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Por su libro El orden de El capital, el filósofo español Carlos Fernández Liria ha obtenido –junto a su colega Luis Alegre Zahonero- el Premio Libertador al pensamiento crítico.

Se trata de uno de los más importantes galardones que a nivel internacional se otorgan por obra publicada, pero como dice el entrevistado “la noticia del Premio no ha salido en ningún medio de comunicación español, pese a que  es un premio internacional de ensayo (con una dotación que es el doble de la que entrega nuestro innombrable príncipe de Asturias con sus afamados galardones)  que, después de todo, ha sido otorgado a dos profesores universitarios españoles.” En esta entrevista, Carlos aborda el por qué de ese silencio, los contenidos y propósitos de su trabajo intelectual, así como su relación con la más candente actualidad.

Acabas de ganar en Venezuela -junto a Luis Alegre, por el libro El orden de El Capital- el Premio Libertador al pensamiento crítico que quizá sea el más importante galardón que se otorga a la producción intelectual de izquierda en habla española y que han obtenido pensadores tan prestigiosos como István Mészároz ¿Qué lectura haces de este hecho y cómo piensas que contribuya a la divulgación de las tesis que has venido defendiendo a lo largo de toda tu obra?

Luis y yo estamos muy agradecidos. Por supuesto al gobierno venezolano, al ministro de cultura y al presidente Chávez, quien creó este premio que permite al pensamiento crítico y de izquierdas ser reconocido rompiendo con la hegemonía cultural del neoliberalismo. También estamos muy reconocidos a Atilio Borón, al que no conocemos, pero al que admiramos muchísimo, y a todos los otros miembros del jurado. Queremos dar las gracias especialmente a Farruco Sesto y a Carmen Bohorquez, porque desde hace años nos han honrado con su confianza. Como tú dices, lo mejor del premio es que así el libro tendrá una mayor difusión. Nuestra esperanza es que eso sirva para aportar un grano de arena en las luchas que vamos a tener que afrontar en los próximos tiempos, que yo creo que van a ser muy duras. Lo que tenemos por delante, a nivel mundial, es una batalla frontal con el capitalismo. En los próximos veinte años no vamos a tener opción. Eso de “socialismo o muerte” va a cobrar un nuevo sentido, porque o acabamos con el capitalismo o el capitalismo acaba con nosotros.  Mira lo de Japón, por ejemplo. Si la ola del tsunami hubiera sido diez metros más alta o el terremoto un punto más fuerte (¿y por qué no habría de haber sido asÍ?), una docena de reactores nucleares se habrían fundido y habría sido el fin para decenas de millones de personas. Habría sido necesario desalojar Japón. Estamos sentados sobre un polvorín controlado por dementes y criminales. ¿Quiénes son esos a los que llaman “mercados”? En cualquier caso, están locos, juegan a la ruleta rusa con el planeta, sacrifican poblaciones enteras, cambian de opinión a cada minuto, hundiendo y salvando países como quien juega a los barcos. Nunca hubo dictadores más sordos y más dementes. Ni Calígula, ni Nerón estaban tan chiflados. Y ni mucho menos tenían tanto poder.

En varios de tus libros, tanto en solitario como junto a Luis, –y este no parece ser una excepción- has venido insistiendo en el análisis crítico del concepto de ciudadanía, la subversión de lo que se entiende tradicionalmente como “Estado de Derecho”, y tratando de demostrar la  imposibilidad de su realización bajo el capitalismo. Ahora lo haces desde el análisis de la obra más estudiada de Marx –El Capital-: ¿Qué cambia o se profundiza en este libro con respecto a tus trabajos a anteriores?

Las tesis que hemos mantenido insistentemente Luis Alegre y yo en todas nuestras publicaciones anteriores no necesitaban, me parece, de mayor aclaración.  Como tú dices, nos hemos empeñado en demostrar que la democracia y el estado de derecho son impracticables bajo condiciones capitalistas de producción, y que, en cambio, serían perfectamente asumibles bajo unas condiciones socialistas. Esto implicaba, además, que los comunistas no teníamos por qué inventar nada nuevo ni mejor respecto a los conceptos de la tradición republicana y del pensamiento de  la Ilustración. Todo lo contrario, lo que tenemos que hacer es reivindicar como propios los conceptos de “ciudadanía” y de “estado de derecho”, en lugar de regalárselos al enemigo como si se tratase de escoria burguesa destinada a ser superada por la historia. Todo esto, como dices, lo habíamos repetido ya en diversos formatos, procurando ser lo más pedagógicos posible. Pero faltaba algo muy importante por hacer: demostrar que esas tesis eran compatibles con Marx. Y para ello era preciso leer a Marx y proporcionar una interpretación rigurosa de su obra. Nos ha llevado quince años lograrlo. Pero creemos haber demostrado que se entiende mucho mejor El Capital si lo integramos en la tradición de la Ilustración y el pensamiento republicano, que si lo encorsetamos en los moldes de la escolástica marxista. Y que, además, el resultado es mucho más útil para entender el desastre humano al que estamos abocados bajo el capitalismo.

En su evaluación del libro el jurado que lo premió aprecia que con “propósitos transformadores explícitos emprende una reinterpretación de la teoría crítica del capitalismo, en consonancia con los desafíos de un mundo que se complejiza, agravando y sofisticando sus contradicciones”. La implicación en los procesos revolucionarios como los de Venezuela -Comprender Venezuela, pensar la Democracia. El colapso moral de los intelectuales occidentales, escrito también con Luis Alegre- o Cuba –Cuba, la Ilustración y el socialismo, junto a Santiago Alba- ha sido una constante en tu trabajo, ejerces una cátedra universitaria y colaboras con publicaciones alternativas como Rebelión, ¿Cómo ves esa relación entre la producción de un pensamiento riguroso teóricamente como ocurre con El orden de El Capital y la acción política concreta tan urgente en nuestros días?

Cuando lo que se trata de entender teóricamente es algo así como el capitalismo es imposible permanecer indiferente. Si los triángulos rectángulos consistieran en una injusticia monstruosa, si el cuadrado de la hipotenusa no lograra ser la suma de los cuadrados de los catetos más que a fuerza de condenar a la miseria a la mitad de la población mundial y de llevar el planeta hacia un suicidio ecológico y humano, los profesores de matemáticas tendrían muchas inclinaciones subversivas y la matemática habría sido una ciencia tan perseguida y censurada como la obra de Marx entre los economistas. Cuanto más entendemos lo que es el capitalismo, más monstruoso nos parece. Y entonces, es imposible permanecer de brazos cruzados.

Tu trabajo en los años ochenta en un programa de televisión que ha devenido un clásico del imaginario audiovisual español, La bola de cristal, o un libro como Educación para la ciudadanía –con un gran peso gráfico- revelan tu interés por comunicar del modo más atractivo y contemporáneo posible las herramientas para el análisis crítico a las generaciones más jóvenes ¿Cómo piensas que pudieran aprovecharse espacios como Internet en esa dirección?

Lo que está ocurriendo en Internet es una revolución inusitada. Dentro de poco, la televisión, el medio que ha sido el instrumento más poderoso de control ideológico en la historia de la humanidad (más todavía que la Iglesia, por ejemplo), se habrá convertido en una antigualla, en un cachivache doméstico, como las máquinas de coser o de escribir. La gente joven ya no se informa por la televisión, ni siquiera se divierte con ella; su mundo está en internet. Esto abre posibilidades inconmensurables a la lucha revolucionaria. Las revoluciones árabes y el 15-M español lo están demostrando.

A pesar de tener una sólida obra publicada y ejercer la docencia en una de las universidades más importantes de tu país has sufrido en varias ocasiones la censura de los medios de comunicación ¿Este premio ha cambiado algo en ese sentido?

Mira, eso es lo de menos, pero la noticia del Premio no ha salido en ningún medio de comunicación español, pese a que  es un premio internacional de ensayo (con una dotación que es el doble de la que entrega nuestro innombrable príncipe de Asturias con sus afamados galardones)  que, después de todo, ha sido otorgado a dos profesores universitarios españoles. No se trata de censura, sino del algo mucho peor: los medios están secuestrados por sus propietarios, que son inmensas corporaciones económicas que no miran más que por sus intereses. No existen medios verdaderamente públicos que escapen esta realidad. Aquí no hay más libertad de expresión que la que se pueden pagar algunos multimillonarios.

En una reciente colaboración con La pupila insomne decías que “el capitalismo ya no se puede permitir, ni siquiera, una sociedad que se pueda llamar tal” y concluías que “después del verano, se comprobará que la llamada ¨spanish revolution¨ no ha hecho más que comenzar”, Algunas semanas después de esa afirmación ratificas ese análisis, ¿por qué?

Estamos en un callejón sin salida, así es que no puede ser de otro modo. Eso no quiere decir que vayamos a ganar las batallas que se avecinan, pero no me cabe duda de que los pueblos van a plantar cara. Ya todo el mundo reconoce que lo que está ocurriendo económicamente en el planeta es pura y simple lucha de clases. Los primeros en reconocerlo han sido, como dijo el magnate Warren Buffet, “los que van ganando”, los ricos, los poderosos, los propios especuladores que están llevando el mundo al desastre al mismo tiempo que ganan más y más dinero. El gran economista de Wall Street, Michael Hudson, lo lleva también repitiendo sin cesar: lo que está ocuriendo se llama lucha de clases, nada más que lucha de clases. Y las clases bajas y medias están recibiendo una soberana paliza. Pero va a haber reacción. En Grecia están plantando cara. En los países árabes, en Latinoamérica, en Islandia, en Portugal… En España, el movimiento 15-M es imprevisible y, por ahora, no ha cesado de crecer. Me reafirmo en que el próximo otoño nos va a traer muchas sorpresas. (Publicado en CubAhora)

Iroel Sánchez
CubAhora
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Jueves, 17 de Febrero de 2011 09:28

Se extienden las protestas a Libia; 38 heridos

Trípoli, 16 de febrero. Al menos 38 heridos dejaron este miércoles enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad en la ciudad de Benghazi, en Libia, tras la detención de un abogado que representa a las familias de las víctimas mortales de un tiroteo en una prisión en 1996.

Los enfrentamientos en Benghazi, mil kilómetros al este de esta capital, surgieron, al parecer, por la intervención de "saboteadores" infiltrados entre un pequeño grupo de manifestantes, señaló el periódico libio Quryna.

Los familiares de los prisioneros muertos en un tiroteo en 1996 en la cárcel Abu Salim de Trípoli, demandaban la liberación de su abogado Fethi Tarbel, que fue detenido por "difundir rumores de que la prisión se había incendiado".

Pese a que Tarbel fue liberado al término de la concentración, algunas personas "con armas blancas y cócteles molotov se dirigieron al centro de la ciudad para crear disturbios", afirmó el diario.

Para esta noche, la calma había retornado a Benghazi.

Los comités revolucionarios, espina dorsal del régimen dirigido desde hace 42 años por Kadafi, indicaron que no permitirían a "grupos que actúan por la noche, saquear lo conquistado por el pueblo y poner en peligro la seguridad de los ciudadanos y la estabilidad del país".

La televisión estatal libia informó, por otro lado, que se realizaron manifestaciones en varias ciudades del país en apoyo al gobierno de Muamar Kadafi.

Excarcelan a islamitas

En todo caso, opositores convocaron para este jueves a un "día de la ira", según los llamados lanzados a través de Facebook, mientras las autoridades liberaron a 110 islamitas del Grupo Islámico de Combate Libio (GICL), lo que suma un total de más de 360 "prisioneros políticos" excarcelados desde marzo.

El GICL reafirmó en 2007 su determinación de derrocar al régimen Kadafi para remplazarlo por un Estado islámico radical. Luego declaró formar parte de la red Al Qaeda.

Desde el frente externo, Estados Unidos animó a Libia, al igual que a otros países de Medio Oriente y del norte de África, a aplicar medidas para satisfacer las necesidades y las demandas de su pueblo.

"Los países de la región tienen el mismo tipo de retos en términos demográficos, las aspiraciones de su pueblo, la necesidad de reformas", dijo en una rueda de prensa el vocero del Departamento de Estado, Philip Crowley.

"Animamos a estos países a adoptar acciones específicas que respondan a las aspiraciones y las esperanzas del pueblo. Libia ciertamente está en esta categoría", añadió el portavoz.

Crowley evitó referirse al líder libio como un dictador, aunque dijo: "No creo que llegara al poder mediante un proceso democrático".

Kadafi está al frente de Libia desde 1969, después del golpe de Estado de los "oficiales libres" contra el rey Mohamed Idris Al Senusi. Lo que le convierte en el jefe de Estado más antiguo de un país árabe.

Catherine Ashton, jefa de la diplomacia de la Unión Europea (UE), instó a Libia a que permita que se sigan llevando a cabo manifestaciones ciudadanas en el país africano de forma pacífica.

Las protestas en Bahrein alcanzaron hoy la capital del reino, donde unas mil personas participaron en el cortejo fúnebre de un estudiante muerto a tiros la víspera durante la dispersión de una protesta frente al hospital, donde era velado otro manifestante chiíta abatido en otro acto antigubernamental. Al final del día el saldo fue de tres muertos y 50 heridos.

El rey Hamad ben Isa Al Jalifa deploró el martes la muerte de manifestantes; su ministro del Interior, Rashed ben Abdalah Al Jalifa, también presentó este día sus disculpas y anunció el arresto de dos acusados en las filas de las fuerzas de seguridad.

Pero Alí Salman, jefe de Al Wefa, un partido opositor chiíta que ocupa 18 de los 40 escaños en la Asamblea Legislativa, no se dio por satisfecho con esos gestos y reclamó una "monarquía constitucional", con un primer ministro "elegido por el pueblo".

Salman aseguró que no reclama "un Estado religioso" y que no hay lugar en Bahrein para un régimen inspirado en la república islámica de Irán.

En Yemen, dos manifestantes murieron y por lo menos 17 resultaron heridos durante nuevas movilizaciones antigubernamentales en Saná, la capital, y en la ciudad de Adén. Dos jóvenes fallecieron en choques contra la policía de este última localidad, que abrió fuego y usó gas lacrimógeno para dispersar la marcha. Hay cuatro lesionados.

En Saná, los incidentes a las puertas del campus de la universidad se saldaron con 13 heridos después de que los manifestantes progubernamentales arremetieron contra cientos de estudiantes que coreaban consignas contra el presidente Alí Abdulá Saleh y sus seguidores.

Por otro lado, en Arabia Saudita, la opositora Asociación Saudí de Derechos Civiles y Políticos exigió el cambio de un reino islámico a una monarquía constitucional en la que, a excepción del rey y los principales herederos, ningún miembro de la familia vuelva a ocupar un cargo público.

En Jordania se desarrollaron protestas en la capital, Ammán, y en el norte del país, en las que la población exigió reformas políticas y la renuncia del nuevo gabinete liderado por el primer ministro Marouf Bakhit.
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Martes, 25 de Enero de 2011 10:46

Crisis. ¿Globalización en peligro?

En sentido estricto, la globalización sufrió un fuerte golpe por la crisis económica, al hundirse los flujos internacionales de comercio y capital. Sin embargo, hubo muy poco retroceso en la liberalización de reglamentaciones que gobiernan el movimiento de bienes, capital y personas, fundamento de la globalización. En particular, pese al bache en el comercio mundial de finales de 2008 y en 2009, el temido ascenso del proteccionismo abierto no se materializó. A esto contribuyó el sistema de la Organización Mundial de Comercio (OMC), que gobierna gran parte del comercio mundial. Además, las fuerzas subyacentes en la globalización siguen siendo potentes. Las empresas dependen de cadenas internacionales de suministro para mantenerse competitivas, y en la expansión más allá de sus mercados domésticos para aumentar ingresos. Hasta cierto punto, esto abre el camino para que la globalización se reanude y la recuperación económica continúe.

Sin embargo, la crisis económica ha elevado los riesgos de la globalización, y sigue siendo posible que proliferen barreras al comercio, al capital y al trabajo, y ello cause una reversión más permanente. La globalización estuvo implicada en la reciente crisis económica, en parte porque algunos aspectos de la economía globalizada, como los mercados liberalizados de capitales, fueron considerados causantes en alguna medida. Esto eleva la posibilidad de que las medidas para prevenir una repetición de la crisis disminuyan los flujos internacionales de capital. La crisis económica también puso de relieve el hecho de que la creciente prosperidad global que supuestamente derivaría de la globalización se basaba en tendencias insostenibles, sobre todo un exceso de empréstitos en buena parte del mundo desarrollado.

Eso se ha añadido a las renovadas críticas a la globalización en Occidente. El ascenso de los mercados emergentes a consecuencia de ella ya había comenzado a tener implicaciones poco cómodas para Occidente, bajo la forma de adquisiciones de firmas occidentales por competidores de mercados emergentes (con frecuencia de propiedad estatal) y mayor competencia por empleos y presiones sobre los salarios. Ahora la crisis ha minado la confianza occidental en la continuación de su prosperidad económica, y ensanchado la distancia entre el desempeño de la mayoría de las economías occidentales y los principales mercados emergentes en materia de crecimiento.

Las críticas a la globalización ganarán mayor ímpetu conforme se perciban más consecuencias de la crisis. En particular, el desempleo en las economías desarrolladas se mantendrá alto aun cuando continúe la recuperación (8% todavía en 2014, según proyecciones de EIU). Tal vez el mayor riesgo de un aumento generalizado del proteccionismo se daría si el empleo en los países occidentales no se recupera en forma adecuada.

Al mismo tiempo, el probable fracaso de las naciones en acordar soluciones conjuntas a algunos de los problemas que la crisis volvió patentes fortalecerán los llamados a adoptar soluciones unilaterales. Esto ocurrirá sobre todo con la evidente necesidad de reformar la gobernabilidad monetaria global para hacer frente a la excesiva acumulación de reservas, los flujos desestabilizadores de capital y los desequilibrios económicos. La intensificación de las tensiones monetarias entre socios comerciales también podría conducir a medidas proteccionistas.

Globalización controlada

Parece improbable, por las razones expuestas, que estos factores descarrilen por completo la globalización, pero los riesgos son sin duda considerables. Ya en otros tiempos se han revertido episodios de globalización, aunque se puede aducir que los avances tecnológicos hacen que la interconexión actual sea cualitativamente diferente de la situación en épocas anteriores. Sin embargo, es posible que la globalización sea sometida a un mayor escrutinio crítico.

En particular, es probable que la creciente oposición a la inmigración en buena parte de Occidente conduzca a más barreras al movimiento de trabajadores. En el comercio, aun cuando se pueda evitar un recurso generalizado al proteccionismo, se han incrementado medidas como las barreras no tarifarias, diseñadas para proteger ciertos sectores, y no se retirarán en poco tiempo. Y es posible que los días de mercados de capital totalmente irrestrictos hayan quedado atrás, como evidencia la regulación más estricta del sector financiero y la creciente popularidad de los controles al capital para atenuar los flujos de dinero especulativo.

Estas restricciones podrían ser contrarrestadas por la creciente integración de más países en la economía global. Las principales economías emergentes, como el BRIC y el llamado CIVETS (Colombia, Indonesia, Vietnam, Egipto, Turquía y Sudáfrica), continúan abriéndose. Rezagados como Bangladesh, Nigeria, Ucrania e Irán podrían sumarse. Pero los mayores controles en muchos países retrasarán y modularán el desarrollo de la globalización hasta cierto punto.

Las tendencias en la inversión extranjera directa (IED), importante medida de la integración económica internacional, apuntan a corto plazo a una globalización más lenta que en los años de auge de 2003-07, y a una inclinación de la balanza hacia los mercados emergentes. Estimamos que los flujos globales de IED tuvieron sólo una tibia recuperación en 2010, hasta alrededor de 1.1 billones de dólares, equivalentes a la mitad del punto más alto alcanzado en 2007. Sin embargo, los flujos hacia los mercados emergentes cayeron en forma menos acusada durante la crisis y repuntan con fuerza: estimamos que en 2010 se elevaron 14%, en comparación con un descenso de 7% en los flujos al mundo desarrollado.

Parece improbable, por tanto, que el impacto de la crisis evite el surgimiento de una nueva fase de globalización, cada vez más impulsada por los mercados emergentes; de hecho, el relativo estancamiento de Occidente después de la crisis podría incluso reforzar al cambio. Hasta ahora la globalización se ha dado sobre todo de occidente a oriente, pero en un mundo totalmente globalizado los negocios fluirán en todas direcciones. Por ejemplo, prevemos que la inversión directa china en el exterior se elevará de 2 mil mdd en 2004 a 127 mil mdd en 2014.

La firma Boston Consulting Group describe este estado como "globalidad", un "mundo sin centros", en el que la competencia será de "todos por todo". Esta nueva fase tendrá lugar en un entorno más controlado del que se habría considerado probable antes de la crisis, y por tanto será más lento, pero sin duda representará un cambio sísmico con implicaciones de largo alcance.

Economist Intelligence Unit
Fuente: EIU
Traducción de textos: Jorge Anaya
Publicado en Internacional
Martes, 16 de Noviembre de 2010 07:34

El fin de las treguas

Fue cuando el mundo se agrandó que más visibles se hicieron las ansias de poder, grandeza y posesiones de los estados de entonces. Portugal, España, Holanda llenaban barcos de esclavos que volvían repletos de azúcar, café o especias. Así, cuando la mentira dejó sitio a la verdad, la historia habló de esquilmación, depredación o, sin más, robo de recursos naturales acompañado de violencia y opresión. Pareciera que unas naciones poderosas fueran las causantes de las desgracias y debilidad de otras.

Los años, las luchas y la dignidad de muchos pueblos corrigieron –sólo en parte– estos excesos. Una clase social nacida de extranjeros colonizadores y criollos buscafortunas se colocó en el escalón más alto de la sociedad. Desde ahí manejaba los hilos de países enteros como marionetas a sus órdenes. Y los desequilibrios permanecían inmutables.

En su refinamiento, los unos y los otros engalanaron sus malas artes bajo títulos nobiliarios y –mejor aún– como dueños y propietarios de empresas exclusivas: motores del desarrollo. Tan grande es el poder de estas empresas repartidas ya por todo el planeta que, ahora ya todito globalizado, los movimientos antisistema (reivindiquemos el término) han sabido señalarlas y desnudarlas frente a la sociedad como principales destructoras de un modelo de sociedad más justo. Las conocemos, sabemos cómo, cuánto, dónde y a quién dañan en sus operaciones.

Pero siguen ahí, las tenemos enfrente, cada vez son menos, pero sólo porque son más grandes, y nos rodean por todas partes. ¿Quién las defiende? ¿Quiénes son sus guardaespaldas? ¿Otra vez las naciones poderosas? ¿Ellas en autodefensa? No, las custodia el mismo que financió el viaje de Colón, el mismo que compraba y vendía esclavos, el mismo que acaparaba las mejores tierras, selvas o mares, el mismo que se enriquecía con cada una de las zafras: el Capital. Sería como un calamar gigante, donde él es el cabezón que se nutre con sus tentáculos, las multinacionales, de la caza de pequeñas piezas.

Hoy el capital ya no se esconde: se pasea ufano por todos los océanos y nos pide limosna. Porque recién pareció sufrir un ligero malestar, unos pocos estornudos, y ya todos hemos contribuido a su sanación. Ya parece superar lo que se viene a llamar, en términos médicos: crisis financiera. Los bancos ahorita socializados con nuestros ahorros disponen de nuevos recursos para generar más negocios. Incluso en algunos casos sin antifaz ni tentáculos de por medio, directamente: sus fondos de inversión se dedican a especular con los alimentos, comprar las mejores tierras fértiles de los países más pobres o adueñarse de los negocios que consideran más productivos y seguros (los alimentarios). Algunos ejemplos que nos ofrece Grain en uno de sus últimos informes explican que en estos últimos años de crisis financiera, Goldman Sachs y Deutsche Bank, por ejemplo, han invertido cientos de millones de dólares en comprar a los principales productores de cerdos en China. Barclays Bank está entre los inversionistas con mayores intereses en Zambeef, la agroempresa más grande de Zambia, y Citadel Capital, un fondo de inversión privado egipcio, está comprando tierra para producir alimentos por toda África. Ya asumió el control de un hato de 11 mil vacas destinadas a productos lácteos.

Nada nuevo, por otra parte. El capital siempre lo supo: los seres humanos necesitan alimentos para vivir, igual que él necesita seres humanos para multiplicarse. Es la infalible propiedad asociativa.

Pero, entonces, nos queda una equis por despejar: ¿quién escuda a El Capital? Sí, han acertado; centremos ahí la recuperación de un mundo posible, sin más treguas.

Por Gustavo Duch Guillo, autor de "Lo que hay que tragar y coordinador" de la revista Soberanía Alimentaria, Biodiversidad y Culturas
Publicado en Internacional
Viernes, 23 de Abril de 2010 06:40

Capital sí, costumbres musulmanas no

El presidente francés apuró el paso para que en mayo se discuta un proyecto de ley a fin de prohibir el uso del burka en todos los espacios públicos del país. La medida, a la que se opuso el Consejo de Estado, parece inscribirse en espacio simbólico, no sólo porque concierne a apenas 2000 personas que usan el velo islámico en un país donde hay un millón y medio de mujeres musulmanas, sino también por su implementación real en una sociedad en la cual las costumbres de la cultura musulmana ganan espacios y en un sistema económico mundial en el cual la finanza islámica se hace cada vez más presente. La gran mayoría de los supermercados franceses tienen una sección de productos Hall –para musulmanes– y la cadena de fast food Quick experimentó hace unos meses una polémica idea: servir los sandwiches sin que haya cerdo. Los capitales islámicos constituyen también otro campo fértil. Este sector tiene un peso mundial considerable. Los fondos islámicos se elevan a 500 mil millones de dólares y ofrecen un crecimiento continuo de 15 por ciento al año. Según los analistas de Standard & Poors, el mercado bancario islámico representaría unos 4200 mil millones de dólares.

La ministra francesa de Economía, Christine Lagarde, trabaja desde 2008 para desarrollar en Francia la rama de la finanza islámica. Francia, que es el país europeo donde hay más musulmanes, carece de banco islámico. La creación de una institución bancaria de este tipo está prevista para 2011. En cambio, Gran Bretaña tiene la suya desde hace poco más de cinco años. La Islamic Britain Bank abrió sus puertas en Londres en 2004 con un objetivo claro: favorecer la inserción económica de los musulmanes residentes –2,5 millones de personas– y captar así los flujos gigantescos de los petrodólares de los países del golfo Pérsico. Hoy existen unas 345 instituciones de finanza islámica implantadas en 80 países. Los primeros bancos islámicos fueron creados en los años ’50 en Pakistán y recién en 1963 se abrió en Egipto un auténtico banco islámico que respondía a los enunciados del teórico de este tipo de instituciones financieras, el paquistaní Sayyid Abul Ala Maudidi.

Un banco islámico se articula en torno de los preceptos del Corán. La surata 2, versículo 275, dice que Dios “permitió la venta y prohibió la usura”. La filosofía central de un banco islámico es el desarrollo conjunto. La finanza islámica se apoya en la asociación entre el usuario y el gestor, es decir, en el concepto de Umma o Comunidad religiosa, cuyo esquema de funcionamiento es la solidaridad. De hecho, el Corán prohíbe la percepción de intereses oriundos de los fondos monetarios. Las principales líneas de un banco islámico reposan sobre cuatro principios: 1, está prohibido prestar dinero con intereses (Ribâ); 2, está prohibido invertir en el alcohol, la pornografía, el comercio del cerdo, la industria del juego, de las armas, el tabaco; 3, se financian los activos reales, lo que excluye la especulación (gharar) y el azar (massir) en las relaciones financieras entre socios económicos. En este caso, la remuneración de los capitales no está calculada según el factor tiempo sino en función de las ganancias obtenidas por los activos financieros; 4, el prestamista y el destinatario del préstamo asumen por igual los riesgos y los beneficios.

El año 2008 marcó un hito en la aparición de instituciones islámicas, productos financieros islámicos y en la participación de los capitales árabes en el sistema financiero internacional. Los analistas de los mercados hablan de “transformación geo-económica” para retratar las mutaciones que se operaron desde ese entonces. En plena tormenta financiera, Merryl Lynch, tercer banco de inversiones de Estados Unidos, tuvo que recurrir a fondos de Kuwait y Singapur para sobrevivir. A su vez, el primer banco norteamericano, Citigroup, siguió el mismo método y buscó su rescate en los Fondos Soberanos de Kuwait y Singapur. Citigroup recibió un total de 22 mil millones de dólares oriundos de Asia o Medio Oriente (el príncipe saudita Salid Ben Talal ya era accionista de este banco). Otro Fondo soberano de Abu Dhabi adquirió, en 2007, 5 por ciento del constructor de automóviles italiano Ferrari. Ni siquiera una institución tan venerada como la Bolsa de Londres escapa a ese movimiento. La Bolsa de Dubai y el Qatar Investment Autority (QIA) adquirieron la mitad del London Stock Exchange, es decir la Bolsa londinense. Las cifras gigantescas testimonias un lenguaje doble: Occidente cierra los ojos ante los capitales provenientes de los países sospechosos de estar en el entorno del Islam radical, pero aprueba leyes y disposiciones administrativas agresivas en contra de los musulmanes. La discriminación apunta al color de la piel y a las costumbres, no al origen del dinero.

Las legislaciones de los países occidentales buscan adaptar sus dispositivos fiscales y legislativos para que los productos estampillados “islámicos” puedan circular. Los más conocidos son la Muraba o, más complejos, los Sukuk. Se trata de obligaciones islámicas cuya remuneración y el capital están indexados sobre las evoluciones de otros títulos en poder del emisor. La circulación de estos dispositivos dentro de la finanza convencional requiere adaptaciones de las leyes locales y un trabajo extenso. Aunque ambas finanzas tienen el mismo objetivo, fructificar el dinero, sus principios son distintos. Pero a la par de esa “finanza islámica” de implantación local en Occidente están los fondos que viajan de un lado al otro del planeta. Los llamados Fondos Soberanos (Sovereign Wealth Fund) son un ejemplo de ello. Un Fondo Soberano se caracteriza porque los capitales están en manos de los estados. Existen unos 40 fondos de ese tipo en el mundo. Las petromonarquías del Golfo empezaron a crear los suyos a mediados de los años ’70, mientras que la zona asiática, China, India, Japón, Corea del sur, Hong-Kong, Singapur, Brunei, lo hizo en el 2000. El Fondo kuwaití (es el pionero de todos, ya que data de 1953), el Temasek Holdings de Singapur, el Abu Dhabi Investment Authority, el Irán Oil Stabilisation Fund y el Qatar Investment Authority figuran entre los más poderosos del planeta. Los Fondos Soberanos administraron, en 2007, 3355 mil millones de dólares, más que los Hedge Funds (2000 millones). La imbricación de los capitales del llamado “orbe islámico” será cada vez más importante. Cabe preguntarse cómo conciliarán los sistemas políticos de Occidente sus medidas discriminatorias hacia los musulmanes con la apremiante necesidad de capitales.
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Con promesas de combatir al capitalismo y defender al planeta, el presidente Evo Morales recibió por segunda vez los bastones de mando de los pueblos indígenas de Bolivia. Ante treinta mil personas, según cálculos del gobierno, Morales sostuvo que “hoy día tengo el orgullo de anunciarles que los tiempos de la Bolivia mendiga e indigna se han terminado, hermanas y hermanos”. Ratificó la muerte del “Estado colonial” y el nacimiento de “un Estado Plurinacional que llega con mucha esperanza para los pueblos del mundo”. Esta mañana, Morales será posesionado por la Asamblea Legislativa Plurinacional, cuyos dos tercios responden al gobernante Movimiento Al Socialismo (MAS). Por la tarde, se presentará ante miles en el estadio de esta ciudad. Luego, Morales y los asambleístas comenzarán a trabajar para dar desarrollo legislativo a la Constitución aprobada hace un año.

Morales habló en quechua, aymara y castellano. “Hay un presidente y dos estados. Un Estado colonial que se va y un Estado Plurinacional que llega. El Estado colonial no trajo esperanza para los pueblos del mundo. Tuvimos que esperar 180 años para refundar Bolivia con un Estado Plurinacional donde todos los originarios tenemos los mismos derechos. El Estado Plurinacional garantiza los mismos derechos para todos, ése es el desafío profundo que debemos llevar adelante.”

Tiwanaku, a 72 kilómetros de La Paz, fue la ciudad del pueblo tiwanakota. Allí se encuentran varios templos llamativos para turistas y arqueólogos. Morales, acompañado por yatiris, amautas y chamanes, realizó cuatro ofrendas en cada lado de la pirámide de Akapana. Agradeció a la Pachamama, pidió bienestar económico para Bolivia, solicitó la unión de su territorio y rogó discernimiento para tomar decisiones. Luego, se dirigió al templo de Kalasasaya de la mano de una anciana encorvada de 88 años. En la Puerta del Sol recibió regalos de pueblos indígenas del continente. También dos bastones de mando, de manos de un niño y de una niña aymaras.

Sobre los espectadores flameaban cientos de banderas wiphalas y de la nación boliviana. Muchos tuvieron que seguir en pantalla gigante la transmisión de Bolivia TV, el canal del Estado, porque los relieves del terreno hacían imposible divisar lo que pasaba en la Puerta del Sol.

Además de bolivianos, abundaban entre la multitud argentinas y argentinos. Para tratar de mimetizarse con las masas indígenas, varios compatriotas optaron por envolverse en wiphalas y banderas bolivianas. También usaban gorros andinos y pulóveres con dibujos de llamas. Algunos grupos de campesinos se divertían remedando las palabras y la entonación rioplatense. “¿Qué hacé, boludo? ¡Somos de Boca acá!”. Los locales se caían de risa. Los “gauchos”, como les dicen, preferían hacerse los desentendidos ante el no saber cómo reaccionar.

“Aproveché que tenía vacaciones en la oficina y me vine a ver a Evo”, comentó a este diario Adrián Rhul, que blandía una bandera del Qollasuyu, uno de los cuatro lados del Tawantinsuyu, el imperio inca.

Frente al templo de Kalasasaya había dos palcos. Uno con invitados extranjeros y otro para ministros, funcionarios e integrantes de las Fuerzas Armadas. Mozos con guantes blancos se encargaban exclusivamente de proveerles infusiones, bebidas y alimentos. Tres señoras indígenas quisieron entrar, pero no los dejaron. “Sólo entran funcionarios del Estado”, les dijeron. “Pero diputadas somos.” De todos modos, las legisladoras tuvieron que quedarse bajo el sol y las nubes, como el resto.

Morales citó a Gualberto Villarroel, un presidente militar que en 1946 fue sacado del Palacio Quemado por grupos de izquierda, quienes lo ahorcaron en uno de los faroles de la plaza Murillo. “El coronel Villarroel decía ‘no soy enemigo de los ricos, pero soy más amigo de los pobres’. Por supuesto que se respeta la propiedad privada, todos tenemos derechos. Pero más tienen los pobres, para que haya igualdad entre todos. Este es el desafío profundo que debemos llevar adelante.” Los indígenas y campesinos contestaron con un “Jallalla”, que en aymara significa “viva” o “arriba”.

El presidente remarcó que “el Estado colonial permitió el saqueo de los recursos de la Madre Tierra. Era un Estado discriminador que siempre nos han visto a los pueblos indígenas como a salvajes”. Ante la aclamación popular, reflexionó que “más importante que defender los derechos humanos es defender a la Madre Tierra. Si los movimientos sociales no asumimos la responsabilidad, seremos cómplices del capitalismo”.

Los 3800 metros de Tiwanaku fueron difíciles de soportar para varios invitados y asistentes extranjeros. En varias ocasiones, los médicos corrieron con tubos de oxígeno y camillas. Un grupo de invitados oficiales que hablaba en inglés salió rápido para evacuar a una de sus integrantes, casi desmayada. “A los gringuitos no les ha gustado lo que ha dicho el Evo”, comentaron graciosos un par de campesinos.

Morales dijo que su próximo gobierno se regirá con la misma máxima que el pasado. “Rápidamente pasaron cuatro años de nuestro gobierno. Han sido años de trabajo permanente, en que nos guiamos por la ley cósmica que nos dejaron los antepasados. Es el Ama Sua (no seas ladrón), Ama Qella (no seas mentiroso) y Ama Llulla (no seas ocioso). Quiero agradecer desde este lugar sagrado a nuestros antepasado por dejar la mejor herencia a mí y a los pueblos del mundo.”

Los actos de posesión continuarán hoy, cuando los 166 asambleístas le entreguen los nuevos símbolos de la patria. La banda presidencial de la República será confinada en una bóveda del Banco Central. Le colocarán la banda del Estado Plurinacional, que mezcla los colores del estandarte nacional con la wiphala, también reconocida como bandera oficial.

Por Sebastián Ochoa
Desde La Paz
Publicado en Internacional
Jueves, 05 de Mayo de 2011 11:40

Dos pasos adelante, uno atrás

Dos pasos adelante, uno atrás

Lógicas de superación de la civilización regida por el capital

Prólogo de István Mészáros
258 páginas




Isabel Rauber señala en el presente libro, de manera resuelta y propositiva, lo que considera el principal reto que afronta la humanidad en los tiempos actuales: la construcción de una nueva civilización.

Para avanzar en tal dirección, revisa agudamente la experiencia de construcción del socialismo que lideró Lenin, identificando errores y limitantes.

El debate que plantea no se queda en el pasado. Con vocación admirable se adentra en el presente, estimulando la polémica en torno a la forma de construir una nueva sociedad: ¿“Desde arriba”, con el impulso del Estado? ¿Desde abajo, con la dinámica social, popular, como principal motor del cambio?

Esas reflexiones la llevan a encarar el método, a preguntarse por el sujeto del cambio, a revisar las formas de asumirlo, todo ello como síntesis de un esfuerzo intelectual–militante, sostenido durante varias décadas; reflexiones estimuladas por su participación en procesos sociales de países del Caribe, América Latina y África, producto de lo cual han visto la luz diversas obras que anteceden y soportan la presente.

Sin duda, es ésta una obra provocadora que servirá para ahondar en el debate que provoca en diversidad de sectores sociales la experiencia que viven en la actualidad países como Venezuela, Bolivia y Ecuador.
Jueves, 05 de Mayo de 2011 11:40

Dos pasos adelante, uno atrás

Dos pasos adelante, uno atrás

Lógicas de superación de la civilización regida por el capital

Prólogo de István Mészáros
258 páginas




Isabel Rauber señala en el presente libro, de manera resuelta y propositiva, lo que considera el principal reto que afronta la humanidad en los tiempos actuales: la construcción de una nueva civilización.

Para avanzar en tal dirección, revisa agudamente la experiencia de construcción del socialismo que lideró Lenin, identificando errores y limitantes.

El debate que plantea no se queda en el pasado. Con vocación admirable se adentra en el presente, estimulando la polémica en torno a la forma de construir una nueva sociedad: ¿“Desde arriba”, con el impulso del Estado? ¿Desde abajo, con la dinámica social, popular, como principal motor del cambio?

Esas reflexiones la llevan a encarar el método, a preguntarse por el sujeto del cambio, a revisar las formas de asumirlo, todo ello como síntesis de un esfuerzo intelectual–militante, sostenido durante varias décadas; reflexiones estimuladas por su participación en procesos sociales de países del Caribe, América Latina y África, producto de lo cual han visto la luz diversas obras que anteceden y soportan la presente.

Sin duda, es ésta una obra provocadora que servirá para ahondar en el debate que provoca en diversidad de sectores sociales la experiencia que viven en la actualidad países como Venezuela, Bolivia y Ecuador.
Jueves, 05 de Mayo de 2011 11:40

Dos pasos adelante, uno atrás

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Prólogo de István Mészáros
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Isabel Rauber señala en el presente libro, de manera resuelta y propositiva, lo que considera el principal reto que afronta la humanidad en los tiempos actuales: la construcción de una nueva civilización.

Para avanzar en tal dirección, revisa agudamente la experiencia de construcción del socialismo que lideró Lenin, identificando errores y limitantes.

El debate que plantea no se queda en el pasado. Con vocación admirable se adentra en el presente, estimulando la polémica en torno a la forma de construir una nueva sociedad: ¿“Desde arriba”, con el impulso del Estado? ¿Desde abajo, con la dinámica social, popular, como principal motor del cambio?

Esas reflexiones la llevan a encarar el método, a preguntarse por el sujeto del cambio, a revisar las formas de asumirlo, todo ello como síntesis de un esfuerzo intelectual–militante, sostenido durante varias décadas; reflexiones estimuladas por su participación en procesos sociales de países del Caribe, América Latina y África, producto de lo cual han visto la luz diversas obras que anteceden y soportan la presente.

Sin duda, es ésta una obra provocadora que servirá para ahondar en el debate que provoca en diversidad de sectores sociales la experiencia que viven en la actualidad países como Venezuela, Bolivia y Ecuador.
Jueves, 05 de Mayo de 2011 11:40

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Isabel Rauber señala en el presente libro, de manera resuelta y propositiva, lo que considera el principal reto que afronta la humanidad en los tiempos actuales: la construcción de una nueva civilización.

Para avanzar en tal dirección, revisa agudamente la experiencia de construcción del socialismo que lideró Lenin, identificando errores y limitantes.

El debate que plantea no se queda en el pasado. Con vocación admirable se adentra en el presente, estimulando la polémica en torno a la forma de construir una nueva sociedad: ¿“Desde arriba”, con el impulso del Estado? ¿Desde abajo, con la dinámica social, popular, como principal motor del cambio?

Esas reflexiones la llevan a encarar el método, a preguntarse por el sujeto del cambio, a revisar las formas de asumirlo, todo ello como síntesis de un esfuerzo intelectual–militante, sostenido durante varias décadas; reflexiones estimuladas por su participación en procesos sociales de países del Caribe, América Latina y África, producto de lo cual han visto la luz diversas obras que anteceden y soportan la presente.

Sin duda, es ésta una obra provocadora que servirá para ahondar en el debate que provoca en diversidad de sectores sociales la experiencia que viven en la actualidad países como Venezuela, Bolivia y Ecuador.
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