¡Por la Primera Asamblea Nacional del Campo Popular!

Este 2016 ha sido para el pueblo colombiano un año lleno de expectativas, sueños, esperanzas y frustraciones. Muchos sectores sociales que vivimos en carne propia las consecuencias y los rigores de la confrontación armada, valoramos con aliento, la posibilidad de poner fin tanto al conflicto entre el gobierno de Santos y las Farc-ep, como al inicio de las conversaciones con el Eln. Estos procesos de diálogo, negociación y acuerdo conducen en parte, a la solución política del conflicto armado y crean por tanto, unas condiciones para reconstruir los sueños de los colombianos y los proyectos de vida de las organizaciones sociales; siempre y cuando, el poder asuma con voluntad verdadera, el reconocimiento y respeto a las expresiones políticas, y de una nueva participación popular y el contenido que emerja de estos procesos.


La negociación con las Farc-ep y su implementación tiene lugar en un momento de profundización de las políticas neoliberales antipopulares y sucede en medio de una correlación de fuerzas adversa a la insurgencia y a la iniciativa popular, una y otra, en su disputa y movilización por la conquista de los derechos y de las transformaciones democráticas a fondo que demanda la Nación. Es en este marco, que culminó el Acuerdo inicial de La Habana.
Un Acuerdo que si bien no transformaba el modelo económico y político dominante, si señalaba unas reformas necesarias y puntuales para el país rural, como la actualización del catastro, una medida que serviría de base para una redistribución más justa y democrática de las tierras del país, y, la recaudación de los impuestos necesarios para el desarrollo territorial. Asimismo, daba pasos en el avance y búsqueda de los derechos de las víctimas a la verdad y a la justicia; y en propuestas para enfrentar de manera diferenciada el problema de los cultivos de uso ilícito. También, en la inclusión de las mujeres y de otros sectores sociales discriminados, y en la aproximación a unas garantías para el ejercicio de la oposición política.


Sin embargo, el mecanismo de refrendación de dicho acuerdo que finalmente impuso Santos y su resultado en el plebiscito del 2 de octubre, evidenció, de un lado, el desinterés y la distancia de la población colombiana frente a las agendas de paz propuestas por el Gobierno Santos, sectores democráticos, de izquierda y de la propia insurgencia; y de otro, indicó el arraigo y fuerza de tendencias ultra conservadoras y regresivas en la sociedad y la cultura política del país. Ahora, con desventaja y forzada por la situación, la refrendación y el proceso de implementación de los nuevos acuerdos, está en manos de la instancia del Estado más cuestionada y corrupta: el Congreso de mayoría santista.


También en este año, se anunció la apertura de la fase pública de conversaciones con el Eln. Un paso de solución política, con claras evidencias de subvaloración y desinterés por parte del Gobierno, que está en espera hasta enero de 2017. En el otro caso relacionado con una solución política, hay que añadir el absoluto desinterés oficial en explorar una salida con el Epl.


Así las cosas, quienes confluimos y coincidimos en la iniciativa ¡Otra Democracía, Si!, respaldamos los procesos de negociación y el cese de la guerra. Asumimos igual, el derecho a construir los proyectos colectivos de vida y a dar un nuevo rumbo al régimen político y económico excluyente. De este modo, reconocemos que el contenido de los Acuerdos alcanzados en la Mesa de la Habana, no agotan el clamor popular por un país democrático, es decir: sin inequidades sociales, con soberanía y garantías políticas, con plenos derechos a disfrutar de los bienes comunes, vivir en una relación no destructiva con la naturaleza y definir colectivamente el tipo de organización política y social que más convenga a los anhelos populares.


Sin embargo, las tendencias dominantes en el país, el continente y la Europa occidental, que enarbolan las clases dominantes con sus ideologías patriarcales, racistas, ecocidas, muestran que el escenario de una sociedad con justicia social y democracia real y plena, está cada vez más lejos de plasmarse en una realidad inmediata. Advertimos a su vez, la existencia de una crisis generalizada del modelo dominante que descarga sus efectos sobre los hombres y mujeres trabajadores, las clases medias, el mundo rural y los territorios. En nuestro caso, por medio de una lesiva reforma tributaria que limita la capacidad de ingreso, consumo y ahorro de las mayorías populares, impone un pírrico aumento salarial y, entre otros aspectos más, fortalece el modelo de la gran minería extractivista y de la agroindustria ambiental socialmente perjudiciales.


Como siempre, el establecimiento pretende fracturar y debilitar las luchas y resistencias populares, respondiendo a sus justas demandas y movilizaciones con medidas represivas por parte de la fuerza pública; junto con la persecución judicial a dirigentes sociales y, ahora más, con la maniobra, dilatación y el incumplimiento sistemático de los acuerdos alcanzados en las mesas de negociación con las organizaciones sociales, limitando la lucha social a formas “pacíficas y civilizadas” que no pongan en riesgo la tranquilidad y estabilidad del modelo económico. Adicionalmente, está en marcha una ofensiva de guerra sucia contra las organizaciones sociales y populares que este año cobra ya la vida de ochenta y ocho de sus miembros. Una campaña de terror acompañada de la más absoluta impunidad. Un ambiente de incertidumbre que contrasta con las expectativas generadas por los acuerdos de paz.


Cabe resaltar aquí, que como parte de una agenda de infamia y opresión está en desarrollo una ofensiva del poder patriarcal y misógino, con fenómenos que pregonan la lucha contra la “ideología de género”, con la pretensión de limitar los derechos y libertades alcanzadas por las mujeres y el sector LGBTI, a través de décadas de lucha por la igualdad. Esto, acompañado de situaciones aberrantes como el aumento del feminicidio, que en 2016 alcanza más de 500 mujeres (adultas, adolescentes y niñas) víctimas de asesinato.


No obstante, en este panorama adverso, hay evidencias de que el pueblo colombiano no se da por vencido. Los procesos sociales de base territorial continúan confrontando el modelo. En municipios como Pijao (Tolima), Doncello (Caquetá), Ibagué, San Martín (Cesar), y regiones como las cubiertas por el páramo de Santurbán (Santander y Norte de Santander), o el Valle del Cocora (Quindío), entre otros, sus pobladores levantaron su voz y marcharon para exigir respeto a sus territorios. Denunciaron con fuerza, los efectos negativos de las explotaciones mineras. Además, exigieron consulta popular contra la explotación minera convencional o vía fracking y, la salida de las multinacionales a las que el Estado les concesionó, sin previa consulta, las tierras que las poblaciones reclaman bajo su soberanía. Estas luchas con refriegas, nos recuerdan que un tema crucial en las luchas presentes y futuras del país, es la defensa del territorio y la construcción de otra democracia.


Nuestro afán, escenario y proceso en torno a ¡Otra Democracía, Si! anuncia la necesidad de trabajar por la instalación y construcción apremiante de un Bloque Popular con raíz en todas las regiones. Bloque que con la fortaleza en la diversidad y en la democracia, exija de las diferentes vertientes de los movimientos sociales y de la izquierda, la disposición y la voluntad de ser generosos con la unidad popular. En tal sentido convocamos al esfuerzo y logro en el primer trimestre del 2017, de sesionar en una Primera Asamblea Nacional del Campo Popular que articule el más amplio espectro de las fuerzas alternativas, con un enfoque territorial y sectorial, en la perspectiva de construir una estrategia de acción común que otorgue y rescate la iniciativa social y política a las mayorías del pueblo colombiano. Aquí todos y cada uno, somos necesarios para construir una paz con justicia social y un nuevo proyecto de país con vida digna para todos y todas.


¡Otra Democracia Sí es posible!

Son firmantes:


Coalición de Movimientos y Organizaciones Sociales de Colombia –Comosoc.
Movimiento por la Defensa de los Derechos del Pueblo –Modep.
Equipo Desde Abajo.
Federación Nacional de los trabajadores al servicio del Estado, los Servicios Públicos y la Comunidad –Únete.

Agenda Caribe
Amautas: Pedagogía Crítica y Formación de Sujetos, Universidad Distrital Francisco José de Caldas.
Ambulua
Asamblea Permanente de la Sociedad Civil por la Paz.
Asociación Ambiental por la Vida de Boyacá.
Asociación Campesina Popular (Asocampo).
Asociación Comunitaria Nueva Esperanza.
Asociación de Campesinos sin Tierra de Sincelejo Sucre (Acatiss).
Asociación de Campesinos y Comunidades sin Tierra del Cesar.
Asociación de Consejos Comunitarios y Organizaciones Étnico Territoriales de Nariño (Asocoetnar).
Asociación de Cultivadores de Frutales La Morenita.
Asociación de Docentes y Trabajadores de la Educación de Sucre (Asodes).
Asociación de Guardianes de La Sierra (Asogiasierra).
Asociación de Jóvenes Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Informal (Asoinformal).
Asociación de Mujeres Rurales de Coloso (Amucol).
Asociación de Ovinocultores de Güicán (Güicaove).
Asociación de Productores de Avanzada por el Desarrollo Agropecuario (Asoprovandes).
Asociación Innovadora Tubérculos Andinos Boyacá (Aitab).
Asociación para el Desarrollo Ambiental y Sostenible de Coloso (Asodesco).
Asociación por la Defensa de los Derechos de los Hijos del Pueblo (Addhip).
Asociación por la Dignidad y los Derechos Agrarios (Digniagrarios).
Católicas por el Derecho a Decidir Colombia.
Centro de Formación y Empoderamiento de La Mujer Ambulua.
Ciudadanas Autónomas.
Colectiva Mujeres Feministas Emancipatorias
Colectivo de Abogadas de Cartagena.
Colectivo de Expresión Juvenil Kirius.
Colectivo Mejers y Paz.
Colectivo Popular Música y Resistencia.
Colectivo Rebeldía Diversa.
Colectivo Social La Panela Piedecuesta, Santander.
Colectivo Suamena Boyacá.
Comisión Claretiana de Justicia, Paz e Integridad de la Creación Colombia Ecuador.
Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer (Cladem).
Comité Sindical Clasista del Corredor Minero Cesar, La Guajira, Magdalena, Atlántico.
Comités de Obreros y Trabajadores Ignacio Torres Giraldo.
Confluencia de Mujers para la Acción Política.
Corporación Arazá por la Justicia Social y Ambiental.
Corporacion Ceeniug.
Corporación Claretiana Norman Pérez Bello.
Corporación Colectivo de Derechos Humanos Tierra de Todos.
Corporación de Derechos Humanos Guasimí Nariño.
Corporación de Mujeres Cordobesas.
Corporación Escuela Sindical y Popular Ignacio Torres Giraldo.
Corporación para la Educación y Autogestión Ciudadana (CEAC) Barranquilla.
Corporación por el Desarrollo, la Paz y la Protección Ambiental (Codepam).
Corriente Nacional Nuevos Maestros por la Educación.
El Salmón Revista de Expresión Cultural.
Escuela de Arte y Desarrollo Humano Mario González Piedecuesta, Santander.
Escuela Popular Akana Warmi Qhispicay.
Federación Universitaria Nacional FUN – Comisiones.
Foro de las niñas.
Fundación Aguanile.
Fundación Casa de la Mujer Valledupar.
Fundación Escuela del Saber.
Fundación ExplorArte.
Fundación Familias Unidas.
Fundación IriArtes.
Fundación Nacional de Mujeres Funam.
Fundación para la Comunicación y el Desarrollo Social (Fedesol).
Fundación Surcos.
Fundación Vida Digna Buenaventura.
Generación Terranova.
Grupo Derecho y Política Ambiental, Universidad Nacional de Colombia.
Grupo Ecuménico de Mujeres Constructoras de Paz (Gempaz).
Grupo Guillermo Fergusson.
Grupo Raíces Irlanda.
Huellas Africanas.
Iglesia Apostólica Guadalupana.
Junta de Acción Comunal Florida San Luis, Ciudad Bolívar, Bogotá.
Mesa Ecuménica por la Paz.
Minga Urbana Bakatá.
Organización de Autoridades Indígenas Wayúu Araurayú.
Organización de Autoridades Indígenas Wayúu Painwashi.
Organización de Mujeres Olla Comunitaria de Montería.
Organización de Mujeres del Suroriente de Montería.
Organización Juvenil Rastros.
Organización Toumain.
Proyecto Crassula de Barranquilla.
Red Caribe por la Paz.
Red de Mujeres Afrolatinas, Afrocaribes y de la Diáspora capítulo Colombia.
Red de Mujeres del Caribe Colombiano.
Red ¡Párala Ya! Nada Justifica la Violencia contra las Mujeres Valledupar.
Red Rojo y Violeta.
Revista Viento del Sur.
Servicio de Paz y Justicia en América Latina.
Sindicato de Trabajadores de Uniminuto (Sintrauniminuto).
Sintraime seccional Soledad, Atlántico.
Sindicato Nacional de Trabajadores del Transporte de Colombia (SNTT).
Sintraime seccional Soledad (Atlántico).
Sintramienergética Seccional Codazzi (Cesar).
Unión Sindical de Trabajadoras de los Hogares de Bienestar (Ustrahbin) Córdoba.
Voces maestras
Wayuumunsurat Mujeres Tejiendo Paz.

Colombia, 10 de diciembre 2016

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Frei Betto: Los errores de la izquierda son no organizar ni politizar al pueblo

 

Carlos Alberto Libânio Christo, más conocido como Frei Betto, teólogo, filósofo y antropólogo, es uno de las grandes y escasas personalidades con mucha influencia en Latinoamérica. Sus más de cincuenta libros, el compromiso con los movimientos libertarios de Latinoamérica, su amistad con el líder de Cuba Fidel Castro y otras grandes personalidades como el recién canonizado Monseñor Óscar Arnulfo Romero de El Salvador, le convierten en un referente de la historia contemporánea latinoamericana.


En esta oportunidad, tras ser galardonado por la Universidad Nacional de Costa Rica, en el marco del VII Encuentro de la Red Internacional de Escritores por la Tierra, por su trayectoria intelectual y humanística, Frei Betto, nos ofrece sus puntos de vista sobre la reciente actividad política de Latinoamérica que está estremeciendo a gobiernos democrático-populares de izquierda.

 


– ¿Qué te parece cómo se está configurando Latinoamérica? Sube la izquierda y ahora parece que va para abajo.


Bueno, en los últimos cincuenta años tuvimos tres grandes ciclos en Latinoamérica: primero el ciclo de las dictaduras militares, allí fracasaron; después vinieron los gobiernos neoliberales, mesiánicos neoliberales, Collor en Brasil, Fujimori en Perú, Menem en Argentina, García Meza en Bolivia, Caldera en Venezuela [1], y por ahí va. También fracasaron y fueron rechazados por el pueblo en elecciones. Entonces llegaron los gobiernos democráticos-populares, y ahora hay una amenaza: que esos gobiernos van a ser rechazados por, de nuevo, gobiernos neoliberales como Macri en Argentina [2], entonces tenemos que analizar por qué pasa eso.


Desde mi punto de vista, todos esos gobiernos han representado grandes avances sociales, también en la política exterior, soberanía, independencia antiimperialista, pero han cometido dos grandes errores: no han tratado de organizar y politizar al pueblo, un gobierno progresista no se mantiene por consignas, por promesas. Los pueblos pueden soportar la dificultad, como pasa en Cuba, si tiene formación ideológica para comprender esa dificultad y estar dispuestos al sacrificio.

 

– ¿No se ha luchado por la conciencia social del pueblo?


No se ha hecho un trabajo de base, en el sentido de organizar políticamente al pueblo, y ese pueblo está sujeto y por tanto vulnerable, a toda la propaganda de la prensa burguesa que sigue dominando a estos países.


– El ascenso de la burguesía, incluso queriendo derribar gobiernos por la vía democrática que ellos mismos proponen, ¿esto va a significar un serio retroceso para Latinoamérica?


¡Sí! Tenemos que pensar ¿y nosotros qué culpa tenemos de ese proceso? O sea, no basta decir que viene el enemigo, que va a pasar eso. Estamos analizando dos factores: primero, no tratamos de organizar y politizar a la gente, por ejemplo, cuando Lula [3] llegó al gobierno mucha gente pensó que ahora el gobierno era una gran vaca que tiene que tener una teta para cada boca, y muchos movimientos sociales ya no actuaron con decisión, con coraje, ‘estamos esperando que el gobierno va a hacer esto, que el gobierno va a apoyarnos’, y el gobierno no apoyó. El gobierno ha sido muy bueno en muchos aspectos, pero ha sido bastante padre de los pobres y madre de los ricos.

 

– ¿Mucho asistencialismo?


Mucho asistencialismo, es el segundo factor. Han tratado de facilitar o que el pueblo se haga de bienes personales: computadora, nevera, teléfonos celulares, y no los bienes sociales: educación, salud, vivienda, saneamiento, transporte colectivo, etcétera. Entonces creó mucho más una nación de consumistas que una nación de ciudadanos, y la gente ahora tiene rabia porque ya no puede viajar en avión como pasaba en Brasil en los tiempos de Lula, los pobres podían montar en el vuelo ahora ya no pueden. Entonces tenemos que hacer autocrítica, por qué ahora la gente va a la calle, hace crítica dura a los gobiernos progresistas, por ejemplo en el caso de Venezuela, el desabastecimiento es un problema grave, es muy difícil decir a una persona que no tiene el acceso al mercado de bienes esenciales que apoye al gobierno, pero si esa persona fuera formada políticamente podría entender las dificultades. Un militante guerrillero que está en las selvas pasa por muchas dificultades, pero le mantiene seguro la ideología, eso no se trabajó, en esa formación política.

 

– La oligarquía, el neoliberalismo, están llevando de nuevo el caos a Latinoamérica, ¿tiene esto que ver también con la estrategia de Estados Unidos de “recuperar su patio trasero”?


Sí porque Estados Unidos, un poco entrecomillas, se ha olvidado de América Latina por todas las guerras en oriente, el narcoterrorismo y todo, y ahora se da cuenta que es hora, de nuevo, apropiarse de América Latina, entonces se trata de que Obama va a visitar a Macri, que Obama diga que el pueblo tiene ahora que decidir en la calle las cosas, y por allí va, o sea no hay que subestimar al enemigo, ellos están muy atentos de nuevo en América Latina, sabe la importancia de lo que hay en el continente, entonces nosotros tenemos, claro, que luchar para evitar esa catástrofe, pero estamos bajo la seria amenaza a nuestros gobiernos, de llegar al gobierno, al poder o poder seguir en las mismas manos, ahora ese poder trata de rechazar esos gobiernos.

 

– ¿Nos estamos enfrentando de nuevo a las dictaduras o al ascenso de posibles dictaduras?


No dictaduras en el sentido de lo que pasó en Brasil, no veo ninguna señal de que, por ejemplo, los militares en Brasil tengan ningún interés en gobernar porque salieron muy desmoralizados...

 

–... me refiero a una dictadura económica...


...Si, a una dictadura de mercado. Una dictadura de mercado está denunciada por el papa Francisco en un documento reciente. Eso sí, la dictadura de mercado es una dictadura muy inteligente, muy sutil, una dictadura que se hace por los medios de comunicación, eso va a seguir mientras vivamos en el capitalismo, no hay otra manera, o sea tenemos que tratar ahora, lo que muchos gobiernos progresistas han tratado, la cuestión de Evo Morales de cómo vamos a salir del capitalismo, cómo vamos a crear las condiciones dentro de las contradicciones actuales para una sociedad pos capitalista, ese es un trabajo que tenemos que hacer ahora.


– Dentro de este contexto, bajo tu óptica, cómo analizas la nueva relación de Estados Unidos y Cuba, pero Estados Unidos no deja las amenazas sobre Cuba.


Dos cosas, primero es necesario para Cuba tener relaciones con Estados Unidos y poner fin al bloqueo, es muy costoso para la vida interna del pueblo de Cuba el mantener el bloqueo, Estados Unidos siempre ha sido mercado importante para los productos cubanos y hay muchos cubanos que viven en los Estados Unidos que mantienen relaciones con sus familiares en Cuba, en fin, Cuba quiere, siempre quiso, tener buenas relaciones con Estados Unidos, esa es una cosa; la segunda cosa, lo que Fidel [4] me dijo el año pasado en un conversatorio, de que Obama cambia los métodos, pero él tiene que cambiar los objetivos, y los objetivos de Obama son claros: la anexación simbólica ideológica de Cuba al sistema capitalista llamado eufemísticamente democracia, entonces no hay ninguna duda, no hay que tener ninguna ingenuidad, que quiere que Cuba vuelva a ser un país predominantemente bajo la dictadura del mercado.


– ¿Está preparada Cuba?


Primero Cuba ve con buenos ojos el acercamiento con Estados Unidos en el sentido diplomático y comercial; segundo sabe que va a haber un choque entre el tsunami consumista con la austeridad revolucionaria, los cubanos están muy seguros que eso va a pasar, entonces ahora tratan de tomar una serie de medidas como por ejemplo se va a evitar inversiones individuales como, por ejemplo, tener un McDonald en cada esquina, esas cosas no van a pasar, todas las asociaciones corporativas tienen un cincuenta y un por ciento de capital y dirección cubana. Ahora se va a discutir en el congreso del partido en el mes de abril para tener profundidad en estos temas.


– Conociendo al capitalismo y sus agentes en todo el mundo, conociendo lo que está sucediendo en Latinoamérica, ¿es posible que Cuba empiece a corromperse, en cierta manera, por los espejitos que le ofrecen?


El peligro de Cuba de transformarse en una mini China, o sea en un país de políticas socialistas con economía capitalista es muy serio, muy serio, entonces hay que llamar la atención sobre ese punto, mas yo creo que los cubanos tienen una conciencia política-ideológica mucho más avanzada que los chinos. Los chinos siempre han tenido gobiernos que vienen de la tradición imperial, muy patriarcal, muy de arriba para abajo, no, en Cuba hay una población participativa en el proceso revolucionario que en su mayoría no quiere un gobierno capitalista, entonces yo tengo mucho más confianza en que ese proceso va a ayudar a priorizar el socialismo cubano no que va a amenazar al socialismo cubano.


– Estaba leyendo en la página de Cubadebate algunos artículos que me parecen bastante temerosos. Los escritores cubanos también se preguntan si la sociedad va a aguantar ese embate. Por cierto, una cerveza publicó un anuncio que causó mucho revuelo en Cuba por ir contra los valores morales establecidos. Hay indicios de que algunos eventos están fuera del control del gobierno.


Riesgos siempre hay, hubo cuando Cuba se acercó a la Unión Soviética, tuvo que pagar un precio que no era propio de la identidad cubana, por ejemplo, o sea, un precio que, para que tu tengás una idea, cuando vino el periodo especial después de la caída del muro de Berlín, era más barato importar papas desde Alemania Oriental que cultivarlas en Cuba, o sea, no pasó por ninguna cabeza, mucho menos las de los cubanos, que un día la Unión Soviética iba a desaparecer. O sea, riesgos en todas relaciones siempre hay, no hay otra manera, ahora, creo que Cuba está preparada y tiene que prepararse más todavía para enfrentar ese acercamiento, para que David al enfrentar a Goliat sea consciente que puede vencerlo, eso es muy importante.


– Desde hace cincuenta años que triunfó la revolución, Cuba es un referente muy importante para Latinoamérica, influyente en cómo se mueve Latinoamérica. Esta nueva relación que tiene con Estados Unidos ¿de qué manera va a influir en Latinoamérica?


Para América Latina va a ser positivo. Primero porque fue un voto del conjunto de países de América Latina la integración de Cuba en la Organización de Estados Americanos, todavía no se llevó por completo ese proceso, pero en Panamá ya se abrieron las puertas, no tiene sentido seguir a esta Organización si Cuba no está dentro de nuevo, son avances importantes, y después los organismos que se crearon como la CELAC [5], son iniciativas que demuestran que América Latina tiene derecho a su independencia y soberanía sin la participación de los Estados Unidos. Hay que tener relaciones de autoridad con los Estados Unidos no de sumisión, entonces eso tiene su reflejo porque los cubanos tienen mucho sentido de cubaneidad, un sano orgullo de su identidad nacional que se reflejó muy bien en la entrevista, en la rueda de prensa que Obama y Raúl dieron durante la visita de Obama a Cuba, cuando preguntaron sobre los derechos humanos la respuesta de Cuba fue mucho más consistente que la de Obama. Qué país, preguntó Raúl garantiza a todos los tres derechos fundamentales de alimentación, salud y educación. Qué hay de salud para la gente en los Estados Unidos, muchos estadounidenses van La Habana para tratarse.


– Dentro de este panorama hay un tema que está pasando muy desapercibido: el tema ambiental.


Sobre el tema ambiental, lo más importante que pasó en estos últimos tiempos fue la Encíclica de Francisco “Laudato Si”, tanto el creyente como el no creyente han dicho que no hay ningún documento en la historia de la Ecología más importante que este, porque todos hablan de los efectos de la degradación ambiental, pero no apuntan a los responsables, las causas, y ese documento del papa apunta a ellos. Tenemos que explotar mucho ese documento, no es un documento solo para católicos, es un documento para la Humanidad. Todavía la izquierda no ha tomado en serio el problema ambiental, la izquierda tiene sus prejuicios. Yo me recuerdo cuando Chico Méndez en Brasil, hablaba de los pueblos, de la selva, de los métodos que ellos utilizaban para defender la selva, había mucha gente de izquierda que decía ‘no, eso no tiene importancia política, y yo estoy convencido, incluso, que hoy el tema de la Ecología puede ser un tema para agregar mucho más gente a nuestra causa de liberación.


– ¿Podría la Ecología, igual que el pensamiento latinoamericano, rejuvenecer el pensamiento de la izquierda?


Sí, podría y debe, porque en Europa no hay más izquierda, en Estados Unidos tampoco, entonces queda un poco en América Latina, asimismo mucha gente de izquierda no tiene todavía un proyecto de sociedad nueva. La izquierda en muchos países, además de Brasil, se dejó cooptar un poco por el neoliberalismo de allí viene la corrupción y todo esto.

 


Notas:


[1] Se refiere a los expresidentes: De Brasil, Fernando Collor de Melo; de Perú, Alberto Fujimori; de Argentina, Carlos Menem; de Bolivia, Luis García Meza y de Venezuela Rafael Caldera.
[2] Actual presidente de Argentina Mauricio Macri.
[3] Luiz Inázio Lula da Silva, expresidente de Brasil.
[4] Fidel Castro, líder de la revolución cubana.
[5] Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe, organismo que no incluye a los Estados Unidos ni a Canadá.
Por Néstor Martínez, periodista y escritor. Red Internacional de Escritores por la Tierra.

 

 

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Domingo, 11 Diciembre 2016 06:02

“Además de resistir hay que organizarse”

“Además de resistir hay que organizarse”

CFK habló en la Fundación Perseu Abramo, tanque de pensamiento del PT. Mencionó que la ofensiva conservadora en la región busca “que nadie intente aplicar políticas (externas) autónomas y de inclusión social”.


“Hasta la victoria siempre” fue la frase con que Cristina Fernández cerró ayer el acto que había sido iniciado por Dilma Rousseff en San Pablo, ante un auditorio donde los jóvenes y las mujeres fueron mayoría. “Dilma querida tenemos responsabilidades frente a la historia, y una de ellos es que los partidos nacionales, populares y democráticos latinoamericanos sean capaces de construir una relación de fuerzas favorable, y para esto no basta con los partidos, es necesario construir frentes sociales con los que son agredidos” por el rebrote conservador.


Al referirse al golpe institucional contra Rousseff, la ex presidenta sostuvo que “los intentos destituyentes” en Brasil y también en Argentina, tienen por objetivo “provocar crisis para que no podamos terminar los gobiernos (como escarmiento) para que nadie intente aplicar políticas (externas) autónomas y de inclusión social”.


“Hoy recibí a dirigentes estudiantiles” que ocupan decenas de universidades y escuelas secundarias”, contó Cristina y fue nuevamente saludada por una barra de la Universidad de San Pablo. “No sólo hay que resistir, hay que organizarse con estrategias claras para modificar la relación de fuerzas”, señaló. “Vivimos toda la vida militando (y en los últimos tiempos) miles y miles de jóvenes se incorporaron a la política” mencionó Cristina, y valoró la importancia del activismo juvenil para remontar esta fase adversa en la región. En Brasil, tras la caída de Rousseff en mayo, surgió un levantamiento estudiantil que junto a los movimientos sociales asumieron la línea de frente ante la administración de Michel Temer y su rabiosa policía militarizada.


“Somos de la gloriosa juventud peronista”, cantaban en portuñol, más portugués que español, un grupo de la Juventud del PT coordinados por Alexandre Pupo, estudiante de Sociología. “Bajamos las consignas por internet, y las practicamos para este acto, vemos cosas interesantes en la militancia argentina”, contó.


En la exposición de Cristina se cruzaron los datos de su gestión con los números del gobierno de Mauricio Macri, y todo ese “paisaje” fue situado en la perspectiva regional: “Hoy hace exactamente un año terminaba nuestro gobierno. Ese 9 de diciembre la Argentina registraba un índice del 5,9 por ciento de desocupación, el más bajo de las últimas décadas”, y desde entonces ya trepó a “casi dos dígitos, el neoliberalismo necesita desocupación de dos dígitos para que la gente no pelee”.


En ese repaso, CFK comparó lo prometido y lo hecho por su sucesor, que incumplió sus promesas de “no devaluar” y no implementar un “tarifazo”. Dijo que “gracias al blindaje mediático” Macri pudo convencer al electorado de que era posible aplicar un modelo neoliberal sin consecuencias sociales. “El neoliberalismo es una enfermedad que se contagia por muchas vías, una es la cultural, otra es la mediática”.


Al retomar la dimensión regional, la ex presidenta mencionó la paradoja sudamericana, donde se reestrenan los ajustes ortodoxos precisamente cuando los países ricos comienzan a revisarlos ante las consecuencias que acarrean. En ese punto del discurso de la invitada argentina, la economista Dilma Rousseff hizo un gesto de aprobación.


La “siempre presidenta” Dilma –así fue presentada por las autoridades de la Fundación Perseu Abramo, tanque de pensamiento del PT– comenzó con un detallado repaso de sus gobiernos, el segundo trunco, y los de Luiz Inácio Lula da Silva. Luego avanzó hacia las características del gobierno postdemocrático encabezado por Temer y el riesgo de que derive en un formato cada vez más represivo.


“Modelos como el nazismo ya no se aceptan después de la caída de Muro de Berlín (sin embargo) en toda América Latina pasa por una tentativa de vuelta del neoliberalismo y por surgimiento de medidas de excepción, no hay duda que corremos riesgos (...) el riesgo es el de un golpe dentro del golpe” que separe a Temer para dar paso a un gobernante más implacable.


“Como ocurrió durante la dictadura: el golpe uno fue en 1964 y el dos en 1968, el golpe dos suele ser más duro, frente a esta crisis no podemos aceptar una solución por arriba y la única solución es el voto democrático, elecciones directas”. El público ovacionó a la ex presidenta al cerrar su participación, y algunos corearon “directas ya”, mientras CFK la saludaba.


Antes de participar en el acto junto a Dilma, la ex presidenta argentina fue recibida por Luiz Inácio Lula da Silva, en las oficinas de su instituto, en el centro paulista. Lula conversó con su inveterado ronquido, todavía más aguardentoso después del discurso pronunciado un par de horas antes con los vecinos de Heliópolis, una de las favelas más conocidas de San Pablo.


Allí habló del “odio a la divergencia política” demostrado por el gobierno post democrático surgido el 12 de mayo, con la separación de Dilma del cargo, y formalizado el 31 de agosto con la conclusión del impeachment. “En mi opinión, el odio contra el PT, contra Lula, contra Dilma es por lo que nosotros hicimos en estos 12 años de gobierno ¿se acuerdan de que cuando nosotros creamos la Bolsa Familia ellos la llamaban Bolsa Limosna?”.


El próximo lunes Temer cumplirá 7 meses en su carácter de “intruso” (así lo suele llamar Dilma) instalado en la oficina del tercer piso del Palacio del Planalto y residiendo en la Alvorada, el magnifico predio modernista diseñado por Oscar Niemeyer cuando concibió a Brasilia como una ciudad de grandes espacios públicos y republicanos. Utopía incumplida ya que desde su fundación, en 1960, durante 26 años hubo presidentes no votados, entre generales y civiles elegidos por colegios electorales.


En ese predio de columnas estilizadas como cuellos de garzas CFK y Dilma se reunieron el 17 julio de 2015, luego de una cumbre del Mercosur en la que por primera vez se comparó a los procesos destituyentes latinoamericanos iniciados en Honduras en 2009 y Paraguay en 2012, además de los conatos golpistas en Bolivia y Ecuador, con el Plan Cóndor que coordinó el asesinato de quienes resistían, con y sin las armas, a las dictaduras sudamericanas. Precisamente esta semana se cumplieron 40 años de la aún no esclarecida muerte del presidente Joao Goulart en Argentina. No se sabe que o quien mató a “Jango” Goulart , de lo que hay certezas es que estaba en la mira del Cóndor.


Aquel caluroso viernes de julio de 2015 las entonces presidentas conversaron por más de dos horas al final de las cuales no hubo la esperada conferencia de prensa. Una señal de la preocupación ante la avanzada destituyente, que aquel día se agravó con el portazo de Eduardo Cunha, el jefe de Diputados que anunciaba su ruptura con el gobierno, oficializando su plan golpista en sociedad con Temer.


Probablemente Cristina y Dilma conversaron sobre el golpe en ciernes. Pero tal vez no hayan imaginado el vértigo con que se desencadenaron los acontecimientos, ni el prematuro desgaste de los protagonistas de la conjura, Michel Temer y Eduardo Cunha. El primero convertido prácticamente en un gobernante clandestino, detestado por la población, y el segundo preso ante las evidencias de su participación en las estafas a costillas de Petrobras.


Ayer, mientras Cristina desembarcaba en San Pablo, Temer realizaba su primera visita a la región nordeste, la más pobre del país, rodeado de un cerco de seguridad para evitar el abucheo del público. Es tan impopular, que tampoco se arriesga a participar en actos en la región sur, la más rica y blanca del país. Fue por ello que en el velorio de los jugadores de Chapecoense, en el sureño estado de Santa Catarina, ingresó sin ser anunciado por el locutor y no pronunció el discurso que cabía a un jefe de estado en una ceremonia de ese tipo. El aval orgánico aval de las empresas periodísticas a Temer impidió su baja popularidad, ni la debilidad de un régimen sietemesino del que se alejaron algunos aliados por sospechar que no durará muchos meses más.

 

 

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Viernes, 09 Diciembre 2016 07:05

Mujeres en movimiento

Mujeres en movimiento

Decir que las mujeres, con sus hijos e hijas, son el corazón de las resistencias, es tan cierto como insuficiente. Hace falta convivir en la cotidianeidad de los abajos para comprobar los tremendos cambios que se registraron en apenas una década y media, desde el ciclo de luchas anterior (entre finales de los 90 y comienzos de la década de 2000, en Sudamérica) hasta las renovadas luchas de estos años.

En el movimiento piquetero argentino, entre 1997 y 2002 aproximadamente, las organizaciones tenían mayoría de mujeres, un 55-60 por ciento de quienes acudían a las asambleas. Las razones que encontramos en aquellos momentos son que ellas tomaron en sus manos la alimentación de sus hijos, mientras los varones estaban deprimidos, porque la desocupación les imposibilitaba seguir siendo los proveedores de sus familias y, por lo tanto, perdieron el papel central que habían tenido.

En los movimientos de las periferias urbanas actuales, el porcentaje de mujeres siguió creciendo. En un reciente intercambio con un movimiento territorial en Córdoba, en Barranca de Yaco, periferia muy pobre de la ciudad, comprobamos que son mujeres más de 90 por ciento de quienes asisten a las asambleas. Además de la asamblea semanal, a la que acuden unas 90 personas, el movimiento puso en pie una asamblea quincenal de mujeres, lo que revela que la participación femenina empieza a modificar las relaciones entre géneros y no está sólo volcada a conseguir alimentos.

Ellas son mayoría también en los grupos de trabajo en las huertas y en la albañilería, por lo que desbordan el involucramiento tradicional en espacios como los comedores y las meriendas de los chicos. El papel de las mujeres ha cambiado no sólo en la cantidad de mujeres involucradas, sino también en la calidad de los trabajos que hacen.

Lo más sorprendente fue conocer un pequeño pueblo del norte de Córdoba, Sebastián Elcano, de apenas 2 mil 500 habitantes rodeados de cultivos de soya a 180 kilómetros de la capital. En el pueblo hubo varios feminicidios, el último hace apenas un mes. Las mujeres se concentraron en repudio del asesinato, convocadas por la Federación de Organizaciones de Base (FOB). La mayoría de las movilizadas acuden semanalmente a las asambleas del movimiento.

Por lo menos dos mujeres del pueblo acudieron a los últimos Encuentros Nacionales de Mujeres, en Mar de Plata en 2015 y en Rosario este año, y unas cuantas compañeras viajan tres horas hasta Córdoba para las marchas del Ni una menos. El movimiento de mujeres impacta incluso en pequeños pueblos rurales, donde el poder de los caciques y de la policía es muy fuerte aún.

Este potente crecimiento de las mujeres en movimientos está enviando mensajes muy profundos al mundo de las luchas emancipatorias, que deberíamos no sólo tener en cuenta, sino aprender y compartir. Algunas de las realidades que constatamos, tanto en las ciudades como en las zonas rurales, tienen puntos en común con otras luchas como las bases de apoyo del EZLN, las que se registran entre pueblos indígenas y negros, entre movimientos campesinos y en multitud de experiencias concretas como las comunidades urbanas de la Organización Popular Francisco Villa Independiente en la ciudad de México.

Quisiera compartir algunos rasgos que encuentro en los movimientos actuales, sin pretender agotarlos ni jerarquizar cada uno de los aspectos que expongo.

El primero es que la presencia masiva de mujeres modifica los rasgos más patriarcales de las organizaciones. Esto no sucede de forma mecánica ni reactiva, sino que es consecuencia de un largo trabajo de las mujeres, acompañadas por sus hijas e hijos que ya no están tan moldeados por la dominación patriarcal. En rigor, debe decirse que la masiva presencia de mujeres "abre la posibilidad" de que se mueven hacia relaciones distintas. Porque también hemos comprobado, en asambleas donde nueve de cada diez son mujeres, que ellas demandan la palabra masculina, sobre todo en movimientos urbanos de las periferias pobres.

Lo segundo es que las resistencias más profundas asumen formas comunitarias. Dicho de otro modo, para resistir y seguir siendo, los pueblos crean comunidades. Podemos decir que la comunidad es la forma política que asumen los pueblos cuando resisten la acumulación por despojo/cuarta guerra mundial. En este sentido, la comunidad no prexiste, sino que es producto de la lucha (como la clase en E. P. Thompson).

La tercera es que las resistencias se ordenan en torno a la reproducción. Este rasgo, como los anteriores, es de carácter estructural, aunque a muchos les suene extraño. El capitalismo realmente existente, condena a muerte o a desaparición física y simbólica a las mayorías de abajo, y por lo tanto resistir es sostener la vida; por tanto, reproducirla.

Tenemos aquí tres aspectos que marchan juntos: comunidad, reproducción y mujeres, con sus hijos e hijas. Que integran también a los varones no violentos, como ha hecho la organización de mujeres campesinas e indígenas de Paraguay (Conamuri). Creo que Cherán es un buen ejemplo de cómo se anudan las comunidades con la reproducción de la vida y las mujeres.

Sólo cabría agregar dos cuestiones. Una, que el camino seguido no es el que creen los académicos: primero leyeron a Simone de Beauvoir y a otras feministas, y luego cayeron en que debían hacer las cosas de ese modo. Las lecturas sirven, pero en general vienen después que se aprende a poner el cuerpo, nunca antes. O sea, no sirven para explicar la vida real, que sólo se explica por sí misma.

Dos, que las tareas de reproducción son femeninas, pero no necesariamente de mujeres. Parir es de mujeres. Pero la reproducción es asegurar la vida y puede ser sostenida por unas y otros. Si me perdonan algunos revolucionarios, diría que los movimientos antisistémicos son femeninos en un doble sentido: la mayoría de quienes los integran son mujeres (aunque no siempre), pero son cualitativamente femeninos en el sentido de cuidar y sostener la vida, aunque seamos varones los que acompañemos.

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Trump presidente: ¿buena o mala noticia para los movimientos?

En las últimas semanas arreciaron las críticas al presidente electo Donald Trump, por lo que representa y por lo que puede hacer al frente del gobierno del principal país del mundo. Se le critica, con razón, su perfil machista y belicista, el supremacismo blanco que profesa y la posible arremetida a escala global para reposicionar a su país al frente de un mundo caótico.


Desde los movimientos antisistémicos, en particular los movimientos de mujeres, de afrodescendientes, de emigrantes y de los sectores populares, se están tomando previsiones ante lo que se avecina. Hasta ahora estamos ante actitudes reactivas muy necesarias para poner en marcha las resistencias. No tenemos aún estrategias de larga duración sobre qué y cómo, pero tampoco llegamos a completar una mirada más o menos abarcativa del escenario que enfrentamos.
Propongo algunas ideas para comprender la situación que enfrentaremos en los próximos años, sin la menor pretensión de que sean novedosas ni, menos aún, de cerrar debates que aún son demasiado incipientes.


La primera consideración es comprender el triunfo de Trump como parte de la crisis sistémica capitalista y de la superpotencia única que pretende ordenar el mundo. Trump no representa a las víctimas del neoliberalismo, apenas se aprovecha de sus sufrimientos, exacerbando las reacciones más primarias que producen esos dolores. Su gobierno no podrá resolver esa crisis, como tampoco la habrían resuelto Hillary Clinton ni Bernie Sanders. Quiero decir que la crisis sistémica, que día a día se va trasmutando en crisis civilizatoria, nos acompañará durante un largo período.


La segunda es que el triunfo de Trump tiene algunas desventajas y algunas ventajas, y que debemos tener en cuenta ambas. Entre las desventajas es que habrá más represión sobre los de abajo, más machismo y violencia contra las mujeres, ya que su discurso y los sectores sociales en los que se apoya se sienten envalentonados con su actitud. Latinos, negros e indios serán también afectados.


Entre las ventajas, el sistema tendrá menos legitimidad, la democracia se va quitando su máscara debajo de la cual aparece el rostro camuflado de policías militarizadas con sus manos ensangrentadas. Quienes sienten que aún es posible encontrar un lugar en el sistema, serán cada vez menos y serán más lo que se verán obligados a luchar para defender la vida, como sucede estos días en Dakota del Norte donde se ha formado una alianza de hecho entre sioux, ambientalistas y veteranos de guerra que vienen resistiendo con éxito la construcción de un oleoducto.


Mi impresión es que un gobierno como el de Trump puede crear condiciones para un relanzamiento de movimientos que tendrán mayor apoyo, aunque sean más reprimidos. En este punto no puede haber linealidad. Bajo los dos gobiernos de Barack Obama se registró una fuerte represión contra la población negra, con cifras que revelan una auténtica escalada policial bajo la primera presidencia negra del país. Esto muestra que las tendencias del sistema a reprimir a los de abajo (los que sobran o no son integrables, como sostiene Giorgio Agamben) se produce de forma independiente de quiénes ocupen los sillones presidenciales de turno.


Sin embargo, no pienso que sea “mejor” un gobierno de derecha, como tampoco creo que sea “peor” un gobierno progresista. El análisis general no vale y debe abordarse cada caso en concreto.


La tercera cuestión es la más compleja. Se refiera a las alternativas a los gobiernos conservadores. En el Cono Sur tenemos una larga experiencia de cómo la caída de las dictaduras llevó al poder a una clase política que mantuvo el modelo neoliberal instalado a sangre y fuego por los militares, dejó en pie los aparatos represivos y buena parte de la legislación militar, pero enarboló discursos a favor de los pueblos y políticas sociales que desarmaron a los movimientos que habían resistido exitosamente las dictaduras.


El sistema aprendió a clonar movimientos, a enarbolar demandas legítimas con el objetivo de reforzar el sistema. Las fundaciones que maneja George Soros, como Open Society, son especialistas en inventar movimientos que aparentan luchar por causas justas. En México las políticas contrainsurgentes armaron a grupos como CIOAC-H para confrontar con el zapatismo. Los gobiernos progresistas han hecho otro tanto, cooptando movimientos para que defendieran sus políticas extractivistas “desde abajo”.


Las viejas derechas ya no se levantan al grito de “Dios, Patria y Familia” porque no tendrían más que un puñado de seguidores. Los nuevos progresistas tampoco dicen que van a mantener en pie el modelo extractivo (los femicidios y el narco), porque pondrían en evidencia que no harán más que maquillar la dominación.


Es en este punto en el que se impone un debate sereno y reflexiones de carácter estratégico. ¿Qué tipo de luchas vamos a impulsar contra las derechas? ¿Qué salidas al conservadurismo son realmente alternativas y cuáles son apenas cambios cosméticos que refuerzan la dominación? Los Trump, los Macri, los Temer, son oportunidades que se nos abren –sin haberlas buscado- para profundizar el anticapitalismo.

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Las 4 cosas que el Papa Francisco les dice a los pobres

Tras los dos primeros encuentros –Roma, 2014 y Santa Cruz (Bolivia), 2015–, el III Encuentro Mundial de los Movimientos Populares tuvo lugar en Roma del 3 al 5 de noviembre pasado. Participaron en el evento unos 200 activistas de entre los más pobres de la Tierra (cartoneros, recicladores de basura, vendedores ambulantes, campesinos sin tierra, indígenas, desempleados, chaboleros, vecinos de asentamientos populares, etc.) pertenecientes a 92 movimientos populares procedentes de 65 países de los cinco continentes.


Las cuestiones que se abordaron fueron, como en los dos encuentros precedentes, las denominadas tres “T”: “Trabajo, Techo, Tierra”, a los que se añadieron esta vez las cuestiones de “la democracia y el pueblo”; el “cuidado del medio ambiente y la naturaleza”; y “los emigrantes y refugiados”.


Los participantes se reunieron, durante los dos primeros días, en el Colegio Internacional Pontificio Maria Mater Ecclesiae ubicado en Via Aurelia Antica, en Roma, (sede y seminario mayor de los “Legionarios de Cristo”...).


Entre los participantes figuraban: Juan Grabois, referente de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) y del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), de Argentina; João Pedro Stédile, del Movimiento de los campesinos sin tierra de Brasil y de la organización internacional Vía Campesina; Vandana Shiva, filósofa y ecologista india, Premio Nobel Alternativo en 1993; y José “Pepe” Mujica, ex presidente de Uruguay.


El día 5 de noviembre, ya en el seno del Vaticano y después de una misa en la Basílica de San Pedro a la que se accedió por la Puerta Santa de la Misericordia, todos los participantes, más unos tres mil activistas de los movimientos sociales italianos, fueron recibidos en audiencia, en la inmensa Aula Pablo VI, por el Papa.


En su discurso de síntesis, Francisco empezó recordando “los diez puntos de Santa Cruz de la Sierra, donde la palabra cambio estaba preñada de gran contenido, estaba enlazada a cosas fundamentales: trabajo digno para los excluidos del mercado laboral; tierra para los campesinos y pueblos originarios; vivienda para las familias sin techo; integración urbana para los barrios populares; erradicación de la discriminación, de la violencia contra la mujer y de las nuevas formas de esclavitud; el fin de todas las guerras, del crimen organizado y de la represión; libertad de expresión y comunicación democrática; ciencia y tecnología al servicio de los pueblos”.


Y definió “un proyecto de vida que rechace el consumismo y recupere la solidaridad, el amor entre nosotros y el respeto a la naturaleza como valores esenciales. Es la felicidad de ‘vivir bien’ lo que la gente reclama, la ‘vida buena’, y no ese ideal egoísta que engañosamente invierte las palabras y nos propone la ‘buena vida’”.


¿Qué les dijo, en el fondo, el Papa a los pobres? Esencialmente cuatro cosas:


1) ¡Rebelaos contra la tiranía del dinero! “Hay un terrorismo de base que emana del control global del dinero sobre la tierra y atenta contra la humanidad entera. De ese terrorismo básico se alimentan los terrorismos derivados como el narcoterrorismo, el terrorismo de Estado y lo que erróneamente algunos llaman ‘terrorismo étnico’ o ‘religioso’, pero ningún pueblo, ninguna religión es terrorista. Es cierto, hay pequeños grupos fundamentalistas en todos lados. Pero el terrorismo empieza cuando ‘has desechado la maravilla de la creación, el hombre y la mujer, y has puesto allí el dinero’. Toda la doctrina social de la Iglesia se rebela contra el ídolo-dinero que reina en lugar de servir, tiraniza y aterroriza a la humanidad.


Ninguna tiranía se sostiene sin explotar nuestros miedos. Esto es clave. De ahí que toda tiranía sea terrorista. Y cuando ese terror, que se sembró en las periferias con masacres, saqueos, opresión e injusticia, explota en los centros con distintas formas de violencia, incluso con atentados odiosos y cobardes, los ciudadanos que aún conservan algunos derechos son tentados con la falsa seguridad de los muros físicos o sociales. Muros que encierran a unos y destierran a otros. Ciudadanos amurallados, aterrorizados, por un lado; excluidos, desterrados, más aterrorizados todavía, por el otro.
Tenemos que ayudar para que el mundo se sane de su atrofia moral. Este sistema atrofiado puede ofrecer ciertos implantes cosméticos que no son un verdadero desarrollo: crecimiento económico, avances técnicos, mayor ‘eficiencia’ para producir cosas que se compran, se usan y se tiran, englobándonos a todos en una vertiginosa dinámica del descarte... pero este mundo no permite el desarrollo del ser humano en su integralidad, el desarrollo que no se reduce al consumo, que no se reduce al bienestar de pocos, que incluye a todos los pueblos y personas en la plenitud de su dignidad, disfrutando fraternalmente de la maravilla de la Creación. Ese es el desarrollo que necesitamos: humano, integral, respetuoso de la Creación, de esta casa común”.


2) ¡Sed solidarios! “¿Qué le pasa al mundo de hoy que, cuando se produce la bancarrota de un banco, de inmediato aparecen sumas escandalosas para salvarlo, pero cuando se produce esta bancarrota de la humanidad no hay casi ni una milésima parte para salvar a esos hermanos que sufren tanto? Y así, el Mediterráneo se ha convertido en un cementerio, y no sólo el Mediterráneo... tantos cementerios junto a los muros, muros manchados de sangre inocente. El miedo endurece el corazón y se transforma en crueldad ciega que se niega a ver la sangre, el dolor, el rostro del otro.


¿Qué hacer frente a esta tragedia de los migrantes, refugiados y desplazados? Les pido que ejerciten esa solidaridad tan especial que existe entre los que han sufrido. Ustedes saben recuperar fábricas de la bancarrota, reciclar lo que otros tiran, crear puestos de trabajo, labrar la tierra, construir viviendas, integrar barrios segregados y reclamar sin descanso como esa viuda del Evangelio que pide justicia insistentemente (1). Tal vez con vuestro ejemplo y su insistencia, algunos Estados y organismos internacionales abran los ojos y adopten las medidas adecuadas para acoger e integrar plenamente a todos los que, por una u otra circunstancia, buscan refugio lejos de su hogar. Y también para enfrentarse a las causas profundas por las que miles de hombres, mujeres y niños son expulsados cada día de su tierra natal”.


3) ¡Revitalizad la democracia! “La relación entre pueblo y democracia. Una relación que debería ser natural y fluida pero que corre el peligro de desdibujarse hasta ser irreconocible. La brecha entre los pueblos y nuestras formas actuales de democracia se agranda cada vez más como consecuencia del enorme poder de los grupos económicos y mediáticos que parecieran dominarlas. Los movimientos populares no son partidos políticos y, en gran medida, en eso radica su riqueza, porque expresan una forma distinta, dinámica y vital de participación social en la vida pública. Pero no tengan miedo de meterse en las grandes discusiones, en Política con mayúscula, y cito a Pablo VI: ‘La política ofrece un camino serio y difícil –aunque no el único– para cumplir el deber grave que cristianos y cristianas tienen de servir a los demás’ (2). O esa frase que repito tantas veces: ‘La política es una de las formas más altas de la caridad, del amor’”.


Ustedes, las organizaciones de los excluidos y tantas organizaciones de otros sectores de la sociedad, están llamados a revitalizar, a refundar las democracias que pasan por una verdadera crisis. No caigan en la tentación del corsé que los reduce a actores secundarios, o peor, a meros administradores de la miseria existente. En estos tiempos de parálisis, desorientación y propuestas destructivas, la participación protagónica de los pueblos que buscan el bien común puede vencer, con la ayuda de Dios, a los falsos profetas que explotan el miedo y la desesperanza, que venden fórmulas mágicas de odio y crueldad o de un bienestar egoísta y una seguridad ilusoria.


Sabemos que mientras no se resuelvan radicalmente los problemas de los pobres, renunciando a la autonomía absoluta de los mercados y de la especulación financiera y atacando las causas estructurales de la inequidad, no se resolverán los problemas del mundo y, en definitiva, ningún problema. La inequidad es raíz de los males sociales”.


4) ¡Sed austeros! ¡Huyan de la corrupción! “Así como la política no es un asunto de los ‘políticos’, la corrupción no es un vicio exclusivo de la política. Hay corrupción en la política, hay corrupción en las empresas, hay corrupción en los medios de comunicación, hay corrupción en las iglesias y también hay corrupción en las organizaciones sociales y los movimientos populares. Es justo decir que hay una corrupción naturalizada en algunos ámbitos de la vida económica, en particular la actividad financiera, y que tiene menos prensa que la corrupción directamente ligada al ámbito político y social. Es justo decir que muchas veces se manipulan los casos de corrupción con malas intenciones. Pero también es justo aclarar que quienes han optado por una vida de servicio tienen una obligación adicional que se suma a la honestidad con la que cualquier persona debe actuar en la vida. La vara es más alta: hay que vivir la vocación de servir con un fuerte sentido de la austeridad y la humildad. Esto vale para los políticos pero también vale para los dirigentes sociales y para nosotros, los pastores.


A cualquier persona que tenga demasiado apego por las cosas materiales o por el espejo, a quien le gusta el dinero, los banquetes exuberantes, las mansiones suntuosas, los trajes refinados, los autos de lujo, le aconsejaría que se fije en qué está pasando en su corazón y rece para que Dios lo libere de esas ataduras. El que tenga afición por todas esas cosas, por favor, que no se meta en política, que no se meta en una organización social o en un movimiento popular, porque va a hacer mucho daño a sí mismo, al prójimo y va a manchar la noble causa que enarbola. Que tampoco se meta en el seminario. Frente a la tentación de la corrupción, no hay mejor antídoto que la austeridad; esa austeridad moral y personal.
La corrupción, la soberbia, el exhibicionismo de los dirigentes aumenta el descreimiento colectivo, la sensación de desamparo y retroalimenta el mecanismo del miedo que sostiene este sistema inicuo”.


En conclusión, el Papa Francisco citó al fallecido dirigente afroamericano, Martin Luther King, el cual optó por el amor fraterno aún en medio de las peores persecuciones y humillaciones: “Cuando te elevas al nivel del amor, de su gran belleza y poder, lo único que buscas derrotar es los sistemas malignos. A las personas atrapadas en ese sistema, las amas, pero tratas de derrotar ese sistema. (...) Odio por odio sólo intensifica la existencia del odio y del mal en el universo. Si yo te golpeo y tú me golpeas, y te devuelvo el golpe y tú me lo devuelves, y así sucesivamente, es evidente que se llega hasta el infinito. Simplemente nunca termina. En algún lugar, alguien debe tener un poco de sentido, y esa es la persona fuerte. La persona fuerte es la persona que puede romper la cadena del odio, la cadena del mal” (3).
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NOTAS:
(1) Cf. Lc 18,1-8.
(2) Lett. Ap. Octogesima adveniens, 14 de mayo 1971, 46.
(3) Sermón en la iglesia Bautista de la avenida Dexter, Montgomery (Alabama), 17 de noviembre de 1957.

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Sábado, 03 Diciembre 2016 07:11

El mensaje postelectoral de Bernie Sanders

El mensaje postelectoral de Bernie Sanders

Bernie Sanders no aparecía en público en Filadelfia desde julio. En esa oportunidad, durante la Convención Nacional Demócrata, vio a su rival de las primarias, Hillary Clinton, alcanzar la nominación como candidata a la presidencia por el Partido Demócrata. Esta semana, desde la histórica Biblioteca Pública de Filadelfia, Sanders participó en un programa de “Democracy Now!” durante el cual discutimos una amplia gama de temas. Ante el entusiasta público reunido en la sala, Sandrs dijo: “Me preocupa profundamente el futuro de la democracia estadounidense”. Millones de estadounidenses votaron por Sanders en las primarias. Casi sin ayuda de los medios de comunicación, Sanders transformó la elección presidencial estadounidense de 2016: logró conectarse con la población de una manera especial e inspiró a muchos y muchas a comprometerse con una mirada progresista de cara al futuro.


Las cadenas de televisión continúan haciendo sus “mea culpa” tras el resultado de las elecciones, arrepentidas de haber confiado en encuestas incorrectas. Pero no es común escuchar que alguna de las personalidades destacadas de los noticieros admita la gran equivocación que cometieron con relación a la cobertura de la campaña de Sanders. Los medios de comunicación de Estados Unidos efectivamente dieron la espalda al precandidato de uno de los dos principales partidos que de manera consistente llevó a cabo los eventos de campaña más multitudinarios, incluso sin la difusión de los grandes medios de comunicación.


En cambio, Donald Trump recibió una cobertura total. Las cadenas de televisión siguieron de cerca cada uno de sus movimientos o de sus publicaciones en Twitter y prácticamente todos sus discursos. Fueron los grandes medios de comunicación estadounidenses los que crearon al candidato Donald Trump. Los estimativos del tiempo al aire que recibió de forma gratuita oscilan entre el equivalente a mil millones y tres mil millones de dólares.


¿Y qué pasó con Bernie Sanders? El Informe Tyndall analizó la cobertura de la campaña electoral realizada por las principales cadenas de televisión en 2015. De los más de 1.000 minutos de tiempo al aire dedicados a la campaña electoral en general a nivel nacional, 327 fueron para Donald Trump, es decir, casi la tercera parte de toda la cobertura de campaña. A Bernie Sanders se le destinaron solo 20 minutos. Hillary Clinton recibió 121 minutos de cobertura de campaña, seis veces más de lo destinado a Sanders. El programa “ABC World News Tonight” dedicó 81 minutos al aire a informes sobre Donald Trump, en comparación con solo 20 segundos destinados a Sanders.


Le preguntamos a Sanders qué tuvo que hacer para asegurarse 20 segundos completos de cobertura en ABC y rió a carcajadas: “Tuvimos la mala suerte de intentar hablar de los problemas que verdaderamente enfrenta Estados Unidos y de proponer soluciones reales. Trump publicaba en Twitter lo feos, horribles, desagradables o terribles que eran sus oponentes de una muy mala manera. Y eso era perfecto para los medios de comunicación. Es un buen fragmento de doce segundos. Pero en doce segundos no se puede hablar del declive de la clase media o de por qué tenemos grandes niveles de inequidad en los ingresos y la riqueza. Y en segundo lugar, para ser francos, tampoco están terriblemente interesados en hablar de eso". Aunque los medios de comunicación pueden no haber estado interesados en el mensaje de Sanders, los votantes sí lo estaban. A pesar del vacío de los medios de comunicación, Sanders ganó 23 elecciones primarias y un 46% de los delegados elegidos por voto popular, comprometidos a votar por él en la Convención del Partido Demócrata.


Una vez que el presidente Barack Obama abandone la presidencia, Sanders bien podría convertirse en el demócrata más poderoso del país, aunque técnicamente no sea demócrata, sino socialista independiente. Su éxito lo ha catapultado a integrar el liderazgo del Partido Demócrata en el Senado. “Acepto esta responsabilidad como Coordinador de Acción Política con muchas inquietudes, pero también con mucho entusiasmo. Es claro que el enfoque actual no está teniendo éxito y que necesitamos un nuevo enfoque. Y creo que ese nuevo enfoque sería generar una estrategia que comprenda a los 50 estados. Eso implica que empecemos a trabajar juntos en estados en los que los demócratas se han dado por vencidos desde hace décadas. Y lo que es más importante aún, que creemos una especie de partido de base, en el que las personas más importantes del partido no sean solo los acaudalados contribuyentes de la campaña, sino los trabajadores, los jóvenes, la gente de la clase media". Es por ello que Sanders apoya la candidatura de Keith Ellison como presidente del Comité Nacional Demócrata. Ellison es el copresidente del Bloque Progresista del Congreso y es además el primer miembro musulmán del Congreso.


Sanders se cuida de no hablar mal de todos los simpatizantes de Trump. “Sería un trágico error creer que todos aquellos que votaron por Donald Trump son ‘detestables’. No lo son. Son personas que están decepcionadas, enojadas con el poder establecido. Y, desde mi punto de vista, el Partido Demócrata no logró transmitir claramente a esas personas, ya sean blancas, negras, latinas, asiático-estadounidenses, mujeres, homosexuales o lo que sea, que estamos de su lado”.
Bernie Sanders transformó su campaña electoral en un colectivo llamado “Nuestra Revolución” para continuar organizándose. “Ahora nos encontramos en un momento difícil. Pero a lo largo de la historia, la gente seria ha dado batalla... Pensemos en 120 años atrás. Había niños que trabajaban en las fábricas y perdían los dedos. La gente luchó.

Luchó para crear sindicatos. Pensemos en el movimiento de las mujeres. Pensemos en el movimiento por los derechos civiles. Pensemos en el movimiento por los derechos de las personas homosexuales. Pensemos en el movimiento ambientalista. Pensemos en todos los obstáculos que esa gente ha tenido que superar... Nadie en esta habitación o en este país tiene derecho a decir ‘me doy por vencido’. Por el contrario, tenemos que comprometernos y empezar a luchar”.
Bernie Sanders ha dedicado su vida a luchar por causas progresistas. Mientras el mundo entero se prepara para la presidencia de Trump, Sanders está decidido a no bajar los brazos.

Traducción al español del texto en inglés: Fernanda Gerpe. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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Colombia: territorios en disputa, luchas por el sentido y nueva hegemonía [1].

Recientemente, varios miembros de este espacio en común que hemos creado un grupo de jóvenes, al que denominamos Somos Ciudadanos, tuvimos la oportunidad de dirigirnos a la audiencia ambiental realizada en el municipio de Pesca (Boyacá) el pasado 6 de noviembre. La misma tenía por objetivo socializar ante las comunidades la tentativa de la multinacional francesa, Maurel & Prom, de hacer exploración y explotación petrolera en inmediaciones de la laguna de Tota, espejo lacustre más grande del país.

La travesía tuvo un invitado especial, quien sensibilizado por el desastre ambiental en ciernes nos acompañó: el escritor William Ospina. La audiencia se convirtió en la oportunidad perfecta para ahondar en su espíritu indómito y creativo e indagar sobre sus posiciones sobre el quehacer nacional.

Las profundas reflexiones de Ospina, colmadas de una caracterización aguda de la clase política nacional se desarrollaron en paralelo a la indignación reinante, de los campesinos y los habitantes de la zona, quienes al unísono emplazaban a la multinacional, los entes gubernamentales y las autoridades ambientales con frases como “fuera”, “mentirosos” “no los queremos”, o el creativo “Sugamuxi no cambia su agua y su suelo por overol petrolero”.

El momento sirvió para, indirectamente, recrear la concepción de multitud spinoziana y soñar, por algunas horas, en la construcción de una voluntad nacional-popular colectiva de nuevo tipo que deje atrás a la partidocracia y abra el camino para romper con el novel bipartidismo, conformado por el Uribismo y el santismo, y para pensar en alternativas que dejen atrás al caduco eje izquierda-derecha.

Ospina, en medio de la indignación reinante no paraba de hacer un alto en el camino y cavilar “se requieren menos disertaciones de expertos y más momentos asamblearios para oír a los que no han hablado, se requiere crear unos diálogos más ciudadanos y transversales sobre los 10 o 20 temas más significativos para el futuro del país” Ospina acompañaba dicha reflexión con una pregunta transversal ¿que es lo que puede producirnos la sensación de integrarnos sin que aparezca la aparatosa instrumentalización política de siempre?”

La necesidad de acabar con la vorágine de la paz para poner en el centro de la agenda temas ciudadanos y territoriales.

Mientras el Gobierno acaba de firmar una paz, en función de una agenda de negocios particular o Paz Neoliberal, en las urbes y en los territorios el hastío hacia la clase política en general, y hacia la triada Uribe/Santos/Farc, crece.

Esta coyuntura abre una inmejorable ventana de oportunidad para crear una nueva mayoría social y ciudadana, conformada por las gentes del común, que ponga en la palestra pública tópicos que atañen a los intereses de las mayorías urbanas: servicios y salud pública, economía, reforma tributaria, acceso a la vivienda, educación, movilidad, lucha por el patrimonio público y lo público en general.

Este nueva convergencia transversal, de sectores afectados por el modelo económico dominante actual, tendría que impulsar temas que hacen parte de la agenda del siglo XXI: redensificación urbana, energías limpias, economías colaborativas y una reflexión, a fondo, sobre el futuro de nuestra maltrecha democracia.

El momento es el indicado para poner en marcha, y en simultáneo, un proceso destituyente, para sacar del poder a las élites, y un proceso constituyente, en donde el pueblo se conforme como tal. Dicho conglomerado ciudadano tendría que comenzar por canalizar el descontento de esa multiplicidad de demandas no resueltas por el Estado, y sus instituciones, y a ese cúmulo de sectores subalternos locales que disputan contra el establecimiento un tipo de ordenamiento territorial de nuevo tipo, en cabeceras municipales y zonas rurales.

Este nuevo sentido gira en torno a la autodeterminación de las comunidades de decidir sobre el uso de sus fuentes hídricas, su medio ambiente y su suelo, en clara confrontación contra los proyectos mineros, inmobiliarios, hidroeléctricos y petroleros a lo largo y ancho del país.

En tiempo presente esto viene sucediendo: aquellas nuevas voluntades territoriales-populares se están rebelando contra la agenda corporativa y corrupta de las instituciones, y las multinacionales, y están actuando independientemente del cabildeo de las élites.

La disputa en las urbes

En las zonas urbanas los conflictos ambientales por la defensa de las fuentes hídricas, los cerros y los humedales, amplían dicho mapa y territorio de inconformidad. El desecamiento de fuentes hídricas; la construcción ilegal de opulentos edificios en los cerros orientales y la contaminación y urbanización ilegal de predios pertenecientes a los humedales del occidente de Bogotá amenazan a la ciudad sostenible del nuevo milenio.

La creciente sumatoria de comunidades desplazadas por el modelo en las urbes, en el caso bogotano acrecentado por la arremetida privatizadora, realizada por la administración Peñalosa, pone en el ojo del huracán a quienes representan la ciudad enajenada para unos pocos, en clara confrontación contra quienes defienden el derecho y el disfrute de la ciudad para las mayorías.

Esas resistencias a las tentativas neoliberales de lucro, despojo y barbarie se vienen entrelazando y provocando un proceso de movilización y disputa contrahegemónico subalterno, basado en la división del espacio social colombiano entre un nosotros (la amalgama de sectores subalternos disgregados) y un ellos (la élite)[3].

Esa diáspora diversa de actores, que hacen política desde sus espacios y que rechazan la representatividad suplantada por la partidocracia y la clase política en su conjunto, conformada por colectivos políticos, culturales, ambientales, asociaciones campesinas y comunales aumentan el distanciamiento entre las élites y la diversidad de sectores subalternos.

Al mejor estilo gramsciano la gente en las ciudades y en el campo viene, aunque sin la emancipación requerida para lograrlo, construyendo sentido mediante la “articulación de lo disperso, en un terreno no exento de conflictividad”[4].

Cognitariado: la nueva clase trabajadora

En las ciudades principales e intermedias, un nuevo conglomerado social de nuevo tipo, conformado por personas entre los 18 y 40 años, atomizado políticamente y permeado por el chip del individualismo, denominado cognitariado, emerge como uno de los sectores más numerosos de la clase media. Son millares de citadinos jóvenes, vulnerables e inconformes, que probablemente debieron acudir a las urnas a votar No, en señal de protesta contra un clima de malestar social creciente que les afecta.

El cognitariado, es uno de los grupos más perjudicados por la destrucción de los derechos sociales y laborales en el país. En su mayoría lo conforman universitarios que pagan sus estudios mediante acreencias con el sistema bancario; trabajadores que ofrecen sus conocimientos intelectuales a cambio de contratos cada vez más desregulados y usuarios insatisfechos con las EPS privadas.

La construcción de nueva hegemonía territorial en torno a la superación del extractivismo.

De vuelta a los territorios, la situación de la provincia de Sugamuxi y el lago de Tota, y la disputa con las petroleras, se replica a lo largo y ancho del país. El mapa de conflictos ambientales de gran envergadura en Colombia, realizado por el Atlas Global de Justicia Ambiental en 2014, sitúa a nuestra nación como el líder latinoamericano de confrontaciones entre empresas extractivas y comunidades, con 72 de gran magnitud[5].

Las consultas populares que se han realizado en municipios como Tauramena (Casanare), Piedras (Tolima), y la que sigue su curso en la ciudad de Ibagué, ponen a las luchas ambientales y territoriales como uno de los ejes centrales de construcción de nuevas mayorías sociales en el país.

El caso paradigmático de la provincia de Sugamuxi, donde geográficamente se ubica la laguna de Tota, plantea un nuevo tipo de consulta popular supra municipal, y más de índole regional, en proceso de construcción, que invita a los ciudadanos a acudir a las urnas para responder la siguiente pregunta ¿Está usted de acuerdo, sí o no, con que en la provincia de Sugamuxi se ejecuten proyectos y actividades petroleras que impliquen contaminación del suelo, pérdida o contaminación de las aguas o afectación de la vocación agropecuaria y turística de la región?

En suma, el derecho a la ciudad y al territorio, marcan una verdadera contradicción de fondo entre la clase política y el país político enfrentado a los anhelos de la sociedad civil.

Dirimir la disputa, entre capital/elites versus nuevas mayorías, viene abriéndose camino…

Twitter: @pineda0ruiz  - ncolombiano, activista social ya extenderse a un tercio del territorio nacionalEsta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Por: Felipe Pineda Ruiz[2]

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[1]El presente texto incluye las reflexiones del autor expuestas en el panel realizado en la Universidad Nacional “Luchas por el sentido: cultura política y Nuevas Ciudadanías” (Seminario Gramsci, noviembre 17 de 2016) y en el foro “Proceso constituyente y sociedad del buen vivir: construyendo la Colombia del Siglo XXI”, que tuvo como invitado especial al pensador ecuatoriano Decio Machado (noviembre 24 de 2016).

[2]Publicista, investigador Fundación Democracia Hoy. Analista político.

[3]Parte de las disertaciones sobre la dicotomía ellos/nosotros, que reformula el campo y la pugna agonística-antagonística, está recogido en el diálogo entre Iñigo Errejón y la politóloga de origen belga Chantal Mouffe, que toma forma en el libro “construir pueblo” (Icaria, 2015) 

[4]Errejón, Iñigo (2011) EVO Pueblo. La hegemonía del MAS, en: Errejón, I. y Serrano, A., Eds., Ahora es cuándo, carajo! Del Asalto a la Transformación del Estado en Bolivia,. El Viejo Topo, pp. 111-141.

[5]Instituto Cinara de la Universidad del Valle - Atlas Global de Justicia Ambiental (2015), Mapa de conflictos ambientales en Colombia. Fuente: http://bit.ly/1feY0sS

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Viernes, 25 Noviembre 2016 06:50

Sí se puede: los de abajo como sujetos

Sí se puede: los de abajo como sujetos

Cuando los de más abajo, los jóvenes (varones y mujeres) pobres de las periferias, los ninguneados de siempre, toman las riendas de sus vidas y además lo hacen en colectivo, es porque algo muy profundo está cambiando. Un mundo nuevo comienza a despuntar cuando el intelectual, el dirigente, el estratega (en masculino), se disuelve por la potencia de lo colectivo que anuncia un vendaval político, social y cultural de largo aliento.

El viernes 19 de noviembre una multitud de más de 20 mil personas caminó la décima Marcha de la Gorra, en Córdoba (Argentina). Había que ver y sobre todo sentir a esos chicos danzando, cantando, gritando en la cabecera de la marcha, esos que día a día son golpeados, asesinados y desaparecidos por la policía provincial, una de las más letales del país. Una marcha que comenzó en 2007 exigiendo la derogación del Código de Faltas, hoy travestido en Código de Convivencia, que equipara las faltas con los delitos penales, una trampa jurídica del poder provincial para perseguir jóvenes "peligrosos". O sea, pobres que viven en las periferias.

En Córdoba existe un Estado policial funcional a un capitalismo militarizado, que tiene en el extractivismo soyero y en la especulación inmobiliaria urbana sus núcleos de acumulación de capital. Los que no consumen sobran; no existen ni para el poder ni para los medios, son los culpables de la "inseguridad" y, como señala Giorgio Agamben, pueden ser asesinados sin que eso se considere delito. El Código de Faltas aprobado en 1994 es la pieza legal de este engranaje.

El año pasado fueron detenidas 73 mil personas, en su mayoría por "portación de rostro", o sea, por su aspecto, por ser jóvenes de piel más oscura, llevar gorras y ropas "sospechosas" para los uniformados. Unos 200 chicos son detenidos cada día. Desde 2011, más de 150 fueron asesinados y varios miles golpeados y heridos. La figura legal que utiliza la policía es el merodeo, que puede ser confundido con pasear, caminar o circular. El 80 por ciento de los jóvenes de 18 a 25 años fueron detenidos alguna vez.

Lo peor es que el código otorga a la policía la potestad para detener, instruir y juzgar en cualquier punto de la tramitación del hecho. Impunidad es la palabra más adecuada. No les permiten salir de las periferias. La policía los detiene sistemáticamente en los puentes y en las salidas de los barrios y los persigue cada vez que retornan a sus casas.

La definición de Estado policial la sintetiza Huayna, militante de la Federación de Organizaciones de Base, en Barranca de Yaco, un barrio periférico de casas precarias levantadas sobre un basural. "Llamamos a la ambulancia y viene la policía. Llamamos a los bomberos y viene la policía. Es el único servicio que tiene el Estado para nosotros".

Esos chicos que encabezan la marcha con los retratos de sus amigos asesinados, como Güere Pellico, de 18 años, fusilado por la espalda cuando volvía a su casa en moto, han recorrido un largo camino. Ahora son capaces de redactar un texto memorable, como la Carta abierta al Estado policial, la proclama que se leyó al finalizar la caminata.

No pretendo echar luz sobre la acción pública que, finalmente, es similar a las que protagonizan los abajos a lo largo y ancho del mundo. El punto central fue cómo los jóvenes pobres se convirtieron en sujetos.

Desde el ciclo de protestas 1997-2002, cuyo pico fue el levantamiento del 19 y 20 de diciembre de 2001, decenas de estudiantes universitarias y licenciadas (mayoría mujeres) trabajan en barrios pobres creando talleres de teatro, murga, revistas y radios comunitarias con base en la educación popular. Hacia 2007, relata la sicóloga comunitaria Lucrecia Cuello, los jóvenes de los barrios comenzaron a reunirse en grandes asambleas hasta de 300 integrantes. Ahí se produjo un hecho formidable.

"Nos dijeron que las decisiones las querían tomar ellos, que querían salir a la calle y no sólo hacer talleres. Nos dijeron que los técnicos nos apartáramos a un lado y que luego nos volverían a llamar", explica Cuello. Se apartaron y esperaron. Pero, sobre todo, comprendieron que su lógica académica de trabajo reproducía "el tutelaje colonial sobre los pobres, que siguen siendo subalternos en relación a las ONG y los partidos de izquierda". De esos encuentros nació el Colectivo de Jóvenes por Nuestros Derechos que convoca las Marchas de la Gorra.

Con el tiempo y la permanencia en los territorios, un puñado de licenciadas acompañaron a los jóvenes que "desbordaron la educación popular gracias al encuentro que tuvieron entre ellos, que fue determinante para romper con el técnico y con el militante que va al territorio". Se trata de una explicación similar a la que ofrecen Huayna y otros militantes de la decena larga de organizaciones sociales que trabajan en las periferias. "Nosotros por nosotros", sería la síntesis, aunque cada vez más se debería usar el femenino, ya que ellas empezaron a tallar fuerte en los años recientes.

Hasta ahí, en apretada síntesis, el relato de ese ponerse de pie que hizo posible la Marcha de Gorra, desde la doble mirada de las periferias y de los "técnicos". Se agolpan las preguntas. ¿Estamos en condiciones de pensar, y de sentir, que los más pobres pueden ser sujetos? Los que nos decimos militantes, ¿aceptamos colocarnos a un lado para "simplemente" acompañar a los sujetos de abajo? ¿Sentimos realmente que pueden cambiar el mundo sin vanguardia política o intelectual?

Llegados a este punto, ¿cuál es el papel de los militantes, o como le llamemos a esa actitud de vida? Lo primero, comprender con la piel, hacer nuestros los dolores colectivos. Lo segundo, acompañar un proceso sin dirigirlo. Lo tercero, regocijarnos por ser aceptados como uno/una más. Lo cuarto, decir lo que pensamos cuando nos lo pidan y guardar silencio el resto del tiempo. Políticas de la ética y la humildad. De lo contrario, nuestra revolución se limitará a reproducir el colonialismo y el racismo.

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Por una polarización democrática: cómo segar la hierba bajo el populismo de derechas. Entrevista

Después de 1989, solo se hablaba del "fin de la historia" gracias a la democracia y la economía de mercado y en la actualidad estamos experimentando la aparición de un fenómeno nuevo en la forma de un liderazgo autoritario / populista - de Putin a Donald Trump, pasando por Erdogan. Claramente, una nueva "internacional autoritaria" está logrando cada vez más definir los discursos políticos. ¿Acertó su contemporáneo Ralf Dahrendorf cuando previó un siglo XXI autoritario? ¿Se puede, de hecho se debe, hablar de un cambio de época?


Después de la transformación de 1989-90 cuando Fukuyama aprovechó la consigna de la "post-historia", acuñada originalmente por una especie de conservadurismo feroz, su reinterpretación expresó el triunfalismo miope de las élites occidentales que se adhirieron a la creencia liberal de la pre- armonía establecida de la economía de mercado y la democracia. Ambos elementos informan la dinámica de la modernización social, pero están vinculados a imperativos funcionales que chocan repetidamente. El equilibrio entre el crecimiento capitalista y la participación de la población - solamente a medias aceptada como socialmente justa - en el crecimiento de las economías altamente productivas sólo puede tener lugar en un estado democrático digno de este nombre. Tal equilibrio, que justifica el nombre de "democracia capitalista", era, sin embargo, dentro de una perspectiva histórica, una excepción y no la regla. Solo eso ya hacía de la idea de una consolidación global del "sueño americano" una ilusión.


El nuevo desorden mundial, la impotencia de los EE.UU. y Europa con respecto al crecimiento de los conflictos internacionales, es profundamente inquietante y las catástrofes humanitarias en Siria o Sudán del Sur nos conmocionan, así como los actos de terrorismo islamista. Sin embargo, no puedo reconocer en la constelación que usted indica una tendencia uniforme hacia un nuevo autoritarismo, sino, más bien, una variedad de causas estructurales y muchas coincidencias. Lo que les une es el teclado del nacionalismo, que ha comenzado también a ser utilizado en Occidente. Incluso antes de Putin y Erdogan, Rusia y Turquía no eran "democracias impolutas". Si Occidente hubiera aplicado una política un poco más inteligente, se hubiera podido fijar el curso de las relaciones con ambos países de manera diferente - y las fuerzas liberales en sus poblaciones podrían haber sido reforzadas.


¿No estamos sobre-estimando las capacidades de Occidente de manera retrospectiva?


Por supuesto, dada la gran variedad de sus intereses divergentes, no habría sido fácil para "Occidente" elegir el momento adecuado para tratar racionalmente con las aspiraciones geopolíticas de una superpotencia rusa relegada o con las expectativas europeas de un descontento gobierno turco. El caso del ególatra Trump, altamente significativo para todos en Occidente, es de un orden diferente. Con su desastrosa campaña electoral, está llevando a un punto crítico un proceso de polarización que los republicanos han estado alimentando con cálculo frío desde la década de 1990 y que están incrementado sin escrúpulos, hasta el punto de que el "Grand Old Party", el partido de Abraham Lincoln, no lo olvidemos, ha perdido por completo el control de este proceso. Esta movilización de resentimiento está dando rienda suelta a las dislocaciones sociales de una superpotencia en declive político y económico.


Lo que sí veo, por lo tanto, como algo problemático, no es el modelo de una Internacional autoritaria que se plantea como hipótesis, sino la ruptura de la estabilidad política en nuestros países occidentales en su conjunto. Cualquier valoración de la retirada de los EE.UU. de su papel como potencia mundial siempre dispuesto a intervenir para restablecer el orden, tiene que tener en cuenta el fondo estructural, que afecta a Europa de una manera similar.


La globalización económica que Washington introdujo en la década de 1970 con su agenda neoliberal ha traído consigo, medido a nivel mundial en relación con China y los demás países emergentes BRIC, una disminución relativa de Occidente. Nuestras sociedades deben trabajar en cada país la conciencia de esta decadencia global junto con el crecimiento explosivo inducido por la tecnología de la complejidad de la vida cotidiana. Las reacciones nacionalistas están ganando terreno en los ambientes sociales que nunca o inadecuadamente se han beneficiado de las ganancias de la prosperidad de las grandes economías, porque el prometido siempre "efecto goteo" no se materializó durante décadas.


Incluso si no hay una tendencia inequívoca hacia un nuevo autoritarismo, obviamente estamos pasando por un enorme giro a la derecha, de hecho, una revuelta de la derecha. Y la campaña pro-Brexit fue sólo el ejemplo más destacado de esta tendencia en Europa. Usted mismo, como se ha dicho recientemente, "no contó con una victoria del populismo sobre el capitalismo en su país de origen". Todo observador sensato no ha podido sino sorprenderse de la naturaleza obvia irracional no sólo del resultado de esta votación, sino de la propia campaña. Una cosa es evidente: Europa también es cada vez más presa de un populismo seductor, de Orban y Kaczynski a Le Pen y la AFD. ¿Quiere esto decir que estamos atravesando un período en el que la norma en Occidente son las políticas irracionales? Algunos sectores de la izquierda ya están defendiendo reaccionar frente al populismo de derechas con una versión de izquierdas.


Antes de reaccionar de forma puramente táctica, hay que resolver el rompecabezas de cómo el populismo de derechas se apropió de los temas de la izquierda. La última cumbre del G-20 fue una pieza de teatro instructiva en este sentido. Una lectura de las preocupaciones de los jefes de gobierno sobre el "peligro de derechas" es que podría llevar a los estados nación a cerrar sus puertas, a levantar el puente levadizo y a acabar con los mercados globalizados. Este estado de ánimo abraza el asombroso cambio de política social y económica que una de las participantes, Theresa May, anunció en la última conferencia del Partido Conservador y que causó olas de ira, como esperaba, en los medios de comunicación pro-empresarial. Obviamente, la primera ministra británica había estudiado a fondo las razones sociales para el Brexit; en cualquier caso, está tratando de robarle el viento a las velas de populismo de derecha cambiando la anterior línea del partido y vendiendo un "Estado fuerte" intervencionista con el fin de combatir la marginación de los sectores "abandonados" de la población y el aumento de las divisiones en la sociedad. Teniendo en cuenta este irónico cambio de la agenda política, la izquierda en Europa tiene que preguntarse por qué el populismo de derechas está teniendo éxito a la hora de ganarse a los oprimidos y desfavorecidos para el falso camino del aislamiento nacional.


¿Cuál debe ser la respuesta de izquierdas al desafío de la derecha?


La cuestión es por qué los partidos de izquierda no se lanzan a la ofensiva contra la desigualdad social domesticando de manera coordinada y transfronteriza los mercados no regulados. Como una alternativa razonable - tanto frente al status quo del capitalismo financiero salvaje como a la agenda de un "völkisch" o retroceso nacionalista de izquierda a la supuesta soberanía de las que se ha desprovisto hace mucho a las naciones - yo sugeriría que sólo hay una forma supranacional de cooperación que persigue el objetivo de dar forma a una reconfiguración política socialmente aceptable de la globalización económica. Los regímenes internacionales de tratados son insuficientes para ello; por que, dejando a un lado por completo su dudosa legitimidad democrática, las decisiones políticas en torno a cuestiones de redistribución sólo pueden llevarse a cabo dentro de un estricto marco institucional. Eso deja sólo el camino pedregoso de una profundización institucional y la incrustación de una cooperación democráticamente legitimada a través de las fronteras nacionales. La Unión Europea fue una vez un proyecto de este tipo - y la unión política de la zona euro aún podría serlo. Pero los obstáculos en el proceso de toma de decisiones interno son muchos para eso.


Desde Clinton, Blair y Schröder, los socialdemócratas han derivado hacia la línea neoliberal imperante en las políticas económicas, ya que era o parecía ser prometedora en el sentido político: en la "batalla por el centro" estos partidos políticos pensaban que sólo podían ganar mayorías adoptando un curso neoliberal de acción. Esto significaba aceptar una vieja tolerancia de las crecientes desigualdades sociales. Mientras tanto, este precio - la “sangría” económica y socio-cultural de sectores cada vez mayores de la población - ha aumentado claramente tanto que la reacción contra ello se ha ido a la derecha. Y ¿a dónde podía ir? Si no hay una perspectiva creíble y proactiva, la protesta simplemente se refugia en formas gestuales e irracionales.


Incluso peor que la derecha populista parecen ser los "riesgos de contagio" en los partidos establecidos - y, de hecho, en toda Europa. Bajo la presión de la derecha, la nueva primera ministra de Gran Bretaña ha aplicado una política de línea dura para disuadir o incluso expulsar a los trabajadores extranjeros y migrantes; en Austria el jefe socialdemócrata del gobierno quiere restringir el derecho de asilo por decreto de emergencia - y en Francia, François Hollande, ha estado gobernando ya durante casi un año en un estado de emergencia, para gran satisfacción del Frente Nacional. ¿Está Europa alerta de esta revuelta de derechas o los logros republicanos están siendo erosionados de forma irreversible?


Mi balance es que los políticos han manejado mal el populismo de derechas desde el principio. El error de los partidos establecidos ha sido aceptar el terreno de enfrentamiento definido por el populismo de derechas: "Nosotros" contra el sistema. Aquí casi no importa un ápice si este error toma la forma de una asimilación o de una confrontación con la "derecha". Basta mirar al estridente aspirante a presidente francés, Nicolas Sarkozy, que está superando la oferta de Marine Le Pen con sus propuestas, o el ejemplo de la sobria ministra de Justicia alemana Heiko Maas que ataca con fuerza a Alexander Gauland en el debate: ambos refuerzan a su oponente. Ambos los toman en serio y elevan su perfil. Hace un año que, aquí en Alemania, todos conocemos la estudiada sonrisa irónica de Frauke Petry ( líderesa de AfD ) y el comportamiento del resto de la dirección de su fantasmal banda. Solo haciendo caso omiso de sus intervenciones se puede segar la hierba bajo los pies de los populistas de derechas.


Pero esto requiere estar dispuesto a abrir un frente completamente diferente en la política interna y al hacerlo, convertir el problema antes mencionado en la cuestión clave: ¿Cómo podemos recuperar la iniciativa política vis-à-vis las fuerzas destructivas de la desenfrenada globalización capitalista? En su lugar, la escena política es predominantemente gris sobre gris. Por ejemplo, la agenda pro-globalización de izquierda de dar forma política a una sociedad global que crece junta económica y digitalmente ya no puede distinguirse de la agenda neoliberal de abdicación política al chantaje de los bancos y de los mercados no regulados.


Por lo tanto, habría que hacer de nuevo que fueran reconocibles los programas políticos enfrentados, incluyendo el contraste entre la mentalidad abierta “liberal” - en un sentido político y cultural - de la izquierda, y el aire viciado nativista de las críticas de la derecha a una globalización económica sin restricciones. En una palabra: la polarización política debe re-cristalizar entre los partidos establecidos en los conflictos sustantivos. Los partidos que prestan atención a los populistas de derechas en lugar de despreciarlos no deben esperar para hacerlo a que la sociedad civil desdeñe su discurso y su violencia. Por lo tanto, considero que el mayor peligro es una polarización muy diferente hacia la que se dirige la oposición dura dentro de la CDU cuando mira recelosa al período post- Merkel. En Alexander Gauland reconoce de nuevo la figura central del ala Dregger de la antigua CDU de Hesse, carne de su propia carne, y juega con la idea de recuperar votantes perdidos por medio de una coalición con el AfD.


Incluso verbalmente, muchas cosas están al revés: Los políticos cada vez más son denunciado como "enemigos del pueblo" y abiertamente insultados. Alexander Gauland llama a Angela Merkel, una "canciller dictatorial". En la misma línea se inscribe la rehabilitación gradual de la "Wörterbuch des Unmenschen (diccionario de la jerga nazi)": Frauke Petry quiere llevar el concepto de "völkisch" de nuevo al lenguaje cotidiano, Björn HOCKE habla de "entartete Politik " ( "política degenerada") y, acto seguido, una diputada de la CDU sajona cae en el clásico discurso nazi de la "Umvolkung" (desgermanización) - y todo esto sin mayores consecuencias.


La única lección que partidos democráticos deben sacar en lo tocante al tratamiento de estas personas interesadas en tales términos es: deben dejar de bailar alrededor de estos "ciudadanos preocupados" y denunciarlos tajantemente por lo que son: el caldo de cultivo de un nuevo fascismo. En lugar de eso, somos testigos una y otra vez del ritual cómico, bien practicado en la antigua República Federal, de los equilibrios obligatorios: cada vez que se habla de "extremismo de derechas" los políticos se sienten obligados inevitablemente a señalar a toda prisa el correspondiente peligro de "la extrema izquierda", como si tuvieran que justificarse.


¿Cómo se explica la susceptibilidad ante el populismo de derecha de la AfD en Alemania del Este y la magnitud de los delitos de la extrema derecha allí?


No se debe, por supuesto, caer bajo ninguna ilusión en relación al fuerte éxito electoral de la AFD en los estados occidentales de Alemania, como lo demuestran los resultados de las últimas elecciones de Baden-Württemberg - incluso si las agresivas declaraciones del Sr. Meuthen (de la AFD) contra el legado liberal-izquierdista de la generación del 68 hacen suponer no tanto una mentalidad de un extremista de derechas, como una disposición relativamente antigua en la República Federal. En el oeste, los prejuicios de extrema derecha de los votantes de la AFD parecen florecer a través de un medio social conservador, que no tuvo la oportunidad de desarrollarse en la antigua RDA. En el oeste también se encuentran aquellos activistas de derecha que, inmediatamente después de la reunificación de 1990 se desplazaron en masas desde la vieja República Federal hacia el este, llevando con ellos las capacidades organizativas necesarias. Sin embargo, a juzgar por los datos estadísticos conocidos, la vulnerabilidad "sin filtrar” a los viejos prejuicios autoritarios y las "viejas" continuidades es definitivamente mayor en el este de Alemania. En la medida en que este potencial aparece en antiguos no votantes, se ha podido mantener de forma más o menos discreta hasta que ha aparecido el catalizador de nuestra reciente política de refugiados. Hasta ahora, estos votantes habían sido atraídos por la sesgada percepción política y la buena voluntad nacional de la CDU del Este o por el partido de la "Izquierda". Hasta cierto punto no hay mal que por bien no venga. Pero es mejor para un cuerpo político democrático cuando esos modos de pensar políticos cuestionables no son barridos bajo la alfombra a largo plazo.


Por otro lado, el oeste, es decir, el anterior gobierno de Alemania Occidental, que definió como se ha llevado a cabo la reunificación y la reconstrucción y que ahora tiene la responsabilidad política de las consecuencias, bien podría acabar quedándose con el bebé en vista de cómo la historia juzga estos hechos. Mientras que la población de la antigua Alemania Occidental ha tenido la oportunidad en buenas condiciones económicas de liberarse gradualmente de la herencia de la época nazi debatiendo públicamente durante décadas, librándose de los prejuicios y de unas élites continuistas, la población de la antigua RDA no ha tenido la oportunidad después de 1990 de poder cometer sus propios errores y de aprender con respecto a ese pasado nazi.


Cuando se trata de la política federal la AfD ha empujado a la Unión (CDU / CSU), al caos estratégico. Recientemente, los políticos de la CDU y la CSU redactaron un "Aufruf " (mandato) para un " Leitkultur ", una consigna política para preservar el marco cultural heredado, con la intención de detener "que el patriotismo sea abandonado a la personas equivocadas”. Se puede leer en él: "Alemania tiene derecho a estipular lo que debería ser evidente por sí mismo". "El arraigo en una patria amada y la experiencia diaria del patriotismo" deben ser promovidos.. En la (antigua) República Federal, como consecuencia de una creciente aceptación de la democracia, la Ley Fundamental actuaba como la cultura de la base y su reconocimiento se convirtió en la medida de una integración con éxito. Hoy en día, ¿estamos experimentando la transición de esta cultura de base constitucional-patriótica en una nueva cultura alemana formada por hábito y la costumbre, como el deber de dar la mano cuando se saluda a alguien?


Obviamente hemos supuesto demasiado rapidamente que la CDU de Merkel había dejado detrás de si los debates de la década de 1990. La política de refugiados ha hecho emerger una oposición interna que combina los descendientes de la derecha nacional-conservadora de la vieja CDU / CSU con los conversos de la CDU del este. Su "Aufruf " marca el punto a partir del cual la CDU se vendría abajo como partido si se la obliga a decidir entre dos opciones de como organizar la integración de los refugiados: de acuerdo a las normas constitucionales o de acuerdo con las ideas de la cultura nacional mayoritaria. La constitución democrática de una sociedad plural otorga derechos culturales a las minorías para que éstas tengan la posibilidad de continuar su propia forma de vida cultural dentro de los límites de la constitución. Por lo tanto, una política de integración constitucional es incompatible con la obligación legal de que los inmigrantes de un origen diferente sometan su estilo de vida a la cultura de la mayoría. Por el contrario, exige la diferenciación entre una cultura mayoritaria arraigada en el país y una cultura política que abarca todos los ciudadanos por igual.


Esta cultura política está, sin embargo, determinada todavía por la manera en que los ciudadanos interpretan los principios constitucionales a partir del contexto histórico del país. La sociedad civil debe esperar de los ciudadanos inmigrantes - sin poder imponerlo legalmente - que crezcan en esta cultura política. El informe que Navid Kermani, un ciudadano alemán de origen iraní, publicó en Der Spiegel sobre su visita al antiguo campo de concentración de Auschwitz es conmovedor e ilustrativo: en el babel de los visitantes de muchos países optó por unirse a un grupo silencioso de alemanes, los descendientes de la generación responsable de lo que ocurrió allí. Pero no fue en todo caso la lengua alemana del grupo lo que le movió a hacerlo.


Teniendo en cuenta que la cultura política no dejará de evolucionar dentro de una cultura democrática que vive del debate, los ciudadanos recién llegados tienen tanto derecho como los más antiguos a su propia voz en el proceso de desarrollo y cambio de esa cultura política común. El poder definitorio de estas voces esta ejemplarizado por los escritores de éxito, cineastas, actores, periodistas y científicos de las familias de antiguos "trabajadores invitados" turcos. Los intentos de conservar legalmente una cultura nacional no sólo son inconstitucionales, sino poco realistas.


En su última entrevista, en Die Zeit el 7 de julio, criticaba como "viejo lector de periódicos" una "cierta complicidad de la prensa" sin la cual la "política de embotamiento general de Merkel" no se habría extendido por todo el país. Es evidente que con la política de refugiados de Merkel estamos experimentando una nueva polarización. ¿Ve alguna posibilidad de pensar en alternativas políticas?


Dada la fijación de la AfD, me temo más bien una desaparición de las diferencias entre los demás partidos. Al referirme a una política de embotamiento general estaba hablando de Europa. En cuanto al futuro de la Unión Europea, por su parte, nada ha cambiado desde el Brexit. No se lee, por ejemplo, prácticamente nada sobre la nueva escalada del conflicto entre el ministro de Finanzas Schäuble y el FMI tras el abandono de este último del programa de ayuda a Grecia. Sin una iniciativa para cambiar la política de recortes, la falta de disposición interior en Europa para la cooperación se desarrollará en otros ámbitos políticos.


Wolfgang Schäuble, tras el Brexit, en una entrevista con Die Welt , se ha retractado públicamente de su propuesta de futuro de un núcleo proactivo europeo que él y Karl Lamers diseñaron en la década de 1990. Angela Merkel, que es una política racional que favorece un pragmatismo tecnocrático, pero que puede ser también una tacticista movida por la ambición de poder, me sorprendió con su política de refugiados constructiva. Su último viaje a África muestra que tiene la capacidad y la disposición de actuar de una manera estratégica y de largo alcance. Pero, ¿qué significa cuando, por otro lado, ya desde el año 2010, lleva a cabo una política hacia Europa desde la perspectiva estrecha del egoísmo económico nacional?. De hecho, parece pensar sólo en términos de los intereses nacionales en esa área política donde es responsabilidad de nuestro gobierno proporcionar el impulso necesario para la creación y posterior desarrollo de la UE. La política de austeridad miope de Merkel, que rígidamente mantiene el status quo, ha impedido dar los pasos necesarios y ha profundizado las divisiones dentro de Europa.


Ha exigido durante mucho tiempo una transnacionalización de la democracia, el fortalecimiento de la UE, para compensar la pérdida de control dentro de los Estados-nación en una sociedad global altamente interdependiente. Sin embargo, el anhelo de un repliegue en el Estado-nación está creciendo. Dado el estado actual de la UE y sus instituciones ¿cree que hay la más remota posibilidad realista de luchar contra esta renacionalización?


Las negociaciones sobre el Brexit traerán este tema nuevamente a la agenda. De hecho, todavía apoyo la diferenciación interna entre una Unión política más estrecha (lema: Core Europe) y una periferia de estados miembros que pueda unirse al núcleo en cualquier momento. Tantas razones políticas y económicas hablan a favor de este diseño que creo que los políticos harían mejor en creer en la capacidad de la gente de aprender, que en justificar su abandono de una alternativa político para el futuro alegando su impotencia ante fuerzas sistémicas fatalmente inalterables. La carrera de Angela Merkel ofrece, con la retirada de la energía nuclear y su política de refugiados pionera, dos notables ejemplos contrarios a la tesis de que no existe margen de maniobra política.

 

20/11/2016

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