¿Alimentación es salud? El derecho a una alimentación sostenible y saludable

Ante un sistema agroalimentario que nos enferma, nos contamina, nos explota e incluso nos mata de hambre la Agroecología propone un enfoque alternativo para defender y garantizar el derecho a la alimentación de la sociedad en un momento de crisis y emergencia alimentaria.

 

En este día Mundial de la Alimentación es obligatorio subrayar que la crisis agravada por el covid-19 ha destapado muchas fragilidades, entre ellas las deficiencias de un sistema agroalimentario que no es capaz de producir alimentos saludables, sostenibles y accesibles para todo el mundo. Un sistema cuyas actividades de elaboración y procesado, envasado, transporte y distribución de alimentos generan entre el 21 y el 37% del total de las emisiones netas de gases de efecto invernadero, agravando la crisis climática en la que nos encontramos. Un sistema cuya actividad se ha vinculado con la aparición y transmisión de pandemias. Se estima que el 31% de los brotes de enfermedades emergentes están relacionadas con la invasión humana y la deforestación, asociada entre el 75% y el 80% a la expansión agrícola para obtener pastos o la producción de piensos, según el informe ‘Sistemas alimentarios locales frente a riesgos globales, de la crisis climática a la covid-19’

Podemos afirmar con rotundidad que el sistema agroalimentario actual nos enferma, nos contamina, nos explota e incluso nos mata de hambre. Según las previsiones de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO),  la pandemia del covid-19 podría provocar a finales de 2020 un aumento de 130 millones en el número de personas afectadas por el hambre crónica en todo el mundo. Y para acercarnos un poco más a nuestra realidad, recordemos las ‘colas del hambre’ que van creciendo en nuestros barrios mientras paradójicamente, se desperdician un tercio de los alimentos producidos en todo el mundo anualmente. Este año se nos habla mucho de salud y bienestar. Pero… ¿qué salud y bienestar con un sistema que no garantiza el acceso a una alimentación sostenible y adecuada al conjunto de la sociedad?

Desde 1948, la Organización Mundial de la Salud define la salud como “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. En 1997, la misma organización indicaba que entre los requisitos para que una población sea sana se encuentra la alimentación adecuada.  La producción, elaboración y distribución de alimentos para lograr una alimentación y nutrición adecuada de las poblaciones son cuestiones estratégicas para los distintos países. Sin embargo, existen diferentes enfoques políticos para alcanzar dichos objetivos.

Un primer enfoque es el del concepto de seguridad alimentaria, que según la FAO, “se da cuando todas las personas tienen acceso físico, social y económico permanente a alimentos seguros, nutritivos y en cantidad suficiente para satisfacer sus requerimientos nutricionales y preferencias alimentarias, y así poder llevar una vida activa y saludable”

Un segundo enfoque es el de los Derechos Humanos, entre ellos el Derecho a la Alimentación, recogidos en la Carta Internacional de Derechos Humanos, formada por la  Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948), el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC, 1966) y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (1966). 

Además de formar parte de la Declaración Universal de los DD HH (Art.5), el Derecho a la alimentación aparece numerosas constituciones, leyes de seguridad alimentaria y nutricional; y leyes sectoriales. La Constitución española (art 10, apdo 2) indica que “Las normas relativas a los derechos fundamentales y a las libertades […] se interpretarán de conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos y los tratados y acuerdos internacionales sobre las materias ratificados por España”. Además la firma del PIDESC por los distintos Estados obliga jurídicamente a adoptar medidas para lograr el derecho a una alimentación adecuada y lucha contra el hambre.

Por último, desde los movimientos campesinos y sociales, para subsanar las deficiencias en el concepto de la seguridad alimentaria, surge la Soberanía Alimentaria. Su definición más aceptada es la que se generó en Nyéléni (Malí) en 2007 en el Foro Internacional por la Soberanía Alimentaria  como “el derecho de las personas a alimentos adecuados desde el punto de vista saludable y cultural obtenidos a través de métodos sostenibles y ecológicos y su derecho a definir sus propios sistemas alimentarios y agrícolas”. 

Desde el punto de vista práctico y de implementación estos tres enfoques se diferencian entre sí sustancialmente. La Seguridad Alimentaria es la definición de un objetivo y por lo tanto es un término que ha sido interpretado muy ampliamente, sin recomendar automáticamente un programa específico.  El Derecho a la Alimentación no descansa sobre un conjunto particular de políticas, sino que se concentra en las obligaciones de los Estados y en permitirles a las personas que se realicen las acciones jurídicas necesarias para que sus derechos sean reconocidos. Los Estados deben garantizar el Derecho a la Alimentación pero tienen un amplio margen de discreción sobre cómo implementarlo. La soberanía alimentaria se transforma en una batería de propuestas de políticas más precisa, cuestionando la inactividad política u otros fracasos en el seguimiento de políticas adecuadas .

Como propuesta para avanzar a un modelo más justo, y en estrecha relación con la soberanía alimentaria, la Agroecología propone un enfoque alternativo para los sistemas agroalimentarios. Según el ex relator especial de la ONU sobre el Derecho a la Alimentación, la agroecología contribuiría a este derecho en varios niveles: disponibilidad (aumenta la productividad sobre el terreno), asequibilidad (disminuye la pobreza rural), adecuación (contribuye a mejorar la nutrición), sostenibilidad (contribuye a la adaptación al cambio climático) y en la participación de los agricultores (difusión de buenas prácticas). 

Tanto la soberanía alimentaria como la agroecología plantean la necesidad de relocalizar la cadena agroalimentaria para, al hacerlo, generar un cambio en las estructuras de poder de la misma, frente una definición de Sistemas Agroalimentarios Sostenibles aprobada por numerosas instituciones como aquellos “que garantizan la seguridad alimentaria y la nutrición de las personas […] sin poner en riesgo las bases económicas, sociales y ambientales de la seguridad alimentaria de futuras generaciones”. Esta visión institucional no incorpora la enorme desigualdad e inequidad del sistema, donde la distribución ejerce el poder y el control sobre las demás etapas. De esta forma surgen los Sistemas Alimentarios Alternativos, sistemas paralelos de producción, elaboración, distribución y consumo de alimentos, que  reequilibran las relaciones en un territorio y momento definido, especialmente en cuanto a los aspectos institucionales y políticos. 

En nuestro país existe un creciente número de personas que tienen dificultades para acceder a una alimentación saludable y sostenible. A menudo pertenecen a segmentos de población con elevadas tasas de obesidad y sobrepeso y que sufren consecuencias graves en términos de bienestar, calidad de vida y salud. Existe una relación entre unidades familiares de bajos ingresos y una alimentación con escasas frutas y verduras y con un exceso de grasas y azúcares, y un patrón alimentario orientado hacia alimentos más calóricos y saciantes que en el resto de la población.

Los medios de comunicación son los actores principales encargados de la transmisión de la información nutricional dirigida a las personas consumidoras. Existe evidencia del potencial de los medios para contribuir a modificar los hábitos alimentarios y, de forma habitual, la información que representan responde a los intereses de la gran industria y distribución agroalimentaria.

Se hace urgente y necesario avanzar hacia sistemas alimentarios locales, respetuosos con el medio ambiente, sostenibles, inclusivos, resilientes, seguros y diversificados que aseguren el acceso a una comida sana al conjunto de la población y que además potencien el empleo local. La campaña #alimentacionessalud, pretende señalar la relación entre salud y nuestra alimentación y defender este derecho porque estamos convencidos/as de que comer bien es un derecho y empujaremos para hacer posible lo acordado internacionalmente hace ya más de 70 años.

orge Molero Cortés 

Red de Ciudades por la Agroecología

Paula Pof

@Paula_Pof

Fundación Entretantos

16 oct 2020 10:03

Publicado enSociedad
El método desarrollado permite usar el gas hidrógeno obtenido de los residuos plásticos como combustible limpio. Foto tomada del Twitter de @OxfordChemistry

 

Químicos de Oxford han desarrollado un método para convertir los desechos plásticos en gas hidrógeno que se puede utilizar como combustible limpio y carbono sólido de alto valor.

Esto se logró con un nuevo tipo de catálisis desarrollado por el grupo que utiliza microondas para activar partículas de catalizador para "extraer" el hidrógeno de los polímeros de manera efectiva.

Los hallazgos, publicados en Nature Catalysis, detallan cómo los investigadores mezclaron partículas de plástico pulverizadas mecánicamente con un catalizador susceptor de microondas de óxido de hierro y óxido de aluminio. La mezcla se sometió a un tratamiento con microondas y produjo un gran volumen de gas hidrógeno y un residuo de materiales carbonosos, la mayor parte de los cuales se identificaron como nanotubos de carbono.

Este rápido proceso de un solo paso para convertir plástico en hidrógeno y carbono sólido simplifica significativamente los procesos habituales de tratamiento de residuos plásticos y demuestra que más del 97 por ciento del hidrógeno del plástico se puede extraer en muy poco tiempo, en un método de bajo costo sin carga de CO2.

El nuevo método representa una solución potencial atractiva para el problema de los residuos plásticos; en lugar de contaminar nuestra tierra y océanos, los plásticos podrían usarse como materia prima valiosa para producir combustible de hidrógeno limpio y productos de carbono con valor agregado, según un comunicado de la Universidad de Oxford.

Europa Press | miércoles, 14 oct 2020 10:58

Miércoles, 14 Octubre 2020 05:20

"La calamidad está lejos de haber pasado"

"La calamidad está lejos de haber pasado"

Giorgieva, titular del FMI, sobre la crisis global

 

La directora del departamento de Estudios del FMI, Gita Gopinath, advirtió que se necesita una mayor colaboración internacional para lograr “suficiente producción y distribución generalizada en todas partes del mundo de la vacuna” y pidió a los gobiernos que “sigan proporcionando apoyo a los ingresos mediante transferencias de efectivo bien focalizadas, subsidios salariales y seguro de desempleo”.

Según la titular del FMI, Kristalina Georgieva, “el panorama actual es menos terrible, pero esta calamidad está lejos de haber pasado. El apoyo financiero global de 12 billones de dólares y los niveles sin precedentes de expansión monetaria ayudaron en muchas economías avanzadas, incluyendo Estados Unidos y los países de la Eurozona, a evitar el peor daño”. Sin embargo, “economías emergentes y países de bajos ingresos continúan sufriendo por sistemas débiles de salud, excesivo endeudamiento externo y por la dependencia de sectores como el turismo, especialmente afectados por la pandemia”.

Georgieva volvió a pedir por “mayor alivio de deuda para los países de bajos ingresos” y subrayó que “será necesario que la comunidad global coordine un plan de reestructuración de deudas soberanas”, en línea con la postura que tuvo el organismo en relación al canje de deuda argentino.

Por su parte, Gopinath detalló que “se están logrando enormes avances en el desarrollo de pruebas, tratamientos y vacunas, pero sólo si los países trabajan en estrecha colaboración habrá suficiente producción y distribución generalizada en todas partes del mundo”.

La jefa del departamento de Estudios del FMI resaltó que “los gobiernos deben seguir proporcionando apoyo a los ingresos mediante transferencias de efectivo bien focalizadas, subsidios salariales y seguro de desempleo. Para prevenir bancarrotas a gran escala y garantizar que los trabajadores puedan regresar a trabajos productivos, las empresas vulnerables pero viables deben seguir recibiendo apoyo, siempre que sea posible, mediante aplazamientos de impuestos, moratorias del servicio de la deuda e inyecciones similares de capital”.

"Esta es la peor crisis desde la Gran Depresión y los desafíos son abrumadores. De todas formas, hay razones que permiten tener cierto optimismo. La respuesta política excepcional, incluido el establecimiento del paquete de recuperación de la Unión Europea y el uso de tecnologías digitales para brindar asistencia social. Se trata de un poderoso recordatorio de que las políticas bien diseñadas protegen a las personas y el bienestar económico colectivo", agregó Gopinath.

Publicado enInternacional
“Guerra” y “Paz” en el lenguaje paramilitar

De nuevo nuestra Comunidad de Paz de San José de Apartadó se ve en la necesidad de dejar constancia ante el país y el mundo sobre los últimos hechos de los cuales hemos sido víctimas por parte del paramilitarismo que sigue actuando a sus anchas en nuestra región sin ser molestado por ninguna autoridad competente, pues cuenta con su apoyo económico y político, lo que los hace fuertes para someter al campesinado a sus proyectos.

Desde el pasado 14 de septiembre está activa una campaña calumniosa,  difamatoria y ultrajante contra nuestra Comunidad de Paz, pues ese día comenzó a circular por WhatsApp un panfleto titulado “No te queremos comunidad de Paz”, que busca explícitamente colocar al campesinado de la zona en contra nuestra. Según se deduce de uno de sus párrafos, el panfleto se origina en las Juntas de Acción Comunal de las veredas Mulatos Medio y Mulatos Cabecera, pues el redactor o redactores invitan a funcionarios del gobierno a visitar esas sus veredas.

Aunque el panfleto haya sido redactado, según se deduce del texto, por campesinos miembros de juntas comunales, el contenido no deja ninguna duda de su origen paramilitar y militar. Hace ya varios años que el ejército y otras instituciones estatales vienen cooptando a varias juntas comunales para que se integren a la estrategia paramilitar de control de la región. Esto se hizo muy explícito cuando nuestra Comunidad de Paz cumplió sus 20 años de existencia, en marzo de 2017: en esos días el comandante de la Brigada 17 invitó a miembros ya cooptados de juntas comunales para que calumniaran a nuestra comunidad ante las delegaciones internacionales que pidieron una cita en la Brigada con ocasión del aniversario. Ante tan perversa actitud, las delegaciones extranjeras se retiraron de la reunión ofendidas. Se descubrió entonces con claridad que al desmovilizarse las FARC, los paramilitares querían controlar la totalidad del territorio, como de hecho lo han logrado, colocando “puntos” de espionaje y control en cada vereda, con total anuencia de la fuerza pública y demás instituciones del Estado.

Pero lo que más revela el origen paramilitar/militar del panfleto es su contenido: tratan de presentar la situación de la región como un remanso de paz, para lo cual tienen que ocultar la red de espionaje que han montado para controlar toda la vida de los pobladores a través de “puntos” instalados en cada vereda; tienen que hacerse los de la “vista gorda” sobre la circulación permanente de armados en motos por la carretera entre San José y Apartadó; sobre los impuestos ilegales que están cobrando; sobre las normas que les imparten a los pobladores en las reuniones que convocan, prohibiéndoles usar sus fincas para sus cultivos alimentarios e imponiéndoles modelos de “desarrollo” o de “progreso” que a la larga los van arruinar y a desplazar; tienen que esconder las amenazas permanentes a quienes no se someten a sus planes, así como las listas de gente para matar y las muertes que ya llevan a sus espaldas; tampoco mencionan allí los grupos de civiles con armas largas y cortas que patrullan las veredas, muchas veces con uniformes de camuflaje, y menos la convivencia permanente y amistosa entre los líderes paramilitares y las unidades de fuerza pública en el caserío de San José. Esconden, además, la llegada de empresas extranjeras extractivistas cuya labor arrasante del medio ambiente la camuflan a través de ilegales consultas y de ilegales trazados de vías financiadas y ejecutadas con dineros y maquinarias de los paramilitares. Tal es el remanso de paz que dibujan, donde, según dicen, los desmovilizados viven en absoluta tranquilidad.

Según el panfleto, el único grupo que rechaza esa “paz” es nuestra Comunidad de Paz, la cual, según ellos, implanta un modelo de “guerra”. Pero así como no se atreven a describir los componentes reales y concretos de lo que ellos llaman “paz”, porque evidentemente de paz no tienen nada, tampoco se atreven a describir nuestra “guerra”. El panfleto deja muy en claro que lo que les molesta es que nuestra Comunidad no transija con el paramilitarismo y no se calle ante los crímenes. Por eso es evidente que para ellos optar por la “guerra” es no aceptar los crímenes, ni las manipulaciones, ni los espionajes, ni los patrullajes ilegales, ni la imposición de modelos de “desarrollo” o de “progreso” que arruinan la libertad, la dignidad y la soberanía de las comunidades y la vida de la naturaleza. Para ellos, optar por la guerra es denunciar lo que está destruyendo a los pobladores y el ambiente y está hipotecando el territorio a intereses extranjeros destructivos. Tal es la “guerra” que ellos nos endilgan: no callarnos ante todo esto. No se atreven a confesar que nos han hecho seguimientos y espionajes y han llegado a concluir que no tenemos ni un cuchillo para defendernos y que por lo tanto es fácil asesinarnos. En cambio, ellos entraron armados el 29 de diciembre de 2017 a nuestra propiedad privada San Josesito, con intención de asesinarnos y, gracias a Dios y a nuestra comunidad que actúo rápidamente, se pudo evitar que nuestros líderes fueran asesinados, pero nunca los hemos enfrentado con armas. Sin embargo, en el panfleto, nosotros somos los que optamos por la “guerra” y ellos por la “paz”.

Pero toda esta difamación y ataques ultrajantes y perversos no son nuevos sino que hacen parte de una estrategia que lleva varias décadas y que ha tenido como meta el exterminio de nuestra Comunidad de Paz. Primero se propusieron nuestra eliminación física en una acción conjunta entre militares y paramilitares, logrando asesinar a más de tres centenares de nuestras compañeras y compañeros, incluyendo niños y ancianos, con derroche de sevicia. Esa acción genocida estuvo acompañada, como elemento de justificación, de una campaña de estigmatización criminal dirigida desde la Presidencia de la República, pues agentes del paramilitarismo que hoy han confesado sus crímenes ante las instituciones del Sistema Integral de Paz, han relatado cómo el ex Presidente Álvaro Uribe Vélez, hoy sometido a numerosos procesos penales por un aparato de justicia que vive fluctuando entre innumerables mecanismos de impunidad que lo enredan, los convenció de que nuestra Comunidad era una comunidad guerrillera, para que asesinaran sin compasión a todos nuestros integrantes, pero ellos hoy no pueden ya soportar el peso de sus remordimientos cuando comprenden que fueron forzados a matar a tantos inocentes. Tal estigmatización ideológica fue apoyada por perversas campañas mediáticas, como las de los  diarios El Colombiano y El Mundo de Medellín y periódicos y emisoras de Urabá, que difundieron mentiras, calumnias y entraron en complicidad evidente con todos esos  crímenes horrendos, por los cuales no han pagado un solo día de cárcel, ni han dado garantía alguna a los familiares de no repetición de sus crímenes.

En un trayecto de varios años, la alianza militar/paramilitar se propuso además exterminar por hambre a nuestra Comunidad, cortando todo suministro de alimentos, para lo cual no tuvieron empacho en asesinar a varios conductores de chiveros, a todos los tenderos del caserío y a todos los pequeños comerciantes de alimentos y bebidas instalados en la carretera entre Apartadó y San José. Todo este afán de exterminio fue complementado con la labor corrupta y criminal del aparato judicial, haciendo montajes de increíble perversidad con falsos testigos, torturas, encarcelamientos arbitrarios y violación de todas las normas procesales. Cuando nuestra Comunidad acudió a las altas Cortes demostrándoles con precisión e identificando actores, los delitos judiciales de fiscales, jueces, magistrados, agentes criminalísticos, procuradores y defensores, las Cortes no se atrevieron a actuar y mantienen hasta hoy en sus puestos a los corruptos y criminales operadores de “justicia”.

Cuando ya nuestra Comunidad comprobó que no contaba con el auxilio de la justicia, quedando privada de sus derechos constitucionales y se acogió a una ética objeción de conciencia, se remitió sólo a  Cortes internacionales, pero simultáneamente decidió mantener sus llamados a la conciencia solidaria de las franjas humanas nacionales e internacionales que aún conservan principios éticos; por ello se ha mantenido las CONSTANCIAS que relatan por las redes sociales las agresiones concretas a que nos tienen sometidos.  También este último recurso a la solidaridad humana de los limpios, ha querido ser bloqueado: la Brigada 17 del ejército introdujo una Acción de Tutela, el 28 de septiembre de 2018,  para que se nos privara del derecho a la comunicación y a la denuncia y le exigió a una Jueza Promiscua de Apartadó que nos obligara a retirar de las redes sociales todos nuestras Constancias. Nos negamos a acatar semejante villanía. La corrupta Jueza Segunda Promiscua de Apartadó se dejó arrastrar por los militares para violar el derecho constitucional a la comunicación, el que en la jurisprudencia de los tribunales internacionales constituye “la esencia de la democracia”. Hasta ahora la Corte Constitucional mantiene en suspenso (y en un suspenso demasiado prolongado) tan absurdas sentencias.

No extraña, pues, que los redactores del sucio panfleto que mencionamos aquí, se quejen de que se ponga en cuestión su comportamiento como algo perverso, pero al mismo tiempo le piden al gobierno que los apoye en uno de los crímenes más graves: el de “acabar con nuestra comunidad” (crimen tipificado en el Derecho Internacional como Genocidio, y también bajo las modalidades de Crímenes de Exterminio y Persecución, ambos tipificados como Crímenes de Lesa Humanidad).

Quieren, además, los panfletarios, que se les deje circular por todos nuestros predios privados. Ya tuvimos la experiencia el 29 de diciembre de 2017 cuando incursionaron en San Josesito 5 paramilitares de los que departen día y noche en el caserío de San José con la fuerza pública, con el objetivo de asesinar a nuestro representante legal y a los miembros de nuestro concejo interno: ¿Quieren que  les abramos todos los candados para que puedan seguir entrando a asesinar? ¿No es acaso ese comportamiento el típico de las bandas criminales?

En todo el panfleto se está exigiendo que se llame “paz” a la guerra de exterminio que ellos practican, y que se llame “guerra” a nuestros afanes por no callar los crímenes, los ultrajes, agresiones y amenazas a que constantemente nos someten y sobre todo a nuestras constancias históricas y censuras morales.

Apoyados en nuestras convicciones insobornables, continuamos aquí con nuestras CONSTANCIAS de hechos ocurridos recientemente:

  • El sábado 19 de septiembre  de 2020en horas del día, fue visto un grupo de paramilitares con armas largas en el camino que conduce de la vereda las Nieves hacia la vereda la Esperanza, de San José de Apartadó.
  • El martes 29  de septiembre de 2020, en horas del día, se percibió un tránsito intenso de hombres portando armas cortas, en motocicletas, por la carretera que pasa al lado de nuestro asentamiento de San Josesito. En horas de la tarde del mismo día, se vio cruzar por allí al paramilitar conocido como ALFREDO. Al parecer, todos estos paramilitares estaban ese día coordinando la repartición de panfletos que luego dos días después fueron encontrados en toda la zona y en muchos municipios de Antioquia y el país.
  • El miércoles 30 de septiembre de 2020, en horas de la noche, llegaron informaciones sobre un supuesto plan de exterminio que se estaría organizando en la zona contra nuestra Comunidad de Paz,  por parte de los paramilitares en asocio con algunos pobladores de la zona. Se afirma que nuestra Comunidad “no deja entrar el progreso a la región” y denuncia mucho la presencia paramilitar en las veredas del corregimiento, lo cual les perjudica y les impide ejercer el control con mayor fuerza sobre la población civil.
  • El jueves 1º de octubre de 2020, en horas de la mañana, fueron encontrados muchos panfletos de los paramilitares impresos en papel y muchos grafitis en los árboles y casas, suscritos por las autodenominados AGC (Autodefensas Gaitanistas de Colombia) que controlan esta región y muchas otras en el país. Dichos panfletos, al parecer, no solo fueron difundidos en el corregimiento de San José de Apartadó y sus veredas, sino también en otros muchos municipios del país y sus corregimientos y veredas. En dicho panfleto protestan por la brutalidad de la Policía Nacional contra las manifestaciones populares de protesta y al mismo tiempo denuncian las actividades de las guerrillas en la zona. No deja de ser desconcertante que una estructura paramilitar cuya tolerancia por parte del Estado ha sido total, como el mismo Obispo de Apartadó lo denunció hace unos meses, al señalar que no se percibe ninguna voluntad del Estado en perseguirlos, quiera ahora ganar respaldo de la población al denunciar a su mismo Estado protector en un asunto que tiene tan enorme consenso nacional, como es el rechazo a la brutalidad policial.
  • El mismo jueves 1º de octubre de 2020, en horas de la mañana, por nuestra Aldea de Paz Luis Eduardo Guerra pasó una tropa de militares de la Brigada XVI del ejército, violando nuestra propiedad privada. Cerca de allí, según informaciones, se encontraba un grupo de paramilitares portando fusiles y vestidos de civil.
  •  El mismo jueves 1º de octubre de 2020, en horas del día, llegaron  a nuestra Comunidad informaciones según las cuales los paramilitares conocidos como “JESUSITO” y WILFER HIGUITA eran los que habrían dejado los panfletos y los escritos en los árboles, en los frentes de las casas y hasta en las piedras, en la vereda la Unión de San José de Apartadó. Es sabido que  WILFER HIGUITA siendo parte de los paramilitares se integró en el 2009 a la Brigada XVII del ejército, prestando sus servicios como paramilitar. El 17 de enero de 2009 se hizo de mensajero del Coronel GERMÁN ROJAS DÍAZ, comandante de la Brigada XVII, para someter a un inmundo chantaje a un miembro de la Comunidad de Paz, conminándolo a ayudarle a destruir la Comunidad de Paz o de lo contrario le inventaría un proceso penal por narcotráfico o por rebelión, con falsos testigos. El 16 de noviembre del mismo año 2009, el mismo Wilfer Higuita hizo pública, en la vereda Caracolí de San José de Apartadó, una lista de personas para asesinar, varias de las cuales fueron asesinadas en los días siguientes, como Don Fabio Manco y Don Luis Arnelio Zapata. Según el anuncio de Higuita, por cada muerte  pagarían 7 millones de pesos. Durante esos años fue visto patrullando con militares de la Brigada XVII, como paramilitar.
  • El miércoles 7 de octubre de 2020, a las 7:00 a.m., un grupo de 4 militares de la Brigada XVII del ejército ingresó sin autorización alguna a nuestros espacios privados de la Aldea de Paz Luis Eduardo Guerra. Más tarde, a las 11:00 a. m., otros 3 militares violaron de nuevo nuestro predio, alegando que estaban verificando  unas coordenadas y simulando que estaban extraviados en la zona. Hay que anotar que el predio de la Aldea de Paz está suficientemente señalizado como territorio privado y menos se comprende que funcionarios del mismo Estado ignoren su inviolabilidad legal.

Es claro que los paramilitares han buscado cómo destruir nuestro proceso de vida y para ello utilizan diversos puntos de espionaje que están informando permanentemente sobre las actividades de nuestra comunidad día a día. Ahora se escucha que llega un supuesto nuevo comandante paramilitar a la zona el cual reemplazará a alias “Pueblito” o “Pueblo”, asesinado por la fuerza pública.  

Las empresas mineras son las más interesadas en apoderarse de esta región, pues estos últimos meses se han realizado muchas encuestas verbales ilegales para empezar a explotar los minerales y todo esto llevado a cabo por los mismos paramilitares que realizan el trabajo sucio del empresariado de Urabá y desafortunadamente el campesino va cayendo en el juego de esas empresas, sabiendo que ellas buscan sólo llenar sus arcas de divisas y desmantelar los precarios recursos de los campesinos, quienes terminan entregando la tierra y desplazándose, forzados por los que hoy defienden y apoyan ese despojo como “progreso y desarrollo” de la zona. Basta mirar cómo han quedado las otras regiones del país donde estas empresas han explotado los recursos, donde ahora sólo se vive en miseria, el desplazamiento, con dolor y rabia por haber hecho caso a las promesas falsas que las empresas habían propagado. Sabemos que existe un gran interés de las empresas mineras y de las mismas instituciones del Estado por arrebatarle las tierras colectivas a nuestra Comunidad de Paz y para lograrlo están utilizando el paramilitarismo y cooptando a una gran parte de la población civil de la zona, como estrategia para terminar con el estorbo que somos para ellos, que les impide robar los recursos naturales acabando con esta hermosa zona. Ese tipo de “progreso de muerte y de exterminio” nuestra Comunidad de Paz lo rechaza rotundamente.

Nuevamente agradecemos a las personas y comunidades que en diversos sitios del país y del mundo, desde sus convicciones más íntimas nos han acompañado en estos más de 23 años de Comunidad de Paz y que a pesar del aislamiento por la pandemia siguen presionando cada día al gobierno colombiano para que no destruya nuestras vidas ni nuestro patrimonio y legado. Nuestra sincera gratitud por seguir este proceso de defensa de la vida y que además nos anima moralmente a seguir defendiendo nuestros principios.

Comunidad de Paz de San José de Apartadó

Octubre 12 de 2020

Publicado enColombia
Cómo reconstruir sobre los escombros del liberalismo

Entrevista a Naomi Klein

El clima y la elección en EE UU

GB: En CNBC News se difundió esta semana un reportaje que dice que el hemisferio norte está conociendo el verano más cálido jamás registrado; en los meses de junio a agosto, la temperatura fue 2,11 grados Fahrenheit –alrededor de un grado Celsius– más alta que el promedio del hemisferio norte, con lo que hemos tenido el agosto más caluroso desde que comenzaron a realizarse estos registros en 1880. Escalofriante, ¿no?

NK:Sí, en efecto, porque estamos perdiendo el hielo del Ártico a un ritmo alarmante. Creo que donde resulta más inquietante, en cuanto al calor que hace, es en el extremo norte. Estamos viendo ahora temperaturas asombrosamente cálidas en el Ártico. Está claro que cuando se derrite el hielo, sube el nivel del mar y esto tiene enormes efectos globales, y además es irreversible. Como dice mi amigo Bill McKibben, hemos acabado con uno de los principales elementos característicos del mundo, el Ártico. Sí, esto es nefasto. Y claro que los grandes incendios son un síntoma de ello. Las tempestades, esa acometida de huracanes simultáneos que golpean la costa meridional de Norteamérica, también son sintomáticos, al igual que en el Caribe. Esto ya es realidad, definitivamente.

GB: En otra parte del reportaje se explica que la temperatura en el Valle de la Muerte alcanzó los 130 grados Fahrenheit [⁓ 54,5 grados Celsius], una de las temperaturas más elevadas que jamás se han registrado en el planeta.

NK: Sí. Estuve en la región el verano pasado, y el calor ya era insoportable con 118 grados. Estamos perdiendo también esos ecosistemas únicos. Los árboles de Josué, esos paisajes de otro mundo, van a terminar ardiendo. Este nivel de temperatura es el contexto en que se producen los enormes incendios. En los últimos días han estado ardiendo al mismo tiempo cinco de los incendios más extensos de la historia de California. Así que el calor tiene mucho que ver con esto. No es el único factor. Hay otros factores que determinan que esto se nos haya ido de las manos, incluida la manera en que se han gestionado los bosques.

Esto es lo extraño de Donald Trump, que a menudo tiene una pizca de razón. Fue a California y dijo que el problema no son las altas temperaturas ni el cambio climático, sino la gestión forestal. Claro que tiene que ver con el aumento de las temperaturas y con la sequía, pero un aspecto agravante ha sido la eliminación y el desprecio de los conocimientos indígenas en California y en tantas otras partes del mundo.

Los pueblos indígenas solían practicar las llamadas quemas culturales, que a veces también se denominan quemas controladas; constituyen una manera de cuidar el bosque, permitiendo que haya algún fuego como parte de un ecosistema sano. El ecologismo ha tendido a contemplar el bosque como un museo, como algo que no hay que cambiar. Y ha habido mucho miedo al fuego a medida que las cosas se han descontrolado. Si temes perder tu casa –que no deberían haber construido en zonas con peligro de incendio–, entonces no puedes tolerar ningún fuego.

Luego esta esa acumulación de materia combustible, que no es más que madera muerta, restos. Tal como yo lo veo, si quieres hacer un fuego en el bosque, primero reúnes algo de leña menuda y tal vez un pedazo de papel, y encima colocas algunos leños pequeños y enciendes el fuego con una cerilla. Cuando todo arde, echas trozos de leña más grandes. Así que no permitimos que los fuegos naturales eliminen los restos. También están los insectos asociados al cambio climático que no mueren de forma cíclica, que han estado comiendo madera, comiendo árboles y dejando atrás un reguero de muerte. Acabamos de tener una nueva infestación de polillas, que hacen lo mismo. Así que hay montones de material combustible. Esta es la leña menuda, y si imaginas que alguien hace un fuego en el bosque, el calor hace de cerilla, el calor se acerca y entonces todo arde. Ahí es donde estamos en estos momentos.

GB: ¿Qué importancia crees que tendrá esta cuestión en la campaña de la elección presidencial? ¿Piensas que la magnitud de los desastres que estamos viendo este año, por mucho que Trump rechace la idea de que esto tenga algo que ver con el colapso climático, hará que la gente comience a prestar atención a todo esto y que ello influirá en su voto?

NK: Creo que si Biden se ratifica en los mensajes que ha estado emitiendo en los últimos días, podría tener un impacto enorme, porque los sondeos muestran que el electorado está muy preocupado por el cambio climático. El cambio principal de los dos últimos años, y en especial del último año y medio, se ve cuando se pide a los y las votantes al Partido Demócrata que declaran que les preocupa el cambio climático que clasifiquen por orden de importancia las cuestiones que les preocupan. Claro que es una manera extraña de sondear la opinión, la de preguntar a la gente: ¿qué te preocupa más, la salud o el empleo, o el empleo o el clima? Así que la gente confecciona esa ridícula lista, como si todas esas cuestiones no estuvieran interrelacionadas.

Pero en este sondeo, cuando piden a votantes del Partido Demócrata que declaran que les preocupa el cambio climático que lo clasifiquen por orden de importancia, suelen poner siempre el cambio climático en la parte baja de la lista, como en el puesto decimonoveno o vigésimo. Esto ha sido así durante un decenio. Sin embargo, en los dos últimos años la cuestión ha ido escalando hasta el punto de que en las primarias del Partido Demócrata rivalizaba con la atención sanitaria por el primer puesto. También adquiere una importancia destacada entre votantes independientes y muchos Republicanos. Así que es una cuestión ganadora. Hay claramente un sentido de la urgencia, en particular cuando la gente afronta lo que sabe que no tiene precedentes.

Recuerdo que estando en Misisipi, Estado Republicano como el que más, después de que el huracán Katrina azotara la costa del golfo de México y hablando con votantes Republicanos, estos dijeron: “Por supuesto que esto es el cambio climático. Construimos nuestra casa aquí porque sabemos dónde se sitúa el nivel máximo del agua, y el agua del río nunca había subido tanto como ahora.” Así que cuando la gente lo vive en propia carne, cuando sabe que nunca ha habido un incendio como este, que nunca ha habido una tempestad que haya hecho subir tanto el nivel del río, esto afecta a su vida, y entonces está claro que tienen un tremendo sentido de la urgencia al respecto.

Y creo que se han emitido algunos mensajes inteligentes desde el bando de Biden, cuando oyes a Trump decir estas cosas destinadas muy específicamente a las zonas residenciales suburbanas: los Antifa vienen a por vosotros, quieren destruir vuestros barrios. Lo que ocurre realmente es que lo que destruye las zonas residenciales no son los Antifa, sino los grandes incendios incontrolados en el noroeste de la costa del Pacífico. Es lo mismo que las tempestades sin precedentes. Creo que son mensajes inteligentes. Espero que Biden insista. A menudo escuchamos algún mensaje bueno sobre el clima en boca de algún que otro Demócrata centrista, pero luego se asustan. Les acusan de politizar las catástrofes y entonces se acobardan y se desdicen. Espero de verdad que no se acobarden, porque creo que es un mensaje ganador.

GB: ¿Y qué me dices de la política efectiva? Biden se ha sacado de la manga ese plan por el clima de dos billones de dólares –toda una sensación mediática– y he visto algunos comentarios positivos de medios progresistas e incluso de personas que apoyaban a Bernie Sanders y otras candidaturas. ¿Crees que será tan transformador como parece?

NK: Pienso que la respuesta breve es no, no si se deja en sus manos. Y para serte sincera, en realidad no le he prestado mucha atención. Está claro que sigo lo que dice el bando de Biden, pero me temo que he presenciado suficientes campañas electorales para saber que hay una diferencia realmente muy grande entre lo que dirá un Demócrata centrista en la campaña y lo que hará cuando asuma el cargo. Observan los mismos sondeos que yo. Comprenden que esta es una cuestión ganadora que atraviesa las divisorias partidarias, que resuena en los barrios residenciales suburbanos acomodados, así como en comunidades y ciudades desfavorecidas. Y entienden que hay un ala juvenil muy movilizada en su propio partido, representada por el Sunrise Movement, entre otros, que les harán la vida imposible si no dicen algunas de las cosas que hacen falta.

Así que ¿significa esto entonces que van a traernos el Green New Deal, el gran pacto social verde de nuestros sueños? De ningún modo. No significa esto. Significa que comprende que este es un mensaje electoral ganador, que es peligroso no ofrecer algo al ala progresista del partido, pero habla por las dos comisuras de la boca. Biden también suelta esos discursos en que afirma que no piensa prohibir la fracturación hidráulica, pues se ha convencido de que esta es la manera de ganar en Pensilvania. Creo que la medida real de lo que podemos esperar de Biden la tendremos cuando veamos de quiénes se rodea y a quiénes acaba nombrando. Pienso que una señal de esperanza, me parece, es que el movimiento por la justicia climática no adopta una postura de esperar y ver, que fue uno de los grandes errores que hicimos con Obama.

Cuando Obama, había un ala muy potente del Partido Demócrata que yo calificaría con eso de dadle al tipo una oportunidad, que sin importarle qué cosas indignantes hizo Obama –hizo campaña diciendo que rescataría la Main Street de las garras de Wall Street y luego resulta que buscaba asesoramiento económico en Larry Summers–, siguió diciendo eso de dadle al tipo una oportunidad. Puede que en esta partida de ajedrez tridimensional que estuvo jugando, Obama trataba de dar a entender que quería calmar a Wall Street, y realmente esa era su intención.

Y pienso que hemos aprendido la lección a base de palos; no le deis ninguna oportunidad al tipo. Mantened la presión a todo trapo. Y se han enviado cartas firmadas por montones de líderes medioambientales, advirtiendo a la administración de Biden que no nombre para los cargos cruciales en materia energética a personas vinculadas al sector de los combustibles fósiles, que es lo que hizo Obama. Así que la gente trata de tomar la delantera y dejar claro que no nos contentaremos con algunas frases bonitas durante la campaña, que de verdad la cuestión es a quién nombrará, de quién se rodea. Y pase lo que pase, lo decisivo será la presión a que se vea sometido. Estoy absolutamente convencida de que es imperativo que nos deshagamos de Trump, que vayamos al terreno en que estos debates importan.

Ni siquiera nos preocupamos de presionar a Trump porque sabemos que no es posible presionarle. Y menos aún con cuestiones como la del Green New Deal, no sirve de nada. Así que hemos de ir al terreno en que podemos tener algo de fuerza y hace falta que aprendamos de los errores durante los años de Obama, cuando francamente perdimos el tiempo durante el primer mandato de su presidencia, dándole al tipo una oportunidad en múltiples frentes. No fue hasta el segundo mandato que comenzamos a ver actos de desobediencia civil masiva, bien sea en el movimiento climático con la campaña entre el oleoducto Keystone XL y luego contra el oleoducto de acceso a Dakota en Standing Rock, el movimiento Black Lives Matter, o el de los Dreamers, el movimiento por los derechos de los migrantes.

La gente salió a la calle y se manifestó contra el gobierno de Obama, practicó la desobediencia civil y planteó alternativas potentes. Fue entonces cuando empezamos a ver alguna reacción y conseguir algunas políticas medianamente decentes. Está claro que no tenemos todo ese tiempo. De modo que lo que podamos conseguir de Biden dependerá de lo que reivindiquemos durante el periodo de transición y a partir del primer día. Todo esto suponiendo que entraremos en lo que hoy por hoy es el mejor escenario posible, a saber, que gane Biden.

Una vida en la izquierda

GB: Tu libro No Logo fue como un oasis en el desierto neoliberal que existía antes de la crisis financiera, en tiempos del movimiento altermundista. Después hiciste un documental, The Take, sobre la toma de una fábrica por los obreros en Argentina. Y luego vino La doctrina del shock, publicado en vísperas de la crisis financiera, que demostró que su tesis central es correcta. Desde entonces has publicado algunos más, entre ellos Esto lo cambia todo y On Fire, tu libro más reciente, The Burning Case for the Green New Deal. ¿Puedes contarnos un poco cómo te implicaste en todo esto? ¿De dónde vino tu impulso a querer comenzar a escribir, a querer implicarte en el activismo?

NK: Bueno, siempre he escrito. Me veía a mí misma como escritora y me propuse escribir antes de verme como activista. De niña escribía mucho. Escribí un montón de mala poesía, llené muchísimos diarios, adoraba escribir, adoraba leer, y crecí en una familia activista. Mi madre es cineasta documental. Formaba parte del que creo que fue el primer estudio cinematográfico de mujeres del mundo, llamado Studio Den Canadá. Mis padres se oponían a la guerra. Vinimos a Canadá porque mi padre que quería ir a Vietnam. Mi abuelo fue un sindicalista represaliado. Trabajó para Walt Disney de animador, participó en la organización de la primera huelga de animadores y después lo despidieron y lo pusieron en la lista negra.

Así que crecí en este ambiente. Y mis abuelos y abuelas formaban parte del movimiento de Vuelta a la naturaleza en Nueva Jersey, donde participaron en la fundación de esa especie de comuna llamada Nature Friends, donde actuarían Paul Robeson y Pete Seeger y Woody Guthrie. Así que en mi infancia bebimos toda esa cultura. Y yo estaba increíblemente abochornada durante mi adolescencia en la década de 1980. Simplemente pensaba que todo eso era horroroso, muy horroroso.

Pero de alguna manera la idea se me metió en la cabeza, a través del acervo familiar. Y cuando fui a la universidad, comencé a escribir para la revista del campus y me impliqué en la actividad política. Durante mi primer año de estudiante hubo una terrible masacre en una universidad de la ciudad donde vivía, Montreal. En aquel entonces fue, creo, uno de los peores actos de asesinato indiscriminado de la historia de Canadá, cuando un tipo armado fue a una escuela de ingeniería donde creía que le habían discriminado como hombre. Era una especie de incel [célibe involuntario] adelantado a su tiempo. Esto ocurrió en 1989. Entró en el edificio y separó a los hombres de las mujeres en la escuela de ingeniería, obligó a ellas a situarse contra la pared y dijo “sois todas una banda de jodidas feministas” y mató a 14 mujeres y después se suicidó.

Luego, en estado de consternación, conectamos nuestros televisores y nuestras radios y escuchamos a un sinfín de comentaristas masculinos diciendo que no tenía nada que ver con el feminismo o las mujeres o la misoginia. Que no era más que un trastorno mental. ¿Te suena? Y esta clase de cosas te sientan como un tiro, especialmente a mí, porque había crecido en ese contexto. Hasta aquel momento yo había intentado mantenerme al margen. Mi hermano era el gran activista. Yo solo quería ser escritora y no destacar demasiado. Y de pronto me vi presidiendo reuniones y chupando de ese acervo que no me había dado cuenta que llevaba dentro, pero que lo llevaba porque crecí en un hogar en que se celebraban reuniones políticas en la sala de estar. Así fue cómo todo comenzó para mí.

GB: Tu carrera comenzó con las críticas a la globalización neoliberal. ¿Puedes contarnos brevemente cómo ha evolucionado tu crítica de lo que los liberales llamarían el orden mundial basado en reglas desde la década de 1990? En particular, ¿crees que estamos entrando en una fase de algo así como una desglobalización?

NK: No sé muy bien cuál es esta etapa en que nos hallamos. No creo que alguien lo sepa. Pero nos hallamos en una nueva etapa. Y pienso que Trump ha marcado una época diferente, en la que ha surgido sin duda un nuevo tipo de proteccionismo. Pero no creo que esté tanto en contradicción con ese orden comercial neoliberal como él quisiera que creamos, ni mucho menos. Del mismo modo que creo que a Boris Johnson le gusta posicionar al Partido Conservador en la oposición a los globalistas, etc. Creo que han aprendido a entrever la crítica profunda de que lo que representó ese régimen comercial en términos de desindustrialización, de vaciado de las economías y de precarización del trabajo. Y saben que a sus bases esto les preocupa. Así que han buscado la manera de aparentar, por decirlo así, un cambio de este orden económico mundial. Dicho esto, creo que está produciéndose un cambio real en los conflictos con China. No sé si todo esto tiene pies ni cabeza más allá del mero deseo de Trump de mantenerse en el poder.

Pero por mi parte, en la década de 1990 me puse a examinar todo esto porque escribía una columna en un periódico canadiense, Toronto Star, y edité una revista de izquierda llamada This Magazine, e hicimos muchos reportajes sobre los efectos de este régimen comercial en el mundo del trabajo. Yo informaba tanto sobre las condiciones de sobreexplotación que imperaban en las fábricas en que se producían nuestros bienes de consumo, en Indonesia y en Filipinas y otras partes, finalmente en China, y sobre el ascenso del McJobs [empleo precario]. Todo esto está en No Logo.

El punto de partida fue el intento de comprender cómo se fabricaban entonces las cosas, las cosas de nuestras vidas. Y el ascenso de lo que yo llamaba esas marcas huecas, esas marcas que no tenían sus propias fábricas. Comprendí que la cuestión no era simplemente dónde se fabricaban las cosas, sino la concepción que tenían las empresas de sí mismas, no como fabricantes de cosas, sino sobre todo como productoras de ideas, de identidades, de tribus. Era el modelo Nike, que en su tiempo fue una revolución: el hecho de ser una empresa que parecía ser una empresa que se dedicaba sobre todo a fabricar y vender zapatillas deportivas y no poseía ni una de sus fábricas. Era un nuevo modelo de negocio, ya que todas sus competidoras tenían su propia cadena de suministro, y era tan rentable que todo el mundo comenzó a imitarle.

Pero lo que yo estaba tratando de vislumbrar era la manera en que este modelo de negocio cambiaba tanto el trabajo como la cultura. Está claro que transforma el trabajo, porque lo precariza y hace que las personas que producen las cosas pierdan importancia para los poderosos, ya que se emplean a través de una red de contratistas y subcontratistas. Si hay un problema en una fábrica, le rescinden el contrato y se lo dan a otra, con lo que pierde peso el poder del factor trabajo. Pero también transforma la cultura, porque si tu producto es tu idea, tu identidad, entonces produces a través del márqueting. Produces devorando las manifestaciones y expresiones de aquellas ideas en el mundo real a través del patrocinio empresarial, etc.

Así que como joven reportera me interesaba saber cómo la cultura juvenil estaba siendo devorada en aquel periodo, y No Logo trataba tanto del trabajo como de la cultura, trataba de cómo estaba cambiando nuestra cultura, y Trump es fruto de esto. Esto es algo que me parece que es importante que comprendamos, que Trump es la primera marca hueca que ha llegado a jefe de Estado. Se podría decir que Silvio Berlusconi fue un ejemplo temprano de esto, pero Berlusconi no era una marca, ¿verdad? Posee toda esa red de medios de comunicación y equipos deportivos, etc., estaba en ese negocio, pero la marca no era Berlusconi. En el caso de Trump, la marca es Trump. Y él se ha apoyado en esto, lo ha convertido en su carrera política. No creo que la gente dedique tiempo suficiente a pensar qué significa tener una marca de presidente. Es bastante extraordinario, de veras.

GB: Resulta increíble que escribieras La doctrina del shock, que se publicó en 2007, y un año más tarde, en toda Europa y el Reino Unido, tenías gobiernos aprovechando la crisis masiva para imponer los costes de un colapso financiero a la gente trabajadora a través de la austeridad…

NK: El capitalismo es creación de crisis, como sabes, así que no es tan increíble que hubiera una crisis. En realidad, este método se ensayó en todo el mundo tras la crisis financiera asiática, tras el colapso de la Unión Soviética, la crisis del peso. De esto escribí en La doctrina del shock. Finalmente, esta práctica fue asumida  por el centro del poder en Wall Street.

GB: Está claro que esto repercutió enormemente en los movimientos en que has estado implicada desde entonces. Buena parte de la energía que impulsó los momentos de Jeremy Corbyn y Bernie Sanders se remonta, de una manera u otra, a Occupy y las protestas que se produjeron tras la crisis financiera. ¿Cuál crees que es el efecto duradero de esta crisis en la izquierda?

NK: Pienso que de alguna manera hay un hilo rojo que relaciona a tantos de estos movimientos y, por otro lado, vemos cómo se informa de ellos, como si no tuvieran que ver unos con otros. Dicen que no hay relación alguna entre los movimientos altermundistas de comienzos de la década de 2000 y de finales de la de 1990 y Occupy, y por supuesto que la hay, y hay una conexión entre el movimiento por la justicia climática y Occupy y Bernie y Corbyn. Con un poco de suerte, aprendemos de nuestros errores, y creo que una de las limitaciones de los movimientos de las plazas fue que muchos de ellos no plantearon alternativas a este sistema fallido. Había una especie de fetichismo por la ausencia de demandas; fue un no, pero no fue un sí suficientemente fuerte a lo que queremos en su lugar.

Hay excepciones a este respecto, pero creo que por parte de la gente que se implicó en la plaza Tahrir o en las revueltas masivas de Grecia y Occupy se ha formulado una crítica, una autocrítica por la incapacidad de decir más que tan solo no. Has dicho que yo estuve implicada en este movimiento. Y lo estuve. Lo apoyé y fui a Occupy unas pocas veces y hablé con activistas y asistí a reuniones, pero lo cierto es que una vez publicada La doctrina del shock y cuando la economía mundial cayó en picado tomé la decisión de que no me dedicaría a ir aquí y allá para hacer lo que comenté en broma con mi pareja, Avi, la gira de Os lo dije, porque estaba recibiendo invitaciones.

Me llegaban invitaciones, como Ven a España. Ven a Grecia. Ven aquí. Ven y háblanos de La doctrina del shock. Pensé: bueno, ¿para qué? Porque la gente lo entiende perfectamente. En las calles gritaban “No pagaremos vuestra crisis” y hubo esa increíble revuelta, llena de fuerza, de gente que nombraba lo que estaba produciéndose. Fue una crisis creada por las elites. La provocaron los bancos. El coste de la misma estaba cargándose sistemáticamente sobre las espaldas de la gente menos responsable y más vulnerable. Estaba ocurriendo en un país tras otro, y la gente resistía y denunciaba. Ya estaba claro que el mero nono iba a pararlo.

Pero de todos modos ocurrió, y fue entonces cuando decidí escribir Esto lo cambia todo, pues había tomado esa decisión concertada de distanciarme un poco. Sentí profundamente que necesitábamos un contundente, una visión realmente transformadora de la clase de mundo que queríamos. No quiero emplear la palabra solución porque no creo que la cosa sea tan simple. Sería un proceso de reparación de esta rotura interseccional, la rotura de nuestro mundo físico, lo que le hemos hecho a nuestro mundo físico con el cambio climático, con tantas otras crisis ecológicas, la herencia de cuarenta años de austeridad y la rotura de nuestra infraestructuras de cuidados, y la rotura simultánea de la construcción del Estado carcelario, que está estrechamente relacionada con toda esa desinversión en los componentes del Estado que ayudan realmente a la gente.

Así es como veo el Green New Deal. Es algo que ha adoptado muchos nombres. Cuando escribí Esto lo cambia todo, cité a una negociadora boliviana sobre el cambio climático, de nombre Angélica Navarro. También era la embajadora boliviana en la Organización Mundial del Comercio, y reclamó un Plan Marshall para la Tierra. Era la misma idea. Creemos puestos de trabajo y luchemos contra la disrupción climática al mismo tiempo. Paguemos reparaciones por el colonialismo y la esclavitud. Estas son las palabras que dan miedo, pero es lo que tenemos que hacer.

Recuerdo que estuve en Europa cuando investigaba para el libro y me reuní con Alexis Tsipras y gente de Podemos. Tsipras me dijo, literalmente: “Nadie se preocupa ya del medio ambiente. Solo les preocupa la economía.” Yo le contesté algo así como: “Tu trabajo es hacer que se preocupen. Les trae sin cuidado porque sienten que tienen que optar por una cosa u otra, pero no tienen por qué optar. Es posible. Necesitamos una visión de cómo crear puestos de trabajo y superar la crisis climática al mismo tiempo. Esta es la vía de salida de la crisis.” Lo rechazó de plano. En aquel entonces escuchamos otros discursos similares, recuerdo a Pablo Iglesias diciendo que “la gente no puede preocuparse por el clima cuando tiene que llevar comida a la mesa”, y es lo mismo, no les obligues a optar. Como sabes, Grace, toda la idea de un Green New Deal o como quieras llamarlo es que dice a la gente: “Podemos crear puestos de trabajo para alimentar a las familias y al mismo tiempo curar el planeta y librarnos de los combustibles fósiles.”

Fue una oportunidad perdida, una oportunidad perdida a escala mundial, pero hemos de ser autocríticas al respecto. Pienso que ahora hay una generación de activistas por la justicia climática y políticos rebeldes que han captado la profundidad de este error y promueven por fin esta visión interseccional. Lo que estuve haciendo en aquel entonces era trabajar sobre lo que al final fue nuestra hoja de ruta, que lanzamos primero en Canadá, el Leap Manifesto [Manifiesto del salto], hace exactamente cinco años.

La crisis de la Covid

GB: En este momento nos hallamos en plena crisis mundial generada por la pandemia de covid-19. ¿Crees que estamos a punto de encajar otra lección en la línea de la política de La doctrina del shock? ¿O acaso eres más optimista y crees que seremos capaces de aprovechar este momento para impulsar un cambio real sobre la base del hecho de que tenemos una política formulada más alrededor de la idea de lo que podrías llamar un que simplemente un no? ¿Podría ser el Green New Deal nuestro en este momento, por el que podemos luchar y que podemos impulsar tras una crisis que va a causar tanto sufrimiento y exigirá renovar completamente tanto nuestros sistemas económicos como sociales?

NK: Debería serlo, y pienso que necesitamos una visión tan expansiva como sea posible, que realmente junte a los movimientos, porque también nos hallamos en medio de lo que se ha venido en llamarse un ajuste de cuentas racial, una revuelta por la justicia racial. Hay quien empieza a hablar de Black and Red and Green New Deal. Me gusta esta formulación porque pienso que queda por hacer un montón de trabajo para hacer confluir realmente estos movimientos, asumiendo las demandas, las demandas transformadoras de todos los movimientos, incluida la de dejar de financiar a la policía y acabar con el Estado carcelario e invertir en infraestructuras de cuidados.

Hace falta que el movimiento feminista nos informe en este sentido, de modo que consigamos un Green New Deal tan amplio como sea posible y que entre en resonancia con tanta gente que luche por ello como sea posible. No se trata simplemente de una cuestión de corrección política ni de poner crucecitas en montones de casillas. La cuestión es esta: ¿cómo construyes una coalición ganadora? ¿Cómo motivas a la gente para que luche por algo? Porque como hemos dicho al comienzo, perdimos las batallas en que tuvimos una oportunidad de contar con gobiernos que hicieran esto. Nuestras mejores perspectivas ahora son un Partido Laborista centrista y un Partido Demócrata centrista.

Así que lo que hace falta es que los movimientos sociales se unan en torno a este , y que entusiasmen realmente a la base, a una multitud de personas, para luchar por esto e implementarlo a escala local. Tenemos que mirar en qué ciudades gobiernan. ¿Por qué no podemos hacer muchas más cosas en este sentido en Londres, por ejemplo? ¿O en Manchester? Y lo mismo podemos decir de Nueva York y San Francisco y Los Ángeles. Son espacios en que no podemos limitarnos a culpar a Johnson y Trump. Se supone que tenemos algún poder en esos lugares, donde no ha ocurrido lo suficiente, y eso importa porque la mayoría de la población vive en ciudades. Así que si pueden ver que su calidad de vida mejora cuando conseguimos que se apliquen algunas de estas políticas, entonces el argumentario de la derecha, que blande el empleo frente al medio ambiente, comenzará a desmontarse porque la experiencia vivida por la gente demostrará lo contrario, que no hace falta que elijan una cosa o la otra.

GB: Ahora que asistimos, como dices, a la recuperación por candidatos centristas de partidos políticos en EE UU y el Reino Unido, ¿ves alguna posibilidad viable de lograr realmente el Green New Deal? Hemos hablado un poco de la importancia que los movimientos sean más radicales en estas cuestiones. A fin de cuentas, necesitaremos una legislación. Este es un problema de acción colectiva de masas. ¿Ves alguna posibilidad de lograr este cambio legislativo, pero también de reunir el volumen de recursos colectivos que necesitaremos para abordar esta cuestión ahora que los sectores de izquierdas de dichos partidos han sido derrotados?

NK: Creo que la cosa es bastante más complicada. Lo habría sido de todas maneras, porque lo cierto es que lo que hemos visto durante las campañas, y me refiero a la basura que se ha estado echando sobre Corbyn y Sanders y al hecho de que una parte significativa del Partido Laborista preferiría sin duda votar a Johnson que no a Corbyn, y una parte significativa de Demócratas centristas se arriesgarían antes a un segundo mandato de Trump que a tener un presidente socialista democrático, significa que lo que hemos experimentado apenas es una pequeña degustación de lo duro que habrían tenido que batallar si hubieran ganado. Así que no habría sido fácil, y puede que no hubiera conducido a nada.

Estamos hablando de otra vía distinta, una que requiere una movilización masiva. Cuando hablamos de la presión de los movimientos sociales, si observas lo que ocurrió en la década de 1930, cuando Franklin D. Roosevelt era presidente, lo que acontecía en la izquierda en EE UU era simplemente extraordinario. Había cada vez más huelgas todos los años. Dirías que cuando consigues la seguridad social y el seguro de desempleo y el final de los bancos, la gente podría pensar que no haría falta una huelga general, pero lo cierto es que eso ocurrió cuando ya había una huelga general.

Mi amigo Raj Patel ha confeccionado una gráfica sobre las alteraciones de la vida laboral durante la década de 1930. Lo que vemos es que a medida que se desarrollaba el New Deal, el número de huelgas aumentó rápidamente. El punto álgido se alcanzó en 1937, y el New Deal comenzó en 1933. Fue cuando bloquearon ciudades enteras, puertos, etc. No fue una mera protesta: fueron poblaciones movilizadas. Por eso Howard Zinn pudo decir: “Sí, pregúntate por quién votas cuando estés en la cabina donde se hallan las papeletas. Pero el resto del tiempo, construye poder.”

El libro de Zinn, La otra historia de los Estados Unidos, trata de esta clase de poder, que se organizaba barrio por barrio, lugar de trabajo por lugar de trabajo, para construir esa fuerza capaz de conseguir algo de la magnitud del New Deal original, que como sabemos dejó fuera a las mujeres, dejó fuera a mucha gente trabajadora negra, porque no incluyó a la mano de obra agrícola ni a las empleadas domésticas. Y había una discriminación sistémica en el movimiento obrero, pero también tenía programas que proporcionaron más recursos a las poblaciones afroamericanas e indígenas que cualquier otro programa posterior.

Constituyen legados complicados, y tenemos que aprender tanto de sus fallos como de sus aciertos. Así que sí, pienso que es posible. Es realmente difícil y se trata de comprender que tenemos que reconstruir sobre los escombros del neoliberalismo. De alguna manera, creo que tal vez hayamos sido demasiado ingenuas al pensar que podríamos haberlo hecho de arriba abajo. Porque Corbyn y Sanders, si hubieran ganado, no tendrían detrás a poblaciones organizadas como las tuvo Roosevelt, porque no podemos reconstruir tan rápido partiendo de cincuenta años de ataques contra el movimiento obrero. Por tanto, el panorama es distinto y esta es una labor que necesitamos desesperadamente llevar a cabo.

Volviendo a lo que me preguntabas sobre la pandemia y cómo podríamos vencerla, creo que una de las cosas que ha hecho la pandemia es mostrar a millones de trabajadores y trabajadoras –que habían sido tratadas como un objeto de usar y tirar, cuyo trabajo había sido degradado al máximo, a las que habían dicho que no estaban cualificadas, que eran fáciles de reemplazar– que de hecho son los trabajadores y trabajadoras más esenciales en nuestra economía. Han sido calificadas de trabajadoras esenciales. Y si miras quiénes son las trabajadoras esenciales, se trata de la clase trabajadora, de la gente que hace que la rueda siga girando. Son las personas que cuidan a la gente mayor. Sabemos que quiénes hablamos. Hablamos de las personas que aseguran que lo básico funcione.

Quiero afinar mucho en cómo lo digo, porque pienso que muchas de esas personas no sabían lo importante que es su trabajo. Pero mira, la ideología neoliberal es una fuerza poderosa. Ahora, el personal de Amazon sabe que su trabajo es crucial para suministrar alimentos y ropa a la gente. Creo que en este aspecto no tendremos la misma situación que en la década de 1930, en qué significa ejercer el poder esencial de la clase trabajadora. Está organizándose en línea y en persona, pero estas son nuevas herramientas que se están organizando.

Pienso que existen distintas palancas en diferentes épocas del capitalismo, pero esta es nuestra esperanza; la que depositamos en los trabajadores y trabajadoras esenciales que han sido tan maltratadas. Podemos hablar de las enfermeras que han tenido que atender a pacientes de covid-19 sin los equipos necesarios para protegerse ellas mismas y a sus familias, pero hay tanta gente trabajadora enfurecida en estos momentos, y con toda la razón. Y allí hay poder si logramos movilizarlo.

02/10/2020

Naomi Klein es periodista y activista. Grace Blakeley es redactora de Tribune.

Publicado enSociedad
Martes, 13 Octubre 2020 05:49

Romper el cerco, navegando el mundo

Romper el cerco, navegando el mundo

Los llamados gobiernos progresistas en nuestra región siguen teniendo múltiples impactos negativos contra los movimientos populares y los pueblos en movimiento. Así como salimos de las dictaduras más fuertes y mejor organizados, de los períodos progresistas salimos divididos y debilitados, por una doble pinza de aislamiento y represión.

Nos aíslan desplegando políticas sociales miserables y nos siguen reprimiendo con la misma o mayor saña que antes. El aspecto clave, el núcleo que permite tanto el aislamiento como la represión, es la legitimidad que tienen estos gobiernos, y con ellos el aparato estatal, que les permite hacer casi cualquier disparate sin sufrir costos políticos serios.

Se presentan como anti-neoliberales aunque siguen adelante con el extractivismo, la minería y las grandes obras de infraestructura. Enarbolan un discurso contra la derecha pero gobiernan con los mismos modos y objetivos, o sea la acumulación desenfrenada de capital. En gran medida, su legitimidad se debe a ciertos caudillos que abrevan en la cultura patriarcal-colonial que formateó nuestras repúblicas.

Adquirieron semejante legitimidad porque, luego de décadas de dolor y sangre, la gente necesita creer, con la misma devoción de quien va misa, con actitudes que no admiten discusión porque son verdades que los caudillos bajan del cielo para consumo de masas.

Tienen algo a favor los progresismos, que nunca tuvieron las derechas: incorporaron funcionarios en puestos de mando que provienen de los movimientos o de sus periferias, que conocen muy bien la cultura de la contestación, los modos de las y los militantes y, por lo tanto, nuestros puntos débiles. El poder los utiliza para destruirnos y luego los bota en el basurero de la historia, como diría Marx.

Quienes vendieron su conciencia por un puñado de dólares y un cuarto de hora de poder y brillo mediático, deberían mirar el destino de los cuadros del PT de Brasil, quienes terminaron en el anonimato y purgan condenas, despreciados tanto por los de arriba como por los de abajo. La operación se repite, una y otra vez, en Argentina y en Ecuador, donde buena parte de esos cuadros terminaron siendo olvidados incluso por quienes los subieron a la grupa.

Para quienes persistimos en el anticapitalismo, estos gobiernos son una pesadilla. Pero, sobre todo, son el mayor peligro que se cierne sobre las clases populares, los pueblos originarios y negros. En el Cono Sur, no hemos encontrado salidas a esta situación, y el retorno de las derechas al gobierno nos ha encontrado enormemente debilitados y, sobre todo, sin proyecto propio.

Por todo lo anterior, creo que la iniciativa del EZLN delineada en el comunicado del 5 de octubre “Una montaña en alta mar”, marca un rumbo importante: el hermanamiento de resistencias y rebeldías más allá de las fronteras nacionales, de montañas y de mares.

El camino trazado consiste en caminar/navegar para “encontrar lo que nos hace iguales”, las resistencias de cualquier geografía que son “pistas de una humanidad que se niega a seguir al sistema en su apresurado paso al colapso”, como dice el comunicado.

“Rebeldías y resistencias que entienden, cada quien con su modo, su tiempo y su geografía, que las soluciones no están en la fe en los gobiernos nacionales, que no se gestan protegidas por fronteras ni visten banderas y lenguas distintas”. Reconocernos, mirarnos, acercarnos y seguir caminando juntos, un ejercicio que en plena pandemia es más necesario que nunca.

Fieles a su trayectoria y a su modo de ver el mundo, los zapatistas buscan abrir espacios de encuentro entre las y los que luchan, en vez de construir aparatos burocráticos que enarbolan la “unidad” como núcleo del proceso emancipatorio que, en la realidad, se convierte en nuevos modos de dominación al imponer al conjunto del mundo anti-capitalista una dirección única y centralizada, que manda sin obedecer a las bases.

Ese tipo de aparatos, como los partidos y las iglesias, encarnan los modos patriarcales y coloniales de hacer política, que se limitan a cambiar al que está arriba pero deja intacto el modelo, sus formas de hacer y hasta sus objetivos.

Abrir nuevos espacios y lugares de encuentro entre quienes resistimos, busca superar el aislamiento y el confinamiento a que nos quieren someter los poderosos para mejor continuar con sus negocios. Sabemos que con eso no alcanza, pero es un paso ineludible para romper el cerco político, militar e informático del progresismo mexicano y regional.

Como en el poema “Viaje a Itaca” de Konstantino Kavafis, deseamos que “el camino sea largo, lleno de aventuras, lleno de experiencias”. Porque lo importante no es dónde lleguemos sino el camino mismo, los encuentros y los hermanamientos entre abajos en lucha.

12 octubre 2020

Publicado enInternacional
En el centro de Santiago se manifestaron ayer integrantes de comunidades mapuches que exigieron la libertad de sus líderes y en repudio al racismo, al cumplirse 528 años de la llegada de Cristóbal Colón al continente. La movilización culminó con disturbios por la participación de encapuchados.Foto Afp

Desde Chile hasta la costa este de EU se reportaron marchas, pintas y derribo de estatuas

 

Santiago. A lo largo del continente, desde Chile pasando por Brasil, Venezuela, Colombia, Nicaragua hasta la costa este de Estados Unidos, movilizaciones indígenas marcaron ayer el 528 aniversario de la llegada de Cristóbal Colón a América.

En Chile, donde la fecha se celebra como el Día del Descubrimiento de Dos Mundos y es feriado, se reportaron protestas de organizaciones mapuches en todo el país.

Cientos de indígenas se concentraron en la Plaza Dignidad de Santiago para exigir la libertad de sus líderes, entre los que se encuentra el machi Celestino Córdova, condenado a 18 años de prisión por la muerte de un matrimonio, a quien los mapuches consideran un preso político.

Vestidos con sus tradicionales trajes los mapuches se manifestaron "por los presos políticos, contra el racismo y la colonización", en una protesta que se repite cada año y que concentra en la capital a los dirigentes de diversas comunidades.

La manifestación inició su avance por la avenida Alameda –principal arteria de la capital chilena–, donde encapuchados incendiaron paraderos del transporte público, destruyeron señales de tránsito y lanzaron piedras a las fuerzas antidisturbios, según imágenes de Afptv.

Los agentes respondieron con gas lacrimógeno y chorros de agua para replegar a los manifestantes.

La protestas en la capital chilena se llevan a cabo en esta fecha cada año en apoyo a los mapuches, la mayor etnia del país, que mantiene un conflicto histórico con el Estado, al cual demanda tierras en el sur del territorio, las cuales consideran propias por derecho ancestral y que las autoridades entregaron a capitales privados, principalmente empresas madereras.

La mayoría de las comunidades mapuches se encuentran en la región de la Araucanía (sur), donde se han llevado a cabo ataques incendiarios a predios privados y camiones, que han sido reivindicados por grupos extremistas que apoyan las demandas de los mapuches, pero donde también se han realizado autoataques para cobrar seguros.

La protestas se recrudecen a una semana de que se cumpla un año del estallido social, y mientras los chilenos se preparan para el crucial plebiscito del 25 de octubre para decidir si se cambia la actual Constitución, heredada de la dictadura de Augusto Pinochet, que duró de 1973 a 1990.

En Colombia, donde también es feriado el Día de la Raza, cientos de indígenas de la zona del Jamundí, en el Valle del Cauca, en el suroeste del país, marcharon en las primeras horas de ayer hacia el sur de Cali con la exigencia de que los reciba el presidente Iván Duque y se mostraron decididos a continuar hoy su camino hacia Bogotá si el mandatario no se reúne con ellos. Exigen que cese la violencia contra las comunidades indígenas, la plena implementación del acuerdo de paz firmado en 2016 con la desarticulada guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, así como el derecho a ser consultados acerca de la realización de megaproyectos en sus territorios.

Mientras, en el Día de la Resistencia Indígena, como se le llama en Venezuela, el presidente Nicolás Maduro exhortó al rey de España, Felipe VI, a dejar de celebrar el 12 de octubre como una fiesta nacional y en su lugar pida perdón a América Latina por el genocidio indígena.

"Al rey Felipe VI le hago un llamado para que reflexione como hombre joven del siglo XXI y haga una rectificación histórica y le pida perdón a las madres, a los padres, a los hijos, a los nietos, y a aquellos hombres y mujeres de los pueblos indígenas que fueron arrasados durante tres siglos por el colonialismo español", señaló Maduro.

En Bolivia no es feriado, pero el festejo por el Día de la Descolonización en el Estado Plurinacional incluyó diversas expresiones, como la pinta con que amaneció ayer la estatua de Cristóbal Colón en La Paz.

"El monumento en el centro de la ciudad andina tiene pintura roja en distintas partes y una calavera con una cruz encima. El nombre de Colón aparece tachado en el monumento de mármol", informó el canal televisivo Cable Noticias.

Con celebraciones y protestas de menor porte, el resto de América celebra el Día de la Raza en Paraguay y El Salvador, el Día de la Resistencia Indígena en Guatemala, el Día de la Resistencia Indígena, Negra y Popular en Nicaragua, el Día de la Identidad y la Diversidad Popular en República Dominicana y el Día de las Américas en Uruguay.

Otros países vinculan la celebración del descubrimiento con el desarrollo cultural.

En Perú se celebra el Día de los Pueblos Originarios y del Diálogo Intercultural; en Costa Rica, el Día de las Culturas y en Ecuador el Día de la Interculturalidad.

Panamá, Cuba y Brasil no lo celebran, pero en este último país también es feriado, ya que se festeja el Día de la Virgen Aparecida, con celebraciones religiosas que reúnen a miles de personas en la ciudad de Sao Paulo.

En Portland, Oregon, manifestantes derribaron el domingo por la noche estatuas de los ex presidentes Theodore Roosevelt y Abraham Lincoln, como parte de "una declaración de ira" por la celebración del Día del Descubrimiento de América, conocido ahí como Día de Colón.

Los inconformes rodearon con cadenas la estatua de Roosevelt. Lanzaron pintura roja sobre la figura y empezaron a utilizar un soplete en la base de la estatua, reportaron algunos medios.

La multitud derribó la estatua poco después de las 21 horas. El grupo se dirigió entonces a la estatua de Lincoln, que derribó unos ocho minutos después.

Los manifestantes escribieron "Dakota 38" en la base de la estatua de Lincoln, en referencia a los 38 hombres dakotas a los que autorizó ahorcar tras un conflicto con colonos blancos en Minnesota.

Tras derribar las estatuas, los manifestantes rompieron las ventanas de la Sociedad Histórica de Oregon y más tarde fueron a la oficina de Seguridad Pública del campus de la Universidad Estatal de Portland.

Otras estatuas fueron derribadas en el contexto de las protestas desatadas tras la muerte el 25 de mayo de George Floyd a manos de la policía de Minneapolis.

No se informó si hubo detenciones, pero el presidente Donald Trump aprovechó la ocasión y en un tuit pidió ayer: "pongan a estos animales en la cárcel ahora" y advirtió sobre "activistas radicales" que buscan manchar el legado de Colón.

Publicado enInternacional
Diversas organizaciones convocan a firmar en rechazo a la Ley Antibloqueo y exigiendo un referendo popular

Caracas, 12 de octubre de 2020.- Las organizaciones políticas, sociales de trabajadores y sectores populares Marea Socialista (MS), Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS), Unidad Socialista de Trabajadores (UST), Partido Socialismo y Libertad (PSL), Observatorio de Ecología Política de Venezuela, Sirtrasalud Distrito Capital, Colectivo Cultural Toromaima emitieron un petitorio de firmas en rechazo a la Ley Antibloqueo y exigiendo un referendo abrogatorio de la ley.

La organizaciones e individualidades pueden firmar el petitorio a través del link https://forms.gle/YNFqQKXXJnckvvvh6

Petitorio de firmas en rechazo a la Ley Antibloqueo y exigiendo un referendo popular

Recientemente, la autodenominada Asamblea Nacional Constituyente aprobó un proyecto de "Ley Antibloqueo", presentado por el gobierno nacional el pasado 29 de septiembre, en el que se le otorgan poderes extraordinarios al Ejecutivo para dejar sin efecto toda una serie de derechos del pueblo venezolano y de interés nacional establecidos en la Constitución Nacional. Entre otras cosas, le permitiría manejar a discreción y en secreto los activos del Estado nacional.

Los abajo firmantes, rechazamos categóricamente esta ley leonina y antidemocrática que lesiona los derechos de los trabajadores, trabajadoras y el conjunto del pueblo venezolano. Es un proyecto para dar paso a privatizaciones en masa y a gran escala, con las previsibles consecuencias de una mayor explotación de la mano de obra y desconocimiento de las contrataciones colectivas. En los hechos se entrega la soberanía y se vulneran los territorios.

Para peor, la aprobación se hizo "express", sin ninguna discusión de la misma por el pueblo venezolano, y ni siquiera por el propio organismo en cuestión. A los miembros de la ANC no les fue facilitado el proyecto a votar; se les negó acceso al mismo a quienes hicieron reiteradas solicitudes para conocerlo previo a la votación; teniendo así sólo acceso a escuchar una lectura del mismo en el propio momento de la votación, e incluso, a varios de estos se les colocaron obstáculos para poder asistir a la sesión, llegando al hecho insólito de impedir la entrada al recinto de votación a varios miembros de ese organismo.

Este instrumento no sólo pasa por encima de los procedimientos establecidos en la propia Constitución, sino que además, con el pretexto de enfrentar las sanciones impuestas arbitrariamente por el gobierno estadounidense, le confiere todo género de facilidades a la inversión privada nacional y extranjera (Art. 27); modificando el marco legal vigente para promover una mayor participación del capital privado en las empresas mixtas de la Faja Petrolífera del Orinoco y en el Arco Minero del Orinoco, así como legalizar y expandir la comercialización de gasolina al sector privado (Art.27 y 28).

Mediante esta ley el gobierno tendría facultades discrecionales para suspender la vigencia de leyes (Art. 17 y 18), teniendo las manos libres para celebrar tratados internacionales, manejar, ceder o entregar activos públicos, y crear fondos separados del Tesoro Nacional, manejados con independencia del Presupuesto Público (Art.16).

Con esta ley el Estado venezolano renuncia al derecho a someter los litigios a la jurisdicción nacional, remitiendo tales disputas a tribunales extranjeros, es decir, a los controlados por lo general por los países de donde son oriundos los capitales transnacionales. Se podrían revertir nacionalizaciones, devolviendo bienes que hayan sido objeto de alguna medida ejecutiva, legislativa o judicial o de suspensión de concesiones (Art. 27), además establece la confidencialidad de procedimientos realizados por el Estado, eliminando el acceso público a la información (Art. 14, 34 y 35). Incluso, propone penalizar a quienes insistan en el acceso a estas informaciones de interés nacional y público (Art. 36).

El argumento del Ejecutivo para esta ley son las sanciones impuestas por el gobierno estadounidense. Quienes suscribimos este llamado estamos absolutamente en contra de esas sanciones y agresiones de claro corte imperialista, las cuales profundizan las penurias del pueblo venezolano. Rechazamos tajantemente toda la serie de confiscaciones de bienes nacionales, congelación de activos, embargos y sanciones diversas que los Estados Unidos y diversas potencias europeas le han impuesto a Venezuela. No le otorgamos el más mínimo derecho a estas naciones a imponer sanciones a nuestro país ni arrebatarle bienes. Exigimos el cese inmediato de todas esas agresiones y medidas "coercitivas".

Precisamente por esta posición de firme defensa de los intereses nacionales y del pueblo venezolano, rechazamos la ley en cuestión y la manera en que ha sido "aprobada". Los abajo firmantes, en base a los artículos 62, 71, 74 y 236 de la Constitución Nacional, exigimos que, tratándose de un tema de suma trascendencia nacional, sea sometido a la más amplia discusión nacional y consulta popular, concluyendo este proceso en un referendo abrogatorio, para que el pueblo venezolano, el sujeto real afectado directamente en múltiples aspectos por esta ley, tenga la ocasión de dar su veredicto sobre la misma. Un referéndum que debe ser convocado y garantizado con plena libertad de organización y control de las organizaciones políticas y sindicales, espacios en la televisión y radio, y sin ninguna persecución.

Consideramos de primer orden la organización y movilización obrera, campesina y popular para exigir este derecho fundamental e inalienable del pueblo venezolano. Que el pueblo decida. Llamamos a las diversas organizaciones sindicales, populares, campesinas, corrientes políticas e intelectuales comprometidos con la defensa de los intereses del país y de sus mayorías populares, a que juntos pongamos en pie un movimiento nacional que promueva una amplia y unitaria movilización democrática y popular con estos objetivos, para frenar la aplicación de esta ley, profundamente lesiva a los intereses del pueblo, las trabajadoras y trabajadores venezolanos.

Para firmar el petitorio como individualidad u organización, se puede entrar al siguiente formulario en Google:

https://forms.gle/YNFqQKXXJnckvvvh6

Marea Socialista (MS)

Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS)

Unidad Socialista de Trabajadores (UST)

Partido Socialismo y Libertad (PSL)

Observatorio de Ecología Política de Venezuela

Sirtrasalud Distrito Capital

Colectivo Cultural Toromaima

Por: Aporrea | Lunes, 12/10/2020 02:24 PM

Publicado enInternacional
Lunes, 12 Octubre 2020 06:18

¿La caída de la Casa Trump?

¿La caída de la Casa Trump?

De repente parece que es posible que se esté atestiguando la caída de la Casa Trump. Tal vez es porque se han acumulado demasiados ejemplos de corrupción, engaños y mentiras, demasiadas sospechas y quejas de corrupción, y muertes por ineptitud en el manejo de la peor crisis de salud pública en un siglo (es ahora el cuarto episodio más grave de pérdida de vidas en la historia del país).

"¿Ya acabó? Aquí está lo que todos en Washington están pensando pero que no desean decir en voz alta: el presidente Donald Trump va a perder esta elección", se atrevió a reportar Politico la semana pasada, señalando las encuestas recientes y los republicanos alarmados. Recordó que nada es seguro, pero que todo indica ese resultado.

Junto con el manejo criminal de la pandemia, la corrupción y tal vez demasiadas historias de engaños y perversiones están dañando la marca Trump. Tan sólo en los últimos días y semanas se han revelado más actos corruptos del clan en la Casa Blanca. El New York Times, además de revelar que el magnate ha evitado pagar impuestos federales, también descubrió una deuda personal por más de 400 millones a no se sabe quién, un traslado posiblemente ilegal de fondos a su campaña y que su empresa ha lucrado de lo que el Times llamó "un sistema directo de tráfico de influencias presidenciales sin rival en la política estadunidense". Lo que Trump denunciaba como "el pantano de Washington" sólo ha sido sustituido por su propio pantano.

Muchos sospechan que el presidente parece estar cada vez más desesperado y hasta histérico en esta recta final de la elección porque sabe que si pierde, sin inmunidad está dentro de las posibilidades de que podría ser el primer mandatario en ser encarcelado después de concluir su periodo, como resultado de investigaciones guiadas por esa regla sencilla: follow the money.

Mas aún, la imagen de la Casa Trump se está deteriorando cada vez más, con nuevas revelaciones que podrían acelerar su eventual caída, no porque sean sorprendentes, sino porque se agregan a tantas anteriores.

En grabaciones de la primera dama recién reveladas, Melania rechazó críticas en los medios por la política de su esposo de separar familias inmigrantes y argumentó que éstas siguen un guion para obtener el asilo. En otras declaraciones grabadas se queja de que la revista Vogue estaba por poner en su portada a la actriz de pornografía Stormy Daniels, a quien Trump le pagó para guardar silencio, refiriéndose a ella como la "puta de porno" (Daniels respondió a las nuevas revelaciones la semana pasada con un mensaje a Melania: “aunque no me pagaron por sexo y por lo tanto técnicamente no soy una ‘puta’; tú vendiste tu coño y tu alma”). Por otro lado, resulta que Kimberly Guilfoyle, la novia del hijo de Trump, Don Jr, quien fue seleccionada por el presidente para ser una de las mujeres prominentes de su campaña para ayudarlo con el voto femenil, fue despedida de su empleo como presentadora de Fox News en 2018 después de que fue acusada de hostigamiento sexual contra mujeres que trabajan bajo su mando, y también de instarlas a que tengan sexo con hombres poderosos, reveló The New Yorker.

Hay señales de que algunos líderes republicanos están empezando a marcar distancia de su jefe, algo impensable hace unas cuantas semanas, después de justificar y defender las múltiples violaciones del mandatario durante los últimos cuatro años, lo que ha llevado a algunos a comentar sobre cómo las ratas abandonan a un barco cuando se empieza a hundir.

Pero aún es posible que esto acabe como esas películas de horror donde siempre, al final (y sobre todo si de repente es parte de una serie) reaparece el monstruo o el malo, con una sonrisa escalofriante como la de Jack Nicholson en The Shining (El resplandor), diciendo "ya regresé". Será difícil dormir durante las próximas semanas.

https://youtu.be/hmrxebATRgg [por Van Halen]

https://open.spotify.com/track/ 0kA0GzXlFvpOh0JEI3B5cp?s i=vumPXsZoShmXYyVW4ILwvg

https://www.youtube.com/watch?v=9Irip5pIRb4&feature=youtu.be

Publicado enInternacional
Frei Betto: “Es una ingenuidad total querer humanizar el capitalismo”

El intelectual brasileño habla de "la hegemonía total del capital" en un mundo en pandemia

 A su presidente lo llama Bolsonero, comparándolo con el el emperador romano que pasó a la historia por haber incendiado Roma. Señala la urgencia por construir un socialismo sólido y la necesidad de pensar estrategias frente a la narrativa hegemónica de los sectores conservadores.

 

Carlos Alberto Libanio Christo, más conocido como Frei Betto, es un reconocido referente progresista latinoamericano y una de las figuras principales de la Teología de la Liberación. Escritor, periodista y fraile dominico, estuvo cuatro años preso durante la dictadura militar de Brasil, a la que se opuso con cuerpo y alma. Durante su labor como fraile conoció, en las favelas de Sao Paulo, al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, de quien fue asesor, y en cuyo gobierno participó del programa Hambre Cero. Escribió más de 60 libros, entre ellos, Fidel y la religión. Conversaciones con Frei Betto (1985); Mística y espiritualidad (1997); La obra del artista. Una visión holística del universo (1999); y El oro perdido de los Arienim (2016).

-¿Qué reflexiones abre para usted este mundo en pandemia?

-Creo que la pandemia es una venganza de la naturaleza, que resulta de años de dominación y devastación por parte del ser humano. Absolutamente todo lo que venimos haciendo en los últimos 200 años, la búsqueda de ganancias y la explotación máxima de los recursos de la naturaleza sin ningún cuidado de preservación ambiental, resulta en un descontrol de la cadena de la naturaleza, que está completamente desarticulada por la intervención humana. Muchos hablan de “antropoceno”, es decir, la era de la intervención total del ser humano en la naturaleza; pero yo prefiero llamar a esta situación “capitaloceno”. Es decir, la hegemonía total del capital, de la búsqueda de lucro, de ganancia; todo esto que provoca un desequilibrio total del ambiente natural.

Todo ese proceso de devastación ambiental es fruto de la ganancia del capital privado. El problema no es el ser humano; el problema es el capitalismo neoliberal. Y hay que recordar que la naturaleza puede vivir sin nuestra incómoda presencia; nosotros no, nosotros sí necesitamos de la naturaleza.

-¿Cómo analiza la situación en Brasil?

-En mi país la situación es catastrófica porque tenemos un gobierno neofascista. Yo llamo al presidente Jair Bolsonaro, “Bolsonero”, incluso le di este apodo antes de que lo hiciera la revista The Economist. Brasil está en un incendio total, en la Amazonia, y en otras zonas, y el presidente no tiene ningún interés en mejorar la situación o cambiar el rumbo de lo que estamos viviendo. Todo lo que significa muerte le conviene. Vivimos bajo un gobierno genocida y mentiroso. 

Es tan descarado que en su último discurso en la ONU ha dicho que los culpables por los incendios en la Amazonia son los campesinos, los pequeños agricultores de la zona y los indígenas. Por eso no hay ninguna duda de que aquí en Brasil vivimos una situación catastrófica manejada por un gobierno neofascista, que utiliza cada vez más fundamentalismos religiosos para legitimarse. La salud le importa tan poco como la educación. Bolsonaro sabe muy bien que un pueblo educado es un pueblo que tiene un mínimo de conciencia crítica. Y entonces para él es mejor que la gente no tenga ninguna educación para que pueda continuar como guía de una masa ignorante. Por supuesto no por culpa de la propia masa, sino por las condiciones de educación que no son ofrecidas debidamente al pueblo. Como si todo esto fuera poco, ahora regresamos a un mapa de hambre, con una cantidad tremenda de gente que no tiene el mínimo necesario de los nutrientes previstos por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). En fin, estamos en una situación tremenda. Veremos qué sucede en las elecciones municipales de noviembre.

-¿Qué escenario vislumbra?

-Creo que las elecciones serán un termómetro interesante para evaluar cómo mira nuestro pueblo. Pero la verdad es que, en esto, no soy muy optimista. La pandemia ha ayudado mucho para que Bolsonaro tenga la hegemonía de la narrativa, porque las manifestaciones públicas no existen, están prohibidas, o no convienen, entonces solamente se escucha la voz del gobierno.

-Al votar a favor del juicio político contra la expresidenta Dilma Rousseff, Bolsonaro dedicó su voto a la memoria del torturador del Ejército, el coronel Carlos Brilhante Ustra. No debiera sorprender su comportamiento. Pero, ¿qué explica que, con todo, mantenga un piso considerable de apoyo popular?

-Tengo dos explicaciones para esa situación. Primero, la derecha tiene el dominio del sistema electrónico de las redes digitales, que prefiero no llamar “sociales” porque no necesariamente crean sociabilidad. Creo que mucha gente de izquierda, progresista, todavía no domina este mecanismo. Y además, como los dueños de estas plataformas son favorables a sectores cercanos al gobierno, muchos utilizan algoritmos y otros dispositivos para diseminar fake news y todo tipo de mentiras. Esto tiene mucha fuerza porque hoy la gente se entera mucho más de las noticias y de los hechos por las redes digitales que por la prensa tradicional. Este es un primer factor. El segundo factor se relaciona con la movilización que hacen de la gente más pobre las iglesias evangélicas de perfil conservador. Y entonces hay gente que ha abdicado de su libertad para buscar la seguridad. Esa es la propuesta de la derecha mundial: que cada persona abdique de su libertad a cambio de su seguridad.

-Frente a esto último, y a la narrativa hegemónica que describe, ¿qué pasa con las voces de la izquierda?

-Sobre esto nosotros, los que nos sentimos de izquierda, tenemos una cierta responsabilidad porque hemos abandonado el trabajo de base. Hemos abandonado el trabajo junto a la gente más pobre de este país. En los trece años que hemos estado en el gobierno no hemos incrementado ese trabajo de base, y este espacio ha sido ocupado por esas iglesias evangélicas y algunos sectores católicos fundamentalistas conservadores. Estas iglesias han avanzado muchísimo. Y esto también tiene que ver con un proyecto de la inteligencia de Estados Unidos desde los años ‘70. En dos conferencias que se realizaron en México ya decían la CIA y el Departamento de Estado que más peligroso que el marxismo en América Latina era la Teología de la Liberación y que entonces había que hacer toda una contraofensiva. Esta contraofensiva viene de la mano de la aparición de estas iglesias electrónicas que fueron exportadas para América Latina, África, Asia, y otros lugares

La religión es el primer sistema de sentido inventado por el ser humano. No hay otro sentido más poderoso y globalizante que la religión. Por eso hay tantos que hoy buscan el dominio de ese sistema. Y nosotros, que somos progresistas de la Teología de la Liberación, hemos hecho aquí en Brasil un intenso y muy positivo trabajo de base entre los años ‘70 durante la dictadura militar y también durante los años ’90, pero después han venido dos pontificados muy conservadores, los de Juan Pablo II y Benedicto XVI. Fueron 34 años de desmovilización de esa iglesia de base, de esa iglesia de las comunidades eclesiales de base; fueron 34 años de perjuicio a la Teología de la Liberación. Todo eso abrió espacio a esta contraofensiva de la derecha evangélica.

-Sostiene que “no hay futuro para la humanidad fuera del socialismo”. ¿Cómo se construye el socialismo en esta coyuntura?

-No hay que esperar que se termine el capitalismo para construir el socialismo. Tenemos que construir un socialismo dentro del sistema capitalista, o sea, empezar iniciativas populares de economía solidaria, de compartir bienes, de fortalecer bases populares. Por ahí se va empezando, no hay otra forma. No podemos volver a la concepción leninista de asalto al Palacio de Invierno. Tenemos que denunciar al sistema capitalista pero crear alternativas efectivas a este sistema, en la medida de lo posible desde las bases populares. De esa manera creo que podemos llegar a quebrar este sistema a largo plazo, pero hay que tener iniciativa y presiones y fuerzas políticas. Es un trabajo a largo plazo, imprescindible, y no veo otra vía fuera de eso en la actual coyuntura.

-¿Qué ejemplos de estas iniciativas reivindica?

-Hay muchas iniciativas de sectores populares en distintos lugares. En Brasil el Movimiento de los Sin Tierra tiene iniciativas que son típicamente socialistas. Recientemente, con la subida tremenda del precio del arroz en Brasil, el MST, que es un gran productor de arroz, no ha subido sus precios y tuvo una venta espantosa. Mucha gente pudo descubrir las ventajas de su agricultura familiar, donde los servicios y las ganancias son compartidos entre las familias asentadas o acampadas. Hay pequeñas iniciativas que tenemos que fortalecer, y buscar espacios en los gobiernos de nuevo, porque es muy importante e inmensa la posibilidad de trabajar desde el gobierno, como hemos hecho durante las presidencias de Lula y Dilma. 

Lamentablemente no hemos aprovechado todas las posibilidades, y sobre todo, no hemos hecho un trabajo, para mí fundamental, que tiene que ver con la alfabetización política del pueblo. Habría que haber invertido mucho más en eso. Si tenemos otra oportunidad de volver al gobierno habrá que encarar ese trabajo, que es primordial. Si de un lado los trece años de gobierno del Partido de los Trabajadores promovieron muchos avances sociales en Brasil -son los mejores de nuestra historia republicana-, por otro, no hemos trabajado la alfabetización política del pueblo, el fortalecimiento de los movimientos populares, y la democratización de los medios de comunicación.

-Hay quienes sostienen que hay que humanizar al capitalismo. ¿Es posible eso?

-Es una idea totalmente contradictoria. Humanizar el capitalismo es lo mismo que quitarle los dientes al tigre, pensando que así se le va a quitar su agresividad; es una ingenuidad total querer humanizar el capitalismo. No hay posibilidad de eso; el capitalismo es intrínsecamente malo. Su propio mecanismo endógeno es un mecanismo necrófilo. Es un sistema que se alimenta del que trabaja, del que consume, del pobre. Es una cuestión aritmética: si no hay tanta riqueza no hay tanta pobreza; si no hay tanta pobreza no hay tanta riqueza. Es imposible humanizar el capitalismo; es una postulación muy ingenua y lamentablemente todavía hay gente que cree en este mito.

-¿Cómo se genera conciencia democrática? ¿Cómo trabajar la democratización de la sociedad en tiempos como los actuales?

-Por medio de sistemas de comunicaciones -digitales, impresos, audiovisuales, etc.-, traduciendo a lenguaje popular muchos de los conceptos divulgados en los medios masivos. La gente sencilla muchas veces no comprende conceptos como los de deuda pública, inversiones extranjeras, oscilación de cambio, engranaje del mercado. Eso exige metodología –que Paulo Freire enseña– y equipos de educación popular.

-¿Imagina a Lula nuevamente presidente de Brasil?

-Quizás tenga la oportunidad porque le están revisando sus juicios y condenas, colmadas de tantos prejuicios. Ojalá tenga la posibilidad de ser candidato de nuevo; es nuestra esperanza aquí.

-¿Imagina una iglesia católica menos conservadora, atenta en los hechos a las proclamas que defiende?

-Como decía, la Iglesia Católica ha pasado 34 años de pontificados conservadores que han desmovilizado mucho todo ese trabajo popular de las comunidades eclesiales de base, la materia prima de la Teología de la Liberación. Esta no viene de la cabeza de teólogos, viene de las bases. Todo esto ha sido desmovilizado. Pueden ser tiempos distintos a partir de los cambios que propone el Papa Francisco, pero todavía la jerarquía intermedia entre las bases y la gente que tiene poder en la iglesia no ha sido totalmente cambiada. Aún tenemos una gran cantidad de obispos y curas que son muy conservadores y que no quieren comprometerse en las luchas populares, tienen miedo o están en búsqueda de su confort, de su comodidad, y no quieren ponerse en riesgo. Hay todo un trabajo para hacer, pero hay sectores de la iglesia católica y de América Latina muy comprometidos con esas luchas por la defensa de los derechos de los más pobres, de los derechos humanos; esto es muy fuerte en muchos sectores.

-¿Cómo piensa el futuro inmediato?

-Creo que en el futuro inmediato va a haber una exacerbación del individualismo. La pandemia ha exigido cortar las relaciones presenciales, entonces la gente va a estar cada vez más aislada, con menos oportunidades de vincularse con el otro y de juntarse en la calles, en los sindicatos, en los movimientos sociales, al menos hasta que una vacuna venga a sacarnos de esta situación. Y acá aparece de nuevo la importancia de saber manejar las redes digitales. Nosotros, la izquierda progresista, tenemos que aprender cada vez más a manejar estas redes y a cambiarlas, porque sabemos que muchas de ellas están ahí solamente para favorecer el consumo o mismo vinculadas a servicios de espionaje, de inteligencia, de control de la gente. Hay mucha lucha que hacer alrededor de esto porque es un factor que vino para quedarse. Es muchísima la gente que se informa a través de estas redes digitales. Tenemos que crear grupos con habilidad para dominar estas redes, desmentir las fake news y diseminar la verdad, los hechos reales. Esta es la única manera de poder hacer un trabajo virtual de educación política.

-¿Hay Teología de la Liberación hoy?

-Sí, claro. La Teología de la Liberación ha abierto su abanico a otros temas que no son solamente las luchas sociales, también aborda el tema de la ecología, las cuestiones de la nanotecnología, la astrofísica, la cosmología, la bioética. El problema es que hemos perdido bastante las bases populares, que eran el sustento de la Teoría de la Liberación. Estas bases se han perdido por estos 34 años de pontificados conservadores. Nuestra tarea principal es volver a las bases, volver a las villas, volver a las favelas, a las periferias, volver a la gente pobre, a los oprimidos, a los excluidos, como los negros, los indígenas, los LGBT. Todos tenemos que estar en esta lucha; por ahí es que tenemos que caminar.

-¿Es optimista?

-Yo tengo un principio: hay que guardar el pesimismo para días mejores. No podemos hacerle el juego a un sistema que lo que busca es que nos quedemos quietos, deprimidos, desanimados; hay que seguir luchando. La historia tiene muchas vueltas. He pasado por muchísimas cosas, algunas muy tremendas, otras positivas. La cárcel en la dictadura de Vargas, la fuerza de los movimientos populares, la elección de Lula, la elección de Dilma… Soy optimista, sí. No podemos considerar ningún momento histórico como definitivo. 

Publicado enSociedad