Viernes, 13 Febrero 2015 07:03

Señales de alerta para América latina

Señales de alerta para América latina

El panorama laboral de América latina en 2015 estará fuertemente influenciado por la desaceleración del crecimiento económico, lo cual podría reflejarse en mayor desempleo e informalidad. Este escenario surge después de una década de logros importantes en la región. Uno de los avances más destacables fue la reducción de la tasa de desempleo en las zonas urbanas. A comienzos de este siglo ese indicador estaba en 11 por ciento y bajó hasta un mínimo histórico de 6,1 por ciento a fines del año pasado. También se registraron un moderado descenso de la informalidad y mejoras salariales.
Pero esta tendencia positiva se ha detenido. Al finalizar 2014 habían dejado de crearse un millón de puestos de trabajo. No es que se haya despedido gente a la calle, sino que se ha moderado la velocidad de creación de nuevos puestos de trabajo para atender las demandas de la población activa. La única vez que se había dejado de generar empleo en la última década fue en 2009, el año de la crisis financiera internacional, y la región se recuperó rápidamente de este episodio. Ahora la situación es diferente porque los pronósticos de la economía indican que el crecimiento lento podría durar algunos años.


Por otra parte, la evidencia recopilada revela que, a diferencia de lo ocurrido en años anteriores, en 2014 creció más el empleo por cuenta propia que el empleo asalariado, lo cual indica que la informalidad puede volver a subir.


Después de años de dinamismo en el mercado de trabajo ahora predominan la incertidumbre y el temor de que se reviertan algunos logros alcanzados. No hay que olvidar que el empleo es clave para la reducción de la pobreza y la de-sigualdad.


Pese a esta baja en la generación de empleos, el desempleo se mantuvo bajo en 2014 porque también se redujo la participación en la fuerza laboral. Un importante número de personas dejó de trabajar, en su mayoría mujeres y jóvenes, a veces por motivos positivos, como ir a la escuela, pero en otros casos por desaliento y frustración.
Este año muchos de aquellos que salieron temporalmente del mercado de trabajo en 2014 intentarán volver pues necesitan esos ingresos para mantener a sus familias, sumándose a los jóvenes que recién entran a la vida laboral. La región necesitará crear casi 50 millones de plazas en los próximos 10 años solamente para compensar el crecimiento demográfico vegetativo.


En un mercado laboral afectado por la desaceleración también será difícil avanzar en el cierre de las brechas de empleo. Aunque las mujeres se han incorporado al trabajo, su tasa de participación es 30 por ciento inferior a la de los hombres y cuando buscan colocarse enfrentan una desocupación más alta. Los jóvenes también están en desventaja, ya que 40 por ciento de los desempleados tiene entre 15 y 24 años y tasas de desocupación de 2 a 4 veces mayores que los adultos.


Asimismo hay problemas de calidad del empleo que podrían agudizarse. Existen 130 millones de ocupados informales, habitualmente en malas condiciones laborales, desprotección, inestabilidad y falta de derechos.
Las estimaciones de crecimiento económico en 2015 son de apenas por encima del 2 por ciento para la región, lo que no resulta suficiente para evitar que el desempleo urbano aumente.


En estas condiciones la tasa de de-sempleo urbano subirá de 6,1 a 6,3 por ciento con crecientes dificultades para avanzar en la formalización de la informalidad. En un contexto de desaceleración económica prolongada, será urgente que América latina se enfoque en el objetivo de producir más empleos y de mejor calidad. Esta situación coloca a los países frente al desafío de repensar las estrategias para impulsar el crecimiento económico y la transformación productiva. Esta es una tarea de grandes dimensiones.

 

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Jueves, 12 Febrero 2015 05:57

Dura negociación por la deuda de Grecia

Dura negociación por la deuda de Grecia

El enfrentamiento entre el nuevo gobierno griego antiausteridad y sus acreedores de la Unión Europea (EU) tuvo un inicio combativo anoche cuando el ministro de Finanzas de Grecia, Yanis Varoufakis, llegó a Bruselas ante un coro de demandas de que el país cumpla su programa de rescate.


Desde la victoria del partido de extrema izquierda Syriza en las elecciones del mes pasado, ambas partes examinaron exhaustivamente la renegociación del plan de rescate de Grecia, por 240 mil millones de euros, que Atenas quiere desmantelar. Alemania en particular –principal vocero de las medidas de austeridad de Europa– rechazó las sugerencias de que Grecia puede renegar alguna parte de su deuda.


Varoufakis presentó ayer pedidos del país a los otros 18 ministros de Finanzas de la Eurozona, antes de la fecha límite del 28 de febrero, cuando expira el actual programa de rescate de Grecia. Se cree que los pedidos incluyen créditos puente y un período de gracia de unos seis meses para que Grecia pueda seguir teniendo acceso a los mercados, ya que negocia un nuevo acuerdo con sus acreedores.


Quiere que se eliminen algunas de las medidas de austeridad vinculadas a su rescate, mientras que ayer, en una entrevista con la revista alemana Stern, Varoufakis también sugirió una cancelación como que "si la deuda no se puede pagar, entonces eso lleva a un corte de pelo (una quita)". Estaba con los labios apretados cuando llegó a Bruselas ayer por la noche para mantener conversaciones con los otros ministros de la Eurozona y los directores del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Central Europeo (BCE), y sólo dijo que confiaba de "en una reunión productiva" y que quería que Grecia permaneciera en la eurozona.


Otros ministros de Finanzas de la Eurozona y los funcionarios dejaron en claro que el único punto para el comienzo de las conversaciones era que se cumpliera el programa de rescate existente acordado con el FMI, el BCE y la Comisión Europea, conocido colectivamente como la troika. "Necesitamos que el gobierno griego entienda que los compromisos tienen que ser respetados", dijo Pierre Moscovici, comisionado de la economía de la UE. "Este programa es la referencia, el ancla, la base sobre la que trabajamos."


El ministro de Finanzas de Alemania, Wolfgang Schäuble, dijo que el programa existente "tiene que ser completado, o no hay un programa". Sin embargo, Grecia dice que no se puede extender un acuerdo con el que no está de acuerdo fundamentalmente, y pidió el fin de la troika en su formato actual.


En Atenas, miles de griegos salieron ayer a las calles para apoyar a su nuevo gobierno antiausteridad. De pie frente al Parlamento, los manifestantes desplegaron pancartas que decían "En quiebra pero libres" y "Basta de austeridad, apoye a Grecia, cambien a Europa". También hubo manifestaciones en las plazas principales de Creta, Patras, Lamía, Volos Kastoria, Klymnos, Lesbos y la isla de Syros, entre otras.


El primer ministro griego, Alexis Tsipras, tuiteó una foto de la protesta de Atenas, diciendo: "En las ciudades de Grecia y Europa, el pueblo está luchando la batalla de la negociación. Ellos son nuestra fuerza". El reloj no se detiene: el programa de rescate actual de Grecia termina a fines de febrero. Si no se logra un nuevo acuerdo para entonces, el último tramo de su dinero del rescate será retenido, el acceso a los mercados cortado y el país no podrá pagar sus deudas: el primer paso hacia una salida del euro.


Todas las partes insistieron en que Grecia debe permanecer en la Eurozona, en lo que que parece ser la única área de terreno común. Dada la brecha existente, se esperaba que la discusión de anoche fuera un punto de partida, un acuerdo hasta otra reunión de ministros de Finanzas de la eurozona, el lunes. "Esta noche se trata de la política. El sentido noble del arte de la política es entenderse entre sí y entrar en un proceso de trabajo", dijo ayer Moscovici.


Traducción: Celita Doyhambéhère.

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Sábado, 07 Febrero 2015 07:19

Rebeldía

Rebeldía

La gestión económica se nutre de los instrumentos que ofrecen las políticas monetarias y fiscales. Con la primera puede subir o bajar la tasa de interés, absorber o imprimir dinero, intervenir en el mercado de deuda, entre las medidas más básicas. Respecto de la segunda, tiene la posibilidad de expandir el gasto o aplicar austeridad sobre las cuentas públicas, elevar o reducir las alícuotas impositivas, como crear nuevos tributos, achicar la estructura estatal o ampliar la participación del sector público en el fomento de la actividad, entre las iniciativas más habituales. Puede haber diferentes combinaciones de esas opciones y de otras más específicas, aplicadas según la orientación ideológica del hacedor de la política. La historia económica moderna ha brindado un valioso aprendizaje sobre la utilización de esas políticas en crisis que comienzan en recesión y luego mutan a depresión, y también sobre cómo sirven para impulsar largos períodos de bonanza.


Existe cierto consenso entre economistas en que el denominado ciclo de oro del capitalismo desde el fin de la Segunda Guerra Mundial hasta el shock petrolero de comienzos de los '70 estuvo motorizado por políticas expansivas, planes como el Marshall de reconstrucción europea que demandó recursos millonarios públicos y privados, y un pacto de anulación y quita de la deuda externa alemana (Acuerdo de Londres de 1953), que permitió el resurgimiento de Alemania como potencia mundial. En ese período, América latina registró también un importante crecimiento con un Estado activo en la economía, y Asia, a partir de los '70 hasta la actualidad.


En sentido opuesto, las estrategias monetarias y fiscales restrictivas del presidente estadounidense Herbert Hoover derivaron en el crac bursátil y posterior depresión de los años '30 del siglo pasado. También las condiciones financieras humillantes impuestas en Versailles por los aliados triunfadores de la Primera Guerra Mundial a la Alemania derrotada la hundieron en la miseria, desempleo y la hiperinflación, abriendo las puertas a la irrupción del nazismo. Más cerca, las políticas de ajustes fiscal y monetario desplegados en América latina durante las décadas del '80 y '90 fueron ruinosas para sus economías, con crecimiento de la pobreza, desocupación y de la deuda, hasta extremos que desembocaron en caos social y default, como el caso argentino.


Pese a esos valiosos antecedentes históricos, que deberían servir de referencia para abordar situaciones críticas similares, en Europa se sigue sosteniendo la estrategia del austericidio. Como se demostró en Estados Unidos de los '30, en Alemania de entreguerras o en Argentina 2001, y ahora en Grecia con el triunfo de Syriza, esos procesos de ajuste con inmensos costos para la mayoría de la población pueden seguir su curso hasta que quiebran el umbral de tolerancia social.


Las elecciones griegas que le han dado el poder al líder de izquierda Alexis Tsipras han sido el resultado de esa instancia social de rebeldía por el ajuste. Pero esa situación de agobio puede también derivar en el crecimiento de fuerzas políticas xenófobas y nazis, como en la Alemania del '30. La troika (Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el FMI) defiende su estrategia de la austeridad asegurando que está funcionando. El saldo de esa política es lamentable en términos económicos y sociales. Siete años de ajuste y austeridad han hundido a los países periféricos europeos en depresión. El Producto Interno Bruto de Grecia se derrumbó 25 por ciento en cinco años, la tasa de desempleo subió al 25 por ciento y entre los jóvenes supera el 60 por ciento, los salarios bajaron en promedio casi 40 por ciento, la pobreza se ha duplicado, el 30 por ciento de las empresas que existía hace seis años ha quebrado, y la deuda pasó a representar el equivalente al 175 por ciento del Producto.


La troika europea, Estados Unidos y Japón definieron que para enfrentar la crisis que estalló en 2008 deben aplicar una política monetaria expansiva e insistir con una política fiscal contractiva (austeridad). Sin embargo, el resultado no ha sido muy alentador. Estados Unidos contabiliza espasmos de recuperación sin poder retomar un sendero de crecimiento sostenido, además de registrar una mayor concentración de la riqueza. Japón regresó a la recesión con deflación, y Europa va del estancamiento a la recesión y hasta la depresión, según los países.


A comienzos de este año el Banco Central Europeo se ha unido a la estrategia que tuvo durante años la Reserva Federal y que ha imitado el Banco de Japón el año pasado: expandir la cantidad de dinero mediante la compra de títulos de deuda con el objetivo de impulsar la economía. Después de bajar la tasa de interés a casi cero, y con escasa respuesta de las empresas para invertir debido a la debilidad de la demanda por el recorte del gasto público (austeridad) que deprime el gasto privado, las autoridades monetarias de esas potencias decidieron expandir la cantidad de dinero. La Reserva Federal lo hizo por un total de casi 4 billones de dólares y el Banco de Japón, por el equivalente al 60 por ciento de su PIB. El BCE anunció que comprará títulos de deuda por 50 mil millones de euros por mes durante un año, para totalizar 600 mil millones en el año.


La base de esa estrategia es la siguiente: las bancas centrales al no poder reducir más el precio del crédito (la tasa de interés) para fomentar el crecimiento, deciden ampliar la cantidad de dinero con el objetivo de seguir exprimiendo a la política monetaria como palanca para la recuperación. Los mercados financieros, antes en Estados Unidos y ahora en Europa, festejan porque esa política alimenta la creación de burbujas en activos bursátiles (acciones y bonos). Por caso, el índice S&P de Wall Street ha aumentado más del triple desde su mínimo en marzo de 2009. Lo que esperaba la Reserva Federal era que ese efecto riqueza impulsara una explosión del gasto por parte de un sector privado más próspero. Pero poco sirvió a ese propósito, y sí a una mayor concentración de la riqueza. "El crecimiento del consumo real anualizado ha sido en promedio 1,3 por ciento desde el comienzo de 2008", explica Stephen Roach en un artículo publicado en Proyect Syndicate. Este investigador del Jackson Institute of Global Affairs de la Universidad de Yale concluye que "con la recuperación actual del PIB real del 2,3 por ciento anual, dos puntos porcentuales menos (del consumo), resulta difícil de justificar el elogio generalizado" hacia la expansión monetaria dispuesta por la FED.


Estos resultados están demostrando que es nula la posibilidad de que ese tipo de política monetaria expansiva pueda restaurar la prosperidad en esas potencias. Esta política combinada con austeridad fiscal y reducción salarial está asfixiando la demanda interna. Por ese motivo, la economía de Estados Unidos no recupera dinamismo, la de Japón sigue entre la recesión y la deflación (la proyección oficial de inflación bajó de 1,7 a 1,0 por ciento) y las de Europa están sumergidas en un atolladero.


Después de estos años de prolongada crisis, la política monetaria flexible (denominada "relajación cuantitativa") sólo ha servido para salvar bancos y banqueros, alimentar otra burbuja especulativa y aumentar las desigualdades. Los promotores del ajuste en Europa, que tienen al sector financiero como principal soporte, están mostrando que su política monetaria expansiva es un fiasco. Puede ser que, con el triunfo de Syriza y el avance de Podemos en España, se abra una pequeña ventana para que en Europa sea el turno de enfrentar la crisis con una política fiscal expansiva, de recuperación de derechos laborales y sociales, de mejoras salariales y de un plan de inversión pública que permita a la demanda conducir a la economía a un sendero de recuperación y crecimiento. Esta es la disputa que se abrió en la Unión Europea con el triunfo de Syriza en Grecia, que además de la legitimidad popular posee en su haber para la negociación con la troika dominada por Alemania la fortaleza que en su momento mencionó John Maynard Keynes: "Si debo una libra, tengo un problema; si debo un millón, el problema es tuyo".


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Viernes, 06 Febrero 2015 06:50

Mirar la realidad de frente para cambiarla

Mirar la realidad de frente para cambiarla

Aunque resulta indudable que vivimos un periodo turbulento y, por tanto, opaco y confuso, la diversificación de los puntos de observación y análisis necesarios para comprenderlo no debería dejar de lado principios éticos sin los cuales la actividad para cambiar el mundo pierde sentido. Las modas intelectuales, así como las ilusiones en la evolución gradual del sistema, poco ayudan para guiarnos en la turbulencia.


Una de esas modas es la geopolítica. No son pocos los que buscan atajos que nos evitarían los inevitables dolores de esta etapa. Los BRICS forman parte de la nueva realidad multipolar y caótica, llamados como están a desplazar a las potencias del Norte (Estados Unidos, Unión Europea y Japón) como centros excluyentes del sistema-mundo. Sin embargo, los países llamados emergentes encarnan formas y modos de gestión del capitalismo diferentes al modelo anglosajón, pero tan capitalistas como éste.


Si nos congratulamos de la transición en curso hacia un mundo multipolar, es en la convicción de que el caos sistémico y la multiplicidad de poderes son caldo de cultivo para la lucha antisistémica. Ni más ni menos.


Las miradas gradualistas no toman en serio que vivimos bajo varias guerras. Los 70 años transcurridos desde el fin de la Segunda Guerra Mundial parecen haber convencido a muchos analistas de que las guerras se han extinguido, cuando son el modo habitual del capitalismo en su fase extractiva y de acumulación por despojo/robo.


El análisis zapatista sobre la cuarta guerra mundial del capital contra los pueblos ayuda a comprender las agresiones que sufren los de abajo en todo el mundo, desde las guerras de aniquilación abiertas, como en Medio Oriente, hasta las guerras silenciosas, que el modelo extractivo descarga sobre los pueblos para instalar minas a cielo abierto, monocultivos y represas hidroeléctricas, por mencionar los casos más frecuentes.


Hay guerras económicas, monetarias, por el control de las fuentes de agua; guerras contra las mujeres y los niños y niñas, en fin, el más diverso tipo de agresiones sistemáticas y sistémicas contra los más diversos pueblos y sectores sociales.


José Luis Fiori, profesor de política económica en la Universidad Federal de Río de Janeiro y coordinador del grupo de investigación Poder Global y geopolítica del capitalismo, esboza una mirada distinta de la economía actual. Debemos comenzar por el análisis y comprensión de cómo funcionan los mercados internacionales, que se parecen más a una guerra de movimientos entre fuerzas desiguales que a un intercambio entre unidades iguales y bien informadas (página13.org.br, 30/1/15).


Inspirado en el historiador Fernand Braudel, Fiori considera que estados y capitales actúan en esa guerra asimétrica como grandes predadores en la lucha por el control monopólico de posiciones de mercado, innovaciones tecnológicas y lucros extraordinarios.


Las consideraciones anteriores (mercados como guerras de posiciones, estados/capitales como predadores) son más consistentes que considerarlos herramientas casi neutrales que pueden ser utilizadas por clases, razas, géneros y etnias en su beneficio. Posiciones de este tipo tienden a desarmar a los de abajo en este periodo en el que no pueden ni deben confiar en otra cosa que no sean sus propias fuerzas y capacidades.


Quisiera agregar tres ideas que Fiori viene esbozando en sus artículos periodísticos y en las que se explaya en su último libro História, estratégias e desenvolvimento: para uma geopolítica do capitalismo (Boitempo, São Paulo, 2014). La primera se relaciona con China, pero puede aplicarse a todos los BRICS. "El poder es siempre expansivo (....) Fue así en cualquier tiempo y lugar, durante toda la historia de la humanidad, independiente de la existencia de economías de mercado, y mucho antes de la existencia del capitalismo" (Outraspalavras, 25 /4/13). Nos alerta sobre la creencia de que Rusia, o China, puedan ser y hacer algo muy distinto de lo que ya conocemos. No son fuerzas anticapitalistas.


La segunda se relaciona con la economía; dice que ésta se subordina a los objetivos de larga duración de los estados. Las políticas económicas de los países varían en el espacio y en el tiempo, y su éxito o fracaso depende de factores externos a la propia política económica, y no a la verdad o falsedad de sus premisas teóricas (Carta Maior, 27/11/14).
Afirma que es inútil buscar políticas económicas de izquierda. Se trata de tener en cuenta los objetivos en función de los cuales los estados adoptan diversos lineamientos económicos. Tiene la virtud que nos aleja del economicismo dominante en las izquierdas, los progresismos y muchos movimientos sociales. En todo caso, esa premisa no debería ser adoptada al pie de la letra por los movimientos antisistémicos, porque es la ética la que preside su accionar.


Por último, tiene una mirada muy clara de la política de Estados Unidos. Recuerda que fue Nicholas Spykman el teórico geopolítico que tuvo mayor influencia en la política exterior estadunidense en el siglo XX. Dividía el subcontinente latinoamericano en dos partes. La parte norte incluye hasta Centroamérica, el Caribe, Venezuela y Colombia, que deben permanecer en absoluta dependencia de Estados Unidos.


El resto de Sudamérica cuenta con tres estados, como Brasil, Argentina y Chile, que pueden amenazar la hegemonía imperial si actúan en común, amenaza que debe ser respondida a través de la guerra. Fiori considera que el problema no es el imperio, sino en este caso la región y, muy en concreto, su propio país: Brasil. Estos son los términos de la ecuación y la posición estadunidense fue siempre muy clara. Lo mismo no se puede decir de la política exterior brasileña (Sin Permiso, 30/03/14).


Nada ganamos culpando al imperio de nuestras debilidades. Es imposible cambiar al enemigo. La pelota está en nuestro campo y sólo nos sirve mirar la realidad de frente.

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Viernes, 06 Febrero 2015 06:40

Dilma en su laberinto

Dilma en su laberinto

El segundo mandato presidencial de Dilma Rousseff cumple hoy exactos y redondos 37 días. Y no hubo uno solo de ellos sin que surgiese algún tipo de problema. Hay otra característica inquietante en este cuadro: además de sumarse a problemas ya existentes, cada nuevo parece más grave que los anteriores.


Mientras tanto, el gobierno muestra que no sabe cómo reaccionar. Y cuando reacciona, lo hace mal, o además de mal, tarde.


A esta altura, en esos escasos 37 días sobran razones para pensar que el equipo armado por Dilma para hacer la articulación política de su segundo mandato merece plenamente ser estudiado y analizado, como ejemplo olímpico de lo que no se debe hacer. Los resultados hasta ahora son una secuencia de derrotas y torpezas que conforman un enmarañado paralizante. Lento, atónito y sin rumbo, claro, es como si el gobierno de Dilma hubiese encontrado un escenario lleno de trampas, de cables sueltos, de temas ocultos, todo eso heredado del presidente anterior. Pero siquiera esa excusa puede ser esgrimida: al fin y al cabo, el presidente anterior era la misma Dilma, que ahora parece perdida en un laberinto oscuro.


Ayer, ella recibió en su despacho en el Palacio de Planalto al nuevo presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha. El presidente reelecto del Senado, Renan Calheiros, participó del encuentro que duró hora y media y juntó alrededor de la mesa al vicepresidente Miguel Temer, al jefe de Gabinete, Aloisio Mercadante, y al ministro de Relaciones Institucionales, Pepe Vargas. Todo transcurrió en un clima formal, frío. A la salida no hubo declaraciones, pero las habituales fuentes, cuya misión es filtrar algo a los medios, dijeron que el encuentro sirvió para establecer "un diálogo permanente" entre el Ejecutivo y el Legislativo, para asegurar que haya armonía entre los poderes.


Es decir: palabras al viento. Cunha propició el pasado domingo una derrota humillante a Dilma, a su gobierno y al PT, al elegirse para un puesto en el cual podrá crear océanos de dificultades para luego cobrar el precio que quiera para vender facilidades. Y sus primeras acciones fueron ejemplares de lo que podrá –o no– venir de ahora en adelante. Para empezar, dio luz verde para que fuese aprobado el pedido presentado por la oposición, creando una nueva Comisión Parlamentaria de Investigaciones sobre los escándalos de corrupción en la Petrobras. En Brasil, las CPI tienen tanto poder como un Tribunal de Justicia, con la ventaja de actuar de manera mucho más ágil y veloz.


En el mandato anterior hubo una comisión de esas, pero el gobierno de Dilma logró neutralizarla. Ahora, nadie sabe qué podrá pasar. El presidente de la Cámara, pese a pertenecer a un partido aliado, es claro adversario del gobierno. Además, las denuncias se intensificaron de manera formidable y cada día las investigaciones avanzan más, acercándose peligrosamente a la cúpula del PT. Hay otros partidos involucrados, inclusive el PSDB de la oposición. Pero todo lo que la Justicia y la Policía Federal filtran a la prensa tiene como foco central el partido de Lula y Dilma.


Si el avance de las investigaciones y el goteo cotidiano de nuevas revelaciones (por ahora, nadie pudo probar nada, pero queda evidente que hubo un esquema de corrupción amplio y que funcionó a lo largo de al menos diez años) preocupan cada vez más al PT y al gobierno, una CPI tendrá, bajo muchos aspectos, la capacidad de ser una usina generadora de problemas.


Es muy difícil saber si todo ese cuadro podría haber sido evitado, si Dilma fuese una negociadora hábil y si no hubiese elegido un equipo articulador tan incompetente. Pero el cuadro está claro: además de una Cámara presidida por un diputado rebelde y capaz de cualquier cosa para luego lucir sus talentos de chantajista, el país enfrenta un cuadro económico de alta complejidad que, por lo que será la nueva política económica de Dilma, seguramente creará tropiezos serios, que irán de la recesión a la incertidumbre sobre programas sociales y logros alcanzados (Brasil tiene hoy la más baja tasa de desempleo de los últimos 80 años). Al mismo tiempo, la mayor empresa brasileña, la Petrobras, es bombardeada incesantemente por denuncias, llegando a la insólita situación de quedarse acéfala: la presidenta y cuatro de los seis directores renunciaron, contrariando lo que había sido acordado con Dilma.


Lo que se ve, mientras tanto, es un gobierno catatónico, un vacío de poder desconcertante, una presidenta absolutamente decidida a no ceder (resultado: como es inevitable, cede a la realidad). Una presidenta que lleva un tiempo enorme para tomar decisiones, mientras las circunstancias las van ahogando.


El año apenas comenzó, el gobierno recién estrenado no camina, tropieza, y hay una cordillera de problemas en su camino. La dificultad en adoptar decisiones surge como una nueva característica de una mandataria que nunca pareció lo que ahora parece: confusa, sin norte. Ningún gobierno resiste el vacío de poder. Ningún gobierno llega a buen puerto cuando no tiene capacidad de decisión.


Dilma parece sumergida en un laberinto. El país parece perplejo.


JOAO VACCARI NETO DIO TESTIMONIO EN CALIDAD DE "DETENIDO TEMPORAL" ANTE LA JUSTICIA BRASILEñA


El ex tesorero del PT debió declarar


A horas de que se anuncie la nueva cúpula de la estatal Petrobras tras la renuncia de sus directivos, la Cámara de Diputados abrió una nueva comisión especial para investigar a la empresa, señalada en un esquema de corrupción.

 

El tesorero del Partido de los Trabajadores (PT), Joao Vaccari Neto, declaró ayer en calidad de "detenido temporal" ante la Justicia brasileña en medio del caso de corrupción que envuelve a la estatal Petrobras. Además, la Cámara de Diputados abrió una nueva comisión especial para investigar a la empresa, con facultades especiales y compuesta por partidos afines al gobierno y por la oposición.


A horas de que se anuncie la nueva cúpula de la compañía tras la renuncia de sus directivos, el caso de corrupción en la estatal se reavivó ayer cuando la Policía Federal llevó a declarar a Vaccari Neto. El tesorero del PT se negó a abrir la puerta de su residencia en San Pablo y la policía tuvo que trepar los muros del inmueble para lograr la detención. El operativo incluyó, además, otras 21 órdenes de arresto temporal y allanamientos, producto de las informaciones recabadas mediante acuerdos de delación premiada (información de arrestados a la Fiscalía a cambio de una reducción en la pena) alcanzados con ex directores de Petrobras y con empresarios ya detenidos en el marco de las investigaciones.


El fiscal Carlos Fernando Lima expresó ayer los motivos por los que el Ministerio Público lo llamó a Vaccari Neto a declarar. "Hay sospechas de que tiene informaciones sobre donaciones que él pidió –legales o ilegales– a personas que mantenían contratos con Petrobras", dijo el fiscal.


Una vez finalizada la declaración –que duró tres horas–, el funcionario fue puesto en libertad, dado que no fue imputado por ningún delito.


El tesorero del PT fue señalado como uno de los operadores de la trama de corrupción por al menos dos de los detenidos, entre ellos el ex gerente ejecutivo de Ingeniería de Petrobras Pedro Barusco Filho. En un testimonio a la Justicia realizado en noviembre pasado y divulgado ayer, Barusco Filho afirmó que el gobernante PT recibió entre 150 y 200 millones de dólares en donaciones ilegales desviadas de los 90 más importantes contratos firmados por Petrobras. El ex gerente agregó que los pagos irregulares se prolongaron hasta febrero de 2014, y sostuvo que Vaccari Neto participó en un acuerdo para la firma de contratos por 22.000 millones de dólares con astilleros brasileños e internacionales, para la construcción de buques equipados con sondas de prospección de petróleo.


En informes internos de la empresa estatal, Barusco Filho es responsabilizado por irregularidades en obras, como el incremento de los costes de la Refinería de Abreu y Lima, en el estado de Pernambuco, cuyo presupuesto se incrementó y alimentó numerosas cuentas privadas ilegalmente. Además, como parte del operativo denominado Lava Jato, la Justicia brasileña emitió 40 órdenes de búsqueda de pruebas en las residencias de los sospechosos y en la sede de 26 empresas, la mayoría ficticias, en los estados de San Pablo, Río de Janeiro, Bahía y Santa Catarina. Las investigaciones se extendieron a BR Distribuidora, una subsidiaria de la petrolera que administra cerca de 7500 estaciones de servicio en todo Brasil. Según el fiscal, el pago de sobornos de las empresas investigadas a los ejecutivos de BR Distribuidora se produjo hasta fechas "muy recientes", a finales de 2014.


En este marco, ayer la Cámara de Diputados abrió una nueva comisión para investigar a Petrobras, que contará con la facultad de citar a declarar y suprimir el secreto bancario, fiscal y telefónico de los imputados.

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Miles de griegos salen a defender a su gobierno

Entre gritos contra el chantaje y cánticos, los manifestantes coparon la céntrica plaza Syntagma, en Atenas, para apoyar al gobierno. Tsipras intentó frenar la corrida diciendo que los depósitos en bancos griegos están garantizados.

 

Alexis Tsipras intentó llevar tranquilidad ayer a los ahorristas helenos al anunciar que los depósitos no corren peligro. El primer ministro griego respondió así al Banco Central Europeo (BCE), entidad que anunció que no aceptará bajo ningún concepto los bonos griegos como garantía en sus operaciones de refinanciación porque no está claro si Grecia se acogerá a un nuevo programa de rescate. "Aseguramos que los depósitos en los bancos griegos están completamente garantizados", salió a afirmar Tsipras, rápido de reflejos, en el discurso combativo que esbozó durante la primera reunión del grupo parlamentario de Syriza. La medida del organismo europeo supone que los bancos griegos no podrán recaudar dinero del BCE como hasta ahora, es decir, a una tasa del 0,05 por ciento, y lo deberán hacer a través del mecanismo urgente de provisión de liquidez, a un interés que ronda el 1,55 por ciento. Las solicitudes de solvencia se revisarán cada dos semanas. Entre gritos contra el chantaje y cánticos, miles de griegos coparon la céntrica plaza Syntagma, en Atenas, para apoyar al gobierno, en un momento donde la tensión con los socios europeos parece haber escalado a su máximo nivel desde la victoria de Syriza en las últimas elecciones.


El banco europeo fundamentó su decisión. Alegó que, en la actualidad, "no es posible prever la conclusión exitosa de la supervisión" del programa de reformas y ahorro de la economía griega. Con esta reacción del miembro de la troika –tríada que se completa con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Comisión Europea (CE)–, a partir del 11 de febrero los bancos helenos podrán conseguir liquidez a través del Banco de Grecia, en el marco de la llamada Emergency Liquidity Assistance (ELA), que otorga créditos de urgencia pero a una tasa mayor.


A primera hora de ayer, el vocero del gobierno, Gavriil Sakelaridis, remarcó que no había motivo de preocupación pues no se trataba de otra cosa que de una presión política impulsada por parte del BCE dentro del proceso de negociación de Grecia con sus acreedores. "No chantajeamos pero tampoco dejamos que nos chantajeen", dijo Sakelaridis en diálogo con la televisión privada Mega. El Ministerio de Finanzas destacó que la decisión del BCE no es producto de una evolución negativa en el sector financiero y se produce después de dos días de estabilización sustancial. Esa cartera señaló que el sistema bancario se mantendrá capitalizado y completamente protegido a través del mecanismo ELA.


"Esta decisión pone presión sobre el eurogrupo para proceder rápidamente a la conclusión de un nuevo acuerdo que sea en beneficio mutuo para Grecia y sus socios", recalcó el ministerio en un comunicado. Algunos analistas interpretaron en diversos medios griegos y extranjeros que la resolución del BCE no debe tener efectos demasiado perjudiciales para el sistema bancario heleno. De hecho, la exposición de los institutos crediticios a la deuda pública se redujo sensiblemente desde 2012, hasta caer en torno de los 21.000 millones de euros, según datos del Banco de Grecia citados por los medios griegos.


Todo esto ocurrió en una jornada en la que se constituyó el Parlamento y el ministro de Finanzas, Yanis Varufakis, celebró la que probablemente fue la reunión más complicada de su periplo por las capitales europeas, con su colega alemán, Wolfgang Schëuble. En una rueda de prensa que compartieron, quedó patente la falta de sintonía entre ambos, y, aunque Schëuble habló de conversaciones fructíferas, sentenció: "Estamos de acuerdo en que disentimos".


De nada sirvió que Tsipras y Varufakis insistan en que Atenas necesita una ayuda financiera que sirva de puente entre el final de la prórroga del rescate (que vence el 28 de febrero) y un acuerdo definitivo con los acreedores. Desde todas las capitales europeas se insiste en que Grecia debe presentar su programa y sus planes de financiación sin demasiada dilación. En el Parlamento heleno, Tsipras volvió a pedir tiempo a los socios de la Unión Europea y dijo que espera con mucho interés las propuestas de Alemania. "Hoy no hemos escuchado nada concreto", aseguró sobre el encuentro en Berlín entre Schëuble y Varufakis.


La resolución del BCE de no aceptar los bonos helenos como garantía en sus operaciones de refinanciación y los infructuosos resultados que lograron tanto Tsipras como Varufakis en su gira europea fueron el detonante para que miles de personas hayan decidido mostrar su solidaridad con los nuevos gobernantes. "No vamos a ceder al chantaje de nuevo", "El tiempo de que Grecia se arrodille y tenga gobiernos sumisos ha terminado" o "Merkel tiembla como una ramita" fueron algunos de los lemas más escuchados entre los 7000 manifestantes que se acercaron hasta plaza Syntagma, según cifras de la policía.


La convocatoria se gestó de forma espontánea a través de un evento en la red social Facebook, que horas después de su creación contaba con la participación de casi 3000 personas. "Estamos aquí para expresar nuestra solidaridad con el gobierno. Desde el 25 de enero es el pueblo el que toma las decisiones en Grecia", dijo Dimitris, antes de estacionar su bicicleta frente al Parlamento, donde, desde hace poco más de una semana, ya no existen vallas que corten el paso.


La enfermera de 52 años supo de la convocatoria por la radio y no dudó en acercarse; está indignada ante la decisión del BCE, no porque tema por sus ahorros, "ya no tengo nada que perder", dijo, sino porque le parece que es una falta de respeto a la elección del pueblo griego. Mientras de fondo se escuchaba la canción "Cuando el cielo se abra", un símbolo para los opositores de la época de la Dictadura de los Coroneles, Dimitris señaló que sólo espera de las negociaciones que les den esperanza a los jóvenes para que puedan encaminar su futuro.

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Domingo, 01 Febrero 2015 05:38

Brasil, un país seco y en la oscuridad

Brasil, un país seco y en la oscuridad

Alrededor de 60 millones de brasileños –poco más de la tercera parte de la población del país– sufre los efectos de la falta de agua. Crece rápidamente la posibilidad de que se multipliquen los cortes de energía eléctrica en la región sureste, donde están São Paulo y Río de Janeiro, las mayores ciudades de Brasil (considerándose la suma de las dos regiones metropolitanas se llega a la cifra de unos 30 millones de habitantes).


Es verdad que la inclemencia de los cielos tiene su parte de responsabilidad en el escenario tenso y pesimista: este es el verano más seco y caliente del último siglo. Los reservorios de agua tanto de São Paulo como de Río están agotados. Minas Gerais sigue el mismo camino. Queda lo que los especialistas llaman de reserva técnica. También en el noreste los reservorios están en sus niveles mínimos. En el sur la situación es un poquito más confortable, pero igualmente preocupante.


En otras palabras: a menos que llueva pronto, y mucho, en dos o tres meses el racionamiento será inevitable en los tres estados más ricos de Brasil, con todas sus consecuencias para la economía.


Tratando de preparar los espíritus, el gobierno de São Paulo insinúa que el suministro de agua podrá ser suspendido durante cinco días de la semana. Habría agua en los otros dos.


Varias industrias tanto en Río como en São Paulo y Minas fueron obligadas a disminuir sus actividades para ahorrar agua. Y sigue sin llover.


Pero la responsabilidad (o su falta) de los gobiernos es tan estridente como la de los cielos mezquinos. Si del cielo no cae agua, en Brasilia llueven ejemplos de ineficacia. En ocho años fueron construidos grandes polos de energía eólica, es decir, generadores de energía impulsados por el viento. Su producción es baja, pero cuando el riesgo de cortes drásticos de luz es tan alto, podría ser un alivio significativo. ¿Y por qué podría y no es? Porque no fueron tendidas las torres y los cables de transmisión. Es decir, las hélices giran y producen una energía que se pierde.


Mientras tanto, son accionadas las plantas termoeléctricas, que además de consumir petróleo en cantidades elevadas generan más y más polución, y no dan abasto. Para empeorar, son plantas viejas, proyectadas para acciones circunstanciales, y no estructurales. Se averían a cada tanto.


No hay, por ahora, un cálculo fiable sobre las pérdidas económicas producidas por la falta de agua. Los cortes de luz en São Paulo afectaron básicamente a residencias y al comercio. Pero seguramente afectarán a la industria, si se impone un racionamiento formal.


Con las temperaturas elevadísimas de este verano, aumenta de manera brutal el consumo de luz, gracias principalmente a los aparatos de aire acondicionado en domicilios, oficinas e industrias. Y en horas pico, el sistema distribuidor no aguanta.


En semanas recientes, Brasil tuvo que recurrir, en dos ocasiones, a la energía eléctrica argentina para evitar un colapso. No se trata de comprar, sino pedir prestado, y ahora el país no tiene cómo pagar al vecino, devolviéndole la carga recibida. También Paraguay participó de esa ayuda solidaria, prestando energía.


Nuevas presas gigantescas, con sus respectivas plantas generadoras de energía, llevan años de retraso, y es imposible prever cuándo efectivamente comenzarán a funcionar. Todo eso está dentro de las responsabilidades del gobierno nacional.


En el caso específico de São Paulo, al menos desde hace 10 años especialistas claman en el desierto pidiendo medidas urgentes para evitar el caos en el almacenamiento de reservas de agua. El gobierno decía que estudios estaban avanzados en esa dirección. Nadie nunca vio ninguno. Ahora anuncia obras de emergencia, financiadas por el gobierno nacional. Dicen que en tres o cuatro meses empezarán a resolver parte del problema de almacenamiento para suministrar agua a la zona metropolitana de la capital, utilizando los volúmenes de ríos que no han sido tan afectados por la sequía.


Tanto la presidenta de la República como el gobernador de São Paulo fueron relectos hace pocos meses. Ambos sabían de la gravedad del cuadro. Ninguno de los dos lo admitió en la campaña electoral.


El nuevo ministro de Minas y Energía de la nación trató de tranquilizar a los moradores de los grandes centros afectados por el riesgo de la falta de agua: ''Dios es brasileño", repitió un viejo refrán, y hará llover. Hasta donde se sepa, Dios no ocupa ningún ministerio en Brasilia y los responsables directos son otros.


Técnicos advierten que en marzo termina la temporada anual de lluvias en el sur y el sureste del país. La advertencia suena a broma de mal gusto. Es que para llegar al fin, la temporada de lluvias debería de haber comenzado.


No ha llovido en los pasados 60 días, más que 30 por ciento de lo previsto. En Brasil fallan hasta las previsiones meteorológicas. Pero, lo más grave, fallan los responsables por sanar una infinidad de problemas estructurales que se arrastran desde hace años.

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Petróleo barato, la pesadilla latinoamericana

El impacto de la caída del precio del petróleo, que a mediados de enero se situaba por debajo de los 48 dólares el barril, está teniendo un efecto devastador para las economías de los países productores en América Latina, donde se proyectan importantes déficit presupuestarios. Brasil cerró el ejercicio 2014 con un crecimiento de apenas un 0,2% del PIB, mientras Argentina y Venezuela entraron en recesión con resultados de -0.2% y -3.1% respectivamente.


Ya en 2014 América Latina había registrado una tasa de crecimiento apenas superior al 1%, la más baja de los últimos 12 años, con excepción de 2009, cuando el subcontinente sufrió los efectos de la crisis financiera internacional. Unos resultados motivados por el ajuste a la baja del precio internacional de las materias primas, también para 2015.


Para el analista y periodista uruguayo Raúl Zibechi, el país más beneficiado de esta situación es China, quien se ve obligado a importar el 60% de la energía que consume, mientras que Venezuela, Ecuador, Brasil y Argentina forman parte del club de los "grandes perdedores". Para Zibechi, "la región quedó a nivel de planificación, a la deriva, sin planes de futuro y sin propuestas serias". Desde una perspectiva más positiva, Germán Alarco, de la Escuela de Postgrado de la Universidad del Pacífico de Lima, considera que esta situación genera "una llamada de atención para que estos países vayan ajustando sus modelos económicos y procuren una mayor diversificación productiva".


En todo caso, sobre lo que no cabe discusión es que el escenario actual plantea una prueba de estrés para las economías más importantes del subcontinente, declarándose el final de la era de la abundancia, periodo en el que se aplicaron políticas sociales que posibilitaron reducir la pobreza, mejorar la desigualdad e incorporar un sinnúmero de personas a las crecientes clases medias.


Venezuela, el más perjudicado


Venezuela, donde el petróleo supone el 96% de las exportaciones totales y algo más del 60% de los ingresos del Estado, es la nación más afectada de la región. Una situación aliviada en parte por los recientes acuerdos alcanzados con China, a través de los cuales recibirá más de 20.000 millones de dólares en inversiones para proyectos de carácter económico, energético y social.

Más allá del "balón de oxígeno" chino, Maduro se ha visto obligado a anunciar un Plan de Recu¬peración Económica para los seis primeros meses de 2015 que incluye una optimización del sistema de administración de divisas con el objetivo de influir en el crecimiento integral del país, controlar la inflación –que alcanzó en noviembre el 63,6%– y mejorar la inversión social.


La caída del precio del petróleo ha sembrado dudas sobre la rentabilidad de tres grandes proyectos energéticos en la región por sus altos costos: la explotación de las reservas de crudo extra pesado de la Faja del Orinoco en Venezuela; la explotación de las reservas en aguas profundas –presal– en Bra¬sil; y la explotación mediante fracking de las reservas no convencionales de Vaca Muerta en la Pata¬gonia argentina.


Esta misma situación se repite en Ecuador, en los bloques ITT, también de crudo extra pesado, del Parque Yasuní. El Gobierno de Rafael Correa pretendía en 2016 extraer entre 523.000 y 586.000 ¬barriles diarios, pero se ha visto obligado a recortar el presupuesto estatal para este año 2015, incrementando a su vez su deuda externa mediante amplias líneas de crédito con bancos chinos.


México es otro de los países más afecta¬dos. Según José Luis Con¬treras, vicepresidente del Colegio Nacional de Economistas, los impactos graves en la economía se verán en el segundo trimestre, lo que afectará también a la ya muy deteriorada popularidad del presidente Enrique Peña Nieto y podría aca¬rrear nuevos flujos migratorios ¬hacia los EE UU.
En Colombia, el 20º productor mundial de petróleo, la caída del precio del oro negro está generando millonarias pérdidas y el incremento también de su deuda externa.


En medio de este panorama, Bo¬livia es uno de los pocos países de la región al que esta situación no está afectando de momento. Según Car¬los Villegas, presidente de la petrolera estatal YPFB, dicha situación tendrá consecuencias para el país en ¬caso de prolongarse, dado que el sistema para calcular el coste del gas natural que exporta hacia Argentina (15,8 millones de metros cúbicos diarios de gas natural) y Brasil (33 millones diarios) es revisado semestralmente en función de las variaciones del precio del crudo. De momento, Bolivia prevé ahorrar entre 150 y 200 millones de dólares por la importación de derivados del petróleo.


Fruto de esta crisis, son varias las economías latinoamericanas que se están preparando para promulgar nuevas reformas, impuestos estatales e incrementos del IVA, así como otros tributos para inicios de 2016, con su consiguiente coste político.

Por su parte, Cuba y varios de los países pequeños de la zona dependen del crudo de Petrocaribe, un mecanismo específico de venta de petróleo a precios preferenciales de Venezuela ligado al ALBA. Según Eduardo Bueno, de la Universidad Iberoamericana de México, "el ALBA va a mantenerse, aunque con menos recursos para sus programas", lo que implica que las ayudas a estos países pasen a una situación de riesgo, mermando la capacidad de influencia del ALBA en la zona.


Causas de la caída


Existe una amplia coincidencia entre analistas y expertos del mercado de materias primas o commodities en que la baja del petróleo es consecuencia de una sobreoferta a nivel mundial y una desa¬celeración de las economías de Europa y China.


Una de las razones de este aumento en la oferta se debe al boom del shale oil o petróleo de esquistos bituminosos, que en EE UU generó un incremento exponencial de su producción: en 2005, EE UU importaba 12,5 millones de barriles de crudo; en 2013, tan sólo seis millones. Otro factor es que la Organización de Países Ex¬por¬tadores de Petróleo (OPEP) incrementó su producción después de que Libia haya recuperado los niveles de producción previos a la caída de Gadafi, junto al aumento productivo de Iraq y Nigeria. En su reunión semestral de noviembre pasado, a pesar de las tensiones internas, la OPEP decidió mantener los niveles de producción para 2015.


En todo caso, aparecen entremezcladas otras situaciones complejas y contradictorias de carácter geopolítico que se transversalizan respecto al precio del "oro negro".


Por un lado, en la disputa existente entre la OPEP y EE UU, el petróleo barato perjudica a la larga a EE UU, pues mientras su producción de shale oil –que alcanza el 49% de la producción estadounidense y es superior a la que diariamente se realiza en Iraq o Irán– ¬deja de ser rentable, la OPEP mantiene su cuota de mercado. Según el ministro de petróleo de Arabia Saudí, Ali al-Naimi, "ellos resultarán heridos mucho antes de que nosotros sintamos algún dolor".


Sin embargo, más allá de retóricas declaraciones, la decisión de la OPEP significa el triunfo de Arabia Saudí y Kuwait –aliados de EE UU– frente a Venezuela, Ecuador, Irán o Nigeria, quienes defienden la necesidad de bajar la producción para incrementar el precio del crudo.


Esta estrategia vinculada a intereses estadounidenses explica por qué el pasado marzo –seis meses antes del comienzo de la crisis– Barak Obama solicitó al Con¬greso un aumento del presupuesto para 2015 destinado a incrementar las reservas estratégicas de EE UU. De ¬esta manera estarían cubriendo el déficit en sus mercados internos en caso de una disminución de la producción de shale oil mientras dura la crisis sin incrementar su demanda mundial, pues sus reservas estratégicas están cuantificadas por encima de los tres meses y medio de sus necesidades de importación neta.



Efectos de la caída sobre Rusia


La caída de los precios del crudo ha tenido un considerable impacto en la economía rusa. A pesar de que Rusia se encuentra en una mejor situación para gestionar una caída de los precios del petróleo que la que tuvo la vieja URSS, el propio exministro de economía, Alexander Kudrin, reconocía recientemente la generación de una "crisis económica de grandes proporciones". Esta situación complica las posibilidades rusas de superar con facilidad las sanciones aplicadas por los países occidentales como consecuencia del conflicto ucraniano, dado que los ingresos por exportación de energía representan más de la mitad del presupuesto del Estado. Sin embargo, la devaluación del rublo, el cual perdió casi un 50% respecto al valor del dólar, generando un desplome del parqué moscovita y su índice RTS, además de un incremento de la inflación y perspectiva económicas negativas, ha permitido que a través de la ingeniería financiera Putin recuperase el 30% de los activos rusos de petróleo y gas que estaban en manos occidentales.


El fracking ya no es rentable


El colapso de los precios del petróleo ha hundido la valoración de mercado de las principales compañías transnacionales de petróleo y gas natural en el índice bursátil S&P 500 –la capitalización de ExxonMobil ha caído más de 50.000 millones de dólares y Chevron y ConocoPhillips tienen disminuciones todavía mayores en su base porcentual–. Sin embargo, éstas son conscientes de que la actual situación les permite borrar del mapa del fracking a las petroleras pequeñas y medianas que operan en los yacimientos de Dakota del Norte y Texas, las cuales ya acumulan una deuda de 200.000 millones de dólares debido a la caída por debajo de los 50 dólares del barril de petróleo. Se estima que estos precios deben estar en un mínimo de 80 dólares para que la explotación por fracking sea rentable. En espera de que a mitad del 2015 el precio del crudo comience a subir moderadamente, ya hay empresas como WBH Energy, una de las primeras exitosas del "boom del shale", que a primeros de este año se declaró en quiebra.


El desplome de los precios sobre Irán


El desplome de los precios del crudo ha afectado duramente a las finanzas públicas iraníes, cuya economía depende en gran medida de las exportaciones de combustible. Según el líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, "la extraña caída de los precios del petróleo en tan corto tiempo es un complot y no está relacionada con el mercado", en clara alusión a las operaciones estadounidenses en el sector. El golpe ha sido tan duro para las arcas de esta república islámica, que el régimen ha llegado a ofrecer a los jóvenes iraníes la opción de contribuir con un tributo económico a cambio de ser liberados de los dos años de servicio militar obligatorio que rige en el país. Impactado por las sanciones globales por su supuesto programa nuclear, Irán está en peores condiciones que Rusia u otros países latinoamericanos para hacerle frente a la crisis actual, lo que llevó a Khamenei a llegar a un acuerdo con Nicolás Maduro que tiene como fin realizar una campaña coordinada contra el descenso de los precios del petróleo.


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6,3% Es la reducción del déficit energético (diferencia entre importaciones y exportaciones de energía) en España. Todo gracias a la reducción del precio del crudo.


115$ era el precio que tenía el barril de petróleo en junio. 48 dólares era el precio a mediados de este enero. Europa y China son los más favorecidos por esta nueva situación.


80$ El precio mínimo del barril de crudo a partir del cual se considera que el fracking o fractura hidráulica es un proceso rentable para la extracción de hidrocarburos.

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Sábado, 24 Enero 2015 07:24

Es doloroso vivir en medio del caos

Es doloroso vivir en medio del caos

El sistema-mundo está en serios problemas y está ocasionando malestar a la vasta mayoría de la población mundial. Los expertos y los políticos se aferran a un clavo ardiendo. Magnifican cada ocurrencia de las leves mejoras momentáneas, por lo común transitorias, de las varias medidas que estamos acostumbrados a utilizar.


En el lapso de más o menos un mes, de pronto se nos puede decir, al ir terminando el año calendario, que el mercado se veía mucho mejor en Estados Unidos, pese a haberse visto peor en Europa, Rusia, China, Brasil y otros muchos lugares. Pero conforme arribó el nuevo año hubo una seria caída en los precios de acciones y bonos en Estados Unidos. Fue ésta una voltereta rápida y marcada. Por supuesto, de inmediato los expertos dieron explicaciones, pero ofrecieron una amplia gama de ellas.


La cuestión real en cualquier caso no son los precios de los bonos o acciones en algún país. Es el panorama del sistema-mundo como un todo, que no me parece que se mire muy bien. Para nada. Comencemos con el principal indicador utilizado por los pensadores del establishment –las tasas de crecimiento.


Por tasas de crecimiento tendemos a querer decir precios en la bolsa de valores. Por supuesto, como sabemos y es obvio, muchas cuestiones diferentes a una mejora en la economía pueden conducir a una alza en los precios de la bolsa: primero que nada, la especulación. La especulación se ha vuelto tan fácil y está tan incrustada en las actividades diarias de los grandes operadores en el mercado mundial que hemos comenzado a asumir que esto no es sólo normal, sino más o menos deseable. En cualquier caso, tendemos a argumentar que no hay nada que alguien pueda hacer para detenerlos, si quisiéramos hacerlo. Esta última suposición es probablemente correcta, lo que justo es el problema.


En mi opinión, el único indicador que mide el bienestar de la economía-mundo y el bienestar de la vasta mayoría de la población mundial es el de las tasas de empleo. Hasta donde logro entender, el desempleo ha sido anormalmente alto por algún tiempo, si se mira el mundo como un todo. Es más, la tasa ha ido subiendo constante (no descendiendo) durante los últimos 30 o 40 años. Lo mejor que parecemos poder anticipar es que la tasa se estabilizará donde está. Revertir la tendencia no parece probable. Por supuesto, si uno mide las tasas de empleo país por país, éstas varían y oscilan. Pero a nivel mundial, la tasa de desempleo ha estado subiendo regularmente. La realidad es que hemos estado viviendo en medio de un sistema-mundo que oscila salvaje, y esto es muy doloroso. Las tasas de empleo no son las únicas tasas que oscilan. Sólo miden la más inmediata fuente de malestar. Las tasas de cambio entre divisas importantes pueden ser también una fuente visible de malestar para muchas personas de todos los niveles de ingreso. Hasta el momento, el dólar crece con rapidez vis-à-vis casi todas las otras divisas. Una tasa de cambio al alza favorece importaciones baratas y baja la inflación. Pero afecta a los exportadores, como ya sabemos, y pone en riesgo la deflación de más largo plazo.

Los costos de la energía también oscilan salvajes. El ejemplo más obvio es el petróleo. El precio estaba al principio en marcada subida por todo el mundo durante casi todo 2014, lo que brindó enormes ingresos y poder político a los países que eran productores (y a los Estados en América del Norte que eran productores). Luego, parece que de repente, se dijo que hubo una superabundancia en el mercado, y los precios de la energía comenzaron a catapultarse hacia abajo hasta un nivel bastante bajo. Aquellas estructuras políticas que habían aprovechado de la subida, ahora tuvieron que enfrentar un aumento en deuda soberana y ciudadanos infelices.


Con toda seguridad, hay un factor político involucrado en estos alocados vaivenes. Pero se ha sobredimensionado la capacidad, de aun los grandes productores como Arabia Saudita o Texas, para afectar los vaivenes en los precios. Estos vaivenes son como tornados que destrozan casas en su camino. En el proceso, las instituciones bancarias que le habían apostado a la dirección de los precios (en cualquier sentido) se encontraron en problemas radicales, y sin un respaldo garantizado de sus gobiernos.


Las alianzas geopolíticas son casi tan inestables como el mercado. Estados Unidos ha perdido su incuestionable hegemonía del sistema-mundo y nos hemos movido a un mundo multipolar. La decadencia estadunidense no comenzó recientemente, sino en 1968. Durante mucho tiempo fue una decadencia lenta, pero se hizo precipitada después de 2003, como resultado del desastroso intento de revertir la decadencia invadiendo Irak.


Nuestro mundo multipolar cuenta con 10-12 potencias con fuerza suficiente como para emprender políticas relativamente autónomas. No obstante, entre 10 y 12 es un número demasiado grande como para que alguna de ellas esté segura de que sus puntos de vista prevalecerán. El resultado es que estas potencias están barajando alianzas constantemente con tal de no verse desplazadas por las maniobras de las otras.


Muchas decisiones geopolíticas (si no es que casi todas) son imposibles de controlar, aun por los poderes más fuertes, porque no hay buenas opciones disponibles. Miren lo que está ocurriendo en la Unión Europea. Grecia está por celebrar elecciones, en las que parece que Syriza, el partido anti-austeridad, puede ganar. La política de Syriza es exigir una revisión de las medidas de austeridad impuestas a Grecia por una coalición de Alemania, Francia, el Fondo Monetario Internacional e indirectamente el Departamento del Tesoro estadunidense. Syriza dice que no quiere abandonar el euro y que no lo va a hacer.


Alemania dice que no será chantajeado por Grecia para alterar su política. ¿Chantajeado? ¿Puede la pequeña Grecia chantajear a Alemania? En un sentido los alemanes tienen razón. Con Syriza los griegos van a estar jugando bola ruda. La zona del euro no tiene previsiones acordadas ni para la retirada ni para la expulsión. Si las fuertes potencias intentan expulsar a Grecia de la zona del euro, un gran número de países pueden apresurarse a una retirada por buenas o malas razones.


Muy pronto la zona del euro podría no existir ya, y Alemania sería el perdedor individual más grande. Así, desde el punto de vista de Alemania (y de Francia), las exigencias de los griegos son una propuesta donde todos pierden. Hasta el momento Alemania mantiene su postura pero ha suavizado la amenaza de expulsión. Francia ha dicho que está contra la expulsión. Esto sirve a los objetivos de Syriza. Que en particular Alemania pierda sin importar que postura escoja ahora es una de las consecuencias políticas del caos.


El sistema-mundo se está autodestruyendo. El sistema-mundo se encuentra en lo que los científicos de la complejidad llaman una bifurcación. Éste significa que el sistema actual no puede sobrevivir, y que la real cuestión es qué lo reemplazará. Aunque no podemos predecir qué clase de nuevo sistema emergerá, podemos afectar la decisión entre las alternativas sustantivas disponibles. Pero sólo podemos esperar hacerlo mediante un análisis realista de los vaivenes caóticos existentes sin esconder nuestros esfuerzos políticos tras espejismos acerca de reformar el sistema existente o mediante intentos deliberados por ofuscar nuestro entendimiento.


Traducción: Ramón Vera Herrera

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"América Latina ha desaprovechado diez años de crecimiento económico"

El Fondo Monetario Internacional ha empeorado sus previsiones sobre América Latina, que crecerá este año la mitad que los países avanzados; el petróleo ya no es el maná de la economía; y Brasil no es el líder de la región sino que debe apretarse el cinturón. Los augurios no son los mejores para Latinoamérica, y el empleo no escapa a esa espiral. La venezolana Elizabeth Tinoco, directora de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en América Latina y el Caribe, describe así, en una visita a Madrid, una realidad cruda: "América Latina no supo aprovechar la década de crecimiento económico sostenido para transformar su economía. Exprimió al máximo lo que le funcionaba, el petróleo, pero no abrió más vías para diversificar su producción y crear empleo. Para los países que dependieron tanto del crudo, el panorama es dramático".


Los datos negativos se acumulan sobre la mesa. El informe Panorama Laboral 2014, elaborado por la OIT para la región, arroja malas noticias: 15 millones de desempleados en las zonas urbanas, un millón de empleos menos generados en el último año y la previsión de otros 500.000 parados más en 2015. Todo enmarcado en una desaceleración económica que pone en peligro los logros conquistados desde principios de siglo en políticas sociales, y hace crecer el desempleo y el trabajo informal.


En este océano de inseguridad, la informalidad fortalece sus raíces. Unos 130 millones de personas en la región desarrollan un empleo informal, es decir, fuera de la legislación laboral, sin cotizaciones ni pago de impuestos, sin prestaciones ni cobertura de seguridad social. Una economía sumergida que abraza al 47% de los trabajadores de Latinoamérica. La construcción es el sector con mayor porcentaje de empleados informales, junto a la agricultura, la pesca y las trabajadoras domésticas, un colectivo que reúne a 19 millones de personas. Cuanto menores son los ingresos, más crece este tipo de trabajo, desde el que vende minutos de telefonía móvil al que repara electrodomésticos o el que ofrece agua en las calles.


"La informalidad se ha extendido desde los años noventa", explica Tinoco. "El crecimiento económico del 3-4% a partir del año 2000 tuvo un impacto reciente en la creación de empleo formal. Pero ahora, con una desaceleración que se vislumbra de largo plazo, vuelve la informalidad. La gente se las ingenia para comer con los trabajos más insólitos. Es la necesidad de la supervivencia. Las políticas que los Gobiernos han impulsado para generar empleo formal están amenazadas por la desaceleración. Ese es el gran miedo".


Tinoco, licenciada en Sociología y al frente de la OIT en Latinoamérica desde 2011, apunta a la "estructura económica" de los países como el origen del problema. "En América Latina el crecimiento está basado en los commodities, en la exportación de petróleo, minería y producto agrícola. Eso genera beneficio pero poco empleo. Necesitamos que la economía del país no se centre un 80% en ello, sino diversificar. Debe haber una igualdad de trato fiscal, y mejorar la calificación de la mano de obra. Ya no podemos pensar en la educación del pasado".
Perú, con un 68%, Honduras, México, Colombia y Guatemala figuran entre los países con mayor informalidad.

Uruguay (34%) y Costa Rica cierran la clasificación. Las mujeres, los jóvenes y los mayores de 50 años son quienes más se ven abocados a estas prácticas. Son también quienes, en muchas ocasiones cansados de buscar empleo, salen del mercado laboral. Estas fugas y las altas tasas de informalidad provocan que, vistos desde Europa, los porcentajes oficiales de desempleo en los países latinoamericanos sean relativamente bajos. Pero la fotografía real es distinta.


Según la OIT, América Latina necesitaría crear 50 millones de empleos en los próximos 10 años solo para compensar el aumento demográfico. Y precisaría un crecimiento económico del 3% cuando las previsiones sitúan la media en la región en un 2%. La bonanza financiera de Estados Unidos puede aligerar la carga de aquellos países con mayores lazos comerciales, como México. "Costa Rica, Panamá, Ecuador, Colombia, Chile y Bolivia también crecen. Los que peor están son Argentina, Brasil y Venezuela", afirma Tinoco. "Brasil debe conservar los logros sociales y a la vez avanzar en un durísimo programa de reformas. Las perspectivas latinoamericanas para 2015 son que el desempleo suba, porque la economía no lo hará al ritmo necesario para crear trabajo".


El protagonismo de China es un asidero, pero también un arma de doble filo, advierte Tinoco: "China contribuyó a que la crisis afectara menos porque era su gran consumidor de materia prima. Hoy juega otro rol, invierte en financiar el desarrollo. Es un cambio muy importante. Veremos qué características tiene esa ayuda. Va a aumentar la dependencia de América Latina de China, y la deuda a futuro".

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