Viernes, 21 Junio 2013 06:44

El precio del progreso

El precio del progreso

Con la elección de la presidenta Dilma Roussef, Brasil quiso acelerar el paso para convertirse en una potencia global. Muchas de las iniciativas en ese sentido venían de atrás, pero tuvieron un nuevo impulso: Conferencia de la ONU sobre el Medio Ambiente, Rio+20 en 2012, Mundial de Fútbol en 2014, Juegos Olímpicos en 2016, lucha por un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, papel activo en el creciente protagonismo de las “economías emergentes”, los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y África del Sur), nombramiento de José Graziano da Silva como director general de la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en 2012 y de Roberto Azevedo como director general de la Organización Mundial del Comercio a partir de 2013, una política agresiva de explotación de los recursos naturales, tanto en Brasil como en África, principalmente en Mozambique, fomento de la gran agricultura industrial, sobre todo para la producción de soja, agrocombustibles y la cría de ganado.


 
Beneficiado por una buena imagen pública internacional granjeada por el presidente Lula y sus políticas de inclusión social, este Brasil desarrollista se impone ante el mundo como una potencia de nuevo tipo, benévola e inclusiva. No podía, pues, ser mayor la sorpresa internacional ante las manifestaciones que en la última semana sacaron a la calle a centenares de miles de personas en las principales ciudades del país. Si ante las recientes manifestaciones en Turquía la lectura sobre las “dos Turquías” fue inmediata, en el caso de Brasil fue más difícil reconocer la existencia de “dos Brasiles”. Pero está ahí a ojos de todos. La dificultad para reconocerla reside en la propia natureza del “otro Brasil”, un Brasil furtivo a análisis simplistas. Ese Brasil está hecho de tres narrativas y temporalidades. La primera es la narrativa de la exclusión social (uno de los países más desiguales del mundo), de las oligarquías latifundistas, del caciquismo violento, de las élites políticas restrictas y racistas, una narrativa que se remonta a la colonia y se ha reproducido sobre formas siempre mutantes hasta hoy. La segunda narrativa es la de la reivindicación de la democracia participativa, que se remonta a los últimos 25 años y tuvo sus puntos más altos en el proceso constituyente que condujo a la Constitución de 1988, en los presupuestos participativos sobre políticas urbanas en centenares de municipios, en el impeachment del presidente Collor de Mello en 1992, en la creación de consejos de ciudadanos en las principales áreas de políticas públicas, especialmente en salud y educación, a diferentes niveles de la acción estatal (municipal, regional y federal). La tercera narrativa tiene apenas diez años de edad y versa sobre las vastas políticas de inclusión social adoptadas por el presidente Lula da Silva a partir de 2003, que condujeron a una significativa reducción de la pobreza, a la creación de una clase media con elevada vocación consumista, al reconocimiento de la discriminación racial contra la población afrodescendiente e indígena y a las políticas de acción afirmativa, y a la ampliación del reconocimiento de territorios y quilombolas [descendientes de esclavos] e indígenas.


 
Lo que sucedió desde que la presidenta Dilma asumió el cargo fue la desaceleración o incluso el estancamiento de las dos últimas narrativas. Y como en política no existe el vacío, ese terreno baldío que dejaron fue aprovechado por la primera y más antigua narrativa, fortalecida bajo los nuevos ropajes del desarrollo capitalista y las nuevas (y viejas) formas de corrupción. Las formas de democracia participativa fueron cooptadas, neutralizadas en el dominio de las grandes infraestructuras y megaproyectos, y dejaron de motivar a las generaciones más jóvenes, huérfanas de vida familiar y comunitaria integradora, deslumbradas por el nuevo consumismo u obcecadas  por el deseo de éste. Las políticas de inclusión social se agotaron y dejaron de responder a las expectativas de quien se sentía merecedor de más y mejor. La calidad de vida urbana empeoró en nombre de los eventos de prestigio internacional, que absorbieron las inversiones que debían mejorar los transportes, la educación y los servicios públicos en general. El racismo mostró su persistencia en el tejido social y en las fuerzas policiales. Aumentó el asesinato de líderes indígenas y campesinos, demonizados por el poder político como “obstáculos al crecimiento” simplemente por luchar por sus tierras y formas de vida, contra el agronegocio y los megaproyectos mineros e hidroeléctricos (como la presa de Belo Monte, destinada a abastecer de energía barata a la industria extractiva).


 
La presidenta Dilma fue el termómetro de este cambio insidioso. Asumió una actitud de indisimulable hostilidad hacia los movimientos sociales y los pueblos indígenas, un cambio drástico respecto a su antecesor. Luchó contra la corrupción, pero dejó para los aliados políticos más conservadores las agendas que consideró menos importantes. Así, la Comisión de Derechos Humanos, históricamente comprometida con los derechos de las minorías, fue entregada a un pastor evangélico homófobo, que promovió una propuesta legislativa conocida como cura gay. Las manifestaciones revelan que, lejos de haber sido el país que se despertó, fue la presidenta quien se despertó. Con los ojos puestos en la experiencia internacional y también en las elecciones presidenciales de 2014, la presidenta Dilma dejó claro que las respuestas represivas solo agudizan los conflictos y aislan a los gobiernos. En ese sentido, los alcaldes de nueve capitales ya han decidido bajar el precio de los transportes. Es apenas un comienzo. Para que sea consistente, es necesario que las dos narrativas (democracia participativa e inclusión social intercultural) retomen el dinamismo que ya habían tenido. Si fuese así, Brasil mostrará al mundo que sólo merece la pena pagar el precio del progreso profundizando en la democracia, redistribuyendo la riqueza generada y reconociendo la diferencia cultural y política de aquellos que consideran que el progreso sin dignidad es retroceso.

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 La noche en que se apagó la televisión pública de Grecia

Grecia amaneció esta mañana sin radiotelevisión pública, en un nuevo traumático episodio del calvario de crisis y austeridad que azota desde hace un lustro el país heleno. Los sindicatos han convocado una huelga de 24 horas para mañana para protestar contra la medida.


 
Cuando, pasadas las once de la noche de ayer, la señal en abierto de la televisión pública griega se quedó muda, miles de personas estaban entonando frente a su sede las canciones de la oposición a la dictadura de los años setenta.


 
Dentro, centenares de trabajadores luchaban para salir de su asombro y organizar alguna forma de resistencia. Nadie se esperaba que el sitio donde habían estado trabajando fuera a desaparecer por decreto. Nadie imaginaba que en tan solo seis horas la historia de tres canales públicos y decenas de radio desaparecería sin ninguna certeza para el futuro de las casi 3.000 personas que en ellas trabajaban. El Gobierno griego cruzó ayer otra línea roja en la gestión de la crisis que ahoga el país y marcó un récord: hacer de Grecia el primer país de Europa que cierra por decreto la emisora nacional.

 


“Me llamaron algunos colegas para decírmelo y me vine aquí. Es increíble lo que está pasando”, decía Yorgos Panagiotopoulos, músico de la orquesta de ERT. Tiene 39 años y lleva en la empresa desde 1997, explica en un buen español que aprendió en Madrid, donde pasó un año pasa estudiar violín. “Lo único que nos queda es la esperanza. Esperar que llegue mucha gente, que se haga mucho ruido y que el Gobierno recule”. El desconcierto en las palabras de Panagiotopoulos era el mismo que empapaba el frenesí de los pasillos, abarrotados de gente incrédula y enfadada que de repente no sabía si iba a volver el día siguiente a su lugar de trabajo. “Todos estamos en estado de shock. Ayer [lunes] por la noche se rumoreaba que algo iba a pasar pero no pensábamos que fuera así”, comentaba Prokopis Doukas, una de las caras más conocidas de la emisora.


 
Aún a las nueve de la noche, unas tres horas antes de la hora prevista para el apagón, nadie tenía muy claro qué medidas adoptar. Los periodistas miraban a las decenas de pantallas que retransmitían una edición monográfica del telediario en la que ellos mismos eran las noticias. Ellos y todos los 2.850 trabajadores de la emisora. “Cuando la noticia llegó esta tarde no cogió a todos por sorpresa”, comenta Antonis Alafogiorgos, uno de los presentadores del telediario. Aún maquillado y con la corbata algo descompuesta cuenta que en los primeros momentos se intentó hablar con representantes de este y de anteriores Gobiernos. “La troika ha pedido los despidos en el sector público y ellos les dan 2.800 despidos. Intentaremos resistir pero si lo han decidido lo harán”, asegura.


 
El comentario más escuchado era que el golpe de mano del Ejecutivo liderado por Antonis Samarás solo quiere ocultar el fracaso del programa de privatizaciones, en concreto el fallido acuerdo con la rusa Gazprom para la adquisición de la empresa pública de Gas. “Quieren mandar el mensaje de que pueden hacer lo que quieren”, decía otro trabajador.
 


Fuera del edificio, los jardines frente a la entrada se fueron llenando de gente. Representantes de sindicatos, militantes de partidos pero también mucha gente común. Irini Karidi, una ingeniera jubilada de 63 años, cogió el coche en cuanto se enteró de la noticia e hizo los 15 kilómetros que separan su casa desde ERT para ir a defender lo que siente como un derecho. “Nosotros pagamos por la televisión pública. Es la única que ha quedado con una programación cultural. No pueden hacer esto”, decía Karidi. En torno a las siete de la tarde en las calles aledañas se formó un atasco tan imprevisto como el mismo anuncio hecho por el Ejecutivo.


 
Muy pronto la protesta fuera de la sede se transformó casi en una fiesta. Algunos montaban una merienda a base de sovlaki, las famosas brochetas de carne tan populares aquí, y otros cantaban las canciones de Mikis Theodorakis, difundidas por unos altavoces. Una atmósfera melancólica que a muchos recordó otras épocas. A Zela Ficura, de 59 años y militante del izquierdista Syriza, las banderas, la gente, los coros le recordaban a cuando en 1973 participó en la revuelta estudiantil del Politécnico de Atenas. “Yo estaba ahí. Y me detuvieron. Junto a otras 22 chicas nos llevaron a una comisaría y nos dejaron a las 22 en un espacio para dos personas”, contaba Ficura. “Hay mucha gente. Y variada. Y sí, yo soy de Syriza, pero he venido aquí sin banderas”.


 
Tras el apagón y tras la suspensión de las conexiones a Internet, que dejaron de funcionar en el edificio de ERT apenas pasada la medianoche, los periodistas y los trabajadores se organizaron para seguir emitiendo al menos por satélite y apoyándose en otras emisoras. En la pantalla muchos periodistas griegos, no solo de la televisión pública, se turnaban para denunciar lo que consideran una violación de los derechos constitucionales. Así lo decía el presidente de la Federación de periodistas de Atenas, Dimitris Trimis: “Esperábamos que pasara algo pero no de esta forma. Se tendría que tener en consideración que los medios privados están todos en bancarrota y se mantienen gracias al apoyo de las elites económicas. Necesitamos una televisión pública, es un derecho constitucional”.


 
Vasilis Mitropulos, director de fotografía de 37 años, lleva 11 años en la empresa y lo que más le dolieron son las palabras que han acompañado el anuncio de la decisión del Ejecutivo con el portavoz del Gobierno, Simon Kedikoglu, que definió la emisora como “un caso único de opacidad y despilfarro”. “Han usado palabras de descalificación, dando una imagen negativa de los trabajadores. Como si no fuéramos trabajadores honrados. Y no es justo. La calidad de la televisión pública y el trabajo que hacemos no se puede medir solo con el dinero”.


 
Entre los trabajadores que se agolpaban frente a la entrada de la emisora estaba también la orquesta que, tras una ronda de intervenciones de apoyo, ocupó los escalones de la entrada y empezó a tocar el himno nacional griego. Yosif Ketenzian empezó a entonar las notas. Es barítono en el coro donde también trabaja su mujer, soprano. Tienen cuatro hijos y si les despiden no saben qué van a hacer. Ganan, tras los recortes del 25% fruto de las medidas de austeridad de los últimos tres años, 1.300 euros. “Es desagradable lo que están haciendo. Y lo que dice el ministro es mentira. La televisión pública es un patrimonio, es un trozo de nuestra historia. Un símbolo nacional”. Y ahora también otro símbolo de los profundos cambios que la austeridad ha causado en la sociedad griega. Una pancarta colgaba de las ventanas del último piso del edificio: “Vamos pueblo. No agachemos la cabeza. La única vía es resistir y luchar”.

 

Por Mariangela Paone Atenas 12 JUN 2013 - 12:07 CET

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Contra la "impunidad financiera" en España

Madrid, 8 de junio. Cientos de personas se manifestaron este sábado en Madrid contra "la impunidad financiera", "la estafa hipotecaria" y "por el derecho a la vivienda".

 

Convocados por el movimiento social Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), los participantes reclamaron "juicio y castigo" a los responsables de la debacle financiera de España.

 

En las pancartas, los manifestantes mostraban las fotografías de aquellos a quienes consideran culpables: Rodrigo Rato, ex presidente de Bankia, entidad cuya situación precipitó un rescate europeo del sector bancario español de 41 mil 300 millones de euros; el ministro de Economía, Luis de Guindos, y los presidentes de los bancos Santander, Emilio Botín, y del BBVA, Francisco González.

 

"Contra la impunidad financiera, contra la estafa hipotecaria, por el derecho a la vivienda", se leía en una gran pancarta con la que se encabezó la marcha, que pasó ante la Asociación Española de la Banca, el Banco de España y la Audiencia Nacional, tribunal encargado de las demandas contra Bankia.

 

Esta movilización es “en forma de ‘escrache’”, nombre que se da a las manifestaciones realizadas desde hace varias semanas ante los domicilios de los responsables políticos o económicos y llevadas a cabo por las asociaciones que luchan contra la expulsión de sus hogares de las familias endeudadas, explicó Theresa Fernández, una asistente de 43 años.

 

"Queremos señalar a los responsables de la situación que padecen las familias víctimas de la estafa hipotecaria, que viven en la calle y tienen que seguir pagando sus hipotecas", subrayó Fernández, miembro de la PAH, asociación que lucha por evitar los desahucios.

 

"Los principales responsables de la crisis se encuentran en los consejos de administración de las entidades financieras", afirmó uno de los organizadores. También recordó que recientemente la justicia europea señaló el sistema de créditos español, debido a que algunas cláusulas podrían considerarse abusivas.

 

La PAH reunió este año 1.4 millones de firmas para una iniciativa legislativa popular para bloquear desahucios, extinguir la deuda a cambio de la entrega de la vivienda y la transformación en viviendas sociales de todas aquellas casas vacías que pertenezcan a los bancos. Sin embargo, la iniciativa aprobada no incluyó los puntos más importantes.

 

Cerca de 40 mil viviendas fueron embargadas en España en 2012 por impagos, según el Banco de España.


Afp

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El FMI admite que el  rescate perjudicó a Grecia

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha admitido haber cometido errores importantes en los tres últimos años respecto al rescate a Grecia, según un documento interno "estrictamente confidencial" al que ha tenido acceso The Wall Street Journal. En este informe, la institución reconoce que  subestimó el daño que sus medidas de austeridad podrían causar a la economía de Grecia que ha permanecido en recesión durante años.

 

La institución que dirige Christine Lagarde forzó, según el informe, sus normas para hacer que la deuda creciente de Grecia  fuera sostenible y que, en retrospectiva, incumplió tres de los cuatro requisitos del FMI para poder recibir ayudas. Durante los últimos tres años se afirmó que la deuda era sostenible, sin embargo, el documento describe las incertidumbres que rodean al rescate "tan significativas que el equipo era incapaz de asegurar que era sostenible con una alta probabilidad".

 

De forma previsible, el FMI hará una versión pública del documento el jueves en el que también afirma que la respuesta a los problemas de Grecia, creada de forma coordinada con la Unión Europea, compró tiempo para limitar la caída del resto de los 17 países que forman la unión monetaria. Sobre esto, admite que el beneficiado del rescate no fue tanto Grecia como el conjunto de la eurozona.

 

 El texto también reconoce que fueron optimistas sobre las perspectivas que tenía el Gobierno griego acerca de su regreso a la financiación de los mercados, así como sobre su capacidad política de llevar a cabo las condiciones incluidas en el programa de rescate.

 

Criticas a la Comisión Europea

 

En el informe aparecen críticas hacia la Comisión Europea (CE) por parte del FMI, ya que, es la Comisión la que tiende a diseñar sus posiciones políticas por consenso, ha mostrado un "escaso éxito" a la hora de implementar las medidas y no tiene experiencia en gestión de crisis. El Fondo añade, además, que sus socios europeos han dejado de lado el impacto del crecimiento más que el cumplimiento de la normativa, no siendo capaz de contribuir a la identificación de reformas estructurales que mejoren el crecimiento.

 

Por otra parte,  señala que ninguno de los miembros de la 'troika' -el FMI, la CE y el Banco Central Europeo (BCE)- consideraban el acuerdo "ideal" y que había "marcadas diferencias de opinión", especialmente en lo que se refiere a las previsiones de crecimiento. Sin embargo, incide en que a Grecia se le obligó a cumplir unos objetivos fiscales "cada vez más ambiciosos".

 

EUROPA PRESS05/06/2013 20:11 Actualizado: 05/06/2013 21:32

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Modelo industrial exportador, laberinto sin salida

Los resultados de la industria colombiana en el primer trimestre de 2013 son los más negativos en 48 meses. El ministro de Hacienda los atribuye a los “festivos” de marzo y otros los vinculan a la evolución de subsectores encadenados con la construcción y al declive del “entorno global y (de) las relaciones comerciales con los vecinos”. (http://www.portafolio.co/opinion/co...). No obstante, existen otras explicaciones, fundamentadas en razones estructurales.

 

La industria viene perdiendo participación en el PIB. En 1996 era el 19 %, en 2012 fue el 12%. Esta disminución está en conjunción con un cambio de perfil, al orientarse hacia la exportación, dejando el mercado interno en segundo plano. Para ello optó por un modelo de ensamble, con insumos importados, intensivo en equipo y maquinaria, rubro que fue el 58% de la inversión manufacturera total aplicada entre 1996 y 2006. Sin embargo, respecto al valor agregado, lo invertido está actualmente entre el 10% y el 15%, cuando décadas atrás fue del 25%. (http://www.urosario.edu.co/urosario...).

 

Carranza y Moreno (BanRepública, 2013) no creen en la denominada “desindustrialización” y, a la vez, observan que la petroquímica es la rama con mayor dinámica y que la principal pérdida de participación de la industria en la economía general se presentó entre 1990 y 2000. Según estos autores, la reducción del tamaño de la industria obedece a una “desintegración” de servicios e insumos que ahora son suministrados por terceros.

 

Maldonado liga la caída industrial a cambios en la composición de la estructura productiva atrasada, “deficientemente desarrollada en la producción de bienes intermedios, de capital y transporte, con alto contenido tecnológico, y altamente concentrada y dependiente en los sectores de la industria liviana” , la cual es más marcada que en 1975. (http://www.bdigital.unal.edu.co/202...).pdf)

 

Una retrospectiva de varias décadas muestra que la variación del crecimiento ha sido cíclica, con periodos alternados -positivos y negativos- ligado al curso de la economía nacional y del contexto internacional. No obstante, en el transcurso, el cambio ocurrido en la composición hace mayor la diferencia entre importaciones y exportaciones industriales, desde el equilibrio en 1990 hasta un déficit de más 30 mil millones de dólares en 2012. En el lance exportador, la industria nacional no conquistó las ventas externas esperadas y perdió buena parte de las internas; supeditando su desarrollo a los mercados internacionales, ya no es motor de crecimiento. Y vale añadir que la especialización minero-energética la afecta todavía más, no sólo por la “enfermedad holandesa” y sus efectos en la tasa de cambio, sino porque además los recursos disponibles y las posibilidades son cada vez más escasos. Para rematar, en el trance de este laberinto sin salida, un cúmulo de TLC viene a reforzar sus muy graves quebrantos presentes

 

Por Aurelio Suárez Montoya, Bogotá, mayo 27 de 2013

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Medio millón de británicos reciben comida

Más de medio millón de británicos dependen de bancos de alimentos de las ONG para evitar el hambre. El informe de Oxfam y Church Action on Poverty revela que el número de personas que recurre a estos bancos de alimentos se ha triplicado a raíz de la reforma del sistema de seguridad social de la coalición conservadora liberal demócrata del primer ministro David Cameron.

 

El gigantesco programa de ajuste de la coalición –equivalente a un recorte fiscal de unos 160 mil millones de dólares en cinco años– contempla una poda de más de 20 mil millones anuales en la ayuda social. Según el informe de las ONG, la profunda reestructuración del Estado benefactor y el desempleo han triplicado el número de personas que acuden a los bancos de alimentos en el Reino Unido, séptima economía a nivel mundial, ex imperio que alguna vez pudo jactarse que en sus dominios “nunca se ponía el sol”.

 

Las dos organizaciones exigieron una investigación parlamentaria en los niveles de pobreza. “La red de contención que protegía a la población está siendo erosionada de tal manera que estamos viendo un claro aumento del hambre. Los bancos de alimentos no deben ser un sustituto de un sistema de seguridad social”, señaló el director ejecutivo de Church Action on Poverty, Niall Cooper.

 

El más importante banco de alimentos, el Trussel Trust, suministra un mínimo de tres días de emergencia alimentaria con las donaciones de escuelas, iglesias, empresas, individuos y supermercados. “En invierno, con las bajísimas temperaturas que hay, mucha gente tiene que elegir entre la calefacción o la comida. Una pareja, Anne Marie y Danny, con una niña de 18 meses, tuvo problemas para cobrar los beneficios sociales en momentos en que Danny tenía gripe y no podía ir a trabajar. Los vecinos le dieron una lata de sopa para sobrevivir. Cuando intervino el banco de alimentos, fue como si les hubieran salvado la vida”, señala un portavoz de la organización.

 

Los conservadores defienden los bancos de alimentos como un ejemplo de la Big Society que ha impulsado el primer ministro David Cameron. Según Cameron, no se puede esperar que el Estado cubra todas las necesidades sociales de la población: las ONG y otras organizaciones tienen que cumplir un papel creciente en la sociedad. En una visita a un banco de alimentos, el líder de la oposición, el laborista Ed Miliband, ironizó sobre esta postura. “Nunca pensé que la Big Society fuera para alimentar niños hambrientos en el Reino Unido”, dijo.

 

En respuesta, el primer ministro acusó a Miliband de politiquería recordándole que el número de usuarios de bancos de alimentos había aumentado durante el último gobierno laborista. David Cameron no faltaba a la verdad. En 2005, unas tres mil personas usaban los bancos de alimentos. En 2009-2010, tras el estallido financiero, con el entonces primer ministro laborista Gordon Brown en el poder, ya eran 40 mil.

 

A David Cameron sólo se le olvidó un detalle. Desde que asumió el poder, en 2010, el número de usuarios de los bancos de alimentos se ha multiplicado por 10: sólo el Trussell Trust ha recibido a más de 350 mil personas. “Si Cameron cree que esto es un triunfo, su manejo de las estadísticas es digno del 1984, de George Orwell”, ironizó en el Evening Standard el comentarista Richard Godwin.

 

Con un desempleo de casi el 8 por ciento, con una cuarta parte de la población económicamente activa –unas ocho millones de personas– en empleos part time y con un ajuste económico que, según el gobierno, debe prolongarse hasta 2018 para llegar a un equilibrio fiscal, la situación va a agravarse. El Reino Unido tuvo en 2012 su segunda recesión en tres años y este primer trimestre se salvó raspando de una tercera: la economía creció un 0,3 por ciento. Aún así, esta semana la Organización de la Cooperación y Desarrollo (OCDE) le bajó de 0,9 a 0,8 por ciento las perspectivas de crecimiento para este año. Ben Phillips, jefe de campaña de Oxfam, considera que los recortes fiscales del gasto social no sólo no tienen sentido moralmente: son un error económico. “Empobrecer a medio millón de personas es mala política económica. ¿Quiénes van a ser los clientes de los supermercados y los negocios de sus barrios?”, indicó Phillips

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La UE le da a España un calendario para subir el IVA y la gasolina

No hay rumbo claro: Europa sigue en un mar de dudas. Abrumada por una segunda recesión autoinfligida por el exceso de recortes, la Comisión Europea certificó hoy un viraje que se basa en levantar el pie del pedal del freno de la austeridad para pisar el acelerador de las reformas. En realidad, ese nuevo Consenso de Bruselas es básicamente un giro retórico, aliñado con alguna que otra medida, como la del paro juvenil: 6.000 millones de euros para siete años en 27 países, en un continente con 26 millones de parados y subiendo. España, campeona europea del desempleo, es el ejemplo paradigmático de que la nueva política económica europea da una de cal y otra de arena. La Comisión dictó hoy estrictos plazos para las reformas del Gobierno y anunció que estrechará la vigilancia sobre Madrid para evitar incumplimientos, con medidas de gran calado político en pensiones, mercado laboral e impuestos. Pero a la vez aflojó la mano con el déficit y evitó abrirle expediente sancionador por desequilibrios excesivos. Bruselas, en fin, aprieta pero no ahoga.


 
Y no solo con España. Con una mano, la Comisión dio más tiempo a un total de siete países para cumplir el déficit; con la otra exigió una agenda reformista que en algunos casos, como el francés o el español, puede provocar serias dificultades a los Gobiernos y va por el mismo camino que ha metido a Europa en una dolorosa recaída. A cambio de los dos años extra para el déficit, Bruselas impuso al Gobierno una docena de fechas límite en otras tantas reformas, con medidas peliagudas como una nueva vuelta de tuerca a las pensiones (que puede terminar en una rebaja de prestaciones en 2014) y una evaluación de la reforma laboral con las consiguientes medidas si es necesario (que lo será, en septiembre), y decreta nuevas subidas fiscales.

 


El paquete completo español difumina aún más la opción de una salida rápida de la crisis. La economía española sigue gripada, y sin estímulos de Fráncfort, de Berlín o de donde sea está casi condenada a un cuadro depresivo, a la japonesa. Podía haber sido peor: al menos el Ejecutivo sacó margen para el déficit (que podrá llegar al 6,5% del PIB este año y al 5,8% el próximo, dos y tres décimas más de lo previsto, respectivamente) y evitó la apertura de un expediente. Pese a sus desequilibrios excesivos. A pesar de los incumplimientos del Gobierno con las reformas. Y a pesar de que una parte de la Comisión y algunos socios querían más castigo.


 
No habrá escarmiento porque Bruselas necesita que se visualice el viraje acometido con permiso de Berlín. La Comisión valoró las reformas aprobadas por España —al igual que hizo con Eslovenia, el otro país con graves desequilibrios— y el hecho de que Rajoy haya diseñado, a medias con Bruselas, un plan de reformas “convincente”. Pero no se fía: las recomendaciones para España son más detalladas que para el resto. Solo en el caso de Eslovenia hay tanto lujo de detalles. Fuentes comunitarias explicaron que a cambio de evitar el expediente, Bruselas estrechará aún más la vigilancia. Madrid debe acometer “una aplicación rigurosa y puntual” de las recomendaciones, avisó el vicepresidente Olli Rehn.


 
Para eso está el calendario, pese a que al no abrir expediente su cumplimiento depende de la buena voluntad del Ejecutivo. La Comisión juega con el compromiso en firme de España, pero también el memorando de condiciones asociado al rescate bancario era de obligado cumplimiento y sin embargo aún no se han aprobado muchas medidas.

 


El análisis de Rehn sobre España es serpenteante. Por una parte, “el esfuerzo fiscal estructural de los últimos años se ajusta a las recomendaciones”. Por otra, España no ha cumplido con el déficit y hay serios riesgos de tampoco lo haga en el futuro. La conclusión de Rehn no es que su receta haya empeorado la recesión y por tanto las posibilidades de equilibrar las cuentas públicas, sino que la pesadilla es fruto de una “inesperada degradación de la situación económica”. Pese a la declaración de intenciones sobre la austeridad, los planes de Rehn para Madrid se parecen peligrosamente a los del pasado: “Es importante que España siga haciendo esfuerzos y refuerce el marco fiscal para favorecer el crecimiento, con revisiones sistemáticas del gasto público”. Eso suena a nuevos recortes. Bruselas critica, además, la baja presión fiscal: reclama medidas antifraude, pero también cierra la puerta a bajadas de impuestos; apunta a nuevas subidas. La Comisión quiere una “revisión sistemática” del sistema tributario para marzo de 2014; “explorar una mayor limitación de la aplicación de IVA reducidos” y subidas de los impuestos sobre carburantes. Es decir: alzas en al menos dos tributos en plena recesión.


 
El examen de la reforma laboral debe llegar en julio, y Bruselas emplaza a “presentar modificaciones, si es necesario, en septiembre de 2013”. Pero quizá lo más impactante sea el capítulo de pensiones: España debe “culminar a final de 2013 la regulación del factor de sostenibilidad estableciendo, entre otras cosas, que la edad de jubilación vaya aumentando en función de la esperanza de vida”. Eso apunta a un aumento adicional de la edad de jubilación, algo que no se plantea el informe de los sabios encargado por Rajoy.

 


España, en definitiva, obtiene margen de maniobra. Y Bruselas, a la vez, estrecha la vigilancia sobre Madrid. Todo el mundo gana, algo relativamente habitual en Bruselas: el ministro Luis de Guindos podrá ir presentando las reformas a su ritmo, pero la Comisión y los socios podrán agarrarse al calendario para meter presión. El Ejecutivo tiene ahora una ventaja: hay otras economías enfermas, desde esa Francia que se resiste a las reformas hasta una Holanda que era adalid de esa política protijera y que ahora prefiere retrasar las medidas dolorosas. “El impacto en la sociedad de varios años de escaso o ningún crecimiento es de gran alcance", señaló el presidente José Manuel Barroso. La UE ha despertado e inicia “un cambio de paradigma”, indicó Ricardo Barbieri, economista de Mizuho. Aunque ese cambio sea, en realidad, minúsculo.

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Miércoles, 22 Mayo 2013 06:37

El euroescepticismo se expande

El euroescepticismo se expande

El euroescepticismo está de moda en la Unión Europea. La cumbre de la UE de hoy tiene que enfrentar un fenómeno que no se limita como antaño al Reino Unido, sino que se extiende por los 27 países de la UE. Según el Eurobarómetro de la Fundación Paneuropea Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, desde el comienzo de la crisis del euro, la confianza en la UE ha caído más de 30 puntos en Francia, casi 50 puntos en Alemania, más de 50 en Italia, más de 90 en España: la lista se disemina por todos los países.

 

Con este voto crecientemente negativo de la población, reflejado en la emergencia de movimientos fuertemente euroescépticos en muchos países, de Beppe Grillo en Italia a la Alternativa para Alemania, la cumbre busca recuperar la iniciativa política con una lucha frontal contra los paraísos fiscales. El acuerdo entre nueve países para el intercambio automático de información bancaria, alcanzado en la cumbre de ministros de Finanzas en Dublín el mes pasado, es el punto de partida. El acuerdo cuenta con la firma de pesos pesados de la UE –Alemania, Francia, el Reino Unido, Italia, España, Holanda y Bélgica–, a los que se sumaron Polonia y Rumania: la intención ahora es extenderlo a los 27 países de la UE.

 

Con las economías ahogadas por el déficit fiscal y la austeridad, con una población que está dando sobradas señales de hartazgo con las políticas de ajuste permanente, el millón de millones de euros anuales que se esfuma por la ruta de los paraísos fiscales es una presa que puede mejorar la recaudación fiscal y mostrar que la UE no es un club para los poderosos que impone recetas de achicamiento constante a la población para salvar a sus bancos, responsables reales de la crisis. La presencia del Reino Unido en esta iniciativa es particularmente significativa. Un informe de la ONG Action Aid publicado la semana pasada señalaba que las cien compañías más importantes del Reino Unido, aglutinadas en el famoso índice bursátil FTSE100, tienen más de ocho mil subsidiarias en paraísos fiscales: unas 1685 de estas subsidiarias se encuentran en territorios dependientes de la corona británica y conocidos paraísos fiscales como Jersey, las British Virgin Islands, las islas Caimán, Bermuda y Gibraltar.

 

El gobierno de David Cameron, tironeado por la impopularidad de su programa de austeridad y una ola de escándalos de evasión fiscal, se ha visto obligado a levantar la bandera de la lucha contra la evasión fiscal. Hoy la resistencia está liderada por Austria, que se opuso a esta medida en nombre del derecho a la confidencialidad bancaria y, en menor medida, Luxemburgo. El director de la ONG Tax Justice en el Reino Unido, Richard Murphy, le indicó a Página/12 que esperaba un avance en el tema. “Creo que Austria va a ceder. Ha habido mucha presión diplomática. Y es que la realidad está apretando. Y la realidad es que el problema fiscal es muy serio y no se puede solucionar con más impuestos y ajustes de la población”, señala Murphy.

 

La apuesta es grande para la UE. El proyecto paneuropeo nacido de las cenizas de la Segunda Guerra Mundial fue un intento de enterrar el fantasma de las divisiones mediante la unión económica. Este proyecto, que funcionó de maravillas durante décadas, está atravesando su peor crisis. El informe del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR, por sus siglas en inglés) es claro respecto de la caída de la popularidad de la UE. El Reino Unido, monarca tradicional del euroescepticismo, ya no tiene la exclusiva: los países más poderosos de la UE lo acompañan. “Para un creciente número de ciudadanos en el sur de Europa, la UE se parece a lo que el Fondo Monetario Internacional representó en América latina: una camisa de fuerza que vacía de contenido a la democracia. Mientras tanto, para los países del norte, la UE ha fallado en su control de las políticas de los países periféricos. Los acreedores tienen la misma sensación de victimización que los deudores”, señala el informe. Un acuerdo sobre paraísos fiscales daría un respiro a esta atribulada UE.

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Lunes, 20 Mayo 2013 06:35

Ajustes y reformas

Ajustes y reformas

Cuando se considera el desempeño de una economía y se plantean medidas de política pública para afectarlo en una dirección determinada sea mediante ajustes, o de manera más firme con reformas, aparece inevitablemente el asunto de los plazos en que tales acciones pueden tener algún impacto.

 

Puesto que el comportamiento social es siempre cambiante –empezando por los cambios demográficos y las innovaciones tecnológicas–, y el crecimiento del producto no ocurre de manera ilimitada, sino de forma cíclica, pues enfrenta distintos límites, es más simple considerar el corto plazo (digamos hasta un año). Tratar el plazo largo es más difícil; es mayor la incertidumbre ya que en esencia el futuro es desconocido y más grande el grado de complejidad.

 

A largo plazo hay que considerar aspectos de índole estructural e institucional que son más rígidos y afectan las decisiones públicas y privadas para asignar los recursos disponibles del modo más productivo. La continuidad política es un factor determinante, pero que puede ser muy escaso en las sociedades con las formas actuales de la democracia. El mercado falla, el gobierno y los políticos también.

 

Estos son aspectos centrales en la formulación de las teorías y las políticas económicas. Se pueden manejar mejor las condiciones estáticas que las de naturaleza dinámica, mejor al análisis parcial que el de índole sistémico y mejor el corto que el largo plazo.

 

Una de las características de la crisis económica mundial es precisamente la dificultad política de atender las necesidades inmediatas como son el extendido desempleo y el castigo a los servicios sociales y las pensiones y, extender igualmente, la visión a largo plazo.

 

Tal fricción vuelve impracticable construir escenarios sistémicos que orienten las medidas de intervención, como pueden ser las políticas fiscal, monetaria, laboral, industrial o financieras. Todo esto se advierte claramente en la gestión de la crisis en la Unión Europea y, en particular, en la zona del euro. Después de cinco años esa zona se ha ido hundiendo hasta instalarse ya en una recesión económica y de estancamiento político.

 

Puede decirse firmemente y sin riesgo de candidez que Keynes tenía razón al sostener que era tan perverso como estúpido permitir que hubiera desempleo. También, como afirmaba, deben enfrentarse con indignación las mentiras políticas. Eso es otro de los fenómenos que están creciendo en las sociedades europeas y, ciertamente, no sólo en ellas.

 

Ha aparecido un debate al respecto que señala cómo ciertas posiciones políticas fuerzan los ajustes recesivos que afectan de modo primordial la capacidad del Estado para combatir la recesión, pues con ello pretenden aflojar las resistencias para las reformas que pretenden como resultado de la misma crisis. Este es un tema relevante para el análisis político y económico.


Desde esta perspectiva, ese sería el caso de la gestión que ha ido imponiendo rigurosa y consistentemente el gobierno alemán en la eurozona para imponer el tipo de ajuste que favorecen políticos, grandes empresas y los bancos. Así lo admitieron muchos países como pauta de gobierno: España, Francia, Italia y Gran Bretaña pueden ser considerados en ese grupo, pero tienen cada vez más dificultades para mantener las austeridad a ultranza.

 

Otros países como Grecia, Chipre o Portugal están de plano de bruces en la lona en un verdadero “knock out”. La situación es insostenible, las condiciones en las que esa región saldrá de esta crisis pueden ser muy distintas a las que se presentan en el ideario político dominante.

 

Eso no quiere decir que el capitalismo no sea un sistema provechoso para algunos o que esté herido de muerte. La crisis de referencia tiene un rasgo relevante y es la desigualdad con la que golpea a distintos sectores. No en balde el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos ha advertido abiertamente que se está gestando una nueva burbuja en los precios de diversos activos, por las actividades de esencialmente especulativas de los bancos para sacar ventaja de las políticas monetarias muy expansivas que mantienen bajas las tasas de interés.

 

Por otro lado, en todas partes se habla de carencia de créditos para las empresas de tamaño pequeño y medio y la concentración de los préstamos en los acreedores de mayor tamaño, para no afectar la rentabilidad del capital de las instituciones financieras.

 

Esto pasa en México en particular con los bancos más grandes, que no con los más pequeños. La iniciativa de reforma que se discutirá hasta septiembre en el Congreso quiere incidir en estos asuntos. Abre pues una puerta para un debate profundo sobre la arquitectura del sistema financiero del país. Hay una oportunidad para que los legisladores estén a la altura de tal debate, pues son muchos los elementos que se han presentado, pero no están necesariamente articulados para conseguir que el sector financiero se engarce positivamente con el crecimiento del producto.

 

Otra vez es relevante el plazo en el que las políticas deberán conseguir sus objetivos y el tipo de sistema financiero, económico, laboral, productivo y legal que dejaría establecido. La historia de reformas económicas recientes ha promovido un sistema financiero que propicia estabilidad macroeconómica, pero sin fuerza para crecer sostenidamente. Los datos recientes del desempeño productivo del primer trimestre del año vuelven a comprobar este hecho.

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La economía de la zona euro sufre la recesión más larga de su historia

La zona euro vive su recesión más larga. La caída del 0,2% intertrimestral registrada en las 17 economías del euro en el arranque del año sume a la eurozona en un año y medio de recesión, según los datos que ha publicado este miércoles Eurostat, la agencia estadística de la Unión Europea. En la hasta ahora considerada Gran Recesión, entre 2008 y 2009, las economías comenzaron a remontar después de un año y tres meses de descensos consecutivos. Aunque entonces las caídas del PIB fueron más pronunciadas, lo prolongado de la recesión actual agrava las perspectivas de recuperación.


 
La cifra ensombrece aun más el diagnóstico del club de la moneda única. Las dos grandes economías del euro acusan la debilidad económica: Francia ha entrado oficialmente en recesión, tras acumular su economía dos trimestres consecutivos de caídas, y Alemania registra un mínimo crecimiento positivo (0,1%) después de un trimestre, el último de 2012, peor de lo que sugirieron los datos iniciales (descenso del 0,7%).

 


El único alivio que ofrecen estos datos es que la caída trimestral de la eurozona es menos pronunciada que la del cierre de 2012, cuando el PIB se contrajo un 0,6%. Con todo, la acumulación de datos negativos tras un año y medio de contracción hace que cada nuevo descenso, por pequeño que sea, impacte enormemente en una economía ya muy deteriorada. El PIB lleva cayendo sin cesar desde el último trimestre de 2011 y apenas había tenido tiempo de recuperarse tímidamente desde la recesión de 2009, que concluyó en el segundo trimestre de ese año.
 


La caída se modera


 
Eurostat confirmó también el dato español, un retroceso del 0,5% respecto al último trimestre del año. Al igual que en el conjunto europeo, la cifra resulta más moderada que la del cierre de 2012, cuando el PIB se dejó tres décimas más, pero la situación de partida es cada vez más débil para encajar nuevos descensos.


 
Si se mira la Unión Europea en su conjunto, las cifras tampoco son alentadoras. La economía de los 27 países entra, al igual que la francesa, en recesión, con una caída del 0,1% respecto al trimestre precedente. Pese a los continuos augurios de que la política de austeridad dará resultados, las cifras desmienten esa tesis, con un agravamiento de la ya delicada situación en los países comunitarios.


 
Ni siquiera los más países prósperos —y reacios a las políticas de estímulo— son inmunes a este panorama. Finlandia es, junto a Francia, el otro país que entra en recesión en el primer trimestre de 2013. Y Austria se queda a un paso, pues la economía se estancó tras decrecer en el último tramo de 2012. También Holanda confirma la recesión que ya tenía al cierre del pasado ejercicio.


 
De las grandes economías solo Reino Unido mejora con claridad, pues logra crecer tres décimas tras haber registrado una caída de la misma magnitud entre septiembre y diciembre de 2012.


 
Deterioro frente a 2012


 
La evolución interanual abona el pesimismo, pues los descensos son cada vez más pronunciados. Las economías del euro registran ya una caída del 1% respecto al arranque de 2012, un resultado que continúa la tendencia del empeoramiento interanual. Lo mismo ocurre si se mira a los 27, cuya economía se contrae un 0,7%.


 
Lo más inquietante de estas cifras es que conviven con unas alarmantes cifras de paro, superiores al 12% en el conjunto de la zona euro y por encima del 27% en el caso de España. Las crecientes dificultades que muestran los países para remontar han llevado a la Comisión Europea a aflojar un poco el ritmo de los ajustes y ampliar el plazo de que disponen los países para reducir sus desequilibrios. Destacan los casos de España y Francia, a los que Bruselas acaba de dar dos años más para llegar al 3% de déficit.


 
Más allá de esa relajación, el cambio en las políticas económicas de la Unión Europea de momento solo está en los discursos. Tanto la Comisión como los líderes de los grandes países sitúan el paro como prioridad de sus estrategias, pero sin anunciar inversiones significativas que permitan apuntalar esta idea.


Por Lucía Abellán Bruselas 15 MAY 2013 - 12:21 CET


Francia entra oficialmente en recesión
 

El País Madrid 15 MAY 2013 - 08:46 CET

 

La persistencia de la crisis y la receta de una austeridad excesiva han vuelto a arrastrar a Francia a la recesión por segunda vez en poco más de un año. Según ha informado la oficina de estadística francesa, la segunda economía del euro se contrajo un 0,2% en el primer trimestre de 2013 con respecto al cierre de 2012. El PIB de Francia ya retrocedió un 0,3% en el último tramo de 2012. Por su parte, la locomotora europea, Alemania, que también ha publicado un avance de su contabilidad nacional este miércoles, ha esquivado la recesión por la mínima y tras crecer menos de lo esperado con un alza de apenas un 0,1%.


 
Técnicamente, un país entra en recesión cuando su economía se contrae durante dos trimestres consecutivos en tasa intertrimestral. La economía francesa ya cayó un 0,1% en el primer y el segundo trimestre de 2012, mientras apenas avanzó un 0,2% durante el pasado verano.


 
Francia está bajo presión de Bruselas para que no afloje en las reformas y ajustes. Pese a ello, la Comisión ha accedido a conceder dos años más de plazo a París para reducir el déficit después de que el Gobierno de Francois Hollande, que cumple su primer año en el poder, haya reconocido que no podrá cumplir con el objetivo de déficit del 3% hasta finales de 2014 sin agravar aún más la recesión. El Ejecutivo espera que el PIB crezca un 0,3% a lo largo de este año mientras Bruselas augura una caída del 0,1%.

 


El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, que en unas horas se reunirá con Hollande, ha insistido este miércoles en que Francia necesita un "programa creíble de reformas" a cambio de la prórroga. Bruselas confirmará esta decisión el próximo día 29, cuando también dará a conocer sus conclusiones sobre los planes de reformas presentados por Francia y, también, España, entre otros.


 
Según ha justificado en una entrevista a la radio francesa Europe 1, "no se puede hacer una aplicación ciega del Pacto de Estabilidad, hay que hacer una aplicación inteligente" y este país ha disminuido a la mitad su déficit nominal, aunque "la deuda sigue extremadamente elevada" y el pago de sus intereses representa la primera partida de su presupuesto, por encima incluso de la educación.
 


Las familias francesas gastan menos


 
La oficina de estadística (INSEE) atribuye el retroceso tanto a la demanda interna, que amputó una décima del PIB, como al saldo del comercio exterior, que lo redujo en dos décimas. El único elemento ligeramente positivo fue la variación de existencias de las empresas, que aportó una décima al PIB.


 
El consumo privado, que se mantuvo estable en el último trimestre de 20102, bajó un 0,1% entre enero y marzo. El descenso de los gastos en inversión fue más intenso, de un 0,9%. En cuanto al comercio exterior, las exportaciones siguieron bajando en el primer trimestre (un 0,5 % menos después de haberlo hecho un 0,7% menos entre octubre y diciembre) al tiempo que las  importaciones dejaron de retroceder y se recuperaron un ligero 0,1%.


 
Para completar este panorama, este lunes se ha publicado que el poder adquisitivo de los hogares franceses ha sufrido una caída récord durante el año pasado, un retroceso más grave de lo esperado. La pérdida es del 0,9% y no del 0,4%, como se esperaba en un principio.


 
Problemas también para Alemania


 
El PIB alemán, por su parte, ha crecido un 0,1% en el primer trimestre del año, un crecimiento "débil" que el Gobierno de Angela Merkel justifica por el largo invierno que ha ralentizado la economía. Especialmente la construcción. La oficina estadística alemana, Destatis, ha revisado también la caída sufrida en el último trimestre de 2012, que ahora estima en el 0,7%, una décima peor.


 
Los impulsos positivos vinieron casi exclusivamente del consumo privado, que creció en el primer trimestre del año, después de haber bajado en el último trimestre de 2012. En las inversiones, en cambio, continuó la tendencia negativa del año anterior.


 
El comercio internacional no tuvo casi repercusiones en el crecimiento y tanto las exportaciones como las importaciones tuvieron una tendencia a la baja. En comparación con el mismo periodo del año anterior, el PIB cayó un 1,4% aunque, según Destatis, esto obedece ante todo a que en el primer trimestre de este año hubo más días de fiesta que el primer trimestre de 2012. Prescindiendo de ese efecto, el PIB bajó sólo un 0,2%.


 
Hasta el tercer trimestre de 2012, Francia y Alemania habían tirado del carro de la economía de la zona euro, que aún así no había podido evitar entrar en recesión al cierre del año pasado.

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