¿Ambientalistas extremos, o clima extremo?

Paralelamente al desarrollo de las reuniones en noviembre –preparatoria– y diciembre del año pasado, que constituyeron la XX Conferencia Internacional sobre Cambio Climático y X en calidad de reunión de las Partes en el Protocolo de Kyoto (COP20/CMP10), las salas de cine del mundo convertían en éxito la película de ciencia ficción Interestelar del director de origen inglés Christopher Nolan. El filme tiene como tema central una humanidad que cuenta como única posibilidad de salvación, contra su total extinción, el escape hacía otra galaxia, pues el oxígeno de la tierra está en agotamiento irreversible y las nubes de polvo en las áreas de producción agropecuaria amenazan con impedir totalmente la obtención de alimentos.

Las escenas del polvo parecen inspiradas en la sequía de la región central y norte de las Grandes Llanuras de los Estados Unidos, en los años treinta del siglo pasado, convertidas luego en el paisaje de fondo de Las uvas de la ira, la renombrada novela de John Steinbeck. De la película llama la atención no sólo la irreversibilidad de la situación en la que ha sido colocada la vida humana en la tierra, sino que la posibilidad de su prolongación en el tiempo se vea reducida tan sólo al traslado de embriones fertilizados a otra galaxia, con el consecuente sacrificio de los habitantes del planeta en ese momento. El genocidio y la eugenesia, apenas velados en el filme son, curiosamente, temas que aparecen con fuerza creciente en las reflexiones sobre las condiciones materiales, cada vez más extremas, a las que nos conduce la lógica predominante del capital.

¿La superficialidad y vaguedad de los acuerdos en la COP20/CMP10 son parte de la materia prima que parece alimentar la resignación y el convencimiento de que destruiremos nuestro planeta? ¿La defensa a como de lugar del consumismo como fin en sí y la máxima de que "nuestro modo de vida no es negociable" –como afirmó George W. Bush siendo presidente de los Estados Unidos, al referirse al Protocolo de Kioto–, son inamovibles que nos obligan a pensar que las condiciones que posibilitan la vida humana en la tierra están condenadas a su destrucción?

El director general de la Agencia Espacial Europea (ESA), Jean Jacques Dordain, declaró al medio de comunicación Russia Today, finalizando el 2014, que la colonización del espacio no es más que un mito. Que dadas las enormes distancias que nos separan de planetas "habitables", pensar en una emigración humana como alternativa es un imposible. Nos encontramos, entonces, en una gran disyuntiva que comenzará a aclararse en diciembre de 2015 cuando en la cumbre COP21/CM11, a realizarse en París, y fecha límite para la adopción de medidas prácticas y vinculantes después de 2020, año de expiración del segundo período del protocolo de Kioto, se acuerden o no medidas que impidan que la temperatura promedio global aumente más de 20 C sobre el promedio de la época pre-industrial. En otras palabras, las previsiones sobre el deterioro del planeta nos dicen que el ritmo de los daños es más rápido que los cambios tecnológicos que nos podrían permitir la colonización de otras galaxias, tal y como sucede en la película de Nolan.

 

El calentamiento global y algo más

 

El último informe del Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambios Climáticos (AR-5), reafirmó su conclusión de que las temperaturas del planeta siguen elevándose, el hielo de los polos y las nieves perpetuas de las altas montañas disminuyendo y el nivel del mar continúa elevándose. Por tanto, las consecuencias más probadas como son la desaparición de amplias zonas costeras y la disminución de la producción agropecuaria por alteraciones radicales en los regímenes de lluvias –provocadas por períodos intensos tanto de sequía como de inundaciones– y la inutilización de grandes áreas hoy productivas, amenazan con convertirse en realidades en el mediano plazo.

El informe también reafirma que quedan pocas dudas que el calentamiento experimentado (0,80 C), respecto de la época preindustrial, obedece a la acción humana y es un efecto directo de que los niveles de CO2 se encuentren en la actualidad alrededor de 430 partes por millón (ppm), cuando antes de la etapa de industrialización eran de 280 ppm. El límite de aumento establecido en 20C ha sido estimado sobre la base de las condiciones que el planeta experimentó cuando la temperatura alcanzó ese valor promedio, y los mares se encontraban en un nivel entre 4 y 6 metros sobre el actual. Situación que de presentarse nuevamente haría desaparecer gran parte del mundo insular y una significativa área costera. No en vano, en 1994 la Asociación de Pequeños Países Insulares (Aosis) intentó comprometer a las naciones más industrializadas a una reducción del 20 por ciento de sus emisiones de CO para 2005, respecto de las de 1990, lo que fue imposible de lograr. Mantener el aumento de la temperatura promedio por debajo de los 20C depende de que las emisiones acumuladas de CO2 no sobrepasen 500 gigatoneladas de ahora en adelante, escenario bien improbable si se tiene en cuenta que con el actual ritmo de emisiones el nivel de saturación se alcanzaría en 2040. Pequeñas reducciones ampliarían el plazo del colapso de las actuales condiciones, pero no por mucho tiempo.

Las prospecciones petroleras en aguas profundas (conocidas en el lenguaje técnico como offshore) y en el Ártico, donde una empresa como Repsol se precia de tener 396 bloques de exploración, no son una buena señal de que en el corto o el mediano plazo el mundo vaya a contemplar una contracción significativa en el uso de combustibles fósiles y por tanto de emisiones de CO2. Los gases y el petróleo de esquisto, así como la explotación de las arenas bituminosas son muestras adicionales que el actual sistema económico, sin una presión fuerte de la población, no está dispuesto a dejar la adicción a los combustibles fósiles y que apuesta por el suicidio del planeta.

A la quema de carbón, petróleo y gas le atribuyen el 75 por ciento del CO2 emitido a la atmósfera, el 25 restante corresponde a la perdida de vegetación y a las alteraciones en el uso del suelo. Según la Fao, entre 1990 y 2010 la superficie forestal se redujo en cerca del 5,3 millones de hectáreas por año, lo que representa una pérdida, para ese período, de más de 100 millones de hectáreas de bosque, cuya extinción sumó a la emisión total de CO2 una tasa cercana al 20 por ciento.

La pérdida anual de doce millones de hectáreas de tierras productivas por efecto de la desertificación, según Naciones Unidas, es el otro elemento a destacar entre las causas más importantes del calentamiento global. Que además traerá como consecuencia, según las estimaciones actuales, que en 2025 la cantidad de tierras arables disponibles será mucho menor que en 1990. Este descenso será de dos tercios en África, un tercio en Asia y casi un quinto en Sudamérica. Dicha pérdida es muchísimo más acentuada en las tierras secas, donde paradójicamente las tasas de crecimiento de la población han mostrado un mayor dinamismo, aumentando la cantidad de personas en situación de vulnerabilidad y convirtiendo la desertificación en uno de los problemas ambientales y sociales más graves.

La relación entre calentamiento global y desertificación parece seguir un patrón retroalimentativo, como quiera que el primero al alterar los regímenes de lluvia y aumentar los períodos de sequía y los niveles de evapotranspiración, termina afectando con mayor intensidad a las tierras secas que contienen, según la Evaluación de los Ecosistemas del Milenio, más del 25 por ciento de los depósitos de carbono orgánico en el mundo y la casi totalidad del inorgánico. Carbono, que al liberarse a la atmósfera con los procesos de desertificación, y del que se calcula su emisión anual en 300 millones de toneladas (aproximadamente el 4 por ciento de las emisiones totales de carbono), acaba generando un círculo vicioso puesto que el calentamiento global facilita la desertificación y ésta, a su vez, contribuye al calentamiento global liberando CO2. Si a esto le sumamos el uso intensivo de fertilizantes nitrogenados, que al oxidarse producen gases de efecto invernadero como el óxido nitroso (N2O), que es mucho más nocivo que el CO2, completamos un cuadro nada halagüeño para los propósitos de disminuir los efectos antropogénicos en la alteración del clima.

El estrés hídrico creciente, es decir la mayor demanda de una calidad determinada de agua en relación con su oferta, es otro de los efectos de los modelos energéticos y de explotación agropecuaria a los que nos somete el capital. El agua embalsada es hoy superior a la que discurre de forma natural, con lo que se agravan los problemas de inundación, afectando la biota y contaminando el agua. Como es conocido, los represamientos de agua se dirigen, en lo esencial, a la generación de energía eléctrica y al riego, en una muestra más que tierra, energía, atmósfera y agua no pueden analizarse ni tratarse por separado, menos en una sociedad compleja y una naturaleza tan intervenida como la actual. Extraña por eso, la actitud casi indolente de la política frente a la problemática y que la academia y los medios de comunicación convencionales, en el mejor de los casos, traten el asunto como "un problema más".

 

Negacionismo y descalificación

 

El creciente deterioro de las condiciones ambientales, sin embargo, no ha estado exento de controversia. Luego de la publicación en 1998 de las estadísticas sobre el calentamiento del planeta que mostraban un comportamiento prácticamente invariable entre el año 1000 y 1900, a partir del cual se daba un crecimiento abrupto en el siglo XX, y que por la forma de la gráfica se conoció como el "Palo de Hockey", se desató una fuerte polémica sobre la pertinencia y validez del método y las cifras de cálculo. Tan sólo hasta 2006, un grupo de científicos de la Academia de ciencias de Estados Unidos (EU), a solicitud del Congreso de ese país, avaló con algunos ajustes las conclusiones de 1998 y aceptó que el calentamiento global si es un hecho. Sin embargo, los defensores de las tesis ultra-liberales siguen negando el fenómeno y argumentan que la problemática ambiental es una argucia de los derrotados comunistas para imponer visiones colectivistas.

Entre los trabajos más renombrados de los escépticos del problema ambiental tenemos el de Julián Simon –quien fuera llamado por sus admiradores, "cazador de pesimistas"–, en el que sostiene que la tecnología puede ampliar la provisión de materias primas casi de manera indefinida. Libros como Lo pequeño es estúpido: un llamado de atención a los verdes, de Wilfred Beckerman, publicado en 1995, en el que el autor sostiene que es inmoral dedicar recursos económicos a la preservación del ambiente en un planeta en el que la miseria está tan extendida, y además defiende la idea que conservar recursos para las generaciones futuras no tiene ningún sentido, así como tampoco lo tiene elevar a principio la conservación de la especie. Más recientemente logró gran resonancia el libro El ecologista escéptico, de Bjørn Lomborg, publicado en 2005, que defiende la tesis de la poca importancia del cambio climático, frente a problemas como el del Sida. Lomborg, apoyado por la revista ultraliberal The Economist, fue declarado culpable de deshonestidad objetiva por el manejo sesgado de las cifras en el mencionado libro.

La abrumadora cantidad de información que apoya la realidad de hechos como el calentamiento global, el agotamiento de recursos no renovables como el petróleo y el azufre, y la desertificación han dado lugar a un cambio desde la negación del hecho a la de sus efectos. Se argumenta, entonces, que la subida del nivel de los mares y el aumento de la temperatura no tienen que considerarse catástrofes, sino cambios manejables. Sin embargo, lo que no se quiere ver en este caso es que los desplazados por problemas ambientales, que van en aumento, son seres reales que sufren de manera cruel su desplazamiento.

Quedan en el aire, sin embargo, las preguntas de Wilfred Beckerman: ¿es deseable la perpetuación de la especie humana? ¿Tenemos obligaciones morales con las generaciones futuras? Las respuestas se escapan a la ciencia e introducen en el campo de la política. Pero, independientemente de lo que al respecto se piense, lo imposible de olvidar es que el problema ambiental no es tan sólo un problema potencial sino presente. Los habitantes de las tierras secas y de aquellos territorios más bajos respecto del nivel del mar están siendo expulsados de sus hábitats, y tienen derecho a defenderse. Además, la asimetría en el consumo tanto entre países como entre grupos sociales al interior de cada país, da derecho a hablar a las clases subordinadas de excesos y a reclamar formas distintas de lógica social.

 

Un debate demasiado elemental

 

En Colombia, desde octubre pasado se desató un debate de periódico, luego que Natalia Gutiérrez, directora de la Agencia Nacional de Minas, declarara que "No podemos dejarnos ganar por los ambientalistas radicales". Observación que obedecía a la solicitud de moratoria que un grupo de organizaciones presentó para que fuera suspendida la autorización para la explotación de hidrocarburos conocida como fracking. En respuesta a las declaraciones, el exministro del Medio Ambiente Manuel Rodríguez Becerra escribió un artículo criticando la autorización de tal práctica mediante licencia ambiental exprés, que fue respondido por el articulista Ramiro Bejarano calificando a Rodríguez Becerra y a Julio Carrizosa, que también había participado en el debate, de ambientalistas extremos. Las contra-replicas de Bejarano, luego de amenazar diciendo que "Se les acabó el cuarto de hora a esos intolerantes del medio ambiente", derivó en la discusión sobre si los polemistas tenían o no contratos con el Estado.

Moisés Wasserman, exrector de la Universidad Nacional, en un artículo publicado el pasado 8 de enero en el diario El Tiempo, señalaba la necesidad de distinguir entre ambientalistas extremos y ambientalistas (sin adjetivo), y caracteriza éstos últimos porque aceptan el cálculo costo-beneficio mientras que los extremos no. Sin embargo, como es conocido, en dicho cálculo la discusión es álgida respecto de las unidades de valuación de los activos naturales. Pero, más allá de los aspectos conceptuales, llama la atención que el debate, a pesar de no ser de carácter académico, se haya centrado en los adjetivos y que la causa que le da origen, la aprobación del fracking, no ocupe ningún lugar, máxime si se tiene en cuenta que ese tipo de explotación fue prohibida recientemente en Nueva York.

El ambientalismo no es neutro políticamente hablando, existen los ecofascistas de los que quizá su más importante representante es el finlandés Kaarlo Pentti Linkola, que se cuenta entre quienes consideran que la conservación ambiental pasa por la reducción radical de la población en el mundo y que de forma explícita o velada propugnan por la eugenesia. También tenemos a quienes aceptan el problema ambiental, pero estiman posible la transformación del modelo actual en un ecocapitalismo, como es el caso de Amory Lovins, jefe científico del Rocky Mountain Institute, y quien acuñó el término Negawatt, de uso generalizado en las proyecciones del consumo energético. Y además de los negacionistas y los "cínicos" (los que aceptando la existencia del problema ambiental, consideran que no es pertinente ocuparse del mismo), también se encuentran los ambientalistas humanistas (calificados de izquierda), que parten de la premisa que ambiente y lógica de la ganancia son incompatibles.

¿En qué posición se encuentran los movimientos convencionales de la izquierda colombiana? Más allá de lo elemental del debate en nuestro medio, lo positivo es que nos muestra que nadie puede ser neutro respecto de la crítica situación en la que se encuentra nuestra relación con la naturaleza, por la forma e intensidad que le imprime la lógica capitalista. Él éxito de un filme como Interestelar, quizá nos está señalando que así sea inconscientemente, empezamos a entender que en el tema, literalmente, así sea como especie, se nos va la vida.

Publicado enEdición 209
"Es aterrador vivir en una sociedad en la que la verdad no importa"

 

En diciembre de 1947, el físico Albert Einstein, harto del ambiente de caza de brujas contra los intelectuales de izquierdas que se apoderaba de EE UU, estalló. "Vine a EE UU porque oí que en este país existía una gran, gran libertad. Cometí un error al escoger EE UU como una tierra de libertad, un error que no puedo borrar del balance de mi vida", afirmó, según documentación confidencial del Gobierno.


Salvando las distancias, lo mismo le ocurrió al investigador estadounidense Bjorn Stevens. En 2008, cuando era profesor de la Universidad de California en Los Ángeles, salió huyendo de su país, indignado por las maniobras del presidente George W. Bush para amordazar a los científicos y alejarlos de la toma de decisiones. Hoy, este experto en nubes es director del Instituto Max Planck de Meteorología, con sede en Hamburgo (Alemania), y ha sido uno de los autores principales del último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de Naciones Unidas, que ha vinculado definitivamente las emisiones de CO2 al calentamiento que sufre la Tierra.
Stevens, nacido en Augsburgo (Alemania) en 1966 y criado en EE UU, de madre alemana y padre estadounidense, observa ahora desde su exilio cómo el Partido Republicano, el de George W. Bush, asume el control del Congreso de su país. El científico, acostumbrado a subirse a aviones para cazar nubes, ha tomado uno en esta ocasión para acudir a Madrid como jurado de los premios Fronteras del Conocimiento de la Fundación BBVA.


Pregunta. ¿Por qué dejó EE UU?


Respuesta. Al comienzo de la década de 2000, cuando la Guerra del Golfo, había un ambiente contra la Ilustración. Vivir en una sociedad así, en la que la verdad no desempeña ningún papel, es muy desalentador. Cuando Bush fue elegido la primera vez pensé: "Bueno, estas cosas pasan". Pero luego vi lo que hizo y cómo todo el mundo sabía lo que estaba pasando, y pese a todo fue elegido una segunda vez. Era muy insatisfactorio vivir en una sociedad así, en la que la verdad no importa. Sobre todo para un científico. Para un científico la verdad es lo más importante. Es aterrador vivir en una sociedad en la que la verdad no importa, y ese era el caso de EE UU en aquella época.


P. ¿Era más difícil todavía para un científico del clima?


R. Nunca he estado realmente implicado en la ciencia del clima para convencer a nadie de nada. A las personas les gusta saber cómo funciona el mundo en el que viven y nos pagan para que se lo digamos. Yo no he interactuado con el mundo de la política ni era mi objetivo influir en las políticas. Solo espero que la gente escuche a la ciencia. Espero que los políticos escuchen a los científicos y acepten lo que dicen. Y deberían escuchar también a otras personas, a la industria, para tomar buenas decisiones. Lo que no deberían hacer es negar lo que aseguran los científicos del clima, porque no hay razones para hacerlo. Al final, las decisiones de los políticos dependen de factores de los que conozco muy poco. Todo lo que puedo pedir es que no pretendan que los científicos dicen cosas que no dicen. Afirmamos que el clima se está calentando, y que pensamos que es por las actividades humanas y porque hay más CO2. Si creen que otros temas son más importantes y deciden que sigamos viviendo como lo hacemos, me parece una decisión justa, siempre que dejen claras las bases de sus decisiones.


P. El Partido Republicano ha asumido en los últimos días el control del Congreso de EEUU. ¿Cómo cree que esto puede afectar a las políticas climáticas y a la ciencia del clima?


R. En mi opinión, los republicanos siempre han sido el partido más fundamentalista. Tienen tendencia a legislar el mundo que ellos desearían que existiera, no el que existe. Cabría esperar que aceptaran cómo funciona el mundo, algo que para mí es básico en el pensamiento de la Ilustración, pero el Partido Republicano es antiintelectual y anti-Ilustración. Y esto dificulta mucho que un país avance basándose en una mejor comprensión del mundo, al margen de cuáles sean tus ideas políticas y lo que creas que es mejor para la economía o para la gente. La política debería ser algo racional, basada en información. Pero el Partido Republicano tiene una dilatada historia de ignorar la información que considera inconveniente. Por ejemplo, vemos una negación de cómo es el mundo en su política exterior. Para mí es muy negativo que haya un partido que tiene miedo al conocimiento porque podría contradecir su idea de cómo debería ser el mundo. Esto es lo más alarmante, así es muy difícil crear políticas basadas en el conocimiento.


P. ¿Cree que los republicanos pueden poner en peligro las políticas climáticas de Obama?


R. Obama ha dado algunos pasos importantes. Y claro que los republicanos pueden ponerlos en peligro. En el Congreso pueden limitar los fondos necesarios para implementar políticas eficaces. También pueden limitar los fondos que permiten a EE UU ser parte de la comunidad de países que buscan soluciones. Tenemos un problema, el clima está cambiando y tenemos que buscar soluciones. Y si tenemos EE UU, con todos sus recursos, concentrado en el negacionismo, tenemos un problema. Nos gustaría ver a EE UU, con todo su poder intelectual y sus recursos, siendo parte de la comunidad de países que buscan soluciones.


P. ¿Cree que Obama ha hecho suficiente en cuanto al cambio climático?


R. Es difícil de decir, porque juzgas en función de lo que esperabas. Si juzgas en función de lo que hizo Bush, Obama ha dado pasos tremendos. Si juzgas en función de lo que esperabas de él hace seis años, cuando fue elegido, entonces puede ser muy decepcionante.


P. El presidente del Gobierno español aludió en 2007 a un primo suyo, catedrático de Física, para poner en duda la ciencia del clima. "Yo de este asunto sé poco, pero mi primo supongo que sabrá. Y entonces dijo: 'Oiga, he traído aquí a diez de los más importantes científicos del mundo y ninguno me ha garantizado el tiempo que iba a hacer mañana en Sevilla'. ¿Cómo alguien puede decir lo que va a pasar en el mundo dentro de 300 años?", afirmó. Hay personas que siguen pensando así.


R. Hay una buena respuesta para el presidente. Si es verano, se le puede preguntar si el invierno será más frío, porque se puede predecir. Esto es el clima. Es el hecho de que los cambios en los patrones de radiación solar hacen que el invierno sea más frío que el verano. Cuando hablamos de predicción climática, lo hacemos en este sentido. Por supuesto que no podemos predecir el tiempo exacto que hará un día concreto del próximo invierno. Predecir el clima del futuro se parece mucho más a predecir que el invierno es más frío que el verano que a predecir si va a llover un día concreto de la semana que viene. Mucha gente se confunde con esto, incluso algunos físicos inteligentes


P. Su trabajo está dedicado a estudiar la dinámica de las nubes. ¿Qué preguntas trata de responder?


R. La mayor parte de la luz es reflejada por la Tierra y calienta. Pero no toda la luz provoca un calentamiento. Una parte es reflejada hacia el espacio y eso hace que la Tierra vista desde fuera sea un planeta brillante. La pregunta es cuánta luz solar es reflejada por la Tierra y eso depende en buena medida de lo nublada que esté. Lo que se refleja, que se denomina albedo, es aproximadamente un 30% de lo que llega. Y la mayor parte se debe a las nubes. Si cambias el albedo un poco, al 31% o al 32%, tendría un efecto enorme en la temperatura de la Tierra. El efecto de un 1% más en el albedo sería similar a duplicar el CO2. Así que el albedo de la Tierra es muy importante y sabemos muy poco sobre por qué es 30%, o sobre si podría ser 40% o 10%. Una de las cosas que hacemos estudiando las nubes es intentar entender qué controla el albedo. Hay muchos factores que intervienen en ese número.


P. Usted dice que la crítica constructiva es el alma de la ciencia. ¿Puede hacer un poco de crítica constructiva sobre la ciencia del clima?


R. No entendemos bien, en absoluto, cómo la circulación atmosférica cambiará a medida que se caliente la Tierra. La circulación atmosférica es la trayectoria de los ciclones, el monzón, los sistemas polares. Hay patrones en esta circulación. Todo lo que aprende un niño sobre dónde se forman los ciclones, sobre dónde están las regiones polares, depende mucho de la circulación atmosférica. Si calientas el clima, puedes imaginar que todo se queda igual pero con mayor temperatura. Pero también tenemos razones para pensar que habrá cambios en la circulación atmosférica. Quizá los ciclones sean más potentes, o los monzones. Sabemos muy poco de cómo cambiará la circulación. Hacemos modelos muy complejos, pero unos dicen una cosa y otros dicen la contraria. Hay poco acuerdo. Para mí es uno de los grandes desafíos. Es un misterio y debemos tener mucho cuidado con utilizar los modelos como si fueran bolas de cristal. Al mismo tiempo, es muy difícil comunicar a la gente que sabemos algo y desconocemos otras cosas. A menudo, en nuestro campo no admitimos que no sabemos algo por miedo a que la gente piense que no sabemos lo que pasa si metes más CO2 a la atmósfera. Pero es desacertado, porque la ciencia se mueve por las cosas que desconocemos. No pasa nada, admitamos que tenemos problemas en nuestra comprensión del clima.


P. Usted fue uno de los autores principales del último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de Naciones Unidas. ¿Qué espera de la próxima cumbre del clima que tendrá lugar en diciembre en París y de la que podría salir un acuerdo internacional de reducción de emisiones de CO2?


R. No espero gran cosa, así que espero sorprenderme de manera positiva. La calidad de la información de la que disponen los políticos no va a cambiar enormemente, así que tendrán que tomar decisiones con una cierta incertidumbre. No pasa nada, lo hacen todo el tiempo. Los países van a la guerra con mucha menos información.

P. ¿Cree que sigue habiendo una brecha entre los científicos y los políticos en cuanto al cambio climático?


R. Para mí es difícil saber hasta qué punto los políticos entienden la ciencia. Es entendible si quieres entenderla e inviertes tiempo en entenderla. Y hay científicos que se explican muy bien. Los políticos tienen que tomar decisiones difíciles y a menudo es mejor para ellos no entender algunas cosas porque eso facilita que tomen las decisiones que quieren tomar. El gran desafío es exigir a nuestros políticos que intenten informarse a partir del mejor conocimiento disponible. El que quiera saber, tiene información comprensible a su disposición.

Este año será el más caluroso registrado en la historia, alertan

Este año será el más caluroso jamás registrado en el mundo; los científicos del clima apuntan a crecientes niveles de dióxido de carbono en la atmósfera como la causa más probable del continuo calentamiento que se ve en el planeta.
Las cifras mundiales sugieren que 2014 romperá marcas anteriores, establecidas en 2010, 2005 y 1998.


Los investigadores del clima utilizaron los datos más recientes para desinflar el mito de que el calentamiento global se ha detenido y apremiar a los negociadores en la COP20 de Lima, Perú, a tomar nota de lo que ven como evidencia incontrovertible de que el mundo está en camino hacia un peligroso calentamiento global.


Los registros de enero a octubre muestran que la temperatura global promedio del aire sobre la superficie terrestre y marina fue unos 0.57 grados centígrados más alta que el promedio de 14 grados en el periodo 1961 a 1990, y 0.9 grados arriba del promedio de los 10 años pasados, según la Organización Meteorológica Mundial (OMM).


Gran parte del calor adicional se detecta en los océanos, tanto en la superficie como en profundidades mayores, donde termina el grueso de este calor extra.


Información provisional


La información provisional para 2014 muestra que 14 de los 15 años de mayor calor de los que se tiene registro han ocurrido en el siglo XXI. El calentamiento global no ha tenido un punto de reposo, advirtió Michel Jarraud, secretario general de la OMM.


Lo que observamos en 2014 es consistente con lo que esperamos del cambio climático: un calor sin precedente que, combinado con lluvias torrenciales e inundaciones, destruyó hogares y arruinó vidas, añadió.


Lo que resulta particularmente inusitado y alarmante este año son las altas temperaturas de vastas zonas de la superficie de los océanos, incluso en el hemisferio norte. Las emisiones sin precedente de gases de efecto invernadero y las concentraciones atmosféricas asociadas condenan al planeta a un futuro mucho más incierto e inhóspito, expresó.
Christiana Figueres, secretaria ejecutiva de la Convención de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, advirtió: Nuestro clima cambia y cada año crecen los riesgos de eventos climáticos extremos y los consiguientes impactos en la humanidad.


Las temperaturas medias globales de enero a octubre se basan en lecturas de instrumentos a escala mundial, compiladas por la Oficina Meteorológica de Gran Bretaña y la Universidad de Anglia del Este (UAE), de Inglaterra, conocidas como datos HadCRUT4. La Oficina Meteorológica señaló que el valor final del año será muy cercano a la estimación central de 0.57 grados para 2014, pronóstico que hizo al final del año pasado.


En términos espaciales, 2014 ha sido hasta ahora más caliente que el promedio de 1961-1990 casi en todas partes; la principal excepción son las partes orientales de Norteamérica. En Europa, muchos países del norte y el este probablemente tendrán años calurosos a niveles sin precedente, apuntó Phil Jones, director de la unidad de investigación del clima de la UAE.


Las temperaturas promedio del aire tomadas sobre tierra de enero a octubre eran de unos 0.86 grados arriba del promedio a largo plazo entre 1961 y 1990, que es el cuarto o quinto registro de mayor calor a la fecha.


En cambio, las temperaturas globales de la superficie del mar fueron las más altas registradas, de unos 0.45 grados arriba del promedio. También, el calor oceánico estimado a profundidades de 700 a 2000 metros entre enero y junio fue el más alto registrado, según la OMM.


Un 93 por ciento del exceso de energía atrapado en la atmósfera por gases de efecto invernadero emitidos por combustibles fósiles y otras actividades humanas termina en los océanos. Por tanto, el contenido calórico de los océanos es la clave para entender el sistema climático, señaló la OMM.


La Oficina Meteorológica enfatizó que hay que observar un año caluroso en el contexto de las tendencias a largo plazo de varias décadas. Sin embargo, nuevas técnicas permiten a los científicos considerar la función de la actividad humana en los cambios que producen estos registros sin precedente de temperatura, según Peter Stott, jefe de atribución del clima en la Oficina Meteorológica.


Nuestras investigaciones muestran que las temperaturas globales promedio de hoy día son sumamente improbables en un mundo sin influencia humana sobre el clima, sostuvo el doctor Stott.


Las temperaturas superficiales sobre tierra en 2014 son actualmente de 0.86 grados por arriba del promedio a largo plazo de 1961-1990.


Ocurrieron ondas cálidas en Sudáfrica, Australia y Argentina en enero, y Australia experimentó otro periodo de calor prolongada en mayo. Varios países sudamericanos reportaron calor sin precedente en octubre, aunque hubo notables rachas de frío que afectaron a Estados Unidos en invierno, a Australia en agosto y a Rusia en octubre.


Más significativas, quizá, fueron las temperaturas nunca vistas en la superficie del mar, de unos 0.45 grados arriba del promedio a largo plazo. Si bien no se desarrolló una oscilación provocada por El Niño el Pacífico Sur –una reversión en las corrientes oceánicas con temperaturas más calientes que el promedio en la superficie del mar–, sí se presentaron muchas pautas climáticas asociadas con ella.


Traducción: Jorge Anaya

Publicado enMedio Ambiente
Martes, 09 Diciembre 2014 09:24

Mucho más que el clima

Mucho más que el clima

Movimientos sociales, campesinos e indígenas se dan cita en Lima en la Cumbre de los Pueblos paralela a la conferencia sobre Cambio Climático de la ONU. Concentración de la tierra, hostigamiento a los pobladores y soberanía alimentaria en la agenda para un desarrollo sustentable.


Arrancó en Lima la XX Conferencia de las Partes (COP20) sobre cambio climático promocionada por las Naciones Unidas para poder acordar nuevos patrones globales para la reducción de los efectos de la actividad humana sobre el clima. Más de 10.000 delegados de 195 países están discutiendo los cambios que deberán hacerse a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, adoptada en 1994 (y legalmente vinculante desde 1997, con la incorporación del Protocolo de Kyoto), pero jamás respetada por las grandes potencias industriales. Se espera que sea la COP21, que se realizará en París en 2015 la que marque una nueva etapa mundial con respecto al tema.

 

Sin embargo, y en paralelo a la cumbre oficial, organizaciones sociales, movimientos populares de todo el planeta darán vida a partir del 9 de diciembre a la Cumbre de los Pueblos, espacio de discusión y acción que pretende hacer valer sus reivindicaciones en la discusión de delegados a la COP20 en Lima, para la cual se esperan unos 8.000 participantes y más de 200 organizaciones de todo el mundo. Y efectivamente, los intereses de estados y empresas, y aquellos de campesinos, indígenas y movimientos populares, parecen correr por rieles separados hace varios años. Salvo algunas excepciones, como la de Venezuela, sede de la PreCop Social donde los movimientos acordaron un documento que será llevado por los delegados venezolanos a la cumbre, los modelos de desarrollo en disputa parecen ser irremediablemente distantes.

 

Mientras las delegaciones oficiales parecen querer profundizar los enfoques de "capitalismo verde", o la "agricultura climáticamente inteligente", reediciones modernizadas de la Revolución Verde desarrollista de la segunda mitad del siglo XX, los movimientos sociales apuntan al fortalecimiento de la agricultura familiar y la protección de los derechos de los campesinos para plasmar un nuevo modelo de desarrollo humano.


El enfoque está puesto en la producción alimentaria. Según datos de la FAO, la industria agrícola es responsable de entre el 70 y el 90% de la deforestación mundial, lo cual la convierte en la fuente de entre 15 y 18% de las emisiones de gas de efecto invernadero. Si a eso se le suma el uso de agrotóxicos, los procesos de manifactura, transporte y conservación, resulta que entre 44% y 57% de todas las emisiones de gases de efecto de invernadero provienen del sistema alimentario global. Éste está a su vez basado en un sistema social, económica y políticamente injusto. Las mismas Naciones Unidas, aseguran que más del 60% de los alimentos a nivel mundial son producidos por campesinos en pequeñas propiedades. El 90% de todas las fincas del mundo tienen en promedio 2,2 hectáreas, y sin embargo ocupan menos de un cuarto de la tierra cultivable a nivel global. El fenómeno de la concentración de la tierra se hace aún más visible en América Latina y en la zona del Asia-Pacífico. En nuestro continente, la agricultura familiar, campesina o indígena representa más del 80% de las fincas existentes, pero detiene sólo el 17% de la tierra agrícola. Uno de los casos más graves es el de Paraguay, donde el 2,6% de la población detiene más del 80% de la tierra cultivable, o Colombia, donde los pequeños agricultores han perdido alrededor de la mitad de sus tierras en los últimos 30 años. Un proceso que avanza en todo el continente y que tiene repercusiones directas en la forma de producción de alimentos. El avance de la extranjerización y el monocultivo, que en nuestro continente se ha duplicado en los últimos 20 años, el modelo de producción extensivo y biotecnológico, van generando cada vez más repercusiones en la relación entre el hombre y la naturaleza, relegando los sectores sociales más humildes. Según un estudio del The Munden Project, el 93% de los emprendimientos agrícolas, mineros y madereros involucran terrenos habitados por pueblos indígenas y comunidades locales. Esto ha generado, especialmente en la última década, una gran cantidad de conflictos sociales, resueltos en muchos casos con la desaparición, amenaza o asesinato de los líderes campesinos y indígenas. Si bien los relevamientos oficiales al respecto escasean, se puede afirmar, sobre la base de datos de organizaciones sociales a nivel mundial, que más de 900 activistas han sido asesinados entre 2002 y 2013 por conflictos relacionados con la propiedad de la tierra o proyectos mineros. La mitad de ellos en Brasil. Perú, Paraguay, México, Colombia y Honduras siguen en la macabra lista dominada por países latinoamericanos.

 

Concentración de la tierra y hostigamiento a las comunidades campesinas son entonces dos de los ejes fundamentales que los movimientos sociales de América Latina pondrán arriba de la mesa en Lima durante la Cumbre de los Pueblos. Ambos fenómenos han crecido exponencialmente en los últimos 10 años en nuestro continente, y la razón, según indican, es la imposición en la mayoría de nuestros países de un modelo agro-minero-exportador, basado en la obtención de commodities con el menor nivel de inversión posible y preferentemente de capitales extranjeros. Así, las legislaciones locales deben adecuarse. En todo el continente se han aprobado -o están a punto de aprobarse, como sucede en Argentina en estas semanas- nuevas "leyes de semillas". Sus repercusiones sobre la pequeña producción ha sido, según denuncian diferentes organizaciones sociales, nefasta. En nuestro continente el 87% de las semillas del mercado están patentadas. El 77% corresponde a diez empresas, y la mitad de ellas a tres: Monsanto, Dupont y Syngenta, que a su vez monopolizan el mercado de pesticidas, agrotóxicos e inoculantes. Es por ello que en Lima los movimientos populares también llevarán la bandera de la soberanía alimentaria, como contraparte del modelo agroexportador que se ha instalado en el continente.

 

Queda claro entonces, que la discusión acerca del cambio climático que se desarrolla en la COP20 debe ahondar sus raíces en las formas de producción inicuas que han establecido los diferentes modelos de desarrollo en el mundo, y en especial en nuestro continente. Como reza uno de los lemas de la Cumbre de los Pueblos, debemos cambiar el sistema, no el clima.

 

Por Federico Larsen, periodista y docente, conductor de L'Ombelico del Mondo, en Radionauta FM de La Plata y periodista internacional de Miradas al Sur y Notas, y medios internacionales.

 

9 diciembre, 2014 Columnistas de NODAL

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Conferencia de la ONU sobre cambio climático se inicia mañana en Perú

La Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP20) comenzará mañana en Lima, Perú en un ambiente de expectativa sobre el logro de un consenso para salvar al planeta.

La cita reunirá a más de 10 mil delegados oficiales, empresariales, técnicos y no gubernamentales de 194 países, como el presidente boliviano, Evo Morales; y el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y está por confirmar la del secretario de Estado norteamericano, John Kerry.


Igualmente han confirmado su presencia el exvicepresidente estadounidense Albert Gore y el famoso actor Leonardo Di Caprio, fuerte crítico de las transnacionales petroleras, consideradas principales responsables del calentamiento global y factor en contra de las soluciones al grave problema.
L

a reunión será escenario de negociaciones reservadas con el objetivo de concertar un borrador del acuerdo definitivo de diminución de las emisiones de carbono que causan el calentamiento global, entendimiento a definirse en la COP21 del próximo año, en París.

La meta es que el planeta no supere en 2050 el umbral de los 2 grados de aumento de temperatura, nivel que ya sería catastrófico para la vida en la Tierra.

Tanto el anfitrión de la cita, Manuel Pulgar-Vidal; como la secretaria ejecutiva de la Convención Marco sobre el Cambio Climático, Christiana Figueres, manifestaron ayer optimismo respecto a la posibilidad de un consenso. "Yo espero que Lima haga historia y a eso vamos", manifestó Figueres, al señalar que será un borrador ó conciso y bien estructurado ó que atienda los intereses de todos los países.


Coincidió con Pulgar-Vidal en que alienta su optimismo el reciente anuncio de Estados Unidos y China de reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero, en un 26 por ciento a 28 para 2025, el primero; y de llegar en 2030 a su punto maximo de las mismas en 2030. Con esta declaración conjunta nos dicen que tienen la voluntad de mejorar las cosas. Esa es la mejor señal política para iniciar la COP20″, comentó el ministro peruano.


Pulgar-Vidal señaló dijo también que espera que durante la COP20 haya anuncios de incremento del llamado Fondo Verde, de aportes de países ricos ó"principales responsables del problema- para asistir a países subdesarrollados para que enfrenten los efectos del fenómeno y reduzcan sus emisiones.

El fondo tiene hasta ahora nueve mil 300 millones de dólares, pero se estima que lo necesario para 2020 serán cien mil millones de dólares, apuntó el ministro.

Pulgar-Vidal expresó igualmente que para enfrentar con éxito el cambio climático es indispensable avanzar a un cambio en los patrones de producción y consumo vigentes.

(Con información de Prensa Latina)

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Sábado, 22 Noviembre 2014 08:38

Keystone, el cambio climático y el frío

Keystone, el cambio climático y el frío

Esta semana, el Senado vivió una escena conmovedora. Mientras la senadora que presidía la sesión, Elizabeth Warren, anunciaba la derrota del oleoducto Keystone XL, un miembro de la tribu sioux de Crow Creek, de Dakota del Sur, que se encontraba en una de las galerías del Senado, se puso a cantar. El enorme movimiento popular en favor del clima y en contra de la extracción del petróleo más sucio del planeta finalmente prevaleció... al menos por ahora.

 

Fue una senadora demócrata, Mary Landrieu de Louisiana, quien representó los intereses de la industria petrolera e intentó impulsar la aprobación del oleoducto. Landrieu esperaba que la aprobación la ayudara en la segunda vuelta electoral del seis de diciembre, en la que debe enfrentar al congresista Bill Cassidy, que patrocinó un proyecto de ley similar en la Cámara de Representantes. Los republicanos han prometido volver a introducir el proyecto de ley cuando asuman el control del Senado en el mes de enero.


La coalición contra el oleoducto Keystone XL tiene una base amplia. Comprende ambientalistas, activistas indígenas, agricultores y ganaderos, todos preocupados por el cambio climático y la protección de sus tierras. Les preocupa la posibilidad de que se produzcan derrames de petróleo en el acuífero de Ogallala, uno de los más grandes del mundo, que se extiende desde Dakota del Sur hasta Texas y provee agua a millones de personas. El nombre de una de las organizaciones asociadas señala el rasgo único de esta coalición: Vaqueros e Indios Unidos. En las dunas y grandes llanuras del oeste, los residentes que en el siglo XIX eran más que propensos a ser adversarios, ahora se han unido para enfrentar el agresivo plan de la empresa transnacional TransCanada para imponer una traza del oleoducto que pase a través de sus tierras.


Cyril Scott, presidente de la tribu sioux de Rosebud, de Dakota del Sur, me dijo: "Como todos sabemos, la lucha, solo acaba de comenzar. Los republicanos asumen el control de la Cámara de Representantes en enero. Tenemos que prepararnos, estar listos y comenzar nuestra propia campaña para asegurarnos suficiente apoyo para poner fin a esta serpiente negra que va a dañar no solo el país de los indígenas, sino todo Estados Unidos de América".


La función principal del oleoducto Keystone XL será trasladar el petróleo de las arenas alquitranadas de la región de Alberta en Canadá, a las instalaciones portuarias de la costa sur de Texas, para el envío del petróleo a los clientes de ultramar. También permitirá ampliar la extracción de las arenas alquitranadas, una forma de petróleo mucho más destructiva para el medio ambiente que otras. El climatólogo James Hansen, ex director del Instituto Goddard de la NASA para Estudios Espaciales, escribió en el New York Times: "Si Canadá sigue adelante y no hacemos nada, el clima será historia". Hansen es una de las más de 1.200 personas que han sido arrestadas frente a la Casa Blanca en manifestaciones contra el Keystone XL.


Tiempo atrás, el presidente Barack Obama había declarado que si no se aprobaba el oleoducto Keystone XL, TransCanada de todos modos construiría otro oleoducto que evitaría pasar por Estados Unidos totalmente y enviaría el petróleo a través de Canadá, a su costa este u oeste. Naomi Klein, activista en defensa del clima y autora de una especie de biblia de este nuevo movimiento que se titula "This Changes Everything: Capitalism vs. the Climate" (Esto lo cambia todo: el capitalismo contra el clima, en español), afirma que el argumento ya no tiene vigencia. El día anterior a la votación en el Senado, me dijo: "El oleoducto Keystone está estrechamente vinculado a los planes de las industrias petroleras y del gas para ampliar drásticamente la producción en las arenas alquitranadas de Alberta.Las arenas alquitranadas están realmente rodeadas de oposición. Por donde quiera que se intente construir un nuevo oleoducto o expandir uno existente, se enfrentará a una feroz acción directa, así como a impugnaciones legales de los pueblos indígenas y otros intereses. Así que, la idea de que si no se construye Keystone el petróleo va a salir de todos modos, es absurda".


TransCanada está claramente preocupada por el movimiento. Documentos filtrados obtenidos por Greenpeace revelan que TransCanada ha contratado a Edelman, la compañía de relaciones públicas más grande del mundo, para librar una campaña contra los grupos que intentan bloquear sus proyectos de oleoductos. Los documentos revelan que Edelman ya ha creado un grupo artificial, una especie de organización civil falsa que promueve una agenda a favor del oleoducto, y ha hecho la propuesta de que 40 profesionales de relaciones públicas de Edelman trabajen para acosar y confundir a los grupos de protesta.


El presidente Obama señaló antes de la votación del Senado que se ha vuelto escéptico respecto al oleoducto Keystone XL y a las afirmaciones de quienes lo proponen de que generará empleos y reducirá el precio de la gasolina en el país: "Comprendan lo que es este proyecto. Es darle a Canadá la capacidad de extraer su petróleo, enviarlo a través de nuestro territorio hasta el golfo de México, desde donde será exportado a cualquier otra parte del mundo".


Mientras tanto, otro presidente, Cyril Scott, de la tribu sioux de Rosebud, dijo en un comunicado: "Vamos a cerrar las fronteras de nuestra reserva al Keystone XL. Autorizar el Keystone XL es un acto de guerra contra nuestro pueblo".


Con el récord de frío que azota el país esta semana, y la nevada equivalente a la de un año en Buffalo, Nueva York en un solo día, tenemos que preguntarnos: ¿Qué se necesita para escuchar a la ciencia y enfrentar de manera contundente la amenaza global que representa un cambio climático catastrófico?


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© 2014 Amy Goodman
Traducción al español del texto en inglés: Inés Coira. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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Científicos: la Tierra se calienta más rápido de lo que pensábamos

Si creíamos que el calentamiento global del planeta era preocupante, nos equivocábamos: la situación es aún peor. Utilizando datos precisos de medición in-situ, por satélite y nuevos modelos de cálculo, científicos del Lawrence Livermore National Laboratory de California han concluido que hemos subestimado el nivel del calentamiento de los océanos entre un 24% y un 58%. En otras palabras: la situación es más grave de lo que pensábamos.


Desde 1970 hasta 2004, los limitados sistemas de medición de la temperatura de los océanos han llevado a que dibujemos una situación errónea del calentamiento global, argumentan científicos del Lawrence Livermore National Laboratory. Los investigadores han recopilado datos de más de 3.600 puntos de medición de temperatura de los océanos en todo el mundo. Son una especie de postes flotantes (llamados Argo, en la foto debajo) que miden y registran la evolución de la temperatura del océano entre la superficie y los primeros 2.000 metros de profundidad.
La conclusión de estas mediciones, junto con nuevos datos de satélite y modelos climáticos, apunta a que el aumento de la temperatura en los océanos del hemisferio norte se ha calculado más o menos correctamente, pero no la del hemisferio sur. En total, los océanos están absorbiendo hasta un 58% más de calor proveniente de la emisión de gases de efecto invernadero de lo que pensábamos. Los resultados de la investigación se han publicado ahora en la revista científica Nature Climate Change.

"Antes del 2004, las investigaciones estaban muy limitadas por la pobre cobertura de las mediciones. Ahora, utilizando datos de satélite, mediciones in-situ [del sistema Argo] y modelos climáticos, nuestros resultados sugieren que hemos subestimado el calentamiento de los océanos. La conclusión coincide con estudios anteriores, pero es la primera vez que se ha calculado cuánto habíamos subestimado este calentamiento", explica Paul Durack, autor principal del informe.
Como indica a New Scientist el investigador Wenju Cai, del Commonwealth Scientific and Industrial Research Organisation (CSIRO), los resultados demuestran que la Tierra, efectivamente, se está calentando más rápido de lo que creíamos. Hasta ahora solo había sospechas de que la temperatura de los océanos del hemisferio sur era más elevada. Ahora ya hay una prueba científica de que la situación es más seria de lo que pensábamos. [Lawrence Livermore National Laboratory vía New Scientist]
(Tomado de Gizmodo)

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No es un debate entre partidos, sino de la humanidad*

Gracias, señor secretario general, excelencias, señoras y señores, y distinguidos invitados. Tengo el honor de estar aquí hoy ante ustedes, no como un experto, sino como un ciudadano preocupado; una de las 400 mil personas que marcharon en las calles de Nueva York el domingo, y de los miles de millones en todo el mundo que quieren resolver nuestra crisis del clima.


Como actor, simulo para ganarme la vida. Represento personajes ficticios que a menudo resuelven problemas ficticios.


Creo que la humanidad ha mirado el cambio climático en la misma forma: como si fuera una ficción que ocurre en el planeta de otra gente, como si fingir que el cambio climático no es real de algún modo lo hiciera desaparecer.


Pero creo que sabemos que no es así. Cada semana vemos nuevos e innegables eventos del clima, evidencias de que el cambio climático acelerado está aquí ahora. Sabemos que las sequías se intensifican, que nuestros océanos se calientan y acidifican, con vapores de metano que ascienden desde el lecho del océano. Contemplamos eventos climáticos extremos, temperaturas cada vez más altas y que las capas de hielo de Antártida Occidental y Groenlandia se derriten a tasas sin precedente, décadas delante de las proyecciones de científicos.


Nada de esto es retórica, y nada es histeria. Son hechos. La comunidad científica lo sabe, la industria y el gobierno lo saben, hasta la clase militar de Estados Unidos lo sabe. El jefe del Comando del Pacífico de la Armada, el almirante Samuel Locklear, dijo en fecha reciente que el cambio climático es la mayor amenaza a nuestra seguridad.


Amigos míos, este organismo –quizá más que cualquier otra sociedad en la historia humana– enfrenta ahora esa difícil tarea. Ustedes pueden hacer historia... o ser vilipendiados por ella.


Para hablar claro, no se trata sólo de decir a la gente que cambie sus focos o compre un automóvil híbrido. El desastre ha ido más allá de las elecciones que hacen los individuos. Ahora se trata de nuestras industrias, y de que los gobiernos en todo el mundo adopten acciones decisivas en gran escala.


No soy científico, pero no necesito serlo. Porque la comunidad científica del mundo ha hablado, y nos ha dado su pronóstico: si no actuamos juntos, sin duda pereceremos.


Ahora es el momento de actuar


Necesitamos poner precio a las emisiones de carbono y eliminar los subsidios gubernamentales a las compañías productoras de carbón, gas y petróleo. Necesitamos poner fin al paseo gratuito que los contaminadores industriales han recibido en nombre de la economía de libre mercado; no merecen nuestros dólares de impuestos: merecen nuestro escrutinio. Porque la economía misma morirá si nuestros ecosistemas se derrumban.


La buena noticia es que la energía renovable no sólo es alcanzable, sino que es buena política económica. Nuevas investigaciones muestran que hacia 2050 la energía limpia y renovable puede satisfacer ciento por ciento de las necesidades energéticas del mundo usando tecnologías existentes, y crearía millones de empleos.


No es este un debate entre partidos, sino un debate humano. Aire y agua limpios, y un clima favorable a la vida son derechos humanos inalienables. Y resolver la crisis no es cuestión de política. Es nuestra obligación moral, aunque, lo reconocemos, abrumadora..

.
Sólo tenemos un planeta. La humanidad debe hacerse responsable en escala masiva por la insensata destrucción de nuestro hogar colectivo. Proteger nuestro futuro en este planeta depende de la evolución consciente de nuestra especie.


Es el más urgente de los tiempos, y el más urgente de los mensajes.


Honorables delegados, líderes del mundo: yo simulo para vivir, pero ustedes no. La gente hizo sentir su voz el domingo en todo el mundo y el impulso no cesará. Ahora es el turno de ustedes; el momento de responder al mayor desafío de nuestra existencia en este planeta... es ahora.


Les suplico enfrentarlo con valor. Y honestidad. Gracias.


* Discurso pronunciado en la inauguración de la Cumbre sobre el Clima, en la sede de Naciones Unidas, donde fue nombrado mensajero de paz de la ONU para asuntos de cambio climático


Traducción: Jorge Anaya

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En la Crónica del Tiempo de hoy quiero actualizar la información sobre el esperado evento El Niño. Quisiera recordar que comúnmente se llama El Niño al sobrecalentamiento, por encima de los promedios históricos, de las aguas superficiales en el Océano Pacífico ecuatorial, mientras que se denomina La Niña al caso contrario, es decir, a un enfriamiento de esas aguas por debajo de los valores históricos.

 

Pero hay algunas otras condiciones para que el evento pueda calificarse como El Niño o La Niña. Para ello se parte de la definición de Índice de El Niño en el Océano (ONI: Oceanic El Niño Index, en inglés). Para ello, el Pacífico Ecuatorial Oriental se divide en varias regiones, como aparece en la figura 1: El Niño 1+ 2; 3; 3.4 y 4 (Ver figura 1).

 


Figura 1, Regiones en que se divide el océano Pacífico Ecuatorial Oriental para el estudio de El Niño. La Niña o la fase Neutra. En la zona Niño 1+2 la anomalía en junio ha sido de 1.6 ºC, pero en las demás zonas ha sido inferior a 1 ºC, lo que no satisface la condición de El Niño y además ha ocurrido en un solo mes.

 


Sin complicar mucho la explicación, les diré que se puede considerar que existe El Niño cuando la anomalía de la temperatura superficial oceánica en la región Niño 3.4 sobrepasa +0.5 ºC durante tres meses consecutivos (y operacionalmente, que no sólo tenga este valor, sino que esté claro que va a continuar así en los próximos tres meses), mientras que La Niña sería lo mismo para un valor de –0.5 ºC de anomalía. Y para hablar con todo el rigor científico, para declarar con toda fuerza en los estudios, de que ha habido un episodio de El Niño o la Niña, ello debe estar ocurriendo en períodos solapados de tres meses durante un período de 5 meses. En fin, que es algo un poco complicado, pero que no obstante tiene todo el rigor que es necesario para los estudios climáticos.

 

¿Cuál es la situación actual ahora en junio de 2014? Todavía existen condiciones neutras, es decir no hay actualmente ni El Niño ni La Niña. Sin embargo, las últimas observaciones de la temperatura de la superficie del mar indican que las temperaturas, que están por encima del promedio histórico, ya se han expandido sobre la zona ecuatorial del Pacífico, hacia el este, y que está ocurriendo así desde el pasado mes de mayo.

 

Los últimos registros indican valores entre 0.6 ºC y 1.6 ºC , pero esto no satisface enteramente a la definición de El Niño expresada en el párrafo anterior, y por tanto estos registros, junto a otros elementos, indican que continúan las condiciones neutrales. Esto quiere decir que aún la atmosfera no refleja una respuesta contundente asociada a los cambios positivos en la Temperatura Superficial del Mar en esa zona, aunque puede decirse, en general, que el Pacífico tropical continúa evolucionando hacia un evento El Niño.

 

Incluso, hay que decir que durante el mes transcurrido, de mayo a junio, en realidad ha disminuido algo la posibilidad de que pueda ocurrir El Niño este año, porque se nota un cierto retroceso en las condiciones que propician tal evento. Sin embargo, los modelos dinámicos y estadísticos continúan insistiendo en que es probable que tengamos El Niño este año.

 

En efecto, estos modelos favorecen un evento de intensidad moderada durante el otoño o el invierno del Hemisferio Norte, lo que quiere decir valores de anomalías para un lapso de tres meses alcanzarían entre 1.0°C y 1.4°C (Ver Figura 2).

 

 

Figura 2. Dispersión de los diferentes modelos de pronósticos de las anomalías de la temperatura de la superficie del océano (SST) para la región de El Niño 3.4 (5°N-5°S, 120°W-170°W). Se observa que la mayor parte de los modelos numéricos indican un evento El Niño en los meses de verano y otoño del Hemisferio Norte.

 

Pero este pronóstico viene también acompañado de incertidumbres significativas, ya que algunos modelos siguen presentando un evento débil y otros más fuertes, debido al abanico de soluciones que presentan los diferentes modelos de pronóstico y también de la habilidad que éstos tienen para hacer este pronóstico con tanta antelación de varios meses, que no tienen una gran efectividad.

 

Dicho todo esto con palabras que invitan a tener cautela y precaución, el pronóstico de consenso emitido por el Centro de Predicciones del Climáticas/NCEP/NWS y el Instituto Internacional de Investigación para el Clima y la Sociedad, de los EE.UU., señala que la probabilidad de que se desarrolle El Niño este año es de 70% durante el verano del Hemisferio Norte y que se alcance una probabilidad de 80% para el otoño o la próxima temporada invernal.

 

Hay un elemento que coincide con la elevación de la temperatura en el océano Pacífico ecuatorial oriental, que aunque se ha producido, repito, no es aún suficiente para que pueda hablarse de que El Niño está presente. Ese elemento son los dos ciclones tropicales con categoría de huracán de gran intensidad que han ocurrido en fecha más temprana a la habitual en esa cuenca oceánica, como se expresó en una Crónica publicada con anterioridad en este mes de junio.

 

Recordemos que en los años de El Niño, y por tanto con la elevación de la temperatura superficial oceánica en el Pacífico oriental, se generan en esa cuenca más ciclones tropicales, entre ellos varios huracanes de gran intensidad. Por otra parte, en la cuenca del océano Atlántico, ocurre todo lo contrario, pues al originarse fuertes vientos del oeste a alturas de 10 a 12 kilómetros como consecuencia de El Niño, se inhibe en el Atlántico la actividad ciclónica, a pesar de las altas temperaturas presentes en la superficie del mar, y por ende se producen menos tormentas tropicales y huracanes que el promedio de muchos años, lo que llamamos una temporada poco activa.Así que lo que pasará en el Atlántico en esta temporada ciclónica tiene aún el sello de la incertidumbre de que si se forma o no El Niño en el Pacífico en los próximos tres a cinco meses.... Y hasta el momento, toda la cuenca del Atlántico, desde África al Mar Caribe y el golfo de México, está muy, pero muy tranquila...

 

Publicado en: Crónicas del Tiempo

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Rusia abre la llave del suministro de petróleo del Ártico

Rusia se convirtió hoy en el primer país en suministrar petróleo del Ártico, con el envío al continente de una partida de crudo extraído en la plataforma flotante Prirazlómnaya en el mar de Bárents, lo que provocó la indignación de Greenpeace.

"El proyecto influirá positivamente en el aumento de la presencia de Rusia en los mercados energéticos internacionales", afirmó el presidente ruso, Vladímir Putin, durante un puente televisivo con la plataforma ártica. Putin aseguró que el proyecto operado por Gazprom, consorcio que comercializa petróleo y gas, representa el comienzo de "la explotación a gran escala de los recursos naturales del Ártico por parte de Rusia".
Y destacó que, pese a las extremas condiciones climatológicas de la zona, dos rompehielos transportarán crudo al continente durante casi todo el año, lo que ha disparado todas las alertas de los ecologistas.


Greenpeace considera que la plataforma es una amenaza para la zona y ha pedido a la ONU que declare el Ártico santuario ecológico donde esté prohibido tanto la extracción de petróleo como la pesca intensiva, al igual que en la Antártida. "Este es un momento crucial para el Ártico y el mundo en general. Pese al tono festivo del presidente (ruso), el cargamento contiene petróleo de muy baja calidad y representa un gran riesgo para el prístino entorno del Ártico", aseguró hoy Kumi Naidoo, director ejecutivo de Greenpeace Internacional, en un comunicado.
Naidoo denunció que las compañías estatales rusas apuestan por que el Ártico provea una "nueva fuente de energía e ingresos durante las próximas décadas", planes que son secundados por otros consorcios internacionales como Shell, ExxonMobil y Statoil. "Greenpeace continuará oponiéndose junto a millones de sus partidarios a que cualquier petrolera intente perforar en el Océano Glacial Ártico", aseguró.


Naidoo subrayó que el rompehielos ruso Mijaíl Uliánov partió hoy con destino al continente con la primera partida de crudo de Prirazlómnaya con varias semanas de retraso sin motivo aparente. Y recalcó que la calidad del hidrocarburo era tan baja que Gazprom tuvo problemas para encontrar comprador y que el yacimiento tiene unas reservas mucho menores de lo anunciado, lo que no justificaría el riesgo que supone su explotación. El presidente de Gazprom, Alexéi Miller, se desplazó a la plataforma, que se encuentra a unos 60 kilómetros de la costa, para presidir el inicio de la comercialización del petróleo ártico.


Adelantándose a las críticas de los ecologistas, Miller aseguró hoy que Prirazlómnaya garantiza no sólo la explotación de petróleo en condiciones climatológicas extremas, sino también observa las medidas internacionales de seguridad más estrictas. "Aquí, en la plataforma, las exigencias ecológicas son ley. El proyecto descarta completamente la posibilidad de un vertido de crudo tanto durante la extracción como durante el transporte", dijo.


Miller explicó que Gazprom ha utilizado un sistema de "vertido cero", por lo que durante la perforación y producción en el mar no cae ni una gota de petróleo. Por su parte, el ministro de Energía ruso, Serguéi Donskói, secundó al jefe de Gazprom al indicar que, "dado que la extracción es mínima, los riesgos ecológicos del proyecto no son muy altos". "Con todo, el proyecto debe respetar todas las normas establecidas por la ley. Lo importante es que no surja ninguna duda, en particular en materia ecológica", subrayó.


La protesta con el Arctic Sunrise


En septiembre del pasado año el rompehielos de Greenpeace Arctic Sunrise intentó obstruir la explotación de Prirazlómnaya, a la que se intentaron encaramar varios activistas, acción que terminó con la detención de sus 30 tripulantes. Los activistas fueron juzgados, acusados primero de piratería y después de gamberrismo, lo que conlleva varios años de cárcel, y pasaron dos meses en prisión preventiva, en un proceso judicial que se convirtió en un incidente diplomático internacional.


Entonces, Putin describió como "nobles" los objetivos de Greenpeace, pero tachó de "incorrectos" sus métodos, y aseguró que nada ni nadie impedirá que Rusia explote los ingentes recursos naturales del Ártico. Al respecto, Donskói adelantó hoy que a finales de año su ministerio presentará una solicitud formal para ampliar la plataforma continental rusa en el Ártico con el fin de explotar una zona que tendría más de 5.000 millones de toneladas de combustible.


Gazprom, que ha invertido 90.000 millones de rublos (unos 2.500 millones de dólares) en el yacimiento, tiene previsto extraer 300.000 toneladas de petróleo este año y alcanzar los 6 millones de toneladas a partir de 2020. El yacimiento Prirazlómnoye fue descubierto en tiempos soviéticos (1989) y tiene unas reservas estimadas en 71,9 millones de toneladas de crudo.

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