Primer tratado jurídicamente vinculante del mundo para proteger las aguas internacionales

La vida en la Tierra depende directamente de los océanos, pero éstos cada vez se encuentran más amenazados por diferentes impactos antrópicos y el cambio climático

 

La ONU y una negociación histórica


La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha iniciado negociaciones de un tratado jurídicamente vinculante para conservar y proteger casi dos tercios de los océanos, en el marco de lo que se considera la mayor oportunidad de esta generación para cambiar el rumbo del deterioro y la pérdida de diversidad biológica del mar.


Los efectos de la sobrepesca, la pesca Ilegal no Declarada y no Reglamentada (INDNR), el cambio climático, la minería de los fondos marinos y el transporte marítimo, continúan afectando negativamente a la biodiversidad en aguas internacionales o Alta Mar poniendo en riesgo de impactos irreversibles a todas las especies, incluida la humana.


A través de la ONU, los estados discutirán sobre cómo crear, proteger y conservar la biodiversidad marina en Áreas F u era de la Jurisdicción Nacional (AFJN), conocidas comúnmente como la alta mar . Cerca del 50% del planeta está cubierto por Alta Mar y actualmente no cuenta con un marco regulatorio legal para la conservación de importantes especies.


Estas aguas internacionales, fuera de cada jurisdicción nacional, son las que se extienden más allá de las 200 millas marinas de la costa ( fuera de la Zona Económica Exclusiva ZEE); incluye también la Zona de mar profundo definida en la Parte XI de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CDM, o también CONVEMAR o CNUDM), que es el fondo oceánico profundo situado más allá de las plataformas continentales de los Estados ribereños, y que constituyen dos tercios del total de las aguas de mares y océanos y la mitad del planeta Tierra.


Por sorprendente que resulte, no existe ninguna legislación que salvaguarde diversidad biológica marina ni su papel vital en la prestación de servicios, tales como la generación de oxígeno y la regulación del clima.


La Alianza de Alta Mar (High Seas Alliance-HSA),formada por más de 400 ONGs y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN por sus siglas en inglés), asevera que, "La Alta Mar es vital para el funcionamiento del océano entero y de toda la vida en la Tierra”; dicha Alianza fue creada en 2011 para proteger la biodiversidad de las aguas de Alta Mar, destaca el papel clave del océano en cuanto a mitigar el cambio climático, que incluye la absorción de un 90% del calor adicional y de un 26% del exceso de dióxido de carbono creado por fuentes humanas. Según esta alianza de organizaciones, "Gestionar los múltiples factores de estrés añadidos que se ejercen sobre el océano, permitirá aumentar su resiliencia ante el cambio climático y la acidificación, y protegerá ecosistemas marinos únicos en su especie, muchos de los cuales quedan aún por explorar y descubrir. Dado que se trata de aguas internacionales, las medidas de conservación necesarias sólo pueden introducirse a través de un tratado global".


Se abordará además el desarrollo del marco jurídico necesario para la realización de Evaluaciones de Impacto Ambiental (EIA) en esta zona, con miras a prevenir un potencial daño ambiental producto de las actividades humanas.


Por otro lado, los Estados negociarán sobre el reparto de beneficios en temas como el descubrimiento de Recursos Genéticos Marinos (RGM) que podrían ofrecer nuevos usos farmacéuticos y alimenticios, entre otros.


Las negociaciones incluirán también temas de creación de capacidad y transferencia tecnológica en países en desarrollo dentro del ámbito de alta mar.


Actualmente, media docena de países (China, Taiwán, Japón, Indonesia, España y Corea del Sur ) se reparten el grueso de la pesca en alta mar, a través de compañías apoyadas en muchos casos por importantes subsidios públicos.


Según un estudio liderado por la Universidad de la Columbia Británica canadiense, las capturas en alta mar tienen un gran impacto, dados los enormes barcos y cantidades de combustible necesarios. Los autores del informe aseguran que cerrar las aguas internacionales a la pesca permitiría reponer muchas especies y, como consecuencia, aumentar en un 18 % las capturas costeras.


El profesor Alex Rogers de la Universidad de Oxford, que ha proporcionado evidencia para fundamentar el proceso de la ONU de cara a un tratado, afirmó: “La mitad de nuestro planeta consistente en alta mar está protegiendo la vida terrestre frente a los peores impactos del cambio climático. Y a pesar de ello, estamos haciendo muy poco para salvaguardarla o para proteger la vida dentro del océano, intrínseca a nuestra supervivencia colectiva. Proteger la biodiversidad de la alta mar, implantando la buena gobernanza y la ley en el océano entero, es sin duda lo más importante que podemos hacer para cambiar el rumbo del corazón azul de nuestro planeta”.


Conclusión


La ciencia es clara: necesitamos proteger al menos el 30 % de nuestros océanos para 2030. La vida nació en el mar, que no muera en él, mucho depende del resultado de las negociaciones en los próximos dos años.
Fuente: ONU/AAPN


Norberto Ovando es Presidente de la Asociación Amigos de los Parques Nacionales (AAPN). Experto Comisión Mundial de Áreas Protegidas (WCPA) y de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN). Marilina Scarlata es Directora de Comunicaciones de la AAPN y comunicadora científica especializada en Enseñanza de Ciencias Naturales. Trabaja en la Universidad Nacional de Comahue y en Ministerio de Educación de Chubut.

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Cómo proteger el planeta transformando el sistema alimentario

Estar en deuda con la naturaleza es peligroso, porque cuando las reservas de agua se agoten y no queden ni aire limpio ni tierra cultivable, no dispondremos de un segundo planeta que nos facilite estos recursos. Pero ese es el escenario al que ahora mismo nos dirigimos.

El 1 de agosto de 2018 tuvo lugar un suceso anual conocido como el “Día de la Deuda Ecológica”. Ese día señala la fecha en que ya se han consumido más recursos de los que el planeta puede generar a lo largo de un año. La de este 2018 es la fecha más temprana en la que se ha señalado.


Uno de los aspectos que más presión ejerce sobre las limitaciones del planeta es nuestro sistema alimentario. Este representa la forma en la que la humanidad cultiva, produce, transporta y consume alimentos. La forma en la que estas actividades se llevan a cabo hoy favorecen el cambio climático y la deforestación. Está disminuyendo las reservas de agua dulce y la biodiversidad.


Debemos transformar los sistemas alimentarios actuales para producir alimentos más nutritivos que provoquen un impacto medioambiental menor. Con este fin ya hay en marcha una serie de iniciativas repartidas por todo el mundo. Aquí presentamos cinco propuestas científicas, relacionadas con la cría de ganado, el cultivo de alimentos y el reciclaje de aguas residuales.


Todas ellas podrían ayudarnos a saldar esta deuda, cada vez mayor, que tenemos con el planeta.


Medidas inteligentes


Reducir las emisiones animales: Después del sector energético y del transporte, el sistema alimentario constituye uno de los principales emisores de gases de efecto invernadero. Es responsable de alrededor de una cuarta parte de las emisiones totales.


La cría de ganado para producir carne y lácteos supone un 14,5%, debido al gas metano que expulsan los animales.


Una investigación impulsada por el Instituto Internacional de Investigaciones Agropecuariastrabaja en Brasil y Uruguay en la identificación de vacas que produzcan menores emisiones de metano.


Una vez identificadas, se podrán criar y reproducir de forma natural. Se espera que esta medida reduzca las emisiones asociadas a la ganadería entre un 5 y un 20%.


Recuperar alimentos olvidados: El 75% de los alimentos producidos en el mundo procede solo de doce tipos de cultivo y cinco especies animales. Se estima que unas 940 especies de plantas cultivadas están en peligro de extinción.


Existen multitud de alimentos olvidados que son resistentes a los cambios del clima, cargados de nutrientes y que podrían producirse de forma sostenible. La berenjena africanaes de color rojo o anaranjado y tiene unas hojas extremadamente ricas en calcio, hierro y betacaroteno (que el cuerpo transforma en vitamina A).


Resulta lógico estudiar estos tesoros nutricionales abandonados con la misión de suplir la demanda mundial de alimentos. Científicos del Consorcio Africano de Cultivos Huérfanos, organizado por el Centro Agroforestal Mundial, emplean técnicas de hibridación con cultivos infrautilizados para mejorar su resiliencia y calidad nutricional.


Agricultura de precisión: El nitrógeno, el fósforo y el potasio son nutrientes esenciales para el crecimiento de los cultivos alimenticios. El abuso de estos fertilizantes empieza a superar la cantidad máxima de sustancias químicas que la naturaleza puede asimilar.


Un estudio llevado a cabo por el Programa de Investigación de CGIAR en Cambio Climático, Agricultura y Seguridad Alimentaria en un área de cultivo de trigo localizada en México ha demostrado que una aplicación más precisa de nitrógeno disminuye significativamente las emisiones y vertidos asociados a su uso. Todo ello sin afectar a las cosechas.


Algunos investigadores estudian y promueven prácticas responsables para ayudar a los agricultores a emplear los fertilizantes de una forma más eficiente. Para ello analizan la cantidad de nitrógeno presente en el suelo y el clima. Han probado sensores portátiles capaces de calcular el nitrógeno que necesitan las plantas, lo que pueden indicar a los agricultores la cantidad óptima de fertilizante que deben emplear.


En 2017 y 2018, agricultores mexicanos del Valle de Yaqui ya usaron dispositivos con sensores similares acoplados en drones para obtener recomendaciones sobre las necesidades de fertilizante de más de 400 hectáreas de cultivos de trigo.


Controlar la deforestación desde el cielo: Se estima que la agricultura fue, entre 2000 y 2010, responsable del 80% de la deforestación mundial.
La producción de aceite de palma, que se emplea en infinidad de productos, desde el pan hasta el helado, es uno de los principales causantes de la deforestación. Los agricultores de los países productores destruyen bosques constantemente para plantar palmas de aceite.


El Centro para la Investigación Forestal Internacional ha elaborado un mapa que permite el control de prácticas no sostenibles. Este cuenta con una herramienta, conocida como “Atlas de Borneo”, que muestra, a través de imágenes por satélite actualizadas con regularidad, el impacto que tienen las 467 plantaciones extractoras de aceite de palma de la isla en las áreas forestales cercanas. También cualquier indicio de expansión de las plantaciones existentes.


El objetivo es que esta mayor transparencia promueva la eliminación de prácticas no sostenibles en las cadenas de abastecimiento por parte de las compañías.


Reciclar aguas residuales: Alrededor de un 84% del agua dulce del mundo se destina a la agricultura. Se espera que para 2030 la demanda agraria de agua será superior a la cantidad de agua disponible, dejando totalmente desabastecida la demanda para uso doméstico.


Más de la mitad del agua dulce del mundo acaba convertida en residuos inutilizables. Por este motivo, el Instituto Internacional de Gestión del Agua ha estudiado hasta 24 propuestas para la reutilización de aguas residuales de manera que esta resulte rentable.


En Bangladesh, por ejemplo, el agua residual de un complejo hospitalario, que normalmente habría acabado vertida en un río cercano, ha sido reutilizada en la producción de alimentos ricos en proteínas para la cría de peces.


Los beneficios de la venta de estos peces rápidamente superaron los costes del proceso, de manera que la propuesta comportó ventajas tanto a nivel económico como de seguridad alimentaria para la zona.


Saldar nuestra deuda


La naturaleza es implacable, como el cobrador del frac. Pero como reflejan estos proyectos, y otros tantos gestionados por científicos de todo el mundo, la humanidad no está perdida. Todavía nos quedan muchas opciones por explorar para conseguir un sistema alimentario más sostenible y saldar nuestra deuda con el planeta.

 

Por Elwyn Grainger-Jones
Executive Director, CGIAR System Organization

20/08/2018

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Descubren un lago de agua líquida bajo el hielo de Marte

El lago subglacial no se encuentra congelado, según los autores del hallazgo, debido a una importante cantidad de sales.


Tras años de debates sobre si hay agua líquida en Marte, un equipo italiano ha comprobado la existencia de un lago subterráneo y salado bajo una capa de hielo, lo que era una de las misiones de la sonda Mars Express de la Agencia Espacial Europea (AEA) enviada al planeta rojo.


La investigación, que publica la revista Science, fue presentada este miércoles en la sede de la Agencia Espacial Italiana (ASI) y fue calificada por su presidente, Roberto Battiston, como "la más importante de los últimos años".

El importante descubrimiento firmado por un equipo de investigadores italianos concluye que en una región llamada Plamun Australe, localizada en la capa de hielo del Polo Sur de Marte, el perfil que dibuja el radar es muy similar al de los grandes lagos de agua líquida encontrados bajo la Antártida y Groenlandia en la Tierra.

El lago se encuentra, según los datos, bajo 1,5 kilómetros de hielo, se extiende unos 20 kilómetros y tendría un espesor de solo un metro, pero además es salado, o no se explicaría que fuese agua líquida visto las temperaturas de entre -20 y -70 grados celsius.


Roberto Orosei, primer autor del estudio y responsable científico del radar italo-estadounidenses MARSIS instalado en la sonda Mars Expres, explicó en una entrevista con Efe los detalles de uno de los descubrimientos más importantes desde que se llegó a Marte y para el que se han necesitados más de cinco años de estudios.


Todo comenzó "observado los datos de los radares que procedían de la base del casquete de hielo del Polo Sur marciano respecto al normal material que teníamos del resto de Marte".


Se trataba de ecos fuertes del radar, que en la Tierra se traducen siempre como agua, ya que "esta tiene la característica de reflejar estos ecos de manera fuerte como hemos descubierto en este tipo de situaciones en lagos subterráneos de Antartida o en Groenlandia".


"Pero tras esta primera pista, que se descubrió en 2007, nos dimos cuenta de que estos fuertes ecos, que se concentraban bajo la parte más blanca del casquete polar de Marte, no era de hielo de agua sino que era anhídrido carbónico", explicó Orosei.


Los investigadores continuaron estudiando y volvieron a notar estos ecos fuertes, pero cambiaban de día en día a pesar de que era la misma zona, hasta que se dieron cuenta de que era un problema del radar "que mandaba una media de los ecos fuertes y débiles encontrados por lo que resultaba imposible calcular bien".


Cambiaron el software del radar y después tardaron más de tres años en observar y recoger los datos de esta zona, y después otros dos años en redactar la investigación y comprobar que estos ecos eran relativos a la presencia del agua ya que tenían la pasada experiencia con el anhídrido carbónico".


"Hemos llegado a la conclusión que cualquier otra explicación que querríamos dar a estos ecos fuertes era mucho menos probable que la de que se tratase de agua", aseguró el científico.

 

Persisten en extraer el oro de Santurbán, a cualquier costo

El proyecto Soto Norte es un plan de la empresa Minera de Santander (Minesa) que lleva más de diez años de discusión en el país, convirtiéndose en uno de los proyectos mineros que más polémica ha causado en Colombia en los últimos años; pretende extraer 9 millones de onzas1 de oro durante 23 años en las inmediaciones de la montaña que surte de agua a la capital de Santander y a varios municipios de esa región del oriente del país. Actualmente la empresa viene jugando sus últimas cartas para conseguir la licencia de explotación, y tanto las próximas elecciones presidenciales, como el mundial de fútbol que se avecina pueden ser un gran agente de distracción para lograr su cometido.

 

Minesa no es más que un apéndice criollo de la casa matriz Mubadala Develop Company de Emiratos Arabes unidos, un fondo de estado del gobierno de Abudabi. Entre otras cosas, reportes del New York Times, the Guardian y de Amnistía internacional la acusan por acciones en otros países a la forma y la estructura en que la empresa trata a sus empleados, denunciando persecución por huelgas, difíciles condiciones de trabajo y excesos de parte de los empresarios sobre los trabajadores, sobre todo inmigrantes.

 

El proyecto de Minesa y su impacto en el territorio:

 

Los páramos en Colombia cubren apenas el 2% del área continental, pero el 70% de los colombianos dependemos de ellos. El complejo del páramo de Santurbán se ubica entre los departamentos de Norte de Santander y Santander, con una extensión aproximada de 142.000 hectáreas, entre los 2.800 y 4.290 m.s.n.m; alrededor de 72% del terreno se encuentran en el Territorio de Norte de Santander y un 28% dentro del Territorio de Santander. Los páramos como éste sirven como reguladores del ecosistema en todo el país, pues recogen el agua en invierno y lentamente la dejan salir en épocas de sequía, por eso el 60% del agua que viene del páramo es subterránea, y la explotación minera a través de túneles como la que pretende Minesa es sumamente peligrosa para mantener la calidad y cantidad del agua bajo la montaña.

 

Uno de los debates que ha suscitado el proyecto es la línea de definición del páramo, pues en su determinación nunca fueron consultadas las comunidades. Para el instituto Alexander Von Humbolt2, en el concepto técnico con relación a la definición del páramo, es una unidad biogeográfica y socioeconómica, que en el caso de Santurbán arranca en las partes altas del Alto del Viejo en las cumbres del municipio de California, y baja hacia la zona de sub paramo, bosque alto andino y la zona de amortiguación. Para el instituto no hay una actividad aislada que no trascienda a los demás componentes de todo el cuerpo que encarna la montaña de lo que se deriva que el páramo al ser una unidad, no es una línea, y eso es totalmente comprobable desde la hidrogeología, que es el estudio de las aguas subterráneas.

 

Como lo explica el Profesor Gonzalo Peña Ortiz, de la UIS3 cuando los túneles tanto de suministros como de explotación rompen la roca del macizo están rompiendo todos los acuíferos alrededor, contaminando con arsénico y diversos metales pesados todas las aguas subterráneas, generando aguas acidificas en las fuentes, justo como sucede en todos los demás proyectos mineros a gran escala que hay en el mundo, como en la mina de carbón Privenow en Boyacá, donde los compuestos arceno-pirita, arcenio, hierro y azufre que son liberados en el rompimiento, con la exposición al medio ambiente se convierten en ácido sulfúrico, provocando incluso combustión espontánea en las minas de carbón.

 

El agua ácida en esta mina tiene un ph de 1.48, lo cual la hace sumamente toxica e impide que la vida exista, tanto animal como vegetal, salvo algunas bacterias ferruginosas, un ph de este nivel es 6 veces más potentes de lo recomendado para la vida. Ante esto la mina propone tratar la contaminación con algo de soda caustica o cal, lo cual no resulta tan fácil y es sumamente costoso. La experiencia del estado de Montana en los EEUU, es bastante ilustrativa pues en el valle de biterot la descontaminación de 20 mil minas abandonas cuesta entre 20 y 100 millones de dólares el año de tratamiento de las aguas ácidas.

 

Otro de los aspectos que preocupan es la integridad del acueducto de Bucaramanga. Las aguas de Bucaramanga se nutren en un 73% del rio Tona y en un 37% del rio Suratá, sin embargo, según el profesor ambientalista, Luis José Abaunse, ingeniero químico y de petróleos4 en algunos periodos del año, el rio Suratá puede aportar hasta el 50%; cosa a tener en cuenta pues el rio está en todo el ecosistema de influencia del proyecto. Se estima que el 60% del agua del rio Suratá, que está más cercana a la explotación proviene de las aguas subterráneas.

 

El embalse de Bucaramanga está a 800 metros de altura y el proyecto Soto Norte de Minesa o Mubadala -para darle su verdadero nombre- a 2640 metros, lo que demuestra que no solamente se va a contaminar el rio Suratá, sino que también el embalse de Bucaramanga. Lo que implica problemas de contaminación que duran cientos y miles de años. Por eso la explotación tal cual se plantea pone en riesgo la vida de los bumangueses.

 

Para terminar, en un estudio hecho por Eco-oro en una zona sensiblemente cercana, bajaron 800 metros en las perforaciones5 y encontraron un promedio de 39 gramos de Uranio por tonelada de material removido. Esto, si lo multiplicamos por los 70 millones de toneladas que se piensa extraer en el proyecto, daría como resultado elementos radioactivos con una vida media de 4.500 millones de años para su dispersión, lo cual transformaría toda la vida del departamento tal cual la conocemos. Además, se encontró un aproximado de 40 gramos de arsénico toxico por cada gramo de oro; desechos que para el ingeniero Gonzalo Peña podrían ser tratados por el agua que salga de la bocamina, pero imposible de evitar para el agua subterránea que sale hacia abajo y que se filtra entre las grietas de la roca. En lo que va corrido de los estudios ya son tres las quebradas que se han perdido por la perforación de Minesa.

 

El ingeniero recomienda, un principio de precaución de mínimo 10 años donde se hagan estudios serios, pues como hemos descrito está en juego la misma vida. Ninguna explotación minera se puede hacer a las carreras, mas sin embargo frente a todo esto, los últimos gobiernos han ido quitándole los recursos al sistema nacional de supervisión ambiental; solo al ministerio de ambiente le quitaron el 60% de los recursos para el año actual, por lo que cada vez son menos las personas disponibles para una obra de esta magnitud.

 

Frente al tema hablamos con el Tocayo Vargas, un carranguero campesino y líder ambiental de la zona para que nos diera sus impresiones sobre lo que se avecina en la lucha contra la multinacional árabe en defensa del páramo de Santurbán.

 

desdeabajo (da). ¿Cómo ve eso de que le den la concesión a Minesa de la explotación del páramo de Santurban, en época de mundial y elecciones?

Tocayo Vargas (TV). Tenemos un informe de la contraloría donde le negaron la licencia a una multinacional que se llama GreyStar en el mismo sitio donde hoy le quieren dar la licencia a Minesa, la diferencia es que la primera quería hacer minería a cielo abierto, en cambio la segunda subterránea. Con esta excusa el gobierno tiene todas las intenciones de feriar el proyecto y el territorio. Pues resulta que la delimitación que hicieron en el 2014 fue tumbada por una tutela interpuesta a la contraloría general de la nación. Pero como le digo por información cercana sabemos que el ministerio en estos momentos tiene el afán de entregarle la licencia a Minesa, aprovechando estos últimos meses que ya es cuando inicia el mundial y cuando el presidente se va, mejor dicho, mientras todo el mundo está entretenido. Para mi lo importante es que Colombia se entere de todo lo que está sucediendo, que tome consciencia de que van a cometer una gran masacre, pues el páramo bien cuidado nos da la vida, pero mal cuidado también nos da la muerte. Todos los páramos de Colombia tiene la misma morfología, en donde hay material represado y radioactivos como el uranio, el cadmio, el manganeso. Lo más peligroso es que los paramos están todos llenos de sulfuros que vuelven ácidas las aguas y deshacen todos los materiales radioactivos, desembocando en las bocatomas que abastecen las ciudades y las mangueras de los campesinos, los materiales radioactivos no hay quien los separe. Los materiales pesados si, pero son muy costosos y los campesinos no tiene plantas de tratamiento. Todos los informes y los soportes científicos de la gente que ya ha hecho el proceso de estudio lo demuestran, es un gran asesinato que podemos padecer si dejamos hacer la minería a gran escala en los páramos. Nosotros siempre hemos construido con los pequeños mineros artesanales que no nos van a contaminar tanto las aguas como lo harán las multinacionales.

 

da. ¿Frente a esto cómo han sido los procesos de resistencia frente a Minesa, que avances se han presentado y que desafíos encuentran?

TV. Pues en esto se está haciendo una convocatoria abierta a todo el campesino que habita en zonas de páramo y también a los que dependemos de los páramos, que somos el 70% de los colombianos. Por ejemplo, Bogotá subsiste gracias al páramo de Sumapaz, o de chingaza. Y todos los páramos tienes similitudes geomorfológicas, entonces ese informe de la contraloría no es únicamente Santurbán, ese informe se debe replicar a todos los páramos, todos tiene la misma composición, los mayores desafíos están en que el gobierno nacional no le interesa eso, y no ha hecho un estudio que informe sobre el impacto a la salud que la explotación minera tiene en esos espacios, en su lugar coopta y divide a las organizaciones que defendemos esto, y por eso es que tenemos que poner en alerta a toda Colombia. Yo hago una comparación con el presidente de Siria, él está matando a los habitantes de su país por medio de químicos y a nosotros nos vienen a matar las multinacionales con los químicos que utilizan en la explotación minera dentro de los páramos; esa es la situación. Nosotros convocamos a todos porque el páramo es una unidad con el sub-páramo, el bosque alto andino y los demás ecosistemas de nuestro país, todos dependemos del páramo. Abajo se va a contaminar con el fracking y arriba con la minería, entonces puede darse un problema de salud pública inmenso.

 

Invitamos a toda Colombia a movilizarse con resto de países y pueblos del mundo el próximo 5 de junio día mundial del medio ambiente y la madre tierra, para que juntos le pongamos un alto a este modelo y planteemos alternativas de economía sustentables y en armonía en todos los sentidos.

 

1 “Páramo de Santurbán será delimitado antes del 16 de noviembre”, Luis Gilberto Murillo: http://sostenibilidad.semana.com/medio-ambiente/articulo/paramo-de-santurban-sera-delimitado-antes-del-16-de-noviembre-murillo/39397
2 Definición de criterios para la delimitación de paramos en el país y de lineamientos para su conservación: ministerio de ambiente, vivienda y desarrollo territorial instituto de investigación de recursos biológicos Alexander von humboldt
3 https://www.youtube.com/watch?v=bOs-0mj7Geg&feature=youtu.be
4 https://www.youtube.com/watch?v=bOs-0mj7Geg&feature=youtu.be
5 Ibídem. Prof. Gonzalo video debates Unab

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Hidroituango:  “Si no se van, el agua los va a sacar”

Declaran alerta roja en Hidroituango. El 16 de mayo fueron evacuadas más de 4.500 personas de los municipios Valdivia, Cáceres, Tarazá, Nechí, Caucasia, Guaranda, entre otros. Esto se suma a las 600 personas damnificadas el pasado jueves 10 de mayo en el corregimiento de Puerto Valdivia. Este es el resultado de la decisión tomada por las EPM para salvar Hidroituango, después de que el embalse aumentara su nivel. Hay que resaltar que los responsables de la hidroeléctrica ignoraron las constantes advertencias de las comunidades campesinas que habitan el área de influencia del megaproyecto, quienes previeron lo sucedido.

 

A pesar de lo informado por las Empresas Públicas de Medellín (EPM) el pasado 10 de mayo, confirmando que la emergencia reinante en Hidroituango, causante de la inundación del corregimiento de Puerto Valdivia estaba controlada, más pudo la naturaleza que la palabrería y la desinformación que cargan los comunicados emitidos por las EPM.

 

Así quedó en evidencia al medio día del 16 mayo, cuando de nuevo fueron activadas las alarmas que le anunciaban a los pobladores del sector que el Río Cauca podía inundar y llevarse sus vidas, viviendas y enseres.

 

Luego de escuchar las alarmas, más de 4.800 personas salieron de sus casas con los enseres que pudieron rescatar. Los afectados habitan los municipios de Valdivia, Tarazá, Cáceres, Nechí, Caucasia, Briceño, Ituango; en Antioquia. Majagual, Guaranda en Sucre; Ayapel en Córdoba, y Achí y San Jacinto del Cauca en Bolívar.

 

Mucho más que lluvia

 

El parte oficial del 10 de mayo informó que las constantes lluvias aumentaron el caudal del río Cauca, lo que sumado a los derrumbes que taponaron el túnel de desviación del río, terminaron por aumentar el nivel de agua en la represa, poniendo en riesgo todo el proyecto hidroeléctrico. Buscando bajar el nivel del agua, las EPM decidieron inundar la sala de máquinas del megaproyecto y habilitar uno de los túneles de generación para liberar más de 6.000 metros cúbicos de agua por segundo, incrementando el cauce del Cauca río abajo e inundando el corregimiento de Puerto Valdivia.

 

El 16 de mayo, pasadas las 12 del medio día, el túnel que evacúa el agua de la sala de máquinas colapsó, ésta se inundó y dirigió el agua hacia la vía de acceso a la presa. La solución fue destapar dos túneles de evacuación que llevan el agua al cauce del Cauca, incrementado a niveles insospechados su caudal y poniendo en riesgo inminente a las comunidades que habitan la rivera del río aguas abajo del proyecto hidroeléctrico.

 

De esta manera, lo hecho indica que los intentos de los operadores de Hidroituango por evitar los desastres que pudiera causar la represa son inútiles; todo su esfuerzo está dedicado a proteger el megaproyecto, mas no la tranquilidad de quienes allí habitan, sus viviendas, enseres y cultivos.

 

Emergencia del 10 de mayo

 

Una tragedia con rostro humano. Juan Pablo Soler, vocero de Movimiento Ríos Vivos cuenta que hoy los impactos río abajo son desastrosos, pues todo el corregimiento de Puerto Valdivia se desplazó a dos albergues en donde las familias se mantienen con mucho temor y desazón por lo ocurrido y lo que les depara. “Existe una situación muy compleja porque hay viviendas totalmente destruidas y a la comunidad se le dijo que les van a pagar tres o seis meses de arriendo para luego ver su reubicación, o que van a recibir un alivio temporal y podrán retornar a sus casas. Adicionalmente, las comunidades que viven entre el kilómetro 15 y 14, y que perdieron sus cultivos de yuca, maíz y plátano por la inundación, luego de 6 días del incidente no han sido asistidas por ningún funcionario de la hidroeléctrica” añadió.

 

Pero lo sucedido no solo afecta a las poblaciones que se encuentran ubicadas aguas abajo de la represa, sino que también hay una seria afectación aguas arriba del embalse en los municipios de Toledo, Briceño e Ituango, ya que allí el impacto social se relaciona con el desplazamiento forzado ocasionado por las inundaciones imprevistas y el eventual llenado del embalse.

 

Soler manifiesta que es por esto que la población en general pide que la reubique, frente a lo cual no hay respuesta ni de la Gobernación ni de las EPM. Como vocero de Ríos Vivos, Soler expresa que “el reporte de EPM dice que este fenómeno puede ocurrir en cualquier momento. Nuestra pregunta es, ¿en qué dimensión?”, porque el caudal del Cauca no superó los niveles promedio que alcanza en una época invernal cualquiera, y se sabe que lo sucedido en Puerto Valdivia fue causado por el vertimiento descontrolado de grandes cantidades de agua.

 

Frente a esto, ¿quién responde por los impactos psicosociales que genera a las poblaciones vivir al lado de una represa que tiene problemas técnicos? Existe una sensación generalizada en los habitantes de que Hidroituango perdió el control del río, y explican que “si no hubo muertos fue porque pudimos correr, pero las alarmas instaladas por la empresa sonaron tarde, es decir, si nos confiamos en las alarmas más de uno hubiese muerto”.

 

La hidroeléctrica más grande de Colombia

 

El proyecto Hidroituango inició su etapa de construcción en el 2009, cinco décadas después de haberse concebido. Este megaproyecto abarca 75 km de longitud desde Santa Fé de Antioquia hasta el municipio de Ituango. y se espera que contenga más de 2.700 millones de metros cúbicos de agua. Su importancia radica en la influencia que tendrá para los sectores cafeteros y mineros del Bajo Cauca y del occidente del país, además de garantizar la supuesta soberanía energética nacional, gracias a la producción de 2.400 MW hora.

 

Una obra planeada y construida en contra de las comunidades que allí habitan, y con profundas implicaciones. Así, a lo largo de los 9 años transcurridos desde su inicio de obras, se han visto afectados 12 municipios del noroccidente de Antioquia (ver mapa). Bajo el discurso del desarrollo y la producción de energía “limpia”, las EPM arrasó 4.500 hectáreas de bosque seco tropical, desvió el Río Cauca y, amparada en el argumento de que en esa zona no hay mayor cantidad de pobladores, inició procesos de desplazamiento, amenazas y persecuciones en contra de las comunidades campesinas que habitan este territorio, llegando incluso a desplazar más de 400 campesinos en el 2013, que tuvieron que refugiarse durante 5 meses en la Universidad de Antioquia.

 

Además, la ejecución de este megaproyecto generó una creciente preocupación en las comunidades que fueron víctimas del conflicto armado a finales de la década de los noventa e inicios del 2000, ya que al finalizar la obra se inundarán las fosas comunes donde fueron enterradas más de 600 personas asesinadas en numerosas masacres cometidas por los paramilitares y el ejército. La casa de la memoria de Toledo fue quemada en el proceso de construcción del embalse, y el Puente Pescadero, uno de los puntos claves en el proceso de recuperación de la memoria histórica de éstas comunidades, también será destruido después de que la hidroeléctrica comience a operar; frente a todo esto, cabe preguntarse si es más importante la represa o la voluntad de las comunidades y su necesidad de verdad y reparación.

 

A todo este cóctel de negligencia por parte del Estado, hay que añadir que en el área de influencia se han otorgado 18 títulos mineros para explotar en Ituango, 20 para Briceño, y en Buriticá las concesiones a la multinacional Continental Gold que superan el área del municipio. Todo esto deja ver algunas de las intenciones secundarias que hay en este megaproyecto, como lo es el abastecimiento de energía para las empresas mineras que poco a poco se han instalado en este territorio.

 

La reciente inundación es otra de las tantas afectaciones soportadas por esta población, hoy más vulnerable. Soler le narró a desdebajo que a través de una manifestación realizada por la comunidad de Puerto Valdivia en el municipio de Sabanalarga el pasado 2 de mayo (día en el que fue asesinado Hugo George, integrante del movimiento y habitante de Puerto Valdivia), se increpó a las EPM cuestionándola sobre cuáles eran las estrategias para garantizar la tranquilidad de los habitantes que viven río abajo del proyecto, ante lo cual la empresa respondió reuniendo a las comunidades para decirles que no creyeran en chismes, que “todo está controlado, está controlado el caudal del río y cualquier riesgo posible”. Ocho días después quedó evidente que no había ningún control, que lo pretendido por las EPM era desmovilizar a la población para evitar las acciones de protesta.

 

¿Falla geológica o falla humana?

 

Una realidad dura, con profundo impacto social, que debe ser debatida por todo el país pues, más allá de la economía está, de manera prioritaria, la gente, garantizar el derecho fundamental a la vida, con dignidad. Por ello, desdeabajo entrevistó a Luis Alberto Arias López, profesor de geología y geomorfología de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional sede Medellín, quién en el año 1980 trabajó en la fase de factibilidad del proyecto Hidroituango, con el fin de profundizar las causas y responsabilidades de lo sucedido con la represa.

 

En tal fase del proyecto, el equipo del cual él hizo parte concluyó que la represa se podía hacer, sin embargo su tamaño, la necesidad de energía del país y la envergadura del proyecto fueron razones suficientes para que su construcción se aplazara. A través del Instituto para el Desarrollo de Antioquia –Idea– el proyecto pasó a manos de la Gobernación de Antioquia, quién más adelante llegó a un acuerdo con EPM, quien concentró el 95 por ciento de la propiedad del mismo.

 

Arias considera que “todo proyecto debe combinar varias racionalidades: económica, técnica, ambiental y social. En este proyecto, desde sus inicios, desde que está en manos de la Gobernación de Antioquia, no tiene todas esas racionalidades bien equilibradas. La racionalidad económica predomina sobre las otras”. Es por ello que para el profesor hay fallas en la ejecución técnica de las obras, que en su proceso de construcción no tuvieron en cuenta los impactos ambientales y sociales.

 

Frente a las recientes inundaciones, el profesor declara que “ni siquiera quienes manejan el proyecto saben qué está ocurriendo allá; son problemas técnicos en los túneles, son los problemas del embalse que está sosteniendo el río, que también se está llenando muy rápido; no tienen control del desembalse del río, y tampoco pueden desembalsar rápidamente porque es un problema”.

 

Por lo tanto, las declaraciones de las EPM y los diferentes medios de comunicación, que le atribuyen lo sucedido a una falla geológica inesperada no son del todo convincentes para el investigador, quien declara que el término falla geológica ha sufrido una devaluación en el medio de la geología, convirtiéndose en un “cliché usado en los medios para referirse a cualquier imprevisto”. En su criterio, Arias considera que “en lugar de una falla geológica lo que hay es una falla humana… Como geólogo veo que en Hidroituango el problema es un terreno que ya se ha caracterizado como muy frágil y por lo mismo hay que manejar eso con mucho cuidado. Hay que romper con esa costumbre de utilizar un caballito de batalla para explicar lo inexplicable”.

 

Arias considera que la actitud ligera asumida por las EPM respecto a los problemas geotécnicos que implican estas obras, tiene como consecuencia la falta de predicción de los sucesos que han acontecido los últimos días. Respecto a lo que pueda suceder, el profesor declara que hay que dar espera a que se supere la situación de emergencia para ver las consecuencias del aumento del caudal del río Cauca y para evaluar lo sucedido con los túneles, “en cuanto pase esto hay que ver si se continúa con el proyecto, si hay que hacer ajustes –que es lo más probable que suceda–, todavía no sé si lo ocurrido sea un elemento suficiente para descartar el proyecto. Pero si la emergencia empeora, la discusión será de otro tipo”.

 

Por su parte, Juan Pablo Soler menciona que el aumento de las aguas en el embalse se da por decisiones técnicas mal tomadas al interior del proyecto hidroeléctrico. “Nos han hablado de que los túneles fueron sellados prematuramente; debieron esperar hasta que el muro de la presa estuviera terminado. Entendemos que hoy el muro no está totalmente terminado, por eso deciden llenar la casa de máquinas; de no hacerlo, el nivel del agua hubiese afectado la estructura del muro. Si bien el invierno aumentó el nivel del río, esto debió ser previsto; contrario a esto optaron por tomar riesgos innecesarios”.

 

 


 

 

Recuadro 1

 

Por qué no se debió construir Hidroituango donde se construyó

 

Los investigadores y docentes de la facultad de Ciencias de la Universidad Nacional de Colombia sede Medellín, Luis Alberto Arias y Keneth Cabrera Torres, en su proyecto “estudio de actividad tectónica vigente en el cañón del Río Cauca”, encontraron que el Cauca, en su travesía por Colombia en vez de ampliar el valle se vuelve más estrecho, con una inclinación más fuerte y un cañón más cerrado. Este encañonamiento se debe, según los investigadores, a que en el departamento de Antioquia las cordilleras central y occidental están levantándose más al norte que al sur, situación que les ha permitido concluir que se trata de una zona que todavía tiene una actividad tectónica importante.

 

Según el desarrollo del estudio, existe un riesgo al haber construido la represa de Hidroituango en el lugar en donde está, ya que los datos recolectados en sus estudios les permiten asegurar que se trata de una zona que todavía se está asentando; esto podría significar deslizamientos y derrumbes de la montaña, por no mencionar eventos sísmicos y telúricos que pueden amenazar la vida de las personas que habitan el área de influencia, además del proyecto en sí mismo.

 

El pueblo negado se niega a claudicar

 

Un caso que grafica las vivencias de las comunidades de la zona y el paulatino deterioro de sus posibilidades de seguir en el territorio, son los relatos de Isabel Zuleta, directora del Movimiento Ríos Vivos, quien habló con desdeabajo e hizo una crónica de los padecimientos que ha generado para ellos la construcción del embalse y todo lo que antecede al proyecto.

 

Isabel recuerda “hace mucho tiempo que venimos hablando de cómo se ha vaciado el territorio, precisamente al hacer seguimiento de la cifras de desplazamiento forzado, uno se da cuenta que en los periodos históricos en los que se empieza a motivar más la obra por Álvaro Uribe Vélez en 1997, cuando crea la sociedad promotora de pescadores Ituango, es precisamente en ese periodo donde se intensifican las masacres en el Cañón del Río Cauca, hasta hoy documentamos 72 masacres, y en ese periodo de tiempo pues fruto de esas masacres, prácticamente se vació el cañón del río Cauca”.

 

“... cuando ellos entraron matando gente entraron los paramilitares, masacraron en ese punto y volvieron a salir matando gente, entonces una masacre para nosotros es el recorrido de muerte, nunca fue un hecho puntual. Y ese recorrido de muerte, coincide con la zona geográfica del proyecto Hidroituango”.

 

En la proyección de Hidroituango se trabaja sobre el supuesto de que en esa zona no hay población. La negativa de las comunidades que allí habitan a la construcción de la hidroeléctrica no ha impedido la planificación de este megaproyecto, ya que la empresa ha implementado métodos para la ejecución de las obras, que la población ha experimentado en carne propia.


“Para mí lo más fuerte que escuché fue decir que en la zona no había gente, entonces la gente dijo “¿yo que soy?”, no es que en esta zona no hay gente, por eso la represa es tan barata y demás afirmaciones; entonces claro, la gente era como ¿yo no existo?, se arrebató el derecho a la identidad básica del “yo estoy aquí”.

 

Las distintas estrategias, que buscan invisibilizar, negar, extinguir o desaparecer a un pueblo, se implementan de todas las formas posibles, a pesar de la fortaleza y la estoica posición de sus habitantes, que no dejan de luchar y recoger lo que quede de sus memorias. Isabel sigue narrando y ella misma establece la relación que hay entre hechos y desapariciones.

 

“A eso me refería y las cifras de los desplazamientos, de las masacres también coinciden y las cifras de los asesinatos selectivos, cuando empieza el proyecto HidroItuango… por eso es que todo eso se combina y por eso nosotros estamos hablando de un vaciamiento del territorio, literal, espiritual y emocional”.

 

Una vez más la imposición de una forma de vida sobre otra, por priorizar los intereses económicos sobre la gente y sus conocimientos, termina generando tragedias y dolores personales y colectivos, que desangran el corazón de los territorios y sus poblaciones.

 

Publicado enEdición Nº246
Lunes, 28 Mayo 2018 11:10

El diablo que son

El diablo que son

Ofrecieron vida y regaron el territorio de cadáveres. Prometieron bienestar y destruyeron los boques, inundaron tierras de labor y acabaron la economía tradicional de los sin tierra. Garantizaron progreso, el que hasta hoy no conocen los naturales de esta región, pero si cumplieron con la destrucción del entorno que encontraron. No es una exageración, es la realidad sembrada con el megaproyecto Hidroituango, la mayor hidroeléctrica del país.

 

Muerte y destrucción, que no solo llega ahora con la “sorpresiva” crecida del río Cauca y el caos observado en la calculada obra, con cientos de pobladores de las riveras de municipios como […] expuestos en su integridad física, sometidos a la angustia del ¿qué vendrá?, quienes perdieron buena parte de lo poco que tenían, y otros cientos trasladados a refugios temporales. Muerte y destrucción extendida entre 1990 y 2016, según un estudio de la Corporación Jurídica Libertad*, a “[…] 110.363 personas (que) fueron víctimas del conflicto en los municipios de la zona de influencia del megaproyecto (sobre una población estimada por el Dane para el año 2016 de 175.471 habitantes). De estos, 106.027 fueron desplazados forzosamente, 163 fueron víctimas de agresión sexual, 616 fueron desaparecidas forzosamente, 3.557 fueron asesinados en el marco del conflicto”.

 

Proceso de muerte y terror generalizado, marca indeleble de la estrategia paramilitar y su contubernio con las fuerzas oficiales. Protección, dejar pasar-dejar hacer, silencio cómplice, encubrimiento, y otras prácticas tan comunes en otras regiones del territorio nacional, acá también se hicieron lugar común, además de la acción directa de las propias fuerzas armadas oficiales, que además dejaron su huella con “34 ejecuciones extrajudiciales”.

 

Es así, por medio de este accionar, extendieron sus huestes los paramilitares; el bloque Mineros y el bloque Noroccidental. La inconformidad social con la obra en proyección, las protestas contra la misma, fueron acalladas con la brutalidad del poder. El desplazamiento se impuso: de Ituango salieron de manera forzosa 39.383 pobladores; de Peque 15.127; Valdivia vio partir 7.991; Yarumal, 6.975.

 

Otros no alcanzaron a dejar su terruño, pues las masacres no les permitieron partir: entre 1990-1994 fueron ejecutadas seis masacres, con 36 víctimas; entre 1995 y 2006, cuarenta masacres con 240 víctimas. Seis de las masacres se presentaron en territorios donde se realizaron las obras del megaproyecto. Entre 2007 y 2016 tres masacres con 14 víctimas.

 

La desaparición forzosa también extendió su vuelo: 616 personas la padecieron–así lo registra la Unidad para la atención y reparación integral a las víctimas (Uariv), dato que desconoce que “[…] al solo bloque Mineros le imputan 1.150 desapariciones […]”. Como es reconocido, las víctimas fueron arrojadas al río Cauca o sepultadas en terrenos que terminaron inundados por la represa, garantizando con ello impunidad y la pervivencia de cientos de cuerpos insepultos, causa de dolor, violencia y venganza en nuestro país.

 

 

El potencial antioqueño

 

La región noroccidental de Antioquia está identificada como un territorio estratégico para la construcción de hidroeléctricas, la explotación minera y forestal, así como para el desarrollo de la industria lechera y turística.

 

Según el Banco Interamericano de Reconstrucción y Fomento (Bird), en un estudio del año 2011, el potencial hidroeléctrico instalado o en construcción de esta parte del país, es de 36 Gigawatios (GW); capacidad instalada o en construcción: más de 76 GW; y siguen en proyección casi 176 GW.

 

E indican, además que: “La región norte es el territorio con mayor potencial hidroeléctrico de Antioquia, aunque en el 2010 producía sólo el 17 por ciento de generación total. Tiene dos terceras partes (de este) potencial […] en construcción (Hidroituango); el 90 por ciento del (mismo) en diseño y la mitad de los proyectos en estudios de factibilidad”.

 

Es decir, en las proyecciones de las mal llamadas Empresas Públicas de Medellín (EPM), en sus cálculos por extender sus negocios de venta de energía a Centro América y otras partes de nuestra región, todavía hay mucha naturaleza por devastar y miles de miles por desplazar. Los proyectos de microcentrales ya públicos en distintos municipios del departamento, así lo corroboran. En tales territorios, como lo garantiza en Hidroituango la alianza Fuerzas Militares (con 2.000 efectivos al 2016 dedicados a la protección de la obra), Policía Nacional, y empresa, todo aquel que manifieste inconformidad saldrá de la zona, sino es que le sucede algo mucho peor. Y así actúan porque, de acuerdo a los manuales aún en uso entre militares, la población civil es asumida como el enemigo interno. Contra toda lógica y evidencia, la protesta social recibe tratamiento de guerra, lo que posterga una real democratización del país.

 

Es un tratamiento de fuerza y violencia, que durante los últimos días arrebató a los movimientos sociales colombianos, con activismo en el movimiento social Ríos Vivos, dos víctimas mortales más: Hugo Albeiro George Pérez –baleado junto a su sobrino Domar Egidio Zapata George el 2 de mayo– quienes a pesar de vivir en Ituango fueron asesinado en el corregimiento de Puerto Valdivia; y Luis Alberto Torres Montoya, baleado el 8 de mayo en el municipio de Valdivida, corregimiento de Puerto Valdivia.



* Caso Hidroituango: una lucha por la memoria y contra la impunidad, 2018, inédito

 

Publicado enEdición Nº246
Persisten en extraer el oro de Santurbán, a cualquier costo

El proyecto Soto Norte es un plan de la empresa Minera de Santander (Minesa) que lleva más de diez años de discusión en el país, convirtiéndose en uno de los proyectos mineros que más polémica ha causado en Colombia en los últimos años; pretende extraer 9 millones de onzas1 de oro durante 23 años en las inmediaciones de la montaña que surte de agua a la capital de Santander y a varios municipios de esa región del oriente del país. Actualmente la empresa viene jugando sus últimas cartas para conseguir la licencia de explotación, y tanto las próximas elecciones presidenciales, como el mundial de fútbol que se avecina pueden ser un gran agente de distracción para lograr su cometido.

 

Minesa no es más que un apéndice criollo de la casa matriz Mubadala Develop Company de Emiratos Arabes unidos, un fondo de estado del gobierno de Abudabi. Entre otras cosas, reportes del New York Times, the Guardian y de Amnistía internacional la acusan por acciones en otros países a la forma y la estructura en que la empresa trata a sus empleados, denunciando persecución por huelgas, difíciles condiciones de trabajo y excesos de parte de los empresarios sobre los trabajadores, sobre todo inmigrantes.

 

El proyecto de Minesa y su impacto en el territorio:

 

Los páramos en Colombia cubren apenas el 2% del área continental, pero el 70% de los colombianos dependemos de ellos. El complejo del páramo de Santurbán se ubica entre los departamentos de Norte de Santander y Santander, con una extensión aproximada de 142.000 hectáreas, entre los 2.800 y 4.290 m.s.n.m; alrededor de 72% del terreno se encuentran en el Territorio de Norte de Santander y un 28% dentro del Territorio de Santander. Los páramos como éste sirven como reguladores del ecosistema en todo el país, pues recogen el agua en invierno y lentamente la dejan salir en épocas de sequía, por eso el 60% del agua que viene del páramo es subterránea, y la explotación minera a través de túneles como la que pretende Minesa es sumamente peligrosa para mantener la calidad y cantidad del agua bajo la montaña.

 

Uno de los debates que ha suscitado el proyecto es la línea de definición del páramo, pues en su determinación nunca fueron consultadas las comunidades. Para el instituto Alexander Von Humbolt2, en el concepto técnico con relación a la definición del páramo, es una unidad biogeográfica y socioeconómica, que en el caso de Santurbán arranca en las partes altas del Alto del Viejo en las cumbres del municipio de California, y baja hacia la zona de sub paramo, bosque alto andino y la zona de amortiguación. Para el instituto no hay una actividad aislada que no trascienda a los demás componentes de todo el cuerpo que encarna la montaña de lo que se deriva que el páramo al ser una unidad, no es una línea, y eso es totalmente comprobable desde la hidrogeología, que es el estudio de las aguas subterráneas.

 

Como lo explica el Profesor Gonzalo Peña Ortiz, de la UIS3 cuando los túneles tanto de suministros como de explotación rompen la roca del macizo están rompiendo todos los acuíferos alrededor, contaminando con arsénico y diversos metales pesados todas las aguas subterráneas, generando aguas acidificas en las fuentes, justo como sucede en todos los demás proyectos mineros a gran escala que hay en el mundo, como en la mina de carbón Privenow en Boyacá, donde los compuestos arceno-pirita, arcenio, hierro y azufre que son liberados en el rompimiento, con la exposición al medio ambiente se convierten en ácido sulfúrico, provocando incluso combustión espontánea en las minas de carbón.

 

El agua ácida en esta mina tiene un ph de 1.48, lo cual la hace sumamente toxica e impide que la vida exista, tanto animal como vegetal, salvo algunas bacterias ferruginosas, un ph de este nivel es 6 veces más potentes de lo recomendado para la vida. Ante esto la mina propone tratar la contaminación con algo de soda caustica o cal, lo cual no resulta tan fácil y es sumamente costoso. La experiencia del estado de Montana en los EEUU, es bastante ilustrativa pues en el valle de biterot la descontaminación de 20 mil minas abandonas cuesta entre 20 y 100 millones de dólares el año de tratamiento de las aguas ácidas.

 

Otro de los aspectos que preocupan es la integridad del acueducto de Bucaramanga. Las aguas de Bucaramanga se nutren en un 73% del rio Tona y en un 37% del rio Suratá, sin embargo, según el profesor ambientalista, Luis José Abaunse, ingeniero químico y de petróleos4 en algunos periodos del año, el rio Suratá puede aportar hasta el 50%; cosa a tener en cuenta pues el rio está en todo el ecosistema de influencia del proyecto. Se estima que el 60% del agua del rio Suratá, que está más cercana a la explotación proviene de las aguas subterráneas.

 

El embalse de Bucaramanga está a 800 metros de altura y el proyecto Soto Norte de Minesa o Mubadala -para darle su verdadero nombre- a 2640 metros, lo que demuestra que no solamente se va a contaminar el rio Suratá, sino que también el embalse de Bucaramanga. Lo que implica problemas de contaminación que duran cientos y miles de años. Por eso la explotación tal cual se plantea pone en riesgo la vida de los bumangueses.

 

Para terminar, en un estudio hecho por Eco-oro en una zona sensiblemente cercana, bajaron 800 metros en las perforaciones5 y encontraron un promedio de 39 gramos de Uranio por tonelada de material removido. Esto, si lo multiplicamos por los 70 millones de toneladas que se piensa extraer en el proyecto, daría como resultado elementos radioactivos con una vida media de 4.500 millones de años para su dispersión, lo cual transformaría toda la vida del departamento tal cual la conocemos. Además, se encontró un aproximado de 40 gramos de arsénico toxico por cada gramo de oro; desechos que para el ingeniero Gonzalo Peña podrían ser tratados por el agua que salga de la bocamina, pero imposible de evitar para el agua subterránea que sale hacia abajo y que se filtra entre las grietas de la roca. En lo que va corrido de los estudios ya son tres las quebradas que se han perdido por la perforación de Minesa.

 

El ingeniero recomienda, un principio de precaución de mínimo 10 años donde se hagan estudios serios, pues como hemos descrito está en juego la misma vida. Ninguna explotación minera se puede hacer a las carreras, mas sin embargo frente a todo esto, los últimos gobiernos han ido quitándole los recursos al sistema nacional de supervisión ambiental; solo al ministerio de ambiente le quitaron el 60% de los recursos para el año actual, por lo que cada vez son menos las personas disponibles para una obra de esta magnitud.

 

Frente al tema hablamos con el Tocayo Vargas, un carranguero campesino y líder ambiental de la zona para que nos diera sus impresiones sobre lo que se avecina en la lucha contra la multinacional árabe en defensa del páramo de Santurbán.

 

desdeabajo (da). ¿Cómo ve eso de que le den la concesión a Minesa de la explotación del páramo de Santurban, en época de mundial y elecciones?

Tocayo Vargas (TV). Tenemos un informe de la contraloría donde le negaron la licencia a una multinacional que se llama GreyStar en el mismo sitio donde hoy le quieren dar la licencia a Minesa, la diferencia es que la primera quería hacer minería a cielo abierto, en cambio la segunda subterránea. Con esta excusa el gobierno tiene todas las intenciones de feriar el proyecto y el territorio. Pues resulta que la delimitación que hicieron en el 2014 fue tumbada por una tutela interpuesta a la contraloría general de la nación. Pero como le digo por información cercana sabemos que el ministerio en estos momentos tiene el afán de entregarle la licencia a Minesa, aprovechando estos últimos meses que ya es cuando inicia el mundial y cuando el presidente se va, mejor dicho, mientras todo el mundo está entretenido. Para mi lo importante es que Colombia se entere de todo lo que está sucediendo, que tome consciencia de que van a cometer una gran masacre, pues el páramo bien cuidado nos da la vida, pero mal cuidado también nos da la muerte. Todos los páramos de Colombia tiene la misma morfología, en donde hay material represado y radioactivos como el uranio, el cadmio, el manganeso. Lo más peligroso es que los paramos están todos llenos de sulfuros que vuelven ácidas las aguas y deshacen todos los materiales radioactivos, desembocando en las bocatomas que abastecen las ciudades y las mangueras de los campesinos, los materiales radioactivos no hay quien los separe. Los materiales pesados si, pero son muy costosos y los campesinos no tiene plantas de tratamiento. Todos los informes y los soportes científicos de la gente que ya ha hecho el proceso de estudio lo demuestran, es un gran asesinato que podemos padecer si dejamos hacer la minería a gran escala en los páramos. Nosotros siempre hemos construido con los pequeños mineros artesanales que no nos van a contaminar tanto las aguas como lo harán las multinacionales.

 

da. ¿Frente a esto cómo han sido los procesos de resistencia frente a Minesa, que avances se han presentado y que desafíos encuentran?

TV. Pues en esto se está haciendo una convocatoria abierta a todo el campesino que habita en zonas de páramo y también a los que dependemos de los páramos, que somos el 70% de los colombianos. Por ejemplo, Bogotá subsiste gracias al páramo de Sumapaz, o de chingaza. Y todos los páramos tienes similitudes geomorfológicas, entonces ese informe de la contraloría no es únicamente Santurbán, ese informe se debe replicar a todos los páramos, todos tiene la misma composición, los mayores desafíos están en que el gobierno nacional no le interesa eso, y no ha hecho un estudio que informe sobre el impacto a la salud que la explotación minera tiene en esos espacios, en su lugar coopta y divide a las organizaciones que defendemos esto, y por eso es que tenemos que poner en alerta a toda Colombia. Yo hago una comparación con el presidente de Siria, él está matando a los habitantes de su país por medio de químicos y a nosotros nos vienen a matar las multinacionales con los químicos que utilizan en la explotación minera dentro de los páramos; esa es la situación. Nosotros convocamos a todos porque el páramo es una unidad con el sub-páramo, el bosque alto andino y los demás ecosistemas de nuestro país, todos dependemos del páramo. Abajo se va a contaminar con el fracking y arriba con la minería, entonces puede darse un problema de salud pública inmenso.

 

Invitamos a toda Colombia a movilizarse con resto de países y pueblos del mundo el próximo 5 de junio día mundial del medio ambiente y la madre tierra, para que juntos le pongamos un alto a este modelo y planteemos alternativas de economía sustentables y en armonía en todos los sentidos.

 

1 “Páramo de Santurbán será delimitado antes del 16 de noviembre”, Luis Gilberto Murillo: http://sostenibilidad.semana.com/medio-ambiente/articulo/paramo-de-santurban-sera-delimitado-antes-del-16-de-noviembre-murillo/39397
2 Definición de criterios para la delimitación de paramos en el país y de lineamientos para su conservación: ministerio de ambiente, vivienda y desarrollo territorial instituto de investigación de recursos biológicos Alexander von humboldt
3 https://www.youtube.com/watch?v=bOs-0mj7Geg&feature=youtu.be
4 https://www.youtube.com/watch?v=bOs-0mj7Geg&feature=youtu.be
5 Ibídem. Prof. Gonzalo video debates Unab

Publicado enEdición Nº246
Viernes, 18 Mayo 2018 18:15

“No hubo tiempo de sacar nada”

“No hubo tiempo de sacar nada”

Son miles las víctimas y, en consecuencia, miles las historias que se pueden contar, y con todas y cada una de ellas relatar lo sufrido por los habitantes de los municipios aledaños a la represa Hidroituango; historias, incluso, desde mucho antes de que esta empezara a construirse. desde abajo recogió los testimonios de tres mujeres que se niegan a aceptar la condena que los operadores de la hidroeléctrica les imponen.

Con lo sucedido a partir de la segunda semana de mayo, el megaproyecto Hidroituango quedó transformado, de una vez y por todas en una pesadilla, lo que realmente ha sido desde su inicio para quienes habitan los territorios donde está asentada, en especial para quienes viven en las riberas del rio Cauca.

Pesadilla, sí, desde que empezó la construcción de la hidroeléctrica, obra que alteró la paz y la tranquilidad de miles de ribereños, de los cuales muchos perdieron sus pertenencias, abandonaron sus hogares; hasta hubo quienes perdieron sus vidas, ya porque habitaron “en el lugar equivocado” o porque manifestaron estar en contra del desastre que se avecinaba.

Los primeros afectados datan de muchos años atrás; hablamos de las víctimas asesinadas por grupos paramilitares para desalojar los territorios que serían ocupados por Hidroituango: 3.800 hectáreas de área rural y de bosque. (Ver: El desa(rraigo)rrollo que deja Hidroituango ). Así mismo quienes ven –como si fuera poco el dolor por sus muertos– cómo el avance del proyecto representa el fin de su vida sencilla y pacífica en el campo.

Las víctimas, las de entonces, que son las mismas de ahora, cuentan cómo ha sido la angustia de vivir, día a día, con el temor de una calamidad latente y hablan de la desgracia que trajo el incidente del pasado 10 de mayo en el corregimiento de Puerto Valdivia, así como la alerta roja emitida por los operadores de las EPM el pasado 16 de mayo. (Ver: Hidroituango pone en alerta roja a 4 departamentos )

 

“El río, desde el 28 de abril, nos dejó prácticamente sin nada […]”.

Oliva Gómez es habitante del área rural del municipio de Ituango, hasta hace pocos días vivía en la ribera del Cauca, de allí sacaba su sustento pues siempre trabajó barequeando en las playas del río. Se le nota cansada, bastante preocupada, sin embargo permanece firme en su labor de ayudar a sus compañeros de albergue en el Coliseo de Ituango.

Es madre cabeza de hogar y responde por dos niñas que estudian y, además, por dos hijas mayores, una de ellas madre soltera de dos pequeños (el bebé tiene apenas 4 meses), y una joven de 19 años que terminó sus estudios de manejo ambiental en el Sena pero que todavía está en la casa a la espera de poder realizar sus prácticas. “Como estoy sola en la casa no tengo cómo colaborarle para que haga las prácticas en Medellín o en otra parte donde las pueda hacer, porque acá en el municipio no hay cómo hacerlas”, dice doña Oliva.

Respecto a los sinsabores dejados por la represa, nos cuenta: “La alerta debió darse mucho tiempo atrás. Desde el proceso de taponamiento de los túneles nunca tuvimos una alerta; la alerta que nosotros tuvimos, desde el día 28 de abril hasta el 3 de mayo que pudimos ser rescatados, eran las señales del nivel del río porque somos barequeros, trabajamos en las playas de Mote, Guayacán y Sardinas; jurisdicción de Ituango, al lado de arriba del muro de la presa.

Cuando vimos que el río empezó a crecer, subimos y subimos monte hasta donde vimos que ya no éramos capaces de movernos más por aquello de que no teníamos comida. El río, desde el 28 de abril nos dejó prácticamente sin nada, las pocas cositas que se habían sacado, vimos que estábamos ya muy cansados y no las pudimos seguir cargando; estábamos rendidos porque no podíamos dormir, porque si nos dormíamos el río nos llevaba. Entonces lo que pudimos hacer fue muy poco.

Sólo hasta el 3 de mayo fuimos rescatados por el Dapard, la Cruz Roja y el Plan de Contingencia de las EPM. Decidimos dejar nuestras cosas más arriba pensando que lo del taponamiento del túnel se solucionaba rápido y teníamos la esperanza que al volver las encontrábamos, no habíamos podido volver porque como no tenemos trabajo, y no tuvimos con qué. Hasta ayer (16 de mayo) logramos bajar, porque un señor nos colaboró con el transporte, bajamos, pero ahí donde dejamos nuestras cosas sólo había agua; el río acabó llevándose lo poco que nos quedaba”.

En el Coliseo de Ituango hay 22 familias a la espera de que el Gobierno y los responsables atiendan sus necesidades, pues se agotan los alimentos, carecen de atención médica y la buena voluntad de amigos y vecinos no es suficiente. Hay un solo deseo: volver a su vida en las playas del río Cauca, en el campo, en medio del cantar de las aves, y no en el bullicio abrumador de la cabecera municipal. ¿Cuándo podrá ser? El futuro es incierto pues aquellas playas están cubiertas por las aguas del embalse.

 

Necesitamos volver a nuestras viviendas, estábamos viviendo cómodamente y llegaron ellos con la idea de su represa y acabaron con todo lo que teníamos”.

En Puerto Valdivia, corregimiento del municipio de Valdivia, 600 familias tuvieron que abandonar sus hogares, muchas de ellas lo perdieron todo. Dos mujeres aguerridas le hacen frente a esta calamidad, exigen una solución pronta y satisfactoria que les permita volver a sus viviendas, que les devuelvan la tranquilidad y, sobre todo, que les respeten el derecho a una vida digna. En Valdivia se encuentran Cecilia Muriel y Dora Uribe, vecinas de Puerto Valdivia; Cecilia vio cómo el río arrasó su casa, Dora ansía volver a su corregimiento.

 

“Se llevó mi casa y la de algunos vecinos, o sea, eso fue una cosa muy horrible porque no nos prepararon para recibir eso […]”.

Doña Cecilia lleva días sin dormir, sus ojos cansados ocultan un poco lo alterada que está; con dificultad también oculta toda la rabia que lleva por dentro; la impotencia de ver no sólo a su familia, sino también a sus vecinos sumidos en esta desgracia; pone su optimismo a prueba. Así relata lo vivido días antes del 10 de mayo:

“Lo que pasó fue que a nosotros nos dijeron ocho días antes que nos habían puesto una alarma, pero que no pasaba nada, que todo estaba bien, que los profesionales de la hidroeléctrica Ituango estaban haciendo sus cosas muy bien, que no nos preocupáramos, que todo estaba muy bien. Ya el sábado llegaron los bomberos y nos dijeron que no nos asustáramos, que el rio iba a subir un poquito, lo normal, como en tiempo de lluvia normal, pero no era para alarmarse ni salir de las casas, ni mucho menos.

Llegó el jueves al medio día y en cuestión de una hora y veinte minutos por mucho, comenzó a subir lentamente el río, llevaba mucha madera, mucha cosa, entonces empezamos a alarmarnos y tratar de sacar algunos enseres. Cuando empezamos a sacar los enseres, no nos dio tiempo, llegó el agua adonde estábamos organizando las cosas, era una creciente mucho más grande, yo sentí que la casa traqueó; me salí, los vecinos me dijeron: “¡salga, no saque nada!”. No hubo tiempo de sacar nada, lo que sacamos el agua también se lo llevó. Se llevó mi casa y la de algunos vecinos, o sea, eso fue una cosa muy horrible porque no nos prepararon para recibir eso […]”.

 

“[…] Yo no perdí cosas materiales en mi casa, pero perdí a mi pueblo […]”

Por su parte la señora Dora, de quien tomamos sus declaraciones dadas a un medio radial* el día 18 en horas de la mañana, cuenta sin tapujos la situación que viven ella y las 40 familias albergadas en el predio de un habitante del municipio.

“[…] acá la gente muy amablemente nos prestaron un espacio y ahí están todos amontonados. Necesitamos de todo porque en el municipio de Valdivia no cabe la gente, hay más de 4.000 personas allá. Ya se han presentado muchos enfermos; estamos viviendo algo horrible que nunca lo habíamos vivido. Yo no perdí cosas materiales en mi casa, pero perdí a mi pueblo porque ese es el pueblo donde nací y viví más de 60 años con todo lo que tenía; ahora nos destruyeron la vida, la paz, la tranquilidad.

Queremos pedirle a EPM que bregue a conseguirle vivienda, cuanto antes, a esas personas porque entienda que somos seres humanos; no somos animales para vivir a la intemperie, durmiendo en el piso como un perro, porque las colchonetas no alcanzaron para todo mundo. Estamos viviendo muchas dificultades por la alimentación, hay mucho desorden y no hay suficiente para las personas; hay muchos niños, muchos adultos mayores discapacitados que merecemos una atención lo más pronto posible.

Necesitamos volver a nuestras viviendas, estábamos viviendo cómodamente y llegaron ellos con la idea de su represa y acabaron con todo lo que teníamos. Entonces, queremos que nos reubiquen en nuestras casas lo más ligero posible, porque estamos encerrados en un coliseo, y en las calles regados durmiendo en aceras, como si fuéramos animales. Eso no debe ser así”.

Son testimonios que describen con toda fuerza lo que están padeciendo miles de personas, como consecuencia de los errores –sea por el motivo que sea– de quienes no lo reconocen, de quienes dilatan las respuestas para no asumir la responsabilidad que les compete. Son testimonios que permiten concluir, a diferencia de quienes administran Hidroituango, que a las personas víctimas del megaproyecto lo que menos les importa es el dinero, sólo piden respeto, que sean tratadas con dignidad y que, por encima de todas las cosas, les permitan vivir tranquilos con las pocas posesiones que tenían, todas ellas necesarias y básicas, conseguidas con su labor diaria. Sólo quieren volver a sus trabajos, que sus hijos e hijas vuelvan a sus escuelas, y que de una vez por todas termine tanto sufrimiento.

* Caracol radio, programa 6 AM

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Colombia Plural

Declaran alerta roja en Hidroituango. El 16 de mayo fueron evacuadas más de 4.500 personas de los municipios Valdivia, Cáceres, Tarazá, Nechí, Caucasia, Guaranda, entre otros. Este es el resultado de la decisión tomada por las Empresas Públicas Medellín (EPM) para salvar Hidroituango, después de que el embalse aumentara su nivel. Hay que resaltar que los responsables de la hidroeléctrica ignoraron las constantes advertencias de las comunidades campesinas que habitan el área de influencia del megaproyecto, quienes previeron lo sucedido.

 

A pesar de lo informado por las Empresas Públicas de Medellín (EPM) el pasado 10 de mayo, confirmando que la emergencia reinante en Hidroituango, causante de la inundación del corregimiento de Puerto Valdivia estaba controlada, más pudo la naturaleza que la palabrería y la desinformación que cargan los comunicados emitidos por las EPM.


Así quedó en evidencia al medio día del 16 mayo, cuando de nuevo fueron activadas las alarmas que le anunciaban a los pobladores del sector que el Río Cauca podía inundar toda su ribera y llevarse sus vidas, viviendas y enseres.


Luego de escuchar las alarmas, más de 4.800 personas salieron de sus casas con los enseres que pudieron rescatar. Los afectados habitan los municipios de Valdivia, Tarazá, Cáceres, Nechí, Caucasia, Briceño, Ituango; en Antioquia. Majagual, Guaranda en Sucre; Ayapel en Córdoba, y Achí y San Jacinto del Cauca en Bolívar. Los daños producidos por los desbordes son desmesurados y la creciente del río continúa descontrolada.

 

Mucho más que lluvia

 

El parte oficial del 10 de mayo informó que las constantes lluvias aumentaron el caudal del Cauca, explicación ingenua para lo que realmente estaba sucediendo aquel dia, cuando un movimiento de tierra (algunos ingenieros sustentan desde hace varios años que aquella área adjunta al Cauca aún está en asentamiento) propició un derrumbes que taponó el túnel de desviación del río, lo que terminó por aumentar el nivel de agua en la represa, poniendo en riesgo todo el proyecto hidroeléctrico. Buscando bajar el nivel del agua, las EPM decidieron inundar la sala de máquinas del megaproyecto y habilitar uno de los túneles de generación (taponado con concreto armado) para liberar más de 6.000 metros cúbicos de agua por segundo, incrementando el cauce del Cauca río abajo e inundando el corregimiento de Puerto Valdivia.


Aún faltaba que la crisis ganara un nuevo nivel. El 16 de mayo, pasadas las 12 del medio día, el túnel por donde podía evacuarse el agua de la sala de máquinas colapsó, y el líquido siguió su curso hacía la vía de acceso de la presa, incrementando la presión interna, amenazando con desestabilizar diversas secciones subterràneas del megaproyecto. Ante ello, los ingenieros optan por dinamitar dos tapones que sellaban sendos túneles de evacuación, por donde el río siguió su curso, hasta encontrarse, de nuevo, con su cause natural. La consecuencia inmediata y evidente de todo esto es una: la creciente del Cauca, amenazando a las comunidades que habitan la rivera del río aguas abajo del proyecto hidroeléctrico.


Lo hasta aquí realizado por ingenieros y todo tipo de funcionarios de EPM indica que su principal preocupación es salvar del desastre total al megaproyecto Hidroituango, la gente que allí habita aparece en segundo plano, lo cual queda ciertamente evidenciado cuando se observa la improvisación de albergues, las dificiles condciones en que debieron dormir, y la ausencia de explicación en cuanto a quién y cuándo cancelerá lo debido por casas destruidas, enseres perdidos, sembrados anegados, animales ahogados.


Errores de cálculo, oídos sordos ante lo exígido años atrás por la comunidad, afán de iniciar operaciones con esta hidroeléctrica para empezar a recuperar los dineros invertidos en la misma, etcétera, cualquiera sea la explicación de lo que propició este descalabro, es hora de que el país lo conozca. Y así debe ser, pues antes que los dividendos que genere cualquier empresa o proyecto, está la gente y su derecho a vida digna, así como el cuidado de la misma naturaleza, nuestra casa común.


La voz de la experiencia


Ante la confusión generada por las superficiales explicaciones dadas por las EPM, desdeabajo entrevistó a Luis Alberto Arias López, profesor de geología y geomorfología de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional sede Medellín, con el fin de profundizar en las causas y responsabilidades de lo sucedido con la represa, ingeniero que en 1980 trabajó en la fase de factibilidad del proyecto Hidroituango,
Y él nos explica: “todo proyecto debe combinar varias racionalidades: económica, técnica, ambiental y social. En este proyecto, desde sus inicios, desde que está en manos de la Gobernación de Antioquia, no tiene todas esas racionalidades bien equilibradas. La racionalidad económica predomina sobre las otras”. Es por ello que para el profesor hay fallas en la ejecución técnica de las obras, que en su proceso de construcción no tuvieron en cuenta los daños ambientales y sociales.


Frente a esto, ¿quién responde por los impactos psicosociales que genera a las poblaciones vivir al lado de una represa que tiene problemas técnicos? Existe una sensación generalizada en los habitantes de que Hidroituango perdió el control del río; quienes allí habitan explican que “si no hubo muertos fue porque pudimos correr, pero las alarmas instaladas por la empresa sonaron tarde, es decir, si nos confiamos en las alarmas más de uno hubiese muerto”. Una vez más, la imposición de una forma de vida sobre otra, por priorizar los intereses económicos sobre la gente y sus conocimientos, termina generando tragedias y dolores personales y colectivos, que desangran el corazón de los territorios y sus poblaciones.


Entre tanto, entre los propietarios de la obra (EPM y Gobernación de Antioquia) y el gobierno nacional, empieza un puslo de compromisos, ayudas posibles, expiaciones de responsabilidades, todo favorecido por unos medios de comunicación oficiosos que no hacen sino reproducir los comunicados oficiales, sus explicaciones superficiales de lo sucedido, sin animar a la comunidad para que exija reparación por todo lo sufrido.


Ante los ojos de todo el país resalta, en este caso, así como con el derrumbe del puente Chirajara, que el afán oficial es el de minimizar las causas reales del desastre y sus responsables, silencio que en esta oportunidad podría traducirse –para colmo– en alza de tarifas en el servicio eléctrico. Es decir, unos destruyen la naturaleza y la misma vida de miles de personas, y otros pagaríamos por su proceder autoritario.

 

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Petroleras: el negocio de la contaminación

La industria petrolera sabía desde hace más de seis décadas que estaba causando el cambio climático global. Además, patentó en ese periodo varias opciones de tecnología para energías renovables y otras que podrían haber disminuido el daño, pero no las desarrolló, porque los combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón) resultaban más rentables. Por si este crimen fuera poco, usaron, además, a los mismos investigadores que la industria del tabaco usó para negar por décadas los problemas de salud causados por fumar.

Aunque la industria petrolera siempre niega esa conexión, la organización Centro Internacional de Ley Ambiental (CIEL, por sus siglas en inglés), ha recopilado miles de evidencias, ahora publicadas en el informe Smokes and Fumes (Humo y gases), demostrando no sólo la conexión entre ambas industrias, sino que incluso fueron empresas petroleras las que diseñaron la estrategia y sugirieron investigadores a la industria del tabaco para engañar al público (https://tinyurl.com/ya2lapzd).

A partir de la década de 1950 en adelante, las industrias petroleras y tabacaleras usaron las mismas empresas de relaciones públicas y los mismos grupos de investigación, y también los mismos investigadores, explicó Carroll Muffett, presidente de CIEL, al presentar el proyecto. “Una y otra vez encontramos que tanto las empresas de relaciones públicas y los investigadores, trabajaron primero para las petroleras y luego para las tabacaleras. Era como un pedigrí que las empresas tabacaleras reconocían y buscaban”, añadió.

La estrategia en ambos casos seguía un patrón de negación de evidencias y de crear confusión sobre la realidad de daños e impactos, sembrando incertidumbre en el público y en comités políticos y judiciales, para que no se pudiera generar una política pública al respecto. Siguieron este modelo también con la negación de los impactos en salud y ambiente del plomo en la gasolina, el smog, la contaminación del aire, la toxicidad del benceno y otros casos.

Las evidencias recopiladas por CIEL, entre otras que han permitido atribuir el cambio climático a industrias específicas, como la de combustibles fósiles, han dado pie a iniciar una serie de juicios contra esas empresas por su responsabilidad en causar el cambio climático. Esto es algo que antes no se había intentado porque era difícil establecer legalmente la responsabilidad por los daños causados por el cambio climático en comunidades y regiones concretas a empresas específicas. CIEL muestra en su reporte que las industrias petroleras, por ejemplo ExxonMobil (antes como Standard Oil y Esso) recibían reportes desde la década de 1950 y 1960 sobre la relación causal entre los gases producidos por la quema de combustibles fósiles y el cambio climático.

Toda la industria petrolera, por conducto de su Instituto Americano del Petróleo, recibió informes constantes desde 1968 sobre los riesgos climáticos de sus producción. Desde 1980, la industria petrolera comenzó incluso a incluir los riesgos climáticos en los cálculos de rentabilidad y en el aseguramiento de sus activos. Pese a esto y pese a que el cambio climático ya estaba científica y notoriamente probado, desarrollaron desde 1990 una agresiva campaña de relaciones públicas para negar el cambio climático.

A finales de 2017, las ciudades de San Francisco y Oakland, así como varios condados de California emprendieron una acción legal contra las grandes petroleras Exxon, BP, Chevron, Conoco-Phillips y Shell por su contribución al cambio climático, y los daños que está causando a esas ciudades, en particular por la necesidad de crear nueva infraestructura para protegerse del aumento del nivel del mar. Además, acusan a las empresas de usar la misma estrategia que la industria del tabaco para desacreditar informes científicos críticos a sus actividades y ocultar intencionalmente “la amenaza existencial para la humanidad” causada por el cambio climático debido al uso y abuso de los combustibles fósiles. Se trata de demandas de miles de millones de dólares.

En enero de 2018, la ciudad de Nueva York inició otro juicio por responsabilidad civil contra las mismas cinco petroleras, por daños a la ciudad causados por el cambio climático, sumando nueve entidades entre ciudades y condados.

ExxonMobil respondió a las demandas con una campaña de intimidación, acusando legalmente a los fiscales responsables de las demandas y a una serie de funcionarios de esas ciudades, de “una conspiración para atacar los derechos constitucionales” de Exxon, una frase totalmente trumpiana, porque si hay alguien que ha hecho exactamente eso contra la población mundial, han sido estas empresas. A finales de marzo de 2018, la juez federal Valerie Caproni de Manhattan desechó la contrademanda de Exxon, por no existir materia para tal medida.

En Europa, Amigos de la Tierra de Holanda inició el 4 de abril de este año un juicio contra Shell (petrolera con sede en ese país) por su responsabilidad en el cambio climático, teniendo conocimiento de las consecuencias de su explotación desde hace 30 años. También porque sus actuales planes empresariales y de inversión, sabotean directamente el Acuerdo de París sobre cambio climático, ya que aseguran un aumento en la temperatura de cuatro grados para 2100. Esta demanda cuenta con el apoyo de Amigos de la Tierra Internacional, con miembros en 75 países, y está abierta a manifestar el apoyo de otras organizaciones e individuos (https://tinyurl.com/y73fvway).

Es apenas el comienzo. Hay un movimiento mundial para enjuiciar a las petroleras por causar el cambio climático, uno de los más graves crímenes ambientales contra la gente y el planeta.

* investigadora del Grupo ETC

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