Contra la "impunidad financiera" en España

Madrid, 8 de junio. Cientos de personas se manifestaron este sábado en Madrid contra "la impunidad financiera", "la estafa hipotecaria" y "por el derecho a la vivienda".

 

Convocados por el movimiento social Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), los participantes reclamaron "juicio y castigo" a los responsables de la debacle financiera de España.

 

En las pancartas, los manifestantes mostraban las fotografías de aquellos a quienes consideran culpables: Rodrigo Rato, ex presidente de Bankia, entidad cuya situación precipitó un rescate europeo del sector bancario español de 41 mil 300 millones de euros; el ministro de Economía, Luis de Guindos, y los presidentes de los bancos Santander, Emilio Botín, y del BBVA, Francisco González.

 

"Contra la impunidad financiera, contra la estafa hipotecaria, por el derecho a la vivienda", se leía en una gran pancarta con la que se encabezó la marcha, que pasó ante la Asociación Española de la Banca, el Banco de España y la Audiencia Nacional, tribunal encargado de las demandas contra Bankia.

 

Esta movilización es “en forma de ‘escrache’”, nombre que se da a las manifestaciones realizadas desde hace varias semanas ante los domicilios de los responsables políticos o económicos y llevadas a cabo por las asociaciones que luchan contra la expulsión de sus hogares de las familias endeudadas, explicó Theresa Fernández, una asistente de 43 años.

 

"Queremos señalar a los responsables de la situación que padecen las familias víctimas de la estafa hipotecaria, que viven en la calle y tienen que seguir pagando sus hipotecas", subrayó Fernández, miembro de la PAH, asociación que lucha por evitar los desahucios.

 

"Los principales responsables de la crisis se encuentran en los consejos de administración de las entidades financieras", afirmó uno de los organizadores. También recordó que recientemente la justicia europea señaló el sistema de créditos español, debido a que algunas cláusulas podrían considerarse abusivas.

 

La PAH reunió este año 1.4 millones de firmas para una iniciativa legislativa popular para bloquear desahucios, extinguir la deuda a cambio de la entrega de la vivienda y la transformación en viviendas sociales de todas aquellas casas vacías que pertenezcan a los bancos. Sin embargo, la iniciativa aprobada no incluyó los puntos más importantes.

 

Cerca de 40 mil viviendas fueron embargadas en España en 2012 por impagos, según el Banco de España.


Afp

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El FMI admite que el  rescate perjudicó a Grecia

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha admitido haber cometido errores importantes en los tres últimos años respecto al rescate a Grecia, según un documento interno "estrictamente confidencial" al que ha tenido acceso The Wall Street Journal. En este informe, la institución reconoce que  subestimó el daño que sus medidas de austeridad podrían causar a la economía de Grecia que ha permanecido en recesión durante años.

 

La institución que dirige Christine Lagarde forzó, según el informe, sus normas para hacer que la deuda creciente de Grecia  fuera sostenible y que, en retrospectiva, incumplió tres de los cuatro requisitos del FMI para poder recibir ayudas. Durante los últimos tres años se afirmó que la deuda era sostenible, sin embargo, el documento describe las incertidumbres que rodean al rescate "tan significativas que el equipo era incapaz de asegurar que era sostenible con una alta probabilidad".

 

De forma previsible, el FMI hará una versión pública del documento el jueves en el que también afirma que la respuesta a los problemas de Grecia, creada de forma coordinada con la Unión Europea, compró tiempo para limitar la caída del resto de los 17 países que forman la unión monetaria. Sobre esto, admite que el beneficiado del rescate no fue tanto Grecia como el conjunto de la eurozona.

 

 El texto también reconoce que fueron optimistas sobre las perspectivas que tenía el Gobierno griego acerca de su regreso a la financiación de los mercados, así como sobre su capacidad política de llevar a cabo las condiciones incluidas en el programa de rescate.

 

Criticas a la Comisión Europea

 

En el informe aparecen críticas hacia la Comisión Europea (CE) por parte del FMI, ya que, es la Comisión la que tiende a diseñar sus posiciones políticas por consenso, ha mostrado un "escaso éxito" a la hora de implementar las medidas y no tiene experiencia en gestión de crisis. El Fondo añade, además, que sus socios europeos han dejado de lado el impacto del crecimiento más que el cumplimiento de la normativa, no siendo capaz de contribuir a la identificación de reformas estructurales que mejoren el crecimiento.

 

Por otra parte,  señala que ninguno de los miembros de la 'troika' -el FMI, la CE y el Banco Central Europeo (BCE)- consideraban el acuerdo "ideal" y que había "marcadas diferencias de opinión", especialmente en lo que se refiere a las previsiones de crecimiento. Sin embargo, incide en que a Grecia se le obligó a cumplir unos objetivos fiscales "cada vez más ambiciosos".

 

EUROPA PRESS05/06/2013 20:11 Actualizado: 05/06/2013 21:32

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Modelo industrial exportador, laberinto sin salida

Los resultados de la industria colombiana en el primer trimestre de 2013 son los más negativos en 48 meses. El ministro de Hacienda los atribuye a los “festivos” de marzo y otros los vinculan a la evolución de subsectores encadenados con la construcción y al declive del “entorno global y (de) las relaciones comerciales con los vecinos”. (http://www.portafolio.co/opinion/co...). No obstante, existen otras explicaciones, fundamentadas en razones estructurales.

 

La industria viene perdiendo participación en el PIB. En 1996 era el 19 %, en 2012 fue el 12%. Esta disminución está en conjunción con un cambio de perfil, al orientarse hacia la exportación, dejando el mercado interno en segundo plano. Para ello optó por un modelo de ensamble, con insumos importados, intensivo en equipo y maquinaria, rubro que fue el 58% de la inversión manufacturera total aplicada entre 1996 y 2006. Sin embargo, respecto al valor agregado, lo invertido está actualmente entre el 10% y el 15%, cuando décadas atrás fue del 25%. (http://www.urosario.edu.co/urosario...).

 

Carranza y Moreno (BanRepública, 2013) no creen en la denominada “desindustrialización” y, a la vez, observan que la petroquímica es la rama con mayor dinámica y que la principal pérdida de participación de la industria en la economía general se presentó entre 1990 y 2000. Según estos autores, la reducción del tamaño de la industria obedece a una “desintegración” de servicios e insumos que ahora son suministrados por terceros.

 

Maldonado liga la caída industrial a cambios en la composición de la estructura productiva atrasada, “deficientemente desarrollada en la producción de bienes intermedios, de capital y transporte, con alto contenido tecnológico, y altamente concentrada y dependiente en los sectores de la industria liviana” , la cual es más marcada que en 1975. (http://www.bdigital.unal.edu.co/202...).pdf)

 

Una retrospectiva de varias décadas muestra que la variación del crecimiento ha sido cíclica, con periodos alternados -positivos y negativos- ligado al curso de la economía nacional y del contexto internacional. No obstante, en el transcurso, el cambio ocurrido en la composición hace mayor la diferencia entre importaciones y exportaciones industriales, desde el equilibrio en 1990 hasta un déficit de más 30 mil millones de dólares en 2012. En el lance exportador, la industria nacional no conquistó las ventas externas esperadas y perdió buena parte de las internas; supeditando su desarrollo a los mercados internacionales, ya no es motor de crecimiento. Y vale añadir que la especialización minero-energética la afecta todavía más, no sólo por la “enfermedad holandesa” y sus efectos en la tasa de cambio, sino porque además los recursos disponibles y las posibilidades son cada vez más escasos. Para rematar, en el trance de este laberinto sin salida, un cúmulo de TLC viene a reforzar sus muy graves quebrantos presentes

 

Por Aurelio Suárez Montoya, Bogotá, mayo 27 de 2013

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Medio millón de británicos reciben comida

Más de medio millón de británicos dependen de bancos de alimentos de las ONG para evitar el hambre. El informe de Oxfam y Church Action on Poverty revela que el número de personas que recurre a estos bancos de alimentos se ha triplicado a raíz de la reforma del sistema de seguridad social de la coalición conservadora liberal demócrata del primer ministro David Cameron.

 

El gigantesco programa de ajuste de la coalición –equivalente a un recorte fiscal de unos 160 mil millones de dólares en cinco años– contempla una poda de más de 20 mil millones anuales en la ayuda social. Según el informe de las ONG, la profunda reestructuración del Estado benefactor y el desempleo han triplicado el número de personas que acuden a los bancos de alimentos en el Reino Unido, séptima economía a nivel mundial, ex imperio que alguna vez pudo jactarse que en sus dominios “nunca se ponía el sol”.

 

Las dos organizaciones exigieron una investigación parlamentaria en los niveles de pobreza. “La red de contención que protegía a la población está siendo erosionada de tal manera que estamos viendo un claro aumento del hambre. Los bancos de alimentos no deben ser un sustituto de un sistema de seguridad social”, señaló el director ejecutivo de Church Action on Poverty, Niall Cooper.

 

El más importante banco de alimentos, el Trussel Trust, suministra un mínimo de tres días de emergencia alimentaria con las donaciones de escuelas, iglesias, empresas, individuos y supermercados. “En invierno, con las bajísimas temperaturas que hay, mucha gente tiene que elegir entre la calefacción o la comida. Una pareja, Anne Marie y Danny, con una niña de 18 meses, tuvo problemas para cobrar los beneficios sociales en momentos en que Danny tenía gripe y no podía ir a trabajar. Los vecinos le dieron una lata de sopa para sobrevivir. Cuando intervino el banco de alimentos, fue como si les hubieran salvado la vida”, señala un portavoz de la organización.

 

Los conservadores defienden los bancos de alimentos como un ejemplo de la Big Society que ha impulsado el primer ministro David Cameron. Según Cameron, no se puede esperar que el Estado cubra todas las necesidades sociales de la población: las ONG y otras organizaciones tienen que cumplir un papel creciente en la sociedad. En una visita a un banco de alimentos, el líder de la oposición, el laborista Ed Miliband, ironizó sobre esta postura. “Nunca pensé que la Big Society fuera para alimentar niños hambrientos en el Reino Unido”, dijo.

 

En respuesta, el primer ministro acusó a Miliband de politiquería recordándole que el número de usuarios de bancos de alimentos había aumentado durante el último gobierno laborista. David Cameron no faltaba a la verdad. En 2005, unas tres mil personas usaban los bancos de alimentos. En 2009-2010, tras el estallido financiero, con el entonces primer ministro laborista Gordon Brown en el poder, ya eran 40 mil.

 

A David Cameron sólo se le olvidó un detalle. Desde que asumió el poder, en 2010, el número de usuarios de los bancos de alimentos se ha multiplicado por 10: sólo el Trussell Trust ha recibido a más de 350 mil personas. “Si Cameron cree que esto es un triunfo, su manejo de las estadísticas es digno del 1984, de George Orwell”, ironizó en el Evening Standard el comentarista Richard Godwin.

 

Con un desempleo de casi el 8 por ciento, con una cuarta parte de la población económicamente activa –unas ocho millones de personas– en empleos part time y con un ajuste económico que, según el gobierno, debe prolongarse hasta 2018 para llegar a un equilibrio fiscal, la situación va a agravarse. El Reino Unido tuvo en 2012 su segunda recesión en tres años y este primer trimestre se salvó raspando de una tercera: la economía creció un 0,3 por ciento. Aún así, esta semana la Organización de la Cooperación y Desarrollo (OCDE) le bajó de 0,9 a 0,8 por ciento las perspectivas de crecimiento para este año. Ben Phillips, jefe de campaña de Oxfam, considera que los recortes fiscales del gasto social no sólo no tienen sentido moralmente: son un error económico. “Empobrecer a medio millón de personas es mala política económica. ¿Quiénes van a ser los clientes de los supermercados y los negocios de sus barrios?”, indicó Phillips

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La UE le da a España un calendario para subir el IVA y la gasolina

No hay rumbo claro: Europa sigue en un mar de dudas. Abrumada por una segunda recesión autoinfligida por el exceso de recortes, la Comisión Europea certificó hoy un viraje que se basa en levantar el pie del pedal del freno de la austeridad para pisar el acelerador de las reformas. En realidad, ese nuevo Consenso de Bruselas es básicamente un giro retórico, aliñado con alguna que otra medida, como la del paro juvenil: 6.000 millones de euros para siete años en 27 países, en un continente con 26 millones de parados y subiendo. España, campeona europea del desempleo, es el ejemplo paradigmático de que la nueva política económica europea da una de cal y otra de arena. La Comisión dictó hoy estrictos plazos para las reformas del Gobierno y anunció que estrechará la vigilancia sobre Madrid para evitar incumplimientos, con medidas de gran calado político en pensiones, mercado laboral e impuestos. Pero a la vez aflojó la mano con el déficit y evitó abrirle expediente sancionador por desequilibrios excesivos. Bruselas, en fin, aprieta pero no ahoga.


 
Y no solo con España. Con una mano, la Comisión dio más tiempo a un total de siete países para cumplir el déficit; con la otra exigió una agenda reformista que en algunos casos, como el francés o el español, puede provocar serias dificultades a los Gobiernos y va por el mismo camino que ha metido a Europa en una dolorosa recaída. A cambio de los dos años extra para el déficit, Bruselas impuso al Gobierno una docena de fechas límite en otras tantas reformas, con medidas peliagudas como una nueva vuelta de tuerca a las pensiones (que puede terminar en una rebaja de prestaciones en 2014) y una evaluación de la reforma laboral con las consiguientes medidas si es necesario (que lo será, en septiembre), y decreta nuevas subidas fiscales.

 


El paquete completo español difumina aún más la opción de una salida rápida de la crisis. La economía española sigue gripada, y sin estímulos de Fráncfort, de Berlín o de donde sea está casi condenada a un cuadro depresivo, a la japonesa. Podía haber sido peor: al menos el Ejecutivo sacó margen para el déficit (que podrá llegar al 6,5% del PIB este año y al 5,8% el próximo, dos y tres décimas más de lo previsto, respectivamente) y evitó la apertura de un expediente. Pese a sus desequilibrios excesivos. A pesar de los incumplimientos del Gobierno con las reformas. Y a pesar de que una parte de la Comisión y algunos socios querían más castigo.


 
No habrá escarmiento porque Bruselas necesita que se visualice el viraje acometido con permiso de Berlín. La Comisión valoró las reformas aprobadas por España —al igual que hizo con Eslovenia, el otro país con graves desequilibrios— y el hecho de que Rajoy haya diseñado, a medias con Bruselas, un plan de reformas “convincente”. Pero no se fía: las recomendaciones para España son más detalladas que para el resto. Solo en el caso de Eslovenia hay tanto lujo de detalles. Fuentes comunitarias explicaron que a cambio de evitar el expediente, Bruselas estrechará aún más la vigilancia. Madrid debe acometer “una aplicación rigurosa y puntual” de las recomendaciones, avisó el vicepresidente Olli Rehn.


 
Para eso está el calendario, pese a que al no abrir expediente su cumplimiento depende de la buena voluntad del Ejecutivo. La Comisión juega con el compromiso en firme de España, pero también el memorando de condiciones asociado al rescate bancario era de obligado cumplimiento y sin embargo aún no se han aprobado muchas medidas.

 


El análisis de Rehn sobre España es serpenteante. Por una parte, “el esfuerzo fiscal estructural de los últimos años se ajusta a las recomendaciones”. Por otra, España no ha cumplido con el déficit y hay serios riesgos de tampoco lo haga en el futuro. La conclusión de Rehn no es que su receta haya empeorado la recesión y por tanto las posibilidades de equilibrar las cuentas públicas, sino que la pesadilla es fruto de una “inesperada degradación de la situación económica”. Pese a la declaración de intenciones sobre la austeridad, los planes de Rehn para Madrid se parecen peligrosamente a los del pasado: “Es importante que España siga haciendo esfuerzos y refuerce el marco fiscal para favorecer el crecimiento, con revisiones sistemáticas del gasto público”. Eso suena a nuevos recortes. Bruselas critica, además, la baja presión fiscal: reclama medidas antifraude, pero también cierra la puerta a bajadas de impuestos; apunta a nuevas subidas. La Comisión quiere una “revisión sistemática” del sistema tributario para marzo de 2014; “explorar una mayor limitación de la aplicación de IVA reducidos” y subidas de los impuestos sobre carburantes. Es decir: alzas en al menos dos tributos en plena recesión.


 
El examen de la reforma laboral debe llegar en julio, y Bruselas emplaza a “presentar modificaciones, si es necesario, en septiembre de 2013”. Pero quizá lo más impactante sea el capítulo de pensiones: España debe “culminar a final de 2013 la regulación del factor de sostenibilidad estableciendo, entre otras cosas, que la edad de jubilación vaya aumentando en función de la esperanza de vida”. Eso apunta a un aumento adicional de la edad de jubilación, algo que no se plantea el informe de los sabios encargado por Rajoy.

 


España, en definitiva, obtiene margen de maniobra. Y Bruselas, a la vez, estrecha la vigilancia sobre Madrid. Todo el mundo gana, algo relativamente habitual en Bruselas: el ministro Luis de Guindos podrá ir presentando las reformas a su ritmo, pero la Comisión y los socios podrán agarrarse al calendario para meter presión. El Ejecutivo tiene ahora una ventaja: hay otras economías enfermas, desde esa Francia que se resiste a las reformas hasta una Holanda que era adalid de esa política protijera y que ahora prefiere retrasar las medidas dolorosas. “El impacto en la sociedad de varios años de escaso o ningún crecimiento es de gran alcance", señaló el presidente José Manuel Barroso. La UE ha despertado e inicia “un cambio de paradigma”, indicó Ricardo Barbieri, economista de Mizuho. Aunque ese cambio sea, en realidad, minúsculo.

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Miércoles, 22 Mayo 2013 06:37

El euroescepticismo se expande

El euroescepticismo se expande

El euroescepticismo está de moda en la Unión Europea. La cumbre de la UE de hoy tiene que enfrentar un fenómeno que no se limita como antaño al Reino Unido, sino que se extiende por los 27 países de la UE. Según el Eurobarómetro de la Fundación Paneuropea Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, desde el comienzo de la crisis del euro, la confianza en la UE ha caído más de 30 puntos en Francia, casi 50 puntos en Alemania, más de 50 en Italia, más de 90 en España: la lista se disemina por todos los países.

 

Con este voto crecientemente negativo de la población, reflejado en la emergencia de movimientos fuertemente euroescépticos en muchos países, de Beppe Grillo en Italia a la Alternativa para Alemania, la cumbre busca recuperar la iniciativa política con una lucha frontal contra los paraísos fiscales. El acuerdo entre nueve países para el intercambio automático de información bancaria, alcanzado en la cumbre de ministros de Finanzas en Dublín el mes pasado, es el punto de partida. El acuerdo cuenta con la firma de pesos pesados de la UE –Alemania, Francia, el Reino Unido, Italia, España, Holanda y Bélgica–, a los que se sumaron Polonia y Rumania: la intención ahora es extenderlo a los 27 países de la UE.

 

Con las economías ahogadas por el déficit fiscal y la austeridad, con una población que está dando sobradas señales de hartazgo con las políticas de ajuste permanente, el millón de millones de euros anuales que se esfuma por la ruta de los paraísos fiscales es una presa que puede mejorar la recaudación fiscal y mostrar que la UE no es un club para los poderosos que impone recetas de achicamiento constante a la población para salvar a sus bancos, responsables reales de la crisis. La presencia del Reino Unido en esta iniciativa es particularmente significativa. Un informe de la ONG Action Aid publicado la semana pasada señalaba que las cien compañías más importantes del Reino Unido, aglutinadas en el famoso índice bursátil FTSE100, tienen más de ocho mil subsidiarias en paraísos fiscales: unas 1685 de estas subsidiarias se encuentran en territorios dependientes de la corona británica y conocidos paraísos fiscales como Jersey, las British Virgin Islands, las islas Caimán, Bermuda y Gibraltar.

 

El gobierno de David Cameron, tironeado por la impopularidad de su programa de austeridad y una ola de escándalos de evasión fiscal, se ha visto obligado a levantar la bandera de la lucha contra la evasión fiscal. Hoy la resistencia está liderada por Austria, que se opuso a esta medida en nombre del derecho a la confidencialidad bancaria y, en menor medida, Luxemburgo. El director de la ONG Tax Justice en el Reino Unido, Richard Murphy, le indicó a Página/12 que esperaba un avance en el tema. “Creo que Austria va a ceder. Ha habido mucha presión diplomática. Y es que la realidad está apretando. Y la realidad es que el problema fiscal es muy serio y no se puede solucionar con más impuestos y ajustes de la población”, señala Murphy.

 

La apuesta es grande para la UE. El proyecto paneuropeo nacido de las cenizas de la Segunda Guerra Mundial fue un intento de enterrar el fantasma de las divisiones mediante la unión económica. Este proyecto, que funcionó de maravillas durante décadas, está atravesando su peor crisis. El informe del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR, por sus siglas en inglés) es claro respecto de la caída de la popularidad de la UE. El Reino Unido, monarca tradicional del euroescepticismo, ya no tiene la exclusiva: los países más poderosos de la UE lo acompañan. “Para un creciente número de ciudadanos en el sur de Europa, la UE se parece a lo que el Fondo Monetario Internacional representó en América latina: una camisa de fuerza que vacía de contenido a la democracia. Mientras tanto, para los países del norte, la UE ha fallado en su control de las políticas de los países periféricos. Los acreedores tienen la misma sensación de victimización que los deudores”, señala el informe. Un acuerdo sobre paraísos fiscales daría un respiro a esta atribulada UE.

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Lunes, 20 Mayo 2013 06:35

Ajustes y reformas

Ajustes y reformas

Cuando se considera el desempeño de una economía y se plantean medidas de política pública para afectarlo en una dirección determinada sea mediante ajustes, o de manera más firme con reformas, aparece inevitablemente el asunto de los plazos en que tales acciones pueden tener algún impacto.

 

Puesto que el comportamiento social es siempre cambiante –empezando por los cambios demográficos y las innovaciones tecnológicas–, y el crecimiento del producto no ocurre de manera ilimitada, sino de forma cíclica, pues enfrenta distintos límites, es más simple considerar el corto plazo (digamos hasta un año). Tratar el plazo largo es más difícil; es mayor la incertidumbre ya que en esencia el futuro es desconocido y más grande el grado de complejidad.

 

A largo plazo hay que considerar aspectos de índole estructural e institucional que son más rígidos y afectan las decisiones públicas y privadas para asignar los recursos disponibles del modo más productivo. La continuidad política es un factor determinante, pero que puede ser muy escaso en las sociedades con las formas actuales de la democracia. El mercado falla, el gobierno y los políticos también.

 

Estos son aspectos centrales en la formulación de las teorías y las políticas económicas. Se pueden manejar mejor las condiciones estáticas que las de naturaleza dinámica, mejor al análisis parcial que el de índole sistémico y mejor el corto que el largo plazo.

 

Una de las características de la crisis económica mundial es precisamente la dificultad política de atender las necesidades inmediatas como son el extendido desempleo y el castigo a los servicios sociales y las pensiones y, extender igualmente, la visión a largo plazo.

 

Tal fricción vuelve impracticable construir escenarios sistémicos que orienten las medidas de intervención, como pueden ser las políticas fiscal, monetaria, laboral, industrial o financieras. Todo esto se advierte claramente en la gestión de la crisis en la Unión Europea y, en particular, en la zona del euro. Después de cinco años esa zona se ha ido hundiendo hasta instalarse ya en una recesión económica y de estancamiento político.

 

Puede decirse firmemente y sin riesgo de candidez que Keynes tenía razón al sostener que era tan perverso como estúpido permitir que hubiera desempleo. También, como afirmaba, deben enfrentarse con indignación las mentiras políticas. Eso es otro de los fenómenos que están creciendo en las sociedades europeas y, ciertamente, no sólo en ellas.

 

Ha aparecido un debate al respecto que señala cómo ciertas posiciones políticas fuerzan los ajustes recesivos que afectan de modo primordial la capacidad del Estado para combatir la recesión, pues con ello pretenden aflojar las resistencias para las reformas que pretenden como resultado de la misma crisis. Este es un tema relevante para el análisis político y económico.


Desde esta perspectiva, ese sería el caso de la gestión que ha ido imponiendo rigurosa y consistentemente el gobierno alemán en la eurozona para imponer el tipo de ajuste que favorecen políticos, grandes empresas y los bancos. Así lo admitieron muchos países como pauta de gobierno: España, Francia, Italia y Gran Bretaña pueden ser considerados en ese grupo, pero tienen cada vez más dificultades para mantener las austeridad a ultranza.

 

Otros países como Grecia, Chipre o Portugal están de plano de bruces en la lona en un verdadero “knock out”. La situación es insostenible, las condiciones en las que esa región saldrá de esta crisis pueden ser muy distintas a las que se presentan en el ideario político dominante.

 

Eso no quiere decir que el capitalismo no sea un sistema provechoso para algunos o que esté herido de muerte. La crisis de referencia tiene un rasgo relevante y es la desigualdad con la que golpea a distintos sectores. No en balde el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos ha advertido abiertamente que se está gestando una nueva burbuja en los precios de diversos activos, por las actividades de esencialmente especulativas de los bancos para sacar ventaja de las políticas monetarias muy expansivas que mantienen bajas las tasas de interés.

 

Por otro lado, en todas partes se habla de carencia de créditos para las empresas de tamaño pequeño y medio y la concentración de los préstamos en los acreedores de mayor tamaño, para no afectar la rentabilidad del capital de las instituciones financieras.

 

Esto pasa en México en particular con los bancos más grandes, que no con los más pequeños. La iniciativa de reforma que se discutirá hasta septiembre en el Congreso quiere incidir en estos asuntos. Abre pues una puerta para un debate profundo sobre la arquitectura del sistema financiero del país. Hay una oportunidad para que los legisladores estén a la altura de tal debate, pues son muchos los elementos que se han presentado, pero no están necesariamente articulados para conseguir que el sector financiero se engarce positivamente con el crecimiento del producto.

 

Otra vez es relevante el plazo en el que las políticas deberán conseguir sus objetivos y el tipo de sistema financiero, económico, laboral, productivo y legal que dejaría establecido. La historia de reformas económicas recientes ha promovido un sistema financiero que propicia estabilidad macroeconómica, pero sin fuerza para crecer sostenidamente. Los datos recientes del desempeño productivo del primer trimestre del año vuelven a comprobar este hecho.

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La economía de la zona euro sufre la recesión más larga de su historia

La zona euro vive su recesión más larga. La caída del 0,2% intertrimestral registrada en las 17 economías del euro en el arranque del año sume a la eurozona en un año y medio de recesión, según los datos que ha publicado este miércoles Eurostat, la agencia estadística de la Unión Europea. En la hasta ahora considerada Gran Recesión, entre 2008 y 2009, las economías comenzaron a remontar después de un año y tres meses de descensos consecutivos. Aunque entonces las caídas del PIB fueron más pronunciadas, lo prolongado de la recesión actual agrava las perspectivas de recuperación.


 
La cifra ensombrece aun más el diagnóstico del club de la moneda única. Las dos grandes economías del euro acusan la debilidad económica: Francia ha entrado oficialmente en recesión, tras acumular su economía dos trimestres consecutivos de caídas, y Alemania registra un mínimo crecimiento positivo (0,1%) después de un trimestre, el último de 2012, peor de lo que sugirieron los datos iniciales (descenso del 0,7%).

 


El único alivio que ofrecen estos datos es que la caída trimestral de la eurozona es menos pronunciada que la del cierre de 2012, cuando el PIB se contrajo un 0,6%. Con todo, la acumulación de datos negativos tras un año y medio de contracción hace que cada nuevo descenso, por pequeño que sea, impacte enormemente en una economía ya muy deteriorada. El PIB lleva cayendo sin cesar desde el último trimestre de 2011 y apenas había tenido tiempo de recuperarse tímidamente desde la recesión de 2009, que concluyó en el segundo trimestre de ese año.
 


La caída se modera


 
Eurostat confirmó también el dato español, un retroceso del 0,5% respecto al último trimestre del año. Al igual que en el conjunto europeo, la cifra resulta más moderada que la del cierre de 2012, cuando el PIB se dejó tres décimas más, pero la situación de partida es cada vez más débil para encajar nuevos descensos.


 
Si se mira la Unión Europea en su conjunto, las cifras tampoco son alentadoras. La economía de los 27 países entra, al igual que la francesa, en recesión, con una caída del 0,1% respecto al trimestre precedente. Pese a los continuos augurios de que la política de austeridad dará resultados, las cifras desmienten esa tesis, con un agravamiento de la ya delicada situación en los países comunitarios.


 
Ni siquiera los más países prósperos —y reacios a las políticas de estímulo— son inmunes a este panorama. Finlandia es, junto a Francia, el otro país que entra en recesión en el primer trimestre de 2013. Y Austria se queda a un paso, pues la economía se estancó tras decrecer en el último tramo de 2012. También Holanda confirma la recesión que ya tenía al cierre del pasado ejercicio.


 
De las grandes economías solo Reino Unido mejora con claridad, pues logra crecer tres décimas tras haber registrado una caída de la misma magnitud entre septiembre y diciembre de 2012.


 
Deterioro frente a 2012


 
La evolución interanual abona el pesimismo, pues los descensos son cada vez más pronunciados. Las economías del euro registran ya una caída del 1% respecto al arranque de 2012, un resultado que continúa la tendencia del empeoramiento interanual. Lo mismo ocurre si se mira a los 27, cuya economía se contrae un 0,7%.


 
Lo más inquietante de estas cifras es que conviven con unas alarmantes cifras de paro, superiores al 12% en el conjunto de la zona euro y por encima del 27% en el caso de España. Las crecientes dificultades que muestran los países para remontar han llevado a la Comisión Europea a aflojar un poco el ritmo de los ajustes y ampliar el plazo de que disponen los países para reducir sus desequilibrios. Destacan los casos de España y Francia, a los que Bruselas acaba de dar dos años más para llegar al 3% de déficit.


 
Más allá de esa relajación, el cambio en las políticas económicas de la Unión Europea de momento solo está en los discursos. Tanto la Comisión como los líderes de los grandes países sitúan el paro como prioridad de sus estrategias, pero sin anunciar inversiones significativas que permitan apuntalar esta idea.


Por Lucía Abellán Bruselas 15 MAY 2013 - 12:21 CET


Francia entra oficialmente en recesión
 

El País Madrid 15 MAY 2013 - 08:46 CET

 

La persistencia de la crisis y la receta de una austeridad excesiva han vuelto a arrastrar a Francia a la recesión por segunda vez en poco más de un año. Según ha informado la oficina de estadística francesa, la segunda economía del euro se contrajo un 0,2% en el primer trimestre de 2013 con respecto al cierre de 2012. El PIB de Francia ya retrocedió un 0,3% en el último tramo de 2012. Por su parte, la locomotora europea, Alemania, que también ha publicado un avance de su contabilidad nacional este miércoles, ha esquivado la recesión por la mínima y tras crecer menos de lo esperado con un alza de apenas un 0,1%.


 
Técnicamente, un país entra en recesión cuando su economía se contrae durante dos trimestres consecutivos en tasa intertrimestral. La economía francesa ya cayó un 0,1% en el primer y el segundo trimestre de 2012, mientras apenas avanzó un 0,2% durante el pasado verano.


 
Francia está bajo presión de Bruselas para que no afloje en las reformas y ajustes. Pese a ello, la Comisión ha accedido a conceder dos años más de plazo a París para reducir el déficit después de que el Gobierno de Francois Hollande, que cumple su primer año en el poder, haya reconocido que no podrá cumplir con el objetivo de déficit del 3% hasta finales de 2014 sin agravar aún más la recesión. El Ejecutivo espera que el PIB crezca un 0,3% a lo largo de este año mientras Bruselas augura una caída del 0,1%.

 


El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, que en unas horas se reunirá con Hollande, ha insistido este miércoles en que Francia necesita un "programa creíble de reformas" a cambio de la prórroga. Bruselas confirmará esta decisión el próximo día 29, cuando también dará a conocer sus conclusiones sobre los planes de reformas presentados por Francia y, también, España, entre otros.


 
Según ha justificado en una entrevista a la radio francesa Europe 1, "no se puede hacer una aplicación ciega del Pacto de Estabilidad, hay que hacer una aplicación inteligente" y este país ha disminuido a la mitad su déficit nominal, aunque "la deuda sigue extremadamente elevada" y el pago de sus intereses representa la primera partida de su presupuesto, por encima incluso de la educación.
 


Las familias francesas gastan menos


 
La oficina de estadística (INSEE) atribuye el retroceso tanto a la demanda interna, que amputó una décima del PIB, como al saldo del comercio exterior, que lo redujo en dos décimas. El único elemento ligeramente positivo fue la variación de existencias de las empresas, que aportó una décima al PIB.


 
El consumo privado, que se mantuvo estable en el último trimestre de 20102, bajó un 0,1% entre enero y marzo. El descenso de los gastos en inversión fue más intenso, de un 0,9%. En cuanto al comercio exterior, las exportaciones siguieron bajando en el primer trimestre (un 0,5 % menos después de haberlo hecho un 0,7% menos entre octubre y diciembre) al tiempo que las  importaciones dejaron de retroceder y se recuperaron un ligero 0,1%.


 
Para completar este panorama, este lunes se ha publicado que el poder adquisitivo de los hogares franceses ha sufrido una caída récord durante el año pasado, un retroceso más grave de lo esperado. La pérdida es del 0,9% y no del 0,4%, como se esperaba en un principio.


 
Problemas también para Alemania


 
El PIB alemán, por su parte, ha crecido un 0,1% en el primer trimestre del año, un crecimiento "débil" que el Gobierno de Angela Merkel justifica por el largo invierno que ha ralentizado la economía. Especialmente la construcción. La oficina estadística alemana, Destatis, ha revisado también la caída sufrida en el último trimestre de 2012, que ahora estima en el 0,7%, una décima peor.


 
Los impulsos positivos vinieron casi exclusivamente del consumo privado, que creció en el primer trimestre del año, después de haber bajado en el último trimestre de 2012. En las inversiones, en cambio, continuó la tendencia negativa del año anterior.


 
El comercio internacional no tuvo casi repercusiones en el crecimiento y tanto las exportaciones como las importaciones tuvieron una tendencia a la baja. En comparación con el mismo periodo del año anterior, el PIB cayó un 1,4% aunque, según Destatis, esto obedece ante todo a que en el primer trimestre de este año hubo más días de fiesta que el primer trimestre de 2012. Prescindiendo de ese efecto, el PIB bajó sólo un 0,2%.


 
Hasta el tercer trimestre de 2012, Francia y Alemania habían tirado del carro de la economía de la zona euro, que aún así no había podido evitar entrar en recesión al cierre del año pasado.

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Buscando al trabajo, buscando al socialismo

La crisis en curso, su manejo y las políticas de austeridad que pretenden "resolverlo" en favor de las clases dominantes agudizando, por ejemplo el desempleo (según la OIT en 2012 había en el mundo 197 millones desempleados; este año habrá más de 202 millones de personas en busca de trabajo, Global Employment Trends 2013, 22/1/13) hacen pensar a cada vez más gente que debe haber alguna alternativa.

 

No sólo una política alterna que pondría el problema del empleo en el centro (algo que frente a las medidas antipopulares y fascistoides igual haría mucha diferencia), pero una alternativa sistémica.

 

Según la editorial Merriam-Webster, especializada en diccionarios, el "socialismo" y el "capitalismo" fueron elegidas como "Las palabras del año 2012" por la cantidad de búsquedas online por personas que simultáneamente consultaban ambos términos ( Página/12, 6/12/12).

 

Al final es alguna lucecita en estos "tiempos oscuros" y una señal de que a pesar del fracaso del "socialismo real" hay quienes aún creen que puede haber una alternativa al capitalismo o que siempre es la misma: "socialismo o barbarie". Pero: ¿qué socialismo?

 

Es interesante el aporte de Michael A. Lebowitz, un destacado marxista canadiense que no sólo rescata el término, sino también lo reconecta con sus orígenes.

 

Para Lebowitz que lamenta que muchos marxistas, dado que el autor de El Capital no escribió un tomo separado sobre el trabajo asalariado, olvidan el lado de los trabajadores estudiando el lado del capital como si fuera la totalidad del sistema (Beyond Capital: Marx's Political Economy of the Working Class, 1992) la "alternativa socialista" sólo puede ser un resultado de la autoorganización de los trabajadores, siendo ellos los principales sujetos que pueden transformar la sociedad desde abajo, mediante la libre asociación y cooperación ( The Socialist Alternative: Real Human Development, 2010).

 

Según él –siguiendo a Marx–, la sociedad socialista es la que remueve todos los obstáculos para el pleno desarrollo de las capacidades humanas que es un fin en sí mismo. Mediante el trabajo, el trabajador no sólo transforma el mundo, sino también a sí mismo. Producir un producto significa producir dos cosas: la mercancía y un tipo de persona que es el productor. Sin embargo, el capital tiene un doble efecto: no sólo explota a los trabajadores, sino también los deforma, privándolos de la totalidad de su humanidad. Por eso es necesario ir más allá del capitalismo, donde ésta podría alcanzar su plenitud (así no se trata tanto de disminuir el tiempo de trabajo, sino de convertirlo en "trabajo socialista").

 

Analizando el fracaso del "socialismo real", Lebowitz subraya que éste falló, porque las "relaciones de trabajo vanguardistas", fruto de un perverso contrato social, excluyeron a la clase obrera del proceso productivo dándole la prioridad a los gerentes, que persiguiendo la "eficiencia" abrazaron la lógica del capital abriéndole finalmente la puerta a la restauración del capitalismo. Para él, la principal contradicción del "socialismo real" era la relación vanguardia-trabajadores; la solución, en vez de "liberar al gerente", debería haber sido "liberar al trabajador" ( The Contradictions of "Real Socialism". The Conductor and the Conducted, 2012).

 

Para el mismo autor, la búsqueda del socialismo pasa por el Estado como un espacio de la práctica revolucionaria: un buen ejemplo de esto es Venezuela, que gracias a Chávez rescató en buena parte el término, demostrando que es posible construir el socialismo –"del siglo XXI"– con logros (por ejemplo, el desempleo es ahora de 8 por ciento), aunque no sin dificultades (en la autogestión obrera). Lebowitz ha acompañado y estudiado este proceso ( Build It Now: Socialism for the 21st Century, 2007) y basándose también en él subraya la necesidad de un Estado socialista ( The State and the Future of Socialism, en: Socialist Register 2013).

 

Según Lebowitz, para el "socialismo del siglo XXI" necesitamos también un "marxismo del siglo XXI" o más bien un retorno al "marxismo de Marx" que, sobre todo los escritos de 1844-1858, están llenos de pasajes sobre el desarrollo humano y la necesidad del socialismo para alcanzar su plenitud, algo que fue perdido en el siglo XX por el "marxismo vanguardista" que no veía más allá del desarrollo de las fuerzas productivas.

 

Esta parcialidad se refleja hoy en el debate alrededor de la crisis: mientras abundan discusiones sobre el "problema de la transformación" o la caída de la tasa de ganancia –el mismo Lebowitz en un viejo ensayo rechazó mirarla sólo desde el lado de la producción, Marx's Falling Rate of Profit: A Dialectical View, 1976– escasean análisis acerca del proletariado como sujeto y su praxis.

 

La respuesta a la crisis será desde la teoría, pero sobre todo desde la práctica de la clase trabajadora, sin excluir a los desempleados (lo único que determinará el camino al socialismo será la lucha de clases). El trabajo –en el capitalismo– deforma, pero condenar millones a un paro indefinido (ante todo los jóvenes, "una generación en peligro" según la OIT, Global Employment Trends for Youth 2013, 8/5/13), también es una mutilación. La búsqueda del socialismo basado en la emancipación mediante el trabajo es una vía humanista frente a un sistema inhumano e ineficiente que desperdicia las vidas y la fuerza laboral.

 

De acuerdo con Lebowitz, el capitalismo sigue porque logra producir los trabajadores que necesita, convencidos de que "no hay una alternativa"; para ir más allá de él se necesita una visión que remplazaría este falso "sentido común", cambios que pueden darse sólo si salen de nosotros mismos. Si no los buscamos, de una vez podemos abrir el diccionario y consultar la palabra "fascismo".

 

Maciek Wisniewski. Periodista polaco

 

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Miércoles, 08 Mayo 2013 19:27

Otoño del imperio y del capitalismo

Otoño del imperio y del capitalismo

ALAI AMLATINA, 07/05/2013.- Cuando el imperio es incapaz de mantener su hegemonía aportando soluciones a las crisis sistémicas recurre a la “hegemonía explotadora” (1), con toda la violencia y la destrucción que la acompaña. Así sucedió en la decadencia de la hegemonía imperial de Holanda.

 

Fue tratando de salvarse imponiendo el libre comercio con una hegemonía explotadora que terminó el imperio británico, y algo similar pero de naturaleza diferente es lo que desde hace ya unas tres décadas estamos presenciando en la decadencia de la hegemonía mundial de Estados Unidos (EE.UU.).

 

Hegemonía explotadora suena muy bien como apellido del neoliberalismo, de esa extraordinaria expansión financiera, comercial e industrial que el imperialismo estadounidense quiere llevar a sus límites extremos, que ya no puede controlar ni remediar sus terribles secuelas de disolución social y desastre económico, ni la concentración del poder y riqueza en las cuentas de la oligarquía que poseen los monopolios ya presentes en prácticamente todas las ramas de los sectores económicos, sin hablar de la destrucción ambiental y el recalentamiento global que amenaza la vida del planeta.

 

En los casos de Holanda y Gran Bretaña las fases de hegemonía explotadora fueron en efecto el “otoño” de esos imperios, pero también las “primaveras” en el proceso de desarrollo del capitalismo, y en particular del modo de producción del capitalismo industrial.

 

En el caso del imperio estadounidense hay razones para pensar que la hegemonía explotadora no solo es el “otoño” del imperio sino también del modo de producción capitalista, que ya se encuentra ante la “barrera insalvable” que anticipaba Karl Marx.

 

Bajo el imperio estadounidense el capitalismo industrial adquiere su forma más perfeccionada y desarrolla –no solo en EE.UU.- las bases de un modo de producción basado en la automatización, logrando concretar una parte del gran objetivo del gran capital, o sea la de producir de manera continua y prescindiendo de la mayor parte o la totalidad de la fuerza de trabajo asalariada.

 

Desde hace más de medio siglo, por las transformaciones que la automatización produjo en el modo de producir, el desenvolvimiento de las estructuras empresariales transnacionales y el creciente papel del capital financiero en la determinación de las inversiones a efectuar, lo que fue posible vía las inversiones directas, los flujos financieros y la deslocalización de la producción, el sistema capitalista se universalizó, o sea que completó la segunda parte del objetivo del gran capital.

 

El gran sueño del capital, de liberarse de la fuerza de trabajo asalariada o de pagar los salarios más bajos posibles, y de universalizarse, se hizo realidad con la automatización y la deslocalización. Pero esta transformación implicó un creciente reemplazo de la extracción de plusvalía, el uso de la fuerza de trabajo asalariado en las sociedades avanzadas –que crean los imprescindibles “puntos de consumo” para la realización del capital, de que hablaba Marx-, por la plusvalía extraída en el exterior, en otras sociedades, y que llega a las casas matrices en el centro imperial como renta diferencial, o sea como ganancias que van a parar a los accionistas y ejecutivos de las empresas.

 

Es a partir de este desenvolvimiento, en mi opinión, que es posible explicar tanto la naturaleza de la crisis estructural del capitalismo como la relativamente irreversible realidad actual en las sociedades del capitalismo avanzado.

 

Así sería posible explicar esta crisis de sobreproducción y subconsumo, el creciente y cada vez más crónico desempleo tecnológico –como definía John M. Keynes al reemplazo de los trabajadores por las maquinas- en un contexto de mayor creación de riquezas que se concentra en las pocas manos de los monopolios y los financieros, y que ya no entra sino marginalmente en la reproducción del capital en los países avanzados.

 

Asimismo explica que el subconsumo tiende a volverse crónico por la disminución del empleo y la masa salarial total, factor que a su vez amplia la espiral del desempleo y el subempleo, que termina poniendo en crisis las ramas de la economía aun no automatizadas.

 

Esto también explica el aumento de la deuda familiar –falta de empleos y bajos salarios-, y el endeudamiento de los Estados por la contracción de la recaudación fiscal –la carga tributaria descansa fundamentalmente sobre los ingresos de los trabajadores-, y el aumento del gasto público para paliar el desempleo, entre otros aspectos más.

 

Y, no olvidemos, esta universalización del capitalismo y de las nuevas tecnologías también permite explicar la rápida emergencia de las nuevas potencias industriales en Asia, donde las transnacionales tuvieron que integrarse a un sistema capitalista parcialmente regulado por Estados que no cedieron toda su soberanía ante el neoliberalismo.

 

Quizás puede también explicar que a la luz de las experiencias asiáticas y por la falta de verdadero desarrollo económico, se esté dando en los países en desarrollo que primero sufrieron la experiencia neoliberal, los de América latina, la búsqueda de nuevas estrategias de desarrollo para reparar la herencia neoliberal, como el desempleo y el subempleo, la pobreza y extrema pobreza, la destrucción de los sistemas estatales y de los programas sociales de salud, educación y de pensión.

 

El anzuelo sin carnada

 

Según los sociólogos Giovanni Arrighi y Beverly J. Silver, no es posible saber cuándo, pero es seguro que esta hegemonía explotadora del imperio estadounidense terminará muy mal (2).

 

Por el momento constatamos que ante su impotencia para salir de estas crisis el imperialismo ha retornado y se aferra a las políticas depredadoras –como una más pérfida institucionalización del libre comercio que permita aumentar la extracción de rentas-, y junto a sus aliados retorna a las políticas guerreristas y colonialistas del pasado, con sus terribles consecuencias sociales, económicas y políticas para todos los pueblos afectados.

 

Con la automatización y la deslocalización reemplazando a los trabajadores, y habiendo desaparecido la “amenaza” comunista con el desmembramiento de la URSS, el capitalismo estadounidense desmanteló totalmente el programa básico que describía Immanuel Wallerstein: “satisfacer las demandas combinadas del Tercer Mundo (relativamente poco para cada uno, pero para mucha gente) y de la clase obrera occidental (para relativamente poca gente, pero mucho para cada uno)”.

 

En realidad, como bien observaba Wallerstein hace casi dos décadas, el capitalismo emprendió un retornó a “la situación anterior a 1848, en la que, en los focos del Estado liberal {…} los obreros estarían mal pagados y fuera del ámbito de los derechos políticos y sociales” (2).

 

Sin posibilidad real a corto, mediano y largo plazo, de una vigorosa recuperación económica, las empresas transnacionales y los bancos de los países avanzados siguen “sentadas” en billones de dólares y no utilizan los préstamos casi gratuitos que los bancos centrales han puesto a su disposición. Como apunta el columnista canadiense Thomas Walkom, del diario Toronto Star, esas empresas y financieros no invertirán en la producción que creará empleos “a menos que tengan un mercado para sus productos”.

 

Esta situación general y las políticas de austeridad para mantener la deflación que favorece al sistema financiero ya incuban crisis políticas e importantes protestas sociales, que en la UE empiezan a meter miedo en la clase política, como muestra el forcejeo de algunos gobiernos para que se extiendan –y no para extinguir- los plazos para cumplir con las metas de austeridad fiscal.

 

Y en medio de estas crisis simultáneas el principal objetivo de EE.UU. es expandir y profundizar la liberalización con el Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica (TPP, en su sigla en inglés), mientras que la UE se esfuerza en cerrar un acuerdo de liberalización económica y financiera con Canadá, para comenzar a negociar uno similar con EE.UU.

 

Ni siquiera cabe preguntarse si al negociar estos acuerdos los gobiernos están respondiendo a los intereses de sus países o simplemente a las trasnacionales y monopolios que poco o nada contribuirán en esos países desde el punto de vista fiscal, en materia de creación de empleos y de demanda interna.

 

Es bien conocido que EE.UU. dejó de ser la “fábrica” del mundo, que ahora está en China y el resto de Asia oriental, y también ha perdido –como señalan Arrighi y Silver- el papel del único “cajero” de las finanzas mundiales. Y por si fuera poco la baja del consumo en EE.UU. lo inhabilitó para seguir siendo la “locomotora” de la expansión económica mundial.

 

Si la realidad cambió hay que cambiar la manera de pensar

 

En febrero pasado el historiador y economista Robert Skidelsky describía la ola de automatización en la manufactura en los países occidentales –que está llegando a China-, y que la substitución del trabajo asalariado por capital (la automatización) está yendo más allá de la manufactura y no solo se está “comiendo” los trabajos poco pagados, sino también “los mejores trabajos”, de nivel técnico y que parecían seguros (4).

 

Haciendo referencia al “desempleo tecnológico” de John M. Keynes, Skidelsky opina que la solución es reducir la jornada laboral: “Si una máquina puede reducir a la mitad la necesidad de mano de obra humana, ¿por qué en vez de prescindir de la mitad de los trabajadores no los empleamos a todos durante la mitad del tiempo? ¿Por qué no aprovechar la automatización para reducir la semana laboral media de 40 horas a 30, después a 20 y después a diez, contabilizando esa jornada laboral decreciente como un empleo a tiempo completo? Esto sería posible si el rédito de la automatización, en vez de quedar exclusivamente en manos de los ricos y poderosos, se distribuyera equitativamente.”

 

Y concluye señalando que hay que prepararse “para un futuro en el que la automatización nos dejará más tiempo libre. Pero para ello será necesaria una revolución del pensamiento social.”

 

En 1996 la recientemente desaparecida ensayista y escritora francesa Vivianne Forrester (5) afirmaba, en entrevista con el diario L’Humanité, que “el horror económico (de la sociedad neoliberal) se debe en gran parte al hecho de que vivimos con los criterios del siglo 19 en lo tocante al empleo”, subrayando que ella no confundía “la idea del trabajo, valor fundamental, con la idea del empleo”.

 

Pero al conservar los criterios del siglo 19 –decía Forrester-, culpabilizamos a quienes sufren la situación. Toda la argumentación se funda sobre la necesidad de encontrar un empleo. Terminemos de decirles constantemente a las personas –en particular a los jóvenes- que no pueden encontrar un salario para sobrevivir, que el solo modelo de vida autorizado es la vida asalariada. Los programas de los partidos políticos son sensiblemente idénticos a lo que eran cuando creían temporaria la crisis del empleo. Las políticas deben tomar en consideración la mundialización, las tecnologías de punta, y no dejar esas realidades ser la propiedad de la sola economía.

 

Para la brillante analista ya estaba planteada la cuestión de “qué hacer en una sociedad en la cual el trabajo asalariado, el empleo asalariado” se reduce constantemente, y que era hora de preguntarse si “continuaremos diciendo que la dignidad depende del hecho de tener un empleo”.

 

Preguntada por L’Humanité si esperaba algo de “un partido como el Partido Comunista” francés, la ensayista respondió que no era adherente de ese partido, pero que “yo espero de todos los partidos, incluyendo el suyo, que consideren la situación de manera realista, moderna y actual. Que se ocupen más de la mundialización y de las tecnologías de punta, y de la consiguiente reducción del empleo, de manera a dejar de pretender que se puede arreglar una era industrial ya superada, y a no seguir alimentando la vergüenza que padecen muchos de los cesanteados por estar desempleados, o el miedo que quienes aun trabajan tienen de perder sus empleos”.

 

Entonces, por qué y para qué el TPP y demás acuerdos…

 

Una característica del TPP y de los acuerdos de liberalización económica y financiera que la UE negocia con Canadá y próximamente con EE.UU. es que esas negociaciones son secretas, tienen lugar entre los tecnócratas gubernamentales y los representantes de las transnacionales, y que no serán presentadas ante los parlamentos para ser discutidas, enmendadas y puestas a votación (6).

 

Acerca del por qué de estas negociaciones hay que mencionar lo que Arrighi y Silver destacan en el libro citado, sobre la integración económica transnacional lanzada por EE.UU., que en Asia oriental fue “menos institucionalizada y sustantivamente más abierta” que la producida por la integración en la UE.

 

Ambos observaban que EE.UU. había tenido poco éxito en “utilizar su declinante pero todavía considerable poder político-económico para reorientar la integración económica regional hacia formas institucionalizadas, que crearían un ámbito más favorable para sus exportaciones e inversiones”.

 

Por otra parte, las transnacionalizadas corporaciones estadounidenses, en particular las industrias de alta tecnología, no se comportaban efectivamente como “cuñas para mantener abiertas” a la influencia de EE.UU. las puertas de Asia oriental, y que hasta podían estar actuando en sentido contrario. Por esto mismo, agregaban, “las fuerzas de la economía transnacional están claramente minando el poder de los Estados pero, en este proceso, el de algunos está creciendo”, como el de Japón y otros países asiáticos.

 

Más adelante señalan la sorprendente velocidad con la que esta formación regional se ha convertido en el nuevo taller y cajero del mundo bajo el liderazgo ‘invisible’ de un Estado empresarial (Japón) y una diáspora empresarial (la china)”, que ha contribuido a generalizar el ‘temor a la caída’ en los principales centros de la civilización occidental.

 

En efecto, si la deslocalización industrial occidental en Asia es un fenómeno conocido y estudiado, menos se habla de los “cajeros” asiáticos, los importantes centros financieros (Hong Kong, Singapur y otros más) donde operan las transnacionales y en los cuales importan las decisiones regionales tanto como las de Wall Street, de la City de Londres o de Francfort.

 

Y también está el papel clave que han jugado y están jugando las autoridades monetarias y los bancos centrales, públicos y privados de Japón, de China y Corea del Sur.

 

Imperio en decadencia queriendo vivir de rentas

 

La transnacionalización y deslocalización de la producción industrial y de las finanzas en el contexto del Asia oriental, y particularmente de China, aumentó el poder de los Estados de esa región y redujo el poder hegemónico de EE.UU., lo que explica el afán de Washington y los monopolios en recuperarlo mediante la institucionalización de las reglas (el chaleco de fuerza) del neoliberalismo, que comprenden aspectos económicos, financieros, y comerciales, como el crucial respeto al derecho de propiedad intelectual que figura en el TPP.

 

En cuanto al “para qué servirá el TPP”, es claro que una institucionalización implica un intento de imponer esta hegemonía explotadora mediante la aplicación extraterritorial de las leyes estadounidenses en los mercados de los países signatarios, para aplicar estrictamente la protección al derecho de propiedad intelectual, entre otros aspectos más, y así aumentar la captación de la renta por parte de las empresas transnacionales.

 

Tal institucionalización proporcionaría a Washington y a los intereses estadounidenses una poderosa palanca –vía el arbitraje obligatorio fuera de las cortes- para operar en el marco político y legal de los demás países signatarios y disponer así de un poder de veto en materia de cambios políticos o económicos que afecten a sus intereses. Eso es lo que Washington y Ottawa querían con el ALCA, pero que no pudieron obtener.

 

La negociación del TPP aceleró el interés de la UE en negociar con Canadá y EE.UU., y eventualmente con los países de América latina.

 

Los objetivos son similares: avanzar en la institucionalización que constituya el chaleco de fuerza que mantenga el orden establecido para impedir que se fortalezcan en Asia los poderes estatales que restringen el neoliberalismo, y se consolide en América latina el camino de una integración regional basada en los principios de nuestras instituciones, como el ALBA, UNASUR, MERCOSUR y CELAC.

 

En fin, todo esto define la hegemonía explotadora que puso en marcha el imperialismo estadounidense, y que muy bien puede estar señalando tanto el ocaso del imperio como el del capitalismo.

 

La Vèrdiere, Francia.

 

Por Alberto Rabilotta periodista argentino - canadiense.

 

Notas:

 

1.- La expresión “hegemonía explotadora” fue acuñada por el economista estadounidense David Calleo (1) para describir las “potencias en declive (que) en lugar de conformarse y amoldarse, intentan apuntalar su tambaleante preeminencia en una hegemonía explotadora”. David Calleo, Beyond American Hegemony: The Future of the Western Alliance, New York, Basie Books, 1987, página 142, citado por Giovanni Arrighi y Beverly J. Silver.

2.- Ver las “cinco proposiciones” que forman las conclusiones del libro de los sociólogos Giovanni Arrighi y Beverly J. Silver, “Caos y orden en el sistema-mundo moderno”, ediciones Akal (2000).

3.- Immanuel Wallerstein, “Response: Declining States, Declining Rights? 1995. International Labor and Working-Class History 47, citado por Arrighi y Silver.

4.- Robert Skidelsky, economista e historiador de la economía.
The Rise of Robots (en español) http://www.project-syndicate.org/commentary/the-future-of-work-in-a-world-of-automation-by-robert-skidelsky/spanish

5.- Vivianne Forrester, autora de “L’horreur économique” (1996), falleció a comienzos de mayo de este año, a la edad de 87 años. Se pueden consultar las entrevistas en L’Humanité en 1996 y 2000: (1996):
http://www.humanite.fr/social-eco/deces-de-viviane-forrester-auteure-de-lhorreur-eco-533610
(2000) http://www.humanite.fr/node/424533

6.- Sobre estas negociaciones ver http://rabble.ca/blogs/bloggers/council-canadians/2013/04/five-reasons-canada-should-not-ratify-canada-eu-free-trade- Y http://www.globalresearch.ca/the-trans-pacific-partnership-tpp-an-oppressive-us-led-free-trade-agreement-a-corporate-power-tool-of-the-1/5329497
http://www.globalresearch.ca/the-trans-pacific-partnership-obamas-secret-trade-deal/5329911

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