha de clases han girado en torno a la necesidad de asumir la iniciativa política por parte de los trabajadores y el pueblo. Desde luego, considerando siempre las condiciones concretas de la lucha social, que en este caso se ubica en una coyuntura de compleja y desigual combinación de las movilizaciones populares y de masas, pues, dentro del conglomerado de olas y mareas políticas que se entrecruzan, no todo aparece tan nítidamente diferenciado ni delimitado como pudiera suponerse.

Estamos ante un difícil desafío: pensar desde la teoría revolucionaria no en la posibilidad inmediata del asalto al poder o de una ofensiva abierta de las masas populares, sino en aquellos tiempos del proceso de la lucha de clases donde el enemigo pretende mantener y perpetuar el modelo neoliberal de manera sutil y encubierta. No lo pretende hacer de cualquier manera. Paradójicamente, las clases dominantes intentan resolver su crisis orgánica, garantizar la gobernabilidad y mantener sus jugosos negocios enarbolando nuestras propias banderas (oportunamente resignificadas). Resulta más sencillo enfrentar y golpear a un enemigo frontal que intenta aplastarnos enarbolando banderas neoliberales y fascistas, como en el caso de Uribe Vélez. Pero resulta extremadamente complejo responder políticamente cuando el neoliberalismo se disfraza de prospero, continúa beneficiando al gran capital en nombre de "la democracia", los "derechos humanos", la "sociedad civil", el "respeto por la diversidad", los diálogos de paz y la reparación de las víctimas con la restitución de las tierras despojadas por el paramilitarismo.

En otros terminos, resulta relativamente fácil identificar a nuestros enemigos cuando ellos adoptan un programa político de choque o represión a cara descubierta. Pero el asunto se complica notablemente cuando los sectores de poder intentan neutralizar al campo popular apelando discursivamente a una simbología "progresista". En esos momentos, navegar en el tormentoso océano de la lucha de clases se vuelve más complejo y delicado.

De tal manera que, a la capacidad de la oligarquía de operar recomposiciones de todo tipo, es necesario oponer una lucha política de tipo acumulativo, cuyas definiciones estratégicas no van más allá, en situaciones ideales, de la constitución de un "bloque o frente amplio popular" que opera un cambio importante en la relación de fuerzas.

Además, sabiendo que una comunidad política vive siempre en un ámbito institucional que tiene la apariencia de haber estado siempre ahí. Que hay instituciones que rodean y envuelven nuestra vida cotidiana, que también van cambiando, pues todo cambia. Y los sistemas políticos no son ajenos a ese proceso. La pregunta más obvia es ¿hacia dónde se debe cambiar?

Desde el campo popular y revolucionario, es inevitable ver nuevos procesos constituyentes, como ha sido planteado por la delegación revolucionaria en la Mesa de conversaciones en La Habana, es decir, procesos que constituyan nuevas instituciones políticas o que produzcan cambios radicales en los diseños vigentes hasta ese momento. Habitualmente estos procesos se refieren a la institución superior, la Constitución. Pero es preciso recordar acá que no todos los procesos constituyentes son iguales. A veces los procesos constituyentes tienen una perspectiva popular que refleja las demandas y exigencias de las gentes más desfavorecidas, esto es, lo que llamamos comúnmente el pueblo. Así fue claramente en los casos de Francia entre 1789 y 1792, de México en 1917, de Rusia en 1918 y 1924, de España en 1931 o de Italia en 1948. Sin embargo, otras veces los procesos constituyentes son dirigidos desde arriba, desde las mismas élites que gobernaban las instituciones previas.

Un proceso constituyente implica a su vez un proceso destituyente, porque la constitución de nuevas instituciones se hace sobre la eliminación de las anteriores instituciones. Dicho llanamente, si quiero algo nuevo es porque no me gusta lo viejo o directamente no lo tengo; si quiero democracia ampliada es porque la que tengo es ficticia. Por eso puede afirmarse que una crisis institucional es el reflejo de una enorme grieta, de un proceso destituyente abierto de facto.

Así pues, hay momentos políticos, como el de hoy, en los que las instituciones vigentes se ponen en cuestión. Es entonces cuando se abre el debate sobre cómo han de cambiar, y en ese momento diferentes proyectos políticos confrontan entre sí en torno al tipo de instituciones nuevas que hay que crear.

Es por tal razón que los cambios de fondo que demanda Colombia, no se pueden lograr sin confrontar con las instituciones centrales del aparato de Estado oligárquico. Debemos apuntar a conformar, estratégicamente y a largo plazo —en términos de varios años y no de tres meses— organizaciones populares de lucha revolucionaria.

Así que no habrá transformación social radical al margen del movimiento de masas, en el entendido que los procesos de transición pacifista deben captar la hilazón entre el arte político y el arte militar, entre la fase político-militar y la técnico-militar, pues "las revoluciones siempre son guerras".

Publicado en Colombia
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