El entrenador del ave espera que las fotografías sacudan la apatía del mundo para que actúe de manera más rápida.Foto Ap

París. Las imágenes serán impactantes, pero también una muestra de consecuencias funestas. Con una cámara montada entre sus alas, un águila de cola blanca llamada Victor observará el mundo mientras vuela sobre los Alpes y captará imágenes de magníficos glaciares que se están derritiendo debido al calentamiento del planeta.

Es poco probable que su desaparición sea un espectáculo agradable y ese es precisamente el punto. Victor hará hasta cinco vuelos esta semana sobre los Alpes. Los organizadores esperan que el espectacular visión del águila ayude a que el mundo se sacuda la apatía sobre el cambio climático y trabaje en acciones más rápidas para combatir sus efectos.

Su adiestrador espera que ver el mundo como lo ve un águila también ayude a convencer a los espectadores de la importancia de proteger a las aves y sus entornos, en especial después de un reporte reciente que da testimonio de su declive devastador.

La humanidad tiene dos sueños: nadar con delfines y volar con águilas, afirmó Jacques-Olivier Travers, experto en halcones y fundador de Freedom Conservation. Esta es la primera vez que realmente montaremos sobre la espalda de un águila a tal distancia y con estas panorámicas ver cómo vuela.

Si el tiempo lo permite, el águila de nueve años emprenderá el vuelo desde el pico del monte suizo Piz Corvatsch con una cámara de 360 grados montada en su espalda y un localizador satelital GPS para seguir su recorrido. Victor volará sobre Alemania, Austria e Italia antes de llegar a Francia el 7 de octubre.

Durante cada vuelo, el ave volará entre 3 y 5 kilómetros y descenderá de mil 500 a 3 mil metros en busca de Travers.

No tengo un control remoto. Si él no me ve o decide no acercarse, podría irse a donde sea, explicó Travers. Es por eso que los vuelos dependen del tiempo. Si la visión de Victor se oscurece por las nubes, no vendrá, es esencial que me vea.

Imagen de la NASA dada a conocer el 20 de diciembre de 2017 por Operation IceBridge muestra un iceberg en la barrera de hielo de McMurdo de la Antártida.Foto Afp

El futuro de las regiones costeras y sus millones de habitantes dependen de la masa de hielo que cubre la Antártida Occidental y que hará subir el nivel de los océanos en al menos tres metros.

Para los científicos la cuestión ya no es saber si esto ocurrirá, sino "cuándo".

A pocos días de la publicación de un informe de los expertos de la Organización de las Naciones Unidas sobre los océanos y las zonas heladas, Anders Levermann, experto de la Antártida en el Potsdam Institute of Climate, describe a la Afp el impacto del calentamiento global en la región más fría del mundo.

–¿El calentamiento global actúa de la misma manera sobre los casquetes glaciares de Groenlandia y la Antártida?

–No. En la Antártida, 99 por ciento de la pérdida de volumen se produce cuando el hielo avanza hacia el océano. No hay prácticamente ningún derretimiento de hielo en la superficie, ya que hace demasiado frío. En Groenlandia, la mitad de la pérdida de volumen se debe al agua de hielo derretido que corre hasta el océano.

“En la Antártida o en Groenlandia, cuando el hielo va hacia el océano y se convierte en una plataforma glaciar (prolongación del hielo sobre el mar que queda unida al continente), entra en contacto con la superficie del agua. Incluso una décima de grado de diferencia de temperatura puede provocar un desequilibrio de la plataforma.

“El casquete glaciar de Groenlandia es mucho más pequeño que el de la Antártida –el equivalente a 7 metros de elevación sobre el nivel del mar, contra 55 metros– pero pierde más hielo. Esto se debe a que en la Antártida hace mucho más frío.”

–¿Qué sabemos de nuevo sobre el papel de la Antártida en lo referente al aumento del nivel de los océanos?

–Hace diez años, los modelos sobre la Antártida no preveían una pérdida importante de hielo durante este siglo. Incluso había debates sobre un posible aumento del volumen de hielo.

“Hoy en día, todos los modelos muestran pérdidas de hielo a un ritmo importante. El casquete glaciar del continente ha perdido 150 millones toneladas de hielo por año desde 2015, casi la totalidad en la Antártida occidental. Y esto se acelera.

"Ya no quedan dudas. Los estudios existentes muestran que la Antártida occidental superó un punto de no retorno. Es inestable y va a liberar su hielo más frágil en el océano, un equivalente a más de tres metros de elevación del nivel del mar. Punto final."

–¿Cuál será la contribución de la Antártida al aumento del nivel del mar hasta el final del siglo XXI?

–Un estudio que hice con varios colegas en 2014 preveía un aumento de 50 centímetros del nivel de los océanos vinculado a la Antártida hasta 2100, cifra enorme. La última evaluación de los expertos de la ONU en clima (IPCC) decía 16 cm como máximo.

“En 2016, un importante estudio en la revista Nature planteaba una contribución mucho más importante, hasta de un metro. Fue muy criticado, y sus estimaciones podrían ser revisadas.”

–¿Y después de 2100?

–Nada se detendrá en 2100. Si se respeta el Acuerdo de París (por debajo de 2 grados Celsius respecto de la era preindustrial), el aumento del nivel del mar disminuirá pero no se detendrá. Si no se respeta ese acuerdo, el alza se acelerará al final del siglo.

–¿En cuánto tiempo desaparecerá el casquete glaciar de la Antártida Occidental?

–Creo que subestimamos el ritmo. Pero a pesar de todo serán necesarios siglos para liberar todo el hielo, incluso si ese proceso no se detiene.

–¿En qué punto tenemos que preocuparnos?

–Nadie debería tener miedo de morir por el aumento del nivel de los océanos. Pero si Nueva York se encuentra cinco metros debajo del nivel del mar, detrás de diques, no sé si la gente querrá seguir viviendo ahí.

"El verdadero impacto será en lo que se perderá. Hong Kong es hoy en día un faro de la democracia en China, Nueva Orleans es un bastión cultural, Nueva York un centro cultural y de negocios. Hamburgo, Calcuta, Shanghái... Vamos a perder todas estas ciudades por el cambio climático si no reducimos las emisiones de dióxido de carbono."

Publicado enMedio Ambiente
El mayor iceberg de la historia siembra la incertidumbre entre la comunidad científica

No es seguro que el desprendimiento se deba al cambio climático pero se augura que esta inmensa placa de hielo producirá efectos en el clima como el aumento indirecto del nivel del mar y el calentamiento de los océanos.

 


En el año 2012 la película documental Chasing Ice (Persiguiendo el hielo), producido por la Sociedad Geográfica Nacional, fotografió durante años glaciares del Ártico, Groenlandia, Alaska y el Parque Nacional de los Glaciares, dejando constancia de un deshielo constante de las zonas heladas del planeta. Su director, Jeff Orlowski, sostenía que la sociedad no luchaba contra el cambio climático porque no lo veíamos, así que ideó esta manera de hacer visible una transformación que pasa desapercibida por la percepción temporal del ser humano. Al acelerar lo que las cámaras fotografiaron durante años logró que se percibieran los cambios en las masas heladas del planeta.
Hoy la realidad es que ese deshielo ha tomado forma y va a la deriva por el océano después de que se haya desprendido la mayor placa de hielo que se recuerda, convirtiéndose en un gigantesco iceberg de 5.800 kilómetros cuadrados de superficie, el equivalente a diez veces la extensión de Madrid o cuatro veces la superficie de una megalópolis como Ciudad de México.


Aunque la comunidad científica no puede asegurar que este desprendimiento de hielo sea consecuencia directa del cambio climático, lo cierto es que no se tiene constancia de un iceberg similar a este tamaño en los registros históricos. “Tenemos que contemplar este fenómeno como una señal de alerta respecto al aumento de las temperaturas en el planeta”, explica Tatiana Nuño, responsable de la campaña de Energía y Cambio Climático de Greenpeace, que aclara que el aumento de temperatura de los océanos es el que ha debilitado paulatinamente las zonas heladas desde que se agudizó el problema del cambio climático.


En efecto, en 1995 ya se colapsó la plataforma Larsen A, en 2002 se produjo la ruptura de la Larsen B y desde enero los expertos del proyecto Midas, que han hecho el seguimiento al deshielo en la Antártida habían observado con estupor como la grieta aumentaba a más de 200 kilómetros dejaba a Larsen B ‘colgando’ de unos 4,5 kilómetros que han acabado por facturarse desprendiendo la mayor placa de hielo de la historia del Polo Sur.


El desconcierto científico sobre los efectos que puede tener este gran iceberg se debe precisamente a que no se sabe cuál será su comportamiento ahora que navega sin rumbo. Lo que sí está claro es que al derretirse el billón de toneladas de hielo que conforman el mayor iceberg de la historia, no aumentará el nivel de los océanos. Ello se debe a que la placa de hielo que se ha desprendido ya estaba sobre el mar, “es igual que cuando un cubito de hielo se derrite en un vaso de agua”, explica la responsable de la campaña de Energía y Cambio Climático de Greenpeace.


El hecho de que la barrera de hielo Larsen no descanse en tierra firme hace que el volumen de agua ya estuviese sobre los mares no acarreará una subida del nivel del mar de forma directa, pero otros expertos sí sostienen que lo hará de manera indirecta: “Esta placa que se ha desprendido actuaba como una barrera de hielo que actúa como muro de contención de glaciares que sí están en tierra firme y cuyo deshielo sí aumentará el volumen de agua del planeta”, aclara Mar Asunción, responsable de Clima y Energía de la organización WWF.


También tendrá efectos directos sobre la temperatura del planeta, provocando un calentamiento progresivo de los mares y océanos, como apunta Teresa Nuño. La responsable de la campaña de Energía y Cambio Climático asegura que hay muchos científicos que han alertado de que la pérdida de esta inmensa placa de hielo dejará de reflejar la radiación solar que ahora será absorbida por las masas de agua, acarreando el calentamiento de los mares, “un cambio de temperatura que tendrá efectos en las corrientes marinas y atmosféricas a nivel planetario”, recalca.


El informe técnico del informe de investigación de Greenpeace de 2016 titulado Lo que pasa en el Ártico no se queda en el Ártico, ya alertaba de las consecuencias globales y en cascada que tiene para todo el planeta el deshielo del Polo Sur. “En el Antártico los efectos son también globales”, apostilla la responsable de Cambio Climático de Greenpeace.


Mientras se superan ya, como apunta el citado informe, las cifras récord de pérdida de hielo en la Tierra, la comunidad científica se mantiene expectante para relacionar esos datos de manera directa con el aumento de los niveles planetarios de dióxido de carbono. Tampoco es previsible que la pérdida de 5.800 kilómetros cuadrados de continente antártico, que a partir de ahora navegan sin rumbo en forma de iceberg, se contemple en los mapas, ya que como apunta Teresa Nuño los límites de la Artártida no coinciden con la fisonomía que se puede ver por satélite.


Ello se debe a que se trata de un continente de límites cambiantes, en los que se derriten placas de hielo en verano para recuperarse de nuevo en invierno, aunque en esta ocasión parece poco probable que esos 5.800 kilómetros cuadrados de hielo vuelvan a formar parte del Polo Sur.