Los costes de la quema de combustibles fósiles: 4,5 millones de muertes y 2,9 billones de dólares al año

La contaminación sale cara. Tanto que la quema de combustibles fósiles provoca cada año 4,5 millones de muertes prematuras anuales y genera unas pérdidas económicas de 8.000 millones de dólares al día, es decir, 2,9 billones de dólares anuales en todo el mundo, según un informe del Centre for Research on Energy and Clean Air (CREA) y Greenpeace.

De esta forma, la quema de carbón, petróleo y gas genera una contaminación cuyas cifras de mortalidad casi triplican a las vinculadas con las muertes por accidentes de tráfico, según los datos de la Organización Mundial para la Salud (OMS), que estima que cada año mueren 1,3 personas por cuestiones relacionadas con la seguridad vial.

Así, cada año mueren 500.000 personas por respirar aire contaminado por NO2,  un millón por causa del Ozono (O3), y tres millones por partículas contaminantes de PM 2'5, según el informe de CREA y Greenpeace.

Los datos demuestran que la contaminación atmosférica –concretamente la exposición a las partículas de PM2'5– genera que en torno a 40.000 niños y niñas mueran de forma prematura con sólo un año de vida. El NO2, un subproducto procedente de la combustión interna de los automóviles y las actividades industriales, no sólo produce muertes, sino que es el culpable de que cada año se detecten 4 millones de nuevos casos de asma infantil.

Todo esto deriva, además, en una serie de costes económicos que el informe cifra en 2.9 billones de dólares y que, en cierta medida, se relaciona con el gasto sanitario de las enfermedades relacionadas con la contaminación, así como con el absentismo laboral que provoca la mala calidad del aire. Los datos manejados por el estudio hablan de más de un billón de jornadas laborales perdidas por cuestiones de contaminación.

En el caso concreto de España, CREA y Greenpeace estiman que anualmente, en el escenario más probable, la contaminación del aire provoca 24.591 muertes prematuras que tienen un coste económico de más de 23.000 millones de dólares. Estos datos tienen en cuenta las partículas contaminantes de NO2, O3 y PM2'5, por lo que la cifra podría aumentar si se incorporasen al análisis otros elementos como por ejemplo el benceno o el dióxido de azufre.

Adián Fernández, responsable de Movilidad de Greenpeace señala que "pese al enorme coste económico y social que tiene la contaminación, todavía hay administraciones que siguen promoviendo el uso de combustibles fósiles". El experto denuncia que desde los diferentes estamentos del Estado se continúa "incentivando el uso del coche en las ciudades, amparando la construcción de nuevos aeropuertos o retrasando el cierre de centrales térmicas, lo que pone en riesgo no solo nuestra salud, sino también la necesaria reducción de emisiones para hacer frente a la crisis climática".

madrid

12/02/2020 13:08 Actualizado: 12/02/2020 13:17

alejandro tena

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Sábado, 01 Febrero 2020 06:13

La emergencia climática como negocio

La emergencia climática como negocio

Justo antes de que los super-ricos del planeta se reunieran en el Foro Económico Mundial en Davos el mes pasado, la trasnacional Microsoft anunció sus planes de volverse una empresa “negativa en emisiones de carbono” para 2030. Poco antes, BlackRock, la billonaria y mayor gestora de inversiones especulativas del globo, aseguró que cambiaría parte de sus inversiones para atender el cambio climático. La “emergencia climática” fue uno de los temas centrales en las sesiones del Foro de Davos este año. Otras grandes empresas, muchas culpables del caos climático, como las de agronegocios, energía, automotoras, plataformas digitales, han hecho recientemente declaraciones similares.

¿Significa esto que las trasnacionales, principales causantes del cambio climático, finalmente asumirán la gravedad de la situación y cambiarán sus causas? Claro que no. Lo que están haciendo es asentar una nueva ola de oportunidades de negocio. Por ejemplo, nuevas formas de apropiarse de la tierra y los ecosistemas –con graves impactos sobre las comunidades y el ambiente– y el desarrollo de tecnologías de geoingeniería.

Engloban estas propuestas con expresiones engañosas, como “soluciones basadas en la naturaleza”, “reducción neta de emisiones”, “carbono neutral”, “cero emisiones” netas o el aún más absurdo “emisiones negativas”. Absurdo porque no existe ningún gas que una vez emitido sea menos que cero. Todas son trampas de lenguaje, ya que no reducen las emisiones de gases de efecto invernadero, sino que alegan compensar esas emisiones para justificar el seguir contaminando. No son reducciones, sino malabarismos contables para que la suma termine en cero o incluso en “negativo”, caso en el cual la humanidad quedará debiéndoles el favor a las empresas que causaron el desastre.

Microsoft, justamente, afirma que para 2030 tendrá emisiones de carbono negativas y para 2050 habrá removido toda la huella histórica de carbono de la empresa, incluso la de los usuarios de sus productos. Para ello, por una parte, continuará con “compensaciones” de carbono (por ejemplo, invertir en monocultivos de árboles u otras actividades que compensen sus emisiones supuestamente absorbiendo carbono). Además, anunció nuevas acciones, como el cambio en sus instalaciones a transportes eléctricos o basados en agrocombustibles. Medidas similares anunciaron también Amazon, Apple y Alphabet (dueña de Google), ya que las plataformas digitales consumen una enorme cantidad de energía. Es poco conocido, pero todas están entre los principales consumidores de energía en Estados Unidos. Este cambio podría parecer positivo, pero debe ser analizado a la luz de a qué fuente de energía se refieren y cómo se obtiene. Por ejemplo, la bioenergía y los biocombustibles, si se analiza su ciclo de vida completo, usan más petróleo y emiten más gases de lo que dicen sustituir.

Microsoft explica que no sólo compensará emisiones, sino también removerá carbono de la atmósfera, usando una mezcla de “soluciones basadas en la naturaleza” y “soluciones” tecnológicas. Lo primero debe traducirse como la intención de apropiarse de territorios que considere fuentes significativas de absorción y retención de carbono, de bosques a humedales, turberas y mares. Además, promoción y cabildeo para que los suelos agrícolas sean aceptados como sumideros de carbono, algo que actualmente no sucede, porque la absorción en suelos no es permanente. No sólo Microsoft, sino todas las empresas que ahora hablan de “soluciones climáticas basadas en la naturaleza” se proponen abrir nuevos frentes de disputa por el control de campos agrícolas y territorios, que esperan les sirvan para obtener nuevos créditos comerciables en los mercados de carbono, pese a que está demostrado que esos mercados no han funcionado para combatir el cambio climático.

En cuanto a “soluciones” tecnológicas, Microsoft anunció el aumento exponencial de apoyo a tecnologías de geoingeniería. Bill Gates, fundador de esta empresa, es actualmente el principal financiador privado de investigación en estas tecnologías de manipulación del clima. Ahora Microsoft anunció la creación de un fondo por mil millones dólares para desarrollo de tecnologías de geoingeniería. Comenzarán con bioenergía, con captura y almacenamiento de carbono (Beccs, por sus siglas en inglés), y “captura directa de aire”, que son megainstalaciones que filtran aire y separan el dióxido de carbono con sustancias químicas. No está claro dónde lo almacenarían para que no retorne a la atmósfera. Como todas las tecnologías de geoingeniería, requieren grandes cantidades de energía, son de alto costo y no está técnica ni ambientalmente probado que puedan funcionar a la escala necesaria para afectar el cambio climático. El fondo estará abierto a financiar también otras técnicas de geoingeniería, incluso la modificación de radiación solar, con lo cual se convertirá en el mayor fondo de promoción de la geoingeniería hasta ahora.

Por sus altos riesgos e incertidumbres, el despliegue de geoingeniería está bajo moratoria en Naciones Unidas, algo que será necesario afirmar ante estos nuevos ataques corporativos (https://tinyurl.com/vztyloz).

Por  Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC

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Manifestante durante las protestas de Hong Kong EFE

En los seis meses que llevan las protestas, la policía ha arrojado grandes cantidades de gas lacrimógeno, compradas a China, sin aclarar cuál es su composición

El Gobierno dice que los gases hacen menos daño que el humo de una barbacoa. La OMS alerta de que las dioxinas como un compuesto altamente tóxico.

"Se han hecho esfuerzos mínimos para proporcionar pautas de descontaminación y protección de la salud", denuncia el artículo de la revista médica The Lancet


En estos días, Angel Chan tiene más cuidado a la hora de elegir los lugares de juego de sus dos hijos, de tres y cinco años. "La policía ha arrojado gases lacrimógenos por toda la ciudad y algunas de las personas con las que tengo amistad dicen que a sus hijos les han salido ronchas", afirma. "Sencillamente ya no sé dónde encontrar un lugar seguro".

Su preocupación es algo común entre las madres y padres de Hong Kong que temen el efecto nocivo del gas lacrimógeno sobre la salud de sus hijos. La semana pasada, el grupo Madres de Hong Kong afirmó haber registrado 1.188 afecciones, entre las que había tos, alergias cutáneas y pacientes tan jóvenes como un bebé de dos meses. El grupo ha pedido al Gobierno que haga pública la lista de químicos que componen el gas lacrimógeno usado por la policía.

En los seis meses que lleva la crisis política y los violentos enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, la policía ha arrojado unos 10.000 botes de gas lacrimógeno en casi todos los barrios de esta ciudad superpoblada.

El miedo por el efecto nocivo que los gases pueden tener sobre la salud de los residentes se ha disparado tras el hallazgo de pájaros muertos en varios de los barrios donde la policía los arrojó. También, por una enfermedad cutánea por exposición a dioxinas (cloracné) contraída por un periodista en la primera línea de los enfrentamientos.

Hasta ahora, el Gobierno ha dicho que no hay ningún indicio de riesgos para la salud pública o el medio ambiente debido a los gases lacrimógenos, pero se niega a publicar el detalle de su composición química alegando que se comprometería la "capacidad operativa" de la policía.

El secretario de Bienestar Social y Trabajo, Law Chi-kwong, insistió este miércoles en la legislatura de Hong Kong en que el gas lacrimógeno hace menos daño que encender una barbacoa. Según dijo, sólo causa una leve irritación en la piel y vías respiratorias.

"En cuanto a las dioxinas resultantes de los gases lacrimógenos, creo que la literatura demuestra que son mínimas o incluso inexistentes", respondió a los legisladores que preguntaron sobre los posibles efectos en la salud, de acuerdo con un informe de la cadena pública de televisión RTHK. Repitiendo lo que otras autoridades habían dicho antes, Chi-kwong responsabilizó de las dioxinas tóxicas a las vallas de plástico quemadas en las carreteras por los manifestantes.

La secretaria de Alimentación y Salud, Sophia Chan, también dijo en el Parlamento que las estaciones de monitoreo del Departamento de Protección Medioambiental en las zonas donde se habían lanzado gases no estaban detectando anomalías en los niveles de partículas en suspensión. "Esto demuestra que los gases lacrimógenos no causan ningún aumento significativo en la concentración de partículas en suspensión", dijo.

La Organización Mundial de la Salud cataloga las dioxinas como un compuesto altamente tóxico que puede causar problemas reproductivos y de desarrollo, dañar el sistema inmunológico, alterar las hormonas y provocar cáncer.

Después de que varios países occidentales como el Reino Unido dejaran de exportar gas lacrimógeno a Hong Kong, la policía informó en octubre que lo estaba adquiriendo en China. Kenneth Kwong, exprofesor de química de la Universidad China de Hong Kong, afirma estar particularmente preocupado por el uso de gases fabricados en China, donde se queman a una temperatura superior que en Occidente por lo que sus componentes (entre los que hay cloro, materia orgánica y metales) pueden transformarse en dioxinas altamente tóxicas.

Según Kwong, las dioxinas se acumulan en el cuerpo humano y no pueden eliminarse. "El Gobierno debería enseñar las pruebas en lugar de hacernos adivinar", dice. Los residentes de Hong Kong y miembros de la legislatura no entienden el motivo de la opacidad y exigen que el Gobierno hable claro para recuperar la confianza. "No nos dicen cuál es la composición del gas y esperan que pensemos que está todo bien, ¿creen que somos estúpidos?", sostiene Angel Chan.

En opinión del legislador Kenneth Leung, el Gobierno está disparando piedras contra su propio tejado y los temores por la salud podrían desencadenar otra crisis política: "Un problema de salud pública se está convirtiendo en un problema político, se está profundizando la desconfianza de la gente en el Gobierno y aumentando su descontento".

En un artículo publicado en octubre por la revista médica The Lancet, la profesora de Medicina de la Universidad China de Hong Kong Emily Chan sostiene que el lacrimógeno arrojado en estaciones de metro, cercanías de centros comerciales y zonas de alta densidad residencial podría haber dejado a la población expuesta a altas concentraciones del gas durante períodos prolongados. "Se han hecho esfuerzos mínimos para proporcionar pautas de descontaminación y protección de la salud", denuncia el artículo.

Un grupo formado por miembros actuales y anteriores del consejo asesor medioambiental publicó una carta abierta pidiendo a la líder de la ciudad, Carrie Lam, una evaluación de las posibles consecuencias para la salud pública del uso extensivo de gases antidisturbios y la implementación de medidas que reduzcan la crisis y el uso de estas sustancias.

Por Verna Yu - Hong Kong

08/12/2019 - 21:02h

Traducido por Francisco de Zárate

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Un macroestudio muestra cómo la contaminación mata a corto plazo

Concluye que la exposición a la polución en el aire conduce a un exceso significativo en el número de muertes, dada la exposición generalizada y las grandes poblaciones que viven en zonas urbanas.

La evaluación de la contaminación del aire más grande realizada hasta la fecha —incluye datos sobre más de 650 ciudades de todo el mundo— muestra cómo la exposición a la polución del aire que nos rodea conduce a un mayor riesgo de mortalidad a corto plazo.

El estudio, dirigido por la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, en el Reino Unido, y la Universidad de Fudan, en China, cuenta con la colaboración de investigadores del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) e incluye datos de 45 ciudades españolas, entre ellas Madrid, Barcelona y Sevilla, apunta el organismo español en una nota.

Una de las conclusiones de este macroestudio, publicado en en la revista New England Journal of Medicine, es que un aumento diario de 10 microgramos por metro cúbico en partículas en suspensión inhalables (PM10) y finas (PM2.5) se asocia con un aumento en la mortalidad de 0.44% y 0.68%.

Para llegar a esta conclusión, han reunido datos de series temporales de 652 ciudades de 24 países en el período comprendido entre 1986 y 2015. Mediante el uso de métodos estadísticos avanzados, han podido comparar cómo la mortalidad diaria aumenta cuando hay mayores concentraciones de contaminación urbana por partículas en suspensión en el aire, emitidas sobre todo por los tubos de escape de los vehículos.

“Se ha encontrado  que, en promedio, un aumento de 10 microgramos/m3 en partículas inhalables (PM10) –capaces de penetrar hasta los pulmones- y finas (PM2.5) —generadas por la combustión y que pueden penetrar hasta el torrente sanguíneo— se asocia con un aumento en la mortalidad de 0.44% y 0.68%”, explica Aurelio Tobías, investigador del CSIC en el IDAEA, que ha participado en el estudio.

El informe, el mayor de este tipo realizado hasta ahora, viene a apoyar la postura de quienes están a favor de las restricciones al tráfico rodado en las ciudades, por ejemplo, dado que los vehículos a gasolina o diésel son importantes emisores de esas partículas en suspensión inhalables. En declaraciones a El País, el citado estadístico zanja: “Ya no hacen falta más estudios para demostrar algo que es obvio. No buscar medidas para reducir el tráfico en las ciudades carece de sentido”.

22/08/2019 10:40 Actualizado: 22/08/2019 10:40

 

Publicado enSociedad
La contaminación del aire daña todos los órganos del cuerpo a través de la sangre. EFE

Los científicos que han realizado el informe y la Organización Mundial de la Salud lo consideran una emergencia de salud pública y llaman a tomar medidas urgentes

La contaminación del aire puede estar dañando cada órgano y cada tejido del cuerpo, al pasar de los pulmones al flujo sanguíneo

Las nanopartículas encontradas en el corazón explicarían la relación entre la calidad del aire y las enfermedades cardíacas

 

El corazón de las personas jóvenes que viven en grandes ciudades contienen miles de millones de partículas contaminantes, según ha revelado un estudio de la Unviersidad de Lancaster avanzado en exclusiva por The Guardian, que podría suponer la primera demostración de la ya conocida relación entre la calidad del aire y las enfermedades relacionadas con este órgano.

La contaminación del aire puede estar dañando cada órgano y tejido del cuerpo, al pasar de los pulmones al flujo sanguíneo. Incluso en el sujeto más joven que ha participado en este estudio, de apenas tres años, se han podido apreciar daños en las paredes del corazón por partículas de hierro emitidas por vehículos y fábricas.

La investigación todavía se encuentra en una fase temprana de su desarrollo, y los propios científicos han reconocido algunas carencias. "Es un estudio preliminar, pero los descubrimientos y sus implicaciones son tan importantes que había que sacarlos a la luz", ha afirmado la profesora de la Universidad de Lancaster Barbara Maher.

Los investigadores denuncian que la abundancia de estas moléculas podría llegar a suponer un problema serio de salud pública y piden con urgencia la reducción de la contaminación del aire. Más del 90% de la población mundial respira aire tóxico, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, que ya lo ha declarado "emergencia de salud pública".

Maher y otros investigadores encontraron en 2016 estas mismas nanopartículas en el cerebro de algunas personas. El hallazgo se relacionó con los daños cerebrales que causa el alzheimer, otra enfermedad que tiene que ver con la calidad del aire. 

Aunque personas de todas las edades se verían afectadas por la contaminación, Maher se ha mostrado más preocupada por los niños. "Se han encontrado evidencia de daños cerebrales y en el corazón de personas muy jóvenes", ha asegurado. "Hemos encontrado una partícula que podría acceder a los dos órganos y dañarlos", ha añadido. 

Otro estudio reciente, con una aproximación más integral, ha concluido que la contaminación del aire podría estar afectando a todos los órganos y posiblemente a todas las células del cuerpo humano. Una vez se inhalan las partículas dañinas, pueden alcanzar cualquier parte del cuerpo a través de la sangre. Un informe en 2018 encontró partículas contaminantes del aire en la placenta de mujeres que acaban de dar a luz. 

El estudio, revisado y publicado por la revista 'Environmental Research', ha analizado el tejido de una muestra de 63 jóvenes que han fallecido en accidentes de tráfico sin sufrir daños en el pecho. Con una media de edad de 25 años, todos vivían en Ciudad de México, una ciudad con grandes niveles de contaminación. 

La investigación se ha dividido en dos partes: la cantidad de nano partículas de hierro y su localización en el tejido dañado. Las cifras totales ascienden a entre dos y 22 miles de millones de partículas por cada gramo de tejido seco, unos números entre dos y diez veces más grandes entre los residentes de Ciudad de México que en otros nueve sujetos estudiados que vivían en lugares menos contaminados. 

Los médicos que han participado en la investigación han concluido que "la exposición a las nano partículas parece estar directamente asociada con problemas cardíacos graves y a edades tempranas". 

Maher ha insistido en que el estudio es relevante para todos los países, "no hay razón para pensar que esto puede ser diferente en otras ciudades". Además, teniendo en cuenta investigaciones anteriores, es posible que estas partículas contaminantes puedan arrastrar consigo otras distintas también dañinas para el organismo. "Creemos que estas nano partículas vienen cargadas de una mezcla tóxica", ha advertido. 

Las nano partículas de hierro se producen en la combustión de petróleo, son pequeñas gotas fundidas que se enfrían rápidamente convirtiéndose en esferas. Y las moléculas encontradas en los tejidos del corazón tienen características muy similares. 

La técnica que se ha utilizado para localizar las nano partículas en el corazón no es válida para medir su composición. Lo que tuvieron que hacer los científicos fue separar las partículas de los tejidos para determinar su composición y contenido magnético. Después, tuvieron que estimar el número total con el cálculo del promedio del tamaño y el magnetismo. 

Habrían querido confirmar la composición de las partículas in situ, sin embargo, para esto tendrían que haber empleado material muy caro, y contaban con poca financiación para el proyecto. "Tenemos que hacer todo esto sin recursos. Es una locura", ha criticado Maher. 

12/07/2019 - 20:09h

Traducido por Marta Maroto

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Miércoles, 24 Abril 2019 06:31

Volkswagen, el escándalo de las emisiones

Volkswagen, el escándalo de las emisiones

En 2011 Martin Winterkorn, presidente ejecutivo de Volkswagen (VW), dio a conocer su plan para que la compañía se convirtiera en el primer productor de automóviles del mundo. La estrategia era un alarde de audacia. Volkswagen estaba desarrollando un plan para triplicar sus ventas en Estados Unidos para 2021. Eso le permitiría rebasar a Toyota y convertirse en el productor número uno de automóviles en el planeta.


El anuncio de Winterkorn se hizo en la inauguración de una nueva planta de Volkswagen en Chattanooga, en el estado de Tennessee. Era la primera fábrica construida por el fabricante alemán en Estados Unidos en años. La penetración en el mercado estadunidense le permitiría alcanzar en 2018 la cima de la industria automotriz mundial. Lo que nadie sabía en esos días es que la ambición del grupo Volkswagen ya tenía tiempo cocinando uno de los peores escándalos corporativos en la historia del capitalismo.


El plan de VW descansaba en las líneas de autos con motores diésel para hacer frente a la competencia. Esos motores permitirían alcanzar niveles de alto rendimiento y economía de combustible, sin aumentar las emisiones. La empresa japonesa Toyota había tomado un derrotero distinto, con vehículos híbridos-eléctricos como el Prius. Muy pronto los ingenieros de VW vieron que no era posible reducir las emisiones a los estándares estadunidenses. En lugar de rectificar, la empresa recurrió al engaño.


En 2015 los altos funcionarios de VW admitieron que habían instalado en 11 millones de autos un dispositivo y un programa de computadora para burlar los instrumentos de los centros de verificación de emisiones. Muchos de estos vehículos fueron armados en la planta de VW en Puebla. El programa podía detectar cuando el vehículo estaba siendo sometido a pruebas de verificación y activaba el dispositivo que capturaba emisiones. Al regresar a condiciones normales de manejo, en ciudades y carreteras, el dispositivo se desactivaba. Eso permitía regresar a los niveles de rendimiento que enorgullecían a VW, pero con emisiones de contaminantes hasta 40 veces superiores a lo permitido.


La estrategia de VW estaba basada en una contradicción. Los motores diésel tendrían mejor desempeño en kilometraje, pero producirían una mayor cantidad de emisiones y contaminantes. Eso chocaba con las regulaciones en Estados Unidos (más estrictas que las de la Unión Europea). El fraude orquestado por los directivos de VW permitía a la empresa evadir la regulación más estricta, ahorrarse el costo de instalar equipo anticontaminante y penetrar el mercado estadunidense.


Volkswagen ha tenido que pagar ya más de 33 mil millones de dólares en multas, tanto en Estados Unidos como en Europa. Los costos de reparar los vehículos que vendió al amparo de este engaño son astronómicos. Los ejecutivos de VW, comenzando con el señor Winterkorn y sus cómplices en la jerarquía de la empresa, son los responsables de este episodio.


Los delitos que cometieron no son sólo de índole económica. Aquí hay un crimen que atenta en contra de la salud pública. Hoy, Winterkorn tiene ya un proceso penal en Estados Unidos, pero la constitución alemana prohíbe la extradición de ciudadanos de ese país. Sin embargo, hace una semana este ejecutivo y otros cuatro de Volkswagen fueron acusados de cometer fraude con agravantes en un tribunal en Braunschweig, Alemania. De ser encontrado culpable, Winterkorn podría ser sentenciado a 10 años de cárcel.


El expediente oficial de la fiscalía muestra que la historia del delito se remonta a 2006, cuando comenzó a fraguarse el engaño sobre las emisiones de los motores que VW planeaba utilizar en su estrategia comercial. Esto contradice la versión inicial de VW de que sus directivos ignoraban el engaño y sólo se enteraron cuando la empresa fue confrontada por las autoridades ambientales de Estados Unidos en 2015.


Volkswagen no es la única empresa alemana que se encuentra involucrada en un escándalo de esta índole. El fraude sobre las emisiones y la conspiración para mantenerlo en secreto son la materia de escándalos similares que afectan a muchos grupos corporativos en Alemania. Hace 10 años el de la empresa Siemens, fabricante de equipo para la industria eléctrica, sacudió a la sociedad alemana. Por su parte, las omnipresentes maniobras de lavado de dinero de Deutsche Bank, el banco alemán más importante, han terminado por acostumbrar al público a este tipo de prácticas. Tal parece que el capitalismo corporativo alemán también prospera en una cultura de corrupción y codicia.


Epílogo. Muchos de los autos que fueron dotados de dichos dispositivos engañosos fueron fabricados en la planta VW en Puebla. Y muchos de los que no se pudieron vender en Estados Unidos fueron regresados a nuestro país para colocarse en el mercado mexicano. Si aquí no estalló el escándalo es porque la normatividad mexicana en materia de emisiones es tan laxa, que ni siquiera hubiera sido necesario operar el fraude de Volkswagen para cumplirla.


Twitter: @anadaloficial

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La resistencia a los antibióticos será la primera causa de muerte en el mundo y otras cuatro claves del informe de la ONU

El trabajo publicado por las Naciones Unidas este miércoles urge a tomar medidas para frenar la crisis climática actual.

 

La sexta edición del Informe Mundial de Medioambiente de la ONU se presentó este miercoles en Nairobi en el marco de la IV Asamblea de Medio Ambiente de las Naciones Unidas (UNEA-4), que se celebra esta semana en la capital keniana.


Las cinco grandes claves del informe, conocido en inglés como General Environment Outlook y realizado por 250 expertos de más de 70 países, son las siguientes:


1. La contaminación del aire seguirá provocando la muerte prematura de entre 4,5 y 7 millones de personas cada año hasta 2050. Este fenómeno, que actualmente causa de 6 a 7 millones de muertes prematuras, sobre todo en África, Asia y Oriente Medio, continuará matando durante las próximas décadas. Las personas muy mayores o muy jóvenes, con enfermedades cardiorespiratorias o con un bajo nivel económico, son más vulnerables a la contaminación del aire.


2. La resistencia a los antibióticos será la primera causa de muerte en el mundo hasta 2050. La habilidad de microorganismos, como bacterias, virus y algunos parásitos, para evitar el efecto de antimicrobianos (antibióticos, antivirales o antimaláricos), facilitará que las infecciones se expandan en la población. Algunas causas son los contaminantes vertidos en el agua, como excrementos animales y humanos.


Una solución son las plantas de tratamiento de aguas residuales, que pueden eliminar las bacterias resistentes a los antibióticos del agua, pero difícilmente los antibióticos en sí.


3. Los "disruptores endocrinos" alterarán la fertilidad de hombres y mujeres y el desarrollo neurológico de los menores. Esos "disruptores" son sustancias externas al cuerpo que alteran las funciones del sistema hormonal, inhibiéndolo o estimulándolo, y están presentes en muchos productos químicos.


Están relacionados con procesos fisiológicos anómalos, como una menstruación prematura o el desarrollo de cáncer de mama o de próstata. Los "disruptores endocrinos" se transmiten también a través de las aguas residuales y se hallan en productos de uso diario, como leche industrial o pesticidas aplicados a cultivos.


4. Una disminución del consumo de carne y del desperdicio alimentario reducirá un 50 % la necesidad de producir alimentos. Esa menor necesidad de producir alimentos afectaría a los más de 9.000 millones de habitantes que se calcula que habrá en el mundo en 2050. Unas dietas saludables con menos carne, combinadas con sistemas efectivos de recogida de residuos pueden aumentar la productividad laboral y reducir la necesidad de tierra para agricultura destinada a la alimentación del ganado. El 33 % de los alimentos van a la basura en los países desarrollados.


5. Urge un acuerdo global para reducir los 8 millones de toneladas de plástico arrojadas cada año a los océanos. Aunque los datos sobre los océanos tienen muchas lagunas por la falta de bases de datos globales, se han detectado microplásticos en todos los océanos del mundo e incluso en el hielo del Ártico. Los deshechos marinos, de los cuales los plásticos representan un 75 %, son una amenaza importante para la biodiversidad.

madrid
13/03/2019 17:47 Actualizado: 13/03/2019 18:11
EFE

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La defensa indígena y la protección del jaguar marcan la agenda del COP14

La Conferencia de las Partes del Convenio sobre Diversidad Biológica (COP14) trata de buscar soluciones en pro de la biodiversidad y la protección animal de cara a mejorar las predicciones de cara a 2020

El pasado 18 de noviembre arrancó la Conferencia de las Partes del Convenio sobre Diversidad Biológica (COP14) en la localidad egipcia de Sharm el Sheij. En su nueva edición, trata de hacer realidad el lema "Invertir en biodiversidad por la gente y el planeta" con la vista puesta en los objetivos de diversidad biológica fijados para el año 2020.

El secretario de Estado de Medioambiente, Hugo Morán señaló que ha trasladado a la secretaria de la Convención Mundial de Biodiversidad, Cristina Pasca Palmer, la necesidad de que la comunidad científica intervenga y sea escuchada en materia de biodiversidad, para lograr mayores avances y que los ciudadanos deben también incorporarse al debate, según recoge Europa Press.


"Igual que ha sido fundamental la aportación del Panel de Cambio Climático (IPCC) a la lucha contra el cambio climático, la aportación científica debe contribuir a frenar la pérdida de biodiversidad", manifestó Morán, que insiste en que es "imprescindible" situar la cuestión en el centro de la agenda política para que en dos años se puedan presentar en la Cumbre de Pekín de 2020 objetivos ambiciosos.


Cristina Pasca Palmer recordó que, de aquí a dos años, hay que alcanzar las denominadas metas de Aichi, incluidas en el Plan Estratégico del CBD 2011-2020, al mismo tiempo que se crea un nuevo marco para la biodiversidad de cara a la siguiente década, durante la cual habrá que invertir la tendencia en “la pérdida de biodiversidad” antes de 2030.
Las peticiones de los indígenas de Amazonas


Los indígenas de la Amazonía presentaron una iniciativa en la COP14 para que los Gobiernos paguen a los pueblos nativos por la conservación de los ecosistemas.


La iniciativa pretende que los Gobiernos, Naciones Unidas y los fondos multilaterales asignen recursos financieros a los pueblos indígenas de forma directa para proteger la biodiversidad, según el director de la Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (Coica), Tuntiak Katan, en declaraciones a EFE.


"Los pueblos indígenas están demostrando que son más eficientes en la conservación de la biodiversidad. Necesitamos recursos para hacer una mejor administración al servicio de todos", afirmó Katan desde Sharm al Sheij.


El día del jaguar


En su apuesta por defender la biodiversidad, quedó instaurado el 29 de noviembre como Día Internacional del Jaguar. Con este proyecto se busca fortalecer un corredor de protección en el continente americano para el año 2030. Se trata de un compromiso global de los siete países de Centroamérica y los doce de Sudamérica.


"El Plan Jaguar 2030 representa el tipo de alianzas innovadoras esenciales para alcanzar las Metas de Desarrollo Sostenible", comentó Midori Paxton, líder de Biodiversidad y Ecosistemas en el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).


Además de la COP14 también arrancó el noveno encuentro de las Partes del Protocolo de Cartagena (COPMOP9) y el tercero del Protocolo de Nagoya (COPMOP3), que transcurren en paralelo a la conferencia principal, junto a otras reuniones a nivel ministerial y sobre temáticas diversas, que se desarrollarán hasta el próximo 29 de noviembre en el Centro de Conferencias de Sharm el Sheij.

 

madrid
24/11/2018 11:17 Actualizado: 24/11/2018 11:17

Publicado enMedio Ambiente
Vita de Madrid, con nubes de contaminación que la ahogan

Expertos medioambientales achacan el crecimiento a las condiciones meteorológicas de ese año, el cuarto más cálido

La exposición prolongada a la contaminación atmosférica provocó la muerte prematura de 518.700 personas en 41 países de Europa en 2015, una cifra ligeramente inferior a la del año anterior (1.770 muertes menos), según el informe anual de calidad del aire realizado por la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA). De este total, 483.400 se han producido en los 28 países de la Unión Europea (UE); en España ascienden a 38.600, un 23% más que el año anterior.


El científico Xavier Querol, profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que ha participado en el control del informe, señala que las muertes prematuras se calculan aplicando fórmulas matemáticas. “Un incremento de cualquiera de los contaminantes, implica que se relacione con un ascenso de los fallecimientos, pero yo lo tomaría con prevención”, aclara. Las muertes prematuras ocurren antes de que una persona alcance la edad esperada, la que marca la esperanza de vida para un país. Se consideran prevenibles si su causa puede ser eliminada. Es decir, el ciudadano puede no fumar, pero no puede evitar la contaminación ambiente.


La razón de la importante subida en España se debe a las condiciones climatológicas de 2015, que batió récords: fue el “cuarto año más cálido de la serie histórica”. Hasta el 30 de noviembre, la temperatura media se situó en 16,5 grados, 0,8 más que el promedio del periodo 1981-2010, según datos de la Agencia Estatal de Meteorología. Y el verano fue el segundo más caluroso desde 1961, con la ola de calor más larga jamás registrada. En esas circunstancias, los contaminantes se disparan. En el mundo ocurrió un fenómeno similar.


El mayor problema de Europa sigue centrándose en las partículas en suspensión (PM de 10 y 2,5 micras), que han provocado 422.000 de estos fallecimientos, el 81% del total. El resto se debe a las altas concentraciones de dióxido de nitrógeno (NO2) y de ozono (O3), que provocaron 79.000 y 17.700 muertes prematuras, respectivamente. El informe incluye datos de más de 2.500 estaciones de medición.


Aunque las variaciones de año a año son pequeñas, se ha producido una disminución media del 60% en las muertes prematuras en Europa atribuibles a las partículas de 2,5 micras de diámetro entre 1990 y 2015, las más pequeñas y, por lo tanto, las más peligrosas. La polución del aire continúa excediendo en muchos lugares los límites marcados tanto por la UE como por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que son más estrictos. El informe advierte de los "significativos impactos" que provoca en la salud estar expuesto a estos niveles de contaminantes, "sobre todo en las áreas urbanas".


El transporte rodado es una de las mayores fuentes de contaminación atmosférica, a la que también contribuyen las emisiones de la agricultura, producción energética, industria y hogares. Cerca del 74% de la población urbana en la UE estuvo expuesta a concentraciones de PM2,5, que exceden los niveles recomendados por la OMS, según datos de 2016, indica el informe.


Los niños, los más afectados, asegura la OMS

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en 2016 fallecieron 600.000 niños por infecciones agudas de las vías respiratorias bajas causadas por aire contaminado. El problema se agudiza en los países de ingresos bajos y medios y se produce tanto en el exterior como dentro de los hogares. Con estas cifras, Tedros Adhamon Ghebreyesus, director general de la OMS indica en un comunicado que "todos los niños deben poder respirar aire limpio para crecer y desarrollar todo su potencial". El informe revela también que las mujeres embarazadas expuestas a altos niveles de contaminación del aire, están más expuestas a partos prematuros, y a tener niños más pequeños y de menor peso. Estas sustancias "afectan al desarrollo neurológico y a la capacidad cognitiva, además de provocar asma y cáncer infantil". Se ven especialmente perjudicados los niños en los hogares que usan combustibles contaminantes para cocinar, calentar e iluminar.

Por Esther Sánchez
Madrid 29 OCT 2018 - 14:10 COT

Publicado enMedio Ambiente
"Ante la advertencia de catástrofe global presentada por la ONU, necesitamos un 'Plan Marshall' para el cambio climático"

Un nuevo informe del panel del clima de las Naciones Unidas advierte a la humanidad de que solamente tiene una docena de años para mitigar el calentamiento global y limitar el alcance de la catástrofe global. De lo contrario, millones de personas estarán en peligro debido a las crecientes sequias, inundaciones, incendios y pobreza. El amplio informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de la O.N.U. pide cambios inmediatos y sin precedentes en las políticas globales para mantener el calentamiento global en un máximo de 1,5ºC. Hablamos con Kevin Anderson, profesor de catedra de liderazgo contra el cambio climático en el Centro de Estudios de Medioambiente y Desarrollo en la Universidad de Uppsula y titular de energía cambio climático del Centro de Investigación Tyndall para el Cambio Climático de la Universidad de Manchester en el Reino Unido, que dice que el informe del IPCC no responsabiliza a los grandes emisores mundiales, y argumenta la necesidad de un “Plan Marshall” contra el cambio climático para salvar al planeta de la destrucción. “Aproximadamente el 70 por ciento de las emisiones globales de dióxido de carbono son producidas por el 20 por ciento de la población mundial….Cuando intentamos enfrentarnos al cambio climático y reducir las emisiones centrándonos en los 7,5 miles de millones de personas, creo que se está malinterpretando donde reside la verdadera responsabilidad de las emisiones,” dice Anderson “No estamos desarrollando las políticas que necesitan ser creadas para ese 20 por ciento en particular”.

Transcripción


AMY GOODMAN: Esto es Democracy Now! Soy Amy Goodman, En América Central, al menos 13 personas han muerto después de las lluvias torrenciales del Huracán Michael a su llegada a Honduras, Nicaragua y El Salvador causando inundaciones y desprendimientos. Se espera que el monstruoso huracán llegue al Mango de Florida como una tormenta de Categoría 3 el miércoles, el Gobernador de Florida, Rick Scott, ha declarado el estado de emergencia en 35 condados, y el Gobernador de Alabama, Kay Ivey, ha declarado el estado de emergencia en todo el estado.


Florida se está preparando para una gran tormenta cuando el nuevo informe del panel del clima de las Naciones Unidas advierte a la humanidad de que solo queda una docena de años para mitigar el cambio climático o enfrentarnos a una catástrofe global. Este es el jefe de la agencia meteorológica de la O.N.U. Petteri Taalas.


PETTERI TAALAS: Hay una urgencia extrema y países que dan su compromiso después del Acuerdo de Paris. Y hasta ahora, el progreso no ha sido lo suficientemente bueno como para acercarnos al objetivo de 1,5 grado o 2 grados de calentamiento. Así que hay una clara necesidad de elevar nuestro nivel de ambición para alcanzar, cuanto menos, el objetivo de 2 grados. En este momento nos dirigimos hacia un calentamiento de 3 a 5….


Existen algunas estimaciones: ¿Cuál es la diferencia entre un calentamiento de 1,5º y uno de 2º? Y uno de los temas más importantes es que habría 420 millones de personas menos sufriendo debido al cambio climático si fuésemos capaces de limitar el calentamiento a 1,5º…


Las emisiones que ya hemos despedido a la atmosfera hasta ahora significan que esta tendencia negativa continuará durante las próximas décadas. Así que va a ocurrir, lo que se traduce en un aumento en la cantidad de desastres y retos debidos al cambio climático.


AMY GOODMAN: El informe del IPCC expone varios caminos posibles para limitar el calentamiento global a 1,5 grados centígrados que incluyen cambios en el uso de la tierra y los sistemas de transporte, y la adopción de tecnologías futuras, que incluyan retirada de dióxido de carbono de la atmosfera. Según el informe, las emisiones netas globales deberían caer un 45 por ciento de los niveles de 2010 para 2030 y alcanzar el cero neto para el año 2050. El lunes, el presidente Trump viajó a Orlando, Florida, pero no hizo ninguna mención al cambio climático o al nuevo informe de las Naciones Unidas.


Para más información, nos acompaña Kevin Anderson. Es profesor de catedra de liderazgo contra el cambio climático en el Centro de Estudios de Medioambiente y Desarrollo en la Universidad de Uppsula y titular de energía y cambio climático del Centro de Investigación Tyndall para el Cambio Climático de la Universidad de Manchester en el Reino Unido.
Dr. Anderson, bienvenido de nuevo a Democracy Now!


KEVIN ANDERSON: Buenos días.


AMY GOODMAN: Quería preguntarle primero sobre este informe mientras este monstruoso huracán recorre Latinoamérica y amenaza a Florida y Alabama.


KEVIN ANDERSON: Bueno, el informe deja bien claro que entre 1,5 grados centígrados de calentamiento y 2 grados centígrados de calentamiento, debemos esperar condiciones climáticas más extremas, lo que de hecho, es la razón por la que las zonas más pobres del mundo pidieron a la comunidad científica que investigara cuales son las diferencias reales entre los impactos de un calentamiento de 1,5 grados y uno de 2 grados. Y, por supuesto, 2 grados fue el límite previo al que aparentemente todos nos estábamos dirigiendo, pero como emana del informe, es muy claro que hay un paquete entero de impactos que es mucho peor con un calentamiento de dos grados que con uno de 1,5 y que estos fenómenos azotaran principalmente a las comunidades más pobres y más vulnerables del mundo.


Así que es un informe muy importante en todo lo relacionado al conocimiento de los impactos del cambio climático y en que deja claro cuál debe ser nuestro objetivo, 1,5 mejor que 2 grados, aunque, como probablemente comentemos después, creo que incluso un calentamiento de 2 grados parece muy optimista ahora.


AMI GOODMAN: Escribe en su respuesta a este transcendente informe de la O.N.U que solo unos pocos emisores son, en última instancia, los responsables del cambio climático.. Explique quienes son.


KEVIN ANDERSON: Bueno, para ponerle unas cifras, aproximadamente la mitad de las emisiones globales proceden de las actividades de más o menos el 10 por ciento de la población mundial, y aproximadamente el 70 por ciento de las emisiones globales de dióxido de carbono proceden del 20 por ciento de la población mundial. Y, las emisiones están estrechamente relacionadas con la riqueza o la renta de los ciudadanos. Así que, un profesor como yo, sería relativamente, un gran emisor. Normalmente los profesores viven en casas grandes y tienen un coche grande. Viajan bastante a menudo. Algunos de ellos tienen una segunda vivienda. Cogen vuelos. Consumen muchos productos. Así que, sí está muy relacionado con las rentas.


Y por eso, mi preocupación es que cuando intentamos enfrentarnos al cambio climático y reducir nuestras emisiones centrándonos en los siete mil millones y medio de personas, creo que malinterpretamos donde reside la verdadera responsabilidad de las emisiones, y por ello, no estamos desarrollando políticas dirigidas especialmente a ese 20 por ciento de la población.


Mucha de la gente que está escuchado tu programa ahora, en EE.UU. o en cualquier otra parte del mundo, serán emisores medios o bajos. Y ellos, si, es importante que hagan algunos cambios. Pero habrá otra gente escuchando que serán grandes emisores. Y somos nosotros a los que realmente deben estar dirigidas esas políticas, para sacar las emisiones fuera de nuestros estilos de vida. Debemos asegurarnos, al hacer todo eso, de que no empobrecemos a la gente que ya está sufriendo con el sistema económico actual.

AMY GOODMAN: ¿Quiénes son los mayores emisores de carbono, Dr. Anderson?

KEVIN ANDERSON: Los mayores emisores de carbono, Bueno, van a ser los más ricos del mundo. Desde el punto de vista del clima, cuando oyes a los Al Gores y los DiCaprios hablar del cambio climático y miras a su huella de carbono, será miles de veces mayor que la media de cualquier africano y probablemente muchos cientos más que muchos americanos. Así que, más o menos, los más ricos son los mayores emisores.
Pero también creo que un profesor como yo, profesores titulares en universidades, la gente a la que vemos como superior –ese es el leguaje que usamos- superior en nuestras organizaciones y empresas, tanto del sector público como por supuesto del privado, estas personas son los grandes emisores. Así que, quiero decir, no haré ningún comentario sobre periodistas, pero ciertamente, algunos de los periodistas que conozco, son también grandes emisores. Son esa cúpula dirigente de nuestra sociedad.

AMY GOODMAN: ¿Y qué países?

KEVIN ANDERSON: ¡Oh! países, bueno, quizá el mayor emisor de la actualidad sea China, seguido de EE.UU., pero en ambos países, por supuesto, hay grandes diferencias entre los grandes emisores dentro de ese país y los que emiten menos dentro de ese país.
Así que, los dos países que más emiten son EE.UU. y China, y luego, siguiendo muy de cerca está la Unión Europea.

AMY GOODMAN: ¿Me puede hablar del monstruoso huracán al que se enfrenta EE.UU. ahora mismo y que va a azotar El Mango de Florida? Si miramos los informes meteorológicos, y los partes meteorológicos en momentos como estos –cada vez ocupan más y más tiempo en las noticias, porque si no estamos hablando de incendios en California, estamos hablando de estas tormentas monstruosas en las Carolinas y que ahora probablemente azoten Florida y Alabama- Alabama, todo el estado está en estado de emergencia –no hay casi ninguna mención por parte de los meteorólogos- y no solo estoy hablando de Fox, estoy hablando de MSNBC y CNN- de la conexión entre estas tormentas cada vez más violentas y el cambio climático. ¿Hay alguna conexión? ¿Y puede explicarla?


KEVIN ANDERSON: Bueno, ciertamente hay una conexión. Lo que hemos hecho poniendo más dióxido de carbono en la atmosfera es hacer que esa atmosfera este más caliente. En otras palabras, hemos introducido más energía en la atmosfera. Esa energía se desarrollará en una suerte de condiciones meteorológicas diferentes y más extremas.


Ahora bien, es imposible decir si este huracán en particular está causado por el cambio climático, lo que sucede a menudo es que estamos agravando o aumentando el poder de estos huracanes en estos fenómenos meteorológicos extremos. Y esto, lo que llamamos el lenguaje refinado de la atribución, con el que estamos intentando decir, “¿es este fenómeno un fenómeno del cambio climático?” estamos entendiéndolo mejor. Y ciertamente hay bastante evidencia para sugerir que algunas de las recientes condiciones meteorológicas graves que hemos visto han sido seriamente empeoradas por el calentamiento adicional que hemos puesto en la atmosfera debido a la quema de combustibles fósiles y a la liberación de dióxido de carbono.

Así que, aunque no puedo comentar nada sobre este huracán en particular, y decir “este huracán fue causado por el cambio climático”, la gravedad de este huracán y los setenta y tantos otros fenómenos que hemos visto en los últimos años, claramente han sido agravados por el cambio climático, por nuestra quema de combustibles fósiles. Y los meteorólogos deberían hacer esa conexión cuando hablan de estos temas durante las predicciones meteorológicas en EE.UU.

AMY GOODMAN: Ud. habla de lo que es necesario, Profesor Anderson. El informe dice que no hay precedentes históricos documentados para la escala de cambios necesarios. Ha hablado de un Plan Marshall. ¿Qué quiere decir con un nuevo Plan Marshall?

KEVIN ANDERSON: Bueno, el Plan Marshall fue una estrategia deliberada después de la Segunda Guerra Mundial para tratar de reconstruir Europa después de que, obviamente, había sido bombardeada y destruida, tanto institucional como físicamente, durante la guerra. Por eso digo que es probablemente la analogía metafórica más cercana a la dimensión del reto al que realmente nos enfrentamos de decarbonizar, de cambiar de un sistema basado en los combustibles fósiles a un sistema energético de carbono cero, y para hacer eso, las zonas ricas del mundo deben hacerlo en dos décadas y probablemente en tres o tres décadas y media las zonas ligeramente más pobres del planeta.
No vamos a conseguirlo mediante mecanismos menores, simplemente ajustando los mercados. Va a requerir la intervención estratégica de los gobiernos para hacer los cambios necesarios. Ahora en un principio parece un gran desafío, y ciertamente lo será. Pero creo que también hay una narrativa positiva detrás de todo esto, en lo que esta transición, esta transformación a un sistema de energía de carbono cero vendrá con muchas oportunidades de trabajo, a largo plazo, oportunidades de trabajo seguras, no solo construyendo centrales generadoras de energía de bajo consumo de carbón, sino también el amplio programa de electrificación que será necesario y en acondicionamientos –en otras palabras, haciendo que los edificios que ya están construidos, que seguiremos usando durante los próximos 20, 30, 40 años- sean adecuados para siglo 21, que necesiten mucha menos energía para calentarlos o enfriarlos, y que sean un entorno mucho más seguro mientras el clima continua cambiando, que es indudablemente lo que hará. Aunque detengamos todas las emisiones hoy, el cambio climático seguirá desarrollándose.

AMY GOODMAN: Ud. ha criticado al IPCC por limitar sus recomendaciones sobre políticas a seguir para que encajen perfectamente dentro del actual modelo económico. ¿Puede explicarlo? Quiero decir, para algunos, tener un trascendental informe como este es crucial, porque vivimos en un país, en los Estados Unidos, donde el presidente niega con orgullo el cambio climático, lo llama el timo chino. Así que tener un informe como este –pero Ud. critica algunos aspectos del mismo.

KEVIN ANDERSON: Por supuesto, Aunque creo que es un informe realmente bueno en su intento de entender los impactos entre un calentamiento de entre 1,5 y 2 grados centígrados, cuando llega el momento de decir lo que debemos hacer, creo, de nuevo, que no está siendo verdaderamente honesto. Y teniendo en cuenta que es efectivamente un informe científico, creo que nuestro papel como científicos y académicos es decir las cosas como son, sin colorearlas o endulzarlas para hacerlas más atractivas.


Por eso mis comentarios son esos –y no solamente con este informe. Es algo que ocurre repetidamente con el IPCC. Así que, aunque estamos siendo bastante honestos cuando hablamos de los impactos, cuando llega la hora de decir que tenemos que hacer, corremos asustados. No queremos asustar a los políticos o al público. No queremos cambiar los sistemas energéticos que tenemos ahora. Por eso siempre intentamos algo así como masajear en líneas generales el statu quo, hacer cambios graduales.


Lo que estoy diciendo es que, realmente, cuando miramos a las cifras que hay detrás del informe, miras a las cifras a las que llega la ciencia, estamos hablando de una revolución del sistema energético completa. Y eso va a suscitar cuestiones fundamentales sobre como manejamos nuestras economías. Y de nuevo, puedes volverte y decir, “Bueno, eso parece ser algo demasiado diferente al sistema económico que tenemos ahora” Pero debemos recordar de que ahora hace 10 años de la crisis bancaria, y muchas partes del mundo todavía están sufriendo las repercusiones de esa crisis. Por decirlo de otra manera, el actual marco económico ha tenido problemas dentro de su propio dominio.


Por eso creo que esta ha sido una oportunidad real, que estamos perdiendo, para reestructurar la economía hacía una economía adecuada a la sociedad, no una sociedad adecuada a la economía. Y creo que los políticos –o, los académicos, han evitado asustados ser honestos sobre lo que nuestros números nos dicen acerca del ritmo de cambio que necesitamos y como debemos cambiar la capacidad productiva de nuestra sociedad, de construir segundas viviendas para profesores o jets privados o grandes coches cuatro por cuatro- cambiarla a construir transporte público, electrificaciones, mejorar las viviendas para todo el mundo. Es mover esa capacidad productiva, los recursos y el trabajo, del lujo para el 20 por ciento a una infraestructura baja en carbono para todos nosotros.

AMI GOODMAN: Dr. Anderson ¿y las consecuencias de que Trump haya sacado a EE.UU del Acuerdo de París? Acabamos de tener una sección sobre Brasil. El primer candidato, Jair Bolsonaro, a quien nuestros invitados llamaron fascista, un candidato de la extrema derecha, ha prometido que también sacará a Brasil del Acuerdo de París, y que abolirá el Ministerio de Medio Ambiente, lo que los defensores del medio ambiente temen conducirá a la deforestación del Amazonas. ¿Su opinión sobre ambos, Bosonaro y Trump?

KEVIN ANDERSON: Bueno, desde una perspectiva científica, y podría discutirse que también desde una perspectiva moral, están completamente fuera de onda con lo que los análisis están diciendo. También creo que debemos ser muy cuidadosos cuando vemos a estos personajes extremos, -y ambos creo que son personajes extremos- debemos recordar que ellos son un poco de ruido en el sistema. La tendencia general es que hay un mayor reconocimiento de la seriedad del problema. Incluso las encuestas en Estados Unidos muestran esto. No he visto los datos para Brasil, así que no estoy seguro. Estamos viendo fenómenos del cambio climático y la gente ya piensa que es un tema importante.


Aunque algunos de nuestros dirigentes, quizá no siempre las personas más brillantes, no puedan entenderlo o piensen que tienen una base política que debe atraer a aquellos que no quieren escuchar ese mensaje, creo que el resto de nosotros no deberíamos tenerles miedo. Debemos redoblar nuestros esfuerzos. Y de hecho, cuando el presidente Trump decidió salir del Acuerdo de París, lo que, por supuesto, todavía no puede hacer aunque tenga esos planes, los chinos y los franceses dijeron “Bueno, intentaremos hacer un esfuerzo extra para compensar”. Y también vemos en EE.UU. que muchos alcaldes siguen diciendo que el cambio climático es realmente un tema importante. Así que, EE.UU no es una dictadura. Trump no puede dictar lo que la población de EE.UU. va a hacer. Por supuesto que él es importante, y tiene mucha influencia, pero también la tienen los alcaldes.


Así que el deber del resto de nosotros que estamos más informados a través de la ciencia, y que también diría, contamos con una experiencia más razonada, moral y progresiva para realizar nuestros análisis – es nuestro deber aumentar nuestro trabajo y asegurarnos que nos dirigimos en la dirección adecuada y no nos asustamos de los Trumps de este mundo, hay muchos. Vendrán y se irán. Pero el cambio climático, la física del cambio climático, está aquí para quedarse, sin importarle los caprichos efímeros del presidente de turno.

AMY GOODMAN: Y por último, ¿Cómo se ve el futuro? ¿Cómo pueden empeorar las cosas, si seguimos como hasta ahora?

KEVIN ANDERSON: Bueno, de la manera que están las cosas en este momento, creo que es bastante razonable pensar que nos estamos dirigiendo a un calentamiento de unos 4 grados centígrados durante este siglo. Eso sería totalmente devastador. Recordemos que la diferencia entre hoy en día y la Edad de Hielo es aproximadamente 5 grados, estamos hablando de cambios que normalmente ocurrirían en decenas de miles de años sucediendo en poco más de cien años. Y cien años, en algunos aspectos, puede parecer mucho tiempo, pero muchas de las personas que nos están escuchando, sus hijos estarán vivos todavía en cien años, y ciertamente sus nietos. Cien años es mañana en muchísimos aspectos. Y lo que hagamos hoy formará parte de la infraestructura


AMY GOODMAN: ¿Cómo será el mundo?


Bueno, veremos muchas más hambrunas, sequias, inundaciones, cambios en los patrones de alimentos. Creo que probablemente empezaremos a ver muchos más cambios entre comunidades, lo que se traducirá en mucha más tensión entre comunidades. Si miramos a Siria, los conflictos en Siria claramente no fueron causados por el cambio climático, pero los 12 años de sequía en esa región fueron un factor agravante. Y eso es en solo un año de 1 grado de calentamiento.


Al dirigirnos a un calentamiento de 4 grados centígrados, estamos hablando del colapso de muchos ecosistemas que en el mundo polinizan nuestras cosechas, que limpian nuestro aire. Así que este es un planeta muy diferente al que ahora habitamos. Y el caos que resultará de todo eso será malo para nuestra especie, para los humanos, pero también, por supuesto, para muchas otras especies en el planeta. Y es por esto por lo que tenemos que hacer todo lo que podamos para conseguir un calentamiento de 1,5. Creo que es un gran reto. Así que hagamos todo lo posible para mantener la temperatura lo más baja posible.


AMY GOODMAN: Kevin Anderson, nos gustaría agradecerle que haya estado con nosotros, el profesor Zennströn en liderazgo contra el cambio climático.
KEVIN ANDERSON: Ha sido un placer


AMY GOODMAN: ´en el Centro de Estudios de Medioambiente y Desarrollo en la Universidad de Uppsula y titular de energía cambio climático del Centro de Investigación Tyndall para el Cambio Climático de la Universidad de Manchester en el Reino Unido, desde donde está hablando con nosotros.

Traducido por Eva Calleja

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