Fósiles hallados en Kenia aportan nuevos datos sobre los humanos
Adís Abeba/Nairobi, 8 de agosto. Para un ojo no habituado se trata sólo de unos fragmentos petrificados de personas. Sin embargo, estos restos de homínidos fueron enterrados hace casi dos millones de años en lo que hoy es el lago Turkana, en el norte de Kenia. Y para Meave Leakey, quien encabeza un grupo de investigadores, los fósiles de un cráneo y dos mandíbulas suponen toda una sensación, pues ofrecen nuevos detalles sobre la evaluación de la especie humana hace 1.78 hasta 1.06 millones de años en el este de África.


"Nuestra investigación demuestra que hubo varios tipos de homínidos similares, pero nosotros somos los únicos que hemos sobrevivido", dijo la prestigiosa paleontóloga, de 70 años, en entrevista con Dpa.


No obstante, esto alberga también peligros. "Las personas nos consideramos algo especial y tal vez por eso nos comportamos muy mal. Destruimos océanos, el aire que respiramos y nuestras fuentes de alimentos", advirtió Leakey, quien junto a su marido, Richard, y su hija Louse desde hace años intenta descifrar los secretos de la evolución de la especie humana y con ello comprender mejor el presente.


Se sabe desde hace tiempo que la cuna de la humanidad está en África, pero con las investigaciones recientes sobre fósiles los expertos pueden explicar mejor por qué el homo erectus, antecesor del hombre moderno, triunfó y se desarrolló en homo sapiens, mientras los otros dos tipos de homínidos se extinguieron. Las condiciones de vida en el pleistoceno eran duras y se necesitaba inteligencia, así que el que se estrujaba los sesos, sobrevivía.


"Creo que lo que realmente fue determinante fue el mayor tamaño del cerebro", dijo Leakey. “El homo erectus era más inteligente y probablemente podía fabricar mejores herramientas y conseguir alimentos más fácilmente que otras especies.”


Pero antes de llegar a ese punto, los diferentes homínidos compartían un mismo espacio en el este de África, al igual que hoy conviven gorilas y chimpancés en algunas regiones. De ese mismo modo pudieron coexistir estos humanos primitivos sin exterminarse unos a otros.


Koobi Fora


Por primera vez existe una clara imagen de cómo podrían haber sido otras especies humanas, dijo Fred Spoor, científico del Instituto Max Planck, en Leipzig (Alemania), quien también ha participado en el proyecto. Su distintivo más característico, dijo, era su cara larga y plana, agregó.


Leakey y su proyecto de investigación Koobi Fora han aportado otra pieza al rompecabezas de la evolución humana a la vez que han puesto fin al debate que ha durado décadas sobre si hace casi dos millones de años había otros homínidos junto con el homo erectus. La antropóloga no se quiere dormir en los laureles, pues los nuevos hallazgos convierten al ser humano en vulnerable.


"Los primeros homínidos poblaron nuestro planeta hace sólo millones de años y esta semana hemos posado un vehículo en Marte", dijo Leakey.


"Lo que debemos tener claro es que en la contabilidad geológica del tiempo existimos sobre la Tierra desde hace un minúsculo momento. Y si seguimos derrochando los recursos, como hasta ahora, no estaremos aquí por mucho más tiempo".


Dpa
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Miércoles, 16 Febrero 2011 18:06

La Humanidad hay que empezar a salvarla ya

Supe que varios intelectuales prestigiosos, y amigos sinceros de Cuba, visitaron nuestra Capital para participar en la XX Feria Internacional del Libro de La Habana.

Esa Feria es una de las modestas cosas buenas que hemos impulsado. Los libros y las ideas que ustedes elaboran y promueven han sido fuentes de aliento y esperanza; gracias a ellos, conocemos lo que vale el injerto del talento y la bondad. Sus nombres se familiarizan y se repiten a lo largo de la vida durante años, que siempre nos parecen breves.

Entre los factores que amenazan al mundo están las guerras. Los científicos  han sido capaces de poner en manos del hombre colosales energías,  que han servido entre otras cosas para crear un instrumento autodestructivo y cruel como el arma nuclear.

Los intelectuales pueden quizás prestar un enorme servicio a la humanidad. No se trataría de salvarla en términos de milenios, tal vez ni siquiera en términos de siglos.  El problema es que nuestra especie se encuentra ante problemas nuevos, y no aprendió siquiera a sobrevivir.

Si logramos que los intelectuales comprendan el riesgo que estamos viviendo en este momento, en que la respuesta no se puede posponer, tal vez logren persuadir a las criaturas más autosuficientes e incapaces que han existido nunca: nosotros, los políticos.

¿Cómo?

Me correspondió hace casi 20 años la desagradable tarea de advertir al mundo, en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, que nuestra especie estaba en peligro de extinción.

Lo razoné entonces, aunque el peligro no era inminente como ahora, se me escuchó con atención, aunque tal vez sería mejor decir que con benevolencia.

Hubo aplausos. Un tipo se había percatado de eso. Los súper poderosos allí reunidos se dieron cuenta de que era cierto, pero un problema que ellos, desde luego, se ocuparían de resolver en los siglos que tenían por delante.

La cara sonriente de Bush padre, y la monumental mole del Canciller alemán Helmut Kohl, marchando con rapidez por un ancho pasillo, al frente del grupo después de la foto final, propiciaba la impresión de que nada podía perturbar el feliz sosiego de nuestro espléndido mundo.

Tan tonto como los demás mortales, quedé con la idea de que tal vez había exagerado.

Han pasado solo 19 años y hoy veo cosas perturbadoras que ya están sucediendo y no admiten dilación alguna.

Más vale parecer locos que serlo y no parecerlo. Si pensamos que estamos ya a un paso del abismo y nuestro cálculo no fuera exacto, ningún daño haríamos a la humanidad. Cuando nos acercamos ya a los 7 mil millones de habitantes, no es cuestión de ponerse a filosofar sobre Malthus y las posibilidades de la soya, el trigo y el maíz genéticamente modificado.

Los norteamericanos, que en eso son los más avanzados, saben bien cual es el tope de sus posibilidades.

Es hora ya de prestar atención a los ecologistas y los científicos como Lester Brown, la máxima autoridad mundial en esa materia y la producción de alimentos.

Pensadores eminentes ven con claridad que el sistema capitalista desarrollado marcha hacia un desastre inevitable. Nadie habría sido capaz de prever las nuevas situaciones que se van creando a lo largo del camino, y en nada se niega sino, por el contrario, se confirman las crisis que nos convirtieron en revolucionarios. Ahora no se trata de la inevitabilidad del cambio de la sociedad, sino del derecho de la especie a una vida diferente por la cual no hemos dejado de luchar.

Ni siquiera entre las religiones que postulan el Apocalipsis, una idea en la que creen muchos, nadie que yo sepa sugirió que sería este milenio y mucho menos este siglo.

He meditado mucho estos días en los sucesos que están teniendo lugar y les ruego hagan lo mismo, sin temor alguno de solicitarles un esfuerzo inútil.

Tengo el hábito de leer cuanto análisis de ecologistas y científicos prestigiosos llega a mis manos.

Ayer, cuando meditaba sobre lo ocurrido en Túnez y Egipto, me llamó la atención un artículo recién publicado de Paul Krugman, escritor renombrado y economista serio, cuyos análisis sobre las medidas de Roosevelt a raíz de la Gran Depresión y la guerra, reflejaban un especial conocimiento de la economía en Estados Unidos y el papel desempeñado por el autor del New Deal. No es marxista ni socialista. Recibió el Premio Nobel de Economía en el año 2008. Vean lo que escribió sobre la crisis de los alimentos, la persona tal vez más autorizada para hacerlo.



Sequías, inundaciones y alimentos

PAUL KRUGMAN 13/02/2011

Estamos en mitad de una crisis alimentaria mundial (la segunda en tres años). Los precios mundiales de los alimentos batieron un récord en enero, impulsados por los enormes aumentos de los precios del trigo, el maíz, el azúcar y los aceites. Estos precios desorbitados solo han tenido un efecto limitado en la inflación estadounidense, que sigue siendo baja desde un punto de vista histórico, pero están teniendo un impacto brutal para los pobres del mundo, que gastan gran parte o incluso la mayoría de sus ingresos en alimentos básicos.

Las consecuencias de esta crisis alimentaria van mucho más allá de la economía. Después de todo, la gran pregunta acerca de los levantamientos contra los regímenes corruptos y opresivos en Oriente Próximo no es tanto por qué se están produciendo como por qué se están produciendo ahora. Y hay pocas dudas de que el hecho de que el precio de la comida esté por las nubes ha sido un desencadenante importante de la cólera popular.

¿Y qué hay detrás del repunte de los precios? La derecha estadounidense (y la china) culpa a las políticas del dinero fácil de la Reserva Federal, y hay al menos un experto que afirma que hay "sangre en las manos de Bernanke". Mientras tanto, el presidente
francés Nicolas Sarkozy culpa a los especuladores y les acusa de "extorsión y pillaje".

Pero las pruebas cuentan una historia diferente, mucho más siniestra. Aunque hay varios factores que han contribuido a la drástica subida de los precios de los alimentos, el que realmente sobresale es la medida en que los acontecimientos meteorológicos adversos han alterado la producción agrícola. Y estos acontecimientos meteorológicos adversos son exactamente la clase de cosas que uno esperaría ver a medida que el aumento de las concentraciones de los gases de efecto invernadero cambie el clima (lo que significa que la actual subida del precio de la comida podría ser solo el principio).

Ahora bien, hasta cierto punto, el vertiginoso ascenso de los precios de los alimentos forma parte de un encarecimiento general de los productos básicos: los precios de muchas materias primas, que abarcan todo el espectro desde el aluminio hasta el zinc, han estado subiendo rápidamente desde principios de 2009, principalmente debido al acelerado crecimiento industrial en los mercados emergentes.

Pero la relación entre el crecimiento industrial y la demanda está mucho más clara en el caso del cobre, por ejemplo, que en el de los alimentos. Excepto en los países muy pobres, el aumento de la renta no tiene un gran efecto en la cantidad que come la gente.

Es cierto que el crecimiento en algunos países emergentes como China conduce a un aumento del consumo de carne y, por tanto, a un incremento de la demanda de pienso para los animales. También es cierto que las materias primas agrícolas, especialmente el algodón, compiten por la tierra y otros recursos con los cultivos destinados a la alimentación (como también lo hace la producción subvencionada de etanol, que consume muchísimo maíz). De modo que tanto el crecimiento económico como las malas políticas energéticas han contribuido en cierta medida al repentino encarecimiento de la comida.

Aun así, los precios de los alimentos iban a la zaga de los precios de otros productos básicos hasta el verano pasado. Entonces llegó el azote del tiempo.

Fíjense en el caso del trigo, cuyo precio casi se ha duplicado desde el verano. La causa inmediata del repunte del precio del trigo es evidente: la producción mundial ha caído en picado. La mayor parte del declive de dicha producción, según los datos del Departamento de Agricultura de EE UU, es el reflejo de una drástica bajada en la antigua Unión Soviética. Y sabemos a qué se debe eso: una ola de calor y una sequía sin precedentes, que elevaron las temperaturas de Moscú por encima de los 38 grados por primera vez en la historia.

La ola de calor rusa solo ha sido uno de los muchos acontecimientos meteorológicos extremos recientes, desde la sequía de Brasil hasta las inundaciones de proporciones bíblicas de Australia, que han mermado la producción mundial de alimentos.

La pregunta, por tanto, pasa a ser qué hay detrás de estas condiciones meteorológicas extremas. Hasta cierto punto, estamos viendo las consecuencias de un fenómeno natural, La Niña, un acontecimiento periódico en el que el agua del Pacífico ecuatorial se enfría más de lo normal. Y los fenómenos de La Niña se han relacionado históricamente con crisis alimentarias mundiales, entre ellas, las crisis de 2007 y 2008.

Pero la historia no termina ahí. No se dejen engañar por la nieve: en conjunto, 2010 está vinculado con 2005 por ser el año más cálido del que se tienen registros, aun cuando nos encontrábamos en un periodo de actividad solar mínima y La Niña fue un factor de enfriamiento durante la segunda mitad del año. Los récords de temperatura no solo se batieron en Rusia, sino en al menos 19 países, que representan una quinta parte de la superficie terrestre del planeta. Y tanto las sequías como las inundaciones son consecuencias naturales de un mundo que se calienta: las sequías porque hace más calor, las inundaciones porque los océanos más calientes liberan más vapor de agua.

Como siempre, no es posible atribuir ningún acontecimiento meteorológico concreto a los gases de efecto invernadero. Pero el patrón que estamos viendo, con máximos extremos y en general un tiempo extremo que se vuelve mucho más habitual, es justo lo que uno
esperaría del cambio climático.

Por supuesto, los sospechosos habituales se pondrán como locos ante las insinuaciones de que el calentamiento global pueda tener algo que ver con la crisis alimentaria; quienes insisten en que Ben Bernanke tiene las manos manchadas de sangre suelen ser más o menos los mismos que insisten en que el consenso científico sobre el clima es el reflejo de una descomunal conspiración de la izquierda.

Pero las pruebas indican, de hecho, que lo que estamos viviendo ahora es un adelanto de la alteración, económica y política, a la que nos enfrentaremos en un mundo recalentado. Y dada nuestra incapacidad para actuar frente a los gases de efecto invernadero, se avecinan muchas más cosas, y mucho peores. -Han pasado casi 19 años de la Cumbre de Río de Janeiro y tenemos el problema delante. Allí estábamos planteando esos problemas, sin imaginarnos que el fin de la especie puede ser dentro de un siglo o de decenios, si antes no se produce una guerra.

El aumento de los precios de los alimentos agravará de inmediato sin ninguna duda la situación política  internacional.  Si como consecuencia de todo esto se agravan los problemas, me pregunto: ¿debemos ignorarlos?

Me gustaría que sobre este tema se centrara nuestro debate.

La Humanidad hay que empezar a salvarla ya.
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Hace más de 40.000 años, en algún lugar de Asia, los humanos modernos procrearon con otro linaje de homínidos cuya existencia se ignoraba hasta hace unos meses. Como testimonio de aquellos encuentros, algunos habitantes de Melanesia –pero no los euroasiáticos– llevan todavía un 6% de ADN de aquel grupo, cuyos restos han sido rescatados de la cueva de Denisova, en Siberia (Rusia).

Investigadores de seis países, incluida España, desvelan hoy en Nature parte del genoma de aquellos humanos. Su ADN se ha extraído de la diminuta falange de una niña de unos seis años a la que sus descubridores llamaron Mujer X y de un nuevo diente de adulto desenterrado en Denisova.

Los denisovanos, como han sido bautizados por el equipo, eran un linaje “hermano” de los neandertales. Mientras estos se adueñaron de Europa durante decenas de miles de años, sus hermanos pudieron ocupar grandes extensiones de Asia, donde se habrían hibridado con los sapiens.“De alguna manera viven aún en nosotros”, explica a Público Svante Pääbo, el experto en ADN fósil del Instituto Max Planck de Alemania que está haciendo pedazos los dogmas clásicos de la evolución humana. Este año, su equipo desveló que todos los humanos actuales, excepto los africanos, llevan hasta un 4% de ADN neandertal. Ahora destapa un nuevo linaje humano que se cruzó con las poblaciones sapiens que salieron de África y que después ocuparían Papúa Nueva Guinea, al norte de Australia.

“El siguiente paso es estudiar otras poblaciones porque seguramente los melanesios no sean los únicos que lleven esta herencia”, explica Tomás Marques-Bonet, genetista del Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona (IBE), quien ha analizado cambios en tramos del genoma del nuevo linaje y los ha comparado con el de sus familiares más cercanos: sapiens, neandertales y chimpancés.


Mestizaje

“Neandertales, denisovanos y sapiens se diferencian en menos de un 1% de su genoma”, afirma Marques-Bonet. Esto supone un golpe de gracia al Homo sapiens como especie pura y obliga a repensar el esquema de evolución humana. Si la mayoría de los humanos lleva rastros de otros homínidos en cada una de sus células, ¿pueden seguir creyéndose la especie triunfadora que reemplazó completamente al resto?

“Va a haber mucha controversia y debate”, adelanta el genetista Carles Lalueza-Fox, que también trabaja en el IBE pero no ha participado en este estudio. Sí lo hizo en el que aportó el genoma neandertal y en otro recién publicado en el que el ADN antiguo explica cómo eran las familias de neandertales que habitaron Asturias, tal vez al mismo tiempo que los denisovanos ocupaban Siberia.

Según la teoría dominante, el Homo sapiens salió de África hace 70.000 años para conquistar el mundo y reemplazar al resto de especies humanas a su paso. Esta teoría se diluye ahora en otra en la que los sapiens prefirieron hacer el amor antes que la guerra a algunos de los neandertales y denisovanos que iban encontrando. “La visión es ahora mixta”, dice Marques-Bonet. “No hubo reemplazo total ni exterminio, sino contacto”, apunta.

Al contrario de lo que se ha hecho durante décadas, su equipo no le ha puesto un nombre científico de especie a los denisovanos. La ciencia clásica calificaba como especies distintas a dos seres que no pueden tener descendencia fértil. Para los seres extintos, se usaba la forma de sus huesos, sobre todo los cráneos. El ADN antiguo ha cambiado todo esto y aporta una radiografía genética a partir de huesos minúsculos que antes se hubieran guardado como inclasificables. La fiesta puede continuar. “Estoy convencido de que van a aparecer más linajes nuevos”, concluye Marques-Bonet.


Una cuna en disputa entre Eurasia y África

Los expertos no se ponen de acuerdo en dónde se originó el nuevo linaje humano descrito en el estudio.

 Para José María Bermúdez de Castro, codirector de Atapuerca, se trataría de una población originada lejos de Oriente Próximo y el este de África, “aislada” y “que no fue sustituida por poblaciones más recientes, como sucedió en Europa con ‘Homo antecessor’ [el hombre de Atapuerca]”.

Pero, con el genoma denisovano recién secuenciado, Svante Pääbo opina que “el escenario más simple es que el ancestro común de los denisovanos y los neandertales dejase África y después diese lugar a poblaciones distintas en Eurasia”.

Por NUÑO DOMÍNGUEZ MADRID 22/12/2010 19:45 Actualizado: 22/12/2010 22:02


 

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Jueves, 04 Noviembre 2010 07:28

Hacia una nueva crisis alimentaria

Especulando que es gerundio

El pasado septiembre, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés), anunciaba en un comunicado de prensa que 925 millones de personas en el mundo sufrían hambre. Aunque se ha logrado descender de los 1023 millones contabilizados en 2009, la actual cifra sigue siendo “inaceptablemente alta”, según la propia organización. Entre los factores que influyeron para este significante descenso, la FAO destaca el crecimiento económico en algunos países y la reducción en los precios de los alimentos.

Aún así y a pesar de las buenas noticias, nada está siendo como antes de la crisis alimentaria de 2008. La propia FAO advertía en diciembre de 2009 que los alimentos mantenían precios elevados. Según una escala que confecciona esta institución, en noviembre de 2009 el índice de precios de los alimentos mantuvo una media de 168 puntos. Este nivel fue un 20% inferior al máximo histórico de junio de 2008, cuando la crisis mundial en los precios estaba en pleno apogeo. Sin embargo, antes de 2007, este valor nunca superó los 120 puntos y durante la mayor parte del tiempo se mantenía por debajo de los 100. Estas cifras indican claramente que, en los últimos años, los alimentos han experimentado incrementos espectaculares en sus precios que amenazan la seguridad alimentaria de millones de personas.

La FAO, fiel a los intereses de quienes controlan los recursos agrícolas para enriquecerse, enumeró los factores que a su juicio ocasionaron la subida. Por ejemplo, dicha organización justificó que el aumento en 2007 y 2008 fue inducido por las malas cosechas, la reducción de las reservas mundiales de cereales, el alza en los precios del petróleo y el desvío de cultivos para alimentar depósitos de coche en detrimento de los estómagos humanos (agrocombustibles). También por las restricciones a la exportación impuesta por algunos países cuando estalló la crisis de los precios, la debilidad del dólar y la especulación en los mercados financieros.

A finales de 2009, por el contrario, las reservas de cereales se habían recuperado, las exportaciones eran más adecuadas y el precio del petróleo había descendido, entonces ¿Por qué seguían los precios elevados?

Como muchas organizaciones y muchos expertos han indicado, dos de las causas señaladas por la FAO serían el detonante que ha empujado a la humanidad a una etapa de alimentos caros: los agrocombustibles y la inversión en los recursos agrícolas.

La organización GRAIN cita que el dinero especulativo en alimentos, creció de los 5.000 millones de dólares en 2000 a los 175.000 en 2007. Numerosas fuentes bibliográficas informan que, inversores y empresas han especulado en la compra de tierras y cosechas ya que dicha actividad genera espectaculares dividendos.

La FAO es consciente de este fenómeno. En junio reconocía la influencia de la especulación en alimentos en la crisis de 2008, pero a la vez indicaba que “…limitar o prohibir los mercados especulativos puede traer más inconvenientes que ventajas".

En los meses de agosto y septiembre de 2010, en la bolsa de futuros de Chicago (el principal nido de especuladores) el trigo sufría un incremento del precio de un 60-80% respecto al mes de julio. Al parecer, algunos brokers vieron una oportunidad de oro en la prohibición de las exportaciones de trigo en Rusia y la escasez en otros países como Ucrania y Canadá. Las multinacionales alimentarias también reaccionaron ante el temor de la escasez. Por eso realizaron contratos de futuros y acapararon toneladas de trigo.

Los precios, lógicamente subieron y los países de África exigieron a la FAO soluciones en la volatilidad de los mismos. El aumento del 30% en el precio del pan, originó en Mozambique disturbios que han dejado a varios muertos. Todavía no son más noticia que los exabruptos de Mourinho y las cantinelas de Belén Esteban, pero todo es cuestión de tiempo. El maíz también se ha incrementado un 40%, el arroz un 7% y esta tendencia alcista, de seguir, podría arrastrar a otros alimentos básicos y materias primas como los piensos. Esta volatilidad obligará a los 77 países más pobres del mundo a gastarse un 8% más de dinero en comprar alimentos. Más pulgas para los perros flacos.

Por otro lado, el café tampoco se ha escapado de esta vorágine especuladora. A finales de septiembre, la ONG española ESPANICA -que importa café de comercio justo desde Nicaragua- informaba a sus socios que los precios internacionales del café estaban creciendo debido a que los grandes operadores se estaban aprovisionando de cantidades importantes de grano. Es posible que este acopio de café sea para introducirlo posteriormente al mercado, reduciendo los precios a niveles de hambre y ahogando a millones de agricultores y pequeños competidores.

A pesar de todo, diversos expertos de países miembros de la FAO, reunidos también a finales de septiembre, reconocieron que "las malas cosechas inesperadas en algunos de los principales países exportadores, seguidas de medidas políticas a nivel nacional y las maniobras especulativas, han sido los principales factores detrás de la escalada reciente de los precios mundiales y de la elevada volatilidad presente, más que las leyes del mercado global.” Los expertos se comprometieron a “explorar enfoques alternativos para mitigar la volatilidad”, miraron de reojo al todopoderoso “Dios Mercado”, pero ni le tosieron y es más, lo excusaron.

En octubre de 2010, la situación de los precios provocó un ligero cambio de planteamientos. El Comité de Seguridad Alimentaria de la FAO demandó “…actuar de forma urgente en cuestiones clave relacionadas con la seguridad alimentaria y la nutrición como la tenencia de la tierra y las inversiones internacionales en agricultura, la volatilidad de los precios de los alimentos…” y pidió examinar “las causas y consecuencias de la volatilidad de los precios alimentarios, incluyendo las prácticas que distorsionan el mercado y los vínculos con los mercados financieros…”

Desde la FAO y otros estamentos como la Comisión Europea, alegan que una crisis como la de 2008 queda lejos. Afirman que hay disponibilidad, que hay reservas suficientes e incluso la FAO señala que la previsión en la producción mundial de cereales para 2010 podría ser la tercera mayor registrada hasta hoy. Pero aún así y a pesar del optimismo, los precios de los alimentos están ascendiendo por más valeriana que inyecten desde Bruselas y Roma.

A principios de noviembre de 2010, en el estado español, alguna marca de pasta ya comunicó aumentos del 15% para inicios de 2011, como consecuencia de la subida del precio del trigo. Los supermercados y distribuidores, dueños y señores de la cadena alimentaria, también han vaticinado incrementos en los precios de ciertos productos.

Por eso en épocas de crisis, tocará rascarse más si cabe el maltrecho bolsillo o comer directamente piedras del río, mientras esperamos las “exploraciones de enfoques alternativos para mitigar la volatilidad”, que están realizando algunos afortunados burócratas de la FAO, que seguramente devengarán salarios astronómicos que evitarán cualquier sufrimiento a la hora de llenar sus frigoríficos.

Las colmadas reservas y las soberbias cosechas, ya no sirven para aplacar la voracidad y la avaricia de unos pocos a los que no les importa que la gente muera de inanición. Los estamentos públicos en todas sus dimensiones y galaxias, tampoco están dispuestos a frenar las prácticas criminales del “Dios Mercado” y mucho menos a separar la agricultura y la alimentación de toda depravación mercantilista. Multinacionales, inversores, bancos y brokers seguirán siendo los amos del cotarro, caiga quién caiga, adelgace quién adelgace.

Es por eso que seguirán teniendo la culpa las malas cosechas aún cuando no hay malas cosechas. También los países que limitan sus exportaciones en momentos de riesgo, aunque eso es lo que harían todos si pudieran. Porque resulta más práctico mirar a otro lado y echar balones fuera, que incentivar una soberanía alimentaria que garantice alimentos de calidad y reactive el tejido rural en cada ciudad, nación, estado o continente.

El control de los recursos agrícolas

El suculento negocio de los agrocombustibles fue señalado como otra de las causas principales del alza de precios en la comida en el año 2008. Jean Ziegler, el ex relator especial de la ONU para el derecho a la alimentación, llegó a afirmar que “Es un crimen de lesa humanidad quemar alimentos para generar agrocombustibles.”

La cuestión principal es que millones de hectáreas en el mundo -especialmente en los países del sur- ya no satisfacen las necesidades alimentarias de sus pueblos, sino que se han transformado en factorías para cultivar productos destinados a los países económicamente ricos. Los agrocombustibles porque han supuesto la más reciente vuelta de tuerca, pero no hay que olvidar que existen otros productos como la soja que acaba de forraje para el ganado, el algodón, el café, el azúcar, flores y decenas más de productos agrícolas que se producen en países pobres, bien porque sólo pueden brotar en ciertos climas o bien porque es más rentable producirlos en dichos lugares.

El tinglado hoy en día se mantiene. Con la crisis de los precios millones de personas soportaron hambre, mientras unas pocas transnacionales de granos, productos agroquímicos, semillas, agroexportadoras, así como grandes cadenas de supermercados y especuladores, lograron en 2007 y siguen generando ahora, extraordinarios beneficios gracias a que conforman oligopolios y controlan toda la cadena productiva.

Para visualizar de una forma más gráfica cómo estas grandes compañías siguen logrando bienes mientras la gente sufre inanición, expondré un sencillo ejemplo de una de las compañías más controvertidas que existen: Monsanto.

Para ello nos remontaremos al año 2008, en el que se produjo también una importante subida en los precios de los insumos químicos destinados a la agricultura. Como es lógico deducir, este hecho originó que muchos agricultores prescindieran de ellos, lo que en algunos lugares acarreó un descenso en su producción. Lógicamente, una menor oferta sumada a un incremento en los costes de producción, redundó en el aumento del precio de los cultivos. En esos días, se atribuyó esta subida de los agroquímicos al incremento del valor del petróleo, la movilidad del dólar, la crisis en USA, etc.

Sin embargo la realidad pudo ser otra. En febrero de 2008, Monsanto ya pronosticaba para dicho año la ampliación en el beneficio bruto por la venta de Roundup (su herbicida estrella) que oscilaría los 1300 y 1400 millones de dólares, “…respaldado por el aumento de los volúmenes y los precios a nivel mundial.”.

De 2007 a 2008, el galón de Roundup pasó de 13 dólares a 20 y se duplicó el beneficio bruto total por la venta de este producto. Paralelamente, a mediados de 2008 el precio del petróleo descendía, pero en el mismo informe, la previsión que hacía la transnacional para 2009 era seguir aumentando el precio del galón del herbicida. Tal era ese ascenso, que la perspectiva era obtener más dividendos que en 2008 aún vendiendo menos volumen de Roundup, con lo cual, mientras muchos pasaban hambre otros llenaban sus cuentas bancarias. No fueron los únicos.

Según un informe de GRAIN fechado en abril de 2009, “…las ganancias de Nestlé de 2008 subieron un impresionante 59 por ciento, y el incremento de Unilever se acercó al 38 por ciento (…). Los beneficios del cuarto trimestre de 2008 para el gigante minorista más grande del mundo, Wal-Mart, disminuyeron ligeramente, lo cual no sorprende dada la profunda recesión que afecta a los EE.UU. Aún así rastrilló 3 800 millones de dólares durante ese período.”

Beneficios para algunas de las compañías de semillas/pesticidas más grandes del mundo.
CompañíaBeneficios 2008 (millones de US$)Aumento respecto a 2007 (%)
Monsanto2.926120
Syngenta1.69219
Bayer1.37440
Dow76163
BASF89437
Fuente: GRAIN

Estos beneficios se explican en parte por el control casi monopólico que ejercen. Según el grupo ETC en su informe “¿De quién es la naturaleza?” (Publicado en noviembre de 2008), el 67% del comercio mundial de semillas era manejado en 2007 por 10 grandes multinacionales (DuPont, Syngenta, Limagrain Bayer, etc.). Sólo Monsanto detentaba casi el 25%.

De acuerdo con la misma fuente, 10 empresas controlan el 89% del comercio de agroquímicos (Bayer, Syngenta, Dow, Monsanto, etc.). De ellas, las seis más poderosas también participan del negocio de las semillas. Además el 26% del mercado mundial de comestibles empaquetados también es colmado por 10 transnacionales (Nestle, Pepsico, Kraft, Coca-cola, Unilever, Danone, etc.).

Hace 30 años que Frances Moore Lappé y Joseph Collins escribieron el magistral libro “Comer es primero. Más allá del mito de la escasez. Con suma destreza y desatando una impresionante tormenta de datos y bibliografía, los autores van desmontando las premisas oficiales que durante esos años intentaban explicar la creciente hambruna en muchos países del mundo.

Haciendo gala al propio título, el libro combate con tesón la idea de que la escasez de alimentos es el motivo del hambre y el subdesarrollo. De esa forma, Moore Lappé y Collins van argumentando poco a poco, que la causa del desasosiego en muchos estados del sur es el control por parte de unos pocos de los recursos agrícolas, entendidos éstos como la tierra, los insumos, las semillas, el comercio, la distribución y en general cada uno de los eslabones de la cadena alimentaria.

La conclusión más amarga tras leer esta investigación, es que hoy nada ha cambiado y se profundiza en los mismos esquemas que antaño, como bien se puede visualizar con los balances económicos que se desgranaban más arriba y que acaecieron justo en un periodo de crisis alimentaria de proporciones mundiales que dejó a millones de personas hambrientas.

La agricultura tradicional y el intermediario feroz

Se han ofrecido datos de la influencia de la especulación en los precios de los alimentos. También sobre el control que ejercen algunas transnacionales en algunos recursos agrícolas y los beneficios que acarrea dicho oligopolio. Se ha visto como algunas empresas alimentarias también ganaron sumas ingentes en periodos de hambre. Y en este punto nos centraremos un poco más en este aspecto del comercio de los alimentos.

Aquellos campesinos y agricultores que no cultivan para subsistir o no venden en mercados locales, tienen que luchar por su porción de pastel dentro del supermercado global. Eso conlleva acatar las condiciones de aquellos que especularán con sus cultivos y/o que comprarán sus productos (intermediarios, transnacionales agroexportadoras, ciertos minoristas, centros comerciales, supermercados, etc.).

El principal problema que enfrenta el campesino es que estos intermediarios, transnacionales, etc. ejercen un control sobre el comercio de los alimentos y son los que imponen los precios y las características de los cultivos. Estamos pues ante otro eslabón de la cadena alimentaria, dominado una vez más por un oligopolio que establece los parámetros sin medir las consecuencias.

Estos productos que son literalmente “robados” al agricultor, luego multiplican su valor en las estanterías de comercios y supermercados. En España, la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) y las organizaciones de consumidores, UCE y CEACCU, elaboran periódicamente el Índice de Precios en Origen y Destino de los Alimentos. En el último estudio correspondiente al año 2009, se denunciaba que los alimentos multiplicaban por cinco su valor, desde el agricultor al consumidor. Se descubrieron casos extremos como el de la zanahoria, que era  pagada al campesino a 0,08 euros y se vendía luego a 0,98.

Se ha llegado a este extremo porque la distribución ha quedado en manos de un puñado de intereses que imponen sus condiciones. En España, en el año 2005, el 90% de la venta de alimentos estaba controlada por la distribución moderna y es más, el 75% del total lo manejaban cinco supermercados y dos centrales de compra. Esta concentración de la oferta creció en la medida que cerraban sus puertas más de 70.000 tiendas tradicionales en la última década. Cifras similares se repiten en otros países. En Suecia en el año 2000, tres distribuidores modernos acaparaban el 95,1% de la venta de alimentos. En Dinamarca eran seis los que controlaban el 63,8%. En Argentina tres conseguían una cuota del 45,3% y en Chile tres más obtenían un 39,6% del total. 

Este fenómeno del intermediario es bien conocido a nivel mundial. En julio de 2004 pude asistir al IV Foro Mesoamericano por la Diversidad Biológica y Cultural, celebrado en el municipio salvadoreño de Carolina. Durante varios días pude entrevistar a agricultores y expertos de Panamá, Costa Rica, Nicaragua, México, Honduras, El Salvador, etc. Todos ellos reconocieron el problema del intermediario, (conocido también como “el coyote”) y la inexistencia de financiación para sus cultivos, junto a una tercera causa: la entrada de los excedentes de los países del norte, que al estar subsidiados compiten y desplazan la producción local (dumping).

Luis Sabini plasma perfectamente los devastadores efectos de este tipo de medidas, en su artículo “La crisis mundial de las producciones locales”. Según datos de Hernán Pérez Zapata (cit. p. Luis Sabini), Colombia antes podía auto abastecerse de su propio trigo hasta que el estadounidense fue invadiendo sus mercados. En 1966 el país sudamericano producía 160.000 toneladas e importaba 120.000 toneladas. En 1990 cultivaba 20.000 e importaba 1.200.000. En el 2004, la importación superó 1.800.000 toneladas.

En México, la Confederación Nacional Campesina, denunció que varios años después de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte “…sólo quedan 5 mil 200 productores de arroz en todo el país, cuando hace una década eran casi 30 mil, y si antes se sembraban unas 250 mil hectáreas, la superficie actual apenas llega a 70 mil.” y “…el campo mexicano presenta daños más graves que los producidos por huracanes, ya que en el caso del arroz se han importado 7 mil millones de toneladas y un 80 por ciento del grano que se consume en el mercado nacional. El cultivo del cereal estuvo a punto de desaparecer y ahora, en similar riesgo están los productores de maíz, frijol y caña de azúcar, ante la apertura total en 2008…”.

Este fenómeno de las importaciones excedentarias subsidiadas favorecidas por la rebaja en los aranceles, es catastrófico porque extermina a millones de agricultores que no pueden competir, aunque sería injusto circunscribirlo en una sola dirección norte - sur.

Más que nada porque muchos terratenientes, distribuidores e inversionistas han acaparado tierras en los países del sur, y han deslocalizado ciertos cultivos ya que pueden obtenerlos más baratos. Hacendados y aristócratas de naciones pobres también han entrado en esta dinámica y venden grandes cantidades de cultivos a intermediarios del norte. De esta forma, estos alimentos cultivados en el sur por grandes intereses, viajan hacia las estanterías de las naciones del norte y como son más competitivos desplazan a sus agricultores hasta llevarlos a la ruina. Campesino del norte, jaque mate.

Los pequeños agricultores de los países del sur antes generaban sus alimentos pero fueron abatidos por las importaciones subsidiadas entre otros motivos. Ahora las tierras de estos países cultivan para exportar productos exóticos sobre todo. Estas naciones, una vez aniquilados sus agricultores, dependen de las importaciones de alimentos, que pueden estar peligrosamente encarecidas si los brokers deciden jugar un poco. Quienes no puedan aceptar las condiciones del intermediario ni competir con las importaciones subsidiadas, deberán abandonar la tierra y buscar otra manera de subsistir. Campesino del sur, jaque mate.

Por eso millones de agricultores abandonan la tierra cada año y ésta acaba concentrándose cada vez en menos manos. España, con cifras del último censo agrario disponible (año 1999), había perdido en una década más del 21% de las explotaciones agrarias, mientras la superficie utilizada y labrada ascendían. En la Unión Europea desaparecieron cerca de 500.000 explotaciones agrarias entre 2005 y 2007. En Reino Unido, desde 1965 hasta 1995 se desvanecieron más de 200.000. Argentina, en 1988 albergaba 421.221 explotaciones y pasó a 333.533 en 2002, según los Censos Nacionales Agropecuarios elaborados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos de la República. Según el Servicio de Estadística Agrícola Nacional, entre los años 1964 y 2007, Estados Unidos dilapidó aproximadamente el 40% de sus explotaciones, incrementándose a la vez el tamaño medio de éstas.

Entre 1994-1996, la agricultura acogía al 47% de la población económicamente activa a nivel mundial, cifra que en 2006 descendió a un 42% según la FAO. En el mismo intervalo de tiempo, la población rural disminuyó del 55% del total al 51%. Según datos de la misma organización y también en dicho periodo, el comercio internacional agrícola se incrementó considerablemente en todo el planeta. Las importaciones pasaron de 449.000 millones de dólares a 746.000 y las exportaciones de 432.000 a 721.000. Estos números indican claramente que, comercio internacional y desarrollo no van precisamente cogidos de la mano, porque se repite y se profundiza en el modelo que Moore Lappé y Collins denunciaron hace tres décadas.

Por Vicent Boix
Escritor, autor del libro “El parque de las hamacas”. http://www.elparquedelashamacas.org
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En un futuro no muy lejano, los seres humanos serán capaces de implantarse memorias RAM neuronales que les permitirán almacenar grandes cantidades de recuerdos e información con la que podrán aprender en tiempo récord habilidades nunca antes imaginadas, guardar información confidencial o comerciar con ella. Así lo afirma el estudio Los Trabajos del Futuro, elaborado por la consultora FastFuture, que anticipa que en las próximas dos décadas el mundo se parecerá más a las películas cyberpunk de los años noventa, como Matrix o Johnny Mnemonic, que a la realidad tal cual la conocemos hoy en día.

Para implantar los microchips que hagan las veces de disco duro del ordenador humano harán falta cirujanos de aumento de memoria, una de las profesiones más demandadas en 2030, junto a policía del clima, farmagranjero o arquitecto espacial. Según el futurólogo y presidente de FastFuture, Rohit Talwar, "es el momento de comenzar a reciclarse y pensar en qué querremos ser de mayores".

Las previsiones hablan de que dentro de 20 años la población mundial aumentará unos 1.500 millones de personas hasta llegar a los 8.300 millones. La comida y el agua comenzarán a escasear y será necesario hacer frente a la amenaza del cambio climático, cada vez más presente.

"Los campos claves de crecimiento serán la biotecnología, la nanotecnología, las tecnologías verdes y la educación on-line", explica a Público Talwar, quien para elaborar sus predicciones ha contado con la colaboración de 453 expertos de 58 países en seis continentes. En la investigación han participado compañías líderes en los sectores de consumo, tecnología e innovación, entre ellos, IBM, Intel, Nokia, Panasonic, Pepsi, Pfizer, Samsung, Shell o Siemens. Su idea era identificar los sectores emergentes en 2030 partiendo de la evolución de las actuales tendencias políticas, económicas, sociales, demográficas, medioambientales y científicas.

En la lista definitiva de empleos de ciencia ficción, confirma Talwar, "aparecen trabajos que no existen todavía", junto a empleos minoritarios ya creados pero que "en el futuro serán predominantes". Estas nuevas profesiones servirán para dar soluciones a los problemas que se plantearán en los próximos años, como las hambrunas. Gracias a los farmagranjeros, especialistas con conocimientos biotecnológicos que permitan modificar genéticamente los cultivos, se podrá producir más cantidad de alimentos y con mayores propiedades nutritivas y terapéuticas. Además, el efecto invernadero y la creciente tendencia de algunos países a provocar fenómenos atmosféricos como la lluvia de forma artificial obligarán a que el medio ambiente sea vigilado día y noche, misión para la que se creará un cuerpo internacional de policías del clima.

Medicina regenerativa
Con el previsible acelerón que vivirá el cambio tecnológico en los próximos 15 años, la inteligencia artificial y la robótica también facilitarán la aparición de profesiones como la de fabricante de partes del cuerpo. La medicina regenerativa ya está dando sus primeros pasos y en el futuro se necesitarán personas que combinen medicina, robótica e ingeniería para decir adiós a las lesiones crónicas y a las minusvalías.

Sin embargo, para el autor del estudio, estas no serán las profesiones mejor pagadas, "sino las que tengan que ver con el espacio". Talwar afirma que el siglo XXI será el de la conquista del universo, para lo que harán falta pilotos, guías turísticos e incluso arquitectos espaciales.

"A medida que el turismo espacial vaya en alza, la gente querrá estar cómoda en el espacio", explica Regina Peldszus, una de las pioneras de la arquitectura estelar. A sus 27 años, Peldszus recrea cómo serán los habitáculos de los cohetes del futuro desde su despacho en el Centro de Diseño Aeronáutico de la Universidad de Kingston, en Londres. Para ello, esta alemana de nacimiento y británica de adopción se inspira en sus tres películas de ciencia ficción preferidas: 2001, de Stanley Kubrick; Solaris, de Andrei Tarkovsky; y Alien, de Ridley Scott. Su imaginación le ha valido la nominación como una de los 25 diseñadores que cambiarán la arquitectura en 2010, según la prestigiosa revista inglesa Blueprint Magazine. A pesar de que su profesión parece de otro mundo, su principal objetivo es más que mundano: conseguir que viajemos cómodos al espacio.

Otro reto al que nos enfrentaremos en los próximos años, este más cercano a la sociedad actual, será el progresivo envejecimiento de la población. El estudio The future at Work, elaborado por el Departamento de Trabajo de EEUU y la corporación Rand, anuncia que la principal economía del mundo será la primera en enfrentarse al problema. La llegada a la edad de jubilación de la generación de los baby boomers, nacidos entre 1946 y 1960, forzará la aparición de especialistas médicos en la tercera edad. No sólo se limitarán a cuestiones clínicas, sino también a la salud mental, psicología o ejercicio físico.

En cualquier caso, muchos trabajadores actuales quizá comprueben al jubilarse que su trabajo ya no existe. "Vamos a vivir un enorme cambio en el mercado laboral. Algunos trabajos desaparecerán y otros sobrevivirán, pero con enormes cambios", adelanta el consultor y futurólogo estadounidense Alvin Toffler, autor de los libros Future Shock y Revolutionary Wealth.

Entre los trabajos que Toffler da por extinguidos para 2030 se cuentan el de cajero de supermercado, que será sustituido por las cajas automáticas y el dinero digital, o el de dependiente de tienda de discos, a quienes las descargas de Internet ya han empezado a jubilar antes de tiempo. Otros, como los pilotos de combate, deberán reciclarse en capitanes de aeronaves espaciales y dejar las guerras para las máquinas.

Por ROBERTO ARNAZ Los Angeles (EEUU) 12/06/2010 22:53 Actualizado: 12/06/2010 23:45
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Hoy, nuestra Madre Tierra está herida y el futuro de la humanidad está en peligro.

De incrementarse el calentamiento global en más de 2º C, a lo que nos conduciría el llamado “Entendimiento de Copenhague” existe el 50%  de probabilidades de que los daños provocados a nuestra Madre Tierra sean totalmente irreversibles. Entre un 20% y un 30% de las especies estaría en peligro de desaparecer. Grandes extensiones de bosques serían afectadas, las sequías e inundaciones afectarían diferentes regiones del planeta, se extenderían los desiertos y se agravaría el derretimiento de los polos y los glaciares en los Andes y los Himalayas. Muchos Estados insulares desaparecerían y el África sufriría un incremento de la temperatura de más de 3º C. Así mismo, se reduciría la producción de alimentos en el mundo con efectos catastróficos para la supervivencia de los habitantes de vastas regiones del planeta, y se incrementaría de forma dramática el número de hambrientos en el mundo, que ya sobrepasa la cifra de 1.020 millones de personas.

Las corporaciones y los gobiernos de los países denominados “más desarrollados”, en complicidad con un segmento de la comunidad científica, nos ponen a discutir el cambio climático como un problema reducido a la  elevación de la temperatura sin cuestionar la causa que es el sistema capitalista.

Confrontamos la crisis terminal del modelo civilizatorio patriarcal basado en el sometimiento y destrucción de seres humanos y naturaleza que se aceleró con la revolución industrial.

El sistema capitalista nos ha impuesto una lógica de competencia, progreso y crecimiento ilimitado. Este régimen de producción y consumo busca la ganancia sin límites, separando al ser humano de la naturaleza, estableciendo  una lógica de dominación sobre ésta, convirtiendo todo en mercancía: el agua, la tierra, el genoma humano, las culturas ancestrales, la biodiversidad, la justicia, la ética, los derechos de los pueblos, la muerte y la vida misma.

Bajo el capitalismo, la Madre Tierra se convierte en fuente sólo de materias primas y los seres humanos en medios de producción y consumidores, en personas que valen por lo que tienen y no por lo que son.

El capitalismo requiere una potente industria militar para su proceso de acumulación y el control de territorios y recursos naturales, reprimiendo la resistencia de los pueblos.  Se trata de un sistema imperialista de colonización del planeta.

La humanidad está frente a una gran disyuntiva: continuar por el camino del capitalismo, la depredación y la muerte, o emprender el camino de la armonía con la naturaleza y el respeto a la vida.

Requerimos forjar un nuevo sistema que restablezca la armonía con la naturaleza y entre los seres humanos. Sólo puede haber equilibrio con la naturaleza si hay equidad entre los seres humanos.

Planteamos a los pueblos del mundo la recuperación, revalorización y fortalecimiento de los conocimientos, sabidurías y prácticas ancestrales de los Pueblos Indígenas, afirmados en la vivencia y propuesta de “Vivir Bien”, reconociendo a la Madre Tierra como un ser vivo, con el cual tenemos una relación indivisible, interdependiente, complementaria y espiritual.

Para enfrentar el cambio climático debemos reconocer a la Madre Tierra como la fuente de la vida y forjar un nuevo sistema basado en los principios de:

·        armonía y equilibrio entre todos y con todo

·        complementariedad, solidaridad, y equidad

·        bienestar colectivo y satisfacción de las necesidades fundamentales de todos en armonía con la Madre Tierra

·        respeto a los Derechos de la Madre Tierra y a los Derechos Humanos

·        reconocimiento del ser humano por lo que es y no por lo que tiene

·        eliminación de toda forma de colonialismo, imperialismo e intervencionismo

·        paz entre los pueblos y con la Madre Tierra.

 El modelo que propugnamos no es de desarrollo destructivo ni ilimitado. Los países necesitan producir bienes y servicios  para satisfacer las necesidades fundamentales de su población, pero de ninguna manera pueden continuar por este camino de desarrollo en el cual los países más ricos tienen una huella ecológica 5 veces más grande de lo que el planeta es capaz de soportar. En la actualidad ya se ha excedido en más de un 30% la capacidad del planeta para regenerarse. A este ritmo de sobreexplotación de nuestra Madre Tierra se necesitarían 2 planetas para el 2030.

 En un sistema interdependiente del cual los seres humanos somos uno de sus componentes no es posible reconocer derechos solamente a la parte humana sin provocar un desequilibrio en todo el sistema. Para garantizar los derechos humanos y restablecer la armonía con la naturaleza es necesario reconocer y aplicar efectivamente los derechos de la Madre Tierra.

 Para ello proponemos el proyecto adjunto de Declaración Universal de Derechos de la Madre Tierra en el cual se consignan:

·        Derecho a la vida y a existir;

·        Derecho a ser respetada;

·        Derecho a la continuación de sus ciclos y procesos vitales libre de alteraciones humanas;

·        Derecho a mantener su identidad e integridad como seres diferenciados, auto-regulados e interrelacionados;

·        Derecho al agua como fuente de vida;

·        Derecho al aire limpio;

·        Derecho a la salud integral;

·        Derecho a estar libre de la contaminación y polución, de desechos tóxicos y radioactivos;

·        Derecho a no ser alterada genéticamente y modificada en su estructura amenazando su integridad o funcionamiento vital y saludable.

·        Derecho a una restauración plena y pronta por las violaciones a los derechos reconocidos en esta Declaración causados por las actividades humanas.

 La visión compartida es estabilizar las concentraciones de gases de efecto invernadero para hacer efectivo el Artículo 2 de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático que determina “la estabilización de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera a un nivel que impida interferencias antropogénicas peligrosas para el sistema climático”. Nuestra visión es, sobre la base del principio de las responsabilidades históricas comunes pero diferenciadas, exigir que los países desarrollados se comprometan con metas cuantificadas de reducción de emisiones que permitan retornar las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera a 300 ppm y así, limitar el incremento de la temperatura media global a un nivel máximo de 1°C.

 Enfatizando la necesidad de acción urgente para lograr esta visión, y con el apoyo de los pueblos, movimientos y países, los países desarrollados deberán comprometerse con metas ambiciosas de reducción de emisiones que permitan alcanzar objetivos a corto plazo, manteniendo nuestra visión a favor del equilibrio del sistema climático de la Tierra, de acuerdo al objetivo último de la Convención.

La “visión compartida” para la “Acción Cooperativa a Largo Plazo” no debe reducirse en la negociación de cambio climático a definir el límite en el incremento de la temperatura y la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera, sino que debe comprender de manera integral y equilibrada un conjunto de medidas financieras, tecnológicas, de adaptación, de desarrollo de capacidades, de patrones de producción, consumo y otras esenciales como el reconocimiento de los derechos de la Madre Tierra para restablecer la armonía con la naturaleza.

 Los países desarrollados, principales causantes del cambio climático,  asumiendo su responsabilidad histórica y actual, deben reconocer y honrar su deuda climática en todas sus dimensiones, como base para una solución justa, efectiva y científica al cambio climático. En este marco exigimos a los países desarrollados que:

 

    * Restablezcan a los países en desarrollo el espacio atmosférico que está ocupado por sus emisiones de gases de efecto invernadero. Esto implica la descolonización de la atmósfera mediante la reducción y absorción  de sus emisiones.

    * Asuman los costos y las necesidades de transferencia de tecnología de los países en desarrollo por la pérdida de oportunidades de desarrollo por vivir en un espacio atmosférico restringido.

    * Se hagan responsables por los cientos de millones que tendrán que migrar por el cambio climático que han provocado y que eliminen sus políticas restrictivas de migración y ofrezcan a los migrantes una vida digna y con todos los derechos en sus países.

    * Asuman la deuda de adaptación relacionadas a los impactos del cambio climático en los países en desarrollo proveyendo los medios para prevenir, minimizar y atender  los daños que surgen de sus excesivas emisiones.

    * Honren estas deudas como parte de una deuda mayor con la Madre Tierra adoptando y aplicando la Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra en las Naciones Unidas.

El enfoque debe ser no solamente de compensación económica, sino principalmente de justicia restaurativa – es decir restituyendo la integridad a las personas y a los miembros que forman una comunidad de vida en la Tierra.

Deploramos el intento de un grupo de países de anular el Protocolo de Kioto el único instrumento legalmente vinculante específico para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero de los países desarrollados.

Advertimos al mundo que no obstante estar obligados legalmente las emisiones de los países desarrollados en lugar de reducir, crecieron en un 11,2% entre 1990 y 2007.

Estados Unidos a causa del consumo ilimitado aumentó sus emisiones de GEI en 16,8% durante el periodo 1990 al 2007, emitiendo como promedio entre 20 y 23 toneladas anuales de CO2 por habitante, lo que representa más de 9 veces las emisiones correspondientes a un habitante promedio del Tercer Mundo, y más de 20 veces las emisiones de un habitante de África Subsahariana.

Rechazamos de manera absoluta el ilegitimo “Entendimiento de Copenhague”, que permite a estos países desarrollados  ofertar reducciones insuficientes de gases de efecto invernadero, basadas en compromisos voluntarios e individuales, que violan la integridad ambiental de la Madre Tierra conduciéndonos a un aumento de alrededor de 4ºC.

La próxima Conferencia sobre Cambio Climático a realizarse a fines de año en México debe aprobar la enmienda al Protocolo de Kioto, para el segundo período de compromisos a iniciarse en 2013 a 2017 en el cual los países desarrollados deben comprometer reducciones domésticas significativas de al menos el 50% respecto al año base de 1990 sin incluir mercados de carbono u otros sistemas de desviación que enmascaran el incumplimiento de las reducciones reales de emisiones de gases de efecto invernadero.

Requerimos establecer primero una meta para el conjunto de los países desarrollados para luego realizar la asignación individual para cada país desarrollado  en el marco de una comparación de esfuerzos entre cada uno de ellos, manteniendo así el sistema del Protocolo de Kioto para las reducciones de las emisiones.

Los Estados Unidos de América, en su carácter de único país de la Tierra del Anexo 1 que no ratificó el Protocolo de Kioto tiene una responsabilidad significativa ante todos los pueblos del mundo por cuanto debe ratificar el Protocolo de Kioto y comprometerse a respetar y dar cumplimiento a los objetivos de reducción de emisiones a escala de toda su economía.

 Los pueblos tenemos los mismos derechos de protección ante los impactos del cambio climático y rechazamos la noción de adaptación al cambio climático entendida como la resignación a los impactos  provocados por las emisiones históricas de los países desarrollados, quienes deben adaptar sus estilos de vida y de consumo ante esta emergencia planetaria. Nos vemos forzados a enfrentar los impactos del cambio climático, considerando la adaptación como un proceso y no como una imposición, y además como herramienta que sirva para contrarrestarlos, demostrando que es posible vivir en armonía bajo un modelo de vida distinto.

 Es necesario construir un Fondo de Adaptación, como un fondo exclusivo para enfrentar el cambio climático como parte de un mecanismo financiero manejado y conducido de manera soberana, transparente y equitativa por nuestros Estados.  Bajo este Fondo se debe  valorar: los impactos y sus costos en países en desarrollo y las necesidades que estos impactos deriven, y registrar y monitorear el apoyo por parte de países desarrollados. Éste debe manejar además un mecanismo para el resarcimiento por daños por impactos ocurridos y futuros, por pérdida de oportunidades y la reposición por eventos climáticos extremos y graduales, y costos adicionales que podrían presentarse si nuestro planeta sobrepasa los umbrales ecológicos  así como aquellos impactos que están frenando el derecho a Vivir Bien.

 El “Entendimiento de Copenhague” impuesto sobre los países en desarrollo por algunos Estados, más allá de ofertar recursos insuficientes, pretende en si mismo dividir y enfrentar a los pueblos y pretende extorsionar a los países en desarrollo condicionando el acceso a recursos de adaptación a cambio de medidas de mitigación. Adicionalmente se establece como inaceptable que en los procesos de negociación internacional se intente categorizar a los países en desarrollo por su vulnerabilidad al cambio climático, generando disputas, desigualdades y segregaciones entre ellos.

 El inmenso desafío que enfrentamos como humanidad para detener el calentamiento global y enfriar el planeta sólo se logrará llevando adelante una profunda transformación en la agricultura hacia un modelo sustentable de producción agrícola campesino e indígena/originario, y otros modelos y prácticas ancestrales ecológicas que contribuyan a solucionar el problema del cambio climático y aseguren la Soberanía Alimentaria, entendida como el derecho de los pueblos a controlar sus propias semillas, tierras, agua y la producción de alimentos, garantizando, a través de una producción en armonía con la Madre Tierra, local y culturalmente apropiada, el acceso de los pueblos a alimentos suficientes, variados y nutritivos en complementación con la Madre Tierra y profundizando la producción autónoma (participativa, comunitaria y compartida) de cada nación y pueblo.

El Cambio Climático ya está produciendo profundos impactos sobre la agricultura y los modos de vida de los pueblos indígenas/originarios y campesinos del mundo y estos impactos se irán agravando en el futuro.

El agro negocio a través de su modelo social, económico y cultural de producción capitalista globalizada y su lógica de producción de alimentos para el mercado y no para cumplir con el derecho a la alimentación, es una de las causas principales del cambio climático. Sus herramientas tecnológicas, comerciales y políticas no hacen más que profundizar la crisis climática e incrementar el hambre en el planeta. Por esta razón rechazamos los Tratados de Libre Comercio y Acuerdos de Asociación y toda forma de aplicación de los Derechos de Propiedad Intelectual sobre la vida, los paquetes tecnológicos actuales (agroquímicos, transgénicos) y aquellos que se ofrecen como falsas soluciones (agrocombustibles, geoingeniería, nanotecnología, tecnología Terminator y similares) que únicamente agudizarán la crisis actual.

Al mismo tiempo denunciamos como este modelo capitalista impone megaproyectos de infraestructura, invade territorios con proyectos extractivistas, privatiza y mercantiliza el agua y militariza los territorios expulsando a los pueblos indígenas y campesinos de sus territorios, impidiendo la Soberanía Alimentaria y profundizando la crisis socioambiental.

 Exigimos reconocer el derecho de todos los pueblos, los seres vivos y la Madre Tierra a acceder y gozar del agua y apoyamos  la propuesta del Gobierno de Bolivia para reconocer al agua como un Derecho Humano Fundamental.

La definición de bosque utilizada en las negociaciones de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, la cual incluye plantaciones, es inaceptable. Los monocultivos no son bosques. Por lo tanto, exigimos una definición para fines de negociación que reconozca los bosques nativos y la selva y la diversidad de los ecosistemas de la tierra.

La Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas debe ser plenamente reconocida, implementada e integrada en las negociaciones de cambio climático. La mejor estrategia y acción para evitar la deforestación y degradación y proteger los bosques nativos y la selva es reconocer y garantizar los derechos colectivos de las tierras y territorios considerando especialmente que la mayoría de los bosques y selvas están en los territorios de pueblos y naciones indígenas, comunidades campesinas y tradicionales.

 Condenamos los mecanismos de mercado, como el mecanismo de REDD (Reducción de emisiones por la deforestación y degradación de bosques) y sus versiones + y ++, que está violando la soberanía de los Pueblos y su derecho al consentimiento libre, previo e informado, así como a la soberanía de Estados nacionales, y viola los derechos, usos y costumbres de los Pueblos y los Derechos de la Naturaleza.

 Los países contaminadores están obligados a transferir de manera directa los recursos económicos y tecnológicos para pagar la restauración y mantenimiento de los bosques y selvas, en favor de los pueblos y estructuras orgánicas ancestrales indígenas, originarias, campesinas. Esto deberá ser una compensación directa y adicional a las fuentes de financiamiento comprometidas por los países desarrollados, fuera del mercado de carbono y nunca sirviendo como las compensaciones de carbono (offsets). Demandamos a los países a detener las iniciativas locales en bosques y selvas basados en mecanismos de mercado y que proponen resultados inexistentes y condicionados. Exigimos a los gobiernos un programa mundial de restauración de bosques nativos y selvas, dirigido y administrado por los pueblos, implementando semillas forestales, frutales y de flora autóctona. Los gobiernos deben eliminar las concesiones forestales y apoyar la conservación del petróleo bajo la tierra y que se detenga urgentemente la explotación de hidrocarburos en las selvas.

 Exigimos a los Estados que reconozcan, respeten y garanticen la efectiva aplicación de los estándares internacionales de derechos humanos y los derechos de los Pueblos Indígenas, en particular la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, el Convenio 169 de la OIT, entre otros instrumentos pertinentes, en el marco de las negociaciones, políticas y medidas para resolver los desafíos planteados por el cambio climático. En especial, demandamos a los Estados a que reconozcan jurídicamente la preexistencia del derecho sobre nuestros territorios, tierras y recursos naturales para posibilitar y fortalecer nuestras formas tradicionales de vida y contribuir efectivamente a la solución del cambio climático.

 Demandamos la plena y efectiva aplicación del derecho a la consulta, la participación y el consentimiento previo, libre e informado de los Pueblos Indígenas en todos los procesos de negociación así como en el diseño e implementación de las medidas relativas al cambio climático.

 En la actualidad la degradación medioambiental y el cambio climático alcanzarán niveles críticos, siendo una de las principales consecuencias la migración interna así como internacional. Según algunas proyecciones en 1995 existían alrededor de 25 millones de migrantes climáticos, al presente se estima en 50 millones y las proyecciones para el año 2050 son de 200 a 1000 millones de personas que serán desplazadas por situaciones derivadas del cambio climático.

Los países desarrollados deben asumir la responsabilidad sobre los migrantes climáticos, acogiéndolos en sus territorios y reconociendo sus derechos fundamentales, a través de la firma de convenios internacionales que contemplen la definición de migrante climático para que todos los Estados acaten sus determinaciones.

 Constituir un Tribunal Internacional de Conciencia para denunciar, hacer visible, documentar, juzgar y sancionar las violaciones de los derechos de los(s) migrantes, refugiados(as) y desplazados en los países de origen, tránsito y destino, identificando claramente las responsabilidades de los Estados, compañías y otros actores.

 El financiamiento actual destinado a los países en desarrollo para cambio climático y la propuesta del Entendimiento de Copenhague son ínfimos. Los países desarrollados deben comprometer un financiamiento anual nuevo, adicional a la Ayuda Oficial al Desarrollo y de fuente pública, de al menos 6% de su PIB para enfrentar el cambio climático en los países en desarrollo. Esto es viable tomando en cuenta que gastan un monto similar en defensa nacional y destinaron 5 veces más para rescatar bancos y especuladores en quiebra, lo que cuestiona seriamente sus prioridades mundiales y su voluntad política. Este financiamiento debe ser directo, sin condicionamiento y no vulnerar la soberanía nacional ni la autodeterminación de las comunidades y grupos más afectados.

En vista de la ineficiencia del mecanismo actual, en la Conferencia de México se debe establecer un nuevo mecanismo de financiamiento que funcione bajo la autoridad de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre cambio Climático rindiendo cuentas a la misma, con una representación significativa de los países en desarrollo para garantizar el cumplimiento de los compromisos de financiamiento de los países Anexo 1.

Se ha constatado que los países desarrollados incrementaron sus emisiones en el periodo 1990 – 2007, no obstante haber manifestado que la reducción se vería sustancialmente coadyuvada con mecanismos de mercado.

El mercado de carbono se ha transformado en un negocio lucrativo, mercantilizando nuestra Madre Tierra, esto no representa una alternativa para afrontar el cambio climático, puesto que saquea, devasta la tierra, el agua e incluso la vida misma.

 La reciente crisis financiera ha demostrado que el mercado es incapaz de regular el sistema financiero, que es frágil e inseguro ante la especulación y la aparición de agentes intermediarios, por lo tanto, sería una total irresponsabilidad dejar en sus manos el cuidado y protección de la propia existencia humana y de nuestra Madre Tierra.

Consideramos inadmisible que las negociaciones en curso pretendan la creación de nuevos mecanismos que amplíen y promuevan el mercado de carbono toda vez que los mecanismos existentes nunca resolvieron el problema del Cambio Climático ni se transformaron en acciones reales y directas en la reducción de gases de efecto invernadero.

 Es imprescindible exigir el cumplimento de los compromisos asumidos por los países desarrollados en la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático respecto al desarrollo y transferencia de tecnología, así como rechazar la “vitrina tecnológica” propuesta por países desarrollados que solamente comercializan la tecnología. Es fundamental establecer los lineamientos para crear un mecanismo multilateral y multidisciplinario para el control participativo, la gestión y la evaluación continua del intercambio de tecnologías. Estas tecnologías deben ser útiles, limpias, y socialmente adecuadas. De igual manera es fundamental el establecimiento de un fondo de financiamiento e inventario de tecnologías apropiadas y liberadas de derechos de propiedad intelectual, en particular, de patentes que deben pasar de monopolios privados a ser de dominio público, de libre accesibilidad y bajo costo.

 El conocimiento es universal, y por ningún motivo puede ser objeto de propiedad privada y de utilización privativa, como tampoco sus aplicaciones en forma de tecnologías. Es deber de los países desarrollados compartir su tecnología con países en desarrollo, crear centros de investigación para la creación de tecnologías e innovaciones propias, así como defender e impulsar su desarrollo y aplicación para el vivir bien. El mundo debe recuperar, aprender, reaprender los principios y enfoques del legado ancestral de sus pueblos originarios para detener la destrucción del planeta, así como los conocimientos y prácticas ancestrales y recuperación de la espiritualidad en la reinserción del vivir bien juntamente con la Madre Tierra.

 Considerando la falta de voluntad política de los países desarrollados para cumplir de manera efectiva sus compromisos y obligaciones asumidos en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el Protocolo de Kioto, y frente a la inexistencia de una instancia legal internacional que prevenga y sancione todos aquellos delitos y crímenes climáticos y ambientales que atenten contra los derechos de la Madre Tierra y la humanidad, demandamos la creación de un Tribunal Internacional de Justicia Climática y Ambiental que tenga la capacidad jurídica vinculante de prevenir, juzgar y sancionar a los Estados, las Empresas y personas que por acción u omisión contaminen y provoquen el cambio climático.

 Respaldar a los Estados que presenten demandas en la Corte Internacional de Justicia contra los países desarrollados que no cumplen con sus compromisos bajo la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el Protocolo de Kioto incluyendo sus compromisos de reducción de gases de efecto invernadero.

 Instamos a los pueblos a proponer y promover una profunda reforma de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), para que todos sus Estados miembros cumplan las decisiones del Tribunal Internacional de Justicia Climática y Ambiental.

 El futuro de la humanidad está en peligro y no podemos aceptar que un grupo de gobernantes de países desarrollados quieran definir por todos los países como lo intentaron hacer infructuosamente en la Conferencia de las Partes de Copenhague. Esta decisión nos compete a todos los pueblos. Por eso es necesaria la realización de un Referéndum Mundial, plebiscito o consulta popular, sobre el cambio Climático en el cuál todos seamos consultados sobre: el nivel de reducciones de emisiones que deben hacer los países desarrollados y las empresas transnacionales; el financiamiento que deben proveer los países desarrollados; la creación de un Tribunal Internacional de Justicia Climática; la necesidad de una Declaración Universal de Derechos de la Madre Tierra y; la necesidad de cambiar el actual sistema capitalista.

 El proceso del Referéndum Mundial, plebiscito o consulta popular será fruto de un proceso de preparación que asegure el desarrollo exitoso del mismo.

 Con el  fin de coordinar nuestro accionar internacional e implementar los resultados del presente “Acuerdo de los Pueblos” llamamos a construir un Movimiento Mundial de los Pueblos por la Madre Tierra que se basará en los principios de complementariedad y respeto a la diversidad de origen y visiones de sus integrantes, constituyéndose en un espacio amplio y democrático de coordinación y articulación de acciones a nivel mundial.

 Con tal propósito, adoptamos el plan de acción mundial adjunto para que en México los países desarrollados del Anexo 1 respeten el marco legal vigente y reduzcan sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 50 % y se asuman las diferentes propuestas contenidas en este Acuerdo.

 Finalmente, acordamos realizar la 2ª Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra en el 2011 como parte de este proceso de construcción del Movimiento Mundial de los Pueblos por la Madre Tierra y para reaccionar frente a los resultados de la Conferencia de Cambio Climático que se realizará a fines de año en Cancún, México.

22 de Abril Cochabamba, Bolivia
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Lunes, 08 Febrero 2010 16:24

La moral de los perros

El arzobispo Antonio Chedraui se ha hecho célebre en los *mass media* de México por su posición contra los matrimonios del mismo sexo. En diferentes sermones, discursos y entrevistas ha repetido que no pretende meterse en la vida privada de nadie. Su objetivo, como el de tantos otros, es la defensa de la familia. No aclara a cuál familia o a la familia de quién se está refiriendo, lo que demuestra que la simplificación no es un método exclusivo de los políticos. Por lo pronto podemos inferir que no se trata de defender la familia de Luis y Mario ni la de María y Luisa sino la familia de José María y María José.

El arzobispo y sus seguidores respetan a aquellos que se han desviado del camino. Según ellos, gays y lesbianas pueden practicar sus placeres en la intimidad sin que la Iglesia y los guardianes de la buena moral intenten impedírselo. Finalmente, tienen permiso oficial.

Pero éste no es realmente el punto central. Ni en tiempos de la más cruda inquisición, los guardianes de la moral tenían esta facultad de impedir una relación sexual. Por el contrario, muchos de ellos fueron reconocidos practicantes del sexo ilícito. De vez en cuando encarcelaban o quemaban vivo a algún pecador hereje, pero estos detalles, que servían para controlar la sociedad valiéndose del terrorismo y la tortura, no impidieron nunca el amor equivocado.

El punto en discusión radica en si nosotros, los heterosexuales, vamos a seguir disfrutando de todos los derechos civiles mientras se los negamos por ley a los homosexuales. Si realmente no nos queremos meter en sus vidas privadas, ¿por qué les negamos derechos humanos según sus prácticas sexuales? Incluso, se los negamos aunque de hecho una pareja gay o lesbiana vivan juntos y nunca tengan relaciones sexuales. ¿Acaso no existe el amor sin sexo, ese amor platónico que tanto recomienda el Papa? Según la Iglesia y quienes se oponen a los matrimonios del mismo sexo, no.  Lo niegan con sus mismos actos. ¿Acaso no hay matrimonios heterosexuales que nunca o casi nunca tienen relaciones sexuales? Sí, de otra forma los psicólogos no tendrían tanto trabajo. No practican el sexo pero de cualquier forma son reconocidos por las leyes que los protegen.

Es decir, la oposición al matrimonio del mismo sexo no busca impedir la práctica pecaminosa, porque de hecho no puede. Lo único que procura y de hecho ha logrado siempre es prevenir que algunos seres humanos tengan los mismos derechos civiles que gozan los demás. Esto no es otra cosa que más del castigo divino que los religiosos han pretendido administrar durante siglos. No están dispuestos a perder ese privilegio de ser los policías de Dios. Su método es simple y efectivo: confundir la tradición con la naturaleza.

Ahora, ¿cómo definimos qué es normal y qué no?

El arzobispo Antonio Chedraui tiene la respuesta. El 19 de enero de 2010 por *Milenio Televisón* dictó cátedra. “Lo anormal no puede ser normal”. Por si no había sido claro y contundente, lo repitió dos veces. La periodista de * Milenio* —donde publicamos cada domingo desde hace años nuestras perplejidades—, con la modestia propia de un fiel que está ante un santo, le agradeció la claridad.

Motivado, el arzobispo volvió a la carga con uno de sus argumentos preferidos. “¿Usted vio alguna vez un animal, un perro teniendo relaciones sexuales con otro perro del mismo sexo?” dijo, poco antes de que se escuchara un ladrido.

El arzobispo giró su cabeza para ver al pobre animalito, ese fiel amigo recluido entre las altas murallas de su patio privado. Ladró una vez más. El animalito lo debía considerar un dios, por lo que el ladrido debía ser una plegaria.

En realidad el arzobispo no es Dios, sino su vocero en la tierra.

“¿Vio alguna vez un perro teniendo relaciones sexuales con otro perro del mismo sexo?”, insistió.

Entonces pensé que quizás en el Cono Sur los animales son más promiscuos o pervertidos que en México. En mis vacaciones en la granja de mi abuelo muchas veces observé alguna que otra vaca montando otras vacas, algún que otro perrito besando o lamiendo el pene de otro perro, razón por la cual recibió un terrible palazo de mi parte.

Lo que sí no he visto nunca, en ninguna parte del mundo, fue a ningún animalito de Dios practicando el celibato por voluntad propia.

Claro que quizás no puedo hablar con propiedad porque todavía no conozco la Antártida ni el país de los recientemente desaparecidos bo de las islas Andaman.

Claro que los animales no son seres humanos y no podemos comparar. Los humanos son superiores porque practican el celibato, la castración, la persecución de brujas y todo tipo de anormales, siempre en nombre de la buena moral. Cuando no en nombre de Dios.

6 de febrero de 2010
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Martes, 26 Enero 2010 06:33

La ideología de un vaso de agua

Desde la muerte de las ideologías supimos que no había ninguna posibilidad para la muerte de las ideologías. Para que una cultura, un pueblo o un individuo carezcan de algún tipo de ideología antes es necesario privarle de la capacidad de sostener alguna idea. Mínimo de dos, ya que un par de ideas ya conforman el embrión de un sistema de ideas, es decir, una ideología. El único método conocido para privar a alguien de alguna idea es la lobotomía o la más tradicional decapitación. Para privarnos al resto de pensamiento no es necesario este tipo de intervenciones quirúrgicas. Basta con la propaganda.
La sola idea de la muerte de las ideologías es una ideología, quizás la menos sofisticada de todas y por lo mismo una de las más populares.

Sin embargo, si bien nadie carece de una ideología, todavía es posible que haya momentos en que la vida humana no esté medida, limitada o impulsada por esta ineludible trampa intelectual. 

Una semana después del terremoto de Haití la desesperación, la violencia y el caos hacían casi imposible la ayuda internacional. Haití ha vivido en los últimos tiempos de la caridad internacional —la mayor parte de su PIB eran donaciones—, y quienes han vivido y trabajado allí saben lo difícil que era ya antes de la catástrofe. Cuando insistí en algunas radios y diarios que  no era el momento de perder el tiempo con discusiones ideológicas, no me refería a que algún país o algún político no estuviesen aprovechándose del momento para ejercitar su deporte favorito. Todo lo contrario. Sea de izquierda o de derecha, sea el imperio o los autoproclamados antiimperialistas, muchos sacaron de forma directa o indirecta partido de la desgracia ajena.  Pocos líderes mundiales están libres de culpa en esto, no obstante no pocos arrojaron la primera piedra.

El pedido de suspender la discusión ideológica ante una de las catástrofes naturales más graves de la historia humana asumía que sí hay momentos en que es posible moverse según otros impulsos aparte de la acción y la reacción ideológica.
¿Qué le importa a alguien que está sepultado entre los escombros si la mano que lo rescata es de la cruz Roja, un soldado de la ONU o un marine del imperio? Lo único que puede importarle es que esa mano llegue de una vez. 

Pero como en la teología medieval y en las telenovelas latinoamericanas, solo hay ángeles o demonios, buenos o malos. Los buenos nunca pueden hacer algo mal; los malos nunca son capaces de algo bueno. A excepción de Michael Jackson, si alguien es negro no puede ser blanco. Esta percepción, que no llega a ser una ideología, ha sido desde siempre el principal arma de los mejores políticos y de los peores religiosos: simplificadores profesionales que demonizan cualquier problematización, cualquier posibilidad de que los malos puedan hacer algo bueno o que los buenos sean capaces de algún pecado.

Mientras discutimos si Estados Unidos provocó el terremoto en  Haití o si su presencia es ayuda o invasión, las victimas y los inocentes siguen muriendo, algunos aplastados esperando una grúa que lo saque debajo de una pared o alguien le alcance un vaso de agua.

Todos tenemos una ideología, toda institución, todo gobierno la tiene. Pero quizás no siempre, quizás no todo es ideología.
Esa mano, ese vaso de agua, por ejemplo.

Ahora lo urgente es lo importante. Ya tendremos tiempo de discutir todo lo demás. Miles no tendrán la misma suerte.




 
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Lunes, 11 Enero 2010 08:05

Así será la ciencia en 2020

En 2020, las búsquedas por Internet se harán hablando al ordenador. El hombre creará bacterias capaces de curar enfermedades o generar energía, y los médicos podrán saber qué enfermedades sufrirá un niño que aún no ha nacido, además de fabricar medicamentos específicos para su mapa genético. Este es el mundo que pinta un grupo de prestigiosos expertos del mundo de la tecnología, la biología o la astronomía en el último número de la revista Nature, cuyos editores les preguntaron qué sucederá en sus laboratorios dentro de diez años.

01. Internet: De viva voz


En 2020, las búsquedas por Internet se harán con la voz y no con el teclado. Unos cuantos privilegiados sólo tendrán que pensar lo que quieren para que su ordenador entienda sus señales cerebrales y busque en la Web. Así lo ve Peter Norvig, director de investigación de Google. "La interacción con los motores de búsqueda tendrá el formato de una conversación que estará integrada en el resto de tareas de nuestra vida", señala. Los buscadores del futuro ofrecerán una síntesis de contenidos con documentos traducidos al idioma del usuario y ajustados a su nivel de conocimiento en varias áreas, asegura Norvig. Si se buscan detalles sobre matemática de la fusión fría, la máquina preparará un pequeño cursillo de formación que variará según la destreza del usuario o le pondrá en contacto con un tutor.

02. Microbioma: La próxima frontera


A pesar del avance vertiginoso de la investigación biomédica, el cuerpo humano es aún un abismo lleno de secretos. Uno de ellos es el microbioma, una comunidad con billones de microbios y bacterias que viven en el cuerpo y le ayudan a extraer la energía de los alimentos o fortalecer el sistema inmune frente al ataque de otros microbios y virus que se cuelan sin invitación. La interacción de esta comunidad con las células, a quienes superan diez veces en número, pueden ser claves para explicar las causas de la salud y la enfermedad, señala David Relman, responsable de enfermedades infecciosas del Sistema de Salud de Veteranos de Palo Alto, California. Muchas enfermedades como la diabetes o la obesidad están relacionadas con problemas de la flora bacteriana en el sistema digestivo, recuerda Robert Holt, biólogo de la Universidad de Florida. Especula que en 2020 los médicos podría analizar el metabolismo de las bacterias de un paciente y modificarla para mejorar su estado, un ejemplo de medicina personalizada. Antes habrá que identificar y estudiar a muchos microbios apenas conocidos. Grandes centros de investigación de Europa, EEUU, Canadá, Australia y China han creado un consorcio internacional para secuenciar el microbioma humano y determinar sus funciones.

03. Espacio: Voluntad y dinero


La astronomía en 2020 será un problema de prioridades. Así lo advierte Adam Burrows desde el Consejo Nacional de Investigación de EEUU. La comunidad científica podría resolver en diez años grandes preguntas que llevan décadas atormentando a los científicos, como encontrar la escurridiza materia oscura. "Sería muy embarazoso si el paradigma de la materia oscura, formulado hace 40 años, no se confirma con observaciones reales", comenta. Otra gran pregunta es cómo se forman los muchos planetas parecidos a la Tierra que pueblan la galaxia. "Priorizar no será fácil", confiesa Burrows, que recuerda los importantes de-sembolsos para crear grandes telescopios como el James Webb, que se lanzará en 2014 y podrá ver más allá que ningún otro aparato, recortan los recursos disponibles para otros proyectos. "Esta es la era de oro de la astronomía", comenta el experto. Concluye que el alcance de esa era depende de decisiones políticas sobre presupuestos que se tomarán en los dos próximos años.

04. Biología: Reinventar la vida


El gurú de la genómica George Church vaticina un futuro con bacterias "programables" cuyas funciones serán diseñadas tal y como se hace hoy con las miles de piezas de un motor o un edificio. Esto permitirá crear no sólo células individuales sino comunidades enteras que funcionen al unísono. La primera aplicación será la medicina, ya que se podrá enseñar a estas nuevas formas de vida a detectar un cáncer, penetrar en él y destruirlo segregando toxinas, especula el investigador. Las mismas células podrían programarse para digerir desechos y producir energía a partir de ellos.

El experto también predice que los chips electrónicos de los ordenadores serán sustituidos por otros biológicos. "El campo de la biología sintética está teniendo ya un impacto en otros campos y en 2020 este será mucho mayor", comenta Church. "El gran reto será anticipar las muchas consecuencias imprevistas que tendrá está revolución de la biología sintética y protegernos de ellas", concluye.

05. Origen humano: Asia es el camino


África y Europa son el pasado y el presente de la antropología y Asia es su futuro, sugiere Leslie Aiello, presidenta de la Fundación Werner-Gren de Investigación Antropológica. Señala que el descubrimiento del hobbit de flores en Indonesia en 2004 puede desbaratar muchas teorías vigentes sobre la evolución del hombre. Dice que este fósil, de corta estatura y ligero, podría cuestionar, por ejemplo, la idea de que el hombre abandonó su origen africano para extenderse por el mundo debido en parte a las proporciones de su cuerpo.

Aiello también opina que, dado el gran número de homininos encontrados en Europa y África, una búsqueda similar en Asia puede ser igual de fructífera. "Sin Asia no podemos responder las preguntas clave sobre la evolución humana", dice.

06. Medio ambiente: Una ONU del clima


En la pasada Cumbre del Clima de Copenhague, los delegados de los 192 países representados pasaron más tiempo discutiendo qué y cómo debían discutir que decidiendo, realmente, la manera de salvar al planeta del cambio climático. Jeffrey Sachs, director del Earth Institute, reclama mejoras en los sistemas de gobierno que impidan que esto vuelve a suceder. El experto reclama, en concreto, la creación de "una nueva organización medioambiental global", que supervise y ofrezca apoyo técnico a los grandes acuerdos climáticos. El experto, que asesoró al PSOE en temas medioambientales durante la última campaña electoral, sugiere también la restricción de los lobbies corporativos, porque suponen "uno de los mayores peligros para el crecimiento sostenible". Sachs asegura que la falta de vigilancia de los lobbies financieros es una de las razones de la actual crisis, y cree que las presiones de la industria energética han frenado ya muchas medidas contra el cambio climático.

07. Medicina: A la carta


En 2020, millones de personas tendrán ya su genoma completo secuenciado, y a muchos les informarán de su predisposición a sufrir enfermedades, señala David Goldstein, investigador de la Universidad Duke (EEUU). Los esfuerzos de secuenciación emprendidos hasta ahora han demostrado que muy a menudo las diferencias genéticas entre individuos no son un buen indicador de su posibilidad de sufrir una enfermedad. Sin embargo se ha logrado identificar variantes muy poco comunes que pueden aumentar hasta 20 veces el riesgo de sufrir epilepsia, autismo o esquizofrenia.

Con estas bases, predice un 2020 en el que cada vez más gente analizará los embriones de sus hijos en busca de probabilidades de enfermedades, y los médicos podrán usar esos análisis para diseñar medicamentos específicos que actúen para cada futuro bebé.

08.Física: Revolución láser


En 2020 los nuevos rayos láser serán capaces de emitir chorros intermitentes de fotones con una rapidez nunca vista. Esto facilitará, entre otras cosas, la creación de aceleradores de partículas "de sobremesa" que serán capaces de competir con los grandes mastodontes de hoy, como el Gran Acelerador de Hadrones (LHC) de Ginebra, concluyen Thomas Baer, de la Universidad de Stanford, y Nicholas Bigelow, de la Universidad de Roschester.

Por NUÑO DOMÍNGUEZ - MADRID 
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Dinamarca es el país del reconocido escritor de libros infantiles Hans Christian Andersen. Copenhague está lleno de lugares históricos en los que Andersen vivió y escribió. “La Sirenita” es uno de sus cuentos más famosos, y fue publicado en 1837, el mismo año en que se publicó “El traje nuevo del emperador”.
Mientras la cumbre de las Naciones Unidas sobre el cambio climático, denominada “COP 15”, ingresa en su última semana, y más de 100 líderes mundiales llegan a la ciudad en medio de crecientes protestas, la idea de que surja un acuerdo vinculante de esta conferencia parece cada vez más un cuento de hadas.
La realidad es más cruda. Las negociaciones han fracasado varias veces, con divisiones entre el Norte global, o los países industrializados, y el Sur global. Estados Unidos lidera a los países del Norte. Es el mayor contaminador del mundo en términos históricos y lidera la lista en cuanto a emisiones de carbono per cápita. Entre las naciones del Sur hay varios grupos, como los países menos desarrollados o PMD; las naciones africanas; y las naciones de la Alianza de Pequeños Estados Insulares (APEI). Se trata de lugares donde millones de personas viven en constante peligro, afectadas de manera directa por el cambio climático y teniendo que lidiar con sus efectos, desde ciclones hasta sequías, erosión e inundaciones. Tuvalu, cerca de Fiji, y otras naciones insulares, por ejemplo, están preocupadas de que el creciente aumento del nivel del mar borre a sus países del mapa.
Nuevos conceptos sobre esta crisis están surgiendo en la COP 15. La gente habla de justicia climática, de deuda climática y de refugiados climáticos. La científica y activista india Vandana Shiva fue una de las oradoras de la manifestación por justicia climática realizada el sábado en Copenhague, en donde participaron 100.000 personas. Después de su discurso le pedí que respondiera al negociador sobre clima de Estados Unidos, Jonathan Pershing, que dijo que el gobierno de Obama está dispuesto a pagar la parte que le corresponde, pero agregó que los donantes “no tienen fondos ilimitados para desembolsar”. Shiva respondió: “Creo que es hora de que Estados Unidos deje de verse a sí mismo como donante y comience a reconocerse como contaminador, un contaminador debe pagar una compensación por los daños y debe pagar su deuda ecológica. No se trata de caridad. Se trata de justicia”.
Shiva continuó diciendo: “Un refugiado climático es alguien que fue arrancado de su hogar, de la tierra que es su sustento por la inestabilidad climática. Podría tratarse de personas que han tenido que dejar su agricultura debido a la sequía prolongada. Podría tratarse de comunidades en los Himalayas que están teniendo que abandonar sus aldeas, ya sea debido a que las inundaciones repentinas están haciendo desaparecer sus aldeas o debido a que las corrientes de agua están desapareciendo. (…) Podría tratarse de las víctimas de un ciclón – 30.000 en una oportunidad, 100.000 en otra. Nunca regresan a su lugar”.
Tanto dentro como fuera de la cumbre hay una gran diversidad de organizaciones no gubernamentales, desde delegaciones de pueblos indígenas hasta grupos ambientalistas y de jóvenes. Sus esfuerzos, de diverso tipo pero coordinados, han consolidado un nuevo movimiento, un movimiento por la justicia climática. Hay amplio consenso entre las ONGs y el Sur global de que cualquier acuerdo que surja del proceso de la ONU debe ser “justo, ambicioso y vinculante”.
Según informan desde las Naciones Unidas, el propio Bella Center, donde se está desarrollando la cumbre, tiene su capacidad sobrepasada. Miles de personas hacen cola todos los días en el frío, esperando en vano ingresar a al Centro de la Bestia. Miles más, de las ONGs, están teniendo el acceso restringido, aparentemente para dejar lugar a los jefes de Estado que están de visita, sus séquitos y sus guardias de seguridad.
Fuera de la conferencia, Copenhague sufre una represión policial sin precedentes, con la mayor y más cara operación de seguridad en la historia de Dinamarca. Más de 1.200 personas fueron arrestadas el fin de semana, y en el momento en que se publica esta columna, se están denunciando arrestos selectivos a organizadores de las protestas y redadas policiales en los espacios de convergencia de protesta pública. Las tácticas policiales de mano dura le dan otro significado a la “COP 15”.
Al finalizar la marcha del sábado, el Arzobispo sudafricano Desmond Tutu habló en una vigilia por los niños, organizada por el grupo Avaaz.org : «El cambio climático ya es una grave crisis hoy en día. Pero podemos hacer algo al respecto. Si no lo hacemos… si no lo hacemos, no habrá mundo para dejarles a ustedes, esta generación. Ustedes no tendrán un mundo. Se estarán ahogando. Se estarán quemando en la sequía. No habrá alimentos. Habrá inundaciones. Solamente tenemos un mundo. Solamente tenemos un mundo. Si lo arruinamos, no hay otro. Y quienes piensan que los ricos van a escapar, ¡ja, ja, ja! O nadamos o nos hundimos juntos».
Luego, le pregunté al Arzopbispo Tutu si pensaba que el Presidente Barack Obama estaba avanzando en propuestas para solucionar el cambio climático. Respondió: “Esperemos que sí. Su elección le dio mucha esperanza al mundo. El otro día dije que ahora él tiene un Premio Nobel; debe hacerle honor a su premio”. El propio Arzopbispo Desmond Tutu ganó el premio Nobel de la Paz.
La semana pasada, mientras la estatua de hielo del oso polar se derretía en el centro de la ciudad, revelando poco a poco el esqueleto de dinosaurio que estaba oculto dentro, una pequeña réplica de hielo de la famosa estatua de La Sirenita de Copenhague se derretía frente al Bella Center. Ahora ya no queda nada de ella. Obama está haciendo su segundo intento de ganar un premio en Copenhague, luego de la vergüenza de los fallidos Juegos Olímpicos de Chicago. A menos que utilice la nueva definición de la Agencia de Protección Ambiental de que el dióxido de carbono es una amenaza a la salud pública para lograr un acuerdo justo, ambicioso y vinculante, quizá veamos la obra de Hans Christian Andersen “El traje nuevo del Emperador” representada en el escenario mundial.
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Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
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