Lunes, 17 Octubre 2016 07:11

Un guerrero triste y cansado

Un guerrero triste y cansado

 

El jueves 27 de octubre el ciudadano brasileño Luiz Inácio da Silva cumplirá 71 años de vida. Cinco menos que Pelé, que habrá cumplido 76 cuatro días antes. Uno menos que Chico Buarque, que cumplió 72 el pasado 19 de junio. Veintisiete más que su más cruel verdugo y perseguidor, el juez provinciano de primera instancia Sergio Moro, que anda por sus verdes 44 años sintiéndose una especie de dios vengador designado para impartir el castigo divino a su presa favorita.


Pero la verdad es que Luiz Inácio da Silva, Lula da Silva, ex presidente, fundador y creador del Partido de los Trabajadores, el PT, principal líder político del país más habitado y más rico de América latina, no anda con espíritu de celebrar nada.


Hace un tiempito le pregunté, en un almuerzo con otros dos amigos, si él no se cansaba nunca. Quise saber de dónde sacaba semejante energía. “A veces sí, me siento cansado, pero no puedo regalarme siquiera ese lujo, el cansancio”, me dijo.


Hablábamos de lo que pasa en Brasil, y él quiso saber cómo me sentía. “Indignado, irritado, impotente y triste”, contesté. Y Lula comentó: “Yo también me siento triste. Al fin y al cabo, hice lo que hice, empecé lo que empecé, y ahora me pasa lo que pasa...”.


¿Y qué es lo que le pasa? Pues le toca asistir a la demolición implacable de su PT, un partido nacido para reformular la política y airear un ambiente históricamente plagado de vicios e inmoralidades, y que terminó por aliarse a los enemigos y se dejó salpicar por el lodo.


Un ataque implacable de los mismos medios hegemónicos de comunicación que él creyó haber seducido, pero que a la hora de la verdad, se pusieron, con una sola y única voz, en su contra.


Por estos días, Lula da Silva trata de buscar una salida para el PT. Las elecciones municipales del domingo 2 de octubre masacraron su partido. Era algo esperado, pero no en tales dimensiones. Ha sido el peor desempeño del Partido de los Trabajadores en los últimos veinte años o más.


“Era algo esperado”, admite Lula. “Pero volveremos a ser lo que fuimos y seremos”, agrega, con la mirada fulminante puesta en algún espacio vacío y perdido.


Cuando conocí a Lula, hace como treinta y pico de años, era un hombre con mirada inquieta y feroz. Su voz ronca anunciaba cambios radicales. Ese Lula furioso ha sido drásticamente cambiado en la campaña electoral del 2002, cuando un publicista de mucho talento y escaso carácter –eligió, vendiendo personas como se fuesen jabón, a tipos de extrema derecha igual que de izquierda– creó la imagen de “Luliña paz y amor”.


Aquel Lula, el de 2002, se comprometió en una “Carta a los brasileños” a preservar puntos cruciales de la política económica de su antecesor, el neoliberal Fernando Henrique Cardoso, y lo hizo. Pero a la vez promovió cambios radicales en el panorama socioeconómico brasileño.


Los números no permiten dudas: el obrero que cometía errores básicos de gramática, que eliminaba el plural en sus frases, que tenía un discurso tosco y directo, montó un gobierno que eliminó a Brasil del mapa del hambre de las Naciones Unidas. En su gobierno, 42 millones 800 mil brasileños abrieron, por primera vez en sus vidas, una cuenta corriente en los bancos.


La libreta de ahorro, único instrumento de que disponían, quedó en la memoria. Se vendieron, como nunca, heladeras, cocinas, motos, coches. Ha sido como si una Argentina entera entrase en el mercado de consumo: 42 millones 800 mil tipos por siempre ninguneados.


Pasados los años, Lula sigue creyendo que hizo lo que tenía que hacer. “El presupuesto del Estado tiene que contemplar a los pobres, no se debe hablar de gasto, en el presupuesto para educación y salud públicas: es inversión. Inversión en el futuro de la gente”, dice.


El problema es que, en el sistema político brasileño, existen 35 partidos políticos activos y en el Congreso hay como 28. Así que ningún presidente se elige contando con mayoría en diputados y senadores. Como consecuencia, es imperioso armar alianzas políticas. Y las alianzas que armó el PT fueron con lo que de más sucio existe en la vida política brasileña. A tiempo: exactamente la misma alianza que ahora sostiene a Michel Temer, que no fue elegido, que llegó a la presidencia a raíz de un golpe institucional.


¿Qué dice Lula de esa experiencia? “Lo importante era tener una base para gobernar.” Su partido, otrora una especie de vestal contra la corrupción dominante en el escenario político brasileño, se mezcló en el lodo.


¿Y ahora? Bueno, ahora hay que empezar todo otra vez.


El mismo Lula es convocado para volver a presidir su partido, el PT. Pero se resiste. Sus interlocutores más cercanos, sus amigos, dicen que más urgente es preparar su defensa contra el acoso irremediable de una Justicia Injusta, que entre otras cosas es capaz de mantener en prisión a su ex ministro de Hacienda, Antonio Palocci, “mientras se buscan pruebas en su contra”. Esa historia de presunción de inocencia, y que les toca a los fiscales probar la culpa, quedó definitivamente eliminada del escenario judicial brasileño. Aquí en Brasil, primero se acusa, luego se detiene al sospechoso, y luego a ver cómo probar sus crímenes.


Lula da Silva anda un tanto tristón. Su mirada pasea por un horizonte invisible. Está cansado. El hombre que dice no cansarse nunca está cansado. Está visiblemente cansado. Mastica despacio y con cuidado cada parte del asado de cordero que eligió. Es un almuerzo entre amigos. De repente, le pregunto: “¿Es que no te cansás nunca?” Y él me mira, una mirada de mil fuegos, y dispara: “Es que no tengo tiempo para cansarme”. Miente. Es evidente que miente. La mentira está estampada en sus pelos, cada vez más ralos; en la mirada, cada vez más opaca; en la voz, cada vez más ronca.


Mañana o pasado o en unos días más lo detendrán. La imagen de Lula preso es, será, la gloria máxima del golpe de Estado, golpe institucional que se dio en mi país, el país de Lula. ¿Ha sido el suyo un gobierno corrupto? No. ¿Hubo corrupción en su gobierno? Claro que sí. ¿Ha sido complaciente con esa corrupción? Quizá. Muy probablemente, sí. En países como el mío, es o eso o la nada.


Me doy cuenta de que Lula tiene una coronita de perlas, de lágrimas, en la frente. De sudor, pues.


Terminamos de almorzar, nos despedimos, nos abrazamos. Nunca fui y jamás seré del PT. Mis críticas al partido creado por Lula da Silva desbordarían el espacio que me concede este diario. Pero salgo de este almuerzo largo y tardío con las palabras que dijo Lula cuando, de manera absolutamente ilegal, lo llevaron a prestar testimonio en la Policía Federal, hace como cinco, quizá seis meses.


Dijo Lula da Silva: “Si me matan, seré mártir. Si me detienen, seré héroe. Si me dejan libre, seré presidente otra vez”.
Si me permiten una participación personal, estoy seguro de que lo detendrán. Mañana o el miércoles o la semana que viene. ¿El crimen? No importa. Por ser obrero, apenas alfabetizado, y haber saneado lo mismo que hirieron sus antecesores.


Lo detendrán y condenarán por haber sido el primer obrero en alcanzar el poder, y que por intuición –mucho más que por ideología– cambió el mapa social de mi país. Es decir: que no robó nada.


Y por eso...

 

 

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El movimiento contra el cambio climático crece día a día

El Huracán Matthew llegó y se fue, dejando tras de sí una gran devastación. Hasta el momento, se han reportado al menos 1.000 personas fallecidas en Haití y al menos 39 en el sureste de Estados Unidos. En Carolina del Norte, sigue en curso la crecida de los ríos. En vistas de la destrucción, uno podría pensar que el cambio climático es un tema central de este año electoral en EE.UU. Sin embargo, casi no ha sido mencionado en los debates presidenciales, vistos por decenas de millones de personas. Es lo que sucede ahí afuera, a nivel de los movimientos sociales a lo largo de todo el país, lo que nos da esperanza.


El movimiento para combatir el cambio climático crece de manera dinámica e impredecible y enfrenta cada vez más represión por parte de la industria de los combustibles fósiles y las autoridades gubernamentales. Tal vez no haya mejor ejemplo que la resistencia de la tribu sioux de Standing Rock al oleoducto Dakota Access.


La tribu ha firmado tratados con Estados Unidos durante más de un siglo y medio y el Gobierno federal los ha quebrantado, a todos y cada uno de ellos. Por eso no debería sorprendernos que un tribunal federal se haya expedido en contra de los sioux de Standing Rock, permitiendo que prosiga la construcción del controvertido oleoducto de 3.800 millones de dólares de costo. Por si fuera poco, la decisión fue anunciada sorpresivamente un domingo y en vísperas del 12 de octubre, considerado por muchos pobladores nativos como el día en que se celebra el comienzo del genocidio contra los pueblos originarios del hemisferio occidental.


“La tribu sioux de Standing Rock no retrocederá en su lucha”, declaró Dave Archambault II, jefe de la tribu sioux de Standing Rock tras la resolucion. “Somos guiados por la plegaria y continuaremos luchando por nuestro pueblo. No descansaremos hasta que nuestras tierras, nuestra gente, nuestra agua y nuestros sitios sagrados queden definitivamente protegidos de este destructivo oleoducto”, añadió. Y agregó durante una entrevista para “Democracy Now!”: “Siempre dijimos que tenemos derecho a los tratados de tierras que hemos suscrito y que tenemos voz. La compañía, el Gobierno de Estados Unidos y las autoridades estatales nunca nos solicitaron autorización para estar en esas tierras, para hacerles esto a nuestras tierras”.


Aún así, rompiendo con la historia y a pesar del fallo judicial, el Ejército de Estados Unidos y los Departamentos de Justicia y del Interior emitieron también un comunicado en el que establecen: “El Ejército no autorizará la construcción del oleoducto Dakota Access en las tierras del Cuerpo de Ingenieros que se encuentran a orillas o por debajo del lago Oahe. Reiteramos nuestra solicitud de que la compañía responsable del oleoducto detenga voluntariamente toda actividad de construcción dentro de los 32 kilómetros al este o al oeste del lago Oahe. Asimismo, pretendemos mantener una discusión seria acerca de si debería realizarse una reforma nacional del proceso de consulta a las tribus para este tipo de proyectos de infraestructura”.


Es en tierras del Cuerpo de Ingenieros del Ejército que se han instalado los principales campamentos de oposición al oleoducto, en los que miles de personas, en su mayoría representantes de pueblos originarios del continente americano de más de 200 tribus de todo Estados Unidos, Canadá y América Latina, se han congregado para proteger a la tierra y al agua del oleoducto. Se trata de tierras ancestrales lakota y dakota que fueron tomadas sin consentimiento de la tribu por el Ejército de Estados Unidos.


En agosto, estos protectores de la Tierra, ya que no se consideran a sí mismos como “manifestantes”, hicieron un llamado internacional a la plegaria y la solidaridad. Cada día, se llevan a cabo creativas y pacíficas acciones directas a lo largo de los más de 1.900 kilómetros del trayecto proyectado para el oleoducto. El miércoles, en Keokuk, Iowa, Krissana Mara, de 31 años de edad, se encadenó a una excavadora en el lugar previsto para que el oleoducto Dakota Access atraviese el río Mississippi. La creciente resistencia que se desarrolla en ese lugar con el nombre #MississippiStand pretende impedir que el oleoducto atraviese el río, al igual que las acciones que se llevan a cabo en Standing Rock están evitando que el oleoducto pase por debajo del río Missouri.


Por otra parte, en una impactante acción coordinada, nueve activistas contra el cambio climático fueron arrestados el martes por intentar cerrar el paso a las arenas alquitranadas que llegan a Estados Unidos desde Canadá, cerrando manualmente oleoductos en los estados de Minnesota, Montana, Dakota del Norte y Washington. Uno de los activistas, Leonard Higgins, expresó en un video publicado posteriormente por Internet desde el oleoducto en Coal Banks, Montana: “Estamos en estado de emergencia para proteger a nuestros seres queridos, a nuestros familiares, a nuestras comunidades. Es necesario que como ciudadanos nos comprometamos y llevemos a cabo acciones cuando nuestros líderes no lo hacen. Eso es lo que me dispongo a hacer al cerrar la válvula”.


Entre los nueve arrestados se encuentra Ken Ward. En 2013, Ward y Jay O’Hara anclaron una pequeña embarcación frente a las costas de Massachusetts, impidiendo así que un buque descargara 40.000 toneladas de carbón para la planta Brayton Point, una de las mayores emisoras de gases de efecto invernadero de la región. En un increíble giro de los hechos, quien debía acusarlos, el fiscal local de distrito Samuel Sutter, retiró los cargos penales presentados en su contra, alegando: “El cambio climático es una de las crisis más graves que le ha tocado atravesar a nuestro planeta. En mi humilde opinión, los líderes políticos han demostrado graves
falencias con respecto a este tema”.


Es probable que el liderazgo político haya actuado de manera insuficiente. Pero desde una pequeña embarcación en el océano hasta los campamentos de resistencia en Dakota del Norte, el movimiento contra el cambio climático crece día a día.


Traducción al español del texto en inglés: Fernanda Gerpe. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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EU podría estar al borde de una era liberal, a pesar de Trump

Este es un país cuya economía fue fundada sobre la esclavitud en sus inicios, cuya raison de etre implicaba desplazar a los indígenas americanos y donde buena parte de su territorio fue arrancada de México. La noción de gente diferente con diferentes niveles de pertenecer viene de bastante atrás

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La coyuntura política de Estados Unidos surge de corrientes históricas presentes desde los inicios de este país y, si bien tiene un lado extraordinariamente oscuro con el surgimiento de un candidato demagógico de derecha, también podría ser el amanecer de una era progresista, afirma el historiador Eric Foner en entrevista con La Jornada.

Foner es uno de los historiadores más prominentes y premiados de Estados Unidos, ganador del Premio Pulitzer en 2011, así como de otras distinciones (el Premio Bancroft, el Premio Lincoln) y ha sido presidente de las tres asociaciones nacionales de historia. Es autor y/o compilador de más de 24 libros sobre la historia de Estados Unidos, que abordan en particular la esclavitud, la guerra civil y la reconstrucción, así como sobre movimientos radicales progresistas y profesor de historia durante más de cuatro décadas en la Universidad de Columbia.

La charla transcurrió en su oficina en Columbia, rodeados de libros y de sabiduría colectiva. Esta es una versión editada de la entrevista.

–En esta elección ¿estamos en una coyuntura política única o hay precedentes?

–Sí es inusual, pero no tanto como algunos parecen creer. Es importante recordar que desde la revolución americana en adelante siempre ha existido una tensión en la vida pública en torno a los conceptos del nacionalismo, entre nuestros llamados ideales de libertad e igualdad y un fuerte componente racial que existió desde temprano con la esclavitud, y con leyes iniciales que limitaban la ciudadanía a algunos inmigrantes blancos. Los inmigrantes negros no pudieron volverse ciudadanos hasta 1870, y los asiáticos hasta los años 40 y 50 del siglo XX. En fin, siempre ha existido un fuerte componente racial en la concepción de quién es o no estadunidense.

“Este es un país cuya economía fue fundada sobre la esclavitud en sus inicios, cuya raison de etre implicaba desplazar a los indígenas americanos y donde buena parte de su territorio fue arrancada de México. La noción de gente diferente con diferentes niveles de pertenecer viene de bastante atrás.

“Pero también parte de lo que estamos observando (en esta elección) es la extension lógica de lo que Richard Nixon llamó la estrategia sureña. A finales de los 60 y principios de los 70 para atraer votantes blancos que estaban contra los avances de los movimientos de derechos civiles, y con ello se logró trasladar el voto blanco, antes demócrata, al Partido Republicano. George Wallace (gobernador de Georgia, feroz promotor de la segregación y enemigo violento del movimiento de derechos civiles) demostró que uno podía ganar apelando al resentimiento y el temor.

“Para mí, un Trump es la segunda venida de un tipo como George Wallace, pero con diferentes temas; son 50 años más tarde. Es más bien una combinación, un Wallace con el racismo y el etnocentrismo nacionalista y un Ross Perot, quien hizo campaña presidencial independiente en 1992 como empresario y no como político y fue quien colocó el tema del libre comercio en la agenda.

“Desde el fin de Ronald Reagan, ambos partidos políticos principales han estado en este molde neoliberal que ha sido devastador para mucha gente, y Trump ha captado parte de eso, esa gente que ha sufrido sin tener voz en la política nacional.

"A la vez, hay algunos aspectos inusuales: Trump es una figura extraña; uno tendría que salir de Estados Unidos para encontrar algún equivalente, tal vez Berlusconi, de Italia, con la demagogia combinada con el elemento sexual. Trump es un poco de todo esto, pero no se puede decir que no tiene precedente".

–Pero ¿qué pasó con ese cambio que representaba Obama?

–Primero, Obama demostró que aún no podemos decir que somos post raciales en este país. Obviamente hay mucha gente que jamás aceptó como legítimo a Obama, como demostró ese cuestionamiento sobre su acta de nacimiento, entre otros. Pero también se tiene que agregar a la ecuación la crisis financiera de 2008 y que mucha gente cree, con cierta justificación, que el sistema político está amañado y que está en su contra. Y algunos creen que esto es en parte culpa de Obama; el resentimiento contra Obama no es sólo por la raza.

“Los banqueros la libraron sin ningún costo personal mientras millones perdieron sus hogares durante la crisis financiera. Obama llegó como el candidato del cambio. Enfrentó una crisis económica tremenda. La pregunta era si en verdad iba a cambiar algo, o sólo a remendarlo. Y decidió sólo remendar. Para mí, eso fue un error terrible y mucha gente se siente excluida de lo que ha ocurrido desde entonces y siente que nadie en Washington habla por ella. Por eso Trump logra que se le escuche; él es de fuera de Washington y puso esos temas sobre la mesa... Hasta que apareció Bernie Sanders en el escenario, nadie estaba abordando estos temas.

–Esta elección ha girado en torno al fenómeno de Trump, pero igual de notable es el surgimiento de una expresión de izquierda.

–Sanders no creó esa izquierda, pero le dio voz. Estaban Ocupa Wall Street y Black Lives Matter, entre otros; hay muchas izquierdas: eso es parte del problema, no tienen un paraguas debajo del cual todas puedan trabajar de manera conjunta, pero Sanders demostró la desafección, tal como lo hace Trump. Y él logró empujar al Partido Demócrata hacia la izquierda. La plataforma nacional de ese partido está entre los documentos más progresistas –uno tendría que regresar a la plataforma populista de 1894 o a FDR en 1936 para encontrar algo equivalente.

“Si Hillary gana –una centrista neoliberal– encabezará un partido que ahora está considerablemente a la izquierda de ella”.

–Usted ha escrito extensamente sobre los movimientos radicales y progresistas en este país, y ha recordado que estas expresiones no son nada nuevo, aunque esto suele quedar borrado u oculto aquí.

–Absolutamente no es nada nuevo. Sanders habla de socialismo democrático, pero en realidad él es un new dealer de izquierda, lo cual ciertamente parece radical dado donde estamos hoy día. Lo que significa el socialismo en el siglo XXI no queda claro. En el siglo XX existía un modelo de socialismo... y todo socialista en el mundo tenía que definirse en torno a la URSS. De cierta manera ahora estamos de regreso a la situación antes de la Primera Guerra Mundial, donde existía un movimiento socialista mundial, incluso en Estados Unidos... pero no existía un Estado socialista, y por lo tanto, socialismo podía significar muchas cosas.

“Sanders colocó la palabra socialismo de regreso en el diálogo político, algo que en sí es notable para cualquiera que creció durante la guerra fría, como yo. El concepto de Ocupa Wall Street, de que hay un 1 por ciento y un 99 por ciento, donde el 1 por ciento está a cargo de todo y captando todos los beneficios, es ahora algo compartido entre amplios segmentos de la población.

–¿Qué le da esperanza?

–Pues, a pesar de Trump, podemos estar al borde de una era liberal considerable... Hay bases para tener cierto optimismo –por la propagación de una visión progresista de Sanders y otros–, que por ahora no se oye por el ruido de Trump, pero que estará ahí después de esta elección.

“Siempre tengo esperanza, ese es mi temperamento. Mi consigna básica es de Gramsci: ‘Optimismo de la voluntad. Pesimismo del intelecto’”.

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Martes, 11 Octubre 2016 06:46

Llegar a la mortalidad cero

Llegar a la mortalidad cero

Entrevistada por Página/12, Lilian Abracinskas, directora de Mujer y Salud de Uruguay, señala los alcances de la ley de aborto legal sancionada en 2013. Durante cinco años tuvieron muerte cero, en 2013 murió una mujer, y otra en 2016.


En Argentina las mujeres se movilizan para pedir el aborto legal, seguro y gratuito. En Uruguay, desde el 2012, una ley permite la interrupción voluntaria del embarazo hasta la semana doce. Pero las mujeres no deben bajar los brazos ni dejar las calles para que su derecho se cumpla. En Uruguay el gran éxito es que la mortalidad materna (por embarazo, parto o puerperio) es la más baja en América (solo mejorada por Canadá en todo el continente) con 1,4 muertes cada 10.000 nacidos vivos, mientras que en Argentina la tasa de muerte de mujeres por ser mujeres la redobla a 3,4 fallecimientos por cada 10.000 nacidos vivos y la principal causa es la clandestinidad del aborto.


Del otro lado del Río de la Plata, desde la implementación de consejerías pre y post interrupción voluntaria del embarazo y la legalización del aborto, la tasa de muertes por abortos es cero o de solo una mujer por año. Sin embargo, los obstáculos e impedimentos para acceder al derecho consagrado por ley son todavía muchos por los pocos médicos/as dispuestos a realizar abortos o el uso inadecuado y abusivo de la objeción de conciencia.


Por eso, la activista feminista Lilian Abracinskas, directora de Mujer y Salud en Uruguay (MYSU), vino al XXXI Encuentro de Mujeres, en Rosario, a presentar el libro “Abortus interruptus, política y reforma legal en Uruguay”, de Sonia Correa y Mario Pecheny, recién editado por MYSU e Internacional Women´s Health Coalition (IWHC). Abracinskas rescata el fenómeno inédito en el mundo de la movilización de mujeres con el que se encontró en Argentina: “Estoy impresionada por el Encuentro de Mujeres y con la mayor envidia sana por la diversidad de generaciones, de abordajes, de clases sociales y niveles educativos de las 70 mil participantes del Encuentro inscriptos en una realidad política y cotidiana”. Ella cree que la participación masiva, horizontal y pública es un espejo para el resto de América Latina para que los derechos de las mujeres no se vuelvan expedientes de oficinas: “En Uruguay hay un debilitamiento de las organizaciones sociales producto de una política que ha pretendido hacer muy funcional a las organizaciones a las políticas públicas. Las políticas de género se han institucionalizado y, en muchos casos, han desmovilizado. El feminismo en la Argentina tiene claro que las luchas se ganan en la calle. Esto impacta en toda la región para volver a una lucha en la calle que va más allá de lo que otorga la política pública”.


–¿Cómo evalúa la implementación del aborto legal en Uruguay?


–El aspecto más positivo es que, desde la implementación de la ley, en enero del 2013, 25.000 mujeres tuvieron acceso a abortos legales, atendidas en el sistema de salud por personal idóneo. Es un cambio sustantivo. Para esas 25.000 mujeres la ley hizo la diferencia. Los aspectos complicados son porque la ley es muy engorrosa y faltan recursos humanos. Además hay muchas diferencias a nivel territorial. Las mujeres en lugares rurales se tienen que trasladar muchas horas hasta las grandes ciudades y esto es un obstáculo que afecta a las personas más vulnerables. El otro problema es la objeción de conciencia y de ideario por lo que toda la institución decide no brindar la prestación. Esto debe revisarse. Las personas tienen conciencia, no las instituciones. Además hay un abuso en la objeción de conciencia que ya parece desobediencia a una ley y debe estar mucho más controlada porque es un obstáculo a una prestación garantizada por la norma.


–¿Cómo se logró en Uruguay la mortalidad cero de mujeres?


–En Uruguay históricamente hubo baja mortalidad materna. Sin embargo, en la crisis económica del 2002, se recrudecieron las situaciones de aborto más inseguras y creció la muerte de mujeres y eso hizo encender la alarma. En el 2010 Uruguay incorporó la atención en salud sexual y reproductiva. También ingreso de Misoprostol al mercado clandestino que hizo el aborto más accesible y seguro. Y las estrategias de reducción de riesgos y daños (consejerías pre y post aborto) introdujeron la problemática del aborto a los sistemas de salud. Por eso tuvimos cinco años de muerte cero por aborto.

Pero en el 2013, ya aprobada la ley, hubo una muerte y en febrero del 2016 otra mujer murió por aborto clandestino. Las muertes son injustas y evitables.


–El Ministerio de Salud contabilizó que el 99 por ciento de los abortos son con Misoprostol. ¿Es buena esta uniformidad?


–No tenemos en Uruguay médicos que hagan abortos, sino médicos que prescriben la medicación. El aborto con medicamento hoy es la única vía y no se puede elegir otra forma de intervención como la Aspiración Manual Endouterina (AMEU). Los profesionales de la salud quieren intervenir antes y después, pero no en el aborto. Y las mujeres tienen que poder elegir.


–¿El sistema de salud pone trabas a las mujeres que buscan abortar?


–Primero tenes que ir al ingreso, más tarde a un equipo interdisciplinario, hacerte una ecografía y exámenes de sangre. Con todo hay que esperar cinco días de reflexión y después te prescriben la medicación y te mandan a abortar a tu casa.

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¿Cómo le ponemos un alto al viraje político a la derecha?

Esta es una cuestión que la gente de izquierda y centroizquierda ha estado preguntándose por algún tiempo ya. De modos diferentes, la pregunta se hace en América Latina, en buena parte de Europa, en los países árabes e islámicos, en África austral y en el noreste asiático. La pregunta es de lo más dramática porque, en muchos de estos países, esto sigue a un periodo donde hubo virajes significativos hacia la izquierda.


El problema para la izquierda son las prioridades. Vivimos en un mundo en que el poderío geopolítico de Estados Unidos está en constante decadencia. Y vivimos en un mundo donde la economía-mundo está reduciendo seriamente los ingresos del Estado y los personales, de tal modo que los estándares de vida de la mayor parte de la población mundial están cayendo. Éstos son los constreñimientos de cualquier actividad para la izquierda. Constreñimientos que la izquierda así no puede afectar.


Crecientemente, hay movimientos emergentes que hacen su llamado denunciando a los principales partidos políticos de centro. Estos movimientos llaman a promover políticas transformadoras radicalmente nuevas. Pero hay dos clases de tales movimientos: uno que podríamos llamar la versión de derecha y el otro la versión de izquierda. La versión de derecha podemos hallarla en la campaña presidencial de Donald Trump en Estados Unidos, la campaña contra las drogas de Rodrigo Duterte en Filipinas, el partido Ley y Justicia en Polonia y muchos otros. En cuanto a la izquierda, la prioridad número uno es evitar que tales movimientos tomen el poder del Estado. Estos movimientos son básicamente xenofóbicos y excluyentes y utilizarán su control del Estado para aplastar a los movimientos de izquierda.


Por otra parte, existen movimientos de izquierda que también se han estado organizando sobre la base de políticas transformadoras radicalmente nuevas. Éstas incluyen el intento de Bernie Sanders de obtener la nominación demócrata a la presidencia de Estados Unidos, el intento de Jeremy Corbyn de retornar al Partido Laborista británico a su respaldo histórico hacia el socialismo, Syriza en Grecia y Podemos en España, y muchos otros. Por supuesto que cuando estos movimientos se acercan a la obtención del poder, la derecha mundial (de corriente dominante o la que es radicalmente anti-establishment) se une para eliminarlos o forzarlos a modificar sus posturas de modos importantes. Esto fue lo que ocurrió con Syriza.


Así que esta segunda prioridad tiene sus limitaciones en sí mismas. Se ven forzados a volverse otra versión de los partidos de centroizquierda o social demócrata. Esto tiene una función: limita el daño a corto plazo para los estratos más pobres, minimizando el daño. Pero no ayuda a la transformación.


El objetivo de mediano plazo de establecer un nuevo sistema-mundo que sea relativamente democrático y relativamente igualitario requiere acciones políticas de otro tipo. Requiere que en todas partes se organice desde el nivel más abajo de la política y de ahí ir construyendo alianza hacia arriba, en vez de que se baje a partir del poder del Estado. Éste ha sido el secreto de la fuerza reciente de los movimientos antiestablishment de derecha.


Lo que hará posible que la izquierda establezca un sistema sucesor de nuestro actual sistema capitalista, ahora en decadencia definitiva, es una habilidad para combinar la política de alianzas de corto plazo que minimizan el daño que los presupuestos apretados le hacen a los estratos más pobres, una fiera oposición a que el control del Estado lo obtengan los movimientos antiestablishment de ala derecha, y la continua organización de la izquierda mundial de abajo hacia arriba en lo político. Esto es muy difícil y requiere una claridad constante en el análisis, opciones morales firmes para la clase de otro mundo posible que queremos y decisiones políticas tácticas con sabiduría.


Traducción: Ramón Vera Herrera

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Brasil: avatares de un país en su callejón, ¿habrá salida?

No hay duda: el Partido de los Trabajadores (PT), hasta hace pocos años considerado el mayor partido de izquierdas de América Latina, sufrió el domingo 2 de octubre, en las elecciones llevadas a cabo en 5 mil 568 municipios brasileños, la más fragorosa derrota de su existencia.

Tampoco hay espacio para dudas en relación con la victoria estruendosa de los dos principales partidos de la base del gobierno de Michel Temer, quien se alzó en la presidencia gracias a un golpe institucional consumado frente a la mirada apacible y bovina no sólo de la Corte Suprema, sino de la mayoría de los brasileños, anestesiados e idiotizados por los grandes medios de comunicación.

Así, el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) de Temer y el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) del ex presidente Fernando Henrique Cardoso pasan a medir fuerzas entre sus propias huestes y corrientes internas. Una disputa entre vencedores: de aquí en adelante, cada paso tendrá el objetivo de afianzarse como opción para las presidenciales de 2018.

El PT no ha quedado solo en la derrota: todo el campo de la izquierda obtuvo resultados desastrosos. Sólo en dos capitales, Río de Janeiro y Belém do Pará, candidatos del Partido del Socialismo y Libertad (PSOL), nacido de una disidencia del PT de Lula da Silva, disputarán la segunda vuelta electoral el domingo 30 de octubre.

Ganó especial relevancia el aspirante a la municipalidad de Río, Marcelo Freixo, quien, con tiempo exacto de 11 segundos en cada una de las dos tandas de la propaganda en la televisión, logró superar al candidato del PMDB y pasar a la segunda vuelta. Sin embargo, pese a ese desempeño espectacular, sus posibilidades frente a uno de esos autonombrados obispos evangélicos son más bien escasas.

Por su hegemonía en la izquierda brasileña a lo largo de por lo menos los últimos cinco lustros, la situación del PT merece atención especial. Este año, el PT presentó, en todo el país, poco más de la mitad de los candidatos que contendieron por sus siglas en 2012. Ha sido su peor desempeño en 20 años. La formidable y perversa campaña mediática, sumada a los efectos de la evidente acción persecutoria de la justicia, diezmaron la imagen del partido ante su electorado tradicional.

Por más que juristas de indudable calibre disparen críticas feroces a los métodos absolutamente facciosos de los encargados de la Operación Lavado Rápido, empezando por el juez de primera instancia Sergio Moro, y aunque por cuarta vez seguida el mismo Supremo Tribunal Federal haya lanzado críticas contundentes a la tendencia de fiscales a hacer de sus acciones espectáculos mediáticos, nada cambia. El esquema cuenta con respaldo total del aparato gigantesco de las Organizaciones Globo. Así, la opinión pública ignora olímpicamente lo que se pasa entre bastidores de un sistema judicial desvirtuado de manera brutal.

Sin embargo, y aunque no hubiese maniobras jurídicas manipuladas y manipuladoras, el PT estaría en un callejón oscuro debido a sus propios y drásticos errores. Al aliarse a lo más viejo y corrompido de la política brasileña, el partido se dejó arrastrar por vicios que combatió a lo largo de su trayectoria. Ahora es víctima de la traición implacable de sus aliados de ocasión, que en nombre de la moralidad alejaron a una presidenta honesta para poder entregar el país a los chacales, mientras dicen esforzarse para salvarlo.

Para que quede claro hasta qué punto el sistema judicial brasileño está determinado a ignorar cualquier principio, el provinciano juez Sergio Moro explicó, hace días, que el país vive una "situación extraordinaria" que justificaría sus desmandes y la ruptura de reglas esenciales para el funcionamiento del pleno estado de derecho, comenzando por la presunción de inocencia.

Basta con ver lo que ocurre con el ex ministro de Hacienda de Lula da Silva, Antonio Palocci: Moro lo mantiene en prisión por tiempo indeterminado porque no se encontraron pruebas en su contra.

No se trata, aquí, de asegurar su inocencia: se trata de recordar que les toca a los fiscales probar su culpa. Y destacar lo absurdo que es mantener en la cárcel a un sospechoso de crímenes ampliamente investigados, pero no comprobados, hasta que se logre corroborarlos.

Si es indudable que el PT y las izquierdas brasileñas se encuentran en un callejón oscuro tratando de hallar alguna salida, mucho más alarmante es el callejón al que el país fue empujado luego del golpe institucional.

Mientras tiemblan las bases del estado de derecho y acechan los riesgos de un estado de excepción, el gobierno avanza en su misión destrozadora.

Amenaza con imponer un tope para gastos gubernamentales durante las próximas dos décadas, condenando así cualquier planificación de los futuros presidentes. Amenaza con liquidar a Petrobras, descuartizarla y venderla a precio de ganga. Amenaza, por fin, con empujar más y más al país construido a lo largo de los últimos 13 años a un callejón sin salida.

Mientras, los mercados financieros y las grandes trasnacionales saludan, con entusiasmo, cada paso del gobierno de Temer. Para los beneficiados de siempre, el golpe institucional ha sido una dádiva divina. Y Temer será su dios mientras cumpla rigurosamente cada uno de sus designios.

¿El país, su patrimonio, su pueblo? Bueno, sabrán volver a su lugar: el mismo callejón sin salida ni futuro en el que estaban hace 13 años.

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Viernes, 07 Octubre 2016 09:31

¡Diálogo popular y territorial ya¡

¡Diálogo popular y territorial ya¡

Los sectores sociales reunidos en torno a la campaña Otra Democracia Si, constatamos la profunda crisis política generada a raíz del resultado del plebiscito sobre los acuerdos de paz firmados entre las Farc-ep y el Gobierno Nacional. La clase política, que es la principal responsable del llamado limbo jurídico-político, ha tratado en sus diferentes vertientes de capitalizar la situación, presentándose como los únicos actores en capacidad de resolverla, escondiendo sus verdaderos intereses.

En esta circunstancia, el movimiento social popular debe retomar la iniciativa y exigir una participación decisiva. Hay que impedir que los diálogos se reduzcan a componendas en las cúpulas, con el riesgo de una dilación que termine agotando el proceso de paz con las Farc-ep e impidiendo el inicio de los diálogos con el ELN. Se requiere exigir una interlocución directa con el gobierno desde los diversos sujetos populares y territorios.

En esta coyuntura no solamente se está jugando el contenido de dichos acuerdos y de los otros procesos de negociación en curso, sino también grandes intereses políticos y económicos que definirán el futuro del país en las próximas décadas. Frente a lo cual el movimiento social popular debe estar alerta y no dejarse distraer en lo anecdótico.

Nos referimos a:

• La grave situación económica de déficit fiscal y de balanza comercial, frente a la cual se quiere imponer un ajuste económico. Ejemplo de ello la reforma tributaria, pensional y otras que se han anunciado. Se pretende abrir un mayor espacio a la profundización de medidas económicas que defiendan los intereses de las grandes corporaciones, megaindustrias, sectores financieros y grandes terratenientes. En general la consolidación del modelo económico neoliberal.
• Un nuevo pacto entre las élites políticas que han excluido históricamente al pueblo pobre, y en la actualidad se llaman santistas y uribistas. Sin duda se le está dando un nuevo aliento a los sectores de la ultraderecha más retardatarios y oscurantistas. En realidad no son los enemigos que han construido los medios de comunicación, sino que son hijos de la misma clase en el poder.
• Introducción en la agenda de negociación de temas que llevan a la sociedad colombiana a un gran retroceso en materia de derechos económicos sociales y culturales.
• La situación de inestabilidad política que facilita a sectores guerreristas posicionarse de cara a las próximas elecciones presidenciales.

Por lo anterior consideramos que los sectores sociales populares y democráticos debemos cerrar filas en torno a las siguientes iniciativas:

• Creemos que la perspectiva a mediano plazo más apropiada es la conformación de un bloque popular. En esa dirección debería convocarse a una reunión nacional a la mayor brevedad posible para definir una posición y comportamiento frente a la actual coyuntura. El objetivo es configurar un escenario o sector de unidad que tome una clara distancia del gobierno nacional y de las clases políticas, y que se asuma como un actor para la construcción de una paz verdaderamente estable y duradera. En este escenario deberá tener un papel central el movimiento de víctimas.
• Desde este bloque se trabajará por explorar las condiciones de un dialogo nacional que pudiera derivar en un pacto social de todos los sectores sociales, con el fin de evitar la polarización y odio de la sociedad colombiana. Tendrían que discutirse la pertinencia de diferentes formas que pueda asumir ese pacto, entre otras la viabilidad de un Proceso Nacional Constituyente.
• Convocar a un permanente, creciente y cualificado proceso de movilización social nacional, que asentado en una mirada territorial, ponga al centro la agenda social de las organizaciones populares y de los territorios en la perspectiva de una agenda nacional de paz unitaria y popular.
• Realizar una interlocución con amplios sectores de la sociedad, especialmente con la población que se abstuvo de votar, y algunos sectores que votaron No, con el fin de generar espacios amplios de participación, debate y construcción de propuestas de paz con democracia. Es necesario comenzar a construir una estrategia comunicativa que lleve a denunciar las mentiras y mecanismos utilizados por los sectores de la ultraderecha política, religiosa y económica, a fin de impedir que se siga manipulando la opinión.

En consecuencia, ante el fracaso del plebiscito y las amenazas de reducir la alternativa a una componenda entre las cúpulas, exigimos una interlocución popular y regional inmediata con el Gobierno Nacional. Esta interlocución puede ser múltiple, así como sus resultados, incluidos los pactos regionales con el gobierno y las insurgencias.

Siguen firmas

Coalición de Movimientos y Organizaciones Sociales de Colombia (Comosoc).
Movimiento por la Defensa de los Derechos del Pueblo (Modep).
Equipo Desde Abajo.
Agenda Caribe
Amautas: Pedagogía Crítica y Formación de Sujetos, Universidad Distrital Francisco José de Caldas.
Asamblea Permanente de la Sociedad Civil por la Paz.
Asociación Ambiental por la Vida de Boyacá.
Asociación Campesina Popular (Asocampo).
Asociación Comunitaria Nueva Esperanza.
Asociación de Campesinos sin Tierra de Sincelejo Sucre (Acatiss).
Asociación de Campesinos y Comunidades sin Tierra del Cesar.
Asociación de Consejos Comunitarios y Organizaciones Étnico Territoriales de Nariño (Asocoetnar).
Asociación de Cultivadores de Frutales La Morenita.
Asociación de Docentes y Trabajadores de la Educación de Sucre (Asodes).
Asociación de Guardianes de La Sierra (Asogiasierra).
Asociación de Jóvenes Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Informal (Asoinformal).
Asociación de Mujeres Rurales de Coloso (Amucol).
Asociación de Ovinocultores de Güicán (Güicaove).
Asociación de Productores de Avanzada por el Desarrollo Agropecuario (Asoprovandes).
Asociación Innovadora Tubérculos Andinos Boyacá (Aitab).
Asociación para el Desarrollo Ambiental y Sostenible de Coloso (Asodesco).
Asociación por la Defensa de los Derechos de los Hijos del Pueblo (Addhip).
Asociación por la Dignidad y los Derechos Agrarios (Digniagrarios).
Católicas por el Derecho a Decidir Colombia.
Centro de Formación y Empoderamiento de La Mujer Ambulua.
Ciudadanas Autónomas.
Colectivo de Abogadas de Cartagena.
Colectivo de Expresión Juvenil Kirius.
Colectivo Popular Música y Resistencia.
Colectivo Rebeldía Diversa.
Colectivo Social La Panela Piedecuesta, Santander.
Colectivo Suamena Boyacá.
Comisión Claretiana de Justicia, Paz e Integridad de la Creación Colombia Ecuador.
Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer (Cladem).
Comité Sindical Clasista del Corredor Minero Cesar, La Guajira, Magdalena, Atlántico.
Comités de Obreros y Trabajadores Ignacio Torres Giraldo.
Corporación Arazá por la Justicia Social y Ambiental.
Corporacion Ceeniug.
Corporación Claretiana Norman Pérez Bello.
Corporación Colectivo de Derechos Humanos Tierra de Todos.
Corporación de Derechos Humanos Guasimí Nariño.
Corporación de Mujeres Cordobesas.
Corporación Escuela Sindical y Popular Ignacio Torres Giraldo.
Corporación para la Educación y Autogestión Ciudadana (CEAC) Barranquilla.
Corporación por el Desarrollo, la Paz y la Protección Ambiental (Codepam).
Corriente Nacional Nuevos Maestros por la Educación.
El Salmón Revista de Expresión Cultural.
Escuela de Arte y Desarrollo Humano Mario González Piedecuesta, Santander.
Escuela Popular Akana Warmi Qhispicay.
Federación Universitaria Nacional FUN – Comisiones.
Fundación Aguanile.
Fundación Casa de la Mujer Valledupar.
Fundación Escuela del Saber.
Fundación ExplorArte.
Fundación Familias Unidas.
Fundación IriArtes.
Fundación para la Comunicación y el Desarrollo Social (Fedesol).
Fundación Surcos.
Fundación Vida Digna Buenaventura.
Generación Terranova.
Grupo Derecho y Política Ambiental, Universidad Nacional de Colombia.
Grupo Ecuménico de Mujeres Constructoras de Paz (Gempaz).
Grupo Guillermo Fergusson.
Grupo Raíces Irlanda.
Huellas Africanas.
Iglesia Apostólica Guadalupana.
Junta de Acción Comunal Florida San Luis, Ciudad Bolívar, Bogotá.
Mesa Ecuménica por la Paz.
Minga Urbana Bakatá.
Organización de Autoridades Indígenas Wayúu Araurayú.
Organización de Autoridades Indígenas Wayúu Painwashi.
Organización de Mujeres Olla Comunitaria de Montería.
Organización de Mujeres del Suroriente de Montería.
Organización Juvenil Rastros.
Organización Toumain.
Red Caribe por la Paz.
Red de Mujeres Afrolatinas, Afrocaribes y de la Diáspora capítulo Colombia.
Red de Mujeres del Caribe Colombiano.
Red ¡Párala Ya! Nada Justifica la Violencia contra las Mujeres Valledupar.
Red Rojo y Violeta.
Revista Viento del Sur.
Servicio de Paz y Justicia en América Latina.
Sindicato de Trabajadores de Uniminuto (Sintrauniminuto).
Sintraime seccional Soledad, Atlántico.
Sindicato Nacional de Trabajadores del Transporte de Colombia (SNTT).
Sintraime seccional Soledad (Atlántico).
Sintramienergética Seccional Codazzi (Cesar).
Unión Sindical de Trabajadoras de los Hogares de Bienestar (Ustrahbin) Córdoba.
Wayuumunsurat Mujeres Tejiendo Paz.

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Viernes, 07 Octubre 2016 06:31

De la lucha de ideas a la lucha política

De la lucha de ideas a la lucha política

Todo gran avance de la izqueirda en el plano político fué antecedido por conquistas en el plano de las ideas. El precepto gramsciano, retomado por Alvaro Garcia Linera, permite entender cómo fue posilble el período de gobiernos posneoliberales en America Latina, así como su crisis actual.


Los gobiernos neoliberales han logrado imponerse, después de promover como sentido comú la idea de que el centro de la crisis economica residia en los gastos excesivos del Estado, preparando el terreno para los gobiernos de ajustes fiscales. Se trataba de hacer del Estado el blanco sobre el cual tirar la ira de la gente y las acciones de los gobiernos.


El fracaso de los gobiernos neoliberales ha dejado el campo libre para que las reacciones a esos gobiernos impusieran un nuevo consenso nacional: en el continente más desigual del mundo, la prioridad tiene que ser, si los gobiernos reflejan las necesidades de la sociedad, el ataque a las desigualdades y no el ajuste fiscal. Por lo tanto, se necesita de má y no de menos Estado, para implementar políticas sociales como su actividad fundamental. Aqui también la lucha de las ideas generó las condiciones para un nuevo avance político progresista en los países que han adherido a la visión posneoliberal.
La derecha ha logrado frenar esos avances en algunos de esos países y amenaza con hacerlo en otros, cuando logro, mediante campanas sistemática llevadas a cabo por los monopolios de los medios, reimponer la criminalizacion de la accion del Estado, asi como diseminar la idea de que el problema central de nuestras sociedades es la corrupcion y el combate a ella. Esta es la base de la contraofensiva de la derecha, que busca reimponer el fracasado modelo neoliberal, intentando borrar todos los avances de este siglo en esos países, asi como el fracasso en la aplicación de ese mismo modelo en los años 1990.


Superar esa ofensiva requiere, de parte de la izquierda, reconstruir su proyecto de sociedade, de pais, de Estado, desarrollar extensa lucha de ideas en todos los recantos de la sociedad, para recomponer el bloque social y politico que pueda reconquistar la hegemonia ideológica, retomar la ofensiva politica, en base a nuevas ideas y valores.


Para ello la izquierda necesita, ademas de balance de las experiencias, avances y problemas acumulados, la participacion del pensamiento critico latino-americano, que mas que nunca está llamado a colaborar con la izquierda en la intensa disputa hegemonica que se desarrolla en nuestras sociedades.


Los avances políticos no se dan ni por la práctica pura y simple, ni por la elaboracion teórica por si sola. Se dan como resultado de la combinacion concreta entre las experiencias de practicas politicas y sociales y de la construcción intelectual. Es un movimento que no se da en las entidades que congregan a la intelectualidad, como la universidad y los centros de investigación, pero que tienen que volver a contar con esos eslabones, articulados con los balances llevados a la práctica por los partidos, movimentos sociales y sindicatos, para que la práctica no se pierda en su dimension singular, y la elaboración teórica no quede en su intranscendencia, por alejada de la practica politica.


Temas como el nuevo rol del Estado, las formas concretas de participacion política de las fuerzas sociales, la refundacion del Estado, las formas de Asamblea Constituyente por las cuales se debe luchar, el tipo de sociedade radicalmente democrática que se ambiciona, los grandes temas de la juventud, de las mujeres, de los distintos sectores oprimidos en la sociedad actual, tienen que conformar nuevos objetivos de lucha, de busca de futuro,de construccion de nuevos consensos de trasformación radical de nuestras sociedades.


La intelectualidad latinoamericana tiene deudas, en el período histórico actual, con las grandes disputas de ideas que tienen que ver directamente con las durísimas luchas políticas que el continente enfenta en esta segunda década del nuevo siglo. Se deben recuperar los espacios que antes fungian como lugares de elaboraciones teóricas vinculadas directamente a los grandes dilemas contemporáneos, para movilizar y promover el trabajo teórico articulado con las necesidades y las practicas de las fuerzas sociales y politicas que mas directamente organizan la decisiva lucha hegemonica en nuestros países.

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Domingo, 02 Octubre 2016 06:18

La hora de la economía colaborativa

La hora de la economía colaborativa

La economía colaborativa es un modelo económico basado en el intercambio y la puesta en común de bienes y servicios mediante el uso de plataformas digitales. Se inspira en las utopías del compartir y de valores no mercantiles como la ayuda mutua o la convivialidad, y también del espíritu de gratuidad, mito fundador de Internet. Su idea principal es: “lo mío es tuyo” (1), o sea compartir en vez de poseer. Y el concepto básico es el trueque. Se trata de conectar, por vía digital, a gente que busca “algo” con gente que lo ofrece. Las empresas más conocidas de ese sector son: Netflix, Uber, Airbnb, Blabacar, etc. Treinta años después de la expansión masiva de la Web, los hábitos de consumo han cambiado. Se impone la idea de que la opción más inteligente hoy es usar algo en común, y no forzosamente comprarlo. Eso significa ir abandonando poco a poco una economía basada en la sumisión de los consumidores y en el antagonismo o la competición entre los productores, y pasar a una economía que estimula la colaboración y el intercambio entre los usuarios de un bien o de un servicio. Todo esto plantea una verdadera revolución en el seno del capitalismo que está operando, ante nuestros ojos, una nueva mutación.


Imaginemos que, un domingo, usted decide realizar un trabajo casero de reparación. Debe perforar varios agujeros en una pared. Y resulta que no posee un taladrador. ¿Salir a comprar uno un día festivo? Complicado... ¿Qué hacer? Lo que usted ignora es que, a escasos metros de su casa, viven varias personas dispuestas a ayudarle. No saberlo es como si no existieran. Entonces, ¿por qué no disponer de una plataforma digital que le informe de ello... que le diga que ahí, muy cerca, vive un vecino dispuesto a asistirlo y, al vecino, que una persona necesita su ayuda y que está dispuesta a pagar algo por esa ayuda? (2).


Tal es la base de la economía colaborativa y del consumo colaborativo. Usted se ahorra la compra de un taladrador que quizás no vuelva a usar jamás y el vecino se gana unos euros que le ayudan a terminar el mes. Gana también el planeta porque no hará falta fabricar (con lo que eso conlleva de contaminación del medio ambiente) tantas herramientas individuales que apenas usamos, cuando podemos compartirlas. En Estados Unidos, por ejemplo, hay unos 80 millones de taladradores cuyo uso medio, en toda la vida de la herramienta, es de apenas 13 minutos... Se reduce el consumismo. Se crea un entorno más sostenible. Y se evita un despilfarro porque, lo que de verdad necesitamos, es el agujero, no el taladrador...


En un movimiento irresistible, miles de plataformas digitales de intercambio de productos y servicios se están expandiendo a toda velocidad (3). La cantidad de bienes y servicios que pueden imaginarse mediante plataformas online, ya sean de pago o gratuitas (como Wikipedia), es literalmente infinita. Solo en España hay más de cuatrocientas plataformas que operan en diferentes categorías (4). Y el 53% de los españoles declaran estar dispuestos a compartir o alquilar bienes en un contexto de consumo colaborativo.


A nivel planetario, la economía colaborativa crece actualmente entre el 15% y el 17% al año. Con algunos ejemplos de crecimiento absolutamente espectaculares. Por ejemplo Uber, la aplicación digital que conecta a pasajeros con conductores, en solo cinco años de existencia ya vale 68.000 millones de dólares y opera en 132 países. Por su parte, Airbnb, la plataforma online de alojamientos para particulares surgida en 2008 y que ya ha encontrado cama a más 40 millones de viajeros, vale hoy en Bolsa (sin ser propietaria de ni una sola habitación) más de 30.000 millones de dólares (5).


El éxito de estos modelos de economía colaborativa plantea un desafío abierto a las empresas tradicionales. En Europa, Uber y Airbnb han chocado de frente contra el mundo del taxi y de la hostelería respectivamente, que les acusan de competencia desleal. Pero nada podrá parar un cambio que, en gran medida, es la consecuencia de la crisis del 2008 y del empobrecimiento general de la sociedad. Es un camino sin retorno. Ahora la gente desea consumir a menor precio, y también disponer de otras fuentes de ingresos inconcebibles antes de Internet. Con el consumo colaborativo crece, asimismo, el sentimiento de ser menos pasivo, más dueño del juego. Y la posibilidad de la reversibilidad, de la alternancia de funciones, poder pasar de consumidor a vendedor o alquilador, y viceversa. Lo que algunos llaman “prosumidor”, una síntesis de productor y consumidor (6).


Otro rasgo fundamental que está cambiando –y que fue nada menos que la base de la sociedad de consumo–, es el sentido de la propiedad, el deseo de posesión. Adquirir, comprar, tener, poseer eran los verbos que mejor traducían la ambición esencial de una época en la que el tener definía al ser. Acumular “cosas” (7) (viviendas, coches, neveras, televisores, muebles, ropa, relojes, cuadros, teléfonos, etc.) constituía la principal razón de la existencia. Parecía que, desde el alba de los tiempos, el sentido materialista de posesión era inherente al ser humano. Recordemos que George W. Bush ganó las elecciones presidenciales en Estados Unidos, en 2004, prometiendo una “sociedad de propietarios” y repitiendo: “Cuantos más propietarios haya en nuestro país, más vitalidad económica habrá en nuestro país”.


Se equivocó doblemente. Primero porque la crisis del 2008 destrozó esa idea que había empujado a las familias a ser propietarias, y a los bancos –embriagados por la especulación inmobiliaria–, a prestar (las célebres subprimes) sin la mínima precaución. Así estalló todo. Quebraron los bancos hipotecarios y hasta el propio Lehman Brothers, uno de los establecimientos financieros aparentemente más sólidos del mundo... Y segundo, porque, discretamente, nuevos actores nacidos de Internet empezaron a dinamitar el orden económico establecido. Por ejemplo: Napster, una plataforma para compartir música que iba a provocar, en muy poco tiempo, el derrumbe de toda la industria musical y la quiebra de los megagrupos multinacionales que dominaban el sector. E igual iba a pasar con la prensa, los operadores turísticos, el sector hotelero, el mundo del libro y la edición, la venta por correspondencia, el cine, la industria del motor, el mundo financiero y hasta la enseñanza universitaria con el auge de los MOOC (Masive Open Online Courses o cursos online gratuitos) (8).


En un momento como el actual, de fuerte desconfianza hacia el modelo neoliberal y hacia las elites políticas, financieras y bancarias, la economía colaborativa aporta además respuestas a los ciudadanos en busca de sentido y de ética responsable. Exalta valores de ayuda mutua y ganas de compartir. Criterios todos que, en otros momentos, fueron argamasa de utopías comunitarias y de idealismos socialistas. Pero que son hoy –que nadie se equivoque– el nuevo rostro de un capitalismo mutante deseoso de alejarse del salvajismo despiadado de su reciente periodo ultraliberal.


En este amanecer de la economía colaborativa, las perspectivas de éxito son inauditas porque, en muchos casos, ya no se necesitan las indispensables palancas del aporte de capital inicial y de búsqueda de inversores. Hemos visto cómo Airbnb, por ejemplo, gana una millonada a partir de alojamientos que ni siquiera son de su propiedad.


En cuanto al empleo, en una sociedad caracterizada por la precariedad y el trabajo basura, cada ciudadano puede ahora, utilizando su ordenador o simplemente su teléfono inteligente, proveer bienes y servicios sin depender de un empleador. Su función sería –además de compartir, intercambiar, alquilar, prestar o regalar– la de un intermediario. Cosa nada nueva en la economía: ha existido desde el inicio del capitalismo. La diferencia reside ahora en la tremenda eficiencia con la que –mediante poderosos algoritmos que, casi instantáneamente, calculan ofertas, demandas, flujos y volúmenes–, las nuevas tecnologías analizan y definen los ciclos de oferta-demanda.


Por otra parte, en un contexto en el que el cambio climático se ha convertido en la amenaza principal para la supervivencia de la humanidad, los ciudadanos no desconocen los peligros ecológicos inherentes al modelo de hiperproducción y de hiperconsumo globalizado. Ahí también, la economía colaborativa ofrece soluciones menos agresivas para el planeta.
¿Podrá cambiar el mundo? ¿Puede transformar el capitalismo? Muchos indicios nos conducen a pensar, junto con el ensayista estadounidense Jeremy Rifkin (9), que estamos asistiendo al ocaso de la 2ª revolución industrial, basada en el uso masivo de energías fósiles y en unas telecomunicaciones centralizadas. Y vemos la emergencia de una economía colaborativa que obliga, como ya dijimos, al sistema capitalista a mutar. Por el momento coexisten las dos ramas: una economía de mercado depredadora dominada por un sistema financiero brutal, y una economía del compartir, basada en las interacciones entre las personas y en el intercambio de bienes y servicios casi gratuitos... Aunque la dinámica está decididamente a favor de esta última.


Quedan muchas tareas pendientes: garantizar y mejorar los derechos de los e-trabajadores; regular el pago de tasas e impuestos de las nuevas plataformas; evitar la expansión de la economía sumergida... Pero el avance de esta nueva economía y la explosión de un nuevo modo de consumir parecen imparables. En todo caso, revelan el anhelo de una sociedad exasperada por los estragos del capitalismo salvaje. Y que aspira de nuevo, como lo reclamaba el poeta Rimbaud, a cambiar la vida.


NOTAS:


(1) Léase Rachel Botsman y Roo Rogers: What’s Mine is Yours: The Rise of Collaborative Consumption, Harper Collins, Nueva York, 2010.
(2) En España, existen varias plataformas dedicadas a eso, por ejemplo: Etruekko (http:// etruekko.com/) y Alkiloo (http://www.alkiloo.com/).
(3) Consúltese: www.consumocolaborativo.com
(4) El diario online El Referente, en su edición del 25 de octubre de 2015, ha recogido las principales start-ups dedicadas a los viajes, la cultura y el ocio, la alimentación, el transporte y el parking, la mensajería, las redes profesionales, el intercambio y alquiler de productos y servicios, los gastos compartidos, los bancos de tiempo, la tecnología e Internet, la financiación alternativa y fintech, la moda, los deportes, la educación, la infancia, el alquiler de espacios, los pisos compartidos y otras plataformas de interés. http://www.elreferente.es/tecnologicos/directorio-plataformas-economia-colaborativa-espana-28955
(5) Airbnb ya vale más que Hilton, el primer grupo de hostelería del mundo. Y más que la suma de los dos otros grandes grupos mundiales Hyatt y Marriot. Con dos millones de alojamientos en 191 países, Airbnb se coloca por delante de todos sus competidores en capacidad de alojamiento a escala planetaria. Airbnb cobra el 3% del precio de la transacción al propietario y entre el 6% y el 12% al inquilino.
(6) El concepto de prosumidor aparece por vez primera en el ensayo de Alvin Toffler, La Tercera Ola (Plaza&Janés, Barcelona, 1980), que define como tal a las personas que son, al mismo tiempo, productores y consumidores.
(7) Las Cosas (Les Choses, 1965) es una novela del autor francés Georges Perec. La primera edición en español (trad. de Jesús López Pacheco), fue publicada en 1967 por Seix Barral. En 1992, Anagrama la reeditó con la traducción de Josep Escué. Es una crítica de la sociedad de consumo y de la trivialidad de los deseos fomentados por la publicidad.
(8) Desde hace dos años, unos seis millones de estudiantes se han puesto a seguir gratuitamente cursos online, difundidos por las mejores universidades del mundo. http://aretio.hypotheses.org/1694
(9) Jeremy Rifkin, La sociedad de coste marginal cero: El Internet de las cosas, el procomún

 

Ignacio Ramonet
Periodista y escritor. Director de ‘Le Monde Diplomatique’ España

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Un espacio de construcción de futuro en clave feminista

Cerró ayer en Brasil la mayor conferencia mundial sobre derechos de las mujeres


Yasmín Thayná tiene el pelo mota alto: es la marca más visible de su negritud y por eso se lo deja así, para que se note, porque en su infancia se lo aplastaban, porque su piel es clara y podía disimularlo, y así escapar de la discriminación histórica hacia las personas de color en este país. Esta cineasta de 23 años, de Río de Janeiro, hija de una empleada doméstica y primera mujer de su familia que entró a la universidad “por la puerta de adelante” (“siempre entrábamos por la de atrás, para limpiar”), “fruto del gobierno de Lula y los movimientos sociales” –como se definió–, creó Afroflix, una plataforma en la web de películas y otros contenidos visuales producidos, dirigidos o filmados por personas negras, con el objetivo de mostrar y promover otras narrativas, distintas a las “estigmatizantes”, que difunden los medios hegemónicos. Yasmín fue una de las feministas jóvenes que conmovieron con sus palabras en el 13º Foro de AWID. “El arte es una herramienta política, un lenguaje universal de resistencia feminista”, dijo, ante un auditorio de alrededor de 1800 participantes, de más de un centenar de países.


La conferencia global más grande sobre derechos de las mujeres y desarrollo de los últimos años, finalizó ayer, en este punto del nordeste brasileño, frente al mar esmeralda, después de cuatro días de intensos debates, en los que se abordaron múltiples temáticas, como el impacto de los fundamentalismos religiosos en los derechos sexuales y reproductivos, la violencia en el ámbito laboral, las disidencias corporales y sexuales, el estado de los movimientos feministas, entre tantísimos ejes que propuso el extenso programa. Varias argentinas estuvieron presentes, entre investigadoras, abogadas de derechos humanos, activistas feministas, de la diversidad sexual y por la legalización del trabajo sexual.


La necesidad del autocuidado, como un ejercicio colectivo, no solo para disminuir los impactos del desgate que produce el mismo activismo, sino para enfrentar los niveles de violencia que están sufriendo muchas mujeres en distintos países, fue un tópico novedoso que surgió en los debates. La joven kurda Dilar Dirik, de 25 años, lo dijo con claridad. Fue una de las voces más inspiradoras del Foro. En una sesión plenaria convocada para pensar “nuevos futuros juntxs”, sorprendió a la moderadora, al plantearle que ella no podía hablar de futuro: “Hoy nos autogobernamos”, señaló. Vive en un campamento de mujeres y niños al norte de Siria. “Somos una democracia radical, gobernada por mujeres en base a la ética del cuidado. Una revolución de mujeres está teniendo lugar en el norte de Siria y mucha gente lo desconoce. Practicamos la teoría de la rosa, nos protegemos unas a otras como los pétalos”, describió.


Lo que queda


“Cómo hacer más sostenible el activismo y que nos permita tener mayor resiliencia, cuidándonos unas con otras y otres, es una de las miradas que nos deja el Foro, desde una perspectiva que rompe con la lógica del autocuidado como una forma individual”, apuntó a este diario Lydia Alpízar Durán, directora ejecutiva de la Asociación para los derechos de la Mujer y el Desarrollo (AWID, por sus siglas en inglés), al hacer un rápido balance sobre el 13º Foro. ¿Qué más deja? “Vimos movimientos como el indígena que ya están viviendo y se están conformando desde la intersectorialidad, donde se cruzan dimensiones de género, raza, etnia, de forma más fluida de lo que se veía antes. Se reafirma, para nosotras, la necesidad de establecer alianzas entre movimientos, en un contexto cada vez más difícil”, indicó la costarricense/mexicana. “El tema de los recursos sigue siendo un gran pendiente, el dinero para nuestras luchas es escaso”, agregó Alpízar. También destacó la presencia en el Foro de diferentes actores “muy importantes, como las feministas negras, las compañeras indígenas, las mujeres con discapacidad, el movimiento trans, las trabajadoras sexuales, haciendo aportes increíbles”. “Hemos logrado integrarlas mejor y ellas se sienten cómodas y respetadas. Y en esa línea, el rol de las jóvenes, con mucha reivindicación feminista y gran creatividad, el aire fresco que el movimiento feminista necesita, ellas son el presente y están apoyando de forma muy fuerte las luchas”, enumeró, al sacar algunas conclusiones.
Creatividad en las luchas


Los ejemplos originales y exitosos de activismo contra las opresiones –en distintos ámbitos y geografías– tuvieron un espacio destacado. La brasileña Yasmín Thayná fue una de las oradoras en la sesión plenaria sobre “Experiencias de solidaridad, resistencia y creaciones disruptivas”, donde contó sobre la creación de Afroflix, a partir de su película Batalhas, para reflejar otros relatos de mujeres negras, reales. “Los medios de comunicación en Brasil están en manos de unas diez familias, con vínculos políticos. Esos medios narran las historias de personas negras de forma estigmatizante. Las mujeres aparecen sexualizadas, vinculadas al carnaval o son siempre sirvientas”, describió. En el mismo panel sobresalió el carisma de Alicia Garza, de 35 años, de Oakland, California, líder negra de la Alianza Nacional de Trabajadoras Domésticas de EEUU y creadora del #BlackLifeMatter (Las vidas negras importan), que en apenas tres años derivó en una organización nacional contra la brutalidad policial y el racismo, con gran protagonismo en las protestas de Ferguson, y está convirtiéndose en un movimiento internacional por los derechos de las personas negras. En 2013, luego de la absolución de un policía por el asesinato de un adolescente negro, Alicia escribió en su Facebook un texto con esa frase y una amiga la tuiteó, y empezó a reproducirse en redes sociales. Así, ellas dos y una tercera amiga le dieron vida al movimiento #BlackLifeMatter. En 2014 fue votado como uno de los 12 hashtag que cambiaron el mundo. “Estamos en un mundo capitalista. Ahora tenemos que evitar que el hashtag se convierta en una marca en lugar de una causa”, comentó Alicia.


También contó su experiencia de lucha y empoderamiento Arelis Uriana, indígena wayúu del norte de Colombia e integrante de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) y líder del Enlace Continental Indígena. “Como mujeres indígenas hemos sufrido mucho, primero tuvimos que romper esas barreras del machismo dentro de nuestros pueblos. Antes no hablábamos, nos resultaba muy difícil estar solas en un escenario público, como este. Hoy somos miles a nivel del continente alzando nuestras voces, hoy somos muchas en distintos lugares de poder y nos sentimos muy bien representadas a nivel local, nacional e internacional. Nos hemos aliado con feministas, con organizaciones de la sociedad civil, no nos resulta ajena la lucha de las mujeres negras. Decimos que el territorio es sagrado, el cuerpo de nosotras es territorio y por eso tenemos que defenderlo”, subrayó, y recibió una ovación.


La cuarta panelista, de esta sesión plenaria, fue una activista queer tunecina, Khouloud Mahdhaoui, de la organización Chouf, que creó hace dos años un festival internacional de arte feminista en su país, con una expansión enorme. En su segunda edición, en 2015, tuvo 136 participantes de 34 países, contó. “El arte es un vehículo internacional. No hace falta traducir”, dijo Khouloud. Y contó que en esa región del norte de África el discurso sobre las mujeres es fundamentalmente victimizador. “Estamos cansadas de esa perspectiva. El festival es un espacio revolucionario, libre, sin censura. Se trata de redefinir lo que se entiende por mujeres”, explicó. Y denunció que el gobierno de Túnez está tratando de “destruir” ese festival.


La sesión plenaria matutina estuvo precedida por una marcha de tambores, a cargo de una banda de percusionistas negras, que ingresó al auditorio principal de este complejo de vacaciones. Y terminó con el grito de las activistas presentes de: “El pueblo unido jamás será vencido”, en su versión en inglés. Luego, el repetido, en este espacio de construcción feminista en alianza con otros movimientos sociales: “¡Fora Temer!”.

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