Facebook admite que registra el movimiento del ratón en la pantalla del ordenador

La red social también detecta “el número de teléfono, la dirección IP, la velocidad de conexión y, en algunos casos, información acerca de los dispositivos que están cerca o en su misma red", según ha confirmado en un documento.


La compañía de Mark Zuckerberg ha revelado, en un documento enviado al Senado de Estados Unidos, cómo recoge datos de los usuarios y de sus hábitos mientras hacen uso de sus dispositivos. El documento, que consta de 228 páginas, ha provocado polémica por la forma de recoger información.


Facebook ha reconocido que monitoriza los movimientos del ratón en el ordenador, un tipo de rastreo conocido como mouse tracking, para, según su versión, "mejorar su interfaz".


Además, también llega a conocer si una ventana está en primer o segundo plano, para "ayudar a saber si se trata de una persona o un robot", según se afirma en el escrito.


"Recopilamos información de y sobre los ordenadores, teléfonos, televisores y otros dispositivos conectados a Internet que usan los usuarios que se relacionan con nuestros productos, y combinamos esta información en diferentes dispositivos que usan los usuarios", escribió Facebook en el documento agregando que la información recopilada se utiliza para "personalizar mejor el contenido (incluidos los anuncios)”.


La red social también detecta “el número de teléfono, la dirección IP, la velocidad de conexión y, en algunos casos, información acerca de los dispositivos que están cerca o en su misma red, con lo que podemos hacer cosas como ayudarles a enviar un vídeo desde el teléfono al televisor”.


Estos métodos se suman a los que hasta ahora se conocía que usaba la compañía para la recopilación de datos como la localización GPS o el acceso a la cámara y a la galería de fotos.

"El Gobierno y las empresas se han aprovechado de nuestra ignorancia, pero eso está llegando a su fin"

Cinco años después de la histórica filtración de datos de la NSA, Edward Snowden hace un balance de lo conseguido en la lucha contra la vigilancia masiva por el Estado y los servicios de inteligencia. "La gente dice que no ha cambiado nada, que todavía hay vigilancia masiva. Pero los cambios no se miden así. Mira la situación previa a 2013 y mira todo lo que ha pasado. Todo ha cambiado."

 

Cinco años después de la mayor filtración de documentos secretos de la historia, Edward Snowden no se arrepiente de nada. Estados Unidos lo tiene en la lista de personas más buscadas. Vive exiliado en Rusia. Sin embargo, se siente satisfecho con la forma en que sus revelaciones sobre vigilancia masiva han sacudido a gobiernos, agencias de inteligencia y las mayores empresas de internet.


En una entrevista telefónica con motivo del aniversario del día en que The Guardian publicó la noticia por primera vez, Snowden recuerda aquel día en que su mundo –y el de muchos otros en el planeta– cambió para siempre. Se fue a dormir en un hotel en Hong Kong y, cuando se despertó, la noticia de que la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) había estado absorbiendo los datos de millones de móviles estadounidenses llevaba horas en los titulares.


Snowden supo en ese momento que su vida que conocía había acabado. "Me dio miedo, pero a la vez fue liberador", señala. "Tenía la sensación de que era algo definitivo. Ya no había vuelta atrás".


¿Qué ha pasado en los últimos cinco años? Snowden es uno de los fugitivos más famosos del mundo, se ha filmado con su historia un documental ganador de un Oscar, una película de Hollywood y se han escrito al menos una docena de libros. Los gobiernos de Estados Unidos y Reino Unido, a causa de sus revelaciones, han sido llevados a los tribunales para cambiar las leyes de vigilancia. Ambos países han tenido que aprobar nuevas leyes. Las empresas de internet, gracias a la reacción popular en torno a la privacidad, han hecho que el cifrado sea algo generalizado.


Snowden, evaluando los cambios, afirma que algunos activistas por la privacidad se han mostrado decepcionados con la forma en que se dieron los acontecimientos, pero él no está de acuerdo con eso. "La gente dice que no ha cambiado nada, que todavía hay vigilancia masiva. Pero así no es como se miden los cambios. Mira la situación previa a 2013 y mira todo lo que ha pasado. Todo ha cambiado".


Según él, el cambio más importante ha sido la conciencia pública: "El Gobierno y el sector empresarial se han aprovechado de nuestra ignorancia. Pero ahora lo sabemos. La gente es consciente. La gente sigue sin tener poder para detenerlo, pero lo estamos intentando. Las revelaciones han hecho que la lucha sea más de equilibrada", explica.
Snowden asegura que no se arrepiente de nada. "Si quisiera estar a salvo, no me habría ido de Hawái" (donde había sido destinado cuando trabajaba para la NSA, antes de marcharse a Hong Kong).


Su propia vida está marcada por la incertidumbre, quizá ahora más que nunca, dice. Su asilo en Rusia depende de un cambio de opinión del gobierno de Putin, y las agencias de inteligencia estadounidense y británica no le han perdonado. Para ellas, el asunto está más candente que nunca. Dicen que su traición les ha perjudicado a un nivel que el público no llega a comprender.


Esto se reflejó en una inusual declaración de Jeremy Fleming, director de la agencia de vigilancia británica GCHQ que, junto con la estadounidense NSA, fue el principal objetivo de la filtración. Respondiendo a una pregunta de The Guardian por el aniversario de la filtración, Fleming alega que la misión de GCHQ era mantener Reino Unido a salvo: "Lo que hizo Edward Snowden hace cinco años fue ilegal y puso en peligro nuestra capacidad de proteger Reino Unido, provocando un daño real e innecesario a la seguridad del país y a nuestros aliados. Debería pagar por lo que hizo"

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El peligro de lo no publicado


La furia de la comunidad de inteligencia en Estados Unidos y Reino Unido no es sólo por lo que se ha publicado –que representa poco más del 1% de los documentos– sino también por lo que no se ha publicado. Explican que han tenido que trabajar suponiendo que toda la información a la que tuvo acceso Snowden ha sido comprometida y la han tenido que desechar.


Las agencias tuvieron otro trabajo más. Al haber tenido que desechar tanta información, tuvieron que desarrollar e instalar nuevos y mejores sistemas, más rápido de lo planeado. Otro cambio llegó en el área de transparencia. Antes de Snowden, las preguntas de la prensa a la GCHQ se encontraban con respuestas de "sin comentarios", mientras que ahora tienen más voluntad de colaborar. El hecho de que Fleming haya respondido con una declaración demuestra ese cambio.


En su declaración, Fleming expresa su compromiso con la transparencia, pero deja claro que eso no es mérito de Snowden, porque el cambio es anterior a 2013. "Es importante que sigamos siendo tan abiertos como podamos y estoy comprometido con los cambios que hemos comenzado hace más de una década para lograr mayor transparencia".
Otras personas de los servicios de inteligencia, especialmente en Estados Unidos, admiten a regañadientes que fue por Snowden por lo que comenzaron a debatir sobre dónde se debía trazar la línea que separa la vigilancia de la privacidad. El exdirector adjunto de la NSA, Richard Ledgett, cuando se jubiló el año pasado, afirmó que el Gobierno debería haber hecho pública la información de que poseía una gran cantidad de datos telefónicos.


El exdirector de la GCHQ, David Omand, está de acuerdo con la afirmación de Fleming sobre el daño causado, pero admite que Snowden ha contribuido a que se introduzca legislación nueva. "Ahora tenemos un marco legal mejor y más transparente para la recolección de datos de inteligencia. Por supuesto que esto habría sucedido de todas formas, pero indudablemente sus acciones aceleraron el proceso", señaló Omand.


El Congreso estadounidense aprobó la Freedom Act en 2015, que limita la recogida masiva de datos telefónicos. Un año más tarde, el Parlamento británico aprobó la polémica Investigatory Powers Act (Ley de Poderes de Investigación).


Ross Anderson, un importante académico especializado en seguridad informática y privacidad, cree que las revelaciones de Snowden fueron un momento trascendental. "Las revelaciones de Snowden fueron uno de esos momentos luminosos que cambian la forma en que la gente ve las cosas", explica Anderson, profesor de Ingeniería de Seguridad en el laboratorio informático de la Universidad de Cambridge. "Quizá no cambiaron mucho en Reino Unido por nuestra cultura de idolatrar a James Bond y todo lo que hace. Pero en el resto del mundo hizo que la gente comprendiera realmente que la vigilancia es un asunto serio".


Los legisladores y gran parte de los medios de comunicación británicos no se han comprometido al mismo nivel que sus colegas en otros países europeos, en Estados Unidos, América Latina, Asia y Australia. Entre las excepciones está el diputado liberal demócrata Julian Huppert, que presionó por este tema hasta que perdió su escaño en las elecciones de 2015. "Las revelaciones de Snowden fueron un golpe tremendo, pero han hecho que logremos mayor transparencia en algunas de las agencias sobre su trabajo", sostiene.


"El contraataque acaba de comenzar"


Una de las revelaciones que más impacto tuvo fue sobre el nivel de colaboración entre las agencias de inteligencia y las empresas de internet. En 2013, las empresas estadounidenses aventajaban a la UE en las negociaciones sobre protección de datos. Las filtraciones de Snowden cayeron como una bomba en medio de las negociaciones y la ley de protección de datos que se aplicó el mes pasado es una consecuencia de ello.


Uno de los efectos más visibles de las revelaciones de Snowden fue la pequeña señal amarilla que comenzó a aparecer en el servicio de mensajería WhatsApp en abril de 2016: "Los mensajes y llamadas en este chat ahora están protegidos con cifrado de extremo a extremo".


Antes de Snowden, este cifrado lo usaba poca gente. "Si pudiera regresar a 2013", explica Jillian York, directora del departamento internacional por la libertad de expresión del grupo por los derechos digitales de la Fundación Electronic Frontier, "yo quizá en mi teléfono tendría TextSecure, la versión previa de la comunicación cifrada de la aplicación Signal. Tendría otra herramienta de cifrado de correo electrónico, PGP, pero no la usaría nadie". La única gran excepción era el iMessage de Apple, que ha estado cifrado de extremo a extremo desde su lanzamiento en 2011.


Los desarrolladores en las grandes empresas tecnológicas, escandalizados por las revelaciones de Snowden, comenzaron a ponerse en acción. Algunos, como los de WhatsApp, aplicación que fue comprada por Facebook un año después de que salieran a la luz las filtraciones, implementaron su propio cifrado. Otros, como Alex Stamos, de Yahoo, dimitieron antes que apoyar más espionaje (Stamos es ahora director de seguridad de Facebook, pero ha anunciado que saldrá pronto de la compañía).

"Sin Snowden", cuenta York. "no creo que Signal hubiera conseguido financiación. No creo que Facebook hubiera conseguido a Alex Stamos, porque se habría quedado en Yahoo. Estas pequeñas acciones provocaron acciones mayores. No es que estas empresas de pronto dijeran ‘nos importa la privacidad’. Creo que no tuvieron otra opción".


Otros cambios en el sector tecnológico demuestran que la influencia de Snowden ha sido limitada en muchos aspectos. El ascenso del "altavoz inteligente", ejemplificado en el Echo de Amazon, ha dejado perplejos a muchos activistas defensores de la privacidad. ¿Por qué, sólo unos años después de un escándalo mundial sobre vigilancia a manos del Gobierno, la gente acepta instalar en sus hogares micrófonos que permanecen siempre encendidos?


"El reciente dilema de privacidad que representa instalar un aparato que puede literalmente oír todo lo que dices es una escalofriante innovación en la era de las cosas conectadas a internet", escribió el año pasado Adam Clark Estes, de Gizmodo.


Hacia el fin de la entrevista, Snowden recuerda uno de sus primeros alias, Cincinnatus, en homenaje al romano que regresó a su granja tras servir a la sociedad. Snowden explica que él también siente que, una vez cumplido su rol, se ha retirado a una vida tranquila, pasando el tiempo desarrollando herramientas para ayudar al periodismo a proteger sus fuentes. "Creo que nunca me había sentido tan realizado", afirma.


Sin embargo, aclara que no celebrará el aniversario como un triunfo. Todavía queda mucho por hacer. "El contraataque acaba de comenzar", asegura Snowden. "Los gobiernos y las empresas llevan mucho tiempo en este juego y nosotros acabamos de comenzar".

 

Ewen MacAskill y Alex Hern
The Guardian / El diario
Traducido por Lucía Balducci

Publicado enInternacional
Jueves, 24 Mayo 2018 13:12

Se las traen

Se las traen


Entre los mensajes evidentes en The punisher: la corrupción de la CIA, los efectos negativos en los soldados retirados, el terrorista interno y el control sobre las armas, hay uno oculto —o inconsciente— que merece especial atención: la necesaria alianza entre la justicia como institución (encarnada principalmente en la agente Madani) y la ilegalidad (representada en Frank Castle y Micro), para que aquella funcione y sea realmente efectiva. En otras palabras, lo que la serie nos trata de convencer es de que la ilegalidad permite que la justicia funcione. Un mensaje peligroso e incontrolable. Pero vamos por partes, para entender el mensaje primero es necesario saber quién es Frank Castle.


Frank Castle es un tipo de antihéroe cuyas virtudes, dice Eco, “se humanizan, y sus poderes, más que sobrenaturales, constituyen la más alta realización de un poder natural (como) la astucia, la rapidez” y, para el caso de nuestro antihéroe, “la habilidad bélica”. Frank es un exmarine que ha desarrollado al máximo sus dotes como combatiente. Es el soldado perfecto. Adicto a la sangre, entre más lo golpean más fuerza de voluntad adquiere, mientras un soldado normal cae rendido ante una explosión, él agudiza sus sentidos, deja de respirar y en unos segundos aniquila una escuadra completa. Pero ¿por qué un antihéroe y no un superhéroe? Por eso mismo, precisamente. Los antihéroes son personajes que están en la frontera entre el reino de los villanos y el reino de los héroes. Ser antihéroe significa que el fin justifica los medios. A diferencia de Superman, de Batman y de Black Panther, Frank aniquila a sus enemigos insertándoles balas en la cabeza o triturándolos a mazazos. Esto nunca lo haría un héroe. Sin embargo, no cruza la línea de la maldad porque nunca asesina a nadie “inocente”, todos los que están en su mira hicieron algo malo que justifica su muerte, matar a un familiar, amenazar a un amigo. De Frank podría decirse que mata en defensa propia o con justa razón. Si un soldado se topa enfrente suyo con la orden de detenerlo, Frank le advierte que no le quiere hacer daño y suplica a Dios que lo deje seguir. Es decir, moralmente, el público empatiza con sus objetivos, la justicia, pero rechaza sus métodos. Esa es la trama de la segunda temporada de Daredevil, donde Frank, con calavera en pecho, emprende la venganza contra todo aquel implicado en el asesinato de su familia, tanto a la mafia, que inicio el tiroteo en Central Park, como a la policía, que ocultó la masacre. Al tiempo, Rojo —como le llama Frank a Daredevil— intenta convencerlo de confiar en la justicia, de capturar a los implicados y revelar lo sucedido. Pero cómo hacerlo si fue esta la fuente de su dolor, si está corrompida.


Otra característica de Frank, la que reafirma su postura de antihéroe, es que sus motivos son absolutamente personales. Miremos: Frank sólo ataca a los criminales que hicieron o quieren hacer daño a su familia o amigos. Contrario, los verdaderos héroes luchan por la humanidad (o mejor, para ser más específicos, por la comunidad donde viven). Si bien Bruce Wayne se convierte en Batman por un motivo personal, pronto, tras cumplir su objetivo, se dedica a luchar contra el crimen en Ciudad Gótica. Frank no. A penas cumple con su cometido se pierde, se convierte en un obrero de construcción asocial, aislado del mundo, como muestran en los primeros capítulos en The punisher. Lo preocupante es que este tipo de personaje, el antihéroe, es es que más fuerza de atracción, más admiración e imitación, ejercen sobre el público, ejemplo de ello es Deadpool. Si ya son peligrosos los modelos de héroes convencionales que luchan contra el crimen del bajo mundo por el supuesto “bien común”, peor aún lo son aquellos que se reducen hacia lo simplemente personal, como la venganza. Así, si de Superman no esperamos una revolución, de estos antihéroes ni pensemos siquiera que salgan a votar.


Definido Frank Castle, pasemos página. En The punisher los enemigos de Frank son Billy Russo y William Rawlins, conocido como Orange. Russo también es un exmarine retirado (el mejor amigo de Castle en Afganistán) y dueño de ANVI, una compañía de seguridad privada cuyo personal lo componen veteranos de guerra, quienes no encuentran darle otro sentido a su vida más que seguir bañándose en sangre. Russo se esconde tras una fachada de empresario filántropo que dona parte de sus ganancias a la fundación de Curtis Hoyle, dedicada al apoyo psicológico de soldados retirados que sufren estrés postraumático. Sin saberlo Frank, Russo trabaja para Orange desde que estaban en Afganistán y fue a él a quien buscaba la policía en Central Park cuando ocurrió la fatalidad que le destruyó la vida y lo convirtió en zombi. Si Billy Russo es el estereotipo del empresario que se enriquece con la guerra, William Rawlins es el típico agente de la CIA corrupto que, gracias a su posición, se enriquece en suelo extranjero trasportando droga en los cuerpos de soldados fallecidos y asesinando a supuestos terroristas que resultan ser agentes de gobiernos locales que investigan sus acciones, como el que Frank, por orden de Orange, asesina y resulta ser compañero de la agente Madani, quien desde entonces carga con la mayor parte de la fuerza argumental de la historia, porque es ella quien investiga a los implicados del asesinato tras recibir el video en que quedan expuestos soldados norteamericanos. Pero, en el proceso, aparecen obstáculos impuestos tanto por Orange como por la justicia. Así, para seguir las pistas, Madani debe incurrir en acciones poco legítimas y hasta sobrepasar las órdenes de sus propios superiores que le impiden continuar, los cuales lo hacen ya sea por estar implicados o por estar temerosos a las consecuencias de la acusación.


Otro personaje fundamental es David Lieberman, conocido en el mundo oculto de los hackers como Micro, un genio no tan típico de la navegación. Él, al igual que Castle, desconfían de la justicia y por ello están al margen. Más que desconfiar, han sufrido en carne propia la corrupción de ésta. Cuando Liberman trabajaba para la Agencia Nacional de Seguridad como analista informático fue quien recibió el video en el que un soldado encapuchado asesinó al colega de Madani. Dubitativo, se lo hizo llegar a esta, pero por razones desconocidas la mujer lo pierde. Agentes de la CIA, que trabajan para Orange, descubren que Lieberman filtró el video e intentan asesinarlo. Así, Lieberman, quien debe aparentar estar muerto, pasa a ser Micro. Micro busca a Castle para que le ayude a vengarse y, luego de varias peripecias, Castle accede. Sabe que necesita las herramientas tecnológicas que Micro le ofrece.


La crítica evidente —visible— que se hace a la CIA no es de menor calibre. Como dice Marion James, subdirectora y jefe inmediata de Orange, quien desconocía las andanzas de su subalterno, las acciones de éste, de ser conocidas, destruirían años de política exterior de los Estados Unidos. Es verdad que la crítica se suaviza dado que la problemática se reduce a unos cuantos corruptos, las “manzanas podridas” que hay en cualquier institución y que por tanto no demuestran que el comportamiento de la agencia sea estructural, como en realidad lo es. Ni siquiera cuando la subdirectora Marion decide callar con tal de “proteger a la institución” y su propio pellejo.


Sin embargo, hay otro mensaje, menos evidente y por tanto más peligro que ayuda a justificar acciones ilegales de la justicia. La serie expresa, con Castle, Micro y a veces con la misma Madani, ese sentimiento de desconfianza que el público siente hacia la justicia. El problema surge cuando el espectador ve que sólo cuando la justicia recurre a la ilegalidad es cuando encuentra pruebas, descubre información relevante, está a punto de capturar a los malos y sólo al terminar la serie, sólo cuando Madani, Castle y Micro trabajan juntos, es cuando realmente la justicia obtiene los mejores resultados. Pensemos en los efectos de este mensaje en un espectador cercano, el colombiano común. ¿Qué pasa cuando nuestro espectador recibe este mensaje? En nuestro contexto The Punisher cumple con varias características de un paramilitar. No puede ser un guerrillero porque, como se ve, Castle nunca busca una revolución ni tomarse el poder político. Él es un exmilitar que busca hacer justicia con sus propias manos. ¿Suena familiar? ¿De cuántos paramilitares no hemos escuchado que buscaban vengar la muerte de sus familiares ya que la justicia no puede con las Farc? En consecuencia, posiblemente este mensaje ayuda a potenciar la aceptación que el grueso de la población en el país siente por grupos paramilitares. Podría decirse que tal conclusión parece sacada del sombre del mago, pero, aclaremos: no es que consideremos que los productores hayan decidido de manera deliberada hacer una historia para justificar el paramilitarismo en Colombia, claro que no, lo que sucede es que los mensajes son siempre contextualizados por el espectador, según los puntos en común que este adquiere con su propio contexto. 

Por otro lado, la serie es ambigua en cuanto a su posición frente al debate sobre la regulación de armas, aunque es evidente que se inclina más hacia posturas de la Asociación Nacional de Rifles. Recordemos que éste no es cualquier tema y de él se desprende la política exterior de los Estados Unidos. En buena medida este país salió de la crisis del 29 y se fortaleció como potencia gracias a la producción y distribución de armas tanto en el interior, como en el exterior interviniendo en los conflictos históricos, como en el de nuestro país. Quien representa en la serie la postura de quienes quieren regular el uso de las armas es un político que, desde el principio, lo hacen ver como un hipócrita, mentiroso, oportunista y cobarde, es decir, a partir de su personalidad, deslegitiman su discurso, inclinándose con ello a la no regulación.


Por último, si hay algo que merece resaltarse de la serie es la subtrama a cargo del personaje de Lewis Walcott. La historia de este joven veterano de guerra muestra las devastadoras secuelas que deja la guerra, muestra lo difícil que es volver a retomar la vida fuera de las armas y cómo algunos no lo logran. Es inevitable pensar en los jóvenes soldados rasos de Colombia, jóvenes marginados y privados de educación superior, obligados a prestar el servicio militar. Según El Espectador «el Ejército y la Armada, fuerzas que a mayo de 2017 sumaban más de 225.000 efectivos, hay poco más de 150 psicólogos y una decena de psiquiatras. Esto es, alrededor de un profesional de salud mental por cada 1.400 hombres (…) Si a esto sumamos que la mayoría de los psicólogos y psiquiatras se encuentran en centros urbanos importantes, encontramos que un porcentaje significativo de las Fuerzas Armadas no tiene acceso o tiene dificultades para acceder a un profesional de la salud mental».


N’Jadaka


Una escena en especial nos dice de qué va la cosa. N’Jadaka, némesis de Black Panther, hace una pregunta tramposa a la curadora del Museo de Gran Bretaña sobre las piezas de arte africano: “¿y esta?”, pregunta señalando un mazo. La mujer responde una época remota y un país desconocido. “No –dice– es de Wakanda y me la voy a llevar”. Confusa y asombrada, la mujer se niega, dice que no se la puede robar. “Ustedes fueron quienes primero la robaron”. De inmediato entran los cómplices de N’Jadaka, entre ellos Ulysses Klaue, otro enemigo de Black Panther, y asesinan a toda la seguridad.


Así, el robo no sólo adquiere un carácter económico sino político, o mejor, geopolítico. Lo que N’Jadaka reclama es el hecho de que Inglaterra, como imperio racista, haya expropiado de África, antiguas colonias, hasta su arte. Un reclamo que por año han denunciado africanistas y antiimperialistas no sólo de esa parte del mundo sino también de esta, nuestros indígenas. Aún hoy, sin justa razón, perviven en los museos de España decenas de piezas precolombinas que se exhiben arrogantemente a todos los turistas del mundo como muestra de su victoria. Un reclamo justo y necesario que se deslegitima por el hecho, importante y muy significativo, de que quien lo proclama es justamente el villano de la historia. Con ello, Black Panther, que se nos vende como una muestra de la diversidad racial y el empoderamiento femenino, rumbo por el que pretende ir Hollywood, es, por el contrario, un ataque frontal contra los discursos antirracistas e imperialistas del mundo.


La trama principal de Black Panther gira entorno a la política exterior de Wakanda. Recordemos: este país africano tiene en su territorio grandes reservas de vibranium, un mineral muy poderoso con el que el país se ha enriquecido gracias al uso tecnológico que se le ha dado con grandes innovaciones que harían ver a los países asiáticos como amateurs. Así, para evitar que el mundo se apodere de este mineral los wakandianos se ocultan ante el mundo. No sólo viven ocultos, durante toda su historia patria han mantenido una política de aislacionismo, nunca han intervenido en un conflicto regional ni mundial. ¿Suena familiar? Como vimos, esta es la característica típica de un superhéroe de la que nos habla Eco, sólo que aquí, en esta historia, dicha característica abarca una nación y se convierte en la trama principal, hecho que nunca ha sido objeto de cuestionamiento en ninguna historia de superhéroes llevada a la pantalla grande.


Dicha política exterior no sólo es cuestionada por N’Jadaka sino también por Nakia, guerrera y expareja de T’Challa (Black Panther), sucesor al trono de Wakanda tras la muerte de su padre, rey T’Chaka. En una escena, T’Challa le pide a Nakia que se quede en el país. Nakia se niega argumentando que no puede cruzarse de brazos sabiendo que alrededor de un país tan rico como Wakanda la gente se muere por la miseria y los conflictos, y exhorta a T’Challa, ahora rey de una nación, a que cambie su política exterior, pero, como es obvio, este se niega. Un detalle interesante: tras conocerse los verdaderos planes de N’Jadaka, el espectador alcanza a sospechar una posible relación del villano con Nakia, dado que comparten el mismo interes. Así, cualquiera podría imaginar que la historia, en un momento de tensión, daría un giro dramático al descubrirse la traición de la mujer hacia su gran amor, por un amor más grande, al de su raza. Sin embargo, esto no llega a suceder en la película, pero sí en el comic. En este, Nakia es ayudante de Erik Killomger. ¿Por qué la película no tomó este rumbo lógico? posiblemente, por dos razones. Primera: toda historia de Hollywood, como fórmula de éxito, debe tener un romance que termine en final feliz. Segunda: en una película con tantas pretensiones de subvertir esquemas dominantes no podía aparecer una mujer negra como villana.


Miremos otro detalle importante sobre la caracterización dada a N’Jadaka. Al momento de salir a flote su verdadera identidad, se descubre que fue un agente encubierto de los Estados Unidos, formado en sus propias filas y encargado de operaciones sucias en suelo extranjero. Es inevitable ver la similitud que guarda este personaje con otro de la vida real: Osama Bin Ladem. Luego de conocerse su nombre en el mundo entero tras los atentados a las torres gemelas, los medios se preguntaban ¿quién ese hombre? Los perfiles no tardaron y un aspecto de su vida fue ampliamente divulgado: Bin Ladem había sido agente y aliado económico de los Estados Unidos en suelo afgano para combatir las fuerzas soviéticas que amenazaban con tomar el control. ¿Por qué, entre todos los perfiles que pudo adoptar N’Jadaka –el cual no corresponde al perfil del comic– le otorgaron precisamente ese? Había que hacerlo familiar a una representación ya esquematizada del terrorista. Pero sigamos profundizando en esto. La caracterización también sirve como mecanismo de control social porque incrementa la desconfianza hacia las personas no blancas que habitan los Estados Unidos y aún más, coloca en un mismo plano las reivindicaciones de los movimientos sociales junto a la imagen del terrorista, a las voces antirracista y antimperialista les ponen un rostro de terrorista.


Con estos elementos reunidos podemos ver un panorama más completo del súper villano que nos concierne. N’Jadaka es el enemigo de T’Challa principalmente por una traición familiar. Es decir, como los antihéroes, sus motivos son personales. N’Jadaka quiere vengar la muerte de su padre y por haberlo desterrado a él de los placeres de Wakanda. Pero, cumplido su objetivo (derrotar a T’Challa en un duelo ceremonial y así coronarse rey de Wakanda), inmediatamente se impone otro objetivo más ambicioso, no le basta con ser el dueño señor de la nación más rica del mundo. Sentado en el trono ordena que sus fuerzas militares ataquen a las demás naciones que oprimen a sus hermanos, «antes no teníamos las herramientas para combatir al opresor, pero ahora sí, ahora podemos derrotarlo». Su discurso no es explícito: no dice ¿quién es el enemigo, a quién atacar ni quiénes son ese “nosotros”? En eso se cuidan directos, guionistas y hasta el mismo Hollywood. Pero se sabe que lo que el rey N’Jadaka quiere es una guerra racial, el nosotros son las personas negras, los racializados, discriminados y marginados y el enemigo son los blancos, los esclavistas opresores. El espectador puede imaginar que las naves del ejercito Wakandiano se dirigen a la casa blanca para asesinar a Donald Trump y así todos los gobiernos de blancos que gobiernan el mundo. Aún más, el breve discurso de N’Jadaka recuerda a lo que Friedrich Engels, blanco burgués amigo de Carlos Marx y fundador de la Primera Internacional, se refería en el prólogo de 1895 de Las luchas de clases en Francia 1848-1850:


Si las grandes ciudades han crecido considerablemente, todavía han crecido más los ejércitos. París y Berlín no se han cuadriplicado desde 1848, pero sus guarniciones se han elevado a más del cuádruplo. Por medio de los ferrocarriles, estas guarniciones pueden duplicarse y más que duplicarse en 24 horas, y en 48 horas convertirse en ejércitos formidables. El armamento de estas tropas, tan enormemente acrecentadas, es hoy incomparablemente más eficaz. En 1848 llevaban el fusil liso de percusión y avancarga; hoy llevan el fusil de repetición, de retrocarga y pequeño calibre, que tiene cuatro veces más alcance, diez veces más precisión y diez veces más rapidez de tiro. Entonces disponían de las granadas macizas y los botes de metralla de la artillería, de efecto relativamente débil; hoy, de las granadas de percusión, una de las cuales basta para hacer añicos la mejor barricada. Entonces se empleaba la piqueta de los zapadores para romper las medianerías, hoy se emplean los cartuchos de dinamita. En cambio, del lado de los insurrectos todas las condiciones han empeorado.


Lo que Engels señala es que las clases subordinadas no cuentan con las condiciones militares para combatir a las clases dominantes. Así, lo que soñaba Engels, N’Jadaka lo obtuvo al convertirse en rey. Y aquí es cuando entramos a la problemática central de toda la discusión: los métodos. Con todo lo anterior el espectador podrá estar de acuerdo en que ideológicamente Black Panther pretende legitimar la deshumanización de las personas no blancas, porque eso es el racismo, la deshumanización de las culturas no blancas para su sometimiento, lo mismo que la dominación de clase y de género, y la deslegitimación de su lucha contra ello. Pero dirá: “sí, concuerdo con ello, pero no con los métodos que utiliza N’Jadaka”. Es decir, no está de acuerdo, como es obvio, con la violencia. Sin embargo, es eso precisamente lo que deslegitima los discursos antirracistas, es el hecho de que peguen en un mismo cuadro estos discursos junto a métodos violentos. Recordemos que detrás de cada película hay personas que escriben las historias, ya sea los guionistas o directores, ellos son los que eligen qué contar y cómo hacerlo. Recordemos también que muchas veces estos mensajes no son necesariamente conscientes, se proyectan porque es la forma interiorizada de como entendemos el mundo. Colombia es un ejemplo macabro de esto. Las clases (y razas dominantes, entendido este concepto como realidad social, más no biológica) nos han hecho creer que toda izquierda, toda expresión de pensamiento crítico y hasta de sátira política (Jaime Garzón) es un discurso proguerrillero. En conclusión: el problema es que, a los discursos críticos como el de N’Jadaka, se los relacione automáticamente con la violencia, para con ello deslegitimarlos.


Pero ahí no termina la discusión. Consciente de que debía solucionar la tensión entre las dos posturas sobre la política exterior de Wakanda, T’Challa toma una decisión que nos recuerda a la primera cita de Eco. Pudiendo, hasta sin violencia, subvertir el orden mundial, crear la paz perpetua no sólo siendo Black Panther sino el rey de la nación más poderosa del mundo, T’Challa, gran o, crea una fundación, no en Somalia o Etiopia, vecinos suyos, sino en Estados Unidos.


Conclusión


“Poned en una emisión publicitaria el modelo de una mujer joven, refinada, que debe emplear el aspirador. Tal, y con el fin de no estropearse las manos y mantenerlas hermosas y cuidadas. Mostrad esta imagen a la habitante de una zona marginada para la que, no el aspirador, sino una casa a la que poder quitar el polvo, constituye aún un mito inalcanzable. Sería fácil deducir la idea de que para esta última, la imagen es un puro fantasma procedente de un mundo que no le atañe. Pero algunas observaciones sobre las reacciones de la población ante el estímulo televisivo, nos inducen a pensar que en muchos de estos casos la reacción del espectador es de tipo activo y crítico: ante la revelación de un mundo posible, y todavía no actual, nace un movimiento de rebelión.”


Escribe Eco en el ya citado ensayo. Como ya insistimos, es necesario investigar cuáles son las reacciones que toma el espectador ante los mensajes visibles y ocultos presentes en estos productos televisivos. Para algunos, los Integrados, podríamos nombrar utilizando los conceptos de Eco, las críticas visibles que ofrecen estas importantes producciones serían suficientes para despertar el espíritu crítico del espectador, además de ofrecer entretenimiento. Para otros, los apocalípticos, estas críticas son insuficientes y, peor aún, ocultan los mensajes realmente peligrosos.


Hace poco íbamos con mi esposa por una avenida principal de la ciudad y vimos una valla publicitando la segunda temporada de Jessica Jones. “¿Ella es la misma viuda negra?” Me preguntó. “No –dije– hace parte del Universo Marvel, pero está con Los defensores, un combo numeroso: Daredevil, Luke Cage, Iron Fish, Namorm, entre otros, como Hulk”. Abrumada por la información, dijo: “con tanto superhéroe y nada que cambia el mundo”.


Tal vez lo que necesitamos es que los superhéroes nazcan de la pluma de las culturas subalterna, a quienes han deshumanizado, para que así, por fin, cambien el orden existente.

 

Publicado enCultura
La libertad de prensa, bajo amenaza en EU, alertan varias organizaciones

En gobierno de Estados Unidos festejó este jueves el Día Mundial de la Libertad de Prensa, pero organizaciones de defensa de periodistas denuncian que el régimen de Donald Trump es una de las mayores amenazas a ese derecho dentro y fuera de este país.

Marcando el 25 aniversario del Día Mundial de la Libertad de Prensa, Mike Pompeo, nuevo secretario de Estado, declaró: "refrendamos nuestro compromiso para promover y proteger una prensa libre", y señaló que eso promueve una ciudadanía más informada y participativa en la toma de decisiones políticas, que puede "hacer que sus gobiernos rindan cuentas". Agregó: "hoy honramos a los muchos periodistas y actores de medios que han dedicado sus vidas, frecuentemente con gran riesgo, a promover la transparencia y la rendición de cuentas en el mundo".

Pero mientras el gobierno de Estados Unidos declara su compromiso con la libertad de prensa y hasta critica a otros países por no respetar lo que, afirma, es un fundamento de la democracia, organizaciones de defensoras de ese derecho advierten que la libertad de prensa "está bajo amenaza en Estados Unidos".

Este jueves, el informe de una misión internacional de defensores internacionales del periodismo sobre la libertad de prensa en Estados Unidos, concluyó que “al acusar, de manera abierta y agresiva, a periodistas y medios de mentir y producir ‘noticias fabricadas’, el gobierno estadunidense pone en riesgo la Primera Enmienda (de la Constitución, que garantiza el derecho de la libertad de expresión) al crear una cultura de intimidación y hostilidad en la cual los periodistas se encuentran menos seguros”.

La misión fue conformada por el Comité para la Protección de Periodistas (CPJ), Artículo 19, IFEX, Índice sobre Censura, Reporteros sin Fronteras y el Instituto Internacional de Prensa. Para ver el informe completo: (https://www.article19.org/wp-content/uploads/2018/05/Press-Freedom-Under-Threat-International-Press-Freedom-Mission-to-the-United-States.pdf).

El informe recordó que en el gobierno de Trump la amenaza contra la libertad de prensa se incrementó, aunque ya se había deteriorado desde la administración de Barack Obama, la cual promovió una cifra récord de casos al amparo de la Ley de Espionaje, contra periodistas y filtrantes de información para consumo público. En su investigación, realizada en enero, los expertos documentaron múltiples instancias de arresto y hasta de asalto físico a periodistas por autoridades, mayor vigilancia de reporteros que cruzan fronteras e incluso de comunicadores extranjeros a quienes se les negó entrada, menos transparencia oficial, más ataques contra la protección de fuentes y una retórica agresiva de esta administración.

Este informe conjunto resalta las muy reales amenazas que periodistas enfrentan en "el país de la Primera Enmienda". Pero lo que ya resulta alarmante es el golpeteo constante contra los medios por parte del presidente. El propio Trump es "peligroso para la libertad de prensa", declaró Christophe Deloire, secretario general de Reporteros sin Fronteras.

“Este informe debería servir como despertador para todos –especialmente aquellos en el poder– de las muy reales amenazas a la liberad de prensa en Estados Unidos”, comentó Courtney Radsch, directora de defensa del CPJ.

Por otro lado, PEN America alertó sobre "los alarmantes reveses a la libertad de prensa en Estados Unidos". Además del "embate vitrólico y de vilipendio sin precedente, incluso del mismo presidente" contra los medios, hay "una transparencia reducida", y señaló que ya van 440 días sin una conferencia de prensa formal con el jefe de la Casa Blanca a solas; algo no visto en medio siglo. Más aún, PEN America indicó que hay mayor autocensura entre periodistas ante el hostigamiento cibernético y el odio en su contra.

Por estas cosas, en abril se reportó que Estados Unidos había descendido dos lugares en el Índice Mundial de Libertad de Prensa de Reporteros sin Fronteras, para ocupar ahora el número 45 de 180 países.

El año pasado, 30 organizaciones lanzaron el proyecto conjunto de US Press Freedom Tracker, que documenta las violaciones de la libertad de prensa en Estados Unidos (https://pressfreedomtracker.us). En lo que va del año, el proyecto de vigilancia registra ocho ataques contra periodistas, nueve órdenes judiciales, dos periodistas arrestados y dos confiscaciones de equipo.

Recientemente se reveló que el año pasado Trump sugirió al entonces jefe de la FBI, James Comey, encarcelar a unos periodistas para frenar las filtraciones del gobierno a la prensa.

Vale recordar que fue Trump quien hace un año declaró que los medios son "el enemigo del pueblo estadunidense".

Esos ataques presidenciales contra los medios y periodistas dentro de este país, afirman editores del Columbia Journalism Review y el CPJ, tienen un impacto internacional al invitar a políticos a reprimir a periodistas y a medios en otros países.

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Yo fui una de las primeras personas en Facebook y no debería haber confiado en Mark Zuckerberg

Cuando era estudiante de Harvard, mis amigos y yo oímos hablar de una nueva web que mejoraría nuestras vidas. Catorce años más tarde, veo lo equivocados que estábamos

La verdad es que el gran valor de Facebook ha nacido de haber logrado que todos nosotros perdiéramos el control

 

 

Hace catorce años, dos meses y ocho días, cometí un error. Igual que muchos errores que uno comete siendo muy joven en la universidad, esto tuvo que ver con fiarme de un hombre en quien no debería haber confiado. Y este error me afecta hasta el día de hoy.

 

No, Mark Zuckerberg no me contagió herpes. Pero tras el escándalo de Cambridge Analytica, he estado reflexionando sobre mi decisión de unirme a thefacebook.com el quinto día de su existencia, y me impresionan las similitudes entre la creación de Zuckerberg y un virus molesto (aunque mayormente benigno). Facebook no me va a matar, pero ha afectado a todas mis relaciones personales, me ha hecho contagiar a otras personas y nunca lograré deshacerme del todo de él.

 

La semana pasada, Zuckerberg tuvo que asumir ciertas consecuencias. Durante los dos días en que tuvo que responder las preguntas del Congreso, Zuckerberg buscó asegurar a la población que nosotros, y no él, tenemos un "control absoluto" de nuestras relaciones en Facebook. Repitió esta garantía una docena de veces, volviendo una y otra vez a la idea de que los usuarios pueden controlar la información que Facebook tiene sobre ellos.

 

Sin embargo, el Zuckerberg de 2018 sonaba muy parecido al "Mark E Zuckerberg ’06" que fue entrevistado sobre su nueva web el 9 de febrero de 2004 por el periódico universitario Harvard Crimson. Fue gracias a este artículo que mis amigos y yo decidimos confiar en este extraño detrás del ordenador y darle las claves de nuestra identidad: nombres, fechas de nacimiento, fotografías, correos electrónicos, y mucho más.

 

"Hay muchas opciones de privacidad", dijo en ese momento al entrevistador. "La gente tiene mucho control sobre quién puede ver su información".

 

"En Facebook, tienes control sobre todo lo que compartes", dijo al senador Dean Heller justo después de no poder responder con seguridad si Facebook alguna vez registró el contenido de las llamadas telefónicas de sus usuarios. "Tú puedes decir ‘no quiero que esta información esté allí’. Tienes acceso total a comprender todo, cada pequeña información que Facebook tiene sobre ti, y puedes borrarlo todo".

 

Zuckerberg mintió en aquel momento y miente ahora también. No tenemos "control absoluto" y nunca lo hemos tenido, como lo prueba el hecho de que incluso personas que nunca han tenido una cuenta de Facebook tienen "perfiles en sombra" creados sin su consentimiento.

 

Hace 14 años, dos meses y ocho días que se sale con la suya con el mismo cuento. Mientras lo miraba desarmarse delante del Congreso, no podía evitar verlo como uno de esos muchachos de Harvard de rostro juvenil que pasaban con gracia de su instituto de la zona de Nueva Inglaterra a las universidades de lujo de la Ivy League y lograban mantener contacto visual con el profesor mientras opinaban sobre libros que no habían leído.

 

Todavía recuerdo la emoción y la curiosidad por esta nueva web que prometía mejorar y reemplazar los anuarios universitarios que Harvard entregaba a los estudiantes de primer año. Aquellos volúmenes delgados de tapa dura solían ser una fuente de información útil y entretenimiento picante. Solíamos estudiar el anuario en detalle, intentando encontrar el nombre de un chico de la clase o de aquella chica del sábado por la noche, juzgando por las fotos de los estudiantes y generalmente ejerciendo un poco de ciberacoso precibernético: intentando saber cosas de otras personas sin tener que preguntarles directamente.

 

La web de Zuckerberg lanzó a Facebook a un nivel desconocido. Durante los primeros meses y semanas, fuimos testigos del poder de Facebook para redefinir las relaciones sociales. Con Facebook, erais amigos o no; tenías una relación, eras soltero, o "es complicado"; la popularidad era fácilmente cuantificable; aquellos que decidían no estar en Facebook se definían como abstemios, lo quisieran o no. Todo lo hermoso y doloroso que son las interacciones humanas quedaba reducido a datos en un gráfico social.

 

Recibimos este reajuste de las relaciones sociales sin pensar en quién o qué estaba detrás. Pasamos de juzgar a las personas por su foto del anuario a juzgar a las personas por su perfil de Facebook y sus hábitos en Facebook. Ahora me avergüenzo de mi decisión, nacida de mi propio sentimiento de ser muy guay, de que sólo aceptaría las solicitudes de amistad de otros pero no pediría amistad yo, como si esto fuese una forma significativa de autodefinirme.

 

Me gustaría poder decir que me detuve a pensar en las motivaciones del hombre que estaba detrás de la pantalla del ordenador, pero estoy segura de que no fue así. Incluso si hubiera querido asignarle una palabra, o incluso un valor, a la idea de que yo debería tener control sobre la información que otros utilizan para conocerme y juzgarme –creo que a esto llamamos "privacidad"–, seguramente me habría creído las palabras de Zuckerberg en aquella primera entrevista en la que aseguraba que su web era perfectamente segura.

 

La verdad es que el gran valor de Facebook ha nacido de haber logrado que todos nosotros perdiéramos el control. Sí, podemos decidir qué fotos y actualizaciones de estado y datos biográficos lanzamos a las enormes fauces de Facebook. Pero el verdadero valor está en la información que ni siquiera sabíamos que estábamos entregando.

 

Facebook sabe lo que leo en internet, dónde me voy de vacaciones, si me quedo despierta hasta tarde por las noches, las publicaciones de quiénes paso por alto y las de quienes me detengo a leer. Sabe que viajé a Montana, Seattle y San Diego, aunque nunca permití que me siguiera el GPS. Sabe el número de móvil de mi padre, aunque él nunca ha aceptado ser parte de la red social, porque yo fui lo bastante tonta como para compartirlo con mis contactos una vez hace varios años.

 

Sabe todas estas cosas que, en mi opinión, no le incumben en absoluto.

 

Si algo he aprendido de Mark Zuckerberg es que el conocimiento más valioso sobre otras personas es saber aquellas cosas que no te contarían sobre sí mismas.

 

Así que esto es lo que yo sé sobre Mark Zuckerberg. Durante esas primeras semanas de la existencia de Facebook, mientras él aseguraba a los estudiantes universitarios que podían confiarle sus identidades, Zuckerberg tuvo una conversación privada por Instant Messenger con un amigo suyo. Esa conversación luego se filtró y fue publicada en el Silicon Valley Insider. Y es la siguiente:

 

- ZUCK: vale, pues si alguna vez necesitas info de cualquier persona de harvard

- ZUCK: solo pídemela

- ZUCK: tengo más de 4.000 correos, fotos, direcciones, sms

- AMIGO: ¿qué? ¿Cómo lograste eso?

- ZUCK: la gente me la entregó

- ZUCK: no sé por qué

- ZUCK: "confiaron en mí"

- ZUCK: gilipollas

 

En los años siguientes, supe que Zuckerberg cuida tanto su privacidad que tiene guardias de seguridad que revisan su basura, que compró las cuatro casas que rodeaban su propia casa para no tener vecinos, que demandó a cientos de hawaianos que reclamaban tener derechos sobre pequeñas parcelas de tierra en su gigantesca propiedad en Kauai, y que armó mecanismos secretos para impedir que mensajes privados de su pasado reaparecieran y le trajeran problemas.

Lo que no he visto es que haya cambiado de opinión sobre la inteligencia de sus usuarios. Este es el mundo de Zuckerberg, y todos nosotros somos una banda de gilipollas viviendo en él.

Sujetos felizmente manipulados, no gracias

Un punto de partida para comprender el alcance de la masiva fuga de datos de usuarios de Facebook y su uso político es centrarnos en la oscura relación entre las empresas y las agencias de inteligencia.

 

Si hay una figura que se destaca por ser el héroe de nuestro tiempo es Christopher Wylie, un canadiense gay vegano que, a los 24 años, se le ocurrió una idea que llevó a la fundación de Cambridge Analytica, una empresa de análisis de datos que tuvo un rol clave en el referéndum en el que ganó la separación del Reino Unido de la Unión Europea. Más tarde, Wylie se convirtió en una figura clave en las operaciones digitales durante la campaña electoral de Donald Trump, creando la herramienta de guerra psicológica de Steve Bannon. Su plan era irrumpir en Facebook y cosechar los perfiles de millones de usuarios en Estados Unidos y usar su información privada y personal para crear perfiles psicológicos y políticos sofisticados, y luego llenarlos con anuncios políticos destinados a trabajar en su maquillaje psicológico. En cierto punto, Wylie estaba realmente asustado: “Es una locura. La compañía ha creado los perfiles psicológicos de 230 millones de estadounidenses. ¿Y ahora quieren trabajar con el Pentágono? Es como Nixon con anabólicos”.


Lo que hace que esta historia sea tan fascinante es que combina elementos que generalmente percibimos como opuestos. La derecha alt-right se presenta como un movimiento que se dirige a las preocupaciones de la gente común, blanca, profundamente religiosa y muy trabajadora que representa los valores tradicionales simples y odia las excentricidades corruptas como homosexuales y veganos pero también a nerds digitales, y ahora nos enteramos que sus triunfos electorales estaban dirigidos y orquestados precisamente por uno de esos nerds que representa todo a lo que ellos se oponen... Hay más que un valor anecdótico en este hecho: es evidentemente una señal de la vacuidad del populismo de la derecha alternativa que tiene que depender de los últimos avances tecnológicos para mantener su atractivo provinciano. Además, disipa la ilusión de que ser un nerd informático marginal significa automáticamente una posición antisistema “progresiva”. A un nivel más básico, una mirada más cercana al contexto de Cambridge Analytica clarifica cómo la manipulación fría y el cuidado del amor y del bienestar humano son las dos caras de la misma moneda.


En el nuevo complejo militar-industrial de grandes volúmenes de datos Psy-Ops, que apareció en The New York Review of Books, Tamsin Shaw aclara “las empresas privadas desempeñan un papel en el desarrollo y despliegue de tecnologías de conducta financiadas por el gobierno”; el caso ejemplar de estas compañías es, por supuesto, Cambridge Analytica:


“Dos jóvenes psicólogos son fundamentales en la historia de Cambridge Analytica. Uno es Michal Kosinski, que concibió una aplicación con un colega de la Universidad de Cambridge, David Stillwell, que mide los rasgos de personalidad analizando los “me gusta” de Facebook. Luego fue usado en colaboración con el Proyecto de Bienestar Mundial, un grupo del Centro de Psicología Positiva de Pennsylvania que se especializa en el uso de datos para medir la salud y la felicidad para mejorar el bienestar. El otro es Aleksandr Kogan, quien también trabaja en el campo de la psicología positiva y ha escrito ensayos sobre la felicidad, la bondad y el amor (según su currículum, un artículo anterior se tituló ‘Down the Rabbit Hole: A Unified Theory of Love’ ‘Adentro del agujero del Conejo: Una Teoría Unificada del Amor`). Dirigió el Laboratorio de Prosicialidad y bienestar, bajo los auspicios del Instituto de Bienestar de la Universidad de Cambridge”.


Lo que debería atraer nuestra atención aquí es el “cruce bizarro de investigación sobre temas como el amor y la bondad con los intereses de defensa e inteligencia”: ¿por qué esta investigación provoca tanto interés de las agencias de inteligencia británicas y estadounidenses y contratistas de defensa, con la ominosa Darpa (Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa del Gobierno de Estados Unidos) siempre acechando en el fondo? El investigador que personifica este cruce es Martin Seligman: en 1998, “fundó el movimiento de psicología positiva dedicado al estudio de los rasgos y hábitos psicológicos que fomentan la felicidad y el bienestar auténticos, generando una enorme industria de libros populares de autoayuda. Al mismo tiempo, su trabajo atrajo el interés y la financiación del ejército como una parte central de su iniciativa de resiliencia del soldado”.


Por lo tanto, este cruce no está impuesto externamente a las ciencias de conducta por manipuladores políticos “malos”, sino que está implícito en su orientación inmanente: “El objetivo de estos programas no es simplemente analizar nuestros estados de ánimo subjetivos, sino descubrir los medios por los cuales podemos ser “empujados” en el sentido de nuestro verdadero “bienestar” como lo entienden los psicólogos positivos, que incluyen atributos como la resistencia y el optimismo”. El problema es que, por supuesto, este “impulso” no afecte a individuos en el sentido de superar sus “irracionalidades” percibidas por la investigación científica: las ciencias contemporáneas de conducta más bien “intentan explotar nuestras irracionalidades en lugar de superarlas. Una ciencia que está orientada hacia el desarrollo de tecnologías de conducta seguramente nos verá como sujetos manipulables más que como agentes racionales.. Si estas tecnologías se están convirtiendo en el núcleo de las operaciones cibernéticas militares y de inteligencia de Estados Unidos, parece que tendremos que trabajar para evitar que estas tendencias afecten la vida cotidiana de nuestra sociedad democrática”.


Tras el estallido del escándalo Cambridge Analytica, todos estos acontecimientos y tendencias fueron ampliamente cubiertos por los medios de comunicación progresistas, y la imagen general que se desprende de ello, combinado con lo que también sabemos acerca de la relación entre los últimos avances en la biogenética (cableado del cerebro humano , etc.), proporciona una imagen adecuada y aterradora de las nuevas formas de control social que convierten el buen “totalitarismo” del siglo XX en una máquina de control bastante primitiva y torpe. Para comprender todo el alcance de este control, se debe ir más allá de la relación entre las empresas privadas y los partidos políticos (como es el caso de Cambridge Analytica), a la interpenetración de las empresas de procesamiento de datos, como Google o Facebook y las agencias de seguridad del Estado - Assange tenía razón en su libro clave extrañamente ignorado en Google: para entender cómo nuestras vidas están reguladas hoy, y de qué manera esta regulación se experimenta como nuestra libertad, tenemos que centrarnos en las relaciones oscuras entre las empresas privadas que controlan nuestros bienes comunes y las agencias secretas estatales. No deberíamos escandalizarnos ante China sino ante nosotros mismos que aceptamos la misma regulación y creemos que conservamos plena libertad y medios solo para lograr realizar nuestras metas (mientras que en China las personas son plenamente conscientes de que están reguladas).


El mayor logro del nuevo complejo cognitivo-militar es que la opresión directa y obvia ya no es necesaria: los individuos están mucho mejor controlados e “impulsados” en la dirección deseada cuando siguen experimentándose como agentes libres y autónomos de sus propias vidas ... Pero todos estos son hechos bien conocidos, y tenemos que dar un paso más.


La crítica predominante procede en forma de desmitificación: debajo de la investigación que parece inocente sobre la felicidad y el bienestar, se discierne un oscuro y oculto complejo gigantesco de control y manipulación social ejercido por las fuerzas combinadas de corporaciones privadas y agencias estatales. Pero lo que se necesita urgentemente también es la movida opuesta: en lugar de preguntar solamente qué contenido oscuro está oculto debajo de la forma de investigación científica de la felicidad, deberíamos enfocarnos en la forma misma. ¿El tema de la investigación científica sobre bienestar humano y felicidad (por lo menos en la forma en que se practica hoy en día) es realmente inocente, o ya está permeable al control y la manipulación?.¿Qué pasa si las ciencias no están siendo utilizadas incorrectamente, qué pasa si encuentran aquí precisamente su uso adecuado? Deberíamos cuestionar el crecimiento reciente de una nueva disciplina, “estudios de la felicidad” - cómo es que en nuestra era de hedonismo espiritual cuando el objetivo de la vida está directamente definido como la felicidad, la ansiedad y la depresión están explotando? Es el enigma de este autoboicot de la felicidad y el placer lo que hace que el mensaje de Freud sea más actual que nunca.


Como sucede a menudo, Bhután, un país en vías de desarrollo del Tercer Mundo, explicó las absurdas consecuencias sociopolíticas de esta noción de felicidad: hace dos décadas, el reino de Bután decidió centrarse en la Felicidad Nacional Bruta en lugar del Producto Bruto Interno; la idea fue creación del ex rey Jigme Singye Wangchuck, quien buscó dirigir Bhután al mundo moderno, mientras preservaba su identidad única. Ahora con las presiones de la globalización y el materialismo creciendo, y el pequeño país listo para sus primeras elecciones, el inmensamente popular nuevo rey de 27 años educado en Oxford, Jigme Khesar Namgyel Wangchuck, ordenó a una agencia estatal calcular cuántos entre los 670.000 habitantes del reino son felices. Los funcionarios dijeron que ya habían llevado a cabo una encuesta a unos 1000 personas y hecho una lista de parámetros para ser feliz, semejante el índice de desarrollo que lleva a cabo las Naciones Unidas. Las principales preocupaciones fueron identificadas como bienestar psicológico, salud, educación, buen gobierno, niveles de vida, vitalidad comunitaria y diversidad ecológica... esto es imperialismo cultural, si alguna vez lo hubo.


Deberíamos arriesgarnos un paso más y preguntar sobre el lado oculto de la noción de la felicidad misma, ¿cuándo exactamente puede la gente decir que es feliz? En un país como Checoslovaquia a fines de las décadas de 1970 y 1980 la gente efectivamente ERA feliz. Se cumplían tres condiciones fundamentales para la felicidad entonces. (1) Sus necesidades materiales estaban básicamente satisfechas –no demasiado satisfechas, ya que el exceso de consumo puede generar infelicidad en sí mismo–. Es bueno experimentar una breve escasez de algunos bienes del mercado de vez en cuando (sin café durante unos días, luego sin carne, luego sin televisor): estos breves períodos de escasez funcionaron como excepciones que le recordaban a las personas que debería alegrarse de que los productos estuvieran generalmente disponibles; si todo está disponible todo el tiempo, la gente toma esta disponibilidad como un hecho de la vida y no apreciarían su suerte. La vida, por lo tanto, se desarrolló de manera regular y predecible, sin grandes esfuerzos ni sorpresas y uno se retiraba a su propio nicho privado. (2) Una segunda característica muy importante: existía el Otro (el Partido) a quien culpar por todo lo que estaba mal, de manera que uno no se sentía realmente responsable -si había una escasez temporaria de algunos bienes, aún si una tormenta causaba un gran daño, era “su” culpa. (3) Y, por último pero no menos importante, había un Otro Lugar (el Occidente consumista) sobre el que a uno le era permitido soñar, aún visitar a veces –este lugar estaba a una distancia correcta, no demasiado cerca, tampoco demasiado lejos–. El deseo era la fuerza que impulsaba a la gente a ir más lejos y terminar en un sistema en que la gran mayoría es definitivamente menos feliz...


La felicidad es por lo tanto en si misma, (en su mismo concepto, como Hegel lo hubiera dicho) confusa, indeterminada, inconsistente - recuerden la respuesta proverbial de un inmigrante alemán a los Estados Unidos cuando le preguntaron “¿Es usted feliz?”, contestó: “Si, si estoy muy feliz aber gluecklich bin ich nicht…”. Es una categoría pagana: para los paganos, el objetivo de la vida es vivir una vida feliz, (la idea de vivir “felizmente toda la vida” es ya una versión cristianizada del paganismo), y la experiencia religiosa o la actividad política mismo son consideradas la más alta forma de felicidad (ver Aristóteles)- con razón el Dalai Lama tiene tanto éxito recientemente rezando por el mundo su evangelio de felicidad y con razón está encontrando la mayor respuesta precisamente en Estados Unidos, el último imperio de la búsqueda de la felicidad..


La felicidad consiste en la incapacidad o la poca disposición del sujeto para confrontar las consecuencias de su deseo: el precio de la felicidad es que el sujeto permanece atrapado en la inconsistencia de su deseo. En nuestra vida diaria, (pretendemos) desear cosas que realmente no deseamos, de manera que, en última instancia, lo peor que puede pasar es que obtengamos lo que “oficialmente” deseamos. La felicidad es intrínsecamente hipócrita: es la felicidad de soñar con cosas que realmente no queremos.


¿No encontramos un gesto similar en gran parte de la política de izquierda?


Cuando un partido radical izquierdista pierde por poco las elecciones y la toma del poder, uno a menudo detecta un oculto suspiro de alivio: gracias a Dios que perdimos, quién sabe en que problema nos hubiéramos metido si hubiéramos ganado... En el Reino Unido, muchos izquierdistas admiten en privado que la casi victoria del Partido Laborista en las últimas elecciones es lo mejor que les pudo pasar, mucho mejor que la inseguridad que podría ocurrir si el gobierno laborista hubiera tratado de implementar su programa. Lo mismo vale para la perspectiva de una eventual victoria de Bernie Sanders en Estados Unidos: ¿cuáles hubieran sido sus oportunidades contra la arremetida del gran capital? La madre de esos gestos es la intervención soviética en Checoslovaquia que aplastó la Primavera de Praga y su esperanza de un socialismo democrático. Imaginemos la situación en Checoslovaquia sin la intervención soviética: muy pronto el gobierno “reformista” tendría que confrontar el hecho que no había una posibilidad real de un socialismo democrático en ese momento histórico, de manera que tendría que elegir entre reafirmar el control del partido –por ejemplo, estableciendo límites claros a las libertades y permitiéndole a Checoslovaquia convertirse en uno de los países capitalistas liberal– demócratas de Occidente. De alguna manera, la intervención soviética salvó la Primavera de Praga, salvó a la Primavera de Praga como un sueño, como una esperanza que, sin la intervención, una nueva forma de socialismo democrático hubiera emergido.... ¿Y no ocurrió algo similar en Grecia cuando el gobierno de Syriza organizó el referendo contra la presión de Bruselas para que aceptaran las políticas de austeridad? Muchas fuentes internas confirman que el gobierno estaba secretamente esperando perder el referéndum, en cuyo caso debían bajarse y dejar que otros hicieran el trabajo sucio de ajuste. Como ganaron, esta tarea les tocó a ellos y el resultado fue la autodestrucción de la izquierda radical en Grecia.. Sin ninguna duda, Syriza hubiera sido mucho más feliz si hubiera perdido la consulta.
Entonces, volviendo a nuestro punto de partida, no solamente somos gente “feliz” controlada y manipulada que secretamente e hipócritamente exigen ser manipulados por su propio bien. La verdad y la felicidad no van juntas: la verdad duele, trae inestabilidad, arruina el fluir de nuestras vidas diarias. La elección es nuestra: ¿queremos ser felizmente manipulados o exponernos a los riesgos de la creatividad auténtica?

* Filósofo y crítico cultural, es profesor en la European Graduate School, director internacional del Birkbeck Institute for the Humanities (Universidad de Londres) e investigador senior en el Instituto de Sociología de la Universidad de Liubliana. Su última obra es Porque no saben lo que hacen (Akal) y Antígona (Akal). Próximamente Territorios inexplorados. Lenin después de octubre (Akal).
Traducción: Celita Doyhambéhère.

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Sábado, 14 Abril 2018 09:24

Facebook ya no es amigo de la democracia

Facebook ya no es amigo de la democracia

Facebook, la gigante red social con fines de lucro, recopila grandes cantidades de datos de cada uno de sus 2.000 millones de usuarios en todo el mundo. Este paquete de información le da a Facebook un poder comercial inigualable. También resulta cada vez más evidente que le da la capacidad de influir en importantes acontecimientos, como elecciones presidenciales y otro tipo de elecciones en diferentes partes del mundo. Las revelaciones sobre el papel de Facebook en la explotación de información de usuarios por parte de una empresa llamada Cambridge Analytica, que usó esa información para apoyar la campaña presidencial de Donald Trump, así como en el resultado del “Brexit”, el referéndum que llevó a Reino Unido a abandonar la Unión Europea, ha generado una demanda de leyes más estrictas en torno al resguardo de la privacidad de la información.

El multimillonario Mark Zuckerberg, fundador y director ejecutivo de Facebook, compareció por primera vez ante el Congreso estadounidense esta semana. Entre quienes lo interrogaron el martes en la primera de las dos audiencias programadas se encontraba el senador demócrata de Illinois, Dick Durbin. Así fue el intercambio que tuvieron:


Sen. Durbin: “¿Se sentiría cómodo de compartir con nosotros el nombre del hotel en el que se alojó anoche?”


Mark Zuckerberg: “Ehh… no”.


Durbin: “Si le ha mandado mensajes a alguien esta semana, ¿compartiría con nosotros los nombres de las personas a las que le ha escrito?”


Zuckerberg: “Definitivamente no, senador. Preferiría no hacer pública esa información aquí”.


Durbin: “Creo que de eso se trata todo esto: del derecho a la privacidad, de los límites del derecho a la privacidad y de cuánto cedemos en el Estados Unidos moderno en nombre de, cito, ‘conectar a las personas en todo el mundo’”.


Estas audiencias sin precedentes del Congreso generaron mucha polémica pero poca claridad, tal como lo predijo Zeynep Tufekci, profesora de la Universidad de Carolina del Norte, en Chapel Hill. Tufekci es una de las investigadoras más agudas en lo que respecta a Facebook y al desarrollo de nuestro panorama digital. La profesora expresó: “Realmente no necesitamos que Mark Zuckerberg explique los conceptos básicos de Facebook a un grupo de senadores que ni siquiera parecen entender del tema. Necesitamos sentarnos y preguntarnos: ‘¿Cómo nos manejamos con los nuevos recursos de información? ¿Cómo nos manejamos con la nueva esfera pública tal como funciona ahora? Mucha gente piensa erróneamente que Facebook vende los datos de uno. Pero Facebook no vende tus datos; Facebook te vende a ti”.


La empresa Cambridge Analytica, cofundada por el exasesor de Trump, Stephen Bannon, y el multimillonario donante de Trump, Robert Mercer, un ideólogo de extrema derecha, afirmó que podía crear “perfiles psicográficos” de las personas en función de sus datos de Facebook. Un informante de la empresa reveló que habían asesorado a la campaña de Trump en torno a cómo hacer publicidad específica con el fin de favorecer a Trump, así como para desalentar la participación de votantes demócratas.


La explotación masiva de datos personales en todo el planeta tiene consecuencias nefastas. La profesora Tufekci señaló al respecto: “Podríamos entrar en una fase a la que llamo ‘autoritarismo de la vigilancia’, en donde no nos enfrentamos al tipo de modelo orwelliano de la novela ‘1984’, esto es, un totalitarismo abierto, en el que suceden cosas como ser sacado a rastras en medio de la noche y ese tipo de cosas, sino que somos velada y silenciosamente presionados y manipulados, persona por persona, pantalla por pantalla, de acuerdo a nuestras vulnerabilidades individuales”.


Tufekci afirma que la especificidad que brindan los datos de los usuarios de Facebook es escalofriante y da como ejemplo la capacidad de determinar si una persona es bipolar: “Se puede predecir si es probable que una persona entre en una depresión clínica o si es probable que entre en una fase maníaca, si tiene problemas de salud mental, problemas de bipolaridad, antes del inicio de los síntomas clínicos”.
A partir de este seguimiento, se podrían ofrecer vuelos baratos a Las Vegas, por ejemplo, a personas cuya actividad en Facebook indique que están entrando a una fase maníaca. Estas personas podrían ser inducidas a realizar una compra impulsiva con mayor facilidad.


Y también están los niños y las niñas. Esta población se ha convertido en blanco reciente de Facebook con el desarrollo de su aplicación “Facebook Messenger Kids”. Esto permitiría que Facebook reclute usuarios nuevos, más jóvenes que la edad mínima actual de 13 años. Incluso a pequeños de 6 años de edad. La Campaña por una infancia libre de publicidad está tomando medidas para eliminar esta aplicación.


Josh Golin, director ejecutivo de esta campaña, nos dijo en una entrevista para Democracy Now!: “Hay una gran cantidad de investigaciones que demuestran que las redes sociales son perjudiciales para los adolescentes, que el tiempo excesivo en las redes sociales se relaciona con problemas como la depresión y la infelicidad. Las niñas que están en las redes sociales tienen más probabilidades de sentirse disconformes con sus cuerpos. Facebook tiene conocimiento de estas investigaciones y aun así procura deliberadamente que niños cada vez más pequeños usen su plataforma. Y creemos que es un gran error. En un momento en que la mayoría de los padres ya están preocupados por el tiempo que pasan sus hijos frente a la pantalla, en un momento en que niños y niñas no tienen suficiente tiempo cara a cara con sus amigos, lo último que necesitan los niños es normalizar esta idea de que las relaciones se desarrollan en internet, que las relaciones deben tener lugar a través de un producto comercial”.


Facebook, Google, Twitter y otras plataformas de redes sociales se han convertido en ámbitos centrales de nuestras vidas modernas de interconexión digital. Pero cada vez hay más pruebas de que nuestros “amigos” en las redes sociales, lo que “nos gusta” y lo que compartimos, pueden ser utilizados por grupos malintencionados para atacar a sectores enteros de la población con el simple tecleo de un par de letras. Si la democracia ha de sobrevivir en este (nuevo) mundo feliz, los movimientos sociales tendrán que unirse y organizarse para contener a estos gigantes corporativos y proteger nuestros bienes comunes digitales.
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Traducción al español del texto en inglés: Inés Coira. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

Publicado enPolítica
Jueves, 12 Abril 2018 06:24

“Si los usuarios lo publican...

“Si los usuarios lo publican...

El fundador de Facebook aseguró que los usuarios son responsables del contenido que difunden. Y admitió que la regulación de las redes sociales será “inevitable”, aunque debería estudiarse cuidadosamente.

 

Mark Zuckerberg volvió a defender ayer ante los congresistas estadounidenses el modelo económico de Facebook, a pesar de los casos probados de manipulación y mal uso de los datos personales de sus usuarios, al tiempo que admitió que la regulación de las redes sociales es “inevitable”. “En todo el mundo, la importancia de internet en la vida de las personas está creciendo, y creo que es inevitable que deba haber alguna regulación”, dijo el CEO y fundador de Facebook, aclarando que esto debería ser “estudiado cuidadosamente”.


Antes, había asegurado a los miembros de una comisión de la Cámara de Representantes que los usuarios son responsables del contenido que publican. “Cada vez que alguien decide publicar algo en Facebook elige compartir una imagen o escribir un mensaje. Cada vez, hay un control justo en ese momento”, aseguró.


El empresario de 33 años, que pasó anteayer cinco horas respondiendo las preguntas de los senadores, admitió no haber protegido adecuadamente la privacidad de los usuarios y anunció controles adicionales.


Zuckerberg no deja de pedir disculpas desde la revelación del escándalo de Cambridge Analytica a mediados de marzo, que ha dañado significativamente la imagen del grupo y ha reducido su valor bursátil.


Según Facebook, los datos de unos 87 millones de usuarios –incluidos los de Zuckerberg, admitió él mismo– quedaron en manos de la empresa de análisis de datos antes de que la red social comenzara a introducir restricciones en 2014. La firma británica trabajó para la campaña del candidato presidencial republicano Donald Trump en 2016.


Después de admitir que su compañía había sido “lenta” en identificar compras de publicidad política por parte de Rusia durante la campaña electoral, Zuckerberg aseguró que Facebook estaba haciendo “cada vez mejor” la tarea de eliminar cuentas falsas.


El fiscal especial Robert Mueller, que investiga desde mayo de 2017 una posible alianza entre el equipo de campaña de Trump y funcionarios rusos para influir en las elecciones, cree que internet y en particular Facebook han servido de plataforma para una gran operación de propaganda destinada a promover la victoria del magnate de bienes raíces.


Al comenzar la audiencia, el legislador Frank Pallone calificó la filtración de datos como un “desastre” y exhortó al Congreso a “tomar medidas inmediatas para proteger” la “democracia”. “Las advertencias estaban en todas partes, ¿por qué nadie las veía?”, preguntó.

Publicado enInternacional
Miércoles, 11 Abril 2018 05:58

No quiso decir ni dónde se alojaba

No quiso decir ni dónde se alojaba

El fundador de Facebook dio explicaciones ante el Senado de Estados Unidos sobre la masiva fuga de datos de usuarios. A contramano del uso discrecional de la información, Zuckerberg se negó a decir con quiénes se reunía.

 

El fundador y director ejecutivo de Facebook, Mark Zuckerberg, dijo que había sido su error y que él era responsable del uso ilegal de datos de sus usuarios por parte de la empresa Cambridge Analytica. El joven empresario, de 33 años, se presentó ayer ante el Senado de Estados Unidos para dar testimonio sobre el caso.


En sus primeras palabras en el Congreso, Zuckerberg dijo que Facebook no advirtió el alcance de su responsabilidad. “Eso fue un gran error. Fue mi error”, expresó. Zuckerberg, que cambió el habitual atuendo de remera y jeans por traje y corbata, fue recibido por decenas de fotógrafos en Washington para comparecer como testigo en una sesión conjunta de los comités de Justicia y Comercio del Senado. Los senadores de ambos partidos cuestionaron agresivamente al fundador de Facebook desde privacidad de la información hasta la desinformación llevada a cabo por parte de los rusos. Los legisladores exigieron más detalles acerca de cómo la red social recolecta y usa la información y exigieron garantías de que se implementarían grandes mejoras en la protección de la privacidad de los usuarios, informó The Washington Post.

En uno de los momentos más picantes de la audiencia uno de los senadores le preguntó al CEO de Facebook si estaría dispuesto a compartir el nombre del hotel en que había dirmedo esa noche.


“No,” contestó Zukerberg.


¿Y el nombre de las personas con las que había chateado ese día? Insistió el senador.


“No, tampoco,” volvió a decir el testigo estrella.


“Bueno, de eso se trata esta audiencia,” remató el legislador.


La amenaza de mayores regulaciones –no sólo para Facebook , suno para toda la industria tecnológica– sobrevoló la audiencia.


“Yo inicié Facebook, yo lo conduzco, y soy responsable de lo que pase aquí”, dijo Zuckerberg.


Al comienzo de la audiencia, el titular de la Comisión de Comercio, John Thune, indicó que tal vez sea tiempo de implementar más regulación, en lugar de compromisos unilaterales por parte de las empresas. Y dijo no estar seguro de si los usuarios tienen total comprensión de las consecuencias de entregar sus datos a compañías de internet.


“Facebook está investigando decenas de miles de aplicaciones, y si encontramos cualquier actividad sospechosa, vamos a llevar a cabo una auditoría completa de esas apps para entender cómo están usando los datos y si están haciendo algo inapropiado.”, afirmó Zuckerberg. “Si encontramos que estuviesen haciendo algo inapropiado, vamos a expulsarlos de Facebook y vamos a informar a todos los que hayan sido afectados”, advirtió.


El CEO de Facebook compareció rodeado de sus principales ejecutivos de políticas y asuntos legales y parecía estar bien entrenado, según el diario The New York Times. El empresario respondió a las preguntas de manera directa y sin mostrarse a la defensiva. Señaló que la mayor prioridad de la red social es conectar a las personas, y que eso seguirá siendo siempre más importante que los intereses de los anunciantes. “Al menos mientras dirija Facebook”, enfatizó.


Por su parte, la senadora Dianne Feinstein, la demócrata de más jerarquía dentro del comité judicial, apretó a Zuckerberg en cuanto a la explotación de la plataforma por parte de Rusia durante las elecciones presidenciales de 2016. El empresario admitió que el esfuerzo de la compañía de encontrar y detener las intromisiones rusas fue lento, y calificó a ese error como uno de sus mayores arrepentimientos. “Hay gente en Rusia cuyo trabajo es explotar nuestros sistemas”, dijo Zuckerberg. “Esto es una carrera de armamentos”, añadió. Pero el fundador de Facebook dijo que la compañía desarrolló nuevas herramientas de inteligencia artificial para detectar actividades maliciosas en las elecciones de Francia, Italia y en el Senado de Alabama. Dijo que él creía que la nueva tecnología ayudaría a proteger la integridad de las elecciones alrededor del mundo de la manipulación vía Facebook.


Zuckerberg, antes de la audiencia, hizo uso de su cuenta en la red social más discutida del momento y publicó una foto del edificio del Capitolio rodeado de árboles de cerezo en flor y un mensaje sobre lo que planeaba decir a los legisladores. “Dentro de una hora voy a testificar ante el Senado acerca de cómo Facebook necesita tomar una visión más amplia sobre nuestra responsabildad -no sólo construir herramientas, pero asegurarnos que esas herramientas sean usadas para el bien. Voy a hacer todo lo que pueda para hacer de Facebook un lugar donde todos puedan estar más cerca de sus seres queridos, y para asegurarnos de que es una fuerza positiva en el mundo.”


El empresario se someterá hoy a las preguntas del comité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes. Según las declaraciones de varios congresistas en los últimos días, el CEO de Facebook se enfrentará a duros interrogatorios.


La compañía venía tambaleándose desde las elecciones de noviembre de 2016 durante las que se propagaron noticias falsas en dicha plataforma y operadores rusos montaron una campaña para dividir a los votantes estadounidenses, dañando a la demócrata Hillary Clinton y aumentando las chances de elección del republicano Donald Trump.


Facebook parecía estar recuperándose de esas controversias cuando el mes pasado se destapó el escándalo de Cambridge Analytica, una empresa de análisis de datos contratada, entre otros, para la campaña de Trump y otros republicanos. Hace más de cuatro años, el desarrollador de una aplicación de encuestas de personalidad envió ilegalmente informaciones de usuarios de Facebook a Cambridge Analytica. Y no se trataba sólo de los datos de los participantes en la encuesta, sino también de sus contactos de la popular red social.
Así, según Facebook, podrían haberse visto afectados los datos de hasta 87 millones de usuarios en todo el mundo, entre ellos 70 millones de estadounidenses.

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Edward Snowden afirma que Facebook es una “empresa de vigilancia”

Edward Snowden, ex analista de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés), se ha hecho eco de la reciente polémica por la violación de datos masiva que se realizó por parte de Cambridge Analytica, una firma de análisis de datos para procesos electorales, a través de Facebook, y ha tildado a la compañía de Mark Zuckerberg de ‘empresa de vigilancia’.


A través de su cuenta de Twitter, el también director de Free of the Press Foundation aseguró: Las empresas que ganan dinero recolectando y vendiendo registros detallados de sus vidas privadas fueron una vez descritas claramente como “empresas de vigilancia”. Su rebautizo como “redes sociales” es el engaño más exitoso desde que el Departamento de Guerra se convirtió en el Departamento de Defensa.


Como informamos anteriormente, una publicación realizada por la periodista Carol Cadwalladr, del medio The Guardian, mostró las declaraciones de Christopher Wylie, ex empleado de Cambridge Analytica, quien asegura que esta firma recopiló datos sensibles de los usuarios de Facebook para crear anuncios personalizados en pro de favorecer la tendencia política de Donald Trump durante las elecciones presidenciales de 2016.


Snowden ha aprovechado este histórico robo de información para sugerir que Facebook gana dinero recopilando y vendiendo los registros detallados de la vida privada de las personas. Si tenemos en cuenta que los datos personales de más de 50 millones de usuarios estadounidenses fueron estudiados a nivel psicológico para crear anuncios individuales con el fin de promover una tendencia política, las declaraciones de Snowden no resultan tan aberradas.


Además, Facebook actualmente enfrenta procesos legales en diversos países de la Unión Europea, donde incluso ha recibido multas millonarias por recolectar datos sobre ideologías, sexo, gustos personales, navegación y creencias religiosas sin dar información clara a los usuarios sobre el uso que se le dará a los mismos.


La polémica a la que actualmente se enfrenta Facebook comenzó el pasado viernes, cuando la compañía anunció que la cuenta de Cambridge Analyticaestaba suspendida por violar sus políticas de privacidad. Al parecer, esta firma utilizó sin autorización los datos de los usuarios de la red social para desarrollar un software de predicción de la intención de voto del electorado, con el fin de influir en su decisión final.


La publicación de The Guardian, muestra pruebas de Cambride Analytica y Global Science Research (GSR), pagaron a 270.000 usuarios para hacerse pruebas de personalidad con fines académicos. Pese a ello, ambas entidades recopilaron datos sensibles de los usuarios a través de Facebook, ampliando su alcance a más de 50 millones de usuarios de EE.UU.