Crisis financiera en la CIDH; alerta sobre recorte de personal

Nueva York.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) anunció este lunes que se encuentra en una grave crisis financiera cuyas consecuencias incluyen la suspensión de visitas de vigilancia a países miembros, sesiones ya programadas para julio y octubre y el inminente despido de 40 por ciento del personal.

En un comunicado la CIDH informó que "atraviesa una crisis financiera extrema que tendrá graves consecuencias en su capacidad de cumplir con su mandato y funciones básicas". Agregó que el próximo 31 de julio se vencen los contratos de 40 por ciento del personal "y no se cuenta en estos momentos con los fondos, ni con la expectativa de recibirlos, para poder renovarlos".

Alerta: "sería alarmante para la CIDH que esta situación tuviera por resultado el desmantelamiento de áreas esenciales en el cumplimiento de su mandato", y lamenta que no podrá cumplir con tareas ya programadas para este año. Expresa preocupación por el impacto de esta crisis para atender denuncias de violaciones de derechos humanos, y por el "estado de indefensión en que se quedarán miles de visitas de vigilancia respecto de violaciones de derechos humanos".

A la vez, expresa preocupación de que esta emergencia financiera pudiera resultar en la pérdida de funcionarios que han trabajado en la causa de la CIDH.

A pesar de esfuerzos para obtener donaciones, algunas ya prometidas pero no cumplidas, la CIDH “hace un llamado a los países miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA), y otros, para aportar los recursos necesarios antes del 15 de junio, para poder evitar esta situación catastrófica".

Más allá de esta crisis inmediata, la CIDH señala que durante un par de décadas ha padecido falta de apoyo financiero suficiente para cumplir el mandato que los estados miembros de la OEA le han asignado. Señala que su presupuesto para el año en curso es de menos de 5 millones de dólares y que el personal financiado por la OEA suma 31 empleados (cifra menor que el total de los países miembros).

Aunque los países miembros, durante años, han aprobado en Asamblea General resoluciones para atender la insuficiencia de apoyo para la CIDH, esto no ha fructificado en la asignación de más fondos.

Por lo tanto, la CIDH declaró que "espera que la próxima Asamblea General de la OEA, a realizarse en junio, adopte una decisión histórica y trascendental que refleje el compromiso de los estados con la defensa de los derechos humanos en la región", y que eso conduzca a aumentar de manera "radical" el presupuesto.

La CIDH es un órgano principal y autónomo de la OEA, establecido en el rubro de la Carta de la OEA y la Convención Americana sobre Derechos Humanos, y está integrada por siete miembros independientes elegidos por la Asamblea General.

El perfil público de la CIDH fue elevado tanto en México como en Estados Unidos en torno a las labores de su Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes en el caso de Ayotzinapa.

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Nuit Debout, el capitalismo y la ideología

Quizá lo más notable del movimiento Nuit Debout (noche de pie) es su esfuerzo de volver a hablar de los conflictos a partir de sus (verdaderas) causas económicas, sociales y políticas –al contrario de las “explicaciones” dominantes que parten de lo cultural, racial o religioso–, algo que ya estuvo presente en Europa al inicio de la crisis, pero que quedó desplazado por la contraofensiva ideológica de la reacción que valiéndose de algunos acontecimientos (atentados terroristas, crisis de los refugiados) y fomentando los discursos de “islamofobia” y “terror”, pretendía traer al sistema de vuelta a las “tierras seguras”.

2) Este esfuerzo es aún más notable en la medida en que se da durante el aún vigente “estado de excepción” instaurado tras los atentados yihadistas en París (13/11/15), algo que no le impidió desafiar las narrativas de “guerra” y “miedo”, desplazar al “islam radical” como el “enemigo principal” –un combustible para la xenofobia y la extrema derecha y un afán sistémico de estabilizarse mediante el “fascismo”– y poner en su lugar al capitalismo, provocando nerviosismo en la burguesía francesa.


3) En este sentido, la presentación de la neoliberal “reforma” laboral –el catalizador del movimiento– en un clima de “choque”, militarización y vigilancia masiva confirma tanto la clásica fórmula de Naomi Klein sobre la diseminación del neoliberalismo, como el grado de penetración del “socialismo” francés por esta ideología que bordea la “orwellización” (cuando las palabras llegan a significar su opuesto): “trabajar el domingo es más libertad (¡sic!) y la izquierda debe apoyar más libertad” (E. Macron, ministro de economía); “el país necesita más flexibilidad y competividad y yo apoyo esta ley porque soy persona de izquierda (¡sic!)” (M. El Khomri, ministra de Trabajo).


4) Frédéric Lordon: “en el sistema de ‘compartimientos’ la sociedad oculta la continuidad entre futuros y actuales trabajadores; los estudiantes –de los que muchos serán sólo precarios– son ‘formateados’ para entrar al mercado laboral, tomar sus créditos y jamás conocer a un obrero” (asamblea en Tolbiac, 30/3/16). Si bien la “unión” también es necesaria para su funcionamiento, lo único que el sistema es capaz de ofrecer son “espectáculos reaccionarios”, como el llamado de Hollande a la “unión nacional” tras los ataques terroristas ( El País, 18/11/15); la unión verdadera –“convergencia” de jóvenes, obreros y habitantes de banlieues, un postulado de Nuit Debout– es su pesadilla.


5) Desde sus inicios, el movimiento fue víctima de un “apagón informativo”: algunos de los grandes medios no le dieron ninguna cobertura, otros seguían el guión de tres pasos: “ignorar/desprestigiar (por ‘incoherente’, ‘disperso’, ‘violento’)/volver a ignorar” ( Counterpunch, 6/5/16); pero tiene razón Lordon: “no se puede mantener por siempre a la sociedad con policía, medicamentos recetados y BFM tv (un popular canal derechista de información). Llegará el momento en que la gente levantará cabeza...” (asamblea en Place de la République, 9/4/16).


6) El contrataque ideológico no se hizo esperar: Alain Finkielkraut, principal moralista de derecha, uno de los “nuevos filósofos” –después de que fue abucheado y expulsado de una de sus reuniones (16/4/16)– acusó a Nuit Debout de “querer matar el espíritu del ‘11 de enero’” (fecha de la gran marcha encabezada por Hollande tras los ataques a Charlie Hebdo): “en 2015 Francia descubrió un terrible enemigo: el islam radical. Una brecha se abrió en la antigua visión progresista de la historia. Y Nuit Debout tapa esta brecha: el islam desaparece y el enemigo vuelve a ser la dominación, la burguesía, el capitalismo y el estado policial” ( Europe 1, 4/5/16). ¡Esta justamente era la idea!


7) Mientras para algunos la inclusividad y “rechazo a definirse ideológicamente” son ventajas de Nuit Debout, esta “vaguedad” es también su limitación; más allá de los efectos prácticos para su funcionamiento, surgen dudas (E. Sader, Counterpunch, 22/4/16): ¿en qué medida un movimiento con fuertes corrientes liberales-culturalistas y keynesistas-reformistas podrá significar una diferencia frente a la demás (desacreditada) izquierda? La respuesta puede estar en los hechos y en su “‘potencialidad’ de ir más allá de las luchas puramente defensivas” (F. Lordon, The Jacobin, 4/5/16).


8) Si bien la “unión nacional” fue un intento de resucitar la lógica de union sacrée –“tregua política” durante la Primera Guerra, en que la izquierda (con excepciones como la de Jean Jaurès) cerró filas con el gobierno en nombre del “patriotismo”– el asalto a Code du Travail (aparte de sus fines explícitos) fue una “reacción” a su fracaso, evidenciado por nuevos focos de descontento “de abajo” –acciones de solidaridad con los refugiados en Calais, ocupación de terrenos para el aeropuerto en Notre-Dame-des-Landes– y una ofensiva para sofocar las alternativas y la esperanza.


9) Jacques Rancière: “Los gobernantes no sólo quieren que el trabajo sea más barato. Quieren que deje de ser lo que fue por casi dos siglos: espacio de lucha y poder común. Quieren que no haya nada más frente al poder dominante que individuos con su ‘capital humano’. De una ley a otra no sólo producen ‘instrumentos de poder’, sino también ‘de resignación’, haciéndonoscreer que luchar no sirve y el mundo en que vivimos es elque merecemos. Hoy mis pensamientos están con los que decidieron demostrar que merecen otro mundo” (carta a los ocupantes de Tolbiac, Verso blog, 1/4/16).


10) Para Lordon –que en su Willing slaves of capital (2014) rescatando a Spinoza trata de responder a una ingenua (al parecer) pregunta: “¿por qué una gente trabaja para la otra?”–este “otro mundo” empieza con: a) darnos cuenta de que el trabajo asalariado –“raíz de la ‘desigualdad política’ en el capitalismo”– es “una relación de ‘chantaje’, en que uno es forzado a doblegarse”, y que aprender a llamarlo así, “más allá de las fachadas ideológicas del neoliberalismo”, es “el camino a la liberación” (reunión en la Bolsa de Trabajo, 20/4/16); y b) contestar a otra pregunta (el “criterio fundamental que ayuda a ‘decidirse’”): “entre los dueños del capital y los trabajadores, ¡¿quién necesita más a quién?!” (Tolbiac, 30/3/16).


*Periodista polaco

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Domingo, 15 Mayo 2016 07:39

El drama de las izquierdas

El drama de las izquierdas

No hay duda que hay un lenguaje de las izquierdas, que cualquier ciudadano puede entender de primera mano. A pesar del modo intercambiable en que procede hoy la lengua política, todavía pueden reconocerse que son de “izquierda” palabras como clase obrera, plusvalía, hegemonía, proletariado o igualdad. La propia denominación de izquierda tiene orígenes remotos, obviamente ligados al teatro parlamentario, pero específicamente a la arquitectónica de un lugar, a formas de ubicación en un recinto o escenario. La tradición de darle distintas significaciones a las manos, permiten suponer que la expresión “izquierda” también alude a distintas posibilidades de los distintos miembros del cuerpo humano. No faltan quienes señalan que la palabra “mano áspera” interviene en el nunca bien esclarecido nacimiento de la palabra izquierda. En la historia del parlamentarismo moderno el hemistiquio izquierdo es donde podían sentarse los representantes de una ideología más “avanzada”. Es interesante la asociación entre una denominación ideológica y la forma de agruparse en un determinado espacio. La “montaña” y el “llano” son otras tantas expresiones espaciales de la política que nos son familiares. El interés aumenta cuando, a la inversa, las metáforas espaciales acompañan la dicción política: “espacio político”, “escaló posiciones”, “caminar la provincia”, “tercera posición”, y tantas otras, de las más variadas, con el agregado que la ahora usual locución “posicionamiento” alude al acto residual de ocupar un espacio con una intervención rasa, despojada de densidad histórica. Algunos de estos usos lingüísticos acaban empobreciendo a la política, aunque esa es otra historia.


Lo que nos interesa en esta nota son cuestiones más actuales y menos etimológicas, pero para las cuales, la etimología nos propone su conocidos toques de ambigüedad. De ahí que en cierto momento, personas que valoran a las izquierdas pero no se sienten enteramente cómodas si solo eso se dijera de ellas, pero también si son desconocidas en ese carácter, protestan de que son “corridos por izquierda” o dicen que “a la izquierda nuestro solo está la pared”. En la historia de las izquierdas del siglo anterior, está enclavado este dilema, que comienza preguntando cuál es el “más allá” y “más acá” de la izquierdas. Es conocida en la tradición de las izquierdas la existencia de una veta crítica hacia el “izquierdismo” cuando traduce ciertas formas de “infantilismo”. Sin dejar de ser extraño, es aceptable que lo que durante dos siglos se tornó un complejo cuerpo de ideas entrelazadas, acepte una distinción entre madurez e inmadurez. Es conocida la trayectoria de la socialdemocracia alemana -el partido fundado por Engels, su prosapia es indiscutible- que por obra de Bernstein y Kaustky, al adquirir un plan de absorción de la democracia parlamentaria, terminó extirpando su vibración interna (la mano áspera, la negatividad de la historia diría Marx) o la acabó convirtiendo en un mero ritual. Los “socialismos” actuales, que aún se llaman así, muestran el equívoco panorama de un nombre que no corresponde con su real adscripción a las formas más tenues y chanflonas del liberalismo. ¿Es así que procede la historia de las izquierdas, debilitando su raíz para popularizarla y multiplicarla, al precio de que se convierta al cabo de un ciclo histórico en un nombre deshabitado, marcado solo por un ritual conmemorativo, para prácticas que ya se impregnaron de todo lo que antes reprobaban?
No nos parece. Es que la historia del “ser de izquierda” terminó siendo más versátil que la palabra socialismo, que primero aceptó la compañía de la utopía, luego de la ciencia, luego del positivismo, luego de la democracia, luego de la nación, y luego del vacío de ideas. Cumplió con su itinerario circular perfecto, sin que haya que descartar que algún inesperado marasmo de la historia vuelva a convocarla con sus grandes memorias adormecidas. No es así con la izquierda porque a ella siempre la encontramos ante dos actitudes: la que la retiene en su venerable fijeza y en la que busca su expansión invadiendo “cuestiones”, “problemas” que la adentran en la maleza de las sociedades, con actos frentistas, alianzas amplias o confederaciones de urgencia –lo que sea– que la ponen como un hilo reversible y en constante disputa con su cordel paralelo, el populismo. Dedicaremos las líneas que siguen a este último tipo de izquierda, la que rechaza adoptar los temas de la custodia de la “moral media de las masas” y como es lógico, no acepta sustituir los temas emancipatorios por los temas de una “teología del mal”, el excipiente comunicacional propio de los flujos de control que el Capital destina a las poblaciones. Es decir, no sustituir el análisis de la reproducción global del neocapitalismo a través de su creciente ilegalidad de procedimientos, por los temas de la teología comunicacional-jurídica-financiera dominante. ¿Cómo tomar entonces las grandes convulsiones que desequilibran incesantemente las sociedades contemporáneas según una lucha por los derechos, por el dominio de la palabra pública y por una protección del trabajo real, encarada por movimientos populares trascendentes pero imperfectos, que reclaman producir los efectos de una izquierda sin serlo ellos mismos? ¿Y qué hace en esos casos la práctica militante que adhiere su identidad al nombre de las izquierdas?


La izquierda más ensimismada en su canon (y es comprensible que sea así, pues una de las posibilidades de definir la izquierda es la fidelidad a su canon ya textualizado) considerará que en esa lucha “todos son iguales”. Esto no puede ser juzgado desde los contendientes que están en la primer escena (por ejemplo, en el teatro del golpe brasileño, están Dilma y los poderes comunicacionales-empresariales, que no piensan de sí mismo que “son iguales”, puesto que la lucha es categórica) y por lo tanto le asiste a la izquierda de canon más puritano, el derecho de no intentar laudar ni considerar la diferencia. Lo interesante es que a lo largo de la historia mundial y latinoamericana, las más incisivas izquierdas se propusieron intervenir de distintas maneras en las hendiduras sociales que se producían en la historia visible, inmediata y fenoménica de las sociedades. Tomaban entonces diversos riesgos, según las porciones que decidiesen aceptar como cercanas en la interpretación del conflicto supremo, en la magna convulsión “de la que todos hablan”, la que segmenta a la sociedad en un presente absoluto. Ese riesgo está en proporción a lo que cada izquierda esté dispuesta a ceder de su identidad más canónica. Es el típico problema que trató la Internacional de Zimmewald, donde una minoría de la socialdemocracia europea –entre ellos Lenin y Trotsky–, rechazaron la guerra del 14 (y el riesgo de que las clases obreras nacionales la aceptaran bajo consignas nacionalistas) en vista de posibles procesos revolucionarios, contracara de la guerra. Pero esta era una situación extrema. Luego las izquierdas se vieron ante “cuestiones nacionales”, “cuestiones democráticas”, “cuestiones étnicas”, “cuestiones religiosas”, “cuestiones de método”, “cuestiones de género”, “cuestiones comunicacionales”, “cuestiones autonomistas” e incluso, más recientemente, cuestiones teológicas.


Entre ellas, la “cuestión nacional” figura en un término tan importante como la “cuestión democrática”. En cuanto a la primera, ejemplifico con el gran libro de Otto Bauer (1907) “La socialdemocracia y la cuestión nacional”, texto fundamental, entre nosotros publicado por José Aricó. En cuanto a lo segundo, se debe mencionar la evolución del propio Georg Lukacs, que en los años 60, cercano a su fallecimiento, y después de una larga tragedia personal e intelectual, se había convertido prácticamente en lo que entonces se llamaba un “eurocomunista”. Es decir, por más que iba y venía con la expresión “ontología”, ella ya consistía en el reconocimiento de la cuestión democrática, de las etnias, de la diversidad cultural, de la estabilidad de las relaciones entre naciones centrales. En la Argentina, son jalones de estas desafiantes asimetrías y simetrías, un Manuel Ugarte, que había escuchado a Lenin en la Tercera Internacional, (cuando se trata la cuestión de Oriente, es decir, la cuestión nacional-democrática con otro nombre) y un Hernández Arregui después (que se inspira en las “representaciones colectivas” de Durkheim, pero infortunadamente yerra en apartarse de Gramsci y Mondolfo) que lleva hasta sus últimas consecuencias el sintagma “izquierda nacional”. Antes, José Ingenieros le había propuesto a Yrigoyen (1919) un programa de acción que es un antecedente fundamental de una conjunción frentista nueva (irrealizable en ese momento) que entre otras cosas proponía un programa educativo que tomara inspiración en “Sarmiento y Lunacharsky”. De Sarmiento sabemos algo y debatimos mucho. Lunacharsky era el ministro de Educación de la revolución rusa. Puede irritar. Pero donde está lo irritante es dónde se piensa.


Pueden ser estos ejemplos u otros. ¿Pero se ha cerrado ya ese intervínculo entre izquierdas y movimientos sociales historizados, que se componía de un foso donde las primeras se concebían insuficientes y los segundos se veían atascados por sus molicies o singularidades culturales irreductibles? Para las izquierdas que nos interesan (hablamos con tipos ideales, por eso no damos nombres) es evidente que se reabre un capítulo nuevo donde el tema crucial es el de asumir “cuestiones heterodoxas” que obligarían a opacar su nitidez pero a verificar una vigencia posible en formaciones de género popular, acuñadas en viejos odres sociales y memorias nacionales. Es obvio que para ello se precisa que las diversas descendencias y vertientes de las memorias democrático-nacionales contengan también en su diccionario la posición neo-frentista, rehecha y reformulada una vez más mirando ahora hacia direcciones inusitadas. Un mundo donde un rostro terrible que aún no sabemos definir muy bien, y que se diseña bajo la pica de la barbarie política del neocapitalismo, creemos que así lo reclama, en Argentina, en Brasil, y en todo el mundo.

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Sábado, 07 Mayo 2016 06:40

“¡Con razón eran secretos!”

“¡Con razón eran secretos!”

Greenpeace difundió documentos hasta ahora secretos de la Asociación Transatlántica de Comercio de Inversiones (Ttip), que desde hace más de tres años negocian los principales países industrializados del mundo, Estados Unidos por un lado y los 28 de la Unión Europea por el otro. Lo filtrado confirma lo que se denunciaba o se suponía: que el trataque el tratado está a hecho a medida de las grandes trasnacionales.

 

Cuando los responsables de la asociación ecologista Greenpeace pudieron finalmente leer pasajes de los documentos que unas pocas horas después pondrían en conocimiento del público, lo que vieron les hizo exclamar: “¡Con razón eran secretos!”. Lo mismo habían afirmado unos meses atrás eurodiputados españoles que habían accedido a una documentación similar pero en una fase previa de discusión. “Ahora me explico tanto secretismo, tanta opacidad”, sostuvo en esa ocasión la legisladora de Podemos Lola Sánchez. “Es impresionante”, se limitó a afirmar su colega de Izquierda Unida Marina Albiol. Era en febrero, y ambas acababan de salir del llamado reading room, un pequeño cuartito bruselense que oficia de cámara secreta y al que los eurodiputados deben ingresar para conocer –vigilados por guardias, por un par de horas y luego de haberse desprendido de efectos personales y comprometido por escrito a no difundir nada de lo leído– apenas algunos “pasajes escogidos” del famoso tratado transatlántico que Europa y Estados Unidos vienen negociando desde fines de 2012.

 

Los papeles greenpeaceños van más lejos que los que hasta ahora se fueron turnando para ver algunos europarlamentarios críticos o curiosos. Las casi 250 páginas difundidas integran 13 de los 17 capítulos ya “consolidados”, es decir que recogen las posturas de ambas partes en las negociaciones y que fueron la base de la última ronda de discusiones (la decimotercera) que tuvo lugar en Nueva York entre el 25 y el 29 de abril, hace apenas unos días. “No sólo por el volumen son más importantes que los que estaban a disposición en el reading room: al exhibirse las posiciones reales de los dos negociadores uno puede ver, por un lado, el tamaño de las presiones de Estados Unidos sobre sus eventuales socios, y, por el otro, la dimensión de las concesiones reales europeas, que contradice la retórica de relativa firmeza que pour la galerie han exhibido los europeos. Y por encima de ellos el gigantesco peso, mayor acaso que el de los estados, que tienen las grandes corporaciones”, dijo un representante de Greenpeace en Francia.

 


TOLSTOIANO.

 

“Cada vez que en esta época de leak-periodismo y leak-activismo aparece una nueva filtración, lo mismo los papeles de Panamá que los documentos del Ttip, me acuerdo de los diarios íntimos de Tolstói y de los niveles de seguridad que manejaba el escritor ruso para evitar un Tolstoileaks por parte de su esposa”, comparó en una columna publicada el martes 3 en Eldiario.es el escritor español Isaac Rosa. Así como Tolstói elegía poner más o menos a la vista de todos algunos textos inconexos de sus tres diarios, disimular livianamente otros, cosa de que quien los viera creyera que estaba descubriendo la pólvora, y colocar bajo tres candados lo esencial oculto a los ojos, Bruselas ha hecho lo mismo con los documentos del Ttip: “Tiene un primer nivel público, a la vista de cualquiera, con documentos que va soltando con cuentagotas y publicando en su web. Pero son pocos papeles, muy técnicos, y por lo visto desfasados, que no reflejan el verdadero momento de la negociación. Así que luego hay un segundo nivel, exageradamente confidencial, a la manera del diario que el marido esconde pero no demasiado”, el nivel del reading room, y “sospechamos que hay un tercer diario escondido en algún doble fondo, los verdaderos documentos del Ttip, los que reflejarían los primeros acuerdos que ya se estarían produciendo. Documentos que sólo han leído quienes se sientan en esas mesas clandestinas, y de los que tal vez nunca sepamos nada, o sólo cuando sean hechos consumados y se aprueben”.

 

Los filtrados por Greenpeace pertenecerían a un nivel intermedio, entre el 2 y el 3 en la escala tolstoiana de Isaac Rosa. Son, de todas maneras, suficientemente fuertes como para sacar algunas conclusiones que van incluso mucho más allá de lo negociado exclusivamente entre europeos y estadounidenses. Y confirman todo aquello que se había venido denunciando de parte de algunos partidos de izquierda y de decenas de movimientos y de organizaciones sociales, pero que todavía se manejaba como rumor o incluso como intuición. “La filtración denota que funcionarios de la UE y políticos del bando conservador y socialdemócrata nos han mentido cuando han dicho que las negociaciones no van sobre eliminación de derechos y regulaciones. Los documentos filtrados muestran que hablamos de una rebaja importante de derechos fundamentales”, comentó Tom Kucharz, de la coordinación de Ecologistas en Acción. “Lo que no han conseguido hasta ahora por medio de los recortes y las privatizaciones para liberalizar todavía más los flujos de capitales y aumentar la concentración del poder en manos de la banca y del sector financiero, lo quieren conseguir por medio de tratados de libre comercio, entre otros el Ttip.”

 


CONFLUENCIA.

 

De la lectura de los textos filtrados se concluye, dice Florent Marcellesi, portavoz de los “ecologistas sociales” de Equo en el Parlamento Europeo, que si bien europeos y estadounidenses parten de distintas premisas y se manejan con distintas lógicas, y por momentos constatan en el papel la existencia de “difíciles discusiones”, “diferencias sustanciales” e incluso “diferencias irreconciliables”, terminan confluyendo y entregando terreno a terceros. Si se compara la postura de partida de los negociadores europeos con la de llegada, observa Marcellesi, se verá cómo han ido cediendo a las presiones estadounidenses y hasta llegado a aceptar posiciones de la otra parte que en un principio presentaban como inaceptables, por ejemplo en materia de protección del ambiente y de los derechos laborales. “Hay una voluntad evidente de Estados Unidos –se lo ve en las páginas difundidas– de homogeneizar las economías de ambas partes en función de sus propias normas”, dice la filósofa y politóloga estadounidense radicada en Francia Susan George. “El objetivo central de los negociadores de Estados Unidos es introducirse en sectores europeos como el de los servicios, el comercio electrónico, la salud y la agricultura, y están intentando echar por tierra la legislación de los 28, que es muchísimo más protectora. Lo peor es que, por lo visto, los europeos protestan pero se pliegan a las exigencias de los otros”, afirma la presidenta del Comité de Planificación del Transnational Institute de Ámsterdam y de Attac Francia. Los transgénicos, la producción química, la experimentación en animales para la elaboración de artículos cosméticos, las denominaciones de origen –esa figura puramente europea adoptada para amparar producciones ligadas a los territorios–, los derechos laborales (Europa ha ratificado los ocho convenios fundamentales de la Oit, Estados Unidos sólo dos) son áreas en las que “los ciudadanos de las dos partes, pero sobre todo de la parte más protegida, tienen mucho que perder”. “Y la producción de los pequeños agricultores, que en Europa son millones.” En uno de los documentos, Estados Unidos manifiesta su voluntad de “supervisar” regulaciones que se puedan decidir en Europa en áreas que puedan afectar sus intereses, y nada equivalente propone para su contraparte.

 

Lo curioso, afirma Tom Kucharz, es que los europeos han ido pasando explícitamente de esgrimir argumentos como el “principio de precaución” para rechazar las exigencias estadounidenses de liberalizar la normativa ambiental, a aceptar el “principio de riesgo” levantado por los negociadores de Estados Unidos en aras del fomento del comercio. Y ambos se han pasado por alto, en los textos respectivos, los compromisos que acababan de consensuar en la cumbre de París sobre cambio climático. “Es como si la cumbre no hubiera existido: hay ítems en este acuerdo que van directamente en contra de lo adoptado en diciembre”, dice Kucharz.

 


EL PODER DE LAS EMPRESAS.

 

Y qué decir de los lobbies, de la influencia de los lobbies empresariales sobre el contenido del Ttip. En los documentos de ambas partes se deja constancia de que en determinado momento las negociaciones tarifarias sobre productos químicos se frenaron en espera de conocer la postura de la industria química estadounidense. Y en uno de los textos europeos se señala que posturas de la Unión en materia agrícola fueron “articuladas en torno a la posición común de la industria europea y estadounidense”. La incidencia de las corporaciones en las negociaciones “fue escandalosa: se las consultaba constantemente, tenían reuniones casi que periódicas, por lo menos con los representantes europeos. Y ello mientras la Comisión negaba reuniones a las asociaciones, las centrales sindicales y los movimientos sociales que lo reclamábamos”, señaló Greenpeace. “Este tratado es un programa de las corporaciones. Todo lo que contiene se está negociando en nombre de las grandes multinacionales”, aseguró por su lado Susan George. “Se les ha dado todo tipo de derechos. De hecho se les ha otorgado un poder de contralor sobre las regulaciones comerciales, con la posibilidad que tienen de atacar a los estados ante tribunales absolutamente adscritos a sus intereses en casos de litigio o cuando consideren que sus intereses han sido lesionados. Francia dijo que rechazaría esta norma, inscrita en todos los tratados de libre comercio, pero hay que ver si lo hará, porque ha ido yendo de más a menos en este como en muchos otros campos. Están también las disposiciones que eliminan el tratamiento preferencial a empresas europeas en Europa en los contratos públicos, y un montón de ‘normas trampa’ que parecen acordar derechos a la ciudadanía, pero que en realidad son tan ambiguas que consagran los derechos de las empresas”, dijo Miguel Urbán. El eurodiputado de Podemos cita una norma que reconoce a “cada una de las partes el derecho a adoptar, mantener y reforzar las medidas necesarias para lograr objetivos políticos legítimos como proteger a la sociedad, al ambiente y a la salud pública, a los consumidores, asegurar la integridad y estabilidad del sistema financiero, promover la seguridad y la protección de la diversidad cultural”. “¿Cuáles son esos intereses legítimos? ¿Quién los representa o determina? ¿Quién fija sus límites?”, se pregunta Urbán.

 

Susan George destacó otro punto: si esto sucede con el Ttip, una de cuyas partes, la europea, tiene en principio fuerza suficiente como para fijar límites a la otra, ¿qué sucederá con los Tlc en que Estados Unidos aparece como “la potencia indiscutible”? ¿Qué sucederá con el Tisa, por ejemplo? O con los tratados bilaterales con la única superpotencia, que tanto se promueven.

 

 

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Domingo, 24 Abril 2016 06:25

Defensores contra la concentración

Defensores contra la concentración

IV SEMINARIO IBEROAMERICANO DE DEFENSORIAS DE MEDIOS

Reunidos en Buenos Aires, representantes de universidades, organizaciones sociales, medios y organismos públicos de 21 países advirtieron que en varios países de la región la comunicación “se concentra en pocas manos e impacta negativamente sobre la pluralidad”.


Durante la semana que culminó, Buenos Aires fue sede del IV Seminario Iberoamericano de Defensorías/Ouvidorias de medios, organizado por la Defensoría del Público de Argentina bajo el lema “Los derechos de las audiencias en escenarios de comunicación concentrada”. Del encuentro participaron representantes de universidades, organizaciones de la sociedad civil, medios de comunicación, radios comunitarias, alternativas y ciudadanas y organismos públicos de 21 países, quienes firmaron una declaración final en la que se reafirma que “la comunicación es un derecho humano fundamental e inalienable” y en la que se señala “con preocupación cómo en diversos países de la región, las normativas vigentes favorecen la concentración de la comunicación, reduciendo así un derecho humano a un mero negocio, que se concentra en pocas manos e impacta negativamente sobre la pluralidad, la diversidad, la inclusión y la participación ciudadana”. Frente a este escenario los firmantes pidieron que “se promueva la creación de Ouvidorias y Defensorías de las audiencias” en los países de la región en los que todavía no existan.


Durante tres días el seminario fue un ámbito de debate e intercambio plural acerca de la situación de la comunicación en América latina. En ese clima los participantes señalaron también que organismos tales como la defensorías o similares pueden “contribuir a una verdadera democratización de la comunicación y a la promoción de calidad en las producciones de los medios, dado que es a través de la mediación y la pedagogía, en lugar de la aplicación de sanciones, que logran reparar derechos vulnerados, a la vez que promueven la participación en el debate ético sobre la actividad de la comunicación social, la transparencia y la rendición de cuentas”.


En otra parte del documento final se subraya también el rol de los Estados “en la salvaguarda y promoción del derecho humano a la comunicación, dado que se trata de una actividad social de interés público, a través de la que se exterioriza ese derecho humano”.


Al hablar en el encuentro la defensora del Público de Argentina, Cynthia Ottaviano, afirmó que “estamos viviendo (en el país) el mayor retroceso en materia audiovisual desde la recuperación democrática” subrayando que esto se hizo “de espaldas a las necesidades y las urgencias de las audiencias, pero de frente a los intereses de las corporaciones”. La Defensora dijo también en la ocasión que “nos hemos propuesto hablar de suicidio cultural y de las consecuencias reales y tangibles de la comunicación concentrada. Con un desafío, el de construir un pluralismo político, religioso, étnico y cultural”. Y subrayó que “hay que redistribuir la riqueza informativa, que es de todas y de todos” pidiendo que “no nos dejemos arrebatar nuestros derechos”.


El abogado Eugenio Zaffaroni, penalista y ex juez de la Corte Suprema de Justicia, envió un mensaje al encuentro en el que calificó de “gravísimo” el volumen financiero y patrimonial de los monopolios mediáticos latinoamericanos y aclaró que es una equivocación decir que están al servicio de las corporaciones trasnacionales, porque en realidad “forman parte del entramado financiero de esas corporaciones”. Para el ex juez, “estamos entregando algo más que la difusión de ideas. Estamos entregando nuestra cultura. Los medios son creadores y difusores de cultura. Y la gran riqueza de América Latina es justamente su pluralismo cultural”. Agregó también que “la prohibición del monopolio de medios en América Latina tiene que tener jerarquía constitucional, porque es la única garantía que tenemos para tener democracias efectivas y reales”.


En otro momento, Fernando Oliveira Paulino, docente de la Universidad de Brasilia, calificó la concentración mediática de “una enfermedad tropical que pone en riesgo la diversidad cultural en la región”.


“La defensa del derecho humano a la comunicación es esencial para los pueblos y lo decimos nosotros, cooperativistas, que humildemente sabemos muy bien lo que significa la censura y la invisibilización de voces”, aseguró en su intervención el presidente del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, Edgardo Form.


Ariela Peralta, miembro del Directorio de la Institución Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo de Uruguay, trazó varias similitudes entre los casos argentino y oriental. Explicó que si bien la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual uruguaya está vigente desde enero de 2015, y es “inclusiva y democrática en materia de libertad de expresión y acceso a la información”, hubo primero “una implícita y luego explícita voluntad política de dejar librado a la Justicia la decisión sobre avanzar o no en la implementación de las disposiciones”, a partir de recursos de amparo impuestos por los grupos mediáticos concentrados. “Tanto es así –explicó– que a la hora de aprobar el presupuesto nacional por dos años, no se asignó partida alguna para la implementación de la misma, sino hasta el último minuto bajo denuncia de los defensores de la ley.”


Pablino Cáceres, representante de Voces Paraguay, la Asociación de Radios Comunitarias y Medios Alternativos, describió a su país como “dominado por una elite económica propietaria de la mayoría de los medios de comunicación”, donde “más del 90 por ciento de la información y el entretenimiento es controlado por cinco grupos empresarios”. Además, siete de los nueve canales de TV abiertos pertenecen a dos grandes empresas dijo, lo que “marca permanentemente la agenda del país, y la ruta a seguir”, señalando que esto representa “un serio obstáculo para el funcionamiento de la democracia”.


Beatriz Solís Leree, titular de la Defensoría del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano, SPR, informó que en su país, la reciente modificación constitucional en materia de telecomunicaciones podría consagrar una serie de derechos que hoy faltan en ese lugar, como el acceso a las tecnologías a una gran parte de la población, jurisprudencia para efectivizar el derecho a réplica, desarrollo de programación infantil protegida, y garantías para el acceso a información plural y veraz. Sin embargo, la expresión de deseos acerca de lo que podría ocurrir en México no impidió a Solís Leree describir el presente como problemático y negativo: “El modelo mediático altamente concentrado que aún se presenta en mi país se refleja, en materia de radiodifusión, con dos empresas que acaparan el 94 por ciento del total de frecuencias comerciales y audiencias”.


En el seminario también se emitieron lineamientos básicos para que “las Defensorías u Ouvidorias no queden supeditadas sólo a la buena voluntad de quienes gestionan los medios de comunicación o reducidas a meras oficinas administrativas receptoras de quejas” para lo cual “es necesario dotar a estos organismos o figuras de un marco legal específico”. En ese sentido se pidió que se establezcan con claridad funciones, misiones y atribuciones de estas entidades, que las mismos tengan cobertura nacional, con alcance a todos los medios de comunicación audiovisual, que cuenten con autonomía e independencia, tanto de los gobiernos como de los propios medios de comunicación y que se incorporen instancias formales de participación social en la fase de elección de sus titulares, en la presentación de los balances de gestión, como así también en otras actividades o programas pedagógicos que se implementen. Se demandó además que las defensorías cuenten con presupuestos básicos para su funcionamiento y que quienes sean designados en los cargos tengan mandatos acotados como forma de “propiciar la diversidad de miradas y propuestas”.

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Hospital de Kennedy en cuidados intensivos

Abril 19, 6 a.m. El día mostró sus primeras luces en el Hospital de Kennedy rompiendo la normalidad. En sus puertas y aceras adyacentes cerca de 200 de sus trabajadores/as protestaban para denunciar los abusos administrativos cometidos por la junta directiva del centro médico. Alegan incumplimiento con los pagos de los salarios y deficiencias en el suministro de insumos y alimentos para los pacientes internados. Aseguran que de no ser atendidas sus peticiones entraran en paro indefinido. La crisis del centro asistencial es cada vez mayor.

 

Instrumentistas, enfermeras, enfermeros y auxiliares, terapeutas, médicos, nutricionistas, entre otros, acompañados por empleados del sector administrativo, obstaculizaron la entrada principal del Hospital de Kennedy. Luego, ayudados con pancartas, procedieron a bloquear la avenida Primero de Mayo. Dos meses de atraso en el pago de sus salarios, es uno de los principales motivos para esta protesta. En el centro asistencial trabajan cerca de 2.700 personas, 1.800 desempeñan labores en el sector asistencial, mientras que 900 ocupan cargos administrativos.


Para colmo de males, los trabajadores de la salud denunciaron graves falencias en la prestación de servicios médicos para los pacientes que se encuentran internados. En muchas ocasiones los familiares han tenido que comprar, por cuenta propia, los medicamentos que los internos requieren porque en el almacén del hospital están agotados. Deterioro del servicio, realidad que se extiende a la comida que ofrecen a los enfermos la cual es bastante precaria, llegando al punto que en los últimos días los desayunos se redujeron a un vaso de agua de panela, un huevo cocido y un pan.
Sumado a esto el hospital presenta carencias en el suministro de insumos y utensilios para el tratamiento de los pacientes: desde guantes quirúrgicos hasta anestésicos hacen parte de la larga lista de materiales que la Junta Directiva del mismo no abastece. “Cerca de 300 pacientes se encuentran recluidos en el hospital de Kennedy, muchos de ellos permanecen días a la espera de un examen o hasta de una cirugía”, aseguró uno de los representantes de los trabajadores.


Este deterioro de un hospital que tuvo mejores tiempos, es el motivo real de la protesta que sorprendió a propios y extraños en las primeras horas del 19 de abril. Protesta que fue convocada un día antes por los líderes de los sindicatos de trabajadores de la salud Sindess, Sindistritales y el sindicato del hospital de Kennedy Sintrahosken, quienes afirman que esta situación es responsabilidad del Alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, quien se empeña en disminuir la calidad de la red hospitalaria del Distrito, decisión sintetizada en el recorte autorizado por 800 mil millones de pesos en el presupuesto para la salud de la capital.


Una situación que se agudiza


El Hospital de Kennedy tiene influencia sobre una población de tres millones de habitantes; como unidad hospitalaria está integrado, en el plan de choque implementado por la Alcaldía como parte de la emergencia sanitaria decretada por el alcalde Peñalosa hace pocas semanas. El Hospital registra en la actualidad seros problemas de corrupción, deficiencias en la atención a los usuarios y, además, las deudas de las EPS acentúan su déficit financiero. Hoy, además, enfrenta una seria crisis laboral.


Aunque en 2010 fueron iniciadas las obras para la ampliación del pabellón de urgencias propuesto en 2005, a la fecha las mismas no están concluidas y las urgencias son atendidas en un edificio de una sola planta construido provisionalmente en el parqueadero del Hospital. Los españoles de la firma Herreña Fronpeca que se ganaron el contrato por $24.400 millones, después de diversos aplazamientos, se fueron en 2013 sin terminar la obra. Como si fuera poco las EPS le deben $110.000 millones, casi lo equivalente al costo de funcionamiento de un año de ese centro asistencial.


Sumado a esto, los empleados de la salud alegaron inconformidad con el Acuerdo 641 del 6 de abril de 2016 a través del cual la actual administración unificará en 4 sub-redes las siguientes Empresas Sociales del Estado adscritas a la Secretaría Distrital de Salud de Bogotá: Usme, Nazareth, Vista Hermosa, Tunjuelito, Meissen y El Tunal, las que serán fusionadas en la Empresa Social del Estado denominada “Subred Integrada de Servicios de Salud Sur E.S.E”. Pablo VI Bosa, del Sur, Bosa, Fontibón y Occidente de Kennedy se fusionan en la Empresa Social del Estado denominada “Subred Integrada de Servicios de Salud Sur Occidente E.S.E”. Usaquén, Chapinero, Suba, Engativá y Simón Bolívar quedarán fusionadas en la Empresa Social del Estado denominada “Subred Integrada de Servicios de Salud Norte E.S.E”. Rafael Uribe, San Cristóbal, Centro Oriente, San Blas, La Victoria y Santa Clara, vivirán igual proceso y quedarán reunidas en la Empresa Social del Estado denominada “Subred Integrada de Servicios de Salud Centro Oriente E.S.E”.


Esta normativa permite a la Alcaldía hacer del Hospital de Kennedy una central de urgencias para el sur de la ciudad y el primer Centro de Atención Prioritaria (CAP), a donde serán remitidos pacientes que no tengan urgencias vitales. Para esto desplazará sus servicios de pediatría y maternidad hacia el Hospital de El Tintal, con el fin de ganar espacio para atender más pacientes que demanden atención de urgencia. La apuesta de la Alcaldía es que en seis meses, o menos, la situación, al menos en urgencias, tienda a mejorar.


Este nuevo plan de salud proyectado por el nuevo Secretario de Salud, que a primera vista parece adecuado, se centra en la curación y deja a un lado el proyecto de prevención que durante varios años construyeron las anteriores administraciones de salud de la ciudad. Así, con borrón y cuenta nueva, sin evaluación y sin recoger lo positivo de lo hasta ahora construido, la alcaldía que dirige Peñalosa cree que obtendrá mayor beneficio para quienes habitan la capital del país.

Amanecerá y veremos.... Siempre y cuando quienes acuden en solicitud de atención para su salud tienen con que comprar los insumos y medicamentos que ahora no garantiza la red pública hospitalaria. Amanecerá y tal vez no veremos...

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Jueves, 10 Marzo 2016 06:45

Los franceses dijeron basta

Los franceses dijeron basta

Entre 224.000 personas, según el gobierno, y medio millón, según los organizadores, participaron ayer en las 175 manifestaciones en todo el país para clamar en contra de un proyecto de ley que flexibilizaría el despido.

 

Sindicatos y estudiantes franceses salieron ayer a las calles en todo el país en el primer pulso ciudadano contra la reforma laboral francesa, que coincidió con una huelga en los ferrocarriles y en el transporte metropolitano de París.


Entre 224.000 personas, según el gobierno, y medio millón, según los organizadores, participaron ayer en las 175 manifestaciones en todo el país para clamar en contra de un proyecto de ley que flexibilizaría el despido y que consideran una regresión en los derechos laborales de los trabajadores franceses. La de ayer fue la primera manifestación de una serie de cuatro movilizaciones nacionales y una huelga general contra el proyecto socialista.


El movimiento contestatario tuvo en la parisina plaza de la República su punto principal de encuentro, donde el integrante del Partido Obrero Independiente Lévi Neldo aseguró que buscan “el retiro sin condiciones del proyecto de ley y la preservación del código laboral, centro de todos los logros de los trabajadores en Francia”.


Pancartas en favor de “trabajar menos para trabajar todos” y en contra del presidente, François Hollande –a quien acusan de hacer lo que su predecesor y actual jefe de la oposición, el conservador Nicolas Sarkozy, “no se atrevió”–, reforzaron la reivindicación de los manifestantes.


Para Interior, entre 27.000 y 29.000 personas se unieron a la manifestación de París, cifra que los sindicatos elevaron a 100.000.


Más allá de las cifras de manifestantes, a poco de empezar su quinto y último año en el poder Hollande, junto al primer ministro, Manuel Valls, se ven confrontados por primera vez en la calle por gente de izquierda, recordaron ayer los medios franceses.


Un movimiento que llevó a Hollande a intentar “desminar” el terreno al asegurar que se puede evitar la ruptura y subrayar que “hay que dejar tiempo a la discusión” porque “ya llegará la hora de la decisión”.


Esta primera manifestación es simbólica también por el peso que puedan tomar las siguientes, que podrían revivir las que en 2006 acabaron con el Contrato de Primer Empleo (CPE), medida estrella del plan del gobierno del entonces premier Dominique de Villepin contra el desempleo de los jóvenes.


El texto contestado ayer, según el secretario general de Fuerza Obrera (FO), Jean-Claude Mailly, instaura “una lógica liberal” y se inspira en la reforma laboral española, mientras que Hollande defiende que Francia no copia “a otros europeos”, sino que “hace lo que tiene que hacer” para preservar su modelo social al tiempo que lo adapta.


El texto será presentado en el Consejo de Ministros el 24 de marzo y no deroga las 35 horas semanales, pero flexibiliza el tiempo de trabajo y, según los críticos, las dinamita de facto con “innumerables” posibilidades para superarlas sin penalizaciones. El plan rebaja los topes en la indemnización por despido improcedente y clarifica las reglas del despido por causas económicas. Para sus detractores, amplía y facilita las posibilidades de las empresas para recurrir a ese dispositivo a la hora de desembarazarse de empleados.


Frente al sector disidente socialista, que pide su reescritura, el ex presidente Sarkozy apuntó que hasta que no se conozca su versión definitiva no va a adelantar la postura de su grupo en la votación parlamentaria.


Pese a todo, mostró poca confianza en su impacto: “En el mejor de los casos, habrá habido mucho ruido y pocas nueces. En el peor, provocará un retroceso general”, afirmó el político conservador al diario Le Monde, donde aprovechó para denunciar que Hollande “paga las mentiras de su campaña de 2012”.


El proyecto llegará a la Asamblea Nacional (Diputados) y al Senado en abril y mayo, respectivamente, y la protesta de ayer no fue más que un preludio de la gran manifestación y huelga general convocadas para el 31 de marzo y de la prevista este sábado para presionar al gobierno durante las rondas de concertación.


Detrás de la convocatoria de ayer y de la del 31 están siete sindicatos que reclaman su retirada completa (CGT, FO, FSU, Solidarios, UNEF, UNL y FIDL), mientras que la del sábado la promueven CFDT, CFE, CGC, CFTC, Unsa y la Federación de Estudiantes Fage, partidarios de su reforma.


Los jóvenes fueron ayer en gran parte protagonistas de las protestas, con una presencia destacada que según esta estudiante se debe a su conciencia ciudadana. Al finalizar la movilización parisina, el sindicato estudiantil UNEF anunció su convocatoria a una nueva marcha contra la reforma laboral para el jueves 17 de marzo.


En su jornada de huelga paralela, los trabajadores de la red nacional de trenes SNCF reclamaron aumentos de sueldos y pensiones, con un servicio de emergencia que durará hasta mañana y que ha obligado entre otros a la supresión de numerosos trayectos. La convocatoria prácticamente paralizó el tráfico ferroviario, especialmente en la región parisina.

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Martes, 08 Marzo 2016 07:09

Un problema de(s)cuidado

Un problema de(s)cuidado

A propósito de la conmemoración del 8 de marzo, Día Internacional de los Derechos de la Mujer Trabajadora, este informe quiere dar cuenta de una de las brechas de género que de manera estructural se dan en el mundo del trabajo: la diferencia en la remuneración que perciben mujeres y hombres, en la que la distribución social inequitativa del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado juega un papel preponderante.

En el período 2008-2014 las mujeres en Colombia devengaron en promedio 28% menos que los hombres. Para 2014 la brecha fue de 27,7%, casi 4 puntos por encima del promedio mundial, que es de 24%, según el informe de desarrollo humano que presentó el PNUD en 2015 .

En este mismo informe se destaca que en América Latina las mujeres en puestos de alta dirección apenas ganan, en promedio, 53% del salario de sus homólogos varones. Asimismo, en la mayoría de las regiones las mujeres son más propensas a desempeñar “empleos vulnerables”, trabajando por cuenta propia o ajena en contextos informales en los que los ingresos son frágiles y ofrecen poca o ninguna protección y seguridad social . En Colombia la tasa de informalidad femenina es de 52%.

Un estudio que realizó la Escuela Nacional Sindical, en el que se analiza la brecha salarial en el período 2008-2014, señala que al distribuir los niveles de ingresos por deciles se encuentra que en todos ellos, y para todos los años, las mujeres reciben un ingreso inferior a los hombres. Señala también que no hay evidencia clara de que las brechas de salarios entre hombres y mujeres se cierren con el tiempo.

Y otro dato importante: en los deciles más bajos de ingresos hay mayores diferencias entre hombres y mujeres, de tal suerte que las mujeres devengan apenas 42,3% de lo que devengan los hombres. A medida que los trabajos son mejor remunerados las diferencias se van cerrando, pero en cualquier caso las mujeres ganan, como mucho, un 20% menos de la remuneración masculina.

Al analizar las brechas según la edad de las personas, en casi todos los casos las mujeres, en cualquier edad, están peor remuneradas que los hombres. Las diferencias son mayores en las edades menores (29,7%) y en mayores de 55 años (29,9%). O sea que la discriminación se acrecienta cuando las mujeres son más jóvenes o más adultas. En el rango de 14 a 28 años la brecha fue menor: 8,3%, y se debe a que los promedios generales de ingresos para la población joven son bajos por lo general, y comúnmente se relacionan con el trabajo temporal.

Al analizar los ingresos laborales promedio de las mujeres en comparación con los hombres según nivel educativo, se nota cómo en el nivel de posgrado, donde las diferencias son mínimas con respecto a las tasas de empleo y desempleo, si hay una diferencia significativa por ingreso salarial: en promedio las mujeres reciben 30% menos de ingreso que los hombres. De otro lado, las mujeres que no tienen ningún título recibieron 35% menos en promedio durante los 7 años de análisis del estudio.

El número de horas promedio trabajadas es una variable que influye en la dimensión de las brechas salariales. Mientras los hombres en las zonas urbanas trabajan alrededor de 50 horas semanales remuneradas, las mujeres trabajaron 42. En las zonas rurales la diferencia es notable: mientras los hombres trabajan alrededor de 45, las mujeres no alcanzan las 32. Esto resultado sugiere que una potencial razón por la que las mujeres ganan menos en el mercado laboral, es porque trabajan menos horas. Pero incluso por hora trabajada se conservan dichas diferencias, las cuales se acrecientan con el tiempo.

 

El trabajo doméstico y de cuidado no remunerado

 

Los resultados de la Encuesta Nacional de Usos del Tiempo (ENUT), realizada por el DANE en desarrollo de la Ley 1413 de 2010, dice que la distribución social del cuidado en Colombia es inequitativa. Las cargas de cuidado están mayormente asignadas a las familias, y dentro de éstas a las mujeres, quienes dedican a estas actividades tres veces el tiempo que los hombres (6:35 vs. 2:00), y cuatro veces en contextos de ruralidad (7:37 vs. 1:53).

Lo opuesto se presenta en el trabajo remunerado: las mujeres dedican al trabajo remunerado apenas un poco más de la mitad del tiempo que dedican los hombres (5:11 vs. 2:31) . De hecho, casi 5 millones de mujeres que se encuentran por fuera de mercado laboral se dedican exclusivamente al trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, y están excluidas de alguna remuneración y protección social.

La ENUT señala que las mujeres tienen una carga global de trabajo equivalente a 13:09, mientras que para los hombres es de 10:57. Según la edad, las mujeres entre los 25 y 44 años dedican 7:56 al trabajo remunerado y 9:24 a labores de cuidado, siendo la mayor carga frente a los demás grupos etarios. Los hombres en este mismo rango dedican 9 horas 46 minutos en el primer caso y 3:54 en el segundo. De este modo, las mujeres en este rango de edad trabajan 17:20 en un día, mientras que los hombres trabajan 13:40.

Tomando como referencia la carga global de trabajo de las mujeres entre los 25 y los 45 años, tenemos que menos de la mitad (45,7%) del trabajo de las mujeres se remunera, y peor: un 28% menos que el trabajo de los hombres, y con altos índices de precariedad y desprotección social.

Se trata de un círculo vicioso: ante la rigidez del mercado de trabajo y su desarticulación con el trabajo de cuidados como vicio persistente de la ideología patriarcal, las mujeres con semejantes cargas de cuidados recurren a empleos informales o precarios, que en muchos casos les facilita conciliar la vida laboral con la familiar, más que el empleo formal.

La discriminación también tiene que ver con la raza, el origen étnico, la discapacidad y la orientación sexual. Se estima que en América Latina la diferencia salarial entre los grupos étnicos indígenas y el resto de la población es del 38% . Entonces si en una mujer confluyen algunas de estas circunstancias, lo más probable es que se encuentre ante un muro todavía más alto de exclusión.

 

El proyecto de ley sobre equidad salarial

 

Actualmente se debate en el Congreso un proyecto de ley sobre la equidad salarial , que modifica la ley 1496 de 2011, de tal manera que los factores de valoración de cargos puedan ser objetivos y permitan establecer criterios no discriminatorios para fijar la remuneración de mujeres y hombres.

El gran reto se da en el ámbito de las políticas públicas, pues hacer frente a un fenómeno estructural, que en lugar de ceder se profundiza, requiere una respuesta de articulación institucional de mayores dimensiones y contundencia, y una participación de las organizaciones de trabajadoras y trabajadores. Una política que además sea comprensiva de las relaciones que se tejen entre el trabajo remunerado y el de cuidados.

 

Por Viviana Osorio
Coordinadora Programa Mujer Trabajadora. ENS

Publicado 8 de marzo de 2016.

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Retos feministas para un nuevo 8 de marzo

Un año más el próximo 8 de marzo cientos de miles de personas saldrán a las calles de pueblos y ciudades de todo el estado para denunciar las desigualdades y celebrar las victorias del movimiento feminista.


Sin embargo, como movimiento orgánico que continuamente se piensa y articula, nos resulta inevitable preguntarnos cuáles son las estrategias y cómo las llevamos a cabo para poder cambiar el orden actual de las cosas.


Desde hace tiempo tenemos claro que lo queremos todo, lo queremos ya y vamos a por todas. A los feminismos no nos van bien las etiquetas de vieja o nueva política porque nuestros problemas nacen en los cuerpos y los moratones que dejan los procesos de desposesión, expolio y desprotección que genera la alianza del patriarcado y el mercado.


En nuestro día a día nos articulamos y creamos relato, elaboramos propuestas y nos movilizamos, una parte importante de nuestra estrategia pasa por crear alianzas con otras luchas y organizaciones porque al fin y al cabo las problemáticas que enunciamos no nos afectan solo a nosotras sino a toda la población. ¿Cómo podemos hacer para que sea una prioridad el fin de la violencia machista, el reparto justo del cuidado o que podamos decidir soberanamente sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas en nuestra sociedad?

Ejes de trabajo


Revisando los manifiestos elaborados los últimos 8 de marzo, las denuncias y propuestas que realiza el movimiento feminista se centran de manera resumida, en cuatro ejes de trabajo: derechos sexuales y reproductivos, vidas libres de violencia machista, el cuestionamiento contundente a las políticas neoliberales y la denuncia del privilegio de la heterosexualidad en la organización de nuestra sociedad, un eje que implica el reconocimiento de la existencia de las identidades trans y sus derechos.


Estas líneas de trabajo, además de protagonizar las reivindicaciones estrella nos hablan de que el nosotras que se articula para elaborarlas es complejo y amplio.


Un nosotras que es fruto de las alianzas que se han tejido sabiendo reconocer que somos diversas, que nos cruzan de manera diferente privilegios y precariedades, que no es lo mismo tener o no papeles que te permiten cruzar libremente las fronteras. En ese nosotras, estamos aprendiendo que tenemos capacidades muy distintas que nos permiten tener vidas dignas de ser vividas y está formado por personas de todas las edades que quieren decidir sobre su sexo sentido o fluir en él sin que ninguna institución nos diagnostique ninguna patología.


Ese nosotras quiere que todas, todas, todas nos sintamos parte y sujeto de la acción. Siendo muchas, conseguimos desbordar imaginación en las acciones que impulsamos para hacer llegar hasta el último rincón la idea de que las personas somos soberanas para decidir sobre nuestros cuerpos y vidas. Así lo hemos hecho con los derechos sexuales y reproductivos. El mensaje fue claro: las mujeres no somos sólo madres y además debemos tener la opción de poder serlo sin que participe un varón.


La opinión pública y los feminismos, ganamos a medias el debate. Conseguimos la dimisión del Ministro Gallardón, pero decimos que este debate se ganó a medias, porque el aborto sigue en el Código Penal, las menores no pueden decidir y las que podemos decidir seguimos teniendo tres días de reflexión, de manera que se cuestiona la capacidad con que adoptamos nuestras decisiones.


Un camino lleno de retos


Retos sigue habiendo. Y muchos. La violencia machista sigue muy presente y su abordaje es totalmente insuficiente, el reparto de trabajo de cuidados de personas mayores, enfermas o menores sigue siendo potestad de las mujeres. Las mujeres seguimos trabajando más, tanto dentro como fuera de casa, y esas realidades no son ni reconocidas, ni repartidas y muchos menos retribuidas. Con mucho trabajo, muchos frentes y más pobres, nosotras movemos un mundo, y es ahí donde los colectivos feministas y las organizaciones de mujeres tenemos verdaderos retos logísticos y comunicativos para transmitir a la sociedad que sin nosotras no se movería.


Por otra parte, hay que decir que las practicas feministas no sólo han estado presente en los colectivos y la política que hacen las organizaciones que se nombran como feministas, sino que en muchos otros espacios que han realizado una labor importante en estos últimos años también han estado aunque no se hayan nombrado como tal. Con el interés de resolver la vida, muchas mujeres participan en la paralización de desahucios y la recuperación de viviendas para garantizar el derecho a techo. Hemos tratado de que la salud fuera un derecho universal, acompañando a quien lo necesita a las consultas médicas, exigiendo que no se privaticen los servicios, que el personal tuviera condiciones dignas de trabajo, y que hubiese tratamiento para todas y todos. La necesidad de una educación para todas las personas exigió la creación de una marea, la verde. Pero no fue la única. Luego vinieron muchas más para recordarnos que el buen vivir de las personas no puede estar al servicio del beneficio de las empresas.


En estos últimos cuatro años, como el resto de la sociedad, hemos tomado parte en el 15M y el 15M tomó también a los feminismos provocando cambios en las prácticas políticas y sumando gentes. Muchas compañeras también han decido implicarse en generar estructuras electorales para acabar con el lema 'No nos representan', de manera que han urdido el llamado asalto a las instituciones.


El feminismo en el asalto institucional


Tanto en Podemos como en las iniciativas ciudadanas de confluencia forman parte compañeras feministas. A pesar de todo la relación entre el feminismo y Podemos no comenzó con el mejor pie. Las declaraciones confusas, los círculos neomachistas que se colaron y a ratos el relato poco atrevido que habla sobre la necesidad de feminizar la política, generaban desconfianza. Al mismo tiempo, cientos de caras no visibles implicadas en crear esa propuesta electoral intentan que las practicas y propuestas feministas estén presentes y en las cientos de votaciones que se han celebrado, las mujeres implicadas han obtenido buenos resultados, aportando la novedad que la acción positiva de las cuotas haya tenido que ser aplicada a los hombres, ya que las mujeres eran mucho más votadas.


En las iniciativas de confluencia el feminismo se planteó con menos tapujos, aunque su plasmación en las campañas y candidaturas ha sido desigual a lo largo y ancho del mapa. Nombrado o no como tal, parecía más presente a la hora de describir los somos de las organizaciones y las propuestas programáticas. Por otra parte, una vez celebrados los comicios y creados los equipos que alcanzaron los apoyos suficientes de las y los votantes para formar gobierno, la puesta en marcha de la arquitectura institucional para hacer efectivas las políticas que dan respuesta a los problemas de la gente y por tanto hacen realidad las demandas que el feminismo también trabaja, ha sido desigual. Hoy por hoy, los llamados ayuntamientos del cambio han creado concejalías que llevan la palabra feminismo como tal, pero no todos, algunos han optado por la palabra igualdad argumentado que genera consensos más amplios. En relación al análisis sobre las políticas impulsadas desde estas estructuras nos parece que requiere darles un plazo de un año, para ver con la perspectiva suficiente el discurso construido, los programas diseñados y la efectividad para resolver los problemas de la gente.


En los últimos seis meses la movilizaciones en las calles, en general han descendido. Aunque si echamos la vista atrás una de las manifestaciones más multitudinarias de 2015 fue feminista. El 7 de noviembre miles de personas llegadas de diferentes territorios llenaron las calles de morado para denunciar las violencias machistas.


Sin embargo, estas demostraciones de fuerza del feminismo en las calles en los últimos años y las instituciones no parece haber tenido calado en los debates ni las propuestas electorales de diciembre. Además debemos permanecer alerta porque se cuelan en los discursos muchos análisis que nos hace retroceder como cuando se habla de violencia intrafamiliar y no de género o machista.


Un nuevo 8 de marzo


Este marzo tenemos que celebrar, porque somos muchas, cada vez más, y hacemos llegar nuestras propuestas más lejos, pero queda camino y no podemos quedarnos en el nosotras ya tejido, ya que las practicas que no nos reconocen, nos invisibilizan, y nos colocan en lugares periféricos del debate siguen gozando de una muy buena salud.


No podemos quedarnos en los respuestas enlatadas a los problemas enunciados. En tiempos de incertidumbre nuestra apuesta debe ser alborotar. Decía Sojourner Truth, que cuando hay alboroto es que algo esta pasando. Alborotemos entonces. Alborotemos los pactos de gobierno y exijamos que se hable en ellos de los programas y presupuestos que van a intentar acabar con la violencia que se cobra las vidas de las mujeres de este país. Alborotemos los planes para Europa que hablan de repartir el empleo y se olvidan de repartir los cuidados. Alborotemos las casas, los centros sociales, las calles y las camas para ser libres y poder decidir sobre nuestras cuerpos, deseos y vidas. Alborotemos la memoria para recordar a las alborotadoras, porque sin ellas hoy tendríamos menos que celebrar.

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Negociación colectiva y construcción de paz en Colombia

El análisis comparado de la negociación colectiva, sobretodo en América Latina y el Caribe, nos muestra que uno de los problemas principales que tiene la negociación colectiva es la reducción de su temática solo a la cuestión salarial y a los beneficios económicos. Hay necesidad de enriquecerla con nuevos temas, en virtud de las amplias facultades que le confieren los convenios internacionales como el espacio propio, autónomo y libre de las partes negociadoras.

Ahora bien, el proceso de paz marcha, que estamos a punto de afianzar con los acuerdos de La Habana, nos ofrece la oportunidad de involucrar nuevos temas en la negociación colectiva, tanto del sector público como del privado. Pero sobretodo la oportunidad de hacer efectivos los aportes de los trabajadores, los empresarios y el Estado como empleador al proceso de pacificación, afianzando la cultura del diálogo social y la bilateralidad, y reorientando la concepción que hasta ahora se ha tenido sobre la responsabilidad social empresarial y sindical. Porque los acuerdos con las FARC deben constituir un punto de partida para el proceso de reconstrucción del tejido social del país.

El artículo 22 de nuestra Constitución nos plantea de manera imperativa que "la paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento", lo que nos deja de presente la obligación de trabajar por ella desde todos los espacios. Y la negociación colectiva es uno de los espacios más apropiados, teniendo en cuenta que la exclusión de los trabajadores, la falta de diálogo social y la redistribución inequitativa de la renta, han sido condicionantes de la violencia. Así que cualquier intento por lograr una paz duradera debe pasar por la actuación sobre estos elementos básicos y fundamentales.

A los empresarios les conviene la paz

Un elemento positivo que debemos tener en cuenta a la hora de proponerle a los empleadores acciones en favor del proceso de paz y reconciliación, es que los sectores empresariales siempre han apoyado los diferentes procesos de paz en Colombia. Varios de ellos han tenido una participación muy significativa en la facilitación y el desarrollo de los diferentes procesos de paz. De igual manera deberán jugar ahora un papel preponderante en la puesta en marcha de los acuerdos. Y la razón es obvia, como lo ha expresado Sergio Jaramillo, integrante de la comisión negociadora del Gobierno: "No se me ocurre que haya otro sector más beneficiado, como el empresarial, con el fin de la guerra" .

De acuerdo con algunos sondeos realizados en el presente año (por ejemplo los de Estadística y Análisis Ltda. y de la Cámara de Comercio de Bogotá), antes incluso del acuerdo logrado en septiembre sobre justicia restaurativa, el 55% de los empresarios encuestados seguiría apoyando los diálogos así no se alcanzara a firmar un acuerdo definitivo en el 2015. Y de esa porción, el 65% estaría dispuesto a esperar lo que fuera necesario porque consideran que la paz le conviene al país y que el diálogo es la mejor alternativa. Por su parte los empresarios encuestados manifestaron que entre los principales beneficios del proceso de paz estaba, en primer lugar, la atracción de la inversión extranjera, en segundo la aceleración del crecimiento económico, y en tercero el incremento de las ventas .

Así que de entrada debemos considerar que las empresas están interesadas en el desarrollo de actividades y programas encaminados a la construcción de la paz. Además, porque una de las necesidades señaladas por ellas en los sondeos efectuados tiene que ver con "la mitigación del riesgo de un resurgimiento del conflicto", lo que sin duda se puede alcanzar imprimiéndole la dinámica requerida al diálogo social y a la negociación colectiva laboral, convirtiendo en acuerdos bilaterales y en la práctica eso que la mayoría considera que se puede lograr mediante códigos de conducta y de buen gobierno corporativo.

¿A qué están dispuestos los empresarios?

De acuerdo con el documento "Perspectivas y aportes empresariales para la construcción de paz", de la Cámara de Comercio de Bogotá, de la Fundación Ideas para la Paz y del Instituto Catalán Internacional para la Paz, los empresarios consideran que solo se les pregunta por su aporte en materia de reintegración de desmovilizados, y ellos creen que su aporte va mucho más allá, que debe ser mayor y con enfoque de largo plazo, cumpliendo un rol de ciudadanos corporativos. Esta apreciación es muy importante porque le puede dar una mejor perspectiva a compromisos en materia de cohesión e inclusión en el marco del diálogo social y la negociación colectiva.

Lo cierto es que, sin descartar ninguna posibilidad, hay un consenso en el sentido de que la empresa privada tiene mucho que aportar en el denominado post conflicto, generando empleo decente y trabajo digno; y que la inversión correrá básicamente a cargo de este sector y ellos están dispuestos, con el aporte del Estado en materia de incentivos y con la ayuda internacional. Dentro de este marco consideran importante reorientar su enfoque acerca de la responsabilidad social empresarial para incorporar la agenda hacia la paz y la resolución pacífica de los conflictos, actuando en sus entornos con sentido social, más allá de las concepciones filantrópicas.

Con respecto a este tema, es de anotar que existen posibilidades de acciones conjuntas, de acuerdo con las asociaciones público privadas (APP) reglamentadas mediante la ley 1508 de 2012, y que le puede dar marco a las acciones y alianzas territoriales para la intervención social y la búsqueda de la paz .

Los temas para la negociación colectiva

Es de esperarse que no todas las empresas participen en el mismo tipo de actividades, porque tienen diferentes condiciones en el contexto de sus operaciones. Pero todas deberán hacer su aporte, reorientando su concepción sobre la responsabilidad social empresarial. A todas les convendrá generar condiciones que les permitan mejorar tanto su imagen como su desempeño económico.

Ahora bien, el Estado como empleador debe cambiar la actitud frente a los empleados públicos, ampliando la posibilidad de negociación de las condiciones laborales de sus servidores, y así dar cumplimiento pleno al Convenio 151 de la OIT sobre negociación colectiva en la administración pública. El Estado debe ser ejemplo de sometimiento a las normas internacionales del trabajo, de los derechos fundamentales plasmados en la Constitución Política sobre libertad sindical, de las sentencias de la Corte Constitucional y las normas legales sobre formalización laboral.

El Estado, además, debe fortalecer su capacidad regulatoria y de control, la inspección y vigilancia de los derechos laborales individuales y colectivos, para garantizar su cumplimiento y ejercicio pleno.

Como ideas para acordar e incluir en la negociación colectiva laboral, y por ende en los convenios y acuerdos laborales, dejo las siguientes:

1. El compromiso del Estado, como empleador, en buenas prácticas laborales.
2. Partiendo del compromiso de las partes y de la comunidad de intereses en el propósito de la paz, se puede acordar como declaración el compromiso con esta, por una cultura democrática y por el aprovechamiento del proceso de paz para la construcción de un nuevo modelo de relaciones laborales como aporte al nuevo país incluyente y solidario que todos queremos.
3. Acordar el impulso de procesos pedagógicos, formativos y de sensibilización con relación al proceso de construcción de la paz. En el primer periodo se debería trabajar para sensibilizar a la población trabajadora en la necesidad de refrendar los acuerdos con la insurgencia, impulsando en general en la sociedad una perspectiva de reconciliación y una cultura de la negociación, independientemente de las ideas políticas.
4. Lograr compromisos en materia de la implementación de prácticas empresariales responsables en los marcos ético y legal, como condición para la contribución al proceso de transformación y canalización de los conflictos, desechando la violencia, proyectando este comportamiento también a la cadena de valor y a la comunidad.
5. Acordar y fortalecer los espacios para el diálogo social y la negociación colectiva. Donde no existan, se deberán propiciar los espacios con los representantes de los trabajadores en los lugares de trabajo; promover, o por lo menos no obstaculizar, procesos organizativos y su articulación con espacios regionales y sectoriales de negociación y diálogo social, interiorizando la autonomía de las partes y su capacidad para generar normas con estatura de ley.
6. Desarrollar los acuerdos sobre formalización laboral, privilegiando la vinculación laboral directa, en el sector público y privado como elemento esencial del trabajo decente.
7. Acordar programas de formación y capacitación de la población en estado de vulnerabilidad en los entornos de las empresas, lo mismo que la capacitación de victimas para mejorar su empleabilidad.
8. Acordar e impulsar proyectos de reconstrucción de zonas afectadas por el conflicto.
9. Revisar y acordar posibilidades para apoyar la reinserción de desmovilizados y excombatientes, brindándoles formación y oportunidades laborales.

Si no se aprovecha el proceso de construcción de paz para fortalecer la negociación colectiva como alma y nervio del diálogo social, difícilmente se puede pensar en una paz firme y duradera.

Publicado 30 noviembre de 2015.

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