Trump insiste contra Alemania: “Paga mucho menos de lo que debería a la OTAN... esto cambiará”

“Tenemos un déficit comercial masivo con Alemania y, además, [los alemanes] pagan mucho menos de lo que deberían a la OTAN y en gastos militares. Eso es muy malo para EE.UU. Esto cambiará”, ha tuiteado este martes el presidente de EE.UU., Donald Trump.


El mandatario estadounidense publicó este mensaje poco después de que la canciller alemana diera a entender que no está para nada satisfecha con los resultados de la cumbre del G7 celebrada la semana pasada, en particular con la actitud de Trump respecto al cambio climático. Asimismo, hizo referencia a que los europeos ya no pueden contar con sus tradicionales aliados, EE.UU. y Reino Unido.


Además de la canciller, otras voces del Gobierno alemán han criticado en los últimos días al mandatario norteamericano. El ministro de Exteriores, Sigmar Gabriel, declaró este lunes que las acciones de Trump habían “debilitado” a Occidente y que las políticas “cortas de miras” de su Administración perjudican a los intereses de la Unión Europea.


El presidente de EE.UU. no pasó por alto uno de sus temas recurrentes: las “noticias falsas”, y en otro mensaje publicado el mismo martes se refirió a las acusaciones dirigidas por la excandidata demócrata Hillary Clinton y otros políticos contra Moscú por interferir en las pasadas presidenciales.


“Los funcionarios rusos deben de estar riéndose” de Estados Unidos al ver cómo “una pobre excusa” para justificar por qué los demócratas perdieron las elecciones “se ha apoderado de las noticias falsas”, comentó Trump.


Además, en un tuit anterior Trump escribió que “muchos países de la OTAN se han puesto de acuerdo en aumentar los pagos considerablemente”, tal y como “deberían hacer”, lo que hará que la OTAN sea “mucho más fuerte” ahora que “el dinero está empezando a llegar”.


En cuanto a los gastos militares, el presidente estadounidense respalda los esfuerzos dirigidos a conseguir que los países miembro del bloque destinen al menos el 2% de su PIB en Defensa, informa la agencia AP. De momento, solo cinco países cumplen con el objetivo, mientras que las otras naciones se han comprometido a alcanzarlo para 2024.

30 mayo 2017 | 5 |

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EE UU: ¿Otra burbuja inmobiliaria? Entrevista

SHARMINI PERIES: Justo antes del colapso económico de 2007-2008 hubo varios indicadores económicos que podrían dar una idea de la catástrofe inminente. Si nos fijamos en la situación económica actual en los EE.UU., nos encontramos con muchos de estos mismos indicadores. Los precios de la vivienda están creciendo mucho. La deuda de las tarjetas de crédito ha comenzado a crecer de nuevo. El impago de préstamos para estudiantes ha aumentado, y los mercados de acciones y bonos han alcanzado su punto histórico más alto.


¿Estamos ante otra burbuja inmobiliaria como hace nueve años? Tengo conmigo a Michael Hudson para hablar de ello. Michael es profesor de Economía en la Universidad de Missouri, Kansas City. Y es el autor The Bubble and Beyond y Finance Capitalism and Its Discontent, Killing the Host: How Financial Parasites and Debt Bondage Destroy the Global Economy. Su libro más reciente es J is for Junk Economics.


Michael, unas 10 millones de familias perdieron sus hogares en la crisis de 2007 a 2008, y muchas de esas casas fueron compradas por los fondos buitres, como Blackstone. Los fondos buitres en realidad no revenden las viviendas que compraron, sino que las alquilan. Pero empecemos con los indicadores que me ha señalado en un correo electrónico, diciendo que podríamos estar ya en el umbral de otra crisis. Denos la esencia de esos indicadores y por qué predice eso.


MICHAEL HUDSON: Muchos de los indicadores pueden ser similares, pero el carácter de la crisis es muy diferente a la de 2008. Se menciona, por ejemplo, que los precios de bienes raíces superan sus niveles de 2008. Todo eso es cierto, pero como se acaba de señalar, 10 millones de personas perdieron sus hogares. Eso es lo que los economistas llaman "traspasar la vivienda de manos débiles a fuertes", y lo aplauden porque en lugar de que familias pobres, minorías, afroamericanos e hispanos compren viviendas que están mucho más allá de su capacidad de pagar la hipoteca, estas casas ya han sido perdidas o desahuciadas y Blackstone y otros fondos buitres las han comprado. Las compraron en efectivo.


La razón por la que lo hicieron así, en lugar de apalancar deuda, que es como la gente había comprado sus casas desde la Segunda Guerra Mundial, es que las tasas de interés son muy bajas. La Fed ha bajado los tipos de interés a cero (ZIRP) con el fin de volver a inflar una burbuja. Sin embargo, con estas bajas tasas de interés, Blackstone y otros fondos buitres, Wall Street, pueden hacer más dinero alquilando estas propiedades que vendiéndolas o especulando, o invirtiendo en el mercado de bonos.


El efecto es muy interesante. Hasta 2008, los alquileres en realidad bajaban. Cuanto más subían los precios de los bienes raíces, más caían los alquileres, porque el 17% del mercado era para “ciclistas”, especuladores que compraban una casa o un apartamento a crédito. Pensaron: vamos a comprar un condominio, una casa, vamos a esperar que el precio se infle. Todos estaban desesperados por encontrar a alguien para alquilar esos apartamentos, al menos para ayudarles a cubrir los intereses de las hipotecas.


El resultado fue que los alquileres cayeron. En este momento es todo lo contrario. Los alquileres suben, porque hay muchas menos propiedades disponibles, ya sea para comprar o para alquilar. La gente no puede permitirse el lujo de calificar para un préstamo bancario, por lo que no pueden permitirse el lujo de comprar una vivienda, y no pueden encontrar casas porque éstas han sido monopolizadas, tal vez el 20% en algunas áreas, por los fondos buitres, Blackstone y otros.


Mi amigo Gary Null, por ejemplo. Blackstone compró su edificio, rompieron la caldera, no encendían la calefacción, y le obligaron a cambiarse para vaciar la propiedad y tratar de aumentar el precio. Eso es en los bienes raíces comerciales. Estos chicos están poniendo de nuevo de moda la guerra de clases en los negocios.


Los precios de la vivienda están subiendo en Canadá y Australia, pero de nuevo: no se trata de una burbuja como antes. La estructura financiera se ha desplazado, en gran parte porque está siendo comprada por propietarios absentistas muy ricos en lugar de por la población en su conjunto. Por lo que la tasa de propiedad de la vivienda en Estados Unidos ha disminuido en alrededor de seis puntos porcentuales. Eso es alrededor del 10% de la población con vivienda, por lo que tenemos viviendas más allá de la capacidad de pago de la mayoría de los estadounidenses y más allá de lo que los bancos están dispuestos a prestar para comprar una casa.


¿Cómo beneficia esto a los titulares de la propiedad, al igual que a los propietarios de fondos buitres?


Pueden hacer grandes beneficios alquilando. Pueden obtener un 5, 10, 15%. Eso es mucho más dinero que en el mercado de bonos y es mucho más seguro que la bolsa, porque los precios de las acciones pueden bajar y las ventas de las empresas pueden bajar cuando la economía se contrae, pero la gente está desesperada por tener alojamiento. Es la única cosa que necesitan imperiosamente, así que los alquileres ahora están aumentando como porcentaje del presupuesto de las familias estadounidense. Suponen un 40% o un 50% de los ingresos en lugares como Nueva York, San Francisco, las zonas de alta renta del país.


¿Qué son los préstamos NINJA?


Esa es otra cosa que ha cambiado. Lo que calentaba y empujaba hacia arriba los precios en 2007 y 2008 eran préstamos a prestatarios sin ingresos, sin empleo, ni activos. Como Bill Black ha explicado, se trataba de préstamos en gran medida fraudulentos. Los defraudadores fueron los bancos. Los defraudadores eran las compañías hipotecarias que falseaban los ingresos de los compradores y prestaban la casi totalidad de la hipoteca.


Ahora sólo queda un tipo de mercado NINJA, y esos son los estudiantes. Los préstamos para estudiantes han sido los préstamos de más rápido crecimiento en el país. Suponen alrededor de $ 1.3 billones de dólares, más que los préstamos de las tarjetas de crédito, más que la mayoría de otros tipos de préstamos. Todo el mundo sabe que los estudiantes no son capaces de ganar lo suficiente para pagarlos, porque las tasas de morosidad de los préstamos estudiantiles crecen. No en las hipotecas. Están cayendo en las hipotecas – hipotecas de casas - pero están subiendo en los préstamos estudiantiles.


Pero los bancos sabían que no podrían pagar y el gobierno sabía que no podrían pagar, por lo que el gobierno hizo un acuerdo ventajoso para los bancos: “Se pueden hacer todos los préstamos a estudiantes que se deseen. Se les puede dar el dinero que se quiera para cualquier tipo de educación, incluso para una educación basura, para Universidades de filfa, o universidades con fines de lucro, como la universidad de Trump, y sabemos que los estudiantes van a quebrar, pero vamos a garantizar sus préstamos y garantizaremos unos tipos de interés más altos que en cualquier otro tipo de préstamo, porque sabemos que estos préstamos son de riesgo. Sabemos que no van a pagar, pero el gobierno va a asumir todo el riesgo y pagará como si el banco estuviera asumiendo el riesgo y como si estuviera haciendo un préstamo auténtico, pensando que será devuelto“.


Todo el escándalo de los préstamos estudiantiles es pura corrupción. Esto demuestra hasta que punto se han apropiado de las universidades y del sistema de préstamos del gobierno los bancos que dan los préstamos a expensas de los contribuyentes.


Michael, el gobierno federal ya garantizaba los préstamos estudiantiles, así que ¿cuando quiebran estos préstamos, su cobertura sale de las arcas públicas?


Sí. No sólo el préstamo, sino el préstamo con enormes intereses, más altos que los que los bancos pueden conseguir en cualquier otro tipo de préstamo, y multas muy duras por morosidad, por lo que los bancos están básicamente librándose de los mismos. Los beneficiarios finales, si se les puede llamar beneficiarios, son las universidades, porque el principio básico en el sector inmobiliario que aprendimos en 2008 fue que una casa vale lo que un banco está dispuesto a prestar.

Bueno, lo mismo es cierto para la educación.


Pero la educación vale mucho más que lo que un banco está dispuesto a prestar por ella. El banco prestará todo lo que cuesta, porque no hay riesgo, ¿Los bancos no tienen necesidad de preguntar si se trata de una educación de calidad? ¿Es este un préstamo educativo con el que el estudiante realmente va a ser capaz de obtener un trabajo después? O se trata de un préstamo a la Universidad Trump o un préstamo a una universidad con fines de lucro que no está realmente preparando al estudiante para ganar el suficiente dinero? Y ¿qué alternativas tiene el estudiante?


Lo que ha sucedido es que el precio de la educación ha crecido mucho porque los bancos están básicamente financiando un enorme crecimiento del precio que las universidades pueden cobrar por una educación. Si las universidades cobran más, un pregrado de la Universidad de Nueva York puede llegar a los $40.000 dólares y $ 200.000 anuales para un estudiante de odontología ... la pretensión es que cuanto más se paga, más se aprende. Pero eso no es lo que está sucediendo en absoluto.


Las universidades se han convertido en centros de lucro y no están contratando más profesores, están contratando más trabajadores a tiempo parcial, y están teniendo un enorme crecimiento en la gerencia y la alta dirección. Así que todos estos costes universitarios hinchados van al sistema de gestión, no a la enseñanza, no a los profesores, y no producen un buen producto.


La consecuencia de prestar a los estudiantes ha sido distorsionar el sistema educativo, convertir a las universidades, como la Universidad de Nueva York, en una gran empresa de bienes raíces. Están usando el dinero para comprar más bienes raíces, para construir todo tipo de cosas extrañas que no tienen nada que ver directamente con la enseñanza en clase. Así que, ¿cómo sorprendernos que los estudiantes no estén recibiendo suficiente educación para prepararlos para ganar dinero para pagar estos préstamos?


Michael, por último, quiero preguntarle, usted habla de una crisis lenta en lugar de una gran crisis como la que sufrimos en el período 2007-2008. Háblenos de eso.


El problema fue que en 2008 la economía estaba sobre-endeudada. La manera de resolver el problema fue hacer lo que las crisis suelen hacer: La mayoría de las crisis acaban con parte de la deuda, por lo que la recuperación comienza a partir de una economía con un nivel mucho más bajo de deuda. Pero la administración Obama, a pesar de que se había comprometido a cancelar deudas, nunca lo hizo. Apoyó a los bancos, y mantuvo todas las deudas en los libros de contabilidad, y la economía aún tiene toda la deuda acumulada que tenía en 2008. Y la deuda está creciendo.


El pasado fin de semana, por ejemplo, el New York Times lo celebró, diciendo con optimismo que la economía crece porque la deuda aumenta. Si nos fijamos en la Oficina Nacional de Investigación Económica, sus economistas consideran con “optimismo” esa nueva deuda, porque suponen que toda deuda es voluntaria. Pero la gente no elige voluntariamente estar tan endeudada: son tan pobres que tienen que recurrir a endeudarse con la tarjetas de crédito y pedir más dinero prestado a los bancos.


El hecho es que las personas no se endeudan porque sean optimistas sobre la economía. Piden prestado porque no pueden permitirse el lujo de llegar a fin de mes y pagar su vivienda y pagar por su educación sin endeudarse. Y tienen que pagar tanto dinero en servicio de la deuda que no pueden permitirse el lujo de comprar bienes y servicios.
Si se da un paseo alrededor de la Universidad de Nueva York, por ejemplo, que solía ser una zona próspera, la calle 8 y las grandes calles comerciales verá que hay muchos negocios que están tapiados. Los escaparates están cerrados. Nadie entra en ellos, porque nadie puede permitirse el lujo de ir a comer fuera o comprar libros o incluso comprar zapatos y ropa como antes en estas calles comerciales, porque tienen que pagar más por su educación como consecuencia de unos préstamos estudiantiles irresponsables.


Michael Hudson, es un antiguo economista de Wall Street. Distinguido profesor e investigador de la Universidad de Missouri, en la ciudad de Kansas (UMKC), es autor de numerosos libros, incluidos Super Imperialism: The Economic Strategy of American Empire (nueva edición en Pluto Press, 2002). Su nuevo libro es: Killing the Host: How Financial Parasites and Debt Bondage Destroy the Global Economy (edición digital de CounterPunch).

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Domingo, 28 Mayo 2017 06:15

El origen

El origen

Brasil está sumergido en una crisis de proporciones que esta teniendo impactos negativos en la región. Restar importancia al lugar central que ocupa en la dinámica económica y política de su entorno geográfico es una muestra de desconocimiento del recorrido histórico del líder latinoamericano. No sólo aparecieron cientistas sociales que han empezado a minimizar la relevancia de Brasil como potencia, sino que también han concentrado la explicación del estallido exclusivamente en la debacle de los políticos asociada con una red de corrupción pública-privada. De ese modo desplazan del debate el origen que gatilló el derrumbe y que dejó al desnudo las miserias de un sector importante de la clase política y del establishment brasileño. Ese punto de partida es la crisis económica precipitada por un descomunal ajuste fiscal y monetario. La descomposición de una forma de hacer política y de un sector de la clase política brasileña es el síntoma del desastre económico al que condujo una estrategia de gestión dominada por la bicicleta financiera y el ajuste permanente.


El dispositivo para exculpar a las medidas económicas de castigo a los sectores populares con concentración de la riqueza se basa en orientar el análisis acerca de una clase política decadente. Así quedan libres de responsabilidad quienes han promovido e implementado iniciativas que lanzaron a la principal economía latinoamericana a la depresión. Es la inversión del sentido común. Brasil se hunde, en un contexto externo no tan favorable, cuando comienza a satisfacer todas las demandas del establishment, especialmente la de reducción del gasto público social. El objetivo exigido era la destrucción de las bases económicas del populismo. La ortodoxia económica arrastró al país de ese modo hacia el desastre. La inestabilidad política, característica de las históricas alianzas brasileñas en un Congreso atomizado, ha sido potenciada por la crisis económica.


Otras experiencias en la región e incluso en Brasil enseñan que las tormentas políticas son manejables cuando la economía ofrece indicadores positivos en un contexto de bienestar general. Las crisis políticas con desenlace en represión, muertes y desorden social son consecuencia de una crisis económica previa desencadenada por el ajuste. Cuando comienza ese circuito de deterioro, la política y la economía se van retroalimentando, pero el origen se encuentra en lo último.


La habilidad del poder económico dominado por la lógica de las finanzas globales, cuyos representantes públicos en cargos o en los medios son economistas de la ortodoxia o heterodoxos conservadores, es desentenderse de los efectos de medidas que castigan a la mayoría de la población y hunden a la economía en la recesión. Cuando irrumpe la reacción por el hastío social por la pérdida del bienestar, gran parte de la clase política no sabe dar respuesta a esa situación porque, convencida por ideología o comprometida por negocios corporativos, se abrazó a los verdugos o son parte de ellos. En ese momento comienza la cacería de políticos, arrinconados por casos ciertos o inventados de corrupción o por la ineptitud en la gestión diaria, pasando a ocupar el lugar de los principales culpables de la crisis. Es repudiable el manejo irregular de fondos públicos y la red de corrupción pública-privada asociada a campañas políticas o enriquecimiento personal. Esa clase política obviamente es responsable de la debacle pero lo es, fundamentalmente, por haber dispuesto programas que hunden a la economía en la depresión.


Causalidad


La debacle económica brasileña con su derivación en la política tiene antecedentes en la región que sirven para entender la causalidad de esos procesos. El caso argentino puede ofrecer dos experiencias no muy lejanas para comprender en forma amplia la secuencia de una crisis generalizada.


El derrumbe del gobierno de Raúl Alfonsín, con saqueos, muertes, represión y entrega adelantada del poder político, fue el saldo traumático de una política económica que derivó en hiperinflación. Fue el fracaso de economistas radicales que no supieron como administrar los efectos negativos de un contexto internacional desfavorable y las pujas por los recursos públicos entre la banca acreedora y los grupos económicos locales, entonces denominados “Capitanes de la Industria”. El liderazgo político se diluyó al quedar subordinado a la lógica del ajuste, que comenzó con la llamada “Economía de guerra” de 1985. Con breves períodos de cierta estabilidad, el deterioro se fue acelerando hasta el estallido en 1989. El ocaso de Alfonsín fue el síntoma de una economía desquiciada.


Varios de los economistas que transitaron esa experiencia reincidieron en el gobierno de la Alianza de Fernando de la Rúa y fueron parte de otro acontecimiento traumático en términos políticos (hoy sus ahijados del Torcuato Di Tella son funcionarios del gobierno de Macri). El saldo final fue la crisis de 2001 donde se sucedieron cinco presidentes en pocos días. Fue otro fracaso de un grupo de economistas que no supieron, estaban convencidos o no se animaron a romper con la lógica del ajuste de la convertibilidad, hasta que fue convocado el padre de la criatura para terminar de desmadrar el cuadro económico. Además de un marco externo que no ayudaba, la economía venía de una recesión que había comenzado en agosto de 1998 por la inflexibilidad extrema que imponía la paridad cambiaria inamovible por ley. La crisis política fue consecuencia de medidas económicas regresivas que castigaron a gran parte de la población.


El ciclo político del kirchnerismo es la contra cara de esos procesos caóticos. La preservación del bienestar general en ese período de doce años pese al shock externo negativo de 2009, la irrupción de la restricción externa en 2011 y la devaluación del 2014, incluso con un sendero económico no tan bueno en el segundo gobierno de CFK, permitió mantener la fortaleza política. No hubo ajuste ni endeudamiento. El establishment postulaba con ganas la inminencia del estallido de una crisis económica y, tras ese deseo, la anunciaba una y otra vez sin éxito, para debilitar al gobierno con la expectativa de un derrumbe político. No pudieron cumplir con esa meta pese a que lo intentaron con entusiasmo. CFK terminó el mandato y se despidió con una Plaza de Mayo colmada. La situación de la economía en ese último año de gobierno, con un crecimiento de 2,5 por ciento, logró desarticular las fuerzas de inestabilidad provenientes de la política.


El recorrido económico de la gestión de la Alianza macrismo-radicalismo es inquietante teniendo en cuenta lo que está sucediendo ahora en Brasil y las experiencias traumáticas que se vivieron en el país en el pasado reciente. Analistas del establishment eluden evaluar la debilidad económica de base. Plantean que los interrogantes que tiene el poder para decidir inversiones se deben al temor a un eventual retorno del populismo con el triunfo electoral de CFK. Los intelectuales orgánicos del macrismo saben que tienen que adelantarse en la construcción del sentido para que el fracaso neoliberal no sea identificado en el origen de sus propias recetas. El argumento que ya han instalado es que la economía no arranca y puede ser que no arranque por la presencia dominante en el escenario electoral de CFK. Es una excusa para eludir los profundos desequilibrios que existen en el frente fiscal, financiero y del sector externo. La restricción no es la figura y lo que representa Cristina, o sea la situación política que enfrenta el gobierno, sino la economía que no logra reactivarse para consolidar un proyecto de y para las elites.


La economía está transitando una crisis autoinfligida con elevados costos sociales y laborales. La emisión descomunal de deuda facilita su maquillaje. El crecimiento acelerado de las Lebac y del pago de intereses de la deuda del Tesoro Nacional son dos potentes perturbadores de la estabilidad. Cuando la política no pueda dar respuesta a esas dos restricciones, no será la incertidumbre de un eventual resultado electoral débil del oficialismo lo que acelerará la crisis económica, sino que será oportuno recordar, como enseña hoy el caso brasileño y las experiencias argentinas de 1989 y 2001, que el deterioro económico fue el origen para la posterior debacle política de otro capítulo neoliberal.


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La fachada de la sede principal de la Reserva Federal Kevin Lamarque / Reuters

 

Por primera vez en la historia del país, los gastos para amortizar las obligaciones estadounidenses han superado este año medio billón de dólares. Gran parte se encamina al extranjero.

 

La retórica del presidente Donald Trump ha inculcado en muchos la creencia de que gran parte del mundo tiene con Estados Unidos una deuda enorme. Y no es tan impreciso, a juzgar por los datos recopilados recientemente por la entidad financiera Title Max. La cifra de la deuda contraída por otros países con EE.UU. llega casi a 9,5 billones de dólares.

Sin embargo, el propio país norteamericano también debe mucho al resto del mundo: más de 6 billones de dólares. Y es aún mayor el endeudamiento interno, acercándose la cifra total de la deuda federal a los 20 billones. La dinámica de los últimos ocho años ha sido impresionante en ese último aspecto.

Barack Obama llegó al Despacho Oval el 20 de enero de 2009 con una deuda federal equivalente a 10.626.877.048.913 dólares. En la tarde que expiró su segundo mandato presidencial, el 18 de enero de 2017, llegaba ya a los 19.961.467.137.974 dólares, es decir casi se duplicó en esos 8 años.

Para el fin de su administración (diciembre del 2016) el despliegue detallado de las obligaciones financieras del Gobierno federal de EE.UU. fue:

Deuda pública: 14.202.100 millones de dólares.

Deuda interna del Estado: 5.395.700 millones.

En total: 19.597.800 millones.


En la deuda pública, las obligaciones de Washington con el extranjero son el componente predominante, pero no es el único: 6.154.900 millones de dólares. Cerca del 43% fue contraído por Gobiernos, empresas e inversores privados de distintos países. El resto se distribuye de la siguiente manera:

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Las obligaciones internas son los bonos emitidos por unos cuerpos federales autorizados, cuyos titulares son otros entes federales. Entre ellos destacan los bonos del Tesoro, los cuales acumulan ante todo los Fondos Fiduciarios del Seguro Social.

Entre los países acreedores de la economía de EE.UU. destacan dos: Japón y China. Tradicionalmente los estadounidenses contabilizan la deuda con Pekín (1.058,4 miles de millones de dólares) y con Hong Kong (191,4) aparte una de la otra y también aparte de Taiwán (189,3), siendo tres centros financieros autónomos. Puestos juntos, marcarían el liderazgo absoluto de China. La aportación nipona es de 1.091 miles de millones de dólares.

Irlanda, Islas Caimán y Brasil también conforman el 'top' 5 de los acreedores.

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Washington no solo exige que le paguen países como Alemania, sino que también aumenta los pagos al exterior para amortizar su deuda. Según los cálculos publicados en abril por el Banco de la Reserva Federal de St. Louis, los gastos de EE.UU. para abonar los intereses han superado este año medio billón de dólares, por primera vez en la historia estadounidense.

Dado que la política adoptada por el presidente Trump implica un importante aumento de gastos (en gran parte, a cuenta de los recursos prestados), es inevitable que EE.UU. gaste cada vez más para satisfacer a los acreedores.

 

 

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Grecia esquiva el impago de su deuda prometiendo aún más austeridad

El Gobierno pondrá en marcha más recortes en las pensiones y una subida de impuestos para contentar a Europa
Los sindicatos anuncian una primavera plagada de huelgas, mientras el Gobierno confía en que el camino que marca el FMI les permitirá volver a los mercados

 

El largo camino griego para superar su peor crisis financiera de la era moderna vivió otro hito histórico este martes cuando el país concluyó una revisión crucial y complicada que permitirá evitar el impago en julio.


A costa de una austeridad todavía más dolorosa –con más recortes en las pensiones y subidas de impuestos– los acreedores internacionales acordaron desembolsar 7.500 millones de euros en forma de préstamos de emergencia para permitir que Atenas cumpla el vencimiento de los pagos de la deuda. Y algo más importante todavía, los acreedores aceptaron iniciar conversaciones para conseguir que el total de la deuda griega sea más manejable. Se trata de algo vital para que el país consiga tener acceso a los mercados de capitales de los que ha estado casi completamente excluido desde 2009.


El logro, después de un maratón de 12 horas de conversaciones, fue anunciado por el ministro griego de Finanzas, Euclid Tsakalotos, ya de madrugada. "Hay fumata blanca... la negociación ha terminado con un acuerdo en todos los asuntos. Ahora toca que el gobierno griego cumpla lo acordado a través de leyes y decisiones".


El acuerdo pone fin a más de seis meses de intensas disputas sobre las reformas fiscales y estructurales que Atenas debe implementar a cambio de los préstamos de su tercer programa de rescate de 86.000 millones de euros.


Aunque el borrador del programa se realizó en 2015, en un momento en el que Grecia estuvo cerca de quedar fuera de la Eurozona y volver al dracma, las condiciones del rescate permanecieron abiertas a negociación. Los puntos de discordia en los que se centraba el debate más reciente han sido las reformas laborales y las pensiones –dos asuntos en los que Tsakalotos, un profesor de economía marxista formado en Reino Unido, se había mostrado especialmente firme.


Con este acuerdo, el Gobierno liderado por la izquierda se compromete a seguir recortando las pensiones un 18% a partir de 2019. Las pensiones se han recortado ya 12 veces desde el comienzo de la crisis: un 40% en los últimos seis años.
Con familias sin trabajo y cada vez más empobrecidas, dependiendo directamente de las pensiones, la noticia de más recortes cayó como un jarro de agua fría sobre los líderes sindicales, que inmediatamente anunciaron huelgas.


La coalición de dos partidos liderada por el primer ministro, Alexis Tsipras, también acordó ampliar los umbrales libres de impuestos a través de exenciones fiscales a partir de 2020. Se espera que ambas medias produzcan ahorros por valor de 3.600 millones de euros o un 2% del PIB del país.


"Va ser una primavera calurosa", aseguró Odysseus Trivalas, presidente en funciones del sindicato de trabajadores del sector público. "Todavía tenemos que ver los detalles de este acuerdo pero lo que sí sabemos es que significará más recortes. Habrá muchas huelgas y un parón total de 24 horas cuando la medida se lleve al Parlamento para ser votada".
El principal líder de la oposición, Kyriakos Mitsotakis, dijo que con una mejor negociación se podrían haber evitado recortes tan dolorosos en lo que equivale a un "cuarto memorándum" o acuerdo de rescate financiero.


El acuerdo, que también incluye la liberalización del mercado energético a los competidores y la liberalización del comercio los domingos, probablemente se cerrará en el próximo encuentro de los ministros de finanzas de la eurozona el 22 de mayo. Se espera que lo acordado se transforme en leyes y medidas concretas antes del 17 de mayo, de modo que Syriza pedirá por anticipado el apoyo completo de todos los parlamentarios.


El Gobierno sigue con paso firme


"El Gobierno cree que su camino, a pesar de las dificultades, les llevará a que el país consiga librarse de los rescates", comentó el ministro de Interior Panos Skourletis en el canal estatal ERT TV. "Lo importante después de cerrar la revisión del rescate es tener una hoja de ruta para aliviar la carga de la deuda".


El FMI, que ha asegurado abiertamente que la carga de la deuda griega es insostenible y que no quiso sumarse al último programa de rescate, ha insinuado que podría suscribirlo en breve. La participación del FMI se ve como algo vital para Berlín, el mayor proveedor de fondos de rescate para Grecia. Angela Merkel se enfrenta a unas elecciones en el mes de septiembre y a un electorado cansado del drama griego.


En un comunicado conjunto con los prestamistas europeos de Grecia, el FMI asegura: "Las autoridades griegas han confirmado su intención de poner en marcha sin demora el paquete de medidas políticas. Este acuerdo preliminar se complementará ahora con más negociaciones en las próximas semanas sobre una estrategia creíble que asegure una deuda griega sostenible".


Al parecer, el alivio de la deuda consistirá en prórrogas y rebajas de intereses más que de una quita extraordinaria. La deuda griega –un 180% del PIB del país– no es solo sorprendente sino que es la mayor, y por mucho, de los 27 miembros de la UE. La economía del país se ha reducido un 27% desde el comienzo de la crisis, un porcentaje incluso peor que la contracción que experimentó EEUU durante la Gran Depresión.


En el Gobierno aseguran que, una vez que el alivio de la deuda entre en vigor, el objetivo es que Grecia vuelva a los mercados internacionales. El Banco Central Europeo ha señalado que incluirá al país dentro de su programa de compra de bonos si su deuda se hace más manejable.


Hacia esa meta señalaba el portavoz del gobierno, Dimitris Tzanakopoulos, en la rueda de prensa tras el acuerdo: "El Gobierno griego aspira a aprovechar los mercados tan pronto como sea posible y a conseguir un acuerdo global sobre las medidas a medio plazo para la deuda".

 

Helena Smith - Atenas

• theguardian
03/05/2017 - 20:20h


Traducido por Cristina Armunia Berges

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Viernes, 07 Abril 2017 06:07

Cara a cara entre Trump y Xi

Cara a cara entre Trump y Xi

Discuten sobre comercio y Corea del Norte en Mar-a-Lago

 

Trump y la primera dama, Melania, dieron la bienvenida a Xi y su esposa, Peng Liyuan, en la mansión de West Palm Beach.

El presidente de EE.UU., Donald Trump, recibió ayer a su homólogo chino, Xi Jinping, en su residencia y club privado de Mar-a-Lago (Florida) para dar inicio a su primera cumbre, marcada por el contencioso nuclear de Corea del Norte y el comercio.


Trump y la primera dama, Melania, dieron la bienvenida a Xi y su esposa, Peng Liyuan, en la mansión de West Palm Beach, adonde la pareja china llegó en una limusina negra entre un pasillo de militares. Xi había aterrizado en el aeropuerto Internacional de Palm Beach a las 13.40 hora local, donde él y su esposa fueron recibidos al pie de la escalinata de un avión de Air China por el secretario de Estado de EE.UU., Rex Tillerson. Aproximadamente una hora después, llegó Trump a bordo del famoso avión presidencial Air Force One, de donde descendió en compañía de la primera dama.


Las actividades de los líderes de las dos mayores economías del mundo, que durarán unas 24 horas, comienzan hoy por la tarde, con la degustación de un té para conocer a sus equipos previo a una cena en honor del mandatario chino. La parte formal de la cita se desarrollará hoy, con una serie de reuniones que concluirán con un almuerzo de trabajo y de las que se informará a través de comunicados. Antes de partir hacia su club privado, Trump afirmó ayer en Washington que “nadie sabe realmente” qué puede salir de la cumbre con Xi, que se celebra entre fuertes medidas de seguridad. El magnate volvió a denunciar que China no ha sido justa con EE.UU. en el plano comercial y que Corea del Norte supone un problema muy grande.


“Va a ser muy interesante. Nadie sabe realmente qué ocurrirá”, señaló el mandatario estadounidense. “No nos han tratado de forma justa en lo relativo al comercio durante muchos, muchos años. Ningún presidente se ha hecho cargo de eso como deberían haberlo hecho, y tenemos un gran problema con Corea del Norte, así que veremos qué ocurre”, añadió Trump en una breve entrevista con la cadena conservadora Fox. Preguntado por si su objetivo es conseguir que China presione más a Corea del Norte, el presidente se limitó a indicar que “ya se verá lo que ocurre”, que él planteará su argumento a Xi y que cree que le irá muy bien.


Trump afirmó este domingo al diario The Financial Times que está totalmente dispuesto a actuar unilateralmente ante las amenazas de Pyongyang, al asegurar que “si China no va a resolver el problema de Corea del Norte, nosotros lo haremos”. Por tanto, el mandatario republicano advertirá a Xi que “se ha agotado el tiempo” para la paciencia en las gestiones diplomáticas, y Washington tiene ahora “todas las opciones sobre la mesa”, según adelantó un funcionario de la Casa Blanca, que pidió el anonimato.


En concreto, Trump presionará para que China “implemente estrictamente las sanciones y resoluciones de la ONU” contra Corea del Norte, dado que alrededor del 90 por ciento del comercio exterior de Pyongyang se produce con Beijing, según la misma fuente.


A ese respecto, Tillerson utilizó ayer un lenguaje más suave y afirmó que EE.UU. espera “que China encuentre vías para ejercer influencia sobre las acciones de Corea del Norte para desmantelar sus armas nucleares y sus programas de tecnología de misiles”. Para Tillerson, “ya sea usando su autoridad en el Consejo de Seguridad de la ONU o nuevas palancas de poder, China puede ser parte de una nueva estrategia para acabar con el comportamiento temerario de Corea del Norte y asegurar la seguridad, estabilidad y prosperidad en el noreste de Asia”.


Se espera que el comercio sea el otro gran tema de la cumbre, donde Trump insistirá en su denuncia de la falta de equilibrio en la balanza comercial entre Estados Unidos y China, uno de sus grandes temas de la campaña electoral del año pasado. “Hemos sido tratados injustamente y hemos tenido acuerdos comerciales terribles con China durante muchos años. Esa es una de las cosas de las que vamos a hablar”, declaró Trump a los periodistas a bordo del Air Force One.


No obstante, la Casa Blanca no ha aclarado si el líder estadounidense ejercerá algún tipo de presión sobre Xi para que detenga la manipulación de divisas.

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Ann Pettifor, economista especializada en finanzas y deuda soberana. Su último libro es La Producción del Dinero.

 

"Hay que negar a las empresas globales el acceso a los tribunales financiados por los contribuyentes mientras no paguen impuestos", dice la autora de 'La producción del dinero: cómo acabar con el poder de los bancos'


"En EEUU amplios sectores de la clase obrera se suicida, es drogadicta y se muere temprano. No me sorprende que votasen por Donald Trump".


La economista aboga por obligar a repatriar el dinero offshore y a imponer controles de capitales

 

Ann Pettifor es conocida por su trabajo sobre la deuda soberana de los países más pobres, y el crecimiento de la deuda en la OCDE. Lideró la organización Jubilee 2000 que consiguió una condonación sustancial de la deuda de los países más pobres y cambios en las políticas nacionales e internacionales. Es autora de varios libros sobre economía política. La entrevistamos en Madrid con motivo de la presentación de su último libro, La producción del dinero: cómo acabar con el poder de los bancos(Ed. Los Libros del Lince).

 

En la introducción escribe que su objetivo es hacer el dinero y las finanzas accesibles, sobre todo para mujeres y ecologistas. ¿Qué espera lograr a través de ellos?

Las mujeres se llevan la peor parte de las malas políticas económicas, porque no son influyentes dentro del sistema monetario. Tiende a ser un juego de hombres, y eso tiene que cambiar. Su ignorancia del funcionamiento del sistema hace la situación más difícil para ellas. También significa que no hay un reto efectivo al sistema.

Los ecologistas piensan en el ecosistema sin pensar en cómo el sistema monetario alimenta el consumo, que a su vez alimenta las emisiones tóxicas. La expansión masiva del consumo desde la década de 1970 ha tenido un impacto sobre el ecosistema. Y no nos fijamos en algo que es causal, el dinero fácil, pero caro. Entonces no entendemos que hemos pasado de un sistema monetario bien regulado a uno donde cualquiera podía tener una tarjeta de crédito e ir de compras.


¿Puede explicar el dinero fácil y caro frente al dinero escaso y barato?

Lo tengo muy claro, en parte debido a mi experiencia con la deuda soberana. Lo que sucedió a los países pobres fue que sus administraciones impagaron su deuda. Los acreedores que se hicieron con la deuda, en el momento del incumplimiento, acumularon nuevos intereses. Muchos deudores soberanos iban al Club de París y descubrían que tenían “deudas fantasma” de las que no sabían, debido a los tipos de interés.

El dinero fácil sencillamente se asigna sin regular, para especular, sin preguntas. El dinero caro es el que tiene un precio alto. Suscribo la opinión de John Maynard Keynes de que en promedio, históricamente, las empresas en su conjunto tienen beneficios de alrededor de un 3% anual, y si los tipos de interés son más altos la deuda se hace impagable. Es absolutamente crítico que los tipos de interés se mantengan bajos.

Todo el mundo habla del entorno de tipos bajos de interés desde la crisis. No creo que los hayamos tenido. Sí ha sido así para instituciones financieras que pueden pedir prestado a bancos centrales. Las empresas pagan tipos mucho más altos que el tipo bancario, que es casi irrelevante para la economía real. Cuando la inflación ha sido efectivamente negativa, los tipos de interés son altos en términos reales.

Me fascina que los tipos de interés de alguna manera se han desconectado del negocio de prestar. En el mercado de derivados de tipos de interés, el tipo se ha convertido en una cosa en sí misma, casi independiente. Al comienzo de la crisis, en agosto de 2007, los bancos dejaron de prestarse entre sí, pero todavía había especulación sobre el Libor.


¿Qué determina el tipo de interés real?

Cada tipo de interés se determina individualmente en una relación social entre el deudor y el acreedor. No existe tal cosa como un tipo de interés natural. Hay un tipo del banco central determinado por un comité de hombres y mujeres. Ciertamente no depende de la demanda o la oferta de dinero. Como argumentaba Keynes, el tipo de interés se determina por la demanda de activos, no por la demanda de ahorro. En este momento hay escasez de activos contra los que pedir prestado, por lo que su precio ha aumentado. Los gobiernos no han producido la suficiente deuda soberana, que es uno de los activos más valiosos y fiables.

 

Esto va en contra de la austeridad y la consolidación fiscal. ¿Qué piensa sobre la hacienda pública?

El crédito no es dinero-mercancía, es dinero bancario, a menudo sólo digital. Se crea de la nada. Los prestatarios son fundamentales para la oferta de dinero y ahorro en la economía. Como funciona el sistema es: un prestatario solicita un crédito, se le concede en forma de depósito, que puede utilizarse como ahorro. No se empieza con ahorro. Para tener más ahorro en la economía necesitamos más deuda.

El prestatario más fiable es el gobierno. Y que el gobierno no pida prestado, en un entorno en el que el sector privado a) está demasiado endeudado para pedir prestado; y b) también carece de confianza para ello, ha creado una escasez de deuda. Los fondos de pensiones la necesitan para sus inversiones a largo plazo. Cuando el gobierno gasta, la cuestión no es la acumulación de la deuda. La cuestión es que gasta en la economía real y beneficia al sector privado. El gobierno genera los ingresos necesarios para luego generar ahorros, y luego más inversión y más ingresos.


Describe la creación del crédito bancario como algo político, y no una función de mercado.

Es una función social y muy politizada ahora. Hay control político sobre ello, y los bancos a su vez controlan el sistema político. El sistema bancario es un sistema de relaciones sociales entre los que tienen unos derechos y los que tienen la obligación de satisfacer esas demandas. Este sistema de activos y pasivos es el sistema monetario. Es un sistema de relaciones sociales que una pequeña élite ha capturado. Que el sector financiero se haya separado de la democracia reguladora y opere en la estratosfera ha politizado todo el proceso, porque el público es consciente de irregularidades, corrupción, y sobre todo de que muchos se enriquecen sin esfuerzo extrayendo rentas. Y esto causa las insurgencias que hemos visto.


¿Qué solución sugiere?

En primer lugar tiene que haber voluntad política de subordinar los intereses del sector financiero a los de la sociedad. Las empresas globales no puedan operar más allá de los límites de la democracia reguladora. Las políticas se aplican dentro de unas fronteras, tienen ciertos límites democráticos. El dinero detesta las fronteras. El sector financiero tiene que repatriarse y operar dentro de los límites reglamentarios de las democracias. Puede que sea demasiado tarde. Ya hay una insurgencia tan seria contra las finanzas globalizadas que soy bastante pesimista.

La segunda cosa importante es que, como muchos otros, me gustaría ver restaurada el equivalente de la ley Glass-Steagall (que en EEUU separaba la banca de inversión de la banca comercial).

Pero me gustaría ver a los gobiernos utilizar su poder de negociación. Estas grandes compañías globales quieren separarse de la democracia reguladora, y sin embargo poder personarse en los tribunales de las democracias para hacer cumplir contratos. Les podemos negar el acceso a los tribunales financiados por los contribuyentes, en tanto no paguen impuestos.


Esto enlaza con los tribunales de arbitraje inversor en tratados como CETA y TTIP.

Que están diseñados para estar fuera del control de la democracia. Karl Polanyi argumentaba que, si los mercados deciden ir más allá de los límites de la democracia reguladora, el pueblo se rebela casi al mismo tiempo, debido a que este proceso los empobrece. En Estados Unidos [Anne] Case y [Angus] Deaton muestran que amplios sectores de la clase obrera se suicida, es drogadicta y se muere temprano. Se debe a la desesperanza provocada por la determinación de estas fuerzas del mercado de desligarse de la democracia, y luego castigar a la población. La gente no lo puede soportar y se revuelve rápidamente. No me sorprende que votasen por Donald Trump.


¿Qué reforma monetaria necesitamos?

Ya he tocado la repatriación del capital offshore. Estoy a favor del control de capitales, porque los bancos centrales han perdido el poder de regular los tipos de interés sobre todo en el espectro de préstamos. La teoría de Keynes de la preferencia de liquidez muestra que la demanda de activos en todo el espectro puede satisfacerla el gobierno emitiendo deuda a varios plazos. Y cumple con diferentes motivos: el especulativo, el de ahorrar, o el de recuperar el dinero rápidamente.

Me gustaría que los bancos centrales gestionasen activamente los tipos de interés en todo el espectro de préstamos dentro de las economías nacionales. Para eso no se puede permitir a los flujos de capital transfronterizos subvertir la gestión de los tipos de interés dentro de la economía nacional. Ése fue su gran idea, y ha sido firmemente enterrada por la profesión económica. Pero es esencial para la reactivación de la economía y para luchar contra el cambio climático, porque necesitaremos gran cantidad de fondos. Tendremos que financiar una sorprendente transformación de toda la economía para apartarla de los combustibles fósiles. Y esta financiación no puede ser cara.

Para mí se trata de control de capitales, la preferencia de liquidez, y herramientas macroprudenciales. Hélène Rey, una economista distinguida y ortodoxa, ha discutido con los bancos centrales que deben gestionarse los flujos de capital transfronterizos. Puede terminar siendo asesora del señor Macron (candidato a la presidencia de Francia), así que podemos ver algún progreso. No sólo se llega a esto desde una perspectiva keynesiana. También los ortodoxos están empezando a darse cuenta de que la movilidad del capital es increíblemente desestabilizadora y desencadena insurgencias.

 

 

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Domingo, 19 Marzo 2017 15:16

“Alemania debe sumas enormes”

“Alemania debe sumas enormes”

Donald Trump acusó ayer a Alemania de deber sumas enormes de dinero a la OTAN, y afirmó que Berlín debería pagar más a Estados Unidos en materia de defensa.

 

“Alemania debe sumas enormes de dinero a la OTAN y Estados Unidos deberá recibir un mayor pago por la poderosa, y muy onerosa defensa que proporciona a Alemania”, tuiteó el mandatario estadounidense un día después de reunirse con la canciller alemana, Angela Merkel, en Washington. En un tweet previo desde su lujosa residencia en Florida, Trump afirmó que tuvo una “excelente” reunión con Merkel, rechazando las afirmaciones de la prensa acerca de que el encuentro fue gélido y dejó al descubierto las diferencias entre ambos líderes en asuntos como migración y comercio internacional. “Pese a lo que han escuchado de las falsas noticias, tuve una excelente reunión con la canciller Angela Merkel”.

 

En la conferencia de prensa que ofreció junto a Merkel ayer desde la Casa Blanca, Trump reiteró su fuerte apoyo a la OTAN, pero subrayó que es necesario que todos los países miembros “paguen su parte justa”. “Muchas naciones deben vastas cantidades de dinero (a la OTAN) y es muy injusto para Estados Unidos. Estas naciones deben pagar lo que deben”, señaló Trump. Por su parte, luego de la conferencia, Merkel dijo que se comprometió con el mandatario estadounidense a aumentar los gastos de defensa de Alemania. “Nos comprometemos hoy a un objetivo de 2 por ciento (del PIB) hasta el año 2024”, dijo Merkel y subrayó la importancia de la Alianza Atlántica y aseguró que Alemania reconoce la necesidad de aumentar su gasto en la defensa común. “Vamos a trabajar en ello”, prometió la canciller alemana. El gobierno alemán no tenía previsto responder ayer y un portavoz remitió simplemente a estas declaraciones de Merkel durante la conferencia de prensa.

 

Sin embargo, dos ex embajadores estadounidenses ante la OTAN durante la administración Obama, criticaron la lógica de Trump. “No se trata de un documento contable con una columna de crédito y una de débito. Se trata de un programa de inversiones a diez años y los aliados hacen progresos, lentamente”, explicó Douglas Lute.

 

Por su parte, Ivo Daalder, escribió en una decena de tweets que no se trata de una transacción financiera, en la que los países de la OTAN pagan a Estados Unidos por la defensa. “Se trata de nuestro compromiso con un tratado”, aseguró. “Estados Unidos está fuertemente comprometido militarmente en la OTAN. Pero no es por agradar a Europa. Es vital para nuestra propia seguridad”, agregó.

 

Los reproches de Trump no son nuevos: de hecho fueron asuntos que planteó durante la campaña electoral, en la que subrayó que Estados Unidos, que gasta más de 3 por ciento de su PIB en defensa, carga con la mayor parte de los costos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). La retórica electoral de Trump hizo mella y colocó sobre la mesa el financiamiento de la OTAN entre los miembros que han reducido durante años sus presupuestos militares.

 

Las veladas críticas de Trump cobraron mayor importancia en momentos en que los aliados europeos perciben una postura cada vez más agresiva de Rusia tras la anexión de Crimea y el apoyo a los rebeldes de Ucrania. Y también preocupa a Europa la actitud más flexible que Trump a exhibido hacia Moscú.

 

En el 2014, los Estados miembro de la OTAN acordaron aumentar sus gastos militares hasta alcanzar un 2 por ciento de su PIB en 10 años. El PIB de Estados Unidos representa un 46 por ciento de la riqueza acumulada de los países aliados, pero sus gastos militares (679.000 millones de dólares en 2016) representan el 68 por ciento del total de los presupuestos de defensa de los 28 integrantes de la OTAN. Aparte de Estados Unidos (3,36 por ciento del PIB), sólo Reino Unido (2,17 por ciento), Polonia (2,01 por ciento), Estonia (2,18 por ciento) y Grecia (2,36 por ciento) alcanzan el objetivo marcado en el 2014, según las estimaciones de la OTAN del 2016.

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Lunes, 06 Marzo 2017 06:14

El plan rupturista de las izquierdas

El plan rupturista de las izquierdas

Después de la claudicación de Alexis Tsipras ante los prestamistas, las izquierdas griegas y catalanas se unieron para encontrar un camino alternativo a la austeridad impuesta por las políticas neoliberales.


El mito de la paz social y el bienestar económico ya no sostiene a Europa. Esta idea que cada vez con mayor fuerza circula de punta a punta del continente no son solo los nacionalismos de extrema derecha quienes la defienden sino también economistas, politólogos y activistas de izquierda como los miembros de la European Research Network on Social and Economy Policy (Erensep). Esta red independiente fundada el año pasado en Salónica, Grecia, con base en la Escuela de Estudios Africanos y Orientales de la Universidad de Londres, reúne a expertos de diversos campos con el objetivo de fomentar el debate político y buscar alternativas a las doctrinas neoliberales de ajuste que rigen Europa.


La Erensep nació en Grecia, como no podía ser de otra manera. Intentando reponerse del trauma que para muchos supuso la firma del tercer memorándum de la Troika por Alexis Tsipras y la subsiguiente pérdida de derechos sociales y soberanía a costa del compromiso con los acreedores, un grupo impulsado por el profesor de Economía de la Universidad de Londres y ex diputado de Syriza, Costas Lapavitsas, se dispuso a demostrar que existe otro camino. “La red pretende ser un generador de ideas concretas para la izquierda europea con sustento académico. En Grecia ya nadie compra grandes discursos si realmente no están basados en algo que les dé credibilidad. Syriza llegó al gobierno con muchas propuestas y mucha fuerza pero sin tomarse demasiado en serio lo que se estaba proponiendo”, explica Sergi Cutillas, uno de los fundadores de Erensep, red que cuenta entre sus miembros con un numeroso grupo de académicos y activistas catalanes. “Al partir de sustento teórico y de investigación, la propuesta del cambio pierde frivolidad, se llega ahora a algo más maduro que la idea ingenua de que lo queremos todo: estar dentro del euro y sin austeridad”, afirma Cutillas. “Ahora toca el paso de madurez, cuando se asume que no hay salidas fáciles”.


A mediados de febrero en Atenas el profesor Costas Lapavitsas junto a compañeros de la Erensep presentaron las bases de su proyecto alternativo para una economía griega sostenible fuera de la Eurozona, y el cine en el que lo hicieron rebalsó de gente. “Había la sensación de que quizas se volvía a generar algo”, cuenta emocionado Sergi Cutillas, quien también estuvo allí para aportar su visión como miembro de la Plataforma Auditoría Ciudadana de la Deuda en Barcelona y como experto invitado en la Comisión de la Verdad constituida en Grecia en 2015 para examinar la legalidad de su deuda.


La primera parte del dossier presentado plasma un análisis de economía histórica, en el cual se disecciona qué es la Eurozona y la UE, así como el recorrido hecho hasta llegar al Euro, “una historia más crítica que la edulcorada que nos cuentan, esa de que después de la Segunda guerra mundial había que unirse”, aclara Cutillas. “En realidad, después de la guerra hubo varios intentos de unidad monetaria y en todos ha sucedido algo similar a lo que pasa ahora con el Euro: Alemania se niega a funcionar como ancla monetaria para el resto de países, forzando a devaluar la moneda de otras economías fuertes como Francia, Inglaterra o Italia. Pero para que funcione un sistema monetario tiene que haber cooperación, sustentada sobre todo en la moneda más importante, que es la que cuando los demás están sufriendo debe actuar en su economía doméstica para quitar presión a los otros”, detalla el economista.


En este origen desigual y basado en los intereses de las potencias, los expertos del grupo fundado en Grecia sustentan el primero de sus argumentos en contra de la Eurozona. Cutillas explica que, en esta coyuntura y con el consentimiento de los sindicatos, el gobierno alemán fue bajando los salarios de los trabajadores para aumentar su competitividad. “Mientras los vecinos suben los sueldos en paralelo al ascenso de la productividad, en Alemania se sube la productividad pero se bajan los sueldos. En términos macroeconómicos esto significa que ellos producen más cantidad y más barato mientras nuestra estructura económica se va deteriorando, lo cual genera un desequiibrio en la balanza comercial. En el sur importamos mucho y exportamos menos, es decir, nos endeudamos y llegamos al desastre que tenemos ahora”, explica Cutillas.


Ante este mapa económico descompensado, las alternativas son dos, según la red Erensep: la salida del euro o ganar competitividad dentro de la Eurozona y, para lograrlo, deprimir salarios. “Quieres ser más competitivo pero en el camino te estás cargando una generación entera y nadie te garantiza que esa devaluación interna no haya destrozado la sociedad”, asegura el economista catalán. “Estamos en este drama, preguntándonos cuánto más podrán aguantar las democracias del sur, sin dejar de ser democracias. Porque las rebajas salariales, la austeridad, las reformas laborales como la del PP (Partido Popular que gobierna en España) hay que ver hasta cuándo permiten que haya democracia”.


Los participantes de esta red de economistas, sociólogos, politólogos y activistas de izquierdas están convencidos de que dentro de la arquitectura del euro, controlada por la banca privada y donde los estados económicos más fuertes tienen una preminencia absoluta es imposible la unión por unos objetivos comunes. “La UE ha sido siempre un compendio de tratados en los que nunca un país ha asumido costes de otro si no le beneficiaba”, concluye Cutillas.


Basados en un análisis institucional y de economía política exhaustivo los integrantes de Erensep llegaron a la conclusión de que es posible salir de la Zona euro poniendo en marcha las capacidades fiscales y financieras estatales, las únicas a las que, además, por jurisdiccion tienen acceso los ciudadanos. “Aún los Estados tienen capacidades de actuar en el campo fiscal y en el financiero, aún no hemos delegado eso a la UE. La estructura burocrática de la UE es de unos 25 mil empleados, ¿la de cualquier Estado cuántos tiene? ¿Dos millones? Las burocracias estatales son muchos más potentes que las de la Unión”, advierte Sergi Cutillas. “Quien diga que la UE es la solución institucional, no sabe que, aparte de no contar con una estructura democrática, tampoco tiene el presupuesto ni el personal ni las dinámicas políticas para construir a corto plazo la salida de la crisis”, añade el economista.


En cuanto a la sostenibilidad económica de Grecia –el primer país al que dedicó su investigación la red de expertos– la primera medida que proponen es la potenciación de los servicios y sectores productivos que detectaron con un alto índice multiplicador de empleo y exportación. “Grecia tiene un sector secundario muy precario y el reto es el de volver a industrializar el país de forma sostenible”, apunta Cutillas.


En paralelo al fortalecimiento de la capacidad productiva, fiscal y financiera del Estado, el informe presentado en Atenas recoge la necesidad urgente de una reducción de la deuda griega antes de que llegue, como pronosticó el FMI, al 300% del PIB. “Salir del euro es necesario pero no suficiente, también hay que disminuir la deuda, y la mejor manera de hacerlo es a través de una auditoría como la que hicimos en 2015, transparente, con la participación de la ciudadanía griega, donde se rechacen las deudas ilegales e insostenibles socialmente”, explica quien fue uno de los miembros de la Comisión que examinó la deuda helena ante la firma del segundo rescate financiero.


La red de investigación por una economía sostenible y soberana más allá de la tutela de la Zona euro, empezó por Grecia pero no piensa detenerse allí. El ala catalana de Erensep está trabajando ya en el caso de España, consciente de que lo planteado para su vecino del sur también podría aplicarse a este país, pero aún sin los datos sectoriales suficientes para tener el proyecto cuadrado.


La industrialización y la banca pública son las dos patas más importantes sobre las cuales tiene que pararse, en opinión del grupo de expertos, todo Estado que quiera ser independiente del euro. “La banca si es pública puede responder a criterios de desarrollo y no solamente de beneficio, puede canalizar el crédito en educación y en mejora del capital humano”, concluye quién con otras 70 personalidades de 19 países europeos provenientes de diferentes formaciones de izquierdas como Podemos, Esquerra Unida, Bloqueo de Grieta portugués, Parti de Gauche y NPA franceses, Unidad Popular y Antarsya en Grecia, la izquierda radical danesa, y la de Chipre, Eslovenia, Bosnia, Países Bajos, Alemania o Hungría firmaron el manifiesto ‘Los retos de la izquierda en la Zona euro’, un llamamiento a reunir el coraje de desobedecer las órdenes de la vieja Europa.

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Bandera roja en Alemania: su crisis 'invisible' está a punto de estallar

La necesidad de recapitalización de su sistema bancario, que pone el foco sobre el emblemático Deutsche Bank; una doble burbuja inmobiliaria y crediticia; y su insostenible superávit exterior por las tensiones comerciales y la baja apreciación del euro constituyen su triada fantasma.


MADRID.- No es dorado todo lo que reluce en la coyuntura alemana. El motor de la recuperación europea podría griparse a lo largo de 2017. Hasta el punto de que cada vez más analistas hablan de “crisis invisible”, que se ha conseguido posponer en los meses recientes, pero que estallará de forma “inevitable” en el futuro inmediato. Una tesis que ya asumen instituciones como el Fondo Monetario Internacional y que preocupa en los think-tanks y servicios de estudios de bancos de inversión a partes iguales.


El FMI acaba de dar su particular señal de alarma, sin que parezca que haya cundido el más mínimo atisbo de asombro en el rostro de su imperturbable ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble. En su reciente informe anual sobre Alemania elude su tradicional lenguaje encriptado y, sin tapujos, afirma, rotundo, que “el Deutsche Bank es el factor de riesgo sistémico más importante que pende sobre la arquitectura financiera internacional”.

Todo un aviso para navegantes; es decir, para cualquier autoridad económica. Aunque no tanto para Schäuble, míster niet, la némesis actual de Andrei Gromyko, en la zona del euro, según sus propios colegas del Eurogrupo. El halcón del Ejecutivo de Angela Merkel que ha mostrado su férrea oposición a la política de estímulos del BCE, a su gestión de tipos de interés próximos a cero, a sus programas de adquisición de deuda, a la reestructuración del insostenible endeudamiento griego o a la mutualización de los bonos soberanos de los socios monetarios europeos. Por no mencionar sus constantes intentos obstruccionistas a que Alemania contribuya con nuevos fondos al restablecimiento del dinamismo de los países periféricos, los mismos que, en los años de bonanza, buscaron -y encontraron, sin apenas dificultades- las líneas de financiación del Deutsche Bank para sus negocios.


El diagnóstico del FMI es rotundo. Se basa en el ratio capital-activos, el conocido como Tier 1, según la nomenclatura de Basilea, las normas del Banco Internacional de Pagos (BIS por sus siglas en inglés) que han establecido las nuevas cotas de solvencia a las entidades bancarias de todo el mundo. Este indicador, en el conjunto del modelo financiero alemán -advierte el FMI- “ha caído de forma abrupta, precipitada”. Hasta suponer que el riesgo de activos sea del 22,3%, frente al 25% del conjunto de la zona del euro o la tercera parte en el caso del modelo estadounidense. Un dato de alto voltaje cuya causa señala el propio Fondo.

Para que no haya lugar a dudas: “Los bancos alemanes están minimizando sus pérdidas para evitar dañar a sus empresas”. Es decir, que se han convertido en “huraños”, aunque el poco crédito que ofrecen es para firmas germanas, muchas de ellas participadas por las entidades financieras. “Son amortiguadoras de capital”, llega a decir el FMI. También la autoridad bancaria alemana admite, de alguna forma, este escenario.

“La mitad de los bancos alemanes tienen una alta exposición a los bajos tipos de interés” [del BCE], por lo que “podría ser necesario que acometan futuras ampliaciones de capital”, admite la BaFin germana. Algo que, además, a los ojos del Fondo, “va a perjudicar el repunte inversor de países como Italia o España”. Aunque sea el BCE quien explique con suma claridad parte de este razonamiento.


Lo hizo hace escasas jornadas Sabine Lautenschlaeger, supervisora de la autoridad monetaria europea, para quien la mayor resistencia adquirida por los bancos tras la crisis de la deuda no ha impedido, sin embargo, la ralentización de sus rentabilidades, lo que ha “elevado los riesgos en su búsqueda de beneficios” y ha puesto en duda la financiación y, por tanto, la viabilidad de numerosos negocios. Para Lautenschlaeger, los bancos no se han amoldado a un contexto de “baja rentabilidad, abundante liquidez y alta competencia” en el sector.


La cuenta de resultados del Deutsche Bank revela su estado de fragilidad. Pérdidas netas de 6.700 millones de euros en 2015, sin perspectivas de sobreponerse a sus números rojos hasta, al menos, 2018, y caídas de ingresos del 22% en el primer trimestre de 2016. Después de un año largo de descensos de dobles dígitos, decenas de miles de trabajadores despedidos, retroceso de sus ratings de deuda, depósitos y solvencia por parte de Moody’s y Fitch y unas cotas de toxicidad de 41.900 millones de euros de sus activos, fundamentalmente provocada por sus ofertas de productos derivados.

Jacob L. Shapiro, de Geo Political Futures, considera que este diagnóstico es similar al que el BIS hizo sobre Japón a finales de los años ochenta, cuando advirtió a sus bancos que “debían ser suspendidos de las transacciones internacionales por sus bajos niveles de reservas”. La primera “bandera roja” que auguraba “el colapso” del entonces proclamado milagro económico nipón, afirma Shapiro, quien encuentra otro parangón con el inicio de la doble década perdida de Japón: la excesiva dependencia de su sector exportador. En un informe titulado La crisis invisible de Alemania. Y cómo el mundo debería verla, lo explica con precisión. En su opinión, el Deutsche Bank es algo más que un banco... alemán.

“Técnicamente, es un banco privado, pero informalmente, es la mayor corporación gubernamental”, el instrumento que Berlín siempre ha utilizado, junto al Commerzbank y el Dresdner Bank, absorbido por el anterior en 2009, “como proveedores de capital, por un lado, y motores del desarrollo industrial del país”, desde su nacimiento, un año antes del nacimiento de Alemania como nación, en 1871. El mismo ejercicio, por cierto, que Commerzbank y dos antes que Dresdner Bank. Todo un ejemplo de marca-país.


Multinacionales como Volkswagen, BASF o Bayer y los grandes bancos (Deutsche Bank y Commerzbank) han elevado sus ventas al exterior y sus créditos rivalizando en precios, pero a costa de reducir sus rentabilidades


Sin embargo, a Shapiro, lo que más le preocupa es la vulnerabilidad de su sector exterior, anclado en el doble principio, no siempre veraz, de que el libre comercio es universalmente beneficioso y que los altos niveles de exportaciones indican eficiencia y solidez económica. Como lo demuestra las recientes y actuales debilidades de China, Rusia o Arabia Saudí por la severa competencia de precios a escala global. Y Alemania está, si cabe, en un peligro aún más latente porque, en términos absolutos, es el tercer gran exportador global, por detrás de China y EEUU, pero con unas ventas equivalentes al 45,7% de su PIB, frente a sólo el 22,6% del gigante asiático o al 13,4% de la economía americana.


“El patrón de crecimiento alemán no va a ayudar a evitar una crisis de mayores dimensiones”, aclara. Shapiro cree que el mantenimiento de sus actuales tasas de exportación “resulta insostenible”. Primero, porque la inestabilidad financiera de 2008, ha modificado el escenario geoestratégico en Europa, con altas tasas de desempleo en naciones periféricas, la salida de socios como Reino Unido (Brexit), la irrupción de movimientos independentistas o el bloqueo migratorio, que ya están deteriorando el mercado interior, a pesar de que esta amenaza todavía resulta invisible en Alemania por la proximidad al pleno empleo, la fortaleza de su gobierno o el vigor de su economía.

Al contrario que ocurre entre los grandes mercados exportadores -China, Rusia, Corea del Sur, Arabia Saudí-, cuyas coyunturas han empezado a sufrir por las caídas en las cotizaciones de la energía y del resto de materias primas, que también atraviesan una corrección de precios, y por una nueva reaparición de restricciones crediticias. Factores, ambos, que podrían ensombrecerse aún más con las tentaciones proteccionistas que proceden de EEUU y el riesgo de recesión. Y que podrían llevar a nuevos recortes de gastos y nuevos perjuicios a la clase media profesional en toda Europa si Schäuble, como ha hecho patente con España, reclama más austeridad.


A Alemania este panorama le podría pasar la factura de Japón, el enfermo económico mundial. Shapiro señala que ambas economías tienen mano de obra altamente cualificada y deben elevar el consumo interno para reducir sus generosas tasas de ahorro, trasladando sus ventajas competitivas y sus elevadas inversiones en productos de mayor valor productivo. En un momento en el que la demanda de bienes y servicios made in Germany de alta tecnología ha ido perdiendo pujanza en mercados como el estadounidense o el francés ante la fuerte rivalidad global de precios. En el que las cuotas de retorno de las inversiones realizadas por las empresas alemanas (Volkswagen, Bayer o BASF) vienen descendiendo desde finales de 2012. Y en el que su sector privado está sacrificando sus ingresos para impulsar sus exportaciones a corto plazo mediante bajadas de costes (BMW). Una estrategia que también han seguido los bancos, con una exposición de 120.000 millones de euros (el 3% del PIB alemán) al tambaleante sector financiero italiano, y que está detrás del precio más bajo de la acción del Deutsche Bank en los últimos 30 años, marcada este año, o la pérdida de beneficios del 52% del Commerzbank. Y que podría complicarse si el valor del euro, un 18% infravalorado en los mercados, según el FMI, inicia un rally alcista, a la estela del dólar.

Por si fuera poco, existe un tercer factor tumultuoso, la doble burbuja crediticia y del mercado inmobiliario. Un sobrecalentamiento que se ha acelerado por la escalada salarial, casi única en Europa, que ha removido el equilibrio entre la oferta y la demanda del mercado laboral -lastrado también por el retroceso del flujo de inmigrantes- y que contrasta con la moderación retributiva, especialmente en la industria, y con las caídas de productividad en la zona del euro, apunta Gilles Moec, economista para Europa de Bank of America Merrill Lynch.

Barbara Böttcher, del servicio de estudios Deutsche Bank, admite que los bajos tipos de interés del BCE complican “cualquier gestión prudente del mercado de la vivienda” aquejado de altos niveles de demanda y de excesos de créditos hipotecarios en los últimos años. A su juicio, “existe una clara amenaza de sobrecalentamiento”; en especial, por la moda de ampliar hipotecas de inmuebles para nuevas viviendas y porque, en paralelo, se ha instalado un boom de precios de alquiler en la práctica totalidad de las grandes ciudades del país.

Raymond Van der Putten, de BNP Paribas, indica que la combinación de alza de la energía, riesgos proteccionistas, una política fiscal menos laxa y bajos tipos de interés “reclaman correcciones en los excesos del mercado inmobiliario” y ajustes en el sector bancario y asegurador “para evitar su fragmentación”.

A la espera de acontecimientos, el consenso del mercado reduce medio punto, hasta el 1,3%, las previsiones de crecimiento del PIB germano para 2017. En comparación con el ejercicio que está a punto de culminar.

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