Más de 500 artistas latinoamericanos lanzaron carta de boicot cultural a Israel

Diversos artistas de la talla de Patricia Ariza, Álvaro Rodríguez, Alerta Kamarada, Lina Meruane y Lisandro Duque anunciaron su negativa a presentarse en Israel, en apoyo a los derechos de los palestinos.

El sábado 14 de abril, se lanzó una carta (1) de “boicot cultural” en que más de 500 artistas latinoamericanos, entre ellos más de 300 colombianos, se comprometieron a no presentarse en Israel ni recibir financiación israelí, como apoyo a los derechos humanos de los palestinos. Los firmantes de la carta proceden de 17 países del continente e incluyen poetas, pintores, raperos, directores teatrales, cineastas, actores y actrices, escritores y músicos.


Entre los artistas que se acogieron al “boicot cultural” a Israel, se destacan a nivel internacional la escritora chilena Lina Meruane, el rapero argentino Daniel Devita, el escritor chileno Carlos Labbé, músico chileno Jorge Coulón de Inti Illimani y el caricaturista brasileño Carlos Latuff. En Colombia, los firmantes incluyen el actor Álvaro Rodríguez, el director de cine colombiano Lisandro Duque, Mario Muñoz de la agrupación musical Doctor Krápula y la directora teatral Patricia Ariza.


Los firmantes de la carta denuncian que existe una situación de apartheid en Israel, que describen como “el régimen de segregación mantenido por el Estado Israelí contra el pueblo palestino”. Según el poeta peruano Marlet Rios, “Israel se burla de la comunidad internacional y de las resoluciones de la ONU con total impunidad.”


Este escrito es el último de una serie de acciones de boicot a Israel, en el marco de una campaña mundial convocada por organizaciones palestinas, que se llama “Boicot, Desinversiones y Sanciones a Israel (BDS)”. Según Isabel Rikkers, vocera de este movimiento de boicot en Colombia, “El BDS impulsa acciones de boicot a Israel como forma de presión no violenta para lograr que este país respete los derechos humanos de los palestinos”.


En respuesta a la iniciativa, artistas de Palestina lanzaron un video (2) en que agradecen a los firmantes de la carta y llaman a profundizar el boicot cultural a Israel.


El movimiento BDS denuncia que Israel utiliza la cultura para presentarse ante el mundo como una democracia liberal normal, con una vida cultural vibrante que integra de forma igual a israelíes y palestinos. En realidad, Israel viola los derechos culturales de los palestinos a través de la destrucción de teatros, el cierre de centros culturales y las detenciones de artistas. Mientras tanto, las medidas israelíes que afectan a toda la población palestina, desde restricciones a su libre movimiento hasta los bombardeos en Gaza, también impiden la capacidad de los palestinos de crear y disfrutar el arte.

Por eso, a nivel internacional, miles de académicos y artistas se han adherido al boicot a Israel, entre ellos Roger Waters de Pink Floyd, Stephen Hawking, Lauryn Hill y Chuck D.

La carta latinoamericana de boicot cultural se lanzó el sábado 14 de abril en el Teatro Teatrova en Bogotá. El evento contó con presentaciones musicales, poesía y declaraciones sobre la situación de Palestina por parte de diversos artistas latinoamericanos.

Si deseas sumarte, ¡todavía se siguen recogiendo firmas! Pueden escribir a: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

 

1 https://bdscolombia.org/boicot-cultural/carta500/

2 http://bdscolombia.org/2018/04/16/respuesta-de-artistas-de-palestina-a-la-carta-de-500-artistas-de-latinoamerica/

 

 

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No te tomes en serio nada que no te haga reír, decía Galeano

Para Helena Villagra,
aire en el viento.

 

El cuentacuentos


Cuando visité a Eduardo Galeano en el hotel Condesa, me propuso ir a caminar al Parque España. No sé cuántas horas dimos vueltas, bajo los árboles cantores, proclamando que el mundo es mágico. Con paso lento, hablamos de García Lorca y me contó que en un teatro de Asís, en Italia, había aplaudido con Helena hasta despellejarse las manos y las suelas de los zapatos, porque los actores, más numerosos que el público de dos únicos espectadores, se habían entregado enteros. Me preguntó por el fraude electoral contra López Obrador y terminamos hablando, con lujo de detalles, de revistas y del Che Guevara.
La noche bajaba balanceándose entre las casonas y los faroles.
Galeano me miró con sus ojos azulísimos.
–Te quiero presentar a un amigo.
–¿Cuándo?
–Ahorita, como dicen ustedes.
Nos paramos junto a un auto clásico estacionado casi en la entrada del hotel y entonces decidió confesarme que su amigo era muy parlanchín. Y así fue que me presentó a su amigo.
–Hoy anda un poco serio.
–¿Quién?, ¿dónde? –le dije.
–Ah –dijo Eduardo–, adentro del coche.
Y adentro no había nadie. Sólo un maniquí.


El ojo de la cerradura visto por el universo


Guillermo Chifflet, El Flaco, conoció a Galeano en los días de la Juventud Socialista, en 1955. En la Casa del Pueblo tomaban el Curso de Formación Socialista, que derivaba, entre otros, en los cursillos La Teoría Socialista, que impartía Enrique Broquen, y El problema del imperialismo, con Vivián Trías y Germán D’Elía, cursillos que continuaban porfiadamente en La Telita, un bodegón que de día vendía verduras y de noche se volvía boliche. No hace mucho, en Montevideo, le pregunté por Galeano, su compañero y hermano en las redacciones de El Sol y Marcha, en la aventura de Época, en la Gaceta de la Universidad y la fundación de Brecha. “Un compañero excepcional, con gran imaginación, además, y humor, buen humor, siempre estaba alegre”.


Y esa alegría pasaba lista en Época, limpiando diariamente la palabra justicia. Y no faltaba tampoco a su cita con la rebeldía.


Otra ventana


En el número 285 de El Sol (también de diciembre de 1965) se publicó una pequeña historia. Por entonces, la represión encarceló a más de mil obreros sindicales y el binomio Moratorio-Tejera decretó la clausura de Época, El Popular, El Sol y dos diarios salteños. Aquello espantaba pero los locos de Época resolvieron convertir en papel sus pizarrones y, desde los balcones, difundir las noticias más importantes de la jornada. Se les prohibió el periodismo de pizarrón. Anunciaron en ellos su clausura. También se les prohibió. Y entonces en los pizarrones aparecieron frases de la literatura española. Para peor, recogidas con aplausos por circunstanciales lectores de la calle. Ante esto, un policía decidió consultar telefónicamente con el comisario:
–Sí, ahora pusieron una frase que dicen es de un clásico español.
–¿...?
–Del Quijote de la Mancha, dicen.
–¿...?
–Mire, no lo tengo muy presente, pero es algo así como que están ladrando los perros porque viene mucha gente, o algo así, no sé.
–¡...!
–Ta bien, comisario.
Y comunicó la decisión: ¡HAY QUE SACARLO!
En el pizarrón se leía: “Ladran, Sancho; señal que cabalgamos”. –Miguel de Cervantes (anterior a Tejera).


Encuentros


No por casualidad, ante la ola reaccionaria que arde con el neoliberalismo y al son de una izquierda que para transformar el mundo propone dejarlo igual, sus textos siguen siendo miradas para lavar el mundo al revés.
Y contando cantando la verdad de nosotros mismos, seguirán siendo.
Por eso será que lo escuchamos como si estuviera vivo.


(El 13 de abril se cumplieron tres años de la muerte del escritor uruguayo.)

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Unos turistas pasean en barca a través de uno de los canales de la comunidad Makoko (en Lagos, Nigeria), mientras los lugareños les observan. 'Lagos Waterfronts under Threat' | Jesco Denzel. Primer premio temas contemporáneos.

Desde refugiados hasta el maltrato de animales: el concurso pone el foco en crueles realidades, en relatos silenciados que no por ello dejan de ser importantes.
La imagen de Ronaldo Schemidt sobre las protestas en Venezuela se alza con el máximo galardón.


Segundo premio temas contemporáneos


Un doctor muestra a la paciente Olivia Thomas su nueva vagina después de la cirugía de reasignación de sexo en un hospital en Chonburi, cerca de Bangkok, Tailandia.

 

Tercer premio temas contemporáneos


Una multitud espera el inicio de la Maratón de Pyongyang en el estadio Kim Il-sung, mientras que un militar vigila la salida, en Pyongyang, Corea del Norte.


Primer premio temas contemporáneos / historias


Una madre masajea los pechos de su hija, una práctica tradicional en Camerún para intentar revertir el desarrollo de los senos con la creencia de que así se retrasará la madurez y ayudará a prevenir violaciones sexuales.


Segundo premio temas contemporáneos / historias


Miles de personas se reúnen en el condado de Xuyi, en la provincia oriental de Jiangsu (China), para celebrar un festival anual de cangrejos de río.


Tercer premio temas contemporáneos / historias


El fotógrafo de esta serie viajó por Virginia y Maryland en las semanas previas a la manifestación Unite the Right, que fue la primera reunión masiva de grupos de extrema derecha en décadas para mostrar su oposición a la eliminación de la estatua del general confederado Robert E. Lee.

Primer premio de medio ambiente

Un joven rinoceronte blanco sureño,drogado y con los ojos vendados, está a punto de ser liberado en el delta del Okavango (Botswana), después de su traslado desde Sudáfrica para protegerle de los cazadores furtivos.


Segundo premio de medio ambiente


Un albatros juvenil de cabeza gris en la Isla Marion (Sudáfrica) resulta lesionado después de ser atacado por ratones, una especie invasora en la zona que se alimenta de sus polluelos.


Tercer premio de medio ambiente


Una fotografía histórica de una colonia de pingüinos africanos, tomada a fines de la década de 1890 en la isla de Halifax (Namibia), contrasta con la imagen actual de una zona que contó con más de 100.000 pingüinos.


Primer premio de medio ambiente / Historias


Más de 3.000 toneladas de residuos llegan diariamente a Olusosun (Lagos, Nigeria). Más de 4.000 personas hurgan en la basura a mano y recogen todo lo que se puede vender o reciclar.


Segundo premio de medio ambiente / Historias


Una de las muchas casas de campo en Westland (Países Bajos), rodeada de cientos de invernaderos. A pesar de que carecen de fuentes convencionales para la agricultura, la utilización de prácticas innovadoras convierten al país en el segundo mayor exportador mundial de alimentos, solo superado por EE UU.


Tercer premio de medio ambiente / Historias

Ibis escarlatas sobrevuelan las tierras bajas inundadas en la Amazonia brasileña. La tasa de deforestación de uno de los bosques más importantes del mundo se ve afectada gravemente debido presiones por parte de colectivos relacionados con la tala, la minería, la agricultura y las explotaciones hidroeléctricas.

Primer premio de noticias generales


Varios cuerpos de refugiados rohinyás envueltos con matas después de que el barco en el que intentaban huir se hundiera a unos ocho kilómetros de la playa de Inani, cerca de Bangladesh. De las 100 personas que estaban en el bote, solo sobrevivieron 17.


Segundo premio de noticias generales


John Thompson es abrazado después de hablar en una manifestación en recuerdo de su amigo Philando Castile, que fue asesinado por un policía tras disparar siete veces al vehículo en el que se encontraba. Poco después, el oficial fue absuelto del homicidio.


Tercer premio de noticias generales

Un grupo de rohinyás observa cómo queman casas justo al otro lado de la frontera en Myanmar. Militantes del Ejército de Salvación Rohingyá de Arakan (ARSA) lanzaron un ataque contra un puesto de la policía del gobierno de Myanmar y las aldeas empezaron a ser atacadas causando el éxodo de refugiados a Bangladesh.



Primer premio noticias generales / historias


Soldados de las Fuerzas Especiales iraquíes analizan las consecuencias de un ataque de un suicida con un coche bomba del ISIS, que logró llegar a sus líneas en el barrio de Andalus, una de las últimas áreas en ser liberadas en el este de Mosul.


Segundo premio noticias generales / historias

Varios refugiados rohingyás son ayudados cuando su bote llega a Shah Porir Dwip, cerca de Cox's Bazar (Bangladesh), huyendo del terror.


Tercer premio de noticias generales

Almacén donde los refugiados afganos se protegen del frío en Belgrado (Serbia) mientras, al mismo tiempo, intentan avanzar para buscar una nueva vida en Europa.


Primer premio proyectos a largo plazo

Hannah y Alena son dos hermanas que viven en Merkenbrechts, un pueblo bioenergético en una aislada zona rural de Austria capaz de abastecer sus propias necesidades a partir de fuentes locales renovables.


Segundo premio proyectos a largo plazo


Niños indígenas juegan a las orillas del río Omo en Etiopía, del cual dependen los habitantes de Karo para obtener alimentos.


Tercer premio proyectos a largo plazo


Escena del crimen de Karina Marlene, de 31 años, que fue asesinada por seis disparos desde un taxi en un lujoso distrito de hoteles en Ciudad de Guatemala.


Primer premio de naturaleza


Un águila calva, animal al borde de la extinción, se alimenta de restos de carne en los contenedores de basura de un supermercado en Alaska, Estados Unidos.


Segundo premio de naturaleza


Los pingüinos de penacho amarillo, también llamados saltarrocas, hacen honor a su nombre por la accidentada cosa de la isla sudafricana Marion, situada en el Océano Índico


Tercer premio de naturaleza


Un pez volador nada bajo la superficie dejándose llevar por la corriente del Golfo a altas horas de la noche, en alta mar frente a Palm Beach, Florida (Estados Unidos.)


Primer premio de naturaleza / historias


Joseph Lolngojine, un guerrero de Sumburu reconvertido en cuidador de elefantes, acaricia a un elefante bebé rescatado Kinya, momentos antes de que se decidiera llevarla al Santuario de elefantes Reteti, al norte de Kenia.


Segundo premio Naturaleza / Historias

Tres turistas polacas se entretienen con unos macacos en la taberna Utsunomiya Kayabukia, al norte de Tokio, en una habitación trasera donde los visitantes pagan al propietario Kaoru Otsuka para abrazar a los monos y sacarse fotos.


Tercer premio Naturaleza / Historias

Cuatro grandes corrientes oceánicas convergen en el archipiélago de Galápagos, creando las condiciones para una extraordinaria diversidad de vida animal. Una fauna que los expertos aseguran que peligra por los cambios de temperatura, lluvia y corrientes oceánicas que caracterizan los desastres climáticos conocidos como El Niño y La Niña.


Primer premio Personas

Djeneta (derecha) ha estado postrada en cama y no responde desde hace dos años y medio, y su hermana Ibadeta desde hace más de seis meses, con el llamado síndrome de resignación. Vuelve a los pacientes pasivos, inmóviles, mudos, incapaces de comer y beber, incontinentes e indiferentes al estímulo físico. Es una condición que se cree que existe solo entre los refugiados en Suecia tras el estrés post-traumático


Segundo premio Personas

 

Manal, de 11 años, fue víctima de una explosión de misiles en Kirkuk, Iraq, y usa una máscara durante varias horas al día para proteger su rostro después de una extensa cirugía plástica en el Programa de Cirugía Reconstructiva que Médicos Sin Fronteras lleva en Jordania. Manal tiene muchos amigos en el hospital y le encanta dibujar y contar historias.

 

Tercer premio Personas

Los hermanos Wo viven en un 'yaodong' tradicional ('cueva del horno'), tallado en una ladera en la meseta de Loess, en el centro de China. Las paredes, revestidas de tierra, tienen buenas propiedades aislantes, lo que permite a los residentes sobrevivir a los inviernos fríos. El 'yaodong' es uno de los primeros tipos de vivienda en China y tiene más de 2.000 años.


Primer premio de personas / historias

Ferguson realizó retratos de niñas secuestradas por militantes de Boko Haram, un grupo islamista de Nigeria, que las empleaba como armas de guerra para realizar ataques suicidas.


Segundo premio de personas / historias

Una mujer aprende a flotar en el océano Índico, cerca de Zanzíbar, donde las niñas no saben nadar debido en gran parte a las restricciones de una cultura islámica conservadora y la ausencia de trajes de baño.

Tercer premio Gente / Historias


Natasha (35 años) nació en Rusia y ha sido trabajadora de la industria del sexo durante 12 años. Después de una operación ginecológica, solo pudo descansar unas semanas antes de volver a trabajar para poder pagar sus medicinas y el alquiler. Una ONG cifra en más de tres millones las mujeres que ejercen la prostitución en Rusia.


Primer premio Deportes / Singles

Cada Martes de Carnaval y cada Miércoles de Ceniza, Ashbourne, un pintoresco pueblo de Derbyshire, en el centro de Inglaterra, se divide en dos bandos para jugar al fútbol: los chicos de arriba (Up'ards), residentes al norte del río Henmore, y los de abajo (Down'ards), pertenecientes al sur. El partido siempre suele acabar en batalla campal.


Segundo premio Deportes / Singles

Imagen del partido celebrado entre The British & Irish Lions y los Maori All Blacks en el Rotorua International Stadium en Nueva Zelanda. Todos los jugadores del equipo neozelandés deben demostrar para entrar en el equipo su ascendencia indígena.

 


Tercer premio Deportes / Singles

Foto tomada durante una de las etapas del Maratón de las arenas, celebrado en el desierto del Sáhara en el que se recorren más de 250 kilómetros a temperaturas que superan los 50 grados.


Primer premio Deportes / Historias


Los jóvenes jockeys compiten en la carrera de caballos Maen Jaran en Sumbawa, Indonesia. Los niños participan descalzos, en una carrera tradicional que se celebra generación tras generación.


Segundo premio Deportes / Historias

Kleider Palma, ex miembro de las FARC camina a lo largo del río Acari en Colombia para jugar un partido de fútbol con habitantes de la región.

 

Primer premio / Spot News / Singles


La instantánea ganadora del World Press Photo 2018 recoge el momento en el que José Víctor Salazar, de 28 años, sale corriendo envuelto en llamas al ser alcanzado por un chorro de gasolina proveniente de una moto de la Guardia Nacional Bolivariana, que fue capturada e incendiada por manifestantes con un cóctel molotov.


Tercer premio Spot News / Singles


Manifestantes salen volando por los aires después de que un coche les arrollara durante una protesta en Charlottesville (Virginia) contra los ultras racistas.


Spot News, tercer premio singles

 

Un soldado de las fuerzas especiales iraquíes momentos después de matar a un sospechoso de intentar un atentado suicida con bomba durante la ofensiva para recuperar Mosul.


Primer premio Spot News / Historias

 

Un hombre en silla de ruedas es desalojado de un festival de música country celebrado en Las Vegas después de que un tirador matara a 58 personas y después se suicidara.

Segundo premio Spot News / Historias


Una transeúnte ayuda a una mujer después del ataque terrorista en el puente de Londres. La imagen fue tomada para Reuters por Toby Melville


Segundo premio Spot News / Historias


La fotografía capta un instante diferente del mismo momento de la fotografía premiada de José Víctor Salazar, cuando manifestantes incendiaron una moto con un cóctel molotov durante unos disturbios en Caracas.

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Viernes, 13 Abril 2018 06:44

Bajar y no subir

Bajar y no subir

En las décadas recientes la educación popular tomó el camino institucional. La inmensa mayoría de los educadores populares optaron por trabajar en cargos estatales o en ONG, integrándose como asesores o ejecutores de las políticas sociales de los gobiernos, ya sean progresistas o conservadores. La profesionalización provocó una honda mutación del papel subversivo que tiempo atrás tuvo la educación popular, cuando se jugaba su destino con los movimientos sociales.

Por eso entusiasma comprobar que todavía un buen puñado de educadores y educadoras siguen trabajando con los sectores populares, en toda la región. En Argentina existen varios colectivos de este tipo, como Pañuelos en Rebeldía y la Universidad Trashumante.

A fines de marzo tuve la oportunidad de participar en el encuentro nacional de la Escuelita Trashumante, en la cordobesa localidad de Cosquín, cuando se cumplían dos décadas de la organización y siete años de la escuelita de “educación popular autónoma”. Fueron tres días intensos, en los que se materializaron los modos y formas de esta corriente que no quiere trabajar “para” los sectores populares sino “con” los de abajo.

A diferencia de la educación popular institucionalizada, los impulsores de la escuelita no la consideran como meras técnicas o metodologías para fomentar la participación, sino “una forma de vida que implica una ética de vida”, como escriben en sus cuadernos. Por lo tanto, la escuelita es no sólo un espacio de formación de educadores populares sino un espacio donde se aprende organización popular.

Diez años atrás había participado en uno de los encuentros de la Universidad Trashumante, en la ciudad de Córdoba. Fue interesante por la mística y la energía colectiva que contenía. Casi todos pertenecían a las clases medias con formación universitaria. Luego de 12 encuentros desde el viraje de 2011, 70 por ciento de los miembros de la escuelita son mujeres, varones y jóvenes de los sectores populares, siendo los universitarios una minoría que no ocupan lugares de poder.

Esta transformación de clase, género y color (porque los militantes de abajo son en su mayoría mujeres, jóvenes y de piel oscura), marcha a contracorriente de los caminos emprendidos por la mayoría de los educadores populares y de las instituciones de la izquierda. Sólo en el encuentro de marzo había más de 160 personas entre adultos, jóvenes, niños y niñas, pero en todo el proceso la escuelita formó más de 500 activistas de los barrios más pobres de las ciudades argentinas.

Quisiera destacar algunos aspectos que pueden servir de referencia para quienes estamos empeñados en la emancipación con los de abajo en todo el continente.

La primera se relaciona con la autonomía material. La escuelita no tiene ningún apoyo material de ninguna institución. Los recursos los consiguen con base en el trabajo colectivo (las familias aportan alimentos a los encuentros y mucho trabajo), pero también de peñas semestrales multitudinarias convocadas por el músico Raly Barrionuevo que participa del proceso de formación. La autonomía es un principio central desde hace dos décadas.

La segunda es la autogestión. La escuelita no tiene un programa elaborado por especialistas sino que los temas que guían los debates salen de las rondas, que son tres: la de adultos, la de jóvenes que son la mayoría, y la de niños y niñas que trabajan con adultos de apoyo. Tato Iglesias, inspirador de la Trashumante, formuló una de las preguntas centrales del encuentro: ¿Qué tenemos nosotros como pueblo que ellos no tienen?

Apuntaba a trabajar no sobre las “carencias”, como hacen las instituciones, sino sobre nuestras potencias individuales y colectivas como sectores populares. Las mujeres de Sembrando Rebeldías (un colectivo de la periferia de Buenos Aires), que habían participado en el encuentro de mujeres en Morelia convocado por el EZLN, preguntaron: ¿Cómo nos atraviesa el patriarcado en nuestras organizaciones? Surgió que varios colectivos están en crisis por el acoso que sufren las mujeres de sus compañeros de organización.

La tercera se relaciona con el poder de la pregunta, que “moviliza, incomoda, busca ir a las raíces, motoriza la reflexión, permite pensar críticamente la realidad” y además “no tiene una respuesta dada de antemano”, sino que se construye en colectivo. Quienes hemos trabajado en la educación popular, sabemos que en la práctica institucional la última palabra siempre la tienen las que coordinan, que sintetizan (y excluyen) lo que emana del colectivo.

En cuarto lugar, debe destacarse el papel de las artes, en particular la música, las danzas y los rituales, porque no somos sólo cabezas, y tanto las opresiones como las liberaciones pasan por los cuerpos. Los cuerpos de abajo, con las huellas de las opresiones (cicatrices, enfermedades, mutilaciones, violencias y violaciones) son las potencias de la emancipación. En este punto, los cuerpos de abajo contrastan vivamente con los cuerpos de las clases medias académicas que suelen hegemonizar las organizaciones.

Por último, destacar la práctica de este tipo de organizaciones que no buscan engordar (acumular personas y recursos) sino potenciar. Que no son espacios de llegada sino de tránsito para multiplicar. “Nos interesa que las escuelitas trashumantes potencien otras luchas”, se dijo en los grupos de trabajo, “y que se llamen como ustedes quieran”. No se proponen crear un gran aparato sino formar personas para fortalecer el campo popular. En Argentina la Trashumante sigue, en este sentido, la huella de Madres de Plaza de Mayo, que fue un espacio por el que transitaron miles de personas que formaron otros espacios.

Dos décadas de trashumancia están dando nuevos frutos. Trashumar, dicen sus impulsores, es ir detrás de los mejores humus, de las mejores personas. “Una doble caminata”, hacia fuera buscando el encuentro con otros y otras. Hacia adentro, para conectarnos con las emociones y sueños de abajo. Bajar y no subir: una forma no institucional de abordar el movimiento.

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Lunes, 02 Abril 2018 06:41

Todos se inspiran en Gramsci

Todos se inspiran en Gramsci

El padre de casi todos es italiano. Nació en Cerdeña en 1891 y murió en Roma en 1937. Durante los 11 años en que estuvo preso (1926-1937) en las cárceles de Ustica (Sicilia) y de San Vittore (Milán) desarrolló buena parte de una obra que ha puesto al filósofo marxista italiano Antonio Gramsci en el centro de las articulaciones políticas contemporáneas, que sean de la extrema derecha, de la derecha clásica o de las izquierdas radicales. Gramsci alimenta con su concepto de “hegemonía cultural” la estrategia esencial de las retóricas políticas que van desde Donald Trump en los Estados Unidos, pasando por Marine Le Pen hasta el líder de Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon (izquierda radical). El gramscismo se ha convertido en una fuente que nutre de forma paradójica la organización de las narrativas políticas. En los años 80, la ultraderecha francesa se percató de su utilidad y comenzó a usar su metodología con una eficacia rotunda en las urnas. El fundador del ultraderechista Frente Nacional, Jean-Marie Le Pen y luego, a partir de 2011, su hija, Marine Le Pen, se transformaron en gramscianos metódicos. La idea gramsciana de la hegemonía cultural que determina la conquista del poder con la imposición de una nueva hegemonía cultural distinta a la de la burguesía dominante, es decir, una propuesta contra hegemónica, fue la línea más constante. En 2015, en un ensayo escrito por Cécile Alduy, profesora de literatura en Stanford, y Stéphane Wahnich, profesor de comunicación política en la Universidad Paris-Est-Créteil, los autores (Marine Le Pen prise aux Mots) analizaron con un programa de tratamiento automático de datos textuales 500 discursos de Jean-Marie Le Pen y de su hija escritos entre 1987 y 2013. De ello se desprende la “utilización de los códigos del adversario”, la “temprana relectura de Gramsci” y la conciencia de que “sólo la hegemonía cultural conducirá a la victoria”.


Donald Trump empujó su campaña contra la hegemonía cultural de los medios de comunicación y se presentó como un antídoto y abanderado de la batalla de las representaciones culturales tal y como las concebía Gramsci, es decir, una confrontación entre las representaciones hegemónicas de la burguesía y las de (para Gramsci) la clase obrera. Entre Gramsci y la modernidad circula otra referencia que también ha funcionado como una biblia, tanto para las izquierdas radicales como para las extremas derechas: se trata del libro escrito en 1985 por el argentino Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, Hegemonía y estrategia socialista. En esa época, la izquierda aún pensaba que la confrontación política sólo se daba en el ámbito de las luchas económicas, o sea, a través de la lucha de clases. Laclau y Mouffe van a romper esa barrera. Para ambos, ese esquema dejaba afuera a muchas categorías como la ecología, los inmigrantes o los movimientos feministas. Se trataba entonces de construir otra hegemonía cultural a través de narrativas en torno a la cual se articulen las identidades colectivas, es decir, la “construcción de un pueblo”. En 2005, Laclau, en el libro La Razón Populista aportará el otro ingrediente que consiste en la designación de un enemigo: hoy, los extremos lo han diseñado perfectamente; son los medios, la justicia, la casta, el ellos contra nosotros. Y también han logrado dotarse de un líder que aparece como el constructor de la nueva hegemonía cultural. En una entrevista realizada con PáginaI12 en París, Chantal Mouffe decía que en esa lucha contrahegemónica “la derecha entendió más rápidamente que la izquierda las enseñanzas de Gramsci. La única que entiende a Gramsci en Francia es Marine Le Pen. Ello logró crear un pueblo”.


En Francia, la ultraderecha y la llamada Nueva Derecha emprendieron un aplicado trabajo de reconquista ideológica y cultural con la ocupación de los espacios metapolíticos que funcionaban como plataforma de la difusión de la contra cultura. Es lo que Mouffe y Laclau llamaban desarticulación-rearticulación. Desde 2011, cuando tomó las riendas del Frente Nacional, Marine Le Pen inició la fase de desarticulación del discurso dominante contra la extrema derecha etiquetada como un diablo para reacticularlo en lo que terminó siendo una desdiabolización del Frente Nacional. El 34% de los votos obtenido en las presidenciales de 2017 validan la pertinencia de su táctica. Ese proceso que tanto éxito tuvo en Estados Unidos y en Francia con la extrema derecha ocupa hoy el espacio estratégico de Jean-Luc Mélenchon. El líder de la izquierda radical francesa asume en la práctica todo el legado de Antonio Gramsci. Chantal Mouffe explicó que “la lucha hegemónica es lo que Antonio Gramsci llamaba la guerra de posiciones”. Mélenchon la designa como “la guerra del movimiento” cuyo fin consiste en que la “revolución ciudadana” acceda al poder. En el curso de una reunión con parlamentarios de Francia Insumisa Mélenchon dijo (según revela el vespertino Le Monde):”la hegemonía cultural sólo se ganará mediante la producción de un imaginario colectivo que, con su manera de ser, se encarnan con palabras y personajes”. Gramsci, Laclau y Mouffe llamaban a ese proceso “la construcción de un pueblo”. Está “la casta” y la “gente” con la cual se puede articular “una oposición cultural”.


Gramsci en estado puro en todas los elementos de lenguaje difundidos por la izquierda radical: “el partido de los medios” (el cual propaga un modelo social impuesto), o “la segunda piel del sistema” (profesores, periodistas, empresarios). En su batalla con el grupo Clarín, la ex presidente Cristina Kirchner había recurrido en 2010 a la expresión “partido de los medios”. Mélenchon siempre ha mirado con atención lo que pasa en América Latina y, como él mismo lo ha reconocido, mucho se ha inspirado de lo que ocurrió en Argentina o Ecuador. Es preciso aclarar que, para Gramsci, “partido” no significaba un movimiento político sino una grupo social. Ante este, y como lo hizo la ultraderecha en su momento de reconquista y más tarde Donald Trump, se trata de incrustar un conflicto permanente con el fin de denunciar la ideología que persiste detrás de las narrativas hegemónicas. Cuanto más conflicto se genera (Trump) más se desnuda al otro, más se desarticula el “conformismo de las masas” (Gramsci) propio a la hegemonía cultural de la burguesía. Chantal Mouffe lo desarrolló muy bien en otro de sus libros biblia (La ilusión del consenso, 2005) donde plantea la necesidad de introducir el conflicto como espejo donde se refleja el adversario. Antonio Gramsci le sirvió a las nuevas derechas extremas para ganar ideológica y culturalmente. El pensamiento ultraconservador no es más un pecado. La socialdemocracia se dejó imponer una renovada hegemonía cultural con la metodología de Gramsci: el cambio de la sociedad pasa no tanto por el acceso al poder sino por un asalto a los valores y las representaciones del sistema cultural. La ultraderecha llevó a cabo un trabajo penetrante de conquista de la sociedad mediante la propagación de otra hegemonía cultural. Con ella se instaló en las órbitas de acceso al poder. Impuso su idea de las fronteras, la inmigración, el odio a los medios, el islam como adversario, etc., etc. La izquierda radical vuelve a las raíces del pensador italiano para disputarle a sus enemigos la usurpación de esa originalidad. La batalla que empieza será cultural antes que política. Antonio Gramsci preside en secreto las mareas profundas de las democracias de Occidente.


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Publicado enPolítica
La educación popular  como alternativa de futuro juvenil

La ciudad no está pensada para la juventud, mucho menos para los adolescentes. Ellos, desde el plano cotidiano, están obligados a seguir unas pautas de comportamiento y acción que establece el sistema educativo y el familiar: ir de la casa al colegio y del colegio a la casa... En sus tiempos libres, dedican sus energías a las redes sociales, video juegos o a divertirse con sus amigos. Sin embargo, no hay posibilidades para ellos, de verdad convocantes, más allá de eso.

 

La juventud está permeada por la cultura capitalista y sus cánones consumistas, reflejada en los medios de comunicación: programas basura que elogian al idiota, supuesto popular, al tiempo que promueve el bulling y muestra como “ñoño” al inteligente o al que le gusta el estudio. Apología de las drogas, sexo y narcotráfico, realitys shows dedicados a la competencia despiadada, la sexualización de la infancia y la juventud a partir de la música, la radio, el internet y las redes sociales.

 

La juventud del no futuro

 

Este no futuro es una característica de la sociedad colombiana. No es novedoso encontrar preadolescentes consumiendo pegante en las calles de cualquiera de nuestras grandes ciudaes, incluso dentro del sistema de transporte público. Niños y niñas que no les importa el futuro (no tienen presente, mucho menos porvenir), mientras los demás observan la escena de forma morbosa e indiferente, pero nunca con el ánimo de ayudar.

 

Muchos de ellos/ellas no cuentan con condiciones económicas y sociales favorables, lo que los va excluyendo, sacando del sistema educativo o del mundo laboral bien reconocido y remunerado. Sin opciones que vitalicen su diario vivir, encuentran en las drogas una alternativa –escapismo–; enrolados en combos o galladas para su consumo, terminan en la delincuencia como opción para levantar unos pocos pesos con los cuales sostener el propio vicio, que cada día será más intenso.

 

Un panorama al que no logra darle acertada respuesta las mediocre políticas juvenil proyectada por nuestros malos gobernantes. Es notoria la ausencia de una política juvenil desde la cual se piense y discutan cuestiones que aquejan a esta capa de la sociedad, aspectos como las drogas, el alcohol, la política, el sexo, las fiestas, el barrismo, el futuro productivo, el servicio militar obligatorio, los valores y las costumbres tradicionales de sus propios barrios, su historia en la comunidad etcétera. Todos estos temas y problemáticas son escenarios de discusión que normalmente se dejan de lado hasta dentro de las charlas familiares, lo que ocasiona un vacío, el cual se piensa llenar con la opinión o experiencia –no importa si buena o mala– de otras personas.

 

La educación popular

 

Vacío que en parte llenan los y las educadoras populares que van a los barrios y desde la autonomía abren espacios de participación e intercambio para los jóvenes, niños y niñas alrededor de distintos intereses. Escuelas de fútbol, clases de música, circo, tejido, escuelas de rap, esténcil y grafiti, refuerzos, preicfes gratuitos y populares. Proyectos que se convierten en alternativas y muchas veces puertas de cambio para los jóvenes, al sentirse reconocidos y valorados, concitados ante y para sus propias vidas, al reconocerse dentro de una comunidad, dueños de distintos saberes funcionales y transformadores.

 

En un sistema excluyente como el nuestro, en donde la juventud no tiene cabida en los escenarios de liderazgo; donde su voz, voto u opinión no son tenidos en cuenta en/para la construcción de una Colombia para ellos, sino que se continúan reproduciendo los mismos vacíos reinantes en muchas cuestiones cotidianas, los escenarios de participación e interacción que puede abrir un proceso de educación popular, da la bienvenida a la realidad de la juventud, para acercarse a nuevas formas de entender, cuestionar y transformar sus propias formas de percibir la vida.

Publicado enEdición Nº244
Los hijos del poliamor crecen: "La otra pareja de mi madre forma parte de mi familia"


Muriel cuenta la historia de su familia poliamorosa: "Mis padres se han querido siempre mucho y, además, querían cada uno a otra persona"


A Eva el poliamor le ha cambiado el concepto de familia por completo. “Formas una familia que incluso puede ser con la otra relación que tiene tu pareja: quiere a la misma persona que tú, es un vínculo muy especial"


"Mis dos relaciones han llevado juntas a mis hijos al colegio. Quiero que si estoy en el hospital me puedan venir a ver las personas que quiero", dice Josep



Amalia y Jaime se casaron y formaron una familia en los años 70. Tuvieron hijos y también otra pareja cada uno: otras dos relaciones estables que mantienen hoy en sus vidas desde hace casi cuatro décadas. Cuenta la historia su hija Muriel. “Cuando yo tenía ocho años notaba cosas, uno se iba un fin de semana y nos quedábamos con el otro y al revés. Ellos querían hablar conmigo, yo sabía sobre qué pero no les dejaba”. Finalmente, cuando tenía nueve años, le explicaron que cada uno tenía otra pareja. “Nunca lo han ocultado. Todo el mundo lo ha sabido siempre y han logrado un respeto y aceptación tremendos en la familia y los amigos”.


Para Muriel no fue fácil, era una niña en los años 80. “Yo era pequeña, no tenía otros referentes, como mucho en el colegio empezaba a haber algún caso de padres divorciados pero nada similar a lo de mis padres. Sentía que mi familia era muy rara. Hasta los 17 años nunca se lo conté a nadie, no quería que pensaran mal”. Lo vivió muy sola y con bastante cacao mental. “Lo cierto es que mis padres se han querido siempre mucho y, además, querían cada uno a otra persona. Esto es así”. A día de hoy, con casi 70 años de edad, Amalia y Jaime siguen con sus respectivas parejas. “De hecho la otra pareja de mi madre es padrino de mi hermana, forma parte de mi familia desde siempre, hay comidas en las que estamos todos. Hacen cada uno sus viajes de vacaciones con cada relación, se organizan. No son sus amantes, son sus parejas”.


Aunque ellos nunca lo llamaron poliamor, representan un modelo relacional dentro de las no monogamias, una opción que intentan visibilizar desde el colectivo Poliamor Madrid. “Nos molesta que se nos asocie con orgías y sexo automáticamente sin saber nada de nuestra opción, o que se diga ‘estos son los cuernos de toda la vida’. El poliamor no va de sexo solamente, no es infidelidad y sí hay vínculo, amor, cuidados y compromiso”, explica Eva Duncan, una de sus portavoces. Se trata de poder amar a varias personas a la vez de forma consensuada, consciente y ética. “Yo puedo explicar lo bien que estoy, lo feliz que me siento en mis relaciones, pero siempre habrá quien te diga que eso no es amor de verdad. Para la gente el amor de verdad es sólo la exclusividad”.


El rechazo social o del entorno es uno de los peajes que pagan quienes elijen esta forma de amar. “Cuando hablas de ello, hay personas que se sienten cuestionadas por haber seguido unos mandatos toda la vida, se han negado sentimientos hacia otras personas y de pronto ven que nosotros nos permitimos sentir, y eso sorprende y les molesta”.


A Eva le ha cambiado el concepto de familia por completo. “Formas una familia que incluso puede ser con las otras relaciones que tiene tu pareja. Creas nuevos vínculos afectivos, por ejemplo, con el concepto de metamor. Es el amor de un amor. Si tengo un amor y esa persona tiene otro amor, esa segunda persona y yo somos metamores. Se cambia el concepto competitivo que siempre ha existido de ‘la otra’ o ‘el otro’, desde los celos, la posesividad, y se establece un lazo familiar. Al final tu metamor es a quien llamas cuando la pareja que tenéis en común se ha puesto enferma. Quiere a la misma persona que tú. Es un vínculo muy especial”.


Jorge Roldán es también portavoz de Poliamor Madrid. “No negamos la posibilidad de monogamia, el poliamor es simplemente otra forma más de relacionarse. Lo que buscamos es la felicidad de la persona, sea cual sea su opción”. Desde el colectivo intentan luchar contra los prejuicios y los estereotipos porque a menudo se frivoliza con el concepto: el poliamor que defienden va ligado a los sentimientos, a los cuidados y al feminismo. “Descubrí que sí se puede amar a más de una persona y con honestidad. La red de cuidados que me ha venido es maravillosa”, afirma Jorge.


No es la solución a todos los problemas


Coral Herrera, doctora en Humanidades y creadora de la plataforma Otras formas de Quererse, subraya que el concepto de amor romántico en Occidente está atravesado por la ideología patriarcal y capitalista, basada en la propiedad privada y en la exclusividad. “La construcción del amor se puede deconstruir, transformar, reiventar. El amor es un ente vivo, no tenemos que seguir las sendas marcadas”.


El salto es que ha pasado de ser un tema privado, íntimo, y ahora el debate sale a la calle. Para Coral, el poliamor puede ser muy subversivo porque visibiliza otras formas de amar. “Nos han enseñado que el amor verdadero es sólo hacia una persona”. Y advierte que tampoco conviene que el poliamor se convierta en algo dogmático: "No es una solución a todos los problemas, sería un problema si es tan patriarcal como la monogamia. La apuesta es que la poliamoría sea feminista y que las relaciones estén basadas en el cuidado, el cariño, la sinceridad, la comunicación”.


Revisar el destino de su relación monógama es lo que hizo un día Gonzalo. Se paró a pensar que había seguido el guión establecido: se casó y tuvieron una hija. Tras una crisis con su pareja, decidieron hablar y poner encima de la mesa otras posibilidades. “Ser sincero con uno mismo, comunicar, identificar tus miedos y afrontarlos, ponerle luz a tus propios deseos (cosas que te niegas o que ocultas y que un día te atreves a mirar) es complicado pero a la larga es liberador”.


Empezaron a leer sobre poliamor, a informarse, a hacer un trabajo personal necesario para gestionar emocionalmente situaciones que pueden generar celos o culpa. “Vas adquiriendo herramientas y mecanismos y hoy me siento más capaz de comunicarme, de afrontar no sólo las relaciones sentimentales o sexoafectivas, he cambiado mi enfoque respecto a otro tipo de relaciones, de amistad, laborales, me siento más honesto, he aumentado mi empatía. Mi vida es mejor hoy. Me ha removido como persona y como hombre en muchas facetas, está siendo un aprendizaje inspirador”. Aún no se lo han contado a su hija (10 años) pero quieren hacerlo.

El miedo es el juicio o el rechazo que pueda surgir alrededor.


Roma De Las Heras es activista de relaciones no convencionales, feminista y lesbiana. “Los movimientos LGTB han hecho que vivamos un proceso de lucha por otras formas de vincularse y eso es un caldo de cultivo que ya puso en cuestión la narrativa del amor y de la única forma de ‘amor natural’. Esta activista observa cómo se simplifica el concepto desde discursos liberales: "El poliamor desvirtuado desde discursos del liberalismo económico podría llevarse a entenderlo desde el mercado de las relaciones, el consumo, y eso es otra cosa”. Ni es un modelo perfecto, ni es una opción fácil, pero la activista apunta que hay doble vara de medir. "La monogamia en sí no es que funcione bien tampoco al 100%, hay problemas, celos, desconfianza, traiciones, rupturas… La cultura justifica eso porque es un modelo normativo”.


El sexólogo y activista de relaciones no convencionales Miguel Vagalume recuerda que “vivimos en un país muy conservador, que sigue con herencias de la moral nacionalcatólica”. Por ello, llevar la contraria a ideas socialmente establecidas “supone que nos van a recordar 365 días al año que lo nuestro no funcionará”. Miguel ha traducido varios textos sobre este tipo de relaciones, entre ellos los libros Ética promiscua y Opening up. “Es importante tener claro qué se desea y se necesita en las relaciones. Eso lleva su tiempo pero si no se hace así es fácil aprenderse intelectualmente el discurso para acabar encontrándose en una montaña rusa emocional continua”.


Los tres hijos de Josep sí saben que su familia es poliamorosa. Él fue uno de los organizadores del Foro Poliamor (junto a la asociación La Teranyina Afectiva) celebrado en Lleida hace unos meses. “Para mí el poliamor no es sólo que puedo querer a varias personas, es un cambio en la mentalidad de la vida. Hablar de ello es un tabú. Explicar que puedes sentirte contento porque tu pareja tenga otra pareja y se haya ido un fin de semana y se lo hayan pasado genial, rompe todos los esquemas. Sales del armario, dices yo soy así, te muestras tal y como eres, y a eso la gente no está acostumbrada”.


Cuenta que la madre de sus hijos y él abrieron la pareja y decidieron vivirlo públicamente porque consideraron esencial no mentir. Entiende que no es fácil hacerlo, hay muchos prejuicios y muchos miedos. “A nuestros hijos se lo hemos ido contando dentro de los límites, según la edad. Primero decía que he quedado con una amiga, luego explicando que es una relación, que las quiero mucho a las dos, igual que hizo su madre. Somos los adultos los que nos complicamos la vida, los niños aceptan y entienden mucho mejor. Conocen a nuestras otras parejas. El mayor nos dice que tenemos mucho amor”.


Para Josep el cambio social viene por abrirse y vivir más en comunidad. “Mis dos relaciones han llevado juntas a mis hijos al colegio. Se puede y es precioso. Claro que nos ha supuesto alejamiento con ciertas personas que no lo aceptan, pero lo bueno es que se ha quedado la gente que te quiere. Yo no quiero ocultar esto, sólo pido que se respete mi opción. Quiero que si estoy en el hospital me puedan venir a ver las personas que quiero, no es sólo padre-madre-esposa. Que vengan las parejas que tengo, que se reconozcan sus derechos”.


Elisabeth Sheff, académica experta en poliamor, lleva muchos años estudiando a familias poliamorosas con niños en Estados Unidos. Es autora de varios libros sobre el tema. “Las familias poliamorosas pueden ser buenas y funcionales para los niños, como en la mayoría de las familias depende del tipo de personas. Si eres responsable y cuidas de los demás será positivo, si eres una persona irresposable y estúpida será negativo, depende de cómo es cada persona, no de si es poliamorosa o no. Las personas poliamorosas suelen ser personas muy selectivas porque valoran con quién pasar su tiempo”.


Elisabeth destaca el trabajo emocional que suelen hacer quienes elijen estas opciones y el hecho de responsabilizarse sobre su propia felicidad y no delegarla en otra persona. "Son relaciones que se basan en confianza, acuerdos, compromiso. Es muy importante ser flexible, adaptarse a nuevas situaciones y ver cómo evoluciona todo. No tener flexibilidad en los pactos adquiridos asfixia las relaciones. La rigidez tiende a partir, la flexibilidad produce resiliencia”.


Con sus pros y sus contras, quienes viven estas formas de amor piden algo común: que se respete su opción y que, por encima de esquemas, se pueda amar a las personas. Como recuerda Coral Herrera: “El amor es difrute, es para vivirlo en el aquí y ahora. Nos hacen creer que el amor tiene que estar cargado de futuro y en realidad el amor sólo se puede vivir desde el presente”.

Por Silvia Melero
16/03/2018 - 21:17h

 

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Dudas y prácticas autónomas feministas

Francesca Gargallo C.

8 de marzo de 2013

 

Publicado enSociedad
Irma Velásquez: “En un país en posguerra las partes siempre van a estar en pelea por la memoria”

La experta en pueblos indígenas Irma Alicia Velásquez Nimatuj fue la encargada del peritaje en el caso Sepur Zarco, un hito en la batalla por la memoria de Guatemala.


La guatemalteca Irma Alicia Velásquez Nimatuj es doctora y máster en Antropología Social por la Universidad de Texas (Austin) y licenciada en periodismo por la Universidad de San Carlos de Guatemala.


Experta en pueblos indígenas, fue la encargada del peritaje en el caso Sepur Zarco, un hito en la batalla por la memoria de Guatemala por varios motivos.
En primer lugar, fue el primer caso de violencia sexual relacionada con el conflicto impugnado en virtud del código penal de Guatemala. Además, por primera vez un tribunal nacional en cualquier parte del mundo se pronuncia sobre acusaciones de esclavitud sexual durante un conflicto armado, que es un delito tipificado por el derecho internacional.


En la sentencia pionera, el tribunal guatemalteco señaló que la violencia sexual contra once indígenas maya quechí formó parte de una estrategia deliberada por parte del ejército de Guatemala y condenó a dos militares.


A pocos días del 8 de Marzo, ¿dirías que el feminismo es hoy un agente que puede cambiarlo todo?

Las mujeres son fundamentales. Quizá la diferencia en Guatemala es que las mujeres indígenas somos la mayoría, y las mujeres indígenas son críticas con el feminismo blanco y clásico, o más oficial. Porque realmente el feminismo desde esa perspectiva no ve a las mujeres indígenas con ojos de aceptar la crítica que estas mujeres hacen al feminismo.


Quizá por eso no hemos visto esas manifestaciones en Guatemala, porque las mujeres indígenas participan pero no desbordan, porque tiene límites. Tienen límites con él hasta dónde tienen en común algunas coincidencia pero también están claras en qué aspectos son totalmente distintas.


¿Es una asignatura pendiente la de integrar el elemento de la raza en el feminismo?

Diría que la asignatura es de las mujeres blancas el tratar de comprender la postura, las luchas y demandas de las mujeres indígenas. El feminismo lo que quiere es que las mujeres indígenas vengan y acepten sus planteamientos, y eso es muy difícil. En América Latina vemos que no todas las mujeres indígenas se identifican como feministas y tienen una crítica a ese feminismo que no ve la opresión racial como una de las opresiones fundamentales, ligadas sobre todo al tema del territorio.


El tema del territorio traspasa el posicionamiento de las mujeres indígenas. Nosotras nos vemos como parte de la madre tierra, y la madre tierra tiene relación con los alimentos, el espacio en el que vivimos, donde reproducimos nuestras cultura, donde estuvieron nuestros padres y abuelos. Tiene una conexión histórica, futura y una relación fuerte con el oponernos al extractivismo que está de moda en América Latina desde países europeos, y desde EE UU y canadá, que ven América como la posibilidad de seguir extrayendo los recursos que posee.


Esa extracción no es nueva, es parte de colonialismo: la colonialidad española ya nos mostró cómo fueron capaces de extraer todo el oro que pudieron. Hoy vemos esa nueva colonialidad, y ahí las mujeres indígenas tenemos una voz muy fuerte. No queremos la destrucción de nuestros territorios, a la madre tierra no la destruyes, la vas a cuidar.


El colonialismo español fue un esclavismo impresionante del que nuestros países no se libraron hasta hace poco. Bolivia lo logra cuando llega Evo Morales. En Guatemala estamos con toda la problemática. En México, el levantamiento zapatista tiene relación con ese extractivismo que deja a los indígenas sin nada. Y ahí ves a las mujeres zapatistas con posicionamientos muy claros.


En Guatemala vemos una enorme cantidad de mujeres indígenas defendiendo los territorios: tenemos 1.200 conflictos por problemas de extractivismo, en un país de 108.000 kilómetros cuadrados. Y todas las empresas son canadienses, estadounidenses, españolas, alemanas… La presión sobre nuestros territorios es impresionante, es un conflicto fuerte y las mujeres están en primera línea.


Estos días en el curso de La Casa Encendida hablas del feminicidio y la racialización del cuerpo de las mujeres. ¿Qué ocurre cuando al feminicidio se le suma la cuestión racial?

El resultado es lo que tenemos en Guatemala y otros pueblos indígenas en América Latina. Vemos poblaciones que quedaron al frente de mujeres porque los hombres fueron asesinadas, masacrados, torturados o desaparecidos, poblaciones que han sacado adelante durante 35 años procesos por justicia, por reparación, por conocer la verdad en condiciones adversas porque es un sistema de justicia que no tiene relación con el sistema de ellas.


Es un sistema que no corresponde con su lógica, el idioma que se usa no es el suyo, y además tiene en contra de ellas una cantidad de jueces y juezas que no son sensibles a la realidad de los pueblos indígenas. Se va con todas las de perder, pero a pesar de ello son mujeres que no han dejado de luchar. Guatemala es un espacio perfecto para poder ver cómo las mujeres indígenas, pobres, rurales, analfabetas, monolingües, agricultoras quedaron realmente desoladas por las masacres que el Estado cometió en contra de sus pueblos, de sus hijos, de sus padres.

Esa fuerza la encontraron desde el mismo momento en que el ejército se va de su comunidad. En ejército llega a Sepur Zarco en 1982. Guatemala está viviendo un conflicto armado, y este conflicto armado se concentra en la región de occidente. Pese a que ellas viven en el oriente, donde no está la guerrilla, el ejército instala seis campamentos en esta región.


Cuando esta investigación avanza, nos damos cuenta de que son los finqueros están a su alrededor los que invitan al ejército, porque quieren controlar la tierra que esta comunidad indígena posee, y una forma de controlarlo es aniquilando a quienes están haciendo todo el trabajo de gestión de la tierra y usando los Tribunales Agrarios. Lo que hacen es que llega el ejército y acaba con todos los hombres, y empieza el proceso de violencia sexual.


Después de que se instalan, empieza el proceso de poner a las mujeres a obligarlas a prestar lo que ellos llamaban servicios para el ejército, que implicaba ser las esclavas sexuales, las que hacían la comida. Esto se da durante seis años. Cuando terminan los seis años, de 1982 a 1988, entonces las mujeres empiezan a buscar a sus familiares. No es que tuvo que pasar tiempo, y no fue solo para Seur Zarzo, fue en todas las comunidades indígenas.


Buscaban, es una necesidad humana saber qué pasó con tu papá, con tu esposo, con tus hijos. Tenían la esperanza de que los iban a encontrar vivos. Empezaron de manera local, luego regional, y finalmente nacional. El problema es que nadie las escuchaba porque eran mujeres indias. No es que esperaran a tener un espacio en el cual pudieran hablar, es que nadie las escuchaba.


Finalmente, logran encontrar apoyo a través de varias organizaciones y, ya con una estrategia muy bien planteada, se empieza a empujar este proceso hasta llevarlo hasta el juicio, que es histórica, en 2016. La primera declaración, las mujeres no la hacen frente al juez, sino en un espacio separado, por el temor que tenían. Las mujeres se quitan sus trajes cuando van a los tribunales, porque tienen temor. Hablan quiché. Varias de las intérpretes eran niñas que sobrevivieron estas atrocidades, y que luego fueron a la escuela y al ser bilingües se convirtieron en intérpretes.


Guatemala no sabía qué era Sepur Zarco, como hoy no saben de muchas comunidades más. La capital vive en su burbuja y piensa que lo importante solo ocurren en la capital. Fuera, no importa nada. En 2011 se empieza a escuchar sobre Sepur Zarco, y el juicio logró sensibilizar sobre todo a gente joven.


Algo que fue fundamental fue el trabajo de la prensa internacional porque, cuando empieza a cubrir esto, a la prensa nacional no le queda más que cubrirlo. Esto es fundamental. Entonces se sabía más fuera que dentro.


Yo no puede estar en el juicio, yo era perito y solo entré al peritaje, pero trabajé con ellas durante tres años. Construí un peritaje no en dos semanas, ni en tres semanas, ni en un mes. Durante tres años me enfoqué en tratar de entender vida por vida. Cada vida era distinta a pesar de que tenía elementos comunes. Quería entender cómo habían logrado sobrevivir, pero también qué perdieron durante este conflicto, como mujeres quekchí.


Fue una experiencia fuerte, dolorosa, porque veía en cada mujer a mi madre, a mis hermanas mayores, abuelas. Al tiempo que ser mujer indígena te permite una interpretación más amplia, también te duele más. El peritaje fue una de las grandes lecciones de mi vida, de la fuerza que tienen las mujeres, la valentía, y de que no son víctimas perpetuas, son víctimas en ese momento. Pero se despojan de eso y continúan.


¿Qué fue lo más complicado?

Al principio, lo más difícil fue crear niveles de confianza con ellas. Aunque yo soy indígena también, vengo de otra región, no hablo el idioma de ellas. Se trataba de conseguir que no me vieran como una perita sino como una hermana, y como una mujer menor que ellas: ellas son mayores y yo tengo que respetarlas. Y tengo que trabajar de una manera respetuoso y siguiendo los patrones de lo que hay en el mundo maya. Esos patrones tienen que ver con que ellas tienen el poder en la entrevista, en el trabajo, ellas toman decisiones y si ellas sentían que era muy duro reconstruir sus vidas, íbamos a parar, y todo iba a ser revisado por ellas. Bajo esas reglas fue mucho más fácil crear esos lazos de conexión.


El día que me tocó declarar ante los tribunales, yo estaba afuera de Guatemala, fui a declarar y salí inmediatamente por mi seguridad. Ese día almorcé con ellas y les dije, qué quieres que diga. Y ellas dijeron: tú ya sabes, ve y di lo que hemos trabajado.


Ese juicio se ganó y se condenó a dos militares. ¿Es esta sentencia una piedra en la reconstrucción de la memoria de Guatemala?

En Guatemala tenemos varias luchas. Una de ellas es la lucha por la memoria. Quién escribe la memoria es una de las luchas, porque somos un país de posguerra. Y en un país en posguerra las partes siempre van a estar en pelea por la memoria. Los militares están peleando por que en la memoria del país no quede escrita todas las atrocidades que ellos cometieron.


Y los pueblos mayas están peleando porque en la memoria nacional quede escrito, con toda la complejidad, las atrocidades que se cometieron. Y en medio hay otros actores: el Estado, el Gobierno de esos momentos tampoco quiere que quede la memoria así, y es una lucha impresionante que diría que ha dividido colegas, amigos.
Tengo amigos a los que jamás volví a hablar a raíz de nuestros posicionamientos frente a esto. Y así ves cómo la guerra divide antes, durante y después. Esa pelea por la memoria es también por la educación: cómo va a quedar escrito en la currícula y cómo se va a enseñar, cómo va a quedar o no registrado en comunidades.


Diría que es un momento hermoso en nuestro país, por muy doloroso que sea, porque Guatemala ha vivido múltiples genocidios, y este es el primero que se lleva a tribunales, y el primero en el que la memoria juega un papel fundamental. Tenemos los otros genocidios como parte de nuestra memoria social, pero no los tenemos documentados dentro de la historia del país, porque no hubo oportunidad de hacerlo por los procesos de represión, por las condiciones en las que vivíamos, por las leyes.


Pero ahora veo un cambio profundo. Mis abuelos no fueron a estudiar, mi madre solo fue un año a la escuela, no pudo ir a estudiar con su traje... Hoy, hay escuelas completas donde las niñas están con su corte, con su huipil, y hablando su idioma. Yo no pude hacer eso. Y hoy tenemos un espacio público, tenemos un voz, hemos llevado 18 anteproyectos de ley al Congreso de la República…. ninguno ha sido aprobado pero no importa, lo estamos haciendo y llevamos proyectos de calidad, que tienen que ver con ampliación de educación bilingüe, con el derecho a la consulta de los pueblos indígenas, con que se legisle sobre el racismo. Hemos hecho trabajo y el estado no puede decir que los pueblos indígenas somos una carga. Soy maya quiché, soy parte del pueblo de Guatemala y siento un responsabilidad con estos procesos, y he acompañado los que he podido.


Esta tarde reflexionas con Karina Bidaseca y Mercedes Hernández sobre feminicidio en una mesa redonda. ¿Qué tres autoras dirías que son imprescindible para comprender el feminicidio?

Para entender el feminicidio de Guatemala, especialmente desde el mundo indígena, hay que leer a Aura Cumes. Y hay que leer a Emma Chirix, también cakchiquel, que también ha hecho y análisis muy fuerte desde la sexualidad También a Gladys Tzul Tzul, que es quiché, y ha hecho un trabajo desde la opresión de las mujeres conectada con toda la comunidad y cómo la comunidad es un factor importante para liberar o para oprimir a las mujeres.

 

David Fernández
Patricia Reguero
@Des_bordes
2018-03-15 16:25:00

Publicado enSociedad
Jueves, 15 Marzo 2018 06:02

Proceso constituyente feminista

Proceso constituyente feminista

El día 8 de Marzo lo que vivimos fue la cristalización de los análisis y estrategias que las mujeres*, de la mano del movimiento feminista, han llevado a cabo durante los últimos años.

En esta era de patriarcado neoliberal descentralizado, la lucha feminista es local y está globalmente coordinada. No hay nada mejor ante la unidad del patriarcado diversificado que la pluralidad del feminismo unido. El capitalismo financiero amplia el sector servicios, que, a diferencia del industrial, contribuye a la dispersión de la clase trabajadora, dejando al descubierto la necesidad de una lucha descentralizada, de reforzar una articulación multidimensional y de crear una confrontación asimétrica. El conflicto se expande, se ensancha, llega a todos lados: a las casas, las familias, los puestos de trabajo, las calles, los medios, los sindicatos, las empresas, los bares, las noches, las escuelas, los institutos, el comercio, las fronteras, el cielo y el infierno.

De todas formas, para saber a dónde vamos es importante recordar de dónde venimos, sobre todo en un sistema que nos prohíbe tener nuestra propia historia y genealogía. Es imprescindible recordar que nuestras abuelas, y en muchos casos nuestras madres, no tenían derecho a una cuenta corriente, a un convenio o a cobrar según los mejores convenios, a que el trabajo reproductivo, de cuidado y doméstico tuviera el estatus de “trabajo”, a ir a la universidad, a tener propiedades, a abortar o a divorciarse. Todo los derechos y capacidades colectivas obtenidas se han conseguido mediante la lucha, como muy bien nos han mostrado las trabajadoras de las residencias de Bizkaia. Al hecho de que, por ser mujeres, cobremos menos, trabajemos más, apenas gobernemos ni dirijamos nada, no tengamos nuestros planes industriales ni tecnológicos y el estado use lo que producimos para reproducir nuestra opresión, se le llama guerra contra las mujeres, no violencia contra las mujeres. Y hay que nombrarlo así, porque el término “guerra” implica violencia estructurada y estratégica, implica también que hay resistencia (muy importante) y que la intención de dominación es sistémica. Con el término de “guerra” pierde importancia la intención o el buenismo de hombres particulares y su posición de dominación o privilegio cobra relevancia. No es una guerra entre identidades, sino una guerra desequilibrada entre sujetos políticos dominadores y sujetos dominados.

Quienes quieran convertir esa guerra en concilio entre diferentes no son aliados, son los hermanos cotorros e izquierdistas de los que proclaman la convivencia pacífica entre la clase capitalista y la clase trabajadora. Y por eso el día 8 de Marzo gritábamos “Viva la lucha feminista” y no “Viva la pedagogía humanista”.

El capitalismo patriarcal ha cambiado el patriarcado feudal, porque además de mercantilizar y financiarizar las vidas, la dominación se lleva a cabo mediante mecanismos disciplinarios y biopolíticos asimétricos, que mediatizan la necropolítica patriarcal y la convierten en invisible en ciertos espacios mediante el pomposo discurso de la igualdad anecdótica y el antagonismo poliédrico y agonístico. Por eso se gritaba “Viva la lucha feminista” y no “Viva la equidad entre personas distintas”.

La pedagogía es siempre compañera potencial, pero nunca suficiente. Por eso crearon las mujeres anarquistas y comunistas del siglo XIX y XX grupos de lucha no mixtos. Por eso pusieron las sufragistas bombas a la propiedad privada de los señores. Por eso quemaban tiendas y se encadenaban a las instituciones. Por eso gritaban “Rise up, women, for the fight is hard and long” (“Levantate mujer que la lucha es dura y larga”).

Hay mucho que hacer a partir de ahora, autocrítica incluida. Pero como dice el poema, la frente alta, la mente clara y ninguna pista al enemigo.

A partir de ahora el proceso de deslegitimación y des-patriarcalización cogerá velocidad. Quienes digan que la revolución o la transformación política se ha de hacer con la complicidad, el permiso o la aceptación de los sujetos opresores o que solo hay un único sujeto (y eje) opresor, empezarán a perder autoridad y legitimidad. Igualmente la perderán aquellos que nos quieren convencer de que el empoderamiento que las mujeres hemos logrado desde la creación de las polis griegas se ha realizado mediante pedagogía y simpatía; o de que el tránsito del derecho romano y el derecho eclesiástico al constitucionalismo moderno se ha hecho dentro de la ley.
Y por eso gritábamos una y otra vez “Altxa emakumea, hautsi zure kateak….eta haien marko diskurtsiboa” (“Levántate mujer, rompe las cadenas… y su marco discursivo”).

A partir de ahora, nosotras decidiremos qué es pedagogía, qué antagonismo, qué es cuidar y qué epistemología patriarcal. El género y el sexo no son identidades culturales, son relaciones jerárquicas de poder político y económico. Nosotras definiremos qué es una clase, en base a nuestros objetivos. Nosotras decidiremos qué es democracia, en base a nuestras estrategias. Nosotras decidiremos qué es una huelga y qué índices y criterios usar, que para algo somos más de la mitad de la población. La lucha feminista tiene estrategias y tácticas plurales y diversas, contradictorias pero compatibles. Nosotras definimos qué es contradicción y qué compatibilidad. Quién es aliado y quién reproductor y engrasador del sistema, quién es cómplice y quien se niega a dejar sus privilegios a un lado para seguir siendo protagonista, en la política, en los medios, en la economía y en las redes sociales, donde la hemorragia verbal de los autodenominados aliados es muestra clara de su androcentrismo clínico.

Las mujeres*, de la mano del movimiento feminista, decidirá las pautas y el diseño del proceso constituyente que nos llevará a una República Feminista. Y con ese mismo objetivo han empezado a multiplicarse, por todos lados, los grupos no mixtos de mujeres: en los sindicatos, partidos, movimientos sociales, sector servicios, institutos, barrios y pueblos. Queremos gobernar (nuestros cuerpos y nuestra sociedad), y para ello es necesario poder de decisión, para lo cual es imprescindible conseguir derecho a veto, lo cual a su vez ha creado (y creará aún más) confrontación. Y por eso gritábamos “Viva la lucha, la lucha feminista”.

La misoginia estructurada de la televisión pública (y privada), los medios y la publicidad, el arte, la ciencia y el curriculum escolar no son más que la imagen histérica de las machocracias actuales. Mucho más invisible y discreta es la absoluta falta de voluntad de los hombres que copan las empresas, las instituciones y todo tipo de asociaciones, de apoyar y financiar el proceso de des-patriarcalización. El presupuesto de las políticas de igualdad y los recortes en los servicios públicos, la educación y la sanidad, no son un descuido, son las armas clásicas del patriarcado en la guerra contra las mujeres. Ahora, ya lo sabéis todos.

Quienes crean que la emancipación se puede lograr sin confrontación, que la politización es un regalo de la moral universalista y que la revolución, y por tanto, la creación de nuevos sujetos políticos ocurrirá mediante el cambio voluntario de la conciencia de los sujetos opresores, que se preparen.

 

Por JULE GOIKOETXEA


2018-03-15 07:31:00

 

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El “aceleracionismo”, un nuevo debate en la izquierda

Según una serie de intelectuales de origen británico, al menos en su gran mayoría, el capitalismo en su etapa algorítmica y megaconectada financieramente ha producido un colapso antropológico donde los relatos simbólicos de la izquierda son anacrónicos. Carecen de una operatividad real y son el mero testimonio del peso de un legado que ya no nos dice nada del futuro. En esta perspectiva, la izquierda y los distintos relatos emancipatorios como los movimientos nacionales y populares estarían anclados en un apego melancólico al pasado. De distintos modos, es lo que se deduce del “Manifiesto aceleracionista”.

Los aceleracionistas optimistas, en la tradición de Deleuze y actualizados a partir de Negri, piensan en el Capitalismo como un parásito que obstaculiza el desarrollo emancipatorio que el nuevo “cognitariado”, neologismo que vincula conocimiento con proletariado, usando las nuevas tecnologías, puede desplegar. En esta vertiente optimista, los algoritmos y las matemáticas no pertenecen al Capitalismo y pueden constituir un instrumento idóneo para reorientar el Capitalismo a la transición a una sociedad poscapitalista.


Esta posición, claramente tiene un eco del Marx del Capital, quien también pensaba que las relaciones sociales de producción capitalista constituían un obstáculo al despliegue de la productividad moderna. El Capitalismo, una vez más, aquí se presenta como el portador de una “potencia” que irá mas allá de su propio marco. Los trabajadores conectados a los dispositivos de inteligencia digital estarían en condiciones de irse separando del modo de acumulación capitalista y organizar un colectivo poscapitalista.


Sin embargo, hay que señalar distintos aspectos de estos flujos algorítmicos que los aceleracionistas dejan de lado.


1) Estos flujos son asignificantes, no encuentran un punto de anclaje para amarrar la significación y constituyen, como lo afirmó Lacan con respecto a lo que denominó el Discurso Capitalista, un verdadero rechazo del sujeto inconsciente y pulsional. La financiarización del mundo es ilimitada y sin corte y por tanto sin lugar para un sujeto que no sea otra cosa que la “subjetividad” que sus dispositivos de rendimiento producen. Mientras que el sujeto inconsciente del lenguaje es una relación de conjunción y disyunción entre sus determinaciones y su libertad paradójica en la trama de sus determinaciones, la subjetividad neoliberal se desenvuelve en el estilo de vida de la performance competitiva y sin límites, donde ella misma colabora activamente con su propia sumisión al programa neoliberal.


Es una subjetividad conectada y relacional, dicho de otra manera, es una subjetividad que no permite ni da lugar al sujeto en su condición sexuada, mortal y hablante. Pero en este punto es necesario aclarar dos cuestiones que aparecen en tensión, por un lado la subjetividad y el sujeto no se presentan separados en su modo de comparecer en la realidad, hay siempre yuxtaposición y mezcla, por otro esta diferencia debe ser sostenida hasta el final, solo la fidelidad al sujeto hace posible las condiciones de una Emancipación común.
2) Los aceleracionistas no dan cuenta de que si el sujeto es expulsado del mundo digital-tecnológico, se volverá dominado definitivamente por el modo de gozar repetitivo que la digitalización de los lazos sociales implica. ¿Por qué para los aceleracionistas, que quieren superar la ensoñación melancólica de las izquierdas no advertidas de la mutación antropológica, es tan importante el nuevo conocimiento tecnológico en su potencial anticapitalista? Cuando ellos mismos son los que aseveran que la mutación antropológica ha hibridado al sujeto con la máquina digital metamorfoseando a lo humano en la robótica. ¿Qué mito renovado del Progreso otorga esta cualidad salvífica a la robotización? ¿O en esta escatología técnica hay de un modo implícito un anhelo de colapso total, de choque de trenes final, de producir una catástrofe que traiga aparejada una nueva disponibilidad redentora en sus sobrevivientes?


Sin fidelidad al sujeto implicado en los lazos sociales y los proyectos políticos, el tejido digital y tecnológico no podrá alcanzar el poscapitalismo de un modo inmanente por el puro devenir de una “potencia” de inteligencia colectiva.


¿Quiénes van a expropiar Amazon o Google? O se trata de abandonarse a la hibridación con lo maquínico hasta que ya no quede nada de lo humano o permanezca escondido en algún bosque extraño, tal como sucede en las películas de ciencia ficción que repiten una y otra vez su argumento: corporaciones, robots, zombies y los emboscados. El aceleracionismo es tan aburrido como la repetición al infinito del susodicho argumento.


3) El aceleracionismo sueña con volver a separar a la Ciencia de la Técnica, así lo expresa Negri cuando afirma que “las matemáticas y los algoritmos” no pertenecen al Capitalismo, pero acaso ¿no se ha consumado ya la subsunción real de la Ciencia en Técnica y por tanto la absorción de la ciencia en el mercado? Finalmente el aceleracionismo, su manifiesto y sus intelectuales de una humanidad “aumentada” por las posibilidades de las plataformas digitales, encubren que no quieren hacerse cargo de los antagonismos instituyentes de lo social. El desarrollo digital y tecnológico del capital no está en absoluto separado de las grandes élites oligárquicas-financieras que desde hace años llevan adelante una ofensiva contra los sectores populares y subalternos. En este aspecto, el aceleracionismo encarna, mas allá de algunas excelentes descripciones del capitalismo contemporáneo, una escena de seducción del neoliberalismo hacia las izquierdas y los movimientos populares.


Las sucesivas derrotas le han provocado a las izquierdas un horror por su vejez y a la vez una inquietante fascinación por las cualidades mutantes del Capitalismo. Es lo que traslucen algunos intelectuales de izquierda cuando le suponen una gran astucia a políticos neoliberales que simplemente ocupan el lugar de una “aplicación neoliberal”. O el propio ensayista Chul Han, cuando con excesiva fruición describe los distintos modos de captura de subjetividades por parte del neoliberalismo hasta llegar al crimen perfecto del Capital sin abrir ningún debate sobre la reinvención de lo político.


4) Es cierto que nunca existirá un proletariado mundial que reorientará al mundo de la técnica hacia la universalidad sin intereses privados. Las clases populares y subalternas han quedado bloqueadas en su propio “en sí” en razón de su propia fragmentación. Solo un Populismo de izquierda, de vocación emancipatoria, puede intentar una y otra vez hacerse cargo de la prometeica tarea.


Q Psicoanalista y escritor.

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