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Jueves,29 de Julio de 2010
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Inicio Ediciones Edición 142 2009: la hora tiempo de cosecha

2009: la hora tiempo de cosecha

Hay siembra. Son muchos los esfuerzos realizados por el movimiento social desde años antes y durante 2008. Y hay retos.

El movimiento social de nosotros los colombianos, lleva varios años, quizá más de una década, en la necesaria tarea de superar la postración en que se sumió desde los primeros años de la década de 1990, cuando perdió gran parte de su iniciativa. Y, extravió su norte histórico, estratégico, de su razón y objetivos de cuna. Un desvío, como efecto de variados factores, entre ellos: Su institucionalización: debido a los errores cometidos por sus direcciones a propósito de las expectativas despertadas por la Constitución de 1991, la estafa del “bienvenidos al futuro”. La cooptación: producto del peso que ganaron a su interior los intereses individuales y el afán de “éxito personal” en los diferentes movimientos. El desangre: manifestación del terror, la criminalización a que fue sometido. La confusión política–teórica dentro de su activismo y liderazgo: fruto de la ofensiva neoliberal y de la inexistencia de un referente teórico que guardara distancia con ese discurso avasallador de los 90.

Hay retos

1. Ante todo, concretar o avanzar en la coordinación de las diversas resistencias que tienen espacio y lugar en el país.


La última ola de procesos de coordinación de los movimientos sociales se vivió en la década de los 80 del siglo XX. Por entonces se concretó la constitución de: la Central Unitaria de Trabajadores (Cut), fruto en buena medida del constante esfuerzo del llamado por entonces sindicalismo independiente, es decir, esa variada manifestación sindical que no aceptaba las orientaciones de la CTC, la UTC y la CSTC. Se hizo cuerpo, asimismo, la Organización Nacional Indígena de Colombia (Onic), con lo cual se dejaba atrás esa errada visión que desconocía a los indígenas como sujeto histórico, con reivindicaciones propias, situándolos como una secretaría del movimiento campesino. De igual manera, la Coordinadora Nacional de Movimientos Cívicos, que enlazó para la lucha directa y los pliegos de reivindicación social a franjas urbanas, semiurbanas y campesinas del descontento.

Fueron éstas las manifestaciones más significativas de aquella etapa. Las mismas que –con excepción de la Coordinadora Cívica– aún se conservan, con logros, con errores, y aún con propósitos pendientes si detallamos los proyectos originales que les dieron cuerpo.

En otros espacios también se gestaron coordinaciones, pero el irrespeto a su independencia las malogró, como fueron los casos de A Luchar, Unión, y otras experiencias de lo que por entonces se pretendió que era un nuevo modelo para construir organizaciones de masas y se justificó con argumentos de distorsión leninista, ‘antiespontaneístas’ sobre las organizaciones sociales y su centralización y papel “como correas de transmisión” con la ‘vanguardia’ y los ‘partidos’.

Con nuevas características y retos, en 2009 estamos ante la posibilidad de un ascenso en la coordinación social. Y puede ser porque una columna hace cimiento, culata de concreto: la realización del Encuentro de Organizaciones Sociales y Populares, fruto de un proceso deliberativo regional y local, del cual emane un programa básico para la coyuntura y el mediano plazo, programa para emplazar a Uribe y/o su variante de sucesión. Para no repetir frustraciones, ojalá impere el prerrequisito para que el evento sea feliz: respetar y estimular la consulta, sabiendo escuchar y potenciar las voces que vienen de abajo. De este modo, propiciar una reelaboración sobre el quehacer social que brinde el espacio requerido para que en todas las prácticas del activismo y la resistencia se gane vocación de gobierno y de poder.

El Parlamento de los Pueblos. Pero en 2008 quedó como tarea y como desafío, en el tiempo cercano por venir, una tarea inmensa que en parte concreta la coordinación y expresión colectiva del borbotón social: el Parlamento de los Pueblos. Faena por cumplir y precisar, sin imponerlos, su sentido, su tiempo, su método, sus proyecciones, etcétera, como condición fundamental para llenar el vacío de una instancia de personalidad y poder popular abierto y nacional.

Si este cometido se logra, vendrá una conquista adjunta: la ruptura con la institucionalización de lo social. Un ingrediente que abre espacio al nuevo tiempo con la directriz y luz para las resistencias en marcha, con una visión dual del poder. Dualidad con la cual el viejo poder –oligárquico– convive con el naciente –popular– sin que la sustancia de sembrar valores de una nueva sociedad y un nuevo patrón de democracia y participación del sujeto popular  quede reducida y sometida a la dinámica de cada lucha particular y de los vicios de politiquería, conciliación y merma de valor civil. Con sentido estratégico y orientación hacia la reorganización de la actual sociedad y la sustitución del régimen. En advenimiento, obvio, de reelaborados conceptos sobre la justicia, la soberanía, la economía, en fin, la vida en todos sus aspectos y las expectativas de las tres generaciones presentes con lutos en el conflicto.

Un reto abierto, por demás, con el telón de fondo de la crisis del sistema mundo capitalista, y ésta, su etapa más reciente, el neoliberalismo. Como se recordará, esa era una constante deliberación de los activistas de los 70 y 80, enmarcada, tal vez viciada, por el estrategismo. Ahora, al regresar la necesidad de saber qué somos y qué buscamos ser, dando cuenta de ese larguísimo plazo y sin perder el horizonte último, hay que tener sentido del aquí y del ahora. ¿Cuáles serán sus características para la Colombia que perece en manos de una ínfima minoría?

Referendo contra la reelección de Álvaro Uribe. Como una etapa precisa o puntual, que puede estimular mucho el proceso hasta aquí relacionado (si la pretensión oficial no la bloquea una decisión de las Altas Cortes), al final del segundo semestre del año en curso, o en los primeros de 2010, se llevará a cabo el Referendo para preguntar a la opinión pública sobre la continuidad de Uribe. De ser así, la alianza o coalición por sellar para impedir el tercer período facilitará la concreción de un nuevo estadio de la coordinación o la unidad social. Abrirá, por demás, un espacio para dar cuerpo a una alianza política con sectores políticos no populares pero sí opuestos al actual modelo de régimen político (sectores decididos a romper con el paramilitarismo y dispuestos a una transición hacia una democracia con matices renovados y mejores). Una alianza, sin duda, para la paz justa y para integrar el país a la dinámica del continente, en la cual estos sectores ven y tienen posibilidad para su interés de negocios, que bajo una hegemonía popular puede advenir o contribuir a la configuración de un capital nacional.

2. Un nuevo sentido de lo público

El referendo por el derecho del agua. Factor fundamental de la lucha social durante el año en curso es garantizar la aprobación del referendo por el derecho al agua. Agua como bien público. Una batalla fundamental, tanto por su significado para millares de hogares que verán mejorada su economía, pero también por el sentido estratégico de este lance, con el cual se lleva a la mesa de todos los hogares la mirada de qué es un Estado. De cuáles son los recursos estratégicos a los cuales –su control– no puede renunciar una sociedad. De qué se entiende por soberanía, y qué papel juegan y son las multinacionales.

Bella oportunidad la de éste Referendo, que no ha recibido la atención necesaria de multitud de organizaciones, y que en los últimos meses de 2008 estuvo a punto de ahogarse en el espeso y maloliente líquido financiero del Congreso. Las prioridades oficiales brindaron otro tiempo para actuar que no se pueden desaprovechar. Bella, porque a través de ella se puede politizar en poco tiempo, de manera amplia y bajo una cosmogonía desde nuestros aborígenes y de justicia a la sociedad colombiana. Un paso gigante que facilitará, por demás, el funcionamiento del Parlamento de los Pueblos.

Resulta obvio, que en su agitación, en el informe diario que se entregue a la población sobre el curso de los debates y las intrigas en el Congreso de la República, se puede ejemplificar en cada conversación, sin mayores dificultades, quiénes son los enemigos del pueblo y cómo manejan sus intereses, bien a través de los grandes medios de comunicación, bien a través de los partidos políticos, bien por conducto de funcionarios que se supone que son “servidores públicos”, etcétera.

3. Multitud de resistencias

En la valerosa, surcada de sangre, rica y variada experiencia que caracteriza al pueblo colombiano, las iniciativas de resistencia son múltiples y de gran significación. Destacamos antes algunas pero no por ello desconocemos otras: simplemente enfatizamos las que de concretarse tendrán efectos ojalá positivos para un nuevo estadio de lo social. Pero existen otras muchas. ¿Cómo encaminar entre todas hacia el mismo sur?

Ese es el reto del Encuentro Nacional de Organizaciones Sociales y Populares, entre las cuales se debe resaltar la inmensa gesta que llevan a cabo los activistas de los derechos humanos, y, dentro de sus propósitos, aquel que se esfuerza por la memoria, contra la impunidad y por la justicia.

En esa misma ruta encontramos el esfuerzo constante de los activistas de la paz justa.

En medio de los peligros del señalamiento como aliados de los “subversivos”, tal persistencia mantiene un inmenso valor. Más aún, cuando la ‘guerra política’ propicia que en la opinión pública se confundan las fronteras entre lo cierto y lo falso, entre lo justo y lo injusto, entre la paz y el sometimiento, entre el interés particular y el interés general.

Ganan cada vez más espacio, además como componente sustancial de la sociedad posible, las reivindicaciones que denuncian la injusticia hecha norma en los lugares de trabajo, por efecto de la llamada “flexibilización laboral”. Salarios justos, horario preciso, derecho a la organización, trabajo digno, etcétera. Pero, igualmente, medidas efectivas contra el desempleo abierto y disfrazado, o informalidad laboral.

Libertad para la madre tierra o reforma agraria integral. He aquí uno de los núcleos que brinda aire a la guerra que se prolonga en el país. Y, como cada vez se hace más evidente, su realización favorece las probabilidades de golpear o cerrarles espacio al narcotráfico y su expresión armada, el paramilitarismo.

Con toda certeza, hay infinidad de otros temas y agendas. De todos ellos se deberá tratar en el Encuentro, además de abrir el debate sobre la sociedad que anhelamos. Mientras tanto, crece la audiencia…

Paro cívico en el sur del país. Liderado por miles de afectados por la especulación financiera, quedó al final de 2008 como un propósito por concretar en los primeros meses de 2009, abriendo ante todo el país la revisión de ese tema sustancial del sector financiero, de la banca de fomento, de la redistribución de la riqueza, de la banca central, de la deuda pública, de la relación entre lo productivo y lo especulativo, y por esta vía, el tema del “desarrollo”. Temas y dilemas estratégicos. Retos y posibilidades actuales.

¡2009: Qué año, con cuántas posibilidades, el que nos espera!
 


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