Martes, 27 Octubre 2020 05:17

La NASA confirma que hay agua en la Luna

Vista de la luna llena en Caracas (Venezuela). EFE/MIGUEL GUTIERREZ

Las partículas de H2O podrían encontrarse heladas y estar atrapadas de forma estable, cuestión clave de cara a futuras misiones con humanos. 

 

La Luna contiene agua helada, según nuevos datos inequívocos de detección, y en su superficie hay numerosos cráteres, incluso muy pequeños, a los que nunca llega la luz solar, donde esta podría estar atrapada de forma estable, lo que puede tener implicaciones para futuras misiones humanas.

Nature Astronomy publica este lunes dos estudios firmados por científicos estadounidenses, uno de los cuales señala la inequívoca detección de agua molecular (H20) en la Luna y el otro sugiere que aproximadamente 40.000 metros cuadrados de su superficie, de los que un 40 % están en el sur, tiene la capacidad de retener agua en las llamadas trampas frías.

Hace dos años ya se habían detectado signos de hidratación en la superficie lunar, particularmente alrededor del polo Sur, que posiblemente correspondían a la presencia de agua, pero el método empleado no podía diferenciar si se trataba de agua molecular (H2O) o de hidroxiles (radicales llamados OH).

En esta nueva publicación, un equipo dirigido por Casey Honniball de la Universidad de Hawai, usó datos del Observatorio Estratosférico de Astronomía Infrarroja (SOFIA) de la Nasa, un avión Boeing 747SP modificado para transportar un telescopio reflector.

Los datos fueron tomados del cráter Clavius, cerca del polo Sur, que fue observado por SOFIA en una longitud de onda de seis micras, a la que el agua molecular produce una firma espectral única.

Las observaciones previas, a una longitud de tres micras, señalaban indicios de agua, que "todavía dejaban abierta una explicación alternativa", pero los nuevos datos "no tienen otra explicación que la presencia de agua molecular", dice a Efe Ignasi Ribas, astrofísico del Instituto de Estudios Espaciales de Catalunya (IEEC) y del Instituto de Ciencias del Espacio del CSIC.

El agua, atrapada dentro de granos de polvo o de cristales, cuando es excitada por la luz del Sol vibra y la vuelve a emitir a una longitud de onda de seis micras. "En la práctica, es como si esas zonas de la Luna brillaran más que lo que deberían a esa longitud de onda", agrega Ribas comentando el artículo del que no es firmante.

Probablemente no sea un fenómeno global

Los investigadores estiman que la abundancia en las altas latitudes meridionales es de 100 a 400 gramos de H2O por tonelada de regolito (el material del que está formado la superficie lunar) y la distribución del agua en ese pequeño rango de latitud es resultado de la geología local y "probablemente no un fenómeno global".

Esa cantidad de agua es mucho menor que en la Tierra, "pero es más que cero", indica Ribas, quien recuerda que las condiciones en la Luna son extremas por lo que es difícil retenerla pues se evapora y escapa.

El segundo estudio, encabezado por Paul Hayne de la Universidad de Colorado Boulder, examinó la distribución en la superficie lunar de zonas en un estado de oscuridad eterna, en las que el hielo podría ser capturado y permanecer estable.

"En las trampas frías las temperaturas son tan bajas que el hielo se comportaría como una roca", si el agua entra ahí "no irá a ninguna parte durante mil millones de años", señala el científico citado por la universidad.

Aunque no se puede probar que estas trampas frías realmente contengan reservas de hielo -"la única forma de hacerlo sería ir allí en persona o con rovers y cavar", dice Hayne- los resultados "son prometedores" y futuras misiones podrían arrojar aún más luz sobre los recursos hídricos de la Luna.

Estudio con datos de la NASA

El estudio se hizo con datos del Orbitador de Reconocimiento Lunar de la NASA para evaluar una gama de posibles tamaños de trampas frías, las cuales podrían ser mucho más comunes en la superficie de la Luna de lo sugerido en investigaciones anteriores.

El equipo usó también herramientas matemáticas para recrear cómo podría ser la superficie lunar a muy pequeña escala y la respuesta es que sería "un poco como una pelota de golf", repleta de pequeños hoyos. El estudio indica que las "micro" trampas frías, en ocasiones de un tamaño no superior a un céntimo de euro, son cientos o miles de veces más numerosas que las de mayor tamaño, que pueden tener varios kilómetros, y se pueden encontrar en ambos polos.

Los autores sugieren que aproximadamente 40.000 metros cuadrados de la superficie lunar tiene la capacidad de atrapar agua, cuya presencia puede tener implicaciones para futuras misiones lunares que tengan como objetivo el acceso a estos potenciales depósitos de hielo.

"Si estamos en lo cierto -consideró Hayne-, el agua va a ser más accesible", teniendo en mente, en un futuro, el posible establecimiento de bases lunares. La existencia en la Luna de agua que potencialmente se pueda usar es una perspectiva "muy interesante" y "emocionante", destaca Ribas, aunque el tiempo dirá si se puede utilizar para ayudar a futuras bases lunares.

madrid

26/10/2020 17:17 Actualizado: 26/10/2020 17:24

efe

Incendios en el Amazonas, este agosto. Imagen: NASA

Los autores de un estudio alertan de que la presión económica de la agricultura intensiva sobre el Amazonas puede tener consecuencia en los glaciares de la cordillera de los Andes, y sobre las comunidades que viven de sus aguas.

 La biomasa incendiada en la cuenca del Amazonas es un factor determinante para el derretimiento de los glaciares de la cordillera de los Andes, según han demostrado seis investigadores en un informe publicado a finales de noviembre en la revista Nature.

“Observamos que existe un efecto medible en la pérdida de masa de hielo”, explican los autores, después de trabajar en una combinación de enfoques de observación y modelado. Por primera vez, explican, han examinado científicamente la posible relación entre los incendios de biomasa y la fusión de hielo y glaciares y han llegado a la conclusión de que las columnas de humo de la cuenca del Amazonas “pueden superar la barrera orográfica y llegar a los glaciares andinos tropicales”. Cada año, explican, los incendios en las masas forestales latinoamericanas emiten 800.000 toneladas de nanopartículas de “carbono negro” a la atmósfera.

La deforestación a gran escala de la cuenca del río Amazonas es una consecuencia directa de las prácticas económicas y la ocupación humana de este área, también los incendios de biomasa. De esos incendios, generados por el avance inexorable de las extensiones agrícolas en las extensiones de la selva amazónica, surge el carbono negro, que, según ha quedado demostrado en investigaciones en Groenlandia, el Himalaya y China, precipita la fusión sobre capas de hielo y glaciares.

La enorme cantidad de carbono negro, que casi duplica la cantidad emitida en la Unión Europea a través de combustibles fósiles y biofósiles, se traslada, merced a los vientos predominantes en los meses de agosto, septiembre y octubre, a las crestas de Ecuador, Peru, Bolivia, y el norte de Chile, pero también se expande hacia otros territorios. El estudio se ha centrado en el glaciar Zongo, en Bolivia, escogido por sus condiciones estables. En ese punto ha sido donde el equipo de investigadores ha determinado que los incendios de 2010 incrementaron un 4,5% la velocidad de fundición del hielo depositado allí.

El estudio, que fue realizado sobre la base de todos los incendios sobre las riberas amazónicas entre el año 2000 y 2016, no abarca la situación tras la catástrofe ambiental provocada por el incendio masivo de bosques en el Amazonas el pasado verano. El informe alerta sin embargo del incremento de las quemas que, a partir de 2013, afectan a los territorios amazónicos de Brasil y Bolivia. 

 “Las proyecciones futuras del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), apuntan a una climatología más seca del este de la Amazonía: este es un escenario favorable para el aumento del riesgo de quema de biomasa”, explican los investigadores en su estudio. Añaden como factores de riesgo los cambios en el ciclo hidrológico sudamericano que pueden generar más aridez, así como los riesgos económico-políticos derivados de la “demanda mundial de alimentos, que puede conducir a una expansión progresiva de los dominios agrícolas brasileños, lo que da como resultado una mayor proyección de las emisiones de carbono negro y CO2”. 

La fundición de estos glaciares y hielos tiene efectos sobre las comunidades que se proveen del agua de esas cordilleras. Por ese motivo, la pérdida de biodiversidad que provoca el aumento de incendios en el Amazonas, tiene implicaciones a nivel continental, según los autores del estudio.

2019-12-03 05:40

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 El gran trozo era uno de los llamados "dientes flojos" por estar unido de forma precaria a Amery. En la imagen se muestra otro de esos bloques.Foto Afp

Un gran iceberg, de más de mil 600 kilómetros cuadrados y que contiene 315 gigatoneladas de hielo, se separó de la plataforma Amery de la Antártida Oriental.

Las plataformas son hielo flotante que se forman donde la capa congelada se encuentra con el océano. No afectan directamente el nivel del mar porque están flotando, como un cubo de hielo en un vaso de agua. Cuando se derrite sobre tierra firme es el causante del aumento del nivel del mar.

Helen Fricker, del Instituto Scripps de Oceanografía y coautora del hallazgo, señaló que este tipo de evento no está relacionado con el cambio climático: ocurre de forma natural cada 60-70 años.

"Sin embargo, este evento es parte del ciclo normal de la plataforma de hielo y, aunque hay mucho de qué preocuparse en la Antártida, todavía no hay motivo de alarma para Amery, en particular", explicó Fricker en la cuenta de Twitter de Scripps. Se trata de la tercera plataforma más grande de la Antártida.

El iceberg provenía de la parte occidental de un sistema de grietas en la parte delantera de la plataforma de hielo.

El sistema de grietas era el límite de un gran trozo de hielo que se había denominado el "diente flojo" desde 2002, porque parece haber estado unido de forma precaria durante algún tiempo.

El nuevo bloque masivo de hielo ha sido designado D-28. Los satélites continuarán observando el nuevo iceberg, porque podría convertirse en un peligro.

Fricker aseguró que este evento de desgarro subraya la importancia de las observaciones a largo plazo en la Antártida para comprender el ciclo natural de las capas de hielo, con la finalidad de que los científicos puedan comprender mejor los fenómenos provocados por el cambio climático del ciclo natural de "fondo".

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Alertan sobre niveles récord de microplásticos en hielo del Ártico

Polietileno, polipropileno, pinturas, nylon, poliéster y acetato de celulosa, entre los materiales hallados por científicos alemanes
Algunos son más delgados que un cabello, señalan

 

Investigadores alemanes alertaron este martes sobre altas concentraciones, en niveles récord, de microplásticos atrapados en el hielo marino en el Ártico, y advirtieron que a medida que éste se descongele por el cambio climático, esas partículas quedarán liberadas en el mar.

Científicos del Instituto Alfred Wegener de Investigación Polar y Marina, autores de los hallazgos, recogieron núcleos de hielo durante las expediciones del rompehielos alemán de investigación Polarstern en la primavera de 2014 y el verano de 2015 en el estrecho de Fram y en el Ártico central.

Analizaron las muestras para cuantificar la densidad y composición de microplásticos y encontraron concentraciones de dos a tres veces más altas que las registradas con anterioridad, y correspondientes a 17 tipos de plástico en el agua de mar congelada.

En total, encontraron concentraciones de más de 12 mil partículas por litro de hielo marino y algunos microplásticos tenían sólo 11 micrómetros de diámetro, es decir, más delgados que un cabello, un sexto de su diámetro.

Entre los tipos de plástico hallados están incluidos materiales de empaque como polietileno y polipropileno, pero también pinturas, nylon, poliéster y acetato de celulosa (utilizado para fabricar filtros de cigarrillos), según los resultados publicados este martes en la revista británica Nature Communications.

Ilka Peeken, quien dirigió el estudio, precisa que más de la mitad de los microplásticos hallados en las muestras de hielo eran tan pequeños que podrían ser ingeridos fácilmente por la fauna marina.

La "huella dactilar" del plástico sugiere que fueron transportadas por corrientes oceánicas desde el "enorme basurero" en el Océano Pacífico o surgieron localmente debido a la contaminación de los barcos y la pesca, señalan los investigadores.

"Estos hallazgos sugieren que tanto la expansión del transporte marítimo como las actividades de pesca en el Ártico están dejando su huella", dice Peeken.

Advierte que a medida que el hielo marino se derrita con el cambio climático, el plástico se liberará de nuevo al agua, con efectos desconocidos para la vida silvestre.

"Nadie puede decir con certeza cuán dañinas son esas pequeñas partículas de plástico para la vida marina, o para los seres humanos", añade.

Los desechos marinos son una preocupación ambiental creciente, ya que informes recientes indican que cantidades cada vez mayores de basura se dispersan en entornos aislados, incluidas las regiones polares y el fondo oceánico profundo.

El plástico representa 73 por ciento de los desechos marinos a escala mundial, y se ha estimado que alrededor de 8 millones de toneladas de plástico se mueven de la tierra al océano cada año.

Sin embargo, sólo 1 por ciento de esto se ha tenido en cuenta en términos de pequeñas partículas de plástico, destacando que aún quedan por identificar algunos de los principales sumideros de desechos de plástico oceánico.