Lunes, 27 Agosto 2018 08:21

Frente a Goliat (V y último)

Frente a Goliat (V y último)

Al impulsar una transformación al lado de Goliat, la honda de David es la cultura. Es a través del canto, los poemas, el baile, el teatro, el cine, la fotografía, la caricatura y el dibujo por donde se conocen y reconocen los David; por donde se invitan, se cuentan y se convocan las rebeliones en defensa de la dignidad, la nobleza, la belleza, la verdad, o sea, el propósito de cualquier transformación realmente progresista. Ante la propuesta de un cambio al sur de la frontera, el paso más “pragmático” de todos al tratar con el norte es invitar a los David dentro del Goliat a cantar, bailar y escribir un nuevo cuento.


Los David dentro del Goliat se cuentan y se encuentran aquí (y con sus contrapartes en el extranjero) a través de la música que nace de los esclavos africanos e indígenas y se vuelve blues, jazz y rock & roll, o de las diásporas de múltiples migraciones que al sonido de tambores, acordeones, guitarras, violines, marimbas y trompetas cuentan de los éxodos y las llegadas; y las luchas de alemanes, franceses, italianos, irlandeses, escandinavos, chinos, judíos europeos, caribeños, mexicanos y más. O por el rap que todos escuchamos (a propósito o no), que nace del barrio más pobre de Estados Unidos en el sur del Bronx en Nueva York.


Algunos de esos sonidos –los que no son sólo ruido– cuentan las vidas de los estadunidenses “comunes” en sus múltiples dimensiones (no sólo la política), y de los rebeldes siempre entre ellos que están escondidos bajo la historia oficial del Goliat. Leonard Bernstein, cuyo centenario de natalicio se festejó este fin de semana, lo hacía a través de música clásica, ópera y musicales, mientras se solidarizaba con el movimiento antiguerra, antinuclear y el de derechos civiles. Igual lo han hecho cantautores a lo largo de la breve historia de este país al contar del gringo/a de abajo, los anónimos creadores de todo y los herederos de nada a través de las voces de Lead Belly, Paul Robeson, Nina Simone, Woody Guthrie, Pete Seeger, Bob Dylan, Bruce Springsteen, Patty Smith, Steve Earle y Kendrick Lamar, entre tantos más. La recientemente fallecida Aretha Franklin regalaba soul mientras ayudaba a financiar, junto con Harry Belafonte, el movimiento de Martin Luther King, y ofreció pagar la fianza de la comunista Angela Davis, considerada por la FBI como una de las criminales más peligrosas de su tiempo y cantó, hace 50 años, en el campamento de la Campaña de los Pobres en Washington. Todo movimiento de defensa de dignidad y/o rebelde en Estados Unidos tiene su ruta sonora.


Junto con ellos, está la larga lista de escritores y poetas dedicados a rescatar la dignidad, la identidad, la historia y la nobleza de sus compatriotas y los recién llegados: Twain, Jack London, Steinbeck, Howard Fast, Langston Hughes, Tony Morrison, entre tantos otros. Están los periodistas desde Frederick Douglass (ex esclavo que fue editor en jefe del periódico North Star, y uno de los pocos que se atrevieron a publicar un editorial oponiéndose a la guerra contra México a mediados del siglo XIX), John Reed, IF Stone, Pete Hamill y se podría incluir al recién difunto Anthony Bourdain y a David Simon, ex reportero y ahora guionista y creador de series de televisión obligatorias para entender este país hoy día, así como a los periodistas/comediantes como Jon Stewart, Samantha Bee y John Oliver.


Está la magnífica lista de dramaturgos y cineastas, fotógrafos y artistas plásticos. Algo que reúne elementos de todo esto es la película de Tim Robbins, The Cradle Will Rock, que cuenta del arte y la política en medio de la Gran Depresión, incluyendo el extraordinario Proyecto de Teatro Federal, el mural de Diego destruido por Rockefeller y la obra musical brechtiana de título que gira en torno de una huelga siderúrgica y que se puso en escena bajo la dirección de Orson Welles en Broadway, con una rebelión de actores, músicos y público.


Todos estos festejan lo más noble como las tragedias, penas y luchas de los David aquí adentro del Goliat. Son los aliados naturales –y más poderosos– de los David al otro lado de la frontera. Es más urgente que nunca invitarlos a bailar.

 

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Publicado enInternacional
“El feminismo del 99% es la alternativa anticapitalista al feminismo liberal”

La feminista italiana Cinzia Arruzza es profesora de la New School of Social Research de Nueva York y autora del libro Las sin parte: matrimonios y divorcios entre marxismo y feminismo. Apoyó la huelga internacional de mujeres en Estados Unidos y acaba de terminar de escribir un manifiesto para un feminismo del 99 % junto con Nancy Fraser y Tithi Bhattacharya que será publicado en otoño. Le preguntamos sobre la relación entre capitalismo y patriarcado, género y clase, en la nueva ola del feminismo internacional.

 

-¿Cuál es el objetivo y la tesis principal del Manifiesto para un feminismo del 99 %?


El feminismo del 99% es la alternativa anticapitalista al feminismo liberal que se había vuelto hegemónico en las últimas décadas, debido al bajo nivel de luchas y movilizaciones alrededor del mundo. Lo que entendemos como feminismo liberal es un feminismo centrado en las libertades y la igualdad formal, que busca la eliminación de la desigualdad de género, pero a través de medios que sólo son accesibles a las mujeres de élite. Pensamos, por ejemplo, en el tipo de feminismo encarnado por mujeres como Hillary Clinton. O, también, el tipo de feminismo que en Europa se está convirtiendo en aliado de los Estados para el apoyo a políticas islamófobas "en nombre de los derechos de las mujeres", como detalla Sara Farris en su reciente libro (In the Name of Women′s Rights: The Rise of Femonationalism).


Para ser clara, es un tipo de feminismo que persigue la igualdad de género en el interior de una clase específica, la privilegiada, dejando atrás a la gran mayoría de las mujeres. El feminismo del 99% es una alternativa al feminismo liberal, ya que es abiertamente anticapitalista y antirracista: no separa la igualdad formal y la emancipación de la necesidad de transformar la sociedad y las relaciones sociales en su totalidad, de la necesidad de superar la explotación del trabajo, el saqueo de la naturaleza, el racismo, la guerra y el imperialismo. Finalmente, se posiciona directamente como parte del transfeminismo, defiende los derechos y necesidades de las trabajadoras sexuales y busca alianzas sociales y políticas con todos los movimientos que luchan por un mundo mejor para el 99%.


-¿Cree que el nuevo movimiento de mujeres que se está desarrollando en todo el mundo podría ser la avanzada de un retorno más general de la lucha de clases?


Esa es mi esperanza, y también mi apuesta. En primer lugar, esta nueva ola feminista es la única movilización transnacional existente que reúne a millones de mujeres y hombres de todo el mundo. En segundo lugar, en algunos países ya se hace difícil distinguir claramente la lucha de clases del movimiento feminista: pienso sobre todo en Argentina, por supuesto, pero también en España o Italia. Creo que quienes están sinceramente interesados en revivir la lucha de clases deberían dejar, de una vez por todas, las actitudes divisionistas y despectivas hacia esta nueva ola feminista; dejar de pensar que las movilizaciones feministas son una antítesis de la lucha de clases o, en el mejor de los casos, un complemento externo. Prefiero invitar a pensar en la nueva ola feminista como un proceso de radicalización y politización en el que la subjetividad de las trabajadoras –a menudo jóvenes, precarias, mal pagadas, no remuneradas, explotadas y acosadas sexualmente en el lugar de trabajo– está emergiendo como una subjetividad combativa y potencialmente anticapitalista.


- Parece que, en las luchas actuales y futuras de la clase obrera, las mujeres van a desempeñar un papel protagónico. ¿Ya lo están haciendo?


Hay un fenómeno interesante para tener en cuenta: estamos viendo un aumento significativo de huelgas y movilizaciones en los lugares de trabajo dentro del ámbito de la reproducción social. Pensemos en las huelgas de maestras en Estados Unidos (huelgas ilegales, que están cambiando significativamente la dinámica del movimiento obrero), la huelga de las trabajadoras de la sanidad en la India, o la de maestras en Brasil. Se trata de huelgas en las que las trabajadoras son mayoría y tienen un papel clave. Aunque no existe un vínculo explícito entre estas huelgas y la Huelga internacional de mujeres de los últimos años, creo que el movimiento feminista está desempeñando un papel en el empoderamiento de estas mujeres, demostrando que la rebelión es posible y necesaria.


-En las movilizaciones feministas (en España o Argentina) se escucha cada vez más: "Patriarcado y capital, alianza criminal". ¿Se reabre el debate sobre la relación entre la opresión de género y el capitalismo?


Bueno, creo que la razón es que estamos volviendo a pensar en fenómenos estructurales y en la complejidad de las relaciones sociales, mientras que en las últimas décadas la mayor parte del feminismo estaba inmerso en el llamado "giro lingüístico", centrándose especialmente en temas de lengua, cultura y relaciones interpersonales de poder. Desde este punto de vista, es una señal muy positiva que las jóvenes activistas y pensadoras feministas se interesen en comprender la conexión estructural entre la opresión de género y el capitalismo, en entender las causas profundas de nuestra situación actual.


-En varios artículos, polemiza con las tesis del "sistema dual", que definen al capitalismo y al patriarcado como sistemas autónomos. ¿Por qué considera incorrecta esa teoría y qué consecuencias prácticas tiene esto para el movimiento de mujeres?

Existen varias versiones de la teoría de los "sistemas duales", con diferentes consecuencias políticas. La más clásica, influenciada por el feminismo materialista francés, termina –de una manera u otra–conceptualizando la opresión racial y de género como sistemas de relaciones de explotación; por lo tanto, conceptualizan el sexo como clase. Estoy simplificando demasiado; la teoría ha tenido varios desarrollos en las últimas décadas, y ha llegado a conclusiones más matizadas en algunos autores. Sin embargo, mis objeciones son de dos tipos. Primero, si entendemos el sexo como clase, entonces también tenemos que interpretar la opresión sexual y de género como antagonismos de clase, lo que básicamente descarta las posibilidades de alianzas y luchas comunes (entre mujeres y hombres). Para decirlo simplemente: no haría una alianza con mi patrón. En segundo lugar, si sexo, raza y clase expresan tres sistemas autónomos que se entrecruzan o combinan, no queda claro en absoluto por qué lo hacen: ¿cuál es la razón? De hecho, la verdad es que en algunos casos las formas tradicionales de opresión de género entran literalmente en conflicto con los intereses capitalistas....


-En contraposición a las teorías “duales”, defiende la importancia del concepto de ‘reproducción social’ para una teoría feminista marxista…


La forma en que interpreto esta relación –junto con autores como Nancy Fraser, Tithi Bhattacharya, Sue Ferguson, Sara Farris, David McNally y otros– se basa en la noción de reproducción social. En pocas palabras, se refiere a las actividades y el trabajo que implica la reproducción biológica, cotidiana y generacional, de la fuerza de trabajo. Pero seamos claros: reproducir la fuerza de trabajo significa reproducir las personas y la vida. Esto no se limita a la mera subsistencia o las necesidades de supervivencia, sino también a la satisfacción de necesidades más complejas y la reproducción de habilidades que contribuyen a convertir la fuerza de trabajo en esa mercancía especial que se puede vender en el mercado capitalista.


Estamos, por tanto, hablando de la socialización de los niños, de la educación, pero también de la sanidad y los servicios sociales. La mano de obra en este tipo de actividades está fuertemente feminizada en dos sentidos: la gran mayoría de las trabajadoras (asalariadas y no asalariadas) son mujeres, y sus condiciones laborales se encuentran entre las más explotadas.


-¿Y cómo se relacionan opresión y explotación con la esfera de la reproducción social?


La clave para entender qué tiene que ver la reproducción social con la opresión de género (y en parte la opresión de raza), es que la reproducción social –bajo el capitalismo– está necesariamente subordinada a la producción en función de ganancias.


La paradoja es que el capitalismo necesita que haya reproducción social y que sea relativamente funcional, pero no quiere pagar el costo por ello. Especialmente porque todas las actividades de la reproducción social tienen baja tecnología y mano de obra intensiva, lo que significa que son costosas. La forma en que los capitalistas (y los estados) logran mantener estos costos lo más bajos posible varía, pero podemos identificar algunos fenómenos comunes: el aumento del uso de mano de obra migrante mal remunerada y no organizada en sectores privatizados (por ejemplo, los migrantes que cuidan a dependientes o ancianos); los recortes en el gasto social y en los servicios sociales que obligan a las mujeres y a las personas feminizadas a realizar esta labor gratuitamente en el hogar; la mercantilización de los aspectos más rentables del trabajo reproductivo social –cadenas de restaurantes, lavanderías, etc.– empleando, una vez más, mano de obra migrante barata.


-Podemos concluir que la explotación de clase, las opresiones de género y raza, forman una totalidad compleja en el capitalismo…


Hay mucho más que decir sobre estos procesos, la teoría de la reproducción social no lo explica todo, pero nos proporciona las herramientas teóricas para ver cómo fenómenos aparentemente desconectados tienen lugar en un contexto de relaciones sociales de producción y reproducción, que aprisionan la vida de las personas, limitan enormemente las opciones disponibles y organizan y restringen la temporalidad de nuestras vidas.


Por Josefina L. Martínez

CTXT

Publicado enCultura
José Mujica alerta del "holocausto ecológico" de la sociedad de consumo

El expresidente de Uruguay se encuentra en Madrid para recibir el XIV premio de la Fundación Abogados de Atocha y recuerda que "los recursos de la Tierra no son infinitos" e invita a huir de "la esclavitud del consumo" por que, dice, "no hay necesidad de vivir tan desesperados"

 

El expresidente de Uruguay José Mujica ha alertado hoy en Madrid del "holocausto ecológico" de la sociedad de hoy, regida por "la multiplicación del consumo", una "tragedia" para las generaciones nuevas, que -dice- deberán luchar por la renta básica, por el medio ambiente o por reducir los horarios de trabajo.


Después de recibir el XIV premio de la Fundación Abogados de Atocha, otorgado en enero pasado pero que solo hoy ha podido recoger, Mujica ha pronunciado un discurso crítico con la "esclavitud del consumo", aunque ha advertido que él no hace "apología de la pobreza" sino "apología de la libertad".


El expresidente de Uruguay entre 2010 y 2015 ha alertado sobre las consecuencias desmedidas del consumo y ha dicho que en pocos años habrá 9.000 millones de habitantes en la tierra, donde la economía creció 40 veces desde 1950 y deberá crecer 200 veces en el próximo medio siglo.


"Los recursos de la tierra no son infinitos", ha dicho Mujica al recordar que hace ya varias décadas que los científicos indicaron "lo que debemos hacer", aunque la sociedad hoy se empeña en seguir transitando "por los caminos del desastre".


"La ciencia vaticinó hace treinta años los peligros del deshielo o las consecuencias de liberar gas metano a la atmósfera y la retroalimentación exponencial del recalentamiento", pero ante esto "no se puede parar", porque "no es posible enfrentar la economía corporativa y la desesperación de los gobiernos por crecer", ha dicho el exgobernante.


Según Mujica, "no hay necesidad de vivir tan desesperados" y, por el contrario, aunque es difícil cambiar el mundo, sí es posible "controlar la cabeza para evitar el dominio de la cultura subliminal de consumo", pues considera que "la felicidad está dentro, en el equilibrio de los sentimientos".


"No puedes ir al supermercado a comprar años de vida", ha dicho, convencido de que el ciudadano puede "manejar la conducta para ganar un pedazo de libertad".


El expresidente ha insistido en que cualquier ciudadano necesita estabilidad económica para vivir, pero siempre mejor bajo la premisa de que "vivir es ser, no tener, sin estar sometido al esclavismo de las necesidades".


Mujica renunció el pasado día 14 a su cargo en el Senado uruguayo con el objetivo de tomarse una "licencia" antes de morir de "viejo" y para seguir con su "lucha de ideas" por otras sendas.


El pasado martes, en la localidad granadina de La Zubia, recibió el premio de poesía Laurel de Plata por representar la "expresión más genuina" de lo "mejor" del ser humano y de la política "hecha poesía".
Y hoy ha recogido el premio que le otorgó el 24 de enero la Fundación Abogados de Atocha por su labor en defensa de la libertad y por compartir con sus acciones "el ADN de los abogados de Atocha".
En esa fecha de 1977, un grupo de extrema derecha irrumpió en un despacho de abogados laboralistas en el número 55 de la calle madrileña de Atocha y mató a tiros a Javier Sauquillo Pérez del Arco, Luis Javier Benavides Orgaz, Enrique Valdelvira Ibáñez y Serafín Holgado de Antonio, y al sindicalista Ángel Rodríguez Leal.

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Jueves, 23 Agosto 2018 15:20

“Yo soy éste”

“Yo soy éste”

Los muros y paredes de la ciudad llevan consigo mensajes y símbolos que muchas veces no logramos entender. ¿Cuál es la razón para plasmarlos? ¿Quiénes los plasman? ¿Qué diferencias existen entre las formas de expresarse tomando como lienzo los muros?

 

La fuerza de los jóvenes, la rebeldía de la edad, la necesidad de pertenencia y de confrontación del mundo, nutre la intención del grafitero. Mientras que lo efímero, nocturno, corto, clandestino, contestario y eficaz hace del grafiti la herramienta ideal para expresar esa fuerza y encontrar ese espacio.

 

El grafiti tiene muchas gamas y, actualmente, hay tantas tendencias dentro de él, tantas sub-ramas, que inclusive algunos grafiteros desconocen muchas de las herramientas que se utilizan en la calle.

 

De la conversación con El poeta, grafitero bogotano, logramos recopilar y entender parte de su mundo y razón de ser. Según él, la motivación para los jóvenes es inicial y principalmente la expresión. Posteriormente, están los distintos grupos con mayor adquisición económica que buscan la reputación, el poder, ser admirados y respetados, el poder ser, como ellos lo llaman, “el rey de la línea”. La línea tiene los conceptos del estilo plástico del grafiti.

 

Periscopio


Uno de los primeros y más importantes movimientos del grafiti es el Under Ground, un movimiento subterráneo nacido en N.Y., como forma de arte urbano del Bronx, que surgió en los años 70, formado por artistas de la calle de origen hispano o afrocaribeño.

 

En su acción, sus actores se tomaban los metros para hacer sus grafitis móviles, buscando así que sus mensajes circulen por toda la ciudad. Éste fue un grupo muy contrahegenómico, antisistémico, de raíces contestarias. Este grupo desarrolló un código de escritura propio llamado tag y dibujaba grafitis con un estilo único underground.

 

Esta tendencia grafitera llegó a Colombia en los años ochenta por medio del hip hop y de los movimientos sociales estudiantiles universitarios que incluyeron el grafiti como expresión artística y de protesta. Otros movimientos, como Grafite Write, el Scrich Art, el Cartel y el Stiker son los más conocidos en el país y los explicaremos más adelante.

 

El dinero como potenciador


Como en otras muchas actividades, acá el dinero también marca pautas y posibilita concretar sueños. Para el caso de Colombia, la marca dinero permite que, por ejemplo, y según nos dice El poeta, Usaquén sea en la actualidad una de las capitales grafiteras. Muchos de los mejores grafiteros de Bogotá salen de esta localidad, por la capacidad adquisitiva que tienen para comprar implementos, materiales. Además, cuentan con espacios para pintar y muchas veces la comunidad es muy proactiva y los apoya. Sin embargo, a ellos también los persiguen.

 

El caso de Diego Felipe Becerra, asesinado el 19 de agosto del 2011, que se convirtió en un caso de falso positivo, es un ejemplo de ello, pues era un grafitero que contaba con una familia de buen estatus económico. Diego tenía una conciencia social muy activa, y la expresaba pintando las paredes. Su asesinato evidencia el prejuicio que existe sobre los jóvenes que pintan en la calle, pues según nos cuenta uno de sus compañeros, el policía que le disparó pareció confundirlo con un “hamponcito más”.

 

Hace unos días en Buenos Aires, un policía también le disparó por la espalda a un grafitero, el joven pintor era colombiano y estaba haciendo High Roof (altura de techo).

 

La otra cara de la moneda son aquellos amantes del grafiti, que también buscan expresarse pero que no tienen capacidad adquisitiva, como tampoco espacios para concretar sus sueños artísticos, pero que sí cuentan con facilidades para expresarse manualmente. Como no tienen espacios, los buscan en lotes baldíos, en potreros, en muros abandonados o en donde les brinden la oportunidad para pintar. Aprovechan para ello distintos eventos –como los conciertos–; entre ellos destacan muchos con gran potencial y muchas ganas de hacer. Ellos también pintan por reputación, como todos sus pares, pero mayormente lo hacen por expresión.

 

También están los artistas callejeros que no cuentan con las facilidades para acceder a un espacio para plasmar su obra. Algunos no son grafiteros, son artistas urbanos, pintan en las paredes porque no tienen un museo donde exponer, porque en los barrios marginados de sus localidades no hay galerías ni espacios para los artistas. Para ellos no es justo pintar en las paredes con aerosoles, pero de todos modos lo hacen. A ellos también los persiguen. Generalmente, son jóvenes con causas políticas, que pertenecen a organizaciones o son líderes sociales.

 

La raíz

 

El grafiti es de la cultura hip-hop, con sus cuatro elementos: rap, grafiti, break dance, y dj, y cuatro sub-ramas: el lenguaje callejero, la moda callejera, el entendimiento callejero y el conocimiento.

 

De acuerdo con ello, en nuestro país se mueven fuertemente cuatro movimientos de grafiteros.

 

1) Los escritores (Grafite Write), que vienen directamente de la cultura hip-hop; son aquellos que escriben su nombre por todas partes, no tienen temáticas transversales, no manejan contenidos sociales ni ecológicos, ni nada, simplemente su nombre con mucho estilo, estéticamente muy bien elaborado. Generalmente, el escritor es el creador de los grafitis de riesgo. Son grafitis en vallas, en techos, en cornisas, en puentes, en zonas en las que es muy difícil o arriesgado estar ahí y, mucho más pintar. Lograr tales pinturas genera un disparo elevadísimo de la reputación entre grafiteros, un disparo en el prestigio del grafitero frente a su calle porque, aunque en el lenguaje institucional la calle es pública, en el lenguaje de los write hay batallas internas y brutales por una pared. Y no son batallas de sangre, sino batallas en las que hacen los grafitis, porque en muchas partes de la ciudad, por una pared, pueden estar en disputa artistas de dos o tres localidades.


Cuando se alcanza el reconocimiento, nadie tapa tu nombre. Se conoce el nombre del artista, pero no se conoce al artista. Muchas veces son enfrentamientos invisibles. Uno pinta su grafiti y corona su pared, y a la semana está pintada por otra y, claro, viene la pregunta: ¿quién será?

 

Los dos jóvenes que el pasado domingo 22 de julio murieron atropellados por el metro de Medellín eran ya muy reconocidos, viajaron por Latinoamérica. Se llamaban VSK, generalmente estas iniciales son las primeras letras de los nombres de cada uno. A los grafiteros reconocidos los invitan a eventos, y marcas prestigiosas los llaman a realizar exposiciones, desplegando con ello campañas de expectativas sobre algún producto que va a ingresar al mercado. Algunos de ellos son muy preparados académicamente, por ejemplo, diseñadores; para ellos el grafiti, es un sueño. Para otros no, para otros es una acción de resistencia. Para el artista urbano, en cambio, es más de contenido, sacan permisos, gestionan espacios y eventos para que pinten los escritores.

 

2) Está también Scrich Art, otra de sus expresiones que consiste en caricaturizar el ambiente y hacer crítica social, pero usan espacios pequeños, ven una persona en la calle durmiendo y hacen una caricatura de esa persona en la pared.


3 y 4) Las últimas tendencias fuertes son el Cartel y el Stiker. No hacen intervenciones gráficas en la pared, sino diseños preestablecidos en sus casas, en sus computadores y los convierten en afiches, en posters y los pegan por la ciudad.

 

Muchos de ellos saltan de una tendencia a otra, aunque los más radicales no. Pero todos aprueban que el pintor disfrute de los espacios de la ciudad, y si hay una justificación lógica para pintar cualquier espacio, sienten que deben pintarlo. Se trata de ir en contra de la homogenización de los espacios, de evitar la masificación de la cultura. Los jóvenes empiezan a sentir su acción, a reflexionar y comprender la ciudad, como a resistirla en sus cotidianidades masificantes y unificantes, y al pintar y sentir lo que hacen reaccionan diciendo: “yo soy éste”, y “ese soy yo”; lo marcan tantas veces como puedan hacerlo. Es como una autojustificación de ser.

 

Publicado enEdición Nº249
Jueves, 23 Agosto 2018 15:11

Blancos, demasiado blancos

Blancos, demasiado blancos

Pese al paso de los años, el racismo no ha desaparecido de la sociedad, en particular de la gringa y, por el contrario, ha mutado, afectando o reforzando de múltiples maneras la cultura dominante. Asi lo resalta esta serie.

 

Una escena de Querida Gente Blanca (la película, 2014) sintetiza la trama principal de la segunda temporada de Querida Gente Blanca la serie, 2018). Sucede así: caminando por los tranquilos y grandes espacios verdes de la Universidad Winchester, el decano Dean Fairbanks, hombre negro, imponente y gran estratega, se encuentra frente a frente con Sam, mujer autodefinida negra, estudiante de producción audiovisual y voz principal de un programa radial llamado, precisamente, Querida Gente Blanca. El decano Dean no está contento, no se alegra al verla y ella lo sabe. Sabe que su programa levanta polvo entre la directiva y la comunidad de la Universidad (compuesta de personas blancas, especialmente hombres) y eso no le gusta al decano, quien ha escalado puestos siendo “prudente” con sus opiniones sobre el racismo. Ella espera el disparo. “Sam –dice el decano– tu programa es racista”. Sam ya sabe qué responder, lo ha tenido que hacer muchas veces: “Los negros no pueden ser racistas, prejuiciosos sí, pero no racistas. El racismo es un sistema de desventajas basado en la raza. No podemos ser racistas los negros porque no nos beneficiamos del sistema”. Racismo investido, ese concepto creado para deslegitimar las luchas afro, es precisamente lo que ataca Sam.

 

Contextualicemos. Querida Gente Blanca, una tragicomedia, es una serie de Netflix que se inspiró en la película homónima producida en el 2014. La película es buena, sí, hace las mismas denuncias de la serie, pero ésta, sin embargo, lleva a un nivel superior toda la estética, la trama y la perfección de los personajes de la película. Transcurre en la Universidad de Winchester donde se cree que el racismo es cosa del pasado, que ya no existe. Sam y todas las personas negras saben que no es así. Es más, Sam afirma que creer tal cosa es una forma de perpetuar el racismo y por eso crea un programa radial en el que le explica a los blancos, sarcásticamente, cómo se expresa su racismo, dice: “querida gente blanca, tener novio o novia negros para molestar a tus padres, es una forma de racismo. Querida… el número de amigos negros para no parecer racistas ha llegado a dos. Querida… cuando nos veas en los pasillos no nos toques el cabello ni hagas bromas al respecto, y, por favor, los negros no somos iguales, así que deja de cambiarnos el nombre”.

 

Una Universidad dividida

 

La casa Armstrong-Parker es el bastión de la comunidad negra organizada, reconocida por ser crítica y por liderar procesos contra el racismo. Su contraparte es la casa Davis, habitada en su mayoría por personas blancas adineradas que organizan fiestas en las que se disfrazan de personas afro, escuchan rap, hablan improvisando y portan armas, para “liberar su negro interno”. Esta es la trama de la casa Armstrong-Parker, donde Sam descubre la fiesta y decide denunciarla documentándola con su cámara. Pero al ver que no genera una respuesta, un cambio, sanciones o reprimendas, sino que, por el contrario, se intenta opacar el debate argumentando que se trata de una acción de “libre expresión”, Sam organiza una protesta el día de las donaciones a programas que ayudan a comunidades negras, todo para reducir impuestos. Pero las cosas se salen de control. Troy Fairbanks, hijo del decano y líder “obligado” de la casa A-P, se da cuenta del engaño de las fundaciones y ataca el edificio con una pala. Además, por causas desconocidas, durante la protesta la casa Davis es consumida por un fuego. Por todo esto, Sam va a hacer señalada como la culpable de incitar al desorden y motivar el odio entre las culturas.

 

A partir de ahí, en la segunda temporada, su drama consiste en ser el blanco de ataques de aquellos que la acusan de revivir un problema del pasado y de alentar al genocidio blanco. Durante toda esta temporada, con justa razón, su defensa será argumentar que no pueden sacrificar al mensajero, que ella lo único que hace es visibilizar el racismo, no crearlo. Entre tanto, ella, y todos los de la casa A-P, tienen que convivir con los nuevos huéspedes, los estudiantes de la casa Davis, convertida en cenizas. Esto va a servir para que las tensiones se intensifiquen y para que se resalten las diferencias culturales entre unos y otros. Así, en el programa Querida Gente Blanca y por los pasillos de la casa, el tema será el comportamiento de los blancos en comparación con el de las personas negras y viceversa. Sí, porque considerarse persona negra no es sólo cuestión de color de piel. Serlo implica consumir productos culturales de personas negras y pensar, actuar, vestir, hablar, y peinar como uno. Esto, que pareciera a simple vista como un simple Checlist, genera conflictos tanto personales como interculturales. Coco, esvelta mujer negra con gran espíritu competitivo, es criticada por Sam por alisarse el cabello, usar Victoria Secret, y en sí aparentar ser una mujer blanca elegante para poder ser aceptada. Pero Sam también comete algunos “pecados”. El primero y más significativo es mantener una relación con un hombre blanco al cual trata de mantener oculto, Gabe, asiste de clase y productor y realizador de un documental titulado ¿Soy racista? ¡Vaya tema! Ya se imaginarán la opinión de Sam al respecto.

 

Querida Gente Blanca también narra una serie de conflictos producto del racismo. Lionel encarna uno de ellos: ser un hombre negro homosexual. Lionel es, podría decirse, el segundo personaje más importante de la historia. Él es quien, a través de sus investigaciones como periodista, es el primero en descubrir la fiesta racista, desenmascarar a las fundaciones y, para esta segunda temporada, descubrir quién es AlttlvyW, representante de una logia de supremacistas blancos y el twittero que, oculto, ataca a Sam diciendo que ella es el producto de un mestizaje entre un hombre blanco y un simio. Es quien nos revelará en una tercera temporada todo sobre la organización clandestina negra que, al parecer, maneja los hilos del poder.

 

Por otro lado, Troy Fairbanks representa a las nuevas generaciones de líderes negros que se enfrentan a un mundo muy diferente al de sus padres y abuelos. Troy tiene una carga muy pesada. Continuar liderando la lucha por sus derechos, pero, al ser impuesta, entra en un conflicto existencial. No sabe quién es ni qué quiere. Por tanto, emprende una búsqueda de autoconocimiento que lo hará cometer muchos errores. Pero lo peor es que su comportamiento lleva a creer firmemente que la historia no es una secuencia progresiva al infinito ni que las victorias de ayer son inmodificables.

 

Por último, el conflicto que representa Reggie Green es una respuesta ante el creciente número de personas negras asesinadas por policías blancos racistas. En la primera temporada, Reggie fue amenazado por un policía que le apuntó a la cara con un arma, frente a los estudiantes asistentes a una fiesta universitaria. El hecho, claro, le generó un trauma. Durante la segunda temporada vemos a un Reggie distinto. No puede dormir y si lo hace la imagen del policía invade todos sus sueños. Al ver un uniformado, suda y le tiemblan las manos. Poco ríe y siempre se ve tenso. Peor aún si tiene que toparse constantemente con el policía que lo amenazó, dado que la universidad no consideró como un acto grave que un agente apunte a un estudiante desarmado y con las manos arriba.

 

De esto era de lo que hablaba la Sam de la película al director Dean. Si la víctima hubiera sido un estudiante blanco, diría, la historia del policía seria distinta. Pero al denunciarlo en Querida Gente Blanca la cuestionarían diciéndole si a ella le gustaría que hubiera un programa titulado Querida Gente Negra. Ante lo cual, ella respondería, como en efecto lo hizo: “no hace falta, grandes medios ya dicen lo que los blancos piensan de los negros”.

Publicado enEdición Nº249
Miércoles, 22 Agosto 2018 10:06

Una lección de geografía

Una lección de geografía

En los recientes Juegos Centroamericanos y del Caribe, realizados en Barranquilla del 19 de julio al 3 de agosto, participaron una serie de países que muchas veces no se nombran, o que no se tienen en cuenta cuando se habla de la región. Tres países de la parte nororiental de América de Sur caribeño y por lo menos 21 países antillanos.

 

En América del Sur existen tres países que casi nunca se nombran, caribeños ellos, antiguas colonias europeas, localizados en la parte nororiental de Venezuela, son ellos:

 

1. La República Cooperativa de Guyana, poblada por indígenas de la familia Caribe. Como recordaremos, con la invasión europea llegó la esclavitud, dando paso luego a los libertos mestizos (negros e indígenas) llamados Bush Negroes; a este territorio llegaron, detrás de sus recursos, españoles holandeses e ingleses, al final se quedaron los ingleses y fundaron en 1831 lo que se llamó “Guayana Británica”.

 

Desde 1834, después de la abolición de la esclavitud, los ingleses introdujeron mano de obra barata proveniente de China, Java e India, de allí la composición actual del país: de origen indio, de raíces africanas, nativos y de origen portugués y chino.

 

En 1966, después de duras luchas, Gran Bretaña reconoció la independencia de Guyana dentro de la Commonwealth. Su capital es Georgetown, su población 763.000 habitantes, idiomas oficiales: inglés, hindi y el urdu; moneda dólar de Guyana y es una República Unitaria. Proclamada República Cooperativa en 1970. Y, de religión cristiana, hinduista. Con recursos como arroz y caña de azúcar, y diamantes, oro y bauxita. Tráfico de drogas y turismo. Está en conflicto con Venezuela, pues este país reclama como suyo una porción de territorio de 159.000 km2 (de un total de 214.970 km2) que dicen les fue arrebatato por los ingleses en el siglo XIX.

 

2. República de Surinam, capital Paramaribo, su población suma 515.000 habitantes; idiomas: holandés, inglés y tongo; moneda dólar de Surinam, república unitaria y presidencialista.

 

3. La Guayana francesa, departamento de Francia, con 80.000 mil habitantes, capital Cayena; idiomas francés y creole local; moneda euro. Cuenta con recursos de bauxita y oro, una zona de paso para la cocaína y la minería ilegal del oro. Los tres países participaron en los juegos, y tuvieron buenos resultados en natación, atletismo y fútbol.

 

Y esos países de los que casi nadie se acuerda, junto con 4. Las islas caribeñas llamadas Antillas menores, no solo tienen deporte sino que también han ganado medallas en sus diferentes participaciones. (Ver medallero).


Como puede observarse, pises que son invisibilizados también tienen su “toque”. Todos ellos tienen en común que fueron colonias de Inglaterra, Holanda y Francia, y varios de ellos hoy son o departamentos de Francia o participantes de la Comunidad Británica de Naciones (Commonwealth). Incluso países tan pequeños como Belice, en Centroamérica (la antigua Honduras Británica), con 340.000 habitantes, donde se habla inglés, con Belmopán como su capital, conquistaron cinco medallas. O el caso de Haití, donde se supone no juegan a nada y nunca ganan nada, sin embargo en esta oportunidad obtuvieron 3 de oro, 12 de plata y 24 de bronce, para un total 39.

 

En estos países de las Antillas menores se juega fútbol que ha desplazado hasta cierto punto al deporte rey de las Antillas de origen británico: el criquet; en la parte hispánica y de influencia de los EEUU es el béisbol; también se practican el voleibol, tenis, natación, boxeo, atletismo y deportes extremos.

 

La historia de estos países es la del colonialismo, y la lucha contra su pervivencia, así como contra el dominio del capital financiero internacional.

 

Pese a esto, hasta ahora estos juegos siguen dominados por los mismos países de siempre:

 

- Cuba, 1.956 medallas de oro y en total 3.804
- México, 1.499 de oro y en total 4.219.
- Venezuela, con 589 de oro y en total 2.389
- Colombia, con 530 de oro y en total 1.802.

 

En esta ocasión, con 132 medallas de oro, loa Juegos fueron para México, seguida por Cuba con 102, tercero el país anfitrión con 72 medallas doradas, cuarta Venezuela con 34 del preciado metal, y quinta República Dominicana con 25. Participaron 5.434 deportistas de 37 países, en 44 deportes.

 

tabla

 

Publicado enEdición Nº249
Miércoles, 22 Agosto 2018 06:53

Del glosario neoliberal (51 eufemismos más)

Del glosario neoliberal (51 eufemismos más)

La primera compilación de eufemismos neoliberales (La Jornada, 15/8/18), tuvo una recepción insólita.

A continuación, los enviados generosamente por nuestros lectores:


A


Américas (Las): feudo de la Doctrina Monroe.
Antisemita: crítico de la entidad genocida llamada “Israel”.
“Ausencia de argumentos”: ninguneo.


B


“Bestsellerismo”: antiliteratura.
Borges: nombre propio que sigue a la expresión “como diría…”


C


Cambio climático: obsesión izquierdista.
Caudillo: aplica únicamente a líderes de izquierda.
Coca-Cola: agua bendita para obesos.
Condición humana: anacronismo existencial.
“Contrapesos” (de la democracia): subterfugios leguleyos.
Cosmopolita: escritor con tarjeta de crédito platinum.


D


“Descalificación”: reacción instintiva frente a la crítica.
Desmitificación: negación de la fe popular.
Digitalización: habilidad con dos pulgares y ni un dedo de frente.
Dictadura: cualquiera, con excepción de la plutocrática.


E


Estado: empresa de demolición del sector público.
Estado judío: utopía sionista.
Estrategia: exterminio calculado.
Estridencia: fastidio aristocrático.


F


Fondos de pensión: fichas de casino.


H


Hemisferio occidental: anacronismo geopolítico.
Hispanos: “indigenous”.


I


Iberoamérica: territorio sin culturas prehispánicas.
Información “sesgada”: información verdadera.


L


Latinos: los que hablan mal inglés y latín.
Lectura: hábito en caída libre.


M


Mensaje de texto: reflejo pavloviano.


N


Nacionalismo: virus antimperialista.


O


Operador de bolsa: hijo de puta.
Opinión: patente de corso.
Orwell: nombre propio para decir que algo es “orwelliano”.


P


“Pensar distinto”: derecho a difamar.
PISA (pruebas): misil contra la educación pública.
Politólogos libres: los de “Letras”.
Politólogos modernos: los mapaches.
Politólogos pachucos: (íd. ant.), ambos.
Programador: demiurgo.


R


Redentor: antihéroe krauziano.
Robot: artefacto no previsto en la teoría de la evolución.


S


Salario: variable del ajuste.
“Sin concesiones”: aplica al escritor novel del mes.
Sionismo: nazismo plus.
Sociedad Interamericana de Prensa (SIP): amigos de George Orwell.
Soporte-papel: libro.


T


Táctica: exterminio aplicado.
Teléfono celular: primero Dios.
Titanic: técnica monetaria de navegación.
Trending topic: camino de Santiago.
Tv: espejo nuestro de cada día.


X


Xenofobia: ADN anglosajón y europeo.


Y


Yoyo: juguete de los operadores de Bolsa.

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Un hombre puede –y debe– ser feminista

Sí. Un hombre puede –y debe– ser feminista. Por supuesto, debemos serlo en el marco que entiende al feminismo como una lucha por la igualdad para mujeres y hombres, erradicando la opresión, la explotación y el sexismo que ellas llevan sufriendo histórica, social y culturalmente a lo largo de los siglos. Pero debemos hacerlo desde la posición que nos corresponde: un papel secundario en una lucha que jamás debemos liderar ni pretender comprender del todo –porque no hemos vivido en nuestras carnes lo que significa ser mujer–, en la que debemos trabajar de forma activa no para ser vistos ni aplaudidos por nuestra descubierta sensibilidad, sino para reconstruirnos a nosotros mismos desde el feminismo, entendiendo que es un proceso que jamás estará completo, porque estaremos constantemente aprendiendo.

De ahí que el hecho de ser feministas no nos convierte ni de cerca en líderes de opinión ni en cabecillas del feminismo. Sería lo mismo que una persona heterosexual pretendiese liderar las reivindicaciones del colectivo LGTBIQ… ¡Imposible! Primero, porque a pesar de su magnífica sensibilidad y empatía, jamás sabrá lo que es sentir miedo de decir “te quiero” o “me gusta esa persona”, o de ir de la mano por la calle con la persona que quiere sin preocuparse por el sitio, la hora o si hay más gente o no; segundo, porque jamás ha sentido ni vivido dentro de su cuerpo las sensaciones, pensamientos o emociones de una persona del colectivo, que no es que sean distintas, pero muchas se viven de forma diferente; tercero, porque no ha sentido la presión de ocultarse o de esconder sus sentimientos… Y podría seguir, pero creo que queda claro el concepto: podemos ser feministas, pero como aliados de la causa; con la idea certera y convencida de que somos apoyo en una lucha que, si bien nos interesa y nos beneficia como personas y como sociedad, no es nuestra y nunca lo será. Al menos no en exclusiva.

Los hombres tenemos algunas ventajas adquiridas simplemente por el hecho de ser leídos socialmente como hombres, por mucho trabajo de equidad que se esté haciendo desde distintos ámbitos de la sociedad. Todavía recuerdo el impacto que me provocó el testimonio de un hombre trans que, desde que comenzó a hormonarse con testosterona, ya no sentía miedo al ir por la calle de noche, porque el temor a una violación se desvanecía simplemente por el hecho de ser hombre. Eso nos demuestra la inmensa labor que tenemos por delante.

Esos privilegios de los que hablábamos podemos constatarlos en muchas experiencias: más libertades para chicos que para chicas, que ellas deben cuidarse más y ser más delicadas, no porque necesariamente lo sean, sino porque es lo que se supone que deben ser; más peligros para ellas en un sistema que permite sin pudor la cosificación de las mujeres, su explotación sexual, donde la prostitución está instaurada como una institución y que, además, es incapaz de erradicar la mutilación, la violencia, el asesinato sistemático, el acoso sexual, entre otras. Pero también se ve en el entorno laboral, en el universitario, en las salidas profesionales, en las carreras escogidas, en el cine, la televisión, los museos, la literatura… Y también lo palpamos en la sociedad y en esos arraigados estereotipos que persisten pese a todos los esfuerzos.

Sobre todo quedan en evidencia en la negación del machismo vigente, en la simulada ignorancia de quien dice no comprender la importancia del lenguaje, de los comportamientos sociales, de la publicidad y de los medios de comunicación en todo esto. Y más visibles son esos privilegios cuando hay personas que hablan de feminazismo como una corriente real, o de la imposición de la ideología –o últimamente también llamada dictadura– de género, una idea aberrante que no hay cómo cogerla, difundida con la única intención de minar, despreciar y desdibujar el motivo por el que estamos aquí: el fin de la opresión machista y del heteropatriarcado.

¿Suena apocalíptico? Seguro que más de alguien ha sentido correr un sudor frío por la espalda. Pero, si quitamos el populismo barato y la visión terrorífica de este motivo que nos ocupa, nos quedamos con algo que realmente no debería tener ningún tipo de contestación: la igualdad y el respeto a los demás sin importar su origen, su expresión, su ser. Es decir, una sociedad en la que los seres humanos tengamos las mismas oportunidades y derechos. Es así de sencillo.

El primer paso para ser un hombre feminista, entonces, es aprender que la lucha no es nuestra y apoyarla. Después, vendría el largo y eterno proceso de desaprender los estereotipos, deshacerse de los privilegios y de enfrentarse a todo lo que se supone y se espera de nosotros por el simple hecho de ser hombres. Y el camino para conseguirlo está precisamente al lado de las mujeres, aprendiendo de ellas y, a través del cuestionamiento interno y compartido, replantearnos todo el sistema vigente para construir uno más equilibrado e igualitario.

 

http://tomasee.blogspot.com

 

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Viernes, 17 Agosto 2018 08:48

Contra el universalismo

Contra el universalismo

La Modernidad eurocentrada impuso la obsesión por lo ‘universal’, una manera de aplanar las diferencias y de ningunear los ‘localismos’.

 

Ya se sabe, quien no es cosmopolita no es moderno, quien no es moderno es una reliquia destinada a desaparecer y no es cosmopolita quien no tienen una visión universalista. Si esa fórmula impuesta sigue siendo vigente es porque ese ‘universalismo’ ha impregnado todas las ideologías contemporáneas.

Es universalista el fascismo, que traduce lo universal en lo totalitario: una sola forma homogénea de ver y organizar la sociedad, sin brechas, sin disensos. Es universalista el liberalismo, que no convive con otras formas ideológicas aunque se llene la boca con cierto respeto a la diferencia y que aplica la supuesta libertad de mercado (que es el mercado de unos pocos defendido por el Estado). Es universalista la izquierda tradicional (que, paradójicamente, es la ‘Moderna’), que tipifica al sujeto revolucionario sin importar la latitud de la que trate y que apuesta por el desarrollismo sin importar el idioma en el que se conjugue.


La Modernidad eurocentrada (que es la única Modernidad existente porque es ‘universal’) impuso la obsesión por lo ‘universal’ de una forma nada casual porque fue la Europa imperial y dominante la que denominó, pulió y dio esplendor a todo lo que ella misma decidió que era ‘universal’. Y esa aplanadora universalizadora nos empujó a despreciar, anecdotizar o exotizar los localismos, lo pequeño, lo que no tenía la vocación ‘inmanente’ de trascender y convertirse en universal.


Lo universal se impone de diversas maneras. Nos inventamos el Estado-nación para ‘incluir’ al planeta en la lógica de la democracia delegada universal (tan útil para el disciplinamiento social imprescindible para la acumulación capitalista); el aparato de lo que ahora se llama la industria cultural (en la que podríamos incluir la educación reglada) ha servido para que universalicemos las formas; las instituciones financieras internacionales (IFIs) han forzado a países de las latitudes más singulares a aplicar las fórmulas económicas del capitalismo depredador sin reparar en las ‘anécdotas’ localistas; la ONU nació para que nada (o casi nada) se saliera del guión de los derechos humanos universales que redactaron unos pocos y para que universalmente se pudieran controlar (no transformar) los desbordamientos fronterizos o los excesos del universalismo; y Frontex ha nacido para explicar a los ingenuos y anticuados localistas que las fronteras de lo realmente universal (y Moderno) son las de la Europa que siempre ha despreciado los otros afueras que ella no eligiera como potencialmente adentros.


Lo local es antiguo, limitado, atrasado, étnico quizá. Poco más. Y, sin embargo, es en las luchas concretas, locales, inmensamente pequeñas, territoriales, donde se está jugando la cuarta guerra mundial, esa que planta cara de frente al extractivismo voraz, a la gestión de las poblaciones como residuos sólidos, a los cantos de sirenos (siempre llevan corbata) que venden el ‘desarrollo’ y la educación eurooccidental como las puertas combinadas que nos pueden introducir en lo universal. Aprende inglés, o chino, saca un máster triple con certificación internacional, alójate en un servidor de internet para poder ser cósmico, no dudes en irte de vacaciones a 12.000 kilómetros de casa para poder tomarte un selfie con un decorado exótico… El mensaje para los más jóvenes vástagos del universalismo (los nacidos en eurooccidente) es claro y las familias se encargan de descartar una vida localista, localizada, situada, obtusa y aburrida. No es cool quedarse en el pueblo, no es ‘moderno’ cuidar vacas o mantener la tienda de barrio, es de fracasados hacer trabajos manuales (algo tan poco acorde a la revolución tecnológica que habita la minoría universal)… esas cosas sólo las hacen aquellos que no han sido capaces de incorporarse a ‘su’ tiempo (que es el tiempo determinado por los universalistas).


El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) ya no es tan sexy desde que decidió concentrarse en su autonomía tras intentar (con poco éxito) de contagiar a las otras que aspiraban a ser mexicanas modernas o europeas revolucionarias a punta de facebookear poéticas frases de algún subcomandante que fuera personaje antes que sucio revolucionario anclado a la tierra. No hay nada que mirar en África o en Asia, continentes llenos de experiencias locales que pecan de un déficit de universalismo lamentable. Llevamos cinco siglos largos construyendo lo universal como para ahora mirar al terruño o a la propia comunidad. Y lo universal, que se traduce en lo estatal, es contradictorio e incompatible con lo comunitario. Por eso, en Europa, cuna del universalismo, acabamos con lo comunitario hace mucho tiempo: a sangre y fuego, primero, a punta de colegios e industria cultural después. Fuera de este espacio universalmente diminuto, que es la Europa imperial, las luchas van justo en contravía y buscan recuperar, potenciar y resistir desde/en/con lo comunitario.


Escribe Raúl Zibechi que “la lógica estatal y la lógica comunitaria son opuestas, antagónicas. La primera descansa en el monopolio de la fuerza legítima en un determinado territorio y en su administración a través de una burocracia civil y militar permanente, no elegible, que se reproduce, y es controlada por ella misma. Transformarla desde dentro es muy difícil y supone procesos de larga duración. (…) La lógica comunitaria está basada en la rotación de tareas y funciones entre todos los miembros de la comunidad, cuya máxima autoridad es la asamblea. En este sentido, la asamblea como espacio/tiempo para la toma de decisiones debe considerarse un ‘bien común’. (…) La comunidad se mantiene viva no por la propiedad común sino por los trabajos colectivos que son un hacer creativo, que re-crean y afirman la comunidad en su vida cotidiana. Esos trabajos colectivos son el modo como los comuneros y comuneras hacen comunidad, como forma de expresar relaciones sociales diferentes a las hegemónicas”.


La izquierda tradicional desprecia la lógica comunitariaporque ésta, siendo un contrapoder poderoso, no aspira a la toma del poder. La asamblea y la rotación de las responsabilidades, como explica Zibechi, dispersa el poder y no reproduce las lógicas piramidales y jerárquicas del Estado. Cada comunidad busca soluciones a sus problemas concretos. Pero, para que eso ocurra, debe existir lo comunitario. En el territorio arrasado de Europa toca reconstruir o reinventar el concepto de comunidad partiendo de lógicas locales, no universales. No significa encerrarse en una lógica autárquica e híper localista que niegue a las otras experiencias de contrapoder, sino de cultivar lo comunitario con paciencia para luego trabajar en la urdimbre de las alianzas entre experiencias. Es poco universal y poco moderno pero… ¿quién quiere ser universal y moderno?

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Miércoles, 15 Agosto 2018 07:00

101 eufemismos del glosario neoliberal

101 eufemismos del glosario neoliberal

A

“Ajustado a derecho”: justicia a modo.

Alternancia: marketingelectoral.
Aperturismo: destrucción del mercado interno.
Asimetría: “ley de hierro” de las oligarquías.
Ayuda: limosna.


B. Banco: templo para fieles preferentes.


Banca offshore: cueva de piratas con cuello y corbata.


C. Canasta básica: consumo utópico.
Capital productivo: anacronismo.
Capital financiero: especulación.
Capitalismo moderno: saqueo.
Carenciado: pobre.
Carta Democrática de la OEA: intervencionismo legalizado.
Carta de la ONU: antigualla histórica.
Ciudadano: consumidor.
Competencia: poner precio a lo que no lo tiene.
Comunicación: mercado de la industria informática.
Comunidad internacional: Estados Unidos.
Conflicto de interés: corrupción.
Conflictividad social: lucha de clases.
Contratista en conflictos bélicos: mercenario.
Crecimiento económico: desarrollo excluyente.
Crimen organizado: anarco capitalismo.
Crisis: adrenalina financiera.
Cultura: divertimiento.


D. “Daños colaterales”: masacre de civiles.
Defensa del medio ambiente: chiste de mal gusto.
Democracia moderna: dictadura corporativo-policial.
Derechos sociales: lastre económico.
“Derroche”: repartición justa del ingreso.
Desarrollo sustentable: empobrecimiento sostenido.
Deuda: obligación del pobre, o negociación del rico.
Deuda externa: chantaje financiero.
Diálogo: dar atole.


E. Economía: disciplina seudocientífica.
Economía de mercado: bolchevismo financiero.
Economía emergente: neocolonialismo moderno.
“Eje del mal”: integrado por todos los países, con excepción de Estados Unidos y Tel Aviv.
Empleo: utopía.
Endeudamiento: capacidad para contraer más deuda.
Enriquecimiento ilícito: saqueo de los fondos públicos.
Ética: dignidad negociable.
“Excesos”: tortura.


F. “Fascista”: cualquier líder popular y antimperialista.
Flexibilidad laboral: esclavitud posmoderna.
Fraternidad: sentimentalismo.
Fundamentalismo: aplícase a lo árabe, preferiblemente.


G. Generosidad: arcaísmo.
Gente: pueblo.


H. Hitler: vocablo político multiuso.


I. Inequidad: desigualdad.
Independencia: privilegio del más fuerte.
Información: transmisión de datos descontextualizados.
Inserción en el mundo: cesión de soberanía.
Internauta: alienado voluntario.
Informalidad laboral: desempleo programado.
Inversión: capital especulativo.
Izquierda “moderna”: derecha ambidextra.


L. Liberalismo: impostura ideológica.
Libertad: atole liberal.
Libertad de expresión: arbitrariedad mediática.
Librepensador: derechista vergonzante.
Libre comercio: algo que nunca existió.
Lucha contra la pobreza: vivir del cuento.


M. Maquila: explotación laboral.
Mercado: coto de caza.
Meritocracia: casta de ineptos, con diploma y medalla de oro.
Mesías: dirigente popular que habla con claridad.
Modernización: homogeneización.
Moral: árbol que da moras.


N. Narcotráfico: acumulación primitiva posmoderna.
Naturaleza: nuevo El Dorado.
Niño de la calle: sicario en formación.


O. Oportunidad: zanahoria.


P. País: mercado.
Patria: shopping center.
Pragmatismo: amoralidad.
Pluralismo: simulación.
Pobreza: fatalidad.
Pobreza extrema: indigencia hard.
Pobreza relativa: indigencia light.
Poder Judicial: anacronismo republicano.
Poder Legislativo: espacio para transar en lo oscurito.
Populismo: aplícase a lo políticamente distinto del statu quo.
Posverdad: mentira razonada.
Privatización de la guerra: negocio con rentabilidad garantizada.
Progreso: depredación del medio ambiente.
Prosperidad: crecimiento excluyente.
Proteccionismo: defensa del mercado interno.


R. Realismo: inescrupulosidad.
Régimen: aplícase a cualquier gobierno que no obedezca a Washington.
Relato: tergiversación a modo de la realidad.


S. Sectores sociales: clases sociales.
Seguridad: vigilancia invasiva.
Solidaridad: anacronismo.


T. Trabajo. ocupación económicamente retribuida, si Dios quiere.
Transparencia: opacidad legal.
Terrorismo: recurso natural del capitalismo salvaje.

Terrorismo mundial: miedo programado en Washington y Tel Aviv.


W. Wall Street: templo mayor de la civilización occidental.


Z. Zona de libre comercio: enclave neocolonial.


Observación: el glosario queda abierto. Faltan vocablos que empiecen con las letras J, K, Q, U y V. Propuestas serán bienvenidas.

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