Martes, 13 Noviembre 2018 08:58

La dura pelea contra el fracking en Colombia

La dura pelea contra el fracking en Colombia

Desde su época como candidato a ocupar la primera magistratura, el hoy presidente de Colombia, Iván Duque, nunca asumió una actitud crítica al uso del fracking en el país como una alternativa para la ampliación de las reservas de hidrocarburos. Todo lo contario. Duque se ha mostrado dispuesto a considerar esta técnica como parte del desarrollo de lo que ha denominado la “economía naranja”. Este eufemismo ha sido útil para ocultar el verdadero plan de su gobierno: la producción y explotación de recursos naturales y la reducción de impuestos a las clases privilegiadas en detrimento de las clases medias.

 

En efecto, la nueva ministra de Minas, María Fernanda Suárez, aseguró que uno de sus principales propósitos será “convencer al presidente Duque de que el fracking se puede hacer de manera responsable y segura” (https://www.elespectador.com/noticias/nacional/es-posible-hacer-fracking-de-manera-responsable-ministra-de-minas-articulo-805901). Mediante esta técnica según la ministra, Colombia podría aumentar sus reservas de gas y petróleo en 19 y 8 años respectivamente. La pregunta central es ¿qué consecuencias traería la ampliación de las reservas de estos recursos? Pues el gobierno actual quiere vender el fracking como la nueva panacea en la reactivación de la economía de los hidrocarburos pero ignora, al mismo tiempo, las nefastas secuelas de esta técnica que han sido referenciadas en otros artículos de este portal (http://laotraopinion.net/recursos-naturales/petroleoygas/el-gran-dano-del-fracking-a-colombia/). Los costos naturales y humanos de esta forma de explotación no se justifican para que unos pocos empresarios foráneos obtengan las ganancias y el gobierno pueda llenarse diciendo que “aumentó la inversión extranjera”. No puede una administración hablar de beneficiar a sus habitantes con proyectos que a todas luces dejarán grandes daños medioambientales.

 

El debate más reciente en la materia lo ha ocupado la instalación de maquinaria pesada en tres provincias de Boyacá por parte de la Agencia Nacional de Hidrocarburos en junio de 2108. Los rumores de la llegada del fracking a este departamento despertó la alarma de sus habitantes que pronto iniciaron las protestas para combatir toda acción no consultada, por lo que la gobernación pidió suspender las actividades de la agencia petrolera (https://www.dinero.com/pais/articulo/boyaca-debate-la-llegada-del-fracking-a-su-territorio/259594).

 

A pesar de que la empresa negó el desarrollo de fracking en la región argumentando que sólo se utilizará la maquinaria para “obtener información del subsuelo”, las sospechas están fundamentadas pues los intereses de la empresa polaca Geofizyka Torún están involucrados. Según la información recabada, la empresa extranjera fue contratada por la Agencia Nacional de Hidrocarburos para realizar estudios de sísmica en la región y no para la explotación de petróleo. Sin embargo, ¿para qué se realizan estos estudios sísmicos? La respuesta salta a la vista: para determinar la viabilidad y potencial que un territorio tiene en materia de hidrocarburos. En otras palabras, están en una fase exploratoria que tiene como fin último -si todas las condiciones técnicas lo permiten– explotar el petróleo y gas mediante el fracking.

 

A esto se suma el hecho de que en Colombia existen 48 bloques de yacimientos no convencionales, 9 de los cuales se ubican en el departamento de Boyacá (https://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/hay-o-no-hay-fracking-en-boyaca-crece-la polemica-articulo-795479). Por esa razón, la presencia de las compañías petroleras ha despertado las sospechas de los habitantes de 14 municipios del departamento, quienes a través del gobernador Carlos Amaya han manifestado que “nunca permitirán el fracking en el departamento pues parte de la columna vertebral de su política es el cuidado del ambiente y los recursos naturales”. De hecho, la polémica reside en que las exploraciones se hicieron en inmediaciones de la laguna de Tota por lo que las implicaciones socio-ambientales y arqueológicas podrían ser adversas. Al margen de las consideraciones de las empresas y su aparente intención de “conocer las condiciones del subsuelo”, es claro que el propósito fundamental es analizar la viabilidad para iniciar cuanto antes la implementación de la fractura hidráulica. Dicho de otro modo, los estudios sísmicos sólo conducen a establecer las condiciones para comenzar con el fracking que desde el alto gobierno ya ha recibido la aprobación, de ahí la importancia de la resistencia ciudadana.

 

El conflicto social en Boyacá por la explotación del petróleo puede adquirir nuevas dimensiones pues el caso de la provincia de Sugamuxi en el oriente del departamento ha comenzado a cobrar importancia en los medios de comunicación. En este lugar desde 2012 se viene explorando petróleo a manos de la empresa Maurel & Prom. Ya son dos pozos en los municipios de Tota y Pesca dentro de un proyecto llamado área de interés exploratorio muisca (https://sostenibilidad.semana.com/medio-ambiente/articulo/sogamoso-y-el-proyecto-petrolero-que-incendiaria-a-boyaca/36724). A pesar de la rotunda oposición de sus habitantes, la compañía francesa continúa con las exploraciones y solicitó al gobierno la modificación de su licencia ambiental para aumentar su influencia en la región. El problema fundamental es que en esta zona se encuentran 410 nacederos, de los cuales se extrae agua potable para cerca de los 7.000 habitantes de la provincia. En caso de otorgarse la licencia las consecuencias serían catastróficas para una población que ya ha comenzado a evidenciar las secuelas producto de los estudios sísmicos y la deforestación.

 

 

En contravía de las manifestaciones populares, Ecopetrol ha pretendido negociar con los campesinos y habitantes de Boyacá mecanismos conjuntos que permitan la exploración de recursos sin generar afectación socio-ambiental. No obstante, esta propuesta es una contradicción en los términos pues toda forma de explotación de hidrocarburos genera secuelas medioambientales que terminan por convertirse en problemas de salud pública. La única alternativa viable para los campesinos es que las empresas abandonen sus territorios para poder iniciar un proceso de recuperación. Desde luego, debido a los mezquinos intereses económicos, las empresas extranjeras con el consentimiento y apoyo de Ecopetrol no dejaran abandonada una actividad rentable que, bajo la nueva administración, encontrará vientos a favor. Sin embargo, existe una fuerte oposición a estos planes que no es mencionada con mucha regularidad por los medios oficiales por lo que es necesario presentar algunas de las denuncias de los habitantes de la región.

En primera instancia, de acuerdo con Patricia Corredor, vocera del colectivo de la defensa de la provincia de Sugamuxi, el proceso de sísmica genera secuelas irreversibles en los territorios. Por ejemplo, por acción de esta técnica se secaron más de 210 nacimientos de agua y 70 familias perdieron sus hogares a causa de los agrietamientos. Además de lo anterior, los campesinos han perdido su forma de sustento pues sin cuerpos de agua para regar los campos, la agricultura que es un eje fundamental en la economía de Boyacá ha perdido paulatinamente su impulso (https://www.elcampesino.co/los-mas-afectados-con-la-sismica-y-el-fracking-son-los-campesinos/). La consecuencia natural ha sido la profunda protesta social que ha desencadenado en represión por parte de la fuerza pública.

 

La problemática es aún más compleja si se toma en cuenta la directriz del nuevo ministro de defensa que busca “regular la protesta social” lo que en plata blanca significa reprender cualquier tipo de manifestación contraria al gobierno de turno. Este escenario resulta preocupante toda vez que las comunidades sólo cuentan con las manifestaciones como el mecanismo más efectivo para visibilizar sus problemas. Pero si el gobierno insiste en constreñir cualquier movimiento anti-fracking, el panorama para los defensores de los derechos humanos es inviable.

 

Como lo ha manifestado la organización No al fracking en Colombia, esta técnica ha generado afectaciones a los ecosistemas, evidenciado esto en la reducción de los cuerpos hídricos que pueden generar el aumento en los conflictos socio-ambientales, pues existen sectores que buscan un acceso equitativo y sostenible que permita una adecuada distribución del agua en el país (https://redjusticiaambientalcolombia.files.wordpress.com/2017/03/2017-03-14-carta-presidente santosfinalconlogos.pdf). Por eso las posturas enfrentadas son muy claras: una defiende la explotación de recursos a toda costa, en beneficio de los negocios privados y cuyas retribuciones en materia de regalías no son suficientes para cubrir los daños causados, y otra que respalda el uso responsable del agua y el medioambiente como centro de una relación equilibrada con la naturaleza.


Las protestas no sólo se dan en Boyacá sino en varios de los 100 municipios donde potencialmente se podrá realizar fracking. Uno de los casos más emblemáticos es la puja entre la comunidad indígena U’wa que quiere por fuera de sus territorios ancestrales a Ecopetrol. Este resguardo, ubicado en Norte de Santander, busca que la empresa de hidrocarburos no intervenga con sus proyectos en zonas protegidas (https://www.elespectador.com/noticias/economia/los-uwas-no-quieren-ecopetrol-sus-territorios-ancestral-articulo-644102). Como este podrían reproducirse miles de ejemplos de colectivos de ciudadanos que se oponen a la explotación de hidrocarburos y que progresivamente han recibido atención por parte de los medios de comunicación.

 

El reconocimiento a los opositores al fracking es tal que actualmente cursa en el Congreso de la República un proyecto de ley para prohibir esta técnica en el país. El propósito es impedir la exploración y explotación de yacimientos no convencionales y pretende que el país inicie un proceso de transición para que dejen de usarse combustibles fósiles. El proyecto cuenta con el respaldo de la lista de los Decentes, el Polo Democrático y la Alianza Verde, así como algunos cuadros del partido de la U, el Liberal y el Conservador. La propuesta espera hacerle frente a una de las banderas del gobierno Duque por lo que se convertirá en un auténtico conflicto político (https://www.elespectador.com/noticias/politica/radican-proyecto-de-ley-para-prohibir-fracking-en-colombia-articulo-803549). La situación es compleja debido a las mayorías que ostenta el Centro Democrático, el partido pro-fracking en el Congreso, razón por la cual la lucha en contra de esta técnica deberá continuar a través de diversos medios y mecanismos. Con todo, el caso de Boyacá abre una esperanza para que el foco de atención se centre en la ciudadanía y en las demandas que pretenden acabar con el fracking en Colombia.

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Alternativas reales frente al cambio climático

Existen alternativas reales, justas y saludables para frenar el cambio climático y estudios científicos recientes lo demuestran, contrariamente a los que proponen opciones especulativas, teóricas y altamente riesgosas como la geoingeniería climática.

El informe Missing Pathways to 1.5 (Caminos que faltan para 1.5 grados), muestra que garantizar los derechos indígenas y campesinos, restaurar bosques naturales y la transición hacia áreas de cultivo agroecológico, junto con un cambio hacia dietas con menos carne, pueden reducir a la mitad las emisiones de gases de efecto invernadero para 2050. Estiman un potencial de reducción de cerca de 23 gigatoneladas anuales de dióxido de carbono o equivalente, lo cual elimina la supuesta necesidad de usar técnicas de geoingeniería. Son, además, cambios positivos para la biodiversidad, las comunidades indígenas y campesinas, y para la salud de todas y todos. (https://tinyurl.com/y8l4wgfr)

El documento se basa en una amplia y detallada revisión de documentos científicos recientes y fue publicado en octubre 2018 por una coalición de 38 organizaciones que trabajan por la justicia ambiental y social, el derecho a la tierra y a la alimentación y por la agroecología y la conservación de bosques. Las autoras principales son Kate Dooley y Doreen Stabinsky, con la revisión y colaboración de la alianza CLARA (Climate Land, Ambition and Rights Alliance).

El estudio sale al mismo tiempo que el Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) publica un nuevo informe sobre cómo limitar el calentamiento global a 1.5 °C con respecto a niveles preindustriales, un límite que plantean crucial para evitar un cambio climático catastrófico. En tres escenarios, el IPCC considera el uso de técnicas de geoingeniería para remover dióxido de carbono de la atmósfera, pero en otro plantea que con medidas basadas en las funciones de los ecosistemas –algunas como las que plantea el estudio de CLARA– sería posible también alcanzar esa meta. (Ver más en "Caos Climático, capitalismo y geoingeniería", La Jornada 13/10/18; https://tinyurl.com/y96xudje )

Más de la mitad de las reducciones de gases de efecto invernadero planteadas en el estudio de CLARA vendría de la restauración y protección de bosques naturales y turberas (un tipo de humedal que retiene altas cantidades de carbono y nitrógeno orgánicos). El resto se puede lograr con cambios en la agropecuaria industrial –que es el mayor factor de deforestación y destrucción de humedales–, con la recuperación de suelos y agroecosistemas, a través de disminuir el uso de fertilizantes sintéticos, apoyar sistemas agroecológicos y locales, y de parte de los consumidores, cambiar la dieta.

El informe afirma que los "derechos comunitarios sobre la tierra y bosques, son la acción climática mas efectiva, eficiente y equitativa que los gobiernos pueden ejercer para reducir su huella de carbono y proteger los bosques del mundo". Enfatiza la necesidad de afirmar los derechos a tierra y territorio de las comunidades y pueblos indígenas para lograr los objetivos planteados. Todos los bosques del mundo están habitados por comunidades indígenas, que son las principales cuidadoras de los bosques. A escala global, la mitad de esos territorios tienen reclamos de tenencia por parte de comunidades, pero solamente 20 por ciento tiene reconocimiento legal.

Cuestiona también el uso del concepto de "emisiones negativas", un término absurdo que no existe en ningún idioma. Fue inventado para justificar mantener la emisión de gases de efecto invernadero, que se contrarrestarían, supuestamente, con medidas tecnológicas para remover el carbono de la atmósfera (geoingeniería). Una opción de alto riesgo que carga el problema a las generaciones futuras, colocándolas en dependencia con los dueños de las tecnologías.

En contraposición, este informe plantea formas de evitar las emisiones antes de que se generen, y remover el excedente de carbono ya acumulado en la atmósfera mediante la expansión de los bosques naturales con especies nativas y aumentar la agroforestería comunitaria, entre otras medidas.

Con respecto al sistema agroalimentario, que es el factor de mayores emisiones de GEI, plantea reducir los desperdicios (que la FAO estima hasta en 40 por ciento de lo cosechado), disminuir los transportes de alimentos, aumentar la producción y consumo local, disminuir el uso de fertilizantes sintéticos y agroquímicos; reducir y mejorar la ganadería, terminando con la cría confinada de vacas, cerdos y aves, y basarla en alimentación de pradera. Complementariamente, ven como esencial reducir el consumo de carne, que es muy desigual en el mundo por lo que se dirigen especialmente a los que más consumen. La gran mayoría de la producción industrial y consumo de carnes se concentra en sólo seis países.

Señalan también el error de enfocarse solamente en limitar la temperatura, planteando la crisis climática como fenómeno aislado. Necesitamos respuestas holísticas a las crisis ambientales, sociales, de salud y otras y sólo los enfoques múltiples y sinérgicos aportarán las verdaderas soluciones, tal como demuestra este estudio.

Silvia Ribeiro, Investigadora del grupo ETC

 

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Schlumberger alerta: evanescente productividad del shale gas/petróleo en EU

Mientras el “México neoliberal itamita” (http://bit.ly/2CZ3XRF) importa 1.4 millones de barriles de petróleo en forma kafkiana –lo cual exhibe el cataclismo de la "reforma energética" del que advertí hace 10 años– (http://bit.ly/2D2V89x) otro espejismo neoliberal, sobre el milagro tecnológico del caníbal fracking y la "productividad" del shale gas/petróleo, se desmorona en la legendaria Cuenca Pérmica en la parte occidental de Texas, según Schlumberger (FT; 19/10/18).

Schlumberger, como Halliburton, no goza de óptima reputación en México: es la principal trasnacional de servicios petroleros en el mundo con más de 100 mil empleados en 85 países y con sedes policéntricas en París/Houston/Londres/La Haya (http://bit.ly/2CYab40).

Dejo de lado sus múltiples depredaciones, como el superlativo desastre ecológico Deepwater Horizon en el Golfo de México en colusión con British Petroleum (http://bit.ly/2PNiAKA), pero perturba que su mandamás Paal Kibsgaard advierta sobre la evanescencia productiva del shale gas/petróleo debido a "problemas emergentes (sic)", sumados de la “escasez de oleoductos que frena el crecimiento en la Cuenca Pérmica de Texas y Nuevo México, corazón del auge del shale de EU”.

Resulta que “se ha vuelto más difícil incrementar la producción conforme los campos petroleros de shale maduran y los nuevos pozos se hunden (sic) en áreas ya exploradas”.

Según Paal Kibsgaard, las "amenazas al crecimiento de la producción del petróleo de EU" se debe a los pozos "infantes" (child) explorados en áreas que tienen ya existentes pozos "padres" (parent).

En mi conferencia magistral en la Facultad de Ingeniería de la UNAM, aduje que la curva de producción del shale gas/petróleo es de corta duración cuando se compara a la más longeva curva "convencional" (Fracking en México y EU; http://bit.ly/2PRiJfQ).

El "gran secreto mexicano" para no sucumbir a la trampa del caníbal fracking (http://bit.ly/2ykYXCE) radica en defender las aguas "nacionales": desde los 20 municipios de la Huasteca, pasando por Jalisco, hasta los ríos chiapanecos/tabasqueños Usumacinta y Grijalva.

El prototipo del declive se ha gestado en el área shale de Eagle Ford, al sur de Texas, que "declina en forma continua" debido a la “creciente proporción de pozos child que ahora representan 70 por ciento de todos los nuevos pozos explorados”.

En la Cuenca Pérmica, en la formación Midland Wolf Camp, donde se ha exagerado la exploración, “la proporción de pozos child alcanzó 50 por ciento”, lo cual se parece al declive que padece Eagle Ford.

Ed Crooks, del Financial Times (6/9/18), afirma que “el auge del shale de EU empieza a enfriarse” con la ralentización de la producción en los nuevos pozos, lo cual ya es archisabido hasta por los leguleyos.

Hasta la vilipendiada trasnacional estadunidense de servicios petroleros Halliburton, tercera en el mundo en su género, con múltiples ecocidios a cuestas, entre ellos la explosión de Deepwater Horizon en el maltratado Golfo de México, confiesa el declive de la mítica Cuenca Pérmica.

El fraude financiero –desde la gasera Enron hasta toda la industria del caníbal fracking– ha sido ampliamente expuesto por la investigadora Bethany McLean (https://amzn.to/2yG6QCj). Suena aberrante que la industria del caníbal fracking decline mientras que el barril del petróleo haya alcanzado 80 dólares por barril (aunque hoy declinó 5 por ciento en forma artificial).

Nick Butler –profesor del King’s College de Londres– (Financial Times; 9/9/18) comenta en forma persuasiva que las "ambiciones de Trump para el gas tiene fundamentos tambaleantes (sic)" cuando EU pretende “dominar el mercado global del gas natural licuado (GNL) con las crecientes exportaciones del gas producido de las rocas shale” gracias al caníbal fracking.

Trump chantajea a la prodigiosa industria automotriz alemana, en vísperas de las negociaciones de su acuerdo comercial, con el fin de violentar a Europa a comprar su GNL y así golpear la exportación gasera de Rusia mucho más barata por simple logística, como aduje en mi entrevista a Russia Today (http://bit.ly/2PNiAKA).

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El caníbal fracking en EU y México: concepto itamita de Norteamérica

El demoledor libro de Bethany McLean –quien exhumó el fraude financierista de la gasera texana Enron– sobre el canibalismo del fracking (fracturación hidráulica), la toxicidad del agua usada y su estafa financiera (https://amzn.to/2yG6QCj), todavía le dio pocos años de vida a la mítica cuenca Permian: suprema productora de shale gas/petróleo en Texas (http://bit.ly/2ykYXCE).

 

Kevin Crowley, de Bloomberg –cercano al Partido Demócrata y enemigo del filo-petrolero Trump– diluye el vino embriagante del "auge del petróleo en la cuenca Permian" que "exhibe señales de sobrecalentamiento ,escasez de arena, gasoductos y mano de obra que pueden poner en peligro el futuro de EU como una superpotencia energética"(https://bloom.bg/2yF4Ry0).

 

La cuenca, que abarca 90 mil millas de roca sedimentaria entre Texas y Nuevo México, lleva seis años de auge gracias a los "avances en perforación".

 

Jessica Summers y Sheela Tobben, también de Bloomberg, catalogan a la cuenca Permian como la "mayor parcela de petróleo en el mundo (sic) que está a punto de superar la producción de Irán": produce 3.18 millones de barriles al día(mbd) y puede alcanzar 4 mbd en 2023, mientras el campo Ghawar de Arabia Saudita, el máximo del mundo, produce casi 6 mbd (https://bloom.bg/2yIJX13).

 

Según Kevin Clowley, "EU se volvió una superpotencia energética gracias a la cuenca Permian y está a punto de superar a Arabia Saudita y a Rusia como el mayor productor de petróleo del mundo", lo cual "tendrá implicaciones políticas y económicas de largo alcance en la política exterior de EU".

 

Jerarcas del petróleo de EU vaticinan el auge de la cuenca Permian de "una o dos décadas por lo menos (sic)" gracias a la doble tecnología del fracking y la perforación horizontal que inyectan arena, agua y químicos.

 

Harold Hamm, mandamás de Continental Resources y confidente del presidente, alardea que con Trump, EU tiene sus "propios petrodólares" y se puede dar el lujo de propinar sanciones a Irán.

 

Pero no todo es color de rosa con la cuenca Permian que "exhibe señales de sobrecalentamiento" cuando la "arena se ha vuelto una preciosa materia prima que se cotiza a 60 dólares la tonelada".

 

El dinero corre a raudales y hoy un conductor de camión obtiene 150 mil dólares al año y han convertido los caminos para "tráfico agrícola en las más peligrosas de EU", sumado de los cuellos de botella de su transporte a refinerías y tankers en el Golfo.

 

La "Nueva California" o el "Nuevo Oeste" es hoy la cuenca Permian cuyo "máximo desafío" es la "escasez de plomeros y electricistas".

 

La parte fundamental del "éxito" caníbal del fracking radica en las grandes cantidades de agua que requiere cuando por cada barril de petróleo se producen cuatro barriles de agua tóxica y cuyos "manejadores" no saben como disponer de ella y no toman en cuenta los daños deletéreos que provoca, sin contar los sismos, la contaminación del gas metano y la toxicidad del agua potable.

 

El caníbal fracking epitomiza la bisagra de dos privatizaciones especulativas: la del petróleo y la del agua, en donde convergen los megabancos y las principales corredurías de Wall Street y la City, como Morgan Stanley/Goldman Sachs/Citigroup.

 

Se trata de un cuádruple negocio circular de banca/energéticos/agua/alimentos y que ha divulgado ICA (por sus siglas en inglés) encabezada por la DIA y la CIA (http://bit.ly/2yGbAb5).

 

El caníbal fracking epitomiza el concepto geoestratégico de integración energética de "Norteamérica" (http://bit.ly/2yHFviW) propalado por Goldman Sachs (http://bit.ly/2yL6A4M), CFR (https://on.cfr.org/2yHgPY4) y el ITAM (sic) para derrotar a China, según Joseph Nye (http://bit.ly/2yJdEiv).

 

El misterio del fracking, notable fracaso financiero, fue develado por McLean quien expuso que se trata de una burbuja financierista de la Reserva Federal y de la bancocracia de Wall Street y la City.

 

El mito transfronterizo del fracking en EU y el noreste de México lo abordaré en una conferencia magistral en el auditorio Barros Sierra de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, hoy miércoles a mediodía (http://bit.ly/2yKEqH0).

 

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Miércoles, 10 Octubre 2018 06:23

Calentamiento global para el premio Nobel

Calentamiento global para el premio Nobel

La humanidad está en el umbral de un fracaso de proporciones colosales en su intento por mantener el calentamiento global en un nivel moderado. Si se quiere evitar que el cambio de la temperatura mundial alcance una cota superior, lo que llevaría a un desastre de dimensiones cataclísmicas, se requiere que todas las economías del mundo apliquen medidas sin precedente para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. Es la principal conclusión del informe especial del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) dado a conocer el pasado 6 de octubre. El IPCC es el brazo científico de Naciones Unidas sobre el tema del calentamiento global.

El informe especial del IPCC se concentra en los efectos de un calentamiento global de 1.5 grados centígrados sobre los niveles preindustriales. El Acuerdo de París lo considera un nivel moderado, muy por debajo de la meta de 2 grados que se considera objetivo alcanzable si todos los países cumplen sus promesas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Desgraciadamente, los datos para 2017 muestran que las emisiones han seguido aumentando.


En 2006 se publicó el informe Stern, en Inglaterra, sobre la economía del cambio climático. El análisis fue por encargo del Tesoro británico y fue bien recibido por la mayor parte de los expertos sobre cambio climático, pero no así entre los economistas del medio académico.


Una de las principales conclusiones del informe Stern era que se necesitaban inversiones cuantiosas para mitigar los futuros daños del calentamiento global.
En el futuro, el impacto negativo del calentamiento global podría alcanzar entre 5 y 20 por ciento del PIB. Por tanto, era importante aplicar medidas para reducir las emisiones de GEI, ya fuera mediante un impuesto sobre las toneladas de carbono emitidas o vía un (muy controvertido) mercado de cuotas transferibles o algún otro mecanismo que penalizara las emisiones de GEI.


El mensaje central era: es necesario incrementar los precios del carbono para reducir las emisiones de GEI.
La estimación de daños que hizo el informe Stern para los perjuicios en el futuro fue considerada por muchos economistas como una exageración que buscaba justificar el monto de las inversiones necesarias en la actualidad para mitigar los daños futuros. Así fundaba Stern su conclusión de que las emisiones de GEI debían reducirse drástica e inmediatamente.


Un día de noviembre en 2009, el economista William Nordhaus (de la universidad de Yale) escribió una nota a su colega Nicholas Stern, en Londres, autor del informe que lleva su nombre. En el mensaje, Nordhaus señalaba a Stern que su trabajo se había adelantado unos 50 años. Y no era un elogio. Nordhaus estaba decididamente en el bando de los académicos que criticaron la metodología y las principales resultados del informe Stern. Quizás dentro de 50 años, bromeaba Nordhaus, las conclusiones a las que llegaba Stern podrían justificarse, pero no ahora.


Ayer recibimos la noticia de que William Nordhaus ha recibido el premio Nobel por sus trabajos sobre la economía del cambio climático. Es irónico que casi el mismo día que se anunció este premio se hubiera dado a conocer el informe especial del IPCC. Para este economista, la principal falla del informe Stern era que al utilizar una tasa de descuento muy baja justificaba la necesidad de realizar grandes inversiones para reducir las emisiones y mitigar los efectos del cambio climático.


Un ejemplo permite aclarar por qué la tasa de descuento es el número más importante en la economía del cambio climático. Supongamos que se van a necesitar 100 millones para indemnizar a las generaciones futuras por los daños que estamos provocando con el cambio climático. Tendríamos que depositar cierta cantidad hoy en el banco para obtener esos 100 millones en unos 60 años. ¿Cuál es la suma de dinero que necesitamos poner hoy en el banco si quisiéramos obtener 100 millones dentro de 60 años? El valor presente de esos 100 millones con una tasa de descuento muy baja, digamos de uno por ciento, es de 55 millones, pero si la tasa es de 3 por ciento sólo necesitamos 17 millones, porque esa tasa de interés compuesto alta es lo que va a realizar el trabajo de obtener los 100 millones dentro de 60 años.


El informe Stern considera que la tasa de descuento debe ser de 1.4 por ciento, pero Nordhaus considera que debe ser más cercana a 3 o 4 por ciento, porque debe estar cerca de las tasas comerciales y de equilibrio de largo plazo. Aquí el flamante premio Nobel patina, porque las decisiones sobre inversiones de interés público relacionadas con el cambio climático no pueden equipararse a las de las inversiones privadas en el sistema financiero. En síntesis, para Nordhaus las inversiones que hoy se requieren para mitigar el daño futuro son modestas. Su conclusión va radicalmente en contra de lo que recomienda con un grito de emergencia el informe especial del IPCC.
Twitter: @anadaloficial

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El futuro de la industria del automóvil frena la ambición climática en la UE

Los ministros de Medio Ambiente de la UE deben cerrar un acuerdo para fijar un porcentaje en la reducción de emisiones de CO2 procedentes de los coches y las furgonetas para 2030.

 
De un lado van las evidencias científicas; del otro, la realidad política. Un día después de que el mayor panel de expertos sobre cambio climático haya advertido de que son necesarios cambios “sin precedentes”, hay serias dudas de que los gobiernos europeos vayan a superar la prueba.


En un encuentro celebrado a puerta cerrada en Luxemburgo, los ministros de Medio Ambiente de los 28 no han cerrado un acuerdo para fijar un porcentaje en la reducción de emisiones de CO2 —el principal gas de efecto invernadero— procedentes de los coches y las furgonetas para 2030. Pero las previsiones más optimistas se han desinflado antes de incluso de que comenzara la reunión.


España, el segundo fabricante de vehículos de la Unión Europea y una voz clave en las negociaciones, ha confirmado a primera hora de este martes que no iba a apoyar la postura más ambiciosa que hay sobre la mesa: una rebaja del 40%, liderada por Francia y apoyada por otros países como Reino Unido, Italia o Bélgica. Del lado opuesto se sitúa Alemania, que junto a República Checa, Eslovaquia, Rumanía, Bulgaria y Hungría pretende un recorte muy inferior, de tan solo del 30%. El gobierno español, con peso para empujar la balanza, ha optado finalmente por una postura intermedia (del 35%) que es la que plantea Austria, en la presidencia europea durante este semestre.


"Nuestra posición es clara con respecto a la necesidad de incrementar el nivel de ambición en reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en este sector, pero clara también con respecto a la necesidad de salir con un objetivo que sea consensuado por todos", ha justificado la ministra, Teresa Ribera, que ha reconocido lo “llamativo” de que Francia y Alemania, tradicionalmente aliadas en la ambición climática, representen ahora a bloques enfrentados.


Aunque Alemania ha abanderado desde hace años las políticas más verdes de la Eurozona, el temor a la pérdida de cientos de puestos de trabajo en la industria del automóvil la han alejado de la posición gala. Según un informe de la Comisión Europea, un recorte del 40% en las emisiones de coches y furgonetas se traduciría en la pérdida de 12.000 empleos en Europa.


"El esfuerzo del sector del automóvil y de los sindicatos en estos años ha sido importante, pero es verdad que junto con la industria principal, hay un porcentaje relevante de industria auxiliar que probablemente se vea afectado por una revolución en marcha en nuestros parámetros de movilidad", ha reconocido Ribera, al ser preguntada por los posibles efectos en España.


El del automóvil es uno de los sectores estratégicos para la economía europea (sobre todo para Alemania, España y Francia, principales fabricantes), pero también uno de los que más contribuye a la emisión de gases contaminantes. Aproximadamente un 26% de las emisiones globales proceden del transporte, y el 50% de ellas del transporte por carretera. Por eso el acuerdo resulta crucial para definir la estrategia de una economía baja en carbono. El Parlamento Europeo (que defiende un recorte del 40%), la Comisión Europea (que se sitúa en el 30%) y los estados miembros tienen hasta finales de año para fijar una postura común.


“Los científicos acaban de estimar que para el año 2045 tenemos que tener una economía descarbonizada, y si no le hincamos el diente al transporte vamos muy mal. Nos parece muy razonable la petición del 40% porque si no, no llegamos”, dice Paco Segura, experto en transporte y calidad del aire de Ecologistas en Acción. "Otro factor muy importante es que está claro por dónde van a ir los mercados, los motores más contaminantes no van a tener cabida. La apuesta estratégica inteligente para que nuestra industria no se quede obsoleta es apostar por vehículos muy eficientes", añade.


“Esta reunión era la primera oportunidad para demostrar que se toman en serio la advertencia de los científicos. Si realmente nos creemos lo que estamos defendiendo hay que ir al máximo, porque si no el discurso no se adaptar a los hechos”, ha reaccionado por su parte el diputado de Equo Juan López de Uralde, que había pedido ambición al Gobierno.

09/10/2018 17:32 Actualizado: 09/10/2018 23:34
lucía villa
@Luchiva

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Nace Stay Grounded, una plataforma para tratar de frenar la expansión del tráfico aéreo

El pasado 29 de junio fue un día histórico para la aviación comercial. Un total de 202.157 aviones surcaron el cielo en los cinco continentes batiendo todos los récords, tal y como registró la web sueca FlightRadar24, que muestra información en tiempo real sobre la congestión aérea alrededor del mundo. Por primera vez, se batía la astronómica cifra de 200.000 vuelos en un solo día: 19.000 de ellos lo hicieron al mismo tiempo. 

El imparable crecimiento de la aviación comercial ha llevado a más de 100 organizaciones de todo el mundo, entre las que se encuentran las españolas Amigos de la Tierra y Ecologistas en Acción, a crear la red Stay Grounded, una plataforma que ha elaborado un documento con 13 pasos para cambiar el modelo de aviación actual y llevar a cabo una transición hacia un sistema de transporte socialmente justo y ecológicamente sostenible. Durante estas semanas, Stay Grounded organizará en 15 países diversas protestas ciudadanas para detener la construcción o expansión de cerca de 1.200 aeropuertos de todo el mundo.


El lanzamiento de la red coincide con el mes en el que la Organización de Aviación Civil Internacional (ICAO) decidirá sobre CORSIA, una estrategia interna de reducción de emisiones que, si bien tiene el objetivo de alcanzar "un crecimiento de carbono neutral" para después de 2020, está basada íntegramente en la compra de créditos de carbono a proyectos de compensación. Un movimiento que los impulsores de Stay Grounded consideran un “lavado de cara verde” para detener cualquier tipo de posible regulación del sector.


Los datos son contundentes: la aviación es el medio de transporte con mayor impacto climático y es responsable directa del 5% de las emisiones de efecto invernadero en España. De hecho, a pesar de ser un medio de transporte que solo mueve al 10% de la población, supone el 20% de las emisiones del sector del transporte en nuestro país.
Usar el sentido común

“Stay Grounded nace para buscar el sentido común en la aviación actual”, cuenta a El Salto Héctor de Prado, coordinador de Clima y Energía de Amigos de la Tierra. “Se trata de evitar casos como los que conocemos bien en el Estado español, donde se han hecho inversiones astronómicas para aeropuertos fantasma o infrautilizados, como los de Castellón o Ciudad Real. Y al mismo tiempo, el objetivo es frenar los planes de expansión de nuevas terminales y servicios de las infraestructuras aeroportuarias que sí se están utilizando”.
“El cambio climático no está a la vuelta de la esquina: lo tenemos encima”, asevera De Prado. Y frente a ello, toca actuar. “Durante décadas, la industria de la aviación se ha beneficiado de estímulos y privilegios por parte de los países y ha comprado créditos de compensación para poder mantener sus emisiones. Llegado a este momento, esto tiene que cambiar”.


En este cambio, los ciudadanos también han de jugar un papel protagonista. “Mucha gente no es consciente de lo que implica viajar en avión, y creemos que parte del problema es que no hemos sabido transmitir el impacto que conlleva”, reflexiona. ¿Alternativas? “Estamos convencidos de que, por ejemplo, si hubiera una buena conexión de trenes nocturnos entre grandes capitales de España, eso evitaría que mucha gente cogiera aviones. Porque a muchos tampoco les gusta tener que desplazarse a 20 o 30 kilómetros de la ciudad, pasar los controles de seguridad, tener esperar en la zona de embarque… Si existiera la oportunidad de viajar en tren, con conexiones desde el centro de la ciudad, estoy convencido de que una mayoría lo elegiría frente al avión”.


Los impulsores de Stay Grounded son conscientes de que luchan contra gigantes. Aun así, creen que hay esperanza: “El modelo actual tiene vuelta atrás, pero será un poco doloroso para todos. En primer lugar para las empresas, porque hay que empezar a poner impuestos por la quema de combustible fósil y por el número de pasajeros. Lo será para el propio negocio de la aviación, que genera muchos puestos de trabajo. Y por último, lo será también para las personas a las que nos gusta viajar, que estamos disfrutando unos precios muy bajos y que no se corresponden con el impacto real que tiene nuestra manera de viajar”, señala el coordinador de Clima y Energía de Amigos de la Tierra. “Creo que, antes o después, habrá una reducción drástica del número de pasajeros. Es importante que así sea”.

Por Dani Cabezas
El Salto

 

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Un tercio de microplásticos que van al océano son de ropa

Cada vez que una prenda se lava, hasta 700 mil fibras microscópicas llegan a los océanos, son tragadas por la vida marina y se incorporan a la cadena alimenticia, con el riesgo de que acaben en nuestros platos.

Un nuevo estudio del Instituto de Ingenieros Mecánicos destaca que 35 por ciento de los microplásticos liberados en los océanos del mundo son textiles sintéticos.


El informe recalca que el cuidado de la ropa afecta la huella de carbono de un artículo y recomienda lavar la ropa a temperatura más baja, usar bolsas de malla para colar hilos, usar secadoras con menos frecuencia e instalar filtros en las tuberías de residuos de la lavadora.


La investigación Engineering Out Fashion Waste destaca hasta qué punto la moda contribuye a la contaminación del agua en el mundo. También consume mucha energía y produjo mil 200 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente (CO2e) en 2015: más emisiones que los vuelos internacionales y el transporte marítimo combinados.


La institución exige acciones urgentes para abordar los residuos producidos durante el ciclo de vida de una prenda. Esto incluye los procesos de uso intensivo de agua durante la fabricación y estudiar el problema del desecho de prendas al final de su vida útil.

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Domingo, 09 Septiembre 2018 10:25

¿Qué es el esmog?*

¿Qué es el esmog?*

Los pobladores de distintas ciudades colombianas ya viven y sufren las consecuencias de respirar un aire impuro, pesado, tóxico, un aire que dificulta el caminar e invita a dejar la urbe. Acá un acercamiento sencillo y directo a este fenómeno, clara manifestación de la crisis en que han entrado las ciudades modernas.

 

El esmog es una mezcla venenosa de humo, niebla, aire y químicos producidos por los humanos; se forma especialmente en las ciudades grandes, que carecen de corrientes de aire (vientos) sea por sus construcciones o por su ubicación geográfica. Son urbes ubicadas en valles rodeados de alturas montañosas. Estos son factores que impiden la movilidad del aire.

 

Al parecer, el esmog es más frecuente donde la temperatura ambiental decrece con la altitud, ya que el aire caliente sube llevando consigo los contaminantes y desplazando al aire tibio y limpio que permanece arriba. A veces la condición atmosférica forma una capa de aire caliente que cubre la capa de aire fresco.

 

Los contaminantes atrapados en el aire de estas ciudades, no pueden elevarse, lo que persiste con mayor concentración si los contaminantes calientes están en el aire cerca de la tierra, pudiendo alcanzar niveles peligrosos.

 

En algunos momentos, por acción de la luz solar, toma forma el esmog fotoquímico, y que está presente en los centros urbanos por la combustión interna de maquinarias y automotores, hasta alcanzar características visibles. El color amarillento oscuro que se observa sobre las ciudades, especialmente en las madrugadas desde sitios por encima de construcciones y barrios, se origina por los derivados del nitrógeno e hidrocarburos, que por acción de la luz solar se convierten en contaminantes secundarios.

 

Este contaminante del aire tiene la presencia de derivados gaseosos del azufre, compuestos oxigenados que son parte del esmog: el dióxido de azufre (SO2), gaseoso, es oxidado catalíticamente por la presencia de las micro partículas que flotan en el ambiente (iones metálicos, o gotas de hidrocarburos, con el ozono como agente oxidante), forma entonces el ácido sulfúrico1 (H2SO4) que es parte de la lluvia ácida. La formación de SO2 (dióxido de azufre) también ocurre con radicales libres y en los óxidos de nitrógeno.

 

Al final de estas interacciones químicas se forma la lluvia ácida, que con el agua lluvia normal se mezcla con los dos ácidos: sulfúrico y nítrico. Los derivados del azufre –como su dióxido–, se presentan naturalmente en volcanes y por el uso de combustibles fósiles que contienen azufre; también están en las minas de este mineral. Los óxidos de nitrógeno2 (NOx) provienen de las tormentas eléctricas y por acción bacteriana, también se forman, sobretodo, por la combustión de maquinarias industriales.

 

El aire que inhalamos cotidianamente, es una mezcla de gases: en más o menos 78 por ciento de nitrógeno gaseoso (N2), 21 por ciento de oxígeno gaseoso (O2) y vestigios de otros gases que con el vapor de agua H2O (g) se aproximan al 4%. La oxidación del nitrógeno ambiental, ocurre en el aire por unión directa de nitrógeno y oxígeno, para formar el dióxido de nitrógeno (NO2):

 

N2 (g) + 2O2 (g) 2NO2 (g).

 

Este dióxido (NO2) reacciona con el agua lluvia, para formar ácidos nítrico y nitroso, que son también componentes de la lluvia ácida.

 

En las madrugadas citadinas hay un ascenso de hidrocarburos y óxidos de nitrógeno, desprendidos por la combustión durante 24 horas de carros grandes y pequeños. Con la llegada del sol, los dióxidos de nitrógeno absorben la luz solar y se rompen formando radicales de oxígeno, que pueden reaccionar con el oxígeno ambiental por ser molecular, para formar ozono (O3), con agua forma el radical hidroxilo. Los radicales libres son muy reactivos, porque tienen electrones desapareados, los cuales generan otros contaminantes.

 

Estos oxidantes fotoquímicos secundarios, pueden reaccionar con varias moléculas que incluyen óxido de nitrógeno, que forma ácido nítrico e hidrocarburos, como: peróxidos, aldehídos, cetonas, extremadamente reactivos y que disminuyen la visibilidad, y que se condensa para formar aerosoles.

 

En definitiva, a partir del dióxido de nitrógeno se forma el compuesto llamado PAN (peroxiacilnitrato) que irrita los ojos y es tóxico para las plantas.

 

Al analizar la afectación de la lluvia ácida en diferentes ambientes relacionados con la vida, debe destacarse:

 

Salud humana: Lo ácidos componentes de la lluvia ácida, disueltos en agua, irritan las membranas mucosas aumentando el riesgo de enfermedades respiratorias: enfisema, bronquitis, asma. Por contacto directo con cabello y piel pueden causar problemas cutáneos, especialmente en personas sensibles.

 

En el agua ácida es factible la presencia de iones tóxicos de cobre y plomo de las tuberías, con las consiguientes intoxicaciones, como saturnismo con plomo, que produce dolor abdominal y de cabeza, sordera, insomnio, también puede afectar el sistema neuronal, con más frecuencia en los niños, por la presencia de plomo en los juguetes con pintura que contiene ese elemento. El cobre produce intoxicación aguda por ingestión oral, se manifiesta con dolor abdominal, diarrea y piel amarilla. El aluminio afecta pulmones, piel, huesos y sistema nervioso central, es neurotóxico; se relaciona el elevado nivel del ion de aluminio con el Alzheimer.

 

Vegetación: La lluvia ácida se deposita en la tierra, provocando una acidez creciente en el suelo, que disminuye nutrientes importantes como iones de calcio, magnesio y potasio. La disminución de magnesio en la planta, provoca disminución de clorofila y con ello su proceso de fotosíntesis que entrega oxígeno al ambiente.

 

En los árboles produce retraso en su crecimiento, adelgazamiento de su follaje, pérdida con cambio de coloración y caída de hojas. El aluminio iónico, proveniente de las rocas está presente en el agua de los suelos y daña sus raíces, limitando su asimilación de agua y el ingreso de nutrientes para su desarrollo.

 

Ríos y lagunas: El incremento de iones en general y del aluminio, en especial en estas aguas, puede matar los peces. Puesto que es solución acuosa, hay variación de la neutralidad del agua – que normalmente tiene un pH 7–, si pasa a otros parámetros la medida de acidez (pH), afecta al medio acuoso así: si es inferior a 6, disminuye peces como el salmón y peces de agua dulce; también en lagos y lagunas a las larvas de insectos y algas.

 

Los moluscos no sobreviven en pH de 5.2; con un pH inferior a 5 desaparecen algunas especies de animales microscópicos. Con pH inferior a 4 el lago está definitivamente muerto. La presencia de lluvia ácida puede generar eutrofización (abundancia vegetal que cierra la superficie acuosa) con disminución del oxígeno acuático.

 

Edificación/urbanizaciones: Los materiales de construcción, como piedras o mármol –que contienen carbonatos de calcio (mármol) –, en contacto con la lluvia ácida se destruyen, son arrastrados por la lluvia, dejando más material expuesto para seguir siendo consumido por la corrosión química. Hay sales interiores en piedra y mármol, que pueden producir fisuras y rupturas internas en ellas, disminuyendo la seguridad de las edificaciones.

 

Tanto el aire, como el agua, por su calidad y cantidad, son verdaderos regalos de la naturaleza. No los valoramos conscientemente, pero es responsabilidad de sus beneficiarios humanos; protegerlos en su integridad para que la vida existente sobre el conjunto de la Tierra no corra riesgos.

 

Es una obligación impostergable, esforzarnos por mantener todo con la pureza que se nos dio. Lamentablemente esta responsabilidad es poco asumida por sus beneficiarios humanos; peor su utilización: hasta hoy es evidente el abuso y descuido para con estos bienes colectivos, así como con el abuso y descuido con toda la naturaleza que nos rodea.

 

Son problemas que no son de fácil resolución, sobre todo con el aumento de la población humana, con la cual crece en igual proporción, la polución ambiental. ¿Qué hacer para proteger la única casa que tenemos?

 

Es una temática que tenemos que analizar, concienciar y afrontar de manera positiva, no solo por acción individual sino colectiva y social, o por asociación de personas de buena voluntad, motivando a grupos significativos y convencidos del deber que tenemos con el medio ambiente y con toda la naturaleza. En medio de todo esto está la vida, su calidad y supervivencia, sobre este planeta.

 

* El esmog o smog es una combinación de humo, niebla y diversas partículas que se encuentra en la atmósfera de los lugares con elevados índices de contaminación. El fenómeno se produce cuando el aire se estanca por un periodo extendido de alta presión y las partículas contaminantes quedan flotando en las capas atmosféricas inferiores por su mayor densidad.

1 El ácido sulfúrico, es un líquido oleoso e incoloro, muy corrosivo, deshidratante, que carboniza la materia orgánica.

2 Los óxidos de nitrógeno son un grupo de gases compuestos por óxido nítrico (NO) y dióxido de nitrógeno (NO2). El término NOX se refiere a la combinación de ambas sustancias.

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Sábado, 01 Septiembre 2018 15:02

Otra sentencia contra Monsanto

Otra sentencia contra Monsanto

El 10 de agosto de 2018 Monsanto perdió un juicio histórico en el que fue sentenciada a pagar 289 millones de dólares por haber causado cáncer con glifosato a Dewayne Johnson, un jardinero de 46 años que vive en San Francisco. Cinco días después, la Suprema Corte de California negó una apelación de Monsanto que pretendía evitar que el glifosato integre la lista de sustancias cancerígenas del Estado. Monsanto, ahora propiedad de Bayer, anunció que apelará la sentencia en favor de Johnson, pero las acciones de Bayer se han desplomado, perdiendo más de 10 por ciento de su valor. Las demandas contra Monsanto por daños del glifosato suman más de 8 mil y es sólo el comienzo.

Bayer se perfiló mundialmente por una conocida tableta para el dolor de cabeza, pero tiene mucha cola que le pisen como fabricante de venenos y químicos tóxicos, incluyendo el fluido que se usó en las cámaras de gas del nazismo. Parece un pequeño acto de justicia histórica que la mayor compra realizada por la empresa alemana en toda su historia, la está arrastrando al fondo, junto con las sentencias contra los crímenes de Monsanto.

El fin de Monsanto parece llegar también con el principio del fin del glifosato, el agrotóxico más usado en la historia de la agricultura. Presentado como herbicida "moderadamente tóxico" desde que la empresa lo introdujo al mercado en 1974, se agolpan los testimonios sobre su nocividad, desde provocar malformaciones fetales y abortos espontáneos, a ser cancerígeno, como declaró la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2015.

En base a ese informe de la OMS, el estado de California decidió agregar el glifosato a su lista oficial de sustancias cancerígenas, lo cual significa una serie de restricciones importantes. Debe etiquetar este riesgo en sus productos, así como tomar medidas para evitar que llegue a fuentes agua, especialmente aquellas que se usan para potabilizar para consumo de la población. Esto podría ser una tarea imposible.

Varios estudios científicos, entre ellos los de Damián Marino y otros investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) de Argentina, han mostrado que debido a su extendido uso, especialmente en soya y maíz transgénicos, se han encontrado altos residuos del herbicida cangerígeno en ríos que proveen de agua a poblaciones, como el río Paraná en Argentina, así como también su presencia en lluvia. Esto se agrega a otros estudios, como el de Wanderlei Pignati, que comprobó residuos de glifosato en los bebederos de agua en escuelas de Mato Grosso, Brasil, así como otros que hallaron residuos en sangre, orina y hasta leche materna en personas de Brasil, Argentina y Estados Unidos.

La Unión Europea consideró prohibir el glifosato el año pasado, pero ganó la presión de las trasnacionales de agronegocios como Bayer y Monsanto, por lo que se aplazó la consideración cinco años. No obstante, Francia anunció que en tres años lo prohibirá en su territorio y Alemania también discute esa posibilidad.

En días pasados, un estudio del conocido Environmental Working Group de EU, llamó la atención por haber encontrado residuos de glifosato en cereales para desayuno que se venden en ese país y muchos otros, incluyendo a México. (https://tinyurl.com/yaaqtbyk) Coincide con los resultados del estudio más amplio, publicado en 2017 en la revista Agroecology and Sustainable Food Systems, realizado por los investigadores de la UNAM y la UAM Elena Álvarez-Buylla, Emmanuel Ortega, Alma Piñeyro y otros, que mostró que 90 por ciento de las tortillas industriales del valle de México contiene trazas de transgénicos, en muchas también de glifosato, además de que es ubicua la presencia del agrotóxico en cereales, botanas, harinas y otros productos industrializados de maíz. (https://tinyurl.com/y8ohkexo )

No deberían tardar las demandas contra Bayer-Monsanto también en México, además de exigir a la Cofepris que revierta su absurda decisión de permitir que estos productos lleguen al consumo.

Al mismo tiempo, está en ciernes otra tormenta contra Bayer-Monsanto en Estados Unidos por sus nuevas variedades transgénicas que requieren el uso de otro herbicida aún más tóxico: dicamba. Es tan tóxico que además de hierbas, está matando los cultivos y árboles frutales de los vecinos. Ya iniciaron varias acciones colectivas contra Bayer-Monsanto, que enfrenta demandas de cientos de agricultores.

Todo esto pone en seria cuestión tanto al glifosato y el dicamba, como a los transgénicos, por ser la tecnología que permitió aumentar exponencialmente el uso de agrotóxicos y aceleró la resistencia en malezas. Más aún, se impone cuestionar la propia agricultura basada en el uso de agroquímicos, que ha sido devastadora para la salud y el ambiente, y ni siquiera cumplió su supuesto cometido: la mitad de la población mundial sufre hambre o deficiencias nutricionales. ¿Habrá que esperar a más muertes por glufosinato, 2-4 d y otros venenos de Bayer, Basf y compañía para terminar con esta absurda idea de colocar tóxicos en los alimentos? ¿Por qué aceptar que la carga de la prueba siga en los campesinos, trabajadores y consumidores, que tenemos en juego la salud y hasta la vida, mientras las grandes empresas de agronegocios siguen devorando ganancias?

*investigadora del Grupo ETC

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