Apuestan los griegos al cambio económico radical

"El pueblo me ha dado un mandato claro: dejar la desastrosa austeridad tras cinco años de humillación. El veredicto de nuestro pueblo significa que se acabó la troika", afirmó Alexis Tsipras, líder de la Coalición de Izquierda Radical, el partido conocido por su acrónimo en griego como Syriza, que se impuso en las elecciones parlamentarias de este domingo con 36.36 por ciento de los votos, lo que lo dejó a un paso de la mayoría absoluta, al conseguir entre 149 y 150 escaños, y lo obliga a buscar aliados para formar el nuevo gobierno.


Cuando se habían contado 95.30 por ciento de los sufragios, detrás de Syriza se ubicó el partido gobernante de derecha Nueva Democracia, con 27.82 por ciento; el neonazi Nuevo Amanacer, 6.29; el centro derechista, El Río (To Potami), 6.04; el Partido Comunista Griego, 5.49; los centristas Griegos Independientes, 4.73, y el ex gobernante Partido Socialista Panhelénico (Pasok), 4.66.


El Ministerio del Interior informó oficialmente al final de la jornada que Syriza ganó la votación, pero no logró la mayoría absoluta, por lo que dispone a partir de este lunes de tres días para negociar alianzas con otros partidos, a fin de alcanzar la mayoría absoluta y ser llamado a formar gobierno por el presidente Karolus Papoulias. Si el vencedor fracasa, el segundo lugar tendrá que ser convocado para el mismo fin.


Con la votación obtenida, Syriza podría alcanzar 149 o 150 curules;se requieren 151 escaños para la mayoría absoluta en el Parlamento integrado por 300 legisladores.


En el sistema electoral griego, 250 diputaciones se reparten de forma proporcional y el medio centenar restante se destina al partido vencedor en las urnas.


Nueva Democracia, que llegó al gobierno hace dos años con la intención de limitar la intervención extranjera en los asuntos financieros del gobierno, consiguió 76 sillas parlamentarias, escoltado por Nuevo Amanecer, y El Río con 17, cada uno.


El primer ministro, Antonis Samaras, reconoció su derrota poco después de que el Ministerio del Interior divulgó las primeras proyecciones oficiales del conteo.


El pueblo de Grecia ha hablado y todos respetamos su decisión. Tengo la conciencia tranquila, dijo Samaras en una declaración transmitida por televisión.


Nueva Democracia seguirá listo para jugar un rol decisivo en los futuros desarrollos, como garante de la senda del país, agregó.


Pocos minutos después, Tsipras apareció ante miles de sus correligionarios y simpatizantes para dejar en claro el rechazo de Grecia al programa de austeridad impuesto a cambio del rescate financiero por la llamada troika, formada por la Comisión Europea –órgano ejecutivo de la Unión Europea–, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, que en este país son vistos como un poder casi neocolonial sobre la economía.


El mandato del pueblo griego es, sin duda, terminar el círculo vicioso de la austeridad, apuntó ante la multitud que vitoreó al ingeniero civil de 40 años. Nuestra victoria es útil para el pueblo europeo que lucha contra la austeridad, declaró en alusión a los casos de España e Irlanda, que en virtud de la crisis económica mundial desatada en 2008 se han visto forzados a aplicar políticas de reducción de gasto público.


Tsipras también manifestó su intención de negociar justamente con los acreedores de Grecia, principalmente entidades europeas que hicieron préstamos directos o aportaron para los dos fondos de rescate, que suman 240 millones de euros.


El nuevo gobierno griego está listo para cooperar y negociar por primera vez con nuestros prestamistas para una solución justa y mutuamente beneficiosa, dijo, y aclaró que la administración trabajará en favor de una nueva solución viable a la deuda griega, que asciende a 320 millones de euros y equivale a 175 por ciento del producto interno bruto. El país emergió de la recesión en noviembre pasado.


Nuestra prioridad es que todos los griegos recuperen su dignidad, expresó en referencia a la problemática económica interna, que llevó a una caída de 25 por ciento de la producción total de bienes y servicios en este país mediterráneo y a un desempleo de 25 por ciento, que afecta a uno de cada dos jóvenes.


Grecia, subrayó el dirigente del partido fundado por marxistas, trotskistas, socialdemócratas y ecologistas, no se someterá más al dictado de los acreedores, entre los cuales el gobierno de Alemania ha jugado un papel central.
Después de la presentación de Tsipras antes sus seguidores, los dirigentes de dos partidos minoritarios, El Río y Griegos Independientes, ofrecieron colaborar con Syriza en caso de que los resultados definitivos no le confieran la mayoría absoluta en el Parlamento. Sin embargo, no hubo respuesta del vencedor de los comicios.


Si logra formar una coalición con mayoría absoluta, Tsipras se convertiría en el primer ministro más joven en la historia política de Grecia y en el primer líder de un partido de izquierda radical que asume el poder entre los países de la Unión Europea.


Los acreedores de Grecia sostienen que el país debe cumplir con sus compromisos anteriores para seguir recibiendo ayuda.


Desde Alemania se ha manejado la versión de que Atenas podría enfrentar una bancarrota si no se alcanza una solución financiera, aunque la especulación sobre una Grexit –un juego de palabras en inglés que hace referencia al abandono de Grecia de la zona euro– y el potencial colapso de la moneda única ha sido mucho menos intensa que en las pasadas elecciones generales de 2012.


Miles de griegos tomaron las calles en la noche del domingo para celebrar la victoria de Syriza. Muchos se reunieron en el centro de Atenas en la llamada Plaza de las Lágrimas, por su trágico pasado.


Los griegos derramaron lágrimas de tristeza en esta plaza, y ahora finalmente lo hacen de alegría y esperanza de un nuevo mañana para el país, dijo Giorgos Balabanis, un taxista de 44 años.


La plaza es tristemente recordada por el reagrupamiento de la población judía en 1942 por las fuerzas de ocupación nazis.


ALEXIS TSIPRAS, DE LAS JUVENTUDES COMUNISTAS A SYRIZA

La promesa de la izquierda

 

Alexis Tsipras ha recorrido un largo camino desde sus inicios como joven activista comunista hasta su victoria de ayer en las elecciones legislativas griegas. A sus 40 años, se convertirá en el primer ministro griego más joven en siglo y medio y en la esperanza de una izquierda europea antiliberal.


Aunque no pertenece a una dinastía política –algo usual en Grecia–, el líder de Syriza fue un prematuro militante. El país lo descubrió como representante de un movimiento estudiantil en un estudio de televisión, en 1990, cuando, aún adolescente, señaló con la misma seguridad con la que se mostró ayer: "Queremos tener el derecho a decidir cuándo vamos a clase".


Desde entonces, el "bolchevique griego", como se lo conoce en la arena política, ha conservado un rostro juvenil, su admiración por el Che Guevara –a uno de sus hijos lo llamó Orfeo Ernesto–, y culminó sus estudios en la Escuela Politécnica de Atenas, donde obtuvo un diploma de ingeniero civil.


Nacido apenas unos días después de la caída de la dictadura, Tsipras debutó en política en el seno de las Juventudes Comunistas Griegas (KKE), a fines de los años '80. Una década más tarde, ganó los primeros galones en la rebelión de los liceos, cuando se enfrentó a una reforma de liberalización del sistema educativo, que tuvo lugar a principios de los '90. Tras abandonar la juventud comunista, Tsipras se afilió a Synaspismos, un pequeño partido eurocomunista y altermundialista. A los 33 años fue elegido presidente de ese partido, fuerza que en 2008 se transformó en una coalición de varias organizaciones bajo el nombre de Syriza, que se distingue de los comunistas por su posición favorable a Europa.


En las elecciones de 2009, Syriza obtuvo el 4,6 por ciento de los votos, muy por debajo de lo esperado, debido, según los analistas, al apoyo que aportó a los disturbios urbanos que sacudieron Grecia tras la muerte de un joven baleado por la policía. No obstante, Tsipras se alzó con un escaño en el Parlamento. Con un 16,78 por ciento de los sufragios, la formación de izquierda multiplicó por cuatro su votación en las elecciones de 2009 e hizo volar en pedazos el bipartidismo que dominaba el país desde la caída del régimen de los coroneles, en julio de 1974.


Fue la eclosión de la crisis de la deuda en 2010 y los años de cataclismo económico que siguieron los que dieron una creciente audiencia a la formación de izquierda y a su líder, que denunciaron la crisis que atravesaba el pueblo heleno, causada por las medidas de austeridad impuestas por la troika formada por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea.


En los comicios legislativos de 2012, Syriza fue impulsada como segunda fuerza del país y principal partido de la oposición. Es que Tsipras construyó el éxito de su partido en base al rechazo a las medidas bárbaras del memorándum de acuerdo entre Atenas y sus interlocutores internacionales, que condiciona la concesión de préstamos de ayuda al país a la implementación de un drástico programa de ajuste y reformas estructurales, lineamientos impuestos por la troika.
Ahora, a las puertas del poder, Tsipras cuida su imagen internacional. Gracias a sus notables progresos en inglés, multiplicó los viajes al extranjero, entre ellos le hizo una visita al presidente del BCE, Mario Draghi, al ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble –defensor a ultranza de la disciplina presupuestaria–, y al papa Francisco.

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Sábado, 24 Enero 2015 07:24

Es doloroso vivir en medio del caos

Es doloroso vivir en medio del caos

El sistema-mundo está en serios problemas y está ocasionando malestar a la vasta mayoría de la población mundial. Los expertos y los políticos se aferran a un clavo ardiendo. Magnifican cada ocurrencia de las leves mejoras momentáneas, por lo común transitorias, de las varias medidas que estamos acostumbrados a utilizar.


En el lapso de más o menos un mes, de pronto se nos puede decir, al ir terminando el año calendario, que el mercado se veía mucho mejor en Estados Unidos, pese a haberse visto peor en Europa, Rusia, China, Brasil y otros muchos lugares. Pero conforme arribó el nuevo año hubo una seria caída en los precios de acciones y bonos en Estados Unidos. Fue ésta una voltereta rápida y marcada. Por supuesto, de inmediato los expertos dieron explicaciones, pero ofrecieron una amplia gama de ellas.


La cuestión real en cualquier caso no son los precios de los bonos o acciones en algún país. Es el panorama del sistema-mundo como un todo, que no me parece que se mire muy bien. Para nada. Comencemos con el principal indicador utilizado por los pensadores del establishment –las tasas de crecimiento.


Por tasas de crecimiento tendemos a querer decir precios en la bolsa de valores. Por supuesto, como sabemos y es obvio, muchas cuestiones diferentes a una mejora en la economía pueden conducir a una alza en los precios de la bolsa: primero que nada, la especulación. La especulación se ha vuelto tan fácil y está tan incrustada en las actividades diarias de los grandes operadores en el mercado mundial que hemos comenzado a asumir que esto no es sólo normal, sino más o menos deseable. En cualquier caso, tendemos a argumentar que no hay nada que alguien pueda hacer para detenerlos, si quisiéramos hacerlo. Esta última suposición es probablemente correcta, lo que justo es el problema.


En mi opinión, el único indicador que mide el bienestar de la economía-mundo y el bienestar de la vasta mayoría de la población mundial es el de las tasas de empleo. Hasta donde logro entender, el desempleo ha sido anormalmente alto por algún tiempo, si se mira el mundo como un todo. Es más, la tasa ha ido subiendo constante (no descendiendo) durante los últimos 30 o 40 años. Lo mejor que parecemos poder anticipar es que la tasa se estabilizará donde está. Revertir la tendencia no parece probable. Por supuesto, si uno mide las tasas de empleo país por país, éstas varían y oscilan. Pero a nivel mundial, la tasa de desempleo ha estado subiendo regularmente. La realidad es que hemos estado viviendo en medio de un sistema-mundo que oscila salvaje, y esto es muy doloroso. Las tasas de empleo no son las únicas tasas que oscilan. Sólo miden la más inmediata fuente de malestar. Las tasas de cambio entre divisas importantes pueden ser también una fuente visible de malestar para muchas personas de todos los niveles de ingreso. Hasta el momento, el dólar crece con rapidez vis-à-vis casi todas las otras divisas. Una tasa de cambio al alza favorece importaciones baratas y baja la inflación. Pero afecta a los exportadores, como ya sabemos, y pone en riesgo la deflación de más largo plazo.

Los costos de la energía también oscilan salvajes. El ejemplo más obvio es el petróleo. El precio estaba al principio en marcada subida por todo el mundo durante casi todo 2014, lo que brindó enormes ingresos y poder político a los países que eran productores (y a los Estados en América del Norte que eran productores). Luego, parece que de repente, se dijo que hubo una superabundancia en el mercado, y los precios de la energía comenzaron a catapultarse hacia abajo hasta un nivel bastante bajo. Aquellas estructuras políticas que habían aprovechado de la subida, ahora tuvieron que enfrentar un aumento en deuda soberana y ciudadanos infelices.


Con toda seguridad, hay un factor político involucrado en estos alocados vaivenes. Pero se ha sobredimensionado la capacidad, de aun los grandes productores como Arabia Saudita o Texas, para afectar los vaivenes en los precios. Estos vaivenes son como tornados que destrozan casas en su camino. En el proceso, las instituciones bancarias que le habían apostado a la dirección de los precios (en cualquier sentido) se encontraron en problemas radicales, y sin un respaldo garantizado de sus gobiernos.


Las alianzas geopolíticas son casi tan inestables como el mercado. Estados Unidos ha perdido su incuestionable hegemonía del sistema-mundo y nos hemos movido a un mundo multipolar. La decadencia estadunidense no comenzó recientemente, sino en 1968. Durante mucho tiempo fue una decadencia lenta, pero se hizo precipitada después de 2003, como resultado del desastroso intento de revertir la decadencia invadiendo Irak.


Nuestro mundo multipolar cuenta con 10-12 potencias con fuerza suficiente como para emprender políticas relativamente autónomas. No obstante, entre 10 y 12 es un número demasiado grande como para que alguna de ellas esté segura de que sus puntos de vista prevalecerán. El resultado es que estas potencias están barajando alianzas constantemente con tal de no verse desplazadas por las maniobras de las otras.


Muchas decisiones geopolíticas (si no es que casi todas) son imposibles de controlar, aun por los poderes más fuertes, porque no hay buenas opciones disponibles. Miren lo que está ocurriendo en la Unión Europea. Grecia está por celebrar elecciones, en las que parece que Syriza, el partido anti-austeridad, puede ganar. La política de Syriza es exigir una revisión de las medidas de austeridad impuestas a Grecia por una coalición de Alemania, Francia, el Fondo Monetario Internacional e indirectamente el Departamento del Tesoro estadunidense. Syriza dice que no quiere abandonar el euro y que no lo va a hacer.


Alemania dice que no será chantajeado por Grecia para alterar su política. ¿Chantajeado? ¿Puede la pequeña Grecia chantajear a Alemania? En un sentido los alemanes tienen razón. Con Syriza los griegos van a estar jugando bola ruda. La zona del euro no tiene previsiones acordadas ni para la retirada ni para la expulsión. Si las fuertes potencias intentan expulsar a Grecia de la zona del euro, un gran número de países pueden apresurarse a una retirada por buenas o malas razones.


Muy pronto la zona del euro podría no existir ya, y Alemania sería el perdedor individual más grande. Así, desde el punto de vista de Alemania (y de Francia), las exigencias de los griegos son una propuesta donde todos pierden. Hasta el momento Alemania mantiene su postura pero ha suavizado la amenaza de expulsión. Francia ha dicho que está contra la expulsión. Esto sirve a los objetivos de Syriza. Que en particular Alemania pierda sin importar que postura escoja ahora es una de las consecuencias políticas del caos.


El sistema-mundo se está autodestruyendo. El sistema-mundo se encuentra en lo que los científicos de la complejidad llaman una bifurcación. Éste significa que el sistema actual no puede sobrevivir, y que la real cuestión es qué lo reemplazará. Aunque no podemos predecir qué clase de nuevo sistema emergerá, podemos afectar la decisión entre las alternativas sustantivas disponibles. Pero sólo podemos esperar hacerlo mediante un análisis realista de los vaivenes caóticos existentes sin esconder nuestros esfuerzos políticos tras espejismos acerca de reformar el sistema existente o mediante intentos deliberados por ofuscar nuestro entendimiento.


Traducción: Ramón Vera Herrera

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Viernes, 23 Enero 2015 06:48

Caos sistémico y transiciones en curso

Caos sistémico y transiciones en curso

La geopolítica nos ayuda a comprender el mundo en que vivimos, en particular en periodos turbulentos como los actuales, cuya principal característica es la inestabilidad global y la sucesión de cambios y oscilaciones permanentes. Pero la geopolítica tiene sus límites para abordar la actividad de los movimientos antisistémicos. Nos proporciona una lectura del escenario sobre el que actúan, lo que no es poco, pero no puede ser la inspiración central de las luchas emancipatorias.


A mi modo de ver, ha sido Immanuel Wallerstein quien ha conseguido bordar de la manera más precisa la relación entre caos en el sistema-mundo y su transformación revolucionaria por los movimientos. En su artículo más reciente, titulado "Es doloroso vivir en medio del caos", destaca que el sistema-mundo se está autodestruyendo al coexistir 10 a 12 poderes con capacidad para actuar de forma autónoma. Estamos en medio del tránsito del mundo unipolar a otro multipolar, un proceso necesariamente caótico.


En periodos de inestabilidades y crisis es cuando la actividad de los movimientos puede influir de modo más eficaz en el rediseño del mundo. Es una ventana de oportunidades necesariamente breve en el tiempo. Es durante estas tormentas y no en los periodos de calma cuando la actividad humana puede modificar el curso de los acontecimientos. De ahí la importancia del actual periodo.


Algunos de sus trabajos publicados en la colección El Mundo del Siglo XXI, dirigida por Pablo González Casanova, abordan la relación entre caos sistémico y transiciones hacia un nuevo sistema-mundo (Después del liberalismo e Impensar las ciencias sociales, Siglo XXI, 1996 y 1998). En Marx y el subdesarrollo, publicado en inglés en 1985, hace ya tres décadas, advierte sobre la necesidad de repensar nuestra metáfora de transición, ya que desde el siglo XIX hemos estado enredados en el debate entre las vías evolutivas frente a las revolucionarias para llegar al poder.


Creo que el punto más polémico, y a la vez el más convincente, es su afirmación de que hemos creído que una transición es un fenómeno que puede controlarse (Impensar las ciencias sociales, p. 186). Si la transición sólo puede producirse como consecuencia de una bifurcación en un sistema en situación de caos, como señalan los científicos de la complejidad, pretender dirigirla es tanto ilusión como riesgo de relegitimar el orden en descomposición si se accede al poder estatal.


Lo anterior no quiere decir que no podamos hacer nada. Todo lo contrario. Debemos perder el miedo a una transición que toma el aspecto de derrumbamiento, de desintegración, la cual es desordenada, en cierto modo puede ser anárquica, pero no necesariamente desastrosa, escribió Wallerstein en el citado texto. Agrega que las revoluciones pueden hacer su mejor trabajo al promover el derrumbe del sistema.


Esta sería una primera forma de influir en la transición: agudizar el derrumbe, potenciar el caos. Como el propio autor reconoce, un periodo de caos es doloroso, pero puede ser también fecundo. Más aún: la transición a un nuevo orden es siempre dolorosa, porque somos parte de lo que se derrumba. Pensar en transiciones lineales y sosegadas es un tributo a la ideología del progreso.


Después de 1994 comenzamos a conocer el segundo modo de influir en la transición, que nos permitió enriquecer las consideraciones anteriores. Se trata de la creación, aquí y ahora, de un mundo nuevo; no como prefiguración, sino como realidad concreta. Me refiero a la experiencia zapatista. Creo que ambos modos de influir (derrumbe y creación) son complementarios.


El zapatismo ha creado un mundo nuevo en los territorios donde se asienta. No es el mundo que imaginamos en nuestra vieja metáfora de la transición: un Estado-nación donde se construye una totalidad simétrica a la capitalista que pretende ser su negación. Pero este mundo tiene, si entendí algo de lo que nos enseñaron las bases de apoyo durante la escuelita, todos los ingredientes del mundo nuevo: desde escuelas y clínicas hasta formas autónomas de gobierno y de producción.


Cuando el caos sistémico se profundice, este nuevo mundo creado por el zapatismo será una referencia ineludible para los de abajo. Muchos no creen que el caos sistémico pueda profundizarse. Sin embargo, tenemos por delante un panorama de guerras interestatales e intraestatales, que se suman a la cuarta guerra mundial en curso del capital contra los pueblos. Estas son algunas situaciones caóticas que avizoramos. Que pueden coincidir, en un mismo periodo, con el caos climático en desarrollo y el caos sanitario, según la previsión de la OMS de la próxima e inevitable caducidad de los antibióticos.


En la historia, las grandes revoluciones se produjeron en medio de guerras y conflictos espantosos, como reacción desde abajo cuando todo se derrumbaba. Durante la guerra fría se difundió la hipótesis de que los contendientes no usarían armas nucleares que aseguraban la destrucción mutua. Hoy ya son pocos los que apostarían en ese sentido.
Ante nosotros está naciendo una nueva metáfora de la transición posible: cuando el sistema-mundo comience a desintegrarse generando tsunamis de caos, los pueblos deberán defender la vida y reconstruirla. Al hacerlo, es probable que adopten el tipo de construcciones creadas por los zapatistas. Así sucedió en las largas transiciones de la antigüedad al feudalismo y del feudalismo al capitalismo. En medio del caos, los pueblos suelen apostar por principios de orden, como lo son algunas comunidades indígenas de nuestros días.


Algo de eso ya está sucediendo. Algunas familias priístas acuden a las clínicas de los caracoles y otras buscan en las juntas de buen gobierno solución justa a sus conflictos. Nunca los pueblos se han pasado en masa a las alternativas sistémicas. Un día lo hace una familia, luego otra, y así. Estamos transitando hacia un mundo nuevo, en medio del dolor y la destrucción.

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"Aquí no mandan los gringos, mandan los indios"

El presidente Evo Morales empezó su tercer mandato consecutivo con dos días de fiesta, que incluyeron una ceremonia indígena y otra urbana con la participación de invitados de gobiernos y organizaciones sociales de 40 países. Luego de su triunfo en las elecciones presidenciales de octubre pasado, con el 61,3 por ciento, el líder aymara tiene todo listo para gobernar Bolivia al menos hasta 2020. Dijo que seguirá impulsando la construcción de obras públicas en todo el país, amparado por los ingentes recursos que dejan las empresas explotadoras de hidrocarburos y minerales desde su asunción, en 2006. Aunque posiblemente afecte la caída en los precios del petróleo, que Morales atribuye a un complot entre Estados Unidos y Arabia Saudita para desestabilizar a los gobiernos de Rusia y Venezuela. Como final feliz, se presiente un restablecimiento de relaciones entre el gobierno de Morales y el de Barack Obama, quien envió a una comisión de "alto nivel" a los festejos transcurridos en esta ciudad.


Anteayer, Morales realizó en Tiwanaku una ceremonia de posesión presidencial acorde con los usos y costumbres de los pueblos indígenas andinos. En el templo de Kalasasaya, ante la Puerta del Sol, el presidente recibió dos bastones de mando de manos de amawtas, guías espirituales de la cultura inca. Lucía un chu'ku, que es una gorra en cuya frente llevaba una pieza de oro con el rostro de Wiracocha. Cubrió su cuerpo con un unku, una prenda hecha de lana de vicuña, en cuyo pecho repetía la cara de la deidad, también en oro. "Aquí no mandan los gringos, mandan los indios. Ese es el orgullo que tenemos", dijo desde allí Morales. Abajo, entre la multitud, la comisión enviada por Obama aplaudía, aprendía a decir "jallalla" y tomaba té de coca para contrarrestar los sufrimientos que causa el sorojchi.


"Estamos haciendo gestiones para tener un encuentro de alto nivel y, además de esto, tenemos muchos deseos de reponer a nuestros embajadores. Lo único que pedimos es que haya mucho respeto", dijo Morales el lunes pasado, en conferencia de prensa. Aprovechó para mandar un saludo a la "voluntad política" de Obama por enviar representantes.


Entre ellos estaba el subsecretario de Estado para la Democracia, Derechos Humanos y Trabajo de EE.UU., Tom Malinowski. "Le expresé al canciller (David Choquehuanca) el gran respeto y admiración que nosotros tenemos en Estados Unidos por el gran progreso y la inclusión social que se registra en Bolivia", dijo.


Desde 2008, Bolivia no tiene embajador en Estados Unidos y viceversa. En septiembre de ese año, Evo Morales había acusado a la embajada del país del Norte de tramar un golpe de Estado en su contra, por lo cual expulsó a su representante, Philip Goldberg, y a la DEA, la agencia antidrogas estadounidense. Como respuesta, Obama hizo lo mismo con su acreditado en Washington, Gustavo Guzmán. Para dar otro golpe de frío a sus relaciones, en 2013 Bolivia expulsó de su territorio a la Usaid, la agencia de cooperación para el de-sarrollo del país del Norte.


Ahora, la Cancillería boliviana trabaja para lograr una reunión entre ambos presidentes. Pese al intercambio de sonrisas, Morales acusó a EE.UU. de estar detrás de la caída del precio del petróleo, cuyo barril se cotiza actualmente a 48 dólares, cuando en 2008 costaba 147 dólares.


"La alianza entre Estados Unidos y Arabia Saudita hace rebajar el petróleo para fines netamente geopolíticos", dijo el presidente en alusión al perjuicio que la brusca caída causa a las economías manejadas por Vladimir Putin y Nicolás Maduro.


El venezolano fue uno de los siete presidentes que estuvieron en los actos oficiales. También estuvieron la mandataria de Brasil, Dilma Rousseff; de Ecuador, Rafael Correa; de Paraguay, Horacio Cartes; de Costa Rica, Luis Guillermo Solís; y de Trinidad y Tobago, Anthoni Carmona. Como representante de la Argentina fue el vicepresidente, Amado Boudou. También había delegaciones de Colombia, Perú y China, entre otras naciones que entregaron a Morales unos 50 regalos. Un grupo de la Argentina le dejó un cuadro con la figura del ex presidente Néstor Kirchner, y otro con una imagen de la escuela de Salta donde estudió el mandatario boliviano de 55 años.


Ayer, en el acto realizado en la Asamblea Legislativa Plurinacional, el presidente se puso un traje como el que suelen usar los presidentes, aunque con algunos motivos andinos. Allí, una vez más reiteró sus intenciones de recuperar el mar para Bolivia.


"Hemos encaminado nuestra demanda hacia la Corte Internacional de Justicia con solidez y consistencia. Nuestra demanda está bien encaminada. Por historia, por justicia y por derecho, un día vamos a volver al océano Pacífico con soberanía", dijo Morales. La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, envió en su representación al presidente de la Corte Suprema de ese país, Sergio Muñoz.


Morales dio un informe de gestión que duró solamente 55 minutos. Mucho menos que el de 2012, por ejemplo, cuando lo hizo en 4 horas y 45 minutos. Dijo que era por "respeto" a los invitados de otros países.


Indicó que, entre 2005 y 2014, la inversión estatal subió en un 795 por ciento, mayormente destinada a la construcción de caminos, escuelas, hospitales y hasta canchas de césped sintético. También están las tres líneas de teleférico que inauguró el año pasado en la ciudad de La Paz para mejorar ostensiblemente el transporte público.
Agregó que continuará con la construcción de cuatro hospitales de cuarto nivel, que todavía no hay en Bolivia. Y se asfaltarán carreteras para conectar regiones de la Amazonía, aunque –dijo– ninguna pasará por medio del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis), ante el rechazo de las comunidades locales.


"Hacia 2020 vamos a reducir la extrema pobreza al dígito uno, al 8 o 9 por ciento. Vamos a cumplir y ya hemos aprendido en estos nueve años. No es mucho problema", aseguró. Y recordó que, en 2005, la extrema pobreza era del 37,2 por ciento, mientras que ahora es del 18,8 por ciento.


También realizará un referéndum para reestructurar al Organo Judicial, por lo cual no se descuenta que la Constitución sea modificada antes de fin de año. Para ello ya cuenta con dos tercios del total de parlamentarios.

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Viernes, 23 Enero 2015 06:23

¿Un nuevo comienzo para Europa?

¿Un nuevo comienzo para Europa?

Ni bien se sabía que a finales de enero habría elecciones legislativas en Grecia y que una victoria del partido izquierdista Syriza era probable, una serie de políticos/as y comentaristas de toda Europa saltaron a asegurar que no hay alternativa posible a la política actual, y punto. Seguridad, estabilidad y orden, fueron los lemas del momento. Difamando al líder de Syriza, Alexis Tsirpas, como populista antieuropeo (diario Frankfurter Allgemeine Zeitung, Alemania), vaticinaron que un gobierno encabezado por Syriza sería un drama, e indefectiblemente llevaría al caos. El ministro de Finanzas alemán, Schäuble, incluso amenazó de frente a la población griega, mientras el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, recomendó a los/as griegos/as no equivocarse al momento de votar. Finalmente, el FMI bloqueó el desembolso de una cuota crediticia.


Sin embargo, estos comentarios pintan un cuadro equivocado. En los hechos, el caos ya es la realidad cotidiana para muchas personas en Grecia: 50 por ciento de la juventud está sin trabajo, las jubilaciones fueron recortadas dramáticamente, muchos hospitales tuvieron que cerrar sus puertas. Si uno pone mayor atención al debate en Grecia, se dará cuenta de que precisamente Syriza es el partido que propone reformas de amplio alcance: reformas que sin duda trastocarían también el establishment, a fin de combatir la corrupción y el clientelismo y garantizar el nivel de vida de las personas en vez de depreciarlo. El partido se opone a la actual política de austeridad, y quiere ser parte de las alternativas en y para Europa, lo cual, evidentemente, tiene molestos a los actuales gestores de la crisis. De ahí ese miedo a un partido que hace cinco años ni recibía aún 5 por ciento de los votos emitidos.


Una oportunidad para Grecia. Démosle vuelta al asunto. Convirtamos a Grecia en un campo de experimentación para probar otras formas de manejar la crisis. Imaginemos una restructuración exitosa del Estado y de la economía: las personas gozan de condiciones laborales y de vida estables, se reforma el sistema impositivo, de manera que los ricos carguen con una parte adecuada del coste para la colectividad. Asimismo – horribile dictu para toda mente neoliberal– hay programas de inversión pública eficientes que permiten superar las crisis humanitarias en las áreas de alimentación y vivienda, educación y salud.


En un escenario de este tipo, el criterio de éxito ya no sería el grado en el que se tranquilicen los mercados financieros y se mantenga la política de austeridad, como lo planteó Joschka Fischer, ex ministro de Relaciones Exteriores alemán, en el periódico Standard el pasado martes. Fischer también presume que una victoria de Syriza desembocaría en una crisis política que arrastraría a toda Europa.


Está claro que nada de esto será fácil. Minimizar los problemas estructurales existentes no ayudará en nada, y no faltarán voces europeas que exijan políticas intransigentes contra el nuevo gobierno griego. Pero aun así, existirá cierto margen de acción. Por ejemplo, se podrían fortalecer las economías locales y regionales. ¡No, no estamos hablando de proteccionismo! Estamos hablando de una política económica razonable y sensata que no se someta al campo de batalla del mercado global sino que, dentro de la división de trabajo internacional, insista en una política industrial, estructural y de mercado laboral autónoma e independiente. Esto podría dar un impulso refundacional que tanta falta hace en Grecia.


¿Otra Europa? Europa podría convertirse en un proyecto que es vivido de manera positiva por todas las personas, en todos los países. Un primer paso sería renegociar las deudas, cara a cara y en pie de igualdad, para así restituir su margen de acción al gobierno griego. El partido proeuropeo Syriza podría promover una salida diferente a la crisis, no sólo para Grecia, sino también para otras regiones.


Finalmente podría darse la tan necesaria conferencia europea sobre la deuda. Mucha gente ya reconoce que Grecia jamás podrá pagar su deuda, a no ser por el precio de una dependencia más o menos eterna. La conferencia debería abordar el tema de una solución europea global, pero también tratar la posibilidad de una condonación parcial de la deuda griega y, para los créditos restantes, un mecanismo de pago de deuda a la medida del rendimiento económico real del país. Sería una señal política poderosa, tanto para las personas como para los mercados, de que por fin se trabaja seria y solidariamente en desarrollar estrategias adecuadas de manejo de la crisis. Al mismo tiempo, se transparentaría quiénes se benefician realmente de la crisis actual.


Hay mucho para repartir, en Grecia y en otras partes también. El libro de Thomas Piketty sobre la evolución histórica de los patrimonios ha desencadenado un amplio debate en este sentido.


Sin duda, un desarrollo positivo de la situación en Grecia desalentaría a las fuerzas antieuropeas y nacionalistas en Europa.


Tenemos por delante debates intensos acerca de cuáles podrían ser los pilares de un modelo de bienestar justo, ecológico y democrático para Europa.


En los comentarios, se repite una y otra vez la cantaleta pálida del necesario crecimiento. Pero, ¿qué significa eso concretamente? Concretamente, ¿qué tipo de empleos se generan o se conservan? ¿Estamos hablando de empleos en la industria de armamento, o en una industria productiva lo más sostenible posible? ¿Del trabajo de peones mal pagados/as en la agroindustria, o de trabajadores/as con empleo digno en la producción ecológica de alimentos? ¿Y quiénes deciden sobre las inversiones que deben llevarnos al crecimiento? Fondos de alto riesgo privados en busca del mayor rédito posible, o empresarios/as responsables, o incluso la población mediante mecanismos y procedimientos de democracia económica? Todas esta son preguntas a las que Syriza quiere encontrar respuestas. Y de hecho son temas claves que deberíamos discutir y analizar en y para toda Europa.


Y para terminar: cabe preguntarnos también cómo pueden contribuir actores relevantes de otros países, por ejemplo políticos/as, empresarios/as progresistas y sindicatos, a que no se deje pasar la oportunidad de un nuevo comienzo en Europa. Los comentarios que han suscitado los primeros amagues de la contienda electoral en Grecia dejan muy en claro que esta campaña no es un asunto meramente griego.

Traducción: Cordi Thöny

 

Por Ulrich Brand, profesor de política internacional en la Universidad de Viena, fue co organizador de un foro sobre la crisis del euro a mediados de diciembre en Atenas y es integrante del Grupo Permanente de Trabajo sobre Alternativas al Desarrollo de la Fundación Rosa Luxemburg

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Martes, 20 Enero 2015 14:33

Fascismo, liberalismo e izquierda

Fascismo, liberalismo e izquierda

"Las recientes vicisitudes del fundamentalismo musulmán confirman la vieja visión de Walter Benjamin de que 'cada ascenso del fascismo es testigo de una revolución fracasada': el auge del fascismo es el fracaso de la izquierda, pero a la vez una prueba de que había un potencial revolucionario, la insatisfacción, que la izquierda no fue capaz de movilizar", dice Zizek en esta columna.

[...] Las recientes vicisitudes del fundamentalismo musulmán confirman la vieja visión de Walter Benjamin de que "cada ascenso del fascismo es testigo de una revolución fracasada": el auge del fascismo es el fracaso de la izquierda, pero a la vez una prueba de que había un potencial revolucionario, la insatisfacción, que la izquierda no fue capaz de movilizar. ¿No se sostiene lo mismo hoy sobre el llamado "islamo-fascismo"? ¿El ascenso del islamismo radical no es exactamente correlativo a la desaparición de la izquierda secular en los países musulmanes? Cuando allá por la primavera de 2009 los talibanes se hicieron cargo del valle de Swat en Pakistán, el New York Times informó que diseñaron "una revuelta clasista que aprovecha las profundas fisuras entre un pequeño grupo de ricos terratenientes y sus arrendatarios sin tierra". Sin embargo, si por "aprovecharse" de la difícil situación de los agricultores los talibanes están "provocando alarma sobre los riesgos en Pakistán, que sigue siendo en gran medida feudal", ¿qué impide que los demócratas liberales en Pakistán, así como en Estados Unidos, se "aprovechen" de esta difícil situación y traten de ayudar a los campesinos sin tierra? La triste consecuencia de este hecho es que las fuerzas feudales en Pakistán son el "aliado natural" de la democracia liberal.

 

Entonces, ¿qué pasa con los valores fundamentales del liberalismo: la libertad, la igualdad? La paradoja es que el liberalismo en sí no es lo suficientemente fuerte como para salvarlos de la embestida fundamentalista. El fundamentalismo es una reacción –una falsa, desconcertante, reacción, por supuesto– en contra de un fallo real del liberalismo, y es por ello que una y otra vez ha sido generado por el liberalismo. Abandonado a sí mismo, el liberalismo lentamente se socava a sí mismo; lo único que puede salvar sus valores fundamentales es una renovada izquierda. Para que este legado clave pueda sobrevivir, el liberalismo necesita la ayuda fraterna de la izquierda radical. Esta es la única manera de derrotar al fundamentalismo, de barrer el suelo bajo sus pies.


Pensar en respuesta a los asesinatos de París significa dejar caer la autosatisfacción de suficiencia de un liberal permisivo y aceptar que el conflicto entre la permisividad liberal y el fundamentalismo es en última instancia un falso conflicto, un círculo vicioso de dos polos que se generan y presuponen mutuamente. Lo que Max Horkheimer había dicho sobre el fascismo y el capitalismo en 1930 –"aquellos que no quieren hablar de manera crítica sobre el capitalismo también deberían guardar silencio sobre el fascismo"– debería aplicarse también al fundamentalismo de hoy: "los que no quieren hablar críticamente sobre la democracia liberal también deben guardar silencio sobre el fundamentalismo".


(Fragmento de una columna publicada por este filósofo esloveno en el New Stateman de Gran Bretaña.)

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Jueves, 08 Enero 2015 07:48

Los 90 años de Ernesto Cardenal

Los 90 años de Ernesto Cardenal

Ernesto Cardenal cumple 90 años en este mes de enero. Desde sus inicios ya podemos advertir ese poder descriptivo que ha caracterizado su poesía, el registro de hechos, a veces a manera de inventario, que exalta lo cotidiano.

La naturaleza narrativa de esta poesía, que la acerca a las fronteras de la prosa y no pocas veces traspasa esas fronteras, es lo que se ha dado en llamar exteriorismo, término que puede prestarse a confusiones, pues parecería negar la dimensión íntima que esta poesía tiene, y que alcanza a plenitud cuando entra en el territorio místico, que es el de la confesión.

Lo que Ernesto hace es utilizar los elementos del mundo exterior, ese que creemos visible y palpable, para trasegarlos hacia la intimidad y hacer que nos hablen al oído y nos enseñen que aun lo más prosaico posee un misterio. Una poesía que se aleja de la abstracción para acercarnos a las emociones, y tiene una memoria visual.


Desde entonces se encamina ya hacia la poesía narrativa, y así llegará en 1957 Hora 0, relato de las dictaduras tropicales de Centroamérica en tiempos de las repúblicas bananeras. Es aquí donde la historia presente comenzará a entrar en su poesía.

Y desde ese registro, que se puede ver y tocar, pasará en Gethsemani Ky, publicado en 1960, a darnos el relato en contrapunto de su vida de novicio en un monasterio trapense de Kentucky. A partir de allí empezará a vivir una religiosidad a fondo que con el tiempo lo llevará al terreno del misticismo liberador y al compromiso político desde la fe.
Luego vendrán sus Epigramas, publicados en 1961 pero escritos en los años anteriores a su entrada a la trapa. Entre ellos figuran algunos de sus poemas más populares, sobre todos los de tema amoroso, de ingeniosa precisión.


Por mala salud no pudo seguir en el monasterio trapense, pero continuó sus estudios sacerdotales y fue ordenado en 1965, cuando fundó la comunidad cristiana del archipiélago de Solentiname, en el Gran Lago de Nicaragua.

De este tiempo son los Salmos, escritos en el tono admonitorio de los del Antiguo Testamento, pero llevando los suyos a los asuntos de la vida moderna: la opresión, los sistemas totalitarios, el genocidio, los campos de concentración, las amenazas del cataclismo nuclear, la inmoralidad del poder económico, la soledad del hombre moderno.


La muerte en 1962 de Marilyn Monroe, uno de los íconos del siglo XX, inspiró uno de sus poemas más famosos. Esta elegía cuenta la vida de la muchacha que como toda empleadita de tienda soñó ser estrella de cine, y abre una profunda reflexión sobre la fabricación de los ídolos del espectáculo a costa de los propios seres humanos elevados a los altares de la fama.

Luego vendría, en 1966, El estrecho dudoso. Apegándose a la letra de las crónicas de Indias y los documentos administrativos de la Corona, y a la vez iluminándolos, revive episodios de la conquista fijados alrededor de la obsesión por el estrecho dudoso, el paso hacia la mar del Sur buscado tan afanosamente desde entonces, asunto pernicioso que ha tenido mucho que ver con la historia de Nicaragua, donde la ambición por el canal interoceánico sigue causando estragos.

Su compromiso con los pobres, y por la liberación, iba en la comunidad de Solentiname más allá de las palabras. Cuando en octubre de 1977 los guerrilleros atacaron varios cuarteles militares, entre los que participaron en el asalto a la guarnición de San Carlos, un puerto ubicado en la confluencia del Gran Lago con el río San Juan, se hallaban los muchachos de la comunidad campesina de Ernesto.


Al sobrevenir el triunfo de la revolución, en 1979, fue nombrado ministro de Cultura, y entró en conflicto con el Vaticano, que exigía su renuncia, igual que la renuncia de los demás sacerdotes que ocupaban cargos en el gobierno. Cuando el papa Juan Pablo II visitó Nicaragua en 1983, se hizo célebre la fotografía del momento en que, con el dedo alzado en señal de admonición, el pontífice reprende a Ernesto.


Permaneció en ese cargo hasta 1987, cuando renunció, en medio de amargos conflictos con Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo. En La revolución perdida, el tercer tomo de sus memorias, que apareció en 2004, puede leerse su juicio, que es también profético por implacable, sobre quienes malversaron aquel proceso en el que él se comprometió a fondo, desde su fe y desde sus convicciones espirituales.

En adelante su escritura comenzará a dar ese vuelco trascendental que lo lleva hasta el Cántico cósmico, de 1989. Es cuando alcanza las alturas de la poesía mística, esa comunicación solitaria con la divinidad que se convierte en una relación de pleno erotismo, el alma que se acopla con su creador en el más exaltado de los gozos, tal como San Juan de la Cruz y Santa Teresa.


Pero en su ascensión mística hay una ambiciosa exploración del origen del universo; y así como antes ha aprovechado los documentos de la historia para componer sus poemas narrativos, ahora lo que utiliza son los textos científicos, de la física cuántica a la astronomía, la geología, la biología, la antropología, para componer su crónica del universo.

En esta visión monumental, donde todo se funde y se condensa, junto a la mística como íntima vivencia personal del poeta entra la exploración científica de los cielos, y entran también los recuerdos de su propio pasado, la vieja Granada de su infancia, las muchachas que amó en la adolescencia, los episodios de su juventud.

Un gran final de fiesta que funde los misterios de la creación y los de la existencia, el cosmos y el microcosmos, y va de los agujeros negros a la célula, de las galaxias perdidas a los protones, y la mirada mística busca en el Creador la explicación de todas las cosas, amor, muerte, poder, locura, pasado y futuro, formas todas de la eternidad.
Masatepe, enero de 2015

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Miércoles, 07 Enero 2015 20:33

Una revolución tranquila

Una revolución tranquila

Sin duda alguna los eventos más importantes en Colombia durante el año que terminó (2014) fueron, por un lado, la continuación y el avance de los diálogos de Paz en La Habana, y por el otro, la defensa ciudadana y popular – política, cultural, ideológica y jurídica –, del gobierno de Gustavo Petro y la Bogotá Humana. Ambos hechos se constituyeron en una derrota para Uribe y el Procurador Ordoñez. Además, se neutralizó a los empresarios corruptos que se apoderaron de los servicios públicos en la capital de la república a la sombra, primero, de Lucho Garzón y después, de Samuel Moreno. Claro, ambas situaciones están relacionadas.


La arbitraria pero fallida destitución e inhabilidad política del actual alcalde de Bogotá fue un ataque directo contra el proceso de Paz. Las fuerzas más reaccionarias, corruptas y derechistas del país se unieron con empresarios uribistas y santistas, políticos y funcionarios corruptos del Distrito Capital, taurinos semi-feudales, ideólogos clericales y homofóbicos, para derrotar al "movimiento democrático" que tiene en Petro a una de sus principales figuras, así éste a veces cometa serios errores. De haberlo conseguido, el mensaje para los líderes de la guerrilla habría sido absolutamente negativo: Si a un ex-guerrillero que lleva 24 años de ejercicio pacífico le cobraban de esa manera su rebeldía... ¿qué podrían esperar ellos hacia el futuro?


El proceso de Paz... dramas y tragedias


Sin embargo, con relación al conflicto armado los colombianos tenemos dudas. Decía Marx que "La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos", y ello cae como anillo al dedo a nuestro país. La generalidad de los colombianos queremos la Paz pero tantos años de violencia nos pesan. El drama del proceso de Paz es que los actores – guerrilla y gobierno – quieren utilizar ese escenario para vender una imagen "pacifista" que no se corresponde con la realidad que percibe la población. Las amplias mayorías ciudadanas no le tienen confianza a la cúpula guerrillera y saben que Santos le teme a Uribe. El ex–presidente utiliza hábilmente ese hecho para explotar miedos e inseguridades. Y lo hace especialmente entre las "clases medias" que no quieren saber nada de un gobierno de izquierda que vaya a implementar políticas "estatistas" como las que Chávez y sus herederos aplican en Venezuela. ¡La amenaza del "castro-chavismo" efectivamente asusta!

Es importante recordar que la insurgencia después de 1983 inició un proceso acelerado de crecimiento. Se apoyó y financió con recursos obtenidos de gravar la economía del narcotráfico. También recurrió a la extorsión y el secuestro que eran resultado de aplicar sus propios impuestos de guerra. Ese desarrollo progresivo de sus fuerzas y frentes insurgentes, llevó a pensar – erróneamente –, a los dirigentes farianos, que hacia 1998 habían conseguido el "equilibrio estratégico" frente a las fuerzas militares oficiales. Grave error de lectura política que también cometió Sendero Luminoso en el Perú. La línea militar se había impuesto en esta fase de la lucha, representada por Jorge Briceño (a. el "Mono Jojoy"), el mejor exponente y sucesor de Jacobo Arenas dentro de las nuevas generaciones guerrilleras. En esa etapa se sacrificó la calidad y la formación política de la militancia insurgente siendo sustituida por la cantidad y la preparación militar y logística. Así, la "guerra sucia" diseñada para degradar a la guerrilla encontró terreno fértil. El sentido ético de la lucha revolucionaria se fue diluyendo. Es lo que hoy tanto le cuesta a la insurgencia y el pueblo le cobra con creces. El miedo a una dictadura de las FARC es explotado por sus enemigos y es reforzado por la actitud arrogante y la soberbia que aún muestran muchos de sus comandantes.


Por el lado del gobierno el drama de Santos es no poder desprenderse decididamente de la sombra uribista. Es dramático porque él sólo no lo puede hacer. Y no lo va a hacer si la misma insurgencia no le facilita el camino. El actual Presidente de la República fue Ministro de Defensa de Uribe, estuvo al frente de todas las operaciones – muchas de ellas ilegales, criminales y mafiosas – que el Estado adelantó contra las FARC y contra amplios sectores del pueblo, que así no tuvieran nada que ver con la guerrilla, fueron arrasadas y exterminadas a sangre y fuego. Pero además, Santos es un representante del más fiero y brutal neoliberalismo que se aplica en América Latina. Así lo hace desde los años 90s. Ya lo pregonaba antes desde el Diario El Tiempo pero se decidió a ejecutarlo a partir de su participación como Ministro de Comercio en el gobierno de César Gaviria Trujillo (1990-1994). Por ello, aunque tocaba votar por él para evitar que el uribismo puro y rabioso, decididamente guerrerista y paramilitar, llegara nuevamente a la Presidencia, la verdad es que Santos se mantiene en una posición de equilibrista, entre Uribe y la Paz. En lo único que se diferencia es en que se atrevió a iniciar los diálogos sobre la base de reconocer la existencia del conflicto armado. El problema es que un día avanza y al día siguiente retrocede.

La dificultad consiste en que si Santos le cede mucho a la guerrilla – así teóricamente sea en favor del "pueblo" – el uribismo se fortalece. Si no cede mayor cosa, la insurgencia se echará atrás, lo que beneficia también a quienes viven de la guerra. Entre más se envalentone la guerrilla en la mesa o en el monte, menos apoyo popular va a obtener. El actual cese unilateral de fuegos está en la dirección correcta pero la dirigencia guerrillera todavía no entiende que su mayor fortaleza sería mostrarse arrepentida de haberse dejado degradar. Es urgente ser más consciente de los errores cometidos – posiblemente forzados y provocados por la guerra sucia –, y ser humilde frente al pueblo (no tanto frente a las clases dominantes), poniéndose al servicio de la salida negociada sin mayores pretensiones. Y en ello radica su principal dificultad, porque a la vez, debe presentarle a su militancia unos logros mínimos para poder garantizar su transformación en actor político y social, especialmente en las zonas de colonización donde han estado desde siempre. El tema de la justicia transicional va a ser definitivo en la recta final de los diálogos y tendrá que haber mucha moderación de ambas partes, para obtener el respaldo popular para lo que se acuerde.

Nuevos sujetos políticos citadinos

Lo ocurrido con Petro es una confirmación de que se consolida una nueva etapa en la vida política del país. El protagonismo político de la población de las ciudades está en evolución. La participación de decenas de miles de jóvenes que se expresaron en la "ola verde" y en los "cacerolazos" de solidaridad con el paro nacional agrario en 2013, son el anuncio de que en las ciudades se mantiene y fortalece el despertar político de las nuevas generaciones. El apoyo a la Bogotá Humana es una manifestación clara de ese "movimiento democrático" pero desgraciadamente Petro y la cúpula de los "progresistas-petristas" no lo entienden plenamente. No logran generar un espíritu verdaderamente democrático e incluyente en su trabajo político-administrativo. Los celos y recelos con el resto de la izquierda – especialmente con el Polo –, se les notan por encima. Por ello, no consiguen trasmitir entre el grueso de esa juventud y de la población bogotana, una imagen de anti-burocracia y no se muestran enteramente dispuestos a gobernar con la amplia participación de la gente. La consulta de los tres candidatos "petristas" a la Alcaldía para aspirar al siguiente período, que es de hecho un cierre de espacios frente a otros candidatos de la talla de Clara López o de Carlos Vicente de Roux, envía ese mal mensaje.


Pero el problema va más allá. Lo que podemos observar haciendo un balance del año que terminó es que en Colombia la gente no quiere grandes cambios. Especialmente las "clases medias". Los profesionales y tecnólogos proletarizados, los técnicos, micro y medianos empresarios, los "emprendedores", comerciantes y proveedores de bienes y servicios, están relativamente cómodos y aceptan los males del capitalismo. Muchos de ellos, se ven insertos a través del comercio y el consumo en la economía globalizada y son relativamente beneficiados por los TLCs, así sea marginalmente. Les molesta la corrupción, los privilegios de altos funcionarios, los injustos impuestos, pero no quieren cambios drásticos que impliquen nuevas polarizaciones, tensiones y violencias. Una "revolución tranquila", pacífica, ciudadana, "suave", es con lo que la gente sueña. Por ello, la izquierda nacionalista y "estatista" no logra empatar con ese amplio espectro de la población que en Colombia ha crecido a la sombra de una economía inflada con recursos del narcotráfico, importantes inversiones extranjeras y la explotación petrolera y minera.


Es por esa razón que la necesidad de construir un Nuevo Proyecto Político empieza a estar en la cabeza de muchas personas. Un nuevo intento que no puede desechar los esfuerzos anteriores pero que debe alimentarse del espíritu y sentir de esa población citadina que, en el caso de Bogotá, participa en política en forma independiente durante las últimas dos décadas. Habrá que ser paciente, ir al ritmo que la gente propone, ser astuto y amable, proponer soluciones, dejar de ser apocalípticos y "casandras del desastre", mostrar optimismo y seguridad, hacer a un lado la eterna queja y el negativismo ideologizado. Además, proponer metas alcanzables y posibles que tengan consecuencias inmediatas. "Arañando el cielo y arando la tierra", "soñar con los pies bien puestos en el suelo". Si logramos hacerlo en el 2015, seguro que avanzaremos.

Diferenciarnos de la izquierda tradicional

Es evidente que se debe hacer un ejercicio de diferenciación de la "izquierda tradicional". Y tendrá que hacerse sobre temas fundamentales. Ya no se trata sólo de superar el gamonalismo y caudillismo de nuevo tipo que hemos detectado que se manifiesta en que cada parlamentario de izquierda o progresista tiene su grupo dentro de su respectivo partido. Ahora les llaman "tendencias" para camuflar los intereses individuales y grupistas. Para poder avanzar con el Nuevo Proyecto Político habrá que aclarar temas más gruesos, entre los que está, por ejemplo, el modelo de Estado que requiere la Nación para una fase de "post-acuerdos" (post-conflicto) y para avanzar por caminos que superen incluso lo que se está haciendo en Venezuela, Ecuador, Bolivia, Uruguay y demás países de Sudamérica, en donde el "estatismo" empieza a hacer crisis, especialmente en aquellos países en donde los presupuestos gubernamentales dependen de los ingresos de la explotación de recursos naturales energéticos (gas y petróleo), que hoy se ven mermados por la crisis de los precios internacionales de los hidrocarburos.


Es igualmente claro que el Nuevo Proyecto Político que empieza a emerger no puede "cargar con los muertos de la guerrilla". No podemos desconocer las causas que originaron el conflicto armado pero tampoco tenemos que asumir errores que no son nuestros. Por ello tiene que haber una importante distancia con los actores armados e incluso con sus cercanos. Sólo una fuerza democrática que, siendo consciente de nuestra tragedia no compre ni herede los resentimientos y odios, podrá avanzar y desbrozar el camino de la reconciliación hacia el futuro. La juventud citadina será fundamental en ese proceso. El arrepentimiento sincero y el perdón auténtico serán las herramientas para lograrlo, pero ello seguro nos llevará décadas. Hay que empezar.


También somos conscientes que la "izquierda tradicional" no ha podido desligarse de las herencias "estatistas" que construyó la burguesía burocrática en América Latina desde hace 50 años. Se confunde la "defensa de lo público" con el monopolio absoluto del Estado en la gestión pública. Y ello se presenta en lo fundamental porque la "izquierda tradicional" representa principalmente los intereses de los trabajadores del Estado y actúa entonces, no como una fuerza política que está interesada en el conjunto de la sociedad, sino que acciona como un gran sindicato, defendiendo los intereses "laborales" de esos trabajadores (educación, salud, justicia, servicios públicos). No es casual que parte de esa izquierda hoy se enfrente a Correa en el Ecuador y a Evo en Bolivia, colocándose al frente de esos trabajadores. El tema de la "privatización" está en el medio. En el ejercicio de Petro en relación al servicio de aseo se alcanzó a iniciar el debate pero no se profundizó. El modelo que tiene en mente la izquierda tradicional es crear una gran empresa pública – tipo la que maneja el acueducto de Bogotá – y no les gustó la idea de compartir la recolección y el reciclaje con cientos de microempresas de recicladores porque para ellos eso es privatización. No entienden que una cosa es garantizar buena calidad, oportunidad, eficiencia y tarifas equitativas y proporcionales a los ingresos de los usuarios, y otra cosa es la operación del servicio que puede ser estatal, privada, comunitaria, cooperativa, social o mixta.


En fin, ese es uno de los temas a estudiar y profundizar. El otro es la actitud frente a la economía globalizada. Oponernos totalmente a los TLCs no parece ser la mejor posición. El "nacionalismo estrecho" no convoca en Colombia. Y lo que se observa en el resto de Sudamérica es que la construcción de verdadera autonomía económica tendrá que pasar por un paciente proceso de integración regional y un largo camino de industrialización de nuestros procesos productivos sin que ello signifique desligarnos de los mercados internacionales. Por el contrario, tendremos que hacer grandes esfuerzos por ser competitivos en ese terreno, apropiarnos de la comercialización directa de nuestras materias primas y productos procesados, constituir un nuevo tipo de empresas transnacionales con carácter latinoamericano, aprovechar las tensiones y conflictos entre los bloques económicos en juego (EE.UU., Unión Europea, BRICS, Japón, etc.), y construir paulatinamente nuestro propio modelo de desarrollo colocando la defensa del medio ambiente en un lugar importante y prioritario.


Recién estamos empezando pero es necesario abrir el debate. Ese es el propósito al que convocamos en el año nuevo. Con sencillez y modestia. Sin protagonismos individuales. Construyendo "proceso" y "corrientes de pensamiento" más que aparatos organizativos. Ayudando a construir unidad en las dinámicas locales y regionales para disputar los gobiernos municipales y departamentales en las elecciones de octubre de 2015. En donde existan condiciones y se pueda, se debe derrotar al conjunto de los partidos tradicionales, y en donde sea obligatorio, hay que construir convergencias más amplias para derrotar el uribismo y defender el proceso de Paz. Cada caso debe ser mirado con lupa y los intereses del "movimiento democrático" deben estar muy por encima de los intereses individuales y de grupo. ¡Si se puede!

Nota: En un balance del año 2014 tendrían que haberse destacado los triunfos deportivos de Nairo Quintana, James Rodriguez y la Selección Colombia. También las tragedias como la ocurrida con los niños quemados en un bus en Fundación (Magdalena) y los nativos de la Sierra Nevada muertos por un fulminante rayo. La sequía, el hambre y la tragedia ambiental en La Guajira y Casanare, ligada a la explotación indolente de los recursos naturales a manos de empresas transnacionales. Los desmayos inexplicables de jovencitas en Carmen de Bolívar. La anécdota de Doña "Mechas" llamando a apoyar a "Juanma" y contra "Zurriaga". La persistencia guerrerista de Uribe y el debate parlamentario realizado por Iván Cepeda contra el paramilitarismo. La muerte de Gabo. El paro judicial y la acumulación de problemas en la justicia. La lentitud en la restitución de tierras. La crisis de los precios del petróleo y su impacto fiscal. La tensión mundial entre EE.UU. y Rusia que parece la re-edición de la "guerra fría". En fin tantos hechos que muestran la vitalidad de nuestra sociedad y los grandes problemas acumulados que no van a tener solución si no nos unimos y derrotamos a la casta oligárquica.

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Sábado, 03 Enero 2015 09:27

Balance político del año 2014

Balance político del año 2014

El año 2014 ratificó la presencia de un "movimiento democrático" que existe "de hecho" en la sociedad colombiana. Es un movimiento que va más allá de los partidos, grupos y dirigentes.


La población que apoya a los sectores independientes, alternativos, liberales sociales, socialdemócratas, progresistas y de izquierda, se expresó en forma consistente durante el año que termina. Así lo viene haciendo en los últimos 15 años.
Las primeras manifestaciones de ese proceso se presentaron a principios del siglo XXI con la elección de Lucho Gómez, Guillermo Alfonso Jaramillo, Floro Alberto Tunubalá y Parmenio Cuéllar, en la Guajira, Tolima, Cauca y Nariño, respectivamente.


Después vino la elección de Lucho Garzón, Samuel Moreno y Gustavo Petro en Bogotá. Allí, a pesar de los tremendos errores cometidos, el movimiento democrático siguió buscando y apoyando las iniciativas sociales, progresistas y de izquierda.


Sin embargo, en los últimos meses de 2013 y primeros meses de 2014 – después del formidable Paro Nacional Cafetero y Agrario – se evidenció la incapacidad de los dirigentes "alternativos" de sintonizarse con el sentir democrático de una buena parte de la sociedad colombiana.


No fueron capaces de generar consensos y acuerdos para presentar una fuerte candidatura de "tercería" a la Presidencia de la República.


La tozudez sectaria de Robledo que se negó a apoyar la legalización jurídico-electoral de las convergencias, la práctica viciada de Navarro concentrada únicamente en acuerdos burocráticos entre personalidades políticas, y la falta de identidad ideológica que rayó en el oportunismo, llevaron a la división y dispersión del campo democrático y a la auto-derrota.
Menos mal que la sabiduría popular y la reserva democrática dieron la mano.


A pesar de las órdenes de dirigentes progresistas y algunos verdes de votar en la primera vuelta presidencial por Santos, el grueso del "movimiento democrático" decidió apoyar la dupla conformada por Clara López y Aída Abella.


Esa fórmula consiguió el respaldo de cerca de 2 millones de votantes y ratificó la existencia de fuerzas nítidamente anti-neoliberales que exigen cambios importantes en la conducción del país.


Sin embargo ese resultado no se puede interpretar como un triunfo contundente. Es, indudablemente la revalidación de que la unidad suma y multiplica votos, pero nada más. No deja de ser una derrota.

Sobre todo cuando en la Nación desde el año anterior (2013) se respiraba un aire de protesta, inconformidad y movilización social activa y beligerante. Ese ambiente tuvo que haberse materializado en importantes resultados en el campo electoral.


El gran derrotado al interior de las fuerzas democráticas fue el senador Robledo, quién había anunciado una debacle en el Polo por unirse con sus anteriores aliados del Partido Comunista y la Unión Patriótica, representados por Aída Abella.
Pero Petro también sufrió su pequeño revés. Se negó a apoyar a Clara y prefirió hacer acuerdos directamente con Santos, muy seguramente para sostenerse en la Alcaldía frente a la arremetida del Procurador.


En la segunda vuelta el "movimiento democrático" vuelve a expresarse con coherencia. A pesar de los llamados del Moir y un sector de los Verdes a votar en blanco, la gran mayoría de las fuerzas democráticas decidieron "votar por Santos contra Uribe", a favor de la Paz y contra la guerra.

Esa votación significó – así mismo –, que el movimiento democrático les perdonó a Santos y a la guerrilla sus incoherencias oportunistas en el manejo de los diálogos y del proceso de Paz.


Pero el uribismo – aprovechando esos errores – obtuvo un importante respaldo que no se puede minimizar. Está allí, acechando, complotando y esperando su oportunidad.

También existió la expectativa de que el gobierno de Santos profundizara las políticas sociales que inició en su primer gobierno (reparación de víctimas, restitución de tierras a desplazados y otras) e impulsara algunos cambios en su política neoliberal.

El problema consistió en que los partidos y dirigentes alternativos y de izquierda que ayudaron a elegir a Santos – por complejos moralistas – no exigieron ni forzaron la participación en el gobierno ni sustentaron los cambios correspondientes. Cazaron el tigre y se asustaron con el cuero.


En el 2015 el "movimiento democrático" no sólo tendrá que seguir respaldando el proceso de Paz, elegir gobiernos locales y regionales que representen las nuevas fuerzas sociales y políticas que emergen desde lo profundo de la sociedad, sino perfilar un escenario nuevo y de transformación democrática hacia el 2018.

No se trata solo de detener al uribismo. La meta tiene que ser ganar la alcaldía de Bogotá con fuerzas claramente independientes, alternativas, liberales sociales, progresistas y de izquierda.


En donde esto no sea posible, en aquellos entes territoriales donde se corra el peligro de que el uribismo pueda ganar, se tendrán que concertar amplias alianzas con base en programas democráticos, sociales y contra la corrupción.


Ojalá los graves errores cometidos durante el 2014 no sean olvidados ni justificados. Deben servir de lección para que en el 2015, el "movimiento democrático" sea interpretado consistentemente por la dirigencia de los grupos y partidos, construyendo unidad y claridad.

Sin embargo, para forzar mayores desarrollos en el campo democrático se necesita ir visualizando el surgimiento de un Nuevo Proyecto Político.


Es necesario que aparezca sangre nueva que utilice métodos realmente democráticos e impulse prácticas incluyentes, ágiles y flexibles. No se trata de oponerse a alguien en particular pero si es urgente dinamizar y canalizar los procesos sociales y políticos que están apareciendo en las ciudades y que requieren nuevas alternativas y propuestas.


Los grupos y partidos alternativos y de izquierda que nacieron en los años 60s y 70s del siglo pasado (XX) sufren la "fatiga del metal". La corrosión y el envejecimiento los ha debilitado. Son partidos con genes y herencias rurales que ya no dan más. Se precisa un fuerte sacudón y el relevo generacional. ¡El año 2015 es propicio para que la juventud se haga sentir!

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Sábado, 03 Enero 2015 09:14

El fin de la televisión de masas

El fin de la televisión de masas

La televisión sigue cambiando rápidamente. Esencialmente por las nuevas prácticas de acceso a los contenidos audiovisuales que observamos sobre todo entre las jóvenes generaciones. Todos los estudios realizados sobre las nuevas prácticas de uso de la televisión en Estados Unidos y en Europa indican un cambio acelerado. Los jóvenes televidentes pasan del consumo "lineal" de TV hacia un consumo en "diferido" y "a la carta" en una "segunda pantalla" (ordenador, tablet, smartphone). De receptores pasivos, los ciudadanos están pasando a ser, mediante el uso masivo de las redes sociales, "productores-difusores", o productores-consumidores (prosumers).


En los primeros años de la televisión, el comportamiento tradicional del telespectador era mirar los programas directamente en la pantalla de su televisor de salón, manteniéndose a menudo fiel a una misma (y casi única) cadena. Con el tiempo todo eso cambió. Y llegó la era digital. En la televisión analógica ya no cabían más cadenas y no existía posibilidad física para añadir nuevos canales, porque un bloque de frecuencia de seis megahercios equivale a una sola señal, un solo canal. Pero con la digitalización, el espectro radioeléctrico se fracciona y se optimiza. Por cada frecuencia de 6 MHz, en vez de una sola cadena, se pueden ahora transmitir hasta seis u ocho señales, y se multiplica de ese modo la cantidad de canales. Donde antes, en una zona había siete, ocho o diez canales, ahora hay cincuenta, sesenta, setenta o centenares de canales digitales...


Esa explosión del número de cadenas disponibles, particularmente por cable y satélite, dejó obsoleta la fidelidad del telespectador a un canal de preferencia y suprimió la linealidad. Como en el restaurante, se abandonó la fórmula del menú único para consumir platos a la carta, simplemente zapeando con el mando a distancia entre la nueva multitud de canales.

La invención de la Web –hace 25 años– favoreció el desarrollo de Internet y el surgimiento de lo que llamamos la "sociedad conectada" mediante toda clase de links y enlaces, desde el correo electrónico hasta las diferentes redes sociales (Facebook, Twitter, etc.) y mensajerías de texto y de imagen (WhatsApp, Instagram, etc.). La multiplicación de las nuevas pantallas, ahora nómadas (ordenadores portátiles, tablets, smartphones), ha cambiado totalmente las reglas del juego.

La televisión está dejando de ser progresivamente una herramienta de masas para convertirse en un medio de comunicación consumido individualmente, a través de diversas plataformas, de forma diferida y personalizada.
Esta forma diferida se alimenta en particular en los sitios de replay de los propios canales de televisión, que permiten, vía Internet, un acceso no lineal a los programas. Estamos presenciando el surgimiento de un público que conoce los programas y las emisiones pero no conoce forzosamente la parrilla, ni siquiera el canal de difusión al que pertenecen esos programas originalmente.


A esta oferta, ya muy abundante, se le suman ahora los canales online de la Galaxia Internet. Por ejemplo, las decenas de cadenas que YouTube difunde, o los sitios de vídeo alquilados a la carta. Hasta el punto de que ya no sabemos siquiera lo que la palabra televisión significa. Reed Hastings, director de Netflix, el gigante estadounidense del vídeo en línea (con más de 50 millones de suscriptores), declaró recientemente que "la televisión lineal habrá desaparecido en veinte años porque todos los programas estarán disponibles en Internet". Es posible, pero no es seguro.


También están desapareciendo los propios televisores. En los aviones de la compañía aérea American Airlines, por ejemplo, los pasajeros de clase ejecutiva ya no disponen de pantallas de televisión, ni individuales, ni colectivas. Ahora, a cada viajero se le entrega una tablet para que él mismo se haga su propio programa y se instale con el dispositivo como mejor le convenga (acostado, por ejemplo). En Norvegian Air Shuttle van más lejos, no hay pantallas de televisión en el avión, ni tampoco entregan tablets, pero el avión posee wi-fi y la empresa parte del principio de que cada viajero lleva una pantalla (un ordenador portátil, o tablet, o smartphone) y que basta pues con que se conecte, en vuelo, al sitio web de la Norvegian para ver películas, o series, o emisiones de televisión, o leer los periódicos (que ya no se reparten...).

Jeffrey Cole, un profesor estadounidense de la Universidad UCLA, experto en medios en Internet y redes sociales, confirma que la televisión se verá cada vez más por la Red. Nos dice: "En la sociedad conectada la television sobrevivirá, pero disminuirá su protagonismo social; mientras que las industrias cinematográfica y musical podrían desvanecerse".
Sin embargo Jeffrey Cole es mucho más optimista que el patrón de Netflix, ya que afirma que, en los próximos años, el promedio de tiempo consagrado a la televisión pasará de entre 16 a 48 horas a la semana actualmente, hasta 60 horas, dado que la televisión, dice Cole, "va saliendo de la casa" y se podrá ver "en todo momento", gracias a cualquier dispositivo-con-pantalla, con sólo conectarse a Internet o mediante la nueva telefonía 5G.

También hay que contar con la competencia de las redes sociales. Según el último informe de Facebook, casi el 30% de los adultos de EE UU se informa a través de Facebook y el 20% del tráfico de las noticias proviene de esa red social. Mark Zuckerberg afirmó hace unos días, que el futuro de Facebook será en vídeo: "Hace cinco años, la mayor parte del contenido de Facebook era texto, ahora evoluciona hacia el vídeo porque cada vez es más sencillo grabar y compartir".
Por su parte, tambien Twitter está cambiando de estrategia: y está pasando del texto al vídeo. En un reciente encuentro con los analistas bursátiles de Wall Street, Dick Costolo, el consejero delegado de Twitter, reveló los planes del futuro próximo de esa red social: "2015 –dijo– será el año del vídeo en Twitter". Para los usuarios más antiguos, eso tiene sabor a traición. Pero según Costolo, el texto, su esencia, los célebres 140 caracteres iniciales, está perdiendo relevancia. Y Twitter quiere ser el ganador en la batalla del vídeo en los teléfonos móviles.

Según los planes de la dirección de Twitter, se pueden subir vídeos desde el móvil a la red social a partir de ahora, a comienzos de 2015. Se pasará de los escasos seis segundos actuales (que permite la aplicación Vine), a añadir un vídeo, tan largo como sea, directamente en el mensaje.

Google también quiere ahora difundir contenidos visuales destinados a su gigantesca clientela de más de mil trescientos millones de usuarios que consumen unos seis mil millones de horas de vídeo cada mes... Por eso Google compró YouTube. Con más de 130 millones de visitantes únicos al mes, en Estados Unidos, YouTube tiene una audiencia superior a la de Yahoo! En Estados Unidos, los 25 principales canales online de YouTube tienen más de un millon de visitantes únicos a la semana. YouTube ya capta más jóvenes de entre 18 y 34 años que cualquier otro canal estadounidense de televisión por cable.

La apuesta de Google es que el vídeo en Internet va a terminar poco a poco con la televisión. John Farrell, director de YouTube en América del Sur, prevé que el 75% de los contenidos audiovisuales serán consumidos vía Internet en 2020.
En Canadá, por ejemplo, el vídeo en Internet ya está a punto de sustituir a la televisión como medio de consumo masivo. Según un estudio de la empresa de sondeos Ipsos Reid and M Consulting "el 80% de los canadienses reconocen que cada vez ven más vídeos en línea en la Red", lo que significa que, con semejante masa crítica (¡80%!), se acerca el momento en que los canadienses verán más vídeos y programas en línea que en la televisión.

Todos estos cambios se perciben claramente no sólo en los países ricos y desarrollados. También se ven en América Latina. Por ejemplo, los resultados de un estudio, realizado por la investigadora mexicana Ana Cristina Covarrubias (directora de la empresa Pulso Mercadológico) confirman que la Red y el ciberespacio están cambiando aceleradamente los modelos de uso de los medios de comunicación, y en particular de la televisión, en México. La encuesta se refiere exclusivamente a los habitantes del Distrito Federal de México y concierne a dos grupos precisos de población: 1) jóvenes de 15 a 19 años; 2) la generación anterior, padres de familia de entre 35 y 55 años de edad con hijos de 15 a 19 años. Los resultados revelan las siguientes tendencias: 1) tanto en el grupo de los jóvenes como en la generación anterior, las nuevas tecnologías han penetrado ya en elevada proporción: el 77% posee teléfono móvil, el 74% ordenador, el 21% tablet, y el 80% tiene acceso a Internet. 2) El uso de la televisión abierta y gratuita está bajando y se sitúa apenas en el 69%, mientras que el de la televisión de pago está subiendo y ya alcanza casi el 50%. 3) Por otra parte, aproximadamente la mitad de los que ven la televisión (29%), usan el televisor como pantalla para ver películas que no son de la programación televisiva, ven DVD/Blu-ray o Internet/Netflix. 4) El tiempo de uso diario del teléfono móvil es el más alto de todos los aparatos digitales de comunicación. El móvil registra 3 horas 45 minutos. El ordenador tiene un tiempo de uso diario de dos horas y 16 minutos, la tablet de una hora y 25 minutos; y la televisión de apenas dos horas y 17 minutos. 5) El tiempo de visita a redes sociales, es de 138 minutos diarios para Facebook, 137 para WhatsApp; en cambio para la televisión es de sólo 133 minutos. Si se suman todos los tiempos de visitas a las redes sociales, el tiempo de exposición diaria a las redes es de 480 minutos, equivalentes a 8 horas diarias, mientras el de la televisión es de sólo 133 minutos, equivalentes a 2 horas y 13 minutos. La tendencia indica claramente que el tiempo dedicado a la televisión ha sido rebasado, ampliamente, por el tiempo dedicado a las redes sociales.

La era digital y la sociedad conectada son ya pues realidades para varios grupos sociales en la Ciudad de México. Y una de sus principales consecuencias es el declive de la atracción por la televisión, especialmente la que emite en abierto, como resultado del acceso a los nuevos formatos de comunicación y a los contenidos que ofrecen los medios digitales. El gran monopolio del entretenimiento que era la televisión en abierto está dejando de serlo para ceder espacio a los medios digitales. Cuando antes un cantante popular, por ejemplo, en una emisión estelar de sábado por la noche, podía ser visto por varios millones de telespectadores (unos 20 millones en España), ahora ese mismo cantante tiene que pasar por 20 canales diferentes para ser visto a lo sumo por 1 millón de televidentes.

De ahora en adelante, el televisor estará cada vez más conectado a Internet (es ya el caso en Francia para el 47% de los jóvenes de entre 15 y 24 años). El televisor se reduce a una mera pantalla grande de confort, simple extensión de la Web que busca los programas en el ciberespacio y en Cloud ("Nube"). Los únicos momentos masivos de audiencia en vivo, de "sincronización social" que siguen reuniendo a millones de telespectadores, serán entonces los noticiarios en caso de actualidad nacional o internacional espectacular (elecciones, catástrofes, atentados, etc.), los grandes eventos deportivos o las finales de juegos de emisiones de tipo reality show.

Todo esto no es únicamente un cambio tecnológico. No es sólo una técnica, la digital, que sustituye a otra, la analógica, o Internet que sustituye a la televisión. Esto tiene implicaciones de muchos órdenes. Algunas positivas: las redes sociales, por ejemplo, favorecen el intercambio rápido de información, ayudan a la organización de los movimientos sociales, permiten la verificación de la información, como es el caso de WikiLeaks... No cabe duda de que los aspectos positivos son numerosos e importantes.

Pero también hay que considerar que el hecho de que Internet esté tomando el poder en las comunicaciones de masas significa que las grandes empresas de la Galaxia Internet –o sea, Google, Facebook, YouTube, Twitter, Yahoo!, Apple, Amazon, etc.– todas ellas estadounidenses (lo cual en sí mismo ya constituye un problema...) están dominando la información planetaria. Marshall McLuhan decía que "el medio es el mensaje", y la cuestión que se plantea ahora es: ¿cuál es el medio? Cuando veo un programa de televisión en la web, ¿cuál es el medio? ¿la televisión o Internet? Y en función de eso, ¿cuál es el mensaje?


Sobre todo, como reveló Edward Snowden y como afirma Julian Assange en su nuevo libro Cuando Google encontró a WikiLeaks (1), todas esas mega-empresas acumulan información sobre cada uno de nosotros cada vez que utilizamos la Red. Información que comercializan vendiéndola a otras empresas. O también cediéndola a las agencias de inteligencia de Estados Unidos, en particular a la Agencia Nacional de Seguridad, la temible NSA. No nos olvidemos de que una sociedad conectada es una sociedad espiada, y una sociedad espiada es una sociedad controlada.


*Periodista español. Presidente del Consejo de Administración y director de la redacción de "Le Monde Diplomatique" en español. Editorial Nº: 231 Enero 2015.