Nuevos motivos para oponerse a los transgénicos

Un equipo de científicos australianos comprobó recientemente la existencia de estructuras del ADN que son diferentes a la doble hélice que conocemos. La “nueva” estructura se había observado in vitro, pero nunca en células humanas vivas. Al mismo tiempo, otro equipo de investigadores en Suiza reportó que al intentar crear resistencia a un virus que afecta a la mandioca con la tecnología CRISPR-Cas9 creó accidentalmente un nuevo virus patógeno. Es uno más de los posibles efectos adversos que pueden tener esta y otras nuevas técnicas de ingeniería genética, que contradicen la abundante propaganda seudocientífica que trata de convencernos de que son “rápidas, seguras y baratas”.

A 65 años del famoso descubrimiento de Watson y Crick sobre la estructura de hélice del ADN, se siguen revelando aspectos desconocidos sobre las estructuras e interacciones de los genes en los organismos, con diversos factores epigéneticos y con el medio ambiente, que muestran que manipular genéticamente el ADN es una pésima idea, por los muchos efectos imprevistos que conlleva.

La “nueva” estructura del ADN fue identificada por el equipo de Daniel Christ, del Instituto Garvan de Investigación Médica, y la llamó estructura de motivo intercalada (i-motif). Los resultados del estudio se publicaron el 28 de abril de este año en la revista Nature Chemistry (https://www.nature.com/articles/s41557-018-0046-3).

El descubrimiento confirma que nuestro ADN tiene una simetría más intrincada que la supuesta y que esas variantes estructurales afectan cómo funciona nuestra biología. “Cuando la mayoría de nosotros pensamos en el ADN, pensamos en la doble hélice”, dice el investigador de anticuerpos Christ. “Esta nueva investigación nos recuerda que existen estructuras de ADN totalmente diferentes y que podrían ser muy importantes para nuestras células” (https://tinyurl.com/ybew7fkw).

Los motivos intercalados son descritos como un nudo retorcido de cuatro hebras, en el que los elementos químicos que componen el ADN están asociados de una forma diferente a la conocida: las bases o letras del ADN se unen entre sí con una igual, por ejemplo la C (citosina) con otra C o la G (guanina) con otra G, algo que nunca ocurre en la doble hélice.

Los i-motif fueron visualizados desde hace años en laboratorio, pero nunca en células vivas, por lo que se cuestionaba que realmente existieran. Según Mahdi Zeraati, el primer autor del estudio australiano, ésta es sólo una de las estructuras diferentes a la doble hélice que podrían existir en el organismo; se visualizaron también estructuras cuádruples del ADN en 2013 y podrían existir más, incluso triples y cruciformes.

En el estudio que confirmó la existencia de los motivos intercalados, los investigadores insertaron un anticuerpo marcador con fluorescencia, por lo que pudieron ver cómo aparecían y desaparecían estas estructuras en tiempo real. Los i-motif están ubicados cerca de regiones del ADN conocidas como promotoras, que activan o desactivan las funciones de los genes, así como en los telómeros, otra sección del ADN relacionada con el envejecimiento celular.

Zeraati piensa que el hecho de que aparezcan y desaparezcan es un indicador de su función: al parecer intervienen en la activación o desactivación de genes, por lo que es altamente relevante entender mejor su función. Esta característica es también lo que dificultaba a los investigadores verlos en células vivas de nuestro cuerpo.

Separadamente, un estudio de Devag Mehta y colaboradores, del instituto ETH en Zurich, publicado el 4 de mayo de 2018, reporta que al intentar crear resistencia a un virus en mandioca por medio de ingeniería genética con CRISPR-Cas9, de 33 a 48 por ciento de los virus “editados” desarrollaron una mutación de un solo nucleótido (una sola letra), que creó un virus resistente. El estudio advierte además sobre el riesgo de que estos nuevos virus resistentes se diseminen en el ambiente (https://tinyurl.com/y879m7qk).

Los autores no cuestionan la tecnología para otras aplicaciones, pero alertan sobre los riesgos en este caso particular. Mehta, autor principal del estudio, menciona además en su cuenta de Twitter que le asombra la presión que ha recibido para no difundir aspectos negativos del uso de CRISPR-Cas9.

En efecto, hay gran movilización de la industria biotecnológica –incluyendo a Monsanto-Bayer y DowDuPont, que tienen sendas licencias para usar esa tecnología en agricultura y alimentos– para desvincular a esta y otras nuevas biotecnologías de los transgénicos anteriores, tratando de engañar al público de que ahora sí son tecnologías seguras.

Las trasnacionales de transgénicos intentan que nuevas biotecnologías como CRISPR-Cas9 no sean reguladas, ni siquiera bajo las presentes leyes de bioseguridad, argumentando que el producto final “no contiene” nuevo material genético. El tema está en fuerte debate en la Unión Europea y Estados Unidos, pero ya se aprobaron normas –en favor de las empresas– en Argentina y Brasil, aunque contestadas por movimientos populares y científicos críticos (https://tinyurl.com/y8yuf5tb).

Justamente, la experiencia del equipo suizo muestra que puede haber impactos negativos, haya o no material genético visible en el “producto” modificado final. Pero, sobre todo, el fascinante descubrimiento de estructuras del ADN que no se conocían y sus posibles funciones confirman nuevamente que los organismos vivos y sus interacciones en la evolución son de una enorme y maravillosa complejidad que estamos lejos de comprender bien. Por ello, que unas cuantas empresas trasnacionales y los científicos que les sirven manipulen organismos vivos es un experimento perverso con la naturaleza, la salud y el medio ambiente.

*Investigadora del Grupo ETC

Autoriza Temer al ejército para despejar los bloqueos en Brasil

Al principio de la noche de este viernes de tensión máxima en Brasil, el presidente Michel Temer recibió un texto bastante breve para que lo firmara. Se trataba del decreto que implantó en el país, hasta el lunes 4 de junio, la Garantía de la Ley y el Orden.

Con eso, las fuerzas de seguridad, con especial relevancia del ejército, están autorizadas a actuar libremente en todo el territorio nacional en situaciones que atenten contra el “orden público”. Toca al mando militar definir cuáles son esas situaciones, a su libre albedrío.

El objetivo inicial de la medida es deshacer un paro de transportistas que desde el lunes pasado bloqueó carreteras en 25 estados brasileños, creando una situación crítica de desabasto en todo el país.

Tanto el paro de camioneros, que recuerda lo que antecedió en 1973 al derrocamiento de Salvador Allende en Chile y la instalación de Augusto Pinochet en el poder, como conceder carta blanca a los militares, sonaron a pésimo presagio en Brasil. Cuando un gobierno débil como el de Temer decide recurrir a la fuerza, aumenta el riesgo del caos y la convulsión.

La medida adoptada ayer es oriunda de los cuarteles, vía la acción coordinada por el general Sergio Echegoyen, responsable del gabinete de seguridad institucional, que, entre otras funciones, controla el servicio de inteligencia. El general viene de una familia de militares con amplia trayectoria durante la dictadura (1964-1985) y es considerado por sus pares como un duro-entre-duros.

El decreto tiene dos funciones. La primera y más inmediata es desobstruir las carreteras bloqueadas por piquetes de camioneros en un movimiento que alcanzó su auge el miércoles. La segunda es asegurar un paraguas protector a los militares, sean cuales sean y resulten en lo que resulten sus actos.

Decretos similares han sido bajados al menos 11 veces desde 1985, cuando los militares abandonaron el poder, pero jamás con alcance nacional.

Al principio de la noche de este viernes, el ministro de Seguridad Nacional, Raul Jungman, ex comunista convertido, anunció solemnemente que de las 938 barreras existentes en carreteras y vías expresas de 25 estados brasileños, 419 habían sido levantadas.

Lo que no dijo el ministro es que casi la mitad de ellas lo fueron por iniciativa de los mismos camioneros, para evitar enfrentamientos con el Ejército.

La adopción de la medida extrema ocurrió luego de que Michel Temer dio nutridas y robustas pruebas de absoluta incapacidad para hacer frente a una situación límite.

Un dato aclara el panorama del sector de combustibles en Brasil: a lo largo de los ocho años de Lula da Silva, hubo ocho aumentos de precios. En los dos años de Temer, 229. Eso: 229.

¿Por qué Lula y luego Dilma contuvieron los precios? Para no presionar la inflación e incentivar el crecimiento de la actividad económica. ¿Por qué con Temer se permitió una estampida absurda de aumentos? Para atender a los intereses de los mercados, tanto el local como el global.

Si con los gobiernos de Lula y Dilma el precio al consumidor era un instrumento para determinada política, con Temer se transformó en instrumento del mercado, en lo que el lucro prevalece absoluto.

La política adoptada por la todavía estatal Petrobras, de seguir día a día las oscilaciones del mercado internacional, ha sido desde siempre duramente contestada por los transportistas. Como en los últimos meses hubo 51 elevaciones, sin espacio alguno para negociar, la opción ha sido bloquear las carreteras y, con eso, literalmente paralizar el país.

A lo largo de cuatro días, de lunes a jueves, el gobierno se mostró atónito y sin norte alguno, mientras el desabasto se extendía a todos los sectores, de supermercados a los autobuses urbanos, pasando por escuelas que suspendieron las clases, hospitales donde se instaló un cuadro de emergencia extrema al faltar insumos básicos, en resumen, un caos total que alcanzó su auge cuando, al determinar la intervención de las fuerzas armadas, hubo que examinar cuáles instalaciones militares disponían de combustible para moverse.

El viernes, 11 aeropuertos, empezando por el de Brasilia, capital del país, ya no tenían cómo reabastecer aviones, lo que llevó a la suspensión de una significativa cantidad de vuelos.

El día anterior, tras una reunión de siete horas, ministros del gobierno de Temer y dirigentes de sindicatos patronales llegaron a un acuerdo confuso que, en términos concretos, significaría una rebaja de 35 centavos de real (10 centavos de dólar), 10 por ciento del precio del litro de gasoil.

Como Petrobras no acepta ser perjudicada, la diferencia saldrá de las arcas públicas para las de la empresa, provocando un agujero de al menos mil 500 millones de dólares en la cuenta fiscal este año.

Fragilidad oficial

Al negociar con dirigentes patronales, se evidenció que por detrás de los camioneros autónomos, que representan un tercio del total en actividad, estaban las empresas. O sea, lo que se dio ha sido más un lockout que un paro en moldes tradicionales. Tal acción es ilegal en Brasil, pero el gobierno de Temer, en el auge de su fragilidad, aceptó las condiciones.

Tan pronto se reunieron en la misma mesa con ministros y autoridades, los autónomos rechazaron los términos en debate y abandonaron el local, lo que ya presagiaba lo que ocurrió el viernes: nada cambió.

En Brasil, 67 por ciento de la carga es transportada por carretera, lo que hace que el poder de los gremios, tanto el patronal como el de los autónomos, sea especialmente significativo.

Un dato es preocupante: la cada vez más evidente falta de contacto de Temer con la realidad.

El mismo jueves, mientras la situación llegaba al borde del abismo y su gobierno era presionado, impotente, el presidente comparecía, en la provincia de Río de Janeiro, a una ceremonia de entrega de automóviles a algunos consejos tutelares de menores.

Sin pestañear, Temer afirmó a una platea atónita que aquel era el acontecimiento “más relevante” de la jornada. Sería el único brasileño a creer en sus palabras, si es que él mismo se las creía.

 

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La FAO alerta de la grave contaminación del suelo del que nos alimentamos

Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura advierte del riesgo cada vez mayor que suponen para los cultivos las actividades industriales y mineras, los pesticidas, antibióticos, metales pesados o residuos sólidos.

Las sustancias que contaminan los suelos por actividades humanas como la minería, la industria o la agricultura representan un "problema creciente" del que se conoce demasiado poco, ha alertado la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FA


En un informe publicado el miércoles, el organismo advierte de que existe muy poca información sobre el alcance de ese problema, que reduce los rendimientos de los cultivos y los puede volver perjudiciales para el consumo humano.


Un riesgo cada vez mayor lo representan las sustancias de tipo biológico, hormonal o farmacéutico, así como los viejos dispositivos electrónicos o los plásticos que acaban en el suelo, sin olvidar elementos peligrosos como el arsénico, el plomo o el cadmio.


Además, el documento informa de otras actividades humanas que también contaminan como la minería, las fábricas, los productos derivados del petróleo o los pesticidas y fertilizantes usados en la agricultura, cuyo uso estimado se duplicará para 2050.


"Se requieren con urgencia prácticas sostenibles apoyadas por evidencias científicas, investigación, educación y concienciación social", dijo la subdirectora general de la FAO, María Helena Semedo, que instó a ayudar a los usuarios de las tierras a evaluar y prevenir la contaminación, mitigar sus efectos negativos y recuperar los suelos dañados.


Semedo insistió en que el vertido de residuos en forma de pesticidas, fertilizantes, antibióticos y metales pesados en el agua y los terrenos que se utilizan para la agricultura supone una importante fuente de contaminación.


La producción de químicos ha crecido rápidamente en las últimas décadas y hasta 2030 lo hará a un ritmo anual del 3,4 %, según el estudio, que detalla que en 2015 la industria europea produjo 319 millones de toneladas de sustancias químicas, de las que 117 millones eran consideradas peligrosas para el medio ambiente.
Además, el crecimiento de las ciudades ha hecho que el suelo se haya convertido en el vertedero de ingentes cantidades de basura municipal.


En 2012 los desechos sólidos urbanos sumaban alrededor de 1.300 millones de toneladas anuales y se piensa que ascenderán a 2.200 millones de toneladas para 2025.


La FAO destaca que nunca se ha realizado una evaluación del problema de la contaminación de ese recurso a nivel mundial, que necesita ser abordado con métodos científicos ante la falta de armonización y de datos fiables entre las distintas regiones.


La única estimación global se hizo en 1990, cuando se calculó que había 22 millones de hectáreas afectadas por dicho problema, si bien ha estado subestimado, como muestran los últimos datos recopilados.


El Gobierno chino calcula que el 16 % de los suelos del país están contaminados y Estados Unidos tiene más de 1.300 sitios catalogados como "contaminados", mientras que en Australia ese número asciende a 80.000, y en Europa y los Balcanes hay unos 3 millones de esos lugares.

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Monsanto-Bayer y la "ciencia" transgénica

La adquisición de la megaempresa transgénica Monsanto por la vieja fabricante de venenos y farmacéuticos Bayer fue aprobada en marzo de este año por la Dirección General de Competencia de la Unión Europea y la semana pasada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos.

Aunque falta la aprobación de otros países, estas decisiones marcan la consolidación de la última de las megafusiones de las industria de semillas y agrotóxicos que comenzó en 2015. Las otras fueron la de las trasnacionales estadunidenses Dow y DuPont, que formaron una nueva división agrícola para sus negocios de semillas y agrotóxicos llamada Corteva Agrisciences y la de la trasnacional de origen suizo Syngenta con la empresa nacional de ChemChina, que planea fusionarse además con Sinochem, otra estatal china.

Las oficinas de competencia consideraron que las tres fusiones eran problemáticas, pero especialmente la de Monsanto-Bayer. Para aprobar las fusiones, plantearon a todas que debían deshacerse de parte de sus negocios "para evitar el dominio del mercado", una expresión a todas luces retórica y sin sentido real.

En efecto, quien ha cosechado las actividades de las que se han ido desprendiendo las otras empresas ha sido BASF, otra rancia trasnacional alemana fabricante de venenos químicos.

Bayer accedió a vender a BASF su negocio de semillas y una parte del negocio de agrotóxicos, especialmente glufosinato, ya que varias de sus semillas transgénicas son tolerantes a este herbicida. Pero de ninguna manera abandona el terreno: seguirá con el negocio de semillas transgénicas y nuevas biotecnologías –como CRISPR-Cas9– que tiene Monsanto, y agroquímicos aún más tóxicos como Dicamba, también de Monsanto.

Quedan así solamente cuatro megaempresas que tendrán entre ellas más de 60 por ciento del mercado global de semillas comerciales, 100 por ciento del de semillas transgénicas y más de 70 por ciento del mercado global de agrotóxicos. Las supuestas "condiciones" de las oficinas de competencia parecen más bien una broma, ya que en realidad engordaron a BASF, la única empresa de agrotóxicos y transgénicos que quedaba fuera de la ronda de fusiones que inició en 2015.

Otro motor de las fusiones ha sido acaparar el manejo de datos masivos (big data) agrícolas y climáticos. Por esta razón, Estados Unidos le planteó a Bayer que debía vender parte de sus activos en agricultura digital, cosa que finalmente Bayer accedió, pero manteniendo la licencia de uso de éstos. Básicamente, todas los probables movimientos que anunció el Grupo ETC desde 2015 sobre las fusiones se han cumplido. Sigue ahora la próxima ronda de fusiones, en la cual las empresas de maquinaria –como John Deere, AGCO y CNH– probablemente se tragarán a las cuatro anteriores, para pasar a tener control de todos los primeros eslabones de la cadena agrícola: semillas, agrotóxicos, maquinaria, datos agrícolas y climáticos, y seguros. (https://tinyurl.com/y9dnpano)

Este es el contexto real de las semillas transgénicas: cuatro empresas gigantes y sin escrúpulos, cuya fuente principal de lucro ha sido fabricar venenos, y todas con con un historial negro de crímenes contra el ambiente y la salud, incluyendo catástrofes como el derrame químico en Bhopal, India, que mató a miles de personas y envenenó a casi medio millón.

Es un contexto que no se puede olvidar, no sólo porque son las mismas empresas y el mismo afán de lucro a cualquier costo, también porque significan una garra de acero cada vez más apretada sobre los mercados agrícolas en todo el planeta.

Cualquiera que defienda las semillas transgénicas sin referirse a este contexto está ocultando la realidad. No existen semillas transgénicas en el mercado que no sean propiedad de esas cuatro megaempresas. Es tan claro que su interés es la venta de agrotóxicos, que por ello la aplicación de éstos, sobre todo glifosato, ha crecido exponencialmente, más de mil por ciento en los pasados 20 años en los países donde se producen más transgénicos, como Estados Unidos, Argentina y Brasil.

Es por ello falaz y cínica la charla de Francisco Bolívar Zapata en el reciente seminario Los alimentos transgénicos a debate (UNAM, 11-13 abril, https://tinyurl.com/y9hq2y84), en la que afirma que el uso de transgénicos disminuye el uso de agrotóxicos. Se refiere en forma notablemente anticientífica a datos parciales para falsear conclusiones: asegura que el maíz transgénico Bt, usa menos herbicida que el convencional. Oculta decir que la cifra total de agrotóxicos (herbicidas, funguicidas, etcétera) en maíz de Estados Unidos aumentó con el uso de transgénicos y que las empresas de transgénicos ahora venden maíz Bt con tolerancia a herbicidas, con lo que el aumento de uso de agrotóxicos está asegurado.

En el mismo debate, Rosaura Ruiz, quien moderó la mesa, afirmó que disentir en ciencia es sano y que cada uno seguirá luchando por su posición. Por supuesto, la duda y el debate honesto es la base de la ciencia. Pero para que eso sea válido la premisa debe ser que no se libere ningún transgénico al ambiente ni al consumo hasta que exista consenso sobre sus riesgos. De lo contrario, no es un debate científico, sencillamente se está usando a la población, la biodiversidad y la naturaleza como conejillos de Indias de cuatro megaempresas trasnacionales y unos cuantos científicos que se alquilan para ellas.

Por Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC

 

Sábado, 17 Febrero 2018 05:52

Nuevas trampas transgénicas

Nuevas trampas transgénicas

A las empresas de transgénicos no les alcanza con tener el monopolio de las semillas comerciales e invadir nuestros campos y alimentos. Además, quieren cada vez menos regulaciones y de paso engañar a la gente con otros nombres para sus nuevas biotecnologías, intentando separarlas del rechazo generalizado a los transgénicos. Avanzan también agresivamente en el intento de manipular no solamente cultivos, sino también especies silvestres, para hacer "ingeniería genética de ecosistemas", lo que podría provocar la desaparición de especies enteras.

Todos estos lineamientos estratégicos de la industria biotecnológica trasnacional se reflejan en la nueva normativa que la Comisión de Bioseguridad de Brasil (CNTBio) aprobó el 15 de enero de 2018. Con ella, la CNTBio abrió las puertas para que productos derivados de lo que llaman "tecnologías innovadoras de mejoramiento de precisión", puedan ser considerados no OGM (organismos genéticamente modificados) y que lleguen al campo y a los consumidores sin pasar por evaluación de bioseguridad ni etiquetado.

La estrategia de que los productos de nuevas biotecnologías no se consideren OGM para evadir las leyes de bioseguridad no es nueva. En Estados Unidos ya se aplicó en algunos productos, como hongos manipulados con la biotecnología CRISPR-Cas9. En Europa, la discusión lleva un par de años y aún no se resuelve, aunque todo indica que la Unión Europea no permitirá que evadan la regulación, al contrario, podría resultar en cambios a las leyes para hacer evaluaciones de riesgo más exigentes, por las nuevas amenazas que éstas presentan.

Por el contrario, Argentina instauró en 2015 una normativa sumamente general y laxa, que permite exentar de evaluación de bioseguridad a los productos de varias nuevas biotecnologías. (Revista Biodiversidad 87, 2016, https://tinyurl.com/ybhxu4g9).

Lo nuevo y muy preocupante con la resolución de la CNTBio en Brasil es que además crea explícitamente un canal para aprobar la liberación a campo de impulsores genéticos, a los que llama "técnicas de redireccionamiento genético", pero para no dejar dudas lo escribe también en inglés: gene drives. Es el primer país en el mundo que establece canales para liberar al ambiente este tipo de OGM altamente peligrosos.

Se trata de una tecnología diseñada para engañar a las leyes naturales de la herencia, haciendo que toda la progenie de plantas, insectos y otros animales que sean manipulados con impulsores genéticos (gene drives), pasen forzosamente esos genes modificados a la totalidad de su progenie.

Si la manipulación es para producir, por ejemplo, solamente machos (lo cual ya están intentando con insectos, ratones y plantas), la población –o hasta la especie– podría extinguirse rápidamente (https://tinyurl.com/y8clpzpa).

Una vez liberados al ambiente, los seres vivos que haya sido manipulados con esta tecnología no respetarán fronteras, por lo que los países limítrofes con Brasil deberían preocuparse ya mismo de esta amenaza.

Todas las nuevas biotecnologías que se engloban en estas normativas de Brasil y Argentina son formas de ingeniería genética que entrañan nuevos riesgos e incertidumbres. El hecho de que se hayan o no insertado genes de otras especies –como sucede con los transgénicos que ya están en campo– o que la inserción sea en un lugar más exacto, como afirma la industria, no significa que no entrañen riesgos, incluso mayores que los existentes.

La doctora Ricarda Steinbrecher, de la Federación de Científicos de Alemania, explica que siguen siendo cambios artificiales a los genomas de los organismos, sobre cuyas funciones hay grandes lagunas de conocimiento. Se pueden producir inserciones o silenciamiento de genes "fuera de blanco" –activando o desactivando funciones importantes en los organismos– que producirán impactos impredecibles en los organismos, en el medio ambiente y en el consumo. (https://tinyurl.com/ybwcvq52)

Al igual que en Argentina, esta decisión en Brasil que implica tantos riesgos fue tomada como una simple decisión administrativa por una comisión "técnica" –en las que la industria de transgénicos tiene pesada influencia– sin mediar consulta con los campesinos, consumidores y muchos otros que pueden ser afectados, ni pasar por instancias legislativas.

Ante esta situación los mayores movimientos y organizaciones rurales de Brasil, reunidos en la Articulación Nacional de Trabajadores, Trabajadoras y Pueblos del Campo, de las Aguas y los Bosques –una amplia coordinación que incluye al Movimiento de los Trabajadores Rurales sin Tierra (MST) y la Articulación Nacional de Agroecología entre otras 19 organizaciones nacio-nales– emitieron una carta pública de denuncia y protesta, en la cual rechazan la decisión de CNTBio y alertan que Brasil se convertiría en el primer país en el mundo en considerar la liberación de impulsores genéticos, tecnología que no ha sido permitida en ningún otro país, y que Naciones Unidas considera incluso como un arma biológica. (Brasil de Fato, 6/2/18, https://tinyurl.com/y8wcuxen).

Señalan, además, que los impulsores genéticos, tecnología financiada principalmente por el Ejército de Estados Unidos y la Fundación Gates, (https://tinyurl.com/yahkzdnz), favorecerán principalmente a las trasnacionales de agronegocios que buscan con esta tecnología restablecer la susceptibilidad de las hierbas invasoras que se han hecho resistentes a sus agrotóxicos, para aumentar sus ventas y, de paso, los devastadores impactos de éstos sobre salud, tierras y aguas. O podrían buscar extinguir lo que las empresas consideren "plagas" en los campos, lo cual tendría impactos muy negativos en los ecosistemas y los sistemas de cultivo campesino y agroecológicos. Esta medida en Brasil es apenas el comienzo de lo que podría seguir en otros países. Urge prepararse y, como en Brasil, resistir estas nuevas trampas de las industrias transgénicas.

Silvia Ribeiro*, investigadora del Grupo ETC

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La economía en el 2017: fragilidad y re-primarización

El análisis de la dinámica de la economía colombiana durante el 2017 contempla las siguientes variables: producto (PIB), desempleo, inflación y exportaciones. En líneas generales los resultados no son buenos, y el año terminó mal.

 

La dinámica del PIB

 

Los últimos datos del producto interno bruto publicados por el Dane corresponden al tercer trimestre del 2017. En este período el PIB creció 2 por ciento. Comparado con el tercer trimestre de los 7 años anteriores, el del 2017 presentó la segunda tasa de crecimiento más baja, después de la del 2016 que fue de 1,2 por ciento. En el tercer trimestre del 2010 la tasa de crecimiento del PIB fue de 3,4 por ciento, en el 2011 de 7,9, en el 2012 de 2,6, en el 2013 de 6,1, en el 2014 de 3,9 y en el 2015 de 3,3 por ciento. El comportamiento de la economía durante el 2017 fue muy mediocre, y estuvo por debajo de las proyecciones que inicialmente había hecho el gobierno. Los sectores más dinámicos fueron el agropecuario, el financiero y la construcción de obras civiles.

 

El sector agropecuario se recuperó gracias a la devaluación del peso. Al aumentar el valor del dólar, la importación de alimentos se hizo más costosa, y ello estimuló la producción doméstica. Es notoria la forma como se ha intensificado el sector cafetero.

 

A los bancos y a los intermediarios financieros les fue bien. En gran parte, porque la tasa de interés que cobran sigue siendo muy alta. El Banco de la República bajó la tasa de referencia hasta 4,75 por ciento año. No obstante, los bancos continúan prestando a tasas elevadas. Las reducciones de los intereses que hace el Banco de la República no se transmiten a los clientes de los bancos, porque éstos siguen ofreciendo créditos relativamente costosos. Las tarjetas de crédito, por ejemplo, cobran una tasa de interés cercana al 30 por ciento año, en el límite de la usura. Si las ganancias de los bancos mejoran, el PIB crece pero, al mismo tiempo, las familias y las empresas que están endeudas tienen que reducir el consumo y la inversión, y ello tiene un efecto negativo en el PIB. Dicho de otra manera, las ganancias del sector financiero no necesariamente son buenas para el conjunto de la economía. Si los bancos aprietan mucho, en el corto plazo obtienen buenas utilidades, pero con el paso del tiempo la cartera morosa comienza a subir, y los deudores no pueden pagar. Obviamente, esta situación tampoco es buena para los bancos.

 

También ha contribuido al crecimiento la construcción de obras civiles. En este proceso la inversión pública ha sido fundamental. De nuevo, se hace evidente la necesidad de que el Estado intervenga y hale la actividad económica.

 

La inflación

 

La inflación en diciembre de 2017 fue de 4,09 por ciento, inferior a la del 2015 que fue de 5,75. La inflación se redujo, sobre todo, porque el costo de los alimentos disminuyó. Esta apreciación es compatible con el crecimiento de la producción interna de alimentos. Gracias a la mayor oferta, entre el 2016 y el 2017 la inflación de alimentos bajó de 7,22 por ciento a 1,92, y como los alimentos tienen un peso tan alto (29%) en el índice de precios al consumidor (IPC), si baja la inflación de alimentos, también se reduce la inflación general. Esta relación entre el precio de los alimentos y la inflación general deja una lección importante: la estabilidad de los precios tiene que ver con factores reales, y no solamente con variables monetarias. Los bancos centrales suelen darle poca importancia a los procesos reales, como la producción de alimentos, y centran su atención exclusivamente en variables monetarias y financieras.

 

El desempleo

 

En noviembre del 2017 el desempleo fue de 8,4 por ciento, la tasa más alta de los últimos 4 años. La caída de la producción queda reflejada en una tasa de desempleo más alta. Este es un asunto central de la política económica. Desgraciadamente, como sucedió durante la última discusión del salario mínimo, el gobierno y los empresarios siguen pensando que el mayor ingreso de los trabajadores es incompatible con aumentos en el nivel de empleo. Esta lógica es equivocada, ya que mayores salarios estimulan la demanda e incentivan a los empresarios para que mejoren la productividad.

 

Las exportaciones

 

La economía colombiana cada vez está más anclada en el sector primario. Esta re-primarización se refleja bien en la composición de las exportaciones. Tal y como se observa en la gráfica, las principales exportaciones son: café, petróleo, oro, flores y banano. Las exportaciones manufactureras ocupan un lugar muy secundario, y no alcanzan a estar en la gráfica.

 

Esta re-primarización de la economía nacional expresa bien el fracaso de la bonanza minero-energética, ya que no se crearon los mecanismos que permitieran convertir los excedentes en procesos industriales y agropecuarios sostenibles. La excesiva dependencia de los productos primarios hace que la estructura de la economía colombiana sea muy frágil. Estamos muy lejos del sueño que tenían en los años sesenta los pensadores de la Cepal, como Prebisch y Lleras Restrepo. Para ellos el futuro de América Latina estaba en la industrialización. Siempre consideraron que la primarización de las economías crea volatilidad y no es el camino adecuado para consolidar el desarrollo.

 

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La economía en el 2017: fragilidad y re-primarización

El análisis de la dinámica de la economía colombiana durante el 2017 contempla las siguientes variables: producto (PIB), desempleo, inflación y exportaciones. En líneas generales los resultados no son buenos, y el año terminó mal.

 

La dinámica del PIB

 

Los últimos datos del producto interno bruto publicados por el Dane corresponden al tercer trimestre del 2017. En este período el PIB creció 2 por ciento. Comparado con el tercer trimestre de los 7 años anteriores, el del 2017 presentó la segunda tasa de crecimiento más baja, después de la del 2016 que fue de 1,2 por ciento. En el tercer trimestre del 2010 la tasa de crecimiento del PIB fue de 3,4 por ciento, en el 2011 de 7,9, en el 2012 de 2,6, en el 2013 de 6,1, en el 2014 de 3,9 y en el 2015 de 3,3 por ciento. El comportamiento de la economía durante el 2017 fue muy mediocre, y estuvo por debajo de las proyecciones que inicialmente había hecho el gobierno. Los sectores más dinámicos fueron el agropecuario, el financiero y la construcción de obras civiles.

 

El sector agropecuario se recuperó gracias a la devaluación del peso. Al aumentar el valor del dólar, la importación de alimentos se hizo más costosa, y ello estimuló la producción doméstica. Es notoria la forma como se ha intensificado el sector cafetero.

 

A los bancos y a los intermediarios financieros les fue bien. En gran parte, porque la tasa de interés que cobran sigue siendo muy alta. El Banco de la República bajó la tasa de referencia hasta 4,75 por ciento año. No obstante, los bancos continúan prestando a tasas elevadas. Las reducciones de los intereses que hace el Banco de la República no se transmiten a los clientes de los bancos, porque éstos siguen ofreciendo créditos relativamente costosos. Las tarjetas de crédito, por ejemplo, cobran una tasa de interés cercana al 30 por ciento año, en el límite de la usura. Si las ganancias de los bancos mejoran, el PIB crece pero, al mismo tiempo, las familias y las empresas que están endeudas tienen que reducir el consumo y la inversión, y ello tiene un efecto negativo en el PIB. Dicho de otra manera, las ganancias del sector financiero no necesariamente son buenas para el conjunto de la economía. Si los bancos aprietan mucho, en el corto plazo obtienen buenas utilidades, pero con el paso del tiempo la cartera morosa comienza a subir, y los deudores no pueden pagar. Obviamente, esta situación tampoco es buena para los bancos.

 

También ha contribuido al crecimiento la construcción de obras civiles. En este proceso la inversión pública ha sido fundamental. De nuevo, se hace evidente la necesidad de que el Estado intervenga y hale la actividad económica.

 

La inflación

 

La inflación en diciembre de 2017 fue de 4,09 por ciento, inferior a la del 2015 que fue de 5,75. La inflación se redujo, sobre todo, porque el costo de los alimentos disminuyó. Esta apreciación es compatible con el crecimiento de la producción interna de alimentos. Gracias a la mayor oferta, entre el 2016 y el 2017 la inflación de alimentos bajó de 7,22 por ciento a 1,92, y como los alimentos tienen un peso tan alto (29%) en el índice de precios al consumidor (IPC), si baja la inflación de alimentos, también se reduce la inflación general. Esta relación entre el precio de los alimentos y la inflación general deja una lección importante: la estabilidad de los precios tiene que ver con factores reales, y no solamente con variables monetarias. Los bancos centrales suelen darle poca importancia a los procesos reales, como la producción de alimentos, y centran su atención exclusivamente en variables monetarias y financieras.

 

El desempleo

 

En noviembre del 2017 el desempleo fue de 8,4 por ciento, la tasa más alta de los últimos 4 años. La caída de la producción queda reflejada en una tasa de desempleo más alta. Este es un asunto central de la política económica. Desgraciadamente, como sucedió durante la última discusión del salario mínimo, el gobierno y los empresarios siguen pensando que el mayor ingreso de los trabajadores es incompatible con aumentos en el nivel de empleo. Esta lógica es equivocada, ya que mayores salarios estimulan la demanda e incentivan a los empresarios para que mejoren la productividad.

 

Las exportaciones

 

La economía colombiana cada vez está más anclada en el sector primario. Esta re-primarización se refleja bien en la composición de las exportaciones. Tal y como se observa en la gráfica, las principales exportaciones son: café, petróleo, oro, flores y banano. Las exportaciones manufactureras ocupan un lugar muy secundario, y no alcanzan a estar en la gráfica.

 

Esta re-primarización de la economía nacional expresa bien el fracaso de la bonanza minero-energética, ya que no se crearon los mecanismos que permitieran convertir los excedentes en procesos industriales y agropecuarios sostenibles. La excesiva dependencia de los productos primarios hace que la estructura de la economía colombiana sea muy frágil. Estamos muy lejos del sueño que tenían en los años sesenta los pensadores de la Cepal, como Prebisch y Lleras Restrepo. Para ellos el futuro de América Latina estaba en la industrialización. Siempre consideraron que la primarización de las economías crea volatilidad y no es el camino adecuado para consolidar el desarrollo.

 

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Publicado enEdición Nº242
Venezolanos haciendo milagros para que no los alcance el hambre y el gobierno en silencio se duerme contemplándolos

 

10 de enero de 2018.- El mes de enero de este nuevo año 2018 no fue recibido con el entusiasmo de otrora, y es que en el país caribeño, lamentablemente, se vive lo que se denomina hiperinflación. Los venezolanos han tenido que hacer milagros para poder alimentarse. Ya en diciembre, muchos eran los comentarios que se escuchaban en la calle sobre la incertidumbre que significa pensar qué llevar de comida en enero a sus familias “cuando se acabara el aguinaldo y la confusión del mes de diciembre”.

El Centro de Estudios de la Realidad Latinoamericana (CER-Latinoamericana) realizó un grupo focal con la participación de 8 (ocho) personas, conformado por cinco mujeres y tres hombres. El tema abordado: Cómo está haciendo usted para alimentar a su familia en la situación actual. Los testimonios ofrecidos por los participantes dan cuenta de lo que viven los venezolanos en medio de una crisis sin precedentes y del aumento acelerado de los precios de los alimentos. En medio de las tristes realidades de quienes nos contaron lo que es historia común entre quienes solo tienen sus salarios para poder vivir surgió el título de esta nueva entrega del producto "En Foco": Venezolanos haciendo milagros para que no los alcance el hambre y el gobierno en silencio se duerme contemplándolos.


La triste noticia del vigésimo aumento de salario desde que Maduro es Presidente

 

El último día del difícil año 2017, el Presidente de la República, Nicolás Maduro, anunció el aumento de 40% del salario mínimo junto a un incremento a 61 unidades tributarias en la base de cálculo del bono de alimentación. La noticia fue recibida con preocupación y desdén por muchos de los que viven únicamente de su trabajo “No es que uno no necesite ganar más, pero aquí lo que hace falta es que se controle el aumento de los precios de alimentos, medicinas, ropa, vestidos. Es inaguantable la situación. Comprar los alimentos se ha hecho imposible. Un cartón de huevos es mucho más caro que el salario mínimo anterior. Aun no hemos cobrado el primer aumento de este nuevo salario y ya uno sabe que es insignificante. Aquí tenemos una hiperinflación de más de 2.600% no sé cómo vamos a hacer. Yo, en mi caso, compré el sábado en una feria de hortalizas baratas y me bandeo con las caraotas que había guardado. Carne, no puedo comprar; pollo, mucho menos. Estoy comiendo papa con caraotas. Así de simple y pensar que todavía me falta para la quincena que con aumento y todo no me llega a los 150.000 Bs”, cuenta su testimonio Yubitza Maldonado, secretaria en una escuela dependiente del Ministerio de Educación.

En este sentido, varios economistas han explicado que el aumento salarial es solo nominal, es decir que aumenta la cantidad de bolívares que se reciben por el trabajo, pero disminuye de manera considerable los bienes y servicios que se pueden adquirir con el salario.

“Yo he comprado comida haciendo milagros. Con el aguinaldo mío y con los (aguinaldos) de mi mujer. Con unos trabajitos que hice por ahí. Todo lo que he hecho de dinero es para la comida. A mi comunidad no llegó el pernil. Yo no esperaba el pernil para la cena navideña, lo esperaba para resolver algo de proteínas en enero. Aunque sea comiendo cochino. Enero lo he resuelto con yuca, papa, granos. Yo me pregunto qué sentirá la gente del gobierno cuando tienen a gran parte de su pueblo viviendo de esta manera. Yo también me quiero ir de este país, pero con qué plata me voy, no tengo ni para el pasaje por tierra”. Este testimonio lo presenta en el primer grupo focal de este año, Elvis Trejo, trabajador de la administración pública y habitante de la parroquia Sucre de Caracas.

 

Carnet de la Patria y bonos del gobierno: Apartheid político

 

Algunos analistas ya han calificado la política clientelar que lleva a cabo el gobierno del Presidente Maduro como apartheid político, basado en el hecho de que solo dirige sus esfuerzos a sus “adeptos” a través del carnet de la patria. Asimismo mantiene una política clientelar en medio de una crisis sin precedentes. Más allá de las bolsas del CLAP que ofrecen a precios “solidarios” y los aumentos salariales, las cuentas no dan. Cada uno de estas “decisiones” lo que tratan de esconder es un terrible drama social. Este es un reparto sin contraprestación de servicio. Lo que se ha impuesto es simplemente el hecho del pago por el voto, el pago por el silencio. Es una forma de repartir las migajas por las cuales el gobierno pretenden controlar a quienes posean el carnet. Es el instrumento de una nueva forma de control social de visos claramente totalitaristas. Las preguntas que saltan cada vez que el gobierno “reparte” sus dádivas son: ¿Cuál es el fundamento legal del uso del carnet y de los “beneficios” que de él se obtienen? ¿Qué partida presupuestaria respalda esta política? ¿Dónde, cuándo y por quiénes fue aprobada? ¿Cómo se hace en medio de esta crisis para mantener esa política clientelar? ¿Cuándo, entonces, se hará la urgente y necesaria inversión social, la importación de alimentos, medicinas y bienes básicos para la totalidad de la población venezolana?

“Yo nunca había comido tanta yuca en mi vida. Es más, yuca con grano es algo que no pega. Pero algo tenemos que comer. Uno hace la yuca en puré, en arepas de yuca, pero el problema es que no se puede comprar la proteína. Cuando compro huevos los estiramos con los pocos vegetales que uno puede comprar: chayota, calabacín, berenjena y ese tipo de alimentos. La cosa está que arde. Yo no quiero al gobierno, pero sin embargo me han dado los bonos del carnet de la patria. Por donde vivo me hago el que estoy con el gobierno, pero en el fondo es una humillación. Por supuesto que los 500 mil no alcanzan, pero yo con eso y la bolsa del CLAP he resuelto parte de la comida que le debo llevar a mi familia a la mesa. Mi hija mayor que estaba en la universidad se tuvo que salir para trabajar y ayudar en la casa. Eso me tiene frustrado. Cuando me dieron el bono fue que pude comprar un poco de pollo porque uno extraña comer con su pedazo de pollo, de carne o de pescado. Aquí el que no está enchufado o no tiene un familiar afuera que mande algo de plata está más que jodido. En diciembre pensábamos "qué va a pasar con nosotros en enero". Somos un país empobrecido por un gobierno que pretende seguir en el poder”, esta afirmación la hace Juan Pérez, nombre ficticio porque pidió estar en el anonimato por temor a represalias.

 

Comer: la preocupación que más ocupa al venezolano actual

 

No es extraño escuchar que el tema que más se escucha entre los venezolanos es el referido a la situación en general, pero con más hincapié en el tema de los alimentos, tanto por la dificultad por conseguirlos, como por el alto costo de los mismos. Una de las salidas ha sido que un familiar que esté fuera envíe dinero como pueda para que su familia pueda, por lo menos, comer tres veces al día. Muchos han tenido que reducir la cantidad de comida que consumen o, simplemente cambiar drásticamente su patrón alimentario. Lo cierto es, que la venta de la fuerza de trabajo en la República Bolivariana no alcanza para llevar el plato a la mesa tres veces al día.

"Nosotros en mi casa somos tres: mi mamá (que tiene una pensión), mi hijo de cuatro años y yo que soy maestra y trabajo en dos lugares. Estamos comiendo porque mi esposo está en Chile trabajando y nos manda dinero desde allá, si no, no sé cómo estaríamos haciendo. A veces uno piensa que por esta crisis la familia se ha dispersado. A veces pienso en que tendré que irme a Chile para poder vivir con mi esposo y mi hijo como corresponde, pero también pienso ¿ con quien se queda mi mamá? ¿Qué voy a trabajar allá? Yo no quiero trabajar limpiando pisos después que aquí tengo mi profesión y una vida como maestra. Así que estoy en tres y dos“. Nos manifestó Verónica Berbesí, maestra de 36 años de edad.

“Trabajé toda la vida como enfermera, por eso hoy tengo mi pensión del seguro social y dos jubilaciones, mi esposo una jubilación y una pensión, pero estamos enfermos. Comemos por dos razones fundamentales: una, es que hemos priorizado el tema de los alimentos por encima al de las medicinas; la otra, simplemente porque comemos menos, todo contado. Hemos bajado de peso muchísimo. Comemos menos proteínas, menos de todo. Hasta la manera de cocinar ha cambiado porque ahora yo no aliño los granos, le hecho un polvo maggie y ya. No puedo comprar ajo, ají, pimentón...simplemente no puedo”. Dice con tristeza Nancy Marcano, enfermera jubilada de 73 años de edad.

“En mi casa estamos haciendo lo siguiente: le damos desayuno a los niños que son dos. Allí nos la arreglamos pero ellos sí desayunan. Nosotros no, con suerte solo a veces, tomamos café sin azúcar. Lo que hacemos es almorzar. Allí hacemos milagros: granos, arroz (cuando hay), yuca y papa. La cena es una especie de feria de la yuca. Solo comemos arepas cuando nos viene la bolsa del CLAP. Con eso es que nos ayudamos y les damos leche a los niños. La verdad es que me la paso con dolor de cabeza, creo que es el hambre. Ya estoy demasiado delgada. Los papeles se invirtieron: cuando veo a una gordita me da como envidia (risas)”. Así lo cuenta Magaly Verdú, comerciante de 32 años.

 

La sociedad del “rebusque”

 

La imposibilidad de adquirir los productos de la canasta alimentaria con el salario ha hecho que muchas personas busquen otro empleo o, simplemente, busquen otros ingresos con actividades informales. La explosión de la masa monetaria en circulación, sumada a la reducción de los bienes en el mercado que ha traído la caída de la producción e importación, provoca un desequilibrio entre la abundancia de dinero nominal y la escasez de productos, que ejerce presión sobre los precios y destruye el poder de compra de los ciudadanos.

“Aquí en Caracas, como sea, uno consigue, se rebusca, hace un trueque, estira la platica, come dos veces nada más.... ¿Será que el gobierno no piensa en el pueblo?. Ellos están gordos y nosotros flacos, bajando cada vez más de peso. La verdad es que esto es tan insoportable que a veces pienso en agarrar un autobús e irme a trabajar a otro país para poder mandarle a mi familia. Yo hago de todo, trabajo y me rebusco. A nada le digo que no, porque el sueldo no me alcanza”. Tal es el testimonio de Edwin Pinto, de 43 años de edad.

“En mi casa se come porque yo soy una mujer guerrera. Compro auyama que da miedo y hago una olla de crema de auyama o compro pata de pollo con alguna verdura y hago una sopa con un poquito de monte y con lo que consiga por ahí. Si compro pollo, lo haga desmechado con calabacín y con lo que encuentre y con el carapacho hago sopa. Sopa, verdura, granos. Ligo la harina de maíz con yuca y hago bollos o arepas. Estiro la bolsa del CLAP, que no me alcanza más de una semana y eso que somos cuatro nada más. Yo hago milagros, vengo de cocinar toda la vida y de una familia bien pobre, por eso es que sé cómo hacer para que los míos coman y se alimenten. Por supuesto entre mi esposo, mi hija y yo tenemos cuatro salarios mínimos, porque mi esposo buscó un trabajo de noche para poder redondear el sueldo. Yo vendo hielo y cigarros en la casa, aparte de mi trabajo para poder redondear también. Eso sí, para que te voy a mentir. No salgo ni a la playa, ni me divierto, ni nada. La verdad es que ando aburrida de esta monotonía de resolver la comida” nos cuenta Zulay Lucena de 44 años de edad.

 

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El triunfo del chavismo y la peor crisis de la historia Venezuela

El domingo 10 de diciembre fue un día muy interesante en Venezuela. En medio de la crisis económica más fuerte en la historia moderna del país, el gobierno pudo asestar otro duro golpe a la moral de la oposición. De manera categórica el chavismo ganó el 91 por ciento de los municipios y arañó el 70 por ciento de los votos totales. Cabría preguntarse cómo y por qué se gestó una nueva victoria (la segunda en menos de tres meses) en medio de semejante crisis, y cuáles son las perspectivas para un futuro que se torna aciago para la clase obrera venezolana.


Es menester decir que por cuarto año consecutivo Venezuela presentará la inflación más alta del mundo (estimada en cerca de 1.200 por ciento para el año 2017), un déficit fiscal de dos dígitos (por sexto año consecutivo), el riesgo país a la inversión más alto del globo, la cantidad de reservas internacionales más baja de los últimos 20 años (menos de 9.800 millones de dólares, menos del 15 por ciento de las importaciones Cif del año 2012) y una tremebunda escasez de toda clase de bienes y servicios esenciales. El dólar paralelo (que sirve para fijar casi todos los precios de la economía) se ha incrementado en más de 2.500 por ciento en lo que va del año, lo cual ha desintegrado el poder adquisitivo por completo.


Según las estimaciones más moderadas, desde 2013 hasta 2017 puede haber una caída acumulada de 32,5 por ciento del Pbi. Las estimaciones más conservadoras nos llevan a pensar que el Pbi per cápita para 2017 será tan bajo como el de 1961. Los números son tan abrumadoramente negativos que desde hace varios años el gobierno se ha negado a publicar el grueso de ellos. Jamás en su historia la economía de Venezuela había descendido por más de dos años consecutivos. A la fecha, con toda seguridad tendremos cuatro años de decrecimiento consecutivo.


Según la firma Econométrica, Venezuela entró en hiperinflación el pasado mes de octubre, registrando un incremento en los precios de 50,6 por ciento con respecto al mes anterior. Antes del arribo del gobierno bolivariano la inflación anual máxima que sufrimos fue de 103,2 por ciento, en 1996; ahora en sólo un mes hemos alcanzado la mitad de nuestra máxima inflación registrada en un año.
De manera extraña –para un gobierno que se precia de ser zurdo–, la dirección del proceso bolivariano cree que debe pagar la deuda externa así no haya un solo dólar para importar vacunas o harina de trigo. Así que ha desoído propuestas de muchos grupos que esgrimimos la necesidad de una moratoria y atender las necesidades más elementales de una clase obrera ferozmente depauperada. Luego de caer en default parcial por no pagar un par de bonos que alcanzan los 200 millones de dólares, el gobierno ha decidido reestructurar su deuda y llamar a sus acreedores a una extraña reunión. Como era de esperarse, los bonistas estadounidenses (cerca del 70 por ciento del total de los tenedores de nuestra deuda) no vinieron a la reunión y la comisión nombrada por Maduro para tal negociación ni siquiera ofreció un plan alternativo de pagos, solamente hizo un discurso ideológicamente centrado en las sanciones de Donald Trump. En tal sentido sólo se avanzó en reestructurar la deuda con Rusia (un 2 por ciento del total).
Por más horripilante que parezca el tema económico, la máxima preocupación parece ser el desborde del hampa, producto de la súbita conversión de millones de personas en población obrera (relativamente) sobrante para el capital. Más allá de la expansión del ejército industrial de reserva, la cuasi desaparición del aparato productivo ha impulsado un proceso de lumpenización estructural que empuja a millones a actividades cuasi delincuenciales o directamente delictivas. La policía está completamente desbordada y el ejército ha demostrado ser completamente inútil para combatir ese flagelo. Las cifras que algunas Ong publican (en ausencia de números oficiales) son realmente pavorosas.


En el sector de la salud parece ser más patente la implosión del proceso nacional de acumulación de capital. El último boletín epidemiológico mostraba que 11.446 niños menores de un año habían muerto en 2016: un aumento del 30 por ciento en sólo 12 meses. Un informe reciente de las Naciones Unidas y de la Ops encontró que 1,3 millones de venezolanos que antes podían alimentarse en su país no han podido encontrar la comida necesaria desde que se desató la crisis hace tres años. Un asunto dramático que se refleja en centenares de personas hurgando en la basura para poder comer cualquier desecho, y en miles de mendigos dolorosamente harapientos y hambreados.


En medio de semejante cataclismo la oposición que nuclea a casi toda la derecha antichavista (la Mud) debió frotarse las manos y preparar una campaña para una victoria cómoda. Sin embargo, ya sabemos que los resultados fueron otros...


UNA PÉSIMA PARTICIPACIÓN ELECTORAL.


Luego de una estrepitosa derrota en las elecciones de gobernadores (el chavismo ganó 18 de 23 gobernaciones) y de tímidos cánticos de fraude, la reacción de los tres partidos más importantes de la Mud fue declinar su participación electoral y llamar a la abstención. Acción Democrática, Primero Justicia y Voluntad Popular, devenidos en abstencionistas, dijeron que sí participarían en las elecciones presidenciales. Algunos de sus voceros fueron ridiculizados por periodistas que les preguntaban: “¿Por qué abstenerse acá y no en las presidenciales? ¿Cómo aseguran ustedes que las condiciones para las presidenciales cambiarán?”. Sus respuestas fueron sorprendentes: “Estamos guardando fuerzas para las presidenciales (!), no tenemos recursos (!) y vamos a luchar por mejores condiciones...”.


La Mud es habitualmente más vilipendiada por sus seguidores que por los chavistas contratados para esa labor, y su decisión enfureció a sus acólitos. Por una parte los opositores más encarnizados decían que la Mud había entregado la lucha callejera y que no se había comprometido a acompañar a los mártires opositores que murieron en una (anodina) lucha por defenestrar al gobierno. Cuando la Mud dijo que el camino era electoral y que todo lo demás era una aventura, los opositores más radicales se enfurecieron. Cuando la Mud dijo que se iba a abstener “por ahora”, se molestaron más aun. Para ellos, la Mud no lucha en la calle y ahora tampoco en las elecciones.
Los opositores más apegados a los valores democráticos, que se sonrojan por las aventuras golpistas de la Mud y por sus odiseas sanguinarias del tipo guarimba más trancazo –que dejaron alrededor de 150 muertes (incluyendo cerca de 20 personas quemadas vivas en linchamientos) y miles de heridos en una causa perdida–, quedaron atónitos y francamente asqueados al enterarse de que la Mud no iba a las elecciones. Ante la espantosa situación económica, la propuesta de la clase política opositora fue la retracción.

LA TRÍADA.


En las elecciones de alcaldes votaron 9.139.564 personas, un 14,3 por ciento menos que en las elecciones municipales de 2013 (casi un millón y medio de votos menos). La participación fue de 47 por ciento, un poco baja para el entusiasmo electoral venezolano, pero nada mal comparada con la abstención de 2005 en las elecciones municipales, que llegó al 69 por ciento.


Según los inefables señores de Misión Verdad, el chavismo aumentó en 945 mil votos su caudal electoral en estas elecciones, con respecto a las regionales de este año. La oposición perdió en total 2.103.000 votos a nivel nacional. El chavismo obtuvo 6.517.000 sufragios (70 por ciento) y la oposición 2.749.000 (29 por ciento). Más de 72 partidos obtuvieron votos, algo rara vez visto. Así las cosas, el chavismo pasó de tener 204 alcaldías a lograr más de 308; o sea, aumentó en 50 por ciento la cantidad de despachos obtenidos. La oposición en bloque apenas obtuvo 27 alcaldías de las 335 en disputa.


El gobierno aprovechó el impulso político de la debacle de la Mud (que incluso luego de las elecciones a gobernadores se disolvió). En tales circunstancias la campaña electoral de tres semanas encontró a la oposición (de derecha y de izquierda) más atomizada que nunca. Artistas, periodistas, deportistas y cientos de opositores independientes se lanzaron al ruedo y fragmentaron los votos en candidaturas protagonizadas por personajes que desconocen la actividad política, por viejos políticos oxidados o por personas con escasos recursos y capacidades gerenciales. Por ende, en varios municipios donde históricamente han triunfado, su división les jugó en contra y el chavismo en unidad monolítica venció. Lenin decía: “un puño pega más que cinco dedos”.


En las elecciones municipales se potenció con extremo vigor el ventajismo y el uso obsceno de los recursos del Estado por parte del partido del gobierno: el Psuv. De manera sintética, se puede afirmar que el chavismo construyó una sólida unión partido-gobierno-Estado-ejército. Los miembros que los controlan actúan como un cuerpo bajo un solo mando. Cuando hay campañas trabajan como engranajes de una máquina. No es sólo que usan los recursos estatales como caja chica, sino que disponen de sus empleados. Es decir, los convierten en propagandistas y agitadores proselitistas. Cierran oficinas y cambian horarios en aras de asistir a tareas de “apoyo electoral”. Es un gobierno que está en campaña los 365 días del año y todo el día. Algo asombroso. El descuido administrativo es atroz (por la ineficiencia que conlleva), pero nada de eso importa, la prioridad es triunfar en las elecciones a toda costa.


A “la tríada” podríamos describirla de la siguiente manera:


1. La engrasada maquinaria electoral del Psuv en franco maridaje con la distribución de prebendas clientelares. Claps, electrodomésticos, bonos, tiques de premio y un sinfín de productos fueron regalados a miles de familias que demostraban intención de voto bolivariana. A diferencia de otros procesos, los candidatos a alcaldes hacían los obsequios de manera directa y prometían que con más apoyo llegarían más dádivas.
En regiones rurales la dádiva es una de las pocas formas de acceder a algún bien que alivie una miseria vertiginosa. Lejos de parecer “populismo clientelar” para sus bases, las prebendas lucen como un esfuerzo sublime de un gobierno que entrega alimentos y mercaderías (generalmente importadas) que la “guerra económica” impide obtener. De tal forma se solidifican los lazos ideológicos entre la honesta base chavista que cree que el gobierno hace “milagros” para ayudarla con alguna canonjía y la dirección que hace “lo posible” por hacerle llegar la gratificación estatal.
Quedó para la historia el post en Facebook de la flamante ganadora chavista de la Alcaldía Libertador, de Caracas: “Maduro habló de un regalo a través del carné de la patria a los que voten. Sáquenle punta a eso”.


2. La aceitadísima maquinita de imprimir dinero inorgánico que produjo un aumento de 490.091,80 por ciento (la incrementaron en más de 4.900 veces) en la base monetaria emitida por el Banco Central de Venezuela (Bcv) para el período 1999-2017 (setiembre), lo que hace que virtualmente el gobierno tenga recursos infinitos y en cada elección dispare el gasto de manera exponencial.
De esta forma, el Bcv simplemente destina “préstamos” a instituciones estatales contra pagarés, y esas instituciones ejecutan gastos que sirven para pagar miles de prebendas y campañas publicitarias propias de jeques sauditas. Con tan munificentes arcas, la cornucopia fluye en autos de lujo, casas y toda clase de objetos suntuosos (para los más cercanos al poder), y miles de estipendios que dimanan a microespacios de poder donde organizaciones paraestatales administran, con absoluta discrecionalidad, unas migajas que en una situación de pobreza extrema sirven para mucho.
El correlato inflacionario de esta política no le incumbe al gobierno. El dinero recién emitido no pierde su valor por entero y sirve para hacer políticas electorales. Para quienes se quejan de la hiperinflación, el gobierno les lanza a sus intelectuales de choque, personas como Pascualina Curcio y Luis Salas, que tenazmente salen en la tevé diciendo que la emisión de dinero excesiva no afecta en nada los precios de las mercaderías. Es decir, que si imprimen billetes equivalentes a 20 salarios mínimos y se los confieren a millones de sus adeptos, los precios no deberían subir.
A pesar de lo secreto del voto, muchos empleados públicos no afines al proceso son empujados a votar mediante un sinfín de presiones. Con otros controles aprietan tuercas a receptores de las sinecuras estatales y les dicen claramente: “Pero si te damos este beneficio, ¿cómo vas a votar en nuestra contra? ¿Quieres que ganen ellos y te quiten el beneficio que te doy? Si ellos ganan será como en la cuarta república, cuando nadie te daba nada. Si no votas por nosotros estás colaborando con el enemigo y no eres merecedor de la ayuda que te doy”.


3. La postergación del ajuste macroeconómico sosteniendo subsidios del 99,99 por ciento en el precio de la gasolina, luz, transporte, agua etcétera.
Los servicios públicos que se obsequian empeoran día a día, y debido a que las empresas no tienen cómo cubrir sus costos de mantenimiento, tienden a ser escasos, de muy mala calidad y eventualmente a punto de colapsar. Aun cuando ha habido una inflación sideral, los precios de esos servicios siguen congelados. Un ejemplo: podríamos ver que una docena de huevos de gallina es más costosa que dos camiones de 30 mil litros (c/u) de gasolina de 91 octanos, una verdadera chifladura. Un tique de metro para la ruta más larga equivale a 0,000032 dólares a precio de mercado paralelo.
Los precios verdaderamente ornamentales de los servicios vitales complementan un salario indirecto que es nada despreciable y que permite que los salarios en metálico sean extremadamente bajos. Muchos políticos y economistas ultraliberales hablan de ajustar drásticamente estos precios, sin siquiera diseñar planes de compensación social. Dichas promesas asustan y alejan a personas que, sumidas en la pobreza extrema, no podrían pagar prácticamente nada, ya que su salario (más el bono alimentación) equivale a menos de cuatro dólares mensuales según la cotización en negro.


El cálculo del salario en términos del dólar paralelo es tremendamente inexacto. Distorsiona al extremo la posibilidad de establecer con certeza el poder adquisitivo. Este artículo no tiene espacio para tratar ese tema, sin embargo es necesario señalar que el salario más el bono alimentación (que no reciben los obreros informales, ni los pensionados) no alcanza para comprar –en un mes–: tres pollos, o cuatro quilos del queso más barato, o dos quilos de jamón de espalda, o cinco quilos de azúcar. Los obreros se ríen pensando que no pueden comprar ni dos quilos de chuleta de cerdo al mes, y que una gallina al poner un huevo gana más por día que uno de ellos. El gobierno ha sido exitoso en vender esa situación como una “guerra económica”; las lesivas sanciones de Trump y de la Unión Europea le dan alas para reforzar esa tesis disparatada e irracional. Ha implantado el concepto de que los precios deberían permanecer estáticos y que todo aumento es artificial, inducido por una conspiración política orquestada desde el imperio.
La expansión del gasto público clientelar funge como un igualador social muy eficaz y muestra un camino de ascenso social acelerado a quienes tan siquiera administren algún “microprovento” que el gobierno suelte.


FUTURO POLÍTICO INCIERTO.


La oposición desprecia el enorme poder político que puede desplegar “la tríada”. De manera dramática ha recogido los frutos de las desastrosas aventuras golpistas. Los saqueos y el vandalismo anarquista fueron vistos con horror por opositores que los sufrieron y decidieron abstenerse.


En tales circunstancias Maduro ha decidido desde ya lanzarse a las elecciones presidenciales como rutilante candidato del Psuv. De competir con una oposición de derecha y ultraderecha dividida podría fácilmente ganar con un 30 por ciento de los votos, en un ámbito de fuerte abstención y con candidatos desprestigiados como rancios carcamanes. Obviamente, el gobierno dispone de un caudal ilimitado de bolívares que podría imprimir sin problemas y repartir entre sus más fieles clérigos. Éstos distribuirían hacia más abajo y, con un sedoso efecto de goteo, podría caerle algo a millones de personas que en la inanición pura anhelan al menos un auxilio.


Parece que para la oposición de derecha la única vía es un outsider, un empresario exitoso en la extracción de plusvalía a la clase obrera, un maestro de la explotación, muy fuertemente mediatizado y con perfil apolítico. Este “mesías” se vendería como el gran gerente ajeno a la “politiquería” y con una sólida aversión a los politicastros. Un Macri venezolano parece la garantía de un proyecto derechista que busca competir con otra derecha de discurso antagónico y acción análogamente nociva a los estómagos obreros. La clase obrera y la izquierda socialista aún siguen siendo los convidados de piedra.


* Director del Centro de Investigación y Formación Obrera (Cifo) en Venezuela.


Esta columna fue publicada en el sitio web del Centro de Investigación y Formación Obrera (alemcifo.wordpress.com). Brecha reproduce fragmentos con la autorización del autor.

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Campesinos o Agroindustria: ¿Quién nos alimenta en realidad?

 

Los trabajadores del campo, con menos del 25% de los recursos disponibles, producen alimentos para más del 70% de la población del planeta, señala el más reciente informe de la organización ETC Group.

De la misma forma, se precisa que más del 75% de los recursos agropecuarios del mundo está en manos de la cadena alimentaria agroindustrial, una de “las fuentes principales de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI)”, asevera el texto.

Pero esta, a pesar de disponer de la mayoría de los suelos y de las fuentes de agua y de combustible, aporta comida “a menos del 30% de la población mundial”, indica el documento, titulado ‘¿Quién nos alimentará? ¿La red campesina alimentaria o la cadena agroindustrial?’.

La autora del estudio, ETC Group, es una organización no gubernamental internacional registrada en EE.UU., Canadá y Filipinas que trabaja para “vigilar el poder, monitorear la tecnología y fortalecer la diversidad”, explica su sitio web.

 

El sur del mundo

 

La investigación, que este 2017 alcanza su tercera revisión, ofrece múltiples datos que dejan constancia sobre quién produce los alimentos y por qué no llegan a todos los rincones del globo.

Los agricultores campesinos en el Sur global, asegura el organismo, cosechan el “53% de las calorías para consumo humano” a nivel mundial, lo que incluye: “el 80% de la producción total de arroz y el 75% de la producción de oleaginosas”.

En manos de los campesinos de todos los países está la producción de alimentos para el “70% de la gente”, y además, “el 70% de los alimentos disponibles para consumo humano”, medidos en calorías y en peso”.

 

Comida que se pierde

 

Si la agroindustria produce cifras astronómicas de comida, ¿cómo es que solo alimenta a menos del 30% de la población mundial?, se pregunta el informe. “La respuesta es que la cadena cosecha calorías que no se destinan directamente a la población”, asegura ETC Group.

Y al respecto, detalla que:

 

*El 44% de las calorías que produce la cadena agroindustrial se pierde en la producción de carne.

*El 9% se usan en la producción de agrocombustibles o productos no alimentarios.

*El 15% se pierden en transporte, almacenamiento y procesamiento.

*El 8% termina en los botes de basura.

 

En resumen, el “76% del total de calorías que produce la cadena se desperdician antes de llegar al plato, de modo que solo 24% son consumidas directamente por la gente”, subraya el documento.

 
Cifras negativas

 

La ONG internacional precisa que la agroindustria utiliza “más del 75% de la tierra agrícola del mundo” y que en ese proceso destruye cada año “75.000 millones de toneladas de capa arable” y, además, “tala 7,5 millones de hectáreas de bosque”.

Las grandes empresas productoras de alimentos, consumen un “90% de los combustibles fósiles que se usan en la agricultura”, y no menos del “80% del agua dulce”, necesaria para sembrar y cosechar.

Es una espiral que “arroja un saldo de 3.900 millones de personas subalimentadas o malnutridas” en todo el mundo.

 

Comida rural

 

Estimaciones presentadas en el informe calculan que cerca del 70% de la población del planeta, “entre 4.500 y 5.500 millones de personas, de los 7.500 millones de habitantes, acude a la red alimentaria campesina para obtener la mayor parte o todos sus alimentos”.

En esa cifra, dice ETC Group, se incluyen “casi la totalidad de los 3.500 millones de habitantes rurales” y a “cientos de millones más que recurren regularmente a la red campesina en tiempos de escasez”.

 
¿Cuál es la solución?

 

Hasta hace un par de décadas, se pensaba que la forma de resolver el asunto del hambre en el mundo era produciendo más alimentos.

“En realidad se puede producir más, pero si las personas no tienen acceso a la comida, el problema seguirá siendo el mismo”, apunta Marjorie Nieves, nutricionista venezolana especializada en temas de soberanía alimentaria.

Consultada por RT, indicó que “el hambre va mas allá de la producción de alimentos”, y que el punto clave resulta “el acceso a esos alimentos”, razón por la que “el hambre y la pobreza se constituyen en un binomio inseparable”.

Para la especialista, lo que determina que una persona pueda tener acceso a la comida y logre cumplir su derecho a la alimentación “es una conjunción de elementos políticos, sociales, económicos y culturales”.

 
El modelo

 

Nieves recordó que Latinoamérica es una región productora de abundantes frutas, hortalizas y leguminosas, entre otras, pero buena parte de esos rubros se exportan.

“Uno de los factores que mas afecta a región es la volatilidad de los precios de los productos básicos, especialmente de los alimentos”, así que los los pobres no puedan acceder a ellos, y por consiguiente, “abundan las dietas monótonas, que no tienen riquezas en macro y micronutrientes, necesarios para el organismo”, explicó.

En opinión de la nutricionista, el gran problema es que “para la agroindustria, la comida sigue siendo un negocio”.

 

Artículo publicado originalmente en Biodiversidad en América Latina y el Caribe

 

 

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