Crisis civilizatoria y sus expresiones en Latinoamérica

Es común hacer referencia a que el término civilización comparte con el de ciudad la raíz latina de civitas. Esto se relaciona con una visión de superioridad de las ciudades y quienes vivían en ella frente a los "bárbaros" que no habían sido capaces de edificarlas y de vivie bajo nuevas reglas de comportamiento que más tarde se conocerían como de "urbanidad". Esto implicó identificar como superiores a formas culturales y educativas, por encima de aquellas que se mantendrían llamadas como toscas o incultas, pertenecientes a la vida rural y a los sectores populares.

 

Sin embargo, es en el siglo XVIII cuando el término civilización adquiere real contenido y pasa a formar parte del pensamiento ilustrado. Esto significa, que la "civilización" estuvo íntimamente ligada al establecimiento del capitalismo y superación del feudalismo, y a la ideología del progreso, que es a su vez, la que justificaría los afanes de amplia explotación del trabajo humano y de la naturaleza. La relación entre civilización y progreso, en el inicio del sistema capitalista, estuvo acompañada por el mejoramiento parcial y momentáneo de niveles materiales de vida y por la imposición de una perspectiva global y ideológica, que abarca todos los campos de la vida, incluyendo a las ciencias inundadas de positivismo.


De esta manera, hemos llegado al momento en el cual civilización se entiende en el marco de una forma cultural, frecuentemente llamada occidental, cuyas características son las propias del desarrollo del capitalismo. Esto hay que tenerlo claro, porque nos permite definir con precisión de qué estamos hablando cuando decimos "crisis de civilización", comprendiendo que la crisis del sistema es siempre multilateral, diversa y que contiene una crisis en los sistemas hegemónicos de pensamiento y en las prácticas sociales.


Esto es más visible en nuestros días, cuando la crisis ambiental, resultante del modo de producción y de los modos de vida que se incluye, adquiere una importancia al hacer visibles los límites naturales al crecimiento económico y, por tanto, poner en cuestión fuertemente a la idea de progreso ilimitado y siempre hacia lo mejor, creencia propia de la modernidad.


Por supuesto, siempre hubo visiones alternativas. Vale por ello recordar aquella frase adjudicada a Víctor Hugo: "Primero, fue necesario civilizar al hombre en su relación con el hombre. Ahora, es necesario civilizar al hombre en su relación con el medio ambiente".


Al hablar de crisis de civilización muchos la han relacionado con un problema de irracionalidad y de creciente crisis ética. Estas no son más que expresiones de lo que sucede debido al carácter general de la crisis, pero su importancia radica en que plantear un ángulo importantísimo de la necesidad de una nueva ética para una nueva sociedad. La ética en crisis, es la ética de la explotación del trabajo ajeno, la nivelación de la dignidad humana y la lógica de la acumulación de la riqueza en pocas manos, que se constituye en la columna vertebral del sistema y frente a la cual poco importan los derechos humanos y menos aún los de la naturaleza. Esto es muy fácil verlo en todas aquellas ocasiones en las cuales a partir de cálculos económicos se toman decisiones que afectan gravemente a los pueblos y además al equilibrio ecológico.


¿Es esta una crisis terminal? En realidad no necesariamente aquello es así. Por profunda que sea la crisis, la transformación de un sistema de producción no es un hecho mecánico que se produce como consecuencia de la existencia de esas condiciones. De hecho se trata de una transformación que sólo puede surgir de amplias capas sociales concientizadas en los orígenes y efectos de la crisis y, sobre todo en la necesidad de superar el capitalismo. Desde aquellos ambientes en los cuales ha planteado la superación del neoliberalismo, pero no del capitalismo, se podrá tener algunas reformas de carácter positivo para la vida de la gente, pero que serán siempre limitadas y de corto plazo. Y la superación del sistema requiere de esfuerzos auténticamente revolucionarios, que se caracterizan más por rupturas y saltos, que por largos procesos de continuidades y reformas.


Esto último es importante comprenderlo cuando, en América Latina, algunos gobiernos se han planteado la recuperación del Estado en el marco de una reconstrucción institucional (que que en determinados casos entra en las propuestas de neo-institucionalismo que habrían realizado incluso instancias como el Banco Mundial), junto a medidas de carácter social y reforzamiento del nacionalismo, pero que en lo fundamental modernizan el capitalismo con la exacerbación de actividades extractivistas que mantienen el encadenamiento de nuestros países al mercado internacional y al modelo de acumulación.


Si no hay el sujeto social, que de ninguna manera es un individuo por importante que éste sea, sino una colectividad actuante en dirección a transformaciones profundas, la crisis dará paso a un proceso de recomposición del capital internacional, tal y como ha sucedido en momentos anteriores de la historia del sistema capitalista. De hecho, para que esto se produzca, hay que recordar que una necesidad es la destrucción de factores de producción y que para ello, las guerras han sido empleadas por los capitalistas.


Si hay una crisis, hay ganadores y perdedores. Lo evidenciado hasta hoy en los países desarrollados que determinan la economía mundial, confirma que los perdedores han sido los trabajadores y los pueblos, en una expresión de lucha de clases desde arriba. Pero el despojo de la riqueza social que se ha expresado en todas las medidas de ajuste estrictamente neoliberales planteadas en los países capitalistas desarrollados, se complementa con formas de despojo de los bienes comunes realizadas en los países dependientes principalmente por medio de una estrategia denominada extractivismo, la cual no presenta diferencias en las distintas formas de políticas latinoamericanas.


Bertold Brech nos preguntaría "¿Quién es un criminal mayor? ¿El que roba un banco el que lo fundó? ("La ópera de los 3 centavos", 1928). Eduardo Galeano nos entrega " Las venas abiertas de América Latina". En estos y miles de textos más, se confirma la existencia de una verdadera lucha de clases que ha permitido que aquellas que son dominantes en la sociedad mantengan su poder y acrecienten su acumulación. No hay que olvidar que luego de analizar la base de datos Orbis, que registra 37 millones de compañías, y estudiar las relaciones entre unas y otras, los investigadores del Swiss Federal Institute of Technology, (Suiza) concluyeron que el poder económico confluye en 147 grandes corporaciones, en las que recae el 40% de las ganancias globales. Apenas 660 personas son las principales propietarias de esa riqueza, demostrando que la principal causa de la pobreza es la acumulación en pocas manos.[2]


A escala global y también a escala nacional, esos niveles de acumulación y los dramáticos índices de diferenciación entre los pocos ricos y muchos pobres evidencian el lado más dramático de la crisis.

Manifestaciones de las distintas dimensiones de la crisis y su relación con América Latina


1. La crisis económica

 

La crisis económica tuvo su punta de iceberg en 2008 con el estallido de diversas burbujas financieras que, en realidad, surgieron como una manifestación de la sobreproducción de mercancías frente al mercado potencial que éstas hubiesen tenido. Por ejemplo, la llamada burbuja inmobiliaria, al no encontrar compradores en Estados Unidos, requirió que se entreguen préstamos de alto riesgos a familias de clase media o pobres que no tenían ingresos suficientes para cancelarlos. Esto condujo a la quiebra de bancos que, a su vez, no lograban pagar a instituciones financieras superiores que garantizaban esos "créditos basura" mediante la creación de un negocio de seguros que garantizaban otros seguros por sobre los intereses y que finalmente llevaban también a la quiebra. Los Estados corrieron al salvataje bancario y, sólo en Europa, en los primeros años les entregaron una cantidad superior a la necesaria para garantizar 270 años sin hambre en el mundo.[3]
Pero la sobreproducción y consecuente crisis se ha expresado también a nivel de sectores industriales, conllevando fenómenos como el de la quiebra de la ciudad de Detroit o las manifestaciones de una recesión mundial. Como parte de ello, más de mil 300 millones de personas viven bajo la línea de pobreza, con menos de un dólar al día, según datos de Naciones Unidas.


El escenario de recesión se plantea como una amenaza cercana por la desaceleración de la economía china, principal compradora de materias primas y socio creciente de las economías latinoamericanas.


Precisamente, al mantenerse la mayoría de países de América Latina dentro del rol de proveedores de materias primas, realidad que en algunos casos supera discursos de cambio de matriz productiva, éstos paulatinamente vivirán el efecto de una continua reducción en el consumo en los países desarrollados; en algunos casos, puede implicar, serias pérdidas de empleo y de salario. Cierto es que América Latina ha podido enfrentar esta crisis de mejor manera que otras, pero ello no implica que se ha desconectado o desacoplado de la dependencia frente a los mercados internacionales y al modelo de acumulación mundial. No deben engañarnos las cifras de crecimiento económico de América Latina, porque éstas precisamente están vinculadas a los procesos de la economía mundial y, en gran medida, a su condición de ofertante materias primas cuyos altos precios en parte se deben al manejo especulativo en el mercado. Si la crisis avanza, esos precios pueden rápidamente caer, tal y como sucedió tras la llamada crisis financiera de 2008, cuando cayeron en un 55% en apenas seis meses, o como sucedió en agosto de 2011 mientras se negociaba el límite de la deuda pública Estados Unidos, cuando los precios cayeron cerca de un 15% en apenas dos meses.[4]


La caída de los porcentajes de inversión extranjera directa, que antes de la crisis representó el 76% del crecimiento de flujos de capital, para llegar al 43% en 2010[5], es también otro peso para gobiernos que pretenden que ese tipo de inversiones son las que sacarán de la pobreza a nuestros países.


2. Crisis ecológica

 


Otra expresión de la crisis ecológica, que se expresa, por un lado, en la crisis ambiental generada por actividades humanas que provocan un cambio climático que a estas alturas tiene ya efectos irreversibles y que está ligada íntimamente con el modelo de producción y de consumo hegemónico a escala global. Cambio climático que obliga entonces a pensar en una civilización distinta en la que se entienda que "somos parte de la trama de la vida" y no sus dueños, tal y como nos dice la carta adjudicada al jefe indio Seattle, y que, es necesario restituir la "simbiosis" entre la sociedad y la naturaleza de la cual nos hablará Carlos Marx.


Pero el modelo productivo tiene consecuencias más inmediatas en la contaminación ambiental que sufren nuestros pueblos y que afecta su salud y su futuro, mientras otros buscarán hacer negocio de esa contaminación, originada principalmente por el afán de reducir costos de producción en las grandes empresas.


La ruptura del metabolismo con la naturaleza se expresa también en la llamada crisis de alimentos, en momentos en los cuales la humanidad produce una cantidad de alimentos superiores a las necesidades de la población mundial, sin embargo de lo cual cerca de 1.000 millones no cubren sus necesidades diarias de calorías y proteínas debido a que el impulso del afán de ganancia conduce a preferir alimentar automóviles mediante agrocombustibles antes que alimentar a las personas.


De allí que la conexión entre agrocombustibles, agricultura intensiva a gran escala que destruye a la producción familiar y campesina, utiliza de transgénicos con el agravante del alto consumo de agrotóxicos y la crisis alimentaria son evidencias de la forma capitalista de generar acumulación en pocas manos, esquilmando al trabajador y a la tierra, las dos fuentes de toda riqueza.[6]


De nada de eso se encuentran libres los pueblos latinoamericanos, sino que cotidianamente nuestras sociedades reciben los impactos de esa forma de producir destruyendo la naturaleza. La forma más acentuada es la del extractivismo, que significa la extracción de grandes volúmenes de recursos naturales, destinados al mercado internacional con poca o ninguna transformación previa, facilitando la acumulación por medio de todos los mecanismos al alcance para mercantilizar la naturaleza y considerar sólo su valor de cambio, desechando el valor de uso y el valor de no uso de cada uno de los bienes naturales. Extractivismo que responde a formas de despojo y de la necesaria violencia para garantizar ese despojo, en una manifestación más del sistema capitalista, que precisamente requirió en su surgimiento de una acumulación originaria de capital para la cual fue un elemento sustancial la colonización de América Latina y el despojo territorial de sus habitantes originarios.


Desde el poder, es frecuente escuchar que los pueblos originarios de nuestra América también fueron extractivistas porque usaron metales. Afirmación que solo busca confundir respecto a dos momentos históricos distintos y a la diferencia entre el extractivismo y el extraer lo estrictamente necesario. Precisamente, los pueblos originarios y lo podrían hacer de manera similar gobiernos de nuevo tipo, extraían solo o necesario y para emplearlo sin relación con el consumismo y menos con mecanismos de acumulación de capitales propios de este sistema. Lo que obtenían tenía casi siempre solo valor de uso de tipo ceremonial, pero no era una mercancía expuesta al mercado y mucho menos a uno de carácter internacional.


3. Crisis en la esfera de las ideas

 


Esta faceta de la crisis que tiene dos caras. La primera, la crisis del neoliberalismo y la necesidad de los capitalistas de ajustar las tesis neoliberales al momento actual, para lograr una recomposición del capital y para superar la crisis del capitalismo dándole mayor tiempo de vida, incluso llegando a formas de barbarie que fuera necesarias o impulsando algún tipo de neokeynesianismo.


La otra cara, está en la necesidad de que los sectores que resisten y se enfrentan al capitalismo, sea neoliberal o postneoliberal, ganen la hegemonía en el mundo de las ideas, planteando utopías y alternativas que posibiliten superar el capitalismo y construir una nueva sociedad.
Cuando hablamos de la emancipación, nuevamente hay que recordar también la problemática ideológica, ya que no habrá emancipación si no se logra terminar con la enajenación a la cual está sometida la mayoría como resultado de la separación artificial entre el trabajador y su producción y entre el ser humano y la naturaleza.


No se trata sólo de una lucha teórica y ética. Siendo éstas fundamentales, son insuficientes si no están integradas a una lucha económica y, principalmente a una lucha por el poder. Cualquier visión "civilizatoria" que pretenda desconocer la importancia de las culturas indígenas, de los saberes populares y de las prácticas de resistencia diversas y múltiples que se dan en el campo y la ciudad, no harán sino repetir un pensamiento colonizador hacia el interno de cada uno de los países y, con ello, impedir la construcción de una alternativa que convoque a la unidad de todos los sectores en resistencia.


Es en este terreno que en América Latina se está dando un debate particularmente importante con eco en distintas partes del mundo. Pero ninguna propuesta de los gobiernos que se autodefinen como progresistas al mismo tiempo que impulsan el extractivismo, rompe con los esquemas globales de acumulación y dominación geopolítica que nos somete a la posición de productores de materia prima.
El optimismo que mantienen algunos intelectuales de la región frente a estos gobiernos, no puede hacernos perder de vista este hecho fundamental. Tampoco debe conducirnos a posturas que expresan un dogmatismo primario al pretender que esos gobiernos no pueden ser criticados porque ello es favorecer a la derecha. Por el contrario, si esos gobiernos asumen políticas extractivistas, si permiten el ingreso de trasnacionales por encima de los intereses de las comunidades, si favorecen el uso de transgénicos y la fumigación que envenena a miles y miles de pobladores, serán esos gobiernos los que estarán favoreciendo a la derecha y al poder económico y los pueblos tienen la necesidad vital y la obligación de confrontar esas políticas.


La crisis es, por supuesto un momento de confrontación. O socialismo o barbarie planteaba Rosa Luxemburgo como las únicas opciones. Y el socialismo, como el Ché y demás marxistas aclararían, no puede separarse de su carácter de fase de transición hacia el comunismo. Maríategui, será muy recordado por decirnos que en América Latina el socialismo será construcción heroica y que no puede ser calco ni copia. Esa es la magnitud del reto que espera a quienes luchan por la transformación y la emancipación.

 

NOTAS

[1] Ponencia presentada en la I ASAMBLEA del MOVIMIENTO PARA LA SALUD DE LOS PUEBLOS LATINO AMERICA, realizada en Cuenca, Ecuador del 7 al 11 de octubre de 2013.
[2] Isch, Edgar, 2012. El 1% que es menos que eso: la acumulación de la riqueza en muy pocas manos. Quincenario Opción 245, de 1 a 15 de octubre de 2012.
[3] Max-Neef, Manfred, 2011. El mundo en ruta de colisión. En: http://lalineadefuego.info/2011/12/17/el-mundo-en-ruta-de-colision-manfred-max-neef/
[4] Munevar, 2011. Indice USB Bloomberg CMCI.
[5] Cepal, 2010. La inversión extranjera en América Latina 2010. Santiago de Chile
[6] Marx, Carlos. El Capital, tomo 1.

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Sólo un radical cambio del modelo económico y del gabinete salvará al gobierno venezolano

1. Maduro cerca del punto de implosión

 

Si el gobierno de Maduro/Cabello no toma medidas inteligentes y drásticas de manera inmediata en lo económico y político, tiene los meses contados. Bajo esa premisa consideramos que no llegará más allá de marzo/abril 2014. Los escenarios de la eventual caída son evidentes: movilizaciones callejeras dirigidas por Washington y la derecha, o una alianza destituidora y sustitutiva entre Fuerzas Armadas y Gobernadores. Dada la incapacidad total para enfrentar los graves problemas del país, que ha demostrado el gobierno, es poco probable que pueda evitar su colapso, salvo una radical reestructuración del modelo económico del Presidente Chávez y el cambio del 80% de los ministros del Gabinete que no son eficientes.


2. Colapso del modelo económico del Presidente Chávez

 

Con un 49.4% de inflación anualizada (sept. 2012-13, BCV), Venezuela terminará el 2013 con una hiperinflación de alrededor del 58%, dado que las elecciones municipales de diciembre y el pago de aguinaldos harán imposible detener la espiral. Parte del problema es el desmesurado aumento de la liquidez monetaria (money supply) que creció alrededor de 66.5% respecto al mismo período de 2012.
Otro factor es la fuga de capitales que ronda los 150 mil millones de dólares en los últimos nueve años. El control de cambio de divisas sólo funcionó alrededor de 2003. Hoy día asfixia al pueblo y las clases medias, mientras que transfiere anualmente unos 43 mil millones de US-dólarespreferenciales a la burguesía. Ésta agradece el favor de la Revolución "bolivariana y cristiana," generando unos 2,7 mil millones (sic) de dólares anuales, a cambio. (Ver excelente trabajo de Manuel Sutherland (Aumento del 894% en importación estatal, caída en las reservas y estatización del Comercio Exterior).


Tal inflación genera una tasa de ahorro cero de los asalariados; la sustitución de facto del bolívar por monedas fuertes o metales preciosos (ley de Gresham); una baja tasa de inversión; altas tasas de interés; ganancias monetarias desmesuradas sobre los diferenciales del tipo de cambio (arbitrage); fuga de capitales; escasez de productos y, finalmente, a una inevitable y brutal devaluación de jure. Peor aún: tal espiral inflacionaria se combina con un crecimiento anual del PIB del 1% (CEPAL), menor que el crecimiento demográfico. Estamos ante la stagflation, combinación letal de estancamiento con inflación alta.


Ante este panorama, el aumento del 45% al salario mínimo anunciado por el Presidente Maduro para el 2013, ni siquiera compensa la pérdida de la capacidad adquisitiva de los trabajadores respectivos. Al mismo tiempo el índice de escasez se encuentra en 21.2%. La deseada sustitución de importaciones, de industrialización, de soberanía alimenticia y financiera, ha quedado esencialmente en buenos deseos: las importaciones estatales crecieron de 2003 al 2012 en casi 900%; el peso industrial-manufacturero en el PIB no ha aumentado (Sutherland); el Presidente acaba de autorizar la compra de 3,5 millones de toneladas (sic) de alimentos por un valor de 4.6 mil millones de dólares y el costo de los créditos adquiridos por el Estado y PdVSA tiene un promedio de 11,59 % anual: casi el doble del promedio del de las naciones en desarrollo (de acuerdo a cifras del Bank of America).


Según el BCV, sus propias reservas internacionales en divisas (dólares con los que se cuenta para cancelar las importaciones y la deuda externa) alcanzaron la suma de 3 mil millones de dólares a mediados del año, mientras que las líquidas (en efectivo) suman 900 millones de dólares. Sin embargo, la importación mensual requiere en promedio 4.6 mil millones de dólares. De ahí, que sólo una masiva transferencia desde las cuentas no-presupuestales, como el Fondo de Desarrollo China-Venezuela, nuevos créditos o la monetarización de las reservas de oro pueden impedir una moratoria en los pagos externos.


3. La quijotesca economía socialista


Desde el arribo del Bolivarianismo al poder (1999) en Venezuela, nunca ha habido ninguna medida económica socialista: ní del Socialismo del Siglo 20, ni del Socialismo del Siglo 21. El modelo político-económico desarrollado por Hugo Chávez después del 2003, nunca fue más que un desarrollismo progresista, semejante al primer gobierno del General Perón. Agotado ya en el 2010 entró en la segunda etapa de Perón: la erosión creciente y el camino hacia el abismo. El Plan Guayana Socialista, el Control Obrero, las Comunas –el más grande disparate de los Rasputines socialistas de Miraflores (Marta Harnecker et al)— no son más que quimeras en una economía capitalista de mercado (crematística) como la venezolana. Ahora toda esta fantasía implosiona.


4. El chamanismo como razón de Estado


Mientras la economía se hunde en las contradicciones internas del modelo, Maduro y Cabello tratan de curarla con alquimia. Pontifican contra la satánica guerra económica de la derecha –¿no ha sido ésta su función subversiva de clase desde siempre?– y pretenden conjurarla mediante su propia Santa Trinidad: el kitsch teológico, implorando la protección de San Francisco de Asís; la palabrería bolivariana y quimeras burocráticas socialistas.


Oratoria de Maduro: "Le pedimos a San Francisco de Asís para el pueblo de Venezuela, que nos traiga la paz y el amor. En tú nombre, Cristo redentor, San Francisco, basta ya de odio, que cese el odio de los que odian la patria desde siempre." (Presidente Maduro anuncia que el 9 de octubre se iniciará segunda jornada del gobierno de calle). Construye entes burocráticos y virtuales por doquier. Para combatir el desvío de alimentos a la economía informal y reducir la burocracia en el sector, generó el "Órgano Superior de Defensa Popular de la Economía". En Carabobo lanzó la Fuerza Bolivariana Socialista de Trabajadores contra la Guerra económica y la Guerra del Imperialismo y la Oligarquía, diciendo que "Este Presidente obrero necesita el apoyo incondicional para defender la Patria."


Durante su alocución por las nuevas Leyes habilitantes en la Asamblea Nacional dijo que requiere estos nuevos poderes para profundizar, acelerar y dar la batalla a fondo por una nueva ética política, una nueva vida republicana y por una buena sociedad. Oratoria vacía pseudo-clerical. Lo que debe decir es qué grupos y clases sociales cargarán con los enormes costos sociales que implica la inevitable sanación de la economía, que pasa por la devaluación y la política de austeridad.


5. ¿Qué hacer?


La política de Maduro y Cabello se debe al intento surrealista de prolongar el modelo político-económico de Hugo Chávez, ya agotado estructuralmente en el 2010. Como el modelo no tenía nada de socialismo, el Comandante nunca tuvo la intención de destruir a la burguesía. Sólo quería que aceptara la legalidad de su gobierno. Igual que Perón, Correa, Evo et al. Por eso, ante todo conflicto serio respectivo cedió y sacrificó a sus lugartenientes (Samán, Vielma Mora, etc.)

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Que Maduro y Cabello ahora traten de realizar la tarea que el Comandante Chávez siempre evitó, es poco probable. No tienen la estatura de Chávez, ni la voluntad, ni la ciencia para hacerlo. Tienen los dólares, los tanques, los medios y la mayoría del parlamento, para vencer a la oligarquía. Pero, no tienen el software. ¿Habrá alguna fracción del Bolivarianismo que podrá suplirlo?


Por Heinz Dieterich, sociólogo alemán, residente en México, teórico del socialismo del siglo XXI

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ALAI AMLATINA, 16/10/2013.- En los Estados Unidos todo el mundo está peleando por el paro del gobierno estadunidense. George Will (periodista que apoyó a Reagan en 1980) lo compara a la Ley contra Esclavos Fugados; Bill Moyers (periodista vocero de la Casa Blanca 1965-67) con la secesión. De todos lados, desde Rush Limbaugh (conservador con un popular programa de radio) hasta Jon Stewart (sátiro, crítico político de TV), se lanzan acusaciones mordaces. La ciencia política, la teoría del juego e incluso la astrología son invocadas para explicar la vergüenza de la arriesgada política de Washington.

 

Superficialmente, el impasse es producto de la Ley de Salud Asequible (Obamacare) y el Límite de Deuda Nacional. Desafortunadamente, estos puñetazos partidarios son sólo el inicio de una dolorosa lucha por la transición económica en EUA. Cíclicamente el mundo ha experimentado este tipo de conmociones políticas desde el inicio del capitalismo. La historia muestra que la transición es inevitable. Sin embargo, el resultado de la misma es incierto.

 

El régimen económico neoliberal establecido en los años 1980 promovido por Ronald Reagan y Margaret Thatcher—al igual que docenas de períodos económicos liberales anteriores—agoniza dolorosamente. Las economías liberales sustentadas en la privatización y desregulación típicamente generan una concentración de riqueza espectacular y amplían la brecha de la inequidad económica. Burbujas de especulación y explosiones financieras suceden cuando los vendedores ya no tienen compradores, son incapaces de resolver la crisis de sobre-producción que inevitablemente ocurre cuando los mercados dominan sin freno sobre la economía, el ambiente y la sociedad. Si los mercados sin regulación continúan indefinidamente, destruirán tanto la sociedad como la base material para la existencia del capitalismo. Por ello, tarde o temprano, se introducen reformas. La última vez que sucedió fue al final de los años 1920, después de la crisis financiera de 1929, la Gran Depresión en EUA y el Nuevo Pacto (New Deal).

 

Pero las reformas no se dan suavemente a través de acuerdos lógicos. Históricamente el gobierno está forzado a hacerlas en convulsivos períodos de agitación financiera y social. Además, las reformas pueden ser políticamente progresistas, represivas, totalitarias o democráticas (diferencias como las que se observan entre las reformas en EUA de los años 1930 y las de Alemania nazi). Pero el ritmo de implementación y la naturaleza política de las reformas económicas estructurales dependen de la política, no sólo la de los partidos, sino de la de los movimientos sociales con capacidad de generar voluntad política. Estos movimientos también expresan todo tipo de posiciones.

 

Parece que el Tea Party (organización política de extrema derecha), Noticias Fox y los hermanos Koch (billonarios que defienden el libre mercado) comprenden perfectamente este suceso histórico. Ellos consolidaron su poder político partidista manipulando el voto en los distritos y sacando ventaja del Partido Republicano. Actualmente influencian a la sociedad civil a través de la inundación propagandística, la seudo-ciencia y el activismo comunitario. Negar en este momento la Ley de Salud Asequible no es únicamente un espectáculo políticamente inteligente. El Tea Party representa a las élites provinciales ricas y educadas, a quienes algunos analistas llaman "the Newest Right" (la Derecha más nueva) de los viejos blancos del Sur. Ellos saben perfectamente bien que en la actual recesión, altos índices de desempleo, aplastante deuda estudiantil y profundización de las crisis alimentaria y de salud, si el sistema público de EUA logra, aunque sea una incipiente reforma en el sistema de salud, esto podría desatar la voluntad política para otro tipo de reformas federales progresistas, las cuales podrían socavar el menguante poder demográfico de esta "Derecha más nueva". También podría sabotear su deseo de atraer hacia el Sur la "inversión amistosa" del capital global (léase: sin regulaciones).

 

No es que el gobierno de Obama proponga un cambio a la globalización neoliberal. Por el contrario, al igual que el presidente anterior, Clinton, sin descanso ha empujado la agenda neoliberal en EUA y en el extranjero. La Ley de Salud Asequible es una leve reforma que no aborda las causas de la creciente crisis de salud, como tampoco amenaza a la dominación corporativa de las compañías aseguradoras, a la enorme industria farmacéutica ni a los proveedores de salud.

 

Los ambientalistas se molestan con Obama por su hábito de parafrasear al reformista Franklin Delano Roosevelt cuando dijo "¡Esa es una magnífica idea! Ahora actúen y oblíguenme a llevarla a cabo". Sea el presidente Obama evasivo o sincero, el hecho es que sin un movimiento social fuerte que demande los cambios desde la base, incluso los reformistas más valientes no tienen poder para cambiar el statu quo. Tampoco tendrán la capacidad de proteger a la sociedad del sabotaje político de los fanáticos, quienes, en nombre del patriotismo, defienden agendas elitistas de pocos ciudadanos y un puñado de billonarios reaccionarios.

 

Lejos del populismo, la élite del Tea Party y compañía temen la potencial emergencia de movimientos sociales de base. Ante las crisis alimentaria, energética, financiera y ambiental que se viven en EUA, estos movimientos podrían inclinar la inevitable transición económica hacia una agenda de reforma más progresista. Aunque los movimientos sociales (alimentario, laboral, ambiental, etc.) están fragmentados y carecen del apoyo económico billonario del Tea Party, crecen constantemente en todo el mundo en la medida que la economía neoliberal fracasa y defrauda a la sociedad.

 

Hay mucho que aprender del cierre del gobierno estadunidense, sin importar cómo se desarrolle. Necesitaremos estas lecciones para comprender y comprometernos de manera constructiva en las políticas de la economía de transición que se avecina.

 

Por Eric Holt-Giménez, Director Ejecutivo de FoodFirst (California).

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BM: pese a las reformas, México será el de menor crecimiento en AL

El Banco Mundial (BM) calificó de desafortunado que México y Brasil, las dos principales economías de América Latina y el Caribe, crecerán este año a una tasa menor al promedio de la región, aunque descartó la ocurrencia de crisis financieras como las de décadas pasadas.

 

La pérdida de dinamismo de la región se expresa en el hecho de que la tasa de crecimiento de América Latina y el Caribe se redujo en 2013 a menos de la mitad de la que registró en 2010, un año después de la crisis financiera de 2009, que llevó al mundo a la recesión, mostraron datos divulgados este miércoles por el Banco Mundial.

 

"Desafortunadamente los gigantes regionales, Brasil y México, crecerán en 2013 por debajo del promedio regional; el crecimiento de México caerá por debajo de 2 por ciento a pesar de la ola de reformas que se están llevando a cabo", definió el organismo este miércoles.

 

La víspera, el Fondo Monetario Internacional redujo de 2.9 a 1.2 por ciento el pronóstico de crecimiento de la economía mexicana para este año, nivel que representa el segundo más bajo de los países Latinoamericanos –excluido el Caribe–, sólo mejor al de Venezuela, que avanzará apenas uno por ciento.

 

El fenómeno de pérdida de dinamismo del crecimiento descrito para América Latina no es la excepción, sino que apunta a ser más bien un denominador común en las regiones del mundo en desarrollo o emergentes, como las llama el organismo.

 

"Ciertamente la desaceleración del crecimiento de la región forma parte de una ralentización de las economías emergentes, incluidos los países de ingreso medio de Europa oriental, Asia oriental y América Latina y el Caribe, así como China", explicó el Banco Mundial en el reporte La desaceleración en América Latina y el tipo de cambio como amortiguador, publicado ayer. Esta desaceleración ha provocado una reducción de 3 puntos porcentuales en las tasas de crecimiento reportadas en 2010 hasta ahora.

 

En América Latina y el Caribe la tasa de crecimiento disminuyó de 6 por ciento en 2010 a 3 por ciento en 2012, para retroceder a 2.5 por ciento, nivel previsto por el organismo para 2013. A su interior, la región presenta una dinámica heterogénea. En Jamaica y Venezuela la tasa de crecimiento esperada para este año no supera uno por ciento; Perú y Panamá oscilarán entre 5.5 y 8 por ciento, respectivamente. Un "buen número" de países de ingreso medio, como Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala y Uruguay tendrán un desempeño en torno al promedio regional. En tanto, las dos mayores economías regionales, Brasil y México, se situarán debajo del promedio.

 

"La gran desaceleración y la intensificación de la volatilidad de los flujos de capitales y los precios de los activos financieros han desencadenado una ola de pesimismo con respecto al futuro de la región", planteó el informe. "Expresiones como 'economías sumergidas' y 'la fiesta se acabó' se han vuelto habituales en la jerga de analistas e inversionistas, lo que supone un vuelco en las opiniones que hasta hace poco tiempo no hacían sino alabar la década de progreso económico y social de Latinoamérica", añadió. Los "escépticos sostienen que el progreso fue en buena medida un espejismo y una oportunidad perdida para el desarrollo de proporciones dramáticas", planteó.

 

Para el Banco Mundial, apunta el reporte, la década pasada "de progreso económico y social de la región está lejos de ser una ilusión: 70 millones de personas abandonaron la pobreza y alrededor de 50 millones se sumaron a la clase media".

 

El bajo crecimiento, junto con un entorno global menos favorable no se traducirá, "como advierten los escépticos, en el tipo de angustia financiera de los años 90", dice el informe. "Si se analiza la capacidad de las economías regionales de sobrellevar los efectos de un entorno internacional menos favorable, uno se da cuenta que los días en que depreciar la moneda terminaba en desastre son prácticamente cosa del pasado", agregó. "Es por esto que creemos que es equivocado analizar la tendencia actual con los ojos del pasado y asumir que América Latina inevitablemente caerá en las mismas trampas de antes".

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De cuando un premier británico pensó en matar británicos

No era un don nadie: llegó a pensarlo el ex premier laborista Gordon Brown, según una autobiografía explosiva de quien fuera su asesor personal y miembro de su círculo íntimo, Damian McBride (Power Trip: A Decade of Policy, Plots and Spin, Kindle Edition, 2013). Preocupado por la crisis bancaria de octubre de 2008, el primer ministro británico temía la ruptura de la ley y el orden por las masas y buscaba cómo impedirla. La BBC dio a conocer algunas citas del libro de McBride (www.bbc.co.uk, 21-9-13).

 

El autor, que renunció en el 2009 cuando se descubrió que procuraba difamar a políticos conservadores para abrirle camino a su jefe, cuenta que en octubre del 2008 se reunió con Brown antes de que éste anunciara la nacionalización parcial de los bancos británicos y que le manifestó muy agitado: "Si los bancos cierran sus puertas y los cajeros automáticos no funcionan y la gente va a Tesco (una cadena de supermercados) y no le aceptan las tarjetas de crédito, todo explotará. Si no puede comprar comida o gasolina o medicamentos para los hijos, la gente romperá las vidrieras y tomará lo que necesite. Y tan pronto vean esto por televisión todos pensarán que está bien, eso es exactamente lo que tenemos que hacer ahora. Será la anarquía. Es lo que puede ocurrir mañana".

 

Comenta McBride: "Era extraordinario ver a Gordon tan poseído por los riesgos de lo que debía hacer y a la vez totalmente convencido de que había que tomar acciones decisivas inmediatamente". ¿Habrá que imponer el estado de sitio –se preguntaba Gordon– "sacar el ejército a la calle, cómo hacer para que vuelva a imperar el orden?" Y comparaba la situación con la crisis de los misiles en Cuba.

 

Las crisis económicas son así: provocan el terror de los funcionarios encargados de proteger a quienes las provocan. Algo similar le ocurrió en septiembre del 2008 al entonces secretario de Hacienda de EE.UU., Hank Paulson: advirtió que el gobierno estadounidense podría verse obligado a recurrir a la ley marcial si no se salvaba a Wall Street del colapso crediticio (The Global Economic Crisis: The Great Depression of the XXI Century, Michel Chossudovsky and Andrew Gavin Marshall editors, 2010). Nada de eso ocurrió: la presión de notorios intereses doblegó a los gobiernos y Parlamentos de ambos países y sacaron de apuros a los bancos con sumas ingentes de dinero.

 

...¿Alguien habrá pensado en EE.UU., incluso antes del cierre parcial de su administración, en posibles levantamientos o rebeliones por la crisis económica, como en su momento lo hicieron Gordon Brown y Hank Paulson? Imposible saberlo y mucho menos probarlo. Sólo que hay hechos llamativos. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) ordenó la adquisición de 1600 millones de proyectiles, incluidas las balas llamadas "hollow-point" de carácter expansivo: producen una perforación de un diámetro axial mayor que las corrientes y maximizan el daño producido en los órganos humanos (www.forbes.com, 11-3-13). Distintas convenciones internacionales prohíben su uso en los conflictos bélicos. ¿Contra quién pensará utilizarlas el DHS? Los agentes de este departamento no están encargados de llevar a cabo operativos comandos en Libia o Somalia, sino de mantener el orden y cuidar la seguridad interior del país. Durante los períodos de combates más encarnizados en Irak, el ejército estadounidense disparaba menos de seis millones de balas mensualmente (www.belfasttelegraph.co.uk, 10-1-11). Es decir, esta compra del DHS le permitiría sostener una guerra de más de 20 años. "En EE.UU.", subraya Forbes.

 

La revista señala que el DHS adquirió además vehículos blindados de gran potencia que fueron traídos de vuelta de Irak y Afganistán. Según Ken Jorgustin, especializado en el tema, se trata de "un número indeterminado de Mine Resistant Ambush Protecter (MRAP) para servicio en las calles de EEUU. (//modernsurvivalblog.com, 6-9-12). Los blindados MRAP pueden resistir la explosión de las minas que aplasten y salir airosos de una emboscada gracias al armamento que poseen.

 

Forbes pregunta por la razón de estas compras: "Es absolutamente inconcebible que la secretaria del Departamento de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, esté planeando un golpe de Estado contra el presidente Obama y el Congreso para autoproclamarse Líder Suprema de Estados Unidos". Ciertamente. Pero la pregunta sigue en pie: ¿para qué este exceso de poderosos instrumentos de guerra si sólo se trata del orden interno? La revista para multimillonarios opina: "Comprar 1600 millones de proyectiles y desplegar vehículos blindados es algo completamente contrario a lo que 'seguridad nacional' realmente significa". ¿Entonces?

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Estado de la inseguridad alimentaria en el mundo

Existe un lugar en el que se entrecruzan todas las crisis y se llama hambre. En ese espacio se encuentran la crisis económica, la especulación financiera, la crisis energética y el paradigma quebrado del neoliberalismo. Las instituciones del poder buscan siempre esconder las raíces y la magnitud del problema.

 

En Roma se lleva a cabo la reunión plenaria del Comité sobre seguridad alimentaria de la FAO. Está dando a conocer su informe para 2013 sobre inseguridad alimentaria (SOFI, por sus siglas en inglés y disponible en FAO). Para el estándar de los informes de la FAO, el SOFI 2013 no es tan malo, pero cuando llega a los problemas medulares, siempre prefiere endulzar el diagnóstico. Hoy un estudio riguroso e independiente le enmienda la plana.

 

La principal conclusión del estudio SOFI 2013 es que ha habido un progreso generalizado en la lucha contra el hambre. Señala que entre 1990 y 2007 se puede apreciar una clara tendencia a la reducción del hambre en el mundo y que a partir de la crisis esa tendencia se ha mantenido, aunque a un ritmo más lento. La realidad es que los datos sobre los avances en la lucha contra el hambre están concentrados en dos países, China y Vietnam (el 91 por ciento de la reducción desde 1990 corresponde a estos dos países). El mismo informe revela que entre los segmentos de la población más vulnerable el problema se ha agravado: en los países menos desarrollados, hay un incremento de 59 millones de personas afectadas por la subalimentación en los últimos 20 años.

 

Las estimaciones de la FAO sobre población afectada por el hambre están basadas en un cálculo del umbral de calorías por debajo del mínimo requerido por una persona durante un año y con un estilo de vida "sedentaria". Esta forma de medir el hambre conduce a una subestimación significativa del problema. De esta manera el informe de la FAO puede alegremente indicar que hay "progreso" en la lucha contra este problema, pero la realidad es diferente. El número de personas con hambre podría aumentar del reportado por la FAO (868 millones) a unos mil 300 millones.

 

La FAO concluye que las metas mundiales de reducción del hambre están a nuestro alcance si se regresa a la tasa de crecimiento económico que prevalecía antes de la crisis. Pero este mensaje resulta engañoso porque el proceso de crecimiento en los años anteriores a la crisis estuvo marcado por mayor desigualdad y dependencia alimentaria. Además a la FAO parece no preocuparle el efecto del cambio en el uso de tierras cultivadas hacia la producción de biocombustibles en detrimento de la oferta de alimentos. Tampoco le inquieta la falta de regulación en los mercados de futuros y de productos básicos que ha permitido la especulación financiera en estos mercados con efectos nefastos en los precios de los alimentos. Y no le llama la atención la presencia de profundas distorsiones en los mecanismos de fijación de precios en los mercados altamente concentrados de granos e insumos agrícolas. Tal pareciera que la FAO considera que estos problemas son irrelevantes y de ahí su optimista conclusión.

 

Al igual que casi todos los informes de las agencias especializadas de Naciones Unidas, el informe SOFI 2013 evita discutir los rasgos de la economía mundial que han conducido a la crisis y que tienen serias consecuencias para la inseguridad alimentaria. De hecho, para el informe tal parece que lo único que permite reducir el hambre es el crecimiento económico. Según la FAO esto es lo que hace posible reducir la pobreza, hambre y desnutrición. A pesar de que el vínculo entre crecimiento y reducción de la desnutrición no es muy robusto, el mensaje principal de SOFI 2013 es que el crecimiento es el principal instrumento para reducir hambre y subalimentación. De este modo, la FAO evita mencionar el importante hecho de que las políticas públicas orientadas a fortalecer la equidad han sido clave en la reducción del hambre y la desnutrición. Y es precisamente en los países que acusan mayores adelantos en la lucha contra el hambre en los cuales se han aplicado políticas que fortalecen la equidad, sobre todo en términos de propiedad de activos productivos. En contraste, la FAO en su informe concentra su atención en las políticas asistencialistas de corte neoliberal.

 

De hecho, el mismo informe SOFI 2013 reconoce que sus datos no cubren los efectos de los aumentos en los precios de los alimentos de los años 2007-08 y que tampoco consideran las consecuencias de la caída en la tasa de crecimiento económico a partir de 2009. Esto es suficiente para invalidar la principal conclusión del estudio porque la crisis global ha sumido al mundo en un proceso de empobrecimiento del que no saldremos fácilmente. La cifra de 868 millones de personas que padecen hambre no es válida.

 

El informe de la FAO está marcado por un injustificado optimismo que no permite realizar un análisis objetivo sobre el problema del hambre en el mundo. Sin entender las raíces del problema no será posible solucionarlo.

 

Twitter @anadaloficial

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Martes, 08 Octubre 2013 19:07

Estados Unidos: El mayor deudor del mundo

Estados Unidos: El mayor deudor del mundo

El gobierno de EEUU está en problemas. Empezó el mes de octubre y su año fiscal sin presupuesto aprobado, lo que supuso mandar a sus casas, con vacaciones anticipadas a 800.000 trabajadores estatales. Aunque se decidió pagar esos salarios, la incertidumbre de la interna política en el poder gubernamental de EEUU se traslada a los trabajadores y su familia.

 

La discusión es por unos 40.000 millones de dólares de un presupuesto que reitera por cuatro años consecutivos un déficit fiscal de 1,5 billones de dólares, lo que explica una deuda pública estadounidense de 16,7 billones de dólares, sobrepasando el límite de endeudamiento permitido.

 

El Departamento del Tesoro de EEUU informó que el stock de deuda alcanza a 16.747.468.940.509, y el máximo autorizado por el Congreso eran 16.699.421.095.673 dólares. El gobierno ha tomado más de 48.000 millones de dólares de deuda pública que lo aprobado por el Congreso estadounidense.

 

Podemos afirmar que este es el problema financiero en EEUU. Siendo la primera potencia mundial del capitalismo es un Estado fallido, sin recursos propios y que necesita del financiamiento del mundo. El plazo para obtener la autorización parlamentaria de extensión de su capacidad de endeudamiento vence el 17 de octubre.

 

El gobierno de Obama cuenta con esa extensión y también en que el mundo seguirá confiando en el dólar y en el Tesoro de los EEUU y por lo tanto seguirán demandando bonos públicos con la garantía de cancelación "Made in USA".

 

No en vano, la Reserva Federal de EEUU emite todos los meses 85.000 millones de dólares para el salvataje de su economía, el epicentro de la crisis mundial. Son dólares que inundan el mercado mundial y alimentan un nuevo ciclo de la burbuja financiera que siempre estalla para perjuicio de sectores subalternos, en EEUU y en el mundo.

 

Las negociaciones argentinas en Washington

 

Mientras esto ocurre en la potencia imperialista, la Argentina mantiene abierta negociaciones en Washington con impacto en la propia deuda pública local.

 

Por un lado, la Corte Suprema estadounidense no asume tratar la apelación realizada por el gobierno argentino contra el fallo de cancelación al 100% presentado por deudores externos, aprobado en primera y segunda instancia en Nueva York. El juicio es por unos 1.300 millones de dólares y constituirá antecedente para otras demandas por unos 10.000 millones de dólares y consecuencias de incremento de acreencias sobre el universo de acreedores ingresados a los canjes de deuda del 2005 y 2010.

 

Por otro lado y desde el CIADI se demanda al país por el cumplimiento de sentencias que alcanzan los 500 millones de dólares. Son acciones realizadas por transnacionales que se sintieron afectadas por el cambio de política cambiaria a comienzo del 2002.

 

Por si esto fuera poco, desde Washington, el FMI presiona para evaluar cambios en los mecanismos de medición del INDEC, según el acuerdo oportunamente suscripto por el organismo y el gobierno local.

 

¿Qué lecciones se pueden sacar sobre esta situación?

 

Está claro el papel hegemónico de EEUU y su capacidad para transferir la crisis al sistema mundial. EEUU se hizo potencia a la salida de la segunda guerra, como gran prestamista del mundo. Desde entonces protagonizó el apogeo de la dominación mundial inundando de bases y programas militares el planeta, invasiones y operaciones secretas y abiertas mediante, socializando el financiamiento del accionar terrorista.

 

Nuestro interrogante es si el mundo debe continuar financiando el terrorismo de Estado, y más aún, si se debe sostener la institucionalidad que habilita el poder global de EEUU. Claro que remitimos al orden financiero mundial y al papel de los organismos donde EEUU decide, caso del FMI y el Banco Mundial con sus agencias y anexos, caso del CIADI.

 

La Argentina debe salir del CIADI, tal como lo hicieron países de Nuestramérica, caso de Venezuela, Bolivia o Ecuador, e incluso considerar el hecho que Brasil nunca adhirió al protocolo por el CIADI. Ecuador está organizando una Comisión Internacional para considerar la denuncia de los tratados bilaterales que atan a ese país a la presión de las transnacionales sobre la "seguridad jurídica" de sus inversiones. Es el camino que ya fue exitoso de auditoría e investigación de la deuda pública para determinar porciones de ilegitimidad.

 

Mientras EEUU cierra su gobierno por disputas políticas en su interior y se negocian autorizaciones para ampliar el endeudamiento público, los países con pretensión autónoma debieran desvincularse de una institucionalidad que alimenta la degradación estadounidense, que en su desesperación solo atinan a incrementar su papel de gendarme mundial a costa de una deuda cuyo costo se descarga sobre los pobres de EEUU y del mundo.

 

Buenos Aires, 8 de octubre de 2013

 

- Julio C. Gambina es Presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas, FISYP, Ciudad de Buenos Aires. www.juliogambina.blogspot.com

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El FMI pide un plan coordinado para la retirada de los estímulos monetarios

Los efectos de la retirada de un programa de estímulos monetarios por parte de los mayores bancos centrales, que no tiene precedente histórico, continúa ocupando al Fondo Monetario Internacional (FMI). Este lunes, el día previo a que arranque su asamblea de otoño, el organismo que dirige Christine Lagarde ha planteado la necesidad de una acción coordinada por parte de estas instituciones y una mejor política de comunicación para evitar sobresaltos en el mercado.

 

Sigue preocupando el día de después, pero el Fondo tiene claro que el problema urgente sigue siendo el hoy: la reactivación global está aún llena de lagunas, las potencias emergentes pierden fuelle y la crisis política en EE UU está a punto de poner la economía mundial en el alero. Esa es la preocupación que marca esta cita de octubre cuando los bancos centrales han puesto toda la artillería en la mesa.

 

En un informe sobre el impacto global y los retos de estas políticas, el FMI apunta que la "colaboración internacional" en estas políticas puede ayudar a los países a reaccionar a los cambios de otro, por ejemplo, cuando los países sin estrategias tan expansivas reciben volúmenes de capital excesivos de otros en los que el precio del dinero ha bajado.

 

El FMI se postula, además, como un agente idóneo para pilotar el proceso -"puede engrasar las ruedas de esa cooperación económica", dice-, gracias a sus análisis independientes y al seguimiento que hace de cada país. El Fondo puede ayudar con sus líneas de crédito para prevenir o aliviar esos riesgos. Y aun así, la retirada es un campo de minas. "La salida de las política no convencionales llevará a algunos ajustes de los mercados, pero podría haber una volatilidad adicional por reacciones de los mercados más allá del control de los bancos centrales", señala Karl Habermeier, desde el departamento de mercados monetarios y de capitales. "Esta volatilidad puede tener efectos colaterales significativos para el resto del mundo, con riesgos para la estabilidad macroeconómica y financiera", añade.

 

El Fondo también propone acompañar el proceso con "compras tácticas" de activos para evitar golpes bruscos en determinados momentos y algunas reservas de liquidez, si bien el pilar de que el repliegue funcione sin colapsos es que el proceso se base en una guía conocida y previsible. Es una idea similar a la expuesta en junio por propio el órgano coordinador de estas instituciones, el Banco de Pagos Internacionales (BIS, en sus siglas en inglés).

 

Los grandes bancos centrales han engordado su balance a lo largo de esta crisis a un ritmo que no tiene precedentes, la Reserva Federal lo ha triplicado, el Banco de Inglaterra también y el Banco Central Europeo (BCE), el más conservador —o más atrevido— de los grandes, lo ha duplicado. También el Banco de Japón tiene un plan para inyectar masa monetaria en dos años por valor de un tercio de su economía.

 

En conjunto, han duplicado sus activos desde 2007, hasta rozar los 20 billones de dólares, un volumen que inquieta al mismo BIS, que en junio aprovechó la presentación de su memoria anual para alertar de que estos organismos ya habían asumido muchos riesgos y los países y los inversores deberían ir preparándose para afrontar la salida de las masas monetarias. El BIS recomendó a los bancos centrales que consideraran más los efectos secundarios de sus medidas, más allá de sus fronteras, y que mejoraran la "comunicación" de sus políticas para no provocar vuelcos en los mercados.

 

Da miedo persistir en los estímulos y también lo da no hacerlo. La Fed sorprendió a los analistas el pasado septiembre al anunciar que mantendría intacto su ritmo de compra de deuda -85.000 millones de dólares mensuales (62.500 millones de euros)-, al considerar que el crecimiento económico era aún demasiado débil. No obstante, el freno de la Fed puede comenzar a finales de este año. El primer aviso, el pasado mayo, sacudió los mercados.

 

Los primeros signos de freno a esta política monetaria expansiva están moderando el flujo de capitales que llegaba a los países emergentes y estas nuevas potencias, a las que el FMI les reconoce el logro de haber mantenido la economía global a flote desde 2008, empiezan a moderar su crecimiento.

 

El FMI ve a la primera economía del mundo jugando con cerillas cuando con la reactivación global aún está llena de baches. La Administración estadounidense lleva una semana de cierre por falta de presupuesto y si antes del día 17 no se llega a un pacto político entre republicanos y demócratas para elevar el límite de endeudamiento, el país podría acabar en una suspensión pagos. Para Lagarde, el bloqueo actual de la vida pública ya es de por sí un escenario "suficientemente malo" y puede provocar "un daño muy serio a la economía de todo el planeta".

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FMI y Banco Mundial: llegó la hora del balance

En 2014, el Banco Mundial y el FMI cumplirán 70 años. En octubre de 2013, mantendrán, como habitualmente, su reunión anual en Washington. Numerosas organizaciones, entre las que se encuentra el CADTM, hacen una convocatoria conjunta para una semana de acción contra la deuda ilegítima y las instituciones financieras internacionales que se desarrollará a escala internacional del 8 al 15 de octubre. |1| Este artículo vuelve a tratar el balance de la actuación del FMI y del Banco Mundial, y propone alternativas para una nueva arquitectura internacional.

 

1) Desde su creación en 1944, el Banco Mundial (BM) y el FMI respaldaron activamente todas las dictaduras y todos los regímenes corruptos aliados de Estados Unidos.

 

2) Pisotean la soberanía de los Estados violando en forma flagrante el derecho de los pueblos de disponer de sí mismos, sobre todo debido a las condicionalidades que imponen. Estas condicionalidades empobrecen a la población, incrementan las desigualdades, libran al país a las transnacionales y hacen modificar las legislaciones de los Estados (reformas profundas del código de trabajo, de los códigos mineros, forestales, eliminación de los convenios colectivos, etc.) favoreciendo a los acreedores e «inversores» extranjeros.

 

3) A pesar de haber detectado desvíos masivos de dinero, tanto el BM como el FMI mantuvieron, e incluso aumentaron, el monto prestado a los regímenes corruptos y dictatoriales aliados a las potencias occidentales (como el emblemático caso del Congo-Zaire de Mobuto, después del informe Blumenthal de 1982)

 

4) Mediante su apoyo financiero, ayudaron a la dictadura de Habyarimana en Ruanda hasta el año 1992, lo que le permitió a este dictador quintuplicar los efectivos de su ejército. Las reformas económicas que impusieron en 1990 desestabilizaron el país y exacerbaron las contradicciones latentes. El régimen de Habyarimana había estado preparando un genocidio desde los años 80, que finalmente fue perpetrado a partir del 6 de abril de 1994, causando cerca de un millón de muertos entre los Tutsis y los Hutus moderados. A continuación, el Banco Mundial y el FMI exigieron a las nuevas autoridades ruandesas el pago de la deuda contraída por el régimen genocida.

 

5) Apoyaron otros regímenes dictatoriales del campo contrario —como el de Rumania desde 1973 hasta 1982, y el de China a partir de 1980— para debilitar a la Unión Soviética antes de su implosión en 1991.

 

6) Sostuvieron las peores dictaduras hasta su derrocamiento. Por ejemplo: el significativo apoyo a Suharto en Indonesia desde 1965 hasta 1998, a Marcos en Filipinas desde 1972 hasta 1986, a Ben Alí en Túnez y a Mubarak en Egipto,: hasta la expulsión de estos dictadores en 2011.

 

7) Sabotearon activamente algunas experiencias democráticas y progresistas: desde las de Jacobo Arbenz en Guatemala y de Mohammad Mossadegh en Irán, en la primera mitad de la década de los 50, la de João Goulart en Brasil a comienzos de los años 60, hasta la de los sandinistas en Nicaragua en los años 80, pasando por la de Salvador Allende en Chile entre 1970 y 1973. Por cierto, la lista es mucho más larga.

 

8) El Banco Mundial y el FMI exigen a los pueblos, víctimas de tiranos que estas mismas instituciones financian, el reembolso de las deudas odiosas contraídas por esos regímenes autoritarios y corruptos.

 

9) En forma similar, el Banco Mundial y el FMI exigieron a los países que habían accedido a la independencia, entre fines de los años 50 y comienzo de los 60, el reembolso de las deudas odiosas contraídas por las antiguas potencias coloniales para profundizar su colonización. En particular, ese fue el caso de Bélgica y su deuda contraída con el Banco Mundial para completar la colonización del Congo en los años 50. Recordemos que este tipo de transferencia de las deudas coloniales está prohibido por el derecho internacional.

 

10) En los años 60, el Banco Mundial y el FMI sostuvieron económicamente a países como la República Sudafricana del apartheid y Portugal que continuaba manteniendo bajo el yugo sus colonias en África y el Pacífico, mientras que dicho país era objeto de un boicot financiero internacional decretado por la ONU. El Banco Mundial también apoyó a un Estado que había anexado a otro por la fuerza: la anexión de Timor oriental por Indonesia en 1975.

 

11) En materia de medio ambiente, el Banco Mundial prosigue el desarrollo de una política productivista desastrosa para los pueblos y nefasta para la naturaleza. Sin embargo, consiguió que se le atribuyera la gestión del mercado de los permisos de contaminación.

 

12) El Banco Mundial financia proyectos que violan flagrantemente los derechos humanos. Entre los proyectos directamente apoyados por el Banco Mundial, se puede poner como emblemático el proyecto de «transmigración» en Indonesia (años 1970 – 1980) que tenía componentes que pueden considerarse crímenes contra la humanidad (destrucción del medio natural de poblaciones indígenas, desplazamiento forzoso de poblaciones). Recientemente, el Banco Mundial financió íntegramente la mal llamada operación de «salidas voluntarias» en la República Democrática del Congo (RDC), un plan de despidos que viola los derechos de 10.665 empleados de Gécamines, una empresa minera pública situada en la provincia de Katanga. Estos ex empleados esperan todavía el pago de sus salarios atrasados y las indemnizaciones previstas por el derecho congoleño.

 

13) El Banco Mundial y el FMI favorecieron el surgimiento de factores que provocaron la crisis de la deuda que estalló en 1982. Resumiendo: a) el Banco Mundial y el FMI empujaron a los países a endeudarse en unas condiciones que llevaban al sobreendeudamiento; b) presionaron, incluso forzaron, a los países a levantar los controles sobre los movimientos de capitales y sobre el cambio, acentuando la volatilidad de los capitales y facilitando de esa forma su fuga; alentaron a los países a abandonar la industrialización por sustitución de importaciones en provecho de un modelo basado en la promoción de las exportaciones.

 

14) Disimularon los peligros que ellos mismos habían detectado: sobreendeudamiento, crisis de pago, transferencias netas negativas...

 

15) Desde el estallido de la crisis en 1982, el Banco Mundial y el FMI favorecieron sistemáticamente a los acreedores y debilitaron a los deudores.

 

16) El Banco Mundial y el FMI recomendaron, incluso impusieron, políticas que hicieron recaer el pago de la crisis de la deuda sobre los pueblos, privilegiando al mismo tiempo a los más poderosos.

 

17) Estas mismas instituciones prosiguieron con la «generalización» de un modelo económico que aumenta sistemáticamente las desigualdades entre los países, y en el interior de los mismos.

 

18) En los años 90, el BM y el FMI, con la complicidad de los gobernantes, extendieron sus políticas de ajuste estructural a la mayoría de los países de Latinoamérica, África, Asia, y Europa central y oriental (comprendida Rusia).

 

19) En este último país, las privatizaciones masivas fueron realizadas en detrimento del bien común y enriquecieron de manera colosal a un puñado de oligarcas.

 

20) Reforzaron las grandes empresas privadas y debilitaron tanto a los poderes públicos como a los pequeños productores. Agravaron la explotación de los trabajadores y aumentaron su precariedad. Lo mismo hicieron con los pequeños productores.

 

21) Su retórica sobre la lucha por la reducción de la pobreza no termina de tapar una política concreta que reproduce y refuerza las propias causas de la pobreza.

 

22) La liberalización de los flujos de capitales que sistemáticamente estas instituciones han privilegiado, ha fomentado la evasión fiscal, la fuga de capitales y la corrupción.

 

23) La liberalización de los intercambios comerciales reforzó a los fuertes y aisló a los débiles. La mayor parte de pequeños y medianos productores de los países en desarrollo no pueden resistir a la competencia de las grandes empresas, ya sean del Norte o del Sur.

 

24) El Banco Mundial y el FMI actúan junto a la OMC, la Comisión Europea y los gobiernos cómplices para imponer una agenda radicalmente opuesta a la satisfacción de los derechos humanos fundamentales.

 

25) Desde que la crisis golpea a la Unión Europea, el FMI está en primera línea para imponer a las poblaciones de Grecia, Portugal, Irlanda, Chipre... unas políticas que ya fueron impuestas a las poblaciones de los países en desarrollo, a las de Europa central y oriental en los años noventa.

 

26) El Banco Mundial y el FMI, que pregonan la buena gobernanza en todos sus informes, abrigan en su seno comportamientos dudosos.

 

27) Estas dos instituciones mantienen a la mayor parte de los países en la marginalidad, a pesar de que esos países constituyen la mayoría de sus miembros, y privilegian a un puñado de gobiernos de los países ricos.


28) En resumen, el Banco Mundial y el FMI representan unos instrumentos despóticos en manos de una oligarquía internacional (unas pocas grandes potencias y sus sociedades transnacionales) que refuerza el sistema capitalista internacional, destructor de la humanidad y de la naturaleza.

 

29) Hay que denunciar las nefastas acciones del Banco Mundial y del FMI con el objetivo de terminar con ellas. Las deudas de las que estas instituciones reclaman su pago deben anularse y estas instituciones deben ser llevadas ante la justicia.

 

30) Es urgente construir una nueva arquitectura democrática internacional que favorezca una redistribución de las riquezas y apoye los esfuerzos de los pueblos en la realización de un desarrollo socialmente justo y respetuoso de la naturaleza.

 

Construir una nueva arquitectura internacional

 

Se debe optar por propuestas que redefinan radicalmente las bases de la arquitectura internacional (misiones, funcionamiento...) Tomemos, por ejemplo, la OMC, El FMI y el Banco Mundial.

 

La nueva OMC debería tener como objetivo, en el ámbito comercial, garantizar la ejecución de una serie de pactos internacionales fundamentales, comenzando por la Declaración Universal de los derechos humanos y todos los tratados fundamentales en materia de derechos humanos (individuales y colectivos) y de la naturaleza. Su funcionamiento debería ser supervisar y reglamentar el comercio de manera que sea rigurosamente conforme a las normas sociales (convenciones de la Organización Internacional del Trabajo – OIT) y del medio ambiente. Esta definición se opone de manera frontal a los actuales objetivos de la OMC. Pero, evidentemente, esta demanda implica una estricta separación de poderes: está fuera de lugar que la OMC, como cualquier otra organización, posea en su seno su propio tribunal. Por lo tanto, hay que suprimir el Órgano de solución de diferencias.

 

La organización que reemplazará al Banco Mundial debería estar ampliamente regionalizada (varios bancos del Sur podrían estar vinculados entre sí), tendría por función otorgar préstamos a un interés muy bajo o nulo, y donaciones, que sólo podrían darse si se utilizaran bajo el respeto riguroso de las normas sociales y ambientales y, más generalmente, de los derechos humanos fundamentales. Contrariamente al Banco Mundial actual, el nuevo banco, necesario para nuestro mundo, no buscaría representar los intereses de los acreedores e imponer a los deudores un comportamiento sumiso frente al mercado rey, puesto que tendría como misión prioritaria defender los intereses de los pueblos que reciben los préstamos y las donaciones.

 

En cuanto al nuevo FMI, debería remitirse a una parte de su mandato para garantizar la estabilidad de las monedas, luchar contra la especulación, controlar los movimientos de capitales, actuar para prohibir los paraísos fiscales y el fraude fiscal. Para alcanzar este objetivo, podría contribuir con las autoridades y los fondos monetarios regionales a la colecta de diversos impuestos internacionales.

 

Todas estas alternativas requieren la elaboración de una arquitectura mundial coherente, jerarquizada y dotada de una división de poderes. La piedra angular podría ser la ONU, siempre y cuando su Asamblea General se convierta en una verdadera instancia de decisión. Esta condición implica la supresión del estatuto de miembro permanente del Consejo de Seguridad y por consiguiente del derecho de veto. La Asamblea general podría delegar misiones específicas en organismos ad hoc.

 

Otra cuestión que todavía hay que debatir, mucho y en todos lados, es la de un dispositivo internacional de derecho, de un poder judicial internacional (independiente de otras instancias de poder internacional), que complete el actual dispositivo constituido principalmente por el Tribunal Internacional de la Haya y el Tribunal Penal Internacional. Con la ofensiva neoliberal de los últimos treinta años, la ley del comercio fue dominando, en forma progresiva, el derecho público. Instituciones internacionales como la OMC y el Banco Mundial funcionan con su propio órgano de justicia: el Órgano de solución de diferencias en el seno de la OMC y el CIADI en el Banco Mundial cuyo papel ha aumentado desmesuradamente. La Carta de las Naciones Unidas es violada regularmente por los miembros permanentes de su Consejo de Seguridad. Se crean nuevos espacios «sin derecho» —los prisioneros sin derecho encarcelados en Guantánamo por Estados Unidos—. Este país después de haber recusado el Tribunal Internacional de La Haya (en el que fue condenado en 1985 por una agresión a Nicaragua), rechazan el Tribunal Penal Internacional. Todo esto es extremadamente preocupante y requiere urgentemente iniciativas para completar un dispositivo internacional de derecho.

 

Mientras tanto, es necesario que instituciones como el Banco Mundial y el FMI tengan la obligación de rendir cuentas ante la justicia de jurisdicciones nacionales, |2| que se exija la anulación de las deudas que reclaman y que se actúe para impedir la aplicación de políticas nefastas que estas instituciones recomiendan o imponen.

 

Traducido por Griselda Piñero y Raúl Quiroz

Notas:

|1| Véase: http://cadtm.org/Semaine-globale-d-...

|2| Hasta ahora, no existe una jurisdicción internacional competente para juzgar los crímenes del Banco Mundial y del FMI

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Domingo, 29 Septiembre 2013 09:21

Europa: Cinco razones para una crisis

Europa: Cinco razones para una crisis

La crisis financiera mundial ha sido desencadenada por cinco factores y no tendrá un final feliz. Es la opinión de Mark Russe, doctor en Economía de la Universidad de Columbia, en EE.UU.


"La economía de la Unión Europea, en general, y la de Francia, en particular, está muy mal. EE.UU. puede esperar algún tipo de salvación, pero ese país está deslizándose lentamente hacia una catástrofe inevitable", señaló Russe a 'La Voz de Rusia'. Para entender lo que está pasando en la actualidad con Francia, la UE y EE.UU., Russe ofrece cinco claves para entender el origen de la actual crisis.


1ª Razón:
El experto considera que en muchos países desarrollados "gobierna una economía completamente loca que ya ha perdido el camino del desarrollo", mientras que —sostiene— "el crecimiento del potencial económico de los países en desarrollo es un fenómeno normal".


2ª Razón:
"Los intereses del capital global no coinciden con los intereses del pueblo", sostiene Russe. En este sentido, el economista recuerda que "desde hace 30 años Francia ha perdido unos tres millones de empleos en el sector industrial" debido —subraya— a la política desenfrenada de la libre circulación de bienes a nivel mundial.

"¿Cómo puede Europa mantener la industria textil cuando en Bangladesh un trabajador gana menos de un euro al día?", se pregunta el experto, para luego añadir que, según su opinión, Europa debe producir en sus países todo lo que produce en el extranjero y luego exportar.


3ª Razón:
Uno de los motivos que los tecnócratas suelen olvidar —dice Russe— es que no hay una economía estable sin valores espirituales sólidos. "Los valores espirituales tradicionales marcaron la grandeza política, militar y económica de Europa y de Francia", recuerda el analista, subrayando que no es posible tener "una economía estable sin el lema: 'trabajo, familia y patria'".
"Ahora Europa está en un estado de degradación política, espiritual, demográfica y militar. Esta degradación afecta a todos los aspectos de la vida", explica.


4ª Razón:
Russe incide en "la loca" teoría keynesiana [consistente en dar a instituciones nacionales o internacionales el poder para controlar la economía en épocas crisis], a la que —según él— "todos los políticos franceses se aferraron", de tal forma que "cuanto más gastamos, más funcionarios públicos innecesarios empleamos".


5ª Razón:
"La quinta razón es el deseo de desarrollar la economía de la demanda, del crédito y del consumo público y privado", explica el analista. Dicho sea de paso —resalta— Alemania fue uno de los que primero se dieron cuenta de que una economía avanzada es una economía con ofertas competitivas de empresas que operan en las exportaciones.


(Tomado de Russia Today)

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