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El Mercosur se reúne el martes en Caracas para su próxima cumbre que buscará la creación de una zona económica de desarrollo con ALBA, y Petrocaribe, según anunció el presidente venezolano, Nicolás Maduro.


En la cumbre, Venezuela entregará asimismo la presidencia rotativa del bloque por los próximos seis meses a Argentina.


La cumbre previa del bloque que integran Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela, se realizó en Montevideo en julio de 2013.
Maduro dijo que varios de los presidentes invitados llegarán el lunes a Caracas para los actos de conmemoración del natalicio del fallecido líder Hugo Chávez.


Además de las asistencias de Mujica y Cartes, Maduro confirmó las de las mandatarias de Brasil, Dilma Rousseff, y de Argentina, Cristina Fernández, además de la presencia del presidente de Bolivia, Evo Morales, cuyo país está en proceso de adhesión al bloque como miembro pleno.


La presidenta chilena, Michelle Bachelet, aseguró que visitará Venezuela en un "viaje relámpago" para participar como país asociado en la cumbre.


(Con información de AFP)

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Publicado en Internacional
Viernes, 25 de Julio de 2014 11:01

El mundo nuevo desde lo comunitario*

Tras casi medio siglo, una red de cooperativas que practica la economía solidaria, se erige en ejemplo y alternativa en varios terrenos: produce alimentos en un país que los importa; garantiza autogestión sin crear un aparato con fines propios; enseña un camino realista y posible para no caer en la competencia destructiva ni en la burocratización ineficiente.

 

Cecosesola (Central de Servicios Sociales del Estado de Lara), es en realidad una red de comunidades que extienden su actividad y acción en cinco estados del centroccidente de Venezuela con producción agrícola, agroindustrias en pequeña escala, servicios de salud, transporte, funerarios, de ahorro y préstamo, fondos de ayuda mutua, distribución de alimentos y de artículos para el hogar.

 

Las cifras son impresionantes, aunque no alcanzan a mostrar la profundidad del movimiento. Son unos 20 mil asociados de los cuales 1.300 son asociados-trabajadores que cobran el mismo "anticipo" semanal con pocas variaciones, como adelanto del bono que les corresponde a fin de año. Ellos participan en las más de 300 reuniones anuales, entre las reuniones semanales y las vivencias o encuentros extraordinarios de convivencia. En la ciudad de Barquisimeto, capital del estado Lara, con algo más de un millón de habitantes, las ferias de Cecosesola abastecen un tercio del consumo de alimentos frescos, algo notable en un país que importa la casi totalidad de los alimentos. En las horas pico funcionan más de 250 cajas que atienden a 60 mil familias por semana (unas 220 mil personas), con productos de buena calidad a mejor precio. El Centro Integral Cooperativo de Salud (Cics), con el que están relacionados seis centros de salud barriales, atendió 154 mil personas en 2013 y gestionan la funeraria más grande de la región.

 

En su conjunto, conforman una red de 50 organizaciones comunitarias que oscilan entre dos y ocho mil asociados con muy variadas actividades: las más pequeñas suelen orientarse a la producción agrícola, sobre todo de hortalizas, otras procesan miel, cosméticos naturales, cera y desinfectantes, salsas y dulces, entre muchas producciones artesanales. Las cooperativas con más asociados son las de servicios y de ahorro. La red de abastecimiento cuenta con 31 espacios de venta (26 en el estado de Lara, cuatro en Trujillo, uno en Barinas y otro en Yaracuy), entre todos movilizan cada semana 600 toneladas de fruta y hortalizas con ventas anuales que superan los 100 millones de dólares.

 

Hay doce colectivos de producción agrícola en Lara y Trujillo con 192 productores. Son diez las unidades de producción comunitaria con pequeños emprendimientos que fabrican productos de limpieza, hasta una cooperativa de 153 caficultores en el estado de Portuguesa. Seis cooperativas cuentan con consultorios de salud relacionados con el Centro Integral Cooperativo de Salud. Además hay decenas de cooperativas que participan en la funeraria y en la red de equipamiento del hogar.

 

 

 

Aprender de los errores

 

Algunos investigadores definen la experiencia de Cecosesola como "intercooperación" combinada con "economía solidaria" (1). Las cooperativas en el estado de Lara nacen de la mano de las comunidades eclesiales a comienzos de los años sesenta. En 1967 comenzaron a integrarse en Cecosesola creando un servicio funerario para atender a los socios de las diez cooperativas de Barquisimeto, creadas tiempo atrás a instancias de sacerdotes jesuitas vinculados al Centro Gumilla. Compraron un coche fúnebre, capillas velatorias y luego montaron una pequeña fábrica de urnas.

 

A mediados de los setenta, ante la tenaz resistencia de la población a la duplicación del precio del boleto y fruto de múltiples movilizaciones populares, el gobierno se vio obligado a financiar un Servicio Cooperativo de Transporte. Cecosesola compró 127 unidades gracias a un préstamo estatal que le permitió por primera vez prestar "un servicio a toda la comunidad sin privilegiar a sus propios asociados" (2). Lo tomaron tan en serio que quisieron gestionarlo tanto por la comunidad de usuarios como por los trabajadores: compartían informaciones con los usuarios en los propios autobuses, realizaban asambleas para resolver los problemas de servicio y durante un tiempo funcionaron sin supervisores.

 

Aparecieron problemas. Según evaluaron tiempo después, "la confianza que se brindaba y la apertura a la participación se entendían como una debilidad de la organización a ser aprovechada para beneficio personal [...] y una oportunidad para exigir privilegios" (3). En pocos meses la anarquía reinante los llevó a recoger velas temporalmente. En paralelo el gobierno municipal, y las fuerzas político partidarias, presionados por los empresarios del sector, decidieron incautar los autobuses por la fuerza, gran parte de ellos desmantelados por quienes debían custodiarlos. Las deudas de la cooperativa eran treinta veces superiores a su capital.

 

Esta intensa experiencia los llevó a reflexionar sobre la necesidad de profundizar "un proceso de transformación personal y organizacional", en cuya ausencia ningún proyecto colectivo tiene chance de salir adelante (4). En este caso, al egoísmo de los trabajadores se sumó el embate de las autoridades municipales. Un nuevo fallo judicial les permitió recuperar los autobuses, el 70 por ciento de éstos saqueados por administradores municipales y por algunos de los trabajadores de la cooperativa que optaron por respaldar la incautación.

 

Pese al desastre, percibieron que no podían repetir el trillado camino de convertir las asambleas en "espacios donde se escenificaba una lucha por el poder". Poco a poco fueron desapareciendo las votaciones y se fue instalando el consenso y, sobre todo, "las asambleas fueron tomando así las características de convivencias informales sin una dirección de debates". La escala salarial se fue estrechando, empezaron a rotar funciones y comenzaron a realizar reuniones conjuntas de directivos y trabajadores. Como veremos más adelante, no sólo dejaron de luchar por el poder en las relaciones internas, sino que también dejaron de hacerlo hacia afuera (con las autoridades e instituciones), quizá como corolario de las reflexiones y cambios que procesaron (5).

 

 

La magia de las ferias

 

Endeudados con el estado y con sus trabajadores, necesitaban encontrar una actividad para hacer frente a sus obligaciones. Deciden crear ferias de hortalizas que luego se llamarían Ferias de Consumo Familiar. Le sacaron los asientos a algunos autobuses, los llenaron de verduras y empezaron a vender en los barrios comprando en el mercado mayorista pero también a las asociaciones de productores y a la única cooperativa agrícola que existía en la región, La Alianza, que estaba a una hora de Barquisimeto.

 

El éxito fue total. En sólo un año ya tenían tres ferias fijas y despachaban tres autobuses diarios a los barrios y ciudades cercanas. Para 1988, tres años después de iniciadas las ventas de alimentos, triplicaron la cantidad de trabajadores. Resolvieron los problemas económicos pero, una vez más, aparecieron problemas de conducta, relacionados con "el aprovechamiento individualista de un esfuerzo colectivo", agravado porque la mayor parte de los asociados se abstenían de debatir los problemas que veían "por temor a represalias o simplemente por no quebrantar una amistad" (6).

 

Para resolver los problemas más urgentes instalaron en cada feria un "comité de disciplina", pero con la certeza de que lo más importante no son las decisiones tomadas sino la profundidad de las reflexiones colectivas. Mucho tiempo después comprendieron que las actitudes que provocaron serias dificultades una vez a las cooperativas y amenazaron con hacerlo una segunda, tenían raíces culturales muy difíciles de extirpar sin generar resentimientos y desconfianza.

 

Para superar lo que consideran como "tendencia a la complicidad parasitaria" –individualismo, alcahuetería, nivelación que diluye las diferencias y las responsabilidades–, decidieron construir lazos de confianza que facilitaron la creación de una organización comunitaria "donde se fuese diluyendo el poder que representaba su directiva" (7). Para eso fue necesario trabajar intensamente en grupos medianos, rehuyendo las grandes reuniones en las que se diluyen los vínculos. Hacia fines de la década de los noventa las cosas empezaron a cambiar, los comités de disciplina dejaron de ser necesarios instalándose en su reemplazo un clima de espontaneidad. Un proceso de transformación personal y organizacional.

 

Lo económico siguió mejorando, quizá porque no es independiente de los vínculos personales. Primero consolidaron un mercado a través de las ferias, luego empezaron a trabajar con los productores, un camino inverso al que suele transitar la economía solidaria y el cooperativismo. Poco a poco se crearon 25 asociaciones de productores, todas de tamaño mediano, entre dos y 25 asociados, con la ventaja de que "se iniciaron sin tener que padecer el peso de las formas organizativas jerárquicas que marcaron los primeros años de Cecosesola y sus cooperativas fundadoras" (8).

 

A los vínculos de confianza se sumaron cambios en la organización. Con los años desaparecieron las directivas y otras jerarquías (que en algunos casos están presentes sólo como formalidad estatutaria) y crearon seis áreas de reuniones por tipo de actividad en el lugar de trabajo: salud, producción comunitaria, ferias, servicios, gestión cooperativa y plan local. Además de reuniones de apoyo mutuo, "convivencias educativas" a las que conceden especial atención, y las asambleas generales. Al revés de lo que sucede en las organizaciones tradicionales, existe una gran rotación en los participantes lo que visualizan como algo positivo en la medida que les permite "oxigenar" cada espacio por la permanente renovación de sus integrantes.

 

Espacios de encuentro

 

"La forma como nos organizamos responde a patrones colonialistas", reflexiona Teófilo Ugalde en referencia a las organizaciones tradicionales, o a la misma Cecosesola de los primeros años donde todos los espacios registraban una lucha por el poder y el control que "respondían a la desconfianza, las separaciones y la estructura jerárquica intrínseca de nuestra formación cultural". Por eso dice que su principal preocupación "es ir descubriendo nuestras raíces para ver cómo se reflejan en la forma como estamos organizados" (Conversatorio, 2013).

 

Esas búsquedas estaban impulsadas por el rechazo a la experiencia jerárquica y burocrática que habían vivido, más vinculado a convicciones éticas que por alguna ideología que los orientara. Las reuniones lograron convertirse en espacios de encuentro y la convivencia empezó a cobrar más importancia que las decisiones, con lo cual las reuniones se centraron "en el intercambio de información, en la reflexión, en construir lazos de solidaridad y confianza, en internalizar una visión global integradora" (9).

 

La energía que antes enterraban en la lucha por el control de la cooperativa, quedó liberada y pudo dedicarse a la creación de cosas nuevas y a mejorar lo que ya hacían. La creatividad aflora porque todos los socios pueden participar en cualquier espacio, en todas las reuniones realizadas, sin tener que pertenecer a un espacio u órgano determinado. Claro que la participación va de la mano de la responsabilidad. En este tipo de funcionamiento no hay estructura o, mejor, la estructura queda adaptada o subordinada a las funciones.

 

Esta liberación de las "ataduras culturales", como ellos mismos definen su proceso, implicó desorden y errores que fueron compensados por la flexibilidad y el dinamismo que ganaron los socios y los diversos espacios. Si la estructura de una cooperativa común es una pirámide en cuyo extremo superior está la directiva, el dibujo que hacen los miembros de Cecosesola de su funcionamiento es un conjunto de círculos sin centro que se superponen parcialmente con otros círculos. Además de las reuniones semanales de grupo y sector tienen unas 300 reuniones conjuntas anuales.

 

Esos espacios de encuentro tienen poca relación con las tradicionales reuniones de los partidos o los sindicatos, en las que una "mesa directiva" –sentada a menudo un escalón más alto que los demás– decide el orden del día, establece el quórum necesario para sesionar, toma la palabra, la otorga en ocasiones a otros participantes y hace la síntesis, o sea tiene un poder superior al resto. En las reuniones de Cecosesola hay una alta rotación, lo que les permite "oxigenar" cada espacio:

 

[...] debido a la rotación, las reuniones conjuntas se entrelazan unas con otras. En cada una, tienden a participar personas que han tomado parte en otras o que manejan información de ellas. Así, de reunión en reunión, van fluyendo los temas tratados y las conclusiones. Un permanente fluir de información que alimenta, entre otras, el ir internalizando criterios colectivos flexibles que facilitan compartir la responsabilidad en la toma de decisiones (10).

 

Esta enorme flexibilidad les permite funcionar sin un orden exterior impuesto, sino con base a un orden que nace en cada uno de los encuentros. El orden interior, tan extraño a la cultura occidental, responde a otra lógica y a otra cultura. Teófilo explica la forma de reunirse apelando al modo como trabajan sus reuniones los pueblos indígenas. "Cuando los indígenas se reúnen en una churuata (11), la reunión continúa, a pesar de que algunos se van y vienen. La comunidad se mantiene unida y la reunión termina cuando los que están presentes alcanzan acuerdo en algún punto" (12). Las reuniones consumen alrededor de 25% del tiempo que los asociados dedican a las cooperativas, en ellas se busca el consenso que es una acuerdo colectivo que no hace falta firmar ni votar y no importa cuántas horas o días requiera alcanzar el acuerdo.

 

 

Mercados otros

 

La filosofía que impregna la cooperativa de cooperativas puede observarse en el modo como funcionan las ferias. En 1984 empezaron vendiendo tres toneladas para llegar a las 600 toneladas actuales con unos 700 trabajadores en las ferias y un número no estable de voluntarios. Las ventas se concentran en tres días a la semana: viernes, sábados y domingos, lo que permite a los trabajadores asociados tiempo para reuniones –cuatro días para planificar y debatir los problemas– y para participar en otras áreas.

 

Lo más novedoso es cómo trabajan la relación oferta-demanda. Las organizaciones de consumidores y de productores planifican cada tres meses las características de la demanda para que los productores se adapten, y cada semana en reuniones abiertas evalúan cómo funcionan las ferias. La segunda diferencia con el mercado es que los precios no fluctúan sino que son fijados a partir de los costos de producción. En procesos participativos, la llamada "reunión de costos" en la que participa la feria con los productores, "se confrontan los cálculos realizados por las diferentes asociaciones de participantes y se establecen los costos de producción por cada rubro, en forma trimestral" (13). Esos acuerdos de precios son permanentemente discutidos y reevaluados.

La tercera innovación es que para la comercialización de hortalizas y frutas fijan un precio único por kilo para la mayor parte de los productos, que es actualizado cada semana a partir de cálculos de costos, al que llaman "precio ponderado". De ese modo, permiten que los productos más caros sean subsidiados por aquellos cuyos precios de producción son más bajos, sin presentarse un problema de baja demanda por los productos caros; de esta manera la venta es más fluida ya que los compradores llenan sus sacos con los diversos productos que tienen el mismo precio, los que pesan todos juntos.

 

Los mercados de Cecosesola funcionan con otras reglas, por la planificación conjunta, no burocrática entre oferta y demanda con la participación de las partes interesadas. Recuérdese que en el socialismo que realmente existió, esos precios los fijaba una entidad superior: el Estado, que centralmente se los imponía a todos. En el capitalismo son los monopolios los que fijan los precios, con la mayor opacidad imaginable. En las cooperativas de Barquisimeto recuperan la tradición histórica y transparente del mercado, como lugar donde los diversos actores entran en contacto de modo horizontal y relativamente igualitario.

 

Una parte de la población de Barquisimeto, más de 55 mil familias, y de otros cinco estados de la región noroccidental de Venezuela, eligen cada semana comprar en las ferias y no en supermercados donde los productos son más caros, aunque están mejor presentados, pero los de las cooperativas son más frescos y de mejor calidad. Tienen una ventaja adicional: crearon una identidad propia, complementada con las actividades de comunicación e información que realizan en las mismas ferias sobre salud y alimentación sana, además de música en vivo.

 

En las ferias de Cecosesola no hay cámaras ni guardias privados, sólo "vigilancia comunitaria", que consiste en que todos los que participan en la feria vigilan el buen desarrollo de la misma. Pese a las extensas colas que hay por todo el país, las formadas en las ferias de Cecosesola son serenas y solidarias. La mañana que participé en la feria del centro se habían perdido zapatos en el alboroto formado en la entrada. Cuando la megafonía informó del hecho en pocos minutos aparecieron éstos. Así sucede incluso con billeteras y objetos de valor. Pese a no contar con vigilancia, las fugas (lo que el capital juzga como robos) son de sólo uno por ciento, frente al 5 por ciento que reportan los supermercados de propiedad particular.
La forma como consiguieron ensamblar cooperativas con asociaciones de consumidores, productores agrícolas con microempresas familiares, habla de una compleja red de interacciones cuyo nodo más dinámico, el que tira del resto, son las ferias. El dinamismo de las ferias les permitió a las microempresas familiares convertirse en empresas asociativas con equipos modernos e instalaciones espaciosas generando empleo en sus comunidades.

 

La misma filosofía que les permitió convertirse en el principal distribuidor de alimentos de la región, la aplican en el Cics. Trabajan en medicina general, pediatría, ginecología y doce especialidades más, cuentan con laboratorios clínicos y servicios de ecografía, donde atienden 154 mil personas entre socios y no socios. Hasta ahí nada excepcional. La gestión está soportada en reuniones semanales abiertas en las que participan los trabajadores así como los médicos del Centro de Salud, de igual a igual, en una ronda en la que deben esperar su turno para hablar. "Al promover la participación de los médicos en las reuniones se busca transformar la relación médico-paciente, y abrir un espacio de diálogo entre ciudadanos y profesionales de la salud, en un sector de actividad donde tradicionalmente el médico ocupa una posición dominante" (14).

 

Uno de los secretos es que la red logró construirse en forma progresiva a partir de las necesidades de sus integrantes y del resto de la comunidad, sin acotarse a la forma cooperativa tradicional, mestizándose con la economía popular y solidaria. Existe, empero, un factor invisible: el equipo de líderes fundadores, líderes intelectuales, sigue en la organización pero no aparecen en público ni ocupan cargos directivos, son sin embargo claves en la animación y formación de los que integran las comunidades cooperativas.

 

 

Una organización en movimiento

 

Luego de esta presentación voy a relatar mi experiencia directa con las cooperativas durante una semana en marzo de 2014. Participé en varios espacios: en cooperativas de producción agrícola en Sanare, en unidades de producción comunitaria en Monte Carmelo y Palo Verde, en cooperativas de abastecimiento y de servicios en Lara y en el vecino estado de Barinas, en la feria familiar del centro, en las oficinas de contabilidad que están en la feria Ruiz Pineda y en el centro de salud. Finalmente en la Cátedra Cooperativismo de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado que coordina Cecosesola.

 

La primera actividad fue la participación en el encuentro vivencial en Sanare, un valle al sur del estado de Lara a poco más de mil metros de altitud. La ciudad está en el fondo del valle rodeada de caseríos y montes verdes, pese a que estamos en las últimas semanas del período anual de sequía. Llegamos hasta la Casa Campesina, una construcción sólida y austera en una de las laderas de la cooperativa La Alianza, una de las más antiguas de la red Cecosesola. En el salón de reuniones unas cincuenta personas sentadas en círculo discuten a partir de un texto que circuló cuando fue convocado el encuentro. Había miembros de las cuatro cooperativas agrícolas del municipio Andrés Eloy Blanco, cuya capital es Sanare.

 

La cooperativa La Alianza tiene unas 17 hectáreas, tres de las cuales son bosques, cuatro están dedicadas a cultivos y el resto a potreros con vacunos, lombricultura y cultivos protegidos. Son 23 agricultores, destacados por la producción orgánica y por las plantas medicinales. Producen yogur, humos de lombriz líquido y sólido para fertilizar la tierra, participan en las ferias familiares y en la cooperativa de servicios funerarios.

 

La unión de productores de Bojó tiene 29 agricultores que producen hortalizas y cuentan con un laboratorio de trichoderma para el manejo ecológico de las cosechas. Se trata de un hongo que cultivan en el laboratorio, alimentado de otros hongos nocivos para los cultivos. De ese modo pueden manejar las plagas sin utilizar productos tóxicos.

 

En Monte Carmelo hay otra asociación, Assopromorca, con 24 agricultores y la asociación Moncar, donde seis socias producen dulces y salsas caseras, promueven actividades educativas en la comunidad y cuentan con un hospedaje turístico. Los productores de Monte Carmelo tienen un laboratorio de trichogramma, avispas muy pequeñas que parasitan los huevos de varios insectos que pueden llegar a ser plaga en los cultivos. La asociación La Triguera tiene nueve agricultores dedicados al cultivo de hortalizas en Palo Verde, muy cerca de Sanare. En la misma localidad la cooperativa 8 de Marzo, con diez socias y cuatro socios, produce pastas integrales, carne de soja, granola y afrecho. En suma, en el valle hay cuatro cooperativas de producción agrícola y dos de producción comunitaria que en su conjunto incluyen 105 familias asociadas.

 

Además de los miembros de las cooperativas de la zona el encuentro vivencial estaba abierto a todas las personas que lo desearan. Había varias personas de las redes de Cecosesola de Barquisimeto. A quienes participamos nos entregaron un texto de cuatro páginas donde detallaban la dinámica de los siete días del encuentro, una lista de preguntas para orientar los debates y un texto inicial que trazaba los objetivos del encuentro. El primer párrafo señala:

 

Desde hace muchos años, en nuestra sociedad se ha venido instalando una manera de organizarse que se basa en las emociones y creencias de la cultura occidental y, por lo cual, tiene muy poco que ver con la cultura popular. Se trata de organizaciones jerárquicas que propician la acumulación de riquezas, poder y conocimientos, organizaciones que se moldean con base en el individualismo que propicia la propia cultura que las genera. Se trata de una manera de organizarse hecha a la medida de la empresa capitalista (Encuentro Vivencial en la red Cecosesola, 2014).


El texto destacaba que el encuentro pretendía detectar las maneras organizativas que fueron emergiendo y explorar "cómo hemos pasado de ser un archipiélago de empresas cooperativas de sus asociados y para sus asociados, a irnos convirtiendo en un movimiento social de transformación personal y organizacional, que hace énfasis en su propia autonomía al mismo tiempo que nos planteamos el ir ampliando el ámbito del nosotros(as)" (Encuentro Vivencial en la red Cecosesola, 2014).

 

Vale la pena destacar que el taller fue planificado en conjunto, con previa reunión de los participantes, que una parte del tiempo eran reuniones y otra parte estaba dedicada a compartir con los productores de Las Lajitas y de otras cooperativas, y también en las ferias de Barquisimeto y en otras instancias como el centro de salud. Todos los participantes comían juntos y dormían en la Casa Campesina.

 

En Las Lajitas la propiedad es colectiva, desayunan y almuerzan juntos y perciben el mismo ingreso. La cooperativa funciona desde 1976 y se vinculó a las ferias porque no tenían donde vender sus productos y no querían caer en manos de los intermediarios. Omar García, uno de los miembros de la cooperativa, reflexiona sobre la dificultad para incorporar jóvenes que le den continuidad al proceso. "Los jóvenes son reacios al trabajo organizado, ahora hay otra cultura, ya no es el escardillo sino la computadora". Una mujer admitió que los padres son en parte responsables por "no querer que los hijos sufran, que no vuelvan a pasar por lo que pasamos nosotros, lo que es una muestra de patriarcalismo". Jorge Rath recordó que cuando comenzó todo el proceso cooperativo hubo "una mística de los fundadores pero que con el tiempo hay que construir otra mística basada en el hacer juntos". Omar dijo que las reuniones de todos los socios son quincenales, funcionan en equipos y hay un coordinador que rota cada dos semanas, tarea que a su turno le toca a todos. El fondo de salud tiene la particularidad de que presta servicios a personas de la comunidad aunque no formen parte de la cooperativa.

 

Un miembro del grupo de Monte Carmelo explicó que todo comenzó hace 18 años porque los intermediarios ponían precios abusivos y a veces no les pagaban. Gracias al trabajo colectivo consiguieron levantar la escuela y deciden los cultivos en asamblea. "Todos tenemos que rotar los cultivos según lo que se acuerda en la asamblea. Yo sembré calabacín y ahora me toca repollo". Tienen dos formas de trabajo: colectivo e individual, pero en ambos casos hay una planificación colectiva. Tienen un fondo para salud del que prestan sin intereses en caso de enfermedad. Cuando algún socio tiene deudas con la cooperativa, le entregan un cultivo de rápida cosecha para que pueda resolver las deudas.

 

Las cooperativas de productores agrícolas acuerdan los precios con las ferias de consumo familiar, luego de varias reuniones en las que exponen los costos y los diversos problemas que enfrentan. Cuando llegan a un acuerdo no acostumbran firmarlo pero su cumplimiento es sagrado. En ocasiones hubo productores que decidieron vender por fuera de la red por ventajas de momento. En ese caso deben abandonar el proyecto, y en este punto no hay negociación ni marcha atrás posible ya que fue violentado un acuerdo y, sobre todo, la confianza.

 

En la cooperativa La Triguera explicaron que en cierto momento llegaron a ser 60 productores pero las ambiciones provocaron crisis y deserciones ya que algunos violaron los acuerdos y vendieron por fuera de la red. En este punto, vale explicar que los productores se benefician al vender en las ferias de Cecosesola porque tienen la seguridad de que sus productos serán vendidos, eluden los intermediarios y obtienen mejores precios, pero sobre todo precios acordados que les dan previsibilidad. Cuando un producto escasea por mala cosecha o por el acaparamiento de los especuladores, su precio sube y aparece la tentación de vender por fuera para obtener una pequeña y momentánea ventaja. Ahí es cuando queda bajo prueba la confianza mutua.

 

Joseíto Pineau tiene 72 años y una mirada luminosa. Irradia paz y alegría. Nació en Francia y llegó a Sanare 40 años atrás, en los comienzos del movimiento cooperativo. Pertenece a los Hermanos de Foucauld, cuyos principios son la oración personal y comunitaria, la fraternidad y compartir la vida con los pobres. "La clave de Cecosesola es la seguridad del mercadeo a precio justo, y la confianza, nosotros no inspeccionamos los cultivos, porque tenemos confianza", dice con su voz que llena el espacio circular. Confianza en las buenas y en las malas porque "esto no es sólo cuestión de precio o de mercado, sino un proyecto de vida", tercia la voz juvenil de Alexis Ramos, luciendo orgulloso una camiseta de la selección brasileña. "Los acuerdos de precios y muchos préstamos son de palabra por la confianza que nos tenemos porque con los años se fue construyendo un nosotros", dice Gustavo Salas, también de la primera generación de "fundadores".

 

Sostiene que esa confianza es profundamente política porque nada contra la competencia y la desconfianza, diferenciada de los tironeos obrero-patronales por un porcentaje y remata su reflexión asegurando que "la cuestión no es crecer sino perdurar en el tiempo". Aparece en el debate uno de los ejes de la construcción de Cecosesola: duración versus acumulación.

 

A la mañana siguiente alguien le pregunta a Jaime, un joven hermano de Foucaould que nos enseña los cultivos agroecológicos, cómo hacen para expandir la experiencia. Se pone serio. Imparten cursos a los que acuden, personas de todo el país alojadas en la Casa Campesina, pero reconoce que el impacto es más local, que avanzan poco pese a la crisis ambiental y que, en todo caso, "hay un crecimiento espontáneo de gente que empieza a relacionarse de otro modo con la tierra". En suma, que no hay recetas para el crecimiento y que los cambios son muy lentos.

 

En Las Lajitas lo tienen todo. Una inmensa compostera en un galpón de mil metros cuadrados produce grandes cantidades de abono natural (lombricultura) a partir de materia orgánica. La producción es abundante, además de los cultivos y la compostera gigante, tienen 27 vacas, once lecheras. Luego de años se acostumbraron a la rotación de todas las tareas, no tienen directiva ni cargos, todo lo deciden en asamblea, viven bien, con cierta holgura material, con la alegría de estar en el hermoso lugar que eligieron. Pero no saben cómo expandir su pequeño nuevo mundo. Sencillamente, no sabemos cómo hacerlo. Sabemos perseverar en lo que hacemos, sostener la diferencia respecto a lo hegemónico. Quizá el contagio, en algún momento, pueda hacer lo suyo. Se intenta, pero nunca sabremos cuándo.

 

 

Mujeres educando la "fuerza boba"

 

Después del almuerzo del segundo día, dejamos Las Lajitas por un camino de tierra que baja hacia Sanare. Pasamos por el pueblo hasta llegar a un caserío de nombre Palo Verde poblado por apenas cuatro mil personas. Allí está el galpón de la cooperativa 8 de Marzo: en la entrada funciona la oficina, luego el espacio donde elaboran las pastas integrales, al centro una gran máquina de cuatro metros de altura y al fondo los secadores. En un costado el comedor donde se turnan para cocinar.

 

Toma forma un gran círculo de 14 personas, diez mujeres y cuatro varones jóvenes que conforman el equipo de la cooperativa. Comenzaron hace más de treinta años elaborando 20 kilos de pastas secas por día. Ahora producen seis toneladas mensuales. Los comienzos, como en tantos emprendimientos colectivos latinoamericanos, está relacionado con la presencia de dos sacerdotes que hicieron la "opción preferencial por los pobres" en el marco de la teología de la liberación. Treinta y ocho años atrás integraron comités de salud para mejorar la alimentación, formar una bodega que les permitiera vender productos naturales a bajos precios e incentivar la creación de un huerto familiar en cada casa.

 

Gabriela Villegas, una de las fundadoras que ya tiene 74 años, recuerda que debieron desafiar el machismo imperante y los prejuicios hacia la alimentación sana. Empezaron sin remuneraciones ya que se trataba de trabajar para la comunidad. Con los años las cuatro iniciadoras se hermanaron formando una sólida comunidad. Yamileth Villegas explica que las mujeres están más adaptadas al cambio que los hombres, que los visualizan como más conservadores. Además cree que "la sustancia de la organización son las reuniones", ya que cuando no las realizan por excesivo trabajo, el colectivo se resiente. Comen juntas todos los días, lo que consolida el afecto comunitario.

 

Hasta ahí parece la experiencia normal de muchas organizaciones latinoamericanas de mujeres trabajadoras. Pero hace unos diez años comenzaron a incorporar varones. Ante la pregunta de por qué lo hicieron, casi todas sonríen: "Nos hacía falta fuerza boba", dice una entre carcajadas. Una frase que escuché varias veces en los días siguientes, sobre todo en las ferias. "Fuerza boba" porque, cuando compraron la nueva maquinaria, necesitaban cargar bolsas de 60 kilos. Lo dicen un poco en broma y otro poco en serio. Por un lado, necesitan varones para los trabajos muy duros. Una trabajadora en una de las ferias lo explicó así: "Los trabajos de fuerza es mejor que los hagan hombres porque se dañan menos el cuerpo que las mujeres" (15). Parece sensato.

 

Pero es también un ataque irónico al orgullo masculino, a ese sentimiento machista de superioridad por el sólo hecho de tener más fuerza física. Por eso creo que decir "fuerza boba" es también un modo de alertar contra el sentido de superioridad que da la fuerza que, por sí sola, no es indicadora de nada.... más que de bobera. Aunque las mujeres de Cecosesola no se dicen feministas, este es un aspecto nada desdeñable de la conciencia de género que, por otro lado, no necesita ser proclamada para ser verdadera. En ese sentido debo destacar que los miembros de Cecosesola no hacen discursos cargados de ideología. Lo mismo sucede respecto al capitalismo. Nadie alardea de anticapitalismo, pero en la práctica lo niegan, todo el tiempo.

 

Uno de los cuatro trabajadores varones de la cooperativa 8 de Marzo, Deivid, explica que es graduado universitario en control de calidad y que le ofrecieron un empleo en la multinacional Kraft que rechazó. "De aquí me sacan los pies por delante. Me gusta el clima de trabajo y que sean las mujeres las que dirijan la cooperativa. Yo soy feminista", remató. Henry, de 19, uno de los más nuevos, confesó que entró sólo por ganar dinero y estuvo a punto de renunciar cuando se percató que eran casi todas mujeres, sobre todo porque "cocinan con mucho monte (hortalizas) y poca carne". Reflexionamos sobre cómo en la alimentación también se refleja la cultura masculina. Los varones también cocinan, por turnos, como los demás trabajadores de la cooperativa.

 

Por último, la experiencia aspira a la continuidad en el tiempo, a que las generaciones futuras sigan adelante. Yamileth Villegas, ayuda a su madre, una de las fundadoras y explica que un modo de trabajar para la duración del proyecto es no apegarse: "Hay que crear sin apegarse. Cuando uno participa en algo que ha creado, se quiere apoderar de eso. Hay que desapegarse porque esto es para toda la comunidad, es algo que trasciende. Desapego a lo material, capacidad de renuncia".

 

Contabilidad sin contadores

 

Un miércoles por la mañana llegamos hasta la feria de Ruiz Pineda donde funcionan las oficinas, la contabilidad, donde gestionan las compras, los créditos y todo el trabajo de números. En las oficinas trabajan unas treinta personas, casi todas jóvenes, dispuestas en dos hileras enfrentadas de mesas. La disposición del espacio es muy sencilla, pero debe destacarse que todas las mesas son iguales, sin tabiques que impidan el diálogo aislando al trabajador, no hay jefes ni jefas con despachos diferenciados. Todos y todas son iguales, están vestidos de modo sencillo y su trato es de mucha familiaridad.


Se forma un círculo de una 20 a 25 personas y comienza a circular la palabra. Una mujer explica que una de las tareas más importantes es el trato con los productores de hortalizas y frutas. Antes compraban en el mercado pero desde hace algunos años decidieron ir a buscar a los productores directamente para eliminar intermediarios. Las salidas a las cooperativas agrícolas las van rotando para que fluya la información y no quede aprisionada en unos pocos "especialistas". "Todo lo que hacemos es en base a generar relaciones", explica.

 

Al principio sólo compraban a los productores organizados, pero ahora también compran a productores individuales con los que también establecen relaciones de confianza. Los trabajadores de la oficina están martes, miércoles y jueves en esa tarea, de viernes a domingo participan en las ferias de consumo familiar, donde se sienten más a gusto, sobre todo en el espacio de las verduras. Entre los de la oficina hay sólo dos contadoras, la enseñanza y el apoyo va de unos a otros, complementándose en un permanente intercambio para resolver dudas. Algunos aprendieron a escribir en el trabajo de oficina. Funcionan por equipos pero los integrantes no siempre son los mismos. La rotación en la oficina es más lenta porque el trabajo es más complejo. Varios explicaron que la conversación y los intercambios hacen el espacio más agradable.

 

Desarrollan acá unas doce o trece actividades diferentes en el mismo espacio, que al no estar compartimentado se vuelve interactivo. Decidieron separar un espacio a la entrada donde cuatro o cinco trabajadores están reunidos con los productores y proveedores. Luego de meses de discusiones decidieron que la separación fuera de vidrio para no romper la unidad del espacio. Los cheques van y vienen durante la reunión. Tienen 15 firmas autorizadas, lo que evita que haya competencia, al igual que en todas las áreas. Procuran evitar que alguien acumule conocimientos, lo que hace el ambiente más agradable y acogedor.

 

Las reuniones son permanentes y dedican, como en los demás espacios, entre un tercio y la mitad del tiempo de trabajo en "decirnos las cosas", están habituados a las críticas y aceptar los errores que todos cometemos. El hecho de que no haya jefes en la oficina, que también compartan el momento de las comidas, que fluya la información para que no quede en manos de nadie, contribuye a crear un espacio, que habitualmente es jerárquico y competitivo, en horizontal y fraterno.

 

Mención aparte merece el que hayan conseguido diluir las diferencias entre trabajo intelectual y manual. En la sociedad los trabajadores de "cuello blanco" –como los oficinistas– tienen salarios más elevados que los obreros manuales y, sobre todo, mayor estima social. En esta oficina consiguieron trascender esa división. En rigor, la división no se resuelve porque son tareas bien diferentes, pero han dado tres pasos fundamentales: los mismos que trabajan en la oficina acuden a las ferias, o sea unos días de la semana hacen un tipo de trabajo y los otros días hacen el otro; no establecen jerarquías ni de ingresos ni simbólicas, más aún, la mayoría prefiere las ferias; los criterios de fraternidad que aprenden y practican en las ferias, criterios comunitarios, los trasladan al monótono trabajo de la oficina, compartiendo saberes, haciendo fluir conocimientos, apoyándose mutuamente.

 

Confieso que nunca había visto algo igual. En las oficinas y luego en el centro de salud, sentí que hay una tensión por ir más allá de la cultura hegemónica, que es un trabajo lento, muy lento, pero imprescindible para la construcción de un mundo nuevo. Dicho de otro modo: conocía emprendimientos agrícolas y pequeños colectivos urbanos, como algunas fábricas recuperadas y microempresas como la cooperativa 8 de Marzo, que funcionan de modo horizontal y comunitario, pero nunca había visto una oficina, por la que pasan cien millones de dólares al año, laborar de ese modo.

 

Dispersando poder en la salud

 

Dedicamos dos días a varios nodos de la red en el estado de Barinas y una mañana a participar en la Feria de Consumo Familiar del Centro. El movimiento de esta feria es impresionante. Casi cien cajas o puntos de pago, 200 trabajadores asociados más algunos voluntarios, miles de compradores, muchos de los cuales visitan las ferias desde hace dos o tres décadas y se sienten parte, lo que permite que las compas transcurran con total normalidad pese al clima de escasez que en ese momento había en todo el país. Durante toda la mañana no vi un solo policía, ningún guardia y, como me habían dicho, tampoco hay cámaras a pesar de que durante el fin de semana acuden más de 20 mil personas.

 

Sobre media tarde acudimos al Cics. El edificio merece un comentario aparte. Son tres pisos que hacia afuera combinan grandes ventanales y "paredes" con ladrillos huecos que permiten la ventilación y no obstaculizan la visión, de modo que puede decirse que es un espacio abierto. No les gusta que se diga hospital sino centro de salud. El diseño del edificio supuso tres años de debates entre los cooperativistas y los arquitectos y fue enteramente financiado por Cesosesola, pese que no tenía los fondos suficientes. El centro fue inaugurado en 2009, pero los trabajos en salud se remontan a 1992. En los años siguientes fueron seis cooperativas de la red que abrieron pequeños centros de salud con servicios de medicina general, pediatría, ginecología y otras doce especialidades, con tres laboratorios clínicos y tres servicios de ecografía con precios 60% más bajos que en las clínicas privadas (Sic, 2009).

 

Desde su creación, los seis centros de salud están coordinados y atienden tanto a los socios como a los no socios. Para reunir el dinero para la construcción vendieron rifas; los trabajadores asociados hicieron aportes semanales, pidieron aportes a los proveedores y a las organizaciones que integran la red; vendieron arroz con leche y quesillos en las ferias; organizaron jornadas de vacunación, odontología y laboratorio a precios económicos contando con el trabajo gratuito de enfermeras, médicos, dentistas y bio-analistas; hicieron conciertos y viajes a la playa; colocaron 300 alcancías en las cajas de las ferias y en las cooperativas; los terapeutas hicieron masajes a voluntad; y recibieron aportes solidarios individuales de amigos de Alemania, Inglaterra y Estados Unidos. Pero no pidieron nada al Estado ni a la banca.

 

El doctor Carlos Jiménez, ahora con unos 60 años, comenzó haciendo medicina laboral y ahora está dedicado a la medicina comunitaria. Junto a la doctora Carmen Pérez Puerta y a Jorge Rath recorremos el edificio. La diferencia con el hospital tradicional está en los detalles. Hay dos grandes espacios a cielo abierto donde los chicos practican artes marciales chinos (wushu) acompañados de sus padres y una animadora. Los grandes hacen tai chi, yoga y bailoterapia. El criterio es que en cada piso hay un espacio grande para actividades colectivas.

 

Mientras el diseño hospitalario tradicional consiste en pequeñas salas cerradas y tabicadas para aprovechar el espacio por criterios de rentabilidad, ellos han pensado en espacios abiertos, con ventilación, sol y aire, con habitaciones aireadas con grandes balcones que permiten que los internados se comuniquen en lo que definen como "una estructura ecológica". Mientras las clínicas tienen aire acondicionado y los espacios miran hacia el interior con pequeñas ventanas, el centro de salud mira hacia las montañas y es un pequeño oasis de aire fresco en la ciudad calurosa. El centro combina medicina convencional con terapias alternativas como acupuntura, hidroterapia, masoterapia y otras. Tienen 20 camas para internación, sala de operaciones, laboratorio, hacen ecografías y atienden 17 especialidades.

 

Lo más impactante fue participar en la reunión semanal de los viernes. Llegamos cuando estaba empezando. Había unas 55 personas sentadas en círculos concéntricos. Había personal de mantenimiento, limpieza, técnicos, enfermeras y médicos. El centro cuenta con 60 médicos y otros 50 trabajadores. Habitualmente participan todos los trabajadores y sólo dos o tres médicos, pero esa semana había ocho médicos, lo que fue interpretado como un nuevo paso adelante.

 

La reunión comenzó con una dinámica de grupo para abrir un debate sobre fallas y mejoras en los servicios. Una de las preguntas giraba en torno a si la cooperativa absorbe demasiado tiempo a los trabajadores al punto que desatienden las familias. Algunos dijeron que eso sólo puede solucionarse si las familias se involucran en la cooperativa. Luego hubo una larga explicación sobre gastos para el quirófano y una habitación para los desechos biológicos, con cuadros sobre gastos e ingresos expuestos en un papelógrafo.

 

Tómo forma un largo intercambio con uno de los encargados de la caja por un error cometido, que perjudicó a la cooperativa, aunque no fue un caso de corrupción sino un descuido. Se escucharon críticas frontales, la autocrítica del trabajador y también intervenciones que destacaron su esfuerzo por superarse y el hecho de que llevar la caja sea una tarea de alta responsabilidad que "no se le da bien a todos". Entre los 50 trabajadores del centro de salud hay rotación de tareas: entre cocina, limpieza y otros servicios, y también con enfermería. La rotación complica algunas tareas porque cada cierto tiempo deben aprender cosas nuevas, cuestión que es sumamente engorrosa para quienes no tienen experiencia en el trabajo intelectual.

 

Una pediatra llevó a la asamblea la necesidad de resolver un problema en su área ya que muchas veces los niños que esperan ser atendidos gritan, corretean, levantan las cortinas de las salas perdiéndose la intimidad y la concentración. La cuestión fue debatida largo rato acordándose proseguir la discusión para encontrar soluciones adecuadas.

 

Del mismo modo que en las oficinas buscan superar la división del trabajo, que es uno de los núcleos del proceso emancipatorio y de la construcción del mundo nuevo, en el área de la salud la cuestión es doblemente importante ya que afecta al cuerpo médico, convertido en el capitalismo en un poder casi absoluto sobre los pacientes. En este punto conviene destacar que el poder médico está apoyado, por un lado, en la industria farmacéutica, una de las más poderosas corporaciones multinacionales del capitalismo globalizado. Por otro lado, los médicos fueron elevados al rango de semi-dioses por la propia población que busca en ellos, y sus medicinas, soluciones casi mágicas a los problemas de salud. Por lo tanto, hay una doble tarea: buscar terapias alternativas a las ofrecidas por los monopolios farmacéuticos y trabajar la autoestima y el poder-hacer los usuarios del sistema de salud.

 

Ambas cosas suceden en el Centro Integral Cooperativo de Salud, desde el diseño del edificio hasta las especialidades que ofrecen. Sin embargo, creo que uno de los aspectos más destacables es la gestión colectiva, en la que participan todos los trabajadores asociados a la red de cooperativas, pero también todos los médicos que son también trabajadores asociados, aunque de forma aún incipiente. La gestión es importante porque aunque los servicios de salud rompan la lógica mercantil, la gestión termina siendo decisiva, vía por la cual el mercado y el Estado suelen recuperar el control sobre los emprendimientos que nacen contra esa lógica.


La participación de los médicos en las asambleas es un paso muy importante, ya que allí discuten de igual a igual con las personas encargadas de la cocina y de la limpieza, con las que trabajan en enfermería, en un espacio en el cual no cuentan los poderes acumulados con base en la profesión. En paralelo, la participación de médicos, como la doctora Carmen Pérez Puerta, como cajera en las ferias, juega también un papel simbólico muy importante, ya que estamos ante un proceso de revolución cultural sin la cual es imposible avanzar en la descolonización de las prácticas.

 

El cambio por dentro

 

Cuarenta años transformando las prácticas es un tiempo suficiente para sacar algunas conclusiones. Sobre todo cuando esa transformación sucede en espacios donde la participación es masiva, en emprendimientos con capacidad para abastecer hasta un 35% de los alimentos frescos consumidos en una ciudad de más de un millón de habitantes. La experiencia de Cecosesola no pueden calificarla como marginal, una situación que comparte con el zapatismo.

 

A modo de cierre quiero destacar varios aspectos de la vida interna de la red de cooperativas que son quizá la seña de identidad diferenciadora y que son importantes para los movimientos ya que es una experiencia con un fuerte acento urbano.

 

-Organización sin jerarquías. El punto de partida es muy similar al de las demás organizaciones sociales de nuestro continente. Una organización jerarquizada apta para la disputa por el poder, hacia afuera y hacia adentro. Rechazan una forma de hacer que practicaron y sufrieron durante largo tiempo. Ahora se definen como "una organización en movimiento, cuya única instancia organizativa formal es un conjunto flexible y cambiante de "reuniones abiertas" que son en realidad "espacios de encuentro que no obedecen a un diseño previo, que se crean/o desaparecen según las necesidades del momento" (16).

 

Desarmar las direcciones, el aparato jerárquico y sustituirlo por un conjunto muy amplio de reuniones, liberó energías que antes estaban dedicadas a la lucha interna por el poder. Una organización que lucha por el poder estatal, se construye como una maquinaria para disputar poder. Con el tiempo, esa maquinaria opera no sólo para capturar el poder allá afuera, sino que también lo hace para la disputa del poder al interior de la organización. Estamos ante una cultura, un modo de hacer, que sólo entra en marcha para conquistar, funciona para eso, su energía sólo se mueve si hay poder para disputar.

 

Es una cultura patriarcal y colonial, funcional al capitalismo. Es una cultura negativa, habilitada para destruir y depredar. Cuando la lucha ya no es por el poder, se liberan energías creativas, empieza a ser posible construir, y con ello cobran nuevo impulso la cooperación, la ayuda mutua, la fraternidad, abriéndose un proceso interminable de transformación de las personas. Al no haber nadie que imponga orden, brota un orden interno, endógeno, sin supervisores ni mandos, fruto de la co-responsabilidad de los asociados. Estamos, por tanto, ante un proceso que no puede planificarse ni conducirse externamente. Es posible, y necesario, intensificarlo, potenciarlo, sobre todo a través de los afectos que, como sabemos, son reacios a la imposición de un orden externo. Al cabo de un tiempo surge un cierto orden, que es necesario descubrir porque no viene tabulado ni ordenado jerárquicamente de arriba abajo. Surge aleatoriamente, espontáneamente, con ciertas dosis de caos, presente en todo tipo de creación de vida.

 

El conocimiento entre las personas, que éstas a su vez conozcan lo que están haciendo y compartiendo, son necesarios para trabajar con confianza, para poder rotar tareas, para poder reflexionar colectivamente y abrirnos a la crítica fraterna pero rigurosa. Los miembros de Cecosesola hablan de "emociones". Es posible que sea un vocablo adecuado para comprender las vibraciones colectivas, producto de compartir situaciones fuertes, la mezcla de deseo y motivación que hacen al compromiso y a la apertura, ante transformaciones personales y colectivas, necesarias para ingresar en un proceso emancipatorio.

 

La organización sin jerarquía sólo puede funcionar si todos y cada uno de los miembros están implicados totalmente en las tareas necesarias para sostener la organización, porque cuando se disipan las jerarquías los responsables dejan de existir y todos y todas nos debemos responsabilizar. Por eso hablan de "transformación personal y organizacional", dos caras de un mismo proceso.

 

- Reuniones-espacios de encuentro. Los trabajadores asociados cumplen 55 horas semanales de trabajo, de las cuales entre 15 y 20 son las reuniones que mantienen de lunes a miércoles. En las efectuadas en las ferias de Barquisimeto semanalmente participan alrededor de 400 de los 600 trabajadores asociados, dos tercios del total. Habría que aclarar que no estamos ante reuniones burocráticas sino ante espacios de encuentro dinámicos, que son el motor de Cecosesola, su alma, que no tienen otro objetivo que reproducir la organización. Las reuniones pueden ser de un grupo muy pequeño o de varios cientos.

 

En total son unas 300 reuniones conjuntas a las que deben sumarse las que semanalmente realizan los grupos de cada emprendimiento. Hay seis áreas de reuniones conjuntas: productores y ferias, plan local, unidades de producción comunitaria, salud, bienes y servicios, y gestión cooperativa. Además de las áreas celebran reuniones de apoyo mutuo, convivencias como la que participé en Sanare y las asambleas generales de Cecosesola. Todos los testimonios coinciden en que las reuniones son fundamentales y que sin ellas la red no podría existir.

 

Una mujer de una feria de consumo familiar asegura que "Cecosesola no es para cualquier persona", porque hay que estar abiertos al "deseo de cambiar", pero sobre todo dedicarle mucho tiempo: "Darle tanto tiempo a la organización es también ver las cosas en diferente forma y ver el mundo de otra manera" (17). Es una relación otra con el tiempo, una de las dimensiones clave del capitalismo. Es un tiempo-comunidad para la toma de decisiones; ni largo ni corto, no es posible medirlo por el reloj ni por el tiempo eficiente de la producción. Es el tiempo necesario para llegar el consenso, para que todos sean uno. Es el tiempo que hace falta para que la comunidad se reproduzca. Puede parecer demasiado tiempo si llega a medirse por el tiempo que le "quitan" al trabajo de acumulación. Pero es el tiempo necesario para ser y seguir siendo comunidad. Si por alguna razón se rompe la comunidad, si dejara de ser comunidad, ningún tiempo de reloj sería suficiente ni satisfactorio.


Las reuniones no están sólo dedicadas a la toma de decisiones (productividad capitalista), sino a compartir información, reflexionar colectivamente, construir confianza, hermanarnos –que es una de las formas más intensas y plenas de estar en el mundo. Las convivencias o "encuentrones" en las que se comparten días enteros, comer juntos durante años, forman parte de la búsqueda de fraternidad –que es la gran deuda de la modernidad–, sin la cual la libertad y la igualdad son declaraciones huecas.

 

El hecho de que las reuniones se superpongan y entrelacen unas con otras, por la participación de personas que han estado en otras reuniones, no sólo contribuye a fluir información sino que es un modo de crear un sentimiento de pertenencia comunitario. Cada uno de los trabajadores asociados participa en la reunión semanal de su cooperativa, unidad de producción o espacio concreto. Además participan en una o varias reuniones conjuntas por áreas y pueden hacerlo en todos los espacios que lo deseen. De esa manera cada persona teje parte de la red con su movimiento de reunión en reunión, formando un tejido que es mucho más que la suma de los asociados. Las reuniones son parte de la formación ya que dejan de existir capacitadores y las necesidades de formación son resueltas entre todos "pensando junt@s" (18).

 

-El papel de los fundadores. Conocí a varios de los fundadores (Gustavo Salas, Teófilo Ugalde, Teresa Correa) y a personas que en otras organizaciones serían considerados cuadros (Jorge Rath), en reuniones y en diversos espacios dentro y fuera de la organización. Puedo decir que esas personas acumulan experiencias notables de lucha. Sin embargo, en Cecosesola no actúan como los tradicionales dirigentes que conocemos en los movimientos sociales y en los partidos de izquierda. Participan, toman la palabra y dan su opinión, dedican todo su tiempo a la organización, pero no la dirigen.

 

Cecosesola rechaza explícitamente "la lógica patriarcal de acumulación de poder", como señalan varios textos. Los más experimentados son como el conjunto de la organización, "una fuerza que no se exhibe" (19). Hacen preguntas en vez de afirmar. Trabajan en relación de interioridad, como la levadura que actúa provocando transformaciones que llamamos fermentación, presencia que percibimos por los resultados pero resulta invisible. Las preguntas que hacen juegan ese papel de fermento, espolean la reflexión colectiva, inducen sin dirigir.

 

Encuentro que esta actitud es fruto de una opción ética y política, y de un profundo trabajo interior orientado a modelarse como el "maestro ignorante" de Ranciére, capaz de crear un clima y un ambiente en el que las personas aprenden sin "maestro explicador", que es en realidad el "maestro atontador" (20). Aprendizaje sin enseñanza, en la convicción de que todo ser humano puede emanciparse, a condición de que no haya emancipadores. 

 

* Aparte del libro, Descolonizar las rebeldías, de próxima publicación.

 

1 Richer, Madeleine y Alzuru, Ignacio, "Intercooperación y economía solidaria: análisis de una experiencia venezolana", Cuadernos de Desarrollo Rural, Bogotá, Pontificia Universidad Javeriana, No. 52, 2004, pp. 103-127.
2 Cecosesola, Hacia un cerebro colectivo, Barquisimeto, 2009, p. 20.
3 Ibíd., p. 21
4 Ibíd., p. 29.
5 Cecosesola, Buscando una convivencia armónica, Barquisimeto, 2003.
6 Cecosesola, Hacia un cerebro colectivo, Barquisimeto, 2009, p. 39.
7 Cecosesola, Buscando una convivencia armónica, Barquisimeto, 2003, p. 25.
8 Cecosesola, Hacia un cerebro colectivo, Barquisimeto, 2009, p. 43.
9 Ibíd., p. 54.

10 Ibíd., 2009, p. 50.
11 Casa comunal circular con techo de palma propia de los pueblos panare y piaroa, al sur del río Orinoco.
12 Ferreira, Carla, "A cooperative where there are no positions, only tasks to be done", Prout Research Institute of Venezuela, 2011, en http://priven.org/262/ (recuperado 22 de mayo de 2014).

13 Richer, Madeleine y Alzuru, Ignacio, op. cit., 2004, p. 111.
14 Ibíd., p.119.

15 Reuben-Shemia, Dalilah, "Self Management and Economic Inequality", Universität Kassel, Kassel, 2013, p. 40.

16 Cecosesola, Hacia un cerebro colectivo, Barquisimeto, 2009, p.7.
17 Reuben-Shemia, Dalilah, op. cit., p. 41.
18 Cecosesola, Hacia un cerebro colectivo, Barquisimeto, 2009, p.32.
19 Ibíd., p.25
20 Ranciére, Jacques, El maestro ignorante, Laertes, Barcelona, 2002.

Informacion adicional

  • Antetítulo Venezuela, Cecosesola
  • Autor Raúl Zibechi
  • Edición 203
  • Fecha Julio 20 - Agosto 20 de 2014
  • Bajante
Jueves, 24 de Julio de 2014 08:11

Destruir para vencer

La Primera Guerra Mundial dejó para el mundo secuelas de las cuales aún no sale, por eso es común decir que dicha confrontación armada cambió al mundo para siempre, sobre todo a Europa. Por ella, como coletazo, surgieron el comunismo ruso, el nazismo alemán, el fascismo italiano, los Estados nacionales europeos, y la hegemonía de los Estados Unidos.

 

A esta confrontación armada también le llamaron la Gran Guerra, pero después de la II Guerra Mundial, por cuestiones de secuencias cronológicas e históricas, fue necesario el cambio de nombres; pese a lo cual en Inglaterra y Francia le siguieron llamando "La Gran Guerra" (The Great War o La Grande Guerre). Por estos días el inicio de la misma –28 de junio de 1914– cumple cien años.

 

Cómo llamar a esa guerra

 

En años resientes algunos historiadores propusieron que al periodo de las dos guerra mundiales (1914–1945) le llamen "la segunda guerra de los treinta años", en alusión a la guerra de los treinta años en Europa (1618–1648), que enfrentó a protestantes contra católicos y que terminó con la paz de Westfalia, dando equilibrio de poderes en ese continente, en donde ninguna potencia podía tener más fuerza que todas juntas. La religión del pueblo sería la de su soberano. Fue una guerra que desde el punto de vista político-militar cambió las formas de operar de los ejércitos. Esta es una interesante manera de concebir la Primera Guerra Mundial.

 

Desde el punto de vista de Immanuel Wallerstein el sistema mundo capitalista que aún rige es un "largo siglo XX" que arranca en 1871, prolongándose hasta hoy, centrado en la hegemonía de los EEUU. En este enfoque Rusia nunca tuvo socialismo. En cambio, Eric Hobsbawm sí considera la existencia del socialismo en la Unión Soviética, a partir de su concepción del "corto siglo XX".

 

En todo caso un punto de la discusión es la revaloración de las guerras mundiales como puntos nodales en la historia, y si de verdad fueron "mundiales".

 

¿Por qué la guerra?

 

Cuando surgió el imperialismo –a finales del siglo XIX–, al pasar el capital mercantil a capital monopolista, los países desarrollados buscaban fuentes de materias primas para su mayor ganancia, el capitalismo imperialista estaba en su furor, reflejado en lo social y cultural en lo que se llamó la Belle Epoque para designar el desarrollo cultural y las relaciones sociales que facilitaron una vida cómoda, alejada de cualquier posibilidad de guerra, sin imaginarse quienes la gozaban que la confrontación armada que se avecinaba iba a destruir lo que una historiadora llamó la "torre orgullosa".

 

El origen de la esta guerra tuvo como causas reales, profundos problemas económicos, políticos y militares acumulados desde 1871 para estallar en junio de 1914, resumidos en la competencia interimperialista, en la competencia entre las potencias hegemónicas del momento. Gran Bretaña comenzó a ser desplazada por Alemania –en rápido proceso de industrialización– de su preponderancia como potencia capitalista; presión en la que también intervenían Japón y los Estados Unidos.

 

Las otras potencias como Francia, Austria-Hungría, Italia, y los países bajos estaban desarrollando el capitalismo, pero también compitiendo y en espera de la repartición imperialista. La sobreproducción y el proteccionismo presionaron la necesidad de nuevos mercados y de la exportación de capitales.

 

Esta puja despertó el temor por parte de los gobiernos y las monarquías por defender sus colonias, que sentían amenazadas. Surgía así la necesidad de buscar un sistema de alianzas que impidiera el surgimiento de una nueva guerra, a la vez que desataba una carrera armamentista, una industria de guerra con base en los avances tecnológicos y científicos de entonces.

 

En la época imperialista la conformación de bloques de poder sucede en momentos claves, previos a los estallidos –o como neutralización– de guerra. En Europa, a finales del siglo XIX, toman cuerpo dos bloques de potencias: La Triple Alianza (compuesta por Alemania, Austria-Hungría, Italia, Bulgaria, y el imperio Otomano); y La Triple Entente (compuesta por Gran Bretaña, Francia, y Rusia), alianza a la que se suma en 1917 Estados Unidos, Canadá e Italia, que en el camino cambió de bando.

 

Lo que dio la guerra

 

La guerra no solo debe verse como destructiva sino también como constructiva. El desarrollo de la industria creó nuevo armamento: dos avances tecnológicos de primera importancia: telecomunicaciones, sobre todo el telégrafo y el teléfono –de campo–, y la aviación que le agregó la dimensión espacial al campo de batalla, para que desde entonces –con la aviación comercial– el mundo quedara a los pies de los viajeros. La aviación de combate tuvo una aliada de importancia, después convertida en un instrumento de ciencia, arte y de la vida cotidiana: la fotografía.

 

Durante la guerra los avances son notorios en los medios para obtener información del adversario por medio de las emisiones de radio y de la fotografía aérea. También en el ferrocarril, clave para el transporte de tropas y suministros, Dicen las memorias que para abastecer los frentes fueron utilizados 120 trenes que recorrieron Europa a toda hora.

 

Desde el punto de vista de la potencia de fuego, surgió la ametralladora Browning, y la MG 08 alemana, el fusil no solo para blancos directos sino indirectos, lanzallamas y armas químicas. En esa guerra fueron utilizados por primera vez el gas mostaza y los químicos, de los cuales fueron irrigados 120.000 toneladas.

 

También hubo avances con los buques y los submarinos de guerra; en tierra con los tanques de guerra, y algo nuevo también: la guerra de trincheras, que mostró el lado más oscuro e inhumano de la guerra. Tomó forma masiva la artillería y el transporte mecanizado.

 

El arte y la guerra

 

El arte también tuvo sus manifestaciones en y de la guerra a través del expresionismo, el impresionismo, el dadaísmo y otras formas de modernismo, resumidas en obras de pintores como John Singer, "Gaseados", Otto Dix con "Flandes", Franz Marc, con "caballos azules", escritores como Ernst Hemingway con "Adiós a las armas", Virginia Wolf con "La señora Dolloway", Eric María Remarque y John Dos Pasos. Fue un arte triste, desolado, desconfiado, angustiado y melancólico, con predominio del sujeto y el mundo a través del mismo. Pero también estuvo presente el vanguardismo, que propuso un arte y una cultura más fresca y de más calor humano.

 

En lo social

 

Aunque existían sindicatos, la guerra llevó a su incremento y a las protestas por mejores condiciones de vida y en defensa de derechos democráticos. El sector más importante surgido en este periodo fue el de las mujeres, incorporadas al mundo laboral para suplir la ausencia de los hombres por su reclutamiento para el combate. Este movimiento feminista y femenino demandaba: leyes de protección de la mujer en lo laboral, en la maternidad, y derechos de familia, divorcio e interrupción del embarazo. Una muestra de cómo se transformó la vida después de 1918.

 

Para no olvidar

 

La Primera Guerra Mundial fue considerada la más brutal, y sangrienta hasta ese entonces: significó la movilización de 70 millones de personas, de las cuales murieron 17 millones en los combates, 7 millones eran civiles; además de dos millones de heridos. Participaron 40 Estados en la conflagración. Alemania perdió un millón 800.000 personas; Francia un millón 400.000; Gran Bretaña 750.000; Rusia dos millones 300.000 –el país que más muertos puso en esta guerra. Los Estados Unidos, que entraron tarde en la conflagración con tres millones de soldados perdieron 114.000.

 

Se estima que en la guerra murieron 5.509 soldados por día, durante 1.567 días de combates.

 

Murieron en Verdun, Francia, 300.000 soldados, en Somme 600.000, todo para que los alemanes pudieran avanzar diez kilómetros; en el frente oriental fueron registrados dos millones de víctimas, entre muertos heridos y capturados.

 

La guerra pasó por varios periodos, no fue una sola batalla sino muchas. En el frente oriental cinco, en el occidental 22 por lo menos, en el frente italiano once batallas de Isonzo y en total 15 batallas, frentes del Oriente Medio y los Balcanes: mínimo diez; campaña alemana en el este de África, y la guerra en el mar.

 

Una paz revanchista

 

Alemania y sus aliados perdieron la guerra porque siendo el mejor ejército que le infringió muchas bajas al adversario, tuvo que enfrentarse a tres de las seis principales potencias de entonces: Francia, Rusia y Gran Bretaña. Y a partir de 1917 a los Estados Unidos. Y porque sus aliados eran o muy pequeños o muy débiles para llevar la guerra a la victoria. Alemania, según su plan, debía enfrentar al adversario en dos frentes: el occidental –contra Francia– y el oriental –contra Rusia–, lo que a la postre no le funcionó.

 

Entrado el año 1918, en menos de un mes, Alemania sufre cambios sutanciales: pasó de imperio a la república, de la victoria a la derrota inesperada, de la guerra a la paz.

 

Dos años antes, en 1916, el presidente de los Estados Unidos Woodrow Wilson, propuso sus catorce puntos de paz, que llamó "Paz sin victoria", que los vencedores no aceptaron, proponiendo como alternativa una paz sin gloria y revanchista. Los vencidos traicionados, toda vez que aceptaron el armisticio con base en los 14 puntos de Woodrow Wilson pero les impusieron drásticas sanciones que a la postre constituyeron la base de los enfrentamientos futuros.

 

En 1919 en Versalles la Alianza triunfadora –Francia, Inglaterra y los Estados Unidos– toma las decisiones contra los vencidos, sin poder participar en la reunión de la repartija imperialista. Alemania se vio obligada a devolver las regiones de Alsacia y Lorena, hoy departamentos de Francia, salir de Bélgica, Dinamarca, Polonia, y Lituania, renunciar a todo su imperio colonial en África y partes de Asia, además debió reducir su ejército a un máximo de 100.000 hombres, sin aviación, artillería pesada o submarinos. Y el pago de reparaciones económicas, lo que terminó de hacer en 2010.

 

Del imperio austro-húngaro, a partir de Austria quedan nuevos países: Hungría, Checoslovaquia, Polonia, y Yugoeslavia. La entrega de unos territorios a Italia, su prohibición de integrarse a Alemania la convierte en un Estado casi inviable. Hungría también fue castigada territorialmente en favor de Checoslovaquia, Rumania y Yugoeslavia.

 

Del imperio Otomano surge Turquía y países como Transjordania, Siria Palestina e Irak bajo el control de Inglaterra y Francia. Los restos del imperio Otomano también dan lugar a Yemen, Arabia Saudita y Armenia.

 

También surgieron los países bálticos, Estonia, Letonia y Lituania, así como Finlandia. En cuanto a los disputados estrechos de Bósforo y Dardanelos pasaron a inspección internacional.

 

En Rusia surgió, a partir de la revolución socialista de octubre de 1917, el primer país socialista: la Unión Soviética.

 

Así, el mapa del mundo cambió: se inició la hegemonía de los Estados Unidos y su dominio político, militar y financiero del mundo, el declive de Gran Bretaña, Francia e Italia, el resurgimiento de Alemania en la lucha del capital por el control del mundo y de otro lado el socialismo que inicia su camino por darle a los pueblos un mejor mundo.


 

Recuadro 1

 

La anécdota del inicio de la Primera Guerra Mundial

 

Primer periodo o crisis de Sarajevo: desde el 28 de junio hasta el 28 de julio de 1914.

 

El 28 de junio de 1914 la ciudad de Sarajevo –capital de Bosnia– se preparaba a recibir al archiduque Francisco Fernando, heredero al trono Austro-húngaro y su esposa Sofía Chotek, era el sobrino del emperador Francisco José: Bosnia en ese momento hacia parte del imperio, y existían fuertes tendencias nacionalistas unas de las cuales pensaban anexionar a ese territorio al proyecto de la gran Serbia, para unificar a todos los eslavos del sur.

 

Activistas de la organización clandestina La Joven Bosnia, parte de la organización La Mano Negra, prepararon acciones contra los visitantes con bombas y luego asesinando a la pareja real. El que disparó y a quien le echaron el pato de todo fue a Gavrilo Princip un veinteañero y apasionado nacionalista bosnio. Desde esa fecha luctuosa para la monarquía, y hasta el 28 de julio, sucedieron una serie de hechos que llevaron a Europa a la acción armada.

 

El monarca austriaco culpó a Serbia y le exigió investigación pero a órdenes de la inteligencia austriaca cosa que los serbios no aceptaron, el viejo monarca se calentó y declaró la guerra a Serbia con el apoyo de Alemania por intermedio del Káiser Guillermo II.

 

A Rusia no le gustó que ofendieran a su aliada eslava, Serbia se puso a su lado y movilizó su tropa, cosa que le cayó muy mal a Alemania que le declaró la guerra a Rusia. Para colmo de su furor también le declaró la guerra a Francia, invadió Bélgica, rompiendo los tratados de neutralidad cosa que no le gustó a Gran Bretaña, aliada de Bélgica en la Entente, y la declaró la guerra a Alemania. Así, según las manipulaciones de la historia que nada dice ni explica, sucedieron los hechos que detonaron esta guerra.

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  • Autor PEDRO MIGUEL TAPIA
  • Edición 204
  • Sección Memoria
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Publicado en Edición No. 204
Miércoles, 23 de Julio de 2014 06:41

Firman China y Cuba 29 acuerdos comerciales

El presidente chino, Xi Jinping, se reunió este martes con su par cubano, Raúl Castro, en una visita de dos días a La Habana destinada a convertir a China, que es segundo socio comercial, en primera fuente de créditos y un gran inversionista en Cuba.


También sostuvo un encuentro con el líder revolucionario cubano, Fidel Castro, con quien intercambió puntos de vista sobre los lazos bilaterales, la situación internacional y otros temas de interés común.

Xi señaló que su visita a Cuba tiene como fin heredar y continuar la tradicional amistad entre las dos naciones construida de manera conjunta por Castro y las generaciones más viejas de líderes chinos, para dar nuevo ímpetu a la cooperación bilateral.


Xi recordó una reunión con Fidel Castro en Cuba, en 2011, y dijo sentirse muy complacido de ver ahora al líder cubano en buen estado de salud. Y agregó: usted es el fundador de las causas de la revolución y la construcción cubanas, y también de la relación China-Cuba, reportó Xinhua.


Usted es profundamente admirado por el pueblo cubano y también se ha ganado el respeto del pueblo chino. Nunca olvidaremos las significativas aportaciones hechas por usted a la relación bilateral, señaló.


Visita centrada más en la economía que en la ideología

El mandatario chino, quien llegó aquí la noche del lunes, dijo antes de la ruenión con Fidel Castro: esta visita cumplirá con los propósitos de fomentar la amistad, ahondar la confianza mutua, ampliar la cooperación e impulsar el desarrollo y abrir una nueva etapa de la cooperación amistosa de beneficio mutuo entre China y Cuba.

Xi fue recibido esta tarde con honores militares en el Palacio de la Revolución y sostuvo un encuentro privado con Raúl Castro, con quien firmó 29 acuerdos en diversos sectores como finanzas, biotecnología, agricultura, infraestructura y energía renovable. En una gira centrada en la economía más que en la ideología, China concedió a la isla varios nuevos créditos, incluido uno para la construcción de una terminal portuaria en la ciudad de Santiago.


Cuba es la última escala de una gira latinoamericana del presidente chino, que estuvo también en Brasil, Argentina y Venezuela. A estos dos últimos países Xi tendió la mano con diversos acuerdos, mientras sus economías son miradas con recelo por Estados Unidos y Europa.
En coincidencia con su visita, medio centenar de empresarios chinos exploraron oportunidades de negocios en la isla, atraídos por las nuevas ventajas que ofrece Cuba a la inversión extranjera.


Además, funcionarios chinos y cubanos inauguraron este martes en La Habana una planta que con tecnología china fabricará biosensores para controlar la diabetes.


Xi culminará su periplo de más de una semana el miércoles en Santiago de Cuba, en el oriente de la isla, días después de una gira latinoamericana del presidente ruso Vladimir Putin, quien visitó Cuba, Nicaragua, Argentina y Brasil

Raúl Castro, de 83 años, emprendió reformas económicas en 2008, proceso que algunos analistas consideran inspirado en China, para dar eficiencia el agotado modelo de estilo soviético.


Pero al cabo de seis años de reformas, la economía cubana sigue sin despegar debido principalmente a la falta de inversiones, por lo que la llegada de capitales frescos es vital para la isla.


Cuba puso en vigor en junio una nueva Ley de Inversión Extranjera y promueve la instalación de empresas foráneas en la futura zona franca del nuevo megapuerto de Mariel, 45 kilómetros al oeste de la capital, que absorberá el tráfico de carga de La Habana.

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Miércoles, 23 de Julio de 2014 06:36

Cómo no tocar los negocios con Rusia

La retórica es agresiva, a veces amenazadora, pero las acciones reales muy limitadas. Europa no converge en un consenso cuando se trata de adoptar un frente común ante Rusia. Después del derribamiento del vuelo MH17 de Malaysia Airlines y las acusaciones que apuntan a la supuesta responsabilidad de Moscú, la Unión Europea está empantanada en sus divisiones y sus conflictos de intereses. Una de las líneas de ruptura pasa por el eje Londres/Berlín/París. Francia tiene en juego los poco más de mil millones de euros equivalentes al contrato firmado en 2011 con Rusia por la venta de armamento militar. Londres y Berlín están atadas por negocios millonarios. Gran Bretaña y Alemania dependen de los intereses rusos en ambos países y de sus propias inversiones en Rusia. Lo que está en la ruleta rusa es tan gigantesco que a nadie le conviene mucho que las sanciones o la crisis lleguen a mayores. Ello explica en mucho el jueguito cínico de luces y sombras que los europeos despliegan en su estrategia ante Moscú. Un valet ininterrumpido de acusaciones, amenazas, sanciones ligeras y, detrás del telón, la intención de proteger el edificio de una relación que ha hecho de cada socio de Moscú un ente dependiente. "Tenemos el dedo en el gatillo, el disparo vendrá más tarde", dice una fuente anónima francesa citada por el diario Le Monde. Sin embargo, el escenario de la relación con Moscú tiene congelado el supuesto "disparo".


En el caso del contrato francés, se trata de dos navíos portahelicópteros Mistral construidos por la empresa DCNS de Saint-Nazaire (mil puestos de trabajo creados). El contrato también incluye unos 200 millones de euros en transferencia tecnológica y la capacitación de la tripulación. Los barcos se llaman Vladivostok y Sebastopol. El primero debe ser entregado a finales de 2014 y el Sebastopol (es el nombre de una ciudad de Crimea) en 2016. Estos navíos poseen una polivalencia única: son capaces de asumir varias funciones, que van desde el comando, el transporte de tropas hasta un hospital. También cuentan con dispositivos de altísima tecnología: un sistema de comunicación destinado a los combates tácticos (Senit 9) así como un radar ultrasofisticado. Apenas comenzaron las discusiones en torno de este contrato (2008), los aliados de París, la OTAN, por ejemplo, criticaron a Francia. Y desde que estalló el conflicto en Ucrania varios países de la Unión Europea presionan para que París anule o demore la venta. Francia adoptó un perfil bajo y, aunque evocó en tono discreto la cuestión, siempre mantuvo en pie el contrato. El vice primer ministro ruso, Dmitri Rogozine, reiteró hace unos días que si el contrato se anulaba, "Francia perdería más que Rusia".


Sin embargo, bajo la presión de sus socios europeos y, en particular, del primer ministro británico, David Cameron, el presidente francés, François Hollande, aclaró el 21 de julio que el primer barco "está prácticamente terminado y debe ser entregado en octubre". Si así no fuera, dijo Hollande, "habría que devolverle a Rusia los 1,1 mil millones de euros que pagó". En cuanto al segundo barco, el Sebastopol, el presidente empleó una retórica doble que ilustra por de más la realidad. El jefe del Estado dijo que "todo dependerá de la actitud de Rusia, lo digo claramente. Pero en el estado actual, no hay ninguna sanción decidida que nos obligue a renunciar".


Quien más presiona para que se anule la venta es el premier británico Cameron, quien dijo que resultaba "inconcebible" que una venta así se llevara a cabo en este momento, al tiempo que abogó para que los europeos adoptaran más sanciones contra Moscú. Ahora bien, David Cameron tampoco es un campeón de la moral. La city se ha convertido con el correr de los años en el territorio predilecto de los millonarios rusos y de los negocios. Empresas mastodónticas del sector de los hidrocarburos como GazProm, Rosneft o Loukoïl, el operador de telefonía MegaFon o el banco Sberbank, hay en total unas 70 empresas rusas con cotizaciones en la Bolsa de Londres. Y las millonarias casas de los barrios chics de Kensington o de Chelsea, cuyo club de fútbol es propiedad del oligarca ruso Roman Abramovich, están ocupadas por rusos muy pudientes. Por ello, París le exige a Londres la misma vara: que Cameron se ocupe de los intereses rusos en Londres. Nada más que en el sector inmobiliario londinense, éstos representan más de 600 millones de euros. Si los rusos se van, el mercado se cae.

 

En cuanto a Alemania, otro país con perfil bajo y ánimo muy negociador, las cuestiones financieras y energéticas también determinan su posición diplomática. Para Berlín, Rusia es un mercado clave. La primera economía europea importa de Rusia un tercio del petróleo y el gas que consume. Berlín es el primer socio comercial europeo de Rusia y el tercero a escala mundial. Alemania tiene instaladas 6000 empresas en territorio ruso y 300 mil puestos de trabajo alemanes dependen de las buenas relaciones con Moscú. Siemens, EON, el grupo de distribución Metro, el sector automotor alemán, el de la química o el de la mecánica de alta precisión están muy imbricados en Rusia como para cerrarle la puerta a Vladimir Putin.

La retórica es un perfil para los medios, los negocios una realidad esencial para las economías. Rusia y Europa están absorbidas por el remolino de sus propias contradicciones. La catástrofe del Boeing de Malaysia Airlines puso a Vladimir Putin en una encrucijada que no figuraba en el guión original del proyecto de la "Nueva Rusia" que él mismo presentó el pasado 17 de abril. A su vez, Occidente es un títere patético. Según el dictador de turno, el ex presidente egipcio Hosni Mubarak, la junta militar egipcia o el presidente Sirio Bashar al Assad, las potencias occidentales le exigen a uno lo que le perdonan al otro.


Con Rusia se les cayó de nuevo la máscara, exactamente como ocurrió durante la Primavera Arabe. En el caso del conflicto en Ucrania, la Unión Europea no puede tapar con su palabrerío su responsabilidad directa en el conflicto. Fue ella la que puso al rojo vivo la cuestión de las fronteras. Pierre Verluise, profesor en geopolítica y director del portal diploweb.com, recuerda la etapa esencial en las páginas del semanario l'Express: "Entre noviembre de 2013 y junio de 2014, la Unión Europea firmó tres acuerdos de asociación: con Georgia, Moldavia y Ucrania. En los tres casos, se trata de acuerdos con Estados que no son soberanos en la totalidad de su territorio. Lo que es muy audaz de parte de la Unión Europea. En estos tres países, Rusia ocupa parte de las tierras: Osetia del Sur y Abjasia en lo que atañe a Georgia, Transnistria en Moldavia y Crimea en Ucrania, incluso una parte en Ucrania oriental".


Los países de Europa central y oriental que conocieron el yugo soviético, en especial Polonia y Lituania, viven con la pesadilla de aquella experiencia. Los de Europa occidental tienen otra: que la crisis se acabe lo más pronto posible para conservar así todas las prerrogativas y beneficios económicos de su relación con Moscú. Lo demás, es retórica. Ya lo demostró hasta el ridículo la Primavera Arabe: no se trata de saber quién es culpable o inocente, quién es demócrata o dictador. Lo esencial consiste en exaltar la culpabilidad cuando los intereses son pequeños o en taparla si el socio es estratégico y los intereses son demasiado grandes. Armas, industria, energía o finanzas, eso es lo único que rige y regirá la posición de Occidente, sea quien fuere el socio o el interlocutor que esté enfrente.


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Miércoles, 23 de Julio de 2014 06:36

Cómo no tocar los negocios con Rusia

La retórica es agresiva, a veces amenazadora, pero las acciones reales muy limitadas. Europa no converge en un consenso cuando se trata de adoptar un frente común ante Rusia. Después del derribamiento del vuelo MH17 de Malaysia Airlines y las acusaciones que apuntan a la supuesta responsabilidad de Moscú, la Unión Europea está empantanada en sus divisiones y sus conflictos de intereses. Una de las líneas de ruptura pasa por el eje Londres/Berlín/París. Francia tiene en juego los poco más de mil millones de euros equivalentes al contrato firmado en 2011 con Rusia por la venta de armamento militar. Londres y Berlín están atadas por negocios millonarios. Gran Bretaña y Alemania dependen de los intereses rusos en ambos países y de sus propias inversiones en Rusia. Lo que está en la ruleta rusa es tan gigantesco que a nadie le conviene mucho que las sanciones o la crisis lleguen a mayores. Ello explica en mucho el jueguito cínico de luces y sombras que los europeos despliegan en su estrategia ante Moscú. Un valet ininterrumpido de acusaciones, amenazas, sanciones ligeras y, detrás del telón, la intención de proteger el edificio de una relación que ha hecho de cada socio de Moscú un ente dependiente. "Tenemos el dedo en el gatillo, el disparo vendrá más tarde", dice una fuente anónima francesa citada por el diario Le Monde. Sin embargo, el escenario de la relación con Moscú tiene congelado el supuesto "disparo".


En el caso del contrato francés, se trata de dos navíos portahelicópteros Mistral construidos por la empresa DCNS de Saint-Nazaire (mil puestos de trabajo creados). El contrato también incluye unos 200 millones de euros en transferencia tecnológica y la capacitación de la tripulación. Los barcos se llaman Vladivostok y Sebastopol. El primero debe ser entregado a finales de 2014 y el Sebastopol (es el nombre de una ciudad de Crimea) en 2016. Estos navíos poseen una polivalencia única: son capaces de asumir varias funciones, que van desde el comando, el transporte de tropas hasta un hospital. También cuentan con dispositivos de altísima tecnología: un sistema de comunicación destinado a los combates tácticos (Senit 9) así como un radar ultrasofisticado. Apenas comenzaron las discusiones en torno de este contrato (2008), los aliados de París, la OTAN, por ejemplo, criticaron a Francia. Y desde que estalló el conflicto en Ucrania varios países de la Unión Europea presionan para que París anule o demore la venta. Francia adoptó un perfil bajo y, aunque evocó en tono discreto la cuestión, siempre mantuvo en pie el contrato. El vice primer ministro ruso, Dmitri Rogozine, reiteró hace unos días que si el contrato se anulaba, "Francia perdería más que Rusia".


Sin embargo, bajo la presión de sus socios europeos y, en particular, del primer ministro británico, David Cameron, el presidente francés, François Hollande, aclaró el 21 de julio que el primer barco "está prácticamente terminado y debe ser entregado en octubre". Si así no fuera, dijo Hollande, "habría que devolverle a Rusia los 1,1 mil millones de euros que pagó". En cuanto al segundo barco, el Sebastopol, el presidente empleó una retórica doble que ilustra por de más la realidad. El jefe del Estado dijo que "todo dependerá de la actitud de Rusia, lo digo claramente. Pero en el estado actual, no hay ninguna sanción decidida que nos obligue a renunciar".


Quien más presiona para que se anule la venta es el premier británico Cameron, quien dijo que resultaba "inconcebible" que una venta así se llevara a cabo en este momento, al tiempo que abogó para que los europeos adoptaran más sanciones contra Moscú. Ahora bien, David Cameron tampoco es un campeón de la moral. La city se ha convertido con el correr de los años en el territorio predilecto de los millonarios rusos y de los negocios. Empresas mastodónticas del sector de los hidrocarburos como GazProm, Rosneft o Loukoïl, el operador de telefonía MegaFon o el banco Sberbank, hay en total unas 70 empresas rusas con cotizaciones en la Bolsa de Londres. Y las millonarias casas de los barrios chics de Kensington o de Chelsea, cuyo club de fútbol es propiedad del oligarca ruso Roman Abramovich, están ocupadas por rusos muy pudientes. Por ello, París le exige a Londres la misma vara: que Cameron se ocupe de los intereses rusos en Londres. Nada más que en el sector inmobiliario londinense, éstos representan más de 600 millones de euros. Si los rusos se van, el mercado se cae.

 

En cuanto a Alemania, otro país con perfil bajo y ánimo muy negociador, las cuestiones financieras y energéticas también determinan su posición diplomática. Para Berlín, Rusia es un mercado clave. La primera economía europea importa de Rusia un tercio del petróleo y el gas que consume. Berlín es el primer socio comercial europeo de Rusia y el tercero a escala mundial. Alemania tiene instaladas 6000 empresas en territorio ruso y 300 mil puestos de trabajo alemanes dependen de las buenas relaciones con Moscú. Siemens, EON, el grupo de distribución Metro, el sector automotor alemán, el de la química o el de la mecánica de alta precisión están muy imbricados en Rusia como para cerrarle la puerta a Vladimir Putin.

La retórica es un perfil para los medios, los negocios una realidad esencial para las economías. Rusia y Europa están absorbidas por el remolino de sus propias contradicciones. La catástrofe del Boeing de Malaysia Airlines puso a Vladimir Putin en una encrucijada que no figuraba en el guión original del proyecto de la "Nueva Rusia" que él mismo presentó el pasado 17 de abril. A su vez, Occidente es un títere patético. Según el dictador de turno, el ex presidente egipcio Hosni Mubarak, la junta militar egipcia o el presidente Sirio Bashar al Assad, las potencias occidentales le exigen a uno lo que le perdonan al otro.


Con Rusia se les cayó de nuevo la máscara, exactamente como ocurrió durante la Primavera Arabe. En el caso del conflicto en Ucrania, la Unión Europea no puede tapar con su palabrerío su responsabilidad directa en el conflicto. Fue ella la que puso al rojo vivo la cuestión de las fronteras. Pierre Verluise, profesor en geopolítica y director del portal diploweb.com, recuerda la etapa esencial en las páginas del semanario l'Express: "Entre noviembre de 2013 y junio de 2014, la Unión Europea firmó tres acuerdos de asociación: con Georgia, Moldavia y Ucrania. En los tres casos, se trata de acuerdos con Estados que no son soberanos en la totalidad de su territorio. Lo que es muy audaz de parte de la Unión Europea. En estos tres países, Rusia ocupa parte de las tierras: Osetia del Sur y Abjasia en lo que atañe a Georgia, Transnistria en Moldavia y Crimea en Ucrania, incluso una parte en Ucrania oriental".


Los países de Europa central y oriental que conocieron el yugo soviético, en especial Polonia y Lituania, viven con la pesadilla de aquella experiencia. Los de Europa occidental tienen otra: que la crisis se acabe lo más pronto posible para conservar así todas las prerrogativas y beneficios económicos de su relación con Moscú. Lo demás, es retórica. Ya lo demostró hasta el ridículo la Primavera Arabe: no se trata de saber quién es culpable o inocente, quién es demócrata o dictador. Lo esencial consiste en exaltar la culpabilidad cuando los intereses son pequeños o en taparla si el socio es estratégico y los intereses son demasiado grandes. Armas, industria, energía o finanzas, eso es lo único que rige y regirá la posición de Occidente, sea quien fuere el socio o el interlocutor que esté enfrente.


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Cuba y China suscribieron hoy en La Habana varios acuerdos de cooperación que tributan a una mayor integración de sus economías, y ratifican a la nación asiática como el segundo socio comercial de la Isla.


Durante un Foro de Negocios, con sede en el Hotel Nacional de Cuba, representantes del Buró de Desarrollo del Comercio chino y miembros de la Cámara de Comercio de la República de Cuba rubricaron un convenio para viabilizar más la ampliación y diversificación del intercambio empresarial.


Los acuerdos restantes van dirigidos a incrementar las oportunidades de negociaciones e inversión en sectores como las energías renovables y la producción de alimentos.


Orlando Hernández Guillén, presidente de esa institución, refirió que las negociaciones se llevan a cabo en un momento crucial para la economía nacional, cuando "se toman medidas para otorgar mayor autonomía a las empresas y se les exige una gestión más efectiva".


La relación comercial de las dos naciones superó en 2013 los mil 410 millones de dólares, y a partir de este año, con la firma de los nuevos acuerdos, podría incrementarse en más de un 25 por ciento, se indicó.


En la jornada, directivos de la Industria Ligera de China (Chinalight) se interesaron en las nuevas facilidades que brinda la Ley 118 de Inversión Extranjera y los atractivos de la Zona Especial de Desarrollo Mariel, y evaluaron junto a funcionarios cubanos posibles proyectos.
Representantes de la Empresa CITIC Internacional Co. también indagaron en el funcionamiento de la industria cubana y su sistema de importaciones, de donde emergieron algunas propuestas de cooperación que incluyen la interacción del capital humano.


Una vez concluido el Foro sesionó un seminario auspiciado por la Agencia de Promoción de Inversiones de China, espacio que Cuba aprovechó para referirse a las recientes modificaciones de su industria biofarmacéutica y cómo puede formar parte de esta el capital foráneo.
Los empresarios del gigante asiático también recibieron detalles del impacto que van teniendo en la economía cubana las formas no estatales de gestión en la producción y los servicios, la creación de cooperativas no agropecuarias, y la apertura a proyectos locales en todo el país.

Asociación estratégica integral entre China y Venezuela

Una asociación estratégica integral dejó como saldo la visita de dos días, que concluyó hoy, del presidente de China, Xi Jinping, a Venezuela, en una gira de trabajo por latinoamericana que lo llevará ahora a Cuba.

Un total de 38 nuevos acuerdos en sectores claves para las economías de China y Venezuela fijaron alianzas en los sectores de finanzas, energía, minería, agricultura, infraestructura, industrialización y tecnologías.


De la XIII Comisión mixta de alto nivel China-Venezuela, que sesionó durante la visita del estadista asiático, se derivaron también decisiones de cooperación en el terreno cultural y social, particularmente este último dirigido a la reducción de la pobreza en ambos países.


De manera particular entre los acuerdos, destacó el desarrollo de infraestructuras que serán de utilidad incluso para las naciones miembros de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y del Mercado Común del Sur (Mercosur).


Trascendieron además avances en el programa espacial, que incluye la instalación de un tercer satélite en Venezuela, y la creación de una fábrica de ellos en esta nación, donde además se confeccionarán parte de sus componentes.

En torno a la visita del mandatario los bancos centrales de los dos países suscribieron un convenio de cooperación, dirigido a favorecer el intercambio de información acerca de metodologías estadísticas, estrategias de política monetaria y mecanismos de financiamiento.
También el Banco de Desarrollo de China, (BDC) estableció una oficina aquí, que al decir de Hu Huaiban, su presidente, se explica porque Venezuela constituye el principal receptor de los préstamos de ese ente emisor en latinoamericana.


La cooperación integral chino-venezolana supera los 50 mil millones de dólares, a través de mecanismos de inversión como el Fondo Conjunto Chino-Venezolano que impulsa más de 240 proyecto, y el de financiamiento que agrupa otros 67 planes, según el presidente del Banco de Desarrollo Económico y Social de Venezuela, Simón Zerpa.


Durante la firma de los acuerdos el mandatario chino, Xi Jinping, calificó de exitosos y prometedores los vínculos y abogó por fortalecer la cooperación con mayores saltos en los vínculos para asegurar un futuro más prometedor.
Por su parte, el presidente Nicolás Maduro señaló que los acuerdos son extraordinarios, China resulta la potencia emergente más importante del siglo XXI y demostró que "es posible alzarse como potencia sin ser imperio".


Construir un mundo multipolar, multicéntrico, de paz y prosperidad calificó Maduro el objetivo de las relaciones entre ambos países.
Los lazos entre Caracas y Beijing se entroncan con el programa de desarrollo venezolano, el denominado Plan de la Patria, concebido como estrategia económica, política y social hasta el 2019 por el fallecido presidente Hugo Chávez, precisó Maduro.


Asimismo, comparó que los vínculos con la nación asiática son de beneficio mutuo, que para Venezuela significa catapultar las capacidades productivas, de mayor transferencia de tecnología, dirigida a potenciar el avance económico y social en este país.


La visita de Jinping, ocurrió en el marco de la celebración, el 28 de junio pasado de 40 años de relaciones diplomáticas y que adquirió mayor dimensión durante el mandato de Chávez.


El volumen del intercambio comercial aumentó de apenas 20 convenios antes de 1998 a más de 450 hasta el 2013, lo cual ubica a Beijing como segundo socio comercial de Venezuela que, a su vez, constituye el cuarto para China en América Latina, como importante proveedor de energía, y el principal mercado de concesión de las obras.


Además, de proyectos tan importantes como la puesta en marcha de los satélites Simón Bolívar y Francisco de Miranda; otros muchos se desarrollan en vivienda, plantas eléctricas, líneas transformadoras de electricidad, redes de telecomunicaciones, carreteras y puentes, entre otras.


En la mesa sobre Petróleo y Minería, parte de la XIII Comisión Mixta de Alto Nivel, el ministro venezolano de ese sector, Rafael Ramírez, comparó que desde 2005, cuando comenzó el envío de petróleo a China, el volumen de suministro pasó de 49 mil barriles diarios a 524 mil, con un incremento de la factura petrolera anual de 580 millones de dólares a 19 mil 376 millones en ese lapso.

La meta es, anunció, un millón de barriles diarios.


(Con información de agencias)

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Lunes, 21 de Julio de 2014 06:15

El acuerdo EE UU-UE se empantana

Negociar un acuerdo de libre comercio nunca es fácil. Si lo hacen dos potencias comerciales como Estados Unidos y la Unión Europea, las dificultades crecen. Y si los apoyos políticos a la negociación flaquean, la negociación puede llegar a fracasar. No es el caso del Acuerdo Transatlántico para el Comercio y la Inversión (TTIP, por sus siglas en inglés) que negocian Estados Unidos y la Unión Europea. Todavía.
El Partido Republicano ya ha advertido que no aprobará ningún acuerdo comercial, empezando por el acuerdo de asociación con el Pacífico, que negocie la actual Administración de Estados Unidos si el presidente Barack Obama no hace más esfuerzos para lograr la Autoridad de Promoción Comercial (TPA por sus siglas en inglés), por la cual el Congreso solo puede aprobar o rechazar, sin enmiendas, un acuerdo comercial. "Dada la crítica importancia de la TPA para asegurar el éxito en las negociaciones del Acuerdo de Asociación Transpacífico, no apoyaremos este acuerdo si se completa antes de que apruebe la Autoridad Comercial", advertían esta semana en una carta enviada por los congresistas republicanos del comité de Comercio al Alto Representante de Comercio de EE UU, Michael Froman.


En Europa, la negociación del TTIP fue uno de los primeros asuntos que discutió el nuevo Parlamento y el nuevo presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, expresó su apoyo a la negociación pero advirtió que "no sacrificaré en el altar del libre comercio las normas europeas en los ámbitos de la salud, la seguridad o la protección social y de los datos ni nuestra diversidad cultural", garantizó ante la Cámara.
La sexta ronda de negociaciones ha tenido lugar esta semana en Bruselas, con escasos avances concretos. Pero las delegaciones negociadoras mantienen el optimismo. "Estamos en un momento de transición importante en la negociación. La fase de preparación ya se ha acabado, en prácticamente todos los temas de negociación ya estamos empezando a trabajar sobre propuestas concretas. Ambas partes han puesto ya sus cartas sobre la mesa", asegura Ignacio García-Bercero, el jefe de la delegación europea en las negociaciones. García- Bercero participó a principios de mes en un seminario sobre el acuerdo comercial en Santander y allí se reunió con EL PAÍS.


Son todavía trabajos técnicos, "necesarios para preparar el campo para las decisiones políticas que se tendrán que tomar más adelante", como explica el negociador, pero que ya afloran las dificultades de acuerdo. "Todo lo que se refiere a explorar las posibilidades de reconocimiento mutuo, equivalencias en sectores como el automóvil o el farmacéutico son temas complejos. Ahí hay que tener creatividad para ver cómo se puede establecer puentes para mejorar la cooperación reglamentaria sin pretender cambiar el enfoque de cada una de las partes". Uno de los nudos gordianos de la negociación es el interés de los europeos en eliminar la discriminación en los concursos de obras públicas en Estados Unidos, lo que viene determinado por la legislación americana del Buy American, comprar productos americanos.


"No hay ningún tipo de exigencia en la legislación europea sobre que las compras públicas deban tener un cierto contenido de productos europeos. Ese tipo de legislación no existe en Europa, mientras que en EE UU para contratos públicos importantes, sobre todo en infraestructuras de transporte, existe un mandato de que cierto porcentaje de los contratos públicos debe ser de fabricación americana. Por eso damos mucha importancia a que esa discriminación no se mantenga y que, en definitiva, el Buy American se pueda convertir en un Compra Transatlántico, que puedas competir igualmente con productos europeos o americanos".


La filtración de unos documentos de la negociación, en los que se abría la puerta a la gestión hospitalaria por parte de empresas estadounidenses, extremo negado por los negociadores europeos, ha forzado a los gobiernos a pronunciarse al respecto y a rechazar tal posibilidad.


"En principio, si hay servicios públicos prestados por empresas privadas normalmente esos servicios podrán ser prestados también por empresas americanas porque no hay discriminación. Pero la decisión de base, si se decide abrir o no un servicio a la competencia privada esa es una decisión soberana de cada Estado que no va a verse afectada por nuestros acuerdos transatlánticos porque en todos nuestros acuerdos de comercio hay unas reservas específicas al respecto. No es una decisión que pueda ser impuesta por el acuerdo, es una competencia nacional. Lo que hablamos respecto a las compras públicas no es tanto de hospitales o educación. Estamos hablando fundamentalmente del sector de las infraestructuras de aeropuertos, ferrocarriles, metro, que son grandes contratos donde las empresas españolas tienen una posición competitiva fuerte y donde actualmente las empresas solo pueden participar en una licitación si los materiales que utilizan son americanos", explica García-Bercero.


El acuerdo corre el riesgo de ser poco ambicioso, ya que Estados Unidos ha excluido al sector financiero de las materias de acuerdo, por cuestiones puramente políticas explican expertos del sector que no forman parte de las negociaciones. "No tenemos la más mínima intención de poner en tela de juicio la reglamentación americana sobre servicios financieros, la ley Dodd-Frank. Lo que nos parece lógico es que los reguladores de ambas partes tengan en cuenta lo que están haciendo los otros reguladores y que, por tanto, los reguladores estadounidenses y europeos se consulten en una etapa temprana del desarrollo de la reglamentación, examinen cuáles son las posibilidades de hacer reglamentaciones que sean compatibles o equivalentes y, si ese es el caso, que se llegue a algún tipo de reconocimiento de equivalencia".
Los plazos para la negociación son muy ajustados. El objetivo es alcanzar un acuerdo para 2015 y una de las incógnitas para lograrlo es si el presidente Obama contará con la TPA, que dé garantías a la UE de que lo que se acuerde no será modificado por el Congreso de EE UU. "La fase actual de la negociación no es un problema que el presidente Obama carezca de la autoridad comercial porque hay mucho trabajo técnico aún por delante pero cuando haya que discutir los problemas políticamente más difíciles es muy difícil hacerlo si no tiene la garantía de que la otra parte lo que la administración acuerde no pueda ser modificado por el Congreso".


Para los legisladores europeos es fundamental garantizar que las negociaciones no van a suponer una merma de derechos sociales y laborales ni de los estándares climáticos. El nuevo Parlamento cuenta con un mayor número de diputados que rechazan estas negociaciones pero los dos grupos mayoritarios de la Cámara, el Partido Popular Europeo y el Partido Socialista, han expresado su apoyo al acuerdo.


"Los riesgos de fracaso siempre existen. Pero creo que el compromiso político detrás de esta negociación es muy fuerte por ambas partes y son conscientes de que fracasar en este ámbito tendría un impacto muy negativo sobre la relación transatlántica. Estoy seguro de que se hará lo necesario para que la negociación llegue a buen puerto".

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  • Autor Alicia González
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Domingo, 20 de Julio de 2014 10:47

Brasil vuelve a la vida real (y complicada)

Pasado el huracán de la Copa del Mundo, estamos todos de vuelta en la vida real. Y la vida real se muestra un tanto complicada, especialmente para la presidenta Dilma Rousseff.

 

Para empezar, el viernes pasado se divulgaron los resultados de un nuevo sondeo electoral realizado por el instituto Data Folha vinculado al diario Folha de Sao Paulo. Pese a ese vínculo –la Folha es de feroz y muchas veces irresponsable oposición al gobierno–, el trabajo de encuestas y sondeos del instituto es respetable y respetado.


Dilma perdió dos puntos. Sigue como favorita, ahora con 36 por ciento de intención de voto declarado por los entrevistados. Su competidor más directo, Aécio Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), se estacionó en 20 por ciento. A propósito de las innúmeras paradojas de la política de mi país, el PSDB de socialdemócrata tiene poco o casi nada: son propuestas del mismo y bien conocido neoliberalismo que llevó tantos países al naufragio. Así las cosas. El tercer candidato, Eduardo Campos, del Partido Socialista Brasileño (PSB), que de socialista tiene la sigla y nada más, perdió un punto: ahora tiene 8 por ciento de las intenciones de voto.


El gran problema –y la nueva preocupación– para Dilma y su equipo de campaña se refiere a la ahora prácticamente asegurada convocatoria a una segunda vuelta. El sondeo divulgado el jueves pasado indica que en una confrontación directa, Dilma y Aécio Neves están técnicamente empatados: 44 por ciento para ella, 40 por ciento para él. Vale recordar que en febrero la diferencia era de 55 a 27 por ciento, de acuerdo con el mismo instituto Data Folha.


En los primeros días de junio ya había caído de 47 a 38 por ciento. Pasado un mes y medio, la diferencia prácticamente desapareció.


El dato sorprendió a los estrategas de Dilma. Se estudian, en calidad de urgencia, fórmulas para intensificar la campaña y lograr una victoria en la primera vuelta, pero a la vez se admite que es una tarea muy difícil.


Para enturbiar aún más el horizonte, también con Eduardo Campos, un hipotético y casi imposible encuentro en la segunda vuelta, trae proyecciones preocupantes. A fines de febrero, Dilma tenía 55 por ciento de intención de voto y Campos escaso 23 por ciento. A principios de junio, la distancia era 47 a 32 por ciento, ahora 45 a 38 por ciento.


Es importante recordar que la campaña crece y se define cuando empiece la propaganda por radio y televisión, a mediados de agosto. Si los dos opositores se mantuvieron en las mismas intenciones de voto en la primera vuelta, y saltaron distancias olímpicas cuando preguntó sobre la confrontación decisiva –la de la segunda vuelta–, por primera vez surgen señales de riesgo serio para la candidatura de Dilma a la relección. Es verdad que en la primera vuelta ella dispondrá de mucho más tiempo de televisión y radio (más del doble que Aécio Neves). Pero en la segunda vuelta, el tiempo se divide de manera igual entre los candidatos. También es verdad que Lula todavía no está en la calle, y que su respaldo tiene peso determinante, pero aún así la velocidad con que Neves y Campos lograron acercarse peligrosamente en las proyecciones de la segunda vuelta muestra que podrán ocurrir sorpresas.


Asimismo, de otro terreno brotan noticias preocupantes para el país y, de nuevo, especialmente preocupantes para la presidenta. Los actuales indicadores económicos son desalentadores y despertaron nuevas señales de alarma en Brasilia. Los cálculos del Banco Central muestran que la actividad económica sufrió una retracción de 0.18 por ciento en mayo. Es menos de la mitad de la retracción prevista por el mercado financiero, pero como éste tiene el catastrofismo impregnado genéticamente, que haya sido la mitad no sirve de mucho consuelo. Difícilmente, el PIB de este año superará la marca de 1.2, a lo sumo 1.4 por ciento contra el crecimiento de 2.5 de 2013.


Del Ministerio del Trabajo vienen otras malas noticias. La creación de empleos formales en junio –poco más de 25 mil plazas– ha sido la menor para el mes desde 1998. Por otra parte, el total de nuevos empleos formales del primer semestre –590 mil– sólo supera la del mismo periodo de 1998. La única noticia positiva es que las proyecciones sobre la inflación que, pese a mantenerse en niveles altos –6.5 por ciento en 12 meses–, ya no presionan tanto. De todas formas, permanece, en la opinión del brasileño medio que existe la inflación, y ese fenómeno de pésima memoria planea peligrosamente sobre nuestras cabezas. Los grandes medios de comunicación se encargan de desempeñar esa tarea, martillando un día sí y el otro también que el país vive una espiral inflacionaria que los números no confirman.


Los estrategas de la campaña de Dilma saben muy bien que su principal adversario es precisamente la economía. La sensación de que Brasil vive un deterioro puede contaminar al electorado. Candidatos de la oposición y los medios hegemónicos de comunicación lo saben bien y trabajan muy activamente para fortalecer esa sensación.

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  • Autor ERIC NEPOMUCENO
  • País Brasil
  • Región Suramérica
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Publicado en Internacional
Domingo, 20 de Julio de 2014 10:31

La apuesta estratégica de Lula y Dilma

La conferencia de Fortaleza, prolongada el miércoles en Brasilia cuando se sumaron los líderes de la Unasur y la Celac, tuvo el sello de la presidenta, que se perfila como favorita a la reelección en los comicios del 5 de octubre.

 

En 2016, baterías antiaéreas rusas blindarán Río de Janeiro durante los Juegos Olímpicos, gracias al acuerdo de defensa firmado por Brasilia y Moscú una semana antes de la quinta cumbre del grupo Brics celebrada en marzo de 2013, un entendimiento ampliado por Dilma Rousseff y Vladimir Putin la semana pasada cuando se incluyó la compra de otros armamentos. En octubre de 2013, dos petroleras chinas integraron junto a la brasileña Petrobras el consorcio vencedor de la subasta por el megapozo Libra, situado en el litoral carioca y dotado de unos 12 mil millones de barriles de crudo. Antes de ello, en 2009, año de la primera cita presidencial de los Brics en la ciudad rusa de Ekaterimburgo, Luiz Inácio Lula da Silva pactó con su colega chino Hu Jintao un crédito de 10 mil millones de dólares para que Petrobras extraiga petróleo en yacimientos hundidos a 5000 metros de profundidad.


Estos antecedentes, a los que se podrían añadir otros como los programas satelitales firmados con China, permiten demostrar que la alianza de los gobiernos del Partido de los Trabajadores con los Brics, iniciada por Lula y profundizada por Dilma, no fue construida de buenas a primeras ni se restringe a una perspectiva economicista de corto plazo, como pudiera imaginar quien solo tome en cuenta la creación del Banco de Desarrollo y el Fondo de Contingencia durante la sexta reunión de ese grupo de países realizada la semana pasada en la ciudad nordestina de Fortaleza.


El acople entre Brasil y las potencias emergentes comenzó a madurar en la década pasada y ganó más ímpetu luego de la crisis global de 2008.


Además de cuestionar el peso de Estados Unidos en el FMI, apoyar la creación de instituciones financieras y alentar el comercio a través de las monedas locales, Brasil fue estableciendo graduales convergencias con los Brics en áreas sensibles como son las de defensa y energía, donde se asienta el núcleo duro de un vínculo entre naciones.


Todo lo anterior, sumado a las coincidencias en grandes asuntos de la agenda mundial, como los conflictos en Libia, Siria u Oriente Medio, donde Brasilia suele compartir con las posiciones defendidas por Beijing y Moscú, fueron instalando a los Brics dentro de las prioridades de la política externa de Brasilia al tiempo que se observaba un simétrico retroceso de Estados Unidos.


En los últimos meses esa potencia quedó fuera de la disputa por la explotación de hidrocarburos en el litoral de Río de Janeiro, donde hicieron pie las compañías chinas y perdió la licitación por la venta de 36 aviones de combate para la fuerza aérea brasileña.


El vicepresidente norteamericano, Joe Biden, arribó a Brasil en junio, a poco de iniciada la Copa del Mundo, con el propósito de recomponer las relaciones tras los destrozos causados por el escándalo de espionaje de la agencia NSA.


Dilma lo recibió con cortesía y habló sobre la importancia que su gobierno concede a la Casa Blanca, pero no brindó ninguna precisión sobre un eventual viaje a Washington, luego de haber suspendido una visita de Estado a esa capital cuando se confirmó que los agentes de la NSA auscultaron desde los archivos de Petrobras y hasta algún despacho del Palacio del Planalto.


En contraste con la austera recepción concedida al enviado de Barack Obama, la presidenta quiso el último año de su gobierno (concluye el 31 de diciembre) fuera coronado diplomáticamente en gran estilo, con la visita de 15 jefes de Estado luego de finalizada la Copa en el Maracaná.


El momento más alto de una semana en la que Brasil demostró su estatura internacional ocurrió el martes en Fortaleza, en cuyas playas todavía se veían hinchas extranjeros llegados para el Mundial, con la creación del Banco de Desarrollo y el Fondo de Contingencia, dos instituciones dotadas de 150 mil millones de dólares.
Un monto lo suficientemente robusto como para demostrar que surgió un polo de poder capaz de plantarse de cara a las metrópolis occidentales y marcar el inicio del fin de dos décadas de unipolaridad norteamericana.


La conferencia de Fortaleza, prolongada el miércoles en Brasilia cuando se sumaron los líderes de la Unasur y de la Celac, tuvo el sello de la presidenta que se perfila como favorita a la reelección en los comicios del 5 de octubre, con el 36 por ciento de las intenciones de voto frente al 20 del opositor Aecio Neves, proclive a reincidir en las relaciones preferenciales con Estados Unidos de su correligionario, el ex mandatario Fernando Henrique Cardoso.


El cónclave fue un triunfo de la diplomacia brasileña, pero especialmente de Rousseff, que está en condiciones de capitalizar el rédito de lo ocurrido la semana pasada, en la que mantuvo varios encuentros bilaterales, el más importante con su par chino Xi Jinping, de cara a la campaña electoral y como un anticipo de lo que serán los ejes en un eventual segundo mandato.


La política externa brasileña es la resultante de un campo de fuerzas en el que gravitan la presidencia de la república, los grupos de poder fáctico (burguesía industrial y financiera) y el Palacio Itamaraty, que suele operar con una lógica propia como si se tratara de un Estado dentro del Estado.


El saldo de la reunión de los Brics posiciona mejor a Rousseff dentro de ese sistema inestable, donde también operan el lobby de las potencias extranjeras y corporaciones transnacionales.


Rousseff se mueve con más soltura en el terreno de la diplomacia económica que en los mentideros políticos, donde prefiere que actúen sus hombres de confianza, el asesor especial de Asuntos Internacionales, Marco Aurelio García, y el canciller Luiz Alberto Figueireido.


Según trascendió, ella pidió ser informada permanentemente sobre las negociaciones para la creación del Banco de Desarrollo, cuya presidencia quería ejercer, aspiración que resignó a favor de India, con sentido pragmático, para garantizar que el proyecto salga del papel.


A Dilma le gusta la diplomacia de resultados, como quedó demostrado en la conferencia de la semana pasada o hace cinco meses en Cuba, adonde viajó para recorrer las obras del puerto de Mariel financiadas por el poderoso Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social, puerto que permitirá que Brasil cuente con una base de exportaciones a unas cuantas millas marinas de Miami y del Canal de Panamá, el atajo interoceánico para llegar al mercado chino.

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  • Antetítulo LA ALIANZA CON LOS BRICS NO SE RESTRINGE A UNA PERSPECTIVA ECONOMICISTA DE CORTO PLAZO
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