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La extinción masiva de la fauna no es ninguna novedad: ha habido cinco en los 600 millones de años en que los animales hemos poblado la Tierra, causadas por varios tipos de catástrofes planetarias como el volcanismo masivo, los impactos de meteoritos y otras todavía no aclaradas. La novedad de la sexta extinción de la historia del planeta, la que vivimos ahora mismo, es que la causa somos los seres humanos. En cierto sentido, somos peores que un meteorito.


Los últimos datos, presentados en una colección de ensayos en la revista Science, resultan abrumadores, con 322 especies de vertebrados terrestres extintas desde el año 1500, y con el resto sufriendo una reducción media del 25% en el número de individuos, lo que en realidad es peor que las extinciones por su efecto en los ecosistemas. El cuadro es aún más oscuro entre los invertebrados, con declives del 45% en la población de dos tercios de las especies examinadas. Los científicos han acuñado el término defaunación (a semejanza de deforestación) para referirse a este grave fenómeno.


La extinción es tan connatural a la evolución biológica como la muerte lo es a la vida: las especies nacen y mueren, justo como los individuos. Pero ha habido cinco extinciones en los 600 millones de años de historia animal que han destacado por su poder devastador. La peor de todas no fue la más popular —la de los dinosaurios—, sino otra que ya había ocurrido 200 millones de años antes: la extinción pérmica, que barrió del mapa la mitad no ya de las especies, sino de las familias que las abarcan por millares. Los braquiópodos y los corales se salvaron en los penaltis, pero el 70% de nuestros ancestros vertebrados no tuvieron tanta suerte.


Sobre sus causas no acaban de coincidir los geólogos: pudo deberse a una crisis de temperatura, con la superficie marina superando los 28 grados y arruinando el estilo de vida de los animales que vivían ahí, y después destrozando todo lo demás en una cascada autoalimentada y catastrófica. Pero también está documentado un cambio brusco en el ciclo global del carbono en que se basa toda la biología. También entraron en erupción los volcanes de Siberia y, sobre todo, en la época se ensambló el supercontinente Pangea, que abarcaba a todos los actuales en una sola masa de tierra. En geología, cuando las cosas se tuercen no se quedan a medias.


"Claramente, la defaunación es tanto un componente ubicuo de la sexta extinción masiva del planeta como uno de los principales ejes impulsores de cambio ecológico global", afirma Rodolfo Dirzo, de la Universidad de Stanford en California, y primer autor de una de las revisiones presentadas en Science, titulada escuetamente 'Defaunación en el antropoceno'. El antropoceno no es un periodo geológico convencional, pero expertos en química atmosférica como el premio Nobel Paul Crutzen lo han adoptado para denominar la época en que la actividad humana ha empezado a generar efectos globales. Dirzo y sus colegas consideran que el antropoceno empezó hace unos 500 años, aunque hay otras opiniones.


"En los últimos 500 años", dicen los científicos de California, Río Claro (Brasil), México, Oxfordshire y Londres, "los humanos han desencadenado una ola de extinción, amenaza y declive de las poblaciones locales de animales que puede ser comparable, tanto en velocidad como en magnitud, con las cinco previas extinciones masivas de la historia de la Tierra". En las escalas de los geólogos, 500 años es ciertamente un pestañeo: ni siquiera los efectos del impacto de un meteorito tienen una duración tan corta, no hablemos ya del ensamblaje del supercontinente Pangea.


La extinción masiva que acabó con los dinosaurios —salvo con sus descendientes voladores, las aves— es la que más ha captado la imaginación popular, con dos Steves (Jay Gould y Spielberg) entre los principales coadyuvantes. Su nombre técnico es "extinción K-T", o límite entre el cretácico (K, por kreide, tiza o caliza en alemán) y el terciario (T). Lo que poca gente recuerda es que no solo exterminó a los dinosaurios, sino también al 80% de las especies animales existentes en aquel momento, hace casi exactamente 66 millones de años. Adiós a los amonoides, a los belemnoides y a la mayoría de los corales. De los inocerámidos ya nadie se acuerda. La razón de esta destrucción masiva, tercera en importancia en la historia del planeta, fue probablemente un enorme meteorito que cayó cerca de México en esa época, en un impacto que eclipsó al sol por eones. Pero también hubo un horrible volcanismo, en un nuevo ejemplo del carácter gafe de los eventos geológicos.


El término defaunación quiere enfatizar también que el problema no se limita a la extinción de especies enteras, sino que abarca también la desaparición de poblaciones locales y la reducción del número de individuos en cada población. "Aunque las extinciones tienen una gran importancia evolutiva", explica Dirzo, "el declive del número de individuos en las poblaciones locales, y los cambios en la composición de especies de una comunidad, suelen causar un mayor impacto inmediato en la función de los ecosistemas". Los autores reconocen que las extinciones tienen más impacto en los medios de comunicación, pero resaltan que "solo son una pequeña parte de la pérdida real de biodiversidad".


Según distintas estimaciones, entre el 16% y el 33% de todas las especies vivas de vertebrados están amenazadas o "en peligro" de forma global, y solo en los últimos 500 años se han extinguido 322. Peor aún, el número de individuos se ha reducido en un promedio del 28%, con casos extremos como los elefantes, cuyas poblaciones decaen a tal ritmo que hacen casi segura su extinción en breve. El elefante, por cierto, es uno de los poquísimos animales con autoconciencia —se reconocen en el espejo— que nos acompañan en este valle de lágrimas evolutivo, junto al delfín y los grandes monos.


"El declive de estas especies animales afectará en cascada al funcionamiento de los ecosistemas", aseguran Dirzo y sus colegas, "y finalmente en el bienestar humano".

Aunque solo sea por eso, la defaunación deberá pasar al primer plano en los próximos años.


Pescando humanos

Los problemas de sobreexplotación de los bancos pesqueros no son unan invención de cuatro conservacionistas chalados, vegetarianos y alérgicos al anisakis. "El tráfico humano directamente asociado al agotamiento de las pesquerías está en incremento en todo el planeta", documentan en Science Justin Brashares y sus colegas de la Universidad de California en Berkeley y Santa Barbara, "revelando las conexiones entre el declive de la pesca, la pobreza y la explotación humana".


Los clientes de las pescaderías occidentales pueden lamentar la escasez de sus cocochas favoritas, pero el contratiempo es mucho más relevante en las costas de origen. Allí los pescadores tienen que viajar más kilómetros, soportar condiciones más duras, penetrar a mayores profundidades de los océanos y faenar durante más horas solo para mantener sus ingresos.

"En Talilandia, por ejemplo", dice Brashares, "se venden cada vez más hombres camboyanos y tailandeses a los barcos pesqueros; estos chicos permanecen en el mar durante varios años sin ninguna remuneración, y están forzados a trabajar 18 o 20 horas diarias".


El problema, por supuesto, no se limita a las pesquerías. Los declives de las poblaciones de muchos animales en África han conducido a la explotación del trabajo infantil. "Las comunidades que durante miles de años han cubierto sus necesidades cazando en su vecindad tienen ahora que viajar durante días para obtener su alimento", señalan Brashares y sus colegas. La desnutrición, el abuso y el asesinato son moneda común en esas situaciones. No hay que recordar el mercado del marfil y de los afrodisiacos basados en el cuerno de rinoceronte para hacerse una idea de esas prácticas.

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  • Autor Javier Sampedro
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Publicado en Internacional
Jueves, 24 de Julio de 2014 10:10

La crítica a la medicina imperante

Las cifras son alarmantes y requieren atención. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) cada año mueren en el mundo 36 millones de personas por enfermedades crónicas o no transmisibles –ENT–,1 caracterizadas así por su larga duración: las cardiovasculares, el cáncer, las enfermedades respiratorias y la diabetes, son, en conjunto, la principal causa de mortalidad incluso entre mujeres y hombres menores de 60 años.

 

De esta característica en salud y muerte no está exenta la población colombiana, para la cual alrededor del 71% del total de sus muertes tiene asociada como causa al menos una ENT2. Problemática no menor si consideramos que la mayoría de tales enfermedades están asociadas a factores prevenibles como el tabaquismo, la alimentación 'malsana' o la inactividad física, todas ellas propias de la vida moderna y acelerada que impone el mundo urbano, enfermedades que a su vez son la mayor carga para el sistema de salud.

 

La medicina y las ETN

 

A mediados de siglo 20, con la crítica al modelo clínico de la medicina, surgieron corrientes integradoras de saberes tan antiguos como la medicina hipocrática, enfoques sociales y psicoanalíticos de la personalidad humana, factores ambientales y saberes ancestrales sobre la alimentación.

 

La medicina Funcional camina en esta vía enfocándose en los orígenes psicológicos, sociales y ambientales de las enfermedades. Esta medicina contiene en su filosofía una crítica al énfasis en el diagnóstico y al modelo farmacológico del tratamiento de la enfermedad propio de la medicina alopática; pero al estar basada en evidencias y al reconocer el metabolismo celular, el funcionamiento del cuerpo y la habituación de la persona, va más allá de la bioenergética o de la homeopática en particular, y de las medicinas y terapias alternativas en general.

 

En cuanto a la terapéutica, la medicina alopática, imperante en la sociedad moderna, trata toda enfermedad en sí misma y no el enfermo. Es decir, existe una clasificación de las enfermedades y un tratamiento farmacológico específico para cada una. Si un paciente tiene diabetes se recetarán medicamentos que inhiban los síntomas o ataquen la enfermedad, pero no habrá una comprensión terapéutica para la totalidad del paciente en sus patrones de consumo, dieta, exposición a la toxicidad o actividad física. Los hábitos de consumo, la alimentación, las inhibiciones psicológicas o las condiciones de vida como la creciente urbanización, sedentarización, el aumento de la productividad del trabajo o la ruptura del tejido social, son factores no considerados en la terapéutica de la medicina alopática.

 

Por su parte, y como superación de esta realidad, para la medicina Funcional la terapéutica está basada en el funcionamiento celular del cuerpo y en siete desequilibrios de su funcionalidad3. El tratamiento del paciente intervendrá sobre sus hábitos de consumo, alimentación, niveles de actividad física, respiración o hidratación. De esta manera, la atención de la enfermedad es, ante todo, atención del enfermo, y el tratamiento considera sus dimensiones psicológicas, sociales y ambientales. El paciente no es considerado 'recipiente' de la enfermedad sino sujeto de la misma. Es decir, y como ejemplo, en el caso de la diabetes, el paciente es diabético en el momento, pero si cambia los factores predisponentes dejará de serlo. No necesitará, pues, una receta de glibenclamida, metformina o pioglitazona cada 8, 12, o 24 horas, sino una dieta que incluya alimentación probiótica e integral, posibles recetas de suplementos (minerales, vitamínicos o ácidos grasos) si hay deficiencias, ejercicio o acondicionamiento físico, cambios en los patrones de consumo o de exposición a elementos tóxicos y medidas de control del estrés (respirar, dormir, meditar), lo que implica, también, autocrítica por parte del paciente para transformar su hábitos.
De estas manera, la medicina Funcional no niega la posibilidad de tratamientos específicos (de quiropraxia o quimioterapia por ejemplo) siempre que el análisis desde un principio sea sobre la vida de la persona y no sobre la clasificación de la enfermedad; y al no tener un campo específico, plantea un modelo abierto para atender las ENT que son hoy, y según la misma OMS, una 'epidemia galopante'.

 

¿El derecho a qué salud?

 

A finales de junio de 2009, regresaron al país el filósofo Norman Daniels, el experto en descentralización y participación comunitaria Thomas Bossert y el especialista en economía de la salud William Hsiao; todos profesores de la Universidad de Harvard quienes dirigieron el Plan Maestro de la implementación de la ley 100 de 1993. Los especialistas dejaron recomendaciones sobre cómo ajustar el modelo de aseguramiento y la práctica médica con los objetivos de lograr la cobertura en la que había fracasado el modelo, evitar el desperdicio de recursos en el sistema y establecer prácticas médicas basadas en una relación costo-efectividad. Estas son las razones de mercado esbozadas por los Tres Reyes Magos, como se les llamó en Irán4.

 

Al impedir la integración vertical, mantener la Unidad de Pago por Capitación, unificar el Plan Obligatorio de Salud 'por lo alto', e implementar techos a los medicamentos según referentes internacionales –ajustes operados en los últimos años al sistema de salud colombiano–, no se actúa para el mejoramiento de la vida de las poblaciones y en cambio, sí, un ajuste a la atención asegurada de la enfermedad sobre los 'fallos' del mercado.

 

La conformación del sistema de salud colombiano caracterizada constitucionalmente en 1991 como servicio público y la regulación de la prestación de éste a través de la ley 100, parecieran no cumplir hoy con las expectativas de cobertura, costo-efectividad y legitimación esperadas hace más de 20 años por el gobierno. Pero tampoco el mercado de la enfermedad que ha resultado del aseguramiento de la salud ha roto las grandes inequidades en la cobertura del servicio respecto a la capacidad de pago individual; por el contrario las ha ahondado permitiendo fenómenos como 'el paseo de la muerte' o los 'itinerarios burocráticos'5 en la prestación del servicio.

 

Actúa en este sistema de salud un proceso de individualización restrictiva del sujeto como 'consumidor', cuya garantía sobre la prestación está dada por el contrato con el asegurador (sea público o privado), reduciendo así sus derechos a ese contrato. Entonces, todo acceso a la prestación de salud, así fuese en una cobertura total, se hace en un modelo de atención de la enfermedad fundamentalmente medicamentoso6 e individual.

 

La fragmentación del modelo de atención de la enfermedad acorde al derecho de propiedad7 no está en cuestión por parte del gobierno, como tampoco la reducción de la salud pública al mero mantenimiento de un régimen subsidiado o al control y prevención de enfermedades con alto impacto colectivo -cuya prestación resulta evadida por los distintos agentes del mercado arguyendo baja rentabilidad-. Pero tampoco está siendo cuestionado el modelo mismo de medicina imperante.

 

Las movilizaciones por el derecho a la salud de los últimos años constituyeron una crítica a la negación efectiva de este derecho, débilmente a la filosofía que orienta la práctica de la medicina. Estamos, ante todo, frente a una crítica y una disputa política que debe tocar el modelo mismo de la medicina.

 

Una experiencia de medicina Funcional en Colombia

 

A esta corriente integradora de la medicina que contiene una crítica no solo al complejo militar-industrial (como en el caso de la crítica política al sistema de salud), sino también al complejo agrícola-farmacológico-médico de producción de la enfermedad para la producción del tratamiento, corresponde ofrecer herramientas de fácil entendimiento a la persona.

 

Así lo entendieron Iván Yunis y Hugo Zapata hace más de cinco años. Su experiencia los llevó a tratar múltiples casos (no solo de enfermedades crónicas) y a plantearse métodos de consulta y examen no especializados, centrados en la persona, para conjuntamente entre médico y paciente identificar tanto la enfermedad como los factores que la predisponen, y así tratarla. Luego de cientos de consultas han desarrollado un método que hoy pretenden expandir a través de la web para promover el autoentendimiento sobre el estar enfermo y sobre los hábitos de consumo.

 

Yunis y Zapata insisten además en las posibilidades educativas para que las personas sepan identificar sus dolencias y entiendan lo que les pasa a partir de comprender esos siete equilibrios básicos, además de entre cien y doscientos síntomas, patrones de consumo y listas de toxinas de fácil reconocimiento, abriendo múltiples posibilidades en la prevención y el tratamiento de la enfermedad, incluso a través de prácticas en colectivo.

 

En su quehacer cotidiano no sólo promueven un modelo de salud centrado en la persona y no en la enfermedad, sino que logran criticar también la alimentación, la medicalización y el estilo de vida contemporáneo. Interesante pero también difícil enfoque, pues al cuestionar por ejemplo, la pasteurización de la leche, la dieta basada en carbohidratos y ausente de probióticos, pero así mismo prácticas agrícolas como la fertilización de los alimentos solo a base de nitrógeno, fósforo y potasio (tres de los 52 minerales que requiere un alimento para crecer) o al cuestionar la insistencia sobre la lactancia materna que jalona la industria de la leche, de fondo cuestionan el actual modo social de vida humana, la industria de alimentos, las políticas de salud y nutrición, los mercados, la cultura de consumo y los estilos de vida modernos.

 

En Colombia estas corrientes críticas de la medicina no tienen un alcance social masivo. Cargan además el desafío de abrirse camino para interpelar a la sociedad en su conjunto, al individuo y al régimen político mismo. Camino en el cual deberán cuestionar hábitos de consumo, la caracterización patológica de la enfermedad, las tendencias dominantes de hacer mercado con ella, y la manera de enfocar las luchas sociales y políticas por la democratización y mejoramiento de la vida humana.

 

Por ahora, toda divulgación y circulación de estas reflexiones y prácticas médicas aportarán al cuestionamiento profundo sobre el modo mismo de la vida social, y plantear salidas integradas y posibles a un modelo de salud que enferma y trata pero no vitaliza ni cura.

 

1 http://www.who.int/topics/chronic_diseases/es/
2 Ver: http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs355/es/
3 La medicina funcional está basada en la atención de siete desequilibrios básicos de la funcionalidad del cuerpo humano: 1) los desequilibrios hormonales y de neurotransmisores; 2) los de oxidación-reducción y los desequilibrios mitocodriales; 3) desintoxicación y los desequilibrios biotransformacionales; 4) desequilibrios inmunológicos; 5) desequilibrios inflamatorios; 6) los desequilibrios digestivos, de absorción y microbiológicos; 7) los desequilibrios estructurales de la función de la membrana celular con el sistema musculoesquelético.
4 María Teresa Ronderos; "Lo mejor y lo más débil del sistema de salud colombiano"; Revista Semana 6 de julio de 2009.
5 Así llaman el fenómeno procedimental que niega la atención con razones jurídicas y técnicas de procedimiento, logrando con esto la contención de costos que permite mantener niveles efectivos de ganancia a las aseguradoras de la salud. Ver: César Ernesto Abadía Barrero, Diana Goretty Oviedo Manrique; "Itinerarios burocráticos de la salud en Colombia: la burocracia neoliberal, su estado y la ciudadanía en salud"; Publicación Web disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=54520413009
6 Es paradigmático de la crítica a la medicación de la vida, el conocido caso del Prozac o Fluoxetina, cuyos resultados en el tratamiento del estrés, la falta de concentración y la ansiedad, están cuestionados, como también los efectos secundarios de dependencia y alteraciones emocionales.
7 De acuerdo con el derecho de propiedad manifiesto en la 'capacidad de pago', el sistema articula un régimen prepagado –para quienes tienen mayor 'capacidad de pago'–, contributivo –fundamentalmente para los trabajadores formales– y subsidiado –para quienes demuestren no tenerla.

Informacion adicional

  • Antetítulo MEDICINA FUNCIONAL:
  • Autor CRISTIAN CARTAGENA
  • Edición 204
  • Sección Salud
  • Fecha Julio 20 - agosto 20
  • Bajante
Publicado en Edición No. 204

A propósito de la conmemoración del Día Internacional del Trabajo Doméstico, hoy 22 de julio, es importante darle una mirada a las condiciones laborales de las personas que laboran en este sector, y señalar las cuentas pendientes que tiene el estado colombiano frente a los compromisos asumidos a partir de los Convenios 100, 111 y 189 de la OIT sobre equidad salarial, igualdad en el empleo, y sobre las trabajadoras y trabajadores del servicio doméstico, todos convenios ratificados.


En Colombia existe una marcada concentración de las mujeres en profesiones u oficios feminizados. Según el DANE, el 68% de las personas empleadas en el sector de los servicios sociales, comunales y personales (servicio doméstico, docencia, enfermería, entre otras) son mujeres, lo cual provoca una sobreoferta femenina que favorece la desmejora de las condiciones laborales y evita que los hombres ingresen a estos sectores. Esta situación genera una mayor oferta de mano de obra femenina, lo que ocasiona menores niveles de remuneración y obstaculiza el acceso de los hombres a estos sectores asociados a lo femenino. De hecho, la feminización de los servicios sociales, comunales y personales obedece a estereotipos de género que supone que las mujeres están por naturaleza dadas al cuidado, lo que impide su mayor participación en otros sectores de la economía.


Cabe decir que en el trabajo doméstico hay 18 veces más mujeres que hombres, es decir, de 750.000 personas que laboran en este sector, el 95% son mujeres. Aparte de feminizado, en la mayoría de los países latinoamericanos es un trabajo por lo general precario, poco regulado y aún sin derechos sociales. Además es un oficio con una marcada discriminación de género, raza y origen social.


En Colombia sólo 8.000 trabajadoras(es) tienen contrato de trabajo escrito, y apenas 14.6% cotiza a pensión. Tradicionalmente el trabajo doméstico ha sido la puerta de entrada al mercado laboral para mujeres con poca educación o analfabetas, sin experiencia laboral ni redes de apoyo en el proceso de búsqueda de empleo, en situación de desplazamiento forzado y en contextos de pobreza.

Una investigación realizada por la ENS y la Corporación Afrocolombiana de Desarrollo Social y Cultural (Carabantú), evidenció que en el caso de Medellín, el 91% de las empleadas domésticas internas trabaja entre 10 y 18 horas al día, el 32% entre 11 y 14 horas diarias, el 90% no recibe pago de horas extras, el 86% recibe mensualmente menos del salario mínimo, y más de la mitad afirma haber sido discriminada en sus lugares de trabajo.

Si bien es un avance que desde 2013 se les haya reconocido a las empleadas domésticas el derecho de afiliación a una caja de compensación, y la posibilidad del pago de prestaciones sociales en el trabajo por días, siguen teniendo obstáculos específicos a sus plenos derechos laborales. Uno es que socialmente se le atribuye un menor valor que a oficios nombrados en masculino; otro obstáculo es que, al ser una relación laboral que se desarrolla en el ámbito privado de la casa, son mujeres que en su mayoría desconocen sus derechos o los mecanismos para reclamarlos; y el otro obstáculo es que, al estar dispersas, no les es fácil defender sus derechos colectivos.

Otro obstáculo insoslayable es la precaria inspección laboral. Según información del Ministerio del Trabajo, en el 2013 solo se realizó una visita que no hace parte de investigaciones, 2 visitas dentro de la práctica de prueba en investigaciones, y 206 averiguaciones preliminares iniciadas, de las cuales únicamente 14 terminaron en proceso sancionatorio, esto en un escenario generalizado de precarización de 750.000 trabajadoras y trabajadores domésticos. Esto dificulta el control por parte de las autoridades a empleadores y la protección efectiva de derechos a las y los trabajadoras.


Pesa a que el Convenio 189 de OIT establece que el Estado adoptará medidas para "asegurar la igualdad de trato entre los trabajadores domésticos y los trabajadores en general en relación a las horas normales de trabajo, la compensación de las horas extraordinarias, los períodos de descanso diarios y semanales y las vacaciones anuales pagadas [...], teniendo en cuenta las características especiales del trabajo doméstico" , en Colombia existe excepción de jornada laboral ordinaria para el trabajo doméstico interno, la cual fue fijada por la Corte Constitucional el 10 horas . Lo que implica que en este sector, por el mismo salario mínimo, se trabajan 12 horas semanales más. Así las cosas, para ganar el salario mínimo un operario de fábrica o un mensajero trabajan 48 horas semanales, mientras que una empleada doméstica interna labora 60 horas.


Una lista de las cuentas pendientes con las y los trabajadores del servicio doméstico, sería la siguiente:

• Reglamentar la Ley 1496 de 2011 o Ley de Equidad Salarial, en el sentido en que lo ha establecido el Comité de expertos del Convenio 100 de la OIT sobre igualdad de remuneración. En consideración a que el trabajo doméstico es una profesión feminizada y minusvalorada socialmente, el Estado está en mora de reglamentar la mencionada ley para que refleje el principio de igualdad de remuneración por trabajo de igual valor, pues como lo ha señalado la Comisión de Expertos del Convenio 100 sobre equidad salarial, de la OIT: "El concepto de «igual valor» incluye pero va más allá de la igualdad de remuneración por un trabajo «igual», el «mismo» o «similar», y también engloba trabajos que son de una naturaleza absolutamente diferente pero que sin embargo son de igual valor" .


• Incluir dentro de la legislación interna la protección a trabajadoras domésticas migrantes, lo que se contempla en el Convenio 189 de la OIT.
• Impulsar la formalización laboral. Aparte de la afiliación a la seguridad social, es necesaria una estrategia concertada con las organizaciones sindicales para generar un proceso de formalización laboral en el servicio doméstico, y hacer especial vigilancia y control a empresas,

asociaciones, fundaciones y en general a la tercerización e intermediación laboral legal e ilegal en este sector, para el que se pueden generar oportunidades laborales en condiciones de trabajo decente a través del servicio nacional de empleo, lo mismo que oportunidades de capacitación desde el SENA y otras alternativas de formación.


• Fortalecer la inspección laboral en el servicio doméstico, incluyendo la inspección por discriminación. Es necesaria una estrategia diseñada con las organizaciones sindicales para fortalecer de manera multidimensional la inspección laboral en el servicio doméstico, la cual debería estar integrada, por lo menos, por inspección preventiva con seguimiento, plan de visitas de oficio, vigilancia en salud ocupacional a las empresas y hogares con servicio doméstico. La inspección y vigilancia debería realizarse no solo a los hogares en los que trabajan los hombres y mujeres que reportan a la pila, sino también a hogares que se encuentren en una aparente situación de informalidad e ilegalidad. Asimismo, dado que a este oficio se le atribuye menor valor social, que está feminizado y racializado, la inspección laboral debe hacerse en clave de discriminación, de tal manera que no se limite a corroborar si la o el trabajador doméstico cuenta con protección social o si desarrolla sus labores en condiciones adecuadas de salud y seguridad, sino también si existe discriminación.


• Fomentar el diálogo social en el sector. Se requiere promover procesos organizativos, de tal manera que las y los trabajadores domésticos disfruten de la libertad sindical, la libertad de asociación y del reconocimiento del derecho de negociación colectiva, como estrategia para su diálogo con el Estado y las/los empleadores. La eficacia, el seguimiento y el alcance de las medidas que se adopten requieren, de un lado, el fortalecimiento, rediseño y coordinación de la institucionalidad pública encargada de la promoción y protección de los derechos laborales; y del otro, de la participación de las organizaciones sindicales en el diseño e implementación de las medidas, y de un permanente diálogo entre ambas.


• Desarrollar una estrategia de sensibilización para el mejoramiento de la situación laboral de trabajadoras y trabajadores domésticos, en varias direcciones: hacia las/los empleadores (organizaciones, empresas y hogares privados), trabajadoras y trabajadores domésticos, inspectoras e inspectores, y comunidad en general, que contribuya al reconocimiento del valor social del trabajo doméstico, la promoción de la formalización laboral, la educación en el tema a empleadores y empleadoras, la promoción de un entorno laboral seguro y saludable, la eliminación de la discriminación y del trabajo infantil, entre otras.

• Desarrollar un canal de comunicación inmediato y efectivo para la información de empleadores y trabajadoras(es) domésticos, así como para la recepción de denuncias que provoquen inspección. En particular, se requiere promover mecanismos para eliminar la violencia de género en esta relación laboral que se desarrolla en el ámbito de lo privado.


Hay, pues, tantos debates, deudas y agendas como derechos humanos laborales desconocidos o en riesgo. La tarea es del Estado y su Ministerio del Trabajo, de las organizaciones sindicales, de las organizaciones de mujeres, de los medios de comunicación, de la sociedad civil organizada, de las familias y empresas empleadoras, de las trabajadoras y trabajadores domésticos en la exigencia de sus derechos.
Los derechos humanos de las mujeres son parte indivisible de los derechos humanos, y la situación actual del trabajo doméstico en Colombia

requiere acciones claras de manera impostergable.
Publicado 21 julio de 2014.

Informacion adicional

  • Antetítulo 22 de julio, Día Internacional del Trabajo Doméstico
  • Autor Viviana Osorio Pérez.
  • País Colombia
  • Región Sur América
  • Fuente Escuela Nacional Sindical
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Publicado en Colombia
Sábado, 28 de Junio de 2014 07:20

Daños colaterales

Acasi dos décadas de la liberación comercial de cultivos transgénicos, muchos daños graves que los críticos advirtieron podían ocurrir, están comprobados. Uno de ellos es la contaminación transgénica de otros cultivos y de plantas que son parientes silvestres, afectando los ecosistemas. Es un tema que las empresas no quieren debatir y que los gobiernos que autorizan cultivos transgénicos tratan con la mayor negligencia.

Aunque la siembra comercial de cultivos transgénicos sólo está permitida en 27 países del mundo y 98 por ciento de su siembra se concentra en sólo 10 países, se han encontrado 396 casos de contaminación transgénica en más de 60 países (GeneWatch y Greenpeace, 2013). Esto evidencia que la contaminación, sea en forma de flujo génico en campo o por otras vías de trasiego o mercado, es una condición inherente a los transgénicos, que excede ampliamente las fronteras y límites de los campos donde son permitidas.

 

La contaminación es grave en cualquier parte que ocurra y tiene un amplio espectro de consecuencias, que van desde impactos biológicos y en los ecosistemas a problemas económicos, sociales, culturales, pero es aún más corrosiva tratándose de cultivos en sus centros de origen y diversificación, como está sucediendo con el maíz y el arroz.

 

Por ello, a iniciativa de varias asociaciones de científicos críticos, entre ellas la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (UCCS) de México, Testbiotech de Alemania, la Red Europea de Científicos por la Responsabilidad Social y Ambiental (ENSSER), junto a varias organizaciones internacionales como Red del Tercer Mundo y ETC, iniciaron una campaña para detener la expansión de transgénicos en el medio ambiente. Para comenzar, se dirigen a los miembros del Convenio de Diversidad Biológica (CDB) y del Protocolo Internacional de Cartagena sobre Bioseguridad.

 


La iniciativa compiló varios reportes científicos que han documentado casos de propagación incontrolada de plantas transgénicas en poblaciones y ecosistemas silvestres, como algodón en México, canola en Norteamérica, Japón y Australia, pastos en Estados Unidos. Se muestra la presencia transgénica recurrente en variedades autóctonas y campesinas de plantas alimentarias en sus centros de origen, como maíz en México y arroz en China.

 


El único país del mundo que ha autorizado siembras de un cultivo alimentario transgénico en su centro de origen es México. Ni China ni Japón, por ejemplo, han permitido la siembra de arroz ni soya transgénica, para proteger el centro de origen del cultivo, muy importante en su alimentación. En esos casos, la contaminación se debe a otras formas de trasiego de semillas transgénicas hacia su territorio, incluida la importación.

 


En la carta de los científicos y organizaciones, se expresa además la preocupación de que está en ciernes la liberación comercial a gran escala de peces, árboles e insectos transgénicos, así como de microorganismos derivados de biología sintética, todos casos que aumentarán exponencialmente los riesgos y la diseminación de genes transgénicos en los ambientes naturales. En el caso de microorganismos y animales debido a su movilidad, en el caso de árboles, porque emiten polen durante toda la vida y a distancias que pueden alcanzar cientos de kilómetros.

 


Todo esto lleva a las organizaciones a declarar que: La ingeniería genética y la biología sintética representan una ruptura radical con las restricciones naturales, ampliamente conocidas, sobre la regulación genómica y el intercambio genético entre las especies. Que los organismos mantengan la capacidad de desarrollarse bajo su tendencia evolutiva, con las limitaciones establecidas de forma natural por procesos evolutivos progresivos de largo plazo, es una aspecto crucial de la protección de la biodiversidad.

 


Señalan que las normas de bioseguridad que se han usado en todos los países que han permitido experimentos y plantaciones de transgénicos no consideran el control espacio-temporal, es decir, lo que sucede con los procesos evolutivos. Esto debería ser un prerrequisito fundamental para la realización de cualquier evaluación de riesgo, ya que de lo contrario se presupone que el ambiente y los organismos son estáticos, lo cual es una negación de la vida y la evolución. Existe un gran riesgo de que no podamos recuperar la biodiversidad original y que la dinámica de las variedades autóctonas cultivadas y silvestres se altere provocando pérdidas irreparables en los centros de origen y diversidad.

 


Por tanto, aseveran, solamente se puede hablar de bioseguridad si los escapes involuntarios o accidentales de organismos transgénicos se pueden retirar del medio ambiente. Si esto no es posible, dichos organismos no deben ser permitidos, ya que las evidencias científicas han demostrado que se han diseminado y penetrado en gran variedad de situaciones geográficas y distancias, acumulando transgenes en variedades silvestres y campesinas locales.


Esta acumulación sucesiva de transgenes tendrá efectos dañinos graves, por ejemplo, según el experto en maíz Ángel Kato, las variedades campesinas y criollas se pueden deformar o volverse estériles, al producirse un rechazo del material genético desconocido para la especie.

 


Para las empresas, la contaminación es un negocio porque pueden llevar a juicio a las víctimas acusándolas de uso de sus genes patentados. Sabían que la contaminación ocurriría y vieron cómo hacer de esto un negocio. Los daños de los transgénicos son vastos y aunque nos quieren dar la imagen de que es imparable, no es verdad, están en pocos países. Hay que detener la fuente de contaminación y destrucción de la biodiversidad que constituye este gran experimento transgénico a favor de las empresas, contra la gente y la naturaleza.
*Investigadora del Grupo ETC

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  • Antetítulo
  • Autor SILVIA RIBEIRO
  • País
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  • Fuente La Jornada
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El pasado dos de mayo, Marco Tulio Sevillano, un "habitante de calle" de cincuenta años, fue quemado vivo junto con una perra y dos gatos mientras dormían bajo un puente ubicado en el Parque Nacional de la ciudad de Bogotá, exactamente en la carrera séptima con calle treinta y nueve. Acto perpetrado, al parecer, por uno de los diferentes grupos neonazis que se expanden rápidamente en la capital colombiana. ¿Qué hay detrás de este acto brutal?

 

Ana Cristina Ramírez, autora mexicana especialista en "antrozoología" o estudio de las relaciones entre humanos y (otros) animales, cuenta que en una conversación con Egon Mullen, "habitante de calle" de Barcelona, éste describió de la siguiente manera su experiencia diaria con las perras que siempre lo acompañan: "Para mí —me dijo enfatizando con una señal hacia su pecho— Mi familia... mi única familia... Son personas para mí" . Por supuesto, Mullen no se refiere con lo anterior a que las perras sean su propiedad, es decir, sus "mascotas", y que por ende integren su familia. De ahí que Ramírez apunte lo siguiente: "estos animales en algo son la antítesis de una mascota, es decir, del animalito que alguien tiene bajo su techo, a quien brinda protección, sustento y educación porque tiene los medios económicos para sostenerse a sí mismo y al animal dentro de cierto entendimiento de que ese propietario además de su casa, vestido y sustento, tiene una mascota" . En suma, para Mullen, las perras constituyen compañeras vitales, no mascotas; configuran con él una red de apoyo mutuo que les posibilita seguir juntos adelante, en pie. Quiero dejarlo claro: las perras no son mascotas porque no se encuentran bajo el dominio de un amo o propietario que, a cambio de diversión, afecto y seguridad, les proporciona ciertos cuidados. La relación de mascotaje nunca llega, estructuralmente, a ser horizontal, como sí sucede en el caso de Mullen.

 

A menudo los/as "habitantes de calle", con el pasar de los años, co-construyen y ponen en marcha formas-de-vida nada convencionales que, entre otras cosas, incluyen compañeros no humanos como los perros. Escribo "formas-de-vida" porque de lo que se trata es de un ensamblaje compuesto por potentes singularidades vivientes, no simplemente de un sujeto que varía su manera de vivir. En otros términos, si Mullen se refiere a las perras como "personas" y como su "familia", es en virtud de que emerge allí un nuevo mundo, un conjunto inédito de relaciones, donde lo "humano" o la noción de "persona" se descentran y le abren paso a otro tipo de realidades, de continuidades bio-físico-sociales frecuentemente extrañas y opuestas a lo que se piensa es el núcleo de la sociedad: la familia blanca, burguesa y heterosexual con "mascota" incluida.

 

Justamente fue una compleja forma-de-vida aquello que se destruyó, aquello que, literalmente, se consumió en llamas y redujo a cenizas, cuando el pasado dos de mayo, Marco Tulio Sevillano, un "habitante de calle" de cincuenta años, fue quemado vivo junto con una perra y dos gatos mientras dormían bajo un puente ubicado en el Parque Nacional de la ciudad de Bogotá, exactamente en la carrera séptima con calle treinta y nueve. Acto perpetrado, al parecer, por uno de los diferentes grupos neonazis que se expanden rápidamente en la capital colombiana. Todo bajo el amparo tácito o explícito de un país profundamente conservador, para/militarizado, guerrerista y avalador de la homofobia, el racismo, el clasismo, el especismo, el autoritarismo y otros "ismos" igual de perversos. Cuestiones que llegan a condensarse en figuras como la del actual procurador Alejandro Ordoñez, discípulo de Marcel Lefebvre conocido por su misoginia y homofobia, por su afición a la tortura de toros por diversión, por participar durante su juventud en una quema de libros según él "pornográficos" e "impúdicos", donde se encontraban textos de Rousseau, Marx y García Márquez, y, además, por recientemente haber destituido e inhabilitado durante más de diez años al alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, a quien considera "un comunista".

 

Lo último que debemos hacer es percibir la quema de libros ordoñezca como si estuviese distanciada de la quema presuntamente neonazi de un "habitante de calle", una perra y dos gatos. Tampoco es casual que miembros de la policía nacional hayan llevado a cabo una práctica similar en Bogotá durante el año 2012, cuando le prendieron fuego a la vivienda del "habitante de calle" Wilmer Alejandro Bernal, de quince años de edad, y a sus compañeros caninos, todo bajo la excusa de su desalojo, pues ocupaba el lugar que no debía, un lugar que, adicionalmente, estaba ubicado en el no privilegiado sur de la ciudad. ¡Tenemos que afinar nuestros lentes ya! Aquí lo que se desea reducir a cenizas son formas-de-vida enteras, posibilidades de existencia alternativas y antagónicas a las imperantes. Ni Alejandro Ordóñez, ni los policías, ni el grupo neonazi, son casos aislados de "barbarie", "crueldad" o "demencia", más bien son el epítome, hijos completamente sanos, de una histórica y acelerada fascistización de la formación social colombiana.

 

La vulnerabilidad de los "habitantes de calle" —sean humanos o no, sean "perros callejeros" o "personas", en todo caso nómadas contemporáneos que desafían las territorializaciones forzosas y delimitaciones espaciales/corporales estatales— es una vulnerabilidad estructural intensificada por las características particulares del contexto nacional actual. Si la vida de Marco Tulio Sevillano terminó de esta horrible manera fue porque, aunque viviera sin dañar a nadie, como relatan algunos de los estudiantes de la Universidad Javeriana, lugar que frecuentaba, su cuerpo era visto como un cuerpo "sucio" e "improductivo", alejado de la racionalidad capitalista de la buena apariencia (signo de salud), del ansia de trabajo y de la obtención de lucro. Igualmente, el de él era un cuerpo racializado como "negro" y "provinciano", pues migró joven de la ciudad de Cali hacia la capital buscando un mejor porvenir. Finalmente, Marco Tulio no se adaptaba para nada al individuo que establece una típica familia nuclear heterosexual, la de él era una familia animal disruptiva, molesta, donde la comunicación, antes que pasar por estereotipadas expresiones de "amor" patriarcal y capitalista, incluía lamidos, roces, maullidos y ladridos.

 

Nuestro pauperizado "habitante de calle" era un comunista en acto, un "revolucionario natural", que si bien estaba ubicado, debido a los vectores antes mencionados (racialización, origen geográfico, clase, apariencia física, etcétera), en un espacio de vulnerabilidad extrema, también daba cuenta de otras alternativas de vida-en-común, de alternativas que a veces buscamos en libros europeos o estadounidenses pero que se encuentran más cerca de nosotros de lo que pensamos. Gilles Deleuze y Félix Guattari, filósofos franceses, escribieron extensamente sobre la necesidad de entrar en procesos de contagio, llamados por ellos "devenires", que trastoquen nuestras posiciones corporales y las lleven a lugares inusitados. Estoy seguro de que Marco Tulio entró en procesos de devenir-animal que lo ponían en situaciones privilegiadas para comprender las dinámicas de cambio, a la vez que lo situaban en lugares peligrosos al interior de una formación social profundamente fascista y eugenésica, como efectivamente lo confirma su trágica muerte. Marco Tulio, al igual que muchos/as otros/as "habitantes de calle", dejó en buena medida, quizá sin intención, de ser humano; se distanció tremendamente del ideal de humanidad: el hombre blanco, heterosexual, cristiano, racional, propietario, letrado, adulto y con buena apariencia (saludable). Cuanto más nos separemos del ideal de humanidad más nos ponemos en riesgo, más se hace evidente la precariedad a la que todo el mundo está sometido en intensidades variables, ya que nadie nunca logra encarnar absolutamente dicho ideal ni tiene una posición y futuro asegurados. La destrucción de la forma-de-vida de la que eran partícipes Marco Tulio, Mona (como se llamaba la perra) y los dos gatos, no es más que un espantoso caso límite de nuestro cotidiano y variopinto desprecio por todo aquello que no encaja en el ideal de humanidad descrito. Desprecio hacia los no trabajadores, no blancos, no hombres, no cristianos, no heterosexuales, no cuerdos, y, por supuesto, hacia los del todo no humanos, como Mona y los dos gatos.

 

Ante el caso de exterminio de Mona, de los dos gatos y de Calidoso, como era apodado cariñosamente Marco Tulio, antes que reaccionar con medidas punitivas conducentes a individualizar el suceso y dejarlo en manos de autoridades policiales que ya hemos visto de qué son capaces, o antes que clamar por una "cristiana sepultura" o por el respeto de "toda vida humana", como lo hicieron las directivas de la Universidad Javeriana, o incluso que implorar por la "defensa de los derechos humanos", como fue el caso del Defensor del Pueblo Jorge Otálora, debemos contribuir a desestructurar el ideal normativo de lo humano y de la familia heterosexual. Lo cual pasa por reconstituir nuestros cuerpos, nuestros gustos y deseos, nuestra manera de relacionarnos con los/as demás y lo demás, nuestros proyectos de vida y prioridades diarias. El mejor homenaje que le podemos hacer a las víctimas de la triste acción realizada por los neonazis es rescatar su apuesta por configurar formas-de-vida alternativas, tramas de cuidado mutuo, redes de afecto cálidas, que hagan volar en mil pedazos el ideal normativo de humanidad por siglos impuesto.

 

Ante la insoportable calidez de la incineración de nuestros cuerpos, de todos los cuerpos que no se adapten al patrón dominante o que intenten fraguar formas-de-vida divergentes, el único derrotero es el del "devenir-cálido(so)" de los cuerpos en interacción, "humanos" y "no humanos", allende las divisiones jerárquicas raciales, económicas, sexuales, de especie, etcétera. Resulta imperativo contagiarnos de Calidoso, no de él como sujeto individual, sino de la forma-de-vida en la que se encontraba inmerso, de su red afectiva que excedía el ideal de humanidad y la familia heterosexual. Devenir-Calidoso, devenir-cálido, configurar formas-de-vida cálidas, es decir, de cuidado y apoyo reconfortante frente a las lógicas que nos hacen vulnerables e incluso que nos pretenden eliminar. "Devenir-cálido(so)" aquí y ahora, ése es mi único humilde llamado. La forma-de-vida incinerada el dos de mayo, sin caer en idealizaciones, representaba un reservorio de fuerzas contra el orden dominante y los neonazis lo sabían perfectamente, pues ellos no son "crueles dementes" sino, reiteramos, hijos perfectamente sanos del eugenismo occidental y de la fascistización del tejido social nacional.

 

Mayo 15 de 2014
Bogotá, Colombia

 

Libro relacionado

 

De la isla del doctor Moureau al planeta de los simios:

la dicotomía humano/animal como problema político

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Jueves, 08 de Mayo de 2014 06:28

La ciudad se ahoga en una partícula

La calidad del aire que se respira en la mayoría de las ciudades del mundo empeora, alertó ayer la Organización Mundial de la Salud (OMS), y con ella aumenta el riesgo de que su población padezca enfermedades respiratorias, coronarias y otras patologías relacionadas con la contaminación. Casi el 90% de las urbes sobre las que se han recopilado datos —1.600 en 91 países— superan los niveles recomendados por la OMS de un tipo de contaminación, las partículas en suspensión, muy relacionado con el tráfico, la industria y las calefacciones. Los datos vuelven a llamar la atención sobre un problema al que hace unas semanas la OMS también puso cifras. Estimó que uno de cada ocho fallecimientos en el mundo se producen como consecuencia de la exposición al aire sucio: siete millones en 2012.


"Hemos visto que la situación empeora, sobre todo en países de crecimiento económico rápido, los llamados emergentes. En los industrializados, los datos no mejoran como venían haciéndolo en los últimos 20 o 30 años", señala María Neira, directora del departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de la OMS. Recopilar y hacer pública esta base de datos, "la más grande del mundo sobre calidad del aire y población urbana", pretende contribuir a "concienciar y movilizar" sobre un problema que, insiste, "tiene un impacto clarísimo en nuestra salud". Al teléfono desde Ginebra, Neira subraya que la OMS no ha querido "castigar" a las ciudades con peores datos exponiéndolas, sino "apreciar su trabajo al monitorizar la situación y estimular a otras para que hagan lo mismo".


Los datos presentados ayer actualizan una base de datos que ahora cuenta con 500 ciudades más que en el anterior recuento, de 2011. Solo el 12% de estas urbes respiran lo que la organización considera aire limpio, que en el caso de las partículas PM10 —llamadas así por su diámetro, inferior a 10 micras— es de una media anual de 20 microgramos por metro cúbico. Peshawar y Rawalpindi, ambas en Pakistán, son las ciudades más contaminadas, con registros que multiplican hasta por 27 los máximos recomendados: 540 y 448, respectivamente. De las 20 ciudades con peor calidad del aire, la mitad están en la India. Nueva Delhi marca 286.


Muy lejos de los datos europeos, que rondan los 60 en ciudades búlgaras y polacas y bajan hasta los 11 de Reikiavik o los 12 de Copenhague. En España, la ciudad más contaminada es La Línea de la Concepción, con 33. Barcelona, con 25, y Madrid, con 22, superan las recomendaciones de la OMS, pero, como ocurre en el resto de Europa, los registros son de los más bajos en la clasificación mundial.


La mitad de la población urbana objeto del estudio está expuesta a niveles al menos dos veces y media superiores a los que la OMS recomienda no superar, recuerda Neira. Las causas son variadas: la dependencia de los combustibles fósiles, como en las plantas que producen energía con carbón; el transporte en vehículos privados; la escasa eficiencia energética en los edificios (cómo se calientan o enfrían y aíslan) y el empleo de biomasa para cocinar y para las calefacciones. "Hablamos de zonas urbanas, así que el transporte, el tipo de vehículos y la clase de combustible que usan, juega un papel muy destacado", afirma la experta.


Los científicos apuntan a los vehículos que funcionan con motores diésel como los grandes culpables de la mala calidad del aire de muchas ciudades. Emiten más partículas microscópicas y óxidos de nitrógeno que los de gasolina. A mediados de 2012 la OMS certificó que los humos del diésel causan cáncer de pulmón. La organización ha recomendado que se reduzcan los valores límite de partículas PM2,5, también llamadas partículas finas (menos de 2,5 micras de diámetro), las que genera la combustión de carburantes fósiles, especialmente los vehículos diésel. Están compuestas por elementos tóxicos, como metales pesados, y son muy peligrosas porque, al ser tan pequeñas, penetran con facilidad en las vías respiratorias. Varios estudios las han relacionado con la mortalidad por causas cardiovasculares y respiratorias.


La base de datos de la OMS también recoge las mediciones de PM2,5 y muestra que Nueva Delhi, con una media anual de 153 microgramos por metro cúbico, es la ciudad más sucia del mundo para este contaminante. De las 20 ciudades con peores registros, 13 están en la India. La OMS tiene establecidos 10 microgramos de media anual como el umbral de protección a la salud. En Europa, los peores datos están en Polonia, con alguna ciudad por encima de 40, y en República Checa, con varias que superan los 30.


A finales de abril pasado la OMS reveló en otro informe que la contaminación es más dañina para la salud de lo que se creía. El vínculo entre la exposición al aire sucio y las enfermedades respiratorias, cardiovasculares, los accidentes cerebrovasculares (ictus) y el cáncer resultó ser mucho más estrecho. La organización cuantificó que unos siete millones de muertes en 2012 se podían atribuir a la contaminación, parte a la atmosférica (2,6 millones) y parte a la interior (4,3), la que se produce dentro del hogar por cocinar con fuegos abiertos, estufas de carbón, leña o biomasa.


La agencia de la OMS que investiga el cáncer (IARC, en sus siglas en inglés) actualizó hace unos meses su clasificación y situó la contaminación ambiental en el nivel 1, el más alto, el de las sustancias sobre las que no cabe duda científica acerca de su relación con el cáncer.

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  • Autor Elena G. Sevillano
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Martes, 21 de Enero de 2014 06:28

El otoño de Cuba

En la actualidad Cuba es uno de los países de América Latina con mayor número de adultos mayores (18,3%) y el primero en que estos superan al sector ubicado entre los 0 y los 14 años (17,3%). Con esta tendencia, el país ya es incapaz de garantizar un reemplazo poblacional, lo que significa que cada día habrá más personas recibiendo jubilaciones y menos trabajando.


La cobertura de salud general y gratuita ha permitido prolongar la vida de los hombres hasta alcanzar los 76 años y, en el caso de las mujeres, vivir un promedio de 80. Semejante avance provoca no pocos retos y uno de ellos es que aumenta el número de hijos ancianos que deben atender a sus padres centenarios. Ya funciona incluso un club llamado "De los 120 años", proponiendo la meta de que todos los seres humanos lleguen a esa edad.


Margarita Roca cumple en marzo los 97 años. Camina con alguna dificultad pero su mente está clara. Ella misma confiesa, entre risas, que es "muy majadera" para bañarse y comer. Es atendida por su hijo menor, Raúl, de 71 años, quien se enfrenta a problemas mayores que los caprichos de su madre. "Vivimos de dos jubilaciones que no alcanzan, para poder cuidarla he tenido que dejar de trabajar y todos los precios están por la nubes. Me cuesta mucho comprarle la leche, por ejemplo", dice Raúl a Público y agrega que "se nos va todo en el pago de la luz, la balita del gas, el agua, el periódico y el teléfono. Por suerte mis hijos me ayudan a llegar a fin de mes".


Además de la mayor esperanza de vida, la baja natalidad influye también en el envejecimiento. Una mujer cubana en edad reproductiva tiene como promedio 1,6 hijos. Las razones son muy variadas pero destacan la adquisición de un mayor nivel educacional y cultural, la integración de las mujeres a la vida profesional y laboral, las dificultades económicas y, en particular, la escasez de vivienda, que impide que las parejas se independicen del núcleo familiar original.

 

El problema más grave que enfrenta la sociedad es el cuidado de los ancianos. Nada en Cuba está preparado para su atención. Tienen 75.000 médicos pero no hay suficientes geriatras, pululan las barreras arquitectónicas en todas las ciudades y pueblos, las jubilaciones no son suficientes, no existe un transporte colectivo adecuado y los centros de acogida para ancianos tienen muchas menos plazas de lo que se necesita.


A pesar de todo, la sociedad cubana ha desarrollado algunos interesantes proyectos para la tercera edad, como la Universidad del Adulto Mayor, donde se imparten asignaturas como Historia hasta métodos sobre cómo vivir de la mejor manera esta etapa de sus vidas. Asimismo, en casi todos los parques del país, miles de personas, en su mayoría ancianos, reciben clases gratuitas de Tai Chi, una disciplina de ejercicios chinos que favorece la coordinación de movimientos y el equilibrio.


En los municipios existen Casas del Abuelo donde pueden pasar el día mientras sus familiares trabajan. Allí hacen ejercicio, los alimentan, juegan al dominó, ven la televisión, hacen alguna excursión y se relacionan con gente de su edad. Todo es gratuito, como lo son también los asilos, dedicados a aquellos que no tienen familia y están desamparados. El problema es que unos y otros se quedan por debajo de las necesidades.
Alberto Fernández, jefe de atención al adulto mayor de Salud Pública, reconoce que las 230 Casas del Abuelo y las 9.000 plazas en los asilos se quedan muy por debajo de la demanda generada por una sociedad en la que ya viven más de dos millones de personas de la tercera edad. Sin embargo, anuncia que ya se trabaja en la reparación de los existentes y que planean la apertura de 13 nuevos asilos y 140 Casas más antes de 2015.


Sin lugar a dudas, la ampliación de las capacidades de atención a la vejez es una buena noticia pero hará falta mucho más que eso para que la sociedad cubana pueda enfrentar semejante reto. Los especialistas creen que es imprescindible desarrollar en la población una cultura que permita convivir armónicamente con los adultos mayores y mecanismos económicos que hagan sostenible un avance social tan importante como el aumento de la esperanza de vida.

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  • Autor FERNANDO RAVSBERG
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Luego que la New Eco¬nomics Foundation (NEF) ubicó a Costa Rica en el primer lugar dentro de 149 países (Happy Planet Index, 2009), el inglés Nic Marks, su editor, visitó la nación centroamericana y allí manifestó estar muy emocionado en poder entender cómo se logró esto. Dijo Marks: ¿cómo hacer para que otros países emulen el ejemplo de Costa Rica?


Pagadas de sí mismas, las autoridades pasearon al visitante por el país más feliz del mundo, aunque librándolo de conocer a la niña Lineth Campos. Dos años antes, en un acto oficial en Nicoya (provincia de Guanacaste), Lineth había causado el enojo del insípido presidente Óscar Arias y sus ministros, lanzándoles los versos de un poema de Alvaro Villegas:


"Guanacaste, Guanacaste... paraíso natural que despierta la codicia del imperialismo... / Antes el latifundismo, luego la explotación del criollo en las minas y haciendas ganaderas, ahora la explotación turística".


Las mediciones de la NEF parecen responder a las agencias del turismo aventura, o al interés de los que promueven el negocio inmobiliario entre los jubilados de Estados Unidos y Europa. Para ello cuenta con el respaldo de instituciones como la Universidad de la Paz (presidida ad honorem por el secretario general de la Organización de Naciones Unidas, Ban Ki moon), y que en su staff tiene a personajes como el demócrata vacuno de Uruguay Julio María Sanguinetti, y el tecnócrata chileno Francisco Rojas Aravena.


En sentido contrario, las mediciones emprendidas por el programa Estudio de la nación, dirigido por Jorge Vargas Curell, resultan menos optimistas: más de un millón de pobres (25 por ciento de la población), con 7 por ciento en la pobreza extrema (80 dólares al mes en las ciudades, 63 en el campo), en tanto 40 por ciento de los niños y adolescentes se debaten en situación de pobreza.


Un país, en suma, donde el politólogo Andrés Mora Ramírez asegura que la resignación se disfraza de felicidad, y desde 2010, con las políticas neoliberales, ha visto crecer el desempleo, la desigualdad y la brecha entre ricos y pobres, habiendo alcanzado el pico máximo en un cuarto de siglo.


Mora Ramírez aludía al fracaso del venido a menos Partido Liberación Nacional (PLN), surgido de los ideales socialdemócratas de José Figueres (1948), y que con los años degeneró "...en una agrupación derechista y auténtico caballo de Troya del gran capital trasnacional y de los grupos dominantes asociados".


Otro mito costarricense consiste en relamerse con las ventajas del país sin ejército, abolido por la Constitución de 1949. Singularidad institucional que, para fundaciones alemanas como la reaccionaria Konrad Adenauer (democristiana), habría hecho de la sociedad tica la más democrática y segura de América Latina. Cosa hasta cierto punto veraz, en comparación con la desgarradora realidad social de los países vecinos.


Los pueblos, sin embargo, sangran por su propia herida. Porque buena parte de los costarricenses sienten que la cacareada democracia, seguridad y felicidad de su patria contradice el sentido profundo de los versos declamados por Lineth: aquel espíritu patriota y antimperialista que el 20 de marzo de 1856, en la provincia de Guanacaste precisamente, derrotó al filibustero yanqui William Walker en la batalla de Santa Rosa.


Más que país feliz, Costa Rica es hoy un protectorado virtual de Estados Unidos, y piedra angular de los planes de dominación del Pentágono en América Central y el Caribe. En julio de 2010, por ejemplo, y en franca violación de la Constitución, la Asamblea Legislativa aprobó por unanimidad el ingreso a territorio nacional de 7 mil marines y 46 buques de guerra equipados con helicópteros artillados y aviones de combate.


La autorización del ingreso fue solicitada por la embajada de Washington en San José, a través de una carta sin traducción oficial que el gobierno de Laura Chinchilla giró de inmediato a la Asamblea Legislativa. Y en el acuerdo, el país más feliz del mundo renunciaba a presentar cualquier reclamo "...por daño, destrucción de la propiedad de otro, lesiones o muerte del personal de ambos que surgieran de las actividades". En pocas palabras, las tropas yanquis no podían ser juzgadas en Costa Rica.


Contra los políticos neoliberales del PLN y socialcristianos del PUSC, a más de los llamados libertarios (remedo ultraneoliberal y criollo del Tea Party), viene consolidándose la personalidad de José María Villalta, joven legislador que encabeza la intención de voto y lidera la coalición de fuerzas progresistas y de izquierdas agrupadas en el Frente Amplio (FA).


Previstos para el domingo 2 de febrero, los comicios presidenciales podrían arrojar la grata sorpresa de que el FA consiga romper el círculo vicioso de los cipayos ticos, en más de medio siglo de alienación, entreguismo y pérdida de la soberanía nacional. Para ello, bastaría que Villalta pase a la segunda ronda electoral.


En tanto, los versos declamados por Lineth ayudan a levantar el ánimo: "Despierta, hermano guanacasteco, despierta tu espíritu indómito / suéltate el bozal, quítate la talmeca, demuestra tu coraje y altivez chorotega, toma las riendas del potro chúcaro y domina el toro cimarrón del imperialismo..."

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  • Autor JOSÉ STEINSLEGER
  • País Costa Rica
  • Región Centro Ameríca
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Lunes, 13 de Enero de 2014 05:39

Las autodefensas vs. los narcos

Grupos civiles armados de autodefensa tomaron ayer el poblado de Nueva Italia, una ciudad de 32.500 habitantes y segundo bastión del cartel de los Caballeros Templarios, ubicado en el oeste de México, en medio de una lucha entre estos sectores y el crimen organizado, que se apoya en el narcotráfico. "Hemos llegado a Nueva Italia, somos el Consejo de las Autodefensas Unidas de Michoacán, llegamos a apoyarlos", informó una fuente vinculada con ese grupo a través de las redes sociales. Los también llamados guardias o policías comunitarios ingresaron a ese poblado a bordo de decenas de camionetas a través de una zona conocida como Cuatro Caminos, ruta que conecta con el municipio de Apatzingán, en la región de Tierra Caliente del estado de Michoacán. Según lo primeros informes, al menos 150 camionetas repletas de gente armada con rifles de alto poder llegaron a esa localidad. Los pobladores recibieron a los grupos armados con comida, mientras que las mujeres y niños los vitoreaban con aplausos y carteles en los que se leía "Vivan los autodefensas".


El arribo de estos policías comunitarios tuvo lugar sin que el ejército, que resguarda los accesos a esa localidad desde hace algún tiempo, tuviera algún tipo de intervención. El grupo armado, que surgió en febrero del año pasado, argumenta que dejarán las armas cuando hayan terminado con el crimen organizado, que tiene una amplia presencia en Michoacán. La toma pacífica de Nueva Italia se produjo horas después de que las autodefensas ingresaran a las comunidades de El Ceñidor, en el municipio de Parácuaro, y de Zapotán, municipio costero de Coahuayana, con lo que suman 16 las poblaciones de ese estado en esa situación.


El jefe de las autodefensas en La Ruana, Hipólito Mora, declaró que seguirán su avance en los municipios de Uruapan, Los Reyes, Apatzingán y Quiroga, donde los habitantes solicitaron la entrada de los líderes de las autodefensas ante las extorsiones, abusos y cobro de peaje de los Caballeros Templarios. Apatzingán es una ciudad clave del transporte de droga. Las ocupaciones de las nuevas localidades tienen lugar después de una serie de bloqueos de rutas, incendio intencional de vehículos de pasajeros y de carga y la quema de las oficinas del ayuntamiento, de un supermercado y de tiendas.


La violencia ocurre una semana después de que las autodefensas desarmaran a once policías del poblado de Parácuaro, instalaran puestos de control y tomaran la seguridad en sus manos, ante la inacción de las autoridades para hacer frente a los grupos narco. El gobierno mexicano encabezado por Enrique Peña Nieto afirmó el viernes pasado que los grupos civiles de autodefensa se encuentran al margen de la ley y no cuentan con ningún tipo de reconocimiento social.


A todo esto, en los últimos días se ha producido la quema de camiones de empresas como Coca-Cola o la cervecería Corona, unidades que fueron atravesadas, en llamas, en la ruta, para bloquear el tránsito. Tales acciones son lideradas por pobladores que se oponen a la presencia de las autodefensas. Estos guardias surgieron en febrero del año pasado, en la zona de Michoacán, para defenderse de las extorsiones y secuestros organizados por los Caballeros Templarios. Algunos de estos grupos fueron acusados de trabajar para el cartel rival Jalisco Nueva Generación. Desde que entraron en acción, las bandas civiles toman el control de la seguridad en una decena de municipios, donde vigilan la entrada y salida de vehículos, y patrullan las calles.


En tanto, el líder del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), Jesús Zambrano, manifestó que la situación en ese estado del noroeste del país azteca no se resolverá hasta concretar un acuerdo entre diversos sectores sociales. Asimismo, Zambrano insistió en que la presencia del ejército y la policía federal en la zona no es suficiente para devolver la tranquilidad a sus pobladores.


A pesar del recrudecimiento de la crisis en Michoacán, el presidente Peña Nieto dio un mensaje de dos minutos y medio de comienzo de año en el que no aparecieron los términos violencia, criminales o paz: "Felicitaciones a los mexicanos. Retos para el 2014". Fin del mensaje.


En otras ocasiones, el mandatario del PRI insistió en que el tema de la violencia es un asunto de regiones más que nacional. Las cifras oficiales registran una disminución de los homicidios en Nuevo León y Chihuahua, pero en una decena de estados son moneda corriente el secuestro y la extorsión, como en Michoacán, Morelos, Guerrero, Tamaulipas y el propio estado de México. A lo largo de su primer año de gobierno, Peña Nieto ha destacado que su estrategia se compone de la coordinación entre el Ejecutivo y los gobernadores, quienes se dividieron en cinco grupos y con quienes se reúnen los ministros de Defensa, Marina, Gobernación y el comisionado de seguridad nacional. En esas reuniones se comparte información y se toman decisiones en el terreno.


Sin embargo, a pesar de las varias intervenciones del gobierno en Michoacán, hoy hay una guerra abierta en la región de la Tierra Caliente entre las autodefensas y el cartel de los Templarios.

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  • Antetítulo LA VIOLENCIA TOMO UN NUEVO GIRO EN EL ESTADO MEXICANO DE MICHOACAN
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Martes, 31 de Diciembre de 2013 07:32

El derecho a morir con dignidad

Muchos somos los que hemos visto a personas muy queridas que, debido a la enfermedad que tenían, tuvieron una muerte larga, penosa, dolorosa y humillante. Y era la propia persona que se estaba muriendo la que deseaba morir lo más pronto posible, irse sin pena y sin dolor, y sobre todo, con dignidad. Y, en cambio, era muy poco lo que el enfermo y sus familiares podían hacer para ayudarle. La ley no lo permite.


La mayor razón de ello es un prejuicio religioso que, como en el caso del aborto, habla de la santidad de la vida, sin ser sensible al significado y calidad de dicha vida. Está, como todo sentimiento religioso, basado en fe, en creencias, y escapa a cualquier raciocinio. Y es un indicador más del enorme poder que tiene la Iglesia y de su influencia negativa en la cultura popular que tal posibilidad ni siquiera haya sido considerada por los llamados representantes de la población.


Ni que decir tiene que es un tema complejo, pues puede dar pie a abusos, es decir, que este derecho fuera utilizado por los familiares o personas próximas al enfermo como manera de aliviar su propia incomodidad, añadiendo presión al enfermo para que firmara y diera su consentimiento para que le ayudasen a morir. Pero hay mecanismos y regulaciones que pueden disminuir la posibilidad de este abuso, adquiriendo, por ejemplo, la autorización en un momento de mayor normalidad en el que el paciente pueda decidir en una situación menos estresante, o incluso cuando no estuviera enfermo en fase terminal.


Así se está haciendo en cuatro Estados de EEUU: Oregón, Washington, Vermont y Montana. Y la popularidad de dicha medida explica que otros Estados estén considerando aprobar leyes semejantes. La intervención pública permitiendo la muerte asistida por personal sanitario se llama Death with Dignity Act (ley del derecho a morir con dignidad), y se está extendiendo a lo largo de EEUU. Ello es un indicador de la pérdida de influencia de las religiones en la sociedad. En realidad, ha sido la constante de las religiones, y muy en particular de las iglesias cristianas (y más concretamente de la Iglesia Católica) el valorar el dolor como instrumento de redención y purificación, concepción que adquiere mayor contundencia en el proceso del final de la vida, camino –según dichas religiones– hacia el otro mundo, donde se desarrolla la plena realización de aquel ser. Tal creencia tiene que respetarse por mera coherencia democrática. Cualquier ciudadano tiene el derecho a practicar su religión, según los cánones que marque su iglesia. Ahora bien, este mismo ciudadano no puede imponer sus creencias al resto de la sociedad, tal como las iglesias desean, y muy en particular la Iglesia Católica española, que tradicionalmente ha tenido una relación privilegiada con el Estado español, tanto durante los periodos dictatoriales como en los escasos periodos democráticos que España ha tenido en su historia. La Iglesia Católica española no solo no es un instrumento democrático, sino que es antidemocrático, puesto que nunca ha aceptado que sus creencias son particulares (es decir, debieran afectar solo a sus creyentes) y no universales (es decir, que apliquen a toda la ciudadanía).


Y la dirección ultrarreaccionaria de la Iglesia Católica, que fue durante la dictadura parte del Estado fascista (los clérigos eran pagados por el Estado y los obispos nombrados por el dictador), nunca ha aceptado que sus creencias y sanciones no deben transformarse en políticas públicas en un sistema democrático. Hacerlo, como está ocurriendo en España, es de una enorme insensibilidad democrática, además de una gran crueldad e inhumanidad.

 

Negar el derecho a morir sin dolor y con dignidad a las personas como consecuencia de un mandato de su Dios, es delegar la gobernanza de un país a un poder terrenal no democrático que utiliza un poder supuestamente divino (que nadie ha elegido) para controlar a la población. Han sido un error grave el excesivo respeto y docilidad mostrados por las izquierdas a las imposiciones de un poder fáctico que ha dañado tanto y continúa dañando a la población, y todo ello en nombre de su Dios.

 

 

Informacion adicional

  • Antetítulo
  • Autor Vicenç Navarro
  • País España
  • Región Europa
  • Fuente Público.es
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