Biblioteca digital a escala global. Una disposición de la UNESCO

Ante la emergencia por el avance del coronavirus a nivel mundial, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) adoptó una serie de medidas destinadas a dimensionar el impacto en las áreas de su competencia. Además de convocar a funcionarios de 73 países para debatir las diversas alternativas de enseñanza a distancia, se puso a disposición la Biblioteca Digital Mundial en la página web oficial, desde donde se podrá acceder a un gran cúmulo de artículos históricos para leer durante la cuarentena. La biblioteca reúne una amplia gama de recursos culturales y educativos, tales como mapas, textos, fotos, grabaciones y películas de todos los tiempos. Desde la cuenta oficial de la UNESCO en Twitter se informó: “Como millones de personas deben quedarse en casa, compartamos la cultura y las ideas. ¿Conoces la Biblioteca Digital Mundial? Tienes acceso gratuito a manuscritos, libros, fotografías… Aprovecha y descubre los tesoros culturales del mundo”. Disponible en  https://www.wdl.org/es/

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Domingo, 08 Marzo 2020 05:51

De mujeres y hombres

De mujeres y hombres

Nadie se atrevería a negar que la mujer tiene, en la historia de la humanidad, un papel doblemente alimentador: como procreadora en su seno de toda nueva vida y como transformadora de lo comestible en alimento, en el sentido de haber elegido y sometido a ensayos de comestibilidad la infinidad de ingredientes que fue colectando, y más tarde reproduciendo, mediante cría o cultivos, haciéndolos atractivos para los sentidos y provechosos para el cuerpo. Por otra parte, nadie ignora el papel del hombre en la proveeduría de elementos comestibles y útiles para el hábitat, así como en la defensa y resguardo de las comunidades y en su expansión territorial a medida del crecimiento demográfico. Aunque se suele omitir el papel común de ambos sexos en el desarrollo de la tecnología y la organización económica y social donde, originalmente, se cumplía el principio de la supervivencia comunitaria; es decir, donde cada quien aporta-ba según sus posibilidades y cada quien recibía según sus necesidades, de tal modo que fue posible el relevo de generaciones y la pervivencia de la sabiduría acumulada.

Sin embargo, la historia de la humanidad, estudiada e interpretada, por historiadores, claro, pero sobre todo por arqueólogos y antropólogos, como el excepcional francés Maurice Godelier, nos aporta datos sobre el hiato donde se construye socialmente el mito de la oposición y no complementariedad de los sexos. Baste en este espacio evocar los 40 años de estudios que culminan en Los fundamentos de la sociedad humana, donde Godelier muestra cómo la sexualidad es fundamentalmente a-social, generadora de desconfianza y temores masculinos, que finalmente las mujeres adoptan como suyos.

Nosotras, culpables y resistentes a la culpabilidad de padecer la sangre menstrual, de embarazarnos a pesar nuestro, de ser sólo un receptáculo desechable, de producir temor en los hombres que defienden el misterio de la concepción, la gestación y el nacimiento, para no sentirse vacíos de sentido (recordemos que la madre de Dios debe ser virgen, como la madre Tierra antes de que el hombre la pise). Los hombres de todas las épocas crearon una infinidad de explicaciones para igualarse a las mujeres, desde la idea de que el cuerpo femenino sólo es receptáculo del feto, pero éste necesita inyecciones constantes de semen para ser construido su esqueleto y hasta su alma, hasta el ritual del bautismo indispensable para volverse humano No hay espacio aquí para más ejemplos. Bástenos recordar que ancestralmente los hombres han temido a las mujeres, tan capaces de dar la vida como de quitarla, y que nosotras hemos abrazado sus creencias atávicas sintiendo nuestros cuerpos enemigos de doble filo: porque atraen o bien nos degradan e invisibilizan. Pero nadie es totalmente culpable. La culpa nuestra estaría en no estudiar, no pensar, no difundir los malentendidos fabricados a ciencia y paciencia masculinos, de las iglesias y los Estados. Nosotras seremos culpables de no ir construyendo en nuestros hijos una nueva sociedad, informada, culta, humanista, paritaria no sólo en los signos exteriores, sino en las convicciones profundas. Seremos culpables de no hacer una revolución social contra el machismo. Que no es enemiga, al contrario de la revolución que requiere el capitalismo. Ni más ni menos.

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El selfie de la Humanidad al completo que muestra nuestra fragilidad

Hoy hace justo 30 años, todos los seres humanos nos hicimos un selfie colectivo.

En la frontera del Sistema Solar, a más de 6.000 millones de kilómetros de distancia, la nave espacial Voyager 1 giró su cámara en dirección a nuestro planeta. Desde allí, la Tierra no era más que un frágil punto azul suspendido en la inmensidad del Cosmos.

Carl Sagan creyó que aquella fotografía representaba uno de esos momentos en los que la Ciencia se agiganta y nos ofrece una nueva perspectiva sobre la realidad:

"Mira de nuevo ese punto. Eso es aquí. Esa es nuestra casa. Esos somos nosotros. Ahí están todos los que amas, todos los que conoces, todos de los que has oído hablar, todos los seres humanos que alguna vez fueron.

El conjunto de nuestras alegrías y sufrimientos, miles de religiones, ideologías y doctrinas económicas. Cada cazador y cada recolector, cada héroe y cada cobarde, cada creador y cada destructor de civilización, cada rey y cada campesino, cada joven pareja enamorada, cada madre y padre, cada hijo esperanzado, cada inventor y cada explorador, cada maestro de moral, cada político corrupto, cada "superestrella", cada "líder supremo", cada santo y cada pecador en la Historia de nuestra especie vivió ahí, en una mota de polvo suspendida en un rayo de sol.

La Tierra es un escenario muy pequeño en la vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre derramados por todos esos generales y emperadores para que pudieran convertirse en maestros momentáneos de una fracción del punto. Piensa en las infinitas crueldades cometidas por los habitantes de una esquina de este píxel sobre los habitantes apenas distinguibles de la otra esquina, cuán frecuentes sus malentendidos, cuán ansiosos por matarse unos a otros, cuán fervientes sus odios.

Nuestra importancia personal imaginada, el engaño de que tenemos una posición privilegiada en el Universo, se ven desafiados por este punto de luz pálida. Nuestro planeta es una mota solitaria en la gran oscuridad cósmica. En la oscuridad no hay indicios de que venga ayuda de otro lugar para salvarnos de nosotros mismos.

La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay otro lugar, al menos en el futuro cercano, al que nuestra especie pueda migrar. Nos guste o no, por el momento la Tierra es el único lugar del que podemos hacer nuestra casa.

Quizás no haya mejor demostración de la locura de las miserias humanas que esta imagen distante de nuestro pequeño mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos más amablemente el uno con el otro, y preservar y apreciar el punto azul pálido, el único hogar que hemos conocido."

14 febrero 2020

Sokurov: "Estamos perdiendo la esencia del ser humano"

Encuentro con el gran director ruso en San Petersburgo

El realizador de "El arca rusa" habla de las dificultades del cine como arte y de los problemas que tiene su fundación con el gobierno de Vladimir Putin. 

 

Desde San Petersburgo

Nadie que haya visto esa obra maestra que es El arca rusa (2002) puede dejar de asociar el nombre de su director, Aleksandr Sokurov, con el legendario Palacio de Invierno y con la imponente ciudad sobre el Neva que gira a su alrededor. Y nadie mejor que el gran Sokurov para iniciar tres intensísimas jornadas dedicadas al cine ruso actual, un coloquio organizado por la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica (Fipresci) en el marco del Forum Cultural de San Petersburgo. Que a su vez este encuentro tenga como sede a los legendarios estudios Lenfilm, allí donde nació el cine soviético revolucionario, con Serguéi Mijáilovich Eisenstein a la cabeza, le da al coloquio un aura muy especial. Es como si toda la historia del cine ruso estuviera reunida bajo una misma, inmensa cúpula.

No es que Sokurov sea precisamente un representante de la cultura oficial. Muy por el contrario, el director de Fausto (2011), por el que obtuvo el León de Oro de la Mostra de Venecia, viene teniendo hace ya tiempo serios enfrentamientos con la burocracia del gobierno de Vladimir Putin, al punto de que en julio pasado, por presiones del Ministerio de Cultura, que lo acusó de “malversación de fondos” –un cargo luego desestimado-- estuvo a punto de cerrar su fundación, denominada Primer Inotnatsii (Ejemplo de entonación), que fomenta el cine ruso independiente y que funciona a la vez como un taller de cine y un semillero de nuevos talentos. “Es una situación muy complicada, los últimos cinco años han sido los más difíciles, pero seguimos resistiendo, con la ayuda de Lenfilm”, responde Sokurov a Página/12, presente en el encuentro.

Desde que Sokurov salió públicamente en defensa de su colega Oleg Sentsov, un cineasta ucraniano condenado a 20 años de prisión por acusaciones de terrorismo, en un juicio que Amnistía Internacional consideró “deliberadamente defectuoso”, no ha hecho sino complicarse la vida. Hace casi un lustro que él mismo no filma (su última película fue Francofonía, en 2015), pero lo hace feliz su taller de cine, del que están saliendo los mejores cineastas rusos del momento, gente muy joven como Kantemir Balagov, que ya presentó sus dos primeros largometrajes en el Festival de Cannes, donde fue premiado tanto por su opera prima Tesnota (2017) como ahora por Beanpole (2019), o Alexander Zolotukhin, que en febrero pasado fue la revelación de la Berlinale con Una juventud rusa.

Ambos, junto a otros alumnos de su taller, estuvieron junto a Sokurov en Lenfilm y también mostraron sus magníficas películas. “Es verdad, yo por ahora no estoy filmando, pero de alguna manera es como un sueño, ayudar a gente joven muy talentosa a que haga sus propios films, a la vez que yo también aprendo de ellos”, afirma Sokurov. “Yo soy su maestro, es cierto, pero como se ve en sus películas ellos hacen sus propias elecciones, aprenden a ser libres de cualquier autoridad, empezando por la mía. No espero ningún tratamiento especial. No se supone que repitan o reproduzcan mi trabajo. Más bien, todo lo contrario. Pero a la vez, en cada debut, hay algo que siento como mío, a lo que yo le dediqué mucho tiempo, le dediqué mi conciencia y mi dignidad. Porque el objetivo del taller es una educación de calidad, integral, fuerte e independiente, que vaya más allá de lo estrictamente cinematográfico”.

Para Sokurov, “lo más importante es nuestra fuerza interior. La situación es que mis estudiantes están trabajando en la pobreza. Nos faltan equipos, nos faltan recursos y estamos buscando dinero, lo más difícil, porque ya tenemos tres, cuatro, cinco nuevas películas listas para empezar a ser filmadas. Y hay otros guiones en marcha. Por eso soy tan optimista, a pesar de que me advirtieron de que si me dedicaba al taller iba a dejar de filmar, cosa que es cierto”, agrega el cineasta, de 68 años.

“Mi elección de vida quizás fue un error”, afirma el cineasta que desde 1974 a la fecha hizo más de cincuenta films, entre ficciones, documentales y cortometrajes. “Quizás debí haber sido médico, o ingeniero, pero hace tiempo que mi barco ya zarpó en una dirección y ya no tengo vuelta atrás”, admite el director, no sin cierta melancolía.

Sokurov reconoce que se sigue alimentando de la cultura del pasado (“Dickens, la literatura latinoamericana, ninguna de esas lecturas me es ajena”) pero mira hacia el futuro: “No me avergüenza el cine soviético, todo lo contrario, tuvimos decenas de cineastas de primer nivel. Pero la llamada Cortina de Hierro muchas veces impedía que nuestras obras se vieran más allá de nuestras fronteras. E incluso dentro de las nuestras. Pero mi optimismo radica en que vivo en un país inmenso, de una diversidad que nos dará un cine como nunca antes se conoció. Es algo que va más allá de la Federación Rusa, que tiene que ver con nuestra madre patria, con nuestra esencia dramática. Nosotros los rusos perdimos nuestro rumbo, debemos dejar de buscarlo en Europa, tenemos que hacernos nuestras propias preguntas existenciales”.

Para Sokurov el problema radica en que “confiamos demasiado en el progreso, pero no sabemos las implicancias de cada nuevo paso. Estamos perdiendo la esencia de cada ser humano y con ello sentimos también la pérdida nuestras identidades nacionales. Empezamos hace mucho tiempo adorando la carrera espacial, sentimos la fascinación por el espacio exterior, y dejamos de ver a nuestra madre tierra, que se ve tan bella desde el espacio pero a la vez es tan pequeña y tan frágil. La olvidamos.”

¿Y el cine como arte? ¿Está desapareciendo? Sokurov insiste en su optimismo, quizás porque llegó a Lenfilm acompañado por la mayoría de sus alumnos. “Tengo plena confianza de que el arte está allí, que hay que encontrarlo y difundirlo. Pero los grandes festivales de cine traicionaron su misión, que es la de darle visibilidad a estas películas, para privilegiar todo aquello que tiene que ver con el mercado. Los festivales tienen que tener un fin superior. Y cuando vamos con nuestras películas a un festival no vamos detrás de los premios, vamos porque queremos dar a conocer nuestras obras. Y porque también necesitamos de una crítica de cine que nos ayude a reflexionar, a pensar si vamos en la dirección correcta. No nos interesa que nos cuenten el argumento o nos digan si les parece que una película es buena o es mala. Queremos que la crítica vaya más allá, que ayude a pensar el alma del cine”.

El corolario de la jornada Sokurov fue la proyección de uno de sus cortometrajes menos conocidos, Zhertva vechernyaya (Sacrificio crepuscular), filmado en la entonces Leningrado el 1° de mayo de 1984, pero que tuvo cierta difusión recién cuatro años más tarde, cuando gracias a la Perestroika comenzaron a desempolvarse de los estantes cantidades de películas que habían sido censuradas. Para el crítico ruso Andrei Plakhov, que en aquel momento se ocupó de descubrir y liberar infinidad de películas (entre ellas las del propio Sokurov) y ahora fue el moderador de este encuentro con el director, se trata de “un film todavía relevante hoy en una nueva circunstancia histórica”. No hace falta que mencione expresamente a Putin.

En la presentación de su documental de apenas 20 minutos, Sokurov señaló que “retrata un acontecimiento muy simple, que siempre me impresionó mucho, el de los festejos por el Día del Trabajador, pero que yo asocio a una memoria emocional. No creo en la verdad absoluta. Creo en la verdad emocional, en la verdad subjetiva”. Su corto no podría ser más representativo al respecto. Comienza con la salva de cañonazos que saluda sobre el río Neva el nuevo día, pero el fragor de esos estruendos bélicos se ocupa de enmudecer cualquier discurso. Apenas si se ven las vainas servidas en el piso de esos vanos disparos de fogueo. Los fastos oficiales quedan fuera de campo.

Por la célebre avenida Nevski (esa de la que ya en 1835 Gogol decía que “No hay nada mejor que la avenida Nevski, y para San Petersburgo lo es todo”) ríos de gente se desplazan en una y otra dirección, sin orden ni concierto. Se ven hombres y mujeres jóvenes gritando y bailando, con una felicidad no tanto impostada como quizás impuesta por ellos mismos. Es un día festivo y hay que celebrar, como sea, lo que sea. Unos altoparlantes propalan una canción patriótica, pero de pronto, mientras cede la luz del día, en la emblemática esquina del Café Singer, con la catedral de Kazan de fondo (por entonces reconvertida en un museo), algunos comienzan a bailar twist y suena “Can't Buy Me Love”, de los Beatles. Se escuchan sirenas policiales y se ven las luces intermitentes de los patrulleros. En la banda de sonido entonces Sokurov impone su propia música: un salmo religioso ortodoxo que se impone con su gravedad a todo lo demás.

La copia digital que se vio de este Sacrificio crepuscular dejaba mucho que desear. El tono sepia original había pasado a ser un blanco y negro borroso. Sokurov pide disculpas a los asistentes al coloquio y a sus alumnos. “Mis trabajos en video se están perdiendo casi todos, no hay recursos para salvarlos”, informa de modo neutro, no exento de resignación. Para entonces, afuera de los estudios Lenfilm, el crepúsculo de San Petersburgo ya se había vuelto noche y, como la niebla que cubre el cielo, un nuevo salmo da la impresión de apoderarse del espíritu de la ciudad. 

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 Restos óseos de mamut en Tultepec. EFE

El descubrimiento representa un hito en el estudio de la Prehistoria por ser la primera vez que se prueba esta forma de cacería, según el Instituto Nacional de Antropología e Historia mexicano

 

Tultepec se ha convertido oficialmente en tierra de mamuts. El municipio, a unos 40 kilómetros al norte de Ciudad de México, ha visto el hallazgo de 824 huesos pertenecientes a 14 mamuts. El descubrimiento se produjo en febrero cuando trabajadores del municipio intentaban construir un basural y, al excavar unos cinco metros, dieron con restos óseos. “Son de hace aproximadamente 15.000 años”, ha anunciado este miércoles Luis Córdoba, investigador de la Dirección de Salvamento arqueológico del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México (INAH), a cargo de la excavación. Los más de diez meses de trabajo por parte de los arqueólogos han revelado algo inédito: por primera vez han sido encontrado huesos de mamuts dentro de trampas excavadas por cazadores. Una novedad que cambia la forma en la que se ha pensado la relación entre los humanos y estos paquidermos.

“En la primera visita ya encontramos varios restos de mamuts”, cuenta Córdoba en un vídeo publicado por el Gobierno mexicano. Junto a unos enormes colmillos aún medio enterrados, como quien muestra una preciada colección, el arqueólogo mexicano exhibe los ocho cráneos, las cinco mandíbulas, las 179 costillas, entre otros cientos de huesos. Él ha participado en el rescate de al menos 22 esqueletos de estos enormes paquidermos en México. Uno de ellos fue en diciembre de 2015, también en Tultepec, cuando la construcción de un drenaje sacó a la luz una enorme osamenta, hoy atracción turística expuesta en el Museo del Mamut de ese municipio.

Después de ese primer hallazgo, la misión de recuperar estos nuevos esqueletos fue nombrada Tultepec II. La gran cantidad de huesos en ese sitio ha abierto ahora la puerta a México para ingresar en la lista de Megasitios de Mamut, donde se encuentran países como Rusia o Estados Unidos, en los que se han hallado cientos de restos óseos.

El descubrimiento revelado este miércoles “representa un parteaguas” en el estudio de la Prehistoria, ha asegurado Pedro Sánchez Nava, coordinador de Arqueología del INAH, en un comunicado. Las excavaciones hablan por primera vez de la forma en la que los pobladores de hace 15.000 años se relacionaban con estos animales, cómo los cazaban con el fin de alimentarse.“Este hallazgo cambia esa escena azarosa y eventual que los libros de texto manejaban sobre la caza del mamut: la de un animal al que se atacaba únicamente cuando caía en un pantano”, celebra Sánchez Nava.

Los restos de estos 14 mamuts han sido hallados en fosas que, según el equipo de arqueólogos, fueron utilizadas por los “cazadores recolectores” como trampas. “Hasta ahora se pensaba que los espantaban para que cayeran en un pantano o que esperaban a que murieran, pero nunca se sugirió un ataque directo”, asegura Córdoba, “aunque aquí está la prueba de que sí hubo ataques directos”.

Efecto del cambio climático

Los arqueólogos que aún trabajan en el lugar afirman que los restos datan del período conocido como Máximo Glacial, una época en que la aridez llevó a los lagos de la región a secarse. “Estos cambios climáticos ocasionaron que mucha del agua de todo el mundo se concentrara en los polos y en las altas montañas, y muchas áreas se volvieran más secas, ese fue el caso de la cuenca de México”, explica Córdoba.

“Se nota que el lago de Xaltocan [que estaba en Tultepec en esa época] bajó de nivel y su fondo quedó expuesto en forma de una llanura muy grande. Ahí es donde aprovecharon los cazadores recolectores para excavar las trampas, en el fondo de lo que había sido el lago”. La composición de la tierra alrededor de los restos fue lo que dio la clave a los investigadores para determinar qué parte de la excavación era formación natural y cuál había sido modificada por el hombre.

La hipótesis de los investigadores sugiere que las trampas halladas de los cazadores recolectores no son intentos aislados, sino “un conjunto [de trampas] en línea muy bien planteado por los cazadores”. “Todo ese esfuerzo debió ser utilizado durante muchos años, por eso la cantidad de restos de mamuts”, dice Córdoba. El INAH incluso ha detallado que han recibido información de al menos otros tres sitios en los alrededores de Tultepec en los que podría haber más restos. Todo a 10 kilómetros de la base aérea de Santa Lucía, donde el presidente Andrés Manuel López Obrador ha empezado a construir la mayúscula obra del aeropuerto internacional de la capital mexicana.

Por Georgina Zerega

México 8 NOV 2019 - 04:30 COT

El escritor Paul Kingsnorth en una imagen de archivo. CEDIDA POR EL AUTOR

El escritor publica una colección de ensayos en los que asegura que la crisis climática es inevitable y en los que critica las dinámicas de los verdes

"Necesitamos asumir que los cambios que necesitamos generar conllevarán vivir de una forma más austera. Y no creo que estemos dispuestos a hacerlo"

Paul Kingsnorth (Inglaterra, 1972) soñó que la sociedad acabaría despertando. Que más pronto que tarde abriría los ojos, buscaría soluciones o cambiaría su vida para evitar las consecuencias de la crisis climática. Soñó que como activista podría salvar la Tierra y evitar el 'ecocidio'. Pero él fue el que acabó despertando. Fue él el que tuvo que asumir que entre mantener una vida plagada de comodidades o renunciar a algunas de ellas para frenar la destrucción ambiental, la humanidad había optado por lo primero.

"Después de años trabajando en el ecologismo para 'salvar el mundo', había dejado de creer que la lucha tradicional fuera efectiva", escribe el activista en Confesiones de un ecologista en rehabilitación (errata naturae, 2019). En esta colección de ensayos Kingsnorth –exeditor de la revista The Ecologist, de las publicaciones de Greenpeace y de openDemocracy– asegura que la crisis climática es inevitable y explica por qué cree que el movimiento ecologista ha olvidado cuál es su objetivo. Les critica que hayan sido "absorbidos" por los partidos de izquierdas, que abandonaran el ecocentrismo en favor del utilitarismo y el capitalismo o que su mensaje se base en una "obsesión monomaniaca": el CO2 y la reducción de emisiones.

En sus ensayos es bastante crítico con el movimiento ecologista. Reconoce que han logrado colocar sus reivindicaciones en el centro del debate social y político, pero también asegura que esos éxitos "le han costado el alma". ¿En qué se equivocaron?

Ese es uno de los grandes interrogantes que se plantean en el libro. Y lo que siento es que durante mucho tiempo los verdes han tenido miedo de tratar a la Tierra como a un ser vivo más o de hacer valer los derechos del resto de seres vivos sobre los de los humanos. A medida que ha ido pasando el tiempo, los verdes se han ido volviendo cada vez más utilitaristas. Creo que esto era inevitable porque están intentando cambiar una sociedad que no habla de otra cosa que no sean números y que no está interesada en nada más allá del crecimiento. Pero quizás esto está empezando a cambiar de nuevo.

¿No supieron ver que estaban adoptando un discurso cada vez más utilitarista o no quisieron verlo?

Tal vez un poco de ambas. Para los primeros grupos ecologistas fue una decisión pragmática adquirir ese discurso –el del utilitarismo, el crecimiento o el capitalismo– porque querían ser tomados en serio por el poder. Pero en muchos casos el poder acabó masticándolos y escupiéndolos. Los verdes necesitan ser muy transparentes en esto y dejar claro que no solo están haciendo frente a la tecnología y a los acuerdos políticos, sino que están contra toda la cosmovisión que existe detrás de las sociedades basadas en el crecimiento industrial: el progreso, el crecimiento, el antropocentrismo o el individualismo. Es muy difícil de hacer, pero es lo que hay que hacer.

También les critica el haber optado por un "enfoque reduccionista" a la hora de plantear cómo debemos afrontar el desafío que supone la crisis climática.

Hay una tendencia –y esto podemos verlo en los grupos radicales más nuevos– a enfrentar a lo que llamamos "la gente" con otra cosa que llamamos "la élite". Pero, en el caso del discurso ecologista, hay que afrontar que "la gente" –nosotros incluidos– no está dispuesta a renunciar a sus smartphones, a la comida rápida, los viajes 'low cost', la ropa barata, los automóviles o la tecnología. Necesitamos asumir que los cambios que necesitamos generar conllevarán que todos nosotros tengamos que empezar a vivir de una forma más simple y más austera. Y no creo que estemos dispuestos a hacerlo.

No creo que se pueda culpar a los verdes de intentar generar esos cambios sistémicos y fracasar en la mayoría de las ocasiones. En retrospectiva es muy fácil criticarles o quejarse, pero fui activista durante décadas, así que yo soy tan responsable como cualquiera de todo esto. No se les puede culpar porque se están enfrentando a un sistema muy poderoso, que tiene un alcance global y en el que están encerradas millones de personas.

¿Fue un error que los verdes se acercaran a la política?

Sus reclamos son políticos, eso es inevitable. Lo que yo lamento es el hecho de que se aliaran de forma tan estrecha con los partidos de izquierdas. La política ecológica debería estar mucho más allá del eje izquierda-derecha, al menos tal y como lo entendemos ahora. Pero también es verdad que los partidos de derechas han adoptado una posición generalmente hostil frente a los reclamos de los verdes. Desde la política se puede generar un cambio sistémico, pero no creo que este tipo de cambios sean posibles.

Sostiene que ya no se puede evitar la crisis climática, que reducir las emisiones no resolverá el problema.

Debemos hacer lo que sea necesario para reducir las emisiones lo máximo posible, pero ya hay demasiado CO2 en la atmósfera. Ahora que todos estamos masivamente comprometidos con el cambio climático tenemos que hacer lo que esté en nuestra mano para reducir todos los impactos, pero no podemos revertirlo ni evitarlo. Reducir las emisiones es bueno. Pero si alguien te dice que evitará la crisis climática reduciendo las emisiones, no te está diciendo la verdad.

Usted propone apartarse de la lucha, dejar atrás la acción y pasar a la inacción. ¿En qué debería consistir ese proceso de reflexión?

Nuestras sociedades necesitan aprender a parar. Deja de crecer, deja de expandirte, deja de consumir, deja de crear. Vive, y hazlo de forma austera y simple, presta atención e intenta reducir tu impacto en el mundo. Ya sabemos lo que hay que hacer, pero las estructuras de crecimiento que existen en nuestras sociedades lo hacen prácticamente imposible.

Otra de sus propuestas pasa por construir relatos que hablen del futuro, que nos sirvan para entender la naturaleza como un valor en sí misma. ¿Se puede cambiar el mundo a base de relatos?

No sé si podemos hacerlo, pero sí sé que ya existen relatos que podrían ayudarnos. Las sociedades tribales y las culturas de bajo impacto climático se los han estado contando durante milenios. Son historias en las que la Tierra tiene un valor en sí misma, en las que las personas solo somos un animal más y en las que existe un vínculo espiritual entre los humanos y el resto del planeta. Tenemos que volver a aprender a vivir a pequeña escala, y esos relatos pueden ayudarnos.

¿Se puede convencer a las sociedades modernas de que la naturaleza debe entenderse como un valor en sí mismas y no como un medio para alcanzar un fin?

Probablemente, no. Pero tenemos que intentarlo porque si la sociedad no empieza a entender esto, colapsará y lo aprenderemos de una forma bastante más difícil.

¿Ha cambiado algo desde que escribió estos ensayos?

Todo ha cambiado mucho. Y estos cambios, como la aparición de algunos grandes movimientos activistas –como Extinction Rebellion o Friday For Future–, han dejado claro que el acuerdo neoliberal posterior a 1990 se está derrumbando y está surgiendo algo diferente. Además, los impactos del cambio climático son cada vez más rápidos y difíciles de negar. Estamos viviendo en lo que Winston Churchill llamó "la era de las consecuencias". Ahora hay que ver a dónde nos conduce.

Matías de Diego

Por 20/10/2019 - 22:01h

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Lunes, 14 Octubre 2019 07:10

Ecuador a mediodía

Volcan Chimborazo

Más allá de que los países son inventos que nos hacemos, de que las fronteras suelen ser por capricho y luego sirven como pretexto supremo para cualquier clase de arbitrariedades, en Ecuador lo maravilloso y lo real transcurren simultáneos. Quizá por ser uno de los lugares más altos del planeta, donde uno aprende a no marearse, es también uno de los lugares donde la gente en sus pueblos y ciudades parece tener los pies más firmes sobre el suelo. Eso ayuda a explicar la historia reciente, el dolor de estos días causado por un gobierno devenido cri-minal, de momento el más criminal en el continente de los Trump y los Bolsonaro. En este pequeño lugar a mitad del mundo el mediodía coincide siempre con el cenit, día y noche son simétricos, y la dinámica física del globo se invierte y revoluciona. Apenas algo más grande que Chihuahua, o para el caso que el Reino Unido, en sus 283 mil kilómetros cuadrados de superficie se extiende el muestrario completo de las posibilidades de la Tierra al natural, pues también es uno de los lugares menos destruidos y más ecodiversos de este mundo hoy tan próximo al precipicio.


En hermandad equinoccial con Río Grande del Norte en Brasil, la provincia congoleña de Équateur y el archipiélago indonesio (el resto del ecuador geográfico surca los grandes mares), Ecuador es donde todo cabe como en un jarrito. Donde la naturaleza mejor se supo acomodar y dio sitio a una humanidad entrañable. Su columna vertebral coincide con el corazón de los Andes en cuyo Páramo nacen las agua del Amazonas, y lo resguardan las montañas mayores del continente: nueve de sus volcanes rebasan 5 mil metros de altura y el Chimborazo da para 6 mil 268. País de nieve y agua viva, le crece al oriente la selva amazónica que se interna en cinco naciones más, pero en ninguna sigue hoy tan límpida y hermosa, con su humanidad y su selva menos destruidas a pesar de la abundancia petrolera y mineral. El occidente desciende a la generosa costa del Pacífico. Y todavía océano adentro, son ecuatorianas (aunque el Pentágono anda sobres) las islas Galápagos de darwiniana fama.


Con 14 lenguas originarias en sus territorios, es un país sumamente indígena, sólo comparable con Bolivia y Guatemala. En Ecuador los pueblos indígenas lograron un admirable grado de conciencia, organización y contundencia política. En los pasados 30 años han encabezado protestas e insurrecciones nacionales. Saben paralizar el país donde son mayoría y saben tirar gobiernos nefastos. Saben gobernarse, y el movimiento indígena ya participó una ocasión en el gobierno nacional, cometió los errores del caso, fue traicionado por el presidente en turno, y rectificó. Ha sido emocionante verlos aprender. Los indígenas evitan caer rehenes del clientelismo oficial, como sucede ahora en México y Bolivia, y se atreven a desairar al Fondo Monetario Internacional.


Estas líneas sólo aspiran a expresar una sincera admiración por ese pueblo del mediodía americano cuando nuevamente conmueve al mundo con su resistencia. Allí vive la dignidad, allí los pueblos originarios defienden como pocos sus ríos, selvas, montañas y horizontes sagrados. Se trata de los kichwa, shuar, achuar, chachi, epera, huaorani, siona, andoas, shiwiar, secoya, awa, tsachila, cofán y sápara. Aunque la esperanza esté hoy explicablemente desprestigiada (¡ay, Pandora!), en Ecuador respira la resistencia popular de la esperanza, que incluye a trabajadores y estudiantes de las ciudades altas.


"Tierra equinoccial, patria del colibrí / del árbol de la leche y del árbol del pan, / de nuevo oigo tus grillos y cigarras / moviendo entre las hojas / su herrumbosa, chirriante maquinaria", saludaba a su patria Jorge Carrera Andrade, su poeta mayor.


País de nieve y de fuego, participa del universo andino de la yuca y las mil patatas, todas hijas predilectas de la tierra, raíz y fruto del subsuelo. Cuna del agua y el verdor pleno, tierra de grandes sabios y chamanes, como don Sabino Gualinga de la comunidad amazónica de Sarayaku, a su vez ejemplo continental de autonomía y buen vivir (o sumak kawsay), hay en ese Pulgarcito de Su-damérica un espíritu humano inigualable. Comparte con sus vecinos la mágica liana de la ayahuasca ("soga de los espíritus" en kichwa) y con sus hermanos indígenas de Bolivia la determinación de morir por la vida y resistir en nombre de las generaciones futuras.


Balanza de la dignidad, es en la mitad del mundo donde la brújula se desorienta, donde los huevos se ponen de pie y no se rompen. No quitemos de Ecuador nuestros ojos ni nuestros corazones.

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De izquierda a derecha: Jack Ma, presidente de Alibaba, y Elon Musk, consejero delegado de Tesla, en una conferencia en Shanghai, este jueves. En vídeo, las declaraciones. Foto: AFP | Vídeo: REUTERS

El empresario chino ha mantenido un debate con Elon Musk, quien ha recalcado que las máquinas van a superar a la raza humana

 

El multimillonario Jack Ma, un defensor abierto de la cultura del trabajo extremo de China, ha afirmado esta madrugada en la Conferencia Mundial de Inteligencia Artificial (IA) celebrada en Shanghái, que espera que las personas puedan trabajar solo 12 horas a la semana con los beneficios de la inteligencia artificial. El cofundador de Alibaba sostuvo que la gente podrá trabajar cuatro horas durante tres días a la semana, con la ayuda de los avances tecnológicos y una reforma en los sistemas educativos.

Ma citó a la electricidad como un ejemplo de cómo los desarrollos tecnológicos pueden liberar tiempo para el ocio. “El poder de la electricidad es que le pudimos dar más tiempo a las personas para que puedan ir al karaoke o a bailar por la noche. Creo que gracias a la inteligencia artificial, las personas tendrán más tiempo para disfrutar de las relaciones humanas", ha recalcado. 

"Durante los próximos 10 o 20 años, cada ser humano, país y gobierno debería concentrarse en reformar el sistema educativo, para asegurar que nuestros hijos puedan encontrar un trabajo que solo requiera tres días a la semana, cuatro horas al día". dijo. "Si no cambiamos el sistema educativo, todos estaremos en problemas". 

Las declaraciones del empresario se producen pocos meses después de que respaldara la polémica rutina del sector tecnológico de China, que consiste en trabajar las 12 horas al día, seis días a la semana. El apoyo fue tan público que le valió el apodo 996 (trabajo de nueve a nueve, seis días a la semana). En una publicación en un blog, el hombre más rico de China criticó a aquellos trabajadores que esperaban un típico estilo de vida de ocho horas laborales, lo que despertó una ola de crítica en su contra. 

"No me preocupan los trabajos", ha añadido Ma, en referencia a si la inteligencia artificial ayudará a los humanos o eliminará los puestos de trabajo. “Las computadoras solo tienen chips, los hombres tienen el corazón. Es el corazón de donde proviene la sabiduría ".

Elon Musk apuesta por la exploración de Marte

En el mismo debate en la Conferencia Mundial de Shanghái, el consejero delegado de Tesla, Elon Musk, ha afirmado que la IA pronto superará a la raza humana, que la civilización puede terminar y que, por lo tanto, la humanidad necesita explorar el cosmos (específicamente Marte)

"No tenemos mucho tiempo", ha advertido el empresario estadounidense. "Esta es la primera vez en los 4.500 millones de años de la historia de la Tierra, en la que podremos extender la vida más allá de la Tierra", ha agregado. "Aseguremos el futuro para que la luz de la conciencia no se extinga".

A diferencia de la postura de Ma, que presenta a la IA como algo positivo, capaz de ayudar a los seres humanos, Musk se mantiene en la postura de que las máquinas podrán superar a la raza humana. "El error más grande que veo que la gente comete es asumir que son inteligentes ", ha afirmado el empresario, y ha añadido: "La gente subestima la capacidad de la IA. Piensan que es un humano inteligente. [Pero va a ser] mucho más inteligente que el humano más inteligente que puedan conocer". 


Colapso demográfico y desarrollo de la IA: Musk señala los principales problemas de la humanidad en el futuro

 

Este jueves, el fundador y director ejecutivo de Tesla y SpaceX, Elon Musk, expuso su visión sobre los peligros que amenazan a la humanidad. Lo hizo durante un debate público con el fundador de la compañía china Alibaba, Jack Ma, en el marco de la conferencia World Artificial Intelligence, que se celebra en Shanghái.

En particular, advirtió que el problema demográfico real no es el exceso —como se suele considerar—, sino la falta de población.

"La mayoría de la gente cree que tenemos demasiadas personas en el planeta. Esta es una visión anticuada. Suponiendo que haya una IA [inteligencia artificial] benévola, el mayor problema que enfrentará el mundo en 20 años es el colapso de la población. No es una explosión. Colapso", explicó el empresario.

Por su parte Ma, quien había afirmado antes que "los mejores recursos en la Tierra no son el carbón, ni el petróleo, ni la electricidad, sino los cerebros humanos", expresó su acuerdo con esa noción y opinó que China podría hacer frente a "grandes problemas" demográficos en las próximas dos décadas.

En otro momento de la discusión, Musk se quejó de que se suelen sobreestimar las habilidades mentales del hombre en comparación con la inteligencia de las computadoras.

"La gente subestima la capacidad de la IA. Piensan que es un humano inteligente. [Pero va a ser] mucho más inteligente que el humano más inteligente que puedas conocer", dijo el fundador de Tesla y sugirió que un día la tecnología "llegará a un punto donde casi completamente simula a una persona, muchas personas simultáneamente".

"Somos muy tontos y […] definitivamente podemos hacer cosas más inteligentes que nosotros mismos", reiteró en desacuerdo con Ma, quien es mucho más optimista sobre el futuro de la IA y piensa que "los humanos nunca podrán crear otra cosa que sea más inteligente que ellos mismos"

Publicado: 29 ago 2019 22:35 GMT

Fuente, Rusia Today

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El estómago de los pobres tiene un límite, la codicia de los ricos no

El Gobierno de Estados Unidos planea eliminar o reducir al máximo la ayuda a los pobres, lo cual incluye asistencia a la salud y cupones de alimentación. Su argumento es que la economía está mucho mejor que en el 2008 y, por lo tanto, los pobres ya no necesitan esta ayuda. Nótese, una vez más, el factor racial que lo permea casi todo. No por casualidad, el patrón histórico de pobreza en este país se ha ensañado especialmente con los negros, los latinos, los niños, las mujeres y todo grupo fuera de la órbita del poder. De los multimillonarios subsidios que reciben los agricultores en EE.UU. desde que fueron implementados como ayuda durante la Gran Depresión de los años treinta no se habla porque esos Estados rurales son votantes de los de arriba. Los de arriba siempre se aprovecharon de estas limosnas selectivas y del temor de los del medio por los de bajo.

Ahora, a las desventajas históricas de ser pobres se suma el estrés social del neonazismo. Si antes la narrativa social tenía algún respeto por los más débiles, ahora son objeto de acoso y bullying, lo cual hace de la objetiva condición de ser mujer, negro, mestizo, joven y pobre un motivo más de estrés psicológico, moral y social. Esa es la pobreza que no se puede medir: la pobreza moral.

Resulta que el país más poderoso del planeta necesita ahorrar U$ 2.000 millones en comida para los más pobres poco después de pasar una ley de recorte de impuestos que “alivió” a los supermillonarios en una cifra 1.000 veces superior.

Es lógico que alguien que nació en la insensibilidad de la opulencia del dinero y del poder como Donald Trump piense así (esto de la mayor insensibilidad de los ricos no es una opinión sino que ha sido demostrado por diversos estudios). Para este tipo de gente, si los números macros están bien, todo el mundo debe estar bien porque todos se benefician en algún grado de la misma economía. No importa si unos se llevan un millón de dólares y otros agradecen las monedas que caen en el desbande.

Ahora, si es cierto que los salarios se han recuperado 1,5% en el último año, y suponiendo que esa mejoría también llegó a las clases más necesitadas, pues entonces descontémosle un 1,5% de la comida que reciben los pobres (un vaso menos de agua, una miga de pan menos). Pero no los dejemos sin comer.

La mentalidad insensible que gobierna el mundo supone que un trabajador mendiga un cupón de alimento por holgazán o que millones acuden a los comederos públicos por diversión. ¿Que los pobres ya no necesitan tanto? Los pobres tienen un límite estomacal cuando el Estado les “regala” un plato de comida al día. Los ricos no tienen un límite en codicia cuando ese mismo Estado gasta billones de dólares protegiendo sus intereses de las maneras más diversas.

Desde el Gobierno hasta la prensa opositora resumen la situación actual del país como de “una sobresaliente fortaleza y prosperidad económica”. Debajo de esos titulares y fuera de esos mismos medios, uno de cada cinco jóvenes vive en la pobreza mientras el 40% de la población está a un mes de caer en la pobreza si pierde su trabajo. ¿Contradicción? No. Situación ideal para los grandes negocios.

El masivo recorte de impuestos de 2017 pasó desapercibido para la mayoría. En la macroeconomía provocó un estímulo que duró un año y un endeudamiento que durará décadas. La “responsabilidad fiscal” ha sido una bandera histórica de los republicanos al mismo tiempo que han sido gobiernos republicanos (desde que el partido adoptó el neoliberalismo como ideología en los 70) los que han aumentado las deudas del gobierno de forma masiva. El Gobierno actual no es la excepción. En dos años y medio aumentó el déficit fiscal en un 17% (U$779. 000.000.000) y la deuda externa (hoy en U$ 22.000.000.000.000) un 30% al final de 2020.

Nada de esto es invento de Trump. En 2013 el 0,1% de la población ya había pasado a tener más capital que el 90%. En 2016, 40 millones (12,7%) vivían en situación de pobreza. Hoy se cuentan con los dedos de una mano los hombres que tienen más dinero que la mitad más pobre del país mientras medio millón de personas viven en las calles. En 2017, ya en la administración Trump, 140 millones de estadounidenses vivía en “inestabilidad económica” según la Oficina de Estadísticas Laborales.

Estos datos y esta práctica ideológica tienen otros derivados directos: en Estados Unidos, cada año mueren 50.000 personas por sobredosis solo de opioide. La famosa epidemia fue iniciada y sostenida por la codicia de las grandes farmacéuticas, como ya ha quedado demostrado (el negocio suma U$78.500.000.000, más que el PIB de Uruguay o Guatemala).

A este panorama de canibalismo, desprotección y vulnerabilidad hay que agregar que la FED no está preparada para la recesión de 2020 o 2021, ya que no cuenta con un mínimo de 5% de tasas para reducir. Tampoco la población está preparada. Hay más gente sin seguros de salud. Hay más estudiantes con más deudas. Aunque la pobreza se redujo un 2,5% desde 2015 (12,3%) simplemente ha seguido un patrón histórico muy obvio: con cada recesión se borran todos los progresos de reducción de pobreza (hoy el porcentaje es el mismo que en 1965) y todos los progresos salariales de los trabajadores que, además, no pueden ahorrar sino endeudarse.

En el mayor periodo de expansión macroeconómica de las últimas generaciones, la reducción de la pobreza en unos pocos puntos porcentuales y el alto grado de precarización de la mayoría de los habitantes del país que imprime la divisa global y todavía domina la geopolítica indica que en la próxima recesión (en 2020 el censo nacional agregará cientos de miles de puestos de trabajos temporales) el número de quienes caigan en pobreza será doloroso. La falta de contención de programas sociales (educación, salud, movilidad social) harán el resto.

Las redes de protección sociales no sólo son justas sino, además, convenientes, incluso para los de arriba. Un caso demasiado obvio fue la Argentina de Mauricio Macri (la de Menem y la de tantos otros). Los efectos del neoliberalismo alegre son más obvios allí porque Argentina es una economía sensible, ya que no puede imprimir la divisa global ni imponerle nada a nadie, además de su tendencia genética a la rebeldía intermitente.

Las sociedades no cambian ni reaccionan ante su propia explotación sino por grandes crisis. Medias crisis nunca son suficientes. A la orgía neoliberal en Estados Unidos todavía le espera el Big One, un temblor social mucho más dramático que el terremoto que desde hace décadas espera California.

Una forma de aplazar unas décadas más ese quiebre será una fuerte reacción de la izquierda en algún momento de la próxima década. Los nuevos años 60. De lo contrario estaremos condenados a revivir los años 30 justo un siglo después.

Por Jorge Majfud

Rebelión

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"François Houtart: Vida y pensamiento" Un hacedor del bien común de la humanidad

Cuando muere un maestro, deja un vacío. Cuando muere un maestro, que es también un querido amigo, casi un padre, deja un sentimiento de orfandad. El Grupo de Pensamiento Alternativo transformó el sentimiento desolador de la orfandad en una obra colectiva que continúe el diálogo con el accionar y las ideas de François. Más allá del valioso aporte de lúcidos intelectuales y activistas, este libro es sobre todo un acto de amor por el maestro, expresado colectivamente. y en ello reside su fuerza primordial: en la multiplicidad de voces que en su conjunto logran reunir los aspectos más sobresalientes del gran humanista e intelectual que supo ser también una persona bondadosa.

Nidia Arrobo -de la Fundación Pueblo Indio de Ecuador- fue el eje del proceso de convergencia de militantes de alternativas anticapitalistas que trabajaron junto a François en América, África, Europa y Asia. A los autores del Grupo de Pensamiento Alternativo se sumaron Samir Amín, Frei Betto, Geoffrey Pleyers, Nguyen Duc Truyen, Juan José Tamayo, Wim Dierckxsens / W. Formento entre otros. Así se fue tejiendo la trama de esta obra, con la suma de aportes de Cuenca a Quito, de Brasil a Sri Lanka, de España a Vietnam…

 

“A François le debemos la creación del Foro Mundial de Alternativas”  

 

El punto de partida del libro es la afirmación inequívoca de Samir Amin: “A François le debemos la creación del Foro Mundial de Alternativas”. Samir Amin, destacado economista marxista independiente, explica que el término alternativas está en plural porque no creían tener una receta de qué se debía hacer, sino que el objetivo era convocar a una convergencia de alternativas. François propuso un lugar de encuentro, de intercambio de ideas entre todos los movimientos en conflicto con la lógica y las políticas implementadas por el capitalismo neoliberal. El primer encuentro se realizó en El Cairo en abril de 1997. Y el lanzamiento público tuvo lugar en enero de 1999 en Davos, Suiza. “¿Por qué no ir al sitio elegido por las oligarquías políticas y financieras que manejan el mundo para hacer un anti-Davos?”, preguntó François. Precisamente eso hicieron con la participación de sindicalistas de Brasil, India, Corea del Sur y Francia; campesinos de Burkina Faso, Bali, India y Brasil y de movimientos de mujeres de Quebec y China. Le Monde Diplomatique difundió la agenda anti-Davos, en la que se respondía desde la perspectiva de los campesinos/obreros/trabajadores a cada punto de la agenda Davos, que representa los intereses de los multimillonarios que gobiernan el mundo. El Foro Mundial de Alternativas fue el origen de los Foros Sociales Mundiales.

 

Lo que nos une es más importante que lo que nos divide

 

Más allá del (necesario) debate de ideas, el objetivo primordial compartido por François y Samir era crear instancias de coordinación de las luchas sociales dentro de cada país y entre los diferentes países; una convergencia de alternativas con respeto por la diversidad, bajo el lema: Lo que nos une es más importante que lo que nos divide.

El espíritu internacionalista y el respeto por la diversidad en pos de la convergencia de distintas tendencias populares en lucha por el cambio social han sido la brújula del activismo y del pensamiento de François. Nidia Arrobo dice: “Multifacético y abierto a todas las causas, a François le dolía el mundo… y asumía como propios los grandes problemas como el sufrimiento infligido en los pueblos del Medio Oriente, los Tamiles, Haití. Se opuso al injusto bloqueo contra Cuba, la sangrienta guerra en Colombia, la opresión contra los pueblos indígenas, la devastación de los ecosistemas, el calentamiento global... Apoyó las luchas anticolonialistas africanas, la resistencia vietnamita… Trabajó junto a humanistas, los movimientos campesinos, indígenas y defensores de los derechos humanos y de la naturaleza -no como observador sino como miembro activo: investigando, analizando, diseñando soluciones e involucrándose en la aplicación de esas soluciones -fiel al método aprendido en Bélgica junto a la Juventud Obrera Católica: Ver/Juzgar/Actuar".


"Había que salir a las minas de carbón, a las aldeas, a las cooperativas agrícolas del Boerenbond"

Y es en Bélgica, en la Universidad de Lovaina, donde Gustavo Pérez conoció a François en 1954, como lo relata en su ensayo testimonial "Mis experiencias de vida con François Houtart desde 1954". Quien los introduce es Camilo Torres -el sacerdote tercermundista y revolucionario que murió luchando por una sociedad más justa en Colombia. Gustavo y Camilo -ambos colombianos- eran amigos desde muy jóvenes y decidieron continuar estudiando sociología en Lovaina por recomendación del joven profesor belga Houtart, quien devino mentor de ambos (a pesar de su juventud, 29 años, solo unos pocos años mayor que Gustavo y Camilo). "François nos inició en la formación académica en contacto con la realidad. Había que salir a las minas de carbón, a las aldeas, a las cooperativas agrícolas del Boerenbond; asistir a reuniones de la Juventud Obrera Católica (JOC), de los sindicatos. La amistad con François, que perduró a través de los tiempos, nos impactó a Camilo y a mí; fue nuestro guía y consejero", dice Gustavo. La amistad y el trabajo compartido en las ciencias sociales y en la teología de la liberación dura más de 60 años.


Arraigar las luchas en el análisis de la realidad social

El artículo de Nguyen Duc Truyen [1] , “François Houtart en la memoria de sus amigos vietnamitas”, señala que la entrañable amistad de cuatro décadas surge con la participación activa de François en defensa de la paz de Vietnam. Fue presidente de la Asociación de amistad belga-vietnamita y desde 1978 cooperó en la investigación científica con el Instituto de Sociología de Vietnam realizando un estudio de terreno en la comuna rural de Hai Van en el delta del río Rojo. François se incorporó a la vida de la comuna, especialmente al quehacer de la cooperativa agrícola.

Su aporte fue integral; en la década de 1970, por su iniciativa y trabajo se mejoró el dispensario médico de la comuna y se creó un jardín de plantas medicinales y un taller para producir medicamentos. En la década de 1990, influyó en la creación de una escuela primaria y otra secundaria. En la década de 2000, ayudó a formar centros de capacitación técnica y un fondo de microcrédito. A la par, elaboraba informes sociológicos sobre la comuna. En el primer informe de 1980, resaltó la importancia del modelo socialista de colectivización, pero también expresó sus reservas sobre el proceso de transformación económico-social proponiendo que se impulsara la educación como tarea urgente en el corto y en el largo plazo para garantizar un equilibrio entre el modelo económico y el cultural. No solo propuso iniciativas de desarrollo de la educación sino que también buscó los fondos internacionales de ayuda al desarrollo para financiar una parte importante de la infraestructura de la comuna.

Cooperó con el Instituto de Sociología de Hanoi siendo el primer profesor que enseñó de manera sistemática y práctica los conocimientos fundamentales de la Sociología a los investigadores del Instituto. El primer informe sobre la comuna rural de Hai Van contribuyó a formar a la primera generación de investigadores del Instituto de Sociología -entre los que figura Nguyen.

En Vietnam, al igual que en otras partes del mundo, arraigar las luchas en el análisis de la realidad social, fue el leitmotiv de François Houtart, señala Geoffrey Pleyers en su artículo “François Houtart: Una sociología de la liberación”. Agrega que no era solo un analista de la evolución de la sociedad y de los movimientos sociales, sino que fue ante todo un protagonista del cambio: desde la década del 70 planteó la necesidad de lograr la confluencia de las luchas sociales, tanto entre países como entre diferentes sectores, incluyendo a los gobiernos progresistas, de los que rescataba su potencial para “promover alternativas y realizar cambios sociales” -sin dejar de señalar con espíritu de crítica constructiva las políticas “post-neoliberales, pero no post-capitalistas” de dichos gobiernos.

El rol clave de François en el desarrollo de la solidaridad internacional con el pueblo tamil de Sri Lanka queda plasmado en el artículo "François: Luminoso ejemplo de solidaridad con Tamil Eelam" [2] . Viraj Mendis revive la muerte de François en la Fundación Pueblo Indio de Ecuador, en la víspera de un evento en solidaridad con el pueblo Tamil en Quito. Dice: " Me acuerdo muy claramente de aquel día fatídico de junio [de 2017] cuando Surimana, Nidia y yo intentábamos reanimar a François... En lo más íntimo de nuestros corazones, sabíamos que era demasiado tarde, pero había una desesperación en nuestros esfuerzos para reanimarlo. Esta desesperación no se basaba únicamente en los profundos sentimientos que teníamos por este hombre excepcional. En aquel momento frenético, sentíamos también una ansiedad por cómo su muerte afectaría a la lucha en la cual los cuatro estábamos tan íntimamente involucrados. Sin él esta lucha jamás hubiera empezado. Y desde su comienzo, él fue su interlocutor como así también su mayor catalizador. Desesperadamente queríamos que viviera porque lo amábamos y, también porque nuestra lucha colectiva lo necesitaba..."

Francisco Muñoz en el ensayo "François Houtart: Política y liberación" señala que a partir de la crisis de 2008, el pensamiento de François se articula en torno a tres temas fundamentales: la naturaleza estructural de la crisis del capital, los procesos de transición y la propuesta alternativa de los bienes comunes de la humanidad. Resalta que en su dimensión utópica el pensamiento político de Houtart se basa en el paradigma de la esperanza, comprendida como una expresión y un concepto fidedignamente cristiano-evangélico, que enfoca el futuro y la superación de la pobreza y la explotación en la transformación de la situación en la Tierra y en el presente.


"Movilizar las energías en un Frente Unido"


El aporte de François Houtart para comprender y transformar la realidad ecuatoriana es de una magnitud invaluable. Aplica el método científico para analizar la realidad y proponer soluciones en diálogo con los movimientos sociales, en contacto directo con los campesinos y las comunidades indígenas del país. Algunos de los autores ecuatorianos -Esteban Daza, José Astudillo, Fernando Vega, Francisco Muñoz- ahondan en diferentes aspectos del aporte de François. Por su parte, Napoleón Saltos señala que para François era primordial " la posición de los movimientos sociales, sobre todo de los pueblos indígenas. Escuchaba a todos los sectores. Tenía acceso para hablar directamente con el presidente Correa, sobre todo en el primer período. Tenía una relación especial con las organizaciones indígenas, sobre todo con la CONAIE, no sólo a nivel de dirigencia, sino de bases. Periódicamente recorría el país, especialmente el campo... Buscó servir de puente para restablecer los lazos entre el gobierno y el movimiento indígena en momentos de conflicto, como en el caso de la amenaza de quitar el local a la CONAIE o ante la criminalización de la lucha social. Pero recalcaba que se trataba de discrepancias dentro de la izquierda".

Creo que la antología logra con creces el propósito de continuar el diálogo con el pensamiento y el accionar de François Houtart, motivándonos a leer o releer sus escritos. Por mi parte, volví a leer “La agricultura campesina e indígena como una transición hacia el bien común de la humanidad: el caso del Ecuador”, uno de sus últimos artículos [3] :

Para el futuro, la solución no se encuentra en un capitalismo oligárquico vinculado con el capital financiero. Tampoco la continuidad de un capitalismo moderno dará la respuesta que no ha podido proponer durante la última década. Se trata de una nueva propuesta, basada sobre una refundación del proyecto, como un elemento de una transición hacia un paradigma post-capitalista. Por eso las fuerzas de la lucha social deben reconstruirse desde la base, movilizando las energías en un Frente Unido, con metas precisas y propuestas concretas, donde nadie, en particular los movimientos indígenas, pierda su identidad. Es urgente. Es posible. Mañana será demasiado tarde.  
En defensa de la capitana alemana del barco Sea Watch detenida por rescatar a 40 inmigrantes que naufragaron en el Mediterráneo, decía acertadamente el filósofo Santiago Alba Rico que en un solo gesto la valiente joven expresó uno de esos valores fundamentales que debemos proteger: la opción preferencial por los otros. De igual manera, podemos decir que los gestos de François expresaron un valor esencial que debemos proteger: la opción preferencial por los otros.

 


Silvia Arana, editora del libro François Houtart: Vida y pensamiento.

Notas: [1] Traducido del francés por Víctor Hugo Jijón, Grupo de Pensamiento Alternativo.

[2] Traducido del inglés por Billy Gills, Grupo de Pensamiento Alternativo.

[3] La agricultura campesina e indígena como una transición hacia el bien común de la humanidad: el caso del Ecuador - François Houtart : http://www.rebelion.org/noticia.php?id=225334  

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

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