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Martes, 14 de Mayo de 2013 09:35

Una mirada al modelo cubano de bienestar

En muchas oportunidades, he preguntado a mis estudiantes cuáles serían las principales razones para decir que en Cuba es bueno vivir. La mayoría de las veces sus respuestas están relacionadas con el acceso a la salud, la educación y la seguridad social y efectivamente, estos son los pilares de nuestro modelo socialista, pero para las personas jóvenes constituyen realidades tan asumidas desde la cotidianidad que se tornan demasiado habituales o quedan congeladas en un discurso que, a fuerza de repetición, se hace irrelevante.

 

Yo me atrevería a decir que existe un modelo cubano de bienestar que se ha incorporado con tanta familiaridad acrítica que ha quedado invisible a nuestros ojos o paradójicamente instalado en la voz de muchos de los que ya no están, luego de haberlo perdido, o de visitantes que viven otras realidades en sus países de origen. De la vida cotidiana en Cuba, por lo general se habla de las dificultades, sobre todo de índole económica, pero pocas veces se escucha hablar de nuestras bondades y fortalezas.

 

Algunas experiencias profesionales vividas me han hecho pensar mucho en nuestro socialismo, visto como cultura y civilización alternativa. Cuando los psicólogos y otros especialistas participamos en el proceso de lograr el retorno del niño Elián González, emergió con mucha fuerza este tema. Más recientemente en consulta, conversando con algunos ancianos repatriados, con niños que por decisión de sus padres deben irse a residir a otros países o con jóvenes que han retornado de España luego de vivir la experiencia de ser echados a la calle por no tener trabajo ni dinero para pagar la renta, me vuelve a resurgir, a partir de sus vivencias, la idea del modelo cubano de bienestar.

 

Recuerdo cuando Elián estaba en Estados Unidos que el abuelo Juanito le decía telefónicamente que le estaba haciendo una chivichana para su regreso y al otro día aparecía en la pantalla televisiva que le habían regalado un carro eléctrico de juguete que parecía de verdad, si los abuelos o el padre le decían que su perrito lo extrañaba, al otro día aparecía Elián con un cachorro de labrador que le habían regalado, si le decían que le habían comprado un librito de Elpidio Valdés, aparecía Elián vestido de Batman. Sin embargo, el cariño de su familia, el amor de cuantos lo esperaron, la solidaridad de sus amiguitos del aula, de sus maestras, pudieron más que todas las cosas materiales del mundo.

 

Conversando hace muy poco con un adulto mayor que tomó la decisión de no regresar a EE.UU. luego de haber vivido 19 años en ese país, me decía: Es real doctora, allí se vive muy cómodo, pero eso no lo es todo en la vida, allá "no eres nadie", no existes para nadie. Me contaba que se pasaba largas horas solo en la casa, esperando que los hijos y nietos regresaran de trabajar y de la escuela, que se quedaba encerrado porque no podía salir ya que, según ellos, estaba viejo y no lo dejaban manejar, y que por el día el barrio en que él vivía parecía una maqueta, no se veía persona alguna, ni nadie tenía tiempo de dedicarte un rato para conversar. En una visita que hizo a la otra hija que vive en Cuba, decidió no regresar. Me cuenta que está haciendo ejercicios en el parque, que juega dominó por las tardes, que les repasa al otro nieto y a dos amiguitos más, que ha recuperado unos cuantos amigos de la "vieja guardia" y que con el dinerito que le mandan de allá y la ayuda de su familia aquí, tiene de sobra para cubrir sus gastos. Usando sus palabras textuales me decía: "Algunos conocidos me decían que iba a venir al infierno, pero en realidad, doctora, me siento en el paraíso. Evidentemente, el modo de vida que ahora lleva no será el paraíso, pero le genera mayor bienestar".

 

Un día me llevaron a un niño hijo de dos diplomáticos, que vino de vacaciones y no quería regresar con los padres a la misión donde ellos estaban trabajando, estaba "alzado", en plena "huelga", decía que lo dejaran con la abuela, que él no quería irse de nuevo, que no le gustaba estar allá. Cuando pregunté a los padres qué sucedía con el niño, me contaban que allá tenía que vivir encerrado por razones de seguridad, no tenía apenas amiguitos con quien compartir después de la escuela, y no estaban los primos, a los cuales adoraba. Desde que llega aquí es como si le dieran la carta de libertad —me decían los padres—-, se va para el parque de la esquina con los amigos del barrio, sale a pasear con los primos, juega pelota y fútbol en plena calle, se pasa el día rodeado de los abuelos, de los tíos y de los vecinos. En la entrevista con el niño me contaba que los primos le decían que él era bobo porque quería quedarse en Cuba teniendo la oportunidad de estar en otro país y el niño me decía: "Yo extraño mucho cuando estoy aquí la pizza de peperones, pero te cambio un millón de pizzas por quedarme viviendo ahora mismo en Cuba".

 

Un joven que vino de retorno de España, me contaba que se había quedado sin trabajo y por supuesto no tenía dinero para pagar la renta, que la dueña le dio tres meses de plazo y al no tenerlo lo echó a la calle, pero lo más triste del caso es que nadie, ni sus amigos, le tendieron una mano pues le decían que dada la crisis cada cual "debería arreglárselas como pudiera" y tuvo que regresar porque la opción que tenía era o dormir en el metro o virar para la casa de sus padres aquí en Cuba. Al final, me decía, quienes están prestos a acogerte son los tuyos.

 

Me he quedado pensando en estos testimonios que muy bien podrían servir para tantos jóvenes que no encuentran bienestar alguno de vivir en Cuba y que solo imaginan una vida "de progreso" en el exterior o sobrevaloran la vida afuera como una vida de éxito y oportunidades, pero yo me pregunto: ¿qué tenemos aquí que falta en otros lugares? ¿Qué descubrieron el niño, el adulto mayor y el joven que vino de España, a partir de sus experiencias allá, que nosotros no vemos aquí? ¿Realmente el modelo de vida que proponen las sociedades capitalistas contemporáneas constituye actualmente un modelo de bienestar, a pesar de estar vendido por los medios de comunicación como el "sueño del progreso prometido"? ¿Hablamos hoy de buena vida o del buen vivir, de vida llena o vida plena? ¿Necesariamente el desarrollo económico y tecnológico es lo único que garantiza el bienestar personal y social?

 

Voy a hacer un esfuerzo de síntesis a partir de estas experiencias profesionales en lo que considero radican algunas de las bases de nuestro modelo cubano de bienestar.

 

EN PRIMER LUGAR EL NO SENTIMIENTO DE EXCLUSIÓN, EL NO VIVIR "ANOMIA SOCIAL"

 

Este es un tema de profundas connotaciones espirituales y éticas. Cuando uno llega a un barrio en Cuba y pregunta por una persona, por lo general te dicen: "Vive en aquella casa". Los cubanos todos tenemos un nombre y una biografía porque todos tenemos espacios de pertenencia (familia, escuela, comunidad, centro de trabajo) y de participación social, todos en nuestra vida hemos asumido responsabilidades, asistimos en el barrio a las reuniones, a nuestro consultorio del médico, votamos en la misma urna, compramos los productos normados en el mercado o tenemos el mismo mensajero. Seguro que en algún momento hemos dicho: "Las mismas caras todos los días", pero justo ahí radica un escenario vital de grandes dimensiones humanistas y solidarias.

 

La anomia social o en palabras del abuelo que entrevisté el "Tú no existes", resulta una experiencia contraria a la que vivimos en Cuba, es la experiencia de vivir sin tener un lugar, sin ser reconocido o advertido, y no se trata de un lugar físico, sino de un lugar simbólico, un lugar de pertenencia y participación, un lugar que da sentido a la vida. Vivir en el "no lugar" es sentirse aislado, en soledad existencial, es sentirse extraño y ese es uno de los problemas del mundo actual. Incluso los lugares donde hoy coexisten muchas personas, más que lugares de encuentro son especialmente "no lugares". Resulta increíble que en un metro puedan ir diariamente cientos de personas que no intercambian palabra alguna y que muestran mayor contacto con los medios tecnológicos en una especie de autismo técnico, que de persona a persona. Otro "no lugar" son los aeropuertos y los moles (catedrales del consumo): mucha gente a tu alrededor y absolutamente ningún contacto. Si te caes nadie te recoge, porque además, existen tantas leyes de "derechos ciudadanos" que supuestamente protegen a las personas desde una visión individualista, que nadie te toca no vaya a ser que te acusen de acoso sexual. Están legislados el "no contacto" y la indiferencia.

 

Hoy día la realidad social en otros países hace que cada vez estemos más excluidos que incluidos. Amén de la existencia de desigualdades sociales como consecuencia de las realidades económicas actuales en Cuba, nuestras políticas promueven la inclusión social conducente a borrar la distancia de género, color de la piel, capacidades físicas, orientación sexual. Cuba, como sistema social, a pesar de todas las dificultades y contradicciones, intenta construir un mundo donde todos quepamos, y donde la reciprocidad humana espontánea se da a partir de estas condiciones. En "la otra geografía", en el mapa de la globalización neoliberal, dividida en clases, los nexos interpersonales están dañados por disímiles diferencias y los unos quedan alejados de los otros por fronteras invisibles, que laceran la integridad y la participación.

 

LOS DIVERSOS ESPACIOS DE SOCIALIZACIÓN

 

Los espacios de socialización son muy importantes en la vida, el entramado social es el recurso, el sostén para todo sujeto, pues está claro que ciertamente es en él que una persona puede desarrollarse en su potencial con plenitud. Las familias viven actualmente en aislamiento en muchas partes del mundo y mientras mayor es el nivel de vida, mayor es el modo de vida enclaustrado. Nadie conoce al vecino de al lado, nadie sabe quién es, dentro de las casas los miembros no tienen muchos espacios cara a cara, porque la invasión de la tecnología es tal que un padre puede estar chateando con un colega en Japón y no tiene la menor idea de lo que le sucede al hijo en el cuarto contiguo. En estudios que se han realizado en diferentes partes del mundo, el tiempo de conversación mirándose a los ojos, que un padre (especialmente el papá) dedica a sus hijos, no pasa de 15 minutos diarios.

 

Uno de los grandes impactos del modelo capitalista hegemónico actual es el poco tiempo para la familia u otros espacios comunitarios, los días entre semana la familia como grupo "no existe", los horarios extensivos e intensivos de trabajo, el pluriempleo de los padres para poder solventar las cada vez mayores exigencias del consumo, hacen que aquellos viejos rituales y tradiciones familiares se hayan desterrado de la vida cotidiana. Los psicólogos y sociólogos de muchos países plantean que el mayor impacto de esta realidad son la soledad infantil y la ausencia de vínculos en el anciano. Muchos niños de la clase media o media alta llegan de la escuela sin que asome en el hogar un rostro adulto hasta horas avanzadas o permanecen con una nana que brinda comida, pero no puede suplir el afecto y la atención de los padres.

 

Los medios tecnológicos aparecen como el antídoto a la soledad, pero sin ninguna restricción de los adultos, lo que puede producir adicción a los videojuegos, incrementar la violencia e incentivar la erotización temprana. Es poco frecuente que los niños o adolescentes dispongan en el mundo de hoy de las plazas públicas, las calles y los parques al aire libre como lugares de encuentro porque no hay seguridad ciudadana para ello. Los universos espacio-temporales de la red urbana destinados a la juventud, son vistos por los adultos como lugares de amenaza y peligro más que de esparcimiento y construcción de lazos sociales. En Cuba los parques y las plazas siguen siendo lugares de socialización de diferentes generaciones.

 

La familia cubana está tejida en redes sociales de intercambio, con los vecinos, con las organizaciones, con la escuela, con los parientes, incluidos los emigrados. Lo característico del modo de vida de los cubanos son los espacios de socialización, el tejido social que no excluye y deja sin nombre a nadie. Yo diría que la célula básica de la sociedad en Cuba, además de la familia como hogar, la constituye la red de intercambio social familiar y vecinal, ese tejido social en redes, representa una de las fortalezas invisibles más grandes que tiene el modelo cubano de bienestar, es ahí donde radica el mayor logro de nuestro proceso social, la solidaridad social, la contención social, el intercambio social permanente. Ese capital es solo perceptible para el que lo pierde y comienza a vivir otra vida fuera del país.

 

A pesar de que tenemos dificultades económicas y problemas no resueltos, la familia en Cuba existe. La familia cubana comienza a vivir intensamente después que los niños salen de la escuela y los niños, jóvenes y adolescentes hacen vida familiar-comunitaria a partir de su salida de los centros escolares. La vida familiar en Cuba no se produce a puerta cerrada. La puerta de un hogar cubano puede ser tocada muchas veces por los agentes de fumigación, por los vecinos, por la enfermera, por los dirigentes de base, por los "puerta-propistas". Hay que salir diariamente al mercado, ir a casa de los vecinos para recoger mandados, botar la basura, ir a la farmacia, buscar a los niños en la escuela. La vida familiar en Cuba es multigeneracional, donde todas las edades se mantienen interactuando, la mayoría de los adultos mayores no viven en asilos, su verdadero espacio por lo general es la comunidad.

 

LA SOLIDARIDAD SOCIAL A CONTRACORRIENTE DEL INDIVIDUALISMO

 

En el escenario internacional actual el bien individual es más importante que el bien social, el modelo de desarrollo económico pone a las personas ante el deseo de vivir "mejor" (a veces a costa de los demás) por encima del vivir todos bien. Hoy día la gente dice "yo no le hago mal a nadie, que nadie se meta en mi vida, a mí me gusta, a mí me va bien, es mi cuerpo, es mi vida, es mi espacio", eligen la actuación que maximice los beneficios y las ganancias. El "nosotros" se sustituye por el "yo". La conducta egoísta en este mundo hegemónico actual es denominada y bien ponderada como "racionalidad instrumental" cuando en realidad esa racionalidad lo que esconde es una gran insensibilidad social.

 

En nuestro país existe la solidaridad social, aunque hoy vivimos una suerte de paralelismo entre nuestros comportamientos solidarios y la insensibilidad de algunas personas. La socialización del transporte o "botella", por ejemplo, el hacer de tus vecinos, tu familia, la socialización vecinal de teléfonos particulares, el pasarse los uniformes escolares, algunas medicinas, el brindar tu casa particular como aula después de un ciclón que afectó la escuela, son ejemplos de nuestro intercambio solidario. Me contaba una joven que estudiaba en la escuela Lenin que en el grupo de sus amiguitas, además de ser una práctica generalizada de los grupos, se juntaba cada semana lo que traían de la casa para repartírselos equitativamente y así todas comían lo mismo, independientemente de que algunas podían traer más cosas y otras no traían casi nada. Para ellas lo más importante eran la amistad y la hermandad.

 

LA CREATIVIDAD E INTELIGENCIA COLECTIVAS

 

En Cuba, además de que puedes conversar y tener múltiples intercambios sociales, puedes darte el lujo de una buena charla con muchas personas. Todos sabemos de algo, todos podemos dar una opinión o podemos tener buenas ideas, tenemos cultura política, cultura deportiva o algunos saben mucho de arte. Tenemos capital cultural acumulado y eso es parte de nuestro patrimonio social y del bienestar invisible. No somos para nada ignorantes, resultado de los niveles educacionales alcanzados. Los cubanos y las cubanas impresionamos por nuestra capacidad para conversar, para emitir ideas y criterios. Uno de los grandes problemas que tengo como psicóloga clínica, cuando atiendo a las personas, es que se me va el tiempo, porque estamos acostumbrados a conversar, algunos me traen una lista de cosas escritas para que no se les escape lo que desean decir. Estamos acostumbrados a regalarnos tiempo y eso es un lujo en los momentos actuales, cuando nadie tiene tiempo que ofrecer, donde en todas partes del mundo se vive el síndrome de la prisa.

 

En mis visitas a impartir docencia a países latinoamericanos, en los trabajos de estudios de familia que deben presentar en clases, los estudiantes presentan una realidad familiar-social que me deja perpleja, por la carga de problemas sociales acumulados, no solo en familias pobres, sino de cualquier clase social. Me doy cuenta, por lo que escucho, de que nosotros estamos a siglos de distancia, porque el tema no es económico, sino de ignorancia, de pobreza mental acumulada, de estigmas sociales, prejuicios de clase, de género, de raza, violencia contra la mujer, soluciones mágicas a los problemas sin fundamento científico, abuso sexual infantil, poligamia, taras genéticas por una sexualidad irresponsable o sexo entre parientes, todo ello son problemas cotidianos. Son los problemas asociados al desamparo social, a la ausencia de programas sociales de prevención. Para nosotros es excepción lo que para ellos es cotidiano.

 

Como profesora siento que nuestra población es culta y desarrollada, y lo vivimos sin apenas darnos cuenta y aunque lo cotidiano aparenta ser intrascendente, es el gran telón de fondo de la historia. Algunos jóvenes emigrados suelen darse cuenta de esta realidad social tan diferente con la que tienen que aprender a lidiar.

 

¿CÓMO POTENCIAR NUESTRO MODELO CUBANO DE BIENESTAR?

 

El nuevo modelo económico tiene, entre sus objetivos, incrementar la productividad. Con el nuevo modelo económico el gran desafío es fortalecer nuestra propuesta cubana de bienestar que representa una alternativa al anti-modelo dominante, una concepción que también comparten y reiteran prácticamente todos los pueblos indígenas del continente y del mundo y proviene de una larga tradición dentro de diversas manifestaciones religiosas. Todas estas visiones, incluida la cubana, es que el objetivo global del desarrollo, que no es tener cada vez más, sino ser más, no es atesorar más riqueza, sino más humanidad. Se expresa en su insistencia en vivir bien en vez de mejor, lo que implica solidaridad entre todos, prácticas de reciprocidad y el deseo de lograr o restaurar los equilibrios con el medio ambiente y a la vez mejorar las condiciones de vida de la población. Sin embargo, la mejora en las condiciones de vida no va a revertir sola los problemas de índole social que hemos acumulado. La dimensión económica no puede aislarse de las dimensiones sociales, culturales, históricas y políticas que otorgan al desarrollo un carácter integral e interdisciplinario, para recuperar como objeto fundamental el sentido del bienestar y del buen convivir.

 

No hay que ser un científico social para percatarnos de que, al margen de las condiciones de vida, en nuestro país existen muchas personas y familias que más que pobreza material ya tienen instalada la pobreza espiritual. Algunas familias tienen pobreza mental, expresada en sus estrategias de vida alejadas de los más elementales comportamientos decentes, en sus patrones de consumo distantes de la realidad de nuestro país, cercanos a la tenencia material superflua, en sus aspiraciones alejadas del bienestar común. Ahí radica la cultura de la banalidad y de la frivolidad propia del modelo hegemónico actual.

 

La acumulación de problemas materiales producto de la cruenta crisis económica de la década de los 90, ha deteriorado sustancialmente los valores a nivel social. Los valores no son solo principios, sino que deben ir acompañados de comportamientos, para que no pierdan su eficacia. Si desde las prácticas contradecimos los principios, pues estamos ante una crisis de valores.

 

Cuba no está ajena a las influencias hegemónicas del actual mundo unipolar y supuestamente global, hay que continuar tratando de construir un modelo de bienestar alternativo "a la intemperie", bajo todas las influencias que genera la colonización de la subjetividad, incluyéndonos, a pesar del efecto modulador de nuestras políticas sociales. En el mercado no valen los ideales, sino la capacidad de consumo, los no consumidores se vuelven seres humanos "no reconocidos", excluidos de todo tipo de reconocimiento social.

 

Existe hoy en el mundo una sobresaturación de información, algunas muy buenas, pero otras plagadas de mediocridad y superficialidad. Los medios de comunicación del actual modelo hegemónico fomentan la banalidad con tal de vender más. Somos atiborrados con entretenimientos, novelas, series y películas de violencia que tienen un poder de encantamiento increíble porque atrapan, pero se corre el riesgo de ser arrastrado al ocio y a la adicción (drogas, alcohol, sexo promiscuo, dinero fácil, juegos de azar, videojuegos).

 

Cuando Gandhi, Premio Nobel de la Paz, señaló los siete pecados capitales de la sociedad contemporánea se refirió precisamente al contexto global en el que nos encontramos inmersos: Riqueza sin trabajo, Placer sin conciencia, Conocimiento sin utilidad, Comercio sin moralidad, Ciencia sin humildad, Adoración sin sacrificio y Política sin principios.

 

Por lo general, la publicidad y el mercado asocian el bienestar al placer, al tener, al éxito, al estatus.

 

Es cierto que si no tenemos mucha cultura, la tendencia a pensar que en el tener está el bienestar y dejarnos atrapar por todas las propuestas de consumo crece como "hierba mala", es someternos a la ignorancia. La ética del ser requiere de una formación moral, una preparación, una educación familiar, en general una educación de mayor envergadura, y a eso es lo que tenemos que apostar como sociedad.

 

FOMENTAR LA SOLIDARIDAD SOCIAL

 

Con el fortalecimiento del trabajo por cuenta propia, la comunidad constituye el espacio vital de muchas familias. Familia-comunidad-organizaciones-trabajo se fortalecen en sus vínculos. Sin embargo, los nuevos escenarios constituyen una magnífica oportunidad para fortalecer la vida comunitaria, además de potenciar el trabajo en beneficio del bienestar común. Cuba aporta la diferencia en el sentido de solidaridad y responsabilidad social que hemos incorporado.

 

Se hace necesario potenciar una cultura solidaria y una responsabilidad social que sirva de antídoto a la penetración de la cultura del mercado. Es importante que la gente mantenga su eticidad solidaria, que no se fragmente el proyecto colectivo. Aunque el nombre, y no la idea del trabajo por cuenta propia sugiera una cierta desconexión social, que no representa nuestra ética solidaria.

 

FORTALECER EL ESPACIO COMUNITARIO

 

La familia y la comunidad han ganado en importancia en Cuba como escenarios de la vida en los tiempos actuales. Cuando algún visitante observa nuestro modo de vida comunitario, en ocasiones refieren que antes en su país se vivía así, pero hace más de diez años que ya se vive a "puertas cerradas" y a "casas vacías durante gran parte del día" Esto se debe, en su mayor parte, al surgimiento de nuevas tecnologías, a horarios laborales cada vez más extensos, a la frecuencia con la que cambiamos de trabajo y casa, y a ciudades cada vez más grandes y pobladas. El crecimiento exacerbado del individualismo está haciendo cada vez más difícil encontrar una sensación de comunidad. La comunidad ha sido reducida al núcleo familiar mínimo, y en estas circunstancias es muy fácil caer en el aislamiento, que conlleva a la soledad y la depresión, creando un gran colapso social, con resultados tan drásticos como incrementos en violencia, abuso de drogas y enfermedades mentales.

 

Cuando las personas de todas las edades, grupos sociales y culturas sienten que pertenecen a una comunidad tienden a ser más felices y saludables, y crean una red social más fuerte, estable y solidaria. Una comunidad fuerte aporta muchos beneficios, tanto al individuo como al grupo en sí, ayudando a crear una mejor sociedad en general. Nuestro gran desafío es que nuestras puertas no se cierren, que no perdamos la sensibilidad por los otros, por nuestro barrio y entorno, que sigamos preocupándonos por el bien común.

 

Las diferentes formas de inserción a la economía no han deteriorado sensiblemente el tejido social existente, no somos una sociedad estratificada en clases sociales, sino tejida en redes familiares, vecinales y sociales, mantenemos una ética solidaria.

 

Una aspiración importante es que en la comunidad se encuentren soluciones novedosas a muchos de los problemas sociales que tenemos basado fundamentalmente en esa visión de la comunidad como espacio potenciado en la solución de los problemas. Para ello se necesitará una mayor dinamización de la comunidad en su capacidad para influir en las problemáticas locales.

 

Es importante mantener la implicación de los ciudadanos en la vida social, preservar el cuidado de nuestros espacios, el respeto a los ancianos, los niños, las mujeres, las personas con alguna discapacidad y sobre todo, mantener la responsabilidad social en la educación de las jóvenes generaciones.

 

Tomando en consideración todos estos elementos, considero que tenemos una gran responsabilidad social de no perder nuestro modelo cubano de bienestar, que nuestro país cuenta con condiciones sin precedentes para marcar la diferencia, que es preciso continuar resistiendo a la colonización de la cultura y la subjetividad, que el gran desafío es seguir proponiendo otros modelos de ser humano y de colectividad que realmente indiquen caminos de verdadera humanización.

 

(Tomado de Kaos en la Red)

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  • Autor Patricia Arés
  • País Cuba
  • Región Caribe
  • Fuente CubaDebate
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Publicado en Internacional

Se recomiendan 150 minutos a la semana para realizar actividades físicas, preferiblemente 30 minutos al día. El especialista señala que la actividad física puede prevenir cánceres que tienen componentes hormonales importantes.

 

–¿Qué experiencias destaca en cuanto a promoción de la actividad física en América latina?

–Vivimos un momento de gran interés para la promoción de la actividad física, en el mundo en general y especialmente en América latina: en esta región tiene lugar la que llamamos "transición epidemiológica", que va desde el predominio de enfermedades infecciosas al de enfermedades crónicas, vinculadas con el sedentarismo. Entonces, para prevenirlas, se hace más importante atender a los factores de riesgo. Otro punto importante es que, en América latina, las sociedades muestran mucho interés en nuevas ideas para la promoción de actividad física. En este sentido son menos tradicionales que en Europa o en América del Norte. Y, en tercer lugar, en América latina se destacan los programas vinculados con la equidad social: en Recife, por ejemplo, los programas de actividad física tienen un compromiso muy grande con los barrios pobres. La actividad física en América latina pone el acento en los espacios públicos, como es el caso del programa "Ciclovías" en Colombia.

 

–Allí "ciclovía" tiene un significado distinto que en la Argentina...

–La "ciclovía" en Colombia no es un carril exclusivo para bicicletas: a esto allí se lo llama "ciclorruta". El programa "Ciclovías", que comenzó en Bogotá, se basa en que, en determinados lapsos durante la semana, las calles quedan cerradas para autos y abiertas sólo para bicicletas, patines o actividad pedestre. La vía pública se convierte en una especie de parque para todos.

 

–¿Cómo funciona en Bogotá?

–Allí todos los domingos, de siete de la mañana a dos de la tarde, se corta el tránsito automotor en una red de calles de 120 kilómetros. Cuando empezó el programa, las calles cerradas estaban sólo en los barrios ricos, en el norte de la ciudad. Pero después las redes se desarrollaron en los barrios más pobres, al sur, y en el centro de la ciudad. La ciclovía funciona unos 72 días al año, sumando domingos y feriados.

 

–¿Qué actividades incluye el programa?

–Muchos de los que participan sólo caminan, trotan o andan en bicicleta. Pero se ofrecen clases de gimnasia aeróbica, distintas actividades recreativas, actividades específicas para mujeres, niños y hombres e incluso deportes extremos para los jóvenes. Cada año la ciclovía es un poco más inclusiva, con más deportes y más calles para caminar y andar en bicicleta. Y esto resulta muy importante para las familias que no tienen auto ni recursos como para salir el fin de semana al campo; para ellas pasar varias horas en domingo en las calles y parques es la única alternativa posible. El programa está sostenido por la ciudad pero tiene también apoyo del Instituto Nacional de Deportes y del Ministerio de Salud. Un millón de personas utiliza este programa, sobre una población de algo más de siete millones en la ciudad.

 

–En cuanto a las que allí se llaman ciclorrutas, los carriles exclusivos para bicicletas, ¿también se han desarrollado?

–Bogotá tiene un buen sistema de ciclorrutas, que cubre más de 300 kilómetros, pero todavía hay muchas barreras para que el transporte por bicicleta se desarrolle. Ciertamente ha crecido la cantidad de gente que usa la bicicleta para ir al trabajo, al colegio o a la Facultad: el uso de este medio de transporte ha subido desde el 1 o 2 por ciento al 3 o 4 por ciento de los viajes. Es un paso importante y el aumento es grande, en proporción, pero en números totales la situación no se acerca a la de Dinamarca u Holanda, donde el 30 o 40 por ciento de los viajes se hace en bicicleta.

 

–El programa de Bogotá se ha replicado en otras ciudades...

–El de Bogotá, que lleva más de una década, es el más famoso, pero ya hay programas similares en más de cien ciudades en las Américas. En Colombia, se extendió a Medellín, Cali y otras ciudades, siempre con énfasis en atender a la inclusión social. Estos programas también implican inversión para garantizar la seguridad en esos espacios públicos. Y hay diferencias entre las distintas ciudades: Medellín, por ejemplo, cierra las calles durante menos tiempo, unas tres horas, pero lo hace dos veces por semana. La experiencia se extendió a México, especialmente en Guadalajara, y a algunas localidades en Estados Unidos. En San Francisco, la duración del cierre es similar a la de Bogotá, pero sólo hay por ahora un programa piloto, algunos domingos en verano. Hay diferencias pero el concepto es, siempre, que las calles son espacios para todos, no sólo para los que tienen auto. Y si estos programas funcionan es también por razones políticas: en cada ciudad conciernen a millones de ciudadanos, que votarán a los intendentes. El hecho es que estos programas mejoran la calidad de vida y ofrecen recreación e inclusión.

 

–En Recife, Brasil, usted participó en un trabajo de evaluación de los resultados del programa de actividad física comunitaria en esa ciudad.

–El nombre del programa en Recife es Academia da Cidade, que se traduciría como "Gimnasio de la Ciudad". Se centra en gimnasios al aire libre, de acceso libre y gratuito; en su gran mayoría están en barrios pobres. La inversión corrió por cuenta de la alcaldía de Recife. En cada caso el programa incluye tres etapas. Primero, la renovación de un espacio público, que puede ser una pequeña plaza o plazoleta; en general no son espacios grandes. En los barrios pobres suele haber pocos espacios públicos, es decir, poco espacio para la actividad física. Entonces, se mejoró la calidad de esos espacios, dándoles más atención, seguridad y presencia policial. Se definieron así unos 30 polos de participación en este programa. El segundo paso fue organizar clases con profesores de educación física que trabajan para la alcaldía. Las clases son a la mañana temprano, antes de que la gente vaya a trabajar, y a la tarde, después del trabajo. Se trata de que puedan ir personas que trabajan y que tienen pocos recursos o tiempo para ir a otro lugar. Y hay un tercer aspecto: en cada uno de estos polos se instaló un consultorio para detectar la hipertensión arterial, para seguimiento de embarazadas y trasmisión de pautas de nutrición saludable. Este plan se hace en colaboración con los equipos de atención primaria en salud.

 

–¿Y la evaluación de los resultados?

–Fueron realmente muy buenos. Se encontraron mejoras significativas en indicadores de salud como la presión arterial, el riesgo de diabetes, la obesidad. Y encontramos otro dato interesante: quienes vivían en barrios próximos a los polos del programa, aunque no participaran en él, tenían una probabilidad doble de cumplir efectivamente con las recomendaciones sobre actividad física. O sea que el programa tiene una influencia que se extiende a los barrios. Los que participaban en el programa tenían 11 veces más probabilidades de cumplir con la actividad física recomendada, pero esto no sorprende. Lo más interesante es haber verificado esa irradiación a los barrios próximos.

 

–Otro tema que usted ha investigado es el costo-beneficio, en términos económicos, de la actividad física en las comunidades...

–Venimos trabajando sobre este tema con un grupo de investigadores en el CDC (Centro de Control de Enfermedades) de Estados Unidos y, en los últimos dos años, también desarrollamos estudios en Colombia. Estas investigaciones son muy importantes porque sirven para convencer a los políticos: cuando advierten que la diferencia de costos es importante, cuando las razones económicas se suman a las de salud, se agrega una razón adicional poderosa para actuar. Investigaciones de este tipo ya habían dado resultados excelentes en el área del tabaquismo: hoy se sabe que los costos de fumar son muy grandes para los sistemas de salud y que afectan las economías locales y nacionales.

 

–Y en cuanto al costo de las enfermedades propiciadas por la falta de actividad física, ¿hay números?

–En Estados Unidos, se hizo una investigación de costo-efectividad sobre diversos programas para promover la actividad física en las comunidades: por ejemplo, campañas masivas de promoción, campañas en las escuelas, apoyo social para grupos determinados, fomento de caminatas y otros. Encontramos que la efectividad es similar a la de programas ya bien consolidados en salud pública, como los de cesación del tabaquismo o inmunización contra la gripe. En Estados Unidos se calcula un costo-efectividad de 75.000 millones de dólares por año: es la diferencia entre el costo de desarrollar programas comunitarios de actividad física y el costo de tratar las enfermedades causadas por la inactividad física: diabetes, problemas cardiovasculares, caídas y fracturas de cadera en personas mayores, cánceres...

 

–¿Por qué también cánceres?

–No se trata del cáncer en general, sino de ciertos cánceres específicos. La razón es que la actividad física modifica el metabolismo y la secreción de hormonas, y por eso resulta importante para prevenir cánceres que tienen componentes hormonales importantes, como el de mama y el de colon. Hay mucha investigación sobre este tipo de tumores, donde se advierte que la actividad física disminuye el riesgo en un 30 o 40 por ciento. La relación no es tan directa como la del cáncer de pulmón con el tabaco, pero es importante.

 

–¿Hay investigaciones sobre costo-beneficio de la actividad física en América latina?

–Un estudio examinó el costo-beneficio del programa de "ciclovías" en cuatro ciudades: Bogotá, Medellín, Guadalajara y San Francisco. Se incluyeron todos los costos: los de las actividades en sí mismas, los del incremento en la seguridad, los del transporte, ya que el cierre de calles obliga a redefinir recorridos y diseñar formas de que la gente pueda acceder. Y, por el otro lado, se estimó la disminución de costos para el tratamiento de enfermedades vinculadas. El resultado fue que, por cada dólar de inversión en un programa de actividad física comunitaria, se disminuían cuatro dólares en gastos de salud. Estos estudios influyeron para que se decidiera expandir estos programas en Colombia, donde hay ya una red nacional para la promoción de las ciclovías, con inversión del gobierno central, de los departamentos y los municipios.

 

–¿Los programas que se desarrollan en América latina tienen características específicas?

–Tienen un componente más social. En Estados Unidos hay una cultura más individualista: la inclusión de la población en espacios públicos es más fácil en América latina, mientras que en Estados Unidos parece una idea un poco loca.

 

–¿Cuáles son los criterios actuales en cuanto a qué tipo de ejercicio le conviene hacer a una persona, cuántas veces por semana?

–Consideramos suficientes 150 minutos por semana, a razón de unos 30 minutos por día: se recomienda una actividad física moderada, como caminar. Para actividades más vigorosas, como correr o nadar, se puede llegar a 75 minutos por semana. Para niños, la recomendación es una hora cada día, sea cual fuere la actividad. Para adultos mayores, lo mismo que para adultos en general: 150 minutos por semana. Los beneficios en adultos mayores son muy importantes: no sólo baja el riesgo de diabetes, accidente cerebrovascular y otras enfermedades, sino que hay evidencias sobre mejoras en la función cognitiva: disminución en el riesgo de enfermedad de Alzheimer y mejoría en la actividad diaria. Un beneficio importante es para los huesos, que la actividad física preserva en dos sentidos: porque hay menos riesgo de caídas, al fortalecerse el aparato muscular y, en caso de caída, menos riesgo de fractura porque los huesos están más fuertes.

 

–¿Cómo conviene distribuir la actividad física a lo largo de la semana?

–Tradicionalmente se recomiendan 30 minutos continuados cada día, pero las actuales evidencias indican que, si se fracciona en períodos no inferiores a diez minutos, no hay mucha diferencia. Entonces, la recomendación es de unos 30 minutos diarios, continuados o fraccionados en períodos de diez minutos o más. Y, en última instancia, siempre es mejor poco que nada. Otra reciente línea de investigación es la que se focaliza en el tiempo que la persona permanece sentada. Hoy en las actividades laborales es común que la persona esté sentada todo el tiempo. Y hay evidencia fuerte de que el tiempo en que se está sentado implica cierto factor de riesgo: personas que tienen suficiente actividad física, que cumplen con la recomendación de los 30 minutos diarios, pero que el resto del día permanecen sentadas, tienen un riesgo de enfermedad un poco más alto que las que, con igual actividad física, están menos tiempo sentadas. Un estudio muy completo que se hizo en Australia, sobre más de 300 mil personas, confirmó que el tiempo de estar sentado es en sí mismo un factor independiente.

 

–¿Qué se puede hacer al respecto?

–Hay que pasar a una recomendación de actividad física con dos componentes: uno, el tiempo diario o semanal de actividad. Pero además, si el trabajo es sedentario, la recomendación es, pongamos cada hora, pararse, caminar un poco; esto es ya una activación muscular importante. En algunos casos puede convenir que la gente tenga la posibilidad de estar parada mientras trabaja, lo cual implica modificaciones en los ambientes laborales. Por lo menos, últimamente vemos que, en los congresos sobre estos temas, los expertos se ponen de pie cada 20 o 30 minutos, caminan un poco.

 

–¿Qué opinión le merece el tema de la actividad física en la Argentina?

–La situación en la Argentina es muy similar a la de otros países en América latina. Es que la situación general en la Argentina es similar: un país en transición epidemiológica, donde coexisten áreas muy ricas y avanzadas con otras muy pobres; en muchas zonas urbanas, gran parte de la población tiene dificultad para acceder a espacios adecuados y seguros para hacer actividad física. Estoy al tanto de que, según la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, del Ministerio de Salud argentino, más del 50 por ciento de las personas no realiza suficiente actividad física, y la inactividad es mayor en mujeres y en adultos mayores.

 

–¿Qué aspectos habría que desarrollar?

–El Ministerio de Salud de la Nación tiene un equipo para la promoción de la actividad física, en el marco de la prevención de enfermedades crónicas, y hay un nuevo programa nacional de lucha contra el sedentarismo. La Argentina manifiesta compromiso en esta área, pero falta más trabajo de evaluación de los programas nacionales, en comparación con Brasil o Colombia. De los países grandes de América, donde ha habido más evaluación e investigación es en Estados Unidos, Brasil y Colombia; en Argentina, y sobre todo en México, hay menos investigación y evidencias. Algo que puede ayudar en este sentido es que la Argentina cuenta con un muy buen sistema nacional de vigilancia de enfermedades crónicas. Y en la Argentina, como en otros países de América latina, hay una cultura que valora la actividad física. Yo he trabajado en la India, donde es muy diferente: allí los deportes no tienen una gran valoración social y eso hace más difícil promover la actividad física. En la Argentina, aunque muchas personas no participen, el deporte es valorado como bueno.

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  • Autor Pedro Lipcovich
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El Gobierno de la isla ha sido felicitado por la FAO por su capacidad para reducir el hambre y la pobreza. El país caribeño tiene índices de bienestar social muy cercanos a los que marca la agenda de la ONU para 2015

 

"El desahucio no existe en Cuba"

 

"Estimado Comandante: Tengo el honor de dirigirme a usted en mi calidad de Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), para felicitarle muy sinceramente a usted y a todo el pueblo cubano por haber anticipadamente cumplido la meta propuesta por la Cumbre Mundial sobre la Alimentación, que se celebró en Roma en noviembre de 1996, y que proponía reducir a la mitad el número de personas desnutridas en cada país antes del año 2015". Así comienza la carta que José Graziano da Silva acaba de enviar a Fidel Castro.

 

Mientras, un reciente informe de la organización Save the Children sitúa a Cuba como el país de América Latina con mejores condiciones para la maternidad. La isla aparece en el puesto 33 a nivel mundial, por delante de Argentina (36), Costa Rica (41), México (49) y Chile (51). La ONG, con sede en Londres, toma en cuenta factores como el bienestar, la salud, la educación y la situación económica de las madres, así como las tasas de mortalidad materna e infantil.

 

El alcance de los logros sociales de Cuba es tal que muchos de los Objetivos del Milenio, propuestos por las Naciones Unidas para el 2015 como metas para la humanidad, ya son una realidad entre los cubanos. Las estadísticas de UNICEF demuestran que no existen casos de desnutrición severa, lo cual es un síntoma claro de que han logrado contener "el hambre y la pobreza extrema", el primero de los Objetivos de la ONU.

 

Los salarios están todavía por debajo de lo que marca la Naciones Unidas Los salarios están aún por debajo de lo que propone la organización internacional, algo que se compensa en parte con los subsidios y gratuidades que existen sobre parte de los alimentos, el transporte, teléfonos, agua, electricidad, la Salud Publica y la Educación. Además, cuentan con un sistema de seguridad social que entrega módulos de ropa, muebles y elementos de limpieza a las familias vulnerables, mantiene centros de acogida para todos los huérfanos y financia comedores para jubilados donde un almuerzo cuesta unos 4 céntimos de euro.

 

La protección de la infancia es uno de los mayores éxitos de Cuba, país donde no existe ni un solo niño de la calle y en el que todos acuden a la escuela, incluso los pequeños que viven en lo más intrincado de las montañas. Lo cierto es que hace ya muchos años que en la isla se ha cumplido el objetivo de que "la enseñanza primaria sea universal", incluyendo el acceso de las niñas a las aulas, lo que nos lleva a otro de los objetivos.

 

El 63% de las plazas universitarias en están ocupadas por mujeres cubanas

 

La ONU reclama dar a las féminas todas las posibilidades de educación para avanzar en "la igualdad de género y la autonomía de la mujer", mediante su preparación profesional y su incorporación al trabajo. En Cuba ellas son la mitad de la población pero ocupan el 63% de las plazas universitarias. A nivel laboral, entre 1970 y el 2008, el número de mujeres dirigentes creció 7 veces y el de las técnicas se multiplicó por 6. El Foro Económico Mundial sitúa a Trinidad Tobago y Cuba como los países latinoamericanos donde hay mayor equidad de género, muy por delante de Colombia, Brasil y México.

 

La "reducción de la mortalidad infantil" es un gran logro de la salud pública cubana. En la isla mueren menos de 5 niños por cada 1000 mil nacidos vivos, un índice sólo comparable al de algunos países desarrollados. Este tema va de la mano con el objetivo de "mejorar la salud materna", otro área en la que se han alcanzado resultados excepcionales gracias a que casi el 100% de las gestantes paren en centros de salud, asistidas por médicos y reciben atención médica, gratuita y permanente, desde el primer mes de embarazo.

 

Todos los portadores del VIH tienen acceso a tratamiento antirretroviral Además, la ONU se propone "Combatir el VIH SIDA y la Malaria" y Cuba forma parte de el reducido grupo de países donde todos los portadores del virus tienen acceso al tratamiento antirretroviral, conocido popularmente como "cóctel". Los laboratorios de la isla producen el paquete de genéricos y se los entregan de forma gratuita en las farmacias. Gracias a esto durante los últimos años el número de enfermos y fallecidos se redujo sustancialmente. Los pacientes tienen atención médica permanente y ambulatoria, lo cual les permite llevar una vida tan normal que cada año un centenar de mujeres portadoras del virus paren niños sanos asesoradas por médicos especializados.

 

El hecho de que Cuba haya sido capaz de cumplir con la mayoría de los Objetivos del Milenio debería ser una buena noticia para el mundo. Que un país subdesarrollado, de escasos recursos naturales y sometido a un Embargo Económico por la mayor potencia mundial fuera capaz de lograrlo demuestra que esos objetivos de bienestar social están al alcance de todos.

 

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  • Autor FERNANDO RAVSBERG
  • País Cuba
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Cuba es el mejor país de América Latina y el Caribe para que las mujeres se conviertan en madres, indicó hoy el informe Estado de las Madres del Mundo 2013, de la organización de derechos de los niños Save the Children con sede en Londres.

 

El informe anual compara la vida de las madres en 176 países. Se valora la salud materna, la mortalidad infantil, la educación y los ingresos, así como la situación socio-política de las mujeres.

 

Finlandia ocupa el primer lugar en bienestar y el último es República Democrática de Congo. Los otros países nórdicos como Suecia, Noruega e Islandia están en los primeros puestos, mientras los 10 últimos los ocupan países del África subsahariana.

 

En cuanto a América Latina y el Caribe, Cuba es el primer país en aparecer,en el puesto 33, por delante de Argentina (36), Costa Rica (41), México (49) y Chile (51), en contraste con Haití, en el último sitio (164). Otras naciones con puestos relativamente bajos son Honduras (111), Paraguay (114) y Guatemala (128).

 

Cuba fue capaz de colocarse en la cima en América Latina, no obstante el bloqueo comercial impuesto por Estados Unidos, que limita el acceso a medicamentos en la isla. Este embargo es el más largo en la historia moderna.

 

“En América Latina existen enormes disparidades”, dijo el director de Save the Children para la región, Beat Rohr. “Cuando las mujeres tienen educación, representación política y una atención materna e infantil de calidad, ellas y sus bebés tienen mucho más probabilidades de sobrevivir y prosperar, al igual que la sociedad en la que viven”, agregó el funcionario.

 

“Aunque se han logrado enormes avances en América Latina, podemos hacer más para salvar y mejorar la vida de millones de madres y recién nacidos que se encuentran en situación de pobreza”, aconsejó el especialista.

 


En América Latina, las muertes neonatales (ocurridas durante el primer mes de vida), constituyen más de la mitad del total de las muertes de menores de cinco años. Según Save the Children, las principales causas de esas muertes incluyen nacimientos prematuros, infecciones graves y complicaciones durante el parto. No obstante, la mortalidad neonatal en la región disminuyó 58 por ciento en las últimas dos décadas, aunque existe una gran diferencia en la atención disponible para las personas ricas y las de menos recursos, apuntó la organización. En Brasil, Guatemala, México y Perú “se detectan los mayores progresos”, de acuerdo con el informe.

 

Save the Children informó que cada minuto mueren dos bebés en el mundo, lo que aumenta a un millón de recién nacidos por año los que no sobreviven en las primeras 24 horas. La mayoría de esos bebés fallecen de males prevenibles y tratables. Al menos 98 por ciento de las muertes neonatales ocurren en países en desarrollo.

 

En la República Democrática de Congo, el riesgo de morir durante el embarazo o por complicaciones en el parto es de una por cada 30, en Finlandia es una por cada 12 mil 200.

 

“Los gobiernos invierten en la salud materna e infantil, al mismo tiempo que invierten en su futuro. Mientras tanto, podemos identificar medidas que son baratas y versátiles para hacer frente a las causas de muerte en los recién nacidos. Por desgracia, todavía hacen falta mayor voluntad política y financiamiento”, comentó Kathrin Wieland, vocera de Save the Children.

 

Por Xinhua

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Un daño colateral del operativo realizado por la CIA en la ciudad pakistaní de Abbottabad para neutralizar a Osama bin Laden en 2011, podría afectar a toda la humanidad, según un artículo publicado en la revista ‘Scientific American’.

 

Los periodistas advierten sobre el riesgo de una nueva propagación de algunas enfermedades contagiosas casi vencidas tras décadas de distribución de distintas vacunas entre los niños. Todo puede revertir bajo el efecto del abuso de la propia idea de la vacunación realizada por la CIA en las semanas previas a la incursión final al paradero del líder máximo de Al Qaeda.

 

El servicio especial estadounidense autorizó una campaña de vacunación falsa en distintas regiones de Pakistán para obtener el ADN de alguno de los hijos del ‘terrorista número uno’ y así detectar dónde se escondía. Las autoridades pakistaníes condenaron el uso malintencionado de los servicios sanitarios por parte de la agencia norteamericana. Un médico que ayudó a la CIA a encontrar pistas sobre Bin Laden fue condenado a 33 años de cárcel, tras ser declarado culpable de traición a la Patria.

 

La desaprobación popular de esas prácticas fue aún mayor. Con el tiempo, el recelo ante los supuestos agentes con bata blanca solo iba creciendo y llevó a varios actos de agresión contra los médicos (verdaderos), tanto en Pakistán como en otros países islámicos.

 

En diciembre pasado nueve trabajadores de una campaña de vacunación fueron linchados en territorio pakistaní: hecho que precipitó la decisión de la ONU de retirar a todos sus médicos de la región. Dos meses más tarde unos grupos armados asesinaron a diez participantes de la vacunación contra la poliomielitis en Nigeria: otro triste episodio que puede evidenciar la propagación de la violencia contra los galenos.

 

Esos ataques coincidieron con la etapa decisoria en la lucha contra la poliomielitis, reseña la editorial de ‘Scientific American’. El número de los casos nuevos de la enfermedad se redujo de 350.000 a 650 entre 1988 y 2011. Solo en tres países —Afganistán, Pakistán y Nigeria— la infección sigue difundiéndose por medio de contagio entre personas. Y el cierre de la campaña puede llevar al resurgimiento de la enfermedad, casi vencida en todo el mundo.

 

Actualmente varios organismos internacionales están reduciendo o cancelando los programas de vacunación por las amenazas a la integridad física que corren los médicos. Así, los efectos colaterales de un solo operativo estadounidense han afectado de un modo directo y fatal a decenas de personas e indirectamente a miles de millones de víctimas potenciales de las epidemias en todo el mundo.

 

“Debe haber una línea roja entre los esfuerzos humanitarios y la maquinación de la guerra, por muy inconformista que sea”, sugiere la revista. “El precio de lo contrario para los empeños humanitarios del futuro, la estabilidad global y la seguridad nacional de EE.UU. es demasiado grande: incluso en comparación con la liquidación de uno de los más aterradores enemigos de EE.UU. e incluso si no hay otra opción disponible”, agregan los periodistas.

 

4 mayo 2013

(Texto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/93532-vacunacion-falsa-cia-pakistan-epidemia)

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De nuevo, por falta de una autorización oportuna de una EPS, esta semana ha muerto otro ser humano en el país, en este caso la bebe Paula Sofía que tenía tan solo 9 meses de vida.

 

Paula Sofía nació con Síndrome de Down, una alteración cardiaca e hipotiroidismo. Es común que las personas con Síndrome de Down tengan cardiopatías asociadas, pero estas son totalmente manejables quirúrgica y medicamente, lo que les da una sobrevida importante y les permite realizar un proyecto de vida.

 

Desde el día 6 de febrero a Paula Sofía le fue ordenada con urgencia la cirugía cardiaca, es decir casi 3 meses antes de su deceso. Lo que relatan sus progenitores es que la EPS Solsalud no autorizó el procedimiento quirúrgico con diversos argumentos, razón por la cual interpusieron el día 4 de marzo una acción de tutela para que la niña fuese operada. Un juez falló a favor de la niña y ordenó a la EPS el procedimiento, pero es solo en sus últimos días de vida (24 de abril) que es internada en el hospital de segundo nivel San Blas, por un cuadro de bronquiolitis aguda, desde donde se buscó la remisión a una institución que practicará la alta cirugía requerida por la niña, sin lograr encontrarla. Finalmente, la niña llegó el día 29 de abril al hospital de tercer nivel Santa Clara, con unas condiciones clínicas complicadas por una neumonía, sumada a su cuadro cardiológico, que condujeron a su falleciendo esa misma noche del 29.

 

A la hora de las explicaciones. la EPS Solsalud, argumenta que sí autorizaron la cirugía, solo que ¡por falta de camas en hospitales públicos y privados!, el tratamiento requerido no fue posible.

 

Como se observa se dio toda una cadena de acontecimientos de carácter administrativo y asistencial, que determinaron la muerte de Paula Sofía, la cual era totalmente evitable, en tanto hoy en día se cuenta con el desarrollo técnico-científico para el manejo de estas situaciones clínicas.

 

¿Qué es lo que hay detrás de esta nueva muerte?

 

Seguimos repitiendo la historia de hace más de una década. El itinerario burocrático, antihumano y con sentido de contención de costos que hace, de un lado, que las EPS le saquen el cuerpo a este tipo de procedimientos con altos costos, porque no son costo-efectivos y, de otro, que propicia que los prestadores de servicios de salud, públicos o privados, no los atiendan si no hay quien pague por ellos. Primero el dinero que la vida de una persona.

 

No hay duda. En el fondo de esta problemática está la racionalidad económica impuesta por la Ley 100, la misma que por cerca de 20 años ha determinado el rumbo de la salud en nuestro país, generando dinámicas antiética, antihumanas y por fuera de toda lógica pública, como el conocido “paseo de la muerte” y otras dinámicas similares, producto de las cuales centenares de personas –por lo general de pocos recursos– han perdido la vida, o padeciendo el agravamiento de su salud producto de enfermedades mal tratadas. Una lógica al servicio del lucro, del negocio, de la acumulación de dinero, con la tiranía de las razones burocrático-administrativas, en contra del bienestar, la salud y la vida de la gente.

 

Ya es claro que mientras se mantenga como aspecto central del sistema de salud la lógica económica que: 1) estimula el lucro de las EPS con su labor de intermediación que hacen entre los dineros públicos del sector salud con las IPS y ESE, 2) impone el acento en la sostenibilidad financiera de las instituciones prestadoras de servicios de salud y 3) obliga a la gente a demostrar capacidad de pago para ser atendida, es evidente que esta situación de muerte como la de la bebe Paula Sofía, se seguirá repitiendo indefinidamente.

 

En este caso, además, surgen preguntas como, ¿cuál fue el papel de la EPS Solsalud para resolver el caso de Paula Sofía? ¿Para qué se requería esta intermediación de Solsalud, si existen dineros más que suficientes en el Fosyga que podrían contratar directamente a la IPS o ESE para que atendiera a Paula y no tener que estar sometidos a la autorización de una EPS?

 

Asi las cosas, esta tragedia que enluta a otra familia de nuestro país por realidades, circunstancias y problemáticas totalmente controlables, revela de nuevo, la inutilidad de las EPS, lo que nos recuerda que su presencia en el país sigue condenando a la muerte a muchos de nuestros compatriotas.

 

¿Cuántas muertes más se requieren para abolir este sistema de salud perverso?

 

Problemática y realidad que no ve el Gobierno nacional, y tipo de preguntas que no se realiza, como queda claro en el reciente proyecto de ley 210 que ha presentado para reformar el sistema de salud, en el cual, aunque acaba las EPS, mantiene la maldita intermediación, ahora por condcuto de las llamadas Gestoras de Servicios de Salud, con las cuales –de ser aprobado– se mantendrá intacto el espíritu de intermediación y lucro, al conservar la figura de Unidad de Pago por Capitación –UPC– por cada afiliado asegurado a estas Gestoras y sostener que contratan y autorizan los servicios de atención con las prestadoras de servicios de salud. No cambia en absoluto la raíz del problema.

 

La muerte de Paula Sofía debe constituirse en un intolerable ético y contribuir a incrementar la indignación de la sociedad contra un sistema de salud totalmente deshumanizado, sosteniendo la consigna de ¡NO MÁS EPS! hasta que realmente estas desaparezcan.

 

Si la sociedad no se mueve con fuerza, si no se indigna, no se emberraca, si no presiona más, si no se moviliza más, junto a propuestas alternativas (que de hecho existen y son viables), tendremos que seguir lamentando más muertes de este tipo.

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  • Antetítulo ¿Cuántas más?
  • Autor Mauricio Torres-Tovar
  • País Colombia
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Jueves, 02 de Mayo de 2013 06:06

“Sin prohibición, habría menos muertes”

Captada la atención del auditorio de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ), Eugenio Zaffaroni se permitió contar una anécdota, que ilustra el pensamiento mágico del poder punitivo. Ocurrió durante un encuentro internacional de magistrados, recordó el ministro de la Corte Suprema de la Nación, “cuando estaba a punto de caer el muro de Berlín”. Por curiosidad entró a una conferencia en la que se hablaba de penalizar los delitos nucleares. “Le dije a una compañera, una socióloga canadiense ya fallecida, Ruth Morris, que si existía un crimen nuclear, si alguien tiraba una bomba atómica, no iba a quedar ninguno para juzgarlo. Ella me contestó que el poder punitivo es una religión porque parece resolver todos los problemas. Un falso Dios”, dijo. La represión y persecución del usuario, explicó en su disertación de cierre para las primeras jornadas universitarias sobre drogas, es otro abordaje “fundamentalista”, “absurdo” y “trágico” de los adoradores del poder punitivo mundial.

 

Durante las dos jornadas del flamante Centro de Estudios de la Cultura Cannabica (Cecca) y la UNQ, se analizó el prohibicionismo y los intereses que lo sostienen; también las incipientes políticas soberanas y democráticas en torno a la marihuana y la hoja de coca, en distintos países de la región y en España. La nutrida concurrencia, integrada por activistas y estudiantes mayormente, se sorprendió con retratos de famosos fumones, de plantas incautadas y perejiles detenidos en allanamientos, que instaló la revista THC en los pasillos, donde Zaffaroni sería recibido como un héroe.

 

“La prohibición del cannabis, en Estados Unidos, fue antes que la del opio y está rodeada de una fuerte simbología social. Estuvo a cargo de los puritanos y apuntaban a estigmatizar a los inmigrantes y braseros mexicanos que fumaban. Era su formas de mostrar su supuesta superioridad cultural”, explicó el magistrado. En ese país, principal sostén del prohibicionismo en los foros mundiales, ya se había probado sin éxito criminalizar el uso del alcohol, agregó, “para perseguir a polacos, alemanes, irlandeses, protestantes y luteranos, todos con cultura de fonda”.

 

Y lo que dejó la ley seca, dijo Zaffaroni, fue un tendal de muertos y personas que se quedaron ciegas por beber alcohol metílico, productos de la fabricación clandestina. Con la cocaína, aclaró luego, ocurren cuestiones similares por su impureza y peor aún con el paco, “el tóxico de la miseria”, como lo definió el magistrado. Sin embargo hay algo más dañino para salud que las drogas mal cortadas. Basta imaginar el cálculo que propuso Zaffaroni: “¿Cuántos años se hubieran necesitado para que se mueran por sobredosis de cocaína las 50 mil personas que murieron en las guerras a las drogas que en los últimos seis años en México?”.

 

El magistrado aseguró que existe un “proteccionismo insólito del poder punitivo”, que se asocia con los que se benefician de la plusvalía de la venta de drogas y les aleja la competencia. “Los narcos financian elecciones o seleccionan candidatos, a nivel municipal o provincial, pudren la fuerza política desde las bases. Y la guerra no termina porque la plusvalía sigue. Creo que si no hubiese prohibición, habría menos muertes. El tema es cómo legalizar y hay que debatirlo porque ya es demasiado obvia la irracionalidad de la prohibición”, aseguró Zaffaroni.

 

“Las políticas de drogas en la región son diseñadas directamente por la DEA (el Departamento Antinarcóticos Estadounidense), no se da espacio a otras propuestas reguladoras. Y la intromisión es peligrosa: en Bolivia echaron a la DEA porque tenían bases de datos de los movimientos sociales”, alertó el diputado bonaerense, Marcelo Sain, en un primer panel sobre “el nuevo paradigma soberano” en Latinoamérica, el lunes pasado. A su lado, asentía el juez federal platense César Alvarez. “No debe haber una regulación penal de la marihuana. Es ilegal porque lo dice el legislador en la ley, pero no hay un fundamento moral que lo sea”, dijo el magistrado.

 

En la mesa siguiente el fiscal federal de Lomas de Zamora, Adrián García Lois, trazó el diagnóstico local: “En 2012, entre el 20 y 25 por ciento de la detenciones de la Policía Federal en todo el país es por infracción a la ley de drogas. La mitad por actitud sospechosa, que es una categoría que oculta la estigmatización policial, el 38 por fumar en la vía pública, el 6 por llamados anónimos y solo el 2 por ciento por orden judicial”. Los datos provienen del Ministerio de Seguridad Nacional. “Y no menciono los extorsionados por la policía, que no llegan a ser detenidos”, aclaró.

 

La propagación de causas judiciales, dijo el penalista Mariano Silvestroni, responde también a una “inflación penal” que azota a muchos países del mundo. “Debemos sumar la confusión entre moral y Derecho, que muchas veces afecta derechos individuales, como el consumir sustancias, el aborto o la eutanasia”, detalló este profesor de Derecho Penal de la Universidad de Buenos Aires. El fallo Arriola de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que declaró inconstitucional penar la tenencia de drogas para uso personal, es “muy tímido” como para detener la inflación punitiva, afirmó.

 

La situación carcelaria de la prohibición fue analizada por Liliana Martínez, de la Procuración Penitenciaria. “Los que pretenden hacer un tratamiento dentro de las cárceles federales tienen muchos problemas de acceso. O sufren traslados o pasan a comunidades terapéuticas con enfoques moralistas y conductistas. La atención ambulatoria todavía es pequeña”, estimó. Alberto Calabrese, responsable del sector de Adicciones del Ministerio de Salud Nacional, afirmó: “Si se busca cuidar la salud, debe entenderse que la salud no se impone con prisión”.

 

Raquel Peyraube, una especialista uruguaya en tratamiento de usuarios problemáticos, reclamó que se extienda los programas de sustitución de drogas. “¿Si le damos metadona a los heroinómanos, por qué no darle anfetaminas a quien sufre la abstinencia de la cocaína? ¿Por qué la respuesta médica es que los usuarios dejen de consumir para tratarse o que se mueran? ¿Es ético esto? No podemos pensar en mejorar la calidad de vida. Es importante que los médicos entiendan que la medicina se nutre de la ciencia, pero es esencialmente un arte”, subrayó.


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  • Antetítulo EUGENIO ZAFFARONI CERRO LAS JORNADAS SOBRE POLITICAS DE DROGAS EN LA UNIVERSIDAD DE QUILMES
  • Autor Emilio Ruchansky
  • País Argentina
  • Región Sur América
  • Fuente Página12
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América Latina enfrentará una epidemia de cáncer a menos que los gobiernos actúen rápidamente para mejorar los sistemas de salud y traten a los pobres, alertaron científicos en un informe publicado el viernes en la revista The Lancet Oncology.

 

El informe, lanzado en la conferencia Grupo de Cooperación en Oncología Latinoamerciano (LACOG) 2013 en Sao Paulo, señala 13 muertes por cada 22 casos de cáncer en la región, contra 13 muertes cada 37 casos en Estados Unidos y 13 muertes cada 30 casos en Europa.

 

La razón principal, según los autores, es que demasiada gente es diagnosticada con cáncer de manera tardía, cuando ya es mucho más difícil de tratar y es más posible que lleve a la muerte del paciente.

 

“Los investigadores estiman que para 2030, un millón 700 mil casos de cáncer serán diagnosticados en Latinoamérica y el Caribe, y habría más de un millón de muertes debido al cáncer anualmente”, según el informe.


Pérdidas, costos...

 

La enfermedad representa actualmente pérdidas por unos 4 mil millones de dólares por año para la región, incluso no sólo el costo del tratamiento y medicamentos, sino también el impacto en la economía y en la pérdida de vidas de forma prematura debido al cáncer.

 

“Estos costos aumentarán sustancialmente si los gobiernos no adoptan acciones coordinadas para frenar el creciente impacto del cáncer en la región”, advirtió el informe.

 

“Mucha gente a través de la región, especialmente en comunidades pobres, indígenas o rurales, tienen poco o ningún acceso a servicios de lucha contra el cáncer, problema exacerbado por una inversión en salud baja y altamente desigual en la mayoría de los países latinoamericanos”, sostuvo.

 

Otro factor es que más de la mitad de los latinoamericanos carecen de sistema de salud, o el que poseen es inadecuado, según los autores.

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  • Autor
  • País
  • Región Amércia Latina
  • Fuente La Jornada
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El gobierno nacional presentó el proyecto de ley ordinaria 210 con el intento de ajustar la Ley 100. Diversos sectores sociales, académicos, gremiales y políticos, articulados en la Alianza Nacional por un Nuevo Modelo de Salud-Ansa, presentaron el proyecto de ley ordinario 233 para generar un cambio de fondo a la Ley 100 y establecer un nuevo modelo de salud para el país. Colombia vivirá un tercer round de reforma al sistema de salud, toda vez que la Ley 1122 de 2007 y la 1438 de 2012 no han resuelto la crisis del sector. El país requiere una Ley estatutaria que defina con claridad qué es el derecho a la salud, cuál es su carácter, para orientar el sentido y la manera como se debe estructurar este sistema y sus políticas públicas; la ley ordinaria debe ser consistente con la estatuaria.

¿Será que esta vez los sectores inclinados al derecho a la salud noquean o al menos desestabilizan los intereses mercantilistas que ahora la controlan?

 

A la memoria del profesor Edgar Mendoza Villalobos, Médico Salubrista Público

 

Bajo una orientación mercantil, Colombia lleva 20 años con un modelo de aseguramiento que estableció la ley 100 que ya bastan. Un modelo que mostró una y otra vez sus restricciones y limitación para garantizar el derecho a la salud, por cuanto implica que sus usuarios estén asegurados, que paguen o demuestren capacidad de pago para recibir un paquete de servicios, relacionados con las contingencias y albures que le pueden pasar a un paciente. Por tanto, es posible pensar en sistemas distintos –no todos con esquemas de aseguramiento–, como por ejemplo los sistemas de salud en Canadá, Inglaterra, España, Cuba o Brasil, que son sistemas públicos únicos de salud, financiados con impuestos generales progresivos, que han demostrado que son sistemas con mayor capacidad de garantía del derecho en cuestión.

 

Considerar que el contenido del derecho a la salud es un plan único de servicios, es no conocer ni entender que este derecho va mucho más allá de un paquete de servicios de promoción, prevención, atención y rehabilitación. Los desarrollos de Naciones Unidas en esta materia, evidencian que el derecho a la salud está relacionado con un conjunto de determinantes de la salud que incluyen aspectos de educación, condiciones de vida y trabajo, saneamiento básico, ambiente saludable, atención sanitaria, participación de las comunidades, que demandan una acción intersectorial e interdisciplinaria.

 

De esta manera, reconocer la salud como un derecho humano implica que el Estado lo garantiza, protege y respeta, con su papel central en la toma de decisiones, control del sistema y orientación de las políticas del sector salud, recuperando el control público del sistema.

 

¿Cambio de fondo o cambio de lenguaje?

 

En la mira de una ley estatutaria en salud, y en una hábil jugada política, el gobierno nacional presentó con mensaje de urgencia el proyecto de ley 209 al Congreso de la República que fue elaborado por la Gran Junta Médica.1 De este modo, dio un paso para conseguir la simpatía y el respaldo de sectores gremiales de los médicos, con los cuales hay tensiones por sus críticas a la situación de salud impuesta por la Ley 100.

 

El proyecto de ley 209 plantea concebir la salud como un derecho fundamental. Sin embargo, declararla como derecho humano implica establecer la responsabilidad estatal de su garantía y, reconocer que es para todos los seres humanos sin ningún tipo de discriminación, ni de barreras de orden económico, administrativo, de género, cultural, geográfico, religioso o político. Desde este enfoque, dicho proyecto tiene dos inconvenientes. Uno: que establece un Sistema Único de Salud, con aseguramiento de carácter social. Dos: que equipara al derecho a la salud con un plan único de salud.

 

Por su parte, la iniciativa de reforma al Sistema General de Seguridad Social en Salud (SGSSS), proyecto de ley ordinaria 210 que también presentó en simultaneo el gobierno nacional, tiene una incoherencia e inconsistencia con el proyecto de ley estatutaria. Este proyecto de ley ordinaria solo hace una serie de ajustes al modelo de ley 100, con la misma matriz de aseguramiento e intermediación. Así, continuamos en lo mismo, solo cambia el lenguaje.

 

La habilidad política de Santos y el ministro Gaviria

 

El alto gobierno mediante la cooptación de las demandas de los sectores sociales, y de parte del sector médico, saca a relucir con engaño, que con su iniciativa de ley ordinaria desaparecen las EPS. En verdad, ni las eliminan ni tienen en cuenta la salud como derecho humano fundamental. Apenas intentan un cambio de forma y no de fondo. maquillaje gramatical: Gestoras de Servicios de Salud en vez de EPS, de Mi Plan en vez de POS, Salud Mía en vez de Fosyga, valor per capita ajustado por riesgo en vez de UPC, prestadores de servicios de salud en vez de IPS y órgano colegiado de gestores de servicios de salud en vez de Acemi. En los hechos mantienen los dos regímenes de aseguramiento sin enfrentar las inequidades características entre los afiliados al régimen contributivo y los afiliados al régimen subsidiado.

 

Más que desaparecer las EPS les cambian su denominación. En el fondo, aumentan su potestad en aspectos que son centrales en el sistema de salud como: 1. Crear y direccionar las redes prestadoras de servicios de salud. 2. Mantener la contratación, vigilancia y pago a las prestadoras de servicios de salud. 3. Mantener el rol de autorizadores de servicios. 4. Contratar con su propia red en la prestación primaria de servicios de salud sin ningún límite de porcentaje. 5. Continuar con la potestad de realizar acciones de salud individuales y colectivas. 6. Mantener el negocio de la medicina prepaga. Entonces, ¿dónde y cuál es el cambio de las EPS?

 

La iniciativa del gobierno con respecto al POS (Mi Salud) tendrá como base las exclusiones y no las inclusiones (el asunto es cómo y qué se excluye), elimina los recobros (vía por la cual están descubiertos procesos de corrupción y desfalco a los dineros públicos de salud) y privilegia la contratación de las gestoras de servicios de salud con las ESE, con una medida que limita al régimen subsidiado.

 

Ante el jugoso negocio y todos los eventos de corrupción y vínculos delictivos (paramilitar) conocidos, el proyecto de ley busca una depuración de las EPS con el objeto de un descreme del negocio, que deje solo un conjunto de aseguradoras fuertes en finanzas, en vía del oligopolio que han querido concretar desde hace años.

 

Para así facilitarlo, conservan la separación entre acciones colectivas manejadas por lo público –en tanto no son rentables– y las individuales, privadas, en donde está el negocio.

 

No definen la posibilidad de la administración directa del régimen subsidiado por parte de los Entes Territoriales, como admitió el Ministerio de Salud producto de la iniciativa del gobierno de Bogotá, con lo cual, un aspecto que podría ser un cambio sustancial, fue dejado de lado. Quita potencia al papel de autoridad sanitaria territorial y función central de los Entes Territoriales en la inspección, vigilancia y control, que diseña e implementa políticas y programas de salud y que puede establecer gestiones desde una acción intersectorial. Asimismo, deja de lado el tema de la Atención Primaria de Salud –APS– y la creación de las redes de prestadoras de servicios de salud no se organiza desde el enfoque de necesidades de salud de las poblaciones en sus territorios (lógica territorial-poblacional fundamental para la salud pública y la APS), sino en la lógica mercantil dada la distribución geográfica de las prestadoras de servicios de salud para configurar las Áreas de gestión sanitaria.

 

La inspección, vigilancia y control que admiten es con un enfoque predominantemente administrativo y financiero, que abre el juego a varias de las superintendencias, sin poner como centro la vigilancia y control para garantizar que el sistema de salud cumpla y contribuya a generar resultados positivos de bienestar y salud. Es caso, que la entidad Supersalud continúa sin dientes y mecanismos para su función.

 

El tema de participación no avanza, queda en el escenario de las asociaciones de usuarios de los prestadores de servicios de salud, sin brindarles mayores recursos de poder para que tengan capacidad de decisión.

 

Tampoco elimina la barrera que impide o dificulta el acceso económico a los servicios de salud, como son los copagos y las cuotas moderadoras, a pesar de la experiencia de Bogotá, una demostración palpable de que pueden desmontarse.

 

Preocupa también, que el principio de inembargabilidad de los recursos de salud, ya que dejan de ser recursos públicos una vez salen para la prestación individual, desde el fondo Salud Mía hacia los Gestores de Servicios de Salud. Un sesgo que amarran con impedimentos para denunciar, en tanto, si una autoridad judicial no admite esa disposición por el perjuicio a pacientes, dicho funcionario judicial queda incurso en falta disciplinaria gravísima que genera responsabilidad fiscal. Una jugada concebida para quebrar la acción de tutela, el mecanismo judicial y constitucional a través del cual la gente busca protección. Como si fuera poco, el gobierno busca proteger a los Gestores de Servicios de Salud y, además, autoriza que los recursos públicos de salud se puedan invertir en la actividad que a los privados guste, desde infraestructura de servicios de atención hasta canchas de golf.

 

En favor de la desigualdad, la reforma deja en cabeza del Presidente temas como el de las condiciones laborales de quienes trabajan en el sector salud y de aspectos relacionados con los grupos étnicos, con lo cual podrían retroceder aspectos de reivindicación en su perspectiva de salud, ganados por los pueblos indígenas.

 

Sí es posible el derecho a la salud en Colombia

 

Los sectores sociales, comunitarios, académicos y gremiales que luchan por el derecho a la salud, articulados en la Alianza Nacional por un Nuevo Modelo de Salud - Ansa, han construido una propuesta de nuevo modelo de salud para el país. Para el efecto presentaron el proyecto de ley ordinario 233 en contraposición al proyecto de ley 209 del gobierno nacional. Este proyecto cuenta con el respaldo de 21 parlamentarios de los partidos Polo Democrático, Verde, Liberal, Mira y Aico.

 

El proyecto de ley ordinaria 233 crea el Sistema Único Descentralizado de Seguridad Social en Salud, distinto al Sistema General de Seguridad Social en Salud, distante del actual modelo del negocio con la enfermedad y que deroga la ley 100 en sus componentes de salud y riesgos profesionales, y las leyes 1122 de 2007 y 1438 de 2011, que intentaron ajustes sin salir de ese modelo2 (Ver recuadro: Contenidos del proyecto alterno).

 

De este proyecto hay aspectos que requieren más profundización como el de la participación ciudadana, articulada a una perspectiva de mayores recursos de poder de la gente, por ejemplo, la planeación y presupuestación participativa del sistema de salud; y el tema de inspección, control y vigilancia más articulado con los procesos de control ciudadano y social. Para mejorar esta iniciativa se debe proceder de manera amplia con la gente, tanto para que la conozca y la comprenda, como para que la enriquezca.

 

Movilizarse para tener posibilidad

 

En la pelea por el control y orientación del sistema de salud, es necesario desde los sectores sociales, políticos e institucionales con interés en el derecho a la salud y en general de la sociedad, tomar una posición en defensa del proyecto de ley alterno que elimina la matriz de intermediación y negocio que es el eje de la iniciativa del Gobierno y base del modelo de la Ley 100.

 

Es necesario enfatizar. Solo será posible construir un real sistema de salud garante del derecho a la salud en el país, si en efecto se da una confluencia política de los sectores al derecho a la salud, que genere acciones políticas de movilización social y presión al Congreso para cerrar el camino a los sectores favorables a la mercantilización de este derecho. De lo contrario vamos a sufrir una tercera noqueada, padeciendo más de lo mismo por mucho más tiempo.

 

* Este artículo retoma algunos aspectos del aparecido en el edición No. 346 del Semanario Virtual Caja de Herramientas titulado "Cero y van tres".

** Médico, Salubrista Público. Profesor de Posgrados en Salud, Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca. Presidente de la Asociación Internacional de Políticas de Salud.

1 La Gran Junta Médica está integrada por la Academia Nacional de Medicina, la Federación Médica Colombiana, la Asociación Colombiana de Sociedades Científicas, Asociación Médica Sindical Colombiana - ASMEDAS, Colegio Médico Colombiano y la Asociación Nacional de Internos y Residentes – ANIR.

2 Hernández, Mario. Un sistema universal para enfrentar la crisis de la salud. Alianza Nacional por un Nuevo Modelo de Salud (ANSA). Comisión de Seguimiento de la Sentencia T-760/08 y de Reforma Estructural del Sistema de Salud y Seguridad Social (CSR). Bogotá, abril 10 de 2013.

 


 

Recuadro 1

 

 


 

Recuadro 2

 

Contenido del proyecto alterno Sistema Único Descentralizado de Seguridad Social en Salud*:

 

Objeto y principios: Crea el Sistema Único Descentralizado de Seguridad Social en Salud y entiende la salud como un derecho fundamental. Un sistema de seguro nacional de salud, con carácter universal, solidario, de financiación pública, por cotización y por impuestos, de administración estatal descentralizada y prestación mixta, público-privada, orientado por una visión de salud pública hacia el logro de metas de salud y calidad de vida de la población y de disminución de inequidades en salud, con amplia participación y control social.

 

Organización: La rectoría del sistema consiste en el conjunto de políticas públicas que orientan a las instituciones y actores del sistema hacia la garantía y el goce efectivo del derecho a la salud. El Sistema Único... tendrá instancias de rectoría en los ámbitos nacional y territorial. En el nacional, la rectoría será ejercida por el Consejo Nacional de Seguridad Social en Salud. En el territorial, la rectoría será ejercida por los Consejos Territoriales de Seguridad Social en Salud de cada territorio de salud, que es una unidad de organización administrativa, la cual operara en zonas geográficas, socioeconómica y socio-demográficamente delimitadas para la solución y atención integral de las necesidades en salud de la población con criterio de equidad social.

 

Financiamiento: El financiamiento del sistema integra los recursos parafiscales provenientes de las cotizaciones a la seguridad social en salud, riesgos laborales y accidentes de tránsito con los recursos fiscales del orden nacional y territorial, que conforman un fondo publico único para la utilización directa en la contratación de servicios de salud, sin ningún tipo de intermediarios (razón para que desaparezcan las EPS), recursos por supuesto públicos, de principio a fin, que deben ser invertidos exclusivamente en temas de salud; con una Central Única de Recaudo para la Seguridad Social en Salud. Parte integrante del Fondo, cuya función es recaudar todos los aportes.

 

El Fondo Único Público para la Salud hará la distribución de los recursos disponibles, (con un criterio de universalidad de la atención integral en salud, que considere las necesidades y especificidades detectadas en los territorios de salud), a cada una de las subcuentas en los Fondos territoriales de seguridad social en salud, administrados por las unidades territoriales de salud (entidades administrativas públicas descentralizadas, responsables del diseño, gestión, control, seguimiento y evaluación de la gestión en salud en el territorio, mediante asociaciones que de forma autónoma los departamentos, distritos, municipios, entidades territoriales indígenas, zonas de reserva campesina y/o resguardos reconocidos acuerden, según regiones especiales de interés en salud pública y/o que compartan particularidades étnicas o socioculturales).

 

Prestación de los servicios: El acceso a servicios se hace directamente en el lugar donde reside o trabaja la gente. No requiere de un carnet sino solo el documento de identidad para ser atendido. Las instituciones prestadoras de servicios de salud serán únicamente de dos tipos: pública y privada sin ánimo de lucro. Estas instituciones configuran Redes Integradas de Servicios de Salud como conjuntos ordenados de servicios, ubicadas en los territorios de salud, relacionadas según líneas de atención y niveles tecnológicos, que son de Atención Primaria Integral en Salud (general y de salud ocupacional), de servicios especializados ambulatorios (general y de salud ocupacional); Red de servicios de hospitalización (general y de salud ocupacional), de urgencias médicas, y de apoyo (vigilancia en salud pública, servicios diagnósticos, farmacéuticos y de rehabilitación).

 

Modelo de atención: Los bienes y servicios de salud que se requieren con necesidad, para el goce efectivo del derecho fundamental autónomo a la atención en salud, sin importar la capacidad de pago de las personas y con enfoque diferencial por género, especificidad cultural o étnica, ciclo vital o situación de discapacidad o vulnerabilidad, y según las necesidades de las personas, familias y comunidades, son de cinco tipos: 1. Atención primaria integral en salud, 2. Servicios ambulatorios y hospitalarios especializados, 3. Servicios especializados de salud ocupacional, 4. Programas de control de problemas y enfermedades de interés en salud pública, y 5. Prestaciones económicas.

 

En las unidades territoriales de salud, de carácter público y con participación y control social a través de consejos territoriales, se integra los recursos de la Nación con los de los entes territoriales, y organiza la atención individual, la salud pública, los riesgos laborales, los accidentes de tránsito y las prestaciones económicas. Estas unidades territoriales son las encargadas de planear la salud de su territorio, junto con las familias y las comunidades, y tienen que articularse a otros sectores del Estado y de la sociedad para lograr unas condiciones de vida saludables. Integrarán los servicios de atención por medio de la estrategia de Atención Primaria Integral en Salud (APIS), cerca de la gente y con capacidad para resolver los principales problemas de salud de las comunidades, y organizan las redes de servicios que se requieran1.

 

Participación ciudadana y social: Entendida como un derecho y un deber fundamental con materialización en la intervención consciente, activa y vinculante de las personas en los procesos de atención y de toma de decisiones, individuales y colectivos en todo el sistema de salud. La participación vinculante de las personas y de las comunidades organizadas tiene su ejercicio en los siguientes ámbitos: en los procesos cotidianos de atención integral en salud, en la exigibilidad del derecho, en las políticas públicas en salud, consulta previa a comunidades étnicas y en inspección, vigilancia y control.

 

Inspección, vigilancia y control: Las funciones de inspección, vigilancia y control del Sistema Único Descentralizado de Seguridad Social en Salud las ejerce la Superintendencia Nacional de Salud, de manera desconcentrada y con el apoyo de una red de control social que define el Consejo Nacional de Seguridad Social en Salud para cada territorio de salud, con base en una propuesta de reglamentación del Ministerio de Salud y Protección Social.

 

* Proyecto de Ley N° 233. "Por la cual se crea el Sistema Único Descentralizado de Seguridad Social en Salud".

1 Hernández, Mario. Un sistema universal para enfrentar la crisis de la salud. Alianza Nacional por un Nuevo Modelo de Salud (ANSA). Comisión de Seguimiento de la Sentencia T-760/08 y de Reforma Estructural del Sistema de Salud y Seguridad Social (CSR). Bogotá, abril 10 de 2013.

 

Informacion adicional

  • Antetítulo TERCER ROUND
  • Autor MAURICIO TORRES-TOVAR
  • Edición 190
  • Sección Derechos
  • Fecha Abril 20 - mayo 20 de 2013
  • Bajante
Publicado en Edición No. 190

La nueva estrategia de la Administración Obama para la lucha contra las drogas da preeminencia a las políticas de prevención y rehabilitación sobre las policiales y de seguridad. Durante la presentación del Plan para 2013, Gil Kerlikowske, el director de Política Nacional para el Control de Droga, ha defendido la apuesta de Estados Unidos como la más adecuada para combatir el narcotráfico, al guardar un equilibrio entre la legalización y la guerra directa, las dos corrientes que, con ligeros matices, se defienden en este país y en América Latina para erradicar el problema de las drogas.


 
“Una política contra las drogas basada exclusivamente en la represión se ha demostrado contraproducente, ineficaz y costosa. Pero el extremo contrario, el de la legalización, es perjudicial desde el punto de vista de la salud pública”, ha señalado Kerlokowske. El plan de este año no difiere demasiado del de 2012, que también puso el énfasis en la prevención, pero el envite de Obama se ha reflejado de manera notable en su nuevo presupuesto, mucho más equilibrado entre seguridad y prevención que el del ejercicio anterior.

 


Aunque la proporción de la inversión de la Casa Blanca destinada a seguridad sigue siendo superior, la cantidad fijada en las cuentas de 2014 para la lucha contra la droga en ese apartado se reduce del 62% al 58%, respecto de 2013, mientras que la dedicada a políticas de salud pública y educación aumenta del 38% al 42%. -El presupuesto indica que la cantidad destinada al tratamiento es de 10.700 millones de dólares, frente a los 9.600 millones invertidos en política policial y de prisiones, pero en las cuentas se omiten los 3.700 millones dedicados a la interceptación de alijos y los 1.400 millones para el control del narcotráfico fuera de EE UU, que se incluyen en otra partida-.


 
Aunque Kerlikowske ha rechazado que la legalización del consumo de drogas sea la mejor respuesta para erradicar el problema del narcotráfico, el asesor de Obama en esta materia no ha hecho ninguna alusión a la legalización de la producción, la venta y el consumo de marihuana aprobada en los Estados de Washington y Colorado. “Puede cambiar la legislación estatal, pero sigue siendo un problema de salud pública”, se ha limitado a decir Kerlikowske, que ha remitido al Departamento de Justicia para que explique la respuesta del Gobierno federal ante dos leyes que regularizan un producto que está prohibido por el Gobierno federal -de momento el Fiscal General no se ha pronunciado al respecto-.


 
El plan para 2013 potencia la educación, la asistencia sanitaria y la reforma del sistema judicial como herramientas para reducir el abuso del consumo y las consecuencias de la adicción. “El encarcelamiento no puede ser la solución a la cuestión de las drogas”, ha reconocido. De los 2,2 millones de personas encarceladas en EE UU, poco más de la mitad está en prisión por delitos relacionados con drogas, según el Censo de 2010. El plan de Obama ha incorporado programas para destinar a 100.000 de esos presos a programas de rehabilitación en lugar de mantenerlos entre rejas, prevé crear juzgados especializados y potenciar las condenas a tratamiento de desintoxicación sobre las penas de cárcel en el caso de faltas y delitos menores.

 


Aunque la nueva estrategia de la Casa Blanca sintoniza con la emprendida por varios países de América Latina que han optado por potenciar las políticas de tratamiento y prevención frente a las de seguridad y represión, Kerlikowske ha preferido guardar una distancia prudencial antes que equiparar las iniciativas. “Nuestro plan es el más inteligente y es un término medio a lo que propone América Latina”, ha indicado.


 
En la Cumbre de las Américas del año pasado, varios líderes de la región pidieron a Obama que reconsiderara la legalización como una potencial respuesta para acabar con la violencia relacionada con el narcotráfico que atenaza a varios de los países de la zona. El presidente estadounidense insistió en que él no cree en la legalización como solución. El fracaso de las políticas de represión ha llevado a varios Estados americanos, como Colombia, Uruguay, México o Guatemala -con una de las mayores tasas de homicidios relacionados con drogas- a variar su estrategia contra las drogas, potenciando políticas integrales y apostando por la regularización de determinados cultivos. Otros países, como Chile, Cuba o Paraguay, insisten en mantener políticas de tolerancia cero.

 

Por Eva Saiz Washington 24 ABR 2013 - 22:30 CET

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  • Autor Eva Saiz
  • País Estados Unidos
  • Región Norte América
  • Fuente El País
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