Déficit de agua en el departamento del Valle del Cauca

Se agudizó de julio de 2015 a febrero de 2016; por escases de lluvias, déficit hídrico en las fuentes, o mala calidad del agua cruda, 270 municipios colombianos sufrieron largos racionamientos.

 

El Valle del Cauca no escapó a esta crisis. Acuavalle1 declaró alerta roja en Restrepo, Toro, Vijes, Yumbo, Ansermanuevo, San Pedro, Sevilla y Caicedonia, debido a muy alta evaporación de los caudales hídricos. El embalse de Sarabrut2 bajó del 20 por ciento de su nivel, afectando el abastecimiento de agua potable a Ricaurte-Bolívar, Roldanillo, La Unión, La Victoria y Obando. Más de un millón y medio millón de habitantes de todo el Departamento, incluyendo el puerto de Buenaventura en la selva lluviosa del Litoral, sufrieron déficits hídricos y racionamientos. El futuro hidrológico no parece promisorio.

 

El déficit obedece a los cambios operados en el ciclo del agua, como consecuencia de la deforestación y la degradación de los ecosistemas reguladores y del cambio climático global, agudizado por excesos de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), que se traducen en aumentos de temperatura, altos grados de evaporación de los suelos y transpiración de los árboles y plantas, en vendavales, en lluvias demasiado intensas y en sequías prolongadas, con desplomes de los caudales superficiales, freáticos y subterráneos.

 

Cambios ambientales con efectos evidentes. Si Colombia veinte años antes era el cuarto país de mundo en recursos hídricos, y ahora descendió hasta el puesto 24, deberíamos analizar las causas y tenerlas en cuenta, para no continuar con esa forma de “progreso” basado en la destrucción artera de los recursos naturales y de su quinta esencia, el agua dulce; un compuesto inorgánico indispensable para la vida de todos los seres, incluyéndonos nosotros, la única especie que no aprendió a vivir en plena armonía ni con las especies de flora y fauna, que necesitamos para regular el clima y sobrevivir, ni con su propia especie.

 

Para los colombianos es urgente analizar y aportar a la solución rápida de los conflictos del agua; en La Guajira, donde mueren los niños de sed por la torpe desviación del río Ranchería y la detención de su caudal en embalse construido para riego de predios ganaderos. En la Ciénaga Grande, privada de oxígeno y escenario de constantes muertes de peces, por construir vías destrozando interacciones entre las aguas salinas del mar Caribe, las aguas dulces de la Sierra Nevada y las aguas turbias y contaminadas del río Magdalena. Entender que la recuperación del río Magdalena y de su oferta ambiental no se logrará con obras de cemento armado, pero si creando las condiciones biológicas para la vida de las sardinatas, bagres tigres, doncellas, nicuros, que bajaban con las subiendas a alimentar miles de familias de pescadores y ejecutar labores de limpieza. Que es necesario detener la minería venenosa en los páramos.

 

Para los habitantes del Valle es necesario aportar a la recuperación ambiental de la bahía de Buenaventura y de los ríos del Litoral Pacífico, que descienden desde los fríos farallones y de la selva lluviosa, y de los ríos que fluyen desde las altas vertientes Andinas; la Occidental y la Central hacia el río Cauca, transformado lentamente en colector de aguas servidas y basurero público, donde mueren los peces por falta de oxígeno, a pesar de tantos planes, estrategias y proyectos.

 

El balance hidrológico (Ver “Cuatro grandes regiones hidrológicas”, página 3) del Valle se ha roto. Desde 1994 CVC y Acuavalle anunciaron que hacia el año 2020, el Valle sufriría déficit hídrico, pero no existe control real sobre la deforestación. Cali vive amenazada por altos grados de contaminación del río Cauca y de sus siete ríos afluentes. El puerto de Buenaventura sufre altas pérdidas de agua tratada y suspensiones diarias del servicio. Crecen elevados índices de desertización en Yotoco, Yumbo, Vijes, Riofrío, Bolívar, Roldanillo, La Unión, Toro y Anserma, en la cara seca de la Cordillera Occidental. Bajan los niveles freáticos en el valle geográfico, se desploman los caudales hídricos por debajo de las curvas de duración de caudales, y especialmente la deforestación y agresivos usos del suelo, hacen temer por el futuro inmediato del agua para consumo humano; en el Norte del Valle, en la ciudad de Cali, y del agua para riego en el departamento, con altos consumos de hasta 2 millones de litros por hectárea cosecha, en 200.00 hectáreas cultivadas de caña de azúcar.

 

Aún podemos modificar el rumbo, suspender las quemas y la deforestación agresiva y conservar las especies de flora y fauna vitales en el ciclo del agua y la regulación del clima.

 

El mayor aliciente para recuperar el agua del Valle es recordar los patos y gansos que volaban desde el Canadá y Chile a compartir con los garzones blancos criollos y los peces, entre la magia de los juncos, lotos floridos, elodeas y lechugas de agua, que mantenían cristalinas las aguas frescas en vasos comunicantes, atrapando partículas de sedimentos y lodos en sus estructuras moleculares, y les ofrecían enormes peces a las familias de pescadores. Disfrutaban de lluvias exactas bimodales, del mágico rocío de las madrugadas y temperaturas frescas y frías de las noches.

 

Las grandes romerías de los trabajadores del campo, que antes vivían sembrando, azadonando y regando, en cultivos de soya, fríjol y maíz, abonando los arrozales inundados, donde abundaban los pellares, las viuditas, tijeretas y coclíes.

 

Lo mejor es recordar la belleza serenísima de los ríos casi vírgenes de las selvas Litorales, con sus playones de arenas limpias blancas y doradas: los grandes muchillás dotados de antenas sensoras ocultos en los parajes húmedos y en riachuelos, con las sabaletas, picudas verdes longilíneas en tranquilas aguas y grandes mojarras amarillas camuflándose con sus progenies, bajo troncos sumergidos en la profundidad. Veloces nayos zigzagueando contra las rápidas corrientes con sus escamas de platino, sardinatas relucientes remontando las frescas aguas turquesas infinitamente claras, y nubes de guacucos verdes, azules, pardos y dorados, succionando lodos y lamas del cuarzo, de las piedras y losas grafíticas en los charcos claros, transparentes y serenos. Libélulas azules y verdes, cual joyas de alas iridiscentes formando un haz de colores con la luz solar, entre la exuberante selva lluviosa de los chanules, las palmas, abarcos, chiguas, táparos y pacós, donde habitan capturando el carbono y exhalando oxígeno, millares de especies, en la dialéctica dinámica de la naturaleza.

 

Quienes somos conscientes de nuestra huella de carbono CO2e, y de nuestros impactos ambientales y emisiones que ocasionan estrés de árboles y plantas, afectando el agua dulce y el clima de toda la tierra, debemos crear una contracorriente humanista, social y ecológica, en armonía con todas las especies. en defensa del agua dulce, la máxima expresión de la vida.

 

1 Empresa que abastece de agua potable a 35 municipios del Valle del Cauca. No opera en Cali, Buenaventura, ni Palmira. Especialmente en ciudades intermedias del Valle.
2 Embalse de 20 millones de metros cúbicos de capacidad, construido en la cuenca del río Pescador Municipio de Bolívar vereda Primavera para abastecer de agua potable a los habitantes de Ricaurte, Roldanillo, La Unión, Toro, La Unión, La Victoria y Obando.

 


Recuadro

 

Valle del Cauca y sus diferencias pluviales

 

Cuatro grandes regiones hidrológicas

 

1. La selva lluviosa del litoral Pacífico

 

Está formada sobre aluviones, colinas y serranías, hasta farallones del páramo, con lluvias de 7.000 mm en bahía Málaga y un promedio superior a los 4000 mm anuales; desde el río Naya hasta el río San Juan. Ecosistema perturbado por minería fluvial del oro con cianuro de potasio y mercurio, destrozando ríos cristalinos, donde abundaban los nayos, camarones de agua dulce, libélulas gigantes y mariposas azules. Degradación total en la cuenca media y baja del río Dagua, que lleva sus sedimentos aluviales y derrumbes de lodos rojos hacia la bahía de Buenaventura, causando la colmatación del canal de acceso al muelle, y en toda la bahía grande y pequeña. En la selva lluviosa del Litoral Pacífico, la población de Buenaventura carece de agua potable permanente por las deficiencias del acueducto, que capta sus aguas crudas desde el río Ecalerete-San Cipriano, protegido por una reserva selvática de 7.000 hectáreas en la cuenca hidrográfica baja del río Dagua, y abastece a una población de 415,000 personas con pérdidas de agua tratada en la red urbana.

 

 

2. La cara seca de la Cordillera Occidental

 

Región lluviosa al sur y cuencas con altos índices de desertización en Yumbo 56,9% del territorio, Vijes 33,3%, Yotoco 40.1%. Erosión severa; Media Canoa, Riofrío, Roldanillo, Pescador, La Grande, Toro y Anserma. Es necesario racionalizar las explotaciones mineras de bauxita en la cuenca del río Claro, del oro y el carbón en la cuenca del río Jamundí. Vertientes erosionadas por ganaderías extensivas, minas de caliza y canteras de inertes. Minas de oro en Los Farallones de Cali que contaminan los caudales del río con cianuro y mercurio. Canteras de Yumbo, minas de carbón y manganeso en Bolívar. Impactos ambientales causados por la revolución verde en el Distrito de Riegos de La Unión Toro-Roldanillo, debido al uso excesivo de agroquímicos con desaparición de abejas e insectos polinizadores y controles biológicos. Se eliminó el sombrío de los cafetales de las zonas hidrográficas altas; desde la zona lluviosa de amortiguamiento del páramo del Duende del Río Frío al río Pescador, Toro-La Unión, Versalles reconocido por su neblina el Dovio, zona cafetera de La Argelia en Guaimaral y El Embal, El Águila y Anserma.

 

 

 

3. El valle geográfico del río Cauca

 

Con un promedio anual de 1.000 mm y zonas secas, como Rozo al sur y áreas del Norte del Valle, que sufren déficit hídrico, reflejado en embalse seco Sarabrut y escasez de aguas crudas para acueductos municipales. Se rellenaron los humedales, ciénagas, las madres viejas y los vasos comunicantes, que recibían, drenaban y depuraban las aguas desbordadas del río Cauca y afluentes. Se modificaron los cauces de los ríos, las quebradas y los zanjones, alterando el drenaje natural del valle geográfico. Según el estudio de la Universidad de La Salle en 1991; “Las quemas de pre cosecha y de pos cosecha generan temperaturas de 700o grados centígrados, emiten hasta 20.000 kilos de CO2 por cada hectárea quemada y 600 kilos de metano”. Las requemas emiten partículas sub micrónicas menores de 3 y de 2 micras, capaces de afectar el sistema respiratorio: la glotis, la epiglotis, la tráquea, bronquios, los bronquiolos, alvéolos pulmonares, sáculos, capilares, hasta el torrente sanguíneo. Herbicidas de contacto con el ingrediente activo IA Glifosato, de amplio espectro, no selectivos, usados como maduradores de la caña de azúcar por vía aérea, que secan y devastaron las flores y frutos en las especies de árboles y plantas frutales del valle; caimos, madroños, grosellas, guamos, limas, nísperos, mamoncillos, ciruelas, los mameyes, chirimoyas, guanábanos, mandarinas, badeas y piñuelas. La frontera agrícola fue arrasando los guaduales y cintas de árboles, que acompañaban el rumor de los ríos desde el pie de loma hasta el sinuoso río Cauca, protegido desde río Claro y el río Jamundí hasta la boca del río La Vieja a 912 metros de altitud sobre el nivel del mar, por franjas de cañas menudas, caracolíes, higuerones, balsos y pisamos amantes del alto nivel freático.

 

 

 

4. La cara interna de la Cordillera Central

 

Con sus páramos y sus lagunas; Fe, Esperanza y Caridad. Páramos de Tinajas, Las Hermosas, Los Domínguez, El Japón y Barragán, afectados por ganaderías extensivas con severos impactos sobre las lagunas de origen glaciar, y sus jardines de frailejones, de árnicas y piñuelas de páramo que almacenan el agua de las lloviznas permanentes, en valles de páramos y en zonas de amortiguamiento.

 

Municipios cafeteros desde la cuencas medias del río Guadalajara y Tuluá, Morales, al río Bugalagrande y el río La Vieja; donde fue implantada la tecnología de los cafetales eliminando el sombrío de los guamos, nogales cafeteros, cedros, carboneros gigantes, nacederos, plantas de plátano y banano, guaduales y chagualos, que conservaban los caudales hídricos de las quebradas y manantiales en las vertientes andinas, asociados con bromelias, orquídeas, heliconias griggsianas y rostratas en las profundas cañadas, helechos, plantas trepadoras, musgos y líquenes.

 

El resultado lógico de tanta devastación durante un siglo de “progreso” y “desarrollo” de las fuerzas productivas apelando a la devastación de los suelos, los cauces de los ríos, la atmósfera que sufre las emisiones y las especies de flora y fauna, es la alteración total del régimen de lluvias bimodales que antes existía en el Valle, y por lo tanto de los caudales de los ríos y la calidad del agua, la recarga de las aguas freáticas y de los acuíferos subterráneos A B y C, afectados por vertimientos y contaminación difusa. El agua es el indicador por excelencia del uso del suelo, el buen uso del territorio y su manejo. Si el agua cruda escasea ahora, hasta en la selva lluviosa del Litoral Pacífico y en zonas de amortiguamiento de los páramos y cuencas hidrográficas, donde caen las mayores precipitaciones, si el agua potable ya se raciona en Cali, Yumbo, Restrepo, La Unión, Roldanillo, Ricaurte, La Virginia, Sevilla y Caicedonia, debemos estudiar las causas del déficit hídrico.

 

Publicado enEdición Nº229
Lunes, 26 Septiembre 2016 11:59

Agua sí, petróleo no

Agua sí, petróleo no

El pasado 3 de septiembre, un movimiento telúrico de 5,6 grados en la escala richter se sintió en Pawnee Oklahoma. La onda también fue percibida en el norte de Texas y de otras regiones de los Estados Unidos. Las noticias advertían que el evento sísmico podría estar asociado al fracking. Ya en marzo del presente año el estado de Oklahoma había anunciado un plan de medidas para reducir el elevado número de terremotos registrados en los últimos años, y que al parecer estarían asociados al empleo masivo de la técnica de fracturación hidráulica o "fracking", para extraer petróleo y gas de esquisto.

 

Un reporte del Servicio Geológico nacional estadounidense (USGS) de 2015, advirtió que la actividad sísmica inducida ha aumentado notablemente allí desde 2009, especialmente en el centro del país, por el auge de la fracturación hidráulica1.

 

No sólo tiembla. Las denuncias sobre los riesgos y daños ambientales y en la salud pública van en aumento en todo el mundo. De hecho esta técnica se ha prohibido en Francia, Bulgaria y el Estado de Nueva York, declarándose su moratoria en Escocia y Holanda, entre otros ejemplos. Recientemente el gobierno laborista de Daniel Andrew, en Victoria –Australia–, anunció una prohibición permanente a la exploración y desarrollo de todas las operaciones en tierra (onshore) de gas no convencional en el Estado de Victoria, incluyendo la fractura hidráulica (Fracking) y gas metano de carbón. Y en Brasil, durante lo corrido de septiembre, dos ciudades prohibieron el fracking para sumar así un total de 72 urbes desde que en 2013 inició la campaña No Fracking Brazil.

 

En Colombia, también existe testimonio. En San Martín Cesar, pobladores locales han realizado dos movilizaciones de rechazo, en el transcurso del año, luego de ser anunciado un proyecto de fractura hidráulica. La preocupación es tan grande que han convocado a una nueva movilización para el próximo 25 de septiembre, en el contexto de la Segunda jornada nacional contra el fracking. Ya antes en Guasca, una organización juvenil, junto con comunidades campesinas, denunciaron y se movilizaron para impedir el uso de esa técnica en su municipio.

 

Teniendo en cuenta lo anterior, este artículo busca mostrar un panorama del fracking en Colombia y explicar la importancia de la Segunda jornada nacional, que contará con un importante respaldo internacional.

 

El fracking en Colombia

 

El gobierno del presidente Juan Manuel Santos ha promovido una política minero-energética, que según él afirma, será la locomotora que impulse la economía nacional. Lo sustenta así en su Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2014-2018: en el período 2010-2013 el sector en mención aportó al Producto Interno Bruto (PIB) del país el 11,2 por ciento, la mayor parte (52,3%) provino de los hidrocarburos2. Esto ha significado una ampliación de las fronteras geográficas y tecnológicas en busca de hidrocarburos: gas y petróleo.

Estas políticas también fueron impulsadas por gobiernos como el de Uribe Vélez y Pastrana Arango, entre otros.

 

En esta lógica no es extraño, por tanto, que este Gobierno ofrezca desde hace varios años bloques que requieren la utilización de la técnica del fracking, en Santander, Norte de Santander, Antioquia, Cundinamarca o Tolima3. De hecho, el Gobierno ya expidió un marco regulatorio que permite la explotación de hidrocarburos no convencionales en Colombia (Decreto 3004 de 2013 y Resolución 90341 de 2014), el cual fue orientado por asesores foráneos4, contradiciendo el discurso gubernamental que llama a enfrentar el cambio climático y a alcanzar el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

 

Aunque el Gobierno y las empresas insisten en negar los proyectos de fracking, para 2015 ya habían suscrito siete contratos de hidrocarburos no convencionales5, que se encuentran en etapa exploratoria6. Uno de los contratos más polémicos se firmó en diciembre de 2015, para explotación de hidrocarburos no convencionales en una zona ubicada entre los departamentos de Cesar y Santander, donde las petroleras Conoco Phillips y Canacol invertirán US$ 85 millones7. Este contrato es una primera adición a un contrato convencional de hidrocarburos8.

 

La conflictividad que provoca el fracking

 

En varias partes del mundo, el fracking es considerada como uno de los monstruos de la modernidad. Esta tecnología que recupera viejas técnicas de la industria petrolera, busca extraer los últimos vestigios fósiles, formados en el planeta hace millones de años, ante el agotamiento de los yacimientos de hidrocarburos convencionales.

 

Sin embargo, esta técnica tiene serios impactos ambientales y de salud pública. De una parte, requiere usos intensivos de agua y energía mayores que los usados en la extracción petrolera convencional. Y demanda una intensiva ocupación territorial.
En efecto, el fracking requiere grandes consumos de aguas superficiales y subterráneas, genera contaminación del aire, escapes de gas metano a la atmósfera, impactos de cambio climático, sismicidad inducida, entre otros impactos. Igualmente, se ha documentado que las comunidades vecinas a los puntos de fracking han enfrentado perjuicios en su salud pública, consecuencia de la contaminación en sus fuentes de agua y el aire que respiran9.

 

Ante el recrudecimiento en los territorios de los impactos ambientales y de salud pública, consecuencia de actividades extractivas, la Corte Constitucional ha protegido los derechos fundamentales de las comunidades colombianas. De esto da testimonio Sentencias ante explotación de hidrocarburos (T-652 de 2013), por explotación de minería (T-154 de 2013 o T-256 de 2015) o por falta de consulta previa (T-769 de 2009, T-693 de 2011 o C-273 de 2016). Incluso la Corte, mediante Sentencia C-035 de 2016, tuvo que proteger los ecosistemas de páramo, que proveen más del 70 por ciento del agua potable de Colombia. Es decir, con el fracking se desconoce el desarrollo jurisprudencial y las movilizaciones de la ciudadanía que así lo demandaron.

 

De hecho, las características y consecuencias nocivas de los hidrocarburos no convencionales propicia la emergencia de conflictos socio-ambientales en las regiones donde se están impulsando estos proyectos. El caso más reciente es San Martín (Cesar), donde la gente ha decidido organizarse y promover diversas acciones, como por ejemplo las movilizaciones, y una amplia divulgación de la problemática.

 

En este municipio se encuentra el proyecto más avanzado de fracking en Colombia. La Agencia Nacional de Hidrocarburos firmó el 2 de diciembre de 2015 contratos con las multinacionales Conocophillips y CNE OIL&GAS (filial de Canacol Energy) para la exploración y explotación del bloque Valle del Magdalena Medio 3. El área comprende los municipios de San Martín y Aguachica en el Cesar, y Rionegro en Santander. La primera empresa tiene una participación del 80 por ciento y la segunda del 20 restante. Posteriormente, la Conocophillips inició el proceso de socialización del proyecto en San Martín, la comunidad respondió con una movilización el pasado 17 de marzo, en la que participaron cerca de cuatro mil personas.

 

De esta manera, se consolidó el Comité en defensa del agua, el territorio y los ecosistemas (Cordatec). Desde la semana del 5 de septiembre, la población ha mantenido una movilización para impedir el ingreso de maquinarias de la empresa Conocophillips en el Pozo Pico Plata 1, límites de los corregimientos Cuatro Bocas y Pitalimon.

 

La situación se ha caracterizado por la intimidación del Esmad (Escuadrón Móvil Antidisturbios) y la expedición del Decreto No. 0120 de la alcaldía de San Martín, que impuso el toque de queda desde el 9 de septiembre y hasta que se resuelva la situación de orden público en el municipio. No obstante, la comunidad decidió mantener la protesta en contra de cualquier proyecto de fracking y sigue resistiendo el ingreso de la empresa Conocophillips a los pozos de exploración.

 

Cordatec ha estado vigilante, insiste en su demanda, y proyecta una marcha carnaval para el próximo 25 de septiembre. Para fortalecer su exigencia, esperan el acompañamiento de otras organizaciones regionales y nacionales. Cabe aclarar que la marcha carnaval será la actividad cierre de la Segunda jornada nacional contra el fracking.

 

La Segunda jornada nacional contra el fracking

 

Conscientes de esta realidad, para alertar sobre la misma, para denunciar los proyectos en marcha o ya aprobados, y para levantar un dique en defensa del territorio a nivel nacional, diversas organizaciones sociales, comunitarias, sindicales, ambientales y de derechos humanos, decidimos impulsar, entre el 20-25 de septiembre, la Segunda jornada nacional contra el fracking.

 

Ya entre el 29 de mayo y 6 de junio de 2013, algunas de las organizaciones ambientalistas y comunitarias habíamos convocado la Primera Jornada de este carácter, recorriendo diversos territorios, como Cundinamarca, Boyacá y Meta. Buscabamos visibilizar la amenaza que avizora el impulso de esta destructiva técnica.

 

De alguna manera, seguimos el camino marcado a nivel internacional y en diferentes latitudes por organizaciones ambientalistas y comunitarias. En el caso latinoamericano, se está construyendo un proceso de articulación llamado Alianza Latinoamericana frente al fracking, algunas de cuyas organizaciones impulsoras hacen parte de la preparación de la Jornada que concretaremos este mes.


La II Jornada contempla actividades en diferentes zonas del país. Sin embargo, su énfasis estará centrado en el Magdalena Medio, donde están localizados la mayoría de bloques de hidrocarburos no convencionales, para lo cual se promoverán foros, talleres, actividades culturales y movilizaciones. La Segunda jornada contra el fracking busca constituirse en un espacio formativo y de articulación en defensa de la vida, el agua y los territorios.

 

A modo de reflexión

 

Sin duda, el fracking es una amenaza que se cierne sobre las diferentes formas de vida en los territorios. Aún así, el gobierno colombiano promueve su uso, debido a la dependencia económica de los ingresos petroleros. Sin embargo, las organizaciones comunitarias, campesinas, indígenas, ambientalistas y sindicales, están dispuestas a enfrentar diferentes acciones pacíficas por la defensa de sus territorios. Agua sí, petróleo no. Es la consigna que hoy retumba en todos los rincones del país.

 

1 Agencia Efe, 2016
2 Departamento Nacional de Planeación (DNP). Bases del Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018. Disponible en https://colaboracion.dnp.gov.co/cdt/prensa/bases%20plan%20nacional%20de%20desarrollo%202014-2018.pdf
3 Para información detallada sobre los bloques de hidrocarburos no convencionales ya otorgados puede consultar el portal Razón Pública: http://www.razonpublica.com/index.php/econom%C3%ADa-y-sociedad/8983-%C2%BFen-qu%C3%A9-va-el-fracking-en-colombia-y-el-mundo.html
4 Para información detallada de este proceso puede consultar La Silla Vacía: http://lasillavacia.com/historia/asi-fue-se-aprobo-la-hoja-de-ruta-para-el-fracking-48615
5 Información de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) de 2015: Derecho de petición 20156240172362. W Radio. Primera perforación de petróleo con fracking en Colombia se haría en 2016. Disponible en: http://www.wradio.com.co/noticias/economia/primera-perforacion-de-petroleo-con-fracking-en-colombia-se-haria-en-2016/20150504/nota/2745707.aspx
6 Alianza Latinoamericana frente al fracking, Amigos de la Tierra Europa y Fundación Boll, Fotografía latinoamericana del Fracking, 2016, Buenos Aires, p. 65
7 http://www.elespectador.com/noticias/economia/conoco-phillips-hara-fracking-colombia-articulo-603063
8 Alianza Latinoamericana...op. cit., p. 65.
9 Para una relación detallada de los impactos ambientales y de salud pública del fracking puede consultar el informe: Principio de Precaución: Herramienta jurídica ante los impactos del fracking. Disponible en http://www.aida-americas.org/sites/default/files/featured_pubs/publicacion_fracking_aida_boell.pdf

 

Fuerza continental

 

Esta jornada contará con la presencia de varios líderes latinoamericanos que luchan contra el fracking, o la extracción petrolera, en sus países. Estarán, el argentino Hernán Escandizo, comunicador y especialista en temas petroleros, del Observatorio Petrolero del Sur –OPSur. La experiencia de lucha en su país dio como resultado la prohibición de fracking en 30 municipios, producto del esfuerzo de asambleas ciudadanas. El mexicano Héctor Colio Galindo, miembro de la Alianza en Defensa de la Cuenca del Río Bobos-Nautla y fundador de la Alianza Mexicana contra el fracking, quienes han posicionado y denunciado el tema de fracking en la opinión pública. Jorge Aguilar, director de la Región Sur para Food & Water Watch y responsable de las campañas de la región Sureste de EEUU. También estará Claudia Campero de Food & Water Watch (EE.UU) y Alianza Mexicana contra el fracking y Alberto Acosta, Presidente Asamblea Constituyente de Ecuador (Nov 2007–Junio 2008), académico de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales–Flacso y precursor de la obra de el Buen Vivir Kawsay, una oportunidad para imaginar otros mundos.

Publicado enEdición Nº228
‘El río que se robaron’, lo que está matando a una comunidad indígena en Colombia

El documental, que sirvió de prueba ante la CIDH para que ordenara la protección de los Wayúu, se empieza a ver en el país desde esta semana

La imagen del desierto de La Guajira y sus habitantes, la población indígena Wayúu, es utilizada con frecuencia en comerciales turísticos de Colombia. Las mantas de colores con las que se visten y el idioma propio que mantienen, hace atractiva a esta zona para mostrar la riqueza ancestral del país. Sin embargo, pocas veces se ha puesto en evidencia el drama que las más de 400.000 personas, que conforman esta comunidad, viven los 365 días del año bajo temperaturas de hasta 42 grados y sin acceso a agua potable. Se están muriendo de hambre y de sed. El periodista Gonzalo Guillén (Bogotá, 1952) se encontró por casualidad con la triste realidad de los indígenas, cuando se internó en la región para destapar casos de corrupción y de criminalidad, liderada por los políticos de la zona.


“En 42 años de ejercicio periodístico nunca había visto algo tan terrible”, dice. Allí han muerto al menos 5.000 niños por desnutrición, según la Asociación de Autoridades Tradicionales Indígenas Wayúu Shipia Wayúu. Guillén decidió documentarlo. Durante casi tres años grabó testimonios y mantuvo su cámara prendida hasta lograr un relato que permitiera demostrar lo que allí ocurre. Incluso varios apartes del documental, que todavía estaba sin terminar, sirvieron de prueba ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en una demanda contra el Estado, en la que se falló, en diciembre del año pasado, a favor de los Wayúu.


La CIDH otorgó medidas cautelares para proteger a las comunidades y preservar su vida e integridad, pero poco ha cumplido el Estado. “Este año ya han muerto 40 niños”, dice el periodista, cuyo documental El río que se robaron se empezará a ver desde esta semana en universidades y a través de streaming en Indyon.tv. Ningún canal público aceptó transmitirlo. “A Colombia parece no importarle el exterminio del que está siendo víctima esta comunidad”, dice Guillén. De hecho, el gobierno, que reconoció las muertes que se estaban registrando en esa región, pidió a la CIDH quitar las medidas cautelares bajo el compromiso de que se enfrentaría la situación, pero las historias de vidas perdidas por desnutrición siguen apareciendo.


El estreno de este documental es parte de la campaña Devuelvan el Río, un movimiento ciudadano que exige al gobierno colombiano que implemente las medidas para detener la tragedia que están viviendo los indígenas. Varios activistas lideran una petición ante la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia de Colombia para que devuelvan el río Ranchería al pueblo Wayúu. El único río, el que hace unos años lo represaron y ahora solo sirve para fincas de grandes ganaderos y para las empresas que explotan carbón. Los Wayúu cada vez tienen que hacer pozos más profundos para conseguir agua. Se están muriendo y nadie los atiende”, señala el periodista, que espera que su documental, así como sirvió para la CIDH, lo haga para despertar la atención de los colombianos y exigir que se abran las compuertas de la represa para que el agua vuelva a correr por el lecho seco y desértico del río.


Después de la experiencia rodando el documental, Guillén decidió enseñarles a algunos jóvenes de la comunidad el manejo de cámara y lo que dice la ley frente a la protección que como colombianos, pero sobre todo como indígenas merecen del Estado colombiano. “Están filmando y haciendo fotos de su propia tragedia para poder denunciar”, cuenta. El Estado, que ha dado la espalda, no puede esconder lo que las imágenes muestran. El río que se robaron tiene ese fin.

Publicado enColombia
EEUU desembarca en la tierra del fin del mundo

Washington pretende establecer bases militares en la Tierra del Fuego, la zona más austral de Argentina, así como en la zona limítrofe entre Argentina, Brasil y Paraguay. Su objetivo es controlar un recurso con creciente valor geoestratégico: el agua potable


BUENOS AIRES.- En ese mítico extremo de Suramérica que inspiró a Julio Verne a escribir en 1905 la novela El faro del fin del mundo, Estados Unidos quiere emplazar ahora una base militar camuflada como base logística para apoyar las tareas científicas en la Antártida.

Las excusas que han permitido a Washington desplegar más de un centenar de bases militares en Latinoamérica, que se extienden desde Guatemala y el Caribe hasta la Patagonia, son siempre altruistas: ayuda humanitaria, apoyo ante catástrofes, combate al narcotráfico o apoyo al desarrollo y la investigación científica, pero la realidad indica que tanto la base que EEUU pretende emplazar en Tierra del Fuego, la zona más austral de la Argentina; como otra ubicada en la zona limítrofe entre Argentina, Brasil y Paraguay —conocida como la Triple Frontera—, están destinadas a asegurar a Estados Unidos un recurso estratégico cada vez más escaso: el agua potable. Las bases —que el Pentágono eufemísticamente denomina "centros de apoyo para movimientos militares"—, están en proceso de negociación entre Washington y el gobierno de Mauricio Macri.


Para el politólogo y diplomático brasileño, Alberto Moniz Bandeira, uno de los máximos especialistas en las tormentosas relaciones de Washington con sus vecinos del Sur, no son los piratas ni los náufragos que cautivaron la imaginación de Verne lo que lleva a Washington a apostar tropas del Comando Sur del Pentágono, allí donde se confunden los océanos Atlántico y Pacífico y en la zona de la Triple Frontera, que conforma el límite entre Argentina, Brasil y Paraguay. Moniz Bandeira, autor de La formación del Imperio Americano, afirmó al matutino Página12 que "Estados Unidos mantienen la 4ª Flota navegando en el Atlántico Sur, cerca de las reservas de petróleo que están debajo del “pré-sal”, el conjunto de formaciones rocosas ubicadas en la zona marítima de buena parte del litoral de Suramérica, con un gran potencial de generación y acumulación de petróleo", al tiempo que subraya que la victoria de Mauricio Macri en Argentina y el desplazamiento del poder de Dilma Rousseff en Brasil aumentó el apetito de inversiones de Estados Unidos en la región. Éste es posiblemente uno de los factores que llevan a los Estados Unidos a entablar negociaciones para la implantación de una base militar en la Patagonia, en la zona cercana a la Antártida, donde está emplazado el famoso faro del fin del mundo de Julio Verne.


Desde el Gobierno argentino aseguraron: “Queremos que la ciudad de Ushuaia se convierta en una base logística para apoyar las tareas científicas en la Antártida”. El discurso de los funcionarios de Cambiemos es el mismo que ha permitido que Washington genere una red de bases que rondan el centenar.

El mayor manantial de agua dulce del mundo


La otra base estaría emplazada en la Triple Frontera, donde está parte del Acuífero Guaraní, el mayor manantial subterráneo de agua dulce del mundo, con un total de 1.200.000 km². Es un manantial transfronterizo, que abarca a Brasil (840.000 Km²), Paraguay (72.500 km²), Uruguay (58.500 km²) y Argentina (225.000 km²).


En la jerga del Pentágono, las bases tienen una tipología común. Se llaman “quasi-bases”, módulos que puedan servir en caso de emergencia. En Paraguay empezaron con la construcción una gran pista de aeropuerto en Mariscal Estigarribia. Esa “quasi-base” fue empezada en 1980, con la construcción de módulos para alojamiento de 16 mil soldados, y después ampliada con la pista del aeropuerto, radares y hangares. Luego frenaron en gran medida debido a presiones de Brasil y no estacionaron ningún contingente militar, aunque ya tenían la garantía de inmunidad a los soldados por parte del Senado de Paraguay desde 2005.

Hay un diseño geopolítico y estratégico de Washington en la instalación de una base en la ciudad de Ushuaia, capital de Tierra del Fuego, y otra en la Triple Frontera: su objetivo es recuperar y aumentar la presencia militar en América del Sur, que parece haberse reducido desde que perdieron la base de Manta, en Ecuador, y desde que la Corte en Colombia consideró inconstitucional la instalación de siete bases. Bases reconocidas como tales existen en El Salvador (Comalpa), Cuba (Guantánamo), Aruba, Curaçao y Puerto Rico. Al mismo tiempo los Estados Unidos mantienen en América Latina bases informales y legalmente ambiguas. El Pentágono las llama quasi-bases para evitar tanto el escrutinio del Congreso como la reacción de los países que las albergan. Las quasi-bases están en Perú, Honduras, Costa Rica, Panamá, Ecuador y Colombia, entre otros países, a lo largo del litoral del Pacífico.


Elsa Bruzzone, especialista en temas de geopolítica, estrategia y defensa nacional y miembro del Centro de Militares para la Democracia Argentina (CEMIDA), asegura: “Lo que buscan es cerrar el cerco sobre todos los recursos naturales que tenemos en nuestra América. Las bases militares, cubiertas y encubiertas, que ha instalado en Centroamérica y el Caribe, sumadas a las que tienen en Colombia, Perú, Chile, Paraguay, junto a la base militar de la OTAN en Malvinas, más el destacamento británico en las Islas Georgias cierran el cerco sobre todos nuestros recursos naturales y reafirman su presencia en la Antártida que es la mayor reserva de agua dulce congelada en el mundo".


En ese sector se disputan soberanía Argentina, Chile y Gran Bretaña. En la Península Antártica se encuentran los mayores yacimientos de hidrocarburos de la región y hay minerales altamente estratégicos que son indispensables para la industria militar y la aeroespacial.


El politólogo argentino, Atilio Borón enfatiza que la imperiosa necesidad de Estados Unidos es asegurarse el agua y no el petróleo: "El petróleo va a desaparecer y la humanidad va seguir su curso. Pero si no hay agua se acaba la especie humana. Y acá está casi la mitad del agua dulce del planeta Tierra. Las estimaciones van del 42% al 45% según como se midan los acuíferos subterráneos. Con el 7% de población mundial se tiene casi el 50% del agua dulce del mundo y ellos tienen un problema grave de desertificación".

"En Estados Unidos ya piensan cómo se van a llevar el agua de esta región y ya hay propuestas. Sobre todo porque piensan primero llevarse el agua de la zona de Mesoamerica y el sur de México. De América Latina les importa por el agua, el petróleo, los minerales estratégicos, la biodiversidad", dice Borón.

En las páginas de la revista Contexto, Borón afirma que una de las grandes mentiras que circulan es que América Latina no es una prioridad para Estados Unidos: "Muy por el contrario, América Latina es la región que más les importa. La doctrina para América Latina (la Doctrina Monroe) es de 1823, la doctrina que hacen para Europa es de 1918, casi un siglo después. Cuando llega la reorganización global del Ejército norteamericano el primer comando que arman es el Sur, después piensan en el Europeo y el de Asia, pero primero el de América Latina. Cuando firman los famosos tratados para la contención del comunismo, el primero que firman es el TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca) en 1947, recién en 1949 crean la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte)".

Según Borón, lo primero que le interesaba a ellos era asegurar esta parte del mundo. Esto tiene que ver con las concepciones geopolíticas que plantean la tesis que Estados Unidos tiene una posibilidad de defensa en la medida que controle lo que ellos llaman “la gran isla americana”, que según esta concepción va desde Alaska a Tierra del Fuego. Desde esa mirada se cree que si esa “isla americana” cae en la parte sur en manos enemigas, tarde o temprano la seguridad de la superpotencia va a estar en riesgo.

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“Guerras del agua’’ de Israel: “apartheid acuífero” desde Cisjordania hasta Iztapalapa

Israel, cada vez más aislado con uno de los peores regímenes criminales del planeta, se enfoca a que padezcan sed casi 3 millones de habitantes de Cisjordania, aglomerados en 5 mil 860 kilómetros cuadrados y desconectados territorialmente de casi 1.9 millones de sus hermanos de Gaza, hacinados y calcinados en 360 kilómetros cuadrados superlativa cárcel humana terráquea.

Mekorot, siniestra empresa estatal (sic) de agua de Israel –de fuertes vínculos con el fallido "México neoliberal itamita"–, impide el acceso al agua potable de decenas de miles de palestinos en Cisjordania.

No basta que el estado racista/ apartheid de Israel practique su infanticidio contra los palestinos de Gaza, con el fin de expoliar sus pletóricas reservas de gas (http://goo.gl/AYmjCp).

Ya había previsto en mi libro Guerras globales del agua, el apartheid acuífero global de Israel (http://goo.gl/k33BqJ).

El exitoso portal Russia Today –prohibido en Argentina por el neoliberal filosionista Macri, quien teme la crítica a sus ex acciones– entrevistó a Ramzi Baroud (RB), editor de The Palestine Chronicle, sobre la "guerra del agua de Israel contra los palestinos".

RB comenta que el objetivo de Israel y su "castigo colectivo" consiste en que los condenados palestinos no tengan acceso al agua y así "asegurar que no desarrollen su economía" que depende "entre 14 a 20 por ciento de la agricultura", por lo que "negarle el agua" destruye sus cosechas, concomitante a una “crisis humanitaria (http://on.rt.com/7fv8)”. ¡La nueva "guerra agrícola" de Israel!

RB fustiga que "la tragedia de todas las tragedias es que el agua que retienen los israelíes sea de Palestina". Israel "roba el agua de los palestinos de los acuíferos de Cisjordania".

Desde hace 68 años, Israel libra varias "guerras del agua" en todas las fronteras con sus vecinos usurpados: Siria, Líbano, Egipto, Cisjordania/Gaza, habiendo concluido solamente un plausible acuerdo con Jordania por el reparto del río Jordán.

El primer Netanyahu anexó las Alturas del Golán de Siria con el fin de controlar el mar de Galilea (http://goo.gl/fPywwe).

The Times of Israel abordó hace tres años el "complot etíope-israelí para desviar las aguas del Nilo azul (nota: una de sus dos ramas)", cuando los expertos advierten que la construcción de la Gran Presa Renacimiento de Etiopía –la mayor en África que alteraría el trayecto del "Nilo azul"– podría destruir la agricultura egipcia (http://goo.gl/H9uAm9)”. ¡Otra "guerra agrícola" de Israel!

La prensa árabe atribuye a Israel la "instigación" de la presa etíope que afectaría a 5 millones de campesinos egipcios, cuando las "empresas israelíes han firmado contratos para controlar la distribución de su energía".

Avigdor Liberman, quien debería estar en tratamiento siquiátrico en lugar de la cancillería de Israel, había amenazado de "bombardear la presa Aswan e inundar Egipto". ¡Uf!

¿Las dos franjas azules de la bandera israelí simbolizan los ríos Nilo y Éufrates (que baña Turquía, Siria e Irak) cuando sus guerras del agua comportan un carácter paleo-bíblico/mitológico/irredentista que atenta con el vapuleado derecho internacional?

La oficina del primer ministro palestino Rami Hamdallah denunció que Israel "libra una guerra del agua contra los palestinos"; los colonos de asentamientos ilegales israelíes gozan de servicio ininterrumpido del líquido, mientras los palestinos son obligados a gastar enormes cantidades de dinero para comprar lo que es suyo (http://goo.gl/m98DuU)”. ¡No, bueno!

Mekorot, "principal abastecedor (sic) de agua a villorrios y ciudades palestinos, es acusada de manipular el abasto", lo cual deja a decenas de miles de palestinos sin agua potable durante el noveno mes sagrado lunar islámico del ayuno diurno del Ramadán.

Jamal Dajani, subalterno del pemier palestino, condenó las prácticas de Mekorot como "inhumanas y ultrajantes" cuando "Israel no solamente se adueña sistemáticamente de la tierra palestina y usurpa sus recursos naturales, sino que rehúsa conceder a los palestinos el derecho al agua", cuando varias partes de territorios ocupados por Israel "no han recibido el recurso por más de 40 días", donde familias enteras viven con un mínimo de 2 litros y hasta 10 litros por día, lo que obliga a su racionamiento y se agrava con el ardiente verano.

Israel "niega (sic)" haber cortado el abasto a Cisjordania (http://goo.gl/OAmqYK) y Mekorot, que suple 80 por ciento del agua potable de Israel y 70 por ciento de su abasto, tergiversa que es "resultado de la escasez (¡supersic!) del abasto del hídrico en Cisjordania".

¿Por qué no sufren la misma "escasez" los casi 600 mil (¡supersic!) colonos ilegales israelíes, quienes consumen de cinco a 175 veces más que los palestinos en Cisjordania, dependiendo de la zona boicoteada por Mekorot?

Mekorot ha sido denunciada por su apartheid acuífero global (http://goo.gl/93GjSC).

Ciudad de la Plata, provincia de Buenos Aires, suspendió su acuerdo con Mekorot (http://goo.gl/t85aR1) que aplica por doquier el síndrome de la fétida “ley Korenfeld (http://goo.gl/8bk3wN )”.

El sesgado y mendaz DiarioJudio.com publicitó hace dos años que Mekorot tenía a su cargo “rehabilitar (sic) los acuíferos mexicanos (http://goo.gl/C5cMjI)”.

Mekorot y Conagua, todavía teledirigida por el deshonesto Korenfeld –quien compite con su esposa Sandra Kershenobich en saquear a México (http://goo.gl/tDifll)–, establecieron la "segunda fase para solucionar (sic) problemas hídricos en México", en la comarca lagunera y el centro de México, y propondrán una solución para el acuífero Cuautitlán-Pachuca (http://goo.gl/CNXQ9d).

Mekorot también participa(rá) en el estudio del acuífero profundo de Iztapalapa en la Ciudad de México, donde su "gobierno" aceptó 10 mil millones de pesos de "préstamo" del tóxico Banco Mundial para la subrepticia privatización del agua (http://goo.gl/C7RZfY).

Suena esquizofrénico que Mekorot se posicione para evitar la "carestía" del agua a escala global, incluyendo el colonizado "México neoliberal itamita", mientras en Cisjordania matan de sed a los palestinos.

¿A poco Mekorot y su pestilente socio Korenfeld tratarán mejor a los mexicanos de Iztapalapa/Cuautitlán/Pachuca que a los palestinos de Gaza/Cisjordania?

Mekorot tiene como objetivo “controlar el mercado global del agua (http://goo.gl/ucfbxq)” y ya colocó sus codiciosos ojos en los 800 mil millones de dólares que costarán los "daños" por el monetizado "cambio climático" y el abasto de "agua fresca" en las próximas décadas, cuando la demanda global se incrementará 55 por ciento, según la OCDE, "dirigida" por el tamaulipeco Ángel Gurría, sempiterno títere de la banca israelí.

Más allá de sus suculentos negocios de venta masiva de armas, software, "seguridad", y su control de inmobiliarias burbujeantes y de la mayor parte de la banca (Reserva Federal, Wall Street, la City, etcétera), al unísono de la formación/exportación/adoctrinamiento de banqueros neoliberales centralbanquistas (Brasil, Argentina, Perú y México), su verdadero meganegocio será el ominoso control del agua desde Cisjordania hasta Iztapalapa: espeluznante dictadura global del implacable apartheid acuífero de Israel.

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8ª Gran marcha carnaval: “Por el agua y contra la mega minería”

En medio de un ambiente de fiesta e integración social, el pasado 3 de junio cerca de cien mil tolimenses, pobladores de su capital, Ibagué, colmaron las principales avenidas de su ciudad. El motivo: celebrar la 8ª Gran marcha carnaval, en esta ocasión bajo la consiga: “Por el agua y contra la mega minería”.

 

 


Su entusiasmo no es casual: desde años atrás los habitantes de esta parte del país se sienten agredidos por la multinacional Anglo Gold Ashanti, quien ha concesionado para exploración y posible explotación minera el 70 por ciento del departamento y el 90 por ciento de las tierras de uno de sus municipios, el de Cajamarca, donde impulsa el proyecto mega minero a cielo abierto La Colosa, del cual aspira extraer miles de toneladas de oro a partir del año 2026. Esta misma multinacional también ha concesionado, y con igual propósito, un importante porcentaje de tierras de los vecinos departamentos de Quindío, Risaralda y Caldas.

 

 


Por experiencia propia y ajena, las sociedades saben que un proyecto de estas dimensiones conlleva la destrucción de los entornos naturales y ambientales que hacen parte de su región, acabando, o cuando menos disminuyendo sus fuentes de agua, contaminándolas, desviándolas. Decenas y/o centenares de pequeños agricultores se verían, de igual manera, desplazados de inmediato por la compra de su tierra, y la región entraría en un proceso de deterioro y contaminación ambiental que no debe ser. La masiva concurrencia a esta marcha-carnaval dejó claro el rechazo de la ciudadanía ibaguereña a este mega proyecto.

 

 


Con motivo de esta marcha-carnaval, entrevistamos a una de las personas que a través de todos estos años ha integrado y estado al frente del Comité ambiental de la ciudad, el compañero Renzo Alexander García. Este es el diálogo sostenido:

 


da. ¿Cómo fue la participación de la ciudadanía ibaguereña en esta 8ª marcha carnaval?
RAG. Estamos sorprendidos, de manera muy positiva, porque la marcha carnaval de este 3 de junio ratifica una vez más que la unidad del pueblo colombiano, en este caso de quienes poblamos los departamentos de Tolima, Quindío y Caquetá (donde también fueron realizadas marchas con propósito similar), siga dando ejemplo de que el trabajo colectivo y en conjunto puede ser capaz de generar una gran conciencia, la misma que se ratifica en estos procesos de movilización.
Hoy nos movilizamos indígenas campesinos, estudiantiles, sindicales, muchachos de secundaria, presidentes de acción comunal, de acueductos comunitarios, madres cabeza de familia, y una gran cantidad de sectores populares y políticos que siguen demostrando que el tema de la mega minería contaminante ha comenzado a calar en la conciencia ciudadana del pueblo tolimense y colombiano, que no aceptaremos por nada del mundo del presidente Juan Manuel Santos una dictadura mega minera que nos destrozará, dictadura que se encuentra por encima de los derechos de nuestras comunidades y nuestra madre tierra.


Nos sentimos sinceramente orgullosos por el coraje, la dignidad y la valentía que está mostrando este pueblo tolimense; invitamos al resto de la ciudadanía a que sigamos informando, movilizándonos porque esta pelea apenas está comenzando: en el Tolima tenemos una meta que va a arrancar por su ciudad capital –Ibagué– en donde proponemos realizar la primera consulta popular en una ciudad capital en el mundo; ¿cuál es el reto u obligación que tenemos? Primero, superar el umbral de los 130 mil votos; si no aprendemos a movilizarnos, y a ejecutar en las urnas lo que no queremos, le daríamos posibilidades a estos gobiernos para que avancen en la imposición de estos proyectos minero energéticos que no representan el sentir y el pensar de las comunidades.


da. ¿Cómo preparan la consulta popular para superar el umbral de los 130 mil votos?
RAG. Lo que estamos diciendo es que hoy llegaron cerca de 150 mil personas a la plaza de Bolívar en el municipio de Ibagué, departamento del Tolima, y la meta es que esos miles de personas entiendan que tenemos que comprometernos de una manera mucho más decidida, seguir fortaleciendo este proceso de unidad y demostrar que si podemos superar ese umbral que nos impone la ley 134 del 94; si logramos que Ibagué se convierta en la primera ciudad capital del mundo en decirle no a la mega minería contaminante, vamos a seguir fortaleciendo los procesos de organización social, la esperanza y la capacidad de las comunidades; el reto es seguir ganando, seguir movilizándonos, aprendiendo a trabajar en conjunto.


Aquí le queremos decir a la Anglo Gold que en este territorio no es bienvenida, que no vamos a aceptar sus discursos de responsabilidad social empresarial corporativa, porque la dignidad del Tolima no está en venta; no vamos a poner en riesgo el derecho colectivo de sus hijos, mis hijos y los hijos de nuestros hijos; el derecho colectivo a un ambiente sano es superior a la codicia minera; pero para así lograrlo necesitamos seguir fortaleciéndonos porque, indiscutiblemente, la tarea que tenemos al frente –para vencer en esta pelea– no es fácil.


da. Están pendientes otras consultas populares en diferentes municipios de los departamentos de Quindío y Tolima, entre ellos Cajamarca, ¿como respaldarlas?
RAG. Hay que reconocer, primero, el papel jugado por la Corte Constitucional en la preservación del espíritu ambiental que tiene la Constitución Política de 1991; la Corte acaba de declarar inexequible el artículo 37 del Código de Minas que le quitaba la posibilidad a los entes territoriales –concejos y asambleas– de prohibir la minería en su territorio; hoy en día, con la inexequibilidad de ese artículo, no hay ni una sola norma jurídica que nos pueda quitar la posibilidad de convocarnos a una consulta popular, y esa es la meta que estamos persiguiendo en Ibagué para convertirnos en la primera ciudad capital del mundo en decirle no a la mega minería contaminante.


Lo segundo es la ciudad de Cajamarca, donde adelantan hoy el proceso para una consulta popular de origen ciudadano, el umbral que necesitaban para poder convocarla es de 1.800 votos y recogieron cerca de cinco mil, la Registraduría les abaló cerca de 3.500 y hoy en día el proceso se encuentra en el concejo municipal y creemos que las mayorías aprobarán esa consulta, impidiendo que se roben la democracia como lo hicieron los concejales de la alcaldía anterior que se dejaron comprar por la Anglo Gold Ashanti. Creemos que es un buen momento para hacerlo, respaldando ese clamor popular. Conocemos también del departamento del Quindío que está tratando de configurar la primera consulta popular de un departamento en Colombia y en el mundo, lo que vemos con mucha satisfacción y optimismo; hoy también se movilizaron en una marcha masiva, sin precedentes históricos, la más grande de Armenia y el Quindío. Queremos que se sigan sentando la bases para que las comunidades construyan un poder alternativo que no ponga en riesgo los derechos sociales, ambientales y culturales, frente a la mega minería y el saqueo.


da. ¿Cómo ha sido la lucha durante estos 10 años frente a la mega minería y la Anglo Gold Ashanti por parte del Comité ambiental?
RAG. En Ibagué se están sentando las bases para unas nuevas prácticas y discursos que nos permitan articular el movimiento social; hoy movilizamos múltiples sectores, con lo cual estamos rompiendo las barreras de los partidos político electorales, de las religiones, de los credos, lo que nos posibilita armar un gran poder social, capaz de detener ese poder económico corrupto de gobernantes y empresas particulares. Creemos que el aporte del Comité ambiental es el de seguir demostrando que a través del arte, de la cultura, de la vida, del conocimiento, de la construcción conjunta y colectiva, podemos ganar y lograr una defensa efectiva del territorio, no solo de los que hoy lo habitamos sino para aquellas generaciones futuras que aún no han nacido.

 


La consulta popular en Ibagué ya fue aprobada por el Concejo municipal, esperando que los magistrados del departamento la aprueben para poderla llevar a cabo; esperamos cumplir en los próximos días con el reto de los 150 mil votos, porque nuestra lucha por la supervivencia del ser humano, del territorio, de la fauna, la flora, el planeta y la humanidad, son indispensables ante la conciencia acumulativa arrasadora del capitalismo salvaje.

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Martes, 31 Mayo 2016 07:05

El desastre del agua embotellada

El desastre del agua embotellada

El agua es fundamental para la vida. ¿Por qué no deberíamos comprar agua embotellada? La privatización del agua se convierte directamente en un crimen contra la humanidad, sin ella no se puede vivir, por lo que su privatización supone negar un derecho humano y generar gran cantidad de residuos consumiendo recursos naturales no renovables.

Ahora que se acerca el verano y comienza ya el calor propiamente dicho, oiremos ese reportaje que año tras año se repite en los medios de comunicación sobre hidratarse constantemente para evitar males mayores.


El agua es fundamental para la vida. Sin ella, las reacciones químicas de nuestro cuerpo no tendrían lugar. Es más, el agua fue la cuna de la vida, esencial para que los primeros microorganismos pudieran desarrollarse y dar lugar a toda la increíble biodiversidad de la que consta nuestro planeta en la actualidad.


Sin embargo, para el presidente de la multinacional Nestlé, conocida por su chocolate, aunque también tiene lucrativos negocios en el tema de la venta de agua embotellada, "el agua no es un derecho; debería tener un valor de mercado y ser privatizada".


Es decir, que para el presidente de Nestlé, si no tienes dinero directamente te mueres (seguramente vayas al cielo donde cada día podrás saturar tu estómago con chocolate Nestlé).


Como el propósito de privatizar el agua no lo puede conseguir, por lo menos a corto plazo, Nestlé (y otras compañías comercializadoras de agua embotellada) han iniciado una cruzada contra el agua del grifo.


Pero, ¿existe alguna diferencia entre el agua embotellada y el agua del grifo? Para responder a esta pregunta es necesario tener en cuenta dos situaciones.


La primera de ellas es la de los países con unas instalaciones de potabilización y redes de distribución adecuadas. Es el caso de la gran mayoría de municipios de España (exceptuando pequeños núcleos urbanos más o menos aislados).


En este caso, no existe ningún peligro para la salud humana al ingerir agua del grifo. En muy puntuales excepciones es posible que el agua sea bastante "dura" (alto contenido en magnesio y/o calcio, por ejemplo), y que no sea aconsejable su ingesta directa para las personas propensas a formar piedras en el riñón. Sin embargo, esto puede arreglarse con un simple filtro para la cal.


El agua potable de las ciudades pasa unos controles de calidad muy estrictos y la única razón por la que podría llegar con deficiencias de calidad a los hogares es debido a la antigüedad de las tuberías de algunos edificios. Por tanto, no existe ninguna razón objetiva para preferir el agua embotellada a la del grifo. Esto lo sabe perfectamente el presidente de Nestlé, y precisamente por ello aboga por privatizarla, para que no nos quede otra opción que comprar sí o sí agua embotellada.


Ahora bien, ¿por qué no deberíamos comprar agua embotellada? Las razones son múltiples, y en muchas ocasiones se encuentran interrelacionadas.

Solamente destacaré algunas de las más importantes.


1) El agua es un bien público y pertenece a toda la Humanidad, es vital para la vida, sin ella no se puede vivir, por lo que su privatización supone negar un derecho humano, supone un crimen contra la Humanidad.


2) El consumo de agua embotellada consume recursos naturales no renovables y genera ingentes residuos que si no son tratados adecuadamente generan gravísimos problemas ambientales.


3) El agua embotellada tiene que ser trasladada hasta los puntos de venta, generando emisiones de CO2 que, unidas a las emisiones que se producen en todos los otros puntos comentados, suponen emisiones de CO2 a la atmósfera completamente evitables.


4) En muchas ocasiones el agua proviene de acuíferos en los que se explota el agua a mayor velocidad que la tasa de recarga, produciendo numerosos problemas para la población local que depende de esos acuíferos.


La segunda situación o contexto en el que debemos analizar el consumo de agua embotellada corresponde a aquellos países que no cuentan con unas adecuadas infraestructuras de tratamiento y distribución de agua potable.


Es urgente y de vital importancia garantizar un adecuado suministro de agua potable en estos territorios. Sin embargo, nos encontramos con la paradoja de que las grandes corporaciones multinacionales dedicadas a la producción de agua embotellada tienen concesiones de explotación de acuíferos en estos países para producir agua embotellada a precios inasequibles para la población local.


Es decir, en vez de suministrar el agua potable a sus ciudadanos, los dirigentes de estos países se la otorgan a empresas extranjeras. ¿A cambio de qué? No hay que pensar demasiado para suponerlo.


Nadie quita a sus ciudadanos su agua y se la otorga a una empresa extranjera de forma gratuita. Así, nos encontramos con países en los que las precipitaciones anuales son suficientes para abastecer a la población pero sin embargo no tienen acceso al agua potable por falta de infraestructuras. Eso sí, en los comercios se puede encontrar agua embotellada a un precio mayor que el salario medio diario.


De esta forma, sólo tendrán acceso al agua potable aquellas personas con suficientes recursos como para contar con sistemas de extracción, canalización y potabilización de agua en sus casas, es decir, las personas con un alto poder adquisitivo.


Ésta es la situación que está viviendo la ciudadanía de muchos países en vías de desarrollo. Además, hay que tener en cuenta que tanto la falta de sistemas de potabilización como de depuración de aguas supone un gravísimo problema de salud pública. Determinados virus como el cólera se encuentran directamente relacionados con condiciones de insalubridad en las aguas. Si a esto se le añade la situación de escasez de medicamentos en estos lugares el problema deviene en una tormenta perfecta, donde la muerte por una simple diarrea en niños se convierte en un drama diario.


Tampoco hay que olvidar que sin un agua de calidad no son posibles ni la agricultura ni la ganadería, por lo que también se está negando la posibilidad de crear una industria agroalimentaria de calidad. Como consecuencia, tendrán que comprar aquellos alimentos provenientes de la Unión Europea tan baratos debido a los terribles resultados que supone la Política Agraria Comunitaria. Aunque este es otro tema.


Así, la privatización del agua se convierte directamente en un crimen contra la humanidad. Y como tal, las personas que niegan el derecho al libre acceso al agua potable deberían ser juzgadas. Se está condenando a muerte a millones de personas.


Tratados como el TTIP supondrían dar aún más vía libre a estos intentos de privatización de bienes públicos y a la impunidad de los dirigentes de las multinacionales. No es casual que la mayor parte de las empresas que se dedican al negocio del agua embotellada participen también en otros negocios de cierta opacidad que implican el tráfico y explotación de niños, como por ejemplo el chocolate.


Tampoco hay que olvidar que para la elaboración de las bebidas refrescantes se necesita una importantísima cantidad de agua (famosos son algunos casos como la extracción de agua en zonas con sequía extrema de la India para la elaboración de una célebre marca de cola).


Ahora bien, ¿qué podemos hacer desde nuestros privilegiados países del Primer Mundo?


En primer lugar, de forma general, evita comprar agua embotellada. El agua que sale del grifo de tu casa, muy probablemente, es tan sana (o más) que el agua embotellada. Evita también comprar refrescos de esas famosas marcas. Hay refrescos artesanales o zumos que pueden perfectamente saciar tu sed.


Investiga. Como ya hemos comentado, muchas de estas marcas que comercializan agua embotellada también se dedican a la venta de otros productos. Consumir los productos de esas marcas es contribuir al aumento de sus beneficios y, con ello, a impulsar que sigan privatizando el agua.


Lee, infórmate sobre los efectos del consumo del agua embotellada.

Publicado enMedio Ambiente
En La Guajira, los Wayúu mueren de sed, mientras el gobierno colombiano sigue autorizando la desviación de ríos a las empresas mineras
En La Guajira colombiana, una persona tiene que vivir con menos de un litro agua no tratada al día, mientras la mina usa más de 17 millones de litros diarios, sólo para regar las vías por las que transitan sus camiones volquetes.


Ante esta situación, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) dictó medidas cautelares al Estado colombiano para que garantice el agua y el alimento a la población Wayúu que habita la región de La Guajira,al mismo tiempo, organismos nacionales e internacionales denunciaron la muerte constante de niños Wayúu por falta de agua y alimento.


Mientras esto sucede, la Agencia Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) y Corpoguajira, autorizaron al Cerrejón, la empresa propietaria de la mina de carbón a cielo abierto más grande del mundo localizada en esa zona, a que desvíe de su cauce el arroyo Bruno, lo cual vulnera los derechos fundamentales y vitales de la población ahí asentada colocándola en graves riesgos.


El arroyo Bruno es un afluente del Río Ranchería, que también fue desviado para proveer de agua a las empresas mineras. Los líderes de las comunidades advierten que ya se secaron 26 fuentes de agua a causa de la actividad minera a cielo abierto que realiza la multinacional Cerrejón.


La realidad de la Guajira se extiende a otras regiones marginales del país donde las actividades mineras o de siembra de monocultivos de palma ya han dejado una enorme huella de contaminación y de sequía en las fuentes hídricas.


En marzo de 2015, después de una verificación de la defensoría del pueblo, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y ACNUR, confirmó la muerte de 19 niños y niñas ocurridas desde julio de 2013, que pudieron ser prevenidas. La muerte de los menores está asociada al consumo de agua contaminada, agravada a la falta de atención médica oportuna. Estas denuncias hacen referencia a que los indígenas han sido obligados a acabar con sus tradiciones culturales. De acuerdo a datos proporcionados por la UNICEF, han muerto 5 mil niños Wayúu en los últimos seis años. Las causas: desnutrición ligada a la falta de agua en la región.


Ante el nuevo anuncio de desvío del arroyo Bruno autorizado por la ANLA y Corpoguajira, el líder comunitario de La Guajira, Samuel Arregocés, hizo la denuncia y la petición de solidaridad a Colombia y al mundo. Exige al presidente Juan Manuel Santos que detenga el desvío del arroyo Bruno: “en los últimos meses la multinacional Cerrejón ha recibido todos los permisos del gobierno para desviarlo con el fin de extraer más de 35 millones de toneladas de carbón que hay en el lecho del arroyo” afirmó Samuel.


En la solicitud, Samuel afirmó que: “Para nosotros el arroyo Bruno significa la vida y la posibilidad de permanecer en nuestro territorio, viviendo con nuestras familias y animales, en medio de la flora y fauna. Durante los últimos 30 años, en La Guajira hemos sufrido los dolorosos impactos que ha dejado la empresa Cerrejón, la mina de carbón a cielo abierto más grande del mundo. Nuestro territorio ha sido despojado y nuestros arroyos uno a uno han sido desviados, secados y contaminados por la minería.


El hambre y la falta de agua para los habitantes de La Guajira se agravarán si el arroyo Bruno es desviado. Este correrá la misma suerte de otros tantos que han desaparecido, y sus habitantes seguirán siendo víctimas de un Estado que evade su responsabilidad y culpa, la cual redirecciona al fenómeno natural de “El Niño”.

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Agua embotellada: Los puntos clave del fraude del siglo

Las multinacionales del agua embotellada están aumentando exponencialmente su presencia, sobre todo, en los países desarrollados de todo el mundo, haciéndonos creer que su producto es mucho mejor que el líquido que sale directamente de las cañerías.

 

Las cifras hablan por sí solas. Según denuncian los activistas canadienses Maude Barlow y Tony Clarke en su famoso libro 'Blue Gold: The Battle Against Corporate Theft of the World's Water' ('Oro azul: la lucha contra el robo corporativo del agua del mundo'), en la década de los 70 el volumen anual de agua embotellada que se comercializaba en todo el mundo no superaba los 1.000 millones de litros, mientras que en la siguiente década el consumo se duplicó. Ya en el año 2000, las ventas anuales ascendieron a más de 84.000 millones de litros y los pronósticos del portal Statista indican que en 2017 se consumirán 391.000 millones de litros de agua embotellada.

 

¿Qué países lideran el consumo de agua embotellada?

 

Según un informe preparado por la Beverage Marketing Corporation, México fue el país con mayor consumo per cápita de agua embotellada en 2014 y se calcula que cada mexicano toma alrededor de 264 litros de agua envasada al año. El segundo mayor consumidor de agua en este formato es Tailandia (246 litros anuales por persona), seguido por Italia, con 196 litros anuales per cápita.

 

Otros lugares que sienten cierta 'debilidad' por el agua envasada son: Luxemburgo (148 litros anuales por persona), Alemania (143,8 litros anuales por persona), Emiratos Árabes Unidos (141 litros anuales por persona), Francia (138 litros anuales por persona), EE.UU. (121 litros anuales por persona) y España (120,7 litros anuales por persona).

 

¿Por qué nos empeñamos en comprar agua envasada?

 

En la mayoría de países desarrollados, el agua del grifo es de una calidad excepcional y ofrece todas las garantías sanitarias. Bien es cierto que su sabor y olor puede variar dependiendo del lugar de procedencia (en algunos sitios puede contener más cloro, que se utiliza para potabilizarla, en otros disponer de más sulfatos y carbonatos, que le dan cierto sabor), pero esto no impide que sea absolutamente potable. La presencia de la industria embotelladora de agua a través de la publicidad y el marketing es tan palpable que, al final, muchos optan por comprar el agua cuando deberían beber directamente del grifo.

 

En este ámbito, el diseño publicitario resulta primordial, ya que las compañías están tratando de vender algo que, en realidad, tenemos gratis. Las campañas de publicidad del agua suelen ofrecer imágenes de una persona sana y guapa haciendo deporte al aire libre y bebiendo agua envasada o alguien famoso bañándose en un río. Al mismo tiempo, usan lemas tipo 'vive joven', '9 de cada 10 médicos lo recomiendan' o 'conozca la verdadera pureza', lo que hace que el producto sea más atractivo para el consumo. ¿Pero será tan pura el agua embotellada en realidad como prometen las multinacionales?

 

Razones por las que es mejor no comprar agua envasada.

 

Al contrario de lo que promete la industria embotelladora de agua, solo una pequeña parte del agua envasada proviene de manantiales o fuentes de agua subterránea: una parte considerable de su producto corre del grifo. La compañía Pepsi admitió hace un año que su agua envasada Aquafina no es agua mineral, sino la que corre del grifo. ¿Se habrán parado alguna vez a pensar cuánto cuesta potabilizar cerca de 1.000 litros de agua? Alrededor de un euro, el precio que nos cobran por una botella de agua 'pura'. Se trata de un precio abusivo que, además, conlleva un alto coste ambiental.

 

Tan solo esta semana se ha pronunciado al respecto el coordinador del Departamento de Economía del Agua del Instituto IMDEA Agua y consultor internacional de las Naciones Unidas, Gonzalo Delacámara, quien ha alertado sobre el hecho de que el precio de agua envasada en España es mil veces mejor que la del grifo. En el marco de la presentación del Foro de la Economía del Agua que se celebrará el próximo viernes en Madrid (España), Delacámara opinó que, a pesar de la similitud de las propiedades del agua embotellada y la del grifo, "se confunden prioridades" porque se considera que este recurso es "universal, barato y de calidad".

 

Por si fuera poco pagar por algo esencialmente gratis, muchas investigaciones han puesto al descubierto que el agua embotellada puede contener sustancias químicas. Por ejemplo, investigadores de la Universidad de Sevilla y del Centro Nacional de Aceleradores realizaron un análisis de 32 marcas de agua mineral y llegaron a la conclusión que las concentraciones de polonio radiactivo en algunas muestras superaban en más de 100 veces al encontrado en el agua del grifo, aunque siempre por debajo de valores de riesgo para la salud.

 

A pesar de que las empresas embotelladoras utilizan un tipo de plástico libre de BPA (bisfenol-A), considerado menos tóxico, esto no nos libra de que otros compuestos químicos pueden filtrarse al agua. Además, algunos científicos afirman que, si se reutilizan las botellas de plástico una y otra vez, el bisfenol-A acabará desprendiéndose en el agua.

 

Con el fin de tener una opción más saludable, ahorrar dinero y preservar el medioambiente, existen muchas alternativas al agua embotellada, como usar filtros que mejoran la calidad o, simplemente, dejar reposar el agua en una jarra de vidrio durante una hora.

 

 

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El campo colombiano logra frenar la explotación minera en los páramos

La Corte Constitucional tumba varios artículos del Plan Nacional de Desarrollo, un varapalo al Gobierno

Luz Perly Córdoba sabe muy bien lo que es ver un pueblo desaparecer. La explotación petrolera en La Reinera (Arauca), en el oriente de Colombia, donde ella nació hace 44 años, hizo cambiar en unos años el curso del río Arauca. Hace unos meses la población, de no más de 200 casas, fue declarada en alerta roja. Varias familias perdieron el techo y sus cultivos. Luz Perly cuenta la historia para explicar por qué es una de las líderes campesinas que está detrás de una demanda cuya respuesta ha sorprendido estos días al Gobierno. Su queja en defensa del medio ambiente llegó hasta la Corte Constitucional, que ha decidido echar para atrás varios artículos del Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018, que autorizaba proyectos de explotación minera y petrolera en los páramos.


La determinación de la Corte no es la solución al problema de La Reinera, que sigue quedando vacía ante el inminente riesgo, pero sí demostró, dice ella, que a través de mecanismos judiciales, decisiones del Gobierno pueden debatirse y sepultarse. Esta vez, fueron los páramos y las comunidades que viven cerca los beneficiados. La batalla que en junio de 2015 empezaron campesinos respaldados por el partido de izquierda Polo Democrático, encabezado por el senador Iván Cepeda, se originó porque vieron que el Plan de Desarrollo, propuesto por el Gobierno, ponía en riesgo el ecosistema, el agua, la vida de los campesinos.


El Plan que, pese a la oposición del Polo, fue aprobado por mayoría en el Congreso, establecía que los proyectos mineros que contaran con licencias desde antes de febrero de 2010 y los de hidrocarburos que las tuvieran desde antes de junio de 2011 podían seguir operando, pese a la prohibición que existe de explotar esas áreas. "Eso quería decir que el tema económico estaba por encima del bienestar de las personas, que el equilibrio de la naturaleza. Argumentaban que había un derecho adquirido para que siguieran explotando", explica Córdoba.


Al llegar la demanda a la Corte, los magistrados hicieron lo que el Polo no logró en el legislativo. Tumbaron ese punto y decretaron que dichos proyectos debían cerrarse sin importar la fecha en que se hubieran iniciado. El argumento para la decisión es el mismo que en palabras menos técnicas señala la líder: "El daño ecológico que generan".


En el texto presentado ante la Corte, los demandantes hacían un repaso numérico. Señalaban que existen 448 títulos mineros en 26 de los 32 páramos con los que cuenta Colombia. Decían además que esas concesiones mineras en páramos tienen más de 118.000 hectáreas, de las cuales más de 11.000 están afectadas por cuatro proyectos petroleros. "Este es un grave atentado contra los recursos naturales, especialmente contra el derecho al agua, que es un derecho fundamental de cualquier ser humano", aseguraba el senador Iván Cepeda en junio del año pasado al presentar la demanda.


Víctimas, en primer lugar


También pedían a los magistrados que se declarara la ilegalidad de los artículos que reglamentaban los denominados Proyectos de Interés Estratégico Nacional (PINE) y que establecían que donde se fueran a desarrollar fuera difícil llevar a cabo procesos de restitución de tierras a las víctimas del conflicto. En la actualidad existen 68 proyectos PINE en todo el país. Al respecto, la Corte también les dio la razón y aseguró que las víctimas están primero que los proyectos estratégicos del Gobierno y que estos no podrán interponerse ante los procesos de restitución.


"El tema del campo debe ser un debate nacional. Es triste saber que tiene pasar por instancias jurídicas para que se haga notar, para que se respete", dice Córdoba. Confiesa que aunque sabían que tenían razones para ganar la pelea no creían que les fueran a dar la razón. "Durante años hemos visto cómo los intereses económicos están por encima del agro, nos sorprende gratamente ver que por fin están atendiéndonos a nosotros, la minoría".
Córdoba también habla de las facultades que los entes regionales habían perdido con el Plan de Desarrollo. Recuerda que se pretendía que la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) fuera la única instancia por donde pasaran y se aprobaran los permisos ambientales para llevar a cabo los PINE. Ahora, según la Corte, la prioridad para tomar estas decisiones debe estar en manos de las autoridades locales.


"Se estaba violando la Constitución porque se le quitó el poder a las regiones para decidir sobre el uso del suelo al dársele a las instancias nacionales. A personas que ni siquiera conocen lo que pasa en esos rincones del país donde se pretendían adelantar esos proyectos", dice Córdoba, que aunque celebra el fallo de la Corte Constitucional, sigue lamentado que el lugar en donde nació esté desapareciendo, según ella, por estar cerca de uno de los campos petrolíferos más grandes del país.

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