Del punk al hiphop y el trap: así evolucionan las tribus urbanas

Los tiempos cambian con lo digital, pero el trasfondo sigue ahí: los jóvenes buscan cómo evadirse de las preocupaciones cotidianas y romper con lo establecido.

Por las tardes, el histórico mercado de Sant Antoni de Barcelona cobra una fuerza especial. La música emana de las escaleras que llevan al subterráneo, un gran espacio generado con la reforma del recinto y mediante el cual se pueden admirar los restos del baluarte de la muralla del siglo XVII. Sin embargo, cuando suena la música la atención la acaparan los jóvenes que allí se resguardan.

Bailan hiphop, el sonido de una de las subculturas urbanas con más tirón de los últimos años, y que sigue manteniendo la calle como uno de sus principales espacios de encuentro y expresión, pese al auge imparable de todo lo digital. Los jóvenes no lo tienen nada fácil para trabajar o emanciparse y, tras unas piruetas de break dance que quitan el aliento, hay ganas de alejarse de quebraderos de cabeza, buscar respuestas a dudas vitales y lucirse, sin olvidar que también les mueve un afán inconformista y rompedor.

Sitios consagrados al hiphop hay varios en Barcelona –están las academias y también la calle, como la zona del Macba, la meca del skate–, pero el coronavirus ha puesto muchas restricciones a la enseñanza. Además, los jóvenes cuentan que la Guardia Urbana desaloja con frecuencia a quienes se reúnen en el Macba, así que Sant Antoni ha cobrado aún más protagonismo del que ya tenía. La Policía ahí aparece menos, hay un techo y está ventilado.

Kevin, de 22 años, hace tres o cuatro meses que acude, pero baila desde los 16, cuando le encandiló el programa estadounidense America's Best Dance Crew (ABDC). Empezó yendo a una academia, hasta que hace nada ha comenzado a perderle el miedo a Sant Antoni. "Hay gente con mucho nivel", recalca. Este sitio gusta porque se aprende y se baila freestyle (estilo libre), y eso significa darse la capacidad a uno mismo para imaginar y echar abajo límites puede que innecesarios.

Se enseñan unos a otros –al lado de Kevin entrenan Carmen y Sara, de 18 y 19 años, que son bailarinas de danza contemporánea pero que también quieren saber de break–, así que los bajos del mercado se convierten en escuela de baile y de vida. Kevin dice que "mucha de la gente que está aquí viene de barrios marginales", y añade, sin entrar en detalles, que en su caso es migrante. No cuesta imaginar que no lo habrá tenido fácil, pero ya es por la tarde y es hora de dejarse llevar por el hiphop. "Ha sido un punto de apoyo y una manera de superarme a mí mismo. Lo que aprendes aquí sirve para fuera", subraya.

Para Josselyne, de 26 años y que hace año y medio que entrena, ha sido una vía de escape ante los problemas que ella tiene en casa. Fuera de ella, las cosas tampoco van muy bien en global: en Catalunya, la tasa de emancipación juvenil ha caído a mínimos, hasta el 19,7%, y la de paro es del 25,3%, 6,3 puntos más que hace un año, según la Encuesta de Población Activa (EPA) del tercer trimestre.

Josselyne reflexiona que los jóvenes, ante dificultades laborales o de estudios, o al no poder pagar la universidad, se dicen: "Si no puedo progresar en esto, me hago fuerte en el break dance y doy lo mejor de mí", alimentando así el ego. Asegura que cada uno puede aportar, ni que sea "un poco del amor" que se lleva dentro al salir a bailar.

Javier, de 27 años, acude desde hace un par de años, motivado por "una duda existencial". Todos recuerdan también que pueden surgir rivalidades, pero que estas se zanjan retándose en las denominadas "peleas de gallos".

Un componente de clase tras la estética

La expansión de lo digital ha hecho más complejo el análisis de la evolución del fenómeno que mucha gente conoce como el de las tribus urbanas, si bien pese a que los tiempos cambian no lo hacen tanto las motivaciones de los jóvenes para adentrarse en ellas. Eduard Ballesté, que es investigador postdoctoral del grupo Jovis.com vinculado a la Universitat Pompeu Fabra (UPF), prefiere usar el concepto de subcultura al de tribu urbana, pues cree que este "ha perdido un poco el sentido" por su connotación de algo exótico. Especifica que una subcultura urbana no se ciñe solo a una música o estética, sino que hay un "componente de clase" detrás, y ayuda a dirimir con frustraciones e incertidumbres vitales. También está la vertiente comercial, con marcas de ropa y otros productos que tratan de sacar tajada.

En la segunda mitad del siglo XX surgieron el mod, el punk o el hiphop, y este sigue haciéndose notar: Ballesté cita el fenómeno del rapero Morad del barrio de la Florida de L'Hospitalet. El trap también está en boca de muchos. Edu Bertrand y Mike Bonet han impulsado la asociación Hip Hop Collective.

Explican que esta subcultura tiene cuatro elementos principales: los raperos, los dj, los grafiteros y el break dance, baile que se estrenará como deporte olímpico en los juegos de París 2024. Bertrand destaca que empezar en el hiphop es "accesible para todos" y permite conectar con gente muy diversa. Él empezó con el break hace dos décadas, yendo al Jamboree. Bailó en plaza Catalunya y, cuando alguien se iba de vacaciones y volvía con un VHS de break, "era como un tesoro". Ahora hay academias, su entidad y Youtube. Bonet añade que el hiphop se basa en la unidad y la fraternidad, pero ahora se prima la individualidad. "Es raro tener un grupo estable a no ser que te dediques a eso de manera profesional", indica.

La difusión en redes sociales como elemento diferenciador

Puede que hayan influido en ello las redes sociales, que a la par facilitan las críticas. Luego está el trap, al cual se hacen muchas referencias alimentadas por fenómenos como los de Rosalía y C. Tangana, pero no hace trap todo el que tiene una canción con Auto-Tune, según el doctor en filosofía Ernesto Castro.

La música trap se popularizó a principios de este siglo en Estados Unidos como subgénero del rap y versaba acerca del tráfico de drogas, pero ha acabado mezclado con géneros como el reguetón o el flamenco. Castro opina que Rosalía y C. Tangana deberían encajarse en la fórmula "artista urbano", mientras que el "trap español" designaría lo que tiene que ver con la metamúsica –el estilo de vida– originada con la crisis del presente a partir de un género musical.

Entre los pioneros del trap en España sitúa a KEFTV VXYZ y PXXR GVNG. Hay patrones que se repiten. Según defiende Castro en su libro El trap: filosofía millennial para la crisis en España (Errata Naturae, 2019), "se puede establecer un sólido paralelismo entre el trap y el punk: si el punk fue la metamúsica babyboomer de la crisis de los años 70 que dio origen al neoliberalismo, el trap es la metamúsica millennial de la crisis de los años que vinieron a partir de 2010". Las fronteras entre un mero estilo de música y una subcultura a veces son difíciles de establecer.

Ahora mucho se mueve por Internet, como Youtube –echen un vistazo al K-pop coreano–. Ballesté considera que no se puede hablar de subculturas en lo que es estrictamente digital, puesto que cree que tiene mucha importancia la identificación con el barrio, pero sí que se ha perdido rigidez. Un ejemplo prepandemia: "Puedes escuchar punk, pero el fin de semana bailar en una discoteca más comercial".

Barcelona

09/01/2021 09:01

Jordi Bes

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Shoshana Zuboff: "Las grandes tecnológicas de Silicon Valley han dado un golpe de Estado contra la humanidad"

Este año, las grandes empresas tecnológicas se enfrentan a importantes batallas judiciales tanto en Estados Unidos como en Europa. Responderán, entre otras cosas, por la desinformación y por su situación de monopolio. Esta socióloga fue una de las primeras voces que nos advirtió del enorme poder de estas compañías. Y ya es considerada una de las personas más influyentes de este siglo.

 

Silicon Valley ha perpetrado un golpe de Estado contra la humanidad. Así lo cree la socióloga y economista estadounidense Shoshana Zuboff. «Se ha hecho sin que nos percatemos y sin sangre».

Zuboff explica que los usuarios de la tecnología ya no son meros clientes, sino la materia prima de un nuevo sistema industrial; a los que se exprime para extraer sus datos, hacer predicciones sobre su conducta y vender productos a terceros. Este es el hilo conductor que recorre La era del capitalismo de vigilancia (Paidós), considerado ya como uno de los libros más influyentes de este siglo. A Zuboff se la compara con el economista Thomas Piketty, que alertó de que la creciente concentración de la riqueza es inevitable si no se modifica el sistema, pero, a diferencia de Piketty, Zuboff concita el aplauso del Financial Times y The Wall Street Journal.

XLSemanal. Hay una idea muy potente en su libro y es que nuestras vidas digitales no tienen por qué ser como son ahora, que podrían, y deberían, ser de otra manera…

Shoshana Zuboff. No solo me refiero a lo que hacen Google o Facebook, sino a toda una lógica económica que condiciona muchos aspectos de nuestras vidas. El capitalismo de vigilancia demanda nuestra atención continua con técnicas de persuasión y de ingeniería de la conducta que antes habían sido probadas y perfeccionadas por las empresas de juego, porque cualquier casino sabe que no hay nada más rentable que un adicto. Y el capitalismo de vigilancia se agarra al poder de muchas formas. Una de ellas es la retórica. Ha aprendido a confundir a todo el mundo durante veinte años. Cuando te quejas de algo de lo que hacen, ellos te responden que es la consecuencia inevitable de la tecnología digital.

¿Y no lo es?

S.Z. Para nada. Le pondré un ejemplo. Cuando el público descubrió que Google se quedaba con todos esos datos de nuestras búsquedas, Eric Schmidt –el antiguo CEO– reconoció que era verdad que los motores de búsqueda retenían información. ¡Pero eso es retórica! Porque en el fondo está diciendo: «Hey, no soy yo; es la máquina». Y no es verdad. Son ellos los que se quedan con los datos para alimentar a la inteligencia artificial y hacer predicciones.

¿No es un peaje razonable a cambio de un servicio gratuito?

S.Z. Es que estamos hablando de dos cosas totalmente diferentes. Una es la tecnología digital. Y otro es la lógica económica basada en extraer datos en secreto, apropiárselos y venderlos. Esa lógica económica no puede sobrevivir sin lo digital, pero es muy fácil imaginar la tecnología digital sin capitalismo de vigilancia.

Perdone que sea un aguafiestas, pero a estas alturas dudo de que sea fácil…

S.Z. En 2000, un grupo de ingenieros de Georgia Tech diseñó un proyecto que llamaron Aware Home, un precedente de lo que hoy conocemos como ‘hogar inteligente’: con teleasistencia para ancianos, eficiencia energética… Pero los datos circulaban en un bucle cerrado. Los aparatos de la casa le proporcionaban información exclusivamente a los que residían en ella. Porque son datos muy privados. Esa tecnología era respetuosa. Pues bien, pasó el tiempo, y en 2017 dos expertos legales de la Universidad de Londres analizaron algunos altavoces inteligentes, tipo Google Home (o Nest), de los que puedes poner en tu salón. Y calcularon que un consumidor informado debería revisar un mínimo de mil contratos de privacidad, porque ese dispositivo recoge datos de lo que hablan los inquilinos, en qué habitación están, los ruidos… Y se comunica a su vez con otros aparatos inteligentes de la casa. Y envía esos datos a Google. Y Google los vende a terceros. Y estos los revenden…

No hace falta comprarse un altavoz, mucha gente se va a la cama con el móvil. Y es lo primero que consulta cuando se levanta.

S.Z. No queda ahí la cosa. Google dice que no asume ninguna responsabilidad de lo que hagan esos terceros con los datos. Y cada contraparte dice lo mismo. Así que hay cientos de compañías que tienen un dominio completo sobre tus datos. Toman lo que quieren y lo usan como quieren, sin transparencia y sin control. Y esto viene a cuento porque hace 17 años teníamos un futuro prometedor: un hogar inteligente para vivir mejor. Y esa idea ha sido traicionada. Y en nuestro hogar, que debería ser un santuario, no solo entran Google, Apple, Amazon y Facebook, entran cientos de compañías que no conocemos. No puedes cerrar la puerta de tu casa. Y, aunque la cierres, da igual porque ya están dentro. Y esto no debería ser así; se nos ha impuesto de manera unilateral, ilegítima y secreta. Pero no es inevitable.

Muchos niños manejan el móvil mejor que sus padres. ¿De verdad cree que se le puede dar la vuelta a esto?

S.Z. Sí, pero va a llevar algún tiempo… Si hubiéramos estado los últimos veinte años intentándolo y no lo hubiéramos conseguido, sería pesimista, como usted, pero la verdad es que no lo hemos intentado. El capitalismo de vigilancia ha tenido barra libre. La democracia se ha dormido al volante. Tenemos una oportunidad porque ahora conocemos sus peligros. Es hora de remangarse y hacer una labor crucial para nuestro futuro y el de nuestras democracias.

¿Pero estamos por la labor?

S.Z. A principios del siglo XX había niños trabajando en las fábricas. Las grandes compañías tenían todo el poder en Estados Unidos. Ni los trabajadores ni los consumidores podían enfrentarse a ellas. Sus abogados ganaban todos los pleitos. Pero fuimos capaces de utilizar la democracia, la ley y la política para crear nuevos derechos y contener los excesos del capitalismo industrial. Y ¿sabe qué? La segunda mitad del siglo XX fue muy próspera en muchos países. Nada es perfecto, pero ahora tenemos una oportunidad similar. Entramos ahora en una década en la que se va a decidir el futuro del siglo XXI. Y creo que veremos emerger un paradigma nuevo que va a poner freno o, por lo menos, a limitar los aspectos más perniciosos del capitalismo de vigilancia. Y creo que será necesario que algunas de sus actuaciones se ilegalicen porque son conductas criminales.

Ya se está investigando a las grandes tecnológicas. Mark Zuckerberg y Jeff Bezos han tenido que responder ante el Congreso, pero de ahí a considerarlos delincuentes va un trecho.

S.Z. Yo considero a los ejecutivos de Silicon Valley como emperadores. Ejercen un poder que no da cuentas a nadie. No queremos a estos ejecutivos poderosos a los que les importan un bledo nuestras vidas, que son radicalmente indiferentes a los problemas reales de la gente. ¡No los queremos!

¿Cómo convence a la gente de que Google o Facebook son peligrosos, aunque nos hagan la vida más fácil?

S.Z. No creo que tenga que convencer a nadie. Recientemente se ha publicado una gran encuesta en Estados Unidos. Se les preguntó a los norteamericanos si los riesgos de que las compañías recopilen sus datos eran mayores que los beneficios. Y es la primera vez que el 81 por ciento considera que los riesgos exceden a los beneficios. Es un punto de inflexión. Estábamos acostumbrados a preocuparnos por cómo manejan nuestros datos los gobiernos y no tanto las corporaciones, pero ahora las cosas han cambiado.

Pero entre los ganadores de la pandemia están las tecnológicas. Bezos ha duplicado su fortuna desde marzo y es el ser humano más rico de la historia.

S.Z. Las encuestas detectan otra tendencia. El 84 por ciento de los norteamericanos no confían en que las compañías que poseen las redes sociales arreglen los problemas que han creado. Y un estudio global de Pew Research señala que once países consideran que la desinformación es la mayor amenaza contra la democracia. Lo que estamos viendo es una pérdida de fe en estas corporaciones. La gente ahora se moviliza. Ve el riesgo.

¿Qué hay de malo en que Netflix y Amazon conozcan nuestros gustos y nos recomienden libros o series?

S.Z. Los gigantes tecnológicos quieren que creamos que la privacidad es privada. Que nosotros tenemos el control de lo que queremos exponer y lo que no. Yo les doy unos pocos datos a Facebook a cambio de un servicio que es gratis.

Se supone que ese es el trato, ¿no? Las condiciones de servicio que pocos leen y casi todos aceptan para tener correo, mapas, hacer búsquedas, compartir fotos…

S.Z. Pero lo que hemos aprendido es que, cada vez que consentimos darles datos, ellos toman muchos más de los que creemos. Si publicas algo en Facebook, no les importa lo interesante o veraz que pueda ser, pero lo desmenuzan. Examinan si usas signos de admiración para sacar conclusiones sobre tu estado emocional. Porque las emociones son comportamientos fáciles de predecir. Y muy rentables. La inteligencia artificial de Facebook examina billones de esos datos cada día y es capaz de producir seis millones de predicciones por segundo. Y muy pocos de esos billones de datos los damos a sabiendas ni por propia voluntad. Los cogen sin que nos enteremos. Cada vez que utilizamos las redes sociales, alimentamos a un sistema cuyas asimetrías de poder y de conocimiento están minando nuestras democracias y aumentando la desigualdad.

¿A qué se refiere cuando habla de asimetrías?

S.Z. A que hay una gran diferencia entre lo que ellos saben de nosotros y lo que nosotros sabemos de ellos; entre lo que podemos hacer y lo que ellos nos pueden hacer. El conocimiento y el poder son inextricables.

Siempre lo han sido…

S.Z. Pero ahora vemos, por ejemplo, que el sistema de reconocimiento facial de Microsoft, desarrollado con fotos de Facebook, no se utiliza solo con propósitos académicos, como nos habían contado, sino que Microsoft lo vendió a clientes militares, incluido el Ejército chino, que mantiene a los uigures musulmanes sometidos a una vigilancia constante. Nuestras fotos de Facebook están sirviendo para encarcelar a gente inocente en una campaña genocida contra una minoría religiosa. No es algo trivial. Estamos exponiendo no solo a nuestra sociedad, sino a todas las sociedades, a estos sistemas. Y la gente empieza a entenderlo. Es un desafío político y legal. Nos están robando una parte de nuestras vidas sin nuestro permiso. Tenemos que parar esto. Y creo que podemos.

 

Por Carlos Manuel Sánchez / Fotografía: Bernd Von Jutrczenka

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Luis Arce destina el 10 por ciento del presupuesto a la salud para enfrentar el rebrote

El presidente de Bolivia busca garantizar la vacunación masiva

Bolivia superó la barrera de más de mil contagios de coronavirus por día. El 30 de noviembre se había registrado la cifra más baja con 45 casos positivos en un día, según el ministerio de Salud.

 

Pese a que las autoridades habían previsto un rebrote hacia fines de enero en Bolivia, los contagios de coronavirus aumentaron de forma preocupante en las últimas jornadas. El país volvió a superar la barrera de más de mil contagios por día en comparación con el 30 noviembre, cuando se había registrado la cifra más baja con 45 casos positivos, según el ministerio de Salud. Frente a un escenario complejo, el presidente Luis Arce aprobó el presupuesto general de 2021 por el que destinará los "recursos necesarios" para la compra de las vacunas contra la covid-19. También promulgó el impuesto a las grandes fortunas y la devolución del Impuesto al Valor Agregado (IVA), dos de sus principales promesas de campaña para salir de la crisis que atraviesa el país.

Arce anunció que se harán pruebas masivas para una detección temprana del nuevo virus y también aseguró contar con un plan de salud compuesto por nueve pilares que está compartiendo con distintos sectores antes de su puesta en marcha. Según autoridades departamentales, Santa Cruz ya se encuentra en una fase de rebrote por el incremento de casos y los hospitales municipales están al 95 por ciento de su capacidad. Mientras tanto, en La Paz se hacen "bloqueos epidemiológicos" en barrios para detectar los casos positivos. El ministro de Defensa Edmundo Novillo dio positivo por coronavirus, convirtiéndose así en el primer miembro del gobierno en contraer la enfermedad.

El presidente Luis Arce, quien asumió el pasado ocho de noviembre, aseguró que "ante la urgencia de contar con vacunas, he iniciado gestiones internacionales y he programado un presupuesto para disponer de un lote adicional'' para el 80 por ciento de la población. Con la aprobación de esta ley, Arce garantizó que destinará suficientes recursos para garantizar la compra de nuevas vacunas, además de las que ya tiene aseguradas a través del mecanismo internacional COVAX, que garantiza dosis para el 20 por ciento de la población.

Arce se refirió a la estrategia para vacunar a la población y reconoció que el país enfrenta dificultades para asegurar la provisión de dosis, algo de lo que culpó al régimen encabezado por Jeanine Áñez. "Contrariamente a lo que hicieron otros países que tenían gobiernos legítimamente elegidos, haciendo las gestiones en su debido momento para contar con las vacunas necesarias, el gobierno de facto de Bolivia no lo hizo", denunció Arce durante el acto parlamentario en el que se aprobó el presupuesto 2021.

En ese sentido el presidente electo se comprometió a "concluir todo el programa de hospitales que habíamos trazado, tener toda la infraestructura para enfrentar posibles rebrotes de coronavirus y de otras enfermedades en el país". La nueva ley garantiza un diez por ciento del presupuesto para fortalecer el sistema sanitario boliviano. El presidente de Bolivia también promulgó una ley que crea el Impuesto a las Grandes Fortunas y otra que establece un régimen de reintegro en efectivo del IVA.

Un rebrote que preocupa

El ministerio de Salud boliviano registra hasta el momento 155.594 contagios y 9.106 muertos a causa de la covid-19. Expertos atribuyeron el rebrote anticipado a un relajamiento de las medidas de bioseguridad y, a pesar de las advertencias, los mercados callejeros estuvieron abarrotados por las fiestas de fin de año. En La Paz, las autoridades admitieron que los "cordones epidemiológicos'' para contener la propagación en los barrios más afectados se vieron desbordados.

En Santa Cruz de la Sierra y en El Alto, las ciudades más pobladas del país y las más golpeadas por el nuevo virus, mucha gente dejó de usar barbijos, que no se vieron siquiera en las reuniones de proclamación de candidatos para las elecciones municipales y departamentales que se realizarán en marzo. "En tales municipios el contagio se encuentra desbordado en ambientes cerrados, espacios públicos, persona a persona en cualquier lugar, hogares y otros", indica un duro comunicado del ministerio de Salud. Por ese motivo, la cartera llamó a "implementar medidas más estrictas hasta desacelerar el contagio".

El incremento de los contagios activó las alarmas particularmente en el departamento de Santa Cruz, donde se teme el colapso del sistema público de salud. Debido a la acelerada propagación del coronavirus, el sistema sanitario cruceño está al 95 por ciento de su capacidad, aseguró el director del Servicio Departamental de Salud (Sedes), Marcelo Ríos. "Hay 46 pacientes en unidades de terapia intensiva, lo cual nos está mostrando la situación complicada de la situación ocupacional de los hospitales. Hemos tenido problemas el fin de semana y hoy en conseguir espacios en los terceros niveles, terapia intensiva, cuidados intermedios", detalló el funcionario.

A principios de diciembre, el gobierno de Arce levantó las restricciones para eventos masivos que regían desde marzo pasado, con la finalidad de reactivar la economía del país, una medida que estará vigente hasta el 15 de enero. Las autoridades nacionales resolvieron restringir desde el pasado 25 de diciembre y por dos semanas el ingreso de pasajeros provenientes de Europa hasta el próximo ocho de enero para evitar otro rebrote y el ingreso de la nueva cepa de la covid-19 identificada en el Reino Unido

La semana pasada el país registró durante dos días consecutivos más de mil casos nuevos diarios de covid-19 después de alrededor de tres meses en los que la cantidad de contagios por día fue inferior a esa cifra, lo que levantó las alarmas en las principales regiones y ciudades que empezarán a aplicar algunas medidas de contención.

Una de las víctimas de esa nueva y peligrosa ola fue el propio ministro de Defensa Edmundo Novillo, quien se convirtió en la primera autoridad contagiada de coronavirus en el gabinete de Luis Arce. Novillo fue diagnosticado con la enfermedad luego de someterse a una prueba PCR por un "malestar físico" que presentó desde la semana pasada, según un escueto comunicado difundido por la cartera de Defensa. "Inmediatamente se tomaron las medidas necesarias y su salud se encuentra estable", agrega la nota oficial. En su ausencia, el ministro de Gobierno Eduardo del Castillo asumió temporalmente las funciones de forma interina.

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Miércoles, 30 Diciembre 2020 05:41

Hacia una eco-ética mediante la educación laica

Hacia una eco-ética mediante la educación laica

El Cambio global es un problema social y político urgente. Necesitamos una cultura laica y humanística que sepa asimilar el conocimiento científico para hacer frente al Cambio Global

Se entiende por Cambio Global al conjunto de cambios ambientales que afectan a la Tierra como sistema. De estos, los controlables son los factores de origen antropogénico, que afectan a las funciones de los ecosistemas proveedores de los servicios ambientales necesarios para nuestra supervivencia y bienestar. Estos servicios se suelen clasificar en servicios de abastecimiento (alimentos, agua, madera, energías renovables, etc.), de regulación (regulación hídrica, depuración del agua, fertilidad natural del suelo, control de la erosión, polinización, control de plagas y especies exóticas invasoras) y culturales (disfrute recreativo, estético, espiritual, etc.) (EME, 2011).

Las actividades humanas que más inducen el Cambio son la transformación de uso del suelo, el calentamiento climático inducido, la contaminación de atmósfera, aguas y suelos, las perturbaciones en los ciclos biogeoquímicos, la introducción de especies exóticas invasoras y la sobreexplotación de los ecosistemas.

Dado que el Cambio Global obedece a múltiples relaciones causales, con efectos a diferentes escalas espaciales y temporales, su evolución es incierta. Esta incertidumbre dificulta la toma de decisiones por parte de los gestores y la comunicación con los diferentes grupos sociales.

El Cambio Global incluye el cambio climático o calentamiento global, donde se ha puesto el peso de las políticas internacionales y los umbrales de alarma más conocidos por la población. También incluye la pérdida de diversidad biológica amparada por los objetivos incumplidos una y otra vez del Convenio de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica (CDB), ya que la mayoría de los países no reconocen la importancia de la biodiversidad para la supervivencia de sus poblaciones a largo plazo. A pesar de la evidencia proporcionada por la Evaluación Global de la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES, por sus siglas en inglés)

Aunque el Cambio Global es un problema social que atañe a toda la humanidad, ya que precisa de cambios urgentes y revolucionarios en los modos de vida, otros temas menores nos distraen de la solución. Por el momento, y a pesar de los esfuerzos individuales de personas concienciadas, no parece que haya una respuesta coordinada, adecuada y contundente ante tal amenaza de calibre planetario.

Ante los intereses monetarios de grandes corporaciones y la complicidad de los políticos, la inacción y dispersión de las acciones ciudadanas adolece de la fuerza necesaria para presionar convenientemente a los gobiernos, últimos responsables de la aplicación de las correspondientes medidas y propuestas por las directivas y convenios internacionales.

Entre las causas de esta aparente desidia o falta de voluntad de la sociedad podemos incluir:

  • La ignorancia de gran parte de la sociedad para entender adecuadamente temas científicos y ambientales complejos.
  • La dificultad de las personas para comprender las relaciones y las tramas ecológicas que nos hacen dependientes de la biosfera, así como el efecto de las perturbaciones de las actividades humanas en intensidad y extensión sobre los ecosistemas a corto y largo plazo.
  • La gente quiere certezas y rechaza la incertidumbre característica del avance científico en general y del cambio global en particular, esperando respuestas y soluciones rápidas.

Las reacciones psicológicas más frecuentes ante los efectos de un cambio global varían desde:

  • La negación de los hechos (bien utilizada por los negacionistas del cambio climático).
  • La delegación de responsabilidades en terceros (políticos, científicos o líderes armados de soluciones tecnosalvadoras),
  • La inacción basada en las creencias que siguen los dictados de falsos dioses, ya sea en los designios divinos restauradores, ya sea en la diosa madre naturaleza esperando que reajuste su equilibrio ecológico.
  • El afrontamiento del problema con bienintencionadas medidas individuales pero que a veces pueden resultar contraproducentes por su parcialidad y su efecto rebote.

Sumado a estas actitudes y comportamientos dispares de diferentes grupos sociales la ciudadanía se encuentra dividida por las distracciones que el poder utiliza para perpetuarse (aislar y dividir, confundir, enfrentar, crear opinión y silenciar las contrarias, generar miedo para ofrecer soluciones parciales, ofrecer lideres falsos etc.).

Las barreras psicológicas que impiden y dificultan una acción conjunta e integrada de la población ante el Cambio Global y la demanda política de su solución disminuirían con un mejor manejo de la incertidumbre a través de una educación laica y mejora de la información, educación y formación ambiental.

Conclusión

Para luchar contra el Cambio global y adaptarnos a un mundo cambiante y de incertidumbre creciente se requiere dotar a la sociedad una nueva cultura eco - lógica y, por tanto, laica, que integre los aspectos humanístico-científicos y que implique desde lo local a individuos, entidades y estamentos y se coordine internacionalmente.

Para ello es necesario redundar en una mayor y mejor educación y formación cultural que capacite para comprender y asimilar los mensajes científicos en general y los de índole ambiental en particular, en un marco humanístico que postule unos principios básicos de ética ecológica y equidad humana. Lo que constituiría las bases de un mayor poder social para elegir y destituir a los responsables políticos que no estén a la altura de alcanzar los retos ambientales prometidos.

 

Por Ana María Vacas Rodríguez. doctora en Biología. Ha sido Profesora asociada del Departamento de Ecología de la UCM e Investigadora del Centro Investigaciones Ambientales de la Comunidad de Madrid Fernando González Bernáldez. Miembro del Grupo de Pensamiento Laico, integrado además por Nazanín Armanian, Francisco Delgado Ruiz, Enrique J. Díez Gutiérrez, Pedro López López, Rosa Regás Pagés, Javier Sádaba Garay y Waleed Saleh Alkhalifa

30/12/2020

Publicado enMedio Ambiente
Imagen de una de las movilizaciones de noviembre de 2019 que obligaron al gobierno chileno a abrir el camino a una nueva Constitución.Foto Afp

Los candidatos independientes, en desesperada carrera contra el tiempo para reunir miles de firmas

 

Santiago. A unos días de que concluya en Chile el plazo (11 de enero) para inscribir candidaturas a las elecciones de delegados constituyentes, gobernadores, concejales municipales y alcaldes, a realizarse simultáneamente el 11 de abril de 2021, la oposición de centroizquierda carece de aptitud para unir fuerzas y aspirar a derrotar a la derecha –que sí irá unida al próximo ciclo electoral–, arriesgando especialmente quedar lejos de la mayoría de dos tercios necesaria para aprobar un texto constitucional que termine con el neoliberalismo en el país.

La dispersión de la centroizquierda parece concretarse en cuatro listas electorales y podrían llegar hasta seis; a eso habrá que sumarle aquellas que logren armar los independientes: la sociedad civil organizada, gestora y protagonista del alzamiento social del 18 de octubre de 2019, cuya movilización con millones en las calles durante semanas obligó a la élite política a ceder, abriendo el tránsito a terminar con la Constitución del dictador Augusto Pinochet.

Los independientes, que desprecian a los partidos políticos (marcan 2 por ciento de aprobación) y ven en éstos una expresión del abuso, privilegios y corrupción institucionalizada, están empeñados en levantar sus propias candidaturas, en una desesperante carrera contra el tiempo porque deben reunir hasta aquella fecha fatal entre centenares y miles de firmas, dependiendo si son candidaturas unipersonales o van en listas, en cada uno de los 28 distritos electorales del país, según el tamaño de cada uno.

Los partidos se tardaron todo lo que pudieron en aprobar la reducción parcial de los requisitos de entrada a los independientes y lo hicieron hace tres semanas; y si bien bajaron a la mitad las firmas a conseguir, impidieron que las listas de la sociedad civil pudieran hacer pactos electorales entre ellas, algo que las potenciaba enormemente. Han recurrido entonces a ofrecer cupos en sus listas a representantes del mundo civil, con la esperanza de arrastrar votos y así lograr un "lavado de cara".

Pero hay decenas de nombres que se han apuntado para ir por cuenta propia o en listas desconocidas, la gran mayoría personas de centroizquierda, que si logran concretar sus candidaturas van a dispersar aún más la votación progresista que, pese a ser mayoría electoral, quedaría subrepresentadas en el total de delegados a la Convención Constitucional.

"La experiencia más inmediata del efecto de dispersión de varias listas versus la competencia unitaria de un pacto minoritario, fue la elección de diputados en 2017, en que Chile Vamos (la coalición derechista del presidente Sebastián Piñera) obtuvo 38 por ciento de los votos pero se quedó con 46 por ciento de la representación parlamentaria. Si esto se replica en mayor magnitud, entonces esta minoría podría quedar aún más sobrerrepresentada en 2021, porque en los sistemas proporcionales el pacto que compite en única lista suele beneficiarse en representación y obtiene más escaños a raíz de la división que se produce al frente, en este caso la centro izquierda", dice Mauricio Morales, académico de la Universidad de Talca.

En las últimas horas proliferan los llamados desesperados a la unidad e incluso los presidentes de los partidos Socialista, Radical y por la Democracia suscribieron una carta llamando a la unidad, ejercicio para el ridículo cuando durante semanas ellos rechazaron de manera implícita y explícita la posibilidad de ir en alianza con el Partido Comunista (PC) –que junto a las nóveles y erráticas fuerzas del Frente Amplio (FA) conforman la lista Chile Digno–, priorizando su pacto con la Democracia Cristiana (DC), furiosamente anticomunista.

Pero "a confesión de parte relevo de pruebas": en una entrevista publicada el domingo en el diario La Tercera, el presidente de la DC, Fuad Chahin, reconoció que "había una conciencia compartida de que la unidad era un camino imposible, pero nadie se atrevía a decirlo; 18 partidos más los independientes, es imposible que entremos en una única lista", sentenció.

Mauricio Morales cierra cualquier oportunidad a la unidad de la centroizquierda. "A estas alturas casi no existe opción de una lista única de oposición. Para que eso ocurriera, tendría que contar con el concurso de Humanistas y Ecologistas Verdes, además del FA y del PC. Por tanto, el camino a esa lista única está prácticamente cerrado. Lo que están haciendo los presidentes de partido que insisten en la unidad son manotazos de ahogado. Si hubiese existido voluntad, esto se habría resuelto con mayor antelación. Es mucho más honesto reconocer que no se competirá en una sola lista, a seguir insistiendo en algo sobre lo que no existe consenso ni voluntad política".

Lucía Dammert, politóloga de la Universidad de Santiago, dice que hay razones estratégicas, ideológicas y electorales que explican la ausencia de unidad. "Existe un mundo de centroizquierda y otro que se autodenomina de izquierda y que buscan diferenciarse. Eso puede traer en algunos casos beneficios electorales pero también otros de largo plazo para remarcar diferencias y probablemente hay negociaciones que impiden una mirada más estratégica de la unidad".

Además de considerar evidente que hay "una resistencia por parte de la generación que administró los partidos de centroizquierda por muchos años, que se resiste a cambiar", también hace notar que "lo único claro en toda la oposición es que no hay, salvo el alcalde Daniel Jadue, del PC, una figura electoral que los aglutine".

En cuanto al destino de los independientes, cree que "individualmente pueden jalar una gran votación, pero es más auspicioso para aquellos que tratarán de ir en cupos de los partidos, que tienen máquinas aceitadas; hay independientes que han sido cabezas de movimientos sociales o de organizaciones de la sociedad civil que pueden tener un impacto mayor, pero no es claro hoy cómo van a jugarse".

Dammert cree probable un escenario en que la gente concurra en masa a votar independiente como castigo a los partidos y así las listas de independientes recibir un apoyo inusitado, lo cual dependería del contexto al final de la campaña

Por Aldo Anfossi

Especial para La Jornada

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Europa comenzó la campaña de vacunación anticovid

La nueva cepa del virus podría abrir las puertas a una tercera ola

Según el experto italiano Domenico Arcuri, el final de la noche llegará cuando se haya vacunado al 70 u 80 por ciento de la población, algo que se espera en septiembre. 

 

El “Vax day”, el 27 de diciembre, el día que comenzaron las vacunaciones anticovid en Italia y buena parte de los países europeos, pasará a la historia de Europa como una de las jornadas más significativas de las últimas décadas, al menos desde la Segunda Guerra Mundial. Porque si bien no hubo tiroteos, ni bombardeos, ni destrucción material de ciudades enteras, como las hubo en aquel momento, el coronavirus actuó (y actuará todavía) como una bomba silenciosa, como un agresivo enemigo, que hasta ahora se llevó la vida de al menos 1,7 millones de personas en el mundo, poco más de 430.000 de ellos en el Viejo Continente.

Pero que hayan empezado las vacunaciones, como han subrayado numerosos expertos, no significa que el virus haya sido derrotado. Sobre todo ahora, que se habla insistentemente de nuevas cepas diferentes nacidas en otros países como Sudáfrica y Gran Bretaña. Al parecer, la que se desarrolló en Inglaterra sería mucho más contagiosa que las cepas de la covid- 19 conocidas hasta ahora, aunque no más peligrosa. Y si bien la vacunación abre una puerta hacia la esperanza, no está dicho que no pueda producirse una tercera ola de contagios a causa de la nueva cepa pese a que Italia, como otros países europeos, bloqueó los vuelos provenientes de Gran Bretaña para evitar la difusión del virus. Así y todo, ya fueron detectados algunos casos de la nueva cepa del virus en distintas ciudades italianas, de gente proveniente de Inglaterra precisamente.

El comienzo de la vacunación “es una luz después de una larga noche” comentó el Comisario Extraordinario para afrontar la pandemia en Italia de la covid19, Domenico Arcuri, que sin embargo, subrayó en declaraciones a la prensa italiana: ”Cuanto más se baje el nivel de responsabilidad en cuanto a la protección de los ciudadanos, mayor será el riesgo de una nueva ola de contagios. Se requerirá todavía mucho tiempo para controlar el virus. Se requiere responsabilidad y paciencia”. Según Arcuri, el final de la noche llegará cuando se haya vacunado al 70 u 80 por ciento de la población, cosa que se espera recién para el otoño italiano (es decir a partir de septiembre del 2021).

En Italia, en menos de un año desde que China difundió la existencia de la covid-19 el 31 de diciembre, se han producido más de dos millones de casos y casi 72.000 muertos. En noviembre comenzó la parte más agresiva de la segunda ola de contagios que se desencadenó a partir de octubre, llegando el 13 de noviembre a más de 40.000 nuevos casos en un día. Desde ese momento, según datos oficiales, los nuevos contagios comenzaron a descender lentamente llegando al 26 de diciembre a 10.400 casos en 24 horas. Pero la llegada de la nueva cepa del coronavirus podría abrir las puertas a una tercera ola, según temen los expertos, especialmente si no se siguen respetando las medidas de protección como distancias, barbijos y el respeto de las rígidas normas impuestas por el gobierno para la celebraciones de las fiestas de este fin de año.

Las primeras dosis ( 9.750 para Italia) de la vacuna Pfizer-Biontech -que también fueron entregadas a los demás países europeos para al “V day” y que habían sido encargadas por la Comisión Europea- llegaron directamente desde Bélgica, donde fueron elaboradas, al Hospital Spallanzani de Roma. Las dosis habían llegado el 26 a Italia pero también a Austria, Bulgaria, Francia, Portugal, España, para que pudieran comenzar a vacunar el 27. Un poco antes llegaron a Alemania, Hungría y Eslovaquia. Las vacunaciones deberían comenzar el 28 de diciembre en Bélgica y Luxemburgo y después del 8 de enero en Holanda. También han recibido las vacunas Suecia y Noruega y Dinamarca. El 8 de enero, además, el EMA (Agencia Europea de las Medicinas) podría dar su acuerdo para la difusión de la vacuna desarrollada por la estadounidense Moderna, lo que podría aumentar la cantidad de dosis disponibles en el mundo.

En Italia será el ejército quien se encargará de distribuir las primeras vacunas en las distintas regiones. A partir del 28 de diciembre llegarán entre 450.000 y 470.000 dosis cada semana, que serán distribuidas directamente por la casa farmacéutica Pfizer en los 294 puntos de vacunación creados por los gobiernos regionales. La idea es vacunar antes que nada a todo el personal sanitario de los hospitales y al personal y personas alojadas en las Residencias para ancianos, muy difundidas en todo el país y que han sido graves centro de difusión en estos meses. Los ancianos en general están entre los primeros candidatos a ser vacunados.

En el primer trimestre se calcula, que deberían llegar a Italia más de 28 millones de dosis de distintos laboratorios, lo que serviría para vacunar tal vez a menos de la mitad de los 60 millones de habitantes (ya que algunas vacunas requieren dos dosis), 14 millones de los cuales tienen más de 65 años de edad.

El 27 de diciembre fueron inyectadas en Roma las primeras dosis de la vacuna de Pfizer, a cinco colaboradores del Hospital de Enfermedades Infecciosas Spallanzani, una investigadora, dos médicas, una enfermera y un trabajador sanitario. La investigadora María Rosaria Capobianchi, directora del Laboratorio de Virología del Spallanzani -que participó en el diagnóstico del primer caso de covid detectado en Italia-, declaró a la prensa después de haber sido vacunada: “Me siento muy bien. Tenemos que confiar en la ciencia. Me ofrecí para ser vacunada y fui seleccionada como un símbolo, como para decir a la gente que hay que confiar y creer en la ciencia. Porque las elecciones realizadas son tomadas en base a serias evaluaciones científicas”.

La enfermera Claudia Alivernini, dijo por su parte: “Esta mañana me vacuné, con mucho orgullo . Es un pequeño gesto pero fundamental. He comprendido, porque he estado muy cerca, cuan difícil es combatir este virus. La ciencia y la medicina son las únicas cosas que, junto a la responsabilidad, nos hará salir de esta pandemia. Lo digo de corazón: vacunémonos todos”.

El pedido de la enfermera a la gente viene a colación porque numerosos colegas suyos o gente que trabaja en hospitales y centros para ancianos, rechazan la vacuna, plegándose al escepticismo de los “No Vacs”, un movimiento que existe en varios países de Europa y que cuestiona sobre todo las vacunas que se usan para los niños.

Durante la jornada del 27 de diciembre se vacunaron en Roma además cerca de 130 personas, todos trabajadores de la salud que se ocuparán de los centros de vacunación que abrirán próximamente en todo el país. “Es una jornada que esperábamos desde hace tiempo -declaró el Ministro de Salud, Roberto Speranza. - Llega la luz pero es necesario resistir todavía algunos meses. Sirve el respeto de las reglas”.

Este domingo comenzó la campaña de vacunación en Europa

En Francia más de la mitad de la población rechaza vacunarse contra el coronavirus

En el primer día de la campaña de inmunización contra el coronavirus que comienzó este domingo en Europa, el periódico Le Journal du Dimanche publicó una encuesta  que asegura que más de la mitad de los ciudadanos de Francia se muestran "reacios" a recibir la vacuna

Según el estudio realizado entre el 11 y el 14 de este mes, el 56 por ciento de los franceses se manifestó en contra de la inoculación de la droga y el 44 por ciento restante expresó que planea recibirla "en algún momento", aunque de ese porcentaje solo el 13 reconoció estar "seguro" de hacerlo.

Las primeras dosis de la vacuna contra el coronavirus desarrollada por el laboratorio estadounidense Pfizer y el alemán BioNTech arribaron el sábado a territorio galo, un día después de que las autoridades sanitarias informaran de un primer caso en la ciudad de Tours de la nueva variante de covid-19 surgida en el Reino Unido.

Al igual que en otros países de la Unión Europea (UE), en Francia la campaña de vacunación contra el coronavirus comenzó este domingo. Las primeras inmunizaciones se dispusieron en dos geriátricos: uno en Dijon, en el este del país, y otro el el hospital René-Muret de Sevran, donde se encuentra Mauricette, de 78 años, la primera persona en ser vacunada en Francia.

"La razón y la ciencia deben guiarnos. Tenemos una nueva arma contra el virus: la vacuna. Mantengámonos juntos de nuevo; estemos orgullosos de nuestro sistema de salud", destacó el presidente Emmanuel Macron a través de Twitter.

Coronavirus en Francia

Con más de 2,6 millones de casos, Francia es el quinto país con más infectados a nivel global a causa del coronavirus y el primero con más positivos en Europa.

A su vez, es el séptimo país en el mundo y el segundo en el continente con más fallecidos, con 62.694 muertos a causa de la enfermedad.

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El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus.Christopher Black / OMS

"No será la última": La OMS llama a los países a aprender de los errores cometidos en la pandemia de covid-19

 El director general del organismo llama a los países a invertir en capacidad preventiva para poder detectar y mitigar emergencias de todo tipo.

El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, cree que la humanidad debe prepararse para afrontar otras pandemias en el futuro, por lo que debemos aprender de los errores cometidos durante la actual crisis sanitaria por el coronavirus.

"La historia nos dice que la pandemia actual no será la última y que las epidemias son una realidad vital", ha destacado el director en un videomensaje con motivo del Día Internacional de la Preparación ante las Epidemias. "En los últimos doce meses, nuestro mundo se ha vuelto del revés. Los impactos de la pandemia van mucho más allá de la enfermedad en sí, con consecuencias de gran alcance para las sociedades y las economías", ha comentado Adhanom Ghebreyesus.

Según el funcionario, todos los países deberían invertir en capacidad para prevenir, detectar y mitigar emergencias de todo tipo, así como para desarrollar sistemas de atención primaria de salud.

El director de la OMS reconoce que la humanidad no estaba preparada para el coronavirus, al tiempo que cuestiona el esquema consistente en invertir grandes suma de dinero para combatir los brotes cuando se producen, mientras no se hace nada de antemano para prepararse ante una eventual siguiente pandemia. 

Asimismo, recalcó que para mejorar la salud humana, es importante considerar la relación entre las personas, los animales y el planeta. "Cualquier esfuerzo para mejorar la salud humana está condenado a fracaso a menos que aborden la interfaz crítica entre humanos y animales, y la amenaza existencial del cambio climático que está haciendo que nuestra tierra sea menos habitable", ha añadido Adhanom Ghebreyesus.

 

Publicado: 27 dic 2020 06:01 GMT

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Europa enfrenta el rebrote de coronavirus con una estrategia de reconfinamiento duro y vacunaciones masivas

El primer continente en superar medio millón de muertos por la pandemia

La campaña de vacunación con la formula elaborada por los laboratorios Pfizer-BioNTech comienza este domingo en Francia, casi al mismo tiempo de que, la víspera, se descubriera un primer caso de la variante SARS-CoV-2 que apareció en Gran Bretaña y el sábado otro en España. Esa variante sería entre 50 y 74 por ciento más contagiosa que la cepa en circulación. Un año después de que el Covid-19 apareciera en China casi toda la Unión Europea prepara una doble estrategia para esta semana: reconfinamiento duro y vacunaciones masivas. Con 25 millones de casos, el Viejo Continente es la primera región del mundo que superó este fin de semana el medio millón de muertos (1, 7 millones de muertos en el mundo). La vacuna de Pfizer-BioNTech llega con tantas esperanzas como interrogantes. Francia, Italia, Austria, Alemania, Gran Bretaña, Irlanda, Escocia, Dinamarca han adoptado hace unas semanas o en los últimos días medidas de restricción mucho más drásticas para frenar la expansión de una pandemia que se extiende sin que ninguna de las medidas implementadas hasta ahora haya dado los resultados esperados. La vacuna es una respuesta sobre la que se basan las estrategias futuras con dos opciones posibles: aguantar hasta el verano de 2021 o hasta finales del año entrante, cuando se completen las campañas de vacunaciones y se puedan observar con más precisión los resultados. En el caso concreto de Francia, recién a principios de enero (entre el 4 y el 7) se realizará un balance en torno a los indicadores sanitarios para saber si se prosigue con la línea de una recuperación progresiva de la actividad o si se “continúa en la situación actual, o incluso se aprietan más las tuercas” (Roland Lescure, portavoz del partido presidencial La República en Marcha). La sensación que predomina es la de un apretón suplementario a fin de paliar las consecuencias de la masiva circulación de las personas durante la Navidad. Se permitieron las reuniones, el desplazamiento entre regiones, se levantó el toque de queda, pero sólo en Navidad. El 31 de diciembre no habrá ninguna posibilidad de fiestas ni desplazamientos y el toque de queda estará vigente entre las 8 de la noche y las seis de la mañana.

Luego de que, el pasado lunes 21 de diciembre, la Agencia Europea de los medicamentos validara la vacuna Pfizer/BioNTech, las primeras dosis llegaron el jueves a Francia y el sábado empezaron a distribuirse en los hospitales. El domingo se inyectarán en los asilos de ancianos y los centros geriátricos de la localidad de Sevran (Departamento de Seine-Saint-Denis, afueras de París) y en Dijon (Bourgogne-Franche-Comté). Seine-Saint-Denis es el departamento donde se contabilizaron más muertos (1.500) y Bourgogne-Franche-Comté es una de las regiones donde el porcentaje de incidencia del virus ha sido el más elevado. La campaña de vacunación se extenderá recién a principios de enero a los 7.000 asilos de ancianos y geriátricos del país. Queda pendiente la posibilidad de que un paciente rehúse la vacuna. El personal de los geriátricos había exigido un “consentimiento por escrito” para protegerse ante cualquier acción penal. Sin embargo, esa opción fue rechazada por el Ejecutivo luego de consultar a varias instancias, entre ellas el CCNE, Comité consultativo nacional de Ética. El consentimiento escrito no figura en la hoja de ruta de la campaña. Los expertos calculan que “entre el 50 y 60 por ciento de las personas darán su consentimiento. Se suministrarán en primer lugar un millón de dosis en los asilos de ancianos y centros geriátricos. Es allí donde la pandemia causó más desolación.

Las tres fases

El 45 por ciento de las personas muertas se encontraban en asilo de ancianos o centros geriátricos, o sea, 27. 640 personas de un total de 60. 900 decesos. Esa población apenas constituye el 1, 5 por ciento de los 67 millones de habitantes de que cuenta Francia. La segunda fase de la vacunación estará dirigida a las personas que tienen más de 75 años y que residen solas, luego, a los otros seres humanos con edades comprendidas entre 65 y 74 años. La tercera etapa se concentrará en el resto de la población sensible, con una primera alternativa para quienes tienen entre 50 y 64 años.

El camión cargado con lo que ya se llama “el oro más valioso de la tierra” llegó con las vacunas proveniente de la planta Puurs que Pfizer-BioNTech poseen en Bélgica. Motos de la gendarmería escoltaron el vehículo refrigerante  "thermal ship" con los 3. 900 frascos, lo que equivale a unas 19. 500 dosis iniciales, conservadas a menos 80 grados bajo cero. La escena era digna de una película de ciencia ficción: máscaras de vidrio XXL, guardapolvos blancos, guantes especiales, dispositivos electrónicos que conectaban los recipientes de las vacunas con el el sistema informático de Pfizer-BioNTech. Franck Huet, responsable de la plataforma a donde llegaron las vacunas, decía con esperanza y entusiasmo: «es un día histórico. Estamos pasando de la teoría a la práctica”. La práctica, los países de Occidente la llevaron a muy buen puerto. Las vacunas encargadas mediante precompras por Europa y Estados Unidos figuran en la cima de los 20 primeros compradores internacionales.

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Sábado, 26 Diciembre 2020 09:05

A propósito de la coyuntura actual

A propósito de la coyuntura actual

Hacer una evaluación política racional de la coyuntura actual se ha vuelto una auténtica rareza. Entre las homilías catastrofistas que emanan de los sectores más involuntariamente religiosos del ecologismo (estamos al borde del Juicio Final) y las fantasmagorías de una izquierda desorientada (somos los contemporáneos de «luchas» ejemplares, de «movimientos de masas» imparables y del «colapso» de un capitalismo liberal asolado por la crisis), cualquier orientación racional se desvanece y una especie de caos mental, ya sea voluntarista o derrotista, prevalece por todas partes. Me gustaría adelantar aquí algunas consideraciones, tanto empíricas como prescriptivas.

A una escala casi planetaria, desde hace ya algunos años, sin dudas desde lo que se llamó la primavera árabe, estamos en un mundo en el que abundan las luchas, o, más precisamente, las movilizaciones y las concentraciones de masas. Propongo que la coyuntura general está marcada, subjetivamente, por lo que yo denominaría movimientismo, es decir, la convicción ampliamente compartida de que las grandes concentraciones populares lograrán indudablemente un cambio en la situación. Vemos cómo esto ocurre de Hong Kong a Argelia, de Irán a Francia, de Egipto a California, de Mali a Brasil, de India a Polonia, así como en muchos otros lugares y países.

Todos estos movimientos, sin excepción, parecen poseer tres características:

  1. Son compuestos en su origen social, en el pretexto de su revuelta y en sus convicciones políticas espontáneas. Este aspecto polimorfo también arroja luz sobre su número. No son agrupaciones de trabajadores, ni manifestaciones del movimiento estudiantil, ni revueltas de comerciantes aplastados por los impuestos, ni protestas feministas, ni profecías ecológicas, ni disidencias regionales o nacionales, ni marchas de los que se denominan migrantes y yo llamo proletarios nómadas. Es un poco de todo eso, bajo la batuta puramente táctica de una tendencia dominante, o de varias, según el lugar y las circunstancias.
  2. De este estado de cosas se desprende que la unidad de estos movimientos es –y no puede ser de otra manera, dado el estado actual de ideologías y organizaciones– de tipo estrictamente negativo. Huelga decir que esta negación se refiere a realidades dispares. Uno puede rebelarse contra las acciones del gobierno chino en Hong Kong, contra la apropiación del poder por camarillas militares en Argelia, contra el dominio de la jerarquía religiosa en Irán, contra el despotismo personal en Egipto, contra la reacción nacionalista y racista en California, contra las acciones del Ejército francés en Mali, contra el neofascismo en Brasil, contra la persecución de los musulmanes en India, contra la estigmatización retrógrada del aborto y las sexualidades no convencionales en Polonia, etcétera.

Pero nada más –en particular, nada que equivalga a una contrapropuesta de alcance general– está presente en estos movimientos. Al fin y al cabo, a falta de algo parecido a una propuesta política común que rompa claramente con las limitaciones del capitalismo contemporáneo, el movimiento termina dirigiendo su unidad negativa contra un nombre propio, generalmente el del jefe de Estado. Se va del grito «Mubarak debe irse» al de «Fuera el fascista Bolsonaro», pasando por «Modi racista, vete», «Abajo Trump» y «Bouteflika, retírate». Sin olvidar, por supuesto, las invectivas, las intimaciones a renunciar y los ataques personales contra nuestro propio objetivo natural aquí, en Francia, que no es otro que el pequeño Macron. Propongo, entonces, que todos estos movimientos, todas estas luchas, son, en última instancia, fuerismos. Existe el deseo de que el líder en cuestión se vaya, sin tener siquiera la menor idea de qué va a reemplazarlo ni del procedimiento por el cual, suponiendo que de hecho el tipo se vaya, uno puede asegurarse de que la situación realmente cambie.

En suma, la negación, que unifica, no es portadora de ninguna afirmación, ninguna voluntad creadora, ninguna concepción activa del análisis de situaciones y de lo que puede o debe ser una política de nuevo tipo. En ausencia de ella, el movimiento termina –y esta es la señal de su final– con esa forma definitiva de su unidad, a saber, la de levantarse contra la represión policial de la que ha sido víctima, contra la violencia policial que ha sido obligado a confrontar. En otras palabras, la negación de su negación por las autoridades. Estoy directamente familiarizado con esto desde mayo del 68, cuando, en ausencia de enunciados comunes, al menos al comienzo del movimiento, uno gritaba en las calles: «CRS = SS».1 Felizmente, esto fue seguido en aquel momento –pasada la primacía de la revuelta negativa– por cosas más interesantes, al precio, por supuesto, de un enfrentamiento entre concepciones políticas opuestas, entre enunciados distintos.

  1. Hoy, a la larga, el movimientismo planetario sólo da como resultado el mantenimiento reforzado de los poderes fácticos o los cambios cosméticos, que pueden resultar peores que aquello contra lo que uno se rebeló en primer lugar. Mubarak se fue, pero Al Sisi, que lo reemplazó, es otra versión, quizás peor, del poder militar. Al final, el control de China sobre Hong Kong se ha reforzado, con la imposición de leyes más acordes a las que prevalecen en Beijing y el arresto masivo de militantes. La camarilla religiosa en Irán está intacta. Los reaccionarios más activos, como Modi y Bolsonaro, y la rosca clerical polaca se encuentran muy bien, muchas gracias. Y el pequeño Macron, con un 43 por ciento de aprobación, goza hoy de una salud electoral mucho mejor, no sólo en comparación con el comienzo de nuestras luchas y movimientos, sino incluso en contraste con sus predecesores, quienes, se trate del muy reaccionario Sarkozy o del lobo con piel de socialista Hollande, apenas alcanzaban, a esta altura de su mandato presidencial, el 20 por ciento del apoyo.

Me viene a la mente una comparación histórica. En los años comprendidos entre 1847 y 1850, se produjeron, en gran parte de Europa, grandes movimientos de trabajadores y de estudiantes, grandes levantamientos de masas contra el orden despótico establecido tras la restauración de 1815 y astutamente consolidado tras la revolución francesa, de 1830. Más allá de una ferviente negación, a falta de una idea firme de lo que podría representar una política esencialmente diferente, el furor de las revoluciones de 1848 sólo sirvió para introducir una nueva secuencia regresiva. En particular, el resultado en Francia fue el interminable reinado de un representante típico del capitalismo emergente, Napoleón III, también conocido, según Víctor Hugo, como Napoleón el Pequeño.

Sin embargo, en 1848, Marx y Engels, que habían participado en los levantamientos en Alemania, extrajeron las lecciones de todo este asunto, tanto en textos de análisis histórico –como el panfleto titulado Las luchas de clases en Francia– como en ese manual, al fin afirmativo, que describió lo que debería ser una política completamente nueva, cuyo título es Manifiesto del Partido Comunista. Es en torno a esta construcción afirmativa –que lleva el «manifiesto» de un Partido que no existe, pero debe existir– que comienza, a largo plazo, otra historia de la política. Marx reincidió 23 años después, al extraer lecciones de un admirable intento que, a pesar de su heroica postura defensiva, una vez más careció de la organización efectiva de su unidad afirmativa, a saber, la Comuna de París.

No hace falta decir que nuestras circunstancias son muy diferentes, claro está. Pero pienso que hoy todo gira en torno a la necesidad de que nuestras consignas negativas y nuestras acciones defensivas sean finalmente subordinadas a una visión clara y sintética de nuestros propios objetivos. Y estoy convencido de que, para lograrlo, debemos recordar, en todo caso, aquello que Marx declaró como el núcleo de su pensamiento. Un núcleo que, por supuesto, es a su vez negativo, pero a una escala tal que sólo puede apoyarse en una afirmación grandiosa. Me refiero a la consigna de abolir la propiedad privada.

Mirados de cerca, eslóganes como «Defender nuestras libertades» y «Detener la violencia policial» son, estrictamente hablando, conservadores. El primero implica que disfrutamos, en el actual statu quo, de verdaderas libertades comunes que deben ser defendidas, cuando nuestro problema central debería ser, en cambio, que sin igualdad la libertad no es más que un señuelo. ¿Cómo podría la proletaria nómada privada de papeles legales, cuya llegada aquí no es más que una epopeya cruel, llamarse a sí misma libre en el mismo sentido que la multimillonaria que detenta el poder real, dueña de un jet privado y de su piloto, protegida por la fachada electoral de sus apoderados en el Estado? ¿Y cómo podrían los revolucionarios coherentes imaginar –si es que en verdad albergan el deseo afirmativo y racional de un mundo diferente– que la Policía del poder puede ser amigable, cortés y pacífica? Una Policía que diga a los rebeldes, algunos de ellos enmascarados y armados: «¿El Palacio del Elíseo? Sí, claro, la gran puerta al fondo por la calle de la derecha». ¿En serio?

Sería mejor volver al meollo de la cuestión: la propiedad. El lema general unificador puede inmediatamente ser: «Colectivización de todo el proceso de producción». Su correlato intermedio negativo, de alcance inmediato, «La abolición de todas las privatizaciones decididas por el Estado desde 1986». En cuanto a un buen eslogan, puramente táctico, que dé trabajo a los dominados por el afán de negación, podría ser el siguiente: instalémonos en las oficinas de un departamento muy importante del Ministerio de Economía y Finanzas llamado Comisión de Participaciones y Transferencias». Hagámoslo con pleno conocimiento de que este nombre esotérico, «participaciones y transferencias», no es más que la máscara transparente de la Comisión de Privatización, creada en 1986. Y que la gente sepa que estaremos apostados en esta comisión de privatización hasta la desaparición de toda forma de propiedad privada en lo que concierne a todo aquello que, de una u otra forma, pueda considerarse un bien común.

Simplemente popularizando estos objetivos, tanto estratégicos como tácticos, abriremos otra época, que siga a la de las «luchas», los «movimientos» y las «protestas», cuya dialéctica negativa está en proceso de agotarse a sí misma y agotarnos a nosotros. Seremos los pioneros de un nuevo comunismo de masas, cuyo «espectro», para hablar como Marx, recorrería no sólo Francia y Europa, sino el mundo entero.

  1. Se refiere a las Compañías Republicanas de Seguridad (CRS), cuerpo policial antidisturbios francés, y a las Schutzstaffel (SS), fuerzas paramilitares de la Alemania nazi (N. del E.).

Por Alain Badiou
23 diciembre, 2020

(Publicado originalmente en francés en Quartier Général y en inglés en Verso Books. Traducción al español de Brecha.)

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Viernes, 18 Diciembre 2020 08:31

Los cuidados entre los de abajo

Los cuidados entre los de abajo

En los momentos críticos afloran potencialidades que estaban encubiertas en los pliegues de la vida cotidiana y que resultaban invisibles para los observadores. Así como las grandes marejadas sacan a la luz lo que permanecía bajo la superficie, durante las tormentas sociales, económicas y políticas, reaparece la potencia de la acción colectiva y comunitaria.

La pandemia está siendo la oportunidad no sólo para los de arriba, que aumentan ganancias de forma exponencial y hacen avanzar sus proyectos neoliberales extractivos, sino también para los de abajo que van profundizando lazos solidarios y avanzan en nuevas formas de organización.

Las tramas comunitarias que parecían haberse evaporado en las grandes ciudades, cobran forma en miles de iniciativas de cuidados colectivos en las que la ayuda mutua y la solidaridad permiten sobrellevar los dolores de la pandemia ante la ausencia de los estados, secuestrados por las clases dominantes.

La solidaridad nace de los vínculos comunitarios y de cercanía que los pueblos han conservado. La Ciudad de México cuenta con 765 mercados y 3 mil 150 tianguis, según un trabajo del Centro de Estudios Casa de los Pueblos: El rostro oculto del ombligo de la luna (https://bit.ly/2LGCWrI).

"Espacios de intercambio, pero también de convivencia y socialidad", los define un trabajo del Centro Educativo y Cultural Cama de Nubes y de Fernando González*.

Quisiera conocer cómo ha sido la vida cotidiana de los tianguis a lo largo de este año tremendo, cómo se han desplegado los tejidos comunitarios en barrios y colonias, en los territorios donde los sectores populares siguen haciendo sus vidas en común contra viento y marea.

En Uruguay se formaron en los primeros meses de la pandemia más de 700 ollas populares y comedores comunitarios, cuando arreciaba la desocupación y la población que sobrevive en la informalidad estaba impedida de trabajar. Además surgieron coordinadoras de ollas con la voluntad de seguir trabajando cuando finalice la emergencia.

El trabajo realizado por un grupo de docentes y estudiantes de la Universidad de la República y del sindicato bancario, "entramados solidarios en tiempos de crisis", consiguió rastrear estos espacios y dialogar con la mayoría de ellos. El primer dato es la distribución espacial, ya que las ollas populares nacieron y continúan vivas en los territorios históricos de las organizaciones de trabajadores.

Los datos recogidos dicen: cada olla funciona, en promedio, tres días a la semana, sirve alrededor de 180 platos diarios y en ellas trabajan unas ocho personas, de forma solidaria, sin remuneración. El 43 por ciento de las ollas son organizadas por vecinos que se juntaron expresamente para esa tarea, aunque la mayoría tenía militancia social y barrial previa.

Trece por ciento de las ollas populares fueron creadas por sindicatos, colectivos militantes (no partidos), centros culturales y cooperativas de vivienda o trabajo. Unas cuantas funcionan en clubes deportivos y sociales en los barrios populares y apenas una minoría están vinculadas a partidos, iglesias y ONG (menos de 5 por ciento).

Más de un tercio de estos emprendimientos declararon la intención de seguir con algún tipo de actividad territorial, ya sea vinculada a la alimentación o a otras iniciativas, destacando el deseo de construir "centros comunitarios". En total, trabajan 6 mil 100 personas en las ollas de Uruguay, a quienes podemos encuadrar como militantes sociales de sus territorios, una cifra importante en un país de poco más de 3 millones de habitantes.

La presencia de mujeres es ampliamente mayoritaria (57 por ciento), predominan las y los jóvenes (59 por ciento), y una parte considerable no tiene trabajo estable, lo cual se corresponde con el perfil del activismo social en el mundo.

¿Cómo consiguen los alimentos?: 80 por ciento son donaciones de personas que habitan en el barrio, 61 por ciento proviene de pequeños comercios (misceláneas o tiendas familiares). La instituciones y el Estado tienen una participación mucho más pequeña. La mayoría de las ollas participan en algún tipo de coordinación que en general no trasciende la propia ciudad y suele ser inestable.

El trabajo destaca la importancia de "la memoria de los momentos de crisis" y de las "tramas comunitarias" prexistentes, que son renovadas por las nuevas experiencias. En años recientes hemos constatado la importancia de estas iniciativas de base en todas las geografías del continente.

A partir de estas constataciones, me parece necesario preguntarnos. ¿Cómo se hace política desde las tramas comunitarias urbanas?, ¿cómo podemos colaborar en su permanencia y potenciar su embrionaria tensión emancipatoria y anticapitalista?

Siento que pueden ser una base para construir algo mayor, desde la reproducción colectiva de la vida. Si no lo hacemos, llegarán los funcionarios del Estado y de los partidos para reconvertirlas en eslabones del capital.

* Territorialidades indígenas en la Ciudad deMéxico , inédito aún

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