El Muro de las Madres de Portland se levanta contra las tropas de Trump

El inédito modelo de protesta ya se está expandiendo a otras ciudades como Chicago

"Federales manténganse alejados... Las madres han llegado", es el grito de guerra con el que las mujeres de Portland recorren las calles a pesar de la represión de las fuerzas federales. 

 

Sin más armadura que unos cascos de bicicleta y algún que otro paraguas, llevando en la mano girasoles y vistiendo remeras amarillas, miles de madres le están poniendo el cuerpo a los palos, las balas y los gases de los agentes federales desplegados en Portland , Estados Unidos. La sucesión de imágenes de oficiales camuflados reprimiendo y llevándose detenidos a manifestantes en autos sin chapa de identificación fue lo que movilizó a las mujeres de la ciudad más grande del estado de Oregon a formar de manera autogestiva y espontánea el Wall of Moms (Muro de las Madres). "Federales manténganse alejados... Las madres han llegado", es el grito de guerra con el que las mujeres recorren las calles de Portland. Este modelo horizontal de protesta ya se está expandiendo a otras ciudades del país como Chicago y las madres, a pesar de los palos, no están dispuestas a retroceder.

Las masivas manifestaciones contra el racismo se iniciaron tras el asesinato de George Floyd y cumplen ya dos meses en Portland. Se vieron potenciadas cuando el presidente Donald Trump prometió enviar tropas a distintas ciudades del país para reestablecer "la ley y el orden" en el país y vencer a "la izquierda radical y el anarquismo". Una peligrosa jugada con la que el mandatario pretende sacar rédito de cara a las presidenciales de noviembre. Aunque por el momento y a juzgar por las calles y las encuestas nacionales , la estrategia no le estaría funcionando.

La fuerza de la maternidad

Agentes federales dispuestos como soldados de un ejército de ocupación golpeando a sus hijos o a jóvenes que tranquilamente podrían serlo. La escena fue suficiente para despertar la conciencia de las madres, y en especial la de Bev Barnum. "Fue un llamado a la acción. Fui honesta y dije que no sabía cómo protestar, pero sabía que había que hacer algo", explicó Barnum, de 35 años y madre de dos hijos.

"A menudo, las madres son subestimadas. Pero somos más fuertes de lo que creen. ¿Qué dicen? ¿Están conmigo? ¿Me ayudarían a crear un muro de madres?", se preguntó en sus redes sociales. La respuesta fue inmediata. El grupo de Facebook ya reúne a más de 18 mil usuarios y tienen un sitio web desde el que coordinan sus acciones diarias. Suelen avanzar hasta la Corte Federal, donde las espera un gigantesco dispositivo de seguridad. 

"Queríamos lucir como si estuviéramos yendo al supermercado, como gente normal, con la esperanza de que esto sirviera como protección contra los agentes federales. No funcionó", le reveló Barnum al sitio Buzzfeed News . Los oficiales las reprimieron y llevaron detenidas al igual que a sus hijos e hijas. Las máscaras de gas se tornaron esenciales y se agotaron rápidamente en Portland. Así nació la autogestión con la producción de máscaras caseras construidas con bidones de plástico cortados. Otras madres copian las tácticas de los manifestantes de Hong Kong usando paraguas como escudos. Pero tampoco es suficiente para repeler las balas de goma.

Desiree LaBella es una de las caras más visibles de las movilizaciones contra la violencia policial. Su hijo de 26 años, Donovan LaBella, resultó gravemente herido por balas de goma a principios de julio y debió ser hospitalizado por fracturas en el cráneo y en la cara. Desgraciadamente no es el único caso. Faith Lightsy fue gaseada por fuerzas de seguridad días atrás. También atacaron a su hija embarazada con gas pimienta, y su sobrino fue rozado por una bala de goma.

"Dimos un par de pasos y tuvimos problemas... Dimos un par de pasos más y fuimos rescatados por alguien que literalmente apareció de la nada. Tenía toallitas, agua, leche, y tan rápido como nuestros ojos estaban ardiendo y luchábamos por respirar, nos estábamos recuperando", explica Lightsy, quien reivindica la organización y el espíritu solidario que moldea al Muro de las Madres.

Lightsy subió a sus redes sociales una imagen junto a sus dos hijas y su nieta en una de las primeras manifestaciones en Portland. "Por favor ayuden a que nuestras voces sean escuchadas y nuestras caras sean vistas. Tres generaciones de mujeres negras en la lucha. Una imagen poderosa teniendo en cuenta el entorno en el que crecí", es parte del texto con que esta madre acompañaba la publicación. "La razón por la que me uní al movimiento es porque yo también soy madre. Más específicamente, soy una madre negra y fui la única persona negra por el lado de la familia de mi madre hasta que tuve a mis hijos. Me uní al grupo porque creo que no hay fuerza en la tierra más poderosa que la maternidad", asegura Lightsy en diálogo con PáginaI12.

Tuvo que ocurrir el brutal asesinato de George Floyd para que Jane Ullman prestara atención a los excesos de la policía en territorio estadounidense. Esta directora financiera de la sede en Portland del Silicon Valley Bank se unió a tantas otras madres que cada noche construyen una verdadera barricada humana entre manifestantes y agentes federales. "Como una mujer blanca de clase media alta en la ciudad más blanca del país, no podía aguantar más", manifiesta. 

"Ver a los federales reprimiendo me empujó a salir. Yo quería tomar medidas, actuar contra esa violencia estatal. Fue el Muro de las Madres lo que me permitió salir a la luz", agrega Ullman a la edición estadounidense de The Guardian . Es que la convocatoria también llevó a cuestionar los privilegios de los blancos, en una ciudad en la que, según el último censo nacional de 2019, los blancos representan al 77 por ciento de la población, y los negros apenas al 5,8. Sin embargo, el Black Lives Matter se hace sentir como en pocas ciudades del país. Y las mujeres motorizan ese proceso.

Buscando una salida

De la represión de las tropas de seguridad no se salvó ni siquiera el alcalde de Portland, Ted Wheeler. El político demócrata quiso darse un baño de realidad al participar de las movilizaciones del miércoles pasado. Tuvo que irse escoltado bajo una nube de gases lacrimógenos y enfrentando a los manifestantes que lo acusaban, en el mejor de los casos, de ser un hipócrita. Teressa Raiford, afroamericana y fundadora de la organización Don’t Shoot Portland, acusó al alcalde de utilizar la presencia de los agentes federales para encubrir su propio fracaso a la hora de abordar una necesaria reforma policial en la ciudad. "Nuestros líderes ahora dicen: 'Donald Trump te está atacando y nos preocupamos por ti'. Pero quienes estamos hace tiempo en la línea de combate nos damos cuenta de que estábamos siendo atacados por ellos antes de que Trump comenzara a atacarnos", dijo Raiford a The Guardian

Frente a un escenario complejo donde las demandas se renuevan constantemente, es difícil pensar en una solución a corto plazo. "No creo que el final llegue pronto. Creo que la comunidad BIPOC (abreviatura usada para nombrar a la comunidad que agrupa a negros, indígenas y personas de color) en Portland necesita ver a nuestros líderes actuando, no sólo diciendo que van a actuar. Reforma policial, fin de la inmunidad calificada, invitarnos a las juntas y a las mesas de conferencias. Los políticos primero deberán comportarse como personas y luego usar su plataforma de poder para promover la igualdad y resolver los problemas que enfrenta la comunidad negra", asegura Lightsy, y deja en claro que las madres de Portland exigen mucho más que un simple cambio de retórica.

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Martes, 28 Julio 2020 06:00

Nuevas ilegalidades de Bolsonaro

Paulo Sergio Pinheiro, embajador.   ________________________________________ Imagen: AFP

Revelación en Brasil de un esquema de inteligencia paralelo creado por Sergio Moro

La existencia de “fichas” de 597 funcionarios públicos, tanto en actividad como jubilados, definidos como “antifascistas”, confirmaría la persecución política e ideológica de los adversarios. 

 

En medio del torbellino que vive Brasil – al mediodía se supo que el número de infectados por la covid-19 superó los dos millones 400 mil, y el de víctimas fatales se acercó a 90 mil –, surgieron nuevas y graves denuncias contra el ultraderechista Jair Bolsonaro.

La más contundente fue la presentación, en el Tribunal Penal Internacional de La Haya, de un documento que acusa a Bolsonaro de haber cometido “crimen contra la humanidad y genocidio”. Presentada en la noche del domingo, la denuncia trae un peso extra: viene firmada por un millón de trabajadores en el sector de Salud, de enfermeros a médicos. Aunque el Tribunal de La Haya tarde meses en decidir si acepta juzgar denuncias recibidas, la repercusión ha sido muy fuerte y podrá traer consecuencias.

Los 64 folios del documento están repletos de acusaciones detalladas y de ejemplos impactantes. Su divulgación contribuye para corroer aún más la ya ultra-desgastada imagen del ultraderechista y del país.

Hoy hay otra denuncia contra el gobierno brasileño, esta vez en el ámbito de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de los Estados Americanos (OEA), exigiendo inmediatas informaciones y providencias.

Se trata de algo que fue creado en tiempos de Sergio Moro, el ex juez que condenó Lula da Silva en un juicio manipulado facilitando la elección de Bolsonaro, de quien luego fue ministro de Justicia: la SEOPI (Secretaría de Operaciones Integradas), un servicio de inteligencia paralelo a los previstos por la Constitución y la legislación vigente.

Luego de la salida de Moro del gobierno, el sucesor, André Mendonça, transformó la SEOPI en secretaría Nacional. De esa manera se consolidó parte del deseo expresado en reiteradas ocasiones por Bolsonaro: tener un esquema de inteligencia bajo su control directo.

La revelación de las verdaderas actividades del SEOPI surgió a través del periodista Rubens Valente, del grupo vinculado al diario Folha de S.Paulo.

Valente reveló la existencia de intimidadoras “fichas” idénticas a las de los órganos de represión de la dictadura militar (1964-1985) tan defendida por Bolsonaro y los uniformados esparcidos por su gobierno, con nombres, fotos y direcciones en las redes sociales de 597 funcionarios públicos, tanto en actividad como jubilados, definidos como “antifascistas”.

Entre los nombres revelados llamaron la atención los de Luis Eduardo Soares, quien ocupó el puesto de secretario nacional de Seguridad Pública en el primer gobierno de Lula da Silva (2003-2006) y fue uno de los guionistas de la película “Tropa de Elite”, y principalmente el del embajador Paulo Sergio Pinheiro, ambos profesores universitarios.

Además de haber ocupado la secretaría nacional de Derechos Humanos durante el gobierno de Fernando Henrique Cardoso, Pinheiro integró la Comisión de la Verdad instituida durante el mandato de la ex presidenta Dilma Rousseff. Nombrado por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, preside desde 2011 la comisión independiente de la organización sobre derechos humanos en Siria.

La revelación de la existencia de ese dossier confirma algo que se insinuaba desde la llegada de Bolsonaro a la presidencia: la creación de un aparato estatal destinado a persecución política e ideológica de adversarios. Es fácil suponer la existencia de otros dossiers cuyo blanco sean intelectuales, artistas, periodistas, activistas sociales y ambientales y, claro, políticos opositores.

Al conocer la actividad de la SEOPI, Paulo Sergio Pinheiro se dijo “absolutamente perplejo”, y pidió una inmediata investigación tanto por parte de la Fiscalía como del Congreso.

Luego de trazar la inevitable comparación con los tiempos de la dictadura, Pinheiro ironizó: “Todo lo que hablo y escribo es público. Además de ilegales, esas prácticas ahora son inocuas. ¿Por qué gastar recursos con funcionarios para espiarme?’.

Ya llegaron al Supremo Tribunal Federal pedidos de investigación, incluyendo que se averigüe la existencia de otros dossiers. El gobierno, por su parte, optó por declaraciones formales, que no dicen ni justifican nada.

 Con relación a la denuncia presentada en La Haya, la reacción de Bolsonaro, acorde a sus auxiliares directos, no trajo ninguna sorpresa: dijo que el tema no está en la “pauta presidencial”. Para los que rodean al ultraderechista, “no es hora de darle atención a eso. Si la denuncia es aceptada, entonces el presidente sabrá contestar las acusaciones”.

Por Eric Nepomuceno

Río de Janeiro

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Un centro religioso acoge enfermos de Covid-19 en Santa Cruz, Bolivia (Juan Carlos Torrejón / EFE)

La región se enquista como principal foco de contagio del virus en el mundo

 

América Latina acumula ya cerca de cuatro millones y medio de casos de coronavirus y se aproxima a las 200.000 muertes. Más de una cuarta parte de los positivos se encuentran actualmente activos, por lo que la región sigue siendo el principal foco de contagio de la pandemia en el mundo. A pesar de que muchos países baten récords de casos y fallecidos, sus gobiernos continúan desescalando el confinamiento por una prioridad económica.

La ONU y distintas oenegés alertan de que las consecuencias sociales pueden ser devastadoras para una población de 630 millones de personas, gran parte de las cuales nunca salió del pozo del subdesarrollo. La tragedia humanitaria causada por la insuficiencia alimentaria ya se empieza a notar en el llamado corredor seco de Centroamérica, Haití, Venezuela, algunas islas caribeñas, zonas rurales andinas de Perú, Ecuador o Bolivia; barrios urbanos con hacinamiento en ciudades como São Paulo, Buenos Aires o Lima; o en situaciones particulares, como la concentración de migrantes venezolanos en Colombia o comunidades indígenas urbanas y rurales de la Amazonia.

 

Los ricos, más ricos

 

El último toque de atención lo dio ayer la oenegé Oxfam al publicar un informe que vaticina que 52 millones de personas caerán en la miseria en el subcontinente como consecuencia de la crisis sanitaria, lo que haría retroceder quince años el combate contra la pobreza. Hace unos días el Programa Mundial de Alimentos de la ONU hablaba de “pandemia de hambre” para referirse a los efectos provocados por la paralización económica a consecuencia de las distintas cuarentenas, en un territorio donde la mitad de la población depende de la economía sumergida y una quinta parte vive en una casa precaria.

“La opción es exponerse al contagio o morir de hambre”, dice el informe de Oxfam. “Para la gran mayoría de la ciudadanía, los confinamientos han acabado por ahogar los magros ahorros o mostrado la vulnerabilidad de unos servicios públicos que no alcanzan a garantizar cobertura ni derechos”, continúa. Paradójicamente, la oenegé denuncia que la brecha social está aumentando y que la renta de los más ricos –los 73 latinoamericanos que poseen una fortuna superior a mil millones de dólares– creció 41.000 millones de euros desde que en marzo se inició la pandemia en el continente. Es más, en estos cuatro meses han surgido ocho nuevos mil millonarios .

“Esta crisis es enormemente compleja”, dice a La Vanguardia Pablo Andrés Rivero desde La Paz. Rivero, uno de los portavoces de Oxfam en Latinoamérica afirma que la pandemia está evidenciando los “problemas estructurales del sistema”. La mayoría de ayudas que están otorgando los diferentes gobiernos a sus ciudadanos para capear el temporal son en forma de créditos, lo que puede agravar la situación incluso después de la pandemia. “Todo eso es una deuda que se va a tener que pagar”, sostiene Rivero.

El estudio de la organización alerta de la pérdida de servicios públicos en una región que ya adolecía de ellos, como queda demostrado ante el desbordamiento de los sistemas de salud de Ecuador o Perú. La pérdida de ingresos fiscales que la oenegé estima para este año en Latinoamérica, de unos 100.000 millones de euros, equivale al 59% de la inversión médica en el subcontinente. Por ello, Oxfam propone establecer de forma inmediata “un impuesto al patrimonio neto de entre el 2 % y el 3,5% a quienes tengan más de un millón de dólares” gracias al cual “los gobiernos latinoamericanos podrían recaudar hasta 14.200 millones de dólares, que podrían ser invertidos en salud pública y protección social”.

Robert Mur, Buenos Aires. Corresponsal

28/07/2020 06:00 | Actualizado a 28/07/2020 10:47

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Lunes, 27 Julio 2020 08:14

No es el virus

No es el virus

La crisis del virus llegó para quedarse y dejar secuelas. Su prevalencia será mayor que la mera gripe estacional, y anuncia una época donde las viremias y otros males “nuevos”lloverán cada vez más y no serán tan impredecibles como quieren hacernos creer los gobiernos, los medios y las iglesias. Conforme se desenvuelven las cuarentenas, las resistencias a ella, los “retornos” a un nuevo futuro, la necesidad de hacerse a la idea de demasiados cambios en la cotidianidad, también se adquiere una perspectiva de las cifras de muertos, heridos y desaparecidos, como en una guerra. Un mayor realismo ante la muerte misma, sus otras causas, sus otras estadísticas, permite relativizar (¿normalizar?) el impacto sicológico y de salud causado por el Covid-19 a su paso por el mundo.

Tanto o más se muere por cáncer, hambre, afecciones asociadas a los absurdos del consumo, los brutales daños al medio ambiente, o por las guerras, casi todas delincuenciales. Con otros datos nos tranquilizamos: ah, bueno, de por sí estamos jodidos, de por sí a todos nos toca. Silvia Ribeiro no deja de alertarnos en estas mismas páginas y en otras, como Desinformémonos, sobre las pandemias que vienen, los inminentes caminos de todos nuestros venenos.

En un mundo en el que mantenerse sano se dificulta progresivamente, aunque los “avances” de la medicina parecieran significar lo contrario, queda claro que la gran derrotada es la medicina alopática o científica. Como fuente de pensamiento, no de mero conocimiento. Prefirió la insensatez del poder al bien colectivo. Desechó la prevención como base de sus acciones. Abrazó los efectos y desdeñó las causas. El punto de quiebre se fraguó hace unos 40 años, cuando otra alopatía pareció posible, mas se orientó a la lógica del neoliberalismo en ciernes.

La noción de que la salud dependía de cuidarla, no de curar padecimientos, ganaba terreno en escuelas, hospitales e instituciones. Más médicos familiares y menos hiperespecialistas. Más cuidados en la vida diaria de cuerpo y mente y menos medicamentos industriales. Más y mejores servicios de primer nivel y menos elefantes blancos para gente que no pudo evitar enfermarse. Por el contrario, se dio un pacto entre el gremio médico y la industria farmacéutica, monstruo hipetrofiado en la bolsa de valores, sobre todo por razones económicas (el vil negocio), así como militares y políticas.

La alopatía erigió muros para aislar y devaluar cualquier otro pensamiento y otra práctica ante el hecho clínico y la construcción del bienestar humano. El mundo se inundó de medicamentos/drogas en carácter de mercancía que tanto salvan como matan, tanto alivian como agravan, que rara vez previenen y son enfermedad en sí mismas (hasta nombre en griego tiene: iatrogenia). En vez de aprovechar el manojo de caminos diferentes, que no tendrían que ser rivales, la medicina institucionalizada negó cualquier alianza con los enfoques homeopáticos, acupunturales, holísticos, las prácticas chamánicas, donde la magia procede de la experiencia y no al revés. Tampoco aceptó reformarse y cambiar el enfoque de curativo a preventivo, según la percepción sensata de Pasteur, Ehrilch et al. Los males de la salud se pueden evitar o moderar, lo cual resulta mejor para la vida y sale más barato.

Ariel Guzik es una de las mentes más interesantes hoy en México. Iridiólogo, inventor, científico y músico que trabaja con los sonidos y las canciones de la naturaleza (viento, agua, ballenas, fuerzas electromagnéticas), en un texto reciente reflexiona sobre la pandemia y lee en su trama “un enunciado de la ingenuidad humana y su capacidad de sometimiento”. En cuanto a los virus mismos, concluye que “son rastros encontrados en la escena del crimen”. Apunta que “la declaración de pandemia que de golpe determina y desdibuja nuestras vidas y que de un día a otro eclipsa calamidades, castiga los encuentros y acalla manifestaciones de viva voz, ha sido manejada mediáticamente desde la estrecha y circular perspectiva del virus, el control y los números. Exalta los imaginarios que hemos forjado desde el vasto universo preparatorio de la ficción. Me parece necesario exonerar al virus de su papel de causa única y foco central de este fenómeno”: https://diecisiete.org/expediente/la-humeda-virtud- del-llanto/?fbclid=IwAR29A5xH43ZqDTjN2ls3 DGy6CkNr9C- a24nnO3oAUN8Kt-IIn1a3f25ezQY

Desde su experiencia en la herbolaria y las medicinas tradicionales, Guzik cuestiona la concepción que tenemos de la pandemia, de nuestras rendiciones ante lo que nos presentan como “racional”. Su escrito abona la sensatez en una situación dirigida por la razón de Estado, el costo y beneficio para los mercados, el control represivo, el combate focalizado y medicalizado de un evento biológico que transcurre en diversas dimensiones.

Ingresamos a una nueva era de salud y enfermedad que redibuja los rostros de la vida, la muerte y el buen vivir deseable. Urge pensar todo de nuevo, antes de que se nos haga tarde. El problema no es el virus, sino lo que hace posible todo lo que desencadena.

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Protesta frente al capitolio por cancelación del DACA. EU perdió a su juventud: el sustento de un país está desacreditado en la nueva generación.Foto Ap

Antes de la volcánica explosión generalizada, expuse la rebelión de la “Generación Y ( millennials)”y la “Generación Z ( centennials)” en EU (https://bit.ly/2D2OXTN) cuando “50 por ciento de los millennials y 51 por ciento de la Generación Z sienten que el sistema económico de EU ha trabajado en su contra” con una “colosal deuda universitaria de los millennials: ¡1.6 millones de millones de dólares!” ( https://bit.ly/3fboPnI ) cuando EU se encuentra inundado por sus deudas al consumo (https://bit.ly/37pIu0l).

El futuro ya alcanzó a EU: “la verdadera revolución demográfica será implosiva con el ascenso de los centennials (Generación Z) hispánicos (sic) de EU y su promedio asombroso de 11 años de edad” (https://bit.ly/2MUSAgy).

Pew Research expone la identidad generacional de los contestatarios ( https://pewrsr.ch/3eSvx1d ): 40 por ciento son blancos (sic), primordialmente demócratas y menores de 30 años de edad: los millennials (https://bit.ly/2E75FlH).

Según Pew Research, los jóvenes adultos y demócratas asistieron a una protesta el pasado mes: blancos 46 por ciento; latinos 22, afros 17 y asiáticos 8 por ciento. Los latinos vienen en segundo lugar después de los blancos y antes que los afros cuando 79 por ciento es proclive a los demócratas y 17 por ciento lo es a los republicanos. De 18 a 29 años, es decir, los millennials, asistió 41 por ciento; de 20 a 49 años, 38 por ciento y de 50 a 54 años 15 por ciento.

Destaca que la protesta sea casi igual de las zonas urbanas (41 por ciento) y las suburbanas (42) frente a 17 de la zona rural (el área que vota por Trump). La elección se jugará en el área suburbana, donde vive la mayor parte de las minorías.

En su artículo de corte escatológico, Paul Craig Roberts, anterior secretario asistente del Tesoro con Reagan, juzga que EU cesó de existir (sic) hace varias décadas cuando “solamente la fuerza fundacional del país (…) preservó la imagen viva de un país funcional”, en clara alusión a la demolición iconoclasta de los iconos de los padres fundadores de la independencia de EU, lo cual atribuye al autodio (sic) de las élites liberales (sic) blancas (sic) que dominan la educación, los multimedia y el gobierno.

Paul Craig Roberts recuerda su artículo de hace 15 meses: La cultura occidental (sic) murió de una muerte políticamente correcta (https://bit.ly/2ZVO6xz).

Se lamenta que la iconoclastia no está únicamente limitada al sur –la otrora confederación secesionista–, sino que rebasa a los Padres Fundadores para alcanzar a la Constitución y al emblema nacional, definidos como racistas.

Lo más relevante de su canto de cisne es la admisión de que EU perdió a su juventud: el sustento de un país está desacreditado en la nueva generación (https://bit.ly/2CVvAfu).

¿Cómo puede tener presente, no se diga futuro, un país que desdeñó a sus millennials y desprecia el futuro de sus centennials cuando lo único que le importa es enriquecer a su parasitaria plutocracia misántropa?

Paul Craig Roberts concluye con un epitafio sonoro: es muy tarde para hacer algo.La pregunta es: ¿quién sobrevivirá? No serán los blancos.

En efecto, la dinámica demográfica juega en contra de los axiomas fundacionales del Partido Republicano a quien, a mi juicio, le queda como último recurso la balcanización de los WASP (blancos, protestantes , anglosajones), hoy aliados a los evangelistas sionistas de la dupla de los Mike (Pence y Pompeo), para crear su República Blanca, quizá en alianza con un segmento de los latinos.

Paul Craig Roberts no cita para nada al movimiento antisionista de los Black Lives Matter (BLM) y al grupo Antifa que supuestamente encabezan la revuelta como epifenómeno, cuando la participación de los millennials blancos ha sido de mayor calado en la profundidad de las aguas turbulentas.

Lo peor en una guerra civil/guerra de clases/guerra cultural es tomar partido desde afuera cuando EU parece estar herido de muerte entre dos cosmogonías incompatibles: delicada situación que no será resuelta por quien fuere el vencedor de la elección presidencial en menos de cuatro meses.

¿Está preparado México a todas las eventualidades que le afectarán irremediablemente?

http://alfredojalife.com

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Manifestantes encaramados a la estatua de la Plaza de los martirios, Beirut Inés Gil

En medio de la profunda crisis económica que sufre el país los libaneses están más preocupados por la necesidad de encontrar comida y pagar sus rentas que por la construcción de un nuevo proyecto político.

 

Cucharas golpeando contra cazuelas de metal, el ruido de los platos apilándose. En el barrio de Achrafiye, en Beirut, unas quince personas se afanaban con la comida, equipados de gorros y delantales de cocina. La escena no se desarrolla entre bastidores de un restaurante. Los aspirantes a cocineros son voluntarios de la asociación Al-Achrafiye. Cada día, distribuyen comida a los más pobres del vecindario. En una esquina, Bassam, jubilado, llena bandejas con pastas: “Es una asociación pequeña, pero aún así distribuimos 200 comidas al día”. Cuando se creó en marzo, la estructura distribuía solo 50 comidas. Sin embargo, arrastrados por los torbellinos de la crisis, son cada vez más los libaneses que no pueden alimentarse.

 

Hacia la hambruna

 

A las 12 y media, cada día es el mismo escenario para Mario y Tony, voluntarios en la asociación: el coche lleno de comida, van por todo el barrio para visitar a los que necesitan ayuda alimentaria. Las bandejas de pasta se balancean al ritmo de las curvas. El automóvil circula en los pequeños callejones que toman la forma de serpentinas empinadas. Ubicado en el este de Beirut, este distrito predominantemente cristiano, llamado Achrafiye (الاشرفية), fue construido en las alturas de la capital libanesa y forma hoy un barrio de casas coloridas.

Detrás de las paredes del encantador barrio, unas familias, cuyos estómagos sufren hambre, esperan la llegada de los voluntarios. Entre ellos, muchos mayores, aislados, con una pensión irrisoria y que ya no pueden beneficiarse de la solidaridad familiar en este período de crisis. Y cada vez más, familias de dos o tres hijos cuyo padre perdió su trabajo al comienzo de la crisis o durante el confinamiento. Según el Programa Mundial de Alimentos, el 50% de los libaneses ahora vive por debajo del umbral de pobreza. Sin ninguna red de seguridad estatal, muchas familias sin recursos financieros ya no pueden alimentarse.

Ante la emergencia, las distribuciones de alimentos van aumentando. La organización “Al-Achrafiye” se limita a escala de vecindario, pero ciertas estructuras se han extendido por todo el Líbano, lo que demuestra la crisis generalizada en el país. Eso es el caso del Rotary Club de Beirut. Su director, Hagop Dantziguian, afirma que la organización “ayuda a mil familias en todo el país y esta cifra aumenta exponencialmente cada mes.” Según él, ”la situación empeorará en los próximos meses. La sombra de la hambruna amenaza la población.“ En las últimas semanas, aumentó el número de suicidios relacionados con la incapacidad de sobrevivir económicamente. A principios de julio, un hombre se disparana en la cabeza, en Beirut, tras dejar junto a él una nota : “No soy un blasfemo, pero el hambre es blasfemia”.

El riesgo de colapso

¿Cómo ha llegado el país a esta situación? A principios de marzo, por primera vez en su historia, el Líbano entró en suspensión de pagos a causa de una deuda insostenible. El gobierno dirigido por Hassan Diab solicitó ayuda al Fondo Monetario Internacional (FMI). Desde entonces, el país está cayéndo cada día más en el pozo de la crisis.

De acuerdo con el economista libanés Hassan Moukalled, “hay que volver 30 años antes, a raíz de la guerra civil (1975-1990), para entender la crisis actual”. En ese momento, para reconstruir el país, “el Líbano establece un sistema monetario y desarrolla una economía no productiva”, señala el economista en conversación con El Salto. La pequeña Suiza de Medio Oriente [apodo del Líbano] se convierte en un campeón en asuntos financieros y en servicios. Pero el país de los cedros apenas produce. Debe importar casi el 80% de lo que consume, ampliando su déficit comercial a 15 mil millones de dólares en 2019. Con los años, la deuda pública crece hasta alcanzar el 170% y la inflación galopante hace aumentar los precios de más del 50%.

Para Hassan Moukalled, “el Líbano enfrenta un problema estructural. No saldrá de la crisis solo con la ayuda del FMI. Se necesitan reformas de gran envergadura”. Pero hasta hoy, el gobierno de Diab no ha anunciado ningún cambio ambicioso para salir del marasmo. Según Hassan Moukalled, los líderes libaneses desean sobre todo proteger sus privilegios: “los conflictos de intereses entre la clase política y el sector económico y bancario impiden cualquier esfuerzo de reforma”.

Ante la negligencia del estado, los servicios esenciales se están desmoronando día a día. En los hogares libaneses, los cortes de energía pueden durar hasta 12 horas al día. Incluso los generadores, sustitutos privados de la falta de electricidad pública, ya no funcionan correctamente. El Líbano ha caído literalmente en la oscuridad. En las calles, muchos semáforos están apagados. Además, en un país que depende de bienes extranjeros, la escasez de alimentos y combustible es recurrente.

La otra gran víctima de la crisis, algo que no es un buen augurio para el futuro del país, es la educación. Al comienzo del año escolar 2020-2021, muchos libaneses no podrán inscribir a sus hijos en las escuelas. El gobierno libanés advirtió que con el cierre de las escuelas privadas en quiebra, muchos niños van a recurrir al sistema público. Pero afirma que el estado es incapaz garantizar la educación pública para todos.

Frente a la depresión económica y social, el profesor de ciencias políticas Zyad Majed es directo: “El país presenta riesgo de hundimiento”. En su opinión, “el Líbano se está acercando a un escenario similar al caso venezolano” con el empobrecimiento general de la población, la falta de recursos básicos y el uso de la violencia generalizada.

Desaparición de la clase media

En el Líbano, solo unos pocos privilegiados se libran de la crisis. Si los más pobres se ven presionados, la clase media libanesa también se ve muy afectada. Una tendencia encarnada por el éxito del proyecto LibanTroc. Creada en diciembre de 2019, esta iniciativa conecta a los libaneses que ya no tienen el lujo de comprar ciertos bienes para intercambiar cualquiera cosa a la forma del trueque. Con más de 57,000 miembros (sobre una población de siete millones), el éxito es innegable. Según su fundador, Hala Dahrouge, LibanTroc está dirigido principalmente hacia la clase media que se empobrece : “Todos están afectados, y no solo las personas que eran ya muy pobres. Los que tienen dinero en el banco ni siquiera pueden retirarlo. LibanTroc está dirigido directamente a la clase media porque los más pobres ni siquiera tienen bienes para intercambiar."

Las esperanzas frustradas de la revolución

Este viernes, día tradicional de movilizaciones, centenares de libaneses se han reunido en la Plaza de los mártires, en el centro de Beirut. Representantes de la sociedad civil, políticos en busca de renovación, discursos que piden la caída del gobierno, se suceden frente a los manifestantes poco numerosos, pero determinados. Las banderas nacionales, rojas y blancas, adornadas con un pequeño cedro (el símbolo del país) se mecen en el aire.

En el fondo, se ve una estructura instalada hace varios meses por manifestantes : un puño de combate elevado, con las palabras “للوطن“ (por la patria) y ”ثورة“ (revolución) escritas. Entre los manifestantes, Noor, de 45 años, vestida con los colores del Líbano, sigue motivada a pesar de la situación económica: “Incluso si tenemos pocas esperanzas, sigo manifestando cada semana. No debemos dejar de lado la movilización”.

Pero con solo un millar de manifestantes, la protesta de este viernes queda muy escasa frente a las movilizaciones que estallaron en octubre pasado en el Líbano, dando esperanzas de una segunda Primavera Árabe. En aquel momento, decenas de miles de libaneses salieron a las calles para exigir el fin del sistema confesional, el fin de la corrupción y más políticas públicas sociales en un país ultraliberal. Lograron la caída del gobierno de Saad Hariri. Pero desde entonces, el cansancio de los manifestantes ha extinguido la llama revolucionaria.

Además de la pérdida de esperanza debido a la falta de reformas y la crisis del coronavirus, el miedo se ha extendido a las calles: “la policía ha realizado arrestos arbitrarios y se han registrado casos de tortura”, según el Director del Centro Libanés para los derechos humanos, Fadel Fakih. A esto se añade la espiral infernal de la crisis económica en las últimas semanas. Los libaneses ahora están más preocupados por la necesidad de encontrar comida y pagar sus rentas que por la construcción de un nuevo proyecto político.

El Líbano en el estancamiento

Desde esta primavera, el primer ministro libanés Hassan Diab ha intensificado los llamamientos de asistencia a la comunidad internacional y en particular al FMI. Pero en el gobierno, la solicitud divide. En particular debido a la reticencia del poderoso Hezbolá, que percibe el FMI como una emanación de los Estados Unidos. Sin mencionar que los donantes internacionales están reacios a apoyar a un país que no ha emprendido ninguna reforma básica y que no está listo para luchar contra la corrupción endémica.

De vuelta en la parte cristiana de Beirut, con los voluntarios de Al-Achrafiye. Mario se para en la Plaza Sassine, el corazón palpitante del barrio, de donde surge con orgullo una majestuosa bandera del Líbano. Entre las incesantes idas y venidas de coches, un hombrecito está sentado en el suelo. Una imagen muy rara en las sociedades árabes, él ya no tiene casa: “Hay dos personas sin domicilio fijo en la plaza” explica Tony, agarrando la bandeja de pasta para llevársela al anciano. “Marwan es uno de ellos.” En el coche, Mario observa la escena: “Cuando una familia lo necesita, puede venir a vernos. Es el lado positivo de organizar la distribución en un solo barrio.“ Baja la cabeza, desilusionado: ”Pero quién sabe... tal vez también tendremos que extender nuestras acciones a otros barrios, porque la crisis empeora cada día”.

 

Por Inés Gil

26 jul 2020 08:00

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Gobiernos de Pekín y Washington avivan conflicto diplomático

Washington. China ordenó ayer el cierre del consulado de Estados Unidos en Chengdu, tres días después de que Washington hizo lo mismo con el consulado chino en Houston, ya ocupado por la policía, en medio de acusaciones mutuas de espionaje.

Los estadunidenses deberán cerrar su representación diplomática en Chengdu, anunció el Ministerio chino de Relaciones Exteriores, en el último episodio de un choque diplomático sin precedente entre las dos potencias.

Esta decisión constituye "una respuesta legítima y necesaria a las medidas no razonables de Estados Unidos", recalcó el ministerio en un comunicado.

"Algunos empleados del consulado de Estados Unidos de Chengdu realizan actividades que van más allá de sus funciones, se han inmiscuido en los asuntos internos de China y han puesto en peligro la seguridad e intereses chinos", acusó ante la prensa el portavoz del ministerio, Wang Wenbin.

La Casa Blanca llamó a Pekín al "cese" de sus "actos nefastos" en lugar de tomar represalias, aunque evitó blandir públicamente una amenaza como respuesta a las represalias chinas.

El martes, el gobierno de Donald Trump dio 72 horas a los diplomáticos chinos para desalojar su misión en Houston, polo mundial de investigación médica y biológica.

La sanción de Estados Unidos llegó unas horas después de que dos ciudadanos chinos fueran acusados de piratería informática en la búsqueda de investigaciones sobre la vacuna contra el Covid-19.

Sin embargo, funcionarios estadunidenses dijeron el viernes que la medida no responde a un caso específico.

"En determinado momento, simplemente dices: suficiente", dijo un alto responsable del Departamento de Estado.

La tensión entre China y Estados Unidos es alimentada por las disputas comerciales y las acusaciones mutuas sobre el origen de la pandemia de Covid-19, además de la ley de seguridad nacional para el territorio semiautónomo de Hong Kong.

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El ministro de Exteriores de China, Wang Yi. / EFE

Según la cartera de Exteriores china, la situación actual entre ambos países no es deseable para el país asiático y ha delegado "enteramente" la responsabilidad en Estados Unidos.

 

China ha ordenado a Estados Unidos que cierre su Consultado General en Chengdu, en la provincia de Sichuan (suroeste), en respuesta al cierre de su misión en Houston, Texas, por parte de Washington.

El Ministerio de Exteriores de China ha comunicado que ha informado a la Embajada de Estados Unidos en el país asiático de su decisión este viernes. Asimismo, ha señalado requisitos específicos sobre el cese de todas las operaciones y eventos por parte del Consulado General, según ha informado el diario 'Global Times'.

Según la cartera de Exteriores china, la situación actual entre ambos países no es deseable para el país asiático y ha delegado "enteramente" la responsabilidad en Estados Unidos. "Urgimos de nuevo a Estados Unidos a que revoque inmediatamente su errónea decisión y cree las condiciones necesarias para el retorno de las relaciones bilaterales a la normalidad", ha detallado.

Estados Unidos dio 72 horas a China para cerrar su consulado en Houston, argumentando que hay un "desequilibrio" en las relaciones bilaterales y justificando que la medida es para proteger "la propiedad intelectual" y la "información privada" del país. Por su parte, Pekín lo consideró una "provocación política" y amenazó a Washington con adoptar "contramedidas".

China y Estados Unidos llevan años inmersos en una escalada de tensión que va desde la guerra comercial hasta las restricciones a periodistas y medios, si bien en los últimos meses se ha disparado a cuenta de la pandemia de la covid-19, de la que Washington culpa directamente a Pekín.

 

24/07/2020 09:26

 

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Covid-19: oportunidad del neoliberalismo para impulsar una brutal neo privatización educativa en América Latina

Escalamiento del Apagón Pedagógico Global 

 

Desde el año 2015 venimos denunciando el riesgo que ocurriera un Apagón Pedagógico Global(APG). Advertíamos que este APG tendría una expresión concreta en la virtualización y la relocalización en la  casa  de una parte importante de los procesos de enseñanza-aprendizaje. No lo decíamos por tremendismo, sino porque esta tendencia al APG había sido anunciada en varios documentos de las Bancas de Desarrollo y de los organismos multilaterales. Sin embargo, buena parte de la izquierda pedagógica desestimó este escenario al considerarlo improbable. Comprender esta realidad implicaba reconocer que estamos ante un reseteo planetario de la cultura educativa, lo cual desafiaba muchas de las certezas construidas en el campo de las alternativas pedagógicas. La más reciente publicación del Foro Económico Mundial de Davos “COVID-19: el Gran Reseteo” (julio, 2020) confirma las valoraciones y análisis prospectivos que hacíamos hace años.

Siempre señalamos responsablemente, que no sabíamos cuál sería el evento o el mecanismo para ello, pero que la tendencia del capitalismo cognitivo de la tercera revolución industrial apuntaba en esa dirección. El COVID-19 se convirtió en el evento que construyó las condiciones de posibilidad para el desarrollo a escala planetario del Apagón Pedagógico Global.

La transición entre la tercera revolución industrial a la cuarta revolución industrial hizo inminente el APG. Esta transición comportaba la consideración, por parte del capital, de la obsolescencia de la máquina educativa newtoniana de la primera y segunda revolución industrial. Obsolescencia determinada por el impacto de la aceleración de la innovación en los procesos educativos.

La cuarentena sanitaria por la pandemia del COVID-19 obligó a generar respuestas en materia de escolaridad y educación. Las medidas educativas elaboradas por las burocracias de los ministerios de educación, fueron construidas a partir de la apelación al concepto de “emergencia”. La real emergencia sanitaria, fue usada para desarrollar un giro inusitado, dramático y excluyente en la educación. La llamada emergencia educativa sirvió de pretexto para que en la mayoría de países se intentara dar continuidad a las labores escolares, ya no en las escuelas, liceos y universidades sino “en casa” y por mecanismos remotos, en su mayoría codificados al público bajo las expresiones de “educación virtual en casa, “universidad en casa”.

 

El paradigma neoliberal de la sociedad educadora

 

Esta “nueva Realidad” nos obliga a revalorar el paradigma educativo neoliberal de la “sociedad educadora”, que desembarcó con fuerza en la región en la década de los ochenta del siglo XX.  Esta iniciativa, en la era de la transnacionalización del capital y de la mundialización cultural contemplaba la intención de ir transfiriendo a las familias, docentes y estudiantes, las condiciones mínimas para el cumplimiento al derecho a la educación.

El fortalecimiento de los mecanismos para garantizar el pago de las matrículas y “colaboraciones para las sociedades de padres y representantes” en las escuelas públicas, sirvieron como caballo de Troya para intentar recargar en las familias los costes del mantenimiento de los planteles escolares, las actividades extraordinarias, los docentes suplentes, etc., en la ruta para que las madres y los padres fueron asumiendo la responsabilidad educativa que correspondía a los Estados. Cada vez más se le fue transfiriendo a las familias muchas de las responsabilidades que otrora habían asumido los Estados.

Esta intención pudo concretarse solo parcialmente y de manera desigual en los países de la región, gracias a la movilización del magisterio, los profes universitarios y los estudiantes; las familias lo hicieron en menor medida, atrapadas por la cultura evaluativa de la calidad educativa.

La exigencia de mayores aportes a los sistemas escolares por parte de las familias se encubría con el discurso funcional de la co-responsabilidad para alcanzar una educación inclusiva de calidad, algo que se convertía en un chantaje funcional para la desmovilización de las familias. Esa “noción” de la co-responsabilidad comporto un salto en la construcción de hegemonía, sobre la necesidad que los Estados “compartieran” con las familias los costes de la educación pública. Esta operación de propaganda, abrió las puertas a reformas en las constituciones nacionales y las leyes de educación que implicaron un abandono drástico de las responsabilidades del Estado, encubiertas con discursos progresistas.

 

La obligación de los Estados en garantizar las condiciones mínimas para el derecho a la educación

 

Desde una perspectiva emancipadora y de Estado Docente, la responsabilidad de garantizar el derecho a la educación es de los Estados Nacionales. Es decir, los Estados entre otras cosas, deben garantizar que a) el presupuesto destinado a la educación no sea inferior al 6% del Producto Interno Bruto o menor del 20% presupuesto público; b) exista una legislación educativa que garantice el acceso universal a la escolaridad y en igualdad de condiciones, por lo menos, a los estudiantes de educación inicial y primaria. En algunos países esta obligación se extiende al bachillerato; c) elaborar los planes de estudio y los modelos de enseñanza-aprendizaje que garanticen un aprendizaje contextualizado a cada realidad, desafíos epocales y necesidades de la población; d) construir la infraestructura necesaria (escuela, liceos, preescolares, universidades) para garantizar la igualdad de condiciones de aprendizaje; e) dotar las escuelas, liceos y universidades de los elementos, equipos y contenidos inherentes a la aceleración de la innovación y garantizar que todes los y las estudiantes tengan las mismas condiciones de acceso a estas tecnología y conocimientos; f) desarrollar una continua actualización de la formación inicial y permanente de los y las docentes que permita  garantizar el papel de la escuela como institución democratizadora del conocimiento entre los sectores populares.

Previo a la pandemia, muchas de estas condiciones mínimas de partida no eran cubiertas por los Estados nacionales, lo cual generaba resistencias, movilizaciones y denuncias del movimiento magisterial y estudiantil.

La desinversión en educación y la precarización de las condiciones de trabajo de los y las docentes actuaban como disparadores de la premisa neoliberal de abandonar la responsabilidad de los Estados con la educación pública, dando paso al modelo de sociedad educadora.

Debemos tener cuidado que el logro del 6% del PIB como piso mínimo no sea usado en buena medida para la firma de contratos con las grandes transnacionales tecnológicas en materia de contenidos educativos digitales y virtuales, ni para construir la infraestructura base para la transición a la cuarta revolución industrial, escenario en el cual se continue recargando en las familias, estudiantes y docentes el grueso de la inversión en equipamiento tecnológico básico (computadores, laptos, celulares) y la conectividad al internet. Subrayar siempre que esto es (y sería) privatización educativa y triunfo del paradigma neoliberal de sociedad educadora.

En el plano internacional el neoliberalismo educativo cada vez más se aseguraba que en muchos de los protocolos de los organismos multilaterales, el derecho a la educación apareciera sin sus apellidos sustantivos de gratuita, popular, científica y laica. Cada vez más en estos protocolos aparece el compromiso de vincular el sector privado al cumplimiento del derecho a la educación, que no es otra cosa que la transición a la construcción de hegemonía respecto a la educación como una mercancía.

El tránsito abrupto de un modelo de educación presencial en las escuelas, al modelo de “educación virtual en casa”, de “universidad en casa” y, el temor del contagio mortal, posibilitó un acelerado abandono de las premisas de responsabilidad de los Estados Nacionales que le obligan a garantizar las condiciones mínimas para el desarrollo del derecho a la educación.

 

La neo privatización educativa en el marco de la pandemia del COVID-19

 

El Coronavirus aceleró y escaló a una dimensión impensable solo meses atrás, las tendencias privatizadoras de la educación. El modelo de “educación virtual en casa”, de “universidad en casa” que han impulsado los sistemas educativos en América Latina ha comportado una privatización de hecho. Las responsabilidades de los Estados de garantizar las condiciones mínimas para desarrollar los procesos de enseñanza y aprendizaje han sido abandonadas y se ha entrado en la lógica del neoliberalismo educativo.

Ahora, en el marco de la pandemia del COVID-19 son las familias, les estudiantes y los y las docentes, quienes deben asumir los costes del pago del internet, la suscripción a plataformas privativas para poder dar clases, la compra o reparación de sus computadoras para dar clases. Los Estados se desentienden de su responsabilidad usando el acostumbrado lenguaje de la “vocación docente”, de la “mística de los educadores”. Se trata de una Neo privatización educativa a escala global.

Muchos de los contenidos educativos en este contexto de “virtualidad en casa”, son aquellos que están disponibles en las plataformas privativas. Los y las docentes no fueron formadas y no están siendo formados adecuadamente para trabajar en entornos digitales, lo cual ha implicado una serie de déficits y problemas derivados del ensayo y error, de “como va viniendo vamos viendo”.

Se pretende culpabilizar de los errores de la coyuntura a los y las docentes, convirtiéndose el Estado en un evaluador que con desenfado traslada su responsabilidad a terceros, usando los criterios de la cultura evaluativa. La culpabilizacióna  los docentes, es una cortina de humo que procura ocultar que se está produciendo una brutal privatización educativa.

Las condiciones en las cuales se están desarrollando los procesos de enseñanza aprendizaje son desiguales y estratificadoras. Muchos estudiantes no cuentan siquiera con una casa donde estudiar de manera estable, otros no poseen familia que les apoyen, la mayoría no tienen textos o acceso a internet, ni computadoras.

La escuela, con sus programas alimentarios procuraba garantizar que todes comieran por lo menos una vez al día, precisamente para igualar las condiciones de partida para aprender a aprender. Las medidas tomadas por los ministerios de educación han roto en solo meses, la conquista social de asociar el derecho a la educación con garantías de igualdad de condiciones para desarrollar los procesos de enseñanza-aprendizaje.

Esa “nueva normalidad” está siendo poco denunciada, por el contrario, en muchos casos, está dinámica ocurriendo con el silencio cómplice de importantes sectores de la academia y los sindicatos burocráticos patronales.  Como en todo proceso de opresión, las resistencias marcan la diferencia y hoy casi un centenar de organizaciones del magisterio en la región, educadores populares y pedagogos críticos han comenzado a denunciar y movilizarse en contra de esta realidad.

 

Educación de primera para incluidos en la tecnología, educación de tercera para los excluidos de la tecnología.

 

Para colmo, con el pretexto de la emergencia sanitaria se está produciendo una nueva estratificación de la educación. Los que tienen acceso a computadores e internet, cuyo porcentaje no excede el 50% de la población en América Latina y el Caribe, son los que tienen la posibilidad de participar en la educación remota que intenta darle continuidad a los procesos de escolarización. Estas condiciones previas son las que se venden como logros de acceso a la formación, que en realidad son simplemente acceso a a información actualizada. Se confunde la capacidad individualizada de navegación conducida por la red de internet con aprendizajes.

Los otros y otras, la mayoría de estudiantes, que no tiene acceso a computadora e internet, están recibiendo enseñanza por televisión o radio, con contenidos y metodologías de la televisión educativa de los sesenta del siglo XX, transitando el aprendizaje con una mirada desde el retrovisor, no hacia el presente y el futuro.   Esto redundará en nuevas formas de exclusión. Es una educación de segunda para pobres.

Por otra parte, quienes viven en zonas de difícil acceso y precaria conectividad, con limitadas posibilidades incluso de acceder a una señal de radio, están recibiendo una educación por módulos, educación de tercera, que trata de ocultar que les están dejando en los bordes de la marginalidad intelectual.

La apelación a la contingencia y la emergencia para producir esta privatización educativa no tiene justificación alguna, más aún cuando las autoridades educativas desoyeron las advertencias que hicimos desde cinco años sobre un inminente Apagón Pedagógico Global (APG) y la obligación que tenían los Estados para prepararse para escenarios como estos, con la mirada pensada en la inclusión educativa y la justicia social.

 

La escuela no volverá a ser lo que era

 

Esta realidad no puede hacer que nos refugiemos de manera conservadora en intentar volver a las condiciones existentes antes de la pandemia. La escuela, liceo y universidad que teníamos en febrero del 2020 tampoco representaban la aspiración de los sectores populares y críticos, respecto a lo que debería ser una educación liberadora y emancipadora.

Se trata entonces de comprender y trabajar de manera renovada por una nueva escuela gratuita, popular, democrática, laica, científica y presencial, que reivindique la tradición y el saber pedagógico acumulado por décadas, pero que sea también sea capaz de empalmar con lo nuevo, lo emergente en clave de resistencia anticapitalista.

 

Alternativas 

 

Ciertamente lo peor que puede pasar es que un niño, niña o adolescente quede desconectado del sistema escolar. El hecho que consideremos que es necesario un esfuerzo contingente urgente, mediados por la educación por televisión, radio o módulos para los que no tienen acceso a la conexión digital, no nos impide advertir que ello está comportando una nueva estratificación, con un claro sentido de clase.

Son los pobres, las mujeres trabajadoras, la clase obrera, los campesinos, quienes viven en condiciones de marginalidad en los barrios quienes están resultando más afectados por la neo privatización educativa en marcha y la estratificación de la escolarización determinada por el acceso a computadores y conexión a internet.

Las alternativas están en el plano epistémico y en la organización para la resistencia.  En el primero, la sorpresa y la sensación de vértigo que esta situación de la cuarentena por el COVID-19 ha causado en amplios sectores progresistas, nos lleva a afirmar que lo urgente es clarificar lo que está pasando y establecer de manera compartida el horizonte inmediato contra la opresión neoliberal.

Lo segundo, reivindicar que las experiencias de colectivos pedagógicos en las escuelas, liceos y universidades emerge con fuerza como una práctica muy potente para avanzar de manera colectiva, desde abajo, en la comprensión de lo ocurre y la elaboración de resistencias anticapitalistas.

Tercero, fortalecer la unidad de los sindicatos y gremios docentes combativos, con los movimientos de educadores populares y pedagogos críticos para de manera conjunta elaborar una ruta de acciones coyunturales y estratégicas.

Es momento de inventar para no errar.

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La trastienda de la negociación de los líderes del bloque para superar las diferencias entre el norte y el sur

Qué significa el histórico acuerdo de la Unión Europea para enfrentar la crisis

Surge una Europa más solidaria, que se federó en torno a un Fondo de Recuperación cuya cifra es tan inédita como abultada: 750.000 millones de euros en ayudas a los países más afectados por la pandemia. 

 

Siempre hace falta un primer día para que haya historia. Este martes 21 de julio fue ese primer día, o mejor dicho, el último de 90 horas de transas, portazos, diatribas, insomnios y hasta arrebatos de pugilato que desembocaron en un acuerdo histórico entre los miembros de la Unión europea destinado a reactivar las economías de los 27 países y enfrentar la galopante recesión que dejó la covid-19. Recién en la madrugada del martes las dos fracciones hostiles superaron lo que, hasta el lunes por la noche, se había calificado de “posiciones inconciliables”. Por un lado, la mayoría de los Estados a cuyo frente estaban París y Berlín, ambos partidarios de una ayuda consistente a los países más afectados por la crisis (Italia, España, Grecia, Portugal); por el otro el eje de los llamados “cuatro frugales” compuesto por Países Bajos, Austria, Suecia y Dinamarca, más un aliado, Finlandia. Se los llama “frugales” justamente por su inclinación a la disciplina presupuestaria y su oposición radical a una Europa más federal e integrada. 

Cuatro días de negociaciones pugilísticas dieron como resultado eso que los frugales no querían: una Europa que se federó en torno a un Fondo de Recuperación cuya cifra es tan inédita como abultada: 750.000 millones de euros en ayudas a los países más afectados donde se incluyen unos 390.000 millones de euros en transferencias directas (subvenciones, de hecho). Muy inspirado en las propuestas franco- alemanas presentadas el pasado 18 de mayo, el plan adoptado diseña a partir de ahora una Europa que antes no existía: al mismo tiempo que se esgrime como una respuesta económica de masa a la crisis de la pandemia, también esboza los contornos de una Europa más federal, más solidaria e integrada. Curiosamente, hasta no hace mucho, esa era la Europa que la canciller alemana Angela Merkel rechazaba. Sin embargo, la agudeza de la pandemia-crisis la llevó a evolucionar en su posición y a aceptar el plan. Si bien es menor a los 500.000 millones solicitados bajo forma de subvenciones directas, el monto no se queda lejos:390.000 millones y, el resto hasta los 750 mil, en préstamos.

El paso no tiene referentes en la historia y, con justa razón, debe estar arrancando lágrimas de bronca en Grecia. Durante la crisis griega, a Atenas le impusieron una troika (FMI, Comisión Europea y Banco Central Europeo) y Memorandos de Entendimiento a cambio de un plan de rescate tortuoso. Los 27, juntos, apartaron esa opción y combinaron dos fuentes de financiación: los préstamos y una emisión de la Comisión Europea en los mercados que pagará entre 2026 y 2058. ”Esas noches de negociaciones fueron tórridas y expuestas a todos los golpes”, contaban ayer en la prensa quienes participaron en las maratónicas cesiones. El primer encontronazo se plasmó entre el grupo frugal y los demás en torno al monto de las subvenciones: Países Bajos, Austria, Suecia, Dinamarca y su aliado finlandés no querían que las subvenciones superaran 350.000 millones mientras que París y Berlín ponían un piso nunca inferior a 400.000 millones.

Los Países Bajos, por ejemplo, propusieron incluso que el monto no llegase ni siquiera a 100 mil millones. Se consiguieron los 390 mil mencionadas y el grupito rebelde no se fue con las manos vacías: rebaja en sus propias contribuciones financieras, reducción de las subvenciones en el presupuesto 2021-2027. En el medio hubo gente que se levantó de la mesa, que dio un par de puñetazos en la misma y que amenazó con abandonar las negociaciones. La Primera Ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, tuvo que aplazar su matrimonio por culpa de la cumbre. Según cuentan los testigos, en una de las reuniones Mette Frederiksen se mostró tan cáustica que Macron y Merkel se retiraron de la sala. Antes de este episodio todos participaron en una cena ya retratada como “envenenada” por el clima y otro antagonismo interno cuyos protagonistas fueron los bad boys de la UE, o sea, el Primer Ministro húngaro, Viktor Orbán, y su no menos radicalizado colega de Polonia, Mateusz Morawiecki. El plan de reactivación contenía un mecanismo de salvaguarda por medio del cual se condicionaba la entrega de las ayudas al respeto del Estado de Derecho, principio de cuyos ideales la Polonia y la Hungría actual están muy lejos. Orbán dijo que le querían imponer “una dictadura comunista”. El plan final dejó el tema entre brumas (“un sacrificio doloroso” dijeron algunos) y con la promesa de volver a tratarlo. Se evitó así que Orbán vetara el texto en discusión. Todo era tan incierto que el sábado 18 de julio, a las tres de la madrugada, Merkel y Macron saboreaban un vaso de vino blanco y dudaban realmente si iban o no continuar con las negociaciones.

Apostaron por el sí cuando la fisura entre el Norte y el Sur de Europa parecía más profunda. Por un lado Países Bajos y su insolente y despreciativo Primer Ministro Mark Rutte, por el otro Roma, Atenas, Madrid y Lisboa, considerados por Rutte como incapaces y gastadores. La construcción europea es hija de un compromiso y el de estos días restaura esa regla y, al mismo tiempo, inaugura otra: uno, es la primera vez que la Comisión Europea se endeuda en nombre de los 27 por un monto tan abismal. Antes, la Comisión había emitido deuda en los mercados, pero nunca por más de 100 mil millones: dos, de los 750.000 millones, 360.000 podrán ser prestados a los Estados que lo pidan y son esos mismos Estados quienes devolverán el dinero. Los otros 390.000 millones se transferirán de aquí a 2023 bajo forma de subvenciones, las cuales serán reembolsadas por los 27 países. Con este mecanismo, los europeos mutualizaron la deuda, se endeudaron juntos por 30 años y asumieron así una suerte de conducta práctica y no retórica de solidaridad que los liga más allá de sus sueños….y pesadillas.

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Italia contará con casi 209 mil millones para su recuperación económica 

 

Europa ayuda a Italia con una montaña de euros

Por Elena Llorente

Después de casi cinco días de durísimas negociaciones, los 27 países de la Unión Europea llegaron a un acuerdo sobre el llamado Fondo de Recuperación, las ayudas destinadas a las naciones europeas en serias dificultades económicas a causa de la covid 19, aprobando un total de 750 mil millones de euros. El gobierno italiano, que recibirá casi 209 mil millones, se mostró muy satisfecho por los resultados que ayudarán a relanzar la economía italiana, una de las más afectadas en Europa por la pandemia.

Se habla de que la Unión Europea sufrirá la recesión más grande de su historia y de que la crisis será la más profunda desde la gran depresión de 1929. Según la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), sólo por dar un ejemplo, la desocupación podría llegar a un máximo histórico del 9,4% en promedio a fines de 2020 en los 37 países miembros de esa organización, entre ellos varios europeos, latinoamericanos y asiáticos.

Para Italia, el futuro se presenta más complicado. Las estimaciones de la OCDE hablan de la desocupación en torno al 12,4% a fines de 2020. Pero si la cuarentena debe reimponerse por una nueva agresiva presencia del virus, como se prevé para el otoño-invierno europeo, no habría muchas mejoras en la ocupación italiana. Para el 2021, según la OCDE, y pese a que Italia estaría un poco más preparada para afrontar una nueva cuarentena, se calcula que la desocupación podría llegar al 11.5%. Los fondos europeos negociados esta semana estarán destinados en buena parte a crear fuentes de trabajo.

La insistente oposición llevada adelante por los gobiernos de centro-derecha de Holanda, Austria, Suecia y Dinamarca, entre otros, no impidieron que la UE aprobara el total de 750 mil millones de euros para restaurar la economía europea, 390 mil millones en calidad de subvenciones y 360 mil millones como préstamos. Todo se hará a través de la emisión de Eurobonos.

“Hemos conservado los 81,4 mil millones de euros a fondo perdido que nos había destinado la Comisión Europea en su primer programa, pero hemos incrementado notablemente el importe destinado a los préstamos, que pasaron de 91 mil millones de euros a 127,4 mil millones”, explicó el primer ministro Giuseppe Conte a la prensa sobre los 208,8 mil millones que Italia recibirá. El gobierno italiano está muy satisfecho de los resultados calificados por Conte como “un momento histórico para Italia y para Europa”. El primer ministro anunció además que se creará una comisión especial para un rápido y eficaz uso de ese dinero que para Italia significa el 28% del total del dinero aprobado por la UE. “Tendremos una gran responsabilidad: con casi 209 mil millones de euros Italia puede partir con fuerza y cambiar su aspecto. Pero tenemos que correr”, subrayó el primer ministro.

También el presidente de la República, Sergio Mattarella, manifestó su satisfacción por el “importante resultado del Consejo Europeo que refuerza la Unión y contribuye a la creación de condiciones que permitan a Italia disponer rápidamente de un concreto y eficaz programa de intervenciones”. Y el ministro de Economía, Roberto Gualtieri, del Partido Democrático (PD), contó: “Estamos trabajando para elaborar un programa que relance la economía italiana, que afronte problemas históricos y haga aumentar las inversiones en infraestructuras y digitalización, entre otras cosas”. Según Gualtieri se está elaborando un plan “preciso y detallado” en este sentido, que debería partir en octubre. “El gobierno sale reforzado de estas negociaciones”, concluyó Gualtieri.

El Movimiento Cinco Estrellas (M5S) -que junto con el PD integran el gobierno de Conte- se dijo igualmente satisfecho. “Es un resultado fundamental para nuestro futuro, fruto del trabajo del primer ministro Conte, de todos los ministros que participaron y del cuerpo diplomático al que agradezco -escribió por su parte en Facebook el ministro de Asuntos Exteriores, Luigi Di Maio, ex máximo dirigente del M5S -. Hoy Europa ha demostrado que ha cambiado: piensa en el interés común de todos los estados miembros. Esto demuestra que es posible una Europa diferente”.

El centro derecha italiano no parece del todo contrario al acuerdo logrado en la UE. Para Silvio Berlusconi, de Forza Italia en efecto, “La de anoche ha sido una noticia positiva para Italia. Pero el camino es todavía largo. Hay que hacer un plan que esté dirigido hacia el futuro y no de tipo asistencial. Y esta vez pedimos al gobierno que la oposición pueda participar de esas decisiones , declaró.

El que se manifiestó contrario, como siempre, a todo lo que hace el gobierno, fue el líder de la ultra derechista Liga, Matteo Salvini. “La Liga ilustrará en breve cuánto dinero llegará de Europa, en cuánto tiempo y para hacer qué cosas. Y así “evitar una estafa grande como una casa que se alcanza a vislumbrar al final del túnel”, dijo Salvini en tácita alusión a eventuales maniobras no transparentes del gobierno y de la UE a la que él combate, como el resto de los derechistas europeos. El líder de la Liga -primer partido de Italia con el 25% de los votos pese que ha perdido algunos puntos según las últimas encuestas mientras el PD ha crecido- se prepara así a las elecciones que se llevarán a cabo en siete regiones italianas, en principio a mediados de septiembre, y en las que se podrá apreciar claramente qué piensan los italianos del gobierno que ha combatido una crisis sin precedentes como la del covid, y de la Liga que se ha limitado a estimular el ultra nacionalismo y la discriminación en todas sus críticas. 

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