“Colombia es un país que se desconoce a sí mismo”

El cineasta colombiano Ciro Guerra tenía ganas de filmar una película en el Amazonas y supo que iba a ser posible cuando se topó con los diarios de los primeros exploradores que recorrieron la Amazonia colombiana. Ellos eran Theodor Koch-Grünberg, etnólogo alemán que brindó su aporte indispensable para reconocer las tribus de la región, y el estadounidense Richard Evan Schultes, un botánico que documentó las propiedades alucinógenas de ciertas plantas de la selva. Inspirado en esos relatos de viaje, Guerra construyó el largometraje de ficción El abrazo de la serpiente, con la historia de Karamakate, un chamán convertido en “chullachaqui”, es decir, un ser privado de emociones y de recuerdos, hasta que al conocer a unos de los exploradores su vida podría llegar a tener otro sentido. Y el film –con una exquisita fotografía blanco y negro, y hablado en lengua originaria– focaliza en el encuentro entre ese chamán amazónico y su viaje con los dos científicos mediante la narración de una relación que se da a lo largo de cuatro décadas. El film se estrenará el próximo jueves en la Argentina.


El abrazo de la serpiente es una coproducción entre Colombia y la Argentina. Las empresas argentinas son MC Producciones, de Marcelo Céspedes, y Buffalo Films, de Hori y Esteban Mentasti. El film tuvo un recorrido internacional importante y ganó numerosos premios, entre ellos el Art Cinema Award de la Quincena de los Realizadores del Festival de Cannes 2015. El abrazo... es también una de las cinco nominadas a Mejor Película Extranjera de las 88º entrega de los Oscar, que se celebrará el 28 de febrero. Después de sus dos primeros largometrajes, La sombra del caminante (2004) y Los viajes del viento (2009), Guerra tenía la intención de hacer una película menos personal que las anteriores. “Quería hacer una que fuera lo contrario, que se fuera a lo desconocido, e invitar al espectador a que viaje hacia lo desconocido. Entonces, empecé a investigar y leí los libros de los exploradores. Me encontré con una historia que no se había contado, y que es gira alrededor del conocimiento, de su búsqueda y de sus límites”, dice en la entrevista con Página/12.


–¿Qué expectativas le genera la posibilidad de un Oscar?


–Honestamente, en lo personal no espero nada. Estamos más que satisfechos con todo lo que ha pasado con la película. Sólo han sido buenas noticias. No esperábamos llegar hasta acá. Fue un camino muy grato y estamos muy agradecidos. Lo que pueda pasar sería maravilloso, pero me siento muy tranquilo. Pensé que iba a estar más nervioso con este tema, pero realmente estoy muy tranquilo.


–¿Y cómo vive la sociedad colombiana la primera nominación para una película de su país votada por la Academia de Hollywood? ¿Lo vive tan tranquila como usted?


(Risas) –No, realmente ha sido una noticia que ha puesto a la gente muy contenta y hubo mucha alegría. Fue una noticia durante varias semanas y recibí la felicitación del presidente. Y la volvieron a poner en los cines y está resultando un éxito muy grande de taquilla.


–¿Vio las películas que compiten con El abrazo de la serpiente?


–He visto dos: la jordana Theeb y la francesa Mustang. En general, son películas de mucho nivel y es un gran honor para nosotros.


–¿Cómo influyó en el gusto de los espectadores colombianos una historia alejada de los tópicos del narcotráfico y la prostitución?


–No creo que esos temas estén tan presentes en el cine colombiano. Es más una impresión que existe, pero si entras a mirar más profundamente no se han hecho tantas películas sobre esos temas. Igual, la gente vio mi película como algo muy sorprendente, muy novedoso y diferente a lo que estaba acostumbrada.


–¿Esta historia plantea, de algún modo, una mirada sobre los orígenes de las violencia en su país?


–Sí, ésa es una lectura que muy poca gente hace, pero sí: la película va hacia el corazón de los orígenes de nuestro conflicto, que es el tema de la tierra y la posesión. Colombia es un país que se desconoce a sí mismo muy profundamente. Lo que ha pasado siempre fue una gran duda para todos nosotros. Entonces, el cine es una herramienta para que conozcamos parte de nuestra historia y de dónde venimos como sociedad.


–En ese sentido, ¿la película es una manera de reivindicar a los antepasados?


–Sí, para las comunidades indígenas ha sido muy significativo que la película se hable en las lenguas indígenas, a punto de desaparecer algunas de ellas. Y debía acercarme a ellos como dueños de un conocimiento milenario que todavía sigue siendo importante para el ser humano.


–Pese a que el Amazonas ocupa el cuarenta por ciento del territorio colombiano, sigue siendo un misterio para sus habitantes. ¿Por qué sucede esto?


–La sociedad ha crecido de espaldas a esa región. Es muy poco el conocimiento que tenemos de las diferentes culturas que hay ahí. Los vemos simplemente como indígenas pero no tenemos conciencia de la diversidad de culturas, de idiomas y de conocimiento que hay allí. No es una historia que conozcamos. Al ver la película, mucha gente se sorprende por lo que ha pasado. Y no hemos tenido un diálogo cultural. No hemos dialogado con una literatura amazónica o con un cine amazónico. Entonces, el conocimiento del Amazonas se ha mantenido limitado al círculo académico, a los círculos de los etnógrafos y antropólogos, pero el ciudadano colombiano no tiene conciencia de lo que allí existe o de que existe.


–¿Cree, entonces, que la película puede colaborar para que valoren más la región?


–Lo máximo que podemos esperar es que la película sea una semilla en ese conocimiento y en ese respeto por las comunidades amazónicas. Y ese desconocimiento ha sido la razón por la que no le ha importado a mucha gente destruir y arrasar no sólo la tierra sino también las comunidades.


–Al pensar el rodaje, ¿se inspiró en alguna película que se haya filmado en el Amazonas?


–No, tratamos de alejarnos de los referentes cinematográficos. Nos inspiramos más en la vida misma, en la historia, en lo que ha ocurrido. La idea era ofrecer una mirada nueva yendo directamente a la raíz.


–¿Se puede decir que esta película está en las antípodas ideológicas de Fiztcarraldo, por ejemplo?


–Diría que es como un contraplano. En la película de Herzog, los indígenas no tienen una mayor figuración, no son personajes. La mía es la historia del otro lado, con la esperanza de que se vea la diferencia.


–Por otro lado, en las películas de Herzog está el tema del colonialismo...


–Sí, cuando entras a investigar la historia del Amazonas, el asunto es que un personaje como Fiztgerald (el que compuso Klaus Kinski) es un genocida, pero la película lo presenta como un soñador bucólico. Ahí es donde te das cuenta de que la historia ha sido contada desde un solo lado. No puedo decir que El abrazo... tenga la mirada de los indígenas, pero toma su punto de vista y, de alguna manera, trata de construir un puente entre esa forma de entender el mundo y la nuestra. Si la película presentara el punto de vista indígena de manera documental se volvería casi incomprensible para el espectador. Es una forma tan diferente de entender el mundo que la sensación que podría producir sería la de una desorientación total.

–Es una historia que entretiene porque tiene aventuras, pero también reflexiona sobre la destrucción de una cultura.

¿Cómo combinó ambos aspectos al momento de pensarla?


–Sigue la tradición de la narración de aventuras y está en un movimiento constante. Es una película en la que el espectador está metido dentro de una aventura. Es un viaje hacia lo desconocido. Y durante ese viaje se encuentra con el rostro del horror y la amenaza, pero al mismo tiempo es un viaje revelador. No se trata de acusar o de juzgar. Siento que el cine debe ser una experiencia, tanto hacerlo como verlo. En la medida en que sea una experiencia hacerlo, se convierte en una experiencia para el espectador. Eso es lo que creo que el espectador busca: que el cine lo transporte.


–¿Cómo fue el trabajo con los indígenas? ¿Cómo les explicó, por ejemplo, qué es el cine y qué es actuar?


–Estaba preocupado porque pensé que iba a ser muy difícil para ellos, porque son personas que no tienen contacto con la actuación, el cine ni el teatro. Pero para ellos es muy importante la narración de historias. Y tienen una fortaleza muy grande que es la tradición oral. Esa tradición oral que han mantenido durante siglos les da una capacidad muy aguda de escuchar. Ellos saben escuchar. No es fácil encontrar actores que sepan escuchar, inclusive actores formados y profesionales. Entonces, cuando tienes un actor que sabe escuchar, tienes la mitad del camino recorrido. Y ellos lo hicieron con muchísimo entusiasmo y alegría. Fue una experiencia maravillosa para todos.


–¿Cómo fue el rodaje en la selva?


–Fue un gran reto. Podría haber salido muy mal y estábamos preparados para que pasara lo peor, pero afortunadamente contamos con el apoyo y la guía de las comunidades indígenas. Ellos nos enseñaron a trabajar en la selva de una manera respetuosa, que no afectara el entorno. Y trabajamos con la protección espiritual de ellos. No pasó nada malo de todo lo que podría haber sucedido. El clima colaboró, no tuvimos ningún tipo de accidente ni de enfermedad. Vimos todo tipo de animales pero nadie resultó afectado. Entonces, fue una experiencia muy exigente a nivel físico, sin duda, pero al mismo tiempo fue muy gratificante y de mucha humildad ante el mundo.


–¿Cómo era un día de rutina en la selva?


–Nos levantábamos muy temprano en medio de un campamento que quedaba a dos horas y media del pueblo más cercano, donde aterrizan los aviones. Teníamos un desayuno normal, gracias a un servicio de comida. Luego, los actores se maquillaban y, posteriormente, nos montábamos en balsas y viajábamos, a veces media hora y otras una hora, hasta la locación. Pasábamos todo el día en la selva, muchas veces en botes o en las orillas. Fue un plan de rodaje bastante exigente que nos obligaba a estar muy concentrados y muy atentos. No hacíamos muchas tomas de cada plano. Hacíamos dos o tres. No había necesidad de hacer más, porque todo estaba muy claro, pero estábamos muy abiertos a lo que pudiera pasar. Si aparecía un animal, lo filmábamos. Pero hubo un trabajo de preproducción muy bueno.


–¿Y cómo fue el trabajo de traducción del lenguaje originario al español?


–Fue al revés. El guión fue escrito en español y los indígenas lo reescribieron y lo tradujeron. En ese proceso, el guión se transformó un poco. Y luego, ellos nos explicaron lo que ocurría en cada escena. Nosotros teníamos claro lo que decía cada escena, pero hay ciertas cosas que no se pueden traducir. Entonces, se hizo lo más aproximadamente posible.
–¿Por qué decidió filmar la película en blanco y negro?


–La película está inspirada en las imágenes de los exploradores que ellos tomaron con máquinas fotográficas antiguas. Y lo que se ve es un Amazonas que es completamente diferente a la imagen uno tiene. Son imágenes que están totalmente liberadas del exotismo, de la exuberancia. Lo que se siente es como otro mundo y otro tiempo que habla a través de las imágenes. La película habla de una percepción limitada que eventualmente se expande. Y eso era esencial. Cuando filmas de esta manera, no existen las diferencias, como que la naturaleza es verde y el ser humano es otra cosa. Cada pez, cada gota de agua, cada animal, cada hombre están hechos de la misma materia. Eso es muy cercano a la forma en que los indígenas ven el mundo. Hacerla en blanco y negro afecta todas las decisiones de la película, pero para nosotros era imposible hacerla de otra forma.


–¿Cómo fue la proyección del film terminado en la comunidad indígena que participó?


–Fue muy emocionante. Se llevó una pantalla, un proyector y sonido, y convertimos una maloca, que es una casa tradicional amazónica, en una sala de cine por una noche. Entonces, llegó mucha gente de los pueblos cercanos. Hubo gente que caminó todo el día para ir a ver la película. Remaron desde ríos lejanos. Fue muy impresionante, porque era una maloca muy grande y se llenó. Estaba repleta. La gente la veía de pie. Cuando terminó, hubo gente que pidió que la volviéramos a poner y la vio de nuevo. Fue muy emocionante.


–¿Cuáles fueron sus sensaciones al volver de la selva? ¿Cambió en algo su manera de ver la vida?


–Es difícil resumir en palabras la experiencia porque es aprender a ver la vida de otro modo. Y cuando uno vuelve todo se ve distinto. Si tuviera que resumirlo en palabras, diría que lo que obtuve fue mucha liviandad. Me siento mucho más liviano ahora. Perdí mucho peso emocional, intelectual y espiritual. Y me siento mucho más transparente. Siento que veo las cosas desde una perspectiva más transparente, pero es difícil poner en palabras algo que no es posible expresar.


–Usted dijo hace poco: “Cuando estás allí te das cuenta de que no existe una sola forma de ser humano”. ¿Ese fue el mayor impacto para usted?


–Sí. Siento que tenemos una sociedad donde hay mucho agotamiento de las formas de existir. Frente a este conflicto entre capitalismo y socialismo, es muy importante que tengamos presente que esas no son las únicas maneras de existir, que hay muchas más.

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Hacerse el de la vista gorda o morderse la cola para negociar.

Con la toma del Ministerio de Agricultura el pasado mes de septiembre, la Cumbre Agraria aceleró los ritmos de negociación con el Gobierno, buscando salir del fangoso terreno de la negociación de los 250.000 millones de pesos destinados a 237 proyectos productivos en 14 regiones del país, para pasar a cuestiones de mayor alcance sobre el modelo económico y el reconocimiento estatal de derechos sociales y políticos para las comunidades rurales. El gobierno nacional dilata y restringe los acuerdos procurando evitar una protesta campesina anunciada desde octubre del año pasado, ¿en qué va todo ello?

 

El 8 de mayo de 2014, a través del decreto 870, por medio del cual desde el Ministerio del Interior se regula una mesa de interlocución entre el ente oficial y la Cumbre Agraria, se dio inicio a una fase de negociación entre 35 voceros de comunidades campesinas, afrocolombianas e indígenas de 14 regiones socio-geográficas del territorio colombiano y el gobierno nacional en cabeza de los ministerios del Interior y de Agricultura, alrededor de un pliego común de exigencias de ocho puntos , presentado con ocasión de las jornadas de protesta de abril y mayo de ese año, y luego del estremecimiento ocasionado por el Paro Agrario de 2013.

La negociación logró sentar a las partes, desarmando la protesta y emplazando al Gobierno; pero pronto entró en un periodo de dilación jalonado por las promesas incumplidas del Ejecutivo, apalancado por la dispersión de las luchas sociales entre sí y por la desarticulación propiciada por el factor electoral entre los calendarios de las izquierdas y las organizaciones sociales del campo. Este periodo podría concluir con un nuevo paro agrario-rural en 2016.

La dilación, sin embargo, no ha podido contener el proceso de unidad entre plataformas sociales históricas de la izquierda colombiana, aunque aún no sea una unidad territorial estratégica para la disputa de territorialidades autónomas, y de múltiples –pero pequeños– modelos de producción y uso de los suelos de eficiente producción agrícola, de cultura y organización social con respetuosas relaciones ecológicas, sociales y políticas, y cuya producción bien pudiera potenciarse para la soberanía y las autonomías alimentarias de toda la población colombiana.

Por el contrario, el pliego ha pasado a ser base de la articulación programática para esta plataforma, en la que confluyen procesos políticos históricos en la lucha por la emancipación desde el campo colombiano. Esta es la potencia que la Cumbre ha logrado aglutinar de cara a la conformación de un bloque de poder alternativo que rebaje el poder estatal y dispute hegemonía a las doctrinas rígidas y unívocas de la sociedad, a la economía capitalista de mercado, industria y superconsumo, y a la ley injusta de la desigualdad. Pasaron ya más de dos años, ¿qué se ha negociado?, ¿qué puede negociarse?

Mambearse la cola.

La presión ejercida con la toma del Ministerio de Agricultura y de las instalaciones del Incoder, dio celeridad al estudio, por parte del Estado, de los 237 proyectos productivos para los cuales el Gobierno ha destinado 250.000 millones de pesos por una única vez –según expresión del propio presidente Santos–, y con posibilidad de renovación con previo estudio de su parte. A la fecha, el Fondo de Fomento Agropecuario ha desembolsado 25.000 millones de los 250.000 prometidos según informa el Ministerio de Agricultura. Las trabas son múltiples.

Recientemente la Cumbre ha entregado al gobierno nacional una propuesta para la sustitución voluntaria y gradual de los cultivos de uso ilícito, el deslinde de los campesinos cultivadores frente a los narcotraficantes y el cambio de estrategias de erradicación por sustitución voluntaria, articulada a la diversificación económica, en cuya respuesta el Gobierno fue enfático advirtiendo su desacuerdo con sacar del mercado de tierras áreas de economías campesinas a través de figuras jurídicas como los resguardos indígenas o los consejos comunitarios afrocolombianos, y en determinado caso solo llegaría a hacerlo de manera temporal; también indicó que no promoverá la investigación o promoción de usos alternativos de la coca (ésta tiene usos medicinales y alimentarios), ni asignará ingresos monetarios a familias campesinas, pues todo ello sería como morderse la cola, toda vez que promovería eslabones de la cadena productiva de la cocaína.

El lanzamiento en septiembre del año pasado del Plan para la sustitución de cultivos ilícitos, con la gerencia de Eduardo Díaz Uribe, y el acuerdo sobre el asunto con las Farc en Cuba, si bien son muestra de los pasos hacia la institucionalización de la paz en que avanza el Gobierno, permiten entrever algunos de los límites objetivos de esta negociación. Sumados a las negativas frente a la propuesta de la Cumbre, trazan el rango de posibilidades que contempla el Gobierno para negociar los reclamos sociales sobre las cuestiones y temas que no está dispuesto a tratar con los movimientos insurgentes armados, pero que definitivamente han estructurado el conflicto.

La cuestión de la coca no es menor si se considera que es una economía a la que muchos cultivadores se vieron coaccionados. Póngase como ejemplo, nada más, el precio del jornal diario de un raspachín (entre 50.000 y 70.000 pesos) y el de un recolector de café o de otro producto de uso lícito (entre 20.000 y 30.000 pesos a lo sumo). El último informe de Monitoreo de Cultivos de Coca en Colombia realizado por la UNODC a junio de 2015 , registra un incremento al pasar de 48.000 hectáreas sembradas en 2013 a 69.000 en 2014, concentradas en un 73 por ciento de departamentos tales como: Nariño, Cauca, Putumayo, Caquetá y Norte de Santander, Catatumbo, y otros territorios tales como Unión Peneya, la zona montañosa del departamento de Cauca y la frontera sur del país, zonas en donde, precisamente, se agrupan comunidades que hacen parte de la Cumbre Agraria.

El Gobierno lo reconoce y se presta al diálogo. Sabe que es un tiempo de agitación social y que no puede dejar cabos sueltos que desaten mayor inconformidad en una sociedad que anda inquieta. Aparentemente 2016 superará en número las protestas registradas durante el 2013, y una situación así pondría de relieve la cuestión sobre la confluencia y multiplicación –o no– de esa inconformidad hacia un proyecto común de país. Y ya que el Estado colombiano basa su legitimidad en el clientelismo y sobre la siempre postergada promesa de un estado social de derecho en una economía dependiente, el Gobierno sabe que se muerde la cola si fortalece proyectos que son la base de un modelo económico y político contrario al suyo, pero procura perseguirla para evitar avances en la conformación de un bloque que apalanque un proyecto común por un país pluralista en el derecho, autónomo en la planificación y en los gobiernos territoriales, equitativo en la distribución de la riqueza nacional, justo en el reconocimiento de las diferencias políticas, politizado y no polarizado, encaminado al mejoramiento de la vida de TODA la población y dirigido por amplias mayorías organizadas.

Por lo pronto, la dilación cumple con sus propósitos. Los encuentros logrados por la Cumbre, presionando al diálogo con los entes comprometidos, no dejan más que mesas técnicas conformadas por las partes, con el objetivo de decantar las diferencias y acuerdos entre las propuestas de las comunidades y los límites que se permite el Gobierno. La erradicación forzada no es prescindible por el momento y esta negociación ahora tendrá que vérselas con la liquidación del Incoder.

La vista gorda hacia el país rural

En una reunión sostenida el pasado 10 de febrero, Eduardo Días Uribe reconocía que la alimentación de los centros poblados del país dependía de la producción campesina. Esto no es suficiente. Es preciso reconocer que la producción campesina es mucho más productiva que el monocultivo agroindustrial o la ganadería extensiva; si se le permitiera su ampliación territorial y la priorizaran en las estrategias de seguridad alimentaria, sería suficiente para sostener la soberanía alimentaria de toda la población -concepto que incomoda al Gobierno. En un estudio publicado recientemente por Fedesarrollo, se indica algo que desde hace décadas vienen diciendo sectores críticos de la sociedad, a través de organizaciones campesinas y desde algunas academias, a saber: los minifundios son más productivos que los latifundios y también que los predios de mediano tamaño; la producción campesina abastece el 35 por ciento del total de consumo de los hogares, y corresponde a más del 50 por ciento del producto nacional agrícola .

Las lejanías de algunas de estas comunidades agrarias respecto de los circuitos de mercadeo y de tecnologías de producción, más la creciente importación de alimentos, hacen de la producción agrícola campesina una alternativa poco viable y en esa situación es que la coca llega a ser una economía rentable. Economistas de escritorio, representantes de sus propios intereses y los funcionarios del Gobierno se sorprenden al advertir configuraciones socioeconómicas entre los cultivadores de coca y los poblados cercanos, no así, al momento de reconocer la ilegitimidad del Estado ante las comunidades. Guardan esperanza en su estrategia de dilación y de negociación dividida a nivel regional, sectorial y por organización social, buscando impedir el momento en que la negociación deba asumir los puntos gruesos de ese pliego, que en definitiva no se logrará con las condiciones de negociación impuestas por el Ejecutivo, tampoco sin un gran pulso destituyente que abra campo a un proyecto alternativo de país.

Por lo pronto, las reuniones con el Ejecutivo serán mantenidas cada mes, buscando acuerdos y desacuerdos mientras se prepara una movilización rural en la que cruzan cuestiones como la firma de los acuerdos de paz, la presión de la ONU al gobierno en materia de cultivos de uso ilícito y paz, la explosión de protestas en medio del cierre del ciclo de negociación entre el Gobierno y las Farc y la también dilatada negociación con el Eln, todas cuestiones que merecen seguimiento en los próximos meses.

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Lunes, 12 Octubre 2015 14:04

Pregúntenle al oso polar

Pregúntenle al oso polar

Si consideramos utopía la idea de lo que debería ser, podemos tildar de utópica la idea de una relación humana con la Tierra como una igual, con derechos. Y en ella, las bestias. No fue ocurrencia de dos geógrafos franceses designar al oso polar como animal geopolítico. En un adelanto de su libro sobre el Ártico, Farid Benhammou y Rémy Marion discuten las perspectivas del área en el futuro cercano (Le Monde Diplomatique, septiembre de 2015, edición francesa). Su devenir impactará al mundo entero, y ya sesiona un Consejo del Ártico formado por las ocho naciones circumpolares y sus comunidades originarias en América, Asia y Europa. Predominan las dos grandes potencias. Y la tercera, China, encabeza la cola mientras crece el número de pretendientes sureños. En tal Consejo saben que lo que sea malo para el oso lo será para el resto del planeta. Resulta más que simbólico plantear que no habrá democracia viable si no se escucha a los pueblos y a la naturaleza.

La concepción de la Pachamama (bajo nombres y marcos míticos diversos) aún inspira millones de vidas. No nació ayer ni morirá mañana. Al no ser mayoritaria en las relaciones de los humanos entre sí y con la naturaleza, recibe trato de marginada, negada, exilada, prohibida. Y no obstante pervive en los territorios indígenas de América y en los pueblos originarios del Ártico.


Con el término quechua Pachamama, los pueblos andinos históricos atribuían un carácter divino al mundo natural, y lo asociaban a la fertilidad, lo agrícola, lo femenino. Aún hoy, los mapuche hablan de Ñuke Mapu para expresar algo similar; no la consideran diosa pero significa la unidad de los seres, del pueblo mapuche y de la Tierra en sí. Qtxu' Tx'otx' en mam, Qanan Ulew en k'iche'. Para esta Madre, dicen los tojolabales, los humanos somos sólo algunos de sus huéspedes. El tseltal piensa que el equilibrio se conserva por el trabajo en común de los guardianes de la Tierra y las fuerzas naturales.


Entonces, si existe en la práctica, quizás no debamos llamarla utopía. Antigua, no anticuada, plantea un proyecto de futuro para la humanidad, alternativo a otros de mejor cartel y mayor poder. Pensar el mundo natural como unidad más que humana –por encima del parloteo capitalista de apropiación y extracción– representa un llamado a la cordura para una civilización global que la pierde aceleradamente. El concepto de que somos inseparables de los demás seres es aceptado ahora en espacios diversos y distantes, hilo de esperanza más que sueño guajiro. (Y si bien la Guajira real y sus pobladores indígenas se encuentran bajo amenazas extremas, participan en el sueño que se sueña con las manos y cosecha tanto frutos como pensamientos útiles). No importa que alguien la haga moda o demagogia, a nadie le hace daño considerar imaginable un equilibrio con los otros seres.


En un texto reciente en Página 12, el pensador portugués Boaventura de Sousa Santos propone una lectura sobre la utopía para ser leída en 2050 sin tomarle prestado nada a la literatura distópica: Algún día, cuando se pueda caracterizar la época en que vivimos, la principal sorpresa será que todo se vivió sin antes ni después, sustituyendo la causalidad por la simultaneidad, la historia por la noticia, la memoria por el silencio, el futuro por el pasado, el problema por la solución. Así, las atrocidades bien pudieron atribuirse a las víctimas; los agresores fueron condecorados por su valentía en la lucha contra las agresiones; los ladrones fueron jueces; los grandes responsables políticos pudieron tener una cualidad moral minúscula en comparación con la magnitud de las consecuencias de sus decisiones. Fue una época de excesos vividos como carencias; la velocidad fue siempre menor de lo que debía ser; la destrucción siempre justificada por la urgencia de construir. El oro fue la base de todo, pero estaba asentado en una nube. Todos fueron emprendedores hasta demostrar lo contrario, pero la prueba de lo contrario fue prohibida por las pruebas a favor. Hubo inadaptados, aunque la inadaptación apenas se distinguía de la adaptación: tantos eran los campos de concentración de la heterodoxia dispersos por la ciudad, por los bares, por las discotecas, por la droga, por Facebook.


Tras un análisis en futuro del poco esperanzador presente, Sousa dos Santos pregunta dentro de 35 años: ¿Por qué persistimos, después de todo? Porque estamos reaprendiendo a alimentarnos de la hierba dañina que la época pasada intentó erradicar recurriendo a los más potentes y destructivos herbicidas mentales: la utopía.


Volverá a ser pensable cuando hayamos escarmentado. Ya Raúl Zibechi reconocía en su saludo a los indignados en Nueva York que, en tanto la civilización del dinero está mostrando todas sus miserias, nuestros corazones se vuelven a la experiencia de los pueblos indios, a sus formas de vida colectiva, sencilla, en diálogo con la Tierra de la que formamos parte. Ellos son inspiración y fuente de esperanza".

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Con ascendencia común, indios de la Amazonia y aborígenes australianos

El continente americano fue poblado por una gran ola migratoria hace menos de 23 mil años y algunos indios de la Amazonia tienen ascendencia común con los aborígenes australianos, según dos estudios.


Antropólogos y arqueólogos debaten desde hace tiempo sobre los orígenes de los primeros pobladores de América.
La tesis más aceptada es la de migrantes llegados de Asia que atravesaron la franja de tierra que unía Alaska con Siberia, hoy sumergida en el estrecho de Bering. Sin embargo, sigue abierta la pregunta de cuántas corrientes migratorias sucesivas hubo y en qué momento ocurrieron.


Basándose en estadísticas genéticas de individuos antiguos y modernos de América, Siberia, Oceanía, Europa y África, Maanasa Raghavan, de la Universidad de Copenhague, y sus colegas aseguran que los primeros amerindios llegaron de Siberia en una sola ola migratoria, hace menos de 23 mil años.


Los migrantes permanecieron inicialmente entre Alaska y Siberia oriental 8 mil años, antes de seguir su camino y repartirse a lo largo de América. Según el estudio, publicado este martes por la revista estadunidense Science, las diferencias genéticas entre las poblaciones amerindias actuales provendrían no sólo de distintas corrientes migratorias, sino de encuentros que se produjeron después de la gran migración inicial.


El equipo puso además en evidencia un vínculo genético, que aparece tras la ola migratoria inicial, entre ciertos amerindios y poblaciones de Asia del este por un lado y los australo-melanesios de Papuasia, las Islas Salomón y el sudeste asiático, por otro. Este sorprendente descubrimiento indica que la población del nuevo mundo no permaneció aislada del viejo mundo tras su migración inicial, precisa el estudio.


Por su parte, David Reich y Pontus Skoglund, de la Escuela de Medicina Harvard de Massachusetts, compararon el genoma de 309 poblaciones amerindias de América Central y del Sur con el de 197 personas alrededor del mundo.


Según esas pruebas genéticas, publicadas por la revista británica Nature, ciertas poblaciones amerindias de la Amazonia estarían más vinculadas genéticamente a los primeros indígenas de Australia, Nueva Guinea y las Islas Andaman (India) que a los actuales pobladores de Eurasia y las Américas.


Los científicos piensan que las mezclas genéticas se produjeron antes de la población de la Amazonia.


Nuestro estudio sugiere que los amerindios no tienen una sola población de origen, sino tuvo otros aportes. Lo cual no es contradictorio con los resultados de Maanasa Raghavan, precisó Pontus Skoglund.


Esa población fundacional desciende de los siberianos y de gente relacionada con los asiáticos orientales modernos. Pero el ADN de los americanos modernos indica que otra población cruzó el puente terrestre y contribuyó a la herencia de algunos nativos actuales de la Amazonia brasileña, según los investigadores.


Este segundo grupo, llamado Población Y, tiene sus raíces en un grupo asiático que ya no existe, pero que también dejó su impronta genética en pueblos nativos modernos de Australia y Nueva Guinea, insistió Reich.


La Población Y aportó apenas una fracción del ADN actual de los pueblos amazónicos. A diferencia de migrantes reconocidos anteriormente, no está claro cuándo se apartaron del puente, precisó Reich. Pero es evidente que llegaron a la amazonia hace mucho tiempo y debe considerárseles un segundo grupo fundacional.


El trabajo incluye las primeras pruebas contundentes de que algunas poblaciones nativas de América deben su origen a una segunda fuente, dijo Deborah Bolnick, de la Universidad de Texas en Austin, quien no participó en el trabajo. Es indicio de que la historia de las poblaciones nativas es más compleja de lo que se pensaba, acotó.

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Viernes, 26 Junio 2015 07:04

Científicos (y ciencia) sin patrón

Científicos (y ciencia) sin patrón

La reciente organización de congresos y encuentros científicos por la Universidad Nacional de Rosario, en Argentina, fue un buen momento para comprobar el crecimiento de los paradigmas alternativos en la salud, la ciencia y la tecnología. "¿De qué lado estamos?", fue la pregunta que atravesó los debates.

 

Científicos de nueve países latinoamericanos y del Caribe, profesores, estudiantes y militantes de movimientos sociales, debatieron durante una semana aspectos medulares del modelo extractivo imperante en la región. Mucho más allá de la tradicional denuncia sobre sus efectos en el ambiente y la salud, se escuchó una amplia gama de ponencias, desde las que se focalizaron en sólidos análisis científicos hasta las que defendieron modos alternativos de vida, como el "buen vivir".


El análisis de la alimentación fue uno de los tópicos más concurridos, que incluyó desde las exposiciones de dos clásicos, como las autoras de libros exitosos (Soledad Barruti, Malcomidos, y la francesa Marie-Monique Robin, El veneno nuestro de cada día), hasta un análisis de la dieta de Messi a cargo de la nutricionista Myriam Gorban.


La Semana de la Ciencia Digna en Salud, que incluyó al Congreso Internacional de Salud Socioambiental y el de Formación Docente, además de los encuentros de comunicación y ciencia y de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad, celebrada del 15 al 19 de junio, contó con más de 70 actividades, hubo 113 disertantes en conferencias, coloquios y talleres, 110 trabajos académicos, la presentación de cuatro libros, y actuaciones folclóricas al final de cada jornada.


El documento constitutivo de la Unión de Científicos se divulgó al comienzo del congreso, el 16 de junio, fecha del nacimiento del científico Andrés Carrasco, fallecido el año pasado e inspirador de quienes se oponen a los transgénicos, desde que formulara denuncias sobre el nocivo papel de los agrotóxicos en la salud y el ambiente. La declaración sostiene que "el quehacer científico debe desarrollarse de una manera éticamente responsable", aboga por la prohibición total de los agrotóxicos y sostiene que los impactos de la ciencia y la tecnología deben abordarse "desde la filosofía y las ciencias sociales".


Ciencia y cultura.


Los dos congresos anteriores estuvieron más acotados en cuanto a la participación de científicos y se enfocaron en las denuncias hechas por los movimientos sociales sobre los efectos de los plaguicidas. En esta ocasión los análisis y las propuestas de reconocidos científicos jugaron un destacado papel.


La docente y ex diputada argentina Marta Maffei reflexionó, en el inicio del evento, sobre la labor docente en contextos de extractivismo. "Vivimos una crisis civilizatoria que se acelera y genera confusión, cuyo epicentro es la cultura, además de una contaminación simbólica que no nos deja pensar con claridad", dijo. Agregó que el economicismo acota la posibilidad de tener miradas holísticas.


El genetista brasileño Rubens Nodaris, de la Universidad Federal de Santa Catarina, en Florianópolis, explicó las razones culturales por las cuales "la tecnología entusiasma", pero se extendió en las "promesas no cumplidas" de la ciencia. Afirmó que "en los últimos 70 años la ciencia está legitimando lo desconocido", destacando el papel de la agricultura química, la nanotecnología, los organismos genéticamente modificados y la vida sintética, como ejemplos de su afirmación.


Afirmó que el modelo extractivo sobrevive sólo por los subsidios estatales y la posibilidad de externalizar sus costos ambientales, ya que éstos no se trasladan a los precios de los commodities. Con datos en la mano, mostró que –según las agencias oficiales– en las próximas décadas en Estados Unidos (el país con mayor superficie de cultivos transgénicos) un 41 por ciento de la población sufrirá algún cáncer y que uno de cada cinco morirá por ese motivo.


Uno de los principales motivos de la alimentación, ya que la dieta es cada vez menos variada y con más calorías: 75 por ciento de los estadounidenses tienen sobrepeso. Enseñando gráficas, mostró que desde 1995, cuando se liberaron los transgénicos, creció el hambre en el mundo. Y se detuvo en uno de los temas más debatidos en el congreso: las diferencias entre las previsiones que se hacen en los laboratorios y la realidad.


En Brasil, el segundo productor mundial de transgénicos, existe un grave problema para controlar las malezas súper resistentes. Entre 1996 y 2010 ese tipo de malezas se multiplicó diez veces, con 60 especies resistentes cuyo combate ya supone un 10 por ciento de los costos de producción. Por eso hizo hincapié en atender incertidumbres y riesgos, y que la ciencia debe jugar un papel precautorio.


El argentino Carlos Vicente, integrante de la asociación Grain, destacó que en toda la región hay resistencias a las nuevas leyes de semillas que impulsa Monsanto. Recordó que en Colombia, en 2011, las fuerzas armadas irrumpieron en los almacenes de agricultores arroceros en la provincia de Huila, destrozando de manera violenta 70 toneladas de semillas que iban a resembrarse, algo prohibido por la ley que protege a las patentes.


Dijo que Monsanto pretende modificar las leyes de semillas para cobrar regalías, "ahora que toda la región está sembrada con transgénicos". Mientras la Unión Europea le negó a la multinacional el derecho a regalías, la presidenta argentina Cristina Fernández había anunciado en 2012 una nueva ley a su medida, el mismo año que la empresa decidió invertir en una planta de semillas en Malvinas Argentinas.


Hasta ahora la oposición de las organizaciones campesinas y de pequeños y medianos productores rurales, además de la oposición ciudadana que forzó la paralización de la construcción de la planta de semillas, consiguió impedir que se avanzara en esa dirección. La nueva legislación está destinada a impedir una ancestral práctica campesina como es la selección y guardado de semillas para las siguientes cosechas.
MOSQUITOS GM.
La liberación de mosquitos transgénicos se considera una de las mejores formas para combatir el dengue, del que se contagian 50 millones de personas en el mundo cada año, y de las cuales medio millón necesitan atención hospitalaria. Algunas fuentes estiman que más de la mitad de la población mundial está en riesgo de contraer la enfermedad.


El ingeniero en bioquímica Camilo Rodríguez, máster en ciencias posgenómicas por el Instituto Nacional de Ciencias Aplicadas de Toulouse, Francia, analizó en detalle y con abundante material gráfico los problemas que puede generar la liberación masiva de mosquitos transgénicos al ambiente, sin contar con las debidas cautela y prevenciones.


La ingeniería genética no es precisa, dijo, contradiciendo el discurso de las empresas del sector. Los mosquitos transgénicos se crían en laboratorios y son programados genéticamente para morir en la fase larval en ausencia de un antibiótico de uso común, como la tetraciclina. Luego se liberan miles de millones en el ambiente para que superen la cantidad de machos silvestres y se crucen con hembras silvestres que son las que trasmiten el dengue. Como la mayoría de las crías muere antes de alcanzar la edad adulta, se consigue reducir la población silvestre de mosquitos Aedes aegypti, que trasmiten el dengue.


Según Rodríguez, la falta de tetraciclina en el ambiente, que actúa como interruptor genético, no es absoluta, como prevén los laboratorios. Hasta el 3 por ciento de los mosquitos transgénicos sobreviven sin tetraciclina y hasta el 18 por ciento sobrevivieron cuando se los alimentó con comida de gato elaborada con pollos criados industrialmente, que contiene el antibiótico tetraciclina.


Los efectos secundarios abundan. En Panamá se registra un aumento de la cantidad de Aedes albopictus (mosquito-tigre, asiático) por la disminución del Aedes aegypti. El primero ha sido descrito como más peligroso por ser una especie más invasiva, y podría ser difícil de combatir si llega a ser dominante en la zona. La empresa Oxitec, que libera 4 millones de mosquitos machos por semana en Brasil, no ha publicado pruebas de que la disminución de la población de mosquitos Aedes aegypti reduzca la incidencia del dengue. Además, cuando los mosquitos transgénicos de Oxitec se cruzan con mosquitos silvestres, pueden trasmitir algunos de sus rasgos genéticos a la población de mosquitos silvestres.


En suma, el caso de los mosquitos transgénicos es un buen ejemplo de la incertidumbre existente en las relaciones entre ciencia, sociedad y ambiente. La tetraciclina, por ejemplo, no existe en aguas limpias que son el hábitat natural del Aedes aegypti, pero abunda en los desechos urbanos. "Con el tiempo –destaca el ingeniero bioquímico– cabe suponer que el mosquito transgénico puede desplazar al mosquito silvestre, y puede convertirse en vector de otras enfermedades." Más aun, algunos mosquitos genéticamente modificados pueden ser hembras que trasmitan dengue.


Un  tsunami invisible


El ecuatoriano Arturo Quizhpe es pediatra, fue decano de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Cuenca y es coordinador regional del Programa de Acción frente a la Resistencia a los Antibióticos (Re Act). "Lo más grave es que el problema sigue siendo invisible", le dijo a la Bbc hace dos años. Considera que la resistencia a los antibióticos afecta especialmente a los países en vías de desarrollo, "y dentro de cada uno afecta a los sectores más vulnerables; a los niños, a los recién nacidos y a la población económicamente desfavorecida".


En el Seminario de la Ciencia Digna, Quizhpe fue tan firme como la Organización Mundial de la Salud cuando, meses atrás, afirmó que "muchas infecciones comunes dejarán de tener cura y podrían volver a matar". Pero en opinión de Quizhpe, "el problema no está en la catástrofe sino en el deterioro de la vida", poniendo así distancias con los organismos internacionales que utilizan la palabra "apocalipsis" para describir el futuro inmediato. Recordó que desde la década de 1980 no se ha descubierto una nueva clase de antibióticos, por lo que la ciencia va muy detrás de los daños que ella misma produce.


Su mirada holística lo llevó a defender que "existe una sola salud" y que la salud humana está estrechamente ligada a la salud animal y vegetal, por lo que propuso establecer nuevas relaciones entre ellas, incluyendo a microbios y bacterias. Como señala la "Declaración Resistencia a los Antibióticos", redactada por una coalición de organizaciones en Ginebra en 2014, "debemos evitar vernos en guerra contra las bacterias y aprender a vivir más armoniosamente con ellas, salvo en las raras ocasiones en las que las cepas infecciosas ponen en riesgo nuestra salud".


En esa dirección, Quizhpe destacó que las bacterias conforman un porcentaje importante de la biomasa, que es el miedo lo que lleva al abuso de antibióticos y que "ese quilo de bacterias que tiene nuestro cuerpo es un saber clave". Fue más lejos: "Podemos aprender de las bacterias, ellas resuelven colectivamente, conforman un súper cerebro donde no hay genios, y tienen una altísima comunicación".


Todo indica que va creciendo, de modo lento pero constante, la porción de científicos críticos y comprometidos con sus sociedades, y no sólo con sus bolsillos. Algo que va de la mano de nuevos paradigmas que, como señalan los científicos comprometidos, pasa por suplantar la metáfora de la guerra en la relación seres humanos-gérmenes por "una metáfora más ecológicamente fundamentada, que incluya el punto de vista de los gérmenes sobre la infección".*


No será sencillo modificar el paradigma de la guerra contra la naturaleza ni la idea de las soluciones tecnológicas a todos los problemas. Pero los paradigmas alternativos se vienen abriendo paso con notable potencia: desde los ámbitos científicos hasta los culturales, desde la experiencia histórica de los pueblos originarios hasta las comunidades religiosas. Tal vez estemos dando, como humanidad, los primeros pasos para que la sociedad vuelva a apropiarse de la ciencia y la salud; lo que pasa, de modo inevitable, por expropiársela a las grandes multinacionales.


*. La cita pertenece a Joshua Lederberg, biólogo molecular que obtuvo el premio Nobel de medicina en 1958.


Encíclica ambientalista

Alabado sea lo verde


La manía ecologista llegó al Vaticano. Para horror de desarrollistas y productivistas a ultranza, el papa Francisco difundió días atrás la encíclica "Alabado seas", en homenaje a san Francisco de Asís. A lo largo de 192 páginas y 246 apartados, el texto destaca la relación entre la degradación del ambiente y el aumento de la pobreza en el mundo, y hace un llamado para salir de la "espiral de autodestrucción".


"Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla", dice la encíclica cuando analiza la relación entre la humanidad y la naturaleza. Hace una defensa especial de los "infantiles", como definen algunos presidentes latinoamericanos a los ambientalistas: "Merecen una gratitud especial quienes luchan con vigor para resolver las consecuencias dramáticas de la degradación ambiental en las vidas de los más pobres del mundo".


Colocó el dedo donde duele al denunciar a quienes despachan el debate sobre el ambiente con argumentos simplistas: "El movimiento ecológico mundial ya ha recorrido un largo y rico camino, y ha generado numerosas agrupaciones ciudadanas que ayudaron a la concientización. Lamentablemente, muchos esfuerzos para buscar soluciones concretas a la crisis ambiental suelen ser frustrados no sólo por el rechazo de los poderosos, sino también por la falta de interés de los demás. Las actitudes que obstruyen los caminos de solución, aun entre los creyentes, van de la negación del problema a la indiferencia, la resignación cómoda o la confianza ciega en las soluciones técnicas".


Según frei Betto, "ninguna otra encíclica contiene tanta poesía", pero esta es además muy dura con ciertas posiciones políticas y la cultura consumista. Fiel a su propuesta de una "ecología integral" (que para Leonardo Boff es la novedad de este texto), denunció "la incoherencia de quien lucha contra el tráfico de animales en riesgo de extinción, pero permanece completamente indiferente ante la trata de personas, se desentiende de los pobres o se empeña en destruir a otro ser humano que le desagrada".


El texto de Francisco establece también una íntima relación entre los pobres y la fragilidad del planeta, critica "al nuevo paradigma y a las formas de poder que derivan de la tecnología", formula una invitación a buscar otros modos de entender la economía y el progreso, y formula una severa crítica a los líderes políticos internacionales como responsables y beneficiarios de este modelo.


Según el sociólogo francés Edgar Morin, esta encíclica papal es tributaria de la cultura latinoamericana, que coloca a los pobres en un lugar diferente al europeo, donde en su opinión son marginalizados: "En la encíclica el concepto de pobreza está vivo, como en las manifestaciones del Movimiento Sin Tierra o del pueblo brasileño". Sostuvo, además, que el texto se entronca con las tradiciones populares argentinas, un país que "conoció tantas privaciones y donde hay una vitalidad democrática extraordinaria" (La Croix, domingo 21).


"Este mensaje –concluyó Morin– tal vez sea la primera acción para una nueva civilización", pero no es un milagro, "porque era necesario que un papa llegara de allá, con esta experiencia humana", dijo en referencia a la relación de Francisco con las culturas indígenas, negras y populares de esta región.


Es evidente que "Alabado seas" no tendrá la menor influencia entre los poderosos, a quienes denuncia en varios pasajes, ya sean empresarios, especuladores o gobernantes. Sin embargo, este texto potente y reflexivo será bien recibido por muchos creyentes en los cinco continentes y, en particular, por los ambientalistas que vienen siendo hostigados en muchos países como "enemigos del progreso". Entre el 5 y el 8 de julio Francisco visitará Ecuador, donde Rafael Correa mantiene una dura pugna con indígenas y ambientalistas por sus emprendimientos mineros e hidrocarburíferos.

Publicado enInternacional
Viernes, 26 Junio 2015 06:57

"Esa educación te anula"

"Esa educación te anula"

En esta entrevista, la boliviana Choque Quispe describe los problemas que enfrentan los jóvenes de pueblos originarios en la universidad latinoamericana y habla sobre la experiencia itinerante de la Cátedra Indígena en la región.

 

"Eres así y te toca luchar porque eres así." Ese fue el llamado que María Eugenia Choque Quispe escuchó cuando, cobijada por una agrupación estudiantil con nombre de guerrero aymara, decidió transformar la opresión racista en el puntapié inicial de una larga batalla por devolver a los pueblos indígenas su orgullo. Choque Quispe es aymara, nacida tierra adentro en la altiplanicie boliviana, y es además licenciada en Trabajo Social, magister en Historia Andina y, entre otras cosas, integrante de la Cátedra Indígena Intercultural, que funciona en la región y en forma itinerante. De visita en Buenos Aires, donde abrió el Coloquio Educación Superior y Pueblos Indígenas en América latina, organizado por la Untref, dialogó con Página/12 e insistió en la necesidad de recuperar los conocimientos y saberes indígenas y de permear una estructura universitaria que considera un resabio del colonialismo. "Esa forma de educación te contradice y te anula como ser humano", dijo.


–¿Qué es la Cátedra Indígena Intercultural?


–La cátedra tiene un largo proceso de trabajo en lo que es la educación superior a través de diplomados y maestrías, que se realizan en relación con las organizaciones indígenas a nivel de la región. Ha ido desarrollando pétalos de formación en temas como espiritualidad, mujer indígena, producción y economía, políticas del buen vivir. Hemos ido trabajando en la mirada de recuperar lo propio, recuperar conocimientos y saberes indígenas en el marco de fortalecer la identidad de los pueblos, devolverles la autoestima, derechos, el orgullo. Ese es el objetivo fundamental, porque encontrarte con tu historia es como mirarte al espejo y encontrar quién eres.


–¿Se confunde la recuperación de las tradiciones indígenas con la vuelta al pasado?


–Sí, porque los conocimientos indígenas no porque sean ancestrales son antiguos. Son innovadores porque los pueblos indígenas estamos en las ciudades y nos hemos adaptado a los avances tecnológicos utilizándolos incluso en favor de la reafirmación de nuestra identidad. Los saberes indígenas no han sido considerados hasta ahora en su dimensión total; son vistos como retrógrados o, positivamente, folklóricos, pintorescos. No se considera que son una reafirmación política, como tampoco se los ve como una forma de hacer ciencia.


–¿Su idea es que estos saberes indígenas se vayan integrando a la educación formal y no que sólo se pueda acceder a ellos a través de programas especiales?


–Esa es la educación intercultural bilingüe. No podemos mezclar agua con aceite, pero sí podemos hacer que los conocimientos y saberes indígenas sean parte de la formación. Que el niño desde que ingresa a la educación formal tenga la posibilidad de no odiar su cultura, sino de fortalecer su identidad.


–¿Las universidades tal como funcionan hoy son testimonio del colonialismo?


–Sí, porque lo que hacen esas universidades es educarte en otro sistema sin tomar en cuenta tu razón de ser o tu pensamiento. Te llevan a la contradicción y por eso se reniega y por eso hay suicidio y autolesión en la juventud indígena. Cuando uno viene a la ciudad, el racismo, la discriminación, la falta de trabajo, el choque cultural te lleva a una autolesión. Es precisamente porque esa forma de educación te contradice y te anula como ser humano. Esta es una sociedad que te oprime y uno a veces llora el ser indígena, lo maldice.


–¿Cómo fue su propia experiencia como estudiante aymara en la Universidad Mayor de San Andrés, en La Paz?


–Vengo de padres que son analfabetos para la educación formal, pero fueron mis primeros mentores en mi identidad. Yo soy Choque Quispe, dentro de la lógica occidental mis apellidos, mi cara, mi vestimenta, son bien marcados, no hay por dónde perderme: yo soy aymara con mucho orgullo, pero cuando vine a la ciudad viví yo misma el conflicto. Uno ingresa a la universidad y tiene que acomodarse y ese acomodo es sufrimiento, pasando por la vestimenta en la mujer indígena. Yo vengo de la carrera de Trabajo Social, era donde creía poder estar con mis similares. Pero no había similares míos. Siempre me sentí sola y excluida, hice mis trabajos prácticos sola, me defendí sola y salí adelante sola. Pero tuve la gran oportunidad de ser miembro del Movimiento Universitario Julián Apaza y en la década del '90 decidimos mostrar un rostro indígena dentro de la universidad y en La Paz. Ese racismo, esa discriminación nos dio mucha rebeldía y fortaleció nuestra identidad. Ha sido como devolvernos la autoestima, como quien dice "eres así y te toca luchar porque eres así".


–¿En qué se diferencia el modo de construir saber en la universidad tradicional y en las comunidades indígenas?


–La forma de transmisión de conocimiento en las comunidades indígenas es oral, generacional y se realiza a través de los mitos. Los saberes indígenas se leen en el marco de la madre naturaleza y eso no lo consigues en los libros: lo consigues en la voz de los mayores. La educación formal es una educación individualizada y dividida entre quien sabe y quien no. En cambio, en la educación indígena la construcción del conocimiento es colectiva, es integral. El conocimiento no es de arriba a abajo, es circular. El principio del qhip nayra también es parte del método epistemológico. Qhip quiere decir atrás; nayra quiere decir adelante y también quiere decir ojo y puede ser también pasado. En el aymara todo concepto tiene su razón de ser y tiene su tiempo y espacio. Entonces, el qhip nayra es un camino de conocimiento que permite entender el presente a través de una interrogación al pasado. Para mí, el pasado no es pasado, se actualiza en mi vida, en mi lucha, se actualiza en mi camino político.


–¿Cómo ve el proceso en las universidades latinoamericanas? ¿Hay lugar para integrar nuevos saberes?


–Es difícil aún, pero está el impulso de las fuerzas indígenas. Antes era muy difícil hablar, hacer prevalecer tus ideas, entrar a un debate. El profesor es el que sabe y tú no sabes y por mucho que quieras contestar son banalidades lo que tú sabes. Sin embargo ahora en la Universidad Pública de El Alto metimos el tema de historia andina, haciendo uso también de literatura posmoderna. Son pequeñas experiencias de educación indígena que convergen en un mismo objetivo. Pero el racismo persiste. Que tu lengua no sea institucional es racismo, que no se reconozca lo que los pueblos aportamos para la humanidad a través de nuestros conocimientos es racismo y discriminación; es señal de que no les cuadra que somos iguales. Tú lees los primeros registros de varios cronistas de la colonización y ves que a los indígenas los dibujan con rostros de niños. Así es como se conceptúa a los pueblos indígenas: como menores de edad que necesitan titularidad de protectores.

 

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35 eurodiputados firman en apoyo a las víctimas de Chevron en Ecuador

MADRID. -Un total de 35 eurodiputados han firmado una declaración de apoyo a los afectados en Ecuador por los vertidos contaminantes de la petrolera Chevron Corporation en la que exigen la reparación de los daños ambientales y sociales causados por la "irresponsabilidad" de la compañía estadounidense, que operó en el país latinoamericano entre los años 1964 y 1990.

La carta, redactada por el Comité Español en Defensa de la Amazonía Ecuatoriana (CEDAE) e impulsada por el eurodiputado de Izquierda Unida Javier Couso, está suscrita por miembros del Grupo de la Izquierda Unitaria (GUE/NGL), de la Alianza Socialista (S&D) y el Grupo de Los Verdes (The Greens/ EFA) y en ella aparecen las firmas, entre otros, de Grabriele Zimmer, Ramón Jáuregui, Elena Valenciano, Marina Albiol, Pablo Iglesias, Ernest Urtasun, Miguel Urban o Jean-Luc Mélenchon.

El CEDAE y los europarlamentarios piden que se cumplan las sentencias de los tribunales ecuatorianos por las cerca de 80.000 toneladas de residuos tóxicos vertidos a la selva amazónica y condenan "el intento de Chevron de endosar al Estado ecuatoriano su responsabilidad en los daños" ocasionados. Asimismo, exhortan a los gobiernos con contratos comerciales con la petrolera a "revisar" dichos acuerdos y a exigir "el respeto y cumplimiento de las leyes, normas, decisiones judiciales, y de la soberanía de cada estado del mundo".

La carta, que se ha hecho pública coincidiendo con el Día Internacional contra Chevron-Texaco, se ha materializado después de una visita al Parlamento Europeo el mes pasado de Pablo Fajardo, abogado de los afectados, y Gladys Huanca, víctima directa de los vertidos en una ronda de contactos para recabar apoyos en el caso.

"Entre más gente conoce la realidad de su crimen es más complicado para ellos [para Chevron]. Es importante tener este apoyo. Estoy seguro de que este tipo de batallas, de forma aislada, nunca puedes ganarlas. Requieres de una fuerza común y colectiva para tener éxito", dijo Fajardo en conversación con este periódico.

"Vengo a pedirles ayuda aquí a los europeos porque nos toca seguir luchando. Nos han dejado completamente contaminada la Amazonía. Estamos luchando muchísimo hasta que nos paguen todo lo que nos ha contaminado con hidrocarburos", añadió Huanca, quien ha perdido a su marido, sus suegros y dos sobrinas a consecuencia del cáncer que se ha extendido entre las comunidades de las zonas contaminadas.

LABERINTO JUDICIAL

Tras una década de pleitos judiciales, en noviembre de 2013 la Corte Nacional de Justicia de Ecuador dio la razón a los 30.000 indígenas de Lago Agrio, al noreste del país, y condenó a Chevron a pagar una multa de 9.500 millones de dólares por lo que está considerado como uno de los mayores desastres medioambientales de los últimos años.

La compañía estadounidense, que se niega a pagar, ha llevado el caso ante un Tribunal de arbitraje de la Haya, acusando al Estado de Ecuador de violar sus obligaciones fijadas en un Tratado Bilateral de Inversiones firmado entre Washington y Quito en 1992 y que obligaría al Estado de Ecuador a proteger las inversiones estadounidenses en el país latinoamericano. El Gobierno de Rafael Correa, no obstante, no considera que el Tratado tenga aplicación en el caso de Chevron, puesto que no entró en vigor hasta 1997, años después de la salida de la compañía del país y de la demanda interpuesta por las comunidades afectadas.

Chevron, además, se aferra en su demanda a un 'acto de finiquito' que firmó en 1998 el Gobierno de Ecuador de la época, en el que reconocía que la petrolera había limpiado la zona y la exoneraba ante cualquier posible consecuencia futura.

En 2012, el Tribunal de arbitraje, generalmente favorable a las compañías, concluyó que Ecuador "había incumplido las leyes internacionales" al no tratar de impedir la multimillonaria sentencia contra Chevron. Aún así, el fallo no es definitivo.

En encuentro de los afectados con europarlamentarios en abril Couso anunció que su grupo está promoviendo una resolución en el marco de los derechos humanos para hacer cumplir a Chevron la sentencia. Además, alertó a Europa a tomar nota ante el TTIP, el Tratado comercial que se está negociando con EEUU:"El caso Chevron es una muestra más que evidente de cómo se comportan las multinacionales, sin hacer caso de la soberanía de los estados y sus sistemas judiciales".

"En España, cuando los gobiernos latinoamericanos han pedido respeto a su dignidad nunca han faltado ministros que han acudido a apretarles las tuercas. Se sienten impunes porque nuestros gobiernos hacen esa presión. Si conseguimos vencer a Chevron estamos generando pautas internacionales de justicia y contra la impunidad en todo el mundo", señaló Luis Nieto, presidente del CEDAE.

Publicado enMedio Ambiente
Negociando en medio de la desconfianza*

Una decisión urgida por las dilaciones oficiales. La Cumbre Agraria, Campesina, Étnica y Popular (Cacep), espacio de convergencia que reúne a diferentes procesos agrarios* tomó el pasado 27 de abril la decisión de declararse en asamblea permanente, exigiendo del Presidente de la República el inicio de una etapa de evaluación, balance y rendición de cuentas, debido a los incumplimientos y alargues en el proceso de negociación con la Mesa Única de Nacional, al tiempo que convoca a sus organizaciones de base a una asamblea de delegados para el próximo 13 de mayo en la ciudad de Bogotá, para definir el rumbo inmediato de la negociación, así como el camino que deberá tomar este espacio de convergencia a un año de su creación.

En carta dirigida al ministro Juan Fernando Cristo Bustos en igual fecha, la Cacep exige del Ministerio del Interior concertar una reunión con el presidente Juan Manuel Santos con el fin de realizar un balance de la negociación y pedir claridad respecto de la ruta de cumplimiento de los compromisos pactados.


Crónica de una crisis anunciada


Luego de los procesos de movilización social y paro agrario del año 2013, varias organizaciones sociales, étnicas, campesinas y populares se dieron cita en Bogotá entre el 15-17 de marzo de 2014 para construir un pliego unificado que recogiera las aspiraciones de las comunidades rurales populares. Fruto de este encuentro es redactado el Pliego de exigencias: Mandatos para el Buen-Vivir, Por la reforma agraria estructural territorial, la soberanía, la democracia y la paz con justicia social. (Ver pliego http://www.comosoc.org/PLIEGO-DE-EXIGENCIAS-MANDATOS-PARA-14), con el cual logra sentarse al gobierno nacional el día 11 de abril de 2014, para solicitar el reconocimiento de La Cacep como interlocutora legitima, exigiendo la instalación de una Mesa Única de Negociación.


El 8 de mayo de 2014, el Ministerio del Interior expidió el decreto 870 con el cual regula el espacio de interlocución con las organizaciones de la Cacep (ver decreto 870 de 2014) y crea la Mesa Única Nacional para discutir los temas del pliego único de exigencias. Adicionalmente, y como medida de aclimatación y confianza, el Gobierno se comprometió a instalar una subcomisión de derechos humanos y garantías para atender los casos de las personas asesinadas, heridas y detenidas durante las jornadas de protesta, así como la apertura de una línea de proyectos productivos dentro del fondo de fomento agropecuario del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, proyecto de infraestructura con el Departamento Nacional de Planeación y de fortalecimiento organizativo con el Ministerio del Interior.


El 3 de octubre de 2014, en el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación de Bogotá, fue protocolizada la Mesa Única de Negociación, con la presencia del Presidente de la República. Este mismo día el gobierno nacional radicó ante el Congreso nacional una iniciativa legislativa que pretendía crear las "Zonas de Interés de Desarrollo Rural y Económico (Zidre)", figura que permitía que los baldíos pudieran ser adjudicados no sólo a campesinos desposeídos, como lo contempla la Ley 160 de 1994, sino también a grandes inversionistas agroindustriales, el mismo que posteriormente fue retirado tras muchas presiones y denuncias, dejando en el ambiente el mal antecedente de lo que posteriormente será el desarrollo de las negociaciones.


Las primeras discusiones de la Mesa Única de Negociación, iniciadas el 7 de octubre de 2014 se centraron en los temas mínimos de aclimatación en torno a garantías y derechos humanos, a la apertura de las mesas regionales de negociación en Catatumbo, Magdalena Medio, Antioquia y Cauca; financiación de proyectos de infraestructura en salud, saneamiento básico, vías, educación y comercialización, y la apertura de una línea de financiación de proyectos productivos que desmonte las barreras de acceso a recursos del Estado impuesta por criterios cerrados en cuanto a beneficiarios, rublos de inversión, requisitos técnicos, etcétera. Adicionalmente, planteó la necesidad de convocar a la comisión de estudio del Plan Nacional de Desarrollo para abrir el debate nacional atendiendo no solo el derecho a la consulta previa de afros e indígenas, sino además las propuestas expuestas en el pliego único en materia de economía propia (economía campesina, indígena y negra) y de política minero energética. De esta reunión solo quedó el compromiso del Ministerio del Interior de comunicar a los otros ministerios para delegar en sus oficinas la discusión y el tramite de los asuntos en cuestión.


LA pretensión de entregar los baldíos a grandes empresas no fue la única manipulación urgida desde la Casa de Nariño. Luego de 7 meses de instalada la Mesa Única de Negociación, y a un año de expedido el Decreto 870, el Gobierno insiste en renegociar lo negociado, en dilatar el inicio de la discusión sobre el pliego de exigencias para el buen vivir, negándose a instalar la subcomisión de derechos humanos, sin considerar que en lo que va corrido del año 8 indígenas han sido asesinados, más de una decena de líderes agrarios amenazados y, para colmo, la existencia de un nuevo proyecto de Plan Nacional de Desarrollo formulado de manera inconsulta, el mismo que agrava la ya difícil situación que afrontan las comunidades agrarias, quienes han actuado con credulidad y buena fe, confiando en la palabra empeñada por el Presidente y sus ministros, de quienes recibieron promesas que no han pasado de la retórica a los hechos.


El Estado y el Gobierno, ¿para qué y para quién?


Las comunidades campesinas, negras e indígenas no solo han sido despojados de sus territorios, mediante el desplazamiento forzado y la implementación de megaproyectos, sino, además, parece ser que quieren despojarlas de su condición de sujetos de derechos, menospreciarlas y llevarlas a la condición de mendigos, desconociendo. entre otras cosas, su aporte a la economía, a la soberanía alimentaria y al cuidado de los bienes comunes.


Al considerar los derechos que protegen a estas comunidades, como al conjunto de la población colombiana, en particular uno de ellos, el que garantiza la protesta y la reclamación, recurriendo a las vías legales y los procedimientos administrativos del Estado, lo que encuentran estos sectores sociales son trámites, papeleos, exigencias y tecnicismos levantados como murallas infranqueables, a las que solo pueden acceder aquellos que cuentan con el dinero suficiente para comprar sus derechos. Reclamaciones dilatadas por la formalidad institucional, la cual sí es diligente o pronta con los procesos de negociación dispuestos por los gremios económicos agroindustriales beneficiarios de Pactos Agrarios y Tratados de Libre Comercio. Realidad que permite preguntar: entonces, el Estado y el Gobierno ¿para qué y para quién?


Hoy, cuando se habla de paz y prosperidad para todas y todos, los campesinos, indígenas y negros permanecen como victimas de asesinato, amenazas y persecución por parte de la fuerza pública y demás actores armados. Cuando recurren a las vías de hecho, a la protesta y la movilización para hacerse escuchar, la respuesta inmediata es la represión, las amenazas y la cárcel. Esta realidad acá reseñada representa un panorama lamentable que lesiona la confianza del país nacional frente al país político, el que persiste en proteger los intereses de la minoría. Actitud que evidencia, además, que la negociación con el Gobierno atraviesa un momento crítico, y que es hora de hacer un balance para definir cómo continuarla.


El diálogo, la negociación y la concertación.


El diálogo, la negociación y la concertación con el Gobierno no puede llevar a perder de vista el escenario legislativo, donde definen la política pública y concretan muchos de los acuerdos alcanzados en las oficinas ministeriales. Lamentablemente, el legislativo está capturado por grupos políticos representantes de los sectores agroindustriales, terratenientes, quienes adecuan las leyes a sus propios intereses, como las pretendidas leyes de baldíos y el Plan Nacional de Desarrollo 2014–2018 que responde más a las necesidades de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde), que a las necesidades sentidas por los colombianos de a pie.


Tampoco podemos perder de vista las iniciativas económicas, políticas y organizativas que desarrollan las organizaciones populares en la ruralidad, expresadas de manera autónoma, espontánea, y muchas veces marginadas de las grandes disputas ideológicas y políticas, pero que constituyen alternativas reales de vida, que resisten a pesar de los embates del modelo económicos, constituidas en germen de futuro y sustentabilidad para un mundo en crisis (ambiental, económica, etcétera), iniciativas que deberían ser la base para cualquier proyecto político.


Por estas razones, es claro que las disputas por la tierra, el territorio, los recursos, la economía, el buen vivir, se libran en múltiples campos. No solo sentados con el Gobierno es posible lograr que los proyectos de vida de las comunidades rurales existan y pervivan; es necesario, además del avance autónomo de procesos de planeación, gestión y ordenamiento territorial, donde sean las "comunidades y los pueblos quienes definan cuáles deben ser los usos del territorio y las maneras de habitarlo, conservarlo y cuidarlo conforme a las cosmovisiones de los pueblos y comunidades agrarias, de acuerdo a una política diferencial propia que incluya a las distinciones étnicas, regionales y productivas, y que garantice la seguridad jurídica para los territorios individuales y colectivos" (Pliego de Exigencias Cumbre Agraria).


También es necesario articular las luchas que libran en este momento trabajadores estatales, profesores, médicos, estudiantes, etcétera. Es necesario establecer vínculos concretos de solidaridad entre los sectores sociales que hoy se encuentran en conflicto social con el Estado. Conservando la voluntad de contribuir a la paz, pero con justicia, equidad y dignidad.


Ante esta circunstancias, no sobra reiterar que las diversas organizaciones y procesos agrarios que integran este proceso conservan su voluntad de diálogo, pero sin ceder ante la retórica. Por eso exigen del Gobierno muestras claras de voluntad, manifestadas en hechos concretos.


Mientras esto se torne realidad, la Cumbre Agraria, Campesina, Étnica y Popular, se mantiene en asamblea permanente, y llama a las comunidades y sus organizaciones a continuar con procesos de análisis y reflexión a fin de buscar caminos para afrontar esta difícil situación a la que ha llevado el mal gobierno.


2 de mayo de 2015

Publicado enColombia
Miércoles, 01 Abril 2015 17:20

Los sectores sociales a reflexionar

Los sectores sociales a reflexionar

La Semana Santa se presenta como una pausa para algunas de las causas que adelantan diferentes sectores sociales, pero otros, como los indígenas, continúan con la lucha. Acá un breve informe sobre cómo va cada sector en estos días de "reflexión".


Los primeros meses del año 2015 quedaron marcados con la impronta de la presión de varios sectores sociales. Algunos lograron parte de sus propósitos, como los camioneros, por ejemplo. que acordaron con el Gobierno volver obligatorio un flete de referencia, mientras que los corteros de caña del ingenio Risaralda lograron la formalización de su trabajo. Sin embargo, aún hay sectores que siguen en conversaciones y las agendas ya están programadas para cumplir con sus objetivos.


Fecode: las negociaciones van del 6 al 10 de abril


La Federación Colombiana de Trabajadores por la Educación (Fecode), participó el pasado 25 de marzo en una sesión plenaria con las comisiones de diferentes empleados estatales y el Ministerio de Hacienda. Esta reunión, que fue apoyada por la movilización social de los sindicatos del sector y el magisterio, fue calificada como el inicio "efectivo" de la negociación entre las partes.


En este primer encuentro oficial fue expuesto el tema de educación en el Plan Nacional de Desarrollo y se empezaron a mover propuestas sobre el tema de los salarios. Por ahora, es conocido que las partes se derán cita después de Semana Santa, entre el 6 y el 10 de abril. Pero continúa el llamado por parte de Fecode a todos los docentes para que defiendan el pliego de peticiones.


Pequeños mineros: en la sala de espera


A la espera de una medida transicional para evitar la quema de camiones estaban los pequeños mineros. Medida que debería aplicarse mientas concluye el proceso de elaboración de un decreto reglamentario que les permitirá formalizar su trabajo. Para esta época siguen en espera, pero al menos ya tienen una fecha de reunión.


El 9 de abril se reunirán en el Ministerio de Minas y Energía con el Ministerio de Ambiente, "No solo porque dicen que somos depredadores del medio ambiente sino porque la política ambiental frente a la minería no es clara, hay muchas ambivalencias y hay varias interpretaciones que crean problemas", le dijo la directora de Conalminercol, Luz Stella Ramírez, a desdeabajo.


Sin embargo, Ramírez señala que persiste un gran disgusto en el sector porque la Fiscalía se niega a establecer una fecha para reunirse con ellos. Una reunión de gran importancia dicen, porque con este Órgano podrían encontrar una solución a los operativos del decreto 2235. "Se hacen operativos sin mediar un debido proceso, sin presunción de inocencia, sin derecho a la defensa y terminan mal". Según Ramírez, la Fiscalía le dice al Gobierno que no ve necesaria esa reunión, por lo cual éste aún no decide qué medidas tomar.


A lo anterior se suma, lo que parece una coartada a la libre expresión, "Los alcaldes nos invitaron a participar del Congreso de alcaldes que tuvieron en Cartagena. Inicialmente el espacio de intervención era de una hora, después nos dijeron que de 20 minutos y cuando ya estábamos allá dispuestos a hablar los 20 minutos nos dieron 5 porque el viceministro del Medio Ambiente se puso furiosísimo porque íbamos a hablar", dijo Ramírez.


Así pues, esperan la reunión del 9 de abril, pero al mismo tiempo, de no lograr algo concreto, no descartan la posibilidad de un paro.


La Uso sigue en el radar


La Unión Sindical Obrera (Uso), también es uno de los sectores sociales que ha mencionado la posibilidad de un paro, principalmente por los despidos masivos que Ecopetrol realizó bajo el argumento de la caída en el precio del petróleo.


Esa amenaza había mermado pero, con el despido de Edwin Palma, vicepresidente de la Uso, por publicar en redes sociales los salarios de los ejecutivos de Ecopetrol –que alcanzarían hasta los 60 millones mensuales (ver cuadro)–, la amenaza fue reactivada.


La publicación de Palma, que los trabajadores dicen, ya la habían realizado medios alternativos, causó polémica por la incongruencia de la petrolera estatal, pues mientras se despiden obreros, los ejecutivos, en supuesta "época de austeridad", continúan devengando altísimos salarios.


Frente a esa situación, Edwin Castaño le dijo a desdeabajo, "tuvimos una reunión el día lunes a las cinco de la tarde con la persona designada por el Gobierno. El Gobierno se reunió el sábado con Ecopetrol en las horas de la mañana y se miró toda la situación, estuvo Luis Eduardo Garzón y el Ministro de Minas, el doctor Néstor Humberto Martínez, el presidente Gutiérrez de Ecopetrol y otros funcionarios de la empresa. Ahí quedó asignado José Noé Ríos para reunirse el lunes con nosotros, con dos propósitos: uno, que el compañero Palma pasara la carta de reconsideración que le da un plazo a la empresa de responder hasta el lunes si reconsidera el despido o lo ratifica; dos, José Noé nos pidió que la Uso emitirá un comunicado público donde se manifestara que se respetaba la Constitución y la ley y eso fue lo que se hizo el día de ayer".


Con respecto a la resolución de la Asamblea Nacional de Delegados de la Uso, que había definido el paro de carácter indefinido, éste quedó en pausa, pues esperarán, sobre todo por el cambio de presidente de la estatal petrolera –el primero de abril es el último día en que Javier Gutiérrez estará al frente del alto cargo-, dando una pausa para que los compromisos que asumió el Gobierno sean cumplidos.


Según Castaño, los compromisos son los siguientes:

 

  • • Uno, saber de parte del Gobierno cuál era el futuro de Ecopetrol, si venderán o no alguno de sus activos. En esa pregunta el director de planeación fue tajante, dijo que por ahora el Gobierno no está buscando alternativas de venta ni privatización.
  • • Segundo, el tema de la modernización de la refinería de Barrancabermeja, y en este item el mismo Ministro de Minas y el director de Planeación manifestaron que eso estaba dentro de las cuentas del PND, en su capítulo de las regiones.
  • • Tercero, el tema de ICP, como un establecimiento estratégico para Ecopetrol y para la industria petrolera. Manifestaron que ahí no había ningún tipo de amenazas.
  • • Por último, los trabajdores dicen que trataron temas laborales, en los cuales quedaron los compromisos por parte de Luis Eduardo Garzón de generar con el nuevo presidente de la petrolera estatal, Echeverry, un escenario lo más pronto posible para tratar todo el tema de las desvinculaciones , terminaciones de contrato, liquidación, así como el tema de persecución o la política antisindical que tiene Ecopetrol.

 

Los 10 salarios más altos de Ecopetrol

 

Javier Gutiérrez, Presidente: $60.518.347 (nuevo presidente Juan Carlos Echeverry) 
Héctor Manosalva Rojas, Vicepresidente Desarrollo y producción:$60.518.347
Carlos Eduardo Samudio, Director Centro de servicios compartido: $47.347.000
Héctor Augusto Castaño, Vicepresidente de activos con socios:$44.600.936
Ayde Mary Martínez; director relaciones laborales:$37.372.000
Lina Beatriz Duran, Jefe unidad mercadeo y proveedores:$24.622.000
Claudia Janeth Wilches, Jefe asuntos jurídicos laborales:$24.530.000
Ricardo Jaramillo, Coordinador de abastecimiento:$24.408.000
Yohani Arciniegas, Jefe de relaciones sindicales:$24.621.000
Sergio Augusto Corredor, Jefe unidad de servicio comparativo: $24.522.000

 Información tomada de Las2Orillas: http://www.las2orillas.co/los-10-salarios-mas-altos-de-ecopetrol-en-epoca-de-crisis/

 

Los indígenas no se van de vacaciones, invitan a la reflexión


A diferencia del pequeño u obligado receso que deben tomar los sindicatos y los pequeños mineros, por la espera a que el Gobierno Nacional vuelva a las actividades cotidianas, la Liberación de la Madre Tierra, como la persistencia de los indígenas, no descansa.


El 24 y 25 de marzo, las comunidades se reunieron para efectuar una minga de siembra, en donde realizaron un roce de la caña perteneciente al ingenio Manuelita de Ardila Lulle. Lo realizaron para sembrar semillas de plátano, yuca y de maíz, "Ya hemos sembrado 10 arrobas de maíz, se puede ver ya el plátano y el frijol creciendo [...] La gente está muy entusiasmada y aquí se va a quedar", cita el Tejido de Comunicación de la Acin.


Este proceso de siembra, explican, es uno de los más importantes en la Liberación, principalmente por la limpieza y el ánimo de regresarle el equilibrio a la Madre Tierra. Sin embargo, a ese proceso se unió el Ejército, pero no precisamente para ayudar con la siembra.


Según la Acin, las tropas ingresaron a la hacienda Miraflorez, la finca donde la limpieza fue realizada, y quemaron la Tulpa de los mayores –que es donde la comunidad se reúne con los mayores, planean las labores colectivas y donde se hacen rituales de armonización–. También destruyeron gran parte de los cultivos y se ubicaron al lado de los indígenas para tomarles fotografías, lo que luego les ayuda a iniciar procesos judiciales.


Pese a esta provocación, los indígenas culminaron su siembra, pues la persistencia es una de sus cualidades, que no solo realza en Miraflorez, también en la Emperatriz.


En conversaciones con desdeabajo Apolinar García, coordinador del cabildo Huellas, dijo que los trabajadores de la hacienda siguen realizando sus labores con normalidad, pero que los enfrentamientos también se están volviendo parte del paisaje.


Desde el 5 de marzo "ya van 41 heridos porque el Esmad casi, día de por medio, ataca a la gente con gases y también con tiros recalzados que son muy peligrosos, pueden matar a la población civil", dijo García.


Según él, Semana Santa no representa un cambio en sus actividades, "La comunidad dijo que iban a seguir derecho hasta que realmente recuperen la tierra". Falta ver si el Esmad descansará o si seguirá con los ataques. Pero más aún, faltará ver si el Gobierno Nacional se toma estos días para reflexionar sobre la situación del Cauca, que va de mal en peor, pues ya se cumplen tres meses del proceso de Liberación de la Madre Tierra, sin que el Gobierno asuma su responsabilidad ante la demanda de las comunidades indígenas, los heridos van en aumento, lo que hace muy factible que a medida que pase el tiempo la iniciativa indígena de opcupar más tierra se multiplique por todo el departamento.

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Los Nasa: el dulce amargo de la caña de azúcar

Tanquetas, humo blanco, indígenas tapando su boca y nariz con pañuelos, ataques en su contra con armas de fuego y machete, todas estas acciones e imagenes hacen parte de la foto de la Liberación de la Madre Tierra que tiene como escenario el Cauca desde diciembre anterior, pero que ganó nuevos ribetes desde febrero.

Desde el 15 de diciembre de 2014, los comuneros Nasa decidieron recuperar lo que es suyo. Para eso ingresaron de manera pacífica a los predios de cuatro haciendas: Granadita, García Arriba, Miraflores y Quebrada Seca. Haciendas que suman 4.000 hectáreas llenas de cultivos de caña del ingenio Manuelita, empresa que hace parte del emporio económico de Carlos Ardila Lulle.

Allí sentaron sus fueros. Día a día, con su presencia silenciosa, dejaban constancia que habían llegado por lo que les pertenece. A su alrededor los trabajadores del ingenio proseguían sus labores: sembrar, limpiar y recoger caña. Todo era "normal". Así transcurrieron dos meses de toma pacífica de estas haciendas.

La violencia como lenguaje oficial

"Tápenlo con barro, tápenlo con barro [...] échenle agua", le gritaban comuneros a quienes intentaban apagar los gases lacrimógenos lanzados por el Esmad, mientras que otros cogían piedras para lanzarlas con sus caucheras y responderle de esa manera al conjunto de hombres que casi nunca tienen rostro. Así, quedaron registrados los enfrentamientos del 24 de febrero en Corinto Cauca en un video realizado por el Tejido de Comunicaciones del pueblo Nasa.

El 25, un guardia indígena fue herido de gravedad por parte del Esmad, según la Acin fue golpeado "en la cabeza hasta quedar inconsciente (...). En respuesta a la ofensiva policial los comuneros se vieron obligados a bloquear la vía panamericana y ocupar la hacienda El Japío en el municipio de Caloto".

Al día siguiente, en el mismo ambiente de enfrentamientos, tomaron forma los primeros acercamientos entre los indígenas, la Defensoría del Pueblo y las Naciones Unidas para iniciar conversaciones con el Gobierno Nacional.

Así, el 28 fue acordado un "tacho": un acuerdo de 72 horas en las que no se atacarían unos a otros, y con el cual, la comunidad podría curar a sus heridos. Pero, "El Esmad arremetió contra las comunidades violentando el acuerdo e ingresaron a la finca con seis tanquetas cerca de donde las comunidades estaban preparando sus alimentos. Sin mediar palabra, atacaron con gases dejando nuevos heridos y destruyendo los lugares adaptados por las comunidades para pernoctar en las fincas, los víveres y las cocinas. Esta situación los obligó a desplazarse a las partes altas para resguardarse del ataque", narran voceros de la Acín.

"Tenemos 78 heridos de los comuneros levantados en lo que hemos llamado la Minga de la Liberación de la Madre Tierra. Tenemos dos compañeros judicializados, cinco compañeros heridos con impactos de arma de fuego y afortunadamente, el que estaba más herido se está recuperando de manera satisfactoria. No tenemos muertos hasta el momento, no esperamos tenerlos, pero el balance en términos de atropellos y violación de derechos humanos es muy grave por parte de la Fuerza Pública", le dijo Feliciano Valencia, líder de la comunidad Nasa a desdeabajo.

La deuda

"[...] Se llama liberación. Liberarla de aquellas personas que vinieron de afuera, que golpearon a nuestros mayores en ese tiempo, que los despojaron quitándoles el terreno que les pertenecía y hoy ustedes lo pueden ver, son extensiones de caña inmensas. Pero, no son de cualquier persona, son del rico. Por eso el rico ha mandado al Esmad; por eso el Gobierno no quiere conciliar; por eso hoy tenemos tantos heridos, pero lo que ha dicho la comunidad es que aquí se queda", le decía Edilia Campo, al Tejido de Comunicaciones.

La liberación surge por la deuda que el Estado tiene con el pueblo Nasa. Entregarles 15.663 hectáreas fue el compromiso que asumió el Estado para reparar a la comunidad por la masacre del Nilo del 16 de diciembre de 1991, luego de que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos lo declarara responsable por el asesinato de 21 indígenas a manos de la Policía.

James Larrea, asesor de la Cut Valle y quien también acompaña a los indígenas en asuntos de derechos humanos, le dijo a desdeabajo que un falló el Consejo de Estado estableció que el autor material del hecho fue "Fabio Alejandro Castañeda Matheus, para ese entonces, teniente de la policía, ascendido a capitán y comandante antinarcóticos del norte del Cauca. Y, el mayor Jorge Enrique Durán Argûelles, comandante de Policía de Santander de Quilichao fue el autor intelectual".

Según medios de comunicación, los miembros de la Fuerza Pública involucrados en el caso se entregaron a la justicia a principios de febrero de este año. Pero, la deuda sigue siendo grande, sobre todo por la no repetición. El ocho de abril de 2001 se dio la masacre del Naya y el 18 de noviembre de 2012 la del Gualanday en Corinto, y otras más, que en definitiva han roto por completo la confianza de las comunidades indígenas con el Estado.

Sin embargo, sectores como la Sociedad de Agricultores y Ganaderos (Sag), y la presidenta ejecutiva de Cámara de Comercio del Cauca, le afirmaron al periódico El Tiempo, que el Gobierno les entregó a los indígenas "un cuarto del territorio del Cauca".

Un informe de la Contraloría del 2013 afirma lo contrario: En el tema de tierras no se ha cumplido ni el 50 por ciento de lo prometido. El informe que es citado por la Acin, explica: "revisada la gestión del Instituto Colombiano de Desarrollo Rural (Incoder), frente al proyecto de adquisición de tierras a Comunidades Indígenas del Cauca, decreto 982 de 1999, se evidenció debilidades en el cumplimiento de las metas previstas en el plan de acción, deficiencias en las actividades de adquisición de predios, retraso en los procesos de titulación efectiva a las comunidades, rezagos en los cumplimientos de los compromisos adquiridos en las actas operativas del Decreto y falencias en la destinación oportuna y eficaz de recursos (humanos y económicos) para el adecuado avance y el cumplimiento de las metas del proyecto".

Además, para el mismo medio, Héctor Fabio Dicué, consejero de la Acin, dijo que donde viven son áreas de protección, "Estamos ubicados en partes altas de las montañas".

A la espera

Ante el evidente incumplimiento, los comuneros siguen en las haciendas. Pero ya no son cuatro, según Valencia tienen "[...] ocho haciendas ocupadas, dos en Corinto y dos más ocupadas en el municipio de Buenos Aires".

Y así como aumenta la posesión de los indígenas, también aumenta la tensión. "El 2 de marzo de 2015, en los municipios de Corinto, Miranda y Santander de Quilichao fue distribuido un panfleto [...], con un logo de quienes se autodenominan Rastrojos Comandos Urbanos, titulado 'JUSTICIA POR UN PAÍS QUE NO PUEDE SEGUIR DE RUANA'", cita la Acin.

En el panfleto amenazan a líderes de las comunidades indígenas, calificados como agitadores, recordándole que tienen deudas pendientes con ellos.

Pese a esto, y a los tensos procesos con el Gobierno Nacional, los indígenas continúan con su objetivo, dentro de lo cual recuerda Valencia: "Hemos llevado nueve reuniones con delegados del Gobierno que no nos han solucionado nada y nos han manifestado que ellos no tienen capacidad de decisión".

Proceso de negociación con altibajos. Para el nueve de marzo habían acordado otra reunión entre el Gobierno y los indígenas. Pero, a pesar de que la comunidad había confirmado su asistencia, no fue realizada. Lo que evitó el encuentro fue un ataque con arma de fuego efectuado en contra de los indígenas, accionada por parte de miembros de la seguridad privada.

Intimidación, amenazas, seguimientos, señalamientos, ataques directos, todo esto y mucho más no desanima a los indígenas, quienes tienen, de acuerdo a Feliciano, "[...] un mandato de las comunidades de no más mesas de negociación, no más comisiones en Bogotá. La gente está en los predios y la solución del Gobierno en términos de atender las exigencias es allá en el terreno [...], la decisión es no retirarse de los predios hasta que el Gobierno nos los entregue, porque han habido experiencias: se crean comisiones, venimos a Bogotá, pero todo queda en promesas".

Un pulso continúo y en el cual la comunidad no desfallece. El jueves 12 de marzo, en la finca La Milagrosa del resguardo de Canoas, se dio cita la Consejería de la Acin y la comunidad para escuchar y debatir dos propuestas: 1) continuar con las negociaciones, 2) seguir con la Liberación de la Madre Tierra a corto, mediano y largo plazo

Resaltan, como conclusiones del encuentro, que harán las dos cosas, y que el objetivo es que el Gobierno Nacional les entregue 20 mil hectáreas en cinco años. Ellos esperan recibir de manea formal las haciendas El Japío, La Emperatriz, La Margarita, Guayabal, Canaima 1, Canaima 2, García, San Vicente y Las Pirámides.

Según los indígenas, las tierras más difíciles de recibir serían las de Miraflores y las de Quebrada Seca, pues son propiedad de Ardila Lulle, y no están en oferta.

Una sesión entre las partes

El lunes 16 de marzo, dice un comunicado de la Acin, en la hacienda Gualanday del resguardo Munchipe los Tigres, se abrirá un espacio para que una delegación conformada por gobernadores de los cabildos del norte del Cauca le expliquen al Gobierno Nacional las propuestas y objetivos trazados por la comunidad.

Según el mismo comunicado, el Gobierno se comprometió a entregarles tres mil hectáreas hasta 2016, pero también tres mil millones de pesos para agricultura. Y enfatizan en este documento: "[...] lo que ha mandado ha sido la arremetida brutal de su fuerza armada para que desalojen a las comunidades que se encuentran en la vía La Panamericana y en las diferentes haciendas".

Violencia sin limite: al cierre de esta edición los indígenas resaltan la existencia de 100 comuneros heridos.

El pulso continúa. Todos los sectores involucrados están a la espera de cómo terminará esta nueva jornada por la Liberación de la Madre Tierra, el dulce amargo que por estos días permanece en los cultivos de caña. los cultivos de caña.

Publicado enEdición 211