Miércoles, 08 Mayo 2013 06:05

“Admitir el fracaso de la austeridad”

“Admitir el fracaso de la austeridad”

La austeridad en Europa no da para más. En su primer discurso como primer ministro ante el Parlamento italiano, Enrico Letta fue contundente: “Italia está muriéndose con la aplicación de la austeridad. Necesitamos políticas de crecimiento”. No es una voz aislada. En la última semana, nada más y nada menos que el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, dijo que se necesitaba “una política correcta que tenga al mismo tiempo aceptación social y política”. La contundente derrota en febrero del candidato de la austeridad Mario Monti fue la más clara señal del agotamiento político y social de la austeridad. Con un desempleo que ha superado el 27 por ciento en España y Grecia, es record en Portugal y Francia y suma 19 millones en los 17 países de la Eurozona, este agotamiento se hace día a día más visible. Con este clima de fondo, el Banco Central Europeo bajó la tasa de interés a un mínimo histórico para estimular el crecimiento. Página/12 dialogó con Simon Tilford, del Centro para la Reforma Europea con sede en Londres, sobre el futuro de la Eurozona

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–¿Le sorprende que desde el ortodoxo José Manuel Barroso hasta Enrico Letta o los documentos del Partido Socialista Francés filtrados a Le Monde, todos hablen del fracaso de la austeridad?

 

–La idea de que la austeridad iba a allanar el camino al crecimiento mediante el retorno de la confianza de los mercados no ha funcionado. Hoy, muchas economías se encuentran en una recesión o aun una depresión. Los datos son incuestionables. El problema es que admitir el fracaso de la austeridad es muy difícil para los políticos, porque tendrían que admitir que hay dificultades institucionales en Europa que hay que cambiar.

 

–¿Cuáles son estos problemas institucionales?

 

–Se necesita una autoridad bancaria que actúe realmente como un prestamista de última instancia para toda la Eurozona. La única razón por la que bajaron los costos de financiamiento de los países periféricos es porque el presidente del Banco Central de Europa (BCE), Mario Draghi, dijo en agosto pasado que haría todo lo necesario para sostener al euro. Es decir, no sucedió –como dicen algunos políticos– porque se siguiera una política de austeridad, un absurdo si se piensa que el costo de la deuda ha bajado también para Francia, que se resiste a aplicar la austeridad. Lo que pasó es que los inversores piensan que el BCE va a actuar como prestamista de última instancia si hay un problema. Pero esto debe institucionalizarse y se necesita una federalización del sistema bancario de la Eurozona para romper el vínculo actual entre la deuda de los bancos y la de los Estados. Y, por supuesto, es fundamental que haya políticas de crecimiento que reemplacen a las actuales de austeridad.

 

–Está claro que el plan A o austeridad falló. ¿Cómo sería este plan B? ¿Estamos hablando de un plan keynesiano clásico?

 

–Europa necesita crecer. No se trata simplemente de gastar más dinero o que España o Italia se endeuden más para estimular el crecimiento. Lo que se necesita es que la Eurozona, en su conjunto, tenga una política de expansión. Es decir, que países con fuerte superávit comercial como Alemania relajen su política fiscal y gasten más, potenciando su consumo interno, y que haya un relajamiento radical de la austeridad en la periferia.

 

–Por el momento, de lo que se habla es de una reducción de las tasas de interés este jueves. ¿Eso serviría como un estímulo para el consumo?

 

–No creo que tenga un gran impacto. El tema es por qué el llamado mecanismo de transmisión del dinero está quebrado. La razón por la que el crédito es caro en España o Italia para el consumo individual o empresario es porque los bancos son muy débiles. Para solucionar eso necesitan quebrar el vínculo entre los bancos y el Estado. Los inversores son reticentes a prestarles a los gobiernos por el temor que tienen a la debilidad del sector bancario y a la necesidad de que el Estado tenga que rescatarlo. Y a su vez hay desconfianza en el sector bancario porque tiene mucha deuda del gobierno en sus balances. Esto se logra con un BCE que actúe como prestamista de última instancia y algún mecanismo de federalización del sistema bancario.

 

–¿Es posible tener un plan de inversión a nivel de la Comisión Europea para estimular el crecimiento en España, Italia, Grecia y Portugal?

 

–Las sumas que se necesitarían son gigantescas. Una inversión así podría mejorar un poco las cosas. Pero si uno piensa en España, no necesita más infraestructura. Italia o –fuera de la Eurozona– el Reino Unido sí necesitarían inversión en infraestructura que, en ambos casos, necesita urgente modernización. Lo que un país como España necesita es resolver su crisis bancaria, relajar la política de austeridad y que haya una demanda más fuerte de otros países europeos para salir de su crisis.

 

–El gran obstáculo para la adopción de un plan B es Alemania, pero por el momento, hasta las elecciones de septiembre, no hay ninguna posibilidad de cambio. Incluso si en las elecciones gana la oposición, que está ahora criticando más la austeridad, un cambio de política tomará tiempo en efectivizarse. ¿Tiene la Eurozona tanto margen político, económico y social para esperar un cambio?

 

–Me ha sorprendido mucho el grado de tolerancia que ha habido con la austeridad. La gente ha aguantado mucho más de lo que la mayoría de los observadores pensaban. Pero no se puede apostar a esto indefinidamente. Si uno mira a la creciente impopularidad de la Unión Europea y la frustración de la gente, creo que es una estrategia insostenible. Me sorprende que Francia, Italia y España no hayan coordinado más una posición común. Es posible que no hayan querido poner a Alemania contra la pared. Pero no descarto que lo hagan. Alemania misma va a tener que aceptar que esta estrategia no está funcionando. El problema es que, más allá de quién gane la elección en septiembre, el electorado alemán pondrá límites a un cambio de estrategia. En Alemania no hay mucha aceptación de la necesidad de federalización real de la Eurozona para que funcione. Sólo si la crisis llega a un punto límite y se fuerza un debate abierto en Alemania, podrá haber un cambio de estrategia.

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Lunes, 06 Mayo 2013 05:54

El divorcio con la izquierda

El divorcio con la izquierda

Hace un año, la Plaza de la Bastilla se había llenado de decenas de miles de personas que festejaron hasta que salió el sol la victoria presidencial del candidato socialista François Hollande, luego de derrotar al presidente saliente Nicolas Sarkozy. Un año más tarde, la Plaza de la Bastilla se volvió a llenar, pero esta vez con miles de personas que llevaban escobas, escobillones y cepillos en la mano para “barrer” el sistema actual. Convocada por el Frente de Izquierda de Jean-Luc Mélenchon, la manifestación marcó el divorcio oficial entre la izquierda de gobierno y la izquierda de la izquierda que, como lo proclamaba una banderola desplegada por un manifestante al pie de la Bastilla, protesta porque “Hollande agrava la fractura social”. Mélenchon es hoy un duro adversario de la política de los socialistas, más incluso que la misma derecha.

 

La manifestación coincide con el aniversario de la victoria socialista, pero tanto entre la izquierda más dura como en los medios más moderados el tiempo pasado ha acumulado decepciones, retrocesos, ambigüedades, incumplimiento de promesas y, sobre todo, una austeridad programática que fue de hecho el lema central de la manifestación: “Contra la austeridad y la finanza”. Ambas se han combinado en Europa en una mezcla difícil de tragar. “Todo nos ha desencantado durante este año: la política, los hombres que la conducen, la idea general que se desprende del mandato de Hollande y, por supuesto, las consecuencias”, dice Marthe, una joven de 27 años, sin trabajo y casi sin domicilio, que hace un año votó por los socialistas con la certeza de un cambio que jamás se plasmó. “Vida inmediata austera, horizonte austero, dirigentes aburridos: estamos en el pantano de la miseria y el aburrimiento”, proclama Jean Claude, otro joven manifestante. A pesar de su aspereza y su –a veces– excesiva teatralidad, para muchos manifestantes Mélenchon es el único que encarna “otra opción política, el cambio”. El cambio es lo que nunca llega. Sea porque Europa o Alemania no lo permiten, la transformación prometida se convirtió en una paciente y repetida pedagogía sobre la necesidad de la austeridad como metodología de salvación y, tal vez, para más tarde, de crecimiento y reparto. “Pero hace mucho tiempo que estamos en eso. Soportamos los años del mandato de Sarkozy con la misma línea general y la seguimos aguantando ahora desde hace un año bajo un gobierno socialdemócrata. Nos han robado el voto de una manera escandalosa”, protesta Pierre, un empleado del correo a punto de jubilarse.

 

La Bastilla reunió a los decepcionados de la izquierda que habían votado por Hollande con cierta antipatía, pero con real esperanza. “Sacarse a Sarkozy de encima era una etapa necesaria, pero nunca pensamos que fuésemos a caer en este absurdo”, dice Amélie, una joven estudiante de Química. El sentimiento común era evidente: para la gran mayoría, más allá de los desencantos y las bromas de los carteles, el principal reproche que se le hace a Hollande consiste en que el dirigente socialista encarna un proyecto de sociedad que nada tiene que ver ni con lo que prometió ni con lo que, según el Frente de Izquierda, se imponía como política luego de tres presidencias conservadoras consecutivas. “La cuarta la ganó la izquierda y en vez de ser la del cambio, sobre todo después de la crisis, acabó siendo la presidencia del liberalismo disimulado bajo las sábanas de las buenas maneras. Seguimos en lo mismo: desempleo, despidos masivos, cierre de plantas y empresas, beneficios profundos como el abismo en que está la sociedad para las finanzas y los especuladores”, explicaban con rabia Eléonore y su marido, dos funcionarios de la educación nacional.

 

Otro miembro del cortejo gritaba medio solo entre la multitud: “Hollande ganó con las palabras, pero, ¿dónde han ido los actos que debían acompañarlos? Se quedaron en las cajas fuertes de los bancos...”. En ese contexto, Mélenchon se lleva todos los aplausos cuando dice ante los manifestantes: “No queremos que la finanza esté en el poder, no aceptamos la austeridad que lleva a nuestro pueblo, como a todos los pueblos de Europa, a un sufrimiento sin fin”. Los socialistas le responden a Mélenchon que si este primer año resultó difícil fue porque hubo que efectuar las correcciones necesarias, y que luego vendrá la hora de los frutos. Pero entre la gente de la izquierda más creativa y contestataria ya nadie les cree. “Ellos –dice Eléonore– no ganaron para corregir sino para cambiar: en suma, nos engañaron para quedarse con el poder y seguir con la misma política.” El Frente de Izquierda no variará su política. Al contrario: piensa acrecentar la presión sobre el gobierno para arrancarle, al menos circunstancialmente, alguna concesión social en un momento en que el gobierno se apresta a golpear la jubilación, el código de trabajo y los subsidios sociales.

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Domingo, 05 Mayo 2013 06:11

Fuerte rechazo al ajuste en Portugal

Fuerte rechazo al ajuste en Portugal

El gobierno conservador de Portugal obtuvo ayer un cerrado rechazo de la oposición y los sindicatos al plan de austeridad anunciado el viernes al país, que nadie está dispuesto a consensuar, como pidió el primer ministro, Pedro Passos Coelho. Las grandes centrales y los partidos de izquierda, entre ellos el socialista (PS), que encabeza las encuestas sobre intención de voto, acusaron al Ejecutivo de insistir en una “receta” que ha sumido al país en una espiral de recesión y desempleo y hará imposible el pago de su deuda, que supone ya un 125 por ciento del PIB.

 

Pero Passos Coelho defendió ayer que sus medidas de austeridad, para ahorrar 4800 millones de euros en tres años con reducción de pensiones y de 30.000 funcionarios, jornada laboral más larga en la administración y un año más en la edad de jubilación, hasta los 66, son necesarias para que Portugal pueda permanecer en la Zona Euro.

 

El líder conservador recordó al PS la responsabilidad que tienen los partidos que pueden gobernar Portugal de cumplir los compromisos del país, sujeto al rescate financiero de 78.000 millones de euros que pidió hace dos años, poco antes de que los socialistas perdieran el poder en elecciones anticipadas. “O estamos y cumplimos o no estamos”, subrayó Passos Coelho en referencia a la permanencia de Portugal en la moneda común europea, y al advertir de que el coste social y económico de abandonarla “sería inmenso”.

 

Pero el PS, al igual que los sindicatos y las fuerzas marxistas del Parlamento, se apresuró a rechazar las medidas y la invitación al diálogo con el argumento de que son “más de lo mismo”, recaen sobre trabajadores y pensionistas y no combaten la recesión y el desempleo, que se ha duplicado en tres años, hasta el 18 por ciento. El mayor sindicato luso, la Confederación General de Trabajadores de Portugal (CGTP, comunista), con unos 700.000 afiliados, calificó las nuevas medidas de “brutales” y anunció protestas y movilizaciones este mismo mes.

 

También la más moderada Unión General de Trabajadores (UGT, socialista), con cerca de medio millón de seguidores, expresó su rechazo a negociar el nuevo e “inaceptable” paquete de austeridad. El marxista Bloque de Izquierda (BI) exigió, como los socialistas, la dimisión del gobierno, y sostuvo que Portugal no podrá pagar una deuda tan alta con medidas de austeridad que dificultan el crecimiento, la productividad y el consumo. En los próximos ocho años hay que pagar 125.000 millones de euros, “¿de dónde va a salir ese dinero?”, se preguntó João Semedo, coordinador del BI. Además, consideró las nuevas medidas una burla a la sentencia del Tribunal Constitucional, que el 5 de abril anuló otros recortes similares por valor de 1300 millón de euros.

 

El Sindicato de los Cuadros Técnicos del Estado (STE), cuyos afiliados están entre los más afectados por las medidas, se quejó de que el gobierno los “castiga de nuevo” sin tocar los beneficios de concesiones y proyectos públicos con grandes empresas privadas. Según el STE, los funcionarios, más de 600.000 en un país de 10,5 millones de habitantes, sufrirán en total recortes por cinco mil millones de euros, cerca de la mitad de todos los ahorros del sector público, desde que Passos Coelho llego al poder, hace dos años, y hasta que concluya su plan de austeridad, en 2017.

 

La función pública verá aumentar de 35 a 40 horas semanales el horario de trabajo, perderá complementos salariales y pasará por nuevos sistemas de selección y cualificación profesional para ahorrar costes. También los militares lanzaron duras críticas al Ejecutivo por el aumento de su edad de jubilación a 58 años, y un portavoz de la principal asociación de oficiales lamentó que se vaya hacia unas Fuerzas Armadas llenas de ancianos. La Federación de los Sindicatos de Transportes pidió audiencia urgente al premier para que aclare cómo van a trabajar los conductores profesionales hasta los 66 años, tras la decisión de ampliar un año la edad de jubilación, si sus permisos de conducción se extinguen a los 65.

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Las tres velocidades de la crisis y su bifurcación

Para la segunda mitad de 2012 el ritmo de la economía mundial mostraba dos velocidades: de un lado, Estados Unidos y Europa con crecimiento económico cercano a cero debatiéndose entre el 'precipicio fiscal' y el 'riesgo soberano'; de otro lado, las economías emergentes, con tasas de crecimiento positivas –en vías de desaceleración- si bien con riesgos crecientes efecto de la apreciación cambiaria ligada al flujo de capitales de corto plazo y la disminución de la actividad económica de los países avanzados.

 

Sin embargo, de acuerdo al informe del Fondo Monetario Internacional (FMI), Perspectivas(1) de abril de 2013, la crisis se regionaliza y pasa de dos, a tres velocidades: 1) recesión en Europa, 2) repunte con volatilidad en las economías emergentes y 3) débil recuperación en Estados Unidos.

 

La 'fatiga del ajuste' se ha puesto de manifiesto en Europa con crisis política (Italia), incertidumbre financiera (Chipre se suma a la ecuación), tasas de paro en niveles históricos y depresión del mercado intrarregional. La actividad económica se contraerá 0.25% -incluyendo Alemania- en lugar de expandirse 0.25% como había registrado el Fondo en octubre de 2012. El propio José Manuel Durão Barroso, presidente de la Comisión Europea, reconoce que la austeridad 'alcanzó su límite' en línea con el descrédito de trabajos 'científicos' como Crecimiento en tiempos del endeudamiento de Reinhart y Rogoff, donde el endeudamiento público es concebido como el peor de los males posibles.

 

Estados Unidos por su parte, pareciera 'despegarse' de la tendencia seguida por Europa: datos favorables en el mercado de trabajo colocan la tasa de desempleo por debajo de 8%, recuperación del crédito bancario, repunte del mercado inmobiliario y mayor solidez de los balances 'fortalecen' la recuperación. No obstante, el FMI niega obtusamente la gestación de burbujas financieras en Wall Street –cuyos principales índices, Nasdaq, Dow Jones y S&P han alcanzado sus niveles previos a la crisis sin recuperación en el consumo y el empleo– si bien reconoce 'señales de ingeniería financiera' inusuales en los últimos meses mediante la recompra de acciones con fondos captados por la vía de la emisión de títulos de deuda. En contraposición, el Informe sobre la Estabilidad Financiera Mundial(2) resalta que los ejercicios de flexibilización cuantitativa emprendidos por la Reserva Federal, el Banco Central Europeo, el Banco de Inglaterra y el Banco de Japón aumentan la avidez de los inversionistas por activos financieros más riesgosos e incrementan el riesgo de liquidez en las economías emergentes.

 

Para Asia se prevé un repunte del crecimiento para 2013 de 5.7% producto de un mayor dinamismo en la demanda interna y alguna recuperación de la demanda externa en tanto el reciente reajuste cambiario del yen frente al resto de las monedas de la región podría desatar una guerra de divisas. La política monetaria nipona se encuentra en dilema: de un lado continuar con la inyección de liquidez para generar inflación en un contexto deflacionario; de otro el riesgo de cesación de pago de la deuda cuando la tasa de interés suba efecto del aumento de la inflación en el marco de una deuda total de 245% del PIB que absorbe el 40% del presupuesto nacional(3).

 

En cuanto a América Latina (AL), si bien las perspectivas de crecimiento económico aumentan para 2013 a 3.25%, de 3% en 2012, la vulnerabilidad frente a los flujos de capitales transfronterizos permanece intacta. De ahí que Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la CEPAL, considere(4) necesario el fortalecimiento de la integración financiera regional por dos vías: 1) implementando mecanismos de financiamiento contracíclicos de apoyo a la balanza de pagos y 2) aumentando la canalización de recursos para el financiamiento del desarrollo productivo.

 

El Fondo Latinoamericano de Reservas (FLAR) incluye únicamente a siete –Bolivia, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Perú, Uruguay y Venezuela– de las treinta y tres economías de la región. El reto está en ampliar este Fondo en términos tanto de volumen como de membresía. Bárcena considera que el FLAR, debería sumar 15,000 millones de dólares (mdd), actualmente es de 2,344 mdd. Nuestra apreciación es que el FLAR debería de poder contener estampidas cambiarias simultáneas de la región, exceptuando a Brasil y México y que esto requiere entre 50,000 y 100,000 mdd que podrían ser financiados mediante un ITF a los flujos de capital de corto plazo que actualmente suman 900,000 mdd anuales según el FMI. De acuerdo con Ocampo(5), con contribuciones de Brasil equivalentes al doble de los países con mayores aportes en la actualidad, el Fondo Regional alcanzaría una capacidad de crédito de 21,000 mdd, suficientes para cubrir 82% de las deudas de corto plazo. No obstante, subestima las deudas de corto plazo porque no toma en cuenta los flujos de las bolsas de valores en los países donde se emite deuda en moneda nacional comprada por extranjeros. La base de datos del FMI muestra esto claramente. Lo más significativo es el flujo de capital chileno en la bolsa de Sao Paulo y los flujos de paraísos fiscales en Sao Paulo, Lima, Bogotá y Caracas.

 

En suma, la leve recuperación estadounidense podría tener un impacto sobre las tasas de interés de ellos con los efectos laterales sobre los flujos de capital de corto plazo, que para algunos podría ser tan pronto como mediados del año en curso (LEAP/E2020, ídem) mientras Europa se entierra en una depresión económica y Japón intenta inyectarle inflación a su deflación para recuperar crecimiento del consumo y las exportaciones con un mejor tipo de cambio. Para AL los caminos a seguir se bifurcan: 1) fortalecer el proceso de integración financiera regional para reducir el posible impacto de la crisis y aumentar el mercado intrarregional de la mano de un proceso de desarrollo productivo incluyente o bien, 2) permanecer en la inercia esperando que el huracán pase de largo. La moneda está en el aire y mientras, la crisis sigue su curso.

 

- Oscar Ugarteche es Economista peruano. Investigador titular del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, México. Miembro del SNI/Conacyt. Coordinador del Observatorio Económico de América Latina (OBELA) www.obela.org y presidente de ALAI www.alainet.org

Ariel Noyola Rodríguez es Miembro del proyecto OBELA, IIEC-UNAM. Contacto: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

Notas:

 

(1) Fondo Monetario Internacional. World Economic Outlook. Fecha de publicación: Abril (2013).

(2) Fondo Monetario Internacional. Global Financial Stability Report. Old risks, new challenges. Fecha de publicación: Abril (2013).

(3) LEAP/E2020. "Crisis sistémica global. Es declarada la guerra entre el ámbito económico-político y el financiero bancario" en GEAB No. 74. Fecha de publicación: 16-04-2013.

(4) Bárcena, Alicia. "América Latina necesita integración financiera regional frente a la volatilidad" en Infolatam. Fecha de publicación: 25-04-2013.

(5) Ocampo, José Antonio. La arquitectura financiera mundial y regional a la luz de la crisis. Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Serie Macroeconomía del Desarrollo No. 131. Fecha de publicación: Marzo (2013).

 

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El 'austericidio' ya afecta a todos: Europa se contraerá un 0,4% en 2013

La recesión va a ir a peor en Europa, según las previsiones económicas de primavera publicadas este viernes por la Comisión Europea. La economía de la eurozona se contraerá un 0,4% este año —en lugar del 0,3% anteriormente previsto—, mientras que el conjunto de la UE caerá un 0,1% —frente al crecimiento del 0,1% que se calculaba en febrero—, debido al alto paro y al desendeudamiento de empresas y hogares tras la crisis financiera, .


La recesión va a afectar a todos los Estados de la UE menos Alemania, aunque en su caso también ve rebajados sus cálculos de crecimiento.  El Ejecutivo comunitario empeora también sus pronósticos para los grandes Estados miembros de la eurozona. Así, la economía alemana apenas crecerá un 0,4% —frente al 0,5% previsto en febrero—, mientras que Francia retrocederá un 0,1% —en lugar de crecer un 0,1%— e Italia se contraerá un 1,3% —en lugar del 1%—.

 

Entre los países rescatados el hundimiento será mayor: la economía chipriota se desplomará un 8,7% este año, Grecia caerá un 4,2% y Portugal un 2,3%. Irlanda es la única que se recupera con un crecimiento del 1,1%. La Comisión avisa de que persisten los "riesgos a la baja" a este escenario, en particular porque "los altos niveles de paro en algunos Estados miembros podrían afectar a la cohesión social y convertirse en permanentes si no se llevan a cabo más reformas".

 

El Ejecutivo comunitario resalta además que "la aplicación eficaz de las medidas de ajuste y políticas para reforzar la arquitectura de la unión económica y monetaria sigue siendo crucial para evitar que vuelva el estrés en los mercados financieros".

 


En el caso de España, la Comisión sigue sin creerse del todo las previsiones económicas del Gobierno de Mariano Rajoy. Corrigió este viernes las previsiones económicas que el Gobierno de Mariano Rajoy presentó hace sólo una semana y pronosticó una contracción del 1,5% para este año —en lugar del 1,3% que anticipó la semana pasada el ministro de Economía, Luis de Guindos— y una tasa de paro que se situará de media en el 27% de la población activa.

 

 En estas circunstancias, la Comisión prevé que España incumpla incluso los nuevos objetivos de déficit propuestos por el Gobierno tras retrasar dos años, hasta 2016, la meta del 3%. Sin medidas adicionales, el déficit alcanzará en 2013 el 6,5% (en lugar del 6,3% que espera Guindos) y volverá a subir el año que viene al 7% (en lugar del 5,5%).

 

En este sentido el vicepresidente de la Comisión Europea (CE) y responsable de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn, confirmó que España tendrá dos años más para rebajar su déficit por debajo del 3 % del PIB. "A la vista de las previsiones económicas adversas y gracias a la estrategia fiscal de medio plazo creíble, hemos aconsejado al Gobierno español ampliar en dos años [de 2014 a 2016] el horizonte para corregir el déficit excesivo", señaló.

 


Bruselas retrasa además el inicio de la recuperación al primer trimestre de 2014. En los próximos seis meses la economía española seguirá cayendo (-0,2% en el segundo trimestre, -0,1% en el tercer trimestre), y sólo se estabilizará a finales de año, según las previsiones de la Comisión.

 

 En el conjunto de 2014, España crecerá en 2014 un 0,9% —en lugar del 0,7% previsto por el Gobierno—, aunque el Ejecutivo comunitario avisa de que este cálculo no tiene en cuenta el impacto contractivo de las medidas de ajuste adicionales que deberán tomarse para cumplir el nuevo objetivo de déficit. El paro apenas bajará y se situará en el 26,4%, la tasa más alta de la UE. Es decir, es probable que ese 0,9% no se cumpla.

 

"La mayor sensibilidad de los salarios a las condiciones del mercado laboral, uno de los objetivos clave de la reforma laboral de 2012, debería contribuir a moderar la caída del empleo", considera la Comisión.

 

 El nivel de deuda aumentará del 84,2% en 2012 al 91,3% este año y al 96,8% en 2014 debido a "los grandes déficits públicos, el bajo crecimiento nominal del PIB y los costes de la recapitalización bancaria".

 

 El dato más positivo de las previsiones de Bruselas es el de la inflación, que se situará de media este año en el 1,5% y el que viene en el 0,8%.

 

 España es el quinto país de la UE que registrará una mayor caída del PIB este año, sólo superada por Chipre (-8,7%), Grecia (-4,2%), Portugal (-2,3%) y Eslovenia (-2%). La eurozona en su conjunto se contraerá un 0,4%, mientras que en el conjunto de la UE el retroceso será del 0,1%.


Condiciones

 

 Bruselas espera que la demanda doméstica en España se contraiga este año "a un ritmo más rápido" como consecuencia "del desendeudamiento de los hogares, el elevado paro y la caída de la renta disponible". También caerá la inversión privada debido a "las débiles perspectivas de demanda, el ajuste de los balances empresariales y las dificultades de acceso al crédito, especialmente para las pymes". El sector de la construcción seguirá contrayéndose.

 

 En contraste, las exportaciones mantendrán su impulso gracias a la mejora de la competitividad en materia de costes y la diversificación geográfica. "Como resultado, en 2013 España tendrá superávit por cuenta corriente por primera vez desde 1997", dice Bruselas.

 

 "Las condiciones financieras seguirán siendo probablemente un lastre para el crecimiento económico en el futuro próximo. La necesaria reestructuración del sector bancario y las débiles perspectivas de crecimiento implicarán que las condiciones de crédito sigan siendo restrictivas para otros sectores domésticos a corto plazo, limitando el consumo privado y las decisiones de inversión", avisa el informe.

 

03/05/2013 11:04 Actualizado: 03/05/2013 12:20

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Miércoles, 01 Mayo 2013 06:51

Huelga General en Grecia

Huelga General en Grecia

En Grecia no paran los suicidios por la crisisGrecia vive hoy su segunda huelga general del año en protesta por los recortes del Gobierno, en un llamamiento convocado por los principales sindicatos aprovechando que la festividad del Día del Trabajo ha sido trasladada a la próxima semana por coincidir con la Pascua ortodoxa.

 

Para las 11.00 hora local (08.00 GMT) esta prevista una manifestación en el centro de Atenas, en la plaza de Klathmonos, convocada por los dos sindicatos mayoritarios, el ADEY del sector público y el GSEE, del privado.

 

Los transportes públicos están desarrollando numerosos paros, aunque no se vive una parálisis total en el tráfico, ya que los autobuses han decidido funcionar entre las 09.00 y las 21.00 horas locales (06.00 a 18.00 GMT), y sumarse a la huelga tan solo en el turno nocturno.

 

De esta forma, el sindicato quiere facilitar la participación masiva en las manifestaciones de protesta.

 

El metro, el tren suburbano y los trolebuses, en cambio, han acordado hacer el paro a la inversa, y permanecerán en las cocheras hasta las 21.00 horas locales.

 

Los hospitales únicamente ofrecen desde esta mañana servicios mínimos y las farmacias están cerradas en Atenas, pero no en El Pireo, donde abren con normalidad.

 

Todo el transporte marítimo está paralizado desde la medianoche y los barcos seguirán amarrados a puerto hasta transcurridas las veinticuatro horas de la huelga.

 

En el tráfico aéreo, en cambio, todo funciona con normalidad, y según indico a Efe una portavoz del aeropuerto de Atenas, el transporte aéreo no se ha adherido a la huelga.

 

La huelga tiene lugar tan solo tres días después de que el Parlamento aprobara las nuevas medidas de recorte acordadas entre el Gobierno tripartido dirigido por el conservador Andonis Samarás, y la troika formada por el Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional.

 

Este nuevo plan de ajuste, que ha sido requisito para obtener el próximo tramo del rescate financiero, contempla, entre otras medidas, el despido de 14.000 empleados públicos hasta finales de 2014.

 

Además, incluye una nueva reducción del salario mínimo y de los 580 euros mensuales actuales pasa a 490 euros para los mayores de 25 años y a 427 euros para los menores de esa edad.

 

1 mayo 2013

 

(Con información de El País)

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Estados Unidos, deuda y declive de su poder mundial

Todo el mundo habla de la deuda y la debilidad económica de Grecia, Portugal, España, y ahora también Hungría, como causa de fondo de la inestabilidad que recorre los mercados y de las amenazas a la recuperación económica y la salida a la crisis. ¿Es pensable, sin embargo, que media docena de países periféricos, subordinados y dependientes hayan pasado a convertirse hoy en el centro de la economía mundial?


Para contestar a esta pregunta, hay que remontarse atrás en el tiempo. Desde 1980, con la llegada de Reagan a la Casa Blanca, la economía norteamericana dio un giro de 180 grados, convirtiéndose de uno de los principales acreedores del mundo, en el mayor deudor del planeta.
Aunque este fenómeno ha podido ser relativamente enmascarado durante tres décadas por el éxito en la Guerra Fría y su transformación en la única superpotencia realmente existente, el estallido de la crisis financiera ha sacado a la luz esta realidad oculta: la deuda de la economía norteamericana constituye un termómetro que refleja con precisión fidedigna los cambios en la distribución del poder económico mundial y las nuevas tendencias de fondo que marcan el ocaso imperial yanqui y el ascenso de las potencias emergentes.


La madre de todas las deudas


Se ha dicho que la economía norteamericana es en la actualidad un caballo desbocado, galopando sin freno a la búsqueda de los ingentes recursos de capital que necesita para financiar la inmensa montaña de deuda sobre la que se asienta su hegemonía político-militar. Bastarán unos pocos datos para corroborar esta afirmación.


La deuda de la economía norteamericana asciende a un total de 55,7 billones de dólares. Por comparación, la deuda total española no llega a los 4 billones de dólares.


Al gobierno federal y los gobiernos estatales y locales les corresponde un 23,4% de esa deuda, algo más de 13 billones de dólares. Lo que a su vez significa que la deuda pública norteamericana, en relación a su PIB, es del 90,4%, muy por encima del 55% que supone la deuda pública española en relación a nuestro PIB.


¿Puede alguien en su sano juicio pensar de verdad que los poco más de 750 mil millones de dólares de deuda pública española son una grave amenaza, mientras que los más de 13 billones de deuda yanqui no suponen ningún problema? ¿Quieren hacernos creer que la deuda pública de España desequilibra la economía mundial, pero que la deuda de 18 Españas juntas no?


Por otra parte, se ha convertido casi en un tópico, sobre todo en sectores de izquierdas, considerar que en la base del gigantesco endeudamiento USA está el desaforado consumismo de las familias medias norteamericanas. Nada más alejado de la realidad, pues el endeudamiento de los hogares en hipotecas, créditos al consumo o tarjetas de crédito no llega a ser el 30% del total de la deuda. El resto, es decir, el 47% corresponde a los préstamos solicitados por la banca y las grandes corporaciones monopolistas en los mercados de capitales, endeudamiento con el que hicieron el negocio del siglo levantando una gigantesca burbuja inmobiliaria en el interior del país y una no menos gigantesca estafa a escala mundial con los productos financieros derivados del mercado inmobiliario.


En la base de este enorme endeudamiento, que es el origen de todos los desequilibrios de la economía mundial, se encuentran dos factores entrelazados.


En primer lugar, la necesidad de la oligarquía financiera yanqui de parasitar al resto del mundo a fin de seguir apropiándose de una cuota de la plusvalía mundial que ya no se corresponde a su peso real en la economía mundial. La sofisticada ingeniería financiera ideada por Wall Street estas últimas décadas, la desregulación de los mercados de capitales a escala global o el mantenimiento del dólar como núcleo del sistema monetario internacional y moneda de reserva mundial son otros tantos mecanismos de los que dispone el capital monopolista norteamericano para mantener la apropiación de la mayor parte de la plusvalía mundial, aunque sea a costa de precipitarse en un abismal déficit comercial y en unos niveles insondables de deuda.


El segundo factor es el coste del gigantesco aparato político-militar que exige el mantenimiento de su hegemonía mundial. Para hacernos una idea de lo que esto significa, sólo los gastos del Departamento de Defensa en 2009 consumieron en EEUU tantos recursos como la Seguridad Social en su conjunto. Si un país como España mantuviera esa misma relación de proporcionalidad entre uno y otro gasto, tendríamos que multiplicar los gastos en defensa... ¡por más de 15 veces! De hacerlo, en un sólo año el ejército español podría disponer de 25 portaaviones de última generación.


La acumulación, año tras año, de esta gigantesca deuda pública, bancaria y corporativa es la que está en el origen de todos los desequilibrios de la economía mundial que han estallado con la crisis de las hipotecas subprime.


Cambios en los flujos mundiales de capital


Antes del estallido de la crisis, los bancos facilitaban la salida de flujos internacionales de capital desde las regiones excedentarias, cuyos cuatro grandes pivotes están situados en Japón, la zona euro, los centros financieros asiáticos y los países exportadores de petróleo. El sistema bancario mundial –hegemonizado por Wall Street y la City londinense– canalizaba los fondos desde estas regiones a través de oficinas en el Reino Unido y los centros financieros del Caribe para transferirlos en última instancia a prestatarios de Estados Unidos.


Los altos retornos, en forma de dividendos o de intereses, que durante este tiempo estuvo proporcionando la burbuja inmobiliaria y el mercado de derivados financieros norteamericanos facilitaba este flujo de capitales desde todas las regiones productoras (y ahorradoras) hacia la economía norteamericana.


Sin embargo, a partir del estallido de la crisis se ha invertido la dirección de los flujos de capitales entre varias de las principales economías del mundo. El mayor cambio ha sido el rápido aumento de los reflujos netos desde EEUU hacia el Reino Unido, como resultado de una menor concesión de préstamos y de reducciones del valor contable de las posiciones frente a residentes en Estados Unidos por parte de las oficinas londinenses de los principales bancos con sede en Europa.


Pero no sólo Europa ha invertido el flujo de sus capitales. El pasado mes de diciembre, el Banco Central de China cogía a todo el planeta financiero por sorpresa al anunciar que ya no era el mayor tenedor de bonos del Tesoro USA, como resultado de haber puesto discretamente a la venta en el mercado mundial un paquete superior a los 36.000 millones de dólares. Al mismo tiempo, los países productores de petróleo, poseedores también de grandes reservas de divisas, tras los catastróficos resultados de su inversión en la banca anglosajona los meses inmediatamente anteriores a la caída de Lehmann Brothers, han puesto en marcha un proceso de retirada de fondos y repatriación de capitales.
Sólo Japón ha mantenido de forma regular y constante su transferencia de ahorros hacia EEUU. Algo totalmente insuficiente para la voracidad recaudatoria de la economía USA.


Pero que esos capitales “huyan” actualmente de la economía norteamericana, no quiere decir, en absoluto, que permanezcan quietos. Simultáneamente a su retirada de los grandes mercados financieros de Occidente, se está produciendo un movimiento masivo en los flujos de capitales con destino a las economías emergentes, donde está concentrado el crecimiento de la economía mundial y las ganancias producidas por esa inversión son incomparablemente más altas y seguras que las que hoy proporciona el deteriorado mercado de EEUU.
Hasta el punto de que países como China o Brasil se han visto obligados, a fin de evitar un “recalentamiento” de su economía o la creación de burbujas financieras en torno al mercado de la vivienda o al bursátil, a dictar medidas de contención, poniendo nuevos impuestos para su entrada o bien simplemente limitándola.


Es importante partir de este movimiento pendular de los flujos de capitales para comprender la urgencia de Washington en “poner orden” en la zona euro.


Las sacudidas sísmicas que vive Europa desde principios de año, no están sólo dictadas –como desde algunos sectores se nos quiere hacer creer– por la intransigencia de la banca alemana para proteger sus inversiones y préstamos en el sur de Europa, sino también por las necesidades norteamericanas –gestionadas a través del FMI– de transferir rentas desde las economías más débiles y dependientes de su órbita de dominio y obtener para sí una mayor parte del mercado mundial de captación de capitales, expulsándolas de ellos.


Liderazgo dubitativo y frentes que se abren


Si hubiera que resumir en una sola idea la naturaleza de la profunda crisis que atraviesa el mundo capitalista occidental, ésta sería la siguiente: el endeudamiento de la economía norteamericana es insostenible por más tiempo en las actuales condiciones geoestratégicas y de distribución del poder económico mundial.


La abismal separación que existe –y que cada día se profundiza más– entre la base económica real de EEUU y su supremacía política y militar ha podido ser mantenida durante los últimos 30 años gracias al endeudamiento. Pero éste ya no da más de sí.


En el capitalismo, el sistema crediticio es por naturaleza elástico, la velocidad de circulación de los capitales a través del crédito proporcionado por el sistema bancario permite acelerar y expandir el proceso de revalorización y acumulación de capital. Pero Wall Street ha llevado está elasticidad mucho más allá de cualquier límite razonable, precipitando así la crisis.


Esta situación de deterioro acelerado tiene, a su vez, efectos en la política mundial y en la correlación de fuerzas entre los distintos jugadores activos.


En la base del dubitativo liderazgo que Obama ha mostrado hasta ahora en la escena internacional está precisamente esta cada vez más insostenible contradicción. 
  
Los bandazos en las relaciones con China, que inició Obama con la propuesta de un G-2, a la que le siguieron unos meses de duros enfrentamientos con los motines de Xinjiang, la venta de armas a Taiwán, el incidente político con Google patrocinado por el departamento de Estado o la reunión con el Dalai Lama, para a continuación volver otra vez mansamente a la mesa de diálogo estratégico. Acontecimientos como los ocurridos en la cumbre de Copenhague sobre el cambio climático, donde China, India, Brasil y Sudáfrica negociaron las resoluciones al margen de EEUU. La incapacidad para someter a Irán y limitar su programa nuclear. O el más reciente ataque israelí contra la flotilla de Free Gaza, poniendo de relieve tanto la capacidad de “insumisión” de Tel Aviv frente a Washington, como la acelerada emergencia de Turquía como potencia regional en Oriente Medio. 


Todos ellos superan con mucho la categoría de anécdota  al mostrar a un Obama que va a remolque de los acontecimientos, en lugar de preverlos y conducirlos, la lógica que se correspondería a su condición de superpotencia. Como decía hace poco un reputado columnista del Washington Post, David Ignatius, es un axioma de la política internacional que “si no estás en la mesa es que estás en el menú”.
Su creciente debilidad multiplicada por la crisis hace que EEUU no pueda estar en todas “las mesas” del planeta. Y en cada una de ellas que no está, o que llega tarde, forma parte “del menú”. Es decir, le dan bocados a una hegemonía que en otro tiempo fue omnímoda.

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Martes, 30 Abril 2013 06:58

París no es una fiesta para Merkel

París no es una fiesta para Merkel

El modelo de una amistad donde uno de los integrantes, en este caso Alemania, domina como un amo los contenidos de la relación ha encendido un conflicto de fuertes acentos entre la derecha francoalemana y el Partido Socialista francés. Hace unos días, en un documento de 21 páginas emitido por la dirección del Partido Socialista, el PS interpelaba al presidente François Hollande para que, abiertamente, enfrentara a la canciller alemana Angela Merkel y a la misma derecha alemana a fin de cambiar la aplanadora de austeridad que impera en Europa bajo la batuta de Berlín. El texto contenía términos poco usuales dentro de la relación estratégica entre los dos países. El PS francés recriminó a Merkel su “intransigencia egoísta” y estimó que el “proyecto europeo está herido” debido a la “alianza de circunstancia” entre Merkel y el primer ministro británico, David Cameron. De inmediato, la dividida derecha francesa hizo causa común contra el Ejecutivo socialista y salió en defensa de la canciller alemana, a la cual, sin embargo, tanto conservadores, socialistas europeos y economistas de renombre acusan de tener una responsabilidad aplastante en la situación de recesión, crisis de la deuda y políticas de rigor por las que atraviesa Europa.

 

Al concierto de la mediocre derecha francesa –pocas veces ha sido tan pobre en ideas y líderes– se le sumó la respuesta del propio campo de Merkel, quien impugnó abiertamente a Francia y abrió con ello un frente antagónico que rompió el sano consenso de las relaciones. Hasta ahora, el presidente socialista François Hollande se había limitado a evocar la “tensión amistosa” que existía entre París y Berlín. El Partido Socialista rompió el consenso público que imperaba en el seno de la socialdemocracia europea y los lobos liberales no tardaron en aullar sus letanías. El Ejecutivo alemán suavizó la controversia y habló del excelente “trabajo mutuo” de Merkel y Hollande. El portavoz de Merkel, Steffen Seibert, dijo que sólo importaba el trabajo “de los gobiernos, no el de los partidos”. La formación de la canciller, CDU, en cambio, fue mucho más lejos. El diputado Andreas Schockenhof habló de “expresiones improcedentes” y dijo que “el de izquierda no puede desviar la atención del hecho de que Francia necesita reformas estructurales profundas”. Schockenhof señaló que el texto del PS francés no hacía más que “mostrar la desesperanza en la cual se encuentran los socialistas franceses. Incluso un año después de su llegada al poder (el próximo seis de mayo) no encuentran ninguna respuesta convincente a los problemas financieros y económicos de su país”. La derecha francesa le agregó su manto de hipocresía a la polémica. En un comunicado conjunto firmado por los dos hermanos enemigos de la derechista UMP, su actual presidente provisorio Jean-François Copé y su contrincante, el ex primer ministro François Fillon, ambos denuncian la “responsabilidad personal” de Hollande en la degradación “constante de la relación francoalemana”. A su vez, estos dos líderes políticos que hipotecaron su credibilidad durante la batalla indecente que protagonizaron por el control de la UMP denunciaron el “clima germanófobo que gana al PS y a su aliado de la extrema izquierda”, en este caso Jean-Luc Mélenchon. La derecha francesa se ha vuelto una calamidad. No tiene ideas, ni proyectos y sólo existe por la xenofobia, el conservadurismo rancio y la pesca constante de los errores de sus adversarios.

 

En realidad, los socialistas no hicieron más que llenar con palabras audibles los espacios en los cuales todo el mundo se expresa de la misma manera pero en silencio. El consenso hace que cualquier crítica abierta al liberalismo alemán se convierta en un insulto o en una falta histórica cuando, de hecho, desde hace dos años no hay líder político que no haga la misma reflexión, aunque con otras palabras. Pero el aparato bancario alemán es intocable. La Europa del sur viene clamando a gritos otra política. El recién nombrado presidente del Consejo Italiano, Enrico Letta (ver aparte), fue el último en exponer un vibrante alegato contra las políticas de austeridad impuestas por Alemania y la Comisión Europea. Letta dijo que “con sólo sanear las cuentas Italia se muere. Al cabo de una década sin crecimiento, las políticas de estímulo no pueden esperar más. Ya no hay más tiempo”. Sin embargo, el control de los déficit, el ahorro público a costa de matar al Estado de bienestar del Viejo Continente se imponen a cualquier estímulo público de la economía. La posición del PS deja al descubierto la existencia de una ya encarnada guerra de modelos. Como lo expresó muy bien el jefe de la diplomacia alemana, Guido Westerwelle, “el debate actual sobre el porvenir de Europa no es un conflicto entre Francia y Alemania, sino una discusión necesaria entre escuelas políticas diferentes sobre el camino adecuado para salir de la crisis”. De hecho, Alemania empuja a Francia a ahondar las llamadas “reformas estructurales”, es decir, la reforma del sistema de pensiones, la del mercado de trabajo y la supresión de puestos de trabajo en el servicio público. En una situación de recesión grave y desempleo record, esas medidas serían una sentencia de muerte para el socialismo francés, que en 2014 enfrenta dos elecciones: las europeas y las municipales. Nunca hubo en Francia tantos desempleados como hoy y jamás hasta ahora, luego de apenas un año de mandato, un presidente había llegado a niveles tan bajos de popularidad como Hollande.

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Europa sale a la calle en contra del ajuste

Azotados por el ajuste y el desempleo, en un continente movilizado por el comienzo de lo que siente y vislumbra como una gran ola de ajustes privados y estatales, en España, Grecia, Francia y Gran Bretaña los principales gremios anunciaron que transformarán la tradicional conmemoración del Día del Trabajador en una gigantesca protesta.

 

En un clima de tensión marcado por la criminalización de los reclamos por parte del Ejecutivo, para el 1º de mayo están convocadas en España cinco concentraciones y 77 manifestaciones en todo el país bajo el lema “No tienen límite. Lucha por tus derechos”. A las protestas también se sumarán cientos de organizaciones y movimientos sociales de todo el país, así como grupos anticapitalistas y los indignados que rechazan las políticas neoliberales y exigen un cambio de rumbo. En este contexto, las dos grandes centrales de trabajadores del país ibérico se movilizarán ante el incuestionable fracaso de las políticas neoliberales del gobierno del conservador Mariano Rajoy, que mantienen bloqueada la economía, y contra la violación de los derechos civiles. Para salir de la crisis y revertir las políticas económicas que mantienen estancado el consumo y frenan la inversión, los sindicatos reclaman un pacto social, aunque denunciaron que no son escuchados. Asimsimo, los convocantes denuncian que el gobierno del Partido Popular (PP) está atacando las libertades básicas al intentar limitar el derecho de manifestación y huelga, pese al creciente descontento social derivado del aumento del desempleo, la desigualdad y la pobreza. “El gobierno está entre la espada y la pared, porque tiene que rectificarse a sí mismo”, afirmó Cándido Méndez, secretario general de la Unión General de Trabajadores (UGT), al anunciar el cronograma de las protestas que se producirán el miércoles a partir del mediodía, en todo el país. Por su parte, Ignacio Fernández Toxo, líder de Comisiones Obreras (CC OO), la otra gran central sindical, aseguró que a esta altura las reservas familiares se están agotando. “Desde que se inició la `austeridad`, los datos evidencian el fracaso de las políticas económicas, laborales y sociales aplicadas en España y la Unión Europea”, remarcó Toxo.

 

En menos de dos años, la implementación de ajustes y recetas fondomonetaristas no sacaron a España de la recesión mientras la tasa de desempleo pasó del 20 al 27 por ciento, lo que se traduce en más de 6,2 millones de desocupados, una cifra record en su historia. Los sindicatos advirtieron que el recorte del empleo en el sector privado no terminó y que el Ejecutivo prepara un “ajuste brutal” en el sector público que hará crecer aún más la desocupación. “¿Quién va a asumir responsabilidades? Las políticas inspiradas por la Unión Europea (UE) a favor de Alemania y sus bancos están destrozando el sur de Europa”, se preguntó Toxo. En la misma línea, Méndez insistió en que entre 2010 y 2012 el déficit se disminuyó en seis décimas y, en contrapartida, el desempleo aumentó en seis puntos.

 

Algo similar sucedió en Grecia donde para esa jornada se prevé una paralización casi total en Atenas y en las principales ciudades del país luego de que los sindicatos griegos anunciaran una jornada de protesta y movilización en repudio a las constantes políticas de ajuste, que esta semana sumaron el anuncio del gobierno de una monumental reducción de puestos de trabajo en el sector público. El primer ministro, Antonis Samaras, dio el visto bueno a la reducción de 15 mil empleos en la administración antes de 2015 tal y como exigieron los acreedores internacionales para conceder nuevas entregas del préstamo. La decisión fue tomada de acuerdo con los responsables de los ministerios implicados, pero sin consultas con los dos socios del gobierno de coalición, Pasok e Izquierda Democrática, que se habían opuesto a la medida. Esto hizo estallar a los sindicatos que inmediatamente anunciaron movilizaciones y una jornada de huelga general para el Día del Trabajador, que si bien estaban previstas antes del anuncio, cobrarán un grado de participación y protesta mucho mayor aún. Con los despidos masivos previstos en la función pública, se estima que se incrementará la altísima tasa de desempleo en el país situada en el 27,2 por ciento y que desde la aplicación de las recetas neoliberales y de ajustes permanentes exigidas por la troika integrada por la Comisión Europea (CE), el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Según la versión oficial, estas bajas se llevarán a cabo mediante jubilaciones anticipadas y el despido de funcionarios inmersos en procesos disciplinarios, y las dos mil primeras tendrán lugar a partir de la segunda semana del mes de mayo.

 

En tanto, en Francia, la tradicional manifestación del 1º de mayo promete dejar en claro el creciente descontento de los ciudadanos con el gobierno socialista del presidente François Hollande, quien esta semana cumplirá un año en el poder. Hasta el momento están previstas 258 manifestaciones en 92 departamentos –sobre 98– en toda Francia, convocadas por la Confederación General del Trabajo (CGT), Fuerza Obrera (FO), la Federación Sindical Unitaria (FSU) y Solidaires, quienes manifestarán conjuntamente por las calles de París. En la capital, la marcha se prevé multitudinaria y unirá las plazas de la Bastilla y Nation, en el oeste de la ciudad. Sin embargo, este año la movilización por el Día del Trabajador contará con la particularidad de que la mitad de los sindicatos se movilizará por separado. La Confederación Francesa Democrática del Trabajo (CFDT) junto a la Confederación Francesa de Trabajadores Cristianos (CFTC) y la Confederación Francesa de Empresarios-Confederación General de Ejecutivos (Cfecgc) no participaran de la convocatoria parisina y realizarán una movilización en Reims (Este). Es que estos tres sindicatos apoyaron la reforma laboral promovida por el gobierno y consensuada con el Medef, organismo que nuclea a la patronal gala. En este sentido, la reforma es calificada como “un retroceso histórico” por los sindicatos opositores y de esta manera las divergencias entre las centrales sindicales quebró la tradicional manifestación conjunta de cada 1º de mayo.

 

La secretaria de la CGT encargada de la comunicación, Agnes Naton, detalló que manifestarán para denunciar las políticas de ajuste presupuestario impuestas a los ciudadanos europeos. “Nuestra intención es denunciar el engaño del gobierno socialista que endilga al costo del empleo esta crisis, cuando es la circulación del capital y el mundo de las finanzas los que avanzan en detrimento del trabajo y la inversión”, señaló. Según la responsable de comunicación del principal sindicato galo, la manifestación cuenta con tres reclamos fundamentales. “La oposición frontal a las políticas de rigor económico, la exigencia de que se implante una política laboral responsable para asegurar los puestos de trabajo existentes y crear nuevos empleos, y el reclamo de que el gobierno instaure nuevos controles para evitar el fraude y la evasión fiscal”, confió.

 

Las marchas tendrán este año un condimento especial en el Reino Unido tras la profundización de los ajustes que, según la secretaria general del Congreso de Sindicatos (TUC), Frances O’Grady, aumentan las desigualdades regionales y la pobreza. “Recortar una ayuda vital en un momento en que los salarios reales están cayendo es injusto y una mala política económica, ya que mientras menos plata tenga el pueblo para gastar, menos demanda habrá en nuestra economía”, añadió. La concentración se hará en Clerkenwell Green, una calle del centro de Londres, mencionada por Charles Dickens en Oliver Twist y ligada a la lucha sindical.

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Reconoce el gobierno de Rajoy que no se crearán empleos en España hasta 2016

El gobierno español, del conservador Mariano Rajoy, reconoció este viernes que en el país no se creará empleo hasta 2016, lo que supondrá que en los cuatro años de legislatura no se logrará el principal argumento que esgrimió el Partido Popular (PP) para llegar al poder: reconducir la maltrecha economía y recuperar la senda del crecimiento económico.

 

La radiografía de la situación actual y de futuro de España es, según las estimaciones de las propias autoridades, peor de lo que esperaban, al aumentar la recesión –que sólo este año será de 1.3 por ciento, en lugar de 0.5 que preveían– y el desempleo alcanzará a finales de año más de 27.1 por ciento.

 

En una de las conferencias de prensa más concurridas de los últimos meses, comparecieron por el gobierno la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, junto a los ministros de Economía y Hacienda, Luis de Guindos y Cristóbal Montoro, respectivamente.

 

El mandatario español, como es habitual en los últimos meses, no compareció ante la prensa ni explicó a la opinión pública las nuevas reformas aprobadas para mantener el guión de la recuperación económica impuesto por la Unión Europea (UE): más medidas de austeridad, reducción del gasto público, carga impositiva, menos gasto social y en infraestructuras, y una transformación de raíz tanto de las pensiones como de la administración de las cuentas de los gobiernos locales y autonómicos.

 

Los representantes del gabinete del gobierno de Rajoy, que paradójicamente se mostraron muy risueños y bromistas durante la rueda de prensa, fueron muy criticados por negarse a comparecer ayer tras la publicación de los últimos datos del desempleo en España, que ya suman los seis millones 200 mil personas, la peor tasa de la historia, con un 27.16 por ciento de la población activa. Su respuesta fue que el presidente del gobierno comparecerá en los próximos días en el Congreso de los Diputados para explicar los detalles de las reformas rubricadas hoy y que entrarán en vigor a partir de la publicación en el Boletín Oficial del Estrado (BOE).

 


Entre los anuncios más importantes hechos por el gobierno español destacan las proyecciones de los datos macroeconómicos del país, que confirmarían que la situación es grave y delicada, al prolongarse la recesión más allá del 2014y reconocer que el desempleo no bajará del 25 por ciento antes de 2016, año en que la tasa estará, según sus cálculos, en 24.8. Para este año prevé una tasa de 27.1, que ya es una realidad; en 2014 el paro se quedará en 26.7 y en 2015 llegará a 25.8 por ciento.

 

Otros anuncios de calado fue el incumplimiento de una de las promesas que hicieron tras tomar posesión e incrementar el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), que entonces prometieron que sería eventual y duraría como máximo dos años.

 

Hoy confirmaron que ese impuesto se mantiene intacto y además se aprobó una batería de nuevas cargas impositivas, que todavía no se conocen con detalle, pero que afectarán sobre todo al consumo y a lo relacionado con el medio ambiente. También se aprobó la eliminación de varias deducciones fiscales de las que se benefician las empresas, que tampoco fueron explicadas de forma pormenorizada.

 

La cifra del desempleo se mantendrá en una situación dramática, entre otras cosas por el escaso crecimiento previsto. De hecho, en este 2013, el gobierno prvevé que el PIB va a caer 1.3 por ciento.

 

El crecimiento llegará tímidamente en 2014, cuando la economía crecerá 0.7 por ciento. En 2015, 0.9. Sólo el año 2016, el año prometido, crecerá 1.3 por ciento. En cualquier caso, el avance en los próximos tres años será insuficiente para crear empleo, según reconocieron los propios responsables del área económica del gobierno.

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