Estados Unidos prepara bloqueo naval contra Venezuela

La decisión unilateral de Estados Unidos contra Venezuela, asumiendo a ese país hermano como una amenaza para su seguridad nacional, anuncia una futura intervención armada contra Venezuela.

Si fuera en otro momento histórico, directamente invadirían el país y destituirían al gobierno como en tantas ocasiones.


Sin embargo, la intervención armada en la actualidad puede ser de otro tipo, por ejemplo: hacer un bloqueo naval a Venezuela con barcos estadounidenses y no permitir la salida de petróleo venezolano.


Una acción como esa durante algunos meses, fortalecería el golpe económico que se ha venido intentando y, complementada con las acciones directas opositoras en lo interno y sectores paramilitares desde Colombia, podría provocar una guerra civil. Así, se tendría luego la excusa para invadir.
La UNASUR (Unión de Naciones Suramericanas) además de pronunciarse con comunicados rechazando este ataque a la soberanía suramericana y latinoamericana, debería asumir una postura directa de denuncia conjunta por parte del Secretario General y los cancilleres en todos los organismos multilaterales.


Este momento histórico necesita una reacción conjunta urgente. El Secretario General de UNASUR y una comisión de cancilleres deberían trasladarse a Naciones Unidas, la OEA (Organización de Estados Americanos), Unión Europea, Unión Africana, parlamentos regionales y algunos países para denunciar este ataque y alertar sobre la posible intervención armada a futuro.


Algunos podrán decir que esto es imposible. De la misma forma que se preparó el terreno para intervenir y provocar las guerras civiles en Libia y Siria, se está preparando el terreno para una intervención en Venezuela.


El futuro demostrará que, si no se toman medidas urgentes conjuntas ahora, posiblemente haya que lamentar una intervención y guerra civil.


Los partidos políticos y movimientos sociales que han defendido y defienden la soberanía latinoamericana, más allá de las posturas políticas domésticas en sus países, deberían hacer un frente común contra la intervención de Estados Unidos en Venezuela.


El presidente Rafael Correa que ha sido solidario con Venezuela, de la misma forma que ese país hermano lo ha sido con Ecuador, debería convocar ya un acto público de rechazo a la intervención estadounidense en Venezuela y América del Sur.


El querido Pepe Mujica, que ahora no está en la presidencia, pero sigue siendo una Voz de la América Latina, debería liderar junto a otros sectores un acto y vocería de rechazo a una intervención.


El Secretario General de la decadente OEA y quien aspira a ese cargo deberían pronunciarse ya contra la intervención.
Los presidentes progresistas y democráticos deberían analizar no participar en la próximo Cumbre de las Américas en rechazo a estas acciones unilaterales de Estados Unidos.


El bloque a Cuba no se termina y ya se está iniciando un nuevo bloqueo a otro país latinoamericano. Todos debemos pronunciarnos contra este ataque a la soberanía de América Latina y el Caribe.

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Domingo, 08 Marzo 2015 05:43

Los contextos de las izquierdas

Los contextos de las izquierdas

Los países del sur de Europa sufren amenazas semejantes y enfrentan desafíos comunes, pero los contextos en los que tendrán que lidiar con tales amenazas y desafíos varían de país a país.


La mayor amenaza es la austeridad sin fin, el bienestar convertido en lujo de pocos, la indignidad y la precariedad impuestas a mayorías cada vez mayores, la corrupción como modo normal de hacer política, la financiarización de la vida, la democracia transformada en un espantajo vacío agitado por las cotizaciones de la bolsa para intimidar ciudadanos todavía no resignados. El desafío mayor, en tanto, es encontrar una salida que no sea un precipicio. Este es el mayor desafío que las izquierdas enfrentan desde 1919.


Y la gran dificultad es la siguiente: hace un siglo, las izquierdas se dividieron entre la opción socialista/comunista y la opción socialdemócrata. Hoy continúan divididas, pese a no haber condiciones para ninguna de las dos opciones. Lo que siempre las unió fue la lucha por una sociedad más justa y una vida digna para las grandes mayorías. Siendo más urgente que nunca el objetivo que las une, ¿será posible atenuar lo que las divide?


Me concentro ahora en la opción que en Europa resistió más: la socialdemocracia propuesta por los partidos socialistas. Pero siendo cierto que los partidos socialistas participan en cerca de la mitad de los gobiernos de la Unión Europea, ¿cómo se explica que la ortodoxia neoliberal, ferozmente antisocialdemócrata, domine tan ampliamente? Sin dar demasiado peso al pantano de mediocridad y corrupción en el que se ha convertido la política corriente, la razón reside en que hay partidos socialdemócratas pero no hay condiciones socialdemócratas. Si el capitalismo es en general antisocial, el capital financiero es lo más antisocial y es el que domina hoy, el pilar fundamental del neoliberalismo. Su naturaleza es además antidemocrática una vez que busca neutralizar o impedir todos los procesos de inclusión social por vía de la redistribución social y de políticas públicas, emergentes de conquistas democráticas. El drama es que la ausencia de condiciones socialdemócratas afecta tanto a los partidos socialistas como a los partidos situados a su izquierda que aspiran a ser gobierno.


Todos estos partidos ponen en la agenda el ideario socialdemócrata: derechos sociales asentados en políticas públicas bien financiadas, en salud, educación y seguridad social; justicia fiscal; Estado democráticamente fuerte; justicia accesible, eficaz e independiente. Siendo así, lo que une a las izquierdas a corto plazo es la lucha por la refundación de las condiciones socialdemócratas. Para eso es urgente traer lo social y lo popular dentro de lo político como forma de defenderlo del asalto a mano armada por los mercados por parte del capital financiero.


Es aquí que los contextos divergen. En Grecia, el partido socialista (PASOK) está herido de muerte. Syriza y el pueblo griego tienen un crédito moral impresionante sobre los europeos del sur: un país periférico osó negociar en condiciones chocantemente desiguales en nombre de un pueblo que no quiere morir de austeridad. Y se prepara para hacerlo solo durante meses e incluso sirviendo de vacuna contra Podemos en España y el Sinn Fein en Irlanda, países donde la hidra financiera está concentrada. En España, Podemos pone en causa la propia distinción convencional entre izquierda y derecha como forma de hacer emerger una izquierda digna de ese nombre. Y probablemente tendrá éxito. En Portugal, el Partido Socialista (PS) puede ganar las próximas elecciones. Al contrario de lo que sucede en Grecia y en España, la izquierda no puede prescindir del PS ni el PS puede prescindir de la izquierda.


Antonio Costa, secretario general del PS, presentó en la reciente cumbre de The Economist en Cascais un documento importante sobre la creación de las condiciones socialdemócratas. No sorprende que no haya tenido eco. La derecha, que domina los medios de comunicación, ya presintió el peligro y está empeñada en neutralizar al PS en todo lo que la separe de ella. La estrategia es clara: convertir la devastación social de los últimos años en un acontecimiento digno de los alemanes; solo dar visibilidad a Antonio Costa en todo lo que haga del PS una no alternativa.


Y lo más grave es que la derecha está bien instalada dentro del PS, lista para boicotear al secretario general. Si él se da cuenta a tiempo, deberá incidir en lo social (desempleo, precariedad en el trabajo, deficiente salud pública, aumento de pobreza y de suicidios) como forma de dar credibilidad a lo político; decir sin equívocos que no quiere hombres de los mismos negocios de siempre en la presidencia de la República; no tener miedo de las palabras patria y soberanía cuando el país es ya un protectorado; dar espacio a las izquierdas, para que todos luchen por los votos de los portugueses ofendidos y maltratados por este Gobierno, en lugar de comerse unos a los otros; y mostrar con vehemencia que, al contrario de muchos que ocupan altos cargos, es un político honesto.


*Traducción de José Luis Exeni Rodríguez

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Nota de calificadora provoca temores en la UE por posible salida de Grecia de la eurozona

El próximo lunes el ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, presentará un plan de reformas exigido por sus acreedores internacionales para desbloquear los fondos que necesita.


Un comunicado de la agencia de calificación Fitch aumenta hoy las preocupaciones generalizadas sobre una posible salida de Grecia de la Eurozona, aunque descarta una reacción en cadena dentro del bloque. Según el documento los ministros de Economía de todo el mundo están en alerta, en particular los de la moneda única, por lo que llaman el efecto Grexit que podría golpear las economías de todo el mundo.


Fitch ve muy probable una salida de Atenas de la Eurozona, al tiempo que consideró que esa región sufriría un impacto significativo aunque las consecuencias serían menos negativas si hubiera ocurrido en 2012, o si se produjera el abandono de otro país.


Para esa agencia de calificación, el peligro inmediato de que Grecia abandone la moneda única creció después del acuerdo con los acreedores oficiales, pero la intransigencia por ambas partes durante la negociación pone de manifiesto la posibilidad de un futuro error político, señaló.


Sin embargo, significó que ese no es la posibilidad más cercana, porque los intercambios entre Atenas y sus socios europeos avanzan y el Ejecutivo heleno trata de mantener el apoyo interno para alejar ese riesgo.


El comunicado sostiene, además, que un hipotético Grexit conllevaría la imposibilidad de que Grecia hiciera frente a sus obligaciones con los socios, y por lo tanto supondría el impago de al menos una parte de su deuda.


No obstante, dentro de la Unión Europea se mueven criterios sobre un posible tercer rescate para Grecia, que de convertirse en realidad podría alcanzar entre 30 mil millones y 50 mil millones de euros.


La nación helena ha recibido ayudas de 240 mil millones de euros en total desde 2010, y su primer ministro Alexis Tsipras repitió su rechazo a ese mecanismo, que en su opinión ha menoscabado la soberanía del país.


El próximo lunes el ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, presentará un plan de reformas exigido por sus acreedores internacionales para desbloquear los fondos que necesita.


La iniciativa incluye medidas contra la pobreza, un proyecto de ley para regularizar las deudas de contribuyentes al Estado, las cajas de seguridad social, la reforma de la administración fiscal y la creación de un nuevo cuerpo de inspectores de hacienda.
(Con información de Prensa Latina)

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La encrucijada de los movimientos ante el Gobierno de Syriza

Es ya un lugar común afirmar que la victoria electoral de Syriza se basa en gran medida en las movilizaciones de los movimientos sociales de los últimos cinco años en Grecia. No obstante, esta afirmación puede ocultar la diversidad de idearios y demandas en la sociedad griega, como también puede reforzar una imagen simplista de lucha entre las fuerzas pro y antiausteridad. Si bien Syriza ha estado presente en las grandes movilizaciones de los últimos años, el factor determinante en la consolidación de su hegemonía fue su capacidad de movilizar el voto de la clase media, convenciéndola de que podía revertir las injusticias producidas por los recortes indiscriminados, parar la movilidad hacia abajo y retomar el camino hacia la prosperidad material de los años anteriores a la crisis.


Sin embargo, en el interior de los movimientos sociales hay dos imaginarios distintos, complementarios y a la vez antagónicos. Por un lado están los movimientos de ciudadanos afectados por el ataque antisocial de la troika, que exigen la restitución del Estado de bienestar como instrumento de redistribución, el fortalecimiento del Estado como mediador de los antagonismos sociales y la vuelta al crecimiento económico con el fin de paliar la pobreza y desesperación que el desempleo masivo ha provocado. Por el otro, está una multitud de movimientos que pretenden ir más allá del Estado y de la economía capitalista como principios organizativos de la vida social y empiezan a construir ya alternativas radicales basadas en la proximidad, la solidaridad y la participación.


Por supuesto, los dos imaginarios coexisten en el seno de muchos movimientos y están en fricción permanente. Debates interminables se han producido, por ejemplo, en las asambleas de las docenas de Clínicas Solidarias Autogestio¬nadas de Grecia: ¿Es su objetivo tapar los agujeros que produce el rápido desmantelamiento del sistema público de salud o, por el contrario, producir un modelo alternativo de gestión de la salud que vaya más allá de lo estatal?


Los movimientos dominados por el primer imaginario celebraron la llegada de Syriza al poder como una victoria propia. Sin embargo, un mes después, se están dejando claras las limitaciones de este ideario en la coyuntura actual. El poder del Gobierno nacional se demuestra insuficiente para plantar cara al poder establecido a nivel nacional y supranacional. A pesar de la dura negociación, el nuevo gobierno ha vuelto de Bruselas con un nuevo plan de austeridad que complicará muchísimo la puesta en marcha de su "plan de salvación social" anunciado durante la campaña electoral. Aunque este desenlace represente una mejora comparado con los planes de rescate anteriores, y aunque sea sólo un primer paso en la larga negociación, queda patente que en una Europa dominada por un núcleo duro neoliberal que exige sacrificios humanos para aplacar el mercado, hay muy poco margen de maniobra para un gobierno progresista. Además, con las arcas públicas vacías y el chantaje permanente del servicio de la deuda soberana, una recapacitación económica basada en políticas de inspiración keynesiana parece también irrealizable.


Desmovilización


Del otro lado, los movimientos inspirados en el segundo ideario, después de la efervescencia social de los años 2011-2012, vivieron una progresiva desmovilización, debido en parte a la estrategia de desgaste y represión del gobierno anterior, pero también a la dinámica electoral de Syriza, que ha canalizado de nuevo el deseo de cambio social hacia la vía parlamentaria. No obstante, pervive todavía su legado de empresas autogestionadas, iniciativas de gestión de los bienes comunes, ecoaldeas, cooperativas productivas o de consumo, centros sociales, asambleas vecinales, y una larga serie de iniciativas de base que prefiguran una institución alternativa de la sociedad en clave de democracia radical y una economía construida sobre las necesidades humanas.


En este marco se celebró en Atenas a finales de febrero un fórum de pensadores y activistas de los movimientos de base, con cientos de participantes, bajo el rubro 'Prosperidad sin crecimiento', con el fin explícito de traducir su actividad en propuestas concretas, tanto hacia el poder político como hacia la sociedad. Partiendo de la premisa de que el crecimiento económico es ya incompatible con el bienestar social y la sostenibilidad medioambiental, los movimientos de base buscan complementar la resistencia creativa a las políticas neoliberales y la construcción de alternativas viables desde abajo con la exigencia de reformas radicales: desde la implantación de la renta básica universal o la institución de nuevos regímenes de gestión de los bienes comunes hasta la creación de un marco legal que permita el funcionamiento de empresas recuperadas, como la Vio.Me de Tesalónica. Se intenta así hacer uso de las oportunidades que ofrece un gobierno que explícitamente reconoce la economía social y solidaria como parte importante de su programa político.


No obstante, la relación entre el poder estatal y los movimientos de base nunca está libre de fricción y contradicciones. Históricamente, los gobiernos de izquierda presentan la amenaza de cooptación y desmovilización de los movimientos. En la presente coyuntura es importante que las iniciativas de base mantengan su autonomía de pensamiento y acción, para evitar diluirse dentro del proyecto hegemónico de Syriza. Es por esto que una de las iniciativas más relevantes que surgieron del fórum fue el intento de conectar e integrar los proyectos antagónicos en torno a los bienes comunes en un actor político que pueda adquirir protagonismo en una sociedad postconsumista, ayudando a superar el dilema artificial entre austeridad y crecimiento.

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Piketty: "Con la eurozona hemos creado un monstruo"

El economista francés Thomas Piketty calificó de "monstruo" a la eurozona y de "verdadera catástrofe" el pacto de estabilidad en una entrevista que publica este sábado el semanario Der Spiegel, en la que aboga por una unión fiscal y la armonización presupuestaria.

"Con la eurozona hemos creado un monstruo", aseguró el experto, quien recordó que, a pesar de tener una moneda comunitaria, los 19 países que la comparten cuentan cada uno con su propio sistema fiscal y políticas en esta materia que nunca han sido armonizadas.

Según Piketty, "esto no puede funcionar", como demuestra el caso de Grecia, que como miembro de la zona euro no ha tenido la opción de devaluar su moneda para ganar competitividad.

"Necesitamos una unión fiscal y una armonización presupuestaria. Necesitamos para Europa un fondo común de amortización de la deuda", señaló el economista, quien agregó que "cada país sería responsable de pagar su parte de la deuda", pero "habría un tipo de interés común para los eurobonos con los que se refinancia la deuda".
El comportamiento de Europa en la crisis ha sido "simplemente catastrófico", según el economista
Según el economista, el comportamiento de Europa en la crisis ha sido "simplemente catastrófico" y recordó que hace cinco años la tasa de desempleo y la deuda pública en Estados Unidos y en Europa estaba al mismo nivel.

Ahora, mientras el índice de desempleo ha caído en Estados Unidos, en Europa se ha disparado y la economía europea se encuentra todavía por debajo del nivel de 2007, y en España y Grecia se ha contraído incluso un 10 % y un 25 %, respectivamente, advirtió.

En ese sentido, señaló que el propio Fondo Monetario Internacional reconoció ya hace tres años que "se había ido demasiado lejos con las políticas de austeridad" y agregó que la obligación de los países afectados de reducir en poco tiempo su déficit ha tenido "consecuencias terribles" para el crecimiento.

Según el experto, "el pacto (de estabilidad) es una verdadera catástrofe", y "acordar unas reglas fijas de déficit para el futuro no puede funcionar".
"Hemos convertido la crisis económica en una crisis de la deuda por culpa de nuestros instrumentos políticos impracticables"
Los estados no pueden reducir su déficit si la economía no crece, agregó Piketty, y recordó que ni Alemania ni Francia, altamente endeudados después de 1945, pagaron jamás la totalidad de su deuda.

Pero "precisamente estos países dicen ahora a los europeos del sur que tienen que liquidar sus deudas, euro por euro", agregó el economista, que calificó es actitud de "amnesia histórica" de "graves consecuencias".

"Nosotros los europeos, mal organizados como estamos, hemos convertido la crisis económica, que originariamente surgió en Estados Unidos, en una crisis de la deuda por culpa de nuestros instrumentos políticos impracticables. Trágicamente, esto se ha convertido en una crisis de confianza a nivel europeo", señaló.

Según Piketty, Europa se encuentra en una "situación grave" en la que "las pequeñas reformitas estructurales de las que todos esperan que vayan a contribuir al crecimiento poco pueden cambiar".

En opinión del economista, Europa debería invertir más en la formación de sus jóvenes, en la innovación y la investigación como "el objetivo más importante de una iniciativa europea para el crecimiento"

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Lunes, 02 Marzo 2015 13:49

Pagar por ahorrar

Pagar por ahorrar

El gobierno alemán colocó en el mercado financiero bonos de deuda a una tasa de interés negativa. Esto significa que los compradores en efecto pagan más de lo que vale el bono y los intereses que genera, lo que significa aceptar una pérdida garantizada si mantienen los títulos hasta su vencimiento. Se emitió una cantidad de 3 mil millones de euros, con vencimiento a cinco años a una tasa de menos 0.08 por ciento.

 

No es la primera vez en que ocurre esta situación, que parecía algo insólito en las transacciones financieras. Expresa las condiciones que se han ido impuesto en la gestión de dinero como consecuencia de la crisis de 2008 y que no se han superado.


La necesidad de poner el ahorro en títulos con tasa negativa se ha reforzado recientemente con la decisión del Banco Central Europeo de expandir la oferta monetaria para confrontar las presiones recesivas y la deflación en esa zona.


El asunto está vinculado con lo que ocurre en Estados Unidos, y se puede advertir en la reciente presentación de la presidenta de la Reserva Federal del Informe semestral sobre la política monetaria. Lo que dijo fue que se decidirá sobre los niveles de las tasas de interés en función de las evidencias del comportamiento de la economía y sin anuncios sobre los tiempos para actuar al respecto. Entre los significados de esta declaración está el hecho de que no hay certeza acerca de un reforzamiento decisivo de las condiciones del crecimiento de esa economía. Las tasas siguen siendo muy reducidas para no cortar los signos de recuperación.


Un primer aspecto práctico de las tasas negativas de la emisión de la deuda, como es el caso alemán, es que esto no necesariamente significa una pérdida para los que la adquieren. No se trata como se ha sugerido de que constituya un privilegio para un ahorrador colocar su dinero en un lugar tan seguro como el gobierno alemán.


Las transacciones financieras no entrañan más privilegio que el de obtener alguna ganancia. Y en este caso se trata de la relación entre el rendimiento negativo y la expectativa del comportamiento del nivel general de los precios. Si los precios caen más que las tasas aumenta el poder de compra y de ahí se deriva una ventaja. Otro aspecto tiene que ver con el precio de los bonos que se compran y que varían en relación inversa con la tasa que devengan, si la tasa baja más habrá una ganancia al vender el bono.


Pero la cuestión relevante en este asunto está asociada con la necesidad de poner el dinero en títulos con rendimiento negativo. No hay que olvidar que los mayores ahorradores, o visto del modo más convencional, los principales inversionistas en el mercado son los fondos de pensiones que administran el ahorro de los trabajadores.


La situación económica está diciendo que no hay dónde poner el dinero según los criterios de rentabilidad prevalecientes y que no están asociados con proyectos de inversión productiva y con rentabilidad de largo plazo y que creen empleo. El dinero se pone en la deuda de los gobiernos, porque se supone que tiene mayor garantía.


Esto es muy relativo. Para apreciarlo puede verse el caso del Sistema de Ahorro para el Retiro, que invierte primordialmente en la deuda que emite el gobierno federal. La garantía de los rendimientos sobre el ahorro forzoso de los trabajadores, es decir, que se pueda ganar algo, no proviene de decreto alguno, sino que tiene que ver con cuestiones tales como el aumento del nivel de los precios o con la depreciación del valor del peso frente al dólar. En la medida en que aumenta la deuda pública, como ha venido ocurriendo en los años recientes y, con ello, la carga por concepto del pago de intereses, la calidad de la deuda tiende a deteriorarse.


Si a eso se añade el eventual aumento de las tasas de interés que ocasionará la llamada normalización de la política monetaria en Estados Unidos, se ve que el problema de la alta deuda se podría materializar. Así que el recorte preventivo que se ha hecho ya del gasto público podrá repetirse y con ello mayor restricción de la economía.


La tensión que esto impone a la política monetaria del banco central es fuerte. La inflación se mantiene aún en términos generales en los niveles previstos, pero para esto contribuye que el gasto de consumo de las familias y de inversión de las empresas son reducidos. Ya ha ocurrido una significativa depreciación del peso y las tasas de interés que aún son bajas hacen que el costo de la deuda pública no se eleve sensiblemente.
La situación va a cambiar, sobre eso no hay dudas, y cuando ocurra, el trabajo del banco central va a salir de la especie de zona de confort en el que ha operado. La relación con la política fiscal y la eficiencia del gasto será clave para ir definiendo el desenvolvimiento de la economía.


Finalmente, las tasas negativas de la deuda pública como la alemana ha crecido de 20 mil millones de dólares a 2 billones en menos de un año. En este proceso participan gobiernos como el de Alemania, Finlandia u Holanda, pero ocurre también con empresas privadas como Nestlé y Shell, que se financian gratis. En este caso el asunto es cómo se reasignan los recursos disponibles entre deudores y acreedores y sus repercusiones en el mediano plazo y esto no es inocuo.

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El hueco fiscal y la sombra de la crisis del petróleo

La caída de los precios del petróleo y la crisis del sector dan para todo: 'explican' la reducción de la inversión social, el giro en las políticas oficiales de mediano y largo plazo, la reducción de la planta de personal en diversidad de empresas, pero también ocultan las erráticas decisiones tomadas en el alto gobierno, como las de exonerar en impuestos a las multinacionales en general y en particular a las de este sector, producto de lo cual el país ha dejado de recaudar en los últimos años más de 30 billones de pesos.

Del hueco al agujero fiscal

La crisis del petróleo da para todo, a tal punto que el presente y el futuro de la economía nacional el actual Gobierno la amarra a esta realidad. Pero no puede ser así. La crisis del sector petrolero es inocultable, pero más allá de los precios de los hidrocarburos la situación fiscal en Colombia, desde hace meses dejo de ser holgada. Baste recordar que el año anterior el Gobierno tuvo que recurrir a una ley de financiamiento para conseguir los recursos faltantes en el presupuesto nacional, que rondaban los $12,5 billones. Con los actuales precios de las materias primas, es evidente que el hueco tomará forma de agujero, toda vez aque la reforma aprobada no será suficiente para recaudar los recursos requeridos.

Para comprender la situación, es necesario mirar en el retrovisor el manejo tributario durante el boom. La Red Justicia Tributaria1 calcula que entre 2008 y 2012, fueron concedidos beneficios tributarios al sector minero que suman al menos $14,9 billones, discriminados en ingresos no constitutivos de renta ($8 billones); rentas exentas ($5,7 billones); y descuentos tributarios ($1,1 billones). Estos beneficios tuvieron un costo fiscal de $1,4 billones2. Sumados todos los renglones de la economía entre 2008 y 2012 el costo fiscal fue de $33,3 billones, y el sector financiero fue el más beneficiado de tales descuentos y exenciones.

Además de este beneficio, hay que recordar que en el 2005 la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian), tomó la polémica decisión de autorizar que las empresas mineras descontaran del pago de impuestos los recursos de las regalías, ampliando a las empresas privadas un beneficio que solo cobijaba a Ecopetrol. Esta decisión tuvo un costo fiscal de $13,3 billones para el periodo 2005-2011, el 33 por ciento de lo recaudado por regalías3.

También habría que agregar la deducción por activos fijos, disposición según la cual podía descontarse el 30 por ciento de las inversiones realizadas en compras de activos, que especialmente benefició al sector minero por sus altas inversiones en maquinaria y equipo.

En resumen, un estudio de la Contraloría General de la República4 afirma que entre 2005 y 2010 las empresas mineras pagaron $878 mil millones de impuestos en promedio anual, mientras los gastos tributarios asociados ascendieron a $1.780 miles de millones. Es decir, por cada $100 que pagaban las empresas recibieron más de $200. En el sector de hidrocarburos los beneficios obtenidos fueron un 18 por ciento mayor a los impuestos pagados, para el mismo periodo.

A estos beneficios específicos, habría que agregarle otros más generales que el Estado ha concedido al empresariado. Tal es el caso de la reforma tributaria de 2012, que eliminó los pagos parafiscales a la nómina, destinados al Sena y al Icbf y además redujo la tarifa nominal del impuesto de renta del 33 al 25 por ciento, lo que intentó compensar apenas parcialmente con el nuevo impuesto a las utilidades –Cree. Les descontaron a los empresarios dos impuestos y apenas fue creado uno. Este canje tuvo un costo fiscal cercano a los $9,8 billones, según las propias cifras con las que el gobierno defendía la reforma en su momento, que debió compensarse con más cargas a los trabajadores y las clases medias.

 

 

Más reformas tributarias

En conclusión, lo sucedido, la forma de gobernar en Colombia permite comprender que la llamada confianza inversionista condujo a que durante el boom, las empresas mineras, petroleras, y otras, obtuvieran una serie de importantes beneficios e incentivos tributarios, no aportaran lo que correspondía y por tanto, el Estado requiere hoy los recursos que ayer dejó de cobrar.

Lo sucedido también permite comprender con total claridad para quién se gobierna en Colombia, permitiendo visualizar con toda claridad el sector de la sociedad que controla el poder del ejecutivo y del legislativo en nuestro país. Sin duda, poder de minorías.

Gobernar en beneficio de unos pocos tiene su costo. Pasado el boom deben buscarse nuevas fuentes de recursos. El Ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas señaló que la caída de las rentas petroleras abre un hueco fiscal de cerca de $9 billones, de los cuales $4,5 serán cubiertos con la reforma tributaria aprobada el año anterior y lo demás será cubierto con déficit5. Allí el gobierno se encontrará con los límites que le impone la regla fiscal –de su propia invención– de manera que no podrá aumentar el déficit de manera indefinida. Por ello Cárdenas afirma que "la idea es seguir presentando reformas tributarias".

Este anuncio coincide con el proceso de ingreso a Colombia de la Ocde, que incluye una serie de "recomendaciones" en materia tributaria, como el aumento en las tarifas del IVA y disminuir (de nuevo) la tarifa del impuesto a la renta a las empresas, a lo que suman el reclamo de los gremios económicos el año anterior por una "reforma estructural", acorde a sus intereses. De este corte serán las subsiguientes reformas tributarias que anuncia el gobierno.

Otra alternativa para enfrentar la crisis es exprimir los recursos petroleros restantes, sin importar las consecuencias ambientales. Las bases del Plan de Desarrollo contemplan entre otras, dos estrategias para el sector de hidrocarburos para los próximos cuatro años, además de plenas garantías para la inversión y celeridad en los procesos de licenciamiento: la exploración y producción costa afuera y la exploración y producción de yacimientos no convencionales, el tan cuestionado fracking. Coincide con el contradictorio anuncio del Ministro de Minas según el cual los recursos del fracking son "necesarios para la paz"6, enunciado repetido de manera reiterada en las bases del Plan.

El nubarrón impositivo que toma forma sobre Colombia es inocultable. La ciudadanía empezará a sufrir las consecuencias del fin del boom, mediante diferentes vías: más reformas tributarias regresivas, que incluyen aumento del IVA; ajuste fiscal, que implica reducción del gasto social; despidos masivos de trabajadores del sector minero, a quienes nunca se formalizó ni se protegió durante el boom, y mayores afectaciones al ambiente, por vía del fracking y la explotación irracional de los recursos que quedan, todo lo cual se podría haber evitado si hubieran llevado a cabo un manejo racional y democrático de la bonanza, en vez de favorecer de tal forma a ciertas minorías, entre ellas a los sectores empresariales, en particular las multinacionales mineras.

Gobierno de y para pocos. El manejo de la crisis pinta semejante a la brindada al boom. Las empresas mineras piden más garantías, reducción de impuestos y la potestad de despedir trabajadores a discreción, pedidos que, con los precedentes citados, el gobierno Santos estará presto a atender. ¿Tendrá fuerza la sociedad para evitar lo que ya se anuncia?

Una breve revisión de las cifras del último periodo evidencia el auge del sector minero-energético en Colombio. Como porcentaje del PIB, y de acuerdo a la información del Dane, el sector pasó de representar el 4,8 por ciento en el 2002 al 11 en el 2012. El aumento de la participación en el PIB no se compadece con la creación de empleo, puesto que apenas genera cerca del 1 por ciento de los puestos de trabajo. En cambio, las consecuencias negativas de este fenómeno destacan en lo ambiental, en las comunidades y el territorio, así como en el plano económico.

Dirigir la economía hacia un sector de alta volatilidad, como el minero-energético, resulta altamente riesgoso. El auge desproporcionado de este sector puede jugar en contra de otros debido al fenómeno conocido como Enfermedad Holandesa, que conduce a un ingreso masivo de divisas al país generando revaluación de su moneda, en contra de la productividad de otros sectores que sí crean empleo y agregan valor, como la agricultura. La gráfica 1 evidencia cómo se vivió este fenómeno en el último periodo.

 

 

Del mismo modo, en el periodo comentado se presentó una creciente dependencia de los recursos de la renta petrolera en el total de ingresos del Gobierno Nacional Central (GNC), pasando del 7,4 por ciento en 2003 al 19,5 en 2014. De allí que cualquier variación internacional en los precios del crudo resulta determinante para las finanzas públicas. Sin embargo, no puede pensarse que los tributos del sector fueron suficientes, como quedará claro más adelante.

El boom minero y petrolero parece llegar a su fin. Ya lo advertía el propio gobierno en el Marco Fiscal de Mediano Plazo7, entre 2013 y 2024 se presentaría una reducción de los ingresos tributarios provenientes de este sector. De tal suerte que el gobierno no puede aducir que la caída de la renta petrolera lo toma por sorpresa, estaba advertida en los propios documentos oficiales.

A la prevista caída en la producción debe sumársele el desplome de los precios internacionales de los commodities. El precio cayó de US$82 barril en octubre de 2014 a US$42 en enero de 2015, luego de haber estado por encima de los US$100 meses atrás. Las explicaciones de este fenómeno son diversas. De un lado están la desaceleración de la economía mundial y la creciente autosuficiencia energética de los Estados Unidos. Pero también se habla de una sobreproducción deliberada de crudo por parte de Arabia Saudita con el objetivo de reventar, entre otros, al fracking de Estados Unidos8.

Lo cierto es que en las bases del Plan Nacional de Desarrollo, el gobierno asume que el precio del barril rondará los US$81 este año9, mientras que la Administración de Información de Energía de los Estados Unidos (EIA, por sus siglas en inglés) advierte precios para el 2015 de US$67 referencia BRENT y US$55 para el WTI10, casi 20 por ciento menor a los presupuestado por el gobierno colombiano. En las bases del Plan se advierte que una disminución de US$1 en el precio del petróleo reduce los ingresos del Gobierno Nacional Central en $433 mil millones. De manera que el hueco fiscal generado es considerable, pretender minimizar su impacto sería una necedad de parte del gobierno.

Ahora bien, la caída de estos precios tiene una consecuencia positiva para la economía nacional por la vía de la devaluación del peso, una especie de reversión de la enfermedad holandesa que podría favorecer sus exportaciones. Sin embargo, el gobierno reconoce que el efecto neto es negativo11 Difícil que luego de la oleada de libre comercio y la consecuente destrucción del aparato productivo, la economía local se reponga y genere una mejora considerable en las exportaciones.

Cabe destacar que la devaluación tiene otros efectos colaterales. De un lado, aumentan los precios de los bienes importados, que cada vez ocupan un mayor porcentaje del consumo de los hogares, encareciendo el costo de vida. De otro lado, crece el monto de la deuda externa, tasada en dólares, lo que significa mayores presiones fiscales por vía de pagos de amortizaciones e intereses.

* Economista de la Universidad Nacional de Colombia, candidato a Magister en Investigación social interdisciplinaria de la Universidad Distrital. Integrante del equipo de trabajo del Senador Alberto Castilla.


1 Justicia Tributaria, "Los beneficios tributarios en el impuesto de renta: análisis de sus determinantes técnicos y su impacto fiscal", 2014
2 La diferencia está en que no todo beneficio tributario se convierte en costo fiscal, puesto que muchos de los beneficios no son reclamados por los contribuyentes.
3 Pardo, A. "Minería, renta minera y tributación", 2012.
4 Rudas, G. y Espitia J. "Participación del Estado y la sociedad en la renta minera", en Minería en Colombia. Fundamentos para superar el modelo extractivista. Contraloría General de la República, 2013.
5 "La idea es seguir presentando reformas tributarias", El Espectador, 24 de enero de 2015. http://www.elespectador.com/noticias/economia/idea-seguir-presentando-reformas-tributarias-articulo-539859.
6 "El fracking es necesario para la paz: Ministerio de Minas" Noticias Uno, edición 27 de septiembre de 2014 http://noticiasunolaredindependiente.com/2014/09/27/noticias/el-fracking-es-necesario-para-la-paz-ministerio-de-minas/
7 "En lo que respecta a los ingresos tributarios y recursos de capital asociados a minería y petróleo, se proyecta una reducción de estos entre 2013 y 2024 [...] La caída se explica principalmente por la disminución en el pago del impuesto de renta de empresas en el sector petróleo, así como los dividendos de Ecopetrol, los cuales pasan de representar 2,9% del PIB en 2013 a 2,1% en 2024. Esta disminución se debe al decrecimiento proyectado en la producción de petróleo en Colombia a partir del año 2019. A lo anterior es necesario añadir una reducción de los ingresos asociados a la actividad minera en renglones como carbón, oro y níquel, los cuales pasan de representar 0,2% del PIB en 2013 a 0% en 2024". Ministerio de Hacienda y Crédito Público, "Marco Fiscal de Mediano Plazo", 2013.
8 Nadal, A. "Guerra de precios: Arabia Saudita y el 'fracking'". Disponible en http://www.lahaine.org/guerra-de-precios-arabia-saudita.
9 Departamento Nacional de Planeación. "Bases del Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018, Paz, Equidad y Educación".
10 U.S. Energy Information Administration, "Short-term energy outlook". Disponible en http://www.eia.gov/forecasts/steo/report/global_oil.cfm
11 "Aunque el efecto tasa de cambio incrementaría el crecimiento de las exportaciones totales en cerca de 0,3 pp., suavizando el impacto total, el efecto neto sobre el crecimiento del PIB total, debido a la importancia del efecto directo sobre el sector minero, sería negativo y equivalente a una reducción en 0,1 pp. de la tasa de crecimiento promedio de la economía". Departamento Nacional de Planeación.

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Jueves, 19 Febrero 2015 06:52

Grecia pedirá prorrogar el crédito

Grecia pedirá prorrogar el crédito

La anticipada intención de Atenas de pedir una extensión de su financiamiento es uno de los puntos de mayor fricción en las negociaciones entre el nuevo gobierno izquierdista griego y el resto de los 19 países de la Eurozona.

 

El gobierno griego confirmó ayer que hoy pedirá una prórroga del crédito de su rescate financiero, que será aceptable tanto para Grecia como para los países de la Eurozona, de la cual Atenas es deudora. La solicitud se realiza en medio de advertencias de Europa y de Estados Unidos de que no pierda tiempo con propuestas inviables.


La anticipada intención de Atenas de pedir una extensión de su financiamiento es uno de los puntos de mayor fricción en las oscilantes negociaciones entre el nuevo gobierno izquierdista griego y el resto de los 19 países de la Eurozona, de los cuales podría depender la permanencia de Grecia en la moneda común.


El Ejecutivo del primer ministro Alexis Tsipras adelantó el martes que su solicitud versará sólo sobre el dinero que recibe como préstamo para no quedarse sin recursos en el corto plazo, pero no sobre las medidas de ajuste que anteriores gobiernos conservadores acordaron con los acreedores europeos y del FMI como contrapartida. Sin embargo, la Comisión Europea (CE) y Alemania, principal acreedor de Grecia, insisten en que el país heleno debe pedir una prórroga de todo el programa, con sus condiciones, si Atenas quiere recibir la financiación pendiente, que debería totalizar unos 240.000 millones de euros.


El vocero del gobierno griego dijo inicialmente que la carta sería enviada ayer, pero el Ejecutivo señaló luego que esto ocurrirá recién hoy, en una decisión que puede ser interpretada como parte de los esfuerzos de Atenas de recalibrar cada palabra de la solicitud.


El ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, ayer dijo que el gobierno de Tsipras pedirá una extensión que resulte satisfactoria para los socios europeos y para Atenas. "El pedido estará redactado de forma que deje conforme tanto a Grecia como al presidente del Eurogrupo", dijo Varoufakis, refiriéndose a su par holandés Jeroen Dijsselbloem, quien preside las reuniones de los ministros de Finanzas de la Eurozona. El ministro de Finanzas griego agregó que espera un resultado positivo entre hoy y mañana.


Por su parte, el secretario del Tesoro estadounidense, Jacob Law, llamó a Varoufakis para urgirlo a que trabaje en pos de un acuerdo que se base en el existente programa de rescate acordado entre Atenas y sus prestamistas exteriores desde 2010. "La falta de acuerdo conduciría a Grecia a dificultades inmediatas, la incertidumbre no es buena para Europa y el tiempo es esencial. Es necesario construir sobre los fundamentos que existen para avanzar en el crecimiento y las reformas", señaló Law en un comunicado.


Por otro lado, el vicepresidente de la CE para el Euro, Vladis Dombrovskis, reiteró ayer que el Eurogrupo ya subrayó esta semana que la única manera de que Grecia obtenga la ayuda pendiente es solicitar una prórroga del programa y finalizarlo con éxito, al tiempo que pidió esperar la redacción final de la petición.


El premier griego, por el contrario, afirmó que los ajustes neoliberales estaban hambreando al pueblo, y que se debe cumplir con el mandato de quienes lo votaron en las elecciones del mes pasado y poner fin a las reformas exigidas por la troika (Banco Central Europeo, FMI y Comisión Europea). En una medida calculada para reforzar la posición del gobierno griego en las negociaciones, el Parlamento eligió ayer, con amplio respaldo, al político conservador Propkis Pavlópulos como presidente del país. El respetado ex ministro, de 64 años, contó con el apoyo de los diputados del gobierno –de la coalición izquierdista Syriza y sus socios nacionalistas de Griegos Independientes–, así como con el de su partido, el conservador Nueva Democracia. Pavlópulos fue propuesto por Tsipras para cubrir el cargo, en un intento de garantizar un respaldo multipartidario al gobierno, en momentos en que el país negocia importantes acuerdos con sus acreedores internacionales. El flamante presidente ofreció su trabajo para luchar por Grecia y Europa. "Nuestro objetivo no es esforzarnos sólo por nuestro país y nuestra gente, sino también por Europa, tal y como fue concebida por sus creadores", dijo Pavlópulos.

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Martes, 17 Febrero 2015 07:02

Grecia rechazó el ultimátum de Europa

Grecia rechazó el ultimátum de Europa

El gobierno griego rechazó ayer el virtual ultimátum financiero con que lo emplazó el Eurogrupo desde una postura de cerrada intransigencia monetarista y no respondió a la posterior exigencia de aceptar la continuidad del ajuste y el control de la Troika antes del viernes. Esos planes de austeridad, según el Ejecutivo presidido por el izquierdista Alexis Tsipras, son el origen del dramático deterioro de la economía helena y no su solución.


Los ministros de Economía y Finanzas de los otros 18 países con los que Grecia conforma la Zona Euro, el Eurogrupo, confirmaron que después de que Atenas rechazara su propuesta de mantener sin cambios la austeridad monetarista se levantó la reunión. La propuesta que recibió el gobierno griego fue la de solicitar una ampliación de seis meses del actual programa de rescate hasta lograr un consenso sobre una nueva ayuda financiera.


A su llegada a la reunión de los ministros de Finanzas de los diecinueve países que comparten el euro, el ministro alemán, Wolfgang Schäuble, dijo que "el Ejecutivo heleno aparentemente no se ha movido ni un ápice" de su postura en los últimos días y agregó que "como el gobierno griego no quiere ningún programa, no tengo que pensar sobre ninguna opción".


Pero la coalición encabezada por el izquierdista Syriza ya había reiterado en todos los foros que esa aceptación implicaría traicionar el mandato del electorado, y que no cruzaría esa línea roja. Desde Atenas, el primer ministro griego, Alexis Tsipras, informó en un comunicado de prensa que el Eurogrupo "discutió un borrador inaceptable e inadmisible sobre una extensión del rescate", por lo que "bajo esas circunstancias no puede haber hoy un acuerdo".


La televisión pública griega había adelantado poco antes la falta de acuerdo durante la reunión mantenida en Bruselas por los ministros de Finanzas de la Zona Euro, el Eurogrupo, poco después del encuentro que discurrió en un ambiente de pesimismo. Pero en entrevistas previas a la reunión del Eurogrupo, Tsipras reiteró lo que solicita su gobierno.


"Lo que necesitamos es tiempo para poner en práctica nuestros planes de reforma. Y Grecia será otro país en seis meses", dijo el mandatario griego en declaraciones al semanario alemán Stern.


Para poder pagar sus deudas, Atenas exige reducir el superávit primario requerido por el plan, punto que el cónclave financiero rechaza aunque el país, desde el momento en que inició la aplicación del plan de rescate, viene incrementando su desocupación y reduciendo su PIB. En un borrador que presentó al encuentro, Grecia había condicionado la exitosa finalización del programa de rescate a la ejecución de los planes del nuevo gobierno. En el texto final, esta condición aparecía tachada.


La fórmula presentada para su aceptación imponía a sus representantes convalidar que Grecia reiteraba su "compromiso inequívoco de honrar sus obligaciones financieras con todos sus acreedores". El Eurogrupo abría las puertas, después de una "extensión técnica de seis meses del actual programa", a "trabajar en una solución posterior" en la que, insistía, el Fondo Monetario Internacional (FMI) seguiría "desempeñando su papel".


El gobierno de Tsipras pide a sus socios un acuerdo "puente" que sustituya de manera temporal al actual programa, hasta que logre cerrar con sus acreedores un compromiso permanente de cara al verano.


Tras mostrar su intransigencia en los puntos que son explícitamente inaceptables para Atenas, el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, declaró en rueda de prensa que "depende de las autoridades griegas decidir si quieren una extensión, si quieren aceptar la oferta de flexibilidad existente en el programa, pero también de dar todos los compromisos" solicitados por los socios. "Creo que tenemos esta semana, pero eso es todo", resaltó Dijsselbloem en referencia a que la parte europea del rescate vence el 28 de febrero y a los plazos para que algunos parlamentos nacionales puedan aprobar una eventual prórroga. "Si la solicitud llegara, podría convocarse un Eurogrupo extraordinario el viernes" próximo, aunque eso dependerá de la respuesta de los griegos, afirmó. El ministro Wolfgang Schäuble mostró un grado de dureza inusual al calificar de "irresponsable" al Ejecutivo griego.


La Eurozona pide a Grecia el "compromiso inequívoco de honrar sus obligaciones financieras con sus acreedores y de garantizar la estabilidad del sector financiero", comentó Dijsselbloem. El gobierno heleno también reclama sustituir parte de las reformas a las que se comprometió el anterior Ejecutivo por otras medidas como modernizar la administración para hacerla más eficiente o reforzar la lucha contra la evasión y el fraude fiscal.


El ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, se declaró confiado de alcanzar un acuerdo con sus socios de la Zona Euro dentro de los próximos dos días, a pesar del fracaso de la reunión de ayer. "No tengo dudas de que en las próximas 48 horas encontraremos las palabras" para un acuerdo, dijo Varoufakis en una conferencia de prensa luego de que sus 18 socios de la Zona Euro pidieran a Grecia que continuara con el programa actual de préstamos y reformas que Atenas rechaza.


La deuda griega está estimada en unos 317.000 millones de euros, el 185 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB). Los analistas creen que Atenas podría tener problemas de financiación si no se amplían las ayudas. Muchos griegos ya han sacado su dinero de los bancos del país ante la incertidumbre por la situación financiera.

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La esperanza del monstruo democrático, entre Syriza y Podemos

"Un espectro se cierne sobre Europa". Así titulaba su portada hace unos días el diario italiano Il Manifesto, comentando las visitas de Tsipras y Varoufakis a los gobiernos europeos. Una verdadera pesadilla para los ordoliberales alemanes, un Geisterfahrer en toda regla, el conductor suicida que quiere estamparse contra el autobús europeo, como planteaba en su primera página Der Spiegel. Imaginemos lo que podría ocurrir con la victoria de Podemos en España: ¡qué enorme espectro se verá entonces al acecho, un verdadero monstruo generado por los explotados y por las fuerzas productivas de la cuarta economía europea! En pocas semanas comenzarán las citas electorales en España y se repetirá, con fuerza redoblada, la cantinela de los gobiernos europeos destinada a meter miedo a las y los ciudadanos españoles. Preparémonos. Con la seguridad de que la prepotencia de los malos augurios de esta propaganda será derrotada. Pero entretanto, estemos alerta: ¿Qué podrá replicar Podemos sobre Europa?


Consciente de la aceleración temporal y política que la victoria de Syriza ha impuesto, el discurso de Podemos sobre Europa es, por un lado, de solidaridad sincera y de alta consideración hacia la victoria de los demócratas griegos, mientras que, por otro lado, es un juicio de prudencia —la línea marcada por Tsipras puede fracasar en el breve intervalo que la separa de las citas españolas—. Pero la prudencia no es ambigüedad. En efecto, a nadie se le escapa que nada sería más peligroso que una postura ambigua no solo respecto a la negociación que se ha abierto entre Grecia y Europa, sino sobre todo respecto a las políticas que la Europa de la troika ha desarrollado hasta ahora. Cualquier ambigüedad en este terreno debe ser eliminada —y así ha sido en los hechos si juzgamos a partir de lo que hemos visto en los últimos meses—, pues existen dos europas y hay que situarse en una u otra. La ciudadanía sensata sabe que no se podrá ganar en España si no es a la luz de un frente ya abierto por Syriza y que ha de ampliarse en Europa. Las políticas de la deuda, los temas vinculados a la soberanía y a la cuestión atlántica sólo pueden entrar en consideración en el espacio europeo.


Cabía esperar una gran atención —y así empezamos a comprobarlo— a las propuestas tácticas y a las políticas del equipo económico-financiero de Syriza. Con independencia de los juicios sobre el valor de las propuestas, éstas se decantan por la cooperación transnacional y el abandono de la demagogia antieuropea de las "viejas" izquierdas, una demagogia que en cualquier caso nunca ha sido fuerte en Podemos. No cabe duda de que la apuesta de Syriza se formula en términos de defensa de la soberanía nacional —contra la troika, contra Merkel, etc.—, pero en la práctica implica la aceptación bastante evidente de una intervención política dentro y contra la Unión tal y como esta es dirigida. En esta línea, la principal opción hoy es la de una coalición de los PIIGS y de las fuerzas de una nueva izquierda para dar un vuelco al statu quo de la Unión. Asimismo, esta parece ser la única opción al alcance de Podemos para ganar las elecciones.


Tratemos de considerar la cosas con mayor profundidad. Hasta ahora el enfrentamiento en Europa se ha producido entre una Europa neobismarkiana, neoliberal y eminentemente conservadora y una Europa democrática, constituyente y atenta a las exigencias de las y los trabajadores, de las clases medias empobrecidas y de los jóvenes precarios o en paro, de las mujeres, de los inmigrantes y refugiados, de los viejos y nuevos excluidos. Una alternativa por así decirlo, porque a partir de la crisis de 2008 la Europa bismarkiana se ha impuesto con contundencia, dejando a la otra Europa un espacio marginal, de protesta y a veces incluso de lamento desesperado. Sin embargo, cuando la situación parecía quedar terminantemente cerrada para las reivindicaciones de justicia y para las revueltas contra la miseria, se ha presentado una alternativa encabezada por Grecia. Ahora se trata de afirmarla y de organizarla precisamente en los terrenos en los que se había impuesto la iniciativa reaccionaria.


La primera cuestión, la primera dificultad, es la de la deuda. La Europa de la troika quiere hacer pagar la deuda a las multitudes europeas, de tal forma que la capacidad de pagarla se convierte en el rasero de la democracia así como del grado de europeísmo. Pero todos aquellos que se mueven en un frente democrático piensan, por el contrario, que ese rasero es infame porque las deudas que hoy se imputan a los pueblos han sido contraídas por quienes han gobernado durante estos años. Estas deudas han engordado a las clases dirigentes, no solo mediante la corrupción, la evasión o los favores fiscales, el gasto demencial en armamento, las políticas industriales en provecho no del trabajo, sino para someter a éste a la renta financiera e imponer a los modos de vida la precariedad y una incertidumbre asfixiante. Cada hombre, cada mujer, cada trabajador ha tenido que reconocerse culpable de una deuda, de un gravamen financiero del que no era responsable. Ha llegado el momento de decir en voz alta que no han sido los ciudadanos sino los dueños del poder, los hombres del proyecto neoliberal, los políticos de "centro", de las "grandes coaliciones" cada vez más extremistas y exclusivas los que han creado una deuda de la que se han apropiado exigiendo, además, un reembolso indebido. Contra esa condición servil para los pueblos (no solo para los pueblos del sur de Europa, sino también para los de Centroeuropa y sobre todo de Europa del Este) la nueva izquierda, a través de Syriza, pide un rescate –una conferencia europea sobre la deuda, esto es, una sede constituyente para un nuevo sistema de solidaridad, para establecer nuevos criterios de medida y cooperación fiscal y para las políticas del trabajo. Podemos puede aportar a este proyecto un respaldo enorme.


Todos sabemos que detrás de estos temas se abre un proyecto de transformación profunda de las relaciones sociales. Una vez más, nace desde Europa y en Europa un proyecto de libertad, de igualdad, de solidaridad, un proyecto que podemos llamar antifascista, porque repite la pasión y la fuerza de las luchas de la Resistencia. La alianza entre Podemos y Syriza, y el apremio a confluir en esa alianza dirigido a todas las nuevas izquierdas europeas, puede construir el modelo de una Unión democrática, construida a partir de la solidaridad más allá y contra el mercado. A partir de esta base, solo se puede hacer una política fiscal reduciendo o aboliendo la deuda consolidada hasta ahora e instaurando y homogeneizando, para el futuro, criterios progresivos de fiscalidad en toda la zona euro. Los temas centrales del Estado de bienestar –educación, asistencia médica, sistema de pensiones y políticas de vivienda, pero también el trabajo doméstico y el trabajo de cuidados– deben desarrollarse de manera homogénea en el plano europeo, acompañando la gran innovación de una "renta básica de ciudadanía" decente, generalizada y homogénea. Todo esto abre una batalla constituyente allí donde estos nuevos derechos de solidaridad pueden ser reconocidos, donde el común se torna en elemento central de organización económico-social.


Pero para conquistar estos objetivos se ha de indicar el terreno en el que luchar, y este solo puede ser el espacio europeo en su totalidad. Se abre así el tema central alrededor del cual se han acumulado muchos equívocos: el terreno de la cesión de soberanía. Ya ha habido traspasos de soberanía y estos se han hecho siempre a favor de los poderes neobismarckianos del capitalismo financiero. En este terreno, atacando demagógicamente estas cesiones de soberanía, nacen y se desarrollan peligrosamente en Europa las derechas nacionalistas. Sin embargo, resulta extraño ver cómo esas posiciones asoman a veces —o son miradas con buenos ojos— también entre los miembros de Syriza, de Podemos y de otras fuerzas de la "nueva Europa" que están formándose. Hay que ser claros a este respecto; cada uno de los países que han entrado en la Unión, y con mayor motivo los que han entrado en el euro, ya no poseen una soberanía plena. Y esto es bueno. Detrás de la soberanía nacional se han desarrollado todas y cada una de las tragedias de la modernidad. Y si queremos seguir hablando de soberanía en un sentido moderno —y clásico—, es decir, de un poder "en última instancia", tiene que quedar claro que este se identifica cada vez más con Fráncfort, o para ser más precisos, con la torre del BCE. Nos encontramos en una situación en la que reina una peligrosa duplicidad que es preciso reconocer. Necesitamos a Fráncfort, necesitamos una moneda europea, si no queremos ser presa de los poderes financieros-globales, de las políticas de EEUU así como de los demás colosos continentales que están afirmándose frente a Europa. Pero, por otra parte, tenemos que recuperar a Fráncfort para la democracia e imponerle las razones de los pueblos. Dicho de otro modo, Fráncfort debe ser asaltada por Europa; primero por los movimientos y luego, gradualmente, por la mayoría de las democracias europeas y de un Parlamento europeo transformado en asamblea constituyente. Con la globalización se ha impuesto en todas partes la centralidad de un gobierno monetario de zonas continentales, siendo Europa una de estas zonas continentales. No cabe imaginar una batalla política más esencial que la que lleva al control democrático del gobierno de la moneda europea. Esta batalla simboliza hoy la toma de la Bastilla.


Por otra parte, es evidente que solo planteando el problema del control sobre el vértice monetario y político de Europa, e insistiendo por ende en la disolución de las viejas soberanías monocráticas puede abrirse, de manera productiva, el tema del federalismo, que es otro paso esencial en la construcción de una nueva Europa. Un federalismo que no solo quiere que las naciones europeas se recompongan en un diálogo constitucional, sino también y sobre todo una articulación de todas las naciones, de todas las poblaciones y lenguas que quieren sentirse cultural y políticamente autónomas, dentro de un cuadro unitario, esto es, federal. No son tanto los PIIGS los que desean esto; son Escocia, Cataluña, el País Vasco y todas las demás regiones que exigen autonomía y una capacidad efectiva de decidir sobre su constitución política y social. El federalismo pasa a ser clave en la construcción de Europa. La cuestión de la soberanía solo puede plantearse y utilizarse en términos de pluralidad, accediendo a las dinámicas que articulan un franco federalismo para los años venideros.


Aquí se entiende una vez más que sólo la izquierda —la nueva izquierda que parte de la radicalidad democrática de los movimientos emergentes de lucha y se organiza con arreglo a líneas de emancipación (Syriza y Podemos)— puede imponer la Unión Europea no como instrumento de dominio sino como objetivo democrático. Izquierda-Europa-

radicalidad democrática: este dispositivo cobra cada vez más importancia para la definición de la defensa de los intereses de las clases trabajadores y para la emancipación frente a la pobreza de las y los ciudadanos. Hay una larga y sucia tradición de izquierdas soberanistas a la que hay que poner fin, al igual que hay que derrotar a las experiencias populistas que utilizan los sentimientos nacionales y los transforman en pulsiones fascistas (nacionalistas, identitarias, aislacionistas). Solo una izquierda europeísta, profundamente transformada por la radicalidad democrática de los movimientos emergentes contra la austeridad, puede construir una Europa democrática.


Aquí se abre otro problema, que podemos denominar la "cuestión atlántica". Se trata de un problema a menudo eludido o excluido del debate, como si resultara obvio que el proceso de unificación europea tuviera que desarrollarse bajo la atenta protección de Estados Unidos. Europa fue auspiciada dentro de la Resistencia antifascista para superar las guerras que hasta mediados del siglo pasado la habían destrozado a la par que empobrecieron y humillaron a sus pueblos.

Contra esa condición se construyeron en la postguerra europea y en la Transición española los primeros fermentos de un discurso europeo, sabiendo que la paz significaba la posibilidad de democracia, mientras que la guerra ha significado siempre fascismo y militarismo. Tras la caída del Muro de Berlín, la unidad europea ha perdido también las características del último frente contra el mundo soviético y el expansionismo ruso. Así las cosas, el objetivo de una Unión Europea se ha autocentrado y reorganizado en torno a un marco de civilización, de estructuras jurídicas propias y de autonomía en el ámbito global.


Pero ahora Europa está rodeada de guerras. Todo el Mediterráneo, tan profundamente vinculado no solo al sur, sino a toda Europa debido a los movimientos migratorios y por relaciones esenciales de política energética e intercambios comerciales, está atravesado por una única línea de guerra, de fascismos y dictaduras. Es una línea que se extiende hacia Oriente Próximo y hace de Europa un actor peligrosamente expuesto a movimientos bélicos que tienen una importancia y una conducción globales. Además, en la frontera Este de Europa se está desarrollando una guerra entre pueblos rusófonos, con responsabilidades que hay que remitir a cuestiones de control global que se contraponen al interés de los pueblos europeos. Desde esta perspectiva, la soberanía de Europa —no ya la soberanía imaginaria de cada país, sino la real de una Unión que está construyéndose— se proyecta sobre la OTAN y es usurpada por esta. ¡Esta es la verdadera cesión de soberanía que han padecido las naciones europeas! Cuando Tsipras propone, de manera simbólica, la necesidad de abordar este problema, toca una fibra fundamental de las estructuras europeas. Introduce a un problema al que todos debemos responder, sin hacernos la ilusión de que pueda resolverse de inmediato pero sin negar su existencia y su impacto central. De lo que hablamos aquí es de la relación de la Unión con la paz o la guerra, con una paz no solo dentro de Europa, sino también en sus fronteras. Por otra parte, es evidente que la "cuestión atlántica" no es un problema que atañe solo a la paz y a la guerra, sino que es una cuestión que se remonta al sistema de control y/o de poder de mando sobre las estructuras productivas y financieras de la propia Europa.


Así pues, para no ser hipócritas, para hablar claro, para dar un empujón adicional a los procesos de construcción de una fuerza política de la izquierda europea, pongamos de nuevo sobre la mesa algunos problemas que no pueden dejar de plantearse. ¿Qué dice o hace Podemos sobre la inmigración, sobre los refugiados? Pero también —repitiendo y precisando la pregunta— sobre la OTAN, sobre los conflictos regionales en curso en los limes de la Unión? Si estos temas son considerados "perdedores" en el plano electoral, ¿hay que intentar evitarlos y/o responder con ejercicios retóricos para salir del paso? No, de ninguna manera. En este ámbito, es muy difícil adoptar como eslogan el "primero se toma el poder, y luego se discute el programa". Los temas de la paz y de la guerra no pueden ser considerados secundarios.

Tomar posiciones sobre ellos significa esclarecer sin ambages cuál es la orientación fundamental del grupo dirigente de Podemos no solo sobre la cuestión de la paz y de la guerra, sino también sobre las cuestiones que remiten a la reforma y a un proyecto constituyente que afecta a toda Europa. El valor y la seriedad con la que Tsipras ha planteado todo el contexto de las temáticas que hoy son importantes para la construcción de una Europa fuera de la troika son los mismos que nos permiten plantear también un dispositivo "fuera de la OTAN". Los movimientos y los gobiernos de una nueva izquierda saben que tienen que asumir estos problemas como centrales. Sin ambigüedades y siendo conscientes de que la coyuntura global misma puede contribuir hoy a su solución. De hecho, lo que a estas alturas piden los ciudadanos del mundo es una Europa democrática en el conjunto de la nueva realidad global, porque Europa es vista como una realidad que puede renovar una tradición democrática de larga trayectoria, aprovechando la luz que Syriza y Podemos han encendido, como esperanza de reforma y superación del capitalismo.


Los movimientos europeos quieren ser incluidos en la iniciativa política continental que el eje Podemos-Syriza puede crear/está creando en el ámbito europeo. Esa iniciativa constituye en particular un punto de atracción para las nuevas izquierdas y la nueva radicalidad democrática en formación en el sur de la Unión. Tanto el ritmo como el grado de articulación de este proceso dependerán de la marcha actual del gobierno de Syriza y del próximo éxito electoral de Podemos. Todos juntos podemos organizar una ruptura constituyente en el ámbito europeo

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