Sábado, 10 Abril 2021 06:42

Prohibir cubrebocas con nanomateriales

Prohibir cubrebocas con nanomateriales

Un tipo de cubrebocas descartable del que se han distribuido millones a niños escolares, guarderías, funcionarios de salud y transporte en Québec y otras provincias de Canadá, fue retirado esta semana del mercado por Health Canada, la Secretaría de Salud de ese país (https://tinyurl.com/pufkn48k2/4/21).

El organismo señaló que este cubreboca descartable, que contiene nano-grafeno, conlleva riesgo de toxicidad pulmonar al inhalar las nanopartículas, según evidencias en animales de laboratorio. La institución actuó a partir de la denuncia en enero de 2021 de una madre en Montreal, porque la máscara le provocó dificultad para respirar, tos y dolor de cabeza. Luego de que la secretaría emitiera el comunicado advirtiendo contra el uso de este tipo de máscara, surgieron más denuncias de malestares en niños, niñas y personas adultas.

En enero de este año, el instituto Sciensano, de la Secretaría de Salud de Bélgica, también retiró del mercado 15 millones de máscaras con nanopartículas de dióxido de titanio y de plata. El toxicólo Jan Tytgat señaló que es necesario investigar si las nanopartículas en los recubrimientos de cubrebocas podrían tener efectos adversos, incluso provocar cáncer. (https://tinyurl.com/y2n8fdc)

El grafeno es una estructura hexagonal de átomos de carbono, que se usa para dar resistencia y otras características a materiales. Desde hace más de una década se sabe que los nanotubos de carbono conllevan serios riesgos al entrar en organismos vivos: pueden actúar como agujas, insertándose en tejidos, lo que causa procesos inflamatorios que pueden derivar incluso en cáncer. Es una acción similar a la ingestión de partículas de asbesto o amianto.

Las autoridades sanitarias de Canadá advierten que ese mismo proceso se podría dar al inhalar partículas de grafeno que se han incluido en varios modelos de cubrebocas. Científicos expertos en la evaluación de riesgos de las nanopartículas reconocen que es un problema grave, especialmente con el aumento explosivo de su uso derivado de la pandemia (https://tinyurl.com/4w66rknr).

El modelo más difundido de máscaras que contienen grafeno son tres capas grises, o con un lado gris y otro celeste. Se venden sin control en varias plataformas de compras en línea en toda América Latina. Para reconocerlas y evitarlas, hay que observar si son máscaras descartables de nanografeno o biomasa de grafeno.

La prohibición en Canadá es apenas la punta del iceberg. La producción de las máscaras que motivaron la decisión (que aplica a todas las máscaras con grafeno) son de la empresa privada trasnacional con sede en China Shengquan Group (SQ) que vende a una amplia gama de distribuidores y tiene subsidiarias en Alemania, Estados Unidos, Brasil, India y Rusia. Según la empresa, tienen capacidad de producir entre 2 y 5 millones de máscaras diarias. En su página electrónica, colocan una foto de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, usando una de sus máscaras con grafeno (https://tinyurl.com/tufs7a5n).

Pese a que las máscaras de SQ llevan impreso los sellos de aprobación de la Comisión Europea (CE) y la FDA (agencia de Estados Unidos), ni la empresa ni los distribuidores respondieron al pedido del gobierno de Canadá de presentar estudios de evaluación de inocuidad. La impresión de las letras "CE" en productos no la otorga la Unión Europea, sino indica que las empresas se comprometen voluntariamente a usar los estándares que esa región define.

Hay muchos otros productores y distribuidores de cubrebocas y otros objetos de protección y uso sanitario muy frecuentes durante la pandemia, que contienen nanopartículas de diferentes materiales y en diferentes formulaciones, por considerar que son potentes agentes de desinfección. No obstante, las regulaciones y evaluaciones de riesgo a la salud y al ambiente de estos materiales en su producción, venta y uso, es muy limitada en todo el mundo, y en la mayoría de los casos apenas se trata de normas que o son voluntarias, o su cumplimiento no es fiscalizado, lo cual es el caso en México, por ejemplo.

El 8 de abril 2021, varias organizaciones internacionales, entre ellas Grupo ETC, Center for International Environmental Law (CIEL); Health Care Without Harm (HCWH) y Mujeres comprometidas por un futuro común (WECF) enviaron una carta urgente a la Unión Europea demandando que se prohíba el uso de máscaras faciales y equipos de protección sanitaria con nanografeno y otras nanopartículas (https://tinyurl.com/4rfs98zb).

Desde Canadá, Jim Thomas, director de investigación del Grupo ETC, organización de la sociedad civil que investiga los impactos de nuevas tecnologías y ha sido pionera en la denuncia de los riesgos de la industria nanotecnológica dijo: "Se supone que las mascarillas son para proteger a la gente, no para someterlas a más riesgos. Usar nanomateriales no probados en millones de máscaras faciales y otros equipos sanitarios es un ejemplo de especulación pandémica sin escrúpulos. La Unión Europea y todos los países que lo permiten o no las supervisan, deben prohibirlas y retirarlas del mercado urgentemente".

Con la pandemia, se han vendido más de 1.5 billones de mascarillas descartables, que en sí mismo genera un problema gigantesco de uso de materiales, basura tóxica, incluso los elásticos de éstas causan graves problemas a la fauna marina al ser descartados.

Por Silvia Ribeiro*

* Investigadora del Grupo ETC

Para 2024, la minería bitcoin será el duodécimo 'país' por consumo de energía

Un reciente estudio de la Academia de Ciencias de China y la Universidad de Tsinghua, publicado en la revista Nature Communications, ha revelado que la minería de bitcoins consume demasiada energía, tanta, que en los próximos tres años los cálculos prevén que supere la energía que consumen países enteros. Los pronósticos de los investigadores no son optimistas y, para 2024, creen se el consumo de energía superará en más del doble el actual, alcanzando los 297.000 GWh al año. España, por ejemplo, tiene una demanda anual de unos 250.000 GWh.

Según explica la propia Bitcoin, la minería de esta criptomoneda es el proceso de invertir capacidad computacional para procesar transacciones, garantizar la seguridad de la red y conseguir que todos los participantes estén sincronizados. Viene a ser un centro de procesamiento de datos descentralizado, ofreciendo recompensas a los ‘mineros’, lo que también ha propiciado que se pervierta el sistema, multiplicándose exponencialmente el número de equipos dedicados exclusivamente a la minería de bitcoins. No sólo eso, sino que incluso mucho código malicioso que infecta a ordenadores los convierte en redes de zombies que realizan minería para el ciberdelincuente sin que la víctima se percate de ello.

Con estos niveles de consumo, la minería de bitcoins se situará en el puesto 12 del ranking mundial de países por demanda energética. Ya un reciente estudio de la Universidad de Cambridge estimaba que actualmente esta red de criptomoneda consume más 121.000 GWh al año, estando entre los 30 principales consumidores de electricidad en todo el mundo si fuera un país.

Debido a ello y considerando la amenaza que supone para el medio ambiente, el estudio plantea la necesidad de incrementar los controles regulatorios. No en vano, la simulaciones realizadas durante la investigación estima que las operaciones de minería asociada a la criptomoneda van a rebasar los 130 millones de toneladas de emisiones de carbono, lo que supera a las emitidas por países como Qatar o República Checa. La preocupación por esta problemática no es nueva: hace más de una década que el ya fallecido Hal Finney, uno de los pioneros de la criptografía y las criptomonedas, expresaba en Twitter su inquietud al respecto:

La situación se ha agravado especialmente en el país de origen del estudio, China, donde dedicarse a la minería de bitcoins se ha convertido en una actividad empresarial muy rentable, toda vez que tanto el equipamiento informático como el consumo de electricidad es barato. De hecho, se estima que cerca del 70% de los mineros de bitcoins se encuentran en China, donde más de dos tercios de la energía provienen del carbón.

Las consecuencias no han tardado en hacerse notar y, tal y como expone el estudio, si fuera una urbe y ateniendo a su consumo energético, la minería de bitcoin se encontraría entre las 10 principales de las 182 ciudades de China a nivel de prefectura, así como entre los 42 principales sectores industriales de China.

Traducido en emisiones de carbono, la minería ya supone el 5,4% de las emisiones por electricidad en China. Con estos datos, los investigadores consideran que el objetivo de reducir el 60% de las emisiones de carbono por PIB para 2030, como se aprobó en el Acuerdo de París, se antoja complicado, más aun considerando que algunos mineros recurren a generadores de electricidad basados en combustibles fósiles.

La  solución planteada por el trabajo de la Academia de Ciencias de China y la Universidad de Tsinghua no pasa tanto por imponer mayores precios o impuestos al carbono, porque entienden que eso sólo trasladaría a los mineros donde sea más barato, como por derivar la minería a regiones en las que su demanda de electricidad sea satisfecha con fuentes de energía renovables –actualmente se concentran en las regiones con plantas de carbón-. De este modo, aunque el consumo de energía no se reduciría, sí lo harían al menos las emisiones de carbono.

Por David Bollero

9 abril, 2021

Publicado enMedio Ambiente
Esquema de algunas de las ideas para refrescar la atmósfera terrestre. — Universidad de Harvard

Un informe sobre la geoingeniería solar de las Academias Nacionales de Estados Unidos cree que hay que investigar más esta segunda línea de defensa.

 

Si no hay nuevos retrasos, un globo estratosférico del que pende una góndola con instrumentos será lanzado el próximo mes de junio por la agencia espacial de Suecia para hacer la primera prueba de funcionamiento de un sistema que pretende investigar cómo se comportarían partículas de polvo mineral en la parte superior de la atmósfera. El objetivo último es comprobar si se le podrían poner a la Tierra unas gafas de sol para amortiguar la crisis climática.

Es Bill Gates quien financia este proyecto de la Universidad de Harvard y, a pesar de que este primer vuelo del globo y los siguientes no soltarán ninguna partícula, la oposición al experimento ya se ha hecho notar en Suecia. Sin embargo, no son pocos los científicos que creen que la geoingeniería es una línea de investigación que se debe continuar para, si no se alcanzan los objetivos de reducción de emisiones de efecto invernadero, contribuir a aminorar los efectos del cambio climático, como segunda línea de defensa. No es, sin embargo, un sustituto de la descarbonización y la mitigación, aseguran.

Esta postura se refleja ahora en el nuevo informe de las Academias Nacionales de Estados Unidos (NASEM) sobre técnicas para reflejar la luz del Sol, que disminuirían el calentamiento de la Tierra. El informe es favorable a que este país, en colaboración con otros, desarrolle "de forma cautelosa" la investigación sobre la posible intervención en el clima a través de la geoingeniería, para conocer tanto sus efectos potenciales positivos como los riesgos de la gestión de la radiación solar.

La estrategia para refrescar la Tierra se basa en tres técnicas que, según el informe, vale la pena investigar e incluso se podrían combinar. Dos son para reflejar más la radiación solar y la tercera para aumentar la radiación terrestre. La primera y mejor estudiada consiste en añadir pequeñas partículas reflectivas (de carbonato cálcico en el caso del experimento SCoPEx de perturbación estratosférica de Harvard) para formar aerosoles en la parte superior de la atmósfera, entre los 16 y los 25 kilómetros de altura. Algo parecido a lo que sucede en las erupciones volcánicas. La segunda consiste en aumentar el espesor o la reflectividad de las nubes bajas marinas y está muy poco desarrollada. Basándose en las nubes acumuladas que se observan claramente en las rutas marítimas, causadas por la contaminación emitida por los barcos, se ha lanzado la idea de pulverizar agua marina en diversas zonas para que se formen más nubes. La tercera sería aligerar las nubes altas de hielo (los cirros, entre los 6 y los 13 kilómetros) para que escape más radiación infrarroja al espacio. Para ello se sembrarían las nubes con hielo para formar núcleos mayores que los naturales y acortar así su vida, pero esto solo funcionaría en unas condiciones determinadas.

Todas son propuestas arriesgadas y, como en la primera se actuaría sobre el mismo nivel que ocupa la capa de ozono, se sabe que, al menos en esta, las consecuencias serían de larga duración. Sin embargo, se estima que bastaría con reflejar un 1% de la radiación solar que ahora absorbe la Tierra para contrarrestar el aumento de los gases de efecto invernadero hasta la fecha.

El informe es el fruto de varios años de trabajo de ingenieros, científicos y médicos, entre otros especialistas, y pretende ser un documento de consenso para la política científica y también informar al público en general sobre el tema. Desarrolla uno anterior, de 2015, más general, pero se centra con mayor detalle en la intervención atmosférica.

No se trata, se afirma en el informe, de diseñar un programa nacional de geoingeniería solar para ponerlo en práctica en el futuro sino para comprender mejor los muchos aspectos desconocidos de esta tecnología, entre ellos cómo podrían afectar a los fenómenos meteorológicos extremos, a la agricultura, a los ecosistemas naturales y a la salud humana, señalan las Academias Nacionales. El programa estaría sometido a estrictas reglas y a la participación pública. Solo se permitirían experimentos al aire libre cuando fueran absolutamente necesarios para complementar los trabajos de laboratorio y modelización o cuando aprovecharan algún fenómeno natural, como una erupción volcánica.

Para todo ello, la comunidad científica pide entre 100 y 200 millones de dólares durante los primeros cinco años para estudiar 13 áreas de investigación concretas que se pueden agrupar en tres grandes ámbitos: los objetivos y el contexto de la geoingeniería solar, los impactos y las dimensiones técnicas de cada tecnología, y los aspectos sociales. Actualmente estos temas se investigan parcialmente, sin coordinación y sin reglas específicas.

"En la ingeniería solar hay muchas preguntas científicas sin respuesta sobre los riesgos y los efectos secundarios, pero son igualmente importantes las preguntas sobre quién decidirá el despliegue de esta intervención para enmascarar el calentamiento global y durante cuánto tiempo", ha dicho Marcia McNutt, presidenta de las academias. "Dada la urgencia de la crisis climática, es necesario estudiar más la geoingeniería solar, pero lo mismo que sucede con otros campos, como la inteligencia artificial o la edición genética, la ciencia tiene que preguntar a la población no solo si podemos hacerlo realidad sino si debemos".

Como pasa tantas veces en ciencia, avanzar en el conocimiento, aunque sea en temas que nunca se hagan realidad exactamente como se previeron, puede dar una ventaja sustancial en muchas otras áreas a los países que los investigan. Este puede ser uno de esos casos.

 06/04/2021 07:07

Por Malen Ruiz de Elvira

La evolución urbano-ambiental de las ciudades chinas

De unidad industrial a urbanidad sustentable

 

A lo largo del tiempo las ciudades han desempeñado diversas funciones. En general éstas representan espacios donde se aglomera la población, donde se forman circuitos económicos de producción e intercambio y donde se densifican las relaciones sociales. El fenómeno urbano no ha sido unívoco en tiempo y espacio, ha transitado por diferentes configuraciones y jerarquías, rompiendo y re escalando los espacios locales, regionales y nacionales a los que estaba constreñido en el pasado, para posicionarse como un elemento fundamental que permite articular la economía de la globalización. Las ciudades contemporáneas son actualmente los lugares fundamentales en las estrategias de desarrollo económico, ya que representan los ejes articuladores de las inversiones, del despliegue de infraestructuras, de estructuración de los mercados de bienes y trabajo y de procesos de innovación tecnológica. Las ciudades juegan un papel importante en el liderazgo que asumen los procesos económicos al representar los principales nichos de inversión, comandar los procesos de reestructuración productiva y conformar centros de decisiones económicas y políticas.

China está experimentando un rápido proceso de urbanización único en el mundo, la población urbana está siendo mayoría y muchas ciudades están lentamente respondiendo con herramientas contemporáneas al manejo de sistemas urbanos sustentables. A pesar del corto plazo, el avance de las ciudades chinas ha sido asombroso en cuanto al manejo del crecimiento exponencial de la población urbana, el manejo de los residuos, la relación con el medio ambiente y el aumento de la calidad de vida. Actualmente las ciudades chinas han mejorado urbanísticamente y han pegado un salto cualitativo y cuantitativo en el planeamiento urbano del siglo XXI.

La relación con el ambiente-territorio

China ha tomado medidas de prevención para la protección ambiental desde la década de los años setenta. Por ello, ha tenido un gran progreso al respecto. La protección ambiental-territorial es una de las tres políticas nacionales básicas de China, que son planificación familiar, ahorro de recursos y la ya señalada. Éstas fueron adoptadas en los años ochenta. Hoy en día, China está en un proceso de industrialización y urbanización que se ha acelerado desde finales de los noventa. Después de más de treinta años de desarrollo, la política de protección ambiental china se ha endurecido, podemos mencionar que las principales ciudades de la costa este y sur han enfrentado los problemas de contaminación de agua, aire, ruido y de manejo de desechos sólidos; mientras que, en centro y norte del país, aun queda mucho por resolver. Los problemas de medio ambiente generan no sólo impactos negativos en la vida diaria de la población, sino también en el desarrollo sustentable urbano.

China ha logrado un progreso importante en protección ambiental. Durante el 11° Plan Quinquenal (2005-2010), China alcanzó sus objetivos de reducción de emisiones de dióxido de azufre un año antes, reduciéndolas en 14.29% en 2010 respecto a 2005, mientras que las emisiones de compuestos orgánicos en el agua se redujeron a la mitad con medio año de antelación, disminuyendo en 2010 12.45% respecto a 2005. En ambos casos se superaron los objetivos. Se estima que la reducción se ha duplicado para este 2020. China posee amplios recursos hídricos en su superficie y subterráneos, pero con una distribución temporal y espacial desigual. Algunas ciudades sufren escasez de agua, sobre todo en el norte del país. Otras padecen el problema de la contaminación del agua. El sistema de tratamiento de aguas residuales es bueno en las grandes ciudades, pero muy poco desarrollado en las ciudades medias y no puede ser usado para reciclaje de agua municipal. El tratamiento centralizado de aguas residuales domésticas es menor al 50% en algunas ciudades.

Actualmente se toman todo tipo de medidas ambientales en China, que han cambiado con el desarrollo económico, en especial por el proceso de desarrollo urbano e industrial. Las políticas relacionadas al desarrollo del territorio y al desarrollo ambiental incluyen la inversión de capital en los principales programas de protección ecológica, financiamiento ambiental a los municipios y políticas de extensión y devolución de impuestos. Así, distintas actividades reciben distintos incentivos fiscales por el uso de recursos provenientes de desperdicio para producción o para la obtención de nuevos materiales, por la inversión directa en proyectos de plantas de tratamiento y reciclaje o de reducción de contaminación, por la venta y producción de automóviles de bajas emisiones y para productos agrícolas vinculados a la reforestación y políticas de las praderas.

Medidas adoptadas

China ha adoptado medidas de prevención para reducir la emisión de contaminantes. La principal medida fue integrar la protección ambiental al plan nacional de desarrollo económico y social, para promulgar de manera sincronizada el diseño, la construcción y la operación del proyecto clave de instalaciones de prevención de contaminación. Hoy más del 95% de los proyectos claves cumplen con dichos requisitos. China ha adoptado totalmente al paradigma occidental moderno, donde el incremento en el ingreso se traduce inmediatamente en la compra de un número creciente de automóviles —dejando atrás las bicicletas de uso generalizado en años anteriores—, no sólo para satisfacer la necesidad de transporte sino como un bien posicional, ocasionando que el aire que se respira en las ciudades esté contaminado y tenga impactos importantes sobre la salud; el tiempo que se pasa trasladándose entre hogar y trabajo es cada vez mayor, a pesar de que la infraestructura para los automóviles crece permanentemente. Aunque es notorio el aumento de la movilidad eléctrica, incorporando a las ciudades nuevos modos de transporte; bicicletas, motos y autos eléctricos van regenerando lentamente el ambiente urbano-vial. Pero el mayor cambio se dio en el transporte público, en donde prácticamente todo el sistema esta equipado con modernos buses eléctricos. Ciudades como Beijing, Tianjin, Shanghai, Shenzhen, Guangzhou, Chongqing y Hangzhou están a la vanguardia, cada año se incorporan mas ciudades al moderno sistema, tanto así, que China es el país con el sistema de transporte publico mas grande del mundo, desarrollando nuevos sistemas de metro y trenes de alta velocidad.

El acelerado proceso de urbanización afecta la calidad del medio ambiente. El acceso universal al agua potable de fuentes endógenas, el manejo adecuado de los desechos y el mantenimiento limpio de la atmósfera son asuntos que en la práctica no eran considerados en su real importancia con un enfoque de sustentabilidad, pues hacerlo elevaría los costos de los procesos urbanos, cuestionando el crecimiento económico en el corto plazo. Lentamente hoy eso esta cambiando y se están observando casos de un manejo responsable de los recursos hídricos sin afectar la urbanización territorial. Dado que el fenómeno de la urbanización es un elemento indispensable para el desarrollo de China, se están creando nuevos espacios urbanos en los alrededores de las ciudades existentes con los elementos necesarios para generar un salto en la calidad de vida de sus habitantes, desde el uso de energías renovables, el correcto manejo de los residuos, la utilización de vehículos eléctricos y una sociedad involucrada y comprometida con generar espacios urbanos que generen calidad urbana. El gobierno chino ha decidido crear más de 100 eco-ciudades, es decir urbanizaciones que se basan en el cumplimiento de principios ecológicos. Se trata del proyecto más ambicioso del mundo en ese rubro, pero que para empezar se ha querido concretar en la construcción de cinco, de las cuales ya están en la etapa final.

El más notable de todos es el proyecto de la ciudad ecológica de Tianjin, en asociación con Singapur. Pero debemos tener claro que para que un conglomerado urbano sea sustentable tiene que cumplir con criterios que están fuera del mercado, que son autocontenidos en el sentido de la importación de materiales y energía, así como de la generación y el manejo de desechos de cualquier tipo; ello mantendría esas urbanizaciones fuera de la lógica general, sin que quede claro cómo se lograría integrar este modelo con el dominante, cuyo motor actual es competir con base en altas externalidades negativas. Hacer una ciudad sustentable es de por sí una contradicción en sus propios términos, pero hablar cuando menos de eco-ciudades es diferente a producir tecnologías ecológicas, donde China está a la cabeza, o aplicarlas a procesos aislados, sin integrarlas en una lógica sistémica.

Urbanización sustentable y adaptable

El caso de China, en donde está tomando acción para una mejora de los sistemas urbanos, puede ser replicado en otros países siempre y cuando se adapten a las regulaciones locales. Debido al rápido desarrollo urbano, las ciudades en el mundo se están transformando en entes orgánicos que cambian día a día. Crear una urbanización con reglas fijas no generara un beneficio para los habitantes del futuro, las ciudades mutan y se readaptan a las situaciones generacionales de la población. China esta viviendo aceleradamente este cambio, y es altamente palpable para los que visitan el país cada 5 años. La sustentabilidad de una zona difícilmente podrá ser alcanzada dentro de la insustentabilidad del sistema nacional. No se trata solamente de un modelo de urbanización u otro, el gobierno central tiene que garantizar que el crecimiento urbano no se dé a costa de lo que sea con tal de crecer, sino que se trata de planear un adecuado uso de los escasos recursos del país para el bienestar de su población y sin impactos negativos ni dentro ni fuera de sus fronteras, lo que de verdad la convertiría en paradigma a seguir por el resto del planeta. Desde hace mas de 10 años que visito China y en cada visita he sido testigo de un avance urbano bien planificado y readaptado a las condiciones contemporáneas de los habitantes. La calidad de vida ha aumentado significativamente dando lugar a espacios mas sanos, mejor infraestructura y un desarrollo edilicio-arquitectónico que pone de manifiesto el nuevo perfil urbano que se quiere generar a futuro. 

El autor es arquitecto y planificador urbano-territorial. Profesor de idioma chino. Actualmente realizando una maestría en planificación urbana sustentable en la Universidad de Tongji, Shanghai. Investigador del Centro Latinoamericano de Estudios Políticos y Económicos de China (CLEPEC)

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Imagen captada en el lago Surinsar, en las afueras de Jammu, India.Foto Ap

Primera contabilidad global muestra que 57% de la variabilidad en los niveles del recurso se produce en depósitos artificiales

 

La primera contabilidad global de fluctuaciones en lagos y embalses ha demostrado que 57 por ciento de la variabilidad se produce en depósitos represados y otros cuerpos de agua artificales.

Este resultado destaca el papel dominante que ahora tienen los humanos en el ciclo del agua de la Tierra, según el estudio publicado en la revista Nature.

Los niveles de agua en los estanques, lagos y embalses gestionados por humanos suben y bajan de una temporada a otra, pero hasta ahora ha sido difícil analizar exactamente cuánto de esa variación es causada por ellos en comparación con los ciclos naturales. El análisis de nuevos datos satelitales muestra que 57 por ciento de la variabilidad estacional en el almacenamiento de agua superficial de la Tierra ahora ocurre en embalses represados y otros cuerpos de agua artificiales.

"Los humanos tienen un efecto dominante en el ciclo del agua de la Tierra", resalta la autora principal del trabajo, Sarah Cooley, investigadora posdoctoral en la Escuela de Ciencias de la Tierra, Energía y Medio Ambiente de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos.

Los científicos utilizaron los datos reunidos en 22 meses por el Icesat-2 de la NASA, que se lanzó en octubre de 2018 y recopiló mediciones altamente precisas para 227 mil 386 cuerpos de agua en el mundo, incluidos algunos más pequeños que un campo de futbol.

"Los satélites anteriores no han podido acercarse a eso. Necesitaba encontrar un proyecto en el que pudiera trabajar de forma remota", señaló Cooley, quien realizó la mayor parte del análisis en una computadora portátil en la sala de la casa de sus padres, después de que las restricciones del coronavirus cancelaron su temporada de campo programada en Groenlandia.

Cooley y sus colegas encontraron que los niveles de agua en los lagos y estanques de la Tierra cambian alrededor de 22 centímetros entre las estaciones húmeda y seca. Mientras tanto, los embalses manejados por humanos fluctúan casi cuatro veces esa cantidad, subiendo y bajando un promedio de 800 metros de una temporada a otra.

El oeste de Estados Unidos, el sur de África y Medio Oriente están entre las regiones con la mayor variabilidad de reservorios, con un promedio de entre 2 y 4 metros. También tienen una de las influencias humanas más fuertes, con reservorios administrados que representan 99 por ciento o más de las variaciones estacionales en el almacenamiento de agua superficial.

"Eso es indicativo de que estos son lugares con estrés hídrico donde la gestión cuidadosa del agua es realmente importante", sostuvo Cooley. En algunas otras cuencas, los humanos influyen en menos de 10 por ciento de la variabilidad.

"A veces, esas cuencas están una al lado de la otra porque incluso dentro de la misma región una combinación de factores económicos y ambientales significa que los humanos toman diferentes decisiones sobre cómo administrar el almacenamiento de agua superficial", añadió.

Si bien los niveles de agua suben y bajan de forma natural durante todo el año, esa variación estacional se exagera en los embalses con represas donde se almacena más agua en la temporada de lluvias y se desvía cuando está seca.

"Hay muchas formas en las que esto es malo para el medio ambiente", explicó Cooley, que van desde daños a las poblaciones de peces hasta aumentos potenciales en las emisiones de metano, potente gas de efecto invernadero.

Sin embargo, las implicaciones de regular los niveles de agua en los embalses no son blancas y negras. "Gran parte de esta variabilidad está asociada con la producción de energía hidroeléctrica o con el riego. También puede proteger contra las inundaciones", apuntó Cooley.

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La ONU en alerta ante la pasividad de los países contra el cambio climático

Tan solo 75 países han comunicado una actualización de sus compromisos nacionales de reducción de emisiones, lo que supone aproximadamente el 30% de todas las emisiones globales.

 

La Convención Marco de Cambio Climático de la ONU (UNFCCC, por sus siglas en inglés) ha reclamado a los países que redoblen sus esfuerzos y aumentar su compromiso nacional de contribución a la lucha contra el cambio climático en 2021 si quieren cumplir con los objetivos del Acuerdo del Clima de París.

La organización ha publicado este viernes el 'Informe de Síntesis de los Compromisos Nacionales de Reducción de emisiones (NDC, por sus siglas en inglés)' que muestra como los niveles actuales de ambición climática están "muy lejos" de situarse en el camino con el que se pueden alcanzar los objetivos del Acuerdo de París, según ha asegurado la secretaria Ejecutiva de Cambio Climático de la ONU, Patricia Espinosa.

De hecho el informe concluye tras analizar los compromisos expresados hasta el 31 de diciembre de 2020, que de momento 75 países han comunicado una actualización de sus compromisos nacionales de reducción de emisiones, lo que supone aproximadamente el 30% de todas las emisiones globales de efecto invernadero.

"Las decisiones para acelerar y ampliar la acción climática en todo el mundo debe ser adoptada. Esto subraya por qué la COP26 debe ser el momento en el que avancemos en la senda hacia un mundo más verde, limpio, saludable y próspero", ha afirmado.

El informe publicado fue solicitado a propuesta de las partes del Acuerdo de París para medir el progreso de los planes climáticos de cada país de cara a la próxima cumbre del Clima (COP26) que se celebrará el próximo mes de noviembre en la ciudad escocesa de Glasgow (Reino Unido).

El informe muestra como la mayoría de estas naciones han aumentado sus niveles individuales de ambición para reducir las emisiones pero su impacto combinado les sitúa en la senda de lograr una reducción un 1% superior en 2030 comparado con los niveles de 2010.

En un comunicado, la UNFCCC explica que el Panel Intergubernamental de Cambio Climático por su parte, ha indicado que los rangos de reducción de emisiones para llegar al objetivo de limitar el aumento de la temperatura global a 1,5ºC debería ser incluso un 45% más bajos.

Espinosa ha aclarado que este informe de síntesis es una instantánea pero no da la fotografía completa dado que los retos que ha supuesto el COVID-19 ha supuesto un reto para numerosas naciones con respecto a como cumplir sus compromisos en 2020.

2021, una oportunidad "sin precedentes"

Para la secretaria ejecutiva, el año 2021 supone una oportunidad "sin precedentes" para hacer un progreso significativo en la lucha contra el cambio climático y urge a "todas las naciones" a construir un futuro tras el COVID-19 economías más sostenibles y más resistentes contra el cambio climático.

"Este es un extraño momento que no se puede perder", ha añadido Espinosa que señala que mientras se acomete la reconstrucción no se pude volver a la "vieja normalidad". "Los compromisos nacionales de contribución al cambio climático deben reflejar esta realidad, sobre todo los mayores emisores y en especial los países del G20 que deben liderar este camino", ha señalado.

El presidente entrante de la COP26, Alok Sharma, ha defendido que este informe debería servir para urgir una llamada a la acción. "Estoy pidiendo a todos los países, particularmente a los mayores emisores, que suscriban objetivos ambiciosos de reducción de emisiones para 2030", ha reclamado.

El Acuerdo de París está fallando

En la misma línea, la directora ejecutiva de Greenpeace International, Jennifer Morgan, considera que el informe de síntesis de la secretaría de Cambio climático de la ONU dice una cosa "clara" y es que en este momento el Acuerdo de París está fracasando.

"Nos dirigimos hacia una catástrofe climática. Los gobiernos deben trabajar juntos para dar prioridad a las personas y al planeta sobre los intereses de los combustibles fósiles", ha insistido.

Por ello, exige a los mayores emisores del mundo, Estados Unidos y China, que presenten el mes que viene unas NDC que den "motivos de esperanza".

A su juicio, las "promesas rotas" del Acuerdo de París cuentan la historia de un sistema multilateral "rehén de los intereses de los combustibles fósiles, obstaculizando la acción climática y arriesgando el futuro de todos nosotros".

madrid

26/02/2021 17:49

Europa Press

Publicado enMedio Ambiente
Las 23 principales potencias militares generan el 67% de las emisiones de CO2 del planeta

Una investigación del Centro de Estudios por la Paz analiza los vínculos entre el incremento del gasto militar y el desarrollo de conflictos armados vinculados a la crisis ambiental. El blindaje de fronteras con ejércitos para frenar las oleadas migratorias vinculadas a la escasez generada por el cambio climático o la venta de armas a grupos paramilitares al servicio de poderes extractivistas son algunos de los ejemplos citados en el estudio.

 

Los 23 principales países del planeta a nivel militar son responsables del 67,1% de las emisiones mundiales de CO2. Así lo revela una investigación del Centro de Estudios por la Paz sobre los vínculos del sector armamentístico y la crisis climática. Estas superpotencias, con Estados Unidos a la cabeza, representan tan sólo al 35% de la población mundial y concentran el 82% del gasto militar de todo el planeta. Se trata de países ubicados en las regiones del norte cuyas inversiones y exportaciones de material bélico tiene graves consecuencias para el medio ambiente y los derechos humanos en países del denominado Sur Global.

Esa cúpula de poder global, además de poseer grandes ejércitos para la defensa de sus intereses, son los responsables del 97% de las exportaciones de armas. Un material de guerra que termina en manos de Fuerzas del Estado de diversos países, pero también de grupos paramilitares que defienden los intereses del poder corporativo. Todo ello se enmarcan en un escenario idóneo para los negocios bélicos, ya que la crisis climática está empezando a provocar episodios de escasez de recursos en numerosas regiones del sur, lo que incrementa las posibilidades de que se produzcan conflictos armados o guerras civiles

De hecho, los once países con mayor riesgo de crisis humanitaria por el calentamiento global –Somalía, República Centroafricana, Sudán del Sur, Afganistán, República Democrática del Congo, Chad, Yemen, Niger, Burundi, Camerún y Burkina Faso– se encuentran inmersos en conflictos armados. Para Chloé Meulewaeter, una de las coordinadoras del informe, "estamos viendo que hay riesgos de que la crisis climática se militarice". De hecho, documentos estratégicos de la OTAN, España o EEUU señalan a la crisis ambiental como un potenciador de amenazas. "Eso podría servir para que los Gobiernos justifiquen elevar los gastos militares", denuncia la experta.

Según los datos del informe, la actividad militar global es responsable de entre el 5% y el 6% del conjunto de las emisiones de CO2 globales. Esto se debe al gasto en energía, la movilización de transportes, la generación de residuos tóxicos, así como los recursos movilizados para reconstruir infraestructuras dañadas por la guerra. Sin embargo, el sector bélico es mucho más que los gases que pueda producir un portaaviones o un helicóptero, en tanto que el sistema económico actual –basado en los recursos fósiles– es sostenido por los ejércitos, tal y como apunta la investigación.

"Las fuerzas armadas se han convertido en algo absolutamente imprescindible para mantener el extractivismo de recursos efectuado por los países del norte en el Sur Global", explica Pere Brunet, investigador y coordinador del informe. "Se da la circunstancia de que, mientras los científicos hablan de la necesidad de dejar el petróleo bajo tierra, en el estrecho de Ormuz, en la zona de Arabia, hay constantemente buques militares asentados para proteger el transporte marítimo de crudo y asegurar el suministro", añade.

Esa lógica del extractivismo militarizado ha desembocado, según la investigación, en una escalada de violencia contra los denominados defensores de la tierra que se oponen a los proyectos petrolíferos, mineros, de gas o incluso de generación de energía renovable. Desapariciones forzadas, violaciones, acoso sexual y judicial o amenazas a familiares son algunas de las prácticas comunes "llevadas a cabo tanto por actores públicos como privados", expone la publicación, que señala cómo los grupos paramilitares suelen estar al servicio de grandes poderes corporativos. Tanto es así, que esas 23 superpotencias militares sirven de sede empresarial a más de 63.000 trasnacionales con intereses muy variados.

La militarización de los problemas ambientales también se puede percibir en el incremento de los movimientos migratorios asociados al cambio climático. La escasez provocada por los cambios en el clima ha favorecido la aparición de nuevos refugiados que, al salir de sus países, se topan con la securitización de las fronteras. El informe pone el foco sobre algunos países como EEUU y México, cuyo muro de separación –seña de identidad de la administración del expresidente Donald Trump– impide que muchos migrantes centroamericanos afectados por las sequías puedan concluir sus rutas hacia el norte. No en vano, esta militarización de las fronteras también está presente en el Estado español, cuyo límite con Marruecos está marcado por las concertinas de las vallas de Melilla y Melilla.

"En consecuencia, el espacio fronterizo se convierte en escenario de violencia con el impacto que eso supone para los derechos humanos de las personas que son desplazadas por la fuerza de sus hogares por cuestiones ambientales o por otros motivos", argumenta el texto del informe.

Una transición ecológica basada en la desmilitarización

"Para poder llevar a cabo la transición ecológica es necesario que cambiemos el paradigma de seguridad nacional para dirigirse hacia el paradigma de seguridad humana", comenta a Público Meulewaeter. Esa transformación pasa por reorientar las inversiones destinadas a los ejércitos y a los negocios bélicos hacia el desarrollo de herramientas que prevengan y mitiguen las consecuencias de la crisis climática. Según la publicación, con el 10% del gasto militar anual –0,18 billones de dólares– los once países más vulnerables podrían desarrollar infraestructuras e invertir en resiliencia ante las condiciones meteorológicas extremas del cambio climático.

"Hay dos tipos de soluciones a esta crisis. Por un lado, la de las grandes corporaciones que quieren hacer su negocio con las nuevas energías limpias. Por otro lado, las soluciones que tienen como objetivo a las personas", señala Brunet, en relación a cómo el capitalismo verde puede desembocar en un nuevo neocolonialismo. Esto podría traducirse en un incremento de las presiones militares sobre las regiones del Sur Global para la extracción de nuevos recursos y minerales destinados a satisfacer la demanda de baterías y otros componentes necesarios para la electrificación de la economía. "No hay que pensar sólo en los beneficios de ciertas multinacionales, sino que debemos empezar a mirar por sistemas redistributivos basados en un autoconsumo energético que pueda extenderse a todo el mundo", zanja.

Así, la investigación del Centro de Estudios por la Paz concluye que la seguridad de las personas no podrá quedar garantizada en un contexto de transformación climática marcado por la militarización. Las soluciones a esta coyuntura de emergencia pasan, según los investigadores, por "políticas de acogida y cuidado" y no por la fuerza indiscutible de los rifles.

El ejército de EEUU, más emisiones que Bélgica

Si bien entre las superpotencias militares aparecen nombres como el de España, una de las grandes exportadoras de armas. Por encima de todas las administraciones destaca una: EEUU. El país norteamericano es el que más invierte en defensa, con 732.000 millones de presupuesto. Esta cantidad es el 38% del gasto militar mundial y supone más del doble de la suma del gasto de China (261.000 millones) y Rusia (65.000 millones).

Como consecuencia, EEUU posee a las fuerzas armadas más contaminantes del planeta, con un consumo de petróleo y unas emisiones de gases de efecto invernadero propias de un estado. Tanto es así que si el Departamento de Defensa estadounidense fuera un país, sería el 47º mayor emisor de CO2 del mundo, por delante de potencias económicas como Bélgica. Según los datos del informe, en 2017 las tropas norteamericanas liberaron a la atmósfera 212 millones de toneladas de CO2, mientras que el pequeño país europeo generó ese mimo año 114 millones de toneladas de gases contaminantes. 

madrid

22/02/2021 22:46 Actualizado: 22/02/2021 23:36

Alejandro Tena@AlxTena

Publicado enMedio Ambiente
Crisis climática y covid, fenómenos convergentes

Un reciente estudio de la Universidad de Cambridge desvela un mecanismo por el que el cambio climático habría influido en el surgimiento del SARS-CoV-2 y su paso de animales a humanos.

Según este trabajo, el calentamiento global y el incremento de gases de efecto invernadero han provocado durante el último siglo cambios en la vegetación de la provincia china de Yunnan (así como en Myanmar y Laos). Estas modificaciones han permitido que los murciélagos puedan extender sus hábitats y vivir en nuevos territorios. Su presencia está asociada a un mayor número de coronavirus.

La emergencia climática y la pandemia zoonótica son consecuencia de la actividad humana, que provoca degradación ambiental. La revista médica The Lancet ha monitorizado y reportado más de 40 indicadores globales que miden el impacto del cambio climático sobre la salud. En un editorial reciente, destaca que las causas de las crisis climática y la covid-19 tienen elementos comunes y sus efectos son convergentes.

En su informe de 2018The Lancet advertía ya de que si no se acelera la reducción de las emisiones de los gases de efecto invernadero, los sistemas de salud podrían verse desbordados para atender al previsible incremento de incidencia de enfermedades que se produciría.

Frenar los efectos del cambio climático ayudará a reprimir la aparición y la reaparición de enfermedades zoonóticas. Estas son más probables por la agricultura intensiva, el comercio internacional de animales exóticos y el aumento de la invasión humana en los hábitats de vida silvestre, que a su vez aumentan la probabilidad de contacto entre las personas y los patógenos.

El informe concluye afirmando que las decisiones que se tomen ahora deben abordar ambas crisis juntas para garantizar la respuesta más eficaz a cada una.

La realidad del calentamiento global

La mayor frecuencia histórica de acontecimientos extremos que estamos padeciendo (como la reciente borrasca Filomena enEspaña) está asociada a la nueva realidad de calentamiento global del planeta.

La temperatura media de la Tierra está continuamente subiendo porque hemos sustituido la fina manta natural de gases que estabilizaba la atmósfera por un edredón nórdico de gases. Estos son producto de la quema de combustibles fósiles (carbón, petróleo, gas natural), generados desde hace poco más de un siglo.

Los observatorios científicos especializados del mundo llevan años midiendo que el incremento sostenido de temperatura afecta especialmente a la enorme masa de hielo de los polos, que se derrite, y a la vasta extensión de agua de los océanos, que se evapora.

El calentamiento global ha modificado los gradientes a gran escala, más o menos estables, de temperatura, presión y salinidad, originando el cambio climático.

Los pasados días de penalidades añadidas por el temporal de nieve y frío que trajo la borrasca Filomena han sido propicios para que algunos, incluidos políticos, cuestionen el cambio climático.

De las varias propuestas divulgativas y sencillas posibles para ayudar a entender la diferencia entre clima y tiempo meteorológico a mí me gusta la de una persona (clima) que da un largo paseo de ida y vuelta por una amplia playa sujetando a un perro (tiempo meteorológico) con un correa extensible. La trayectoria de sucesos de la persona (clima) es casi lineal, coherente y previsible. La del perro (tiempo meteorológico) arbitraria, caótica y muy poco previsible. Ambos tienen una ligadura física y cierran juntos el ciclo.

El motor del clima

El esquema básico de un motor térmico consta de un foco caliente, un foco frío y un fluido (gas-líquido) al que se obliga a realizar ciclos entre ambos focos sometido a gradientes (diferencias) de temperatura y presión.

La Tierra recibe la energía térmica del Sol, pero su forma esférica, la rotación diaria y la inclinación (23,5⁰) de su eje respecto del plano de la órbita solar hace que durante todo el año caliente mucho más la zona intertropical del ecuador y bastante menos los polos.

Cuando se calienta el aire, se vuelve más ligero y asciende dejando una depresión. Por el contrario cuando se enfría, se vuelve más denso, desciende y aumenta la presión. Así, en cada hemisferio, el aire de las capas bajas de la atmósfera se movería desde los polos al ecuador y en capas más altas cerraría el ciclo moviéndose desde el ecuador a los polos.

Pero el movimiento de rotación de la Tierra alrededor de su eje rompe esa simetría originando en cada hemisferio dos zonas intermedias de alta y baja presión y desviando la dirección de los vientos como se muestra en la figura 1. Es la circulación general de vientos en la atmósfera terrestre.

Los océanos ocupan casi dos tercios de la superficie terrestre y tienen una alta capacidad calorífica; absorben la mayoría del calor en exceso. Su densidad depende de la temperatura y de la salinidad, que a su vez varían por la congelación, evaporación o aporte de agua dulce.

Las aguas más cálidas y menos salinas se desplazan en capas superficiales empujadas por los vientos. Cuando llegan a zonas muy frías y aumenta la salinidad, precipitan hacia el fondo. En aguas más templadas, donde el agua dulcifica, ascienden lentamente completando un largo ciclo, como se muestra en la figura 2. Es la circulación termohalina (o termosalina) que recorre los océanos, una autopista que transporta gratuitamente el calor para repartirlo por todo el planeta.

Cuando los focos se recalientan afectando en mayor medida a los polos, como estamos haciendo, los gradientes de temperatura, presión y salinidad varían, las corrientes generales de viento y la autopista de agua oceánica se modifican, el clima global cambia, los eventos extremos se multiplican por tierra, mar y aire y muchos ecosistemas y especies desaparecen.

El calentamiento global y las zoonosis

En capas altas de la atmósfera por encima del Ártico se forma una especie de gorro polar invernal de masas de aire gélidas que giran en contra de las manecillas del reloj, por eso se llama vórtice polar.

Cuando se produce un recalentamiento anómalo en el Ártico, como ha sucedido recientemente, el vórtice se expande. De esta forma, rodea de aire frío y empuja la corriente en chorro polar que circula por debajo y que puede alcanzar latitudes medias, llevando oleadas de frío extremo al norte de América, Europa o Asia. La alta humedad de la borrasca Filomena debida a la calidez del clima hace el resto para provocar la gran tormenta de nieve y frío que sufrió España.

Los datos científicos sobre el calentamiento global y su origen tienen ampliamente referenciadas al menos tres consecuencias que afectan a la generación y propagación de pandemias:

– El deterioro de hábitats, ecosistemas y extinción de especies de animales y plantas.

– El deshielo de glaciales y del permafrost, que libera patógenos peligrosos que están en hibernación permanente.

– La alta polución de la atmósfera, que incide en la mayor propagación de los virus y en la mortalidad.

En mayo de 2019, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) presentó el informe de la Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES, en inglés), elaborado por 145 expertos de 50 países y basado en la revisión sistemática de alrededor de 15 000 fuentes científicas y gubernamentales.

El copresidente de la evaluación, el profesor Josef Settele (Alemania), afirmó:

“Los ecosistemas, las especies, las poblaciones silvestres, las variedades locales y las clases de plantas y animales domesticados se están reduciendo, deteriorando o desapareciendo. La red esencial e interconectada de la vida en la Tierra se está haciendo cada vez más pequeña y segmentada. Esta pérdida es un resultado directo de la actividad humana y constituye una amenaza directa para el bienestar humano en todas las regiones del mundo”.

El interesante informe del Fondo Mundial de la Naturaleza (WWF) Pérdida de naturaleza y pandemias afirma que el cambio climático amplifica las amenazas que afectan a la biodiversidad, favoreciendo la expansión de virus y bacterias, o de sus vectores. En hábitats bien conservados, los virus se distribuyen entre las especies y no afectan al ser humano al existir una relación equilibrada. Además, el informe señala que el deshielo del planeta libera virus de distintos tipos que han permanecido siglos retenidos.

Un estudio de la universidad de Harvard muestra que mueren más personas por la covid-19 cuando han estado expuestas a altos niveles de polución de partículas finas, que son las que generan sobre todo los vehículos de combustible fósil.

Para doblar la curva del aumento de la temperatura global solo existe una vacuna: parar cuanto antes la producción y quema de combustibles fósiles. Los daños producidos son ingentes y cada vez queda menos tiempo para actuar

Por Saturio Ramos | 19/02/2021

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Cerrejón, mina a cielo abierto

Los proyectos mineros dirigidos principalmente por grupos ilegales en Colombia son los que más afectan a las poblaciones indígenas, afrodescendientes y comunidades locales de este país.

 

De las 52 comunidades afectadas por proyectos, 20 son impactadas por actividades mineras mediante 9 proyectos que representan el 47% de los proyectos registrados, entre 2017 y 2019, de acuerdo a un estudio de la plataforma Derechos Colectivos Vulnerados.

Seis de estos nueve proyectos mineros son dirigidos por grupos ilegales, que también lideran otros 3 proyectos de agroindustria.

De ahí que Colombia sea también el país que registre la más alta tasa de asesinatos a miembros de las comunidades a nivel de Latinoamérica con 17 personas asesinadas.

Así lo informa la plataforma Derechos Colectivos Vulnerados, una herramienta digital de libre acceso impulsada por Rights and Resources Initiative (RRI) con el apoyo de Amazon Conservation Team (ACT).

Proyectos identificados

Según la plataforma, Colombia registra 19 proyectos en total. De ellos, 9 corresponden al sector minero, 4 al de infraestructura y 3, tanto al de hidrocarburos (gas o petróleo) como al de agroindustria.

Esto guarda relación con el número de comunidades afectadas: 52 en total. De estas, 20 son afectadas por proyectos mineros; 18 por infraestructura; 11 por hidrocarburos y 3 por agroindustria.

Como se aprecia, existe una predominancia de proyectos mineros. Seis de los nueve casos identificados en este sector son actividades ilegales que generan deforestación y contaminación, por el uso del mercurio.

En los tres casos formales de minería, todas son de extracción de carbón mineral, siendo una de ellas la mina El Cerrejón, ubicada dentro del territorio del pueblo indígena Wayúu, en el departamento de La Guajira.

Esta comunidad ha denunciado que, desde que comenzó la explotación de carbón en los años 70, ha perdido miles de hectáreas de sus tierras, lo que afecta su supervivencia.

Otro aspecto que se destaca es el impacto de las obras de infraestructura como Hidrotuango, un proyecto hidroeléctrico que afecta a comunidades campesinas en los municipios de Ituango y Briceño.

Las comunidades que se resisten al proyecto tienen documentados 152 casos entre los que registran asesinatos, amenazas, acoso por parte de grupos armados paramilitares, entre otros.

Con 17 comuneros asesinados, Colombia registra la más alta tasa de asesinatos a miembros de las comunidades en Latinoamérica. Ilustración: Servindi

Derechos violados

La plataforma revela que los derechos a un medio ambiente saludable (63.2%) y a participar en la vida pública (59.9%), fueron las violaciones de derechos más frecuentes denunciadas en los conflictos registrados en Colombia.

El derecho a la vida, a la integridad física y moral y el derecho a la defensa de la tierra ancestral fueron otros derechos vulnerados en más del 30% de casos.

En tanto, los ataques más frecuentes fueron los asesinatos, las amenazas, la limitación de la libertad de expresión y la invasión al territorio colectivo.

De las 52 comunidades afectadas, 33 personas sufrieron ataques individuales; de ellas, 17 fueron asesinadas, lo que convierte a Colombia en el país con la más alta tasa de asesinatos a miembros de las comunidades a nivel de Latinoamérica.

Por otro lado, el impacto ambiental mayor fue la contaminación del agua, registrándose en el 68% de los casos; mientras que el impacto social más frecuente fue la alteración de medios de vidas tradicionales en 24 comunidades

22 enero 2021

Publicado enColombia
En la imagen, los Grandes lagos laurentianos, situados entre Canadá y EU.Foto MTRI

Estudio de los 11 cuerpos de agua dulce más grandes del mundo descubre modificaciones en los ecosistemas

 

Madrid. Dieciséis años de datos de teledetección revelan que en los lagos de agua dulce más grandes de la Tierra el cambio climático influye en las tendencias de fijación de carbono.

Una investigación financiada por la NASA sobre los 11 cuerpos de agua dulce más grandes del mundo combinó observaciones de campo y satélites para proporcionar una nueva comprensión de cómo fijan el carbono e interactúan el clima cambiante y esos lugares.

Científicos del Instituto de Investigación Tecnológica de Michigan (MTRI, por sus siglas en inglés) estudiaron los cinco grandes lagos laurentianos que limitan con Estados Unidos y Canadá; los tres africanos (Tanganica, Victoria y Malawi), el Baikal en Rusia y los Great Bear y Great Slave en Canadá, los cuales contienen más de la mitad del agua dulce superficial de que dependen millones de personas e innumerables otras criaturas, lo que subraya la importancia de comprender cómo están siendo alterados por el cambio climático y otros factores.

Los dos lagos canadienses y el Tanganica experimentaron los mayores cambios en la productividad primaria: el crecimiento de algas en un cuerpo de agua. Las fluctuaciones del indicador apuntan a grandes modificaciones en los ecosistemas lacustres.

"La base de la cadena alimentaria es la productividad de las algas. Los cuerpos de agua son de tamaño oceánico y están formando equipo con fitoplancton, pequeñas algas", dijo en un comunicado Gary Fahnenstiel, de MTRI e investigador recientemente retirado. "Medimos la tasa de fijación de carbono, que es a la que las algas fotosintetizan en esos sitios. A medida que cambia significa que todo el lugar también está modificando, lo que tiene ramificaciones en toda la cadena alimentaria, desde el zooplancton hasta los peces".

Muchos factores afectan estos lagos. El cambio climático, el aumento de nutrientes (eutrofización) y las especies invasoras se combinan para modificar todo el sistema, lo que dificulta identificar causas específicas, particularmente desde el suelo con observaciones limitadas.

Pero las imágenes de satélite han facilitado la clasificación del ruido y proporcionan información sobre el tiempo y el espacio.

Michael Sayers, autor principal del estudio, utiliza la teledetección del color del océano para rastrear la dinámica del fitoplancton de agua dulce. “Hemos confiado en los activos de la NASA: el satélite Modis, que ha estado volando desde 2002, al que aplicamos el algoritmo y el modelo que hemos estado desarrollando en MTRI durante una década. Cuando comenzamos a contar la cantidad de píxeles como observaciones a nivel mundial para 11 lagos durante 16 años, es realmente notable. Los píxeles observados por lago se cuentan en millones”.

Uno de los aspectos más notables de los resultados es la rapidez con que se han producido cambios en estos lagos de agua dulce, una cantidad notable en menos de 20 años. La investigación contribuye al objetivo del Sistema de Monitoreo de Carbono de la NASA de determinar cuánto contribuyen los lagos de agua dulce al ciclo global del carbono. "Tres de los lagos más grandes del mundo están mostrando signos importantes relacionados con el cambio climático, de 20 a 25 por ciento en la productividad biológica general en tan sólo los últimos 16 años", dijo Fahnenstiel.

En los 16 años de datos, los lagos Great Bear y Great Slave pasado los mayores aumentos en la productividad, mientras el Tanganica ha experimentado disminuciones.

Las tendencias anteriores están relacionadas con el incremento de la temperatura del agua, la radiación solar y la reducción de la velocidad del viento.

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