Lunes, 07 Noviembre 2016 06:47

La cumbre del clima de la ONU negocia las reglas para reforzar el Acuerdo de París

Escrito por Antonio Cerrillo
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La cumbre del clima de la ONU negocia las reglas para reforzar el Acuerdo de París

Las conclusiones de la conferencia que arranca en Marrakech pueden catapultar la ambición de la lucha contra el cambio climático


“Ustedes hagan la ley, que yo haré el reglamento”, decía el conde de Romanones (Álvaro de Figueroa), 17 veces ministro de Alfonso XIII, sabedor de que la letra menuda puede a veces más que las grandes proclamas. Convocados por la ONU, representantes de cerca de 200 países se reúnen en Marrakech (del 7 al 18 de noviembre) para negociar la aplicación del Acuerdo de París, el primer pacto mundial para combatir el cambio climático, firmado en diciembre del 2015 en la capital francesa. No será una conferencia histórica. El pacto político ya está hecho. Pero sus conclusiones pueden apuntalar, reforzar o, incluso, catapultar la ambición de la lucha contra el cambio climático; o, por el contrario, hacer que todo quede en agua de borrajas. Lo dicho: la respuesta está en la letra pequeña, que empieza a escribirse en Marrakech.


El Acuerdo de París estableció el compromiso mundial para evitar un aumento de temperaturas “muy por debajo” de los 2ºC respecto a las de la época preindustrial, y proseguir los esfuerzos para que esa subida no supere los 1,5ºC. Los grandes países firmantes del acuerdo han presentado sus contribuciones nacionales o planes de acción climática para frenar, limitar o reducir las emisiones de gases invernadero, aunque con metas libremente elegidas por cada país (en función de sus capacidades). Y deberán renovar su compromiso al alza cada cinco años.


Pasar del pacto a tener reglas, para verificar las promesa hechas


La rápida ratificación del acuerdo subraya el alto nivel de consenso sobre la necesidad de combatir el calentamiento. “Pero ahora se trata de traducir los grandes objetivos y principios en reglas de transparencia y de funcionamiento”, dice Pablo Saavedra, secretario de Estado de Medio Ambiente. En Marrakech se debe empezar a escribir las reglas sobre cómo se hará el control y verificación de las contribuciones nacionales presentadas, algo que será clave para abordar con garantías la revisión que se iniciará en el 2018.


“Debe haber transparencia y se debe consensuar la manera de verificar el cumplimiento, para que se pueda determinar si se están dando avances significativos”, dice Manuel Pulgar-Vidal, responsable de clima y energía de WWF Internacional.


Lograr la transparencia y que haya confianza entre los países


Pero consensuar esa transparencia no será fácil. “Hay que recordar que el último inventario de emisiones de China data del año 1995, pues este país se resiste a someterse a los mecanismos de vigilancia de la comunidad internacional”, apunta Marta Subirà, secretaria de Medi Ambient de la Generalitat, para ilustrar de qué se está hablando.


Está en juego, pues, la confianza entre las partes, para que no se venga abajo este precario castillo de ilusión construido en París.


Las nuevas contribuciones deben ser más homogéneas en el 2020


Disponer de reglas bien claras es necesario sobre todo para que los países sepan cómo pueden presentar sus nuevas contribuciones en el 2020 de forma homologable (las mismas características del informe, iguales períodos de cumplimiento...). Hay que tener en cuenta que las contribuciones nacionales presentadas hasta ahora (voluntarias) no tienen un criterio homogéneo; y por eso se ha programado un encuentro en el año 2018 con el objeto de facilitar esa tarea y sistematizar y mejorar la presentación de los planes.


Así, a la luz de lo acordado en el 2018, se señalarán qué acciones de carácter global son más eficaces para combatir el calentamiento o mejorar la adaptación al cambio climático para determinar las acciones más eficaces (protección de costas, seguridad alimentaria, sequía...), explica Teresa Ribera, ex secretaria de Estado de Cambio Climático de la etapa socialista.


Frenar la subida de temperaturas por debajo de los 2ºC


Todo este encaje de bolillos se tiene que hacer porque la meta final es cuadrar las contribuciones nacionales en un esfuerzo común orientado a aumentar la ambición de la lucha contra el calentamiento. Porque ahora los números (las reducciones de gases prometidas) no salen. Son insuficientes. “Antes del pacto de París, la tendencia climática marcaba un aumento de temperaturas de entre 3,8ºC y 4ºC (respecto a la época preindustrial). Con la suma de las contribuciones prometidas en París el aumento de temperaturas se sitúa en 2,8 ºC; pero sigue estando por encima de la meta de los 2 grados”, recuerda Manuel Pulgar-Vidal, ex ministro de Medio Ambiente de Perú, que presidió la conferencia del clima de Lima (2014).


Otro obstáculo es que el acuerdo de París no prevé sanciones por incumplimiento de las promesas hechas por los países, y sólo se busca señalar con el dedo (¿avergonzar?) a los menos cumplidores. Se pactaron modestos instrumentos de persuasión como contrapartida a que todos los países estuvieran en el pacto. En el año 2020 los países deberán presentar sus nuevas contribuciones mientras que en el año 2023 el tratado debe actualizar sus compromisos globales.


Los grupos ecologistas piden una ambición mucho mayor


Los grupos ecologistas piden acelerar los plazos y reclaman para el 2018 una revisión que sirva para impulsar “un notable incremento en la ambición de los países”, señala Javier Andaluz, de Ecologistas en Acción. “La revisión del inventario de las emisiones presentadas no debe ser usada como pretexto para posponer la aplicación de las directrices de los expertos (del panel intergubernamental de cambio climático). Si no se modifican al alza en el 2018 los compromisos presentados por los países, no podremos limitar el incremento de la temperatura global a 1,5ºC”, continúa Andaluz.


De la misma manera, un informe del programa de las Naciones Unidas para el medio ambiente presentado la semana pasada indica que el mundo debe incrementar de manera urgente su ambición para recortar más o menos un 25% las emisiones de gases de efecto invernadero, si se quieren evitar los peores efectos del cambio climático. Si no se produce una pronta reducción de esos gases, el planeta experimentará previsiblemente un incremento en su temperatura media de entre 2,9ºC y 3,4ºC, aunque se apliquen en su totalidad los compromisos pactados en París.


Buscar compromisos para ayudar a los países menos adelantados


Otro gran asunto de discusión es la financiación. El acuerdo de París obliga a los países desarrollados a contribuir a la financiación de las políticas de mitigación y de adaptación al cambio climático en los estados menos adelantados.


Se trata ahora de lograr que los fondos aumenten progresivamente hasta lograr reunir 100.000 millones de dólares para el año 2020. “¿Qué parte de esta cantidad será pública y cuál privada?, ¿cómo y de qué manera se controla la aplicación de este fondo?”, son algunos de los interrogantes que se suscitarán, explica Salvador Samitier, director de la Oficina Catalana del Canvi Climàtic.


Descarbonizar la economía en la segunda mitad de siglo, meta deseable


El Acuerdo de París es considerado como una punta de lanza para descarbonizar la economía; es decir, para sustituir los combustibles fósiles por un modelo energético más limpio. Pero no hay metas globales concretas para reducir a esta dependencia de la energía fósil; ni se esperan cambios en este punto en Marrakech. El pacto de París dice sólo que los países firmantes se comprometen a alcanzar en la segunda mitad del siglo “un equilibrio entre las emisiones generadas por las actividades humanas” y las que el planeta puede absorber, lo que da pie a que se puedan usar mecanismos naturales o técnicas de captura o almacenamiento geológico de CO2.


Arrinconar los combustibles fósiles es un reto que choca con múltiples intereses. Los expertos estiman que entre el 60-80% de las reservas de carbón, petróleo y gas de las compañías que cotizan en bolsa no deberían ser quemadas y tendrían que permanecer bajo tierra, si se quiere que el aumento de temperaturas no rebase los 2ºC. Las reservas totales de carbón, petróleo y gas identificadas por las bolsas mundiales como activos económicos equivalen a 762 Gt CO2 (una cuarta parte de las reservas totales del mundo).

 

 

Información adicional

  • Antetítulo:Cambio climático
  • Autor:Antonio Cerrillo
  • País:Marruecos
  • Región:África
  • Fuente:La Vanguardia
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